Las Noticias de hoy 17 Septiembre 2020

Enviado por adminideas el Jue, 17/09/2020 - 12:36

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 17 de septiembre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Catequesis en la audiencia general: Contemplar para cuidar la casa común

Juan Pablo II: La belleza de la tierra, testimonio del amor del Creador

RECIBIR BIEN A JESÚS: Francisco Fernandez Carbajal

“El trabajo, un signo del amor de Dios”: San Josemaria

«Necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar»

Trabajo de Dios: J. López

La cruz y la filiación divina: Ramiro Pellitero

La grave segregación social y económica de los inmigrantes en España pese a su fuerte arraigo: Caritas​

Tiempo de la Creación: Nuria Chinchilla

Abuelo, por favor, no te mueras: Ernesto Juliá 

Democratizar la Iglesia no es solución: TFP.org

Contra el aborto: Ángel Cabrero Ugarte 

La promoción europea del aborto:  Juan García. 

Personas de riesgo y ancianidad.: Jose Luis Velayos

Tantos de ellos mártires: Jaume Catalán Díaz

Es preocupante Pedro Sánchez : Suso do Madrid

Que no reconociera el aborto: Domingo Martínez Madrid

La vacuna y primer fracaso, el poder absoluto y los suicidios: Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Catequesis en la audiencia general: Contemplar para cuidar la casa común

Texto completo

SEPTIEMBRE 16, 2020 13:21ROSA DIE ALCOLEAAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 16 sept. 2020).- En la catequesis de la audiencia general, el Papa Francisco ha tratado el tema “Cuidado de la casa común y actitud contemplativa” (Génesis, 2:8-9.15), subrayando que contemplar y cuidar son actitudes que “muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relación como seres humanos con la creación”.

“¿Cuál es el antídoto para la enfermedad de no cuidar la casa común? Es la contemplación”, ha anunciado el Santo Padre esta mañana, en su séptima catequesis sobre el desafío de “Sanar al mundo” tras la pandemia de COVID-19.

Este miércoles, 16 de septiembre de 2020, la audiencia general se ha celebrado en el patio de San Dámaso, como se viene haciendo desde el 2 de septiembre, para retomar la participación de los fieles en el encuentro con Francisco.

El Papa ha indicado que quien sabe contemplar, “se pondrá más fácilmente manos a la obra para cambiar lo que produce degradación y daño a la salud” y “se comprometerá a educar y a promover nuevos hábitos de producción y consumo, a contribuir a un nuevo modelo de crecimiento económico que garantice el respeto de la casa común y el respeto de las personas”.

​En este contexto, el Obispo de Roma ha invitado a todos a custodiar el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo y ha advertido que “no hay que delegar en algunos lo que es la tarea de todo ser humano”, sino que “cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un ‘custodio de la casa común’, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplarlas y protegerlas”.

A continuación, sigue el texto de la catequesis pronunciada por el Papa Francisco en la audiencia general, traducido al español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

***

Catequesis del Papa Francisco

​Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente. También debemos apoyar a  quienes cuidan a los más débiles, a los enfermos y a los ancianos. Existe la costumbre de dejar de lado a los ancianos, de abandonarlos: está muy mal.  Estas personas -bien definidas por el término español “cuidadores”-, los que cuidan de los enfermos, desempeñan un papel esencial en la sociedad actual, aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneración que merecen. El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza (cf. Enc. Laudato si’ [LS], 70). Cuidar de quien está enfermo, de quien lo necesita, de quien ha sido dejado de lado: es una riqueza humana y también cristiana.

​Este cuidado abraza también a nuestra casa común: la tierra y  cada una de sus criaturas. Todas las formas de vida están interconectadas (cf. ibid., 137-138), y nuestra salud depende de la de los ecosistemas que Dios ha creado y que nos ha encargado cuidar (cf. Gn 2, 15). Abusar de ellos, en cambio, es un grave pecado que daña, que perjudica y hace enfermar (cf. LS, 8; 66). El mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación (cf. ibid., 85; 214). ¿Pero cómo? ¿No hay una vacuna al respecto, para el cuidado de la casa común, para no dejarla de lado? ¿Cuál es el antídoto para la enfermedad de no cuidar la casa común? Es la contemplación. “Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso” (ibíd., 215). Incluso en objeto de “usar y tirar”. Sin embargo, nuestro hogar común, la creación, no es un mero “recurso”. Las criaturas tienen un valor en sí y “reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad infinitas de Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica, 339). Pero ese valor y ese rayo de luz divina hay que descubrirlo y, para hacerlo, necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar. También la contemplación cura el alma.

​Sin contemplación es fácil caer en un antropocentrismo desviado  y soberbio, el “yo” en el centro de todo, que sobredimensiona nuestro papel de seres humanos y nos posiciona como dominadores absolutos de todas las criaturas. Una interpretación distorsionada de los textos bíblicos sobre la creación ha contribuido a esta visión equivocada, que lleva a explotar la tierra hasta el punto de asfixiarla. Explotar la creación: ese es el pecado. Creemos que estamos en el centro, pretendiendo que ocupamos el lugar de Dios; y así arruinamos la armonía del diseño de Dios. Nos convertimos en depredadores, olvidando nuestra vocación de custodios de la vida. Naturalmente, podemos y debemos trabajar la tierra para vivir y desarrollarnos. Pero el trabajo no es sinónimo de explotación, y siempre va acompañado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar… Esta es nuestra misión (cf. Gn 2:15). No podemos esperar seguir creciendo a nivel material, sin cuidar la casa común que nos acoge. Nuestros hermanos y hermanas más pobres y nuestra madre tierra gimen por el daño y la injusticia que hemos causado y reclaman otro rumbo. Reclaman de nosotros una conversión, un cambio de ruta: cuidar también de la tierra, de la creación.

​Es importante, pues, recuperar la dimensión contemplativa, es decir mirar  la tierra y  la creación como un don, no como algo que explotar para sacar beneficios. Cuando contemplamos, descubrimos en los demás y en la naturaleza algo mucho más grande que su utilidad. He aquí la clave del problema: contemplar es ir más allá de la utilidad de una cosa. Contemplar la belleza no significa explotarla: contemplar es gratuidad. Descubrimos el valor intrínseco de las cosas que les ha dado Dios. Como muchos maestros espirituales han enseñado, el cielo, la tierra, el mar, cada criatura posee esta capacidad icónica, esta capacidad mística para llevarnos de vuelta al Creador y a la comunión con la creación. Por ejemplo, San Ignacio de Loyola, al final de sus Ejercicios Espirituales, nos invita a la “Contemplación para alcanzar amor”, es decir, a considerar cómo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas.

​La contemplación, que nos lleva a una actitud de cuidado, no es mirar a la naturaleza desde el exterior, como si no estuviéramos inmersos en ella. Pero nosotros estamos dentro de la naturaleza, somos parte de la naturaleza. Se hace más bien desde dentro, reconociéndonos como parte de la creación, haciéndonos protagonistas y no meros espectadores de una realidad amorfa que solo serviría para explotaría. El que contempla de esta manera siente asombro no sólo por lo que ve, sino también porque se siente parte integral de esta belleza; y también se siente llamado a guardarla, a protegerla. Y hay algo que no debemos olvidar: quien no sabe contemplar la naturaleza y la creación, no sabe contemplar a las personas con toda su riqueza. Y quien vive para explotar la naturaleza, termina explotando a las personas y tratándolas como esclavos. Esta es una ley universal: si no sabes contemplar la naturaleza, te será muy difícil contemplar a las personas, la belleza de las personas, a tu hermano, a tu hermana.

​El que sabe contemplar, se pondrá más fácilmente manos a la obra para cambiar lo que produce degradación y daño a la salud. Se comprometerá a educar y a promover nuevos hábitos de producción y consumo, a contribuir a un nuevo modelo de crecimiento económico que garantice el respeto de la casa común y el respeto de las personas. El contemplativo en acción tiende a convertirse en custodio del medio ambiente: ¡qué hermoso es esto! Cada uno de nosotros debe ser custodio del ambiente, de la pureza del ambiente, tratando de conjugar los saberes ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos técnicos, para que nuestro estilo de vida sea sostenible.

​En fin, contemplar y cuidar: ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relación como seres humanos con la creación. Muchas veces, nuestra relación con la creación parece ser una relación entre enemigos: destruir la creación para mi ventaja; explotar la creación para mi ventaja. No olvidemos que se paga caro; no olvidemos el dicho español: “Dios perdona siempre; nosotros perdonamos a veces; la naturaleza no perdona nunca”. Hoy leía en el periódico acerca de los dos grandes glaciares de la Antártida, cerca del Mar de Amundsen: están a punto de caer. Será terrible, porque el nivel del mar subirá y esto acarreará muchas, muchas dificultades y muchos males. ¿Y por qué? Por el sobrecalentamiento, por no cuidar del medio ambiente, por no cuidar de la casa común. En cambio, si tenemos esta relación -me permito usar la palabra- “fraternal”, en sentido figurado, con la creación, nos ​convertimos en custodios de la casa común, en custodios de la vida y en custodios de la esperanza, custodiaremos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo. Y alguno podría decir: “Pero, yo me las arreglo así”. Pero el problema no es cómo te las arreglas hoy – esto lo decía un teólogo alemán, protestante, muy bueno: Bonhoeffer – el problema no es cómo te las arreglas hoy; el problema es: ¿cuál será la herencia, la vida de la futura generación? Pensemos en los hijos, en los nietos: ¿qué les dejaremos si explotamos la creación? Custodiemos este camino para que podamos convertirnos en “custodios” de la casa común, custodios de la vida y de la esperanza

​Custodiemos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo. Pienso de manera especial en los pueblos indígenas, con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el daño que les hemos causado. Pero también pienso en aquellos movimientos, asociaciones y grupos populares, que se esfuerzan por proteger su territorio con sus valores naturales y culturales. Sin embargo, no siempre son apreciados e incluso, a veces, se les obstaculiza porque no producen dinero, cuando, en realidad, contribuyen a una revolución pacífica que podríamos llamar  la “revolución del cuidado”. Contemplar para cuidar, contemplar para custodiar, custodiarnos nosotros, a la creación, a nuestros hijos, a nuestros nietos, y custodiar el futuro. Contemplar para curar y para custodiar y para dejar una herencia a la futura generación.

Ahora bien, no hay que delegar en algunos lo que es la tarea de todo ser humano. Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un “custodio de la casa común”, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplarlas y protegerlas.

© Librería Editorial Vaticano

 

Juan Pablo II: La belleza de la tierra, testimonio del amor del Creador

Mención del Papa en la audiencia general

SEPTIEMBRE 16, 2020 18:54ROSA DIE ALCOLEAAUDIENCIA GENERAL

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(zenit – 16 sept. 2020).- Las bellas palabras de Juan Pablo II sobre la contemplación la belleza de esta tierra como testimonio del amor del Creador han sido mencionadas por el Papa Francisco esta mañana, en la audiencia general.

​En su saludo a los fieles polacos, compatriotas del papa san Juan Pablo II, el Santo Padre Francisco ha comentado una bella reflexión del polaco sobre la creación, coincidiendo con el tema de la catequesis pronunciada hoy sobre “Cuidado de la casa común y actitud contemplativa”.

Dice así: “Contemplo la belleza de esta tierra (…). Parecen hablar, con un poder excepcional, el azul del cielo, el verde de los bosques y campos, la plata de los lagos y ríos. Y todo esto testifica el amor del Creador, el poder… la vivificación de su Espíritu y la redención realizada por el Hijo para el hombre y para el mundo”.

“Este modo de vivir la relación con la creación es para todos nosotros una fuente de compromiso con su ¡protección!”, ha señalado el Pontífice al final de la audiencia general, y después ha impartido la bendición sobre los peregrinos de Polonia.

RECIBIR BIEN A JESÚS

— Jesús es invitado a comer por un fariseo.

— El Señor viene a nuestra alma.

— Preparación de la Comunión.

I. El Evangelio de la Misa relata la invitación hecha a Jesús por un fariseo rico llamado Simón1. Comenzado ya el banquete, y de modo inesperado para todos, se presentó una mujer pecadora que había en la ciudad. Es una ocasión más para que Jesús muestre la grandeza de su Corazón y de su misericordia; desde el primer momento esta mujer se sintió, a pesar de su mala vida, comprendida, acogida y perdonada. Quizá ya había escuchado antes a Jesús, y los propósitos de un cambio de vida que surgieron entonces llegan ahora a su culminación. El amor a Cristo le ha dado la audacia para presentarse en medio de esta comida, hecho más sorprendente si se tienen en cuenta las costumbres judías de aquella época, Los comensales se debieron de sentir confusos y asombrados. La pecadora pública es el centro de sus miradas y pensamientos. Quizá por esto no repararon en el descuido de las normas tradicionales de hospitalidad.

Jesús sí es consciente de estos olvidos de Simón. Las palabras del Señor dejan entrever que los echa de menos, como echó en falta el agradecimiento de aquellos leprosos que después de curados ya no volvieron más. La tosquedad de Simón se pone particularmente de manifiesto en contraste con las muestras de amor de la mujer, que llevó un vaso de alabastro con perfume, se situó detrás, a los pies de Jesús, se puso a bañarlos con sus lágrimas y los ungía con el perfume. La delicadeza de esta mujer con el Señor es como el espejo donde se reflejan con más claridad las faltas de hospitalidad y de atención que se debían tener con Él, como huésped de honor.

Ante los juicios negativos y mezquinos de los comensales para con la mujer, Jesús no tiene ningún reparo en mostrar la verdadera realidad –la realidad ante Dios, que es la que cuenta– de las personas allí presentes. Vuelto hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; ella en cambio ha bañado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el beso; pero ella, desde que entró no ha dejado de besar mis pies. No has ungido mi cabeza con óleo; ella en cambio ha ungido mis pies con perfume. Y, enseguida, la recompensa más grande que puede recibir un alma: Por eso te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Después, unas palabras inmensamente consoladoras para los pecadores –para nosotros– de todos los tiempos: aquel a quien menos se le perdona menos ama. Las flaquezas diarias –las mismas caídas, si el Señor las permitiera– nos deben llevar a amar más, a unirnos más a Cristo mediante la contrición y el arrepentimiento.

Entonces le dijo a ella: Tus pecados te son perdonados. Y la mujer se marchó con una gran alegría, con el alma limpia y una vida nueva por estrenar.

II. En las palabras de Jesús a Simón se nota –como cuando preguntó por los leprosos curados2– un cierto acento de tristeza: entré en tu casa y no me has dado agua con que lavar mis pies. El Señor, que cuando se trata de padecer por la salvación de las almas no pone límites a sus sufrimientos, echa de menos ahora esas manifestaciones de cariño, esa cortesía en el trato. ¿No tendrá que reprocharnos hoy algo a nosotros por el modo como le recibimos?

El ejemplo sencillo de un catequista a unos niños que se preparaban para recibir al Señor por vez primera nos puede ayudar a nosotros hoy. Les decía que donde habitó un personaje ilustre, para que no se borre la memoria del acontecimiento, se coloca una placa con una inscripción: «Aquí habitó Cervantes»; «En esta casa se alojó el Papa X.»; «En este hotel se hospedó el emperador Z.»... Sobre el pecho del cristiano que ha recibido la Santa Comunión podría escribirse: «Aquí se hospedó Jesucristo»3.

Si queremos, cada día el Señor viene a nuestra casa, a nuestra alma. Te adoro con devoción, Dios escondido4, le diremos en la intimidad de nuestro corazón. Y procuraremos hacerle un recibimiento mejor que a cualquier persona importante de la tierra, de tal manera que nunca tenga que decirnos: Entré en tu casa y no me diste agua para los pies... No has tenido demasiados miramientos conmigo, has estado con la mente puesta en otras cosas, no me has atendido... «Hernos de recibir al Señor, en la Eucaristía, como a los grandes de la tierra, ¡mejor!: con adornos, luces, trajes nuevos...

»—Y si me preguntas qué limpieza, qué adornos y qué luces has de tener, te contestaré: limpieza en tus sentidos, uno por uno; adorno en tus potencias, una por una; luz en toda tu alma»5. Hagamos hoy el propósito de acogerlo bien, lo mejor que podamos. «¿Hemos pensado alguna vez en cómo nos conduciríamos, si solo se pudiera comulgar una vez en la vida?

»Cuando yo era niño –recordaba San Josemaría Escrivá–, no estaba aún extendida la práctica de la comunión frecuente. Recuerdo cómo se disponían para comulgar: había esmero en arreglar bien el alma y el cuerpo. El mejor traje, la cabeza bien peinada, limpio también físicamente el cuerpo, y quizá hasta con un poco de perfume... Eran delicadezas propias de enamorados, de almas finas y recias, que saben pagar con amor el Amor»6. Y enseguida, recomendaba vivamente: «comulgad con hambre, aunque estéis helados, aunque la emotividad no responda: comulgad con fe, con esperanza, con encendida caridad». Así lo procuramos hacer, alegrándonos con inmenso gozo porque Jesús nos visita y se pone a nuestra disposición.

III. En un sermón sobre la preparación para recibir al Señor, exclama San Juan de Ávila: «¡Qué alegre se iría un hombre de este sermón si le dijesen: “El rey ha de venir mañana a tu casa a hacerte grandes mercedes”! Creo que no comería de gozo y de cuidado, ni dormiría en toda la noche, pensando: “El rey ha de venir a mi casa, ¿cómo le aparejaré posada?”. Hermanos, os digo de parte del Señor que Dios quiere venir a vosotros y que trae un reino de paz»7. ¡Es una realidad muy grande! ¡Es una noticia para estar llenos de alegría!

Cristo mismo, el que está glorioso en el Cielo, viene sacramentalmente al alma. «Con amor viene, recíbelo con amor»8. El amor supone deseos de purificación –acudiendo a la Confesión sacramental cuando sea necesario o incluso conveniente–, aspirando a estar el mayor tiempo posible con Él.

Jesús desea estar con nosotros, y repite para cada uno aquellas memorables palabras de la Última Cena: Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros...9. «La posada que Él quiere es el ánima de cada uno; ahí quiere Él ser aposentado, y que la posada esté muy aderezada, muy limpia, desasida de todo lo de acá. No hay relicario, no hay custodia, por más rica que sea, por más piedras preciosas que tenga, que se iguale a esta posada para Jesucristo. Con amor viene a aposentarse en tu ánima, con amor quiere ser recibido»10, no con tibieza o distraído. ¡Es el acontecimiento más grande del día y de la vida misma! Los ángeles se llenan de admiración cuando nos acercamos a comulgar. Cuanto más próximo esté ese momento, más vivo ha de ser nuestro deseo de recibirlo.

Junto a las disposiciones del alma, las del cuerpo: el ayuno que la Iglesia ha dispuesto en señal de respeto y reverencia, las posturas, el vestir, que nos llevan a presentarnos como dignos hijos al banquete que el Padre ha preparado con tanto amor. Y cuando esté en nuestro corazón le diremos: Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria11.

La Virgen Nuestra Señora nos enseñará a darle buena acogida a su Hijo en esos momentos en que le tenemos con nosotros. Ninguna criatura ha sabido tratarle mejor que Ella.

1 Lc 7, 36-50. — 2 Cfr. Lc 17, 17-18. — 3 Cfr. C. Ortúzar, El Catecismo explicado con ejemplos. — 4 Himno Adoro te devote. — 5 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 834. — 6 Ídem, Es Cristo que pasa, 91. — 7 San Juan de Ávila, Sermón 2 para el III Domingo de Adviento, vol. II, p. 59. — 8 ídem, Sermón 41, en la infraoctava del Corpus, vol. II. p. 654. — 9 Lc 22, 15. — 10 San Juan de Ávila, loc. cit. — 11 Himno Adoro te devote.

 

“El trabajo, un signo del amor de Dios”

Te está ayudando mucho –me dices– este pensamiento: desde los primeros cristianos, ¿cuántos comerciantes se habrán hecho santos? Y quieres demostrar que también ahora resulta posible... –El Señor no te abandonará en este empeño. (Surco, 490)

17 de septiembreLo que he enseñado siempre –desde hace cuarenta años– es que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales –a manifestar su dimensión divina– y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo: se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, operatio Dei, opus Dei.

Al recordar a los cristianos las palabras maravillosas del Génesis –que Dios creó al hombre para que trabajara–, nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. Amamos ese trabajo humano que El abrazó como condición de vida, cultivó y santificó. Vemos en el trabajo –en la noble fatiga creadora de los hombres– no sólo uno de los más altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres, sino también un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre sí y a Dios: un medio de perfección, un camino de santidad (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, 10).

 

 

«Necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar»

En la audiencia general el Papa Francisco dijo que la actitud para salir de la crisis es “cuidar y cuidarnos mutuamente entre nosotros, apoyar a los cuidadores de los más débiles, de los enfermos y de los ancianos, y cuidar nuestra casa común”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA16/09/2020

Queridos hermanos y hermanas:

Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente. También debemos apoyar a quienes cuidan a los más débiles, a los enfermos y a los ancianos.

Existe la costumbre de dejar de lado a los ancianos, de abandonarlos: está muy mal. Estas personas —bien definidas por el término español “cuidadores”—, los que cuidan de los enfermos, desempeñan un papel esencial en la sociedad actual, aunque a menudo no reciban ni el reconocimiento ni la remuneración que merecen. El cuidado es una regla de oro de nuestra humanidad y trae consigo salud y esperanza (cf. Enc. Laudato si’ [LS], 70). Cuidar de quien está enfermo, de quien lo necesita, de quien ha sido dejado de lado: es una riqueza humana y también cristiana.

LOS QUE CUIDAN DE LOS ENFERMOS, DESEMPEÑAN UN PAPEL ESENCIAL EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Este cuidado abraza también a nuestra casa común: la tierra y cada una de sus criaturas. Todas las formas de vida están interconectadas (cf. ibíd., 137-138), y nuestra salud depende de la de los ecosistemas que Dios ha creado y que nos ha encargado cuidar (cf. Gn 2, 15). Abusar de ellos, en cambio, es un grave pecado que daña, que perjudica y hace enfermar (cf. LS, 866).

El mejor antídoto contra este abuso de nuestra casa común es la contemplación (cf. ibíd., 85214). ¿Pero cómo? ¿No hay una vacuna al respecto, para el cuidado de la casa común, para no dejarla de lado? ¿Cuál es el antídoto para la enfermedad de no cuidar la casa común? Es la contemplación. «Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso» (ibíd.,215). Incluso en objeto de “usar y tirar”.

Sin embargo, nuestro hogar común, la creación, no es un mero “recurso”. Las criaturas tienen un valor en sí y "reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad infinitas de Dios" (Catecismo de la Iglesia Católica, 339). Pero ese valor y ese rayo de luz divina hay que descubrirlo y, para hacerlo, necesitamos silencio, necesitamos escuchar, necesitamos contemplar. También la contemplación cura el alma.

SIN CONTEMPLACIÓN ES FÁCIL CAER EN UN ANTROPOCENTRISMO DESVIADO Y SOBERBIO, EL “YO” EN EL CENTRO DE TODO

Sin contemplación es fácil caer en un antropocentrismo desviado y soberbio, el “yo” en el centro de todo, que sobredimensiona nuestro papel de seres humanos y nos posiciona como dominadores absolutos de todas las criaturas.

Una interpretación distorsionada de los textos bíblicos sobre la creación ha contribuido a esta visión equivocada, que lleva a explotar la tierra hasta el punto de asfixiarla. Explotar la creación: ese es el pecado. Creemos que estamos en el centro, pretendiendo que ocupamos el lugar de Dios; y así arruinamos la armonía del diseño de Dios. Nos convertimos en depredadores, olvidando nuestra vocación de custodios de la vida.

Naturalmente, podemos y debemos trabajar la tierra para vivir y desarrollarnos. Pero el trabajo no es sinónimo de explotación, y siempre va acompañado de cuidados: arar y proteger, trabajar y cuidar... Esta es nuestra misión (cf. Gn 2,15). No podemos esperar seguir creciendo a nivel material, sin cuidar la casa común que nos acoge.

CUANDO CONTEMPLAMOS, DESCUBRIMOS EN LOS DEMÁS Y EN LA NATURALEZA ALGO MUCHO MÁS GRANDE QUE SU UTILIDAD

Nuestros hermanos y hermanas más pobres y nuestra madre tierra gimen por el daño y la injusticia que hemos causado y reclaman otro rumbo. Reclaman de nosotros una conversión, un cambio de ruta: cuidar también de la tierra, de la creación.

Es importante, pues, recuperar la dimensión contemplativa, es decir mirar la tierra y la creación como un don, no como algo que explotar para sacar beneficios. Cuando contemplamos, descubrimos en los demás y en la naturaleza algo mucho más grande que su utilidad. He aquí la clave del problema: contemplar es ir más allá de la utilidad de una cosa. Contemplar la belleza no significa explotarla: contemplar es gratuidad. Descubrimos el valor intrínseco de las cosas que les ha dado Dios.

Como muchos maestros espirituales han enseñado, el cielo, la tierra, el mar, cada criatura posee esta capacidad icónica, esta capacidad mística para llevarnos de vuelta al Creador y a la comunión con la creación. Por ejemplo, San Ignacio de Loyola, al final de sus Ejercicios Espirituales, nos invita a la “Contemplación para alcanzar amor”, es decir, a considerar cómo Dios mira a sus criaturas y a regocijarse con ellas; a descubrir la presencia de Dios en sus criaturas y, con libertad y gracia, a amarlas y cuidarlas.

La contemplación, que nos lleva a una actitud de cuidado, no es mirar a la naturaleza desde el exterior, como si no estuviéramos inmersos en ella. Pero nosotros estamos dentro de la naturaleza, somos parte de la naturaleza. Se hace más bien desde dentro, reconociéndonos como parte de la creación, haciéndonos protagonistas y no meros espectadores de una realidad amorfa que solo serviría para explotaría.

EL QUE CONTEMPLA DE ESTA MANERA SIENTE ASOMBRO TAMBIÉN PORQUE SE SIENTE PARTE INTEGRAL DE ESTA BELLEZA

El que contempla de esta manera siente asombro no sólo por lo que ve, sino también porque se siente parte integral de esta belleza; y también se siente llamado a guardarla, a protegerla.

Y hay algo que no debemos olvidar: quien no sabe contemplar la naturaleza y la creación, no sabe contemplar a las personas con toda su riqueza. Y quien vive para explotar la naturaleza, termina explotando a las personas y tratándolas como esclavos. Esta es una ley universal: si no sabes contemplar la naturaleza, te será muy difícil contemplar a las personas, la belleza de las personas, a tu hermano, a tu hermana.

El que sabe contemplar, se pondrá más fácilmente manos a la obra para cambiar lo que produce degradación y daño a la salud. Se comprometerá a educar y a promover nuevos hábitos de producción y consumo, a contribuir a un nuevo modelo de crecimiento económico que garantice el respeto de la casa común y el respeto de las personas.

El contemplativo en acción tiende a convertirse en custodio del medio ambiente: ¡qué hermoso es esto! Cada uno de nosotros debe ser custodio del ambiente, de la pureza del ambiente, tratando de conjugar los saberes ancestrales de las culturas milenarias con los nuevos conocimientos técnicos, para que nuestro estilo de vida sea sostenible.

En fin, contemplar y cuidar: ambas actitudes muestran el camino para corregir y reequilibrar nuestra relación como seres humanos con la creación. Muchas veces, nuestra relación con la creación parece ser una relación entre enemigos: destruir la creación para mi ventaja; explotar la creación para mi ventaja.

No olvidemos que se paga caro; no olvidemos el dicho español: “Dios perdona siempre; nosotros perdonamos a veces; la naturaleza no perdona nunca”. Hoy leía en el periódico acerca de los dos grandes glaciares de la Antártida, cerca del Mar de Amundsen: están a punto de caer. Será terrible, porque el nivel del mar subirá y esto acarreará muchas, muchas dificultades y muchos males. ¿Y por qué? Por el sobrecalentamiento, por no cuidar del medio ambiente, por no cuidar de la casa común.

CUSTODIEMOS EL PATRIMONIO QUE DIOS NOS HA CONFIADO PARA QUE LAS FUTURAS GENERACIONES PUEDAN DISFRUTARLO

En cambio, si tenemos esta relación —me permito usar la palabra— “fraternal”, en sentido figurado, con la creación, nos convertimos en custodios de la casa común, en custodios de la vida y en custodios de la esperanza, custodiaremos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo.

Y alguno podría decir: “Pero, yo me las arreglo así”. Pero el problema no es cómo te las arreglas hoy —esto lo decía un teólogo alemán, protestante, muy bueno: Bonhoeffer— el problema no es cómo te las arreglas hoy; el problema es: ¿cuál será la herencia, la vida de la futura generación? Pensemos en los hijos, en los nietos: ¿qué les dejaremos si explotamos la creación? Custodiemos este camino para que podamos convertirnos en “custodios" de la casa común, custodios de la vida y de la esperanza.

Custodiemos el patrimonio que Dios nos ha confiado para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo. Pienso de manera especial en los pueblos indígenas, con los que todos tenemos una deuda de gratitud, incluso de penitencia, para reparar el daño que les hemos causado. Pero también pienso en aquellos movimientos, asociaciones y grupos populares, que se esfuerzan por proteger su territorio con sus valores naturales y culturales. Sin embargo, no siempre son apreciados e incluso, a veces, se les obstaculiza porque no producen dinero, cuando, en realidad, contribuyen a una revolución pacífica que podríamos llamar la “revolución del cuidado”.

Contemplar para cuidar, contemplar para custodiar, custodiarnos nosotros, a la creación, a nuestros hijos, a nuestros nietos, y custodiar el futuro. Contemplar para curar y para custodiar y para dejar una herencia a la futura generación.

Ahora bien, no hay que delegar en algunos lo que es la tarea de todo ser humano. Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en un “custodio de la casa común”, capaz de alabar a Dios por sus criaturas, de contemplarlas y protegerlas.

Saludos

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Pidamos al Señor Jesús que nos conceda ser contemplativos, para alabarlo por su obra creadora, que nos enseñe a ser respetuosos con nuestra casa común y a cuidarla con amor, para bien de todas las culturas y las generaciones futuras. Que Dios los bendiga.

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco

• Libro electrónico: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.

• ¿Qué es el bien común?

• La imaginación de la caridad

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Trabajo de Dios

«No os digo: abandonad la ciudad y apartaos de los negocios ciudadanos. No. Permaneced donde estáis, pero practicad la virtud». Lo decía un santo del siglo IV y lo repetía San Josemaría, al proclamar que en la vida ordinaria, hecha de trabajo, nos espera Dios.

TRABAJO02/05/2012San Josemaría solía hablar de la vieja novedad del mensaje que recibió de Dios: viejo como el Evangelio y como el Evangelio nuevo[1]Viejo, pues el espíritu del Opus Dei es el que han vivido los primeros cristianos, que se sabían llamados a la santidad y al apostolado sin salirse del mundo, en sus ocupaciones y tareas diarias. Por eso, la manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime, del Bautismo[2].

Llenaba de alegría al Fundador del Opus Dei encontrar en los escritos de los antiguos Padres de la Iglesia trazas de este mensaje. Bien claras a este respecto son las palabras que San Juan Crisóstomo dirige a los fieles en el siglo IV: «No os digo: abandonad la ciudad y apartaos de los negocios ciudadanos. No. Permaneced donde estáis, pero practicad la virtud. A decir verdad, más quisiera que brillaran por su virtud los que viven en medio de las ciudades, que los que se han ido a vivir en los montes. Porque de esto se seguiría un bien inmenso, ya que nadie enciende una luz y la pone debajo del celemín... Y no me vengas con que: tengo hijos, tengo mujer, tengo que atender la casa y no puedo cumplir lo que me dices. Si nada de eso tuvieras y fueras tibio, todo estaba perdido; aun cuando todo eso te rodee, si eres fervoroso, practicarás la virtud. Sólo una cosa se requiere: una generosa disposición. Si la hay, ni edad, ni pobreza, ni riqueza, ni negocios, ni otra cosa alguna puede constituir obstáculo a la virtud. Y, a la verdad, viejos y jóvenes; casados y padres de familia; artesanos y soldados, han cumplido ya cuanto fue mandado por el Señor. Joven era David; José, esclavo; Aquila ejercía una profesión manual; la vendedora de púrpura estaba al frente de un taller; otro era guardián de una prisión; otro centurión, como Cornelio; otro estaba enfermo, como Timoteo; otro era un esclavo fugitivo, como Onésimo, y, sin embargo, nada de eso fue obstáculo para ninguno de ellos, y todos brillaron por su virtud: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, esclavos y libres, soldados y paisanos»[3].

«EL SEÑOR QUIERE ENTRAR EN COMUNIÓN DE AMOR CON CADA UNO DE SUS HIJOS, EN LA TRAMA DE LAS OCUPACIONES DE CADA DÍA, EN EL CONTEXTO ORDINARIO EN EL QUE SE DESARROLLA LA EXISTENCIA» (JUAN PABLO II).

Las circunstancias de la vida ordinaria no son obstáculo, sino materia y camino de santificación. Con las debilidades y defectos propios de cada uno somos, como aquellos primeros discípulos, ciudadanos cristianos que quieren responder cumplidamente a las exigencias de su fe[4]. El espíritu del Opus Dei se dirige a cristianos que no necesitan salirse de su propio lugar para encontrar y amar a Dios, precisamente porque —como ha recordado Juan Pablo II glosando la enseñanza de San Josemaría— «el Señor quiere entrar en comunión de amor con cada uno de sus hijos, en la trama de las ocupaciones de cada día, en el contexto ordinario en el que se desarrolla la existencia»[5].

Por eso, exclamaba nuestro Padre: Al suscitar en estos años su Obra, el Señor ha querido que nunca más se desconozca o se olvide la verdad de que todos deben santificarse, y de que a la mayoría de los cristianos les corresponde santificarse en el mundo, en el trabajo ordinario. Por eso, mientras haya hombres en la tierra, existirá la Obra. Siempre se producirá este fenómeno: que haya personas de todas las profesiones y oficios, que busquen la santidad en su estado, en esa profesión o en ese oficio suyo, siendo almas contemplativas en medio de la calle[6].

Las enseñanzas que San Josemaría ha transmitido con su palabra y sus escritos, junto con su ejemplo, constituyen un espíritu con unos rasgos característicos, como el sentido de la filiación divina, la contemplación en la vida ordinaria, la fusión de alma sacerdotal y mentalidad laical, el amor a la libertad y la alegría de los hijos de Dios... Estos y todos los demás aspectos de las enseñanzas del Fundador del Opus Dei no son elementos simplemente yuxtapuestos, sino destellos de un único espíritu capaz de informar y penetrar todos los momentos y circunstancias de la vida.

Como gira con naturalidad una puerta alrededor de su eje, del mismo modo el espíritu de la Obra se apoya, como en su quicio, en el trabajo ordinario, en el trabajo profesional ejercido en medio del mundo[7]. El quicio de una puerta no es más importante que la puerta, sino un elemento que ocupa una posición singular. Así como no serviría para nada un gozne solo, sin puerta, del mismo modo apenas tendría sentido —por mucho que brillara— un trabajo profesional aislado del conjunto, convertido en fin de sí mismo: un trabajo que no fuera eje de la santificación de toda la vida ordinaria, familiar y social. Pero a la vez, ¿qué sería de la puerta sin el eje? Para nosotros, el trabajo profesional y los deberes familiares y sociales son elementos inseparables de la unidad de vida, imprescindible para santificarnos y santificar el mundo desde dentro, configurando la sociedad humana según el querer de Dios[8].

Nuestro trabajo profesional puede ser, efectivamente, trabajo de Diosoperatio Dei, porque somos hijos adoptivos de Dios y formamos una sola cosa con Cristo. El Hijo Unigénito se ha hecho Hombre para unirnos a Sí —como los miembros de un cuerpo están unidos a la cabeza— y obrar a través de nosotros. Verdaderamente, somos de Cristo como Cristo es de Dios[9]. Él vive y obra en el cristiano por la gracia.

San Josemaría predicó incansablemente que cualquier trabajo honesto puede santificarse —hacerse santo—, convertirse en obra de Dios. Y que el trabajo así santificado nos identifica con Cristo —perfecto Dios y perfecto Hombre—, nos santifica y perfecciona, haciéndonos imagen suya. Es hora de que los cristianos digamos muy alto que el trabajo es un don de Dios[10]: no un castigo o maldición, sino una realidad querida y bendecida por el Creador antes del pecado original[11], una realidad que el Hijo de Dios encarnado asumió en Nazaret, donde llevó una vida de largos años de trabajo cotidiano en compañía de Santa María y San José, sin brillo humano pero con esplendor divino. En manos de Jesús el trabajo, y un trabajo profesional similar al que desarrollan millones de hombres en el mundo, se convierte en tarea divina, en labor redentora, en camino de salvación[12]. El mismo esfuerzo que exige el trabajo ha sido elevado por Cristo a instrumento de liberación del pecado, de redención y santificación[13]. No existe trabajo humano limpio que no pueda «transformarse en ámbito y materia de santificación, en terreno de ejercicio de las virtudes y en diálogo de amor»[14].

En nuestras manos, como en las de Cristo, el trabajo ha de convertirse en oración a Dios y en servicio a los hombres para corredención de la humanidad entera. El Creador había formado al hombre del barro de la tierra y le había hecho partícipe de su poder creador para que perfeccionara la creación, transformándola con su ingenio[15]. Sin embargo, después del pecado, en vez de elevar las realidades de esta tierra a la gloria de Dios por medio del trabajo, frecuentemente el hombre se ciega y se degrada. Pero Jesús ha convertido el barro en colirio para curar nuestra ceguera, de modo similar a como hizo con el ciego de nacimiento[16]. Cuando descubrimos que es posible santificar el trabajo, todo se ilumina con un nuevo sentido, y empezamos a ver y amar a Dios —a ser contemplativos— en las situaciones que antes parecían monótonas y vulgares o se desplegaban sobre un horizonte sólo terreno, sin alcance eterno y sobrenatural.

Un espléndido panorama se presenta ante nosotros: santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar con el trabajo[17]. Somos protagonistas del designio divino de poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas. Designio que Dios quiso que nuestro Padre comprendiera con una visión clarividente que le llevaba a escribir, lleno de fe en la gracia y de confianza en nuestra correspondencia: Contemplo ya, a lo largo de los tiempos, hasta al último de mis hijos —porque somos hijos de Dios, repito— actuar profesionalmente, con sabiduría de artista, con felicidad de poeta, con seguridad de maestro y con un pudor más persuasivo que la elocuencia, buscando —al buscar la perfección cristiana en su profesión y en su estado en el mundo— el bien de toda la humanidad[18].

* * *

Oh Dios, ¡qué preciosa es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres a la sombra de tus alas se cobijan (...). En ti está la fuente de la vida, y en tu luz veremos la luz[19]. La Santísima Trinidad concedió a nuestro Padre su luz para que contemplara profundamente el misterio de Jesucristo, luz de los hombres[20]: le otorgó «una vivísima contemplación del misterio del Verbo Encarnado, gracias a la cual comprendió con hondura que el entramado de las realidades humanas se compenetra íntimamente, en el corazón del hombre renacido en Cristo, con la economía de la vida sobrenatural, convirtiéndose así en lugar y medio de santificación»[21]. El espíritu de la Obra ha iluminado ya la vida de multitud de hombres y mujeres de las más diversas condiciones y culturas, que han emprendido la aventura de ser santos en la naturalidad de la vida ordinaria. Una aventura de amor a Dios, abnegado y fuerte, que colma de felicidad el alma y siembra en el mundo la paz de Cristo[22].

Juan Pablo II invitó a seguir fielmente el ejemplo de San Josemaría. «Tras las huellas de vuestro Fundador, proseguid con celo y fidelidad vuestra misión. Mostrad con vuestro esfuerzo diario que el amor de Cristo puede animar todo el arco de la existencia»[23]. Contamos sobre todo con la intercesión de Nuestra Madre. A Ella le pedimos que nos prepare diariamente el camino y nos lo conserve siempre. Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum!, iter serva tutum!

J. López


 

[1] Conversaciones, n. 24.

[2] Ibidem.

[3] San Juan Crisóstomo, In Matth. hom., XLIII, 5.

[4] Conversaciones, n. 24.

[5] Juan Pablo II, Alocución en la Audiencia a los participantes en el Congreso "La grandeza de la vida corriente", 12-I-2002, n. 2.

[6] De nuestro Padre, Carta 9-I-1932, nn. 91-92. Citado en El Fundador del Opus Dei, p. 304.

[7] Es Cristo que pasa, n. 45.

[8] Cfr. Conc. Vaticano II, Cons. dogm. Lumen gentium, n. 33.

[9] Cfr. Jn 6, 56-57; XVII, 23; 1 Co 3, 23; Col 1, 26-29; Gal 2, 20; Rm 8, 10-11.

[10] Es Cristo que pasa, n. 47.

[11] Cfr. Gn 2I, 15.

[12] Conversaciones, n. 55.

[13] Cfr. 1 Cor 6, 11.

[14] Juan Pablo II, Alocución en la Audiencia a los participantes en el Congreso "La grandeza de la vida corriente", 12-I-2002, n. 2.

[15] Cfr. Gn 2, 7, 15.

[16] Cfr. Jn 7, 7.

[17] Es Cristo que pasa, n. 44.

[18] De nuestro Padre, Carta 9-I-1932, n. 4.

[19] Sal 35, 8, 10.

[20] Jn 1, 4.

[21] Congregación para las Causas de los Santos, Decreto sobre el ejercicio heroico de las virtudes del Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei, 9-IV-1990, §3.

[22] Cfr. Ef 1, 10.

[23] Juan Pablo II, Alocución en la Audiencia a los participantes en el Congreso "La grandeza de la vida corriente", 12-I-2002, n. 4.

 

La cruz y la filiación divina

«Pero como ser uno con Cristo es nuestra felicidad y ser uno con Él es nuestra bendición en la tierra, el amor a la cruz no se opone de ninguna manera a la alegría de nuestra filiación divina (froher Gotteskindschaft). Ayudar a llevar la cruz de Cristo da una alegría fuerte y pura, y aquellos a los que se les permite y pueden hacerlo, los constructores del Reino de Dios, son los más genuinos hijos de Dios» (Ibid.).

Como un resello –refuerzo y confirmación– de que el Opus Dei era verdaderamente de Dios y que nacía en la Iglesia y para el servicio de la Iglesia, san Josemaría experimentó en los primeros años de la Obra dificultades y al mismo tiempo luces y consuelos de Dios. Años después escribe:

«Cuando el Señor me daba aquellos golpes, por el año treinta y uno, yo no lo entendía. Y de pronto, en medio de aquella amargura tan grande, esas palabras: tú eres mi hijo (Ps. II, 7), tú eres Cristo. Y yo sólo sabía repetir: Abba, Pater!; Abba, Pater!; Abba!, Abba!, Abba! Ahora lo veo con una luz nueva, como un nuevo descubrimiento: como se ve, al pasar los años, la mano del Señor, de la Sabiduría divina, del Todopoderoso. Tú has hecho, Señor, que yo entendiera que tener la Cruz es encontrar la felicidad, la alegría. Y la razón –lo veo con más claridad que nunca– es ésta: tener la Cruz es identificarse con Cristo, es ser Cristo, y, por eso, ser hijo de Dios» (Meditación, 28-IV-1963, citada por A. de Fuenmayor, V. Gómez-Iglesias y J. L. Illanes, El itinerario jurídico del Opus Dei. Historia y defensa de un carisma, Pamplona 1989, p. 31).

Jesús sufre por nosotros. Lleva todos los dolores y todos los pecados del mundo. Para vencer la inmensidad del mal y sus consecuencias, sube a la cruz como “sacramento” de la pasión de amor que Dios experimenta por nosotros. 

Convertir las derrotas en victorias

Como fruto de la cruz y de parte del Padre, Jesús nos entrega el Espíritu Santo, que nos une en su Cuerpo místico y nos da la vida que procede del Corazón traspasado. Y nos invita, en efecto, a completar con nuestra vida –la mayor parte de ella son cosas pequeñas y ordinarias– lo que falta a los sufrimientos de Cristo en y por este cuerpo que formamos con Él, la Iglesia.

Por eso, “lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Benedicto XVI, enc. Spe salvi, 37).

Hace dos años, en la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, y en su homilía de Santa Marta (14-IX-2018), decía Francisco que la cruz nos enseña esto, que en la vida hay fracaso y victoria. Debemos ser capaces de tolerar y soportar pacientemente las derrotas. Incluso las que corresponden a nuestros pecados porque Él pagó por nosotros. “Tolerarlas en Él, pedir perdón en Él” pero nunca dejarse seducir por ese perro encadenado que es el demonio. Y nos aconsejaba que en casa, tranquilos, nos tomáramos 5, 10, 15 minutos delante de un crucifijo, tal vez el pequeño crucifijo del rosario: mirarlo, porque, ciertamente, es un signo de derrota que provoca persecuciones, pero también es “nuestro signo de victoria porque Dios ha ganado allí”. Así podremos convertir las derrotas (nuestras) en las victorias (de Dios).

 

La grave segregación social y económica de los inmigrantes en España pese a su fuerte arraigo

(Cáritas)

Bajo el título «Un arraigo sobre el alambre”. La integración social de la Población de Origen Inmigrante (POI) en España», Cáritas Española y el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontifica Comillas han presentado en Madrid un estudio donde se analizan los resultados de una encuesta estatal llevada a cabo por ambas entidades para evaluar cuál ha sido en la última década el proceso de integración de los casi ocho millones de habitantes de origen inmigrante que viven en España.

La presentación del informe –que se edita dentro de la Colección Estudios de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada)— ha corrido a cargo de Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas; Juan Iglesias, experto del IUEM de la Universidad Pontificia Comillas; y Daniel Rodríguez de Blas, técnico del Equipo de Estudios de Cáritas.

Elevado arraigo, pero bajos niveles de integración

Dentro del amplio análisis que se aborda sobre aspectos relacionados con el grado de arraigo de estas personas, su nivel de integración socio-económica, cultural y política, o la evolución de la buena autopercepción de arraigo, el estudio revela, sobre todo, la paradoja de cómo, a pesar los buenos niveles de arraigo de la población inmigrante que vive en nuestro país, son personas con muy bajos niveles de integración económica y laboral. Hablamos de una migración que desde que llegó no se ha ido y que ni siquiera en los años más duros de la crisis pensaron en salir de forma masiva.

Es decir, aun cuando la población inmigrante lleva muchos años conviviendo con nosotros (13 años de media y el 75% más de 10 años), con fuerte asentamiento familiar y dominio del idioma, con uno de cada cuatro matrimonios mixtos, sin embargo, estas personas siguen ocupando los peores puestos de trabajo y las menores retribuciones por los mismos

Como se constata en el estudio, los procesos de arraigo de los migrantes en nuestro país siguen fortaleciéndose. “Los datos en cuanto al nivel de asentamiento familiar, los planes de futuro, las relaciones con población nativa o la autopercepción de arraigo indican que la población migrante no sólo está, es que quiere estar y quiere quedarse con nosotros. Son parte de ese nosotros”, ha señalado Daniel Rodríguez.

Segregación laboral y económica

Por eso, sorprende que estos altos índices de arraigo se den a pesar de la segregación laboral y económica que padecen. La población de origen inmigrante ocupa en mayor medida puestos en los sectores más precarizados y en los puestos de trabajo más bajos del mercado laboral. Y como también refleja el estudio, la explicación a esta segregación laboral no puede buscarse en el capital humano, ya que los niveles de formación de la población migrante son altos y sólo sensiblemente más bajos que los de la población nativa.

La segregación tiene lugar sobre todo en el nivel de rentas, es decir, en el volumen de ingresos. Así, la población migrante obtiene unos ingresos medios muy por debajo de la media nacional, lo que genera gran inestabilidad vital y material en la mayoría de la población inmigrante. Se refuerza una de las alertas ya señaladas en el VIII Informe Foessa sobre Exclusión en España, donde se indicaba que la tasa de exclusión entre los no nacidos en España es más del doble que entre los españoles de nacimiento.

Son las mujeres inmigrantes las que, en mayor medida, representa esa paradoja, al encarnar los índices más altos de arraigo y las situaciones más severas de segregación económico laboral. Como explican los autores, “son las que mejor se sienten entre nosotros, las que cuidan de nuestros mayores y niños, las que mantienen limpias nuestras casas, colegios y oficinas, pero las que sufren la peor segregación laboral y las que menos ingresos obtienen. Y aquí se cruza la doble discriminación, porque no solo se ven negativamente afectadas por los mencionados procesos de discriminación étnica, sino también por procesos de desigualdad basados en género”.

Contribuyentes claves al Estado del Bienestar

Estas situaciones objetivas de pobreza y exclusión justificarían por sí solas que las personas de origen inmigrante acudieran en mayor medida a la protección social del Estado de Bienestar, pero, lejos de lo que pudiera sostenerse desde prejuicios estereotipados, el estudio constata que la población inmigrante no sólo no abusa de los sistemas de protección, sino que además es un contribuidor clave.

Hay dos rasgos que destacan en este sentido: la población inmigrante es eminentemente joven y eminentemente activa, aspectos que, en un contexto demográfico de claro envejecimiento como el español, tienen una importancia vital. La juventud de la inmigración se traduce en mayores tasas de natalidad y menor utilización de determinados servicios, como el sanitario. De este modo, si a la mencionada juventud le unimos sus altas tasas de actividad, se evidencia que la población inmigrante supone una notable contribución al crecimiento económico y al equilibrio del gasto social, mejorando la sostenibilidad de nuestro sistema de bienestar social.

Patrón mixto de integración cultural

Asimismo, la investigación confirma que la población inmigrante desarrolla un patrón de integración cultural mixto. Es decir, en su actuar cotidiano, en su forma de vestir, su alimentación, sus normas familiares, etc. combina tanto patrones culturales de sus países de origen como costumbres adquiridas y aprendidas aquí. Así, tanto las tesis que defienden que los inmigrantes viven de espaldas a la sociedad de acogida como las asimilacionistas se muestran como realidades minoritarias. Para los autores del informe, “son más una interpretación del hecho que una observación en sí misma”.

La población inmigrante vive y se relaciona con la población nativa y, en general, esas relaciones son buenas y cordiales. Existe un contacto habitual y directo entre ambos grupos; somos compañeros de trabajo o pupitre, compartimos vagones de tren y autobuses, plazas, locales comerciales…, en definitiva, somos vecinos y vecinas. Y conforme más tiempo permanecen los inmigrantes en nuestro país, se generan un mayor número de vínculos significativos con la población nativa, pasando de compartir espacios públicos a convertirnos, unos y otros, en personas de referencia, amigos o parejas.

“Estas relaciones más estrechas son claves para lograr verdaderos procesos de integración”, afirma Daniel Rodríguez. “Este tipo de relaciones, denominadas capital social, son más comunes entre nativos e inmigrantes cuanto más tiempo pasan estos últimos en nuestro país, aunque menos extensas e intensas de lo que son entre los inmigrantes y nativos entre sí en dos entornos sociales diferenciados”, añade.

Baja conflictividad étnica

Para entender por qué se ha mantenido cierta cohesión social y se ha contenido la conflictividad étnica, en el estudio se subrayan distintas cuestiones. En primer lugar, entre la población migrante se asume un rol de cierta inferioridad con respecto a la población nativa. Ya sea por la necesidad de cotizar para mantener sus permisos en regla, por la obligatoriedad de obtener ingresos mensuales ante la falta de ahorros o por la necesidad de mandar dinero para mantener a las familias en sus países de origen (o por todas ellas a la vez), la población migrante se ve obligada a asumir empleos en los sectores más precarios y en los puestos de más baja retribución salarial.

Por otro lado, en la sociedad nativa se ha vivido un amplio consenso democrático que ha funcionado, al menos hasta hace tiempo, como un efectivo dique de contención ante actitudes racistas y xenófobas. Como indicó Rodríguez, “ha sido un consenso de amplia base, que ha impedido y bloqueado la propagación pública y abierta, tanto en el ámbito cotidiano como en el mediático y político, de discursos hostiles y racistas. Conviene lanzar una llamada a la ciudadanía, a las instituciones y partidos políticos, a sindicatos y patronal para que este consenso no se rompa y funcione como vacuna de futuro para reducir la conflictividad social”.

Los autores del estudio apuestan por el retorno a unas políticas de integración que reduzcan las desigualdades entre ciudadanos y que, para ser inclusivas y efectivas, no tengan el apellido de ningún colectivo más allá que el de la globalidad de las personas y familias más vulnerables de nuestra sociedad.

Como ciudadanos y vecinos merecemos estas políticas de integración, en un mundo en el que la actual crisis de la COVID-19 nos está demostrando que está más conectado que nunca, se ha mostrado como una palpable evidencia que la mejor forma de protegernos es proteger al otro, merecemos medidas de equidad que nos cohesionen como sociedad y nos ayuden a reducir incertidumbres.

Algunos datos del estudio

Juan Iglesias detalló en la rueda de prensa las principales constataciones de la investigación realizada y que agrupó en nueve apartados.

1. La gran mayoría de la POI ha permanecido en España durante estos años, lo que rompe esa imagen interesada de aves de paso o trabajadores temporales.

Al comienzo de la crisis (enero de 2009), había 6,78 millones de personas de origen extranjero en España, el 14,5% de la población total española. En enero de 2020, la población de origen inmigrante representa ya el 16,32% de la población total, 7,74 millones de habitantes.

Se trata de un crecimiento en dos fases caracterizado, primero, por un fuerte ajuste del fenómeno migratorio al contexto de crisis y una progresiva recuperación entre 2014 y 2020 al hilo de la progresiva recuperación económica con devaluación salarial, donde la mano de obra inmigrante volvió a ser un motor clave de la economía.

2. ¿De qué inmigración hablamos?

Si nos centramos en el origen étnico-nacional, hay que hablar a la vez, de concentración en torno al origen latinoamericano –41% del total y casi el 6% de la población total en España (INE 2019)—, y de la relevancia de la inmigración de origen marroquí (1,02 millones en 2020). Y de una fuerte diversificación interna (más de 50 comunidades nacionales que cuentan con una población de más de 10.000 personas) (INE 2019).

Junto a ello, la inmigración en España se ha feminizado ligeramente, volviendo las mujeres a ser mayoritarias: 52%, un 3,5% más que en el año 2009.

Otro rasgo central de la POI es su juventud. Así, la edad media de los inmigrantes en España es de 36 años, frente a los 44 años de los nacionales (INE 2019). Un envejecimiento relativo que se refleja en el peso de la población mayor de 65 años: un 22% en el caso de los nativos, frente al 8% de los inmigrantes.

En cuanto al nivel de estudios, cabe destacar que los niveles educativos de los inmigrantes son altos y muy similares a los de la población española, que no permiten explicar las enormes diferencias ocupacionales y de ingresos existentes. Así, por ejemplo, la población española con estudios universitarios represente el 29% del total. Un porcentaje que es el del 23% en el caso de los extranjeros y un 20% en el caso de los latinoamericanos (EPA-INE. 2017).

En términos territoriales, la inmigración, a pesar de que se ha distribuido por el conjunto del país, sigue especialmente concentrada en dos focos: las áreas metropolitanas de Madrid y de Barcelona (38% del total de la POE), y el extenso arco costero que va de Huelva a Girona, y que está asociado a la actividad agroindustrial y turística (30%). La mayoría de la POI, además, se ha insertado en los barrios obreros y populares.

En este punto destaca también el intenso crecimiento de los refugiados en los últimos años, hasta el punto de convertirse en un segmento significativo de la POI en España. Un crecimiento que mantiene desbordado al Sistema de Acogida, a pesar de sus sucesivas reformas. Los solicitantes de asilo, así, han pasado de ser 2.355 en el año 2012 a ser 115.175 en el año 2019. No obstante, la cifra total de refugiados apenas representa el 3,23% del total de la POI en España.

3. El Fuerte Arraigo de la POI en la sociedad española

¿Cuáles son los rasgos claves que lo muestran?

– Un tiempo de estancia elevado. Un 74% de la POI cuenta con más de 10 años de estancia, y un 42% con más de 15 años.

– Un acusado proceso de asentamiento familiar en torno a hogares familiares «fuertes» y numerosos, más voluminosos, de hecho, que los hogares de los españoles: el tamaño medio de los hogares inmigrantes es de 3,34 personas, mientras, el tamaño medio de los hogares en España es de 2,49 personas por hogar.

– Se ha agudizado y consolidado el paso de los pisos funcionales e instrumentales de los primeros tiempos, a las «casas» familiares actuales. De hecho, los hogares instrumentales, formados por personas no parientes que comparten los gastos domésticos y de alojamiento, representan tan solo el 12% del total de hogares.

– Un intenso proceso de naturalización/nacionalización que alcanza, ya, a 1 de cada 3 inmigrantes (33%). Un 36% en el caso de las mujeres y 30% en el de los hombres. Y un 54% en el caso de los inmigrantes de origen latinoamericano. Al mismo tiempo, se registra una reducción del espacio de irregularidad administrativa que, a pesar de su importancia cualitativa, apenas representa el 7% del total.

– Un elevado y generalizado dominio del idioma castellano, incluyendo aquellos orígenes donde dicho idioma no es la lengua madre. De hecho, un 88% de la POI habla bien (13%) o muy bien (75%) el castellano. Por el contrario, apenas, un 4% de la POI manifiesta un nivel bajo o muy bajo en el manejo oral del castellano (ENPOI 2017).

– Proyectos vitales y “migratorios” muy orientados hacia la permanencia y el establecimiento en el país. El 62% de la POI tiene la intención de quedarse y arraigar en el país. Además, la mayoría de la POI, 69%, no envía remesas a sus países de origen. Además, un 23% de las parejas y matrimonios de la POI son uniones mixtas (nativo-origen inmigrante).

– Una alta percepción subjetiva de arraigo, integración y pertenencia a la sociedad española: el 94% de la POI en España tienden a sentirse y percibirse integrada en el país y un 66% de los inmigrantes tienden a percibirse a sí mismos como miembros de la sociedad española.

4. Una integración socio-económica precaria

La mayoría de la POI sigue estando fuertemente concentrada y segregada en la parte baja de la estructura social española:

– La gran mayoría de los trabajadores inmigrantes (75%) desempeñan ocupaciones obreras elementales: un 17% trabajos de cuidados, un 42% otras ocupaciones básicas como peón construcción, camarero, ayudante de cocina, peón agrícola, etc., y un 16% ocupaciones obreras cualificadas. Solo el 25% de los trabajadores inmigrantes se ocupan en empleos de servicios de cualificaciones medias y altas.

– Movilidad social ascendente reducida y limitada: la gran mayoría de los trabajadores inmigrantes que se ocuparon en trabajos elementales al llegar en España (60 de 81) siguen enclaustrados en ellos después de tres lustros de estancia media en el país

– Un estatuto laboral fuertemente precarizado: la gran mayoría de los trabajadores de origen inmigrante (73%, el 75% en el caso de las mujeres) están expulsados de la Norma Social de Empleo (NSE, que conlleva contrato indefinido + jornada completa) básica y nuclear de nuestras sociedades; una alta incidencia de la informalidad laboral, 11% del total; elevada incidencia del desempleo, ya que solo un 60% de los trabajadores inmigrantes están ocupados durante todo el año, mientras que el 40% restante sufren periodos de desempleo; la alta temporalidad: alrededor del 40% de los ocupados inmigrantes tienen contratos temporales, el doble que el de los trabajadores españoles, 22%; salarios bajos e irregulares: el salario medio, 926 € mensuales, un 38% menor del que el de los trabajadores españoles, que es de 1.477 euros mensuales.

– Ingreso bajos y fuerte incidencia de la pobreza. El ingreso medio mensual de los hogares inmigrantes en España es de 1.771 euros mensuales, frente a los 3.297 euros mensuales de los hogares españoles (un 46% inferior). Estos bajos ingresos explican el fuerte impacto de la pobreza en la POI: entre un tercio y la mitad de los inmigrantes se encuentran en situación de pobreza y exclusión social, unos niveles que, al menos, doblan los índices de pobreza de la población nativa.

– La POI está infrarrepresentada en los esquemas de protección social de nuestra sociedad, a pesar de ser más vulnerables y contribuir de forma activa y neta al sistema. Solo un 15,5% de los hogares inmigrantes en España reciben ingresos “sociales” –rentas mínimas, prestaciones desempleo, pensiones, becas, ayudas de organizaciones sociales, etc.- y solo un 12,3% de ellos rentas procedentes del sistema público. En el sistema público de desempleo, solo 29 de cada 100 trabajadores extranjeros en paro reciben algún tipo de prestación, mientras que en el caso de la población española parada ese porcentaje es del 50%.

5. Precaria pero estructural

La inmigración, a pesar de su precariedad, es un fenómeno estructural, esto es, está indisolublemente unida a la dinámica social, económica y demográfica estructural del país, que se ha convertido en un eje fundamental del desarrollo económico y social español. 4 datos de esto:

– La inmigración en España crece en tiempos de expansión debido a la demanda de trabajo inmigrante y se ralentiza y ajusta en tiempos de crisis y recesión. Su dinámica está profundamente imbricada con los ciclos y el patrón de crecimiento de la economía española. De hecho, entre los años 2014-2018, la ocupación de la población extranjera crece el doble que la ocupación nativa, un 10,25% frente a un 4,45%.

– El trabajo barato y flexible de la inmigración se ha convertido en el núcleo asalariado central de nuestro modelo de crecimiento intensivo basado en sectores de baja productividad.

– El trabajo inmigrante, especialmente el trabajo femenino, se ha convertido en el recurso central que permite organizar y costear las tareas domésticas y de cuidado, esenciales en una sociedad tan envejecida como la española.

– La inmigración, debido a su alta tasa de actividad (72% frente a un 57% españoles) y a su juventud, se ha convertido en un recurso indispensable para la sostenibilidad y el equilibrio de nuestro sistema de bienestar social, especialmente del sistema de pensiones. Hablamos de una inmigración que es contribuyente neta de nuestro sistema de bienestar social.

6. Integración socio-cultural

Frente al extendido estereotipo de que la inmigración vive enclaustrada en un mundo relacional y cultural propio al margen de la población nativa, un 73% utilizan tanto la tradición propia como la autóctona en lo relativo a la forma de vestir., un 71% en la forma de comer, un 70% en sus celebraciones y fiestas, un 65% en las normas familiares y un 61% en la relación y normas de comportamiento con sus hijas.

7. Una integración sociopolítica baja

Los niveles de participación socio-política de la POI son, aún, limitados, lo que trunca su reconocimiento como ciudadanos y la expresión de sus legítimos intereses dentro de la sociedad. Así, por ejemplo, en las elecciones locales, las de mayor participación, solo vota el 20% de la POI; un 26% son abstencionistas, pudiendo votar; y un altísimo 54% no tienen derecho a voto.

8. ¿Ha crecido el sentimiento anti-inmigrante en España?

Al principio de la crisis, se vaticinó que la precariedad y los recortes sociales, junto al elevado volumen de la POI, provocarían el crecimiento del racismo y la hostilidad en España. Sin embargo, los datos durante estos años no han corroborado esa hipótesis.

Los datos de la ENPOI corroboran que las relaciones entre nativos e inmigrante, marcadas por el contacto directo y habitual en la vida cotidiana, siguen siendo cordiales a pesar de la crisis, aunque han subido los discursos nativistas y existen situaciones de hostilidad.

La pregunta que surge es cómo es posible que en el contexto de crisis y precariado tan intenso que se ha vivido en España las relaciones de convivencia no se hayan deteriorado.

En el estudio ofrecemos dos hipótesis y un aviso. La primera viene a decir que el prejuicio y la hostilidad étnica no han crecido porque, sencillamente esa ausencia de conflicto abierto en la relación entre ambas poblaciones obedece a una intensa segregación laboral y económica.

La segunda hipótesis afirma que el crecimiento de la hostilidad inmigrante y su expresión política se ha visto frenado en España, a diferencia de lo ocurrido en otros países europeos, por la actuación de una serie de factores claves, como son las políticas públicas de integración, el consenso político de la transición, el origen latinoamericano de la POI, la memoria inmigrante en los barrios populares, la complementariedad laboral, etc.

Y el aviso es que, pese a la actual coexistencia tranquila en los barrios populares entre ambas poblaciones, existe, especialmente entre la población nativa trabajadora, un profundo malestar social producto del crecimiento del precariado y del deterioro de las oportunidades vitales en la última década. Este malestar social en cualquier momento puede verse etnificado, esto es, explicado desde y por la presencia de inmigrantes, y no por la actuación de determinadas políticas estructurales De hecho, hay algunas propuestas que en el último ciclo electoral español han roto el consenso de la transición, intentando etnificar el conflicto social al señalar a la población inmigrante como responsable de la cuestión social.

9. La población refugiada, «furgón de cola» del proceso de integración.

Los refugiados, a pesar de su firme y mayoritaria apuesta por asentarse en España, tienen un grado de arraigo que está muy por debajo de los niveles de la POI: una fuerte tasa de irregularidad (40%) y temporalidad administrativa (54%); un menor dominio del idioma, una mayor indefinición de sus proyectos migratorios, una menor percepción subjetiva de integración y pertenencia, etc.

En términos de integración socio-económica, los refugiados representan la «última estación» del intenso proceso de precarización que está presente en la sociedad española, por debajo de la POI y de sus comunidades más precarizadas, y muy lejos de los niveles medios de la población nativa. Así, 8 de cada 10 refugiados trabajan en ocupaciones elementales, solo 6 de cada 100 refugiados están dentro de la NSE -contrato indefinido a tiempo completo-, un 40% son informales, el 60% atraviesan periodos prolongados de desempleo durante el año. Un salario mensual medio que está claramente por debajo del SMI -686 euros mensuales-.

Natalia Peiro: «Anclas que nos impidan ir a la deriva»

“En épocas de máxima incertidumbre como la que vivimos en la actualidad conviene buscar anclas que nos impidan ir a la deriva y brújulas que nos indiquen el norte, como sucede con este estudio”, afirmó Natalia Peiro durante a la presentación del estudio. “Anclas –explicó— como la Declaración de Derechos Humanos que en su Artículo 13 dice que toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado, y a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país”.

“Para nosotros –dijo—es importante evidenciar las enormes dificultades de las personas migrantes para obtener una autorización de residencia y trabajo y la enorme sencillez con que ésta se pierde. Y aunque aplaudimos que se hayan tomado algunas medidas que permitan que no aumente la irregularidad sobrevenida como consecuencia de la Covid 19, consideramos que la normativa de extranjería deber ser revisada con el objetivo de evitar que las personas extranjeras vivan en permanente riesgo de caer, de nuevo, en la irregularidad”.

La secretaria general de Cáritas abogó por “una sociedad que acoja y proteja a los millones de migrantes que viven con nosotros, haciéndoles sentir que no están solos, y por promover e integrar, construyendo juntos un futuro mejor”.

“Reafirmo el compromiso firme y sostenido de Cáritas con las personas migrantes, y no sólo en nuestro país. Cáritas está presente en casi todos los lugares del mundo, acompañando desde el origen, acompañando el tránsito, acompañando en el destino, siempre desde el enfoque de derechos humanos, porque una persona migrante, un solicitante de asilo, una persona refugiada no ´pierde sus derechos por el camino´ sino que es sujeto de derechos ahí dónde está, por el hecho de ser persona”, concluyó.

Caritas​

 

 

Tiempo de la Creación

La crisis de salud que se ha desencadenado con el COVID-19 ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, relacionarnos, consumir, emprender… Y se ha convertido en crisis económica, social y ecológica. Es necesario que todos nos impliquemos, como nos recuerdan constantemente los más jóvenes. Y es el momento de implementar una ética del cuidado del otro. Hay miles de afectados, muchos recluidos en campos de refugiados, y otros muchos en nuestras ciudades. El ser humano lo es, en gran medida, porque cuida del otro.

Como escribí en mi discurso de ingreso en la RACEFHacia una economía más humana y sostenible:

«De la misma manera que hubo un tiempo en el que ignorábamos el impacto de nuestras industrias sobre el medio ambiente, muchas empresas ignoran hoy el hecho de que están destruyendo la ecología humana y contaminando sus propias organizaciones y la sociedad con unas prácticas que la perjudican y deshumanizan, cuando no permiten que sus empleados cumplan sus roles como miembros de una familia y de una comunidad.

Vivimos ya en un mundo permanentemente conectado. El planeta Tierra es una aldea global que debe afrontar la “incómoda” verdad de lo que vengo llamando “contaminación social” y su insostenibilidad: individuos deshumanizados y “contaminados” por una sociedad sin valores.

Preservar la salud social y la ecología de las personas, de las familias y de las comunidades humanas es tan importante y urgente para la economía como preservar el medio ambiente, cuyo deterioro no deja de ser consecuencia del deterioro de la ecología humana«. Podéis leer más aquí.

La iniciativa anual Tiempo de la Creación une  a los 2.200 millones de cristianos de todo mundo en torno a un propósito común. Está pensado como una celebración ecuménica. Con tanta injusticia a nuestro alrededor, este es el momento de que los cristianos nos unamos y mostremos al mundo cómo amarnos los unos a los otros y a la creación. Podéis leer más sobre esta iniciativa aquí.

El papa Francisco escribió en su encíclica Laudato Si’:

«Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje.«

Hablamos mucho de lo que el ser humano ha destruido, y hablamos poco de nuestra autodestrucción en la toma de decisiones diaria, cuando no somos conscientes del impacto que tiene en nosotros, en los otros y en el entorno.

Ya hace 42 años, Féliz Rodríguez de la Fuente nos hizo pensar con un mensaje  de plena actualidad:»Salvar la humanidad y la naturaleza». Han pasado muchos años y, si bien las estructuras pensadas por los políticos no siempre ayudan, hemos avanzado en sensibilización. Os dejo el vídeo para que podáis reflexionar sobre ello.

 

Abuelo, por favor, no te mueras

Ernesto Juliá 

photo_cameraEl papa Francisco en un encuentro con ancianos.

Con el permiso del enfermo, y sin nombrarlo, transcribo la carta que un hombre de 87 años, al que acompaño en sus enfermedades, acaba de recibir de un nieto: tiene veintitrés nietos y cinco biznietos.

“Querido abuelo; he leído que algunos políticos están haciendo todo lo posible para que te largues pronto de esta tierra. Dicen que no quieren que el tiempo que te quede de vida sufras inútilmente, porque tus dolencias y molestias ya no tienen solución y, añaden además que ya no te queda nada que hacer por aquí.

¡Qué sabrán esos ignorantes! Tus posibles sufrimientos, tus dolencias les traen completamente sin cuidado, como les trae sin cuidado el permitir matar a los niños en el vientre de su madre.

No les hagas caso, y no te dejes influir por su propaganda, diciendo que te quieren dar un derecho a que un médico te ayude a suicidarte. Lo que quieren es no gastar nada en cuidados paliativos; y tener así más dinero para repartir entre sus amigos, sus compañeros de partido, sus consultores, etc.; por no decir el dinero –tuyo y nuestro- que se gastan con el apoyo que dan a manos llenas a la Lgtbi o a las camarillas de eso que llaman “memoria histórica”, que ni es memoria, ni es histórica.

Estás enfermo, lo sé, y no llegamos a darnos cuenta del todo de lo que pasa por tu cabeza y por tu corazón. Y ni tu ni yo sabemos los años que el Señor te tiene reservados en esta tierra todavía. Tú me enseñaste que la vida es un auténtico misterio que los hombres vivimos con Dios, y con los demás hombres. Y ahora, al verte sereno en medio de tus dolores, y con paz cuando voy a verte, me estás enseñando que el misterio del amor que has derrochado con nosotros, tus nietos, a lo largo de tu vida, también cuando se murió la abuela, y tú te preocupaste de nosotros también en su nombre y en su lugar, sigue muy vivo en tu corazón.

Abuelo, por favor, no te mueras. Yo sé lo que sufres, aunque no me hago cargo de lo que de verdad padeces. No siempre las medicinas hacen el efecto que se quiere, y sé que tu enfermedad es dolorosa, por muchos paliativos que te den.

Para animarte a seguir en tu lugar, en tu silla de ruedas, y con una sonrisa, te quiero agradecer todo el bien que me has hecho a lo largo de mi vida, y que me ha servido para tratar de hacer un bien semejante a tus biznietos.

Ese bien lo descubrirás en el cielo. Cuando me ayudaste con tus consejos a salir airosos de mi primer fracaso profesional; con los consejos que me diste para que Luz y yo formáramos una familia como el Señor quería; con tus momentos de silencio dormido en la silla de ruedas, con el rosario en la mano;...

La lista de favores es inmensa: la paz que diste a mi padre, a todos tus hijos, en los momentos de la muerte de la abuela.  Yo te vi arrodillado en el confesonario, y te vi luego comulgar, y lloré de emoción. Tu gesto me sirvió para mover a mi alma a reconciliarse con el Señor.

Has triunfado en tu profesión, un triunfo reconocido por mucha gente que todavía elogia y muestra la belleza de los edificios que has diseñado, y rezan con paz en los templos que has levantado. Y tu gran triunfo, abuelo, hemos sido tus hijos y tus nietos, y ahora comienzan los biznietos.

Déjanos gozar del tesoro de tu paz, de tu sonrisa. No soy egoísta; sólo quiero que Dios te dé la alegría de vivir el amor de tu descendencia. Ya sabes que ahí nos tienes, y nos tendrás a tu lado cuando el dolor, la pena, te parezca insoportable. Yo sé que cuando sufres te unes a Cristo en la Cruz, y ofreces con Él tu sufrimiento por la redención del mundo, y para que nosotros seamos fieles a sus Palabras, a sus Mandamientos, como lo eres tú.

Y puedes estar seguro de que te daremos siempre ese abrazo que nos pediste cuando hablaste de lo que una mujer portuguesa les había dicho a sus hijos y a sus nietos: “Si me oís decir que me quiero morir, dadme un abrazo”.                                       

ernesto.julia@gmail.com

 

 

Nuestro Señor Jesucristo da la Comunión a sus Discípulos en la Última Cena

 

La Iglesia fue instituida jerárquica por Nuestro Señor y los Papas a lo largo de los siglos han condenado los intentos de democratizarla. Ésta no es la solución para los escándalos de abuso.

 

Dado que la estructura jerárquica de la Iglesia es una verdad de Fe, no es sorprendente que los Papas mantengan esta enseñanza. Sin embargo, a propósito de los abusos sexuales de Obispos y sacerdotes, los intentos de democratizar la Iglesia se vuelven a mostrar como una solución. Se ha llegado a proponer una especie de tribunales populares para juzgar a los Obispos.

Esta doctrina fue condenada ya en el siglo XIV por el Papa Juan XXII como “contraria a las Sagradas Escrituras, peligrosa para la fe católica, herética y errónea”. A lo largo de los siglos la idea vuelve a aparecer y a ser condenada en el galicanismo, el jansenismo y el febronianismo.

Estas teorías republicanas sobre la Iglesia han sido condenadas porque

“contienen proposiciones, respectivamente falsas, escandalosas, audaces, injuriosas, que conducen a cismas, cismáticas, erróneos, que conducen a herejías, hereticas y algunas condenadas por la Iglesia” [1]

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII, en la Alocución a los Auditores de la Rota del 2 de octubre de 1945, volvió a condenar la opinión de que la Iglesia debe transformarse en una especie de democracia. Aquí publicamos algunos extractos del documento. [2] (Los subtítulos son nuestros).

El poder eclesiástico difiere esencialmente del poder civil

Contenidos

Si consideramos la tesis favorita de la democracia (una tesis constantemente defendida por grandes pensadores cristianos), es decir, que el sujeto del poder político que se deriva de Dios es, antes que nada, el pueblo (no las “masas”), la distinción entre Iglesia y Estado, incluso en un Estado democrático, se vuelve cada vez más clara… El poder eclesiástico es, de hecho, esencialmente diferente del poder civil.

Los orígenes de la Iglesia, a diferencia de los de la sociedad civil, son sobrenaturales

Los nuevos reformadores repiten los viejos errores de una Iglesia “democrática” promovida por herejes como los jansenistas, seguidores del obispo Cornelius Jansen (1585-1638).

El origen de la Iglesia, a diferencia del Estado, no surge de la Ley Natural… La Iglesia se deriva de un acto positivo de Dios que está más allá y por encima del carácter social del hombre pero en perfecta armonía con él.

La sociedad civil crece desde abajo hacia arriba, mientras que la Iglesia nos llega desde arriba

Esta diferencia fundamental se manifiesta en un punto por encima de todo. A diferencia del fundamento del Estado, la fundación de la Iglesia, como sociedad, se llevó a cabo no desde abajo sino desde arriba.

Cristo no participó a la comunidad su misión como Maestro, Sacerdote y Pastor

Cristo, Quien en Su Iglesia ha establecido el Reino de Dios en la tierra, que anunció y destinó a todos los hombres y edades, no entregó a la comunidad de los fieles la misión de Maestro, Sacerdote y Pastor que recibió del Padre para la salvación de todos los hombres. Lo entregó, más bien, a un colegio de apóstoles o enviados elegidos por Él mismo para que, por su predicación, su ministerio sacerdotal y su poder social, respectivamente, traigan a la Iglesia la multitud de fieles para santificarlos, iluminarlos y guiarlos a la plena madurez como discípulos de Cristo.

El sujeto básico del poder en la Iglesia nunca es la comunidad de los fieles

En la Iglesia, en contraste con el Estado, el sujeto básico del poder y su manifestación última, el juez supremo, nunca es la comunidad de los fieles. Por lo tanto, no existe un tribunal popular o poder judicial que emane de la gente en la Iglesia como fue fundada por Cristo, y no puede haber.

La Iglesia es una sociedad jerárquica

Según el teólogo jesuita p. Joachim Salaverri, los fieles deben creer como verdad de Fe que la Iglesia es una sociedad jerárquica y no una democracia:

 

Jesucristo vela por su Iglesia pero permite que sufra crisis

 

Que la Iglesia, como institución, no es una sociedad democrática sino jerárquica, fue definida por Pío VI contra el Sínodo de Pistoia (Denzinger 1502); contra los protestantes por el Concilio de Trento (Denzinger 960, 966); contra los modernistas por San Pío X (Denzinger 2145, 3); y contra los innovadores por el Concilio Vaticano I (Denzinger 1827s). Por lo tanto, se puede llamar una verdad definida de fe.[3]


[1] Denzinger, no. 1500, nota 1.

[2] Acta Apost. Sedis, 1945, pp. 256-62, quoted in Journet, The Church of the Word Incarnate, Vol. I, pp. 488-489.

[3] Salaverri, De Ecclesia Christi, in VV.AA, Sacrae Theologiae Summa, Vol. I, no. 130.


Fuente: TFP.org

Contra el aborto

Ángel Cabrero Ugarte 

photo_cameraNo nacido en el vientre materno.

El nuevo embajador de EEUU ante la ONU se ha posicionado totalmente en contra del aborto. Al parecer los expertos de la ONU criticaron a los Estados Unidos porque no calificaron el aborto como “esencial” durante la pandemia COVID-19. Andrew Bremberg escribió una carta muy clara donde decía: “Esta es una perversión del sistema de derechos humanos y de los principios fundacionales de las Naciones Unidas”.

Acusó a los expertos de la ONU de ignorar los continuos abusos contra los derechos humanos cometidos por el Partido Comunista Chino en Xinjiang, incluido el aborto forzado, la esterilización forzada y el control de la natalidad forzada. “Se trata de abusos reales contra los derechos humanos, que implican a millones de mujeres y niñas y su salud, a escala industrial, dirigida a una minoría étnica y religiosa vulnerable”, dice la carta al grupo de trabajo.

Es de agradecer que alguien se declare de manera clara contra el aborto. Alguien que es oído en las Naciones Unidas. Ante la pretensión de la ONU de calificar el aborto como esencial, habrá muchos que hayan puesto el grito en el cielo, pero ya sabemos que ese grito en el cielo no lo oyen los que tiene capacidad de decidir. Por eso, la intervención de Andrew Bremberg es muy importante, porque a él sí le van a oír.

La carta se quejaba del doble rasero del sistema de derechos humanos de la ONU. Todos los órganos de las Naciones Unidas que se ocupan de los derechos humanos, incluido el Secretario General, el Consejo de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, “han mantenido notablemente silencio sobre este tema, aun cuando encuentran amplias oportunidades de opinar sobre asuntos de interés político interno estadounidense”, lamentó el Embajador Bremberg.

Y dijo también que la injerencia del grupo de trabajo en la política del aborto interno de Estados Unidos era un ejemplo de por qué tanta gente ve el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas como “absolutamente roto”. “Si realmente les preocupa la integridad del sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas”, concluye la carta, “les instamos a reconsiderar el enfoque que les ha llevado a usted y a sus colegas a este triste punto, tan lejos del noble propósito para el que se fundó esta institución hace 75 años”.

Siempre queda la duda de hasta qué punto estas palabras tienen que ver con la campaña electoral de Trump, pero el hecho es que hoy en día hay muy pocos gobiernos o muy pocos personajes públicos que sean capaces de situarse de un modo tan claro contra el aborto. Suena a perversión de la peor calaña que lo que se pretenda aprobar descaradamente, no es ya la posibilidad de que en algunos casos se practique el aborto, sino que se apruebe como un derecho, que se mantenga como una necesidad, como si fuera una solución de algún tipo ante la pandemia del COVID 19. 

Que en tantos países, en tantos ambientes, esto se vea como lo más natural, no deja de ser una manifestación de hasta qué punto los planteamientos morales y religiosos de grandes ámbitos internacionales están totalmente corrompidos. Y ante esas tendencias no queda otra cosa que hablar, que hacer el ambiente que sea preciso para sensibilizar a muchas personas que pueden votar en contra de medidas de este estilo.

La promoción europea del aborto

El pasado mes de julio, el Consejo de Seguridad de la ONU debatió cómo detener la violencia sexual en los conflictos. Si bien la mayoría de las naciones acordaron priorizar la prevención de la violencia y el fin de la impunidad, las naciones europeas dijeron que la respuesta de la ONU debe incluir el aborto. Vemos que el aborto se mete en todo.

"Debemos fortalecer los servicios para las sobrevivientes de violencia sexual, incluso garantizando la salud y los derechos sexuales y reproductivos integrales, como el acceso a la anticoncepción de emergencia y la interrupción segura de los embarazos", dijeron los países nórdicos en un comunicado conjunto. Quince países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron virtualmente para un debate abierto anual sobre violencia sexual relacionada con el conflicto y discutieron un informe del Secretario General de la ONU sobre el tema. 

El informe documentó casi 3.000 casos verificados por la ONU de violencia sexual relacionada con conflictos cometidos en el transcurso de un solo año. "La gran mayoría de los incidentes tuvieron como blanco a mujeres y niñas (96 por ciento)", dijo la relatora especial de la ONU para la violencia sexual, Pramila Patten. Agregó que solo había "cien casos [de] hombres y niños afectados, y personas LGBTQI". El informe encontró que 848 casos fueron ataques contra niños. La actriz estadounidense Angelina Jolie le dijo al Consejo que los niños son especialmente vulnerables a la explotación sexual, particularmente los niños nacidos de violaciones que son estigmatizados. El informe llamaba a prestar especial atención a estos "niños nacidos de la guerra".

La Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad señaló que el debate se centró en cómo promulgar la última resolución del Consejo sobre la Paz y la Seguridad de las Mujeres que pedía un enfoque centrado en las sobrevivientes, con solo "unas pocas" declaraciones que intentan conectar ese objetivo con un "necesidad de acceso a la salud y los derechos sexuales y reproductivos” para los sobrevivientes. Además de los países nórdicos, esos incluían la República Dominicana y Sudáfrica.

Juan García. 

 

Personas de riesgo y ancianidad.

A propósito de la pandemia del COVID 19, se habla de personas de riesgo, y son especialmente los ancianos, que serían las personas más vulnerables (más que los jóvenes), en gran parte debido a su menor resistencia inmunitaria. También se dice que los niños son muy vulnerables, y en consecuencia,  transmisores.

¿Qué es la ancianidad?

Perdemos unas 100.000 neuronas diariamente, poniéndose en marcha mecanismos de suplencia a partir de los 40 años, que aminoran los efectos del envejecimiento.

En la Biblia se habla de la gran longevidad de los Patriarcas, entre ellos, Matusalén (aunque los parámetros temporales que usan los autores no son los actuales). Y se habla del anciano como depositario de la sabiduría y de la sensatez. Se le trata con gran respeto.

Fueron (y son), entre otros, ancianos influyentes en el mundo: San Juan XXIII, que convocó el Concilio Vaticano II, San Juan Pablo II que en su ancianidad escribió y viajó de forma abundante, Benedicto XVI, ya anciano,   impulsó el diálogo fe – razón, frente a la llamada por él “dictadura del relativismo”, el Papa Francisco, que asombra con su prodigiosa vitalidad.

Y en cuanto a personajes políticos, hay que recordar a Adenauer (elegido canciller de Alemania a los 73 años, gobernó durante 14 años), a de Gaulle, que rigió la República Francesa siendo ya provecto, a Franco, que permaneció en el poder casi cuarenta años, a  Isabel de Inglaterra, reina desde los años 50 del pasado siglo, y otras más personas, que constituyen lo que se ha dado en llamar la gerontocracia, es decir, el gobierno de los ancianos.

Características de la ancianidad.

No todos los abuelos son viejos. Los hay jóvenes y los hay mayores.

En el abuelo mayor se dan varios de los siguientes fenómenos:

Cambios en la memoria, como es la disminución de  la fijación, más que de la evocación. La memoria declarativa cambia poco en el anciano. Todo esto explica que tienda a repetir “historietas”,  contar siempre las mismas “batallitas”, creyendo que no las ha contado todavía.

Se tiende a definiciones largas, disminuye la fluidez verbal, se limita la formación de conceptos y resolución de problemas; pero no se afecta demasiado la atención.

Debido al envejecimiento de la corteza prefrontal, algunos se desinhiben, con comportamientos incluso eróticos.

El tiempo total de sueño disminuye, y especialmente el del sueño REM.

La proteína priónica celular, con una probable función antioxidativa, disminuye en cantidad en el encéfalo del anciano.  

El encéfalo del anciano  presenta mayor número de fenómenos oxidativos que en el joven, pues el envejecimiento va con fenómenos de oxidación (hablando de forma coloquial: el material viejo está “oxidado”).

Hay una progresiva disminución de la acuidad visual; surge la presbicia, suelen aparecer cataratas, hay alteraciones en la audición y en los demás sentidos.

Algunos ancianos se preocupan con cierta ansiedad del estado de la cuenta corriente, de sus despistes, de la toma de medicamentos, de su función intestinal, de su tensión arterial, etc. Muchos tienden al pesimismo, no solo debido a su especial fisiología cerebral, sino también porque el anciano es más vulnerable a la enfermedad, o porque en algunos casos vive en soledad y se siente desatendido, o porque intuye que es una carga para los demás, o porque se siente marginado, como si la sociedad le hubiese “eutanatizado” en vida. Muchas veces es más dolorosa la indiferencia que la falta de cariño.

Algunos viven con más intensidad la piedad, no como refugio, sino convencidos de que lo que importa es una vida interior profunda.

 

Y algunos ancianos se hacen más activos, e incluso hiperactivos. La actividad mental y física es saludable, no solo para el anciano, sino a cualquier edad. La actividad significa vitalidad. Por eso, hay jóvenes que parecen viejos y viejos que parecen jóvenes. La actividad prolonga la vida. Cuanta más vitalidad, menor es el riesgo de contraer enfermedades y mayor la defensa frente a ellas; en consecuencia, se es menos persona de riesgo.

 

¿Qué es la juventud?

No se trata de cronología, sino de ilusión, ganas de ser útil, dar más importancia al futuro que al pasado, no encerrarse en el yo, relacionarse, ver el lado positivo de las cosas, etc. Médicamente se ha demostrado que viven más los individuos cargados de ilusiones que los  pesimistas.

En consecuencia:

No es cuestión de que el viejo se vista y se esfuerce en parecer joven, sino de que viva con ilusión su vida.  

Son personas de riesgo los pesimistas, los tristes, los apocados, los derrotistas, porque ponen trabas a la vida. El pesimismo también se contagia.

 

Tantos de ellos mártires

 Y la Iglesia Católica, para atraer a todos los hombres –respetando siempre su libertad- ha predicado y ha dado ejemplo de la verdad de que Cristo vive en ellos, en Ella con la vida heroica y santa de sus hijos, tantos de ellos mártires.

 La Iglesia enseña la Verdad revelada por Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Y no se preocupa en absoluto de enseñar las “experiencias” que algunos pueden decir que son “experiencias de Dios”, porque a lo más servirán para cada uno, pero no trasmiten en ningún caso ni la luz, ni las enseñanzas, ni la verdad de Cristo.

 Y, aun en medio de los errores que se han cometido en estos siglos, y se seguirán cometiendo por la presencia viva del pecado, y del diablo y demás Judas de turno, la Iglesia procura anunciar, siguiendo la Tradición, íntegro el Evangelio del que nunca acabará por descubrir la plenitud de la Verdad y del Amor de Dios que encierra.

Íntegro y sin acomodaciones al así llamado “espíritu del siglo”. Busca las palabras adecuadas para hacerse entender, y ha conseguido aprender todos los idiomas del mundo para transmitir las mismas verdades. 

Jaume Catalán Díaz

 

Es preocupante Pedro Sánchez 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mueve como pez en el agua en el actual momento de la política española, repleta de incoherencias, falsedades, improvisación y ausencia de responsabilidad.

Otra cuestión es que Sánchez El presidente del Gobierno está donde está porque es reflejo de una sociedad que lo permite. Basta ver cómo los barcelonistas pedían la dimisión de Bartomeu, presidente del Club de Fútbol Barcelona porque no veían ser capaz de retener a Leo Messi, y sin embargo los españoles tragamos con más de 45.000 muertos por el coronavirus sin exigir la dimisión de Pedro Sánchez, por la desastrosa gestión de la pandemia, sus mentiras y dejación de funciones, en los meses pasados y ahora.  

Recuerdo haber oído a mi abuelo, comentado hechos parecidos a esta, hace más de sesenta años, situación que “no se puede apalancar con un churro”. Una pandemia que es la peor gestionada de Europa, en la primera ola y en este prematuro rebrote de agosto y septiembre, con las peores cifras del continente. Pero ese “churro” blandengue, sólo pendiente de las apariencias y de conservar el poder, está donde está porque los socialistas lo aguantan, y los partidos socios de Gobierno se aprovechan con sus apoyos.

Esta es la única preocupación de Pedro Sánchez: conservar el poder. Ha estado de vacaciones mientras los españoles vivíamos el incremento de contagios por el Covid-19 a las puertas de un decisivo y excepcional comienzo de curso escolar. Y en la rueda de prensa posvacacional, afirmó que es “preocupante” el auge de contagios. Todo el país preocupado, y él de vacaciones, y se permite utilizar la palabra “preocupante”.

Suso do Madrid

 

Que no reconociera el aborto

El secretario de Estado de los EE. UU., Mike Pompeo, dijo que el reporte de la comisión será usado como guía para los diplomáticos estadounidenses a cargo de asuntos de derechos humanos. El reporte intenta describir la relación de la ley estadounidense con la ley de derechos humanos y establece criterios para que los diplomáticos estadounidenses puedan evaluar y sopesar demandas enfrentadas de derechos humanos.

Los grupos abortistas y LGBT criticaron a la comisión durante un período de dos semanas de comentario abierto sobre el primer borrador del reporte el mes pasado.

Se quejaron acerca de la defensa, hecha por el reporte, de las prerrogativas soberanas de los EE. UU. en materia de derechos humanos y de la capacidad del presidente y del senado de elegir qué tratados de derechos humanos de la ONU adoptar y ratificar democráticamente. También dijeron que el reporte hacía mal al defender la preferencia de los EE. UU. por los derechos civiles y políticos sobre los derechos económicos y sociales.

Por encima de todo, se quejaron de que el reporte no reconociera el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la acción afirmativa como derechos humanos establecidos.

Incapaces de apoyarse en el texto o en la historia de los tratados de derechos humanos —pues ninguno apoya un derecho humano al aborto o derechos LGBT, según expertos internacionales— se apoyaron fuertemente en las opiniones no vinculantes de expertos de la ONU y de organismos de la ONU para sostener que esas cuestiones eran derechos establecidos. El reporte de la comisión criticó la proliferación de opiniones no vinculantes provenientes de expertos de la ONU e insistió en que ellos no pueden establecer nuevas obligaciones para los Estados. En lugar de responder con argumentos legales, los grupos abortistas y LGBT se mofaron de la comisión.

“Los Estados Unidos no tienen la capacidad para reinterpretar unilateralmente los contornos del marco de los derechos humanos”, dijeron. Incluso se quejaron de que el reporte de la comisión solo contribuiría a la proliferación de “estándares no legales” como los provenientes del sistema de la ONU criticado por la comisión.

“La comisión nunca ha establecido ningún argumento convincente para justificar su propia existencia”, regañaron.

Domingo Martínez Madrid

 

La vacuna y primer fracaso, el poder absoluto

 y los suicidios

 

VACUNA CONTRA EL VIRUS CHINO: “ASTRAZENECA HABÍA INICIADO LA FASE 3 DE SU ENSAYO EN EE.UU. A FINALES DE AGOSTO: Interrumpen los ensayos de una de las vacunas contra el COVID-19: Un voluntario sufre «una enfermedad inexplicable». El voluntario reside en el Reino Unido, aunque se desconoce la naturaleza de la reacción adversa que sufrió el individuo”. (Periodista Digital 09-09-2020)

            La avaricia humana no tiene límite y si la misma está en esos laboratorios o investigadores individuales, que han visto en la invasión del “virus chino”, la fuente de fabulosos negocios, mediante una vacuna; ocurrirán lo que este caso denuncia y vete a saber los que surgirán antes durante o después de las vacunas. Hay que pensar en ello, primero por lo corrompido que está en general todo el sistema político mundial, donde imperan individuos sedientos de dinero y por tanto, insaciables, carentes de escrúpulos y responsabilidades, por lo que hemos de dudar de todos ellos, que en general son proclives a corromper y corromperse por dinero y poder; y aquí tienen posibilidades ilimitadas, debido al miedo o ya terror que han inoculado en la mayoría de la población. Pensando todo ello, ¿quién se va a vacunar en principio, a qué precios lo van a cobrar? ¿Podemos fiarnos de alguien o algún organismo oficial con la corrupción imperante? Considero hay que ir pensando en todo ello, puesto que, “nos van a llover ofertas de vacunas para que nos vacunemos. Yo lo que puedo aportar, es que hace varios años en que ya no me vacuno contra la gripe “anual”, puesto que el último que lo hice, se me produjo una reacción tan terrible, que decidí no vacunarme más… “y desde entonces ni me he resfriado y ya van cuatro años”. No olvidemos que LA MEDICINA es uno de los grandes negocios mundiales, junto a la VENTA DE ARMAMENTO, LAS DROGAS, LA PROSTITUCIÓN Y POR DESCONTADO “LA POLÍTICA”, amén del control del dinero como medio para tiranizar a “quienes sean”.

 

“PABLO IGLESIAS RECALCÓ SU INTERÉS POR DEJAR FUERA DE LOS PGE A LA DERECHA: A Pedro Sánchez se le cae la careta: pide unos Presupuestos «sin exclusiones», mientras margina a VOX y ataca al PP: El líder del PSOE demuestra que su discurso de “arrimar el hombro” solo tiene por meta garantizarle su permanencia en el poder”. (Periodista Digital 09-09-2020)

               EL PODER ABSOLUTO: A la vista de cómo obró y obra este indeseable, (“O INDESEABLES”) hay que catalogarlo ya como un enfermo crónico, de la peor de las enfermedades que puede padecer, quién llegó a poseer un poder que ni él esperaba; ya se puede comparar con Hitler, Stalin, Mussolini, Castro, Putín, Erdogán y tantos otros tiranos, que han dejado indeseable historia y pueblos destrozados. Y no incluyo a Franco (O  Al mariscal Tito en Yugoslavia), por cuanto este dictador, supo reconstruir un país desolado, transformándolo en un país rico; y si no bien administrado en todos los campos, al menos, supo crear una abundantísima clase media, que es de lo que aún “nos mantenemos”; y pese a la destrucción de sus herederos que han dejado a España, como está ahora de desolada, por cuanto la evidencia confirma cuanto digo. Así pues, lo inteligente, es que este “enfermo”, cese lo antes posible; y a ver si encontramos, UN VERDADERO ESTADISTA, hombre o mujer, a mí me da igual si demuestra que sabe gobernar para el conjunto de España y los españoles. Tampoco me importa el sistema, si es democrático de verdad y conforma UNA VERDADERA DEMOCRACIA.

 

TODOS LOS USUARIOS COINCIDEN EN ALGO: Bertrand Ndongo (VOX) pone patas arribas Twitter al preguntarse si se vivía mejor con Franco o con Sánchez. Según Abascal, el actual Ejecutivo es "el peor gobierno en 80 años". (Periodista Digital 10-09-2020)

            La respuesta a preguntas “trampa”, tiene que meditarse y mucho antes de responderla; puesto que a mi entender, mi respuesta es escueta y firme: “NI FRANCO NI ESTOS INÚTILES”; pero en “lo material”, es cierto,  que con Franco, se llegó a vivir con una seguridad y desahogos, enormes y no soñados en siglos; y a la vista, quedó el enorme aumento de “unas clases medias”, inexistentes antes de Franco; pero eso sí, la libertad de expresión no existía (tampoco el libertinaje actual); y como bien dijo Cristo, “NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE”; y aunque ahora, “nos dan libertad para aquel que encuentra dónde ejercerla”, pero no sirve para nada; y por ello, nos hacen vivir en un sistema, ya demasiado corrompido y el que inexorablemente nos lleva a destinos, que no desearía nadie que… “piense un poco”: En definitiva, que ni con Franco había libertad, ni con estos tampoco; pasamos de una dictadura, “buena administradora de los bienes materiales de España”, a otra dictadura peor, que “como las termitas, acabarán con toda la madera y no van a dejar ni la cáscara”; y además dejarán, una sociedad tan desorientada y acobardada, que da pena, hasta pensarlo y meditarlo a la vista de la realidad actual.

 

EL SUICIDADO ASESINO DE LA BANDA ETA: “PP Y VOX SE MUESTRAN INDIGNADOS CON LAS CONCESIONES SOCIALISTAS AL PARTIDO PROETARRA: Las tres humillaciones del PSOE ante Bildu por el suicidio de un etarra en prisión. Los socialistas muestran su nerviosismo para evitar el enfado o distanciamiento de Bildu, con el Gobierno de Pedro Sánchez”. (Periodista Digital 10-09-2020)

            Un político sin escrúpulos (y este ha demostrado infinidad de veces que no los tiene) tiene que irse “al bando”, que lo apoya y sostiene en el gobierno, que es lo que le importa; y “apoyar a los asesinos de ETA”; dejo ello sin comentarios, serían muy duros. En cuanto al que se ha suicidado, si lo hicieran todos los que aún están vivos, supongo que se acabaría ese denigrante espacio histórico, donde actuaron los asesinos de ETA y otros asesinos que no se nombran, pero que también existieron; y que fueron tan canallas como estos. Por lo que no merecen consideración alguna.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes