Las Noticias de hoy 29 Octubre 2020

Enviado por adminideas el Jue, 29/10/2020 - 13:35

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 29 de octubre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general: “Jesús, hombre de oración”

Camerún: Cercanía del Papa ante la masacre en Kumba

Audiencia general: Catequesis completa, Jesús nos regala “su propia oración”

EL AMOR DE JESÚS: Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del jueves: Yo seguiré mi camino

“Hay mil maneras de orar”: San Josemaria

Al borde del camino: Juan Carlos Ossandón

Indulgencias plenarias para los fieles difuntos en la actual situación de pandemia: MAURUS. Card. PIACENZA

“Uniones, no matrimonios homosexuales”: Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas

¿Ser madre o abortar?: Juan José Corazón Corazón

La iglesia que arde sí ilumina: Pedro María Reyes

Unión civil de dos homosexuales (I): Rosa Corazón

Carta abierta a diputados partidarios de la eutanasia: Juan Moya

 Francisco y los homosexuales: Mario Arroyo.

 Una familia: hombre y mujer; mujer y hombre: Ernesto Juliá 

 Bienvenida, soledad: Blanca Sevilla

 Administradores de la tierra. Otro virus: la desigualdad: José Martínez Colín.

La eutanasia es una cuestión compleja:  Jesús Martínez Madrid

¿Buena muerte?: José Morales Martín

El financiamiento del aborto en el extranjero: Jaume Catalán Díaz

La ley de la eutanasia: Pedro García

 “Samaritanus bonus”: Domingo Martínez Madrid

Dictaduras y tiranías “pero el virus sigue”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Audiencia general: “Jesús, hombre de oración”

Ciclo sobre la oración

OCTUBRE 28, 2020 10:05GABRIEL SALES TRIGUEROAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 28 oct. 2020).- En la audiencia general de esta mañana, el Papa Francisco ha destacado que Jesús “bajó del cielo por todos nosotros, hombres y mujeres, haciéndose nuestro hermano”, y continúa elevando su oración “filial al Padre junto con la humanidad y por toda la humanidad”.

Hoy, 28 de octubre de 2020, el Santo Padre se ha reunido con los fieles en el Aula Pablo VI y ha proseguido con el ciclo de catequesis sobre la oración. Después de haber recorrido en anteriores catequesis los testimonios del Antiguo Testamento, la de hoy abordaba el tema “Jesús hombre de oración”.

Conforme a los protocolos para frenar la COVID-19, Francisco ha vuelto a mandar saludos desde la distancia a los fieles que han acudido al Aula Pablo VI.

En sus palabras en español, el Papa se ha centrado en la figura de Jesús que “quiso comenzar su misión pública en el río Jordán”, donde el pueblo reunido en espíritu de oración recibía de Juan “un Bautismo de penitencia”.

Jesús, sigue, “aunque no lo necesitaba”, quiso ser bautizado “en solidaridad con nuestra condición humana”.

Jesús a la cabeza del pueblo

El Pontífice ha subrayado que Jesús no es un Dios lejano, “no tomó distancia del pueblo pecado y desobediente”, sino que, “se unió a su oración y se sumergió en las mismas aguas de purificación”. No lo hizo “por sí mismo”, ha dicho, “sino por nosotros, pecadores”.

El Papa ha explicado cómo el Hijo de Dios quiso “ponerse a la cabeza del pueblo penitente para abrirle camino e invitarlo a seguirlo”. Para el Santo Padre, “esta es la novedad de la plenitud de los tiempos”.

Oración de todos los bautizados

El Obispo de Roma ha citado a san Lucas para describir el “clima de oración en el que se dio el bautismo”. Mientras Jesús estaba en oración, indica, “se abrió el cielo y descendió el Espíritu Santo, y se oyó la voz del Padre, que proclamó la verdad sobre él: tú eres mi hijo, el amado, en ti me complazco”.

Por eso, en todos los momentos de la vida terrenal de Jesucristo, “incluso en los más duros y amargos”, Él no estaba solo “y sin refugio”, pues “él vivía en el Padre, y su oración personal se transformará, en Pentecostés, en la oración de todos los bautizados en Cristo”, apuntó el Papa Francisco.

Camerún: Cercanía del Papa ante la masacre en Kumba

Asesinato de 6 jóvenes estudiantes

OCTUBRE 28, 2020 11:20GABRIEL SALES TRIGUEROAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 28 octubre 2020).- El Papa Francisco ha recordado a las víctimas de la masacre de Camerún, en la que seis jóvenes estudiantes de la localidad de Kumba fueron asesinados el pasado sábado 24 de octubre mientras estaban en horario escolar.

“Me uno al dolor de las familias de los jóvenes estudiantes brutalmente asesinados el sábado pasado en Kumba”, dijo el Santo Padre al final de la audiencia general de este miércoles, 28 de octubre de 2020.

“Siento un gran desconcierto por un acto tan cruel e insensato, que ha arrebatado la vida de los pequeños inocentes mientras estaban en clase en el colegio”, añadió.

Garantizar la seguridad de todos

Después, Francisco exhortó: “¡Qué Dios ilumine los corazones, para que gestos similares no se repitan nunca más y para que las atormentadas regiones del noroeste y suroeste del país puedan finalmente encontrar la paz!”.

Del mismo modo, ha manifestado su esperanza en que “las armas permanezcan en silencio y que se pueda garantizar la seguridad de todos y el derecho de cada joven a la educación y al futuro”.

Finalmente, el Obispo de Roma ha trasladado su afecto “a las familias, a la ciudad de Kumba y a todo Camerún”, y ha invocado “el consuelo que solo Dios puede dar”.

Los hechos

El múltiple asesinato de los estudiantes se cometió el pasado sábado 24 de octubre en el colegio de la Academia Bilingüe Internacional Madre Francisca. Sobre las 11:30 horas, un grupo de agresores no identificados se adentró en las instalaciones del centro estudiantil para abrir fuego contra los jóvenes, de entre 9 y 12 años, que se encontraban en clase, informa la Agencia Fides en una nota.

Monseñor Agapitus Nfon, obispo de Kumba, anunció que el funeral de las víctimas se realizará el próximo 30 de octubre en la catedral del Sagrado Corazón de la ciudad camerunesa.

Kumba, región en conflicto

Esta masacre no ha sido un acontecimiento aislado, sino que ha supuesto un atentado más dentro del difícil contexto sociopolítico que está atravesando tanto noreste como suroeste de la región, una situación que se posterga desde 2016, indica la misma fuente.

“Hoy es el día más oscuro y triste en Kumba”, señaló el obispo de la localidad metropolitana. Debido a este acto de “barbarie”, prosigue, “la gente de Kumba está llorando y toda la diócesis está de luto, nuestros corazones están destrozados porque nuestros niños inocentes ya no están aquí”.

 

 

Audiencia general: Catequesis completa, Jesús nos regala “su propia oración”

Jesús muestra el camino de la oración

OCTUBRE 28, 2020 13:01GABRIEL SALES TRIGUEROAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 28 oct. 2020).- El Papa Francisco ha afirmado en la audiencia general que Jesús “nos ha regalado su propia oración, que es su diálogo de amor con el Padre” (…): “Acojamos este don, el don de la oración. Siempre con Él. Y no nos equivocaremos”.

Hoy, 28 de octubre de 2020, el Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre la oración reflexionando sobre el tema “Jesús hombre de oración” (Lectura Sal Lc 3,21-22).

La audiencia general de este miércoles ha tenido lugar en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante la presencia de fieles y peregrinos, a los que Francisco no ha podido saludar de cerca debido a los protocolos de prevención de la COVID-19.

Antes de comenzar, el Papa ha expresado su deseo de poder bajar a saludar pero ha advertido de la necesidad de no crear aglomeraciones que vayan “contra los cuidados, las precauciones que debemos tener delante de esta señora que se llama COVID-19 y que nos hace tanto daño”.

La misión de Jesús en el Jordán

El Pontífice ha ubicado el comienzo de la misión de Jesús con el “bautismo en el río Jordán” y ha señalado que los evangelistas han atribuido a este episodio una “importancia fundamental”, ya que “el pueblo iba a donde Juan para bautizarse para el perdón de los pecados”, con un “carácter penitencial, de conversión”.

Según ha expresado el Obispo de Roma, a pesar de la oposición de Juan el Bautista, Jesús persiste, pues “el suyo es un acto que obedece a la voluntad del Padre, un acto de solidaridad con nuestra condición humana”.

En este sentido, el Sucesor de Pedro ha remarcado que Jesús, es “el Justo, no pecador”, pero quiso descender hasta nosotros, “reza con nosotros”, no marca “distancia del pueblo desobediente, sino que sumerge sus pies en las mismas aguas de purificación. Se hace como un pecador”.

Jesús nos abre camino

De este modo, inaugurando su misión, “Jesús se pone a la cabeza de un pueblo de penitentes, como encargándose de abrir una brecha a través de la cual todos nosotros, después de Él, debemos tener la valentía de pasar”.

Este recorrido “para seguir a Jesús”, describió el Santo Padre, “es difícil”, pero “Él va abriendo el camino”. Esta es, recalcó mencionando al Catecismo de la Iglesia Católica, la “novedad de la plenitud de los tiempos”: “la oración filial, que el Padre esperaba de sus hijos va a ser dirigida por fin por el propio Hijo único en su humanidad, con los hombres y en favor de ellos”.

“Metamos esto en la cabeza y en el corazón: Jesús reza con nosotros”. El día de su Bautismo “está por tanto toda la humanidad, con sus anhelos inexpresados de oración”, pues Jesús “ha venido por todos, también por ellos, y empieza precisamente uniéndose a ellos, a la cabeza”, insistió.

La oración de Jesús a orillas del Jordán, expuso el Papa Francisco, “es totalmente personal” y en Pentecostés se convertirá “por gracia en la oración de todos los bautizados en Cristo”. “Él mismo obtuvo ese don para nosotros, y nos invita a rezar como Él rezaba”, agregó.

Jesús nos regala su oración

Asimismo, Francisco apuntó que “si en una noche de oración nos sentimos débiles y vacíos, si nos parece que la vida haya sido completamente inútil, en ese instante debemos suplicar que la oración de Jesús se haga nuestra”. Precisamente para cada uno de nosotros “hace eco la palabra del Padre. Aunque fuéramos rechazados por todos, pecadores de la peor especie. Jesús no bajó a las aguas del Jordán por sí mismo, sino por todos nosotros”.

Por último, el Pontífice ha expresado que para rezar es necesaria la humildad. Jesús “nos ha regalado su propia oración, que es su diálogo de amor con el Padre” (…). “Acojamos este don, el don de la oración. Siempre con Él. Y no nos equivocaremos”, concluyó.

A continuación, sigue la catequesis completa del Santo Padre.

***

Catequesis – 12. Jesús, hombre de oración

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, en esta audiencia, como hemos hecho en las audiencias precedentes, permaneceré aquí. A mí me gustaría mucho bajar, saludar a cada uno, pero tenemos que mantener las distancias, porque si yo bajo se hace una aglomeración para saludar, y esto está contra los cuidados, las precauciones que debemos tener delante de esta “señora” que se llama COVID-19 y que nos hace tanto daño. Por eso, perdonadme si yo no bajo a saludaros: os saludo desde aquí pero os llevo a todos en el corazón. Y vosotros, llevadme a mí en el corazón y rezad por mí. A distancia, se puede rezar uno por otro; gracias por la comprensión.

