Las Noticias de hoy 09 Noviembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 09 de noviembre de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Pastoral Penitenciaria: “No hay una pena humana sin horizonte”

Ejército de Salvación: El “amor incondicional”, “antídoto” contra la división

Los desafíos del viaje del Papa a Japón, según el laico Shintaro Yuzawa

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN: Francisco Fernandez Carbajal

“La raza de los hijos de Dios”: San Josemaria

La vida tras la muerte, la esperanza del cristiano

Fortaleza: S. Sanz Sánchez

Edith Stein: El Pensamiento que sirve: Javier Sancho.

Santos y difuntos, siempre: Daniel Tirapu

El cardenal Sarah y el medioambiente espiritual: María Solano Altaba

Comentario al evangelio: Los saduceos y la resurrección

DOMINGO XXXII.: Mons.  + Francisco Cerro Chaves

Empresas: o sostenibles o nada: Nuria Chinchilla

Aborto: Los argumentos que quizá esté necesitando…

Teoría extravagante: luchar contra los grandes errores dejándolos caer en el olvido: Plinio Corrêa de Oliveira

Pequeños actos que mejoran el matrimonio: LaFamilia.info

7 señales de que debes dejar tu trabajo: Pildorasdefe.net

Noviembre 2019: Josefa  Romo

¿Qué es el "negocio inacabado" del ICPD?: Pedro García

En estado de misión: Juan García.

A buenas horas: Jesús Martínez Madrid

España y todo tipo de latrocinios: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Pastoral Penitenciaria: “No hay una pena humana sin horizonte”

Discurso de Francisco

noviembre 08, 2019 17:05Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 8 nov. 2019).- El Papa Francisco propuso la imagen de las ventanas de la cárcel, invitando a procurar que las prisiones las tengan porque “no hay una pena humana sin horizonte. Nadie puede cambiar de vida si no ve un horizonte”.

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Hoy, 8 de noviembre de 2019, el Santo Padre se reunió con los participantes en la conferencia internacional para los jefes regionales y nacionales de la Pastoral Penitenciaria.

Este encuentro está organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y titulado “El desarrollo humano integral y la pastoral penitenciaria” y concluye hoy sus trabajos.

“Descarte educado”

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En su discurso, Francisco reiteró que las cárceles siguen siendo reflejo de nuestra sociedad y “consecuencia de nuestro egoísmo e indiferencia sintetizados en una cultura del descarte”.

Para el Pontífice, es más fácil “reprimir que educar”, “negar la injusticia presente en la sociedad” y “crear estos espacios para encerrar en el olvido a los infractores, que ofrecer la igualdad de oportunidades de desarrollo a todos los ciudadanos”, generándose un modo de “’descarte educado’ entre comillas”.

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Así, destacó que en nuestra realidad el encarcelamiento se presenta como la “solución última a los problemas de la vida en comunidad”, en lugar de utilizar los recursos para proporcionar verdaderamente “la promoción de un desarrollo integral de las personas que reduzca las circunstancias que favorecen la realización de acciones ilícitas”.

Garantizar oportunidades

Por otro lado, el Obispo de Roma apuntó que estos lugares de detención no pocas veces “fracasan en el objetivo de promover los procesos de reinserción” porque “carecen de recursos suficientes que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares experimentados por las personas detenidas”.

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Además, describió que la superpoblación en las cárceles “las convierte en verdaderos lugares de despersonalización”, mientras que la verdadera reinserción “comienza garantizando oportunidades de desarrollo, educación, trabajos dignos, acceso a la salud, así como generando espacios públicos de participación ciudadana”.

Salida de la cárcel

Con respecto al momento de la salida de la cárcel, el Papa resaltó que “la persona se encuentra a un mundo que le es ajeno, y que además no lo reconoce digno de confianza, llegando incluso a excluirlo de la posibilidad de trabajar para obtener un digno sustento”.

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Ante ello, como “comunidades cristianas”, llamó a plantearnos: “Si estos hermanos y hermanas han pagado ya la pena por el mal cometido, ¿por qué se pone sobre sus hombros un nuevo castigo social con el rechazo y la indiferencia?” y explicó que en muchos casos “esta aversión social es un motivo más para exponerlos a reincidir en las propias faltas”.

Después, el Papa Francisco confesó que reza “por cada persona que desde el silencio generoso sirve a estos hermanos, reconociendo en ellos al Señor” y apreció “todas las iniciativas con las que, no sin dificultades, también se asiste pastoralmente a las familias de los detenidos y las acompañan en ese período de gran prueba, para que el Señor bendiga a todos”.

Ventanas y madres

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El Pontífice propuso dos imágenes para concluir. La primera, efectivamente, es la de las citadas ventanas porque incluso la cadena perpetua, para él discutible, “tendría que tener un horizonte”.

La segunda, es la imagen de las madres que observó en Buenos Aires. Estas mujeres hacían cola para ver a sus hijos detenidos, sin vergüenza de que las vieran. Siguiendo su ejemplo, deseó “que la Iglesia aprenda maternalidad de estas mujeres y aprenda los gestos de maternalidad que tenemos que tener para con estos hermanos y hermanas que están detenidos”.

 A continuación, sigue el discurso completo del Papa Francisco.

***

Discurso del Santo Padre

Los saludo cordialmente a todos ustedes que participan en este Encuentro sobre el Desarrollo Humano Integral y la Pastoral Penitenciaria Católica. Cuando encomendé al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que hiciera patente la preocupación de la Iglesia por las personas en particulares situaciones de sufrimiento, quise que se tuviera en cuenta la realidad de tantos hermanos y hermanas encarcelados. Pero no es una tarea señalada sólo para el Dicasterio, sino que es toda la Iglesia en fidelidad a la misión recibida de Cristo, la que está llamada a actuar permanentemente la misericordia de Dios en favor de los más vulnerables y desamparados en quienes está presente Jesús mismo (cf. Mt 25,40). Vamos a ser juzgados sobre esto.

Como ya he señalado en otros momentos, la situación de las cárceles sigue siendo reflejo de nuestra realidad social y consecuencia de nuestro egoísmo e indiferencia sintetizados en una cultura del descarte (cf. Discurso en la visita al Centro de Readaptación Social de Ciudad Juárez, 17 febrero 2016). Muchas veces la sociedad, mediante decisiones legalistas y deshumanas justificadas en una supuesta búsqueda del bien y la seguridad, procura con el aislamiento y el encarcelamiento de quien actúa contra las normas sociales, la solución última a los problemas de la vida de comunidad. Y así se justifica que se destinen grandes cantidades de recursos públicos a reprimir a los infractores en vez de procurar verdaderamente la promoción de un desarrollo integral de las personas que reduzca las circunstancias que favorecen la realización de acciones ilícitas.

Es más fácil reprimir que educar, y yo diría, es más cómodo también. Negar la injusticia presente en la sociedad es más fácil y crear estos espacios para encerrar en el olvido a los infractores, que ofrecer la igualdad de oportunidades de desarrollo a todos los ciudadanos. Es un modo de descarte, “descarte educado” entre comillas.

Además, no pocas veces los lugares de detención fracasan en el objetivo de promover los procesos de reinserción, sin duda alguna porque carecen de recursos suficientes que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares experimentados por las personas detenidas, así como por una frecuente superpoblación en las cárceles que las convierte en verdaderos lugares de despersonalización. En cambio, una verdadera reinserción social comienza garantizando oportunidades de desarrollo, educación, trabajos dignos, acceso a la salud, así como generando espacios públicos de participación ciudadana.

Hoy, de manera especial, nuestras sociedades están llamadas a superar la estigmatización de quien ha cometido un error, pues en vez de ofrecer la ayuda y los recursos adecuados para vivir una vida digna, nos hemos habituado a desechar más que a considerar los esfuerzos que la persona realiza para corresponder al amor de Dios en su vida. Muchas veces al salir de la prisión, la persona se encuentra a un mundo que le es ajeno, y que además no lo reconoce digno de confianza, llegando incluso a excluirlo de la posibilidad de trabajar para obtener un digno sustento. Al impedir a las personas recuperar el pleno ejercicio de su dignidad, éstas quedan nuevamente expuestas a los peligros que acompañan la falta de oportunidad de desarrollo, en medio de la violencia y la inseguridad.

Como comunidades cristianas debemos plantearnos una pregunta. Si estos hermanos y hermanas han pagado ya la pena por el mal cometido, ¿por qué se pone sobre sus hombros un nuevo castigo social con el rechazo y la indiferencia? En muchas ocasiones, esta aversión social es un motivo más para exponerlos a reincidir en las propias faltas.

Hermanos: En este encuentro, ustedes han compartido ya algunas de las numerosas iniciativas con las que las Iglesias locales acompañan pastoralmente a los detenidos, a los que concluyen la detención y a las familias de muchos de ellos. Con la inspiración de Dios, cada comunidad eclesial va asumiendo un camino propio para hacer presente la misericordia del Padre a todos estos hermanos y hacen resonar una llamada permanente para que todo hombre y toda sociedad busquen actuar firme y decididamente en favor de la paz y de la justicia.

Tenemos la seguridad de que las obras que la Misericordia Divina inspira en cada uno de ustedes y en los numerosos miembros de la Iglesia dedicados a este servicio son verdaderamente eficaces. El amor de Dios que los sostiene y anima en el servicio a los más débiles, fortalezca y acreciente este ministerio de esperanza que cada día realizan entre los encarcelados. Rezo por cada persona que desde el silencio generoso sirve a estos hermanos, reconociendo en ellos al Señor. Me congratulo con todas las iniciativas con las que, no sin dificultades, también se asiste pastoralmente a las familias de los detenidos y las acompañan en ese período de gran prueba, para que el Señor bendiga a todos.

Quisiera terminar con dos imágenes, dos imágenes que pueden ayudar. No se puede hablar de un ajuste de deuda con la sociedad en una cárcel sin ventanas. No hay una pena humana sin horizonte. Nadie puede cambiar de vida si no ve un horizonte. Y tantas veces estamos acostumbrados a tabicar las miras de nuestros reclusos. Llévense esta imagen de las ventanas y el horizonte, y procuren que en vuestros países siempre las prisiones, las cárceles tengan ventana y horizonte, incluso una pena perpetua, que para mí es discutible, incluso una pena perpetua tendría que tener un horizonte.

La segunda imagen, es una imagen que yo vi varias veces cuando en Buenos Aires iba con el colectivo a alguna parroquia de la zona de Villa Devoto y pasaba por la Cárcel de Devoto. La cola de la gente que iba a visitar a los detenidos. Sobre todo la imagen de las madres, las madres de los detenidos que las veía todo el mundo, porque estaban haciendo cola una hora antes de entrar y que después eran sometidas a las revisiones de seguridad, muchas veces humillantes. Esas mujeres no tenían vergüenza de que las viera todo el mundo. Mi hijo está allí y daban la cara por el hijo. Que la Iglesia aprenda maternalidad de estas mujeres y aprenda los gestos de maternalidad que tenemos que tener para con estos hermanos y hermanas que están detenidos. La ventana y la madre haciendo cola son las dos imágenes que les dejo.

Con el testimonio y servicio que ustedes realizan, mantienen viva la fidelidad a Jesucristo. Que al final de nuestra vida podamos escuchar la voz de Cristo que nos llama diciendo: «Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, me lo hicieron a mí » (Mt 25,34.40). Que Nuestra Señora de la Merced los acompañe a ustedes, a sus familias y a cada uno de los que sirven a los encarcelados. Y por favor no se olviden de rezar por mí.  Gracias.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Ejército de Salvación: El “amor incondicional”, “antídoto” contra la división

Saludo del Santo Padre

noviembre 08, 2019 13:48Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 8 nov. 2019).- “En un mundo donde abundan el egoísmo y la división precisamente el noble gusto por el amor incondicional sirve de antídoto y abre el camino al significado trascendente de nuestra existencia”, indicó el Papa Francisco.

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Hoy, 8 de noviembre de 2019, el Santo Padre recibió en audiencia a una delegación del Ejército de Salvación, encabezada por el general Brian Peddle, superior del Ejército.

Ejército de Salvación

El Ejército de Salvación es un movimiento internacional, religioso y de caridad, con un sistema distintivamente militar en su estructura y organización. Confesionalmente, es una institución cristiana, sin pretender ser una iglesia más, sino una parte constituyente de la Iglesia de Cristo.

Actualmente, sirve en más de 130 países, tiene alrededor de 1 millón de miembros y emplea alrededor de 175 idiomas. Junto con la predicación de la Palabra de Dios, emprende obras sociales de diversa índole como escuelas, hogares para niños, albergues para personas sin hogar, hospitales, programas de emergencia para desastres, etc.

Ecumenismo

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En su saludo, el Santo Padre recordó que su primera “lección de ecumenismo” la recibió a los 4 años, cuando junto a su abuela conoció a los miembros del Ejército de Salvación y destacó las palabras del predecesor del actual general: “La santidad transciende fronteras”.

Así, recalcó Francisco, la santidad se manifiesta “en acciones concretas de bondad, de solidaridad y de sanación habla al corazón y da testimonio de la autenticidad de nuestro discipulado” y “sobre esta base, los católicos y los miembros del Ejército de Salvación pueden ayudarse mutuamente y colaborar cada vez más con respeto mutuo, también en la vida de santidad”.

Amor gratuito

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Por otro lado, con respecto a la caridad,  señaló que “el amor gratuito que inspira los gestos de servicio a los necesitados (…)” “atrae y convence” y que, en especial, los jóvenes necesitan percibirlo “porque en muchos casos les falta en su experiencia diaria”.

Además, agradeció a los presentes su trabajo en beneficio de las personas sin hogar y marginadas de Roma y su labor en la lucha contra la trata de seres humanos y otras formas actuales de esclavitud.

A continuación, sigue el saludo completo del Papa Francisco.

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Saludo del Santo Padre

Sr. General, queridos hermanos y hermanas:

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Me complace tener esta oportunidad para renovaros, así como a todos los miembros y voluntarios del Ejército de Salvación mi grato aprecio por vuestro testimonio sobre la primacía del discipulado y el servicio a los pobres que os  hace un signo reconocible y creíble del amor evangélico, en obediencia al mandato del Señor: “Amaos los unos a los otros. Como yo os he amado, así también debéis amaros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos” (Jn 13, 34).

Como alguna vez he recordado,- también ahora, en el coloquio-  recibí mi primera lección de ecumenismo hace muchos años, ¡yo tenía cuatro! cuando con mi abuela encontré a los miembros del Ejército de Salvación. Su ejemplo de humilde servicio a los más pequeños entre nuestros hermanos y hermanas es más elocuente que cualquier palabra. Me viene en mente la sabia expresión de su predecesor, Sr. General, cuando nos encontramos hace cinco años: “La santidad trasciende las fronteras confesionales”. La santidad que se manifiesta en acciones concretas de bondad, de solidaridad y de sanación habla al corazón y da testimonio de la autenticidad de nuestro discipulado. Sobre esta base, los católicos y los miembros del Ejército de Salvación pueden ayudarse mutuamente y colaborar cada vez más con respeto mutuo, también en la vida de santidad.

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Este testimonio común es como la levadura que, en la parábola de Jesús, una mujer tomó y mezcló con harina hasta que toda la masa subió (cf. Lc 13, 21). El amor gratuito que inspira los gestos de servicio a los necesitados no es sólo la levadura, sino también la fragancia del pan recién horneado. Atrae y convence. Los jóvenes en particular necesitan sentir esta fragancia, porque en muchos casos les falta en su experiencia diaria. En un mundo donde abundan el egoísmo y la división precisamente el noble gusto por el amor incondicional sirve de antídoto y abre el camino al significado trascendente de nuestra existencia.

Como Obispo de Roma, deseo agradecer también al Ejército de Salvación  lo que está haciendo en esta ciudad en beneficio de las personas sin hogar y marginadas. También soy consciente de su amplia participación en la lucha contra la trata de seres humanos y otras formas actuales de esclavitud. ¡Que Dios bendiga vuestro esfuerzo!

Gracias de nuevo por vuestra visita. Acordémonos unos de otros en la oración y continuemos trabajando por la difusión del amor de Dios a través de obras de servicio y solidaridad.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Los desafíos del viaje del Papa a Japón, según el laico Shintaro Yuzawa

Una visita bajo el signo de la paz

noviembre 08, 2019 18:22Anita BourdinEntrevistas, Viajes pontificios

(ZENIT – 8 nov. 2019).- “El tema oficial de la visita del Papa a Japón es “Proteger toda vida”, una cita de su “oración cristiana en unión con la Creación” al final de su encíclica Laudato Si’“, explica Shintaro Yuzawa, japonés, laico, casado y jefe de la Capellanía Católica Japonesa en París.

El católico japonés aceptó amablemente presentar los diferentes puntos que se desprenden del tema principal para cada etapa del viaje del Papa Francisco a Japón (23-26 de noviembre de 2019): desarme nuclear, pena de muerte, protección del medio ambiente, reconciliación, encuentro con el nuevo emperador, y con los católicos japoneses…

zenit: ¿En torno al tema de la protección de la vida, la visita del Papa Francisco incluirá un llamamiento a la abolición de las armas nucleares?

Shintaro Yuzawa: Sí, y más en general, una llamada a abrir los ojos al sufrimiento causado por la guerra. Este es el sentido de su visita a Hiroshima y Nagasaki. La imagen del niño de Nagasaki llevando a su hermano pequeño es el símbolo de esto: el Papa Francisco la había elegido para expresar sus deseos de paz para el año nuevo 2018. Nagasaki es también la tierra de los cristianos ocultos, y el Papa rendirá homenaje a los 26 mártires que fueron crucificados en Nagasaki el 5 de febrero de 1597. La actualidad del significado de los mártires que murieron para que hubiera vida es importante.

El tema del compromiso contra las armas nucleares es muy relevante para los japoneses no cristianos: las víctimas anónimas de los bombardeos atómicos han testificado por su dignidad que la humanidad no puede ser destruida por la locura de la guerra.

zenit: ¿Parece que el Papa también tiene en su corazón la abolición de la pena de muerte?

Shintaro Yuzawa: En Japón, hubo 17 ejecuciones capitales entre 2018 y 2019, 13 de las cuales fueron llevadas a cabo por miembros de la secta AUM SHINRIKYO (responsable del ataque con gas sarín que mató a 13 personas en 1995). El Papa se reunirá con un preso condenado a muerte, Iwao Hakamada, un católico que lleva más de 50 años reivindicando su inocencia y que está a la espera de una revisión de su juicio.

zenit: El recuerdo del terrible accidente nuclear de Fukushima permanece en la mente de todos, en Japón y más allá: también estará presente…

Shintaro Yuzawa: La protección del medio ambiente también estará en el centro del viaje. Para proteger toda la vida, también debemos proteger la tierra que es “nuestro hogar común”. En Japón, el medio ambiente está amenazado por desastres naturales, pero también por la acción humana. El Papa se reunirá con las víctimas del gran cataclismo del 11 de marzo de 2011, que causó 20.000 muertos pero también el accidente nuclear de la central nuclear de Fukushima Daiichi.

zenit: La famosa tarjeta de felicitación de 2018 llevaba la leyenda: “el fruto de la guerra”. ¿Cuáles son las condiciones para una paz duradera?

Shintaro Yuzawa: El tema del perdón y la reconciliación es realmente importante para construir la paz con nuestros países vecinos, pero persisten las tensiones, principalmente debido a la divergencia en la cuestión de la responsabilidad por los actos cometidos por el Estado japonés (compensación para las mujeres de solaz, trabajos forzados durante la ocupación japonesa). La cuestión se ha vuelto delicada debido a la posición nacionalista del Primer Ministro Shinzo Abé, cuyo partido está pidiendo una revisión de la Constitución japonesa, en particular del artículo 9, el artículo pacifista.

zenit: El Papa Francisco dirigió sus felicitaciones al nuevo emperador Naruhito y estaba deseoso de ser representado -por el cardenal Francesco Monterisi- en su entronización en Tokio el 22 de octubre. Se reunirá con el emperador el 25 de noviembre. ¿Una oportunidad para fomentar las relaciones con el cristianismo? 

Shintaro Yuzawa: La relación del cristianismo con la familia imperial es compleja. Oficialmente, el emperador es el sacerdote supremo del sintoísmo, descendiente de Amaterasu, diosa del Sol. Sin embargo, el emperador emérito tenía a un cuáquero americano como su tutor. La nueva emperatriz y la emperatriz emérita vinieron de universidades católicas. Se cree que la posición pacifista del emperador se debe a la influencia del cristianismo en la familia imperial. Por eso esperamos que el encuentro del Papa con el emperador, y también con el primer ministro Shinzô Abé, pueda ayudar a aliviar la tensión con nuestros países vecinos.

zenit: Francisco es el segundo pontífice que visita su nación. ¿Qué se puede esperar como fruto para la comunidad católica? 

Shintaro Yuzawa: Dar un nuevo impulso a la vida de la Iglesia en Japón. La anterior visita del Papa Juan Pablo II en 1981 dio gran entusiasmo a los católicos en Japón, y generó un gran número de vocaciones entre sacerdotes y religiosos. El Papa Francisco se reunirá con los jóvenes en la Catedral de Tokio. Esperamos que el encuentro con el Papa y los jóvenes dé un nuevo impulso a la Iglesia de Japón, cuyo número de miembros japoneses está estancado y envejeciendo. El mayor desafío para la Iglesia de Japón: la mayoría de los católicos en Japón son extranjeros, los trabajadores inmigrantes de los países católicos – Filipinas, Brasil, y especialmente Vietnam – rejuvenecen la Iglesia que envejece. La acogida a los extranjeros es una oportunidad para la Iglesia, pero es necesaria la tolerancia mutua. Para preparar el futuro de la Iglesia, es importante la presencia de jóvenes abiertos a la diversidad cultural.

 

 

 

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN*

Fiesta

— Los templos, símbolo de la presencia de Dios entre los hombres.

— Jesucristo, realmente presente en nuestras iglesias.

— La gracia divina nos hace templos vivos de Dios.

I. Los judíos celebraban cada año la fiesta de la Dedicación1 en recuerdo de la purificación y restablecimiento del culto en el Templo de Jerusalén después de la victoria de Judas Macabeo sobre el rey Antíoco2. Durante una semana se celebraba en toda Judea este aniversario. Se llamaba también Fiesta de las luces, porque era costumbre encender lámparas, símbolo de la Ley, y ponerlas en las ventanas de las casas, en número creciente con los días de la fiesta3. Esta celebración fue recogida por la Iglesia para conmemorar el aniversario en que los templos fueron convertidos en lugares destinados al culto. De modo particular, «cada año se celebra en el conjunto del rito romano la dedicación de la Basílica de Letrán, la más antigua y la primera en dignidad de las iglesias de occidente». Además, «en cada diócesis se celebra la dedicación de la catedral, y cada iglesia conmemora el recuerdo de su propia dedicación»4.

La fiesta que hoy celebramos tiene una especial importancia, pues la Basílica de Letrán fue la primera iglesia bajo la advocación del Salvador, levantada en Roma por el emperador Constantino. Sigue siendo en la actualidad la catedral del Romano Pontífice. La fiesta se celebra en toda la Iglesia como muestra de unidad con el Papa.

El templo siempre fue considerado entre los judíos como lugar de una particular presencia de Yahvé. Ya en el desierto se manifestaba en la Tienda del encuentro: allí hablaba Moisés con el Señor, como se habla con un amigo; la columna de nube signo de Su presencia descendía entonces y se detenía a la entrada de la Tienda5. Era el ámbito donde estará presente su Nombre, su Ser infinito e inefable, para escuchar y atender a sus fieles. Cuando Salomón hubo construido el Templo de Jerusalén, en la fiesta de su dedicación pronunció estas palabras: ¿En verdad morará Dios sobre la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no son capaces de contenerte; ¡cuánto menos esta casa que yo he edificado! Pero, con todo, atiende a la plegaria de tu siervo, Yahvé, Dios mío, y oye la oración que hoy hace tu siervo ante Ti. Que estén abiertos tus ojos noche y día sobre este lugar, del que has dicho: «En él estará mi Nombre»; y oye, pues, la oración de tu siervo y la de tu pueblo, Israel; cuando oren en este lugar, óyela Tú también desde el lugar de tu morada de los cielos...6.

A nuestras iglesias vamos al encuentro con nuestro Dios, que nos espera, con una presencia real, en la Eucaristía custodiada en el Sagrario.

El templo, enseña el Papa Juan Pablo II, «es casa de Dios y casa vuestra. Apreciadlo, pues, como lugar de encuentro con el Padre común»7. La iglesia-edificio representa y significa la Iglesia-asamblea, formada por piedras vivas, que son los cristianos, consagrados a Dios por su Bautismo8. «El lugar donde la comunidad cristiana se reúne para escuchar la palabra de Dios, elevar preces de intercesión y de alabanza a Dios y, principalmente, para celebrar los sagrados misterios, y donde se reserva el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, es imagen peculiar de la Iglesia, templo de Dios, edificado con piedras vivas; también el altar, que el pueblo santo rodea para participar del sacrificio del Señor y alimentarse con el banquete celeste, es signo de Cristo, sacerdote, hostia y altar de su mismo sacrificio»9. Vamos con toda reverencia, pues nada más respetable que la casa del Señor; «¿qué respeto no deben inspirar nuestras iglesias, donde se ofrece el sacrificio del Cielo y de la tierra, la Sangre de un Dios hecho Hombre?»10. Vamos también con la confianza de quien sabe bien que encuentra a Jesucristo, su Amigo, que dio la vida por amor a él; allí nos aguarda cada día. Es también la casa común donde encontramos a nuestros hermanos.

II. Las iglesias son el lugar de reunión de los miembros del nuevo Pueblo de Dios, que se congregan para rezar juntos. En ellas encontramos a Jesús, pues donde dos o más se reúnen en su nombre, allí está Él en medio de ellos11; allí oímos su voz. Pero, sobre todo, allí encontramos a Jesús, real y sustancialmente presente en la Sagrada Eucaristía. Está presente con su Divinidad y con su Humanidad santísima, con su Cuerpo y con su Alma. Allí nos ve y nos oye, y nos atiende como socorría a aquellos que llegaban, necesitados, de todas las ciudades y aldeas12. A Jesús presente en el Sagrario podemos manifestarle nuestros anhelos y preocupaciones, las dificultades, las flaquezas, y los deseos de amarle cada día más. El mundo sería bien distinto si Jesús no se hubiera quedado con nosotros. ¿Cómo no vamos a amar nuestros templos y oratorios, donde Jesús nos espera? ¡Tantas alegrías hemos recibido junto al Sagrario! ¡Tantas penas que nos atormentaban las hemos dejado allí! ¡En tantas ocasiones hemos vuelto al ajetreo de la vida ordinaria fortalecidos y esperanzados! Tampoco podemos olvidar que en el templo se encuentra el altar sobre el que se renueva cada día el Sacrificio de valor infinito que el Señor realizó en el Calvario. Cada día, en estos lugares dedicados al culto y a la oración, nos llegan incontables gracias de la misericordia divina.

Cuando un huésped ilustre se queda en una casa, sería una gran descortesía no atenderlo bien, o hacer caso omiso de él. ¿Somos siempre conscientes de que Jesús es nuestro Huésped aquí en la tierra, de que necesita de nuestras atenciones? Examinemos hoy si al entrar en una iglesia nos dirigimos enseguida a saludar a Jesús en el Sagrario, si nos comportamos siempre como corresponde a un lugar donde Dios habita de una manera particular, si las genuflexiones ante Jesús Sacramentado son un verdadero acto de fe, si nos alegramos siempre que pasamos cerca de un templo, donde Cristo se halla realmente presente. «¿No te alegra si has descubierto en tu camino habitual por las calles de la urbe ¡otro Sagrario!?»13. Y seguimos nuestros quehaceres con más alegría y con más paz.

III. En la Nueva Alianza, el verdadero templo ya no está hecho por manos de hombres: es la santa Humanidad de Jesús la que en adelante es el Templo de Dios por excelencia. Él mismo había dicho: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Y explica el Evangelista: Él hablaba del Templo de su Cuerpo14. Y si el Cuerpo físico de Jesús es el nuevo Templo de Dios, también lo es la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, en el que el mismo Jesucristo es la piedra angular, sobre la que se apoya la nueva edificación. «Rechazado, desechado, dejado a un lado, dado por muerto entonces como ahora, el Padre lo hizo y lo hace siempre la base sólida e inconmovible de la nueva construcción. Y lo hace tal por su resurrección gloriosa (...).

»El nuevo templo, Cuerpo de Cristo, espiritual, invisible, está construido por todos y cada uno de los bautizados sobre la viva piedra angular, Cristo, en la medida en que a Él se adhieren y en Él crecen hasta la plenitud de Cristo. En este templo y por él, morada de Dios en el Espíritu, Él es glorificado, en virtud del sacerdocio santo que ofrece sacrificios espirituales (1 Pdr 2, 5), y su Reino se establece en este mundo»15. San Pablo lo recordaba frecuentemente a los primeros cristianos: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?16.

Hemos de considerar frecuentemente que la Santísima Trinidad «por medio de la gracia de Dios inhabita en el alma justa como en un templo, de un modo íntimo y singular»17. La meditación de esta realidad maravillosa nos ayuda a ser más conscientes de la transcendencia que tiene vivir en gracia de Dios, y el profundo horror que hemos de tener al pecado, «que destruye el templo de Dios», privando al alma de la gracia y de la amistad divinas. Mediante esta inhabitación, podemos gozar de un anticipo de lo que será la visión beatífica en el Cielo, ya que «esta admirable unión solo en la condición y estado se diferencia de aquella en que Dios llena a los bienaventurados beatificándolos»18.

La presencia de Dios en nuestra alma nos invita a procurar un trato más personal y directo con el Señor, al que en todo momento buscamos en el fondo de nuestras almas.

1 Jn 10, 22. — 2 Cfr. 1 Mac 4, 36-59; 2 Mac 1, 1 ss.; 10, 1-8. — 3 Cfr. 2 Mac 1, 18. — 4 A. G. Martimort, La Iglesia en oración, Herder, 3.ª ed., Madrid 1987, pp. 991-992. — 5 Ex 33, 7-11. — 6 1 Rey 8, 27-30. — 7 Juan Pablo II, Homilía en Orcasitas (Madrid), 3-XI-1982. — 8 Cfr. Ritual de la dedicación de iglesias y de altares, Presentación, 26-X-1978. — 9 Cfr. Decreto 29-V-1977, en el que se publica el Ritual citado. — 10 Anónimo, La Santa Misa, Rialp, Madrid 1975, p. 133. — 11 Mt 18, 20. — 12 Cfr. Mc 6, 32. — 13 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 270. — 14 Jn 2, 20-21. — 15 Juan Pablo II, loc. cit. — 16 1 Cor 3, 16. — 17 León XIII, Enc. Divinum illud munus, 9-V-1897, 10. — 18 Ibídem, 11.

Esta Basílica es uno de los primeros templos que los cristianos pudieron erigir después de la época de las persecuciones. Fue consagrada por el Papa Silvestre el 9 de noviembre del año 324. Esta fiesta, que al principio solo se celebraba en Roma, pasó a ser fiesta universal en el rito romano, en honor de esta iglesia, llamada «Madre y Cabeza de todas las iglesias de Roma y de todo el mundo (Urbis et orbis)», como signo de amor y de unidad para con la Cátedra de San Pedro. La historia de esta Basílica evoca la llegada a la fe de millares y millares de personas que allí recibieron el Bautismo.

 

 

“La raza de los hijos de Dios”

Hijos de Dios. –Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos de las almas, del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras. –El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine... De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas, sino que anden por senderos que llevan hasta la vida eterna. (Forja, 1)

Iesus Christus, Deus Homo, Jesucristo Dios‑Hombre. Una de las magnalia Dei, de las maravillas de Dios, que hemos de meditar y que hemos de agradecer a este Señor que ha venido a traer la paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. A todos los hombres que quieren unir su voluntad a la Voluntad buena de Dios: ¡No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres!, ¡a todos los hombres, a todos los hermanos! Que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo: su Madre es nuestra Madre.
No hay más que una raza en la tierra: la raza de los hijos de Dios. Todos hemos de hablar la misma lengua, la que nos enseña nuestro Padre que está en los cielos: la lengua del diálogo de Jesús con su Padre, la lengua que se habla con el corazón y con la cabeza, la que empleáis ahora vosotros en vuestra oración. La lengua de las almas contemplativas, la de los hombres que son espirituales, porque se han dado cuenta de su filiación divina. Una lengua que se manifiesta en mil mociones de la voluntad, en luces claras del entendimiento, en afectos del corazón, en decisiones de vida recta, de bien, de contento, de paz. (Es Cristo que pasa, 13)

 

La vida tras la muerte, la esperanza del cristiano

Miles de personas visitan estos días los cementerios y reflexionan sobre las verdades eternas. ¿Qué dice la fe cristiana sobre la muerte y la vida?

Virtudes18/04/2016

Opus Dei - La vida tras la muerte, la esperanza del cristiano

El Evangelio entero, desde la Anunciación de la Virgen hasta la Resurrección de nuestro Señor, constituye un mensaje lleno de novedad. Con las páginas del Nuevo Testamento se abrió un capítulo nuevo en la historia de la Humanidad. Evangelio significa precisamente eso: novedad, “buena nueva”.

Al comenzar su ministerio público Jesucristo nos anunció con claridad que había llegado la plenitud de los tiempos, confirmándonos la venida del reino de Dios: El tiempo se ha cumplido y está cerca el Reino de Dios; haced penitencia y creed en el Evangelio. (Mc 1, 15).

Esto no significa que, con su venida, el Señor deseara “cambiarlo todo”; algo que se comprueba, por ejemplo, con sus enseñanzas sobre la indisolubilidad del matrimonio. En esas enseñanzas Jesús no partió de cero, por decirlo de algún modo, sino que desarrolló y completó lo que Dios había establecido al crear al hombre y a la mujer (cfr Mt 19, 3-9; Gn 2, 24).

No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud. (Mt 5,17). Leemos en varios pasajes de los Evangelios que Jesús les dijo a sus discípulos que debían obedecer fielmente los mandamientos que Dios le había dado a Moisés.

Pero la predicación del Señor viene acompañada, sin duda alguna, de un aire nuevo y liberador. Es cierto que Jesús desarrolló un conjunto de enseñanzas que ya conocíamos por el Antiguo Testamento, como la necesidad de obrar con rectitud de intención, de perdonar, o de amar a todos los hombres sin excepción, en particular a los pobres y pecadores; y que en Él se cumplieron las antiguas promesas que Dios hizo a los Profetas; pero, al mismo tiempo, su llamada se dirige de un modo radical y perentorio no sólo a un pueblo determinado, sino a todos los hombres, a los que va llamando uno a uno por su nombre.

El rechazo de los hombres

Esa novedad de la presencia y de la acción de Cristo se percibe además de un modo que puede parecernos desconcertante a primera vista: hay muchos que le rechazan: tanto a él como a sus enseñanzas.

Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron (Jn 1, 11) explica san Juan. Este rechazo de los suyos hace resaltar, aún más si cabe, la donación incondicionada del Señor, su entrega, plena de amor por la humanidad.

Fue ese rechazo de los suyos el que le llevó a la muerte, y muerte de Cruz; una muerte que aceptó Jesús libremente y que constituyó un sacrificio único y definitivo, fuente de salvación para todos los hombres.

Un Dios fiel

Dios es fiel a su promesa y la potencia del mal no ha podido nada en contra de la donación divina de Jesús, como pone de manifiesto la Resurrección. La fuerza salvadora que Dios introdujo en el mundo por medio de la Encarnación de su Hijo Jesús, Muerto en una cruz y Resucitado, constituye una novedad absoluta: una novedad perenne y universal.

Esa novedad está presente en la predicación apostólica desde los comienzos, cuando los apóstoles y discípulos de Jesús se lanzaron a predicar, con una alegría indescriptible, el mensaje cristiano; por Judea primero, por todos los países del imperio Romano después; y luego, por el mundo entero.

Su mensaje era que Jesús había resucitado y por tanto, si había resucitado, el mundo podía cambiar: cada mujer, cada hombre, podía, puede, cambiar, porque que ya no estamos férreamente sujetos a la ley del pecado y la muerte eterna: Jesús, sentado a la derecha del Padre nos lo ha dicho: Yo hago nuevas todas las cosas (Ap 21,5).

En Cristo Dios ha tomado en su mano las riendas del mundo y de la historia humana para llevarla a su plena realización. Esa es la causa por la que los cristianos de la primera hora, a pesar de las dificultades que tuvieron que superar, miraban el futuro con esperanza y optimismo, y transmitieron su fe a todos los que les rodeaban.

La vida eterna tras la muerte

En el mundo pagano se solía pensar en el mas allá como en una simple repetición del tiempo pasado. Los antiguos pensaban que el cosmos había existido siempre y que, a través de grandes mutaciones cíclicas, duraría para siempre. Siguiendo el mito del eterno retorno, todo lo que había sucedido antes volvería a suceder después.

Encerrado en este contexto antropológico religioso, el hombre pensaba que sólo podía salvarse huyendo de lo material, mediante una especie de éxtasis espiritual, que le ayudara a separarse de la carne, o viviendo en este mundo, como decía san Pablo, sin una meta y sin esperanza (cfr 1 Ts 4,13; Ef 2,).

En los primeros siglos del cristianismo los paganos se guiaban por una ética más o menos recta: creían en Dios y le daban culto con frecuencia, buscando protección y consuelo en él. Pero les faltaba la esperanza segura de un futuro feliz. La muerte para ellos era un cierto enigma que requería un sentido más pleno.

El cristiano es realista

El deseo de vivir eternamente, para siempre, es una aspiración profunda del hombre, como han puesto de manifiesto los filósofos, los escritores, los artitas, los poetas -y de forma especial los enamorados- de todos los tiempos. El hombre esta hambriento de eternidad. Ese afán por eternizarse y por perpetuarse, se manifiesta de diversos modos: en la forma de enfocar los proyectos; en el deseo de sobrevivir y de perdurar, por medio de los hijos; en el afán por influir en la vida de otras personas o de ser reconocido o recordado en el futuro… En todas estas manifestaciones se adivina el afán, genuinamente humano. de eternidad.

Hay muchos hombres que creen en la inmortalidad del alma; hay otros que entienden esa inmortalidad como una reencarnación; y hay otros, en fin, que se empeñan en alcanzar, a pesar del hecho ineludible de la muerte, un bienestar material o un reconocimiento social a toda costa. Es sabido que por ese camino no llegarán a satisfacer plenamente esos afanes, entre otras cosas porque el bienestar y el reconocimiento no dependen sólo de la propia voluntad.

En este contexto, el cristiano es profundamente realista: sabe que con la muerte se desvanecerán para siempre todos los sueños humanos fatuos.

En ese dilema muerte/inmortalidad el cristiano tiene la certeza de que Dios le ha creado haciéndole a su imagen y semejanza (cfr Gn 1, 27); y sabe que cuando se avecine la prueba suprema, Cristo le confortará, convirtiendo sus angustias de muerte en dolor de corredención. Esta convencido de que el mismo Jesús, al que ha servido, imitado y amado en esta tierra, le recibirá en el Cielo, colmándole de gloria y felicidad.

El cristiano sabe además con certeza que, gracias a la inmensa y gozosa verdad de la fe, gracias a Cristo, la muerte, su último enemigo en esta tierra (1 Cor 15, 26), no será el final de todo: tras ella alcanzará la visión eterna de Dios y la resurrección del cuerpo al final de los tiempos, cuando todas las cosas se cumplan en Cristo.

La vida no acaba aquí: por eso estamos convencidos de que el sacrificio escondido y la entrega generosa de millones de personas a las que nadie conoce tienen un profundo sentido y alcanzarán su justa recompensa en la otra vida: una recompensa que, por la infinita misericordia de Dios, superará cualquier bien al que el hombre pueda aspirar. “Si alguna vez te intranquiliza el pensamiento de nuestra hermana la muerte, porque ¡te ves tan poca cosa!, anímate y considera: ¿qué será ese Cielo que nos espera, cuando toda la hermosura y la grandeza, toda la felicidad y el Amor infinitos de Dios se viertan en el pobre vaso de barro que es la criatura humana, y la sacien eternamente, siempre con la novedad de una dicha nueva?” (San Josemaría, Surco, n. 891).

El tiempo presente

Aunque la novedad cristiana se refiera principalmente a la otra vida, al más allá, la Iglesia nos enseña que la novedad de la Resurrección de Cristo ya está presente y se manifiesta en cierta forma en esta tierra. Aunque no sabemos lo que durará el universo tal como lo conocemos, podemos decir, desde este punto de vista, que ya estamos “en el fin de los tiempos”, con el gozo de saber que el mundo ya ha sido redimido, porque Cristo ha vencido sobre la muerte, el demonio y el pecado.

El reino de Dios está en medio de vosotros (Lc 17, 21) se lee en los Evangelios. ¿Qué significa esa expresión: “en medio”? Con ella se denomina no sólo una presencia externa al que cree, sino una presencia íntima, interior. Cristo está dentro del alma en gracia, con una presencia real, actual, eficaz, aunque esa presencia no sea deL todo visible y plena todavía.

Todas estas cosas les sucedían como en figura; y fueron escritas para escarmiento nuestro, para quienes ha llegado la plenitud de los tiempos. (cfr 1 Cor 10, 11). En cierto sentido la renovación se ha anticipado, como muestra la santidad de la Iglesia. Mirad qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y lo somos! Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él. (cfr 1 Jn 3, 1), pero todavía no ha llegado el momento en el que apareceremos gloriosos con Él (cfr Col 3, 4), cuando seamos semejantes a Dios, porque lo veremos tal cual es (Jn 3, 2) (Concilio Vaticano II, Cost. Lumen gentium, n. 48).

En medio del mundo, sin ser mundanos

La Iglesia es la depositaria en esta tierra de la presencia anticipada del Reino de Dios, y por esa razón, aunque camina como peregrina por ese mundo, toda la fuerza redentora de Dios está operando ya, en cierto modo en el momento presente, por medio de la palabra revelada y de los sacramentos, especialmente el sacramento de la Eucaristía.

Esa fuerza redentora se manifiesta también en la vida santa de los cristianos que viven en medio del mundo sin ser mundanos (cfr Jn 17, 14). El cristiano se sitúa ante el mundo y vive en el mundo alter Christus, ipse Christus: como otro Cristo, como el mismo Cristo. Esto establece una sintonía íntima entre la vida de la Iglesia y de cada creyente, entre el momento actual –tiempo de gracia- y el tiempo final –tiempo de plenitud-. Esta tensión entre el tiempo presente y el tiempo final tiene muchas consecuencias para la vida del cristiano y para su comprensión del mundo.

El cristiano que vive por y para Dios se esfuerza por dar a conocer esta buena nueva divina a los que le rodean. En la vida futura este estado de la gracia y de vida sobrenatural se transformará en un estado de gloria. El hombre alcanzará la plenitud de la inmortalidad con la resurrección de los muertos.

Sin embargo, en esta vida presente, aunque esté perfeccionada por la gracia, la existencia humana goza de una autonomía propia –pero no absoluta-, en muy diversos ámbitos: el personal, el familiar, el social, el político. La vida sobrenatural acoge la naturaleza humana, la perfecciona y la lleva a su plenitud, pero sin sustituirla ni anularla.

Esta tensión entre el presente y la eternidad se manifiesta también en el concepto cristiano del tiempo y de la historia. El pensamiento pagano cae en el fatalismo: el acontecer humano ya está previsto y determinado –piensa- por el fatum, por el destino. El tiempo transcurre intocable e impertérrito, como un espectador pasivo y mudo que abraza el curso de la historia.

Pero el tiempo cristiano no es sólo un tiempo que pasa, un tiempo perecedero, sino un tiempo que Dios nos da para nuestro perfeccionamiento y progreso: es un tiempo de redención, en el que actúa la Providencia divina para llevar a su plenitud al mundo y a la historia humana.

El Señor ha querido contar con la respuesta lúcida y libre de los hombres. Cuenta con las oraciones de los santos y las buenas acciones de miles de personas, que influyen decisivamente en el curso de la historia. Hemos sido creados a imagen de Dios y por eso podemos influir en la historia, cambiar la historia: a veces para peor, como sucedió con el pecado de Adán y Eva y con los pecados de todos los hombres, pero sobre todo para mejor, cuando las criaturas participan activamente en la realización de los planes divinos, ya que el hecho más relevante y eficaz, el suceso que cambió de forma radical la historia del mundo, fue la Encarnación del Hijo de Dios.

Con su fiat, María prestó la colaboración humana más profunda y duradera con los planes divinos, al acoger al Hijo de Dios en su seno y cambiar el curso de la historia.

En su vida terrena los cristianos se saben pecadores, al igual que el resto de los hombres, pero hay algo que los distingue: están convencidos de que convertirse y servir a Dios es el mejor modo para aprovechar el tiempo y para mejorar el mundo que Dios nos ha confiado.De esa forma, en cierta manera, el tiempo se humaniza “La creación tiene su bondad y su perfección propias, pero no salió plenamente acabada de las manos del Creador. Fue creada "en estado de vía" (In statu viae) hacia una perfección última todavía por alcanzar, a la que Dios la destinó. Llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de su creación hacia esta perfección”: Catecismo de la Iglesia Católica, n. 302).

Dios no quiso hacerlo todo desde el comienzo, sino que quiso contar con la inteligencia y la colaboración perseverante de las criaturas, conduciéndolas hacia su fin.

Habitualmente el poder salvador de Dios se hace presente en la vida de cada hombre de una forma íntima y reservada. Y la Providencia divina influye en el curso de la historia del mismo modo, no mediante grandes acontecimientos, sino mediante sucesos aparentemente pequeños.

Por esa razón, el Señor nos invita a abandonarnos con confianza: No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? [32] Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre Celestial que de todo eso estáis necesitados. Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. (Mt 6, 31-33).

“Dios –escribe san Josemaría- que es la hermosura, la grandeza, la sabiduría, nos anuncia que somos suyos, que hemos sido escogidos como término de su amor infinito. Hace falta una recia vida de fe para nos desvirtuar esta maravilla, que la Providencia divina pone en nuestras manos. Fe como la de los Reyes Magos: la convicción de que ni el desierto, ni las tempestades, ni la tranquilidad de los oasis nos impedirán llegar a la meta del Belén eterno: la vida definitiva con Dios. (San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 32).

Desde el comienzo de su existencia terrena, Dios colmó a la que iba a ser Madre de su hijo de una extraordinaria abundancia de dones humanos y sobrenaturales. Concebida sin pecado original, Ella está llena de gracia. (cfr Lc 1, 28).

En la existencia de la Virgen, en medio de infinitas pruebas e incertidumbres, venció heroicamente la fe, y con su ejemplo sostuvo en la fe a los primeros discípulos. Al fin de su vida, libre de todo pecado, fue asunta al Cielo en Cuerpo y alma, para participar para siempre, como Reina de los Ángeles y de toda la creación, de la gloria del Señor.

En ella se ha verificado plenamente la promesa divina de llevar a todos los hombres a la gloria. Por eso, Nuestra Señora es, para cada hombre, “spes nostra", nuestra esperanza: el faro que nos ilumina y la razón de nuestra esperanza.

 

 

Fortaleza

Ser fuertes de ánimo ayuda a sobrellevar las dificultades y superar nuestros límites. Para los cristianos, Cristo es el ejemplo para vivir una virtud que abre la puerta a otras muchas.

Virtudes26/02/2016

1. “Per aspera ad astra!” “A través de las dificultades a las estrellas”. Esta conocida frase de Séneca expresa de modo gráfico la experiencia humana de que, para conseguir lo mejor, hay que esforzarse, de que “lo que vale, cuesta”, de que es preciso luchar por vencer los obstáculos y asperezas que nunca dejan de presentarse a lo largo de la vida, para poder alcanzar los bienes más altos.

Muchas piezas literarias de diversas culturas ensalzan la figura del héroe, que encarna de algún modo aquellas palabras de la sabiduría latina, que cualquier persona desearía también para sí: nil difficile volenti , nada es difícil para el que quiere.

Así pues, a nivel humano, la fortaleza es valorada y admirada. Esta virtud, que va de la mano con la capacidad de sacrificarse, tenía ya entre los antiguos un perfil bien definido. El pensamiento griego consideraba la “andreia” como una de las virtudes cardinales [1] , que modera los sentimientos de contienda propios del apetito irascible, y así da vigor al hombre para buscar el bien, aunque sea difícil y arduo, sin que el miedo le detenga.

2. “Quia tu es fortitudo mea” (Sal 31, 5)

Pertenece también a la experiencia humana la constatación de la debilidad de nuestra condición, que constituye, en cierto sentido, la otra cara de la moneda de la virtud de la fortaleza. Muchas veces hemos de reconocer que no hemos sido capaces de realizar tareas que teóricamente estaban a nuestro alcance.

Dentro de nosotros encontramos la tendencia a desmoronarnos, a ser blandos con nosotros mismos, a renunciar a lo laborioso por el esfuerzo que comporta. En otras palabras, la naturaleza humana, creada por Dios para lo más alto pero herida por el pecado, es capaz de grandes sacrificios a la vez que de grandes claudicaciones.

La Revelación cristiana ofrece una respuesta llena de sentido a esa condición paradójica en que versa nuestra existencia. Por una parte, en efecto, asume los valores propios de la virtud humana de la fortaleza, que es alabada en numerosas ocasiones en la Biblia. Ya la literatura sapiencial se hacía eco de ello, al dar a entender, bajo la forma de una pregunta retórica en el libro de Job, que la vida del hombre sobre la tierra es milicia [2] .

Con frase en cierto sentido misteriosa, Jesús dice, hablando del Reino de Dios, que lo alcanzan los que se hacen violencia: violenti rapiunt [3] . Esta idea ha quedado reflejada en la iconografía medieval, como sucede por ejemplo en la capilla de todos los santos de Ratisbona, donde la imagen que representa a la fortaleza lucha contra un león.

A la vez, son numerosos los textos de la Escritura que subrayan cómo las diversas manifestaciones de un comportamiento fuerte (paciencia, perseverancia, magnanimidad, audacia, firmeza, franqueza, e incluso la disposición a dar la vida) provienen y sólo pueden ser mantenidas si están ancladas en Dios: quia tu es fortitudo mea , porque Tú eres mi fortaleza( Sal 31, 5) [4] . En otras palabras, la experiencia cristiana enseña que “toda nuestra fortaleza es prestada” [5] .

San Pablo expresa de modo certero esta paradoja, en la que se entrelazan los aspectos humanos y sobrenaturales de la virtud: “ cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte ” , ya que, como le ha asegurado el Señor: “ sufficit tibi gratia mea, nam virtus in infirmitate perficitur , te basta mi gracia, porque la fuerza se perfecciona en la flaqueza” [6].

3. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5)

El modelo y fuente de fortaleza para el cristiano es por tanto Cristo mismo, quien no sólo ofrece con sus acciones un ejemplo constante que llega al extremo de dar la propia vida por amor a los hombres [7] , sino que además afirma: “sin mí no podéis hacer nada” [8] .

Así, la fortaleza cristiana hace posible el seguimiento de Cristo, un día y otro, sin que el temor, la prolongación del esfuerzo, los sufrimientos físicos o morales, los peligros, oscurezcan en el cristiano la percepción de que la verdadera felicidad está en seguir la voluntad de Dios, o le alejen de ella. La advertencia de Jesucristo es clara: “Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios” [9] .

4. “Beata quae sine morte meruit martyrii palmam”: el martirio de la vida cotidiana

Desde el comienzo los cristianos consideraron un honor sufrir martirio, pues reconocían que llevaba a una plena identificación con Cristo. La Iglesia ha mantenido a lo largo de la historia una tradición de particular veneración por los mártires, que por especial disposición de la Providencia han derramado su sangre para proclamar su adhesión a Jesús, ofreciendo así el máximo ejemplo no sólo de fortaleza, sino también de testimonio cristiano [10] .

Aunque no han faltado en cada época histórica, incluida la nuestra, esos testigos del Evangelio, lo cierto es que, en la vida corriente en la que nos encontramos la mayor parte de los cristianos, difícilmente llegaremos a esas condiciones.

No obstante, como recordaba Benedicto XVI, hay también un “martirio de la vida cotidiana”, de cuyo testimonio el mundo de hoy está especialmente necesitado: “el testimonio silencioso y heroico de tantos cristianos que viven el Evangelio sin componendas, cumpliendo su deber y dedicándose generosamente al servicio de los pobres” [11] .

En este sentido, la mirada se dirige a Santa María, pues Ella estuvo al pie de la Cruz de su Hijo, dando ejemplo de extraordinaria fortaleza sin padecer la muerte física, de modo que puede decirse que fue mártir sin morir, según el tenor de una antigua oración litúrgica [12] . “ Admira la reciedumbre de Santa María: al pie de la Cruz, con el mayor dolor humano —no hay dolor como su dolor—, llena de fortaleza. —Y pídele de esa reciedumbre, para que sepas también estar junto a la Cruz ” [13] .

5. “Omnia sustineo propter electos” (2T m 2, 10)

La Virgen dolorosa es testigo fiel del amor de Dios, e ilustra muy bien el acto más propio de la virtud de la fortaleza, que consiste en resistir ( sustinere ) [14] lo adverso, lo desagradable, lo duro. Ciertamente, se trata de un resistir en el bien, porque sin el bien no hay felicidad. Para el cristiano la felicidad se identifica con la contemplación de la Trinidad en el cielo.

En Santa María se cumplen las palabras del Salmo: si consistant adversum me castra, non timebit cor meum ... si levantan campamentos contra mí, mi corazón no temerá [15] . También San Pablo, antes de llegar al supremo testimonio de Cristo, se ejercitó durante su vida en este acto característico de la fortaleza, hasta poder afirmar: “todo lo soporto por los elegidos” [16] .

Para expresar este aspecto de la virtud (resistencia), la Sagrada Escritura suele referirse a la imagen de la roca. Jesús en una de sus parábolas alude a la necesidad de construir sobre roca, es decir, no sólo escuchar su palabra, sino esforzarse en ponerla por obra [17] . Se entiende que, en última instancia, la roca es Dios, como no cesa de repetir el Antiguo Testamento [18] : “ Mi roca, y mi baluarte, mi liberador, mi Dios, la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación ” [19] . No sorprende entonces que San Pablo llegue a afirmar que la roca es Cristo mismo [20] , el cual es “fuerza de Dios” [21] .

La fortaleza para resistir en las dificultades proviene, pues, de la unión con Cristo por la fe, como indica San Pedro: resistite fortes in fide! , resisitid fuertes en la fe [22] . De este modo, puede decirse que, en cierto sentido, el cristiano se convierte, como Pedro, en la roca en la que Cristo se apoya para construir y sostener su Iglesia [23] .

6. “In patientia vestra possidebitis animas vestras” (L c 21,19)

Parte de la fortaleza es la virtud de la paciencia, que Joseph Ratzinger ha descrito como “la forma cotidiana del amor” [24] . La razón por la que se ha dado tradicionalmente en el cristianismo a esta virtud una importancia notable puede deducirse de unas palabras de San Agustín en su tratado sobre la paciencia, que describe como “un don tan grande de Dios, que debe ser proclamada como una huella de Dios que reside en nosotros” [25] .

La paciencia es, pues, una característica del Dios de la historia de la salvación [26] , como enseñaba Benedicto XVI al inicio de su pontificado: “Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres” [27] .

Muchas consecuencias prácticas cabe deducir de esta consideración. La paciencia conduce a saber sufrir en silencio, a sobrellevar las contrariedades que se desprenden del cansancio, del carácter ajeno, de las injusticias, etc. La serenidad de ánimo hace asimismo posible que procuremos hacernos todo para todos [28] , adaptarnos a los demás, llevando con nosotros nuestro propio ambiente, el ambiente de Cristo. Por eso mismo el cristiano procura no poner en peligro su fe y su vocación por una equivocada concepción de la caridad, sabiendo que –por utilizar una expresión coloquial– puede llegar hasta las puertas del infierno, pero no más allá, porque allí no se puede amar a Dios. De este modo, se cumplen en él las palabras de Jesús: “ con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas” [29] .

7. “Quien persevere hasta el fin, ése se salvará” (M t 10, 22)

La paciencia está en estrecha correspondencia con la perseverancia. Ésta suele ser definida como la persistencia en el ejercicio de obras virtuosas a pesar de la dificultad y del cansancio derivado de su prolongación en el tiempo. Más precisamente, se suele hablar de constancia cuando se trata de vencer la tentación de abandonar el esfuerzo ante la aparición de un obstáculo concreto; mientras que se habla de perseverancia cuando el obstáculo es simplemente la prolongación en el tiempo de dicho esfuerzo [30] .

No se trata solamente de una cualidad humana, necesaria para el logro de objetivos más o menos ambiciosos. La perseverancia, a imitación de Cristo, que fue obediente al designio del Padre hasta el final [31] , es necesaria para la salvación, según las palabras evangélicas: “ quien persevere hasta el fin, ése se salvará” [32] . Se entiende entonces la verdad de la aseveración de San Josemaría: “ Comenzar es de todos; perseverar, de santos” [33] . De ahí el amor de este santo sacerdote por el trabajo bien acabado, que describía como un saber poner las “últimas piedras” en cada labor realizada [34] .

“Toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la duración [...]. Es fácil ser coherente por un día, o por algunos días [...]. Sólo puede llamarse fidelidad a una coherencia que dura a lo largo de toda la vida” [35] . Estas palabras del Siervo de Dios Juan Pablo II ayudan a comprender la perseverancia bajo una luz más profunda, no como un mero persistir, sino ante todo como auténtica coherencia de vida; una fidelidad que acaba por merecer la alabanza del señor de la parábola de los talentos, y que cabe considerar como una fórmula evangélica de canonización: “ Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor” [36] .

8. “Magnus in prosperis, in adversis maior”

“Grande en la prosperidad, mayor en la adversidad”. Estas palabras del epitafio del rey inglés Jacobo II, en la iglesia de Saint Germain en Layes, cerca de París, expresan la armonía entre las distintas partes de la virtud de la fortaleza: por un lado, la paciencia y la perseverancia, que se relacionan con el acto de resistir en el bien, y que ya hemos considerado; por otro, la magnificencia y la magnanimidad, que hacen referencia directa al acto de atacar, de acometer grandes hazañas, también en las pequeñas empresas de la vida corriente. En efecto, según la teología moral, “la fortaleza, como virtud del apetito irascible, no sólo domina nuestros miedos ( cohibitiva timorum ), sino que además modera las acciones atrevidas y audaces ( moderativa audaciarum ). Así la fortaleza se ocupa del miedo y de la audacia, impidiendo el primero e imponiendo un equilibrio a la segunda” [37] .

La magnanimidad o grandeza de ánimo es la prontitud para tomar la decisión de emprender obras virtuosas excelentes y difíciles, dignas de gran honor. Por su parte, la magnificencia se refiere a la efectiva realización de obras grandes, y en particular a la búsqueda y empleo de los recursos económicos y materiales adecuados para el cumplimiento de empresas grandes al servicio de Dios y del bien común [38] .

San Josemaría describía la persona magnánima con estos términos: “ ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos, para prepararnos a emprender obras valiosas, en beneficio de todos. No anida la estrechez en el magnánimo; no media la cicatería, ni el cálculo egoísta, ni la trapisonda interesada. El magnánimo dedica sin reservas sus fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar: se da. Y logra entender entonces la mayor muestra de magnanimidad: darse a Dios ” [39] .

Se requiere magnanimidad para emprender cada jornada la empresa de la propia santificación y del apostolado en medio del mundo, de las dificultades que siempre habrá, con la convicción de que todo es posible para el que cree [40] . En este sentido, el cristiano magnánimo no teme proclamar y defender con firmeza, en los ambientes en los que se mueve, las enseñanzas de la Iglesia, también en momentos en los que esto pueda suponer un ir a contracorriente [41] , aspecto que tiene una profunda raíz evangélica. Así, el cristiano se conducirá con comprensión hacia las personas a la vez que con una santa intransigencia en la doctrina [42] , fiel al lema paulino veritatem facientes in caritate , viviendo la verdad con caridad [43] , que conlleva defender la totalidad de la fe sin violencia. Esto implica asimismo que la obediencia y docilidad al Magisterio de la Iglesia no se contraponen al respeto de la libertad de opinión; al contrario, ayuda a distinguir bien la verdad de la fe de lo que son simples opiniones humanas.

* * *

Al comienzo se ha hecho referencia a la paciente resistencia de María al pie de la Cruz. La ejemplar fortaleza de Nuestra Señora incluye también la grandeza de alma que le llevó a exclamar ante su prima Isabel: Magnificat anima mea Dominum... quia fecit mihi magna qui potens est , mi alma glorifica al Señor... porque ha hecho en mí cosas grandes [44] . La exultación de María contiene una importante lección para nosotros, como recuerda Benedicto XVI: “El hombre es grande, sólo si Dios es grande. Con María debemos comenzar a comprender que es así. No debemos alejarnos de Dios, sino hacer que Dios esté presente, hacer que Dios sea grande en nuestra vida; así también nosotros seremos divinos: tendremos todo el esplendor de la dignidad divina” [45] .

S. Sanz Sánchez

Noviembre 2009

 

Bibliografía básica

- Catecismo de la Iglesia Católica , nn. 736, 1299, 1303, 1586, 1805, 1808, 1811, 1831-1832, 2473

- Juan Pablo II, La virtud de la fortaleza, Audiencia general, Roma, 15 de noviembre de 1978

- San Agustín, De patientia (PL 40)

- Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae , II-II, qq. 123-140

- San Josemaría, Amigos de Dios , nn. 77-80

© ISSRA, 2009

Citas

[1] Cfr. Ángel Rodríguez Luño, Scelti in Cristo per essere santi. III. Morale speciale , EDUSC, Roma 2008, pp. 284 y 289.

[2] Cfr. Jb 7, 1.

[3] Mt 11, 12.

[4] Cfr. Ex 15, 2, Esd 8, 10; Is 25,1; Sal 31,4; 46, 2; 71,3; 91,2; 1Tm 1,12; 2Tm 1, 7; Col 1, 11; Flp 4, 1; Rm 5, 3-5.

[5] San Josemaría, Camino , n. 728.

[6] 2Co 12, 9-10.

[7] Cfr. Jn 13, 15 y 15, 13.

[8] Jn 15, 5.

[9] Jn 16, 2.

[10] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 2473. Como se sabe, la palabra latina martyr deriva del griego mártys , que significa testigo.

[11] Benedicto XVI, Angelus , 28 de octubre de 2007. San Josemaría describía este martirio incruento en Camino , n. 848.

[12] “Bienaventurada la Virgen María, que mereció sin morir la palma del martirio al pie de la Cruz del Señor”. Se trata de la Communio de la fiesta de la Virgen Dolorosa en el antiguo Misal de San Pío V, que, con un ligero retoque, ha pasado a ser, en la Forma ordinaria del rito latino, la antífona del aleluya de la lección evangélica nº 11 del Común de la Santísima Virgen: “ Beata est Maria Virgo, quae sine morte meruit martyrii palmam sub cruce Domini ” (cfr. Pedro Rodríguez, n. 622 de Camino , edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2004).

[13] San Josemaría, Camino , n. 508.

[14] Cfr. Ángel Rodríguez Luño, Scelti in Cristo per essere santi. III. Morale speciale , EDUSC, Roma 2008, p. 291.

[15] Sal 27, 3.

[16] 2Tm 2, 10.

[17] Cfr. Lc 6, 47-49.

[18] Cfr. 1 Sam 2,2; 2 Sam 22, 47; Dt 32,4; Hab 1,12; Is 26,4; Sal 19,15; Sal 28,1; Sal 31,3-4; Sal 62,3.7-8; Sal 89,2; Sal 94,22; Sal 144,1; etc.

[19] 2S 22, 2-3; cfr. Sal 18, 3.

[20] 1Co 10, 4.

[21] 1Co 1, 24.

[22] 1P 5, 9.

[23] Cfr. Mt 16, 18.

[24] Citado por G. Valente, Ratzinger Professore. Gli anni dello studio e dell'insegnamento nel ricordo dei colleghi e degli allievi (1946-1977) , San Paolo, Cinisello Balsamo (Milano) 2008, p. 11.

[25] San Agustín, De patientia , 1 (PL 40,611). La paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo enumerados por San Pablo en Ga 5,22. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , nn. 736 y 1832.

[26] Algunos textos neotestamentarios aluden a la paciencia de Dios: cfr. 1P 3, 20; 2P 3, 9. 15; Rm 2, 4; Rm 3, 26; Rm 9, 22; Rm 15, 5; 1Tm 1, 16.

[27] Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino , Roma, 24 de abril de 2005.

[28] Cfr. 1Co 9, 22.

[29] Lc 21, 19.

[30] Cfr. Ángel Rodríguez Luño, Scelti in Cristo per essere santi. III. Morale speciale , EDUSC, Roma 2008, p. 298.

[31] Cfr. Flp 2, 8.

[32] Mt 10, 22.

[33] San Josemaría, Camino , n. 983.

[34] “Me gustan las últimas [piedras], que suponen la terminación de un largo y paciente esfuerzo” (San Josemaría, Entrevista para "El Cruzado Aragonés", 3 de mayo de 1969, n. 16).

[35] Juan Pablo II, Homilía en la Catedral Metropolitana , México, 26 de enero 1979.

[36] Mt 25, 23.

[37] R. Cessario, Las virtudes , Edicep, Valencia 1998, p. 206.

[38] Cfr. Ángel Rodríguez Luño, Scelti in Cristo per essere santi. III. Morale speciale , EDUSC, Roma 2008, pp. 294 y 296. La magnanimidad o longanimidad es asimismo considerada tradicionalmente como uno de los frutos del Espíritu Santo: cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , n. 1832.

[39] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 80. El Fundador del Opus Dei consideraba como manifestación de magnanimidad el cuidado de lo pequeño: “las almas grandes tienen muy en cuenta las cosas pequeñas” (San Josemaría, Camino , n. 818).

[40] Cfr. Mc 9, 23.

[41] Cfr. San Josemaría, Vía Crucis , XIII estación, punto 3.

[42] Cfr. San Josemaría, Camino , nn. 393-398.

[43] Ef 4, 15.

[44] Lc 1, 46-49.

[45] Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad de la Asunción, Castelgandolfo, 15 de agosto de 2005.

 

Edith Stein: El Pensamiento que sirve

 

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Exitosa e inteligente, de pensamiento profundo y lógica impecable, decidió un día buscar la verdad… Y la encontró.

Hoy quiero contarte la apasionante historia de una mujer del siglo XX que se codeó con los hombres más importantes de su profesión en su tiempo, de lógica imperturbable y científica cuya vida giro en torno a la búsqueda incansable de la verdad ¿qué es el hombre? ¿Cuál es su fundamento? ¿Dónde está su unidad y el sentido de su existencia? Son tres preguntas fundamentales que acompañaron a la fenomenóloga y filósofa Edith Stein, a quien hoy conocemos como Santa Benedicta de la Cruz, santa patrona de Europa.

Esta alemana de origen judío fue una estudiante brillante de la fenomenología en la Universidad de Gottiengen y a quien Husserl escogió antes que a Martín Heidegger (uno de los filósofos más importantes del siglo XX) para ser su asistente de cátedra. Como mujer en la época de 1916 esto era un logro impresionante.

De una personalidad marcada fuertemente por la determinación, la tenacidad, terquedad y seguridad en sí misma recibió el título de Filosofía de la Universidad de Friburgo, obteniendo la calificación de «summa cum laude». Luego Max Séller («inventó» el concepto actual que tenemos de los valores), Husserl, Henry Conrad-Martius, Adolf Reinach ,Dietrich Von Hildebran y Martin Heidegger serían sólo algunos de sus compañeros de trabajo en el cerradísimo círculo de pensadores de su época.

Siendo una mujer con una personalidad de alta tensión y fuertemente pasional, así como totalmente racionalista y atea, en el fondo mismo de su corazón la semilla de la generosidad y servicio a la humanidad era más fuerte. Lo que la llevo a enlistarse en la Cruz Roja como enfermera durante la primera Guerra mundial. Sus palabras fueron: «ahora mi vida no me pertenece. Todas mis energías están al servicio del gran acontecimiento. Cuando termine la Guerra, si es que vivo todavía, podré pensar de Nuevo en mis asuntos personales. Si los que están en las trincheras tienen que sufrir calamidades, ¿porqué he de ser yo una privilegiada?»

Todo esto revela la herencia de un alma buena, de un alma que en ese momento no conocía lo que era la gracia de Dios y el sentido de la trascendencia, pero que sin embargo ante la acción por el bien común de los de su pueblo, se autrotrascendía. En 1915 recibe la medalla «al valor». Otras características humanas de su carácter brillaron en ese período como fueron su amabilidad, paz, silencio, servicio y dominio de sí misma. Todo el mundo la quería y todavía la luz de la verdad no reinaba en su alma.

Tras retornar de la experiencia de la guerra, retomó su vida de estudiante, pero las dudas profundas, la insaciable hambre de verdad volcada a la filosofía y el testimonio de muchos cristianos durante el período de la Guerra comenzaron a socavar en ella su hasta entonces radical ateísmo. Los diálogos con el filósofo Max Scheller -que paradójicamente se había apartado de la Iglesia-, pero sobre todo la lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús, terminaron completando la obra que Dios había iniciado en ella: su conversión al catolicismo. Un día y estando en casa de su amiga Hedwig Conrad- Martius tiene acceso a leer la biografía de quien pasaría a ser su maestra de vida interior, Santa Teresa de Jesús. Edith, no pudo soltar el libro de su vida, sino hasta terminarlo. Intelectual y lógica como era, leía y analizaba cada página a medida en que se adentraba en su lectura, hasta que finalmente su raciocinio se sometió a la gracia haciéndola pronunciar aquellas palabras desde su corazón femenino de mujer: «esta, es la verdad».

Edith Stein voluntariamente había dado el gran paso que marca la vida de una mujer y la hace descubrir el verdadero motivo y sentido de su existencia. A partir de ese momento empezó su incansable estudio por la doctrina católica y el 1 de Enero de 1922 recibió el bautismo. Su encuentro con la verdad, sin embargo, no es una «caída de caballo», sino es el fruto de una larga y difícil búsqueda, premiada por sus esfuerzos y su constancia.

Edith Stein vivió en nuestra época de moderna incredulidad y fue testigo de un momento histórico que la llevo a tener esa tensión sostenida entre lo científico y lo religioso. A pesar de la forma tan audaz en que Max Scheller le explicó que sólo la religión hace al hombre lo que tiene que ser, no fue sino hasta el acontecimiento de la muerte del joven filósofo Adolfo Reinach y su encuentro con su viuda lo que hace que esta científico tenga un contacto directo con la esencia de la verdad. Cuando Edith iba a dar el pésame a la joven viuda, se preguntaba, ¿qué voy a decirle a está pobre y abatida mujer?- La actitud que vio en ella la dejo altamente impresionada, la muestra de su fortaleza, fue la forma en la que fe comenzó a brillar en ella a través del misterio de la cruz. Edith encontró el verdadero sentido de la vida y del servicio, no radicado en el puro humanismo, sino en el descubrimiento de lo eterno.

Conversión y Profesión

Luego de esta experiencia escribe: «este fue mi primer encuentro con la cruz y con la divina virtud que ella infunde a los que la llevan. Entonces vi por primera vez y palpablemente ante mí, en su Victoria sobre el aguijón de la muerte, a la Iglesia nacida de la pasión del Redentor. Fue el momento en que mi incredulidad se desplomó y Cristo irradió, Cristo en el misterio de la cruz». No contenta con esto empieza a leer el Nuevo Testamento. La fenomenóloga brillante quiere rendirse a la gracia, pero atraviesa crisis profundas. Crisis en las que su voluntad se resiste. Edith estudia incansablemente «los fenómenos» que se van sucediendo en su alma, se apasiona por «explicar» que es lo que pasa sin lograrlo. Esto la lleva a tener un cansancio crónico pero que finalmente le muestra lo que es el poder de la gracia de Dios en el alma. Ella misma escribe: «hay un estado de sosiego en Dios, de total relajación de toda actividad espiritual, en el que no se hacen planes ningunos, no se toman decisiones de ninguna clase y , sobre todo, no se actúa, sino que todo el porvenir se deja a la voluntad de Dios, se abandona uno totalmente al «destino». Edith ha descubierto la verdad y se entrega.

A partir de su conversión y de la lectura profunda con el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, la filósofa y fenomenóloga vio que era posible que la actividad científica se convirtiera en un verdadero apostolado. Ella misma lo expresa: «que sea posible dedicarse a la ciencia como servicio divino lo he descubierto claramente en Santo Tomás, y sólo siendo así he podido decidirme a reemprender de Nuevo seriamente el trabajo científico». Edith se dio a la tarea de traducción del De Veritate de Santo Tomás ajustándolo al lenguaje moderno filosófico. Además de esto reinicia sus conferencias en las cuales predominaba la unidad de pensamiento. En ellas aparece con claridad y sin dualismos de ningún tipo el gran problema en el desarrollo en plenitud de la vida cristiana: unir lo espiritual a lo material, lo divino a lo secular, la fe con la cultura, lo eterno a lo temporal. El ser conferencista era una labor vital y de naturaleza apostólica, el vehículo utilizado para llevar el mensaje del amor de Dios en la persona de Jesús a todas las almas.

Esto queda escrito en una carta de 1930: «yo soy solamente un instrumento del Señor. El que viene a mí, hacia Él lo quisiera conducir. Y donde yo percibo que no es así, sino que prima mi interés personal, entonces ya no sirvo como instrumento suyo y tengo que pedirle al Señor que ayude por otros medios. El nunca depende sólo de uno». Por fin, después de muchos años y luchas, como las tienes tú y las tengo yo, el sueño profesional de esta mujer se realiza.

Es llamada para ser profesora de Pedagogía y Antropología de la Universidad en Munster. Esta vez, sus clases sin embargo se concentran en la educación de la persona dentro del cristianismo y los fundamentos de la formación femenina.

Una cuestión decisiva

Te he hablado ya amiga mía de Edith Stein la intelectual, la conferenciante, la mujer, la escritora, la brillante profesional. Sin embargo, en Edith después de su bautismo emergió la seguridad de su vocación hacia la vida religiosa. Ella misma escribía a su hermana Rosa en una ocasión: » Un cuerpo, pero mucho miembros. Un espíritu, pero muchos dones.

¿Cuál es el lugar de cada uno? Esta es la pregunta vocacional. La misma no puede ser contestada sólo a base de auto-examen y de un análisis de los posibles caminos. La solución debe ser pedida en la oración y en muchos casos debe ser buscada a través de la obediencia». Es difícil imaginar a una mujer con la tenacidad de su carácter someterse a la obediencia. Pero en efecto, ella lo hizo.

El pensamiento racionalista, los derechos femeninos, (me imagino que conoces a algunas de las feministas de nuestra época). Pues Edith Stein también lo fue ya que quiso acceder a una cátedra universitaria en Gotinga, Friburgo y Kiel y no lo consiguió por su condición de mujer. Este fracaso la llevó a dedicarse a la actividad política hasta ver concretada la conquista del derecho al voto y la igualdad en la mujer.

Las aspiraciones profesionales, pasaron a un plano totalmente secundario cuando Edith decidió en medio de su silencio interior escucha la voz de su corazón, la llamada única e irrepetible y abraza la vida religiosa. Entonces la famosa y brillante conferencista católica murió al mundo y paso a ser parte voluntariamente de un anonimato por tanto tiempo anhelado. ¡Una verdadera locura!

¿Cómo a alguien se le ocurre renunciar a la fama y el éxito de esa manera especialmente después de luchar tanto? Ella que hubiera sido nombrada «Filósofa del siglo XX» si no se hubiera retirado. Pero Stein desapareció de la vida pública y la Orden de El Carmelo abrió sus puertas a una de las grandes pensadoras de nuestra época. Su nombre a partir de ese momento fue Teresa Benedicta de la Cruz. La sierva del Señor, la esclava, la misionera, la santa. Fue ahí donde concluyo la más admirable y profunda de sus obras, no ya para brillar, sino para obedecer. Comienza un itinerario espiritual con base científica de lo que debe de ser la vida de fe para el cristiano. Estando en oración en el Carmelo de Echt el 2 de Agosto de 1942 es arrestada por dos oficiales de la Gestapo. Muere en la cámara de gases den Auschwitz el 9 de agosto de 1942 ofreciéndose como holocausto para la salvación de las almas y con la oración de un Padre Nuestro en los labios. Su cuerpo fu enterrado en la fosa común.

El telegrama que Edith había enviado a la Priora de Echt antes de ser evacuada a Auschwitz, contenía esta declaración: «No se puede adquirir la ciencia de la Cruz más que sufriendo verdaderamente el peso de la cruz. Desde el primer instante he tenido la convicción íntima de ello y me he dicho desde el fondo de mi corazón: Salve, oh Cruz, mi única esperanza».

Su Legado

La vida de esta mujer es totalmente apasionante, iluminadora, contundentemente arrasadora, especialmente para quienes aspiran a una vida intelectual o se precian de serlo. Para Edith Stein la bondad en el corazón iba antes que la sabiduría, que el conocimiento. Edith Stein, nuestra hermana representa todo aquello que puede llegar a conseguir una mujer cuando es dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, cuando su raíz es Cristo. Algo muy difícil de hacer en una época tan oscura como las que nos ha tocado vivir. Asesinada en el año 1942 es hoy cuando comienza a brillar de una forma impresionante la fuerza de su pensamiento femenino.

Necesitamos estudiar la filosofía católica que nos ha dejado esta gran mujer como herencia para formarnos a nosotras mismas y para formar a las futuras generaciones. Especialmente nuestras niñas, nuestras jóvenes, no debemos olvidar sus palabras: «todo el pueblo tiene necesidad no sólo de lo que tenemos, sino también de lo que somos». «Nada nos hace hoy más falta -declara- como el bautismo de espíritu y de fuego. En el gran combate entre Cristo y lucifer, han de formar el frente aquellos que están llamados a formar hombres.» ¿Quiénes sino nosotras las mujeres? Esta gran mujer y maestra de vida intelectual y espiritual te propone ser más mujer desde una vida de fe viva, de auténtica oración interior y de una formación profesional no simplemente intelectual, sino también afectiva. Esto es, conocer tu corazón para educar más y mejor. Amplitud, paz, vacío de sí mismo, calor humano, y claridad son las condiciones que Edith considera necesarias.

Sólo en el corazón receptivo, vacío y sosegado puede penetrar la gracia para hacer de la mujer lo que debe ser. Piensa pues amiga, si tu alma está verdaderamente anclada en lo eterno, pues sólo de esta manera podrás dar lo que hayas recibido. No importa que tan profesional y ejecutiva seas, lo importante es que lo pienses y entonces des el paso que te llevará a iluminar el mundo con la luz de la verdad. Como lo hizo Edith, nuestra hermana.

Para saber más sobre Edith Stein:

Ciencia de la Cruz, Edith Stein, ahora que son las 12, Eduardo Gil de Muro.
Una espiritualidad para hoy según Edith Stein, Fco Javier Fermin.
Edith Stein Modelo de Mujer Cristiana, Fco Javier Sancho Fermin.
Autorretrato Epistolar (1916-1942), Cartas.
Estrellas Amarillas:Autobiografía: Infancia y Juventud.
La Mujer por Biblioteca Palabra.

 

 

 

Santos y difuntos, siempre

Daniel Tirapu

San Agustín de Hipona.

photo_camera San Agustín de Hipona.

A toro pasado, el día uno, día de todos los santos, nuestros familiares, amigos, padres y nuestra llamada a la santidad sin llamar la atención; y el 2 los fieles difuntos, días de recuerdo, de oración, porque una lágrima se marchita, la flor también, la oración siempre a Dios.

Como dice San Agustín, la muerte no es nada malo., aunque duele.

No llores si me amas…

¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!

¡Si pudieras oir el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos

eternos y los nuevos senderos que atravieso!

¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual

todas las bellezas palidecen!

¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te
resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las
que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu
alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver
a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con

todas sus ternuras purificadas.

Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la
muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los
senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies

de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.

Enjuga tu llanto y no llores si me amas… Lo que éramos el uno para el otro,
seguimos siéndolo. La muerte no es nada. No he hecho nada más que pasar

al otro lado. Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.

Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo. Dame el nombre que
siempre me diste. Háblame como siempre me hablaste. No emplees un tono
distinto. No adoptes una expresión solemne, ni triste, sigue riendo de lo que

nos hacia reír juntos.

Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo. Que mi nombre se pronuncie en
casa como siempre lo fue, sin énfasis alguno, sin huella alguna de
sombra. La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado, ¿Por qué
habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿sólo porque estoy fuera de
tu vista? No estoy lejos… tan solo a la vuelta del camino.
Lo ves, todo está bien… Volverás a encontrar mi corazón, volverás a

encontrar su ternura acendrada.
Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.

 

 

El cardenal Sarah y el medioambiente espiritual

María Solano Altaba

Cardenal Robert Sarah.

photo_camera Cardenal Robert Sarah.

“Se hace tarde y anochece”. Así que toca –nos toca– ponernos manos a la obra. Ese el mensaje constante que traslada el cardenal Sarah en el último de sus libros con formato entrevista editado por Palabra en español. Una lección magistral de principio a fin. Como la otra lección magistral, la que ha impartido en sede universitaria en la presentación del 21 Congreso Católicos y Vida Pública que organizan la Asociación Católica de Propagandistas y el CEU, “Libertad para educar, libertad para elegir”.

En un salón de actos lleno hasta la bandera –quizá faltaron obispos y cardenales, cada cuál valorará sus porqués, pero rebosaban los “bautizados”, como gusta decir al prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos–Sarah supo poner el acento en lo que tal vez no está de moda, puede no ser políticamente correcto, pero es sencillamente imprescindible: donde se está librando la batalla antropológica es en la cultura. Y quienes la debemos dar somos las personas de a pie unidas en esos vivos organismos que constituyen la sociedad civil, acompañadas por la Iglesia que, como en tantas ocasiones reseñó el cardenal, es siempre Mater et Magistra, ambas funciones al tiempo.

Y por eso la lección magistral del cardenal Sarah ha caído como semilla en tierra fértil, en la de cientos de personas que inundaban el inmenso salón de actos y los que siguieron la intervención por vídeo en directo desde las salas aledañas, en los muchos que portaban su libro en las manos, en los numerosos representantes de la sociedad civil que asistieron al evento, en los sacerdotes, religiosos y religiosas que vinieron a escucharlo, en el claustro académico que lo acompañó, en los que asistieron por la
tarde a la presentación de su último libro. Como muestra, un botón: aquella importante directiva de Barcelona que se había venido a Madrid solo para escucharlo.

En estos tiempos de cambio climático en los que tenemos la atención puesta en el medioambiente natural por consecuencias de su deterioro, lo que Sarah nos pidió es que fijemos “también” –y permítaseme que recalque el “también”, que los hay que presentan a este cardenal como un “anti”, cuando es un “además”– en el deterioro del medioambiente espiritual en el que se desarrollan nuestros niños, adolescentes y jóvenes que son, a la postre, los ciudadanos del mañana.

Con un elocuente símil, comparó nuestro entorno con el de una pecera a la que no se le cambia el agua, que se va contaminando poco a poco. Los peces reciben, eso sí, buena comida, con la que van subsistiendo, pero la podredumbre de lo que los rodea, la toxicidad del líquido en el que se mueven, acaba por matarlos. Y ese riesgo, que se percibe en diversos ámbitos de la sociedad, es muy patente en la educación. Ese es el medioambiente espiritual sobre el que Sarah nos ha llamado la atención.

Su propuesta: tan sencilla como compleja. “El eje central de toda educación es que el educado adquiera virtudes morales e intelectuales que le permitan alcanzar su verdadero bien”. Y para ello hay que luchar contar la extremada laxitud que considera que no hay que hacer propuesta alguna a los hijos, a los alumnos, sino dejarles que atiendan a sus deseos, como un paternalismo desaforado que no les permita entrenar la libertad de la que tendrán que hacer uso para elegir el bien en su búsqueda de la
verdad.

Este es el reto, reto que recogemos los bautizados, reto que hacemos nuestro desde las instituciones educativas llamadas a esa primera evangelización que se produce en la enseñanza, porque “la educación está en el corazón de la misión de la Iglesia”. Nos han dado el diagnóstico: “la crisis en la educación proviene del constante cuestionamiento de los valores fundamentales que durante miles de años han apoyado, enseñado, educado y estructurado al hombre internamente”.

Pero también la solución: “el educador debe asegurarse que el niño entre en un círculo virtuoso
mediante el cual actualice sus inclinaciones naturales a lo bueno, a lo justo y a lo verdadero”. Y todo ello con nuestra participación activa, que nos implica como “modelo y ejemplo a imitar”. En palabras de San Pablo, citado por Sarah, “lo que aprendisteis recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra” (Flp 4, 9). Solo así recuperaremos nuestro medioambiente espiritual.

 

 

Comentario al evangelio: Los saduceos y la resurrección

Evangelio del 32º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Vida cristiana

Opus Dei - Comentario al evangelio: Los saduceos y la resurrección

Evangelio (Lc 20,27-38)

Se le acercaron algunos de los saduceos —que niegan la resurrección— y le preguntaron:

—Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si muere el hermano de alguien dejando mujer, sin haber tenido hijos, su hermano la tomará por mujer y dará descendencia a su hermano». Pues bien, eran siete hermanos. El primero tomó mujer y murió sin hijos. Lo mismo el segundo. También el tercero la tomó por mujer. Los siete, de igual manera, murieron sin dejar hijos. Después murió también la mujer. Entonces, en la resurrección, la mujer ¿de cuál de ellos será esposa?, porque los siete la tuvieron como esposa.

Jesús les dijo:

—Los hijos de este mundo, ellas y ellos, se casan; sin embargo los que son dignos de alcanzar el otro mundo y la resurrección de los muertos, no se casan, ni ellas ni ellos. Porque ya no pueden morir otra vez, pues son iguales a los ángeles e hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Que los muertos resucitarán lo mostró Moisés en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob. Pero no es Dios de muertos, sino de vivos; todos viven para Él.


Comentario

Desde que Jesús inició su vida pública empezó también una oposición creciente hacia su persona y su mensaje por parte de algunas autoridades religiosas, hasta que lograron su muerte en Jerusalén. Lucas narra una escena en la que Jesús se enfrenta a la insidia de los saduceos cuando se acercaba el momento de dar su vida. En tiempos de Jesús, este grupo lo conformaban familias sacerdotales influyentes que venían de la dinastía asmonea. El grupo se había politizado mucho, configuraba gran parte del Sanedrín y de ellos solía provenir el Sumo Sacerdote en aquella época. Solo aceptaban la autoridad del Pentateuco y negaban la resurrección, como señala el evangelista.

En esta escena, algunos saduceos le presentan a Jesús un caso de difícil solución y con ecos bíblicos. La mujer casada con tantos maridos que mueren sucesivamente sin dejar hijos recuerda por ejemplo a Sara, la protagonista del libro de Tobit (cfr. 3,1ss). Para plantear el caso, los saduceos mencionan la ley mosaica del levirato (Dt 25,5), la cual decretaba que todo hombre debía desposar a la mujer de su hermano, si moría sin hijos, para darle descendencia al difunto. Plantean así un caso enrevesado para llevar al absurdo la creencia en la resurrección: ¿de quién iba a ser esposa aquella mujer, en la supuesta vida futura, si todos los hermanos fueron sus maridos en esta vida?

Los enemigos de Jesús pretenden desacreditarle en público y manchar su fama. Pero el Maestro responde a la insidia y el error con serenidad y mansedumbre. Primero Jesús revela un aspecto de la vida futura y su relación con el matrimonio. El Papa Francisco describía la respuesta así: “Jesús pretende explicar que en este mundo vivimos de realidades provisionales, que terminan; en cambio, en el más allá, después de la resurrección, ya no tendremos la muerte como horizonte y viviremos todo, también las relaciones humanas, en la dimensión de Dios, de manera transfigurada. También el matrimonio, signo e instrumento del amor de Dios en este mundo, resplandecerá transformado en luz plena en la comunión gloriosa de los santos en el Paraíso. Los ‘hijos del cielo y de la resurrección’ no son unos pocos privilegiados, sino que son todos los hombres y todas las mujeres, porque la salvación traída por Jesús es para cada uno de nosotros. Y la vida de los resucitados será parecida a la de los ángeles (cf. v. 36), es decir, toda inmersa en la luz de Dios, toda dedicada a su alabanza, en una eternidad llena de alegría y de paz”[1].

Jesús aprovecha la pregunta capciosa para demostrar también a sus interlocutores la verdad fundamental de la resurrección. Podría haber empleado pasajes muy claros de la Escritura, como la visión de los huesos de Ezequiel 37, o la evidente mención a la vida futura del segundo libro de los Macabeos 7,9. Pero como los saduceos solo aceptaban los cinco primeros libros de la Biblia, Jesús se acomoda con gran caridad a la manera de pensar de sus interlocutores y cita un pasaje del Éxodo que sí admiten: el de la zarza ardiente, cuando el Señor revela a Moisés que es el Dios de sus padres: Abraham, Isaac y Jacob (cfr. Ex 3,6). Jesús señala que es Dios de vivos y no de muertos. Y de hecho el texto lo afirma en presente: “Yo soy” y no en pasado: “Yo fui el Dios de tus padres”. De esta forma Jesús declaraba que la fuente de toda vida es Dios: “porque todos viven para Él” (v. 38).

En esta escena Jesús corrige a los saduceos y les instruye sobre la verdad de las cosas. Pero lo hace con caridad, que es condición indispensable para dar doctrina y tener razón en lo que decimos. Como señalaba san Agustín: “debemos, pues, corregir por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto de la caridad”[2].


[1] Papa Francisco, Ángelus, 6 de noviembre de 2016.

[2] San Agustín, Sermón 82.

 

 

DOMINGO XXXII.

Lc 20 ,27-38

Dios de vivos.

Nos vamos acercando al final del año litúrgico y la madre Iglesia nos propone lo que se llaman los novísimos, lo que San Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales sintetiza como muerte, juicio y salvación o condenación. Es nuestra fe expresada en el Credo, creo en la vida eterna y en la resurrección de los muertos.

Los saduceos que no creen en la resurrección de los muertos van a poner a Jesús en una prueba que solían argumentar para salirse con las suyas. Aquella mujer que estuvo casada con siete hermanos, ¿en la vida eterna de quién será?

Jesús responde con tres afirmaciones que demuestran su profunda sabiduría y expresan la fe de la Iglesia.

Primero aceptando que se puede dar el argumento demoledor de los saduceos, Jesús dice que en el cielo, El será el único Esposo de todos.  Camino de la vida verdadera. Nos sitúa en la realidad de que en el cielo no habrá las relaciones que existen en la tierra, aunque resuciten los cuerpos. El cielo no es la tierra dos. Es otra realidad y dimensión por tanto no podenos aplicar los baremos terrenales. Seremos como ángeles del cielo, aunque resucitaran los muertos. No solo creemos en la inmortalidad del alma, sino que también en el juicio final resucitaran nuestros cuerpos para siempre, pero ya sin la dimensión del creced y multiplicaros.

Segundo el Señor explica su propia resurrección con el ejemplo de Moisés con la zarza ardiendo. Su cuerpo resucitara y su corazón ardiente vive para siempre. Es un Dios de vivos no de muertos. Como decimos en la Pascua, resucito de veras mi amor y mi esperanza. La resurrección de los muertos tiene su inicio en la resurrección de Cristo que como cabeza nos espera en el cielo, y si somos su cuerpo, resucitaremos con El.

Por ultimo afirmamos la fe completa cuando decimos que los muertos resucitaran y como se decía en el antiguo ritual de exequias en esta carne mía contemplare a Dios mi Salvador, yo mismo lo veré y en esta carne mía contemplare a Dios mi Salvador.

 + Francisco Cerro Chaves

 

 

Empresas: o sostenibles o nada

Marcos González, en la presentación de la Gala

«Somos expertos en identificar lo que nos disgusta. Se nos da muy bien quejarnos. Pero en lo que deberíamos especializarnos es en ser corresponsables unos de otros y fomentar el espíritu constructivo».

Estas palabras de Marcos González, presidente de la Fundación Corresponsables, abrieron la X Gala de Premios Corresponsables, que se ha celebrado esta semana en el Aula Magna del IESE. Como sabéis, desde la Cátedra»Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera» de Mujer y Liderazgo trabajamos e investigamos con la mirada en la Agenda 2030, para lo que contamos con la colaboración de la Fundación Fabre.

Los profesores Argandoña y Fernández, con el director de Corresponsables, Marco González

«¿Por qué ser socialmente responsable? ¡Porque es la única forma de ser un empresario excelente! Si no eres socialmente responsable has fracasado como empresario.»

Son palabras de Antonio Argandoña, profesor emérito de Economía y de Ética de la Empresa (IESE) y miembro del jurado que otorga los Premios Corresponsables, en diálogo con Marcos González y el profesor José Luis Fernández, director de la Cátedra Iberdrola de Ética Económica y Empresarial (ICADE). Este último señaló:

«Tenemos que hacer más críticos a los alumnos y crearles un sentido de excelencia profesional para que se transformen en buenos directivos. El mundo se transforma solo. De lo que se trata es de entender cómo se transforma para proponer formas en que se transforme bien. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? La respuesta debe ser SÍ.«

El profesor Fernández recibió de manos del profesor Argandoña el Premio Ramón Mullerat, por su trayectoria en la difusión de la RSC desde el ámbito académico.

El prof. Fontrodona entre Carles Campuzano y Ramón Jáuregui

Mi colega el profesor de Ética Joan Fontrodona, presidente del jurado, moderó un diálogo entre Ramón Jáuregui y Carles Campuzano, en un intermedio de la gala. Jaúregui valoró los logros que la RSC ha ido obteniendo en los últimos años: hay más políticas que fomentan la Responsabilidad Social en las empresas, más departamentos de sostenibilidad en las universidades… pero aseguró que no se ha avanzado tanto como era de esperar, porque la estrategia de RSC no forma parte del proyecto total de muchas compañías. Hay multitud de campañas de márketing, políticas e iniciativas, pero eso solo no constituye RSC o, en su término más actual, sostenibilidad».

Jáuregui enumeró los cinco puntos de base para la empresa sostenible:

  • Una empresa hoy, o es sostenible, o no es!
  • La gente quiere que seamos transparentes, que les digamos la verdad
  • Igualdad amplia, también de salarios, brechas…
  • Hay alarma social contra la evasión fiscal por parte de las empresas
  • Empresa inclusiva

La actual sociedad (líquida, según Baumann) es decepcionante porque somos una suma de individualidades organizadas. Los primeros que deberían dar un paso son las empresas, como ya ha redefinido este último verano Business Roundtable, asociación que agrupa a los CEO’s de las más grandes compañías de EEUU. Justamente ayer el decano del IESE, Franz Heukamp, en una intervención en la WebSummit 2019, que se está celebrando esta semana en Lisboa, recordaba que la reciente declaración de dicha asociación no es mera retórica oportunista, sino que supone noticias muy positivas para la interrelación de empresa y sociedad, y requiere de todos una fe persistente en las buenas intenciones del otro, como gran oportunidad de mejora.

Campuzano replicó  a Jáuregui que, a pesar del punto de inmadurez, nuestra sociedad ha interiorizado los valores ilustrados. Y aseguró que la clave es poner el acento de la gestión empresarial en el medio y largo plazo, porque nuestra mirada actual es miope y cortoplacista, centrada en la inmediatez. Fue más optimista, y detalló que la RSC, lejos de ser una moda pasajera más, y a pesar de la crisis que hemos pasado, e independientemente de cómo lo llamemos o de las técnicas que empleemos, desde los años 2000 hasta hoy continúa siendo tan relevante como entonces.Y añadió una crítica: las prácticas de RSC que proponemos no entran en el núcleo del negocio, hacemos un informe a modo de checklist…pero luego no se plasma en la realidad. La mayoría de los retos que afrontamos en España vienen por impulso europeo.

A todo ello,  mi colega el profesor Fontrodona apostilló: «todo esto llevamos años diciéndolo desde el IESE… pero, claro, en español«.

Por último, os dejo los premiados en esta décima edición:

 

 

Aborto: Los argumentos que quizá esté necesitando…

El libro gratuito «55 Preguntas y respuestas Contra el aborto, que todo chileno debe conocer” rebate los sofismas de los abortistas de modo sintético; da la doctrina católica sobre el aborto y describe el operar del lobby abortista a nivel internacional.

Slogans sentimentales

Muchas personas se sienten inseguras ante la avalancha de slogans de los abortistas –dicho sea de paso, los peores son los de tipo sentimental– y esto les hace dudar de la legitimidad de su posición, recelando ser tenidos como poco comprensivos con el sufrimiento ajeno.

En realidad esta es una estrategia muy bien montada, con el objetivo de paralizar al adversario. (Otra estrategia es desviar la discusión al terreno científico o jurídico, cuando lo que está en juego es fundamentalmente una cuestión netamente moral, y por lo tanto religiosa).

Cuestiones como las siguientes:

* Si la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo, interrumpir el embarazo ¿no es un problema personal?

* ¿Por qué la ley obliga a dar a luz a un hijo no deseado?

Libro gratuito contra el aborto

* ¿No es absurdo forzar a una mujer a llevar a término su embarazo en el caso de una violación o incesto?

* Cuando se encuentra en peligro la vida de la madre, ¿no conviene interrumpir el embarazo?

* ¿No es mucho más brutal dejar que nazca una criatura deformada o infectada por un virus como el SIDA que abortarla?

* ¿No es sumamente cruel condenar a niños gravemente enfermos o discapacitados a una vida desgraciada, con las consiguientes complicaciones de todo tipo para sus padres?

* ¿Por qué se han de imponer a una mujer que no es católica los principios morales y religiosos enseñados por la Iglesia? ¿Acaso no tiene derecho a elegir lo que es mejor para ella, en un tema absolutamente privado?

* ¿Por qué al legislar, en una materia en la cual están concernidos todos los habitantes de una nación, será necesario tomar en consideración lo que enseña la Iglesia sobre el aborto?

* Si vivimos en un país democrático y pluralista, ¿no es arbitrario imponer el modo de actuar de los católicos a toda la población?

 

 

Teoría extravagante: luchar contra los grandes errores dejándolos caer en el olvido

Encapuchados profanan y destruyen el Cristo de la iglesia de la Gratitud Nacional en Santiago

Circula con cierta frecuencia una teoría extravagante. Toda ideología, cuando se la contraría frontalmente, se desarrolla. Por eso, cuando queremos luchar contra una idea, debemos en primer lugar no atacarla de frente. La contradicción actúa sobre las ideas como el viento sobre las brasas. (Dicen ellos) No es con el viento, sino con la ceniza que las brasas se extinguen. No se sofocan los grandes errores atacándolos, sino dejándolos caer en el olvido.

Esta misma táctica es recomendada ‒ comentamos‒ con relación a los actos blasfemos y, en general, a todos los ataques contra los principios más sagrados.

En apoyo a esta tesis, se invoca un ejemplo: ¿qué consiguieron contra de la Iglesia naciente las primeras persecuciones? Sólo excitaron las convicciones de los fieles.

No faltaron quienes quisieron silenciar la indignación del público ante el sacrilegio en la Catedral de Santiago

No se puede negar que, en algunas circunstancias muy especiales, el olvido es la mejor manera de combatir ciertas doctrinas. No es por esto que se deba adoptar, como norma común de prudencia, el principio de que la mejor manera de extinguir los incendios es dejarlos propagarse libremente, ignorándolos completamente.

A esta reflexión se añade otra. Los mayores historiadores de la Iglesia afirman que las persecuciones constituyeron una prueba terrible que, humanamente hablando, habría aniquilado el Catolicismo. Si éste no zozobró, su triunfo no se debe a razones humanas, sino a motivos sobrenaturales. Visto así el problema, se deduce que, humanamente hablando, la táctica de los Nerón y Calígula no fue mala: era excelente, y tan excelente que sólo por un milagro no alcanzó su fin.

Y es lógico. Porque, de lo contrario, si la Iglesia es un árbol que sólo crece y florece a golpes de hacha, los grandes benefactores del catolicismo serían los Nerón, los Calígula, los Stalin y los Hitlers.

Nadie llevaría la locura al punto de suscribir esta tesis.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Pequeños actos que mejoran el matrimonio

 

Por LaFamilia.info

 

 

Foto: Freepik

Muchas veces los afanes de la vida, hacen que se dejen de lado las cosas sencillas que alimentan las relaciones, en especial la conyugal. Evitar algunos malos hábitos, así como emitir ciertos gestos, actos y palabras en los momentos más oportunos, pueden mejorar ostensiblemente el matrimonio.

Los siguientes son pequeños actos con enormes beneficios en la relación conyugal.

Sacar tiempo para los dos

Tiempo de calidad, de verdadera dedicación al otro para escucharle, conversar y divertirse juntos. Muchas veces los hijos, el trabajo, el hogar y demás ocupaciones, van robando tiempo a la pareja, hasta puede terminar desplazándola del todo. Es cuestión de proponerse y establecerlo como una prioridad.

Nunca gritarse

No dejarse vencer por la ira; mejor tener la fortaleza y el dominio para controlar la rabia e irritación que se siente cuando se discute. El grito es una agresión, independiente de lo que se diga. Moderación, educación y respeto ante todo.

Señalar las faltas con amor

Delicadeza y asertividad son las claves para decirle al cónyuge los aspectos en los que debe mejorar. Al expresarse de buena manera, el otro será más receptivo y lo tomará como una sugerencia constructiva en lugar de un “ataque” ofensivo.

Dar lo mejor de sí mismo

Implica salir del egoísmo para hacerle la vida mejor al esposo(a): darle gusto, ayudarle, cuidarle, como también evitar actitudes propias que al otro le desagradan.

Darle las “gracias” al cónyuge

Pocos saben la magnitud que puede tener una palabra de gratitud en el momento indicado. Dar las gracias al cónyuge es decirle que su acto tiene un valor importante y por eso lo retribuye.

No dejar un problema sin resolver

La humildad es un valor necesario en el matrimonio. Hay que olvidar los resentimientos y rencores, confiar en la pareja y abrirse al perdón.

Pedir disculpas y admitir los errores

Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación, pero es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.

Alimentar el amor

Todos los días decirle algo cariñoso al cónyuge, cuidar los detalles, los mismos que a veces se pierden con los años. Si ellos faltan, el matrimonio comienza a vivir según las circunstancias y no por el amor.

 

7 señales de que debes dejar tu trabajo

Pildorasdefe.net - 05.11.2019

 

Foto: Freepik

Posiblemente vayas a pasar más de 50.000 horas de tu vida trabajando. Nuestro trabajo debería ser más que simplemente marcar una tarjeta y recibir un cheque; debería ser una fuente de satisfacción, crecimiento, construcción de relaciones y de hacer uso constantemente de los dones que Dios te ha dado de manera que te traiga alegría y que haga del mundo un mejor lugar.

Puede que pienses que obtener ese nivel de satisfacción en tu trabajo es un sueño olvidado o una meta imposible que sólo algunos afortunados ganadores de la lotería vocacional podrán experimentar. ¿Y si te dijera que tu trabajo puede y debería ser así de satisfactorio y excitante? Posiblemente pienses que estoy tratando de venderte algo, pero en realidad no es así.

Todo lo que te estoy pidiendo es que pienses acerca de tu trabajo en una forma diferente y si te sientes animado al leer esto, estés dispuesto a tomar acción para crear una carrera más satisfactoria. Aún si no estás en la posición financiera para inmediatamente dejar tu trabajo, puedes empezar activamente a planificar tu ida. Puedes empezar a convertirte en un emprendedor o incluso puedes crear un pequeño de negocio paralelo a tu trabajo y moldearlo y forjarlo hasta que se pueda convertir en una fuente de ingreso de tiempo completo para ti.

Todo comienza con acción. Tienes más control aquí del que tú reconoces. Si alguno o más de estos 7 escenarios se dan en tu trabajo actual, puede que sea tiempo de dejarlo y comenzar algo nuevo...

1. Tu trabajo te mantiene distante de tu familia

Tu trabajo hace que te ausentes de tu familia o siempre estés estresado alrededor de ella. Si estás muy ocupado para disfrutar tiempo de calidad con tu familia, entonces necesitas reevaluar tus prioridades.

En cualquier trabajo, habrá temporadas donde tendrás que laborar arduamente. Habrá tiempos en los que estés estresado y en los que pases más tiempo en la oficina de lo usual, pero si esta "temporada" se convierte en un estilo de vida lleno de estrés o bien ausente de casa, entonces algo necesita cambiar rápidamente. Especialmente cuando estés criando niños pequeños, debes estar presente tanto como sea posible.

Trabaja duro para proveer para ellos, pero recuerda que ellos pueden vivir con menos de casi cualquier cosa si significa tener más de ti.

2. Tu trabajo compromete tus valores

Si la cultura en tu lugar de trabajo te presiona a tomar atajos, decir mentiras o comprometer tu integridad de cualquier manera, debes alejarte de ahí tan rápido como sea posible. Estás en un ambiente tóxico, y si te quedas, eventualmente te verás impactado en una manera peligrosa. Mantente firme en tus valores incluso cuando esto te cueste.

Tu integridad es más importante cuando es menos conveniente. Encuentra un lugar para trabajar donde puedas ser tú mismo y mantenerte fiel a tu integridad. Si no puedes encontrar un lugar así, comienza tú un nuevo lugar de trabajo donde puedas.

3. Tu trabajo no premia tus esfuerzos

Estás en una compañía donde las promociones y aumentos de salario no están basados en mérito, sino en conexiones familiares o políticas. No hagas las cosas para obtener reconocimiento o alabanzas. Haz las cosas simplemente porque son lo correcto.

Si tu compañía subestima o incluso ignora los méritos de la gente y otorga promociones basado en relaciones familiares o políticas, en lugar de seguir este juego, busca un lugar más saludable para trabajar.

4. En tu trabajo no te tratan con respeto

Si estás en un ambiente donde eres subvalorado o irrespetado, aléjate tan rápido como puedas. Mientras estés allí, no te bajes al nivel del irrespeto de los que te rodean. Por el contrario, distínguete siendo una persona íntegra y respetuosa incluso cuando no recibas lo mismo a cambio.

Tu empleador puede que tenga el poder para recortarte el salario, pero nadie tiene el poder para despojarte de tu dignidad y auto-respeto a menos que tú se los permitas.

5. Tu pareja piensa que deberías dejar tu trabajo y hacer algo nuevo

Tu matrimonio es más importante que tu carrera (Y debería durar más que tu carrera). Tu pareja te conoce mejor que nadie y esto mejor consejero. Si ella/él  está seriamente preocupado acerca del actual camino que tu carrera está tomando, escucha su consejo. Tomen estas decisiones juntos. Esto los unirá como pareja y te recordará que tienes a un compañero en esto.

6. Miedo a dejar tu trabajo

El miedo es lo único que te impide dejar tu trabajo o comenzar algo nuevo. La fe no es un sentimiento. Esa decisión de confiar en Dios incluso cuando el camino que vemos adelante parece incierto.

Si el miedo es la única razón por la que no estás haciendo algo, entonces es un pecado no hacerlo. Toma acción. No hay suficiente espacio en tu vida para ambos, el miedo y la fe, así que deshazte del miedo apostando por la fe.

7. Sigues inventando excusas para no dejar tu trabajo

Has estado leyendo esta lista y sabes que todo es verdad en tu situación, pero continúas inventando excusas para no dejar tu trabajo. Mira, lo entiendo. Da miedo y es difícil alejarse de la seguridad y la predictibilidad de un trabajo, pero si todas estas cosas están sucediendo en tu trabajo, entonces estás pagando más caro por quedarte que lo que te costaría irte.

Como consejero paso tiempo alrededor de la gente que se acerca al fin de sus vidas, y una de las cosas por las que más comúnmente se arrepienten es el haber permitido que un trabajo insatisfactorio les robara tanta felicidad y tiempo de sus vidas y de sus familias y nunca haber tenido el coraje de actuar al respecto.

No permitas que te pase lo mismo. La vida es corta. ¡Toma acción!

 

 

Noviembre 2019

El mes de noviembre, la Iglesia lo dedica especialmente a la oración por las almas del Purgatorio, y es propio las visitas al cementerio. Hay dos fechas claves: el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, que data de principios del siglo IV (  lo estableció la Iglesia para conmemorar a los mártires cristianos), y el 2 de noviembre, Festividad de los Fieles Difuntos, que data del siglo X en Francia: “el Abad de Cluny rescató esta celebración en honor a los macabeos el 2 de noviembre”.En la Festividad de Todos los Santos se venera a todos los fieles que están ya en el Cielo, los del santoral y los anónimos, que son muchos más. Por estas fechas, solía representarse la obra dramática “ Don Juan Tenorio”, de José Zorrilla.  

La víspera, el 31 de octubre, se celebraba All Hallow’s Eve (Vigilia de Todos los Santos), que devino en Halloween, fiesta macabra, extraña a nuestras tradiciones y de impacto terrorífico en muchos niños. Para pensar: Se habla de “ muertos”; pero “para Dios todos están vivos”. Dado que nuestra vida terrena  tiene caducidad, es de listos vivir preparados, “ porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre” (Jesucristo) y seremos arrebatados a la vida perdurable. Despilfarrar el dinero, es señal de insensatez. Pues lo mismo pasa si vivimos de espaldas a las realidades eternas. De niña. Yo oía: “muerte, juicio, infierno y gloria, ten, cristiano, en tu memoria”.

Josefa  Romo

 

 

¿Qué es el "negocio inacabado" del ICPD?

Hace veintidós años, los líderes nacionales, representantes de las Naciones Unidas y miembros de la sociedad civil se reunieron en El Cairo, Egipto, para la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (ICPD). El Programa de acción resultante ha influido en la agenda de la ONU, en particular en el trabajo del Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA), que tenía el encargo de llevarlo a cabo. El ICPD fue un hito en la política social de las Naciones Unidas: se bloqueó un intento coordinado de crear un derecho humano internacional al aborto y se alcanzó un compromiso que sigue en lugar, a pesar de las polémicas persistentes.

Un cuarto de siglo después, los líderes nacionales se vuelven a preparar para convocarse, esta vez en Nairobi, Kenia, para revisar la agenda de la ICPD y discutir lo que queda de "negocio sin terminar". Para algunos, esto significa duplicar los esfuerzos para cerrar los huecos en los resultados en salud materna e infantil que se mantienen, particularmente en el África subsahariana, a pesar de los avances en la reducción de las muertes evitables desde principios de los años noventa. Para otros, el "negocio inacabado" significa conseguir finalmente lo que era evitable tanto en El Cairo como en la actualidad: establecer un derecho humano al aborto y el reconocimiento de los "derechos sexuales" en el derecho internacional de derechos humanos y ver estos conceptos consagrados en las leyes nacionales también. Este número de Definiciones explora el estado del ICPD a los 25, con una especial atención a lo que se ha calificado de su agenda destacada, ya que se trata de cuestiones sociales como el aborto.

Pedro García

 

 

En estado de misión

Hoy, 20 de octubre, Jornada Mundial de las Misiones, domingo del Domund, me parece que era el día adecuado para recordar que gracias a la Escuela de Salamanca o a evangelizadores como Santo Toribio de Mogrovejo, empezó a hablarse de los derechos inalienables de cualquier persona, y se fue propagando el mensaje de que todos pertenecemos a una única raza humana. Así es la dinámica misionera de la Iglesia, que el Papa Francisco ha querido fortalecer con la convocatoria de un Mes Misionero Extraordinario, el de Octubre que hemos celebrado. No solo porque la misión es la razón de ser de la comunidad cristiana. La propia fe se fortalece al transmitirse. La Iglesia en estado de misión que pregona Francisco no es, en definitiva, otra cosa que una Iglesia más auténtica.

Juan García.

 

 

A buenas horas

Si algo hemos podido aprender en estos meses es que hay una mayoría de políticos que no entiende bien su trabajo. Tiene que pasar tiempo y tiempo hasta que se dan cuenta de lo evidente: que hay una sociedad viva muy distinta y variada de lo que ellos dicen querer representar. Y no está claro que hayan rectificado para encontrar una mayoría plural. Ese ahora – y ¿por qué no antes? -; ese país que no existe, aunque quieran más, y mas, y mucho más de él, pero no se atreven a nombrarlo por su nombre, revelan perspectivas muy sectarias de la realidad.

Han cambiado el sentido de las promesas, aunque resulte difícil creer que no ha sido de boquilla. En lo que dicen parecen arrepentidos de su discurso anterior, pero muy pocos presuntos votantes creen que lo que vayan a hacer no sea más de lo mismo. Siguen teniendo una percepción muy rara de la gente que no comparte sus ideas, los consideran inapropiados,como si no fueran ciudadanos con el mismo derecho a votar que cualquiera.

El problema no es ir a votar, sino a quién hacerlo: al de los pasados meses fracasados, o al arrepentido repentino que se nos presenta centrado e incorrupto, sin que lleguemos a saber ni muy bien, ni muy mal, que es lo que quiere con su petición de voto hacia él. Añoramos una mayor claridad en las propuestas y una mayor responsabilidad para llevarlas a cabo. Los políticos no tienen que ser necesariamente unos trileros. En muchos otros países civilizados de nuestro entorno no son así, sino gente que busca alcanzar lo mejor para los ciudadanos que les votan, y no sólo para sí mismos.

Jesús Martínez Madrid

 

 

España y todo tipo de latrocinios

 

                                Uno y como español, incluso sintiendo vergüenza de serlo, pero con la aún suficiente dignidad e indignación humana, habiendo leído lo que sigue, publicado en un periódico español y cuya dirección abajo figura; opina que ya lo que ocurre en esta “diferente” España, ha llegado a un grado de descomposición, que lo que venga tras de ello y que no será nada bueno, tiene la explicación lógica y que marca incluso “la ley universal de Causa y Efecto”; puesto que aquí o no hay leyes, o las mismas no sirven para lo que debieran y pese a la enorme biblioteca y legajos que de las mismas hay escritos: veamos: 

“AYUDA MILLONARIA: El Gobierno de Sánchez financia a centros independentistas que enseñan ‘guerrilla urbana’ contra la Policía: El Gobierno español de Pedro Sánchez subvenciona con dinero público distintos centros juveniles catalanes, que dedican buena parte de su actividad a propagar soflamas independentistas y reforzar el discurso de la secesión. En total, son 32 asociaciones, todas sectarias, intolerantes y xenófobas,  organizadas bajo la Federación de Casales de Jóvenes de Cataluña y que se constituyeron, tal y como se conocen hoy, a partir de 1994. Sus premisas organizativas son tres: son independientes de instituciones públicas, son autónomos para tomar decisiones y se auto gestionan.

Con los 124.000 euros de la subvención se organizan talleres de autodefensa contra la represión policial o mantienen las plataformas digitales donde muestran su apoyo a los “presos políticos”. Estos centros que surgen, entre otras cosas, para promover la participación de los jóvenes en la sociedad, acogen a fanáticos de entre 16 y 30 años. Según recoge el presupuesto para este 2019 de la Federación de Casales de Jóvenes de Cataluña, tal y como ha asegurado la Cadena COPE y recoge Periodista Digital, este colectivo ha recibido 224.000 euros en subvenciones públicas. De esa cantidad, 124.000 les llegan a través del Ministerio de Asuntos Sociales y de Familia. Lo más grave de estas subvenciones que aporta generosamente Sánchez es que se ha descubierto cómo parte de ese dinero que les da el Gobierno de España se utiliza para sufragar actividades pro-independentistas y contra el Estado español. El Casal de Jóvenes de Guineueta, por ejemplo, ubicado en Nous Barris, en Barcelona, organizó días antes de conocerse la sentencia del juicio del procés unos talleres de autodefensa contra la represión policial. Es decir, entrenan la guerrilla urbana y la violencia contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Además, varios de estos casales como el de Acció Centellenca o el de la Assamblea de Jóvenes de Parets han utilizado estas últimas semanas las redes sociales para dejar clara su posición: “Detrás de los presos políticos, dicen en un comunicado, siempre estaremos nosotros”. A los 124.000 euros del Gobierno de España hay que sumar 62.000 procedentes de la Generalitat de Cataluña u otros 21.000 de la socialista Diputación de Barcelona”. https://www.periodistadigital.com/gente/sucesos/20191101/gobierno-sanchez-financia-centros-independentistas-ensenan-guerrilla-urbana-policia-noticia-689404176073/  

                A todo cuanto antecede, he de añadir lo que personalmente me dice un residente en Barcelona y que vive en “el ensanche”; asegura que aquello es ya “un infierno inhabitable”, por los infinitos desmanes que se producen, muchos de ellos (no todos) los hemos visto televisados “y en caliente”; que esa ciudad ya es “una ciudad sin ley” y en la que imperan, una serie de bandas bien organizadas y que son las que se adueñan del territorio cuando ellas quieren.

            Simplemente y para terminar una sólo pregunta… ¿PARA ESTO PAGAMOS IMPUESTOS A UNOS GOBIERNOS QUE NI SABEN GARANTIZARNOS LA INTEGRIDAD FÍSICA, TANTO PERSONAL COMO DE NUESTROS BIENES? Responda el que quiera y pueda; y aporte de “su caletre” lo que crea oportuno.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes