Las Noticias de hoy 28 Enero 2021

Enviado por adminideas el Jue, 28/01/2021 - 13:21

D. Juan José Javaloyes a Matrimonios Coordinadores

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 28 de enero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Francisco, recordar la Shoá es un signo de humanidad

Francisco: Jesús es el único "maestro de vida"

Ángelus del Papa: “la salvación no es automática, requiere la conversión”

El Ministerio de la Reconciliación. Los Papas y el ecumenismo

SANTO TOMÁS DE AQUINO*: Francisco Fernandez Carbajal

“Servir al Señor y a los hombres”: San Josemaria

La Palabra de Dios se hace carne en aquellos que la acogen en la oración

«Os he llamado amigos». La amistad, un don de Dios para iluminar la tierra

¿Qué leer? (I): Nuestro mapa del mundo: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelà

La no fácil coherencia ética de los protagonistas de la vida pública: Salvador Bernal

La riqueza es la familia: Ángel Cabrero Ugarte

Para cosas más altas hemos nacido

10 Propósitos familiares para este nuevo año: Marco Antonio Guizar/ReL 

Ligeras diferencias en las vacunas de Moderna y Pfizer: Sonia Moreno

Pensar en los demás: generosidad: Rafael Lacorte Tierz / José Manuel Mañú Noain

“Alexa”: La Revolución Digital: Jorge Hernández Mollar

 Creatividad y polémica en el spot de Cruzcampo: "Con mucho acento": Alfonso Mendiz

Año de la familia: Jaume Catalán Díaz

Menos libertad, menos igualdad: Valentín Abelenda Carrillo

Forzar la educación sexual a todos los niños: Juan García. 

La cruz, la religión y la idiotez de una alcaldesa: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

Francisco, recordar la Shoá es un signo de humanidad

Al final de la audiencia general, el Papa dedicó un pensamiento y un llamamiento a la celebración del Día de la Memoria del Holocausto. Recordar el exterminio nazi, dijo, es una condición para un futuro de paz: "Cuidado con cómo empezó este camino de muerte".

Andrea De Angelis - Ciudad del Vaticano

"Hoy, aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, se celebra la Jornada de la Memoria. Conmemoramos a las víctimas de la Shoah y a todos los perseguidos y deportados por el régimen nazi".  Son las palabras del Papa Francisco pronunciadas al final de la audiencia general. Un llamamiento que subraya la importancia del Día de la Memoria que se celebra cada 27 de enero. "Recordar -reiteró- es una expresión de humanidad, recordar es un signo de civilización, recordar es una condición para un futuro mejor de paz y fraternidad".

Recordar también significa tener cuidado porque estas cosas pueden volver a ocurrir, empezando por propuestas ideológicas que quieren salvar a un pueblo y acaban destruyendo a un pueblo y a la humanidad. Cuidado con el inicio de este camino de muerte, exterminio y brutalidad.

LEA TAMBIÉN

 

27/01/2021

Día de la memoria, escrutando los silencios para no olvidar

¿Qué es el Día de la Memoria del Holocausto?

Hace exactamente 76 años, el 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas del Ejército Rojo derribaron las puertas de Auschwitz, revelando así al mundo, por primera vez, la realidad del genocidio en todo su horror. Esa fecha fue elegida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para el "Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Shoá".

Cuando se estableció

Este aniversario fue establecido el 1 de noviembre de 2005 por las Naciones Unidas con la Resolución 60/7. Una decisión tomada en un año significativo: el sexagésimo aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. En Italia, el Día de la Memoria del Holocausto se estableció cinco años antes, en el año 2000, y el Parlamento italiano eligió el 27 de enero como fecha. El primer país en tener un día nacional de conmemoración fue Alemania, hace exactamente veinticinco años: fue en 1996, y también entonces se eligió el 27 de enero.

 

Francisco: Jesús es el único "maestro de vida"

En sus saludos durante la audiencia general, el Papa recordó las figuras de Santo Tomás de Aquino, patrón de las escuelas católicas, y de Santa Ángela Merici, una vida dedicada a la "educación en el signo de la Palabra de Dios".

Michele Raviart - Ciudad del Vaticano

Dos santos y el hilo rojo de la fe que se convierte en sustancia y materia de estudio y enseñanza. El Papa los evocó durante su saludo a los grupos lingüísticos tras la catequesis de la audiencia general. A los fieles de lengua polaca, Francisco les recordó que hoy la Iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Ángela Merici, fundadora de la Compañía de Santa Úrsula. Retomando el tema de la catequesis que acababa de impartir -la importancia de acercarse a la Biblia dejándose sorprender y acompañando la lectura con la oración-, Francisco subrayó cómo Santa Ángela, "inspirada por la Palabra de Dios", "deseaba que las religiosas, dedicadas sin reservas a Dios y a los pobres, asumieran con valentía el trabajo educativo entre los niños y los jóvenes", y les recomendaba que se mantuvieran en "el antiguo camino" y vivieran una "vida nueva".

La Palabra es cercanía de Dios

La atención del Pontífice a la relación entre el creyente y la Escritura le ha llevado, como es sabido, a proclamar cada año una jornada dedicada a ella, en el tercer domingo del tiempo ordinario. Y en el segundo "Domingo de la Palabra" que acaba de celebrar la Iglesia hace tres días, el Papa recordó cómo la Escritura nos permite tocar con nuestras manos la cercanía de Dios, una cercanía "que no puede alejar al prójimo, no puede alejarlo en la indiferencia".

Santa Angela Merici y la educación

A partir de la espiritualidad de Santa Ángela Merici, reiteró el Papa, han florecido numerosas congregaciones de Ursulinas, en las que la educación y la instrucción de las jóvenes ha sido esencial desde la fundación. De hecho, el Papa, que lanzó el Pacto Educativo Global, ha sostenido a menudo que la educación es la vía fundamental para construir un mundo más fraterno y más justo y el camino principal para todo cambio.

Santo Tomás, sabiduría que infunde valor

De una maestra de formación, al "maestro" por excelencia, el "Doctor Angelicus", Santo Tomás de Aquino, cuya fiesta liturgica es mañana y a quien Francisco recordó con su título de patrono de las escuelas católicas. Fue el Papa León XIII quien otorgó este título al dominico, teólogo y doctor de la Iglesia en 1880 con el breve Cum hoc sit, que reconocía su sabiduría, "la perfecta coincidencia entre razón y fe", la virtud y la santidad. Que el ejemplo de Tomás de Aquino, dijo el Papa en su saludo a los peregrinos de lengua italiana, "anime a todos, especialmente a los estudiantes, a ver en Jesús el único maestro de vida; mientras que su doctrina los anime a encomendarse a la sabiduría del corazón para cumplir su misión".

 

Ángelus del Papa: “la salvación no es automática, requiere la conversión”

En el Domingo de la Palabra de Dios, el Papa Francisco preside el Ángelus desde la Biblioteca Apostólica, invitando a la conversión: “se trata de cambiar de mentalidad y cambiar de vida: no seguir más los modelos del mundo, sino el de Dios, que es Jesús”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Este domingo el Santo padre ha reflexionado acerca del hodierno pasaje evangélico según el evangelista Marcos: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio». “Jesús no usaba medias palabras” ha dicho el Papa, de hecho “es un mensaje que nos invita a reflexionar sobre dos temas esenciales: el tiempo y la conversión” ha asegurado el Papa Francisco.

El tiempo

Por un lado – dice Francisco – en este texto del evangelista Marcos, “hay que entender el tiempo como la duración de la historia de la salvación realizada por Dios; por tanto, el tiempo “cumplido” es aquel en el que esta acción salvífica llega a su culmen, a su plena actuación: es el momento histórico en el que Dios ha enviado al Hijo al mundo y su Reino se ha hecho más “cercano” que nunca”.

La conversión

Sin embargo, “la salvación no es automática” puntualiza el Papa. “La salvación es un don de amor, y como tal, ofrecido a la libertad humana, siempre que se habla de amor, se habla de libertad, el amor sin libertad no es amor, puede ser interés, miedo, tantas cosas, pero el amor es siempre libre” y siendo libre – señala – “requiere una respuesta libre: requiere la conversión”. Para Francisco, esta “conversión” significa “cambiar de mentalidad y cambiar de vida: no seguir más los modelos del mundo, sino el de Dios, que es Jesús”. El Pontífice explica demás que “es un cambio decisivo de visión y de actitud”, pues el pecado y en concreto “el de la mundanalidad” trajo al mundo una mentalidad “que tiende a la afirmación de uno mismo contra los demás, e incluso contra Dios”.

“Esto es curioso” – dice el Papa – y pregunta: “¿cuál es tu identidad?”, pues según el Papa, “muchas veces sentimos que al expresar nuestra identidad con un término de contra, es difícil expresar nuestra identidad con un término positivo, contra los otros, contra los demás y contra Dios y por este motivo la mentalidad del mundo puede causar la violencia y el engaño”. Y “vemos lo que sucede con el engaño y la violencia” dice el Papa: “ganas de poder, don de servicio, guerras, explotación contra la gente, esta es la mentalidad del engaño que ciertamente tiene origen en el padre del engaño, en el gran mentiroso, el diablo, él es el padre de la mentira”.

El mensaje de Jesús nos invita a a ser acogedores y humildes

“A todo ello se opone el mensaje de Jesús, que nos invita a reconocernos necesitados de Dios y de su gracia; a mantener una actitud equilibrada frente a los bienes terrenos; a ser acogedores y humildes con todos; a conocernos y realizarnos a nosotros mismos mediante el encuentro y el servicio a los demás” asegura el Papa. De hecho, explica que para cada uno de nosotros, el tiempo durante el que podemos acoger la redención es breve, pues “es la duración de nuestra vida en este mundo”. Y puede parecer larga, señala, recordando un día que fue a dar los sacramentos a una persona enferma anciana: “él en ese momento antes de recibir la eucaristía de la unción de los enfermos me dijo: se me ha pasado la vida, pensaba que era eterno pero me voló la vida. Así nos sentimos los ancianos, que la vida se va y vuela” dice el Papa.

Además, hace hincapié en que “la vida” es un don del infinito amor de Dios, “pero es también el tiempo de verificación de nuestro amor por Él”. “Por eso, cada momento, cada instante de nuestra existencia es un tiempo precioso para amar a Dios y al prójimo, y así entrar en la vida eterna”.

El Señor nos llama a lo largo de nuestra vida

Por último, el Papa señala que la historia de nuestra vida tiene dos ritmos: uno, medible, hecho de horas, días, años; y otro, compuesto por las estaciones de nuestro desarrollo: nacimiento, infancia, adolescencia, madurez, vejez, muerte. Francisco asegura que “la fe nos ayuda a descubrir el significado espiritual de estos tiempos”, pues cada uno de ellos contiene una llamada especial del Señor, “a la que podemos dar una respuesta positiva o negativa”.

Es por ello que nos exhorta a “estar atentos” y “no dejar pasar a Jesús sin recibirlo”, pues tal y como decía San Agustín: “Tengo miedo de Dios cuando pasa, miedo de no reconocerlo y no acogerlo”. Por último, su invitación a pedir a la Virgen María “que nos ayude a vivir cada día, cada momento, como tiempo de salvación en el que el Señor pasa y nos llama a seguirlo. Y nos ayude a convertirnos de la mentalidad del mundo a la del amor, que son fuegos artificiales, y del servicio”.

El Señor nos llama a lo largo de nuestra vida

Por último, el Papa señala que la historia de nuestra vida tiene dos ritmos: uno, medible, hecho de horas, días, años; y otro, compuesto por las estaciones de nuestro desarrollo: nacimiento, infancia, adolescencia, madurez, vejez, muerte. Francisco asegura que “la fe nos ayuda a descubrir el significado espiritual de estos tiempos”, pues cada uno de ellos contiene una llamada especial del Señor, “a la que podemos dar una respuesta positiva o negativa”. Es por ello que nos invita a pedir a la Virgen María “que nos ayude a vivir cada día, cada momento, como tiempo de salvación en el que el Señor pasa y nos llama a seguirlo. Y nos ayude a convertirnos de la mentalidad del mundo a la del amor y del servicio”.

 

El Ministerio de la Reconciliación. Los Papas y el ecumenismo

En el último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tradicionalmente coincide con la fiesta de la Conversión de San Pablo, profundizamos sobre algunas ideas ecuménicas en el magisterio de los Papas de la modernidad.

Laura De Luca - Ciudad del Vaticano

Cuando el mundo todavía se estaba recuperando de la Primera Guerra Mundial, el visitador apostólico a Bulgaria, Angelo Roncalli, tuvo la oportunidad de apreciar las cualidades de la comunidad ortodoxa y de establecer relaciones cordiales y fraternales con los miembros de esa comunidad. Cuando se convirtió en el Papa Juan XXIII tuvo, casualmente, la intuición del Concilio Ecuménico Vaticano II.

Lo anunció cuando habló al sínodo diocesano de Roma en la fiesta de la conversión de San Pablo en 1959. Y volvió a hablar de ello en la misma ocasión al año siguiente. Como sabemos, el Concilio se inauguraría dos años después, en diciembre de 1962...

El decreto Unitatis Redintegratio

Durante ese Concilio se anularían las excomuniones mutuas pronunciadas en el cisma de Oriente entre Roma y Constantinopla. Y uno de los nueve decretos producidos por el trabajo conciliar de los obispos, el Unitatis Redintegratio del 21 de noviembre de 1964, estaba específicamente dedicado al ecumenismo. Posteriormente, el Papa Benedicto XVI ilustraría algunos de los objetivos con motivo de las Vísperas de la Conversión de San Pablo en 2007...

En la escucha y el diálogo, los Padres conciliares no vieron una utilidad dirigida exclusivamente al progreso ecuménico, sino que añadieron una perspectiva referida a la propia Iglesia católica: "De este diálogo -afirma el texto conciliar- aparecerá también más claramente cuál es la verdadera situación de la Iglesia católica" (Unitatis redintegratio, 9). 

 

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22/01/2021

Ecumenismo. Lux Mundi: “Se debe inculcar a los niños que tenemos el mismo Padre”

Es ciertamente indispensable "exponer con claridad el conjunto de la doctrina" para un diálogo que aborde, discuta y supere las diferencias existentes entre los cristianos, pero al mismo tiempo "el modo y el método de enunciar la fe católica no deben ser en absoluto un obstáculo para el diálogo con los hermanos" (ibíd., 11). (ibíd., 11). Hay que hablar correctamente (orthōs) y de forma comprensible. El diálogo ecuménico implica una corrección fraternal y conduce a un enriquecimiento espiritual mutuo al compartir auténticas experiencias de fe y vida cristiana. Para ello es necesario implorar incansablemente la asistencia de la gracia de Dios y la iluminación del Espíritu Santo.

Esto es lo que los cristianos de todo el mundo han hecho en esta "Semana" especial, o harán en la Novena que precede a Pentecostés, así como en toda ocasión oportuna, elevando su oración confiada para que todos los discípulos de Cristo sean uno, y para que, en la escucha de la Palabra, den un testimonio concordante a los hombres de nuestro tiempo.

El abrazo de Pablo VI y el Patriarca Atenágoras

El documento Unitatis redintegratio se firmó en noviembre de 1964 y en enero de ese mismo año el Papa Pablo VI afrontó su histórico viaje a Tierra Santa con un gesto revolucionario: el abrazo con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Atenágoras. Fue el 5 de enero:

«Ciertamente, los caminos que por una u otra vía conducen a la unión pueden estar llenos de dificultades, pero los dos caminos convergen el uno hacia el otro en la fuente del Evangelio. ¿Y no será un buen augurio que la reunión de hoy tenga lugar precisamente en esta tierra donde Cristo fundó su Iglesia, derramando su sangre por ella? En cualquier caso, se trata de una manifestación elocuente de la voluntad profunda que, gracias a Dios, inspira siempre a todos los cristianos dignos de ese nombre.

La voluntad de trabajar para superar las divisiones y derribar las barreras; la voluntad de avanzar decididamente por los caminos que conducen a la reconciliación. Las diferencias doctrinales, litúrgicas y disciplinarias tendrán que ser examinadas en su momento y lugar con un espíritu de fidelidad a la verdad y de comprensión en la caridad».

Rezando por la paz en plena Guerra Fría

Pablo VI, que concluyó el Concilio en diciembre de 1965, tuvo siempre presente el tema de la unidad de los cristianos. Domingo, 24 de enero de 1971: Estamos en plena Guerra Fría. En el Ángelus, el Pontífice habló de la Iglesia perseguida, de la Iglesia del silencio, de la Iglesia que sufre incluso internamente, por esa falta de armonía, premisa para un diálogo franco y sincero también y sobre todo con los hermanos separados...

 

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24/01/2021

El Papa. Por un Iglesia Pueblo de Dios que camina unida en América Latina

«Hemos rezado en estos días, como sabéis, por la paz en el mundo, un problema siempre abierto y siempre doloroso; hemos rezado por la recomposición de la unidad de los cristianos separados según la voluntad de Cristo, fundador de una única Iglesia; y seguiremos rezando.  Pero hoy, ¿qué intención particular propondremos a su caridad? Proponemos la Iglesia sufriente. Siempre está la "Iglesia del silencio", es decir, la Iglesia que en diversas y vastas regiones del mundo se ve privada de la legítima libertad de vida y de expresión que debería reconocerse, según los derechos proclamados del hombre (…).

También hay Iglesias que sufren episodios y situaciones especiales. Algunos de ellos están en África, esa África tan querida por Nosotros como "nueva patria de Cristo".  ¿Y dónde no sufre hoy la Iglesia? ¿No son a menudo sus hijos los que hacen surgir en su seno amargos dolores por infidelidades, deserciones, contiendas y ambiciones de todo tipo? ¿Dónde está la alegre armonía de la fe y de la caridad, que debería ser propia de nuestra Iglesia católica?».

Juan Pablo II y el encuentro ecuménico en Asís

La invitación a la concordia, que desde el interior de la Iglesia católica logró expandirse también hacia el exterior y hacia las iglesias separadas; fue retomada y ampliada 15 años después, en octubre de 1986. Persiguiendo siempre el sueño de la paz, el Papa Juan Pablo II realizó otro gesto revolucionario al reunir en Asís, bajo la mirada de San Francisco, no sólo a todas las confesiones cristianas, sino a todas las religiones de la tierra, para rezar juntos por la paz. Revolucionario e inolvidable. La oración ecuménica fue intensa:

«Es significativo que, al acercarnos al tercer milenio cristiano, nosotros, el pueblo cristiano, nos hayamos reunido aquí en nombre de Jesucristo para invocar al Espíritu Santo y pedirle que llene nuestro universo de amor y de paz.  Nuestra fe nos enseña que la paz es un don de Dios en Jesucristo, un don que debe expresarse en una oración a quien tiene en sus manos los destinos de todos los pueblos. Por eso la oración es una parte esencial del esfuerzo por la paz.

Lo que hacemos hoy es un eslabón más de la cadena de oraciones por la paz anudada por los cristianos a título individual, así como por las Iglesias cristianas y las comunidades eclesiales, un movimiento que en los últimos años ha cobrado cada vez más fuerza en muchas partes del mundo. Nuestra oración común expresa y manifiesta la paz que reina en nuestros corazones, ya que como discípulos de Cristo hemos sido enviados al mundo para anunciar y llevar la paz, ese don que "viene de Dios, que nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación" (2 Cor 5,18). Como discípulos de Cristo tenemos la obligación especial de trabajar para llevar su paz al mundo», concluyó el Papa Wojtyla.

SANTO TOMÁS DE AQUINO*
Doctor de la Iglesia

Memoria

— El camino hacia Dios: piedad y doctrina.

— Autoridad de Santo Tomás. Necesidad de formación.

— La doctrina, alimento de la piedad.

I. En la asamblea le da la palabra, el Señor lo llena de espíritu de sabiduría e inteligencia, lo viste con un traje de honor1.

Cuando Santo Tomás tenía aún pocos años solía preguntar reiteradamente a su maestro de Montecassino: «¿Quién es Dios?», «explicadme qué cosa es Dios». Y pronto comprendió que para conocer al Señor no bastan los maestros y los libros. Se necesita además que el alma le busque de verdad y se entregue con corazón puro, humilde, y con una intensa oración. En él se dio una gran unión entre doctrina y piedad. Nunca comenzó a escribir o a enseñar sin haberse encomendado antes al Espíritu Santo. Cuando trabajaba en el estudio y exposición del Sacramento de la Eucaristía solía bajar a la capilla y pasar largas horas delante del Sagrario.

Dotado de un talento prodigioso, Santo Tomás llevó a cabo la síntesis teológica más admirable de todos los tiempos. Su vida, relativamente corta, fue una búsqueda profunda y apasionada del conocimiento de Dios, del hombre y del mundo a la luz de la Revelación divina. El saber antiguo de los autores paganos y de los Santos Padres le proporcionó elementos para llevar a cabo una síntesis armoniosa de razón y fe que ha sido propuesta repetidamente por el Magisterio de la Iglesia como modelo de fidelidad a la Iglesia y a las exigencias de un sano razonamiento.

Santo Tomás es ejemplo de humildad y de rectitud de intención en el trabajo. Un día, estando en oración, oyó la voz de Jesús crucificado que le decía: «Has escrito bien de Mí, Tomás: ¿qué recompensa quieres por tu trabajo?». Y él respondió: «Señor, no quiero ninguna cosa, sino a Ti»2. También en este momento se manifestaron la sabiduría y la santidad de Tomás, y nos enseña lo que hemos de pedir y desear nosotros sobre cualquier otra cosa.

Con su enorme talento y sabiduría, siempre tuvo conciencia de la pequeñez de su obra ante la inmensidad de su Dios. Un día en que había celebrado la Santa Misa con especial recogimiento, decidió no volver a escribir más: dejó inconclusa su obra magna, la Suma Teológica. Y ante las preguntas insistentes de sus colaboradores acerca de la interrupción de su trabajo, contestó el Santo: «Después de lo que Dios se dignó revelarme el día de San Nicolás, me parece paja todo cuanto he escrito en mi vida, y por eso no puedo escribir más»3. Dios es siempre más de lo que puede pensar la inteligencia más poderosa, de lo que desea el corazón más sediento.

El Doctor Angélico nos enseña cómo hemos de buscar a Dios: con la inteligencia, con una honda formación, adecuada a las peculiares circunstancias de cada uno, y con una vida de amor y de oración4.

II. El Magisterio de la Iglesia ha recomendado frecuentemente a Santo Tomás como guía de los estudios y de la investigación teológica. La Iglesia ha hecho suya esta doctrina, por ser la más conforme con las verdades reveladas, las enseñanzas de los Santos Padres y la razón natural5. Y el Concilio Vaticano II recomienda profundizar en los misterios de la fe y descubrir su mutua conexión «bajo el magisterio de Santo Tomás»6. Los principios de Santo Tomás son faros que arrojan luz sobre los problemas más importantes de la filosofía y hacen posible entender mejor la fe en nuestro tiempo7.

La fiesta de Santo Tomás trae a nuestra meditación de hoy la necesidad de una sólida formación doctrinal religiosa, soporte indispensable de nuestra fe y de una vida plenamente cristiana en toda ocasión. Solo así, meditando y estudiando los puntos capitales de la doctrina católica, enriqueceremos nuestro vivir cristiano y podremos contrarrestar mejor esa ola de ignorancia religiosa que, a todos los niveles, recorre el mundo. Si tenemos buena doctrina en nuestra inteligencia no estaremos a merced de los estados de ánimo y del solo sentimiento, que puede ser frágil y cambiante. En ocasiones esta formación comienza por el repaso del Catecismo de la doctrina cristiana y por la constancia en la lectura espiritual que nos indica quién aconseja a nuestra alma.

La formación adecuada, profunda, es imprescindible en una época en que la confusión y los errores doctrinales se multiplican y los medios a través de los cuales pueden difundirse son más abundantes y poderosos (lecturas, televisión, radio, etc.). Es necesario decir «creo todo lo que Dios ha revelado», pero esta fe entraña el compromiso de no desentenderse de lograr una mejor y más profunda comprensión de los misterios de la fe, según las propias circunstancias, pues en caso contrario no daríamos importancia a aquello que Dios, en su infinito amor, ha querido revelarnos para que crecieran la fe, la esperanza y la caridad. Santa Teresa de Jesús decía que «quien más conoce a Dios, más fácil se le hacen las obras»8, interpreta con una visión más aguda los acontecimientos, santifica mejor su quehacer y encuentra sentido al dolor que toda vida lleva consigo. «No sé cuántas veces me han dicho –escribe un autor de nuestros días– que un anciano irlandés que solo sepa rezar el Rosario puede ser más santo que yo, con todos mis estudios. Es muy posible que así sea; y por su propio bien, espero que así sea. No obstante, si el único motivo para hacer tal afirmación es el de que sabe menos teología que yo, ese motivo no me convence; ni a mí ni a él. No le convencería a él, porque todos los ancianos irlandeses con devoción al Santo Rosario y al Santísimo que he conocido (y muchos de mis antepasados lo han sido) estaban deseosos de conocer más a fondo su fe. No me convencería a mí, porque si bien es evidente que un hombre ignorante puede ser virtuoso, es igualmente evidente que la ignorancia no es una virtud. Ha habido mártires que no hubieran sido capaces de enunciar correctamente la doctrina de la Iglesia, siendo el martirio la máxima prueba del amor. Sin embargo, si hubieran conocido más a Dios, su amor habría sido mayor»9. Y nosotros sabremos amar más a Jesús si ponemos empeño en conocerle a Él y en conocer su doctrina, que se nos transmite en la Iglesia. Por esto, hoy, que celebramos a este Santo Doctor de la Iglesia, es oportuno que nos preguntemos si ponemos verdadero interés en aprovechar aquellos medios de formación que tenemos a nuestro alcance, y si sentimos la urgencia de una adecuada formación doctrinal que contrarreste esa enorme ola de ignorancia y de error que se abate sobre tantos fieles indefensos.

III. Considerando la vida y la obra de Santo Tomás, advertimos cómo la piedad exige doctrina; por eso, la formación nos lleva a una piedad profunda, manifestada casi siempre de modo sencillo. En el autógrafo de la Suma contra Gentiles se encuentran, por ejemplo, las palabras del Ave María repartidas por los márgenes, como jaculatorias que ayudaban al Santo a mantener el corazón encendido. Y cuando quería probar la pluma, lo hacía escribiendo estas y otras jaculatorias10. Todos sus escritos y sus enseñanzas orales llevan a amar más a Dios, con más profundidad, con más ternura. De él es esta sentencia: de la misma manera que quien poseyese un libro en el que estuviera contenida toda la ciencia solo buscaría saber este libro, así nosotros no debemos sino buscar solo a Cristo, porque en Él, como dice San Pablo, están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia11. Toda la doctrina que aprendemos nos ha de llevar a amar a Jesús, a desear servirle con más prontitud y alegría.

«Piedad de niños y doctrina de teólogos», solía inculcar San Josemaría Escrivá, porque la fe firme, cimentada sobre sólidos principios doctrinales, se manifiesta frecuentemente en una vida de infancia en la que nos sentimos pequeños ante Dios y nos atrevemos a manifestarle el amor a través de cosas muy pequeñas, que Él bendice y acoge con una sonrisa, como hace un padre con su hijo. El amor -enseñó Santo Tomás lleva al conocimiento de la verdad12, y todo el conocimiento está ordenado a la caridad como a su fin13. El conocimiento de Dios debe llevar a realizar frecuentes actos de amor, a una disposición firme de trato amable, sin miedos, con Él. Mientras la mente atiende al pequeño deber de cada momento, el corazón está fijo en Dios, recibiendo el suave impulso de la gracia, que la hace tender hacia el Padre, en el Hijo y por el Espíritu Santo.

Una formación doctrinal más profunda lleva a tratar mejor a la Humanidad Santísima del Señor, a la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, a San José, «nuestro Padre y Señor», a los ángeles custodios, a las benditas almas del Purgatorio... Examinemos hoy cómo es nuestro empeño por adquirir esa formación sólida y cómo la difundimos a nuestro alrededor -con naturalidad y como quien da un tesoro en la propia familia, entre los amigos... y siempre que tenemos la menor oportunidad.

1 Antífona de entrada. Eclo 15, 5. — 2 Cfr. Fontes vitae Sancti Tomae, p. 108. — 3 Bartolomé de Capua, en el Proceso napolitano de canonización, n. 79: Fontes vitae Sancti Tomae, p. 3777. — 4 Cfr. Juan Pablo II, Discurso en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, 17-XI-1979. — 5 Cfr. Juan XXIII, Alocución 28-IX-1960. — 6 Conc. Vat. II, Decr. Optatam totius, 16. — 7 Cfr. Pablo VI, Carta Apost. Lumen Ecclesiae, 20-XI-1974, 29. — 8 Santa Teresa, Fundaciones, 3, 5. — 9 F. J. Sheed, Teología para todos, Palabra, 4ª ed., Madrid 1982, pp. 15-16. — 10 Cfr. Santo Tomás, Suma contra Gentiles, ed. Leonina, vol. 13, Pref. p. VIII b. — 11 Cfr. ídem, Comentario sobre la Epístola a los Tesalonicenses, 2, 3, 1 — 12 Cfr. ídem, Comentario al Evangelio de San Juan, 5, 6. — 13 Cfr. ibídem, 15, 2.

Nació hacia el año 1225 en el castillo de Roccaseca, de Aquino, cerca de Montecassino (Italia). Estudió primero en la abadía benedictina de este lugar y luego en Nápoles; a los veinte años ingresó en la Orden de Predicadores, a pesar de la fuerte oposición familiar. Fue maestro de Filosofía y Teología en Roma, Nápoles, Viterbo y, principalmente, en Colonia y París. Elaboró la primera síntesis teológica, partiendo de la filosofía de Aristóteles, de la teología de San Agustín y de la Sagrada Escritura. Su gran piedad se trasluce de modo especial en sus sermones y en el Oficio que compuso para la fiesta del Corpus Christi. El Magisterio de la Iglesia, desde su muerte, ha hecho suya su doctrina «por estar más conforme que ninguna otra con las verdades reveladas, las enseñanzas de los Santos Padres y la recta razón» (Juan XXIII). Su autoridad doctrinal es universalmente reconocida.

Murió cerca de Terracina el 7 de marzo de 1274, cuando se dirigía al Concilio de Lyón. Su fiesta se celebra hoy, 28 de enero, día en que su cuerpo fue trasladado a Toulouse, en el año 1639. Fue canonizado y declarado Doctor de la Iglesia en el año 1323.

 

“Servir al Señor y a los hombres”

Cualquier actividad –sea o no humanamente muy importante– ha de convertirse para ti en un medio de servir al Señor y a los hombres: ahí está la verdadera dimensión de su importancia. (Forja, 684)

28 de enero

No me aparto de la verdad más rigurosa, si os digo que Jesús sigue buscando ahora posada en nuestro corazón. Hemos de pedirle perdón por nuestra ceguera personal, por nuestra ingratitud. Hemos de pedirle la gracia de no cerrarle nunca más la puerta de nuestras almas.

No nos oculta el Señor que esa obediencia rendida a la voluntad de Dios exige renuncia y entrega, porque el Amor no pide derechos: quiere servir. El ha recorrido primero el camino. Jesús, ¿cómo obedeciste tú? Usque ad mortem, mortem autem crucis, hasta la muerte y muerte de la cruz. Hay que salir de uno mismo, complicarse la vida, perderla por amor de Dios y de las almas. He aquí que tú querías vivir, y no querías que nada te sucediera; pero Dios quiso otra cosa. Existen dos voluntades: tu voluntad debe ser corregida, para identificarse con la voluntad de Dios; y no la de Dios torcida, para acomodarse a la tuya.

Yo he visto con gozo a muchas almas que se han jugado la vida ‑como tú, Señor, usque ad mortem‑, al cumplir lo que la voluntad de Dios les pedía: han dedicado sus afanes y su trabajo profesional al servicio de la Iglesia, por el bien de todos los hombres.

Aprendamos a obedecer, aprendamos a servir: no hay mejor señorío que querer entregarse voluntariamente a ser útil a los demás. Cuando sentimos el orgullo que barbota dentro de nosotros, la soberbia que nos hace pensar que somos superhombres, es el momento de decir que no, de decir que nuestro único triunfo ha de ser el de la humildad. Así nos identificaremos con Cristo en la Cruz, no molestos o inquietos o con mala gracia, sino alegres: porque esa alegría, en el olvido de sí mismo, es la mejor prueba de amor. (Es Cristo que pasa, 19)

 

La Palabra de Dios se hace carne en aquellos que la acogen en la oración

Durante la catequesis semanal Francisco explicó cómo meditar fragmentos de la Sagrada Escritura. Dijo que “a pesar de su antigüedad, cada versículo de la Biblia fue escrito también para nosotros, y a través de ellos Dios nos habla”. Concretamente subrayó cómo la Biblia “nos permite vernos reflejados en muchos personajes y situaciones”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA27/01/2021 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quisiera detenerme sobre la oración que podemos hacer a partir de un pasaje de la Biblia. Las palabras de la Sagrada Escritura no han sido escritas para quedarse atrapadas en el papiro, en el pergamino o en el papel, sino para ser acogidas por una persona que reza, haciéndolas brotar en su corazón. La palabra de Dios va al corazón.

El Catecismo afirma: «A la lectura de la sagrada Escritura debe acompañar la oración —la Biblia no puede ser leída como una novela— para que se realice el diálogo de Dios con el hombre» (n. 2653). Así te lleva la oración, porque es un diálogo con Dios. Ese versículo de la Biblia ha sido escrito también para mí, hace siglos, para traerme una palabra de Dios. Ha sido escrito para cada uno de nosotros. A todos los creyentes les sucede esta experiencia: una pasaje de la Escritura, escuchado ya muchas veces, un día de repente me habla e ilumina una situación que estoy viviendo. Pero es necesario que yo, ese día, esté ahí, en la cita con esa Palabra, esté ahí, escuchando la Palabra.

TODOS LOS DÍAS DIOS PASA Y LANZA UNA SEMILLA EN EL TERRENO DE NUESTRA VIDA

Todos los días Dios pasa y lanza una semilla en el terreno de nuestra vida. No sabemos si hoy encontrará suelo árido, zarzas, o tierra buena, que hará crecer esa semilla (cf. Mc 4,3-9). Depende de nosotros, de nuestra oración, del corazón abierto con el que nos acercamos a las Escrituras para que se conviertan para nosotros en Palabra viviente de Dios. Dios pasa, continuamente, a través de la Escritura. Y retomo lo que dije la semana pasada, que decía san Agustín: “Tengo temor del Señor cuando pasa”. ¿Por qué temor? Que yo no le escuche, que no me dé cuenta de que es el Señor.

A través de la oración sucede como una nueva encarnación del Verbo. Y somos nosotros los “tabernáculos” donde las palabras de Dios quieren ser acogidas y custodiadas, para poder visitar el mundo. Por eso es necesario acercarse a la Biblia sin segundas intenciones, sin instrumentalizarla. El creyente no busca en las Sagradas Escrituras el apoyo para la propia visión filosófica o moral, sino porque espera en un encuentro; sabe que estas, estas palabras, han sido escritas en el Espíritu Santo y que por tanto en ese mismo Espíritu deben ser acogidas, ser comprendidas, para que el encuentro se realice.

LA BIBLIA NO ESTÁ ESCRITA PARA UNA HUMANIDAD GENÉRICA, SINO PARA TODOS NOSOTROS, PARA MÍ, PARA TI

A mí me molesta un poco cuando escucho cristianos que recitan versículos de la Biblia como los loros. “Oh, sí, el Señor dice…, quiere así…” ¿Pero tú te has encontrado con el Señor, con ese versículo? No es un problema solo de memoria: es un problema de la memoria del corazón, la que te abre para el encuentro con el Señor. Y esa palabra, ese versículo, te lleva al encuentro con el Señor.

Nosotros, por tanto, leemos las Escrituras para que estas “nos lean a nosotros”. Y es una gracia poder reconocerse en este o aquel personaje, en esta o esa situación. La Biblia no está escrita para una humanidad genérica, sino para todos nosotros, para mí, para ti, para hombres y mujeres en carne y hueso, hombres y mujeres que tienen nombre y apellidos, como yo, como tú. Y la Palabra de Dios, impregnada del Espíritu Santo, cuando es acogida con un corazón abierto, no deja las cosas como antes, nunca, cambia algo. Y esta es la gracia y la fuerza de la Palabra de Dios.

La tradición cristiana es rica de experiencias y de reflexiones sobre la oración con la Sagrada Escritura. En particular, se ha consolidado el método de la “lectio divina”, nacido en ambiente monástico, pero ya practicado también por los cristianos que frecuentan las parroquias.

Se trata ante todo de leer el pasaje bíblico con atención, es más, diría con “obediencia” al texto, para comprender lo que significa en sí mismo. Sucesivamente se entra en diálogo con la Escritura, de modo que esas palabras se conviertan en motivo de meditación y de oración: permaneciendo siempre adherente al texto, empiezo a preguntarme sobre qué “me dice a mí”. Es un paso delicado: no hay que resbalar en interpretaciones subjetivistas, sino entrar en el surco vivo de la Tradición, que une a cada uno de nosotros a la Sagrada Escritura. Y el último paso de la lectio divina es la contemplación. Aquí las palabras y los pensamientos dejan lugar al amor, como entre enamorados a los cuales a veces les basta con mirarse en silencio. El texto bíblico permanece, pero como un espejo, como un icono para contemplar. Y así se tiene el diálogo.