En nuestro itinerario de catequesis sobre la oración, después de haber recorrido el Antiguo Testamento, llegamos ahora a Jesús. Y Jesús rezaba. El inicio de su misión pública tiene lugar con el bautismo en el río Jordán. Los evangelistas coinciden al atribuir importancia fundamental a este episodio. Narran que todo el pueblo se había recogido en oración, y especifican que este reunirse tuvo un claro carácter penitencial (cfr. Mc 1, 5; Mt 3, 8). El pueblo iba donde Juan para bautizarse para el perdón de los pecados: hay un carácter penitencial, de conversión.

El primer acto público de Jesús es por tanto la participación en una oración coral del pueblo, una oración del pueblo que va a bautizarse, una oración penitencial, donde todos se reconocían pecadores. Por esto el Bautista quiso oponerse, y dice: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mt 3, 14). El Bautista entiende quién era Jesús. Pero Jesús insiste: el suyo es un acto que obedece a la voluntad del Padre (v. 15), un acto de solidaridad con nuestra condición humana.

Él reza con los pecadores del pueblo de Dios. Metamos esto en la cabeza: Jesús es el Justo, no es pecador. Pero Él ha querido descender hasta nosotros, pecadores, y Él reza con nosotros, y cuando nosotros rezamos Él está con nosotros rezando; Él está con nosotros porque está en el cielo rezando por nosotros. Jesús siempre reza con su pueblo, siempre reza con nosotros: siempre. Nunca rezamos solos, siempre rezamos con Jesús.

No se queda en la orilla opuesta del río —“Yo soy justo, vosotros pecadores”— para marcar su diversidad y distancia del pueblo desobediente, sino que sumerge sus pies en las mismas aguas de purificación. Se hace como un pecador. Y esta es la grandeza de Dios que envió a su Hijo que se aniquiló a sí mismo y apareció como un pecador.

Jesús no es un Dios lejano, y no puede serlo. La encarnación lo reveló de una manera completa y humanamente impensable. Así, inaugurando su misión, Jesús se pone a la cabeza de un pueblo de penitentes, como encargándose de abrir una brecha a través de la cual todos nosotros, después de Él, debemos tener la valentía de pasar. Pero la vía, el camino, es difícil; pero Él va, abriendo el camino.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que esta es la novedad de la plenitud de los tiempos. Dice: “La oración filial, que el Padre esperaba de sus hijos va a ser vivida por fin por el propio Hijo único en su Humanidad, con los hombres y en favor de ellos” (n. 2599). Jesús reza con nosotros. Metamos esto en la cabeza y en el corazón: Jesús reza con nosotros.

Ese día, a orillas del río Jordán, está por tanto toda la humanidad, con sus anhelos inexpresados de oración. Está sobre todo el pueblo de los pecadores: esos que pensaban que no podían ser amados por Dios, los que no osaban ir más allá del umbral del templo, los que no rezaban porque no se sentían dignos. Jesús ha venido por todos, también por ellos, y empieza precisamente uniéndose a ellos, a la cabeza.

Sobre todo el Evangelio de Lucas destaca el clima de oración en el que tuvo lugar el bautismo de Jesús: “Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo” (3, 21). Rezando, Jesús abre la puerta de los cielos, y de esa brecha desciende el Espíritu Santo. Y desde lo alto una voz proclama la verdad maravillosa: “Tú eres mi Hijo; yo hoy te he engendrado” (v. 22).

Esta sencilla frase encierra un inmenso tesoro: nos hace intuir algo del misterio de Jesús y de su corazón siempre dirigido al Padre. En el torbellino de la vida y el mundo que llegará a condenarlo, incluso en las experiencias más duras y tristes que tendrá que soportar, incluso cuando experimenta que no tiene dónde recostar la cabeza (cfr. Mt 8, 20), también cuando el odio y la persecución se desatan a su alrededor, Jesús no se queda nunca sin el refugio de un hogar: habita eternamente en el Padre.

Esta es la grandeza única de la oración de Jesús: el Espíritu Santo toma posesión de su persona y la voz del Padre atestigua que Él es el amado, el Hijo en el que Él se refleja plenamente.

Esta oración de Jesús, que a orillas del río Jordán es totalmente personal –  y así será durante toda su vida terrena –, en Pentecostés se convertirá por gracia en la oración de todos los bautizados en Cristo. Él mismo obtuvo este don para nosotros, y nos invita a rezar como Él rezaba.

Por esto, si en una noche de oración nos sentimos débiles y vacíos, si nos parece que la vida haya sido completamente inútil, en ese instante debemos suplicar que la oración de Jesús se haga nuestra. “Yo no puedo rezar hoy, no sé qué hacer: no me siento capaz, soy indigno, indigna”. En ese momento, es necesario encomendarse a Él para que rece por nosotros. Él en este momento está delante del Padre rezando por nosotros, es el intercesor; hace ver al Padre las llagas, por nosotros.

¡Tenemos confianza en esto! Si nosotros tenemos confianza, escucharemos entonces una voz del cielo, más fuerte que la que sube de los bajos fondos de nosotros mismos, y escucharemos esta voz susurrando palabras de ternura: “Tú eres el amado de Dios, tú eres hijo, tú eres la alegría del Padre de los cielos”. Precisamente por nosotros, para cada uno de nosotros hace eco la palabra del Padre: aunque fuéramos rechazados por todos, pecadores de la peor especie. Jesús no bajó a las aguas del Jordán por sí mismo, sino por todos nosotros. Era todo el pueblo de Dios que se acercaba al Jordán para rezar, para pedir perdón, para hacer ese bautismo de penitencia.

Y como dice ese teólogo, se acercaban al Jordán “desnuda el alma y desnudos los pies”. Así es la humildad. Para rezar es necesario humildad. Ha abierto los cielos, como Moisés había abierto las aguas del mar Rojo, para que todos pudiéramos pasar detrás de Él. Jesús nos ha regalado su propia oración, que es su diálogo de amor con el Padre. Nos lo dio como una semilla de la Trinidad, que quiere echar raíces en nuestro corazón. ¡Acojámoslo! Acojamos este don, el don de la oración. Siempre con Él. Y no nos equivocaremos.

© Librería Editora Vaticana

EL AMOR DE JESÚS

— Nuestro refugio y protección están en el amor a Dios. Acudir al Sagrario.

— Jesús Sacramentado nos prestará todas las ayudas necesarias.

— Cerca del Sagrario, ganaremos todas las batallas. Almas de Eucaristía,

I. En el camino hacia Jerusalén, que con tanto detalle describe San Lucas, Jesús dejó escapar del fondo de su corazón esta queja hacia la Ciudad Santa que rehusó su mensaje: Jerusalén, Jerusalén..., cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas...1. Así nos sigue protegiendo el Señor: como la gallina a sus polluelos indefensos. Desde el Sagrario, Jesús vela nuestro caminar y está atento a los peligros que nos acechan, cura nuestras heridas y nos da constantemente su Vida. Muchas veces le hemos repetido: Pie pellicane, Iesu Domine, me immundum munda tuo sanguine... Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero2. En Él está nuestra salud y nuestro refugio.

La imagen del justo que busca protección en el Señor «como los polluelos se cobijan bajo las alas de su madre» se encuentra con frecuencia en la Sagrada Escritura: Guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas3pues Tú eres mi refugio, la torre fortificada frente al enemigo. Sea yo tu huésped por siempre en tu tabernáculo, me acogeré bajo el amparo de tus alas4, leemos en los Salmos. El Profeta Isaías recurre a esta imagen para asegurar al Pueblo elegido que Dios lo defenderá contra los sitiadores. Así como los pájaros despliegan sus alas sobre sus hijos, así el Eterno todopoderoso protegerá a Jerusalén5.

Al final de nuestra vida, Jesús será nuestro Juez y nuestro Amigo. Mientras vivía aquí en la tierra, y también mientras dure nuestro peregrinar, su misión es salvarnos, dándonos todas las ayudas que necesitemos. Desde el Sagrario Jesús nos protege de mil formas. ¿Cómo podemos tener la imagen de un Jesús distanciado de las dificultades que padecemos, indiferente a lo que nos preocupa?

Ha querido quedarse en todos los rincones del mundo para que le encontremos fácilmente y hallemos remedio y ayuda al calor de su amistad. «Si sufrimos penas y disgustos, Él nos alivia y nos consuela. Si caemos enfermos, o bien será nuestro remedio, o bien nos dará fuerzas para sufrir, a fin de que merezcamos el cielo. Si nos hacen la guerra el demonio y las pasiones, nos dará armas para luchar, para resistir y para alcanzar victoria. Si somos pobres, nos enriquecerá con toda suerte de bienes en el tiempo y en la eternidad»6. No dejemos cada día de acompañarle. Esos pocos minutos que dure la Visita serán los momentos mejor aprovechados del día. «¡Ah!, y ¿qué haremos, preguntáis algunas veces, en la presencia de Dios Sacramentado? Amarle, alabarle, agradecerle y pedirle. ¿Qué hace un pobre en la presencia de un rico? ¿Qué hace un enfermo delante del médico? ¿Qué hace un sediento en vista de una fuente cristalina?»7.

II. Nuestra confianza en que saldremos adelante en todas las pruebas, peligros y padecimientos no está en nuestra fuerzas, siempre escasas, sino en la protección de Dios, que nos ha amado desde la eternidad y no dudó en entregar a su Hijo a la muerte para nuestra salvación. El mismo Jesús se ha quedado cerca, en el Sagrario, quizá a no mucha distancia de donde vivimos o trabajamos, para ayudarnos, curar las heridas y darnos nuevos ánimos en ese camino que ha de acabar en el Cielo. Basta que nos acerquemos a Él, que espera siempre. Nada de lo que nos puede ocurrir podrá separarnos de Dios, como nos enseña San Pablo en una de las lecturas de la Misa8, pues si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará en Él todas las cosas?... ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada? Nada nos podrá separar de Él, si nosotros no nos alejamos.

«Revestidos de la gracia, cruzaremos a través de los montes (cfr. Sal 103, 10), y subiremos la cuesta del cumplimiento del deber cristiano, sin detenernos. Utilizando estos recursos, con buena voluntad, y rogando al Señor que nos otorgue una esperanza cada día más grande, poseeremos la alegría contagiosa de los que se saben hijos de Dios: si Dios está con nosotros, ¿quién nos podrá derrotar? (Rom 8, 31)»9.

Aunque el Señor permita tentaciones muy fuertes o que crezcan las dificultades familiares, y llegue la enfermedad o se haga más costoso el camino..., ninguna prueba por sí misma es lo suficientemente fuerte para separarnos de Jesús. Es más, con una visita al Sagrario más próximo, con una oración bien hecha, nos encontraremos con la mano poderosa de Dios y podremos decir: Omnia possum in eo qui me confortat10. Todo lo puedo en Aquel que me conforta. Porque estoy convencido –continúa San Pablo en la Primera lectura de la Misa– de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes, ni las futuras, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús. Es un canto de confianza y de optimismo que hoy podemos hacer nuestro.

San Juan Crisóstomo nos recuerda que «Pablo mismo tuvo que luchar contra numerosos enemigos. Los bárbaros le atacaban, sus propios guardianes le tendían trampas, hasta los fieles, a veces en gran número, se levantaron contra él, y sin embargo Pablo triunfó de todo. No olvidemos que el cristiano fiel a las leyes de su Dios vencerá tanto a los hombres como a Satanás mismo»11. Si nos mantenemos muy cerca de Jesús, presente en la Eucaristía, venceremos en todas las batallas, aunque a veces parezca que perdemos... El Sagrario será nuestra fortaleza, pues Jesús se ha querido quedar para ampararnos, para ayudarnos en cualquier necesidad. Venid a Mí... nos llama todos los días.

III. La serenidad que hemos de tener no nace de cerrar los Ojos a la realidad o de pensar que no tendremos tropiezos y dificultades, sino de mirar el presente y el futuro con optimismo, porque sabemos que el Señor ha querido quedarse para socorrernos.

De las mismas pruebas de la vida resultará un gran bien, y nunca estaremos solos en las circunstancias más difíciles. Si en estas ocasiones se agradece tanto la cercanía de un amigo, ¿cómo será la paz que alcanzaremos junto al Amigo, en el Sagrario más próximo? Allí hemos de ir enseguida a encontrar el consuelo, la paz y las fuerzas necesarias. «¿Qué más queremos tener al lado que un tan buen Amigo, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo?»12, escribe Santa Teresa de Jesús.

Cuando ya podía vislumbrarse que iba a ser perseguido, Santo Tomás Moro fue llamado a comparecer ante el tribunal de Lambeth. Moro se despidió de los suyos, pero no quiso que le acompañaran, como era su costumbre, hasta el embarcadero. Solo iban con él William Roper, esposo de su hija mayor y predilecta, Margaret, y algunos criados. Nadie en el bote se atrevía a romper el silencio. Al cabo de un rato, y de improviso, susurró Tomás al oído de Roper: Son Roper, I thank our Lord the field is won: «Hijo mío Roper, doy gracias a Dios, porque la batalla está ganada». Roper confesaría más tarde no haber entendido bien el significado de esas palabras. Más tarde comprendió que el amor de Moro había crecido tanto que le daba esta seguridad de triunfar sobre cualquier obstáculo13. Era la certeza del que, sabiéndose cercano a su último combate, esperaba que el Señor no le abandonaría en el momento supremo. Si nos mantenemos cerca de Jesús, si somos almas de Eucaristía, Él nos cobijará, como las aves a sus polluelos, y siempre, ante los mayores obstáculos, podremos decir de antemano: la batalla está ganada.

«¡Sé alma de Eucaristía!

»—Si el centro de tus pensamientos y esperanzas está en el Sagrario, hijo, ¡qué abundantes los frutos de santidad y de apostolado!»14.

Santa María, que tantas veces habló con Él aquí en la tierra y ahora le contempla para siempre en el Cielo, nos pondrá en los labios las palabras oportunas si alguna vez no sabemos muy bien qué decirle. Ella acude siempre prontamente para remediar nuestra torpeza.

1 Lc 13, 34. — 2 Himno Adoro te devote. — 3 Sal 17, 8. — 4 Sal 61, 45. — 5 Is 31, 5. — 6 Santo cura de Ars, Sermón sobre el Jueves Santo. — 7 San Alfonso Mª de Ligorio, Visitas al Santísimo Sacramento, 1. — 8 Primera lectura. Año I. Rom 8, 31-39. — 9 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 219. — 10 Fil 4, 13. — 11 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los Romanos, 15. — 12 Santa Teresa, Vida, 22, 6-7. — 13 Cfr. Santo Tomás Moro, La agonía de Cristo, Rialp, Madrid 1988, Introducc., p. XXXII. — 14 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 835.

 

 

Evangelio del jueves: Yo seguiré mi camino

Evangelio del jueves de la XXX del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Lc 13, 31-35)

En aquel momento se acercaron algunos fariseos diciéndole:

—Sal y aléjate de aquí, porque Herodes te quiere matar.

Y les dijo:

—Id a decir a ese zorro: «Mira: expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día acabo. Pero es necesario que yo siga mi camino hoy y mañana y al día siguiente, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén».

»¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados. Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste. Mirad que vuestra casa se os va a quedar desierta. Os aseguro que no me veréis hasta que llegue el día en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.


Comentario

La predicación y los prodigios que Jesús realizó durante su vida en la tierra no dejaron indiferentes a quienes dominaban al pueblo de Israel. Su fama había llegado a los oídos de Herodes Antipas, que por entonces gobernaba en Galilea. No sería raro que la acción del rabí de Nazaret despertara inquietud en un personaje que hacía de todo por conseguir y consolidar su poder. Probablemente los fariseos aprovecharon esta situación para hacer una advertencia a Jesús, e intentar que saliera de la escena o que por lo menos limitara su predicación.

En la respuesta de Jesús a la amenaza brilla el señorío con el que se enfrenta a sus adversarios. El Señor no permite que los rumores o las maniobras de gente envidiosa frenen su labor. Él sigue adelante obrando el bien: «expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día acabo» (v. 32), porque tiene muy clara cuál es su misión: «es necesario que yo siga mi camino hoy y mañana y al día siguiente, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén» (v. 33).

Jesús nos enseña a movernos con libertad y soltura, también cuando nos enfrentamos con incomprensiones por nuestro camino. No es raro que un cristiano coherente suscite cierta inquietud a su alrededor, porque no quiere pactar con algunas prácticas abusivas o que dañan el bien común de la sociedad. Con su palabra y oración, puede ayudar a los demás a comprender su actuación e invitarlos a formar parte del cambio, para intentar que el propio entorno sea más humano y cristiano. Sin embargo, en ocasiones hay personas que se niegan a mejorar y continúan poniendo obstáculos. Siguiendo el ejemplo del Señor, en esos momentos podemos renovar la conciencia de nuestra misión, sin dejar que los comentarios de unos pocos frenen la maravillosa labor del apostolado cristiano: «es necesario que yo siga mi camino hoy y mañana y al día siguiente» (v. 33).

 

 

“Hay mil maneras de orar”

¿Católico, sin oración?... Es como un soldado sin armas (Surco, 453).

29 de octubreYo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro: su Corazón enternecido, su humildad, su pureza, su cumplimiento de la Voluntad del Padre. Luego cuéntale lo que a ti en estas cosas te suele suceder, lo que te pasa, lo que te está ocurriendo. Permanece atento, porque quizá El querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones.

(…) Hay mil maneras de orar, os digo de nuevo. Los hijos de Dios no necesitan un método, cuadriculado y artificial, para dirigirse a su Padre. El amor es inventivo, industrioso; si amamos, sabremos descubrir caminos personales, íntimos, que nos lleven a este diálogo continuo con el Señor. (…)

Si flaqueamos, acudiremos al amor de Santa María, Maestra de oración; y a San José, Padre y Señor Nuestro, a quien veneramos tanto, que es quien más íntimamente ha tratado en este mundo a la Madre de Dios y -después de Santa María- a su Hijo Divino. Y ellos presentarán nuestra debilidad a Jesús, para que El la convierta en fortaleza. (Amigos de Dios, nn. 253. 255)

 

 

Al borde del camino

Nos metemos en la piel del ciego Bartimeo en el día que supuso un antes y un después en su vida.

COMO EN UNA PELÍCULA27/10/2020

Entre los muchos recursos técnicos a disposición del director de una película, se encuentra el de adoptar el punto de vista de un personaje, es decir, presentar las escenas poniéndose en su lugar e imitando su percepción. Por ejemplo, si se filma un diálogo entre dos personas, la cámara puede limitarse a ofrecer una perspectiva externa, mostrando a los dos interlocutores desde una cierta distancia, o alternar un primer plano de uno u otro, para ver sus reacciones, o concentrarse en uno solo, mostrando sus gestos y dejando que se oiga lo que está pensando.

Análogamente, el escritor de un relato puede narrarlo de una manera externa, sin adoptar la posición de ningún personaje, o puede presentarnos las cosas tal como las ve u oye uno de ellos. Cuando san Josemaría aconsejaba meterse en el evangelio «como un personaje más», nos estaba animando a leer los textos como si estuviéramos dentro de la escena. En ocasiones, el relato mismo nos ayuda a entrar en él, precisamente cuando se narra la acción adoptando el punto de vista de uno de los personajes.

Hay pasajes del evangelio que se prestan a considerarlos bajo estas técnicas cinematográficas. Nos podemos imaginar la curación de Bartimeo (cfr. Mc 10,46–52) preguntándonos: ¿Dónde estaría situada la cámara? ¿Qué tipo de plano utilizaría? ¿A quién estaría enfocando? ¿Qué recorrido haría? De este modo, considerando esta escena como una película, quizá descubriremos algunos aspectos en los que antes no habíamos reparado.

Saliendo de Jericó

San Marcos introduce el episodio diciendo que Jesús y sus discípulos «llegan a Jericó», ciudad situada en el valle del río Jordán y a veinticinco kilómetros de Jerusalén, que es hacia donde se dirige Jesús. Sin contarnos nada de lo que haría dentro de esta ciudad, el evangelista añade inmediatamente: «Y cuando salía él de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un ciego, Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al lado del camino pidiendo limosna» (Mc 10,46). Podemos imaginar esta situación como si fuera una escena filmada desde algunas decenas de metros de distancia, de tal manera que consigue encuadrar a dos personas que no están juntas: por un lado se ve al Señor saliendo de la ciudad, rodeado de mucha gente; por el otro, se distingue a un ciego que pide limosna junto al camino. Jesús se encuentra en movimiento; el ciego, en cambio, está sentado. También se puede pensar en una sucesión de imágenes: primero vemos al Maestro y a la muchedumbre; después la cámara se mueve a lo largo del camino hasta detenerse para ofrecer un primer plano del ciego. La indicación de su nombre –Bartimeo– seguida de su traducción –hijo de Timeo– acentúa su singularidad. Quizá hay también un toque de ironía, pues Timeo significa honradoestimado.

A continuación, la cámara adopta un primer plano del ciego. Poco a poco se va acercando hacia él, hasta que resulta posible distinguir su voz: «Y al oír que era Jesús Nazareno, comenzó a decir a gritos: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”» (Mc 10,47). Tras enterarse de quién es el causante de la agitación que percibe, Bartimeo reacciona con un clamor que no solo es una petición de misericordia, sino también una confesión: él oyó “Jesús Nazareno”, pero lo proclama como “Hijo de David”, adelantándose a las aclamaciones de la gente cuando el Señor entraría en Jerusalén.

Bartimeo sigue en el centro de la escena. La narración nos ha metido en la piel de nuestro personaje, de manera que ahora no solo lo vemos de cerca, sino que también oímos lo mismo que él. Ajetreo. El tumulto de la muchedumbre que se acerca. Las pisadas en la arena del camino. Comenzamos a escuchar también los gritos de los que tratan de silenciarlo. «¡Cállate! ¡Deja de molestar al Maestro! ¡Sigue a lo tuyo!».

No terminamos de entender por qué la gente no quería que Bartimeo abriese la boca. Pero él no se echa para atrás, y repite el mismo clamor con más fuerza si cabe: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!» (Mc 10,48).

