Las Noticias de hoy 18 Enero 2020

Enviado por adminideas el Dom, 19/01/2020 - 17:32
r

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 18 de enero de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Santa Marta: El perdón, “medicina” para las “enfermedades del alma”

El Papa indica que la hospitalidad forma parte del «testimonio común de la fe»

Arzobispo de Erbil, Irak: “Somos una Iglesia mártir, una Iglesia que sufre”

México: Ante la nueva caravana de migrantes, «responsabilidad y amor por nuestros hermanos»

CONVIVIR CON TODOS: Francisco Fernandez Carbajal

“Hacer agradable la vida a los demás”: San Josemaria

¿Entre Dios y yo?: Liturgia y sacramentos: Felix María Arocena

Meditación: Octavario por la unidad de los cristianos (día 1, 18 de enero)

260 millones de cristianos perseguidos en el mundo

Europa sin raíces, Europa muerta: Nuria Chinchilla

El viejo dictamen del Consejo de Estado es válido en el matrimonio homosexual: Daniel Tirapu

Comentario al evangelio: El Cordero de Dios

II domingo del tiempo ordinario.: + Francisco Cerro Chaves. Arzobispo electo de Toledo

Depresión, mal silencioso de nuestro tiempo: Silvia del Valle Márquez

La mujer objeto, triunfo del feminismo radical: Salvador Abascal Carranza

«¿Por qué se nos descompuso el país?»: + Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

Queridos amigos:

Al principio y al final, la persona: Juan García.

Igualdad de la paternidad-maternidad: Xus D Madrid

En España crece el paro: José Morales Martín

Pensiones para pobres, mendigos y para privilegiados: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

 

ROME REPORT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santa Marta: El perdón, “medicina” para las “enfermedades del alma”

Meditación del Papa en la Misa

enero 17, 2020 14:19Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 17 enero 2020).- Francisco destacó que lo esencial en la vida es cuidar “tu relación con Dios”, que las “enfermedades del alma” también han de ser curadas y la “medicina” para sanarlas “es el perdón”.

Hoy, 17 de enero de 2020, en la homilía de la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre reflexionó sobre el episodio evangélico de san Marcos en el que Jesús sana a un paralítico, informa Vatican News.

Jesús se encontraba en Cafarnaún y congregó a la multitud a su alrededor. A través de un agujero en el techo le presentaron a un hombre impedido en una camilla. Todos esperaban que Jesús lo sanase, pero este despachó a todos diciendo “Hijo, tus pecados te son perdonados” y, después, le ordena que se levante, tome la camilla y vuelva a casa.

Jesús va a lo esencial

Con respecto a este pasaje, de acuerdo a la misma fuente, Francisco indicó que con sus palabras Jesús nos permite ir a lo esencial. “Es un hombre de Dios”, que sanó, pero no era un sanador, enseñaba, pero era más que un maestro y frente a la escena que se le presenta va a lo esencial, se dirige al paralítico y le dice: “Tus pecados están perdonados”.

Para el Papa, la curación física es un regalo, pues la salud física es un regalo que debemos cuidar, pero el Señor nos enseña que también es importante proteger la salud del corazón, la salud espiritual.

Jesús también va a lo esencial ante la mujer pecadora de la que habla el Evangelio, a quien repite el mismo mensaje, “Tus pecados te son perdonados”. En este sentido, el Pontífice comentó cómo los testigos se escandalizaban “cuando Jesús va a lo esencial” porque “allí está la profecía, la fuerza”.

De la misma manera, Jesús le dice al hombre en la piscina que nunca llega a tiempo para bajar al aguas y ser sanado, “Vete, pero no peques más”. Y, a la mujer samaritana que le planteó muchas preguntas e “hizo el papel de teóloga”, “Jesús pregunta por su marido”, siempre va “a lo esencial de la vida”, describió el Obispo de Roma.

Lo esencial es “tu relación con Dios”

Y subrayó que “lo esencial es tu relación con Dios”, algo que “olvidamos, muchas veces, como si tuviéramos miedo de ir allí donde está el encuentro con el Señor, con Dios”.

A continuación, el Santo Padre volvió a hablar sobre la preocupación por la salud física, algo que siempre es bueno, “¿pero pensamos en la salud del corazón?”. En esta línea, expuso que existe una frase que quizás nos ayude: “Hijo, tus pecados están perdonados”.

“¿Estamos acostumbrados a pensar en esta medicina de perdonar nuestros pecados, nuestros errores? Nos preguntamos: ‘¿Tengo que pedirle perdón a Dios por algo?’ Sí, sí, sí, en general, todos somos pecadores, y así se diluye y pierde fuerza, este poder de profecía que tiene Jesús cuando va a lo esencial. Y hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros: ‘Quiero perdonar tus pecados”’, apuntó.

Conciencia de los pecados

Francisco aludió también al hecho que quizás algunos no encuentren pecados en ellos mismos para confesar  porque “hay una falta de conciencia de los pecados”, de los “pecados concretos”, de las citadas “enfermedades del alma” que han de ser curadas con la medicina del perdón.

Esto, concluyó, “es algo sencillo que Jesús nos enseña cuando va a lo esencial. Lo esencial es la salud, toda: del cuerpo y del alma. Guardamos bien la del cuerpo, pero también la del alma. Y vamos al Doctor que puede curarnos, que puede perdonar nuestros pecados. Jesús vino para esto, dio su vida por esto”.

 

El Papa indica que la hospitalidad forma parte del «testimonio común de la fe»

A representantes de la Iglesia luterana de Finlandia

enero 17, 2020 13:08Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 17 enero 2019).- El Papa indicó que la hospitalidad forma parte “del testimonio común de la fe en la vida cotidiana” y que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que comienza mañana, “nos muestra esta virtud ecuménica y sobre todo nos la recomienda”.

En la mañana de hoy, 17 de enero de 2019, el Santo Padre recibió a una delegación de la Iglesia luterana de Finlandia con motivo de la peregrinación ecuménica anual a Roma para celebrar la fiesta de san Enrique.

Unidos por el Bautismo

En su discurso, Francisco señaló que “juntos estáis – y todos lo estamos – en camino en la comunión de fe, para animarnos y fortalecernos mutuamente, en el seguimiento de Cristo” y se refirió a la fiesta del Bautismo del Jesús, celebrada el pasado domingo, resaltando que “el cristiano es una persona que puede dar gracias por su Bautismo; y esta gratitud nos une en la comunidad de todos los bautizados”.

En este sentido, remitió al Informe del Grupo de Diálogo Católico-Luterano para Suecia y Finlandia, titulado “La justificación en la vida de la Iglesia, que expone que “los que ya están bautizados, junto con sus hermanos y hermanas, pueden desarrollar sus oportunidades para la santidad, que proviene de la justificación común en Cristo (…)”.

Profundizar en el “estar juntos”

Con respecto a la citada hospitalidad, el Pontífice subrayó que el que la practica “no se hace más pobre, sino más rico. Quien da, recibe a su vez”, pues la humanidad que se demuestra a los demás “nos hace misteriosamente partícipes de la bondad de Dios que se hizo hombre”.

Finalmente, el Obispo de Roma reiteró que “estamos juntos en camino” y que la gratitud de los cristianos por el Bautismo “une y ensancha nuestros corazones, los abre a nuestro prójimo, que no es un adversario sino nuestro querido hermano, nuestra querida hermana”, de manera que la comunidad de todos los bautizados ha de convertirse “cada vez más profundamente en un ‘estar juntos’”.

“El ecumenismo espiritual y el diálogo ecuménico sirvan para profundizar este ‘estar juntos’. Que este ‘estar juntos’ siga creciendo, desarrollándose y dando frutos en Finlandia”, concluyó el Papa Francisco.

A continuación sigue el discurso completo del Papa.

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Os doy mi cordial bienvenida con las palabras de san Pablo: «Gracia a vosotros y paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo». (Rom 1:7). Agradezco al obispo Teemu sus palabras, una hermosa invitación a la comprensión mutua en medio de los tantas incomprensiones de hoy. Vuestra peregrinación ecuménica con motivo de la fiesta de San Enrique  os ha traído a Roma también este año. Juntos estáis – y todos lo estamos – en camino en la comunión de fe, para animarnos y fortalecernos mutuamente, en el seguimiento de Cristo.

El domingo pasado celebramos el Bautismo de Jesús, recordando nuestro propio bautismo. El cristiano es una persona que puede dar gracias por su bautismo; y esta gratitud nos une en la comunidad de todos los bautizados. El «bautismo para el perdón de los pecados», que confesamos en el Credo niceno-constantinopolitano, es también una clara llamada a la santidad.

El Informe del Grupo de Diálogo Católico-Luterano para Suecia y Finlandia, titulado  La justificación en la vida de la Iglesia, afirma con razón: «Los que ya están bautizados, junto con sus hermanos y hermanas, pueden desarrollar sus oportunidades para la santidad, que proviene de la justificación común en Cristo. Como miembros del único y mismo cuerpo místico de Cristo, los cristianos están unidos entre sí y deben soportar los unos las cargas de los otros. Ya que Cristo vino a redimir al mundo entero,  también la Iglesia y cada uno de los cristianos, tanto laicos como ordenados, tienen como misión dar testimonio de la Buena Nueva en su vida cotidiana» (nº 203).

La hospitalidad también forma parte del testimonio común de la fe en la vida cotidiana. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que comienza mañana, nos muestra esta virtud ecuménica y sobre todo nos la recomienda. «Nos trataron con una solicitud poco común» (Hch 28,2), se lee en el libro de los Hechos de los Apóstoles refiriéndose a los habitantes de la isla de Malta, que acogieron al apóstol con hospitalidad junto a cientos de náufragos.

Como cristianos bautizados, creemos que Cristo quiere encontrarnos precisamente en aquellas personas que han naufragado en la vida, ya sea literalmente como en sentido figurado. El que brinda hospitalidad no se hace más pobre, sino más rico. Quien da, recibe a su vez. Efectivamente, la humanidad que mostramos a los demás nos hace misteriosamente partícipes de la bondad de Dios que se hizo hombre.

Queridos amigos finlandeses, como mensajeros de la humanidad, como destinatarios de la bondad de Dios encarnado, estamos juntos en camino en la comunidad de todos los bautizados. Los cristianos son aquellos que pueden dar gracias por su bautismo. Esta gratitud une y ensancha nuestros corazones, los abre a nuestro prójimo, que no es un adversario sino nuestro querido hermano, nuestra querida hermana. La comunidad de todos los bautizados no es un mero «estar los unos al lado de los otros «, y ciertamente no es un «estar los unos contra los otros», sino que quiere convertirse cada vez más profundamente en un «estar juntos».

El ecumenismo espiritual y el diálogo ecuménico sirvan para profundizar este «estar juntos». Que este «estar juntos» siga creciendo, desarrollándose y dando frutos en Finlandia. Para que esto suceda, le pido a Dios que os conceda en abundancia su gracia y su bendición. Por favor, rezad vosotros también por mí. ¡Gracias!

© Librería Editorial Vaticano

 

Arzobispo de Erbil, Irak: “Somos una Iglesia mártir, una Iglesia que sufre”

Entrevista para Ayuda a la Iglesia Necesitada

enero 17, 2020 19:12RedacciónEntrevistas, Iglesia oriental

(ZENIT – 17 enero 2020).- «Dios y la familia son aquí la prioridad en nuestra vida diaria», atestigua Mons. Bashar Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil, Irak, en una entrevista con la Fundación Pontificia «Ayuda a la Iglesia Necesitada».

«Somos fieles a Su amor, en medio del peligro proveniente de los enemigos externos, pero también de los desafíos propios de los tiempos modernos, que amenazan con debilitar nuestra fe tradicional».

Los cristianos de Iraq están al borde de la desesperación y el miedo. Temen nuevos enfrentamientos en su territorio entre chiítas y suníes o entre Irán y Estados Unidos, como ocurrió la semana pasada. Como minoría discriminada, llevan décadas sufriendo más aún que el resto de la población, las guerras y conflictos que siguen destrozando el país. 

La Iglesia en Iraq pide “la acción urgente de la comunidad internacional para utilizar su influencia y calmar las tensiones” y nos suplica oraciones “para que la paz y el diálogo sean el camino elegido por los distintos gobiernos”, señala ACN.

Sigue la entrevista a Mons. Bashar Warda, arzobispo católico caldeo de Erbil, Irak.

