Las Noticias de hoy 7 Septiembre 2020

Enviado por adminideas el Lun, 07/09/2020 - 12:12

Opus Dei - Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 07 de septiembre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: El Papa pide que “hagamos un esfuerzo para no chismorrear”

Ángelus: Saludos del Papa a los fieles en la plaza de San Pedro

Opus Dei: Ordenación en Roma de 29 nuevos sacerdotes

España: Bendición papal con motivo del Año Jubilar Guadalupense

EXTIENDE TU MANO: Francisco Fernandez Carbajal

“La mayor donación de Dios a los hombres”: San Josemaria

¿Entre Dios y yo?: Liturgia y sacramentos: Felix María Arocena

Ser testigos de la verdad hasta la muerte: Luce Bustillo-Schott

Amar al mundo apasionadamente implica trabajar y cuidar lo creado: Salvador Bernal

Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora: J. A. Loarte

Natividad de la Virgen: José María López Ferrera

Santuario de Covadonga. Entre la Leyenda y la Historia

La aceptación de la inmoralidad en las familias

Aprender enseñando: José Manuel Belmonte

Mons. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo: “Que el virus no confine nuestra esperanza”

La paz en la familia parte de la paz en el matrimonio. Recomendaciones para lograrla: Infamilia

Mantener el aborto fuera de la salud mundial: José Morales Martín

Los ideólogos de la manipulación: Xus D Madrid

Franco y su pazo, la miserable política y la comprensión humana: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Ángelus: El Papa pide que “hagamos un esfuerzo para no chismorrear”

Corrección fraterna

SEPTIEMBRE 06, 2020 12:56ROSA DIE ALCOLEAANGELUS

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(zenit – 6 sept. 2020).- En el rezo del Ángelus, el Papa Francisco comenta este domingo, 6 de septiembre de 2020, el pasaje del Evangelio sobre la corrección fraterna, con la que “Jesús sugiere una pedagogía de recuperación”, ha aclarado, que es “siempre recuperar, siempre salvar”.

En este sentido, el Obispo de Roma ha advertido que las habladurías “cierran el corazón a la comunidad, cierran la unidad de la Iglesia”. Por ello, ha pedido: “Por favor, hermanos y hermanas, hagamos un esfuerzo para no chismosear. El chismorreo es una peste más fea que el COVID, peor”.

​Así, desde la ventana de la biblioteca del Palacio Apostólico, el Santo Padre ha indicado a los fieles, reunidos en la plaza de San Pedro, y a todos los que seguían el Ángelus mediante los medios de comunicación que Jesús “nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: aquélla comunitaria, que exige la protección de la comunión, y aquélla personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual”.

A continuación, las palabras del Papa Francisco antes de rezar el Ángelus, difundidas por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

***

Palabras del Papa antes de la oración

El Evangelio de este domingo (cf. Mt 18, 15-20) está tomado del cuarto discurso de Jesús en el relato de Mateo, conocido como discurso «comunitario» o «eclesial». El pasaje de hoy habla de la corrección fraterna, y nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: aquélla comunitaria, que exige la protección de la comunión, es decir de la Iglesia, y aquélla personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual.

Para corregir al hermano que se ha equivocado, Jesús sugiere una pedagogía de recuperación. Y siempre la pedagogía de Jesús es pedagogía de la recuperación; Él siempre busca recuperar, salvar. Y esta pedagogía de la recuperación está articulada en tres pasajes. Primero dice: «Repréndelo entre tú y él solo» (v. 15), es decir, no pongas su pecado delante de todos. Se trata de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho. Cuántas veces hemos tenido esta experiencia: Alguno viene y nos dice: “Escucha, en esto te has equivocado. Tu deberías cambiar un poco en esto”. Tal vez al inicio nos da rabia, pero después lo agradecemos porque es un gesto de fraternidad, de comunión, de ayuda, de recuperación.

Y no es fácil poner en práctica esta enseñanza de Jesús, por varias razones. Existe el temor de que el hermano o la hermana reaccione mal; a veces no hay suficiente confianza con él o ella… Y otros motivos. Pero cada vez que hemos hecho esto, hemos sentido que era justo el camino del Señor.

​Sin embargo, puede suceder que, a pesar de mis buenas intenciones, la primera intervención fracase. En este caso está bien no desistir y decir: “Que se las arregle, yo me lavo las manos”. No, esto no es cristiano. No hay que desistir, sino recurrir al apoyo de algún otro hermano o hermana. Jesús dice:» Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos» (v. 16). Este es un precepto de la Ley de Moisés (cf. Dt 19,15). Aunque parezca contra el acusado, en realidad servía para protegerlo de falsos acusadores. Pero Jesús va más allá: los dos testigos son pedidos no para acusar y juzgar, sino para ayudar. “Pongámonos de acuerdo, tú y yo, vayamos a hablar con éste, con ésta que se está equivocando, que está quedando mal. Pero vayamos a hablarle como hermanos”. Este es el comportamiento de la recuperación que Jesús quiere de nosotros. De hecho, Jesús considera que también puede fracasar este acercamiento -el segundo acercamiento- con testigos, a diferencia de la Ley de Moisés, para la cual el testimonio de dos o tres era suficiente para la condena.

De hecho, incluso el amor de dos o tres hermanos puede ser insuficiente, porque aquél o aquélla son testarudos. En este caso, añade Jesús, “díselo a la comunidad» (v. 17), es decir, a la Iglesia. En algunas situaciones toda la comunidad está involucrada. Hay cosas que no pueden dejar indiferentes a los otros hermanos: se necesita un amor mayor para recuperar al hermano. Pero, a veces, incluso esto puede no ser suficiente. Y Jesús dice: » «Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el pagano y el publicano» (ibid.). Esta expresión, aparentemente tan despectiva, en realidad nos invita a poner a nuestro hermano de nuevo en las manos de Dios: sólo el Padre podrá mostrar un amor más grande que el de todos los hermanos juntos. Esta enseñanza de Jesús nos ayuda tanto, porque -pensemos en un ejemplo-, cuando nosotros vemos un error, un defecto, una equivocación, en tal hermano o hermana, habitualmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismorrear. Y los chismes cierran el corazón a la comunidad, cierran a la unidad de la Iglesia. El gran chismoso es el diablo, que siempre está diciendo cosas feas de los demás, porque él es el mentiroso que busca dividir a la Iglesia, de alejar a los hermanos y de no hacer comunidad. Por favor, hermanos y hermanas, hagamos un esfuerzo para no chismorrear. ¡El chismorreo es una peste más fea que el Covid! Hagamos un esfuerzo: nada de chismes. Es el amor de Jesús, que acogió a publicanos y paganos, escandalizando a las personas rígidas de la época. Por lo tanto, no se trata de una condena sin apelación, sino del reconocimiento de que a veces nuestros intentos humanos pueden fracasar, y que sólo estando ante Dios puede poner a nuestro hermano ante su propia conciencia y la responsabilidad de sus actos. Si la cosa no resulta, silencio y oración por el hermano y por la hermana que se equivocan, pero nunca el chismorreo.

Que la Virgen María nos ayude a hacer de la corrección fraterna un hábito saludable, para que en nuestras comunidades se puedan establecer siempre nuevas relaciones fraternas, basadas en el perdón mutuo y, sobre todo, en la fuerza invencible de la misericordia de Dios.

Ángelus: Saludos del Papa a los fieles en la plaza de San Pedro

Primer domingo de septiembre

SEPTIEMBRE 06, 2020 14:16ROSA DIE ALCOLEAANGELUS

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(zenit – 6 sept. 2020).- El Santo Padre ha saludado a los fieles presentes en la plaza de San Pedro tras rezar el Ángelus, en este primer domingo de septiembre, día 6, a las 12 del mediodía.

Entre los diferentes grupos, muchos de ellos italianos, el Obispo de Roma también ha mencionado la participación de personas provenientes de Líbano, Polonia, México y Francia, entre otros.

A todos les exhortó “a acercarse más a Jesús, el buen Pastor”, y les deseo un feliz domingo, un buen almuerzo y que por favor, no dejen de rezar por él.

A continuación ofrecemos las palabras del Papa después del rezo del Ángelus, difundidas por la Oficina de la Santa Sede en italiano, y traducidas al español por la redacción de zenit.

***

Queridos hermanos y hermanas:

Los saludo a todos ustedes. Romanos y peregrinos de varios países, familias, grupos parroquiales, asociaciones… en particular, saludo a los seminaristas del Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, y aquellos del Seminario Mayor de Liubliana (Eslovenia). Saludo a los adolescentes de Cernusco sul Naviglio y aquellos de Chiuso y de Maggianico –con los pañuelos amarillos–, que se preparan para la profesión de fe.

Los exhorto a todos a acercarse más a Jesús, el buen Pastor. Saludo a las mujeres atletas, afectadas por esclerosis múltiple, que recorrieron la vía Francigena da Siena a Roma, a los chicos de Santo Stefano Lodigiano, que vinieron en bicicleta por una iniciativa benéfica.

Ambos grupos han sido valientes; ¡adelante con alegría y confianza!

Saludo también a los fieles de otros países; veo que hay polacos, de libaneses, de franceses, de mexicanos. ¡Saludo a todos! También a ustedes, valientes, de la Inmaculada: ¡sigan adelante! A todos les deseo un feliz domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Y hasta la vista.

¡Buen almuerzo y hasta la vista!

 

Opus Dei: Ordenación en Roma de 29 nuevos sacerdotes

Por el cardenal Pietro Parolin

SEPTIEMBRE 06, 2020 10:24REDACCIÓN ZENITROMA

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Roma, 5 de septiembre. El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, ordenó en la mañana del sábado, 5 de septiembre de 2020, a 29 sacerdotes de la prelatura del Opus Dei, en la basílica de San Eugenio. 

Al inicio de la liturgia se leyó una carta del Santo Padre al cardenal Parolin en que felicita a los 29 sacerdotes y a sus familias, “de modo particular, a quienes por causa de la emergencia sanitaria no pueden estar presentes en la ordenación”.

Papa Francisco: “Lleven a todos al Cristo doliente y misericordioso”

En la carta del Papa se lee: «Pido a los nuevos sacerdotes que consideren junto a la grandeza del don del sacerdocio, el significado de recibirlo precisamente en estos momentos de tanto dolor en el mundo, en el que se hace especialmente palpable la presencia de Cristo doliente y misericordioso; una presencia que el Señor quiere que se realice a través de su ministerio. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo”.

El Santo Padre concluyó pidiendo a los nuevos sacerdotes que “por su unión con el Papa hagan siempre realidad aquella aspiración de san Josemaría: ‘Todos, con Pedro, a Jesús por María’».

El Papa Francisco también envía la “afectuosa felicitación al querido Monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, con mi deseo de que el Señor lo siga ayudando a cumplir su servicio fiel y alegre a la Prelatura y a la Iglesia entera, de modo especial en este año de preparación para su jubileo sacerdotal”.

Card. Pietro Parolin: “La Iglesia os acompaña y os agradece vuestro sí”

​Durante la homilía, el cardenal Pietro Parolin ha desmenuzado la figura del buen pastor, que inspira a cada sacerdote a ser “fuente de vida, de misericordia, de sencillez”.

Ha recordado que “ser pastor no consiste en una serie de tareas sino en asumir un estilo de vida”. El pastor, por ejemplo, “no vive donde desea, sino donde es mejor para el rebaño”. El pastor “no es tanto quien guía a los demás sino quien comparte su vida con las ovejas”. La idea del pastor “no se refiere al gobierno sino a la vida, y por eso Jesús caracteriza al buen pastor como aquel que da la vida por las ovejas”.

​“

El ministerio que asumís, queridos ordenandos, es una cuestión de vida, no lo olvidéis nunca”, ha dicho el cardenal. No se os llama “a hacer cosas sino a dar y a compartir la vida y así podréis realizar plenamente la llamada a actuar ‘en la persona de Cristo’”. Así “podréis encarnar el ‘estilo de Jesús’. Porque, como escribe san Josemaría Escrivá, el sacerdote —sea quien sea— es siempre otro Cristo”.

Ser pastores hoy “significa ser testimonios de misericordia”. “Sé cuánta importancia concedéis en vuestra vida al sacramento de la reconciliación y no puedo más que exhortaros a continuar haciéndolo, para ser dispensadores de la gracia y el perdón del Señor: el mundo de hoy tiene gran necesidad”.  “Que las palabras de vuestra predicación sean palabras de vida (…): antes que exhortar, proclamad siempre la belleza de la salvación; esta belleza nos atrae para vivir luego una vida moral a la altura de la llamada”.

​Otra característica del pastor -ha explicado el cardenal- es la sencillez, de la que nos habla la santa que se celebra hoy en el calendario litúrgico (santa Teresa de Calcuta) y que se obtiene, entre otras cosas, “en el silencio de la oración”. La sencillez nace de la transparencia de la oración y se manifiesta en opciones concretas como “llevar una vida ordenada, sin dejarse involucrar en mil cosas, que podrían poner en riesgo la simplicidad de un corazón dedicado plenamente al Señor”.

Por último, el cardenal se refirió a la necesidad de tener presentes la misión de “llevar a todos la voz del buen pastor, para que se sientan amados por Cristo”. Esto requiere “no ser introvertidos sino extrovertidos; no ansiosos de tener relevancia sino dar a conocer a Jesús”. Además, “requiere conjugar caridad pastoral y sana creatividad, fidelidad y flexibilidad, fe y corazón disponible; ir en busca de los otros más que esperarlos; acoger y no rechazar los interrogantes más complejos de hoy, especialmente los de los jóvenes”.

“La Iglesia os acompaña, todos os acompañamos con nuestra oración; y la Iglesia os agradece vuestro sí, el ofrecimiento de toda vuestra vida”, ha agregado el cardenal Parolin.

Mons. Frenando Ocáriz, a los padres: “Gracias por haber colaborado con Dios”

Al concluir la ceremonia, el prelado del Opus Dei ha agradecido la presencia del cardenal Parolin, que justamente ayer estuvo en el Líbano para llevar la cercanía y la solicitud del Papa: “Su presencia nos lleva inmediatamente a la del Santo Padre Francisco, quien envía la Bendición Apostólica a los nuevos sacerdotes, a sus familias y a todos los presentes en esta celebración. Sigamos apoyando al Papa y a sus colaboradores con nuestra oración”.

“Deseo transmitir, especialmente a los padres de los nuevos sacerdotes, unas palabras de agradecimiento -ha añadido el Prelado-: gracias por haber colaborado con Dios para hacer germinar en vuestros hijos la vocación al sacerdocio. Que Dios, también por vuestra oración, llene de fruto el ministerio sacerdotal que vuestros hijos desempeñarán de ahora en adelante, con la mediación materna de Santa María”.

Los nuevos sacerdotes

​Entre los nuevos presbíteros se encuentra Andrej Matis, de 31 años, que es el primer sacerdote de la prelatura de Eslovaquia. Antes de estudiar teología en Roma, Andrej era músico profesional y trabajó varios años como violinista del cuarteto de cuerdas «Mucha Quartet», con el que ofreció conciertos en Suiza, República Checa, Italia, Polonia, Francia, Austria, Luxemburgo… “La belleza puede abrir puertas y, a veces, mostrar el camino –explica–. Yo también pensaba que estas consideraciones eran solo palabras bonitas, pero cambié de opinión”.

Otro de los nuevos sacerdotes es el joven médico chileno Juan Esteban Ureta, de 37 años, que trabajó como internista en un centro médico de Concepción. Afirma que ahora, como sacerdote, le ilusiona “poder ser instrumento para que a muchas personas les llegue el perdón y la misericordia del Señor. Me gustaría saber transmitir la buena nueva del Evangelio, que todos somos amados por Cristo”.

Entre los recién ordenados hay varios africanos, como el ugandés Andrew Ekemu. Nacido en Kapchorwa en 1981, Andrew estudió veterinaria en la Makerere University de Kampala. Trabajó varios años en la vacunación de vacas contra la nagana y en tratamientos de marabú africano en el zoológico nacional de Uganda. Durante sus estudios de teología previos a la ordenación sacerdotal ha concluido su tesis doctoral sobre “La visión de la historia en el libro del profeta Daniel”. Afirma que “en Uganda somos una población joven, y por eso les pido oraciones para que muchos jóvenes de mi país descubran la grandeza de una vida vivida con Cristo y al servicio de los demás”.

Al pensar en su ministerio como sacerdote, el italiano Giovanni Vassallo desea “que en estos tiempos de pandemia sepamos acompañar a las personas”. Giovanni es natural de Palermo y, antes de los estudios de teología en la Pontificia Università della Santa Croce, cursó Filología Clásica en la Università della Sapienza de Roma. Durante 10 años, formó parte del equipo directivo de la Residenza Universitaria Internazionale, en la que viven universitarios de numerosos países, y fue profesor de latín y literatura en una escuela de Roma.

​En este momento especial, el mexicano Roberto Vera, agradece a Dios “la familia maravillosa en que me hizo nacer, dentro de la cual aprendí a amarlo sobre todas las cosas”. Y añade: “Dios me pide ahora que sea sacerdote para celebrar la misa, reconciliar a través de la confesión, administrar otros sacramentos, hablar de Jesús a los demás, acompañar a quienes me lo pidan y un largo etcétera. Se trata de una misión muy grande, así que me apoyo en las oraciones de todos los que lean estas palabras”.

​Guillermo Bueno, otro de los presbíteros, nació en Sevilla (España) en 1983. Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Sevilla, se especializó en Robótica y Automática. Antes de plantearse el sacerdocio, se dedicó a la enseñanza y a la ingeniería, especialmente al desarrollo de sistemas de identificación biométrica. En 2013 se trasladó a Roma para realizar la licenciatura y el doctorado en teología moral en la Universidad de la Santa Cruz. “Yo tengo como ejemplo estupendo de sacerdote a san Josemaría Escrivá –explica Guillermo–, un hombre que supo hacerse todo para todos, tratando de querer como le querría Dios a todo el que se encontrara con él”.

Los 29 nuevos sacerdotes proceden de España, México, Guatemala, Chile, Uruguay, Costa de Marfil, Eslovaquia, Argentina, Costa Rica, Holanda, Uganda, Perú e Italia. Estos son sus nombres:

  • Santiago Altieri Massa Daus (Uruguay)
  • Alejandro Armesto García-Jalón (España)
  • José Luis Benito Roldán (España)
  • Guillermo Jesús Bueno Delgado (España)
  • Juan Luis Orestes Castilla Florián (Guatemala)
  • José Luis Chinguel Beltrán (Perú)
  • José de la Madrid Ochoa (México)
  • Andrew Rowns Ekemu (Uganda)
  • Pablo Erdozáin Castiella (España)
  • Felipe José Izquierdo Ibáñez (Chile)
  • Kouamé Achille Koffi (Costa de Marfil)
  • Santiago Teodoro López López (España)
  • Martín Ezequiel Luque Marengo (Argentina)
  • Andrej Matis (Eslovaquia)
  • Carlos Medarde Artime (España)
  • José Javier Mérida Calderón (Guatemala)
  • Claudio Josemaría Minakata Urzúa (México)
  • Andrés Fernando Montero Marín (Costa Rica)
  • Ignacio Moyano Gómez (España)
  • Miguel Agustín Mullen (Argentina)
  • Miguel Ocaña González (España)
  • Ricardo Regidor Sánchez (España)
  • Antonio Rodríguez Tovar (España)
  • Manel Serra Palos (España)
  • Juan Esteban Ureta Cardoen (Chile)
  • Giovanni Vassallo (Italia)
  • Roberto Vera Aguilar (México)
  • Juan Ignacio Vergara (Holanda)
  • José Vidal Vázquez (España)

España: Bendición papal con motivo del Año Jubilar Guadalupense

 

Impartida por el arzobispo de Toledo

SEPTIEMBRE 06, 2020 11:05ROSA DIE ALCOLEAEVENTOS ESPECIALESIGLESIA LOCAL

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(zenit – 6 sep. 2020).- Este domingo, 6 septiembre de 2020, el arzobispo de Toledo (España), Mons. Francisco Cerro Chaves, impartirá la bendición papal en Guadalupe, Cáceres, con motivo del Año Jubilar Guadalupense 2020/2021 en el monasterio extremeño de Guadalupe.

El Año Santo en honor a esta advocación mariana se festeja cada vez que el 6 de septiembre coincide en domingo, día de la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, tal como determinó el Papa San Pío X.

Aunque la celebración popular es el 8 de septiembre (Día de Extremadura), la fiesta litúrgica es 48 horas antes, el día 6, tal como determinó el papa Pío X al proclamarla patrona de la comunidad autónoma en el año 1908.

Monseñor Francisco Cerro Chaves, abrió este acontecimiento eclesial el pasado 2 de agosto de 2020 con una Misa en dicho templo, que durará hasta el 8 de septiembre de 2021.

Ganar el Jubileo

Durante el Año Jubilar, cualquier persona puede ganar el Jubileo, cumpliendo los requisitos siguientes: visitar la basílica de Guadalupe, donde, según una antigua leyenda, se apareció la Virgen María a un pastor a finales del siglo XIII; rezar alguna oración y pedir por las intenciones del Papa; y recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Comunión quince días antes o después.

Además, durante el Año Santo es costumbre, atravesar la Puerta Santa de la basílica y tocar las piedras que están en la entrada en la nave de santa Ana. Según la tradición, estas cubrieron a la imagen durante siete siglos, tras haber sido sepultada por la invasión árabe (714) y por la cual algunos peregrinos encontraron la sanación a sus enfermedades, cuya gracia está recogida en los códices de los milagros del Real Monasterio.

Nuestra Señora de Guadalupe

La imagen de la Virgen de Guadalupe está fechada como de finales del siglo XII. Se trata de una virgen sedente, realizada en madera de cedro.​ Es de estilo románico o protogótico. La talla mide 59 centímetros y pesa 3.975 gramos.​

Según una antigua leyenda, la imagen fue realizada en un taller de escultura fundado en Palestina en el siglo I por san Lucas Evangelista. Siglos después, fue venerada en templos de Acaya y Bizancio. Posteriormente, el Papa San Gregorio Magno regaló esta escultura a San Leandro, arzobispo de Sevilla visigoda. El arzobispo colocó la imagen en una ermita a las afueras de la localidad. Durante la invasión musulmana del año 711, los cristianos de esa ciudad la depositaron en una caja y la escondieron junto al río Guadalupe, en la zona de la serranía de las Villuercas, al pie de la sierra de Altamira.

Aparición de la Virgen al vaquero

En el siglo XIII,​ se le apareció la Virgen María a un vaquero de la provincia de Cáceres llamado Gil Cordero junto al castillo de Alía y le dijo que existía una escultura de ella junto al río Guadalupe.​ Allí buscó excavó y encontró la caja con la sagrada imagen en su interior.​ Agolpó piedras e hizo una cabaña, donde depositó la imagen de la Virgen María, origen de la primera ermita que albergó a la Virgen de Guadalupe.

El rey Alfonso XI fue el primer monarca de Castilla que visitó este lugar mariano y tras resultar victorioso en la batalla del Salado (1340), hecho que atribuyó a Ntra. Sra. de Guadalupe, decidió reformar la primera iglesia y realizar un albergue para peregrinos.

Gran devoción de la reina Isabel

La primera referencia a la Virgen de Guadalupe es de 1326. Se trata de un documento episcopal firmado por 2 patriarcas, 2 arzobispos y 15 obispos en el que se concede indulgencia plenaria a los que visiten la iglesia de Santa María de Guadalupe.

La Reina Isabel, la Católica, quien profesaba una gran devoción hacia esta imagen, visitó el monasterio de Guadalupe alrededor de 20 veces.

La Virgen de Guadalupe es patrona de Extremadura desde el 12 de octubre de 1906, cuando se produce una gran Peregrinación de Extremadura a Guadalupe, hecho que lleva al Papa Pío X, en marzo de 1907, a establecer la fiesta litúrgica el 6 de septiembre.

 

EXTIENDE TU MANO

— El Señor no pide cosas imposibles: nos da la gracia para ser santos.

— Luchar en lo pequeño, en aquello que está a nuestro alcance, en lo que nos aconsejan en la dirección espiritual.

— Docilidad a lo que cada día nos pide el Señor.

I. Entró Jesús un sábado en la sinagoga, donde había un hombre que tenía una mano seca. San Lucas precisa que era la derecha1. Y le observaban los escribas y los fariseos para ver si curaba en sábado. La interpretación farisea de la Ley solo permitía aplicar remedios médicos en este día dedicado al Señor si había peligro inminente de muerte; y este no era el caso de aquel hombre, que ha acudido a la sinagoga con la esperanza puesta en Jesús.

El Señor, que conocía bien los pensamientos y las intrigas de aquellos que amaban más la letra de la Ley que al Señor de la Ley, le dijo al hombre de la mano enferma: Levántate y ponte en medio. Y levantándose se puso en medio. Y Jesús, mirando a su alrededor, fijando su vista en todos ellos, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y este hombre, a pesar de sus experiencias anteriores, se esforzó en lo que decía el Señor, y su mano quedó curada. Aquel enfermo sanó ante todo gracias a la fuerza divina de las palabras de Cristo, pero también por su docilidad en llevar a cabo el esfuerzo que se le pedía. Así son los milagros de la gracia: ante defectos que nos parecen insuperables, frente a metas apostólicas que se ven excesivamente altas o difíciles, el Señor pide esta misma actitud: confianza en Él, manifestada en el recurso a los medios sobrenaturales, y en poner por obra aquello que está a nuestro alcance y que el Maestro nos insinúa en la intimidad de la oración o a través de la dirección espiritual.

Algunos Padres de la Iglesia han visto en estas palabras del Señor, «extiende tu mano», la necesidad de ejercitar las virtudes. «Extiéndela muchas veces –comenta San Ambrosio–, favoreciendo a tu prójimo; defiende de cualquier injuria a quien veas sufrir bajo el peso de la calumnia, extiende también tu mano al pobre que te pide; extiéndela al Señor, pidiéndole el perdón de tus pecados: así es como se debe extender la mano, y así es como se cura»2, realizando pequeños actos de aquellas virtudes que deseamos adquirir, dando pequeños pasos hacia las metas a las que queremos llegar. Si nos empeñamos, la gracia realiza maravillas con estos esfuerzos que parecen poca cosa. Si aquel hombre, fiado más de su experiencia de otras veces que de las palabras del Señor, no hubiera puesto en práctica lo poco que se le pedía, quizá hubiera seguido el resto de su vida con una mano inútil. Las virtudes se forjan día a día, la santidad se labra siendo fieles en lo menudo, en lo corriente, en acciones que podrían parecer irrelevantes, si no estuvieran vivificadas por la gracia.

«Cada día un poco más –igual que al tallar una piedra o una madera–, hay que ir limando asperezas, quitando defectos de nuestra vida personal, con espíritu de penitencia, con pequeñas mortificaciones (...). Luego, Jesucristo va poniendo lo que falta»3. Él es el que realmente realiza la obra de la santidad y el que mueve las almas, pero quiere contar con nuestra colaboración, obedeciendo en aquello que nos indica, aunque parezca insignificante, como extender la mano. Esto nos lleva a una lucha ascética alegre y a no desanimarnos jamás. En lo pequeño está nuestro poder.

II. Extiende tu mano..., esfuérzate en esa trama de cosas menudas que componen un día. Muchas metas se quedan sin alcanzar porque no estamos firmemente convencidos de la ayuda de la gracia divina, que hace sobrenaturalmente eficaces los pequeños esfuerzos.

La tibieza paraliza el ejercicio de las virtudes, mientras que estas con el amor cobran alas. El amor ha sido el gran motor de la vida de los santos. La tibieza hace que parezcan irrealizables los más pequeños esfuerzos (una carta que hemos de escribir, una llamada, una visita, una conversación, la puntualidad en el plan de vida diario...); forma una montaña de un grano de arena, La persona tibia piensa que, aunque el Señor le pide que extienda su mano, ella no puede. Y, como consecuencia, no la extiende... y no se cura. Por el contrario, el amor hace que los pequeños actos de virtud que realizamos desde la mañana hasta la noche tengan una eficacia sobrenatural enorme: forjan las virtudes, liman los defectos y encienden en deseos de santidad. Como una gota de agua ablanda poco a poco la piedra y la perfora, como las gotas de agua fecundan la tierra sedienta, así las buenas obras repetidas crean el buen hábito, la virtud sólida, y la conservan y aumentan4. La caridad se afianza en actos que parecen de poco relieve: poner buena cara, sonreír, crear un clima amable a nuestro alrededor aunque estemos cansados, evitar esa palabra que puede molestar, no impacientarnos en medio del tráfico de la gran ciudad, ayudar a un compañero que aquel día va un poco más retrasado en su trabajo, prestar unos apuntes a quien estuvo enfermo...

Los defectos arraigados (pereza, egoísmo, envidia...) se vencen, tratando de vivir la escena evangélica y recordando el mandato de Cristo: Extiende tu mano. Se mejora si, con la ayuda del Señor, se lucha en lo poco: en levantarse a la hora prevista y no más tarde; en el cuidado del orden en la ropa, en los libros; si se busca servir, sin que apenas se note, a quienes conviven con nosotros; si procuramos pensar menos en la propia salud, en las preocupaciones personales; si sabernos elegir bien un programa de televisión o apagarla si resulta inconveniente... Él continuamente nos dice: extiende tu mano, haz esos pequeños esfuerzos que te sugiere el Espíritu Santo en tu alma y los que te aconsejan en la dirección espiritual para superar esa incapacidad, a pesar de haber fracasado en otras ocasiones.

Porque contamos con la gracia del Señor, la santidad depende en buena parte de nosotros, de nuestro empeño dócil y continuado. Se cuenta de Santo Tomás de Aquino, que tenía fama de ser hombre de pocas palabras. Un día le preguntó su hermana qué hacía falta para ser santos. Y casi sin detenerse, según iba andando, contestó el Santo: QUERER. Nosotros pedimos al Señor que de verdad queramos ir cada día a Él, obedeciendo en las metas que nos han indicado en la dirección espiritual.

III. Aquel hombre de la mano paralizada fue dócil a las palabras de Jesús: se puso en medio de todos, como le había pedido el Señor, y luego atendió a sus palabras cuando le dijo que extendiera aquella mano enferma. La dirección espiritual personal se engarza con la íntima acción del Espíritu Santo en el alma, que sugiere de continuo esos pequeños vencimientos que nos ayudan eficazmente a disponernos para nuevas gracias. Cuando un cristiano pone de su parte todo lo posible para que las virtudes se desarrollen en su alma –quitando los obstáculos, alejándose de las ocasiones de pecar, luchando decididamente en el comienzo de la tentación–, Dios se vuelca con nuevas ayudas para fortalecer esas virtudes incipientes y regala los dones del Espíritu Santo, que perfeccionan esos hábitos formados por la gracia.

El Señor nos quiere con deseos eficaces, concretos, de ser santos; en la vida interior no bastan las ideas generales. «¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente? —Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. —Y sacos de cemento, uno a uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto. —Y trozos de hierro. —Y obreros que trabajan, día a día, las mismas horas...

»¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente?... —¡A fuerza de cosas pequeñas!»5.

Es frecuente que al hablar de santidad se hagan notar algunos aspectos llamativos: las grandes pruebas, las circunstancias extraordinarias, el martirio; como si la vida cristiana vivida con todas sus consecuencias consistiera forzosamente en esos hechos y fuera empresa de unos pocos, de gente excepcional; y como si el Señor se conformara, en la mayoría de las gentes, con una vida cristiana de segunda categoría. Por el contrario, hemos de meditar hondamente que el Señor nos llama a todos a la santidad: a la madre de familia atareada porque apenas tiene tiempo para sacar adelante la casa, al empresario, al estudiante, a la dependienta de unos grandes almacenes y a la que está al frente de un puesto de verduras. El Espíritu Santo nos dice a todos: esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación6. Y se trata de una voluntad eficaz, porque Dios cuenta con todas las circunstancias por las que va a pasar la vida y da las gracias necesarias para actuar santamente.

Para crecer en las virtudes, hemos de prestar atención a lo que nos dice el Señor, muchas veces por intermediarios, y llevarlo a la práctica. «Ejemplo sublime de esta docilidad es para todos nosotros la Virgen Santísima, María de Nazaret, que pronunció el “fiat” de su disponibilidad total a los designios de Dios, de modo que el Espíritu pudo comenzar en Ella la realización concreta del plan de salvación»7. A nuestra Madre Santa María le pedimos hoy que nos ayude a ser cada vez más dóciles al Espíritu Santo, a crecer en las virtudes, luchando en las pequeñas metas de este día.

1 Lc 6, 6-11. — 2 San Ambrosio, Comentario al Evangelio de San Lucas, in loc. — 3 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 403. — 4 Cfr. R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, vol. I, p. 532. — 5 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 823. — 6 1 Tes 4, 3. — 7 Juan Pablo II, Alocución 30-V-1981.

 

“La mayor donación de Dios a los hombres”

Cuando le recibas, dile: Señor, espero en Ti; te adoro, te amo, auméntame la fe. Sé el apoyo de mi debilidad, Tú, que te has quedado en la Eucaristía, inerme, para remediar la flaqueza de las criaturas (Forja, 832)

7 de septiembreNo descubro nada nuevo si digo que algunos cristianos tienen una visión muy pobre de la Santa Misa, que para otros es un mero rito exterior, cuando no un convencionalismo social. Y es que nuestros corazones, mezquinos, son capaces de vivir rutinariamente la mayor donación de Dios a los hombres. En la Misa, en esta Misa que ahora celebramos, interviene de modo especial, repito, la Trinidad Santísima. Corresponder a tanto amor exige de nosotros una total entrega, del cuerpo y del alma: oímos a Dios, le hablamos, lo vemos, lo gustamos. Y cuando las palabras no son suficientes, cantamos, animando a nuestra lengua ‑Pange, lingua!‑ a que proclame, en presencia de toda la humanidad, las grandezas del Señor.

Vivir la Santa Misa es permanecer en oración continua; convencernos de que, para cada uno de nosotros, es éste un encuentro personal con Dios: adoramos, alabamos, pedimos, damos gracias, reparamos por nuestros pecados, nos purificamos, nos sentimos una sola cosa en Cristo con todos los cristianos. (Es Cristo que pasa, nn. 87-88)

 

¿Entre Dios y yo?: Liturgia y sacramentos

La centralidad de Jesucristo en nuestra vida adquiere su sentido más pleno y real en la celebración litúrgica, cuando Dios se deja "rozar" por nosotros y nos trae el hoy de su salvación.

LA LUZ DE LA FE16/11/2019

Los cristianos creemos y anunciamos a Jesucristo, el Hijo de Dios que ha muerto y resucitado por todos y por cada uno de nosotros, insertándose en los aconteceres del linaje humano para hacer de ellos una historia de salvación. No podemos llegar a Dios Padre si no somos hechos hermanos de Cristo por el agua y el Espíritu, si no seguimos –de corazón– sus gestos y palabras.

Sintiendo hondamente esta realidad, Pablo VI, en el viaje más largo de su pontificado, pronunciaba ante una multitud reunida en Manila palabras que conmueven porque son un elogio encendido a Cristo que brotaba de su corazón: «Yo nunca me cansaría de hablar de Él; Él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; Él es nuestro pastor, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos. ¡Jesucristo! Recordadlo: Él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su Nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos».[1]

Que el núcleo del cristianismo sea la persona viva de Jesús, el Crucificado-Resucitado, nos invita a poner la lógica de nuestra identidad y de nuestra vida en conexión con Cristo que muere y resucita, y percibir que toda nuestra existencia lleva, día a día, una impronta pascual. Para entender esta profunda afirmación se requiere prestar una especial atención a la persona de Cristo en su íntima relación con el misterio litúrgico.

“Rozar” a Cristo en la liturgia

San Josemaría recordaba, en cierta ocasión, que «un obispo muy santo, en una de sus incesantes visitas a las catequesis de su diócesis, preguntaba a los niños por qué, para querer a Jesucristo, hay que recibirlo a menudo en la Comunión. Nadie acertaba a responder. Al fin, un gitanillo tiznado y lleno de mugre, contestó: “¡porque para quererlo, hay que rozarlo!”»[2]. Ese niño puso de relieve, sin proponérselo, una cuestión central: el roce de Cristo, o sea, dónde, cuándo y cómo el cristiano puede tener su personal experiencia del Resucitado. Porque para vivir como hijos en el Hijo, además de saber conceptualmente quién es Jesús, se precisa “rozarlo” es decir, que exista la posibilidad de tratarle de un modo real. Pero, ¿es esto viable? ¿con cuánto realismo?

LA LITURGIA ES EL LUGAR PRIVILEGIADO PARA VIVIR "LA EXPERIENCIA DE CRISTO", PARA CONOCERLE Y TRATARLE

“Experiencia” significa, aquí, conocer y sentir a Cristo vivo. Pues bien, en la Iglesia, tratar de esta experiencia equivale a hablar principalmente de la santa liturgia, como lugar privilegiado donde vivir esa pasión de lo divino, algo que para los cristianos no es opcional ni irrelevante, pues ser contemplativos en medio del mundo requiere crecer al calor de la Palabra de Dios y de la liturgia.

Experimentar el “hoy” de la salvación

Entonces, ¿es posible “rozar” hoy a Cristo tras su ascensión al cielo? Para dar respuesta a esta cuestión, ayuda contemplar un pasaje del libro del Éxodo donde se describe el deseo de Moisés por tener una experiencia más íntima de Dios: «Moisés exclamó: muéstrame tu gloria. Y el Señor respondió: Yo haré pasar todo mi esplendor ante ti (…), pero no podrás ver mi rostro, pues ningún ser humano puede verlo y seguir viviendo». Siendo Dios infinito, resulta imposible para el hombre abarcar su excelsitud; no obstante, el Señor añade: «cuando pase mi gloria, te colocaré en la hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Luego retiraré mi mano y tú podrás ver mi espalda» (Ex 33,1-3). Participar en las acciones sagradas de la Iglesia podría compararse con esa hendidura desde la cual contemplar las sagradas especies, que –sin ser la espalda de Dios– son el sacramento de su verdadero Cuerpo y de su verdadera Sangre.

Otro texto que recoge una experiencia significativa es el pasaje de la hemorroisa. Aquella mujer toca con fe la orla del manto de Cristo y la fuerza del Señor la cura de su prolongada enfermedad. Llama la atención que la lámina que el Catecismo de la Iglesia Católica escoge para iniciar la exposición sobre la liturgia y los sacramentos sea la más antigua representación del pasaje de la hemorroísa en las catacumbas de san Marcelino y san Pedro. ¿Por qué motivo se elige esta imagen? La razón estriba en que los sacramentos de la Iglesia continúan ahora la obra de salvación que Cristo realizó durante su vida terrena. Los sacramentos son como fuerzas que salen del Cuerpo de Cristo para darnos la vida nueva de Cristo[3]. Lo enseñaba san Ambrosio con términos muy vivos y realistas: «oh Cristo, a quien encuentro vivo en tus sacramentos»[4]. Los términos claves de esta frase son “vivo” y “sacramentos”. Lo primero se refiere a la comparecencia del Resucitado, a su presencia real; lo segundo alude a las celebraciones litúrgicas. Y Ambrosio enlaza ambas realidades con el verbo encontrar. En las celebraciones se da el encuentro entre Cristo y la Iglesia. Por eso, es posible experimentar, aquí y ahora, el mismo poder divino del Hijo de Dios, que, trascendiendo la distancia geográfica y temporal, salva al hombre por entero, cuando la Iglesia celebra la liturgia de cada uno de los sacramentos.

EN LA LITURGIA SE PRODUCE EL ENCUENTRO ENTRE CRISTO Y LA IGLESIA, SU ESPOSA

Y en los sacramentos lo que vemos materialmente es agua, pan, vino, aceite, la luz, la cruz...; observamos unos gestos y escuchamos unas palabras. Son gestos y palabras que Jesús, al tomar nuestra naturaleza ­-al encarnarse-­, los asumió para hacerse presente a través de ellos con el fin de seguir curando, perdonando o enseñando[5]. Es una lógica que cuesta entender, como le costaba a Felipe y por eso el Señor tiene que ayudarle a comprenderlo con una cariñosa reprensión: «Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre» (Jn 14,9). Y esto no es algo que Cristo decida, sino algo que Cristo es. Que Él sea el gran Sacramento no proviene de su voluntad, sino de su ser, de su ontología. Derivadamente, la Iglesia es sacramento de Cristo y los sacramentos son sacramentos de la Iglesia. Se ha dicho pedagógicamente –con las limitaciones de un ejemplo– que, cuando se trata de alcanzar un objeto, la cabeza (Cristo) envía una orden al brazo (la Iglesia) para que los dedos (los sacramentos) lo tomen. Son los sacramentos, el organismo sacramental de la Iglesia.

Un contacto sacramental

La segunda pregunta planteaba qué tipo de contacto es el que se establece entre Cristo y nosotros. En la fe de la Iglesia, este contacto se llama mistérico o sacramental, lo cual quiere decir que acontece mediante un régimen de signos y símbolos.

La comunicación del misterio de Cristo a nosotros se realiza a través de mediaciones simbólicas, que son los ritos del culto cristiano: la celebración del bautismo, de la Eucaristía, del matrimonio... Todo tiene un significado en el universo simbólico de la liturgia, toda ella manifiesta la fe. Los sacramentos se llaman sacramentos de la fe.

La liturgia es una membrana sutil que pone en relación el misterio de Dios y el misterio del hombre. Esta membrana es una membrana de símbolos. El espacio de una catedral, ermita u oratorio; el tiempo de la aurora o del ocaso, de Navidad o de Cuaresma; los textos de la Biblia y las oraciones del Misal; los gestos de adorar de rodillas o de recibir la ceniza; la comunidad reunida en torno al altar; los cantos y aclamaciones, luces y colores, aromas y sabores..., todos estos –y aún otros más– son los símbolos cristianos en cuya celebración reverbera la insondable trascendencia de Dios, el poder de su amor salvífico. Estos símbolos son como fisuras a través de las cuales el Eterno ilumina nuestra cotidianidad hasta hacernos hombres y mujeres dignos de «servirle en su presencia»[6]. Por medio de ellos, Dios permite que pregustemos la liturgia de la Jerusalén del cielo. Participar definitivamente en ella será un día la consumación definitiva de nuestra vocación bautismal.

La connaturalidad con los símbolos de la liturgia es patrimonio de los cristianos. Al igual que una madre no mima a su hijo mediante el uso exclusivo de palabras, sino por medio de una rica gama de códigos maternos de comunicación, así también la celebración litúrgica invita al cristiano a participar en la acción sagrada con todas las posibilidades de su sensibilidad, con el alma y con el cuerpo, con todos sus sentidos: aclama la Palabra de Dios, venera al santísimo Sacramento, canta los himnos con los cuales los Ángeles alaban a Dios, ofrece incienso, gusta del pan y del vino consagrados, guarda silencio... De este modo, los signos del misterio de Cristo nos llevan como de la mano al misterio de Cristo y entonces todo el peso de verdad, que tiene ese misterio, lo percibimos en la envolvente de los ritos que lo celebran.

Y, además de la connaturalidad, el aprecio. Estimamos los humildes velos tras los cuales el Resucitado manifiesta y oculta su presencia. En este sentido, era san Agustín quien confesaba: «pero yo no era humilde, no tenía a Jesús humilde por mi Dios, ni sabía de qué cosa pudiera ser maestra su flaqueza»[7].

El realismo sacramental

Al comienzo nos preguntábamos también: ¿con cuánto realismo? Hemos de mencionar también el realismo sacramental, si queremos responder a la pregunta de hasta qué punto ese roce, ese contacto con Cristo es verdadero. Realismo sacramental quiere decir que, al participar en la liturgia, recibimos la mismísima realidad divina a través de los signos de la Iglesia. Los signos y símbolos litúrgicos están colmados de esa realidad, máxime en la Eucaristía. Decir que el contacto entre Cristo y la Iglesia es sacramental en nada merma la neta realidad de ese contacto.

EL CONTACTO ES SACRAMENTAL; ESTO ES, SE PRODUCE MEDIANTE SIGNOS Y SÍMBOLOS

El sustantivo contacto es un término que encontramos en las antiguas fuentes litúrgicas: «oh Dios, que en la participación de tu sacramento llegas hasta nosotros (contingis)», es decir, entras en contacto con nosotros, te acercas hasta alcanzarnos[8]. Dios contacta con nosotros y nosotros contactamos con Dios por medio de la participación en el misterio celebrado. Contactos físicos con el Señor los tuvieron santo Tomás, la hemorroisa o los leprosos; en nosotros, esos contactos son ahora sacramentales. No se trata de imaginar el pasado como algo que ahora está presente solo para la fe de los creyentes. La liturgia no dice: esto simbolizaimagina..., sino que afirma: esto es. No es un mero enunciado ¡es una noticia! Es un acontecer real.

Los Padres de la Iglesia subrayaron este realismo del misterio sacramental y lo han mostrado por medio de expresiones, como en el caso del Papa san León Magno, quien, comentando los efectos del bautismo sobre quien lo recibe, afirma: «el cuerpo del bautizado es carne del Crucificado»[9]. Fruto del punzante realismo sacramental, que late en esta expresión, es la apertura inmediata de un gran horizonte en la comprensión de quién es un cristiano: una identidad que abraza dimensiones que van desde el valor sagrado de su cuerpo, hasta la esperanza de gloria con la que será revestido; desde su condición de concorpóreo con Cristo, hasta la santidad de las relaciones esponsales (cfr. Ef 3,6). Son valores insospechados que, al brotar de la fuente inagotable que ofrece la Iglesia en sus sacramentos, enaltecen hasta el extremo la condición humana del bautizado.

De otra parte, en la tensión por narrar el misterio, los lenguajes no se excluyen, sino que se complementan mutuamente, y por eso la liturgia sabe intuir cuándo es el momento de la palabra, cuándo el del canto o del silencio, cuándo es el momento del gesto o cuándo la adoración; pero siempre es momento del arte, pues, al ser Dios la eterna Belleza, su acontecer sacramental –la liturgia– se constituye en arte de las artes. En ella, la verdad y el bien se muestran envueltos en la hermosura y, por eso, el decoro y el buen gusto comparecen siempre por ser elementos estructurantes de la acción sagrada. La experiencia de Dios discurre a través de esa via pulchritudinis, que es la celebración, cada una de las cuales es un acontecimiento de alta envergadura estética.

Para que la remisión que hacen los ritos al plus de significado sea notoria, se precisan celebraciones que irradien verdad y sencillez, autenticidad y dignidad. La celebración se realiza en la solemnidad de lo sencillo. Todo cuanto en ellas interviene no puede ser prosaico, ni suntuoso, sino límpido, noble y de buen gusto. Son las cualidades del decoro con el que la Esposa dedica su humilde homenaje al Esposo, su aprecio a lo que celebra: el amor salvífico desbordante de la santa Trinidad.

Felix María Arocena


[1] San Pablo VI, Homilía durante un viaje pastoral a Manila, 29-XI-1970.

[2] San Josemaría, Notas de una meditación12-IV-1937, en “Crecer para adentro”, p. 50 (AGP, Biblioteca, P12). Este prelado era don Manuel González, que había ocupado la sede de Málaga, y fue canonizado en el año 2016.

[3] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1066.

[4] San Ambrosio, Apologia prophetæ David 1, 2.

[5] San Josemaría recordaba la enseñanza de los Padres cuando decían que los sacramento son “huellas de la encarnación del Verbo” (cfr. San Josemaría Escrivá. Amar al mundo apasionadamente).

[6] Misal Romano, Plegaria eucarística II.

[7] San Agustín, Confesiones 7, 18.

[8] Cfr. Sacramentario Veronense 1256. El verbo latino contingo es un compuesto de tango (cum-tango), que significa tocar; contingere remite a “con-tactar”.

[9] San León Magno, Sermo 70, 4: “corpus regenerati fit caro Crucifixi”.

 

 

Ser testigos de la verdad hasta la muerte

Juan el Bautista le cortaron la cabeza por defender el vínculo…

«Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano, no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: «No te es lícito tenerla». La hija de Herodías, en el día de cumpleaños de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de Juan Bautista que estaba en la cárcel.»

Al igual que Juan Bautista, Dios nos ha elegido como testigos de la verdad a muchas esposas (os) para defender el vinculo del matrimonio orando por los tantos esposos(as) que han abandonado sus hogares por una mala decisión, engañados por el demonio haciéndoles creer que la felicidad esta fuera de sus hogares. Nos ha elegido para que demos testimonio de la verdad y no ser parte de los engaños de los cuales el demonio se vale para robarse las almas de todos aquellos que deciden vivir en la mentira.

El grupo de esposas (os) de Jesús Salva Mi Familia hemos palpado y sentido el mismo dolor día a día y unidos en ese dolor hemos llegado a los brazos amorosos de Jesús buscando consuelo, sanación interior, perdonarnos y perdonar, lo cual nos ha llevado a nuestra conversión y unidos en oración buscamos la restauración de tantos matrimonios y familias hacer la diferencia de lo que hoy se vive por la destrucción de los hogares a nivel mundial.

Hoy día se recurre a la separación, al divorcio y hasta nulidades (todas inventos del hombre) como piñata en cumpleaños convirtiéndose en pan de cada día siendo esto una burla a Dios y no se dan cuenta que debemos dar cuentas a Él de como hacemos, logramos y vivimos la vocación del matrimonio a la que hemos sido llamados. Se cree que porque se obtiene un divorcio y/o una nulidad, es ya ponerse en bien con Dios, y aquí no ha pasado nada y sabemos que no es así porque el daño ocasionado a una esposa e hijos abandonados es irreparable y no se resuelve así de la noche a la mañana.

Defender el vinculo es defender la verdad, la verdad de lo que «Dios une no lo separa el hombre», promesa de nuestro Padre desde el comienzo de la creación. Para ponerse en bien con Dios después de haber cometido el error de abandonar lo que Dios nos entrega para cuidar antes hay que hacer un proceso de sanación, arrepentimiento de corazón y reparación en base al amor de Dios y reconocer cada uno sus culpas, faltas errores y PECADOS y habrían muchos matrimonios restaurados y familias reconstruidas.

Dejar que el demonio siga ganando terreno, es dejar de construir y ser participes de la obra mas hermosa y grande de Dios como son los matrimonios y las familias dentro del plan salvífico de Dios «desde el principio», «Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne» (Ef 5, 31: Gén 2, 24). Hoy día se han aceptado los adulterios públicos dando el peor ejemplo a los hijos quienes por eso mismo han dejado de creer en el sacramento…se ha desvirtuado el AMOR..y sabemos perfectamente quién esta detrás de todo esto ..el príncipe de la mentira que ha querido gobernar el mundo pero Cristo ha vencido el mundo..Juan Bautista precisamente se dejo cortar la cabeza defendiendo el vinculo ante el escandalo de un adulterio público.

Nuestra fe no es negociable, en el nombre del AMOR hemos soportado todo lo que Dios nos ha permitido soportar y debemos seguir soportando de acuerdo a su palabra para dar gloria a El y obtener unidos la victoria.» El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.El amor nunca pasará.»y pensar que la mentira y el mal pueden vencer seria dudar del amor y el poder de Dios.

Como Juan Bautista hoy los invito a que sigamos defendiendo el vinculo del matrimonio con el mismo amor que Dios lo instituyo cuando en aquella boda de Caná lo elevo a sacramento haciendo el primer milagro a petición de su madre. No podemos acobardarnos ante lo que el mundo nos quiere presentar, no podemos dejarnos engañar con lo que el mundo quiere presentar como AMOR sabiendo que el verdadero amor sólo viene de Dios. Dios nos hizo en espíritu y verdad por lo tanto hay que luchar con ese espíritu y defender la verdad.

Pidamos a nuestra Madre Maria Santísima que nos acompañen en este momento tan importante para Dios ya que El confía en nosotros Sus elegidos y espera que sigamos unidos proclamando Su promesa para los esposos»LO QUE DIOS HA UNIDO NO LO SEPARE EL HOMBRE» siendo fiel a Su Palabra..EL ESTA EN CONTROL confiemos en Él. Tenemos que estar unidos en este momento y ser verdaderos hijos de Dios seguidores y fieles de El siendo coherentes con lo que decimos y vivimos.

Por Luce Bustillo-Schott

 

Amar al mundo apasionadamente implica trabajar y cuidar lo creado

La expansión del coronavirus ha puesto de relieve la necesidad de mirar con nuevos ojos la relación humana con la creación

El pasado 24 de mayo, día de Pentecostés en 2015, se cumplieron cinco años de la promulgación de la encíclica Laudato si’, en el tercero del pontificado de Francisco. No sabía que en Roma estaban preparando un documento −“En camino para el cuidado de la casa común”− con planes de futuro, a partir de una especie de balance de estos cinco años de vigencia, elaborado por un equipo perteneciente a diversos dicasterios vaticanos: la mesa de la Santa Sede sobre la ecología integral, creada también en 2015, con participación de algunas conferencias episcopales y organizaciones católicas, para promover y perfilar los diversos objetivos de la encíclica. Fue presentado hace unos días en Roma, y lo he recordado el 26 de junio en una de las lecturas de la misa de san Josemaría, tomada del libro del Génesis: “el Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara” (ut operaretur et custodiret illum).

Se comprende bien la elección de ese pasaje del Antiguo Testamento, porque el fundador del Opus Dei repitió cientos de veces esa frase como constitutiva de la persona, antes de la caída: el trabajo es una propiedad de la condición humana, no castigo por el pecado; aunque ciertamente éste vino a romper el orden original, con unas consecuencias también negativas para la relación con lo creado, que es preciso recomponer, con la ayuda de la gracia divina, fruto de la Redención operada por Cristo.

Veremos qué pasa en los próximos meses. Pero, sin duda, la expansión del coronavirus ha puesto de relieve la necesidad de mirar con nuevos ojos la relación humana con la creación. Ciertamente, es más necesaria que nunca esa ecología integral, porque la salvaguardia y el desarrollo del planeta es responsabilidad de todos. Sin las exageraciones y radicalismos de la deep ecology.

Si la sociedad actual es muy compleja, no lo son menos las cuestiones relativas al medio ambiente y al clima. Se resisten a estereotipos y soluciones simplistas. Pero importa mucho asentar con firmeza los grandes principios, doctrinales y operativos. El reciente documento vaticano se inscribe en ese contexto: aunque terminó de redactarse antes de la pandemia, la situación actual confirmaría el mensaje principal de la Encíclica: todo está conectado, no hay crisis separadas, sino una única y compleja crisis socio-ambiental que requiere una verdadera conversión ecológica.

Entiendo que no guste a todos esa expresión −conversión ecológica−, por el riesgo semántico de minimizar el sentido de la metanoia radical exigida por el encuentro personal con Cristo. Pero no se puede olvidar el impulso cósmico reflejado en el exaltatus fuero a terra, de Juan 12, 32. Se impone ir al fondo, sin entrar en discusiones lingüísticas, como la de quien critica la invocación Solacium migrantium, por ser ajena al “vocabulario de la Iglesia”, cuando, sin ir más lejos, aparece en varios pasajes de la constitución Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, concretamente el n. 84: a propósito de los lazos de mutua dependencia entre los ciudadanos y los pueblos de la tierra, señala la necesidad de un ordenamiento mundial al servicio del bien común universal.

La ascética cristiana conoce bien el sentido de la conversión diaria: búsqueda del mejoramiento personal, superación de errores y defectos. Sin caer en rigorismos más o menos escrupulosos, muchos sentimos la necesidad de una conversión ecológica, que agudice las exigencias de cada uno en el cuidado de la vida creada en sus múltiples facetas. Como recuerda el documento, se trata de profundizar y alcanzar un auténtico equilibrio personal, social, ambiental. Lógicamente, sin mitificar la naturaleza, lejos de enfoques panteístas y de esquemas hiperprotectores que llevan a remedios intervencionistas peores que la propia enfermedad.

Como es natural, y aunque sea quizá el más pequeño del mundo, el Estado Vaticano se propone también objetivos ecológicos significativos, que el documento refleja en el último capítulo. Así, los nuevos sistemas de iluminación en la Capilla Sixtina, la Plaza de San Pedro y la Basílica Vaticana han supuesto ahorros energéticos del 60 al 80 por ciento.

Las nuevas generaciones habrán de aprender la cultura del cuidado para superar la del despilfarro y el descarte; comprenderán con nuevas luces el sentido de la comunión y fecundidad en la familia; la solidaridad superará el individualismo; la creatividad humana encontrará nuevas energías y nuevos modelos para la economía y el desarrollo.

por Salvador Bernal

 

Vida de María (II): La Natividad de Nuestra Señora

El 8 de septiembre celebramos el Nacimiento de la Virgen María o Natividad de María. Se celebra el 8 de septiembre, nueve meses después de la dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen que se celebra el 8 de diciembre.

LA VIRGEN06/09/2020

Nacimiento de la Virgen María. Giotto di Bondone.

La Natividad de Nuestra Señora (Descarga en PDF) | Rezar con san Josemaría: Natividad de Nuestra Señora | Vida de María (II): Magisterio, Padres, santos, poetas


Muchos siglos habían pasado desde que Dios, en los umbrales del Paraíso, prometiera a nuestros primeros padres la llegada del Mesías. Cientos de años en los que la esperanza del pueblo de Israel, depositario de la promesa divina, se centraba en una doncella, del linaje de David, que concebirá y dará a luz un Hijo, a quien pondrá por nombre Enmanuel, que significa Dios con nosotros (Is 7, 14). Generación tras generación, los piadosos israelitas esperaban el nacimiento de la Madre del Mesías, aquella que ha de dar a luz , como explicaba Miqueas teniendo como fondo la profecía de Isaías (cfr. Mi 5, 2).

A la vuelta del exilio en Babilonia, la expectación mesiánica se hizo más intensa en Israel. Una ola de emoción recorría aquella tierra en los años inmediatamente anteriores a la Era Cristiana. Muchas antiguas profecías parecían apuntar en esa dirección. Hombres y mujeres esperaban con ansia la llegada del Deseado de las naciones. A uno de ellos, el anciano Simeón, el Espíritu Santo había revelado que no moriría hasta que sus ojos hubieran visto la realización de la promesa (cfr. Lc 2, 26). Ana, una viuda de edad avanzada, suplicaba con ayunos y oraciones la redención de Israel. Los dos gozaron del inmenso privilegio de ver y tomar en sus brazos a Jesús niño (cfr. Lc 2, 25-38).

Incluso en el mundo pagano —como afirman algunos relatos de la antigua Roma— no faltaban señales de que algo muy grande se estaba gestando. La misma pax romana, la paz universal proclamada por el emperador Octavio Augusto pocos años antes del nacimiento de Nuestro Señor, era un presagio de que el verdadero Príncipe de la paz estaba a punto de venir a la tierra. Los tiempos estaban maduros para recibir al Salvador.

DIOS SE ESMERA EN ELEGIR A SU HIJA, ESPOSA Y MADRE. Y LA VIRGEN SANTA, LA MUY ALTA SEÑORA, LA CRIATURA MÁS AMADA POR DIOS, CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL, VINO A NUESTRA TIERRA

Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos (Gal 4, 4-5). Dios se esmera en elegir a su Hija, Esposa y Madre. Y la Virgen santa, la muy alta Señora, la criatura más amada por Dios, concebida sin pecado original, vino a nuestra tierra. Nació en medio de un profundo silencio. Dicen que en otoño, cuando los campos duermen. Ninguno de sus contemporáneos cayó en la cuenta de lo que estaba sucediendo. Sólo los ángeles del cielo hicieron fiesta.

De las dos genealogías de Cristo que aparecen en los evangelios, la que recoge San Lucas es muy probablemente la de María. Sabemos que era de esclarecida estirpe, descendiente de David, como había señalado el profeta hablando del Mesías —saldrá un vástago de la cepa de Jesé y de sus raíces florecerá un retoño (Is 11, 1)— y como confirma San Pablo cuando escribe a los Romanos acerca de Jesucristo, nacido del linaje de David según la carne (Rm 1, 3).

CON SU NACIMIENTO SURGIÓ EN EL MUNDO LA AURORA DE LA SALVACIÓN, COMO UN PRESAGIO DE LA PROXIMIDAD DEL DÍA

Un escrito apócrifo del siglo II, conocido con el nombre de Protoevangelio de Santiago , nos ha transmitido los nombres de sus padres —Joaquín y Ana—, que la Iglesia inscribió en el calendario litúrgico. Diversas tradiciones sitúan el lugar del nacimiento de María en Galilea o, con mayor probabilidad, en la ciudad santa de Jerusalén, donde se han encontrado las ruinas de una basílica bizantina del siglo V, edificada sobre la llamada casa de Santa Ana, muy cerca de la piscina Probática. Con razón la liturgia pone en labios de María unas frases del Antiguo Testamento: me establecí en Sión. En la ciudad amada me dio descanso, y en Jerusalén está mi potestad (Sir 24, 15).

Hasta que nació María, la tierra estuvo a oscuras, envuelta en las tinieblas del pecado. Con su nacimiento surgió en el mundo la aurora de la salvación, como un presagio de la proximidad del día. Así lo reconoce la Iglesia en la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora: por tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunciaste la alegría a todo el mundo: de ti nació el Sol de justicia, Cristo, Dios nuestro (Oficio de Laudes).

El mundo no lo supo entonces. Dormía la tierra.

J. A. Loarte

 

Natividad de la Virgen

 

De las obras realizadas

por el Padre creador,

la más excelsa de todas

fue darnos la salvación

a través de ti, Señora,

desde eterna Concepción,

no en el seno de Santa Ana

sino en la mente de Dios.

Porque si bien, en el tiempo,

tu madre te concibió,

en los proyectos divinos

ya estaría el resplandor

de tu sin par hermosura

con los rasgos que adoptara

la Humanidad del Señor.

Cuando naciste, María,

entenebrecía el sol

pues de él y de cada estrella

Dios mermó luz y calor

para darlo a quien sería

la Madre del Redentor.

 

José María López Ferrera

 

 

Santuario de Covadonga. Entre la Leyenda y la Historia

La historia antigua nada nos ha dejado escrito acerca de los comienzos del culto a la Virgen María en la Cueva de Covadonga. Solo sabemos que lleva aquí recogida más de 1300 años y las noticias que de aquella época tenemos, es necesario buscarlas en la tradición.

Covadonga, el símbolo de Asturias

El valle de Covadonga se encuentra situado entre el mar y los Picos de Europa, cerca de la localidad de Cangas de Onis, en el interior del oriente de Asturias. Aquí se libró la llamada “Batalla de Covadonga” y que vendría a ser una de “las primeras piedras de la Europa cristiana” y “cuna de la reconquista”
En el año 722, el gobierno árabe que ya daba por conquistado todo el territorio español se dirigía a invadir tierras galas pero en los montes de Asturias un remanso de rebeldes se resistía a la invasión.
Se dice que el rey Don Pelayo y su pequeño ejercito cristiano venció a las tropas musulmanas en estas montañas dando comienzo así la reconquista.
Las viejas crónicas ponen en boca de Don Pelayo estas palabras: “De este pequeño monte saldrá la salvación de España”.
En estos abruptos y desconocidos terrenos que eran los montes de Asturias para los árabes, las tropas musulmanas que avanzaban por el valle de Covadonga fueron atacadas desde las laderas de sus montañas. Se dice que la cueva de Covadonga fue el lugar que el rey Pelayo usó para refugiarse y atacar a las tropas.

El rey Pelayo y los cristianos, llevarían consigo alguna imagen de la Virgen, que colocaron en la Cueva para implorar su protección, o tal vez la pusieran allí después de la victoria obtenida en agradecimiento. Más tarde, Pelayo, edificó en la misma Cueva un altar para dar tributo a la Virgen.

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El “Real Sitio” de Covadonga está formado por La Cueva donde esta la imagen de la virgen y una pequeña capilla casi tallada en la roca de la montaña. Bajo ella emerge una cascada que apoya sus aguas en un pequeño estanque situado bajo la misma y donde peregrinos y visitantes lanzan sus monedas y deseos.

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A un lado del estanque está la fuente de los siete caños. En Asturias, la tradición y las leyendas invaden cada rincón:
” … quien beba de los siete caños, dentro del año se casa… ” Aunque podemos constatar, que no todas se cumplen 😉

A la otra orilla del estanque y subiendo por unas empinadas escaleras llegamos a la cueva de la Virgen de Covadonga, lugar de culto y peregrinación en el que el incesar paso de visitantes no rompe la paz del ni el silencio que allí se respira.
Desde aquí y atravesando la montaña a través de una gruta llegamos al otro extremo del monte para ir a conocer la Basílica de Covadonga.

 


 

LA BASÍLICA DE COVADONGA

Esta gran iglesia de estilo neorrománico impresiona por su belleza pero tal vez más por el lugar en el que se encuentra.
A nuestros ojos les hace dificil entender que en este recóndito monte de Asturias, emerja tan imponente monumento.
Alrededor del templo hay varios paseos, senderos y jardines de gran belleza por los que pasear mientras se contempla el imponente paisaje que nos rodea.

El rey Alfonso XII lo mandó construir en 1877, situandolo entre el Monte Auseva y el Monte Ginés, su proyecto se debe a Roberto Frasinelli (el “Alemán de Corao”) Para su construcción se realizó un desmonte de veintisiete mil metros cúbicos de piedra que fue necesario extraer para llegar el nivel conveniente.
La piedra caliza roja con la que fue construido contrasta con los verdes bosques que la rodean

La aceptación de la inmoralidad en las familias

No es raro escuchar a padres de familia lamentarse por “los hijos que les salieron”, a pesar de la “educación católica” que les dieron. Sin embargo, la responsabilidad de los padres por sus ejemplos y una mal entendida “tolerancia”  dan este resultado.

​ Los niños aprenden en gran medida por imitación de sus modelos paternos y por extensión de sus familiares y amigos

Los niños aprenden en gran medida por imitación de sus modelos paternos y por extensión de sus familiares y amigos. Si hacemos una mínima observación del ambiente tanto familiar como social en el que se están criando la mayoría de los niños de hoy día no podemos menos que agachar la cabeza ante la hecatombe que se avecina, porque de estas mimbres saldrán los futuros cestos.

La pérdida de la vergüenza

Contenidos

Por doquier en las familias nos encontramos que sin ningún pudor ni vergüenza se exhiben ante niños y mayores situaciones moralmente reprobables como totalmente normales: parejas sin casar conviviendo como si fueran matrimonios -y el hecho de que tengan hijos ilegítimos no cambia la valoración moral-, “divorciados” viviendo en adulterio, novios que mantienen relaciones de forma evidente, incluso sodomitas que viven juntos aceptados como uno más… y todo tipo de situaciones de degradación moral reconocidas sin tapujo alguno por los implicados.

No olvidemos, y me gusta recordarlo porque nadie lo dice, que el divorcio no existe a los ojos de Dios, el cual juzgará a cada persona en base a la persona con la que se casó sacramentalmente. De forma que lo que digan los jueces sencillamente importa un bledo a los ojos de Dios. Si usted está casada con Federico, y se “divorció” [1], largándose con otro hombre usted está cometiendo ADULTERIO y como tal la juzgará Dios. A su pecado personal y público se suma el tremendo pecado de escándalo que da a sus hijos enseñando con su vida que esta gravísima ofensa a Dios es “normal”. Y no nos engañemos, no son ignorantes como muchas veces queremos creer, todos saben que no pueden volver a casarse por la iglesia porque los considera casados aún con el “otro”.

Nuevos “modelos” de familia

Estos “modelos” de vida se presentan ante todos como totalmente normales, el resto de familiares callan de una forma absoluta, se esfuerzan por que todo parezca normal, y la única percepción que tienen los niños, a los cuales se trata incluso de erotizar, no puede ser otra de que eso es lo correcto. Y no quiero decir que estos comportamientos morales no existieran antes, claro que sí, pero al menos se trataban de esconder con la conciencia de que aquello no era correcto, y menos para exhibirlo en familia.

​ La contra educación del mundo moderno se impone dictatorialmente por vía de hechos consumados y del bombardeo de información

Ahora, al contrario, estas personas que viven en situaciones de pecado y escándalo público reciben el apoyo familiar al punto que si alguien osara decir o siquiera insinuar que lo que allí pasa no es correcto, ipso facto se convierte en el “anormal”, “provocador”, “carca” y todo tipo de insultos que llueven en cascada a una velocidad de vértigo. Hoy día decir en una reunión familiar que un “divorciado” en realidad sigue casado con quien considera su “ex” es ganarse de inmediato el título de “monstruo”, “poco caritativo” y ” retrógrado”.

Esta situación gravísima en la mayoría de entornos familiares actuales se ve potenciada en los niños de forma exponencial, en tanto que la mayoría de amigos que tienen sus padres y familias viven en una situación igual, o peor, magnificado aún más por el continuo bombardeo mediático que les dice por todos lados: es normal, es normal, es normal…

El desastre educativo

La verdad del matrimonio y la sexualidad humana querida por Dios sencillamente ha desaparecido. Los niños llegan a crecer sin que ni siquiera hayan tenido la oportunidad de conocerla para decidir, como tanto gusta decir hoy en día. La contra educación del mundo moderno se impone dictatorialmente por vía de hechos consumados y del bombardeo de información que perciben en lo que ven, oyen y escuchan de muchos de sus seres queridos y amigos. [2]

​ Santo Cura de Ars: “Dios en nuestro juicio particular nos pedirá cuenta de cada uno de los pecados cometidos por nuestros hijos motivados por nuestra negligencia al educarlos cristianamente”

Los padres no dicen nada, o si dicen algo es vía actitudes enseñando a sus hijos con la aceptación de estas situaciones justo lo contrario de lo que deberían enseñar. Recordemos a estos padres aquello que el Santo Cura de Ars repetía con frecuencia en sus sermones: que Dios en nuestro juicio particular nos pedirá cuenta de cada uno de los pecados cometidos por nuestros hijos motivados por nuestra negligencia al educarlos cristianamente. ¿Qué perspectivas de salvación podemos esperar pues para estas personas?

¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales… heredarán el Reino de Dios (I Corintios 6:9-10)

Una catequesis adulterada

En las catequesis sencillamente no se habla de nada de esto. Muchos callan por miedo a no verse envuelto en protestas de los padres, puesto que una gran mayoría de los que llevan a sus hijos a catequesis son a su vez adúlteros públicos o concubinos, y ya no me refiero siquiera a la “catequesis” de primera comunión, por llamarla de alguna forma, ni siquiera en confirmación o preparación al matrimonio.

El niño nace con la percepción del bien y el mal

Si le digo la verdad no recuerdo hasta donde llega mi memoria en toda mi vida, y tengo ya 47 años, haber oído en alguna homilía a ningún sacerdote novus ordo hablar de virginidad, pureza o de la verdad del divorcio. Imagino que lo habrá, pero el número será tan minúsculo que en una estadística ni siquiera sería tenido en cuenta por representar un decimal elevadísimo.

La verdadera caridad

Portada del folleto del Ministerio de Educación

En todo este ambiente donde casi todo lo que ven, escuchan y ejemplifican de sus mayores les dice lo contrario de lo que deben aprender, crecen nuestros hijos y toda nuestra familia. Una caridad mal entendida pretende que “dejar estar” la situación y callar es la mejor vía en espera de no se sabe qué y justificando así nuestra inacción absoluta. Incluso si los niños tienen la suerte de tener unos padres católicos que quieran formarlos adecuadamente, la contraprogramación tiene tal potencia que hoy día es un auténtico Milagro, en mayúsculas, que algún niño crezca debidamente formado.

Se dirá ¿pero qué quieres que hagan que les den una patada a todos esos familiares y amigos?

“Nadie puede servir a dos señores; porque odiará al uno y amará al otro; o se adherirá al uno y despreciará al otro.” (San Mateo 6: 24)

Les responderé con una anécdota. Recuerdo de pequeño haber vivido familiarmente un entierro de un ser querido, no sé bien que edad tenía, pero no creo que superara los doce años. Tengo grabado en la memoria que estábamos allí toda la familia y a lo lejos en el camposanto estaba un tío mío solo con una señora que no conocía de nada, recuerdo perfectamente como mis padres me indicaron que estaba apartado porque había hecho algo muy malo, abandonando a su familia y yéndose con otra señora que no era su mujer (lo que hoy en día se llama un divorciado con pareja), y que la familia se mantenía distante para que se diera cuenta que lo que hacía estaba muy mal. Esa lección que aprendí ese día no la olvidé jamás.

La verdadera caridad

Esto, que estoy seguro a muchos puede parecer tremendamente duro, es un acto de inmenso amor y caridad hacia esa persona, porque posiblemente sea el único recordatorio que le quedara de que lo que hacía ofendía a Dios terriblemente y si fallecía ese día el destino eterno que le esperaba no era precisamente halagüeño.

​ Contribuir a la condenación eterna de sus hijos, ¿es amarlos?

Cuando amamos a alguien de verdad y lo vemos caer por un pozo, la actitud cuál sería ¿callarnos para que no se asuste? ¿Lo veríamos en el fondo y le diríamos “no pasa nada” “allí se está fresquito”?

Cuando tenemos un ser querido que se está jugando la condenación de esa forma tan ostensible, tenemos la obligación de hacerle ver el camino que lleva, echarle la cuerda al pozo para que se agarre, y no contribuir en lo más mínimo a consolidar ese pecado creando artificialmente una situación de normalidad que, para colmo, maleduca a nuestros hijos aumentando así la responsabilidad.

Seguro que en muchos casos no será agradable (y habrá que seguir las normas de la corrección fraterna), pero si logramos salvar su alma nos lo agradecerá eternamente y, por el contrario, estoy seguro que si su destino termina siendo el infierno maldecirán de por vida a todos los que se rieron, callaron y fueron cómplices de su pecado. Contribuir a su condenación ¿es amarlos?

No, no es caridad, callar no es amarlos, al contrario, es un terrible acto de egoísmo y falta de amor. NO, no podemos tolerar bajo ningún concepto que en nuestras familias el pecado sea lo normal, y la virtud lo anormal.

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?” (Mateo 16, 21-27).

Fuente: Adelante La Fe

Aprender enseñando

La  conocida inscripción griega "conócete a ti mismo", me invita a a alejarme de la controversia política suscitada por los muchos interrogantes humanos, sanitarios y políticos que la reapertura da las aulas ha suscitado, en los docentes,  los alumnos y  sus familias. Poner de acuerdo a 17 + 1 gobiernos con sus respectivos ministros, directores generales, consejeros y asesores, es un ejercicio difícil de equilibrio, donde se suele eludir la responsabilidad que al final recae en las últimas personas que no tienen en quien delegar.

Se intenta recuperar la normalidad que se rompió por causa del virus y los contagios y alteró el final del curso pasado, a pesar del esfuerzo de profesores y de niños -también de sus padres-.

El dato relevante es que la sociedad se ha mentalizado, al menos en parte y, se mueve con mascarillas. Es la prueba de que no puede compararse el inicio de este curso con el de septiembre del año pasado. ¡No se ha recuperado la normalidad, aunque todos pongan de su parte la mejor voluntad! Así que, puede decirse con razón que en el próximo curso, vamos a aprender juntos. Siempre ha sido así, pero ahora más, todos vamos a ser docentes y discentes; tendremos que "aprender enseñando". No es fácil, pero tampoco un fracaso.

     A) La clase académica se divide en docentes y discentes.

La vida nos pone donde tenemos que estar; nos enseña que todos aprendemos de todos y todos enseñamos a todos. Estamos viviendo un tiempo especial, en el que vamos descubriendo lo que somos: frágiles, humanos, compasivos y eternos.

Cuentan que le preguntaron a un sabio: "¿Qué es un maestro? Y él les dijo:

Es aquel que te enseña en silencio. Un silencio que se hace mil palabras para el ignorante y ninguna para el sabio.

Pero no esperes ver fuera de ti al maestro que aún no ha nacido en tu interior. Puede pasar todos los días frente a ti y no reconocerlo... Puede estar todos los días junto a ti y no verlo."

En la mayoría de las  tradiciones esotéricas y la enseñanza Zen, se dice algo parecido: "Cuando el alumno esté preparado llegará el maestro". Es decir: "Cuando el discípulo esté listo, aparece el maestro, porque la disposición está dentro de nosotros, y el maestro está dentro de nosotros".

Con otras palabras, es "una simple sincronía del proceso espiritual". Cuando hemos llegado a un cierto nivel y merecemos pasar a un nuevo nivel, aparece como una nueva luz que ilumina lo que conocíamos, abre la mente, como cuando llega la aurora y podemos ver mejor el nuevo alcance de las cosas, o lo que sabíamos, con otra profundidad y trascendencia.

A Teresa de Calcuta, todo el mundo la imagina en la India recogiendo moribundos y cuidando enfermos, cuando un periodista le preguntó, ¿quiénes eran los mejores maestros? ella respondió sin dudarlo: "los niños". Ellos iluminan la vida. Por eso añadía: "los niños son como las estrellas, nunca hay demasiadas".

Es verdad que con el tiempo olvidan (olvidamos) y todo el proceso de aprendizaje es "intentar recordar lo que son (somos)". El escritor libanés Khalil Gibran, expresa de forma magistral la necesidad de no sobreproteger a los hijos,  respetarlos en su calidad de seres únicos, que tenemos que preparar para que encuentren su camino. "No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer".

Enseñar viviendo y aprender siendo. No acumulando ideas, textos, fórmulas, conceptos. Algo tan simple como amor, libertad, respeto y ejemplos. Algo tan grande y simple que está al alcance de todos, en cualquier parte y siempre. Pero es una gran responsabilidad, porque como dice el profesor Francisco Mora, al final "Somos lo que la educación hace de nosotros". Por eso, cuanto mejor conozcamos a los niños y cómo funciona su cerebro, mejor podremos educar. Para Mora, el maestro debe ser considerado  como "la joya de la corona". https://youtu.be/ETagN9TDZJI

Aprender es fácil porque el maestro es un regalo que está en uno mismo. Ken Robinson pone un ejemplo claro y al alcance de todos: "La mayoría de niños aprende a hablar en sus primeros años de vida. Y, curiosamente, nadie les enseña a hacerlo. Si sois padres, lo sabéis. No habéis enseñado a hablar a vuestro hijo... (o al menos) no en el modo en que nosotros concebimos la enseñanza. No les sentáis cuando tienen dos años y les decís: "Tenemos que hablar. Bueno… Más concretamente, tienes que hablar tú. Y se hace así o asa.  Lo aprenden sin más".

Y no solo de pequeños, no solo a hablar. "La gente de todas las edades tiene muchas más habilidades y posibilidades de las que la educación ordinaria les permite descubrir. Muchos niños nacen con grandes capacidades, pero yo creo que las habilidades humanas son como recursos naturales: están enterradas bajo la superficie y hay que descubrirlas. Y puede que nunca las descubramos. Todos vosotros tenéis habilidades de las que seguramente ni siquiera sois conscientes y puede que nunca las descubráis por falta de oportunidades. Se me ocurre que la lingüística es un buen ejemplo. ¿Cuántos de vosotros habláis dos o más idiomas? Yo creo que pasa lo siguiente, si aprendes un par de idiomas de pequeño, te resulta más fácil aprender más; igual pasa si aprendes a tocar algún instrumento musical, a bailar, hacer teatro".

B) Aprender es un proceso que dura toda la vida.

Como dice Gregorio Luri, "un buen maestro puede descubrir la mejor versión de sus alumnos". https://youtu.be/EAoeDuKG5Qg

 En todo caso, es un error pensar que aprender puede reducirse a unas etapas en la escuela, el colegio, la universidad. Los títulos de FP o de la Universidad, son hitos en el camino de la capacitación académica. Pero la vida también enseña y al final, también doctora. Necesitamos maestros, por supuesto, pero como decía  Ken Robinson "Nuestra vida es un proceso constante de decisiones creativas e improvisación". Por cierto, el educador, escritor y comunicador Sir Ken Robinson, se ha convertido en un referente mundial, que estuvo también en España departiendo con los jóvenes. Consideraba necesaria una profunda transformación del sistema educativo y valoraba como decisivo el papel de los profesores: "son muy importantes en nuestras vidas". Pero, ojo, ser profesor no es el mayor logro de la vida. 

https://youtu.be/4h3nAbPqjss

Este eminente profesor y comunicador era contrario a los exámenes y a la jerarquía de las asignaturas, porque defendía a ultranza la creatividad como la habilidad más importante que la escuela debe fomentar en los niños y jóvenes: "La creatividad es la esencia de lo que significa ser humano". La creatividad es libertad siempre.

Como él dice, es imposible saber cómo viviremos en el futuro, sin embargo afirma "lo único que sabemos es que hará falta mucha imaginación y creatividad para transformarnos y enfrentarnos a los nuevos retos".

El talento y el esfuerzo son compatibles. Un tesoro que cada uno debe descubrir. La Naturaleza alimenta a las aves, pero no se lo lleva al nido.

Robinson se preguntaba sinceramente si "¿Las escuelas matan la creatividad?". No deberían. De hecho, con mucho humor, es la charla educativa más vista en Internet.

https://youtu.be/nPB-41q97zg

Es un placer, escuchar una mente tan lúcida, a un sabio y un visionario,  referente mundial, en una clase magistral. Seguro que quien quiera escucharlo en los videos compartidos, (y otros muchos que están en Internet) comprenderá que sus propias palabras son la mejor forma de comenzar el nuevo curso.

 Así que, sirva, este recuerdo como homenaje y agradecimiento a ese Maestro, que ha fallecido en Los Ángeles, el pasado 21 de agosto de 2020. D.E.P.

A mi modo de ver, lo esencial, la clave de la educación según Ken Robinson es: "Educar no es un monólogo sino una conversación".

Si no hay diálogo, la enseñanza se convierte en monolítica y plúmbea. Aprendemos escuchando (profesores y estudiantes). Hay que ser sinceros y humildes. En una clase de 20 a 30 estudiantes, durante una hora, y luego otra clase y otra, no es fácil. Pueden surgir diálogos, en que alguna pregunta nos supera. "Nadie lo sabe todo. Es imposible. El conocimiento y la comprensión humana es un entramado muy denso y nosotros sabemos solo una parte. Algunos saben más que otros, pero ninguno sabe más que una fracción de todo lo que hay".

Es la primera verdad que los padres deben saber  y  enseñar a sus hijos cuando los llevan a un colegio o a una escuela. Y debe ser la última verdad que junto con las calificaciones, orlas o diplomas deben llevar los hijos, cuando termine el curso: ¡aunque sepan un poco más, "solo es una fracción de lo que hay"!

Esa vacuna de humanidad, puede inmunizarles contra el virus del orgullo de por vida.

https://youtu.be/WP8WSK-6Pj0

José Manuel Belmonte

 

Mons. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo: “Que el virus no confine nuestra esperanza”

El nuncio en España junto al arzobispo de Oviedo

La publicación digital Iglesia en Asturias entrevista al Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, ante el nuevo curso pastoral 2020-2021.

Ha sido un verano diferente.

Sí, este año ha sido imposible coger unos días de descanso. Ha sido un verano de acompañar mucho a la gente; he podido ir bastantes veces a Covadonga y estar al hilo de las dificultades que sacerdotes, familias y fieles me han ido presentando para poder estar cerca de todos ellos.

Contar con el Nuncio Apostólico, Mons. Bernardito Auza, en la inauguración de la Novena de este año, a pesar de todas las dificultades, ha sido todo un honor. ¿Con qué se queda de su intervención en Covadonga?

Me quedo con la persona que, hace muchos años, estuvo en Covadonga, y le quedaba un grato recuerdo del lugar. De hecho, en su primera intervención llegando a España como Nuncio Apostólico, citó tres de los lugares que conocía de nuestro país, y uno de ellos era Covadonga. Este dato a mí me movió para invitarle a que hiciera esta inauguración de la Novena. Eso sí, le advertí que este año todo era un poco insólito, porque precisamente el primer día solemos tener un aluvión de autobuses, y este año, tanto de peregrinos como de concelebrantes, todo fue mucho más humilde.

Además, su homilía fue preciosa. Tuvo un recuerdo para el Papa Juan Pablo II y su visita al Santuario en 1989, y mencionó el hecho de que, dos años y medio antes, él pudo ser también peregrino en este lugar. Quiso incidir en la misma idea de san Juan Pablo II, y es que hablamos de Asturias como una de las raíces de esta Europa cristiana, y por tanto, ir a Covadonga supone reencontrarse con la historia que ha construido el cristianismo en este inmenso occidente.

También hizo una meditación sobre María, y dijo que Ella siempre tiene unas manos de Madre  que  saben  abrazar  en  momentos de dificultad, refiriéndose es-pecialmente a la pandemia, y no sólo a la crisis sanitaria, sino también a la económica, como una presencia que sabe acompañarnos. Esta es la experiencia que tenemos siempre que vamos a Covadonga.

Precisamente la pandemia está muy presente en el lema “María, fuente de alegría y esperanza”. 

Lógicamente. Siempre que volvemos a nuestro hogar, cuando contamos con el regalo de tener a nuestra madre  –no es mi caso, que yo la perdí hace ya bastante tiempo–, vas a tu hogar sabiendo que allí eres esperado, eres acogido, no tienes que hacer ninguna presentación ni dar ningún currículum: vas donde eres querido, conocido y sostenido. Qué podemos decir, en esta situación. Pues que para nosotros María sea fuente de alegría, y por tanto, que las penas no tengan la última palabra. Y también fuente de esperanza, porque nos puede asistir un desánimo que araña esa esperanza.

En esta situación sanitaria han sido varias las disposiciones que se han ido planteando para los cristianos asturianos, según los diferentes momentos por los que hemos pasado. A veces, sin embargo, más aún estos días ante los rebrotes, nos quedan dudas de en qué momento nos encontramos.

Efectivamente, hemos ido dando indicaciones al hilo de lo que las autoridades sanitarias nos han ido marcando. Yo siempre digo que, como ciudadanos que somos los cristianos, tenemos que, con mucha responsabilidad, acatar en positivo estas indicaciones, porque redundan en el bien de la sociedad.

Dicho esto, actualmente las normativas siguen siendo las mismas: distancias, mascarillas obligatorias, y gel que nos permite desinfectarnos las manos. Las misas y celebraciones, siempre con el aforo que está permitido, que es el 75%. Tenemos que decir que nuestras iglesias y locales parroquiales son de los más seguros. Primero porque tenemos estas medidas, pero además porque los locales son desinfectados al término de una reunión o celebración litúrgica. Que no cunda el pánico, ni haya miedos advenedizos, porque vamos al encuentro del Señor y de los hermanos con total seguridad.

Ahora mismo, ¿cuál es su principal preocupación en esta situación en la que nos encontramos, tanto de crisis sanitaria, pero también económica y social?

En primer lugar, me preocupa que no quede confinada nuestra esperanza, y que no prevalezca un temor, o un pánico, que termine por hacernos extraños entre nosotros. Por eso, el reabrir nuestras iglesias, después de tenerlas que cerrar por prudencia, supuso abrir a la gente estos espacios donde ellos pueden encender su esperanza ante al Señor, ante la Virgen, ante los santos. Que no queden confinadas nuestra fe y esperanza, sino que sólo quede confinado el virus.

Me preocupa también que, junto con las consecuencias sanitarias en las tantísimas personas que han fallecido en soledad, haya quedado tanta gente tocada por la enfermedad. También todas aquellas personas que aún luchan contra ella. Junto a la oración por los difuntos, la cercanía a los enfermos y a los que, con enorme generosidad, están a su lado, como enfermeros, médicos, capellanes, religiosas, voluntarios y tantas personas que, en los servicios diversos, están colaborando para salir a flote y superar esta pandemia.

Pero además de la sanitaria, está la otra crisis que ha venido como consecuencia, y es la crisis económica. Me preocupan las personas que han perdido su trabajo, personas que no han recibido ni reciben ninguna ayuda, y las personas que no ven un horizonte halagüeño. Hago mío su dolor, sus preguntas, y quiero compartir con ellos las posibles vías de salida. Por eso, desde nuestra Cáritas estamos como nunca ayudando a las personas que han quedado desasistidas en sus trabajos o en sus soledades.

El confinamiento obligó a suspender, y en el mejor de los casos, a retrasar, bodas, primeras comuniones, y también ordenaciones. ¿Cómo afrontamos esta situación para este curso que comienza?

Cedí los calendarios a cada sacerdote y a las comunidades parroquiales, como no podía ser de otra manera, porque no es lo mismo hablar de una parroquia urbana en el centro de Oviedo o Gijón, que hacerlo de una rural, donde habrá muchos menos niños para hacer la Primera Comunión, confirmarse etc. De modo que es cada párroco, con su comunidad cristiana, quien mejor tiene que rehacer el calendario y la agenda. Y así se ha venido haciendo. Me consta que ha habido comuniones que han tenido lugar en la fecha que ya estaba fijada, y en otros casos, esta se ha trasladado, y se van secundando las fechas adoptadas. En cualquier caso, estamos para favorecer el bien de los niños, de los jóvenes, de las familias, sin caer en la imprudencia de hacer una celebración porque sí, cuando hay motivos que nos están exigiendo un plus de prudencia.

El martes celebraremos el día de Nuestra Señora de Covadonga, con la euca
ristía en el Santuario a las 12, como cada año. ¿Qué le pide a la Virgen este año?

El Evangelio de ese día nos dice que María subió con prisa a la montaña para ir al encuentro de su prima Isabel. Ambas estaban embarazadas, siendo ambas madres de un milagro. Es el milagro lo que yo pido a la Virgen, y que Ella nos acoja cuando nosotros, con la premura de nuestras preguntas, nuestras incertidumbres, acudimos subiendo un año más a este Santuario tan querido. Que la Madre de Dios nos acoja, que sea para nosotros esas manos que saben abrazarnos y esa presencia que sabe sostener lo mejor que tenemos cada uno. Se lo pediré con prisas, sin ninguna pausa, estando seguro de que Ella nos lo va a conceder, sin ninguna duda.

 

La paz en la familia parte de la paz en el matrimonio. Recomendaciones para lograrla

Infamilia

Aprendemos principios fundamentales como la honestidad y la solidaridad; a servir a los demás, a buscar el bien colectivo y no sólo vivir de manera individualista.

Cada 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz en todo el mundo, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas desde el año 1981 donde invita a todas las naciones y a todos los pueblos a respetar el cese de las hostilidades durante este día y a conmemorar por el contrario esta fecha mediante iniciativas de educación y sensibilización pública sobre cuestiones relacionadas con la paz.

Este año 2020 la ONU ha lanzado el lema "forjando la paz juntos", invitando a las personas a dejar a un lado la discriminación, violencia y odio, y juntos trabajar para generar la paz.

Queremos la paz en el mundo, no queremos más guerras, no queremos seguir siendo víctimas o seguir escuchando noticias de homicidios, discriminación, violencia y maltratos, secuestros, robos o violaciones.

Si bien gran parte de las personas aspiramos o deseamos la “paz”, una pregunta que podemos hacernos para la reflexión de hoy es, ¿dónde comienza la paz?

La paz debería comenzar en casa, en la familia. La familia es la base de toda sociedad. Es nuestra primera escuela, donde aprendemos los principios y valores universales que definen y conforman nuestro carácter, autoestima y visión ante la vida. Es en la familia donde aprendemos a vivir en comunidad, donde aprendemos a ser tolerantes, respetuosos, a dialogar, a llegar a acuerdos, a amar y perdonar.

Aprendemos principios fundamentales como la honestidad y la solidaridad; a servir a los demás, a buscar el bien colectivo y no sólo vivir de manera individualista.

Entendemos que actualmente hay muchos hogares lastimados que lejos de ser un lugar seguro para sus miembros son un lugar que los pone en peligro. Por esta razón es urgente y esencial volver a fortalecer a la familia, proveerles de recursos y herramientas para que logren mantener paz y armonía entre los miembros de la casa.

Si vemos a la familia como una tripulación que va navegando en el mar, sería importante reconocer el papel fundamental que ejerce cada integrante de dicha embarcación empezando por la cabeza, los capitanes del barco. Los capitanes del barco, son los que con sus conocimientos y experiencia dan visión y dirección a la tripulación, son quienes toman responsabilidad y con su ejemplo definen la conducta deseada y aceptada dentro de la embarcación. En la familia, los capitanes del barco, lo constituye el matrimonio. Haciendo entonces el símil entre estos conceptos, la familia y el barco, la pareja en matrimonio representaría a los capitanes de la flota.

El matrimonio es el modelo de relación que de manera consciente e inconsciente definen lo esperado en las relaciones. Son muchos los puntos claves que aprendemos/enseñamos a través de nuestra relación de pareja, aquí enumeraremos 5 puntos que impactan de manera directa el concepto de “paz” en nuestra vida:

1. ¿Qué es una relación de pareja? ¿Cómo se compone y la importancia y relevancia en nuestra vida? ¿Es la meta, es algo deseable o puede ser imprescindible? ¿Se tiene que cuidar y trabajar en ella constantemente o es algo efímero que si no te hace feliz en el momento es desechable?

2. ¿Cómo se comunica una pareja? ¿Qué nivel de honestidad y transparencia es esperado? ¿Qué se vale platicar y que no, ambos deben platicar o sólo uno? ¿Cuáles son los tonos y modos para comunicar lo que cada uno piensa y cree? ¿Se validan los puntos de vista independientemente que sean distintos? ¿Las expresiones de crítica, actitud a la defensiva y desprecio son permitidas o no? ¿Los secretos son válidos?

3. ¿Cuáles son las jerarquías o estructuras de poder? En la relación, ¿la opinión de todos cuenta o sólo la de algún miembro? ¿Se puede negociar ante las diferencias o siempre se hace lo que dice una persona? ¿Cuáles son las consecuencias de no seguir o estar bajo esa jerarquía: castigos, insultos, golpes, menosprecio?

4. ¿Cómo reaccionar ante un conflicto? ¿El conflicto es bueno o malo, es esperado o es algo que no debiera de existir? ¿Se reacciona dialogando, con gritos y enojos, con golpes e insultos o se evaden los conflictos con largos periodos de silencio? ¿Se involucra a más personas o es algo privado? ¿Se vale buscar apoyo profesional o es algo que deben de resolver por su cuenta siempre?

5. ¿Cuáles son los límites necesarios en una relación? ¿Qué debemos permitir o parar en una relación? ¿hasta dónde se respeta y da lugar a nuestra individualidad y hasta dónde hay que ceder? ¿Se vale decir que no o hay que complacer en todo? ¿Cuál es el precio que debo aguantar para que la familia esté unida?

Como podemos apreciar, el matrimonio se convierte en una brújula para los que viven en casa, que marca y delinea los comportamientos, actitudes y palabras esperadas y aceptadas en la vida.

Muchas veces no queremos que nuestros hijos peleen con gritos e insultos entre ellos, pero tú con tu pareja pelean y discuten con gritos o insultos. O por el contrario queremos que sepan ceder y compartir, pero qué trabajo nos cuesta ceder y compartir con la pareja, queremos que sean pacientes, pero nuestra pareja no encuentra en nosotros paciencia o tolerancia ante un error, queremos que sean personas generosas que busquen dar y apoyar a los demás, pero rara vez nos ofrecemos para hacer más agradable la vida a nuestra pareja. Queremos que sepan pedir perdón y perdonar, pero nunca han visto que el orgullo se aparte de su relación matrimonial.

“La paz comienza en casa”, la paz comienza en el matrimonio, la paz se enseña y se construye día a día desde el hogar comenzando por nosotros mismos. El día de hoy hagamos una autorreflexión de cómo estamos actuando y reaccionando nosotros y el impacto en las personas que nos rodean; y abrir espacios para generar un trabajo consciente de qué áreas de nuestra vida podemos modificar para convertirnos en “pacificadores” de este mundo que tanto lo necesita.

Pacificadores que trabajemos día a día en ser más respetuosos, empáticos, comprensivos, tolerantes, pacientes y amables. Pacificadores que construyan matrimonios sanos, familias fuertes y sociedades que forjan la paz de su nación.

Mantener el aborto fuera de la salud mundial

El martes de la tercera semana de agosto, las agencias estadounidenses publicaron un informe sobre la controvertida política de asistencia exterior del presidente Trump que pretende brindar atención médica de calidad en el extranjero mientras mantiene a los grupos pro aborto fuera del circuito de financiación. El informe afirma tener éxito y seguramente atraerá la ira de los grupos de abortos.

Y es que el programa Protecting Life in Global Health Assistance (PLGHA) —conocido coloquialmente como Política de la Ciudad de México— bloquea el financiamiento de los EE. UU. a organizaciones extranjeras que brindan o promueven el aborto en el extranjero en 37 de los 64 países que reciben asistencia sanitaria mundial. Se anunció en los primeros días de la presidencia de Trump y se amplió para cubrir no solo la financiación de la planificación familiar, sino todos los proyectos de salud mundial. Se introdujo por primera vez bajo el mandato del presidente Ronald Reagan en 1980 y desde entonces ha sido reinstalado por presidentes republicanos.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento de Estado y el Departamento de Salud y Servicios Humanos encontraron que solo ocho de los 1.340 beneficiarios principales de subvenciones y 47 subreceptores rechazaron la política y, por lo tanto, no recibieron financiamiento. En la mayoría de los casos, los fondos se reasignaron a un beneficiario diferente y la prestación de servicios no se interrumpió. 

El informe señaló que las organizaciones que se negaron a aceptar los términos de las políticas trabajaron en una variedad de áreas de salud, incluidas el VIH / SIDA, la salud materna e infantil, la tuberculosis y la nutrición, así como la planificación familiar. Este hallazgo refleja la ampliación de la política del presidente Trump a áreas distintas de la planificación familiar, pero también demuestra que los grupos de aborto se han infiltrado con éxito en otras áreas de la salud mundial.

José Morales Martín

 

Los ideólogos de la manipulación

Los ideólogos de la manipulación simplifican el lenguaje y el mensaje, para que el receptor no haga esfuerzo ni reflexione. También para impulsar el miedo a disentir de la supuesta mayoría o de la supuesta autoridad del Estado, es una de las recetas para controlar a la población. Así se han ganado elecciones hace poco, se han introducido ideologías de género, o se ha marcado a los disidentes.

Algunos ejemplos recientes con relación a la pandemia son: positivos en vez de infectados, para tranquilizar; coronahisteria para desprestigiar a las voces críticas; contención para sugerir que el virus está dominado; desescalada sin mostrar las razones de los cambios; nueva normalidad para presentarse como triunfadores que reparten esperanzas; consenso progresista para anular toda oposición o comité de expertos vacío de personas y de contenido, para ocultar los datos reales. Desde hace tiempo hay otros muchos ejemplos pero cada uno tiene que descubrirlo. El goteo de muertos siempre a la muy baja, y la ausencia de imágenes han sido un modo de mantener a la población en el limbo.

Alguien considera que se avanza en un intento de establecer un nuevo modelo de país, perjudicar a la clase media y asfixiarla económicamente, porque las historias de todas las grandes manipulaciones tienen contenido revolucionario. El remedio es complejo pero necesita que la población regrese al sentido común, y se decida a rechazar la mentira de las prácticas personales y políticas, además de que seleccione bien sus canales de información. Es tarea de todos y a todos los niveles.

Xus D Madrid

 

Franco y su pazo, la miserable política y

la comprensión humana

 

 FRANCO: “LA FAMILIA RECURRIRÁ UNA SENTENCIA «EVIDENTEMENTE POLÍTICA» Y BASADA «EN UN LIBRO DE HISTORIADORES ANTIFRANQUISTAS». Una juez de primera instancia sentencia que el Pazo de Meirás es propiedad del Estado y ordena a los Franco su devolución. Considera nula la donación del Pazo en 1938 y estima que la entrega del inmueble se le hace al dictador en su condición de Jefe del Estado y no como persona individual”.

            “En esta España “ridícula y miserable”, se siguen planteando pleitos, que en nada afectan a la inmensa mayoría de españoles, como éste “del castillo que le regalaron a Franco en Galicia”. Pero aquí hay “regalos” mucho más valiosos y que pasan al olvido, por cuanto los inútiles gobernantes de todos los tiempos, no fueron, “ajusticiados en su momento”. Gibraltar por ejemplo, fue un regalo de un rey idiota, a los ingleses, que lo conservan como lo que es de valioso; y además se les ha ayudado a que esta colonia, sea dotada de todos “los adelantos”, que en su día, se pudieron impedir; obligando a los ingleses a “capitular”. Tras la guerra de “la dependencia” (que no de la independencia como se nos dice) le regalan, al también Inglés, Duque de Wellington un “latifundio” en la provincia de Granada, que sigue propiedad de sus herederos “más de dos siglos después” (En España también hay hoteles varios con este nombre, “al que hay que agradecerle la derrota de Napoleón”) También en la costa de Granada, hay una finca y palacio, que fue del rey de Bélgica, que no sé, “si se debe a otro regalo español”… ¿Y cuántos más hay o puede haber?; ahora mismo. Nos quieren entretener con “el regalo a Franco”, de ese “castillillo que en realidad unos dicen que fue comprado con dinero privado y otros que yo que sé”; o sea, entretenimiento para idiotas, habiendo tanto importante que arreglar en este arruinado y miserable territorio, siempre regido por más miserables e inútiles, “indirigentes”, que como parásitos, no hacen otra cosa que destruirlo cada vez más.

EL SUJETO DE 37 AÑOS FUE CAPTURADO POR LA POLICÍA EN MÁLAGA: Un ladrón persigue a una joven hasta su vivienda y la arrastra por las escaleras hasta quitarle el bolso. La mujer presentaba diversas lesiones y hematomas en cara, brazos y piernas a consecuencia de la agresión. (Periodista Digital 03-09-2020)

            Este junto con otros muchos, son los problemas que padecemos con un tipo de gobierno, que dedica la mayoría de “policías”, en proteger a políticos, bienes de políticos, o propiedades estatales; mientras al resto nos deja totalmente indefensos ante la abundantísima delincuencia que ya hay en España; y la que crece constantemente, por cuanto  los casos que llegan a publicarse así nos lo indican. Los políticos no quieren asumir que EL PAGAR IMPUESTOS, conlleva una obligación primerísima al Estado que los cobra; y que no es otra, que cuidar con sumo esmero LA VIDA Y PROPIEDADES DEL CONTRIBUYENTE, que es el que paga EL SOSTENIMIENTO DEL ESTADO. ¿Por qué no se les recuerda constantemente ello?

La crisis del coronavirus ha destruido ya 77.000 empresas en España: La incertidumbre provocó 900.000 despidos en la segunda parte de agosto. (Vozpópuli: 03-09-2020)

            Los políticos que padecemos, no han sabido controlar al “virus chino”, como sí que han hecho otros países; aquí simplemente se ha empleado, “el miedo, el terror, y el apaleo discrecional”; todas las medidas siguen siendo de las que metafóricamente se pueden considerar, de “a palo limpio y multas injustificables”; el resultado es el que padecemos. Y esto no ha hecho nada más que empezar, a medida que pasen los meses, iremos viendo “desastres que ni imaginar quiero”.

El PP despide a los más estrechos colaboradores de Álvarez de Toledo. (Vozpópuli 03.09-2020)

“Estos”, en vez de consolidarse y buscar ayudas para llegar a gobernar, se destruyen entre ellos mismos, cosa que alegrará mucho al sátrapa que ocupa hoy el sillón de la Moncloa. Vaya una tropa de inútiles (que en realidad son todos los políticos) que olvidan cuál es su obligación principal, que simplemente es organizar bien a España y los españoles, indefensos totalmente y en manos de estos vividores inútiles. ¡¡España sigue siendo tierra de jefecillos o caudillillos!! Pero sin llegar ni por asomo a estadistas, que es lo que necesitamos urgentemente.

COMPRENDER Y QUE TEN COMPRENDAN: ¿Si muchas veces no te comprendes a ti mismo... como te van a comprender los demás?; no obstante hay que seguir y tratar siempre de no perder la esperanza y encontrar ilusión, para seguir "difundiendo ese saber que no se sabe nada" y aunque uno no sepa el por qué... de ello. AGF (23 Enero 1.998)

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)