Las Noticias de hoy 06 Noviembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 06 de noviembre de 2019   

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Video del Papa: Rezar por el diálogo y la reconciliación en Oriente Próximo

El “joven Bergoglio” y el “Papa Francisco”: Dos sellos para sus bodas de oro

LOS FRUTOS DE LA CRUZ: Francisco Fernandez Carbajal

"Jesús se quedó en la Eucaristía por amor": San Josemaria

Convencer sin querer derrotar: diez claves para la comunicación de la fe: Juan Manuel Mora

Los cinco remedios contra la tristeza

Las personas no somos imagen, somos dignidad: Sheila Morataya

Iglesia de “puertas abiertas”: José Martínez Colín

La devoción a los difuntos en el cristianismo primitivo: primeroscristianos

¡No más violencia!: Embajaora de Paz Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina

La deriva apocalíptica del movimiento ecologista: Salvador Bernal

La vejez: ¿es un período de decrepitud o de apogeo?: Plinio Corrêa de Oliveira

El vino previsor del Alzhéimer: Jesús Domingo

Jóvenes sin amigos: Javier Arnal

Defienden su libertad ideológica: JD Mez Madrid

Son recordatorios: Jesús Martínez Madrid

La verdadera felicidad: Xus D Madrid

Día mundial del ahorro y… El consumismo: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Martes, 5 de noviembre de 2019

El Evangelio de hoy (Lc 14,15-24) cuenta de un hombre que quiere dar una gran fiesta, pero los invitados, con diversas excusas, no aceptan la invitación. Entonces manda a los siervos a llamar a pobres y lisiados para que llenen su casa y disfruten la cena. Este relato es como un resumen de la historia de la salvación y también la descripción del comportamiento de muchos cristianos.
 
La cena, la fiesta, es figura del cielo, de la eternidad con el Señor, y en una fiesta nunca se sabe a quien te vas a encontrar, se conocen personas nuevas, se ve también a personas que no querrías ver, pero el clima de la fiesta es la alegría y la gratuidad. Porque una verdadera fiesta debe ser gratuita. Y en esto nuestro Dios nos invita siempre así, no nos hace pagar la entrada. En las fiestas auténticas no se paga la entrada: paga el dueño, paga el que invita. Pero hay quien incluso ante la gratuidad pone en primer lugar sus intereses: Ante esa gratuidad, esa universalidad de la fiesta, está esa actitud que cierra el corazón: “Yo no voy. Prefiero estar solo, con la gente que me gusta, encerrado”. Y ese es el pecado; el pecado del pueblo de Israel, el pecado de todos nosotros. La cerrazón. “No, para mí es más importante esto que aquello. No, lo mío”. Siempre lo mío.
 
Ese rechazo es también desprecio a quien invita, es decir al Señor: “No me molestes con tu fiesta”. Es cerrarse a lo que el Señor nos ofrece: la alegría del encuentro con Él. Y en el camino de la vida tantas veces estaremos ante esa elección, esa opción: o la gratuidad del Señor, ir a encontrar al Señor, encontrarme con el Señor o encerrarme en mis cosas, en mi interés. Por eso el Señor, hablando de uno de esos cierres, decía que es muy difícil que un rico entre en el reino de los cielos. Aunque hay ricos buenos, santos, que no están apegados a la riqueza. Pero la mayoría está apegada a la riqueza, encerrados. Y por eso no pueden entender qué es la fiesta. Tienen la seguridad de las cosas que pueden tocar.
 
La reacción del Señor ante nuestro rechazo es decidida: quiere que a la fiesta sean llamadas todo tipo de personas, llevados, incluso obligados, malos y buenos. Todos están invitados. Todos, nadie puede decir: “Yo soy malo, no puedo…”. No. El Señor porque eres malo te espera de modo especial. Recordad la actitud del padre del hijo pródigo que regresa a casa: el hijo comenzó un discurso, pero él no lo deja hablar y lo abraza. El Señor es así. Es la gratuidad. De hecho, en la Primera Lectura (Rm 12, 5-16) el apóstol Pablo pone en guardia de la hipocresía, y a los judíos que rechazaban a Jesús porque se creían justos, el Señor una vez les dijo: “En verdad os digo que los publicanos y las meretrices van a estar por delante de vosotros en el Reino de Dios” (Mt 21,31). El Señor ama a los más despreciados, pero nos llama a todos. Pero ante nuestra cerrazón se aleja y se indigna como dice el Evangelio recién leído. Pensemos en esta parábola que nos da el Señor hoy. ¿Cómo va nuestra vida? ¿Qué prefiero yo? ¿Aceptar siempre la invitación del Señor o encerrarme en mis cosas, en mis pequeñeces? Pidamos al Señor la gracia de aceptar siempre acudir a su fiesta, que es gratuita.

 

 

Video del Papa: Rezar por el diálogo y la reconciliación en Oriente Próximo

Intención de oración en noviembre

noviembre 05, 2019 18:59Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 5 nov. 2019).- “Recemos para que en Oriente Próximo nazca un espíritu de diálogo, un espíritu de encuentro y de reconciliación”, pide el Papa Francisco en su nuevo video de noviembre de 2019.

La intención del Santo Padre para este mes de noviembre, presentada en el conocido como Video del Papa, está dirigida a la convivencia entre las comunidades de Oriente Próximo, exhortando a todos los católicos a rezar para que exista un auténtico diálogo entre ellas.

Para Francisco, la búsqueda de unidad entre las tres religiones monoteístas (cristiana judía y musulmana) “se basa en lazos espirituales e históricos”.

Igualmente, recuerda que “de estas tierras nos llegó la buena noticia de Jesús, resucitado por amor” y que actualmente “muchas comunidades cristianas, junto a otras judías y musulmanas, trabajan aquí por la paz, la reconciliación y el perdón”.

Video del Papa

El Video del Papa es una iniciativa oficial de alcance global que tiene como objetivo difundir las intenciones de oración mensuales del Santo Padre.

Es desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (anteriormente conocida como Apostolado de la Oración) y la productora La Machi.

 

 

El “joven Bergoglio” y el “Papa Francisco”: Dos sellos para sus bodas de oro

Ilustraciones del español Raúl Berzosa

noviembre 05, 2019 18:45Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 5 nov. 2019).- El próximo 13 de diciembre, el Papa Francisco celebrará el 50 aniversario de su ordenación de presbítero. Con este motivo, la Oficina Filatélica y Numismática del Vaticano emitió el lunes, 4 de noviembre de 2019, dos sellos que reproducen dos pinturas realizadas por el pintor español Raúl Berzosa.

El primero de los sellos, con valor de 1,10 euros, reproduce el cuadro Joven Jorge Bergoglio, informa la Diócesis de Málaga (España). “La alegría de aquel 13 de diciembre de 1969, vísperas del tercer domingo de Adviento (Domingo de Gaudete o Domingo de Alegría), cuando fue ordenado sacerdote”, comenta el autor de las pinturas, es el momento representado en esta obra.

Joven Bergoglio

Tras Jorge Mario Bergoglio, ocupa la composición, en la parte izquierda, la basílica de San José de Flores. “Y es que Bergoglio, mientras paseaba para celebrar el día de la primavera, pasó por la Iglesia del barrio de Flores parando en el interior para confesarse. Fue ahí donde sintió que Dios lo llamaba y Jorge salió con la convicción de abrazar el sacerdocio”, describe el artista de Málaga.

“A la derecha de Bergoglio se sitúa una de sus grandes devociones”, indica Berzosa, “y que lo ha acompañado hasta hoy, la ‘Virgen Desatanudos’. Él la llevó a Buenos Aires tras conocer la advocación en uno de sus viajes a Alemania. En el lienzo predominan los colores azulados en referencia a Argentina”.

Segundo sello

El segundo sello, con valor de 1,15 euros, lleva impresa la imagen de la obra Papa Francisco y lo representa ya como pontífice. Raúl Berzosa señala que la pintura “está dedicada a la Misericordia”.

En ella, “se representa a Francisco de forma frontal bendiciendo al espectador”, comenta el pintor. “Junto a él, aparece el Cristo de la Misericordia, otra de sus grandes devociones, que quedó reflejada en su convocatoria de un año santo extraordinario conocido como Año de la Misericordia. A la izquierda, el frontal de San Pedro del Vaticano. Predominan los colores ocres y blancos, colores del Vaticano”.

Obras inspiradas en Francisco 

El artista malagueño recuerda que ésta no es la primera vez que el Vaticano le encarga una obra para conmemorar una efeméride del Papa Francisco: “En el año 2016 me encargó la pintura que celebraba el 80º cumpleaños del Papa. Otras pinturas que han servido para ilustrar sellos son el 50º aniversario de la encíclica Populorum Progressio de Pablo VI, conmemoración del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús y San Felipe Neri o Pascua de Resurrección del 2018″.

Además, muchas de sus obras han servido para ilustrar las portadas de los libretos de las ceremonias en San Pedro del Vaticano o, este año 2019, el del Vía Crucis del Coliseo presidido por el Papa Francisco, detalla la Diócesis de Málaga.

 

 

LOS FRUTOS DE LA CRUZ

— Sentido del dolor.

— Sus frutos en la vida cristiana.

— Acudir a Jesús y a María en la enfermedad y en la contradicción.

I. La Cruz es el símbolo y señal del cristiano porque en ella se consumó la Redención del mundo. El Señor empleó la expresión tomar la cruz en diversas ocasiones para indicar cuál había de ser la actitud de sus discípulos ante el dolor y la contradicción. En el Evangelio de la Misa Jesús nos dice: el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo1. Y en otra ocasión, dirigiéndose a todos los presentes, les advirtió: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame2.

El dolor, en sus diversas manifestaciones, es un hecho universal. San Pablo compara el sufrimiento a los dolores de la madre en su alumbramiento: pues sabemos que la creación entera hasta ahora gime y siente dolores de parto3, y la experiencia nos enseña que todas las criaturas –pobres y ricos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres– sufren por diversos motivos y causas. Por eso, San Pedro advertía a los primeros cristianos: Carísimos, cuando Dios os prueba con el fuego de las tribulaciones, no os extrañéis, como si os aconteciese una cosa muy extraordinaria4. Parece como si el dolor derivara de la misma naturaleza del hombre. Sin embargo, la fe nos enseña que el sufrimiento penetró en el mundo por el pecado. Dios había preservado al hombre del dolor por un acto de bondad infinita. Creado en un lugar de delicias, si hubiera sido fiel a Dios, habría sido trasladado de este paraíso terreno al Cielo para gozar eternamente de la más pura felicidad.

El pecado de Adán, transmitido a sus descendientes, alteró los planes divinos. Con el pecado, entraron en el mundo el dolor y la muerte. Pero el Señor asumió el sufrimiento humano a través de las privaciones de una vida normal (pasó hambre y sed, se cansó en el trabajo...) y de su Pasión y Muerte en la Cruz, y así convirtió los dolores y penas de esta vida en un bien inmenso. Es más, todos estamos llamados, con el sufrimiento y la mortificación voluntaria, a completar en nuestro cuerpo la Pasión de Jesús5.

La fe en esta participación misteriosa de la Cruz lleva consigo «la certeza interior de que el hombre que sufre completa lo que falta a los padecimientos de Cristo; que en la dimensión espiritual de la obra de la redención sirve, como Cristo, para la salvación de sus hermanos y hermanas. Por lo tanto, no solo es útil a los demás, sino que realiza incluso un servicio insustituible. En el Cuerpo de Cristo (...) precisamente el sufrimiento (...) es el mediador insustituible y autor de los bienes indispensables para la salvación del mundo. El sufrimiento, más que cualquier otra cosa, es el que abre el camino a la gracia que transforma las almas. El sufrimiento, más que todo lo demás, hace presente en la historia de la humanidad la fuerza de la Redención»6.

En nosotros está colaborar con generosidad con Cristo al aceptar con amor el dolor, las contrariedades, las dificultades normales de la vida, la enfermedad... que Él permite para nuestra santificación personal y la de toda la Iglesia. El dolor tiene entonces sentido y nos convertimos en verdaderos colaboradores del Señor en la obra de la salvación de las almas y, si participamos de sus sufrimientos en la tierra, compartiremos un día su gloria y de este modo la obra de nuestra santificación será completa7.

II. El árbol de la Cruz está lleno de frutos. Los sufrimientos nos ayudan a estar más desprendidos de los bienes de la tierra, de la salud... «Deus meus et omnia!», ¡Mi Dios y mi todo!8, exclamaba San Francisco de Asís. Teniéndole a Él no perdemos gran cosa. Por el contrario, «¡dichoso quien pueda decir de todo corazón: Jesús mío, Tú solo me bastas!»9.

Las tribulaciones son una gran oportunidad de expiar mejor nuestras faltas y pecados de la vida pasada. Enseña San Agustín que, especialmente en esas ocasiones, el Señor actúa como médico para curar las llagas que dejaron los pecados y emplea el medicamento de las tribulaciones10. Las dificultades y dolores que padecemos nos mueven a recurrir con más prontitud y constancia a la misericordia divina: En su angustia me buscarán11, dice el Señor por boca del Profeta Oseas. Y Jesús nos invita a que vayamos a Él en esas situaciones difíciles: Venid a Mí todos cuantos andáis fatigados y agobiados, y Yo os aliviaré12. ¡Tantas veces hemos experimentado este alivio! Verdaderamente, Él es nuestro refugio y nuestra fortaleza13 en medio de todas las tempestades de la vida, es el puerto donde hemos de acudir presurosos.

Las contrariedades, la enfermedad, el dolor... nos dan ocasión de practicar muchas virtudes (la fe, la fortaleza, la alegría, la humildad, la identificación con la voluntad divina...) y nos dan la posibilidad de ganar muchos méritos. «Al pensar en todo lo de tu vida que se quedará sin valor, por no haberlo ofrecido a Dios, deberías sentirte avaro: ansioso de recogerlo todo, también de no desaprovechar ningún dolor. —Porque, si el dolor acompaña a la criatura, ¿qué es sino necedad el desperdiciarlo?»14. Y existen épocas en la vida en las que se presenta abundantemente... No dejemos que pase sin que deje bienes copiosos en el alma.

El dolor llevado con sentido cristiano es un gran medio de santidad. Nuestra vida interior necesita también de contradicciones y de obstáculos para crecer. San Alfonso Mª de Ligorio afirmaba que así como la llama se aviva al contacto del aire, así el alma se perfecciona al contacto de las tribulaciones15. Incluso las tentaciones ayudan a progresar en el amor al Señor. Fiel es Dios, quien no permitirá que seáis tentados más allá de vuestras fuerzas; antes bien, junto con la tentación os dará también la ayuda para soportarla16. Y la prueba sobrellevada junto al Señor nos atrae nuevas gracias y bendiciones.

III. Cuando nos veamos atribulados acudamos a Jesús, en quien siempre encontraremos consuelo y ayuda. Como el Salmista, también nosotros podremos decir: Clamé al Señor en mi congoja, y me escuchó17, pues carecemos de fuerza frente a esa gran multitud que se nos viene encima, y no sabemos qué hacer; mas en Ti tenemos puestos nuestros ojos18. En el Corazón misericordioso de Jesús encontramos siempre la paz y el auxilio. A Él es a quien primero debemos acudir con serenidad para no tener que oír las palabras que un día dirigió el Maestro a Pedro: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?19. «¡Oh, válgame Dios! –exclamaba Santa Teresa–. Cuando Vos, Señor, queréis dar ánimo, ¡qué poco hacen todas las contradicciones!»20. Pidamos siempre ese «ánimo» a Jesús cuando se haga presente el dolor o la tribulación.

Junto al Señor, todo lo podemos; lejos de Él no resistiremos mucho. «Con tan buen amigo presente –nuestro Señor Jesucristo–, con tan buen capitán, que se puso el primero en el padecer, todo se puede sufrir. Él ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es amigo verdadero»21. Con Él, nos sabremos comportar con alegría, incluso con buen humor, en medio de las dificultades, como hicieron los santos. Abundantes ejemplos nos han dejado.

El Señor nos enseñará también a ver las pruebas y las penas con más objetividad, para no dar importancia a lo que de hecho no la tiene y para no inventarnos penas que, por falta de humildad, crea la imaginación, o bien aumentarlas de volumen cuando, con un poco de buena voluntad, podemos sobrellevarlas sin darles la categoría de drama o de tragedia.

Al terminar nuestra oración acudimos a Nuestra Señora para que Ella nos enseñe a sacar fruto de todas las dificultades que hayamos de padecer, o que estemos pasando en estos días. «“Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!” —invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos.

»—Y pídele –para cada alma– que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada»22.

1 Lc 14, 27. — 2 Lc 9, 23. — 3 Rom 8, 22. — 4 1 Pdr 4, 12. — 5 Cfr. Col 1, 24. — 6 Juan Pablo II, Carta Apost. Salvifici doloris, 11-II-1984, 27. — 7 Cfr. A. Tanquerey, La divinización del sufrimiento, pp. 20-21. — 8 San Francisco de Asís, Opúsculos, Pedeponti, 1739, vol. I, p. 20. — 9 San Alfonso Mª de Ligorio, Sermones abreviados, 43, 1, en Obras ascéticas de... vol. II, p. 822. — 10 Cfr. San Agustín, Comentario a los Salmos, 21, 2, 4. — 11 Os 6, 1. — 12 Mt 11, 28. — 13 Sal 45, 2. — 14 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 997. — 15 San Alfonso Mª de Ligorio, o. c., p. 823. — 16 1 Cor 10, 13. — 17 Sal 119, 1. — 18 2 Par 20, 12. — 19 Mt 14, 31. — 20 Santa Teresa, Fundaciones, 3, 4. — 21 ídem, Vida, 22. — 22 San Josemaría Escrivá, o. c., n. 258.

 

 

 

"Jesús se quedó en la Eucaristía por amor"

La frecuencia con que visitamos al Señor está en función de dos factores: fe y corazón; ver la verdad y amarla. (Surco, 818)

¡El corazón! De vez en cuando, sin poder evitarlo, se proyecta una sombra de luz humana, un recuerdo torpe, triste, "pueblerino"...
–Acude enseguida al Sagrario, física o espiritualmente: y tornarás a la luz, a la alegría, a la Vida. (Surco, 817)

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.
–Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!
–De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz. (Forja, 306)

Jesús se quedó en la Eucaristía por amor..., por ti.
–Se quedó, sabiendo cómo le recibirían los hombres..., y cómo lo recibes tú.
–Se quedó, para que le comas, para que le visites y le cuentes tus cosas y, tratándolo en la oración junto al Sagrario y en la recepción del Sacramento, te enamores más cada día, y hagas que otras almas –¡muchas!– sigan igual camino. (Forja, 887)

 

 

Convencer sin querer derrotar: diez claves para la comunicación de la fe

Artículo de Juan Manuel Mora, vicerrector de la Universidad de Navarra, publicado en “L'Osservatore Romano”, con el título “Diez reglas para comunicar la fe”.

Otros18/09/2015

Opus Dei - Convencer sin querer derrotar: diez claves para la comunicación de la fe

La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Pero es también una cuestión de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe.

Con frecuencia, este tema se relaciona con la “nueva evangelización”. En ese contexto, Juan Pablo II ha afirmado que la comunicación de la fe ha de ser nueva "en su ardor, en sus métodos, en su expresión". Aquí nos referiremos en particular a la novedad en los métodos.

Quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.

Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.

Partiendo, por un lado, de los documentos eclesiales más relevantes y, por otro, de la bibliografía esencial del ámbito de la comunicación institucional, articularé mis reflexiones en una serie de principios. Los primeros se refieren al mensaje que se quiere difundir; los siguientes, a la persona que comunica; y los últimos, al modo de transmitir ese mensaje en la opinión pública.

1. Veamos primero los principios relativos al mensaje.

Ante todo, el mensaje ha de ser ser positivo. Los públicos atienden a informaciones de todo género, y toman buena nota de las protestas y las críticas. Pero secundan sobre todo proyectos, propuestas y causas positivas.

Comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer.

Juan Pablo II afirma en la encíclica “ Familiaris consortio ” que la moral es un camino hacia la felicidad y no una serie de prohibiciones. Esta idea ha sido repetida con frecuencia por Benedicto XVI, de diferentes maneras: Dios nos da todo y no nos quita nada; la enseñanza de la Iglesia no es un código de limitaciones, sino una luz que se recibe en libertad.

El mensaje cristiano ha de transmitirse como lo que es: un sí inmenso al hombre, a la mujer, a la vida, a la libertad, a la paz, al desarrollo, a la solidaridad, a las virtudes... Para transmitirla adecuadamente los demás, antes hay que entender y experimentar la fe de ese modo positivo.

 

Foto: Ed YourdonFoto: Ed Yourdon

Adquieren particular valor en este contexto unas palabras del Cardenal Ratzinger: “La fuerza con que la verdad se impone tiene que ser la alegría, que es su expresión más clara. Por ella deberían apostar los cristianos y en ella deberían darse a conocer al mundo”. La comunicación mediante la irradiación de la alegría es el más positivo de los planteamientos.

En segundo lugar, el mensaje ha de ser relevante , significativo para quien escucha, no solamente para quien habla.

La comunicación no es principalmente lo que el emisor explica, sino lo que el destinatario entiende.

Tomás de Aquino afirma que hay dos tipos de comunicación: la locutio, un fluir de palabras que no interesan en absoluto a quienes escuchan; y la illuminatio , que consiste en decir algo que ilustra la mente y el corazón de los interlocutores sobre algún aspecto que realmente les afecta.

Comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer. El deseo de persuadir sin derrotar marca profundamente la actitud de quien comunica. La escucha se convierte en algo fundamental: permite saber qué interesa, qué preocupa al interlocutor. Conocer sus preguntas antes de proponer las respuestas.

Lo contrario de la relevancia es la auto-referencialidad: limitarse a hablar de uno mismo no es buena base para el diálogo.

 

Foto: AntramirFoto: Antramir

En tercer lugar, el mensaje ha de ser claro . La comunicación no es principalmente lo que el emisor explica, sino lo que el destinatario entiende. Sucede en todos los campos del saber (ciencia, tecnología, economía): para comunicar es preciso evitar la complejidad argumental y la oscuridad del lenguaje. También en materia religiosa conviene buscar argumentos claros y palabras sencillas. En este sentido, habría que reivindicar el valor de la retórica, de la literatura, de las metáforas, de las imágenes, de los símbolos, para difundir el mensaje cristiano.

La credibilidad se fundamenta en la veracidad y la integridad moral.

A veces, cuando la comunicación no funciona, se traslada la responsabilidad al receptor: se considera a los demás como incapaces de entender. Más bien, la norma ha de ser la contraria: esforzarse por ser cada vez más claros, hasta lograr el objetivo que se pretende.

2. Pasemos ahora a los principios relativos a la persona que comunica.

Para que un destinatario acepte un mensaje, la persona o la organización que lo propone ha de merecer credibilidad. Así como la credibilidad se fundamenta en la veracidad y la integridad moral, la mentira y la sospecha anulan en su base el proceso de comunicación. La pérdida de credibilidad es una de las consecuencias más serias de algunas crisis que se han producido en estos años.

Por otra parte, en comunicación, como en economía, cuentan mucho los avales. El aval de una autoridad en la materia, o de un observador imparcial, representa una garantía para la opinión pública. Con otras palabras, nadie se avala a sí mismo. Existen instancias que, con mayor o menor fundamento, ejercen esa función evaluadora. En el ámbito de la opinión pública, ese aval lo otorgan principalmente los periodistas. Por eso, es crucial considerarlos como aliados, nunca como enemigos, en el proceso de comunicación.

 

Foto: Dave HeutsFoto: Dave Heuts

El segundo principio es la Empatía. La comunicación es una relación que se establece entre personas, no un mecanismo anónimo de difusión de ideas. El Evangelio se dirige a personas: políticos y electores, periodistas y lectores. Personas con sus propios puntos de vista, sus sentimientos y sus emociones.

Cuando se habla de modo frío, se amplía la distancia que separa del interlocutor. Una escritora africana ha afirmado que la madurez de una persona está en su capacidad de descubrir que puede “herir” a los demás y de obrar en consecuencia.

Nuestra sociedad está superpoblada de corazones rotos y de inteligencias perplejas. Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral.

Nuestra sociedad está superpoblada de corazones rotos y de inteligencias perplejas. Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.

El tercer principio relativo a la persona que comunica es la cortesía . La experiencia muestra que en los debates públicos proliferan los insultos personales y las descalificaciones mutuas. En ese marco, si no se cuidan las formas, se corre el riesgo de que la propuesta cristiana sea vista como una más de las posturas radicales que están en el ambiente. Aun a riesgo de parecer ingenuo, pienso que conviene desmarcarse de este planteamiento. La claridad no es incompatible con la amabilidad.

Con amabilidad se puede dialogar; sin amabilidad, el fracaso está asegurado de antemano.

Con amabilidad se puede dialogar; sin amabilidad, el fracaso está asegurado de antemano: quien era partidario antes de la discusión, lo seguirá siendo después; y quien era contrario raramente cambiará de postura.

Recuerdo un cartel situado a la entrada de un “pub” cercano al Castillo de Windsor, en el Reino Unido. Decía, más o menos: En este local son bienvenidos los caballeros. Y un caballero lo es antes de beber cerveza y también después. Podríamos añadir: un caballero lo es cuando le dan la razón y cuando le llevan la contraria.

3. Veamos por último algunos principios que se refieren al modo de comunicar:

El primero es la profesionalidad. “Gaudium et Spes” recuerda que cada actividad humana tiene su propia naturaleza, que es preciso descubrir, emplear y respetar, si se quiere participar en ella. Cada campo del saber tiene su metodología; cada actividad, sus normas; y cada profesión, su lógica.

 

Foto: mikebairdFoto: mikebaird

La evangelización no se producirá desde fuera de las realidades humanas, sino desde dentro: los políticos, los empresarios, los periodistas, los profesores, los guionistas, los sindicalistas, son quienes pueden introducir mejoras prácticas en sus respectivos ámbitos. San Josemaría Escrivá recordaba que es cada profesional, comprometido con sus creencias y con su profesión, quien ha de encontrar las propuestas y soluciones adecuadas. Si se trata de un debate parlamentario, con argumentos políticos; si de un debate médico, con argumentos científicos; y así sucesivamente.

La evangelización no se producirá desde fuera de las realidades humanas, sino desde dentro.

Este principio se aplica a las actividades de comunicación, que están conociendo un desarrollo extraordinario en los últimos años, tanto por la calidad creciente de las formas narrativas, como por las audiencias cada vez más amplias y por la participación ciudadana cada día más activa.

El segundo principio podría denominarse transversalidad. La profesionalidad es imprescindible cuando en un debate pesan las convicciones religiosas. La transversalidad, cuando pesan las convicciones políticas.

En este punto, vale la pena mencionar la situación de Italia. Al hacer la declaración de la renta, más del 80% de los italianos marcan la casilla correspondiente a la Iglesia, porque desean apoyar económicamente sus actividades. Eso quiere decir que la Iglesia merece la confianza de una gran mayoría de ciudadanos, no solamente de quienes se reconocen en una tendencia política.

La comunicación de ideas tiene mucho que ver con el “cultivo”: sembrar, regar, podar, antes de cosechar.

En ese país, y en muchos otros, los católicos no plantean su acción pública poniendo su esperanza en un partido. Saben por experiencia que lo importante no es que una formación política incorpore a su programa la doctrina social cristiana, sino que esos valores se hagan presentes en todos los partidos, de modo transversal.

El tercer principio relativo al modo de comunicar es la gradualidad . Las tendencias sociales tienen una vida compleja: nacen, crecen, se desarrollan, cambian y mueren. En consecuencia, la comunicación de ideas tiene mucho que ver con el “cultivo”: sembrar, regar, podar, antes de cosechar.

El fenómeno de la secularización se ha ido consolidando en los últimos siglos. Procesos de tan larga gestación no se resuelven en años, meses o semanas.

 

Foto: QlisFoto: Qlis

El cardenal Ratzinger explicaba que nuestra visión del mundo suele seguir un paradigma “masculino", donde lo importante es la acción, la eficacia, la programación y la rapidez. Y concluía que conviene dar más espacio a un paradigma “femenino", porque la mujer sabe que todo lo que tiene que ver con la vida requiere espera, reclama paciencia.

Lo contrario de este principio es la prisa y el cortoplacismo que llevan a la impaciencia y muchas veces también al desánimo, porque es imposible lograr objetivos de entidad en plazos cortos.

A estos nueve principios habría que agregar otro que afecta a todos los aspectos mencionados: al mensaje, a la persona que comunica y al modo de comunicar. El principio de la caridad .

Algunos autores han destacado que, en los primeros siglos, la Iglesia se extendió de forma muy rápida porque era una comunidad acogedora, donde era posible vivir una experiencia de amor y libertad. Los católicos trataban al prójimo con caridad, cuidaban de los niños, los pobres, los ancianos, los enfermos. Todo eso se convirtió en un irresistible imán de atracción.

La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe.

La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe; la caridad convierte el mensaje cristiano en positivo, relevante y atractivo; proporciona credibilidad, empatía y amabilidad a las personas que comunican; y es la fuerza que permite actuar de forma paciente, integradora y abierta. Porque el mundo en que vivimos es con demasiada frecuencia un mundo duro y frío, donde muchas personas se sienten excluidas y maltratadas y esperan algo de luz y de calor. En este mundo, el gran argumento de los católicos es la caridad. Gracias a la caridad, la evangelización es siempre y verdaderamente, nueva.

Juan Manuel Mora

Vicerrector de Comunicación Institucional

Universidad de Navarra

 

 

Los cinco remedios contra la tristeza

Los santos, aquellos que han disfrutado de una especial amistad con Jesús, también han estado tristes. Por eso, es interesante conocer los remedios que dan para recuperar la alegría propia del cristiano.

Otros24/09/2015

Opus Dei - Los cinco remedios contra la tristeza

Cada uno de nosotros ha atravesado días tristes, días en los cuales no se logra superar una cierta pesadez interior que contamina el ánimo y dificulta las relaciones con los demás. ¿Existe algún truco para superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.

1. El primer remedio es concederse un placer. Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).

2. El segundo remedio es el llanto. A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña. El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. También Jesús lloró. Y Papa Francisco señala que "ciertas realidades de la vida se ven solamente con ojos que han sido limpiados por las lágrimas. Invito a cada uno de vosotros a preguntarse: ¿Yo he aprendido a llorar?".

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3. El tercer remedio es la compasión de los amigos. Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro "Los novios", que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. "Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio". Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.

4. El cuarto remedio contra la tristeza es la contemplación de la verdad, del "fulgor veritatis" del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje... puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza. Un critico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: "Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mi un verdadero consuelo...".

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5. El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.

Un prejuicio muy difundido es que la visión cristiana del hombre se basa sobre la oposición entre alma y cuerpo, y este último sería siempre visto como una carga u obstáculo para la vida espiritual. En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (alma y cuerpo) resulta completamente "espiritualizada" cuando busca la unión con Dios. Usando palabras de san Pablo, existe un cuerpo animal y un cuerpo espiritual, y nosotros no moriremos, sino que seremos transformados, porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, que este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.

Santo Tomas de Aquino propone cinco remedios contra la tristeza y el malhumor.

Santo Tomas de Aquino propone cinco remedios contra la tristeza y el malhumor.

 

"Nadie considere extraño tomar un médico del cuerpo como guía para una enfermedad espiritual", afirma santo Tomás Moro, reafirmando el pensamiento de su homónimo medieval: "el cuerpo y el alma están tan estrechamente unidos que juntos forman una sola persona, y así el malestar de uno de los dos genera en ocasiones el malestar de ambos. Por tanto, aconsejaría a todos que, ante cualquier enfermedad del cuerpo, se confiesen, y que busquen un buen médico espiritual para la salud del alma; asimismo, aconsejo que para algunas enfermedades del alma, además del médico espiritual, se busque el consejo del médico del cuerpo".

A través de estos cinco remedios se realiza la promesa divina y humana de Jesús: "Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se transformará en alegría".

Conferencia de Carlo de Marchi, vicario de la región de Italia Centro-Sur, pronunciada en un Congreso Eclesial en Florencia (Italia).

 

 

 

Las personas no somos imagen, somos dignidad

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La que escribe sabe muy bien que no es la ropa, ni los zapatos, ni la bolsa, ni el maquillaje, ni la bisutería o las joyas, y menos andar a la última moda el elemento principal de la imagen. Es más, las personas no tenemos imagen, lo que tenemos es dignidad. Aquilino Polaino-Lorente lo expresa así: “Es cierto que las personas se manifiestan y que esas manifestaciones constituyen, en un cierto sentido, algo que las representan. Pero la persona ni “tiene” una imagen, ni “es” una imagen. El ser de la persona trasciende la imagen en que se representa. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador” (Catecismo, 27). Desde mi experiencia, la mayoría de personas que acuden a mi práctica como coach y orientadora familiar, ignora esto último. No relacionamos que vestirse para los cristianos implica pensar primero en que si las vestiduras que llevamos tienen alguna conexión que como creyente tengo con Dios a lo largo de mi vida. Hasta a nosotros los cristianos nos atrapa este mundo de la publicidad con sus anuncios espectaculares que se nos meten a través de los ojos con musas modernas y Adonis perfectos invitándote: “mira si no te luces esta capa para esta temporada, estarás totalmente out. ¿Ya viste la última colección de Urban Decay? Casi quedo en bancarrota! Y para navidad por favor, quiero la paleta #1y #2 de Naked o el Nuevo brazalete de David Yurman” ¿No te parece que una persona que vive pensando en lo que va a comprar para sentirse bien con ella misma, para que los demás le admiren o incluso le quieran, ha caído completamente en ésta trampa consumista que imponen la moda? Entonces, piensa, ¿me visto para los demás o me visto y me cuido parque estoy consciente de mi dignidad y con ello busco agradar a Dios y agradecerle por mi belleza? Fui modelo, maestra de modelos y experta en desfiles de modas. Sigo siendo tan apasionada de la belleza, el arreglo personal, como el día en que descubrir mi vocación al llamado mundo de la imagen. Siempre que surge la oportunidad, disfruto de enseñar las reglas de un guardarropa básico, caminar sobre una pasarela con elegancia y aprender a maquillarse y a comer con refinamiento como el primer día en que hice mi incursión en el mundo de la imagen personal. Claro, ahora conozco en qué consiste la estructura de la persona y estoy consciente de la profunda dignidad que cada uno tiene como ser humano.

La Miss Universo entro a través de mis ojos a la tierna edad de 8 años y ya lo sabes, los seres humanos grabamos imágenes, por eso es muy importante que cuidemos lo que nuestros niños ven y leen. Pues a mí a esa tierna edad, me quedo grabada en la memoria esa imagen espectacular de la forma de caminar sobre la imponente y luminosa pasarela de las Misses, sus trajes de baño, sus vestidos largos de noche, sus peinados, su seguridad al hablar, su belleza. Fue allí donde nació mi vocación a ser modelo, era lo único que quería y lo logré: estudié en los Estados Unidos y abrí una escuela en mi país. Luego de haber tenido una escuela y agencia de modelos por años y vivir metida en el mundo de los concursos de belleza y los desfiles de moda, puedo asegurarte que la imagen, o esto que llamamos imagen, no es más que el adoctrinamiento de los medios de comunicación, que apuntaban casi siempre a la mujer pero que ahora son igualmente agresivos con sus campañas hacia los hombres para que cada uno crea que valer y ser amado y aceptado radica en la forma en la que uno se mira físicamente y proyecta su imagen personal.

En realidad, al escribir éstas líneas recuerdo dos tipos de clientes que venían a mi escuela de modelaje: hombres o mujeres cuya belleza era extraordinaria al tipo de Penelope Cruz y Brad Pitt, y hombres o mujeres que se sentían pequeños, tímidos y poca cosa, personas que querían superarse o querían ayudar a sus hijos a superarse. Estudie modelaje siendo parte del Segundo grupo. Pensaba que si aprendía a caminar bien, me ponía delgada y esculpía mi cuerpo, aprendía a maquillarme a la perfección, me compraba la ropa más costosa que pudiera y que mostrara el nombre de la marca, me convertiría en una mujer de carácter, en una mujer segura de sí misma, al estilo de Santa Teresa de Jesús y Juana de Arco o Juan Pablo II. De ésta forma no tenía en cuenta que tener carácter implica tener virtudes humanas: disciplina, orden, aprovechamiento del tiempo, responsabilidad, templanza. Ellas son fundamentales para permitir que la gracia se derrame y empape la humanidad de forma óptima. La dignidad de la persona humana se eleva, se perfecciona por medio de la correcta formación de sus potencialidades humanas, voluntad e inteligencia. Por razones que no voy a explicar aquí, no tuve los mejores referentes en mi infancia de virtudes humanas y donde estas no existen, no puede haber verdadera autotrascendencia[1]. Mis padres eran muy buenos y nos amaban, sin embargo ellos tampoco habían sido formados en estas virtudes por sus padres.

Seguramente te estarás preguntando ¿qué tienen que ver las virtudes humanas y la forma en que se proyecta uno a los demás (imagen)? Si no todo, tiene mucho que ver. La forma en que realizamos las cosas, como nos entregamos a la tarea o al trabajo profesional, como nos comportamos y tratamos a los demás habla de nosotros pero no de nuestra imagen, sino de nuestra dignidad. De un caballo, por ejemplo, no se dice que de buena imagen sino que tiene una buena estampa. Evidentemente en los animales, la imagen se transforma en estampa (Polaino-Lorente) y yo pienso, “y los caballos no tienen un ser, no son un ser”. Ahora que soy madura y miro desde mis ojos de juventud aquellos sueños que fabrique en mi imaginación, comprendo que también fui de esas personas que “sacrifican su ser a la imagen, que sustituyen el ser a la imagen que desean representar, que ofrendan como un holocausto en el altar de la popularidad, él éxito o el dinero o el poder – el ser a la imagen” (Polaino-Lorente). ¡Qué mal vivimos cuando ignoramos que no somos imagen, las personas somos dignidad! La manera en que nos presentamos ante los demás es nuestra tarjeta de presentación, esto es cierto,   pero como hijos de Dios que dice “así luce un hijo de Dios, una hija de Dios”. De manera que no es empeñarse con hacer ejercicio para parecerse a Beyonce o Belescoso (el modelo español), ni vestirse para impactar por la marca o el corte del traje que se ha elegido. Es simplemente armonizar desde el interior que es rico en vida interior: “la oración es la hazaña más sublime del espíritu humano” como escribe Edith Stein.

Dignidad y carácter forman un binomio

Yo digo que estar consciente de la dignidad de uno, es vivir con carácter. ¿Y qué es tener carácter?

1- Tener carácter es ser fiel a un conjunto de principios que rigen nuestra vida. Estos principios quedan plasmados en la forma en que nos comportamos, trabajamos, somos responsables, vestimos, maquillamos y peinamos. Y hasta bailamos y sonreímos.

2- Tener carácter es el arte de aprender a controlar nuestros estados emocionales y mantener la estabilidad de temperamento no de acuerdo a las circunstancias, sino a una forma de vida que yo misma cultivo día a día desde mi interior. A su vez, nuestro temperamento se ve manifestado en nuestras actitudes, los gustos que tengamos al vestirnos, peinarnos y maquillarnos.

3- Tener carácter es ejercitar nuestra propia voluntad. La que nos dice que soy una persona que puede aprender a ser dueña y señora de sí misma. Por lo tanto, poseo la libertad interior de escoger una forma habitual de comportamiento y no me convierto en esclava o esclavo de la moda llevando mis años con alegría y dignidad.

4- Tener carácter es no dejarse llevar por sentimentalismos, así como estar decidida a ser una mujer fuerte y completa sin dejar por eso de ser femeninas. Por tanto me controlo ante eventos fuertes y tengo la opción de ser versátil y creativas con lo que me pongo. Lo mismo aplica a los hombres.

5- Es dar a las cosas la importancia que tienen (carácter). No es la ropa la que me hace parecer importante (imagen). Es sólo el complemento y la extensión de mí misma/o. La ropa es la que sella con broche de oro mis habilidades en relaciones humanas ya que manifiesta el respeto que siento por los otros. De esta manera podemos ver la relación tan cercana que hay entre carácter e imagen.

Vivimos en una época en donde la imagen es muy importante. ¿Se te olvida que hoy nos valoran por el número de seguidores que tenemos en las redes sociales? Vivimos en un mundo más visual que nunca, cuya característica principal es el consumismo, pero el carácter (dignidad) cuenta y trasciende mucho más allá que la imagen. Además, el carácter aunque no lo parezca, también es visual ya que constantemente estamos hablando con nuestro cuerpo. La forma en que miramos a los demás, sonreímos, saludamos, caminamos, nos paramos, responden a la manifestación pura de nuestra forma de ser, sin importar a que te dediques: ama de casa, profesionista, religiosa, enfermera, secretaria, estudiante, odontólogo, ingeniero o contador.

Mi recomendación final es que antes de preocuparte por tu imagen, la ropa que te pones, el peso, el cabello, las uñas y el maquillaje, ocúpate en conocer y re-conocer que eres dignidad, alguien que posee una categoría superior y único ser en la creación que tiene capacidad para adquirir un carácter estable y armonioso de manera que el arreglo personal sirva únicamente para embellecer el magnetismo y aplomo que proviene de tu interior. Te vas a ir haciendo mayor y la belleza será sustituida por la dignidad de tu presencia, alguien con un nombre, un ser único e irrepetible. Ahora sabes que no eres imagen, las personas somos dignidad, la que te da ser hijo de Dios.

Recuerda que la primera formadora es la madre,

Sheila Morataya

 

 

 

Iglesia de “puertas abiertas”

La guía del Espíritu Santo

  • Para saber

El Concilio Ecuménico Vaticano II fue convocado por san Juan XXIII. Se cuenta que la mañana en que el Papa Juan le comunicó a su secretario su decisión para convocarlo, le comentó con su característico buen humor que pensaba que el Papa no era asistido por el Espíritu Santo. El secretario se sorprendió, pues sabía que el Espíritu Santo asiste siempre a la Iglesia y en especial al Papa. Entonces con delicadeza le preguntó al Papa por qué lo decía. El Papa sonriendo ante el desconcierto de su secretario le aclaró: “No se confunda Monseñor, efectivamente el Espíritu Santo no asiste al Papa, sino que el Papa es el asistente del Espíritu Santo”.

Con ello dejaba claro que quien conduce la Iglesia es Dios mismo y el Papa solo ha de obedecer las inspiraciones que recibe del Espíritu Santo.

El Papa Francisco, siguiendo su reflexión sobre los Hechos de los Apóstoles, hizo referencia al primer Concilio en la Historia de la Iglesia que fue en Jerusalén. Al terminar, escribieron a Antioquía las conclusiones, comenzado su carta diciendo: “El Espíritu Santo y nosotros pensamos que…”. Con ello mostraban cómo eran conscientes de que el Espíritu Santo es quien guía y acompaña a la Iglesia.

  • Para pensar

El Papa Francisco se refirió a que la Iglesia tiene las puertas abiertas para todos, para que entre quien quiera, también los paganos y ateos, a todo el que sea dócil al llamado del Espíritu Santo.

Hace años, en un viaje de San Juan Pablo II a París, hubo una gran concentración de jóvenes en un famoso estadio deportivo llamado Parque de los Príncipes. Al terminar el acto, un joven se acercó y le grito: “Soy ateo, ¡ayúdeme!”. El Papa se acercó al muchacho y, tomándole aparte, le dirigió unas palabras. Ya en Roma, el Papa le dijo a su secretario que estaba preocupado, pues le parecía que su respuesta al joven ateo fue insuficiente y le encargó que lo localizaran. Aunque parecía una misión imposible, gracias a muchas personas que colaboraron y a las fotografías, encontraron al joven ateo. Le dijeron que el Papa había pedido que lo buscaran para decirle que estaba preocupado y rezaba por él. El joven contestó que después del acto fue a una librería y compró el Nuevo Testamento. Al abrirlo y leer, encontró la respuesta a sus dudas. Ahora recibía clases de la fe católica y pronto sería bautizado.

Podemos afirmar que por la oración del Papa y de muchos otros, el joven recibió la gracia del Espíritu Santo para su conversión. Pensemos con que actitud escuchamos al Espíritu Santo y si somos diligentes para poner por obra lo que nos inspira.

  • Para vivir

Pero no pensemos que el Espíritu Santo solo inspira al Papa, al encargarse de dirigir a la Iglesia, sino que también dirige a cada uno de sus miembros. De ahí la importancia de ser dóciles al Espíritu Santo que desea guiarnos a la vida eterna y al amor de Dios.

El Santo Padre invitó a pedirle a Dios que nos ayude a vivir el diálogo, la escucha y el encuentro con nuestros hermanos y hermanas en la fe y con los que están lejos. Así nos alegraremos al ver la fecundidad de la Iglesia, que está llamada a ser “madre gozosa” de muchos hijos.

 

La devoción a los difuntos en el cristianismo primitivo

Mes de noviembre

“Estos que visten estolas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido…? Éstos son los que vienen de la gran tribulación y han lavado sus estolas y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, y le adoran día y noche en su templo.
(Apocalipsis 7,13-15)

Honor y respeto a los difuntos

La Iglesia Católica, ya desde la época de los primeros cristianos, siempre ha rodeado a los muertos de una atmósfera de respeto sagrado. Esto y las honras fúnebres que siempre les ha tributado permiten hablar de un cierto culto a los difuntos: culto no en el sentido teológico estricto, sino entendido como un amplio honor y respeto sagrados hacia los difuntos por parte de quienes tienen fe en la resurrección de la carne y en la vida futura.

El cristianismo en sus primeros siglos no rechazó el culto para con los difuntos de las antiguas civilizaciones, sino que lo consolidó, previa purificación, dándole su verdadero sentido trascendente, a la luz del conocimiento de la inmortalidad del alma y del dogma de la resurrección; puesto que el cuerpo —que durante la vida es “templo del Espíritu Santo” y “miembro de Cristo” (1 Cor 6,15-9) y cuyo destino definitivo es la transformación espiritual en la resurrección— siempre ha sido, a los ojos de los cristianos, tan digno de respeto y veneración como las cosas más santas.

Este respeto  se ha manifestado, en primer lugar, en el modo mismo de enterrar los cadáveres.

 

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Vemos, en efecto, que a imitación de lo que hicieron con el Señor José de Arimatea, Nicodemo y las piadosas mujeres, los cadáveres eran con frecuencia lavados, ungidos, envueltos en vendas impregnadas en aromas, y así colocados cuidadosamente en el sepulcro.

En las actas del martirio de San Pancracio se dice que el santo mártir fue enterrado “después de ser ungido con perfumes y envuelto en riquísimos lienzos”; y el cuerpo de Santa Cecilia apareció en 1599, al ser abierta el arca de ciprés que lo encerraba, vestido con riquísimas ropas.

Pero no sólo esta esmerada preparación del cadáver es un signo de la piedad y culto profesados por los cristianos a los difuntos, también la sepultura material es una expresión elocuente de estos mismos sentimientos. Esto se ve claro especialmente en la veneración que desde la época de los primeros cristianos se profesó hacia los sepulcros: se esparcían flores sobre ellos y se hacían libaciones de perfumes sobre las tumbas de los seres queridos.

 

Las catacumbas

En la primera mitad del siglo segundo, después de tener algunas concesiones y donaciones,los cristianos empezaron a enterrar a sus muertos bajo tierra. Y así comenzaron las catacumbas. Muchas de ellas se excavaron y se ampliaron alrededor de los sepulcros de familias cuyos propietarios, recién convertidos, no los reservaron sólo para los suyos, sino que los abrieron a sus hermanos en la fe.

Andando el tiempo, las áreas funerarias se ensancharon, a veces por iniciativa de la misma Iglesia. Es típico el caso de las catacumbas de San Calixto: la Iglesia asumió directamente su administración y organización, con carácter comunitario.

 

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Con el edicto de Milán, promulgado por los emperadores Constantino y Licinio en febrero del año 313, los cristianos dejaron de sufrir persecución.

Podían profesar su fe libremente, construir lugares de culto e iglesias dentro y fuera de las murallas de la ciudad y comprar lotes de tierra sin peligro de que se les confiscasen.

Sin embargo, las catacumbas siguieron funcionando como cementerios regulares hasta el principio del siglo V, cuando la Iglesia volvió a enterrar exclusivamente en la superficie y en las basílicas dedicadas a mártires importantes.

Pero la veneración de los fieles se centró de modo particular en las tumbas de los mártires; en realidad fue en torno a ellas donde nació el culto a los santos. Sin embargo, este culto especialísimo a los mártires no suprimió la veneración profesada a los muertos en general. Más bien podría decirse que, de alguna manera, quedó realzada.

En efecto: en la mente de los primeros cristianos, el mártir, víctima de su fidelidad inquebrantable a Cristo, formaba parte de las filas de los amigos de Dios, de cuya visión beatifica gozaba desde el momento mismo de su muerte: ¿qué mejores protectores que estos amigos de Dios?

Los fieles así lo entendieron y tuvieron siempre como un altísimo honor el reposar después de su muerte cerca del cuerpo de algunos de estos mártires, hecho que recibió el nombre de sepultura ad sanctos.Por su parte, los vivos estaban también convencidos de que ningún homenaje hacia sus difuntos podía equipararse al de enterrarlos al abrigo de la protección de los mártires.

Consideraban que con ello quedaba asegurada no sólo la inviolabilidad del sepulcro y la garantía del reposo del difunto, sino también una mayor y más eficaz intercesión y ayuda del santo.Así fue como las basílicas e iglesias, en general, llegaron a constituirse en verdaderos cementerios, lo que pronto obligó a las autoridades eclesiásticas a poner un límite a las sepulturas en las mismas.

Funerales y sepultura

Pero esto en nada afectó al sentimiento de profundo respeto y veneración que la Iglesia profesaba y siguió profesando a sus hijos difuntos. De ahí que a pesar de las prohibiciones a que se vio obligada para evitar abusos, permaneció firme en su voluntad de honrarlos.

 

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Y así se estableció que, antes de ser enterrado, el cadáver fuese llevado a la Iglesia y, colocado delante del altar, fuese celebrada la Santa Misa en sufragio suyo. Esta práctica, ya casi común hacia finales del s. IV y de la que San Agustín nos da un testimonio claro al relatar los funerales de su madre Santa Mónica en sus Confesiones, se ha mantenido hasta nuestros días.

San Agustín también explicaba a los cristianos de sus días cómo los honores externos no reportarían ningún beneficio ni honra a los muertos si no iban acompañados de los honores espirituales de la oración: “Sin estas oraciones, inspiradas en la fe y la piedad hacia los difuntos, creo que de nada serviría a sus almas el que sus cuerpos privados de vida fuesen depositados en un lugar santo. Siendo así, convenzámonos de que sólo podemos favorecer a los difuntos si ofrecemos por ellos el sacrificio del altar, de la plegaria o de la limosna” (De cura pro mortuis gerenda, 3 y 4).

Comprendiéndolo así, la Iglesia, que siempre tuvo la preocupación de dar digna sepultura a los cadáveres de sus hijos, brindó para honrarlos lo mejor de sus depósitos espirituales. Depositaria de los méritos redentores de Cristo, quiso aplicárselos a sus difuntos, tomando por práctica ofrecer en determinados días sobre sus tumbas lo que tan hermosamente llamó San Agustín sacrificium pretii nostri, el sacrifico de nuestro rescate.

Ya en tiempos de San Ignacio de Antioquia y de San Policarpo se habla de esto como de algo fundado en la tradición. Pero también aquí el uso degeneró en abuso, y la autoridad eclesiástica hubo de intervenir para atajarlo y reducirlo. Así se determinó que la Misa sólo se celebrase sobre los sepulcros de los mártires.

Los difuntos en la liturgia

Por otra parte, ya desde el s. III es cosa común a todas las liturgias la memoria de los difuntos. Es decir, que además de algunas Misas especiales que se ofrecían por ellos junto a las tumbas, en todas las demás sinaxis eucarísticas se hacía, como se sigue haciendo todavía, memoria —mementode los difuntos.

 

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Este mismo espíritu de afecto y ternura alienta a todas las oraciones y ceremonias del maravilloso rito de las exequias. La Iglesia hoyen día recuerda de manera especial a sus hijos difuntos durante el mes de noviembre, en el que destacan la “Conmemoración de todos los Fieles Difuntos”, el día 2 de noviembre, especialmente dedicada a su recuerdo y el sufragio por sus almas; y la “Festividad de todos los Santos”, el día 1 de ese mes, en que se celebra la llegada al cielo de todos aquellos santos que, sin haber adquirido fama por su santidad en esta vida, alcanzaron el premio eterno, entre los que se encuentran la inmensa mayoría de los primeros cristianos.

 

 

¡No más violencia!

 

Vivas y libres todas, desde el primer  vagido

nos sumamos , confiadas,  a la aventura humana,

sensibles  nos volcamos  en cada recorrido,

al son de  la ternura que  de nosotras mana.

 

Vivas y libres todas, ampliamos  el sentido

de nuestras  experiencias, semana tras semana.

Con la leche y la miel hacia el recién nacido

tejimos  la esperanza que al futuro se  hilvana.

 

Vivas y libres todas, caminamos, bregando

por  los mismos derechos  y  posibilidades,

por dignidad y  respeto ¡Que  cesen  las violencias!

 

Vivas y libres todas vayamos, impulsando

los  cambios efectivos , las oportunidades,

¡sembrando  Amor y Paz  en todas las conciencias!

 

Embajaora de Paz Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina

 

 

 

 

La deriva apocalíptica del movimiento ecologista

Salvador Bernal

Prevenir los delitos ecológicos.

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Parecen haber cesado los incendios –cíclicos- en la Amazonia, con lo que desaparecería uno de los elementos apocalípticos de la amenaza del fin del mundo por el colapso del medio ambiente. Ese fenómeno ha reflejado en parte el doble rasero con que se abordan estas delicadas cuestiones, como expresaba en una viñeta el dibujante Xavier Goncé: “los ecolo-exaltados están en el oeste, pero las centrales de carbón, en el este”.

No es fácil entender a los militantes radicales, que exigen comportamientos religiosos -arrepentimiento, expiación-, para recuperar la pureza original… A veces, desde la perspectiva de un modesto senderista de la sierra de Madrid, parecen molestos con el aumento de personas que goza de la naturaleza los fines de semana: cada vez más prohibiciones y límites. Recuerdan la pena de Charles Péguy –en otro contexto- antes quienes quieren conservar las manos tan puras que acaban por no tener manos. El colmo, un prohibido el paso a peatones en una de las pistas forestales que cruzan la hoya de san Blas: daba acceso a un camino abierto para acceder en vehículos a las trampas contra las cabras montesas, llevadas por los ecologistas como especie protegida, que destrozaban un hábitat ya bastante duro: es mi hipótesis de trabajo, que rectificaré con gusto si existe otra explicación…

Ciertamente, hay que proteger la naturaleza, pero no necesariamente a base de prohibiciones. Entre otras cosas, porque lo peor de la sierra de Madrid, normalmente cerca de carreteras –plásticos y envases abandonados-, no se resuelve con bandos, sino con sensibilidad. No hay lugar para el maniqueísmo: basta pensar en los depósitos de agua, cerrados, que se encuentran en tantos lugares de los bosques de Valsaín, seguro de vida en caso de incendio… Un ejemplo de cómo la civilización humana ayuda a proteger la naturaleza.

Esta realidad no impide la tipificación de los delitos contra el medio ambiente en las leyes penales. Resulta necesaria la sanción contra los recalcitrantes, aunque, al menos en España, las frecuentes y sucesivas reformas del código están provocando cierta confusión sistemática, con una relativa desproporción respecto de infracciones más clásicas.

En este campo, el delito ecológico ha precedido al pecado ecológico. En el reciente sínodo para la Amazonia, entre las propuestas entregadas al papa, no falta una referencia omnicomprensiva a este nuevo ilícito moral: “Proponemos definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente”, se lee en el Documento final; se explica también que es un pecado “contra las futuras generaciones”, manifestado “en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas y contra la virtud de la justicia”.

Con mucho mayor rigor, también lingüístico, lo había tratado el papa Francisco en la encíclica Laudato Si’: “La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” (nº 2).

En el nº 8, el papa mencionaba el empeño del patriarca Bartolomé, que lamentó repetidamente “que los seres humanos destruyan la diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados”. Porque “un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios”.

A partir de los relatos sobre la creación del libro del Génesis se fundamenta la doctrina teológica acerca de una de las consecuencias del pecado original: “la armonía entre el Creador, la humanidad y lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas”. Se desnaturalizó así el mandato de dominar la tierra (cf. Gn 1,28) y de “labrarla y cuidarla” (cf. Gn 2,15). Lejos del modelo de san Francisco de Asís, el pecado se manifiesta hoy con toda su fuerza también en “los ataques a la naturaleza” (cf. nº 66). Y el papa propone en 218 “una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro”.

Nada que ver, pues, con los excesos y demagogias de un ecologismo radical cada vez más apocalíptico, que evoca los viejos tiempos del crecimiento cero preconizado por el Club de Roma. No será fácil la concordia entre civilización y naturaleza, conservación y progreso, tradición y futuro. Pero cabe siempre la esperanza de que, desde la ecología, se recupere –sin añorar el paraíso perdido- la fuerza de la ley natural que lanzó el estoicismo griego y asumió con luces nuevas el cristianismo.

 

 

La vejez: ¿es un período de decrepitud o de apogeo?

María Eufrasia Peletier cuando joven

María Eufrasia Peletier cuando joven

Cómo se engaña el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia. Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu de que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma, si bien que signifique la decadencia del cuerpo, que es apenas el elemento material de la persona humana.

¡Y que decadencia! Es verdad que el cuerpo pierde su belleza y vigor. Pero éste se enriquece con la transparencia de un alma que a lo largo de la vida supo desarrollarse y creer. Transparencia esta que constituye la más alta belleza de que la fisonomía humana sea capaz.

El ejemplo de Santa María Eufrasia Pelletier

Santa María Eufrasia Pelletier, nació en La Vandée, Francia en 1796, fundadora de una Congregación docente femenina, falleció en 1868. Su fiesta se celebra el día 24 de abril.

Nada de lo que signifique hermosura le faltó en su juventud, la perfección de los trazos, la belleza de los ojos y del cutis, la distinción de su fisonomía, la nobleza de porte, la elegancia y la gracia de la juventud.

Agregamos: el esplendor de un alma clara, lógica, vigorosa, pura, reflejándose fuertemente en su faz.

Es el tipo magnífico de joven cristiana.

Veámosla en su ancianidad. Del encanto de los viejos tiempos, resta apenas un vago perfume. Pero otra hermosura más alta brilla en este semblante admirable. ¡La mirada ganó en profundidad, una serenidad noble e imperturbable parece preanunciar en ella algo de la nobleza trascendente y definitiva de los bienaventurados en la gloria celestial!

Santa María Eufrasia Peletier en su ancianidad

Santa María Eufrasia Peletier en su ancianidad

El rostro conserva el vestigio de las arduas batallas de la vida interior y apostólica de los Santos. Alcanzó algo de fuerte, de completo, de inmutable: es la madurez en el más bello sentido de la palabra. La boca es un trazo rectilíneo, fino, expresivo, que trae la nota típica de una templanza de hierro. Una gran paz, una bondad sin romanticismo ni ilusión, con algún resto de la antigua belleza, refleja aún esta fisonomía.

El cuerpo decayó, pero el alma creció tanto, que ya está toda en Dios, y hace pensar en la palabra de San Agustín: nuestro corazón, Señor, fue creado para Vos, y sólo está en paz, cuando reposa en Vos.

¿Quién osaría afirmar que, para Santa María Eufrasia, envejecer fue lo mismo que decaer?

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

El vino previsor del Alzhéimer

Hacia mediados del pasado mes de octubre fue noticia que un grupo de investigación de Neuroquímica de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha demostrado que el resveratrol, molécula presente en algunos alimentos como la uva tinta, podría tener un efecto neuroprotector frente a enfermedades neurodegenerativas, como la de Alzhéimer. El titular del artículo anunciado era: “El vino tinto tiene una molécula beneficiosa para prevenir el Alzhéimer”.

En este sentido, en el estudio se ha comprobado que el resveratrol, presente en el vino tinto procedente de la uva, actúa sobre los receptores celulares que recogen el mensaje de aquellas moléculas, entre las que se encuentra la adenosina, encargadas de decirle al cerebro qué tiene que hacer para llevar a cabo funciones como pensar, hablar, entender, aprender o memorizar.

Una de las autoras del estudio, Mairena Martín, Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha explica que “el resveratrol es capaz de actuar en el cerebro de manera semejante a las moléculas mensajeras naturales de la célula”, y considera que puede “contribuir a paliar el efecto de degeneración y muerte celular que se produce en las neuronas del cerebro de las personas que padecen la enfermedad de Alzhéimer”.

En un primer estudio realizado con muestras de cerebro postmortem de pacientes que habían fallecido con la enfermedad de Alzhéimer se demostró que la adenosina y sus receptores celulares se encuentran afectados en dichos cerebros. Actualmente, en el estudio elaborado con la colaboración de las universidades Pompeu Fabra y Autonóma de Barcelona, se ha observado que el resveratrol podría evitar dicha alteración y, por tanto, contribuir a que no se desarrolle la enfermedad del Alzhéimer. Este estudio ha sido publicado en la revista científica Free Radical Biology & Medicine.

Los beneficios del resveratrol y el consumo moderado de vino

Sobre el consumo de esta molécula, Martín asegura que “el vino tinto es rico en moléculas con efecto antioxidante, entre ellas, polifenoles  entre los que se encuentra el resveratrol”. Además, explica que estas moléculas “disminuyen, e incluso bloquean, el estrés oxidativo que está relacionado con muchas patologías, como las cardiovasculares, las neurodegenerativas o el cáncer. Por todo esto, un consumo moderado de vino se ha considerado saludable, de hecho se incluye en la Dieta Mediterránea”. “El vino es una bebida fermentada de baja graduación alcohólica y posee moléculas que podrían contrarrestar los efectos nocivos de los radicales libres responsables del estrés oxidativo del alcohol”, explica la Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la UCLM.

Desde la UCLM aseguran que existen numerosos informes publicados sobre los impactos biológicos del resveratrol en los que se muestran los resultados protectores del consumo del vino tinto contra las enfermedades coronarias. En este sentido, “se ha demostrado que el resveratrol es cardioprotector, quimiopreventivo y quimioterapéutico, así como un compuesto neuroprotector”, afirma este estudio.

Por su parte, Susana García, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), destaca “la relevancia de estos informes que refuerzan con base científica el consumo moderado de vino”.

Jesús Domingo

 

Jóvenes sin amigos

En vez de relaciones personales se enganchan a crear una realidad virtual, individualista, que estamos comprobando que hasta puede ser patológica

Desde hace una temporada, he escuchado a amigos y conocidos que están preocupados porque sus hijos, adolescentes o veinteañeros, no tienen amigos, y se pasan cada día horas con el ordenador o el móvil en casa. Preocupados los padres, preocupado yo porque empezaba a ver un fenómeno nuevo entre los jóvenes. Acabo de leer un estudio de la empresa demoscópica ‘YouGov’ a 1.254 jóvenes estadounidenses que arroja un dato preocupante: el 22% de los millenials no tiene ni un solo amigo. Jóvenes nacidos entre 1981 y 2001, con gran preparación muchas veces. Tres de cada diez no tienen un “mejor amigo” y el 25% reconoce que no tiene nadie con quien hacer planes. El mismo estudio refleja que esos jóvenes pasan una media de dos horas y media en las redes sociales, y este dato tal vez sea la causa de que no tengan amigos, de modo que en vez de relaciones personales se enganchan a crear una realidad virtual, individualista, que estamos comprobando que hasta puede ser patológica.

Las encuestas no son infalibles, pero dan pistas. Puede ser que en España no sea una cifra tan elevada como la de la encuesta norteamericana, pero también puede ser que sea similar, sin descartar que hasta sea mayor. El entorno que describo al principio arroja datos para reflexionar y para reaccionar. Son muchos los que se quejan de que su hijo está muchas horas encerrado en su habitación con videojuegos u otras actividades en la red, y no saben cómo actuar en calidad de padres. Se les ve desbordados.

Afrontemos el problema de los jóvenes y su aislamiento en torno a las redes sociales. Flaco servicio haremos si nos dedicamos a alabar sistemáticamente todo lo vinculado con la juventud o, por el contrario, atribuir a los jóvenes deficiencias como si nosotros no tuviéramos responsabilidad. Los adultos somos adultos, y pienso que se puede caer en extremos ridículos por parecer o comportarse como un joven, porque no lo somos: el esfuerzo por formar y comprender a los jóvenes no debe llevarnos a imitarles, a cambiar nuestro lenguaje o modo de vestir para aproximarnos a ellos. También me pregunto: ¿cuántos jóvenes leerán esta columna?

Seamos valientes: son las familias ─y los centros educativos, donde existe un uso abusivo de los móviles por parte de los alumnos─ quienes han de ver esta emergencia, y ayudarles a salir de sí mismos, trabando amistades y cultivándolas. El deporte, sobre todo el colectivo, suele ayudar, por ejemplo. Exigir a los jóvenes cuesta, como a todos, pero tiene que haber pautas con ellos. Sí, otra crisis: la de la amistad.

Javier Arnal

 

Defienden su libertad ideológica

Un tribunal federal de EE.UU. sentenció el mes pasado que unos videógrafos tienen derecho a negarse a participar en una boda homosexual. Los recurrentes, los esposos Carl y Angel Larsen, dueños de Telescope Media Group, declaran que "gustosamente trabajan para toda clase de personas, de cualquier raza, orientación sexual, sexo o creencias religiosas". Precisan además que, en consonancia con sus propias convicciones, no hacen vídeos que promuevan el racismo, la violencia.., o "una concepción del matrimonio distinta de la unión de por vida entre un hombre y una mujer".

A este respecto, desean comenzar a producir vídeos solo de bodas entre mujer y hombre que destaquen el significado sagrado del matrimonio y muestren la historia del amor de la pareja hasta su culminación ante el altar. Previendo que esa futura actividad suya sería considerada por las autoridades del estado como una discriminación por orientación sexual, pidieron una garantía de inmunidad, alegando que prohibirles rehusar encargos de vídeos de bodas homosexuales violaría su libertad de expresión, protegida por la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos. Después de perder el caso en primera instancia, los Larsen recurrieron al tribunal federal de apelación, que ha fallado a favor de ellos, por mayoría de dos a uno.

JD Mez Madrid

 

 

Son recordatorios

El aumento de la demanda de los medios de trasporte público que lleva a los cementerios con motivo de la festividad de Todos los Santos y del 2 de noviembre; o la aparición de las clásicas calabazas en el escaparate de los múltiples "chinos" distribuidos por las ciudades, son recordatorios de un fenómeno tan habitual y tan desdibujado como la muerte. En tiempos de pensamiento ecológico, se ha explicado a veces la devoción de los cristianos a los difuntos como manifestación de la solidaridad de las generaciones, en este caso, hacia las antepasadas, no las futuras. Es como una prórroga a la atención y al cariño con que –salvo muertes súbitas o accidentes letales- se acompaña a las personas próximas durante la última etapa de su vida. Y se les sigue recordando también en días de otoño, propicios para la meditación más o menos poética sobre el ocaso de la existencia.

El pasado año se montaba una campaña típica de redes sociales contra el fenómeno de Halloween. No hay que ver fantasmas ni siquiera en esa costumbre americana, que llega a estos pagos de la mano del comercio y del espíritu festivo latino. Ciertamente, con manifestaciones más ignorantes, menos cultas, que aquellas representaciones teatrales de estos días -burlador de Sevilla, convidado de piedra-, de la mano original de Tirso de Molina, popularizado por sus seguidores.

Jesús Martínez Madrid

 

 

La verdadera felicidad

La solemnidad de Todos los Santos y “nuestra” fiesta: no porque seamos “buenos” sino porque la santidad de Dios ha tocado nuestra vida, la celebramos el pasado día 1.

Reconocemos que los santos no son perfectos modelos, sino personas traspasadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que hacen pasar la luz de diferentes tonalidades de colores. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han acogido la luz de Dios en sus corazones y que la han transmitido al mundo, cada uno según su “tonalidad”. Pero todos han sido transparentes, han luchado para quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para así poder hacer pasar la delicada luz de Dios. Esta es la finalidad de la vida: dejar pasar la luz de Dios y es también la finalidad de nuestra vida.

En efecto, hoy, día 1 de noviembre, en el Evangelio, Jesús se dirige a los suyos, a todos nosotros, diciéndonos “felices” (Mt 5, 3). Es la palabra con la cual comienza su predicación, que es “evangelio”, buena nueva, porque es el camino de la felicidad. Quien está con Jesús es bienaventurado, es feliz. La felicidad no consiste en tener algo o ser alguien, no, la verdadera felicidad es la de estar con el Señor y de vivir por amor. ¿Creéis esto?.

La verdadera felicidad no consiste en tener algo o de convertirse en alguien, la verdadera felicidad es estar con el Señor y vivir por amor. ¿Creéis esto?. Debemos progresar para creer esto.

Xus D Madrid

 

 

Día mundial del ahorro y… El consumismo

                               

“El Día Mundial del Ahorro se celebraba todos los años el 31 de octubre. Es un día en el que se pretende enseñar la importancia que tiene el ahorro en la economía de las familias y de manera personal en el individuo; e igualmente, EN EL ESTADO.

                                Origen: Este día surge en el año 1924 cuando se reunieron delegados de casi todos los países en el Congreso Internacional del Ahorro. Dicho Congreso se prolongó varias jornadas siendo finalizado el 31 de octubre de ese mismo año, fecha en que fue instituido el Día Mundial del Ahorro.

                                Concepto: Saber ahorrar es fundamental para el desarrollo de la persona desde niños. Los padres, los colegios, los centros de enseñanza deben enseñar a los niños desde muy pequeños la importancia que tiene para las personas tener un ahorro; y por supuesto saber ahorrar. Gracias al ahorro el día de mañana podremos conseguir nuestras metas, lograr una buena calidad de vida, mayor prevención, etc. El ahorro es una parte importante del presupuesto mensual. El aspecto principal antes de ahorrar es analizar la situación económica familiar. Para ello debemos de controlar que los gastos no sean mayores que los ingresos. Por ello se debe de realizar un ajuste y estabilización de nuestra economía y de la economía familiar”.

                                Pero es que el ahorro está “escrito en el libro de la vida en este planeta” y nos da fe de ello, el comportamiento de las abejas en sus colmenas, o el de las hormigas en sus hormigueros. Y si profundizamos mucho más; en todos los cuerpos donde se condensa la vida, todos (animal, insectos, plantas) ahorran cuanto pueden, para así, poder aguantar “las épocas duras” y que sus especies continúen y no desaparezcan.

                                Con la lógica aplastante que arriba he recopilado y que a mí particularmente me ha ido magníficamente, desde que con trece años me abrieron mi primera “libreta de ahorro infantil con hucha incorporada, en una de aquellas cajas de ahorro”… y quince años después yo las había abierto a mis tres hijos… ¿Cómo hoy no se celebra ese evento a todos los niveles? ¿Por qué se oculta este gran valor?

                                A la vista está; a los políticos empujados por los grandes intereses del mundo capitalista; se les obligó a “enterrar esta buena norma” e impusieron “EL CONSUMISMO”; gastar y gastar a más no poder e incluso,  “el compre hoy y pague mucho después; o sea el endeudarse incluso a lo loco; lo que ha acarreado la ruina de muchos que hoy lo lamentan ya tarde, las grandes deudas contraídas que incluso les ha ocasionado la pérdida de la imprescindible vivienda propia y que a muchos les ha llevado hasta el suicidio.

                                Los “templos del ahorro, fueron las denominadas “Cajas de Ahorro Benéficas”, que en gran cantidad de ellas fueron obra de La Iglesia Católica y que eran tuteladas por el Estado y con  un buen control sobre ellas y las que conllevaron después sus obras sociales y mantenimiento de muchas cosas más, entre las que destacaba el que  sus empleados fueran los mejor pagados de España.Un amigo me cuenta que llegaron a cobrar seis pagas extraordinarias cada año, o sea un mes la paga normal y al siguiente paga doble; y aunque hubiese “chanchullos” (en España eso es lo normal) pero nadaban en la abundancia y no sé qué quebrase ninguna. También el Estado español creó y fomentó la “Caja Postal”, cuyas libretas de ahorro eran operativas en cualquier estafeta de correos de toda la geografía nacional y que además todas ellas, sorteaban premios al ahorro, pagaban razonables intereses al ahorrador y prestaban de igual forma razonable a los que concedían créditos; cosa esta que ayudó a infinidad de españoles a prosperar y lograr la tan ansiada independencia económica. También en la etapa franquista (tan criticada y denostada por otros asuntos) los gobiernos de la dictadura, crearon y fomentaron varios bancos estatales, para controlar el dinero y evitar (por ejemplo) todos los abusos que la banca nos ha cargado hasta ahora y con la connivencia de la política establecida que es dominada por el gran capital y abusó y abusa de forma ya que “ni los usureros del medioevo”.

                                Todo esto “en un suma y sigue horrible y horrendo”; es lo que ha ocasionado la acumulación de capitales en pocos bolsillos y la miseria en una gran parte de la población que ha sido y sigue siendo exprimida por “hunos y por hotros”, sin que los que dicen gobernar intervengan en nada.Por si fuera poco todo lo esbozado en un boceto muy escueto y que se podría (los expertos debieran acometer) escribir en libros en lenguaje sencillo y comprensible para entendimiento de todos.

                                Hoy toda esa enorme obra de control y beneficiosa para el común del pueblo, ha sido liquidada de forma incluso delictiva (recordemos que se está juzgando esos delitos de papeles bancarios que no tenían dinero (preferentes) o esas tarjetas “negras” donde los que tenían que vigilar la buena marcha del dinero de otros, lo gastaban a manos llenas y como si tal cosa)… y “mientras los políticos en sus gallineros dicen que representan y defienden al pueblo”, mientras todo esto pasó y pasa y nos dicen que estamos en el progreso… ¿progreso de quién o quiénes?... “De los que administran impunemente y se aprovechan como queda demostrado hasta la saciedad”.

                                Así es que el que pueda que ahorre, puesto que está solo ante el Estado, el que nos quiere nada más que para ver lo que nos saca, puesto que si necesitas ayuda VERDADERA; te encontrarás sólo y desvalido, como ya hay demasiados millones en estado de pobreza, de ruina total o en la indigencia absoluta.

                                Entramos (dicen) en una nueva política, ya veremos lo que vamos a ver o padecer, puesto que no creo que todos los que van a seguir  peleándose en los gallineros políticos, tangan la menor idea… o ganas, de acometer las verdaderas reformas que necesita España y todos los demás países, pues yo dudo que haya uno que de verdad se gobierne basado en esas grandes palabras que significan, aparte la del AHORRO, las de EQUIDAD Y JUSTICIA; puesto que aplicando estos conceptos… Se acabarían las guerras y exterminios Y LA PLAGA DE LADRONES QUE ASOLAN TODO: “Amén de los amenses”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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