Las Noticias de hoy 30 Mayo 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 30/05/2020 - 12:36

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 30 de mayo de 2020   

Indice:

ROME REPORTS

Rezo del Rosario con el Papa Francisco por el fin de la pandemia

Fiesta de san Pablo VI, “el arzobispo de los pobres”

Perú: COVID-19, testimonio de un sacerdote joven en Huancavelica

EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“Haced lo que Él os diga”: San Josemaria

Pentecostés, un amor que lo llena todo​: meditación de San Rafael (30.V.2020)​

Ejemplos de fe (V): María, modelo y maestra de fe: Francisco Suárez – Javier Yániz

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles”: +Julián López, Obispo de León

Comentario al Evangelio: El fuego de Dios

Domingo de Pentecostés.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Calentamiento social y agresividad verbal: Naria Chinchilla

María, acaba Mayo: Daniel Tirapu

Pell: sufrir con Cristo y por la Iglesia: Ernesto Juliá 

Dejar que el Espíritu Santo nos regale sus dones: Silvia del Valle.

Cómo educar hijos seguros de sí mismos: LaFamilia.info 

La dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales : Juan José Corazón

Eso que se llama noticia: Blanca Sevilla

Siguen pareciendo tener necesidad de Dios: Enric Barrull Casals

¡No tengáis miedo!: Jesús Martínez Madrid

Cáritas, haciendo un enorme esfuerzo:  JD Mez Madrid

Totalitarismo democrático: Jesús D Mez Madrid

Ni dimite el gobierno “ni el virus chino: Ni el rebaño”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Rezo del Rosario con el Papa Francisco por el fin de la pandemia

El sábado 30 de mayo

MAYO 29, 2020 16:50LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 29 mayo 2020).- El próximo sábado, 30 de mayo, el Papa Francisco insta de nuevo a la humanidad al rezo del Rosario, unidos para obtener la ayuda divina frente a la pandemia de coronavirus.

A las 17:30 (hora de Roma), el Santo Padre dirigirá el rezo del Rosario a todo el mundo desde la Gruta de Lourdes en los jardines del Vaticano. La oración mariana podrá ser seguida en directo a través de Vatican News y de la página de Facebook de zenit.

Esta cita, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, tiene lugar bajo el título: “Perseverantes y unidos en la oración junto a María” (cfr. Hch 1, 14).

Participación de los fieles

Francisco será acompañado en este momento de oración por algunos fieles, en representación de las diversas categorías de personas particularmente afectadas por el virus.

Así, a lo largo del rezo del Rosario, se sucederán un neumólogo del Hospital San Felipe Neri y una enfermera del Policlínico Humberto I, en nombre de todo el personal sanitario que trabaja en primera línea en los hospitales; una persona que ha superado la COVID-19 y una persona que ha sufrido la pérdida de un ser querido por el coronavirus, que representa a aquellos personalmente golpeados por el virus.

También participarán un voluntario de Protección Civil con su familia, como muestra de los que han trabajado para hacer frente a la emergencia sanitaria y a los voluntarios; un farmacéutico y una periodista de televisión, para recordar a todas las personas que durante la pandemia siguieron prestando sus servicios para los demás; y una joven familia que tuvo un hijo durante la pandemia, como signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte.

Del mismo modo, con el fin de subrayar el compromiso de los sacerdotes y religiosos cercanos a los afectados por el virus, intervendrán también el capellán del Hospital Spallanzani y la superiora general de las Hijas de San Camilo de Grottaferrata, que fueron infectadas en masa por el virus.

Cercanía y consuelo

“A los pies de María el Santo Padre pondrá las muchas angustias y dolores de la humanidad, agravados ulteriormente por la propagación de la COVID-19”, explica una nota el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

“La cita para el final del mes mariano es un signo más de cercanía y consuelo para quienes, de diversas maneras, han sido afectados por el coronavirus, en la certeza de que la Madre Celestial no desatiende las peticiones de protección”, añade.

 

Fiesta de san Pablo VI, “el arzobispo de los pobres”

Celebrada hoy, 29 de mayo

MAYO 29, 2020 14:46LARISSA I. LÓPEZPABLO VI

(zenit – 29 mayo 2020).- Hoy, 29 de mayo de 2020, se celebra la fiesta de san Pablo VI, conocido como el “arzobispo de los pobres” y canonizado por el Papa Francisco el 14 de octubre de 2018.

Tal día como hoy, hace 100 años, recibió la ordenación sacerdotal y después se trasladó a Roma, donde estudió Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana y Letras en la universidad estatal, obteniendo luego el doctorado en Derecho Canónico y en Derecho Civil.

El pasado miércoles, 27 de mayo de 2020, en la audiencia general, el propio Francisco se refirió al “ejemplo de este obispo de Roma, que ha alcanzado las alturas de la santidad” y que anima a todos “a abrazar generosamente los ideales del Evangelio”.

Infancia

Giovanni Battista Montini, más tarde Pablo VI, nació en Concesio, Brescia (Italia), el 26 de septiembre de 1897 en el seno de una familia católica muy comprometida en el ámbito político y social.

De pequeño, en primaria y secundaria, estudió en el centro de los jesuitas en Brescia y en 1916 ingresó en el seminario de esta ciudad. El joven Montini contó con un permiso especial para vivir en su casa, dado que su salud era delicada.

Labor pastoral

En 1921, fue destinado al servicio diplomático y durante algunos meses de 1923 trabajó en la nunciatura apostólica de Varsovia. El frío afectaba a su salud y pronto volvió a Roma, donde fue asignado a la oficina de la Secretaría de Estado, allí permaneció durante 30 años.

Nombrado en 1937 asistente del cardenal Pacelli (después Pio XII), por entonces secretario de Estado, Montini preparó el borrador del extremo aunque inútil llamamiento de paz que el papa Pacelli lanzó por radio el 24 de agosto de 1939, en vísperas de la II Guerra Mundial: “Nada se pierde con la paz. Todo puede perderse con la guerra”.

Sucesor de Juan XXIII

En 1954 fue nombrado arzobispo de Milán. Como pastor en la conocida como Iglesia ambrosiana se ha reconocido su especial atención a los problemas del mundo del trabajo, de la inmigración y de las periferias. Además, por su labor en ella es conocido como el “arzobispo de los pobres”.

Elevado a cardenal en 1958 por Juan XXIII, colaboró con este en la preparación y apertura del Concilio Vaticano II hasta que el 21 de junio de 1963 le sucedió como Sumo Pontífice bajo el nombre de Pablo VI.

Encíclicas y documentos

Como pontífice manifestó la voluntad de diálogo de la Iglesia con las diversas confesiones y religiones y con el mundo, aspecto central de su primera encíclica Ecclesiam suam de 1964, que fue seguida por otras seis.

Entre estas hay que recordar la Populorum progressio de 1967 sobre el desarrollo de los pueblos y la Humanae vitae de 1968, dedicada a la cuestión de los métodos para el control de la natalidad, que suscitó numerosas polémicas incluso en ambientes católicos.

Otros documentos significativos de su pontificado son la Carta Apostólica Octogesima adveniens de 1971 sobre el pluralismo del compromiso político y social de los católicos, y la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi de 1975 sobre la evangelización del mundo contemporáneo.

Huella en la Iglesia

En el aspecto litúrgico, este santo italiano realizó un paciente trabajo de mediación para favorecer la renovación pedida por el Vaticano II, sin lograr evitar las críticas de los sectores eclesiales más avanzados y la oposición de los conservadores.

Además, el papa número 262 de la Iglesia ha dejado huella en la historia de la misma con diversas acciones, como su exitosa conclusión del Concilio Vaticano II, así como su rigurosa reforma de la Curia Romana o el discurso ante la Organización de las naciones Unidas en 1965.

El papa Pablo VI murió en Castelgandolfo el 6 de agosto de 1978, fiesta de la Transfiguración del Señor.

Proceso de canonización

El 11 de mayo de 1993, durante el pontificado de san Juan Pablo II, se inició el proceso diocesano de beatificación del siervo de Dios Pablo VI y el 20 de diciembre de 2012 se publicó el decreto de la Congregación de las Causas de los Santos que reconoce sus virtudes heroicas, aprobadas por el entonces papa Benedicto XVI.

Pablo VI fue beatificado el 19 de octubre de 2014 por Francisco, después del reconocimiento de un milagro por su intercesión: la inexplicable curación de un niño en el seno de su madre en California 18 años antes.

El niño estaba amenazado de muerte o de graves malformaciones, lo que llevó a los médicos a aconsejar el aborto.

Curación milagrosa a Amanda

El 6 de febrero de 2018 se le atribuyó una segunda curación milagrosa. Dicha curación, que se produjo en 2014, se refiere a una niña pequeña de la región de Verona (Italia), Amanda, que, antes de su nacimiento, sobrevivió a un riesgo comprobado de aborto.

El Papa Francisco canonizó a Pablo VI en 2018 en la plaza de San Pedro, en el transcurso del Sínodo de los Obispos para la Juventud.

 

 

Perú: COVID-19, testimonio de un sacerdote joven en Huancavelica

El padre Diego Cano, de España

MAYO 29, 2020 12:10LARISSA I. LÓPEZENTREVISTAS

(zenit – 29 mayo 2020).- En medio de la pandemia de COVID-19, zenit publica en exclusiva el testimonio del padre Diego Cano, un sacerdote joven recién ordenado en la diócesis de Huancavelica, Perú, una de las zonas más deprimidas económica y socialmente en Sudámerica.

El departamento de Huancavelica se subdivide en 7 provincias y su capital se encuentra encerrada entre las altas montañas andinas, a 3.678 metros sobre el nivel de mar.

El padre Diego en las misiones de Pascua, antes del coronavirus

Según los datos aportados por el Programa de Promoción Social Huancavelica Sur antes de la crisis actual, el 83% de la población vive en pobreza. De ellos, el 52% vive en pobreza total y el 41% en pobreza extrema.

Diego y Huancavelica

El ahora padre Diego Cano, natural de Cádiz (España), cuenta cómo, desde hace unos veinte años, la ONG Cooperación Internacional organiza un campo de trabajo en la diócesis de Huancavelica. Desde su colegio, Guadalete, cada mes de julio se ofrecía la oportunidad de participar en esta iniciativa. Aunque durante su adolescencia y juventud no pudo participar en el mismo, “de esta forma, fue creciendo el gusanillo por conocer estas tierras del mercurio”, señala.

Familia de Huancavelica

“Pasados los años de formación humana y cristiana en este centro educativo, estudiando en la Universidad Politécnica de Madrid, maduré con la gracia de Dios la vocación sacerdotal y regresé a Cádiz para ingresar en el Seminario Conciliar de San Bartolomé”. Después, al terminar los estudios eclesiásticos, el obispo creyó necesario que, como seminarista, Diego hiciera una experiencia misionera en el Perú.

“De este modo, me volví a acordar de Huancavelica y me puse en contacto con los sacerdotes españoles que viven aquí. El rector de este seminario me ofreció venir para ayudar en la labor pastoral de la diócesis y dar clases de filosofía”, narra el entrevistado.

Ordenación sacerdotal

Ordenación sacerdotal del padre Diego

“A las dos semanas de nuestra primera comunicación me recogió en el aeropuerto de Lima, a los siete meses fui ordenado diácono y en enero pasado tuvo lugar la ordenación sacerdotal. De esta forma, he quedado incardinado en esta hermosa diócesis, a 3.700 metros sobre el nivel del mar”, resume el sacerdote.

“Cuando llegué de la Madre Patria –como dicen aquí a España- era noviembre de 2018, estaba acabando el curso académico y es la fecha de la celebración de las comuniones y confirmaciones”, explica.

Entonces, Mons. Isidro Barrio, obispo de Huancavelica, “me pidió que le acompañara por buena parte de la diócesis para ayudarle y conocer estas provincias” y, al empezar el nuevo año, “me encomendaron dar clases a los seminaristas mayores, catequesis de Bautismo y Confirmación en la catedral y la formación mensual de los profesores de religión”, añade.

Trabajo pastoral

Desde su Ordenación, como sacerdote, Diego sigue con las clases y le han destinado a la parroquia de Santa Ana, “la más antigua de la ciudad y de la que dependen numerosas comunidades rurales y dispersas, todas de habla quechua”.

En este centro parroquial “estamos tres sacerdotes e intentamos visitarlas lo más frecuentemente posible. Unas se pueden atender semanalmente, otras mensualmente y otras solamente por Cuaresma”.

“Cuando uno llega puede estar confesando tres o cuatro horas seguidas, mientras sus catequistas van explicando la doctrina y dirigiendo ejercicios piadosos, por lo general compuestos en quechua por frailes españoles hace siglos”, describe.

Irrupción del coronavirus

El padre Cano, o “taita”, como llaman en quechua a los sacerdotes, subraya que la economía de los huancavelicanos, en su gran mayoría, es de subsistencia, “viviendo el día a día”. “Se suele decir que es el departamento más pobre del país”.

Por lo tanto, ante la crisis de coronavirus, “ya nos podemos imaginar la situación tan crítica que están pasando muchas familias que –debido al confinamiento– no pueden salir a la calle para ganarse su jornal diario”.

“También lo están pasando muy mal aquellos que emigraron a Lima buscando mejorar sus vidas y se han visto obligados a volver a sus pueblos, pues no tienen animales ni cultivos con los que ir tirando”, apunta.

Subsistencia de los sacerdotes

Visita de Cáritas

Con respecto a los sacerdotes diocesanos, indica que en total son unos 50, la mayoría de ellos jóvenes, y distribuidos en dos seminarios y quince parroquias: “Aquí no tenemos sueldo del obispado, sino que vivimos de los estipendios de los sacramentos y otros servicios, algo parecido a lo que se conocía antiguamente como sistema de oficio y beneficio”.

Así, “teniendo en cuenta que la atención pastoral se ha visto muy reducida, ya que llevamos más de dos meses de estricto confinamiento –con toque de queda incluido-, y que los fieles están empobrecidos, no estamos teniendo ingresos económicos. Lo mismo se puede decir de las comunidades religiosas”.

No obstante, continúa, “gracias a Dios y a que compartimos lo que tenemos los unos con los otros, por ahora no nos falta lo necesario”.

Ayuda de Cáritas Diocesana

El padre Diego saluda a una comunidad protestante

Frente a la pandemia, el padre cuenta cómo Cáritas diocesana “se está desviviendo con todas las parroquias” y “siempre nos piden a algún sacerdote que les acompañemos en los repartos de víveres”.

Gracias a esta situación, remarca, “estamos visitando más intensamente los caseríos y comunidades más pequeñas y apartadas, que suelen ser donde han hecho más daño las sectas”.

En este sentido, “me ha resultado muy curioso la alegría de muchos evangélicos al ver al sacerdote, y admirarse de cómo sigue siendo un padre para ellos. Algunos quieren que bendigas a sus hijos, enfermos y casas, piden agua bendita o te besan la mano con el tradicional saludo Ave María Purísima”.

Asimismo, la sociedad huancavelicana “está correspondiendo con un profundo agradecimiento a la labor caritativa que se está llevando a cabo, y a muchos les sirve de estímulo para ser más generosos. Cuando he salido para administrar alguna extremaunción o realizar alguna actividad urgente, alguna que otra persona llorando me ha parado para darme las gracias por el auxilio material y espiritual que está recibiendo por parte de la Iglesia”.

“Al virus le afecta el mal de altura”

Parroquia de Santa Ana en Huancavelica

En cuanto a los casos de coronavirus, el presbítero explica que “aquí en la sierra no hay muchos contagios en comparación con la costa, y parece que el virus es más inofensivo”.

“Un ínfimo porcentaje de los positivos –Deo gratias– requieren ser ingresados en las escasísimas camas de cuidados intensivos. Decimos en broma que al virus le afecta el soroche o mal de altura”, afirma.

Sin embargo, como en todos los sitios, “esta extraña restricción de la vida normal está provocando una cadena de problemas económicos, sociales y espirituales. El tiempo nos dirá si ha sido peor el remedio o la enfermedad. A los adultos les recuerda la oscura y reciente época del terrorismo marxista de Sendero Luminoso”.

Impacto en la comunidad católica

Fieles de la parroquia de Santa Ana

En relación al impacto de la emergencia sanitaria en la comunidad católica, el sacerdote español pone como ejemplo la situación de las Hijas de Santa María, que atienden el Seminario Menor, donde suelen estar internados unos doscientos adolescentes, y un comedor social del obispado: “Al no funcionar en estos momentos estas instituciones, ha disminuido su trabajo y medio de vida”.

Igualmente, se han visto afectadas las Hermanitas de los Ancianos Desamparados: “Por contar algo pintoresco, tienen una granja con cuyes (conejillo de indias), truchas y gran variedad de animales. Las únicas víctimas del asilo han sido los cochinos, ya que han tenido que ser sacrificados pues se alimentaban de los despojos del Seminario y otros centros que ahora están vacíos”.

Por otra parte, señala el hecho de que en Huancavelica “no ha empezado el curso académico y ahora empieza el invierno en el hemisferio sur. Puede que se pierda un año escolar y universitario, puesto que pocas familias tienen acceso a Internet. Tampoco sabemos qué hacer con las catequesis”.

Afrontar la crisis

Madres de San Juan de Ccarhuacc

Sobre la manera de afrontar esta crisis, el padre Diego recuerda que “en general y lo más importante es aprovechar estos momentos para que los hogares crezcan en la oración, y sepamos ofrecer al Señor las molestias y sufrimientos que directa o indirectamente estamos padeciendo”.

Con respecto a las necesidades en la diócesis, “nos va a hacer falta mucha ayuda económica de fuera para atender a los fieles en sus necesidades más primarias, así como para mantener las imprescindibles actividades apostólicas, el rico patrimonio cultural heredado del virreinato y no detener radicalmente la construcción de nuevos templos”.

“Es emocionante ver como comunidades andinas pobres se desviven por ofrecer a Dios una digna morada. Además, está más que demostrado como se diezman las sectas protestantes al erigir una devota Iglesia de estilo tradicional”, declara.

Mensaje del padre Diego

El padre Diego junto a otro sacerdote

Finalmente, el padre Diego se dirige directamente a los lectores de zenit: “Los creyentes hispanos de ambos lados del atlántico tenemos unos vínculos sobrenaturales y culturales, bendecidos a lo largo de los siglos por el Señor, María Santísima y numerosos santos y personas de gran talla humana y cristiana. Juntos, con la gracia de Dios, podemos vencer tantos desafíos y conservar y acrecentar la gran obra que nuestros antepasados y culturas han donado a la Iglesia y a la humanidad”.

Aquellas personas o entidades que deseen colaborar con la diócesis de Huancavelica pueden escribir a este joven sacerdote al correo electrónico diegocanogarcia@gmail.com, quien, según el tipo de ayuda y finalidad, les orientará sobre cómo y a dónde debe dirigirse.

 

 

EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA

— Esperar la llegada del Paráclito junto a la Virgen Santísima.

— El Espíritu Santo en la vida de María.

— La Virgen María, «corazón de la Iglesia naciente», colabora activamente en la acción del Espíritu Santo en las almas.

I. Mientras dura la espera de la venida del Espíritu Santo prometido, todos perseveraban unánimemente en la oración juntamente con las mujeres y con María, la Madre de Jesús...1. Todos están en un mismo lugar, en el Cenáculo, animados de un mismo amor y de una sola esperanza. En el centro de ellos se encuentra la Madre de Dios. La tradición, al meditar esta escena, ha visto la maternidad espiritual de María sobre toda la Iglesia. «La era de la Iglesia empezó con la “venida”, es decir, con la bajada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en el Cenáculo de Jerusalén junto con María, la Madre del Señor»2.

Nuestra Señora vive como un segundo Adviento, una espera, que prepara la comunicación plena del Espíritu Santo y de sus dones a la naciente Iglesia. Este Adviento es a la vez muy semejante y muy diferente al primero, el que preparó el nacimiento de Jesús. Muy parecido porque en ambos se da la oración, el recogimiento, la fe en la promesa, el deseo ardiente de que esta se realice. María, llevando a Jesús oculto en su seno, permanecía en el silencio de su contemplación. Ahora, Nuestra Señora vive profundamente unida a su Hijo glorificado3.

Esta segunda espera es muy diferente a la primera. En el primer Adviento, la Virgen es la única que vive la promesa realizada en su seno; aquí, aguarda en compañía de los Apóstoles y de las santas mujeres. Es esta una espera compartida, la de la Iglesia que está a punto de manifestarse públicamente alrededor de nuestra Señora: «María, que concibió a Cristo por obra del Espíritu Santo, el amor de Dios vivo, preside el nacimiento de la Iglesia el día de Pentecostés, cuando el mismo Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y vivifica en la unidad y en la caridad el Cuerpo místico de los cristianos»4.

El propósito de nuestra oración de hoy, víspera de la gran solemnidad de Pentecostés, es esperar la llegada del Paráclito muy unidos a nuestra Madre, «que implora con sus oraciones el don del Espíritu Santo, que en la Anunciación ya la había cubierto a Ella con su sombra»5, convirtiéndola en el nuevo Tabernáculo de Dios. Antes, en los comienzos de la Redención, nos dio a su Hijo; ahora, «por medio de sus eficacísimas súplicas, consiguió que el Espíritu del divino Redentor, otorgado ya en la Cruz, se comunicara con sus prodigiosos dones a la Iglesia, recién nacida el día de Pentecostés»6.

«Quien nos transmite ese dato es San Lucas, el evangelista que ha narrado con más extensión la infancia de Jesús. Parece como si quisiera darnos a entender que, así como María tuvo un papel de primer plano en la Encarnación del Verbo, de una manera análoga estuvo presente también en los orígenes de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo»7.

Para estar bien dispuestos a una mayor intimidad con el Paráclito, para ser más dóciles a sus inspiraciones, el camino es Nuestra Señora. Los Apóstoles lo entendieron así; por eso los vemos junto a María en el Cenáculo.

Examinemos cómo es nuestro trato habitual con Nuestra Señora; concretemos para el día de hoy algún propósito: cuidemos mejor el rezo del Santo Rosario, contemplando sus misterios; ofrezcámosle alguna pequeña mortificación distinta a las que acostumbramos durante la semana; cuidemos mejor el saludarla a través de sus imágenes, que encontraremos en la calle, en la habitación...

II. La Virgen Santísima recibió el Espíritu Santo con una plenitud única el día de Pentecostés, porque su corazón era el más puro, el más desprendido, el que de modo incomparable amaba más a la Trinidad Beatísima. El Paráclito descendió sobre el alma de la Virgen y la inundó de una manera nueva. Es el «dulce Huésped» del alma de María. Nuestro Señor había prometido al que ame a Dios: Vendremos sobre él y en él haremos nuestra morada8. Esta promesa se realiza, ante todo, en Nuestra Señora.

Ella, «la obra maestra de Dios»9, había sido preparada con inmensos cuidados por el Espíritu Santo para ser tabernáculo vivo del Hijo de Dios. Por eso el Ángel la saluda: Salve, llena de gracia10. Y ya poseída por el Espíritu Santo y llena de su gracia, recibió todavía una nueva y singular plenitud de ella: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra11. «Redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de su Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble, está enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios Hijo y, por eso, Hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo; con el don de una gracia tan extraordinaria que aventaja con creces a todas las criaturas, celestiales y terrenas»12.

Durante su vida, Nuestra Señora fue creciendo en amor a Dios Padre, a Dios Hijo (su Hijo Jesús), a Dios Espíritu Santo. Ella correspondió a todas las inspiraciones y mociones del Paráclito, y cada vez que era dócil a estas inspiraciones recibía nuevas gracias. En ningún momento opuso la más pequeña resistencia, nunca negó nada a Dios; el crecimiento en las virtudes sobrenaturales y humanas (que estaban bajo una especial influencia de la gracia) fue continuo.

Los que son movidos por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios13. Ninguna criatura se dejó llevar y guiar por el Espíritu Santo como nuestra Madre Santa María: ninguna vivió la filiación divina como Ella.

El Espíritu Santo, que ha habitado en María desde el misterio de su Concepción Inmaculada, en el día de Pentecostés vino a fijar en Ella su morada, de una manera nueva. Todas las promesas que Jesús había realizado acerca del Paráclito se cumplen plenamente en el alma de la Virgen: Él os recordará todas las cosas14Él os guiará a la verdad completa15.

La Virgen es la Criatura más amada de Dios. Pues si a nosotros, a pesar de tantas ofensas, nos recibe como el padre al hijo pródigo; si a nosotros, siendo pecadores, nos ama con amor infinito y nos llena de bienes cada vez que correspondemos a sus gracias, «si procede así con el que le ha ofendido, ¿qué hará para honrar a su Madre, inmaculada, Virgo fidelis, Virgen Santísima, siempre fiel?

»Si el amor de Dios se muestra tan grande cuando la cabida del corazón humano –traidor, con frecuencia– es tan poca, ¿qué será en el Corazón de María, que nunca puso el más mínimo obstáculo a la Voluntad de Dios?»16.

III. Todo cuanto se ha hecho en la Iglesia desde su nacimiento hasta nuestros días, es obra del Espíritu Santo: la evangelización del mundo, las conversiones, la fortaleza de los mártires, la santidad de sus miembros... «Lo que el alma es al cuerpo del hombre –enseña San Agustín–, eso es el Espíritu Santo en el Cuerpo de Jesucristo que es la Iglesia. El Espíritu Santo hace en la Iglesia lo que el alma hace en los miembros de un cuerpo»17, le da vida, la desarrolla, es su principio de unidad... Por Él vivimos la vida misma de Cristo Nuestro Señor en unión con Santa María, con todos los ángeles y los santos del Cielo, con quienes se preparan en el Purgatorio y los que peregrinan aún en la tierra.

El Espíritu Santo es también el santificador de nuestra alma. Todas las obras buenas, las inspiraciones y deseos que nos impulsan a ser mejores, las ayudas necesarias para llevarlas a cabo... Todo es obra del Paráclito. «Este divino Maestro pone su escuela en el interior de las almas que se lo piden y ardientemente desean tenerle por Maestro»18. «Su actuación en el alma es suave, su experiencia es agradable y placentera, y su yugo es levísimo. Su venida va precedida de los rayos brillantes de su luz y de su ciencia. Viene con la verdad del genuino protector; pues viene a salvar, a curar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar, en primer lugar la mente del que lo recibe y después, por las obras de este, la mente de los demás»19.

Y del mismo modo que el que se hallaba en tinieblas, al salir el sol, recibe su luz en los ojos del cuerpo y contempla con toda claridad lo que antes no veía, así también al que es hallado digno del don del Espíritu Santo se le ilumina el alma y, levantado por encima de su razón natural, ve lo que antes ignoraba.

Después de Pentecostés la Virgen es «como el corazón de la Iglesia naciente»20. El Espíritu Santo, que la había preparado para ser Madre de Dios, ahora, en Pentecostés, la dispone para ser Madre de la Iglesia y de cada uno de nosotros.

El Espíritu Santo no cesa de actuar en la Iglesia, haciendo surgir por todas partes nuevos deseos de santidad, nuevos hijos y a la vez mejores hijos de Dios, que tienen en Jesucristo el Modelo acabado, pues es el primogénito de muchos hermanos. Nuestra Señora, colaborando activamente con el Espíritu Santo en las almas, ejerce su maternidad sobre todos sus hijos. Por eso es proclamada con el título de Madre de la Iglesia, «es decir, Madre de todo el Pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los Pastores, que la llaman Madre amorosa, y queremos –proclamaba Pablo VI– que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título»21.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros y ayúdanos a preparar la venida del Paráclito a nuestras almas.

1 Hech 1, 14. — 2 Juan Pablo II, Enc. Dominum et vivificantem, 18-V-1986, 25. — 3 Cfr. M. D. Philippe, Misterio de María, Rialp, Madrid 1986, pp. 348-349. — 4 Pablo VI, Discurso, 25-X-1969. — 5 Conc. Vat. II, Const. Lumen Gentium, 59. — 6 Pío XII, Enc. Mystici Corporis, 29-VI-1943. — 7 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 141. — 8 Jn 14, 23. — 9 Cfr. San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 292. — 10 Lc 1, 28. — 11 Lc 1, 35. — 12 Conc. Vat. II, loc. cit., 53. — 13 Rom 8, 14. — 14 Cfr. Jn 14, 26. — 15 Cfr. Jn 16, 13. — 16 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 178. — 17 San Agustín, Sermón 267. — 18 Francisca Javiera del Valle, Decenario al Espíritu Santo, de la consideración para el día 4º. — 19 San Cirilo de Jerusalén, Catequesis 16, sobre el Espíritu Santo, 1.  20 R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, Rialp, Madrid 1976, p. 144. — 21 Pablo VI, Discurso al Concilio, 2-lX-1964.

 

“Haced lo que Él os diga”

En medio del júbilo de la fiesta, en Caná, sólo María advierte la falta de vino... Hasta los detalles más pequeños de servicio llega el alma si, como Ella, se vive apasionadamente pendiente del prójimo, por Dios. (Surco, 631)

30 de mayo

Entre tantos invitados de una de esas ruidosas bodas campesinas, a las que acuden personas de varios poblados, María advierte que falta el vino (cfr. Jn 2, 3). Se da cuenta Ella sola, y en seguida. ¡Qué familiares nos resultan las escenas de la vida de Cristo! Porque la grandeza de Dios convive con lo ordinario, con lo corriente. Es propio de una mujer, y de un ama de casa atenta, advertir un descuido, estar en esos detalles pequeños que hacen agradable la existencia humana: y así actuó María.

—Haced lo que Él os diga (Jn 2, 5).

Implete hydrias (Ioann. II, 7), llenad las vasijas, y el milagro viene. Así, con esa sencillez. Todo ordinario. Aquellos cumplían su oficio. El agua estaba al alcance de la mano. Y es la primera manifestación de la Divinidad del Señor. Lo más vulgar se convierte en extraordinario, en sobrenatural, cuando tenemos la buena voluntad de atender a lo que Dios nos pide.

Quiero, Señor, abandonar el cuidado de todo lo mío en tus manos generosas. Nuestra Madre —¡tu Madre!— a estas horas, como en Caná, ha hecho sonar en tus oídos: ¡no tienen!...

Si nuestra fe es débil, acudamos a María. Por el milagro de las bodas de Caná, que Cristo realizó a ruegos de su Madre, creyeron en El sus discípulos (Jn 2, 11). Nuestra Madre intercede siempre ante su Hijo para que nos atienda y se nos muestre, de tal modo que podamos confesar: Tú eres el Hijo de Dios.

— ¡Dame, oh Jesús, esa fe, que de verdad deseo! Madre mía y Señora mía, María Santísima, ¡haz que yo crea! (Santo Rosario, 2º Misterio luminoso).

 

 

Pentecostés, un amor que lo llena todo​: meditación de San Rafael (30.V.2020)​

Durante estas semanas publicaremos, en formato audio, algunas meditaciones predicadas por sacerdotes, que ayuden a fortalecer la vida de oración.

ÚLTIMAS NOTICIAS29/05/2020

Meditaciones anteriores: La Ascensión, el resumen de nuestra vida (23.V) (23.V) - ¿No estoy aquí que soy tu Madre?” (16.V) - Bernabé, ejemplo de amistad (9.V) - “El Buen Pastor” (2.V) - “Aprender de María Magdalena” (25.IV) - “La Divina Misericordia” (18.IV) - “La hora de los valientes” (4.IV) - “La pregunta acertada” (28.III) - “Que vea con tus ojos, Cristo mío” (21.III.2020) - “La llave de tu corazón” (14.III) - Explicación sobre qué es una meditación de San Rafael


Escucha la meditación “Pentecostés, un amor que lo llena todo” (30.V.2020)

Pentecostés. Es la puesta de largo del Espíritu Santo. Todo sucede en el pequeño balcón de una casa de Jerusalén. Como relata el Evangelio, unos hombres miedosos son los protagonistas de una revolución que impulsa la tercera Persona de la Santísima Trinidad.

¿Cómo debe influir en nuestra vida? ¿Qué efectos tiene el trato con el Espíritu Santo? Si, con generosidad, abrimos el balcón de nuestro corazón nos encenderá en su Amor, nos regalará sus dones y frutos, y nos hará más parecidos a Jesús, para vivir la aventura de la vida cristiana.


🎧Escucha la meditación “La Ascensión, el resumen de nuestra vida” (23.V.2020)

La despedida de Jesucristo tuvo dos efectos en las personas que la presenciaron: se marcharon con alegría, y lo hicieron llenos de confianza en la misión que habían recibido. ¿Por qué? Quizá la respuesta se encuentre en la promesa que habían escuchado de labios del Señor: que no les dejaría solos y que les enviaría el Espíritu Santo.

En nuestra vida se repite esta escena. Jesucristo nos ha impuesto las manos y nos ha pedido que pongamos nuestra vida en sus manos llagadas, para protegernos. Así las debilidades, cansancios o falta de talentos nunca serán un impedimento para sabernos elegidos por Él, para hacer “discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19-20).


🎧Escucha la meditación “¿No estoy aquí que soy tu Madre?” (16.V.2020)

“Mamá está con mamá…”. Con una historia de una niña y la Virgen de Guadalupe comienza está meditación, que nos sirve para acercarnos con san Josemaría a nuestra Madre.

Hace 50 años el fundador del Opus Dei peregrinó a la Villa de Guadalupe para dejar sus preocupaciones en manos de “la Morenita”, para rezar por la Iglesia, la Obra y por el mundo entero.


🎧 Escucha la meditación “Bernabé, ejemplo de amistad” (9.V.2020)

Durante el tiempo de Pascua se leen varios pasajes de los Hechos de los Apóstoles, que cuentan la historia de los primitiva cristiandad.

Un personaje de este libro es José, apodado Bernabé, conocido por animar a los demás (Bernabé significa “hijo de la consolación”), pues estaba al lado de las personas, también en las dificultades.

Fue él quien acogió a Saulo, tras su conversión cuando muchos dudaban de él, y se lo presentó a los apóstoles, y juntos fueron enviados a predicar el Evangelio por tierras lejanas.

🎧 Escucha la meditación “El Buen Pastor” (2.V.2020)

¿Quién puede querernos tanto como Jesús? En la parábola del Buen Pastor el Señor quiere hacernos entender que nos ama hasta dar la vida por cada uno, con nuestro cuerpo y alma. Y, sin embargo, no siempre caemos en la cuenta.

Ante la tentación de querer ser autosuficientes, de no depender de nadie -incluso de Dios-, podemos recordar unas palabras de Benedicto XVI: “¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”.


🎧Escucha la meditación “Aprender de María Magdalena” (25.IV.2020)

¿Por qué regaló Jesús a María Magdalena verle resucitado antes que a los apóstoles? Tiempo atrás había expulsado de ella siete demonios. La Magdalena había estado aherrojada por el pecado y sin embargo…

¿Qué experimentó María Magdalena? ¿Cómo podemos imitarla? El Papa Francisco resaltó la figura de esta mujer e instituyó su fiesta, como apóstol de apóstoles. Ella fue la primera que dio testimonio de Cristo resucitado, a quien siguió con toda su vida apasionadamente porque se supo perdonada y amada por Él.


🎧Escucha la meditación “La Divina Misericordia” (18.IV.2020)

Cristo vive y vive en nosotros. Por eso el tiempo de Pascua es un tiempo de alegría: es el más cristiano porque es gozar de la gloria de Dios. Pero podría suceder que, en estas semanas más difíciles, se nos escapara.

Lo propio de la Pascua se capta en varias escenas del Evangelio de estos días. Es la alegría por haber encontrado de nuevo a Jesucristo, ahora resucitado y glorioso. Un reencuentro con el Él transforma la vida de los apóstoles, de las santas mujeres o de los discípulos de Emaús.

Como a ellos, Jesucristo puede tocar nuestros miedos y fracasos para darnos fortaleza, esperanza y paz. Eso es vivir de Cristo. Ha resucitado y eso significa que la muerte -nuestros defectos, miserias y pecados- no tienen la última palabra, porque Él nunca nos abandona.

En el evangelio del Domingo de la Misericordia (Jn, 20, 19-31), podemos extraer tres enseñanzas. En primer lugar Jesús saluda con la paz a los discípulos, que están encerrados por miedo. Él tiene la paz que necesitamos, una paz diferente a la que propone el mundo. Es una paz -don de Dios-, que no se pierde aunque haya problemas. En segundo lugar, Jesús muestra las heridas de la crucifixión para que reconozcan el amor de Dios Padre, para que entiendan que la Cruz era la respuesta de Dios al mal. Esta imagen se representa en la imagen del la Divina Misericordia, en la que Jesús muestra sus manos atravesadas por los clavos y los rayos de sus dones que salen de su Corazón. La última idea es el momento en el que instituye el sacramento de la Confesión, sacramento de la misericordia de Dios. Fomentemos los deseos de recibir este sacramento, con actos de contrición como ha aconsejado el Papa Francisco.


🎧Escucha la meditación “La hora de los valientes (4.IV.2020)

Es tiempo de evitar las quejas y de preocuparnos y de rezar por tantas personas que lo necesitan. Mañana, con el Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa en la que podemos contemplar -con la ayuda del Evangelio y de nuestra imaginación- cómo se entregó Jesucristo por nosotros.

De la misma manera que ahora caemos en la cuenta de que no es lo mismo un médico más que uno menos -por las acuciantes necesidades de tantos enfermos-, podemos entender que cualquiera de nosotros es imprescindible: todos tenemos un papel protagonista, una misión. Podemos ser mediadores ante Dios rezando y trabajando por los demás, con la valentía de Marcia que, con su ejemplo y amistad, llevó a su amiga Junia al encuentro con Jesucristo.


🎧Escucha la meditación “La pregunta acertada (28.III.2020)

“Había un enfermo que se llamaba Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta”. Así comienza el evangelio de mañana, 5º domingo de Cuaresma, en el que Jesús nos enseña a confiar en Él a pesar de que a veces parezca que no atiende a nuestras peticiones, también ante todo lo que nos sucede durante la pandemia del coronavirus.

Jesucristo quiere mostrarnos cuál es la actitud; no preguntarnos tanto por el porqué sino por el para qué. Y que, de esta manera, confiemos en Él y nos esforcemos por acogerle, con detalles de servicio y cariño en nuestras casas, con la oración y los pequeños sacrificios.


🎧Escucha la meditación “Que vea con tus ojos, Cristo mío” (21.III.2020)

El ciego de nacimiento protagoniza el evangelio del domingo 4º de Cuaresma. Una escena en la que Cristo, no solo le hace recobrar la vista sino que también le conduce a aceptarle como el Salvador.

La luz de de Jesús puede iluminar nuestro corazón. Nos llevará a mirar los problemas y dificultades con sus ojos, a percibir esta situación de cuarentena como una ocasión para ganar en santidad, como una oportunidad para aceptar y comprender a los demás, incluso con buen humor.

 


🎧Escucha la meditación “La llave de tu corazón (14.III.2020)

Crecer para adentro. Estas semanas son una oportunidad para tratar a Jesucristo con mayor intimidad, para contemplarlo en las páginas del Evangelio.

Como en este tiempo se reducirán las actividades formativas en los Centros de la Obra, ofrecemos esta meditación en la que el sacerdote utiliza las circunstancias en las que nos encontramos --lejanamente similares al periodo de aislamiento de san Josemaría con un grupo de personas de la Obra, en 1937, durante la guerra civil española-, y el evangelio del domingo para proponer unos puntos para conversar con el Señor.


 

¿Qué es una meditación de San Rafael?

Es un medio o instrumento que desarrolla el Opus Dei para la formación de la gente joven.

En cada centro de San Rafael se organiza al menos una meditación semanal predicada por el sacerdote: un rato de oración a partir de un texto del Evangelio, de la liturgia del día, etc. La oración es una exigencia de la vida cristiana: “El contacto vivo con Cristo es la ayuda decisiva para continuar en el camino recto [...]. Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción”. Por eso, la pedagogía del arte de la oración será siempre una prioridad educativa en la obra de San Rafael.

Si es posible, la meditación se suele tener los sábados, día tradicionalmente dedicado a la Virgen, como manifestación de amor a la Madre de Dios. De ordinario, la meditación va seguida de la exposición y bendición con el Santísimo Sacramento y del canto de la Salve o de otra antífona mariana, según el tiempo litúrgico. Es una expresión más del lugar central que ocupa la Eucaristía en la Iglesia.

 

Ejemplos de fe (V): María, modelo y maestra de fe

Nuestra Madre nos enseña a estar totalmente abiertos al querer divino, incluso si es misterioso. Por eso, es maestra de fe.

VIRTUDES20/11/2014

Tras meditar sobre diversos aspectos de la fe a través de la contemplación de la vida de algunas de las grandes figuras del Antiguo Testamento —Abraham, Moisés, David y Elías—, seguimos recorriendo esta historia de nuestra fe también de la mano de los personajes del Nuevo Testamento, donde, con Cristo, la Revelación llega a su plenitud y cumplimiento: «En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo»[1].

Icono perfecto de la fe

«Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley»[2]. En la actitud de fe de la Santísima Virgen se ha concentrado toda la esperanza del Antiguo Testamento en la llegada del Salvador: «en María (…) se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva»[3]. Al igual que Abraham —«nuestro padre en la fe»[4]—, que dejó su tierra confiado en la promesa de Dios, María se abandona con total confianza en la palabra que le anuncia el Ángel, convirtiéndose así en modelo y madre de los creyentes. La Virgen, «icono perfecto de la fe»[5], creyó que nada es imposible para Dios, e hizo posible que el Verbo habitase entre los hombres.

Nuestra Madre es modelo de fe. «Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cfr. Lc 1, 38). En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él (cfr. Lc 1, 46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cfr. Lc 2, 6-7). Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución de Herodes (cfr. Mt 2, 13-15). Con la misma fe siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cfr. Jn 19, 25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cfr. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cfr. Hch 1, 14; 2, 1-4)»[6].

La Virgen Santísima vivió la fe en una existencia plenamente humana, la de una mujer corriente. «Durante su vida terrena no le fueron ahorrados a María ni la experiencia del dolor, ni el cansancio del trabajo, ni el claroscuro de la fe. A aquella mujer del pueblo, que un día prorrumpió en alabanzas a Jesús exclamando: "bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron", el Señor responde: "bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica" (Lc 11, 27-28). Era el elogio de su Madre, de su fiat (Lc 1, 38), del hágase sincero, entregado, cumplido hasta las últimas consecuencias, que no se manifestó en acciones aparatosas, sino en el sacrificio escondido y silencioso de cada jornada»[7].

La Santísima Virgen «vive totalmente de la y en relación con el Señor; está en actitud de escucha, atenta a captar los signos de Dios en el camino de su pueblo; está inserta en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituye el tejido de su existencia»[8].

Maestra de fe

Por la fe, María penetró en el Misterio de Dios Uno y Trino como no le ha sido dado a ninguna criatura, y, como «madre de nuestra fe»[9], nos ha hecho partícipes de ese conocimiento. «Nunca profundizaremos bastante en este misterio inefable; nunca podremos agradecer suficientemente a Nuestra Madre esta familiaridad que nos ha dado con la Trinidad Beatísima»[10].

La Virgen es maestra de fe. Todo el despliegue de la fe en la existencia tiene su prototipo en Santa María: el compromiso con Dios y el conformar las circunstancias de la vida ordinaria a la luz de la fe, también en los momentos de oscuridad. Nuestra Madre nos enseña a estar totalmente abiertos al querer divino «incluso si es misterioso, también si a menudo no corresponde al propio querer y es una espada que traspasa el alma, como dirá proféticamente el anciano Simeón a María, en el momento de la presentación de Jesús en el Templo (cfr. Lc 2, 35)»[11]. Su plena confianza en el Dios fiel y en sus promesas no disminuye, aunque las palabras del Señor sean difíciles o aparentemente imposibles de acoger.

Por eso, «si nuestra fe es débil, acudamos a María»[12]. En la oscuridad de la Cruz, la fe y la docilidad de la Virgen dan un fruto inesperado. «En Juan, Cristo confía a su Madre todos los hombres y especialmente sus discípulos: los que habían de creer en Él»[13]. Su maternidad se extiende a todo el Cuerpo Místico del Señor. Jesús nos da como madre a su Madre, nos pone bajo su cuidado, nos ofrece su intercesión. Por ese motivo la Iglesia invita constantemente a los fieles a dirigirse con particular devoción a María.

Nuestra fragilidad no es obstáculo para la gracia. Dios cuenta con ella, y por eso nos ha dado una madre. «En esta lucha que los discípulos de Jesús han de sostener —todos nosotros, todos los discípulos de Jesús debemos sostener esta lucha—, María no les deja solos; la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros. Siempre camina con nosotros, está con nosotros (...), nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal»[14].

De la escuela de la fe, la Virgen es la mejor maestra, pues siempre se mantuvo en una actitud de confianza, de apertura, de visión sobrenatural, ante todo lo que sucedía a su alrededor. Así nos la presenta el Evangelio: «"María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón"[15]. Procuremos nosotros imitarla, tratando con el Señor, en un diálogo enamorado, de todo lo que nos pasa, hasta de los acontecimientos más menudos. No olvidemos que hemos de pesarlos, valorarlos, verlos con ojos de fe, para descubrir la Voluntad de Dios»[16]. Su camino de fe, aunque en modo diverso, es parecido al de cada uno de nosotros: hay momentos de luz, pero también momentos de cierta oscuridad respecto a la Voluntad divina: cuando encontraron a Jesús en el Templo, María y José «no comprendieron lo que les dijo»[17]. Si, como la Virgen, acogemos el don de la fe y ponemos en el Señor toda nuestra confianza, viviremos cada situación cum gaudio et pace —con el gozo y la paz de los hijos de Dios—.

Imitar la fe de María

«Así, en María, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él, entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado»[18]. En la Anunciación, la respuesta de la Virgen resume su fe como compromiso, como entrega, como vocación: «he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra»[19]. Como Santa María, los cristianos debemos vivir «de cara a Dios, pronunciando ese fiat mihi secundum verbum tuum (...) del que depende la fidelidad a la personal vocación, única e intransferible en cada caso, que nos hará ser cooperadores de la obra de salvación que Dios realiza en nosotros y en el mundo entero»[20].

Pero, ¿cómo responder siempre con una fe tan firme como María, sin perder la confianza en Dios? Imitándola, tratando de que en nuestra vida esté presente esa actitud suya de fondo ante la cercanía de Dios: no experimenta miedo o desconfianza, sino que «entra en íntimo diálogo con la Palabra de Dios que se le ha anunciado; no la considera superficialmente, sino que se detiene, la deja penetrar en su mente y en su corazón para comprender lo que el Señor quiere de ella, el sentido del anuncio»[21]. Al igual que la Virgen, procuremos reunir en nuestro corazón todos los acontecimientos que nos suceden, reconociendo que todo proviene de la Voluntad de Dios. María mira en profundidad, reflexiona, pondera, y así entiende los diferentes acontecimientos desde la comprensión que solo la fe puede dar. Ojalá fuera esa —con la ayuda de nuestra Madre— nuestra respuesta.

Imitar a María, dejar que nos lleve de la mano, contemplar su vida nos conduce también a suscitar en quienes tenemos alrededor —familiares y amigos— esa mayor apertura a la luz de la fe: con el ejemplo de una vida coherente, con conversaciones personales, de amistad y confidencia, con la necesaria doctrina, para facilitarles el encuentro personal con Cristo a través de los sacramentos y las prácticas de piedad, en el trabajo y en el descanso. «Si nos identificamos con María, si imitamos sus virtudes, podremos lograr que Cristo nazca, por la gracia, en el alma de muchos que se identificarán con El por la acción del Espíritu Santo. Si imitamos a María, de alguna manera participaremos en su maternidad espiritual. En silencio, como Nuestra Señora; sin que se note, casi sin palabras, con el testimonio íntegro y coherente de una conducta cristiana, con la generosidad de repetir sin cesar un fiat que se renueva como algo íntimo entre nosotros y Dios»[22].

***

Mirando a María, pidámosle que nos ayude a vivir de fe y reconocer a Jesús presente en nuestras vidas: fe en que nada es comparable con el Amor de Dios que nos ha sido donado; fe en que no hay imposibles para el que trabaja por Cristo y con Él en su Iglesia; fe en que todos los hombres pueden convertirse a Dios; fe en que pese a las propias miserias y derrotas podemos rehacernos totalmente con su ayuda y la de los demás; fe en los medios de santidad que Dios ha puesto en su Obra, en el valor sobrenatural del trabajo y de las cosas pequeñas; fe en que podemos reconducir este mundo a Dios si vamos siempre de su mano. En definitiva, fe en que Dios pone a cada uno en las mejores circunstancias —de salud o de enfermedad, de situación personal, de ámbito laboral, etc.— para que lleguemos a ser santos, si correspondemos con nuestra lucha diaria.

«Jesucristo pone esta condición: que vivamos de la fe, porque después seremos capaces de remover los montes. Y hay tantas cosas que remover... en el mundo y, primero, en nuestro corazón. ¡Tantos obstáculos a la gracia! Fe, pues; fe con obras, fe con sacrificio, fe con humildad. Porque la fe nos convierte en criaturas omnipotentes: y todo cuanto pidiereis en la oración, como tengáis fe, lo alcanzaréis (Mt 21, 22)»[23]. Impulsados por la fuerza de la fe, decimos a Jesús: «¡Señor, creo! ¡Pero ayúdame, para creer más y mejor! Y dirigimos también esta plegaria a Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Maestra de fe: ¡bienaventurada tú, que has creído!, porque se cumplirán las cosas que se te han anunciado de parte del Señor (Lc 1, 45)»[24]. «¡Madre, ayuda nuestra fe!»[25].

Francisco Suárez – Javier Yániz (julio 2013)


[1] Hb 1, 1-2.

[2] Gal 4, 4.

[3] Francisco, Carta enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 58.

[4] Misal Romano, Plegaria eucarística I.

[5] Francisco, Carta enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 58.

[6] Benedicto XVI, Motu proprio Porta fidei, 11-X-2011, n. 13.

[7] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 172.

[8] Benedicto XVI, Audiencia general, 19-XII-2012.

[9] Francisco, Carta enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 60.

[10] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 276.

[11] Benedicto XVI, Audiencia general, 19-XII-2012.

[12] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 285.

[13] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 288.

[14] Francisco, Homilía, 15-VIII-2013.

[15] Lc 2, 19.

[16] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 285.

[17] Lc 2, 50.

[18] Francisco, Carta enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 58.

[19] Lc 1, 38.

[20] San Josemaría, Conversaciones, n. 112.

[21] Benedicto XVI, Audiencia general, 19-XII-2012.

[22] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 281.

[23] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 203.

[24] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 204.

[25] Francisco, Carta enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 60.

 

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles”

Al llegar la solemnidad de Pentecostés, todas las confesiones cristianas celebran la venida y manifestación del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos, más bien recluidos, en un mismo lugar de la ciudad de Jerusalén (cf. Hch 2,1ss.). El episodio, muy conocido y plasmado en incontables representaciones artísticas, significó el comienzo de la misión evangelizadora de la Iglesia.

Pero deseo evocar este acontecimiento que marcó para siempre a quienes lo vivieron, porque yo mismo, seguramente como muchos de vosotros, he experimentado en las pasadas semanas ese síndrome de la auto-reclusión impuesta por el peligro de contagio del Covid-19. Y me ha hecho recordar la situación personal de los discípulos de Jesús después de la muerte de su Señor y Maestro. Lo afirma expresamente el evangelista san Juan apuntando expresamente la causa: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos” (Jn 20,19). La actitud de aquellos discípulos, en la que se mezclaban el miedo y una tremenda sensación de fracaso, es perfectamente explicable. Recordemos el comentario de aquellos dos que regresaban a su lugar de origen: “Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió” (Lc 24,21).

El aislamiento, impuesto por las pasadas circunstancias, nos ha afectado de algún modo a todos, adultos y niños, mayores y jóvenes. Ha sido impresionante, al asomarse a la calle y comprobar la ausencia de las personas, de los vehículos e incluso de las palomas que picotean por la plaza de la Catedral restos de comida, como yo mismo he podido observar. Más de una vez, al contemplar ese panorama, he tenido una sensación extraña en la que se mezclaban la tristeza, el temor, la añoranza…, elementos sin duda del miedo, acompañado de una cierta angustia. Los psicólogos explicarán mejor que yo esta realidad, con sus posibles mecanismos de autoprotección o defensa. De todos modos, desde el momento en que se ha iniciado “la desescalada” y el retorno progresivo a la “normalidad”, ese “síndrome del enclaustramiento” ha empezado a remitir. Dios quiera que no deje secuelas psicológicas o sociales irreparables en ninguno de nosotros.

No obstante, evocando el primer Pentecostés de la historia, ocurrido precisamente cuando los discípulos de Jesús “estaban todos juntos”  dominados por el miedo y la frustración, creo que merece la pena contemplar el acontecimiento de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles fijándonos en el resultado final. San Lucas, el autor del Libro de los Hechos de los Apóstoles, es muy expresivo: “Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse” (Hch 2,4). Es decir, se sintieron invadidos por una fuerza incontenible que los echó, primero a la calle y después al mundo entero para anunciar la salvación por Jesucristo.

Afortunadamente para nosotros la onda expansiva del primer Pentecostés no solo no se ha apagado sino que llega y seguirá llegando a la Iglesia y a la humanidad porque el Señor así lo prometió: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos” (Mt 28,20). El Espíritu Santo es quien hace presente a Jesucristo.

+Julián López, Obispo de León

 

Comentario al Evangelio: El fuego de Dios

Evangelio del Domingo de Pentecostés y comentario al evangelio.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Jn 20,19-23)

Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:

—La paz esté con vosotros.

Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor se alegraron los discípulos. Les repitió:

—La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo.

Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:

—Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.


El Espíritu Santo es en palabras de Benedicto XVI “el primer y principal don que nos ha obtenido Jesús con su Resurrección y Ascensión al cielo”[1]. Por eso Jesús resucitado se apresuró a infundirlo sobre los apóstoles, encerrados por miedo a los judíos, para enviarlos como el Padre lo había enviado a Él, llenos de la paz de Cristo, alegres y con el poder de perdonar los pecados.

Esta escena narrada por san Juan está estrechamente relacionada con el relato de Pentecostés del libro de los Hechos de los Apóstoles. El Papa Francisco lo explicaba así: “la tarde de Pascua Jesús se aparece a sus discípulos y sopla sobre ellos su Espíritu (cf. Jn 20, 22); en la mañana de Pentecostés la efusión se produce de manera fragorosa, como un viento que se abate impetuoso sobre la casa e irrumpe en las mentes y en los corazones de los Apóstoles. En consecuencia reciben una energía tal que los empuja a anunciar en diversos idiomas el evento de la resurrección de Cristo”[2].

La escena de Pentecostés evoca el relato de la Torre de Babel, en el que el orgullo humano fue castigado con la confusión de lenguas y la dispersión (cfr. Gn 11,1-9). Ahora en cambio, el don del Espíritu de Amor transforma la división, la indiferencia y el miedo en unidad, caridad y audacia. Francisca Javiera del Valle explica en su Decenario cómo Jesús rogó al Padre desde la cruz que fuera “dado para el hombre su Santo y Divino Espíritu, para que todos los a Él congregados vivan como un solo cuerpo y una sola alma”[3]. Si el demonio separa, enfrenta y genera violencia −y por eso es llamado con el término griego diabolos−, el Espíritu en cambio une, armoniza y vivifica.

Es el Espíritu Santo el que nos hace sabernos hijos de Dios y clamar “¡Abbá, Padre!” (Rm 8,15); el que infunde los siete dones que ha contemplado la tradición de la Iglesia: “sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios” (CIC, n. 1831); es también el que llena el alma con los doce frutos que describe san Pablo a los gálatas: “caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad” (Ga 5,22-23). Como expresa el himno litúrgico de este día, el Espíritu Santo viene a ser pues “luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos”.

Nos conviene examinar con frecuencia si dejamos obrar al Espíritu Santo en nuestras almas, si seguimos sus inspiraciones con actitud dócil y confiada, cuando nos invita a ceder y perdonar, a servir, a tener detalles de cariño con Dios y con los demás. Todo el secreto de nuestra santidad se sintetiza en la docilidad al Espíritu Santo. Si procuramos obrar así, el Paráclito producirá las mismas maravillas y cambios que obró en los primeros discípulos y en los santos, y nos colmará de similar audacia y diligencia apostólica. Podemos seguir hoy el consejo de San Josemaría: “dejemos que su impulso mueva nuestras vidas, sintamos la ilusión de llevar el fuego divino de un extremo a otro del mundo, de darlo a conocer a quienes nos rodean: para que también ellos conozcan la paz de Cristo y, con ella, encuentren la felicidad”[4].

Pero la extensión de esta corriente de amor y unidad, destinada a todas las gentes e inaugurada en Pentecostés, solo es posible por medio de la remisión del pecado, origen de todo mal (cfr. CIC n. 403.). Por eso en el Cenáculo Jesús resucitado concede a los apóstoles el poder de perdonar los pecados, cristalizado después en la confesión sacramental (cfr. Conc. de Trento, De Paenitentia, cap. 1). La confesión es el primer paso necesario para dejar obrar al Paráclito en nuestras vidas. Gracias a la confesión humilde y frecuente de nuestros pecados, con quien tiene autoridad para absolverlos, sucede lo que describe el Papa Francisco: “el Espíritu libera los corazones cerrados por el miedo. Vence las resistencias. A quien se conforma con medias tintas, le ofrece ímpetus de entrega. Ensancha los corazones estrechos. Anima a servir a quien se apoltrona en la comodidad. Hace caminar al que se cree que ya ha llegado. Hace soñar al que cae en tibieza”[5].


[1] Benedicto XVI, Homilía, 23 de mayo de 2010.

[2] Papa Francisco, Homilía, 24 de mayo de 2015.

[3] Francisca Javiera del Valle, Decenario al Espíritu Santo, Día Tercero.

[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 170.

[5] Papa Francisco, Homilía, 20 de mayo de 2018.

 

 

Domingo de Pentecostés.

 

Jn 20,19-23.

 

 

El Espíritu Santo el gran desconocido, es el don del Resucitado que tiene como misión formar en nosotros los sentimientos de Cristo.

 

1.     En el domingo de Pentecostés la Iglesia se manifiesta como una santa católica y apostólica. No hay evangelización si no somos enviados por el Espíritu Santo desde la intimidad del cenáculo para la vida del mundo. Sin intimidad con Cristo Eucaristía no puede haber fecundidad. Sin la reconciliación, sin el Espíritu Santo que nos envía el Resucitado para sembrar la paz del corazón, no se puede dar sin el perdón de los pecados.

2.     Siempre que Jesús habla de sed, de agua viva, de fuente, de manantial no está lejos el Señor y dador de vida. Siempre la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, se nos ofrece a través de sus dones y de sus frutos como el artífice de la santidad. San Juan siempre que presenta al Espíritu Santo nos habla de la profunda humildad de Jesús que tiene un Corazón manso y humilde y que ha sido formado en las entrañas purísimas de la Virgen por obra y gracia del Espíritu Santo. Es el Corazón de Jesús que en la fiesta de los tabernáculos grita sacerdotalmente, quien tenga sed que venga a mí y beba y de sus entrañas brotaran torrentes de agua viva y matiza Jn 7, que se refería al Espíritu Santo que actúa en los cristianos. Actúa por la gracia en el corazón de todos los bautizados.

3.     San Agustín decía contemplando la Trinidad que el Padre es el Amante, el Hijo es el Amado y el Espíritu Santo es el Amor.

 

Pentecostés era la fiesta para los israelitas de la cosecha. La gran cosecha del Resucitado, sembrado con lágrimas en la Pasión, ha dado como fruto de cosecha del Espíritu Santo que tiene como misión, el conducirnos a lo mismo que condujo a Jesús y que es la santidad

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

Calentamiento social y agresividad verbal

Estamos asistiendo cada día, por un lado, a comparecencias diarias de los responsables de gestión en tiempos del #Covid19 y, por otro, a escenas cargadas de violencia verbal en las relaciones interpersonales de nuestros políticos y otros agentes sociales. Es el calentamiento social, del que hablaba recientemente el prof. Pierpaolo Donati (Univ. Bolonia), durante su estancia anual en la Univ. de Navarra, refiriéndose a los grandes retos de nuestro tiempo, junto con el omnipresente tema del calentamiento global, y otros: «Vivimos un incremento de conflictividad, agresividad y violencia entre personas, grupos, países, religiones o ideas políticas».

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar esta situación? Durante los últimos meses, ha quedado claro el papel fundamental que la familia supone para la sociedad, pero indica el prof. Donati que el hecho de que una persona sea buena no significa que lo sean también sus relaciones interpersonales. Por eso no basta con que cada uno cultive los rasgos positivos de su carácter: «Ninguna virtud nace o crece de forma aislada. Las virtudes personales tienen que ver con la reflexividad de la conciencia y llevan a la felicidad individual. Las virtudes sociales expresan en las relaciones con otros esa manera de vivir acorde con el bien moral y conducen a la felicidad pública». 

Esa felicidad pública parece muy lejana hoy porque las relaciones interpersonales primarias se apoyan en estructuras de mala calidad. El concepto de familia se ha ido empobreciendo al generalizarse el individualismo, y refleja claramente cómo sus miembros dan a veces mayor relevancia a sus gustos, preferencias, intereses personales, en detrimento de aquellos de la unidad familiar.  Esto se traslada a las relaciones sociales, naturalmente. Además, tenemos la ilusión de que podemos comunicarnos con los otros más y mejor, porque vivimos conectados por whatsapp y otras redes sociales, pero esos vínculos nos alejan en muchas ocasiones de la posibilidad real del encuentro. En realidad, estamos «desaprendiendo» comportamientos muy arraigados en nuestra sociedad.

El profesor Donati revisa el paradigma sociológico AGIL (Parsons) y lo reformula en su teoría relacional, distinguiendo cuatro modos de actuar: por utilidad o beneficio, por mandato u obligación,  por reciprocidad y, por último, actuar para donar. Actuamos para donar cuando salimos de nuestro yo para afirmar el valor del otro, ofreciéndole algo (material e inmaterial) para su bienestar, independientemente de que exista una relación entre los dos actores sociales. Y aquí está la clave: el servicio se aprende en la familia, fundamentalmente por el ejemplo de los padres y luego se extiende a la interacción con los hermanos y otros miembros cercanos. Con este entrenamiento, en nuestra actividad social con aquellos que no necesariamente nos resultan cercanos ni conocidos, podemos actuar para donar o, traducido, podemos servir. Este espíritu de servicio es lo que falta en las estructuras sociales actuales y por eso vemos lo que vemos y oímos lo que oímos.

Os propongo repensar este tema en relación con vuestras familias, vuestro círculo cercano de amistades, vuestros equipos o colaboradores… Si todos lo hacemos, conseguiremos revertir esa tendencia al individualismo del propio provecho y mejorar consistentemente las estructuras donde nos apoyamos como sociedad. ¡Un reto apasionante!

Os dejo con este vídeo donde hablamos de la revalorización de la familia en tiempos de crisi, con motivo de la Marcha Virtual Guate por la Vida y la Familia.

 

María, acaba Mayo

Daniel Tirapu

photo_cameraVirgen del Rosario, patrona de Cádiz.

Qué pronto se pasa el tiempo. Mes de mayo , mes de la Virgen, flores, esperanza nuestra, madre, maestra, reina, causa de nuestra alegría, refugio de los pecadores, puerta del cielo, salud de los enfermos físicos y síquicos.

Muchos acusan a los católicos de Mariolatría; falso, falso. A Newman, Santo Newman, le horripilaban ciertas manifestaciones del mundo católico de su época, pero amaba a la Madre de Dios y comprobaba que el anglicanismo dejando de un lado a María, habían perdido a Cristo Dios y hombre, y los católicos con sus cánticos pueriles o sus manifestaciones desbordantes de amor a María, habían conservado a Cristo Dios y hombre.

La devoción especialísima a la Virgen es de hiperdulía. Y la Madre siempre lleva al hijo y el hijo a la madre. Dicen que Miguel Angel pintó a Adán con una lágrima, porque no tuvo madre.

De María nunca hablaremos demasiado, más que tú sólo Dios. Sólo Dios Padre y la Virgen, mujer y criatura, pueden decir "Este es mi hijo", "haced lo que Él os diga".

La Virgen tiene mucha mano en la tierra, en el cielo, en el purgatorio ( tema apasionante, que me ha puesto las pilas ) y por eso nos manda mensajes, porque sabe lo que se está cociendo de verdad. No soy muy amigo de revelaciones privadas, me basta con la Revelación; pero sorprende Lourdes, Fátima, Medjugorje: mensajes de esperanza, de rezar el rosario o la coronita de la Misericordia, abrazarnos al amor de Dios, rezar por los difuntos, llamadas serenas a la penitencia, a cambiar de vida, de un mundo que ansía a Dios y lo busca por todas partes, pero a la vez le rechaza después de haber muerto por nosotros y salvarnos

Nos pide un poquito de colaboración. Esta vida es transitoria, "una mala noche en una mala posada", decía Santa Teresa, que hay que vivirla con plenitud y sin miedo. Un sacerdote, cuando le comenté que había conocido el Opus Dei, él había oído muchas cosas, me preguntó, ahí quieren a la Virgen. Sí, decididamente sí. Se quedó muy tranquilo.

A Jesús se va y se vuelve por María, decía Josemaría Escrivá. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Prepáranos un camino seguro y gracias Madre nuestra, siempre.

 

 

Pell: sufrir con Cristo y por la Iglesia

 Ernesto Juliá 

photo_cameraCardenal Pell en Sky News.

Ya no ocupa lugar alguno en ningún periódico, y me parece que puedo decir sin temor a equivocarme, que tampoco es motivo de interés o preocupación por parte de un número considerable de personas. Quizá en Australia, y en algún rincón del Estado Vaticano, se siga hablando de lo sucedido. ¿Se ha terminado todo aquí? ¿Puede el silencio ahogar el maravilloso y sencillo ejemplo de vida cristiana, de ser cristiano, de sufrir cristiano que nos ha dado el Cardenal Pell?     

Ya el Señor anunció a los apóstoles que, así como Él había sufrido persecución, malos tratos, calumnias, también ellos pasarían por esa situación, y sufriéndolas, serían testigos de Su divinidad, se unirían a Su Cruz, y Cristo sufriría con ellos para seguir redimiendo el mundo y remover los corazones y los hombres nos convirtamos a Él.

“Nunca hubiera creído que fuera posible sufrir tanto. ¡Nunca! ¡Nunca! Sólo puedo explicármelo por los ardientes deseos que he tenido de salvar almas”.

No sé si el cardenal Pell se ha acordado de estas palabras que santa Teresita el Niño Jesús pronunció el mismo día de su muerte. La serenidad y la paz con las que llevó durante años estos tiempos de ataques calumniosos, contra él y contra la Iglesia, me llevan a pensar que sí.

Primero la injusticia de las afirmaciones calumniosas contra él encuadradas dentro del escándalo de los abusos cometidos por sacerdotes; después, la falacia de los dos primeros juicios con un jurado incapaz de ver la realidad; y con la ceguera de dos jueces que dieron crédito a unas afirmaciones que carecían de toda la seriedad para poder ser pruebas convincentes de un delito, como reconoció al fin la Corte Suprema australiana

 El único acusador afirmó que un amigo suyo había sido también abusado. Ese amigo, que murió hace años de sobredosis y que nunca había presentado ninguna acusación contra el Cardenal, confesó a su madre poco antes de morir que jamás había habido tal abuso.

Pell perdonó desde el principio a su acusador; no dudó en volver de Roma a Australia para defenderse personalmente de la falsa acusación. Rezó siempre para que semejantes abusos cesaran en la Iglesia, y en el mundo, y para que los sacerdotes culpables recibieran las penas eclesiásticas y civiles necesarias, se convirtieran, se arrepintieran, pidieran perdón; y se cuidara el buen nombre de la Iglesia de Cristo.

El sufrimiento se hizo más fuerte y doloroso, me atrevo a pensar, al ser encarcelado y recibir la prohibición de celebrar la santa Misa, cosa verdaderamente sorprendente y que haya podido ocurrir.  ¿Le había dejado Cristo de Su mano? Tampoco de Roma le llegaron señales claras y convincentes de que todos creían –estaban seguros- de su inocencia.

El Señor permite en la vida de hombres y mujeres que dan toda su vida por Él y por su Iglesia -lo he podido ver hecho realidad en más de un sacerdote, y padres y madres de familia, etc.- vivan situaciones semejantes de dolor, injusticias, abandonos de seres queridos, etc., que les hacen sufrir mucho. Más de uno ha llegado hasta vivir el clamor de Cristo en la Cruz: “Padre, porque me has abandonado”. Y como el Señor, han vivido el gran acto de amor que el mismo Cristo vivió: “ ¡En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu!”.

Pell goza ahora de la libertad que nunca debieron quitarle. Y habiéndole conocido en mis tiempos romanos, no me cabe la menor duda de que habrá ofrecido todo este sufrimiento, bien unido a Cristo, y por el bien de toda la Iglesia. El ejemplo que nos ha dado ha sido un gran servicio a nuestra fe, a todos los cristianos, y muy especialmente a la de todos los australianos.

ernesto.julia@gmail.com

 

Dejar que el Espíritu Santo nos regale sus dones

Escrito por Silvia del Valle.

Es necesario que nuestros hijos se den cuenta de la importancia que tiene y de los dones y frutos que nos regala el Espíritu Santo.

Este año es muy especial, ya que nos ha tocado vivir esta gran fiesta guardados en casa y en familia.

Esto nos da oportunidad para vivirlo más profundamente. Hoy en esta gran fiesta es necesario que nuestros hijos se den cuenta de la importancia que tiene y de los dones y frutos que nos regala el Espíritu Santo, por eso te dejo mis 5Tips para vivir la fiesta de Pentecostés en familia.

PRIMERO. Saber en qué consiste esta solemnidad.

Es muy necesario que, si no tenemos claro que se celebra este domingo, entonces nos demos a la tarea de leer la Biblia, Hechos 2, 1-11, para poner atención a lo que sucede con el Espíritu Santo y cómo es que llega a nuestras vidas.

Es importante que en familia, hagamos una pequeña reflexión y oración para poner en común como fue que el Espíritu Santo fue enviado por Dios para acompañarnos y auxiliarnos en nuestras necesidades.

Siempre es mejor hacerlo en familia y si tenemos niños pequeños, es necesario preparar material didáctico como dibujos para que iluminen, láminas, flashcards, etc.

Es necesario recordar que aunque la solemnidad es en domingo, los días siguientes son propicios para seguir con el tema y tratar de hacerlo vida en familia.

SEGUNDO. Vivirla en familia.

Pero no sólo se debe quedar en un simple conocimiento, es necesario hacer parte de nuestras vidas al Espíritu Santo, de manera que lo invitemos a que nos acompañe y nos guíe a lo largo de la vida cotidiana.

Si nosotros no lo invitamos, Él no puede ayudarnos, es necesario darle permiso y debemos enseñar a nuestros hijos a que le abran las puertas y que le dejen actuar en su vida.

El Espíritu Santo puede darnos consuelo, auxilio, sabiduría; Él siempre nos ilumina la conciencia y la inteligencia por eso es necesario que tenga un lugar muy especial en nuestra vida personal y familiar.

TERCERO. Meditar sobre los dones del Espíritu Santo

Para poder recibirlos mejor es necesario pedirlos y para eso es necesario conocerlos.

Hay siete dones que el Espíritu Santo nos da: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, temor de Dios, fortaleza y piedad.

Y hay 12 frutos del Espíritu Santo: amor, alegría, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

Nuestros hijos y nosotros también, debemos tener claro todo esto y hacer oración Para pedirle al Espíritu Santo que nos dé sus dones y nos regale sus frutos, que solo son la reacción de su acción en nuestras vidas.

En cuanto a los frutos hay algunos términos que no conocemos bien, pero debemos darnos el tiempo para conocerlo y compartirlo en familia.

CUARTO. Hacer oración para pedírselos a Dios.

Es necesario vivir desde la oración la solemnidad de Pentecostés, pero también es necesario seguirle pidiendo al Espíritu Santo que nos regale sus dones y para que Dios nos permita abrir el corazón a Su acción.

Sólo así podremos ver sus frutos en nosotros, dejándolo que actúe en nosotros.

Y QUINTO. Estar dispuestos a ponerlos al servicio de la comunidad: la familia.

Cuando Dios nos regala algo, es para que lo pongamos al servicio, es así que Dios no enciende una lámpara para esconderla.

Como miembros de una familia, es super importante que todos conozcamos nuestras fortalezas y debilidades y tratar de complementarnos unos a otros. Igual pasa con los dones que Dios nos da, unos complementan a los otros.

Ojalá que estemos siempre dispuestos a servir con alegría y a dejar que el Espíritu Santo actúe en nosotros y por medio nuestro para que el Amor de Dios le llegue a muchas personas.

 

 

Cómo educar hijos seguros de sí mismos

Por LaFamilia.info 

Una persona segura de sí misma denota firmeza, positivismo, alta autoestima y determinación. Además, se caracteriza por ser independiente, autónoma, convincente y generar confianza en los demás. Todas estas cualidades las podemos cultivar en nuestros hijos dependiendo de la educación que les demos.

Todo padre desea que sus hijos tomen decisiones asertivas, se desarrollen socialmente, tengan la seguridad para expresar adecuadamente sus sentimientos, posean el suficiente valor para enfrentar situaciones complejas, y así poco a poco vayan ganando autonomía. No obstante, cuando se educa bajo un contexto de inseguridad y miedos, lo único que logramos es que nuestro hijo no pueda desarrollar las capacidades que en un futuro le serán determinantes.

Seguridad y autoestima

El pedagogo José María Lahoz García dice: “la seguridad en uno mismo es fruto del convencimiento de que se tiene la capacidad suficiente para manejar algunas situaciones con éxito y que se puede ofrecer algo valioso a los demás. Esta seguridad es consecuencia de lo que comúnmente llamamos autoestima”.

La autoestima le permite a la persona actuar con seguridad y afrontar la vida desde una perspectiva positiva y emprendedora. Además, proporciona la capacidad de resolver problemas graves porque se afrontan con optimismo. Asimismo, una alta autoestima certifica mayor tolerancia al fracaso.

Lo que debemos lograr con nuestros hijos, es que se sientan valiosos y queridos, haciendo un trabajo basado en el reconocimiento del logro, en el elogio y en la estimulación.

“El desarrollo de la autoestima, es considerado por psicólogos infantiles como la puesta en marcha del `motor´ que impulsará al pequeño para que establezca y cumpla objetivos propios, pues se ha comprobado que un niño que se aprecia a sí mismo es físicamente más sano, tiene considerable motivación para aprender, actúa con responsabilidad y cuenta con mayor tolerancia en caso de que las cosas le salgan mal… Ayudarle al hijo a tener confianza en sí mismo, facilitará su convivencia con otras personas, le permitirá convencerse de que tiene capacidad para actuar con éxito en la vida y le hará entender que su amistad e ideas son tan valiosas como las de cualquier otra persona”, afirman María Elena Moura y Lorena Rodríguez en su artículo de saludymedicinas.com

Indicadores de inseguridad

Los niños inseguros suelen sentirse limitados porque no se atreven a hacer algunas cosas por cuenta propia, les cuesta establecer vínculos afectivos con otros chicos de su edad, no progresan en sus primeros aprendizajes escolares, se rinden al primer intento, se sienten frustrados cuando fallan y tienen muy presente la posibilidad de “hacer el ridículo”.

Un niño que carece de seguridad propia, tendrá muchos problemas en el futuro, debido a que sentirá angustias y preocupaciones innecesarias, que además se pudieron haber evitado. Todo esto lo pone en clara desventaja.

Las principales señales de un niño inseguro son:

- Muestra temor excesivo a errores y fracasos.
- Tiene poca motivación para jugar o convivir.
- Carece de entusiasmo y presta poca atención a las clases.
- Es muy sensible a las críticas u observaciones.
- Invierte varias horas al estudio, pero su desempeño escolar es deficiente.
- Puede ser muy tímido en el aula o, por el contrario, ruidoso y conflictivo.
- Evita cualquier reto a sus hábitos.
- Se siente frustrado en la escuela.
- Tiende a descalificarse y a decir que no tiene habilidad para ciertas cosas.

A diferencia del niño seguro:
- Es muy curioso.
- Le gustan los desafíos.
- Tiene muchas ganas y facilidad para aprender de sus diferentes materias escolares o actividades.
- Los fracasos y errores representan oportunidades para aprender.
- Conoce sus puntos “fuertes” y “débiles”.
- Acude con gusto a clases.
- Admite críticas.
- Es muy sociable con sus compañeros.

Padres seguros, hijos seguros

Educar hijos seguros requiere que los padres también sean seguros. Recordemos que los padres educamos con el ejemplo. Si los hijos nos perciben seguros de nosotros mismos, ellos reflejarán esa firmeza en su conducta.

Los padres, familiares, profesores y amigos, son los principales entes influyentes en la personalidad del niño. “Estas personas actúan como espejos en los cuales el niño ve reflejada la imagen de sí mismo, y, a través de ellas, se va conociendo y va percibiendo el grado de aceptación y aprecio que producen sus actuaciones y su propia persona” indica José María Lahoz García en SoloHijos.com.

No sobra decir que la percepción que tienen los niños de las reacciones de sus padres no se alimenta exclusivamente de las palabras que dicen, la comunicación no verbal y los sentimientos, le permitirán al niño percibir una realidad existente.

¿Cómo brindarles seguridad en sí mismos?

La comunicación padre e hijo es fundamental para ayudarle a incrementar la confianza en sí mismo. Igualmente, establecer fuertes lazos afectivos sin dejar a un lado las normas y la autoridad, ello con el fin de enseñarle a comprender que la vida tiene límites y debe valerse de sus fortalezas para afrontarlas. No obstante, es necesario comprender que no basta con que los padres sientan amor por su hijo, sino que deben aprender a transmitírselo.

 

La dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales 

Juan José Corazón

photo_cameraHumanidad.

El mayor logro que se ha producido en la historia de la humanidad ha sido el reconocimiento casi mundial, relativamente reciente, de la dignidad del ser humano, simplemente por el hecho de serlo.

Consecuencia necesaria de este reconocimiento, es la afirmación de la igualdad de todos los hombres y mujeres. Igualdad que implica que, con independencia de todas las diversidades que puedan darse en las personas (que son muchísimas), hay algo que nos hace iguales. Ese algo es que cada uno de los seres humanos somos únicos pero, a la vez, dotados de un valor personal que es igual para todos.

Lo podemos ilustrar de un modo gráfico imaginando que, si pusiéramos a las personas en una balanza que calibrara su valor, la dignidad de cualquier persona comparada con cualquier otra, sea quién sea, pesaría lo mismo.

Es evidente que esta verdad es reconocida, por primera vez en el mundo, con el cristianismo. Jesucristo introdujo, de un modo definitivo, en la vida de los hombres un modo de vivir nuevo hasta entonces, que consiste en “amar al prójimo como a uno mismo”. Es decir, puesto que somos iguales, el prójimo merece lo mismo que yo merezco. Y ¿porqué? Simplemente por el hecho de ser hombre o mujer.

Ha costado y mucho que a lo largo de la historia se llegara, con bastante universalidad, a este reconocimiento.

Han sido muchísimos los siglos en los que la humanidad ha estado sometida a las ambiciones de hombres y mujeres que consideraban que su dignidad era superior a la de los otros. Pero, la verdad es la verdad y todos ellos, sin excepción, se vieron abandonados de sus propias ambiciones, murieron como mueren todos los demás y quedó evidente que su dignidad era la misma que la de cualquier otro.

Después de las experiencias en el mundo entero de que, bajo capa de pretensiones de igualdad, los regímenes tiránicos del comunismo, fascismo, etc…, no consiguieron más que cambiar unos tiranos por otros, se realizó un cierto reconocimiento universal de la dignidad del hombre, con sus derechos fundamentales.

Gran logro, como decía al principio, de toda la humanidad. Deberán tener cuidado los señores y señoras que ostentan hoy algún poder, porque la dignidad del ser humano, con todos sus derechos inherentes, no es de su propiedad; es patrimonio de la humanidad.

Juan José Corazón Corazón
Sacerdote
Doctor en Derecho Canónico

 

Eso que se llama noticia

Blanca Sevilla

Para quienes llevan la tinta en las venas, el amanecer trae nuevos afanes. Este ir y venir cotidiano encierra grandes secretos, paradojas incomprensibles en apariencia.

La rotativa emite notas que conjuntan una sinfonía.

Su música narra el fin y el inicio de la tarea del periodista. La vista se fija en los rollos interminables de papel que, al final del recorrido, cobran la forma de un cuadro salpicado de colores.

Los periodistas viejos solían decir que una vez que se huele la tinta, difícilmente se abandona la tarea informativa, porque se lleva en las venas.

Muchos egresados de la carrera de comunicación, hoy, no saben eso porque están deslumbrados por la firma o por las pantallas de televisión.

Algunos ni siquiera imaginan que nacer y morir el mismo día implica el reto de vivir en el servicio, en la constancia, en la búsqueda de la verdad personal, de la congruencia, para dar a luz eso que se llama noticia; eso que, muy de madrugada, hace la historia de cada día.

De ahí que el sonido monótono de la rotativa sea síntesis que endulza los oídos, que llena el espíritu de quienes aman esta vocación que parece de muchos pero que, en realidad, es de pocos. Resulta tan sencillo decir “soy periodista”…

Pero resulta tan difícil hacer de depositario responsable del derecho a la información que nos delega el público…

La tarea informativa trasciende; el papel que hoy escupe la rotativa será mañana la envoltura más barata.

Para quienes llevan la tinta en las venas, el amanecer trae nuevos afanes. Ese ir y venir cotidiano encierra grandes secretos, paradojas incomprensibles en apariencia. Para el periodista auténtico, para ese que vive inmerso en el grito de la vocación, implica la renovada convicción de servir en la verdad.

 

 

Siguen pareciendo tener necesidad de Dios

No voy a referirme a las respuestas personales ante las múltiples consecuencias de la pandemia. Como muestra la experiencia de las catástrofes –incluso, para los privilegiados que hemos conocido la guerra sólo por relatos y libros-, se pueden acentuar crisis íntimas que llevan a revolverse contra Dios o a negar radicalmente su presencia en el mundo. Son reacciones a lo Voltaire ante el terremoto de Lisboa, o la tremenda pregunta: ¿dónde estaba Dios en Auschwitz? No necesariamente se acepta la respuesta que ofrece la teología de la Cruz, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles, según la síntesis de san Pablo.

Sin embargo, en este tiempo de mayor reflexión, con más espacio para lecturas reposadas, detecto planteamientos muy positivos ante el hecho religioso, como un renacer del sentido espiritual de la vida. Entre tantos lugares, me remito al chat organizado por la redacción de Le Monde con motivo de la Pascua. Invitó a Eric Vinson, profesor de Sciences Po, especialista en la materia, a responder a las preguntas de los lectores sobre hecho religioso, laicidad, espiritualidad. La conversación, a tumba abierta, refleja que vivimos una crisis global, también espiritual y religiosa, porque replantea “todo nuestro modo de vivir, nuestra organización, nuestras prioridades entre lo individual y lo colectivo”. En ese sentido, Vinson consideraba significativo que el presidente de la República –oficialmente laica, no se olvide- hubiera mantenido una videoconferencia el 23 de marzo con los responsables de las principales familias espirituales de Francia.

Para no alargarme, citaré sólo su respuesta a por qué los hombres siguen pareciendo tener necesidad de Dios: “Según mi información, no existe sociedad humana que carezca duraderamente de religión (es); y si todas las religiones conocidas no se refieren al Dios monoteísta, todas me parecen referirse a “divinidades”, de una manera o de otra. En esto, sí, la idea de ‘Dios’ es importante, y siempre actual, porque una amplia mayoría de habitantes de este planeta (quizá el 80%) continúan adhiriéndose a ella”.

Enric Barrull Casals

 

 

¡No tengáis miedo!

Después de la sorpresa y desconcierto al oír un nombre, el del nuevo Papa, que manifestaba claramente que no era italiano, el primero después de 400 años, una cierta sensación de que algo estaba cambiando en la presentación externa de la Iglesia al mundo, nos llenó el alma a quienes vivimos esos momentos en la plaza de san Pedro.  El tono de sus primeras palabras de Juan pablo II. “¡Non avete paura!” -¡No tengáis miedo!-, sonaron como una tromba de agua en nuestros oídos.

¿De qué no teníamos que tener miedo?

Viéndolo con una cierta perspectiva pasados ya un buen número de años, se me ocurre pensar en tres situaciones:

-el malestar interno en la Iglesia, cuando se ponía en discusión desde la divinidad de Cristo –se hablaba incluso del “momento en el que Jesús tomó conciencia de su relación con Dios”-; hasta la misión e infalibilidad del Papa.

-el desbarajuste moral sexual, después de la revolución sexual de 1968, y el silencio, e incluso rechazo en algunos casos de la Humanae vitae;

-las persecuciones a la Iglesia en la zona dominada por el comunismo; que entrañaba también una seria amenaza contra la paz.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Cáritas, haciendo un enorme esfuerzo

El corazón de la acción social de la Iglesia late en estos momentos al preocupante ritmo de la crisis en la que estamos sumidos. Las Cáritas diocesanas están redoblando sus esfuerzos porque son muchas más las personas que acuden a pedir ayuda para cubrir sus necesidades más básicas. No solo ha cambiado la cantidad, Cáritas es un termómetro fiable para darnos cuenta también de cómo ha cambiado el perfil y de cómo personas que antes no acudían, llaman ahora a la puerta con auténticos dramas familiares: tienen que decidir entre pagar las cuotas de la luz, el agua o el alquiler, y dar de comer a sus hijos. Son, en su mayoría, familias con una economía muy precaria, cuyos ingresos han caído casi totalmente al haber perdido el trabajo.

JD Mez Madrid

 

Totalitarismo democrático

Si un gobierno en coalición, de la que no se habló en campaña electoral, y con la Constitución en la mano puede gobernar a su antojo y sin control, lo estamos viviendo con el caso Marlasca, es que algo muy fundamental está fallando en esa Constitución, y la legalidad en la que se apoyan esas actuaciones es más que dudosa.

La democracia en España se está quedando reducida a la jornada electoral y poco más. Desde el momento en que uno de los partidos en liza, en solitario o mediante acuerdos, accede al gobierno, la evidencia demuestra que la democracia tiende a debilitarse.

Cuando con el pretexto de atajar una pandemia se restringen las libertades de los ciudadanos; se cercena su derecho a la libre circulación; se mutila la iniciativa privada en las empresas; se empobrecen las posibilidades de trabajar o se expía la actividad privada a través de los teléfonos, hablar de una sociedad democrática es un sarcasmo.

Cuando con la excusa de una situación sanitaria grave, se debilitan las funciones del Poder Legislativo, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional; se legisla a escondidas sobre la enseñanza; se hacen nombramientos en la Administración sin la deseable publicidad previa; se introducen cambios en organismos tan sensibles como el Centro Nacional de Inteligencia; se amenaza y se chantajea con legislaciones laborales y fiscales sin discusión parlamentaria; se arrebatan competencias a las autonomías o se vigila y se controla el Poder Judicial, la conclusión no puede ser otra que afirmar que el gobierno socialcomunista -con ideologías de amplia historia y tradición dictatoriales a sus espaldas-  está privando de sus  libertades a los españoles.

Jesús D Mez Madrid

 

Ni dimite el gobierno “ni el virus chino: Ni el rebaño”

 

SOBRE EL VIRUS: “Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidadseñalado por la Guardia Civil en la investigación penal sobre la autorización de la marcha del 8-M. Las investigaciones de la Benemérita acreditan que Simón manejaba al menos tres días antes de las manifestaciones feministas que se celebraron el 8 de marzo datos que evidenciaban la gravedad de la crisis y no tomó ninguna medida para evitar ese acto multitudinario, según informa este 22 de mayo de 2020 José María Olmo en El Confidencial. Las indagaciones dirigidas por el Juzgado de Instrucción número 51 de Plaza de Castilla también señalan al delegado del Gobierno en Madrid, el socialista José Manuel Franco, investigado en la causa por presunto delito de prevaricación por haber permitido tantas aglomeraciones en aquellos días previos antes de la declaración del estado de alarma obviando las alertas de las organizaciones sanitarias europeas y mundiales”. (Periodista Digital 22-05-2020)

 

LOS MAYORES CULPABLES DE LO OCURRIDO EN ESPAÑA CON EL VIRUS CHINO: Lo arriba copiado, demuestra sin lugar a dudas, el que fue el gobierno el máximo culpable de la extensión de contagiados y muertos, por la temeridad de simplemente mantener unas manifestaciones políticas, buscando rentabilidad de votantes. Esperemos que los tribunales intervengan y sean juzgados públicamente con la responsabilidad que indudablemente tienen.

 

"EXIGIMOS LA DEROGACIÓN INMEDIATA DEL ESTADO DE ALARMA Y MANTENIMIENTO DE LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN SANITARIA QUE RECOMIENDE UN COMITÉ DE EXPERTOS SOLVENTE"; Más de 30 intelectuales exigen en un manifiesto la dimisión de Pedro Sánchez: "Nos manifestamos por la imprevisión criminal del Gobierno de PSOE-Unidas Podemos y la primacía de sus intereses políticos e ideológicos". (Periodista Digital 23-05-2020)

Totalmente de acuerdo con ese manifiesto (el que debe ser leído y difundido), me uno al mismo; reiterando lo que vengo escribiendo desde hace ya meses, o sea que el gobierno que nos mangonea, es indigno de seguir en el cargo; incluso la oposición es nefasta por demás, ya que se ha dejado comprar con el dinero del contribuyente, y actúa de forma cómplice, con los desastres que nos han llevado a la ruina actual. ¡Elecciones ya!

 

LUIS VILLA, EL ASTURIANO COMO INVESTIGADOR DE SALUD PÚBLICA EN EL MIDDLEMORE HOSPITAL DE AUCKLAND, NUEVA ZELANDA: Un investigador de Salud Pública de Nueva Zelanda sobre el COVID-19 en España: «Es terrible, absolutamente vergonzoso»: "Si tuviera los mismos números, en España habría 20.000 muertos menos". Declaraciones en Periodista Digital 23-05-2020.

 

“Y AVISA: EL GOBIERNO NO CAERÁ: Sánchez da luz verde al turismo, el ingreso mínimo  y La Liga y decreta un luto de 10 días: El presidente no adelanta aún si demandará una sexta prórroga, porque dependerá de la evolución de la pandemia. Anima al sector turístico a prepararse porque habrá temporada y vendrán extranjeros”. (El Confidencial 24-05-2020)

            1) El gobierno no caerá, si este indeseable puede seguir comprando a la oposición como viene haciendo desde que logró sentarse en la Moncloa; pero que España no lo quiere, quedó demostrado ayer mismo, con las manifestaciones por toda España, pidiendo que se fuera cuanto antes (sábado 23 de Mayo). 2) Lo dé luz verde al turismo, es una mentira más de las infinitas que ha dicho; el turismo debió de dejarse libremente (con las mínimas medidas contra ese virus que más que otra cosa, es político y comercial para los políticos) Y DESDE PRINCIPIOS DE MAYO; todo lo demás ha sido y será ruinoso para millones de españoles y para el resto de España. 3) ¿Luto por diez días? Ello me hace reír muchísimo, puesto que estoy convencido hace muchos años que… “Lo que hay que hacer por un muerto es cuando está vivo, después de muerto ya nada se puede hacer por él”, todo lo demás son “pamplinas”. 4)FUTBOL Y DEPORTES: Les da prioridad a todo, puesto que son “la droga equivalente al pan y circo de los romanos”; y las masas la seguirán tomando, pese a lo que han hecho con ellas, estos nuevos salvadores de vidas y haciendas. 5) INGRESO MÍNIMO: Eso es algo así como, “Tomad hijos míos un poco de pan y algo para acompañarlo”; y no penséis que os hemos arruinado adrede, para luego daros la limosna para que nos lo agradezcáis. Pero sabed que aún esa limosna la vais a pagar vosotros, a través de la inmensa deuda pública que os dejamos no solo a vosotros, sino también a varias generaciones de vuestros descendientes. Y 6) Nueva próroga carcelaria para los españoles. No creo que se atreva, ni tampoco el que la traidora oposición se lo consienta, pues ello, ya sería el colmo, o metafóricamente, “limpiarse en los cortinones y dejarnos cornudos y apaleados”.

 

“El proveedor de confianza de Ábalos pasa de facturar 100.000 euros en un año a 40 millones gracias al Gobierno: Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas es una pequeña empresa que ha recibido tres contratos millonarios del Gobierno: dos del Ministerio de Transportes y otro de Interior por recomendación del equipo de José Luis Ábalos. (Vozpóppuli 24-05-2020)

Simplemente y sabiendo la infinidad de chanchullos en la política española mande quién mande, imaginemos dónde van a ir a parar una gran parte de esos cuarenta y dos millones de euros, que eso sí, los pagaremos los españoles.

 

COMENTANDO CON UNO LO QUE NOS HAN ECHADO ENCIMA LOS QUE DICEN GOBERNARNOS: “Veo a España como a un rebaño de mil ovejas, las que un astuto pastor, ayudado por un par de perros bien adiestrados, las llevan estos hacia donde quiere el amo. Es verdad lo que leí hace unos meses, "LOS ESPAÑOLES AGUANTAN LO QUE LES ECHEN"; y tristemente es verdad”. (24-05-2020)

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

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