Las Noticias de hoy 8 Octubre 2020

Enviado por adminideas el Jue, 08/10/2020 - 12:35

Galería: Frases de Papas y santos sobre la oración | Catholic-Link

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 08 de octubre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general: Catequesis completa, “La oración de Elías”

Pontificia Academia de las Ciencias: Mensaje del Papa por la sesión plenaria

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO: Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del jueves: Pedid y se os dará

“¿He conversado con Él?”: San Josemaria

«La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo»

Octubre, mes del Rosario

Cruz y resurrección en el trabajo: Javier López

“Vacunas con fetos abortados”: Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas

Post-Feminismo: feminismo sinérgico: Nuria Chinchilla

Muerte a plazos de la escuela concertada: María Solano 

 La pandemia debería fomentar la ética pública, no la partitocracia: Salvador Bernal

 La santidad es fuerza de alma y no debilidad espiritual: Plinio Corrêa de Oliveira

 Prohibido ser un católico consecuente: Ángel Cabrero Ugarte 

 5 claves para entender “Fratelli Tutti”, la nueva encíclica del Papa: Javier Martínez-Brocal

​ El nuevo embajador de EEUU contra el aborto: Xus D Madrid

Un arraigo sobre el alambre: Jesús Martínez Madrid

 "Los Acuerdos de Abraham": Valentín Abelenda Carrillo

Los menores en Venezuela: Jaume Catalán Díaz

Degeneración en un mundo en decadencia: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Audiencia general: Catequesis completa, “La oración de Elías”

Ciclo sobre la oración

OCTUBRE 07, 2020 12:10LARISSA I. LÓPEZAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 7 oct. 2020).- El Papa Francisco ha retomado hoy, en la audiencia general, la serie de catequesis sobre la oración, interrumpido por el ciclo sobre la COVID-19 “Curar al mundo”, y en el que ha propuesto el ejemplo de “La oración de Elías” (Lectura: 1 Re 19,11-13).

​Debido al tiempo otoñal de este mes de octubre, la audiencia general de este miércoles, 7 de octubre de 2020, tuvo lugar en el Aula Pablo VI del Vaticano, ante la presencia de numerosos fieles y peregrinos procedentes de diversos países.

“Hombre de fe cristalina”

La Escritura presenta a Elías “como un hombre de fe cristalina”: “recto, incapaz de acuerdos mezquinos”. Su símbolo es el fuego,” imagen del poder purificador de Dios” y permaneció fiel, a pesar de ser sometido a “una dura prueba”, describió Francisco.

La oración “es la savia que alimenta constantemente su existencia”, pero, él “también se ve obligado a lidiar con sus propias fragilidades”, tales como la derrota de los falsos profetas en el monte Carmelo (cfr. 1 Re 18, 20-40), o el desconcierto en el que se da cuenta que “no soy mejor que mis padres” (cfr. 1 Re 19, 4)., prosiguió.

Sentido de la propia debilidad

​En este sentido, el Papa señaló que en el alma de quien reza, “el sentido de la propia debilidad es más valioso que los momentos de exaltación, cuando parece que la vida es una cabalgata de victorias y éxitos”.

La oración es, “dejarse llevar por Dios y dejarse también golpear por situaciones malas y tentaciones”, tal y como demuestran también san Pedro y san Pablo, que en su vida contaron con “momentos de júbilo y momentos de abatimiento, de sufrimiento”.

Vida contemplativa y vida activa

​Elías, además, es el hombre de “vida contemplativa” y, al mismo tiempo, “de vida activa, preocupado por los acontecimientos de su época, capaz de arremeter contra el rey y la reina, después de que habían hecho asesinar a Nabot para apoderarse de su viña (cfr. 1 Re 21, 1-24)”.

De este modo, el Pontífice remarca la necesidad de creyentes, “de cristianos celantes, que actúen delante de personas que tienen responsabilidad de dirección con la valentía de Elías, para decir: ‘¡Esto no se hace! ¡Esto es un asesinato!’”.

Por ello, continuó, “necesitamos el espíritu de Elías”, que muestra que “la oración es un encuentro con Dios y un dejarse enviar para servir a los hermanos. La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo”.

Los creyentes “actúan en el mundo después de estar primero en silencio y haber rezado; de lo contrario su acción es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera frenética sin meta”, cometen muchas injusticias, “porque no han ido antes donde el Señor a rezar, a discernir qué deben hacer”.

Serenidad y paz en la oración

​Las páginas de la Biblia “dejan suponer que también la fe de Elías ha conocido un progreso: también él ha crecido en la oración, la ha refinado poco a poco. El rostro de Dios se ha hecho para él más nítido durante el camino. Hasta alcanzar su culmen en esa experiencia extraordinaria, cuando Dios se manifiesta a Elías en el monte (cfr. 1 Re 19, 9-13)”.

Finalmente, el Obispo de Roma remarca que la historia de Elías “parece escrita para todos nosotros”: “Algunas noches podremos sentirnos inútiles y solos. Es entonces cuando la oración vendrá y llamará a la puerta de nuestro corazón (…).

E incluso “si nos hubiéramos equivocado en algo, o si nos sintiéramos amenazados o asustados, volviendo delante de Dios con la oración, volverán como por milagro también la serenidad y la paz. Esto es lo que nos enseña el ejemplo de Elías”, concluyó.

A continuación, sigue el texto íntegro de la catequesis del Papa Francisco.

***

Catequesis – 9. La oración de Elías

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Retomamos hoy las catequesis sobre la oración, que interrumpimos para hacer las catequesis sobre el cuidado de la creación y ahora retomamos; y encontramos a uno de los personajes más interesantes de toda la Sagrada Escritura: el profeta Elías. Él va más allá de los confines de su época y podemos vislumbrar su presencia también en algunos episodios del Evangelio. Aparece junto a Jesús, junto a Moisés, en el momento de la Transfiguración (cfr. Mt 17, 3). Jesús mismo se refiere a su figura para acreditar el testimonio de Juan el Bautista (cfr. Mt 17, 10-13).

En la Biblia, Elías aparece de repente, de forma misteriosa, procedente de un pequeño pueblo completamente marginal (cfr. 1 Re 17, 1); y al final saldrá de escena, bajo los ojos del discípulo Eliseo, en un carro de fuego que lo sube al cielo (cfr. 2 Re 2, 11-12). Es por tanto un hombre sin un origen preciso, y sobre todo sin un final, secuestrado en el cielo: por esto su regreso era esperado antes del advenimiento del Mesías, como un precursor. Así se esperaba el regreso de Elías.

La Escritura nos presenta a Elías como un hombre de fe cristalina: en su mismo nombre, que podría significar “Yahveh es Dios”, está encerrado el secreto de su misión. Será así durante toda la vida: hombre recto, incapaz de acuerdos mezquinos. Su símbolo es el fuego, imagen del poder purificador de Dios. Él primero será sometido a dura prueba, y permanecerá fiel. Es el ejemplo de todas las personas de fe que conocen tentaciones y sufrimientos, pero no fallan al ideal por el que nacieron.

​La oración es la savia que alimenta constantemente su existencia. Por esto es uno de los personajes más queridos por la tradición monástica, tanto que algunos lo han elegido como padre espiritual de la vida consagrada a Dios. Elías es el hombre de Dios, que se erige como defensor del primado del Altísimo. Sin embargo, él también se ve obligado a lidiar con sus propias fragilidades. Es difícil decir qué experiencias fueron más útiles: si la derrota de los falsos profetas en el monte Carmelo (cfr. 1 Re 18, 20-40), o el desconcierto en el que se da cuenta que “no soy mejor que mis padres” (cfr. 1 Re 19, 4). En el alma de quien reza, el sentido de la propia debilidad es más valioso que los momentos de exaltación, cuando parece que la vida es una cabalgata de victorias y éxitos. En la oración sucede siempre esto: momentos de oración que nosotros sentimos que nos levantan, también de entusiasmo, y momentos de oración de dolor, de aridez, de pruebas. La oración es así: dejarse llevar por Dios y dejarse también golpear por situaciones malas y tentaciones. Esta es una realidad que se encuentra en muchas otras vocaciones bíblicas, también en el Nuevo Testamento, pensemos por ejemplo en San Pedro y San Pablo. También su vida era así: momentos de júbilo y momentos de abatimiento, de sufrimiento.

​Elías es el hombre de vida contemplativa y, al mismo tiempo, de vida activa, preocupado por los acontecimientos de su época, capaz de arremeter contra el rey y la reina, después de que habían hecho asesinar a Nabot para apoderarse de su viña (cfr. 1 Re 21, 1-24). Cuánta necesidad tenemos de creyentes, de cristianos celantes, que actúen delante de personas que tienen responsabilidad de dirección con la valentía de Elías, para decir: “¡Esto no se hace! ¡Esto es un asesinato!” Necesitamos el espíritu de Elías. Él nos muestra que no debe existir dicotomía en la vida de quien reza: se está delante del Señor y se va al encuentro de los hermanos a los que Él envía. La oración no es un encerrarse con el Señor para maquillarse el alma: no, esto no es oración, esto es oración fingida. La oración es un encuentro con Dios y un dejarse enviar para servir a los hermanos. La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo. Y viceversa: los creyentes actúan en el mundo después de estar primero en silencio y haber rezado; de lo contrario su acción es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera frenética sin meta. Los creyentes se comportan así, hacen muchas injusticias, porque no han ido antes donde el Señor a rezar, a discernir qué deben hacer.

​Las páginas de la Biblia dejan suponer que también la fe de Elías ha conocido un progreso: también él ha crecido en la oración, la ha refinado poco a poco. El rostro de Dios se ha hecho para él más nítido durante el camino. Hasta alcanzar su culmen en esa experiencia extraordinaria, cuando Dios se manifiesta a Elías en el monte (cfr. 1 Re 19, 9-13). Se manifiesta no en la tormenta impetuosa, no en el terremoto o en el fuego devorador, sino en el “susurro de una brisa suave” (v. 12). O mejor, una traducción que refleja bien esa experiencia: en un hilo de silencio sonoro. Así se manifiesta Dios a Elías. Es con este signo humilde que Dios se comunica con Elías, que en ese momento es un profeta fugitivo que ha perdido la paz. Dios viene al encuentro de un hombre cansado, un hombre que pensaba haber fracasado en todos los frentes, y con esa brisa suave, con ese hilo de silencio sonoro hace volver a su corazón la calma y la paz.

Esta es la historia de Elías, pero parece escrita para todos nosotros. Algunas noches podremos sentirnos inútiles y solos. Es entonces cuando la oración vendrá y llamará a la puerta de nuestro corazón. Un borde de la capa de Elías podemos recogerlo todos nosotros, como ha recogido la mitad del manto su discípulo Eliseo. E incluso si nos hubiéramos equivocado en algo, o si nos sintiéramos amenazados o asustados, volviendo delante de Dios con la oración, volverán como por milagro también la serenidad y la paz. Esto es lo que nos enseña el ejemplo de Elías.

© Librería Editorial Vaticana

 

Pontificia Academia de las Ciencias: Mensaje del Papa por la sesión plenaria

La ciencia al servicio de las personas

OCTUBRE 07, 2020 17:20LARISSA I. LÓPEZPAPA FRANCISCO

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(zenit – 7 oct. 2020).- El Papa Francisco ha enviado un mensaje a los participantes en la sesión plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, en curso del 7 al 9 de octubre de 2020.

En él, el Santo Padre destacó como en dicha sesión “os estáis centrando en la noción de la ciencia al servicio de las personas para la supervivencia de la humanidad a la luz de la pandemia del SARS-CoV-2/COVID-19 y otros problemas mundiales”.

Al mismo tiempo, Francisco recordó que nadie “puede dejar de preocuparse por el impacto de la crisis en los pobres del mundo”, pues “para muchos de ellos, la cuestión es, en efecto, la supervivencia misma”.

“Junto con la contribución de las ciencias, las necesidades de los miembros más pobres de nuestra familia humana claman por soluciones equitativas por parte de los gobiernos y de todos los responsables de la toma de decisiones”, de manera que, por ejemplo,  los sistemas sanitarios, “deben ser mucho más inclusivos y accesibles para los desfavorecidos y los que viven en países de bajos ingresos”.

Del mismo modo, cuando se disponga de vacunas, “debe garantizarse un acceso equitativo a ellas, independientemente de los ingresos, empezando siempre por los que menos tienen.”

Por otro lado, el Papa remarcó que el estallido de la pandemia, “en el contexto más amplio del calentamiento global, la crisis ecológica y la dramática pérdida de la biodiversidad, representa una llamada a nuestra familia humana para que se replantee su curso, se arrepienta y emprenda una conversión ecológica (cf. Laudato si’, 216-221)”.

Una conversión “que aproveche todos los dones y talentos que Dios nos ha dado para promover una ‘ecología humana’ digna de nuestra dignidad innata y nuestro destino común”, esperanza que expresó “en mi reciente encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social. ‘Qué bonito sería si al crecimiento de las innovaciones científicas y tecnológicas correspondiera también una equidad y una inclusión social cada vez mayores! ¡Qué bonito sería que a medida que descubrimos nuevos planetas lejanos, volviéramos a descubrir las necesidades del hermano o de la hermana en órbita alrededor de mí!’” (No. 31).

Finalmente, el Pontífice remarcó que, por muy grande que sea la responsabilidad de los políticos, “no exime a los científicos de reconocer sus propias responsabilidades éticas en el esfuerzo por detener no sólo la fabricación, la posesión y el uso de armas nucleares, sino también el desarrollo de armas biológicas, con su potencial de devastación de civiles inocentes y, de hecho, de pueblos enteros”.

A continuación, sigue el mensaje completo del Papa.

***

Mensaje del Santo Padre

A los distinguidos miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias

Reunión en sesión plenaria

Os saludo cordialmente y expreso mi gratitud a la Pontificia Academia de las Ciencias por dedicar la sesión plenaria de este año a la tarea de poner la investigación científica básica al servicio de la salud de nuestro planeta y de sus habitantes, especialmente los más pobres y desfavorecidos.  Asimismo, saludo a los expertos y dirigentes invitados, todos ellos con importantes responsabilidades internacionales, y espero con interés su contribución.

En primer lugar, expreso mi apoyo a la labor de la Academia, promovida activamente por su presidente, el profesor Joachim von Braun, y por el Consejo.  En estos días, mi interés en vuestro trabajo es aún más intenso, porque habéis dedicado esta sesión plenaria a lo que es, con razón, un tema de profunda preocupación para toda la humanidad. Os estáis centrando en la noción de la ciencia al servicio de las personas para la supervivencia de la humanidad a la luz de la pandemia del SARS-CoV-2/COVID-19 y otros problemas mundiales.

En efecto, la pandemia ha revelado no sólo nuestras falsas seguridades, sino también la incapacidad de los países del mundo para trabajar juntos. A pesar de nuestra hiperconectividad, hemos sido testigos de una fragmentación que volvía más difícil resolver los problemas que nos afectan a todos (cf. Fratelli tutti, 7). Es significativo, por lo tanto, que esta sesión plenaria virtual de la Academia agrupe varias disciplinas científicas diferentes; en este sentido, ofrece un ejemplo de cómo los desafíos de la crisis de COVID-19 deberían abordarse a través de esfuerzos coordinados al servicio de toda la familia humana.

Vuestros esfuerzos se concentran en gran medida en el estudio de nuevas vías inmunológicas e inmunoquímicas para activar los mecanismos de defensa propios del organismo o detener la proliferación de células infectadas.  También estáis estudiando otros tratamientos específicos, incluyendo vacunas que están siendo probadas en ensayos clínicos.  Como sabemos, el virus, al afectar a la salud de las personas, también ha afectado a todo el tejido social, económico y espiritual de la sociedad, paralizando las relaciones humanas, el trabajo, la manufactura, el comercio e incluso muchas actividades espirituales.  Tiene una enorme repercusión en la educación.  En muchas partes del mundo, un gran número de niños no pueden volver a la escuela, y esta situación hace que se corra el riesgo de que aumente el trabajo, la explotación, el abuso y la malnutrición infantil.  En resumen, el hecho de no poder ver el rostro de una persona y de considerar a otras personas como posibles portadoras del virus es una terrible metáfora de una crisis social mundial que debe interesar a todos a quienes les importa el futuro de la humanidad.

A este respecto, ninguno de nosotros puede dejar de preocuparse por el impacto de la crisis en los pobres del mundo. Para muchos de ellos, la cuestión es, en efecto, la supervivencia misma. Junto con la contribución de las ciencias, las necesidades de los miembros más pobres de nuestra familia humana claman por soluciones equitativas por parte de los gobiernos y de todos los responsables de la toma de decisiones.  Los sistemas sanitarios, por ejemplo, deben ser mucho más inclusivos y accesibles para los desfavorecidos y los que viven en países de bajos ingresos.  Si hay que dar preferencia a alguien, que sea el más necesitado y vulnerable de todos nosotros.  Del mismo modo, cuando se disponga de vacunas, debe garantizarse un acceso equitativo a ellas, independientemente de los ingresos, empezando siempre por los que menos tienen.  Los problemas mundiales a los que nos enfrentamos exigen respuestas cooperativas y multilaterales.  Las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la OMS, la FAO y otras, instituidas para fomentar la cooperación y la coordinación mundiales, deben ser respetadas y sostenidas para que alcancen sus objetivos en pro del bien común universal.

El estallido de la pandemia, en el contexto más amplio del calentamiento global, la crisis ecológica y la dramática pérdida de la biodiversidad, representa una llamada a nuestra familia humana para que se replantee su curso, se arrepienta y emprenda una conversión ecológica (cf. Laudato si’, 216-221).  Una conversión que aproveche todos los dones y talentos que Dios nos ha dado para promover una «ecología humana» digna de nuestra dignidad innata y nuestro destino común.  Esta es la esperanza que expresé en mi reciente encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social.  “Qué bonito sería si al crecimiento de las innovaciones científicas y tecnológicas correspondiera también una equidad y una inclusión social cada vez mayores! ¡Qué bonito sería que a medida que descubrimos nuevos planetas lejanos, volviéramos a descubrir las necesidades del hermano o de la hermana en órbita alrededor de mí!” (No. 31).

Las reflexiones de vuestra sesión plenaria sobre las ciencias y la supervivencia de la humanidad también plantean la cuestión de escenarios similares que podrían originarse en los laboratorios más avanzados de ciencias físicas y biológicas.  ¿Podemos permanecer callados ante tales perspectivas?  Por muy grande que sea la responsabilidad de los políticos, no exime a los científicos de reconocer sus propias responsabilidades éticas en el esfuerzo por detener no sólo la fabricación, la posesión y el uso de armas nucleares, sino también el desarrollo de armas biológicas, con su potencial de devastación de civiles inocentes y, de hecho, de pueblos enteros.

Queridos amigos, una vez más, os doy las gracias por vuestras investigaciones y vuestros esfuerzos para hacer frente a estas graves cuestiones en un espíritu de cooperación y responsabilidad compartida por el futuro de nuestras sociedades.  En estos meses, el mundo entero ha dependido de vosotros y de vuestros colegas para proporcionar información, infundir esperanza y, en el caso de innumerables profesionales de la medicina, atender a los enfermos y a los que sufren, a menudo arriesgando sus propias vidas.  Al renovar mi propia gratitud y ofrecer mis más sinceras oraciones por las deliberaciones de vuestra sesión plenaria, invoco sobre vosotros, vuestras familias y vuestros asociados las bendiciones divinas de sabiduría, fuerza y paz.  Y os pido, por favor, que me recordéis en vuestras oraciones.

Roma, desde San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2020

Francisco

© Librería Editora Vaticana

 

 

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO

— Modos de santificar el nombre de Dios. La primera petición del Padrenuestro.

— El Reino de Dios.

— La propagación del Reino de los Cielos.

I. «Una vez llegados a la dignidad de hijos de Dios, nos abrasará la ternura que mora en el corazón de todos los verdaderos hijos; y, sin pensar más en nuestros propios intereses, solo tendremos celo por la gloria de nuestro Padre. Le diremos: Santificado sea tu nombre, atestiguando así que su gloria constituye todo nuestro deseo y nuestra alegría»1.

En esta primera petición de las siete del Padrenuestro, «pedimos que Dios sea conocido, amado, honrado y servido de todo el mundo y de nosotros en particular»2. Jesús nos enseña el orden en que hemos de pedir habitualmente en nuestras oraciones. Lo primero que debemos pedir, por muy urgentes que sean nuestras necesidades, es la gloria de Dios. Es realmente lo más urgente, también para nosotros, que andamos preocupados por necesidades inmediatas. «Ocúpate de Mí –decía Jesús a Santa Catalina de Siena–, y Yo me ocuparé de ti». El Señor no nos dejará solos.

Santificado sea tu nombre. En la Sagrada Escritura el nombre equivale a la persona misma, es su identidad más profunda. Por eso, dirá Jesús al final de su vida, como resumiendo sus enseñanzas: Manifesté tu nombre a los hombres3. Nos reveló el misterio de Dios. En el Padrenuestro formulamos el deseo amoroso de que el nombre de Dios, de nuestro Padre Dios, sea conocido y reverenciado por toda la tierra; también debemos expresar nuestro dolor por las ocasiones en que es profanado, silenciado o empleado con ligereza. «Al decir santificado sea tu nombre nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Señor, que siempre es santo en sí mismo, sea también tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos»4.

En determinados ambientes parece que los hombres no quieren nombrar a Dios. En lugar del Creador hablan de «la sabia naturaleza», o llaman «destino» a la Providencia divina, etc. En ocasiones son solo modos de decir, pero, en otras, el silencio del nombre de Dios es intencionado. En esos casos, venciendo los respetos humanos, debemos nosotros, intencionadamente también, honrar a nuestro Padre. Sin afectación, nos mantendremos fieles a los modos cristianos de hablar, que expresan externamente la fe de nuestra alma. Las expresiones tradicionales de muchos países, tales como «gracias a Dios» o «si Dios quiere»5, etc., pueden servir de ayuda en algunas ocasiones para tener presente al Señor en la conversación. Tampoco hemos de ser como esas personas que hacen intervenir, de modo inconsiderado e inoportuno, el nombre de Dios en los acontecimientos y en las cosas («Dios le ha castigado»...). El segundo precepto del Decálogo nos prohíbe tomar el nombre de Dios en vano.

Si amamos a Dios amaremos su santo nombre y jamás lo mencionaremos con falta de respeto o de reverencia, como expresión de impaciencia o de sorpresa. Este amor al nombre de Dios se extenderá también al de Santa María, su Madre, al de sus amigos, los santos, y a todas las personas y cosas a Él consagradas.

Honramos a Dios en nuestro corazón cuando hacemos un acto de reparación cada vez que, en nuestra presencia, se falta al respeto debido al nombre de Dios o de Jesús, al enterarnos de que se ha cometido un sacrilegio o al tener noticia de acontecimientos que ofenden el buen nombre del Padre común. No debemos tampoco olvidar el actualizar personalmente los actos de reparación y de desagravio públicos siempre que nos unimos a las alabanzas que se rezan en la Bendición con el Santísimo. Allí, el sacerdote, en nombre de todos, reza: Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre... Son jaculatorias que nosotros podemos repetir a lo largo del día, especialmente cuando debamos reparar.

La reverencia al nombre de Dios nos llevará además a amar de un modo especial esas oraciones esencialmente de alabanza, como el Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, que debiéramos repetir con mucha frecuencia, el Gloria y el, Sanctus de la Misa, etcétera.

«Mirad –dice Santa Teresa– que perdéis un gran tesoro y que hacéis mucho más con una palabra de cuando en cuando del Pater noster, que con decirle muchas veces aprisa; estad muy junto a quien pedís, no os dejará de oír; y creed que aquí es el verdadero alabar y santificar su nombre»6.

Quizá nos pueda ayudar alguna de estas jaculatorias a mantener la presencia de Dios en el día de hoy: Padre, santificado sea tu nombre, Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre, Bendito sea el nombre de Jesús, Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre...

II. Venga a nosotros tu Reino, pedimos a continuación en el Padrenuestro. Y comenta San Juan Crisóstomo que el Señor «nos ha mandado que deseemos los bienes que están por llegar y que apresuremos el paso en nuestro viaje hacia el Cielo; mas en tanto el viaje no termina, viviendo aún en la tierra, quiere que nos esforcemos por llevar vida del Cielo»7.

La expresión Reino de Dios tiene un triple significado: el Reino de Dios en nosotros, que es la gracia; el Reino de Dios en la tierra, que es la Iglesia; y el Reino de Dios en el Cielo, o eterna bienaventuranza. En orden a la gracia, pedimos que Dios reine en nosotros con su gracia santificante, por la cual se complace en cada uno como rey en su corte, y que nos conserve unidos a Sí con las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, por las cuales reina en el entendimiento, en el corazón y en la voluntad8. Al rezar cada día por la llegada del Reino de Dios, pedimos también que Él nos ayude en la lucha diaria contra las tentaciones. Es un reinado, el de Jesús en el alma, que avanza o retrocede según correspondamos o rechacemos las continuas gracias y ayudas que recibimos.

También se cumplen en el corazón las parábolas del Reino. Antes de adquirir su plenitud definitiva en el alma de cada uno de sus fieles, el Reino de Dios es como el grano de trigo que, hundido en el suelo, prepara la espiga de la cosecha; como la levadura, va transformando el corazón hasta que todo él sea de Dios; como el grano de mostaza, pues quizá comenzó como una pequeña semilla en el alma y, si no ponemos obstáculos, irá creciendo sin más límite que el de nuestras resistencias y negaciones. El Reino de Dios se establece ahora, por la gracia, en el corazón de los hombres, pero espera su definitiva manifestación en el encuentro último con Dios, después de la muerte. El Reino de Dios está ahí, dijo Jesús, está dentro de vosotros9. Y se percibe su presencia en el alma a través de los afectos y mociones del Espíritu Santo.

Cuando decimos venga a nosotros tu Reino, pedimos que Dios habite en nosotros de una manera más plena, que seamos todo de Dios, que nos ayude a luchar eficazmente para que, por fin, desaparezcan esos obstáculos que cada uno pone a la acción de la gracia divina. «Antes éramos esclavos, y ahora pedimos reinar bajo la soberanía de Cristo»10.

Si nuestra oración es confiada, constante y sincera, seremos oídos con toda seguridad, pues, como nos dice el Señor en el Evangelio de la Misa11quien pide recibe, quien busca halla y al que llama, se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?... ¡Qué confianza tan grande nos han de dar estas palabras de Jesús!

III. Cuando rezamos venga a nosotros tu Reino también pedimos, en relación a la Iglesia, que se dilate y propague por todo el mundo para la salvación de los hombres. Rogamos entonces por el apostolado que se realiza en toda la tierra, y nos sentimos comprometidos a poner los medios a nuestro alcance para la extensión del Reino de Dios. Porque «no es suficiente pedir con insistencia el Reino de Dios si no añadimos a nuestra petición todas aquellas cosas con que se busca y se halla»12, con los medios, por pequeños que sean, con las iniciativas apostólicas que podamos poner en práctica.

En un mundo que se presenta en no pocos aspectos como si hubiese vuelto al paganismo, se nos impone a todos los cristianos «la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra»13.

La primera obligación será, de ordinario, orientar el apostolado hacia las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a quienes están más cerca, a los que tratamos con frecuencia. En este apostolado, del que no podemos excusarnos, está en primer lugar todo aquello que se refiere a la salvación eterna de las personas que tratamos. Esto es lo primero; inmediatamente después, hemos de preocuparnos los cristianos de ordenar realmente todo el universo hacia Cristo: la dignidad de la persona humana, los derechos de la conciencia, el respeto debido al trabajo, la preocupación por un más equitativo reparto de bienes, el sincero deseo de paz entre los pueblos, etc., es un quehacer de todos los cristianos, junto a los hombres de buena voluntad que trabajan en el mundo por estos mismos ideales.

Venga a nosotros tu Reino. Y «Jesucristo recuerda a todos: et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia trahm ad meipsum (Jn 13, 32), si vosotros me colocáis en la cumbre de todas las actividades de la tierra, cumpliendo el deber de cada momento, siendo mi testimonio en lo que parece grande y en lo que parece pequeño, omnia traham ad meipsum, todo lo atraeré hacia mí. ¡Mi reino entre vosotros será una realidad! (...).

»A esto hemos sido llamados los cristianos, esa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reino de Cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor. Pidamos hoy a nuestro Rey que nos haga colaborar humilde y fervorosamente en el divino propósito de unir lo que está roto, de salvar lo que está perdido, de ordenar lo que el hombre ha desordenado, de llevar a su fin lo que se descarría, de reconstruir la concordia de todo lo creado»14. Comencemos, como siempre, por lo pequeño, por lo que está a nuestro alcance en la convivencia normal de todos los días.

1 Casiano, Colaciones, 9, 18. — 2 Catecismo Mayor, n. 290. — 3 Jn 17, 6. — 4 San Agustín, Carta 130, a Proba. — 5 Sant 4, 15. — 6 Santa Teresa, Camino de perfección, 31, 13. — 7 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 19, 5. — 8 Cfr. Catecismo Mayor, nn. 294-295. — 9 Lc 17, 21. — 10 San Cipriano, Tratado de la oración del Señor, 13. — 11 Lc 11, 5-13. — 12 Catecismo Romano, IV, 10, n. 2. — 13 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 3. — 14 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 183.

 

 

Evangelio del jueves: Pedid y se os dará

Evangelio del jueves de la XXVII semana del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Lucas 11, 5-13)

“Y les dijo:

—¿Quién de vosotros que tenga un amigo y acuda a él a medianoche y le diga: «Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío me ha llegado de viaje y no tengo qué ofrecerle», le responderá desde dentro: «No me molestes, ya está cerrada la puerta; los míos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos»? Os digo que, si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos por su impertinencia se levantará para darle cuanto necesite.

»Así pues, yo os digo: pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.

»¿Qué padre de entre vosotros, si un hijo suyo le pide un pez, en lugar de un pez le da una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le da un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”


Comentario

Con estas palabras el Señor nos enseña que uno de los modos que tenemos los cristianos de dirigirnos a Dios es la oración de petición. Comienza Jesús su enseñanza hablándonos de un hombre inoportuno al que su amigo termina haciéndole el favor que le pide, pero no tanto por su amistad sino por su insistencia.

Quizá es de las primeras características que debe tener nuestra petición, la constancia. Ciertamente la asiduidad en el pedir tiene como consecuencia el don de Dios. El Señor ha querido, en su misericordia, unir sus dones y sus gracias a nuestra súplica. Nos asegura que pidamos y Él nos lo dará.

Estas palabras cuántas veces son descanso y consuelo ante las necesidades de tantas personas que tenemos presentes en el corazón y en la cabeza y que requieren, por los motivos que sea, la ayuda de Dios. Pues el Señor nos anima a pedir con confianza y constancia, sabiendo que Él está esperando esa oración nuestra. La oración de petición se funda en la bondad de nuestro Padre Dios y no en nuestros méritos o virtudes. Él nos lo dará «porque es bueno, porque es eterna su misericordia» (Salmo 118, 1).

Podemos pedir muchas, muchísimas cosas; pero Jesús termina este pasaje diciéndonos: «¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?». Si pedimos al Padre que nos envíe su Espíritu, que sea Él quien colme nuestro corazón, nuestro modo de vivir puede cambiar radicalmente. Pidamos al Espíritu Santo que llene nuestro corazón y de ese modo viviremos la vida de los hijos de Dios; nos sabremos cuidados y amados y queridos por nuestro Padre Dios.

 

 

“¿He conversado con Él?”

Es posible que te asuste esta palabra: meditación. –Te recuerda libros de tapas negras y viejas, ruido de suspiros o de rezos como cantilenas rutinarias... Pero eso no es meditación. Meditar es considerar, contemplar que Dios es tu Padre, y tú, su hijo, necesitado de ayuda; y después darle gracias por lo que ya te ha concedido y por todo lo que te dará. (Surco, 661)

8 de octubrePara tu examen diario: ¿he dejado pasar alguna hora, sin hablar con mi Padre Dios?... ¿He conversado con El, con amor de hijo? –¡Puedes! (Surco, 657)

El único medio para conocer a Jesús: ¡tratarlo! En El, encontrarás siempre un Padre, un Amigo, un Consejero y un Colaborador para todas las actividades nobles de tu vida cotidiana...

- Y, con el trato, se engendrará el Amor. (Surco, 662)

"Quédate con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.

–¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede! (Surco, 671)

 

«La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo»

El Papa Francisco ha retomado la catequesis sobre la oración y ha mostrado el ejemplo de Elías.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA07/10/2020

Queridos hermanos y hermanas:

Retomamos hoy las catequesis sobre la oración, que interrumpimos para hacer las catequesis sobre el cuidado de la creación y ahora retomamos; y encontramos a uno de los personajes más interesantes de toda la Sagrada Escritura: el profeta Elías.

Él va más allá de los confines de su época y podemos vislumbrar su presencia también en algunos episodios del Evangelio. Aparece junto a Jesús, junto a Moisés, en el momento de la Transfiguración (cfr. Mt 17, 3). Jesús mismo se refiere a su figura para acreditar el testimonio de Juan el Bautista (cfr. Mt 17, 10-13).

ELÍAS ES EL EJEMPLO DE TODAS LAS PERSONAS DE FE QUE CONOCEN TENTACIONES Y SUFRIMIENTOS, PERO NO FALLAN AL IDEAL POR EL QUE NACIERON

En la Biblia, Elías aparece de repente, de forma misteriosa, procedente de un pequeño pueblo completamente marginal (cfr. 1 Re 17, 1); y al final saldrá de escena, bajo los ojos del discípulo Eliseo, en un carro de fuego que lo sube al cielo (cfr. 2 Re 2, 11-12). Es por tanto un hombre sin un origen preciso, y sobre todo sin un final, secuestrado en el cielo: por esto su regreso era esperado antes del advenimiento del Mesías, como un precursor. Así se esperaba el regreso de Elías.

La Escritura nos presenta a Elías como un hombre de fe cristalina: en su mismo nombre, que podría significar “Yahveh es Dios”, está encerrado el secreto de su misión. Será así durante toda la vida: hombre recto, incapaz de acuerdos mezquinos. Su símbolo es el fuego, imagen del poder purificador de Dios. Él primero será sometido a dura prueba, y permanecerá fiel. Es el ejemplo de todas las personas de fe que conocen tentaciones y sufrimientos, pero no fallan al ideal por el que nacieron.

La oración es la savia que alimenta constantemente su existencia. Por esto es uno de los personajes más queridos por la tradición monástica, tanto que algunos lo han elegido como padre espiritual de la vida consagrada a Dios.

EN EL ALMA DE QUIEN REZA, EL SENTIDO DE LA PROPIA DEBILIDAD ES MÁS VALIOSO QUE LOS MOMENTOS DE EXALTACIÓN

Elías es el hombre de Dios, que se erige como defensor del primado del Altísimo. Sin embargo, él también se ve obligado a lidiar con sus propias fragilidades. Es difícil decir qué experiencias fueron más útiles: si la derrota de los falsos profetas en el monte Carmelo (cfr. 1 Re 18, 20-40), o el desconcierto en el que se da cuenta que “no soy mejor que mis padres” (cfr. 1 Re 19, 4).

En el alma de quien reza, el sentido de la propia debilidad es más valioso que los momentos de exaltación, cuando parece que la vida es una cabalgata de victorias y éxitos. En la oración sucede siempre esto: momentos de oración que nosotros sentimos que nos levantan, también de entusiasmo, y momentos de oración de dolor, de aridez, de pruebas.

La oración es así: dejarse llevar por Dios y dejarse también golpear por situaciones malas y tentaciones. Esta es una realidad que se encuentra en muchas otras vocaciones bíblicas, también en el Nuevo Testamento, pensemos por ejemplo en San Pedro y San Pablo. También su vida era así: momentos de júbilo y momentos de abatimiento, de sufrimiento.

Elías es el hombre de vida contemplativa y, al mismo tiempo, de vida activa, preocupado por los acontecimientos de su época, capaz de arremeter contra el rey y la reina, después de que habían hecho asesinar a Nabot para apoderarse de su viña (cfr. 1 Re 21, 1-24). Cuánta necesidad tenemos de creyentes, de cristianos celantes, que actúen delante de personas que tienen responsabilidad de dirección con la valentía de Elías, para decir: “¡Esto no se hace! ¡Esto es un asesinato!”.

LA ORACIÓN ES UN ENCUENTRO CON DIOS Y UN DEJARSE ENVIAR PARA SERVIR A LOS HERMANOS

Necesitamos el espíritu de Elías. Él nos muestra que no debe existir dicotomía en la vida de quien reza: se está delante del Señor y se va al encuentro de los hermanos a los que Él envía. La oración no es un encerrarse con el Señor para maquillarse el alma: no, esto no es oración, esto es oración fingida.

La oración es un encuentro con Dios y un dejarse enviar para servir a los hermanos. La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo. Y viceversa: los creyentes actúan en el mundo después de estar primero en silencio y haber rezado; de lo contrario su acción es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera frenética sin meta. Los creyentes se comportan así, hacen muchas injusticias, porque no han ido antes donde el Señor a rezar, a discernir qué deben hacer.

Las páginas de la Biblia dejan suponer que también la fe de Elías ha conocido un progreso: también él ha crecido en la oración, la ha refinado poco a poco. El rostro de Dios se ha hecho para él más nítido durante el camino. Hasta alcanzar su culmen en esa experiencia extraordinaria, cuando Dios se manifiesta a Elías en el monte (cfr. 1 Re 19, 9-13). Se manifiesta no en la tormenta impetuosa, no en el terremoto o en el fuego devorador, sino en el «susurro de una brisa suave» (v. 12). O mejor, una traducción que refleja bien esa experiencia: en un hilo de silencio sonoro.

LA HISTORIA DE ELÍAS PARECE ESCRITA PARA TODOS NOSOTROS

Así se manifiesta Dios a Elías. Es con este signo humilde que Dios se comunica con Elías, que en ese momento es un profeta fugitivo que ha perdido la paz. Dios viene al encuentro de un hombre cansado, un hombre que pensaba haber fracasado en todos los frentes, y con esa brisa suave, con ese hilo de silencio sonoro hace volver a su corazón la calma y la paz.

Esta es la historia de Elías, pero parece escrita para todos nosotros. Algunas noches podremos sentirnos inútiles y solos. Es entonces cuando la oración vendrá y llamará a la puerta de nuestro corazón. Un borde de la capa de Elías podemos recogerlo todos nosotros, como ha recogido la mitad del manto su discípulo Eliseo. E incluso si nos hubiéramos equivocado en algo, o si nos sintiéramos amenazados o asustados, volviendo delante de Dios con la oración, volverán como por milagro también la serenidad y la paz. Esto es lo que nos enseña el ejemplo de Elías.

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Por intercesión de Nuestra Señora del Rosario, el Señor nos conceda crecer en nuestro camino de oración, para vivir en intimidad con Él, y haga que, en medio de este tiempo de pandemia, nuestra vida sea un servicio amoroso a todos nuestros hermanos y hermanas, en especial a quienes se sienten abandonados y desprotegidos. Que Dios los bendiga a todos.


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco sobre la oración

• Ejemplos de fe: el profeta Elías.

• El arte de la oración.

• ¿Qué es la oración?, ¿cómo se hace?, ¿Dios escucha y responde? (de la serie Preguntas sobre la fe cristiana)

• «Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía» (Historia de “Regreso a Ítaca”, volver a creer a los 50)

• «Aquella primera oración de hijo de Dios» (de la serie Nuevos Mediterráneos)

• Serie Conocerle y conocerte sobre la oración.

• Meditación del prelado del Opus Dei sobre la oración (15 min.)

 

Octubre, mes del Rosario

El mes de octubre, y especialmente el día 7, está dedicado a la Virgen María, en su advocación de nuestra Señora del Rosario.

ÚLTIMAS NOTICIAS06/10/2020

Virgen de Torreciudad. Foto: Álvaro García Fuentes

1. Devocionario online con las letanías del rosario actualizadas. En el mes de julio el Papa Francisco dispuso que se incluyearan las invocaciones Mater misericordiaeMater spei y Solacium migrantium.

2. La devoción de San Josemaría a la Virgen María.

 

3. El Papa Francisco invita a rezar el rosario cada día (2018): El Santo Padre invitó a los fieles de todo el mundo a rezar cada día el Santo Rosario, durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.

4. El Beato Álvaro explica algunos consejos prácticos para rezar bien el Rosario.

 

 

5. Textos y audios de San Josemaría sobre los misterios del Rosario: el fundador del Opus Dei comenta el evangelio de cada escena del Rosario.

 

6. Descarga en PDF “Romerías por el mundo con san Josemaría” (editado en mayo de 2020).

7. Galería de fotos de las escenas del Rosario del Santuario de Torreciudad. Azulejos que representan los 20 Misterios, y que están distribuidos en cuatro galerías, fuera del templo: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.

8. Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae de San Juan Pablo II.

9. ¿Qué es el Rosario? ¿Cómo se reza? Respuesta a las preguntas más habituales.


Más recursos sobre la Virgen María y el Rosario

• La vida de la Virgen: 20 capítulos que se detienen a contemplar cada una de las escenas donde aparece la Madre de Dios. También está disponible el libro “María, una vida junto a Jesús”.

• Oración del Papa Francisco a la Virgen María.

 

Oración del Papa Francisco a la Virgen María.

• Leer 'Santo Rosario' en www.escrivaobras.org

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Cruz y resurrección en el trabajo

"¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces". Así resumía san Josemaría el camino que se debe seguir para santificar la tarea ordinaria. Reproducimos un nuevo artículo de la serie sobre el trabajo.

TRABAJO15/11/2013

​Foto: José María Moreno

Con la luz recibida de Dios, San Josemaría comprendió profundamente el sentido del trabajo en la vida del cristiano llamado por Dios a identificarse con Cristo en medio del mundo. Los años de Jesús en Nazaret se le presentaban llenos de significado al considerar que, en sus manos, el trabajo, y un trabajo profesional similar al que desarrollan millones de hombres en el mundo, se convierte en tarea divina, en labor redentora, en camino de salvación [1] .

La conciencia de que el cristiano, por el Bautismo, es hijo de Dios y partícipe del sacerdocio de Jesucristo, le llevaba a contemplar en el trabajo de Jesús el modelo de nuestra tarea profesional. Un modelo vivo que se ha de plasmar en nosotros, no simplemente un ejemplo que se imita. Más que trabajar como Cristo el cristiano está llamado a trabajar en Cristo , unido vitalmente a Él.

Por eso nos interesa contemplar con mucha atención el quehacer del Señor en Nazaret. No basta una mirada superficial. Es preciso considerar la unión de su tarea diaria con la entrega de su vida en la Cruz y con su Resurrección y Ascensión al Cielo, porque sólo así podremos descubrir que su trabajo —y el nuestro, en la medida que estemos unidos a Él— es redentor y santificador.

En Nazaret y en el Calvario

El hombre ha sido creado para amar a Dios, y el amor se manifiesta en el cumplimiento de su Voluntad, con obediencia de hijos. Pero ya desde el inicio ha desobedecido, y por la desobediencia ha entrado en el mundo el dolor y la muerte. El Hijo de Dios ha asumido nuestra naturaleza para reparar por el pecado, obedeciendo perfectamente con su voluntad humana a la Voluntad divina. Pues como por la desobediencia de un solo hombre todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos [2] .

El Sacrificio del Calvario es la culminación de la obediencia de Cristo al Padre: se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz [3] . Al aceptar libremente el dolor y la muerte, que son lo más contrario al deseo natural de la voluntad humana, ha manifestado de modo supremo que no ha venido para hacer su voluntad sino la Voluntad del que le ha enviado [4] . Pero la entrega del Señor en su Pasión y muerte de Cruz, no es un acto aislado de obediencia por Amor. Es la expresión suprema de una obediencia plena y absoluta que ha estado presente a lo largo de toda su vida, con manifestaciones diversas en cada momento: ¡He aquí que vengo para hacer, oh Dios, tu Voluntad! [5]

A los doce años, cuando María y José le encuentran entre los doctores en el Templo después de tres días de búsqueda, Jesús les responde: ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? [6] . El Evangelio no vuelve a decir nada más de su vida oculta, salvo que obedecía a José y a María — les estaba sujeto [7] —, y que trabajaba: era el carpintero [8] .

Sin embargo, las palabras de Jesús en el Templo iluminan los años en Nazaret. Indican que, cuando obedecía a sus padres y cuando trabajaba, estaba en las cosas de su Padre , cumplía la Voluntad divina. Y así como al quedarse en el Templo no rehusó sufrir durante tres días — tres , como en el triduo pascual—, porque conocía el sufrimiento de sus padres, que le buscaban afligidos; tampoco rehusó las dificultades que conlleva el cumplimiento del deber en el trabajo y en toda la vida ordinaria.

 

​Baytree Centre (UK)

 

No era la de Nazaret una obediencia menor, sino la misma disposición interior que le llevó a dar la vida en el Calvario. Una obediencia con todas las energías humanas, una identificación plena con la Voluntad divina en cada momento. En el Calvario se manifestó derramando toda su Sangre; en Nazaret, entregándola día a día, gota a gota, en su trabajo de artesano que construye instrumentos para el cultivo de los campos y útiles para las casas.

Era el faber, filius Mariae (Mc 6, 3), el carpintero, hijo de María. Y era Dios, y estaba realizando la redención del género humano, y estaba atrayendo a sí todas las cosas Jn 12, 32) [9] . El valor redentor de la vida de Jesús en Nazaret no se puede entender si se separa de la Cruz, si no se comprende que en su trabajo diario cumple perfectamente la Voluntad del Padre, por Amor, con la disposición de consumar su obediencia en el Calvario [10] .

Por eso mismo, cuando llega el momento supremo del Sacrificio del Calvario, el Señor ofrece toda su vida, también el trabajo de Nazaret. La Cruz es la última piedra de su obediencia, como la clave de un arco en una catedral: aquella piedra que no sólo se sostiene en las otras sino que con su peso mantiene la cohesión de las demás. Así también el cumplimiento de la Voluntad divina en la vida ordinaria de Jesús posee toda la fuerza de la obediencia de la Cruz; y, a la vez, culmina en ésta, la sostiene, y por medio de ella se eleva al Padre en Sacrificio redentor por todos los hombres.

Cumplimiento del deber

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame [11] . Seguir a Cristo en el trabajo diario es cumplir ahí la Voluntad divina con la misma obediencia de Cristo: usque ad mortem , hasta la muerte [12] . Esto no significa sólo que el cristiano debe estar dispuesto a morir antes que pecar. Es mucho más. En cada momento ha de procurar morir a la propia voluntad , entregando lo que hay de propio en su querer, para hacer propia la Voluntad de Dios.

Jesús tiene como suyo propio en la voluntad humana, las inclinaciones buenas y rectas de nuestra naturaleza, y eso lo ofrece al Padre en el Huerto de los Olivos, cuando reza: no se haga mi voluntad, sino la tuya [13] . En nosotros, la voluntad propia es también el egoísmo, el amor desordenado a uno mismo. El Señor no lo llevaba dentro de sí, pero lo cargó sobre sí en la Cruz para redimirnos. Ahora, con su gracia, podemos ofrecer a Dios la lucha por amor contra el egoísmo. Para identificarse con la Voluntad divina, cada uno tiene que llegar a decir, como San Pablo: estoy crucificado con Cristo [14] .

Hay que darse del todo, hay que negarse del todo: es preciso que el sacrificio sea holocausto [15] . No se trata de prescindir de ideales y proyectos nobles, sino de ordenarlos siempre al cumplimiento de la Voluntad de Dios. Él quiere que hagamos rendir los talentos que nos ha concedido. La obediencia y el sacrificio de la propia voluntad en el trabajo consiste en emplearlos para su gloria y en servicio a los demás, no por vanagloria e interés propio.

¿Y cómo quiere Dios que usemos los talentos?, ¿qué hemos de hacer para cumplir su Voluntad en nuestro trabajo? Esta pregunta se puede responder brevemente, si se entiende bien todo lo que está implicado en la respuesta: Dios quiere que cumplamos nuestro deber. ¿Quieres de verdad ser santo? —Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces [16] .

En los deberes de la vida ordinaria se manifiesta la Voluntad de Dios. Por su naturaleza, el cumplimiento del deber exige someter la propia voluntad a lo que hay que hacer, y esto es constitutivo de la obediencia de un hijo de Dios. Es no tomar como norma suprema de conducta el propio gusto, o las inclinaciones, o lo que apetece, sino lo que Dios quiere: que cumplamos esos deberes nuestros.

 

​Monkole (R.D.Congo)

 

¿Cuáles? El mismo trabajo es un deber señalado por Dios desde el principio, y por eso debemos empezar luchando contra la pereza. Después, este deber general se concreta para cada uno en la profesión que realiza —de acuerdo con su vocación profesional que forma parte de su vocación divina— [17] , con unos deberes específicos. Entre ellos, los deberes generales de moral profesional, fundamentales en la vida cristiana, y otros que derivan de las circunstancias de cada uno.

El cumplimiento de estos deberes es Voluntad de Dios, porque Él ha creado al hombre para que con su trabajo perfeccione la creación [18] , y esto comporta, en el caso de los fieles corrientes, realizar las actividades temporales con perfección, de acuerdo con sus leyes propias, y para el bien de las personas, de la familia y de la sociedad: bien que se descubre con la razón y, de modo más seguro y pleno, con la razón iluminada por la fe viva, la fe que obra por la caridad [19] . Conducirse así, realizando la Voluntad de Dios, es tener buena voluntad . En ocasiones puede pedir heroísmo, y ciertamente lo requiere hacerlo con constancia, en las cosas pequeñas de cada día. Un heroísmo que Dios sella con la paz y la alegría del corazón: paz en la tierra a los hombres de buena voluntad [20] los mandamientos del Señor alegran el corazón [21] .

El ideal cristiano de cumplimiento del deber no es la persona cumplidora que desempeña estrictamente sus obligaciones de justicia. Un hijo de Dios tiene un concepto mucho más amplio y profundo del deber. Considera que el mismo amor es el primer deber, el primer mandamiento de la Voluntad divina. Por eso trata de cumplir por amor y con amor los deberes profesionales de justicia; más aún, se excede en esos deberes, sin considerar, no obstante, que está exagerando en el deber, porque Jesucristo ha entregado su vida por nosotros. Por ser este amor —la caridad de los hijos de Dios— la esencia de la santidad, se comprende que San Josemaría enseñe que ser santos se resume en cumplir el deber de cada momento.

El valor del esfuerzo y la fatiga

El trabajo en sí mismo no es una pena, ni una maldición o un castigo: quienes hablan así no han leído bien la Escritura Santa [22] . Dios creó al hombre para que labrase y cuidase la tierra [23] , y sólo después del pecado le dijo: con el sudor de tu frente comerás el pan [24] . La pena del pecado es la fatiga que acompaña al trabajo, no el trabajo en sí mismo, y la Sabiduría divina la ha convertido en instrumento de redención. Asumirla es para nosotros parte integrante de la obediencia a la Voluntad de Dios. Obediencia redentora, en el cumplimiento diario del deber. Con mentalidad plenamente laical, ejercitáis ese espíritu sacerdotal, al ofrecer a Dios el trabajo, el descanso, la alegría y las contrariedades de la jornada, el holocausto de vuestros cuerpos rendidos por el esfuerzo del servicio constante. Todo eso es hostia viva, santa , grata a Dios: ése es vuestro culto racional Rm 12, 1) [25] .

Un cristiano no rehuye el sacrificio en el trabajo, no se irrita ante el esfuerzo, no deja de cumplir su deber por desgana o para no cansarse. En las dificultades ve la Cruz de Cristo que da sentido redentor a su tarea, la Cruz que está pidiendo unas espaldas que carguen con ella [26] . Por eso el Fundador del Opus Dei da un consejo de comprobada eficacia: Antes de empezar a trabajar, pon sobre tu mesa o junto a los útiles de tu labor, un crucifijo. De cuando en cuando, échale una mirada... Cuando llegue la fatiga, los ojos se te irán hacia Jesús, y hallarás nueva fuerza para proseguir en tu empeño [27] .

Tampoco se abate un hijo de Dios por los fracasos, ni deposita toda su esperanza y complacencia en los éxitos humanos. El valor redentor de su trabajo no depende de las victorias terrenas sino del cumplimiento amoroso de la Voluntad de Dios. No olvida que en Nazaret Jesús cumple la Voluntad divina trabajando activamente, pero que en la Cruz consuma su obediencia padeciendo. El culmen del no se haga mi voluntad sino la tuya [28] , no consiste en realizar tal o cual proyecto humano, sino en padecer hasta la muerte, con un abandono absoluto en su Padre Dios [29] . Por eso hemos de comprender que más que con lo que hacemos —con nuestros trabajos e iniciativas— podemos corredimir con Cristo con lo que padecemos, cuando Dios permite que en nuestra vida se haga más patente el yugo suave y la carga ligera de la Cruz [30] .

San Josemaría enseña esta lección de santidad con palabras que traslucen su propia experiencia. No olvidéis que estar con Jesús es, seguramente, toparse con su Cruz. Cuando nos abandonamos en las manos de Dios, es frecuente que El permita que saboreemos el dolor, la soledad, las contradicciones, las calumnias, las difamaciones, las burlas, por dentro y por fuera: porque quiere conformarnos a su imagen y semejanza, y tolera también que nos llamen locos y que nos tomen por necios. Es la hora de amar la mortificación pasiva (...). Y en esos tiempos de purgación pasiva, penosos, fuertes, de lágrimas dulces y amargas que procuramos esconder, necesitaremos meternos dentro de cada una de aquellas Santísimas Heridas: para purificarnos, para gozarnos con esa Sangre redentora, para fortalecernos. Acudiremos como las palomas que, al decir de la Escritura (cfr. Ct 2, 14), se cobijan en los agujeros de las rocas a la hora de la tempestad. Nos ocultamos en ese refugio, para hallar la intimidad de Cristo: y veremos que su modo de conversar es apacible y su rostro hermos o (cfr. Ct 2, 14) [31] .

La luz de la Resurrección

Después de escribir en la Epístola a los Filipenses que Jesucristo se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz [32] , San Pablo prosigue: Y por eso Dios lo exaltó [33] . La exaltación del Señor, su Resurrección y Ascensión al Cielo donde está sentado a la diestra de Dios [34] , son inseparables de su obediencia en la Cruz, y arrojan, junto con ésta, una intensa luz sobre el trabajo de Jesús en Nazaret y sobre nuestro quehacer diario.

Vida humana y divina es la de Jesús en Nazaret, y no sólo humana: vida del Hijo de Dios hecho hombre. Aunque sólo después de la Resurrección será vida inmortal y gloriosa, ya en la Transfiguración manifestará por un momento una gloria oculta durante años en el taller de José. Aquél a quien vemos trabajar como carpintero, cumpliendo su deber con sudor y con fatiga, es el Hijo de Dios hecho hombre, lleno de gracia y de verdad [35] , que vive en su Humanidad Santísima una vida nueva, sobrenatural: la vida según el Espíritu Santo. Aquél a quien vemos someterse a las exigencias del trabajo y obedecer a quienes tienen autoridad, en la familia y en la sociedad, para obedecer así a la Voluntad divina, es el que vemos ascender a los Cielos con poder y majestad, como Rey y Señor del Universo. Su Resurrección y su Ascensión a los Cielos nos permiten contemplar que el trabajo, la obediencia y las fatigas de Nazaret, son un sacrificio costoso pero nunca oscuro o triste, sino luminoso y triunfante, como una nueva creación.

Así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva [36] . También nosotros podemos vivir en medio de la calle endiosados, pendientes de Jesús todo el día [37] , porque Dios, aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida en Cristo —por gracia habéis sido salvados—, y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos por Cristo Jesús [38] . Dios exaltó la Humanidad Santísima de Jesucristo por su obediencia, para que nosotros vivamos esa vida nueva, guiada por el Amor de Dios, muriendo al amor propio desordenado. Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; sentid las cosas de arriba, no las de la tierra. Pues habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios [39] .

Si en el trabajo cumplimos por amor y con amor la Voluntad divina, cueste lo que cueste, Dios nos exalta junto con Cristo. No sólo al final de los tiempos. Ya ahora nos concede una prenda de la gloria por el don del Espíritu Santo [40] . Gracias al Paráclito nuestro trabajo se convierte en algo santo, nosotros mismos somos santificados y el mundo comienza a ser renovado. «En el trabajo, merced a la luz que penetra dentro de nosotros por la Resurrección de Cristo, encontramos siempre un tenue resplandor de la vida nueva, del nuevo bien, casi como un anuncio de los nuevos cielos y la tierra nueva (2 Pe 3, 13; Ap 21, 1), los cuales, precisamente mediante la fatiga del trabajo son participados por el hombre y por el mundo (...). Se descubre, en esta cruz y fatiga, un bien nuevo que comienza con el mismo trabajo» [41] .

Junto con la obediencia de la Cruz y la alegría de la Resurrección —la nueva vida sobrenatural—, en el cumplimiento amoroso de la Voluntad de Dios en el trabajo, ha de estar presente el señorío de la Ascensión. Hemos recibido el mundo por herencia, para plasmar en todas las realidades temporales el querer de Dios. Todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo, y Cristo de Dios [42] .

 

​Yarani (Costa de Marfil)

 

Esta es la fibra del amor redentor de un hijo de Dios, el tono inconfundible de su trabajo. Ocúpate de tus deberes profesionales por Amor: lleva a cabo todo por Amor, insisto, y comprobarás —precisamente porque amas, aunque saborees la amargura de la incomprensión, de la injusticia, del desagradecimiento y aun del mismo fracaso humano— las maravillas que produce tu trabajo. ¡Frutos sabrosos, semillas de eternidad! [43] EN UNIÓN CON EL SACRIFICIO DE LA MISA

El Sacrificio de la Cruz, la Resurrección y Ascensión del Señor a los Cielos, constituyen la unidad del misterio pascual paso de la vida temporal a la eterna. Su trabajo en Nazaret es redentor y santificador por la unidad con este misterio pascual.

Esta realidad se refleja en la vida de los hijos de Dios gracias a la Santa Misa que «no sólo hace presente el misterio de la pasión y muerte del Salvador, sino también el misterio de la resurrección» [44] . «Este sacrificio es tan decisivo para la salvación del género humano, que Jesucristo lo ha realizado y ha vuelto al Padre sólo después de habernos dejado el medio para participar de él , como si hubiéramos estado presentes» [45] .

Gracias a la Misa, podemos hacer que nuestro trabajo esté empapado por la obediencia hasta la muerte, por la nueva vida de la Resurrección, y por el dominio que tenemos sobre todas las cosas por su Ascensión como Señor de Cielos y tierra. No sólo ofrecemos nuestro trabajo en la Misa, sino que podemos hacer de nuestro trabajo una misa. Todas las obras de los hombres se hacen como en un altar, y cada uno de vosotros, en esa unión de almas contemplativas que es vuestra jornada, dice de algún modo su misa, que dura veinticuatro horas, en espera de la misa siguiente, que durará otras veinticuatro horas, y así hasta el fin de nuestra vida [46] . Así somos en nuestro trabajo otros Cristos, el mismo Cristo [47] .

Javier López


[1] San Josemaría, Conversaciones , n. 55.

[2] Rm 5, 19.

[3] Flp 2, 8.

[4] Cfr. Jn 6, 38; Lc 22, 42.

[5] Hb 10, 7; Sal 40 8-9.

[6] Lc 2, 49.

[7] Lc 2, 51.

[8] Mc 6, 3. Cfr. Mt 13, 55.

[9] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 14.

[10] Cfr. Mc 10, 33-34; Lc 12, 49-50.

[11] Lc 9, 23.

[12] Flp 2, 8.

[13] Lc 22, 42.

[14] Gal 2, 19.

[15] Camino , n. 186.

[16] Ibid . n. 815.

[17] San Josemaría, Conversaciones . n. 60.

[18] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 302.

[19] Gal 5, 6.

[20] Lc 2, 14.

[21] Sal 19 (18), 9.

[22] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 47.

[23] Cfr. Gn 2, 15.

[24] Cfr. Gn 3, 19.

[25] San Josemaría, Carta 6-V-1945 , n. 27, cit. en Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , vol. III, Rialp, Madrid 2013, p. 109.

[26] Camino , n. 277.

[27] San Josemaría, Vía Crucis , XI estación, punto 5.

[28] Lc 22, 42.

[29] Cfr. Lc 23, 46; Mt 27, 46.

[30] Mt 11, 30.

[31] San Josemaría, Amigos de Dios , nn. 301-302.

[32] Flp 2, 8.

[33] Ibid . 2, 9.

[34] 1 Pe 3, 22. Cfr. Mt 26, 64; Hb 1, 13; 10, 12.

[35] Jn 1, 14.

[36] Rm 6, 4.

[37] Cfr. San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 8.

[38] Ef 2, 5-6.

[39] Col 3, 1-3.

[40] Cfr. 2 Cor 1, 22; 5, 5; Ef 1, 14.

[41] Juan Pablo II, Litt. Enc. Laborem exercens , 14-IX-1981, n. 27.

[42] 1 Cor 3, 22-23.

[43] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 68.

[44] Juan Pablo II, Litt. Enc. Ecclesia de Eucharistia , 17-IV-2003, n. 14.

[45] Ibid. n. 11.

[46] San Josemaría, Notas de una meditación , 19-III-1968, cit. en Mons. Javier Echevarría, Carta Pastoral 1-XI-2009 .

[47] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 106.

 

“Vacunas con fetos abortados”

Contra la COVID-19

OCTUBRE 07, 2020 08:46FELIPE ARIZMENDI ESQUIVELANÁLISIS

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Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano, reflexiona sobre el tema de la experimentación con fetos abortados en las vacunas contra el coronavirus.

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Una de las vacunas que probablemente estarán más pronto disponibles en nuestro país para combatir el SARS-CoV-2, que ha generado la pandemia por el COVID-19, es la Astra/Zéneca, producida por la Universidad de Oxford; sin embargo, es una vacuna que, en sus componentes, tiene células que provienen de abortos humanos provocados hace muchos años. ¿Podemos usarla, con conciencia tranquila? ¿O con ella estamos alentando nuevos abortos, cooperando con el asesinato de nuevos fetos humanos?

PENSAR

La Congregación para la Doctrina de la Fe y la Pontifica Academia para la Vida han emitido documentos que nos iluminan al respecto. Son organismos de la Iglesia que colaboran con el Papa en el estudio y la orientación sobre muchas cuestiones que tienen que ver con la fe y la moral, para que el Sucesor de Pedro nos confirme en la fe, como le encomendó Jesús.

La postura cristiana es muy clara, de acuerdo al mandato divino: “No matarás”. Por tanto, nunca será moralmente lícito aceptar el aborto voluntariamente procurado y realizado, ni siquiera en casos de violación o malformación del feto. Aunque las leyes civiles lo acepten, un creyente nunca lo legitimará. Hay que defender los derechos de las mujeres, hay que luchar contra los feminicidios, hay que neutralizar a los violadores, pero nunca destruir una vida humana en el seno materno, aunque sea microscópica. Es un ser humano, inocente e indefenso, con todos los derechos. Esto no es ir contra los derechos de las mujeres, sino saber armonizar sus derechos con los del fruto de su vientre. Si no desean tener a su hijo, que lo dejen nacer y lo entreguen en adopción, pero nunca ser asesinas de sus propios hijos.

Sin embargo, en el caso de que la única vacuna que tengamos a disposición para liberarnos del contagio por el SARS-CoV-2 sea producto de células obtenidas de fetos abortados hace tiempo, la Pontifica Academia para la Vida nos dice que podemos disponer de ella temporalmente, advirtiendo siempre que no estamos de acuerdo con el aborto y que se deben buscar otras vacunas que no tengan ese origen. Si la única vacuna para prevenirnos del contagio de este coronavirus es una que tenga ese origen, la podemos usar con conciencia tranquila. Si hay otras que no tengan ese origen, las debemos preferir. Esto no es cooperar con el mal, con el aborto, sino cuidar la vida, que es un bien primordial. Es como una legítima defensa contra un virus agresor. Yo seré de los que acepten ser vacunados por una de estas vacunas, mientras no haya otras disponibles.

En el documento de esa Pontificia Academia “Reflexiones morales sobre las vacunas preparadas a partir de células derivadas de fetos humanos abortados”, del 5 de junio de 2005, se dice: “Con respecto a las enfermedades contra las que no existan vacunas alternativas que estén disponibles y sean éticamente aceptables, debe abstenerse de utilizar estas vacunas, si ello puede hacerse sin causar a los niños, e indirectamente a la población como un todo, riesgos significativos para su salud. Sin embargo, si los niños pueden ser expuestos a daños de su salud considerables, las vacunas cuyo uso plantea problemas morales pueden ser utilizadas temporalmente”. Lo que en ese año se decía sobre niños, es aplicable a la situación actual, para el resto de la población.

En otro documento titulado “Nota acerca del uso de las vacunas”, del 31 de julio de 2017, la misma Academia Pontificia dice que “las líneas celulares actualmente utilizadas se obtuvieron de abortos provocados hace mucho tiempo y que, por tanto, una evaluación ética negativa de su uso no es fácil de establecer… Las líneas celulares actualmente utilizadas son muy lejanas de los abortos originales, y no implican más aquella relación de cooperación moral indispensable para la valoración éticamente negativa en su utilización… Las características técnicas de la producción de las vacunas más comúnmente utilizadas en la infancia, nos llevan a excluir que existe una cooperación moralmente relevante entre quienes usan estas vacunas hoy en día y la práctica del aborto voluntario. Por lo tanto, creemos que todas las vacunas recomendadas clínicamente pueden usarse con la conciencia tranquila y que el uso de tales vacunas no significa algún tipo de cooperación con el aborto voluntario… El mal, en sentido moral, está en las acciones, no en las cosas o en la materia en cuanto tal”. Es decir, el aborto original fue un asesinato, un pecado grave, pero las líneas celulares obtenidas a partir de él pueden ayudar a salvar vidas; de la muerte, se puede sacar vida. Nunca estaremos de acuerdo con matar a seres inocentes; pero esos inocentes pueden dar vida a miles de gentes.

ACTUAR

Pidamos a Dios que pronto se encuentre una vacuna eficaz contra este coronavirus, y que ojalá no sea producto, ni siquiera lejano, de células de abortos provocados; pero si no hay otra disponible, haciendo todas las advertencias anteriormente dichas, podemos aceptarla. Que el Espíritu nos ilumine, a nosotros, a los investigadores y a nuestras autoridades, para que siempre seamos cuidadores responsables de toda vida humana, la que está en gestación en el seno materno, y la que ahora está en peligro de muerte por el virus.

 

 

Post-Feminismo: feminismo sinérgico

 

Eiko Hashiba

Os presento en este post la inspiradora historia de Eiko Hashiba, una banquera japonesa que dejó su puesto para cuidar de su bebé… y crea un imperio financiero 10 años después. Tener que renunciar a su puesto en Goldman Sachs le hizo cuestionarse por qué los consultores como ella no podían ser externos, para tener así la posibilidad de integrar vida familiar y profesional. Esto era lo que tenía en mente cuando, 10 años después, fundó VisasQ, de la que es CEO. Posee el 52% y se ha revalorizado un 95% desde marzo en la bolsa de Tokio, lo que la ha convertido en multimillonaria. Su consultoría cuenta hoy con más de 110.000 consultores externos registrados, expertos en todo tipo de industrias. (Aquí tenéis más detalles).

Su historia me ha hecho pensar en unas recientes palabras de Mª Dolores Dancausa, Consejera Delegada de Bankinter:

Siempre pienso que a las mujeres nos ha tocado vivir papeles importantes y desagradecidos en todas las crisis. Cuando todo se derrumba, sacamos fuerza y tomamos las decisiones para salir adelante”.

Para Dancausa, las crisis son escuelas de liderazgo y superación. En ellas aprendes y ejercitas disciplinas muy útiles, como la austeridad, el valor de la prudencia, la capacidad de superación, la importancia de la prevención… (aquí podéis leer la entrevista completa).

«¡Qué buena noticia. Estoy encantada de ver a otra mujer directora ejecutiva en banca. Muchas felicidades, Jane«.

​Son las palabras de Ana Botín, presidenta del Banco Santander, dando la bienvenida a Jane Fraser, que en febrero 2021 será la nueva directora ejecutiva de Citigroup, el tercer banco más importante en Wall Street. Es un gran paso para las mujeres. En la foto podéis ver un tweet donde se congratulaba de ver a otra mujer al frente de un banco.

La carrera de esta alta ejecutiva escocesa comenzó en Goldman Sachs cuando tenía 20 años, donde fichó como analista financiera. Estudió en la Universidad de Cambridge y en la escuela de negocios de Harvard. También en España, donde pasó dos años para aprender el idioma. «Pensé que España sería más divertida que Alemania», expresó en un foro económico americano. En nuestro país trabajó en la firma Asesores Bursátiles, de la que han salido otros rostros conocidos como el del ex ministro de Economía Luis de Guindos. Después de su Erasmus español, se incorporó a la consultora McKinsey & Company hasta que dio su salto a Citigroup, en 2004. En palabras de Fraser:

«¿Puedes tenerlo todo (carrera profesional y familia)? Pues sí, puedes; pero no puedes hacerlo todo al mismo tiempo ni esperar todo al mismo tiempo. Es el consejo que me dio una vez uno de mis jefes: » tu vida tendrá varias carreras, así que quítate de encima esa presión de esperar que todo ocurra al mismo tiempo». Jane admite sufrir lo que llamo un techo de cemento: una sensación de duda cada vez que se enfrenta a un nuevo reto si no está preparada al 120%. Lo gestiona dándole la vuelta para convertirlo en confianza en su equipo, clave para su nueva labor.

Siempre ha contado con el apoyo de su familia, especialmente el de su marido, el ejecutivo cubano Alberto Piedra, que fue director de operaciones de Bank of America en Europa, tras pasar 15 años en Goldman Sachs. En 2009 se jubiló como director de banca global en Dresdner Kleinwort, y asumió abandonar su carrera profesional para cuidar de la familia, cuando la carrera de su mujer en Citigroup era ya imparable.

En un estudio de hace solo cinco años, «Madres sobrecargadas», Albert Julià y Sandra Escapa, sociólogos de la UB, recogen que cuanto más se implican los hombres en el trabajo doméstico, más lo hacen también las mujeres. Cuando ellos dedican más de 15 horas semanales, la implicación femenina crece por encima de la media.

El resultado es contraintuitivo, explican, ya que lo que parecía de entrada lógico es que la proporción fuese a la inversa -si el hombre entra en casa, la mujer aligerará sus cargas-, pero sucede justo lo contrario cuando la dedicación del hombre es intensa. El riesgo de sobrecarga de trabajo de estas madres es similar al de las que tienen un modelo de familia tradicional, en el que él trabaja fuera y ella no. De hecho, en este tipo de familia emergente, las horas dedicadas por la mujer al trabajo en el hogar duplican a las del hombre.

¿Cuál podría ser la causa de esta tendencia? Según los autores es la estrategia parental común, una estrategia emergente basada en la «inversión» en el hogar y, sobre todo, en la relación con los hijos. Familias que consideran que este tiempo dedicado aporta beneficios cognitivos y emocionales a los pequeños y que supone que padres y madres comparten actividades, sin dividirse las tareas.

La madre no se desentiende cuando el hombre se implica, sino todo lo contrario. Es una determinada construcción del proyecto vital. Se denomina parentalidad positiva, que enriquece a hijos y a ambos padres también.

En definitiva, de lo que se trata es de ir acompasando las trayectorias profesionales de los esposos con la trayectoria familiar y personal.  Es el post-feminismo, lo que vengo llamando feminismo sinérgico que, pivotando sobre las diferencias, tiene un efecto multiplicador en todos los sentidos. No se trata de luchar uno contra otro, sino de ir de la mano y construir conjuntamente un mundo mejor: una familia más fuerte -de la que partimos-, una empresa más sólida y una sociedad más sostenible.

Muerte a plazos de la escuela concertada

María Solano 

photo_cameraLogo de la Plataforma de la Escuela Concertada.

Este Gobierno la tiene tomada con la escuela concertada. Y lo está haciendo muy bien (si el mal puede hacerse bien) porque la sociedad, anestesiada por tanta pandemia, no se está dando cuenta. Lo está haciendo muy bien porque se trata de una escalada de acciones tan leves y aparentemente inconexas, que el fallecimiento de la concertada no se producirá de golpe, como el asesinato con quince puñaladas en el torax, sino de manera paulatina, como el que muere envenenado, día a día, año a año, con una cantidad imperceptible de veneno en la comida que hará que parezca un accidente. Y descubrir al asesino es siempre más difícil así.

“Haz que parezca un accidente”, nos explicaba José Amiguet, de la ACdP, en el último Congreso de Católicos y Vida Pública, celebrado justo antes de los tiempos del coronavirus, y dedicado a la necesaria defensa de la libertad de Educación, perseguida sin descanso incluso ahora, en tiempos de coronavirus, e imaginamos que también cuando pasen estos tiempos del coronavirus. Lo que nos mostraba Amiguet era cómo la astucia de los políticos acaba haciendo creer a la sociedad que realmente quería aquello que no quería. Pasó con la Religión: a base de quitarle fuerza en el currículo educativo y poner a los padres entre la espada y la pared, cada vez menos alumnos la fueron demandando y el Gobierno acabó utilizando el argumento de que la sociedad no pedía la asignatura de Religión cuando realmente había conducido a la sociedad por vericuetos tan complejos que favorecía el no solicitarla.

La última cucharadita de veneno contra la concertada ha venido en forma de anuncio –quizá, ojalá, sea una cortina de humo más de las que tanto utiliza este Gobierno con su equipo de marketing político– de una subida del 21% del IVA en educación. Colegios privados y concertados tendrán que aplicar el IVA por sus servicios, hasta ahora exentos de impuestos porque son considerados esenciales. La lógica con la que plantean la medida desde el PSOE y Podemos es tan antigua como la muy superada guerra de clases decimonónica, con esa falsa imagen de “los ricos”, cuando cualquier estadística demuestra que esa radiografía de los padres de la concertada y de buena parte de la educación privada está muy lejos de la realidad. Son padres de clase media que están dispuestos a invertir una parte importante de sus ingresos para garantizar su derecho a elegir el modelo educativo que desean para sus hijos. Son padres de clase media que pagan religiosamente sus impuestos (y con ellos el dinero que les daría derecho a su plaza en la enseñanza pública) pero que no gastan más que una pequeña parte de la educación púbica. Es más, el sistema público de educación no podría soportar un trasvase masivo de alumnos de la privada y concertada a la pública porque no tendría plazas suficientes.

Pero habrá muchos padres que no podrán hacer frente a esa subida de precio, muy alejada de la realidad de los salarios, y tendrán que ceder su legítimo y constitucional derecho a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos por la simple razón de que, de la noche a la mañana el coste habrá subido un 21%. Será un goteo constante de caídas en el número de alumnos. Pero los goteos, por constantes que sean, no son como las puñaladas en el torax, sino como los envenenamientos: la sangría no se percibe de golpe… solo se nota cuando ya es irreversible. Un día, el mismo Gobierno que ha acosado a la concertada y a la privada por las más diversas vías, esgrimirá los datos de usuarios de la concertada, en manifiesta caída, obligados por el estrangulamiento económico, para hacernos creer que la sociedad ya no demanda este tipo de educación, y acabará por convencer a la siguiente generación de que no es un bien necesario. Harán que parezca un accidente, pero es un plan urdido con una finalidad muy clara que no podemos tolerar. No estamos dispuestos a aceptar la muerte a plazos de nuestra libertad.

 La pandemia debería fomentar la ética pública, no la partitocracia

Salvador Bernal

photo_cameraEuropa.

Carecemos de datos demoscópicos sólidos sobre la valoración ética de las consecuencias sociales de la pandemia. Disponemos sólo de observaciones personales y opiniones publicadas con mayor o menor fundamento. Pero sigo esperando que este mal contribuya a revivir la tensión hacia el bien común, desvirtuada en tantos países democráticos por exceso de partitocracia.

No me propongo hablar de política, sino de ética. En concreto, de reiterar la importancia de la llamada ética de los procedimientos, con su amplia versión jurídica en el conjunto de leyes y costumbres que configuran el estado de derecho, comenzando por la famosa pirámide normativa kelseniana: la jerarquía de las fuentes del derecho, indispensable para la justicia auténtica y para la seguridad jurídica.

Sin trasladarse a los debates electorales de Estados Unidos –menos aún ahora que el presidente Trump está hospitalizado-, forzoso es reconocer el incremento de la hipocresía y el cinismo en dirigentes públicos. Están llegando a cotas que parecían inalcanzables después de lo vivido en los años ochenta. Por eso doy mi bienvenida al informe de la Comisión de Bruselas sobre el estado de derecho en la Unión Europea.

Sólo he consultado por ahora los comunicados de prensa oficiales. Me parecen suficientes para subrayar objetivos y contrastes. Algunos diarios apuntan con el dedo a Polonia y Hungría. Pero Gran Bretaña, Francia o Italia no carecen hoy de problemas serios. Los de España parecen menos graves por la clásica apatía de la sociedad civil –y su mentalidad de corte inquisitorial, que concede más verosimilitud a la acusación que a la presunción de inocencia-, mientras no se toquen intereses privados concretos. Pero lo son: basta pensar en los miles de páginas dedicadas por los boletines oficiales de Estado y comunidades autónomas a nombrar o sustituir a centenares de cargos públicos que deberían estar profesionalizados.

El informe europeo se centra en cuatro pilares: administración de justicia, leyes anticorrupción, libertad y pluralismo en la comunicación, y otras cuestiones sobre los controles y equilibrios esenciales en un régimen democrático. Como ha declarado la presidente de la Comisión, Ursula von der Leyen, “el Estado de Derecho y nuestros valores compartidos constituyen el fundamento de nuestras sociedades. Forman parte de nuestra identidad común como europeos. El Estado de Derecho protege a las personas frente a la ley del más fuerte. Si bien nuestras normas son muy rigurosas en materia de Estado de Derecho en la UE, también nos enfrentamos a dificultades diversas. La Comisión Europea seguirá colaborando con las autoridades nacionales para encontrar soluciones que garanticen los derechos y libertades de las personas en el día a día”.

La clave no está tanto en los ordenamientos positivos, como en los valores compartidos, en la identidad común. Y aquí sí todos hemos de examinar nuestro nivel de cultura y ética democráticas, más allá de las estrictas garantías jurídicas: olvido de viejos rencores, capacidad de escucha, aceptación de la crítica, facilidad de cambios sin inercias agarrotadas, diligencia en rectificar los errores, y tantos aspectos más.

Por ejemplo, sobre independencia judicial, describe Bruselas: “Varios Estados miembros están llevando a cabo reformas para reforzar la independencia judicial y están reduciendo la influencia del poder ejecutivo o legislativo en el poder judicial, también en los Estados miembros en los que tradicionalmente se ha considerado que la independencia judicial era alta o incluso muy alta. Las evaluaciones específicas por país indican que la independencia judicial sigue siendo motivo de preocupación en algunos Estados miembros, lo que ha llevado a la Comisión en algunos casos a incoar procedimientos de infracción o del artículo 7, apartado 1”.

Francia no está ahí, aunque tiene pendiente de cumplir una sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre los fiscales de la República porque, en el fondo, exige reformar la Constitución. Pero podría entrar pronto España, porque se está cumpliendo casi a la letra el temor de politización que señaló el Tribunal Constitucional al aprobar la reforma del Consejo del Poder Judicial que introdujo la mayoría parlamentaria en 1985. Era más libre e independiente lo diseñado en la Transición.

 

 La santidad es fuerza de alma y no debilidad espiritual

Acordándose de las palabras de su Divino Fundador, “el Reino de los Cielos, es de los violentos”, la Iglesia sólo canoniza a los que en vida combatieron auténticamente el buen combate

La auténtica santidad

Contenidos

 

La Iglesia enseña que la verdadera y plena santidad, es el heroísmo en las virtudes.

​ Cierta iconografía presenta a los santos como criaturas blandas, sentimentales, sin personalidad ni fuerza de carácter, incapaces de ideas serias, sólidas y coherentes

La honra de los altares no es concedida a las almas hipersensibles, débiles, que huyen de los pensamientos profundos, del sufrimiento
dramático, de la lucha, en fin de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

Acordándose de las palabras de su Divino Fundador, “el Reino de los Cielos, es de los violentos”, la Iglesia sólo canoniza a los que en vida combatieron auténticamente el buen combate, arrancando el propio ojo, o cortando el propio pie cuando causaba escándalo, y sacrificando todo para seguir únicamente a Nuestro Señor Jesucristo.

La santificación supone heroísmo

En realidad la santificación implica el mayor de los heroísmos, pues supone no sólo la resolución firme y seria de sacrificar la vida si fuere preciso para conservar la fidelidad a Jesucristo, sino aún más, la de vivir en la Tierra una existencia prolongada, si tal cosa dispusiere Dios, renunciando a todo momento a lo que se tiene de más querido, para apegarse tan solamente a la voluntad divina.

La verdadera fisonomía de los santos

Cierta iconografía, desgraciadamente muy utilizada, presenta a los santos bajo un aspecto muy diferente: criaturas blandas, sentimentales, sin personalidad ni fuerza de carácter, incapaces de ideas serias, sólidas y coherentes, almas llevadas apenas por sus emociones y por lo tanto totalmente inadecuadas para las grandes luchas que la vida siempre terrena siempre trae consigo.

* * *

La deformación de la figura de los santos

La figura de Santa Teresita del Niño Jesús fue especialmente deformada por la mala iconografía. Rosas, sonrisas, sentimentalismo inconsistente, vida suave, despreocupada, huesos de azúcar y sangre de miel, es la idea que nos dan de la grande, de la incomparable Santa.

¡Cómo todo esto difiere del espíritu vasto y profundo como el firmamento, rutilante y ardiente como el sol, y entretanto tan humilde, tan filial, con el que se toma contacto cuando se lee la “Histoire d’une Ame”!

* * *

​ La Teresita auténtica con una fisonomía marcada por la paz profunda de las grandes e irrevocables renuncias. Sus trazos tienen una nitidez, una fuerza, una armonía, que sólo las almas de una lógica de hierro poseen.

Nuestras dos fotografías presentan, por así decir, dos “teresitas” diferentes y hasta opuestas.

La verdadera fisonomía de una santa

La primera nada tiene de heroico: es la Teresita insignificante, superficial, almibarada, de la iconografía romántica y sentimental.

La segunda es la Teresita auténtica, fotografiada poco antes de su muerte. La fisonomía está marcada por la paz profunda de las grandes e irrevocables renuncias. Los trazos tienen una nitidez, una fuerza, una armonía, que sólo las almas de una lógica de hierro poseen.

La mirada habla de dolores tremendos experimentados en lo que el alma tiene de más recóndito, pero al mismo tiempo deja ver el fuego, el aliento de un corazón heroico, dispuesto a avanzar cueste lo que cueste.

Contemplando esta fisonomía fuerte y profunda, como sólo la gracia de Dios puede producir, se piensa en otra Faz: la del Santo Sudario de Turín, que ningún hombre podría imaginar y tal vez ninguno ose describir.

Entre la Faz del Señor muerto, que expresa una paz, una fuerza, una profundidad y un dolor que las palabras humanas no consiguen expresar, y el rostro de Santa Teresita, hay una semejanza imponderable, pero inmensamente real

¿Y qué tendrá de extraño que la Santa Faz haya impreso algo de Sí en el rostro y en el alma de aquella que en religión se llamó precisamente Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz?

Plinio Corrêa de Oliveira

 Prohibido ser un católico consecuente

Ángel Cabrero Ugarte 

photo_cameraAmy Coney Barrett junto a Donald Trump. Vídeo de la Casa Blanca.

La campaña promovida en EE. UU. contra la jueza Barret es algo inaudito, no comparable con ninguna situación parecida. Ahora resulta que ser católico de verdad, con todas las consecuencias, es peligroso. Y se entiende. Las actitudes abiertamente cristianas de un personaje público son molestas para el resto del personal. En el país americano hay muchísimos católicos. En los puestos públicos de más relevancia pocos, han pasado desapercibidos. Pero ahora cuando se encuentran con un ejemplo abierto y notorio de lo que es ser católico ya no les parece admisible. En el fondo es sentir que les están afeando su pobreza de vida religiosa.

Biden manifestó su condición de católico con la intención innegable de atraerse votos. Pero ahora que Trump pone ante las cámaras a una mujer con familia numerosa y señas de identidad inconfundibles, Biden y los suyos se molestan y quieren incluso atacar la condición religiosa indiscutible de la jueza.

Esto no es más que otra manifestación de la hipocresía que existe en este mundillo y, en general, en el ambiente de la prensa de diverso tipo. Hay una mayoría amplia de personas que no practican ninguna religión y les daría igual que lo sepan o no sus amigos y conocidos. Pero lo que no admiten es que el listón se ponga muy por encima. Entonces molesta. Entonces la religión auténtica pasa a ser un peligro, algo sospechoso.

La maquinaria publicitaria demócrata se empleó a fondo para decirle a la nación americana lo buen católico que es Joe Biden, su candidato. Se destaca su gran fe, la importancia que la fe tiene en la vida del exvicepresidente, no se hace ningún reparo en que una persona de fe guíe la nación, sino por el contrario, afirma que es bueno tener una persona religiosa en un cargo de tal magnitud. Esto manifiesta que en la sociedad americana esto tiene importancia.

Pero cuando surge la jueza Barret hay que pasarse al otro lado: esto es una exageración, tener siete hijos, dos adoptados de raza negra, colonizadores blancos por adoptar niños haitianos, han llegado a decir, una radical, ultra. Es decir, uno puede decir que es católico, pero cuando surge una mujer católica de verdad entonces es calificada de extremista y ultracatólica; ya es un peligro.

La prensa republicana tiene ahora un problema: si para impedir la ratificación de la jueza la emprenden ahora contra su práctica religiosa, revelarán que sus elogios a la fe de Biden no pasan de mera estrategia publicitaria. Y eso puede ser muy perjudicial para la campaña.

Lo gracioso es que en nuestro país tenemos más de lo mismo. Los ataques a Vox en gran medida tienen que ver con sus convicciones religiosas. Que sean antiabortistas, anti-eutanasia, defensores de la familia, son cosas que les llevan a los extremistas de izquierda a demonizarles. Son auténticos monstruos. Y es el motivo por el que los parlamentarios de Podemos han llegado a decir que el Rey supone un voto más a favor de Vox, porque entienden que el monarca es católico coherente, y eso les molesta.

Ser católico de verdad resulta molesto para muchas personas, y por eso también es verdad que en cuanto aparecen en la esfera pública personas que no tienen inconveniente es sentirse católicas, se remueven muchas conductas un tanto dormidas.

 5 claves para entender “Fratelli Tutti”, la nueva encíclica del Papa 

 

En su tercera encíclica “Fratelli tutti”, o “Todos hermanos” , el Papa recopila y sistematiza las grandes propuestas de los discursos sociales de su pontificado en Roma y en sus viajes.

Los compendia en una encíclica para proponerlos como Magisterio solemne, dirigida a todos los católicos.

 

 

BUEN SAMARITANO

Ante la indiferencia global y la tentación de desentendernos de los demás, el Papa pide recordar que todos estamos en la misma barca.

Dice que la única opción ante el dolor del mundo y las heridas de las personas es seguir el modelo del Buen Samaritano, que ayuda a un hombre herido sin importarle quién es, qué opina o de dónde viene.

 

FRANCISCO

Ser capaces de tener compasión: esta es la clave. Esta es la clave. Si no sientes compasión ante una persona necesitada, si tu corazón no se conmueve, significa que algo está mal. Ten cuidado, tengamos cuidado. No nos dejemos arrastrar por la insensibilidad egoísta”.

El Papa pide reconocer la dignidad innata de cada persona, que en todo caso merece ser reconocida, valorada y amada; independientemente de sus ideas, sentimientos, prácticas o pecados.

 

MODELO DE DESARROLLO

En “Fratelli tutti” el Papa alerta de “visiones antropológicas reductivas” y de un “modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al hombre.

 

FRANCISCO

“La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es “el estiércol del diablo”. El servicio para el bien común queda relegado”.

La idea es que los empresarios apuesten por crear trabajo para personas y no por la especulación.

 

MIGRANTES

El Papa recuerda el drama de los migrantes. Le preocupan los brotes de xenofobia y racismo. Pide ayudar en los países de origen para que no se vean obligados a emigrar.

Pero también, pide que la sociedad e incluso los cristianos reconozcan que están tratando a los migrantes como si fueran “menos humanos”.

 

FRANCISCO

“El Señor nos pedirá cuentas de todos los migrantes caídos en los viajes de la esperanza. Han sido víctimas de la cultura del descarte”.

 

GUERRA Y PENA DE MUERTE

El Papa recuerda que la guerra siempre deja al mundo peor de como lo había encontrado. Propone ver los efectos en las víctimas, para convencerse y pide detener la proliferación de armas nucleares y dedicar ese dinero a un fondo mundial contra el hambre.

 

FRANCISCO

“En el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero que se gasta y las fortunas que se ganan en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas, son un atentado continuo que clama al cielo”.

Además, recordó que ha cambiado el catecismo, y que en ningún caso es admisible la pena de muerte.

 

DIÁLOGO Y RECONCILIACIÓN

Dice que el diálogo no es sólo escuchar opiniones sino “aceptar que el otro puede encerrar convicciones o intereses legítimos”. Una actitud que deben tener las personas de todas las religiones.

 

FRANCISCO

“Se llama hijos de Dios a quienes han adquirido el arte de la paz y lo ponen en práctica. Saben que no hay reconciliación sin donar la propia vida, y que la paz hay que buscarla siempre y en cualquier caso”.

Por eso, dice que no basta con actuar solos, hay que buscar modos de colaborar con los demás.

En “Fratelli tutti” hay muchos otros temas. El Papa pide que el debate público escuche también la perspectiva religiosa, pues “no puede admitirse que sólo tengan voz los poderosos y los científicos”; reivindica el valor de la amabilidad; y alerta de quienes siembran división, odio y desconfianza en Internet. En definitiva, “reconocer el bien y la belleza que Dios sembró en cada persona”.

Para escribirla, e ha inspirado en figuras cristianas como San Francisco Charles de Foucoauld; pero también en no católicos como Martin Luther KingDesmond Tutu o Mahatma Gandhi y Ahmad Al-Tayyeb, líder del Islam sunita.

 

+ info –  TEXTO COMPLETO DE LA ENCÍCLICA “FRATELLI TUTTI”

 

Por: Javier Martínez-Brocal

 

 

El nuevo embajador de EEUU contra el aborto

El nuevo embajador de EEUU ante la ONU se ha posicionado totalmente en contra del aborto. Al parecer los expertos de la ONU criticaron a los Estados Unidos porque no calificaron el aborto como “esencial” durante la pandemia COVID-19. Andrew Bremberg escribió una carta muy clara donde decía: “Esta es una perversión del sistema de derechos humanos y de los principios fundacionales de las Naciones Unidas”.

Acusó a los expertos de la ONU de ignorar los continuos abusos contra los derechos humanos cometidos por el Partido Comunista Chino en Xinjiang, incluido el aborto forzado, la esterilización forzada y el control de la natalidad forzada. “Se trata de abusos reales contra los derechos humanos, que implican a millones de mujeres y niñas y su salud, a escala industrial, dirigida a una minoría étnica y religiosa vulnerable”, dice la carta al grupo de trabajo.

Es de agradecer que alguien se declare de manera clara contra el aborto. Alguien que es oído en las Naciones Unidas. Ante la pretensión de la ONU de calificar el aborto como esencial, habrá muchos que hayan puesto el grito en el cielo, pero ya sabemos que ese grito en el cielo no lo oyen los que tiene capacidad de decidir. Por eso, la intervención de Andrew Bremberg es muy importante, porque a él sí le van a oír. 

La carta se quejaba del doble rasero del sistema de derechos humanos de la ONU. Todos los órganos de las Naciones Unidas que se ocupan de los derechos humanos, incluido el Secretario General, el Consejo de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, “han mantenido notablemente silencio sobre este tema, aun cuando encuentran amplias oportunidades de opinar sobre asuntos de interés político interno estadounidense”, lamentó el Embajador Bremberg. 

Y dijo también que la injerencia del grupo de trabajo en la política del aborto interno de Estados Unidos era un ejemplo de por qué tanta gente ve el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas como “absolutamente roto”. “Si realmente les preocupa la integridad del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas”, concluye la carta, “les instamos a reconsiderar el enfoque que les ha llevado a usted y a sus colegas a este triste punto, tan lejos del noble propósito para el que se fundó esta institución hace 75 años”.

Xus D Madrid

 

Un arraigo sobre el alambre

Con el título “Un arraigo sobre el alambre”, Cáritas Española y el Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas presentaron un estudio que analiza el proceso de integración de los casi ocho millones de habitantes de origen inmigrante que viven en nuestro país. La conclusión es clara: a pesar de los buenos niveles de arraigo, los niveles de integración son bajos.

Aunque lleven muchos años conviviendo con nosotros, un alto porcentaje sigue ocupando los peores puestos de trabajo y las peores retribuciones.

Se trata de una población eminentemente joven y activa, aspectos que, en un contexto de claro envejecimiento como el español, tienen una importancia vital.

Muestran un patrón mixto de comportamiento, en una realidad muy alejada tanto de quienes sostienen que viven de espaldas a la realidad del país que les acoge como la de quienes mantienen que se integran de tal manera que olvidan las tradiciones y costumbres de su país de origen.

Jesús Martínez Madrid

 

 "Los Acuerdos de Abraham"

La firma de los acuerdos entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, bajo la tutela de la Administración Trump, parece un paso adelante en el proceso de normalización de las relaciones en Oriente Próximo y en el arduo camino hacia la paz en una zona clave para el equilibrio internacional. Algunos piensan que este paso, bautizado con el simbólico nombre de “Acuerdos de Abraham”, puede ser el principio de un cambio de escenario.

En realidad, hacen explícitas unas relaciones que ya existen de facto entre los firmantes. No se puede negar que estos Acuerdos benefician de forma significativa a Israel, que ha vivido en el aislamiento y que solo había logrado establecer relaciones oficiales en la zona con Egipto y Jordania. Israel sale por tanto del aislamiento diplomático.

Valentín Abelenda Carrillo

 

Los menores en Venezuela

En un país, Venezuela, con alrededor de 29 millones de habitantes, son aproximadamente 9.500.000 las personas beneficiarias directas o indirectas de los programas de asistencia humanitaria liderados por Cáritas Venezuela durante 2020. Ayuda que se manifestó en diferentes aspectos relacionados con el bienestar humano.

Por otra parte, se señala que en el primer trimestre de 2020 la desnutrición aguda en menores de 5 años mostró un descenso al 8% pero en el mes de abril, luego de la declaración de emergencia sanitaria por COVID-19, Caritas detectó una desnutrición aguda moderada o severa en el 17.3% de los evaluados 

En el mes de julio, el porcentaje con déficit nutricional fue del 14.7% y el 4% de ellos mostraron desnutrición severa. Un 20% eran menores de 6 meses y el 36% de estos retrasos en su crecimiento, lo que demuestra un serio déficit en la nutrición materna durante la gestación.

Esta situación es preocupante porque el personal médico entregó informes de mujeres embarazadas que solo pesaban 40 kilos. Al respecto uno de los principales objetivos de Cáritas seguirá siendo la entrega de productos de higiene personal y complementos vitamínicos para esta población.

Jaume Catalán Díaz

 

Degeneración en un mundo en decadencia

 

                                Menudean y desde hace mucho tiempo, hechos que como los que reflejo, demuestran una gran decadencia y degeneración en los jóvenes; “los mayores ya se corrompieron mucho antes”; ya que la de los jóvenes es reflejo indudable, de la que existe en “los mayores”; sin que apenas nadie, esté atacando este gran problema, que no lleva a otro final, que no sea la total destrucción de la humanidad, puesto que aunque reflejo los hechos en mi país (España) pero en una amplitud enorme, alcanza a la mayor parte del mundo, y desde los que podemos denominar, como… “degenerados de la plebe, hasta llegar a los más altos mandatarios de los degenerados gobiernos que nos manejan, con entera impunidad y abusos manifiestos”… ¿Vamos a llegar a las “Sodoma y Gomorra”, de las que nos habla La Biblia? ¿Se puede hablar de progreso en un mundo como el que reflejan los infinitos hechos degenerados que están ocurriendo en todas sus latitudes o estamentos? ¿No es ésta la peor pandemia que padece el planeta? ¿Qué hacen las que se autotitulan “autoridades” y junto a ellas, las religiones, escuelas de filosofía, e intelectualidad en su conjunto? ¿Taparse los ojos y oídos y esperar que llegue el desastre final? Veamos y analicemos.

                                Diez jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años han sido detenidos por agentes de la Guardia Civil de Xàtiva (Játiva) como presuntos agresores y participantes en una violación grupal sobre una menor de 14 años en las afueras de la población valenciana de l'Olleria, según han confirmado fuentes de la Comandancia Provincial de este cuerpo uniformado. Al parecer los hechos ocurrieron durante la madrugada del sábado al domingo, en el transcurso de una fiesta a la que acudió un centenar de jóvenes y se consumió alcohol y sustancias estupefacientes. Según el primer relato de la víctima, parece que los supuestos atacantes se enfrentaron a ella en "manada" y la intimidaron para que se sometiera a tocamientos y, después, la forzaron para que practicara varios actos sexuales. (Diario El Mundo 03-10-2020)

                                Pornografía en adolescentes: La edad del inicio en el consumo de pornografía es la de doce años; 7 de cada 10 ven estos contenidos sexuales de forma frecuente; de hecho un 9 %l ha hecho antes de cumplir los 10 años (“Save the Children, a partir de entrevistas a 1.753 adolescentes de ambos sexos)

                                En mi misma ciudad y recientemente se publica lo que sigue: “La Policía Nacional ha puesto a disposición de la Fiscalía de Menores, a la chica de 14 años que fue detenida este lunes en Jaén, como presunta autora de una paliza a otra menor de 13 años, mientras otros grababan lo que estaba ocurriendo (aplaudiendo algunos) y lo compartían en las redes sociales. El defensor del pueblo andaluz ha manifestado su rechazo a la difusión de las imágenes de la agresión al tratarse de menores. A lo que yo añado, que son de tal brutalidad, que asombran y causan repulsión, pero que precisamente por ello, deben ser “de dominio público”.

                                “Cinco mil menores maltrataron a sus padres el año pasado”. Es el diario ABC del domingo 13 de Septiembre 2020, el que le dedica completas las páginas 26 y 27 de dicho y muy importante diario nacional de España; en las que se detallan hechos, horrorosos como los que reseño a continuación. “La violencia en las aulas se mantiene estable tras un importante incremento en 2015 y 2016 – Los autores de los 83 crímenes no tenían 18 años, la cifra más alta de toda la década – Persiste el alza de delitos no asociados a la marginalidad sino a una deficiente educación – Los crímenes en proporción de dos terceras partes se concentraron en seis provincias, Madrid 20, Barcelona 12, Baleares y Cádiz 6 y Málaga 5.

                                Como dicha publicación está en la red de Internet; puede verla y analizarla cualquiera que la busque; puesto que entiendo que todo ello, no puede dormir y menos desaparecer en el olvido, puesto que como sintetizo, “es el mundo de este planeta poblado por la especie de “monos humanos”, el que se cae a pedazos y por cuanto que sigue en crecimiento continuo, y nadie de los que deben considerarse responsables, “muy responsables”; parece manifestarse en la cuantía que es ya de necesidad imprescindible, pongo, “mi gota de agua” por si sirve para algo, en este ya… “inmenso mar u océano corrompidos en grado sumo… amén de las basuras y plásticos que ya contiene” y de lo que tanto se habla y difunde.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes