Las Noticias de hoy 09 Octubre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 09 de octubre de 2019       

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

“Venimos a contemplar, a comprender, a servir a los pueblos” – Discurso de apertura del Papa

PADRE NUESTRO: Francisco Fernandez Carbajal

“Un rato de meditación diaria”: San Josemaria

Newman, un santo para nuestra época

Trabajo: contemplación y trabajo (1): J. López

Octubre mes del Rosario – Historia del Rosario: J. FERRER SERRATE , M. GARCIA MIRALLES (GER)

Nace "Género en Libertad" una asociación que ayuda a los padres a proteger a sus hijos de la ideología de género: Benigno Blanco.

Acuerdo entre Roma y Pekín: un año después: Salvador Bernal

Todo atentado contra la familia atenta contra la humanidad: Pío XII

La pura verdad: Antonio Maza Pereda

Educar sin sobreproteger: ¿cómo lograrlo?: LaFamilia.info

Papás “millennials”: Lucía Legorreta

Una inquieta adolescente.: Pedro García

Recemos: Jesús Domingo Martínez

Cuatro aspectos luminosos: Domingo Martínez Madrid

Un valioso potencial educativo: Jesús D Mez Madrid

Cuando el Estado aprenda a ser “Estado”:    Antonio García Fuentes  

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Martes, 8 de octubre de 2019 

La primera lectura continúa el relato de ayer del libro de Jonás —y acabará mañana—, donde se describe el trato conflictivo entre Dios y Jonás. Ayer se leía la primera llamada del Señor que quiere enviar al profeta a Nínive para convertir a la ciudad. Pero Jonás desobedeció y se fue a otra parte, lejos del Señor, porque el encargo era demasiado difícil para él. Hasta se embarcó para Tarsis y, durante la tempestad suscitada por el Señor, fue arrojado al mar, por ser culpable de aquella catástrofe, y fue tragado por una ballena que, después de tres días y tres noches, lo devolvió a la playa. Jesús toma esa figura de Jonás en el vientre del pez durante tres días como imagen de su propia Resurrección.
 
Hoy se lee la segunda llamada: Dios habla de nuevo a Jonás y esta vez obedece, va a Nínive y la gente cree en su palabra y se convierten, tanto que Dios “se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles, y no la ejecutó”. El terco Jonás —porque esta es la historia de un testarudo— hizo bien su labor y se fue. Mañana veremos cómo acaba la historia, cómo Jonás se enfada contra el Señor por ser demasiado misericordioso y porque hace lo contrario de lo que había amenazado hacer por boca del profeta. Jonás reprocha al Señor: “Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir”. Es mejor morir que seguir este encargo de profeta contigo, que al final haces lo contrario de lo que me mandaste hacer.
 
“Jonás salió de la ciudad… Allí se hizo una choza…, esperando el destino de la ciudad. Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol”. Pero pronto hace que el ricino se seque y muera, y Jonás se indigna nuevamente contra Dios. Le respondió el Señor: “Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad?”. El diálogo entre el Señor y Jonás es fuerte, entre dos testarudos. Jonás, terco con sus convicciones de fe, y el Señor terco en su misericordia: nunca nos deja, llama a la puerta del corazón hasta el final, está ahí. Jonás, testarudo porque concebía la fe con condiciones; Jonás es el modelo de esos cristianos “siempre que”, cristianos con condiciones. “Yo soy cristiano pero siempre que las cosas se hagan así. No, no, esos cambios no son cristianos. Eso es herejía. Eso no va…”. Cristianos que condicionan a Dios, que condicionan la fe y la acción de Dios.
 
Ese “siempre que” hace encerrarse a muchos cristianos en sus ideas y acaban en la ideología: es el mal camino de la fe a la ideología. Y hoy hay tantos así, y esos cristianos tienen miedo: de crecer, de los retos de la vida, de los desafíos del Señor, de los retos de la historia, apegados a sus convicciones, en sus primeras convicciones, en sus ideologías. Son los cristianos que prefieren la ideología a la fe, y se alejan de la comunidad, tienen miedo de ponerse en las manos de Dios y prefieren juzgarlo todo, pero desde la pequeñez de su corazón. Las dos figuras de la Iglesia de hoy: la Iglesia de los ideólogos que se agarran a sus ideologías, y la Iglesia que hace ver al Seños que se acerca a todas las realidades, que no tiene asco: las cosas no dan asco al Señor, nuestros pecados no le dan asco, Él se acerca como se acercaba a acariciar a los leprosos, a los enfermos. Porque Él vino para curar, para salvar, no para condenar.

 

“Venimos a contemplar, a comprender, a servir a los pueblos” – Discurso de apertura del Papa

Primera congregación general

octubre 07, 2019 13:10Rosa Die AlcoleaSínodo de la Amazonía

(ZENIT – 7 oct. 2019).- “Venimos a contemplar, a comprender, a servir a los pueblos, y lo hacemos recorriendo un camino sinodal, lo hacemos en sínodo,” ha dicho el Papa Francisco en su discurso de apertura de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, en gran parte improvisado.

“Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el actor principal del Sínodo. Por favor, no lo echemos de la sala”, ha advertido el Pontífice a las 9 horas en el aula nueva del Sínodo, a los 185 Padres sinodales y demás participantes en la Asamblea, después de una oración inicial.

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El Papa ha explicado que en primer lugar se hicieron consultas, se discutieron en las Conferencias Episcopales, en el Consejo Presinodal, se construyó el Instrumentum laboris, es un texto mártir, destinado a ser destruido y ha indicado que “Ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta Asamblea, se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros, a través de nosotros y se exprese pese a nosotros, pese a nuestras resistencias”.

Así, Francisco ha invitado a “acercarnos a los pueblos amazónicos en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir”, porque “los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí, los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermenéutica”, ha matizado.

Primero, orar

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En esta línea, el Papa ha planteado: “¿cuál será nuestro trabajo aquí para asegurar que esta presencia del Espíritu Santo sea fecunda?”, a lo que ha respondido: “Primero de todo, orar”.

Francisco ha pedido a sus hermanos y hermanas, participantes en la Asamblea que “recen mucho”.

También a “reflexionar, dialogar, escuchar con humildad, sabiendo que yo no sé todo, y “hablar con coraje, con parresia, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir y, todo esto dentro, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro”, ha asegurado.

4 minutos de silencio

Así, el Santo Padre ha anunciado que en esta Asamblea, como ya se hizo en la anterior, sobre los jóvenes, se dejarán cuatro minutos de silencio después de cada intervención, para reflexionar individualmente sobre el tema.

El Papa ha finalizado con una exhortación a “entrar en el proceso” del Sínodo. Ha recordado: “Estar en el sínodo es animarse a entrar en un proceso. No es ocupar un espacio en la sala”.

De este modo, ha recordado que los procesos eclesiales “necesitan ser custodiados, cuidados, como el bebé, acompañados al inicio. Cuidados con delicadeza”. Ha detallado que “necesitan calor de comunidad, necesitan calor de Madre Iglesia. Un proceso eclesial crece así”.

A continuación, ofrecemos el discurso completo del Santo Padre en la apertura de la Asamblea.

***

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Discurso del Papa Francisco

Hermanos y hermanas, buenos días:

Os doy la bienvenida a todos los participantes. Gracias por todo el trabajo de preparación que han hecho. Han trabajado mucho todos, desde Puerto Maldonado hasta hoy, y se lo agradezco realmente mucho. Hablaré en castellano (aplausos).

El Sínodo para la Amazonia podemos decir que tiene cuatro dimensiones: la dimensión pastoral, la dimensión cultural, la dimensión social y la dimensión ecológica.

La primera, la dimensión pastoral es la esencial, la que abarca todo. Nos acercamos con corazón cristiano y vemos la realidad de Amazonia con ojos de discípulo para comprenderla e interpretarla con ojos de discípulo, porque no existen hermenéuticas neutras, hermenéuticas asépticas, siempre están condicionadas por una opción previa, nuestra opción previa es la de discípulos. Y también con la opción de misioneros, porque el amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo; un anuncio –todos sabemos– que no se tiene que confundir con proselitismo, pero nos acercamos a considerar la realidad amazónica, con este corazón pastoral, con ojos de discípulos y misioneros porque nos apura el anuncio del Señor.

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Y también nos acercamos a los pueblos amazónicos en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces les damos, porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí, los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermeneútica y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades. Y nos acercamos ajenos a colonizaciones ideológicas que destruyen o reducen la idiosincrasia de los pueblos. Hoy es tan común esto de las colonizaciones ideológicas.

Y nos acercamos sin el afán empresarial de hacerles programas preconfeccionados de “disciplinar” a los pueblos amazónicos, disciplinar su historia, su cultura; eso no, ese afán de domesticar los pueblos originarios. Cuando la Iglesia se olvidó de esto, de cómo tiene que acercarse a un pueblo, no se inculturizó; incluso llego a menospreciar a ciertos pueblos. Y cuántos fracasos de los cuales hoy nos lamentamos. Pensemos en De Nobile en India, Ricci en China y tantos otros. El centralismo “homogeneizante” y “homogeneizador” no dejó surgir la autenticidad de la cultura de los pueblos.

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Las ideologías son un arma peligrosa, siempre tendemos a agarrar una ideología para interpretar un pueblo. Las ideologías son reductivas, y nos llevan a la exageración en nuestra pretensión de comprender intelectualmente, pero sin aceptar, comprender sin admirar, comprender sin asumir, y entonces se recibe la realidad en categorías, las más comunes son las categorías de “ismos”. Entonces cuando tenemos que acercarnos a la realidad del algún pueblo originario hablamos de indigenismos, y cuando queremos darle alguna pista de salida a su vivir mejor, no le preguntamos, hablamos de desarrollismo. Estos “ismos” reformulan la vida desde el laboratorio ilustrado e iluminista. Son lemas que van echando raíces y programan el acercamiento a los pueblos originarios.

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En nuestro país, un lema: “civilización y barbarie” sirvió para dividir, para aniquilar y llegó al culmen, hacia fines de los años 80, a aniquilar la mayoría de los pueblos originarios, porque eran “barbarie” y la “civilización” venía de otro lado. Es el desprecio de los pueblos y —voy a la experiencia de mi tierra— eso, “civilización y barbarie”, que sirvió para aniquilar pueblos, todavía sigue en mi patria, con palabras ofensivas, y entonces se habla de civilización de segundo grado, los que vienen de la barbarie; y hoy son los “bolitas, los paraguayos, los paraguas, los cabecitas negras”, siempre ese alejarnos de la realidad de un pueblo calificándolo y poniendo distancias. Esa es la experiencia de mi país.

Discurso de apertura del Papa Francisco © Vatican Media

Y después el desprecio. Ayer me dio mucha pena escuchar aquí dentro un comentario burlón, sobre ese señor piadoso que llevó las ofrendas con plumas en la cabeza, decime: ¿Qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el “tricornio” que usan algunos oficiales de nuestros dicasterios?

Entonces corremos el riesgo de proponer medidas simplemente pragmáticas, cuando por el contrario se nos pide una contemplación de los pueblos, una capacidad de admiración, que hagan hacer un pensamiento paradigmático. Si alguno viene con intenciones pragmáticas rece el “yo pecador”, se convierta y abra el corazón hacia una perspectiva paradigmática que nace de la realidad de los pueblos.

No hemos venido aquí a inventar programas de desarrollo social o de custodia de culturas, de tipo museo, o de acciones pastorales con el mismo estilo no contemplativo con el que se están llevando adelante las acciones de signo contrario: deforestación, uniformización, explotación. Ellos también hacen programas que no respetan la poesía —me permito la palabra—, la realidad de los pueblos que es soberana.

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También tenemos que cuidarnos de la mundanidad en el modo de exigir puntos de vista, cambios en la organización. La mundanidad se infiltra siempre y nos hace alejar de la poesía de los pueblos. Venimos a contemplar, a comprender, a servir a los pueblos; y lo hacemos recorriendo un camino sinodal, lo hacemos en sínodo, no en mesas redondas, no en conferencias o en discusiones ulteriores; lo hacemos en sínodo, porque un sínodo no es un parlamento, no es un locutorio, no es demostrar quién tiene más poder sobre lo medios y quién tiene más poder entre las redes para imponer cualquier idea o cualquier plan. Esto configuraría una iglesia congregacionalista, si pretendemos buscar por medio de las encuestas quién tiene mayoría. O una iglesia sensacionalista tan lejana, tan distante de nuestra Santa Madre la Iglesia católica, o como gustaba decir a san Ignacio: “nuestra Santa Madre la Iglesia jerárquica”.

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Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el actor principal del sínodo. Por favor, no lo echemos de la sala. Se hicieron consultas, se discutieron en las Conferencias Episcopales, en el Consejo Presinodal, se elaboró el Instrumentum laboris que, como saben, es un texto mártir, destinado a ser destruido, porque es punto de partida para lo que el Espíritu va a hacer en nosotros y, ahora, caminar nosotros bajo la guía del Espíritu Santo. Ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta Asamblea, se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros, a través de nosotros y se exprese “pese” a nosotros, pese a nuestras resistencias, que es normal que las haya, porque la vida del cristiano es así.

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Y entonces, ¿cuál será nuestro trabajo aquí para asegurar que esta presencia del Espíritu Santo sea fecunda? Primero de todo, orar. Hermanos y hermanas: Yo les pido que recemos mucho. Reflexionar, dialogar, escuchar con humildad, sabiendo que yo no sé todo. Y hablar con coraje, con parresia, aunque tenga que pasar vergüenza, decir lo que siento, discernir y, todo esto dentro, custodiando la fraternidad que debe existir aquí dentro.

Y para favorecer esta actitud de reflexión, oración, discernimiento, de escuchar con humildad y hablar con coraje. Después de cuatro intervenciones tendremos un espacio de cuatro minutos de silencio. Alguno decía: “Es peligroso, Padre, porque se van a dormir”. La experiencia del Sínodo sobre los jóvenes, que hicimos lo mismo era más bien la contraria, que tendían a dormirse durante las intervenciones, al menos sobre algunas, y se despertaban en el silencio.

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Finalmente, estar en el sínodo es animarse a entrar en un proceso. No es ocupar un espacio en la sala. Entrar en un proceso. Y los procesos eclesiales tienen una necesidad. Necesitan ser custodiados, cuidados, como el bebé, acompañados al inicio. Cuidados con delicadeza. Necesitan calor de comunidad, necesitan calor de Madre Iglesia. Un proceso eclesial crece así. Por eso, la actitud de respeto, de cuidar la atmósfera fraternal, el aire de intimidad es importante.

Y se trata de no ventilar todo, como viene, afuera. Pero no se trata respecto a quienes debemos informar de un secreto más propio de las logias que de la comunidad eclesial, pero sí de delicadeza y de prudencia en la comunicación que haremos fuera. Y esta necesidad de comunicar fuera a tanta gente que quiere saber, a tantos hermanos nuestros, periodistas, que tienen la vocación de servir a que se sepa, y para ayudar a esto, están previstos los servicios de prensa, los briefings, etc.

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Pero, un proceso como el de un sínodo se puede arruinar un poco si yo al salir de la sala digo lo que pienso, digo la mía, y entonces se da esa característica que se dio en algunos sínodos: del sínodo de adentro y del sínodo de afuera. El sínodo de adentro que sigue un camino de Madre Iglesia, de cuidado de los procesos y el sínodo de afuera que, por una información dada con ligereza, dada con imprudencia, mueve a los informadores de oficio a equivocaciones. Gracias por esto que ustedes están haciendo, gracias por rezar unos por otros, y ánimo. Y, por favor, no perdamos el sentido del humor.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

PADRE NUESTRO

— La oración del Señor.

— Filiación divina y oración.

— Oración y fraternidad.

I. Los discípulos veían muchas veces cómo Jesús se retiraba a solas y permanecía largo tiempo en oración; en ocasiones, noches enteras. Por eso, un día –leemos en el Evangelio de la Misa1–, al terminar el Maestro su oración, se dirigieron a Él y le dijeron con toda sencillez: Señor, enséñanos a orar.

De labios de Jesús aprendieron entonces aquella plegaria –el Padrenuestro– que millones de bocas, en todos los idiomas, habrían de repetir tantas veces a lo largo de los siglos. Son unas pocas peticiones –que el Señor enseñaría también en otras ocasiones, y quizá por eso difieren los textos de San Lucas y de San Mateo2– y un modo completamente nuevo de dirigirse a Dios. Hay en estas peticiones «una sencillez tal, que hasta un niño las aprende, y a la vez una profundidad tan grande, que se puede consumir una vida entera en meditar el sentido de cada una de ellas»3.

La primera palabra que, por expresa indicación del Señor, pronunciamos es Abba, Padre. Los primeros cristianos quisieron conservar, sin traducirla, la misma palabra aramea que utilizó Jesús: Abba, y es muy probable que así pasara a la liturgia más primitiva y antigua de la Iglesia4. Este primer vocablo ya nos sitúa en el clima de confianza y de filiación en el que nos debemos dirigir siempre a Dios. El Señor omitió otras palabras –enseña el Catecismo Romano– «que podían causarnos al mismo tiempo temor, y solo empleó aquella que inspira amor y confianza en los que oran y piden alguna cosa; porque ¿qué cosa hay más agradable que el nombre del padre, que indica ternura y amor?»5. Esta palabra –Abba– utilizada por Jesús es la misma con la que los niños hebreos se dirigen familiar y cariñosamente a sus padres de la tierra. Y fue este el término elegido por Jesús como el más adecuado para invocar al Creador del Universo: Abba!, ¡Padre!

El mismo Dios que trasciende absolutamente todo lo creado está muy próximo a nosotros, es un Padre estrechamente ligado a la existencia de sus hijos, débiles y con frecuencia ingratos, pero a quienes quiere tener con Él por toda la eternidad. Hemos nacido para el Cielo. «A las demás criaturas –enseña Santo Tomás de Aquino– les dio como donecillos; a nosotros, la herencia. Esto, por ser hijos; al ser hijos, también herederos. No habéis recibido un espíritu de esclavitud, para caer de nuevo en el temor, sino un espíritu de hijos, que nos hace gritar Abba! ¡Padre! (Ef 3, 15)»6.

Cuando rezamos el Padrenuestro, y muchas veces a lo largo del día, podemos saborear esta palabra llena de misterio y de dulzura, Abba, Padre, Padre mío... Y esta oración influirá de una manera decisiva a lo largo del día, pues «cuando llamamos a Dios Padre nuestro tenemos que acordarnos de que hemos de comportarnos como hijos de Dios»7.

II. Mientras muchos buscan a Dios como en medio de la niebla, a tientas, los cristianos sabemos, de modo muy particular, que Él es nuestro Padre y que vela por nosotros. «La expresión “Dios-Padre” no había sido revelada nunca a nadie. Moisés mismo, cuando le preguntó a Dios quién era, escuchó como respuesta otro nombre. Pero a nosotros este nombre nos ha sido revelado por el hijo»8. Cada vez que acudimos a Él, nos dice: Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo9. Ninguna de nuestras necesidades, de nuestras tristezas, le deja indiferente. Si tropezamos, Él está atento para sostenernos o levantarnos. «Todo cuanto nos viene de parte de Dios y que al pronto nos parece próspero o adverso, nos es enviado por un Padre lleno de ternura y por el más sabio de los médicos, con miras a nuestro propio bien»10.

La vida, bajo el influjo de la filiación divina, adquiere un sentido nuevo; no es ya un enigma oscuro que descifrar, sino una tarea que llevar a cabo en la casa del Padre, que es la Creación entera: Hijo mío, nos dice a cada uno, ve a trabajar a mi viña11. Entonces la vida no produce temores, y la muerte se ve con paz, pues es el encuentro definitivo con Él. Si nos sentimos en todo momento así, hijos, seremos personas de oración; con esa piedad que dispone a «tener una voluntad pronta para entregarse a lo que pertenece al servicio de Dios»12. Y nuestra vida servirá para tributar a Dios gloria y alabanza, porque el trato de un hijo con su padre está lleno de respeto, de veneración y, a la vez, de reconocimiento y amor. «La piedad que nace de la filiación divina es una actitud profunda del alma, que acaba por informar en todos los pensamientos, en todos los deseos, en todos los afectos»13. Lo llena todo.

El Señor, a lo largo de toda su vida terrena, nos enseña a tratar a nuestro Padre Dios. En Jesús se da ese trato y afecto filial hacia su Padre en grado sumo. El Evangelio nos muestra cómo, en diversas ocasiones, se retira lejos de la multitud para unirse en oración con su Padre14, y de Él aprendemos la necesidad de dedicar algunos ratos exclusivamente a Dios, en medio de las tareas del día. En momentos especiales ora por Sí mismo; es una oración de filial abandono en la voluntad de su Padre Dios, como en Getsemaní15 y en la Cruz16. En otras ocasiones ora confiadamente por los demás, especialmente por los Apóstoles y por sus futuros discípulos17, por nosotros. Nos dice de muchas maneras que este trato filial y confiado con Dios nos es necesario para resistir la tentación18, para obtener los bienes necesarios19 y para la perseverancia final20.

Esta conversación filial ha de ser personal, en el secreto de la casa21; discreta22; humilde, como la del publicano23; constante y sin desánimo, como la del amigo importuno o la de la viuda rechazada por el juez24; debe estar penetrada de confianza en la bondad divina25, pues es un Padre conocedor de las necesidades de sus hijos, y les da no solo los bienes del alma sino también lo necesario para la vida material26. «Padre mío –¡trátale así, con confianza!–, que estás en los Cielos, mírame con compasivo Amor, y haz que te corresponda.

»—Derrite y enciende mi corazón de bronce, quema y purifica mi carne inmortificada, llena mi entendimiento de luces sobrenaturales, haz que mi lengua sea pregonera del Amor y de la Gloria de Cristo»27. Padre mío..., enséñanos y enséñame a tratarte con confianza filial.

III. La oración es personal, pero de ella participan nuestros hermanos. El recogimiento y la soledad interior no son obstáculo para que, de algún modo, los demás hombres estén presentes mientras oramos. El Señor nos enseñó a decir Padre nuestro, porque compartimos la dignidad de hijos con todos nuestros hermanos.

Padre nuestro. Y el Señor ya nos había dicho28 que si en el momento de orar nos acordáramos de que uno de nuestros hermanos tenía alguna queja contra nosotros, debíamos primero hacer las paces con él. Entonces aceptaría nuestra ofrenda.

Tenemos derecho a llamar Padre a Dios si tratamos a los demás como hermanos, especialmente a aquellos con quienes nos unen lazos más estrechos, con los que más nos relacionamos, con los más necesitados..., con todos. Porque si alguno dice: amo a Dios, pero aborrece a su hermano, escribe San Juan, miente. Pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios, a quien no ve29. «No podéis llamar Padre nuestro al Dios de toda bondad –señala San Juan Crisóstomo–, si conserváis un corazón duro y poco humano, pues, en tal caso, ya no tenéis en vosotros la marca de bondad del Padre celestial»30.

Cuando decimos a Dios: Padre nuestro no le presentamos solamente nuestra pobre oración, sino también la adoración de toda la tierra. Por la Comunión de los Santos sube ante Dios una oración permanente en nombre de la humanidad. Oramos por todos los hombres, por los que nunca supieron orar, o ya no saben, o no quieren hacerlo. Prestamos nuestra voz a quienes ignoran o han olvidado que tienen un Padre todopoderoso en los Cielos. Damos gracias por aquellos que se olvidan de darlas. Pedimos por los necesitados que no saben que tienen tan cerca la fuente de las gracias. En nuestra oración vamos cargados con las inmensas necesidades del mundo entero. En nuestro recogimiento interior, mientras nos dirigimos a nuestro Padre Dios, nos sentimos como delegados de todos los que padecen necesidad, especialmente de aquellos que Dios puso a nuestro lado o a nuestro cuidado.

También nos será de gran consuelo considerar que cada uno de nosotros participa de la oración de todos los hermanos. En el Cielo tendremos la alegría de conocer a todos aquellos que intercedieron por nosotros, y también la cantidad incontable de cristianos que ocupaban nuestro lugar cuando nos olvidábamos de hacerlo, y que de este modo nos han obtenido gracias que no hemos pedido. ¡Cuántas deudas por saldar!

La oración del cristiano, aunque es personal, nunca es aislada. Decimos Padre nuestro, e inmediatamente esta invocación crece y se amplifica en la Comunión de los Santos. Nuestra oración se funde con la de todos los justos: con la de aquella madre de familia que pide por su hijito enfermo, con la de aquel estudiante que reclama un poco de ayuda para su examen, con la de aquella chica que desea ayudar a su amiga para que haga una buena Confesión, con la de aquel que ofrece su trabajo, con la del que ofrece precisamente su falta de trabajo.

En la Santa Misa, el sacerdote reza con los fieles las palabras del Padrenuestro. Y consideramos que, con las diferencias horarias de los distintos países, se está celebrando continuamente la Santa Misa y la Iglesia recita sin cesar esta oración por sus hijos y por todos los hombres. La tierra se presenta así como un gran altar de alabanza continua a nuestro Padre Dios por su Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo.

1 Lc 11, 1-4. — 2 Cfr. Mt 6, 9 ss. — 3 Juan Pablo II, Audiencia general 14-III-1979. — 4 Cfr. W. Marchel, Abba! Père. La prière du Christ et des chrétiens, Roma 1963, pp, 188-189. — 5 Catecismo Romano, IV, 9, n. 1. — 6 Santo Tomás, Sobre el Padrenuestro, en Escritos de Catequesis, p. 126. — 7 San Cipriano, Tratado de la oración del Señor, 11. — 8 Tertuliano, Tratado sobre la oración, 3. — 9 Lc 15, 31. — 10 Casiano, Colaciones, 7, 28. — 11 Mt 20, 1. — 12 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 8, a. 1, c. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 146. — 14 Mt 14, 23; Lc 6, 12. — 15 Cfr. Mc 14, 35-36. — 16 Cfr. Mc 15, 34; Lc 23, 34-36. — 17 Cfr. Lc 22, 32; Jn 17. — 18 Cfr. Mt 26, 41. — 19 Cfr. Jn 4, 10; 6, 27. — 20 Cfr. Lc 21, 36. — 21 Mt 6, 5-6. — 22 Cfr. Mt 6, 7-8. — 23 Cfr. Lc 18, 9-14. — 24 Cfr. Lc 11, 5-8; 18, 1-8. — 25 Cfr. Mc 11, 23. — 26 Cfr. Mt 7, 7-11; Lc 11, 9-13. — 27 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 3. — 28 Cfr. Mt 5, 23. — 29 1 Jn 4, 20. — 30 San Juan Crisóstomo, Homilía sobre la puerta estrecha.

 

 

“Un rato de meditación diaria”

Si eres tenaz para asistir a diario a unas clases, sólo porque allí adquieres unos conocimientos... muy limitados, ¿cómo no tienes constancia para frecuentar al Maestro, siempre deseoso de enseñarte la ciencia de la vida interior, de sabor y contenido eternos? (Surco, 663)

¿Qué vale el hombre o el galardón más grande de la tierra, comparado con Jesucristo, que está siempre esperándote? (Surco, 664)
Un rato de meditación diaria –unión de amistad con Dios– es cosa propia de personas que saben aprovechar rectamente su vida; de cristianos conscientes, que obran en consecuencia. (Surco, 665)
Los enamorados no saben decirse adiós: se acompañan siempre.
–Tú y yo, ¿amamos así al Señor? (Surco, 666)
¿No observas cómo muchos de tus compañeros saben demostrar gran delicadeza y sensibilidad, en su trato con las personas que aman: su novia, su mujer, sus hijos, su familia...?
–Diles –¡y exígete tú mismo!– que el Señor no merece menos: ¡que le traten así! Y aconséjales, además, que sigan con esa delicadeza y esa sensibilidad, pero vividas con El y por El, y alcanzarán una felicidad nunca soñada, también aquí en la tierra. (Surco, 676)

 

 

Newman, un santo para nuestra época

El 13 de octubre será canonizado John Henry Newman, una figura sugerente para el mundo de ayer y de hoy, a la que nos acercan Jack Valero, director de comunicación de la canonización y Melissa Villalobos, la mujer del milagro, a quienes hemos entrevistado.

De la Iglesia y del Papa07/10/2019

 

Retrato de John Henry Newman, Oratorio de Birmingham © Mazur/catholicnews.org.uk

Retrato de John Henry Newman, Oratorio de Birmingham © Mazur/catholicnews.org.uk

John Henry Newman será el próximo santo de la Iglesia católica. El 13 de octubre será canonizado en una ceremonia presidida por el papa Francisco, y en la que también lo serán cuatro personas más, todas mujeres: Giuseppina Vannini, María Teresa Chiramel, Dulce Lopes Pontes y Margarita Bays.

Una vida apasionante, una conversión que conmocionó a Inglaterra, y un potente legado intelectual, sugerente para el mundo de ayer y de hoy. Grandes temas como fe y razón, conciencia, política, educación, laicado, fueron ampliamente desarrollados en sus escritos.

Newman está más vigente que nunca: los problemas actuales, en gran medida, son similares a los de la Inglaterra victoriana de su época: entre otros, la compresión racional de Dios, la necesidad de la formación del laicado y la escrupulosa búsqueda de la verdad moral. Así lo entendió Benedicto XVI, quien le beatificó en 2010.

“Diez mil dificultades no hacen una duda”, decía Newman. Pero vencerlas sí hacen un santo. Gracias, san John Henry.

Más información sobre el evento: www.newmancanonisation.com

 

«Newman podría ser el santo de la amistad»: Entrevista a Jack Valero, director de comunicación de la Canonización de Newman

Con el propósito de acercarnos a una figura no siempre conocida en el mundo actual, y en particular fuera del ámbito anglófono, ofrecemos a continuación una entrevista a Jack Valero, director de comunicación de la Canonización de Newman, realizada dos semanas antes del evento.

Newman, el primer santo del Reino Unido en 300 años. ¿Una gota en el océano británico o el nacimiento de un río?

Cuando Newman se convierte al catolicismo en 1845 pierde su trabajo, sus amigos y hasta hay miembros de su familia que ya no le hablan más. Hacerse católico en Inglaterra en ese momento significaba perder todo. Con una labor continua a lo largo de 45 años, Newman provoca un gran cambio social en el país. Para cuando fallece en 1890 ya se ve bien que alguien se haga católico. Lo consigue casi solo. Abre una puerta a través de la cual vienen muchos famosos en poco tiempo: Oscar Wilde, R. H. Benson, G. K. Chesterton, Ronald Knox, Evelyn Waugh, Graham Green… La conversión es un camino aceptable socialmente gracias a Newman. Y quien sabe si alguno de los que le siguieron en el camino a la Iglesia le seguirán en el camino a los altares.

Tumba original en Rednal donde fue enterrado el cardenal Newman © Mazur/catholicnews.org.ukTumba original en Rednal donde fue enterrado el cardenal Newman © Mazur/catholicnews.org.uk

Saltamos de la isla al continente, ¿qué puede aportar esta canonización al resto del mundo, menos familiarizado con un cardenal que proviene del anglicanismo?

Aunque vivió hace más de un siglo, Newman es una persona que tiene mucho que decir al mundo de hoy. Su libro sobre lo que es una universidad, por ejemplo, es un clásico sobre la educación que sigue discutiéndose hoy día. Y no es solo una discusión abstracta: Newman mismo comenzó una universidad en Dublín y un colegio de secundaria en Inglaterra, y ambos perduran hasta el día de hoy.

Luego está su visión sobre el papel de los laicos en la Iglesia. Newman ya vio que el futuro de la Iglesia estaba en manos de los laicos y que para eso necesitarían una formación profunda. Sin embargo en su tiempo los católicos no tenían siquiera acceso a una formación intelectual de calidad, y mucho menos a una formación doctrinal-religiosa al nivel necesario. De hecho su visión no pudo hacerse realidad hasta cien años más tarde.

Lo que llama la atención en el caso de Newman es ese buscar la verdad a donde quiera que lleve, siguiendo siempre la conciencia

Newman se pasó la mitad de su vida como anglicano y la segunda mitad como católico. En su primer periodo predicó muchos sermones como párroco de St Mary the Virgin, la iglesia anglicana universitaria de Oxford. Cuando al paso de los años, ya como sacerdote católico, publica sus sermones de la época anglicana, lo hace casi sin cambios, aduciendo que lo que creía entonces lo sigue creyendo con pocas excepciones.

Las conversiones son fruto, en primer lugar, de la acción del Espíritu Santo. El joven Newman acompañó esa gracia divina con mucho estudio, lecturas y reflexión. Esta búsqueda, que requiere tiempo, apertura de mente y una incesante búsqueda de la verdad, es hoy un bien escaso. ¿Cómo encontrarse con Dios si ese encuentro, de entrada, no fascina?

Es cierto que la búsqueda de la verdad tal como lo hizo Newman es poco común en el día de hoy y tenemos que aprender a proponerlo de una manera más conectada con la sensibilidad actual. Newman comienza esa búsqueda y se dirige a los inicios, a los Padres de la Iglesia. Los lee con avidez y a través de esa lectura de los Padres, muchas veces en el original griego, llega a la convicción de que lo que busca está en la Iglesia Católica. Lo que llama la atención en el caso de Newman es ese buscar la verdad a donde quiera que lleve, siguiendo siempre la conciencia. Esto es algo que conecta con la sensibilidad de hoy y la búsqueda de autenticidad.

¿Algún suceso de su vida, quizá menos conocido, que muestre la humanidad, la caridad con los que le rodeaban?

Aparte de su legado intelectual, Newman fue un sacerdote que vivió en una iglesia de Birmingham más de 40 años, cuidando de los feligreses de todas las esferas sociales, con una labor pastoral escondida. Tanto es así que cuando murió salieron a la calle más de 15.000 personas de Birmingham a acompañar el féretro camino del cementerio. Muchos comentaron cómo les había ayudado personalmente en tiempos de dificultad.

Sus más de 20.000 cartas recogidas en 32 volúmenes son un testimonio de sus muchos amigos

Hay santos a quienes enseguida se les nombra “el santo de la alegría”, de los pobres, de lo ordinario… En este caso, ¿cómo podría ser recordado, en una o dos palabras?

Newman podría ser el santo de la amistad. Tuvo muchos amigos de todos los niveles, desde primeros ministros hasta el mendigo de la esquina. Sus más de 20.000 cartas recogidas en 32 volúmenes son un testimonio de sus muchos amigos.

Por otro lado, podría también convertirse en el santo de los periodistas: siempre le gustó mucho escribir y ser director de revistas y periódicos, desde poco después de llegar a Oxford a los 16 años, hasta casi el final de su vida. Se le considera uno de los mejores escritores de lengua inglesa del siglo XIX.

Escritorio del Cardenal Newman, en el Oratorio de Birmingham © Mazur/catholicnews.org.uk

Escritorio del Cardenal Newman, en el Oratorio de Birmingham © Mazur/catholicnews.org.uk

Si el cardenal Newman estuviera entre nosotros, ¿qué mensaje podría transmitirnos sobre la comunión eclesial y la defensa de la fe en el mundo actual?

Una cosa curiosa sobre Newman es que es admirado por todo tipo de católicos, tanto los considerados conservadores como los de tilde más progresista. Para mí esto es un logro muy grande del cardenal, que sabe predicar y escribir de manera que le entiendan y le sigan todo tipo de personas. En la actualidad, donde la sociedad está muy polarizada, incluso en algunos ambientes dentro de la Iglesia, Newman puede ser un punto de unión de gente muy dispar, de forma que todos podamos trabajar en la evangelización sin que nuestras diferencias sean un estorbo.

Newman será un santo que nos va a ayudar mucho a ser cristianos consecuentes en nuestro propio ambiente en el siglo XXI

Un punto muy desarrollado por Newman es el de la absoluta primacía de la conciencia; de hecho, la definición de este concepto en el Catecismo de la Iglesia Católica es suya. Si el futuro santo levantara la cabeza y observara el descrédito actual de la palabra “verdad”…

Pienso que las enseñanzas de Newman sobre la conciencia, que provienen en gran medida del capítulo V de la Carta al Duque de Norfolk y que se han hecho oficiales en la iglesia por ser citadas en el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992, adquirirán más importancia con el paso del tiempo, dado el individualismo y la ética de la autonomía que existen hoy en día. Newman habla de la conciencia como la voz de Dios, mientras que en general ahora está de moda considerar que, de una manera u otra, es creación del hombre. Como voz de Dios, Newman describe la conciencia como el vicario original de Cristo.

La buena formación de los laicos para mejorar la sociedad, el papel de los cristianos en la política o la universidad, fueron temas tratados con fuerza por el futuro santo. Parece que su mensaje conserva la validez en 2019.

Exacto. San John Henry Newman será un santo que nos va a ayudar mucho a ser cristianos consecuentes en nuestro propio ambiente en el siglo XXI. Yo animaría a la gente a leer primero una biografía y luego sus escritos: algunas meditaciones y sermones, su autobiografía espiritual Apologia Pro Vita Sua, la Carta al Duque de Norfolk, la Idea de la Universidad, los discursos sobre la Situación Actual de los Católicos en Inglaterra, etc.

 

Datos básicos para entender a Newman: Una peregrinación desde el anglicanismo hasta ser declarado santo por la Iglesia Católica.

 

La vida de John Henry Newman abarca casi por completo el siglo XIX. Nació en Londres en 1801, y falleció en 1890. La primera parte de su vida fue anglicano, la segunda, católico. Su madre le enseñó, a él y a sus hermanos, a manejar la Biblia desde muy pequeño, pero no con el objetivo de prender en él la llama de la fe, de afianzar su creencia, sino más bien, para desarrollar el sentimiento religioso. Este dato será importante para entender el desarrollo filosófico en torno al asentimiento.

El joven Newman no contaba con ninguna base realmente religiosa. Era un estudiante brillante y muy activo que no se interesaba demasiado por los temas religiosos pues no había aprendido el sentido de amar a Dios. Pero en plena adolescencia, a la edad de quince años, enferma y tiene lugar, según sus propias palabras, su “conversión”. Tiene mucho tiempo para pensar y modificar ideas y se produce un encuentro personal con Dios, hasta entonces, inexistente. Durante la larga convalecencia y obligado -por motivos económicos- a quedarse en un internado durante varios meses, tuvo posibilidad de adentrarse en lecturas religiosas como The force of true, del calvinista Thomas Scott, lecturas que le mostraron cómo creer en un Dios vivo y a reconocer lo caduco de la vida terrenal.

Pronto decidió mantener el celibato y hacerse pastor anglicano para poder entregarse con mayor dedicación a los estudios. Entró en Oxford, primero como estudiante, convirtiéndose en docente más adelante y haciéndose muy conocido por sus sermones, en los que trata de encontrar un modo de regenerar la iglesia anglicana. Para ello, se interesa profundamente por el estudio objetivo de la historia del cristianismo, desde los Padre de la Iglesia, empresa que comienza en el año 1845, tras un par de años de retiro, vida cuasi monástica en la localidad de Littlemore -donde construyó una iglesia y donde yace enterrada su madre- y de estudio intenso sobre todo en torno a la fe católica, que cada vez le interesa más, y en la que descubre la continuidad de la Iglesia primigenia. En ese año, y mientras escribía ese trabajo acerca del desarrollo de la doctrina cristiana, toma la decisión de convertirse al catolicismo.

El 3 de octubre de 1845 es una fecha importante en su biografía. Escribe al director de su College de Oxford para comunicarle que abandona su puesto de tutor y docente. El mismo día fue recibido en la iglesia católica. Newman ha descrito en más de una ocasión la dificultad que entrañó ese paso. Lo ningunearon, dejaron de enviarle invitaciones a eventos, no era bien recibido en los círculos que frecuentaba, era centro de maledicencias... todo ello, por haber cometido el terrible crimen de ser católico entre protestantes. Poco después de su conversión, recibe la confirmación en Birmingham.

Un año después abandona los lugares en los que ha pasado 30 años y en septiembre viaja a Roma junto con un amigo, Ambrose St. John, igualmente converso. Allí es ordenado sacerdote de la iglesia católica. Poco después fue admitido como novicio de los oratorianos de Roma. De regreso a Inglaterra (Maryvale) funda en 1848 un oratorio junto con un grupo de jóvenes conversos. Dos años más tarde, en 1850, se dio vía libre al establecimiento de la jerarquía de la iglesia católica en Inglaterra. Newman intenta luchar contra los prejuicios y hace hincapié en la necesidad de que haya laicos católicos bien preparados, capaces de explicar su fe en todo momento, ya que siempre hubo periodos en la historia de la Iglesia en los que fue precisamente la comunidad de los creyentes los que preservaron la fe, más que ciertos papas u obispos.

Newman, no solo tiene que luchar contra los enemigos que le han surgido en el interior de la iglesia anglicana. Tras la publicación de la Apologia Pro Vita Sua (1864), en la que vuelve a exponer que la iglesia católica y romana es la iglesia que contiene la revelación sin aditivos falseados, también tiene que soportar fuertes críticas internas por la fundación del oratorio de Oxford el año 1859. Se trata de la cuestión de la preparación de los laicos, tan importante para Newman, y que era entendida como excesivamente progresista dentro de la iglesia católica.

El 15 de mayo de 1879 es creado cardenal por el Papa León XIII. Falleció en 1890 y fue beatificado en el 2010 por el Papa Benedicto XVI, en Inglaterra. El 13 de octubre de 2019 será canonizado, en Roma, por el Papa Francisco.

 

«Newman, haz que pare»: Entrevista a Melissa Villalobos, la mujer del milagro.

Melissa y Gemma, madre e hija, las protagonistas del milagro de San John Henry Newman

Melissa Villalobos, abogada norteamericana, vive en Chicago. Madre de siete hijos. Al mes del quinto embarazo comienza a sufrir unas fuertes hemorragias internas. Los médicos le aconsejan reposo casi absoluto, como única manera de afrontar los meses siguientes. Era el año 2013. En un nuevo episodio de pérdida de sangre, pide con fuerza “Newman, haz que pare”. Y así fue: al instante cesó la hemorragia. Al poco tiempo nació Gemma, una niña normal, con buena salud, que hoy día tiene 6 años.

Ofrecemos una entrevista a Melissa, en la que nos habla de su devoción a Newman y de la importancia de la fe, que siempre puede crecer. En la web oficial de la canonización se puede ver un vídeo en el que Melissa cuenta los detalles del milagro.

 

¿Por qué acudiste a Newman? ¿Cómo arranca tu devoción por él?

Comencé mi devoción al cardenal Newman en 2011, después de que mi esposo, David, trajera a casa dos estampitas con su imagen. Puse una de ellas en el salón y la otra en nuestra habitación. Pasaba delante de ellas durante todo el día y me dirigía a él con frecuencia. Cada día le sentía más amigo, más cercano. Su rostro se veía tan santo y hermoso que me sentí atraída por él. Parecía tener una expresión en su rostro que coincidía con el ánimo de mis oraciones, y parecía como si realmente estuviera escuchando cada una de mis palabras. A partir de entonces, decidí buscar su vida y su trabajo porque iba teniendo más curiosidad por conocerle, y encontré un sitio web llamado newmanreader.org en Internet.

Yo soy una de las personas comunes a las que tanto quería, igual que aquellos, con quienes se intercambiaba cartas a lo largo de su vida

Comencé a leer sus obras, especialmente sus cartas a la gente común y corriente, y descubrí que no solo era un grandísimo intelectual, sino también una persona extremadamente amorosa y santa. ¡Leer sus palabras fue como encontrar un tesoro! Creía firmemente que él estaba en el cielo porque hacía mucho por los demás, los llevaba a la Iglesia y también visitaba a los enfermos y a los pobres. Nunca se jactó de todo el trabajo que hizo por la gente normal. Pedí su ayuda en mi momento de necesidad porque sabía que estaba en el cielo y que llevaría mi oración a Dios. Yo soy una de las personas comunes a las que tanto quería, igual que aquellos, con quienes se intercambiaba cartas a lo largo de su vida.

De entrada, se podría pensar que las prioridades de Newman podrían ir por la defensa de la fe, el diálogo entre las confesiones religiosas, etc. Es decir, un santo intelectual y serio, poco inclinado a atender los ruegos de una mujer embarazada…

El cardenal Newman era un hombre humilde y muchos desconocen cuánto ha hecho por la gente normal y sencilla, incluidos los enfermos y los pobres. En su primera misión en la iglesia, visitó a todos los feligreses que no le esperaban ni le necesitaban. También visitó a todas las personas enfermas, y muchas tenían enfermedades contagiosas como el cólera. Nunca se preocupó por contraer la enfermedad de otra persona. Siempre tuvo tiempo para los demás. También apoyó mucho a las familias, a las madres, y a sus hijos: estaba muy interesado en una esmerada educación de los niños. Todos los problemas de los demás le importaban. Curarme como una mujer embarazada es acorde con su amor por la gente común y también con su inmenso amor por la Virgen María, la mujer más grande.

¿Se puede medir la fe con que uno pide un milagro así? Es decir, a veces hay milagros, otras no. ¿Qué hacer para no cansarse de pedir?

La fe es una creencia que está no solo en la mente sino también en el corazón. Es saber que eres escuchado y amado, incluso cuando no obtienes lo que quieres. También hay que darse cuenta de que no obtener lo que uno quiere es para su bien mayor porque siempre estamos bajo el cuidado de Dios como nuestro padre. Es difícil de aceptar porque siempre pensamos que sabemos mejor lo que necesitamos, pero si confiamos en Dios como el Padre amoroso, sabemos que nunca nos abandona. Recomiendo que las personas recen al cardenal Newman para que nos aumente la fe. Nunca se tiene demasiada.

En español, “estar como una rosa” significa estar bien, con buena salud. Su hija Gemma, por ese agradable olor a rosas que apareció el día del milagro, se puede decir que Newman la conservará siempre “como una rosa”.

Newman siempre mantendrá a Gemma en sus manos amorosas y, de hecho, creo que guiará y cuidará a toda nuestra familia. Al curarme en mi embarazo con Gemma, él ha traído su amor a toda mi familia, y haremos todo lo posible para mostrarle nuestra gran gratitud, viviendo como lo hizo con una vida de oración preocupada por las necesidades de los demás.

Recomiendo que las personas recen al cardenal Newman para que nos aumente la fe

¿Le pedirás otro milagro el próximo día 13 de octubre?

Desde que se publicó la noticia de mi milagro, muchas personas me han pedido que rece por ellas al cardenal Newman. Estas oraciones por otros incluyen principalmente necesidades físicas y espirituales. Estaré rezando por todas estas personas, por mi familia, por el Santo Padre y la Iglesia en la misa de canonización. También rezaré por el Opus Dei. ¡Espero también que las personas del Opus Dei nos mantengan a mí y a mi familia en sus oraciones!

 

 

Trabajo: contemplación y trabajo (1)

Ser contemplativos es disfrutar de la mirada de Dios. Por eso, quien se sabe acompañado por Él a lo largo del día, ve con otros ojos las ocupaciones en que se empeña.

Trabajo02/05/2012

Quisiera que hoy, en nuestra meditación, nos persuadiésemos definitivamente de la necesidad de disponernos a ser almas contemplativas, en medio de la calle, del trabajo, con una conversación continua con nuestro Dios, que no debe decaer a lo largo del día. Si pretendemos seguir lealmente los pasos del Maestro, ése es el único camino[1].

Para quienes estamos llamados por Dios a santificarnos en medio del mundo, convertir el trabajo en oración y tener alma contemplativa, es el único camino, porque o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca[2].

Conviene que meditemos despacio esta enseñanza capital de San Josemaría. En este texto consideraremos qué es la contemplación; en otras ocasiones nos detendremos en ahondar en la vida contemplativa en el trabajo y en las actividades de la vida ordinaria.

Como en Nazaret, como los primeros cristianos

El descubrimiento de Dios en lo ordinario de cada día, da al propio quehacer su valor último y su plenitud de sentido. La vida oculta de Jesús en Nazaret, los años intensos de trabajo y de oración, en los que Jesucristo llevó una vida corriente —como la nuestra, si queremos—, divina y humana a la vez[3], muestran que la tarea profesional, la atención a la familia y las relaciones sociales no son obstáculo para orar siempre[4], sino ocasión y medio para una vida intensa de trato con Dios, hasta que llega un momento en el que es imposible establecer una diferencia entre trabajo y contemplación.

Por esta senda de la contemplación en la vida ordinaria, siguiendo las huellas del Maestro, discurrió la vida de los primeros cristianos: «cuando pasea, conversa, descansa, trabaja o lee, el creyente ora»[5], escribía un autor del siglo II. Años más tarde San Gregorio Magno atestigua, como un ideal hecho realidad en numerosos fieles, que «la gracia de la contemplación no se da sí a los grandes y no a los pequeños; sino que muchos grandes la reciben, y también muchos pequeños; y tanto entre los que viven retirados como entre las personas casadas. Luego, si no hay estado alguno entre los fieles que quede excluido de la gracia de la contemplación, el que guarda interiormente el corazón puede ser ilustrado con esa gracia»[6].

El Magisterio de la Iglesia, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, ha recordado muchas veces esta doctrina, tan importante para quienes tenemos la misión de llevar a Cristo a todas partes y transformar el mundo con el espíritu cristiano. «Las actividades diarias se presentan como un precioso medio de unión con Cristo, pudiendo convertirse en materia de santificación, terreno de ejercicio de las virtudes, diálogo de amor que se realiza en las obras. El espíritu de oración transforma el trabajo y así resulta posible estar en contemplación de Dios, aun permaneciendo en las ocupaciones más variadas»[7].

La contemplación de los hijos de Dios

 

Enseña el Catecismo que «la contemplación de Dios en su gloria celestial es llamada por la Iglesia "visión beatífica"»[8]. De esa contemplación plena de Dios, propia del Cielo, podemos tener un cierto anticipo en esta tierra, una incoación imperfecta[9] que, aunque sea de orden diverso a la visión, es ya una verdadera contemplación de Dios, así como la gracia, siendo de distinto orden que la gloria, es, no obstante, una verdadera participación en la naturaleza divina. Ahora vemos como en un espejo, oscuramente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido[10], escribe San Pablo.

Esa contemplación de Dios como en un espejo, durante la vida presente, es posible gracias a las virtudes teologales: a la fe y a la esperanza vivas, informadas por la caridad. La fe, unida a la esperanza y vivificada por la caridad, «nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo»[11].

La contemplación es un conocimiento amoroso y gozoso de Dios y de sus designios manifestados en las criaturas, en la Revelación sobrenatural, y plenamente en la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo nuestro Señor. «Ciencia de amor»[12], la llama San Juan de la Cruz. La contemplación es un claro conocimiento de la verdad, alcanzado no por un proceso de razonamiento sino por una intensa caridad[13].

La oración mental es un diálogo con Dios. Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" —¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!"[14]. En la vida espiritual, este trato con Dios tiende a simplificarse conforme aumenta el amor filial, lleno de confianza. Sucede entonces que, con frecuencia, ya no son necesarias las palabras para orar, ni las exteriores ni las interiores. Sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira![15].

Esto es la contemplación, un modo de orar activo pero sin palabras, intenso y sereno, profundo y sencillo. Un don que Dios concede a quienes le buscan con sinceridad, ponen toda el alma en el cumplimiento de su Voluntad, con obras, y tratan de moverse en su presencia. Primero una jaculatoria, y luego otra, y otra..., hasta que parece insuficiente ese fervor, porque las palabras resultan pobres...: y se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio[16]. Esto puede suceder, como enseña San Josemaría, no sólo en los ratos dedicados expresamente a la oración, sino también mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de nuestras equivocaciones y limitaciones, las tareas propias de nuestra condición y de nuestro oficio[17].

Bajo la acción del Espíritu Santo

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo inhabitan en el alma en gracia[18]: somos templos de Dios[19]. Se quedan cortas las palabras para expresar la riqueza del misterio de la Vida de la Santísima Trinidad en nosotros: el Padre que eternamente engendra al Hijo, y que con el Hijo espira al Espíritu Santo, vínculo de Amor subsistente. Por la gracia de Dios, tomamos parte en esa Vida como hijos. El Paráclito nos une al Hijo que ha asumido la naturaleza humana para hacernos partícipes de la naturaleza divina: al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (...) a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»[20]. Y en esta unión con el Hijo no estamos solos sino que formamos un cuerpo, el Cuerpo místico de Cristo, al que todos los hombres están llamados a incorporarse como miembros vivos y a ser, como los apóstoles, instrumentos para atraer a otros, participando en el sacerdocio de Cristo[21].

La vida contemplativa es la vida propia de los hijos de Dios, vida de intimidad con las Personas Divinas y desbordante de afán apostólico. El Paráclito infunde en nosotros la caridad que nos permite alcanzar un conocimiento de Dios que sin la caridad es imposible, pues el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor[22]. Quien más le ama mejor le conoce, ya que ese amor —la caridad sobrenatural— es una participación en la infinita caridad que es el Espíritu Santo[23], que todo lo escruta, hasta las profundidades de Dios. Pues ¿quién sabe lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, las cosas de Dios nadie las ha conocido sino el Espíritu de Dios[24].

Ese Amor, con mayúscula, instaura en la vida del alma una estrecha familiaridad con las Personas Divinas, y un entendimiento de Dios más agudo, más rápido, certero y espontáneo, en profunda sintonía con el Corazón de Cristo[25]. También en el plano humano quienes se aman se comprenden con más facilidad, y por eso San Josemaría recurre a esa experiencia para transmitir de algún modo lo que es la contemplación de Dios; por ejemplo, decía que en su tierra a veces se decía: ¡mira cómo le contempla!; y explicaba cómo ese modo de decir se refería a una madre que tenía a su hijo en brazos, a un novio que miraba a su novia, a la mujer que velaba al marido. Pues así debemos contemplar al Señor.

Pero toda realidad humana, por hermosa que sea, se queda en una sombra de la contemplación que Dios concede a las almas fieles. Si ya la caridad sobrenatural supera en altura, en calidad y en fuerza cualquier amor simplemente humano, ¿qué decir de los Dones del Espíritu Santo, que nos permiten dejarnos llevar dócilmente por Él? Con el crecimiento de estos Dones —Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor filial— crece la connaturalidad o la familiaridad con Dios y se despliega todo el colorido de la vida contemplativa.

En especial, por el Don de Sabiduría —el primero y mayor de los Dones del Espíritu Santo[26]— se nos otorga no sólo conocer y asentir a las verdades reveladas acerca de Dios y de las criaturas, como es propio de la fe, sino saborear esas verdades, conocerlas con «un cierto sabor de Dios»[27]. La Sabiduría —sapientia— es una sapida scientia: un ciencia que se gusta. Gracias a este Don no sólo se cree en el Amor de Dios, sino que se sabe de un modo nuevo[28]. Es un saber al que sólo se llega con santidad: y hay almas oscuras, ignoradas, profundamente humildes, sacrificadas, santas, con un sentido sobrenatural maravilloso: Yo te glorifico, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeñuelos[29]. Con el Don de Sabiduría la vida contemplativa se adentra en las profundidades de Dios[30]. En este sentido San Josemaría nos invita a meditar un texto de San Pablo, en el que se nos propone todo un programa de vida contemplativa —conocimiento y amor, oración y vida— (...): que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en la caridad, podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y la grandeza, la altura y la profundidad del misterio; y conocer también aquel amor de Cristo, que sobrepuja todo conocimiento, para que os llenéis de toda la plenitud de Dios (Ef 3,17-19)[31].

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Hemos de implorar al Espíritu Santo el Don de Sabiduría junto con los demás Dones, su séquito inseparable. Son los regalos del Amor divino, las joyas que el Paráclito entrega a quienes quieren amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Por la senda de la contemplación

Cuanto mayor es la caridad, más intensa es la familiaridad con Dios en la que surge la contemplación. Hasta la caridad más débil, como la de quien se limita a no pecar gravemente pero no busca cumplir en todo la Voluntad de Dios, establece una cierta conformidad con la Voluntad divina. Sin embargo, un amor que no busca amar más, que no tiene el fervor de la piedad, se parece más a la cortesía formal de un extraño que al afecto de un hijo. Quien se conformara con eso en su relación con Dios, no pasaría de un conocimiento de las verdades reveladas insípido y pasajero, porque quien se contenta con oír la palabra, sin ponerla en práctica, es semejante a un hombre que contempla la figura de su rostro en su espejo: se mira, se va, e inmediatamente se olvida de cómo era[32].

Muy distinto es el caso de quien desea sinceramente identificar en todo su voluntad con la Voluntad de Dios y, con la ayuda de la gracia, pone los medios: la oración mental y vocal, la participación en los Sacramentos —la Confesión frecuente y la Eucaristía—, el trabajo y el cumplimiento fiel de los propios deberes, la búsqueda de la presencia de Dios a lo largo de día: el cuidado del plan de vida espiritual junto con una intensa formación cristiana.

El ambiente actual de la sociedad conduce a muchos a vivir volcados hacia fuera, con una permanente ansia de poseer esto o aquello, de ir de aquí para allá, de ver y mirar, de moverse, de distraerse con futilidades, quizá con el intento de olvidar su vacío interior, la pérdida del sentido trascendente de la vida humana. A quienes hemos descubierto la llamada divina a la santidad y al apostolado, nos debe suceder lo contrario. Cuanta más actividad exterior, más vida para adentro, más recogimiento interior, buscando el diálogo con Dios presente en el alma en gracia y mortificando los afanes de la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida[33]. Para contemplar a Dios es preciso limpiar el corazón. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios[34].

Pidamos a Nuestra Madre Santa María que nos obtenga del Espíritu Santo el don de ser contemplativos en medio del mundo, don que sobreabundó en su vida santísima.

J. López


[1] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 238.

[2] San Josemaría, Conversaciones, n. 114.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 56.

[4] Lc 18, 1.

[5] Clemente de Alejandría, Stromata, 7, 7.

[6] San Gregorio Magno, In Ezechielem homiliae, 2, 5, 19.

[7] Juan Pablo II, Discurso al Congreso «La grandeza de la vida ordinaria», en el centenario del nacimiento del Beato Josemaría, 12-I-2002, n. 2.

[8] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1028.

[9] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 12, a. 2, c; y II-II, q. 4, a.1; q. 180, a. 5, c.

[10] 1 Cor 12, 12. Cfr. 2 Cor 5, 7; 1 Jn 3, 2.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 163.

[12] San Juan de la Cruz, Noche oscura, lib. 2, cap. 18, n. 5.

[13] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 180, a. 1, c y a.3, ad 1.

[14] San Josemaría, Camino, n. 91.

[15] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 307.

[16] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 296.

[17] Ibidem.

[18] Cfr. Jn 14, 23.

[19] Cfr. 1 Cor 3, 16; 2 Cor 6, 16.

[20] Gal 4, 4-6.

[21] Cfr. 1 Cor 12, 12-13, 27; Ef 2, 19-22; 4, 4.

[22] 1 Jn 4, 9.

[23] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 24, a. 7, c. In Epist. ad Rom., c. 5, lect. 1.

[24] 1 Cor 2, 10-11.

[25] Cfr. Mt 11, 27.

[26] Cfr. Juan Pablo II, Alocución 9-IV-1989.

[27] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 45, a. 2, ad 1.

[28] Cfr. Rm 8, 5.

[29] Mt 11, 25.

[30] 1 Cor 1, 10.

[31] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 163.

[32] St 1, 23-24.

[33] 1 Jn 2, 16.

[34] Mt 5, 8.

 

 

Octubre mes del Rosario – Historia del Rosario

Historia del Rosario

El pueblo cristiano siempre ha sentido la necesidad de la mediación de María, Omnipotencia suplicante, canal de la gracia: se multiplican así a lo largo de los siglos las devociones marianas, tanto litúrgicas coma populares.

Sin embargo, entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario, el ejercicio piadoso por excelencia en honor de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

Entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa «corona de rosas».

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

ORIGEN Y DESARROLLO

En la Edad Media, se saluda a la Virgen María con el título de rosa, símbolo de la alegría. El bienaventurado Hermann le dirá: «Alégrate, Tú, la misma belleza. / Yo te digo: Rosa, Rosa», y en un manuscrito francés medieval se lee: «cuando la bella rosa María comienza a florecer, el invierno de nuestras tribulaciones se desvanece y el verano de la eterna alegría comienza a brillar». Se adornan las imágenes de la Virgen con una «corona de rosas» y se canta a María como «jardín de rosas» (en latín medieval rosarium); así se explica la etimología del nombre que ha llegado a nuestros días.

        En esa época, los que no sabían recitar los 150 salmos del Oficio divino los sustituían por 150 Avemarías, acompañadas de genuflexiones, sirviéndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o de nudos hechos en una cuerda. A la vez se meditaba y se predicaba la vida de la Virgen. En el s. XIII, en Inglaterra, el abad cisterciense Étienne de Sallai escribe unas meditaciones en donde aparecen 15 gozos de Nuestra Señora, terminando cada una de ellas con un Avemaría.

    

    Sin entrar en una discusión crítico-histórica pormenorizada sobre los detalles del origen último del Rosario en su estructura actual, podemos afirmar que es, sin duda, Santo Domingo de Guzmán el hombre que en su época más contribuyó a la formación del Rosario y a su propagación, no sin inspiración de Santa María Virgen.

Motivo fue el extenderse la herejía albigense, a la que combatió, «no con la fuerza de las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llevó a los cuatro ángulos del mundo…» (León XIII, Enc.Supremi apostolatus, 1 sept. 1883).

        A finales del s. XV los dominicos Alain de la Rochelle en Flandes, Santiago de Sprenger y Félix Fabre en Colonia, dan al Rosario una estructura similar a la de hoy: se rezan cinco o quince misterios, cada uno compuesto por diez Avemarías. Se estructura la contemplación de los misterios, que se dividen en gozosos, dolorosos y gloriosos, repasando así en el ciclo semanal los hechos centrales de la vida de Jesús y de María, como en un compendio del año litúrgico y de todo el Evangelio. Por último se fija el rezo de las letanías, cuyo origen en la Iglesia es muy antiguo.

        La devoción al Rosario adquirió un notable impulso en tiempos de León XIII añadiéndose a las letanías lauretanas la invocación «Reina del Santísimo Rosario».

         En los últimos tiempos ha contribuido de manera especial a la fundamentación y propagación de esta devoción mariana los hechos milagrosos de Lourdes y Fátima: «la misma Santísima Virgen, en nuestros tiempos, quiso recomendar con insistencia esta práctica cuando se apareció en la gruta de Lourdes y enseñó a aquella joven la manera de rezar el Rosario.

 

ESTRUCTURA

        La forma típica y plenaria del rezo del Rosario, con 150 Avemarías, se ha distribuido en tres ciclos de misterios, gozosos, dolorosos y gloriosos a lo largo de la semana, dando lugar a la forma habitual del rezo de cinco decenas de Avemarías, contemplando cinco misterios -diarios (la costumbre suele asignar al domingo, miércoles y sábado los gloriosos; los gozosos al lunes y jueves y los dolorosos al martes y viernes), rezándose al final de los cinco misterios las letanías lauretanas. Juan Pablo II añadió el ciclo de misterios luminosos los jueves.

 

Los tres grupos de misterios nos recuerdan los tres grandes misterios de la salvación. El misterio de la Encarnación nos lo evocan los gozos de la Anunciación, de la Visitación, de la Natividad del Señor, su Presentación en el templo y la Purificación de su Madre y, por último, su encuentro entre los doctores en el Templo.

El misterio de la Redención está representado por los diversos momentos de la Pasión: la oración y agonía en el huerto de Getsemaní, la flagelación, la coronación de espinas, el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y la crucifixión. El misterio de la vida eterna nos lo evoca la Resurrección del Señor, su Ascensión, Pentecostés, la Asunción de María y su Coronación como Reina.

«Todo el Credo pasa, pues, ante nuestros ojos, no de una manera abstracta, con fórmulas dogmáticas, sino de una manera concreta en la vida de Cristo, que desciende a nosotros y sube a su Padre para conducirnos a Él. Es todo el dogma cristiano, en toda su profundidad y esplendor, para que podamos de esta manera y todos los días, comprenderlo, saborearlo y alimentar nuestra alma con él» (R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador y nuestra vida interior, 3 ed. Buenos Aires 1954, 261).

Juan Pablo II  incluyó en el rezo del Rosario los Misterios de Luz, que incluye varias escenas de la vida de Jesús que faltaban por considerar: el Bautismo, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía.

 

INSTITUCIÓN DE LA FIESTA DEL SANTO ROSARIO

        El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota.

        Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

        Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

J. FERRER SERRATE , M. GARCIA MIRALLES (GER)

 

Nace "Género en Libertad" una asociación que ayuda a los padres a proteger a sus hijos de la ideología de género

Cuenta con gabinetes jurídicos en cada provincia para el asesoramiento y defensa gratuita de cualquier familia que sienta conculcados sus derechos

Benigno Blanco.

Benigno Blanco.

 

El jueves día 10 de octubre se presenta en Madrid la Asociación "Género en libertad" una entidad que nace con la finalidad de defender a la familia y especialmente a los niños, contra el avance de la ideología de género.

Desde la asociación explican a Religión Confidencial que la entidad es "totalmente independiente", y que no pertenece a ningún otra organización o grupo que opera en este campo. "Surge en Gijón por la preocupación de algunos padres sobre la educación afectivo-sexual que están recibiendo sus hijos en los colegios, y para defenderse de lo que consideran una intromisión de su libertad", exponen a RC desde la Asociación.  

Entre sus objetivos destacan ofrecer, a colegios (tanto públicos como privados), AMPAS,  asociaciones familiares etc., de forma gratuita, clases y material educativo para impartir las materias relacionadas con la educación afectivo-sexual desde una visión integral de la persona, de acuerdo con la ciencia y la biología, tolerante hacia quienes piensan distinto y lejos de la instrumentalización del sexo. El material respetará los tiempos de maduración de niños y niñas para acompañarlos en su crecimiento de manera saludable y responsable.

Leyes LGTBI 

"Creemos que son materiales muy respetuosos, que no ofenden a nadie, y que no están en contra de las leyes LGTBI", afirman desde la asociación. 

Otro de los objetivos es la recogida de firmas exigiendo a las Consejerías de Educación que retiren material con ideología de género y la creación de gabinetes jurídicos en cada provincia para el asesoramiento y defensa gratuita de cualquier familia que sienta conculcados sus derechos o que se está a doctrinando a los niños.

"A raíz de la presentación de nuestra asociación, hemos tenido peticiones de colegios públicos para que les enviemos nuestros materiales", exponen las mismas fuentes. 

Consentimiento informado

Una de las metas de esta entidad es elaborar y difundir entre familias, un documento de información previa y consentimiento informado sobre cualquier tipo de clase o actividad que se vayan a impartir en el colegio de sus hijos, en materias que afecten directamente a la educación moral del alumno en cuestiones socialmente controvertidas.

Aunque la Asociación lleva varios meses trabajando y cuenta ya con gabinetes jurídicos de asesoramiento en todas las provincias españolas, hará su presentación pública el jueves 10 de octubre de 2019, a las 19:30 horas, en el Salón de Grados de la Universidad CEU San Pablo (Julián Romea, 23). Además de la Presidenta Teresa Pérez de Rada Cavanilles, intervendrán: Carmen Fernández de la Cigoña Cantero (Directora del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad CEU San Pablo) y Benigno Blanco Rodríguez (Ex - presidente Foro de la Familia).

Así mismo, se presentará el material para dar educación afectivo-sexual elaborado por la nueva asociación.

 

 

Acuerdo entre Roma y Pekín: un año después

Salvador Bernal

Seminaristas de China.

photo_camera Seminaristas de China.

Ha tenido una difusión inusitada el desfile conmemorativo de los ochenta años de la República popular china: un mensaje amenazador hacia el mundo occidental, sobre todo. Quizá también para los disidentes internos y los manifestantes de Hong Kong, que no cesan en sus protestas a pesar de la violenta represión policial y de la declaración del estado de emergencia: significa en cierto modo la muerte del sistema de libertades propio de la antigua colonia, es decir, la confirmación de que Pekín no cumplirá las promesas que hizo en los tratados de retrocesión de la colonia británica en 1997. Desde luego, la señal de fuerza se dirige también a Taiwán, donde los políticos favorables a la reunificación están perdiendo apoyo popular día a día: el pueblo
no quiere renunciar a libertades de las que gozan pacíficamente.

En ese contexto se ha cumplido el primer aniversario del acuerdo provisional entre la Santa Sede y Pekín sobre nombramiento de obispos, fruto de años de diálogo. La Secretaría de Estado vaticana parece conforme con lo
conseguido, pensando especialmente en la superación de la división entre clandestinos y oficiales. En cambio, voces autorizadas dentro del continente, o en el propio Hong Kong, no dejan de manifestar críticas, eco de quienes sienten que se ha dado prioridad a la llamada Iglesia patriótica. De momento, hay datos positivos innegables, como la autorización a que varios obispos viajaran a Italia, para asistir al último sínodo de obispos, y a actos organizados fuera de Roma, o el nombramiento de varios prelados con el consenso mutuo.

A finales de septiembre se presentó en Roma un libro –con prefacio del Secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin- sobre ese acuerdo entre la Santa Sede y China, con participación de personas de relieve: el arzobispo Claudio Maria Celli, el presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazzo, Romano Prodi, Andrea Riccardi y Federico Lombardi. Mons. Celli resumió el valor del acuerdo con estas palabras: “Se ha abierto una puerta que difícilmente se puede volver cerrar”.

En la información sobre la presentación del texto, que no conozco aún, no se mencionaron las dificultades derivadas del reglamento chino sobre actividades religiosas, que entró en vigor en 2018: entre otras exigencias,
establece la inscripción obligatoria del clero en un registro civil en términos contrarios a las convicciones cristianas, en la medida en que afirma la “independencia, autonomía y autogestión de la Iglesia en China”. Ante las frecuentes consultas a Roma, la Sede Apostólica publicó unas orientaciones pastorales, que comenté en Aceprensa a comienzos del pasado mes de julio. A las dificultades se refirió también el Papa Francisco en su mensaje a los católicos chinos de septiembre pasado.

La realidad reflejada en muy diversas fuentes informativas, así como en las crónicas de los viajeros a China, muestran la inusitada vitalidad del catolicismo. A diferencia de lo que ocurre en tantos países occidentales, los
fieles llenan los templos a primerísimas horas de la jornada. Además -sin contar la extraordinaria devoción popular en torno al santuario de Sheshan, en la diócesis de Shanghái-, sigue siendo notable el número de bautismos de adultos en Pascua: más de veinte mil estos últimos años. Con la particularidad
de que, entre los catecúmenos, predominan personas de nivel cultural, profesionales de la técnica, el derecho o la economía. Todo compatible –y de ahí la dificultad de entender la cuestión, también porque el texto del acuerdo no se ha publicado ni en Pekín ni en Roma- con las frecuentes noticias sobre actos represivos contra los creyentes, especialmente desde la promulgación del último reglamento.

Ciertamente, no es fácil armonizar la libertad de la Iglesia con el proceso de chinización, lanzado por el presidente Xi Jinping. El objetivo de Pekín es muy distinto de la inculturación católica: pretende la completa subordinación al partido comunista de cualquier realidad social, incluidas las organizaciones religiosas. Pero los fieles buscan el reconocimiento de su libertad de conciencia, no necesariamente limitada por tolerar que se instalen en lugar destacado de los templos fotos grandísimas del “Gran Timonel” Mao Zedong y del actual “Líder Central”.

Como se ha escrito tantas veces, el partido comunista chico se ha abierto a la economía de mercado, pero no está dispuesto a renunciar al control de la sociedad civil ni, en concreto de la religión, para evitar los errores
que habrían cometido en su día la URSS y los países satélites, que produjeron el colapso de los regímenes comunistas. Pero los católicos no renuncian tampoco a su libertad, menos aún en Hong Kong, y participan activamente en las manifestaciones contra China, aunque, paradójicamente, sea también católica Carrie Lam, la presidente del ejecutivo de la antigua colonia.

 

 

Todo atentado contra la familia atenta contra la humanidad

La familia

Dios puso en el corazón del hombre y de la mujer, como instinto innato, el amor conyugal, el amor paterno y materno, el amor filial

En estos tiempos en que se habla tanto de derechos humanos y de crímenes contra la humanidad, la enseñanza de Pío XII nos muestra que atentar contra la familia es atentar contra la humanidad.

¿Cuántas leyes que atentan gravísimamente contra la familia están en discusión precisamente en este momento en el Parlamento chileno? Basta señalar los proyectos de legalización del aborto y de la violación de la patria potestad en lo que se refiere a la enseñanza.

Los católicos deben luchar por los principios cristianos en la sociedad

Llama la atención que los que se dicen defensores de los derechos humanos están tomados por una especie de fiebre de demolición de esta institución fundamental y primera de la sociedad.

Leamos lo que dice el Pontífice.

“Precisamente porque (la familia) es el elemento orgánico de la sociedad, todo atentado perpetrado contra ella es un atentado contra la humanidad. Dios puso en el corazón del hombre y de la mujer, como instinto innato, el amor conyugal, el amor paterno y materno, el amor filial.

Por consiguiente, querer arrancar y paralizar este triple amor es una profanación que por sí misma horroriza y lleva a la ruina la patria y la humanidad”.

(Pío XII, Alocución Aurions‒nous pu, 20/09/1949).

 

 

La pura verdad

Antonio Maza Pereda

Amar la verdad siempre será un noble propósito. Y aún más para los comunicadores, tan atacados por las llamadas noticias falsas.

 

Verdad

Un tema recurrente en el pontificado del papa Benedicto XVI fue el relativismo, al cual él veía como un tema muy grave. En mi opinión, nadie le hizo mucho caso. Gobernantes, políticos, empresarios y hasta algunos clérigos vieron el asunto como una preocupación de un teólogo, según muchos un tanto anticuado. No lo vieron como un problema práctico, extendido, como algo grave.

Hoy, a 6 años de ser papa emérito, habiendo vivido los gobiernos de Trump y otros muchos populistas, el Brexit y otros temas similares, nos damos cuenta de que el asunto es real. Tratar la verdad como algo que depende de las circunstancias, es un tema grave. Porque se está perdiendo el concepto mismo sobre el que se basan las relaciones sociales.

Cuando no hay una verdad objetiva, la sociedad no puede funcionar: la economía no puede basarse en mentiras, la justicia es imposible si la verdad no se puede conocer, no se pueden tener relaciones familiares estables y nutricias, la enseñanza se vuelve imposible. En el extremo, claro, pero ese es el peligro que ya está ocurriendo.

Por eso toda ética sana, no importa basada en cual religión o filosofía, considera la mentira como una trasgresión grave. Para asegurar la posibilidad de confiar unos con otros, se generan diferentes tipos de juramento. Y, por supuesto, el perjurio se considera una falla grave, incluso punible cuando se jura en falso en todo tipo de juicios o cuando se falta a las obligaciones de toda especie, adquiridas mediante un juramento.

Pero ¿cómo tener confianza entre los miembros de la sociedad cuando cada uno tiene su propia versión de la verdad? Y esto no es un tema moderno. En el juicio más famoso de la Historia, el de Jesús ante Pilato, cuando Jesús dice que viene a dar testimonio de la Verdad, Poncio Pilato responde: “¿Y qué es la Verdad?” Y se retira sin esperar una respuesta. Porque, para él, no la había.

Hay muchos tipos de verdades. La verdad histórica, que se dijo que cerraba el caso Ayotzinapa. Pero, dicen algunos, la historia la escriben los vencedores. De modo que no es muy confiable y por eso, cuándo una sociedad abandona una dictadura o termina una guerra civil, se establecen “comisiones de la verdad”.

Verdad de otro tipo es la verdad científica. Misma que, por su propia naturaleza, siempre es provisional. Depende de la precisión de los instrumentos de medición usados, del diseño de sus experimentos, la lógica de las teorías usadas. Por eso nos encontramos con frecuencia que “hechos muy científicos”, que se creían verdaderos, después son rectificados. Por ejemplo, por un par de décadas nos dijeron que era peligrosísimo consumir huevo entero y que, para estar sanos, había que consumir solo claras de huevo. Ahora nos dicen que era un error: que no hay peligro en comer hasta siete huevos enteros por semana y que son muy saludables. Ambas recomendaciones basadas, en su momento, en la “verdad científica”.

Si creemos que la verdad es la coincidencia entre lo que se afirma y la realidad de lo afirmado, es cierto que muchas veces no tenemos la verdad auténtica. A veces confundimos verdad con sinceridad. Que no son lo mismo. Porque alguien puede ser sincero y tener creencias erróneas sobre el tema. Como, por ejemplo, los medioevales creían sinceramente que el Sol giraba alrededor de la Tierra. La mayoría de ellos estaban en el error, sinceramente equivocados. La sinceridad es muy personal y difícil de juzgar, porque no tenemos el conocimiento de la persona y si verdaderamente cree lo que afirma.

Desgraciadamente muchos ya están en la posición de Poncio Pilato. Ya no les interesa buscar la verdad, porque no creen que puede existir. Su error puede venir de no tener datos creíbles (“Yo tengo otros datos”) o no tener la capacidad de analizarlos mediante una lógica sana, con lo que se llama un pensamiento crítico. La palabra latina para la verdad, veritas, es el lema de la venerable orden de Predicadores, los dominicos, así como de varias universidades, destacadamente la universidad de Harvard. Un noble anhelo de la humanidad. ¿Podría ser nuestro lema personal?

Amar la verdad siempre será un noble propósito. Y aún más para los comunicadores, tan atacados por las llamadas “noticias falsas”. Pero no son los únicos: la sociedad entera y sus dirigentes deberían tenerla como su preocupación prioritaria, aun cuando esas verdades no nos convengan. Nada más necesario que la Verdad y nada más difícil de alcanzar.

 

 

Educar sin sobreproteger: ¿cómo lograrlo?

 

Por LaFamilia.info

 

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Foto: Freepik

En gran medida, el desarrollo emocional de los hijos depende del afecto, los cuidados y la atención que recibe de sus padres, sobre todo en los primeros años de vida. Sin embargo, una conducta protectora en exceso puede perjudicarlos, en lugar de beneficiarlos.

Crear una esfera alrededor de los hijos para que nada les pase y evitarles cualquier situación de incomodidad, lleva a que los hijos crezcan bajo unas condiciones de perfección poco ajustadas a la vida real, la cual está cargada de retos que requieren del dominio personal para afrontarlas.

Efectos nocivos de la sobreprotección

Proteger más de la cuenta a los hijos puede crear en ellos vacíos en el plano sicológico como inmadurez, inseguridad, dependencia, debilidad, nerviosismo, timidez, poca tolerancia al fracaso, escasa capacidad de adaptación. Asimismo se pueden entorpecer los procesos físicos que marcan cada edad.

La psicóloga y profesora de educación infantil, Virginia González, explica cómo una actitud sobreprotectora puede influir de forma negativa en los hijos: “Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer...) y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo.”

De la misma manera, la autoestima y la seguridad en sí mismo se pueden ver afectadas, incluso el niño se podrá sentir incapaz de resolver sus problemas, “le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene” añade la experta en conmishijos.com

De ahí la importancia de enseñar a los hijos a resolver las dificultades en la medida de sus capacidades, obviamente el grado de dificultad deberá ir aumentando conforme a la edad, pero desde muy pequeños se debe sembrar en ellos la semilla de la independencia y la recursividad.

En este punto juega un papel importante la tolerancia a la frustración. Cuando los hijos son criados en un ambiente de amor en el que al mismo tiempo se fomenta la exigencia, el esfuerzo y la autonomía, los hijos toleran mejor las frustraciones, perseveran más para conseguir lo que quieren y desarrollan mayor fortaleza para afrontar los vaivenes de la vida.

¿Qué hacer para evitarlo?

Cuando los padres acostumbran a los hijos a hacerles todo, los niños se acostumbran a no hacer nada. Es necesario otorgarle al niño responsabilidades de a poco y dejarlo que se equivoque. Sólo con la práctica va a poder desarrollar habilidades y adquirir hábitos.

Para evitar la sobreprotección debe primar la disciplina, la autoridad asertiva y el amor. Algunas tácticas:

- Asignarles responsabilidades para que vayan adquiriendo autonomía.

- Exigirles de acuerdo a la edad.

- Darles pequeños encargos a medida que van creciendo.

- Permitirles “ser” ellos, partiendo de la seguridad y el amor.

- Darles las herramientas para superar los obstáculos, no hacer las cosas por ellos.

- Proyectarles seguridad, entusiasmo, autoestima; recuerde que los hijos siempre observan a sus padres.

- Estimularlos para que investiguen y socialicen. Hablarles claro para que se relacionen con los demás seguros de sí mismos.

- Permitirles que exploren su entorno pero con supervisión. Lo ideal es que los padres los acompañen en esa exploración para que puedan aprender con seguridad y se creen lazos más fuertes.

- Dejarles que tomen cierto tipo de decisiones, les ayuda a formar su criterio.

 

 

 

Papás “millennials”

Lucía Legorreta

Una relación familiar estrecha también es más eficaz a la hora de proteger a los niños con problemas como la depresión, el suicidio, la actividad sexual precoz o el uso de drogas.

Millenials

La generación de los millennials representa casi 35% de la población mexicana. Cuando escuchamos este término, pensamos de inmediato en jóvenes inmersos en la tecnología, redes sociales e internet.

Pero el tiempo pasa y, aunque muchos de esta generación siguen siendo muy jóvenes, los hay que están siendo papás y viviendo una nueva etapa de su vida.

¿Cómo están viviendo la paternidad estos millennials?

En las últimas 2 décadas se ha duplicado la cantidad de papás que se quedan en el hogar; los papás millennials están más involucrados con el cuidado de sus hijos en comparación a cualquier otra generación anterior.

De acuerdo con google, 7 de cada 10 padres millennials acuden a la web para buscar información sobre la crianza de los hijos e incluso ven tutoriales de videos sobre como instalar los juguetes de sus hijos.

De acuerdo con Parents and Parenting, 53% de los papás millennials buscan un trabajo menos estresante y el 48% podría tomar un recorte salarial para conseguir un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida, lo cual indica un gran cambio en la mentalidad de los padres.

Ayudan en las labores de la casa y buscan pasar tiempo de calidad con la familia después del trabajo. Para ellos, ser un padre dedicado es una insignia de honor, un símbolo de estatus.

Le dan más valor al entretenimiento y el disfrute con sus familias en comparación con las generaciones de padres mayores, y sus hábitos de gasto refuerzan esto.

Los millennials suelen postergar la paternidad hasta después de haber estudiado, viajado y tener trabajo, por lo que cuando se transforman en padres quieren estar más presentes en la vida de sus hijos de lo que estuvieron sus progenitores. Es por eso que tanto la paternidad como las tareas de la casa se distribuyen más igualitariamente, pues quieren ser papás perfectos (más del 80% aproximadamente) y pasar más tiempo con sus hijos y atender sus necesidades como lo haría tradicionalmente una madre, construyendo una relación más emocional y cercana.”

Estos papás como todo millennial tienen ciertas características comunes con el resto de su generación. Ellos tienen una fuerte consciencia ecológica, pues entienden que el mundo se encuentra en riesgo debido a la contaminación y a la carencia de recursos energéticos.

Además, desarrollan más aceptación en cuanto a la diversidad cultural, étnica, etcétera. Buscan espacios creativos y divertidos, valoran el sentido del humor comprendiendo que representa una forma de caminar por los márgenes de lo permitido.

Si para la generación X las normas eran para romperse, para los millennials las normas son para mejorarse. Los millennials buscan estructuración, valoran que haya normas y pautas pero ellos quieren participar en su mejora y adecuación.

Estos papás jóvenes también pueden dedicar buena parte de sus vidas a estudiar, hacer cursos, maestrías, diplomados. No acaban de prepararse y siempre están abiertos a continuar sus carreras. Pero eso no los detiene en su rol paterno.

Hoy en día, los hombres millennials parecen estar más interesados en la licencia de paternidad y en situaciones familiares en las que son partícipes de manera equitativa en la crianza de sus hijos.

A medida que más millennials entran en la fuerza laboral y adquieren roles de liderazgo, se pueden ver más casos de empresas que ofrecen vacaciones pagadas ante la presencia de un bebé, cuyos padres aprovechan para ayudar a cuidarlo.

Según un estudio presentado por Crowtap, en la próxima década se espera que 80% de los millennials se conviertan en papás, con algunas de las siguientes características:

1) El 70% tiene más opciones sobre cómo vivir la vida y tiene una mayor tendencia a creer que las mujeres cuentan con las mismas oportunidades que ellos.

2) Buscan mayor información sobre lo que van a comprar a diferencia de la generación de sus padres y abuelos.

3) Son mucho más conscientes del entorno social y les gusta relacionarse con marcas que realicen donaciones a buenas causas.

4) Normalmente tienen más dispositivos que las mamás pero no exponen tanto en redes sociales su vida paternal.

Estas son excelentes noticias, ya que sin importar cuál es la generación, cuando se habla de papás, su rol es extremadamente importante en la vida de sus hijos.

Si hay más conexión de los niños con sus padres, crece la probabilidad de que él o ella confíe en los otros y disfrute de relaciones estables con sus pares y con los adultos que no pertenecen a su hogar.

Una relación familiar estrecha también es más eficaz a la hora de proteger a los niños con problemas como la depresión, el suicidio, la actividad sexual precoz o el uso de drogas.

 

 

Una inquieta adolescente.

Greta Thunberg  vuelve a ser noticia, ya tenemos a todos los medios hablando de ella. Me parece que es importante recordar que esta adolescente de 16 años no está sola en su cruzada y entre sus colaboradores, además de los adolescentes que le siguen en sus manifestaciones, está el activista Ingmar Rentzhog, quien trabajó en la organización ecologista de Al Gore. Junto a David Olsson y Christian Emmertz fundó la start up We Don’t Have Time para unir a personas que “quieren ser parte de la solución a la crisis climática”.

Y más sorpresas: We Don’t Have Time tiene entre los miembros de su Consejo asesor a Gustav Stenbeck, uno de los hombres más ricos de Suecia y cuya familia controla la empresa de inversión sueca Kinnevik. Actualmente, Rentzhog dirige el think thank Global Challenge (también llamado Global Utmaning). En Global Challenge hay destacados miembros, como: Petter Skogar, presidente de KFO (la asociación de empleadores más grande de Suecia); y Catharina Nystedt Ringborg, asesora de la Agencia Internacional de Energía (AIE), exdirectora de la asociación Swedish Water y exvicepresidenta de la corporación multinacional suizo-sueca ABB que opera en áreas de robótica y energía, y miembro de la firma de capital riesgo de energía verde Sustainable Energy Angels.

Y por si esto fuera poco, no hay que perder de vista que la cruzada climática de Greta Thunberg se ha convertido también en un negocio familiar. Ya se ve que no está sola ni se trata de solo de una maravillosa idea salida de la mente de una inquieta adolescente.

Pedro García

 

 

Recemos

Francisco ha seguido la línea marcada en su pontificado y ha elegido a obispos de sedes muy variadas, representativos de diversas periferias eclesiales, y en sus propias palabras, de vocación claramente misionera, entregados a anunciar el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra. Precisamente, como destacó Francisco, a raíz del Evangelio del domingo, el servicio, tanto dentro como fuera de la Iglesia, es esencial. Jesús nos invita a la generosidad desinteresada y, en este sentido, quienes corren para tener los primeros lugares hacen mal a la comunidad, sea civil o eclesial.

Recemos para que los nuevos cardenales, confirmando su adhesión a Cristo, sean los primeros en entregarse por completo al servicio desinteresado, generoso y humilde, y para que así cumplan eficazmente su tarea de ayudar al Papa para el bien de todo el pueblo de Dios.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Cuatro aspectos luminosos

Pasados unos cuantos días me parece conveniente hacer un recordatorio. A pesar de la dureza de la situación tras la muerte de Xana, la hija del ex seleccionador nacional de futbol, en el comunicado que el propio Luis Enrique hizo en Twitter hay cuatro aspectos luminosos, que merecen la pena destacarse: la solidaridad y el cariño de tanta gente, conocida o anónima, que, incluso quedándose literalmente sin palabras, quisieron acompañar a los padres en el duelo; la sorprendente discreción con la que los medios gestionaron la situación, mostrando por la vía de los hechos que otra forma de hacer periodismo es posible, incluso en una sociedad que sacraliza la transparencia y la confunde con la sobreexposición de vidas propias y ajenas; los trabajos de tantos profesionales que trabajan en cuidados paliativos y que, en los márgenes de la muerte, dan una callada y eficaz lección de vida; y las palabras emocionantes de un padre que, con esperanza, espera volver a ver algún día a su hija.

Descanse en paz la pequeña Xiana y sostenga a los padres esa esperanza en Dios, que se barrunta y que nunca defrauda.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Un valioso potencial educativo

Esta vez España enfrentaba el campeonato del mundo de baloncesto con numerosas e importantes bajas, a priori lejos de las expectativas generadas en otras ocasiones, pero ha sabido sobreponerse a todas las dificultades con un baloncesto eficaz, basado sobre todo en un brillante trabajo defensivo y especialmente de equipo.

Y es que el  deporte posee un valioso potencial educativo, especialmente para los más jóvenes, y ocupa un lugar privilegiado en la formación integral de la persona. En ese sentido, la selección dirigida por Sergio Scariolo ha dado un ejemplo encomiable de esfuerzo y trabajo en equipo. Una vez más, en la gloria del éxito, una selección ha unido a los españoles en torno al deporte. La vida es mucho más que solo deporte, pero como ha dicho emocionado el mejor jugador del torneo, Ricky Rubio, esta puede ser, sin duda, una historia inspiradora para la vida de muchos.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Cuando el Estado aprenda a ser “Estado”

 

                                Días atrás se me ocurrió la frase con que hoy titulo; puesto que analizando lo que he visto y padecido a lo largo de mi ya larga vida; deduzco que todo cuanto ocurre en un Estado político; es precisamente por cuanto, “ese cuerpo social y humano”; no ha llegado nunca a un grado en que se puede considerar así, ya que en toda agrupación humana o “Estado”, sea grande o pequeño; cada cual tira para sus intereses; todo el mundo engaña, roba o incluso expolia lo que puede; y es claro que ese Estado termina por sucumbir o desaparecer, comido por sus propios parásitos; ya que al no controlar, eliminar, o educar a los componentes del mismo; vienen los desastres menores y mayores, hasta que se consume el desenlace final y se desintegra un cuerpo que al no llegar a la solidez precisa y necesaria; sucumbe y desaparece.

                                ¿Por qué ocurre ello? Por cuanto todos los intereses son de parte y en especial los de partido político, puesto que; “partido viene de parte” y siempre van a esos intereses partidistas en detrimento de todo lo demás; y lo hemos visto y padecido  mucho en nuestra España, que es “maestra en luchas intestinas y en el practicar los intereses más mezquinos y el caiga quién caiga, primero yo”. Da igual el sistema de gobierno que hayamos tenido o padecido; al final se impusieron y se imponen, las camarillas, las bandas o ejércitos de mercenarios; y que son los que han destruido siempre los pocos (si es que los hubo) intentos de verdadera justicia social y con una equidad, que limase hasta dejar “soportables”, las enormes desigualdades que aquí hubo siempre y que sigue habiéndolas, a pesar de la inundación de mentiras, con que quieren confundirnos, quienes dicen que nos gobiernan, sin reconocer el mangoneo que en realidad realizan siempre.

                                Robar y estafar al Estado, no es sólo el tan cacareado, “dinero negro que todo el que puede lo practica”; puesto que ya “asados a impuestos, cada cual se defiende de ellos como puede, puesto que lo hace en legítima defensa de un Estado ya demasiado tiránico y que en sus estamentos; no practica lo que pide a sus “súbditos”; pues esa es otra mentira, somos súbditos y no ciudadanos; puesto que nadie nos representa y menos nos defiende; la tan cacareada democracia que nos han impuesto, de ese sistema tiene bien poco; y sólo ateniéndonos a la modernización que hiciera hace siglos el Varón de Secondat; más conocido como “Montesquieu”.

                                Y no sólo se roba al Estado (o bienes comunes que aportamos para su mantenimiento con nuestros impuestos) el transitorio jefe político, que emplea aviones, palacios y dineros para grandes “gustos” propios, so pretexto de que son oficiales y necesarios; igualmente lo hacen infinidad de “altos y menos altos cargos”, con todo lo que pueden arramblar; y sin el menor pudor que les contenga; y así hasta el último de los empleados estatales (y sálvese el que pueda de todas las escalas de los millones que oficialmente viven del dinero público) el que si va, va tarde a su empleo, sale antes de hora; también muchas veces, a “hacer la compra de lo que sea y necesita”; no cumple con la diligencia que debe y encima, tiene oficialmente menos horas de trabajo que las tienen, los que se buscan la vida “fuera del empleo de Estado”, tienen más vacaciones y muchas más, “cosas o cositas”, que el resto de habitantes de la nación; por tanto sí, se roba de infinitas formas, la marcha de un Estado, al que se llena de “parásitos” y a los que se mantiene, con la injusta y constante subida de impuestos. No entremos en sobornos y malversaciones de capitales, simplemente acudamos a lo enorme de lo que hay actualmente en los juzgados; y que vemos que se van dilatando y al final, los resultados no esperemos sean nada ejemplarizantes; y menos se recupere lo evadido de múltiples formas y maneras.

                                Sí; todo va mal por cuanto los Estados son ficticios y sigue imperando la ley del más fuerte y la peor del “derecho de conquista”; todo lo demás que nos dicen y pretenden explicarnos, son mentiras del grado que quieran, pero mentiras.

                                Finalmente reflejo algo de la civilización china en épocas de lucidez y en la que se escribió lo que sigue:

HACE 2700 AÑOS EN LA CIVILIZACIÓN CHINA: (Nota para copiar, difundir y leer de vez en cuando, con detenimiento y meditando cada una de las frases)  “Cuando cada ciudadano cuente como parte de la sociedad, y la sociedad pertenezca a todos por igual, los virtuosos y capaces serán elegidos para la acción pública. Los adultos dedicarán sus esfuerzos a las tareas usuales y la infancia será educada correctamente. Todos participarán en la responsabilidad social. Los recursos naturales serán utilizados para el bien común y no serán usurpados con fines egoístas. La gente procurará aplicar su habilidad en provecho público antes que en ganancias privadas. Será la Era del Gran Estado de Paz y Prosperidad”.

            Leído y meditado todo cuanto antecede, seguro que no hay que recurrir ni a Cristo, ni a Mahoma, menos a Marx, Engels, Mao, Fidel Castro… y tantos otros, o a ninguno de los posteriores a estas fecha y de que nos habla la historia; ya todo fue dicho, pero la práctica anda muy lejana de lo que se necesita, simplemente para hacer soportable la vida en este atormentado y desgraciado planeta, donde la política “de panza y bolsillo, sigue en primera línea, como en tiempos anteriores al Imperio Romano”. Amén.

 

                                                        

                                                    Antonio García Fuentes                  

                                                       (Escritor y filósofo)                      

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