Las Noticias de hoy 30 Septiembre 2020

Enviado por adminideas el Mié, 30/09/2020 - 12:14

2017 Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y  el Caribe

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 30 de septiembre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Papa Francisco: Tema para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos

PARA SEGUIR A CRISTO: Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del miércoles: La propuesta de Jesús

“Ayúdales sin que lo noten”: San Josemaria

Cinco pasos para santificar la vida cotidiana: Béatrice de La Coste

Trabajar por amor: J. López

 San Miguel, San Gabriel y San Rafael Arcángeles – 29 septiembre

Una mirada a tu interior: Sheila Morataya 

Administradores de la Tierra – Otro virus: la desigualdad: Pbro. José Martínez Colín

 “El dilema de las redes sociales”: 10 frases que nos han impactado: Natalia Posada

 Respeto, honra y pudor : Acción Familia

 ¿En la mano o en la boca?: Ernesto Juliá 

 Carta Buen Samaritano: Mario Arroyo.

Cuando la provocación se hace camino: + Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 ¡Qué vivan los hombres!: Blanca Sevilla

 Educando hijos con inteligencia interpersonal: Silvia del Valle Márquez

Es el sentido del hombre: José Morales Martín

¿Podría España aprobar un bonocoronavirus?: JD Mez Madrid

Bonocoronavirus infantil: Jesús Domingo Martínez

El TURISMO, el rey, el virus chino y las mascarillas: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Papa Francisco: Tema para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

“Ven y lo verás”

SEPTIEMBRE 29, 2020 12:53LARISSA I. LÓPEZPAPA FRANCISCO

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(zenit – 29 sept. 2020).- “’Ven y lo verás’ (Jn 1:46) Comunicar encontrando a las personas como y donde están”, es el tema que el Papa Francisco ha elegido para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra en mayo de 2021.

Así ha informado hoy, 29 de septiembre de 2020, la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.

Cita del Evangelio

“Ven y lo verás”, palabras pronunciadas por el apóstol Felipe, “son centrales en el Evangelio: el anuncio cristiano antes que de palabras, está hecho de miradas, testimonios, experiencias, encuentros, cercanía. En una palabra, de vida”, indica la nota.

Esta cita del Evangelio de Juan (1:43-46) ha sido elegida por el Santo Padre como tema del mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a la que le acompaña el subtítulo “Comunicar encontrando a las personas como y donde están”.

Dicho pasaje del evangélico dice: “Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: ‘Sígueme’. Felipe era de Bestsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: ‘Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret’. Le respondió Natanael: ‘¿De Nazaret puede haber cosa buena?’. Le dice Felipe: ‘Ven y lo verás’”.

Comunicación para lograr cercanía

En el momento histórico actual, “en un tiempo que nos obliga a la distancia social a causa de la pandemia, la comunicación puede hacer posible la cercanía necesaria para reconocer lo esencial y comprender verdaderamente el significado de las cosas”, indica el comunicado.

“No conocemos la verdad si no la experimentamos, si no encontramos a las personas, si no participamos en sus alegrías y en sus penas. El viejo dicho ‘Dios te encuentra donde estás’ puede ser “una guía para los que trabajan en los medios de información o en la comunicación en la Iglesia”, continúa el texto.

En la llamada de los primeros discípulos, en la que Jesús sale a su encuentro y los invita a seguirle, “vemos también la invitación a utilizar todos los medios de comunicación, en todas sus formas, para llegar a las personas como son y donde viven”, concluye.

 

 

Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos

Opción de los bancos de alimentos

SEPTIEMBRE 29, 2020 11:10LARISSA I. LÓPEZECOLOGÍA

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(zenit – 29 sept. 2020).- En 2019, la 74ª Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos , reconociendo el papel fundamental que desempeña la producción sostenible de alimentos en la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición.

De acuerdo a la web de la ONU, en este primer año de celebración de esta jornada, la COVID-19 “ha provocado un despertar mundial sobre la necesidad de transformar y reequilibrar la forma en que se producen y consumen nuestros alimentos”.

La pandemia continúa generando desafíos significativos en el abastecimiento alimentario de muchos países debido a las interrupciones en las cadenas de suministro, las medidas de cuarentena, el cierre de la industria hotelera y las escuelas…

Todas estas recientes prácticas han contribuido al problema de la pérdida alimentaria. Productores y distribuidores no han encontrado mercados a los que abastecer y, en consecuencia, su producto se ha echado a perder.

Datos

De acuerdo a los datos ofrecidos por la ONU, a nivel mundial, alrededor del 14% de los alimentos producidos se pierde entre la cosecha y la venta al por menor. También se desperdician cantidades significativas en la venta al por menor y al nivel de consumo. En el caso de las frutas y hortalizas, se pierde más del 20%.

Asimismo, el uso de recursos hídricos superficiales y subterráneos atribuible a la pérdida o el desperdicio de alimentos es de aproximadamente 250 km3, el 6% de la extracción total de agua.

Desafíos

Por todo ello, este primer Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos se enfrenta a muchos desafíos para alcanzar las metas de “Consumo y producción responsables” de las Naciones Unidas, que contribuirá a la lucha contra el Hambre Cero y el Cambio climático.

Tal y como indica la organización internacional, se requieren “acciones a nivel mundial y local para maximizar el uso de los alimentos que producimos. La introducción de tecnologías, soluciones innovadoras (incluidas plataformas de comercio electrónico para marketing, sistemas móviles de procesamiento de alimentos retráctiles), nuevas formas de trabajo y buenas prácticas para gestionar la calidad de los alimentos y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos son clave para implementar este cambio transformador”.

Bancos de alimentos

Con ocasión de este primer Día Internacional de Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA) hace un balance de la situación actual y los retos futuros en una nota de prensa.

De acuerdo a la misma, la prevención del desperdicio de alimentos “mejora la resistencia de la cadena de suministro de alimentos, ayuda a nuestro planeta y contribuye a la seguridad alimentaria y en este punto es donde los bancos de alimentos entran en juego”.

En Europa, 430 bancos de alimentos pertenecientes a la FEBA recuperan diariamente los excedentes de alimentos inocuos y comestibles de la cadena de suministro alimentario y los redistribuyen a más de 45.000 organizaciones benéficas que ayudan a más de 9,5 millones de personas necesitadas.

La actual crisis de COVID-19 está poniendo a prueba a los bancos de alimentos europeos. Según un informe publicado hoy por la FEBA, estos están experimentando un aumento del 30% en la demanda de alimentos y la comida es la necesidad más urgente.

Labor crucial

En estos momentos, la acción de los Bancos de Alimentos es crucial: debido al cierre de las actividades comerciales o a la reorganización de la producción, en los últimos meses muchas empresas de la cadena de suministro de alimentos han decidido donar los excedentes de alimentos a los Bancos de Alimentos.

De esta manera, los excedentes sin valor para el mercado se han revalorizado, ayudando a las organizaciones benéficas que trabajan intensamente ante la creciente emergencia social. Sin estos espacios, la comida se habría convertido en un desperdicio.

Estos resultados evidencian la misión fundamental de los bancos de alimentos y su papel clave en la recuperación, selección, almacenamiento y redistribución de alimentos a las organizaciones benéficas.

Gracias a sus conocimientos especializados y su experiencia, los bancos de alimentos europeos pueden contribuir a la prevención de la pérdida y el desperdicio de alimentos mediante el aumento de la innovación, las tecnologías y la infraestructura que son esenciales para aumentar la eficiencia de los sistemas alimentarios tanto a nivel europeo como mundial y para lograr el objetivo 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Donación de alimentos, alternativa responsable

“Este Día Internacional ha sido nuestra vida diaria durante 53 años, desde el día en que John van Hengel fundó el primer Banco de Alimentos en 1967. Para todos los bancos de alimentos hoy es un día de celebración y queremos compartirlo con todos”, afirma Jacques Vandenschrik, presidente de la Federación Europea de Bancos de Alimentos.

Por todo ello, los bancos de alimentos han demostrado ser una solución beneficiosa para prevenir el desperdicio de alimentos y reducir la inseguridad alimentaria. La donación de alimentos constituye una alternativa económica, ambientalmente sensible y socialmente responsable.

 

 

PARA SEGUIR A CRISTO

— Desprendimiento para seguir a Cristo. Los bienes materiales son solo medios. Aprender a vivir la pobreza cristiana.

— Consecuencias de la pobreza: el uso del dinero, evitar los gastos innecesarios, el lujo, el capricho...

— Otras manifestaciones de la pobreza cristiana: rechazar lo superfluo, las falsas necesidades... Llevar con alegría la escasez y la necesidad.

I. Relata el Evangelio de la Misa1 que Jesús se disponía a pasar a la otra orilla del lago. Se le acerca entonces un escriba que se siente movido a acompañar al Maestro: te seguiré a donde quiera que vayas, le dice. Y Jesús le expone en breves palabras el panorama que se le presenta si emprende el camino: la renuncia a la comodidad, el desprendimiento de las cosas, una disponibilidad completa al querer divino: las raposas tienen sus madrigueras y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza.

Jesús pide a sus discípulos, a todos, un desasimiento habitual: la costumbre firme de estar por encima de las cosas que necesariamente hemos de usar, sin que nos sintamos atados por ellas. Para quienes hemos sido llamados a permanecer en medio del mundo, mantener el corazón desprendido de los bienes materiales requiere una atención constante, sobre todo en un momento en que el deseo de poseer y de gustar de todo lo que apetece a los sentidos se muestra como un afán desmedido y, para muchos –da esa impresión–, el fin principal de la vida2.

Vivir la pobreza que Cristo pide a los suyos requiere un gran desprendimiento interior: en el deseo, en el pensamiento, en la imaginación; exige vivir con el mismo espíritu del Señor3. Una de las primeras manifestaciones de la pobreza evangélica es utilizar los bienes como medios4, no como fines en sí mismos; y, al considerar esta enseñanza concreta del Maestro, pedimos al Señor no dejarnos llevar por el deseo desmedido de tener más, de aparentar, de poner en ellos la seguridad de la vida. Los medios materiales son bienes cuando se utilizan para un fin superior: sostener la familia, educar a los hijos, adquirir una mayor cultura en provecho de la sociedad, ayudar a obras de apostolado y a quienes están más necesitados... Pero esto no es fácil a la hora de la práctica, porque el hombre tiende a dejar que el corazón se apegue a los medios materiales sin medida ni templanza. Es necesario aprender en la vida real cómo hemos de comportarnos para no caer en esos duros lazos que impiden subir hasta el Señor. Y esto tanto si tenemos muchos bienes como si no poseemos ninguno, pues no se confunde la pobreza con el no tener: «la pobreza que Jesús declaró bienaventurada es aquella hecha a base de desprendimiento, de confianza en Dios, de sobriedad y disposición a compartir con otros»5. Esta es la pobreza al menos de quienes han de vivir v santificarse en medio del mundo.

También San Pablo nos dice que sostuvo ese aprendizaje para vivir desprendido en toda circunstancia: he aprendido -dice a los cristianos de Filipo- a vivir en pobreza; he aprendido a vivir en abundancia; estoy acostumbrado a todo y en todo: a la hartura y a la escasez; a la riqueza y a la pobreza. Todo lo puedo en Aquel que me conforta6. Su seguridad y su confianza estaban puestas en Dios.

II. No podemos dejar de contemplar a Cristo, que no tenía dónde reclinar la cabeza..., porque si queremos seguirle hemos de imitarle. Aunque debamos utilizar medios materiales para cumplir nuestra misión en el mundo, nuestro corazón ha de estar como el del Señor: libre de ataduras.

La verdadera pobreza cristiana es incompatible, no solo con la ambición de bienes superfluos, sino con la inquieta solicitud por los necesarios. Si esto le ocurriera a una persona que, respondiendo a la llamada del Señor, lo ha dejado todo para seguirle más de cerca, indicaría que su vida interior se está llenando de tibieza, que está intentando servir a dos señores7. Por el contrario, la aceptación de las privaciones y de las incomodidades que la pobreza lleva consigo, une estrechamente a Jesucristo, y es señal de predilección por parte del Señor, que desea el bien para todos, pero de modo muy particular para quienes le siguen.