Desconocemos qué es exactamente lo que quiere de Jesús, aunque lo podemos intuir. Tampoco sabemos por qué lo reconoce como Mesías. En cualquier caso, su modo de actuar muestra a un hombre que no es pusilánime ni cobarde. No se deja arrastrar por el ambiente. Sabe que el Mesías esperado está pasando por delante de él, y no puede dejar que escape esta oportunidad. «¿La gente me dice que me calle? ¡No puedo!». A Bartimeo le pudieron más las ganas de gritar que las de callar por miedo al qué dirán. «¿No te entran ganas de gritar a ti, que estás también parado a la vera del camino, de ese camino de la vida, que es tan corta; a ti, que te faltan luces; a ti, que necesitas más gracias para decidirte a buscar la santidad? ¿No sientes la urgencia de clamar: ”Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí?” ¡Qué hermosa jaculatoria, para que la repitas con frecuencia!» [1].

 

Un temblor del corazón

La cámara hace un rápido movimiento para mostrarnos al Señor, que ha oído los gritos y detiene su caminar: «Se paró Jesús y dijo: “Llamadle”» (Mc 10,49). El Maestro había oído esa súplica llena de fe y lo manda traer: quiere hablar con él, escucharle, saber qué es lo que quiere. Cuando la reacción de las personas que le rodeaban era la de hacer callar al ciego, Jesús responde llamándole. A Él no le molesta que le pidamos ayuda, porque ha venido precisamente para salvarnos.

Con otro veloz cambio de plano, volvemos de nuevo al lugar donde se encuentra sentado Bartimeo y escuchamos con él la invitación a ir a Jesús: «Llamaron al ciego diciéndole: “¡Ánimo!, levántate, te llama”» (Mc 10,49). El Papa nos ayuda a imaginar lo que sentiría en ese momento Bartimeo: «Un temblor se apodera del corazón, porque se da cuenta de que es mirado por la Luz, por esa luz cálida que nos invita a no permanecer encerrados en nuestra oscura ceguera. La presencia cercana de Jesús permite sentir que, lejos de él, nos falta algo importante. Nos hace sentir necesitados de salvación, y esto es el inicio de la curación del corazón»[2] .

Tras la llamada de Jesús, la vivacidad del relato aumenta y el ritmo de la acción se acelera aún más: Bartimeo –se nos dice–, «arrojando su manto, dio un salto y se acercó a Jesús» (Mc 10,50). Para comprender la magnitud de este gesto, conviene traer a la memoria un precepto de la ley de Moisés sobre los préstamos: «Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de que el sol se ponga, porque es su única ropa y con ella abriga su piel; si no, ¿con qué va a dormir?» (Éx 22,25–26). El manto era la casa de este ciego, el lugar donde se acostaría para pasar la noche. Sin embargo, ante la llamada del Señor, no duda en prescindir de lo único que tiene. «No olvides que, para llegar hasta Cristo, se precisa el sacrificio; tirar todo lo que estorbe»,[3] comenta san Josemaría. Este detalle del manto, pequeño en apariencia, nos invita a pensar: ¿cómo reacciono cuando noto que Jesús me pide algo?

Cara a cara

No vemos el recorrido hecho por Bartimeo desde que se levanta hasta que llega al Señor. Su movimiento ha sido tan rápido que la cámara nos lo muestra enseguida junto a Cristo. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» (Mc 10,51). La pregunta es idéntica a la que le había dirigido a Santiago y Juan en el episodio inmediatamente anterior (cfr. Mc 10,36). En esa ocasión, la petición de los dos hermanos –sentarse a la derecha y a la izquierda en su reino– no había sido aceptada, porque no sabían lo que pedían. ¿Cómo reaccionará el Maestro esta vez?

«”Rabboni, que vea”, le respondió el ciego». No pide dinero, como solía hacer junto al camino, sino un don mucho más grande y difícil. La petición de Bartimeo, la misericordia que pedía a gritos al Hijo de David, consiste en volver a ver. De nuevo le sale espontáneo dirigirse al Señor, hablar con Él, decir lo que piensa sin tapujos, con sencillez. Con esas mismas palabras san Josemaría rezó en varias ocasiones. «¿No te ha sucedido, en alguna ocasión, lo mismo que a ese ciego de Jericó? Yo no puedo dejar de recordar que, al meditar este pasaje muchos años atrás, al comprobar que Jesús esperaba algo de mí –¡algo que yo no sabía qué era!–, hice mis jaculatorias. Señor, ¿qué quieres?, ¿qué me pides? Presentía que me buscaba para algo nuevo y el Rabboni, ut videam –Maestro, que vea– me movió a suplicar a Cristo, en una continua oración: Señor, que eso que Tú quieres, se cumpla».[4]

Un antes y un después

Jesucristo escucha la petición del ciego y no la rechaza: «Entonces le dijo: “Anda, tu fe te ha salvado”. Y al instante recobró la vista» (Mc 10,52). La declaración de Jesús nos revela el punto más importante del episodio, porque interpreta con autoridad la conducta de Bartimeo. Su perseverancia en la oración, su prontitud para obedecer la llamada y su desprendimiento de todo lo que posee no eran consecuencia de un carácter irreflexivo, de ambiciones personales o de afán de protagonismo, sino de su fe. Por eso, no sorprende la frase con la que san Marcos concluye el relato: «Y le seguía por el camino» (Mc 10,52). La fe que movió a Bartimeo a pedir con insistencia y a superar las dificultades lo lleva finalmente a transformarse en un discípulo, que se pone en marcha detrás de Jesús en el camino que sube de Jericó a Jerusalén, el camino que lleva a la cruz.

«Seguirle en el camino. Tú has conocido lo que el Señor te proponía, y has decidido acompañarle en el camino. Tú intentas pisar sobre sus pisadas, vestirte de la vestidura de Cristo, ser el mismo Cristo: pues tu fe, fe en esa luz que el Señor te va dando, ha de ser operativa y sacrificada. No te hagas ilusiones, no pienses en descubrir modos nuevos. La fe que Él nos reclama es así: hemos de andar a su ritmo con obras llenas de generosidad, arrancando y soltando lo que estorba».[5]

¡Cómo sería la vida de Bartimeo después de este encuentro! El evangelio no nos vuelve a hablar de él, pero podemos imaginar que habrá sido un antes y un después. Ya no estaría al borde del camino pidiendo limosnas, sino que saldría al paso de la gente para contarles lo que había significado en su vida ese momento con Jesús. Si antes no podía callar cuando sabía que el Mesías estaba cerca, ¿qué no haría después de haber sido llamado y curado por el Maestro? «También nosotros –dice el Papa–, cuando nos acercamos a Jesús, vemos de nuevo la luz para mirar el futuro con confianza, reencontramos la fuerza y el valor para ponernos en camino»[6] .

Juan Carlos Ossandón // Photo: Egor Myznik - Unsplash


[1] Amigos de Dios, n.195.

[2] Francisco, Homilía, 4-III-2016.

[3] Amigos de Dios, n. 196.

[4] Ibid., n.197.

[5] Ibid., n.198.

[6] Francisco, Homilía, 4-III-2016.

Indulgencias plenarias para los fieles difuntos en la actual situación de pandemia

Este año, para evitar aglomeraciones en iglesias y cementerios y facilitar la devoción de los fieles, el Vaticano ha ampliado a todo el mes de noviembre la posibilidad de obtener la Indulgencia Plenaria reservadas para la primera semana de noviembre y para la conmemoración de todos los fieles difuntos, el 2 de noviembre.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA23/10/2020

Decreto de la Penitenciaría Apostólica sobre las indulgencias plenarias para los fieles difuntos en la actual situación de pandemia (23.X.2020)

Este año, en las circunstancias actuales debidas a la pandemia de la Covid-19, las indulgencias plenarias para los fieles fallecidos se prorrogarán durante todo el mes de noviembre, con la adecuación de las obras y condiciones para garantizar la seguridad de los fieles.

Esta Penitenciaría Apostólica ha recibido muchas peticiones de los sagrados pastores solicitando que este año, a causa de la epidemia de la Covid-19, se conmutaran las obras piadosas para obtener las indulgencias plenarias aplicables a las almas del purgatorio, según el Manual de Indulgencias (conc. 29, § 1). Por este motivo la Penitenciaría Apostólica, por mandato especial de Su Santidad el Papa Francisco, establece de muy buen grado y decide que este año, para evitar las aglomeraciones donde están prohibidas:

a.- La indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos aunque sólo sea mentalmente, establecida por regla general sólo en días concretos del 1 al 8 de noviembre, podrá ser trasladada a otros días del mismo mes hasta que acabe. Estos días, elegidos libremente por los fieles, también pueden ser independientes entre sí.

b- la indulgencia plenaria del 2 de noviembre, establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el "Padre Nuestro" y el "Credo", puede ser transferida no sólo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre, libremente elegido por cada uno de los fieles.

Los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia, con el fin de evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, podrán obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles, completamente desapegados del pecado y con la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos, por ejemplo, laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles, o se dediquen a la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida.

Para facilitar la obtención de la gracia divina por medio de la caridad pastoral, esta Penitenciaría ruega encarecidamente a todos los sacerdotes con facultades adecuadas que se ofrezcan con particular generosidad a la celebración del sacramento de la Penitencia y administren la santa comunión a los enfermos.

Sin embargo, en lo que respecta a las condiciones espirituales para la plena consecución de la indulgencia, se recuerda que hay que recurrir a las indicaciones ya emanadas en la nota "Sobre el sacramento de la penitencia en la actual situación de pandemia", emitida por esta Penitenciaría Apostólica el 19 de marzo de 2020.

Por último, puesto que las almas del Purgatorio son ayudadas por los sufragios de los fieles y especialmente por el sacrificio del altar agradable a Dios (cf. Conc. Tr. Sess. XXV, Decr. De Purgatorio), se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la santa misa el día de la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos, de acuerdo con la Constitución Apostólica "Incruentum Altaris", promulgada por el Papa Benedicto XV, de venerada memoria, el 10 de agosto de 1915.

Este decreto es válido para todo el mes de noviembre. No obstante cualquier disposición en contrario.

Dado en Roma, desde la sede de la Penitenciaría Apostólica, el 22 de octubre de 2020, memoria de San Juan Pablo II.

MAURUS. Card. PIACENZA

Paenitentiarius Maior

CHRISTOPHORUS NYKIEL

Regens

 

“Uniones, no matrimonios homosexuales”

Discernir la información de los medios

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Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano, ofrece su reflexión semanal, titulada “Uniones, no matrimonios homosexuales”.

En ella, el próximo cardenal, habla sobre el gran revuelo causado por las palabras del Papa Francisco en el documental Francesco sobre la dignidad de las personas homosexuales.

VER

Gran revuelo han causado unas frases del Papa Francisco, divulgadas en un documental del cineasta Evgeny Afineevsky, como si con ellas aprobara la agenda homosexual y cambiara la doctrina tradicional de la Iglesia. Estas son sus palabras: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”.

En ningún momento habló de un derecho a casarse, a formar una familia adoptando niños; mucho menos a un matrimonio religioso, ni siquiera civil. Dijo: “Tienen derecho a estar en la familia… a una familia… No se puede echar de la familia a nadie, ni hacerle la vida imposible por eso”. Esto no es algo contrario a la ley de Dios, ni la Iglesia ha exigido a los padres de un homosexual que lo despidan del hogar. Hacerlo, sería una ofensa a Dios. Como hijos de Dios, los homosexuales son personas a quienes sus padres y toda la sociedad deben atender, como a los demás. Esto no significa avalar las conductas homosexuales.

Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces presidida por el Cardenal Joseph Ratzinger, emitió un documento el 3 de junio de 2003 en que se afirma: “El respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual, ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad… Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común, es un acto gravemente inmoral”.

Esperamos que este asunto se aclare más, pero lo que el Papa mencionó es lo que algunos hemos sostenido varias veces en reuniones con legisladores y autoridades civiles. No estamos de acuerdo en que se aprueben civilmente los llamados matrimonios entre personas del mismo sexo, porque no son matrimonios; pero sí es conveniente que haya leyes que protejan derechos de personas tanto del mismo como de diferente sexo que conviven, sin estar casados, como el derecho a heredar, a la asistencia sanitaria, a prestaciones laborales, etc. Estas leyes serían no sólo para homosexuales, sino para personas incluso de diferente sexo, no casadas, que deciden compartir su vida y sus bienes. Proponer que se protejan esos derechos, no es legitimar uniones homosexuales. El Estado debe proteger derechos de todos los ciudadanos.

PENSAR

El Papa Francisco, en su Exhortación Amoris laetitia, fijó su postura, que no ha cambiado: “Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario: perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblos… Sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad… Las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo no pueden equipararse sin más al matrimonio. Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad” (52).

Y en cuanto a “los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo” (251).

La doctrina de la Iglesia, que el Papa Francisco no modifica, está claramente expresada en el Catecismo de la Iglesia Católica: “La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (Cf. Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación  en  ningún  caso” (2357).

“Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor  las    dificultades  que  pueden  encontrar  a  causa  de  su  condición” (2358).

“Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana” (2359).

ACTUAR

Mantengámonos firmes en nuestra fe, y sepamos discernir lo que se difunde en los medios informativos. El matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer que se aman, que están abiertos a la vida y que se comprometen a ser uno para el otro durante toda la vida. Las personas homosexuales son hijos de Dios y deben ser amados como Dios los ama, pero nunca se podrán aprobar los actos homosexuales, pues son intrínsecamente desordenados.

¿Ser madre o abortar?

Juan José Corazón Corazón

photo_cameraNo nacido en el vientre materno.

Cuando una mujer o una chica joven se plantea la posibilidad de provocar un aborto porque está embarazada, tiene que decidir algo de grandísima importancia, por dos motivos.

En primer lugar, su decisión será vital para el ser humano que ya se va desarrollando en su seno. De ella depende la vida o la muerte de ese niño.

En segundo lugar, su decisión determinará si ella, en su vida, será madre o una mujer abortiva.

Si aborta, seguramente nadie irá por el mundo llamándole “mujer abortiva”. Evidentemente, yo tampoco. Pero será ella misma quien se considerará así durante toda su existencia en este mundo. Podríamos decir que será como un “pseudosuicidio” moral, espiritual y psicológico.

Ahora bien, si decide no abortar y dar a luz al niño, será madre también durante toda su existencia en este mundo.

Si decide ser madre, tendrá, con toda seguridad, todas las ayudas necesarias de las miles de instituciones que hoy existen, gracias a Dios, para ayudarle a salir adelante con una vida digna y educar bien a su hijo. Especialmente, las numerosas instituciones de la Iglesia Católica que a ello se dedican.

Es sorprendente y lamentable que, actualmente, las leyes de los estados que regulan estas situaciones vayan exclusivamente dirigidas a facilitar la muerte del niño y el suicidio moral de la mujer, sin favorecer, para nada, que se convierta en madre.

Tampoco, los estados prevén ayudas, ni crean entidades que favorezcan esa maternidad, con la incoherencia de favorecer, a la vez, que una mujer pueda convertirse en madre de un niño cuajado en una probeta.

¡Cuántas adolescentes de 16 años, con unos estupendos padres dispuestos a ser buenos abuelos, se lamentarán de su libre decisión de abortar, si la Ley del aborto a los 16 continúa adelante!.

Juan José Corazón Corazón

La iglesia que arde sí ilumina

 

Pedro María Reyes

photo_cameraIncendio Iglesia Asunción en Chile.

La única iglesia que ilumina es la que arde. Esta expresión, que se atribuye al revolucionario ruso Piotr Kropotkin (1842-1921) ha sido gritada demasiadas veces en los 100 años que hace que se pronunció por vez primera. Lamentablemente muchas veces no ha sido una simple puesta en escena, sino que desde entonces han ardido miles de iglesias en todo el mundo a manos de violentas turbas que aplaudían y coreaban rítmicamente esta frase. La última vez hace unos días en Santiago de Chile.

Lo que está ocurriendo en Santiago no es novedad: desde la muerte de San Esteban las persecuciones han acompañado a los cristianos hasta el día de hoy. El Señor ya se lo anunció a los Apóstoles (cf. Mc 10, 29-30), y desde que a Kropotkin se le ocurrió esa frase son muchos los cristianos que han sufrido las consecuencias de esta ocurrencia, con el resultado de varios millones de muertos y muchos miles de iglesias iluminando el cielo con sus llamas

Veía las imágenes que nos trae internet sobre los sucesos de Santiago y, mientras pedía perdón a  Dios por esos hechos, reflexionaba sobre la actitud de un cristiano ante estos hechos. Esta mañana casualmente leí un texto de la Sagrada Escritura que me ayudó. San Pedro intenta consolar a los cristianos que sufrían persecuciones y les dice:

No les tengáis miedo ni os amedrentéis. Más bien, glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal (1Pe 3, 14-17).

Nuestra respuesta, por lo tanto, debe ser la que San Pedro aconsejó: dar explicación de nuestra fe con respeto y delicadeza y ser ejemplares en nuestra conducta «para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo».

Y para ello lo primero es perdonar. «Los que perdonan de verdad no olvidan, pero renuncian a ser poseídos por esa misma fuerza destructiva que los ha perjudicado. Rompen el círculo vicioso, frenan el avance de las fuerzas de la destrucción. Deciden no seguir inoculando en la sociedad la energía de la venganza que tarde o temprano termina recayendo una vez más sobre ellos mismos» (Francisco, Enc. Fratelli tutti, n. 251).

Podemos decir que este consejo del Papa enlaza con lo que nos pide San Pedro: los cristianos desarmaremos a los que nos persiguen mediante nuestro perdón. Siempre vamos a tener persecuciones en la tierra (cf. Jn, 15, 18 y 20), pero será por fidelidad al mandato del Señor y no por motivos humanos, y los perseguidores recibirán el ejemplo de nuestra actitud. De este modo la iglesia que arde ciertamente iluminará, no con las llamas del fuego sino por el testimonio de los cristianos ante la sociedad.

Unión civil de dos homosexuales (I)

photo_cameraEl Papa Francisco y Evgeny Afineevsky.

¿POR QUÉ TANTO REVUELO? ¿POR QUÉ SE HA SUSCITADO TANTA POLÉMICA?

Es por Francesco, un nuevo documental sobre el Papa Francisco, del director ruso Evgeny Afineevsky, de 48 años de edad, judío no practicante, que recoge una serie de entrevistas sobre algunos de los principales temas del pontificado de este Papa.

El documental tiene una duración de casi dos horas y empieza con el Papa solo, en la Plaza de San Pedro, el día 27 de marzo de 2020, cuando rezó por el fin de la pandemia que padecemos, y termina con una escena en la misma plaza, llena de gente, el día de su elección: el 13 de marzo de 2013

Afineevsky nos cuenta que, para el rodaje, se reunió con el Papa en cinco ocasiones, realizó dos entrevistas a cámara, y trabajó durante tres años.

El documental se ha proyectado en el Festival de Cine de Roma y ha sido galardonado con el premio Kinéo. 

Sobre el revuelo que ha suscitado este documental, por el supuesto favor del Papa sobre el reconocimiento civil de la unión de dos homosexuales, hay que decir que el documental recoge manifestaciones del Papa con ocasión de tres sucesos pasados:

  1. La entrevista que le hizo la periodista mexicana Valentina Alazraki, corresponsal de Noticieros Televisa en El Vaticano, que no llegó a publicarse íntegramente.
  2. Respuestas del Papa a periodistas en el avión, tras su viaje a Brasil.
  3. La entrevista que le hizo el periodista español Jordi Évole.

En el documental están mezcladas, entre sí, las afirmaciones del Papa.

Como regla general puede afirmarse que, para entender bien un texto, hay que hacerlo en su contexto, incluyendo lo anterior y lo posterior, para evitar que algunas afirmaciones estén sacadas de quicio, por exigencia de una buena lógica.

En este caso, aunque sean afirmaciones del pasado, el revuelo se ha levantado ahora, al poner partes de ellas, unidas entre sí, en el documental Francesco.

TRES IDEAS IMPORTANTES, QUE CONVIENE TENER PRESENTES

  1. El Papa nunca habla de que la unión civil de dos homosexuales sea Matrimonio, porque no lo es.

Nunca la ley debe equiparar este tipo de unión civil con el Matrimonio que, por esencia, es otra cosa.

El Matrimonio es la unión de un hombre y de una mujer, hasta que la muerte los separe, abierto a la vida, que da origen a la familia.

La complementariedad de los sexos y la fecundidad en la unión sexual pertenecen a la propia naturaleza del Matrimonio.

El Matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales no son conformes con la ley moral natural.

  1. En la unión de dos homosexuales no hay hijos, pues por propia naturaleza dos homosexuales no pueden engendrar hijos, como tampoco corresponde la adopción a esa unión civil.
  2. Esa unión no da origen a la familia.

El Papa Francisco ha afirmado que tienen derecho a estar en una familia, no habla de derecho a crear una familia.

El Matrimonio es el fundamento de la familia y la solidez de la sociedad.

Hay que proteger y promover la dignidad del Matrimonio.

¿QUÉ HA DICHO EL PAPA FRANCISCO?

  1. Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Pero nunca ha dicho a crear una familia.
  2. Cuando los medios propalan que el Papa Francisco apoya las uniones civiles de homosexuales, para que esta afirmación pueda entenderse bien, habría que añadirle: para que no se confunda con el Matrimonio.
  3. “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia”.

“No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso”.

“Lo que tenemos que hacer es crear una ley de unión civil. De esa manera, están cubiertos legalmente”.

“Hay que distinguir entre una persona gay y el lobby gay (…) Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, afirmó el Papa en su primera conferencia de prensa, tras su elección.

“Equiparar legalmente las relaciones entre personas del mismo sexo con los matrimonios heterosexuales sería una regresión antropológica”, declaró el Papa en su libro “Sobre el cielo y la tierra”, del año 2013.

“Cuando una persona que tiene esta condición va ante Jesús, Jesús no le responderá: Vete porque eres homosexual, no”.

Nada, en el contenido de estos tres puntos anteriores, equipara esa unión civil al Matrimonio.

Siendo Arzobispo de Buenos Aires, mostró una fuerte oposición a la ley del matrimonio homosexual, legalizado en Argentina en el 2010, primer país latinoamericano en aprobarlo y segundo del continente americano, tras Canadá.

El documental Francesco, también incluye al Papa alentando a una pareja de homosexuales italianos a llevar a su hijo a la iglesia.

Rosa Corazón

Doctora en Derecho

Carta abierta a diputados partidarios de la eutanasia

photo_cameraEutanasia.

Estimados señores diputados, escribirles esta carta puede ser una ingenuidad por mi parte y una pérdida de tiempo; también porque no tengo ningún ascendiente especial sobre ninguno de ustedes. Soy sacerdote y doctor en Medicina. Sin embargo, porque quiero creer en la nobleza y rectitud de conciencia de muchos hombres de bien -de los que no hay que excluir a nadie, mientras no se demuestre lo contrario- me animo a hacerlo.

La dedicación a las política y el encargo que ustedes desempeñan es de una gran responsabilidad, porque de cómo lo lleven a cabo dependerá hacer un gran bien, contribuyendo al bien común de la sociedad, o -Dios no lo quiera- un gran mal si no lo desempeñan con criterios adecuados.

La vida -queramos o no-, en último término la hemos recibido de Dios, a través de nuestros padres. Somos administradores, no dueños absolutos. Por eso no tenemos derecho a disponer de ella a nuestro antojo. No existe, no puede existir, el derecho a provocar la muerte propia o ajena. Lo que sí existe es el deber de respetar y cuidar toda vida humana, que no pierde su valor esencial por la enfermedad o la ancianidad. La existencia del hombre y la mujer se engrandece cuando sabemos vivir y morir con la dignidad inviolable de toda persona humana. Por el contrario se envilece si no sabemos o no queremos vivir y morir de acuerdo con esa dignidad. Además, al menos los cristianos reconocemos el valor sobrenatural del dolor y la enfermedad, unidos a la muerte de Jesucristo en la Cruz, que aceptó libremente para redimirnos y manifestarnos su amor incondicional.

¡No aprueben la mal llamada eutanasia, mal llamada porque provocar la muerte nunca será una "buena muerte" -que eso significa eutanasia-, sino todo lo contrario!. Mitigar el dolor, sí, sin caer en el ensañamiento terapéutico. Matar o pedir ser matado, no, nunca.

¿Han pensado seriamente el cargo de conciencia que les acompañará durante toda su vida si dan su voto a esa ley? ¿Quieren pasar a la historia como cooperadores necesario de la legalización del suicidio asistido y permitir, en la práctica, que algunos médicos, prostituyendo su profesión que es para curar o al menos aliviar, induzcan a recibirla a pacientes que aún podrían vivir años?¿Son conscientes de la esquizofrenia que supone, en plena pandemia con miles de muertos, facilitar la muerte artificial de muchos más? ¿No les parece evidente que esa ley, de aprobarse, llevará inevitablemente a que algunos médicos irresponsables dejen de atender adecuadamente a enfermos de Covid?

¿Conocen ustedes algún otro país del mundo que cuando debería poner sus esfuerzos en sacarlo adelante, por la gravísima situación económica y sanitaria, dedique su tiempo a ensombrecer aún mucho más la esperanza de vida? ¿No se dan cuenta de que la verdadera a compasión por el enfermo está en curar, aliviar, acompañarle a él y a su familia, tratarle con interés y afecto, facilitar la atención espiritual si el enfermo lo desea... ? Nunca en quitarle la vida, aunque lo pidiera por el dolor o la angustia, que en gran parte desaparecería si se le atiende bien.

Quizás no se den cuenta de que constituirse en dueños de la vida y de la muerte no es algo que nos corresponda a nosotros, los hombres, sino a Dios. No somos nosotros los que debemos decidir quién no puede nacer (aborto) y quién no debe seguir viviendo (eutanasia). Arrogarse ese poder supone un desquiciamiento moral muy grande.

Debemos confiar que no pocos de ustedes sean capaces de reflexionar, y no dar su voto a una ley injusta e inicua, inhumana, materialista y atea. Sería la negación del 5º mandamiento, que a todos incumbe, no solo a los creyentes.

Como el no robar, no mentir, etc. Los Diez Mandamientos son válidos para todos los hombres de todas las épocas y creencias, porque se fundamentan en la dignidad de ser humano, que a la vez debe reconocer su condición de criatura, que no tiene en sí misma la razón de su existencia, sino en su Dios y Creador, al que tendremos que dar cuenta un día de todas nuestras acciones.

Pongan su esfuerzo en mejorar la medicina paliativa, que tanto ayuda a sobrellevar el dolor y la enfermedad. Tengan la satisfacción de poner los medios necesarios para ayudar a bien morir -lo contrario de la eutanasia- a muchas personas, que en realidad, como decía, no desean morir, sino ser bien atendidos, materialmente y humanamente. Identifíquense con el buen samaritano de la parábola -del que ha hablado el Papa recientemente-, y no con los que pasan de largo, y menos aún con los que podrían haber rematado al herido, si no lo hubiera socorrido ese buen samaritano.

La eutanasia es el fracaso de la medicina y el fracaso del legislador del que ya nadie se podrá fiar: quien no valora la muerte y es capaz de aprobarla, pierde toda credibilidad para hablar de cómo organizar la sociedad. Es también el fracaso de toda creencia en la trascendencia, lo que empobrece y llena de pesimismo las relaciones humanas, rebajándolas  a un nivel puramente pragmático y economicista, en el que han desaparecido valores absolutos. La noble tarea de gobernar se  pierde, se deslegitima porque no busca el bien común, sino lo que parezca que conviene a los propios intereses.

Señor diputado, aún está a tiempo de votar en conciencia, decir NO y presentar una alternativa positiva a esa vergonzosa ley.

Juan Moya

Rector del Real Oratorio del Caballero de Gracia

 Francisco y los homosexuales

Escrito por Mario Arroyo.

Las declaraciones del papa en el documental entrevista “Francisco” dirigido por Evgeny Afineevsky siguen suscitando reacciones, las cuales invitan a la reflexión.

En el documental entrevista “Francisco” dirigido por Evgeny Afineevsky, el papa afirmó: “Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente”. Después, las redes estallaron. Lo volvió a hacer Francisco, tiene el don de ser el centro del huracán. En estas breves líneas intentaré sintetizar los límites y alcances de la referencia papal, en atención al contexto en que lo dijo y la doctrina magisterial precedente.

Francisco habla del tema respondiendo a una pregunta sobre si está bien llevar a los hijos de parejas homosexuales al catecismo. Dice que tienen derecho a tener una familia y que no deben ser echados de la misma por su condición. Lo dice en un documental, lo que propiamente hablando no es magisterio oficial de la Iglesia, pero sí expresa, indudablemente, la mente del pontífice. ¿Qué quiere decir esto? Que su intención no es modificar la doctrina, sino interpretarla, matizando los alcances de algunas afirmaciones.

¿Qué dice la doctrina? Lo de siempre, que no ha cambiado. Dos referencias son particularmente importantes, quizá para algunos incómoda: Catecismo 2357: “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados… Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. Más reciente, durante el pontificado de Francisco, tenemos Amoris laetitia 251: “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”. Es decir, dicho mal y pronto, la Iglesia católica, y Francisco con ella, siguen considerando los actos (esta última palabra es importante) homosexuales como un pecado. Siguen afirmando que el matrimonio es exclusivo entre el hombre y la mujer, siendo contrario el matrimonio homosexual al designio de Dios.

¿Qué es entonces lo que matiza Francisco? Dos documentos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobados por san Juan Pablo II cuando Joseph Ratzinger era prefecto. La Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, del 2002 y Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, del 2003. Quiero subrayar la palabra “matiza”, es decir, propiamente hablando no cambia lo que ahí se dice, sino lo interpreta. En el primer texto dice: “la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral… A la familia no pueden ser jurídicamente equiparadas otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuánto tales, reconocimiento legal”. Mientras que en el segundo afirma: “Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva… el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales”. Es decir, como legislador supremo de la Iglesia, interpreta que ese texto se refiere exclusivamente al matrimonio homosexual, no a “una ley de convivencia civil”. ¿Es lo mismo que “unión civil”? Pienso que sí.

De fondo, ¿qué es lo que está haciendo Francisco? Ha dado un paso más en lo que se refiere al valor de la secularidad en la Iglesia y a la laicidad del Estado. Para entenderlo, es preciso distinguir entre ética personal y ética política. No ha cambiado la percepción del acto homosexual como pecaminoso –ética personal–, pero sí ha dado un paso decidido en orden a reafirmar la legítima autonomía del Estado en orden a sus fines (la Paz, la Justicia, el Bien Común), y con ello a la laicidad (ética política). El Estado no me puede impedir tener “malos pensamientos” (asunto personal), y puede regular la prostitución o el consumo de marihuana (aunque sean prácticas inmorales). En este caso, se limita a reconocer que existen parejas del mismo sexo y a proponer una regulación que no las deje desprotegidas, por ejemplo, para temas de herencia, impuestos, visitas y decisiones médicas. El Estado no se pronuncia acerca de la moralidad o no de estas costumbres, porque no es su función. En documentos anteriores se recomendaba regular exprofeso esas leyes, ahora propone una “ley de convivencia civil”.

 Una familia: hombre y mujer; mujer y hombre

 Ernesto Juliá 

photo_cameraBoda católica.

“Hombre y mujer los creo”.

Así se recoge en el Génesis el comienzo de la vida del ser humano en esta tierra. Hombre y mujer; mujer y hombre.  En los planes del Creador estaba –y sigue estando- el que el hombre y la mujer, la mujer y el hombre, se amasen, y con ese amor le ayudasen a Él, a tener en la tierra otros hijos como ellos.

Y así se puso en marcha la historia del hombre sobre la tierra. Y de esa familia han seguido generación tras generación de hombres y mujeres poblando la tierra; y Dios, Creador y Padre, pudo ver con alegría, que el hombre y la mujer habían hecho caso a su indicación tan clara y precisa: “creced y llenad la tierra”.

Con el pecado original, el hombre y la mujer decidieron no obedecer al Creador y montar su propia vida sobre ellos mismos. Los primeros padres se arrepintieron, pero la semilla del pecado quedó viva en sus hijos e hijas; y un hermano mató a otro hermano. Y siguieron creciendo familias, y multiplicándose entre alegrías y penas, cosas buenas y cosas malas; pero siempre familias, y a la primera unión de hombre y mujer le comenzaron a llamar “matrimonio”, porque había una matriz y una madre: y cuando llegaron los hijos, los nietos, los biznietos, se dieron cuenta de que el matrimonio había dado origen a una gran familia.

Con esta familia, vivida de diversas maneras a lo largo de los tiempos y en los todos los lugares del planeta, y siempre hombre-mujer,  e hijos, si han venido,  nacidos del hombre y de la mujer, el ser humano ha construido un sinfín de civilizaciones, ha levantado culturas de lo más diversas; y en medio de diferentes religiones ha mantenido siempre un vínculo con un Dios, con el que se consideraban religados y ante Quien se sentían culpables, por algún motivo que no acababan de entender muy bien: el pecado original.

A la pregunta: ¿Cuál es la naturaleza de la familia en el plan de Dios?, el compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, responde:

“En el plan de Dios, un hombre y una mujer, unido en Matrimonio, forman por sí mismos y con sus hijos, una familia. Dios ha instituido la familia y le da dotado de su constitución fundamental. El Matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y la procreación y educación de los hijos. Entre los miembros de una familia se establecen relaciones personales y responsabilidades primarias. En Cristo la familia se convierte en Iglesia doméstica, porque es una comunidad de fe, de esperanza y de amor” (n. 456).

Y estos hombres, y estas mujeres, han llegado a la luna; han sido buenos samaritanos de tantas personas que han sido asaltados por todos los caminos. Han enseñado a amar a los demás, sin esperar nada a cambio a una generación tras otra.

Al cabo de miles, cientos de miles, millones de años, que sobre esto me da la impresión de ni los etnólogos ni los antropólogos llegarán a un acuerdo unánime, unos cuantos hombres y mujeres piensan - ¿es un verdadero pensamiento o es un simple capricho ilusorio? -, o mejor, deciden que dos hombres entre ellos y dos mujeres también entre ellas, pueden formar una “familia”. Esas uniones, ¿son verdaderamente una familia? ¿Qué clase de familia?

Entre ellos, y poniéndose más o menos de acuerdo, pueden firmar un contrato de servicios abierto a lo que sea, pueden establecer una asociación para usos múltiples, pero nunca pueden formar una familia.

Los hijos no podrán llegar nunca; porque entre los dos hombres no hay ninguna matriz, ningún óvulo, ni ninguna madre, por mucho que uno de ellos quiera hacer de “madre”. Y entre las dos mujeres tampoco, porque hay matriz, hay óvulo, pero no hay ningún semen que fecunde el óvulo, por mucho que una de ellas quiera hacer de “padre”.

Y pretenden tener los derechos de la familia, y una legislación familiar, cuando su realidad nada tiene que ver con la Familia.

Usar esa palabra para referirse a esas uniones no es más que una manipulación del lenguaje.

 Matrimonio, familia. Hombre y mujer; mujer y hombre; así ha sido desde el primer hombre que asentó sus pies sobre esta tierra, y así será hasta la última mujer que haya visto morir a sus padres y no deje hijos.

ernesto.julia@gmail.com

 

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 Bienvenida, soledad

Blanca Sevilla

Ser desconocido, anhelo sin proyecto, respiración sin sentido, latido arrítmico o con ritmos ajenos…

Estabas olvidada.

¿Por qué de pronto, soledad, te conviertes en mi aliada, en mi insustituible, en mi necesidad primera?

No te aceptaba. Rodeaba de cantos y de luces mi existencia para no encontrarme, cara a cara, con mi alma, con mi ser fetal, con mi muerte inapelable, con mi pensamiento, con mi creatividad incierta.

Tu solo nombre me daba miedo. Mujer del siglo de la imagen y del ruido, pensé en ti como indeseable, como inhumana y antihumana.

Tenía que huir; encontrarme con las voces de otros, con la algarabía de otros, con la constante aprobación de otros.

Pero… ¿Qué podía darles?

Y… ¿Qué podían darme esos seres, siempre acompañados del desencuentro consigo?

Tu nombre inspira miedo. ¿No nacimos para vivir, compartir y repartir con los demás?

Cuánta mentira. Hoy que te encuentro, mi vida es una fiesta, un paraíso de posibilidades; una lámpara maravillosa de la que obtengo ese sustento que no se sustituye.

Me veo en el espejo; me recorro toda en el silencio gratificante. Ya es una costumbre presentarme a mí misma como si fuera otra. Pero soy yo y el grito de la vida penetra en mis oídos, en mi mente, en el todo hasta ayer desconocido.

Esta que soy sola, en esta soledad de reencuentro, de análisis, de porqués y para qués, ya no se desagrada. La vida tiene un sentido; está ahí el nacimiento y la muerte en un recorrido de aceptación y de música vital.

¿Cómo puede huir tanto tiempo? ¿Qué podía dar al encuentro de otras soledades, si la mía era palabra renegada, ansiedad que se prolonga y verdad sin luz? ¿Cómo repartir una riqueza que no existe?

Ser desconocido, anhelo sin proyecto, respiración sin sentido, latido arrítmico o con ritmos ajenos…

Hoy eres un encuentro que deseo, manantial inacabable, chispa que prende el fuego, necesidad urgente, inevitable, más allá del espacio circunstancial.

Bienvenida, soledad.

En una paradoja, tu nombre se vuelve compañía, encuentro con los otros, congregación de seres, comunión solidaria, respiración y ritmo.

Esta que soy, tan desconocida por mí, estaba sola en la compañía.

¿Qué podían aportarme los que proferían palabras que no son de mi boca, ni de mi pensamiento?

Bienvenida, soledad.

Frágil como el cristal, esculpible como el diamante; real y presente.

 

Administradores de la tierra. Otro virus: la desigualdad

Escrito por José Martínez Colín.

Vivir la virtud de la pobreza está en saber cuidar de los bienes que tenemos.

1) Para saber

Se cuenta que una señora le preguntó a su marido: –Querido, ¿qué harías si me muriera?

–Ahora sí empezaría a ahorrar– contestó su esposo.

A veces pasa lo contrario, es el esposo el que gasta y su mujer la que ahorra. Vivir la virtud de la pobreza está en saber cuidar de los bienes que tenemos. La creación, recordó el papa Francisco, se nos confió para cuidarla. La Sagrada Escritura relata que la tierra se nos dejó para cultivarla y cuidarla, como el jardín de todos. La cultivamos cuando la trabajamos, y la cuidamos cuando la protegemos y preservamos.

Un elemento clave de nuestra relación con los bienes terrenos es que los frutos de la tierra lleguen a todos. Somos administradores de la tierra. Como dice el Catecismo de la Iglesia: “La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la Providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros” (n. 2404).

2) Para pensar

Los reyes católicos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, a fines del siglo XV, consiguieron la unión territorial bajo una corona para formar lo que hoy es España. La reina Isabel se caracterizó por su sobriedad y buena administración, entre otras cualidades. Mucho se lo debía a su confesor Fray Hernando de Talavera. Siempre recordó los dos consejos que le dio: Primero, saber que representaba a Dios en su reino, y debía de ser justa y misericordiosa. Segundo, que moderara sus gastos todo lo posible, tanto en la vida pública, como en la privada. Ambos los vivió durante su reinado.

Tras su muerte se comprobó su austeridad. Por ejemplo, guardaba los pedazos de tela sobrantes de cuando les hizo las faldas a sus hijas, para poder utilizarlos. Ello se reflejó en la estabilidad monetaria y en incrementar las rentas sin aumentar los molestos impuestos.

Una actitud para hacernos pensar si sabemos cuidar nuestras posesiones.

3) Para vivir

El confinamiento ha puesto de relieve, comenta el papa, otro virus muy peligroso que es necesario luchar por erradicarlo: la desigualdad social. Pues, aunque algunos pueden trabajar desde casa, para otros muchos esto es imposible. Ciertos niños pueden seguir recibiendo su educación escolar, pero para muchísimos otros se ha interrumpido.

La desigualdad suele ser fruto de un crecimiento económico injusto, que prescinde de los valores humanos fundamentales. Su raíz es el pecado de querer poseer y dominar la naturaleza y al mismo Dios. Pero este no es el diseño de la creación. Las propiedades y el dinero son instrumentos buenos. El peligro está en convertirlos en fines, pues convierten al hombre en un individualista y dominador, excluyendo a millones de personas de los bienes primarios. Nos olvidamos de que, siendo creados a imagen y semejanza de Dios, somos seres sociales, creativos y solidarios, con una inmensa capacidad de amar y compartir al modo de Jesús.

De una crisis o salimos mejores o salimos peores, volvió a recordar el papa. Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en común lo que poseemos para que a nadie le falte, entonces habrá esperanza de regenerar un mundo más sano y más justo. Así, de esta crisis, saldremos mejores.

La eutanasia es una cuestión compleja

En una encuesta sobre la eutanasia después de exponer unas situaciones concretas se hicieron dos preguntas a los participantes: 1) ¿Se debería 'permitir la eutanasia en una situación como esa? 2) Supongamos que la eutanasia fuera legal y, por tanto, estuviera autorizada en tal situación. ¿Estaría usted entonces a favor o en contra de la legalización?

Resultó que una considerable proporción de encuestados cambió de postura después de considerar la situación propuesta. Los que se manifestaron dudosos en la primera parte de la encuesta fueron los que más cambiaron: el 37% pasaron a rechazar la legalización, y el 16%, a apoyarla. El 35% de los inicialmente favorables a la legalización pasaron a dudar o a rechazarla. Cambiaron menos los que al principio se declararon contrarios a la legalización: el 22% pasaron a dudosos o favorables. 

El apoyo a la eutanasia retrocedió en todos los grupos de participantes tras considerar las situaciones propuestas. Bajó más la aceptación de la eutanasia en los casos planteados que la aceptación de la eutanasia en general. Por ejemplo, de los encuestados que consideraron el caso de falta de sufrimiento aparente (situación 3), los favorables a legalizar la eutanasia pasaron del 53% al 43,5%; pero fueron menos aun los que juzgaron admisible la eutanasia en ese caso: el 33%.

La mayor variación se dio en quienes consideraron el caso del que dice no querer morir (situación 2): el apoyo a legalizar la eutanasia bajó al 36,5%. El descenso más pequeño, al 49,3%, corresponde al caso de falta de conciencia (situación 4). En esto, anotan los autores, hay una diferencia entre el público y los médicos: para estos, que el paciente no pueda comprender qué ocurre pude ser un motivo para no ejecutar la vi1untad anticipada.

En conjunto, la opinión favorable a legalizar la eutanasia bajó del 54,4% inicial al 41,6%. La postura contraria subió del 23% al 35,3%. La proporción de dudosos quedó prácticamente igual.

Los autores concluyen que los resultados de los sondeos no reflejan opiniones bastante meditadas. La eutanasia es una cuestión compleja, "con multitud de dificultades distintas", y el público no suele estar bien informado cuando se le pregunta simplemente si habría que legalizarla.

Jesús Martínez Madrid

 

 

¿Buena muerte?

Sobre la ley que se pretende aprobar, también Martínez-Selles dice: “Va a ser una ley que destruirá la relación médico-paciente y generará una desconfianza enorme en todo el sistema sanitario. Se va a hacer un daño irreparable. Y es muy inoportuna, con todo lo que estamos viviendo a causa del coronavirus. Además, no hay ningún tipo de demanda social para el tema de la eutanasia. Es más un tema ideológico que, encima, se ha intentado asociar –de forma inadecuada– a políticas de izquierda o progresistas”.

Y en su libro recién publicado, “Eutanasia”, este autor advierte que eutanasia viene del griego y significa buena muerte. Este es el engaño, nos dice, porque la medicina paliativa es la que estudia, con detenimiento y grandes progresos, como ayudar al paciente que está grave, al que está cerca de la muerte. Podemos entender que una persona que sufre mucho en una situación terminal piense en la muerte, pero los cuidados paliativos han avanzado mucho en los últimos tiempos, para ayudar al enfermo en los momentos más difíciles.

El suicidio siempre se ha visto como algo terrible. Que alguien decida quitarse la vida supone una pobreza interior que solo la produce el materialismo que está en el ambiente. El empeño por vivir bien como único sentido. Y resulta que ahora los mismos médicos son los que están proponiendo el suicidio.  Porque la eutanasia no es más que un suicidio asistido. Y si fuera algo más que eso, si se estuviera quitando la vida a un enfermo sin que él lo pida, sería un asesinato con todas las de la ley.

¿Qué es lo que quieren esos médicos progresistas que promueven la eutanasia? ¿Hacia dónde van esos políticos empeñados en aprobar semejante ley? Parece que quieren quitarse de en medio los enfermos que sobran.

José Morales Martín

 

 

El financiamiento del aborto en el extranjero

La administración Trump está tomando medidas adicionales para garantizar que las organizaciones extranjeras que realizan o promueven el aborto como método de planificación familiar no reciban fondos de los contribuyentes estadounidenses.

Esta semana, el Departamento de Estado de Estados Unidos propuso una nueva regla que amplía aún más la llamada Política de la Ciudad de México a los contratistas y subcontratistas del gobierno federal. Actualmente, la política, que bloquea la financiación estadounidense a grupos que promueven el aborto en el extranjero, se limita a las organizaciones extranjeras que reciben subvenciones de asistencia sanitaria global.

Según la nueva regla, a los contratistas federales también se les prohibiría realizar o promover el aborto, incluso con fondos de otras fuentes. La Kaiser Family Foundation estima que el impacto es significativo, ya que el 40% de los fondos de salud global para organizaciones extranjeras pasa por contratos gubernamentales.

Los contratistas registrados en EE. UU. Siguen exentos. Sin embargo, están obligados a aplicar la política a todos los subcontratistas en el extranjero. Además de prohibir la realización directa del aborto, la política también restringe el cabildeo para cambiar las leyes de aborto y la realización de campañas de información pública sobre el aborto como método de planificación familiar.

La Política de la Ciudad de México (ahora denominada Protección de la vida en la asistencia sanitaria mundial) fue instituida por primera vez en 1984 por el presidente Ronald Reagan. Ha sido instituido por todos los presidentes republicanos y revocado por todos los demócratas. Antes de la administración Trump, se aplicaba solo a los fondos de planificación familiar por un total de aproximadamente $ 600 millones anuales. Trump lo amplió a todo el presupuesto de salud mundial.

Bajo el presidente Obama, los servicios internacionales de planificación familiar se integraron con los programas de VIH/SIDA. Ahora elegible para la financiación del VIH/SIDA, esto permitió a los grupos de abortos complementar sus presupuestos con $ 6 mil millones adicionales al año.

El presidente Trump puso fin a esto cuando amplió la Política de la Ciudad de México de solo planificación familiar a todo el presupuesto de salud global, restringiendo casi $ 9 mil millones anuales.

Jaume Catalán Díaz

 

La ley de la eutanasia

¿Quién tiene interés por aprobar una ley para matar? En los tiempos que corren y con la sensibilidad tan exaltada por la salud en esta lucha contra el coronavirus, parece una gran contradicción que haya alguien que se empeñe en facilitar la muerte, facilitar que se mate a un paciente porque sufre. En estos tiempos en los que hay tantos medios para conseguir que los enfermos puedan llevar con más facilidad sus males, que haya quienes valoren tan escasamente la vida no deja de ser sorprendente. 

¿Es que se lo plantean como progresista? ¿Es un progreso que se pueda matar a las personas? Martínez-Selles, recién elegido presidente del Colegio de Médicos de Madrid dice: “creo que la gran mayoría de los médicos tienen una opinión contraria a la eutanasia. Hay que tener en cuenta que, en el juramento hipocrático, todos juramos el no hacer daño de forma intencionada a nuestros pacientes” (Alfa y Omega, 23.sept.20).

El empeño por aprobar semejante ley, como ha ocurrido ya con la ley del aborto, es la manifestación más clara del tipo de sociedad que se va creando en torno a unas personas que no creen en nada. No creen en Dios, no tienen sentido de trascendencia, no consideran su fin sobrenatural, la eternidad como sentido de nuestra vida. Por lo tanto, todo su horizonte vital consiste en vivir más o menos bien, pegados a la tierra, sin capacidad de superar ni mínimamente lo material. Vivir así es verdaderamente triste. Y es que quitar al hombre su horizonte sobrenatural es lo más terrible que le puede ocurrir.

 

Pedro García

 

 

 “Samaritanus bonus”

El proyecto socialista de legalizar la eutanasia en España sigue adelante en el Congreso de los Diputados, rechazadas las enmiendas a la totalidad del PP y Vox, que proponen una ley de cuidados paliativos en vez de eutanasia.

Es lamentable que la eutanasia pueda legalizarse, porque es un crimen. A veces las leyes reflejan el sentir mayoritario de la sociedad, y a veces no, pero en esto caso percibo que hay una mayoría que piensa que la eutanasia hay que legalizarla, que es la solución. Expreso mi sensación con el verbo “percibir”, que no es muy riguroso, pero que en este caso coincide con encuestas de todo tipo. Menos mal que la dignidad humana no depende de mayorías o minorías. 

Percibo una aceptación social de la eutanasia, y me apena, pero también pienso que ha de espolearnos a profundizar en cómo argumentar a favor de la vida y ayudar a no justificar la eutanasia y el suicidio asistido. Ojalá no se apruebe la ley actualmente en trámite parlamentario. Sin embargo, urge que profundicemos y difundamos, cada uno en su ambiente, el valor de la vida, sin sentirnos derrotados, como algo inevitable.

Hay un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobado por el Papa Francisco el 25 de junio de 2020, titulado “Samaritanus bonus”, que trata sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, y en concreto sobre la eutanasia y el suicidio asistido. Animo a releerlo o leerlo ahora, porque tiene un alto valor antropológico, no sólo moral para los católicos, sino para toda persona interesada en defender la dignidad humana, esté o no de moda, en toda circunstancia.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Dictaduras y tiranías “pero el virus sigue”

 

SU #DIARIODEUNACESADA NO CALLA ANTE LA INTOXICACIÓN DE LOS INFORMATIVOS: Carmen Sastre, la periodista que denuncia la manipulación en TVE: «Enric Hernández no exige profesionalidad sino lealtad política». "El fichaje de Jesús Cintora no ha gustado mucho a los viernes negros porque les deja en evidencia". (Periodista Digital 19-10-2020)

            ¿Y alguien se sorprende? ¡Obran lo mismo que con Franco! Que para entrar en un empleo oficial o del Estado, había que declarar, “ser adepto a los principios de su Movimiento o partido único”; España es tierra de “caudillos y caudillillos”, es por lo que aquí nunca hubo, ni hay democracia verdadera y digna de denominarse así; da igual el que mande, querrá siempre obediencia ciega.

“ENCUESTA NC REPORT: La pandemia sale gratis al PSOE: Sánchez podría seguir siendo presidente pese a la subida de PP y VOX y el hundimiento de Podemos. La pandemia y la gestión de sus consecuencias está desgastando más al Gobierno que a la oposición, pero aún no tanto como para dar un vuelco”. (Periodista Digital 19-10-2020)

            Las encuestas son mentiras “adobadas”, puesto que siempre salen a favor del que las paga; el que elijamos de nuevo a quienes nos han arruinado y maltratado de tal forma que es incalificable, sería de idiotas, y confío en que tanto idiota no habrá en España; y además no debe creérselo, ni “el nuevo y dictador caudillo”, puesto que tiene pegado el culo al sillón presidencial y ni por asomo habla de nuevas elecciones; que serán el único resultado que dará el poder a quienes sean; la realidad es que con quién hablas, “habla pestes de todos, de los que mandan y de los que consienten todo”.

“La pandemia eleva el peso de lo público y ya es el sector que más aporta al PIB: La participación de las Administraciones Públicas en el PIB se ha disparado hasta el 21,2%, algo que nunca ha sucedido desde que hay series estadísticas”. (Vozpópuli 19-10-2020)

            El Estado, generalmente en España, sólo produce problemas y malgastos, dejándose robar de la forma más infame, y a los asuntos pendientes me refiero, por tanto los bienes verdaderos y riquezas tangibles, las produce siempre la iniciativa privada, así es que esa noticia es una mentira más de las muchas que nos echan encima.

MOCIÓN DE CENSURA: ¿Qué ha fracasado el jefe de VOX? Yo creo que no, puesto que en el trasfondo, queda su discurso, que nos lo dirige a TODOS LOS ESPAÑOLES; y que es como una llamada en clave de “SOS”, diciéndonos; “todo lo que he dicho prometo cumplirlo, si me dais los votos que necesito”; por tanto el reto os lo paso a vosotros y espero las próximas votaciones; “yo ya me he roto mis defensas ante los molinos de este parlamento”; así pues, esperemos las elecciones, que más pronto que tarde, llegarán. “El que ha quemado sus naves, es el jefe del PP, el que para mí, se ha cargado el partido”; el tiempo nos lo dirá y espero que a no tardar mucho.

LA REALIDAD DE ESPAÑA EL VIRUS CHINO Y LOS INÚTILES DE SIEMPRE:

Está más que demostrado que no saben cómo cortar la epidemia; no dan nada más que “palos de ciego”; sin embargo se creen “dioses salva vidas”; son tiranos, puesto que permiten que la sociedad real, se consuma y muera con sus habitantes arruinados; además tratan de poner multas impagable para la mayoría y que además, arruinan aún más, al personal ya arruinado y desesperado, puesto que NOS HAN METIDO EN UNA CÁRCEL; pero inexplicablemente el pueblo se ha convertido en pobres borregos, que como tales, están indefensos para “la esquila o el degüello”; y además nos insisten mintiendo en que esto es democracia… ¡¡Y UNA MIERDA!! Si esto fuera de verdad una democracia, muchos hoy intocables, estarían en la cárcel hace tiempo.

                      Lo indiscutible es que la ruina que tenemos encima y que continua creciendo, se la debemos a dos partidos (PSOE Y PP) puesto que son los que han gobernado CUARENTA AÑOS O MÁS. VOX es una promesa en el aire y lo que son, sólo lo podremos saber si llegan a gobernar, pero si elegimos de nuevo a los dos que nos arruinaron ¿qué podemos esperar? y ¿Hay más opciones? Por tanto que vengan cuanto antes las urnas y que ellas, "canten la nueva etapa, que desde luego y mande quién mande, no va a ser buena en mucho tiempo, puesto que el desastre acumulado y que sigue creciendo, es similar al que dejó la guerra civil última; que no nos engañen más y a ver si aparecen ESTADISTAS, NO MÁS INÚTILES y parásitos.

 

            El último abuso tiránico, es imponer el “toque de queda”; como pretexto para contener el “virus chino”… ¿Qué el virus es más temible y contagiador en las horas de la madrugada que en las del resto del día? Es de risa y cachondeo, y es por lo que la gente a su manera se rebela en todo lo que puede y hace caso omiso, de las recomendaciones gubernamentales; lo que para mí es seguro, es que “a palo limpio”, no se mata la virus chino ni a ninguna epidemia; hay que predicar con convicciones y no con entelequias que sólo risas y desprecios provocan. Esa nueva medida y como todas las demás no servirá para nada; y a la vista está, “como sigue marchando el virus chino”. Como dato convincente y a meditar, es el siguiente: “En Alemania han reconocido que las mascarillas no sirven para contener al virus y por tanto liberan a su población de este castigo y gasto inútiles”.

 

            “La verdad es la herida que más duele y la que no cicatriza, la mentira y como ya dice el pueblo hace siglos, “tiene las patas muy cortas”.

 

            “TLT”: Techo, Lecho y Trabajo útil para la sociedad… Si la parte razonable del dinero público se aplicara a esta solución, creo firmemente que la mayor parte de problemas, no existirían en este pobre planeta.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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