A TRAVÉS DE LA ORACIÓN, LA PALABRA DE DIOS VIENE A VIVIR EN NOSOTROS Y NOSOTROS VIVIMOS EN ELLA

A través de la oración, la Palabra de Dios viene a vivir en nosotros y nosotros vivimos en ella. La Palabra inspira buenos propósitos y sostiene la acción; nos da fuerza, nos da serenidad, y también cuando nos pone en crisis nos da paz. En los días “torcidos” y confusos, asegura al corazón un núcleo de confianza y de amor que lo protege de los ataques del maligno.

Así la Palabra de Dios se hace carne —me permito usar esta expresión: se hace carne— en aquellos que la acogen en la oración. En algunos textos antiguos surge la intuición de que los cristianos se identifican tanto con la Palabra que, incluso si quemaran todas las Biblias del mundo, se podría salvar el “calco” a través de la huella que ha dejado en la vida de los santos. Esta es una bonita expresión.

La vida cristiana es obra, al mismo tiempo, de obediencia y de creatividad. Un buen cristiano debe ser obediente, pero debe ser creativo. Obediente, porque escucha la Palabra de Dios; creativo, porque tiene el Espíritu Santo dentro que le impulsa a practicarla, a llevarla adelante. Jesús lo dice al final de un discurso suyo pronunciado en parábolas, con esta comparación: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas —del corazón— lo nuevo y lo viejo» (Mt 13,52). Las Sagradas Escrituras son un tesoro inagotable. Que el Señor nos conceda, a todos nosotros, tomar de ahí cada vez más, mediante la oración. Gracias.

Saludos

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a acercarse a la Palabra de Dios con obediencia y creatividad. En ella encontramos un tesoro inagotable al que podemos acceder todos los días mediante la oración, y ella nos irá trasformando y llenándonos de gran alegría. Que el Señor los bendiga.


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco sobre la oración

• Diez recursos para el Domingo de la Palabra de Dios.

• El arte de la oración.

• ¿Qué es la oración?, ¿cómo se hace?, ¿Dios escucha y responde? (de la serie Preguntas sobre la fe cristiana)

• «Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía» (Historia de “Regreso a Ítaca”, volver a creer a los 50)

• «Aquella primera oración de hijo de Dios» (de la serie Nuevos Mediterráneos)

• Serie Conocerle y conocerte sobre la oración.

• Meditación del prelado del Opus Dei sobre la oración (15 min.)

 

 

«Os he llamado amigos». La amistad, un don de Dios para iluminar la tierra

A la luz de una carta pastoral de Mons. Fernando Ocáriz sobre la amistad (1.XI.2019), se ofrecen unos textos que invitan a descubrir y compartir uno de los grandes tesoros que Jesús sigue ofreciendo a los apóstoles de hoy. Descarga gratis el libro electrónico.

VIDA ESPIRITUAL28/01/2021

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En la Última Cena, el Señor dijo a sus discípulos: «ya no os llamo siervos, sino amigos porque os he dado a conocer todas las cosas que he oído a mi Padre».

La experiencia personal del Amor de Dios por cada uno, fuente y origen de toda amistad verdadera, forma en el alma una profunda convicción del sentido de misión que tenemos todos los bautizados. Reflexionar sobre la amistad reforzará esa convicción y llevará a generar ambientes y espacios de amistad, donde se facilite la apertura de la propia vida al otro y a descubrir el amor incondicional de Dios por cada uno.

La serie "Os he llamado amigos" se compone de seis editoriales que profundizan en algunas de las ideas de la carta pastoral sobre la amistad que escribió Mons. Fernando Ocáriz el pasado 1 de noviembre de 2019.


Índice

1. Os he llamado amigos (I): ¿Dios tiene amigos?

Dios siempre ha buscado activamente la amistad con los hombres, ofreciéndonos vivir en comunión con Él. Ni la debilidad humana ni el polvo del camino le han hecho cambiar de opinión. Dejarnos abrazar por ese Amor incondicional nos llena de luz y de fuerza para ofrecerlo a los demás.

2. Os he llamado amigos (II): Para iluminar la tierra

El "mandamiento nuevo" que nos confió Jesús al final de su vida en la tierra descubrió una nueva dimensión de la amistad humana: se trata de auténtico apostolado.

3. Os he llamado amigos (III): Dentro de un gran mapa de relaciones

Dejarnos querer por los demás es una manera de abrir espacio para Dios en nuestra vida. Jesús lo hizo hasta sus últimos momentos en la tierra.

4. Os he llamado amigos (IV): El mejor seguro de vida

La amistad entre las personas llamadas a una misma misión permite que esta sea siempre un camino lleno de felicidad.

5. Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos

La amistad que ofrece un cristiano a quienes le rodean siempre ha sido un motivo de admiración. Con el paso del tiempo, surgen siempre nuevos escenarios y nuevos retos.

¿Qué leer? (I): Nuestro mapa del mundo

Leer, como escuchar, es un valor esencial para ensanchar nuestro horizonte, de por sí limitado; para madurar nuestras perspectivas; para comprender la complejidad y, a la vez, la simplicidad de lo real. Leer para crecer, sin ahogarse en la marea de los libros: se aborda este reto en un editorial, en dos entregas.

OTROS07/10/2016

Cuando la humanidad comenzó a poner por escrito las máximas de sus sabios, los códigos que recogían las costumbres y las leyes, los relatos de los acontecimientos en los que se había forjado cada pueblo… nació la lectura. Hasta entonces la cultura –cultivo del alma– solo se escuchaba: únicamente lo que los hombres y las mujeres retenían en la memoria se transmitía a las siguientes generaciones, como un valioso mapa del mundo, como una antorcha en medio de la oscuridad.

Escuchar sigue siendo hoy fundamental en nuestra vida: encauza nuestro primer acceso al lenguaje, le da forma mientras vivimos, y, sobre todo, hace posible el diálogo, que es una de las fibras del tejido mismo de la vida. A la vez, para escuchar y dialogar de verdad, se hace necesario leer. La lectura ocupa por eso un lugar irreemplazable en la cultura: la memoria de la humanidad es hoy también, en una medida importante, palabra escrita, letra que espera el diálogo con un lector.

Prestar atención

Escuchar y leer son hábitos esenciales para ensanchar nuestro horizonte, de por sí limitado; para madurar nuestras perspectivas; para comprender la complejidad y, a la vez, la simplicidad de lo real… Suponen, uno y otro, capacidad de prestar atención. Los medios de comunicación, las redes sociales, los operadores telefónicos, se disputan precisamente nuestra atención, como su capital más preciado. Es fácil que la abundancia de reclamos la fragmenten, como sucede a alguien que está siendo constantemente interrumpido. Esa atención fragmentada no deja de ser útil para los beneficios del Big Data, para los gigantes de la comunicación; pero a nosotros nos empobrece quizá, porque tiende a volcarnos hacia afuera: nos puede dejar sin dentro. Frente a esa dinámica de dispersión, la capacidad de prestar atención a una cosa, a un libro, a una conversación, encierra un gran potencial.

SER VERDADERAMENTE CAPAZ DE LEER ES MÁS QUE SABER PONER VOZ A LAS LETRAS: ES SER CAPAZ DE RECOGERSE, DE HABITAR DENTRO DE SÍ MISMO, DE LEER EN LAS SITUACIONES Y LAS PERSONAS.

La atención genuina es mucho más que un esfuerzo puntual para retener datos: permite que la realidad, las personas, los acontecimientos… nos golpeen, nos sorprendan, y que las relaciones que nacen con esos encuentros se mantengan vivas dentro de nosotros. La escucha y la lectura, como formas de atención, hacen posible la vida espiritual. Y, por eso, humanizan el mundo, y contribuyen a reconciliarlo con Dios. Quien lee y escucha profundiza en la experiencia de lo que vive, gracias a un proceso de interiorización, análogo al que se dio cuando Natán, a través de una parábola, llevó al rey David a hacer penitencia[1].

Legere significa, originariamente, recoger, reunir. Ser verdaderamente capaz de leer es más que saber poner voz a las letras: es ser capaz de recogerse, de habitar dentro de sí mismo, de leer en las situaciones y las personas. El gran diálogo que es la cultura humana se nutre de estas aptitudes. Y sin embargo, incluso para una persona con una mediana cultura, la aceleración de la vida entraña el riesgo de no leer; de que, arrastrados por la multiplicación contemporánea de los frentes de atención, se nos pasaran las semanas y los meses sin que encontráramos tiempo para sentarnos con un libro entre las manos. Nuestro mapa del mundo, entonces, pudiendo tener tres dimensiones, se limitaría a unas precarias curvas de nivel. Y nuestro diálogo con los demás, pudiendo percibir la gran escala de matices de la realidad personal y social, se quedaría en cuatro colores elementales, con los que sería difícil aportar, ayudar a mejorar el mundo.

San Josemaría siempre animó, a quienes se acercaron a su vera, a tener una mirada amplia, y a cultivarla; porque un cristiano es alguien capaz de asombrarse, dispuesto a pensar, a revisar las propias opiniones, para llevar el Evangelio a todas partes. La lectura bien elegida –non legere, sed eligere, dice un adagio clásico– es una de las llaves maestras de esta actitud apostólica. «Para ti, que deseas formarte una mentalidad católica, universal, transcribo algunas características: –amplitud de horizontes, y una profundización enérgica, en lo permanentemente vivo de la ortodoxia católica; –afán recto y sano –nunca frivolidad– de renovar las doctrinas típicas del pensamiento tradicional, en la filosofía y en la interpretación de la historia…; –una cuidadosa atención a las orientaciones de la ciencia y del pensamiento contemporáneos; –y una actitud positiva y abierta, ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[2].

​El hábito de leer

Pedagogos y especialistas en educación de la gente joven señalan que es difícil alcanzar hábitos de lectura si no se han adquirido desde la infancia. También se constatan con frecuencia diferencias significativas entre los chicos que leen y los que no lo hacen casi nunca: quienes leen suelen tener mayor facilidad para expresarse, mayor capacidad comprensiva, un mejor conocimiento propio; quienes, en cambio, se focalizan en otras formas de entretenimiento, suelen tener más dificultades para madurar. Quizá no el uso, pero sí el abuso de los videojuegos, por ejemplo, hace que la gente joven sea a veces menos imaginativa: su mundo interior se desertifica, y se vuelve dependiente de los estímulos, excesivamente básicos, de esas formas de diversión. Con todo, es obvio que no se logra fomentar la lectura a base de demonizar la televisión o los videojuegos, o presentándola como un deber moral; más bien es necesario remover el fondo del alma, despertar la fascinación por las historias, la belleza, la chispa de la inteligencia y de la sensibilidad.

PARA FOMENTAR LA LECTURA, MÁS QUE DEMONIZAR LA TELEVISIÓN O LOS VIDEOJUEGOS, ES NECESARIO REMOVER EL FONDO DEL ALMA, DESPERTAR LA FASCINACIÓN POR LAS HISTORIAS, LA BELLEZA, LA CHISPA DE LA INTELIGENCIA Y DE LA SENSIBILIDAD.

Es bueno descubrir en cada familia quien puede ejercer ese papel: el padre, la madre, un hermano mayor, un abuelo… y apoyarse también en la labor de profesores, monitores del club juvenil, etc. Al atender a la sensibilidad del joven lector, él mismo descubre su itinerario, que incluye grandes hitos de la literatura universal –cada uno a su tiempo–, y otros títulos que corresponderán a su peculiar personalidad. Esta tarea, que no requiere mucho tiempo, pero sí un poco de cabeza y constancia, es decisiva. A veces, habrá que ayudarles –también con el ejemplo– a encontrar momentos para leer, de modo que experimenten el placer de la lectura, sin caer en el egoísmo de preferirla siempre a la conversación y la convivencia. Probablemente muchos recordamos los primeros libros que nos regalaron o que leímos, las historias que nos contaban en la infancia, las ediciones de obras clásicas o de textos de historia sagrada adaptados para los niños; quizá nos quedó grabada la personalidad de aquel profesor que nos descubrió la poesía, o nos contagió el entusiasmo por un determinado autor.

Cuando empieza la labor profesional y la vida se acelera, aun quien percibe los beneficios de la lectura se encuentra quizá con que el tiempo que puede dedicarle es demasiado breve. De ahí la importancia de saber defender un rato para leer: quizá no sea mucho lo que se consiga cada día, pero es cuestión de prioridades, de orden, de quitar minutos a actividades menos importantes. En parte «no es tiempo lo que nos falta, sino concentración»[3]. A la vez, uno disfruta cuando sabe aprovechar situaciones recurrentes: viajes en tren, en avión, en medios públicos; esperas, y, por supuesto, momentos de descanso. Quien tiene siempre consigo un libro –cosa que ahora resulta más fácil de lograr con los lectores digitales, tablets, etc.– puede aprovechar minutos preciosos, a veces imprevistos. Aunque la suma de pocos ratos a veces parecerá un riego gota a gota, pasan los días y los meses, y crece la vegetación.

Las tecnologías digitales también han facilitado la proliferación de audiolibros y audios de artículos de revistas, e incluso la lectura automática de casi cualquier texto: recursos muy útiles para quien tiene que pasar, por ejemplo, muchas horas al volante, o caminando, o realizando trabajos domésticos. Los audiolibros, sobre todo cuando se trata de buenas grabaciones, muestran que leer es otra forma de escuchar, y nos devuelven en cierto modo a aquella época en la que en torno a un lector se reunía un grupo de oyentes que gozaban de un don del que carecían: ¡poder leer!

Ante la marea de libros

Cada año se editan en el mundo miles de libros, sin contar la ingente literatura científica, cada vez más especializada. Además, internet da acceso, muchas veces gratuitamente, a infinidad de medios de comunicación y servicios de información y de opinión. Ante tantas posibilidades, y con la evidente limitación de tiempo de cada uno, resulta más actual que nunca esa consideración que hacía, retrospectivamente, san Juan Pablo II. «Siempre he tenido un dilema: ¿Qué leo? Intentaba escoger lo más esencial. ¡La producción editorial es tan amplia! No todo es valioso y útil. Hay que saber elegir y pedir consejo sobre lo que se ha de leer»[4].

La lectura puede ser un buen entretenimiento para momentos de descanso: hay abundancia de libros en ese sentido. Ciertamente, otra cosa es la lectura –quizá más serena y espaciada– de obras que ensanchan el espíritu. Existe una larga tradición de libros que educan y a la vez deleitan, pero aun así puede suceder que una persona dedique casi exclusivamente su tiempo de lectura a los libros de evasión. No se trata, por tanto, de la materialidad de «leer mucho», sino de leer –en consonancia con la capacidad y las circunstancias de cada uno– también obras de calidad filosófica, teológica, literaria, histórica, científica, artística, etc., para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Son tantas las historias, los enfoques, los campos del saber que pueden hacernos crecer por dentro que, con un poco de paciencia, siempre se puede dar con libros de altura que vayan con uno.

A la hora de elegir, es importante tener en cuenta que no pocas empresas de comunicación controlan negocios editoriales y, lógicamente, al informar, dan prioridad a las publicaciones de su grupo, en detrimento de otros libros quizá más valiosos, pero editados por empresas quizá más pequeñas o con menos presencia en la prensa, la radio, la televisión. Por eso conviene evitar la valoración exagerada de lo último publicado, o de lo más vendido, como si eso fuera garantía de calidad. «Hay libros de los cuales los lomos y la cubierta son, con diferencia, lo mejor»[5], escribía, irónicamente, Charles Dickens. Querer estar siempre a la última podría hacer que se nos escaparan otros títulos más divertidos, inteligentes o creativos, olvidados en las estanterías de las bibliotecas o de nuestra casa. Si no se dispone de mucho tiempo y existen tantos buenos libros, vale la pena elegir cuidadosamente lo que se lee y no dejarse llevar por simples reclamos publicitarios.

Cuando uno ha visto una película mediocre puede lamentarse por haber perdido dos horas de su vida. Sin embargo, cuando llegamos al final de un libro quizá bueno, pero que nunca llegó a interesarnos realmente, podemos haber perdido mucho más tiempo. Si un libro no logra ganársenos, y no hay especiales motivos para leerlo, quizá no vale la pena proseguir con la lectura: nos esperan muchos otros libros que quizá aportarán más. El zapping con los libros puede encubrir impaciencia o falta de fijeza, pero no pocas veces permite dar con los títulos que hacen disfrutar y crecer a cada uno.

«HAY LIBROS DE LOS CUALES LOS LOMOS Y LA CUBIERTA SON, CON DIFERENCIA, LO MEJOR» (CHARLES DICKENS).

El lector que se asoma a un libro no cierra ningún contrato con el autor, por el que se le impida leer en diagonal, o adquiera el compromiso de llegar hasta el final. Hay quien tiene la costumbre de abrir los libros por una página determinada: si esa página se los gana, leen el libro; si no, lo dejan. Es bueno, sin duda, dar al autor la oportunidad de ganarse nuestra atención; pero a la vez ¿para qué dedicar tiempo a uno con el que no nos entendemos? Por supuesto, como puede suceder con los grandes clásicos, la falta de sintonía a veces se debe a una carencia en la formación literaria. Quizá una obra deberá descansar un tiempo en la estantería; se la podrá retomar a la vuelta de los meses o de los años, o daremos por el camino con otro buen libro. Toda una vida no bastaría, en cualquier caso, para leer los libros que hoy se consideran como clásicos. También entre ellos, de Aristóteles a Shakespeare, de Cicerón a Molière, Dostoievski o Chesterton, se aprende a elegir, como entre las amistades: «Es cualquier libro discreto / que si cansa, de hablar deja / un amigo que aconseja / y reprehende en secreto»[6].

Texto: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelà

Fotos: ITU pictures / Kat Northern Lights Man (cc)


[1] Cfr. 2 Sam 12, 1-19.

[2] San Josemaría, Surco, 428.

[3] A. Zagajewski, En la belleza ajena, Valencia, Pre-textos 2003, 165.

[4] San Juan Pablo II, ¡Levantaos! ¡Vamos! Plaza & Janés, Barcelona 2004, 89.

[5] C. Dickens, Oliver Twist, Alba, Barcelona 2004, 130.

[6] Lope de Vega, La viuda valenciana, Castalia, Barcelona 2001, 104.

La no fácil coherencia ética de los protagonistas de la vida pública

Salvador Bernal


El Papa Francisco y el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez.

Este viejo debate, presente en los grandes filósofos griegos, se complica con el cristianismo, que introduce en la historia la separación entre religión y política. La máxima constituyente de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios invita a un equilibrio alejado de dos extremos recurrentes: clericalismo, laicismo. Pero se agudiza la tensión ética, porque no es fácil siempre armonizar en unidad de vida las exigencias de la doble ciudadanía del discípulo de Jesús.

La dificultad explica quizá la abundancia de artículos y comentarios en la prensa estadounidense de los últimos tiempos, antes y después de las elecciones de noviembre. Se acentuó ante la inauguración de la presidencia de Joe Biden, porque no llegaba a la Casa Blanca ningún católico desde el malogrado John F. Kennedy.

Al dar la bienvenida al nuevo inquilino de la Casa Blanca, el presidente de la Conferencia episcopal no ha dejado de remitirse, una vez más, al documento colectivo aprobado en 2016, con el título “Formando conciencias para una ciudadanía fiel: una llamada a la responsabilidad política de los obispos católicos de Estados Unidos”: ofrecía a los fieles y a las personas de buena voluntad criterios que pudieran ayudarles en su reflexión sobre las grandes cuestiones públicas del momento.

El arzobispo de Los Ángeles comparte el llamamiento de Biden a la unidad y la concordia, consciente de su urgencia, porque la pandemia -y el consiguiente aislamiento social- “no ha hecho más que empeorar las intensas y prolongadas divisiones entre nuestros conciudadanos”. Mons. Gómez reza para que Dios ayude a Biden a “curar las heridas causadas por la pandemia, para aliviar nuestras intensas divisiones políticas y culturales, y para unir a la gente con una dedicación renovada a los propósitos fundacionales de Estados Unidos, para ser una nación bajo Dios, comprometida con la libertad y la igualdad para todos”.

No elude la realidad de que una manifestación de esa evidente división se refleja en el derecho a la vida. Conoce los compromisos de Biden en este campo. Y no parece que los obispos vayan a ceder. Tal vez Mons. Gómez piensa en esto al afirmar –dentro del espíritu general de colaborar con el presidente Biden, con su Administración y con el nuevo Congreso- que “habrá áreas en las que estaremos de acuerdo y trabajaremos estrechamente, y áreas en las que tendremos un desacuerdo de principios y una fuerte oposición”.

Preocupan a los prelados estadounidenses el creciente y agresivo laicismo en la cultura y tantas amenazas –no sólo el aborto- a la vida y la dignidad humanas en la sociedad: la eutanasia, la pena de muerte, la política de inmigración, el racismo, la pobreza, la asistencia sanitaria de todos, el cuidado del medio ambiente, la reforma de la justicia penal, el desarrollo económico al servicio de la persona, la solidaridad con los más vulnerables, la carrera de armamentos, la paz internacional. Se trata de prioridades muy de fondo, sobre las que se han pronunciado en diversas ocasiones, pero siempre sin partidismos: “Somos católicos en primer lugar, y sólo buscamos seguir fielmente a Jesucristo y hacer avanzar su visión de la fraternidad y la comunidad humanas”.

Los fieles sí pueden ser partidistas: elegir el mejor procedimiento –no suelen existir soluciones únicas- para llevar adelante en la práctica principios fundamentales, así como la infinidad de cuestiones discutibles. Por eso, la libertad de la persona está en el centro de la doctrina social de la Iglesia. La complejidad de la sociedad contemporánea se resiste a soluciones simplistas o unívocas, aun cuando se compartan políticas familiares favorables al matrimonio y la responsabilidad parental, que sorteen el desaliento de tantos. El problema surge cuando se adoptan posturas como las de Biden que, a juicio del Arzobispo Gómez “se ha comprometido a seguir ciertas políticas que promoverían males morales y amenazan la vida y la dignidad humana, más seriamente en las áreas del aborto, la anticoncepción, el matrimonio y el género”.

En cualquier caso, vale la pena atender la petición de Mons. Gómez para que se siga rezando para que “Dios dé a nuestro nuevo presidente, y a todos nosotros, la gracia de buscar el bien común con toda sinceridad". 

 

 

La riqueza es la familia

Ángel Cabrero Ugarte

Año Familia Amoris Laetitia.

Es la conclusión a la que se llega hoy en bastantes ambientes occidentales en los que, durante decenios, se ha buscado el dinero a costa de todo. Las rupturas familiares han sido lo más habitual en muchos países ricos, porque lo que predomina es el egoísmo del individuo solitario, y más desde que el feminismo impulsó a muchas mujeres a desentenderse de su vocación de madre.

El número de niños nacidos fuera del matrimonio en EE. UU. es del más del 50 %. Esos niños son los que peores resultados tienen en el colegio y en la universidad. No tienen padre, en la mayoría de las ocasiones. El divorcio, unido a ideología de género y a la obsesión por la identidad, han construido una sociedad de violencia, de egoísmos, de desentendimientos desde muy jóvenes. Por eso ahora, cada vez se ve más claramente que la riqueza es la familia.

De esto se dan cuenta un gran número de observadores, de políticos, de profesores universitarios, pero hay miedo a decirlo, porque hoy decir estas cosas con claridad, para alguien que quiera posicionarse en la sociedad, lleva consigo el peligro de violencia social de todo tipo. Hemos vuelto a los ambientes de nazismo o del comunismo, en los que no se puede decir una opinión opuesta al sistema, porque eres hombre muerto, al menos sociológicamente.

Por eso es importante llevar este mensaje a todos los ámbitos de la sociedad, para que los padres cristianos no tengan miedo a presentarse ante la sociedad como dispuestos a tener familia numerosa, dispuestos a poner, por delante de cualquier otro capricho, el cuidado de los hijos. Esto es contrario al afán de sobresalir que antes era muy propio del hombre y ahora es ya de ellos y de ellas indistintamente. Con esos planteamientos nos damos cuenta de la dificultad para que haya padres y madres. Le dificultad para que un niño tenga una casa normalita donde se encuentra con padres y hermanos a la vuelta del colegio.

¿Esto es lo normal? Gracias a Dios, todavía lo es en bastantes ambientes, pero bien sabemos que hay muchas personas, hombres y mujeres, que piensan en triunfar. Un triunfo personal, egocéntrico, de autoafirmación, a costa de lo que sea. Por eso hay muchos menos matrimonios y más relaciones efímeras inútiles; hay divorcios frecuentemente, entre esos pocos matrimonios. Y también por eso es más llamativo -incluso a veces no comprendido- las relaciones matrimoniales siempre abiertas a la vida.

Es de gran interés el libro escrito por Mary Eberstadt, “Gritos primigenios”, editado en ediciones Rialp en el 2020, como denuncia de esos ambientes tremendos de egolatría y desunión, ese ambiente de identitarismo. Tratan de transformar una cualidad biológica del ser humano, el sexo, en una fuente de privilegios legales o laborales, aunque para ello se pongan en cuestión las bases del estado de derecho.

A lo largo de este breve libro va quedando bien claro que la riqueza más importante de toda sociedad es la familia. Y en Occidente está en claro peligro. Siempre habrá personas cuerdas, sobre todo dentro del catolicismo, que sean conscientes de la importancia de la entrega y generosidad que supone una auténtica familia. Indudablemente es lo más opuesto al egoísmo de buscar el placer y vivir para el dinero y la posición.

Recomiendo esta obra para sustentar los argumentos que se necesitan con frecuencia para defender la familia.

 

 

Para cosas más altas hemos nacido

 

Joven rey, escultura medieval en la Catedral de Chartres. Los trazos de su rostro denotan: Fe, frescor, pureza, idealismo y predominio del espíritu sobre la materia.

 

 

El idealismo, la dedicación y el sacrificio por una causa noble, es algo que pasa por la cabeza de pocos, y por eso las cosas están como están.

Hoy en día muchas personas circunscriben sus preocupaciones a la salud, al dinero, la diversión, y a veces al trabajo.

Actúan como si esta vida fuera a durar indefinidamente, y viven como si sólo existiera esta vida, cosa que caracteriza a los mundanos.

El idealismo, la dedicación y el sacrificio por una causa noble, es algo que pasa por la cabeza de pocos, y por eso las cosas están como están.

Sin embargo, la Doctrina Católica nos enseña que el hombre no nació sólo para ser feliz, sino principalmente para rendir gloria a Dios.

Los hombres de otras épocas comprendían bien esto, y tenían otras aspiraciones.

Esto se nota al observar a ciertos personajes esculpidos en los pórticos de las catedrales medievales.

Recuerdo la fisonomía del Joven Rey de la Catedral de Chartres. Los trazos de su rostro denotan: Fe, frescor, pureza, idealismo y predominio del espíritu sobre la materia. Sus pensamientos parecen estar muy por encima de las cosas de esta Tierra. Sus ojos parece que no nos miran, sino que miran a través de nosotros, a algo que está más allá.

Esa mirada me trajo a la memoria aquellas palabras del Papa León XIII, que dice que una vez redimido el género humano y fundada la Iglesia:

“Como despertando de un antiguo, prolongado y mortal letargo, el hombre percibió la luz de la verdad, que había buscado y deseado en vano durante tantos siglos; reconoció sobre todo que había nacido para bienes mucho más altos y más magníficos que los bienes frágiles y perecibles que son alcanzados por los sentidos, y alrededor de los cuales había circunscrito hasta entonces sus pensamientos y sus preocupaciones.

“Comprendió que toda la constitución de la vida humana, la ley suprema, el fin al cual todo hombre se debe sujetar, es que, venidos de Dios, un día debemos volver a Él.

“De esta fuente, sobre este fundamento, se vio renacer la conciencia de la dignidad humana; el sentimiento de que la fraternidad social es necesaria hizo entonces pulsar los corazones; en consecuencia, los derechos y deberes alcanzaron su perfección, o se fijaron integralmente y, al mismo tiempo, en diversos puntos, se expandieron virtudes tales como la filosofía de los antiguos siquiera pudo jamás imaginar.

“Por esto, los designios de los hombres, la conducta de la vida, las costumbres tomaron otro rumbo.

“Y cuando el conocimiento del Redentor se esparció hasta muy lejos, cuando Su virtud penetró hasta las vetas más intimas de la sociedad, disipando las tinieblas y los vicios de la Antigüedad, entonces se obró aquella transformación que, en la era de la Civilización Cristiana, cambió enteramente la faz de la tierra”

10 Propósitos familiares para este nuevo año

Marco Antonio Guizar/ReL 

 

Foto: Freepik

Cada inicio de año se nos da la oportunidad de revisar la vida que llevamos y plantearnos mejoras en todos los aspectos; uno de ellos, el familiar. Para ello compartimos estos diez propósitos que ha elaborado el autor Marco Antonio Guizar para iniciar este nuevo ciclo con miras a la vida familiar.

1. Disponibilidad

Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de "este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño". Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba deslocalizado, como las empresas. Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.

2. Comunicación entre padres e hijos

Que los padres hablen menos y escuchen más. En muchas familias, cuando un padre o madre dice "hijo, tenemos que hablar", el joven piensa "uy, malo, malo". ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen "tenemos que hablar" quieren decir "te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado". Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar.

Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.

3. Coherencia en los padres, autoexigencia en los hijos

Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: "eh tu, ayuda a mamá a quitar la mesa". Hay que dar ejemplo primero.

Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: "venga, ahora entre los dos". Y dos días después: "estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo". Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa. Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo.

También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: "mira, hijo, nosotros también estudiamos".

4. Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con el cónyuge

Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. La rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa.

Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos "tú y yo, cariño, nosotros". Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la "magia" añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su "educación sentimental" simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices. "Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá", piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.

5. Aceptar nuestras limitaciones y las de los nuestros

Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano "bueno" con uno "malo". Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.

6. Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona

Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando "campeón" a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí. También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. "Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo". Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.

7. Estimular la autoestima personal

Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hace buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.

8. Diseñar un proyecto personal

No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.

9. Tener un nivel de aspraciones alto pero realista

Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos.

10. Elijamos buenos amigos y amigas

El individualismo es el cáncer del Siglo XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet... El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!

Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente,que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.

“Estos principios se pueden aplicar siempre en la familia, pero el inicio de año es una buena excusa para repasarlos y hacer propósito de mejorar en ellos”. Puntualiza el autor.

 

Ligeras diferencias en las vacunas de Moderna y Pfizer

La vacuna de Moderna se somete hoy jueves a un examen similar al que pasó con éxito la vacuna de Pfizer y BioNTech. El comité asesor de la agencia estadounidense FDA revisa los datos aportados para pronunciarse sobre la aprobación, si todo va según lo previsto, de la que sería la segunda inmunización comercializada en Estados Unidos.

 

Las dos vacunas utilizan una tecnología basada en ARN mensajero (ARNm). En esencia, esta estrategia consiste en encapsular una serie de instrucciones genéticas  (ARNm) de la proteína S (spike) del coronavirus en una nanocápsula de grasas que se introduce en el organismo para inducir la respuesta inmune.

Ambas vacunas tienen una eficacia altísima, más de la que era previsible, y si es que hay diferencias, son de matiz

En la revisión de la agencia reguladora, que se ha hecho pública esta semana, así como en los últimos datos

 publicados en la revista científica The New England Journal of Medicine, es difícil encontrar diferencias significativas entre ambas vacunas de ARNm. De hecho, los expertos señalan que esto es algo que solo podrá obtenerse con más investigación y estudios comparativos entre ambas, pues los ensayos respectivos se han hecho frente a placebo.

Las dos rondan el 95% de eficacia global contra la covid-19, (95% la de Pfizer/BioNTech; 94,5% la de Moderna). En su informe, la FDA destaca que la vacuna de Moderna es “altamente eficaz”. El documento también recoge que entre las personas de más edad la eficacia baja un poco: del 95,6% en el grupo de 18 a 64 años se pasa al 86,4% entre los mayores de 65 años. No obstante, como apunta Jaime Pérez Martín, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV), estadísticamente, con los datos de que disponemos, “no se puede concluir que exista esta diferencia en la eficacia atendiendo a la edad”. Pérez Martín destaca que “ambas vacunas tienen una eficacia altísima, más de la que era previsible, y si es que hay diferencias, son de matiz”.

En la prevención de las formas graves de la covid-19, la vacuna de Moderna mostró una eficacia del 100% (no se registraron casos en el grupo vacunado), mientras que en la de Pfizer/BioNTech, nueve voluntarios registraron enfermedad grave en el grupo del placebo, frente a un voluntario en el de los vacunados. De nuevo, los números disponibles todavía no son suficientes para afirmar que una de ellas prevenga mejor que otra la enfermedad grave.

Tampoco se puede decir en qué medida estas vacunas reducirán los contagios. “Se espera tener datos de este tipo a principios de año. Es probable que jueguen un papel en la disminución de la transmisión”, comenta Pérez Martín, especialista en Medicina Preventiva.

Una vez más, hay que esperar y seguir investigando sobre la duración de la inmunización alcanzada. Nada indica que no vaya a mantenerse un tiempo. Hace dos semanas, The New England publicaba un estudio donde se demuestra que los anticuerpos generados por la vacuna de Moderna se mantenían al menos tres meses, también entre personas mayores.

Las dos vacunas requieren dos dosis que se administran con un espacio de tres semanas (Pfizer/BioNTech) y un mes (Moderna). No obstante, destaca este especialista, se ve protección con la primera dosis en ambas. “A los 12 ó 14 días de la administración de la primera dosis se aprecia forma clara el inicio de la protección. Es un dato muy positivo. No obstante, esto no significa que pueda eludirse la segunda dosis: en todos los ensayos clínico, la protección se garantiza con la segunda dosis, no con la primera”.

Sobre la seguridad, Pérez Martín recalca que son vacunas que han seguido todos los procesos de control. “Tenemos vacunas para niños (meningitis) que salieron al mercado tras ensayarse en 10.000 voluntarios. Estas vacuna se comercializa tras estudiarse en unas 20.000  y 15.000 personas”. Precisamente, en población pediátrica sí se puede encontrar una diferencia: mientras que la de Pfizer se indica en personas con 16 años en adelante, la de Moderna se presenta para adultos de 18 en adelante. Ambas compañías tienen en marcha ya estudios en niños.

La vacuna ‘prende’

Las reacciones adversas más frecuentes fueron dolor en el lugar de la inyección, cansancio, dolor de cabeza y mialgia, pero normalmente no duraban más de 48 horas. “Los datos del ensayo indican que la vacuna de Moderna es algo más reactogénica, en especial en población más joven, y en la segunda dosis”, lo cual parece lógico, si se tiene en cuenta que la dosis de esta vacuna es de 100 mcg, mientras que la de Pfizer es de 30 mcg. Las personas de más de 65 años experimentaron estos efectos secundarios con menos frecuencia que el grupo más joven.

El especialista recuerda que clásicamente se decía que este tipo de efectos secundarios indican que “la vacuna ha prendido”, que está haciendo efecto. Y extrae una metáfora compartida en una reciente reunión de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Es un efecto similar al de la persona que empieza a hacer ejercicio y al día siguiente tiene agujetas: el pequeño precio que hay que pagar por tener una vida sana”, si bien, incide, “no es un precio que tenga que pagar todo el mundo, pues los efectos adversos no parecen superar al 40% de los vacunados. No obstante, hay que tenerlos en cuenta, porque pueden suponer un día o dos de sensación de cansancio”.

En cuanto a la potencial aparición de trastornos asociados a la inmunización, con la vacuna de Moderna tres voluntarios vacunados y uno que recibió placebo desarrollaron parálisis de Bell, mientras que con la de Pfizer/BioNTech fueron cuatro en el grupo vacunado y ninguno en el de placebo. “Todos los casos se resolvieron solos, sin secuelas”, afirma Pérez Martín, “no obstante, es un efecto que la FDA ha indicado que debe vigilarse”.

Las diferencias en la logística

Sin embargo, la diferencia más evidente, para la que no hay que escrudiñar ninguna tabla ni gráfico, es la forma de conservación. Mientras que la vacuna de Pfizer/BioNTech parte de unas condiciones de almacenamiento recomendadas de -75°C±15°C, la conservación en frío de Moderna resulta menos exigente para la logística de los planes de vacunación.

Esas diferencias se atribuyen, explica África González, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo, a los diversos compuestos que forman la cubierta lipídica empleada, y que condicionan posteriormente la conservación. “El reto que plantea el ARN es su elevada inestabilidad, de ahí que requiera ultracongelación, si bien con el preparado de Moderna se ha conseguido preservarlo con menos frío gracias a una estructura específica”. No obstante, Pfizer y BioNTech están trabajando para conseguir una formulación liofilizada (deshidratada) de la vacuna, con la que se aligere la logística de transporte y distribución.

Sonia Moreno

Pensar en los demás: generosidad

“El bien es atractivo pero es costoso, porque tendemos a la comodidad o a limitarnos a colaborar con un proyecto social. Es un estilo de vida, que facilita pensar en los demás; saber ver, desde el prisma del otro, lo que necesita”

Solo hay un modo de ser felices:
vivir para los demás (Tolstoi)

Introducción

La generosidad ayuda a quien la recibe y produce alegría a quién la da. Es más difícil de explicar que de verificar. Cuando hemos tenido una experiencia que ha supuesto darse a los demás, tras hacerse cargo de sus necesidades, al terminar esa acción se siente la alegría propia de quien sirve libremente. Lo fácil es no complicarse la vida; sin embargo, muchos jóvenes entienden que deben compartir lo que poseen o prestar ayuda a otros… Si nos hemos acostumbrado a ver mendigos sin hacerles caso, quizá debemos pararnos a pensar.

En muchos lugares está tan extendida la mendicidad que es difícil hacer un breve trayecto sin ver a varios. La única respuesta posible no es dar limosna, pero es un error la indiferencia. Contaba un periodista gallego lo que le había sucedido. Cuando subía a rezar en la catedral de Santiago desde la plaza, hay muchas escaleras; se ponía el móvil junto al oído y mantenía una ficticia conversación. Un día, llovía más de lo habitual en esa tierra, hizo lo acostumbrado. Al ponerse a rezar, pensó que había visto una persona mayor pidiendo limosna, mientras se mojaba bajo la lluvia. Salió, fue a su encuentro, le dio un billete y le sugirió que se pusiera a cubierto para no caer enfermo.

¿Dónde van los pobres?

Un compañero de carrera era crítico literario; antes de fallecer de cáncer, escribió en su blog un comentario; lo ubicaba en una población y decía: hay una plaza pequeña que da a tres edificios identificables: el gobierno civil, la sede de un sindicato y una iglesia; los mendigos no dudan en qué puerta estar; es asíA dos personas, en momentos distintos, les he escuchado que la experiencia que más les impactó en su juventud fue ayudar en Fátima, Portugal, en el centro para atención y ayuda a deficientes que lleva el nombre de san Juan Pablo II. Hay varias formas de fomentar la generosidad; la peor es no hacer nada. Alguna cita ayuda a reflexionar. Antonio Machado escribió: Moneda que está en la mano, tal vez se deba guardar. La monedita del alma se pierde si no se da. La persona generosa antepone las necesidades ajenas a sus caprichos y, quizá, a sus necesidades.

Algunos rasgos que se aprecian en la sociedad

Escribió Alejandro Llano que junto a ciertas libertades públicas y progreso económico, en Occidente se ven muestras de marginación, paro, violencia, etc., que indican que algo no marcha bien. Los jóvenes, al estar en una fase de ebullición emocional, pueden sentir el contraste de palpar la dificultad para vivir ideales nobles con las ofertas que encuentran orientadas en otro sentido: el hedonismo. Todos corremos el riesgo de que el consumismo nos deteriore y nos haga difícil salir del YO. La sociedad ofrece servicios sin exigir un uso responsable; es frecuente ver los sábados a primera hora, a los servicios de limpieza municipales trabajando en zonas usadas por jóvenes horas antes. Los jóvenes piden a sus formadores lo que san Pablo VI definió así: El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan o, si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio.

Crear nuevos estilos de vida

Buscamos una sociedad más solidaria, pero sin renunciar a la comodidad que disfrutamos. Para que los jóvenes descubran ese horizonte necesitan vivir la ayuda a los demás, palpar sus necesidades; que vean que pueden prestar una ayuda que muchas veces será un rato de compañía para paliar la soledad de algunos ancianos. Llano habla de una cultura de responsabilidad cívica, que no es ni colectivista ni consumista; que rechaza el narcisismo de quien se desentiende del bien común.

Dice este autor: toda propuesta de formación cívica […] se ha de plantear desde una visión del hombre y de la sociedad en la que se valore −por encima del dinero, del poder y de la influencia− la dignidad intocable de la persona humana y su derecho y deber a participar en las cuestiones sociales y políticas que a todos nos afectan […]. Las personalidades jóvenes se hallan hoy, por lo general, casi completamente desasistidas en lo que concierne a esa preparación ética y cultural que podría capacitarles […] para hacer propuestas de regeneración social. Es preciso aprender a ser ciudadanos capaces de diálogo, de comprensión, de interés por los asuntos públicos y de prudencia al decidir. Es un conocimiento práctico que se adquiere en el trato personal de la familia, la escuela… El joven necesita entornos propicios; Una frase de ese autor que condensa esa idea: se educa por contagio, junto a personas valiosas, en entornos fértiles.

Modos de desarrollar la generosidad

Tenemos que afrontar cada uno esa cuestión; sabiendo que no se impone, se contagia. Si decimos que importan más las personas que las cosas, pero no lo vivimos, quizá hacemos daño. El bien es atractivo pero es costoso, porque tendemos a la comodidad o a limitarnos a colaborar con un proyecto social. Es un estilo de vida, que facilita pensar en los demás; saber ver, desde el prisma del otro, lo que necesita.

Contaba una persona lo que le había ocurrido; llegaba con el tiempo justo a una entrevista. En un semáforo en rojo, un mendigo avanzaba de atrás hacia adelante; el conductor miraba alternativamente al semáforo y al retrovisor. Al verlo llegar junto a él, bajó la ventanilla del coche y le dio una moneda, con la mirada en el semáforo, que pronto se pondría verde. Le impactó que el mendigo le dijera: oiga, míreme a la cara, que tengo dignidad. Esa persona reaccionó bien. La prisa, pensar en tareas que vamos a hacer, nos pueden llevar a actuar así; ojalá reaccionemos como lo hizo él.

Un modo de difundir este estilo es practicarlo

Así comenzaba un relato de varios eslabones; aquí recogemos el inicio: casi no la había visto, pero Alberto se dio cuenta de que la anciana, junto a su coche parado, necesitaba ayuda. El día estaba frio y lluvioso... Paró su automóvil junto al de ella. La mujer estaba preocupada, llevaba una hora detenida y nadie la había auxiliado. La anciana interpretó que ese hombre no tenía buen aspecto y podría ser un delincuente. Como su rostro reflejaba temor, Alberto tomó la iniciativa y le dijo: “vengo a ayudarla, señora; entre a su vehículo que estará protegida de la lluvia. Me llamo Jorge". Se trataba de un neumático pinchado, pero para la anciana era una situación difícil. Él apretaba las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y le comenzó a hablar. Le contó de donde venía y que no sabía cómo agradecerle su ayuda. Alberto sonreía mientras guardaba las herramientas. Ella preguntó cuánto le debía y él le dijo que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo era que la próxima vez que viera a alguien en necesidad y pudiera asistirla, lo hiciera de desinteresadamente.

Cauces de la generosidad

Guardini afirma que el amor es requisito para mirar al otro: sólo el amor nos permite ver al otro tal como es. Este y otros autores indican un requisito común, el amor; es el motor que lleva a dar con gratuidad, sin esperar nada a cambio. Es tal la sorpresa que genera la generosidad en los demás que es posible reaccionar como se cuenta en este relato: Contaba un conferenciante lo que le pasó al llegar a una ciudad en la que daría una sesión a profesores a media tarde y otra a padres y madres al final de la jornada. Por cuestión de horarios de aviones, el ponente llegó a mediodía. La directora aprovechó esa circunstancia para decirle que esa mañana habían acabado los exámenes los alumnos de Secundaria; le propuso que les diera una charla esa tarde. El ponente pensó cómo interesar a setenta adolescentes y decidió usar relatos que guarda para sazonar las conferencias.

Un hecho real

Contó lo ocurrido en una población polaca casi al final de la Segunda Guerra Mundial. En un campo de concentración los guardias alemanes huyeron antes de la llegada de los rusos; al levantarse los presos vieron que no había nadie. Unos se habían ido y nadie había llegado. Uno recordó que había ido en un vehículo a recoger unos sacos en una estación de tren cercana y hacía allí se dirigieron. Una joven al llegar a ese punto y ver como se agolpaba la gente, se sentó en el suelo desfallecida. Estando así, un joven se le acercó y le ofreció agua y un pequeño bocadillo que se lo partió en trocitos para que lo pudiera asimilar. Un rato después se escuchó por megafonía la salida por la vía 3 un tren hacia Cracovia; la joven dijo que vivía allí al comenzar la guerra y que quizá encontrara parientes.

El joven le acompañó al andén hasta que saliera el tren. La chica le dijo que se llamaba Edith y el joven le contestó diciendo que el suyo era Karol Wojtyla. Entonces una chica interrumpió al conferenciante y preguntó si Karol cobraba por ayudar. Ante la respuesta negativa, la joven comentó: ¡vaya ganas de meterse en líos! El relato es auténtico. Lo ocurrido junto al campo de concentración fue hace 75 años y lo narrado en el centro escolar, hace quince. ¿Dónde radicaba la incapacidad de la joven que preguntó para no entender esa conducta? El conferenciante dijo que esto se supo porque en octubre de 1978, Edith vivía en Israel y escuchó por la radio que había sido elegido Papa un polaco de nombre Karol Wojtyla. La prensa hizo el resto.

Ahora es preciso educar a los jóvenes en tratar a los ancianos: sus abuelos u otras personas. Uno de sus abuelos quizá les pudiera decir: El día que este viejo y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a atarte los tuyos. Si cuando conversas conmigo, repito y repito las palabras que sabes de sobra como terminan, escúchame; cuando eras niño, para que te durmieras tuve que contarte cientos de veces el mismo cuento hasta que te dormías. La casuística podemos alargarla, pero es clave comprender que sin generosidad no hay felicidad, ansia de toda persona.

Para leer:

Capote, T.El invitado del día de Acción de GraciasEd. Anagrama. 2011.

Para ver:

Dunkerque. 2017. Dirigida por Ch. Nolan.

Rafael Lacorte Tierz / José Manuel Mañú Noain

 

 

“Alexa”: La Revolución Digital

Cansado de tanta manipulación le pregunté a “Alexa”: Alexa, ¿tú me controlas? Respuesta de Alexa: Lo haré cuando me programen para ello. Ese es ahora mi temor…

“Alexa” es un asistente virtual de voz, facilitador de tus necesidades diarias relacionadas con la meteorología, la música, recetas, lecturas, noticias, emisoras e incluso video llamadas. Yan Leccun, director de FAIR, la división de inteligencia artificial de Facebook matiza que “todos los asistentes virtuales por voz (Siri, Alexa, Google Asistan) siguen guiones preparados por humanos para el reconocimiento de palabras, lo que da a la Inteligencia Artificial una comprensión aún muy superficial del sentido de las palabras”.

Esto no  es más que un ejemplo de la gran  revolución digital que se inició hace ya más de medio siglo, cuando Neil Armstrong, pisó por primera vez la luna en 1969. Conviene recordar  que con esa conquista se inició una nueva era de la humanidad, que ha tenido su origen en la misiones de la NASA en el espacio. Internet, el uso del GPS o los Smartphone, son el producto de años de minuciosa investigación del hombre y de su espíritu creativo y descubridor.

No hay duda que las nuevas tecnologías están mediatizando nuestras vidas y comportamientos personales. El mundo de las comunicaciones; la inmediatez de la información; las relaciones laborales, la globalización de la economía, de la política e incluso de la salud están condicionando muy seriamente tanto al desarrollo de la sociedad mundial como a las conductas y relaciones interpersonales.

La era digital es un nuevo salto en la vida de la humanidad. El problema es que su desarrollo va a una velocidad mucho mayor que la formación cultural y humanística del hombre por lo que existe un peligro de ser “robotizado”, reduciendo su capacidad de reflexión y decisión.

Henry Kissinger hizo una importante reflexión en The Atlantic sobre la Inteligencia Artificial (IA): “La era de Internet en la que ya vivimos prefigura algunas de las cuestiones y problemas que la IA no hará sino complicar más. El objetivo de Internet es ratificar el conocimiento mediante la acumulación y manipulación de cada vez más datos. El conocer humano pierde su carácter personal. Los individuos se vuelven a los datos y los datos mandan”.

El mismo Kissinger hace una serie e inteligente advertencia sobre el predominio de lo radical sobre lo reflexivo, uno de nuestros crecientes males: “Inundados de opiniones por medio de las redes sociales se debilita la fortaleza que exige formar y mantener convicciones. Como el énfasis digital en la velocidad inhibe la reflexión, favorece el predominio del radical sobre el reflexivo”

No cabe duda que en los albores de este nuevo año, la epidemia del coronavirus, las alteraciones climáticas y el caos político que padecemos, nos están arrollando desde un torbellino de acontecimientos, datos e informaciones  que están  superando nuestra capacidad de asimilar  las causas de tanto mal y los riesgos que comportan. La salud, el clima y la política, cabalgan hoy digitalmente sobre nuestras cabezas cual jinetes del Apocalipsis.

 Parece que el coronavirus, en algunos aspectos, se ha convertido en aliado  de la avanzada tecnología. Antes de la epidemia, el teletrabajo, por ejemplo, se veía más como una posibilidad de ir modernizando el proceso de producción de una empresa que como una necesidad inmediata.

Hoy se ha invertido la tendencia en España. Según un estudio de Randstad de un total de 18,6 millones de ocupados, el 16,2% trabaja ya habitualmente desde sus casas, un porcentaje que ha crecido en el último año, ya que en 2019 el peso de estos profesionales era solo del 4,8%. Es evidente que esta solución de emergencia ha sido positiva para mantener los puestos de trabajo en aquellas empresas  privadas o públicas que lo permiten, para no disminuir su productividad e incluso facilitar la conciliación familiar.

Esto abre un debate sobre su incidencia en el mercado laboral y en si el distanciamiento físico del trabajador de la empresa repercute en un mayor grado de deshumanización, o de confianza y empatía con los objetivos a alcanzar, además de un aislamiento del entorno social.

Un riesgo añadido de las nuevas tecnologías lo encontramos en el uso de redes tan populares como Google, Facebook, Twitter o YouTube. En sí mismas estas revolucionarias herramientas de información  y comunicación responden a un notable avance para el desarrollo de la humanidad, como lo fueron en su día el descubrimiento de la electricidad, el teléfono o el aeroplano.

Pero el uso inadecuado de ellas por parte de sus usuarios e incluso de las autoridades gubernamentales pueden suponer una forma indecente e incluso inmoral de manipular a las personas y a la sociedad. La proyección de imágenes con escenas de violencia o pornográficas, la propagación de noticias falsas o fake news o la manipulación de datos personales de Facebook como la  que utilizó la consultora Cambridge Analíticas para las elecciones de los EEUU o para el referéndum del Brexit, vienen siendo algo habitual. Una vez más se abre el debate en cómo buscar un equilibrio entre seguridad y libertad.

Este afán controlador, y no precisamente para velar por la limpieza de las redes, es lo que le ha sobrevenido también al gobierno socialcomunista que padecemos.  No nos olvidemos que al hilo de controlar los “bulos o fake news  ordenó monitorizar las informaciones que le molestaban, como anunció el General José Manuel Santiago, asegurando que la Guardia Civil trabajaba para minimizar “el clima contrario” por su gestión de la crisis. Una evidencia más de la inseguridad de privacidad que padecemos.

Cansado de tanta manipulación le pregunté a “Alexa”: Alexa, ¿tú me controlas?. Respuesta de Alexa : Lo haré cuando me programen para ello. Ese es ahora mi temor…

Jorge Hernández Mollar

 

 

 Creatividad y polémica en el spot de Cruzcampo: "Con mucho acento"

 

La semana pasada Cruzcampo revolucionó el mundillo publicitario al lanzar su spot “Con mucho acento”. La causa del revuelo no era otra que el hecho de “resucitar” una de las cantantes folclóricas más conocidas de nuestro país: Lola Flores. Gracias a la agencia Ogilvy y a un complejo proceso de composición y postproducción denominado “deep fake”, la imagen de “La Faraona” volvió a nuestros televisores y a nuestra vida en el siglo XXI.

El spot ha provocado una cierta controversia en las redes sociales. Unos alaban la campaña por su creatividad y por la pericia profesional con que han traído de vuelta la imagen y la voz –digitalizadas– de nuestra cantante. Otros se preguntan si es ético poner en boca de una persona fallecida unas palabras que nunca dijo –y, además, en favor de una compañía cervecera– a pesar de que la familia ha otorgado el permiso para ello.

 

 

Lo cierto es que el anuncio ha alcanzado bastante notoriedad y ha conseguido modernizar la imagen de la marca trasladando a la audiencia un mensaje que Cruzcampo venía diciendo desde hace años, pero con poca resonancia: el orgullo de las raíces, el carácter propio, el aprecio por la diversidad… Lo que en el anuncio se materializa en su eslogan: “Con mucho acento”. Juan Pedro Moreno, director creativo de la agencia, lo explicaba así: 

Teníamos encima de la mesa una campaña ambiciosa. La marca nos pedía un reposicionamiento para tener un discurso más contemporáneo y adoptar esa postura en el mundo y el compromiso para con los consumidores que se exige hoy en día a las compañías. En esa búsqueda llegamos al territorio del acento”.

Para conseguir la imagen, el rostro y la voz de la artista fue necesario visionar cientos de horas de material audiovisual y más de 5.000 imágenes. Después, tuvo lugar un minucioso proceso de composición y postproducción en el que se pudo contar con las hijas de la cantante, Lolita y Rosario Flores. Con todo, el debate ético sigue abierto: ¿Se puede usar la imagen de alguien desaparecido y, sin su consentimiento, hacerle decir cosas que nunca dijo? ¿Lo podrán hacer algún día con nuestra imagen?

 Aquí os dejo el anuncio y el “Así se hizo” de la campaña. Agradeceré vuestros comentarios.

Año de la familia

Coincidiendo con el recién convocado “Año de San José” y en el quinto aniversario de la Exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, el Papa Francisco convocaba, el domingo que celebrábamos el día de la Familia, un Año especial de la Familia, que se iniciará en la propia festividad de San José, el 19 de marzo de 2021, y concluirá el 26 de junio de 2022, con el Encuentro Mundial de las Familias, en Roma.

Recuerdo que la familia ha estado desde el inicio en el corazón del magisterio de Francisco. El Papa nos invita constantemente a redescubrir el valor educativo del núcleo familiar, que debe fundamentarse en el amor que siempre regenera las relaciones, abriendo horizontes de esperanza. En la familia desarrollamos afectos profundos y descubrimos la belleza y la dureza cotidiana del vivir, con aprendizajes impagables como la fraternidad o el perdón, que se abre paso entre las discordias.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Menos libertad, menos igualdad

Esta ley de educación, la ley Celáa, no mejora para nada la libertad ni la igualdad, como bien recuerda el catedrático de Derecho Constitucional, Ángel J.Gómez Montoro: “Creo honestamente que todos saben que los problemas de la educación pública no se arreglan poniendo trabas a la concertada. Desde luego esta debe colaborar -y así se le debe exigir- en la integración de alumnos con más problemas; y si existen abusos en el cobro de cuotas, procederá adoptar las medidas que sean necesarias para cortarlos. Pero atacar a los centros concertados no solo no ayudará en nada a la mejora del sistema educativo sino que se traducirá en una menor libertad y en una menor igualdad”.

No pedimos coherencia a Celáa perteneciente a la burguesía de Bilbao, que en su juventud estudió en un colegio de monjas católicas, hizo su carrera en Deusto, la universidad de los jesuitas, y que ha llevado a sus hijas también a un colegio católico. No pedimos coherencia a este Gobierno de mentirosos compulsivos porque les trae sin cuidado: ellos funcionan con otros moldes mentales alejados de la realidad y de la vergüenza.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

Forzar la educación sexual a todos los niños

Mientras estudiantes a lo ancho del mundo enfrentan dificultades para continuar su educación en medio de la pandemia, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha publicado un documento orientador para asegurarse de que reciban la controvertida educación sexual de la ONU, dondequiera que estén.

El nuevo documento “complementa y se refiere” a la controvertida orientación técnica sobre “educación integral de la sexualidad” (comprehensive sex education o CSE) que fue publicada en 2018 por la UNESCO. Pese al hecho de que la “educación integral de la sexualidad” fue rechazada por la Asamblea General, y a la extendida oposición a ella tanto entre los países como en comunidades locales, UNFPA ha puesto manos a la obra para asegurarse de que los niños la reciban a toda costa. Sería un requisito para los niños tanto al interior como fuera de las escuelas, e incluso en sus hogares.

Según UNFPA, la “educación integral de la sexualidad” podría ser entregada a través de computadoras o teléfonos, o en instancias cara a cara como centros juveniles, campamentos de verano, organizaciones religiosas y campos de refugiados. Fuera de las escuelas, podría además “incluir tópicos desafiantes” y plantear los asuntos “en una manera que podría no ser siempre viable o aceptable en contextos escolares”.

La orientación contiene largas secciones dedicadas a la orientación sexual y la identidad de género, y aunque reconoce la “ausencia de amplia literatura” acerca de la educación sexual para niños que se identifican como transgénero, basa sus recomendaciones en entrevistas con miembros de organizaciones transgénero.

Juan García. 

 

 

La cruz, la religión y la idiotez de una alcaldesa

 

                                Las religiones como las ideas políticas (para mí son similares) adoptaron, símbolos o banderas, para resaltar “sus credos” y hacer propaganda; la cruz es el símbolo máximo del Cristianismo (1); y por cuanto su fundador murió vilmente asesinado clavado en una cruz; y es por lo que ese terrible instrumento de tortura y muerte, que dudo que el propio Cristo hubiese elegido para “su propaganda”, se ha llevado hasta los extremos de elevarse enormes o monstruosas cruces, que bien pensado no tienen significado, para quién sólo predicó, “el entenderos en paz los unos a los otros” (“lo de amaros no lo creo posible”) y pronunciara el que fue considerado, “como el mayor y mejor discurso de todos los tiempos”, cuál fue el denominado “Sermón del Monte o la Montaña”, que para mí es, “la Constitución de la doctrina cristiana”, pero del que poco o casi nada se habla, por cuanto su claridad y dureza, no la asume casi nadie, y se predica lo que interesa y agrada a las masas, que se quisieron y quieren pastorear, para lo que se quieren y pastorean “los rebaños”, simplemente para vivir de ellos; o sea y reitero; igual que hacen en la política todos los partidos que acuden a ella para mangonear más que para gobernar; puesto que “el sacerdocio político es similar al religioso”.

                                Y como, “la sacerdotisa política dicen es de la religión comunista”; ha cometido lo que yo considero idiotez máxima en política, cual es enfrentarse en un pueblo de la provincia de Córdoba (Aguilar de la Frontera) a los cristianos-católicos de dicho pueblo, y por ende, “de todos los demás del planeta”, y ha mandado tirar una cruz de gran tamaño, que allá por 1938, los adeptos a Franco, colocaran en un determinado convento de monjas; con lo que posiblemente pretendiera “la interfecta”, hacerse mucha propaganda en el seno “de los adeptos a su religión; y sobre todo los jefes”, pero lo que ha obtenido no creo le vaya a valer para ello, puesto que en temas religiosos, y debido a los fanatismos, el creyente, no cede en nada, y la violencia viene como resultado inmediato; por ello el político, tiene que tener sumo cuidado, en no tocar las creencias religiosas de nadie, mientras estas no infrinjan las leyes lógicas que amparan a la comunidad que fuere, puesto que lo mejor, es, “que cada cual adore al dios que quiera”.

                                   La gente, la masa, los políticos malditos, no saben o quieren enterarse, que las peores y más sangrientas guerras que ha padecido (que hemos) el mono humano, han sido las denominadas “religiosas” o de “religión”; aunque la verdad del motivo de todas ellas, fue la rapiña, el robo, la conquista, la dominación y posesión de nuevos territorios, o sea “la conquista del oro y el poder ajenos”; lo de “religión o religioso”, era el pretexto y el motivo de enardecer a las masas, para usarlas o emplearlas en beneficio de “los listos de siempre”.

                                   Y resalto todo ello puesto que “RELIGIÓN”, en definición de los sabios, es simplemente, RELIGAR SABERES, para con ellos, que se formase “el mono o bestia humana”, y fuese perfeccionándose para una cada vez mejor y más humans y perfecta convivencia humana como especie e igualmente que perfeccionara los entornos donde habrían de vivir; cosa que a la vista está no consiguieron nunca; y al paso que nos hacer marchar “los inútiles dominadores de siempre”, no llegaremos aún en muchos siglos, salvo que incluso en ese espacio, se termine por destruir lo que mal se llama o denomina “civilización actual”, que no merece ser reconocida como tal “civilización”.

                                   En cuanto a la idiota promotora de este incidente “político”; lo lógico es que los “mandamases del partido comunista”, la expulsaran del partido y de inmediato y por lógica, que pidieran disculpas por ese hecho, por las consecuencias que ha tenido que sin ser sangrientas, pero sí que remueven “instintos” que ya debieran haber desaparecido, puesto que con el conocimiento y educación, suficientes, no es motivo de nada importante, sino más bien, de un desprecio total y risa por la ignorancia de quién no me explico cómo ha llegado a alcalde de un municipio.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí muchos más temas)

 

 

(1)NOTA: La crucifixión es un método antiguo de ejecución que sigue siendo usado en la actualidad, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared, normalmente desnudo, y dejado allí hasta su muerte. Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del Mediterráneo; métodos similares habían sido inventados por el Imperio persa. La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta el año 337. (Wikipedia)