Las Noticias de hoy 22 Octubre 2020

Enviado por adminideas el Jue, 22/10/2020 - 13:09

FRASES PARA AMAR EL SANTO ROSARIO,FATIMA,VIRGEN DEL ROSARIO

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 22 de octubre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general: Orar con los salmos “nos abre al absoluto”

Audiencia general: Catequesis completa, la oración “centro de la vida”

Papa Francisco: Juan Pablo II, santo “de profunda espiritualidad”

Encuentro de Oración: Firma del Llamamiento por la Paz

¡FUEGO HE VENIDO A TRAER A LA TIERRA!: Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del jueves: Fuego de amor

“Dios nos conduce sin pausas”: San Josemaria

100 años tras las huellas de san Juan Pablo II

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (I): Vendedor de quesos

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (II): Sombreros

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (III): Cortinas

Sánchez se arrima a la sotana del Papa: Jose´ Apezarena

La utopía de Francisco: Mario Arroyo.

Comentarios a la carta de la congregación para la doctrina de la fe “Samaritanus bonus”: Justo Aznar

La etapa más retadora del matrimonio: cuando los hijos son pequeños: María Verónica Degwitz

Mi hijo adolescente es un vampiro tecnológico: Daniel Danta

Para ser buenos padres: Juan José Corazón

Cultura alimentaria y consumo sostenible     : Jesús Domingo Martínez

La suma virtuosa de las edades del hombre: Leo Daniele

¿Legalizar la eutanasia?: Valentín Abelenda Carrillo

El aborto dista mucho de ser un bien social: Jaume Catalán Díaz

La oposición moral al aborto: Jesús D Mez Madrid

Médicos en España y sus auxiliares: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Audiencia general: Orar con los salmos “nos abre al absoluto”

Ciclo sobre la oración

OCTUBRE 21, 2020 11:02GABRIEL SALES TRIGUEROAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 21 oct. 2020).- En la audiencia general de esta mañana, el Papa Francisco ha descrito la oración de los salmos como algo “fundamental, que nos abre al absoluto”, evitando “que nos dejemos llevar por la voracidad predadora y poder así llegar a ser plenamente humanos”.

Hoy, 21 de octubre de 2020, el Santo Padre se ha reunido con los fieles en el Aula Pablo VI, y ha retomado las catequesis sobre la oración, bajo el tema “La oración de los salmos”.

Continuando con los protocolos para frenar la COVID-19, Francisco no ha podido acercarse a saludar a los fieles que se han acudido al Aula Pablo VI.

En sus palabras en español, Francisco se ha referido a una figura que el salterio presenta a menudo: “el impío”, que es aquél “que vive como si Dios no existiese y cerrado a la trascendencia”.

La oración como antídoto

El Pontífice ha señalado que existe una “oración falsa”, en la que se busca “ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo“, en la que “el hermano no está presente”, y, por tanto, no es “una oración cristiana”.

Citando el Padrenuestro, ha subrayado como en esta plegaria “el otro se hace importante y nosotros responsables”. Es por esto, continuó, que en la oración encontramos gran cantidad de oraciones íntimas y comunitarias, de modo que la “plegaria personal se alimenta de la liturgia y se convierte en patrimonio de todos” y viceversa.

Dios sitúa al hombre

En definitiva, para el Obispo de Roma, “donde está Dios, debe estar el prójimo”. Quien dice amar a Dios y no ama a su hermano “es un mentiroso”, y por ello los salmos lo manifiestan constantemente “para que veamos en ellos la imagen que Dios ha impreso de sí mismo en cada uno de nosotros”.

Este libro de la Biblia recuerda que Dios “escucha el grito de los pobres, nos amonestan sobre el peligro de poner nuestra confianza en las riquezas y abren nuestra mente a su diseño de salvación que está por encima de los planes de las naciones”, concluyó.

 

 

Audiencia general: Catequesis completa, la oración “centro de la vida”

“Sagrado temor de Dios”

OCTUBRE 21, 2020 13:48GABRIEL SALES TRIGUEROAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 21 oct. 2020).- En la catequesis de la audiencia general de hoy, 21 de octubre de 2020, el Papa Francisco ha afirmado que “la oración es la salvación del ser humano”, el “centro de la vida”.

Hoy, 21 de octubre de 2020, el Santo Padre ha continuado con el ciclo de catequesis sobre la oración reflexionando por segunda y última vez en torno al tema “La oración de los salmos”.

La cita de la audiencia general de este miércoles ha tenido lugar en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante la presencia de fieles y peregrinos, a los que Francisco no ha podido saludar de cerca debido a los protocolos de prevención de la COVID-19.

Antes de comenzar con la catequesis, Francisco ha señalado la novedad de la forma de realizar el saludo habitual, y ha expresado su pesar por no poder acercarse a saludar por el riesgo de contagio y para garantizar la seguridad de los asistentes.

La oración del niño que llora

Previamente a la catequesis sobre la oración en los salmos, el Papa ha comparado la imagen de una madre que amamanta a su hijo con la de “Dios con nosotros”. “Cuando en la Iglesia sucede esto, cuando un niño llora”,  relató, “se sabe que ahí está la ternura de una madre, está la ternura de una madre que es el símbolo de la ternura de Dios con nosotros”.

Asimismo, dijo “no mandéis nunca callar a un niño que llora en la iglesia, nunca, porque es la voz que atrae la ternura de Dios”.

El impío y la oración verdadera

​Remitiendo a los salmos, el Pontífice habló de la figura negativa del impío que surge a menudo en ellos: “aquella que vive como si Dios no existiera”, la persona que no tiene “ninguna referencia al trascendente, sin ningún freno de su arrogancia, que no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace”.

Frente a ello, apuntó que el salterio presenta la “oración como la realidad fundamental de la vida, la referencia al absoluto y al trascendente”. Esto es lo que “nos hace plenamente humanos”, es el “límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz”, en definitiva, la oración es “la salvación del ser humano”.

El Obispo de Roma también indicó que existe una “oración falsa, hecha solo para ser admirados por los otros” y se refirió a las personas que “van a Misa solamente para demostrar que son católicos” o para “hacer una buena figura social”

En este sentido, remarcó que cuando el verdadero espíritu de la oración se acoge con “sinceridad” y desde el corazón, esta nos lleva a “contemplar la realidad con los ojos mismos de Dios”.

El salterio, la gran escuela

Asimismo, el Papa Francisco subrayó que la oración es el “centro de la vida”, advirtiendo del mal servicio que supone el de realizarla con cansancio, rezando “como los loros”. “Si hay oración, el hermano, la hermana, también el enemigo, se vuelve importante”, pues “quien adora a Dios, ama a sus hijos” y, por tanto, “quien respeta a Dios, respeta a los seres humanos”.

Después, el Santo Padre afirmó que el libro de los salmos es una “gran escuela” para “aprender esta forma de rezar”, ya que el salterio no usa siempre “palabras refinadas y amables”, sino que lleva a menudo “marcadas las cicatrices de la existencia”.

Para Francisco, “donde está Dios, también debe estar el hombre”, de manera que ”si uno dice ‘amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es un mentiroso”. “Quien ama a Dios, ame también a su hermano”, remarcó, aclarando que el Señor “no sostiene el ateísmo de quien niega la imagen divina que está impresa en todo ser humano”.

A continuación, sigue el texto completo de la catequesis del Papa.

***

Catequesis – 11. La oración de los salmos 2

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy tendremos que cambiar un poco la forma de realizar esta audiencia por causa del coronavirus. Vosotros estáis separados, también con la protección de la mascarilla y yo estoy aquí un poco distante y no puedo hacer lo que hago siempre, acercarme a vosotros, porque sucede que cada vez que yo me acerco, vosotros venís todos juntos y se pierde la distancia y está el peligro para vosotros del contagio. Siento hacer esto pero es por vuestra seguridad.

En vez de ir cerca de vosotros y darnos la mano y saludar, nos saludamos desde lejos, pero sabed que yo estoy cerca de vosotros con el corazón. Espero que entendáis por qué hago esto. Por otro lado, mientras leían los lectores el pasaje evangélico, me ha llamado la atención ese niño o niña que lloraba. Yo veía a la madre que le acunaba y le amamantaba y he pensado: “así hace Dios con nosotros, como esa madre”. Con cuánta ternura trataba de mover al niño, de amamantar.

Son imágenes bellísimas. Y cuando en la iglesia sucede esto, cuando un niño llora, se sabe que ahí está la ternura de una madre, como hoy, está la ternura de una madre que es el símbolo de la ternura de Dios con nosotros. Nunca hacer callar a un niño que llora en la iglesia, nunca, porque es la voz que atrae la ternura de Dios. Gracias por tu testimonio.

Completamos hoy la catequesis sobre la oración de los Salmos. Ante todo notamos que en los Salmos aparece a menudo una figura negativa, la del “impío”, es decir aquel o aquella que vive como si Dios no existiera. Es la persona sin ninguna referencia al trascendente, sin ningún freno a su arrogancia, que no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace.

​Por esta razón el Salterio presenta la oración como la realidad fundamental de la vida. La referencia al absoluto y al trascendente —que los maestros de ascética llaman el “sagrado temor de Dios”— es lo que nos hace plenamente humanos, es el límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz. La oración es la salvación del ser humano.

Cierto, existe también una oración falsa, una oración hecha solo para ser admirados por los otros. Ese o esos que van a misa solamente para demostrar que son católicos o para mostrar el último modelo que han comprado, o para hacer una buena figura social. Van a una oración falsa. Jesús ha advertido fuertemente sobre esto (cfr. Mt 6, 5-6; Lc 9, 14). Pero cuando el verdadero espíritu de la oración es acogido con sinceridad y desciende al corazón, entonces esta nos hace contemplar la realidad con los ojos mismos de Dios.

Cuando se reza, todo adquiere “espesor”. Esto es curioso en la oración, quizá empezamos en una cosa sutil pero en la oración esa cosa adquiere espesor, adquiere peso, como si Dios la tomara en sus manos y la transformase. El peor servicio que se puede prestar, a Dios y también al hombre, es rezar con cansancio, como si fuera un hábito. Rezar como los loros. No, se reza con el corazón.

La oración es el centro de la vida. Si hay oración, también el hermano, la hermana, también el enemigo, se vuelve importante. Un antiguo dicho de los primeros monjes cristianos dice así: “Beato el monje que, después de Dios, considera a todos los hombres como Dios” (Evagrio Póntico, Tratado sobre la oración, n. 123). Quien adora a Dios, ama a sus hijos. Quien respeta a Dios, respeta a los seres humanos.

Por esto, la oración no es un calmante para aliviar las ansiedades de la vida; o, de todos modos, una oración de este tipo no es seguramente cristiana. Más bien la oración responsabiliza a cada uno de nosotros. Lo vemos claramente en el “Padre nuestro”, que Jesús ha enseñado a sus discípulos.

Para aprender esta forma de rezar, el Salterio es una gran escuela. Hemos visto cómo los salmos no usan siempre palabras refinadas y amables, y a menudo llevan marcadas las cicatrices de la existencia.  Sin embargo, todas estas oraciones han sido usadas primero en el Templo de Jerusalén y después en las sinagogas; también las más íntimas y personales. Así se expresa el Catecismo de la Iglesia Católica: “Las múltiples expresiones de oración de los Salmos se hacen realidad viva tanto en la liturgia del templo como en el corazón del hombre” (n. 2588). Y así la oración personal toma y se alimenta de la del pueblo de Israel, primero, y de la del pueblo de la Iglesia, después.

​También los salmos en primera persona singular, que confían los pensamientos y los problemas más íntimos de un individuo, son patrimonio colectivo, hasta ser rezados por todos y para todos. La oración de los cristianos tiene esta “respiración”, esta “tensión” espiritual que mantiene unidos el templo y el mundo.

 

La oración puede comenzar en la penumbra de una nave, pero luego termina su recorrido por las calles de la ciudad. Y viceversa, puede brotar durante las ocupaciones diarias y encontrar cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables, listas para recoger el grito de todos.

En la oración del Salterio el mundo está siempre presente. Los salmos, por ejemplo, dan voz a la promesa divina de salvación de los más débiles: “Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres, ahora me alzo yo, dice Yahveh: auxilio traigo a quien por él suspira” (12, 6). O advierten sobre el peligro de las riquezas mundanas, porque “el hombre en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja” (48, 21). O, también, abren el horizonte a la mirada de Dios sobre la historia: “Yahveh frustra el plan de las naciones, hace vanos los proyectos de los pueblos; mas el plan de Yahveh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades” (33,10-11).

En resumen, donde está Dios, también debe estar el hombre. La Sagrada Escritura es categórica: “Nosotros amemos, porque él nos amó primero”. Él siempre va antes que nosotros. Él nos espera siempre porque nos ama primero, nos mira primero, nos entiende primero. Él nos espera siempre. Si alguno dice “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.

Si tú rezas muchos rosarios al día pero luego chismorreas sobre los otros, y después tienes rencor dentro, tienes odio contra los otros, esto es artificial puro, no es verdad. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Jn 4, 19-21). La Escritura admite el caso de una persona que, incluso buscando sinceramente a Dios, nunca logra encontrarlo; pero afirma también que las lágrimas de los pobres no se pueden negar nunca, so pena de no encontrar a Dios. Dios no sostiene el “ateísmo” de quien niega la imagen divina que está impresa en todo ser humano.

Ese ateísmo de todos los días: yo creo en Dios pero con los otros mantengo la distancia y me permito odiar a los otros. Esto es el ateísmo práctico. No reconocer la persona humana como imagen de Dios es un sacrilegio, es una abominación, es la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar.

Queridos hermanos y hermanas, que la oración de los salmos nos ayude a no caer en la tentación de la “impiedad”, es decir de vivir, y quizá también de rezar, como si Dios no existiera, y como si los pobres no existieran.

© Librería Editora Vaticana

Papa Francisco: Juan Pablo II, santo “de profunda espiritualidad”

Mañana se celebra su fiesta

OCTUBRE 21, 2020 15:14LARISSA I. LÓPEZAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 21 oct. 2020)-. El Papa Francisco ha recordado que mañana la Iglesia celebra la memoria litúrgica de san Juan Pablo II “en el año jubilar del centenario de su nacimiento”, durante la audiencia general celebrada hoy, 21 de octubre de 2020.

Como es costumbre, el Santo Padre ha dirigido un saludo a los polacos, resaltando que este santo de Polonia era “un hombre de profunda espiritualidad” que “contemplaba el rostro luminoso de Dios cada día en la oración litúrgica y la meditación de los salmos”.

Igualmente, Francisco invitó a todos los cristianos a comenzar sus días “antes de embarcarse en los no siempre fáciles caminos de la vida diaria”.

“La oración de los salmos”

En la catequesis de esta mañana, el Papa ha reflexionado en torno al tema de “La oración de los salmos”, dentro de la serie dedicada a la oración.

A lo largo de la misma, el Pontífice ha destacado que la oración es el “centro de la vida”. “Si hay oración, también el hermano, la hermana, también el enemigo, se vuelve importante”, pues “quien adora a Dios, ama a sus hijos” y, por tanto, “quien respeta a Dios, respeta a los seres humanos”.

El primer papa polaco

Juan Pablo II, Karol Wojtyla, nació el 18 de mayo de 1920 y fue el 264º papa de la Iglesia Católica. Se trataba entonces del primer pontífice polaco y el primer papa no italiano en ser elegido después de 455 años.

Su pontificado se prolongó desde el año 1978 al 2 de abril 2005, fecha de su fallecimiento. En el mismo año de su muerte, su sucesor, Benedicto XVI, comunicó el inicio del proceso de beatificación del papa polaco, que tuvo lugar el 1 de mayo de 2011.

El 27 de abril de 2014 fue canonizado, junto con Juan XIII, en una ceremonia oficiada por el Papa Francisco.

 

Encuentro de Oración: Firma del Llamamiento por la Paz

Por líderes religiosos del mundo

OCTUBRE 21, 2020 10:05LARISSA I. LÓPEZDOCUMENTOSPAPA FRANCISCO

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(zenit – 21 oct. 2020)-. Representantes de las principales religiones del mundo firmaron un Llamamiento por la Paz durante el 34º Encuentro Internacional de Oración por la Paz ayer, 20 de octubre de 2020, en la plaza del Capitolio de Roma, Italia.

El evento, titulado “Nadie se salva solo. Paz y Fraternidad” y promovido por la Comunidad Sant’Egidio,  contó con la participación del Papa Francisco y del patriarca Bartolomé I junto con representantes del judaísmo, el islam y el budismo, así como con la presencia del presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella.

​Después de los discursos de los representantes de las religiones del mundo – ortodoxos, judíos, musulmanes, budistas, sijs – y del Santo Padre, tuvo lugar la lectura de este llamado por parte de una joven.

Firma del llamamiento

Los líderes religiosos entregaron a un grupo de niños, que representaban a los diferentes pueblos y culturas del mundo, el texto del llamamiento. Los pequeños, a su vez, brindaron el documento a los embajadores y representantes de la política nacional e internacional situados en las primeras filas.

A continuación, el Santo Padre y los representantes se turnaron para encender una vela y firmar el llamamiento.

Tiempo de soñar con la paz

En el texto afirman que “la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad” y se comprometen a “a vivir y a proponer solemnemente a los responsables de los Estados y a los ciudadanos del mundo este llamamiento a la paz”.

Asimismo, exhortan a “utilizar los recursos empleados en producir armas cada vez más destructivas, promotoras de muerte, para elegir la vida, curar la humanidad y nuestra casa común”.

“Es tiempo de soñar de nuevo, con valentía, que la paz es posible, que la paz es necesaria, que un mundo sin guerras no es una utopía. Por eso queremos decir una vez más: ‘¡Nunca más la guerra!’”, describe el llamado.

Diálogo como antídoto

​Igualmente, el texto propone el “diálogo leal, perseverante y valiente” como “antídoto contra la desconfianza, la división y la violencia”, pues este “disuelve desde la raíz las razones de las guerras, que destruyen el proyecto de fraternidad inscrito en la vocación de la familia humana”.

“Las injusticias del mundo y de la historia se sanan no con el odio y la venganza, sino con el diálogo y el perdón”, agrega.

A continuación, sigue el texto completo del Llamamiento por la Paz.

***

Llamamiento por la Paz

Congregados en Roma en el “espíritu de Asís”, espiritualmente unidos a los creyentes de todo el mundo y a las mujeres y a los hombres de buena voluntad, hemos rezado todos juntos para implorar el don de la paz en nuestra tierra. Hemos recordado las heridas de la humanidad, tenemos en el corazón la oración silenciosa de tantas personas que sufren, frecuentemente sin nombre y sin voz. Por esto nos comprometemos a vivir y a proponer solemnemente a los responsables de los Estados y a los ciudadanos del mundo este llamamiento a la paz.

En esta plaza del Campidoglio, poco después del mayor conflicto bélico que la historia recuerde, las naciones que se habían enfrentado estipularon un pacto, fundado sobre un sueño de unidad, que posteriormente se llevó a cabo: la Europa unida. Hoy, en este tiempo de desorientación, golpeados por las consecuencias de la pandemia de Covid-19, que amenaza la paz aumentando las desigualdades y los miedos, decimos con fuerza: nadie puede salvarse solo, ningún pueblo, nadie.

Las guerras y la paz, las pandemias y el cuidado de la salud, el hambre y el acceso al alimento, el calentamiento global y la sostenibilidad del desarrollo, los desplazamientos de las poblaciones, la eliminación del peligro nuclear y la reducción de las desigualdades no afectan únicamente a cada nación. Lo entendemos mejor hoy, en un mundo lleno de conexiones, pero que frecuentemente pierde el sentido de la fraternidad. Somos hermanas y hermanos, ¡todos! Recemos al Altísimo que, después de este tiempo de prueba, no haya más un “los otros”, sino un gran “nosotros” rico de diversidad. Es tiempo de soñar de nuevo, con valentía, que la paz es posible, que la paz es necesaria, que un mundo sin guerras no es una utopía. Por eso queremos decir una vez más: “¡Nunca más la guerra!”.

Desgraciadamente, la guerra ha vuelto a parecerle a muchos un camino posible para la solución de las controversias internacionales. No es así. Antes de que sea demasiado tarde, queremos recordar a todos que la guerra deja siempre el mundo peor de como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad.

Requerimos a los gobernantes que rechacen el lenguaje de la división, que está sostenida frecuentemente por sentimientos de miedo y de desconfianza, y para que no se emprendan caminos de vuelta atrás. Miremos juntos a las víctimas. Hay muchos, demasiados conflictos todavía abiertos.

A los responsables de los Estados les decimos: trabajemos juntos por una nueva arquitectura de la paz. Unamos las fuerzas por la vida, la salud, la educación y la paz. Ha llegado el momento de utilizar los recursos empleados en producir armas cada vez más destructivas, promotoras de muerte, para elegir la vida, curar la humanidad y nuestra casa común. ¡No perdamos el tiempo! Comencemos por objetivos alcanzables: unamos desde hoy los esfuerzos para contener la difusión del virus hasta que tengamos una vacuna que sea idónea e accesible a todos. Esta pandemia nos está recordando que somos hermanas y hermanos de sangre.

A todos los creyentes, a las mujeres y a los hombres de buena voluntad, les decimos: seamos con creatividad artesanos de la paz, construyamos amistad social, hagamos nuestra la cultura del diálogo. El diálogo leal, perseverante y valiente es el antídoto contra la desconfianza, la división y la violencia. El diálogo disuelve desde la raíz las razones de las guerras, que destruyen el proyecto de fraternidad inscrito en la vocación de la familia humana.

Nadie puede sentirse que debe lavarse las manos. Somos todos corresponsables. Todos necesitamos perdonar y ser perdonados. Las injusticias del mundo y de la historia se sanan no con el odio y la venganza, sino con el diálogo y el perdón.

Que Dios inspire estos ideales en todos nosotros y este camino que hacemos juntos, plasmando los corazones de cada uno y haciéndonos mensajeros de paz.

Roma, Campidoglio, 20 de octubre de 2020.

© Librería Editora Vaticana

¡FUEGO HE VENIDO A TRAER A LA TIERRA!

— El afán divino de Jesús por todas las almas.

— El apostolado en medio del mundo se ha de propagar como un incendio de paz.

— La Santa Misa y el apostolado.

I. El Señor manifiesta a sus discípulos, como Amigo verdadero, sus sentimientos más íntimos. Así, les habla del celo apostólico que le consume, de su amor por todas las almas: Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda? Y les muestra su impaciencia divina por que se consuma en el Calvario su entrega al Padre por los hombres: Tengo que ser bautizado con un bautismo ¡y cómo me siento urgido hasta que se lleve a cabo!1. En la Cruz tuvo lugar la plenitud del amor de Dios por todos, pues nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos2. De esta predilección participamos quienes le seguimos.

San Agustín, comentando este pasaje del Evangelio de la Misa, enseña: «los hombres que creyeron en Él comenzaron a arder, recibieron la llama de la caridad. Es la razón por la que el Espíritu Santo se apareció en esa forma cuando fue enviado sobre los Apóstoles: Se les aparecieron lenguas como de fuego, que se posaron, repartidas, sobre cada uno de ellos (Hech 2, 3). Inflamados con este fuego, comenzaron a ir por el mundo y a inflamar a su vez y a prender fuego a los enemigos de su entorno. ¿A qué enemigos? A los que abandonaron a Dios que los había creado y adoraban las imágenes que ellos habían hecho (...). La fe que hay en ellos se encuentra como ahogada por la paja. Les conviene arder en ese fuego santo, para que, una vez consumida la paja, resplandezca esa realidad preciosa redimida por Cristo»3. Somos nosotros quienes hemos de ir ahora por el mundo con ese fuego de amor y de paz que encienda a otros en el amor a Dios y purifique sus corazones.

Iremos a la Universidad, a las fábricas, a las tareas públicas, al propio hogar... «Si en una ciudad se prendiese fuego en distintos lugares, aunque fuese un fuego modesto y pequeño, pero que resistiese todos los embates, en poco tiempo la ciudad quedaría incendiada.

»Si en una ciudad, en los puntos más dispares, se encendiese el fuego que Jesús ha traído a la tierra y este fuego resistiese al hielo del mundo, por la buena voluntad de los habitantes, en poco tiempo tendríamos la ciudad incendiada de amor de Dios.

»El fuego que Jesús ha traído a la tierra es Él mismo, es la Caridad: ese amor que no solo une el alma a Dios, sino a las almas entre sí (...). Y en cada ciudad estas almas pueden surgir en las familias: padre y madre, hijo y padre, madre y suegra; pueden encontrarse también en las parroquias, en las asociaciones, en las sociedades humanas, en las escuelas, en las oficinas, en cualquier parte (...). Cada pequeña célula encendida por Dios en cualquier punto de la tierra se propagará necesariamente. Luego, la Providencia distribuirá estas llamas, estas almas-llamas, donde crea oportuno, a fin de que en muchos lugares el mundo sea restaurado al calor del amor de Dios y vuelva a tener esperanza»4.

II. El apostolado en medio del mundo se propaga como un incendio. Cada cristiano que viva su fe se convierte en un punto de ignición en medio de los suyos, en el lugar de trabajo, entre sus amigos y conocidos... Pero esa capacidad solo es posible cuando se cumple en nosotros el consejo de San Pablo a los cristianos de Filipos: Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús5. Esta recomendación del Apóstol «exige a todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto al hombre es posible, aquel sentimiento que tenía el Divino Redentor cuando se ofrecía en Sacrificio, es decir, imiten su humildad y eleven a la suma Majestad de Dios, la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias»6. Esta oblación se realiza principalmente en la Santa Misa, renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, donde el cristiano ofrece sus obras, sus oraciones e iniciativas apostólicas, la vida familiar, el trabajo de cada jornada, el descanso; incluso las mismas pruebas de la vida, que, si son sobrellevadas pacientemente, se convierten en medio de santificación7. Al terminar el Sacrificio eucarístico, el cristiano va al encuentro de la vida, como lo hizo. Cristo en su existencia terrena: olvidado de sí mismo y dispuesto a darse a los demás para llevarlos a Dios.

La vida cristiana debe ser una imitación de la vida de Cristo, una participación en el modo de ser del Hijo de Dios. Esto nos lleva a pensar, mirar, sentir, obrar y reaccionar como Él ante las gentes. Jesús veía a las muchedumbres y se compadecía de ellas, porque andaban como ovejas sin pastor8, en una vida sin rumbo y sin sentido. Jesús se compadecía de ellas; su amor era tan grande que no se dio por satisfecho hasta entregar su vida en la Cruz. Este amor ha de llenar nuestros corazones: entonces nos compadeceremos de todos aquellos que andan alejados del Señor y procuraremos ponernos a su lado para que, con la ayuda de la gracia, conozcan al Maestro.

En la Santa Misa se establece una corriente de amor divino desde el Hijo que se ofrece al Padre en el Espíritu Santo. El cristiano, incorporado a Cristo, participa de este amor, y a través de él desciende sobre las más nimias realidades terrenas, que quedan así santificadas y purificadas y más aptas para ser ofrecidas al Padre por el Hijo, en un nuevo Sacrificio eucarístico. Especialmente el apostolado queda enraizado en la Misa, de donde recibe toda su eficacia, pues no es más que la realización de la Redención en el tiempo a través de los cristianos: Jesucristo «ha venido a la tierra para redimir a todo el mundo, porque quiere que los hombres se salven (1 Tim 2, 4). No hay alma que no interese a Cristo. Cada una de ellas le ha costado el precio de su Sangre (cfr. 1 Pdr 1, 18-19)»9. Imitando al Señor, ningún alma nos debe ser indiferente.

III. Cuando el cristiano participa en la Santa Misa, pensará en primer lugar en sus hermanos en la fe, con quienes se sentirá cada vez más unido, al compartir con ellos el pan de vida y el cáliz de eterna salvación. Es un momento señalado para pedir por todos y especialmente por quien ande más necesitado; nos llenaremos así de sentimientos de caridad y de fraternidad, «porque si la Eucaristía nos hace uno entre nosotros, es lógico que cada uno trate a los demás como hermanos. La Eucaristía forma la familia de los hijos de Dios, hermanos de Jesús y entre sí»10.

Y después de ese encuentro único con el Señor, nos ocurrirá como a aquellos hombres y mujeres que fueron curados de sus enfermedades en alguna ciudad o camino de Palestina: tan alegres estaban que no cesaban de pregonar por todas partes lo que habían visto y oído, lo que el Maestro había obrado en sus almas o en sus cuerpos. Cuando el cristiano sale de la Misa habiendo recibido la Comunión, sabe que ya no puede ser feliz solo, que debe comunicar a los demás esa maravilla que es Cristo. Cada encuentro con el Señor lleva a esa alegría y a la necesidad de comunicar a los demás ese tesoro. Así, como resultado de una fe grande, se propagó el cristianismo en los primeros siglos: como un incendio de paz y de amor que nadie pudo detener.

Si logramos que nuestra vida gire alrededor de la Santa Misa, encontraremos la serenidad y la paz en cada circunstancia del día, con un afán grande de darle a conocer, pues «si vivimos bien la Misa, ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y amar como Él amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario»11.

También para nosotros el Sagrario es siempre Betania, «el lugar tranquilo y apacible donde está Cristo, donde podemos contarle nuestras preocupaciones, nuestros sufrimientos, nuestras ilusiones y nuestras alegrías, con la misma sencillez y naturalidad con que le hablaban aquellos amigos suyos, Marta, María y Lázaro»12. En el Sagrario encontraremos, cuando devolvamos la visita al Señor, las fuerzas necesarias para vivir como discípulos suyos en medio del mundo. También nosotros, como algunas almas que estuvieron muy cerca de Dios13, podremos repetir, con el corazón lleno de gozo: Ignem veni mittere in terram... He venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué quiero sino que arda? Es el fuego del amor divino, que trae la paz y la felicidad a las almas, a la familia, a la sociedad entera.

1 Lc 12, 49. — 2 Jn 15, 13. — 3 San Agustín, Comentario al Salmo 96, 6. — 4 Ch. Lubich, Meditaciones, pp. 59-60. — 5 Flp 2, 5. — 6 Pío XII, Enc. Mediator Dei, 20-XI-1947, 22. — 7 Cfr. Conc. Vat. II; Const. Lumen gentium, 34. — 8 Mt 9, 36. — 9 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 256. — 10 Ch. Lubich, La Eucaristía, Ciudad Nueva, Madrid 1977, p. 78. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 154. — 12 Ibídem. — 13 Cfr. A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, pp. 17, 110, 115, 470.

 

Evangelio del jueves: Fuego de amor

Evangelio del jueves de la XXIX del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Lc 12,49-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

— Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda? Tengo que ser bautizado con un bautismo, y ¡qué ansias tengo hasta que se lleve a cabo! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, os digo, sino división.

Pues desde ahora, habrá cinco en una casa divididos: tres contra dos y dos contra tres; se dividirán el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.


Comentario

Jesús se dirige a sus discípulos desvelándoles los deseos más profundos de su corazón: sus ansias incontenibles de dar la vida por amor a todos los hombres, amor que está simbolizado en la imagen del fuego. Jesús es luz del mundo (cf. Juan 8,12), y es también fuego y calor. Dios se presentó bajo la imagen de una zarza que ardía sin consumirse ante la admiración de Moisés (cf. Éxodo 3,2-3), manifestando así sus ansias de liberar a su pueblo de la opresión del poder del faraón. Moisés fue portador de ese fuego divino, fuego que siguió ardiendo a lo largo de toda la historia de la salvación, hasta el momento culminante en que Jesús, en el Calvario, recibió “un bautismo”, aquel que tanto ansiaba recibir, cuando murió en la Cruz, para liberar a todos de la opresión del pecado.

Cincuenta días después de aquella nueva pascua que tuvo lugar en el monte Calvario, durante la fiesta de Pentecostés, vino el Espíritu Santo sobre los discípulos bajo la forma de lenguas de fuego. Los apóstoles, llenos del Espíritu de Dios, anunciaron a Jesús, y aquel día fueron bautizados unas tres mil almas (cf. Hechos de los Apostóles, 2). Era un nuevo bautismo, por el que aquellos peregrinos y todos los cristianos hemos recibido el fruto de la redención que nos ganó Jesús en la Cruz.

Pero Jesús sabía que ese fuego de amor salvífico iba a encontrar obstáculos, provocando división incluso dentro de una misma familia. Ya el anciano Simeón, ante Jesús niño, después de proclamarlo como salvador de todos los pueblos, anunció a María que sería también “signo de contradicción” (Lucas 2,34). Pero esa división no prevalecerá: el fuego y la luz son más intensos que el frío y las tinieblas. Los cristianos, por el bautismo, somos portadores de ese mismo fuego de Jesucristo, apóstoles, por vocación divina. Como nos dice san Josemaría: “Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. –Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”[1].

[1] San Josemaría, Camino, n. 1.

 

 

“Dios nos conduce sin pausas”

Mientras hay lucha, lucha ascética, hay vida interior. Eso es lo que nos pide el Señor: la voluntad de querer amarle con obras, en las cosas pequeñas de cada día. Si has vencido en lo pequeño, vencerás en lo grande. (Via Crucis, 3ª Estación, n. 2)

22 de octubre

Debo preveniros ante una asechanza, que no desdeña en emplear Satanás -¡ése no se toma vacaciones!-, para arrancarnos la paz. Quizá en algún instante se insinúa la duda, la tentación de pensar que se retrocede lamentablemente, o de que apenas se avanza; hasta cobra fuerza el convencimiento de que, no obstante el empeño por mejorar, se empeora. Os aseguro que, de ordinario, ese juicio pesimista refleja sólo una falsa ilusión, un engaño que conviene rechazar. (…) Acordaos de que la Providencia de Dios nos conduce sin pausas, y no escatima su auxilio -con milagros portentosos y con milagros menudos- para sacar adelante a sus hijos.

Militia est vita hominis super terram, et sicut dies mercenarii, dies eius, la vida del hombre sobre la tierra es milicia, y sus días transcurren con el peso del trabajo. Nadie escapa a este imperativo; tampoco los comodones que se resisten a enterarse: desertan de las filas de Cristo, y se afanan en otras contiendas para satisfacer su poltronería, su vanidad, sus ambiciones mezquinas; andan esclavos de sus caprichos (...).

Renovad cada mañana, con un serviam! decidido -¡te serviré, Señor!-, el propósito de no ceder, de no caer en la pereza o en la desidia, de afrontar los quehaceres con más esperanza, con más optimismo, bien persuadidos de que si en alguna escaramuza salimos vencidos podremos superar ese bache con un acto de amor sincero. (Amigos de Dios, 217)

 

100 años tras las huellas de san Juan Pablo II

El pasado 18 de mayo se cumplieron 100 años del nacimiento en Wadowice (Polonia) de Karol Wojtyla, san Juan Pablo II. Su casa natal es hoy un museo que acerca a los visitantes su ejemplo de santidad, cercanía y simpatía.

EN PRIMERA PERSONA21/10/2020

​Museo Juan Pablo II, en Wadowice.

El 18 de mayo de 1920 a las cinco de la tarde nació Karol, el tercer hijo del matrimonio Wojtyla. Aquella tarde hacía calor y la ventana estaba abierta. De una iglesia cercana, llegaba el canto de las letanías a la Virgen, una tradición que se mantiene en Polonia desde entonces durante las tardes de mayo. La historia del niño que nacía aquella tarde sería recordada por miles y miles de personas en agradecimiento a Dios.

80 años después, concretamente el 16 de junio de 1999, aquel infante era ya Juan Pablo II y desgranaba sus recuerdos en una visita pastoral a su ciudad natal: “Una vez más, durante mi ministerio a la Iglesia universal en la Santa Sede, vengo a mi ciudad natal de Wadowice. Miro con gran emoción esta ciudad de la infancia, que fue testigo de mis primeros pasos, mis primeras palabras. La ciudad de mi casa familiar, mi iglesia bautismal...”. Después, el Papa tuvo un entrañable encuentro con las miles de personas que colmaban la plaza central de Wadowice y los millones de polacos que seguían la transmisión por televisión.

 

La vivienda de la familia Wojtyla corresponde a seis ventanas del primer piso en la mitad del edificio de la derecha.

 

Azarosa historia del edificio

Tras aquel viaje, uno de los descendientes de los propietarios del edificio donde había nacido el pequeño Karol comenzó las gestiones ante el gobierno polaco para recuperar la propiedad, perdida durante el periodo comunista. Al cabo de unos años, una vez solucionados los complicados aspectos legales, pudo ponerlo a la venta.

Aquella oferta coincidió en el tiempo con el fallecimiento de Juan Pablo II. Ryszard, un próspero empresario local, conmovido por la vida ejemplar del Papa polaco, decidió adquirir el inmueble y costear el proyecto de reforma para que se abriera allí el museo Casa Familiar de Juan Pablo II. Ryszard pidió consejo a Przemyslaw, un amigo suyo que había hecho varias películas sobre Juan Pablo II para que le ayudase a encontrar las personas adecuadas para hacer el proyecto del futuro museo.

En torno a Przemyslaw se reunieron Basia y Jaroslaw, un matrimonio polaco, especialistas en museos narrativos; Pawel, periodista autor de una biografía en cuatro tomos sobre Juan Pablo II; y otro Pawel, especialista en historia de la Iglesia del siglo XX. Entre el 2010 y 2014, el edificio sufrió remodelaciones con las que se logró obtener 1200 m2 de superficie de exposición, en cuatro plantas diferentes. De ese modo, el museo quedó dividido en 16 zonas que van contando al visitante la vida de Karol Wojtyła–Juan Pablo II. Obviamente, el corazón del museo es el apartamento de los Wojtyła, donde Karol nació y vivió 18 años.

Ver, escuchar…, participar en una historia

“Un museo narrativo es una muestra en donde los objetos expuestos tienen vida. Además entran en interacción con otros objetos y, sobre todo, con las emociones del visitante”, señalan Basia y Jaroslaw. La narración permite un diálogo con el visitante, un diálogo que cambia de ritmo.

En estos museos todo tiene importancia y significado: la arquitectura, la iluminación, el sonido, la estructura del pavimento… El visitante puede recorrerlo en hora y media o en cinco horas. No es la misma la experiencia de un niño que la de un adulto o un anciano. Para guiar a quien desee emprender este viaje se formó a un equipo de guías, que aportaran no solo su trabajo sino también su corazón.

Basia y Jaroslaw, además de tener experiencia en la creación de este tipo de museos, procedían de Adrychów -una población muy cercana a Wadowice- lo que les ayudó para contactar con los lugareños y poder obtener así más elementos de la vida y de la época del protagonista para crear el entorno adecuado.

 

​Bolso de Emilia Wojtyla mamá de Juan Pablo II.

 

Por ejemplo, entre las cosas que dejó en Cracovia el cardenal Wojtyla cuando fue elegido Papa había una pequeña cartera de mujer muy elegante, de hilo plateado. Gracias a una vieja fotografía tomada alrededor de 1917-1918, podemos ver en ella al joven Edmund y Emilia Wojtyla vestida muy elegantemente con esa cartera. ¿Cuál fue el destino de la cartera después de la muerte de Emilia? Basia, que además de sus talentos organizativos demostró tener capacidades detectivescas, averiguó que fue usada por Stefania Wojtyła -hermana del padre del futuro pontífice- y esta se la dio a su sobrino Karol como recuerdo de su madre. Durante muchos años, se conservó en la curia de Cracovia. Fue hallada poco después del fallecimiento de Juan Pablo IIy es uno de los pocos recuerdos materiales que tenemos de Emilia Wojtyłowa.

En el dormitorio de los Wojtyła hay también un cuadro que sale en la foto del día de la primera comunión de Karol. Fue el mismo Juan Pablo II quien entregó esa pequeña imagen a las monjas que en los años 80 gestionaban allí un museo provisional. Lo besó y dijo: “Esto deberían colgarlo en su lugar de origen, en la pared de mi casa”.

 

​Foto de la Primera Comunión. El cuadro original que aparece en la foto se conserva en el museo.

 

El “objeto maldito”

Uno de los objetos de la exposición que despierta más interés de los visitantes es lo que alguno de los guías llama el “objeto maldito”: es el arma que usó Ali Agca el 13 de mayo de 1981, una Browning HP CAL de 9 mm, con cargador de treces balas. En 1981 fue comprada en Viena por Oral Celika, el segundo asaltante involucrado en el atentado. Agca disparó dos veces al Papa y luego el arma se atascó. Mientras escapaba, el terrorista trató de disparar al policía que corría detrás de él y a la hermana Letizia Giudica, que le bloqueó la huida. Afortunadamente, el arma no se disparó.

 

​Arma utilizada por Ali Agca en el atentado de 13 de mayo de 1981 y adoquín de la plaza de San Pedro.

 

Poco después del asesinato, Juan Pablo II escribió una carta a Ali Agca, que no llegó a enviar porque decidió visitar a su ejecutor en prisión. Se conserva porque quedó archivada en las notas dejadas por el Papa. Fragmentos de vídeo, fotos y sonido ayudan a revivir a los visitantes de modo dramático esos momentos de la biografía del Papa.

No fue cosa fácil conseguir el arma del atentado. Sirvió como prueba material durante la investigación y el juicio y ahora es propiedad del Museo Romano de Criminología. Gracias al apoyo de las instituciones eclesiásticas y la recomendación del gobierno polaco, en marzo de 2014 el Museo Papal de Wadowice recibió el arma en depósito por un tiempo limitado.

Pocos son conscientes del tiempo que dedicó Basia a visitar a amigos y a testigos de la vida de Juan Pablo II, las horas que pasó en los archivos de la curia de Cracovia o las largas conversaciones con los cardenales Stanislaw Dziwisz y Stanislaw Rylko. Poco a poco, ella y su marido lograron reunir más de 200 recuerdos de Juan Pablo II y su familia, así como 140 fotografías de archivo. Hubo también muchos donativos de compañeros de colegio o personas que en su juventud se habían beneficiado del trabajo pastoral de Karol Wojtyla.

 

​Sala de estar de la casa. Prácticamente se dejó de usar después de la muerte de Emilia.

 

Una visita rápida

En los 16 espacios temáticos repartidos en las cuatro plantas del museo, es posible seguir las etapas de la vida de Karol Wojtyła - Juan Pablo II. Desde la casa familiar en Wadowice, donde "todo empezó", hasta la “casa mundial” que fue el mundo para él. El visitante conoce la Wadowice de entreguerras (1920-1939), sus paseos a las montañas e información de los 104 viajes apostólicos que emprendió.

La parte dedicada a los años de la juventud de Karol muestra las raíces de su personalidad y espiritualidad: es la ciudad Wadowice de la década 1920-30 tal como la recordó el futuro papa, llena de la riqueza cultural y espiritual. En la parte dedicada a “La Pequeña Patria”, se narra la historia de los judíos de Wadowice, que constituían aproximadamente el quinto de los habitantes de la ciudad. La familia Bałamuth, quienes poseían el edificio y lo vendieron para que se pudiera instalar un museo, pusieron como condición que se dedicase una parte a sus antepasados judíos que vivían en Wadowice.

Basia y Jaroslaw diseñaron un sector que recuerda la tienda de Chiel Bałamuth, que allí se erigía en los años 20. El edificio tenía en la parte anterior, que daba a la plaza central, algunas tiendas; en la parte posterior, un taller artesanal y tres o cuatro apartamentos que se alquilaban. En la zona que recuerda los judíos de Wadowice, se recogen varias fotografías, entre ellas la de Jerzy Kluger, de quién Karol Wojtyła fue gran amigo desde los tiempos de la escuela primaria hasta el final de su vida en Roma. Se muestran otros muchos recuerdos donados por las familias judías cuyos antepasados vivían en Wadowice. En este lugar, se ha representado también el Muro de Lamentación donde en el año 2000 rezó Juan Pablo II. Los visitantes reviven los momentos emocionantes del año jubilar.

Desde el 1919 hasta el 1938 los Wojtyła residieron la primera planta. Se trataba de una vivienda con tres ambientes: la cocina, el dormitorio y el salón, similar al de otras familias de clase media. Basia se ocupó de ambientar esa parte del museo con muebles de la época y algunos objetos originales pertenecientes a los Wojtyła: las servilletas bordadas por Emilia, su elegante cartera, vajilla de la familia o fotografías del album de familia, entre otros.

 

​Habitación en la cual nació Juan Pablo II.

 

Tras la muerte de Emilia, en abril de 1929, el pequeño Karol se quedó en el piso solo con su padre. El dormitorio se convirtió en el cuarto principal, y prácticamente dejaron de utilizar el salón. Además de las dos camas, se encontraba también allí el reclinatorio en el que – como recordaba Juan Pablo II – su padre rezaba hasta muy tarde por la noche. A través de la ventana Karol podía ver en la pared de la iglesia parroquial el reloj de sol con la inscripción: “El tiempo corre, la eternidad espera”.

Estudiante universitario, trabajador, actor y poeta, sacerdote

Cuarenta años de vida de Karol Wojtyła corresponden a su etapa de Cracovia: desde su partida de Wadowice en 1938 hasta su elección a la Sede Petrina. En esta parte de la exposición, se pueden ver los objetos relacionados con sus estudios universitarios, el trabajo en la cantera de Zakrzówek o la formación al sacerdocio. La siguiente parte de la exposición está dedicada a los años de postguerra, incluidas los sucesivos nombramientos de Karol Wojtyła: el episcopal, el arzobispal y el cardenalicio.

 

​Juan Pablo II con algunos santos que canonizó, entre los que se encuentra san Josemaría.

 

El 1 de noviembre de 1946 fue ordenado sacerdote de las manos del arzobispo Adam Sapieha y al día siguiente celebró su primera misa en la cripta de san Leonardo, en la catedral de Cracovia. En una parte del museo se ha realizado una replica de la cripta: sobre el altar, se han colocado la cruz y los candelabros originales.

Los guías aprovechan para hablar con naturalidad sobre temas relacionados con la vida de familia, el sufrimiento, el valor del trabajo, la vocación sacerdotal, los sacramentos... Cuando se los escucha, se tiene la sensación de escuchar los medios formación cristiana a los que asisten Pawel, Basia y Jaroslaw. Se palpa que el museo en la Casa Natal de san Juan Pablo II es algo más que un simple lugar en donde los objetos se detuvieron en el pasado. El recuerdo se hace vida para los visitantes. Los objetos hablan y transmiten un mensaje legible y claro: “La santidad es posible, también para ti”.

 

​Peregrinaciones de Juan Pablo II a Polonia.

 

¡Mar adentro!

En esta parte el visitante oye las palabras del cardenal Pericle Felici: Habemus papam… Aquí llama la atención una réplica de gran tamaño de una barca de los tiempos de Jesús encontrada a la orilla del mar de Galilea, en las cercanías de Cafarnaún. Es el símbolo de la Iglesia: el 16 de octubre de 1978 el Señor confió a Karol Wojtyła el timón de su barca.

Juan Pablo II, siendo la Cabeza de la Iglesia Universal, ejerció la autoridad del magisterio. Por eso, en las catorce columnas que sostienen la cúpula se colocaron las portadas de sus catorce encíclicas. En una vitrina, se encuentra la copia del manuscrito de la primera encíclica: Redemptor Hominis. Además, en el centro de la sala, hay una réplica de la Puerta Santa abierta por Juan Pablo II, adornada con bajorrelieves de escenas bíblicas y escudos de los 28 papas que en algún momento de la historia han abierto la Puerta Santa. En la parte posterior de la réplica se colocó en diez lenguas la inscripción: ¡No tengáis miedo! Abrid de par en par las puertas a Cristo.

Juan Pablo II durante su pontificado en marco de sus viajes apostólicos recorrió más de 1,5 millón de kilómetros, visitando 129 países. Un recuerdo especial relacionado con los viajes apostólicos del Santo Padre es la tierra traída al Museo de los lugares que había visitado Juan Pablo II. Debajo del suelo de cristal se han colocado casi 60 recipientes con tierra, un número que crece constantemente gracias a los envíos que llegan. La pared lateral está cubierta de una pantalla multimedia de 15 metros de longitud que permite ver fotografías y leer fragmentos de discursos del Santo Padre durante sus 104 viajes apostólicos. El último punto de esta ruta de peregrinación es una pared de vidrio que muestra la imagen de Jesús Misericordioso y la inscripción "Sed Apóstoles de la Divina Misericordia", y el texto del Acto de la dedicación del Mundo a la Divina Misericordia en el año 2002.

 

​Sector que recuerdo los encuentros con la juventud.

 

¡Vosotros sois mi esperanza! Con esta frase, se abre el sector dedicado a la atención que prestó el Papa a los jóvenes: colorido y lleno de sonidos gracias a las modernas “duchas acústicas”. Si uno se coloca debajo de ellas, permiten escuchar los himnos de la correspondiente Jornada Mundial de la Juventud. Una de las paredes muestra cientos de placas coloridas que juntas forman una gran imagen de Juan Pablo II rodeado por gente joven. ¿Cómo no sonreír aquí al escuchar el diálogo tan alegre con los jóvenes cuando el Santo Padre bromeaba desde la ventana papal en Cracovia?

También se reflexiona sobre el paso del tiempo: Esta fugacidad tiene sentido. No podría faltar aquí la réplica del reloj de sol, que el joven Karol Wojtyła veía desde la ventana de la cocina de su casa, y el reloj original de los apartamentos papales que fue detenido el 2 de abril de 2005 a las 21:37 horas, cuando Juan Pablo II fue a la casa del Padre. Aquí también se puede ver la Biblia que sor Tobiana Sobótka leía. Cuando el Papa falleció, la religiosa marcó con una cruz el lugar donde detuvo su lectura y escribió la palabra Amén.

 

​Monika, la visitante número un millón.

 

Una historia que continúa su curso

El 7 de junio de 2018 el Museo de la Casa Familiar del Santo Padre Juan Pablo II en Wadowice recibió al “visitante un millón”. La afortunada turista resultó ser Monika, que llegó junto con su marido a Wadowice desde Kórnik pueblito cercana a Poznan. Monika se comprometió a ser embajadora del Museo de la Casa Familiar del Santo Padre Juan Pablo II en Wadowice.

En todo el mundo hay mucho embajadores como Monika. Más del 80% de los visitantes de la casa natal de Juan Pablo II son polacos. De los extranjeros, abundan los de Italia, Francia, Estados Unidos, España, Eslovaquia, Alemania, Brasil, Austria y Gran Bretaña. El Museo ha recibido a peregrinos de más de 100 países, entre ellos Arabia Saudita, Barbados, Burkina Faso, Gabón, Cuba, Mauricio, Costa de Marfil, Nueva Zelandia, China, Zambia, Kenya y Sudáfrica.

***

El Hogar Familiar del Santo Padre Juan Pablo II no sólo organiza la exposición, sino también actividades científicas y educativas. Todos los años se celebran conferencias y conciertos con motivo de los aniversarios papales, y los niños y jóvenes pueden participar en los talleres de los museos. La casa natal de San Juan Pablo II se ha convertido en un moderno foco de formación y catequesis. El cariño a Juan Pablo II ha logrado aunar muy diversas instituciones: eclesiásticas, estatales, locales y nacionales. Personas de diversas religiones y culturas se sienten movidas y unidas de todo corazón a esta iniciativa.

 

​Emilia, Karol y Edmund la foto del año 1907.

 

En marzo de 2020 en la archidiócesis de Cracovia comenzó el proceso de beatificación del matrimonio de Emila y Karol Wojtyla. También se estudia comenzar el proceso de Edmundo (1906-1932), hermano mayor de Karol, que murió muy joven por contagio en su trabajo como médico.

En los primeros años del pontificado de Juan Pablo II, refiriéndose al posible inicio de la labor del Opus Dei en Polonia, el beato Álvaro señaló: “Hay que esperar y rezar, todo llegará a su tiempo”. Era imposible imaginar en aquel entonces el trabajo que tantas personas de la Obra harían en esta tierra y el papel que algunas de ellas siguen teniendo en un museo de gran eficacia apostólica.

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (I): Vendedor de quesos

Giorgio, italiano, trabaja en el sector de los lácteos. Está casado y tiene cinco hijos. Para él, el queso es “un poco” como la prueba de la existencia de Dios.

EN PRIMERA PERSONA22/08/2020

Giorgio ha trabajado en la industria alimentaria durante muchos años. Está casado con Montse, a la que conoció tratando de escalar el muro de su colegio. Ahora tienen cinco hijos: Lucía, Chiara, Giacomo, María y Francesco. A finales de los años 80, obtuvo el título de perito agrícola y comenzó a trabajar con su tío, que tenía una empresa lechera: “Allí empezó mi experiencia en el sector comercial”.

“Después de un tiempo -continúa-, decidí seguir por mi cuenta, porque tío y sobrino teníamos puntos de vista profesionales diferentes y tenía miedo de que eso influyera en nuestra relación personal. Había recibido varias ofertas de trabajo en el sector lácteo, pero, para no tener que competir con mi tío, me fui al sector de embutidos, y solo después de diez años volví al sector del queso”.

Abrirse camino

“Una empresa nacida de la fusión de varias empresas más pequeñas se puso en contacto conmigo para ofrecerme un trabajo como director comercial, y acepté”. El volumen de negocio y el prestigio de la empresa crecieron.

RENUNCIÉ A MI TRABAJO. ERA UNA DECISIÓN QUE HABÍA HABLADO CON EL SEÑOR

Sin embargo, uno de los accionistas mayoritarios decidió prescindir de Giorgio: “Obviamente, tenía sus razones -recuerda Giorgio-, pero yo no estaba de acuerdo, así que renuncié antes de que me echaran. Entonces ya tenía cinco hijos y la situación era difícil, pero, aún así, confiaba en la decisión profesional que había tomado. Además, era una decisión que había hablado con el Señor”. Unos meses más tarde, la empresa a la que Giorgio había renunciado se dividió en dos.

Después de su dimisión, Giorgio comenzó a seguir las ventas de varias empresas pequeñas, hasta que una de ellas le ofreció trabajar exclusivamente para ella. En ese momento, pensó que sería mejor reducir su nivel de ingresos para mejorar su calidad de vida: “Trabajar sólo para una empresa me ha permitido poder pasar más tiempo con mi familia -explica Giorgio-, aunque sigue siendo un trabajo sin horarios y con muchas reuniones fuera de la oficina”.

 

​Los hijos y la mujer de Giorgio llaman a esta foto: “El hombre que susurraba a las cabras”.

 

 

Hoy, tanto el tío de Giorgio como las dos empresas que se crearon fruto de la escisión son sus clientes: “He aprendido que en este tipo de trabajo nunca se debe salir dando un portazo. Primero, porque nunca sabes si tienes razón o no, y, segundo, porque no quieres perderte buenas oportunidades de trabajo que pueden presentarse en el futuro”.

Sin amor por el prójimo no se vende ni un alfiler

La habilidad para vender el producto y la pasión por aquello que se vende deben ir juntas: “Parte de mi trabajo consiste en ocuparme del marketing, pero no puedo separarlo de la pasión -explica Giorgio- tanto por la gente a la que quiero vender como por el producto que vendo. Hace poco vi una película de Tom Cruise, Jerry Maguire, en la que un personaje dice: Sin amor por los demás no se vende un alfiler. Así es, y eso es lo que intento transmitir a los agentes comerciales que tengo que formar”.

DE UN TRABAJO NUNCA SE DEBE SALIR DANDO UN PORTAZO

Parte del trabajo de Giorgio consiste en formar a agentes de ventas, que son los encargados de presentar los productos a las empresas: “Como muchas veces tengo que pasar varias horas con la misma persona, ocurre que enseguida pasamos a un trato más personal y es fácil que terminemos hablando de Dios”.

 

​La familia de Giorgio. Desde la izquierda: Francesco, Giorgio, Chiara, Lucia, Giacomo, la mujer Montse y Maria.

 

“Una vez dejé el coche de la empresa aparcado delante de la iglesia a la que iba, pero me olvidé de poner el freno de mano. El coche se deslizó y sufrió un pequeño golpe. Mi jefe se enfadó al principio, pero cuando le dije que había estacionado allí para ir a misa un día entre semana, me perdonó enseguida”, cuenta Giorgio con una sonrisa.

El talento es un don, pero el éxito llega solo cuando se trabaja a diario. El trabajo no se hace solo por un mero deseo de realización personal. Como decía san Josemaría: “El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, está ordenado al amor”.

Cuando Mons. Fernando Ocáriz hizo un viaje pastoral al norte de Italia, Giorgio y su familia lo pudieron saludar y, por supuesto, le regalaron unos quesos: “Antes de dárselos le dije a don Fernando que los quesos podían tener mal olor, y el Prelado me miró y me dijo: `¡Así que son buenos!´”.

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (II): Sombreros

Donata diseña sombreros en un famoso taller de Roma. Muchos de sus diseños se emplean en producciones cinematográficas internacionales.

EN PRIMERA PERSONA22/09/2020

En muchas películas, el tipo de vestuario que utilizan los actores consiste, entre otras cosas, en una prenda que cubre su cabeza. Se trata, por ejemplo, de sombreros de ala ancha, coronas, diademas o cascos con diversos acabados.

El trabajo de Donata consiste precisamente en el diseño de este tipo de prendas, a menudo con el asesoramiento de grandes diseñadores de Hollywood y de otros lugares del mundo: “Después de trabajar durante 15 años en un taller de ropa para novias -explica Donata- me contrataron en un taller especializado en sombreros”.

De los trajes de carnaval a san Juan Pablo II

¿Qué hay que hacer para llegar a ser diseñadora? Pues, como ocurre en muchas otras profesiones, puede ayudar una cierta predisposición natural: “Mi madre tenía una máquina de coser -dice Donata- y, siendo yo todavía joven, diseñaba disfraces para mis sobrinos. En una ocasión, vine a Roma de vacaciones, y una prima mía me convenció de que buscara un trabajo aquí: vieron entonces mis habilidades manuales y me contrataron”.

Tuvo la suerte de diseñar un sombrero para el Papa Juan Pablo II. En Roma, conoció a una persona del Opus Dei, numeraria auxiliar, que solía ir a la misma piscina que Donata: “Me llevó al centro de Oikia -recuerda Donata- y me impresionó ver allí a tanta gente alegre, gente que intentaba ser feliz allí donde estaba, en su trabajo, en su lugar. Poco después, pedí la admisión en el Opus Dei como agregada”.

En ese entonces, Donata trabajaba en un taller de peinado, confección de sombreros y vestidos de novia, y tuvo la suerte de diseñar un sombrero para el Papa Juan Pablo II. Después de la muerte del dueño del taller, Donata fue contratada por el Laboratorio Pieroni, donde trabaja hoy.

Un mundo profesional duro

A pesar de ser una profesión creativa, el ambiente de trabajo en el que se mueve Donata es muy duro. Hay mucha competencia, tanto entre colegas como entre talleres, y el sueldo no es especialmente generoso. Por otro lado, no es habitual que se reconozca el trabajo realizado, aunque cuando ese reconocimiento llega viene acompañado de una emoción inolvidable: “Como aquella vez -recuerda Donata- en la que un diseñador que había ganado un Oscar al mejor vestuario me felicitó por mi diseño”.

ENCONTRÉ LA IMAGEN DE SAN JOSEMARÍA QUE GUARDABA EN MI MESA DE TRABAJO HECHA JIRONES

“Cuando comencé a trabajar en el nuevo taller, no escondí el hecho de que era cristiana, y traté de transmitir la belleza de la fe a mis colegas, recibiendo a cambio, sobre todo, críticas. Al principio -admite Donata-, esos comentarios me dolían, pero con el tiempo aprendí a sonreír y a no darles importancia, aunque hubo momentos difíciles: como cuando encontré la imagen de san Josemaría que guardaba en mi mesa de trabajo hecha jirones, o cuando desapareció el pequeño crucifijo que guardaba dentro de una caja para acordarme de ofrecer el trabajo por intenciones concretas”.

Los alfileres del rosario

Como toda la gente que trabaja, Donata también tiene cosas por las que siente preferencia: “Me encantan las flores, y cuando hay que hacer flores de tela, por ejemplo para un sombrero de mujer, se me iluminan los ojos”.

TRATO DE IR A MISA TODOS LOS DÍAS Y SÉ QUE DEBO COMPARTIRLO

En el taller no hay ventanas, y la luz es totalmente artificial, así que esa luz hay que traerla de casa: “Trato de ir a misa todos los días -explica Donata- y sé que esta gracia de alguna manera debe compartirse con los demás, no puede ser solo para mí. Hago el trabajo que me gusta e intento estar siempre de buen humor. A veces, mientras trabajo, rezo el rosario: clavo diez alfileres en una almohadilla de costura y los voy quitando uno a uno por cada avemaría”.

Trabajo ordinario y cómo santificarlo (III): Cortinas

Vincenzo es un padre de familia, fabricante textil y supernumerario del Opus Dei, que trabaja en este sector desde hace más de treinta años.

EN PRIMERA PERSONA22/10/2020

Vincenzo dirige una empresa que confecciona y monta cortinas para diversos clientes: particulares, hoteles, bares, restaurantes, etc. Entre las tareas que Vincenzo y sus hijos realizan está, por ejemplo, el acolchado de camas o la fijación de alfombras: "Cuando trabajas en este negocio debes estar en continua adaptación -explica Vincenzo-; nosotros no nos centramos solo en una tarea, sino que procuramos llegar a todo lo que entre en el campo de la industria textil".

"CUANDO TRABAJAS EN ESTE NEGOCIO DEBES ESTAR EN CONTINUA ADAPTACIÓN"

Vincenzo suele trabajar ahora en el taller, junto con su esposa, un hijo y dos empleados que se dedican exclusivamente a la costura. Otros dos hijos se encargan de ir donde los clientes y al lugar donde se hace el montaje.

Un momento de prueba

En los años noventa, Vincenzo era jefe de producción de una empresa. Profesionalmente, las cosas iban bien. Sin embargo, la situación se torció de repente: "Cuando esperábamos el cuarto hijo, perdimos 200 millones de liras por un trabajo que salió mal. Cierta persona me dijo que tener un hijo en esas condiciones económicas sería imprudente. En aquella época, solo iba a misa de vez en cuando, pero me vino el impulso de acudir a Dios y especialmente a la Virgen. Recuerdo que, cuando falleció mi padre siendo yo pequeño, también me encomendé a Dios".

Vincenzo y su familia lograron superar ese momento difícil. "En esos días duros -continúa Vincenzo- comencé un camino de conversión, con muchas caídas, pero sin parar nunca. En 2007, comprendí que el Señor me llamaba al Opus Dei y pedí ser admitido como supernumerario".

Trabajar por amor, no solo por honor

MI CONVERSIÓN EMPEZÓ CON COSAS BÁSICAS, COMO NO MALDECIR

La conversión, que comenzó en un momento de crisis, y la vocación a la Obra, que fue como un paso más dentro del camino, transformaron la vida profesional de Vincenzo: "Empecé con cosas básicas, como no maldecir, una costumbre típica de muchos artesanos y obreros -cuenta Vincenzo-; por otro lado, también me esforzaba por que mi relación con la gente fuera más positiva, más agradable, y notaba que el Señor me ayudaba. Ahora me es más fácil y me gusta acoger a los que vienen a la empresa a trabajar como aprendices, y procuro invertir en su formación, aunque no esté seguro de los frutos que dará tal inversión".

En una pared del taller de Vincenzo, hay colgada una poesía de Charles Peguy que dice así: "Hubo un día en que los trabajadores no eran siervos. Trabajaban. Cultivaban un honor, un honor absoluto, como corresponde a un honor. La pata de una silla tenía que estar bien hecha. Era natural, era lo que se buscaba. No tenía que estar bien hecha por el salario [...]".

"Me gusta este poema, pero sobre todo me gusta sustituir la palabra honor por amor. Este es el sentido de mi vocación, hacer las cosas por amor - explica Vincenzo -; si no hubiera amor, el trabajo del empresario artístico sería como una condena. Piensa en el final de mes: pagos, sueldos, prácticas, letras de cambio, clientes que no pagan... Sin embargo, para mí todo esto son oportunidades de amor. Incluso aunque a veces pierda la paciencia".

"SI NO HUBIERA AMOR, EL TRABAJO DEL EMPRESARIO ARTÍSTICO SERÍA COMO UNA CONDENA"

La fe entre los artesanos

Como ocurre con otros muchos ambientes de trabajo, la artesanía ha sufrido un proceso de descristianización: "Durante un tiempo, quedaba con un colega a las 7:30 de la mañana para ir con él a ver una obra. Quedábamos frente a una iglesia, así podía ir a misa a las 7:00. Mi colega no sabía al principio que se podía ir a misa los domingos, y mucho menos que se podía asistir todos los días. Un día decidió venir también, sin decirme nada. En otra ocasión le sugerí que rezara el rosario en el viaje de ida. Con el tiempo, nació en él el deseo de profundizar en la fe cristiana e inició un camino de formación espiritual. Seguimos discutiendo por cuestiones laborales, pero cada año en mayo hacemos una romería juntos".

"Siempre que hablo con mis colegas sobre temas de fe -comenta Vincenzo- trato de explicarles que la cuestión no es hacer una oración vocal extra o ir a misa todos los días, sino vivir tratando de que Cristo viva en ti. Intento repetir a menudo lo que decía san Josemaría: No soy nada, no valgo nada, no tengo nada".

La oración diaria es un elemento muy importante dentro de la vida de Vincenzo: "Cada etapa de la vida interior tiene sus retos: hace unos años, me costaba menos levantarme para ir a Misa por la mañana, ahora me cuesta más. Pero no me imagino a mí mismo renunciando a la Misa o a la oración: necesito hablar con Dios para tomar incluso decisiones laborales. Para mí, el Señor es el socio más importante de la empresa".

Sánchez se arrima a la sotana del Papa

Jose´ Apezarena

photo_cameraEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

A Pedro Sánchez le vale todo. Una cosa y la contraria. Lo aprovecha todo cuando le viene bien. Ha acreditado sobradamente su capacidad para maniobrar en función de un interés inmediato, coyuntural, sin atender a lo que propuso, afirmó o prometió en ocasiones anteriores. 

Abundan, por ejemplo, estos días los vídeos en los que se ve y escucha a Sánchez asegurando que nunca negociaría ni pactaría con Bildu, criticando a Podemos por querer controlar a los jueces, negando a Pepa Bueno que fuera a dar a Pablo dar a Pablo Iglesias una vicepresidencia y el CNI....

Cambia de gesto, de actitud, de posiciones, todas las veces que haga falta. Desdice su palabra, incumple promesas sin rubor alguno.

Acorraló a la Comunidad de Madrid con motivo del coronavirus, para luego tener el ‘detalle’ de ir a reunirse con Isabel Díaz Ayuso, incluso desplazándose a la Puerta del Sol y firmando unos acuerdos, y finalmente lo incumplió todo e impuso con puño de hierro el estado de alarma.

Pedro Sánchez ha creado problemas graves con la Iglesia, empezando con las acusaciones por las inmatriculaciones, con la ley de eutanasia exprés, la de aborto libre que propugna Irene Montero, el plan de aplicar el IBI a la Iglesia y de cobrar el IVA, la reforma unilateral de la ley de educación para el mes de marzo, la persecución a la enseñanza concertada

Convirtió en acto laico el homenaje a las víctimas del Covid, está dispuesto a desacralizar si hiciera falta la basílica del Valle de los Caídos, a pesar que en principio resulta intocable sin el visto bueno de la Iglesia, en aplicación de los acuerdos España Santa Sede.

Y resulta que ahora se apresura a buscar una audiencia con el Papa Franciscoanunciada en estas páginas y que se celebrará el próximo sábado, día 24.

La desfachatez del personaje, su frescura, son máximas. No para en barras.

Por hacer un poco de memoria y repasar su trayectoria personal y política, Pedro Sánchez fue el primer aspirante a La Moncloa que se declaró abiertamente ateo. Lo hizo en septiembre de 2014, entrevistado por Risto Mejide en Viajando con Chester. Afirmó también: “Creo que la religión no debe estar en las aulas, tiene que estar en las iglesias, corresponde al ámbito privado”.

Dos meses después, en noviembre, anunció que incluiría en su programa la supresión de la X de la Iglesia en la declaración de la renta, una revisión a fondo del concordato con la Santa sede, investigar el patrimonio de la Conferencia Episcopal, y exigir el IBI por los bienes eclesiásticos.

En marzo de 2015 prometió que, si ganaba las elecciones, revisaría el concordato, aprobaría una nueva ley de libertad religiosa y establecería que la religión se enseñe en horario extraescolar. “Mi apuesta será -declaró poco después- hacer un Estado laico en España. A todos los niveles, en educación, en materia de impuestos y también sobre las propiedades que tiene la Iglesia Católica”. Y en octubre insistió: “La religión estará fuera del horario escolar”.

En octubre prometió que, si ganaba las elecciones, quitaría poder y bienes a la Iglesia Católica, revisando la fiscalidad para que pague por los inmuebles que no dedica al culto, y revertiendo la intitulación de bienes.

Entrevistado ese mes en Los Desayunos de TVE, hablando de su programa electoral, aseguró que una “prioridad política” de un Gobierno socialista presidido por él sería convertir España en un “Estado laico”, cuyo objetivo fuera “garantizar la laicidad en su sistema educativo, en las ceremonias públicas, y dejar en el ámbito privado las creencias religiosas”.

El programa electoral del PSOE de 2016 incluyó la “supresión de la referencia a la Iglesia” en la Constitución y que incluyera el “principio de laicidad”.

En junio de ese año, Pedro Sánchez tuvo la iniciativa de felicitar a los musulmanes por la fiesta del Ramadán, felicitación que repitió el año siguiente, y el siguiente… lo que provocó críticas porque no hiciera lo mismo respecto a los cristianos en la Pascua o en Navidad. “Deseo a todos los musulmanes de España -dijo en 2018- un muy feliz Eid el Fitr. Que el mes de Ramadán que acaba de concluir os traiga, nos traiga a todos mucha paz. ¡Eid Mubarak!”.

Convertido en presidente del Gobierno gracias a la moción contra Mariano Rajoy, se estrenó en La Moncloa dejando el complejo en Navidad sin los tradicionales belenes que se colocaban todos los años.

De cara a las elecciones de 2019, prometió que si gobernaba, aprobaría el ‘derecho” a la eutanasia. Aunque, sin renunciar a ello, no incluyó en el programa electoral la derogación del concordato, la ‘recuperación’ al dominio público de los inmuebles inmatriculados por la Iglesia (se maneja la cifra de unos 3.000) y retirar la clase de religión católica de los centros estatales.

Tras ganar las elecciones, durante el debate de investidura celebrado en enero de 2019 recuperó lo de la reversión de las inmatriculaciones de la Iglesia. En “un Estado aconfesional -afirmó- no tiene sentido que ninguna confesión se sitúe por encima de la Ley”.

Esa es la trayectoria de Pedro Sánchez. Y ahora se arrima al Papa Francisco. Y, como para preparar el ambiente para la entrevista del sábado, ha alabado en redes sociales la última encíclica papal, Fratelli Tutti.

Comparto con el Papa -escribió- el llamamiento a construir un mundo más justo y solidario. Francisco analiza la crisis que vivimos desde una visión radicalmente social”. “Gracias por alzar su voz en defensa de los más vulnerables y clamar contra los efectos del neoliberalismo y el populismo”.

Certero, y valiente, estuvo Pérez Reverte el sábado, en laSexta: “Pedro Sánchez es ambicioso, sin escrúpulos, un 'killer’... Los ha matado a todos, y a los que no los va a matar... No le importa nada. Es inmune a las hemerotecas".

Ya se he dicho aquí más de una vez que Sánchez no es de fiar.

El sábado viaja a Roma para entrevistarse con el Papa Francisco. Espero que los consejeros del Pontífice tengan conocimiento exacto de las cosas que aquí se han contado y  han pasado, para no chuparse el dedo ni llamarse a engaño. Alguno de ellos, incluso, tienen acceso a medios informativos españoles. Que estén avisados y le adviertan. Porque, que no lo duden, después llegará la puñalada. Más pronto que tarde. Y ojalá que me equivoque.

La utopía de Francisco

Escrito por Mario Arroyo.

La tercera encíclica, Fratelli Tutti, es considerada “el Testamento de Francisco”. En ella se agrupan muchos de los grandes temas del papa argentino.

La víspera del día de san Francisco, el 3 de octubre, Francisco firmó su tercera encíclica, Fratelli Tutti, que algunos han considerado como “el Testamento de Francisco”. En ella se agrupan, en forma ordenada, muchos de los grandes temas del papa argentino, de forma que no resulta pretencioso afirmarlo, en cierta forma condensa en ese texto su legado a la Iglesia y a la humanidad. La encíclica expresa el sueño de Francisco, los sueños de un papa con una humanidad unida y fraterna, en paz, donde haya lugar para todos, particularmente los excluidos, los olvidados, los pobres.

El legado de Francisco propone una fraternidad universal. Todos somos hermanos. Todos somos responsables de los demás. Todos unidos. Por eso puede parecer ideal y en cierta manera utópico, al encontrarnos en un mundo surcado por enconadas divisiones. Sin embargo, puede considerarse Utopía, no en el sentido peyorativo, sino en su más genuina expresión humanista, en la saga humanista y cristiana de santo Tomás Moro, quien acuñó el término.

El texto papal ofrece una aguda y dura crítica a la sociedad actual, con la esperanza de construir una humanidad mejor. Contiene en sí mismo los clásicos elementos de la literatura utópica, pues aúna el optimismo antropológico, propio del humanismo cristiano, con el pesimismo sociológico respecto a la sociedad actual. Francisco presenta una acerba crítica de las formas perniciosas en las que se ha estructurado la vida en el mundo contemporáneo, particularmente en los ámbitos de la economía y la política. Su principal antagonista es el individualismo egoísta de nuestra sociedad.

“Parece una utopía ingenua, pero no podemos renunciar a este altísimo objetivo” reconoce el papa. ¿Utopía irrealizable? En realidad, no debería ser así. Lo que señala no es imposible, por lo menos teóricamente, idealmente. Quizá Francisco es un visionario que desenmascara con agudeza el agotamiento de las instituciones políticas y económicas vigentes, vislumbrando un cambio de época, un nuevo paradigma de organización social, acorde con la dignidad humana y con su originario carácter social. En un mundo en crisis, con instituciones agotadas, alguien debe señalar el camino.

De hecho, su texto está plagado de propuestas concretas, para las que en teoría no existe un obstáculo o impedimento insuperable. Sin embargo, es dudoso que tengamos el valor, el coraje y la determinación de llevarlas a la práctica. Por ejemplo, sugiere dedicar el dinero que se gasta en armamento para crear un Fondo que permita acabar de una vez y para siempre con el hambre en el mundo. Es lógico, es concreto, es factible, ¿nos atreveremos a hacerlo? ¿Por qué no?

¿Obstáculos? La teología católica señala uno ineludible: el pecado original. La inclinación al mal que anida en lo más profundo del ser humano y de la que nunca nos podemos desembarazar definitivamente, por lo menos en esta vida. Se trata del mal enrocado en lo más profundo del corazón humano. Idealmente todas estas propuestas podrían ser verdad en una sociedad de niños, carentes de malicia. Pero en un mundo de hombres heridos, no sólo por la maldad externa y por las estructuras de pecado, sino por el mal que actúa en su propio corazón, su implantación es problemática. Supondría un fair play por parte de todos, una confianza básica en que los demás seguirán la misma lógica de comunión y de paz. El miedo y la desconfianza serían los principales obstáculos. ¿Somos capaces de superarlos? ¿Por qué no?

Ahora bien, Francisco va por delante, no se queda en la bella teoría, sino que muestra cómo, poco a poco, puede convertirse en realidad. La misma génesis del documento es una muestra de ello, pues supone un nuevo paradigma en las relaciones de la Iglesia con el islam, que bien puede servir como punto de referencia real para una progresiva reforma de las relaciones en la sociedad. No duda en afirmar que gran parte de su inspiración viene del diálogo con el gran imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, líder del islam sunita, quien no dudó en afirmar que el texto de Francisco “devuelve la conciencia a la humanidad”. ¿Hubiéramos imaginado esta cordial relación entre católicos y musulmanes al más alto nivel hace 50 años? ¿Qué nos impide soñar con una sociedad más humana y más justa?

Comentarios a la carta de la congregación para la doctrina de la fe “Samaritanus bonus”

 

Con fecha 14 de julio de 2020, la Congregación para la Doctrina de la Fe, hizo público un extenso documento, aprobado por el papa Francisco, el 25 de junio de 2020, sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, y más específicamente sobre la eutanasia y el suicidio asistido.

Cuando se lleva a cabo un resumen o compendio de un texto, es normalmente con la intención de ofrecer al lector una información suficiente para que no tenga que acudir al texto original completo para conocer su contenido. Nada más alejado de mi intención al realizar este comentario. Al contrario, éste está realizado con el deseo de animar al lector a leer el texto completo, pues, a mi juicio, este documento magisterial de la Iglesia es de tal enjundia que es difícil encontrar en él algo que no sea sustancial para una valoración antropológica, teológica y moral de la eutanasia y el suicidio asistido.

Por otra parte, en un momento en que estas prácticas van a ser debatidas en el Parlamento español, y posiblemente legalizadas, tanto la jerarquía de la Iglesia en España, como los fieles de a pie, necesitan, una orientación de garantía moral contrastada para guiar su conducta, garantía que “Samaritanus bonus” ofrece al ser un documento del Magisterio Universal Ordinario de la Iglesia.

Como se refiere en la Introducción del texto, este documento trata de “reafirmar el mensaje del evangelio y sus  expresiones como fundamentos doctrinales propuestos por el Magisterio”, en temas de tanta trascendencia social y moral como la eutanasia y el suicidio asistido.

La vida humana es un don sagrado

En los capítulos I, II y III, “Samaritanus bonus” hace hincapié en el valor de la vida humana, especialmente cuando ésta se muestra en su debilidad y fragilidad, todo ello al hilo de lo que el Evangelio nos enseña de “cómo el buen samaritano deja su camino para socorrer al hombre enfermo”, orientándonos además sobre cómo actuar con los enfermos en los últimos momentos de su vida. Todo ello fundamentado en que la vida humana “es un don sagrado e inviolable”.

Obstáculos culturales que oscurecen el valor sagrado de toda vida humana

En su capítulo IV, analiza algunos de los obstáculos culturales que oscurecen en el momento actual el valor sagrado de la vida humana, refiriéndose en primer lugar “al uso equívoco del concepto de «muerte digna» en relación con el de «calidad de vida», de acuerdo a la “perspectiva antropológica utilitarista que domina en el pensamiento actual”.

El segundo obstáculo “que oscurece la percepción de la sacralidad de la vida humana” es una errónea comprensión de la «compasión», lo que hace que, ante un sufrimiento calificado como «insoportable», se justifique terminar con la vida de un paciente en nombre «de la compasión», al afirmar que “para no sufrir es mejor morir”.

El tercer factor al que se hace referencia es “un individualismo creciente que induce a ver a los otros como límite y amenaza de la propia libertad”. Ello, en particular, está en “la raíz de la que se considera como la enfermedad latente de nuestro tiempo: la soledad”.

Magisterio de la Iglesia en relación con la eutanasia y el suicidio asistido

Pero lo que me parece de un indudable valor magisterial, es lo que el documento, en su capítulo V, afirma al referirse a la prohibición de la eutanasia y el suicidio asistido, manifestando que la Iglesia “siente el deber de intervenir para excluir una vez más toda ambigüedad en relación con el Magisterio sobre la eutanasia y el suicidio asistido, también en aquellos contextos donde las leyes nacionales han legitimado tales prácticas”, como posiblemente ocurra en España próximamente, declarando que, “la Iglesia considera que debe reafirmar como enseñanza definitiva que la eutanasia es un crimen contra la vida humana, porque, con tal acto, el hombre elige causar directamente la muerte de un ser humano inocente. La eutanasia, por lo tanto, es un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia”, por ser “una grave violación de la ley de Dios”. “Esta doctrina se fundamenta en la Ley Natural, y en la Palabra de Dios; en la Tradición de la Iglesia y en lo que enseña el Magisterio Ordinario y Universal eclesiástico.

Por otro lado, extiende este juicio moral a los participantes en estas prácticas, al afirmar “que toda cooperación formal o material inmediata a tal acto, es un pecado grave contra la vida humana”. “El personal médico y los otros agentes sanitarios –fieles a la tarea de estar siempre al servicio de la vida y asistirla hasta el final- no pueden prestarse a ninguna práctica eutanásica, ni siquiera a petición del interesado, y mucho menos de sus familiares”.

También afronta el documento alguna perspectiva clínica al afirmar que, “las súplicas de los enfermos muy graves, que alguna vez invocan la muerte, no deben ser atendidas como expresión de una verdadera voluntad de eutanasia; éstas en efecto son casi siempre peticiones angustiosas de asistencia y afecto”. Profundizando en estos aspectos clínicos, el documento aborda el deber de evitar el ensañamiento terapéutico, reafirmando que la renuncia a medios extraordinarios y/o desproporcionado “no equivale al suicidio asistido o a la eutanasia, expresando más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte”.

En relación con ello, manifiesta también “el principio fundamental e ineludible del acompañamiento del enfermo en condiciones críticas y terminales”.

También remarca la necesidad de atender a sus funciones fisiológicas esenciales, pues “el cuidado básico a todo hombre es el de administrar los alimentos y los líquidos necesarios para el mantenimiento de la homeostasis del cuerpo, en la medida en que hay que procurar la hidratación y la nutrición del paciente”.

Necesidad de promover los cuidados paliativos

Como no podía ser de otra forma, el documento también trata con extensión y profundidad los Cuidados Palitivos, los cuales “forman parte del deber de comprender las necesidades del enfermo: necesidad de asistencia, de alivio del dolor, necesidades emotivas, afectivas y espirituales. “Como demuestra la más amplia experiencia clínica, la medicina paliativa constituye un intrumento precioso e irrenunciable para acompañar al paciente en las fases más dolorosas, penosas, crónicas y terminales de la enfermedad. Los cuidados paliativos son la experiencia más auténtica de la acción humana y cristiana del «cuidado», siendo el símbolo tangible del compasivo «estar» junto al que sufre”.

Sentido cristiano del dolor

Finalmente, en este apartado se trata también del sentido cristiano del dolor, afirmando que “la técnica no da una respuesta radical al sufrimiento y no se puede pensar que ésta pueda llegar a eliminarlo de la vida de los hombres. Una pretensión semejante genera una falsa esperanza, causando una desesperación todavía mayor en el que sufre”.

Papel de la familia y los hóspices

También se refiere esta carta al papel de la familia y los hóspices, afirmando que “en el cuidado del enfermo terminal es central el papel de la familia”. “En la familia el enfermo es apreciado por sí mismo y no solo por su productividad o el placer que pueda generar. En su cuidado es esencial que el enfermo no se sienta una carga, sino que tenga la cercanía y el aprecio de sus seres queridos”.

Junto a la familia, los hóspices, centros y estructuras donde acoger a los enfermos terminales, para asegurar su cuidado hasta el último momento son algo bueno y de gran ayuda”. Por otro lado, también se recalca la necesidad de que los hóspices deben estar equipados con personal especializado y medios materiales específicos de cuidado, y estar siempre abiertos a la familia”.

Acompañamiento de los neonatos y niños

Igualmente, dentro del capítulo V dedica este documento un apartado al “acompañamiento y al cuidado en la edad prenatal y pediátrica”, afirmando “que los niños afectados de malformaciones o patologías de cualquier tipo son pequeños pacientes”, y que la medicina de hoy es capaz de asistir y acompañar a estos niños de manera respetuosa con la vida. “Su vida es sagrada, única, irrepetible e inviolable, exactamente como toda la vida adulta”.

Dentro de cómo tratar a los aún no nacidos, el documento hace referencia al diagnóstico genético prenatal, que en muchos casos, en la actualidad, está siendo utilizado para eliminar a los no nacidos que son diagnosticados de alguna enfermedad hereditaria o genética, especialmente a los niños Down. En relación con ello, el documento afirma que “el uso del diagnóstico prenatal con una finalidad selectiva es contrario a la dignidad de las personas, por lo que es gravemente ilícito, ya que es expresión de una mentalidad eugenésica”.

Uso de las terapias analgésicas

También dentro del capítulo V, se aborda la valoración moral del uso de las terapias analgésicas que pueden llevar a la supresión de las consciencias.

Para disminuir los dolores del enfermo la terapia analgésica utiliza fármacos que pueden causar la supresión de la consciencia

 (sedación). La Iglesia afirma la licitud de la sedación como parte de los cuidados que se ofrecen al paciente, de tal manera que el final de la vida acontezca con la máxima paz posible y en las mejores condiciones interiores. Esto es verdad también en el caso de tratamientos que anticipen el momento de la muerte (sedación paliativa profunda en fase terminal), siempre, en la medida de lo posible, con el consentimiento informado del paciente. El uso de los analgésicos es por tanto una parte de los cuidados del paciente, pero cualquier administración que cause directa o indirectamente la muerte es una práctica eutanásica y es inaceptable. La sedación debe, por tanto, excluir como objetivo directo, la intención de matar.

Valoración de los estados vegetativos y de mínima consciencia

Igualmente dentro de este capítulo se aborda la valoración moral de los estados vegetativos y de mínima consciencia. En relación con ello, es siempre engañoso pensar que el estado vegetativo y el estado de mínima consciencia, en pacientes que respiren autónomamente, sean un signo de que el enfermo haya cesado de ser persona humana con toda la dignidad que le es propia. Al contrario, en estos estados de máxima debilidad, el paciente debe ser reconocido en su valor y asistido con los cuidados adecuados. El hecho de que el enfermo pueda permanecer por años en esta dolorosa situación sin una esperanza clara de recuperación, implica, sin ninguna duda, un sufrimiento para el que lo cuida, pero con independencia de ello, tiene derecho a la alimentación y a la hidratación, que aunque sea por vías artificiales, son en principio medidas ordinarias, por lo que no se puede excluirlas.

Derecho a la objeción de conciencia

Como es lógico, en todas las situaciones que estamos evaluando se puede dar la circunstancia de que los agentes sanitarios no deseen participar por razones morales en estas acciones, por lo que se les debe reconocer el derecho a la objeción de conciencia, ya que nunca es lícito a nadie colaborar con acciones inmorales o dar a entender que se puede ser cómplice en ellas con palabras, obras u omisiones. “Ningún agente sanitario, por tanto, puede erigirse en tutor ejecutivo de un derecho inexistente, aun cuando la eutanasia fuese solicitada con plena conciencia por el sujeto interesado”. Consecuentemente “es necesario que los Estados reconozcan la objeción de conciencia en el ámbito médico y sanitario, de acuerdo con los principios de la ley moral natural, y especialmente donde el servicio a la vida interpela a la conciencia humana”. En donde no está reconocido este derecho a la objeción de conciencia, se puede “llegar a la situación de deber desobedecer la ley para no añadir injusticia a la injusticia”.