Un aspecto de la pobreza cristiana se refiere al uso del dinero. Hay cosas que son objetivamente lujosas, y desdicen de un discípulo de Cristo especialmente cuando tantos padecen necesidad y escasez, aun cuando resulten corrientes en el medio en el que cada uno se mueve. Son objetos, comodidades, caprichos..., que no deben entrar en los gastos ni en el uso –aunque no suponga desembolso alguno– de quien desea tener por Maestro a Aquel que no tenía dónde reclinar su cabeza. El prescindir de esas comodidades o de lujos y caprichos chocará quizá con el ambiente y puede ser en no pocas ocasiones el medio que utilice el Señor para que muchas personas se sientan movidas a salir de su aburguesamiento.

Los gastos motivados por el capricho son, por otro lado, lo más opuesto al espíritu de mortificación, a un sincero anhelo de imitar a Jesús. Es lógico pensar que tampoco tendría el espíritu de Cristo quien se dejara llevar por esos deseos por el solo hecho de que quien los paga es el Estado, la empresa o un amigo... Es el corazón el que seguiría a ras de tierra, incapaz de levantar el vuelo hasta los bienes sobrenaturales. Una persona así se iría incapacitando incluso para entender que existen otros bienes superiores a los del cuerpo, a los de los sentidos.

Pobres, por amor a Cristo, en la abundancia y en la escasez. En cada una de estas situaciones el uso de los bienes adquirirá unas formas quizá distintas, pero con los mismos sentimientos y disposiciones en el corazón. «Copio este texto, porque puede dar paz a tu alma: “Me encuentro en una situación económica tan apurada como cuando más. No pierdo la paz. Tengo absoluta seguridad de que Dios, mi Padre, resolverá todo este asunto de una vez.

»Quiero, Señor, abandonar el cuidado de todo lo mío en tus manos generosas. Nuestra Madre –¡tu Madre!– a estas horas, como en Caná, ha hecho sonar en tus oídos: ¡no tienen!... Yo creo en Ti, espero en Ti, Te amo, Jesús: para mí, nada; para ellos”»8. Quizá muchas veces tendremos necesidad de hacer nuestra esta oración.

III. Nosotros queremos seguir de cerca a Cristo, vivir como Él vivió, en medio del mundo, en las circunstancias particulares en las que nos toca vivir. Un aspecto de la pobreza que el Señor nos pide es el de cuidar, para que duren, los objetos que usamos. Esta actitud requiere mortificación, un sacrificio pequeño, pero constante, porque es más cómodo dejar la ropa en cualquier sitio y de cualquier forma, o dejar para más tarde –sin fecha fija– ese pequeño arreglo que, si se hace pronto, evita un gasto mayor.

También quien procura no tener nada superfluo está cerca del desprendimiento que Cristo nos pide. Para esto es necesario que nos preguntemos muchas veces: ¿necesito realmente estos objetos?, ¿dos plumas o dos bolígrafos?... «Lo superfluo de los ricos –afirma San Agustín– es lo necesario de los pobres. Se poseen cosas ajenas cuando se poseen cosas superfluas»9. ¿Tengo yo muchas cosas superfluas que para nada necesito?: calzado, utensilios, ropa de deporte, vestidos... ¿Tengo presente que, en buena parte, el desprendimiento cristiano consiste en «no considerar –de verdad– cosa alguna como propia»10, y actúo en consecuencia?

Es evidente que la pobreza cristiana es compatible con esos adornos de la casa de una familia cristiana, que se distingue más por el buen gusto y por la limpieza (¡hacer que las cosas luzcan y rindan!) y sencillez, que por lo ostentoso y llamativo. La casa debe ser un lugar donde la familia se siente a gusto y a donde todos los miembros desean llegar cuanto antes por el cariño que en ella se respira, pero no un lugar que sea una continua ocasión de aburguesamiento, de falta de sacrificio en los pequeños y en los mayores... Privarse de lo superfluo significa, sobre todo, no crearse necesidades. «Hemos de exigirnos en la vida cotidiana, con el fin de no inventarnos falsos problemas, necesidades artificiosas, que en último término proceden del engreimiento, del antojo, de un espíritu comodón y perezoso. Debemos ir a Dios con paso rápido, sin pesos muertos ni impedimentos que dificulten la marcha»11.

No tener cosas superfluas o innecesarias significa aprender a no crearnos falsas necesidades, de las que se puede prescindir con un poco de buena voluntad. Y, a la vez, agradecer al Señor constantemente los medios necesarios para el trabajo, para el sostenimiento de las personas que tenemos a nuestro cargo y poder ayudar en las necesidades de las obras apostólicas en las que colaboramos; estando dispuestos a prescindir de ellos, si Dios así lo permite; sin quejarnos cuando falte lo necesario, ni perder la alegría profunda de quien se sabe en las manos de Dios, pero poniendo los medios para salir de esa situación.

La Virgen Santa María nos ayudará a llevar a la práctica, de verdad, este consejo: «No pongas el corazón en nada caduco: imita a Cristo, que se hizo pobre por nosotros, y no tenía dónde reclinar su cabeza.

»—Pídele que te conceda, en medio del mundo, un efectivo desasimiento, sin atenuantes»12.

1 Lc 9, 57-62. — 2 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 63. — 3 Cfr, San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, III, 15. — 4 A. Tanquerey, Compendio de Teología ascética y mística, Palabra, Madrid 1990, n. 897. — 5 S. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre la libertad cristiana y liberación, 22-III-1986, 66. — 6 Flp 4, 12-13. — 7 Cfr. Mt 6, 24. — 8 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 807. — 9 San Agustín, Comentarios sobre el Salmo 147. — 10 San Josemaría Escrivá, o. c., n. 524. — 11 Ídem, Amigos de Dios, 125. — 12 ídem, Forja, n. 523.

 

 

Evangelio del miércoles: La propuesta de Jesús

Evangelio de la feria IV de la XXVI semana del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Lc 9,57-62)

Mientras iban de camino, uno le dijo:

—Te seguiré adonde vayas.

Jesús le dijo:

—Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

A otro le dijo:

—Sígueme.

Pero éste contestó:

—Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.

—Deja a los muertos enterrar a sus muertos –le respondió Jesús–; tú vete a anunciar el Reino de Dios.

Y otro dijo:

—Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los de mi casa.

Jesús le dijo:

—Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.

Comentario

Jesús camina con determinación a Jerusalén, para cumplir la misión que su Padre le había encomendado y que inflamaba su corazón: abrir la puerta del Cielo a toda la Humanidad. Su paso no deja indiferente a quienes lo contemplan, y suscita reacciones audaces: «Te seguiré…». Pero el Señor responde de una manera aún más audaz: «Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios» (v. 62). Estas palabras recuerdan la historia de Eliseo, narrada en el Antiguo Testamento: Elías le da tiempo para que deje el arado y vaya a despedirse de sus padres antes de unirse a su misión (cfr. 1 Re 19,20-21). Ahora, sin embargo, se nos sugiere que la llamada de Jesús es aún más apremiante, que no hay tiempo que perder para responder.

Quizás hemos visto películas o series en las que llega un momento crucial en el que el protagonista debe de tomar una decisión que marcará toda su vida: ¿acepta la declaración de amor que recibe? ¿dirá que sí a la aventura que se le propone? En pocos minutos parece que la historia puede tomar una forma u otra, cada una de ellas totalmente distinta… Algo así sucede en este pasaje del Evangelio: Jesús lanza una propuesta que compromete la vida de sus interlocutores. Y aún hoy, el Maestro sigue llamando a asociarse a su misión, a recorrer los caminos del mundo para ser altavoces de su misericordia. «¿Por qué no te entregas a Dios de una vez..., de verdad... ¡ahora!?»[1]. Existe una santa impaciencia del amor.

No sabemos cuál fue la respuesta final de estos tres personajes del Evangelio de hoy. Quizá, después de un momento de vacilación, siguieron a Jesús. Sea como fuere, la Escritura nos presenta un ejemplo perfecto de respuesta pronta, total, entusiasta: es el ejemplo de santa María. Cuando el arcángel Gabriel le anuncia que Dios quiere que sea su Madre, Ella pregunta sobre cómo se realizará tal prodigio y abraza su misión sin dudarlo: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38).


[1] San Josemaría, Camino, n. 902.

 

Cinco pasos para santificar la vida cotidiana

El cristiano está invitado a convertirse en alguien «contemplativo en medio del mundo». ¿Utópico? No, siempre y cuando se sigan los cinco pasos para santificar la vida ordinaria que propone el fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer.

PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA29/09/2020

Artículo publicado originalmente en Aleteia: Los 5 pasos para que tu día a día sea de Dios


Los cinco pasos para santificar la vida ordinaria
1. Amar la realidad de nuestras circunstancias presentes
2. Descubrir ese “algo divino” oculto tras los detalles
3. Buscar la unidad de vida
4. Ver a Cristo en los demás
5. Hacerlo todo por amor


1. Amar la realidad de nuestras circunstancias presentes

“¿Quieres de verdad ser santo?”, preguntaba san Josemaría. “Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces”. Más tarde, desarrollaría esta perspectiva realista y concreta de la santidad en medio del mundo en la homilía Amar al mundo apasionadamente: “Dejaos, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías, de eso que suelo llamar mística ojalatera —¡ojalá no me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!…—, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor”.

Este “santo de lo ordinario” nos invita a sumergirnos de verdad en la aventura de lo cotidiano: “No hay otro camino, hijos míos: o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca”.

2. Descubrir ese “algo divino” oculto tras los detalles

“Dios está cerca”, afirmaba Benedicto XVI. Este es también el camino en el que san Josemaría acompañaba dulcemente a sus interlocutores: “Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado”.

¿Cómo encontrarlo, cómo establecer una relación con Él? “Sabedlo bien: hay algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que os toca a cada uno de vosotros descubrir”.

En el fondo, se trata de transformar todas las circunstancias de la vida corriente, agradables o menos agradables, en fuente de diálogo con Dios. Y por tanto de contemplación: “Pero esa tarea vulgar —igual que la que realizan tus compañeros de oficio— ha de ser para ti una continua oración, con las mismas palabras entrañables, pero cada día con música distinta. Es misión muy nuestra transformar la prosa de esta vida en endecasílabos, en poesía heroica”.

3. Buscar la unidad de vida

Para san Josemaría, la aspiración a una vida de oración auténtica está íntimamente ligada a una búsqueda de mejoría personal, a través de la adquisición de virtudes humanas “engarzadas en la vida de la gracia”. Paciencia ante el adolescente rebelde, sentido de amistad y capacidad de fascinación en las relaciones con los demás, serenidad ante un fracaso doloroso…

Aquí está, según san Josemaría, la “materia prima” del diálogo con Dios, el campo de ejercicio de la santificación. Se trata de “materializar la vida espiritual” para evitar la tentación de “llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas”.

Un diálogo que aparece en Camino ilustra bien esta invitación: “Me preguntas: ¿por qué esa Cruz de palo? —Y copio de una carta: ‘Al levantar la vista del microscopio la mirada va a tropezar con la Cruz negra y vacía. Esta Cruz sin Crucificado es un símbolo. Tiene una significación que los demás no verán. Y el que, cansado, estaba a punto de abandonar la tarea, vuelve a acercar los ojos al ocular y sigue trabajando: porque la Cruz solitaria está pidiendo unas espaldas que carguen con ella’”.

4. Ver a Cristo en los demás

Nuestra vida cotidiana es esencialmente una vida de relaciones, familiares, amistosas, profesionales… Fuentes de alegría al igual que de tensiones inevitables. Según san Josemaría, el secreto es saber “reconocer a Cristo, que nos sale al encuentro, en nuestros hermanos los hombres. (…) Ninguna persona es un verso suelto, sino que formamos todos parte de un mismo poema divino, que Dios escribe con el concurso de nuestra libertad”.

Las relaciones cotidianas adquieren, desde ese momento, también, un relieve insospechado. “—Niño. —Enfermo. —Al escribir estas palabras, ¿no sentís la tentación de ponerlas con mayúscula? Es que, para un alma enamorada, los niños y los enfermos son Él”.

Y de ese diálogo íntimo y continuo con Cristo deriva también de forma natural las ganas de hablar a los demás de Él: “El apostolado es amor de Dios, que se desborda, dándose a los demás”.

5. Hacerlo todo por amor

“Todo lo que se hace por Amor adquiere hermosura y se engrandece”. Esta es sin duda la última palabra de la espiritualidad de san Josemaría. No se trata de intentar hacer grandes acciones o esperar circunstancias extraordinarias para comportarse de forma heroica. La cuestión es, más bien, esforzarse humildemente en el pequeño deber de cada momento poniendo todo el amor y toda la perfección humana de los que seamos capaces.

A san Josemaría le gustaba especialmente servirse de la imagen del pequeño burro de noria cuya vida, en apariencia insípida y monótona, resulta de una extraordinaria fecundidad: “¡Bendita perseverancia la del borrico de noria! —Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. —Un día y otro: todos iguales. Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín. Lleva este pensamiento a tu vida interior”.


Béatrice de La Coste. Oficina de comunicación del Opus Dei en Francia.

 

Trabajar por amor

¿Para qué trabajamos? ¿sólo para subsistir? ¿para llevar adelante una vida sin problemas? La ocupación profesional tiene una relación directa con la felicidad, cuando nace y se ordena al amor, como se explica en este editorial.

TRABAJO07/10/2013

El hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor [1] . Al leer estas palabras de san Josemaría, es posible que dentro de nuestras almas surjan algunas preguntas que den paso a un diálogo sincero con Dios: ¿para qué trabajo?, ¿cómo es mi trabajo?, ¿qué pretendo o qué busco con mi labor profesional? Es la hora de recordar que el fin de nuestra vida no es hacer cosas sino amar a Dios. La santidad no consiste en hacer cosas cada día más difíciles, sino en hacerlas cada día con más amor [2] .

Mucha gente trabaja —y trabaja mucho—, pero no santifica su trabajo. Hacen cosas, construyen objetos, buscan resultados, por sentido del deber, por ganar dinero, o por ambición; unas veces triunfan y otras fracasan; se alegran o se entristecen; sienten interés y pasión por su tarea, o bien, decepción y hastío; tienen satisfacciones junto con inquietudes, temores y preocupaciones; unos se dejan llevar por la inclinación a la actividad, otros por la pereza; unos se cansan, otros procuran evitar a toda costa el cansancio...

Todo esto tiene un punto en común: pertenece a un mismo plano, el plano de la naturaleza humana herida por las consecuencias del pecado, con sus conflictos y contrastes, como un laberinto en el que el hombre que vive según la carne , en palabras de san Pablo — el animalis homo —, deambula, atrapado en un ir de aquí para allá, sin encontrar el camino de la libertad y su sentido.

Ese camino y ese sentido sólo se descubren cuando se levanta la mirada y se contempla la vida y el trabajo en esta tierra con la luz de Dios que ve desde de lo alto. La gente —escribe san Josemaría en Camino — tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. —Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen [3] .

EL TRABAJO NACE DEL AMOR

¿Qué significa entonces, para un cristiano, que el trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor? [4] . Primero conviene considerar a qué amor se refiere san Josemaría. Hay un amor llamado de concupiscencia , cuando se ama algo para satisfacer el propio gusto sensible o el deseo de placer ( concupiscentia ). No es éste el amor del que nace, en último término, el trabajo de un hijo de Dios, aunque muchas veces trabaje con gusto y le apasione su tarea profesional.

Un cristiano no ha de trabajar solo o principalmente cuando tenga ganas, o le vayan las cosas bien. El trabajo de un cristiano nace de otro amor más alto: el amor de benevolencia , cuando directamente se quiere el bien de otra persona ( benevolentia ), no ya el propio interés. Si el amor de benevolencia es mutuo se llama amor de amistad [5] , mayor cuanto se está dispuesto no sólo a dar algo por el bien de un amigo, sino a entregarse uno mismo: Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos [6] .

Los cristianos podemos amar a Dios con amor de amistad sobrenatural, porque Él nos ha hecho hijos suyos y quiere que le tratemos con confianza filial, y veamos en los demás hijos suyos a hermanos nuestros. A este amor se refiere el Fundador del Opus Dei cuando escribe que el trabajo nace del amor : es el amor de los hijos de Dios, el amor sobrenatural a Dios y a los demás por Dios: la caridad que ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado [7] .

Querer el bien de una persona no lleva a complacer siempre su voluntad. Puede ocurrir que lo que quiere no sea un bien, como sucede muy a menudo a las madres, que no dan a sus hijos todo lo que piden, si les puede hacer daño. En cambio, amar a Dios es siempre querer su Voluntad, porque la Voluntad de Dios es el bien.

Por eso, para un cristiano, el trabajo nace del amor a Dios, ya que el amor filial nos lleva a querer cumplir su Voluntad, y la Voluntad divina es que trabajemos [8] . Decía san Josemaría que por amor a Dios quería trabajar como un borrico de noria [9] . Y Dios ha bendecido su generosidad derramando copiosamente su gracia que ha dado innumerables frutos de santidad en todo el mundo.

Vale la pena, por tanto, que nos preguntemos con frecuencia por qué trabajamos. ¿Por amor a Dios o por amor propio? Puede parecer que existen otras posibilidades, por ejemplo, que se puede trabajar por necesidad. Esto indica no ir al fondo en el examen, porque la necesidad no es la respuesta última.

También hay que alimentarse por necesidad, para vivir, pero ¿para qué queremos vivir, para la gloria de Dios , como exhorta san Pablo [10] , o para la propia gloria? Pues para eso mismo nos alimentamos y trabajamos. Es la pregunta radical, la que llega al fundamento. No hay más alternativas. Quien se examina sinceramente, pidiendo luces a Dios, descubre con claridad dónde tiene puesto en último término su corazón al realizar las tareas profesionales. Y el Señor le concederá también su gracia para decidirse a purificarlo y dar todo el fruto de amor que Él espera de los talentos que le ha confiado.

EL TRABAJO MANIFIESTA EL AMOR

El trabajo de un cristiano manifiesta el amor, no sólo porque el amor a Dios lleva a trabajar, como hemos considerado, sino porque lleva a trabajar bien, pues así lo quiere Dios. El trabajo humano es, en efecto, participación de su obra creadora [11] , y Él —que ha creado todo por Amor— ha querido que sus obras fueran perfectas: Dei perfecta sunt opera [12] , y que nosotros imitemos su modo de obrar.

 

​Foto: IanBCNorth

 

Modelo perfecto del trabajo humano es el trabajo de Cristo, de quien dice el Evangelio que todo lo hizo bien [13] . Estas palabras de alabanza, que brotaban espontáneas al contemplar sus milagros, obrados en virtud de su divinidad, pueden aplicarse también —así lo hace san Josemaría— al trabajo en el taller de Nazaret, realizado en virtud de su humanidad. Era un trabajo cumplido por Amor al Padre y a nosotros. Un trabajo que manifestaba ese Amor por la perfección con que estaba hecho. No sólo perfección técnica sino fundamentalmente perfección humana: perfección de todas las virtudes que el amor logra poner en ejercicio dándoles un tono inconfundible: el tono de la felicidad de un corazón lleno de Amor que arde con el deseo de entregar la vida.

La tarea profesional de un cristiano manifiesta el amor a Dios cuando está bien hecha. No significa que el resultado salga bien, sino que se ha intentado hacer del mejor modo posible, poniendo los medios disponibles en las circunstancias concretas.

Entre el trabajo de una persona que obra por amor propio, y el de esa misma persona, si comienza a trabajar por amor a Dios y a los demás por Dios, hay tanta diferencia como entre el sacrificio de Caín y el de Abel. Éste último trabajó para ofrecer lo mejor a Dios, y su ofrenda fue agradable al Cielo. De nosotros espera otro tanto el Señor.

 

Para un católico, trabajar no es cumplir, ¡es amar!: excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el sacrificio [14] Realizad pues vuestro trabajo sabiendo que Dios lo contempla: laborem manuum mearum respexit Deus Gn 31, 42). Ha de ser la nuestra, por tanto, tarea santa y digna de Él: no sólo acabada hasta el detalle, sino llevada a cabo con rectitud moral, con hombría de bien, con nobleza, con lealtad, con justicia [15] Entonces, el trabajo profesional no solo es recto y santo sino que se convierte en oración [16] .

Al trabajar por amor a Dios, la actividad profesional manifiesta de un modo u otro ese amor. Es muy probable que una simple mirada a varias personas que estén realizando la misma actividad, no sea suficiente para captar el motivo por el que la realizan. Pero si se pudiera observar con más detalle y atención el conjunto de la conducta en el trabajo —no sólo los aspectos técnicos, sino también las relaciones humanas con los demás colegas, el espíritu de servicio, el modo de vivir la lealtad, la alegría y las demás virtudes—, sería difícil que pasara inadvertido, si efectivamente existe en alguno de ellos, el bonus odor Christi [17] el aroma del amor de Cristo que informa su trabajo.

Al final de los tiempos —enseña Jesús— dos estarán en el campo: uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino: una será tomada y la otra dejada [18] . Realizaban el mismo trabajo, pero no del mismo modo: uno era agradable a Dios y el otro no.

 ​Foto: WSDOT

 

Sin embargo, muchas veces el entorno materialista nos puede hacer olvidar que estamos llamados a la vida eterna y pensamos únicamente en los bienes inmediatos. Por este motivo afirma san Josemaría: trabajad cara a Dios, sin ambicionar gloria humana. Algunos ven en el trabajo un medio para conquistar honores, o para adquirir poder o riqueza que satisfaga su ambición personal, o para sentir el orgullo de la propia capacidad de obrar [19] .

En un clima así, ¿cómo no se va a notar que se trabaja por amor a Dios? ¿Cómo va a pasar inadvertida la justicia informada por la caridad, y no simplemente la justicia dura y seca; o la honradez ante Dios, no ya la honradez interesada, ante los hombres; o la ayuda, el favor, el servicio a los demás, por amor a Dios, no por cálculo...?

Si el trabajo no manifiesta el amor a Dios, quizá es que se está apagando el fuego del amor. Si no se nota el calor, si después de un cierto tiempo de trato diario con los colegas de profesión, no saben si tienen a su lado un cristiano cabal o solo un hombre decente y cumplidor, entonces quizá es que la sal se ha vuelto insípida [20] . El amor a Dios no necesita etiquetas para darse a conocer. Es contagioso, es difusivo de por sí como el mayor de los bienes. ¿Manifiesta mi trabajo el amor a Dios? ¡Cuánta oración puede manar de esta pregunta!

EL TRABAJO SE ORDENA AL AMOR

Un trabajo realizado por amor y con amor, es un trabajo que se ordena al amor: al crecimiento del amor en quien lo realiza, al crecimiento de la caridad, esencia de la santidad, esencia de la perfección humana y sobrenatural de un hijo de Dios. Un trabajo, por tanto, que nos santifica.

 

​Foto: Novartis AG

 

Santificarse en el trabajo no es otra cosa que dejarse santificar por el Espíritu Santo, Amor subsistente intratrinitario que habita en nuestra alma en gracia, y nos infunde la caridad. Es cooperar con Él poniendo en práctica el amor que derrama en nuestros corazones al ejercer la tarea profesional. Porque si somos dóciles a su acción, si obramos por amor en el trabajo, el Paráclito nos santifica: acrecienta la caridad, la capacidad de amar y de tener una vida contemplativa cada vez más honda y continua.

Que el trabajo se ordena al amor, y por tanto a nuestra santificación, significa igualmente que nos perfecciona: que se ordena a nuestra identificación con Cristo, perfectus Deus, perfectus homo [21] ,perfecto Dios y perfecto hombre. Trabajar por amor a Dios y a los demás por Dios reclama poner en ejercicio las virtudes cristianas. Ante todo la fe y la esperanza, a las que la caridad presupone y vivifica. Y después las virtudes humanas, a través de las cuales obra y se despliega la caridad. La tarea profesional ha de ser una palestra donde se ejercitan las más variadas virtudes humanas y sobrenaturales: la laboriosidad, el orden, el aprovechamiento del tiempo, la fortaleza para rematar la faena, el cuidado de las cosas pequeñas...; y tantos detalles de atención a los demás, que son manifestaciones de una caridad sincera y delicada [22] . La práctica de las virtudes humanas es imprescindible para ser contemplativos en medio del mundo, y concretamente para transformar el trabajo profesional en oración y ofrenda agradable a Dios, medio y ocasión de vida contemplativa.

Contemplo porque trabajo; y trabajo porque contemplo [23] , comentaba san Josemaría en una ocasión. El amor y el conocimiento de Dios —la contemplación— le llevaban a trabajar, y por eso afirma: trabajo porque contemplo . Y ese trabajo se convertía en medio de santificación y de contemplación: contemplo porque trabajo .

Es como un movimiento circular —de la contemplación al trabajo, y del trabajo a la contemplación— que se va estrechando cada vez más en torno a su centro, Cristo, que nos atrae hacia sí atrayendo con nosotros todas las cosas, para que por Él, con Él y en Él sea dado todo honor y toda gloria a Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo [24] .

La realidad de que el trabajo de un hijo de Dios se ordena al amor y por eso le santifica, es el motivo profundo de que no se pueda hablar, bajo la perspectiva de la santidad —que en definitiva es la que cuenta—, de profesiones de mayor o de menor categoría.

La dignidad del trabajo está fundada en el Amor [25] Todos los trabajos pueden tener la misma calidad sobrenatural: no hay tareas grandes o pequeñas; todas son grandes, si se hacen por amor. Las que se tienen como tareas grandes se empequeñecen, cuando se pierde el sentido cristiano de la vida [26] .

Si falta la caridad, el trabajo pierde su valor ante Dios, por brillante que resulte ante los hombres. Aunque conociera todos los misterios y toda la ciencia,... si no tengo caridad, nada soy [27] , escribe san Pablo. Lo que importa es el empeño para hacer a lo divino las cosas humanas, grandes o pequeñas, porque por el Amor todas adquieren una nueva dimensión [28] .

J. López

[1] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[2] San Josemaría, Apuntes de la predicación (AGP, P10, n. 25), cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. II, p. 295.

[3] San Josemaría, Camino , n. 279.

[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[5] Cfr. Santo Tomás , S.Th II-II, q. 23, a. 1, c.

[6] Jn 15, 13.

[7] Rm 5, 5.

[8] Cfr. Gn 2, 15; 3, 23; Mc 6, 3; 2 Ts 3, 6-12.

[9] Cfr. San Josemaría, Camino, n. 998.

[10] Cfr. 1 Cor 10, 31.

[11] Juan Pablo II, Litt. Enc. Laborem exercens , 14-IX-1981, n. 25; Catecismo de la Iglesia Católica , n. 2460.

[12] Dt 32, 4 (Vg). Cfr. Gn 1, 10, 12, 18, 21, 25, 31. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 302.

[13] Mc 7, 37.

[14] San Josemaría, Surco , n. 527.

[15] San Josemaría, Carta 15-X-1948, n. 26, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p. 183.

[16] Cfr. San Josemaría, A migos de Dios , n. 65.

[17] 2 Cor 2, 15.

[18] Mt 24, 40-41.

[19] San Josemaría, Carta 15-X-1948, n. 18, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, pp. 193-194.

[20] Cfr. Mt 5, 13.

[21] Símbolo atanasiano.

[22] Mons. Javier Echevarría, Carta pastoral, 4-VII-2002, n. 13.

[23] San Josemaría, Apuntes de la predicación, 2-XI-1964 (AGP, P01 IX-1967, p. 11), cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p 197.

[24] Misal Romano , conclusión de la Plegaria Eucarística.

[25] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[26] San Josemaría, Conversaciones , n. 109.

[27] 1 Cor 13, 2.

[28] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 60.

 San Miguel, San Gabriel y San Rafael Arcángeles – 29 septiembre

 

San Miguel, San Gabriel y San Rafael Arcángeles

La liturgia reúne en este día la memoria de estos tres príncipes de la corte celestial. Hoy se celebra de manera conjunta la fiesta de estos tres arcángeles. De los tres se hace mención en la Sagrada Escritura y a los tres venera la Iglesia siguiendo la antigua tradición.

En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel

Hoy se venera la memoria de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, de honda raigambre en toda la Tradición de la Iglesia.

El nombre de Miguel (en hebreo: ¿Quién como Dios?) recuerda el combate librado por este Arcángel y los ángeles fieles con Lucifer y sus seguidores, que se rebelaron contra Dios y fueron precipitados al infierno. A San Gabriel (en hebreo, fuerza de Dios) lo eligió Dios para anunciar a María el misterio de la Encarnación. El nombre de Rafael (en hebreo, medicina de Dios) evoca su misión de médico y compañero de viaje del joven Tobías.

San Miguel.

Este nombre significa: “¿Quién como Dios? O: “Nadie es como Dios”.
A San Miguel lo nombre tres veces la S. Biblia. Primero en el capítulo 12 del libro de Daniela donde se dice: “Al final de los tiempos aparecerá Miguel, al gran Príncipe que defiende a los hijos del pueblo de Dios. Y entonces los muertos resucitarán. Los que hicieron el bien, para la Vida Eterna, y los que hicieron el mal, para el horror eterno”.

En el capítulo 12 del Libro del Apocalipsis se cuenta lo siguiente: “Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra Satanás y los suyos, que fueron derrotados, y no hubo lugar para ellos en el cielo, y fue arrojada la Serpiente antigua, el diablo, el seductor del mundo. Ay de la tierra y del mar, porque el diablo ha bajado a vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo”.
En la Carta de San Judas Tadeo se dice: “El Arcángel San Miguel cuando se le enfrentó al diablo le dijo: ‘Que te castigue el Señor’”.
Por eso a San Miguel lo pintan atacando a la serpiente infernal.
La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales. Y él cuando lo invocamos llega a defendernos, con el gran poder que Dios le ha concedido. Muchos creen que él sea el jefe de los ejércitos celestiales.

San Gabriel.

Su nombre significa: “Fortaleza de Dios”.
A este Arcángel se le nombra varias veces en la S. Biblia. Él fue el que le anunció al profeta Daniel el tiempo en el que iba a llegar el Redentor. Dice así el profeta: “Se me apareció Gabriel de parte de Dios y me dijo: dentro de setenta semanas de años (o sea 490 años) aparecerá el Santo de los Santos” (Dan. 9).
Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que jamás se le haya confiado a criatura alguna: anunciar la encarnación del Hijo de Dios. Por eso se le venera mucho desde la antigüedad.

Su carta de presentación cuando se le apareció a Zacarías para anunciarle que iba a tener por hijo a Juan Bautista fue esta: “Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios” (Luc. 1, 19).
San Lucas dice: “Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María, y llegando junto a ella, le dijo: ‘Salve María, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se turbó al oír aquel saludo, pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será Hijo del Altísimo y su Reino no tendrá fin’”.
San Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre.

San Rafael.

Su nombre significa: “Medicina de Dios”.

Fue el arcángel enviado por Dios para quitarle la ceguera a Tobías y acompañar al hijo de éste en un larguísimo y peligroso viaje y conseguirle una santa esposa.

Su interesante historia está narrada en la Biblia en el libro de Tobit (Tobit 12:6, 15). San Rafael es muy invocado para alejar enfermedades y lograr terminar felizmente los viajes.

 

Una mirada a tu interior

Actualmente se busca el éxito a cualquier precio, pero, ¿puede una mujer realizarse y ser feliz viviendo los valores? Atrévete a descubrirlo.

Propósitos, propósitos, muchos propósitos: hay que bajar de peso, prepararse más profesionalmente, hacer más dinero, encontrar el amor que llenará la vida. ¿Están tus propósitos orientados a enriquecer la vida de otros? ¿Los propósitos que tal vez ya escribiste en tu diario anuncian que crecerás como mujer, que serás más amiga, mejor hermana y más ciudadana? ¿Por qué tienes propósitos que suenan a vacío? ¿Qué esperas para decidirte a evolucionar como mujer definitivamente?

Trata de pensar en tu propia vida. Si es posible hazlo frente a un espejo e intenta ver a través del telescopio de tu propia mirada. ¿Qué ves? Si lo que observas es un corazón herido, pensamientos negativos e indiferencia hacia los demás, y sobre todo, una imagen gigantesca de ti misma, debo decirte que eso se llama egoísmo femenino, la que se busca a sí misma y sólo piensa en ella: “tus” planes, “tus” proyectos, “tus» éxitos…

El deseo de ser amada, apreciada, aceptada y hasta popular, está bien siempre y cuando no te quite la paz, es decir, que no sea el fin de tu existencia el ser reconocida y figurar, o por el contrario, dolerte y deprimirte cuando sientes que las personas no te aprecian como tú quieres.

Se debe estar serena mientras se está esperando la realización de un sueño, sin apresurar y forzar las situaciones, nuestra vida adquiere mayor sentido cuando tenemos paciencia y perseverancia para lograr nuestros objetivos. ¿Cómo hacerlo? Enfócate en dar lo mejor de ti misma, primeramente a tu familia; mejora tu desempeño profesional en el trabajo; preocúpate por lo que pasa en tu país… Aunque eso que tanto anhelas todavía no llegue o tarde en realizarse (planes, proyectos, propósitos) es deber de mujer llevarlo con coraje y sobre todo sabiduría. Debes aprender a esperar y a sentirte feliz.

Hoy no hay muchas mujeres sabias. ¿Sabes porqué? Porque desde pequeñas queremos ser como las “barbies”. Otras que desde los 13 años jugamos a ser princesas… es un querer y querer para nosotras mismas. En ese querer no podemos aprender cómo se ama. La mujer que no aprende a amar no puede ser sabia. ¿Cómo lo va a ser si está preocupada en quererse a sí misma? ¿No te parece que esto provoca confusión? Así está la mujer de nuestros días: confundida, atormentada, encadenada. Es condescendiente, no tiene palabra, no sabe cómo se viven los valores, ni tiene la fuerza interior necesaria para darle dirección a la vida.

¿Por qué no nos cansamos ya de tanta revolución femenina? Hay que armarse de valor para poder decir con la intensidad y fuerza del corazón: “estoy aquí para ser una voz”. Una voz nueva, una voz comprometida, ferozmente convencida de formar una mujer nueva que deje de sentirse hastiada, frustrada, cansada y agotada de seguir siendo utilizada.

Pero antes de pensar que estamos a merced de los demás, debemos reconocer que nos utilizamos a nosotras mismas: utilizamos nuestra belleza, nuestros años y nuestros cuerpos según la conveniencia de nuestro ser femenino para lograr todo. Hoy, tener demasiados principios es tener demasiados estorbos para conseguir unos objetivos, esos objetivos tan poco humanos que nuestra época exige.

¿Qué significan los valores para la mujer de nuestros días? ¿Cómo le ayudan a una mujer moderna a triunfar? Y ¿qué es verdaderamente el triunfo y el éxito? ¿Quiénes son las mujeres exitosas? ¿Las que se desnudan sin inocencia alguna? ¿O las que se cubren y se deciden a vivir manteniendo la pureza de su cuerpo y espíritu?

Seguramente piensas que exagero, pero ese es precisamente el problema de la mujer de nuestra época: “Todo es relativo”, los valores son relativos, todo es según con el cristal con que se mire…. Me da risa y me provoca llanto, me da pánico y siento cólera al pensar que no nos decidamos a llevar una vida congruente, que inunde todos los ambientes con el calor que sólo una mujer puede transmitir, como modelos de integridad y de vivencia de los valores humanos.

Yo espero que tú sepas perfectamente lo que significa vivir con valores en nuestros días, que hayas aprendido a razonarlos, equilibrarlos y ahondarlos sin miedo alguno dentro de tu propia conciencia. Haz que despierte tu conciencia para dejar de vivir confundida y sepas para qué sirve ese corazón femenino que tanta falta hace a la humanidad.

Sheila Morataya 

 

Pbro. José Martínez Colín

  • Para saber

Se cuenta que una señora le preguntó a su marido: —Querido, ¿qué harías si me muriera?

—Ahora sí empezaría a ahorrar —contestó su esposo.

A veces pasa lo contrario, es el esposo el que gasta y su mujer la que ahorra. Vivir la virtud de la pobreza está en saber cuidar de los bienes que tenemos. La Creación, recordó el Papa Francisco, se nos confió para cuidarla. La Sagrada Escritura relata que la tierra se nos dejó para cultivarla y cuidarla, como el jardín de todos. La cultivamos cuando la trabajamos, y la cuidamos cuando la protegemos y preservamos.

Un elemento clave de nuestra relación con los bienes terrenos es que los frutos de la tierra lleguen a todos. Somos administradores de la tierra. Como dice el Catecismo de la Iglesia: “La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la Providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros” (n. 2404).

  • Para pensar

Los reyes católicos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, a fines del siglo XV, consiguieron la unión territorial bajo una corona de para formar lo que hoy es España. La reina Isabel se caracterizó por su sobriedad y buena administración, entre otras cualidades. Mucho se lo debía a su confesor Fray Hernando de Talavera. Siempre recordó los dos consejos que le dio: Primero, saber que representaba a Dios en su reino, y debía de ser justa y misericordiosa. Segundo, que moderara sus gastos todo lo posible, tanto en la vida pública, como en la privada. Ambos los vivió durante su reinado.

Tras su muerte se comprobó su austeridad. Por ejemplo, guardaba los pedazos de tela sobrantes de cuando les hizo las faldas a sus hijas, para poder utilizarlos. Ello se reflejó en la estabilidad monetaria y en incrementar las rentas sin aumentar los molestos impuestos.

Una actitud para hacernos pensar si sabemos cuidar nuestras posesiones.

  • Para vivir

El confinamiento ha puesto de relieve, comenta el Papa, otro virus muy peligroso que es necesario luchar por erradicarlo: la desigualdad social. Pues aunque algunos pueden trabajar desde casa, para otros muchos esto es imposible. Ciertos niños pueden seguir recibiendo su educación escolar, pero para muchísimos otros se ha interrumpido.

La desigualdad suele ser fruto de un crecimiento económico injusto, que prescinde de los valores humanos fundamentales. Su raíz es el pecado de querer poseer y dominar la naturaleza y al mismo Dios. Pero este no es el diseño de la creación. Las propiedades y el dinero son instrumentos buenos. El peligro está en convertirlos en fines, pues convierten al hombre en un individualista y dominador, excluyendo a millones de personas de los bienes primarios. Nos olvidamos de que, siendo creados a imagen y semejanza de Dios, somos seres sociales, creativos y solidarios, con una inmensa capacidad de amar y compartir al modo de Jesús.

De una crisis o salimos mejores o salimos peores, volvió a recordar el Papa. Si cuidamos los bienes que el Creador nos dona, si ponemos en común lo que poseemos para que a nadie le falte, entonces habrá esperanza de regenerar un mundo más sano y más justo. Así, de esta crisis, saldremos mejores.

 

 

 “El dilema de las redes sociales”: 10 frases que nos han impactado

 

Por Natalia Posada/Editora LaFamilia.info - 24.09.2020

 

La tecnología nos ha facilitado la vida en muchos aspectos, ha logrado cosas maravillosas que jamás imaginábamos, y también ha permitido que causas benéficas para la sociedad se lleven a cabo. Sin embargo, también es cierto que las herramientas tecnológicas han cambiado la forma en que nos relacionamos, en qué pensamos, en qué vivimos, y también han traído numerosos peligros al mundo real. Sobre ellos habla el nuevo documental de Netflix, “El dilema de las redes sociales” y lo hace de una manera que hace pensar.

 

El documental dirigido por Jeff Orlowski, entrevista a varios exempleados que ocuparon altos cargos de las compañías tecnológicas más grandes y exitosas de la historia: Facebook, Twitter, Google, Instagram, YouTube, Pinterest, TikTok, Gmail… Todos ellos, tras haber desarrollado famosas herramientas como el “me gusta” de Facebook, la monetización o las “recomendaciones” de YouTube, se vieron inmiscuidos en un dilema ético, pues se dieron cuenta que el modelo económico de la industria era incompatible con sus ideales y valores: “Las empresas de Silicon Valley nacieron con la idea de una tecnología humanista y la hemos perdido de vista, porque se convirtió en algo entretenido en lugar de algo correcto”, declara uno de los entrevistados. En la misma línea, declara uno de los responsables de crear el célebre ícono de Facebook: “No podíamos saber que el pulgar hacia arriba, pensado como algo positivo, podía llegar a generar una compulsión adictiva”. 

 

Se dieron cuenta entonces que estas compañías eran máquinas de hacer dinero a costa del engaño y del daño a la sociedad. Muchos renunciaron enfrentándose a litigios y consecuencias. 

 

10 frases impactantes que nos han quedado en mente  

 

Después de ver el documental “El dilema de las redes sociales”, nos hemos quedado con 10 puntos que vale la pena analizar con detenimiento. Es importante aclarar que los siguientes textos son extractos textuales del documental: 

 

1. “Todo lo que hacemos en internet, se observa, se registra, y se mide”

 

Todas las acciones que realizamos en las redes son monitoreadas y registradas: cada like, cada comentario, cada video y cada imagen que vemos, incluso el tiempo que la miramos. Saben si alguien se siente solo, si es extrovertido o introvertido, cuál es su neurosis, y cuál es su personalidad. Tienen más información sobre nosotros que en toda la historia de la humanidad. Y esta información que soltamos todo el tiempo, alimenta estos sistemas y que cada vez hacen mejores predicciones para mantenernos “conectados” el mayor tiempo posible.

 

2. Las redes tienen un “avatar” de cada uno de nosotros

 

 Tristan Harris - Ex Especialista en Ética del Diseño de Google, y Co-fundador y presidente del “Center for Humane Technology

 

“Muchos tienen la percepción errónea que Facebook vende la información, pero Facebook no le interesa venderla. ¿Saben entonces qué hacen con la información? Crean modelos que predicen nuestras acciones”, así lo denuncia Tristan Harris, Ex Especialista en Ética del Diseño de Google, y Co-fundador y presidente de “Center for Humane Technology”. Tristan explica que del otro lado de la pantalla es como si tuvieran un “avatar” de nosotros. Todos los “me gusta”, todos los videos, todos los comentarios, se integran para construir un modelo más preciso y con eso pueden predecir mejor lo que la persona hará. Pueden predecir qué emociones te generará un video o una foto para así tenerte más tiempo frente a la pantalla. 

 

3. Las redes sociales han sido creadas para crear adicción: “Nos controlan más de lo que los controlamos”

 

Este punto va unido a los dos anteriores, y es algo que se reitera los 90 minutos del documental. “Buscamos hacer que nos vean el mayor tiempo posible”, “¿Cuánto tiempo podemos retenerte?, ¿Cuánta vida podemos lograr que nos entregues?” Estas frases son impactantes… 

 

4. “Creemos que hay muchos servicios que creemos que son ´gratis´, pero no, nosotros somos ´el producto´”

 

En esta industria “se comercia con humanos”. Esto ha hecho que estas compañías de internet sean las más ricas de la historia de la humanidad. 

 

5. Estas compañías tienen 3 metas

 

La primera es “aumentar el tiempo de visión, tu permanencia”. La segunda es “la meta de crecimiento”, que regreses e invites amigos y ellos a su vez inviten más amigos. Y la tercera es “la meta de publicidad”, es decir, que mientras que todo esto ocurre, paguen más dinero por la publicidad. 

 

Todas estas métricas se basan en algoritmos que analizan qué mostrarte para mejorar esos números. 

 

6. “Ponemos el engaño en el centro de todo lo que hacemos” 

 

Las redes han creado una generación global de personas basado en la manipulación. A esto le han llamado “Tecnología persuasiva”. Funciona como las máquinas tragamonedas de los casinos, te crean un hábito inconsciente para programarte a un nivel tan profundo que ni siquiera te das cuenta. 

 

Tienes el celular al lado, y sientes la tentación de mirar tus redes: “Eso no sucede por accidente, es una técnica diseñada”. Otra herramienta para esto, son las “etiquetas”, cuando recibes una notificación de que te han etiquetado, inmediatamente dejas todo para verla. Esta es una herramienta que Facebook halló para lograr que la gente navegara mucho más en la red. Pues la notificación no te muestra la foto, sino que te engancha para que te conectes y vayas a verla. 

 

Los entrevistados revelan cómo las redes tienen el poder para manipular a la opinión pública: “Uno de los problemas de Facebook es que puede ser la mejor herramienta de persuasión jamás creada”. 

 

“Un país puede manipular a otro sin tener que invadir sus fronteras”. En este sentido, la polarización, la división y el caos, son los protagonistas para crear guerras culturales. 

 

7. Las redes brindan una “popularidad falsa”

 

Valoramos nuestras vidas con base en la sensación de perfección porque recibimos recompensas a muy corto plazo (corazones, pulgares arriba, comentarios, etc…) pero en realidad es una “popularidad falsa, porque dura poco y nos deja aún más vacíos y carentes que antes”. Y además te introduce en un círculo vicioso. 

 

Los adolescentes se frustran y se deprimen porque no tienen los suficientes “me gusta”, por eso acuden a filtros para ser más “sexys”, con cuerpos y rostros perfectos. Es por eso que se atreven a decir que esta generación es más ansiosa, más depresiva. 

 

Un investigador muestra gráficos que demostrarían que, de 2010 a hoy, la tasa de suicidios entre preadolescentes y adolescentes ha escalado de manera significativa en los EE.UU.

 

8. El móvil es el “chupete digital”

 

Cuando nos sentimos solos, incómodos, inseguros o temerosos acudimos al “chupete digital”. Esto es una forma de atrofiar nuestra capacidad para lidiar con esas emociones.  

 

“Llegará un momento en que la tecnología se apropiará de las debilidades humanas”. Ese momento nos traerá adicción, está dominando a la naturaleza humana.

 

9. La información falsa triunfa en internet 

 

“Hemos creado un sistema que tiene tendencia a la información falsa, no porque lo queramos, sino porque la información falsa hace que las empresas ganen más dinero”. “Este modelo de negocio se lucra con la desinformación, ganan dinero al permitir que el mejor postor emita mensajes no regulados”. Las redes sociales aumentan los chismes y los rumores al tal grado, que “ya no sabemos qué es verdad y qué no”. Y nos las venden con tanta eficacia que las creemos. 

 

Cathy O´Neil autora de “Weapons of Math Destruction” aclara: “Google no tiene un servidor que identifique lo que es verdad”. Es decir, no sabe qué es conspiración o qué es cierto, sólo emite la información. 

 

Guillaume Chaslot: “En YouTube trabajé en las recomendaciones de YouTube, me preocupa que un algoritmo que creé, esté aumentando la polarización en la sociedad”. Esta polarización es extremadamente eficiente para dejar más tiempo a la gente en línea. Y el algoritmo cada vez es más inteligente, cada vez será más exacto y te dejará más tiempo enganchado a la pantalla. 

 

10. “No dejamos que nuestros hijos tengan redes sociales” 

 

Los entrevistados son enfáticos en esto, y aseguran que muchas personas que trabajan en la industria de la tecnología no les dan dispositivos a sus hijos: 

“Mis hijos no usan ninguna red social”: asegura Alex Roetter, Ex Vicepresidente Senior de Ingeniería de Twitter.  

Asimismo, Tim Kendall, quien trabajó como Director de Monetización en Facebook y fue presidente de Pinterest, revela: “Esto nos asusta demasiado, no dejamos que nuestros pasen tiempo frente a la pantalla”. 

Finalmente, Jonathan Haidt psicólogo de New York University, habla de tres reglas que funcionan para las familias basadas en investigaciones:

1. Todos los dispositivos fuera de la habitación antes de dormir. Media hora antes de dormir, se apagan los dispositivos. 

2. Segunda regla: no hay redes sociales hasta la secundaria (High School). 

3. Negociar un presupuesto de tiempo con tus hijos frente a la pantalla. Si les preguntas cuánto tiempo quieres pasar frente a la pantalla, ellos responden cosas responsables. 

Para finalizar, Justin Rosenstein, Ex Jefe de Ingeniería en Facebook y Ex gerente de producto en Google, dice algo contundente: “Para una corporación, somos más rentables si miramos mucho una pantalla, mirando un anuncio, que si pasamos ese tiempo viviendo plenamente. Y este es el resultado. Las empresas usan inteligencia artificial poderosa para engañarnos y atraer nuestra atención a lo que quieren que miremos en lugar de cosas más consistentes con nuestra vida, metas y valores”. 

Como padres no podemos estar ajenos a esta realidad, no tengamos miedo de controlar, es nuestro deber, la salud mental de nuestros niños y adolescentes está en juego y las plataformas no se hacen responsables, ni tienen leyes que las regulen, por eso nos compete hacer ese control en casa. No dejes de ver el documental. 

 

 

Respeto, honra y pudor 

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Debemos tratarnos con el respeto propio a quienes se consideran hijos de Dios y dotados de una misma naturaleza.

 

 

Cada persona se debe primero a sí mismo el respeto, que no es ni subjetivo ni individualista. Este nace de una convicción de ser personas creadas a imagen y semejanza de Dios y estar llamados a reflejar las perfecciones que Él puso en cada una de sus criaturas.

En un anterior programa comentamos con Ud. el importante tema del respeto.

Vimos la necesidad de que todos nos tratásemos con el respeto propio a quienes se consideran hijos de Dios y dotados de una misma naturaleza.

El respeto a sí mismo

Contenidos

En el programa de hoy queremos conversar con Ud. un tema anterior al respeto que todos nos debemos recíprocamente. Se trata del respeto que cada uno se debe primero a sí mismo.

Parece una cosa obvia que cada uno se debe respetar a sí mismo; sin embargo, es bastante menos común de lo que puede parecer a primera vista.

Ud. me preguntará ¿qué entendemos por respeto a sí mismo? O ¿en qué se diferencia con la llamada auto-estima?

Comencemos por precisar que la diferencia del respeto a sí mismo con la autoestima, es que esta última muchas veces es entendida de modo subjetivo e individualista. Es decir, yo me estimo porque soy yo mismo y tal como soy.

Respeto natural y sobrenatural

El respeto a sí mismo, al contrario, no es ni subjetivo ni individualista. Él nace de una convicción superior que nos trasciende y supera. Es la convicción de ser personas creadas a imagen y semejanza de Dios y estar llamados a reflejar las perfecciones que Él puso en cada uno de sus criaturas.

Es la convicción que cada uno constituye una pieza única de una colección preciosa que se llama la sociedad de los hombres.

Por esto yo me debo respeto a mí mismo.

Como Ud. puede ver, en esta forma de considerarse no existe nada de subjetivo ni individualista. Al contrario, es la constatación objetiva de nuestras propias cualidades y de nuestras propias carencias. Esta constatación nos da una idea tan cercana cuanto es posible de saber quiénes somos nosotros mismos.

El desarrollo de las cualidades propias y ajenas

Lejos de caer en una introspección individualista, esta noción objetiva nos lleva a querer desarrollar esas cualidades en el conjunto de la colección de las diversas y distintas cualidades que poseen todos los que nos rodean.

Maria Agustina Sarmiento de Sotomayor, del cuadro Las Meninas, de Velázquez

 

 

Así, cada uno podrá contribuir, con su modesto o menos modesto aporte, a que la inmensa sinfonía de las perfecciones individuales de la creación, pueda sonar de modo armónico.

El oficio que Ud. desarrolla, la profesión que Ud. cumple; su papel de padre, madre, hijo, abuelo, ciudadano, miembro de un club o de un grupo de amigos, etc. adquirirán para Ud. un sentido mucho más profundo y lo ayudarán a desarrollarlos del mejor modo.

Conocimiento de sí mismo

El primer punto por lo tanto del respeto a sí mismo consiste en un objetivo conocimiento de sí mismo.

Ahora bien, tal conocimiento no es fácil de adquirir. Ya los antiguos griegos decían que la sabiduría consistía en conocerse a sí mismo. “Conócete a ti mismo”, fue inscripto en el pronaos del templo de Apolo en Delfos.

Respeto, autoridad, familia

En realidad, si cada uno llega a conocer –sin exageraciones ni auto engaños– las propias cualidades con que Dios lo dotó, tal conocimiento lo ayudará a buscar los medios propios para desarrollarlas. Y como estas cualidades forman parte de lo más propio del ser de cada uno, el desarrollarlas produce una verdadera satisfacción.

Ejemplos claros de lo que estamos explicando es el caso de un niño dotado de cualidades para pintar o para cantar. A medida que él ejercita sus cualidades y las desarrolla, ellas van al mismo tiempo produciendo en el joven músico o pintor una idea de su propia realización y de respeto consigo mismo y con su oficio.

Lo mismo ocurre con cada uno de nosotros en la medida en que conozcamos nuestras propias cualidades y nos esforcemos en desarrollarlas.

El nacimiento de la noción de honra

Cuando ellas alcanzan un cierto grado mayor de perfección, brota la noción de la honra, o el respeto más consciente que cada uno alcanza por la posesión de una perfección moral o natural. Concepto, por cierto, muy abandonado por una sociedad en que el éxito consiste sólo en tener mucho dinero y gozarlo de inmediato.

¿Y las carencias o los defectos? me preguntará Ud. ¿No es un poco parcial el análisis que estamos haciendo sólo hablando de cualidades y perfecciones?

Por más absurdo que parezca los defectos o las carencias propias, nos ayudan también. Ellas nos sirven para comprender que necesitamos de la colaboración de los otros, para poder cumplir nuestro propio papel. Como un joven, por más dotado que sea, necesita de la ayuda del profesor; o un albañil del maestro.

Tales carencias o limitaciones nos ayudan por lo tanto a no ser envidiosos ni autosuficientes.

“Todo lo que me supera, me eleva, me explica y me completa” decía el conocido pensador católico Plinio Correa de Oliveira.

El respeto a sí mismo y el pudor

Uno de los puntos más sensibles del respeto a sí mismo es el pudor. Cuando uno sabe que una de sus principales cualidades es la de tener un cuerpo que es Templo del Espíritu Santo, como nos enseña la Iglesia, y que está llamado a resucitar y a contemplar eternamente a Dios, lo cuida con rectitud de conciencia y no lo expone como objeto de mercancía.

Más todavía cuando sabe y siente las solicitaciones de la concupiscencia que lo impulsan a despojarse de todo lo que lo hace respetable, para entregarse a todo lo que lo transforma en un mero animal entregado a sus más bajos instintos.

En efecto, la erotización y las faltas al pudor que vemos diariamente exhibidas en las modas y propagandas, al contrario de hacernos más libres, como nos prometen, nos rebajan de nuestro destino trascendente y nos hacen perder las condiciones primerarias de la recta auto-estima.

Conociendo estas reglas de la psicología humana, los nazis y los comunistas en los trágicamente famosos campos de concentración era precisamente obligar a desnudarse a los presos para someterlos psicológicamente a la condición de seres sub-humanos.

Por esto hace parte importante del respeto a sí mismo el respeto para su propio cuerpo, que es lo que nos proporciona la noción del pudor.

¿Para qué todas estas consideraciones?

Para ayudarnos a comprendernos mejor y de este modo poder vivir mejor.

Las concluimos señalando que la mejor oración del santo respeto por sí mismo, fue el Magnificat que entonó la Santísima Virgen al saludar a su prima Santa Isabel:

“Magníficas cosas hizo en Mí el Poderoso y Santo es su nombre” .

Admirando esta actitud de alma, cada uno podrá repetir también, dentro de las enormes limitaciones de personas concebidas en la culpa original, “Magníficas cosas hizo en mí el Poderoso y santo es su nombre.

 ¿En la mano o en la boca?

 Ernesto Juliá 

photo_cameraComulgar en la mano.

Ante la presencia del Covid19 en diversas diócesis se ha indicado la conveniencia de dar la Sagrada Hostia en la mano de los comulgantes; sin prejuicio de que quien desee recibir al Señor en la boca lo pueda hacer.

En no pocos casos, algún sacerdote temeroso de poder contagiar a alguien ha indicado que solo dará la Comunión en la mano. Claramente es un cierto abuso de autoridad, comprensible por la incertidumbre y el miedo generalizado que sufre el pueblo fiel. En otras iglesias han seguido ofreciendo el Cuerpo de Cristo en la boca, de rodillas o en pie, a todos los que han querido recibir al Señor así.

 Cuando alguna persona me ha preguntado sobre este particular, le he recomendado que decida ella con toda libertad ya que la Iglesia no impone ni una cosa ni otra. Y le he señalado además que lo importante es ser consciente de a Quién se recibe, y acogerlo con Fe y Amor renovado y muy personal. La Comunión es un encuentro con Cristo, una unión con Cristo que anuncia el Cielo y la Eternidad; nos une a su Cruz y a su Resurrección.

 Que no recibimos un trozo de pan más o menos sagrado; que recibimos el Cuerpo y la Sangre del Señor, presente real y sacramentalmente en la Hostia y en el Cáliz que ofrece el sacerdote. Y les recuerdo que al decir: Señor, yo no soy digno de que entres en mi morada, estamos diciendo que tan indigna es la boca como la mano para recibirle.

Tanto en la boca como en la mano, se puede recibir al Señor con amor, con agradecimiento, adorándolo, como lo recibieron Marta y María; la Samaritana, Zaqueo, etc.  Y siempre podemos rogar a la Virgen que recibamos y comamos la Carne y la Sangre de su Hijo, “con la pureza, humildad y devoción”, con que Ella lo recibió; más o menos conscientes de lo que estamos viviendo.

Muy pocas veces se recuerda a los fieles en las homilías de la Misa, aquellas palabras de san Pablo que tanto nos pueden ayudar a preparar nuestro espíritu para vivir esa unión con Cristo, Dios y hombre verdadero,

“Porque cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga. Así pues, quien coma el pan o beba el cáliz indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, por tanto, cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz; porque el que come y bebe sin discernir el Cuerpo come y bebe su propia condenación” (1 Cor 11, 25-29).

Hace ya años, y después de celebrar algunos funerales, matrimonios, bautizos en los que comulgaba mucha gente, al terminar la Misa me pude dar cuenta de que no pocos de los comulgantes apenas si se habían dado cuenta de a Quién recibían, y que comulgaban como si fuera un detalle más de la ceremonia. Habían convertido la Misa en una reunión, en un acto celebrativo de algo.

Desde entonces, y en situaciones semejantes, decidí que había que decir algo para que se prepararan para recibir al Señor.

Pocas palabras bastaron para recordarles a Quién iban a recibir. Les dije que quienes fueran a recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, que eso es la Hostia Consagrada, examinaran su alma y prepararan su alma para acoger al Señor. El número de comulgantes descendió de forma notable. Y aumentó el número de personas que en los días siguientes vivió de nuevo la Confesión de sus pecados, después de agradecerme las palabras que habían oído.

ernesto.julia@gmail.com

 

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 Carta Buen Samaritano

Escrito por Mario Arroyo.

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la Carta Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida.

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la Carta Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, que viene a ser un llamado urgente a recuperar el valor que la vida humana tiene en sí misma. En efecto, afirma sin ambages: “La vida es siempre un bien. Esta es una intuición o, más bien, un dato de experiencia, cuya razón profunda el hombre está llamado a comprender.”

Podría parecer algo evidente, sin embargo, una de las dolorosas consecuencias de la descristianización masiva de la sociedad, de su secularización radical y vuelta al paganismo, es que pierde el sentido del valor de la vida en sí misma, para valer únicamente con condicionamientos: la vida placentera, la vida útil, la calidad de vida. Es decir, no vale por sí misma, sino por algún añadido y, si carece de él, automáticamente pierde valor. La secularización neopagana resulta totalmente incapaz de encontrar algún sentido al sufrimiento y, cuando no lo puede evitar, opta por terminar abruptamente con la vida.

Aunque el documento apela a la razón, que debería ser capaz de descubrir el valor que la vida tiene en sí misma, deja ver cómo la bruma de la confusión nubla esa misma razón cuando se carece de la óptica de la fe. “Frente a lo inevitable de la enfermedad, sobre todo si es crónica y degenerativa, si falta la fe, el miedo al sufrimiento y a la muerte, y el desánimo que se produce, constituyen hoy en día las causas principales de la tentación de controlar y gestionar la llegada de la muerte”. Sin la fe que amplíe a la razón, esta carece de las herramientas para integrar en un conjunto de significado la realidad inevitable del dolor.

La razón necesita de la fe, para asumir en su realismo y crudeza la vida tal como es; si carece de esa “vitamina intelectual”, naufraga en su cometido y opta fácilmente por suprimir la vida. La mirada de la fe “es la mirada de quién no pretende apoderarse de la realidad de la vida, sino acogerla, así como es, con sus fatigas y sufrimientos, buscando reconocer en la enfermedad un sentido del que dejarse interpelar y «guiar», con la confianza de quien se abandona al Señor de la vida.”

La realidad de la eutanasia y del suicidio asistido muestran en toda su crudeza la precariedad del valor de la vida humana cuando el hombre prescinde voluntariamente de Dios. Son el fruto maduro de una sociedad secularizada y paganizada, donde la vida carece de sentido en sí misma, sólo vale el goce que pueda producir. “La muerte puede convertirse en ocasión de una esperanza más grande, gracias a la fe…, el dolor es existencialmente soportable sólo donde existe la esperanza. La esperanza que Cristo transmite al que sufre y al enfermo es la de su presencia, de su real cercanía. La esperanza no es solo un esperar por un futuro mejor, es una mirada sobre el presente, que lo llena de significado.”

Resulta patente cómo necesitamos de la fe para redescubrir el valor de la vida. El texto cita, de forma elocuente la reciente “Declaración conjunta de las Religiones Monoteístas Abrahámicas sobre las cuestiones del final de la vida”, en la que judíos, musulmanes y cristianos se oponen “a cualquier forma de eutanasia – que es el acto directo, deliberado e intencional de quitar la vida– así como al suicidio médicamente asistido– que es el apoyo directo, deliberado e intencional para suicidarse porque contradicen fundamentalmente el valor inalienable de la vida humana.” La fe amplía la razón, la fe defiende la vida, cuando la sociedad carece de fe, pierde este firme apoyo.

El texto desenmascara una serie de sofismas sugestivos: “Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede elegir directamente atentar contra la vida de un ser humano, aunque este lo pida…, suprimir un enfermo que pide la eutanasia no significa en absoluto reconocer su autonomía y apreciarla, sino al contrario significa desconocer el valor de su libertad, fuertemente condicionada por la enfermedad y el dolor, y el valor de su vida… la compasión humana no consiste en provocar la muerte, sino en acoger al enfermo, en sostenerlo en medio de las dificultades, en ofrecerle afecto, atención y medios para aliviar el sufrimiento.

La consecuencia pastoral es clara y dura a la vez: “quien ha pedido expresamente la eutanasia o el suicidio asistido… ha realizado la elección de un acto gravemente inmoral... Se trata de una manifiesta no– disposición para la recepción de los sacramentos.” No se pueden administrar los sacramentos a quienes piden la eutanasia, ni siquiera es correcto acompañarlos en ese momento, para que de ninguna forma pueda parecer que apoyamos su trágica decisión.

 

Cuando la provocación se hace camino

Es quizás una de las páginas más incómodas de leer, y en la que uno queda siempre con una sana mala conciencia. Lo cuenta sólo Mateo, al final de su Evangelio. Allí aparece la apuesta más solidaria de Jesús, Dios que se hizo hombre, igual en todo a nosotros menos en el pecado. Y para evitar que lo redujesen a pietismo dulzarrón, donde la devoción pudiera derivar en coartada para ensimismarnos en un Dios lejano y abstracto, un Dios que no tuviera hijos a los que hizo sus hermanos, entonces Jesús pronunció aquellas palabras: “Venid vosotros, benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 34-40). Una provocación, que nos señala un camino.

Es el abrazo más conmovedor por parte de ese Dios que nos hizo sus hijos, y que nos confió a los demás como nuestros hermanos. No hay condicionantes ni cláusulas menores: el hambre y todas sus formas, la sed con todas sus ansias, la inmigración y todas sus intemperies, la desnudez y todas sus indignidades, la cárcel y todas sus mazmorras. Ahí encontramos a este Dios humanado en Jesucristo. Y ahí ha cifrado Él la bendición de quienes han entendido tamaño abrazo bendito y secundan el mismo, alargando sus brazos, abriendo sus ojos, palpitando los mismos latidos de un Corazón infinito.

En estos días hemos celebrado la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de las cautividades y de la pastoral penitenciaria. En Asturias tenemos una Hermandad cuyo titular es Jesús Cautivo. Y un área pastoral que tiene que ver con el mundo de la cárcel, donde se trabaja por parte de sacerdotes, religiosas y voluntarios laicos de una manera hermosa y muy comprometida. No es el ámbito bello y necesario de la catequesis infantil que tiene su ingrediente de ternura y de tanta gratificación viendo a nuestros pequeños crecer en su fe, en el amor a Dios y a los hermanos como hijos de la Iglesia. Aquí hablamos de ese otro mundo que es el de las periferias broncas donde hay detrás tanto dolor y desgarro por errores y delitos, algunos terribles, cometidos por la debilidad, el deterioro de la libertad mal usada, y no pocos desgarros que se originan en los que delinquen, en sus familias, y en quienes sufren las consecuencias en sus vidas.

Pero Jesús nos dijo eso precisamente: yo estuve encarcelado y tú viniste a visitarme. No es una presencia que reprocha, abronca y culpabiliza con sentencias. La Iglesia se hace presente con un mensaje de esperanza, donde ayudando a reconocer las penúltimas palabras que pueden haber sido muchas y muy graves en la vida de una persona encarcelada, queda una palabra última que tiene que ver con la reconciliación, la petición de perdón y el sincero deseo de volver a empezar una vida nueva. Porque el cumplimiento de una pena termina cuando se sale de la cárcel, pero ¿qué ocurre si nadie les ha ayudado en este proceso de rehabilitar el corazón y la conciencia desde el perdón y la misericordia? Trabajar pastoralmente como hace nuestra Hermandad de Jesús Cautivo, Cáritas, y especialmente el extraordinario grupo de la Pastoral Penitenciaria, es acercar la luz que no declina en un amanecer para la esperanza, que Dios saca al sol cada mañana.

Hemos de estar agradecidos y muy contentos a quienes viven las palabras de Jesús que hemos recordado más arriba. Así, como hijos de la Iglesia, hacemos creíble también el humilde beneficio a la sociedad de nuestra presencia cristiana.

Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

 

 ¡Qué vivan los hombres!

Blanca Sevilla

Pero los momentos pasan, pierden su contexto, su sentido y su oportunidad hasta que, como acontece hoy, el otro extremo se torna igualmente peligroso.

Desde los tiempos en que algunos filósofos pensaban que las mujeres teníamos alma colectiva, ideas cortas y cabellos largos, la apreciación maniquea del mundo merecía una enmienda que sólo podía partir de un movimiento brusco y radical, como el que emprendieron las primeras feministas.

La historia ha demostrado con creces que, cuando se arrastran atavismos de tal envergadura, sólo con actitudes firmes, acaso violentas en su discurso inicial, se logran los cambios que habrán de hacer acatar nuevamente al mundo los dictámenes de la naturaleza.

Pero los momentos pasan, pierden su contexto, su sentido y su oportunidad hasta que, como acontece hoy, el otro extremo se torna igualmente peligroso. Así, muchas distinguidas representantes femeninas, que quizá podrían redefinirse como de ideas largas y cabellos excesivamente cortos, han perdido de vista la trascendencia que tiene su misión en la tierra como los seres sexuados que indiscutiblemente son y decidieron emprender una burda imitación de lo que jamás serán.

Tal vez por eso, en un mundo en que tantas mujeres se asemejan a los hombres y salen al escenario social con disfraz, la presencia definidamente femenina de algunas ejecutivas valientes en su congruencia, cobran un valor especial. No cualquiera tiene la madurez de aceptarse esencial y única, de ser lo que es y, desde ahí, emprender el crecimiento personal hasta el infinito.

Entre tantas quimeras que se desmoronan aun con una brisa suave, yo quiero hacer una confesión: necesito a los hombres, convivo con ellos y decido con ellos. Me niego a pensar que el enemigo está en mi propio entorno vital y prefiero defender mis derechos pacífica y compartidamente con ellos.

Sé que los varones se equivocan –siempre yerra quien carga con su precaria humanidad– y no me cierro al conocimiento de que muchas realidades son injustas. Por eso disputo como mujer lo que ellos, como hombres, no están acostumbrados a darme.

Encuentro como razón que la sociedad no les enseñó a valorarnos y que todavía hoy, en el umbral del siglo XXI, muchas madres se regodean injustamente en servirlos como esclavas y en cimentar su educación en la dictadura que no contempla de ninguna manera el desempeño de tareas hogareñas y mucho menos la expresión franca de los sentimientos.

Pero la esperanza nos mantiene con vida. Tenemos espacios de diálogo, resquicios humanos para construir juntos, varones y mujeres, una cultura más digna, más social y más acogedora.

Si alguien me acusa de guiarme más por los sentimientos que por la razón, lo acepto sin miedo. Esa actitud me ha dado la ocasión invaluable de acercarme a los demás y de enriquecerme en ellos.

Muchas mujeres desfogan su rencor hacia esos que las han transformado en “objetos utilizables” revirtiendo los personajes de la obra. Conozco a varias. Esta vez, ellas ponen las reglas para usarlos.

Con lo bello que resulta el valor de la complementariedad… Con lo largo que resulta el camino cuando se pretende caminar individualmente.

Me pongo cursi cuando lo digo, pero aun así, me tomo la libertad de gritar con la voz más femenina que me es posible: ¡Vivan los hombres!

Me encantan los hombres viriles, me gusta trabajar con ellos y educo a tres en mi propia casa. Así de fácil, así de complejo y de paradójico. Así de natural y humano.

 Educando hijos con inteligencia interpersonal

Silvia del Valle Márquez

Y una cosa muy importante, tanto virtual como presencialmente es necesario que estemos atentos a sus amistades, dependiendo de su edad y madurez.

Es importante clarificar a qué se refiere esta inteligencia. Es la capacidad de fijarse en las cosas importantes para las otras personas, de sus intereses, sus motivaciones, su perspectiva, su historia personal, intenciones y por lo mismo puede predecir o suponer sus decisiones, sentimientos y acciones.

Les gusta conversar, trabajar en grupos y hacer actividades con otras personas. Pasan mucho tiempo andando a personas y son los típicos voluntarios en causas humanitarias; son buenos mediadores en los conflictos sociales.

También son capaces de comprender las expresiones y actitudes de las personas que le rodean.

Son aquellos que parecen tener imán para los amigos y la gente por lo que pueden organizar eventos o actividades y ser líderes de muchos.

Por eso aquí te dejo mis 5Tips para educar a nuestros hijos en la inteligencia interpersonal.

PRIMERO. Observa sus reacciones cuando están con otros niños.
Es importante que estemos siempre observantes de las reacciones de nuestros hijos ya que es la mejor forma de saber cómo educarlos. Y de manera particular en esta inteligencia ya que nuestros hijos tienden a relacionarse con otros niños y es necesario irlos orientando para que sus relaciones sean sanas.

Como complemento debemos fomentar la inteligencia emocional y enseñarlos a hacer empatía con los demás para que tengan armas para generar relaciones interpersonales fuertes.

SEGUNDO. Propicia la convivencia entre niños.
Si tu hijo es hijo único, es necesario que tenga grupos donde pueda convivir con otros niños. Y si tiene varios hermanos, es bueno que aprenda primero a convivir con sus hermanos y después, que pueda convivir con niños de otras familias de su misma edad.

Aquí cabe destacar que no siempre la escuela sea el medio más adecuado, ya que en la escuela tienen en común la edad y el grado escolar, pero no necesariamente los valores, aunque también deben aprender a convivir con quienes no comparten sus valores, siempre en un marco de respeto a la persona.

En este tiempo donde la convivencia interpersonal es complicada por las cuestiones de salud, podemos ayudarles con reuniones virtuales, por medio de las plataformas adecuadas para esto.

Y una cosa muy importante, tanto virtual como presencialmente es necesario que estemos atentos a sus amistades, dependiendo de su edad y madurez. Así lograremos tener jóvenes seguros de sí mismos y capaces de establecer relaciones sanas y fincadas en valores trascendentes.

TERCERO. Los juegos de mesa son de gran ayuda.
Si desde pequeños les acercamos juegos de mesa que impliquen la participación de varios, fomentamos el que sepan convivir y participar en una dinámica de colaboración o de competencia sana.

Si ganan deben saber comportarse adecuadamente y no actuar presumidamente; y si pierden, deben aprender a perder y actuar sin enojos y controlando su frustración para que puedan convivir con los demás sin hacer berrinches o lloriquear porque no saben perder.

Todo es formativo y, sobre todo, abona para que aprendan a tener relaciones interpersonales sanas y positivas.

CUARTO. Los deportes en equipo son básicos.
El trabajo en equipo es su fuerte, aunque nunca está de más el que puedan tener trato con más personas y tener un grupo o equipo que les dé sentido de pertenencia y que les dé una razón de alegría.

Es importante que comprendan que su participación es de vital importancia para que el equipo funcione bien. En ocasiones, entra en conflicto la necesidad de estar en contacto con otras personas y la necesidad de ganar, por eso los deportes en equipo son excelente herramienta para su formación y para que aprendan a hacer empatía.

Y QUINTO. Permite que organicen debates o actividades donde sea el líder.
La capacidad de organización y liderazgo es algo que también tienen muy desarrollada, pero es necesario que aprendan a encausarla para el bien y que nosotros como papás revisemos que así sea.

Es muy fácil que se enganchen con causas nobles y por lo mismo pueden ser manipulados por personas con intereses no tan buenos.

En cuanto a la organización de eventos pueden empezar por organizar debates o tertulias en familia y luego con los amigos, aunque por ahora sean digitales, pero esto les dará la posibilidad de adquirir capacidades de liderazgo y ejercerlo en familia.

Deben comprender que ser líder conlleva una responsabilidad muy grande y que deben ejercer su liderazgo para el bien.

Es bueno recordar que, aunque se tenga como predominante una inteligencia, es necesario trabajar en ella y educar a nuestros hijos en valores y virtudes que les proporcionen una educación integral.

Es el sentido del hombre

El hecho de que para muchas personas lo que cuente, antes que cualquier cosa, sea la salud, o el dinero, manifiesta una pobreza interior importante. Pero es bastante corriente. Hay que ser personas con un cierto sentido de trascendencia, con una visión de eternidad, para distanciarse de cosas en sí mismo buenas, como puede ser el dinero o la salud, pero no fundamentales. Al fin y al cabo, lo que es la salud la vamos a perder tarde o temprano.

 “El hombre está hecho a imagen de Dios, con cuerpo y espíritu, libre, y llamado a ser hijo de Dios por la Gracia. Semejante a Dios. Ser espiritual, inmortal, llamado a la eternidad. Llamado al amor. Es el sentido del hombre, encontrarse con el amor de Dios. Nos encontramos allí al final de esta vida, pero también nos encontramos con Él en esta vida”. De una forma o de otra, nos damos cuenta, si lo pensamos un poco, que la mayoría de las personas que nos rodean viven para lo material, la salud, el futbol o el dinero, lo mismo da. La mayoría olvida el sentido último y eterno de su existencia. 

El sentido de la vida es algo tan difuso que nos resulta difícil estar en lo esencial en medio de tantas preocupaciones.

José Morales Martín

 

 

¿Podría España aprobar un bonocoronavirus?

¿Podría España aprobar un bonocoronavirus como lo ha hecho Alemania, que ya lo paga desde principios de mes? Aquí se aprobó un ingreso mínimo vital, pero que prácticamente nadie cobra, ni se tramitan las solicitudes. Es una pequeña diferencia respecto a Alemania: lo que se aprueba, se lleva a cabo.

Pienso que se podría pagar un bonocoronavirus en España, para ayudar a las familias en los gastos de comienzos de curso. En vez de darlo a todas las familias como en Alemania, tal vez a las que tengan unos ingresos escasos, un tope económico razonable, y sin burocracia. ¿Podemos, Pablo Iglesias? Yo creo que sí.

Pablo Iglesias anda preocupado de otras cosas. Y por sectarismo es incapaz de plantearse una medida aprobada por Merkel. La ideología está por delante, para Pablo Iglesias, de la economía y de las familias. Y Tomás Guitarte, diputado por Teruel Existe, exigiendo que no sean unos presupuestos ideológicos. ¿Es posible con Pablo Iglesias de vicepresidente? A los hechos me remito.

JD Mez Madrid

 

 

Bonocoronavirus infantil

Los políticos – y entre ellos Pablo Iglesias -, que tanto invocan lo que hacen países de nuestro entorno según les interesa, deben reflexionar sobre la iniciativa de Angela Merkel de pagar 300 euros por hijo desde primeros de mes con independencia de los ingresos de los padres, en esta situación de graves dificultades económicas para muchas familias y como modo de apoyar a todos los padres: los pueden gastar en lo que estimen oportuno.

No han de solicitarlo los padres alemanes, se paga automáticamente: eliminada la burocracia. Es un “bonocoronavirus”.  Por otro lado, los niños empadronados en Alemania reciben 192 euros al mes, y a partir del cuarto hijo 223 euros al mes.

Alemania es una gran potencia económica. Ha sabido resurgir de sus cenizas tras dos Guerras Mundiales, y asumir la reunificación de las dos Alemanias, y salir mejor que nadie de la crisis de 2007.

Tiene más habitantes y más capacidad económica que España, pero es que también gestiona los recursos mucho mejor que nosotros. No tenemos dinero, es cierto, pero es que también lo gastamos en inversiones, personal público, asesores o instituciones duplicadas que parece que no queremos replantearnos, y menos los políticos, que viven de las poltronas, del enchufismo y de velar por ellos mismos en vez de servir a la sociedad. Y así nos va.

Jesús Domingo Martínez

 

 

El TURISMO, el rey, el virus chino y las mascarillas

  DIA DEL TURISMO: Ayer era “su día mundial” y yo respondía así, a un amigo y profesional del turismo, afincado en Japón. Querido amigo Pablo:  Le felicito por su muy amplia carrera en el Turismo y en el Skal (al que pertenecí y tengo gratos e ingratos recuerdos)... en cuanto al TURISMO (adrede y con mayúsculas, como BIEN MUNDIAL que fue catalogado, ahora, "LO HAN GUILLOTINADO"; y su recuperación va a costar, lo que ni se sabe; todo ello por cuanto "éste pobre planeta", nunca ha tenido los gobernantes que precisa; y por cuanto se ve y padecemos, ni se sabe lo que tardará en tenerlos, ¡Pobre Humanidad siempre dominada por la ley del más fuerte y más bruto! Un abrazo amigo Pablo y... "prosigüamos sembrando lo que se pueda". AGF - En la ciudad de Jaén-Andalucía-España: 27 de septiembre de 2020 ("Día mundial del TURISMO")

LA POSTERGACIÓN DEL REY: Tras el veto del Gobierno de Pedro Sánchez al Rey para evitar que presidiera el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, el monarca llamó al presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal SupremoCarlos Lesmes, para comunicarle que le «hubiese gustado» acompañarle en el acto. (Periodista Digital 26-09-2020)

            Vamos a ver… ¿El rey no puede por su propio deseo asistir a cualquier acto público que se celebre en España? Yo entiendo que sí; y si es así, ¿Por qué no se presentó de improviso en el acto y actuó como rey constitucional? No lo entiendo ni lo entiende nadie del pueblo español; por tanto la desvalorización del rey, irá en aumento si se deja manejar de formas tan degradantes como esta.  

“El veto al Rey en Barcelona desconcierta al PSOE: "No sabemos qué decir": Diputados nacionales y autonómicos, así como cuadros medios del partido, demandan algún argumento que justifique la ausencia de Felipe VI en Cataluña ante el bombardeo de preguntas en sus territorios”. (Vozpópuli 25-09-2020)

No se trata de defender o no a la monarquía, pero el rey, no se hace valer sencillamente porque no le echa valor a este asunto, puesto que de "grado o a la fuerza", él puede "viajar de incógnito o sin él", presentarse en el acto, apartar al suplente que le imponen y decir en voz alta. "ESTE ES MI DERECHO Y OBLIGACIÓN Y NO SE LA CEDO A NADIE; seguro que los españoles en general, sabrían valorarlo... "agradecerlo no cabe puesto que es SU OBLIGACIÓN.

EL MINISTRO DE SANIDAD, SALVADOR ILLA, SE SUMA OBEDIENTE A LA MANIOBRA: El plan de Sánchez y compinches es hundir económicamente a Madrid para que se hunda Ayuso. El PSOE prende la mecha y Podemos, trata de incendiar las calles. (Periodista Digital 26-09-2020)

            ¿Hundir Madrid? ¡Claro clarísimo! Y la epidemia del “virus chino”, les viene de perilla. Los que se sientan en la Moncloa (que son más de uno) no pueden soportar, el que partidos contrarios (PP) controlen Madrid, Galicia, Andalucía y no sé si alguna zona importante más; puesto que estos (“como todos, no olvidemos ello”) lo que quieren es llegar “al poder absoluto” y obrar como les dé la gana, puesto que y a la vista está, España y los españoles, les importamos “tres cojones”; y están manteniendo entre todos (“ojo que la oposición en su conjunto es más culpable que el gobierno”) esta situación que ya es más que de ruina, “de sitio por guerra”; que requiere medidas que ni por asomo, ni unos ni otros, quieren afrontar, pero siguen exprimiéndonos  a tal extremo que ya no hay palabras para definirlo.

Bruselas relaja su posición sobre el uso obligatorio de las mascarillas debido a la ineficacia de las mismas contra la proliferación de los contagios. La mascarilla dejará de ser obligatoria a partir del 1 de octubre en lugares al aire libre poco concurridos en Bélgica. Este miércoles la primera ministra belga en funciones, Sophie Wilmès, lo ha comunicado a los medios: "Es inútil imponerla por todas partes todo el tiempo". (Prensa 25-9-20)

EL VIRUS CHINO: “LAS MEDIDAS PASARÁN POR DECRETAR RESTRICCIONES EN NUEVAS ÁREAS: La Comunidad de Madrid descarta el confinamiento total de la capital. Este viernes 25 de septiembre de 2020 se conocerán las nuevas áreas de la Comunidad que sufrirán las restricciones para frenar la expansión del virus”. (Periodista Digital 25-09-2020)

            Después de “siete meses de cuarentenas”, considero está demostrado, que el virus tiene “vida propia” y marcha “a su aire” y pese a las medidas “a palo ciego” que han tomado, como si fuesen de verdad “dioses salvadores de vidas”. Por otra parte, los muertos y en relación a la población, nacional o mundial, son mínimos, para lo que se ha catalogado de “pandemia”. Ya gobiernos nacionales, han relajado las normas y dejado a sus poblaciones que vivan, “más relajados y menos asustados”.

BRUSELAS, deja “libres de mascarillas” a los belgas, a partir del uno de octubre, y analicemos que Bruselas y como capital de la “Unión Europea”, es un “hormiguero o termitero de gentes de todo el mundo”. ¿Por qué entonces en España nos obligan a ir “embozados” como delincuentes que esconden su rostro porque temen que los reconozcan? Absurdo y digan lo que digan. “siguen sin saber cómo controlar al virus chino”. Lo emplean como arma de dominio para aterrorizar “al súbdito”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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