Las Noticias de hoy 10 Octubre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 10 de octubre de 2019       

Indice:

ROME REPORTS

No luchar contra las personas, sino contra “el mal que inspira sus acciones” – Catequesis completa

Conversión de san Pablo: Ver a los demás “según la mirada de Dios”

Sínodo: “Creatividad” de la Iglesia para nuevos ministerios en la Amazonía

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO: Francisco Fernandez Carbajal

“¿Santo, sin oración?”: San Josemaria

El prelado: «El estudio profundo, alimento de muchas personas»

Trabajo y contemplación (2): F.J. López Díaz

Reavivar el fuego de la misión: Ramiro Pellitero

Sin perder la alegría: José Martínez Colín:

La valentía en femenino: Sheila Morataya

ESCUELA PARA PADRES: Compatibilidad de estudiar y trabajar durante la universidad.: Francisco Gras

En lo intelectual no siempre se avanza: Pedro Beteta López

A continuación les ofrecemos una selección de pensamientos y reflexiones de autores célebres

La pornografía, un riesgo para los adolescentes: Lucía Legorreta

La cultura provida, desde la universidad: Ana Teresa López de Llergo

Ayuda a tu hijo adolescente con apoyo escolar: LaFamilia.info

Adaptarse al modo de aprender: Jesús Martínez Madrid

Urge el apoyo a la maternidad: Jesús Martínez Madrid

Newman: Juan García.

“El Sánchez”, resto de “Sánchez”… y como plaga: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

No luchar contra las personas, sino contra “el mal que inspira sus acciones” – Catequesis completa

Ciclo de los Hechos de los Apóstoles

octubre 09, 2019 14:34Larissa I. LópezAudiencia General

(ZENIT – 9 oct. 2019).- El Santo Padre calificó a Saulo (Pablo) como un “ideólogo” porque “en Saulo la religión se había transformado en ideología: ideología religiosa, ideología social, ideología política” y señaló que solo al ser transformado por Cristo comenzó a enseñar “que no debemos luchar contra las personas, sino contra el mal que inspira sus acciones”.

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Hoy, 9 de octubre de 2019, el Papa Francisco ha continuado con el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrando su reflexión en el tema: “Este me es un instrumento de elección” (Hechos 9:15). Saulo, de perseguidor a evangelizador (Hechos de los Apóstoles 9, 3-6).

Efectivamente, se trata del pasaje en torno a la conversión de Saulo, perseguidor de la Iglesia que después anunciaría a Jesucristo a los pueblos y se convertiría el apóstol san Pablo.

Saulo el intransigente

Francisco remarcó el hecho de que Saulo perseguía y capturaba a los cristianos pensando en servir a la ley del Señor y se dirigió específicamente a las personas pertenecientes a pueblos en los que las dictaduras hacen lo mismo, que saben lo que significa vivir perseguidos.

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De este modo, el Pontífice expuso que el joven Saulo es descrito como “un intransigente, es decir, uno que manifiesta intolerancia con los que piensan diferente a él, absolutiza su propia identidad política o religiosa y reduce al otro a un enemigo potencial contra quien combatir”.

La rabia que alberga Saulo, para el Obispo de Roma, es una invitación a preguntarnos sobre cómo vivimos nuestra vida de fe, si esta nos hace ir al encuentro de los demás, incluso a los que son distintos, o si nos sentimos parte de una Iglesia universal (“buenos y malos, todos”) o presentamos una “ideología selectiva”.

“¿Por qué me persigues?”

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Lucas relata que el Señor sigue las huellas de Saulo “para llegar a su corazón”, manifestándose en su camino a Damasco: “A través del binomio de ‘luz’ y ‘voz’, característico de las teofanías, el Resucitado se aparece a Saulo y le pide cuentas de su furia fratricida: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’ (Hechos 9:4)”, narró el Papa.

Y, sobre estas últimas palabras, añadió que “el Resucitado manifiesta su ser una sola cosa con los que creen en Él: ¡atacar a un miembro de la Iglesia es atacar al mismo Cristo! También los que son ideólogos porque quieren el ‘purismo’ –entre comillas- de la Iglesia, atacan a Cristo”.

“Comienzo de una nueva vida”

Durante el encuentro, la luz de Cristo deslumbró y cegó a Saulo, representándose exteriormente lo que Benedicto XVI apuntó que era “su realidad interior, su ceguera respecto de la verdad, de la luz que es Cristo”.

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Y en este “cuerpo a cuerpo” entre Saulo y el Resucitado comienza la transformación del primero, su “pascual personal”, el paso “de la muerte a la vida”, dijo el Obispo de Roma. Y agregó que el Bautismo marca para Saulo, como para todos, “el comienzo de una nueva vida, y se acompaña de una nueva mirada hacia Dios, hacia sí mismo y hacia los demás, que de enemigos se convierten en hermanos en Cristo”.

A continuación, reproducimos la catequesis completa del Papa Francisco.

***

Catequesis del Santo Padre

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A partir del episodio de la lapidación de Esteban, aparece una figura que, junto a Pedro, es la más presente e incisiva de los Hechos de los Apóstoles: la de “un joven llamado Saulo” (Hch 7,58). Se le describe al principio como alguien que aprueba la muerte de Esteban y quiere destruir a la Iglesia (cf. Hechos 8:3); pero luego se convertirá en el instrumento elegido por Dios para anunciar el Evangelio a las gentes (cf. Hechos 9:15; 22:21; 26:17).

Con el permiso del sumo sacerdote, Saulo persigue a los cristianos y los captura. Vosotros, que venís de algunos pueblos que han sido perseguidos por las dictaduras entendéis muy bien lo que significa perseguir a la gente y capturarla. Y lo hace pensando en servir a la ley del Señor. Lucas dice que Saulo “respiraba” “amenazas y muertes contra los discípulos del Señor” (Hch 9,1): en él hay un aliento que huele a muerte, no a vida.

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El joven Saulo es retratado como un intransigente, es decir, uno que manifiesta intolerancia con los que piensan diferente a él, absolutiza su propia identidad política o religiosa y reduce al otro a un enemigo potencial contra quien combatir. Un ideólogo. En Saulo la religión se había transformado en ideología: ideología religiosa, ideología social, ideología política. Sólo después de ser transformado por Cristo enseñará que la verdadera batalla “no es contra la carne y la sangre, sino contra […] los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del mal” (Ef 6,12).  Enseñará que no debemos luchar contra las personas, sino contra el mal que inspira sus acciones.

La condición de rabia  -porque Saulo estaba rabioso- y de conflicto de Saulo invita a que cada uno se pregunte: ¿Cómo vivo mi vida de fe? ¿Salgo al encuentro de los demás o estoy en contra de ellos? ¿Pertenezco a la Iglesia universal (buenos y malos, todos) o tengo una ideología selectiva? ¿Adoro a Dios o adoro las fórmulas dogmáticas? ¿Cómo es mi vida religiosa? ¿La fe en Dios que profeso me hace amigable u hostil a los que son diferentes a mí?

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Lucas nos dice que, mientras Saulo se dedica intensamente a erradicar a la comunidad cristiana, el Señor sigue sus huellas para llegar a su corazón y convertirlo a sí. Es el método del Señor: llegar al corazón. El Resucitado toma la iniciativa y se manifiesta en Saulo en el camino de Damasco, acontecimiento que se narra tres veces en el libro de los Hechos (cf. Hch 9, 3-19; 22, 3-21; 26, 4-23). A través del binomio de “luz” y “voz”, característico de las teofanías, el Resucitado se le aparece a Saulo y le pide cuentas de su furia fratricida: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? “(Hechos 9:4). Aquí el Resucitado manifiesta su ser una sola cosa con los que creen en Él: ¡atacar a un miembro de la Iglesia es atacar al mismo Cristo! También los que son ideólogos porque quieren el “purismo” –entre comillas- de la Iglesia, atacan a Cristo.

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La voz de Jesús dice a Saulo: “Levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes  hacer” (Hch 9,6). Sin embargo, cuando se levanta, Saulo no ve nada, se ha vuelto ciego,  y de hombre fuerte, autoritario e independiente se vuelve débil, necesitado y dependiente de los demás porque no ve. La luz de Cristo lo ha deslumbrado y  cegado: ” Así, se presenta también exteriormente lo que era su realidad interior, su ceguera respecto de la verdad, de la luz que es Cristo.” (Benedicto XVI, Audiencia general, 3 de septiembre de 2008).

De este “cuerpo a cuerpo” entre Saulo y el Resucitado, comienza una transformación que muestra la “pascua personal” de Saulo, su paso de la muerte a la vida: lo que una vez fue gloria se convierte en “basura” que hay que rechazar para adquirir la verdadera ganancia que es Cristo y la vida en él (cf. Flp 3, 7-8

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Pablo recibe el bautismo. El bautismo marca así para Saulo, como para cada uno de nosotros, el comienzo de una nueva vida, y se acompaña de una nueva mirada hacia Dios, hacia sí mismo y hacia los demás, que de enemigos se convierten en hermanos en Cristo.

Pidamos al Padre que nos haga experimentar, como a Saulo, el impacto con su amor que sólo puede hacer de un corazón de piedra un corazón de carne (cf. Ez 11,15), capaz de acoger en sí “los mismos sentimientos que Cristo” (Flp 2,5).

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Conversión de san Pablo: Ver a los demás “según la mirada de Dios”

Palabras del Papa en español

octubre 09, 2019 09:58Larissa I. LópezAudiencia General

(ZENIT – 9 oct. 2019).- “El Bautismo fue para Saulo el comienzo de una vida nueva, en la que se ve a sí mismo y a los demás según la mirada de Dios: los enemigos pasaron a ser amigos; y el ímpetu por perseguir a los que no pensaban como él, cambió en pasión por evangelizar, suscitando la fe en muchos corazones”, indicó el Santo Padre.

Hoy, 9 de octubre de 2019, en la audiencia general, el Papa Francisco ha continuado con el ciclo de catequesis en torno al Libro de los Hechos de los Apóstoles.

En concreto, ha hablado sobre la figura del joven Saulo, después san Pablo, que aprobó la muerte de Esteban y perseguía a los cristianos, siendo intolerante e intransigente con los que pensaban de manera distinta a él.

Encuentro con Jesucristo

Francisco recordó que, cuando Saulo se encontraba de camino a Damasco, Jesucristo se manifestó y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Estas palabras, para el Pontífice, implican que “el Resucitado dejó claro que perseguir a un miembro de la Iglesia era hacerlo a Él mismo”.

El Obispo de Roma continuó describiendo cómo, después de este encuentro con Jesús, Saulo quedó cegado y pasó a ser una persona limitada, que necesitaba de los demás: “Comenzó para él una transformación, como una ‘pascua personal’ que va de la muerte a la vida: lo que antes estimaba gloria se transformó en ‘basura’, porque su verdadero tesoro ya era Cristo”.

Más tarde, Ananías bautizó a Saulo y al imponerle las manos le devolvió la vista.

 

 

Sínodo: “Creatividad” de la Iglesia para nuevos ministerios en la Amazonía

Que respondan a las necesidades de los indígenas

octubre 09, 2019 17:02Rosa Die AlcoleaSínodo de la Amazonía

(ZENIT – 9 oct. 2019).- La llamada a una mayor participación de los laicos en la “creación de nuevos ministerios que respondan a las necesidades de los pueblos amazónicos” es también parte de una perspectiva sinodal: la Iglesia “debe ser creativa” al proponer un ministerio multiforme entre los indios y los pueblos de la selva, ha reportado Vatican News esta mañana sobre la 5ª Congregación general del Sínodo para la Amazonía.

Esta mañana se elevó una oración especial por la difícil situación en Ecuador desde la Congregación del Sínodo, este miércoles, 9 de octubre de 2019, abierta como de costumbre con el rezo de la tercera hora. 174 Padres sinodales presentes han participado en la 5ª Congregación general de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica.

Falta de sacerdotes

“Cuando se habla de la propuesta de los viri probati, no significa cambiar la ley eclesiástica, pero sí puede significar, según el proceso de discernimiento sinodal, que esta ley, como toda ley humana, puede aceptar excepciones en situaciones concretas”, ha aclarado Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación, este mediodía en la rueda de prensa sobre la tercera jornada del Sínodo Especial para la Amazonía.

“Es necesario un cuidadoso discernimiento por parte de los obispos para que no se excluya a priori ninguna solución, ni siquiera la de la ordenación de hombres casados”, han dicho en el aula sinodal, según el informe de Vatican News.

En el aula sinodal, se ha mencionado que “la falta de sacerdotes en la Amazonía no está conectada con el celibato, la ordenación de personas casadas podría no resolver el problema”, ha añadido. “Se citó también a Mateo 9, 8. Se ha debatido sobre por qué no hay vocaciones, ¿dónde nos perdimos?”, ha declarado Ruffini.

Formación misionera con identidad amazónica

En la 5ª Congregación general del Sínodo se dijo que hace falta una “formación misionera con una identidad amazónica, una formación integral e integrada, para que surjan misioneros amazónicos”, ha matizado Paolo Ruffini.

Resonó entonces la petición de muchos seminaristas de una “formación afectiva para curar las heridas causadas por la revolución sexual: hoy muchos quieren redescubrir y conocer el valor del celibato y la castidad”. La Iglesia no se queda callada al respecto, sino que ofrece su tesoro: la doctrina que transforma los corazones.

Paolo Ruffini ha indicado que se ha hablado de un “diaconado permanente de los indígenas” para “dar plenitud del Espíritu Santo a la actitud de servicio propio de los pueblos indígenas”, y ha continuado: “Está claro que las funciones que se pueden confiar a los diáconos permanentes son diferentes: El ministerio de la Palabra en su propio idioma, en segundo lugar, el ministerio de la santificación, administrando el Sacramento del Bautismo, presenciando la celebración de los matrimonios, bendiciendo las casas, las cosechas, los enfermos, el ministerio de la caridad, etc”. Se ha hablado de la formación del diácono permanente, de la familia y de la esposa del diácono, ha señalado el prefecto de Comunicación del Vaticano.

“Los ritos no hay que traducirlos, sino adaptarlos. Por ejemplo, el Bautismo, en la Iglesia se interpretaba de una forma opuesta por los indígenas, porque los demonios no entran en la Iglesia en la cultura indígena. Prestar atención y no pensar que lo que califica la vida cristiana es el ministro ordenado. Donde se reúnan dos o más personas en nombre de Jesús, ahí está la Iglesia de Jesús”.

Un ministerio laico femenino

Al mismo tiempo, se acordó que debemos “combatir la violencia generalizada contra las mujeres” y se lanzó la idea de establecer un ministerio laico de mujeres para la evangelización. “Es necesario promover una participación más activa de las mujeres en la vida de la Iglesia desde una perspectiva samaritana”, indica el informe de Vatican News.

Asimismo, la salud integral de la Amazonía es una de las preocupaciones expuestas esta mañana en el aula de los Padres sinodales. El modelo de desarrollo del capitalismo que devora la naturaleza, los incendios que están destruyendo las regiones, la corrupción, la deforestación y de hecho, los cultivos ilegales amenazan tanto la salud de las personas como la de la tierra y la de todo el planeta.

Ministerios ecológicos 

Por su parte, el padre Giacomo Costa, secretario de la Comisión de Comunicación del Sínodo de los Obispos, ha “destacado la “necesidad de valorar y hacer surgir ministerios con perfiles que nos permitan reconocer los carismas personales de una forma más estructurada, es decir, laicos con una estabilidad y reconocidos públicamente debido al servicio que pueden brindar a la Iglesia”.

Así, se propone la “creatividad de la Iglesia” sobre nuevos ministerios para responder mejor a las necesidades de los pueblos amazónicos, ha indicado el padre Costa. En este sentido, se ha marcado una perspectiva de la “conversión ecológica”, la idea de los “ministerios ecológicos” que se podrían confiar a los laicos.

“Por supuesto, esto implica también promover los ministerios laicales teniendo en cuenta la capacidad y sensibilidad de las mujeres como verdaderos sujetos eclesiales al servicio de la comunión y de la evangelización y la atención al mundo del sufrimiento”, ha sugerido el padre Costa.

“No se trata de reivindicar cosas, sino de reconocer cosas que ya se están viviendo, y este rol que se reconozca con una mayor estabilidad, con una mayor fuerza”, ha aclarado.

 

 

EL NOMBRE DE DIOS Y SU REINO

— Modos de santificar el nombre de Dios. La primera petición del Padrenuestro.

— El Reino de Dios.

— La propagación del Reino de los Cielos.

I. «Una vez llegados a la dignidad de hijos de Dios, nos abrasará la ternura que mora en el corazón de todos los verdaderos hijos; y, sin pensar más en nuestros propios intereses, solo tendremos celo por la gloria de nuestro Padre. Le diremos: Santificado sea tu nombre, atestiguando así que su gloria constituye todo nuestro deseo y nuestra alegría»1.

En esta primera petición de las siete del Padrenuestro, «pedimos que Dios sea conocido, amado, honrado y servido de todo el mundo y de nosotros en particular»2. Jesús nos enseña el orden en que hemos de pedir habitualmente en nuestras oraciones. Lo primero que debemos pedir, por muy urgentes que sean nuestras necesidades, es la gloria de Dios. Es realmente lo más urgente, también para nosotros, que andamos preocupados por necesidades inmediatas. «Ocúpate de Mí –decía Jesús a Santa Catalina de Siena–, y Yo me ocuparé de ti». El Señor no nos dejará solos.

Santificado sea tu nombre. En la Sagrada Escritura el nombre equivale a la persona misma, es su identidad más profunda. Por eso, dirá Jesús al final de su vida, como resumiendo sus enseñanzas: Manifesté tu nombre a los hombres3. Nos reveló el misterio de Dios. En el Padrenuestro formulamos el deseo amoroso de que el nombre de Dios, de nuestro Padre Dios, sea conocido y reverenciado por toda la tierra; también debemos expresar nuestro dolor por las ocasiones en que es profanado, silenciado o empleado con ligereza. «Al decir santificado sea tu nombre nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Señor, que siempre es santo en sí mismo, sea también tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos»4.

En determinados ambientes parece que los hombres no quieren nombrar a Dios. En lugar del Creador hablan de «la sabia naturaleza», o llaman «destino» a la Providencia divina, etc. En ocasiones son solo modos de decir, pero, en otras, el silencio del nombre de Dios es intencionado. En esos casos, venciendo los respetos humanos, debemos nosotros, intencionadamente también, honrar a nuestro Padre. Sin afectación, nos mantendremos fieles a los modos cristianos de hablar, que expresan externamente la fe de nuestra alma. Las expresiones tradicionales de muchos países, tales como «gracias a Dios» o «si Dios quiere»5, etc., pueden servir de ayuda en algunas ocasiones para tener presente al Señor en la conversación. Tampoco hemos de ser como esas personas que hacen intervenir, de modo inconsiderado e inoportuno, el nombre de Dios en los acontecimientos y en las cosas («Dios le ha castigado»...). El segundo precepto del Decálogo nos prohíbe tomar el nombre de Dios en vano.

Si amamos a Dios amaremos su santo nombre y jamás lo mencionaremos con falta de respeto o de reverencia, como expresión de impaciencia o de sorpresa. Este amor al nombre de Dios se extenderá también al de Santa María, su Madre, al de sus amigos, los santos, y a todas las personas y cosas a Él consagradas.

Honramos a Dios en nuestro corazón cuando hacemos un acto de reparación cada vez que, en nuestra presencia, se falta al respeto debido al nombre de Dios o de Jesús, al enterarnos de que se ha cometido un sacrilegio o al tener noticia de acontecimientos que ofenden el buen nombre del Padre común. No debemos tampoco olvidar el actualizar personalmente los actos de reparación y de desagravio públicos siempre que nos unimos a las alabanzas que se rezan en la Bendición con el Santísimo. Allí, el sacerdote, en nombre de todos, reza: Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre... Son jaculatorias que nosotros podemos repetir a lo largo del día, especialmente cuando debamos reparar.

La reverencia al nombre de Dios nos llevará además a amar de un modo especial esas oraciones esencialmente de alabanza, como el Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, que debiéramos repetir con mucha frecuencia, el Gloria y el, Sanctus de la Misa, etcétera.

«Mirad –dice Santa Teresa– que perdéis un gran tesoro y que hacéis mucho más con una palabra de cuando en cuando del Pater noster, que con decirle muchas veces aprisa; estad muy junto a quien pedís, no os dejará de oír; y creed que aquí es el verdadero alabar y santificar su nombre»6.

Quizá nos pueda ayudar alguna de estas jaculatorias a mantener la presencia de Dios en el día de hoy: Padre, santificado sea tu nombre, Bendito sea Dios, Bendito sea su santo nombre, Bendito sea el nombre de Jesús, Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre...

II. Venga a nosotros tu Reino, pedimos a continuación en el Padrenuestro. Y comenta San Juan Crisóstomo que el Señor «nos ha mandado que deseemos los bienes que están por llegar y que apresuremos el paso en nuestro viaje hacia el Cielo; mas en tanto el viaje no termina, viviendo aún en la tierra, quiere que nos esforcemos por llevar vida del Cielo»7.

La expresión Reino de Dios tiene un triple significado: el Reino de Dios en nosotros, que es la gracia; el Reino de Dios en la tierra, que es la Iglesia; y el Reino de Dios en el Cielo, o eterna bienaventuranza. En orden a la gracia, pedimos que Dios reine en nosotros con su gracia santificante, por la cual se complace en cada uno como rey en su corte, y que nos conserve unidos a Sí con las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, por las cuales reina en el entendimiento, en el corazón y en la voluntad8. Al rezar cada día por la llegada del Reino de Dios, pedimos también que Él nos ayude en la lucha diaria contra las tentaciones. Es un reinado, el de Jesús en el alma, que avanza o retrocede según correspondamos o rechacemos las continuas gracias y ayudas que recibimos.

También se cumplen en el corazón las parábolas del Reino. Antes de adquirir su plenitud definitiva en el alma de cada uno de sus fieles, el Reino de Dios es como el grano de trigo que, hundido en el suelo, prepara la espiga de la cosecha; como la levadura, va transformando el corazón hasta que todo él sea de Dios; como el grano de mostaza, pues quizá comenzó como una pequeña semilla en el alma y, si no ponemos obstáculos, irá creciendo sin más límite que el de nuestras resistencias y negaciones. El Reino de Dios se establece ahora, por la gracia, en el corazón de los hombres, pero espera su definitiva manifestación en el encuentro último con Dios, después de la muerte. El Reino de Dios está ahí, dijo Jesús, está dentro de vosotros9. Y se percibe su presencia en el alma a través de los afectos y mociones del Espíritu Santo.

Cuando decimos venga a nosotros tu Reino, pedimos que Dios habite en nosotros de una manera más plena, que seamos todo de Dios, que nos ayude a luchar eficazmente para que, por fin, desaparezcan esos obstáculos que cada uno pone a la acción de la gracia divina. «Antes éramos esclavos, y ahora pedimos reinar bajo la soberanía de Cristo»10.

Si nuestra oración es confiada, constante y sincera, seremos oídos con toda seguridad, pues, como nos dice el Señor en el Evangelio de la Misa11, quien pide recibe, quien busca halla y al que llama, se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?... ¡Qué confianza tan grande nos han de dar estas palabras de Jesús!

III. Cuando rezamos venga a nosotros tu Reino también pedimos, en relación a la Iglesia, que se dilate y propague por todo el mundo para la salvación de los hombres. Rogamos entonces por el apostolado que se realiza en toda la tierra, y nos sentimos comprometidos a poner los medios a nuestro alcance para la extensión del Reino de Dios. Porque «no es suficiente pedir con insistencia el Reino de Dios si no añadimos a nuestra petición todas aquellas cosas con que se busca y se halla»12, con los medios, por pequeños que sean, con las iniciativas apostólicas que podamos poner en práctica.

En un mundo que se presenta en no pocos aspectos como si hubiese vuelto al paganismo, se nos impone a todos los cristianos «la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra»13.

La primera obligación será, de ordinario, orientar el apostolado hacia las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a quienes están más cerca, a los que tratamos con frecuencia. En este apostolado, del que no podemos excusarnos, está en primer lugar todo aquello que se refiere a la salvación eterna de las personas que tratamos. Esto es lo primero; inmediatamente después, hemos de preocuparnos los cristianos de ordenar realmente todo el universo hacia Cristo: la dignidad de la persona humana, los derechos de la conciencia, el respeto debido al trabajo, la preocupación por un más equitativo reparto de bienes, el sincero deseo de paz entre los pueblos, etc., es un quehacer de todos los cristianos, junto a los hombres de buena voluntad que trabajan en el mundo por estos mismos ideales.

Venga a nosotros tu Reino. Y «Jesucristo recuerda a todos: et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia trahm ad meipsum (Jn 13, 32), si vosotros me colocáis en la cumbre de todas las actividades de la tierra, cumpliendo el deber de cada momento, siendo mi testimonio en lo que parece grande y en lo que parece pequeño, omnia traham ad meipsum, todo lo atraeré hacia mí. ¡Mi reino entre vosotros será una realidad! (...).

»A esto hemos sido llamados los cristianos, esa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reino de Cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor. Pidamos hoy a nuestro Rey que nos haga colaborar humilde y fervorosamente en el divino propósito de unir lo que está roto, de salvar lo que está perdido, de ordenar lo que el hombre ha desordenado, de llevar a su fin lo que se descarría, de reconstruir la concordia de todo lo creado»14. Comencemos, como siempre, por lo pequeño, por lo que está a nuestro alcance en la convivencia normal de todos los días.

1 Casiano, Colaciones, 9, 18. — 2 Catecismo Mayor, n. 290. — 3 Jn 17, 6. — 4 San Agustín, Carta 130, a Proba. — 5 Sant 4, 15. — 6 Santa Teresa, Camino de perfección, 31, 13. — 7 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 19, 5. — 8 Cfr. Catecismo Mayor, nn. 294-295. — 9 Lc 17, 21. — 10 San Cipriano, Tratado de la oración del Señor, 13. — 11 Lc 11, 5-13. — 12 Catecismo Romano, IV, 10, n. 2. — 13 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 3. — 14 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 183.

 

 

“¿Santo, sin oración?”

Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer? (Camino, 105)

Me has escrito, y te entiendo: "Hago todos los días mi "ratito" de oración: ¡si no fuera por eso!" (Camino, 106)
¿Santo, sin oración?... -No creo en esa santidad. (Camino, 107)
Te diré, plagiando la frase de un autor extranjero, que tu vida de apóstol vale lo que vale tu oración. (Camino, 108)
Deseo que tu comportamiento sea como el de Pedro y el de Juan: que lleves a tu oración, para hablar con Jesús, las necesidades de tus amigos, de tus colegas..., y que luego, con tu ejemplo, puedas decirles: «respice in nos!» –¡miradme! (Forja, 36)
Cuenta el Evangelista San Lucas que Jesús estaba orando...: ¡cómo sería la oración de Jesús!
Contempla despacio esta realidad: los discípulos tratan a Jesucristo y, en esas conversaciones, el Señor les enseña –también con las obras– cómo han de orar, y el gran portento de la misericordia divina: que somos hijos de Dios, y que podemos dirigirnos a El, como un hijo habla a su Padre. (Forja, 71)
Al emprender cada jornada para trabajar junto a Cristo, y atender a tantas almas que le buscan, convéncete de que no hay más que un camino: acudir al Señor.
–¡Solamente en la oración, y con la oración, aprendemos a servir a los demás! (Forja, 72)

 

 

El prelado: «El estudio profundo, alimento de muchas personas»

Discurso y homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la inauguración del año académico 2019-2020 de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, centro académico del que es gran canciller.

Homilías09/10/2019

Opus Dei - El prelado: «El estudio profundo, alimento de muchas personas»

Lección inaugural del prof. Alberto Gil (en italiano)

Discurso del Gran Canciller de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz

Los Estatutos de esta Universidad establecen que "mediante la investigación, el estudio y la enseñanza de las Ciencias Eclesiásticas (...) la Universidad pretende servir a la Iglesia en plena y fiel unión con su Magisterio, cooperando así con el Romano Pontífice en la preocupación por todas las Iglesias"[1]. En estos días, en los que se está celebrando un sínodo que tiene que ver con la misión, es lógico considerar que todo el sistema universitario está estrechamente ligado a la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a expandirse no sólo a lo largo de la geografía, sino en el fondo de cada hombre y en el corazón de cada cultura[2].

Colaborar en este compromiso de servicio a la Iglesia es la raíz misma de la actividad docente y de todo el trabajo que realizan las distintas oficinas de la Universidad. La finalidad educativa de la Universidad consiste en llevar a cabo, a través de su doble misión de investigación y enseñanza, un proyecto intelectual y formativo a la luz de la Revelación cristiana, con el fin de hacer a las personas capaces de transmitir eficazmente la fe incluso en el contexto cultural y social actual.

"El sínodo tiene que ver con la misión de la Iglesia, a la que el sistema universitario está estrechamente ligado"

La Universidad de la Santa Cruz ha aceptado la indicación del Papa -ya expresada en la Constitución Apostólica Veritatis gaudium- de promover una renovación de los estudios eclesiásticos, tal como la Iglesia exige hoy. Para lograr este objetivo, son necesarios algunos criterios básicos que el documento subraya. En primer lugar, la invitación a reforzar el diálogo entre las diferentes disciplinas: tanto entre las que son propiamente eclesiásticas, como entre éstas y las demás disciplinas del saber humano. El documento se refiere a una interdisciplinariedad entendida en un sentido fuerte, es decir, como una verdadera iluminación y fecundación de todo conocimiento, a través de la luz que emana de la Revelación divina[3].

Esta es una contribución importante que las facultades eclesiásticas pueden ofrecer al mundo universitario, a la sociedad y a la cultura en general[4]. Hoy, frente a la creciente fragmentación del conocimiento, vemos cómo el pensamiento posmoderno ha renunciado a las "grandes narrativas" o "visiones totalizadoras". Falta una visión sabia en todas las disciplinas, así como en la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a la humanidad. En este contexto, un decreto recientemente firmado por el Presidente de la República Italiana, relativo al reconocimiento por el Estado de los títulos expedidos por las instituciones de enseñanza superior erigidas o aprobadas por la Santa Sede[5], parece abrir el camino a una relación más fructífera entre las instituciones pontificias romanas de nivel superior y las demás universidades italianas, con el fin de ofrecer aún más oportunidades de estudio y de estudio a los laicos que deseen seguir un curso de formación en las facultades pontificias.

Todo esto puede tener efectos muy positivos en la relación entre universidad y sociedad, entre el mundo de los estudios y la investigación, y el mundo del trabajo y la producción. Es la tercera misión, además de la de investigación y docencia, característica de toda universidad. Es un desafío que la Universidad de la Santa Cruz asume poniendo al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia, especialmente el mensaje central del Opus Dei: la búsqueda de la plenitud de la vida cristiana en las realidades seculares y en la vida cotidiana. Una oportunidad, pues, para intensificar el diálogo fructífero con la cultura contemporánea. Los profesores de las distintas Facultades ya han puesto en marcha varias iniciativas de este tipo desde hace algún tiempo. Entre ellos se encuentran algunos Centros como el Centro de Estudios Jurídicos sobre la Familia; el Centro de Mercado, Cultura y Ética (MCE), que tiene por objeto desarrollar las bases culturales y morales necesarias para el funcionamiento de los mercados en el respeto de la dignidad de la persona humana, a la luz de la razón y de la fe. Otros proyectos son la Escuela Superior de Educación Interdisciplinaria (SISRI), cuyo objetivo es aumentar la cultura humanística y filosófico-teológica de los jóvenes licenciados, y la iniciativa Ciencia, Teología y Búsqueda Ontológica (STOQ), que, en colaboración con otras universidades romanas, trata de desarrollar el diálogo entre ciencia y fe, mediante programas de estudio e investigación. Existen otros grupos de investigación, como Family and Media, el Working Group on Relational Ontology Research y varios otros.

La aportación de la Universidad en su conjunto no depende únicamente del profesorado: es el resultado del trabajo sinfónico de todos los que la integran. En particular, junto a los diversos aspectos de la enseñanza formal, la impronta educativa de lo que se denomina el currículo oculto se considera cada vez más relevante. Es decir, esa comunicación informal, aparentemente invisible, difícil de conceptualizar, que pertenece a toda la comunidad universitaria. Esta acción pedagógica, compuesta de palabras, gestos y actitudes, crea un ambiente familiar rico en encuentros humanos y actúa como fuente de enseñanza-aprendizaje que entra en sinergia con la dimensión académica. No es raro que los alumnos subrayen cómo, junto con la belleza y la profundidad de la experiencia intelectual recibida, se han implicado poderosamente en la formación humana y espiritual a través de la amistad y la unidad de vida apostólica que comparte la comunidad académica. El tono familiar y el alto nivel académico son parte del precioso legado que recibimos de san Josemaría, continuado entonces por los dos primeros Gran Cancilleres de esta Universidad, el beato Álvaro del Portillo y el obispo Javier Echevarría.

Damos gracias a Dios por el trabajo realizado hasta ahora y seguimos pidiendo la ayuda del Espíritu Santo para continuar nuestra misión universitaria. A la intercesión maternal de María encomiendo el año académico 2019-2020, que ahora declaro abierto.


 

Homilía del prelado

La primera lectura que hemos escuchado nos introduce en la gran fiesta judía de Pentecostés: en aquellos días, muchos israelitas peregrinaban a Jerusalén. Habían pasado casi dos meses desde la crucifixión. Era la primera vez que los discípulos de Jesús habrían pasado esa fiesta sin su Maestro. La ciudad estaba llena de extranjeros, gente desconocida, que venían "de todas las naciones bajo el cielo" (Hechos 2:5), incluso de Roma. Después de la narración de la venida del Espíritu Santo, los Hechos de los Apóstoles hacen referencia a un hecho que nos atañe a todos, también a los que estamos aquí reunidos: todos escucharon a los discípulos hablar de las "grandes obras de Dios" (Hch 2,11).

Hoy comienza un nuevo año académico -el trigésimo quinto- de esta universidad pontificia. Se podría decir que, como la gente que se reunió entonces en Jerusalén, venimos de todas las naciones bajo el cielo. También se podría decir que nuestro deseo, como el de los discípulos reunidos, es hablar de las grandes obras de Dios. Por eso, celebramos la Misa votiva del Espíritu Santo; porque, como Jesús nos dice en el Evangelio que acabamos de proclamar, es el Paráclito quien "nos enseñará todas las cosas" (Jn 14,26) para que nosotros, a su vez, podamos transmitirlas a los demás.

Recuerdo algunas de las palabras de san Pablo cuando, prisionero en esta ciudad de Roma, escribió a Timoteo: "Las cosas que has oído de mí (...) repítelas a personas de confianza, que a su vez sean capaces de enseñar a otros" (2 Tim 2,2). El Señor dirige las mismas palabras a todos los que estamos reunidos en esta celebración eucarística. Hoy el Señor nos llama -a todos y cada uno de nosotros- a formar parte de ese grupo de fieles encargados de transmitir la fe, con profundo conocimiento, cada uno en su propio ambiente: en seminarios, parroquias, congregaciones religiosas o en las muchas ocupaciones ordinarias del mundo.

Santo Tomás de Aquino, patrono de nuestra facultad de Teología, subrayó el valor apostólico de quienes se dedican al estudio y a la enseñanza de la "perfección de Dios"; aunque a menudo pueda parecer un trabajo bastante alejado de la pastoral, la realidad es que quienes forman a los formadores desempeñan un papel muy importante en el anuncio del Evangelio a muchos otros (cf. Quodlibet I, q. 7 a. 2 co). En realidad, hay mucha más gente en las aulas de lo que se puede ver a primera vista. El estudio profundo se convertirá más tarde en el alimento de muchas personas, que tal vez ni siquiera llegaremos a conocer.

Para llevar a cabo este apostolado de anunciar las "grandes obras de Dios", es indispensable, como recordaba el Papa Francisco, "ponernos de rodillas ante el altar de la reflexión" (Vídeomensaje 1-3/IX/2015). No basta con recitar una breve oración antes de empezar a estudiar, sino que hay que fundir ambas realidades en el corazón: "pensar orando y orar pensando" (Ibid.).

Cuando aislamos la reflexión intelectual sin integrarla en una relación de amor con Dios y con la vida de los demás, corremos el riesgo de que se convierta en un discurso que, en palabras de San Pablo, "hincha" pero no "construye" (cf. 1 Co 8, 2). Por eso, al recomendar a los cristianos que tengan "doctrina teológica", san Josemaría no ha dejado nunca de unirla a la necesidad de una "piedad de niños" -no menos importante- (cf. Es Cristo que pasa, n. 10). Pidamos al Señor que nos conceda un alma contemplativa, porque solo así podremos descubrir la verdadera profundidad y belleza de su doctrina.

El estudio de la Teología, la Filosofía, el Derecho canónico o la Comunicación institucional no pueden permanecer desconectados de los problemas y cuestiones de la vida concreta de las personas que nos rodean. Al contrario: el estudio debe ser un servicio a la Iglesia. Benedicto XVI, refiriéndose a la teología de santo Tomás de Aquino, subrayó que hizo su trabajo "en el encuentro con las verdaderas cuestiones de su tiempo" (Audiencia, 23-VI-2010).

No nos separemos nunca de la gente, por inercia o por conveniencia. Las aspiraciones y preocupaciones de nuestro mundo también deben entrar en el estudio, la investigación y la oración. Jesucristo lo hizo: escuchó las preguntas espontáneas de los que iban a su encuentro (cf. Mt 19, 27; Mc 12, 18; y otros), fue a las casas de muchas personas (cf. Lc 19, 5 y otros), participó de cerca en sus alegrías (cf. Jn 2, 2 y otros) y en sus penas (cf. Lc 8, 42 y otros).

Pidamos, pues, al Espíritu Santo que nos recuerde, como hemos leído hoy en el Evangelio, todo lo que nuestro Señor ha dicho, y que nos anime a seguir su ejemplo.

Se dice a menudo que los santos son los verdaderos teólogos, en virtud del conocimiento de Dios alcanzado por el amor. La vida y los escritos de san Josemaría constituyen una fuente muy rica de reflexión académica. Os animo a conocer su figura durante vuestros años de estudio en esta universidad, que él mismo promovió: descubriréis, como en otros santos de la Iglesia, una armonía entre la vida de oración, el estudio profundo y la vibración apostólica.

Como los discípulos que, llenos del Espíritu Santo, proclamaron el mensaje de Cristo en todas las lenguas, también nosotros pedimos al Paráclito que nos ilumine en este nuevo año de estudio para conocer mejor a Jesús. Y en este compromiso, no podemos dejar de dirigirnos también a la Virgen, nuestra Madre: Ella es la que, llena del Espíritu Santo, mejor conoce a su Hijo.

Así sea.


[1] Statuti, 3 &1

[2] Cfr. Cost. Ap. Veritatis gaudium, 27 dicembre 2017, nn. 1-2.

[3] Cfr.Ibidem, n. 4 c).

[4] 4 Cfr. Ibidem, n. 5.

[5] Decreto del Presidente della Repubblica del 27 maggio 2019, pubblicato nella Gazzetta Ufficiale n. 160 del 10 luglio 2019.

 

 

Trabajo y contemplación (2)

Segunda entrega del texto sobre cómo tratar a Dios -hasta llegar a la "contemplación"- mientras se trabaja o se realiza otra actividad.

Trabajo02/05/2012

Cuando iban de camino entró Jesús en cierta aldea, y una mujer que se llamaba Marta le recibió en su casa. Tenía ésta una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta andaba afanada con numerosos quehaceres y poniéndose delante dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en las tareas de servir? Dile entonces que me ayude. Pero el Señor le respondió: —Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria: María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatad [1].

Muchas veces en la historia se ha tomado ocasión de las figuras de María y Marta para representar la vida contemplativa y la vida activa , como dos géneros de vida de los cuales el primero sería más perfecto, según las palabras del Señor: María ha escogido la mejor parte .

Por lo general se han referido estos términos a la vocación religiosa, entendiendo por vida contemplativa, a grandes rasgos, la de aquellos que se apartan materialmente del mundo para dedicarse a la oración, y por vida activa la de quienes realizan tareas como la enseñanza de la doctrina cristiana, la atención a los enfermos, y otras obras de misericordia.

Tomando así los términos, se ha afirmado desde hace siglos que es posible ser contemplativos en la acción . El sentido clásico de esta expresión no es que resulta posible la contemplación en las actividades profesionales, familiares y sociales, propias de la vida de los fieles corrientes, sino que se refiere a las acciones apostólicas y de misericordia dentro del camino de la vocación religiosa.

San Josemaría ha enseñado a profundizar en las palabras del Señor a Marta, haciendo ver que no hay ninguna oposición entre la contemplación y la realización, lo más perfecta posible, del trabajo profesional y de los deberes ordinarios de un cristiano.

Ya se ha considerado en un texto precedente qué es la contemplación cristiana: esa oración sencilla de tantas almas que, por amar mucho y ser dóciles al Espíritu Santo, buscando en todo la identificación con Cristo, son llevadas por el Paráclito a penetrar en las profundidades de la vida íntima de Dios, de sus obras y sus designios, con una sabiduría que dilata cada vez más su corazón y su conocimiento. Una oración en la que sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira! Y el alma rompe otra vez a cantar con cantar nuevo, porque se siente y se sabe también mirada amorosamente por Dios, a todas horas [2].

Ahora conviene detenerse a considerar tres modos en los que puede darse la contemplación: en los ratos dedicados exclusivamente a la oración; mientras se trabaja o se realiza cualquier actividad que no requiera toda la atención de la mente; y, finalmente, a través del mismo trabajo, incluso cuando exige una concentración exclusiva. Estos tres cauces componen conjuntamente la vida contemplativa, haciendo de la vida ordinaria un vivir en el Cielo y en la tierra a la vez, como decía San Josemaría.

En la oración y en todas las normas de piedad

Ante todo, la contemplación se ha de pedir a Dios y buscar en los actos de piedad cristiana que pueden jalonar nuestro día, especialmente en los ratos dedicados de modo exclusivo a la oración mental.

"Et in meditatione mea exardescit ignis" —Y, en mi meditación, se enciende el fuego. —A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y luz [3] . Los ratos de oración bien hechos son la caldera que extiende su calor a los diversos momentos del día.

Del recogimiento en los ratos de oración; del trato con el Señor buscado con afán en esos momentos, a veces por medio de la meditación de algún texto que ayude a centrar la cabeza y el corazón en Dios; del empeño en apartar las distracciones; de la humildad para comenzar y recomenzar, sin apoyarse en las propias fuerzas sino en la gracia de Dios; en una palabra, de la fidelidad diaria a los ratos de oración depende que se haga realidad, más allá de esos momentos, el ideal de ser contemplativos en medio del mundo.

 

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San Josemaría nos ha enseñado a buscar la contemplación en los ratos de oración mental: a contemplar la Vida del Señor, a mirarle en la Eucaristía, a tratar a las Tres Personas divinas por el camino de la Humanidad Santísima de Jesucristo, a ir a Jesús por María... Es preciso no conformarse con repetir oraciones vocales en la oración mental, aunque quizá haya que repetirlas durante mucho tiempo, pero viéndolas como la puerta que abre a la contemplación.

También en el trato humano, cuando se encuentra a un amigo, se suelen dirigir algunas frases de saludo para iniciar la conversación. Pero el trato no puede limitarse a eso. La conversación ha de continuar con palabras más personales, hasta que incluso llegan a sobrar porque hay una sintonía profunda y una gran familiaridad. Mucho más en el trato con Dios. Empezamos con oraciones vocales (...). Primero una jaculatoria, y luego otra, y otra..., hasta que parece insuficiente ese fervor, porque las palabras resultan pobres...: y se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio [4].

Mientras se trabaja o se realiza otra actividad

La contemplación no se limita a los ratos dedicados a la oración. Puede tener lugar a lo largo de la jornada, en medio de las ocupaciones ordinarias, mientras se realizan tareas que no requieren toda la atención de la mente y que se deben hacer, o en los momentos de pausa de cualquier otro trabajo.

Se puede contemplar a Dios mientras se va por la calle, mientras se cumplen algunos deberes familiares y sociales que son habituales en la vida de cualquier persona, o se realizan trabajos que ya se dominan con soltura, o con ocasión de un intervalo en la propia tarea, o simplemente de una espera...

Del mismo modo que en los ratos de oración las jaculatorias pueden abrir el paso a la contemplación, también en medio de estas otras ocupaciones la búsqueda de la presencia de Dios desemboca en vida contemplativa, incluso más intensa, como el Señor hizo experimentar a San Josemaría. Es incomprensible — anota en sus Apuntes íntimos : sé de quien está frío (a pesar de su fe, que no admite límites) junto al fuego divinísimo del Sagrario, y luego, en plena calle, entre el ruido de automóviles y tranvías y gentes, ¡leyendo un periódico! vibra con arrebatos de locura de Amor de Dios [5].

Esta realidad es enteramente un don de Dios, pero sólo puede recibirlo quien lo desea en su corazón y no lo rechaza con las obras. Lo rechaza el que tiene los sentidos dispersos, o se deja dominar por la curiosidad, o se sumerge en un tumulto de pensamientos y de imaginaciones inútiles que le distraen y disipan. En una palabra, quien no sabe estar en lo que hace [6]. La vida contemplativa requiere mortificación interior, negarse a uno mismo por amor a Dios, para que Él reine en el corazón y sea el centro al que se dirigen en último término los pensamientos y los afectos del alma.

Contemplación "en y a través de" las actividades ordinarias

Así como en los ratos de oración no hay que conformarse con repetir jaculatorias ni quedarse en la lectura y en la meditación, sino buscar el diálogo con Dios hasta llegar, con su gracia, a la contemplación, así también en el trabajo, que ha de convertirse en oración, es preciso no contentarse con ofrecerlo al principio y dar gracias al final, o en procurar renovar ese ofrecimiento varias veces, unidos al Sacrificio del altar. Todo esto es ya muy agradable al Señor, pero un hijo de Dios ha de ser audaz y aspirar a más: a realizar su trabajo como Jesús en Nazaret, unido a Él. Un trabajo en el que gracias al amor sobrenatural con que se lleva a cabo, se contempla a Dios que es Amor [7] .

Enseñanza constante y característica de San Josemaría es que la contemplación es posible no sólo mientras se realiza una actividad, sino por medio de las actividades que Él quiere que realicemos, en esas mismas tareas y a través de ellas , incluso cuando se trata de trabajos que exigen toda la concentración de la mente. San Josemaría enseñaba que llega el momento en el que no se es capaz de distinguir la contemplación y la acción, terminando estos conceptos por significar lo mismo en la mente y en la conciencia.

En este sentido, resulta iluminadora una explicación de Santo Tomás: “ cuando de dos cosas una es la razón de la otra, la ocupación del alma en una no impide ni disminuye la ocupación en la otra... Y como Dios es aprehendido por los santos como la razón de todo cuanto hacen o conocen, su ocupación en percibir las cosas sensibles, o en contemplar o hacer cualquier otra cosa, en nada les impide la divina contemplación, ni viceversa” [8]. De ahí que, si se quiere buscar el don de la contemplación, el cristiano deba poner al Señor como fin de todos sus trabajos, realizándolos non quasi hominibus placentes, sed Deo qui probat corda nostra ; no para agradar a los hombres, sino a Dios que sondea nuestros corazones [9].

Puesto que la contemplación es como un anticipo de la visión beatífica, fin último de nuestra vida, es preciso que cualquier actividad que Dios quiera que realicemos —como el trabajo y las tareas familiares y sociales, que son Voluntad suya para cada uno— pueda ser cauce para la vida contemplativa. En otros términos, por lo mismo que cualquiera de esas actividades se puede realizar por amor a Dios y con amor a Dios, también se pueden convertir en medio de contemplación, que no es otra cosa que un modo especialmente familiar de conocerle y amarle.

Podemos contemplar a Dios en las actividades que realizamos por amor suyo, porque ese amor es participación del Amor infinito que es el Espíritu Santo, que escruta las profundidades de Dios [10]. El que trabaja por amor a Dios puede darse cuenta —sin pensar en otra cosa, sin distraerse— de que le ama cuando trabaja, con el amor que infunde el Paráclito en los corazones de los hijos de Dios en Cristo [11]. Reconocemos a Dios no sólo en el espectáculo de la naturaleza, sino también en la experiencia de nuestra propia labor [12].

También podemos contemplar a Dios a través del trabajo, porque si está hecho por amor será un trabajo realizado con la mayor perfección de que seamos capaces en esas circunstancias, una tarea que refleja las perfecciones divinas, un trabajo como el de Cristo. No necesariamente porque haya salido bien a los ojos de los hombres, sino porque está bien hecho a los ojos de Dios. Puede suceder que el trabajo haya salido mal o que humanamente haya sido un fracaso, y sin embargo que haya estado bien hecho ante Dios, con rectitud de intención, con espíritu de servicio, con la práctica de las virtudes: en una palabra, con perfección humana y cristiana. Un trabajo así es medio de contemplación; así se comprende que la contemplación sea posible en y a través de trabajos que exigen poner todas las energías de la mente, como son –por ejemplo– el estudio, o la docencia.

El cristiano que trabaja o cumple sus deberes por amor a Dios, trabaja en unión vital con Cristo. Sus obras se convierten entonces en obras de Dios, en operatio Dei , y por eso mismo son medio de contemplación. Pero no basta estar en gracia de Dios y que las obras sean moralmente buenas. Han de estar informadas por una caridad heroica, y realizadas con virtudes heroicas, y con ese modo divino de obrar que confieren los Dones del Espíritu Santo en quien es dócil a su acción.

* * *

La contemplación en la vida ordinaria hace pregustar la unión definitiva con Dios en el Cielo. A la vez que lleva a obrar cada vez con más amor, enciende el deseo de verle no ya por medio de las actividades que realizamos, sino cara a cara. Vivimos entonces como cautivos, como prisioneros. Mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de nuestras equivocaciones y limitaciones, las tareas propias de nuestra condición y de nuestro oficio, el alma ansía escaparse. Se va hacia Dios, como el hierro atraído por la fuerza del imán. Se comienza a amar a Jesús, de forma más eficaz, con un dulce sobresalto. (...) Un nuevo modo de pisar en la tierra, un modo divino, sobrenatural, maravilloso. Recordando a tantos escritores castellanos del quinientos, quizá nos gustará paladear por nuestra cuenta: ¡que vivo porque no vivo: que es Cristo quien vive en mí! (cfr. Gal 2, 20) [13].

F.J. López Díaz


[1] Lc10, 38-42.

[2] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 307.

[3] San Josemaría, Camino , n. 92.

[4] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 296.

[5] San Josemaría, Apuntes íntimos , n. 673 (del 26-III-1932). Citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei , vol. I, Rialp, Madrid 1997, p. 420.

6] San Josemaría, Camino , n. 815.

[7] Cfr. 1 Jn 4, 8.

[8] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae. , Suppl., q. 82, a. 3 ad 4.

[9] 1 Ts 2, 4.

[10] 1 Cor 2, 10.

[11] Rm 5, 5.

[12] San Josemaría, Es Cristo que pasa , n. 48.

[13] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 297.

 

 

Reavivar el fuego de la misión

Posted: 09 Oct 2019 02:09 PM PDT

 

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En su homilía durante la Misa de apertura del Sínodo sobre la Amazonia (6-X-2019) el papa ha dicho a los presentes –muchos de ellos obispos, pero con palabras que se pueden aplicar a todos los cristianos– que “hemos recibido un don (cf. 2 Tm 1, 6) para ser dones”. Así es, y se trata ante todo del don de la fe, segundo más importante después del don de la vida. Y luego, dentro y en el desarrollo de la fe vamos recibiendo otros dones –vocaciones, ministerios, carismas, etc.– que son siempre para traducirlos en servicio. En conjunto, como dice Francisco, “nuestra vida, por el don recibido, es para servir”. El evangelio del Día pone en boca del Señor el consejo de que nos consideremos como “siervos inútiles”. Traduce el papa: siervos sin fines de lucro, que no buscan ganancia, sino que dan gratuitamente lo que gratuitamente han recibido. ¿Cómo hacerlo fielmente? Francisco lo explica mediante cuatro pasos


Reavivar el don

1. Reavivar el don. Para ser fieles a esa llamada, a nuestra misión, San Pablo nos recuerda que el don debe ser reavivado. Y, observa Francisco, que el verbo que utiliza significa literalmente “dar vida a un fuego” [anazopurein]. En palabras del papa: “El don que hemos recibido es un fuego, es amor ardiente a Dios y a los hermanos”. Ahora bien, continúa, “el fuego no se alimenta solo, muere si no se mantiene con vida, se apaga si las cenizas lo cubren”.

Al llegar aquí, salta el papa a la situación de quien comienza un sínodo, comparable a la de quien se plantea mejorar para seguir avanzando en el camino junto con otros. Hay que vencer las inercias, las rutinas y los miedos. Citando a Benedicto XVI: «la Iglesia no puede limitarse en modo alguno a una pastoral de “mantenimiento” para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial» (Benedicto XVI, Verbum Domini, 95). En este caso, el sujeto caminante somos nosotros, la Iglesia, que está siempre en camino, en salida, y no puede encerrarse en sí misma: “Jesús no vino a traer la brisa de la tarde, sino fuego a la tierra”.

Acoger la "prudencia audaz" del Espíritu Santo

2. Acoger la prudencia audaz del Espíritu Santo. Ese fuego del que venimos hablando no es otro que el fuego del amor, que es el Espíritu Santo, dador de los dones divinos. Por eso san Pablo le dice poco después a Timoteo: «Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros» (2Tm 1,14).

También le dice de qué tipo es ese “espíritu”: «Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de amor y de prudencia» (v. 7). Subraya Francisco: “No un espíritu de timidez, sino de prudencia”. Y se detiene para explicar que esa palabra no debe interpretarse según el significado más popular de frenarse o ser cautelosos, para no equivocarse. “No, la prudencia es virtud cristiana, es virtud de vida, es más, la virtud del gobierno. Y Dios nos ha dado ese espíritu de prudencia”. Prudencia que, como dice san Pablo, se opone a la timidez.

De hecho, el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la prudencia «no se confunde ni con la timidez o el temor», sino que «es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo» (n. 1806). La prudencia no tiene que ver, por tanto, con la indecisión, no es una actitud defensiva.

En el caso del Pastor, la prudencia es la virtud que ayuda a discernir para servir con sabiduría y sensibilidad a la novedad del Espíritu. Y la conclusión: “Entonces reavivar el don en el fuego del Espíritu es lo contrario de dejar correr las cosas sin hacer nada. Y ser fieles a la novedad del Espíritu es una gracia que debemos pedir en la oración”.

En efecto, y no es poca sabiduría comenzar así un sínodo. Pidiendo al Espíritu Santo esa gracia de la verdadera prudencia, que el papa llama “prudencia audaz”:

“Que Él, que hace nuevas todas las cosas, nos dé su prudencia audaz; inspire nuestro Sínodo para renovar los caminos de la Iglesia en Amazonia, para que no se apague el fuego de la misión”.

Ser fieles a su novedad y testigos del Evangelio

3. Ser fieles a su novedad. ¿Cómo es este fuego del amor de Dios? Como en el episodio del a zarza ardiente, es un fuego que arde pero no consume (cf. Ex, 3, 2). Ilumina, calienta y da unidad a la vez que diversidad y vida, pero no quema ni destruye. Por eso hoy comprendemos que la evangelización no se compagina con los intereses propios, con las propias ideas o las del propio grupo cuando intentan imponerse para uniformarlo todo y a todos.

4. Testimoniar el Evangelio. Así va avanzando el argumento: reavivar el don, acoger la prudencia audaz del Espíritu, ser fieles a su novedad. Un paso ulterior lo señala también san Pablo: «No te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mi, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios» (2Tm 1,8).

El apóstol –señala el papa– pide “dar testimonio del Evangelio, sufrir por el Evangelio, en una palabra, vivir para el Evangelio”. De ahí que “el anuncio del Evangelio es el criterio príncipe para la vida de la Iglesia: es su misión, su identidad”.

Que el apóstol fue por delante en esto, se comprueba al leer lo que escribe poco después lo que escribe: «Estoy a punto de derramar mi sangre en sacrificio» (4,6). Y con ello el papa llega a mostrar la exigencia que conlleva la evangelización: “Anunciar el Evangelio es vivir la entrega, es dar testimonio a fondo, es hacerse todo para todos (cfr. 1Co 9,22), es amar hasta el martirio”.

Si ya el testimonio era una síntesis de las actitudes del evangelio (testigo se dice en griego martyr), Francisco subraya, con san Pablo, que “se sirve al Evangelio no con el poder del mundo, sino con la sola fuerza de Dios: permaneciendo siempre en el amor humilde, creyendo que el único modo de poseer de verdad la vida es perderla por amor”. La evangelización lo pide todo.

Concluye el papa Francisco esta homilía antes del comienzo del Sínodo de una manera que recuerda el consejo central de Benedicto XVI: “Miremos juntos a Jesús Crucificado, a su corazón desgarrado por nosotros. Iniciemos desde ahí, porque de ahí brotó el don que nos engendró; de ahí fue infundido el Espíritu que renueva (cfr. Jn 19,30). Desde allí sintámonos llamados, todos y cada uno, a dar la vida”

En concreto, “muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan el consuelo liberador del Evangelio, la caricia de amor de la Iglesia”. Y termina con referencia a los misioneros diciendo que muchos hermanos y hermanas en Amazonia han gastado su vida y lo siguen haciendo, y necesitan que caminemos con ellos.

Cuatro dimensiones de un sínodo

Al día siguiente, en el saludo previo al comienzo de los trabajos (7-X-2019) del sínodo “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Francisco se ha referido a cuatro dimensiones de este sínodo (que podrían serlo también de otros): dimensión pastoral, dimensión cultural, dimensión social y dimensión ecológica.

La dimensión pastoral –afirmó– es la esencial y la más abarcante. Es la dimensión evangelizadora. Y la describe así: “Nos acercamos con corazón cristiano y vemos la realidad de la Amazonia con ojos de discípulo para comprenderla e interpretarla con ojos de discípulo, porque no existen hermenéuticas neutras, hermenéuticas asépticas, siempre están condicionadas por una opción previa, nuestra opción previa es la de discípulos. Y también con ojos de misioneros, porque el amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo”. Mirar la realidad con ojos de discípulos misioneros (es la clave del documento de Aparecida)

Luego vienen las otras dimensiones: cultural, social y ecológica. Miramos la realidad de esos pueblos, al mismo tiempo, “respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir”, en el sentido de su propia identidad y sabiduría, de su manera de ver la realidad y de su historia. Debemos hacerlo sin intentar reducir la idiosincrasia de esos pueblos, sino respetando la autenticidad de sus culturas, sin calificarlos poniendo distancias, sin proponer medidas simplemente pragmáticas, sino partiendo de la contemplación y de la admiración ante muchas cosas verdaderas y buenas que poseen y pueden enseñarnos.

En consecuencia, y repite el papa propuestas de su homilía el día anterior, lo que debemos hacer al principio de nuestros trabajos es, ante todo, rezar. Luego, reflexionar, dialogar y escuchar con humildad, hablar con valentía, cuidar la fraternidad. Todo ello en orden al discernimiento, que es un proceso. Y en esa perspectiva, saber servir y comunicar.

Toda una orientación para el discernimiento y lección de sinodalidad práctica, para el que la quiera aprender y vivir.

A los que no estamos en el sínodo nos corresponde también acompañarle, al menos con la oración, también tratando de escuchar y aprender, en esa misma clave de “discípulos misioneros”. Ese título, o el de cristianos evangelizadores, es como una redundancia –y a la vez muy necesaria hoy–, porque decir cristiano es ya decir discípulo de Aquel que vino, ungido por Dios Padre con el Espíritu Santo, con la misión de traernos la buena noticia de la salvación.

 

 

Sin perder la alegría

El signo del evangelizador

  • Para saber

Los santos han sido personas que mantienen el buen humor no obstante las dificultades que padecieron. Uno de ellos fue Santo Tomás Moro quien nunca perdió la alegría y el buen humor, incluso al ser condenado a muerte injustamente por el rey Enrique VIII. Cuando fue conducido al cadalso para ser decapitado, le pidió al alcalde que estaba al pie de los escalones: “Ayúdeme a subir, que para bajar no te voy a pedir ayuda”. Ya arriba, le dijo al verdugo: “Anímate hombre, y no temas cumplir tu oficio. Como mi cuello es corto, procura no dar un corte torcido, pues quedarías mal”. Y poniendo su cabeza para que sea cortada, añadió con humor: “Aparta mi barba; sentiría que la cortases. Ella no es reo de alta traición”.

Por ello, el Papa Francisco ha señalado que el signo de un cristiano evangelizador, incluso en el martirio es la alegría. Al saberse cerca de Dios, todo lo demás no logra quitar la paz y el buen humor.

  • Para pensar

Desde sus orígenes, la Iglesia padeció muchas persecuciones, cumpliéndose lo dicho por Jesús: “Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros”. (Jn 15,20). Pero las persecuciones no atemorizaron a los primeros cristianos, sino que en lugar de apagar el fuego evangelizador, lo atizó todavía más.

Una muestra es el ejemplo del diácono Felipe que comenzó a evangelizar las ciudades de Samaria, con numerosos signos de liberación y sanación. El Papa Francisco lo tomó como centro de su reflexión sobre los Hechos de los Apóstoles (Cfr. Hechos 8, 5ss).

Se relata que Felipe se encontró a un alto funcionario de la Reina de Etiopía, administrador de sus tesoros. Este hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó: “¿Entiendes lo que lees?”. El etíope le contestó: “¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?” (Hechos 8,31). Ese hombre poderoso, dice el Papa, reconoce que necesita ser guiado para entender la Palabra de Dios, es humilde. Porque no basta con leer la Escritura, es necesario comprender su significado, estar dispuestos a dejarse transformar por Cristo. Así, Felipe le ofrece la “clave” de la lectura: es Jesucristo, al que él y toda la Iglesia anuncian. El etíope reconoció a Cristo y pidió ser bautizado.

Se preguntaba el Papa, pero ¿quién empujó a Felipe para que se acercara al etíope? Es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el protagonista de la evangelización. ¿Y cuál es el signo de ser un evangelizador? La alegría.

  • Para vivir

El Papa Francisco designó octubre como un “Mes Misionero Extraordinario”, bajo el lema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. Se trata de ser conscientes que todos en la Iglesia tenemos una misión: la responsabilidad de evangelizar y de llegar a todos, también a quienes no son de la familia de la Iglesia.

Para vivir mejor este “Mes Misionero”, el Papa nos invita a tener un encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia, a través de la Eucaristía, de la Palabra de Dios y de la oración.

El 7 de octubre se conmemora Nuestra Señora del Rosario. Ese día se rezará un rosario internacional desde la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, a las 15 horas, a la que podemos unirnos y rezar el Santo Rosario con toda la Iglesia.

4 de Octubre de 2019

 

 

La valentía en femenino

 

Lavalentiaenfemenino.encuentra.com.int
En medio de un ambiente agitado, la mujer cristiana es promotora de valores. Atrévete a vivir según tus principios.

¿No te parece que hoy priva en el ambiente una actitud intolerante hacia la religión, curiosamente en nombre de la tolerancia? El famoso “vive y deja vivir” sobrevive hoy como una actitud relajada ante la religión, basada en la premisa de que sólo una espiritualidad que no exija nada es posible en la sociedad, dispuesta a transigir en sus creencias.

Quien mantiene convicciones religiosas profundamente arraigadas es vista como sectaria, intolerante, fundamentalista, fanática o terriblemente tradicionalista. Dirán que perteneces a la prehistoria; en suma, un riesgo para la convivencia.

Analicemos por un momento lo qué significa ser una mujer de principios, a pesar de que a veces el entorno -tan revuelto y desorbitado- nos desoriente.

Una mujer de principios se caracteriza por ser una mujer de convicciones profundas que no ceden ante la moda o presión de la sociedad en la que se mueve. Su rasgo principal es la verdadera fe, que la lleva a poner por obra el mandamiento cristiano del amor.

Porque, en una mujer de principios, sus convicciones son prácticas. Es decir, vive en el mundo con naturalidad, como todas, pero con un sentido de integridad diferente. Esto se ve, por ejemplo, en la sencillez con que viste o la delicadeza en el trato que tiene para con los demás.

Sus convicciones son reales, las cree, las vive y, por eso, puede transmitirlas y enseñarlas a otros. Una mujer de principios sustenta su conducta por verdades con las que se puede de una manera segura conducir la propia vida sin caer en idealismos o posturas falsas.

Si como mujer te niegas a tener una conducta que viene desde el amor y va hacia el amor, entonces no podrás ser una mujer de encuentro, pues tu capacidad de entrega quedará encapsulada en el egoísmo.

Esa enseñanza del amor es la fuente de donde nacen los valores que debes promover en tu propio ambiente. Una mujer de principios no es una fanática, es una mujer que ama.

¿Cómo vivir esos valores, fincados en el verdadero amor, en la verdadera caridad? Vienen a cuento las palabras de san Pablo, custodiadas por el Magisterio de la Iglesia: “La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial».

Por eso el Apóstol había escrito inmediatamente antes: “aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha” (Cf 1 Cor 13, 1 ss).

Es hermoso ser mujer y descubrir esa capacidad innata que tenemos para llevar el amor, para ser mujeres valientes. El don de la vida humana es eso, un verdadero regalo. Tú tendrás muchos sueños, pero ten presente siempre, que tus sueños han existido mucho antes en la mente de Aquel que por Amor te creó.

La semilla de la bondad, como diría Edith Stein, filósofa y mártir de nuestra Iglesia, está en tu corazón y en el mío. Por eso debes de luchar por descubrir los valores y así enseñar a los que vienen el arte de llegar a convertirse en mujeres y hombres de principios.

Sheila Morataya

 

 

ESCUELA PARA PADRES: Compatibilidad de estudiar y trabajar durante la universidad.

Cada vez es más necesario continuar estudiando o formándose, aunque ya se tenga un trabajo o se sea trabajador autónomo. Estamos inmersos en la sociedad del conocimiento y este corre a una gran velocidad. Mucho de lo que se sabe hoy, queda obsoleto al cabo de muy poco tiempo.

Por eso hay una nueva generación de personas Sí-Sí. Sí trabaja, Sí estudia. Compitiendo con la generación de los NI-NI, que Ni trabaja, Ni estudia.

El esfuerzo que hacen los Sí-Sí tiene una dimensión totalmente diferente a la de los que estudian a tiempo completo, o a los que tienen que trabajar para poderse pagar los estudios.

Este artículo se refiere a los hijos, cuyos padres les pagan totalmente sus estudios y sus gastos. Hay otras situaciones en las que a los hijos, si quieren y pueden estudiar, no les queda más remedio que estudiar y trabajar a la vez, en función de sus tiempos, capacidades y posibilidades económicas.

Hay una etapa en la vida de algunos jóvenes, que tiene la oportunidad y el privilegio de poder estudiar a tiempo completo en la universidad. En esta época, que suele durar unos cuatro años, tienen que estar centrados con exclusividad en los estudios.

Los estudiantes deben aprovechar hasta el máximo, sus posibilidades y capacidades de estudios, para sacar el mejor rendimiento escolar, financiero y social, al esfuerzo que hacen los que le pagan la universidad. No valen las distracciones con otras actividades, por muy buenas que sean, a no ser que sean un complemento directo o indirecto, de los estudios que se están haciendo o de la profesión que se quiera practicar.

Hay padres que deciden pagar los estudios y gastos personales de los hijos, durante todo el periodo universitario. (Matrícula, libros, manutención, ropa, automóvil, teléfono, diversiones, viajes de vacaciones, etc.) Solamente les piden, que saquen buen provecho a los estudios y quede reflejado en buenas calificaciones.

Otros padres no condicionan la calidad de las calificaciones, a la continuidad de los pagos de la universidad y de sus gastos personales, incluso aunque estudien poco y suspendan, les siguen financiando los estudios. Esa es su decisión y ellos sabrán el mensaje que están mandado a sus hijos, sobre la educación del esfuerzo, de la pereza, de la responsabilidad y de la influenza. (Sobreprotección consentida).

También hay padres más exigentes, que condicionan el pago de todos los gastos, a una determinada calificación escolar. Situación que suele llegar, dependiendo del esfuerzo que hacen los hijos para aprovechar el sacrificio económico, realizado por los padres.

Una solución intermedia suele ser, que los hijos para poder estudiar, puedan o no pagárselo los padres, soliciten un crédito personal, de los que ofrece el Gobierno. Este crédito tiene que ser devuelto, cuando se terminan los estudios, y entonces los padres pueden ayudar a pagarlo a los hijos, en función de las circunstancias y el esfuerzo que hayan hecho los hijos.

Lo que no debe ser, es que los padres sean los únicos que se sacrifiquen, máxime cuando hay otros hermanos, o el dinero sale de los ahorros de los padres, guardados para cuando llegue su jubilación.

Los distintos escenarios de pago de estudios y gastos, producen situaciones muy diferentes, en relación con los horarios de asistencia a las aulas y el de los consiguientes trabajos, fuera del ámbito universitario, así como el tipo de vida que quieran llevar los alumnos. La universidad no debería ser un crucero de placer, durante cuatro años. Es una etapa muy importante, en la formación de los hijos.

  1. ¿Es bueno que los estudiantes trabajen también, mientras están en la universidad? En principio no es bueno, ya que suele ser incompatible con los objetivos propuestos, de conseguir buenas calificaciones que sirvan para mejora el presente y el futuro profesional.
  2. ¿Son rentables financieramente los trabajos que suelen obtener los estudiantes durante el curso escolar? No suelen ser rentables, pues la hora de un estudiante, cuesta demasiado a la familia o a él, como para venderla a precio de dependiente de tienda.
  3. ¿Hay mitos en algunas familias o sociedades, sobre el trabajar mientras se estudia en la universidad? Hay muchos mitos, sobre lo que aporta el trabajo a esos estudiantes, para cuando llegue el momento de comenzar la vida profesional. Las virtudes y valores humanos, que se han debido de aprender en la educación familiar, no se pueden aprender en unos trabajos, que incompatibilicen las virtudes y valores humanos sobre el estudio.
  4. ¿Deben trabajar los alumnos, para conseguir dinero y cubrir sus gastos o caprichos personales? Existe el peligro, ya probado en muchos jóvenes, que se obsesionan por hacer trabajos complementarios, que les distraen su tiempo y su mente, argumentando que así aprenden a administrar sus propios ingresos. Pero esto les puede hacer abandonar o dejar de perseguir las buenas calificaciones, al sentirse más atraídos por la novedad y por el ruido mental, que les produce una nueva actividad.
  5. ¿Aportan algo lo trabajos no necesarios, mientras se está estudiando? Esas posibles ventajas, deben ser analizadas con profundidad, y no dejarse llevar por causas ajenas a la situación presente y futura, pues es muy tentador ganar algún dinero con el trabajo, a costa del tiempo y esfuerzo, que deberían dedicar a los estudios, para utilizar ese dinero en la compra de caprichos.
  6. ¿Qué tipo de trabajos pudieran ser compatibles con los estudios? Los trabajos, principalmente de voluntariado, en el que puedan aprender cosas relacionadas con sus estudios o posibles profesiones. Mejorar su currículum. Por ejemplo: Si estudian arquitectura, ir de voluntario a ayudar a los arquitectos de las ONG, que hacen casas gratuitas para las familias más desfavorecidas. Si estudian abogacía, ir de voluntario a las ONG que se dedican a llevar casos de los que no pueden pagar los servicios de un abogado, etc.
  7. ¿Hay excepciones para trabajar, cuando se está en la edad de los estudios universitarios?
    1. Si no tiene dinero para poder vivir o para seguir los estudios.
    2. Si saca 10 puntos en todas las asignaturas obligatorias y en las opcionales que podría estudiar, para acrecentar sus posibilidades profesionales.
    3. Si es un trabajo o actividad (voluntaria o remunerada) propia de sus estudios, que pudiera servir para mejorar su currículum, frente a su futura profesión.
    4. Si ha sacado muy buenas notas, quieren buscar un trabajo, que libere a sus padres de los costos de los estudios.
    5. Si cuando a pesar de sacar buenas notas, quieren saber el esfuerzo económico que hay que hacer, para poder estudiar.

 

  1. ¿Deben los padres y los hijos debatir sobre cuáles son las razones, las ventajas e inconvenientes, por las que afirman o niegan el trabajo, durante la edad de los estudios? Es imprescindible que todos los miembros de la familia, participen en esos debates, para que las cosas queden bien claras, por ambas partes, para el presente y el futuro. Teniendo en cuenta, que puede haber otros hermanos con situaciones diferentes, las economías familiares, las capacidades intelectuales, físicas, etc.

Preguntas y respuestas necesarias, para empezar el debate entre padres e hijos, sobre la posibilidad de trabajar durante el periodo universitario.

  • 10 Respuestas de los hijos sobre qué es lo que harían, con el dinero ganado en los trabajos que realicen.
  • 10 Respuestas de los hijos que indiquen para qué, por qué, cuándo, dónde y en qué quieren trabajar, aunque tuviera pagados los estudios, la manutención y todos los gastos.
  • 10 Respuestas de los padres que soporten los motivos, por los que no quieren que sus hijos trabajen.
  • 10 Respuestas de los padres sobre el tipo de trabajo, que permitirían que realizaran sus hijos.

Aunque sea un tema difícil, es necesario que todos estén de acuerdo, en lo que hay que hacer. El debate debe ser para convencer, no para vencer.

francisco@micumbre.com

 

En lo intelectual no siempre se avanza

Es impresionante como la ciencia progresa casi inexorablemente día a día, pero la especulación intelectual sufre bajones de varios siglos. “El tesoro moral de la humanidad no está disponible como lo están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella”[1]. Aldous Huxley escribía en Un mundo feliz que: “el mayor triunfo de la propaganda lo ha conseguido más absteniéndose de hacer que actuando”. Silenciar la verdad más que mentir, ignorar a Dios más que negarlo, no hablando del pecado más que defenderlo, etc. Dejar al hombre ayuno de respuestas ante las acuciantes preguntas que se hace en su interior es una táctica propagandística a la que, por lo que se ve, no está dispuesto a cooperar Benedicto XVI.

Desde luego, ante los avances tecnológicos quedamos deslumbrados. Si tardaron nuestros antepasados mil años en descubrir la rueda y el automóvil es del siglo XIX, es constatable que hace algo más de medio siglo no conocíamos el microondas casero, el portero automático, el DVD, la PDA, el teléfono celular, etc, etc. Y en el campo de la nedicina como en tantas disciplinas… ¡cuánto habría que decir! Así avanza la Técnica, así se cumple el mandato divino del principio: “dominad la tierra”. Pero si es “verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido”[2]; en cuanto al tesoro moral de toda la humanidad, también es verdad que “pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales” [3].

La decadencia de una civilización suele ir acompañada, en general, por el desprecio a la verdad, por el escepticismo ante la capacidad humana de alcanzarla. En tiempos de decadencia en Grecia, la mayéutica socrática fue un camino hábil mediante el cual, presuponiendo la verdad aportada por el interlocutor, Sócrates, con sagaces preguntas, provocaba una duda razonable a los sofismas que “a priori” eran asentados. La sagacidad del filósofo acababa por dejar al desnudo la falsedad que escondía aquella “verdad inicial”. Así luchó en beneficio de la razón, defendió la posibilidad de alcanzar con la razón la verdad y salir del escepticismo por el que atravesaba la sociedad de su época. Su éxito se haría patente después con la aparición de Platón y Aristóteles.

El novelista actual, Umberto Eco, en El nombre de la rosa, dice: “la única verdad consiste en aprender a liberarse de la pasión enfermiza por la verdad”. Como se puede constatar es una versión moderna del escepticismo que inauguró Ockham y de cuyo desatino heredó la Europa de hoy el inmanentismo que nos empapa. El fundamento para esta renuncia inequívoca a la verdad estriba en el “giro lingüístico” según el cual ésta no se puede remontar más allá del lenguaje y sus representaciones. Es decir, la razón está condicionada por el lenguaje y ligada al lenguaje. Así, pues, el avance técnico no va acompañado obligadamente, ni mucho menos, del intelectual. “En el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres. La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio”[4].

Hace unos días, conversando con unos amigos, comentaban la irreversible decadencia de Europa. Estoy de acuerdo en la decadencia pero no en la irreversibilidad aunque haya atravesado quizá ciertos umbrales que podríamos llamar “críticos”. La Encíclica del Papa como bocanada de aire fresco reconfortó mi optimismo. La ciencia avanza y seguirá avanzando pero en lo espiritual no. No, porque ya se hecho cumbre: Jesucristo. En Él, en la entrega de Dios por el hombre hasta la muerte en el Calvario, está la verdad del amor de Dios por la humanidad y eso es no ha sucedido en ninguna civilización antes. Las civilizaciones egipcias, persas, sirias, griegas, romanas o mayas y actecas, etc., no gozaron de tener a mano los frutos de la Redención realizada por el Dios Hombre. Con Él la esperanza es certeza aunque haya en el caminar de la civilización cristiana altibajos. Dios dirige siempre la Historia y en esta historia Cristo, el Hijo de Dios, es el gran protagonista. 

Jesucristo, enseña preguntando, hace pensar preguntando y se da a conocer como Dios y Hombre, preguntando. La pregunta es muy del estilo pedagógico semítico y la Iglesia Católica lo ha recogido como metodología catequética. Recordemos algunas preguntas del Señor: ¿Por qué me buscabais…? ¿De qué hablabais en el camino…? ¿Quién dice la gente que soy yo…? Y vosotros, ¿qué decís? El Evangelio está lleno de preguntas en labios de Cristo. Al Papa también le gusta enseñar mediante preguntas. La Encíclica Spe Salvi está plagada de preguntas, en principio inquietantes, porque la sociedad hoy está encerrada en sofismas –mentiras con apariencias de verdad– pero ofrece respuestas adecuadas que señalan el camino de la verdad. Benedicto XVI explica, por ejemplo, el error del marxismo que con tanta certeza conoció Juan Pablo II, ya en Polonia siendo obispo, como no tenía ningún futuro a largo plazo. Marx había construido un nuevo orden del mundo sin contar con el hombre. Era un error de fondo.  Había olvidado al hombre y había olvidado su libertad. Olvidó “que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado”[5].

El Papa, en su reciente Encíclica, se encara algunas cuestiones propias del hombre como son la vida, la muerte, el más allá. Cuando se enfrenta con la muerte lo hace desde la vida y en concreto “la eterna”. Nunca acomete tampoco los temas en solitario, sino “en solidario”, en comunidad. El hombre, aunque no sea mundano, está inmerso en el mundo y cada día está dispuesto a acudir a donde haya a quien ayudar, donde haya una lágrima que enjugar o una petición de ayuda a la que responder. Es decir, no olvida que el hombre no camina solo, que su vida es un talento que le ha sido confiado para que lo transforme y lo multiplique, dándolo como don a los demás. “Ningún hombre es un iceberg a la deriva en el océano de la historia; cada uno de nosotros forma parte de una gran familia, dentro de la cual tiene un puesto que ocupar y un papel que desempeñar” [6]. Esta es la verdad que no se debe ocultar, confinar o mutilar. Ahondar sí, no silenciar. Es lo que hace el Papa.

 

Pedro Beteta López

Teólogo y escritor

 


[1] Spe Salvi, 22

[2] Spe Salvi, 22

[3] Spe Salvi, 22

[4] Spe Salvi, 22

[5] Spe Salvi, 21

[6] Mensaje para la XI Jornada mundial de la juventud, 26-XI-1995

 

 

A continuación les ofrecemos una selección de pensamientos y reflexiones de autores célebres

Contenidos

 

Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista. –
San Agustín

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Un optimista es una persona que ve luz verde en todas partes. El pesimista ve sólo la luz roja. Pero el verdadero sabio es daltónico. – Dr. Albert Schweitzer

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El placer es la felicidad de los tontos. La felicidad es el placer de los sabios. (Le plaisir est le bonheur des fous. Le bonheur est le plaisir des sages.)
Jules BARBEY D’AUREVILLY

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«La Iglesia Católica es la única cosa que salva al hombre de la degradante esclavitud de ser hijo de su época» -G. K. Chesterton

Sufrimiento
«En realidad toda criatura es una gran sufridora. No es una gran gozadora … El gran gozador es el sufridor que esconde su sufrimiento; que no sólo no lo cuenta sino que lo oculta» – Plinio Corrêa de Oliveira

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“No me importa mucho lo que los hombres digan de mi, mientras Dios me apruebe” ‒ Santo Tomás Moro

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La envidia es el reconocimiento de la propia mediocridad.

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“Se valiente. No te dejes llevar por lo que los demás piensan o dicen”‒ San Juan Bosco

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Sobre el socialismo: «Filosofía del fracaso, credo de los ignorantes y evangelio de la envidia» , Sir Winston Churchill

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«La mayor victoria es vencerse a sí mismo». Santa Teresa de Lisieux

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Es mejor ir solo, que con la masa que va en la dirección equivocada. (It’s better to walk alone, than with a crowd going in the wrong direction). – Diane Grane

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San Félix, Papa. Siglo III

«Cuando el error no es combatido, termina siendo aceptado. Cuando la verdad no es defendida, termina siendo oprimida». San Félix III, Papa

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La justicia sin misericordia es crueldad, pero la misericordia sin justicia es el principio de toda disolución. Santo Tomás de Aquino

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«Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas.» Victor Hugo

Igualdad

El que reclama igualdad de oportunidades acaba exigiendo que se penalice al bien dotado. Nicolás Gomez Dávila

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Política y moral

«La verdad es que la política y la moral son inseparables. Y el fundamento de la moral es la religión, la religión y la política están necesariamente relacionadas. Necesitamos la religión como una guía». («The truth is, politics and morality are inseparable. And as morality’s foundation is religion, religion and politics are necessarily related. We need religion as a guide».)

Ronald Reagan

Imparcialidad e ignorancia

La imparcialidad es un nombre pomposo para la indiferencia. Ésta es un nombre elegante para la ignorancia.»
Gilbert Keith Chesterton

El Mediocre

La nostalgia del honor

Es un hecho: nuestro tiempo ya no tiene el sentido del honor. Y es por eso que, habiendo perdido el gusto por la audacia y el estilo, a veces es tan aburrida.

Cuando el cinismo y el escepticismo están creciendo todos los días en la mente de las personas, me parece necesario evocar las altas figuras de unos pocos hombres con los que tuve la oportunidad de conocer y relacionarme.

Como Athos o Cyrano, eran grandes señores.

Jean-René Van der Plaetsen


La envidia es el reconocimiento de la propia mediocridad.


El hombre inteligente levanta la cabeza para admirar y para adorar; el hombre mediocre alza la cabeza para burlarse: todo cuanto lo supera le parece ridículo; el infinito le parece la nada. (Ernest Hello)

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Paracaidista

El hombre mediocre sobresale porque sigue la corriente; el hombre superior triunfa porque va contra la corriente. Ernest Hello

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El procedimiento del éxito, es ir con los otros; el de la gloria, es marchar contra los demás. Ernest Hello

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Más vale ser águila un minuto, que sapo la vida entera. Marcel Proust

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McArthur

La juventud no es sólo una época en la vida: es un estado de espíritu. Nadie envejece sólo por vivir muchos años. Se envejece cuando se abandonan los ideales. Tu eres tan joven como tu fe, tan viejo como tus dudas; tan joven como tu confianza, tan viejo como tu miedo; tan joven como tu esperanza, tan viejo como tu desesperanza. General Douglas McArthur

Civilización

«La civilización es la posibilidad que Dios da a los hombres de mejorar el bosquejo que El hizo». (Plinio Corrêa de Oliveira

Mentiras y verdades

¿Qué ventajas tienen los mentirosos? La que no se les crea cuando dicen la verdad». (Aristóteles)

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«Es necesario decir la verdad sólo a quien está dispuesto a oírla». (Séneca)

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«Una mentira da una vuelta entera al mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de vestirse» (Winston Churchill)

Tercera posición

Entre una persona buena y otra mala, siempre existe el que toma una posición intermediaria. (Plinio Corrêa de Oliveira)

Lobos y ovejas

Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos. (Edward Murrow).

Felicidad y placer

Le plaisir est le bonheur des fous. Le bonheur est le plaisir des sages. (El placer es la felicidad de los locos. La felicidad es el placer de los sabios.)  Jules BARBEY D’AUREVILLY

Socialismo

«El socialismo deja de funcionar cuando se acaba el dinero ajeno» (Margaret Thatcher)

Sufrimiento y libertad

«Por apartar de nosotros todo lo que tiene la apariencia del más ligero rigor, nos creamos servidumbres indignas».  (Pour) écarter de nous tout ce qui s’offre avec l’apparence de la plus légère rigueur, nous nous créons d’in­dignes servitudes. (A. Arminjon)

Sabiduría y prudencia

“Temer al Señor es Sabiduría, apartarse del mal es prudencia”». Job 28, 28

Papel del sufrimiento

«El hombre sin Sabiduría dice: “Nací para gozar la vida” y pone su felicidad en la ausencia de preocupaciones.

«El hombre sabio comprende que por causa del Pecado original, algo en nosotros tiene que ser quemado y destruido por el sufrimiento, para que podamos alcanzar nuestra finalidad». (Plinio Corrêa de Oliveira)

Un hombre ignorado puede llegar a ser un gran hombre, porque en el sufrimiento fue un Mariscal del dolor. (Plinio Corrêa de Oliveira)

 

 

La pornografía, un riesgo para los adolescentes

Lucía Legorreta

Aprende y hazle saber a tus hijos sobre los efectos del consumo de pornografía y de cómo pueden protegerse por su propio bien.

Sexualidad

Lo que ven los adolescentes sí importa y la pornografía sí afecta a los adolescentes.

Recuerdo muy bien el documental titulado Adicción fatal, en el cual un psiquiatra realiza una entrevista a Ted Bunder, condenado a morir en la silla eléctrica un día antes de su muerte por haber matado y violado a varias jóvenes.

En esta entrevista cuenta como él era un joven normal, con una familia normal y como poco a poco se fue metiendo en la pornografía hasta que ésta se convirtió en adicción y por lo visto lo llevó a la acción.

Aunque nos sorprenda, la edad media de exposición a la primera imagen pornográfica son los 11 años. Si preguntamos a un adolescente cuándo y por qué empezó a ver pornografía, con seguridad que muchos de ellos nos dirán que fue de manera accidental cuando buscaban información por internet, bajaron una película que resultó ser una versión porno de la original, con un videojuego que le compartieron o animado por sus amigos.

Dependiendo de cada uno, la reacción a la pornografía será diferente, pero todos se ven en mayor o menor medida afectados por ella. El doctor Victor Cline de la Universidad de Utah, identifica cuatro etapas de quien consume pornografía:

- Adicción: el deseo y la necesidad de mirar imágenes pornográficas.

- Escalada: la necesidad de imágenes más explícitas y fuertes para conseguir el mismo efecto.

- Desensibilización: el material que al comienzo era sorprendente y tabú, se considera como normal.

- Actuar: tendencia a imitar los comportamientos vistos.

Las consecuencias son graves, sobretodo a futuro. Jill C. Manning en su libro ¿Cuál es el gran negocio de la pornografía?, habla sobre los daños que está produce:

1. Se trata de algo potencialmente adictivo. Como tal puede obstaculizar la capacidad de una persona para tomar decisiones claras.

2. Puede distorsionar poderosamente la visión de una persona sobre cuerpos, relaciones y sexualidad.

3. Lleva a la persona a cosificar a los demás, viéndolos como juguetes sexuales que existen sólo para su propia satisfacción.

4. Debido a su influencia distorsionadora mina las oportunidades de los jóvenes de tener seguridad en sí mismos, ser felices y crear relaciones duraderas en el futuro.

5. Afecta, por tanto, su capacidad de ver la vida de forma verdadera, provechosa y sana.

6. Disminuye la sensibilidad hacia las mujeres, mostrando más agresiones, rudeza y falta de respeto.

7. Disminuye el deseo de tener hijos y formar una familia.

8. Aumenta el riesgo de tener dificultades en las relaciones íntimas.

9. Aumenta el riesgo de abusar sexualmente de los demás.

10. Aumenta el riesgo de recibir información incorrecta sobre la sexualidad humana.

11. Aumenta el riesgo de insatisfacción sexual con el/la futuro/a esposo/a.

12. Aumenta el riesgo de divorcio una vez casado.

De aquí lo indispensable de hablar mucho con nuestros hijos y resolver falsas imágenes que puedan haberse creado. Estar atentos a algunas señales de alarma como: descuido en los deberes, falta de motivación para estudiar, dificultades para relacionarse con el sexo opuesto, amistades dañinas, demasiado tiempo en la computadora, entre otras.

La pornografía está inundando internet y se encuentra a sólo un clic de distancia. Ofrece contenido que en apariencia satisface la inquieta curiosidad de los jóvenes sobre un tema de suma importancia para ellos como lo es su sexualidad.

Mientras navegan en sitios pornográficos, se toparán con virus disfrazados de anuncios. Al dar clic estarán entrando a sitios desconocidos y permitiendo que conozcan su información personal sin darse cuenta. Es posible que a través de estas páginas tengan contacto con interlocutores anónimos potencialemente peligrosos.

Dichos efectos se ven potencializados por tres características que los psicólogos denominan el “triple motor del intenet”:

- Accesibilidad: la capacidad universal de acceso.

- Asequibilidad: la facilidad para encontrar sin esfuerzo lo que deseas.

- Anonimato: la posibilidad de acceder de forma anónima a cualquier contenido.

Como papás de hijos adolescentes, debemos ser conscientes de que el tema de la pornografía resulta perjudicial para su sano desarrollo. Aprende y hazle saber a tus hijos sobre los efectos del consumo de dicho material y de cómo pueden protegerse por su propio bien.

La presencia de la pornografía en la vida de muchos jóvenes adolescentes es mucho más dañina de lo que la mayoría de los adultos piensan.

 

La cultura provida, desde la universidad

Ana Teresa López de Llergo

La ULIA es una universidad basada en la donación desinteresada, en el voluntariado, en la solidaridad y en la vocación de servicio.

Universiddes

Los nobles ideales han de cultivarse desde todas las instituciones, pero es indispensable que esto suceda desde una de las que tienen el encargo de la formación de las personas, este es el caso de las universidades.

Un medio para revisar y concretar se llevó acabo con la reunión de profesores de ocho países de España, Argentina, Paraguay, Ecuador, México, Panamá, Venezuela y Puerto Rico, en las instalaciones del Colegio Mayor San Pablo, en Madrid. Fueron horas intensas de reflexión sobre la labor realizada y la fidelidad al compromiso con el ideario de gratuidad y de promoción de iniciativas académicas a favor de la vida por nacer.

El viernes 20 y sábado 21 de septiembre del año en curso: 2019, se concretaron muchos planes apoyados en el trabajo que vienen realizando 26 profesores y tutores de la Universidad Libre Internacional de las Américas (ULIA). El encuentro, presidido por el rector de ULIA, el profesor José Pérez Adán, recogió la reflexión estratégica sobre los programas a cargo de cuerpo docente, que cada uno venía preparando desde el momento en que se convocó a esta reunión y se intensificó los días previos.

En el encuentro se ha revisado el actual estado de la oferta formativa de ULIA, y se han planteado diversas iniciativas para mejorar y extender su impacto.

Todos los programas se ofrecen por internet (a través de la página www.ulia.org). Se ha consolidado una red internacional de habla española, agrupada en torno a la docencia y la investigación universitaria con un enfoque de defensa de la vida no nacida.

ULIA nació en San José de Costa Rica, en el año 2001. Desde entonces, más de 1600 personas han cursado sus programas de experto, máster y doctorado, en diversas ciencias sociales y biomédicas. Además, gracias al voluntariado de profesores y tutores, se comparten conocimientos y se ofrecen títulos de alto nivel académico, sin barreras económicas de acceso. Gran parte de la promoción de los cursos la realizan los alumnos que experimentan los beneficios de los conocimientos que adquieren.

Otras personas buscan conocimientos a los que no han tenido acceso o desean actualizar los que ya tienen. Mucha de nuestra filosofía es precisamente la apertura a gente diversa para proporcionar el complemento de enfoques profundos sobre temas de fondo que afectan el conocimiento contemporáneo.

En esas sesiones se ratificó que el perfil de ULIA satisface aspectos que complementan otros sistemas educativos o en muchas ocasiones ofrecen contenidos novedosos y de vanguardia. Esto es parte del testimonio que ULIA quiere dar, por tanto, seguir siendo lo que es esta universidad pues tiene una sólida razón de ser: una universidad basada en la donación desinteresada, en el voluntariado, en la solidaridad y en la vocación de servicio.

Otro de los propósitos es detectar las nuevas temáticas que surgen debido a las incursiones de la ciencia y de la tecnología para ubicar esos conocimientos en el campo que enriquecen e invitan a seguir con atención los adelantos que puedan ofrecer sin caer en polarizaciones que afecten la veracidad de las aportaciones. Pero a la vez, detectar lo que resulta novedoso aunque sin sólido contenido científico, y mostrarlo así a quienes pueden deslumbrarse o dejarse llevar por opiniones superficiales.

Dada la importancia del ideario de ULIA, se cuidará de que sus pricipios se mantengan transversalmente en todos los programas. Así los alumnos se beneficiarán desde la teoría hasta las aplicaciones prácticas que deben realizar. Con este bagaje estarán capacitados para colaborar como tutores o difusores.

Gran parte del trabajo que se ha realzado puede difundirse por medio de videos que incluso los mismos egresados pueden elaborar y ampliarlos compartiendo su experiencia.

En esta época en que los recursos audiovisuales facilitan el aprendizaje, se recomendó el curso de Experto en Guión Audiovisual (EGA) que ofrece ULIA. Además en Moodle, es posible crear foros de comunicación entre los alumnos. Usarlos cuando se vea la conveniencia, dejando claro que son actividades académicas, evaluadas.

Otro aspecto que se reforzará es la metodología de la investigación. Para ello además de las sesiones explicativas del tema, se les proporcionará un reglamento básico a quienes elaboren sus tesis y a los respectivos directores.

El enriquecimiento no solamente se tendrá con todos estos propósitos, sino también fue inmediato gracias al diálogo entre colegas pues cada uno compartió sus conocimientos, sus experiencias y sus proyectos.

Reconocimos los logros de estos 18 años de andadura y esperamos que los venideros sean mejores gracias a la colaboración de todos y al afán de la reciprocidad en la ayuda.

 

 

Ayuda a tu hijo adolescente con apoyo escolar

Por LaFamilia.info - 29.09.2019

 

Foto: Freepik

Aunque en la adolescencia los hijos ya deben atender sus propias responsabilidades y asumir con autonomía y compromiso sus deberes escolares, los padres no podemos desentendernos aún del tema académico; en esta edad es muy importante que los hijos cuenten con nuestro apoyo y acompañamiento.

A continuación, te damos 5 tips para apoyar a tus hijos adolescentes en los asuntos escolares:

1. Ofrécele la ayuda de un profesor particular

Muchas veces los chicos necesitan preparar un examen importante, realizar una tarea puntual, aprender un idioma extranjero, reforzar algunos temas que nosotros como padres no tenemos el conocimiento o no contamos con el tiempo (es una realidad que las exigencias actuales y las largas jornadas laborales, impide que los padres dispongan del tiempo necesario para ayudar a los hijos en sus tareas escolares). Por eso, para cualquiera de estos casos descritos, es recomendable buscar la ayuda de un profesor particular, así podrá trabajar con nuestro hijo de forma personalizada y le brindará todos los elementos para la necesidad específica.

Debemos tener en cuenta que los temas a tratar por parte del profesor particular sean complementarios a los que se desarrollan en el colegio, así evitaremos confusiones.

2. Identifica si tu hijo estudia de manera adecuada en casa

Buena parte del rendimiento escolar de los chicos depende del trabajo que realizan en casa. Así que los padres debemos desempeñar un papel de acompañamiento y guía, pues está claro que no debemos realizar las tareas ni los trabajos por ellos, ya en la adolescencia debemos dejarles que adquieran autonomía y responsabilidad. Lo que sí debemos hacer es supervisar e identificar si nuestro hijo tiene buenos hábitos de estudio, es muy común encontrar adolescentes que no saben estudiar.

Por ejemplo, asegúrate que tu hijo estudie con varios días de antelación para el examen y no la víspera; que estudie en un lugar apropiado y no acostado en la cama; que tenga buena iluminación; que no estudie con hambre, ¡pues así nadie se concentra!; y por supuesto que no tenga distractores a su alrededor: música, pantallas, buya, etc.

3. Enséñale a manejar el tiempo efectivamente

Algunos chicos cometen errores a la hora de usar bien el tiempo y distribuirlo entre los diferentes quehaceres, pues no tienen los criterios para organizar el trabajo, además suelen distraerse fácilmente con los móviles, la tele o los videojuegos. En este punto es aconsejable sentarse con ellos y elaborar un horario en el que se encuentren los tiempos de estudio, tiempos de descanso, de alimentación, de ocio... Así será más fácil para ellos organizarse y les servirá de guía, de “mapa” de trabajo.

4. Motívalo para que aprenda y comprenda

Enséñale a estudiar para comprender y no para memorizar. Por ejemplo, aprenderse las lecciones de memoria sin entender realmente lo que está diciendo. El verdadero estudio demanda mucho más esfuerzo; es decir, ser capaz de explicar los conceptos sin tener la instrucción a la mano, comprender lo que se lee, ser capaz de aplicar la teoría en un ejemplo práctico, usar otros ejemplos del mismo concepto, hacer asociaciones, saber aplicar lo aprendido en otras áreas, etc. Así que tenemos una importante misión: debemos motivar a los hijos para que desarrollen una actitud que vaya encaminada a la búsqueda del saber y no sólo para obtener una buena nota.

5. Oriéntalo en las tareas

Orientar no es decirles qué deben hacer ni cómo, sino proporcionar a nuestro hijo adolescente una información acerca del tipo trabajo y de los recursos que necesita, de modo que él mismo deduzca el tipo de proceder y marque su propio estilo de trabajo.

Como hemos repetido en varias oportunidades, debemos lograr que los chicos asuman la parte académica como una responsabilidad que les compete a ellos, y no deben depender de la guía del adulto para hacer o no sus tareas.

Por tanto, una buena forma de guiarles y ayudarles a establecer claridad y orden en sus estudios es hacerles preguntas tales como: ¿Qué tareas o trabajos tienes para esta semana o para hoy? ¿Cuándo vas a hacerlos? ¿Cómo vas a hacerlos? ¿Necesitas alguna ayuda extra? ¿Necesitas que le consultamos a alguien más? Así les estamos dando la pauta pero son ellos los que se encargarán del procedimiento.

 

 

Según el informe PISA, en casi todos los países -incluidos algunos con tan buenos resultados como Finlandia- las chicas obtienen mejores notas en materias como comprensión lectora y los chicos en matemáticas. David Chadwell, coordinador del Departamento de Educación de Carolina del Sur para el desarrollo de las escuelas públicas de educación diferenciada, ha estudiado estos datos y ha comprobado que los jóvenes de ambos sexos son capaces de llegar a los mismos conocimientos, lo que ocurre es que la forma en que aprenden es diferente y "es preciso educarles de forma diferente".

Cuando los chicos y las chicas reciben las clases de matemáticas y lectura adaptándolas a las peculiaridades de cada sexo, bien sea en colegios mixtos con clases diferenciadas o en colegios diferenciados, los resultados son mejores. La capacidad de motivación de los jóvenes aumenta a medida que avanzan los cursos y las cifras de abandono escolar disminuyen en la misma proporción.

Por otra parte, los análisis realizados en Carolina del Sur ponen de manifiesto la brecha que existe entre chicos y chicas en las escuelas mixtas, mientras que esa distancia se reduce cuando la enseñanza es diferenciada. "Cuando se enseña por separado -dice Chadwell- los géneros se expanden y son capaces de llegar al máximo de su capacidad. Chicos y chicas son más libres para expresarse, participan más. Es preciso tener en cuenta que la palabra clave a la hora de educar a niñas es 'conexión' y la de los niños es 'estructura'". Tener en cuenta el sexo a la hora de educar es algo positivo y no una discriminación. "Todos tenemos la experiencia de que a un chico desordenado no puedes explicarle las razones por las que debe tener sus cosas recogidas. No te comprenderá. Sencillamente dirá: ahora no puedo, estoy ocupado jugando. Sin embargo, atenderá si le dices: te dije que guardaras las cosas. Como no lo has hecho, te doy diez minutos a partir de ahora para que las ordenes. Con una chica no funciona este sistema, sino el diálogo".

Jesús Martínez Madrid

 

 

Urge el apoyo a la maternidad

La organización REDMADRE ha presentado los datos de su Memoria de Actividades 2018 en la que denuncia el escaso interés de las administraciones públicas por la maternidad. En dicho ejercicio más de 25.000 mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad pidieron ayuda a REDMADRE ante la pasividad de las administraciones. Más del 92% de las mujeres atendidas optó por la maternidad frente a al aborto, que en muchos casos suele ser la salida recomendada, cuando se les ofreció las ayudas y el acompañamiento que necesitaban.

Otro aspecto dramático que destaca la Memoria es que el embarazo se ha incrementado como causa de violencia contra la mujer, una situación doblemente grave, porque en esos casos se trata de dos víctimas. En este sentido REDMADRE denuncia que muchos abortos que pasan por espontáneos, en realidad no lo son.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Newman

Newman es un explorador inconformista de la fe, un hombre de gran claridad y valor para la confrontación intelectual, con una enorme sensibilidad cultural, lo que le convierten en un seguidor de Cristo profundamente admirado. En un país de mayoría anglicana, los habitantes de Birmingham reconocieron su santidad y llenaron las calles el día de su entierro.

La figura del cardenal Newman se agranda en un tiempo de particular encrucijada como el que estamos viviendo. Es la figura de un gigante del pensamiento que llegó al catolicismo siguiendo el dictado de su conciencia, pero sobre todo, un hombre cuyo encuentro con Dios fue el resultado de una fe siempre inquieta y dispuesta a asimilar todo lo que iba encontrando a su paso, purificándolo y llevándolo a su mejor expresión. Todo ello hace de él una figura especialmente significativa para la búsqueda perpleja de los hombres y mujeres de nuestra época. Un hombre que será merecidamente canonizado el próximo domingo.

Juan García.

 

 

“El Sánchez”, resto de “Sánchez”… y como plaga

 

            Visto ya lo que no me sorprende en nada; o sea, los pactos de “unos y otros”, que según cada caso, pactaron, menos con “el diablo”, porque no era necesario; lo hicieron con el que fuera o fuese; ya que de lo que se trataba es lo de siempre; o sea controlar el máximo del dinero público y a costa de “lo que sea”; lo que podemos esperar que en conjunto, España irá cada vez peor, puesto que todos se van a preocupar de tirar, “de la parte de la manta que les interesa a su panza y su bolsillo”, y el resto y como ya llevamos muchas décadas, a padecer las consecuencias de una plaga de inútiles, que se preocupan sólo de sus intereses inmediatos y el resto les importa… “imagine cada cual lo que quiera y añada el exabrupto que estime oportuno”.

            Por ello y en un foro de Internet yo he aportado el muy resumido discurso, que sigue: "El Sánchez", como el resto de todos los "sánchez" que se han repartido el botín que significa, el mangoneo de los inmensos capitales que nos sacan al contribuyente y que acrecentarán con más deuda pública; irán y como llevan ya más tiempo que Franco dominó el territorio; irán, reitero, a "su panza y su bolsillo y la de sus respectivas cuerdas"; los españoles vamos a seguir indefensos y al servicio de esta gran plaga de inútiles que nos ha arruinado y que seguirá haciéndolo, puesto que ni supieron, ni saben gobernar; sino al tiempo”.

            Tristemente España sigue como ya la reflejara el filósofo hace un siglo (España invertebrada es una obra de José Ortega y Gasset publicada en 1921 en la que analiza la crisis social y política de la España de su tiempo); más claro para mí y como lo reflejara hace muchos años en un artículo que me publicara ABC: “España tierra de caudillos”; pero como es histórico mundialmente, “los caudillos fueron y son escasos”; pero ese gen español de guerrilleros inconformes siempre; dio lugar a lo que aquí se padece desde tiempos inmemoriales y a los que yo denominé como “caudillillos”; o sea que como actuaron aquellos célebres “bandoleros”; organizan sus partidas (“hoy partidos”) y van a la conquista del dinero público, para repartírselo como mejor puedan y les interese; y no sólo del dinero, sino de los bienes públicos, que igualmente robaron y roban a esa “vaca inmensa cual es España”; y a la que en ese ordeño feroz y despiadado, la van secando, hasta que llega a la verdad del ganadero… “si se ordeña mucho la vaca, al final la vaca se muere”; y en esa agonía nos van manteniendo hasta que llegue el desenlace final, de los que horriblemente, “la vaca española”; ha sufrido tantos, que mejor no recordarlos todos, simplemente recordemos la catástrofe de 1936-1939 y de la que aún, hoy, se están gastando cantidades absurdas y necesarias para muchas cosas más precisas; y que sin embargo, “los guerrilleros mentados y sus huestes”, quieren seguir empleando en desenterrar muertos, para gastar más dinero en enterrarlos de nuevo; o sea, cosas equiparables para mí… “como aquel que quiso asar la manteca”; sí, España es diferente y por cuanto se vio, se ve y se espera, no va a tener remedio en… “muchos siglos”: Amén.

           

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

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