La eutanasia y el suicidio asistido en las instituciones sanitarias católicas

Un aspecto particular de estas prácticas es su relación con las instituciones sanitarias católicas. Estas “están llamadas a ser fieles testigos de la irrenunciable atención ética por el respeto a los valores fundamentales y cristianos constitutivos de su identidad”.

Cualquier otra opción que no corresponda a la finalidad y a los valores a lo cuales las instituciones católicas respondan no es éticamente aceptable. Por este deber moral de posicionarse en favor de la vida humana tampoco “es éticamente admisible una colaboración institucional con otras estructuras hospitalarias hacia las que orientar y dirigir a las personas que piden la eutanasia. Semejantes elecciones no pueden ser moralmente admitidas ni apoyadas en su realización concreta, aunque sean legalmente posibles”.

Atención pastoral a las personas que han solicitado la eutanasia y el suicidio asistido

En relación con el acompañamiento pastoral y la administración de los sacramentos, el documento afirma que el momento de la muerte “es un paso decisivo del hombre en su encuentro con Dios salvador. Por ello, la Iglesia está llamada a acompañar a los fieles en esta situación, ofreciéndoles los recursos sanadores de la oración y los sacramentos. Ayudar al cristiano a vivirlo en un contexto de acompañamiento espiritual es un acto supremo de caridad, sencillamente porque ningún creyente debería morir en la soledad y el abandono. “En relación con ello”, el ministerio de la escucha y del consuelo que el sacerdote está llamado a ofrecer puede y debe tener un papel decisivo en estas circunstancias”. Por otro lado, “todo hombre tiene el derecho natural de ser atendido en esta hora suprema según las expresiones de la religión que profesa”.

Finalmente, un tema de indudable interés pastoral, que merece una reflexión particular, es la atención del sacerdote hacia las personas que piden la eutanasia o el suicidio asistido. Con respecto a ello, y si se desea administrar el sacramento de la reconciliación, el confesor debe asegurarse que haya contrición, la cual es necesaria para la validez de la absolución. Si una persona ha solicitado la eutansia, ha realizado la elección de un acto gravemente inmoral, por lo que si persevera libremente en él, no estará en disposición para recibir los sacramentos de la penitencia, la unción de los enfermos y el viático. Pero con independencia de ello, a las personas que no encuentren en disposición de recibir los sacramentos hay que seguir atendiéndolas con todo el afecto para intentar facilitarles su acercamiento a ellos.

Sin embargo, no es admisible por parte de aquellos que asisten espiritualmente a estas personas, ningún gesto exterior que pueda ser interpretado como una prolongación de la acción eutanásica, como por ejemplo estar presente en el instante de su realización, pues esta presencia sólo podría interpretarse como una inadmisible complicidad.

A modo de conclusión

Antes de terminar esta reflexión, creo necesario agradecer a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a su Prefecto, cardenal Ladaria, y muy especial al Sumo Pontifice Francisco, que ha aprobado esta carta, su difusión en este momento en el que en muchos países se está proponiendo la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, pues para todos este documento es una guía moral insustituible.

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

La etapa más retadora del matrimonio: cuando los hijos son pequeños

María Verónica Degwitz/Aleteia.org 

foto: senivpetro 

La etapa de crianza de los hijos lleva consigo muchos retos importantes y puede suceder que los cónyuges sientan que, en vez de unirse, cada vez se están separando más.

Hay muchas razones para estas crisis: el cansancio que supone la crianza de hijos pequeños, la poca atención exclusiva entre los esposos, el poco tiempo disponible para conversar o los desajustes en la distribución de roles dentro de la familia son algunas de las causas de las discusiones y enfrentamientos que pueden llevar incluso a un rompimiento de la pareja.

Si conocemos los retos a los que nos enfrentamos es mucho más fácil superarlos con éxito, y como el amor matrimonial es algo que siempre debemos trabajar, aquí van algunos tips para ayudar a hacer más llevaderos esos tiempos difíciles.

1. El descanso es muy importante

Se sabe que con bebés o niños pequeños no hay mucho descanso. Sin embargo, es vital cuidar que ambos tengan tiempo de descanso y que se ayude a cuidar este tiempo. Las personas cansadas o agotadas son más propensas a irritarse con facilidad y normalmente quien paga los platos rotos es la que tienen al lado. Así que más allá del trabajo de la casa, la crianza o el trabajo profesional, es muy importante que se cuide mutuamente ese tiempo de descanso que va a permitir que veamos las cosas con más calma y claridad.

2. Nuestra pareja como prioridad

Uno de los errores que más se comete en esta etapa es poner toda nuestra atención en los niños y olvidar al cónyuge. Es instintivo que nuestro foco de atención cambie porque tenemos el instinto de proteger a quien más nos necesita. Sin embargo, es por esta misma razón que debemos intencionalmente poner el foco también en la pareja.

El amor de padres es mucho más natural e instintivo, mientras que el amor de pareja requiere de mucho más esfuerzo y trabajo, así que en este embelesamiento que tenemos ambos por nuestros pequeños, no podemos olvidar que la pareja también merece nuestra atención, tiempo y cariño.

3. Seamos corresponsables

Ya sea en el mantenimiento del hogar, en el aporte económico o en la crianza de los hijos, debemos aprender a reconocer que ambos somos igualmente responsables de nuestra familia. Una repartición justa de los roles y de las labores domésticas, siempre ajustándose a la realidad de cada familia, ayuda a que no existan sentimientos de culpa o victimismos que tanto daño hacen en la relación de pareja.

4. Aprendamos a comunicarnos

Ya sea para expresar nuestros problemas o molestias, o simplemente para compartir nuestra intimidad, es importante establecer métodos de comunicación efectivos que nos permitan enfrentar nuestros problemas de una manera madura y respetuosa, y buscar soluciones ajustadas a la realidad.

Los gritos, insultos y otros descalificativos solo sirven para desahogarnos y no construyen relaciones sólidas. Recordemos que la familia es escuela de amor y la manera como nos tratemos en familia incide de forma real en el desarrollo afectivo de nuestros hijos.

5. Defendamos nuestro tiempo a solas

Cuando nacen los hijos parece que nos olvidamos de la necesidad de pasar tiempo juntos a solas para reconectarnos: ya sea por miedo de dejar a los niños con otras personas, o porque estamos cansados. Es vital recuperar las citas, las salidas, los bailes o cualquier otra actividad que nos permita unirnos nuevamente y concentrarnos en el otro, además de recuperar el romance.

El tiempo a solas se debe defender a capa y espada, porque es la gasolina que mantiene andando el motor de la vida matrimonial.

Sabemos que el reajuste de los hijos cambia mucho las dinámicas familiares y que, aunque traen una felicidad inmensa, a veces es difícil adaptarse a las nuevas rutinas que ellos traen. Lo más importante es reconocer que la estabilidad de nuestra vida de pareja es parte importante del crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, y que tenemos la responsabilidad de poner todo nuestro esfuerzo en acrecentar cada día más ese amor.

Mi hijo adolescente es un vampiro tecnológico

Por Daniel Danta

 

Foto: freepik

 

¿Sabías que utilizar las pantallas antes de dormir tiene efectos negativos para la salud? Una de las principales dificultades que nos estamos encontrando con los adolescentes a nivel académico es el bajo rendimiento que presentan durante las primeras horas de clase, ya que muchos se quedan dormidos o están en “modo avión”. Este fenómeno viene generado por el uso del móvil hasta altas horas de la noche, manteniendo conversaciones por WhatsApp, consumiendo pornografía, reproduciendo vídeos de YouTube y TiK-Tok o jugando a videojuegos de moda como “Fornite” o “Among us”.

 

Este fenómeno que está bastante extendido entre muchos de los adolescentes se denomina “vamping” porque hace alusión a la nocturnidad. El uso de las pantallas antes del descanso libera en el cerebro de nuestros hijos adolescentes una gran cantidad de dopamina, que lo estimula debido a los inputs que recibe, de ahí que no puedan conciliar el sueño.

 

Esto genera un problema, no solo supone un bajo rendimiento académico, sino que puede derivar en distintas adicciones, en un trastorno del sueño e incluso en un cansancio extremo. Todo ello se puede presentar en el adolescente como un estado permanente de ira y desmotivación cuando han de desenvolverse fuera de las pantallas.

 

La etapa de la adolescencia se caracteriza por una intensa búsqueda de la identidad, falta de autoestima y una gran inestabilidad emocional. Y es en el entorno de las pantallas donde el adolescente erróneamente encuentra refugio, puesto que no se exponen directamente ante las muchas dudas y cuestiones que le surgen en su madurez.

 

Como terapia familiar a la hora de educar a nuestros hijos en esta cuestión, los padres hemos de dar ejemplo con el uso de las tecnologías ya que, en ocasiones, cuando venimos de trabajar seguimos conectados al móvil. Debemos mejorar la comunicación padres-hijos buscando el mejor momento para ello. Se ha de pactar unas reglas, trazar un horario de uso (apagando el wifi durante el descanso) y proponer un lugar de uso que sea de paso como el salón. Sólo así crearemos un entorno seguro y apropiado para un buen uso de las tecnologías.

 

 

Para ser buenos padres

Juan José Corazón

photo_cameraPapa Francisco con padres y niños en Irlanda.

Desde siempre, en todas las sociedades, los padres no se han conformado con ser, simplemente, padres de sus hijos. Cualquier padre o madre normal desea ser un buen padre o una buena madre de sus hijos. Es más, si pudiera, desearía ser el mejor padre o la mejor madre. Esto es lo normal.

Por eso, hasta la mayoría de edad de los hijos, los padres suplen su falta de capacidad en los diversos ámbitos de su desarrollo.

En toda sociedad se establece un momento en el que ya se considera a la persona capaz por sí misma, de un modo implícito, otorgándole una independencia, o de un modo explícito, estableciendo oficialmente una mayoría de edad.

Hasta entonces, los padres, que quieren ser buenos padres, dan a sus hijos lo que consideran que es mejor para ellos y exigen a la sociedad en la que viven las condiciones necesarias para poder hacerlo así.

No debería extrañar a nadie, por tanto, que los que desean ser buenos padres cristianos exijan al Estado las ayudas necesarias para la existencia de colegios cristianos y católicos donde poder confiar la educación de sus hijos.

No debería extrañar a nadie, por tanto, que los que desean ser buenos padres cristianos exijan al Estado que los centros docentes públicos, a cuyo acceso tienen derecho ellos y sus hijos, ofrezcan la asignatura de religión como una más.

Cultura alimentaria y consumo sostenible    

El pasado 16 de octubre se celebró en todo el mundo el Día Mundial de la Alimentación. Una celebración especial este año, como lo está siendo todo en este 2020 debido a la pandemia de COVID-19. No es necesario recordar que el mundo sufre una crisis global con pocos precedentes. Una crisis que se extiende por los más diversos ámbitos de la sociedad y de la economía. Sin embargo, el sector agroalimentario aparece como un refugio, estable y seguro, en estos tiempos tormentosos.

Recuerdo que el sector agroalimentario no es una entelequia. Está formado por miles de hombres y mujeres, de cooperativas y empresas, de trabajadores fijos, de autónomos y de temporeros, que producen los alimentos, los manipulan y los distribuyen para que lleguen a los hogares de todo el mundo. En este Día Mundial de la Alimentación, que este año coincide además con el 75º aniversario de la FAO, debemos reconocer que el sector agroalimentario está demostrando su potencia, su madurez y su fiabilidad. 

Esto es así, no sólo en España y en Europa, sino en la mayor parte del mundo. Sin embargo, no podemos obviar que 1 de cada 9 personas en el mundo pasan hambre. Fundamentalmente en África, pero también en Asia y en América Latina.

¿Cómo hacer frente a la incongruencia en que haya tantos obesos y tantos hambrientos? ¿Cómo puede el mundo acabar con el hambre, al tiempo que se reducen los índices de obesidad? ¿Cómo reducir el desperdicio alimentario, disminuyendo la huella de carbono de la cadena alimentaria en su conjunto? Son enormes retos, no cabe duda. Y los agricultores y ganaderos tenemos, personalmente como ingeniero, profesor e hijo de agricultor me considero una más, mucho que decir y que aportar.

Agricultura y ganadería familiar, cultura alimentaria y consumo sostenible

A mi entender hay tres conceptos clave que deben sustentar el futuro del sistema alimentario: una agricultura y ganadería familiar, la cultura alimentaria y el consumo sostenible. La agricultura ya hemos demostrado que es la base, la cultura alimentaria es clave para luchar contra los trastornos alimenticios que afectan a millones de ciudadanos. Asumir que la alimentación y su expresión más placentera: la gastronomía, deben ser un placer cotidiano que nos nutre y nos alimenta, y no sólo nos mantiene vivos.

En este país, en principio, lo tenemos fácil, la Dieta Mediterránea es una de las mejores del mundo. Y lo es porque es variada, saludable y exquisita. Pero la labor de pedagogía debe ser constante. Debe haber mucha más formación, en todas las fases del sistema educativo, pues comprar bien, cocinar bien y comer bien es algo que debe aprenderse.

Una cultura alimentaria adecuada debe llevar aparejado, lógicamente, un consumo sostenible. Y en eso volvemos a ser unos privilegiados. En España disponemos de, probablemente, la mayor y mejor oferta de alimentos frescos y de temporada del mundo. Verduras, frutas, cereales, legumbres, carnes, huevos, lácteos… De todo ello disponemos a un precio razonable, en cantidad y calidad máximas.

Así las cosas, los agricultores y ganaderos nos sentimos orgullosos de alimentar al mundo. Pero no cabe duda de que hacemos frente a amenazas de enorme magnitud: la más importante, la falta de rentabilidad de las explotaciones debido, fundamentalmente, a los desequilibrios en la cadena de valor de los alimentos. Unos desequilibrios que no son fruto del azar o la casualidad. Son, en la mayor parte de los casos, buscados por determinados eslabones con intereses poco rectos. Esa falta de rentabilidad lleva a la falta de relevo generacional, y, como consecuencia, al despoblamiento del medio rural. Como sociedad, no nos lo podemos permitir.

La pandemia que atravesamos estos días nos está haciendo percatarnos de muchas realidades que permanecían ignoradas. Una de ellas es la potencia y la fiabilidad de la agricultura y ganadería en España, que alimentan al país –y al resto de países, pues somos el principal sector exportador–. Otra es que esa agricultura está sustentada por personas, cerca de 800.000 personas que viven y trabajan en los pueblos, luchando además contra el despoblamiento de la España vaciada.

En Europa, el 95,2% de las explotaciones agrícolas y ganaderas son familiares. Son millones de familias trabajando cada día, luchando por la mayor de las sostenibilidades: que nuestros jóvenes puedan continuar la tarea y desarrollar su vida en el pueblo. Ese es uno de los puntales de la lucha contra el hambre y por una alimentación plena y consciente. Como ya se ha demostrado, los agricultores y ganaderos estarán ahí, hasta el último aliento, habrá que esperar que los poderes públicos estén ahí también, reconociendo, defendiendo y apoyando. Solo así lograremos un futuro alimentario mejor para todos.

Jesús Domingo Martínez

 

La suma virtuosa de las edades del hombre

 

​ La suma de la edades en la trayectoria de una vida

Para muchos las diferentes etapas de la trayectoria de una vida se relacionan a manera de una lucha de clases de una época contra otra. En realidad, las edades no deben contraponerse, sino sumarse.

Si a usted se le dieran a elegir la edad para fijar su vida, ¿qué escogía? ¿La infancia? ¿La juventud? ¿La madurez? ¿O la vejez? ¿O vivir ciento y tantos años?

Para ayudarlo, he aquí como Plinio Corrêa de Oliveira resume magníficamente cada una de esas edades:

“El niño sueña con lo maravilloso: el es débil, frágil, pequeñito, pero es puro. Entonces, lo puro y lo maravilloso son propios del niño.

“Después comienza la madurez. Con ella se pierden el idealismo y el empuje. La fuerza consiste en la estabilidad, la fijación. La persona ve la realidad de modo más concreto, ella manda, ella gobierna. Ya no tiene la fuerza de un soldado de vanguardia, pero tiene el vigor de un general”.

La vejez: ¿es un período de decrepitud o de apogeo?

Más tarde viene la vejez.

Es otra forma de sabiduría. ¿O es lo contrario? Si es mal vivida, puede ser lo opuesto:

‘Nada es nada. Mi egoísmo es todo. Me quedo chupando mi boca vacía de dientes, tolerando mi cabeza vacía de ideas, cargando mis ojos vacíos de luz y mis oídos vacíos de sonido’.

Pero todo comienza en la infancia:

“Un buen niño tiene una forma de apertura de alma por donde es muy poco interesado. El es desinteresado, es tierno, es afable; con facilidad da lo que tiene. Todo niño bueno hace pequeños dibujos que trata de dar a los demás. Tiene una tendencia a la admiración muy grande en relación a los mayores. Busca verlos bajo sus mejores aspectos y se encanta con esos aspectos.

“El niño bueno es movido por el principio de que la vida funciona, y de que vale la pena vivir porque es algo grande. Aunque tiene sufrimientos, todo al fin tiene su explicación, y ella es verdadera.

“Resulta de ahí aquella especie de optimismo que caracteriza al niño. Está lleno de esperanza, cree con facilidad en lo que le cuentan, y esta volcada a entregarse, a servir, a admirar.

“Por las gracias del bautismo, la infancia es un apogeo. Se trata de saber si la vida del hombre crece después de apogeo en apogeo, hasta la ancianidad, o si él tiene ‘des-apogeos’ …

“Como dice una oración a Nuestra Señora, ‘Vos tenéis vuestros designios en relación a mí’.

“Luego viene el joven. Puro, ya no me atrevo afirmar, pero es idealista, fuerte, romántico, amoroso. Las malas tendencias se deslizan con lo romántico y lo amoroso.

“Es la trayectoria de una vida. [Para algunos] es una lucha de clases de una época de la vida contra otra. Esta concepción [falsa, de lucha de clases] forma parte del evolucionismo, que es siempre la destrucción de una cosa en nombre de la otra, dando a esto el nombre de continuidad, aunque es la discontinuidad por excelencia”.

En realidad, las edades no deben contraponerse, sino sumarse.

Leo Daniele

¿Legalizar la eutanasia?

Muchas encuestas en distintos países dan una mayoría del público a favor de legalizar la eutanasia. Pero la cosa cambia si en vez de plantear una pregunta genérica se pide a la gente considerar situaciones concretas que sacan a relucir la complejidad del asunto.     

Así lo han comprobado Dominic R. Mangino y otros investigadores con un estudio. Hicieron una encuesta a una muestra representativa del público estadounidense sobre si la ley debería permitir la eutanasia en el siguiente caso: pacientes con demencia que hayan dejado instrucciones para que se les diera muerte si llegaran a sufrir una pérdida total de autonomía y a no ser capaces de reconocer a sus familiares.

El primer paso fue un sondeo de opinión común: se dió a los participantes una descripción de la vida de las personas con demencia y se les preguntó si habría que legalizar la eutanasia para aquellas que la hubieran pedido por anticipado. Los investigadores clasificaron las respuestas en una escala de cinco grados, de "muy en desacuerdo" a "muy de acuerdo". Salió un resultado similar a los de los sondeos publicados: mayoría del 54,4% a favor de legalizar la eutanasia. En contra se pronunció el 23%, y el 22,6% restante no se decidió por ninguna opción.

El 35% de los favorables a la eutanasia cambiaron de postura después de considerar un caso concreto

El segundo paso empezó dando a leer a los mismos 1.715 encuestados un caso de eutanasia en un paciente de ese género (con demencia y declaración de voluntad anticipada). Los investigadores prepararon seis situaciones que pueden darse y las distribuyeron entre los participantes al azar. Son las siguientes:

1. La persona con demencia reconoce a algunos familiares pero no a todos.

2. Pese a haber dejado instrucciones para que se aplicara la eutanasia llegado el caso, el paciente, ya con demencia, dice que no quiere morir.

3. La persona no presenta sufrimiento aparente.

4. Es incapaz de entender qué ocurre cuando van a aplicarle la eutanasia.

5. Antes de practicarle la eutanasia, el paciente es sedado sin que se dé cuenta.

6. Cuando se disponen a ponerle la inyección letal, parece resistirse.

A continuación hicieron dos preguntas a los participantes: 1) ¿Se debería 'permitir la eutanasia en una situación como esa? 2) Supongamos que la eutanasia fuera legal y, por tanto, estuviera autorizada en tal situación. ¿Estaría usted entonces a favor o en contra de la legalización? Resultó que una considerable proporción de encuestados cambió de postura después de considerar la situación propuesta. Los que se manifestaron dudosos en la primera parte de la encuesta fueron los que más cambiaron.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

El aborto dista mucho de ser un bien social

Que el aborto es uno de los temas que más ruido mediático provoca es un hecho. Pero también uno sobre los que menos se reflexiona y se habla en la vida diaria. Un equipo de sociólogos estadounidenses ha buceado en esos silencios y concluye que, para la mayoría de la gente, el aborto dista mucho de ser un bien social.

Tras una profunda encuesta, los sociólogos han llegado al convencimiento de que las respuestas predeterminadas que suelen dar a elegir los sondeos sobre el aborto no reflejan bien las actitudes posibles en este tema. Tampoco ayuda la falta de acuerdo sobre el significado de ciertos términos, como "provida", "proelección", "moralidad"...

Por ejemplo, "no todos los que consideran inmoral el aborto quieren prohibirlo en todas las circunstancias". A la vez, "no todos los que no tienen problemas morales con el aborto, quieren legalizarlo en cualquier circunstancia". La variedad de posiciones no acaba aquí, pues el eje moralidad-legalidad admite múltiples opciones: el 14% de los entrevistados quiere prohibir el aborto en todos los casos, porque cree que el aborto está mal; de entre el 35% de los que quieren que el aborto sea legal en cualquier supuesto, la mitad tiene reparos morales; el 38% del conjunto afirma que la moralidad del aborto depende de cada situación, etc.

La compleja casuística que muestra el estudio refuta la idea de que el aborto es un tema superado. "Casi todos los estadounidenses se sienten en conflicto de alguna manera con el aborto. Las encuestas subestiman la ambivalencia". Hay un deseo común de prevenir, reducir y eliminar las circunstancias que conducen al aborto

Jaume Catalán Díaz

 

 

 

La oposición moral al aborto

Que la oposición moral al aborto es más amplia que la legal es algo que ya han mostrado algunos sondeos de respuestas cerradas, como los de Gailup. Lo interesante del nuevo estudio, encargado por la Universidad de Notre Dame, es que deja hablar largo y tendido a los participantes. Y de ahí sale a la luz un torrente de reflexiones, sentimientos, experiencias..... “Las encuestas no tienen en cuenta la forma en que muchos estadounidenses ofrecen aclaraciones y reservas, se contradicen a sí mismos, evitan responder, cambian de opinión y piensan las cosas sobre la marcha".

Aunque los autores del estudio se abstienen de hacer valoraciones morales, da la impresión de que tienen cierta preferencia por las zonas grises. En cualquier caso, su análisis y sus recomendaciones resultan útiles para mejorar la conversación pública sobre el aborto. Lo que pasa por "mejorar la formación en biología, derecho y razonamiento moral".

Uno de los puntos que subrayan es que este es un tema más personal que político, sobre el que la mayoría "no ha pensado detenidamente". Lo habitual es que unos pocos datos y unos argumentos morales más bien pobres acaben conduciendo a posiciones cuyas implicaciones se han pasado por alto.

Paradójicamente, esta desinformación convive con la sensación de que el aborto es un tema omnipresente en la política, los medios de comunicación y las redes sociales. Entre otros efectos, explica el informe, la sobreexposición genera en unos la falsa impresión de estar informados; en otros, cansancio y desinterés.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Médicos en España y sus auxiliares

 

                                Debido al “follón” político-administrativo, que ha creado un gobierno que sólo recibe críticas, por lo tiránico que se muestra, pese al fracaso total que tiene que “aguantar”, puesto que las realidades de la invasión del “virus chino”, que prácticamente “marcha incontrolable”, pese a esas tiranías habladas primero y puestas en práctica, para simplemente “aterrorizar a las masas”; surgen como excusa, la falta de médicos, auxiliares, empleados mecánicos y en general, todos los elementos y material, que conforman, “la medicina oficial de este país, de la que se presume es de las mejores del mundo”, que en poco tiempo sufre un deterioro que ya notamos muchos. Veamos.

                                El problema empieza aquí donde vivo, que según me afirma persona allegada y que me merece confianza por su forma de ser y obrar; afirma que llama al dispensario y ya es que ni te cogen el teléfono; por lo tanto y si esto es general, el deterioro se inicia ya en el primer escalón de la medicina, donde la irresponsabilidad puede ser uno de sus principales motivos de deterioro. El siguiente escalón, es la consulta personal, que ya te la derivan a que sea “telefónica”, donde pretenden solucionar el problema del usuario, incluso recetándole sin verlo en persona. Consecuencia inmediata y debido “a la inventiva del español”; “pues me voy a urgencias y acentúo la dolencia que sea y que allí me atiendan”; resultados, que los que dicen gobernar, se sacuden “el muerto”, diciendo a bombo y platillo, que las urgencias se saturan y que los médicos no dan abasto.

                                En resumidas cuentas, que se escudan en que no hay suficientes médicos, que faltan, médicos y auxiliares, y que la culpa es del pueblo, como siempre, ¿pero esto es así?, porque cuando esto escribo hay incluso huelga de médicos en Barcelona, motivada por diferentes motivos, el principal, que les pagan menos que… “un barrendero de las calles de Bruselas, por ejemplo”. Por lo tanto están cabreados y en ese estado, dudo mucho el que cumplan con todas sus obligaciones. Pero la verdad es que aquí hay dinero abundante para mantener parásitos políticos y otros, pero para contratar lo que falta en la medicina en general, no hay dinero y simplemente no se contrata, ni personal ni el resto de materiales necesarios o quizá ya imprescindibles.

                                Mientras todo esto ocurre, he leído publicado en prensa, que nada menos que cuatro mil médicos españoles, marchan al extranjero cada año, por cuanto aquí ni les contratan ni les pagan salarios apropiados a su trabajo; y lo hacen generalmente, a países de la “UE” donde son bien recibidos, puesto que en España, al médico se le prepara bien, igualmente ocurre con los enfermeros, de los que no tengo cifras, pero que obran igual que los médicos. (Ver dos editoriales de ABC del 27-9-20)

                                Lo que es incuestionable ya, es que “la pandemia de políticos que padecemos hace ya décadas y que se ha agravado en los dos últimos años a grados ni imaginables hace ya cuarenta años o más”; ha llegado a un extremo tan preocupante y bochornoso, como la realidad que soportamos; y dónde el político que ha logrado (por los medios que sean, muchos de ellos, vergonzosos) un puesto en la política, “trabajo muy bien pagado en todos sus estamentos y mucho mejor en los más altos”; y en todos ellos sin responsabilidad digna de mención; estos ya indeseables, que como plaga (reitero) agotan gran parte de los presupuestos; empujados por la conservación del puesto e incluso aspirando a mejorarlo, aguantan lo que les echen (“domina una feroz dictadura de partido en todos ellos”) y como fuera de la política, la mayoría, metafóricamente, “se morirían de hambre”; pues aguantan, “sirven a su señor”, maquinan lo que sea menester, mintiendo más que hablan, y como resultado, el pueblo cada vez más abandonado e indefenso y por tanto, sus intereses de todo tipo, en los que destaca la medicina, puesto que el que se siente enfermo, lo primero que necesita y pide, es la debida atención y la medicina correspondiente, y hasta ello, como ya digo arriba, está hoy en un estado lamentable… “muy lamentable”.

                                Como caso ya inaudito por demás (lo afirma una de las editoriales citadas) es que estamos (el contribuyente) pagando, no sólo estancia muy costosa, sino hasta guarda espaldas, a un huido de la justicia española, (que serán más de uno) por los hechos de la rebelión practicada por rebeldes catalanes, el ya famoso “uno de octubre”; se trata del que fuera presidente de la Generalidad Catalana Carlos Puigdemont y algunos otros, “de sus altos colaboradores”; que residen en Bélgica, donde la vida no resulta económica ni mucho menos, pero donde residen, por cuanto allí no han concedido aún la extradición judicial, que presentada hace dos años o cosa así, allí las autoridades judiciales belgas, se lo pasan por “los cojones” (y pese a ser miembros de la Unión Europea, como lo es España) y mantienen un proceso o litigio, que ya se va eternizando, pero cuyos cuantiosos gastos, los paga el contribuyente español, directa o indirectamente, por los subterfugios que siempre hay en la política para malversar el dinero público; y que este llegue a donde quiere el corrompido político de turno, que aquí en España, abundan más que… “las moscas y mosquitos en verano”: Amén.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes