Las Noticias de hoy 14 Octubre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 14 de octubre de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

50.000 fieles participan en la canonización de Newman, 3 consagradas y 1 laica

“Sólo el encuentro con Jesús salva, hace la vida plena y hermosa” – Homilía del Papa en la canonización

Siria: Llamada del Papa en favor de la población

Ecuador: El Papa llama a la “paz social”

EL PAN DE CADA DÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“No basta ser bueno: has de parecerlo”: San Josemaria

Santificar el trabajo y santificar el mundo «desde dentro»:

Sobre la Palabra de Dios en la vida cristiana y en la evangelización: Ramiro Pellitero

En la canonización de John Henry Newman: Ernesto Juliá

El Espíritu Santo asiste a la Iglesia

El Santo Rosario, instrumento contra los enemigos de la fe

Franco, el Valle y tararí tarara: Daniel Tirapu

CONCIERTO BENÉFICO A FAVOR DE NIPACE: José Manuel Belmonte.

La influencia de John Henry Newman: Juan Luis Lorda

Dejar de  utilizar el pasado: Jesús Martínez Madrid

Día Mundial de los Fertilizantes: JDM

¿Qué Iglesia?: Enric Barrull Casals

Contribuyentes, contribuidos y parásitos_: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

 

50.000 fieles participan en la canonización de Newman, 3 consagradas y 1 laica

En la plaza de San Pedro

octubre 13, 2019 16:25Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 13 oct. 2019).- Bajo un sol radiante, propio del octubre romano, el Papa Francisco ha proclamado esta mañana 5 nuevos santos para la Iglesia Católica ante 50.000 fieles, en la plaza de San Pedro abarrotada.

Se trata de John Henry Newman (1801-1890), cardenal y fundador del Oratorio de san Felipe Neri en Inglaterra; Giuseppina Vannini (1859-1890), virgen italiana, fundadora de las Hijas de san Camilo; Mariam Thresia Chiramel Mankidiyan (1876-1926), virgen india, fundadora de la Congregación de las hijas de la Sagrada Familia; Dulce Lopes Pontes (1914-1992), virgen brasileña, fundadora del hospital de San Antonio en Salvador de Bahía; y Marguerite Bays (1815-1879), laica suiza, terciaria franciscana.

A las 10:15 horas de este domingo, 13 de octubre de 2019, ha comenzado la ceremonia, con la procesión de entrada de los cardenales y patriarcas, obispos y sacerdotes que han participado en la Eucaristía y el rito de canonización.

incienso-412x275El rito de la canonización se ha abierto con el himno Veni creator y con las palabras del cardenal Angelo Becciu, acompañado de los postuladores de las causas, con las que ha presentado a los cinco beatos: un cardenal, tres consagradas y una laica.

Después, el coro ha entonado la letanía de los santos, con el que se invitaba a todos los fieles y sacerdotes a orar a todos los santos de la Iglesia, y el Santo Padre, con la mitra y la férula en mano, sentado en la cátedra, ha leído el decreto de canonización, señalando que está haciendo un pronunciamiento ex catedra, es decir, con la plena autoridad del oficio del Papa, infalible.

Reliquias

Acompañados del canto del Iubilate Deo, las personas curadas por los milagros de los nuevos santo han depositado las reliquias a los pies de la imagen de la Virgen, junto al altar, y el Pontífice las ha incensado. En el caso de Newman, la reliquia es pelo, cortado antes de su entierro. Cuando su ataúd fue exhumado antes de su beatificación, se descubrió que su cuerpo estaba completamente podrido.

san-camilo-413x275

Familias religiosas

Han estado presentado en la celebración las familias religiosas de las beatas elevadas a los altares, entre ellas las Hijas de san Camilo que fundó Josefina Vannini, las Hijas de María Siervas de los Pobres fundadas por Dulce Lopes, o de la Congregación de la Sagrada Familia de Thissur, que fundó Madre Mariam Thresa Mankidiyan, dedicada al cuidado de los pobres, los marginados y las familias en dificultades.

Las ofrendas han sido llevadas por Melissa Villalobos, mujer a la que sanó el cardenal Newman de una gran hemorragia en su quinto embarazo, su marido y sus 7 hijos, las hijas de san Camilo y unas religiosas de la Sagrada Familia de Thissur.

estatutas-413x275

Delegaciones oficiales

Al término de la celebración, Francisco ha agradecido a “los hermanos cardenales y los obispos, así como a sacerdotes, las religiosas y los religiosos, procedentes de cada parte del mundo”, y especialmente, “a los que pertenecen a las familias espirituales de los nuevos santos”. El saludo del Papa fue también para los fieles laicos allí congregados.

Saludando a las delegaciones oficiales de varios países presentes en la celebración, Francisco se dirigió en particular al Presidente de la República Italiana y a Su Alteza el Príncipe de Gales, evidenciando que “con su testimonio evangélico, estos santos han favorecido el crecimiento espiritual y social en las respectivas naciones”. Un pensamiento especial fue también para los delegados de la Comunión Anglicana, a quienes Francisco expresó “profunda gratitud por su presencia”.

 

 

“Sólo el encuentro con Jesús salva, hace la vida plena y hermosa” – Homilía del Papa en la canonización

Canonización de Newman y 4 beatas

octubre 13, 2019 12:54Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 13 oct. 2019).- El Papa Francisco, en la Eucaristía con motivo de la canonización del beato Newman y otras 4 beatas, ha señalado tres pasos para crecer en la fe, señaladas por los leprosos curados: invocar, caminar y agradecer.

A las 10:15 horas del domingo 13 de octubre de 2019, el Papa ha presidido la Santa Misa y ha proclamado santos a: John Henry Newman, Giuseppina Vannini, Mariam Thresia Chiramel Mankidiyan, Dulce Lopes PontesMarguerite Bays.

Francisco ha invitado a pedir ser “luces amables”, como los nuevos santos, en medio de la oscuridad del mundo. Así, ha agradecido al Señor por ellos, que “han caminado en la fe y ahora invocamos como intercesores”.

Papa-413x275

Tres son religiosas, ha señalado el Pontífice, y “nos muestran que la vida consagrada es un camino de amor en las periferias existenciales del mundo”. Santa Margarita Bays, “en cambio, era una costurera y nos revela qué potente es la oración sencilla, la tolerancia paciente, la entrega silenciosa. A través de estas cosas, el Señor ha hecho revivir en ella el esplendor de la Pascua”.

En lo que se refiere el santo Cardenal Newman, el Papa ha destacado “la santidad de lo cotidiano”, y ha citado las palabras del cardenal inglés: “El cristiano tiene una paz profunda, silenciosa y escondida que el mundo no ve. […] El cristiano es alegre, sencillo, amable, dulce, cortés, sincero, sin pretensiones, […] con tan pocas cosas inusuales o llamativas en su porte que a primera vista fácilmente se diría que es un hombre corriente”.

Invocar

El Señor libera y cura el corazón, si lo invocamos, si le decimos: “Señor, yo creo que puedes sanarme; cúrame de mis cerrazones, libérame del mal y del miedo, Jesús”, ha anunciado el Papa en su homilía.

En consonancia con nuestro tiempo, el Papa ha comentado que “necesitamos ser sanados de la falta de confianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro; de tantos miedos; de los vicios que nos esclavizan; de tantas cerrazones, dependencias y apegos: al juego, al dinero, a la televisión, al teléfono, al juicio de los demás”.

caminar-413x275

Caminar

El Papa, tomando el ejemplo de los leprosos, en el pasaje de Lucas 17,19, ha explicado que la “requiere un camino, una salida, hace milagros si salimos de nuestras certezas acomodadas, si dejamos nuestros puertos seguros, nuestros nidos confortables”.

Así, ha asegurado la fe “aumenta con el don y crece con el riesgo”, “avanza cuando vamos equipados de la confianza en Dios. La fe se abre camino a través de pasos humildes y concretos”.

Además, el Santo Padre ha subrayado que “somos protectores de nuestros hermanos alejados”. Somos “intercesores” para ellos, somos “responsables” de ellos, estamos “llamados a responder y preocuparnos” por ellos, y ha planteado “¿Quieres crecer en la fe?”: “Hazte cargo de un hermano alejado, de una hermana alejada”, ha exhortado.

familia-413x275

Agradecer

“Sólo Jesús libra del mal y sana el corazón, sólo el encuentro con Él salva, hace la vida plena y hermosa”, ha asegurado Francisco. “Cuando encontramos a Jesús, el ‘gracias’ nace espontáneo, porque se descubre lo más importante de la vida, que no es recibir una gracia o resolver un problema, sino abrazar al Señor de la vida”.

En esta línea, el Papa ha indicado que decir “Gracias, Señor” al despertarnos, durante el día, antes de irnos a descansar “es el antídoto al envejecimiento del corazón”, y ha animado a hacerlo también en la familia, entre los esposos: acordarse de decir gracias. “Gracias es la palabra más sencilla y beneficiosa”.

A continuación, ofrecemos la homilía completa del Papa Francisco:

***

Homilía del Papa

«Tu fe te ha salvado» (Lc 17,19). Es el punto de llegada del evangelio de hoy, que nos muestra el camino de la fe. En este itinerario de fe vemos tres etapas, señaladas por los leprosos curados, que invocan, caminan y agradecen.

antos-1-412x275

En primer lugar, invocar. Los leprosos se encontraban en una condición terrible, no sólo por sufrir la enfermedad que, incluso en la actualidad, se combate con mucho esfuerzo, sino por la exclusión social. En tiempos de Jesús eran considerados inmundos y en cuanto tales debían estar aislados, al margen (cf. Lv 13,46). De hecho, vemos que, cuando acuden a Jesús, “se detienen a lo lejos” (cf. Lc 17,12). Pero, aun cuando su situación los deja a un lado, dice el evangelio que invocan a Jesús «a gritos» (v. 13). No se dejan paralizar por las exclusiones de los hombres y gritan a Dios, que no excluye a nadie. Es así como se acortan las distancias, como se vence la soledad: no encerrándose en sí mismos y en las propias aflicciones, no pensando en los juicios de los otros, sino invocando al Señor, porque el Señor escucha el grito del que está solo.

Como esos leprosos, también nosotros necesitamos ser curados, todos. Necesitamos ser sanados de la falta de confianza en nosotros mismos, en la vida, en el futuro; de tantos miedos; de los vicios que nos esclavizan; de tantas cerrazones, dependencias y apegos: al juego, al dinero, a la televisión, al teléfono, al juicio de los demás. El Señor libera y cura el corazón, si lo invocamos, si le decimos: “Señor, yo creo que puedes sanarme; cúrame de mis cerrazones, libérame del mal y del miedo, Jesús”. Los leprosos son los primeros, en este evangelio, en invocar el nombre de Jesús. Después lo harán también un ciego y un malhechor en la cruz: gente necesitada invoca el nombre de Jesús, que significa Dios salva. Llaman a Dios por su nombre, de modo directo, espontáneo. Llamar por el nombre es signo de confianza, y al Señor le gusta. La fe crece así, con la invocación confiada, presentando a Jesús lo que somos, con el corazón abierto, sin esconder nuestras miserias. Invoquemos con confianza cada día el nombre de Jesús: Dios salva. Repitámoslo; es rezar. La oración es la puerta de la fe, la oración es la medicina del corazón.

reliquias-413x275

La segunda etapa es caminar. En el breve evangelio de hoy aparece una decena de verbos de movimiento. Pero, sobre todo, impacta el hecho de que los leprosos no se curan cuando están delante de Jesús, sino después, al caminar: «Mientras iban de camino, quedaron limpios», dice el texto (v. 14). Se curan al ir a Jerusalén, es decir, cuando afrontan un camino en subida. Somos purificados en el camino de la vida, un camino que a menudo es en subida, porque conduce hacia lo alto. La fe requiere un camino, una salida, hace milagros si salimos de nuestras certezas acomodadas, si dejamos nuestros puertos seguros, nuestros nidos confortables. La fe aumenta con el don y crece con el riesgo. La fe avanza cuando vamos equipados de la confianza en Dios. La fe se abre camino a través de pasos humildes y concretos, como humildes y concretos fueron el camino de los leprosos y el baño en el río Jordán de Naamán, en la primera lectura (cf. 2 Re 5,14-17). También es así para nosotros: avanzamos en la fe con el amor humilde y concreto, con la paciencia cotidiana, invocando a Jesús y siguiendo hacia adelante.

cruz-413x275

Hay otro aspecto interesante en el camino de los leprosos: avanzan juntos. «Iban» y «quedaron limpios», dice el evangelio (v. 14), siempre en plural: la fe es caminar juntos, nunca solos. Pero, una vez curados, nueve se van y sólo uno vuelve a agradecer. Entonces Jesús expresa toda su amargura: «Los otros nueve, ¿dónde están?» (v. 17). Casi parece que pide cuenta de los otros nueve al único que regresó. Es verdad, es nuestra tarea —de nosotros que estamos aquí para “celebrar la Eucaristía”, es decir, para agradecer—, es nuestra tarea hacernos cargo del que ha dejado de caminar, de quien ha perdido el rumbo: somos protectores de nuestros hermanos alejados. Somos intercesores para ellos, somos responsables de ellos, estamos llamados a responder y preocuparnos por ellos. ¿Quieres crecer en la fe? Hazte cargo de un hermano alejado, de una hermana alejada.

sacerdotes-413x275

Invocar, caminar y agradecer: es la última etapa. Sólo al que agradece Jesús le dice: «Tu fe te ha salvado» (v. 19). No sólo está sano, sino también salvado. Esto nos dice que la meta no es la salud, no es el estar bien, sino el encuentro con Jesús. La salvación no es beber un vaso de agua para estar en forma, es ir a la fuente, que es Jesús. Sólo Él libra del mal y sana el corazón, sólo el encuentro con Él salva, hace la vida plena y hermosa. Cuando encontramos a Jesús, el “gracias” nace espontáneo, porque se descubre lo más importante de la vida, que no es recibir una gracia o resolver un problema, sino abrazar al Señor de la vida.

Becciu-497x275

Es hermoso ver que ese hombre sanado, que era un samaritano, expresa la alegría con todo su ser: alaba a Dios a grandes gritos, se postra, agradece (cf. vv. 15-16). El culmen del camino de fe es vivir dando gracias. Podemos preguntarnos: nosotros, que tenemos fe, ¿vivimos la jornada como un peso a soportar o como una alabanza para ofrecer? ¿Permanecemos centrados en nosotros mismos a la espera de pedir la próxima gracia o encontramos nuestra alegría en la acción de gracias? Cuando agradecemos, el Padre se conmueve y derrama sobre nosotros el Espíritu Santo. Agradecer no es cuestión de cortesía, de buenos modales, es cuestión de fe. Un corazón que agradece se mantiene joven. Decir: “Gracias, Señor” al despertarnos, durante el día, antes de irnos a descansar es el antídoto al envejecimiento del corazón. Así también en la familia, entre los esposos: acordarse de decir gracias. Gracias es la palabra más sencilla y beneficiosa.

virgen-413x275

Invocar, caminar, agradecer. Hoy damos gracias al Señor por los nuevos santos, que han caminado en la fe y ahora invocamos como intercesores. Tres son religiosas y nos muestran que la vida consagrada es un camino de amor en las periferias existenciales del mundo. Santa Margarita Bays, en cambio, era una costurera y nos revela qué potente es la oración sencilla, la tolerancia paciente, la entrega silenciosa. A través de estas cosas, el Señor ha hecho revivir en ella el esplendor de la Pascua. Es la santidad de lo cotidiano, a la que se refiere el santo Cardenal Newman cuando dice: «El cristiano tiene una paz profunda, silenciosa y escondida que el mundo no ve. […] El cristiano es alegre, sencillo, amable, dulce, cortés, sincero, sin pretensiones, […] con tan pocas cosas inusuales o llamativas en su porte que a primera vista fácilmente se diría que es un hombre corriente» (Parochial and Plain Sermons, V,5). Pidamos ser así, “luces amables” en medio de la oscuridad del mundo. Jesús, «quédate con nosotros y así comenzaremos a brillar como brillas Tú; a brillar para servir de luz a los demás» (Meditations on Christian Doctrine, VII,3). Amén.

© Librería Editorial Vaticano

 

Siria: Llamada del Papa en favor de la población

Antes de la oración dominical del Ángelus

octubre 13, 2019 13:06Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 13 octubre 2019).- Al final de la misa de canonización de cinco nuevos santos, en la Plaza de San Pedro, y antes de la oración dominical del Ángelus, el Papa dijo en italiano: “Mis pensamientos se dirigen nuevamente al Oriente Medio. En particular, a la amada y martirizada Siria, donde nuevamente llegan noticias dramáticas sobre el destino de la población del noreste del país, obligadas a abandonar sus hogares debido a acciones militares: entre estas poblaciones se encuentran también muchas familias cristianas”.

AB

Palabras del Papa antes de la oración del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Antes de concluir esta celebración eucarística, deseo saludarlos y agradecerles a todos ustedes.

Agradezco a mis hermanos Cardenales y Obispos, así como a los sacerdotes, religiosas y religiosos, provenientes de cada lugar del mundo, especialmente a aquellos que pertenecen a las familias espirituales de los nuevos santos. Saludo a todos los fieles laicos que se han reunido aquí.

Saludo a las Delegaciones oficiales de los diferentes países, en particular al Presidente de la República Italiana y a Su Alteza el Príncipe de Gales. De hecho, con su testimonio evangélico, estos santos han fomentado el crecimiento espiritual y social en sus respectivas naciones.

Un pensamiento especial que dirijo a los delegados de la Comunión Anglicana, con profunda gratitud por su presencia y también te doy la bienvenida a ti, querido hermano, nuevo obispo aquí en Roma.

Os saludo a todos ustedes, queridos peregrinos, así como a todos los que habéis seguido esta Misa a través de la radio y la televisión. Un saludo especial dirijo a los fieles de Polonia, que hoy celebran la fiesta de la Jornada del Papa: Les agradezco por sus oraciones y por su constante afecto.

Y mis pensamientos van una vez más a Oriente Medio. En particular, a la amada y atormentada Siria, de donde provienen una vez más noticias dramáticas sobre el destino de las poblaciones del noreste del país obligadas a abandonar sus hogares a causa de las acciones militares: entre ellos se encuentran también muchas familias cristianas. A todos los actores implicados y también a la Comunidad Internacional; por favor renuevo el llamado a comprometerse con sinceridad, con honestidad y transparencia en el camino del diálogo para encontrar soluciones eficaces.

Junto con todos los miembros del Sínodo de los Obispos de la Región Panamazzoniana, especialmente a los provenientes de Ecuador, sigo con preocupación lo que está sucediendo en las últimas semanas en ese país. Lo encomiendo a la oración común y a la intercesión de los nuevos santos, y me uno al dolor por los muertos, los heridos y desaparecidos. Os animo a buscar la paz social, con atención especial a las poblaciones más vulnerables, los pobres y los derechos humanos.

Y ahora nos dirigimos a la Virgen María, modelo de perfección evangélica, para que nos ayude a seguir el ejemplo de los nuevos santos.

 

 

Ecuador: El Papa llama a la “paz social”

En favor de los pueblos mas vulnerables, los pobres y los derechos del hombre

octubre 13, 2019 16:06Anita BourdinAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 13 octubre 2019).- Animo a las personas a buscar la paz social, prestando especial atención a las poblaciones más vulnerables, a los pobres y los derechos del hombre”: el Papa Francisco llama al pueblo de Ecuador, más de 16 millones de habitantes, este domingo 13 de octubre de 2019, al final de la misa de canonización de los 5 nuevos santos, la Plaza de San Pedro.

El Papa hace este llamamiento a los ecuatorianos presentes en Roma para el sínodo: “Con todos los miembros del Sínodo de los Obispos de la región de Panamazónica, especialmente los de Ecuador, me preocupa lo que ha sucedido en las últimas semanas. en este país”.

“Le confío a la oración común y a la intercesión de los nuevos santos, y me uno a su dolor por los muertos, los heridos y los desaparecidos”, insiste el Papa Francisco.

De hecho, según lo informado por agencias internacionales, la capital, Quito, fue puesta bajo toque de queda y control militar por decisión del presidente del país, Lenín Moreno.

Desde principios de octubre se han producido violentas protestas: los manifestantes denuncian el aumento masivo del precio de la gasolina y la política de austeridad establecida por el gobierno. Los enfrentamientos dejaron cinco muertos y más de 2.000 heridos.

 

 

EL PAN DE CADA DÍA

— Qué deseamos obtener cuando pedimos nuestro pan de cada día.

El pan de vida.

— Fe para comer este nuevo pan del Cielo. La Sagrada Comunión.

I. Danos hoy nuestro pan de cada día...

Se cuenta en una vieja leyenda oriental que cierto rey entregaba a su hijo los víveres necesarios para vivir holgadamente los doce meses del año. En esta ocasión, que coincidía con la primera luna del año, el hijo veía el rostro de su padre, el monarca. Pero este mudó de parecer y decidió poner en manos del príncipe, cada vez, las provisiones que había de consumir en ese día. De esta forma podía saludar diariamente a su hijo, y el príncipe ver el rostro del rey. Algo parecido ha querido hacer nuestro Padre Dios con nosotros. El pan de cada día supone la oración de la jornada que comienza. Pedir solamente para hoy significa reconocer que tendremos un nuevo encuentro con nuestro Padre del Cielo mañana. ¿No hallaremos en esta previsión la voluntad del Señor de que recemos con atención cada día la oración que Él nos enseñó?

El Señor nos enseñó a pedir en la palabra pan todo lo que necesitamos para vivir como hijos de Dios: fe, esperanza, amor, alegría, alimento para el cuerpo y para el alma, fe para ver en los acontecimientos diarios la voluntad de Dios, corazón grande para comprender y ayudar a todos... El pan es el símbolo de todos los dones que nos llegan de Dios1. Pedimos aquí, en primer lugar, el sustento que cubra las necesidades de esta vida; después, lo necesario para la salud del alma2.

El Señor desea que pidamos también bienes temporales, los cuales, debidamente ordenados, nos ayudan a llegar al Cielo. Tenemos muchos ejemplos de ello en el Antiguo Testamento, y el mismo Señor nos mueve a pedir lo necesario para esta vida. No debemos olvidar que su primer milagro consistió en convertir agua en vino para que no se malograra la fiesta de unos recién casados. En otra ocasión alimentará a una ingente multitud que, hambrienta, le sigue lejos de sus hogares... Tampoco olvidará advertir que le den de comer a la hija de Jairo, a la que acaba de resucitar...3.

Al pedir el pan de cada día estamos aceptando que toda nuestra existencia depende de Dios. El Señor ha querido que le pidamos cada jornada aquello que nos es necesario, para que constantemente recordemos que Dios es nuestro Padre, y nosotros unos hijos necesitados que no podemos valernos por nosotros mismos. Rezar bien esta parte del Padrenuestro equivale a reconocer nuestra pobreza radical de cara a Dios y su bondad para con nosotros, que todos los días nos da lo necesario. Nunca nos faltará la ayuda divina.

Al decir pan nuestro, el Señor ha querido una vez más que no olvidemos a nuestros hermanos, especialmente a los más necesitados y a quienes Dios nos ha encomendado.

II. Los Santos Padres no solo han interpretado este pan como el alimento material; también han visto significado en él el Pan de vida, la Sagrada Eucaristía, sin la cual no puede subsistir la vida sobrenatural del alma.

Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que baja del cielo para que si alguien come de él no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come de este pan vivirá eternamente; y el pan que Yo daré es mi carne para la vida del mundo4. San Juan recordará toda su vida este largo discurso del Señor y el lugar donde lo pronunció: estas cosas las dijo en Cafarnaún, en la sinagoga5.

El realismo de estas palabras y de las que siguieron es tan fuerte que excluye cualquier interpretación en sentido figurado. El maná del Éxodo era la figura de este Pan –el mismo Jesucristo– que alimenta a los cristianos en su camino hacia el Cielo. La Comunión es el sagrado banquete en el que Cristo se da a Sí mismo. Cuando comulgamos, participamos del sacrificio de Cristo. Por eso canta la Iglesia en la Liturgia de la Horas, en la fiesta del Corpus Christi: Oh sagrado banquete en el que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de la Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la futura gloria6.

Los oyentes entendieron el sentido propio y directo de las palabras del Señor, y por eso les costaba aceptar que tal afirmación pudiera ser verdad. De haberlo entendido en sentido figurado no les hubiera causado extrañeza ni se hubiera producido ninguna discusión7. Discutían, pues, los judíos entre ellos diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne?8. Pues Jesús afirma claramente que su Cuerpo y su Sangre son verdadero alimento del alma, prenda de la vida eterna y garantía de la resurrección corporal.

Incluso emplea el Señor una expresión más fuerte que el mero comer (el verbo original podría traducirse por «masticar»9), expresando así el realismo de la Comunión: se trata de una verdadera comida, en la que el mismo Jesús se nos da como alimento. No cabe una interpretación simbólica, como si participar en la Eucaristía fuera tan solo una metáfora, y no el comer y beber realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

No está Cristo en nosotros después de comulgar como un amigo está en un amigo, mediante una presencia espiritual; está «verdadera, real y substancialmente presente» en nosotros. Existe en la Sagrada Comunión una unión tan estrecha con Jesús mismo que sobrepuja todo entendimiento.

Cuando decimos: Padre, danos hoy nuestro pan de cada día, y pensamos que en todas nuestras jornadas podemos recibir el Pan de vida, deberíamos llenarnos de alegría y de un inmenso agradecimiento; nos animará a comulgar con frecuencia, y aun diariamente, si nos es posible. Porque «si el pan es diario, ¿por qué lo recibes tú solo una vez al año? Recibe todos los días lo que todos los días te aprovecha y vive de modo que todos los días seas digno de recibirlo»10.

III. La Sagrada Eucaristía, de modo análogo al alimento natural, conserva, acrecienta, restaura y fortalece la vida sobrenatural11. Concede al alma la paz y la alegría de Cristo, como «un anticipo de la bienaventuranza eterna»12; borra del alma los pecados veniales y disminuye las malas inclinaciones; aumenta la vida sobrenatural y mueve a realizar actos eficaces relativos a todas las virtudes: es «el remedio de nuestra necesidad cotidiana»13.

Oculto bajo los accidentes de pan, Jesús espera que nos acerquemos con frecuencia a recibirle: el banquete, nos dice, está preparado14. Son muchos los ausentes, y Jesús nos espera. Cuando le recibamos, podremos decirle, con una oración que hoy se reza en la Liturgia de las Horas: Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque atardece; sé nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra débil esperanza15.

La fe –que se manifestará en primer lugar en la conveniente preparación del alma– será indispensable para comer este nuevo pan. Los discípulos que aquel día abandonaron al Maestro renunciaron a su fe: prefirieron juzgar por su cuenta.

Nosotros le decimos, con San Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna16. Y hacemos el propósito de preparar mejor la Comunión, con más fe y con más amor: «Adoradle con reverencia y con devoción; renovad en su presencia el ofrecimiento sincero de vuestro amor; decidle sin miedo que le queréis; agradecedle esta prueba diaria de misericordia tan llena de ternura, y fomentad el deseo de acercaros a comulgar con confianza. Yo me pasmo ante este misterio de Amor: el Señor busca mi pobre corazón como trono, para no abandonarme si yo no me aparto de Él»17.

Al terminar nuestra oración, nosotros también le decimos al Señor, como aquellas gentes de Cafarnaún: Señor, danos siempre de ese pan18.

Y cuando recemos el Padrenuestro, pensemos un momento que son muchas nuestras necesidades y las de nuestros hermanos; diremos con devoción: Padre, «danos hoy nuestro pan de cada día; lo que necesitamos para subsistir en el cuerpo y en el alma». Mañana nos sentiremos dichosos de pedir de nuevo a Dios que se acuerde de nuestra pobreza. Y Él nos dirá: Omnia mea tua sunt19, todas mis cosas son tuyas.

1 Cfr. Ex 23, 25; Is 33, 16. — 2 Cfr. Catecismo Romano, IV, 13, n. 8. — 3 Cfr. Jn 2, 1 ss; Mt 14, 13-21; Mc 5, 22-43. — 4 Jn 6, 48-52. — 5 Cfr. Jn 6, 60. — 6 Antífona del «Magnificat» en las Segundas Vísperas. — 7 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, nota a Jn 6, 52. — 8 Jn 6, 52. — 9 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, cit., nota a Jn 6, 54. — 10 San Ambrosio, Sobre los Sacramentos, V, 4. — 11 Cfr. Conc. de Florencia, Decr. Pro armeniis, Dz. 698. — 12 Cfr. Jn 6, 58; Dz. 875. — 13 San Ambrosio, Sobre los Sacramentos. — 14 Cfr. Lc 14, 15 ss. — 15 Liturgia de las horas, Oración de las II Vísperas. — 16 Jn 6, 68. — 17 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 161. — 18 Jn 6, 34. — 19 Cfr. Lc 15, 31.

 

 

“No basta ser bueno: has de parecerlo”

No basta ser bueno: has de parecerlo. ¿Qué dirías de un rosal que no produjera más que espinas? (Surco, 735)

Has comprendido el sentido de la amistad, cuando llegaste a sentirte como el pastor de un rebaño pequeñito, al que habías tenido abandonado, y que ahora procuras reunir nuevamente, ocupándote de servir a cada uno. (Surco, 730)
No puedes ser un elemento pasivo tan sólo. Tienes que convertirte en verdadero amigo de tus amigos: "ayudarles". Primero, con el ejemplo de tu conducta. Y luego, con tu consejo y con el ascendiente que da la intimidad. (Surco, 731)
Medítalo bien, y actúa en consecuencia: esas personas, a las que resultas antipático, dejarán de opinar así, cuando se den cuenta de que "de verdad" les quieres. De ti depende. (Surco, 734)
Te consideras amigo porque no dices una palabra mala. –Es verdad; pero tampoco veo una obra buena de ejemplo, de servicio...
–Esos son los peores amigos. (Surco, 740)

 

Santificar el trabajo y santificar el mundo «desde dentro»

Este artículo sobre el trabajo desarrolla el mensaje principal de san Josemaría: que la propia tarea bien hecha y ofrecida al Señor es medio para acercarse a Dios y cristianizar la sociedad.

Trabajo13/10/2014

Opus Dei - Santificar el trabajo y santificar el mundo «desde dentro»

Foto: Ismael Martínez Sánchez

Las luces y sombras de la época que vivimos están patentes a los ojos de todos. El desarrollo humano y las plagas que lo infectan; el progreso civil en muchos aspectos y la barbarie en otros...: son contrastes que tanto san Juan Pablo II como sus sucesores han señalado repetidas veces[1], animando a los cristianos iluminar la sociedad con la luz del Evangelio. Sin embargo, aunque todos estamos llamados a transformar la sociedad según el querer de Dios, muchos no saben cómo hacerlo. Piensan que esa tarea depende casi exclusivamente de quienes gobiernan o tienen capacidad de influir por su posición social o económica y que ellos sólo pueden hacer de espectadores: aplaudir o silbar, pero sin entrar en el terreno de juego, sin intervenir en la partida.

No ha de ser esa la actitud del cristiano, porque no responde a la realidad de la vocación a la que está llamado. Quiere el Señor que seamos nosotros, los cristianos —porque tenemos la responsabilidad sobrenatural de cooperar con el poder de Dios, ya que El así lo ha dispuesto en su misericordia infinita—, quienes procuremos restablecer el orden quebrantado y devolver a las estructuras temporales, en todas las naciones, su función natural de instrumento para el progreso de la humanidad, y su función sobrenatural de medio para llegar a Dios, para la Redención[2].

No somos espectadores. Al contrario, es misión específica de los laicos santificar el mundo «desde dentro»[3]: orientar con sentido cristiano las profesiones, las instituciones y las estructuras humanas[4]. Como enseña el Concilio Vaticano II, los laicos han de «iluminar y ordenar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen constantemente según Cristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor»[5]. En una palabra: cristianizar desde dentro el mundo entero, mostrando que Jesucristo ha redimido a toda la humanidad: ésa es la misión del cristiano[6].

Foto: Ismael Martínez Sánchez

Foto: Ismael Martínez Sánchez

Y para esto los cristianos tenemos el poder necesario, aunque no tengamos poder humano. Nuestra fuerza es la oración y las obras convertidas en oración. La oración es el arma más poderosa del cristiano. La oración nos hace eficaces. La oración nos hace felices. La oración nos da toda la fuerza necesaria, para cumplir los mandatos de Dios[7]. Concretamente, el arma específica que poseen la mayoría de cristianos para transformar la sociedad es el trabajo convertido en oración. No simplemente el trabajo, sino el trabajo santificado.

Dios se lo hizo comprender a San Josemaría en un momento preciso, el 7 de agosto de 1931, durante la San Misa. Al llegar la elevación, trajo a su alma con fuerza extraordinarias las palabras de Jesús: cuando seré levantado en alto sobre la tierra, todo lo atraeré hacia mí[8]. Lo entendí perfectamente. El Señor nos decía: ¡si vosotros me ponéis en la entraña de todas las actividades de la tierra, cumpliendo el deber de cada momento, siendo mi testimonio en lo que parece grande y en lo que parece pequeño..., entonces omnia traham ad meipsum! ¡Mi reino entre vosotros será una realidad![9]

Cristianizar la sociedad

Dios ha confiado al hombre la tarea de edificar la sociedad al servicio de su bien temporal y eterno, de modo acorde con su dignidad[10]: una sociedad en la que las leyes, las costumbres y las instituciones que la conforman y estructuran, favorezcan el bien integral de las personas con todas sus exigencias; una sociedad en la que cada uno se perfeccione buscando el bien de los demás, ya que el hombre «no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a os demás»[11]. Sin embargo, todo se ha trastocado a causa del pecado del primer hombre y de la sucesiva proliferación de los pecados que —como enseña el Catecismo de la Iglesia— hacen «reinar entre los hombres la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las "estructuras de pecado" son expresión y efecto de los pecados personales»[12].

El Hijo de Dios hecho hombre, Jesucristo nuestro Señor, ha venido al mundo para redimirnos del pecado y de sus consecuencias. Cristianizar la sociedad no es otra cosa que liberarla de esas consecuencias que el Catecismo resume con las palabras que acabamos de leer. Es, por una parte, liberarla de las estructuras de pecado —por ejemplo, de las leyes civiles y de las costumbres contrarias a la ley moral—, y por otra, más a fondo, procurar que las relaciones humanas estén presididas por el amor de Cristo, y no viciadas por el egoísmo de la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Esta es tu tarea de ciudadano cristiano: contribuir a que el amor y la libertad de Cristo presidan todas las manifestaciones de la vida moderna: la cultura y la economía, el trabajo y el descanso, la vida de familia y la convivencia social[13].

Cristianizar la sociedad no es imponer a nadie la fe verdadera. Precisamente el espíritu cristiano reclama el respeto del derecho a la libertad social y civil en materia religiosa, de modo que no se debe impedir a nadie que practique su religión, según su conciencia, aun cuando estuviera en el error, siempre que respete las exigencias del orden público, de la paz y la moralidad pública, que el Estado tiene obligación de tutelar[14]. A quienes están en el error hay que procurar que conozcan la verdad, que sólo se encuentra plenamente en la fe católica, enseñándoles y convenciéndoles con el ejemplo y con la palabra, pero nunca con la coacción. El acto de fe sólo puede ser auténtico si es libre.

Pero cuando un cristiano intenta que la ley civil promueva el respeto de la vida humana desde el momento de la concepción, la estabilidad de la familia a través del reconocimiento de la indisolubilidad del matrimonio, los derechos de los padres en la educación de los hijos tanto en escuelas públicas como en privadas, la verdad en la información, la moralidad pública, la justicia en las relaciones laborales, etc., no está pretendiendo con imponer su fe a los demás, sino cumpliendo con su deber de ciudadano y contribuyendo a edificar, en lo que está de su parte, una sociedad mejor, conforme a la dignidad de la persona humana. Ciertamente, el cristiano,gracias a la Revelación divina, posee una especial certeza sobre la importancia que esos principios y verdades poseen para edificar una sociedad más justa; pero estos están al alcance de la razón humana, y por eso cualquier persona, independientemente de su fe, puede apreciar el valor e importancia que esos principios tienen para la vida social.

Esfuérzate para que las instituciones y las estructuras humanas, en las que trabajas y te mueves con pleno derecho de ciudadano, se conformen con los principios que rigen una concepción cristiana de la vida. Así, no lo dudes, aseguras a los hombres los medios para vivir de acuerdo con su dignidad, y facilitarás a muchas almas que, con la gracia de Dios, puedan responder personalmente a la vocación cristiana[15]. Se trata de «sanear las estructuras y los ambientes del mundo (...) de modo que favorezcan la práctica de las virtudes en vez de impedirla»[16]. La fe cristiana hace sentir hondamente la aspiración, propia de todo ciudadano, de buscar el bien común de la sociedad. Un bien común que no se reduce al desarrollo económico, aunque ciertamente lo incluyen. Son también, y antes —en sentido cualitativo, no siempre en el de urgencia temporal—, las mejores condiciones posibles de libertad, de justicia y de vida moral en todos sus aspectos, y de paz, que corresponden a la dignidad de la persona humana.

Cuando un cristiano hace lo posible para configurar de este modo la sociedad lo hace en virtud de su fe, no en nombre de una ideología opinable de partido político. Actúa como actuaron los primeros cristianos. No tenían, por razón de su vocación sobrenatural, programas sociales ni humanos que cumplir; pero estaban penetrados de un espíritu, de una concepción de la vida y del mundo, que no podía dejar de tener consecuencias en la sociedad en la que se movían[17]. La tarea apostólica que Cristo ha encomendado a todos sus discípulos produce, por tanto, resultados concretos en el ámbito social. No es admisible pensar que, para ser cristiano, haya que dar la espalda al mundo, ser un derrotista de la naturaleza humana[18].

Es necesario procurar sanear las estructuras de la sociedad para empaparla de espíritu cristiano, pero no es suficiente. Aunque parezca una meta muy alta, no pasa de ser una exigencia básica. Hace falta mucho mas: procurar sobre todo que las personas sean cristianas, que cada uno irradie a su alrededor, en su conducta diaria, la luz y el amor de Cristo, el buen olor de Jesucristo[19]. El fin no es que las estructuras sean sanas, sino que las personas sean santas. Tan equivocado sería despreocuparse de que las leyes y las costumbres de la sociedad fueran conformes al espíritu cristiano, como conformarse sólo con esto. Porque además, en ese mismo momento peligrarían de nuevo las mismas estructuras sanas. Siempre hay que estar recomenzando. «No hay humanidad nueva, si antes no hay hombres nuevos, con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio»[20].

Por medio del trabajo

De que tú y yo nos portemos como Dios quiere –no lo olvides– dependen muchas cosas grandes[21] Si queremos cristianizar la sociedad,lo primero es la santidad personal, nuestra unión con Dios. Hemos de ser, cada uno de nosotros, alter Christus, ipse Christus, otro Cristo, el mismo Cristo. Sólo así podremos emprender esa empresa grande, inmensa, interminable: santificar desde dentro todas las estructuras temporales, llevando allí el fermento de la Redención[22]. Es necesario que no perdamos la sal, la luz y el fuego que Dios ha puesto dentro de nosotros para transformar el ambiente que nos rodea. El Papa san Juan Pablo II ha señalado que «es un cometido que exige valentía y paciencia»[23]: valentía porque no hay que tener miedo a chocar con el ambiente cuando es necesario; y paciencia, porque cambiar la sociedad desde dentro requiere tiempo, y mientras tanto no hay que acostumbrarse a la presencia del mal cristalizado en la sociedad, porque acostumbrarse a una enfermedad mortal es tanto como sucumbir a ella. El cristiano ha de encontrarse siempre dispuesto a santificar la sociedad "desde dentro", estando plenamente en el mundo, pero no siendo del mundo, en lo que tiene —no por característica real, sino por defecto voluntario, por el pecado— de negación de Dios, de oposición a su amable voluntad salvífica[24].

Dios quiere que infundamos espíritu cristiano a la sociedad a través de la santificación del trabajo profesional, ya que por el trabajo, somete el cristiano la creación (cfr. Gn 1,28) y la ordena a Cristo Jesús, centro en el que están destinadas a recapitularse todas las cosas[25]. El trabajo profesional es, concretamente, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres[26].

Foto: Ismael Martínez Sánchez

Foto: Ismael Martínez Sánchez

Cada uno se ha de proponer la tarea de cristianizar la sociedad a través de su trabajo: primero mediante en el afán de acercar a Dios a sus colegas y a las personas con las que entra en contacto profesional, para que también ellos lleguen a santificar su trabajo y a dar el tono cristiano a la sociedad; y después, e inseparablemente, mediante el empeño por cristianizar las estructuras del propio ambiente profesional, procurando que sean conformes a la ley moral. Quien se dedica a la empresa, a la profesión farmacéutica, a la abogacía, a la información o a la publicidad..., debe tratar de influir cristianamente en su ambiente: en las relaciones y en las instituciones profesionales y laborales. No es suficiente no mancharse con prácticas inmorales; hay que proponerse limpiar el propio ámbito profesional, hacerlo conforme a la dignidad humana y cristiana.

Para todo esto debemos recibir una formación tal que suscite en nuestras almas, a la hora de acometer el trabajo profesional de cada uno, el instinto y la sana inquietud de conformar esa tarea a las exigencias de la conciencia cristiana, a los imperativos divinos que deben regir en la sociedad y en las actividades de los hombres[27].

Las posibilidades de contribuir a la cristianización de la sociedad en virtud del trabajo profesional, van más allá de lo que puede realizarse en el estricto ambiente de trabajo. La condición de ciudadano que ejerce una profesión en la sociedad es un título para emprender o colaborar en iniciativas de diverso género, junto con otros ciudadanos que comparten los mismos ideales: iniciativas educativas de la juventud —escuelas donde se imparta una formación humana y cristiana, tan necesarias y urgentes en nuestro tiempo—, iniciativas asistenciales, asociaciones para promover el respeto a la vida, o la verdad en la información, o el derecho a un ambiente moral sano... Todo realizado con la mentalidad profesional de los hijos de Dios llamados a santificarse en medio del mundo.

Que entreguemos plenamente nuestras vidas al Señor Dios Nuestro, trabajando con perfección, cada uno en su tarea profesional y en su estado, sin olvidar que debemos tener una sola aspiración, en todas nuestras obras: poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades de los hombres[28] .

 


[1] Cfr. Juan Pablo II, Exhort. apost. Ecclesia in Europa, 28-VI-2003, c. I.

[2] San Josemaría, Carta 30-IV-1946, n. 19, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010, p. 420.

[3] Conc. Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 31.

[4] San Josemaría, Carta 9-I-1959, n. 17, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010.

[5] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 31.

[6] San Josemaría, Conversaciones, n. 112.

[7] San Josemaría, Forja, n. 439.

[8] Jn 12, 32.

[9] San Josemaría, Apuntes de una meditación, 27-X-1963, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010, pp. 426-427:

[10] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 353, 1929, 1930.

[11] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 24.

[12] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1869..

[13] San Josemaría, Surco, n. 302.

[14] Cfr. Conc. vaticano II, Decr. Dignitatis humanae, nn. 1, 2 y 7.

[15] San Josemaría, Forja, n. 718.

[16] Conc. Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 36.

[17] San Josemaría, Carta 9-I-1959, n. 22, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010, p. 418.

[18] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 125.

[19] Cfr. 2 Cor 2, 15.

[20] Pablo VI, Exhort. apost. Evangelii nuntiandi, 8-XII-1975, n. 18.

[21] San Josemaría, Camino, n. 755.

[22] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 183.

[23] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 1-V-1991, n. 38.

[24] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 125.

[25] San Josemaría, Carta 6-V-1945, n. 14, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010, p. 425.

[26] Conversaciones, n. 10.

[27] San Josemaría, Carta 6-V-1945, n. 15, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, III, Rialp, Madrid 2013, p. 574.

[28] San Josemaría, Carta 15-X-1948, n. 41 en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, I, Rialp, Madrid 2010, p. 428. Cfr Forja, n. 678.

 

 

Sobre la Palabra de Dios en la vida cristiana y en la evangelización

Posted: 12 Oct 2019 03:18 AM PDT

 

Biblia%2By%2Bliturgia

La carta apostólica “Aperuit illis” (30-IX-2019), con la que establece el “Domingo de la Palabra de Dios”, es un texto importante para los educadores de la fe. Constituye un pequeño tratado sobre la importancia de la Palabra de Dios en la vida cristiana y en la evangelización.

La primera referencia la constituye el misterio pascual, es decir, la muerte y resurrección de Cristo para nuestra salvación. Entre Cristo y las Sagradas Escrituras hay una relación tan estrecha que ellas no se entienden sin Él y viceversa.

Al dedicar un Domingo del Año Litúrgico a la Palabra de Dios, el papa desea, sobre todo, “hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable” (n. 2).

Con esta carta quiere contribuir a valorar el hecho de que “en las diferentes Iglesias locales hay una gran cantidad de iniciativas que hacen cada vez más accesible la Sagrada Escritura a los creyentes, para que se sientan agradecidos por un don tan grande, con el compromiso de vivirlo cada día y la responsabilidad de testimoniarlo con coherencia” (Ibid.).

Eficacia de la Palabra de Dios

Ya el Concilio Vaticano II dedicó su Constitución “Dei Verbum” a la Palabra de Dios. En 2008, Benedicto XVI presidió el sínodo sobre la Palabra de Dios, que concluyó con la publicación de la exhortación Verbum Domini (2010). “En este documento –señala el papa actual– en particular se profundiza el carácter performativo de la Palabra de Dios, especialmente cuando su carácter específicamente sacramental emerge en la acción litúrgica” (Ibid.). Caracter performativoquiere decir que la Palabra de Dios, sobre todo durante la celebración litúrgica, no se limita a decir algo, sino que lo hace. Así lo explica el documento citado:

“En efecto, en la historia de la salvación no hay separación entre lo que Dios dice y lo que hace; su Palabra misma se manifiesta como viva y eficaz (cf. Hb 4,12), como indica, por lo demás, el sentido mismo de la expresión hebrea dabar”.

“Igualmente –­continúa la explicación­–, en la acción litúrgica estamos ante su Palabra que realiza lo que dice. Cuando se educa al Pueblo de Dios a descubrir el carácter performativo de la Palabra de Dios en la liturgia, se le ayuda también a percibir el actuar de Dios en la historia de la salvación y en la vida personal de cada miembro”.

Así se dice, al mismo tiempo, que Dios sigue actuando, a través de la liturgia, en la historia de la salvación, lo mismo que en la vida de los cristianos. En efecto, y de ahí la importancia tanto de la formación bíblica como de la formación litúrgica.

La carta de Francisco recoge también, a pie de página, otro párrafo del documento de Benedicto XVI acerca de la “sacramentalidad” de la Palabra de Dios. Esto se explica “en analogía”, es decir, en comparación con la Eucaristía, en la que bajo las apariencias del pan y del vino comulgamos el cuerpo y la sangre de Cristo. En efecto, el término sacramentalidad evoca ese modo de ser de los sacramentos, signos visibles de una gracia invisible.

De un modo parecido a lo que acontece con la Eucaristía, dice el texto, “la proclamación de la Palabra de Dios en la celebración comporta reconocer que es Cristo mismo quien está presente y se dirige a nosotros para ser recibido» (Exhort. Ap. Verbum Domini, 56).

Esa presencia de Cristo a través de las Sagradas Escrituras, especialmente cuando se leen y proclaman en la liturgia, es la que se quiere resaltar estableciendo el III Domingo del Tiempo ordinario como Domingo de la Palabra. Estará “dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios” (n. 3).

Además, se desea contribuir así a “fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos” (Ib.). Las dos referencias tienen como trasfondo el hecho de que los judíos han sido los primeros depositarios de la Sagrada Escritura (Antiguo Testamento) y que todos los cristianos (también, por tanto, los no católicos) estamos invitados a ponernos “en actitud de escuchar el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad” entre nosotros (Ibid.).

A continuación, se dan algunas indicaciones para que en ese día la Palabra de Dios quede debidamente resaltada en las celebraciones litúrgicas de modo que todos los fieles la valoren cada día más, la conozcan y la profundicen, y también la mediten para que les sirva como alma de su oración (“lectio divina”).

Es bello cómo se relata en la Biblia la primera vez que el Pueblo de Dios –en el Antiguo Testamento– volvió a leer la Sagrada Escritura, a la vuelta del exilio de Babilonia, durante la fiesta de las Tiendas.

El pueblo se reunió en Jerusalén, en una de las puertas del templo (la “Puerta del Agua”, situada al oriente), “como un solo hombre” (Ne 8, 1). Ahí les explicaron el sentido de todo lo que habían vivido. Su reacción fue la emoción y las lágrimas de alegría:

“Este día está consagrado al Señor, vuestro Dios. No estéis tristes ni lloréis” –les dijeron el gobernador y el escriba– (y es que todo el pueblo lloraba al escuchar las palabras de la ley). […] “¡No os pongáis tristes; el gozo del Señor es vuestra fuerza!”» (Ne 8,8-10).

La mesa de la Palabra y la mesa de la Eucaristía

También es bella la explicación que sigue, del papa para nosotros. Ante todo, la Biblia no es patrimonio de unos pocos –escogidos o expertos–, sino que pertenece a todos los cristianos, al pueblo de Dios, convocado para escucharla y reconocerse en esa Palabra. “La Biblia es el libro del pueblo del Señor que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo” (n. 4).

En esa unidad generada por la escucha de la Palabra de Dios, los pastores tienen una responsabilidad especial para explicar las Sagradas Escrituras y hacerlas accesibles a la comunidad cristiana. Esto se concreta sobre todo en la homilía. Tiene como objetivo “ayudar a profundizar en la Palabra de Dios, con un lenguaje sencillo y adecuado para el que escucha” (n. 5), así como mostrar la “belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien” (Exhort. Evangelii gaudium, 142)

“De hecho –añade Francisco–, para muchos de nuestros fieles esta es la única oportunidad que tienen para captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana”. Por tanto, se pide a los pastores el esfuerzo para prepararla a partir de la oración personal, la brevedad y la concreción para que esa Palabra alcance los corazones de los que escuchan y dé fruto. También se pide esto, de modo distinto, para la tarea de los catequistas.

Como Jesús mismo explicó a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), toda la Escritura habla de Cristo. Y escribe Francisco: “Puesto que las Escrituras hablan de Cristo, nos ayudan a creer que su muerte y resurrección no pertenecen a la mitología, sino a la historia y se encuentran en el centro de la fe de sus discípulos”.

De hecho entre la fe y las Sagradas Escrituras hay un vínculo profundo: “Porque la fe proviene de la escucha y la escucha está centrada en la palabra de Cristo (cf. Rm 10,17), la invitación que surge es la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Señor tanto en la acción litúrgica como en la oración y la reflexión personal” (n. 7)

También las Sagradas Escrituras son inseparables de la Eucaristía. El Concilio Vaticano II recuerda que son como “dos mesas” que, juntas, alimentan a los creyentes: la mesa de la Palabra de Dios y la mesa del Cuerpo de Cristo (cf. Const. Dei Verbum, 21).

Es Cristo resucitado –observa el papa– quien a diario parte la Palabra y Pan en la comunidad de los creyentes: “Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera” (n. 8).

La Sagrada Escritura y los sacramentos son, pues, inseparables. Como señala el libro del Apocalipsis (3, 20), en palabras de Francisco, “Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del corazón, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros” (Ibid.).

Palabra de Dios y salvación en Cristo

Se detiene el papa en tres aspectos de la Sagrada Escritura, inspirándose en la segunda carta de san Pablo a Timoteo: finalidad salvífica de la Escritura, su sentido espiritual y su fundamento en la Encarnación del Hijo de Dios.

a) Si bien los libros de la Biblia tienen un innegable fundamento histórico, “la Biblia no es una colección de libros de historia, ni de crónicas, sino que está totalmente dirigida a la salvación integral –salvación del mal y de la muerte– de la persona” (n. 9).

b) Para alcanzar esa finalidad salvífica, el Espíritu Santo, bajo la guía de la Iglesia, nos abre al sentido espiritual del texto. Así nos libera del riesgo de permanecer encerrados en el mero texto escrito sin pasar a su significado, cayendo en una inspiración fundamentalista. El Espíritu Santo transforma la Escritura en Palabra viva de Dios, que tiene un carácter inspirado, dinámico y espiritual (cf. n. 7).

Esto sigue sucediendo hoy. “Por tanto –señala Francisco–, es necesario tener fe en la acción del Espíritu Santo que sigue realizando una peculiar forma de inspiración cuando la Iglesia enseña la Sagrada Escritura, cuando el Magisterio la interpreta auténticamente (cf. Dei Verbum, 10) y cuando cada creyente hace de ella su propia norma espiritual” (n. 10 del texto del papa)

c) El Concilio explica además que la Palabra de Dios ha asumido nuestro lenguaje humano haciéndose carne en Jesucristo (lo que llamamos la Encarnación del Hijo de Dios), en un contexto histórico y cultural determinado y con consecuencias para todos los tiempos y lugares.

Ya antes de Cristo, la Palabra de Dios se transmite por tradición en el Pueblo de Israel y con la venida de Cristo la Palabra de Dios es transmitida por la Tradición viva de la Iglesia. Por eso decimos que la fe bíblica se basa en la Palabra viva, no en un mero libro (cf. n. 11).

La Palabra da fruto por la acción del Espíritu Santo

Finalmente, Francisco señala los frutos principales de las Sagradas Escrituras en la vida cristiana y, por tanto, en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Ante todo, el Antiguo Testamento no se hace nunca “viejo”: sigue “latiendo” en el Nuevo, transformado por el único Espíritu Santo que ha inspirado a ambos. La Sagrada Escritura se hace eficaz en aquel que la escucha, trata de compartirla con otros y hacerla vida –aunque esto a veces resulte exigente–, para vivir en profundidad nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos (cf. n. 12).

La Escritura nos interpela sobre todo para saber recibir el amor de Dios y responderle mediante el amor nuestro a Dios y a los demás, es decir, mediante la caridad, acudiendo a las necesidades materiales y espirituales de quienes nos rodean (cf. Lc 16, 29).

De ahí que señale el papa: “Escuchar la Sagrada Escritura para practicar la misericordia: este es un gran desafío para nuestras vidas. La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce a la asfixia y la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad” (n. 13).

La escena de la transfiguración del Señor (cf. Lc 9, 33) tiene lugar durante la fiesta de las Tiendas, cuando –como vimos al principio– se leía el texto sagrado al pueblo a partir del regreso del exilio. A la vez, la transfiguración anticipa la gloria de Jesús, para animar a los apóstoles antes de la pasión del Señor.

Aquí también sirve, observa Francisco, la comparación entre lo que pasa con el cuerpo de Cristo –que es transfigurado volviéndose blanco y brillante– y la vida de los cristianos. Con el alimento de la Sagrada Escritura el Espíritu Santo hace que los cristianos vayan identificándose con Cristo glorioso. Para eso hace falta, como dice el Concilio, “pasar de la letra al espíritu” (cf. n. 14 y Dei Verbum, 38).

Estos frutos que da la Palabra de Dios cuando se hace vida en los cristianos se ven de modo excelente en María. Jesús llama bienaventurada a su Madre porque creyó en el cumplimiento de lo que el Señor le había dicho (cf. Lc 1, 45), Cuando entre la multitud ciertas personas exclamaron admiradas: “Feliz el vientre que te llevó”, Jesús replicó: “Más bien, felices quienes oyen y custodian la Palabra de Dios” (Lc 11, 27-28).

“Esto –observa san Agustín– equivale a decir: también mi madre, a quien habéis calificado de feliz, es feliz precisamente porque custodia la Palabra de Dios; no porque en ella la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, sino porque custodia la Palabra misma de Dios mediante la que ha sido hecha y que en ella se hizo carne” (Tratado sobre el evangelio de Juan, 10,3).

Concluye el papa deseando “que el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra ‘está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas’ (Dt 30,14)”

 

 

 

En la canonización de John Henry Newman

Ernesto Juliá

Cardenal Newman

photo_camera Cardenal Newman

El Señor sabe jugar con el tiempo. Y de manera particular, me atrevería a decir, en todo lo que se refiere a llevar adelante Su Iglesia.

Tuve una alegría grande cuando el 19 de septiembre de 2010, Benedicto XVI celebró en Birmingham la beatificación de Newman. Alegría, agradecimiento a Dios que se multiplica ahora ante la canonización que tendrá lugar este domingo en Roma. 

Desde su muerte, 1890, no pocos católicos han esperado estos momentos. Faltaban por llegar los milagros que ponen en marcha cualquier proceso de beatificación, y parecía que la Iglesia estaba perdiendo la oportunidad de subrayar el buen ejemplo de un hombre que durante toda su vida fue un profundo amante de la Verdad, de la Verdad de Cristo, de la Verdad de la Iglesia.

Y llega ahora su canonización precisamente en un momento en el que el ejemplo de su vida, el ejemplo del hambre de la Verdad que le llevó encontrarse plenamente con Cristo en la Iglesia Una, santa, católica y apostólica, el ejemplo de los sufrimientos que padeció también de parte de eclesiásticos católicos, puede hacer un gran bien a muchas almas.

Newman es un hombre que quiere asentar toda su vida, todo su trabajo, todo su palpitar en la tierra, en la Luz de Cristo; en la Luz de la Iglesia fundada por Cristo; en la Luz de la Conciencia del bien y del mal, el gran don de Dios al hombre en el momento de su creación.

 

Newman es una piedra de contradicción para esas personas de las que se dice que “están apegadas a sus convicciones, en sus primeras convicciones, en sus propias ideologías”, que, en definitiva, “prefieren la ideología a la fe”. ¿Quienes son esas personas?

El obispo que pide la ordenación sacerdotal de las mujeres en el Sínodo del la Amazonia, y rechaza la perenne fe de la Iglesia desde sus comienzos; el eclesiástico que afirma con toda paz que todas las religiones son queridas por Dios, que son más o menos iguales, y que sus creyentes no necesitan a Cristo para salvarse; los que banalizan la Eucaristía, no hablan jamás de la Misa como el Sacrificio del Hijo de Dios, y tratan de convertirla sencillamente en una comida de amigos; los que convierten el juicio de conciencia que lleva al hombre, como llevó a Newman, a ponerse delante del Señor, a acatar la ley de Dios injertada en la profundidad de su espíritu, en un acto de puro “discernimiento”, mezclado a sentimientos y sensaciones.

Ese “discernimiento”, al final, lleva al hombre no a vivir según la Ley y el Amor de Dios, sino a hacer lo que le da la gana, con actos que ofenden a Dios y van en contra de sus mandamientos. !Pobre Señor que no está de acuerdo con “mi discernimiento”¡, llegan a decir.

El pensar en Newman es una llamada de atención para los católicos, obispos, sacerdotes, laicos, que tienen respetos humanos en afirmar públicamente su fe, y prefieren acomodar su fe a las “enseñanzas” del ambiente sin importarles las que sean: prácticas homosexuales, uniones homosexuales, olvido de la vida eterna, negación de la divinidad de Cristo, etc.

Y quiera Dios, así se lo pido para el nuevo santo, para que muchos anglicanos, protestantes, descubran la Iglesia una, santa, católica y apostólica, y nos ayuden a los católicos que queremos ser fieles a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, a mantener viva su Iglesia, y no dejarla en manos de quienes pretenden, a base de sus “discernimientos”, convertirla en una “religión protestante” más.

ernesto.julia@gmail.com

 

El Espíritu Santo asiste a la Iglesia

Como lo había prometido Jesús antes de marcharse de nuevo al cielo, desde allá nos envía, junto con su Padre, al Paráclito. 

Como lo había prometido Jesús antes de marcharse de nuevo al Cielo, desde allá nos envía, junto con su Padre, al Paráclito. Es san Lucas quien nos relata su venida: "Llegado el día de Pentecostés estaban todos reunidos en un lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento impetuoso, que llenó toda la casa. Y aparecieron unas como lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo" (Hechos 2, 1-5).

 

El Espíritu Santo:

a) Iluminó el entendimiento de los Apóstoles en las verdades de la fe, y los transformó de ignorantes, en sabios.

 

b) Fortificó su voluntad, y de cobardes los transformó en valerosos defensores de la doctrina de Cristo, que todos sellaron con su sangre.

 

El Espíritu Santo no descendió sólo para los Apóstoles, sino para toda la Iglesia, a la cual enseña, defiende, gobierna y santifica.

 

Enseña, ilustrándola e impidiéndole que se equivoque- Por eso Cristo lo llamó "Espíritu de verdad" (Juan 16, 13).

La defiende, librándola de las asechanzas de sus enemigos.

La gobierna, inspirándole lo que debe obrar y decir.

La santifica con su gracia y sus virtudes.

Es muy significativo que los Apóstoles, en el primer Concilio, en Jerusalén, invocaron la autoridad del Espíritu Santo como fundamento de sus decisiones: "Nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros. (Hechos 15, 28).

Ejemplos prácticos de esta asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia hay muchos:

 

Ningún Pontífice Romano ha errado en sus decisiones dogmáticas.

Siempre se han desencadenado contra ella graves males, pero entonces suscita eminentes varones que los contrarresten.

Los perseguidores de la Iglesia nunca han podido hacer daños irreparables, y han tenido un fin desastroso

Nunca han faltado cristianos de eminente santidad.

Su acción en la Iglesia es permanente: "Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros eternamente" (Juan 14, 16). Tal fue la promesa de Cristo. 

 

 

El Santo Rosario, instrumento contra los enemigos de la fe

María Santísima con Santo Domingo y Santa Catalina de Siena

Nuestra Señora dio el Rosario como instrumento muy poderoso para dominar a los enemigos de la fe contrarios al nombre católico

El mes de Octubre ha sido dedicado por la Iglesia a honrar a la Santísima Virgen, muy especialmente con el Santo Rosario.

«Octobri mense», Encíclica de León XIII sobre el Rosario (22-9-1891):

Y hay que creer que la misma Reina celestial añadió gran virtud a esta oración fundada y propagada por el ínclito Patriarca (Santo) Domingo, por inspiración e impulso de la Señora, como bélico instrumento y muy poderoso para dominar a los enemigos de la fe en un período muy contrario al nombre católico y muy semejante a éste que estamos atravesando.

Pues la secta de los herejes albigenses, ya clandestina, ya manifiesta, había invadido muchas regiones; la infecta generación de los maniqueos, cuyos crueles errores reproducía, dirigía contra la Iglesia sus violencias y un odio extremado. Apenas podía ya confiarse en el apoyo de los hombres contra tal perniciosa e insolente turba, hasta que vino Dios con el auxilio oportuno, con la ayuda del Rosario de María. De este modo, con el favor de la Virgen, vencedora gloriosa de todas las herejías, las fuerzas de los impíos quedaron extenuadas y aniquiladas, y la fe salva e incólume.

Simón de Montfort cruzado contra los herejes albigenses

Simón de Montfort fue el gran combatiente contra los herejes albigenses

La historia antigua, lo mismo que la moderna, conmemora con clarísimos documentos, muchos hechos semejantes perpetrados en todas las naciones y bien divulgados, ora sobre peligros ahuyentados, ora sobre beneficios obtenidos. Hay que añadir también a esto el claro argumento de que, tan luego fue instituida la oración del Rosario, la costumbre de recitarla fue adoptada y frecuentada por todos los cristianos indistintamente.

María recompensa el rezo en público del Santo Rosario

Efectivamente, la religión del pueblo cristiano honra con insignes títulos, y de varias maneras por cierto, a la Madre de Dios, que aunque saluda con tantas y tan augustas alabanzas, brilla una que aventaja a todas; siempre tuvo cariño singular a este titulo del Rosario, a este modo de orar, en el que parece que está el símbolo de la fe y el compendio del culto debido a la Señora; y con preferencia lo ha practicado privada y públicamente en el hogar y en la familia, instituyendo congregaciones, dedicando altares y celebrando magníficas procesiones, juzgando que es el mejor medio de celebrar sus solemnidades sagradas o de merecer su patrocinio y sus gracias.

 

 

Franco, el Valle y tararí tarara

Daniel Tirapu

Tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

photo_camera Tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

No deja de sorprenderme todo este asunto de Franco, el Valle y la casi nula respuesta de canonistas y eclesiásticos, técnicos en estas materias teóricamente. Me incluyo a mí mismo.Cuando su Majestad Felipe VI se casó con una divorciada civil cosa posible para el derecho canónico y el sistema matrimonial vigente se nos preguntó sobre el asunto, yo mismo fui entrevistado, y hubo acuerdo casi unánime en la legalidad del matrimonio real.

No está siendo lo mismo con el Valle de los caídos y la exhumación del pasado Jefe de Estado, el “dictador” para la progresía oficial, 44 años después. Francia no ha retirado la legión de honor a Franco, el Barcelona club sí con un par, le retira las medallas de oro del club.

Confieso no haber leído la Sentencia del TS; el tema es complejo, mucho. Es patrimonio del Estado, es una comunidad religiosa benedictina, es un lugar de culto, a Dios, no al “dictador”. Franco no fue caído en la guerra, murió en la cama y no sé quién decidió que fuese allí enterrado, pero se lo pueden imaginar.

El acuerdo jurídico España- Santa Sede I.4, reconoce la personalidad, independencia, capacidad
de obrar de las órdenes religiosas. Por tanto, en mi parecer modesto son los Benedictinos
quienes deben autorizar la maniobra. No conozco si como Basílica menor, el Valle de los caídos
tiene estatuto especial. Pero ellos tienen su recurso y el amparo de los Acuerdos con claridad.

MI perplejidad se extiende a la jerarquía española y a la Santa Sede. Franco fue proclamado
prácticamente defensor fidei por Pío XII y fue alabado por los generales Jesuitas como gran
benefactor de la Compañía. Comprendo que este tema es una lanza en el vientre para la
jerarquía; pero hay instrumentos jurídicos vigentes para abordar el tema en su complejidad. En
mi opinión la Comunidad benedictina tiene la palabra; independientemente de los enjuagues
políticos, Estado y jerarquía.

Franco estaba muerto y la memoria histórica por ley lo resucita. Y la jerarquía no dice ni mu.
Ya defendí en esta tribuna que los españoles somos genéticamente católicos, los a favor y los en
contra,detrás de un cura, con una vela o un palo. Mi abuelo paterno fue republicano y
católico, el materno guardia civil, un tío exiliado por ser del PNV. A los muertos se les deja en
paz y tenemos también el derecho a que nos dejen paz.

 

 

CONCIERTO BENÉFICO A FAVOR DE NIPACE

           Las instituciones y los ciudadanos apoyan y colaboran con NIPACE. No podemos valorar cómo ni en qué medida, pero sin ellas no sería lo mismo.

           La música también.  Si la sociedad de Guadalajara y los amigos de los niños con "algún problema" se vuelcan con ellos a lo largo del año, para que su fortaleza no decaiga, la Sociedad Musical de Guadalajara llenará el Buero, por NIPACE, el día 25 de octubre de 2019.

           Los "niños con parálisis cerebral", su familia y todo el equipo de colaboradores, fisioterapeutas y amigos, se lo merecen. MUSICA POSITIVA, por cuarta vez consecutiva, con su Directora y la ilusión de todos los que componen la Sociedad Musical de Guadalajara, quieren colaborar para que ese reto diario de superación, no decaiga y si es posible se incremente.

         Todos somos NIPACE, porque NIPACE, es una Fundación de la que todos nos sentimos orgullosos y apreciamos como "nuestra".  Por eso, el concierto es una bella forma de animar a los niños, a sus padres, a sus fisios, cuidadores, y a los inventores de la ortopedia para que puedan moverse, caminar y sonreír. Merece la pena su dedicación,  y nuestro agradecimiento. Hacerles sentir que no están solos, que somos uno con ellos, no un día al año, sino cada minuto de cada día del año. El mejor futuro vuestro es y será el logro de todos.

https://www.facebook.com/fundacionnipace.guadalajara/videos/141983194483...

        Aunque el día oficial para recordar la Parálisis Cerebral haya sido el 2 de octubre,  Música Positiva 4 de la Sociedad Musical de Guadalajara, y Guadalajara entera, muestran su apoyo y su ánimo un día de octubre que busca reunir al mayor número posible de ciudadanos que disfruten.

         La imaginación y el esfuerzo de organización de NIPACE, no se detiene. Ramón Rebollo su presidente y Nora Sanz directora son incansables. A lo largo del año, se han celebrado "pruebas deportivas solidarias", "vermú solidario",  "motos solidarias", "maratón solidario de robótica", "música de aromas",  incluso representación benéfica de "Un adulterio decente" de Jardiel Poncela, el pasado día 11.  Pero eso solo son algunas  muestras últimas de su labor.

         Gracias, a todo su equipo, el trabajo que la Fundación viene haciendo en Guadalajara con los niños y jóvenes con parálisis cerebral y trastornos neuromotores, desde hace años es impagable. De vez en cuando conviene recordarlo, sobre todo por las familias que, en algún momento se sientan desconcertadas y no sepan a dónde acudir.

          La parálisis cerebral o cualquier otra patología neuromotora cuyo diagnóstico pueda llevar el desconcierto, no solo a la persona que lo padece,  afecta también a padres, abuelos y familia en general, pero también a la sociedad.

          Entre todos necesitamos ayudar a romper el miedo, el silencio, para superar cuanto antes la incomunicación o encontrar la forma de acudir a donde pueden ayudar. Como señala Antonio Saucedo "la Fundación Nipace es el mejor lugar donde quienes lo necesiten pueden ir. Contamos con el mejor equipo de fisioterapeutas".  Entre todos, médicos, familia, monitores y fisios, pueden abrir un camino a la esperanza para muchos pacientes.

https://youtu.be/pW3b_Qtps7s

        Todo y más, suma poco a poco, y es necesario para esta organización pionera en rehabilitación neurológica, o Neurorehabilitación Intensiva Especializada de niños y adultos. Seguro que cada vez irán a más y mejor. Los niños atendidos por NIPACE, se lo merecen todo. Como muestra el video, los pasos dados en favor de la rehabilitación, y la ayuda a la integración han sido tantos que ya el último adquirido y presentado este mismo año, es  gigantesco.

        En efecto, en julio, se presentó el nuevo robot Lokomat. Gracias a la constancia en el trabajo y atención a las novedades tecnológicas y también, justo es decirlo, a las aportaciones especiales de las instituciones administrativas y entidades financieras, han podido adquirir este robot de última generación porque mejora los anteriores exoesqueletos. Este equipo reproduce la marcha humana y permite trabajar y lograr importantes avances en el tratamiento a niños y jóvenes, de forma más dinámica.

        Como dijo entonces Nora Sanz," es una herramienta muy versátil, que nos sirve para trabajar con niños con parálisis cerebral sea cual sea su clasificación, y también para el trabajo con otras patologías afines".

       Este último dato señalado es muy importante, debido a la variedad de patologías neuro-motoras y enfermedades "raras".  El Lokomat lleva un sistema de movimiento que permite una marcha más normalizada. Se espera que con la ayuda de este equipo "muchos" puedan  volver a caminar, o hacerlo por primera vez.

       "Muchos pasos pequeños, pueden conseguir grandes mejoras". Efectivamente, el movimiento funcional y la estimulación sensorial desempeñan un papel muy importante en la rehabilitación de los pacientes. Hablan de su experiencia y saben que con esta nueva herramienta, pueden mejorar los niños y jóvenes con parálisis y otras patologías. Con repeticiones continuas, claro está, hasta adaptarse a lo que necesitan en día a día.

      Como señalaba  Ramón Rebollo: "Es una mejora enorme respecto al modelo anterior que permite andar y caminar con más naturalidad, y se van a beneficiar muchísimos niños de ello".

      Lokomat será, está siendo, la última joya de Nipace para los niños y jóvenes que la necesitan. Pero, para la sociedad,  la verdadera joya de Guadalajara es la Fundación NIPACE. Si no existiera habría que inventarla.

      Ojalá que Música Positiva, inmaterial y generosa, ayude y anime interiormente, pero sirva también económicamente para que Nipace siga mejorando y siendo eficaz en su trabajo diario con las personas que lo necesitan. Seguro que la Directora Elisa Gómez y cada uno de los integrantes de la Sociedad Musical Ciudad de Guadalajara, comparten ese mismo y único deseo.

José Manuel Belmonte.

 

 

La influencia de John Henry Newman

John Henry Newman, ese gran cristiano inglés, ha sido un claro fermento de renovación de la teología católica en el siglo XX, especialmente en los temas de Teología Fundamental

¿Qué es lo más importante de Newman?, me preguntó un alumno después de haberme oído alabarle con entusiasmo y confesarme que no sabía nada de él. Y me salió contestarle: “Que es un converso”. Y me parece una buena definición, aunque necesita matices. 

Newman es un converso en dos sentidos. 

Primero, porque su vida fue una vida de constante conversión, a la búsqueda de la verdad que es Dios: esa verdad, esa luz, como le gustaría definirla, le va conduciendo desde niño y le decide a rezar, a servir al Señor, a ser célibe, a ser ministro anglicano, a intentar renovar la formación de los estudiantes en los colleges de Oxford y también a revitalizar la Iglesia de Inglaterra, ahondando en sus raíces: los Padres de la Iglesia y los primeros concilios.

También es converso porque esa búsqueda le llevó a incorporarse a la Iglesia católica (1845). Hoy, por sensibilidad ecuménica, pero también por precisión teológica, no se suelen llamar conversiones a estos pasos. Se habla de alcanzar la plena comunión u otra expresión equivalente. Y está bien.

El mismo Newman estaba muy reconocido a la verdad cristiana que había aprendido y vivido en la Iglesia anglicana, aunque también estaba completamente seguro del paso que había dado. Lo había hecho tras un largo proceso de reflexión, con una clara obediencia a su conciencia y con toda pureza de intención, teniendo en cuenta los claros inconvenientes que esa conversión supondría para su situación personal y para su futuro. Tendría que abandonar su estilo de vida universitario, que amaba mucho, todos sus logros y aspiraciones académicas, y muchas de sus amistades en Oxford. Y lo hizo sin ninguna garantía sobre su futuro. Además de converso, fue un valiente. 

Teología y vida 

Que su reflexión esté tan marcadamente unida a su vida le da un valor teológico singular. Por eso, los grandes temas teológicos de Newman tienen tanta fuerza: su idea de lo que es la fe y en qué tipo de razones se basa, de la relación entre fe y razón, del papel de la conciencia, de la legitimidad histórica y vital de la Iglesia, del valor de la doctrina de la Iglesia y de sus desarrollos, de la formación cristiana y del papel de la teología entre los saberes universitarios. Lo que quizá en otros autores está sacado solo de libros, en él ha pasado por su vida. Aunque, ciertamente, por una vida donde el estudio ─la búsqueda de la verdad─ ha ocupado un lugar muy relevante. 

Por eso, el libro más importante de Newman, es un libro en cierto modo circunstancial: la Apología pro vita sua, surgido de la necesidad de demostrar que había sido cristiana e intelectualmente honesto cuando había decidido incorporarse a la Iglesia católica. Su itinerario espiritual, magníficamente narrado, tiene un valor extraordinario para todos los temas que tienen que ver con la fe, la conciencia y la credibilidad a la Iglesia. Cabe situarlo, sin ninguna exageración, en la estela de las Confesiones de san Agustín. 

A pesar de la relativa dificultad de seguir con precisión el hilo, o la madeja, de sus influencias, no cabe duda que ha repercutido en muchos temas de Teología Fundamental, de Eclesiología y de Apologética, en un sentido amplio, al situar la fe cristiana ante las necesidades más íntimas de las personas, pero también en el conjunto de los saberes y ante las exigencias de credibilidad del mundo moderno. 

Le movía un gran amor a la verdad y la gran pena de ver cómo sus contemporáneos se alejaban de la fe y perdían sus raíces cristianas. Además, desarrolló un intenso apostolado personal, al mismo tiempo respetuoso y auténtico. Estaba convencido de ese camino ─cor ad cor loquitur (el corazón habla al corazón)─ y lo testimonian sus más de setenta mil cartas. Un tesoro en gran parte por descubrir, porque necesita mucha labor de traducción, presentación y contexto. 

Y no fue solo un pensador. En primer lugar, fue el alma del movimiento de Oxford, que quería revitalizar la Iglesia anglicana; después, fundó el Oratorio en Inglaterra y sacó adelante las casas de Londres y Birmingham, donde también fundó y dirigió un colegio, con gran empeño. Y atendió, siendo católico, los diversos requerimientos del episcopado inglés, como una nueva traducción de la Biblia (que, al final se suspendió), o del irlandés, como la fundación de una Universidad católica; proyecto que daría lugar a su famoso ensayo sobre La idea de la Universidad, promovido por la Santa Sede, pero que tropezó con la reticencia (católica) local, hasta paralizar el proyecto. No todo fueron satisfacciones. Entrando en la ancianidad, y antes de ser nombrado cardenal (1879), se sentía más bien un fracasado. 

Estilo intelectual 

Hay otra razón que también conviene tener en cuenta al pensar en su influencia. Newman viene de un mundo mental muy distinto del catolicismo romano de su época, que está marcado por la tradición manualística (aunque más en Roma que en otros lugares). Por eso también renueva, porque ve las cosas con otra perspectiva y las dice de otra manera. 

En las formas del trato, pero también en los usos intelectuales, Newman era un gentleman de Oxford. Aunque, por supuesto, no conectaba con los aspectos más pedantes o esnob que podía adquirir entonces esta figura. En ese sentido son interesantísimas las consideraciones que hace al final de La idea de la universidad, sobre las diferencias y las diversas exigencias entre un gentleman, con exquisita educación liberal, y un cristiano. 

Pero claramente tiene una manera de pensar cultivada al estilo inglés. Está convencido de que todo lo que uno dice tiene que poderlo demostrar, y de que, por eso mismo, es de mal gusto hacer afirmaciones demasiado grandes. Es muy sensible a las exigencias intelectuales de la tradición inglesa, como la distinción de Hume entre matter of fact (cuestión de hecho, evidencia inmediata)y relations of ideas (deducciones necesarias), como las dos maneras fundamentales de probar algo. Su Gramática del asentimiento quiere defender la legitimidad de la fe en este contexto. En parte “ampliando la razón”, por decirlo con una frase que haría famosa Benedicto XVI. 

Cuando en su Apología describe los muchos dones de su amigo Hurrel Froude, dice: “Poseía una aguda penetración de la verdad abstracta, pero era un inglés hasta la médula en su estricta adhesión a lo real y concreto”. Exactamente lo mismo que Newman. Estilo un tanto desconcertante para el gusto “continental”, que identifica pensar con manejar brillantes abstracciones. 

Newman tiene delante el sector crítico liberal inglés, que conoce muy bien. Todo lo que dice, también sobre el cristianismo, tiene que poderse justificar también en esos foros. Eso le hace ser muy moderado y matizado, pero también muy preciso. Por eso, a veces pueden ser desafortunados los resúmenes demasiado rápidos sobre su doctrina. Hay que entenderle muy bien para resumirle bien.

Newman en el Catecismo y en el Concilio

En el Catecismo de la Iglesia Católica, se le cita en 4 ocasiones, lo que es significativo tratándose un autor no canonizado entonces. Y son citas emblemáticas: sobre la certeza de la fe (n. 157), sobre la conciencia y sus juicios (n. 1778, tomado de la famosa Carta al Duque de Norfolk), sobre la experiencia de lo sagrado (n. 2144) y sobre poner a Dios por encima de los bienes de este mundo (n. 1723), cita tomada de sus sermones pastorales. 

Con ocasión del primer centenario de su muerte (1990), Pedro Langa hizo un pormenorizado estudio para la Revista Agustiniana, donde buscó en la documentación del Concilio Vaticano II todas las referencias que podía haber. Salen algunas, más bien dispersas. Con todo ya para entonces algunos de los temas de Newman eran doctrina común por lo menos entre los más entendidos. Su biógrafo Ian Ker, que antes hizo un trabajo sobre el papel de Newman en el Concilio Vaticano II (Newman on Vatican II), señala una influencia importante en Dignitatis humanae, que luego comentaremos, y en Lumen Gentium, la gran encíclica sobre la Iglesia. Se fija en particular en el papel de los laicos, y asegura que Newman habría visto con mucha alegría la renovación de la teología y las instituciones para laicos y movimientos laicales que se desarrollaron en la Iglesia del siglo XX. 

Newman en la teología 

Desde hace muchos años, y ya lo comentamos, está bien estudiada (por Nédoncelle y por otros) la influencia directa de Newman en la renovación de las ideas de revelación y de fe. Su Gramática del asentimiento ha quedado en este sentido como un referente. También está estudiada su influencia en Blondel y en De Lubac, en el cambio del planteamiento apologético y en algunos aspectos de eclesiología. Su ensayo sobre la justificación, cuando todavía era anglicano, y los posteriores matices, son también una aportación relevante, que ha sido estudiada, por ejemplo, por José Morales, uno de los mayores entendidos de habla castellana, biógrafo y editor de Newman.  

Al haber reflexionado en un momento en que los gobiernos liberales ingleses quieren transformar la tradicional Iglesia anglicana, Newman tiene una concepción muy clara sobre la participación de los laicos en la vida pública. Y ha pensado mucho en la relación entre Iglesia y Estado. 

Por su defensa de la conciencia, se le considera precursor del Decreto Dignitatis humanae, del Concilio Vaticano II, que, por una parte, defiende la obligación de la conciencia de buscar la verdad y, por otra, la necesidad de que en la vida pública exista el espacio necesario para que cada uno pueda hacerlo. 

Esto, como es sabido, acabó con el viejo ideal cristiano de las naciones confesionales y provocó el cisma de Lefebvre, que creía ver un cambio ilegítimo en la doctrina de la Iglesia. En una famosa intervención ante la curia romana (22-XII-2005), el Papa Benedicto XVI, recién elegido, abordó este punto con enorme clarividencia. Distinguió entre lo que es reforma y ruptura en la interpretación del Concilio, y mostró cómo este cambio no era una ruptura, sino una evolución legítima y coherente de la doctrina. 

Este concepto tan bien matizado de evolución en la doctrina debe mucho al pionero libro de Newman Ensayo sobre la evolución de las doctrinas cristianas, que compuso cuando quiso explicarse los cambios que separaban la Iglesia anglicana de la católica, para responder a las reclamaciones de los reformadores protestantes. Abrió un panorama en la cuestión y suscitó un amplio debate.  

Recomendaciones de lectura

Sin duda, el mayor libro de Newman es su Apología pro vita sua. Es preferible leerlo en edición anotada (Encuentro) y mejor después de haber leído alguna biografía. En castellano, destacan la ya clásica de José Morales (Rialp) y la más reciente y amplia de Ian Ker (Palabra). La otra obra universal de Newman es la Idea de la universidad (o Discursos sobre el fin y la naturaleza de la educación universitaria), obra genial y siempre inspiradora para las tareas intelectuales y el papel del cristianismo entre los saberes. Se están editando sistemáticamente los sermones anglicanos y católicos, y también recopilaciones de cartas y diarios, además de la importante Carta al duque de Norfolk, que hemos mencionado. Son interesantes, aunque menos conocidas sus novelas Perder y ganar, autobiográfica, y Calixta, sobre los primeros cristianos y las persecuciones. 

Las otras grandes obras son de carácter más especializado: Gramática del asentimiento, Via Media de la Iglesia anglicana, Los arrianos en el siglo IV¸ Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana… Con todo, hay que saber que la obra “menor” de Newman es inmensa y se puede consultar online en inglés en las páginas de Newman reader

El trabajo de Víctor García Ruiz, gran traductor y estudioso de Newman, John Henry Newman. El viaje al mediterráneo de 1833 (Encuentro, 2018), recompone a base de cartas y diarios el viaje a Sicilia y su enfermedad allí. Y aparece aquella escena que se graba en cualquiera que haya leído su Apología. Creyéndose morir y con una fiebre que le hacía delirar, repetía: “No he pecado contra la luz”. Él asegura que no sabía por qué lo decía, pero el lector que ha llegado hasta allí, ya lo sabe: el joven Newman era fiel a la luz de Dios que le guiaba. Aprender a seguir personalmente la luz de la conciencia, y descubrir después el papel de la Iglesia para mantener viva esa luz en el mundo, son las mayores lecciones de este teólogo santo. n

Juan Luis Lorda

Fuente: revistapalabra.es

 

 

Dejar de  utilizar el pasado

El Tribunal Supremo ha avalado por unanimidad que los restos mortales del general Franco salgan de la basílica del Valle de los Caídos y ha rechazado la petición de su familia de que, en caso de ser exhumados, fueran enterrados en la capilla familiar que posee en la Catedral de La Almudena. Presumiblemente, los restos serían enterrados en la cripta del cementerio municipal de Mingorrubio, propiedad del Estado.

Aunque la batalla legal no termina aquí, porque la familia ya ha anticipado que interpondrá un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, alegando vulneración de derechos fundamentales, sería deseable que al menos la confrontación política sí tuviese aquí su punto final. La curiosa coincidencia de la sentencia del Supremo con el momento político que atravesamos hace temer lo contrario, pero estaría bien que el PSOE concluyera con la vergonzosa utilización del asunto que viene haciendo a costa de la llamada memoria histórica, con el objetivo de sacar algún rédito electoral.

Jesús Martínez Madrid

 

Día Mundial de los Fertilizantes

El 13 de octubre se celebra el “Día Mundial de los Fertilizantes” para conmemorar el aniversario de la patente de Haber-Bosch sobre la síntesis del amoníaco, invento que permite fabricar fertilizantes minerales a gran escala a partir del nitrógeno del aire que respiramos.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE) se une a organizaciones del sector agrícola de todo el mundo y a otras asociaciones europeas e internacionales de fertilizantes para recordar dicho día y para celebrar los logros obtenidos gracias a su uso.

Referente a la utilización de fertilizantes conviene recordar que:

-Los fertilizantes minerales complementan los nutrientes del suelo para cubrir las necesidades nutricionales de los cultivos. Son vitales para una nutrición equilibrada de las plantas.

-Con los fertilizantes, los rendimientos de los cultivos aumentan significativamente, incrementando la seguridad alimentaria mundial.

-Sin los fertilizantes, la agricultura necesitaría 1.100 millones de hectáreas adicionales de tierra virgen.

La Asociación Europea de Fabricantes de Fertilizantes, Fertilizers Europe, destaca para la conmemoración de este año la siguiente información de interés:

-Los fabricantes europeos de fertilizantes proporcionan a los agricultores productos de alta calidad, asegurando rendimientos óptimos y un medio ambiente más sostenible. Además, ayudan a los agricultores a desarrollar prácticas agrícolas sostenibles.

-El sector de los fertilizantes crea 75.800 puestos de trabajo altamente cualificados en Europa.

-Los fabricantes europeos de fertilizantes son líderes en economía circular, transformando 10 millones de toneladas de sulfato amónico y azufre en fertilizantes cada año.

Cada 13 de octubre, a través de diversos eventos organizados a nivel mundial, se pretende concienciar a la sociedad de la importancia del descubrimiento de la fabricación de los fertilizantes y de cómo el sector fomenta su aplicación racional.

Con la información que nos llega a través de Agroinformación celebremos el #FertilizerDay: Día Mundial de los Fertilizantes, teniendo muy en cuenta el avance que han supuesto en la producción de alimentos.

JDM

 

 

¿Qué Iglesia?

En medio de las discusiones en algún ámbito eclesiástico para “interpretar” la misión de la Iglesia en el mundo que nos rodea y, de paso, poner entre comillas la realidad de la Iglesia fundada por Jesucristo, he parado mi atención en un artículo del entonces profesor Ratzinger aparecido en un libro editado por ediciones Sígueme, en 2005, que lleva por título “¿Por qué permanezco en la Iglesia?”,

Vaya la cita por delante para que a nadie se le ocurra que estamos ante un nuevo ejemplo de plagio al leer transcritos algunos párrafos de este escrito que, publicado por vez primera en Alemania el año 1971, es de una innegable, y asombrosa, actualidad.

“Las instituciones y los aparatos eclesiásticos son sin duda objeto de una crítica radical como jamás ha existido, pero también absorben la atención general con una exclusividad más acentuada que antes, de manera que para muchos la Iglesia queda reducida a esa realidad institucional” (pág. 90)  (…)  “Detrás de todo esto se perfila el problema central de la cuestión: la crisis de la fe” (ib.)

“Es preciso reconocer que dentro de la Iglesia la fe ha entrado en una agitada fase de efervescencia” (pág. 91).

 Aunque esperando que no suceda, y rezando por la unidad de y en la Iglesia fundada por Cristo, y no en una “unidad de federación de iglesias” -y va todo con minúsculas-; hasta el mismo Papa ha hablado de la presencia de un cierto espíritu de cisma.

Enric Barrull Casals

 

Contribuyentes, contribuidos y parásitos

                                           Lo he referido más de una vez, pero conviene recordarlo puesto que al Imperio Romano no se lo cargan como nos dijeron los falsos historiadores, o sea los denominados, “pueblos bárbaros”; sino que lo liquidan los “bárbaros administradores del mismo que como parásitos, se lo comen todo”; y lo denuncia en su tiempo, nada menos que uno de sus emperadores (Caracalla) con la lapidaria frase siguiente… “Ya somos más los contribuidos que los contribuyentes”; o sea que la ruina de una nación se produce la mayoría de veces por sus malos y devoradores administradores de los bienes de la misma, que al no controlar a los ejércitos de parásitos que colocan los políticos, llevan a la misma a la ruina, miseria y quiebra total, donde todo falla y todo se hunde en la pobreza más miserable. Como muestra de lo que ocurre en España, veamos un caso en uno de sus pomposos organismos, que más que público es de propaganda para el que gobierna, sea el que sea.

“La estructura de Radiotelevisión Española es bastante más grande que la de las principales empresas privadas del sector. La corporación invertirá este año alrededor de 400 millones de euros en pagar las retribuciones y las cargas sociales de su plantilla, que asciende a 6.458 personas, de las que 5.872 se encuentran dentro de su convenio. Para hacerse una idea de la dimensión de RTVE basta apreciar que cuenta con 1.467 periodistas indefinidos Según los datos del sindicato USO, la radio-televisión pública cuenta con un total de 681 personas dedicadas a la gestión administrativa, a las que hay que unir otras 234 empleadas en labores de gestión. En la categoría de servicios generales están encuadradas un total de 82 personas. Dentro de RTVE, hay también 584 técnicos de equipos, sistemas eléctricos e instalación; 491 personas dedicadas a la información gráfica; y captación de imagen y sonido; 499 sonidistas, 217 documentalistas, 182 personas empleadas en la realización, 116 en la producción y 156 en la asistencia de producción. En los datos, también se incluye el personal del coro de RTVE. En concreto, la corporación cuenta con 85 profesores de orquesta y 55 profesores de coro. El dineral que cobrará Màxim Huerta por su nuevo programa en TVE” (Vozpópuli 17-06-2019). Este dato final nos dice como se contrata y a los precios que se paga, “por lo que sea”.

                Imaginemos “lo inimaginable por lo imposible”; y analicemos sólo lo que conocemos de nuestro entorno; y veremos, “las nubes o ejércitos de parásitos que cobran nómina en estamentos oficiales; y los que fueron colocados allí por políticos de todas las tendencias; que al cesar en el mando, los que entraron, no se atrevieron a eliminar; y así las plantillas de parásitos, han ido engordando de forma descomunal, puesto que para ello fueron creando departamentos de múltiples cometidos que no nos sirven para nada, pero que se mantienen como carga de nuestros impuestos, que ya nos asfixian de tal manera, que esto tendrá un final devastador.

                                Por ello  y aún no entrados en la década de los ochenta, me vino la inspiración y escribí un relato que titulé “Los canarios del emperador”; relato que figura en mi libro de ensayo, titulado “España aquí y ahora” (1ª edic. en 1984 y 2ª en 1985 y ya ambas agotadas hace muchos años). El relato describe una nación próspera y como es destruida. ¿Y cómo fue destruida? Sencillo, por la invasión de departamentos oficiales y de empleados públicos, que en forma de una plaga parásita, agotó todos los recursos que producía aquel territorio y se sumió en gastos inútiles, tales como el que mi relato o cuento, desarrolla; puesto que en el departamento donde habitaba el emperador, había unos cuantos canarios, cuyo canto gustaba mucho al soberano; y para ellos, fueron creados, los siguientes ministerios o “mandarines”.

            Ministerio para el cuido y vigilancia de los canarios del emperador; Ministerio para las jaulas de los canarios del emperador; Ministerio para el alpiste de los canarios del emperador; Ministerio para los recipientes donde comen y beben los canarios del emperador; Ministerio del agua que beben los canarios del emperador. Y así podría seguir; dejando al lector que imagine y se ría, puesto que es de risa todo ello; ya que en la nomenclatura de “aquel país oriental”; el ministro o mandarín, tenía dos sub mandarines, estos dos secretarios, estos dos subsecretarios, y así cada departamento fue conformando la pirámide imaginable, de parásitos, todos adscritos al dinero de los contribuyentes al tesoro nacional, que al final acabó en la ruina. ¿Cómo va la actual España y cómo acabará si los políticos no se dedican a sanear la economía oficial?

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)