Las Noticias de hoy 9 Enero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 09/01/2021 - 12:32

bautismo – Catholic-Link

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 09 de enero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Francisco reza por los venezolanos probados por la pandemia y la pobreza

Covid, Francisco no celebrará los bautismos en la Capilla Sixtina

​ ENCONTRAR A JESÚS: Francisco Fernandez Carbajal

“Que solo Jesús se luzca”, biografía ilustrada del fundador del Opus Dei

“Bendita perseverancia la del borrico”: San Josemaria

El Bien y el Mal: el orden moral: Gregorio Guitián

Meditaciones: Bautismo del Señor

DOMINGO BAUTISMO DEL SEÑOR.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Los mandamientos de la Iglesia

El pecado original

Ante el Belén: Daniel Tirapu

Familia nuclear, escuela de vida y base de la sociedad: Silvia del Valle Márquez

Año nuevo ¿todo nuevo?: Ana Teresa López de Llergo

El difícil diálogo con tu adolescente: Lucía Legorreta

El cerebro transexual.: Jose Luis Velayos

Los planes de Javier Cremades: Jesús Ortiz López

2020: Jorge Hernández Mollar

El maltrato a los padres: Jesús Martínez Madrid

 Un desastre para los no nacidos en la ONU: JD Mez Madrid

Viola el "estado de derecho": Enric Barrull Casals

El miedo guarda… “el gobierno”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Francisco reza por los venezolanos probados por la pandemia y la pobreza

En una carta de felicitaciones por el onomástico del cardenal Baltazar Porras, el Santo Padre eleva también una plegaria por el pueblo venezolano “probado por el sufrimiento” y “la arrogancia de los poderosos”.

Alina Tufani - Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco dirigió una breve pero sentida carta al cardenal Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas, al celebrar ayer, su onomástico. En ella, no faltó una nueva expresión de cercanía del Santo Padre para con el pueblo venezolano que en los últimos años es víctima de una grave crisis humanitaria y socioeconómica, agudizada por la pandemia de Covid-19.

 

LEA TAMBIÉN

 

06/01/2021

Venezuela: Obispos planean la II Asamblea de Pastoral pospuesta por el COVID

 “Qué Dios te siga dando fortaleza y parresia para que con corazón de padre sepas acompañar y reconfortar a Su Santo pueblo fiel, probado por el sufrimiento causado por el azote de la pandemia, la arrogancia de los poderosos y la creciente pobreza que lo estrangula”, expresa el Pontífice.

En la fiesta de la Epifanía, “día de la manifestación de la humildad de Dios que se hace luz que derrota las tinieblas que cubren al mundo”, el Papa felicita al purpurado venezolano y eleva su plegaria al Señor por su ministerio episcopal y sus vida personal. Por último, lo encomienda a la protección de la  Virgen María y de San José y al patrocinio del Santo Rey y Baltazar, con su bendición apostólica.

La misiva también acompaña una “cordial felicitación” del Secretario de Estado,  cardenal Pietro Parolin, quien ejerció su último cargo diplomático precisamente en la Nunciatura de Venezuela. Una oportunidad también aprovechada por el Sustituto de la Secretaría de Estado, el venezolano monseñor Edgar Peña Parra, quien manifiesta su “consideración y estima" al cardenal Porras.

Esta semana, el cardenal Porras Cardoso está participando en la Asamblea Ordinaria de la Conferencia episcopal venezolana (CEV), que comenzó este lunes, en modalidad virtual a causa de la pandemia. Además de analizar la realidad nacional, los obispos venezolanos discutirán sobre la II Asamblea Nacional de Pastoral, que se realizará este año, después de haber sido cancelada, el año pasado por la epidemia mundial. Se espera, como es tradición la Exhortación Pastoral de la CVE, el lunes 11, fecha de cierre de la plenaria.

 

 

Covid, Francisco no celebrará los bautismos en la Capilla Sixtina

La Oficina de Prensa vaticana anunció que debido a la pandemia, el Papa no impartirá el Sacramento como de costumbre a los niños y niñas el domingo del Bautismo del Señor.

Vatican News

Ni siquiera el comienzo del nuevo año está exento de las restricciones impuestas por el coronavirus. De hecho, la misa del próximo 10 de enero, en la que la Iglesia celebra el Bautismo del Señor, también se ve afectada. Así lo informa en un comunicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, precisando que "debido a la situación sanitaria, como medida de precaución, este año no se celebrará el tradicional bautismo de los niños presidido por el Santo Padre en la Capilla Sixtina, el domingo del Bautismo del Señor". "Los bautismos, concluye la nota, se celebrarán en las respectivas parroquias de pertenencia".

 

​ ENCONTRAR A JESÚS

— Jesús perdido y hallado en el Templo. El dolor y la alegría de María y de José. Nosotros le perdemos por nuestra culpa.

— La realidad del pecado y el alejamiento de Cristo. La tibieza.

— Poner nosotros los medios para no perder a Jesús. Dónde podemos hallarlo.

I. Jesús creció en un clima de piedad y de cumplimiento de la Ley. Parte importante de esta eran las peregrinaciones al Templo. Tres veces al año celebraréis fiesta solemne en mi honor... Tres veces al año comparecerá todo varón ante Yahvé, su Dios1. Estas fiestas eran las de la Pascua, Pentecostés y la de los Tabernáculos, y, aunque no obligaban a ir al Templo a quienes vivían lejos, eran muchos los judíos de toda Palestina que se trasladaban a Jerusalén en alguna de esas fechas. La Sagrada Familia solía hacerlo en Pascua: Todos los años sus padres iban a Jerusalén por la fiesta de la pascua2. Aunque solo era obligatorio para los varones mayores de doce años, María, según se deduce del relato de San Lucas, acompañaba a José.

Nazaret dista de Jerusalén algo más de cien kilómetros por el camino más recto. Al llegar la Pascua solían reunirse varias familias para hacer el camino juntos, en cuatro o cinco jornadas.

Al ser ya el Niño de doce años cumplidos, subió a Jerusalén, según solían hacer en aquella fiesta3. Terminados los ritos pascuales, se inicia la vuelta a Nazaret. En estos viajes, las familias se dividían en dos grupos, uno de hombres y otro de mujeres. Los niños podían ir con cualquiera de los dos. Esto explica que pudiera pasar inadvertida la ausencia de Jesús hasta que terminó la primera jornada, momento en el que se reagrupaban todos para acampar.

¿Qué sintieron y pensaron entonces? Parece inútil describirlo. Creyeron haber perdido a Jesús, o que Jesús les había perdido a ellos, y andaba solo, Dios sabe por dónde. La aglomeración a la salida de la ciudad y por los caminos que a ella conducen era muy grande en esos días. Aquella noche debió ser terrible para María y para José. Por la mañana, muy temprano, comenzaron a desandar el camino y se dirigieron de nuevo a Jerusalén. Pasaron tres días, cansados, angustiados, preguntando a todo el mundo si habían visto a un niño como de doce años... Todo inútil.

María y José le perdieron sin culpa suya. Nosotros le perdemos por el pecado, por la tibieza, por la falta de espíritu de mortificación y de sacrificio. Entonces, nuestra vida sin Jesús se queda a oscuras.

Cuando nos encontremos en esa oscuridad hemos de reaccionar enseguida y buscarle, hemos de saber preguntar a quien puede y debe saberlo: «¿Dónde está el Señor?».

«La Madre de Dios, que buscó afanosamente a su Hijo, perdido sin culpa de Ella, que experimentó la mayor alegría al encontrarle, nos ayudará a desandar lo andado, a rectificar lo que sea preciso cuando por nuestras ligerezas o pecados no acertemos a distinguir a Cristo. Alcanzaremos así la alegría de abrazarnos de nuevo a Él, para decirle que no lo perderemos más.

»Madre de la ciencia es María, porque con Ella se aprende la lección que más importa: que nada vale la pena, si no estamos junto al Señor; que de nada sirven todas las maravillas de la tierra, todas las ambiciones colmadas, si en nuestro pecho no arde la llama de amor vivo, la luz de la santa esperanza que es un anticipo del amor interminable en nuestra definitiva Patria»4.

II. María y José no perdieron a Jesús, fue Él quien se ausentó de su lado.

Con nosotros es distinto; Jesús jamás nos abandona. Somos nosotros los hombres quienes podemos echarlo de nuestro lado por el pecado, o al menos alejarlo por la tibieza. En todo encuentro entre el hombre y Cristo, la iniciativa siempre ha sido de Jesús; por el contrario, en toda situación de desunión, la iniciativa la llevamos siempre nosotros. Él no nos deja jamás.

Cuando el hombre peca gravemente se pierde para sí mismo y para Cristo. El hombre anda entonces sin sentido y sin dirección, pues el pecado desorienta esencialmente. El pecado es la mayor tragedia que puede sucederle a un cristiano. En unos pocos momentos se aparta radicalmente de Dios por la pérdida de la gracia santificante, pierde los méritos adquiridos a lo largo de toda su vida, queda sujeto de algún modo a la esclavitud del demonio y disminuye en él la inclinación a la virtud. El alejamiento de Dios «lleva siempre consigo una gran destrucción en quien lo realiza»5.

Por desgracia, lo peor de todo es que para muchos esto apenas tiene importancia. Es la tibieza, el desamor, el que lleva a valorar poco o nada la compañía de Jesús, Él sí que valora estar con nosotros: murió en una cruz para rescatarnos del demonio y del pecado, y para estar siempre con cada uno de nosotros en este mundo y en el otro.

María y José amaban a Jesús entrañablemente; por eso le buscaron sin descanso, por eso sufrieron de una manera que nosotros no podemos comprender, por eso se alegraron tanto cuando de nuevo le encontraron. «Hoy no parece que haya mucha gente que sufra por su ausencia; cristianos hay para quienes la presencia o ausencia de Cristo en sus almas no significa prácticamente nada. Pasan de la gracia al pecado y no experimentan sufrimiento ni dolor, aflicción ni angustia. Pasan del pecado a la gracia y no dan la impresión de hombres que han vuelto del infierno, que han pasado de la muerte a la vida: no se les ve el alivio, el gozo, la paz y el sosiego de quien ha recuperado a Jesús»6.

Nosotros hemos de pedir hoy a María y a José que sepamos apreciar la compañía de Jesús, que estemos dispuestos a todo antes que perderle. ¡Qué oscuro estaría el mundo, y nuestro mundo, sin Jesús! ¡Qué gracia tan grande darnos cuenta de esto! «Jesús: que nunca más te pierda...»7. Pondremos todos los medios, sobrenaturales y humanos, para no caer en el pecado mortal y ni siquiera en el pecado venial deliberado. Si no ponemos empeño en aborrecer el pecado venial, sin la falsa excusa de que no es «grave», no llegaremos a un trato de intimidad con el Señor.

III. El Templo de Jerusalén tenía una serie de dependencias destinadas al culto y a la enseñanza de las Escrituras. En una de estas dependencias entraron María y José. Probablemente se trataba del atrio del Templo, donde se escuchaban las explicaciones de los doctores y se podía intervenir con preguntas y respuestas. Allí se encontraba Jesús; sus preguntas llamaban la atención de los doctores por su sabiduría y ciencia. Está como uno de tantos oyentes, sentado en el suelo, y también interviene como harían otros, pero las preguntas descubren su maravillosa sabiduría. Con todo era un modo de enseñar acomodado a su edad.

María y José están maravillados contemplando toda esta escena. María se dirige a Él llena de alegría por haberle encontrado. En sus palabras encuentra San Agustín una muestra de humildad y de deferencia hacia San José. «Pues, aun con haber merecido alumbrar al Hijo del Altísimo, era Ella humildísima, y al nombrarse no se antepone a su esposo, diciendo Yo y tu padre, sino: Tu padre y yo. No tuvo en cuenta la dignidad de su seno, sino la jerarquía conyugal. La humildad de Cristo, en efecto, no había de ser para su madre una escuela de soberbia»8.

La pérdida de Jesús no fue involuntaria por su parte. Teniendo plena conciencia de quién era y de la misión que traía, quiso comenzar de algún modo a cumplirla. Igual que hará después, busca ahora cumplir la voluntad del Padre celestial sin que sea un obstáculo la de sus padres terrenos. Para ellos debió de ser una dolorosa prueba; pero también un rayo de luz, que les va descubriendo el misterio de la vida de Jesús. Fue un episodio de la vida de Jesús que jamás olvidarían.

Para todos queda claro la conciencia que Jesús tiene de su misión y de ser el Hijo de Dios. Para penetrar un poco más en la respuesta habría que haber oído la entonación de la voz de Jesús mientras se dirige a sus padres. De todas formas, nos hace ver que los planes de Dios están siempre por encima de los planes terrenos, y si alguna vez se presenta conflicto entre ambos, es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres9.

Si alguna vez perdemos a Jesús, acordémonos de aquel consejo del mismo Señor: Buscad y encontraréis10. Le encontramos siempre en el Sagrario, en aquellas personas que Dios mismo ha dispuesto para señalarnos el camino; y si le hubiéramos ofendido gravemente, siempre nos está esperando en el sacramento de la Penitencia. En este sacramento nos disponemos a purificar nuestros ojos manchados por las faltas de amor y por los pecados veniales.

Quizá hoy nos puede hacer mucho bien, especialmente cuando estemos delante del Sagrario o cuando veamos los muros de una iglesia, decir como jaculatoria, repetir en la intimidad de nuestro corazón: «Jesús: que nunca más te pierda...»11. María y José serán nuestras ayudas para no perder de vista a Jesús a lo largo del día, y de toda nuestra vida.

1 Ex 23, 14-17; Cfr. Dt 16, 18. — 2 Lc 2, 41. — 3 Lc 2, 42. — 4 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 278. — 5 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 13. — 6 F. Suárez, José, el esposo de María, p. 195. — 7 San Josemaría Escrivá, Santo Rosario, quinto misterio de gozo. — 8 San Agustín, Sermón 51, 18. — 9 Hech 5, 9. — 10 Lc 11, 9. — 11 San Josemaría Escrivá, l. c.

 

“Que solo Jesús se luzca”, biografía ilustrada del fundador del Opus Dei

“Que solo Jesús se luzca” es una biografía del fundador del Opus Dei ilustrada con más de 300 fotos, mapas, infografías y textos autógrafos. En el deseo de sus autores, Jesús Gil y Enrique Muñiz, está que “las imágenes permitan a los lectores sintonizar con la vida de san Josemaría”.

BIBLIOGRAFÍA Y ENSAYOS08/01/2021

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Ante una biografía ilustrada, es fácil que venga a la cabeza el famoso proverbio: “Una imagen vale más que mil palabras”. Sumando algunos datos, “Que solo Jesús se luzca”, como publicación visual, cumple con esa expectativa: con poco más de 30.000 palabras, 300 fotos, 15 mapas e infografías, y 10 textos autógrafos, ofrece a los lectores aproximadamente 1 imagen por cada 65 palabras en 240 páginas (en su versión impresa).

La versión electrónica se distribuye de modo gratuito a través de las principales plataformas, como Apple Libros, Google Play Libros o Amazon. La versión impresa, diseñada con un formato estándar a nivel global (Crown Quarto – 189 x 246 mm), está disponible en librerías y también directamente en la red a través de servicios de impresión bajo demanda.

En apenas seis meses, a la versión en castellano (de la que se han realizado 20.000 descargas en las diferentes versiones digitales y se han vendido cerca de 2.000 ejemplares en papel) se han sumado ya las traducciones al inglésportugués y polaco.

Una narración visual de la vida de san Josemaría

Los autores de la publicación, Jesús Gil y Enrique Muñiz, van más allá de los números: “En esta biografía, el contenido visual aporta una comprensión más profunda, más completa. Queremos que las imágenes permitan a los lectores sintonizar con la vida de san Josemaría: no solo que entiendan sus vivencias intelectualmente, sino que compartan algo de los sentimientos que las acompañaron. Para algunos lectores será su primera aproximación al santo de lo ordinario, como le llamó san Juan Pablo II, para otros este libro es un álbum familiar”.

El modo de narrar y mostrar algunos acontecimientos de la vida del fundador del Opus Dei es paradigmático. Por ejemplo, en la página 21 se lee: “En 1910 murió su hermana Rosario, la más pequeña, a los nueve meses de edad; dos años más tarde falleció Lolita, a los cinco años; y al año siguiente Asunción, a la que todos llamaban Chon, con ocho años”. Es más fácil hacerse cargo del drama familiar contemplando los recordatorios de defunción de las tres hermanas, junto a una foto de Lolita y Chon cuanto tenían tres y cinco años aproximadamente (páginas 22 y 23).

Otro ejemplo. En la época en que san Josemaría hizo la primera comunión, se le define como “un chico alegre, educado en una piedad profunda, despierto y sencillo, trabajador y buen estudiante (...). En definitiva: un chico normal” (página 21). Es de agradecer que esa descripción se acompañe de una fotografía suya con 10 años: el retrato de su primera comunión (páginas 20, 26 y 27).

Un último ejemplo. San Josemaría decía que su padre “murió agotado: con solo 57 años, pero estuvo siempre sonriente” (página 41). El lector lo comprueba al ver una fotografía de doña Dolores Albás y don José Escrivá que puede datarse en 1922 (página 42): don José tiene ahí 55 años, y efectivamente parece avejentado.

Una adaptación del libro de la beatificación del fundador del Opus Dei

Estas fotografías familiares se cuentan entre las inéditas que incluye la nueva biografía; o para ser más precisos, la renovada biografía. Para preparar “Que solo Jesús se luzca", los autores se han basado en el libro que se distribuyó a los participantes en la beatificación de Josemaría Escrivá, en 1992. Aquel fue escrito por José Miguel Cejas (fallecido en 2016) y diseñado por José Luis Saura, y se tradujo a varios idiomas. Jesús Gil y Enrique Muñiz —que ya colaboró en el libro de la beatificación— han revisado, corregido y actualizado el texto, y han añadido numerosos contenidos, de forma que se presenta como una obra diferente.

Entre las aportaciones nuevas, algunos gráficos se incluyen pensando en los lectores de las más diversas procedencias, como los planos de varias ciudades españolas donde vivió san Josemaría: Logroño, Zaragoza, Burgos y Madrid (páginas 30-31, 36-37, 56-57 y 100-101). Otros servirán a los que ya están familiarizados con su biografía para entender con mayor claridad algunos acontecimientos, como el paso a través de los Pirineos, en 1937, durante la guerra civil española (página 94); o los viajes por Europa entre 1948 y 1958 para impulsar la expansión del Opus Dei (páginas 156-161).

Respecto a la publicación de 1992, en algunos capítulos se han añadido fotos de capillas o de imágenes de san Josemaría colocadas en iglesias para la veneración pública. Son un reflejo de cómo se ha difundido su devoción en los últimos decenios, en especial desde que fue canonizado, en el año 2002. También hay referencias a la beatificación de Álvaro del Portillo, primer sucesor del fundador al frente del Opus Dei, que se celebró en Madrid el 27 de septiembre de 2014 (páginas 118-121), y a la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, que se celebró también en Madrid, el 18 de mayo de 2019 (páginas 62-65): muestran los frutos de santidad de las enseñanzas de san Josemaría.

Jesús Gil (Logroño, 1976) es sacerdote de la prelatura del Opus Dei y doctor en Teología Espiritual. Con anterioridad estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Navarra, y trabajó como periodista en Diario de Burgos y La Voz de Galicia. También ha publicado Huellas de nuestra fe: apuntes sobre Tierra Santa.

Enrique Muñiz (Madrid, 1962) es licenciado en Filología Hispánica por la Complutense, trabaja en la Fundación Beta Films y lleva más de treinta años dedicado a la consultoría lingüística y a tareas de comunicación corporativa.

 

“Bendita perseverancia la del borrico”

Si no es para construir una obra muy grande, muy de Dios –la santidad–, no vale la pena entregarse. Por eso, la Iglesia –al canonizar a los santos– proclama la heroicidad de su vida. (Surco, 611)

9 de enero

Si la vida no tuviera por fin dar gloria a Dios, sería despreciable, más aún: aborrecible. (Camino, 783)

Bendita perseverancia la del borrico de noria! -Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. -Un día y otro: todos iguales.

Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín.

Lleva este pensamiento a tu vida interior. (Camino, 998)

¿Que cuál es el secreto de la perseverancia?

El Amor. -Enamórate, y no "le" dejarás. (Camino, 999)

La entrega es el primer paso de una carrera de sacrificio, de alegría, de amor, de unión con Dios. –Y así, toda la vida se llena de una bendita locura, que hace encontrar felicidad donde la lógica humana no ve más que negación, padecimiento, dolor. (Surco, 2)

¿Que cuál es el fundamento de nuestra fidelidad?

–Te diría, a grandes rasgos, que se basa en el amor de Dios, que hace vencer todos los obstáculos: el egoísmo, la soberbia, el cansancio, la impaciencia...

–Un hombre que ama se pisotea a sí mismo; le consta que, aun amando con toda su alma, todavía no sabe amar bastante. (Forja, 532)

 

El Bien y el Mal: el orden moral

La naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propios –con sus leyes, ritmos y ciclos–. Este orden interno, la Moral, es como una «gramática» que debemos aprender y respetar si queremos relacionarnos adecuadamente con la naturaleza.

LA LUZ DE LA FE02/06/2019

La llamada «conciencia ecológica» es mayor cada día. Nos hemos dado cuenta progresivamente de que el medio ambiente no lo aguanta todo y es fácil comprobar los efectos negativos del maltrato del entorno natural. Hoy nadie pone en tela de juicio la necesidad de cuidar mejor nuestra casa común. Por eso, cuando alguien daña el medio ambiente para conseguir sus propios intereses, aquello es percibido como un acto de egoísmo, una injusticia, y en definitiva, un mal moral. No debemos servirnos de la naturaleza de cualquier manera porque, entre otras cosas, comprometeríamos su futuro.

Gracias a la experiencia y al estudio profundo del medio natural, reconocemos que la naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propios –con sus leyes, sus ritmos y ciclos–. Ese orden interno viene a ser como una «gramática» que debemos aprender y respetar si queremos relacionarnos adecuadamente con la naturaleza. En palabras de Benedicto XVI, «el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una «gramática» que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario»[1]. Comprendemos así que la propia libertad no es absoluta y está medida por el respeto de ese orden inscrito en la naturaleza. Además, se trata de un don recibido, pues sabemos que nosotros no hemos creado ni el mundo ni el orden interno que posee. Es un regalo que debemos cuidar de forma inteligente.

Una «gramática» para el ser humano

En este contexto, tiene sentido que nos detengamos a pensar en una realidad: los seres humanos no somos un elemento artificial de este mundo; no nos hemos creado a nosotros mismos ni nos hemos situado en este entorno particular –el mundo– por una decisión de nuestra libertad. Somos parte de la creación. Y si es así, ¿no es coherente que el ser humano también posea un orden y finalidad internas, como una «gramática» intrínseca que lo orienta a un objetivo que ha de alcanzar de manera inteligente y libre?

EL SER HUMANO ES PARTE DE LA CREACIÓN Y, POR TANTO, GOZA DE UN ORDEN Y FINALIDAD INTERNA

Entendemos que existe un modo adecuado de cuidar la salud corporal para proteger la vida humana. No todo lo que a uno le parece bueno necesariamente hace bien a su salud; no todas las setas son digestivas. Pero en el ser humano hay más que cuidado de la salud. En nuestro corazón encontramos un deseo irresistible de felicidad. Gracias a la fe, los cristianos sabemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, que «es amor» (1 Jn 4,8), y por eso, tenemos claro que la felicidad guarda relación con el amor verdadero, y en definitiva, con Dios. En realidad, es algo que no resulta ajeno a nadie porque la experiencia nos muestra que todos encontramos dentro el deseo de amor recibido y dado. Dicho en términos muy gráficos, «nuestro corazón siempre apunta en alguna dirección: es como una brújula en busca de orientación. Podemos incluso compararlo con un imán: necesita adherirse a algo»[2].

Muchas propuestas, muchos caminos

¿En qué consiste la felicidad? ¿En las riquezas, en el placer, en la diversión, en el éxito profesional, en el amor? ¿Y cuál es el buen camino para llegar a ella? Hoy muchos afirman con rotundidad que no existe una verdad acerca de la bondad o maldad del obrar en vistas a la excelencia humana. Lo que existe son las verdades de cada individuo, «que consisten en la autenticidad con lo que cada uno siente dentro de sí, válidas sólo para uno mismo, y que no se pueden proponer a los demás con la pretensión de contribuir al bien común»[3]. De ese modo la «gramática» del amor y la felicidad humanas, es decir, una verdad más grande acerca del obrar moral que orienta la vida personal y social en su conjunto hacia una vida lograda, no existiría y «es vista con sospecha»[4].

Sin embargo, comprobamos que, aunque todo el mundo busca la felicidad, hay mucha infelicidad en este mundo. Eso es percibido por todos como un mal, es decir, como la privación del bien adecuado al ser humano. No todo aquello que el hombre ama y estima ser la clave de la felicidad lo es en realidad, ni todos los caminos que parecen llevar a la felicidad terminan en ella: las apariencias y los espejismos abundan. Por ejemplo, es frecuente cifrar la felicidad en los placeres, en el bienestar físico o en la posesión y disfrute de las riquezas, y orientar la conducta en consecuencia. Sin embargo, numerosas personas de todos los tiempos que han perseguido –y logrado– una vida de placer, bienestar y riquezas afirman desde lo más íntimo de sus corazones que son infelices. ¿No era esa su verdad acerca de lo bueno para ellos? ¿Y las obras con las que perseguían la felicidad no eran buenas moralmente, puesto que aquella era su verdad?

Si la moralidad fuera algo subjetivo, que cambia en función de las personas, épocas y sociedades, no habría inconveniente en volver a permitir, por ejemplo, la esclavitud según en qué lugares y circunstancias. Sólo pensarlo produce repulsión, y es que la inmoralidad de la esclavitud es una verdad moral incuestionable para la humanidad; una verdad alcanzada tras vencer fuertes resistencias de una razón oscurecida por poderosos intereses personales y colectivos.

ES INHUMANO QUE NO HAYA UNA VERDAD OBJETIVA ACERCA DEL BIEN O EL MAL

Desde otra perspectiva, la experiencia de toda persona que sufre en carne propia los estragos del mal moral puede servir para captar que existe un orden moral no subjetivo. ¿Cómo explicar racionalmente a quien ha perdido el empleo y el sustento suyo y de su familia por una calumnia, que en realidad calumniar no es objetivamente malo? ¿Cómo convencerle de que es malo para él o ella, pero que puede haber sido moralmente bueno para quien realizó la calumnia porque ahora es más feliz, o porque le ha venido bien a terceras personas?

Una intuición se eleva de lo más profundo: es inhumano que no haya una verdad objetiva acerca del bien o el mal en relación con el ser humano y el anhelo de su corazón. «Llega siempre un momento en el que el alma no puede más, no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas»[5]. Lo que aparta al ser humano del camino hacia la auténtica felicidad le hace daño, y es por eso un mal moral. En cambio, lo que le lleva por esa senda es un bien. Cada persona tiene ante sí la tarea de aprender a distinguir la verdad acerca del bien y del mal en relación con el amor y la felicidad, y obrar en consecuencia: es el reto de descubrir el orden moral o, con otras palabras, la «gramática» del amor y de la felicidad.

¿Quién conoce el orden moral que conduce a la felicidad humana?

Cada uno ha de encontrar y recorrer el camino de la felicidad con libertad, a través de su propia conciencia. Sin embargo, sería frustrante que tuviéramos que comenzar desde cero en la búsqueda del camino hacia la felicidad. Gracias a Dios, la ley natural está «presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón»[6] y es algo a lo que todos tenemos acceso directo porque forma parte de nuestra naturaleza. Además, ninguno es una isla, y la reflexión sobre lo que hace que una vida humana sea lograda y excelente –sobre cómo conseguir la felicidad– es muy antigua. Cada persona cuenta con las fuerzas de la razón y del corazón para esa búsqueda, pero siendo realistas, también somos conscientes de que, con no poca frecuencia, la inteligencia se nubla y la voluntad se tuerce víctima de los propios intereses y pasiones que deforman la verdad. No es fácil dar con el auténtico orden moral que lleva a la plenitud humana. Se percibe un clamor de voces con propuestas muy dispares, voces con un atractivo innegable pero que no siempre transmiten la verdad. ¿Cómo orientarnos?

Si alguien quiere distinguir un buen vino de uno peor, podrá orientarse con lo que dicen los catadores expertos, quienes fruto de su experiencia y de su estudio han logrado una llamativa connaturalidad para detectar las cualidades de un vino. En el orden moral sucede algo análogo. Como decía santo Tomás de Aquino, «aquel que se comporta rectamente en todo posee un recto juicio acerca de los casos singulares. Mientras que el que sufre de falta de rectitud viene a menos también en el juicio: pues quien está despierto juzga rectamente tanto que él está despierto como que otro duerme; mientras que quien duerme no tiene juicio recto ni sobre él mismo ni sobre los demás. Por tanto, las cosas no son como aparecen al que duerme, sino como aparecen a quien está despierto»[7].

El gran tesoro que los cristianos poseen para ofrecerlo a la humanidad entera es que, gracias a la fe, han recibido una brújula y un mapa inigualables acerca del orden moral que permite acertar con el camino del amor y la felicidad. Se trata de un orden creado por aquel que tiene el «copyright» del amor y la felicidad: Dios mismo, autor del ser humano y del mundo. En Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, Dios «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación»[8]. La vida de Jesús –el Evangelio– conecta con las intuiciones y experiencias del corazón humano. No contiene solo una orientación preciosa sobre el amor y la felicidad verdaderas, sino que es sobre todo el ejemplo y la sabiduría de Jesús, que ha enseñado y recorrido el camino de la felicidad y acompaña por él a toda persona llamada a la vida: «os he dado ejemplo para que, como yo he hecho con vosotros, también lo hagáis vosotros (…). Si comprendéis esto y lo hacéis, seréis bienaventurados» (Jn 13,15.17).

EL GRAN TESORO DE CRISTIANOS ES QUE, GRACIAS A LA FE, HAN RECIBIDO UNA BRÚJULA, JESUCRISTO

Las verdades sobre el orden moral, cuya revelación fue plenamente realizada en y por Cristo, han sido recibidas y custodiadas a lo largo de los siglos a través del magisterio del Papa y de los demás sucesores de los apóstoles –los obispos–. Su misión ha consistido en guardar el depósito de la fe y la moral recibidas de Jesucristo, y transmitirlo incólume de generación en generación. Así, la Iglesia ofrece al mundo una «gramática» del comportamiento humano, y lo hace a pesar de las fuertes presiones que recibe en cada tiempo para cambiar esas enseñanzas. Eso es algo que podemos ver con toda claridad en nuestros días, por ejemplo en lo que toca al matrimonio, al amor y la sexualidad.

Además de las enseñanzas del Magisterio, la Iglesia ofrece ante todo el testimonio inigualable de la vida de miles y miles de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, se han esforzado por vivir conforme a ese orden moral. Son personas que han alcanzado una excelencia humana de vida –un amor y una felicidad tales– que causa admiración al mundo y es imposible de negar. Sin olvidar la miseria que resulta de la incoherencia con la vida de Cristo de muchos cristianos, la Iglesia es una «fábrica» muy probada de personas santas, como santa Teresa de Calcuta, san Maximiliano Kolbe, o la recién beatificada Guadalupe Ortiz de Landázuri, cuyas vidas demuestran la solidez y profunda humanidad del orden moral vivido y enseñado por Jesucristo. Quien tenga inquietud por la cuestión ética no debería despreciar el hecho de que el orden moral que propone el cristianismo es el más probado –y durante más tiempo– en numerosas culturas del mundo, dando muestras de su capacidad de conexión con el corazón humano en entornos culturales extraordinariamente diferentes entre sí.

Por último, cuando la Iglesia se pronuncia sobre cuestiones relativas a la convivencia humana –por ejemplo, sobre algunas leyes– lo hace sólo si están en juego la dignidad del ser humano, la justicia u otros bienes morales importantes. La Iglesia no pretende en absoluto usurpar la justa autonomía de las realidades temporales ni imponer lo que ella piensa a quienes no comparten su fe. Participa en el diálogo social ofreciendo su experiencia ética porque la historia de la humanidad demuestra que la razón humana «ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ética, que deriva de la preponderancia del interés y del poder que la deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente»[9]. En definitiva, lo que la Iglesia desea es «servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales»[10].

* * *

Hoy es fácil percibir la llamada a cuidarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. En realidad, esa llamada está relacionada con la vocación al amor y a la felicidad que es propia del ser humano. Cualquier persona que quiera tomarse con seriedad ese anhelo podrá encontrar en el Evangelio de Jesucristo, que resuena en su Iglesia, una clara orientación, una «gramática» adecuada para entablar un diálogo con el corazón humano y con el mundo que nos rodea, en la búsqueda de la auténtica felicidad.

Gregorio Guitián


[1] Benedicto XVI, Enc. Caritas in veritate, 29-VI-2009, n. 48.

[2] Francisco, Homilía en el Miércoles de ceniza, 6-III-2019.

[3] Francisco, Enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 25.

[4] Ibid.

[5] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 260.

[6] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1956.

[7] Santo Tomás de Aquino, In I Cor, c. 2, lect. 3, n. 118.

[8] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 7-XII-1965, n. 22.

[9] Benedicto XVI, Enc. Deus caritas est, 25-XII-2005, n. 28.

[10] Ibid.

Meditaciones: Bautismo del Señor

Reflexión para meditar sobre el Bautismo del Señor. Los temas propuestos son: como Juan, daremos testimonio de Cristo; un apostolado discreto, uno a uno; sembrar con nuestra amistad.

MEDITACIONES10/01/2021

 

– Como Juan, daremos testimonio de Cristo

– Un apostolado discreto, uno a uno

– Sembrar con nuestra amistad


«AL DÍA siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él» (Jn 1,29). Nuestro Señor va al encuentro del Bautista como uno más, mezclado entre aquellos miles de personas que acudían de todas partes. «Jesucristo, que es Juez de los pecadores, viene a bautizarse entre los esclavos»[1]. Para toda aquella multitud, el carpintero de Nazaret era uno de tantos. Pero la mirada del Bautista descubrió en aquel peregrino al Hijo de Dios y se resistía a bautizarle. «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» (Mt 3,14). Jesucristo insistió y Juan, al fin, tuvo que transigir.

«Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”» (Mt 3,14). Dice san Juan Pablo II que «la predicación de Juan concluía la larga preparación, que había recorrido toda la Antigua Alianza y, se podría decir, toda la historia humana, narrada por las Sagradas Escrituras. Juan sentía la grandeza de aquel momento decisivo, que interpretaba como el inicio de una nueva creación, en la que descubría la presencia del Espíritu que aleteaba por encima de la primera creación (cf. Jn 1,32; Gn 1,2). Él sabía y confesaba que era un simple heraldo, precursor y ministro de Aquel que habría de venir a “bautizar con Espíritu Santo”»[2].

Pocos días después Juan recibió una embajada singular. «¿Os acordáis –preguntaba san Josemaría– de aquellas escenas que nos cuenta el Evangelio, narrando la predicación de Juan el Bautista? ¡Buen murmullo se había organizado! ¿Será el Cristo, será Elías, será un Profeta? Tanto ruido se armó que “los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas, para preguntarle: ¿tú quién eres?” (Jn 1,19). A lo que Juan respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia» (Jn 1,26-27).

A nosotros también se nos descubrió el Señor cuando nos hizo ver, con la luz del Espíritu Santo, que estaba a nuestro lado en el camino de la vida. Entonces, como a Juan, nos pidió que diéramos testimonio de Él.


TODA la vida del Bautista se ha gastado en la espera, en el esfuerzo por preparar su corazón y el de los demás para la llegada del Redentor. Suya ha sido la voz que clamaba en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos» (Mt 3,3). Hoy la alegría de Juan es grande porque el Señor ha llegado; ahora puede exclamar: «Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”» (Jn 1,30). Nuestra tarea no es muy distinta a la del Bautista; «¡Cuántas veces se podrían decir (…) aquellas palabras del Santo Evangelio: “En medio de vosotros está el que vosotros no conocéis: Jesucristo” (Jn 1,26). Sin espectáculo, con una sobrenatural naturalidad, Cristo se hace presente en vuestra vida y en vuestra palabra, para atraer a la fe y al amor a quienes nada o muy poco saben de la Fe y del Amor»[3].

Juan da testimonio de Jesús; días atrás había anunciado públicamente que él no era el Mesías, que el Cristo vendría después. Luego, en el círculo íntimo de sus discípulos, Juan descubrió dónde estaba el Señor: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Era un apostolado de persona a persona que preparaba el ánimo de sus oyentes para la llamada divina. En otra ocasión, de manera más directa, el Bautista lo señaló a Juan y a Andrés: «Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: “Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús» (Jn 1,35-37). ¡Qué eficacia! La palabra del Bautista dispuso las dos primeras vocaciones de apóstoles. Después, Andrés y Juan traerían a otros.

Es fácil que nos vengan a la mente unas palabras de san Josemaría sobre el apostolado de los cristianos en medio del mundo: «No se os conoce, pero en todos los rincones de la tierra hay compañeros de trabajo y amigos que están descubriendo en vuestros hermanos, en vosotros, a Cristo; y ellos luego llevan también a Cristo a otros corazones, a otras inteligencias. Sois Cristo que pasa en medio de la calle; pero debéis pisar donde Él pisó»[4].


ACUDÍAN muchos al Jordán a escuchar y recibir el bautismo de Juan. Para todos había, en labios del profeta, palabras de luz, y a todos preparaba para recibir al Señor. Pero tenía además un grupo reducido de discípulos, a los que formaba al calor de la conversación directa. Y es precisamente de ese grupo de donde surgieron los primeros seguidores del Señor.

Cada uno de nosotros conoce a numerosas personas y quizá, en ocasiones, puede difundir el mensaje de Cristo entre un auditorio muy amplio a través de diversos medios. Pero particularmente adecuado para la difusión del mensaje cristiano es el apostolado que san Josemaría llamaba de amistad y confidencia. Lo describía así: «Habéis de acercar las almas a Dios con la palabra conveniente, que despierta horizontes de apostolado, con el consejo discreto, que ayuda a enfocar cristianamente un problema; con la conversación amable, que enseña a vivir la caridad (…). Pero habéis de atraer sobre todo con el ejemplo de la integridad de vuestras vidas, con la afirmación –humilde y audaz a un tiempo– de vivir cristianamente entre vuestros iguales, con una manera ordinaria, pero coherente, manifestando, en nuestras obras, nuestra fe: ésa será, con la ayuda de Dios, la razón de nuestra eficacia»[5].

El apostolado cristiano es servicio, difusión del bien, amistad; preocupación sincera por los demás, informada por la caridad, que nos lleva a transmitir lo que llena de alegría nuestra vida. Los laicos, de manera particular, están llamados a «la acción libre y responsable en el seno de las estructuras temporales, llevando allí el fermento del mensaje cristiano»[6]. El panorama es inmenso.

Podemos poner bajo la protección maternal de la Virgen a esas personas que tenemos más cerca; a ella le pedimos que nos alcance la gracia necesaria para avivar nuestras ansias de sembrar la palabra divina a través de nuestra amistad. «Sembrad, pues –decía san Josemaría–: yo os aseguro, en nombre del Amo de la mies, que habrá cosecha»[7].


[1] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de san Mateo, 12, 1.

[2] San Juan Pablo II, Audiencia general, 11-VII-1990.

[3] San Josemaría, Carta 15-VIII-1953, n. 11.

[4] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 9-I-1969.

[5] San Josemaría, Carta 24-III-1930, n. 11.

[6] San Josemaría, Conversaciones, n. 59.

[7] San Josemaría, Carta Circular, 24-III-1939.

DOMINGO BAUTISMO DEL SEÑOR.

 

Mc 1,7.11.

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

Concluye el ciclo de Navidad con el Bautismo del Señor. Es en la Navidad donde el cristiano descubre su profunda dignidad de bautizado y en la Pascua vive en plenitud.

 

1.     Jesús se bautiza desde la profunda humildad del corazón de pasar por uno de tantos.

 

2.     Es su profunda humildad que conmueve el corazón del Padre se manifestará diciendo. “Tú eres mi Hijo amado en quien me complazco”.

 

3.     Cada bautizado es hijo amado del Padre que se complace en nuestras limitaciones y pobrezas. Tenemos que recordar el día de nuestro bautismo, el día que nacimos a una vida nueva de hijos amados y predilectos del Padre.

  

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

Los mandamientos de la Iglesia

​En virtud del poder recibido de Jesucristo, la Iglesia puede imponer preceptos que obliguen gravemente a los hombres en orden a un mejor cumplimiento de la ley de Dios.

Además de los mandamientos de la ley de Dios, la Iglesia tiene cinco mandamientos.

1. En virtud del poder recibido de Jesucristo, la Iglesia puede imponer preceptos que obliguen gravemente a los hombres en orden a un mejor cumplimiento de la ley de Dios.

Los mandamientos de la Iglesia no son arbitrarios. No manda, bajo pecado grave, un acto intranscendente. La Iglesia, con esos preceptos, intenta conseguir que los fieles se santifiquen como es debido.

Los mandamientos de la Iglesia son de dos clases:

Los tres primeros mandan oír Misa, confesar y comulgar; pero de esto ya hemos tratado. (Ver números 45 al 61)

El cuarto manda el ayuno y la abstinencia en los días determinados por la Iglesia.

2. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. Pero se puede tomar algo por la mañana y por la noche.

En el desayuno se puede tomar, por ejemplo, leche, café o té, o un poco de chocolate, con unos 60 gramos de pan, churros, tortas, etc.

En la cena se puede tomar hasta 250 gramos de alimentos.

Si te parece esto muy complicado, puedes atender a la norma práctica de algunos moralistas que dicen que quien tiene obligación de ayunar basta con que en el desayuno y en la cena tome la mitad de lo que tiene por costumbre tomar.

Y si lo que se suele tomar es poco, la cantidad que se suprima pude ser menor.

Otra norma práctica es que sumando lo que se toma en el desayuno y en la cena, no llegue a lo que se suele tomar al mediodía.

En la comida principal se puede tomar toda la cantidad que se quiera.

Pero durante el día no se puede tomar nada (comida o bebida) que sea alimento. Sí se pueden tomar líquidos no alimenticios como refrescos, café, té y bebidas alcohólicas5; y también alguna pequeña «tapa» con que éstas suelen acompañarse; aunque sería mejor abstenerse de ella.

La abstinencia consiste en no tomar carne; pero no está prohibido el caldo de carne6 ni la grasa animal, si es condimento.

También se pueden tomar huevos y productos lácteos.

Tienen obligación de ayunar todos los católicos que han cumplido dieciocho años y no han cumplido los cincuenta y nueve.

La abstinencia obliga desde los catorce años cumplidos hasta el final de la vida.

No están obligados al ayuno y abstinencia los verdaderamente pobres, los enfermos y los obreros.

Tampoco están obligados los que no tienen habitualmente uso de razón.

El párroco y algunos confesores pueden dispensar cuando haya motivo suficiente.

Son días de ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

Son días de sólo abstinencia todos los viernes del año, que no caigan en festivo.

La abstinencia de los viernes fuera de cuaresma puede ser sustituida total o parcialmente por otras formas de penitencia, piedad o caridad, como limosnas, visitas a enfermos, privarse de tabaco o espectáculos, o cualquier otro gusto.

Bastaría tener una intención habitual de ofrecer para esto el primer sacrificio u obra de caridad o piedad que se realice.

La abstinencia de los viernes de cuaresma, y el ayuno y la abstinencia del Miércoles de Ceniza y Viernes Santo no pueden ser sustituidos por propia iniciativa.

No debe considerarse pecado grave cualquier violación esporádica de la ley; pero sí el dejar de cumplirla habitualmente o por menosprecio.

Lo importante es el espíritu de la ley. Se trata de que en esos pocos días del año te quedes con un poco de hambre para hacer un sacrificio por Nuestro Señor.

La observancia sustancial de la disciplina eclesiástica sobre la penitencia es gravemente obligatoria.

Pero adviértase que la Iglesia no quiere precisar con medidas y pormenores los límites que determinarían en cada caso la gravedad de las faltas, porque desea que los fieles no caigan en la servidumbre y en la rutina de una observancia meramente externa, y prefiere, al contrario, que ellos mismos, sin omitir el oportuno consejo, formen deliberadamente su conciencia en cada caso según las indicaciones y el espíritu de la ley, con sentido de responsabilidad ante el Señor que ha de juzgar la sinceridad y diligencia de nuestras actitudes.

Pero, sin duda, el desprecio y la inobservancia habitual de los preceptos de la Iglesia constituiría pecado grave.

La Conferencia Episcopal Española espera que la presente disciplina penitencial, adaptada a España, servirá para aumentar en todos los sentidos de sacrificio, la autenticidad de una vida sinceramente cristiana, y la práctica, más personal y consciente, de la mortificación y la caridad.

El Secretario del Episcopado francés ha propuesto a los católicos privarse del tabaco o bebidas alcohólicas un día a la semana, como una nueva modalidad de abstinencia.

Hacer penitencia es obligación de todo cristiano. Cada vez que cumplimos con nuestro deber y se lo ofrecemos a Dios hacemos penitencia.

Cuando, en obsequio a Dios, nos privamos de algo que nos gusta o hacemos algo que nos desagrada, hacemos penitencia.

Cuando, por Dios, aceptamos la vida y sus dificultades, hacemos penitencia.

Cuando, también por Dios, somos justos y luchamos contra las injusticias de la vida, hacemos penitencia.

Arrepentirnos de nuestros pecados y hacernos amigos de Dios, es hacer penitencia.

La penitencia necesita de algo interior: Dios quiere el corazón, no sólo las obras externas. Si nuestra intención se detuviese en cumplir la ley, sin ofrenda a Dios, no haríamos penitencia.

La primera y obligatoria penitencia que tenemos que hacer es cumplir la ley de Dios. Si no cumplimos lo que se nos manda, no hacemos penitencia. El principal lenguaje de un hombre son las obras.

3. El quinto mandamiento de la Iglesia manda que la ayudemos en sus necesidades y en sus obras.

No hay que olvidar que es deber de los fieles atender, según las posibilidades de cada uno, con su ayuda económica al culto y al decoroso sustento de los ministros de Dios.

Todos los bienes los hemos recibido de Dios. El contribuir con ellos para ayudar a la Iglesia en sus necesidades, es una manera de agradecer a Dios lo que nos ha dado, y rogarle que nos siga bendiciendo.

Los sacerdotes han consagrado su vida a trabajar exclusivamente por el bien espiritual de los hombres, por lo tanto, de ellos deben recibir lo necesario para satisfacer sus necesidades humanas, y poder seguir estudiando y estar siempre bien preparados para el desempeño de su ministerio.

Dice el Nuevo Código de Derecho Canónico: Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras apostólicas y de caridad, y el conveniente sustento de los ministros.

Los buenos católicos deben también contribuir al sostenimiento del Seminario de la Diócesis, donde se están formando los futuros sacerdotes que han de atender a las almas.

Todos hemos de sentir la Iglesia como propia. Es un deber de justicia ayudar a la Iglesia en todo lo relativo al apostolado, porque de la Iglesia recibimos el mayor bien que se puede recibir en este mundo: los medios para ir al cielo.

La Iglesia necesita aquellos recursos que hacen posible el que pueda llevar adelante su función evangelizadora. Estos recursos tienen que provenir, en su mayor parte, de la misma comunidad eclesial.

Si bien es justo que se reciban otras ayudas de los organismos encargados de tutelar el bien común, en virtud (…) de la contribución que la Iglesia realiza en acciones sociales que benefician a toda la comunidad.

Contribuir al sostenimiento de la Iglesia es una obligación moral de todos y cada uno de cuantos la componen. El cuidado de los pobres, la atención a los enfermos y ancianos, la catequesis, el culto, la acción misionera de la Iglesia necesitan unos recursos materiales. Y con presupuestos muy reducidos se hacen obras admirables por su valor religioso y social.

Sería una actitud casi parasitaria la falta de colaboración. (…) No pueden ser unos pocos los que trabajen y aporten, y todos los que se beneficien.

La ayuda material a la Iglesia no es un simple gesto de largueza, sino una obligación: la de compartir los bienes que se tienen para que sirvan de ayuda para todos.

Como en otras naciones, también es España, se puede hoy ayudar a la Iglesia destinando a ella la pequeña parte asignada de lo que hay que pagar a Hacienda.

Nuestra colaboración a la Iglesia no debe limitarse a lo económico; debemos también prestar nuestra colaboración personal, en la medida que nos sea posible.


1 Evangelio de SAN MATEO, 16:19

2 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología de la salvación, 1ª, III, nº 85. Ed. BAC, Madrid

3 ANTONIO ARZA, S.I.: Preguntas y respuestas en cristiano, pg. 123. Ed. Mensajero. Bilbao.

4 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.:Teología moral para seglares, 1º, 2ª, I, nº 426,2,e.Ed.BAC.Madrid

5 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.:Teología Moral para seglares, 1º, 2ª, I, nº 426,2,d.Ed.BAC.Madrid

6 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.:Teología Moral para seglares, 1º, 2ª, I, nº 426,1,a.Ed.BAC.Madrid

7 Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1252

8 Nuevo Código de Derecho Canónico, nº 1252

9 Constitución Apostólica Paenitemini, 7-II-66

10 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para seglares, 1º, 2ª, I, nº 429,2. Ed. BAC. Madrid

11 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para seglares, 1º, 2ª, I, nº 425,f. Ed. BAC. Madrid

12 Revista ECCLESIA, 1320(10-XII-66)

13 Revista ECCLESIA, 1468(29-XI-69)29

14 Nuevo Código de Derecho Canónico, nº222,1

15 JESÚS MARTÍNEZ GARCÍA:Hablemos de la Fe, IV, 12. Ed. Rialp. Madrid. 1992.

16 CARLOS AMIGO: Cien respuestas para tener fe,VIII,81.Ed.Planeta+Testimonio.Barcelona.1999.

El pecado original

El pecado original fue un pecado de soberbia: Adán y Eva quisieron ser como dioses. El morir a la vida de la gracia fue la consecuencia.

Empezamos a vivir la vida de la gracia con el sacramento del bautismo

Cuando nacemos a la vida natural, nacemos muertos a la vida de la gracia, porque nacemos con el pecado original. El pecado original se lava con el bautismo. El bautismo es como un segundo nacimiento: un nacimiento a la vida sobrenatural.

Dios creó a nuestros primeros padres en estado de gracia. Dios en señal de su soberanía les dio un mandato para que ellos cumpliéndolo mostraran su aceptación. Ellos cediendo a la tentación del demonio desobedecieron . «Puesto que el fin propio del precepto era probar la obediencia, no podemos medir la gravedad de la culpa por la acción exterior en que se manifiesta»(546). «El hombre creado por Dios en la justicia, sin embargo, por instigación del demonio, en el mismo comienzo de la historia, abusó de su libertad, levantándose contra Dios»(547).

Este pecado de desobediencia fue el pecado original, llamado así porque fue el primer pecado que se cometió en la Tierra, en los principios de la humanidad, y es origen de otros muchos. El pecado original es la raíz de los demás pecados de los hombres. La realidad del pecado original es dogma de fe(548).

Con este pecado de desobediencia nuestros primeros padres perdieron la gracia para ellos y para nosotros sus hijos. Lo mismo que lo pierden todo los hijos del que se arruina en el juego de la ruleta. Si un monarca concede a una familia un titulo nobiliario con la condición de que el cabeza de familia no se haga indigno de semejante gracia, quién puede protestar si después de una ingratitud de este cabeza de familia, el monarca retira el título a toda la familia? El Concilio de Trento el más trascendental de toda la Historia de la Iglesia define como de fe que el pecado original se transmite de generación, por herencia(549).

Nosotros no somos responsables del pecado original porque no es pecado personal nuestro; pero lo heredamos al nacer.

Por eso el pecado original es llamado «pecado» de manera análoga: es un pecado «contraído», no «cometido»; es un estado, no un acto.

En virtud de la ley de solidaridad de Adán con toda la humanidad, por ser su cabeza físico-jurídica, nos priva de los dones extraordinarios que Dios había concedido en un principio a Adán para que los comunicara a sus descendientes.

«Del mismo modo que entre Adán y sus descendientes hubiera existido solidaridad si hubiera sido fiel, del mismo modo existe también solidaridad en su rebeldía»(550). El gran desastre del pecado de Adán fue que arrastró consigo a toda la naturaleza humana . De igual manera que si Adán se hubiese suicidado antes de tener hijos, hubiera privado de la vida a todo el género humano, así con su pecado nos priva de la gracia. Fue un suicidio espiritual.

No debemos protestar por sufrir nosotros las consecuencias del pecado de Adán. ¿Habríamos sabido nosotros conservar estos dones? ¿No son nuestros pecados personales una prueba de que también nosotros habríamos prevaricado?

El pecado original fue un pecado de soberbia . El pecado de Adán y Eva es un pecado muy frecuente hoy día. Hombres y mujeres autosuficientes, independientes, rebeldes a toda norma, orden o mandato, aunque venga del Papa. Para ellos sólo vale lo que ellos opinan, y lo que ellos quieren. No se someten a nadie. Quieren ser como dioses. Ése fue el pecado de Adán y Eva.

El demonio también nos engaña a nosotros en las tentaciones presentándonos el pecado muy atractivo, y luego siempre quedamos desilusionados, con el alma vacía y con ganas de más. Porque el pecado nunca sacia. Pero el demonio logra lo suyo: encadenarnos al infierno.

El demonio nos tienta induciéndonos al mal, porque nos tiene envidia , porque podemos alcanzar el cielo que él perdió por su culpa.

Todas las tentaciones del demonio se pueden vencer con la ayuda de Dios . El demonio es como un perro encadenado: puede ladrar, pero sólo puede morder al que se le acerca.

En el estado de pecado original el hombre carece de la gracia y amistad de Dios, y su libertad está debilitada e inclinada al mal; no podemos ser totalmente dueños de nosotros mismos y de nuestros actos.

Esta vida de la gracia que empieza con el bautismo necesita respirar para no ahogarse. Lo mismo que la vida del cuerpo que, si no se tiene aire para respirar, también se ahoga. Dice San Agustín que la respiración de la vida del alma es la oración.


(547) – Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes: Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, nº13

(548) – DENZINGER: Magisterio para la Iglesia, nº 787-792. Ed. Herder. Barcelona

(549) – DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 790, y DS, 1512s. Ed. Herder. Barcelona.

(550) – EDWARD LEEN, C.S.Sp: ¿Por qué la cruz? 1ª, VIII. Ed. Rialp. Madrid.

Antes de pecar, el demonio dijo a nuestros primeros padres que si pecaban serían como dioses. Ellos pecaron y se dieron cuenta del engaño del demonio. Con esto el demonio logró lo que pretendía: derribar a Adán de su estado de privilegio. El demonio es el padre de la mentira . Eva fue seducida por él. El que peca se entrega al espíritu de la mentira.

En la medida que somos pecadores somos mentirosos , pues el pecado es el abandono de la verdad, que es Dios, por la mentira.

Ante el Belén

Daniel Tirapu

Monumental de Alcalá de Henares.

La noche es muy azul. Las estrellas limpias. Se hizo un gran silencio, que recorrió el mundo y se oyó a un niño llorar. 

En el establo de Belén huele mal, hay chinches, un poco de mugre, ahí quiso nacer el Salvador, en tu corazón que tiene de todo de eso. Pero sobre todo hay alegría en la más absoluta normalidad, esperanza, pastores, ángeles, oro como Rey, incienso como Dios, mirra como hombre. Feliz culpa que nos hizo merecer tal Salvador. Ahí está todo lo más miserable y lo más grandioso; Mozart, Rafael, Lope de Vega , las catedrales, signos sensibles de su gloria.

Vino para padecer y para hacer de todo lo humano algo divino, hasta los dolores de muelas y la cena con la suegra. Me quedo mirando, como un tonto de baba, y me meto y soy feliz. Allí nadie te da tarjeta, ni te habla de sus negocios, de lo importante que es, ni de linajes, ni de amistades famosas. Todo al servicio de Dios .

Este año voy a hablar mucho con la mula, para que me cuente. Feliz 2021.  Gracias Jesús.

Familia nuclear, escuela de vida y base de la sociedad

Silvia del Valle Márquez

Lo importante no es mostrar una familia perfecta, porque eso no existe, lo importante es mostrar que a pesar de los problemas, malos entendidos, carencias y situaciones complicadas, seguimos unidos y alegres.

Es muy necesario hacer conciencia de estas dos características que tiene la familia para que en los tiempos difíciles que nos ha tocado vivir no lo olvidemos, ya que hay quien quiere que la familia como institución desaparezca para poder degradar la sociedad e implantar sus intereses personales.

Pero, para poder darle su justo valor a la familia, primero es necesario tener familias fuertes y bien unidas, donde la convivencia sea fraterna y donde se diga siempre sí a la vida, en todas las etapas de la misma.

Para eso es necesario educar a nuestros hijos en la cultura de la vida y, con nuestro testimonio, hacer que vivan en armonía y rodeados de lo necesario para vivir.

Esto no quiere decir que nunca tengamos problemas o que siempre tendremos en abundancia, lo que si quiere decir es que siempre estaremos dispuestos a darle buena cara a lo que venga y a estar unidos como familia, en las buenas y en las malas, por eso hoy te dejo mis 5 Tips para lograrlo.

PRIMERO. Pasa tiempo en familia.
Es básico que programemos tiempo para pasar en familia, a pesar de las muchas ocupaciones que a veces solemos tener.

En estos días de fiestas, se vuelve un poco más fácil de lograr esta convivencia familiar, pero debemos procurar que no se acaben con el tiempo de Navidad, sino que las dejemos como una sana costumbre.

En estas convivencias familiares podemos platicar, jugar juegos de mesa, ver películas, inventar algún postre, etc. La actividad no es relevante, lo importante es que estemos juntos y convivamos para fortalecer los lazos de amor.

SEGUNDO. Da testimonio de familia en la sociedad.
Es de vital importancia que los jóvenes tengan modelos sanos de familias nucleares a seguir, en medio de una sociedad que busca acabar con la familia y trastocar los principios y valores familiares, es vital que demos testimonio.

Lo importante no es que mostrar una familia perfecta, porque eso no existe, lo importante es mostrar que a pesar de los problemas y malos entendidos, a pesar de las carencias y situaciones complicadas, seguimos unidos y alegres.

Es por esto que debemos estar dispuestos a dar testimonio a cada momento.

TERCERO. Fortalece la vida en familia.
Así como fortalecemos nuestro cuerpo con el ejercicio diario, también debemos fortalecer nuestra vida familiar con ejercicios de convivencia diaria y en todas las circunstancias que se nos van presentando.

Así que debemos buscar que la sana convivencia se dé en diferentes escenarios para que se vaya fortaleciendo.

Podemos programar en estas convivencias hacer algo que cada uno de los miembros de la familia intenté hacer para lograr que todos estén felices y se sientan atendidos.

CUARTO. Practica el perdón en familia.
Como todas las familias, la nuestra no es la excepción y tenemos cosas por las cuales pedir perdón y ofrecer disculpas, es muy importante hacernos tiempo para reunirnos en familia y hacer un ejercicio de perdón, por lo menos una vez al mes.

De esta forma nuestros hijos sabrán que es normal enojarnos y hasta es normal sentirnos ofendidos, pero es básico saber pedir perdón y saber otorgar ese perdón.

Primero debemos hacerlo por voluntad y aunque no lo sintamos tanto, y ya después Dios nos ayudará para que ese perdón sea de todo corazón.

Y QUINTO. Busca medios para tener convivencias familiares a distancia.
Una vez que estamos fuertes en familia, ha llegado el momento de ir un par más lejos y llegar a la familia extendida.

Es donde se valen usar las videoconferencias, donde no podamos estar presentes con ellos.

El ingenio y la creatividad deben aflorar para lograr reunir a las familias a pesar de las condiciones sanitarias en la que nos encontramos.

Año nuevo ¿todo nuevo?

Ana Teresa López de Llergo

La vacuna debe ser aplicada, en primer lugar, a doctores, enfermeras, camilleros y personal de intendencia. Desgraciadamente hay abuso de poder y preferencias.

Pues sí, algo nuevo tenemos, además de las mutaciones del COVID-19. Renacen los deseos de mejorar y eso es fundamental, aunque para lograrlo hemos de ser realistas y partir de nuestro pasado con sus huellas de todo tipo, vivir el presente aplicando las experiencias y así forjaremos el mejor futuro anhelado. El entorno será mejor si trabajamos por el bien de todos.

Por lo tanto, es falso el borrón y cuenta nueva. Pondré una serie de hechos recogidos en artículos publicados durante los tres primeros días del año. Son fuentes del Universal, Reforma, El Financiero, Expansión y otros.

En un artículo “Al final sobran vacunas” relatan la espera de hasta seis horas de mujeres del personal médico de diversos hospitales. Pocas lograron ser vacunadas, otras se fueron porque alguien les avisó –sin mayores datos– que se terminaba la vacunación. Otro artículo informó la suspensión de vacunaciones debido a las fiestas del Año Nuevo, ante la sorpresa de los trabajadores del sector salud quienes son testigos del momento crítico en el que estamos. ¿Terminaron las malas decisiones?

“Protestan por protocolo de vacunación en el sector salud”. Porque no se está aplicando solamente a este sector como se prometió. Algunos funcionarios y personal de escritorio han agandallado. Por otro desorden renunció a su trabajo, en el Hospital de Pediatría del Centro Médico, la pediatra endocrinóloga Ana Paola de Cosío Farías, no la vacunaron y le exigían siguiera atendiendo a pacientes de COVID-19.

La reclamación de fondo pide que se aplique la vacuna, en primer lugar, a quienes están en más riesgo como son los doctores, enfermeras, camilleros y personal de intendencia. Desgraciadamente hay abuso de poder y preferencias.

Además, frente a las elecciones que se tienen previstas para este año, la politización de muchas actividades es escandalosa. Por ejemplo, en provincia, el reparto de vacunas se ha aprovechado para promover al partido de Morena. Además, en plena crisis económica, “alcaldes del Valle de México gastan miles de pesos en espectaculares para promocionarse”.

“La ONU aplaude aborto en Argentina”. López Beltrán, hijo del presidente, también aprueba esa decisión, y un sector de nuestro país tiene la esperanza de que influya para dar pasos en este sentido. Por lo pronto se anunció que “AMLO plantea hacer una consulta ciudadana sobre el aborto”.

Es una grave deficiencia ignorar que el consenso no hace la verdad. La verdad tiene su fundamento en sí misma. Hemos de reconocer que a veces, se dan leyes humanas que, por más que hayan sido consensuadas y aprobadas, y se planteen como legales, no siempre son justas ni verdaderas. En este caso está la ley de la legalización del aborto. El aborto es y será siempre un crimen en contra del más indefenso.

Un asunto que sí merece una consulta es la del límite del uso del plástico. Se declaró que a partir del primero de enero se prohibía el uso de productos fabricados o envueltos con ese material. Sedema advirtió que por un periodo determinado no se aplicarán sanciones. Sin embargo, los locatarios piden al gobierno una prórroga para vender los plásticos fabricados y recuperar las inversiones.

De todos modos, la medida no ha vislumbrado que dado el confinamiento, la entrega higiénica de alimentos y otros productos depende de este material. Y, también, la medida afecta a trabajadores del ramo.

Otra noticia agridulce: Los millonarios cada vez son más millonarios. En 2020, mientras el mundo tuvo que lidiar con el aumento de la pobreza, el 0.001% de la población se benefició de una creación de riqueza sin precedentes. Jeff Bezos y Elon Musk rompieron récords.

La tecnología ha sido un recurso formidable para facilitar muchas actividades de la vida cotidiana. Sin embargo, se requieren avances sobre el cuidado de los datos. Este es un capítulo muy importante y necesita la selección de los datos biométricos más adecuados para las respectivas necesidades.

El actual gobierno se precia de haber desterrado la corrupción. Sembrando Vida es uno de sus programas emblemáticos. Entrega apoyos a campesinos de 20 estados para que siembren árboles frutales y maderables. Sin embargo, desde 2019, de acuerdo con el Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría del Bienestar, se encontraron irregularidades por 402.2 millones de pesos por pagos sin evidencia documental, tarjetas bancarias no entregadas y reporte de gastos superiores al número de beneficiarios. Este asunto no está resuelto.

Javier May Rodríguez, responsable del programa en el periodo de las anomalías, fue nombre titular de la Secretaría del Bienestar por el presidente Andrés Manuel López Obrador en septiembre.

Ningún grupo político tiene toda la verdad, pero hemos de revisar quién está más sólidamente fundamentado en ella. Y, en lo opinable, hay muchos modos de resolver los asuntos. Por eso, es importante el diálogo respetuoso y atento para entender los planteamientos.

Con este preámbulo estaremos más capacitados para hacer frente a los desafíos de nuestra sociedad: el aborto y la eutanasia; el racismo y la inmigración; la pobreza y la reforma de la justicia penal; el género y la familia; el medio ambiente y la libertad religiosa. Entre otros.

Y, sobre todo, entender la política como la actividad que busca el bien común. Así solamente se justifica y tiene sentido. Además, todo dirigente ha de tener presente que el ejercicio de la autoridad política debe realizarse siempre dentro del orden moral señalado por la ley natural.

 

El difícil diálogo con tu adolescente

Lucía Legorreta

Está en tus manos como papá o mamá que la vida de tus hijos consista en una relación de crecimiento, en lugar de convertirse en una batalla de desgaste mutuo. Escuchar es la clave para las relaciones con nuestro adolescente.

 

Qué sucede cuando tu hija o hijo que antes platicaba contigo de temas triviales, divertidos, llega a la adolescencia y empieza a utilizar frases como: soy la única que no puede..., todos mis amigos van a ir..., tú me lo prometiste. Y surge en la familia un ambiente tenso y distante, tu hijo empieza a rebelarse.

Como papás sentimos que nuestra autoridad está siendo cuestionada. El o la adolescente siente que no se le toma en cuenta, y surge entonces un conflicto que puede poner a la familia de cabeza. ¿Cómo tener un buen diálogo con ellos?

Educar no consiste en introducir información, sino en sacar a la luz la verdadera personalidad de alguien. Con los hijos a veces no se trata de dar razones, sino de ayudar a descubrir y predicar con el ejemplo.

Se pueden plantear propuestas que tengan una responsabilidad por parte de los hijos y que demuestren confianza por parte de los padres. Las imposiciones no funcionan. Ante un conflicto, es mucho mejor proponerle una posible solución que imponerle un límite.

Cuando nuestros hijos eran pequeños tenían que obedecernos y no lo cuestionaban. Cuando son adolescentes, están madurando, quieren ellos decidir, tomar riesgos y asumir responsabilidades.

Como papás, esto nos cuesta mucho trabajo, queremos seguirlos protegiendo, pero debemos darnos cuenta que nuestra autoridad ha cambiado, no de fondo, pero sí de forma.

Al plantear un límite, si uno se mantiene abierto al desacuerdo, y escucha y respeta, puede llegar a un mejor entendimiento.

Muchas veces, no es tanto el contenido de la discusión, sino la forma, lo que produce el conflicto. Al hablar con irritación y con palabras impositivas, uno provoca reacciones defensivas.

Los enojos calientan el ambiente y no permiten un diálogo sereno. Discutir desde el “tengo razón” genera una distancia entre las partes, e incluso puede romperse la comunicación.

No deben de dejarse las cosas a medias. Una discusión no debe quedar pendiente, sí terminarse en otro momento. Las cosas importantes hay que finalizarlas.

Muy importante en este tema del diálogo con nuestros adolescentes, es hacer equipo en pareja. Cuando no hay acuerdo respecto al conflicto con un hijo, conviene hablarlo y decidir en qué va a ceder cada cuál, o quién va a hacerle frente.

Cuando el adolescente percibe un desacuerdo entre sus padres, seguramente se acercará al que más le conviene para el permiso o situación que está negociando.

Esto es muy grave, ya que los padres se dividen. La clave para establecer acuerdos está en saber qué es importante para cada uno, en respetar y compartir el criterio en pareja.

Los papás debemos ver a nuestro adolescente como alguien que está en el mismo barco que nosotros. Ayudarlos a conocerse facilitará el diálogo.

Más que tener razón, se trata de apelar a ella. Está en tus manos como papá o mamá que la vida de tus hijos consista en una relación de crecimiento, en lugar de convertirse en una batalla de desgaste mutuo. Escuchar es la clave para las relaciones con nuestro adolescente.

El cerebro transexual.

Los dos sexos hacen referencia a dos formas de ser, con similitudes y diferencias, que se expresan corporalmente (y por tanto, neuralmente). Ambas formas de ser son comunes con los animales, que, a diferencia con los seres humanos, siguen obligadamente lo que les indican las necesidades instintivas. La gran diferencia es la libertad de que dispone el ser humano, con limitaciones, pero libertad al fin y al cabo.

No es lo mismo identidad sexual (varón o mujer) que orientación sexual (heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad). Esta, aun teniendo una base biológica, es configurada por la educación, la cultura, las experiencias propias, entre otros factores. Según las estadísticas, la mayoría de las personas son heterosexuales; cosa distinta es la conducta sexual, relativa al modo en que el ser humano conduce su sexualidad.

Las influencias hormonales durante el desarrollo cerebral prenatal tardío y postnatal temprano determinan la huella sexual del cerebro. Probablemente, la presencia o ausencia de testosterona durante la segunda mitad del desarrollo intraútero moldea el cerebro en un sentido o en otro. Los estrógenos intervienen en la masculinización de algunas áreas cerebrales. Biológicamente, el cerebro es sexuado, con independencia de las ideas, la conducta, las costumbres, la educación, los hábitos del ser humano concreto.

Los fenómenos de la diferenciación genital se producen durante el desarrollo embriofetal, y son distintos que los de cerebro, e independientes unos de otros. Diferenciación que no está sujeta estrictamente a influencias hormonales. Por eso, se piensa que la identidad transgénero, en el transexual, resulta de un desajuste entre el desarrollo cerebral específico del género y el desarrollo del cuerpo y de los genitales. Esto explica que el  aparato genital corresponde a su sexo cromosómico, aunque se sienta del otro sexo.

En cuanto a la condición transexual, ¿existen diferencias en el cerebro de un hombre que se siente mujer, o en el de una mujer que se siente hombre? Guillamón y cols., en un estudio publicado en Cerebral Cortex (2012) afirman que el grosor de la corteza cerebral de los varones que se sienten mujeres es diferente al del resto de hombres (que por lo general tienen la corteza más delgada) y se parece más a la de las mujeres; y en el caso de mujeres que se sienten hombres, no hay diferencias con respecto a lo que corresponde a su sexo biológico. Guillamón piensa que puede ser debido a una asimetría en el efecto de las hormonas sexuales masculinas durante el desarrollo embrionario.

Por otra parte, el patrón de conectividad neural es diferente en el transexual. El conectoma (el conjunto de conexiones neurales) del transexual es diferente que el del heterosexual. Son hallazgos realizados en base a técnicas de resonancia magnética por imágenes de tensor de difusión.

Generalmente, el transexual, con el tiempo, se hace homosexual. La homosexualidad es una condición difícilmente justificable en el plano biológico, ya que lo sexual está en la Naturaleza como algo ligado estrechamente a la reproducción. Por eso, la homosexualidad no es frecuente, debido a que la finalidad de ésta no es reproductiva. Por otra parte, un varón homosexual, cerebralmente, pone en marcha en su conducta mecanismos neurales masculinos, aunque se siente y actúe como persona femenina. Y algo similar puede decirse de la mujer lesbiana. La Naturaleza actúa dentro de sus parámetros.

 

La Naturaleza “ordena” que el sexo esté orientado a la perpetuación de la especie, es decir, a la reproducción, tanto en el animal como en el hombre. Podría decirse que éste es el “imperativo sexual”.

 

 

 

Los planes de Javier Cremades

Jesús Ortiz López

Javier Cremades.

Acaba de fallecer en Madrid el sacerdote Javier Cremades, que apenas necesita presentación, aunque sí muchos recuerdos, y muchas oraciones para que Jesucristo y su Madre María, premien tanto bien hecho.

Los peregrinos que llegan al santuario mariano de Torreciudad encuentran al fondo de la gran explanada un muro de ladrillo bajo el gran altar en el que se oficia la Eucaristía cuando hay mucha afluencia de personas. La particularidad de este muro es que hoy resulta invisible al estar ocultado por un entramado que sostiene miles de lazos de todos los colores ofrecidos a esa Virgen Morena para que Ella desate los lazos que significan los problemas -a veces graves- de quienes solicitan su mediación.

La idea de habilitar ese espacio surgió por la iniciativa de don Javier Cremades, rector del Santuario durante varios años. Aparte de su experiencia sacerdotal y su don de gentes le abalaba su condición patente de maño crecido a los pies de la Virgen del Pilar. «Los planes de Cremades» es el título del último libro que ha publicado mostrando que las vocaciones florecen en las familias cristianas de verdad.

Don Javier acaba de fallecer después de una enfermedad de larga duración que ha limitado progresivamente sus notables fuerzas, aunque ha mantenido sus actividades pastorales en Madrid, donde ha vivido desde que fue sustituido en aquel Santuario.

La Virgen María es la mejor de las madres y sabe agradecer todo cuanto se hace por Ella, y el Cremades -así conocido por los amigos- ha sido buen instrumento para acercarle muchas almas, de todo tipo y condición, hablando siempre con pasión de la Madre del Cielo, que desata los nudos que ponemos en sus manos.

También ha desarrollado sus actividades en ocasiones más especiales, como la JMJ en Madrid el 2011 cuando, con un buen equipo, inventó nuevos modos de atraer a todos y especialmente a los jóvenes a la fe de la Iglesia, a veces mal comprendida por muchos. Muchos guardan aún aquella medicina-crucifijo, preparada en previsión de esas memorables jornadas, que se dispensaba en caja como la aspirina para curar los males del alma. En la caja se leía: «nadie tiene Amor + grande». No precisa receta médica. Y el prospecto medicinal explicaba qué es el crucifijo, las indicaciones para utilizarlo, las contraindicaciones, las precauciones y advertencia, así como las dosis, modo de empleo, etc.

Explicaba que «la Cruz es el signo más (+) lo que une el cielo y la tierra y lo que nos une a los hombres. Es símbolo universal de paz y amor: una llamada a la concordia, a la tolerancia, a la justicia y al perdón. Manifiesta la bondad de Dios y la libertad del hombre». Y una advertencia: «Mantenga el crucifijo al alcance y a la vista de los niños, jóvenes y mayores (todos encontrarán en la Cruz de Cristo la verdadera felicidad, para sí mismos y para los demás)».

Planificó también un mapa del metro con sus direcciones y trasbordos, con estaciones nuevas que eran todos los  misterios del Rosario, facilitando la presencia de la Virgen María en los trayectos, porque se puede rezar en todo tiempo y lugar. Esto lo ha tenido muy en cuenta, seguro, la Madre a la hora de presentarlo con muchos méritos a la misericordia del Señor Jesús.

Javier Cremades ha sabido multiplicar los talentos recibidos, su simpatía, su ingenio, sus engaños con los juegos de magia que varias veces presentó ante san Josemaría, haciendo pasar un buen rato agradable de tertulia familiar.

En mi familia conservamos ese último libro que ya sonaba a despedida sobre los planes de los Cremades, una familia amiga de san Josemaría. En la dedicación que nos hizo señalaba que «los planes de los Cremades han sido estupendos y doy por ellos muchas gracias a Dios … Va dedicado este libro con todo cariño y un abrazo muy grande. Quedamos unidos en la oración para llegar todos con fuerza a la Meta».

Como diría san Pablo, él ha luchado el buen combate, ha alcanzado la meta, y ha guardado la fe; ahora celebrará su primera Navidad en el Cielo, y para eso rezamos con paz y en unidad de corazones. 

 

2020

Alejandro Magno sostenía que “de la realización de cada uno, depende el destino de todos.”

Si tuviera el privilegio de poseer un alma novelística no dudaría en construir un relato imaginario de todo lo que nos ha acontecido a lo largo del año más sorprendente e insólito que acabamos de despedir.

La humanidad ha sido zarandeada violentamente  por una cruel pandemia que, como un huracán desbocado, ha azotado también a España destruyendo vidas, arruinando miles de familias y desarmando los hábitos y costumbres de una sociedad que, como la nuestra, gozaba de un gran desarrollo y una envidiable estabilidad.

A todo esto hay que sumarle el padecimiento de un gobierno que lleva la “gobernanza” de los intereses públicos del Estado como una montaña rusa, subiendo y bajando pendientes que nos han producido vértigo, miedo e incluso  pánico por un  posible descarrilamiento de las instituciones.

“Parece como si el mundo estuviera dominado por una actividad febril, enfermiza, una agitación nerviosa que no lleva trazas de calmarse...”De esta forma, Robert Hugh Benson, describía en su profética novela el “Señor del mundo” la convulsión que afectaba a la sociedad. Es fácil comprobar la coincidencia de ese mismo estado febril, enfermizo y agitado con el mundo de hoy y muy especialmente, el que a lo largo del año de una trágica pandemia,  nos ha transmitido el gobierno más perturbador de la democracia.

Sin minusvalorar la gravedad de la epidemia, lo cierto es que la machacante repetición diaria de datos, la descarada manipulación de los mismos (la más flagrante, la de los fallecidos) y el impúdico partidismo propagandístico de portavoces tan desacreditados como Fernando Simón o el propio Ministro Illa han causado más desasosiego que tranquilidad y confianza en la propia gestión del gobierno como hubiera sido su obligación.

 Agazapado en las mentiras y en la distracción de la ciudadanía, Sánchez y sus obedientes correligionarios comunistas, han arremetido contra los sentimientos históricos, religiosos o patrióticos de quienes no somos adictos a su fanática ideología revisionista. Desenterrar la dictadura, patrimonializar las instituciones del Estado, confinar el Parlamento, controlar opiniones o pensamientos o desacreditar la monarquía parlamentaria han sido una de las constantes de un gobierno que como el de Pedro Sánchez ha mostrado una clara y peligrosa tendencia al totalitarismo.

Pero si algo es destacable de la personalidad del presidente Sánchez, que ha patentizado como leitmotiv de su disfrute del poder y que ha transmitido a su entorno político, es su capacidad casi misteriosa de mentir. Según el profesor Vicente Vide de la Universidad de Deusto, “la mentira es preciso vincularla con  la autenticidad y coherencia de la vida de las personas, así como con su relación con la humanización o deshumanización de sus acciones. La mentira ha de centrarse en la persona, si es de confianza o no; si es coherente o no; si es fiel o no; si es trasparente o no...”

¿Ha sido auténtico y coherente Sánchez cuando mintió sobre su tesis doctoral, cuando pactó con Pablo Iglesias o cuando lo ha hecho con Bildu a pesar de haber mantenido con insistencia lo contrario, en actos públicos y medios de comunicación? ¿ha sido normal la actitud de lamentar “profundamente” en sede parlamentaria el suicidio de un terrorista de ETA, verdugos de sus compañeros de partido? ¿ha sido normal y humano,  su “alejamiento” personal de los enfermos y familiares de fallecidos por la pandemia y la ausencia de trasparencia y rigor en los datos estadísticos  sobre estos últimos?

“Al final el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo. Más tarde o más temprano era inevitable que llegaran a eso: la lógica de su situación lo exigía. Su filosofía negaba tácitamente no solo la validez de la experiencia, sino la propia existencia de la realidad externa…” (1984  George Orwell). Afortunadamente dos y dos siguen siendo cuatro y hay una buena parte de la sociedad  española que desea vivir su propia realidad histórica, cultural y social labrada en siglos de luchas y éxitos individuales y colectivos por la unidad y la paz de los españoles.

Así lo han demostrado, por ejemplo, multitud de familias que han exigido el derecho a la educación de sus hijos frente a la imposición de una educación estatificada para “dominar” las mentes de las generaciones de hoy y del futuro; también la lucha contra el virus ha demostrado el aprecio y el empeño en defender la vida personal y la del prójimo con una disciplina y solidaridad colectiva ejemplar frente a quienes parecen despreciarla defendiendo leyes inmorales y antinaturales como el aborto y la eutanasia.   La defensa de nuestra Constitución, garantía y símbolo de nuestra democracia, libertad y Estado de Derecho, ha sido asimismo una de nuestras conquistas más preciadas, reivindicadas e irrenunciables.

En el año que acabamos de finalizar hemos llorado y rezado por los fallecidos; nos han obligado deshabitar nuestras calles, jardines y ciudades; nos han obligado también a dejar de abrazarnos, besarnos y sonreírnos; nos han obligado a vaciar nuestros teatros, cines, terrazas, bares, restaurantes, comercios y también nuestros templos, catedrales, sinagogas y mezquitas aunque ello ha servido para fortalecer, aún más, nuestra fe y creencias en un Dios salvador de la humanidad.

Frente a esto no hay tarea colectiva más ilusionante y esperanzadora que recuperar lo perdido. Alejandro Magno sostenía que “de la realización de cada uno, depende el destino de todos.” Quizás la solución de este  extraño mal que hoy nos azota, no solo esté ni en la vacuna, ni mucho menos en el gobierno o en la oposición. Sería una buena reflexión para el nuevo año que comenzamos.

Jorge Hernández Mollar

 

El maltrato a los padres

Claro que sí!  Que en España no queremos que se maltrate a nadie, sea quien sea.  No queremos que haya ni un solo mal trato a ninguna mujer, ni a ningún hombre; no queremos ni un solo mal trato a ningún extranjero o migrante; no queremos ni un solo mal trato a ningún menor; no queremos ni un solo mal trato a ningún discapacitado; etc, etc.

El motivo es muy sencillo. Como somos un país cristiano y católico, igual que de Madrid al Cielo, de España al Cielo. Es decir, acogemos y deseamos ayudar a todos.

Pero ahora, no se sabe porqué, nos encontramos con una ley de educación que maltrata a los padres que tienen hijos en edad escolar en España. Los padres de hijos con discapacidad ya no podrán contar con la maravillosa ayuda, para sus hijos, de la enseñanza especial. Los padres que quieren para sus hijos el ideario de un centro concertado ya no podrán optar a ello. Los padres que desean para sus hijos una enseñanza religiosa ya no la tendrán. Los padres que desean para sus hijos una enseñanza diferenciada no podrán elegirla.

Vaya! Una de las manifestaciones fácticas de la libertad (aunque no la única) es la posibilidad de elegir entre diversas opciones. Ahora, con esta nueva ley de educación, se suprimen las posibilidades que los padres ya tenían a la hora de elegir la educación de sus hijos, amparadas durante más de 30 años por la Constitución y deseadas por la inmensa mayoría de los españoles.

Esta nueva Ley violenta la voluntad de los padres y a eso se le llama, igual que a la violencia física, maltratar.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Un desastre para los no nacidos en la ONU

¿Qué hará el Presidente Biden de inmediato? Quitará a Estados Unidos de la Declaración de Consenso de Ginebra que encabezó Estados Unidos y que dice, correctamente, que el aborto no es un derecho humano, y que las leyes que lo regulan deben determinarlo los estados soberanos. Biden presionará a otros gobiernos para que tomen sus nombres de la declaración y presionará a otros gobiernos para que no se unan al consenso.

Biden comenzará inmediatamente a financiar grupos en el extranjero que realizan y promueven el aborto. Como bien sabe, la Política de la Ciudad de México prohíbe esta práctica. Es más, el presidente Trump amplió la política de solo el presupuesto de planificación familiar a todo el presupuesto de salud mundial. Todo esto desaparecerá y EE. UU. volverá a financiar grupos que se dirigen a los bebés no nacidos en el mundo en desarrollo.

Biden reanudará la financiación del Fondo de Población de la ONU, un motor importante que impulsa el aborto en el mundo en desarrollo. Los presidentes republicanos le han quitado los fondos por participar en el establecimiento de la brutal política china de un solo hijo que resultó en millones de abortos forzados.

JD Mez Madrid

 

 

Viola el "estado de derecho"

La resolución "Sobre la prohibición de facto del derecho al aborto en Polonia" viola el "estado de derecho", según un análisis de las recientes resoluciones del Parlamento Europeo por el Centro Studi Livatino, un grupo de expertos italiano. “Son evidencia del naufragio ideológico y una tendencia cada vez más agresiva a atacar la soberanía de los estados miembros [de la Unión Europea]”, concluyó el think tank.

La resolución del Parlamento Europeo cita las opiniones no vinculantes de los comités de la ONU y los informes de la Agencia de la ONU como prueba de un derecho internacional al aborto. También repite los puntos de conversación de la industria mundial del aborto de que Polonia es un lugar peligroso para las mujeres.

De hecho, Polonia es líder regional en salud materna y su sistema de salud tiene una calificación favorable en comparación con los países vecinos. Además, las mujeres en Polonia obtienen mejores resultados en varios indicadores sociales y económicos que la mayoría de los países europeos, incluidos Suecia y Francia.

La abogada y activista pro-vida polaca Magdalena Korzekwa-Kaliszuk dijo al Friday Fax que la resolución era "absurda" y un "escándalo". Dijo que la descripción de la resolución de la represión del gobierno contra las "protestas pacíficas" contra el fallo era "completamente falsa".

"Los manifestantes no son pacíficos, sino que utilizan la violencia física y verbal, interrumpen las santas misas y devastan iglesias", dijo Korzekwa-Kaliszuk.

Enric Barrull Casals

 

 

El miedo guarda… “el gobierno”

 

                                “El miedo guarda la viña”; este es un viejísimo dicho español para advertir a “los amigos de lo ajeno”, de que tras el aviso, hay algo que ha de producirles miedo a traspasar la barrera del aviso, que el que quiere proteger algo que no desea le sea robado, señalará  con lo que sea; sea esto un perro, alarma con aviso a la policía, hasta “gente armada”. Bien, pues algo así, están empleando los políticos, con la supuesta invasión del “virus chino”, el que con “cepas cambiantes u olas sucesivas, amén de la ya bochornosa propaganda política, nos endilgan cada momento, los nuevos profetas y “salvadores de vidas”, que lo que pretenden es simplemente, mantenerse en los opíparos puestos públicos que obtenidos de la forma que sea, no quieren perder por nada del mundo, y el mejor soporte que tienen hoy, es a la expansión del “virus chino”, el que han empleado y emplean, para mayormente aterrorizar al personal, para que este, ocupado en sus miedos y terrores, no los molesten y ellos sigan en sus negocios privados o particulares, que es lo que generalmente practica el político de hoy; el que ya ha llegado a lo que en un tiempo fuera en EE.UU., la palabra político llegó a ser un insulto.

                                POLÍTICA Y SU DESPRESTIGIO: en EE.UU. AÑOS TREINTA, años treinta del pasado siglo, fue tal, que el Presidente, F.D. Roosevelt se  vio obligado a salir al paso con esta recomendación[i]... “Tenemos que luchar  para que la palabra político deje de ser un insulto”. No se puede decir y reconocer más con menos palabras, por cuanto huelgan comentarios... ¿qué nos espera en el presente y el futuro? Me temo que más de lo mismo, tal y como vamos viendo desarrollarse la política nacional, o incluso internacional en mayoría de  países. De ahí el que la gente vote cada vez menos. E igualmente, sienta el desprecio que siente, sobre la inmensa mayoría de esta, “casta de grandes vividores sin escrúpulos y responsabilidad alguna, y que nos explota sin consideración a las obligaciones que contrae todo el que ejerce un cargo público”.

                                Con  toda la cara dura inimaginable, los que dicen gobernarnos, salen a los medios más importantes (que tienen comprados con los medios de siempre que es el dinero público) y nos cuentan mentiras con una abundancia que ya da asco, vean una muestra.

LA REALIDAD: España cierra 2020 con el peor balance de la Unión Europea frente a la covid-19. Ha sido uno de los países más afectados por la pandemia del coronavirus y el que ha sufrido un impacto más severo en el plano económico. España ha sido el país que más ha sufrido el impacto de la pandemia tanto en lo sanitario, como en lo económico. La crisis económica destruye un millón de empleos y 86.000 empresas en 2020. Futuro negro para España, el único país de la OCDE en el que no se prevé recuperación. No es oro todo lo que reluce, o al menos no todo lo que brilla en el Power Point que el Gobierno ha expuesto para presumir de su gestión un año que la mayoría de españoles está deseando olvidar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cerrado el año con un discurso de evaluación posterior al último cónclave con sus ministros, en el que ha destacado el buen hacer del Ejecutivo y el cumplimiento de sus compromisos, pero ha olvidado en su balance que España ha sido el país que más ha sufrido el impacto de la pandemia tanto en lo sanitario, como en lo económico. La crisis económica destruye un millón de empleos y 86.000 empresas en 2020: ECONOMÍA: Futuro negro para España, el único país de la OCDE en el que no se prevé recuperación. Si comenzamos la disección de lo que ha sido 2020 para España por el ámbito sanitario, tenemos que lamentar el fallecimiento de 50.122 personas a causa del coronavirus. Esta cifra sitúa a España como el tercer país en el que más personas han muerto por la covid-19 de toda la Unión Europea. Solo la superan Italia, con 71.925 fallecidos, y Francia, con 63.109. A pesar de esta cifra de muertos, el Ministerio de Sanidad emitía este miércoles, una nota donde se felicitaba por haber "cumplido con los compromisos adquiridos". (Vozpópuli 31-12-2020)

                                ¿Para qué escribir más en un artículo si no va a servir para nada? Todos los que están en los lugares de responsabilidad, van a seguir lo mismo, por tanto nuestra indefensión como contribuyentes va a estar igual que está, aquí nadie repara en la catástrofe en que ya nos tienen y en las peores que se avecinan, aquí todos van a cobrar a fin de mes; y “arda Troya”; y al decir todos, no me importa afirmar, que meto en la lista, desde al rey y presidente del gobierno, hasta el último de los alcaldes o concejales pedáneos (sálvese el que pueda), de este país indefenso, cuyo nombre sigue siendo España, y el que milagrosamente aún navega,  “en la peor de las galernas, tifones, maremotos o terremotos, que viéramos en las películas que reflejaron estas tragedias, que al fin y al cabo son “naturales”, y a las que el hombre, nada puede hacer, salvo aguantarlas y sobrevivir a ellas si es que puede.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

 


[i] Manuel Jiménez de Parga (prestigioso jurista español) en diario ABC el 04-02-1998 en su 3ª página (la principal del periódico madrileño).