***

ACN: Teniendo en cuenta la inestabilidad en la región ¿qué podría suceder a raíz de las tensiones actuales? ¿Teme usted otro éxodo de cristianos de Iraq?

Desde la llegada del ISIS ha habido tres cosas clave en la mente de los cristianos: la seguridad, el empleo y los derechos de los ciudadanos. Todavía no hay trabajo desde que pudieron regresar a sus hogares en  mayo de 2017. El desempleo en la mayoría de los pueblos es de más del 70%. No hay inversión privada porque no hay confianza en la región por el continuo conflicto y la corrupción. En cuanto a los empleos que ofrece el Gobierno, tampoco suponen la seguridad de recibir un salario. Así, por ejemplo, si uno tiene un trabajo como funcionario, como en la enseñanza, solo recibe un salario si es un maestro con experiencia.

Los jóvenes graduados trabajan por nada y puede que reciban solo 850 dólares por un año de trabajo o más. Antes, aquí la gente solía casarse a una edad temprana, pero ahora no se casan porque no pueden permitírselo. Los padres quieren tener el derecho a mantener con dignidad a sus familias, a saber, quieren estar en condiciones de financiar alojamiento, comida, ropa y educación para sus hijos. ¿Pero cómo van a hacerlo cuando no hay programas que les ayuden a ganarse la vida? En septiembre pasado, el Cardenal Parolin apeló en su discurso ante la ONU a las ONG para que presten más ayuda.

ACN: El pueblo iraquí está sufriendo guerras instigadas desde fuera desde hace décadas. Considerando también cuánto ha sufrido por ello la comunidad cristiana, en este difícil momento, ¿qué se les puede decir a los fieles que  han permanecido valientemente en  Iraq tras la invasión del ISIS?

Que este ha sido su hogar ancestral desde hace miles de años. Que no sólo somos un pueblo de esperanza, sino también un pueblo de misión. Nuestra trágica historia es la de una Iglesia mártir. Somos una Iglesia que sufre, y honramos a los mártires y su sacrificio. Jesús nunca nos pidió ni quiso que atravesáramos solos estos tiempos difíciles. El cristianismo cree justo que Cristo puede lograr mucho a través de nosotros. El Espíritu Santo siempre está ahí para guiarnos.

Nuestra persecución continúa haciendo de nosotros una Iglesia de paz y reconciliación, transformándonos en una Iglesia misionera apostólica. Cuando un pueblo no tiene nada que perder, en cierto sentido es muy liberador, desde esta posición se parte con claridad y renovado valor. En todo hay también siempre una bendición. Dios sale victorioso cuando del mal sale el bien.

ACN: ¿Cuál es el papel de la Iglesia de Oriente?

Claramente desempeña un papel misionero: dar testimonio día a día de las enseñanzas de Cristo, mostrar la verdad de Cristo y dar un ejemplo vivo a nuestros vecinos musulmanes de un camino hacia un mundo de perdón, de humildad, de amor y de paz. Nuestra esperanza es permanecer en nuestra antigua patria.

Dios y la familia son aquí la prioridad en nuestra vida diaria. Somos fieles a Su amor, en medio del peligro proveniente de los enemigos externos, pero también de los desafíos propios de los tiempos modernos, que amenazan con debilitar nuestra fe tradicional.

ACN: A los cristianos de Oriente Próximo los identifican a menudo con Occidente y con Estados Unidos. ¿Teme usted alguna represalia contra la comunidad cristiana local después del ataque de Estados Unidos?

La gente siempre busca una excusa cuando hace algo malo. Por lo tanto, como minoría sin derechos, somos un grupo fácil de culpar. Desde que el mal del ISIS se abalanzó sobre nosotros en 2014, ningún Gobierno internacional ha destinado ningún dólar/euro/penique directamente a los cristianos de Irak, con la notable excepción de Hungría y muy recientemente de USAID (United States Agency for International Development). En cambio, miles de millones de dólares/euros/peniques procedentes de Gobiernos internacionales han sido gastados en Iraq desde y antes del ISIS, y estamos contentos por ello, ya que el país necesita ser reconstruido.

ACN: ¿Cree usted que un viaje del Santo Padre a Iraq es todavía posible?

Sin duda alguna, sucederá. En cuanto a cuándo, lo dejo en manos de la oración, la voluntad del Espíritu Santo y al saber hacer de las personas a las que se ha confiado esta tarea. En Jesús confiamos.

enero 17, 2020 19:12Entrevistas, Iglesia oriental

 

 

México: Ante la nueva caravana de migrantes, «responsabilidad y amor por nuestros hermanos»

Carta del obispo de Tapachula

enero 17, 2020 19:40Rosa Die AlcoleaDerechos humanos y justicia

(ZENIT – 17 enero 2020).- Ante la nueva caravana de migrantes que se acerca a México, Mons. Jaime Calderón Calderón, obispo de Tapachula, en Chiapas, recuerda que la postura de los católicos ante esta situación debe ser «la del buen samaritano que sufre las penas del camino en busca de mejores condiciones de vida para su familia».

En una carta escrita a los sacerdotes, religiosas, seminaristas, laicos, agentes de pastoral y todos los fieles, el obispo, con hecha del 17 de enero de 2020, el obispo exhorta a «mostrar con sencillez, claridad y determinación nuestro pensar con relación a los hermanos que vienen en la caravana».

Coordinados por la Comisión de Emergencia y por nuestros Vicarios Foráneos, señala, «preparémonos a asistir a los hermanos en su paso por nuestro territorio diocesano», y asegura: «El Señor nos ha permitido hacer siempre este trabajo con generosidad, disponibilidad, humildad, discreción, eficacia y alegría».

A continuación, reproducimos la carta completa:

***

Dios nuestro padre que nos ama y nos invita a caminar juntos en las alegrías y en las tristezas, en los tiempos de tranquilidad y en los de alta exigencia, acompañe nuestro camino eclesial y nuestra alta disposición en el ejercicio de la caridad para socorrer a quienes menos pueden.

Por las noticias y por la comunicación directa con algunos organismos eclesiales de Centroamérica, en especial de Honduras, hemos sabido de la caravana de hermanos migrantes que, habiendo salida de Honduras, tienen la intención de llegar a los Estados Unidos.

Las declaraciones del gobierno federal y el silencio del gobierno estatal nos muestran que la postura oficial es, como en otras ocasiones, ambigua y titubeante. No sabemos si los hermanos que vienen en la caravana podrán cruzar la frontera, llegar hasta Tapachula o, incluso, seguir más allá de nuestro Estado de Chiapas, atravesando nuestro territorio diocesano.

Teniendo en cuenta esta incertidumbre, pero conscientes de nuestro deber cristiano como bautizados, hijos de Dios -Padre de todos sin diferencias ni distinciones- sentimos el deber de mostrar con sencillez, claridad y determinación nuestro pensar con relación a los hermanos que vienen en la caravana.

Nuestra familia diocesana de Tapachula siempre se ha distinguido por ser una Iglesia particular fraternal y solidaria que, desde su pobreza, se ha esmerado en mostrar el rostro misericordioso de Dios, siendo hospitalaria con los hermanos migrantes. Nuestro rostro y nuestra postura es la del buen samaritano que socorre a quien ha caído golpeado por la violencia de la vida y sufre las penas del camino en el afán de buscar mejores condiciones de vida para sí y para sus familias. Siempre vamos a procurar que, de paso o en una estancia temporal o definitiva en nuestro territorio diocesano, los hermanos migrantes no acumulen más sufrimientos que las inclemencias que de por sí trae consigo un camino largo, tortuoso, accidentado, inseguro y violento.

Ojalá todos los que integramos esta familia diocesana de Tapachula, cada uno según sus posibilidades y responsabilidades, procuremos que a estos hermanos migrantes no les falte un pedazo de pan, no sean violentados ni asaltados en su paso por nuestra diócesis, no reciban muestras de rechazo ni desprecio y sientan, pese a las circunstancias tan adversas, que caminan entre hermanos y como hermanos, no como extraños, ni aventureros, ni delincuentes, ni exiliados, ni despreciados. Dios premiará el esfuerzo que cada uno haga por verlos, sentirlos y tratarlos como hermanos. Así como quisiéramos que trataran a nuestros paisanos irregulares en los Estados Unidos.

En caso de que nuestros hermanos de la caravana pasaran atravesando nuestro territorio diocesano ruego a los Vicarios foráneos, en coordinación con el P. César y la Comisión de Emergencia, implementar la estrategia que nos ayudó a atender a los hermanos de la gran caravana en octubre del 2018.

Las Foranías Sur y Ciudad nos encargaremos de cuidar y asistir a los hermanos desde la frontera hasta la Ciudad de Tapachula. Del tramo de Tapachula a Huixtla, donde suelen pasar la noche, se encargarán las Parroquias de Huehuetán, Huixtla, Tuzantán y Villa de Comaltitlán. Del tramo de Huixtla a Mapastepec, procuraremos asistirlos en su paso por Escuintla y encargaremos esta tarea a las Parroquias de Escuintla, El Triunfo, Acapetahua y Acacoyagua. Las caravanas anteriores han pasado la noche en Mapastepec, encomendamos asistirlos ahí a las Parroquias de Sesecapa, Mapastepec y Valdivia. De Mapastepec a Pijijiapanencomendamos la tarea de asistirlos a las Parroquias de Margaritas, Pijijiapan y San Isidro. Finalmente, en el último tramo de nuestro territorio diocesano encomendamos la tarea de asistirlos a las Parroquias de Tres Picos Cabeza de Toro, Tonalá y Arriaga. Pedimos a los hermanos de la Foranía Sierra estar en comunicación con los encargados de los lugares de asistencia para hacer presencia donde más se necesite.

En caso de que los hermanos no fueran más allá de la Ciudad de Tapachula, les pedimos hacer llegar al Albergue Belén o a la Casa de la Vicaría de Pastoral todo lo que hayan recibido para la atención de los hermanos de la caravana.

Coordinados por la Comisión de Emergencia y por nuestros Vicarios Foráneos, preparémonos a asistir a los hermanos en su paso por nuestro territorio diocesano. El Señor nos ha permitido hacer siempre este trabajo con generosidad, disponibilidad, humildad, discreción, eficacia y alegría. Pidamos a Dios que nos ayude, una vez más, a hacer esta labor con un alto sentido de responsabilidad y de amor por nuestros hermanos.

 

CONVIVIR CON TODOS

— Un cristiano no puede estar encerrado en sí mismo, despreocupado y ajeno a lo que pasa a su alrededor. Jesucristo, modelo de convivencia.

— La virtud humana de la afabilidad.

— Otras virtudes necesarias para la convivencia diaria: gratitud, cordialidad, amistad, alegría, optimismo, respeto mutuo...

I. Después de responder a la llamada del Señor, Mateo dio un banquete al que asistieron Jesús, sus discípulos y otras gentes. Entre estos, había muchos publicanos y pecadores, todos amigos de Mateo. Los fariseos se sorprenden al ver a Jesús sentarse a comer con esta clase de personas, y por eso dicen a sus discípulos: ¿Por qué come con publicanos y pecadores?1.

Pero Jesús se encuentra bien entre gentes tan diferentes. Se siente bien con todo el mundo, porque ha venido a salvar a todos. No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Y como todos somos pecadores y nos sentimos algo enfermos, Jesús no se separa de nosotros. En esta escena contemplamos cómo el Señor no rehúye el trato social; más bien lo busca. Se entiende Jesús con los tipos humanos y los caracteres más variados: con un ladrón convicto, con los niños llenos de inocencia y de sencillez, con hombres cultos y pudientes como Nicodemo y José de Arimatea, con mendigos, con leprosos, con familias... Este interés manifiesta el afán salvador de Jesús, que se extiende a todas las criaturas de cualquier clase y condición.

El Señor tuvo amigos, como los de Betania, donde es invitado o se invita en diversas ocasiones. Lázaro es nuestro amigo2. Tiene amigos en Jerusalén que le prestan una sala para celebrar la Pascua con sus discípulos, y conoce tan bien al que le prestará el pollino para su entrada solemne en Jerusalén que los discípulos pueden tomarlo directamente3.

Jesús mostró un gran aprecio a la familia, donde se ha de ejercer en primer término la convivencia, con las virtudes que esta requiere, y donde tiene lugar el primero y principal trato social. Así nos lo muestran aquellos años de vida oculta en Nazaret, de los que el Evangelista resalta, por delante de otros muchos pequeños sucesos que nos podría haber dejado, que Jesús Niño estaba sujeto a sus padres4. Debió de ser uno de los recuerdos imborrables de María en aquellos años. Para ilustrar el amor de Dios Padre con los hombres se sirve del amor de un padre para con su hijo (que no le da una piedra si pide pan, o una serpiente si le pide un pez)5. Resucita al hijo de una viuda en Naím6 porque se compadece de su soledad (era hijo único) y de su pena. Y Él mismo, en medio de los sufrimientos de la cruz, vela por su Madre confiándola a Juan7. Así lo entendió el Apóstol: y el discípulo, desde aquel instante, la recibió en su casa8.

Jesús es un ejemplo vivo para nosotros porque debemos aprender a convivir con todos, por encima de sus defectos, ideas y modos de ser. Debemos aprender de Él a ser personas abiertas, con capacidad de amistad, dispuestos siempre a comprender y a disculpar. Un cristiano, si de veras sigue a Cristo, no puede estar encerrado en sí mismo, despreocupado y ajeno a lo que pasa a su alrededor.

II. Una buena parte de nuestra vida se compone de pequeños encuentros con personas que vemos en el ascensor, en la cola de un autobús, en la sala de espera del médico, en medio del tráfico de la gran ciudad o en la única farmacia del pequeño pueblo donde vivimos... Y aunque son momentos esporádicos y a veces fugaces, son muchos en un día e incontables a lo largo de una vida. Para un cristiano son importantes, pues son ocasiones que Dios nos da para rezar por ellos y mostrarles nuestro aprecio, como corresponde a hijos de un mismo Padre. Y lo hacemos normalmente a través de esas muestras de educación y de cortesía, que se convierten fácilmente en vehículos de la virtud sobrenatural de la caridad. Son personas muy diferentes, pero todas esperan algo del cristiano: lo que Cristo hubiera hecho en nuestro lugar.

También tratamos a personas muy distintas en la propia familia, en el trabajo, en el vecindario..., con caracteres, formación cultural y humana y modos de ser muy diversos. Es necesario que nos ejercitemos en la convivencia con todos. Santo Tomás señala la importancia de esa virtud particular –que encierra en sí otras muchas–, que ordena «las relaciones de los hombres con sus semejantes, tanto en los hechos como en las palabras»9. Esta virtud particular es la afabilidad, que nos lleva a hacer la vida más grata a quienes vemos todos los días.

Esta virtud, que debe formar como el entramado de la convivencia, no causa quizá una gran admiración; sin embargo, cuando falta se echa mucho de menos, se vuelven tensas las relaciones entre los hombres y se falta frecuentemente a la caridad; a veces, este trato se torna difícil o quizá imposible. La afabilidad y las otras virtudes con las que se relaciona hacen amable la vida cotidiana: la familia, el trabajo, el tráfico, la vecindad... Son opuestas, por su misma naturaleza, al egoísmo, al gesto destemplado, al malhumor, a la falta de educación, al desorden, al vivir sin tener en cuenta los gustos, preocupaciones e intereses de los demás. «De estas virtudes –escribía San Francisco de Sales– es necesario tener una gran provisión y muy a mano, pues se han de estar usando casi de continuo»10.

El cristiano sabrá convertir los múltiples detalles de la virtud humana de la afabilidad en otros actos de la virtud de la caridad, al hacerlos también por amor a Dios. La caridad hace entonces de la misma afabilidad una virtud más fuerte, más rica en contenido y con un horizonte mucho más elevado. Debe practicarse también cuando es necesario tomar una actitud firme y continua: «Tienes que aprender a disentir –cuando sea preciso– de los demás, con caridad, sin hacerte antipático»11.

El cristiano, mediante la fe y la caridad, sabe ver hijos de Dios en sus hermanos los hombres, que siempre merecen el mayor respeto y las mejores muestras de atención y consideración12. Por eso, debemos estar atentos a las mil oportunidades que ofrece un día.

III. Todo el Evangelio es una continua muestra del respeto con que Jesús trataba a todos: sanos, enfermos, ricos, pobres, niños, mayores, mendigos, pecadores... Tiene el Señor un corazón grande, divino y humano; no se detiene en los defectos y deficiencias de estos hombres que se le acercan, o con los que Él se hace el encontradizo. Es esencial que nosotros, sus discípulos, queramos imitarle, aunque a veces se nos haga difícil.

Son muchas las virtudes que facilitan y hacen posible la convivencia: la benignidad y la indulgencia, que nos llevan a juzgar a las personas y sus actuaciones de forma favorable, sin detenernos mucho en sus defectos y errores; la gratitud, que es ese recuerdo afectuoso de un beneficio recibido, con el deseo de corresponder de alguna manera. En muchas ocasiones solo podremos decir gracias, o algo parecido; cuesta muy poco ser agradecidos, y es mucho el bien que se hace. Si estamos pendientes de quienes están a nuestro alrededor, notaremos qué grande es el número de personas que nos prestan favores diversos.

Ayudan mucho en la convivencia diaria la cortesía y la amistad. ¡Qué formidable sería que pudiéramos llamar amigos a las personas con quienes trabajamos o estudiamos, a los padres, a los hijos, a aquellas personas con las que convivimos o nos relacionamos!: amigos, y no solo colegas o compañeros. Esto será señal de que nos hemos esforzado en muchas virtudes humanas que fomentan y hacen posible la amistad: el desinterés, la comprensión, el espíritu de colaboración, el optimismo, la lealtad. Amistad particularmente honda dentro de la propia familia: entre hermanos, con los hijos, con los padres. La amistad resiste bien las diferencias de edad, cuando está vivificada por el ejemplo de Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, que ejercitó las virtudes humanas acabadamente, en plenitud.

En la convivencia diaria, la alegría, manifestada en la sonrisa oportuna o en un pequeño gesto amable, abre la puerta de muchas almas que estaban a punto de cerrarse al diálogo o a la comprensión. La alegría anima y ayuda al trabajo y a superar las numerosas contradicciones que a veces trae la vida. Una persona que se dejara llevar habitualmente de la tristeza y del pesimismo, que no luchara por salir de ese estado enseguida, sería un lastre, un pequeño cáncer para los demás. La alegría enriquece a los otros, porque es expresión de una riqueza interior que no se improvisa, porque nace de la convicción profunda de ser y sentirnos hijos de Dios. Muchas personas han encontrado a Dios en la alegría y en la paz del cristiano.

Virtud de convivencia es el respeto mutuo, que nos mueve a mirar a los demás como imágenes irrepetibles de Dios. En la relación personal con el Señor, el cristiano aprende a «venerar (...) la imagen de Dios que hay en cada hombre»13. También la de aquellos que por alguna razón nos parecen menos amables, simpáticos y divertidos. La convivencia nos enseña también a respetar las cosas porque son bienes de Dios y están al servicio del hombre. El respeto es condición para contribuir a la mejora de los demás, porque cuando se avasalla a otro se hace ineficaz el consejo, la corrección o la advertencia.

El ejemplo de Jesús nos inclina a vivir amablemente abiertos hacia los demás; a comprenderlos, a mirarlos con una simpatía inicial y siempre creciente, que nos lleva a aceptar con optimismo la trama de virtudes y defectos que existen en la vida de todo hombre. Es una mirada que alcanza las profundidades del corazón y sabe encontrar la parte de bondad que existe en todos. Una persona comprendida abre con facilidad su alma y se deja ayudar. Quien vive la virtud de la caridad comprende con facilidad a las personas, porque tiene como norma no juzgar nunca las intenciones íntimas, que solo Dios conoce.

Muy cercana a la comprensión está la capacidad para disculpar con prontitud. Mal viviríamos nuestra vida cristiana si al menor roce se enfriase nuestra caridad y nos sintiéramos separados de las personas de la familia o con quienes trabajamos. El cristiano debe hacer examen para ver cómo son sus reacciones ante las molestias que toda convivencia diaria suele llevar consigo. Hoy, sábado, podemos terminar la oración formulando el propósito de cuidar con esmero, en honor de Santa María, estos detalles de fina caridad con el prójimo.

1 Mc 2, 13-17. — 2 Jn 11, 11. — 3 Cfr. Mc 11, 3. — 4 Cfr. Lc 2, 51. — 5 Cfr. Mt 9, 7. — 6 Cfr. Lc 7, 11. — 7 Cfr. Jn 19, 26-27. — 8 Jn 19, 26-27. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 114, a. 1. — 10 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, III, 1. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 429. 12 Cfr. F. Fernández-Carvajal, Antología de textos, Palabra, 13ª edición actualizada y ampliada, Madrid 2003, voz Afabilidad. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 230.

 

 

“Hacer agradable la vida a los demás”

 

Mientras sigas persuadido de que los demás han de vivir siempre pendientes de ti, mientras no te decidas a servir –a ocultarte y desaparecer–, el trato con tus hermanos, con tus colegas, con tus amigos, será fuente continua de disgustos, de malhumor...: de soberbia (Surco, 712).

Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los otros. –Más aún: ahonda cotidianamente en este precepto evangélico; no te quedes en la superficie. Saca las consecuencias –bien fácil resulta–, y acomoda tu conducta de cada instante a esos requerimientos. (Surco, 727)
Que sepas, a diario y con generosidad, fastidiarte alegre y discretamente para servir y para hacer agradable la vida a los demás. Este modo de proceder es verdadera caridad de Jesucristo. (Forja, 150)
Si dejamos que Cristo reine en nuestra alma, no nos convertiremos en dominadores, seremos servidores de todos los hombres. Servicio. ¡Cómo me gusta esta palabra! Servir a mi Rey y, por El, a todos los que han sido redimidos con su sangre. ¡Si los cristianos supiésemos servir! Vamos a confiar al Señor nuestra decisión de aprender a realizar esta tarea de servicio, porque sólo sirviendo podremos conocer y amar a Cristo, y darlo a conocer y lograr que otros más lo amen.
¿Cómo lo mostraremos a las almas? Con el ejemplo: que seamos testimonio suyo, con nuestra voluntaria servidumbre a Jesucristo, en todas nuestras actividades, porque es el Señor de todas las realidades de nuestra vida, porque es la única y la última razón de nuestra existencia. Después, cuando hayamos prestado ese testimonio del ejemplo, seremos capaces de instruir con la palabra, con la doctrina. Así obró Cristo: coepit facere et docere, primero enseñó con obras, luego con su predicación divina. (Es Cristo que pasa, 182)

 

 

 

¿Entre Dios y yo?: Liturgia y sacramentos

La centralidad de Jesucristo en nuestra vida adquiere su sentido más pleno y real en la celebración litúrgica, cuando Dios se deja "rozar" por nosotros y nos trae el hoy de su salvación.

La luz de la fe16/11/2019

Los cristianos creemos y anunciamos a Jesucristo, el Hijo de Dios que ha muerto y resucitado por todos y por cada uno de nosotros, insertándose en los aconteceres del linaje humano para hacer de ellos una historia de salvación. No podemos llegar a Dios Padre si no somos hechos hermanos de Cristo por el agua y el Espíritu, si no seguimos –de corazón– sus gestos y palabras.

Sintiendo hondamente esta realidad, Pablo VI, en el viaje más largo de su pontificado, pronunciaba ante una multitud reunida en Manila palabras que conmueven porque son un elogio encendido a Cristo que brotaba de su corazón: «Yo nunca me cansaría de hablar de Él; Él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; Él es nuestro pastor, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos. ¡Jesucristo! Recordadlo: Él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su Nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos».[1]

Que el núcleo del cristianismo sea la persona viva de Jesús, el Crucificado-Resucitado, nos invita a poner la lógica de nuestra identidad y de nuestra vida en conexión con Cristo que muere y resucita, y percibir que toda nuestra existencia lleva, día a día, una impronta pascual. Para entender esta profunda afirmación se requiere prestar una especial atención a la persona de Cristo en su íntima relación con el misterio litúrgico.

“Rozar” a Cristo en la liturgia

San Josemaría recordaba, en cierta ocasión, que «un obispo muy santo, en una de sus incesantes visitas a las catequesis de su diócesis, preguntaba a los niños por qué, para querer a Jesucristo, hay que recibirlo a menudo en la Comunión. Nadie acertaba a responder. Al fin, un gitanillo tiznado y lleno de mugre, contestó: “¡porque para quererlo, hay que rozarlo!”»[2]. Ese niño puso de relieve, sin proponérselo, una cuestión central: el roce de Cristo, o sea, dónde, cuándo y cómo el cristiano puede tener su personal experiencia del Resucitado. Porque para vivir como hijos en el Hijo, además de saber conceptualmente quién es Jesús, se precisa “rozarlo” es decir, que exista la posibilidad de tratarle de un modo real. Pero, ¿es esto viable? ¿con cuánto realismo?

La Liturgia es el lugar privilegiado para vivir "la experiencia de Cristo", para conocerle y tratarle

“Experiencia” significa, aquí, conocer y sentir a Cristo vivo. Pues bien, en la Iglesia, tratar de esta experiencia equivale a hablar principalmente de la santa liturgia, como lugar privilegiado donde vivir esa pasión de lo divino, algo que para los cristianos no es opcional ni irrelevante, pues ser contemplativos en medio del mundo requiere crecer al calor de la Palabra de Dios y de la liturgia.

Experimentar el “hoy” de la salvación

Entonces, ¿es posible “rozar” hoy a Cristo tras su ascensión al cielo? Para dar respuesta a esta cuestión, ayuda contemplar un pasaje del libro del Éxodo donde se describe el deseo de Moisés por tener una experiencia más íntima de Dios: «Moisés exclamó: muéstrame tu gloria. Y el Señor respondió: Yo haré pasar todo mi esplendor ante ti (…), pero no podrás ver mi rostro, pues ningún ser humano puede verlo y seguir viviendo». Siendo Dios infinito, resulta imposible para el hombre abarcar su excelsitud; no obstante, el Señor añade: «cuando pase mi gloria, te colocaré en la hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Luego retiraré mi mano y tú podrás ver mi espalda» (Ex 33,1-3). Participar en las acciones sagradas de la Iglesia podría compararse con esa hendidura desde la cual contemplar las sagradas especies, que –sin ser la espalda de Dios– son el sacramento de su verdadero Cuerpo y de su verdadera Sangre.

Otro texto que recoge una experiencia significativa es el pasaje de la hemorroisa. Aquella mujer toca con fe la orla del manto de Cristo y la fuerza del Señor la cura de su prolongada enfermedad. Llama la atención que la lámina que el Catecismo de la Iglesia Católica escoge para iniciar la exposición sobre la liturgia y los sacramentos sea la más antigua representación del pasaje de la hemorroísa en las catacumbas de san Marcelino y san Pedro. ¿Por qué motivo se elige esta imagen? La razón estriba en que los sacramentos de la Iglesia continúan ahora la obra de salvación que Cristo realizó durante su vida terrena. Los sacramentos son como fuerzas que salen del Cuerpo de Cristo para darnos la vida nueva de Cristo[3]. Lo enseñaba san Ambrosio con términos muy vivos y realistas: «oh Cristo, a quien encuentro vivo en tus sacramentos»[4]. Los términos claves de esta frase son “vivo” y “sacramentos”. Lo primero se refiere a la comparecencia del Resucitado, a su presencia real; lo segundo alude a las celebraciones litúrgicas. Y Ambrosio enlaza ambas realidades con el verbo encontrar. En las celebraciones se da el encuentro entre Cristo y la Iglesia. Por eso, es posible experimentar, aquí y ahora, el mismo poder divino del Hijo de Dios, que, trascendiendo la distancia geográfica y temporal, salva al hombre por entero, cuando la Iglesia celebra la liturgia de cada uno de los sacramentos.

En la Liturgia se produce el encuentro entre Cristo y la Iglesia, su esposa

Y en los sacramentos lo que vemos materialmente es agua, pan, vino, aceite, la luz, la cruz...; observamos unos gestos y escuchamos unas palabras. Son gestos y palabras que Jesús, al tomar nuestra naturaleza ­-al encarnarse-­, los asumió para hacerse presente a través de ellos con el fin de seguir curando, perdonando o enseñando[5]. Es una lógica que cuesta entender, como le costaba a Felipe y por eso el Señor tiene que ayudarle a comprenderlo con una cariñosa reprensión: «Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre» (Jn 14,9). Y esto no es algo que Cristo decida, sino algo que Cristo es. Que Él sea el gran Sacramento no proviene de su voluntad, sino de su ser, de su ontología. Derivadamente, la Iglesia es sacramento de Cristo y los sacramentos son sacramentos de la Iglesia. Se ha dicho pedagógicamente –con las limitaciones de un ejemplo– que, cuando se trata de alcanzar un objeto, la cabeza (Cristo) envía una orden al brazo (la Iglesia) para que los dedos (los sacramentos) lo tomen. Son los sacramentos, el organismo sacramental de la Iglesia.

Un contacto sacramental

La segunda pregunta planteaba qué tipo de contacto es el que se establece entre Cristo y nosotros. En la fe de la Iglesia, este contacto se llama mistérico o sacramental, lo cual quiere decir que acontece mediante un régimen de signos y símbolos.

La comunicación del misterio de Cristo a nosotros se realiza a través de mediaciones simbólicas, que son los ritos del culto cristiano: la celebración del bautismo, de la Eucaristía, del matrimonio... Todo tiene un significado en el universo simbólico de la liturgia, toda ella manifiesta la fe. Los sacramentos se llaman sacramentos de la fe.

La liturgia es una membrana sutil que pone en relación el misterio de Dios y el misterio del hombre. Esta membrana es una membrana de símbolos. El espacio de una catedral, ermita u oratorio; el tiempo de la aurora o del ocaso, de Navidad o de Cuaresma; los textos de la Biblia y las oraciones del Misal; los gestos de adorar de rodillas o de recibir la ceniza; la comunidad reunida en torno al altar; los cantos y aclamaciones, luces y colores, aromas y sabores..., todos estos –y aún otros más– son los símbolos cristianos en cuya celebración reverbera la insondable trascendencia de Dios, el poder de su amor salvífico. Estos símbolos son como fisuras a través de las cuales el Eterno ilumina nuestra cotidianidad hasta hacernos hombres y mujeres dignos de «servirle en su presencia»[6]. Por medio de ellos, Dios permite que pregustemos la liturgia de la Jerusalén del cielo. Participar definitivamente en ella será un día la consumación definitiva de nuestra vocación bautismal.

La connaturalidad con los símbolos de la liturgia es patrimonio de los cristianos. Al igual que una madre no mima a su hijo mediante el uso exclusivo de palabras, sino por medio de una rica gama de códigos maternos de comunicación, así también la celebración litúrgica invita al cristiano a participar en la acción sagrada con todas las posibilidades de su sensibilidad, con el alma y con el cuerpo, con todos sus sentidos: aclama la Palabra de Dios, venera al santísimo Sacramento, canta los himnos con los cuales los Ángeles alaban a Dios, ofrece incienso, gusta del pan y del vino consagrados, guarda silencio... De este modo, los signos del misterio de Cristo nos llevan como de la mano al misterio de Cristo y entonces todo el peso de verdad, que tiene ese misterio, lo percibimos en la envolvente de los ritos que lo celebran.

Y, además de la connaturalidad, el aprecio. Estimamos los humildes velos tras los cuales el Resucitado manifiesta y oculta su presencia. En este sentido, era san Agustín quien confesaba: «pero yo no era humilde, no tenía a Jesús humilde por mi Dios, ni sabía de qué cosa pudiera ser maestra su flaqueza»[7].

El realismo sacramental

Al comienzo nos preguntábamos también: ¿con cuánto realismo? Hemos de mencionar también el realismo sacramental, si queremos responder a la pregunta de hasta qué punto ese roce, ese contacto con Cristo es verdadero. Realismo sacramental quiere decir que, al participar en la liturgia, recibimos la mismísima realidad divina a través de los signos de la Iglesia. Los signos y símbolos litúrgicos están colmados de esa realidad, máxime en la Eucaristía. Decir que el contacto entre Cristo y la Iglesia es sacramental en nada merma la neta realidad de ese contacto.

El contacto es sacramental; esto es, se produce mediante signos y símbolos

El sustantivo contacto es un término que encontramos en las antiguas fuentes litúrgicas: «oh Dios, que en la participación de tu sacramento llegas hasta nosotros (contingis)», es decir, entras en contacto con nosotros, te acercas hasta alcanzarnos[8]. Dios contacta con nosotros y nosotros contactamos con Dios por medio de la participación en el misterio celebrado. Contactos físicos con el Señor los tuvieron santo Tomás, la hemorroisa o los leprosos; en nosotros, esos contactos son ahora sacramentales. No se trata de imaginar el pasado como algo que ahora está presente solo para la fe de los creyentes. La liturgia no dice: esto simboliza, imagina..., sino que afirma: esto es. No es un mero enunciado ¡es una noticia! Es un acontecer real.

Los Padres de la Iglesia subrayaron este realismo del misterio sacramental y lo han mostrado por medio de expresiones, como en el caso del Papa san León Magno, quien, comentando los efectos del bautismo sobre quien lo recibe, afirma: «el cuerpo del bautizado es carne del Crucificado»[9]. Fruto del punzante realismo sacramental, que late en esta expresión, es la apertura inmediata de un gran horizonte en la comprensión de quién es un cristiano: una identidad que abraza dimensiones que van desde el valor sagrado de su cuerpo, hasta la esperanza de gloria con la que será revestido; desde su condición de concorpóreo con Cristo, hasta la santidad de las relaciones esponsales (cfr. Ef 3,6). Son valores insospechados que, al brotar de la fuente inagotable que ofrece la Iglesia en sus sacramentos, enaltecen hasta el extremo la condición humana del bautizado.

De otra parte, en la tensión por narrar el misterio, los lenguajes no se excluyen, sino que se complementan mutuamente, y por eso la liturgia sabe intuir cuándo es el momento de la palabra, cuándo el del canto o del silencio, cuándo es el momento del gesto o cuándo la adoración; pero siempre es momento del arte, pues, al ser Dios la eterna Belleza, su acontecer sacramental –la liturgia– se constituye en arte de las artes. En ella, la verdad y el bien se muestran envueltos en la hermosura y, por eso, el decoro y el buen gusto comparecen siempre por ser elementos estructurantes de la acción sagrada. La experiencia de Dios discurre a través de esa via pulchritudinis, que es la celebración, cada una de las cuales es un acontecimiento de alta envergadura estética.

Para que la remisión que hacen los ritos al plus de significado sea notoria, se precisan celebraciones que irradien verdad y sencillez, autenticidad y dignidad. La celebración se realiza en la solemnidad de lo sencillo. Todo cuanto en ellas interviene no puede ser prosaico, ni suntuoso, sino límpido, noble y de buen gusto. Son las cualidades del decoro con el que la Esposa dedica su humilde homenaje al Esposo, su aprecio a lo que celebra: el amor salvífico desbordante de la santa Trinidad.

Felix María Arocena


[1] San Pablo VI, Homilía durante un viaje pastoral a Manila, 29-XI-1970.

[2] San Josemaría, Notas de una meditación, 12-IV-1937, en “Crecer para adentro”, p. 50 (AGP, Biblioteca, P12). Este prelado era don Manuel González, que había ocupado la sede de Málaga, y fue canonizado en el año 2016.

[3] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1066.

[4] San Ambrosio, Apologia prophetæ David 1, 2.

[5] San Josemaría recordaba la enseñanza de los Padres cuando decían que los sacramento son “huellas de la encarnación del Verbo” (cfr. San Josemaría Escrivá. Amar al mundo apasionadamente).

[6] Misal Romano, Plegaria eucarística II.

[7] San Agustín, Confesiones 7, 18.

[8] Cfr. Sacramentario Veronense 1256. El verbo latino contingo es un compuesto de tango (cum-tango), que significa tocar; contingere remite a “con-tactar”.

[9] San León Magno, Sermo 70, 4: “corpus regenerati fit caro Crucifixi”.

 

 

Meditación: Octavario por la unidad de los cristianos (día 1, 18 de enero)

Primera meditación del octavario por la unidad de los cristianos (18 de enero). Temas: la oración de Jesús: «Que sean uno», el origen de la costumbre e importancia de la unidad y reconocer a Cristo en los demás.

Día 1. 18 de enero

►Oración de Jesús: Que sean uno.

►Origen de la costumbre e importancia de la unidad.

►Reconocer a Cristo en los demás.

COMIENZA hoy el octavario por la unidad de los cristianos. Durante estos días, con toda la Iglesia, meditaremos más profundamente algunas palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena y que animan estos deseos de unión. Cristo, después de haber compartido más de treinta años con los hombres, sabía que había «llegado su hora de pasar de este mundo al Padre» (Jn 13,1). Su corazón, ante la inminencia de la traición y del dolor, se conmueve de amor por sus discípulos: «Los amó hasta el fin». Por eso, pocas horas antes de su prendimiento, nos deja en herencia tres importantes regalos que son mucho más que una catequesis: el lavatorio de los pies, el don de la Eucaristía y las enseñanzas del discurso de la Cena.

En el largo discurso de Jesús durante la Última Cena, que recoge san Juan, suplica al Padre por la unidad de quienes, con el pasar de los siglos, llegaríamos también a ser sus discípulos: «Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros» (Jn 17,11). La Iglesia nos impulsa, durante esta semana, a unirnos a su oración filial, a dar un paso más en la identificación de nuestros sentimientos con los de Cristo y a hacer propio ese ardiente anhelo.

Cuando el Señor pronuncia aquellas palabras –«guarda a aquellos que me has dado»–, sus seguidores no eran muy numerosos. El Evangelio estaba circunscrito a una zona geográfica y social determinada. Sin embargo, en ese momento el corazón de Jesús llega mucho más lejos, abarcando con su mirada a toda la Iglesia a lo largo de los siglos, con sus esperanzas y dificultades. Cristo reza por nuestra unidad porque prevé la importancia que esta tendrá para la transmisión de la fe y para nuestra propia credibilidad: «No ruego solo por estos, sino por los que han de creer en mí por su palabra: que todos sean uno; como Tú, Padre, en mí y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado» (Jn 17,20-21).

El Concilio Vaticano II nos enseña que el deseo «de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humanas. Por eso pone toda su esperanza en la oración de Cristo por la Iglesia» [1]. La unidad es un don que recibimos de Dios. Por eso, Benedicto XVI nos recuerda que «no podemos “hacer” la unidad sólo con nuestras fuerzas. Podemos obtenerla solamente como don del Espíritu Santo» [2]. Queremos que resuene en nuestro interior, de manera especial durante la semana de oración por la unidad, esta intensa petición de Jesús al Padre. Todas las palabras del Hijo de Dios buscan mover nuestro corazón: tenemos una ocasión más para sorprendernos nuevamente por ellas. También san Josemaría, animado por este afán de unidad, quería que todos los fieles de la Obra pidiésemos en las Preces, diariamente, con las mismas palabras del Señor: «Ut omnes unum sint sicut tu Pater in me et ego in te!».

BENEDICTO XVI se refirió al origen de esta devoción cuando se cumplieron los cien años de existencia del octavario. «Desde sus inicios –explicó– se reveló una intuición verdaderamente fecunda. Fue en el año 1908: un anglicano estadounidense, que después entró en la comunión de la Iglesia católica, (…) lanzó la idea profética de un octavario de oraciones por la unidad de los cristianos» [3]. Esta iniciativa se difundió poco a poco hasta que, ocho años después, Benedicto XV quiso extenderla a toda la Iglesia católica [4].

Las fechas para vivir el octavario son las mismas desde el principio: del 18 al 25 de enero. Se estableció así por el simbolismo que tenían ambos días en el calendario de aquel momento: «El 18 de enero era la fiesta de la Cátedra de San Pedro, que es fundamento firme y garantía segura de unidad de todo el pueblo de Dios, mientras que el 25 de enero, tanto entonces como hoy, la liturgia celebra la fiesta de la Conversión de San Pablo» [5].

Por un lado, recordamos la misión que Cristo confió a Pedro y, a través de él, a sus sucesores: confirmar en la fe a todos sus discípulos. Y, por otro, la conversión de san Pablo nos sugiere que el modelo para alcanzar la unidad es la conversión personal, un movimiento que solo puede darse a partir del encuentro personal con Cristo resucitado. Ambas fiestas –la Cátedra de san Pedro y la Conversión de san Pablo– orientan nuestra mirada a la persona de Jesucristo que es, en definitiva, en quien todos nos uniremos en el futuro.

San Juan Pablo II recordaba que el ecumenismo –movimiento que busca la unidad de los cristianos– no es una tarea opcional ni se trata de «un mero “apéndice” que se añade a la actividad tradicional de la Iglesia» [6]; el ecumenismo, por el contrario, pertenece a su íntima naturaleza misionera y brota de una comprensión profunda de la tarea que nos dejó Cristo y por la cual rogó al Padre antes de su Pasión. «La unidad es nuestra misión común; es la condición para que la luz de Cristo se difunda más eficazmente en todo el mundo y los hombres se conviertan y se salven» [7]. Es un camino en el que, como buenos hijos, estamos invitados a participar poniéndonos a la escucha del Espíritu del Señor.

EL DISCURSO DE DESPEDIDA durante la Última Cena no es la primera vez que Jesús convoca a sus discípulos a la unidad. Aprovechando circunstancias distintas, les había ya advertido que están llamados a reconocerse como hermanos y a servirse unos a otros porque «solo uno es vuestro Maestro (…), solo uno es vuestro Padre (…), vuestro Doctor es uno solo: Cristo» (Mt 23,8-10). Efectivamente, señala el Papa Francisco, «por obra del Espíritu, nos hemos convertido en uno con Cristo, hijos en el Hijo, verdaderos adoradores del Padre. Este misterio de amor es la razón más profunda de unidad que une a todos los cristianos, y que es mucho más grande que las divisiones que se han producido a lo largo de la historia. Por esta razón, en la medida en que nos acercamos con humildad al Señor Jesucristo, nos acercamos también entre nosotros» [8].

El Concilio Vaticano II reconoce que, de entre los bienes con que la Iglesia se edifica y vive, muchos pueden encontrarse también fuera su recinto visible, como «la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y algunos dones interiores del Espíritu Santo» [9]. En todos estos ámbitos es la misma fuerza operante de Cristo la que nos impulsa a todos hacia la unidad. El ecumenismo procura, precisamente, a través de diversos caminos, hacer crecer esta comunión hasta la unidad plena y visible de todos los seguidores de Jesús [10]. Por eso es un acto de justicia y de caridad reconocer las riquezas de Cristo que están presentes en todas las personas que –a veces incluso hasta llegar al derramamiento de la sangre– dan testimonio de él.

En esta semana por la unidad de los cristianos pedimos a Nuestro Señor Jesucristo que sepamos hacer propios sus anhelos de unidad para la Iglesia. Promovemos la unidad si nos dejamos convertir personalmente a Cristo resucitado, reproduciendo en nuestra vida su modo de ser y de obrar, su deseo de ser esclavo de todos (Mc 10,44) para emprender un diálogo de caridad con nuestros hermanos. «El ejemplo de Jesucristo nos lleva a dialogar; ese mismo ejemplo nos enseña cómo hemos de hablar con los hombres» [11]. A lo largo de este octavario perseveremos también en la invocación al Espíritu Santo durante la santa Misa, para que nos «congregue en la unidad» [12] y así todos «formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu» [13]. Con confianza filial dejamos los frutos espirituales de esta semana de oración en las manos de María, Madre de la Iglesia, Madre de todos los cristianos.


[1] Concilio Vaticano II, Decr. Unitatis redintegratio, n. 24.

[2] Benedicto XVI, Discurso, 19-VIII-2005.

[3] Benedicto XVI, Audiencia general, 23-I-2008.

[4] Cfr. Benedicto XV, Breve Romanorum Pontificum, 25-II-1916.

[5] Benedicto XVI, Audiencia general, 23-I-2008.

[6] San Juan Pablo II, Encíclica Ut unum sint, n. 20.

[7] Benedicto XVI, Homilía, 25-I-2006.

[8] Francisco, Homilía, 25-I-2015.

[9] Concilio Vaticano II, Decr. Unitatis redintegratio, n. 3.

[10] Cfr. Benedicto XVI, Discurso, 26-I-2006.

[11] San Josemaría, Carta 24-X-1965, n. 15.

[12] Plegaria eucarística II.

[13] Plegaria eucarística III.

 

260 millones de cristianos perseguidos en el mundo

Cada día 8 cristianos son asesinados por su fe en algún país del mundo, 23 mujeres cristianas violadas y 309 personas son encarceladas cada mes

photo_cameraEstado Islámico

 

Más de 260 millones de cristianos sufren un alto nivel de persecución en 50 países del mundo -15 millones más en el año anterior- y a lo largo de 2019 un total de 2.983 fueron asesinados por su fe, según la Lista Mundial de la Persecución elaborada por la organización 'Puertas Abiertas', informa Efe. 

El informe recoge, por primera vez, los casos de agresiones sexuales contra cristianos (fundamentalmente mujeres) que a lo largo del pasado año ascendieron a 8.537, además de registrar 630 casos de matrimonios forzosos y 1.052 secuestros.

Cada día 8 cristianos son asesinados por su fe en algún país del mundo, 23 mujeres cristianas violadas y 309 personas son encarceladas cada mes por esta misma razón, según ha señalado este miércoles en la rueda de prensa de presentación de este informe el responsable de Comunicación de Puertas Abiertas España, Abraham Aparicio.

El número de asesinatos ha descendido desde 2018 al pasar de 4.305 a los 2.983 del año pasado debido al descenso del número de cristianos asesinados en Nigeria.

Iglesias atacadas 

"Se registraron menos muertes en Nigeria debido a que los ganaderos Fulani cambiaron de tácticas. En vez de asaltar comunidades de hogares cristianos, están poniendo mayor énfasis en los secuestros y bloqueos de carreteras", señala el informe.

El número de iglesias atacadas, sin embargo, subió exponencialmente de las 1.847 de 2018 a las 9.488 del año pasado; los detenidos sin juicio fueron 3.711; los maltratados física o psicológicamente 14.645; las casas atacadas 3.315 y las tiendas o negocios asaltados 1.979.

Corea del Norte lidera desde 2002 esta lista de países con mayor grado de persecución contra los cristianos y le siguen Afganistán, Somalia, Libia, Pakistán, Eritrea, Sudán, Yemen, Irán, India y Siria, todos ellos con un nivel extremo de persecución.

El director de Puertas Abiertas España, Ted Blake, ha destacado el auge de la violencia islamista en el África subsahariana, concretamente en Burkina Faso, donde en 2019 se produjeron 50 asesinatos.

También ha empeorado la situación en Camerún, y en Nigeria, que es el país que más asesinatos ha registrado (1.350), lo que supone el 50 % de las muertes violentas de cristianos durante 2019.

Por primera vez, 'Puertas Abiertas' estudia las diferentes persecuciones que sufren hombres y mujeres cristianas y concluye que "la mujer sufre más tipos de persecución que el hombre y, además, está socialmente aceptada".

Se trata de violencia sexual, matrimonios y divorcios forzosos y aislamiento social en el caso de las mujeres y acoso económico, violencia física y encarcelamiento en el caso de los hombres.

 

Europa sin raíces, Europa muerta

En esta vieja Europa nuestra hace ya tiempo que se lucha por eliminar todo rastro de cristianismo, cuando está en las mismísimas raíces. Me ha llamado mucho la atención (a ver qué pensáis vosotros) un artículo aparecido en una prestigiosa publicación estadounidense, The Federalist, con el título «I’m An Observant Jew. Here’s Why I Want More Americans To Come To Jesus»Soy judía practicante. Por qué espero que más americanos se hagan cristianos«). Curioso, ¿verdad?, un judío deseando que aumente el número de cristianos. Su autora, Melissa Langsam Braunstein, ex-redactora de discursos del Departamento de Estado de EE UU, es escritora independiente en Washington DC y colaboradora principal de The Federalist. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, National Review Online y RealClearPolitics, entre otros.

Un reciente informe de Pew muestra un fuerte descenso en el cristianismo; estamos viendo el aumento de los llamados  «nones«, personas que no se identifican con ninguna fe. Incluso podrían creer que hay un dios, pero son apáticos a la religión. ¿Cómo los traemos de vuelta? También se habla de «wokeism«, estar siempre alerta, colocando el trabajo y la carrera por encima del matrimonio y de la familia, con el consiguiente suicidio demográfico.

En su libro «The Judgment of the Nations», Christopher Dawson -historiador inglés, profesor en Oxford- afirma:

«La Cristiandad es el alma de la sociedad occidental. Y cuando el alma abandona el cuerpo, este se pudre. Lo que está en riesgo no es la profesión externa como cristiano, sino el vínculo interno que mantiene unida a la sociedad, hombre a hombre, y el orden del estado al orden natural». 

Y abundando en la idea:

«Es esta la grandeza y, a la vez, la miseria de la civilización moderna, que ha conquistado el mundo perdiendo su alma, y cuando pierde su alma, pierde también el mundo«.

​Volviendo al artículo con que empezábamos este post, José María Beneyto (Instituto de Estudios Europeos. Universidad San Pablo CEU) lo expresa de forma un tanto pesimista, pero con un pie en la realidad. Ya que la globalización también tiene consecuencias negativas, y afrontarlas es nuestro reto:

«La política europea de los próximos años debería también dar respuestas a esos ciudadanos europeos que se sienten desplazados, carentes de recursos morales e intelectuales ante las consecuencias negativas de la globalización, el desarraigo, la pérdida de las seguridades que daba un trabajo continuado, la familia, un entorno conocido. La inmigración, la aceleración tecnológica, o las incertidumbres sobre el futuro, unidas al vértigo que produce la desaparición de referentes de autoridad, son algunas de las causas de ese malestar. Es un malestar más que de la civilización, de los civilizados. Una falta de fe ante la cual el enorme potencial que esconden la idea y las raíces de Europa parece quedar oculto. Los líderes políticos no lo pueden todo, muchas veces se ven muy limitados en su actuación, pero unas convicciones claras y la habilidad para tejer alianzas con la sociedad civil pueden tener una enorme eficacia.    

¿Hacia dónde va Europa? Europa ha perdido en el siglo XX la posición dominante que tuvo en el mundo durante los últimos cinco siglos. En términos relativos, su población, su producto interior bruto, su influencia en el planeta van a seguir reduciéndose. Hay que contar con un G-2, con dos países muy poderosos compitiendo entre sí, Estados Unidos y China. Es preciso rehacer el orden internacional con la inclusión de continentes y países, como la India, Asia, o Brasil, cuya influencia aumenta, y de otras regiones, como el África Subsahariana, que estaban marginadas. El cristianismo, como afirmó tantas veces san Juan Pablo II, no depende de una determinada forma cultural, pero qué duda cabe que Europa históricamente ha llevado a la realidad muchas de las aspiraciones de la fe cristiana.«

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2) es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2020, es decir, la próxima semana, y que finaliza con la fiesta de la Conversión de Pablo de Tarso, judío fariseo observante.

 

 

Daniel Tirapu

Matrimonio homosexual.

photo_camera Matrimonio homosexual.

El consejo de Estado español evacuó un extenso y muy interesante informe jurídico sobre la ley  aprobada en 2005, sobre matrimonio de personas del mismo sexo.

Procuraré ser muy breve en los puntos esenciales del antiguo dictamen: la Constitución española garantiza e identifica el matrimonio como unión heterosexual, si no es así no estamos ante el matrimonio; esta cuestión no significa ninguna discriminación para las personas homosexuales; admitir este tipo de
uniones convierte al matrimonio en algo meramente sexual o benéfico social.

Matrimonio tiene que ver con orientación a la reproducción, otra cosa debe regularse por el derecho de asociación, nunca por el derecho de familia.

Caben soluciones justas en el orden fiscal y económico para regular uniones de tipo homosexual. Pero, ojo, si lo que buscamos son soluciones fiscales reformemos el fisco no el matrimonio. Dos amigos que no se acuestan y se aman como amigos, ¿por qué no tienen ventajas de orden fiscal?. Más todavía una nieta que, por las razones que sean, ha cuidado durante años de su abuela,¿ por qué no va a acceder a
un régimen de herencia más ventajoso, y en cambio si son lesbianas sí?

La solución francesa, en su momento, me parece la adecuada, contratos de convivencia al margen del matrimonio. El gobierno de Zapatero la pifió jurídicamente. La compraventa no es lo mismo que la donación o que el contrato de leasing ,aunque mucho se parecen. Respeten la institución matrimonial, y el
Derecho.

 

Comentario al evangelio: El Cordero de Dios

Evangelio del 2º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo A) y comentario al evangelio.

Vida cristiana

Evangelio (Jn 1,29-34)

Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo:

—Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Éste es de quien yo dije: "Después de mí viene un hombre que ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo". Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.

Y Juan dio testimonio diciendo:

—He visto el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre él. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: "Sobre el que veas que desciende el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautiza en el Espíritu Santo". Y yo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.


Comentario

A orillas del Jordán, Juan Bautista predicaba a personas de toda condición un bautismo de penitencia para preparar la llegada del Mesías. Y cuenta el evangelio según san Juan que, cuando el Bautista vio llegar por fin a Jesús ante él para bautizarse, lo anunció en voz alta otorgándole un título misterioso y solemne que sigue pronunciando la liturgia romana en Misa antes de comulgar: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

La imagen del cordero, con su aspecto manso y revestido de lana blanca, resultaría muy familiar para cualquier judío contemporáneo de Jesús. Muchos se habrían criado en zonas de campo donde abundaban las piezas de ganado como ésta. También guardarían en su memoria el pasaje del profeta Isaías que presentaba al siervo del Señor como un cordero que se deja sacrificar sin quejarse para librarnos de todos los males (Is 53,7).

Todos los años, los judíos piadosos peregrinaban a Jerusalén por la fiesta de la Pascua y se acercaban al Templo para escoger al menos un cordero por familia, para inmolarlo y comer la pascua por la noche. El cordero debía ser macho, de un año y sin defecto, y no se le debía quebrar ningún hueso; todo como estipulaba la Ley de Moisés (cfr. Éxodo 12,1ss). También debía ser sacrificado entre dos luces, es decir, a medio día; y tenía que comerse de pie, ceñidas las cinturas, con panes ácimos, y untando con su sangre las jambas de las puertas, para conmemorar el paso del Señor, en Egipto, cuando la última plaga mató a todos los primogénitos que no habían sido protegidos con la sangre de los corderos inmolados.

Anunciando al Mesías como Cordero de Dios, el Bautista revelaba aspectos esenciales de su misión redentora. Como explica Benedicto XVI, “la expresión ‘cordero de Dios’ interpreta, si podemos decirlo así, la teología de la cruz que hay en el bautismo de Jesús, de su descenso a las profundidades de la muerte”[1]. El cordero pascual que conmemoraba la liberación de Egipto, empezaba en el Jordán a revelarse como la prefiguración del verdadero cordero, inocente y manso, que sería inmolado a medio día en la cruz por todos los hombres, para liberarlos del pecado con su sangre derramada. Esta misión era asumida por Jesús con su bautismo en el Jordán.

Sobre esta expresión del Bautista para referirse a Jesús, “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, el Papa Francisco comentaba en una ocasión que “el verbo que se traduce con ‘quita’ significa literalmente ‘aliviar’, ‘tomar sobre sí’. Jesús vino al mundo con una misión precisa: liberarlo de la esclavitud del pecado, cargando sobre sí las culpas de la humanidad. ¿De qué modo? Amando. No hay otro modo de vencer el mal y el pecado si no es con el amor que impulsa al don de la propia vida por los demás”[2].

Y “¿qué significa para la Iglesia, para nosotros, hoy, ser discípulos de Jesús Cordero de Dios? —se preguntaba también el Papa Francisco—. “Significa poner en el lugar de la malicia, la inocencia, en el lugar de la fuerza, el amor, en el lugar de la soberbia, la humildad, en el lugar del prestigio el servicio”[3].


[1] Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde Bautismo a la Transfiguación, La Esfera de los libros, Madrid 2007, p. 45.

[2] Papa Francisco, Ángelus, 19 de enero de 2014.

[3] Idem.

 

 

 

II domingo del tiempo ordinario.

Jn 1, 29-34.

 

Mirad al Cordero.

 

Volver al tiempo ordinario, es volver a descubrir que lo extraordinario de nuestra vida está en el amor con que se vive todo. No consiste en lo que hacemos, sino, en el cómo, y por qué lo hacemos.

 

El evangelio de Juan nos presenta una imagen tan querida para el pueblo judío, la del cordero. Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

 

1.     El Mesías es el Señor, el cordero inmolado por nosotros y por nuestra salvación que quita el pecado del mundo. Es una novedad y es que Jesús lleva sobre si el pecado del mundo. Se presenta como cordero manso y humilde. Llevado al matadero. Humilde. No abre la boca ante el esquiador. Jesús manso y humilde de corazón hace suyo y lleva sobre si el pecado del mundo.

 

2.     Otra novedad es que Jesús es a la vez el pastor y el cordero. Pastor y pasto que repite un himno de la fiesta del Corpus Christi. El Cordero es el que nos alimenta con su cuerpo y con su sangre redentora. No nos ha amado en bromas. Su Amor incondicional le ha llevado a entregar la vida por Amor. Es su vida entregada hasta la cruz, la que nos habla de su amor extremo, como pan partido y sangre derramada.

 

3.     El inicio, el transcurso, y el final de la vida de Jesús, se ha presentado siempre ante los hombres, no como una amenaza contra lo bueno que hay en el corazón humano, sino como una lucha campal contra el Maligno y el mal, que siembran las relaciones humanas de odio y violencia. Al mal se vence a fuerza de Bien.

 

Es necesario mirar al Cordero traspasado en su Corazón por nuestros pecados y repetir a todo el mundo con nuestra vida, mirad al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo llevándolo sobre sí.

 

+ Francisco Cerro Chaves. Arzobispo electo de Toledo

Administrador Apostólico de Coria-Cáceres.

 

Depresión, mal silencioso de nuestro tiempo

Silvia del Valle Márquez

Platicando con mi hija mayor, comentábamos que cada vez es más común saber de personas que sufren y batallan con la depresión. Lo más preocupante es que cada vez es más común verlo en niños y jóvenes.

Hace poco se supo que en Torreón, un niño de sexto de primaria llevó un arma a la escuela, disparó contra la maestra, contra varios compañeros y luego se suicidó. Esto, sólo es consecuencia de una gran depresión que no fue detectada a tiempo y por consiguiente no fue tratada.

Sufrir depresión es algo confuso y por lo mismo es difícil de ubicar de primera mano. Nosotros como papás debemos estar atentos a los comportamientos de nuestros hijos para detectar algunos signos de alerta y darles un tratamiento adecuado.

Aquí te dejo mis 5 tips para prevenir la depresión en nuestros hijos y en caso necesario, ser capaces de detectarla en ellos y actuar adecuadamente para ayudarlos a salir de ella.

PRIMERO: Observa a tus hijos para que conozcas sus reacciones en diferentes circunstancias.

En este tema es vital que conozcamos muy bien a nuestros hijos, sin importar la edad, ya que, cualquier cambio de actitudes pueden ser signos de alerta.

En el desarrollo natural de nuestros hijos, es muy común que al llegar a la pubertad y luego en la adolescencia, se presenten este tipo de cambios súbitos de carácter, pero siempre sucederán dentro de ciertos límites, por eso es muy importante conocer los alcances del carácter de nuestros hijos y estar alerta si alguna de sus actitudes los sobrepasa.

Muchas veces me comentan que por las circunstancias de la vida cotidiana se hace un poco difícil la convivencia familiar, pero es muy importante darnos el tiempo para convivir con nuestros hijos y escuchamos a diario y que ellos sepan que se pueden acercar a nosotros para platicar de sus cosas en el momento en que ellos lo consideren necesario.

El canal de comunicación debe ser claro y estar siempre abierto.

SEGUNDO: Aprende un poco sobre la depresión y cuáles son sus síntomas más comunes.

En este tema tan difícil y tan común en nuestros días, es necesario que pongamos atención y empeño en aprender más sobre él.

Te comparto algunos de los síntomas más comunes de la depresión en los niños:

Irritabilidad, ira u hostilidad extrema
Tristeza frecuente acompañada de llanto
Disminución por las actividades
Dificultad para divertirse
Aburrimiento constante y persistente
Aislamiento social
Autoestima baja
Quejas frecuentes de dolencias físicas
Problemas de concentración
Bajo rendimiento escolar
Cambios de hábitos alimentarios y de sueño, etc.

A veces creemos que nuestros hijos son flojos y que no hacen lo que deben o lo que les pedimos por voluntad, pero a veces, la razón por la que no pueden hacerlas cosas es una cuestión más profunda, puede ser por que padecen depresión.

En algunos casos la depresión es causada por una deficiencia en las sustancias que segrega el cerebro como es la dopamina, en otros casos es por que las circunstancias que rodean al niño son muy adversas y le generan angustia; sea cual sea la causa, es necesario estar atentos para tomar las medidas necesarias para ayudar a nuestros hijos; y de ser necesario pedir ayuda a los especialistas correspondientes.

TERCERO: Oriéntalos para que sepan darle a las cosas y emociones su justo valor.

Puede haber muchas causas de la depresión; pero en la mayoría de los casos es una gran tristeza o frustración por no poder tener todo lo que ellos quieren.

Esto, en la gran mayoría de los casos, es causado por la mercadotecnia y las necesidades que la sociedad nos va imponiendo, aun a los más pequeños de la familia.

El no tener el videojuego de moda, el juguete que todos tienen, la última versión del celular más popular, pueden ser motivos para que caigan en un desgano o una tristeza profunda y de eso a la depresión, sólo hay un paso muy pequeño.

CUARTO: Que comprendan que no todo lo que la moda nos quiere imponer lo debemos tener.

Debemos educar a nuestros hijos para que aprendan a ser felices por lo que son, por la familia que Dios les dio, por los valores que tienen y que los caracterizan como familia, por el estilo de vida que como familia llevan y sobre todo por tener una relación muy personal con Dios.

Poner su felicidad en el tener cosas, provocará que tengan muchas crisis de frustración e infelicidad y por lo mismo, que vivan frustrados y deprimidos.

Es mejor que los eduquemos para que sepan dar gracias a Dios por lo que tienen y que aprendan a esperar con paciencia por lo que desean, con la conciencia de que pueden no llegar a tenerlo, pero aun así serán felices.

Y QUINTO: Dale mucho amor a pesar de sus actitudes y acompáñalo.

Nuestros hijos necesitan de nuestro cariño para crecer sanos y fuertes. Y nosotros como papás estamos obligados a demostrar nuestro amor por ellos con gestos claros que les den seguridad y les fortalezcan la autoestima.

Por eso debemos de quitarnos de pretextos y atrevernos a abrazar y besar a nuestros hijos, siempre de forma respetuosa y en los lugares adecuados; pero debemos estar seguros que ellos saben que los amamos por que son ellos y no por lo que hacen o por lo que tienen.

Por supuesto que esto no significa que aprobemos todo lo que hacen, por el contrario, como los amamos mucho, los debemos educar para que sean hombres y mujeres de bien, con principios y valores claros y firmes convicciones, dispuestos a defenderlos en caso de ser necesario y dar testimonio de su fe.

Y también por el amor que les tenemos, tendremos cuidado de estar al pendiente de ellos y si vemos algún comportamiento fuera de lo normal, tomaremos las medidas necesarias y aumentaremos las interacciones con ellos a fin de detectar cualquier síntoma de este mal que aqueja a nuestra sociedad y que no hace excepción de nuestros niños y jóvenes.

 

La mujer objeto, triunfo del feminismo radical

Salvador Abascal Carranza

Las mujeres, no sólo las que han sido atrapadas por el garlito de aplazar su maternidad, sino las que piensan que deben competir con el hombre para sentirse en igualdad, lo que demerita su naturaleza.

 

El feminismo radical es presa de las más dañinas contradicciones, y su primera víctima es la propia mujer. Algunos ejemplos: la condición de la mujer en el islam, en la India o en China, no es del interés de las feministas radicales. No importa que sean miles de millones de mujeres excluidas o humilladas por esas culturas que la menosprecian. ¿Cuándo se han manifestado las feministas radicales en una mezquita o ante una embajada china en Occidente? No lo han hecho ni lo harán. No importa que la mujer bajo el imperio de la sharia o ley islámica sufra humillaciones y exclusiones que no se ven en países occidentales, sólo por ser mujeres. Generalmente, en esas culturas las mujeres no pueden salir solas, ni conducir un auto, ni estudiar en una universidad, etc. Hay algunas regiones en las que se practica la cirugía en sus genitales, para impedir que sientan placer en una relación sexual. Ante todo esto, no solamente callan las feministas que se sienten “defensoras de la mujer” en Occidente, sino que los medios mantienen un silencio cómplice, tan culpable como el de las feministas radicales.

En Occidente, por otra parte, peligra la dignidad de la mujer. Con el pretexto del derecho de la mujer sobre su cuerpo, se le atribuye un derecho sobre otro cuerpo que no es el suyo. Vaya, ni siquiera sobre su cuerpo tiene derechos absolutos. Por ejemplo, una mujer no puede vender un riñón para ser trasplantado en otro ser humano, porque es inmoral y la ley prohíbe el tráfico de órganos. Además, con el mito de la igualdad entre hombres y mujeres se considera un triunfo para la mujer la paridad con el varón, ya sea en la política o en puestos de trabajo, cuando la verdadera igualdad entre varones y mujeres es atributo esencial de su humanidad y no de su desempeño en sociedad. Sólo por el hecho de ser humanos, hombres y mujeres participamos de la misma dignidad y sólo en eso somos perfectamente iguales, en todo lo demás somos diferentes. La gran riqueza del género humano consiste, entre otras cosas, en que todos somos diferentes.

En todo caso, se debe propiciar la estricta igualdad de oportunidades, para que sea el talento, la capacidad y otras cualidades ad hoc de hombres y mujeres la que determine el número de mujeres y de hombres en las actividades laborales, ya sea en la producción de bienes, en los servicios o en actividades políticas, etc. Desde hace milenios, hombres y mujeres se reparten las labores propias del campo, sin que estas últimas se quejen de discriminación. Y cuando es necesario, en caso de guerra, de enfermedad o de muerte de los hombres de la familia campesina, las mujeres han tomado el trabajo rudo de los varones, y lo han hecho tan bien o mejor que ellos. Lo que nunca han hecho es imponer una paridad que, por simple sentido común, es descabellada.

La igualdad forzada entre hombres y mujeres ha propiciado, entre otras cosas, la objetivación de estas últimas. Es objetivamente, es humillante (aunque por conveniencia muchas mujeres no lo perciban así) que una mujer, sólo por ser mujer (cosa del sexo femenino), ocupe un puesto (en cualquier institución, pública o privada) a costas de un varón mejor preparado, o inclusive de una mujer más talentosa, pero que no fue señalada por la tómbola feminista. Lo contrario también es injusto. Las cuotas de género se han convertido en un mercado en el que el varón le da graciosamente un lugar a la mujer (remember las juanitas del PRD, ahora de Morena), muchas no por su talento o capacidad, sino para cumplir un requisito para que esas mujeres se sientan “empoderadas” en un lugar y en un juego que no es necesariamente el suyo, porque es preconcebido por el varón que es el dueño de la taquilla, del balón y él mismo generalmente es el árbitro.

Es objetivamente también que una mujer (como sucede en Estados Unidos, España, Francia y otros países y no tarda en ocurrir en México), aplace el maravilloso hecho de ser madre por la oferta de conservar en criogenia (congelados en nitrógeno líquido) sus óvulos, esperando un tiempo mejor para ser mamá, mientras consagra su vida a tener éxito en su actividad profesional (Freeze your eggs. Free your career*. Bloomberg Businessweek). Lo que ya está pasando con esas mujeres es que, una vez que se deciden a ser madres (la edad promedio de las pacientes era de 38 años), la mayor parte de los óvulos conservados con la técnica de la criogenia, ya no son viables años después. En el Langone Prelude Fertility Center, de la Universidad de Nueva York, sólo 29 “pacientes” de 231 han dado a luz. Ellas tenían edades que iban desde los 48 a los 53 años. La mayor parte de estas mujeres se han sentido traicionadas (objetivadas, por las grandes empresas que dan servicio a algunas universidades estadounidenses) por las promesas de un futuro fértil, porque no han logrado coronar su sueño de maternidad con su material genético congelado.

Muchas mujeres no se han dado cuenta de que han caído en la trampa de un machismo disfrazado de feminismo. No solamente las que han sido atrapadas por el garlito de aplazar su maternidad, para tener éxito económico y social, sino las que piensan que deben competir con el hombre para sentirse en igualdad, lo que demerita su naturaleza. Por esta degradación de la verdadera femineidad, que no significa necesariamente renunciar al mundo laboral o político, la humanidad está perdiendo eso que Ortega y Gasset llama la “sabiduría diferente” y que solamente la mujer puede aportar al mundo para completarlo de una manera diferente, más sabia, es decir, a la manera de la mujer que es mujer al 100% y no una mujer masculinizada.

 

«¿Por qué se nos descompuso el país?»

«Cuidemos más nuestra propia familia»

+ Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Cuando, por el año 1979, empecé a frecuentar Colombia, por un postgrado en la Universidad Javeriana, me asombraba tanta inseguridad y violencia que se percibía por todas partes. Y eso que en todos los colegios, privados y públicos, era obligatoria la clase de religión. Yo decía que eso nunca nos pasaría en México. ¡Y mira dónde hemos llegado! Estamos mucho peor que Colombia, que sigue luchando por consolidar su proceso de paz. ¿Por qué hemos llegado a esta situación, si más del 90% nos declaramos creyentes, entre católicos y protestantes?

No es cuestión de echar culpas a gobiernos presentes y pasados, sino de analizar nuestras propias responsabilidades. Se nos ha descompuesto el país por muchos factores, no sólo por la pobreza. Siempre he dicho que procedo de una familia campesina de clase media baja, y nunca mis padres nos enseñaron a robar o a matar, sino a trabajar y a compartir. Y eso mismo puede afirmar la mayoría de los mexicanos.

Uno de los motivos de la descomposición actual es el demonio de siempre, la ambición del dinero, la lucha de tener más y más, de nunca darse por satisfecho con lo que tenemos. El dinero siempre corrompe, a los de antes y a los de ahora. La ambición de tener y disfrutar más está en la base de narcotraficantes, de bandas extorsionadoras, de secuestradores y ladrones, de asesinos y contrabandistas. Además, el consumo de drogas en el país del Norte nos ha corrompido por todas partes. El negocio de la venta de armas se sobrepone a todo, sin importar que un niño de once años asesine a su maestra, hiera a varios niños y se quite la vida; lo que les importa es vender armas de todo calibre, y sostener en esa venta su sistema económico, personal y nacional, porque lo que les importa es el dinero.

El país se nos ha descompuesto por la destrucción de muchas familias, por la ausencia de padres, por las infidelidades conyugales, por hogares incompletos y mal conformados, por embarazos no bien arropados por el amor conyugal, por los malos ejemplos de padres alcohólicos, porque muchos papás no se sienten autorizados para corregir a sus hijos y los consienten en su irresponsable libertad, porque no los limitan en sus excesos y les siguen dando dinero para placeres que lesionan los derechos de los demás. Así como un hogar bien consolidado es la base para una sociedad justa y fraterna, familias desintegradas son el mayor caldo de cultivo para toda clase de delincuencias y excesos destructivos. Quienes no lo quieren reconocer, es porque son factores del mismo desequilibrio. Con esto, nunca alcanzarán policías, ejércitos, nuevas leyes anticrimen y cámaras de vigilancia. Sin familias armónicas y educadoras en valores integrales, todo lo demás será insuficiente y deficiente.

PENSAR

El Papa Francisco, en su viaje a México hace cuatro años, nos dijo:

“Un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común. La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo” (A las autoridades civiles, en Palacio Nacional).

“Les ruego por favor no minusvalorar el desafío ético y anti cívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia. La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas, sino que exigen un coraje profético y un serio y cualificado proyecto pastoral para contribuir, gradualmente, a entretejer aquella delicada red humana, sin la cual todos seríamos desde el inicio derrotados por tal insidiosa amenaza. Sólo comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando a las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, las comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas, sea la vida de quien muere como víctima, sea la de quien delante de Dios tendrá siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero sórdido y la conciencia anestesiada” (A los obispos, en la Catedral metropolitana).

ACTUAR

¿Qué podemos hacer tú y yo? Hay que exigir a las autoridades que hagan lo que les toca. Deben enfrentar al crimen organizado, aunque no le llamen “guerra” a este combate, pero no nos pueden dejar a los ciudadanos totalmente desprotegidos.

Cada quien cuidemos más nuestra propia familia y la pastoral familiar. Que no se deshagan los hogares por nimiedades y pretextos. Que los padres sean eso, padres y madres responsables y cariñosos, que educan, forman, controlan, enseñan, ayudan, protegen y también corrigen. Y que nuestra fe cristiana sea firme y coherente, no sólo en prácticas piadosas, sino en rectitud y solidaridad.

 

Queridos amigos:

Con la constitución del nuevo Gobierno es previsible que se active la legalización de la eutanasia, por lo que parece muy necesario promover algunas iniciativas para tratar de paliar, en la medida de lo posible, tan grave problema.

Una posibilidad sería escribir un folleto o libro sobre el tema, pero como recientemente la Conferencia Episcopal Española difundió un amplio documento sobre la eutanasia (Sembradores de Esperanza), nos ha parecido, en el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV), que dicho documento cumple sobradamente esta necesidad, pues, sin duda, se trata de un magnífico texto.

Sin embargo, es posible que en este momento fuera útil un escrito en el que en pocas líneas se abordara el problema que ahora se nos plantea, haciendo específica referencia a las leyes que se han presentado en el Parlamento español sobre la eutanasia.

En este sentido hemos redactado, en nuestro Observatorio de Bioética de la UCV, un tríptico en el que tratamos de presentar el problema de forma sintética, para que pueda ser leído con facilidad. Te remitimos un ejemplar del mismo en formato digital, para que lo utilices y lo difundas si te parece oportuno.

Pero es nuestra experiencia que lo difundido solo informáticamente no llega a todas las personas y especialmente a las más mayores. Por eso, hemos preparado dicho tríptico también en papel impreso, para que lo utilices así si lo crees conveniente.

Si consideras esto último útil, puedes imprimir el folleto, a partir del formato digital que te hemos enviado, pero para abaratar su coste te lo podemos suministrar ya impreso. Su precio es de dos céntimos de euro por tríptico. En caso de que consideres adecuada esta última opción nos lo dices y te haríamos llegar los ejemplares que necesites.

Te agradecemos vivamente la atención que puedas dispensar a nuestro escrito, pues lo que en él se propone tiene únicamente como finalidad aportar un pequeño grano de arena a la ingente lucha que por defender un humanismo cristiano se está planteando en este momento en nuestro país.

De nuevo gracias.

Un cariñoso abrazo.

Justo Aznar

 

Al principio y al final, la persona

Lo señalaba recientemente Pierre Dockès, Profesor honorario de Economía en la Universidad de Lyon-2: “la capacidad de pensar con autonomía, incluso de pensar en absoluto, está en peligro”. Llega a plantear una “insurrección cívica” frente a las manipulaciones de datos mediante algoritmos orwellianos al servicio de las grandes empresas y de los Estados: es el gran riesgo de la revolución digital. Otra gran paradoja del progreso: el espíritu libertario que acompañó al nacimiento de las redes sociales, se está transformando en nuevas y expansivas alienaciones. No es casual que, cada uno a su aire, Donald Trump y Xi Jinping coincidan en defender a las “GAFA” o a Alibaba…

No necesariamente “el mensaje es el medio”, pero las redes sociales amplían hasta lo imposible la capacidad de mentir, de manipular. Lo clava la leyenda de un dibujo de Goncé sobre la “maravilla de la miniaturización”: miles de polémicas diarias en 15 cm. de smartfone… A este propósito, se me ocurrió preguntar a Google qué es la verdad. Me contestó con 430 millones de resultados en menos de un segundo. Menos mal que comenzaba con dos definiciones que podían enlazar con la cultura clásica: adecuación entre una proposición y el estado de cosas que expresa; conformidad entre lo que una persona manifiesta y lo que ha experimentado, piensa o siente.

Al principio y al final, la persona; y, por tanto, la educación. Hace unos días publicaba La Vanguardia una entrevista con Stavros Yiannouka, CEO de la Cumbre Mundial para la Innovación en la Educación. Refleja su preocupación por el impacto de la tecnología en la enseñanza, que exige estudios muy detenidos. En todo caso, considera que la lectura y la escritura son áreas de conocimiento “no negociables”. La tecnología es sólo una herramienta. Puede ser muy transformadora, como en su día lo fue la imprenta. Pero es pronto para saber qué supondrá Internet en el futuro de la cultura humana y, concretamente, en la enseñanza: a su juicio, la clave seguirá siendo la calidad del profesorado.

Juan García.

 

 

Igualdad de la paternidad-maternidad

Un factor decisivo para la igualdad de la paternidad-maternidad fue la progresiva incorporación de la mujer casada al mundo del trabajo, unido a las facilidades dadas por algunas empresas para conciliar trabajo y familia. Pero esa conciliación es todavía insuficiente, lo que explica que sigan existiendo “los niños del llavín”. Cada día, al regreso de la escuela, abren la puerta de una casa vacía con el llavín que sus padres les dieron por la mañana, antes de salir para el trabajo. Les suelen dejar también la tablet “para que no se sientan solos…”

En el actual marco sociocultural se espera de ellos que actúen con mentalidad profesional. Eso implica formación continua como educadores. Sería incoherente que un padre cuide la formación permanente como profesional y la descuide como educador de sus hijos.

Conclusión: ser padres y madres hoy conlleva compartir los deberes y tareas domésticas, especialmente la educación de los hijos y la correspondiente capacitación pedagógica. Se trata de fomentar una progresiva autoeducación de la libertad en un tiempo de cambios acelerados y crisis de valores.

Xus D Madrid

 

 

En España crece el paro

Los datos del paro registrado en noviembre confirman que la economía española se encuentra en un proceso de enfriamiento. Ha sido el peor dato en este mes de los últimos tres años, y la afiliación a la Seguridad Social suma la cifra más baja desde 2013. En los últimos cinco meses se ha acumulado un crecimiento negativo del desempleo sin que haya síntomas de que se pueda frenar esta dinámica. Si se analizan aspectos concretos, tanto por sectores como por comunidades autónomas, hay algunos indicadores alarmantes, como el aumento del paro en Cataluña o en los sectores de las empleadas del hogar y agrario. Estos últimos han podido sufrir los efectos indeseados de la subida del Salario Mínimo Interprofesional, los que ha llevado a no pocos de esos trabajadores a la economía sumergida.

Lo grave de estos datos no son solo los indicadores de tendencia. Es la respuesta que el gobierno de Sánchez ofrece ante esta desaceleración del empleo, con la aplicación de medidas electoralistas y de tufo estatalista, condicionadas por el acuerdo de gobierno con Podemos. Subir el impuesto de sociedades, seguir incrementando el Salario Mínimo o derogar algunos aspectos clave de la última reforma laboral agudizaría la destrucción de empleo, lo cual tendría efectos nefastos para las economías familiares y para determinados sectores vulnerables. Convendría que Sánchez escuchase la voz de alarma de los empresarios, que son quienes tienen en sus manos la capacidad real de crear empelo.

José Morales Martín

 

Pensiones para pobres, mendigos y para privilegiados

                          

                         Ayer mismo el primer ministro español y tras su primera sesión de su gabinete; anunciaba a bombo y platillo, que a los pensionistas, nos subirían un “cero noventa por ciento”; o sea, “una nueva limosna”, puesto que en lo que a mí respecta, la subida será de 6,95 euros mensuales; “o sea algo grandioso y digno de agradecer”.

                           La justicia redistributiva, no existió jamás, por tanto hoy es lo mismo que ayer, o le época de “Nabucodonosor”; “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”; todo lo demás son, “cantamañanas o capullos de Alejandría”; hoy como siempre, los que controlan los bienes públicos, los emplean o los saquean en beneficio propio y de, “los que pudiéndoles hacer sombra, han de taparles la boca, para que traguen”.

                           Pero lo que ocurre hoy, no tiene explicación; puesto que hasta “ayer mismo”, el hombre, ayudado con los medios “de sangre o de rudimentaria mecánica de que disponía”; no producía lo suficiente, ni para poder comer y dormir tranquilo en la rudimentaria vivienda que podía tener, si es que lograba tener estos míseros bienes. Hoy con los medios de que dispone, “ésta tan adelantada sociedad”, que lo es igualmente en salvajismo, avaricia, y falta de escrúpulos, también en grado superlativo… produce bienes de todo tipo, como para tirar, e incluso crear “los muladares podridos y hediondos que ha o hemos producido a lo largo del ancho mundo, de este por otra parte minúsculo planeta”… ¿Cómo pues, lo mínimamente necesario no llega a una enorme cantidad de pobladores del planeta? Ya  lo digo arriba; “la avaricia  principalmente”.

                           ¿De dónde deben partir las pensiones? Por lógica, deben hacerlo, del “capital nacional acumulado sobre la base de los impuestos que recauda cada Estado”; ya no pueden basarse en lo que produce el individuo, puesto que a éste, hace ya mucho tiempo que lo anuló la técnica moderna y sus innumerables inventos. Ya sólo lo necesita como “aprieta botones o poner en marcha la máquina que sea”.

                           Lo que no es de recibo, es lo que ocurre hoy con “el reparto de los bienes comunes por ser estatales”; y que unos reciban, infinitamente lo que no van a necesitar, y que a otros, les llegue mucho menos de lo que imprescindiblemente necesitan para vivir medianamente bien. Veamos lo que otros opinan u opinaron.

            “Alberto Santos Dumont (En Periodista Digital el 28-12-2019)

Hablando de pensiones viene a cuento recordar que Los españoles teníamos las pensiones de jubilación blindadas, Desde la creación del mutualismo laboral en 1942-44 por Don José Antonio Girón de Velasco, ministro de trabajo de la época se cotizaba a las mutualidades y estas invertían los extornos después de atender a las pensiones de la época en patrimonio inmobiliario, con lo cual cuando fallecía un pensionista su parte de patrimonio inmobiliario continuaba en el fondo común y de ahí se seguían pagando las pensiones de los que venían detrás. Este círculo virtuoso hacia esperar que para 1984 aproximadamente todas las pensiones se pagarían del rendimiento del mencionado patrimonio, con lo que se podrían reducir las cotizaciones a los activos o mejorar las prestaciones”.

                           Esta opinión nos dice bien a las claras, que si el fondo de pensiones nacional no fructificó como debía, es debido a los continuos saqueos que ha sufrido a lo largo de los años; donde los gobiernos lo han usado como les ha dado la gana. Siguen opiniones de otros y que recogidas en mis archivos saco a la luz de la actualidad.

                           “Los pensionistas alemanes cobraron su pensión durante las dos guerras mundiales que asolaron al continente europeo durante el siglo XX, lo que da idea de su resistencia a los cambios demográficos y económicos. Incluso a las calamidades políticas. Los críticos del sistema de reparto suelen argumentar que el modelo es insostenible debido a que la esperanza de vida de un trabajador es hoy muy superior a la que había en los tiempos de Bismarck. Y es verdad ese argumento, pero sólo a medias. Se olvida que la productividad de un trabajador de hoy es infinitamente superior a la de aquel tiempo gracias a los avances tecnológicos. Sólo hay que darse una vuelta por una fábrica de automóviles o de la industria textil. Comparar la esperanza de vida sin más es, simplemente, un pobre argumento. Exactamente igual que no tener en cuenta que precisamente porque los españoles viven más, han podido trabajar durante bastantes más años, lo que explica la existencia de larguísimas carreras laborales. En muchas ocasiones superiores a los 45 años, pese a que el sistema sólo tiene en cuenta 35 cotizados. Este informe de Eurostat, por ejemplo, ilustra cómo se ha ido retrasando la salida del mercado de trabajo en Europa en los últimos 15 años (también en España). Y en este otro, igualmente, se pone en entredicho el catastrofismo con el que se suele vivir el hecho de que el gasto en pensiones ocupe cada vez un peso mayor en relación al PIB.

Merece la pena detenerse en este asunto. En 2007, España gastaba en pensiones el 9% del Producto Interior Bruto, casi tres puntos menos (30.000 millones de euros) que en la media de la eurozona. Muy lejos, por ejemplo, del 14,6% de Italia (sí han leído bien), del 13,3% de Francia o del 12,4% de Alemania”.  

                        Así es que las pensiones para el que ha trabajado (“no para los parásitos”) tienen que tener una solución lógica y justa, a tenor con los tiempos y reitero, a tenor con los recursos de la nación; todo lo demás son mentiras y “engañar al prójimo”.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)