Las Noticias de hoy 3 Septiembre 2020

Enviado por adminideas el Jue, 03/09/2020 - 09:27

Cómo CUIDAR la NATURALEZA: 13 Consejos y Acciones

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 03 de septiembre de 2020      

Indice:

ROME REPORTS

El Papa invita a una jornada de oración y ayuno por el Líbano

Francisco en la Audiencia: la solidaridad es hoy más necesaria que nunca

Migrantes, el drama de los menores no acompañados

EL PODER DE LA OBEDIENCIA: Francisco Fernandez Carbajal

“Está allí, con su Carne y con su Sangre”: San Josemaria

Respeto por los recursos del planeta

Algo grande y que sea amor (XI): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor: Paul Muller

Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos: Ricardo Calleja

Asombro, belleza y testimonio  cristiano: Ramiro Pellitero

Distancias biológicas y otras distancias.: Jose Luis Velayos

El primer deber de la caridad es corregir a los que yerran

Educando hijos que tienen inteligencia lógico-matemática: Silvia del Valle Márquez

Los pecados contra la naturaleza injurian a Dios: Acción Familia

Motivaciones muy personales: Suso do Madrid

La ideología de género y el comunismo metamorfoseado: Plinio Corrêa de Oliveira

Santa Sofía en mezquita.: Xus D Madrid

Miran a Santiago : Domingo Martínez Madrid

¿También manipulados?: Jesús Domingo Martínez

Una ley gravemente injusta : Pedro García

Mascarillas no para intocables y más de “la sucia política”: Antonio García Fuentes

 

 

ROME REPORTS

El Papa invita a una jornada de oración y ayuno por el Líbano

Al finalizar la Audiencia general, Papa Francisco invitó a vivir un día universal de oración y ayuno por el Líbano, el próximo viernes 4 de septiembre. “El Líbano es un mensaje de libertad, un ejemplo de pluralismo tanto para el Este como para el Oeste” expresó el Pontífice.

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02/09/2020

Audiencia General del 2 de septiembre de 2020

Ciudad del Vaticano

“Un mes después de la tragedia que golpeó a la ciudad de Beirut, mis pensamientos se dirigen de nuevo al querido Líbano y a su población particularmente afligida”: expresó Papa Francisco esta mañana al finalizar la Audiencia general realizada en el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico. “El Líbano no puede ser abandonado en su soledad”, afirmó el Papa, junto a un sacerdote libanés que se acercó con una bandera de su país.

“Durante más de cien años –continuó el Pontífice-, el Líbano ha sido un país de esperanza”. Recordó que incluso durante los períodos más oscuros de su historia, “los libaneses han mantenido su fe en Dios y han demostrado su capacidad para hacer de su tierra un lugar de tolerancia, respeto y convivencia, único en la región”. Por estas razones, “el Líbano representa algo más que un Estado: el Líbano es un mensaje de libertad, un ejemplo de pluralismo tanto para el Este como para el Oeste”. Papa Francisco reconoció que “por el bien del país, pero también del mundo, no podemos permitir que esta herencia se pierda”.

Asimismo, animó a todos los libaneses “a seguir esperando y a encontrar la fuerza y la energía necesarias para empezar de nuevo”. A los políticos y a los líderes religiosos, “que se comprometan con sinceridad y transparencia en la labor de reconstrucción, dejando de lado los intereses partidistas y mirando al bien común y al futuro de la nación”. Al mismo tiempo, renovó la invitación a la comunidad internacional “para que apoye al país a salir de la grave crisis, sin involucrarse en tensiones regionales”. Finalmente, se dirigió a los habitantes de Beirut, “que han sido duramente golpeados por la explosión”, animándolos a tener coraje y que la fe y la oración sean su fuerza. El Santo padre, pidió que no abandonasen sus hogares y su herencia: “no dejen caer los sueños de aquellos que creyeron en el futuro de un hermoso y próspero país”.

“Queridos pastores, obispos, sacerdotes, consagrados, laicos, continúen acompañando a sus fieles y a ustedes, obispos y sacerdotes, les pido celo apostólico, les pido pobreza, no lujo. Pobreza con su pobre gente que está sufriendo. Den ejemplo de pobreza y humildad. Ayuden a sus fieles y a su pueblo a levantarse y ser protagonistas de un nuevo renacimiento. Sean todos trabajadores de la armonía y la renovación en nombre del interés común, de una verdadera cultura del encuentro, de la convivencia en paz, de la fraternidad, una palabra tan querida por San Francisco”.

Papa Francisco, concluyó invitando a todos a vivir un día universal de oración y ayuno por el Líbano, el próximo viernes 4 de septiembre. “Tengo la intención de enviar un representante mío al Líbano ese día para acompañar a la población –expreso el Santo Padre-. Ese día el Secretario de Estado irá en mi nombre. Irá, para expresar mi cercanía y solidaridad. Ofrecemos nuestras oraciones por todo el Líbano y por Beirut. También estemos cerca con el compromiso concreto de la caridad, como en otras ocasiones similares. También invito a los hermanos y hermanas de otras confesiones y tradiciones religiosas a asociarse a esta iniciativa de la manera que consideren más apropiada, pero todos juntos”.

 

 

Francisco en la Audiencia: la solidaridad es hoy más necesaria que nunca

El Papa Francisco ha reanudado las Audiencias Generales con la presencia de fieles. Este miércoles 2 de septiembre, después de casi seis meses, el Pontífice se reunió con varios cientos de fieles en el patio de san Dámaso. El tema central de la catequesis fue la solidaridad, de la que afirmó, “es una cuestión de justicia”.

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02/09/2020

Audiencia General del 2 de septiembre de 2020

Ciudad del vaticano

La mañana de este 2 de septiembre, los fieles comenzaron a llegar desde temprano a la Plaza de San Pedro para luego dirigirse al patio de san Dámaso, donde tuvo lugar la Audiencia General. El Papa, al comenzar la catequesis valoró la belleza del encuentro cara a cara.

Para salir de la crisis, la solidaridad

El tema central de la catequesis de este día fue la solidaridad. El Papa afirmó, en relación con la pandemia: “para salir mejor de esta crisis, debemos hacerlo juntos, en solidaridad”.

Francisco comenzó planteando que el origen común de todos los humanos es Dios y “vivimos en una casa común, el planeta-jardín en el que Dios nos ha puesto; y tenemos un destino común en Cristo”. Sin embargo, afirmó que cuando optamos por la dinámica contraria a este origen común, “nuestra interdependencia se convierte en dependencia de unos hacia otros, aumentando la desigualdad y la marginación; se debilita el tejido social y se deteriora el ambiente”.

 

22/04/2020

Fuertes en la tribulación: libro descargable con palabras del Papa

Ya está disponible, y de forma gratuita en la página Web de la Librería Editora Vaticana, el libro que puede descargarse a través del enlace de nuestro artículo. La iniciativa ...

La solidaridad, más necesaria que nunca

El Papa puso en evidencia la dinámica de la solidaridad, que permite que nos veamos como interdependientes y esta nos “enseña que sólo siendo solidarios podremos salir adelante, pues de lo contrario surgen desigualdad, egoísmos, injusticia y marginación”.   

Para el Papa no hay solidaridad que se ubique fuera de la justicia, al contrario: “La solidaridad es una cuestión de justicia, un cambio de mentalidad que nos conduzca a pensar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes de parte de unos pocos”, por eso insiste en que para que nuestra interdependencia sea solidaria y dé frutos “se debe fundarse en el respeto a nuestros semejantes y a la creación”.

Esta manera de entender la vida y mi relación con Dios, con los hermanos y con la naturaleza, afirma el Papa, “Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos» (Exort. ap. Evangelii gaudium, 188).

 

Papa Francisco se encuentra con los fieles después de 6 meses

Babel y la solidaridad

Francisco recordó el pasaje bíblico de la Torre de Babel (cfr Gen 11, 1-9) que “describe lo que sucede cuando tratamos de llegar al cielo - nuestra meta - ignorando el vínculo con la humanidad, con la creación y con el Creador” y lo puso en contraste con la experiencia de Pentecostés: “Es allí donde Dios se hace presente con la fuerza de su Espíritu Santo, que inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y la solidaridad, y la impulsa a sanar las estructuras y los procesos sociales enfermos de injusticia y opresión”.

“Con Pentecostés, Dios se hace presente e inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y en la solidaridad. Una diversidad solidaria posee los “anticuerpos” para que la singularidad de cada uno - que es un don, único e irrepetible - no se enferme de individualismo, de egoísmo”, insistió Francisco.

 

13/05/2020

Francisco, en un libro las reflexiones sobre la vida después de la pandemia

El libro publicado por la Librería Editora Vaticana recoge ocho intervenciones del Papa en los primeros meses del año marcados la pandemia de coronavirus. La lectura es guiada por ...

El Obispo de Roma concluyó la catequesis subrayó: “La solidaridad es, por tanto, el único camino posible hacia un mundo post-pandemia, y el remedio para curar las enfermedades interpersonales y sociales que afligen a nuestro mundo actual”.

Cuando finalizó la catequesis, saludó a los fieles de lengua española y oró por ellos diciendo: “Pido al Señor que nos conceda la gracia de una solidaridad guiada por la fe, para que el amor a Dios nos mueva a generar nuevas formas de hospitalidad familiar, de fraternidad fecunda y de acogida a los hermanos más frágiles, especialmente a los descartados por nuestras sociedades globalizadas. Que Dios los bendiga”.

 

Migrantes, el drama de los menores no acompañados

Cinco años después de la muerte del pequeño Alan, el niño sirio ahogado en un naufragio frente a la costa turca, son más de doscientos mil los menores extranjeros no acompañados que llegaron a Europa y que fueron dejados a destinos inciertos, muchos de los cuales sin seguridad ni protección. La denuncia se lee en el nuevo informe de Save the Children

Elvira Ragosta – Ciudad del Vaticano

Las imágenes del pequeño Alan, el niño sirio de 3 años que murió en el naufragio en el que también perdieron la vida su hermanito, Ghalib, y su madre, Rehanna, dieron la vuelta al mundo en el 2015, suscitando dolor y conmoción por una tragedia que, desgraciadamente, se ha repetido de forma trágica.

Más de doscientos mil menores extranjeros no acompañados, que huyen de conflictos, persecuciones o violencias, han solicitado asilo en Europa en los últimos cinco años, pero es probable que el número de niños y jóvenes que han llegado sea mucho mayor. En efecto, muchos de ellos se ven obligados a vivir en la sombra, con el riesgo de ser explotados y abusados. Así lo afirma el nuevo informe “Protection Beyond Reach” de Save the Children, la Organización que desde hace más de cien años se ocupa de los niños.

Casi 700 niños perdieron la vida en la travesía del Mediterráneo

Raffaela Milano, Directora de los Programas Italia-Europa de Save the Children, dice a Vatican News:

“Después de esa tragedia, todos recordamos el gran compromiso de las Instituciones a nivel europeo al decir: ¡Nunca más! Lo que sucedió no debería haber vuelto a pasar. Lamentablemente, cinco años después, debemos decir que no fue así. Basta pesar que unos setecientos niños perdieron la vida en la travesía del Mediterráneo”

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20/01/2019

Dolor del Papa por los migrantes ahogados en el Mediterráneo

Tímidas señales en el progreso a nivel europeo

Si bien en el ámbito europeo se han hecho algunos progresos y se han iniciado buenas prácticas – señala además Raffaela Milano – la tragedia de la inmigración forzada, que afecta a tantos niños, lamentablemente no ha cesado. Se menciona la aprobación en Italia de la ley Zampa, que se refiere a la acogida y protección de los niños extranjeros que llegan sin padres o adultos de referencia, y la experimentación en Europa de formas de recolocación y de corredores humanitarios. Y añade:

“Sin embargo, son señales bastante tímidas. Estas buenas prácticas deberían adquirir una consistencia que no existe en la actualidad”

Las cifras del fenómeno en Europa

La mayoría de los más de doscientos mil menores no acompañados que llegaron a Europa en busca de asilo, según el informe "Protection Beyond Reach", procede de Afganistán, Siria y Eritrea y acaba quedándose en Alemania, Grecia, Italia y Suecia. No obstante, de un total de unos treinta y cinco mil solicitantes de asilo, recolocados por Grecia e Italia en los últimos cinco años, sólo ochocientos veintitrés eran menores no acompañados. Mientras tanto, las llegadas por mar a Grecia casi se duplicaron entre los años 2018 y 2019 (de treinta y dos mil a sesenta mil personas).

Niños, antes que migrantes

A la espera de que el "Pacto Asilo y Migración" que está definiendo Europa inspire nuevas medidas en este ámbito, Save the Children pide que los derechos de los niños estén en el centro de estas decisiones y que la Unión Europea y sus dirigentes se aseguren de que se tomen medidas para garantizar la seguridad de los menores vulnerables. Dice también Milano:

“Concretamente pedimos que en el Pacto haya caminos protegidos, recordando que hablamos de niños y adolescentes, antes que de migrantes y refugiados y, por lo tanto, hay derechos inalienables que Europa debe respetar para ocuparse de ellos”

Doce millones de menores refugiados en el mundo

El drama de los refugiados y de los desplazados internos, de los que tienen que abandonar sus tierras y sus hogares por necesidad, atañe al mundo entero. De ahí la afirmación de la Directora Milano al concluir:

“Es más, hay áreas mayormente afectadas que Europa. Como Save the Children, hemos estimado la existencia en el mundo de doce millones de niños refugiados que viven en campamentos superpoblados y que hoy en día también se enfrentan a la emergencia sanitaria debida a la pandemia. Y son niños que a menudo ni siquiera tienen acceso a un derecho esencial, como el de la educación y la enseñanza”

 

EL PODER DE LA OBEDIENCIA

— La obediencia da fuerzas y frutos.

— Necesidad de esta virtud para quien quiere seguir de cerca a Cristo.

— No poner límites al querer de Dios.

I. Estaba Jesús junto al lago de Genesaret con una gran muchedumbre que deseaba oír la Palabra de Dios. Pedro y sus compañeros de trabajo lavaban las redes después de bregar una noche sin pescar nada. Y Jesús, que quiere meterse hondamente en el alma de Simón, le pidió la barca y le rogó que la apartase un poco de tierra. Y, sentado, enseñaba desde la barca a la multitud1. Quizá Pedro siguió con la tarea de dejar a punto el aparejo de la pesca mientras escuchaba al Maestro, a quien ya conocía desde que le llevó hasta Él su hermano Andrés2; no sospecha los planes tan grandiosos del Señor.

Cuando terminó de hablar, Jesús dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Quizá han terminado de limpiar las redes de las algas y del fango del lago. Todo invita a la excusa: el cansancio, que es mayor cuando no se ha pescado nada, las redes lavadas y preparadas para la noche siguiente, la inoportunidad de la hora para la pesca... Pero la mirada de Jesús, el modo imperativo y a la vez amable de dar la orden, el supremo atractivo que Cristo ejerce sobre las almas nobles... llevaron a Pedro a embarcarse de nuevo. El único motivo de echarse al agua con las barcas es Jesús: Maestro -le dice Pedro-, hemos estado fatigándonos durante toda la noche y nada hemos pescado; pero, no obstante, sobre tu palabra echaré las redes. In verbo autem tuo..., sobre tu palabra. Esta es la gran razón.

En muchos momentos, cuando hace su aparición esa fatiga peculiar que origina el no ver frutos en la vida interior personal o en el apostolado, cuando nos parece que todo ha sido un fracaso y encontramos motivos humanos para abandonar la tarea, debemos oír la voz de Jesús que nos dice: Duc in altum, guía mar adentro, recomienza de nuevo, vuelve a empezar... en mi Nombre.

«El secreto de todos los avances y de todas las victorias está en saber “volver a empezar”, en sacar la lección de un fracaso y después intentar una vez más»3. A través de esos aparentes fracasos, quizá quiera decirnos el Señor que debemos actuar por motivos más sobrenaturales, por obediencia, por Él y solo por Él. «¡Oh poder de la obediencia! -El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano.

»—Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron “piscium multitudinem copiosam” -una gran cantidad de peces.

»—Créeme: el milagro se repite cada día»4.

Si alguna vez nos encontramos cansados y sin fuerzas para recomenzar, miraremos al Señor que nos acompaña en esta barca nuestra. Entonces Jesús nos invita a poner en práctica, con docilidad interior, con empeño, esos consejos que hemos recibido en la Confesión, en la dirección espiritual, y encontraremos las fuerzas. «Muchas veces –dice Santa Teresa– me parecía no poder sufrir el trabajo conforme a mi bajo natural; me dijo el Señor: Hija, la obediencia da fuerzas»5.

II. Pedro se adentró en el lago con Jesús en su barca y pronto se dio cuenta de que las redes se llenaban de peces; tantos, que parecía que se iban a romper. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran y les ayudasen. Vinieron y llenaron las dos barcas de modo que casi se hundían. Hubo pescado para todos; Dios premia siempre la obediencia con frutos incontables.

Este pasaje del Evangelio está lleno de enseñanzas: por la noche, en ausencia de Cristo, la labor había sido estéril. Lo mismo ocurre en la vida de los cristianos cuando pretenden sacar adelante tareas apostólicas sin contar con el Señor, en la oscuridad más grande, dejándose llevar exclusivamente de la propia experiencia o de esfuerzos demasiado humanos. «Te empeñas en andar solo, haciendo tu propia voluntad, guiado exclusivamente por tu propio juicio... y, ¡ya lo ves!, el fruto se llama “infecundidad”.

»Hijo, si no rindes tu juicio, si eres soberbio, si te dedicas a “tu” apostolado, trabajarás toda la noche –¡toda tu vida será una noche!–, y al final amanecerás con las redes vacías»6.

Pedro mostró su humildad al obedecer a quien, por no ser hombre de mar, bien se podría pensar que poco o nada sabía de aquel trabajo en el que, día tras día, él, Simón, había conseguido tanta experiencia y un gran saber. Sin embargo, se fía del Señor, tiene más confianza en la palabra de Jesús que en sus años de brega. Esto nos indica también que el Señor ya lo había ganado para Sí, que ya poco faltaba para que lo dejara todo por Él.

Esta obediencia, esta confianza en las palabras de Jesús fue la última preparación de Pedro para recibir su llamamiento definitivo. Parece como si el Señor hubiera dispuesto su llamada después de un acto de obediencia y de confianza plena.

La necesidad de la obediencia para quien quiere ser discípulo de Cristo –por encima de toda razón de conveniencia, de eficacia– está en que forma parte del misterio de la Redención, pues Cristo mismo «reveló su misterio y realizó la redención con su obediencia»7. Por eso, el que quiera seguir los pasos del Maestro no puede limitar su obediencia; Él nos enseñó a obedecer en lo fácil y en lo heroico, «pues obedeció en cosas gravísimas y dificilísimas: hasta la muerte de Cruz»8.

La obediencia nos lleva a querer identificar en todo nuestra voluntad con la voluntad de Dios, que se manifiesta a través de los padres, de los superiores, de los deberes que llevan consigo los quehaceres familiares, sociales y profesionales. La voluntad de Dios en lo que hace referencia al alma se revela de modo muy particular en los consejos de la dirección espiritual.

El Señor espera de nosotros, por tanto, una conducta enteriza que incluye –en toda circunstancia– una obediencia delicada y alegre: sujeción, por Dios, a la autoridad legítima en los diversos órdenes de la vida humana, primordialmente al Romano Pontífice y al Magisterio de la Iglesia.

Si permanecemos con Cristo, Él llena siempre nuestras redes. Junto a Él, incluso lo que parecía estéril y sin sentido se vuelve eficaz y fructuoso. «La obediencia hace meritorios nuestros actos y sufrimientos, de tal modo que, de inútiles que estos últimos pudieran parecer, pueden llegar a ser muy fecundos. Una de las maravillas realizadas por nuestro Señor es haber hecho que fuera provechosa la cosa más inútil, como es el dolor. Él lo ha glorificado mediante la obediencia y el amor»9.

III. Pedro quedó asombrado ante la captura que habían realizado. El Señor se manifestó en este milagro de modo muy particular a él. Pedro miró a Jesús, y entonces se arrojó a sus pies, diciendo: Apártate de mí, que soy un hombre pecador. Comprendió su pequeñez ante la suprema dignidad de Cristo. Entonces Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora serán hombres los que has de pescar. Pedro y quienes le habían acompañado en la pesca, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron.

Jesús comenzó pidiéndole prestada una barca y se quedó con su vida. Y Pedro dejaría tras de sí una huella imborrable en tantas almas que Cristo mismo puso a su alcance. Comenzó a obedecer en lo pequeño y el Señor le manifestó los grandiosos planes que para él, pobre pescador de Galilea, tenía desde la eternidad. Nunca pudo sospechar la trascendencia y el valor de su vida. Miles y miles de personas encendieron su fe en la de aquellos que siguieron aquel día a Jesús, y muy particularmente en la de Pedro, que sería la roca, el cimiento inconmovible de la Iglesia.

Tampoco nosotros podemos sospechar las consecuencias de nuestro seguimiento fiel a Cristo. Cada vez nos pide más correspondencia, más docilidad y más obediencia a lo que, de modo diferente, nos va manifestando. Si somos fieles, un día nos hará contemplar el Señor la trascendencia de nuestro seguirle con obras. «Eres, entre los tuyos –alma de apóstol–, la piedra caída en el lago. —Produce, con tu ejemplo y tu palabra un primer círculo... y este, otro... y otro... y otro... Cada vez más ancho.

»¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?»10.

No pongamos límites al Señor, como no los puso Pedro. «Si eres de los de mar adentro, clava con firmeza tu timón. Si te das a Dios, date como los santos se dieron. Que no haya nada ni nadie que merezca tu atención para frenar tu marcha; eres de Dios. Si te das, date para la eternidad. Ni el oleaje ni la resaca conmoverán tus cimientos. Dios se apoya en ti; arrima tú también el hombro, y navega contra corriente (...). Duc in altum. Lánzate a las aguas con la audacia de los enamorados de Dios»11.

Nuestra Madre Santa María, Stella maris, Estrella del mar, nos enseñará a ser generosos con el Señor cuando nos pida prestada una barca y cuando quiera que le demos la vida entera. Ninguna condición hemos puesto para seguirle.

1 Lc 5, 1-11. — 2 Cfr. Jn 1, 41. — 3 G. Chevrot, Simón Pedro, p. 34. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 629. — 5 Santa Teresa, Fundaciones, pról. 2. — 6 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 574. — 7 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 3. — 8 Santo Tomás, Comentario a la Epístola a los Hebreos 5, 8, lec. 2. — 9 R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, vol. II, p. 683. — 10 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 831. — 11 J. Urteaga, El valor divino de lo humano, pp. 174-175.

 

“Está allí, con su Carne y con su Sangre”

"Este es mi Cuerpo...", y Jesús se inmoló, ocultándose bajo las especies de pan. Ahora está allí, con su Carne y con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad: lo mismo que el día en el que Tomás metió los dedos en sus Llagas gloriosas. Sin embargo, en tantas ocasiones, tú cruzas de largo, sin esbozar ni un breve saludo de simple cortesía, como haces con cualquier persona conocida que encuentras al paso. –¡Tienes bastante menos fe que Tomás! (Surco, 684)

3 de septiembreEl Creador se ha desbordado en cariño por sus criaturas. Nuestro Señor Jesucristo, como si aún no fueran suficientes todas las otras pruebas de su misericordia, instituye la Eucaristía para que podamos tenerle siempre cerca y ‑en lo que nos es posible entender‑ porque, movido por su Amor, quien no necesita nada, no quiere prescindir de nosotros. La Trinidad se ha enamorado del hombre, elevado al orden de la gracia y hecho a su imagen y semejanza; lo ha redimido del pecado ‑del pecado de Adán que sobre toda su descendencia recayó, y de los pecados personales de cada uno‑ y desea vivamente morar en el alma nuestra: el que me ama observará mi doctrina y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos mansión dentro de él.

Esta corriente trinitaria de amor por los hombres se perpetúa de manera sublime en la Eucaristía. Hace muchos años, aprendimos todos en el catecismo que la Sagrada Eucaristía puede ser considerada como Sacrificio y como Sacramento; y que el Sacramento se nos muestra como Comunión y como un tesoro en el altar: en el Sagrario. La Iglesia dedica otra fiesta al misterio eucarístico, al Cuerpo de Cristo ‑Corpus Christi‑ presente en todos los tabernáculos del mundo. (Es Cristo que pasa, nn. 84-85)

 

Respeto por los recursos del planeta

El nuevo ‘Vídeo del Papa’, enmarcado dentro del Tiempo de la Creación (1 de septiembre al 4 de octubre), llama a cuidar los recursos del planeta con responsabilidad, y a que se compartan de manera justa y respetuosa.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA01/09/2020

Estamos exprimiendo los bienes del planeta. Exprimiéndolos, como si fuera una naranja. Países y empresas del Norte, se han enriquecido explotando dones naturales del Sur, generando una “deuda ecológica”. ¿Quién va a pagar esa deuda?.

Además, la “deuda ecológica” se agranda cuando multinacionales hacen fuera de sus países lo que no se les permite hacer en los suyos. Es indignante. Hoy, no mañana, hoy, tenemos que cuidar la Creación con responsabilidad.

Recemos para que los bienes del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa. No al saqueo, sí al compartir.


Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

 

Algo grande y que sea amor (XI): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor

«El camino se resume en una única palabra: amar, (...) tener el corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas» (San Josemaría).

VOCACIÓN16/07/2019

Escucha el artículo Algo grande y que sea amor (XI): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor

Descarga el libro electrónico: «Algo grande y que sea amor»


«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). Así introduce san Juan en su Evangelio el gesto inaudito que Jesús realizó antes de comenzar la cena pascual, cuando estaban todos ya sentados a la mesa: «se levantó de la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la puso a la cintura. Después echó agua en una jofaina, y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había puesto a la cintura» (Jn 13,4-5).

Jesús lava los pies a los apóstoles. Hombres frágiles, elegidos para ser el fundamento de la Iglesia. Todos ellos han sentido miedo en la tormenta del lago, han dudado de la capacidad del Maestro para alimentar a una multitud inmensa, han discutido acaloradamente sobre quién sería el más importante en el Reino. También han empezado a experimentar el sufrimiento que supone seguirle: no desertaron, como muchos otros, tras el discurso del Pan de Vida en la sinagoga de Cafarnaún, le han acompañado en sus largos viajes por la tierra de Israel y saben, porque lo perciben en el ambiente, que hay quienes desean su muerte.

Pedro observa atónito lo que está sucediendo. No lo puede comprender, y se rebela. «Señor, ¿tú me vas a lavar a mí los pies?» Responde Jesús: «Lo que yo hago no lo entiendes ahora. Lo comprenderás más tarde». Pedro insiste: «No me lavarás los pies jamás» (Jn 13,5-8). Sorprende la radicalidad de la respuesta de Simón. No quiere ser un rechazo: es el amor al Señor lo que le mueve a negarse. Y, sin embargo, el Señor le muestra que se equivoca: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo» (Jn 13,8).

Lo entenderás más tarde

Desde su primer encuentro con el Maestro, san Pedro había ido recorriendo un camino de crecimiento interior, por el que había ido comprendiendo poco a poco quién es Jesús, el Hijo de Dios vivo. Pero se acerca la Pasión del Señor, y es aún mucho el camino que le queda por delante. En el Cenáculo se produce una escena en dos actos, el lavatorio de los pies y la institución de la Eucaristía, por los que Pedro empezará a descubrir hasta qué extremos llega el Amor de Dios, y hasta qué punto este Amor le interpela personalmente. En este momento, el mandamiento del amor al prójimo como a uno mismo es todavía para él solo un enunciado, algo que no ha calado en su corazón con la profundidad que Jesús desea. Y por eso se rebela. No acepta que la voluntad de Dios, para su Maestro, y para él, sea una vida de amor y servicio humilde a todo hombre, a cualquier hombre.

DIOS CUENTA CON NUESTROS LÍMITES, POR ESO NO SE SORPRENDE NI SE CANSA DE VERNOS DESFIGURAR NUESTRA VOCACIÓN

Esta experiencia de Pedro puede darse con frecuencia en nuestra vida. También a nosotros nos cuesta entender; necesitamos tiempo para comprender las verdades más elementales. En nuestro corazón se entremezclan deseos grandes de amor con intenciones menos nobles; a menudo el miedo nos paraliza y se nos llena la boca de palabras que no van acompañadas de obras. Queremos al Señor, nos damos cuenta de que la vocación divina es nuestra joya más preciosa: tanto, que hemos vendido todo para comprarla. Pero el paso de los años, las circunstancias cambiantes, ciertas situaciones desagradables o la fatiga de la labor diaria pueden empañar nuestro camino.

Además, puede ocurrir que uno mismo no haya alcanzado ese grado de madurez humana y espiritual que permite vivir la vocación como un camino de amor. Nuestra caridad hacia el prójimo puede verse lastrada por alguna de esas distorsiones que reducen nuestro misterio personal: el sentimentalismo, por el que uno responde más a su percepción momentánea de las cosas que a una relación profunda con Dios y con los demás; el voluntarismo, por el que se olvida que la vida cristiana consiste, en buena medida, en dejar que Dios nos ame y que ame a través de nosotros; el perfeccionismo, que tiende a ver las deficiencias humanas como algo ajeno al plan de Dios.

Sin embargo, precisamente porque Dios cuenta con nuestros límites, no se sorprende ni se cansa de vernos complicar o desfigurar nuestra vocación. Nos ha llamado, como a Pedro, siendo pecadores, e insiste. «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo», responde Jesús. Simón Pedro baja las armas: «Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza» (Jn 13,8-9). Jesús sabe que es el amor lo que mueve a Pedro, y por eso le contesta con la misma radicalidad. El corazón del apóstol responde con la impetuosidad que le caracteriza: «No solo los pies, sino también las manos y la cabeza». Son palabras pronunciadas muy rápidamente. ¿Era Pedro consciente de lo que significaban? Lo que sucedió aquella misma noche parece indicarnos que no lo era. Lo entendería más tarde, poco a poco: a través del sufrimiento de la Pasión, de la alegría de la Resurrección, y bajo la acción del Espíritu Santo. Su diálogo con Jesús nos enseña, en todo caso, que para caminar hacia la plenitud del Amor el primer paso es descubrir el cariño y la ternura de Jesús por cada uno; y saber que, a través de nuestras miserias rectificadas, nos iremos pareciendo más a Él.

Escalones de la libertad

Seguir a Jesús significa aprender a amar como Él. Se trata de un camino ascendente, que cuesta, pero que es al mismo tiempo un camino de libertad. «Cuanto más libres somos, más podemos amar. Y el amor es exigente: “todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co 13,7)»[1]. Cuando era aún un joven sacerdote, san Josemaría describió así este itinerario de ascenso de la libertad fiel: «Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios»[2].

La resignación es el escalón más bajo de la libertad. Se trata de la actitud menos generosa de las cuatro, y fácilmente puede degenerar en tibieza espiritual. Se la podría describir como un aguante sin crecimiento: aguantar por aguantar; porque es «lo que me ha tocado». Es verdad que la fortaleza, que es una virtud cardinal, lleva a aguantar, a resistir; y de hecho hace crecer así la libertad, porque uno comprende y desea el bien por el que está resistiendo. La resignación, sin embargo, no percibe ningún bien, o lo percibe tan vagamente que no logra generar alegría. A veces, incluso durante una temporada, nos puede costar sobreponernos a esta actitud; pero cuando alguien se instala definitivamente en la resignación se ve poco a poco invadido por la tristeza.

SEGUIR A CRISTO ES UN CAMINO ASCENDENTE, QUE CUESTA, PERO QUE ES AL MISMO TIEMPO UN CAMINO DE LIBERTAD

Conformarse con la Voluntad de Dios expresa un estado superior: uno se hace a la forma, se con-forma con la realidad. No hay que confundir esta conformidad con la que es propia de la persona mediocre, que no tiene sueños, proyectos e ilusiones por los que vivir. Se trata más bien de la actitud realista de quien sabe que todo buen deseo es agradable a Dios. Quien se conforma en este sentido aprende a entrar, poco a poco, en la lógica divina, a convencerse de que todo coopera al bien de los que aman a Dios (cfr. Rm 8,28). San Josemaría expresaba a veces con una imagen bíblica esta disposición hacia el designio del Padre: «Señor, ayúdame a serte fiel y dócil, (…) como el barro en las manos del alfarero. —Y así no viviré yo, sino que en mí vivirás y obrarás Tú, Amor»[3].

Se adivina así ya cómo este proceso de conformación a la voluntad de Dios está llamado a levantar el vuelo, en el momento en que empezamos a querer la voluntad de Dios: «en mí vivirás y obrarás Tú, Amor». Las circunstancias y las personas que no hemos elegido pasan a ser queridas en sí mismas porque son buenas: decidimos «elegirlas». «Dios mío, lo elijo todo»[4], decía Santa Teresa de Lisieux. Se daba cuenta, con san Pablo, de que «ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes, ni las futuras, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Rm 8,38-39). Descubrimos así, en medio de la imperfección de las cosas, ese «algo santo» que las situaciones esconden[5]; la imagen de Dios se nos hace más visible en los demás.

Empapados en la sangre de Cristo

El último paso en este crecimiento personal nos pone por delante el amor. Entramos así, como nos enseña san Juan, en el núcleo de la revelación cristiana: «nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16). Tras lavar los pies a sus apóstoles, el Señor les explica por qué lo ha hecho: «Os he dado ejemplo» (Jn 13,15). Ya están preparados para escuchar el Mandamiento nuevo: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34). Se trata de aprender a amar con el Amor más grande, hasta dar la propia vida, como Él: «Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente» (Jn 10,17-18). Lo propio del amor cristiano es darse, salir de uno mismo, entregarse con pasión a la realidad que Dios Padre ha querido para cada uno de nosotros. Eso es amar la voluntad de Dios: una afirmación gozosa y creativa que nos empuja desde dentro a salir de nosotros mismos; una decisión que, paradójicamente, es el único camino para encontrarnos verdaderamente con nosotros mismos: «quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará» (Mt 16,25).

Este amor, sin embargo, no consiste en «una especie de esfuerzo moral extremo (…), un grado superior de humanismo»[6]. La novedad del Mandamiento nuevo «solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él»[7]. Por eso, al tiempo que les descubre el Mandamiento nuevo, el Señor da a sus apóstoles el Sacramento del Amor. La Eucaristía se encuentra desde ese momento en el centro de la vida cristiana: no estamos ante una verdad teórica sino ante una necesidad vital[8].

«La mano de Cristo nos ha cogido de un trigal: el sembrador aprieta en su mano llagada el puñado de trigo. La sangre de Cristo baña la simiente, la empapa. Luego, el Señor echa al aire ese trigo, para que muriendo, sea vida y, hundiéndose en la tierra, sea capaz de multiplicarse en espigas de oro»[9]. Somos capaces de entregarnos porque vivimos empapados en la sangre de Cristo, que nos hace morir a nosotros mismos para dar fruto abundante de alegría y de paz a nuestro alrededor. Nuestra participación en el Sacrificio de Jesús y nuestra adoración de su presencia real en la Eucaristía llevan, sin solución de continuidad, al amor al prójimo. Por eso, «el que no es fiel a la misión divina de entregarse a los demás, ayudándoles a conocer a Cristo, difícilmente logrará entender lo que es el Pan eucarístico». Y viceversa: «Para apreciar y amar la Sagrada Eucaristía, es preciso recorrer el camino de Jesús: ser trigo, morir para nosotros mismos, resurgir llenos de vida y dar fruto abundante: ¡el ciento por uno!»[10]

Coherencia eucarística

LO PROPIO DEL AMOR ES DARSE, ENTREGARSE CON PASIÓN A LA REALIDAD QUE DIOS HA QUERIDO PARA CADA UNO

«Jesús camina entre nosotros como lo hacía en Galilea. Él pasa por nuestras calles, se detiene y nos mira a los ojos, sin prisa. Su llamado es atractivo, es fascinante»[11]. Cuando uno se decide a caminar a su lado, a vivir en comunión con Él, la vida se ilumina y adquiere poco a poco una verdadera «coherencia eucarística»[12]: el amor y la cercanía que recibimos de Él nos permiten darnos a los demás como Él se entregó a sí mismo. Así uno va descubriendo y expulsando poco a poco los obstáculos que entorpecen el crecimiento de la caridad de Cristo en su corazón: la tendencia al mínimo esfuerzo en el cumplimiento de los propios deberes; el miedo a excederse en el cariño y el servicio a los demás; la falta de comprensión ante los límites de las personas; la soberbia que exige el reconocimiento de nuestras buenas acciones por parte de los demás, enturbiando la rectitud de intención.

San Josemaría hablaba con emoción de la vida alegre de quienes se entregan a Cristo y perseveran fielmente en el seguimiento de su llamada. «Ese camino se resume en una única palabra: amar. Amar es tener el corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas»[13]. Sabemos que esto es algo que supera nuestras capacidades. Por eso necesitamos pedir a menudo al Señor que nos dé un corazón a la medida del suyo. Así, «si amamos con el corazón de Cristo aprenderemos a servir, y defenderemos la verdad claramente y con amor (…). Sólo reproduciendo en nosotros esa Vida de Cristo, podremos trasmitirla a los demás; sólo experimentando la muerte del grano de trigo, podremos trabajar en las entrañas de la tierra, transformarla desde dentro, hacerla fecunda»[14]. Este es el camino de la fidelidad que, por ser un camino de Amor, es también camino de felicidad.

Paul Muller


[1] F. Ocáriz, Carta, 9-I-2018, n. 5.

[2] San Josemaría, Camino, n. 774.

[3] San Josemaría, Forja, n. 875. Cfr. Jr 18,6: «Lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano».

[4] Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma, cap. 1.

[5] Cfr. San Josemaría, Conversaciones, n. 114.

[6] J. Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de NazaretDesde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Barcelona, 2011, p. 81.

[7] Ibidem, p. 82.

[8] Cfr. San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 154.

[9] Ibidem, n. 3.

[10] Ibidem, n. 158.

[11] Francisco, Ex. Ap. Christus vivit (25-III-2019), n. 277.

[12] Cfr. Benedicto XVI, Ex. Ap. Sacramentum caritatis (22-II-2007), n. 83.

[13] Es Cristo que pasa, n. 158.

[14] Idem.

 

 

Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos

La amistad que ofrece un cristiano a quienes le rodean siempre ha sido un motivo de admiración. Con el paso del tiempo, surgen siempre nuevos escenarios y nuevos retos.

OTROS23/08/2020

Corren los últimos años del siglo II. Los cristianos que viven en el Imperio Romano son perseguidos con violencia. Un jurista llamado Tertuliano, que había abrazado el cristianismo poco tiempo atrás, sale en defensa de sus hermanos en la fe, a quienes ahora conoce más de cerca. Y lo hace a través de un tratado en el que busca informar a los gobernadores de las provincias romanas sobre la verdadera vida de quienes eran acusados injustamente. Él mismo había admirado a los cristianos aún sin serlo, especialmente a los mártires; pero ahora, recogiendo la opinión de muchos, Tertuliano resume en un comentario lo que se dice sobre aquellas pequeñas comunidades: “¡Mirad cómo se aman entre sí!”[1].

Son muchos los testimonios de esta amistad que vivían los primeros cristianos. Poco antes, recién comenzado el mismo siglo, el obispo san Ignacio de Antioquía, mientras se dirigía a Roma para su martirio, escribió una carta al joven obispo Policarpo. En ella, entre varios consejos, le exhorta a acercarse «con mansedumbre» a quienes están lejos de la Iglesia, ya que no tendría mérito amar solo a «los buenos discípulos»[2]. Efectivamente, sabemos que Cristo se hace presente en la historia a través de su Iglesia, de sus sacramentos, de la Sagrada Escritura, pero también a través de la caridad con que los cristianos tratamos a quienes nos rodean. La amistad es uno de esos «caminos divinos de la tierra»[3] que Dios ha abierto al haberse hecho hombre, amigo de sus amigos. Es un terreno en donde se palpa, de manera especial, esa cooperación misteriosa entre la iniciativa de Dios y nuestra correspondencia.

LA CONFIANZA ENTRE LOS AMIGOS CRECE GENERALMENTE EN MEDIO DE UNA ACTIVIDAD COMÚN

Por eso, para que Cristo llegue a los demás a través de nuestras relaciones, es importante crecer en la virtud y en el arte de la amistad; desplegar la capacidad de querer a los demás y de querer con los demás; dejar que nuestra vida se amolde a esa ilusión de compartirla con otros. Procuramos, por tanto, que nuestro carácter se forme –o se reforme– para hacernos amables y tender puentes. Queremos que incluso nuestros gestos, nuestro modo de hablar, de trabajar o de movernos, favorezcan el encuentro con los demás. Todo esto, contando siempre con nuestra propia manera de ser y con nuestras personales limitaciones, ya que existen infinitas de maneras de ser buen amigo.

Uno al lado del otro

Decía C.S. Lewis que nos imaginamos «a los enamorados mirándose cara a cara, y en cambio a los amigos, uno al lado del otro mirando hacia delante»[4], hacia algo que hacer, que alcanzar juntos. Un amigo no solamente quiere al amigo, sino que quiere con él; se apasiona con las actividades, proyectos e ideales valiosos de la otra persona. Aquella amistad muchas veces brota simplemente compartiendo tareas que son verdaderos bienes comunes y, así, los amigos crecen juntos en las virtudes necesarias para alcanzarlos.

En este sentido, cuánto ayuda entusiasmarse con cosas buenas, tener ambiciones nobles. Puede tratarse de una empresa profesional o académica; de una iniciativa cultural, educativa o artística, desde leer o escuchar música en grupo, hasta promover actividades para el gran público; de formas de servicio social o cívico; también puede tratarse de una iniciativa formativa, como un club juvenil o familiar, o una actividad destinada a la difusión del mensaje cristiano. La amistad se consolida también compartiendo tareas domésticas como decorar, cocinar, hacer bricolaje, jardinería y, por supuesto, en medio de la práctica de algún deporte, excursiones, juegos y otras aficiones. Todas estas actividades son ocasión de disfrutar en compañía, allí crecen poco a poco la confianza y la apertura mutua hacia otras dimensiones de la propia vida. Al final, es difícil –e incluso, tal vez, innecesario– saber si hacemos todas estas cosas para estar con nuestros amigos o si tenemos amigos para hacer cosas buenas con ellos.

Por el contrario, quien afronta su vida de un modo meramente funcional, pensando todo desde el punto de vista práctico, verá muy disminuida su capacidad para hacer amigos. Podrá tener, como mucho, colaboradores en ciertas tareas útiles o cómplices para pasar el rato. Es entonces cuando se instrumentaliza la amistad, ya que se la pone solamente al servicio de un proyecto centrado en uno mismo.

«Así debería ser»

Pero la amistad no es solamente hacer cosas juntos. Debe ser «amistad “personal”, sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón»[5]. Aunque entre los amigos no hacen falta las palabras en todo momento, es propio de los amigos conversar. Y es todo un arte aprender a suscitar buenas conversaciones, con una o varias personas. Por eso, quien quiere crecer en amistad, evita el activismo frenético y busca tiempos propicios para estar juntos, sin mirar relojes ni teléfonos móviles. Si buscamos facilitar este intercambio personal, tampoco es indiferente el lugar, el ambiente. Por eso ayuda disponer de espacios comunes, con rincones que arropen los encuentros entre personas. San Josemaría daba una gran importancia a la instalación material de los centros de la Obra, porque debían facilitar materialmente el ambiente de amistad, con su buen gusto y aire familiar.

LAS BUENAS CONVERSACIONES, SIN PRISA, SON MOMENTOS DE FELICIDAD Y DE APERTURA MUTUA DE HORIZONTES

Invitar a alguien a unirse a un grupo de amigos, para que comparta una experiencia inspiradora o sus reflexiones sobre un tema interesante, habitualmente contribuye a que mejore con naturalidad el nivel de su conversación. También ayuda emprender lecturas en común, ya que supone participar de ese gran debate con los autores del presente y del pasado, en donde se congregan tantos posibles nuevos compañeros de viaje. No menos importante –y refleja una profunda verdad sobre el hombre– es el hecho de que la amistad nos reúne con frecuencia en torno a una mesa, para disfrutar juntos de buenos alimentos y de alguna bebida que aligere el espíritu. Tantas veces, en aquellas largas conversaciones, anticipamos el cielo: «De repente percibimos algo: sí, esto sería precisamente la verdadera “vida”, así debería ser»[6].

Pero la verdadera amistad no se satisface solamente con la charla entre los que forman un grupo de amigos. Pide también momentos de soledad, de cierta intimidad, en donde se pueda hablar «de corazón a corazón». Los buenos amigos y familiares comprenden esa necesidad y abren ese espacio sin envidias ni recelos. Así se crea el contexto propicio para las «discretas indiscreciones»[7], para el mutuo consejo, para la confidencia. De esos momentos también se sirve Dios para acompañar espiritualmente a las almas e incluso para abrir «insospechados horizontes de celo»[8] a los amigos, como puede ser compartir una misión divina en el mundo.

La amistad en un mundo agitado

Es bueno considerar también, con realismo, algunos rasgos de nuestra cultura contemporánea que suponen un reto para la manera en que vivimos la amistad. Hay que decir, en primer lugar, que no se trata de obstáculos insalvables. Por un lado, porque tenemos toda la gracia de Dios. Pero también porque es fácil ver que, allí donde la amistad es menos frecuente y profunda, resulta más necesaria y es deseada de modo más intenso por los corazones de los hombres y de las mujeres. Parafraseando a san Juan de la Cruz, podríamos decir: «Donde no hay amistad, pon amistad, y sacarás amistad».

Pensemos, por ejemplo, en el tono excesivamente competitivo de algunas profesiones o ambientes. Esto a veces se traduce en una mentalidad pragmática o desconfiada, aunque esté envuelta en una buena educación meramente externa. Pareciera que, si se trabaja con otra actitud, el resultado será que los demás se aprovecharán de nosotros. Ciertamente, no podemos ser ingenuos, pero un ambiente así necesita ser purificado desde dentro, con personas que muestren un modo distinto de vivir. No hace falta presionar, gritar, engañar o aprovecharse de los demás, para conseguir metas laborales. Un cristiano tiene siempre presente que el trabajo es servicio. Por eso, aspira a ser un jefe, un colega, un cliente o un profesor de quien se puede llegar a ser buen amigo, sin que dejen de respetarse las normas propias de cada profesión.

DONDE NO HAY AMISTAD, PON AMISTAD, Y SACARÁS AMISTAD

También podremos conseguir ambientes propicios para la amistad evitando que se contagien de excesivo estrés, activismo o dispersión. Es verdad que, en nuestro agitado mundo, a veces es difícil conseguir la serenidad necesaria para tener nuevas amistades; también porque, incluso cuando se descansa, el ajetreo suele ir unido a modos de desconexión. Precisamente esta es una oportunidad para –con humildad y conociendo nuestra fragilidad– ofrecer a los demás un ejemplo atractivo, propio del que «lee la vida de Jesucristo»[9]: caminar tranquilos, sonreír, disfrutar del momento, contemplar, descansar con cosas sencillas, tener creatividad para hacer planes alternativos, etc[10].

Esperar en lo que nos une

Mantener una «actitud positiva y abierta ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[11], como recomendaba san Josemaría, facilita la amistad con muchas personas, también cuando hay distancias generacionales. Además, es preciso un profundo amor a la libertad ajena, sin caer en rigideces cuando algo admite ser visto de muchos modos. «Ciertas maneras de expresarse –recuerda el prelado del Opus Dei– pueden enturbiar o dificultar la creación de un ambiente de amistad. Por ejemplo, ser demasiado categórico al expresar la propia opinión, dar la apariencia de que pensamos que los propios planteamientos son los definitivos, o no interesarse activamente por lo que dicen los demás, son modos de actuar que encierran en uno mismo»[12].

Es verdad que, en varios lugares, se ha extendido una visión de la vida en la que es difícil aceptar algunos principios básicos de la ley moral. Esto supone que a veces, incluso, se niegue la posibilidad misma del amor de benevolencia: desear el bien del otro por sí mismo. Quizá aquel planteamiento encuentra en las relaciones humanas solamente un cálculo de utilidad o sentimientos de simpatía sin demasiado fundamento. Esto, como es lógico, puede convertirse en fuente de incomprensión y hasta de conflicto.

Es importante, ante esta situación, no confundir el diálogo propio de la amistad con la argumentación filosófica, jurídica o política; el diálogo amistoso no supone intentar convencer al otro de nuestras ideas, incluso cuando esas ideas sean formulaciones clásicas o magisteriales de algún tipo de verdad. Y esto no significa «no llamar a las cosas por su nombre» o perder la capacidad de discernir el bien del mal. Lo que sucede es que nuestros razonamientos tienen valor dentro de un diálogo solo cuando se parte de algún principio o autoridad común[13]. Aunque en la amistad también hay tiempo para la conversión personal, de ordinario es mejor buscar los puntos de acuerdo en lugar de subrayar lo que nos separa; es el lugar para ofrecer nuestra propia experiencia, sin grandes elaboraciones intelectuales, con toda la fuerza de quien comparte sus preocupaciones, tristezas y alegrías. Y siempre es importante escuchar, porque la amistad –como decía san Josemaría– más que en dar está en comprender[14].

EL DIÁLOGO ENTRE AMIGOS ES EL LUGAR IDÓNEO PARA TRANSMITIR LA PROPIA EXPERIENCIA, PARA HACER FUERTES LOS PUNTOS QUE NOS UNEN A LOS DEMÁS

Puede ayudarnos notar que la mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, viven movidas por los deseos profundos de todo corazón humano: amar y ser amadas. Ese deseo insaciable de sentido, de unidad, de plenitud, aunque pueda ser anestesiado durante mucho tiempo por múltiples razones, siempre vuelve a manifestarse. El buen amigo –aunque no siempre sea plenamente correspondido– sabe esperar; sabe estar ahí cuando los propios esquemas entran en crisis y el corazón se abre a la luz que ha intuido precisamente en el cariño del otro.

Una imagen de la paciencia de Dios

San Pablo, en el famoso himno de la caridad que escribe en su Epístola a los corintios, señala que «la caridad es paciente» (1 Cor 12,4). Por eso, el prelado del Opus Dei nos recuerda que «una amistad tiene mucho de don inesperado, por lo que requiere también paciencia. A veces, ciertas malas experiencias o prejuicios pueden hacer que la relación personal con alguien que tenemos cerca tarde un tiempo en llegar a convertirse en amistad. Igualmente pueden hacerlo difícil el temor, los respetos humanos o una actitud de prevención. Es bueno tratar de ponerse en el lugar de los demás y tener paciencia»[15].

San Josemaría animaba siempre a ir «al paso de Dios». En su vida es innegable la audacia apostólica con la que vivía, el arrojo –también humano– con el que salía al encuentro de las personas, aunque estuvieran muy lejos, aun poniendo en peligro su propia vida. Basta pensar en aquella conversación con Pascual Galbe, un juez amigo que había conocido durante su etapa universitaria; eran tiempos de persecución religiosa y el sacerdote sorteó varios peligros al acudir a su domicilio en Barcelona con la única intención de reencontrarse con su amigo. En una conversación previa, por las calles de Madrid, Galbe le había preguntado: «¿Qué quieres de mí, Josemaría?». A lo que el fundador del Opus Dei respondió: «Yo te quiero a ti. No necesito nada. Solo deseo que seas un hombre bueno y justo». Y lo mismo volvió a demostrarle en la siguiente ocasión, cuando acudió para escuchar sus confidencias en aquellos difíciles momentos, sin dejar de ayudarle a encontrar la verdad[16].

El fundador del Opus Dei no dejaba de recomendar aquella paciencia «que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que las almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo»[17]; debemos procurar tener con los demás la misma paciencia que Dios tiene con nosotros. Y es que, como recordó Benedicto XVI, «el mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres»[18]. Tener paciencia no quiere decir que no suframos, a veces, por la falta de correspondencia de otras personas a nuestro cariño, o porque vemos a algún amigo emprender caminos que probablemente no saciarán sus deseos de felicidad. Se trata, en realidad, de sufrir con el corazón de Jesús, identificándonos cada vez más con sus sentimientos, sin dejarnos llevar por la tristeza o la desesperanza.

La experiencia del perdón de los amigos es motivo de esperanza en los momentos más oscuros de la vida. La certeza de que un amigo nos espera, a pesar de nuestros desplantes, es para nosotros la viva imagen de Dios: ese primer amigo que aguarda a que volvamos a sus brazos de Padre y que nos perdona siempre.

Ricardo Calleja


[1] Tertuliano, Apologético, XXXIX.

[2] Cfr. San Ignacio de Antioquía, Carta a Policarpo, II.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 314.

[4] C. S. Lewis, Los cuatro amores, Rialp, Madrid, 2017, p. 78.

[5] San Josemaría, Surco, n. 191.

[6] Benedicto XVI, Carta encíclica Spe Salvi, n. 11.

[7] Cfr. san Josemaría, Camino, n. 973.

[8] Ibíd.

[9] San Josemaría, Camino, n. 2.

[10] Cfr. Francisco, Carta encíclica Laudato si’, nn. 222-223.

[11] San Josemaría, Surco, n. 428.

[12] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 9.

[13] Santo Tomás de Aquino, Quodlibet IV, q. 9, a. 3.

[14] Cfr. San Josemaría, Surco, n. 463.

[15] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 20.

[16] Cfr. Jordi Miralbell, Días de espera en guerra, Palabra, Madrid, 2017, pp. 75; 97 y ss.

[17] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 78.

[18] Benedicto XVI, Homilía 24-IV-2005, Misa de inicio de su pontificado.

 

 

Asombro, belleza y testimonio  cristiano

 

Pestsäule (Columna de la peste), Viena

 
Columna monumental de 21 metros de atltura, dedicada a la Trinidad, 
levantada en Viena en 1693 para agradecer el fin de la peste 
que había asolado la ciudad años antes

El mensaje que el cardenal Parolin ha enviado al encuentro de Rimini, de parte del Papa Francisco (5-VIII-2020), subraya la posibilidad del asombro, para descubrir, también en medio de las experiencias dramáticas de la pandemia, con ojos de niño (cf. Mt 18, 3) el valor de la existencia humana, de la existencia de los demás seres y del amor, Y también el don de la fe. Ese asombro se traduce ahora ­–puede y debe traducirse– en compasión y en servicio a las necesidades de quienes nos rodean. 

En efecto. La admiración, el asombro o estupor tiene que ver con la capacidad de mirar. El guardagujas le dice al Principito (capítulo XXII) que en los trenes los viajeros no buscan ni persiguen nada, normalmente duermen o bostezan; “únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios.... únicamente ellos saben lo que buscan…”. 

Si el principio de la filosofía es la atención hacia la realidad y la vida, también el asombro –capacidad exclusivamente humana– es condición para captar el Misterio que está en la raíz y el fundamento de todas las cosas y especialmente de todo lo que tiene que ver con las personas, la nostalgia y el anhelo de infinito. Con ello se conecta el camino de la belleza, cuya plenitud se encuentra en Cristo, que revela la maravilla de la vida cuando se descubre un amor que salva. 

“Diversas personas –se lee en ese mensaje– se han apresurado en la búsqueda de respuestas o incluso solo de preguntas sobre el sentido de la vida, a lo que todos aspiramos, aunque no seamos conscientes: en lugar de apagar esa sed más profunda, el confinamiento ha reavivado en algunos la capacidad de maravillarse ante personas y hechos que antes se daban por supuestos. Una circunstancia tan dramática ha restituido, al menos un poco, un modo más genuino de apreciar la existencia, sin la complejidad de las distracciones y preconceptos que manchan la mirada, desdibuja las cosas, vacía el asombro y nos priva de preguntarnos quiénes somos”. 

Asombro y belleza 

En medio de la emergencia sanitaria el Papa ha recibido una carta firmada por diversos artistas que le agradecen haber rezado por ellos. “Los artistas –dijo el Papa durante la misa matutina el 7 de mayo– nos hacen entender qué es la belleza y sin lo bello el Evangelio no se puede entender”. 

Ciertamente, la belleza es –ante todo– un camino para llegar a otras profundas dimensiones del ser como la verdad y el bien. En nuestra época la verdad ha sido con frecuencia manipulada por las ideologías y oscurecida por el relativismo; y la bondad se ha visto reducida a su dimensión social y meramente humana. 

En un documento de 2006 el Pontificio Consejo de la Cultura destacaba el valor antropológico y también evangelizador de la belleza: 

“El Camino de la belleza, a partir de la experiencia simple del encuentro con la belleza que suscita admiración, puede abrir el camino a la búsqueda de Dios y disponer el corazón y la mente al encuentro con Cristo, Belleza de la santidad encarnada, ofrecida por Dios a los hombres paras su salvación. Esta belleza sigue invitando hoy a los Agustines de nuestro tiempo, buscadores incansables de amor, de verdad y de belleza, a elevarse desde la belleza sensible a la Belleza eterna y a descubrir con fervor al Dios santo, artífice de toda belleza” (La “Vía Pulchritudinis”, camino de evangelización y de diálogo, II, 1). 

Ahí se reconocía que no todas las culturas están igualmente abiertas a los trascendentales y dispuestas para acoger la revelación cristiana, sí pueden abrirse a la auténtica belleza, la que se relaciona con la verdad y el bien; y no la que se deja llevar por un estetismo consumista o utilitarista. Al mismo tiempo, lo bello dice más que lo verdadero o lo buenoLo bello suscita el asombro –como apreciaban los clásicos–, ante la captación de la claridad que comporta, por ejemplo, la perfección de la auténtica obra de arte. 

Volviendo al mensaje del cardenal Parolin, cita estas palabras de Urs von Balthasar: 

En un mundo sin belleza (...), el bien ha perdido asimismo su fuerza atractiva, la evidencia de su deber-ser realizado; el hombre se queda perplejo ante él y se pregunta por qué ha de hacer el bien y no el mal. Al fin y al cabo, es otra posibilidad, e incluso más excitante; (...) En un mundo que ya no se cree capaz de afirmar la belleza, también los argumentos demostrativos de la verdad han perdido su contundencia, su fuerza de conclusión lógica. (...) el proceso que lleva a concluir es un mecanismo que a nadie interesa, y la conclusión misma ni siquiera concluye nada” (Gloria, I, Madrid 1985, p. 23).
En cambio, “la belleza –observa el documento al que hacíamos referencia–, como la verdad, trae el gozo al corazón de los hombres y es un fruto precioso que resiste el paso del tiempo, que une a las generaciones y las hace comulgar en la admiración. Contemplada con ánimo puro, la belleza habla directamente al corazón, eleva interiormente desde el asombro a la maravilla, de la felicidad a la contemplación. Por ello, crea un terreno fértil para la escucha y el diálogo con el hombre y para llegar a él en su integridad, mente y corazón, inteligencia y razón, capacidad creativa e imaginación. La belleza no deja indiferente: despierta emociones, pone en movimiento un dinamismo de profunda transformación interior que genera gozo, sentimiento de plenitud, deseo de participación gratuita en la misma belleza, de apropiársela interiorizándola e insertándola en la propia existencia concreta” (La “Via Pulchritudinis”…, II, 3). 

Camino de la belleza y testimonio cristiano

Hoy el camino de la belleza es reconocido especialmente en los ámbitos de la educación y de la comunicación. También como camino de la evangelización, que es educación y comunicación de la fe. Porque nos pone en la pista del autor mismo de la belleza, que es al mismo tiempo el “autor” de la verdad y del bien (cf. Jn 14 6). Lo señala el Papa Francisco: 

“(...) Todas las expresiones de verdadera belleza pueden ser reconocidas como un sendero que ayuda a encontrarse con el Señor Jesús. (…) Si, como dice san Agustín, nosotros no amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre, revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia sí con lazos de amor. Entonces se vuelve necesario que la formación en la via pulchritudinis esté inserta en la transmisión de la fe” (Evangelii gaudium, 167)”. 

El mensaje concluye invitando a los cristianos a testimoniar esa belleza del amor de Dios que se nos manifestado en Jesucristo, del amor que nos ha cambiado la vida y que nos hace apreciar la maravilla de vivir. Es lo que expresaba Juan Pablo II en 1984: “Vale la pena ser hombre, porque tú, Cristo, has sido hombre”. 

Así, siendo testigos del amor que salva, podremos sostener la esperanza de nuestros contemporáneos, especialmente de cuantos sufren en las circunstancias actuales.

 

 

Distancias biológicas y otras distancias.

(A propósito de la COVID 19).

 

Dedicado a Nicolás Velayos Clever.

La sinapsis (del griego ύναψις [sýnapsis] es el contacto entre neuronas, o entre una neurona y una célula receptora o entre una neurona y una célula efectora (glandular o muscular), A través de la sinapsis se lleva a cabo la transmisión del impulso nervioso, que va del elemento presináptico al postsinaptico (en su inmensa mayoría neuronas), mediando sustancias químicas (neurotransmisores) que se depositan en la hendidura o espacio sináptico que queda intermedio. La hendidura sináptica es de unos 20 a 50 nm de anchura. Los neurotransmisores se acumulan en vesículas situadas en la célula presinápticas, vaciándose su contenido en mayor o menor medida en la hendidura sináptica, produciendose la excitación o inhibición correspondiente sobre el elemento postsináptico.

Los neurotransmisores más conocidos son la acetilcolina, la histamina, el ácido gammaminobutírico (GABA), el glutamato.

Propiamente, estas son las sinapsis de tipo quìmico, las más abundantes en el sistema nervioso. Se debe a Ramón y Cajal su descubrimiento, en contra de la  teoría reticularista, de su época, que afirmaba que el sistema nervioso era una red de fibras en continuidad unas con otras. Cajal demostró que el impulso camina en una única dirección (es lo que llamó la “ley de polarización dinámica”) a través de hendiduras sinápticas.

Otro tipo de sinapsis es la de tipo eléctrico, en que se conduce la electricidad directamente de una célula a otra, sin intermedio de neurotransmisores.

Simplificando mucho, sustancias químicas y flujos eléctricos son los responsables del funcionamiento del sistema nervioso. Tales sustancias y flujos saltan la hendidura sináptica, para promover el fisiologismo del elemento postsináptico. Y hay que hacer notar que todos los flujos nerviosos son de tipo eléctrico, de un voltaje mínimo. La bioelecricidad está en la base de la fisiología del sistema.

Y en el organismo hay actuaciones a más distancia, como son, entre otras, la acción de las hormonas que se segregan en la hipófisis del cerebro sobre numerosos órganos; el recorrido del impulso visual, que va desde la retina hasta la corteza cerebral occipital visual; el largo recorrido de los axones de las neuronas motoras de la médula espinal hasta, por ejemplo, los músculos que mueven los dedos de los pies (pueden medir en torno a un metro, dependiendo, lógicamente, de la estatura del sujeto). Son múltiples los ejemplos.

A raíz de la pandemia de la COVID 19 de la primavera y verano de 2020 se ha recomendado el llamado distanciamiento social, que es guardar la distancia de 1,5 – 2 metros entre las personas, con el fin de evitar los contagios.

Por otro lado, pudiera interpretarse el distanciamiento o “aislamiento” como ausencia de relaciones interpersonales. Realmente, a la larga, la actitud recomendada puede llevar a efectos negativos, ya que el ser humano es por definición un ser social, sociable. Psicólogos y psiquiatras conocen bien los efectos patológicos del aislamiento humano.

Se insiste en evitar el contacto con los mayores, que son contagiables y/o fuentes de contagio. Es una especie de “eutanasia social”, en que se separa a los ancianos y se les pierde de vista. Se dice que los niños son también fuente de contagio, por lo que hay que tomar precauciones; es una especie de miedo a los pequeños: ¿es una especie de “aborto social”?

Una característica positiva de la sociedad actual es la solidaridad con el tercer mundo, con los hambrientos,  los marginados, las madres solteras, los “descartados”. Sin embargo, no se insiste en cuestiones muy concretas, del día a día, como es el cuidado de ancianos que viven solos, o “aguantar” las incomodidades que pueda ocasionar un niño pequeño, o acompañar todos los días a una persona enferma, o atender continuamente a un sujeto discapacitado, etc., etc.  Al fin y al cabo, es solidaridad la acogida, en suma, el acortamiento de distancias, que si se hace por amor de Dios, es lisa y llanamente caridad.

En otro sentido, muy distinto, no parece muy humanitario el orgullo que supone el “guardar las distancias”, para “no contaminarse” en el plano ideológico, mental, espiritual, social, etc.   (no solo en el plano sanitario). Con ello, va el riesgo de olvidar que el hombre es un animal sociable.

 

Jose Luis Velayos

 

 

 

El primer deber de la caridad es corregir a los que yerran

Una falsa noción de fraternidad se basa en intereses comunes, o de la humanidad, por encima de todas las filosofías y de todas las religiones, que tiene una igual tolerancia por todos los hombres con todas sus miserias, tanto intelectuales y morales, como físicas y temporales.

Verdades Olvidadas

Nuetro Señor Jesucristo entrega las llaves del Cielo a San Pedro.

“Lo mismo sucede con la noción de la fraternidad, cuya base colocan en el amor de los intereses comunes, o, por encima de todas las filosofías y de todas las religiones en la simple noción de humanidad, englobando así en un mismo amor y en una igual tolerancia a todos los hombres con todas sus miserias, tanto intelectuales y morales, como físicas y temporales.

“Ahora bien, la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material.

En los que no están unidos a Cristo hay algo de diabólico

“Esta misma doctrina católica nos enseña también que la fuente del amor al prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, cuyos miembros somos, hasta el punto de que aliviar a un desgraciado es hacer un bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero”.

De la Carta Apostólica “Notre Charge Apostolique” de San Pío X

 

Educando hijos que tienen inteligencia lógico-matemática

Silvia del Valle Márquez

Debemos tener cuidado de no forzarlos pues en ocasiones perdemos de vista su edad ya que su lógica es de niños más grandes, pero debemos estar pendientes de no violentarlos en este sentido.

Estos niños son todo un reto ya que tienen una mente muy ágil y son los típicos que se les ocurren cosas que a nadie más se les podrían ocurrir.

Esto es porque la lógica la tiene muy desarrollada y por lo mismo, razonan muy bien las cosas y muy rápido, por lo que son capaces de prever las consecuencias de sus actos y valorar si a pesar de ellas los llevan a cabo.

La inteligencia lógico-matemática es aquella que nos ayuda a hacer cálculos mentales con agilidad, que nos ayuda a razonar las cosas de forma rápida y nos permite ver las diferentes opciones de solución de un problema.

Los niños que la tienen más desarrollada les gustan mucho los retos mentales y los acertijos que impliquen pensar en las soluciones.

Para nosotros los papás, estos niños son un verdadero reto por lo que te dejo mis 5 tips para educarlos y ayudarles a desarrollarse integralmente.

PRIMERO. Que resuelvan rompecabezas.

En la actualidad hay rompecabezas de todos los tamaños y de muchos materiales muy diferentes que van de acuerdo a la edad y madurez de nuestros hijos.

Es necesario que comiencen esta práctica desde pequeños para que les ayude a desarrollar la razón y puedan usar la lógica para resolverlo.

Pueden comenzar por rompecabezas de pocas piezas y muy grandes; de materiales resistentes.

Poco a poco pueden subir de cantidad de piezas o de tamaño de ellas.

El resolver los rompecabezas les aporta agilidad mental.

SEGUNDO. Para los más grandes, que jueguen sudoku.

Este es otro juego que ayuda mucho ya que se basa en el cálculo mental y la lógica.

También en el sudoku existen niveles y los hay tanto digitales como impresos, de cualquier forma, son muy útiles.

Es importante que comiencen con algo de bajo nivel y que poco a poco lo vayan subiendo.

TERCERO. Práctica el cálculo mental.

Es necesario que nuestros hijos estén en constante práctica, por eso es bueno que jueguen con apps que impliquen calculo mental.

También podemos hacer que nuestros hijos resuelvan operaciones mentalmente, siempre tomando en cuenta su nivel de madurez.

Otra cosa que ayuda mucho es que nos ayuden a hacer las cuentas del super, así pueden ver que tener agilidad mental es de gran utilidad.

CUARTO. Plantéales problemas de la vida cotidiana, que requieran razonar para encontrar la mejor solución.

Es bueno que les hagamos pensar en las soluciones más sencillas a los problemas que se nos van presentando como familia en la vida cotidiana.

Pueden ser desde lo que hay qué hacer para comprar la despensa, hasta cómo podemos solucionar cosas más específicas y complicadas, pero siempre teniendo en cuenta la madurez de nuestros hijos.

Debemos tener cuidado de no forzarlos pues en ocasiones perdemos de vista su edad ya que su lógica es de niños más grandes, pero debemos estar pendientes de no violentarlos en este sentido.

Y QUINTO. Facilítales computadoras y que aprendan lenguajes de programación.

Para nuestros hijos más grandes, este puede ser un gran recurso que les dará horas y horas de estudio y práctica que les hará razonar y aprender muchas cosas muy interesantes para ellos.

Las computadoras implican un mundo nuevo y siempre cambiante e innovador.

El que puede aprender lenguajes de programación, lo hace porque tiene una inteligencia lógica-matemática muy desarrollada.

Es entendible que nuestros hijos no vayan desarrollando esa lógica poco a poco, pero también hay casos en los que desde muy chicos tienen la capacidad de comprender estos lenguajes y ponerlos en práctica.

Tengamos cuidado de no estar limitando a nuestros hijos. Siempre es mejor darles la opción de desarrollar algún aspecto y que ellos se den cuenta sobre la marcha si es lo que les agrada y se les facilita o no.

Recordemos que todos tenemos todas las inteligencias en semilla y que algunos desarrollamos más unas que otras, pero con la práctica y el empeño, lograremos desarrollar las que tenemos más limitadas.

 

 

Los pecados contra la naturaleza injurian a Dios

Fra Angélico – La burla de Cristo

Los pecados contra la naturaleza injurian a Dios, son reprobables y punibles siempre y en todo lugar, como lo fueron los de los sodomitas.

“Así como en el orden especulativo un error sobre las cosas cuyo conocimiento es connatural al hombre es sumamente grave y torpe, así es también muy grave y torpe, en el orden operativo, obrar contra aquello que ya viene determinado por la naturaleza.

La guerra feminista contra la paternidad

(…) “Así como el orden de la recta razón procede del hombre, así el orden natural procede de Dios. Por eso en los pecados contra la naturaleza, en los que se viola el orden natural, se comete una injuria contra Dios, ordenador de la naturaleza.

De ahí que diga San Agustín :

Los delitos contra la naturaleza son reprobables y punibles siempre y en todo lugar, como lo fueron los de los sodomitas. Aunque todos los hombres cometieran ese mal, seguiría pesando el mismo reato impuesto por la ley divina, que no hizo a los hombres para que obraran así, pues se viola la familiaridad que debemos tener con Dios, ya que se mancha, con la perversidad del placer, la naturaleza de la que El es autor.

Santo Tomás de Aquino, Suma teológica – Parte II-IIae – Cuestión 154, art. 12

 

 

Motivaciones muy personales

¿Qué espíritu mueve a esos cientos de miles de peregrinos que hacen el Camino de Santiago? Lógicamente, cada uno tendrá sus motivaciones muy personales; y quizá muchos de ellos hagan suyas las palabras que Juan Pablo II dirigió a los jóvenes en el monte del Gozo el 19 de agosto de 1989:

“Para nosotros, igual que para los peregrinos que nos han precedido en épocas pasadas, este camino expresa un profundo espíritu de conversión. Un deseo de volver a Dios. Un camino de purificación y de penitencia, de renovación y de reconciliación”

“Por esto, para todos nosotros, como para los peregrinos que nos han precedido, es muy importante terminarlo con un encuentro con el Señor, a través de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía”.

Al lado de otras anécdotas de menor contenido humano y sobrenatural; son muchas las personas que han comenzado este camino con deseo claro de reencontrarse a sí mismas, encontrándose con el Señor. Quizá al comenzar no sabían bien qué buscaban o ni siquiera pretendían otra cosa que pasar los días caminando.

Y que se han podido encontrar: un “camino sembrado de numerosas manifestaciones de fervor, de arrepentimiento, de hospitalidad, de arte y de cultura, que nos habla de manera elocuente de las raíces espirituales del Viejo Continente”, con palabras de Benedicto XVI en el Mensaje de apertura del Año Santo en 2010-

Unos peregrinos volverán a sus casas agotados de las caminatas; y a la vez, con la alegría de haber llegado ante la tumba del Apóstol, pararse un tiempo en oración y descubrir que el profundo significado de estas palabras del mismo Mensaje:

“Una oportunidad particular para que los creyentes recapaciten sobre su genuina vocación a la santidad de vida, para se impregnen de la Palabra de Dios, que ilumina e interpreta, y reconozcan a Cristo, que sale a su encuentro, les acompaña en las vicisitudes de su caminar por el mundo y se entrega a ellos personalmente, sobre todo en la Eucaristía. Pero también los que no tienen fe, o tal vez la han dejado marchitar, tendrán una ocasión singular para recibir el don de “Aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida”

Quien camina, consciente o inconscientemente busca; y no “algo; busca a “Alguien”. Y el Apóstol Santiago, que sabe muy bien que los peregrinos no buscan sus restos, sus huesos, se alegra profundamente de seguir viviendo su misión de apóstol, acercando a Cristo a sus peregrinos.

Suso do Madrid

 

 

La ideología de género y el comunismo metamorfoseado

La ideología de género es una metamorfosis del comunismoA partir de la rebelión estudiantil de La Sorbonne, numerosos autores socialistas y marxistas propugnaron una forma de revolución previa a las transformaciones políticas y socio-económicas, que operase en la vida cotidiana, en las costumbres, en las mentalidades, en los modos de ser, de sentir y de vivir. Es la llamada “revolución cultural”.

“Aunque nacido necesariamente del odio ‒y dirigido por su propia lógica interna al uso de la violencia, ejercida por medio de guerras, revoluciones y atentados‒ el comunismo internacional se vio compelido por grandes y profundas modificaciones en la opinión pública, a disimular su rencor, así como a fingir haber desistido de las guerras y de las revoluciones.

“Ahora bien, si tales desistencias fuesen sinceras, de tal manera se desmentiría a sí mismo, que se autodemolería.

“Lejos de eso, usa la sonrisa tan sólo como arma de agresión y de guerra, y no extingue la violencia, sino que la transfiere del campo de operación de lo físico y palpable al de las actuaciones psicológicas impalpables. Su objetivo: alcanzar, en el interior de las almas, por etapas e invisiblemente, la victoria que ciertas circunstancias le estaban impidiendo conquistar de modo drástico y visible, según los métodos clásicos.

“Por supuesto, no se trata aquí de efectuar, en el campo del espíritu, algunas operaciones dispersas y esporádicas. Se trata, por el contrario, de una verdadera guerra de conquista ‒psicológica, sí, pero total‒ teniendo en vista a todo el hombre, y a todos los hombres en todos los países.

“Usa la sonrisa tan sólo como arma de agresión y de guerra, y no extingue la violencia”

“Como una modalidad de guerra psicológica revolucionaria, a partir de la rebelión estudiantil de La Sorbonne, en mayo de 1968, numerosos autores socialistas y marxistas en general pasaron a reconocer la necesidad de una forma de revolución previa a las transformaciones políticas y socio-económicas, que operase en la vida cotidiana, en las costumbres, en las mentalidades, en los modos de ser, de sentir y de vivir. Es la llamada “revolución cultural”.

“Ellos consideran que esta revolución, preponderantemente psicológica y tendencial, es una etapa indispensable para llegar al cambio de mentalidad que haría posible la implantación de la utopía igualitaria, pues, sin tal preparación, esa transformación revolucionaria y los consiguientes “cambios de estructura” resultarían efímeros. El referido concepto de “revolución cultural” abarca con impresionante analogía el mismo campo ya designado por Revolución y Contra-Revolución, en 1959, como propio de la Revolución en las tendencias (Cfr. Parte I, Cap. 5).

La izquierda está otra vez queriendo reconstruir el mundo

“En efecto, la guerra psicológica tiene como objetivo toda la psiquis del hombre, es decir, lo “trabaja” en las varias potencias de su alma y en todas las fibras de su mentalidad.

“Tiene por objeto a todos los hombres, es decir, tanto a partidarios o simpatizantes de la III Revolución, cuanto a neutros y hasta adversarios.

“Ella echa mano de todos los medios, a cada paso le es necesario disponer de un factor específico para llevar insensiblemente cada grupo social y hasta cada hombre a aproximarse, por poco que sea, al comunismo. Y esto en cualquier terreno: en las convicciones religiosas, políticas, sociales o económicas; en las impostaciones culturales, en las preferencias artísticas, en los modos de ser y de actuar en familia, en la profesión, en la sociedad”.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Santa Sofía en mezquita.

Una de la noticia más comentada en los últimos días del pasado mes de julio fue la conversión de Santa Sofía en mezquita. Como todos saben, el edificio fue construido en el s. VI como iglesia, convirtiéndose desde su inauguración en la más importante de la Iglesia Bizantina. Desde 1453 fue mezquita, hasta que en 1935, bajo Atatürk, se reabrió como museo. Este estatuto se mantuvo justo hasta hace un mes, en que volvió a ser mezquita por resolución del presidente turco, Tayyip Erdoğan.

Esta decisión ha generado múltiples reacciones en el ámbito cristiano, entre las que destaca la del papa Francisco, que el 12 de julio se declaró “muy afligido”. También se manifestaron contrarios el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, y el Metropolitano Hilarión del Patriarcado Ecuménico de Moscú.

Pienso que una de las cuestiones, no menores, que surgen de esta controversia es la difícil relación del islam con el poder. Es cierto que muchos han comparado la situación de Santa Sofía con la de la catedral de Córdoba en España, que fue una de las principales mezquitas musulmanas y que desde el s. XIII es una iglesia. Hasta el día de hoy este edificio se estudia en cualquier libro de historia del arte con justicia como una obra antológica del arte musulmán. Lo que no reparan algunos es que en este caso el de Santa Sofía, la decisión de dedicar el edificio al culto musulmán procede de la autoridad civil, y por cierto, de un país que presume de ser el más laicista en el islam, y además en pleno siglo XXI.

Xus D Madrid

 

 

Miran a Santiago 

El Año Jubilar de 2021 seguro que coincidirá con la mayor crisis social que los países europeos hayan conocido en décadas. Y llegará también en un momento de replanteamiento del proyecto comunitario. Desde el estallido de la pandemia la Iglesia animó de forma clara y contundente a los líderes de los 27 países de la Comunidad Europea (CE) a que den un paso adelante en un espíritu de solidaridad. En estos meses hemos visto conformarse una masa crítica que ha hecho posible avances en la Unió Europea hasta hace poco impensables. Pero la gran peregrinación de jóvenes en 2021 recuerda que para avanzar hace falta un horizonte. O mejor dicho: unas raíces que proporcionen identidad y un sentido a la marcha. Eso es lo que simboliza el Camino de Santiago desde hace siglos para Europa.

Domingo Martínez Madrid

 

¿También manipulados?

La última semana de julio PISA publicaba los datos sobre el nivel de compresión lectora de los alumnos españoles. Tendría que haberse publicado en diciembre pero no eran verosímiles porque arrojaban los peores índices de los últimos 14 años. Los resultados eran especialmente malos en cinco Comunidades Autónomas: Madrid, Navarra, La Rioja, Cantabria y el País Vasco. No era lógico que algunas de estas Comunidades, que obtienen buenos resultados en matemáticas, se desplomaran en competencias lectoras.

Los responsables de Pisa atribuyen los extraños resultados a que los alumnos que tenían que hacer los exámenes de recuperación en mayo estaban saturados. Pero también puede atribuirse a la metodología de evaluación de PISA y a sus errores. No parece lógico que si la organización no los considera fiables los publique. Hay algunas fuentes que apuntan a que ha sido el Gobierno el interesado en publicarlos para mostrar los pobres resultados de la política educativa del PP y crear un clima favorable a la reforma educativa en marcha. Ante la posible certeza de esta algunos mal pensados cabe preguntarnos ¿También estos datos están manipulados?

Jesús Domingo Martínez

 

 

Una ley gravemente injusta 

Para los obispos, el proyecto francés de ley sobre bioética, se trata de una verdadera convulsión antropológica. A menudo nos llenamos la boca de grandes proclamas ideológicas, pero a la hora de la verdad no se entiende la salud pública en referencia al bien común, y se termina por excluir a los más frágiles. Algunos alegan falsamente que esta es la dirección de la historia, pero eso contradice el cambio ecológico que se está imponiendo.

Esta ley, la ley sobre bioética que pretende aprobar Francia, precisamente, no comprende la relación intrínseca de la bioética con una ecología integral en la que se respete siempre al ser humano desde la concepción hasta su muerte natural. El cuerpo no es un material que pueda ser manipulado conforme a cualquier deseo. Los lazos humanos fundamentales no pueden configurarse a voluntad, dicen los obispos franceses, tampoco a voluntad de una mayoría parlamentaria.

Pedro García

 

 

Mascarillas no para intocables y más

 de “la sucia política”

 

  “La tropa socialista ‘da ejemplo’ en Valencia y posa sin mascarillas en plena escalada de los rebrotes”. (Periodista Digital 28-08-2020)

            No son los primeros de “la casta” que obran así; recientemente y en igual periódico, apareció otra fotografía, en la que aparecían junto al ex presidente autonómico Chaves, otros de la misma cuerda, todos en una playa andaluza y sin mascarillas. Se supone tal y como funcionan “las cosas” en esta España de clases privilegiadas, que a estos individuos, ni se les acercan los miembros de las policías, que sí que andan hostigando e incluso multando al resto de españolitos de a pie. ¿Resultados en esto como en tantas cosa más? Simplemente veamos el estado actual de este país.

 

“GRIETAS EN LA COALICIÓN SOCIALCOMUNISTA: Podemos echar un pulso al PSOE: Iglesias veta a C’s y arruina la estrategia de Sánchez para sacar los Presupuestos”. (Periodista Digital 29-08-2020)

            Aquí lo de siempre, “o se hace lo que yo quiero o no se hace nada”; mientras y tal y como está España sumida en la ruina y miserias que aumentan, sufre las consecuencias de estos inútiles (“que moralmente son delincuentes por cuanto agravan situaciones punibles”) se ríen y cobran sueldos que no merece y disfrutan de privilegios y prebendas, que aún merecen menos. Nosotros el resto a pagar impuestos y a seguir manteniendo a esta ya pandemia de inútiles “sanguijuelas chupadoras de la sangre del país”. Los presupuestos Generales son una herramienta nacional, a cuidar con un esmero que dudo lo sepan valorar esta plaga que padecemos.

 

VACACIONES DEL PRESIDENTE: “Lo contaba el diario ABC en su edición del pasado domingo y lo recoge ahora Periodista Digital: el presidente del Gobierno y secretario general del PSOEPedro Sánchez, ha disfrutado este mes de agosto de más días de vacaciones durante la pandemia de Covid-19 que el año pasadocuando estaba tratando de recabar apoyos para su investidura y evitar la repetición de elecciones generales”. (Periodista Digital 29-08-2020)

            Aquí en lo importante para la buena marcha de España, no ha cambiado nada, desde los reyes absolutistas, hasta estas tiránicas dictaduras (que no democracias), aquí el que manda se considera fuera de toda obligación y obra según sus apetitos; lo que da lugar al bochornoso hecho de este año, cuando ningún presidente europeo ha disfrutado de vacaciones; y el de España las disfruta abundantes y en dos propiedades, del Patrimonio Nacional, que se supone son residencias, para “reyes absolutos”; ¡Cómo para pensar en votar de nuevo a elementos así!

SEÑALAR CALLES: “Kichi (es el alcalde) y sus zarrapastrosos renombran la Avenida Juan Carlos I de Cádiz como ‘Sanidad Pública’. (Periodista Digital 29-08-2020)

            Entre las barbaridades que hacen los políticos en España, es el borrar los nombres de lugares públicos, e imponer los que le parecen “a los que mandan en el momento del cambio”. No tienen “ni puta idea”, de lo que ello significa, puesto que todo el que viva en esa calle o plaza, ha de cambiar sus direcciones, sobre todo las empresas o profesionales que en ella vivan, y ese cambio cuesta dinero, mucho dinero en algunos casos. Sepamos que estos inútiles lo hacen, por “joderr” a los contrarios (caso de los múltiples cambios a los señalados con el nombre de Franco) y sustituyen ello por nombres de otros de sus cuerdas o de sus tendencias políticas; amén de cómo en este caso, rotular la calle con un nombre que no se le ocurriría ni al más idiota de los mortales. Por todo ello hay que señalar estos lugares, con nombres inocuos que hay millones (De plantas, árboles, flores, montañas, mares, peces, animales de todo tipo, etc) o de verdaderos individuos que hicieron algo sorprendente por la Humanidad y que nadie en su sano juicio, sustituiría por otro; pero no, se sigue dando el nombre, generalmente de “pelotilla”, que el pelotillero de turno, dedica al “jefe de cuerda”; y esto por lo visto en España, camina hacia “la eternidad de los idiotas”.

 ALIENTA CONFLICTOS FRONTERIZOS CON 18 NACIONES: China: La siniestra estrategia imperialista de Xi Jinping. El régimen chino no sólo sostiene una crisis política y económica con los Estados Unidos. (Periodista Digital 30-08-2020)

CHINA AYER Y HOY: Fue una potencia mundial hace siglos, pero encerrada en sí misma; aun así vendía sus grandes producciones por el resto del mundo (recuerden la ruta de la seda) pero el exceso de riqueza (de unos pocos, al igual que hoy; la masa de chinos no cuentan nada más que para producir bien y a precio bajo) les trajo una decadencia, que les acentuó “las guerras del opio”, producidas por Inglaterra principalmente; y se llega a tal situación, que la última “emperatriz”, se gasta el presupuesto para modernizar  “sus barcos de guerra”, en un lujoso barco de mármol en la ciudad prohibida; imagino que todo ello ha sido un largo período de “rumiar venganzas”, que desde aquello de, “qué más da si el gato es blanco o negro si caza ratones”; les ha permitido llegar a lo que ya Napoleón vaticinara en su época. “China es un país invencible y si resucita de su dormir será temible” (lo dijo en otras palabras, yo lo digo a mi manera) y ya ha llegado a ese punto; que por otra parte no es nada nuevo, todos los países cuando han logrado poder, han abusado del mismo, “explotando a los que han dominado”; y ahí está la historia para recordárnoslo; este planeta está regido por “la ley del más fuerte”; y ello viene de la noche de los tiempos; y simplemente sigue ese ritmo, por lo que la infinidad de guerras padecidas, no sirvió para nada… “van a continuar”; “La espada de Breno, sigue en la balanza que pesa el oro, después del saqueo de Roma”… Esperemos que no empleen las armas atómicas, aunque quién sabe, padre”, “Amén”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes