Las Noticias de hoy 23 Enero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 23/01/2021 - 13:22

Feliz Día de San José - Día del Padre (32 fotos) - Imagenes con Frases,  Fotos y Carteles para Compartir | New quotes, St jose, San jose

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 23 de enero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Francisco: escuchar es la primera forma de ternura

El Papa Francisco y la historia de Joy: la fe que salva de la desesperación

Los Papas y la amenaza atómica, los llamamientos a la conciencia del mundo

LA ALEGRÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“Consummati in unum”: San Josemaria

Octavario por la unidad de los cristianos (día 6, 23 de enero)

¿Quién fue San Pablo y qué herencia dejó a la Iglesia?: B. Estrada

23 enero 2017: Mons. Ocáriz, prelado del Opus Dei

Nueva historia del cristianismo: Daniel Tirapu

Año de la Familia y de San José: Juan José Corazón Corazón

Evangelio del domingo: pescadores de hombres

 III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Reflejos de Dios en la unidad y variedad del mar: Plinio Corrêa de Oliveira

LOS EXILIADOS: Salvador Sostres

Pandemia y sus oportunidades: Ana Teresa López de Llergo

Educar es frustrar: Lucía Legorreta

 Paso a paso: Silvia del Valle Márquez

¿A quién beneficia alabar? Una respuesta ante la crisis: José Martínez Colín.

Retrasos, urgencias y incompetencias: Pedro García

Profunda transformación en la vivencia de la muerte: Valentín Abelenda Carrillo

Imponer una educación sexual a todos los niños: Xus D Madrid

Virus chino: Cachondeo y lo que ocurre en España : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

Francisco: escuchar es la primera forma de ternura

El Papa firmó el prefacio del libro "Rimas a sorpresa" del joven autor Luca Milanese: "Si nuestro tiempo es pobre en poesía, no es porque la belleza haya desaparecido, sino porque nos cuesta escuchar". El epílogo está redactado por el padre Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica.

Adriana Masotti - Ciudad del Vaticano

El libro de poemas del joven Luca Milanese, titulado "Rimas a sorpresa" y publicado por la casa editorial Tau, tuvo un lector especial: el Papa Francisco. Lo ha escrito el padre Antonio Spadaro, director de la revista jesuita "La Civiltà Cattolica" en su epílogo al volumen, refiriéndose al prefacio que, en cambio, lleva la firma del mismo Pontífice y para la que Francisco se ha prestado con alegría.

Francisco: la poesía es un ejercicio gratuito de la escucha

La Belleza es una experiencia -escribe el Papa- y "la belleza de la que Lucas se hace portador, no nace de un trabajo laborioso sobre grandes temas o de una cuidadosa elección de palabras eruditas, sino que nace como una capacidad espontánea de hacer aflorar con las palabras justas la interioridad que le habita y que le hace ver vínculos incluso allí donde aparentemente no los hay". La suya, observa el Papa, "es una mirada interior" que le empuja a mirarse a sí mismo, a los demás y a Dios y que "sabe captar en las cosas aparentemente casuales una nueva profundidad". La poesía, continúa Francisco, necesita de la voluntad de alguien para escuchar, y Lucas nos hace comprender que la escucha es "la primera forma de ternura". Es, de hecho, la capacidad de dar cabida dentro de uno mismo a cosas nuevas, diferentes, aparentemente contradictorias, dándose cuenta entonces de que son "más verdaderas que las otras". "Si nuestro tiempo es pobre en poesía, no es porque la belleza haya desaparecido, sino porque nos cuesta escuchar". "Deseo que Lucas -concluye el Papa Francisco- pueda convertirse, a través de estas páginas, en un instrumento de belleza y de ternura, y que anime a los más jóvenes a sacar a la luz los talentos que el Señor ha sembrado dentro de ellos, y que a veces no encuentran el valor de manifestar por miedo al juicio o al fracaso".

Spadaro, en los versos la recuperación de la vida

"Es gracias al papel y a la pluma que Luca recupera la fuerza y la emoción, las ganas de vivir. No le aleja de la realidad, como a veces se cree, es más, para él 'la poesía es un punto fijo que me mantiene en la realidad de las cosas'. El padre Antonio Spadaro, en su epílogo al texto del joven, cita una frase en la que Luca describe la poesía como algo que "ciertamente no dará la solución", pero que puede dejarnos "una sensación de estar ahí, una caricia al corazón". Incluso podría dar la percepción de que hay algo extraordinario". Utilizar la palabra en la expresión poética, continúa Spadaro, es como utilizar la cámara oscura que nos permite revelar lo que quizás, sin ella, no observaríamos dentro o fuera de nosotros mismos. "Para eso sirve la poesía de Luca Milanese: para desarrollar las imágenes de la vida, para interrogarnos sobre su significado y, tal vez, para comprenderlo. Sirve, en pocas palabras, para experimentar la vida de verdaderamente y eficazmente. Consiste en una forma de descifrar el mundo".

La importancia de observar el "trabajo en curso"

Comentando el hecho de que el Papa Francisco haya aceptado prologar el libro de un joven poeta, el director de "La Civiltà Cattolica" observa que este caso, quizá inédito, nos dice mucho de Francisco, pero también de Lucas: "El gesto del Papa es revolucionario: no elige el conocido y el consolidado, sino el inmaduro que crece. Pone su firma a las palabras de quien no tiene un discurso realizado y reconocido como tal. Su interés radica en el trabajo en curso. Y así nos hace comprender que es en esta tensión donde encontramos la clave de hoy: en el observar lo que se está desarrollando, y no el fruto maduro". La palabra, continúa el padre Spadaro, "es el elemento concreto en el que encuentra el propio cuerpo todo lo que experimentamos y pensamos", remite a una experiencia y no a una abstracción. Y lo que Luca Milanese consigue con su poesía es "crear conexiones y captar la profundidad de la experiencia", es escucha la realidad y de uno mismo. "Lo que leemos aquí, pues, es una poesía de crecimiento dialéctico y de contradicción. Pero -concluye el padre Spadaro- también de aliento, de paz, de calma, proyectada también en los elementos naturales: es una llamada a la armonía, que estos versos saben invocar de forma conmovedora".  

 

 

El Papa Francisco y la historia de Joy: la fe que salva de la desesperación

En el prólogo del libro de Mariapia Bonanate "Yo soy Joy" (San Pablo), Francisco recorre el intenso testimonio de una muchacha nigeriana que llega a Italia tras un dramático viaje con la ilusión de encontrar un trabajo pero que, en cambio, termina en la calle. La joven se salva gracias a su fe en Dios y a su encuentro con una comunidad de acogida en Caserta. El libro estará en las librerías a partir del 27 de enero

PAPA FRANCISCO

He aceptado con gusto la invitación a escribir este breve prefacio, con la intención precisa de entregar a los lectores el testimonio de Joy como "patrimonio de la humanidad".

Joy es una joven que vivió un segundo nacimiento en Italia. Su tierra natal es Nigeria, el rincón de nuestro planeta en el que vio por primera vez la luz del sol y desde donde su vida se puso en viaje.

Con este libro, Joy dona su historia personal a todas las mujeres y hombres que cultivan una auténtica pasión por la salvaguardia de la vida. Nos devuelve su dramática experiencia de viaje, con la sencillez de los testigos que, narrándose, dan voz a Dios: en cada detalle de su historia, de hecho, Dios está a su lado, como un protagonista escondido, silencioso, pero no por ello inerte en los acontecimientos narrados.

La travesía por el desierto, los meses pasados en los campos de detención libios, el trayecto en el mar, durante el cual se salvó del naufragio, son capítulos de una narración que es, a la vez, autobiográfica y coral. Mientras participamos en su historia, también aparecen ante nuestros ojos Loweth, Glory, Esoghe, Sophia, Mary, amigas que tienen una historia similar a la suya y a la de miles de muchachas nigerianas.

La de Joy es una historia que acomuna a muchas otras personas, como ella, secuestradas en una cadena infernal y golpeadas por la tragedia de la invisibilidad de la trata. Una historia tan desconocida como siniestramente omnipresente en nuestras sociedades globalizadas.

Si se observa con detenimiento, su vía crucis se despliega como un mosaico de realidades vividas por tantos hermanos y hermanas más vulnerables, hechos "transparentes" a los ojos de los demás.

Sólo cuando llegó a Italia, Joy descubrió que había sido engañada y que había caído en manos de traficantes de seres humanos. Estos recorridos de deshumanización parecen presentar una constante en su "génesis", en la forma en que inician: ser obligados a dejar su país de origen, para ir a poblar las periferias de las grandes ciudades. Dispersos en el anonimato, estos "invisibles" pierden progresivamente los puntos de referencia e identidad que los anclan a su propia cultura.

Es lo que sucede, aun hoy, a muchas familias. Los traficantes, individuos sin escrúpulos que prosperan a costa de las desgracias ajenas, aprovechan la desesperación de la gente para someterla a su poder. Se llega, incluso a proyectar la traición "metódica": se priva a las víctimas de informaciones claras hasta el momento en que el abuso y la violencia de la calle se imponen y terminan por matar los sueños.

Esto es lo que les ocurrió a Joy y a sus amigas.

En este punto no puedo dejar de plantear al lector un interrogante: dado que son innumerables las jóvenes, víctimas de la trata, que acaban en las calles de nuestras ciudades, ¿en qué medida esta reprobable realidad deriva del hecho de que muchos hombres, aquí, demanden estos "servicios" y se muestren dispuestos a comprar a otra persona, aniquilando su inalienable dignidad?

La lectura de estas memorias nos lleva a descubrir, página tras página, cómo el testimonio de Joy nos enclava ante los prejuicios y responsabilidades que nos convierten en actores conniventes de estos hechos. Nos hará bien ponernos al lado de Joy y detenernos con ella en sus "lugares" de dolor indefenso e inocente. Después de haber permanecido allí, será imposible permanecer indiferentes cuando sintamos hablar de los barcos a la deriva, ignorados e incluso rechazados de nuestras costas. Joy estaba en uno de ellos.

En su camino hacia la libertad, Joy nos señala dos realidades fundamentales: ante todo la fe en Dios que salva de la desesperación. Una fe firme, puesta a prueba en los momentos más duros. En segundo lugar, la comunidad. Joy comenzó su renacimiento cuando fue acogida en la comunidad "Casa Rut" de Caserta.

Una casa de acogida sólo puede ostentar el bello nombre de "comunidad" cuando es capaz de acoger, proteger, integrar y promover toda vida en su seno.

Este libro es una narración de fe, un canto de esperanza y de agradecimiento para quienes ofrecen su vida poniendo en práctica estos cuatro verbos con sabor evangélico.

Joy nos ayuda a todos a abrir los ojos, a "conocer para comprender mejor". A menudo son precisamente ellas, las víctimas de los abusos más atroces, las que constituyen una fuente inagotable de soporte y apoyo para las nuevas víctimas. Sus recuerdos se revelan como fuentes de información de fundamental importancia para salvar a otras jóvenes en la misma situación.

Quisiera agradecer a todas las personas y organizaciones que, incluso a costa de su propia incolumidad, acuden en auxilio de las víctimas de la esclavitud moderna. Con su incansable dedicación, devuelven el valor de sí mismos a quienes han sido privados de su dignidad personal; devuelven la confianza y la esperanza a quienes han sido engañados y han vivido la imposición del terror por parte de quien, habiéndose presentado como salvador, resultó ser un verdugo.

Volver a conducir a la luz del día a las personas que se han visto obligadas a vivir en la hollinienta oscuridad de la indiferencia social es una obra de misericordia de la que no podemos eximirnos.

Por último, me gustaría dirigirme a ti, Joy.

"Te llamas Joy", has sido la alegría de tu madre desde el seno materno, y por eso recibiste de ella este hermoso nombre que es también uno de los nombres propios de Dios. Eres Joy, similar a tantas mujeres cuya historia contamos hoy, pero, sobre todo, tú "eres Joy": única, deseada y tan amada.

Te agradezco por habernos dado la oportunidad de unirnos a tu experiencia de absoluta valentía que nos permite comprender mejor a quienes sufren la trata.

Queridísima Joy, tal como escribes en estas páginas: "sólo el amor, que alimenta la paz, el diálogo, la acogida y el respeto mutuo, puede garantizar la supervivencia de nuestro planeta". Así que, mi recomendación es: "Coraje, estudia y no tengas miedo". "¡Te felicito, sigue así!".

 

 

Los Papas y la amenaza atómica, los llamamientos a la conciencia del mundo

Entra en vigor este 22 de enero el Tratado para la prohibición de las armas nucleares. Las palabras del Papa Francisco en Hiroshima, que definió la posesión de estas armas como "inmoral", son el último acto de un largo magisterio que ha atravesado el siglo XX hasta hoy.

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

Hay dos fechas que, junto con otras, siguen siendo una advertencia indeleble para la humanidad. El 6 y el 9 de agosto de 1945 se lanzaron dos bombas atómicas en Japón. Pocos momentos después de esas explosiones, las ciudades de Hiroshima y Nagasaki fueron invadidas por espantosas nubes tóxicas y devastadas por cúmulos de víctimas y escombros. Esas desgarradoras escenas son y siguen siendo el trágico telón de fondo de los sentidos llamamientos lanzados por los Pontífices en las últimas décadas. Palabras y oraciones que conducen a un único y esperado horizonte: el del desarme nuclear. Francisco ha renovado esta exhortación, sumando su propia voz a la de sus predecesores. Tras el Viaje Apostólico a Japón en noviembre de 2019, en el vuelo de Tokio a Roma, el Papa reiteró que "el uso de armas nucleares es inmoral." "Por eso – había añadido – debe ir en el Catecismo de la Iglesia Católica, y no sólo el uso, también la posesión, porque un accidente o la locura de algún gobernante, la locura de uno puede destruir la humanidad". El Papa Francisco también hizo su llamamiento al desarme mundial en su Audiencia general del 20 de enero de 2021. Refiriéndose al Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, explicó que es el "primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que prohíbe explícitamente estos dispositivos".

Pío XII: quedará sólo el llanto de la humanidad

Quien vivió en el período marcado por la catástrofe nuclear fue Pío XII. De hecho, hay una época trágicamente sacudida por la deflagración de la bomba atómica en la historia: la Segunda Guerra Mundial muestra, antes de su epílogo, el dramático poder que puede alcanzar la energía nuclear en el ámbito militar. La bomba atómica, subrayó el Papa Pío XII el 8 de febrero de 1948, es "el arma más terrible que la mente humana ha ideado hasta ahora". El 24 de diciembre de 1955, en su radiomensaje de Navidad para todo el mundo, el Papa Pacelli describió los "procesos de desintegración nuclear" de la siguiente manera: "Esta energía se transmite a la atmósfera, y en pocas milésimas de segundo eleva la temperatura de las masas de aire circundantes en cientos de grados, produciendo un violento desplazamiento, que se propaga con la velocidad del sonido. "Hay en la superficie de la tierra, en la extensión de muchos kilómetros cuadrados, procesos de violencia inimaginable, con la volatilización de materiales y la destrucción total debido a la radiación directa, la temperatura y la acción mecánica, mientras que una enorme cantidad de materiales radiactivos de diferente vida media completan y continúan la ruina por su actividad".

“He aquí, pues, el espectáculo que se ofrecería al ojo horrorizado como resultado de tal uso: ciudades enteras, incluso entre las más grandes y ricas en historia y arte, aniquiladas; un manto negro de muerte sobre la materia pulverizada, cubriendo a innumerables víctimas con sus miembros quemados, retorcidos, dispersos, mientras otras gimen en la angustia de la agonía. Mientras tanto, el espectro de la nube radiactiva impide cualquier ayuda misericordiosa a los supervivientes, y avanza inexorablemente para suprimir las vidas supervivientes. No habrá grito de victoria, sino sólo el llanto inconsolable de la humanidad, que contemplará desolada la catástrofe debida a su propia locura”

 

Cuba 1962

Juan XXIII y el mundo cerca del abismo

El 25 de octubre de 1962, pocos días después de la apertura del Concilio Vaticano II, el mundo estaba al borde de la Tercera Guerra Mundial. Moscú y Washington parecían estar a un paso de utilizar la bomba atómica. El Papa Juan XXIII hace un llamamiento para evitar el peligro de guerra tras la crisis de los misiles en Cuba. “Nubes amenazantes – afirma el Pontífice desde los micrófonos de Radio Vaticano – vuelven a oscurecer el horizonte internacional y a sembrar el miedo en millones de familias”.

“La Iglesia —lo decíamos hace poco, al recibir a las ochenta y seis misiones extraordinarias que presenciaron la apertura del Concilio—, la Iglesia nada ama tanto como la paz y la fraternidad entre los hombres y, por ello, trabaja incansablemente en su consecución. A tal propósito, recordábamos los graves deberes de quienes ostentan la responsabilidad del poder. Y añadimos: "Que ellos, con la mano en el pecho, escuchen el grito angustioso que, desde todos los puntos de la Tierra, niños inocentes y ancianos, individuos y comunidades, elevan al Cielo: ¡Paz, paz! Nos renovamos hoy esta solemne apelación. Nos suplicamos a lodos los gobernantes que no permanezcan sordos a este grito de la Humanidad. Que hagan cuanto esté de su parte para salvar la paz; así evitarán al mundo los horrores de la guerra, cuyas terribles consecuencias nadie puede prever”

La crisis de los misiles de Cuba fue superada, pero la amenaza nuclear sigue siendo un lastre que enturbia el presente y el futuro de la humanidad. En su Carta Encíclica "Pacem in Terris" de 1963, el Papa Roncalli nos recuerda que "los seres humanos viven bajo la pesadilla de un huracán que puede estallar en cualquier momento con una barrera inimaginable". La mera continuación de los experimentos nucleares con fines bélicos podría tener "consecuencias fatales para la vida en la Tierra". "De ahí que la justicia, la sabiduría y la humanidad exijan que se detenga la carrera armamentística, que se reduzcan simultánea y recíprocamente los armamentos existentes, que se prohíban las armas nucleares y que se logre finalmente un desarme integrado con controles eficaces."

Pablo VI: la nuclear es la amenaza más temible

"No se puede amar con armas ofensivas en el puño. Las armas, sobre todo las terribles que la ciencia moderna nos ha dado, antes incluso de producir víctimas y ruina, generan malos sueños, alimentan malos sentimientos, crean pesadillas, desconfianza y tristes intenciones, exigen enormes gastos, frenan proyectos de solidaridad y de trabajo útil, distorsionan la psicología de los pueblos". Este es uno de los pasajes del histórico discurso del Papa Pablo VI ante las Naciones Unidas el 4 de octubre de 1965. El Pontífice exhortó a "cambiar la historia futura del mundo" y pronunció unas palabras que, desgraciadamente, siguen siendo actuales:

Una fecha alentadora pero no decisiva es la del 1 de julio de 1968. Se aprueba el Tratado de No Proliferación Nuclear. Establece que los Estados en posesión de armas nucleares se comprometen a no ceder a terceros el material fisible y la tecnología nuclear. Pocos días antes de la aprobación del Tratado, el 24 de junio de 1968, dirigiéndose al Sacro Colegio, en la fiesta de San Juan Bautista, Pablo VI reiteró la urgencia de "detener la carrera de armas nucleares". "Sabemos que el Acuerdo, a juicio de muchos, tiene en sí mismo numerosas limitaciones, que impiden a algunos gobiernos dar su adhesión incondicional. Pero sigue presentándose como un primer paso indispensable para la adopción de nuevas medidas en materia de desarme, hasta llegar – lo esperamos y lo imploramos de nuevo, en nombre de toda la humanidad – a la prohibición total de las armas nucleares y al desarme general y completo". En 1978 se dieron algunos pasos, pero el mundo seguía amenazado por los vientos de la "guerra fría". El Papa Montini envía un mensaje al Presidente y a los delegados de las Naciones Unidas reunidos en asamblea plenaria en Nueva York. "El armamento nuclear se lee en el documento – es la amenaza más temible que se cierne sobre la humanidad. Si bien apreciamos mucho las iniciativas tomadas hasta ahora en este ámbito, no podemos dejar de alentar a todos, y en particular a los países que tienen la mayor responsabilidad, a que las continúen y amplíen, teniendo como objetivo final la eliminación total del arsenal atómico".

Juan Pablo II: es necesario un cambio moral

El mundo y su frágil equilibrio pueden verse alterados, para siempre y en un instante, por las armas atómicas. En 1980, el Papa Juan Pablo II, dirigiéndose a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recordó que "las razones geopolíticas, los problemas económicos de dimensión mundial, las terribles incomprensiones, el orgullo nacional herido, el materialismo y la decadencia de los valores morales han llevado a nuestro mundo a una situación de inestabilidad, a un frágil equilibrio. Un año después, el 25 de febrero de 1981, el Papa Wojtyła se reunió con científicos y representantes de la Universidad de la ONU en Hiroshima, donde "los hechos hablan por sí mismos, y de una manera dramática, inolvidable y única." "Hiroshima y Nagasaki: pocos acontecimientos de la historia – subraya – han tenido las mismas consecuencias en la conciencia del hombre". "La mente humana hizo, de hecho, un terrible descubrimiento. Nos dimos cuenta con horror de que la energía nuclear estaría, a partir de entonces, disponible como arma de devastación; y de hecho entonces nos enteramos de que este terrible instrumento había sido utilizado, por primera vez, con fines militares."

“Nuestro futuro en este planeta, expuesto como está a la aniquilación nuclear, depende de un único factor: la humanidad debe volver su rostro a la moral. En el momento presente de la historia, debe haber una movilización general de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. La humanidad está llamada a dar mayores pasos hacia adelante, un paso hacia adelante en la civilización y la sabiduría”

Benedicto XVI: la paz se basa en la confianza

La perspectiva de los gobiernos que miden su fuerza y seguridad en función de las armas atómicas es "fatal" y "falaz". En cambio, es la vía del desarme la que el mundo debe seguir. Benedicto XVI también subraya, en diferentes ocasiones, que las armas nucleares condicionan el futuro de la humanidad. Durante la Audiencia general del 5 de mayo de 2010, recordó que dos días antes, el 3 de mayo, se inauguró en Nueva York la octava Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Y lanza un llamamiento para la realización de una verdadera era de paz, libre de la amenaza atómica.

“El proceso hacia un desarme nuclear concertado y seguro está estrechamente vinculado al pleno y solícito cumplimiento de los relativos compromisos internacionales. De hecho, la paz se apoya en la confianza y en el respeto de las obligaciones asumidas y no sólo en el equilibrio de las fuerzas. Con este espíritu, aliento las iniciativas que buscan un desarme progresivo y la creación de zonas libres de armas nucleares, en la perspectiva de su completa eliminación del planeta. Exhorto, por último, a todos los participantes en la reunión de Nueva York a superar los condicionamientos de la historia y a tejer pacientemente la trama política y económica de la paz, para promover el desarrollo humano integral y las auténticas aspiraciones de los pueblos”

Francisco: inmoral el uso y la posesión de armas atómicas

Siguiendo los pasos de sus predecesores, el Papa Francisco indica repetidamente el camino del desarme. Durante su Viaje Apostólico a Japón, con motivo de su discurso en el Memorial de la Paz en Hiroshima el 24 de noviembre de 2019, recordó que "el uso de la energía atómica con fines bélicos es, hoy más que nunca, un crimen no sólo contra el hombre y su dignidad, sino contra cualquier posibilidad de futuro en nuestra casa común."

“El uso de energía atómica con fines de guerra es inmoral, como asimismo es inmoral la posesión de las armas atómicas, como ya lo dije hace dos años. Seremos juzgados por esto. Las nuevas generaciones se levantarán como jueces de nuestra derrota si hemos hablado de la paz, pero no la hemos realizado con nuestras acciones entre los pueblos de la tierra. ¿Cómo podemos hablar de paz mientras construimos nuevas y formidables armas de guerra? ¿Cómo podemos hablar de paz mientras justificamos determinadas acciones espurias con discursos de discriminación y de odio?”

Cuestiones que todavía hoy, a pesar de los trágicos días vividos en Hiroshima y Nagasaki, siguen cuestionando al hombre y a su conciencia. Como la imagen retratada en una foto tomada en 1945 que el Papa Francisco ha querido reproducir en una tarjeta. Representa a un niño de 10 años que lleva sobre sus hombros el cuerpo de su hermano pequeño que murió tras la explosión de la bomba atómica en Nagasaki.

 

Nagasaki 1945

La Santa Sede y los Tratados sobre las armas nucleares

La Santa Sede ha ratificado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y, más recientemente, el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares. Estos tratados son engranajes cruciales en la arquitectura del desarme nuclear. Cada uno de estos instrumentos, con su campo específico de aplicación, es una pieza de un único mosaico destinado a conseguir lo que los Papas han pedido siempre y repetidamente: un mundo finalmente libre de armas nucleares.

Tratado de No Proliferación Nuclear

Aprobado por la Asamblea General de la ONU en 1968, el Tratado de No Proliferación Nuclear establece que los Estados que poseen armas atómicas se comprometen a llevar a cabo un desarme generalizado y total.

Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares

Adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de septiembre de 1996, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares aún no ha entrado en vigor. Incluye la obligación de no realizar ninguna prueba nuclear.

Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares

Aprobado en 2017, el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares hace ilegales el uso, la amenaza, la posesión y el emplazamiento de armas atómicas. Entrará en vigor el 22 de enero de 2021.

En su Audiencia general del 20 de enero, el Papa Francisco recordó que el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares entra en vigor este 22 de enero

LA ALEGRÍA

— Tiene su fundamento en la filiación divina.

— Cruz y alegría. Causas de la tristeza. Remedios.

— El apostolado de la alegría.

I. Cuando el mundo surgió de las manos de Dios, todo desbordaba bondad, y esta tuvo su punto culminante con la creación del hombre1. Pero con el pecado llegó al mundo el mal, y como hierba mala arraigó en la naturaleza humana. Unida siempre al bien, la alegría verdadera vino plenamente a la tierra aquel día en que Nuestra Señora dio su consentimiento y en su seno se encarnó el Hijo de Dios. En Ella ya reinaba un profundo gozo, porque había sido concebida sin el pecado de origen y su unión con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo era plena. Con su respuesta amorosa a los designios divinos se convierte en causa, en todo el sentido de la palabra, de la nueva alegría del mundo, pues en Ella nos llegó Jesucristo, que es el júbilo pleno del Padre, de los ángeles y de los hombres: en quien Dios Padre tiene puestas todas sus complacencias2, y la misión de Santa María, entonces y ahora, es darnos a Jesús, su Hijo. Por eso llamamos a Nuestra Señora Causa de nuestra alegría.

Hace pocas semanas contemplábamos el anuncio del Ángel a los pastores: No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David...3. La alegría verdadera, la que perdura por encima de las contradicciones y del dolor, es la de quienes se encontraron con Dios en las circunstancias más diversas y supieron seguirle: es la alegría colmada del anciano Simeón al tener en sus brazos al Niño Jesús4; o el inmenso gozo –gaudio magno valde5– de los Magos al encontrar de nuevo la estrella que les conducía hasta Jesús, María y José; y la de todos aquellos que un día inesperado descubrieron a Cristo: ¿Por qué no le habéis prendido?, preguntarán más tarde los príncipes de los sacerdotes y los fariseos a los servidores, que posiblemente se ganaron un arresto o un despido al desobedecer: Es que jamás hombre alguno -dijeron- habló nunca como este hombre6; es la dicha de Pedro en el Tabor: Señor, bueno es quedarnos aquí7; o el júbilo que recuperan, al reconocer a Jesús, dos discípulos que caminaban hacia Emaús con profundo desaliento...8; y el alborozo de los Apóstoles cada vez que ven a Cristo Resucitado...9. Y, entre todas, la alegría de María: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu está transportado de alegría en Dios, salvador mío10. Ella posee a Jesús plenamente, y su alegría es la mayor que puede contener un corazón humano.

La alegría es la consecuencia inmediata de cierta plenitud de vida. Y para la persona, esta plenitud consiste ante todo en la sabiduría y en el amor11. Por su misericordia infinita, Dios nos ha hecho hijos suyos en Jesucristo y partícipes de su naturaleza, que es precisamente plenitud de Vida, Sabiduría infinita, Amor inmenso. No podemos alcanzar alegría mayor que la que se funda en ser hijos de Dios por la gracia, una alegría capaz de subsistir en la enfermedad y en el fracaso: Yo os daré una alegría -había prometido el Señor en la Última Cena- que nadie os podrá quitar12. Cuanto más cerca estamos de Dios, mayor es la participación en su Amor y en su Vida; cuanto más crezcamos en la filiación divina, mayor y más tangible será nuestra alegría. ¿Es alegre, positivo, optimista, mi modo habitual de ser y de comportarme? ¿Pierdo fácilmente la alegría por una contradicción, por un contratiempo? ¿Me dejo llevar con frecuencia por los estados de ánimo?

II. ¡Qué distinta es esta felicidad de aquella que depende del bienestar material, de la salud ¡tan frágil!, de los estados de ánimo ¡tan cambiantes!, de la ausencia de dificultades, del no padecer necesidad...! Somos hijos de Dios y nada nos debe turbar; ni la misma muerte.

San Pablo recordaba a los primeros cristianos de Filipos: Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos13. Y les señalaba enseguida la razón: El Señor está cerca. En medio del ambiente difícil, a veces duro y agresivo, en el que se movían, el Apóstol les indica la mejor medicina: estad alegres. Y es admirable este mandato del Apóstol, pues cuando él escribe esa Carta está encadenado en la cárcel. Y en otra ocasión, en circunstancias extraordinariamente difíciles, escribirá: abundo y sobreabundo de gozo en todas mis tribulaciones14. Para la verdadera alegría nunca son definitivas ni determinantes las circunstancias que nos rodeen, porque está fundamentada en la fidelidad a Dios, en el cumplimiento del deber, en abrazar la Cruz. «¿Cómo es posible estar alegres ante la enfermedad y en la enfermedad, ante la injusticia y sufriendo la injusticia? ¿No será esa alegría una falsa ilusión o una escapatoria irresponsable?: ¡no! La respuesta nos la da Cristo: ¡solo Cristo! Solo en Él se encuentra el verdadero sentido de la vida personal y la clave de la historia humana. Solo en Él –en su doctrina, en su Cruz Redentora, cuya fuerza de salvación se hace presente en los Sacramentos de la Iglesia– encontraréis siempre la energía para mejorar el mundo, para hacerlo más digno del hombre, imagen de Dios, para hacerlo más alegre.

«Cristo en la Cruz: esta es la única clave auténtica. En la Cruz, Él acepta el sufrimiento para hacernos felices; y nos enseña que, unidos a Él, también nosotros podemos dar un valor de salvación a nuestro sufrimiento, que así se transforma en gozo: en la alegría profunda del sacrificio por el bien de los demás y en la alegría de la penitencia por los pecados personales y los pecados del mundo.

»A la luz de la Cruz de Cristo, por tanto, no hay lugar para el temor al dolor, porque entendemos que en el dolor se manifiesta el amor: la verdad del amor, de nuestro amor a Dios y a todos los hombres»15.

En el Antiguo Testamento ya había dicho el Señor por boca de Nehemías: No os entristezcáis, porque la alegría de Yahvé es vuestra fortaleza16. En efecto, la alegría es uno de los más poderosos aliados que tenemos para alcanzar la victoria17, un admirable remedio para todos los males. Este gran bien solo lo perdemos por el alejamiento de Dios (el pecado, la tibieza, la desgana en el trato con Dios, el egoísmo de pensar en nosotros mismos), o cuando no aceptamos la Cruz, que nos llega de formas tan diversas: dolor, enfermedad, fracaso, contradicción, cambio de planes, humillaciones... La tristeza hace mucho daño en nosotros y a nuestro alrededor. Es una planta dañina que debemos arrancar en cuanto aparece: Anímate, pues, y alegra tu corazón, y echa lejos de ti la congoja; porque a muchos mató la tristeza. Y no hay utilidad alguna en ella18.

En cualquier circunstancia que tienda a abatirnos podemos recuperar la alegría si sabemos abrir el corazón: hablar, airear el alma. Cuando acudimos a la oración o vamos con corazón contrito a la Confesión tomamos una actitud eficaz para encontrar el camino de la alegría, sobre todo cuando se perdió a causa del pecado o de descuidos culpables en el trato con el Señor. El olvido de sí mismo, el no andar excesivamente preocupados de las propias cosas, la humildad, en definitiva, es condición imprescindible para abrirnos a Dios como buenos hijos, fundamento de toda alegría verdadera. En la oración confiada –que es hablar con Dios– surgirá la aceptación de una contrariedad (quizá la causa oculta de ese estado triste), o la decisión de abrir el alma en la dirección espiritual –para decir aquello que nos preocupa–, o de ser generosos en eso que Dios nos pide y que quizá –por nuestras escasas luces– nos cuesta darle.

III. El apostolado que nos pide el Señor es, en buena parte, sobreabundancia de alegría sobrenatural y humana, transmitir la alegría de estar cerca de Dios. Cuando esta «se derrama en los demás hombres, allí engendra esperanza, optimismo, impulsos de generosidad en la fatiga cotidiana, contagiando a toda la sociedad.

»Hijos míos –decía el Papa Juan Pablo II–, solo si tenéis en vosotros esta gracia divina, que es alegría y paz, podréis construir algo válido para los hombres»19.

Un campo importante, donde debemos sembrar mucha alegría, es en la familia. La nota dominante en el propio hogar ha de ser la sonrisa habitual –aunque estemos cansados, aunque tengamos asuntos que nos preocupen–, y entonces esta manera optimista, cordial, afable, de comportarnos es también «la piedra caída en el lago»20, que provoca una onda más amplia, y esta otra más: acaba creando un clima grato en el que es posible convivir y en el que, con naturalidad, se desarrolla un apostolado fecundo con los hijos, con los padres, con los hermanos... Por el contrario, un gesto adusto, intolerante, pesimista, reiterativo.... aleja a los demás de uno mismo y de Dios, crea nuevas tensiones y con facilidad se falta a la caridad. Dice Santo Tomás que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente (con alegría) con los demás21. Vencer los estados de ánimo, el cansancio, las preocupaciones personales, será siempre una mortificación muy grata al Señor.

Este espíritu alegre, optimista, sonriente, que tiene como fundamento hondo la filiación divina, hemos de extenderlo al trabajo, a los amigos, a los vecinos, a esas personas con las que quizá solo vamos a tener un breve encuentro en la vida: al cliente que ya no veremos más, al enfermo que una vez sano ya no deseará ver al médico, a esa persona que nos ha preguntado la dirección de una calle... Se llevarán de nosotros un gesto cordial, y el haberles encomendado a su Ángel Custodio... Y muchos encontrarán en la alegría del cristiano el camino que conduce al Señor, que quizá de otra manera no hallarían.

«¡Cómo sería la mirada alegre de Jesús!: la misma que brillaría en los ojos de su Madre, que no puede contener su alegría —“Magnificat anima mea Dominum!” —y su alma glorifica al Señor, desde que lo lleva dentro de sí y a su lado.

»¡Oh, Madre!: que sea la nuestra, como la tuya, la alegría de estar con Él y de tenerlo»22. Junto a Ella hacemos hoy un «propósito sincero: hacer amable y fácil el camino a los demás, que bastantes amarguras trae consigo la vida»23.

1 Cfr. Prov 8, 30-31. — 2 Cfr. Mt 3, 17. — 3 Lc 2, 10. — 4 Cfr. Lc 2, 29-30. — 5 Cfr. Mt 2, 10. — 6 Jn 7, 46. — 7 Mc 9, 5. — 8 Cfr. Lc 24, 13-35. — 9 Cfr. Jn 16, 22. — 10 Lc 1, 46-47. — 11 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 28, a. 4 ss. — 12 Jn 16, 22. — 13 Flp 4, 4. — 14 2 Cor 7, 4. — 15 A. del Portillo, Homilía en la Misa para los participantes en el Jubileo de la juventud, 12-IV-1984. — 16 Neh 8, 10. — 17 Cfr. 1 Mac 3, 2 ss.— 18 Eclo 30, 24-25. — 19 Juan Pablo II, Discurso 10-IV-1979. — 20 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 831. — 21 Santo Tomás, o. c., 2-2, q. 114, a. 2 ad 2. — 22 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 95. — 23 Ibídem, n. 63.

 

 

“Consummati in unum”

A quienes aspiran a la unidad, hemos de colocarles frente a Cristo que ruega para que estemos consummati in unum, consumados en la unidad. El hambre de justicia debe conducirnos a la fuente originaria de la concordia entre los hombres: el ser y saberse hijos del Padre, hermanos. (Es Cristo que pasa, 157)

23 de enero

¡Triste ecumenismo el que está en boca de católicos que maltratan a otros católicos! (Surco, 643)

Una vez comenté al Santo Padre Juan XXIII, movido por el encanto afable y paterno de su trato: "Padre Santo, en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad". El se rió emocionado, porque sabía que, ya desde 1950, la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados Cooperadores a los no católicos y aun a los no cristianos.

Son muchos, efectivamente –y no faltan entre ellos pastores y aun obispos de sus respectivas confesiones–, los hermanos separados que se sienten atraídos por el espíritu del Opus Dei y colaboran en nuestros apostolados. Y son cada vez más frecuentes –a medida que los contactos se intensifican– las manifestaciones de simpatía y de cordial entendimiento a que da lugar el hecho de que los socios del Opus Dei centren su espiritualidad en el sencillo propósito de vivir responsablemente los compromisos y exigencias bautismales del cristiano. El deseo de buscar la perfección cristiana y de hacer apostolado, procurando la santificación del propio trabajo profesional; el vivir inmersos en las realidades seculares, respetando su propia autonomía, pero tratándolas con espíritu y amor de almas contemplativas; la primacía que en la organización de nuestras labores concedemos a la persona, a la acción del Espíritu en las almas, al respeto de la dignidad y de la libertad que provienen de la filiación divina del cristiano. (Conversaciones, 22)

 

 

Octavario por la unidad de los cristianos (día 6, 23 de enero)

Sexta meditación del octavario por la unidad de los cristianos (23 de enero). Temas: ​Cristo quiso fundar la Iglesia sobre los apóstoles; ​todos los cristianos estamos llamados a ser apóstoles; apostolado ad fidem y ad gentes.

TEXTOS PARA ORAR13/01/2021

Día 6. 23 de enero

►Cristo quiso fundar la Iglesia sobre los apóstoles.

►Todos los cristianos estamos llamados a ser apóstoles.

►Apostolado ad fidem y ad gentes.

EL LIBRO de los Hechos de los Apóstoles, después de narrar la venida del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los discípulos que estaban reunidos en Jerusalén, deja constancia de una característica que compartían los primeros cristianos: «Perseveraban asiduamente en la doctrina de los apóstoles» (Hch 2,42). Consideramos hoy en nuestra oración la última propiedad de la Iglesia: su apostolicidad.

San Josemaría nos hace notar que «la predicación del Evangelio no surge en Palestina por la iniciativa personal de unos cuantos fervorosos. ¿Qué podían hacer los Apóstoles? No contaban nada en su tiempo; no eran ni ricos, ni cultos, ni héroes a lo humano. Jesús echa sobre los hombros de este puñado de discípulos una tarea inmensa, divina. "No me elegisteis vosotros a mí, sino que soy yo el que os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto sea duradero, a fin de que cualquier cosa que pidiereis al Padre en mi nombre, os la conceda"» (Jn 15,16).

A través de dos mil años de historia, en la Iglesia se conserva la sucesión apostólica. Los obispos –declara el Concilio de Trento– han sucedido en el lugar de los Apóstoles y están puestos, como dice el mismo Apóstol (Pablo), por el Espíritu Santo para regir la Iglesia de Dios (Hch 20,28)» [1]. También san Pablo, escribiendo a los de Éfeso, un pueblo que adoraba a dioses que se fabrican con las manos, les recuerda que al haber sido bautizados en nombre de Cristo se transformaron en «conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles» (Ef 2,19).

Nosotros, al igual que los primeros cristianos, nos apoyamos en este mismo fundamento. A través de la sucesión apostólica se mantiene en el tiempo la seguridad de seguir trabajando por Dios, a la escucha del envío del mismo Jesucristo: «Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mt 28,19). Además, esa es la manera de conservar y transmitir con seguridad las palabras oídas a los mismos apóstoles: «Ten por norma las palabras sanas que me escuchaste» (2Tim 1,13). Podemos agradecer hoy al Señor la apostolicidad de la Iglesia y rogar para que todos los cristianos nos lleguemos a reunir –en virtud de su origen divino– en el solo pueblo de Dios.

«SIEMPRE que leemos los Hechos de los Apóstoles –señalaba san Josemaría–, nos emocionan la audacia, la confianza en su misión y la sacrificada alegría de los discípulos de Cristo. No piden multitudes. Aunque las multitudes vengan, ellos se dirigen a cada alma en concreto, a cada hombre, uno a uno: Felipe, al etíope (cfr. Hch 8,26-40); Pedro, al centurión Cornelio (cfr. Hch 10,1-48); Pablo, a Sergio Paulo (cfr. Hch 13,6-12)» [2]. Para comprender la apostolicidad de la Iglesia es necesario participar de ese fervor de los primeros discípulos, que trabajaban con la conciencia de haber descubierto en Cristo lo más importante de su vida. San Pablo lo llega a decir con palabras que prenden fuego: «Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo» (Flp 3,8).

El Papa Francisco subraya que «ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino. En esta predicación, siempre respetuosa y amable, el primer momento es un diálogo personal, donde la otra persona se expresa y comparte sus alegrías, sus esperanzas, las inquietudes por sus seres queridos y tantas cosas que llenan el corazón» [3]. Cada cristiano, en el lugar en el que está, es la presencia de la misma Iglesia que quiere difundir su alegría y su luz en el mundo. Participar en la transmisión del Evangelio nos une a esa tarea de los primeros tiempos; nos hace experimentar la apostolicidad de la Iglesia, que se fundamenta en las palabras y en la vida de Jesucristo.

San Josemaría advierte que los apóstoles mantuvieron siempre ese afán misionero porque «habían aprendido del Maestro. Recordad aquella parábola de los obreros que esperaban trabajo, en medio de la plaza de la aldea. Cuando el dueño de la viña fue, ya bien entrado el día, descubrió aún que había peones mano sobre mano: "¿Cómo estáis aquí ociosos toda la jornada? Porque nadie nos ha contratado" (Mt 20,6-7), respondieron. No ha de suceder esto en la vida del cristiano; no debe encontrarse a su alrededor quien pueda asegurar que no ha oído hablar de Cristo, porque ninguno se lo ha anunciado» [4]. El apostolado para un cristiano no es una tarea circunscrita a un tiempo acotado, ni una actividad reservada solo para determinadas situaciones: un cristiano siempre es apóstol [5].

ESTE SENTIDO de misión, que nace del bautismo, fue también una característica de la labor de almas que san Josemaría impulsó desde el principio. Por eso afirmaba, con una verdad avalada por muchos años, que «la Obra ama con predilección el apostolado ad fidem (...) y dirige sus afanes ad gentes», es decir, a todos a quienes todavía no ha llegado el consuelo de Cristo. «Sabéis bien —nos decía en otro momento— la apertura de visión, la caridad que hemos mostrado siempre con los que no comparten nuestra fe, con quienes no están dentro de la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica, Romana. Desde el principio hemos tenido a estas almas como amigas, y tantas veces como cooperadoras en nuestra labor apostólica» [6].

El modelo para abrirnos a todas las personas siempre ha sido la vida de los primeros cristianos. Partiendo desde Jerusalén se diseminaron por todas las culturas, naciones y lenguas conocidas, siguiendo el mandato que Jesucristo había dado a sus discípulos: «Id y haced discípulos» (Mt 28,19). De esta manera, con el pasar de los siglos, «muchas almas han llegado a la plenitud de la fe –decía san Josemaría–, por este suavísimo camino de la caridad. Agradecédselo a Dios, y pedidle fortaleza y humildad para que nunca estorbéis la acción de la gracia, para ser siempre buenos instrumentos suyos. Os repito: no juzguéis temerariamente jamás, sed buenos amigos de todos, respetad la libertad de los demás y la libertad de la gracia; y, al mismo tiempo, confesad vuestra fe con las obras y con las palabras» [7].

Con nuestra sincera amistad abierta a todos, «no existen tiempos compartidos que no sean apostólicos: todo es amistad y todo es apostolado, indistintamente» [8]. Confiando en la intercesión de los apóstoles queremos, como los primeros cristianos, perseverar en su doctrina y en sus anhelos de llevar la amistad de Cristo a quienes nos rodean. Le pedimos a María, Reina de los apóstoles, que nos ayude a agradecer y valorar, siempre de un modo nuevo, la apostolicidad de la Iglesia. Y, al mismo tiempo, que encienda nuestros corazones con el fuego de Cristo: «Fac ut ardeat cor meum in amando Christum Deum» [9].


[1] San Josemaría, Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972.

[2] Ibid.

[3] Francisco, Ex. ap. Evangelii gaudium, n. 128.

[4] San Josemaría, Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972.

[5] Cfr. Fernando Ocáriz, Carta, 14-II-2017, n. 9.

[6] San Josemaría, Instrucción, mayo-1935 / 14-IX-1950, n. 146.

[7] San Josemaría, Carta 24-X-1965, nn. 56 y 62.

[8] Fernando Ocáriz, Carta, 1-XI-2019, n. 19.

[9] Himno Stabat Mater.

 

 

¿Quién fue San Pablo y qué herencia dejó a la Iglesia?

¿Quién era Pablo de Tarso? San Pablo sufrió persecuciones y conoció su propia debilidad mientras predicaba la fe en el Resucitado. A cambio, no quiso otra cosa que la misericordia de Cristo.

OTROS22/01/2021

En la tarde del 28 de junio de 2008, durante la celebración de las Primeras Vísperas de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo en la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa Benedicto XVI proclamó oficialmente la apertura del Año Paulino, que se prolongó hasta el 29 de junio de 2009, fiesta de estos dos Apóstoles.

La Ciudad Eterna, la Roma de Pedro y de Pablo, bañada por la sangre de los mártires, centro de donde tantos han salido para propagar en el mundo entero la palabra salvadora de Cristo (1), puede considerarse verdaderamente privilegiada, porque ha sido tantorum principum purpurata pretioso sanguine, bañada con la sangre de los Príncipes de los Apóstoles (2).

Durante este periodo se conmemoraron los dos mil años del nacimiento del Apóstol de las Gentes. Para fijar esta fecha, los estudios sobre la cronología paulina tienen en cuenta los datos que proporcionan sus escritos: en la Carta a los Gálatas afirma que, tras su conversión, encontró a Pedro en Jerusalén, tres años después de su fuga de Damasco (3), donde el rey de los nabateos, Aretas IV, ejercía un cierto poder (4). Esto permite datar la huida hacia el año 37 y su conversión hacia el 34-35.

Por otro lado, en los Hechos de los Apóstoles, al narrar el martirio de Esteban se califica a Saulo como “joven”, poco antes de su vocación (5). Aunque sea éste un dato genérico, de modo aproximado permite situar su nacimiento hacia el año 8.

El Año Paulino quiso promover una reflexión más profunda sobre la herencia teológica y espiritual que San Pablo ha dejado a la Iglesia, por medio de su vasta obra de evangelización. Como signos externos que nos invitan a meditar la fe y la verdad de la mano del Apóstol, el Papa encendió la “Llama Paulina”, en un brasero colocado en el pórtico de la Basílica de San Pablo en Roma y abrió también, en este mismo templo, la “Puerta Paulina”, que atravesó el día 28 de junio, acompañado del Patriarca de Constantinopla.

San Pablo, el apóstol de las gentes

¿Quién era Pablo de Tarso? Nació en la capital de la provincia romana de Cilicia, hoy Turquía. Cuando fue capturado en las puertas del Templo de Jerusalén, se dirigió con estas palabras a la multitud que quería matarlo: yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, educado en esta ciudad e instruido a los pies de Gamaliel según la observancia de la Ley patria (6).

Al final de su existencia, en una visión retrospectiva de su vida y de su misión, dirá de sí mismo: he sido constituido predicador, apóstol y maestro (7). Al mismo tempo su figura se abre al futuro, a todos los pueblos y generaciones, porque Pablo no es sólo un personaje del pasado: su mensaje y su vida son siempre actuales, pues contienen la esencia del mensaje cristiano, perenne y actual.

SAN PABLO HA SIDO DENOMINADO EL DECIMOTERCER APÓSTOL PUES, AUNQUE NO FORMABA PARTE DEL GRUPO

Pablo ha sido denominado el decimotercer Apóstol pues, aunque no formaba parte del grupo de los Doce, fue llamado por Jesús resucitado, que se le apareció en el camino de Damasco (8). Es más, al contemplar lo que ha trabajado por Cristo, nada tiene que envidiar a otros: ¿Son hebreos? También yo. ¿Son israelitas? También yo. ¿Son descendencia de Abrahán? También yo. ¿Son ministros de Cristo? Pues –delirando hablo– yo más: en fatigas, más; en cárceles, más; en azotes, mucho más. En peligros de muerte, muchas veces. Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno, tres veces me azotaron con varas, una vez fui lapidado, tres veces naufragué, un día y una noche pasé náufrago en alta mar. En mis repetidos viajes sufrí peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi raza, peligros de los gentiles, peligros en ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; trabajos y fatigas, frecuentes vigilias, con hambre y sed, con frecuentes ayunos, con frío y desnudez (9).

Como se ve, no le faltaron dificultades ni tribulaciones, que soportó por amor de Cristo. Sin embargo, todo el esfuerzo y todos los sucesos por los que atravesó, no le llevaron a la vanagloria. Pablo entendió a fondo y experimentó en su persona aquello que también enseñaba nuestro Padre: que nuestra lógica humana no sirve para explicar las realidades de la gracia. Dios suele buscar instrumentos flacos, para que aparezca con clara evidencia que la obra es suya. Por eso, San Pablo evoca con temblor su vocación: después de todos se me apareció a mí, que vengo a ser como un abortivo, siendo el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la Iglesia de Dios (1 Cor 15, 8-9) (10). «¿Cómo no admirar un hombre así? –dice Benedicto XVI–. ¿Cómo no dar gracias al Señor por habernos dado un Apóstol de esta talla?» (11).

ENTRE LOS DIVERSOS ASPECTOS QUE COMPONEN LA ENSEÑANZA TEOLÓGICA DE SAN PABLO SE DEBE SEÑALAR, EN PRIMER LUGAR, LA FIGURA DE JESUCRISTO

Entre los diversos aspectos que componen la enseñanza teológica de San Pablo se debe señalar, en primer lugar, la figura de Jesucristo. Ciertamente en sus cartas no aparecen los rasgos históricos de Jesús de Nazaret, tal como nos lo presentan los Evangelios. El interés por los numerosos aspectos de la vida terrena de Jesús pasa a un segundo plano, subrayando especialmente el misterio de la pasión y la muerte en la cruz. Al mismo tiempo, se observa que Pablo no fue testigo del caminar terreno de Jesús, sino que lo conoce por la tradición apostólica que lo precede, a la que se refiere explícitamente: os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí (12).

Del mismo modo, se pueden descubrir en el epistolario paulino algunos himnos, profesiones y enunciados de fe, y afirmaciones doctrinales que probablemente se usaban en la liturgia, en la catequesis o en la predicación de la primitiva Iglesia. Jesucristo constituye el centro y el fundamento de su anuncio y de su predicación: en sus escritos el nombre de Cristo aparece 380 veces, superado sólo por el nombre de Dios, mencionado 500 veces. Esto nos hace entender que Jesucristo incidió profundamente en su vida: en Cristo encontramos el culmen de la historia de la Salvación.

Al encuentro con Cristo

Mirando a San Pablo nos podemos preguntar cómo se realiza el encuentro personal con Cristo y qué relación se genera entre Él y el creyente. La respuesta de Pablo se condensa en dos momentos: por una parte se subraya el valor fundamental e insustituible de la fe (13). Así lo escribe a los romanos: el hombre es justificado por la fe con independencia de las obras de la Ley (14); la idea aparece más explícita en la Carta a los Gálatas: el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por medio de la fe en Jesucristo (15). Es decir, se entra en comunión con Dios por obra exclusiva de la gracia; Él sale a nuestro encuentro y nos acoge con su misericordia, perdonando nuestros pecados y permitiéndonos establecer una relación de amor con Él y con nuestros hermanos (16).

MIRANDO A SAN PABLO NOS PODEMOS PREGUNTAR CÓMO SE REALIZA EL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO Y QUÉ RELACIÓN SE GENERA ENTRE ÉL Y EL CREYENTE

En esta doctrina de la justificación, Pablo refleja el proceso de su propia vocación. Él era un estricto observante de la Ley mosaica, que cumplía hasta en los más mínimos detalles. Pero esto le llevó a sentirse pagado de sí mismo y a buscar la salvación con sus propias fuerzas. Y en esta situación se descubre pecador, en cuanto que persigue a la Iglesia del Hijo de Dios. La conciencia del pecado será entonces el punto de partida para abandonarse a la gracia de Dios que se nos da en Jesucristo.

Ahí comienza el segundo momento, el encuentro con el Señor mismo. La donación infinita de Cristo en la cruz constituye la invitación más vehemente a salir del propio yo, a no vanagloriarse poniendo al mismo tiempo toda la confianza en la muerte salvadora y en la resurrección del Señor: el que se gloría, que se gloríe en el Señor (17). Esta conversión espiritual comporta, por tanto, no buscarse a sí mismo, sino revestirse de Cristo y entregarse con Cristo, para participar así personalmente en la vida de Cristo hasta sumergirse en Él y compartir tanto su muerte como su vida. Así lo describe el Apóstol mediante la imagen del bautismo: ¿no sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados para unirnos a su muerte? Pues fuimos sepultados juntamente con él mediante el bautismo para unirnos a su muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva (18).

AL FUNDADOR DEL OPUS DEI LE GUSTABA REPETIR ESTAS PALABRAS DEL APÓSTOL, PORQUE VEÍA A JESUCRISTO MUERTO Y RESUCITADO COMO LA RAZÓN DE SER DE TODA LA VIDA DEL CRISTIANO Y DE SU MISIÓN

Pablo –y con él, todo cristiano– contempla al Hijo de Dios no sólo como Aquel que murió por amor nuestro, obteniéndonos la salvación por nuestros pecados –dilexit me et tradidit semetipsum pro me, me amó y se entregó a sí mismo por mí–, sino también como Aquel que se hace presente en su vida: vivo autem iam non ego, vivit vero in me Christus, vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (19). Al Fundador del Opus Dei le gustaba repetir estas palabras del Apóstol, porque veía a Jesucristo muerto y resucitado como la razón de ser de toda la vida del cristiano y de su misión.

Vivir en el espíritu, según San Pablo

Identificarse con Cristo significa vivir en el Espíritu. San Lucas subraya en su segundo libro el papel dinámico y operativo del Espíritu Santo; y comenta San Josemaría: apenas hay una página de los Hechos de los Apóstoles en la que no se nos hable de Él y de la acción por la que guía, dirige y anima la vida y las obras de la primitiva comunidad cristiana: Él es quien inspira la predicación de San Pedro (cfr. Hch 4, 8), quien confirma en su fe a los discípulos (cfr. Hch 4, 31), quien sella con su presencia la llamada dirigida a los gentiles (cfr. Hch 10, 44-47), quien envía a Saulo y a Bernabé hacia tierras lejanas para abrir nuevos caminos a la enseñanza de Jesús (cfr. Hch 13, 2-4). En una palabra, su presencia y su actuación lo dominan todo (20).

EN SUS ESCRITOS, SAN PABLO PONE DE RELIEVE LA PRESENCIA DE LA TERCERA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN LA VIDA DEL CRISTIANO

En sus escritos, Pablo pone de relieve la presencia de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad en la vida del cristiano. El Espíritu habita en nuestros corazones (21); ha sido enviado por Dios para que nos identifique con el Hijo y podamos exclamar ¡Abbá, Padre! (22). Dejarse conducir por el Espíritu, que nos da la vida en Cristo Jesús, libera de la ley del pecado y de la muerte; lleva a que se manifiesten en la vida del creyente las obras –los frutos– del Espíritu Santo: la caridad, el gozo, la paz, la longanimidad, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la continencia. Contra estos frutos no hay ley. Los que son de Jesucristo han crucificado su carne con sus pasiones y concupiscencias. Si vivimos por el Espíritu, caminemos también según el Espíritu (23).

El Apóstol nos dice que la oración auténtica sólo existe cuando está presente el Espíritu: asimismo también el Espíritu acude en ayuda de nuestra flaqueza: porque no sabemos lo que debemos pedir como conviene; pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (24). Con palabras de Benedicto XVI, es como decir que el Espíritu Santo «es el alma de nuestra alma, la parte más secreta de nuestro ser, de la que se eleva incesantemente hacia Dios un movimiento de oración, cuyos términos no podemos ni siquiera precisar» (25). Pablo nos invita a ser cada vez más sensibles, a estar más atentos a la presencia del Espíritu en nosotros y a aprender a transformarla en oración.

San Pablo nos invita a ser cada vez más sensibles, a estar más atentos a la presencia del Espíritu en nosotros y a aprender a transformarla en oración

El primero de los frutos del Espíritu en el alma del cristiano es el amor. En efecto, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado (26). Si, por definición, el amor une, el Espíritu es quien genera la comunión en la Iglesia: es la fuerza de cohesión que mantiene unidos los fieles al Padre por Cristo, y atrae a los que todavía no gozan de la plena comunión. El Espíritu Santo guía la Iglesia hacia la unidad.

Hacia la unidad de los cristianos

Éste es otro aspecto, entre los muchos que trata el Apóstol en sus epístolas, que vale la pena tener en cuenta al inicio de este Año Paulino: la unidad de los cristianos. Es motivo de consolación y de estímulo para pedir insistentemente al Señor esta gracia –tan grande como difícil de alcanzar– que el Patriarca ecuménico Bartolomé I, siguiendo las huellas del Vicario de Cristo, también haya convocado para la Iglesia ortodoxa un Año Paulino.

LA ENSEÑANZA DE PABLO NOS RECUERDA QUE LA PLENA COMUNIÓN ENTRE TODOS LOS CRISTIANOS ENCUENTRA SU FUNDAMENTO EN EL HECHO DE TENER UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE, UN SOLO BAUTISMO

La enseñanza de Pablo nos recuerda que la plena comunión entre todos los cristianos encuentra su fundamento en el hecho de tener un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (27). Debemos rezar «para que la fe común, el único bautismo para el perdón de los pecados y la obediencia al único Señor y Salvador se manifiesten plenamente en la dimensión comunitaria y eclesial» (28).

San Pablo nos muestra el camino más eficaz hacia la unidad, en unas palabras que también proponía el Concilio Vaticano II en su decreto sobre el ecumenismo: así pues, os ruego yo, el prisionero por el Señor, que viváis una vida digna de la vocación a la que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, sobrellevándoos unos a otros con caridad, continuamente dispuestos a conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz (29).

SAN PABLO NOS MUESTRA EL CAMINO MÁS EFICAZ HACIA LA UNIDAD

El Apóstol se empeñó siempre en conservar esa inmensa gracia de la unidad. A los cristianos de Corinto los invita, ya desde el comienzo de su primera carta, a evitar las divisiones entre ellos (30). Sus exhortaciones y sus llamadas de atención nos pueden servir también hoy. Delante de la humanidad del tercer milenio, cada vez más globalizada y, paradójicamente, más dividida y fragmentada por la cultura hedonista y relativista, que pone en duda la existencia misma de la verdad (31), la oración del Señor –ut omnes unum sint, que todos sean uno (32)– es para nosotros la mejor promesa de unión con Dios y de unidad entre los hombres.

B. Estrada

Artículo publicado originalmente en 2008.


1. Homilía Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972.

2. Cfr. Himno de las Primeras Vísperas de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.

3. Cfr. Gal 1, 15-18.

4. Cfr. 2 Cor 11, 32.

5. Cfr. Hch 7, 58.

6. Hch 22, 3.

7. 2 Tm 1, 11.

8. Cfr. 1 Cor 15, 8.

9. 2 Cor 11, 22-27.

10. Es Cristo que pasa, n. 3.

11. Benedicto XVI, Audiencia general, 25-X-2006.

12. 1 Cor 15, 3; cfr. 11, 23ss.

13. Cfr. Benedicto XVI, Audiencia general, 8-XI-2006.

14. Rm 3, 28.

15. Gal 2, 16.

16. Cfr. Rm 3, 24.

17. 1 Cor 1, 31.

18. Rm 6, 3s.

19. Gal 2, 20.

20. Es Cristo que pasa, n. 127.

21. Cfr. Rm 8, 9.

22. Gal 4, 6.

23. Gal 5, 22-24.

24. Rm 8,26.

25. Benedicto XVI, Audiencia general, 15-XI-2006.

26. Rm 5, 5.

27. Ef 4, 5.

28. Benedicto XVI, Discurso durante el encuentro con Bartolomé I en la apertura del Año Paulino, 28-VI-2008.

29. Ef 4, 1-3.

30. Cfr. 1 Cor 1, 10.

31. Cfr. Benedicto XVI, Discurso durante el encuentro con Bartolomé I en la apertura del Año Paulino, 28-VI-2008.

32. Jn 17, 21.

 

23 enero 2017: Mons. Ocáriz, prelado del Opus Dei

Se cumple el cuarto aniversario de la elección de Mons. Fernando Ocáriz como prelado del Opus Dei. Recogemos dos frases con ocasión de esta fecha, y algunos recursos sobre su elección en 2017.

DEL PRELADO22/01/2021

“Que confiemos más en ti, Señor, y menos en nuestras fuerzas. Y cuando experimentemos nuestra debilidad, ayúdanos a estar contentos, sabiendo que precisamente con esa debilidad nos has elegido, porque nos quieres”.
(Homilía, 23 de enero de 2020)

“La Obra es de todos. Por eso, cuando recéis por el Padre, sea quien sea, pensad que estáis rezando por algo muy vuestro”.
(Roma, 23 de enero de 2020)


El Papa Francisco nombra prelado del Opus Dei a Mons. Fernando Ocáriz (23 de enero de 2017)

«Jóvenes, familia y pobreza son los retos de los cristianos de hoy» (Encuentro con periodistas, 24 de enero de 2017)

Homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la entrada solemne en la iglesia prelaticia (27 de enero de 2017)

 

 

Nueva historia del cristianismo

Daniel Tirapu

Holland, Tom- DOMINIO. Una nueva historia del cristianismo

Este libro me lo recomendó mi buen colega Antonio José Alcalá y lo hablamos más de dos horas. Gracias Antonio José.

Creía saber qué crítica sobre este libro me llevó al huerto, pero no la encuentro. Ahora resulta que estaba confundido. Leí una crítica que me animó vivamente a acercarme a esta obra y me confundió, o yo no la entendí o no la interpreté rectamente, o todo a la vez. Vamos a ver. Adelanto que me alegro de haberme leído sus 540 páginas; más sesenta más o menos de notas. 

El libro es agradable en su lectura, da mucha información, es, con perdón por la generalidad, el libro de un inglés escrito con estilo yanqui. Estos, creo que por su cultura, son más prácticos que un jarrillo de lata y con un cortaúñas hacen una cabaña en el bosque, sin muchos planteamientos ni previos ni posteriores. Algo así sucede en este libro que se subtitula: Una nueva historia del cristianismo, este subtítulo asociado a la crítica fueron, sin duda, los que me indujeron a su compra y lectura. Leía no muchas páginas del libro cuando ya comprendí qué me esperaba: la obra es un recorrido, ¡no podría ser de otro modo!, muy genérico sobre la influencia del cristianismo en el mundo a lo largo de la historia… Incluye retazos de vidas de personas que han sido muy importantes, para él, en el desarrollo del cristianismo y de la influencia de este en la cultura de lo que hoy llamamos occidente y cómo los cristianos, con sus muchos defectos, con sus vilezas, con sus contradicciones personales y sus pecados van siguiendo un camino tortuoso por donde buscan a un Dios que es Padre y que sabe por dónde va la aguja de  marear. Muchos de los planteamientos musulmanes, ateos, agnósticos… arrancan de distintos momentos e ideas del cristianismo que Holland filia.

Sin duda hay procesos que el autor narra espectacularmente. Vidas de personas que, para bien o mal, quisieron acabar con la Iglesia, o con el cristianismo, o reforzarlos y elevarlos y potenciarlos… Tengo la sensación de que el autor me lleva zamarreado de un hecho a otro, de un suceso a otro, de un personaje a otro… Los capítulos y los epígrafes que incluye en ellos le sirven para cambiar de momento histórico, de proceso o hechos. No espere el lector explicaciones detalladas de continuo. A veces pienso que cuando simplificamos, y lo hacemos todos, no damos la verdadera dimensión de la realidad que pretendemos comunicar, casi falseamos incluso esa misma realidad. Algo así me parece que sucede en la obra de Holland en algunos pasajes.

Su gran virtud es su capacidad de síntesis y progreso en el proceso histórico. Sin duda hay historias del cristianismo más detalladas, más digamos, históricas y no tan ensayísticas, pues, insisto, el autor se permite licencias que un historiador serio no podría aprobar, por ejemplo no hablar de Trento… Cierto que despacha vidas de personas clave en el avance, retroceso o frenado del cristianismo en pocos párrafos, o ni eso, pero que suscitan mucha curiosidad con las pinceladas que aporta e invitan a profundizar en esas vidas de esos pensadores, religiosos, reyes, papas… Me ha abierto un mundo, por ejemplo, en la relación de los jesuitas con la astronomía y las vivencias y experiencias de estos, sus conocimientos, en China y sus relaciones científicas de primer nivel: nunca antes leí u oí hablar de ello. Podría reseñar otros muchos sucesos, perdone el lector que insista, o vidas ni esbozas casi de personajes de quienes oí hablar, mas no reparé en ellos y que ahora me producen una enorme curiosidad.

La visión que transmite de estas décadas pasadas del siglo XXI me parece sugerente… Creo que quizá esa sea la palabra: es un libro de sugerencias que mueve a aprender más, profundizar más… Remueve la studiositas, que no la curiositas. Si a usted le agrada el tema y el este tipo de tratamiento formal... aquí tiene un libro para este año 21.

dtirapu@ujaen.es

 

Año de la Familia y de San José

Juan José Corazón

La Sagrada Familia

Una vez terminado el tiempo de la Navidad y volver a la rutina de siempre, me dispuse a retirar de la sala de estar de mi casa y guardar el belén, como todos los años.

Metí en la caja, donde guardo siempre las figuras, al buey y a la mula. También al ángel, que vela siempre por la protección de los protagonistas de tan gran acontecimiento. Luego, el establo, con sus adornos y luces, al armario donde tendrá que estar, junto a los otros, en letargo hasta las navidades del año que viene.

Sin embargo, cuando quise hacer lo mismo con las figuras del Niño Jesús, de la Virgen María y de San José, me venía continuamente a la cabeza que este nuevo año 2021 es un gran año, porque el Papa Francisco lo ha declarado, ni más ni menos, como año de la familia y de San José.

Parecía como que las tres figuras deseaban estar presentes todo este nuevo año en algún lugar notable de la casa y no en una caja de cartón encerrados, porque ellos son la mejor Familia y, claro, la imagen de San José era como si me dijera ¿qué hago yo aquí solo, sin Jesús y María?

No tuve más remedio que buscar un lugar, donde, sin ser un belén, tuviera yo todos los días presente a la Sagrada Familia y al padre de Jesús, San José.

Di con el lugar estupendo, porque cuando me siento un rato en el sofá, a veces para ver la tele, oír música, leer un libro o navegar con la tablet, tengo a mi derecha y delante de mí, las tres figuras de Jesús, María y José. Ante la contemplación de sus imágenes, me surge, con frecuencia, quedarme un rato gozando de su compañía.

 

Juan José Corazón Corazón

 

Evangelio del domingo: pescadores de hombres

Comentario del domingo de la 3° semana del tiempo ordinario (Ciclo B)."Seguidme y haré que seáis pescadores de hombres". Si, como aquellos hombres, escuchamos su llamada y nos decidimos a seguirlo sin condiciones, también se abrirán en nuestra vida nuevos horizontes que la hacen maravillosa y divina, al llenar de sentido toda nuestra existencia.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mc 1,14-20)

Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo:

— El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio.

Y, mientras pasaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús:

— Seguidme y haré que seáis pescadores de hombres.

Y, al momento, dejaron las redes y le siguieron. Y pasando un poco más adelante, vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que estaban en la barca remendando las redes; y enseguida los llamó. Y dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se fueron tras él.


Comentario

 

Después del bautismo en el Jordán y de haber vencido las tentaciones en el desierto, sobre lo que hemos meditado en los domingos anteriores, Jesús se dirige ahora a Galilea y se instala en Cafarnaún, una población situada junto al lago de Genesaret. Era un pueblo de pescadores, agricultores y comerciantes lleno de actividad, en donde confluían judíos y paganos, gentes de toda procedencia. El mensaje que vino a predicar no estaba dirigido a un grupo cerrado de seguidores, sino que es para todos, para la gente corriente que vive y se afana en las tareas ordinarias.

En este pasaje del Evangelio, con el que Marcos comienza la narración de la vida pública del Maestro, se sintetizan dos rasgos fundamentales del mensaje y de la actividad de Jesús.

Primero, presenta un resumen del contenido esencial de su predicación: “el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio” (v. 15). La conversión supone un cambio de orientación. Implica un apartamiento del pecado para mirar derechamente hacia la meta a la que todos estamos llamados, que es la bienaventuranza en el reino de los Cielos. Pero es también, una actitud de inconformismo con lo que se viene haciendo rutinariamente, pero se puede hacer mejor, o de otro modo que rinda más frutos. Cuando se escucha esta llamada de Jesús a convertirse, algo comienza a cambiar en la propia vida. Así lo experimentaron Simón y Andrés, Santiago y Juan.

En segundo lugar, con la invitación a quienes serían sus primeros discípulos para que lo siguieran (vv. 16-20), Jesús pone en marcha su Iglesia apoyada en unos hombres sencillos y corrientes, a los que constituiría en Apóstoles. De ellos y de sus sucesores se servirá para actualizar continuamente la llamada universal a la conversión y a la penitencia que abre camino al Reino de los Cielos.

Aquellos hombres estaban afanados en sus tareas diarias, eran pescadores, cuando Jesús les abrió unos horizontes insospechados y ellos lo siguieron con prontitud. Hasta entonces su trabajo consistía en echar las redes, lavarlas, arreglarlas para que se mantuviesen siempre a punto, vender el pescado… Pero el Señor les hace ver que, sin dejar su profesión, ahora los espera otra pesca. Su gran aventura comenzó con un sencillo encuentro, aparentemente casual. Desde el momento en que se abrieron a Jesús y fueron generosos para cambiar de rutinas y emprender su seguimiento, también ellos comenzaron a tener un conocimiento directo del Maestro. No los estaba llamando a ser meros anunciadores de una doctrina, sino amigos íntimos y testigos de su persona. Con ese anzuelo, en adelante serían “pescadores de hombres” (v. 17).

La escena se repite en la vida de cada uno de nosotros, si, como ellos, escuchamos su llamada y nos decidimos a seguirlo sin condiciones. También se nos abre una nueva dimensión, maravillosa, divina, que llena de contenido y sentido toda nuestra existencia. “Jesús nos quiere despiertos -decía San Josemaría-, para que nos convenzamos de la grandeza de su poder, y para que oigamos nuevamente su promesa: venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum, si me seguís, os haré pescadores de hombres; seréis eficaces, y atraeréis las almas hacia Dios. Debemos confiar, por tanto, en esas palabras del Señor: meterse en la barca, empuñar los remos, izar las velas, y lanzarse a ese mar del mundo que Cristo nos entrega como heredad. Duc in altum et laxate retia vestra in capturam!: bogad mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”[1].


[1] S. Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 159.

 

 

 III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Mc 1, 14.20.

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

El seguimiento de Jesús en Marcos es un discipulado que exige la conversión hasta dar la vida. Marcos es un manual para prepararse al martirio. Es un seguir a Cristo con todas las consecuencias.

 

  1. El Señor recorre los caminos invitando a cambiar de vida y a tener el corazón abierto.

 

  1. La conversión va unido a creer el evangelio, que es un reflejo del CORAZON de Cristo, para amar hasta el extremo.

 

  1. La santidad que es el fruto del seguimiento de Cristo, siempre tiene en la base estar con Él y ser enviados a las periferias, a ser una Iglesia en salida.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

Reflejos de Dios en la unidad y variedad del mar

​ El mejor modo de conocer la belleza infinita e increada de Dios es analizar la belleza finita y creada del universo

Según la concepción católica del universo, Dios es la causa ejemplar, el Ser infinitamente bello cuyo reflejo podemos apreciar de mil maneras en los seres creados y, sobre todo, en el conjunto jerárquico y armónico de todos ellos.

En cierto sentido, el mejor modo de conocer la belleza infinita e increada de Dios es analizar la belleza finita y creada del universo. Consideremos, por ejemplo, el mar.

Uno de los primeros elementos de la grandeza del mar es la unidad.

Los mares de la Tierra se comunican entre sí, y constituyen una inmensa masa de agua que ciñe todo el globo terrestre.

En un extremo del mar, en cualquier punto del mundo, una de las consideraciones más agradables que nos vienen al espíritu es abarcar con los ojos la masa líquida que se extiende ante nosotros hasta la línea del horizonte, y pensar que esa masa líquida no termina allí, sino que se adentra más allá, de forma inmensa, constituyendo una grande y única inmensidad que se mueve, se dilata y se contrae, que se lanza y juega por toda la superficie de la Tierra.

Al mismo tiempo que el mar posee esa unidad espléndida, ¡cuánta variedad nos ofrece!

​ El mar se presenta a veces manso y sereno

Unas veces se presenta manso y sereno, pareciendo satisfacer todos los deseos de paz, tranquilidad y quietud de nuestra alma.

Otras veces se mueve discreta y suavemente, formando pequeñas ondas que parecen jugar en su superficie, haciendo sonreír y distender nuestro espíritu en la consideración de las realidades amenas y apacibles de la vida.

Campanas que nos traen nostalgias y esperanzas

En otras ocasiones, por fin, se muestra majestuoso y bravío, irguiéndose en movimientos sublimes, arremetiendo furiosamente contra las rocas altaneras y dislocando de sus abismos masas de agua insondables.

En ocasiones, el mar llega a la tierra acelerado y jadeante.

Y poco después, camina hacia ella tardío y perezoso, con olas que mueren lánguidamente en la playa.

O entonces, se manifiesta tan completamente parado, que parece contentarse con ver la tierra sin tocarla.

Unas veces se presenta tan limpio que se aprecia la profundidad de sus aguas a través de una gran masa líquida. Otras, sin embargo, se muestra oscuro, impenetrable, profundo y misterioso.

 El mar se presenta con el rugido dominador de un rey

De repente, su murmullo se asemeja a una envolvente caricia, que adormece. O bien, no pasa de un ruido de fondo, semejante a la prosa de un viejo amigo al que ya se le escuchó muchas veces…

Pero, tal vez al día siguiente, nos hablará con el rugido dominador de un rey, que parece imponer su voluntad a los elementos.

Todas estas diversidades del mar no tendrían concatenación ni encanto, si no se presentasen bajo el gran fondo de una inmensidad fija, invariable y grandiosa.

Así, la unidad y la variedad se manifiestan en una criatura que está al alcance de nuestros ojos, y que constituye una espléndida imagen de la belleza increada y espiritual de Dios, Nuestro Señor.

Plinio Corrêa de Oliveira

LOS EXILIADOS

Corremos el riesgo de celebrar a Companys para atacar a Puigdemont

El vicepresidente Iglesias ha dicho que Carles Puigdemont es un exiliado y en ABC nos hemos convertido en el hogar de la diáspora republicana. Para que luego nos llamen sectarios. Ningún otro periódico del mundo sabe mejor como bailar con sus fantasma

Puigdemont y los que perdieron la Guerra se parecen en que huyeron. También se parecen en que estaban equivocados. Se parecen en que los republicanos lucharon por sus ideas, sufrieron, perdieron y no tuvieron más remedio que escapar, y en cambio Puigdemont no pudo perder porqué no luchó, faltó a su palabra, no se atrevió a aplicar los resultados de su referendo ilegal del 1 de octubre, declaró una independencia en la que no creía y en lugar de defenderla como había pedido a sus partidarios, se fugó vergonzosamente en el maletero de un coche.

Si los exiliados de la Guerra se hubieran quedado, habrían sido fusilados a Puigdemont le habría juzgado un tribunal perfectamente democrático y con todas las garantías de un Estado de Derecho. No es una diferencia menor y Junqueras, está a punto de salir de la cárcel, diciendo incluso que lo volverá a hacer y que no se arrepiente de nada..

Pero hay que guardarse del elogio de los que <<por lo menos lucharon>> porque corremos el riego de celebrar a Companys para atacar a Puigdemont, y pese a todos  preferimos a un random idiot de Gerona que a un asesino. Una cosa es la reconciliación, y hasta el perdón, y la otra olvidar que hay algo en lo que indiscutiblemente se parecen los que marcharon de ayer y hoy, que son las funestas consecuencias que habríamos tenido que soportar sus vecinos si se hubieran quedado, es decir, si   hubieran ganado. Bajo lar órdenes del Ejército Rojo. España habría caído la influencia del  Pacto de Varsovia, y el caos de checa y muerte que fue la República, habríamos tenido que añadirle la economía más miserable de la Historia, que tarda década en curarse, y un totalitarismo soviéticzante que nada deja en pié de la vida de los otros.

La Guerra no la ganó el peor de los bandos y, comparada con lo que habríamos conocido si Franco hubiera perdido, la dictadura fue un jacuzzi .Hasta el antifranquismo, organizado principalmente alrededor del Partido Comunista, fue más totalitario que el propio Régimen, y de haber gobernado nos habría sumido en el hambre y el terror que arrasó el lado desgraciado del Muro. No deseo que nadie tenga que marcharse de su casa, pero lo único elogiable en el exilio republicano es que perdieron, y que gracias a Dios, sus deplorables ideas no se llevaron a cabo. Es lo mismo que puede decirse de Carles Puigdemont.                    

El expresidente de la Generalitat no es un exiliado y hasta que los independentistas no lo entiendan, la derrota será su único destino. Igualmente los exiliados tampoco son estadistas, ni víctimas, y si simbolizan algo que tengamos que aprender y recordar, es el dolor y la muerte que con su providencial derrota nos ahorramos.

Salvador Sostres

 

 

Pandemia y sus oportunidades

Ana Teresa López de Llergo

La pandemia ha traído consecuencias en la salud física y psíquica, en la fractura económica y laboral, en el desamparo que propicia la inseguridad y las agresiones.

Ha transcurrido más de un año con un fenómeno que ha modificado la faz de la tierra. Todos somos vulnerables sin excepción de edad, raza, nacionalidad o condición social. La fragilidad nos hermana.

Pero el modo de enfermarnos es único e irrepetible. Estos calificativos los aprendimos en la descripción científica de los seres humanos y ahora los palpamos con una evidencia pasmosa. No cabe duda eso es cierto y no sólo una frase bonita y estimulante.

Además de los cuidados recomendados que hemos de adoptar, para sacar provecho físico de todo este desconcertante suceso, conviene observar nuestras reacciones. Éstas nos enseñarán más profundamente cómo somos, como hemos aprovechado la educación, cómo nos relacionamos, cómo afrontamos los problemas. Y todo esto nos llevará a una mejora impresionante si aceptamos la realidad y nos proponemos cambiar todas las reacciones desafortunadas.

Hablan de que se ha incrementado la violencia, los suicidios, el consumo de alcohol y de drogas, y más. Todas esas reacciones manifiestan estados internos muy pobres, evasivos. Es natural tener respuestas pues nos afectan los acontecimientos y buscamos soluciones, pero cuando no las tenemos reaccionamos como menores de edad. Esto es una llamada a madurar y a aprovechar nuestras capacidades, sobreponernos y adoptar soluciones.

Lo primero es ver ¿cuáles han sido mis respuestas y cómo me he interesado por los demás? ¿He demandado atención y me he molestado por la manera de tratarme? Y la conclusión adecuada es la de aceptar que esas actitudes las he cultivado. Por lo tanto, es importante poner los medios para ser más atento con los demás y para establecer lazos de unidad.

Precisamente porque no nos había tocado vivir una experiencia así, con repercusiones tan inmediatas como es la alteración del entorno vital: alojamiento, lugar donde trabajamos –si no lo hemos perdido–, confinamiento, nuevo modo de adquirir los insumos, y todo lo que cada uno estamos experimentado.

Y las consecuencias en la salud física y psíquica, en la fractura económica y laboral, en el desamparo que propicia la inseguridad y las agresiones. Y todos estamos así. Ante esto también hemos visto reacciones ejemplares, especialmente en todo el personal del campo de la salud. Han trabajado a costa de su propia salud. Ahora se les está agradeciendo, pero no olvidemos que al principio muchos recibieron agresiones muy injustas, ¿Nosotros también los maltratamos?

Hubo quienes pensaron en los vulnerables, se organizaron repartos de comidas. Se acompañó a los más desprotegidos en las casas de adultos mayores, en orfanatorios, o en los hospitales para acompañar a los parientes que esperaban alguna noticia de su familiar.

Muchos ciudadanos ante la incapacidad de los gobiernos o de las instituciones para afrontar los problemas actuaron según su capacidad. Nos dejan un magnífico ejemplo. Hay un capítulo inédito y cada vez será más apremiante, es el del acompañamiento a quienes han perdido a seres queridos. Es necesario ayudarles a sanar y a cerrar las heridas.

En muchos sitios hay demasiado estrés y ansiedad, también soledad. Advertirlo nos debe motivar a buscar soluciones. Como la tarea nos excede, es la oportunidad de buscar a otras personas para poder llevarlo a cabo.
También hay contrapartidas. Las de quienes se aprovechan de las circunstancias de ignorancia o desamparo, y engañan, roban o maltratan. Pensar cómo podemos evitarlo o minimizarlo.

Otro aspecto muy frecuente es la de promover falsas noticias. Con ellas se crean psicosis de angustia y desconcierto. Si no sabemos de medicina, no opinar. Si no sabemos de vacunas, no alarmar. Ser muy prudentes para reproducir datos. Muchas veces es grave descalificar a personas que saben o promover a las ignorantes. Aquí tenemos un amplio campo para vivir la prudencia.

Es distinta la difusión de asuntos con sentido de humor. Pero también en ellos se ha de cuidar el respeto a las personas, no difamar, no mentir, no desprestigiar, no calumniar.

La oportunidad inesperada pero muy aprovechable es la de conocernos mejor porque las circunstancias han sacado actitudes que de otro modo nunca hubieran aparecido. Estar dispuestos a aprovechar esta oportunidad para adquirir aspectos hasta ahora desconocidos. Combatir las respuestas inconvenientes y fomentar todas las positivas y asertivas. Tenemos datos frescos de cómo somos, de lo que hacemos y de lo que somos capaces de realizar. Hemos detectado defectos y virtudes, hemos calibrado nuestra capacidad de reacción, de buscar a otros y coordinarlos, y de dar resultados.

Nos queda todavía bastante tiempo en las mismas circunstancias, es el momento de pedir perdón y rectificar, para rehacer las relaciones. Es el momento de animar para sacar lo mejor de todos, es el momento de colaborar porque todos tienen necesidades palpables.

Todo pasa y se supera, que no nos quede el lamento del arrepentimiento por haber desaprovechado la oportunidad. Es doloroso llegar al momento en que tengamos que decir: ya no hay nada que hacer.

Podemos dar un gran paso en solidaridad a nivel mundial si aprovechamos las redes sociales para bien. Y cada uno con su creatividad puede diseñar muchas más iniciativas, y dejar de lamentarnos.

Educar es frustrar

Lucía Legorreta

La autoridad ofrece resistencia, pero hace crecer. El educador debe ejercer la autoridad, lo que en ocasiones hará que caiga antipático, pero debe serlo, porque educar en buena medida es frustrar.

¿Qué opinas si te dijera que la frustración es el motor de la educación? Pues resulta que no soy yo quien lo afirma, sino psicólogos y especialistas alrededor del mundo.

Uno de ellos es el francés Aldo Naouri, pediatra y escritor que afirma: educar es frustrar; la permisividad sólo crea tiranos. Resignarnos a no ser amados por nuestros hijos es el principio de Aldo, que revolucionó los fundamentos de la educación y las relaciones familiares con sus polémicos best sellers.

Hace 30 años se educaba sin culpa, nuestros abuelos no esperaban ser queridos por sus hijos. En cambio, ahora somos padres con culpa, lo cual lleva a la sobreprotección de nuestros hijos desde muy pequeños.

Por otro lado, se ha perdido la autoridad de los maestros, quienes antes eran respetados y obedecidos únicamente por el hecho de pararse frente a un salón de clases. Ahora, el docente debe de ganar su legitimidad en cada hora de clase.

¿Cómo retornar a la importancia de la autoridad? ¿Cómo debe ser la mano dura de los padres?

La mano dura consiste en ser conscientes y saber que el niño también tiene que sufrir en la vida, y que no se le puede dejar a lo que manden sus impulsos. El niño es muy sensible a lo que sucede a su alrededor, y por lo tanto egoísta de naturaleza.

Por lo tanto, a cualquier edad se le debe sacar de esta propensión a ser tirano; lo cual se logra entrando en conflicto con él y estando decididos a no perder la batalla. Si tu hijo no obedece debe saber que habrá consecuencias, y por supuesto cumplirlas.

Savater afirma: la autoridad ofrece resistencia, pero hace crecer. El educador debe ejercer la autoridad, lo que en ocasiones hará que caiga antipático, pero debe serlo, porque educar en buena medida es frustrar.

Como papás y maestros debemos ejerces esta autoridad. Si cada vez que tu hijo desea algo se lo das, el mensaje que le estás dando es: pide y te lo daré, y así tú me querrás.

No le tengamos miedo a que nuestros hijos pequeños o adolescentes se frustren, la resistencia los hará crecer. Si no se frustra no crece, no aprende, y será un adulto inmaduro.

Debemos de educar sin culpa, título del libro del uruguayo Alejandro De Barbieri. Los padres y maestros actualmente sienten culpa al educar, y esto lejos de criar hijos más libres y felices, resulta en una generación que no tolera ni puede hacerle frente a la frustración.

Debemos permitir que nuestros hijos se frustren, que se angustien ante un no, que se den cuenta que en la vida no pueden tener todo lo que desean.

Nuestra misión como padres es educarlos para que sean libres y responsables, para que tomen la vida en sus manos; que tengan un proyecto de vida y sean seres humanos que colaboren a una sociedad más sana.

Aprende a decirles no a tus hijos, y libérate de miedos y culpas. Sin duda alguna, cuando sean adultos te lo van a agradecer. Y si nunca permitiste que se frustrarán, serán ellos quienes pagarán las consecuencias, aun cuando tú ya no estés.

 Paso a paso

Silvia del Valle Márquez

Es importante no exigirnos de más, pues de otra forma viviremos estresados y frustrados siempre.

Todo lo que estamos viviendo nos ayuda a hacer un alto en el camino y repensar nuestras prioridades.

Nos hemos dado cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que ha pasado a segundo plano.

Y esto nos puede generar sentimientos de culpa o frustración por no poder cumplir con nuestras expectativas, o las de los demás, es decir, nuestro esposo o nuestros hijos.

Pero debemos hacer conciencia de que cuando nos casamos, prometimos tener de que todo se aproveche en nuestro hogar, esto incluye la educación y cuidado de nuestros hijos.

Al estar todos juntos y sin poder salir de casa por las medidas sanitarias, se hace más difícil mantener el orden en casa.

Así que parece que hemos vuelto al origen, donde sólo estamos nosotros y cualquier tipo de ayuda que podríamos tener se vuelve complicada, pues implica riesgo.

Es por esto que debemos replantearnos nuestro método de organización familiar y hacer las adecuaciones necesarias para responder a las nuevas necesidades familiares, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para lograrlo.

PRIMERO. No te compares con nadie.
Cada familia es diferente y tiene necesidades distintas.

Por eso nuestra organización es única y debe responder a esas necesidades reales.

Si otros pueden hacer más que tú, es porque no tienen las mismas necesidades y requerimientos que tú.

SEGUNDO. Vuelve a poner en papel las necesidades familiares.
Haz un alto en el camino y analiza con detenimiento cuáles son las nuevas demandas de cada uno de los ámbitos familiares en los que interactúan.

En esta ocasión, no sólo debemos hacer una lista, debemos hacer una ficha por cada ámbito, así podremos poner las necesidades, los gustos, horarios, expectativas y característica que tiene cada uno. Y por qué no, podemos poner los retos, es decir, aquello que no hacíamos o que nos genera un mayor esfuerzo.

Si tenemos varios hijos podemos hacer una ficha por cada uno porque tiene características y requerimientos distintos.

Así nos daremos cuenta cuál es nuestra nueva realidad y podremos enfrentarla de la mejor manera.

TERCERO. Es tiempo de darles prioridad.
Ya que tenemos nuestras fichas, es importante darles prioridad para saber cuál tiene más peso y a cuál hay que dedicarle más tiempo.

Debemos acomodar primero que es indispensable, con una prioridad uno; después lo que es necesario, con prioridad dos, después lo que es posible, con prioridad tres y por último lo demás, con prioridad cuatro.

Y dentro de los que son prioridad uno es necesario ponerlos en orden de la escala de valores, los más importantes son los que tiene que ver con la fe, luego la razón, luego los sentimientos y por último lo material.

Así lograremos acomodar todo en nuestra pequeña agenda.

Para que se entienda mejor te pongo el ejemplo de las piedras en el bote.

Para meter piedras de río, gravilla, arena y agua en un pequeño bote y que todo quepa, debéis hacerlo en orden.

Si queremos meter todo junto seguro que no cabrá, pero si lo acomodamos en orden y por tamaño será más fácil.

Primero debemos poner las proezas grandes (prioridad uno), así les damos el espacio necesario.

Entre ellas quedan huecos de antes que podemos llenar con la gravilla (prioridad dos), así rellenaremos los huecos grandes.

Pero aún quedan huecos entre las piedrillas, así que podemos poner la arena (prioridad tres) para que rellene los huecos pequeños.

Y el agua (prioridad cuatro), por último, se puede filtrar entre la arena y así acomodarse en el espacio que sobra.

Así debemos acomodar nuestras necesidades y actividades.

CUARTO. Ahora vas tú, haz tu ficha personal.
En ella pon tus capacidades, debilidades, necesidades que también tenemos, tiempo y expectativas.

Sé que casi nunca nos ponemos a pensar en nosotras, pero es necesario para tener claro que sí podemos y lo que no somos capaces de hacer; lo que podemos intentar y lo que podemos implementar a prueba.

Es necesario poner un espacio para marcar nuestras responsabilidades, esas que sólo nosotros podemos realizar.

Es necesario después hacer un apartado de las cosas que dependen de nosotros y que implican a otros miembros de la familia.

Y por último las que requieren nuestra supervisión aunque no nos muestra responsabilidad.

Se trata de meter todo en tu ficha.

Y QUINTO. Manos a la obra.
Organiza tu día por bloques de actividades.

Las mejores horas son por la mañana, por la tarde las intermedias y las de bajo perfil por la noche.

Por la mañana hay que poner las piedras grandes, las actividades prioridad uno, por la tarde la gravilla prioridad dos, por la noche la arena prioridad tres y después lo que podamos acomodar.

Sé que hay actividades que tiene horario fijo, esas no la podemos mover, pero si podemos acomodar lo demás buscando estar con las capacidades al cien para lograr nuestros objetivos.

Estar dispuestos a revisar constantemente y adaptar todo.

Es importante no exigirnos de más, pues de otra forma viviremos estresadas y frustradas siempre.

Esto mismo aplica para nuestros hijos y es muy bueno que los eduquemos para que ellos mismos puedan organizarse así.

¿A quién beneficia alabar? Una respuesta ante la crisis

Escrito por José Martínez Colín.

 

La oración de Jesús y de los santos nos muestra que se puede alabar siempre en las buenas y en las malas porque Dios es el amigo fiel.

1) Para saber

Parecería lógico que en momentos de crisis nos dirigiéramos a Dios con una oración de súplica, sin embargo, el papa Francisco, en su última Audiencia, nos hace notar cuál fue la actitud de Jesús ante una situación de crisis. Nos narra el Evangelio que había mucha hostilidad en los pueblos donde Jesús había realizado muchos signos prodigiosos (cf. Mt 11,20-24). San Mateo nos relata que Jesús no eleva al Padre un lamento, sino un himno de júbilo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11,25).

Es decir, en plena crisis, en plena oscuridad en muchas almas, Jesús alaba al Padre, se regocija en su espíritu porque sabe y siente que su Padre es el Dios del universo, “Padre mío”. De esta experiencia de sentirse “el hijo del Altísimo” brota su alabanza. Jesús se siente hijo del Altísimo, y nosotros, por Él, también lo somos.

2) Para pensar

En la biografía de san Francisco de Asís, se relata que ya al final de su vida, compuso el “Cántico del hermano sol” o “de las criaturas”. No lo compuso en momentos de alegría, sino al contrario, en medio de dificultades. San Francisco estaba ya casi ciego, y sentía en su alma el peso de la soledad: el mundo no había cambiado desde el inicio de su predicación, todavía había quien se dejaba destrozar por las riñas, y además sentía que se acercaba su muerte. Comenta el papa Francisco que “podría ser el momento de la decepción y de la percepción del propio fracaso. Pero en ese instante de tristeza y oscuridad, reza, ¿y cómo reza?: ‘Laudato si’, mi Señor…”. Reza alabando a Dios por todo, por todos los dones de la creación, y también por la muerte, que con valentía llama “hermana muerte”.

La oración de Jesús, y de los santos, nos muestran que se puede alabar siempre, en las buenas y en las malas, porque Dios es el Amigo fiel. Este es el fundamento de la alabanza: Dios es el Amigo fiel, y su amor nunca falla, siempre está junto a nosotros.

3) Para vivir

Una gran alegría le provoca al papa Francisco ver a la gente sencilla y humilde en peregrinación, que va a rezar y cantar, que alaba, gente a la cual quizá le faltan muchas cosas pero la humildad les lleva a alabar a Dios. Además, al alabar juzgamos de forma diferente los acontecimientos: nuestras derrotas, cuando no vemos clara la presencia de Dios, cuando parece que el mal prevalece y no hay forma de detenerlo. Quien sale beneficiado de la alabanza, es quien la realiza, pues al alabar somos salvados, purificados. Por ello debe ser practicada no solo cuando la vida nos colma de felicidad, sino sobre todo en los momentos difíciles y oscuros. Ahí hemos de tener la valentía de decir: “Bendito eres tú, oh Señor”. Esto nos hará mucho bien, nos recuerda el papa. Porque alabar es como respirar oxígeno puro: nos purifica el alma, y no nos asfixia la nube oscura de las dificultades.

El papa Francisco terminó su Audiencia pidiendo al Señor que nos conceda la gracia de ser humildes y de alabarlo en cualquier situación de nuestra vida, también en este tiempo de pandemia, porque sabemos que Él es el amigo fiel que nunca nos abandona y que nos ama sin medida.

 

 

Retrasos, urgencias y incompetencias

De los muchos calificativas que el actual Gobierno recibe o puede recibir, yo me quedo con el de incompetente. Otros calificativos – sectario y  totalitario tampoco sobran – pueden aplicarse, pero la incompetencia de un Gobierno es su lápida mortuoria, si lo que yo aprecio es compartido por la mayoría de los españoles.

En ocasiones, las pequeñas anécdotas revelan un sentir mayoritario. He ido durante años a un peluquero. Ha decidido jubilarse, por el enfado que tiene contra el Gobierno a raíz de la nefasta gestión sanitaria, laboral y económica. Se ha podido jubilar en excelentes condiciones por los años que ha cotizado, y no lo ha dudado, por indignación ciudadana, porque tiene – según expresa con confianza – 1.000 clientes en su peluquería, que no está nada mal.

El Gobierno reacciona tarde y mal ante los diferentes retos, el principal de ellos la pandemia, sobre lo que no caben dudas. Basta recordar que somos el país del mundo que más va a sufrir en su PIB la gestión del Gobierno, sólo superados por Argentina, país del que ya sabemos la nefasta gestión que arrastra desde hace décadas.

 

El Gobierno reaccionando tarde. El penúltimo ejemplo es el decreto-ley aprobado en diciembre,  sobre “Medidas Urgentes de apoyo al sector turístico, la hostelería y el comercio”, para ayudar a bares, restaurantes y comercios, que han sido tal vez los negocios más castigados por las restricciones derivadas de la pandemia. 

Invito al lector a que repare en la fecha: ¡22 de diciembre, para aprobar medidas con urgencia al sector más castigado! Es decir, más de 9 meses después del Estado de Alarma. Ya puede justificar este retraso el Gobierno como quiera, que no tiene justificación.

Pedro García

 

 

Profunda transformación en la vivencia de la muerte  

La Conferencia Episcopal Española presentaba hace unos días la Instrucción Pastoral “Un Dios de vivos”, que nos recuerda que la fe en la resurrección de Cristo constituye el fundamento de nuestra esperanza, y nos ofrece algunas pautas tanto para el acompañamiento en el dolor de las personas que sufren por la pérdida de un ser querido, como para la celebración de las exequias cristianas.

El documento comienza reconociendo que nuestra sociedad ha experimentado una profunda transformación en la vivencia de la muerte y en la forma de afrontarla. Ante las circunstancias dramáticas como las que estamos viviendo, a causa de la pandemia, vemos actitudes de generosidad, servicio y solidaridad que muestran lo mejor de cuanto hay en el corazón humano. También hay muchas personas que solicitan la presencia de la Iglesia en estas circunstancias, aunque la tendencia social y cultural insista en querer vivir como si Dios no existiera. 

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

Imponer una educación sexual a todos los niños

Con estudiantes de todo el mundo que luchan por continuar su educación en medio de la pandemia, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha publicado un documento de orientación para garantizar que reciban la controvertida educación sexual de la ONU donde sea que estén.

El nuevo documento “complementa y hace referencia a” la controvertida guía técnica sobre “educación integral en sexualidad” (EIS) que fue publicada en 2018 por la UNESCO. A pesar del hecho de que la Asamblea General rechazó la “educación integral en sexualidad” y la oposición generalizada a ella en los países y las comunidades locales, el UNFPA se ha propuesto garantizar que los niños la reciban pase lo que pase. Sería necesario para los niños en la escuela, fuera de la escuela e incluso en casa.

Según el UNFPA, la “educación integral en sexualidad” podría impartirse mediante computadoras o teléfonos, o en entornos cara a cara, como centros juveniles, campamentos de verano, organizaciones religiosas y campamentos de refugiados. Fuera de la escuela, también podría "incluir temas desafiantes" y enmarcar los problemas "de una manera que no siempre sea factible o aceptable en los entornos escolares”.

La guía contiene secciones extensas sobre orientación sexual e identidad de género, y aunque reconoce la "ausencia de literatura extensa" sobre educación sexual para niños que se identifican como transgénero, basa sus recomendaciones en entrevistas con miembros de organizaciones transgénero.

Sobre la base de estas conversaciones, el UNFPA pide diagramas anatómicos "inclusivos" que no estén etiquetados como masculinos y femeninos y en los que "las partes del cuerpo no deben asignarse a un género". Si es posible, la guía insta a los facilitadores a "sensibilizar a los padres sobre la identidad de género".

Xus D Madrid

 

Virus chino: Cachondeo y lo que ocurre en España 

 

                                Tal y como se van inyectando las vacunas en España, hay quién ya dice o asegura, que puede que llegue el año 2.030 y aún queden españoles sin vacunar; aparte de que una gran cantidad de ellos, no estamos por la labor de que nos inyecten nuevos venenos, puesto que si ya hemos soportado un año rodeados por todas partes, del tan “propagado” (para crear miedo y terror) virus, y no nos hemos contagiado, simplemente guardando las “distancias peligrosas”; damos por sentado que son nuestras propias defensas naturales, el mejor escudo que nos libró y librará del mismo, por lo que seguiremos con las precauciones lógicas y asumibles y nos olvidaremos, de tanto miedo y terror como difunden los políticos, que lo que pretendieron y pretenden, es convertirnos en conejos asustadizos, que permanezcan, “metidos en sus madrigueras y no les molestemos en sus verdaderos negocios, que es a lo que fueron a la política, no a servir al pueblo, sino por el contrario a servirse del mismo”, como estamos viendo con demasiada claridad, para que ya no creamos en mensajes hipócritas. Por ello no queremos vacunarnos.

                                Observamos por cuanto ya es notorio en demasía, cómo las “tan ansiadas vacunas”, que prometieron, “nuestros actuales salva vidas”, las están empleando, malversando las mismas y disponiendo de ellas, para que muchos políticos se vacunen antes y por ese dominio que ejercen ya como sátrapas, donde siempre impera el, “primero yo, luego yo y siempre yo”; y por descontado mi familia, los míos y en definitiva a quién a mí me dé la gana.

                                Venta de vacunas a destinos extranjeros; se difunde la noticia de que a Andorra, le han vendido o revendido, treinta mil unidades de vacuna anti virus; cantidad más que suficiente, para los privilegiados habitantes de ese minúsculo enclave pirenaico, el que astutamente vivió y vive de lo que les sacan a Francia y España, y es al propio tiempo, refugio de vete a saber cuántos negocios sucios, de “las clases privilegiadas españolas o francesas”, que de siempre han empleado esa minúscula república precisamente para ello mismo; y de lo que de tarde en tarde o de vez en cuando nos enteramos, por los escándalos que llegan a ser conocidos, caso de España, me viene a la memoria, “la muy honorable familia de los Pujol y vete a saber cuántos más de los demás pujoleros, sean familia de sangre o simplemente de intereses y negocios sucios, que debe haber la tira”. No me extrañaría que con Gibraltar hagan lo mismo, y les sigan dando “oxígenos” para que la colonia inglesa se eternice.

                                Tal y como se desarrollan los negocios “oficiales”, en España, quizá lleguemos a enterarnos de los sobornos posibles, que han tenido lugar, en el trasiego de los enormes fondos que nacionalmente y con nuestros impuestos, hemos pagado o vamos a pagar, incluso con intereses (“deuda pública pues no hay dinero en las arcas estatales”) los ya exprimidos y arruinados, masa de contribuyentes españoles; de los que tenemos que pagar todo lo que nos imponen, puesto que sabido es, que aquí también hay privilegiados, que no pagan, o pagan mucho menos de lo que les correspondería.

                                Y así nos llevan en España, cuyos gobiernos (todos: nacionales o provinciales) han hecho causa común con el miedo o terror al virus chino, y de común acuerdo, con todos o casi todos, “los informativos-desinformativos”, las veinticuatro horas de cada día, cuando abres cualquier medio, no te sirven nada más que órdenes tajantes de cómo tienes que defenderte del “virus chino”, imponiéndote cada vez más encarcelamientos y falta de libertades, pues insisten en que “es por nuestro bien ya que nos salvan la vida”, cosa esta muy discutible, puesto que “el virus chino”, sigue circulando de día y de noche, sigue contaminando a los que puede (ya he dicho que a los inmunes no y que somos inmensa mayoría) que no son muchos en relación a la población total; y matando a unas minorías, muy minorías, que por lo que sea sus organismos no gozan de esa inmunidad y los que, por padecer las dolencias o debilidades que sean, son las víctimas que nos dicen se lleva el virus (“vete a saber si ello es verdad, puesto que aquí se miente en demasía) y con las que mantienen, ese “nuevo terror político”; omitiendo los que mueren de las infinitas formas en que morimos “el mono humano”, en el que ya se ha publicado, de que el alcohol, mata bastantes más individuos que el temido virus; lo que también debieran publicar, para comparar unas con otras.

                                Mientras la economía ya está tan moribunda, que no la salva nadie, si este estado de cosas, se mantienen tres meses más; puesto que la verdadera pandemia o pandemias, una es, “la parálisis que han forzado de la economía en casi todas sus actividades, unida a la otra; que es mucho peor aún, y que es, la de una clase política, totalmente carente de inteligencia para afrontar lo que a la vista está, no saben en absoluto”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes