Las Noticias de hoy 15 Julio 2020

Enviado por adminideas el Mié, 15/07/2020 - 12:52

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 15 de julio de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Brasil: Uno de los respiradores del Papa llega en ayuda de los indígenas

Conversión de Santa Sofía en mezquita: Reacción del Consejo Mundial de Iglesias e Iglesias de Oriente

NUESTRO PADRE DIOS: Francisco Fernandez Carbajal

“Procura atenerte a un plan de vida”: San Josemaria

En la fiesta de la Virgen del Carmen

Virgen del Carmen, devoción de mar abierto

Os he llamado amigos (IV): El mejor seguro de vida: Andrés Cárdenas M.

¿Sabes lo que es el Escapulario? – Nuestra Señora del Carmen – 16 julio: RAFAEL MARÍA LÓPEZ MELÚS, O. CARM

La paradoja de la defensa de la libertad religiosa en el mundo anglosajón: Salvador Bernal 

Matrimonio religioso sin fe: Mario Arroyo.

Carmen: en el mar de la vida, por habaneras: + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

Virgen del Carmen: José María López Ferrera

¿A que se parece una “sociedad inorgánica”?: TFP.org

Falta de transparencia y  inoportunidad: Jesús Martínez Madrid

Lo que la Iglesia hace: Pedro García

La participación: Valentín Abelenda Carrillo

Seriedad no maquiavelismo: Jesús D Mez Madrid

La envidia. El Ejército. Vaticinios de futuro: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Brasil: Uno de los respiradores del Papa llega en ayuda de los indígenas

De los 4 donados

(zenit – 14 julio 2020).- Un respirador de los cuatro donados por el Papa Francisco, llegó al Hospital de Campaña del Estado brasileño de Pará, Brasil, en ayuda de los indígenas, informa Vatican News.

Se trata de uno de los cuatro respiradores donados por el Santo Padre a Brasil junto con un medidor de temperatura, que llegaron a Marabá el domingo y fueron entregados por el obispo diocesano al coordinador de la Unidad de Salud el lunes 13.

En particular, este respirador servirá para satisfacer las necesidades de los pueblos indígenas en la lucha contra el coronavirus. En la Unidad de Salud hay diez camas para pacientes indígenas con COVID-19, dos de las cuales están actualmente ocupadas.

Palabras del obispo de Maraná

“Fue una muy bella acción caritativa del Papa Francisco a través de la Nunciatura Apostólica para el Hospital de Campaña de Marabá, en el Estado de Pará. Pedimos que se usara especialmente para los pueblos indígenas, porque son los más necesitados”, expresó el obispo de Marabá Vital Corbellini según el medio vaticano.

En un video publicado en el sitio web de la diócesis, el prelado explica frente al Hospital de Campaña que el respirador pulmonar será utilizado por las personas que más lo necesiten con la esperanza de que puedan ayudar a salvar vidas. Del mismo modo, agradece al Santo Padre y al nuncio apostólico en Brasil esta donación.

Atención a pueblos indígenas

Asimismo, monseñor Vital Corbellini declaró a la Revista Liberal: “El Papa tiene a estos pueblos indígenas en el corazón porque sus derechos son a menudo violados. El Gobierno no está prestando atención a estos pueblos. Hay ocupación de sus tierras, bosques, ríos. Por lo que hay que mirar a estos pueblos con afecto, para que puedan vivir bien. Tenemos este dispositivo que puede ayudar a salvar la vida de estas personas. Y es por eso que estamos entregando aquí, en este hospital tan importante. El Hospital Marabá”.

De acuerdo a los datos ofrecidos por el Departamento de Salud del Estado de Amapá, la tasa de ocupación de las camas de la UTI en los dos hospitales regionales de Marabá es del 91%. Las camas clínicas alcanzan el 71%.

 

 

Conversión de Santa Sofía en mezquita: Reacción del Consejo Mundial de Iglesias e Iglesias de Oriente

Por orden del Gobierno turco

(zenit – 14 julio 2020).- El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y Consejo de Iglesias de Oriente Medio (MECC) se unen a las reacciones del mundo entero, por la decisión del presidente turco Recep Tayyip Erdogan de convertir la basílica ortodoxa de Santa Sofía (Estambul) en mezquita.

Santa Sofía fue construida hace 1.500 años como una catedral cristiana ortodoxa y convertida en una mezquita después de la conquista otomana en 1453. En 1934 se transformó en un museo y hasta ahora es Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El pasado 10 de julio, un Decreto del Consejo de Estado turco decidió reasignarlo al culto musulmán, a partir del viernes 24 de julio.

La decisión anunciada como probable ya había provocado muchas protestas de antemano, en nombre del diálogo y la tolerancia, en particular la de los patriarcas de Constantinopla, Bartolomé I, y de Moscú, Cirilo.

“Dolor y desconcierto”

El reverendo Ioan Sauca, secretario general ad interim del CMI, dirigió una carta al dirigente turco expresando “dolor y desconcierto” ante la iniciativa.

“Al decidir convertir de nuevo a Santa Sofía en una mezquita, ha revertido esa señal positiva de apertura de Turquía y la ha convertido en una señal de exclusión y división”, explica Sauca al presidente turco.

Convertir un “lugar tan emblemático” como Santa Sofía en una mezquita “inevitablemente creará incertidumbres, sospechas y desconfianza, socavando todos nuestros esfuerzos por reunir a personas de diferentes creencias en la mesa del diálogo y la cooperación”, continúa la carta.

El CMI también teme que la decisión “fomente las ambiciones de otros grupos en otros lugares que tratan de derrocar el status quo existente y de promover nuevas divisiones entre las comunidades religiosas”.

Recurso de apelación

El Consejo de Iglesias de Oriente, miembro del CMI, manifiesta en un comunicado firmado por su secretario general, el libanés Souraya Bechealany, que la disposición del Gobierno turco constituye una “violación de la libertad religiosa y la coexistencia”.

De este modo, demandan a las Naciones Unidas y a la Liga de los Estados Árabes “que adopten una posición decisiva mediante la presentación de un recurso de apelación contra la decisión del Tribunal Supremo de Turquía de hacer justicia sobre la base de los principios de la libertad religiosa, así como de preservar el simbolismo histórico que representa la Iglesia de Santa Sofía”.

Coexistencia cristiano-musulmana

Para el MECC, “el elemento más peligroso es que esta decisión se enmarca en el contexto del camino de coexistencia cristiano-musulmán, cuya manifestación más destacada fue el 4 de febrero de 2019 en el ‘Documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia’, que concluyó en la histórica reunión entre el Papa Francisco y el jeque Al-Azhar Al-Sharif Ahmed Al-Tayeb, así como todas las iniciativas ecuménicas y los diálogos interreligiosos de los últimos tres decenios”.

Esto hace que “esta decisión vaya más allá de un mero proceso de convergencia sobre el bien común y la paz frente al radicalismo y el extremismo”.

Palabras del Papa Francisco

El pasado domingo, 12 de julio de 2020, el Papa Francisco expresó su “dolor” al pensar en esta situación en Santa Sofía y Estambul.

El Papa agregó espontáneamente algunas palabras sobre este tema al texto planeado, después de la oración del Ángelus, desde la ventana del estudio del Vaticano que da a la plaza de San Pedro: “Sono molto addolorato”, afirmó el Papa Francisco, en su estilo simple y efectivo, que se puede traducir por: “Estoy muy dolido”.

 

 

NUESTRO PADRE DIOS

— Dios está siempre a nuestro lado.

— Imitar a Jesús para ser buenos hijos de Dios Padre.

— La filiación divina nos lleva a identificarnos con Cristo.

I. Cuando Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró cerca del Horeb, el monte santo, se le apareció Dios en una zarza que ardía sin consumirse. Allí recibió la misión extraordinaria de su vida: sacar al pueblo elegido de la esclavitud a que estaba sometido por los egipcios y llevarlo a la Tierra Prometida. Y como garantía de la empresa, el Señor le dijo: Yo estoy contigo1. No pudo imaginar Moisés entonces hasta qué punto Dios iba a estar con él y con su pueblo en medio de tantas vicisitudes y pruebas.

Tampoco nosotros conocemos del todo –por nuestra limitación humana– hasta qué extremo está Dios con nosotros en todos los momentos de la vida. Esta cercanía se hace especialmente próxima cuando Dios ve que estamos recorriendo el camino hacia la santidad. Está como un Padre que cuida de su hijo pequeño. Jesús, perfecto Dios y perfecto Hombre, nos habla constantemente, a lo largo del Evangelio, de esta cercanía de Dios en la vida de los hombres y de su amorosa paternidad. Solo Él podía hacerlo, pues nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo2, nos dice en el Evangelio de la Misa. El Hijo conoce al Padre con el mismo conocimiento con que el Padre conoce al Hijo. Jamás se ha dado ni se dará una intimidad más perfecta. Es la identificación de saber y de conocimiento que implica la unidad de la naturaleza divina. Jesús está declarando con estas palabras su divinidad.

Y como Hijo, que es consustancial con el Padre, nos manifiesta quién es Dios Padre en relación a nosotros, y cómo en su bondad nos otorga el Don del Espíritu Santo. Este fue el núcleo de su revelación a los hombres: el misterio de la Santísima Trinidad, y con él y en él la maravilla de la paternidad divina. La última noche, cuando parece resumir en la intimidad del Cenáculo lo que habían sido aquellos años de entrega y de confidencias profundas, declara: Manifesté tu nombre a los que me diste3. «Manifestar el nombre» era mostrar el modo de ser, la esencia de alguien. El Señor nos dio a conocer la intimidad del misterio trinitario de Dios: su paternidad, siempre próxima a los hombres. Son incontables las veces que Jesús da a Dios el título de Padre en sus diálogos íntimos y en su doctrina a las muchedumbres. Habla con detenimiento de su bondad como Padre: retribuye cualquier pequeña acción, pondera todo lo bueno que hacemos, incluso lo que nadie ve4, es tan generoso que reparte sus dones sobre justos e injustos5, anda siempre solícito y providente sobre nuestras necesidades6. Con frecuencia, el nombre de Padre viene citado como un estribillo que le fuera muy grato repetir a Jesús. Nunca está lejos de nuestra vida, como no lo está el padre que ve a su hijo pequeño solo y en peligro. Si buscamos agradarle en todo, siempre le encontraremos a nuestro lado: «Cuando ames de verdad la Voluntad de Dios, no dejarás de ver, aun en los momentos de mayor trepidación, que nuestro Padre del Cielo está siempre cerca, muy cerca, a tu lado, con su Amor eterno, con su cariño infinito»7.

II. Dios no es solamente el hacedor del hombre, como el pintor lo es del cuadro; Dios es padre del hombre, y de un modo misterioso y sobrenatural le hace partícipe de la naturaleza divina8. El Padre ha querido que nos llamemos hijos de Dios y que en verdad lo seamos9. Ser hijos de Dios no es una conquista nuestra, no es un progreso humano, sino don divino, don inefable que hemos de considerar y de agradecer frecuentemente todos los días. La filiación divina será el fundamento de nuestra alegría y de nuestra esperanza al realizar la tarea que el Señor nos ha encomendado. Aquí estará la seguridad ante los posibles temores y angustias: Padre, Padre mío, le diremos tantas veces, acariciando este nombre suave y sonoro, jugoso y fuerte; ¡Padre!, le gritaremos en momentos de alegría y en situaciones de peligro. «Llámale Padre muchas veces al día, y dile –a solas, en tu corazón– que le quieres, que le adoras: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo»10.

Nuestra participación en la filiación divina se realiza a través de Jesucristo: en la medida en que nos empeñamos, con la ayuda de la gracia, en parecernos a Él, que es el Primogénito de muchos hermanos sin dejar de ser el Unigénito del Padre.

Dios Padre nos ve cada vez más como hijos suyos en la medida en que nos parecemos más a su Hijo: si procuramos trabajar como Él, si tratamos con misericordia a quienes vamos encontrando en las diversas circunstancias que componen un día nuestro, si reparamos por los pecados del mundo, si somos agradecidos como lo era Jesús. Y, de modo especial, si en la oración acudimos a nuestro Padre Dios como lo hacía Jesucristo: prorrumpiendo frecuentemente en acciones de gracias y actos de alabanza ante las continuas manifestaciones del amor que Dios nos tiene. Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, leemos en el Evangelio de hoy11. Gracias, le decimos nosotros, porque me ha sucedido esto o aquello..., porque esa persona se ha acercado a los sacramentos..., porque me ayudas a sacar la familia adelante..., por poder desahogar mi corazón en la dirección espiritual..., por todo... Nos portamos como buenos hijos de Dios cuando nuestro pensamiento, nuestros afectos, se dirigen a Dios Padre con mucha frecuencia; no solo en los momentos difíciles, sino también en medio de la alegría, para alabarle y bendecirle: Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura12.

Hemos de procurar mirar a las gentes como lo hacía el Maestro... ¡Qué distinto es el mundo visto a través de la mirada de Cristo! Y es el Espíritu Santo el que nos impulsa a asemejarnos más a Cristo. Porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios13. «Con el Espíritu se pertenece a Cristo –comenta San Juan Crisóstomo–, se le posee, se compite en honor con los ángeles. Con el Espíritu se crucifica la carne, se gusta el encanto de una vida inmortal, se tiene la prenda de la resurrección futura, se avanza rápidamente por el camino de la virtud»14. La filiación divina es el camino ancho para ir a la Trinidad Beatísima.

III. Hemos meditado muchas veces en la misericordia de Dios, que quiso hacerse hombre para que el hombre en cierto modo se pudiera hacer Dios, se divinizara15, participara de modo real de la misma vida de Dios. La gracia santificante, que recibimos en los sacramentos y a través de las buenas obras, nos va identificando con Cristo y haciéndonos hijos en el Hijo, pues Dios Padre tiene un solo Hijo, y no cabe acceder a la filiación divina más que en Cristo, unidos e identificados con Él, como miembros de su Cuerpo Místico: vivo yo; pero ya no soy yo quien vive: es Cristo quien vive en mí16, San Pablo a los Gálatas.

Por esta razón, si nos dirigimos al Padre es Cristo quien ora en nosotros; cuando renunciamos a algo por Él, es Él quien está detrás de este espíritu de desasimiento; cuando queremos acercar a alguien a los sacramentos, nuestro afán apostólico no es más que un reflejo del celo de Jesús por las almas. Por benevolencia divina, nuestros trabajos y nuestros dolores completan los trabajos y los dolores que el Señor sufrió por su Cuerpo místico, que es la Iglesia. ¡Qué inmenso valor adquieren entonces el trabajo, el dolor, las dificultades de los días corrientes!

Este esfuerzo ascético que, con la ayuda de la gracia, nos lleva a identificarnos cada vez más con el Señor, nos debe mover a tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús17; y conforme nos identificamos con Él vamos creciendo en el sentido de la filiación divina, somos –para decirlo de algún modo– más hijos de Dios. En la vida humana no cabe ser «más o menos hijo» de un padre de la tierra, sino que todos lo son por igual: cabe solo ser buenos o malos hijos. En la vida sobrenatural, conforme más santos seamos, somos más hijos de Dios; al meternos más y más en la intimidad divina, llegamos a ser no solo mejores hijos, sino más hijos. Esa debe ser la gran meta de la vida de un cristiano: un continuo crecimiento en su filiación divina.

Nuestra Madre, Santa María, es el modelo perfecto de esta grandeza sublime a la que puede llegar la gracia divina cuando encuentra una correspondencia total. Nadie ha estado, fuera de Cristo en su Santísima Humanidad, más cerca de Dios; ni ninguna criatura puede llegar a ser, en la plenitud de sentido en la que la Santísima Virgen lo fue, Hija de Dios Padre.

Pidámosle que meta en nuestras almas la inquietud de buscar esas enseñanzas del Espíritu Santo que nos impulsan a imitar a Jesús: bajo su influjo tendremos la urgencia, la necesidad ardiente de volvernos hacia el Padre en todo momento, pero especialmente en la Misa: le invocaremos Padre clementísimo18, uniéndonos al sacrificio de su Hijo; nos atreveremos a verle como Padre y llamarle Abba, precisamente porque estamos ungidos por el Espíritu de su Hijo, que clama Abba, Padre19. Él es quien nos hace tener el hambre y la sed de Dios y de su gloria, tan patentes en su Hijo Encarnado. Y el Padre es glorificado por nuestra creciente semejanza con su Hijo Unigénito: Aquel que es poderoso sobre todas las cosas para hacer mucho más de lo que podemos pedir o pensar20 21.

1 Primera lectura. Año I. Ex 3, 1-6; 9-1 2. — 2 Mt 11, 27. — 3 Jn 17, 6. — 4 Cfr. Mt 6, 3-4; 17-18. — 5 Cfr. Mt 5, 44-46. — 6 Cfr. Mt 4, 7-8, 25-33. — 7 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 240. — 8 2 Pdr 1, 4. — 9 1 Jn 3, 1 — 10 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 150 — 11 Mt 11, 25-26. — 12 Salmo responsorial. Año I. Sal 102, 1-4. — 13 Rom 8, 14. — 14 San Juan Crisóstomo, Comentario a la Epístola a los Romanos, 13. — 15 Cfr. San Ireneo, Contra los herejes, V, pref. — 16 Gal 2, 20. — 17 Flp 2, 5 — 18 Cfr. Misal Romano, Anáfora I. — 19 Gal 4, 6. — 20 Ef 3, 20. — 21 Cfr. B. Perquin Abba, Padre, Rialp, Madrid 1986, pp. 139-140.

 

 

“Procura atenerte a un plan de vida”

Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario –me dijiste–, ¡es tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor. (Camino, 77)

15 de julio

Procura atenerte a un plan de vida, con constancia: unos minutos de oración mental; la asistencia a la Santa Misa –diaria, si te es posible– y la Comunión frecuente; acudir regularmente al Santo Sacramento del Perdón –aunque tu conciencia no te acuse de falta mortal–; la visita a Jesús en el Sagrario; el rezo y la contemplación de los misterios del Santo Rosario, y tantas prácticas estupendas que tú conoces o puedes aprender.

No han de convertirse en normas rígidas, como compartimentos estancos; señalan un itinerario flexible, acomodado a tu condición de hombre que vive en medio de la calle, con un trabajo profesional intenso, y con unos deberes y relaciones sociales que no has de descuidar, porque en esos quehaceres continúa tu encuentro con Dios. Tu plan de vida ha de ser como ese guante de goma que se adapta con perfección a la mano que lo usa.

Tampoco me olvides que lo importante no consiste en hacer muchas cosas; limítate con generosidad a aquellas que puedas cumplir cada jornada, con ganas o sin ganas. Esas prácticas te llevarán, casi sin darte cuenta, a la oración contemplativa. Brotarán de tu alma más actos de amor, jaculatorias, acciones de gracias, actos de desagravio, comuniones espirituales. Y esto, mientras atiendes tus obligaciones: al descolgar el teléfono, al subir a un medio de transporte, al cerrar o abrir una puerta, al pasar ante una iglesia, al comenzar una nueva tarea, al realizarla y al concluirla; todo lo referirás a tu Padre Dios. (Amigos de Dios, 149)

 

 

En la fiesta de la Virgen del Carmen

San Josemaría afirmaba sobre esta advocación de la Virgen María que “pocas devociones marianas tienen tanto arraigo entre los fieles y tantas bendiciones de los Pontífices”.

ÚLTIMAS NOTICIAS13/07/2020

Virgen del Carmen. Foto: Flickr (archivalladolid CC)

El escapulario del Carmen es una manifestación de la protección de la Madre de Dios a sus devotos. El 16 de julio 1251 la Virgen se apareció a San Simón Stock, y le dijo: “El que muera con él no padecerá el fuego eterno”.

Alude a este hecho el Papa Pío XII cuando dice: “No se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen”.

También reconocida por Pío XII, existe la tradición de que la Virgen, a los que mueran con el Santo Escapulario y expían en el Purgatorio sus culpas, con su intercesión hará que alcancen la patria celestial lo antes posible, o, a más tardar, el sábado siguiente a su muerte. El escapulario del Carmen es un sacramental.


Homilía del fundador del Opus Dei sobre la Virgen María


Cinco recursos para fomentar la devoción a la Virgen del Carmen

∙ El escapulario de la Virgen del Carmen (Rezar con san Josemaría).

∙ Libro electrónico con la narración de la vida de la Virgen María en veinte escenas, a partir de los Evangelios y de la tradición de la Iglesia.

∙ Oración de San Simón Stock a Nuestra Señor del Carmen.

∙ Novena a la Virgen del Carmen (Sitio web de la Orden Carmelita).

∙ El escapulario del Carmen y el rito de bendición (sitio web de la Orden Carmelita).


Cinco textos de san Josemaría para la fiesta de la Virgen del Carmen

Madre! -Llámala fuerte, fuerte. -Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa

María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.

Camino, 516

Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. —Pocas devociones —hay muchas y muy buenas devociones marianas— tienen tanto arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices. —Además ¡es tan maternal ese privilegio sabatino!

Camino, 500

No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? -No estás solo: María está junto a ti.

Camino, 900

Permíteme un consejo, para que lo pongas en práctica a diario. Cuando el corazón te haga notar sus bajas tendencias, reza despacio a la Virgen Inmaculada: ¡mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! -Y aconséjalo a otros.

Surco, 849

Nuestra Madre es modelo de correspondencia a la gracia y, al contemplar su vida, el Señor nos dará luz para que sepamos divinizar nuestra existencia ordinaria. A lo largo del año, cuando celebramos las fiestas marianas, y en bastantes momentos de cada jornada corriente, los cristianos pensamos muchas veces en la Virgen. Si aprovechamos esos instantes, imaginando cómo se conduciría Nuestra Madre en las tareas que nosotros hemos de realizar, poco a poco iremos aprendiendo: y acabaremos pareciéndonos a Ella, como los hijos se parecen a su madre.

Imitar, en primer lugar, su amor. La caridad no se queda en sentimientos: ha de estar en las palabras, pero sobre todo en las obras. La Virgen no sólo dijo fiat, sino que cumplió en todo momento esa decisión firme e irrevocable. Así nosotros: cuando nos aguijonee el amor de Dios y conozcamos lo que El quiere, debemos comprometernos a ser fieles, leales, y a serlo efectivamente. Porque no todo aquel que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino aquel que hace la voluntad de mi Padre celestial.

Hemos de imitar su natural y sobrenatural elegancia. Ella es una criatura privilegiada de la historia de la salvación: en María, "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Fue testigo delicado, que pasa oculto; no le gustó recibir alabanzas, porque no ambicionó su propia gloria. María asiste a los misterios de la infancia de su Hijo, misterios, si cabe hablar así, normales: a la hora de los grandes milagros y de las aclamaciones de las masas, desaparece. En Jerusalén, cuando Cristo —cabalgando un borriquito— es vitoreado como Rey, no está María. Pero reaparece junto a la Cruz, cuando todos huyen. Este modo de comportarse tiene el sabor, no buscado, de la grandeza, de la profundidad, de la santidad de su alma.

Tratemos de aprender, siguiendo su ejemplo en la obediencia a Dios, en esa delicada combinación de esclavitud y de señorío. En María no hay nada de aquella actitud de las vírgenes necias, que obedecen, pero alocadamente. Nuestra Señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: "he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". ¿Veis la maravilla? Santa María, maestra de toda nuestra conducta, nos enseña ahora que la obediencia a Dios no es servilismo, no sojuzga la conciencia: nos mueve íntimamente a que descubramos la libertad de los hijos de Dios.

Es Cristo que pasa, 173

 

 

Virgen del Carmen, devoción de mar abierto

Patrona del mar y de casi 100 pueblos de España. María del Carmen y Carmen son el primer y el tercer nombre de mujer más común en España. La Virgen del Carmen es una advocación con devotos sin orillas. Este 16 de julio se cumple un nuevo aniversario de la aparición a san Simón Stock y de la entrega de un regalo mariano al mundo, a través de los carmelitas: el escapulario.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA12/07/2019

Foto: melillamirada (Flickr CC)

Recursos para la fiesta de la Virgen del Carmen | Rezar con San Josemaría El escapulario de la Virgen del Carmen


98 pueblos de España tienen como patrona a la Virgen del Carmen. De 14 comunidades autónomas diferentes. Son datos que demuestran que la patrona del Mar y de la Armada Española tiene arraigo y su devoción se extiende sin fronteras.

En Europa, la Virgen del Carmen también tiene su foco de piedad, especialmente en Italia. Y en América Latina, la devoción a esta advocación de la Virgen es un mar con orilla, pero sin límites: es Reina y Patrona de Chile, Patrona de Colombia, Alcaldesa Perpetua de Lima (Perú), Patrona del Ejército de Venezuela, y referencia mariana constante en Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, México, Panamá, Puerto Rico…

 

La Virgen del Carmen es la reina de los pueblos costeros en este mes de julio. Foto: Flickr (archivalladolid CC)

Esta devoción no es una tradición en marea baja. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística de España, en 2015 "Mari Carmen" era el nombre de mujer más extendido en el país. Además, "Carmen", a secas, es el tercer nombre propio más común entre las españolas. Son datos elocuentes.

Origen del culto

Según la tradición, el 16 de julio de 1251 la Virgen del Carmen se le apareció a san Simón Stock, superior carmelita, al que le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano de la orden. Los anales de la época y la tradición extendida en estos 765 años cuentan que ese mismo día la Virgen del Carmen prometió liberar del purgatorio a todas las almas de las personas que vistieran el escapulario durante su vida dirigiéndolas al cielo el sábado siguiente a su muerte. Desde 1587, esta revelación en forma de regalo ha sido respaldada por los Papas.

Un "obsequio del cielo"

Aquel 16 de julio de 1251, la tradición cuenta que la Virgen le dijo a san Simón: "El que muera vestido de este escapulario no sufrirá las penas del fuego eterno", y el santo interpretó desde entonces el escapulario como un "obsequio del cielo". Las narraciones de la época destacan que la promesa de la Virgen incluía estas palabras: "Perseverad llevando puesto devotamente el santo escapulario, porque es mi hábito. El hecho de andar vestido de este hábito mío, significa que estáis continuamente pensando en mí; y que yo, en turno, siempre estoy pensando en vosotros, y ayudándoos en asegurar la vida eterna".

La patrona del mar es guía para pescadores y marineros. Foto: Flickr (archivalladolid CC)

Sor Lucia, una de las videntes de Fátima, recuerda que, en la última aparición de la Virgen en octubre de 1917 "María apareció con el hábito carmelita y el escapulario en la mano, y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia".

¿Qué es el escapulario?

El escapulario está reconocido por la Iglesia como un sacramental: un signo que ayuda a vivir cristianamente. Ni es un amuleto que asegura la salvación, ni comunica las gracias propias de los sacramentos, pero dispone al amor de Dios. Tiene tres significados: amor y protección maternal de la Virgen, la pertenencia a María y el suave yugo de Cristo que la Virgen ayuda a llevar.

Este regalo de la Virgen empezó siendo sólo para los religiosos, y poco a poco se fue extendiendo también entre los laicos. Según san Alfonso María de Ligorio, "así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio y son miembros de la familia de la Madre de Dios".

 

Las manifestaciones de piedad popular se extienden por 100 pueblos de España. Foto: Flickr (Costa Insider CC)

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto sobre el devoto con la siguiente oración: "Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna". Puede ser impuesto también a los no católicos.

El escapulario y los santos

El beato Papa Gregorio X, coetáneo a las apariciones de aquel 16 de julio de hace 765 años, fue enterrado con su escapulario y 600 años después, cuando abrieron su tumba, el objeto de devoción mariana estaba intacto. Algo similar le sucedió a san Alfonso María de Ligorio. San Juan Bosco, San Pedro Claver y San Juan Pablo II son otros santos que asumieron públicamente la tradición del escapulario de Nuestra Señora del Carmen en vida y hoy están en los altares.

Foto: Flickr (archivalladolid CC)

 

El punto 500 de Camino resume esta tradición cristiana consolidada: "Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. —Pocas devociones —hay muchas y muy buenas devociones marianas— tienen tanto arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices". En este sencillo consejo que se encuentra justo en el ecuador del libro más difundido de san Josemaría, se recoge la experiencia propia del fundador del Opus Dei, que llevó el escapulario toda su vida y habló de él, como una expresión de su particular amor por la Virgen María.

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Para fomentar la devoción a la Virgen del Carmen

∙ El escapulario de la Virgen del Carmen (Rezar con san Josemaría)

∙ Audios y textos de san Josemaría sobre la Virgen del Carmen.

∙ Novena a la Virgen del Carmen (EWTN)

∙ Súplica a la Virgen del Carmen para los momentos difíciles (EWTN)

∙ Oración de San Simón Stock (EWTN)

 

 

Os he llamado amigos (IV): El mejor seguro de vida

La amistad entre las personas llamadas a una misma misión permite que esta sea siempre un camino lleno de felicidad.

OTROS15/07/2020

Finales de los años cuarenta. En Zurbarán, una de las primeras residencias universitarias femeninas de Madrid, tienen la costumbre de pasar en vela una noche al mes adorando a Jesús en la Eucaristía. Levantarse de madrugada, por turnos, para no dejar solo al Señor siempre tiene su emoción en el espíritu de una universitaria. La beata Guadalupe, que es la directora, encabeza esa empresa nocturna; se queda despierta escribiendo cartas en su despacho, muy cerca del oratorio, por si alguna de las chicas quiere continuar ese momento de oración con una buena conversación. Entonces, en medio del silencio de la noche, se comparten mutuamente ilusiones, propósitos, preocupaciones… Guadalupe no duerme para ofrecer a todas su amistad. No es extraño que quienes la conocieron recuerden que «tenía una facilidad extraordinaria para hacer amigas. Es obvio que tenía un don de gentes especial, una simpatía muy atractiva, y muchos valores humanos; pero me gustaría hacer hincapié en su fuerte sentido de la amistad»[1].

Una relación circular

La amistad está siempre caracterizada por la gratuidad; si se la busca por obligación o si se quiere conseguir algo como fin, simplemente no surge de manera auténtica. Guadalupe, por ejemplo, no acumulaba ese cansancio físico de dormir un poco menos porque lo exigiera un contrato, ni las chicas que acudían con prisa a sentarse en su despacho lo hacían por tener que rendir cuentas sobre su vida, mucho menos durante aquellas horas de la noche. Guadalupe y cada residente compartían algo que las empujaba a abrirse mutuamente. Tal vez alguna de ellas también estudiaría química, otra tendría la ilusión de viajar por el mundo, quizá una tercera habría perdido hace poco a su padre; probablemente Guadalupe compartiría con alguna ese anhelo por tener una vida interior más profunda y con otra incluso la vocación al Opus Dei. Pensando en esa variedad de gustos e ilusiones que podemos tener en común con los demás, san Juan Crisóstomo señala que, mientras más importante es aquello que nos une, mayores pueden ser los vínculos que de allí pueden surgir: «Si el solo hecho de ser de una misma ciudad les basta a muchos para hacerse amigos, ¿cuál tendrá que ser el amor entre nosotros, que tenemos la misma casa, la misma mesa, el mismo camino, la misma puerta, idéntica vida, idéntica cabeza; el mismo pastor y rey y maestro y juez y Creador y Padre?»[2].

COMPARTIR LA MISMA LLAMADA OFRECE UNA BASE PARA UNA AUTÉNTICA AMISTAD QUE LLEVE A AMBOS A SER SANTOS

El prelado del Opus Dei –a quien muchos llaman Padre precisamente por presidir una familia– señala que «entre fraternidad y amistad se da una íntima relación. La fraternidad, de simple relación fundamentada en la común filiación, se hace amistad por el cariño entre hermanos»[3]. Y, al mismo tiempo, Dios actúa en las relaciones de amistad, llegando muchas veces incluso a escoger a dos o más amigos para una misma misión, como ha pasado con tantos santos a lo largo de la historia. Es decir, entre fraternidad y amistad se genera una relación circular positiva: mientras la primera ofrece permanentemente a las personas una sólida base común –cimentada, por ejemplo, en haber recibido una igual llamada–, la segunda contribuye a que esos deseos permanezcan en el tiempo a lo largo de un camino feliz. San Josemaría, en el año 1974, apenas hubo llegado al lugar en el que tendría una reunión con hijos suyos supernumerarios en Argentina, decía: «Os pido hoy, al comenzar, que viváis de tal manera vuestra fraternidad, que cuando alguno tenga penas no le dejéis, y cuando tenga alegrías, tampoco. Esto no es un seguro de vida, es más: es un seguro de vida eterna»[4].

Aquí está el dedo de Dios

Precisamente en Argentina había nacido, en el año 1902, Isidoro Zorzano, hijo de padres españoles. Tres años después regresó a Europa, a la ciudad de Logroño, en donde conoció a san Josemaría cuando ambos eran adolescentes. Rápidamente se hicieron amigos aunque, al terminar los estudios, uno optó por la ingeniería y otro por el sacerdocio. Pero el contacto entre ambos no terminó allí y su correspondencia epistolar es testimonio de aquella amistad. «Mi querido amigo: Como ya estoy más descansado, puedo salir la tarde que tú gustes, para lo cual no tienes más que ponerme una tarjeta. Recibe un abrazo de tu buen amigo, Isidoro»[5], escribía uno. Mientras el otro, cuando ya vivía en la capital española, en alguna carta respondía: «Querido Isidoro: Cuando vengas por Madrid no dejes de venir a verme. Tengo cosas muy interesantes que contarte. Un abrazo de tu buen amigo»[6]. Al poco tiempo, cuando tenía veintinueve años, llegaría aquel momento crucial en la vida de Isidoro. Por un lado, sentía en su interior que Dios le pedía algo; por otro, su amigo Josemaría quería hablarle sobre el Opus Dei, que estaba dando sus primeros pasos. Fue necesario un solo encuentro, en el que charlaron sobre la santidad en medio del mundo, para que Isidoro se diera cuenta de que Dios había obrado dentro de esa amistad regalándole la vocación a la Obra. Esa relación que los unía desde la adolescencia, esa preocupación mutua, adquiría entonces un nuevo vigor y llevó a Isidoro a concluir: «El dedo de Dios está aquí»[7].

Es lógico que el descubrimiento de la vocación por parte de Isidoro no dejara en un segundo plano los vínculos afectivos de aquellos años de amistad. Dios nos ha creado en alma y en cuerpo, por lo que la unión sobrenatural no anula los bienes naturales que todos buscamos; lo vemos en el ejemplo de Jesús, que compartía su vida con amigos. Por eso señala san Josemaría que «Dios Nuestro Señor quiere, en la Obra, la caridad cristiana y la natural convivencia, que se hace fraternidad sobrenatural, y no el convencionalismo de la forma»[8]. El cariño no es algo espiritualizado sino que es concreto, encarnado, se manifiesta en el tú a tú. No se trata de un formalismo que puede quedarse en unos simples buenos modales o en una cortesía que tranquiliza la propia conciencia, sino que busca querer a todos como lo haría su propia madre.

DIOS ACTÚA ENTRE LOS AMIGOS, COMO SUCEDIÓ CON ISIDORO Y SAN JOSEMARÍA

El 14 de julio de 1943, poco más de diez años después de aquel crucial encuentro en Madrid, ambos amigos –ahora convertidos en padre e hijo de una familia sobrenatural– tienen su última conversación. Durante esos momentos recuerdan quizá su adolescencia, sus cartas, los trabajos codo con codo en la Academia DYA, los trámites para abrir la primera residencia, los vaivenes de la guerra civil, el diagnóstico del cáncer de Isidoro… San Josemaría se despidió de Isidoro confesando un deseo: «Le pido al Señor que me dé una muerte como la tuya»[9]. Jesús nos enseñó que «nadie tiene amor más grande que el de dar la vida por sus amigos» (Jn. 15,13) y eso es precisamente lo que ilusionaba a Isidoro durante sus últimos días: poder seguir unido a todos en la Obra desde el cielo tal y como lo había estado en la tierra.

El menos celoso de los amores

Todos conocemos que, en muchas importantes relaciones humanas, el vínculo objetivo que las une –como el ser marido y mujer, o hermano y hermana– no genera de manera automática una relación de amistad. Incluso la existencia, en algún momento, de una verdadera amistad no garantiza la inmunidad de esa relación frente a las normales secuelas del paso del tiempo. También Benedicto XVI –siendo todavía cardenal–, al ponderar la fraternidad sobrenatural entre los cristianos, hacía notar con realismo que «el hecho de ser hermanos no significa, automáticamente, que sean un modelo de amor»[10]. Y recordaba que en la Sagrada Escritura abundan los ejemplos, desde el libro del Génesis hasta las parábolas que relata Jesús.

Por eso, «la fraternidad radicada en la común vocación a la Obra pide expresarse en una amistad»[11] que, como en las demás relaciones en las que interviene la libertad humana, no surge de manera instantánea. Requiere el paciente trabajo de ir al encuentro del otro, de abrir el propio mundo interior para enriquecerlo con lo que Dios nos quiere regalar a través de los demás. Las tertulias o las reuniones familiares, por ejemplo, en las que cada uno despliega su personalidad, son momentos para crear lazos de auténtica amistad. Allí no existen temas de la vida de los demás –preocupaciones, alegrías, tristezas, intereses– que no nos toquen personalmente. Crear un hogar con pasillos luminosos y puertas abiertas a los demás es también parte de un proceso de maduración personal, ya que «la criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. Cuanto más las vive de manera auténtica, tanto más madura también en la propia identidad personal. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con los otros y con Dios»[12]. El hombre se explica satisfactoriamente a sí mismo solo dentro del tejido social en el que despliega sus afectos.

CONSTRUIR UNA AMISTAD REQUIERE SIEMPRE LA PACIENTE TAREA DE ABRIRSE A LA OTRA PERSONA

Esto sucede porque la amistad, cuando busca ser auténtica, procura no mezclarse con un afán de posesión del otro. Al contrario, al haber experimentado ese gran bien, sabe lo que tiene para ofrecer a otras personas: una amistad auténtica es escuela de más amistades, nos enseña a disfrutar de la compañía de las demás personas aunque, naturalmente, no con todas se llegue a tener la misma cercanía. C. S. Lewis notaba que «la verdadera amistad es el menos celoso de los amores. Dos amigos se sienten felices cuando se les une un tercero, y tres cuando se les une un cuarto, siempre que el recién llegado esté cualificado para ser un verdadero amigo. Pueden entonces decir, como dicen las ánimas benditas en el Dante, “aquí llega uno que aumentará nuestro amor”; porque en este amor “compartir no es quitar”»[13]. Incluso llega a compararlo con la imagen que nos podemos hacer del cielo, ya que allá cada uno de los bienaventurados aumentará el gozo de todos, comunicando su singular visión de Dios a los demás.

***

San Agustín, en sus Confesiones, al recordar con cierta nostalgia a un grupo de amigos suyos, dice sin contener la emoción: «De muchos hacíamos uno solo»[14]. Relata que lo que los unía eran largas conversaciones acompañadas de risas, servirse mutuamente con buena voluntad, leer cosas juntos e, incluso, los repentinos desacuerdos que ayudaban a poner el foco en todo lo que tenían en común; recuerda las amargas sensaciones ante la ausencia de alguno, que luego se veían compensadas por la alegría de su llegada. «La felicidad personal no depende de los éxitos que conseguimos sino del amor que recibimos y del amor que damos»[15]; depende de sentirnos queridos y de tener un hogar, en donde nuestra sola presencia es insustituible, al cual siempre volver, pase lo que pase. Es lo que san Josemaría quería que fueran las casas de sus hijos e hijas. Precisamente en esos términos se recuerda a la primera labor apostólica del Opus Dei en Madrid, el año 1936: «Si al piso de Luchana se acudía por invitación, en cambio se permanecía por amistad»[16]; este es el amable vínculo que, humanamente, es capaz de mantener la unidad. «Si os amáis, cada una de nuestras casas será el hogar que yo he visto, lo que yo quiero que haya en cada uno de nuestros rincones. Y cada uno de vuestros hermanos tendrá un hambre santa de llegar a casa, después de la jornada de trabajo; y tendrá después ganas de salir a la calle, a la guerra santa, a esta guerra de paz»[17].

Andrés Cárdenas M.


[1] Mercedes Montero, En vanguardia, Rialp, Madrid, 2019, p. 79.

[2] San Juan Crisóstomo, In Matth. Hom. 32,7.

[3] Monseñor Fernando Ocáriz, Carta 1-IX-2019, n. 14.

[4] San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión, 24-VI-1974

[5] José Miguel Pero-Sanz, Isidoro Zorzano, Ediciones Palabra, Madrid, 1996, p. 86.

[6] Ibíd., p. 112-113.

[7] Ibíd., p. 118.

[8] San Josemaría, Instrucción sobre la obra de San Miguel, n. 101

[9] José Miguel Cejas, Amigos del fundador del Opus Dei, Palabra, Madrid, 1992, p. 47.

[10] Joseph Ratzinger, La sal de la tierra, Palabra, Madrid, 1997, p. 206

[11] Monseñor Fernando Ocáriz, Carta 1-IX-2019, n. 14.

[12] Benedicto XVI, Carta encíclica Caritas in veritate, n. 53.

[13] C. S. Lewis, Los cuatro amores, Rialp, Madrid, 2007, p. 73.

[14] San Agustín, Confesiones, IV, 8.

[15] Monseñor Fernando Ocáriz, Carta 1-IX-2019, n. 17.

[16] José Luis González Gullón, DYA, Rialp, Madrid, 2016, p. 196

[17] Crónica 1956, VII, p. 7.

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¿Sabes lo que es el Escapulario? – Nuestra Señora del Carmen – 16 julio

Devoción popular. Escapulario del Carmen

La devoción del Escapulario no debe propagarse sólo por razón de los así llamados “Privilegios”, ya que ésta sería una devoción falsa o imperfecta. La razón de los privilegios no es sino para fomentar el amor de caridad a Jesús y a María.

El valor principal de la devoción del Carmen no está en los prodigios a que hemos aludido ni en los privilegios que veremos, sino en su profundo valor espiritual o ascético en orden a nuestra santificación. Es decir, el Escapulario debe ayudarnos a vivir nuestra total consagración a Jesús por María en su servicio y en su presencia, en su unión e imitación.

¿Sabes lo que es el Escapulario? – Nuestra Señora del Carmen

La devoción al Escapulario de unos treinta años para acá ha decaído un tanto porque algunos, fijándose casi exclusivamente en sus privilegios, desconocen su importancia, significación y valor en la vida cristiana, de la que es su más elocuente manifestación. De hecho la Iglesia la ha hecho suya para consagrar oficialmente a todo hombre a María desde el principio de su vida.
Aun así continúa siendo la devoción característica y propia de las familias cristianas. ¿Y por qué? Porque su poderoso valimiento llega a los momentos más difíciles de la vida, a la hora cumbre de la muerte, y, traspasando los umbrales de acá, no se da descanso hasta el mismo purgatorio, de donde saca a las almas que le fueron devotas y vistieron en vida el Santo Escapulario. Estas son sus credenciales: “En la vida protejo, en la muerte ayudo y después de la muerte salvo”.
Se halla tan extendida esta devoción entre el pueblo cristiano, que un ilustre historiador B. Zimmerman podía escribir a principios del siglo: “La Cofradía del Escapulario es la más numerosa asociación del mundo después de la Iglesia católica”.

Verdad histórica que coincide con lo que escribía en su obra póstuma María Santísima nuestro cardenal Gomá: “Nadie ignora lo extendida que está por todo el pueblo cristiano, en todas partes, y con qué profundo arraigo, la devoción a la Santísima Virgen del Carmen, de tal forma que a esta devoción podemos llamarla por antonomasia “devoción cristiana”, o mejor, “católica”.

Los más importantes y trascendentales privilegios del Santo Escapulario son éstos: Vivir la misma vida de María, vestir su mismo vestido, disfrutar de un amparo especial por estar a Ella consagrados… Por esto la devoción del Santo Escapulario del Carmen, “la primera entre las devociones marianas” la llamaba Su Santidad Pío XII el 11 de febrero de 1950; además de ser muy grata a María es sumamente ventajosa al que la practica.

Pocas devociones, de hecho, tienen prometidas tantas y tan señaladas gracias. He aquí las principales:
Morir en gracia de Dios. Es la gran promesa que ya hemos visto hizo la Santísima Virgen al entregar el Santo Escapulario a Simón Stock en 1251.
Salir del purgatorio a lo más tardar el sábado después de la muerte. Así lo dijo la Santísima Virgen al papa Juan XXII, en 1322. Es el llamado privilegio sabatino.

Para hacerse acreedor a estos privilegios son necesarias algunas condiciones: Estar inscrito en la Cofradía, vestirlo noche y día, guardar castidad según su estado, rezar el oficio parvo y guardar abstinencia, aunque pueden ser conmutados por otras obras buenas y sobre todo vestir el Escapulario cual conviene viviendo la vida cristiana en toda su integridad.
El 8 de julio de 1916 Su Santidad Benedicto XV, con deseos de que se siguiese usando el Escapulario de tela, concedió quinientos días de indulgencias cuantas veces se besara.
Quien viste el Escapulario del Carmen se hace acreedor de todas las indulgencias, gracias y privilegios que los Sumos Pontífices a través de los siglos han otorgado a la Orden del Carmen.
Participa asimismo de las oraciones y penitencias que se hacen en todo el Carmelo.

La imposición del Santo Escapulario constituye el acto más elocuente y real de nuestra consagración a la Santísima Virgen. Por el Escapulario se vive íntima y continuamente consagrado a María tal cual nos exige nuestra condición de hijos y hermanos suyos. Por él pertenecemos a María, ya que vestimos su mismo ropaje. Por ello debemos vivir su misma vida.
Para que los efectos de consagración duren noche y día, hoy y mañana y hasta el fin de nuestra existencia sobre la tierra, ¿puede darse un medio más apropiado y eficaz que el Santo Escapulario del Carmen? Así lo decía Su Santidad Pío XII en el magnífico documento que sobre el Santo Escapulario regalaba al mundo el 11 de febrero de 1950:
“Todos los carmelitas, por tanto, así los que militan en los claustros de la primera y segunda Orden como los afiliados a la Tercera Orden Regular o Secular y los asociados a las Cofradías que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre, reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechura un compendio de modestia y candor; vean, sobre todo, en esta librea que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino. Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Corazón sacratísimo de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada”.

RAFAEL MARÍA LÓPEZ MELÚS, O. CARM

 

 

La paradoja de la defensa de la libertad religiosa en el mundo anglosajón

 Salvador Bernal 

El presidente Donald Trump con su hija y su mujer, junto al Papa Francisco.

Cuando en algunas ciudades americanas echan abajo estatuas de Cristóbal Colón, vienen a la mente viejos relatos de los padres peregrinos que llegaron en el Mayflower: horizontes de libertad, frente a las secuelas intolerantes del viejo mundo. Dudo mucho de que pudieran entender la coyuntura actual, sintetizada en una carta abierta a favor de la libertad -casi un nuevo manifiesto-, de cientos de intelectuales frente a la creciente opresión de lo que nació como políticamente correcto.

Al fin, se toma conciencia en el mundo democrático de algo que había señalado ya en el siglo pasado Allan Bloom y dio lugar mucho después a la declaración de la universidad de Chicago de hace cinco años, y a otras iniciativas, con menos eco en la opinión pública. De las más recientes, Juan Meseguer da excelente información en Aceprensa, del pasado día 8: “Nuevas plataformas contra la corrección política”. Tal vez la adhesión al último manifiesto comporte cierto planteamiento político de oposición al presidente Donald Trump, que facilita la acogida como contrapunto en esta época nuestra. Pero ofrece el contraste de haber sido firmado por escritores, artistas y periodistas de diversas orientaciones ideológicas.

Movimientos fuertes contra las desigualdades, los abusos sexuales, la violencia policial o el racismo, han producido un efecto no deseado: la simplificación de los debates, con la tendencia a favorecer una conformidad ideológica insuficientemente contrastada, con el consiguiente riesgo de intolerancia, dogmatismo y coacciones. Se reproduce la contradicción cultural de exigir la diversidad, pero de modo monolítico, excluyente, que llega incluso a las represalias y a la sanción jurídica contra quienes disienten. Una vez más en la historia, minorías que fueron víctimas se convierten en verdugos.

No tiene desperdicio el párrafo en que los firmantes del manifiesto resumen los trazos del triste fenómeno: “se despide a un redactor-jefe por haber autorizado la publicación de artículos controvertidos; se retiran libros con el pretexto de falta de autenticidad; se impide a periodistas escribir sobre determinados temas; se investiga a profesores por sus citas de obras literarias en clase; se prescinde de un investigador por difundir un artículo científico a pesar de haber sido revisado por colegas; y se sustituye a directivos por errores que a veces no son más que descuidos”. En síntesis, aumenta la autocensura, por temor a perder el medio de vida por apartarse del consenso, o simplemente por no mostrar una adhesión sin fisuras.

La llamada cancel culture es un cáncer letal para la convivencia: tanto si es impuesta por gobiernos represivos, como por la difusión social de un ambiente que rechaza el debate y busca sólo la confirmación, como sucede con frecuencia en las redes sociales. El camino para superar ideas rechazables no es ahogarlas con mayor o menos violencia, sino exponerlas, argumentar y convencer. Repetiré una vez más que ni la verdad ni el error tienen derechos: sólo la persona merece pleno respeto, también cuando nos parece que se equivoca. 

Por esto, se impone luchar contra las imposiciones injustas, sobre todo, si afectan a la libertad religiosa. El presidente Trump parece más favorable que Obama hacia ese derecho básico que, paradójicamente, ha dejado de ser cuestión pacífica en Estados Unidos. En el fondo, algunas disposiciones jurídicas de los últimos años, sobre las que está decidiendo ahora el Tribunal Supremo, se dictaron en el mandato del anterior presidente, pero reflejaban la creciente influencia de un clima que se había ido consolidando en universidades y medios de comunicación, pero se apartaba de principios fundamentales que estuvieron en el origen de la gran nación americana.

Algunas de las últimas decisiones de los jueces de Washington han podido crear la impresión de que daban una de cal y otra de arena: han extendido la ley de derechos civiles al colectivo LGTBI+, pero han restringido la repetida cláusula de separación entre la Iglesia y el Estado al admitir que los padres puedan aplicar a centros confesionales ayudas concedidas con carácter general: prevalece el derecho de los padres a elegir centro de sus hijos, aunque pueda significar una violación de la no financiación pública de actividades religiosas.

En esta misma línea, se inscribe la sentencia del pasado 6 de julio, en una apelación promovida por las Hermanitas de los Pobres, que atienden hogares para ancianos y emplean a cerca de 2.700 personas: todos los empleadores, y no sólo las iglesias y universidades, tienen derecho a la objeción religiosa o de conciencia respecto de las exigencias sobre control de la natalidad establecidas en la Affordable Care Act. El Tribunal Supremo confirma la excepción aprobada por la Administración Obama y ampliada por Trump en 2018, y devuelve el asunto al tribunal inferior que había suspendido su aplicación.

Como dijo Mark Rienzi, presidente del grupo pro libertad religiosa que representó a las religiosas en el proceso, “Estados Unidos merece algo mejor que gobiernos mínimos que hostigan a las monjas”. Después de elogiar el veredicto, añadió que los poderes públicos “no necesitan monjas para distribuir anticonceptivos; sí iniciativas religiosas para cuidar a los ancianos, sanar a los enfermos y alimentar a los hambrientos”.

 

 

Matrimonio religioso sin fe

Escrito por Mario Arroyo.

Para muchos una linda boda incluye una ceremonia religiosa, pero ¿eso hace válido el sacramento?

¿Es válido el matrimonio religioso cuando los contrayentes carecen de fe? ¿Tiene sentido hacer la ceremonia religiosa, cuando los novios, a pesar de estar bautizados, no creen ni practican? No es una pregunta fácil, de hecho, se trata de un cuestionamiento que repetidas veces se han formulado los sínodos de obispos y no solo ellos, sino que los mismos papas, Benedicto XVI y Francisco, han hecho un llamado a profundizar en la cuestión. “Doctores tiene la Iglesia” dice el conocido refrán, pero cuando las mismas autoridades religiosas no se aclaran, ¿a quién preguntarle?

Recientemente, cuando la máxima autoridad de la Iglesia tiene alguna duda, suele preguntar a la Comisión Teológica Internacional (los “doctores” de la Iglesia), para plantear la cuestión del modo apropiado. Así ha sido en este caso, y fruto de ello han publicado el interesante documento La reciprocidad entre fe y sacramentos en la economía sacramental, que ha sido aprobado por el papa Francisco en diciembre de 2019 y se ha publicado este año. Ahí se aborda la espinosa cuestión de qué pasa cuando se celebra el sacramento sin fe.

¿Cómo puede suceder esto? Se estudian expresamente dos supuestos: cuando dos personas bautizadas en la infancia, por las circunstancias que fueren, no han hecho después un acto de fe personal, que involucre el entendimiento y la voluntad, lo que no es infrecuente dada la masiva descristianización de la sociedad. El otro supuesto, tampoco infrecuente, es el de las personas que conscientemente reniegan de la fe de modo explícito y no se consideran creyentes católicos, sin abrazar otra confesión cristiana. En ambos casos no se observa una disposición a creer, necesaria para realizar el sacramento. Si, a pesar de todo, realizan la ceremonia religiosa, ¿han recibido un sacramento?

Para los sacerdotes no resulta sorpresivo encontrarse con parejas que quieren tener una ceremonia religiosa con estas condiciones, ya sea por tradición, por costumbre, porque se ve bonito… Uno se da cuenta de que es parte del paquete de bodas, una parte fundamental de la escenografía. Es muy importante que la iglesia sea bonita, tenga valor artístico, que haya un buen coro o un buen cuarteto de cuerdas, hermosos arreglos florales, y si el sacerdote es guapo, mucho mejor. Todo eso lo puede planear puntillosamente el wedding planner, de forma que todo esté a punto. ¿Puede planificar también la acción del Espíritu Santo, la gracia del sacramento?

Hay muchos flecos del problema, lo cual lo hace a su vez peliagudo e interesante, por lo que invito a la directa lectura del documento. Pero sí propone una novedad. Ante el dilema de realizar una boda con contrayentes no creyentes, san Juan Pablo II eludía la cuestión de si había o no sacramento, recomendando en cambio disuadir a los novios de realizarla. El presente documento va más allá de esa recomendación pastoral y sugiere que la falta de fe “permite sostener la existencia de serios reparos acerca de la existencia de un matrimonio sacramental”. Por tanto “es conveniente negar el sacramento del matrimonio a aquellos que lo soliciten con esas condiciones, tal y como ya sostuviera san Juan Pablo II”.

El documento rechaza dos posturas: el “automatismo sacramental absoluto”, por el cual, ipso facto, dos bautizados que se casan reciben el sacramento del matrimonio, y el “escepticismo sacramental elitista”, es decir, señalar que cualquier grado de ausencia de fe invalida el matrimonio. El segundo caso, además, sería pastoralmente desastroso, pues, ¿quién puede establecer el grado de la fe de las personas?, ¿quién puede estar seguro de tener suficiente fe? El mínimo de fe imprescindible para que haya sacramento “reside en la intención de contraer un verdadero matrimonio natural”, es decir, único, indisoluble, abierto a la vida.

Agudamente observa el documento que, en ausencia de la fe, se cambia el horizonte antropológico de referencia. La comprensión culturalmente dominante acerca de lo que es el matrimonio es muy distinta de la propuesta por la antropología cristiana. Dada la ausencia de la fe, no se puede presuponer que las personas tienen la intención de contraer matrimonio natural como lo entiende la Iglesia y por ello cabe dudar con fundamento de que se realice efectivamente el sacramento.

 

 

Carmen: en el mar de la vida, por habaneras

No me extraña que en estos tiempos broncos, haya tanta gente que mire hacia nuestra tierra como un lugar seguro de descanso estival. Vengo y vengo a ese calificativo que me sale fácil y sincero: lo hermoso que es el paisaje variopinto de Asturias: ciudades grandes y señoriales, villas con su encanto y nobleza, valles y cuencas con su hondura y desafíos, pueblos de alta montaña revestidos de humilde señorío, y los lugares bañados por las aguas bravas de nuestro mar Cantábrico. No en vano se dice Asturias, en plural, porque son muchas las que caben en una historia noble, larga, de naturaleza sorprendente y de mucha gente buena y lozana.

Alguna vez he comparado nuestras orillas marineras con una habanera, porque algo tienen de ese cantar. Dulce y romántico, triste sin ser trágico, viene a poner música a la letra de la vida. Este canto nos habla del adiós de quien hubo de partir surcando mares y traer bonanza en economías maltrechas. Pero también nos habla de la nostalgia de quienes llegando allá no podían ni querían olvidar la “tierrina” y la gente muy querida que se quedó junto al hogar, ese fuego hogareño en torno al cual se contaban historias inocentes o picaronas, misteriosas o divertidas. ¡Cuántas estrofas tienen los versos de la vida! Una vida que nace y crece, que se hace fuerte y atrevida, que se enamora bordando con el hilo de la fidelidad la trama cotidiana. Una vida que enferma, que duda, que tropieza y cae, que comete incoherencias y traspiés, malicias y que echa borrones, pero sin dejar nunca de soñar para lo que fue creada. La vida es como una habanera, que mece con música y letra lo que nos llena de esperanza resultona y lo que nos arruga con miedos inconfesables. Pero la habanera no es canto triste, nostálgico tal vez, capaz de abrirnos a lo positivo de la vida, a todo eso de lo que está hecho el corazón humano y a lo que no sabemos renunciar ni tampoco puede perecer.

En esta orilla, con esta tonada de melodía estival, nos llega esta querida advocación a la Virgen del Carmen, “Virgen de Julio”, como la “Virgen de Agosto” es la Asunción de nuestra Señora. Este año, tanto una como otra festividad tendrán que hacerse con cautela convenida y observando las medidas de seguridad. Los marineros lo saben bien, y en tanto faenar estéril o fecundo, en medio del oleaje bravío o con aguas en calma, la barca de sus vidas ha surcado mil mares cada día. La vida se presta a ser comprendida como una larga travesía que va desde la orilla de la nada cuando aún no existíamos, a la orilla de la eternidad cuando existiremos para siempre junto a Dios.

No siempre el mar nos ofrece su serena bonanza, sino que a veces se encrespan sus olas hasta poner en jaque casi mate nuestra fe y nuestra confianza por los avatares de los diversos temporales que pueden acecharnos. No siempre el mar nos deja ver el horizonte al que nos dirigimos, y podemos perder el rumbo y la brújula sumiéndonos en una tremenda confusión. Por eso también nosotros invocamos a María en su advocación del Carmen, para que haga la travesía con nosotros, para que lleve el timón y ayude a otear la tierra nueva, como vivos navegantes hacia la playa en la que Jesús nos espera con las brasas encendidas, los peces listos para comer y su corazón dispuesto para el perdón… porque sólo Él –incluso más que nosotros mismos– sólo Él sabe que a pesar de todo le amamos. Carmen significa canto. Esta es la canción que hoy entonamos como feliz tarareo de un viaje feliz con esta nuestra Virgen de julio que con nosotros rema en el mar de la vida teniendo desplegadas las velas de nuestra libertad al soplo del Espíritu de Dios. ¡Feliz travesía con María en este tiempo de pandemia!

 

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

 

Virgen del Carmen

Bendito sacramental

que es el escapulario

del Carmen el relicario

que aumenta la devoción,

y rechaza todo miedo,

para amar más y mejor

a nuestra Madre del cielo.

 

Corría el año mil doscientos

cuarenta y seis que nombraron

al General del Carmelo

el santo Simón Stock,

quien entrevió que sin Ella

la orden agonizaba

y la sometió a su celo.

 

En respuesta la Señora

a Simón se apareció

y, comprendiendo su anhelo,

el escapulario dio

que, desde entonces, se lleva

como una joya divina,

 de la Virgen, el consuelo.

 

Virgen del Carmen II

 

Madre mía del Carmen

marinera,

guía del navegante

extraviado,

estrella que en el mar

traza caminos

a roturar la quilla

de los barcos.

 

Yo, marinero en tierra

que diría Alberti,

cientos de veces náufrago,

me siento hondamente

protegido

por llevar en el pecho 

tu medalla,

impuesto escapulario.

 

Sostén que fortalece

en momentos amargos

y en la lucha defiende

como mejor amparo;

mi Virgen marinera

para el mar y la tierra

lucero referente

y refulgente faro.

 

José María López Ferrera

 

 

¿A que se parece una “sociedad inorgánica”?

Una sociedad inorgánica se parecería a una máquina: todas sus partes serían movidas por la voluntad de un único agente externo y centralizado, de la misma manera que se arranca una máquina. Es el ideal socialista.

 

¿Cómo sería una sociedad inorgánica?

Se parecería a una máquina. Es decir, todas sus partes serían movidas por la voluntad de un único agente externo y centralizado, de la misma manera que una persona arranca una máquina.

La obediencia de cada una de sus partes a este agente sería absolutamente ciega e impersonal. La forma y la tarea de cada parte (y del todo) estarían sujetas a todas las modificaciones que los técnicos consideren deseables de acuerdo con sus propias concepciones teóricas de las cosas.

 

Revolución y contrarrevolución: un análisis de la crisis del siglo XXI

 

El socialismo pretende crear una sociedad mecánica

¿De qué modo se realizaría esto en la sociedad? Por el socialismo radical.

De hecho, el estado socialista ignora la familia y los otros grupos sociales intermedios. Los socialistas no pueden imaginar otro medio de acción que gobernar a través de una vasta burocracia donde cada parte actúa naturalmente como esclava, obedeciendo las directivas de un poder centralizado.

 

Nuestra sociedad está sufriendo hoy una profunda crisis

 

Siguiendo exclusivamente estos patrones, cada oficina gubernamental actúa como un punto de control en una inmensa red de energía que cubre todo el país a través de la cual la burocracia central circula las corrientes eléctricas como le plazca.

Esta forma de organizar la sociedad es rígida.

Fruto de teóricos utopistas

Para construir esta red, un teórico primero diseña todas las partes de este estado‒máquina. Un decreto o una ley la crea. Esta máquina existirá exactamente como lo prescribe la ley o el decreto hasta que otra ley o decreto decida lo contrario.

Nada podría ser más rígido, sin embargo nada es más cambiante. Una nueva ley es suficiente y todo este mecanismo se vuelve completamente diferente, sin dejar rastro ni vestigio de lo que fue. Al igual que el metal fundido en un molde nuevo, no conserva ningún rastro de su forma anterior.

Esta es una breve descripción de una sociedad inorgánica.

 

Fuente: TFP.org

 

 

Falta de transparencia y  inoportunidad

Precisamente, la falta de transparencia y la inoportunidad de tramitar la ley de educación, la LOMLOE, o también conocida como "ley Celaá", en la actual situación de excepcionalidad son dos de las críticas más escuchadas. Muestra de ello son las dos "manifestaciones digitales" que se han producido en los últimos días bajo los lemas "así no" y "Stop a la ley Celaá".

También se cuestiona la voluntad de diálogo del gobierno. Es cierto que quedan por votarse las enmiendas al proyecto presentadas por distintos partidos, pero no parece que vaya a ocurrir algo muy diferente a lo que sucedió en la primera tramitación, a principios de 2019. Entonces el gobierno sí anunció que "estudiaría" 71 de las 121 propuestas aprobadas por el Consejo Escolar, pero lo cierto es que, como reconoció el presidente de este órgano consultivo, ninguna de ellas reflejaba la postura de quienes aprobaron la anterior ley. Esta vez, ni siquiera se producirá este trámite. Según ha señalado Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, el gobierno ha decidido no incluir sus propias enmiendas en el proyecto para que no tenga que volver al Consejo Escolar y así acelerar su tramitación. Ya no habrá que tener en cuenta los deseos de las familias al planear la oferta educativa, sino solo asegurar que haya plazas de colegios públicos

Algunas de las medidas propuestas en el texto no pasan de ser declaraciones genéricas o brindis al sol, como lo de cambiar un sistema de aprendizaje "memorístico" (alguien debe de creer que todavía se canta la lista de los reyes godos) por otro "reflexivo, significativo y competencial personalizado". En otros casos, los supuestos cambios no son más que variaciones leves de algo que ya existe, como las "nuevas" pruebas de diagnóstico (muy parecidas a las tan criticadas reválidas, pero en otros cursos), o la supresión de los itinerarios al final de la ESO (uno hacia Bachillerato y otro hacia Formación Profesional), que en la práctica se sigue permitiendo, solo que a través del diseño de las materias optativas.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Lo que la Iglesia hace

La Memoria Anual de Actividades de la Iglesia en España es una oportunidad privilegiada para comprender no solo lo que la Iglesia hace, sino sobre todo, lo que la Iglesia es. Como recordaba el Secretario General de la Conferencia Episcopal, el hacer de la Iglesia manifiesta su propio ser. Tantas actividades que aquí se describen no surgen por generación espontánea, sino que son expresión de una Iglesia que anuncia el Evangelio, celebra la Eucaristía y da testimonio, por medio de la caridad, del amor permanente que recibe.

Históricamente hemos podido sentir algo de pudor por mostrar lo que hacemos, pero como apuntaba Mons. Luis Argüello, la traducción numérica que lleva a cabo la Memoria Anual es necesaria, porque la raíz entra de lleno en la carne y está presente en la historia. Es necesario que la Iglesia exprese, de forma transparente, su colaboración al bien común, que se puede medir en muchos ámbitos diferentes. Por ejemplo el del patrimonio, que siempre es posible redescubrir y más ahora que necesitamos tanto reactivar el turismo interior: o el educativo, que va mucho más allá de la escuela.

Pedro García

 

La participación

Recuerdo que la participación en la vida pública es un deber irrenunciable. La participación cultural supone la capacidad de compartir una escala de valores, capacidad de aportar nuestros valores y de escuchar los del prójimo, de poner en común, de razonar con otros. Es necesario proponer y escuchar. ¿Cuánto tiempo hace que no vamos a un concierto o a una exposición? ¿Cómo colaboramos a que nuestros valores sean compartidos con otros? El arte, en sus diversas manifestaciones, las costumbres, los usos de los pueblos, las celebraciones… configuran la cultura de una comunidad, ¿cómo participamos en todo esto?

La participación política nos desafía con grandes retos. Ante la radicalización, el diálogo y el trabajo en común parecen estar desterrados, pero está en nuestra mano ir templando el ambiente. ¿Procuramos construir puntos de encuentro? ¿Destacamos lo que nos une y trabajamos en esa dirección? El voto y el apoyo afectivo a una opción política puede estar lleno de contradicciones, pero debe ser un camino hacia el bien común. Estamos obligados a entendernos porque tenemos un destino común.

La participación civil se apoya en nuestra responsabilidad por lo que nos rodea, desde la comunidad de vecinos hasta la asociación deportiva, desde la asociación de padres al club de amigos de la montaña. No faltan oportunidades de compartir nuestros quehaceres y deseos. ¿Cómo contribuimos? ¿Cuál es nuestro grado de compromiso?

La participación económica no se reduce al intercambio interesado de bienes y servicios, también requiere de intercambios basados en la gratuidad, como voluntariados o donaciones, que relativizan el valor del dinero y refuerzan el valor personal.

Participación y bien común van de la mano. Sin participación la sociedad se descompone, sin bien común, navega a la deriva.

Valentín Abelenda Carrillo

 

Seriedad no maquiavelismo

Ante los problemas producidos en la residencias de mayores por el Coronavirus caben comentarios. Algunos centros recibieron instrucciones contradictorias de las administraciones, consignas que en otros casos variaban según transcurrían las semanas. En algunas residencias hubo una auténtica ola de contagios entre el personal laboral, que tuvo que aislarse y dejó sin atender servicios esenciales.

En bastantes casos fallecieron residentes y nadie acudió a buscarlos. Las funerarias alegaban que no tenían equipos de protección para enviar a los empleados a recoger cadáveres. Tampoco acudían los médicos a certificar las defunciones. Todos estaban desbordados.

Los expertos deberán pronunciarse y sugerir los cambios pertinentes. Pero para eso, nuestros líderes deberían estar enchufados y en onda, solicitar ideas, reunir propuestas y decidir.

Pero basta asomarse a la prensa para constatar que quien debe liderar esta reacción ni está ni se le espera. Nuestros representantes públicos están más preocupados por erosionar a sus rivales que buscando soluciones.

Pablo Iglesias asegura que es una cuestión que no le atañe: corresponde a las comunidades autónomas. En Madrid, Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado se están despellejando en público por esta cuestión, con filtraciones, estocadas bajas, puñaladas traperas, malas artes... Rocío Monasterio habla de 'geriatricidio' y culpa a Podemos y Ciudadanos del desastre.

Venga, chicos: sigan jugando a los maquiavelos mientras España entera espera una solución eficaz para esa sangría de muertos llamada “residencias de ancianos”.

Jesús D Mez Madrid

 

 

La envidia. El Ejército. Vaticinios de futuro

 

SOBRE LA ENVIDIA: “El hombre envidia más que admira. Desprecia más que comprende. Y es desgraciado, más por su falta de generosidad, que por falta de cosa alguna que pueda faltarle, a lo largo de su existencia en este mundo… y ello es triste” (De mi libro “Pensando en… Andalucía” (epílogo) Julio 1986)

 

“MATERIAL SANITARIO DEFECTUOSO, TARDANZA EN CONFINAR A LOS ESPAÑOLES,ACUSACIONES CONTRA LA OPOSICIÓN DE ESTAR DETRÁS DE UN POSIBLE GOLPE DE ESTADO SON ALGUNOS DE LOS 'HITOS' PERPETRADOS POR EL EJECUTIVO SOCIALCOMUNISTA: Las 100 barrabasadas del Gobierno Sánchez durante el estado de alarma”. (Periodista Digital 22-06-2020)

“Son tantas, tantísimas las denuncias que se han publicado (vete a saber lo que hay por descubrir en los secretos) sobre este nefasto gobierno”, que lo incomprensible es, el cómo no ha dimitido en conjunto y convocado nuevas elecciones. Como inconcebible es la actuación de la mal denominada OPOSICIÓN; que en conjunto tienen la fuerza para echarlos desde un principio, pero “comprados, sobornados, o vete a saber qué intereses les mueven”, siguen “soplando gaitas y siendo el hazmerreír de cualquiera de los españoles que dotados de un mínimo caletre, no entienden de tanta inutilidad o complicidad, que siendo ya el extremo en que nos encontramos en España, es un delito contra el conjunto de la NACIÓN.

 

El Ibex asume que Podemos seguirá en el Gobierno al menos hasta 2022: Los principales empresarios españoles creen que ahora mismo no hay otra alternativa y que es mejor que la crisis se afronte desde la izquierda para contener el malestar social. Los empresarios lo tienen claro. El Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos probablemente sea el peor para afrontar una crisis como la que se avecina, pero ahora mismo no hay alternativa posible. (Vozpópuli 22-06-2020)

            Si la situación éstos lo ven así; yo mejor les cuento un chiste muy viejo ya, y que “se cuenta en una de las innumerables crisis de la pobre España”. Una modestísima taberna, bastante amplia, y donde están bebiendo “vino peleón”, la mayoría de los parroquianos (“muchos al fiado”). De pronto entra un nuevo cliente, que con potente3 voz grita… ¡La situación ya es insoportable vamos a tener que comer mierdaa! Ante la sorpresa todo el mundo guarda silencio, pero de un rincón surge una “vocecita”  que preocupada por su estómago, dice en la voz más alta que tiene… ¿¡Pero habrá  para todos!?

 

“VIRUS CHINO”: EL ‘EXPERTO’ PRESUME DE NO HABER DADO UNA EN TODA LA CRISIS. Simón vuelve a burlarse de las víctimas: confiesa entre risas que solo vio venir la pandemia cuando «todo había explotado». (Periodista Digital 23-06-2020)

¿Qué se ríen de nosotros… y ahora se dan cuenta, algunos? Eso lo vienen haciendo siempre, y estos más, puesto que mientras menos escrúpulos se tiene en política, lo que siempre pretenden, “es controlar todos los poderes y sobre todo el dinero público”, logrado ello, ya tienen lo que querían, y el resto, pues lo estamos viendo, notando que cada vez estamos más empobrecidos y maltratados, mientras la delincuencia y otros asuntos nefastos, crecen y crecen, y aquí no pasa nada… se siguen riendo y más.

EJÉRCITO ESPAÑOL: “EL ‘LEVANTAMIENTO’ LLEGÓ HASTA EL DEFENSOR DEL PUEBLO Y AMENAZA CON PROTESTAS: ‘Motín’ en el Ejército contra el Gobierno de Sánchez: «Nos sentimos ninguneados y engañados». Cuatro asociaciones militares se alzan contra las “paupérrimas retribuciones”, pese a su labor en momentos críticos como la pandemia del COVID-19”. (Periodista Digital 23-06-2020)

            Si todo esto es cierto, “mal asunto para el gobierno”, que ante todo y sobre todo tiene que tener contentos, “a las armas, los uniformes, las togas y los representantes de los dioses”. Pero lo que no es admisible es que “el ejército esgrima los servicios que presta al pueblo, puesto que esa es hoy su principal y casi única misión; lo de las guerras de ataque, invasión o defensa, ya no tienen sentido en el siglo veintiuno, salvo para las grandes potencias, que siguen empleando la guerra para conseguir botín”.

DE LA FILOSOFÍA ORIENTAL: LAO TSE: de su libro TAO TE KING: En todo Estado, cuanto más estricta es la organización, más débil es la capacidad creadora de sus habitantes. Una vez cumplida la obra, retírate, tal es la ley del cielo. Producir y hacer crecer, producir sin apropiarse, actuar sin esperar, guiar sin constreñir, es la virtud suprema. (De esto los políticos no tienen ni idea) AGF

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)