Las Noticias de hoy 05 Octubre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 05 de octubre de 2019    

Indice:

ROME REPORTS

Ordenación Episcopal en San Pedro: “Velad con amor por todo el rebaño”

El Papa celebra con líderes amazónicos la fiesta de san Francisco de Asís

Francisco a las Hijas de San Pablo: “Salir a los caminos del mundo” con mirada de “empatía”

DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN*: Francisco Fernandez Carbajal

“Santificar el propio trabajo no es una quimera”: San Josemaria

Dar al mundo su modernidad: Andrés Cárdenas

Recuerdos de la canonización de San Josemaría

Un puñado de historias para no olvidar

Dios sólo sabe contar hasta uno: Daniel Tirapu

Comentario al Evangelio: Fe y servicio

DOMINGO XXVII.: + Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

Mujeres en Consejos: Nuria Chinchilla

Prosperidad y fe cristiana: Ramiro Pellitero

Aprender a escuchar y acoger lo que se dice: Silvia del Valle Márquez

Viva la muerte: Norma Mendoza Alexandry

Como cuando éramos niños: Blanca Sevilla

Misioneros cotidianos toda una vida: + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

Sexo seguro: Ana Teresa López de Llergo

Es una antropología: Enric Barrull Casals

Acertada gestión: José Morales Martín

Evitar la tentación de mirarse al ombligo.: Domingo Martínez Madrid

TODO FUE DICHO TODO FUE DENUNCIADO: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Ordenación Episcopal en San Pedro: “Velad con amor por todo el rebaño”

Homilía del Santo Padre

octubre 04, 2019 19:33Larissa I. LópezPapa Francisco

(ZENIT – 4 oct. 2019).- El Santo Padre pidió a los nuevos ordenados que velen “con amor por todo el rebaño”: “en el nombre del Padre, de quien deben dar imagen; en el nombre de Jesucristo, su Hijo, por quien han sido constituidos maestros, sacerdotes y pastores; y en el nombre del Espíritu Santo que da vida a la Iglesia y con su poder sostiene nuestra debilidad”.

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El Papa Francisco presidió hoy, 4 de octubre de 2019, Fiesta litúrgica de San Francisco de Asís, la celebración Eucarística con el rito de Ordenación Episcopal, en la Basílica de San Pedro.

Los ordenandos son tres nuncios apostólicos -dos italianos y un maltés-, Mons. Paolo Borgia, Mons. Antoine Camilleri y Mons. Paolo Rudelli, y el subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Mons. Michael Czerny.

Mons. Michael Czerny, por su parte, además de recibir la ordenación episcopal hoy, será creado cardenal por el Santo Padre mañana, 5 de octubre, en el Consistorio de Cardenales, junto con otros 12 nuevos cardenales.

Una gran responsabilidad

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Según indica Vatican News, siguiendo la homilía ritual, Francisco invitó a meditar sobre la alta responsabilidad eclesial a la que los obispos están llamados: “Nuestro Señor Jesucristo enviado por el Padre para redimir a los hombres envió a su vez a los doce apóstoles al mundo, para que fueran llenos del poder del Espíritu Santo para proclamar el Evangelio a todos los pueblos y reunirlos bajo un solo pastor, para santificarlos y conducirlos a la salvación”.

Y explicó que para perpetuar este ministerio, los Doce reunieron a los colaboradores y, a través de la imposición de las manos, les transmitieron el don del Espíritu  Santo recibido por Jesús, que les confirió el sacramento del Orden.

Cristo se hace presente

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Por medio de esta sucesión ininterrumpida de obispos, dicho ministerio primario se ha preservado y continúa hasta nuestros días: “En el obispo rodeado de sus sacerdotes está presente en medio de ustedes el mismo Señor, sumo sacerdote para siempre”, apuntó.

Así, de acuerdo al medio vaticano, el Santo Padre confirmó que “es Cristo, de hecho, quien en el ministerio del obispo continúa predicando el Evangelio de la salvación, es Cristo quien continúa santificando a los creyentes a través de los sacramentos de la fe. Es Cristo quien en la paternidad del obispo hace crecer su cuerpo, que es la Iglesia, con nuevos miembros. Es Cristo quien, con la sabiduría y la prudencia del obispo, guía al pueblo de Dios en la peregrinación terrena hacia la felicidad eterna”.

Ministerio de servicio

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Después, el Papa se dirigió a los recién ordenados para recordarles que han sido elegidos “entre los hombres y para los hombres”, han sido constituidos no para ellos mismos, “sino para las cosas que conciernen a Dios”.

De hecho, describió el Obispo de Roma, “Episcopado” es “el nombre de un servicio, no de un honor” porque al obispo le concierne más el servicio que la dominación, según el mandato de Jesús: “Quien sea el más grande entre ustedes que sea como el más pequeño. Y quien gobierna, que sea como el que sirve”.

Por otro lado, les animó a propagar la palabra: “Anuncien la verdadera Palabra, no de los discursos aburridos que nadie entiende. Anuncien la Palabra de Dios. Recuerden que según Pedro, en los Hechos de los Apóstoles, las dos principales tareas del obispo son: la oración y el anuncio de la Palabra. Después todo lo administrativo. Pero estas dos son las columnas. A través de la oración y la ofrenda de sacrificio por tu pueblo, saca de la plenitud de la santidad de Cristo la riqueza multiforme de la gracia divina”.

Las cercanías

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El Santo Padre se refirió a las tres cercanías del Obispo, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, que conoce sus ovejas y no duda en dar la vida por ellas: “Cercanía con el pueblo. Las tres cercanías del Obispo: la cercanía con Dios en la oración – este es el primer trabajo – la cercanía con los presbíteros en el colegio presbiteral, y la cercanía con el pueblo. No se olviden que han sido tomados y elegidos de la grey. No se olviden de sus raíces, de quienes les han transmitido la fe, de quienes les han dado la identidad. No nieguen al pueblo de Dios”, describió.

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Y también pidió que amasen “con amor de padre y de hermano” a todos los que se les confían, antes que nada, a los sacerdotes y diáconos, pero también “a los pobres e indefensos y a todos los que necesitan acogida y ayuda”.

Asimismo, subrayó que la cuarta cercanía es la colegialidad, recordando “que en la Iglesia católica, reunidos en el vínculo de la caridad, están unidos al Colegio Episcopal – esta sería la cuarta cercanía – y deben llevar en ustedes la solicitud de todas las Iglesias, ayudando generosamente a los más necesitados”.

 

El Papa celebra con líderes amazónicos la fiesta de san Francisco de Asís

Modelo para el Sínodo Amazónico

octubre 04, 2019 14:18Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 4 oct. 2019). Hoy, 4 de octubre, se celebra la fiesta del poverello, san Francisco de Asís, Patrón de los amantes del cuidado de la Creación y dedicados a la Ecología, elegido para ser el modelo de la Asamblea Especial del Sínodo para la Región Panamazónica, que se iniciará el próximo domingo, 6 de octubre de 2019, en el Vaticano.

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Para concluir el Tiempo de la Creación, iniciativa promovida por el Papa Francisco, en el marco del Sínodo Amazónico, ha tenido lugar la ceremonia, a las 12 horas, en uno de los jardines del Vaticano, presidida por el Papa Francisco, y en la que han participado representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía, frailes franciscanos y varios representantes de la Iglesia y del Vaticano.

De este modo, han asistido al acto varios cardenales y obispos, entre ellos el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Cláudio Hummes, presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y relator general, el cardenal Peter Turkson, prefecto para prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

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En el marco del 40º aniversario de la proclamación de san Francisco como patrón de los amantes por la Ecología y el cuidado de la Creación, fiesta que estableció el Papa Juan Pablo II el 29 de noviembre, los líderes de los pueblos amazónicos han realizado una alabanza, orando y bailando, en honor al santo, a quien se ha consagrado el próximo Sínodo Amazónico.

Alabanza de líderes amazónicos

Con la intención de “enviar un potente mensaje al mundo sobre el cuidado de la Casa Común”, ha señalado la Santa Sede, los líderes amazónicos han expresado sus alabanzas y peticiones a la Madre Tierra, en un rito lleno de simbolismo y tradiciones. Después, los representantes indígenas han dejado una ofrenda compuesta por objetos que simbolizan el agua, la tierra, las semillas y los mártires, en concreto mártires amazónicos franciscanos.

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Después, tres líderes de los pueblos indígenas de la Amazonía han saludado al Papa Francisco y les han entregado unos regalos, realizados por sus pueblos.

En representación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Turkson ha indicado que “el hombre no puede ser indiferente a la suerte de estas fragilidades”, pues “todo esfuerzo por proteger y mejorar nuestro mundo implica cambios profundos en los ‘estilos de vida, los modelos de producción y consumo, y las estructuras de poder establecidas que hoy gobiernan las sociedades'”, ha citado unas palabras de Francisco en la Encíclica Laudato Si’.

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Caos en cosmos

La Palabra de Dios –ha señalado el Card. Turkson– transformó el “caos” en los albores de la creación en un “cosmos”, “un sistema mundial ordenado, capaz de sostener la vida humana y apto para ser hogar del hombre”. Así, el purpurado ha anunciado: “La lección aquí es simple: El caos con la Palabra de Dios se convierte en Cosmos. Por el contrario, ¡el Cosmos sin la Palabra de Dios se convierte en caos!”.

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A continuación, el cardenal Cláudio Hummes, relator general de la Asamblea Especial del Sínodo para la Amazonía, ha anunciado que san Francisco ha sido elegido como modelo del Sínodo Amazónico, en consecuencia de ser el Patrón de la Creación y de los amantes del cuidado de la Casa Común.

Después, representes de los pueblos amazónicos y de la Iglesia han presentado “tierra del Tiempo de la Creación del mundo”, traída por representantes de la Amazonía y de otros lugares del mundo, también de la India y de otros países, y la han depositado a los pies del árbol que plantaría más tarde el Papa con el cardenal Hummes y una pareja de indígenas brasileños en los jardines del Vaticano.

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Plantación de una encina

11 depositarios de la tierra han sido en total, desde asociaciones, grupos o congregación religiosas, procedente de lugares de tráfico de personas, de lugares de migración, y de otros sitios que simbolizan conflictos sociales o humanitarios, presentándose así como ofrenda para el nuevo árbol, la nueva creación.

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Así, ha llegado el momento cumbre del acto, la plantación de una encina, por parte del Papa Francisco junto al cardenal Hummes y una pareja de indígenas, procedentes de Oliveira, Brasil, en recuerdo de la encina de Asís, con la tierra que anteriormente han depositado los diferentes grupos y representantes, como símbolo de la “sabiduría indígena que nos recuerda a reconocernos como parte del presente y del futuro”.

 

Francisco a las Hijas de San Pablo: “Salir a los caminos del mundo” con mirada de “empatía”

Audiencia en el Vaticano

octubre 04, 2019 15:00Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 4 oct. 2019).- El Papa Francisco indicó a las Hijas de San Pablo que para evangelizar en la actualidad es necesario “salir a los caminos del mundo, con una mirada contemplativa llena de empatía por los hombres y mujeres de nuestro tiempo, hambrientos de la Buena Nueva del Evangelio. Sentirse parte de un Instituto en salida, en misión, poniendo todas las fuerzas al servicio de la evangelización”.

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Hoy, 4 de octubre de 2019, el Santo Padre se reunió con las participantes en el XI Capítulo General del Instituto Pía Sociedad de las Hijas de San Pablo, que tiene lugar en Ariccia (Italia) del 5 de septiembre al 5 de octubre de 2019, y cuyo tema es “Levántate y ve (Dt 10,11), confiando en la promesa”.

Con respecto a este lema escogido, el Papa ha señalado que se trata de un título “fuertemente bíblico” en el que se recuerda “la experiencia del pueblo de Dios” y que “la historia de la salvación, tanto del individuo como del pueblo, hunde sus raíces en la disponibilidad a partir, a dejar, a ponerse en camino, no por iniciativa propia, sino como respuesta a la llamada y con confianza en la promesa. Es la experiencia de la Gracia -diría San Pablo- que nos fue dada en Jesucristo”.

Volver a lo esencial

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Por otro lado, afirmó que, ante “estos tiempos ‘delicados y duros’”, como decía el Papa Juan Pablo II, la fe es más necesaria que nunca y cómo hoy en día muchos hablan de que la vida consagrada atraviesa un invierno. Para el Papa, este invierno, tanto en la vida consagrada como en la Iglesia, “no es un tiempo de esterilidad y muerte, sino un tiempo favorable que nos permite volver a lo esencial. Para vosotras: redescubrir los elementos de la profecía paulina, redescubrir la itinerancia apostólica y misionera que no puede faltar en una Hija de San Pablo, para poder vivir en las periferias del pensamiento y en las periferias de la existencia”.

Igualmente, se refirió a la audacia misionera que las religiosas llevan en su “ADN” y les llamó a interpelarse durante el capítulo general sobre cómo expresar la profecía paulina en respuesta a las llamadas de nuestro tiempo. Además, resaltó la compasión, un rasgo muy evangélico, e importante“por las muchas necesidades que nos rodean”.

Alimentarse con la Palabra

Después afirmó que todo es imposible sin la fe y les pidió que no se dejaran bloquear por el cansancio y la frustración, aludiendo a las palabras del Señor a Elías “Levántate y come” (1 Reyes 19:5). Por ello, les ha animado a alimentarse con el pan de la Palabra y a seguir adelante “en medio de las luces y sombras del contexto cultural en el que vivimos, -¡arriesgaos, arriesgaos!- sed fieles a la perspectiva que os es propia, es decir, no un juicio moral en primer lugar, sino la búsqueda de oportunidades para sembrar la Palabra, con la ‘fantasía’ de la comunicación”.

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Asimismo, les incitó a ponerse “en marcha, con la audacia que viene del Espíritu y la creatividad que caracterizaba a vuestro Fundador. Salir, partir de prisa, como la Virgen María y San Pablo, así también vosotras estáis llamadas a comunicar, con la vida y las obras apostólicas, la Buena Nueva a los hombres y mujeres de hoy. No hay tiempo que perder. “¡Ay de mí si no evangelizase!”.

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Discurso del Santo Padre

Queridas hermanas,

Os doy la bienvenida a todas las que, procedentes de los cinco continentes, participáis en el XI Capítulo General de las Hijas de San Pablo. Y agradezco a la Superiora General sus amables palabras.

El tema que habéis elegido para vuestra reflexión es “Levántate y ve” (Dt 10,11), confiando en la Promesa. Un tema fuertemente bíblico, en el que se recuerda la experiencia de Moisés, la experiencia de Abraham, de Elías, de tantos y, en general, la experiencia del pueblo de Dios. La historia de la salvación, tanto del individuo como del pueblo, hunde sus raíces en la disponibilidad a partir, a dejar, a ponerse en camino, no por iniciativa propia, sino como respuesta a la llamada y con confianza en la promesa. Es la experiencia de la Gracia -diría San Pablo- que nos fue dada en Jesucristo. “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros” (Jn 15,16). Y esto se aplica no sólo a la llamada, sino también a nuestro presente y nuestro futuro: “Separados de mí no podéis hacer nada”, dice el Señor.(Jn 15.5).

Queridas hermanas, en estos tiempos “delicados y duros”, como decía el Papa San Juan Pablo II (Exhortación Apostólica Vita Consecrata, 13), la fe es más necesaria que nunca. Muchos dicen que la vida consagrada está atravesando un invierno. Puede que sea así, porque las vocaciones son escasas, la edad media avanza y la fidelidad a los compromisos asumidos con la profesión no siempre es la que debería ser. En esta situación, el gran desafío es cruzar el invierno para florecer y dar fruto. La frialdad de la sociedad, a veces incluso dentro de la Iglesia y de la misma vida consagrada, nos empuja a ir a las raíces, a vivir las raíces. El invierno, también en la Iglesia y en la vida consagrada, no es un tiempo de esterilidad y muerte, sino un tiempo favorable que nos permite volver a lo esencial. Para vosotras: redescubrir los elementos de la profecía paulina, redescubrir la itinerancia apostólica y misionera que no puede faltar en una Hija de San Pablo, para poder vivir en las periferias del pensamiento y en las periferias de la existencia.

Nacidas para la Palabra , para anunciar a todos el camino luminoso de la vida que es el Evangelio de Jesucristo, lleváis en vuestro ADN la audacia misionera. Que esta audacia no disminuya nunca, conscientes de que el protagonista de la misión es el Espíritu Santo. ¡Está claro! Espero que el Capítulo que estáis viviendo sea un buen momento para preguntaros: ¿Cómo expresar la profecía paulina en respuesta a las llamadas que nos llegan en nuestro tiempo?

Se trata de salir a los caminos del mundo, con una mirada contemplativa llena de empatía por los hombres y mujeres de nuestro tiempo, hambrientos de la Buena Nueva del Evangelio. Sentirse parte de un Instituto en salida, en misión, poniendo todas las fuerzas al servicio de la evangelización. Dejarse interpelar por la realidad en la que vivimos, dejarse inquietar  por la realidad. Buscar constantemente caminos de proximidad, manteniendo en nuestros corazones la capacidad de sentir compasión por las muchas necesidades que nos rodean. Quisiera subrayar esta palabra “compasión” .Es una palabra muy evangélica, que el Evangelio dice tantas veces de Jesús: “Tuvo compasión”. Cuando ve a la multitud, cuando ve al hijo de la viuda de Naín, cuando ve tantas situaciones…”Tuvo compasión”. Es la compasión de Dios.Ser misioneras con el testimonio de la vida centrada en Cristo, especialmente para vosotras, a través de la producción editorial, digital y multimedia, y promoviendo la formación crítica en el uso de los medios de comunicación y la animación bíblica.

Todo esto es imposible sin fe: la fe de Abraham que “esperando contra toda esperanza, creyó” (Rm 4,18); la fe de María, que aun sin comprender el misterio que la rodea, cree y consiente: “Hágase  en mí según tu palabra” (Lc 1,38); la fe de Pedro, que dice: “Señor, ¿Dónde quien vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).

En tiempos de cansancio y frustración, Dios ordena a Elías: “Levántate y come” (1 Reyes 19:5) (Se dirige a la Superiora) Madre general, ¡que coman bien!. No os dejéis bloquear por el cansancio o la resignación. La resignación es una polilla que entra en el alma, amarga el corazón. Cuando pensamos en hombres y mujeres consagrados con esa cara decaída.. “Eh, las cosas son así, desgraciadamente”…El recurso al desgraciadamente con esa actitud…No caer en el espíritu de resignación. ¡Nunca! El camino que habéis recorrido es largo y fructífero. Y el camino que queda por recorrer es largo (1 Reyes 19:7). Alimentadas con el pan de la Palabra, seguid adelante, en medio de las luces y sombras del contexto cultural en el que vivimos, -¡arriesgaos, arriesgaos!- sed fieles a la perspectiva que os es propia, es decir, no  un juicio moral en primer lugar, sino la búsqueda de oportunidades para sembrar la Palabra, con la “fantasía” de la comunicación. Interpretando la sed y el hambre de nuestros contemporáneos: sed de Dios, hambre de Evangelio. Y todo ello con un discernimiento y una empatía que parten de la confianza en Dios, el Dios de la historia. En este contexto os animo a reavivar el don de la fe dejándoos iluminar siempre por la Palabra. Qué sea centro de vuestra vida personal y comunitaria, en la liturgia y en la lectio divina. La Palabra que mantiene vivo el espíritu apostólico en vuestro Instituto. Los dones que me habéis traído expresan este carisma vuestro. ¡Muchísimas gracias!

“Levántate y ve”. Este verbo “levantarse” corresponde al término griego anastasis, resurrección . “¡Levántate, resucita!” Es un verbo de Pascua. Es también un verbo esponsal, como aparece en el Cantar de los Cantares (cf. 2,10.13). Levantarse e “ir”, como María Magdalena en la aurora de la resurrección (cf. Jn 20,1-2), como Pedro y el otro discípulo corriendo al sepulcro (cf. Jn 20,3-4) y, ante todo, como María en su visita a Isabel (cf. Lc 1,39ss). Poneos en marcha, con la audacia que viene del Espíritu y la creatividad que caracterizaba a vuestro Fundador. Salir, partir de prisa, como la Virgen María y San Pablo, así también vosotras estáis llamadas a comunicar, con la vida y las obras apostólicas, la Buena Nueva a los hombres y mujeres de hoy. No hay tiempo que perder. “¡Ay de mí si no evangelizase!” (1 Cor 9,16).

Queridas hermanas, ¡qué la intercesión del Apóstol de las gentes os ayude siempre! Os acompañe también mi bendición que imparto de todo corazón a vosotras y a todas vuestras esparcidas por el mundo. ¿Ha dicho Usted 55 países? (La Superiora contesta: “52 países”). ¡52 países! ¡Todo el mundo! Y un saludo a todas las monjas. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN*

— Ser agradecidos. Imitar al Señor.

— Innumerables motivos para dar gracias continuamente.

— Pedir con confianza. Acudir a la Virgen en nuestras peticiones.

I. Coronarás el año con tus bienes, Señor, y serás la esperanza del confín de la tierra1.

Las Témporas son días de acción de gracias y de petición que la Iglesia ofrece a Dios, terminados la recolección de las cosechas y el período anual que muchos tienen de descanso. Es también un día propicio de petición de ayuda al Señor para recomenzar de nuevo en las actividades del trabajo normal y también en la vida interior de cada uno2.

Agradecer y pedir son dos modos de relacionarnos diariamente con nuestro Padre Dios. Es mucho lo que necesitamos; es mucho lo que debemos agradecer. En primer lugar hemos de ser conscientes de los dones del Señor, «porque si no conocemos qué recibimos, no despertamos al amor»3. No sabremos amar si no somos agradecidos. Ten cuidado, no te olvides del Señor leemos en la Primera lectura de la Misa... No sea que cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites, cuando críes tus reses y ovejas, aumentes tu plata y tu oro, y abundes de todo, te vuelvas engreído y te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que te sacó agua de una roca de pedernal4.

La vida de Jesús, nuestro Modelo, es una continua acción de gracias al Padre. Con la resurrección de Lázaro, exclamará Jesús: Padre, te doy gracias porque me has escuchado5. En la multiplicación de los panes, Jesús tomó los panes y, dando gracias, dio a los que estaban recostados, e igualmente los peces...6. En la institución de la Eucaristía, antes de pronunciar las palabras sobre el pan y el vino, el Señor dio gracias7. Y así, en incontables ocasiones. Por eso, «podemos decir afirma el Papa Juan Pablo II que su oración, y toda su existencia terrena, se convirtió en revelación de esta verdad fundamental enunciada por la Carta de Santiago: Todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de arriba, desciende del Padre de las luces... (Sant 1, 17)». La acción de gracias «es como una restitución, porque todo tiene en Él su principio y su fuente. Gratias agamus Domino Deo nostro: es la invitación que la Iglesia pone en el centro de la liturgia eucarística»8. Nada hay más justo y necesario que dar gracias al Señor todos los días de nuestra vida, sin olvidar que «la mayor muestra de agradecimiento a Dios es amar apasionadamente nuestra condición de hijos suyos»9. Hoy, la Iglesia nos lo recuerda especialmente.

II. El principal reproche que San Pablo dirige a los paganos es que, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias10. No seamos nosotros ingratos. Este año por el que damos gracias ha estado lleno de dones del Señor: unos claros y visibles; otros, a veces más valiosos, han pasado ocultos: peligros del alma y del cuerpo de los que nos ha librado nuestro Padre Dios; personas a las que hemos conocido y que tendrán una importancia decisiva en nuestra salvación; gracias y ayudas que nos han pasado inadvertidas; incluso acontecimientos que quizá hemos interpretado como algo negativo (una enfermedad, un fracaso profesional...) veremos más tarde que han sido un regalo de Dios. Nuestra vida entera es un bien inmerecido. Por eso las acciones de gracias han de ser continuas: deben ser actos de piedad y de amor para ser practicados siempre. Comprendemos que en el Prefacio de la Santa Misa, la Iglesia nos recuerde todos los días que es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo. También cuando nos llega el dolor o la enfermedad: ¡Dios mío, gracias! Y el alma se llena de paz, porque entiende que de aquello que parece poco grato o no deseable, Dios sacará mucho fruto. «Este gracias es como el leño que Dios mostró a Moisés, que arrojado en las aguas amargas, las trocó en dulces (cfr. Ex 15, 25)»11.

El Fundador del Opus Dei acostumbraba a recomendar a sus hijos que dieran gracias al Señor pro universis beneficiis... etiam ignotis, por todos sus beneficios, también por los que nos pasan inadvertidos12. Posiblemente «uno de nuestros mayores sonrojos al llegar al juicio procederá de ahí: de la cantidad enorme de regalos divinos que no supimos apreciar, y agradecer, como tales dones; de los disgustos innecesarios que nos llevamos por lo que calificamos de indiferencia divina para nuestras oraciones. Al menos entonces sí que le daremos gracias, avergonzados, porque tuvo la bondad de no escuchar tantas peticiones necias como le formulamos. Es muy posible que, de hacernos caso y prestar satisfacción literal a nuestros ruegos, hubiéramos de escuchar el último día las mismas palabras que aquel atormentado Epulón, triunfador aquí abajo: Hijo, acuérdate de que recibiste ya tus bienes en la vida (Lc 16, 25)»13.

¡Qué sorpresa cuando descubramos que los hombres, con más fe y visión sobrenatural, habrían podido ver un gran bien en muchos de los acontecimientos que consideraron como un mal! Nuestra gratitud está muy relacionada con el Cielo, del que es ya un adelanto, pero también con el Purgatorio. «¡Cómo agradeceremos al Señor los sinsabores que permitió en nuestra vida! Son delicadezas de un Padre que desea ver a sus hijos limpios, purificados, prontos para acudir junto a Él, inmediatamente, al concluir nuestro viaje por este mundo. Como nos ama, no quiere para nosotros la dilación de un imprescindible Purgatorio, y nos hace la merced de facilitarlo en esta vida. Al final le daremos gracias, sobre todo, porque haya accedido en particular a una de nuestras oraciones: esa en la que, tal vez sin darnos cuenta, le pedimos con la Iglesia spatium verae penitentiae, oportunidad para una verdadera y fructuosa penitencia»14.

Demos gracias al Señor en todo tiempo y lugar, en cualquier circunstancia, pero de modo muy particular en la Santa Misa, la Acción de gracias por excelencia. Y con la Liturgia de la Misa, le decimos: Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza en acción de gracias por los dones que nos has concedido; ayúdanos a reconocer que es dádiva tuya lo que hemos recibido sin merecerlo15.

III. Junto a la acción de gracias continua, la petición reiterada, porque son muchas las ayudas que necesitamos, sin las cuales no podremos salir adelante. Aunque el Señor nos concede de hecho muchos dones sin que se los pidamos, ha dispuesto otorgarnos otros teniendo en cuenta la fuerza de la oración de sus hijos. Y como no sabemos cuál es la medida de oración que su insondable Providencia espera para otorgarnos esas gracias, es necesario que pidamos incansablemente: es preciso orar siempre y no desfallecer16. Y el Señor, en el Evangelio de la Misa17, nos da la seguridad más plena de que serán siempre atendidas nuestras oraciones. Él mismo sale fiador con su palabra: todo lo que pidamos y sea para nuestro bien se nos concederá siempre. Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Hay además una razón para ser perseverantes en la oración: cuanto más pedimos, más nos acercamos a Dios, más crece nuestra amistad con Él. En la tierra, cuando hay que pedir un favor a un poderoso se busca un lazo que nos una a él, el momento oportuno, en que se encuentre de buen ánimo... A nuestro Padre Dios siempre le encontramos dispuesto a escucharnos. ¿Hay acaso alguno entre vosotros que, pidiéndole pan un hijo suyo, le dé una piedra? ¿O si le pide un pez, le dé una culebra? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que se las pidan? Disponemos de todos los motivos para acudir con confianza a nuestro Dios. Nada puede quebrantar esa fe, nada puede legítimamente atenuarla.

¿Y qué tenemos que pedir? «¿Quién no tiene cosas que pedir? Señor, esa enfermedad... Señor, esta tristeza... Señor, aquella humillación que no sé soportar por tu amor... Queremos el bien, la felicidad y la alegría de las personas de nuestra casa; nos oprime el corazón la suerte de los que padecen hambre y sed de pan y de justicia; de los que experimentan la amargura de la soledad; de los que, al término de sus días, no reciben una mirada de cariño ni un gesto de ayuda.

»Pero la gran miseria que nos hace sufrir, la gran necesidad a la que queremos poner remedio es el pecado, el alejamiento de Dios, el riesgo de que las almas se pierdan para toda la eternidad»18.

Y tenemos además un camino que la Iglesia nos ha señalado desde siempre, para que nuestras oraciones lleguen con más prontitud ante la presencia de Dios. Este camino es la mediación de María, Madre de Dios, y Madre nuestra. Y entre las oraciones que la piedad cristiana ha dirigido a Santa María a lo largo de los siglos, el Santo Rosario, que la Iglesia nos propone como devoción particular de este mes de octubre, ha sido camino eficaz para toda petición, para toda necesidad. «No dejéis de inculcar con todo cuidado la práctica del Rosario aconsejaba Pío XI, la oración tan querida de la Virgen y tan recomendada por los Sumos Pontífices, por medio de la cual los fieles pueden cumplir de la manera más suave y eficaz el mandato del Divino Maestro: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá»19. No desechemos el consejo.

1 Antífona de comunión. Cfr. Sal 64, 126. — 2 Cfr. J. A. Abad-M. Garrido Boñano, Iniciación a la Litúrgica de la Iglesia, Palabra, Madrid 1988, p. 666. — 3 Santa Teresa, Vida, 10, 3. — 4 Primera lectura, Dt 8, 11-15. — 5 Jn 11, 41. — 6 Jn 6, 11. — 7 Lc 22,17. — 8 Juan Pablo II, Audiencia general 29-VII-1987. — 9 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 333. — 10 Rom 1, 21. — 11 J. Tissot, La vida interior, Herder, Barcelona 1971, p. 321. — 12 Cfr. S. Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, p. 151. — 13 J. M. Pero-Sanz, La hora sexta, Rialp, Madrid 1978, p. 274. — 14 Ibídem, p. 275. — 15 Oración sobre las ofrendas. — 16 Lc 18, 1. — 17 Mt 7, 7-11. — 18 San Josemaría Escrivá, Amar a la Iglesia, pp. 77-78 — 19 Pío XI, Enc. Ingravescentibus malis, 29-IX-1937.

En este día, la Iglesia nos invita a que hagamos balance de los muchos beneficios que hemos recibido de Dios, para darle gracias, y recuento de lo mucho que necesitamos en el orden espiritual y en el material, para pedirlo a nuestro Padre Dios, siempre dispuesto a concedernos lo que necesitamos..

 

 

 

“Santificar el propio trabajo no es una quimera”

Santificar el propio trabajo no es una quimera, sino misión de todo cristiano...: tuya y mía. –Así lo descubrió aquel ajustador, que comentaba: "me vuelve loco de contento esa certeza de que yo, manejando el torno y cantando, cantando mucho –por dentro y por fuera–, puedo hacerme santo...: ¡qué bondad la de nuestro Dios!" (Surco, 517)

En esta hora de Dios, la de tu paso por este mundo, decídete de verdad a realizar algo que merece la pena: el tiempo urge, y ¡es tan noble, tan heroica, tan gloriosa la misión del hombre –de la mujer– sobre la tierra, cuando enciende en el fuego de Cristo los corazones mustios y podridos!
–Vale la pena llevar a los demás la paz y la felicidad de una recia y jubilosa cruzada. (Surco, 613)
Unas veces dejas que salte tu mal carácter, que aflora, en más de una ocasión, con una dureza disparatada. Otras, no te ocupas en aderezar tu corazón y tu cabeza, con el fin de que sean aposento regalado para la Santísima Trinidad... Y siempre, acabas por quedarte un tanto lejos de Jesús, a quien conoces poco...
–Así, jamás tendrás vida interior. (Surco, 651)
Remedio para todo: ¡santidad personal! –Por eso, los santos han estado llenos de paz, de fortaleza, de alegría, de seguridad... (Surco, 653)

 

 

Dar al mundo su modernidad

El sueño de un 2 de octubre en el que Dios nos sigue invitando a mirar hacia el futuro.

Vida espiritual04/10/2019

Opus Dei - Dar al mundo su modernidad

Uno de los atractivos que más ha crecido los últimos años es el interés por ver las estrellas. No son pocas las expediciones que se organizan hasta llegar a un cielo lo más despejado posible –también limpio de luz artificial– para así observar con mayor claridad los astros. Seguramente en la zona de Hebrón, al sur de Palestina, durante la época en que vivió Abraham (Gn 13,18), este espectáculo nocturno sería impresionante; con gran probabilidad mucho más que en nuestros días. Precisamente en aquella zona de Medio Oriente había ya oscurecido cuando –según nos cuenta la Sagrada Escritura– Dios sacó a Abraham del lugar en el que descansaba durante la noche para decirle: «Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas» (Gn 15,5).

Hombro con hombro junto a Dios

No es difícil percatarnos de la complejidad de esa tarea. Por muy intensa que sea la concentración empleada, se pierde rápidamente la cuenta: si muchas estrellas se nos escapan de la vista, otras quizá ya ni siquiera existen, aunque todavía llegue su luz a nuestros ojos. Parece que el reto que Dios había planteado a Abraham no era realizable. Entonces, ¿por qué lo inquietó a altas horas de la noche con esta invitación? La respuesta la podemos encontrar en el mismo versículo: «Así será tu descendencia». Ciertamente, el Señor le podía haber transmitido ese mensaje de cualquier otra manera mucho más sencilla. De hecho, ya lo había hecho en dos ocasiones anteriores (cfr. Gn 12,2-3; 13,15-16); no era la primera vez que le manifestaba su promesa. Sin embargo, en esta tercera ocasión, quiere sacar a Abraham del lugar en el que se resguardaba durante la noche, situarlo bajo la bóveda del cielo e invitarlo a soñar en algo incalculable. «Cuenta, si puedes, las estrellas». Imagina, si puedes, lo que tengo preparado para ti.

Mirar nuestra vida «hombro con hombro» junto al Señor es la mejor manera de ampliar los horizontes al máximo

En efecto, mirar nuestra vida «hombro con hombro» junto al Señor es la mejor manera de ampliar los horizontes al máximo, de vivir más allá de nuestros límites, justamente porque en esa aventura nosotros no somos los únicos protagonistas. Pensar en cómo será nuestro futuro junto a Dios –son tantos los nuevos retos que pueden surgir al sumarnos a su proyecto– es la planificación más ambiciosa a la que podemos aspirar. Él no nos quitará «nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Solo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Solo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Solo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera»[1]. Aceptar esa invitación de Dios para imaginar juntos el futuro puede ser una gran manera de transitar por caminos de oración.

Soñar también es oración

Eso es lo que han hecho todos los santos: sumar sus capacidades –más o menos numerosas– al plan amoroso de Dios. Josemaría Escrivá de Balaguer, por ejemplo, teniendo apenas un puñado de conocidos en una ciudad nueva para él como Madrid, soñó con recordar a todos los bautizados del mundo que estaban llamados a ser santos; lo mismo sucedió con el beato Álvaro del Portillo, su fiel sucesor, o con la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri quien, a su vez, hizo suyo ese sueño del fundador del Opus Dei, encarnando en su vida la belleza de la santidad en la vida ordinaria.

En ocasiones los ejemplos de los santos nos pueden parecer un poco difíciles de imitar; podemos pensar que nuestros sueños no son tan ambiciosos e incluso a veces no son ni siquiera tan apostólicos. Pero la realidad es que, como el Prelado del Opus Dei recordaba este verano a un grupo de jóvenes en Torreciudad, «no hay ninguna persona –ninguno de vosotros, ni yo, ni nadie– que sea indiferente a Dios»[2]; nadie se ha quedado fuera de sus planes, que son siempre grandes, por más que a veces podamos pensar equivocadamente que nuestras tareas son demasiado corrientes como para ser tomadas en cuenta. Todos estamos invitados a soñar nuestra vida «hombro con hombro» junto a Dios.

San Josemaría, un día de las Navidades de 1967, estaba en Roma reunido con un grupo de hijos suyos de muchos países. A las puertas de un nuevo año, invitó a quienes le rodeaban –en ese momento se trataba de estudiantes– a imaginar tantas posibles maneras de extender el mensaje de Cristo: institutos de variadas disciplinas con un gran nivel académico, sedes en las que se impartiría formación cristiana a gente joven, escuelas para formación profesional para trabajos técnicos... Nosotros, llegados a este punto, podemos también imaginar todo el bien que Dios hoy quiere hacer a través de nuestra vida: ser un foco de unidad y alegría dentro de nuestra familia, llevar la verdadera libertad de Cristo a nuestra profesión o a nuestro ambiente, aquella conversación con un amigo para que se sepa acompañado, conocer cada vez a más personas que se interesen por el mensaje del Evangelio... En aquel soggiorno romano, ante una multitud de ojos que vislumbraban todo lo anterior como una fantasía –y que en poco tiempo lo vieron hecho realidad– terminó diciendo san Josemaría: «Soñad, que también es oración, es trabajar por Dios»[3].

Dios fundó su Obra

Ciertamente, la primera tarea será descubrir lo que Dios sueña para nosotros y para nuestro mundo. ¿De qué se trata exactamente? ¿En qué actividades concretas podemos colaborar con él? Nos puede ayudar, una vez más, el libro del Génesis. Durante la primavera de 1981, el cardenal Ratzinger, comentando en la catedral de Múnich los pasajes de aquel texto que se refieren a la Creación, señalaba: «Dios ha creado el Universo para entablar con los hombres una historia de amor. Lo ha creado para que haya amor»[4]. Sabemos bien que nuestra vida no es resultado de un azar ciego, por lo que de ninguna manera estamos ausentes en el corazón de quien nos ha preparado un espacio concreto en la existencia. Dios quiere contar con nosotros para el cuidado de todas las cosas buenas que ha visto salir de su mano: «Tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara» (Gn 2,15). Dios nos ha querido confiar este mundo como quien, por amor hacia sus nuevos cuidadores, deja en herencia su obra maestra. Nos ha entregado, además de toda la naturaleza, el cuidado de cada uno de sus hijos e hijas y la organización de la convivencia entre nosotros. Y por eso sueña con que cada día podamos hacer de este mundo un hogar más amable para todos.

En este empeño, la creatividad de Dios se encauza siempre a través de nuevos caminos que son proyectos que tiene pensados para la sociedad y para la Iglesia. Una de estas iniciativas del Señor comenzó cuando san Josemaría, siendo un sacerdote joven de veintiséis años, ponía en orden sus apuntes durante unos días de retiro espiritual. De repente, sin antes habérselo imaginado, vio que Dios le pedía que comenzase una nueva aventura; ese día «el Señor fundó su Obra»[5]. Unos años después también escribiría: «Dios Nuestro Señor, el día 2 de octubre de 1928, fiesta de los Santos Ángeles Custodios, suscitó el Opus Dei»[6]. Y diez años más tarde vuelve a confesar: «Jamás me había pasado por la cabeza, antes de aquel momento, que debería llevar adelante una misión entre los hombres»[7]. Ese día san Josemaría, como en el pasaje que consideramos al principio, experimentó su personal «mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas».

El Opus Dei, como tantas otras instituciones que el Espíritu Santo promueve en el seno de la Iglesia, es también un sueño de Dios. Un sueño en el que quiere ilusionar a muchos cristianos para que, allí donde se encuentren, transmitan la vida de Cristo. La empresa no era sencilla, pero san Josemaría sabía que era el mismo Dios quien se empeñaría en realizarla; su vida fue un constante testimonio de aquellas palabras de san Pablo: «Sé de quién me he fiado» (2 Tim 1,1). Cuando su confesor, durante aquellos primeros años, se refirió a este sueño como «esa Obra de Dios»[8], su fundador supo que había encontrado un nombre concreto para la iniciativa. San Josemaría, a los pocos años de trabajar en este horizonte que le había abierto el Señor, como quien confesaba su propia experiencia, escribió: «La convicción sobrenatural de la divinidad de la empresa acabará por daros un entusiasmo y amor tan intenso por la Obra, que os sentiréis dichosísimos sacrificándoos para que se realice»[9]. Otra vez: trabajar hombro con hombro junto a Dios nunca nos quita nada de lo bello y bueno que tiene la vida; solo puede conseguir potenciarlo.

Dar al mundo su modernidad

El sábado 15 de abril de 1967 se encontraba en Roma un corresponsal de una conocida revista para conversar con san Josemaría[10]. El tema del que hablarían era justamente el desarrollo de la iniciativa querida por Dios unas décadas atrás. El encuentro se dio en la segunda mitad del siglo XX, una época en la que tantas cosas habían cambiado con respecto a la primera mitad. Y justamente sobre eso va la pregunta del periodista: sobre la relación entre el Opus Dei y el mundo que le rodea. El entrevistado responde rápidamente que para quienes procuran vivir el espíritu de la Obra «comprender el mundo moderno es algo natural e instintivo, porque son ellos –junto con los demás ciudadanos, iguales a ellos– los que hacen nacer ese mundo y le dan su modernidad»[11].

Este empeño en ver siempre el futuro como una herencia propia ha acompañado siempre a la historia de la salvación. La sabiduría del pueblo de Israel, recogida en la Sagrada Escritura, es algunas veces presentada de manera simbólica como una buena madre de familia. Y en uno de sus proverbios la caracteriza como una mujer que está «revestida de fortaleza y dignidad, y sonríe al porvenir» (Pr 23,25). Porque, ¿qué es verdaderamente ser moderno? La modernidad del mundo seguramente no está simplemente en detectar los temas que están marcando una tendencia, algunas veces superficiales y pasajeros, para repetirlos en nuestra vida. Tampoco está, probablemente, en la imitación de las opiniones y formas de quienes aparentemente acarrean mayor número de seguidores. Todo eso puede ser, sin duda, valioso, pero quedará detrás en un abrir y cerrar de ojos.

El cristiano «sonríe al porvenir» porque sabe que la modernidad de nuestro mundo son todas las cosas nuevas que Dios quiere traer de manera particular y especial en cada época. Sonreír al futuro es esforzarse por descubrir esos deseos por abrirse al amor de Cristo, que se esconden en medio de los intereses y problemas de las personas que nos rodean, muchas veces sin que tengan siquiera las palabras adecuadas para interpretarlos; saber entrar en sintonía con la sensibilidad de nuestro tiempo para llevar hasta allí el bálsamo de la amistad con Jesús. La verdadera modernidad consiste en «una profundización en la fe cristiana que, precisamente por ser honda y auténtica, esté en condiciones de captar y asumir cuanto de positivo implica el proceso histórico moderno»[12].

En el último libro de la Sagrada Escritura, el Señor nos asegura: «Hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). Dios promete estar dispuesto siempre a traer la verdadera novedad. A eso están llamados todos quienes procuran vivir el espíritu del Opus Dei: a transitar por caminos de oración de tal manera que demos al mundo su modernidad; querer cambiarlo –hacerlo un lugar cada vez más acogedor– junto a Cristo. Y para eso Dios, como hizo con Abraham, nos invita a elevar la mirada, y nos repite: imagina, si puedes, lo que tengo preparado para ti.

Cuando se hace difícil soñar

En ese sentido, es importante estar al acecho de algunas actitudes que nos pueden retrasar en esta misión. Aunque quizá suene extraño, no siempre es fácil soñar. Un primer freno que podemos experimentar es la comodidad de entregarse a la rutina. Esto no tiene nada que ver con la buena costumbre de crear ciertos hábitos o ritmos que nos faciliten las cosas. La rutina mala, por el contrario, es la caricatura de la verdadera experiencia; es convencernos de que ya conocemos demasiado bien el camino, sus amplios parajes y sus oscuras callejuelas, así que a estas alturas de la vida ya nadie –ni siquiera Dios– nos podrá sorprender. Pero los horizontes de Dios solo los puede abarcar una mirada que esté abierta a sus sorpresas, que podemos encontrarlas en la Sagrada Escritura, en la oración, o en la multitud de veces que se hacen presentes a través de las personas y los eventos que nos rodean. Es verdad que podemos haber experimentado en nuestra vida algunas desilusiones o planes que, aunque entonces procuramos vivirlos junto al Señor, no salieron como pensábamos. En esos momentos, como Jesús en la Cruz, es bueno buscar el consuelo en nuestro Padre Dios, convirtiendo nuestras perplejidades en diálogo con él (cfr. Mt 27,46). Solo así podremos, con su protección, volver a mirar el futuro sin miedos ni lamentos.

Otro freno a nuestra capacidad de vibrar en consonancia con los planes del Señor es la excesiva búsqueda de seguridades. Ningún santo se ha construido una fortaleza impermeable en torno a sí; por el contrario, todos han salido de un modo u otro al encuentro de las necesidades espirituales y materiales que tenían por delante, confiando siempre en la ayuda de Dios. Encontramos un ejemplo gráfico –que algunas veces ha utilizado el Papa Francisco– en el rey David cuando, por el exceso de seguridad con que Saúl quiso protegerle para luchar contra su enemigo –casco de bronce, una pesada coraza, su propia espada– el joven judío no podía ni siquiera dar un paso. David acudió a la pelea con lo que sabía utilizar bien: su honda, cinco piedras, y sobre todo sus propias fuerzas puestas al servicio de los planes divinos (cfr. 1 Sam 17,40-45). De la misma manera, de frente a un campo de batalla en el que debemos adentrarnos para curar las heridas de nuestro tiempo, no podemos ceder a aquella tentación. No existen sueños sin aventura, vértigo, cansancio y peligros. Precisamente Jesús, en una de sus parábolas, nos exhorta a «salir a los caminos» (cfr. Mt 22,9) para encontrar la tarea que nos tiene preparada.

En las páginas del Evangelio encontramos también a otro personaje que experimentó una dificultad cuando estaba en la encrucijada del sueño de Dios. Se trataba de aquel joven que corrió hacia Jesús, se puso de rodillas, y preguntó directamente la cuestión fundamental: ¿Cómo puedo ser verdaderamente feliz? Sabemos que era un chico que procuraba cumplir los mandamientos, que era sincero y justo con sus padres y bondadoso con las demás personas. Pero sentía que le faltaba algo; tenía una profunda inquietud por trabajar en los proyectos divinos. El evangelista nos dice que Jesús «fijando en él su mirada, se prendó de él» (Mc 10,21). Ese fue el preciso momento del sueño de Dios. Cristo vio todas las cosas buenas que vendrían de las manos y del corazón del joven –tantas como las estrellas en el desierto de Hebrón– así que quiso trazarle el camino hacia su máxima realización: «Ven y sígueme». Sin embargo, también por el Evangelio, sabemos que «se marchó triste, pues tenía muchos bienes» (Mc 10,22). Así el Señor nos quiere poner en guardia frente a otra de las dificultades que nos impide mirar el futuro junto a Dios: cuando, tal vez inadvertidamente, ponemos nuestra ilusión en algo que no es él. Cuando, confundidos, pensamos que Jesús llega a nuestra vida para quitarnos cosas y no para darnos, en abundancia (cfr. Jn 10,10), la felicidad por la que preguntaba el chico.

***

 

El 11 de agosto del año pasado, al caer la tarde y disiparse un poco el calor veraniego, el Papa Francisco tuvo un encuentro con jóvenes que llegaron desde todos los rincones de Italia. El punto de encuentro fue el Circo Máximo, muy cercano al río Tíber, entre dos montes romanos. Precisamente las primeras palabras del Santo Padre animaban a pensar los grandes planes de nuestra vida junto a Dios. En el caso de quienes se inspiran en las enseñanzas de san Josemaría, este proyecto supone la invitación para dar al mundo su propia modernidad, esa novedad que solo puede venir del trato personal con Jesucristo: «Los sueños son importantes. Mantienen nuestros ojos bien abiertos, nos ayudan a abrazar el horizonte, a cultivar la esperanza en cada acción diaria. (…). Los sueños te despiertan, te llevan allá, son las estrellas más brillantes, las que indican un camino diferente para la humanidad. He aquí, tenéis en vuestro corazón estas estrellas brillantes que son vuestros sueños: son vuestra responsabilidad y vuestro tesoro. ¡Haced que sean también vuestro futuro!»[13].

Andrés Cárdenas


[1] Benedicto XVI, Homilía en el inicio de su pontificado, 24-IV-2005.

[2] F. Ocáriz, Encuentro con jóvenes en Torreciudad, 30-VIII-2019.

[3] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 24-XII-1967, en Crónica 1968, p. 38 (AGP, Biblioteca, P01).

[4] Cardenal Joseph Ratzinger, Creación y pecado, EUNSA, 2005, p. 54.

[5] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 306. Citado en Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid, 1997, p. 302.

[6] San Josemaría, Carta 14-II-1950, n. 3.

[7] San Josemaría, Notas de una meditación, 2-II-1962. Citado en Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid, 1997, p. 298.

[8] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 1868. Citado en Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid, 1997, p. 333.

[9] San Josemaría, Instrucción 19-III-1934, n. 49. Citado en Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid, 1997, p. 576.

[10] San Josemaría, Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, edición crítico-histórica, Rialp, Madrid, 2012, p. 35.

[11] Ibídem, p. 215.

[12] A. de Fuenmayor, V. Gómez-Iglesia, J. L. Illanes, El itinerario jurídico del Opus Dei, EUNSA, Pamplona, 1989, p. 53.

[13] Francisco, Encuentro con jóvenes italianos, 11-VIII-2018.

 

 

Recuerdos de la canonización de San Josemaría

El 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canonizó al fundador del Opus Dei, a quien definió como «el santo de la vida ordinaria».

Noticias04/10/2019

Opus Dei - Recuerdos de la canonización de San JosemaríaLa Plaza de San Pedro en la ceremonia de canonización de san Josemaría.

6 de octubre: Ceremonia de canonización de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

Homilía del Papa Juan Pablo II en la canonización de Josemaría Escrivá.

• Mons. Javier Echevarría: «Le pido a san Josemaría que experimentemos la alegría de seguir a Jesucristo».

Bula de la canonización del Beato Josemaría.

Respuesta de Mons. Echevarría a un periodista sobre la canonización del fundador del Opus Dei.

Galerías fotográficas

Vídeos de la canonización de San Josemaría

• El santo de lo ordinario (Resumen de las jornadas de la canonización).

 

• San Josemaría, canonizado el 6 de octubre de 2002, predicó desde 1928 que todos —hombres y mujeres, solteros y casados, intelectuales y campesinos— estamos llamados a la santidad. Su imagen en el Vaticano sigue recordando a millares de cristianos ese mensaje.

 

• La Iglesia prelaticia: Santa María de la Paz.

 

 

• Documental: San Josemaría, un regalo de Dios.

 

 

Audios Juan Pablo II habla de San Josemaría.

Artículos en L´Osservatore Romano

• Card. Ratzinger: Dejar obrar a Dios.

• Margaret Ogola: Las enseñanzas de Josemaría Escrivá en un contexto africano.

7 de octubre. Misa de Acción de gracias

Homilía de Mons. Echevarría.

Saludo de mons. Echevarría al Papa en la audiencia posterior a la Santa Misa.

• Audiencia de Juan Pablo II: San Josemaría: el santo de lo ordinario.

Misas de acción de gracias y final de las jornadas de la canonización

Homilía de Mons. Javier Echevarría del 10 de octubre.

Las reliquias de san Josemaría vuelven a Santa María de la Paz.

San Josemaría, en el Vaticano: El Papa bendice una imagen de san Josemaría (2005).

Dossier informativo sobre la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer

1) Josemaría Escrivá.

2) Cronología de la causa de canonización.

3) El sentido de una canonización.

4) El Consistorio Ordinario Público de Cardenales y el proceso de canonización.

5) Datos sobre la causa de canonización de Josemaría Escrivá.

6) Una canonización esperada con alegría por los obispos españoles.

7) Testimonio de personalidades.

8) La Iglesia se alegra en el centenario de Josemaría Escrivá.


Oración estampa para rezar a Dios por intercesión de San Josemaría (audio, texto e imagen)

 

 

Un puñado de historias para no olvidar

Los más de 200 refugiados que conviven en el Reception Center for Asylum Seekers de Zagreb, en Croacia, compartieron este verano sus historias con un grupo de voluntarias madrileñas que acudieron al país para trabajar junto al personal de la Cruz Roja.

Iniciativas03/10/2019

Opus Dei - Un puñado de historias para no olvidar

“Ha sido solo un granito de arena en el desierto del drama de los refugiados, pero a nosotras nos ha cambiado”. Teresa, profesional de la Comunicación y docente, ha viajado este verano a Zagreb (Croacia) para trabajar, junto con otras 14 voluntarias, ayudando a los más de doscientos refugiados que viven en el centro de acogida de la capital croata.

Allí les esperaban personas llegadas desde Marruecos, Irán, Irak, Cuba, Afganistán, Siria, y todas las áreas de conflicto que rodean a los países de la Unión Europea. “Era como la ONU; había familias desintegradas, hermanos separados de sus hermanos, niños sin padres y padres sin hijos, maridos y esposas que esperaban poder reencontrarse de nuevo con sus cónyuges en algún momento… Y solo vimos una parte del drama”, relata Teresa.

Lo que empezó dirigido a un pequeño grupo de mujeres se convirtió en un proyecto mucho más amplio

El voluntariado, pilotado desde Madrid por la asociación Recoletos, nacía con el propósito de empoderar a un grupo de mujeres refugiadas alojadas en el Reception Center for Asylum Seekers de Zagreb, compartiendo con ellas los contenidos y herramientas aprendidos previamente por las voluntarias en sesiones sobre liderazgo femenino. Pero lo que empezó dirigido a un pequeño grupo de mujeres se convirtió en un proyecto mucho más amplio.

“Podríamos haber desarrollado el voluntariado en muchos lugares, o con colectivos de mujeres diferentes, pero el problema de los refugiados está constantemente en la prensa, y desde la asociación valoramos la necesidad de ayuda que tenían estas personas, que vagan de un país a otro y que no tienen dónde ir”, explicó Teresa.

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El grupo entró entonces en contacto con una psicóloga de la Cruz Roja en el centro de refugiados de Zagreb, que les ayudó a enfocar y organizar el trabajo durante la estancia en Croacia. Las voluntarias se organizaron para clasificar y entregar a los refugiados materiales de higiene, sábanas y toallas limpias y otros útiles de aseo que se les facilitan cada semana.

También colaboraron en la organización de lotes de ropa procedente de la donación de un importante grupo textil que ha preferido permanecer en el anonimato. “Clasificamos ropa por sexos, edades, tallas, etcétera, y fuimos facilitándola a los refugiados pensando en sus necesidades”, añade.

 

Cosiendo relaciones rotas

Las voluntarias celebraron en Zagreb el Día del Refugiado, participando en un acto en el Museo de las Relaciones Rotas de la capital croata, donde se exhiben objetos que narran diferentes historias humanas. Eran muchos los refugiados que entregaban objetos y contaban sus personales odiseas hasta salir de sus países, desgarrados por la guerra o la hambruna.

Gente de diferentes lenguas y países, sin embargo, se entendían gracias a una especial corriente de simpatía solidaria que les impulsaba a hacer cosas los unos por los otros. Algunos de ellos, por ejemplo, han logrado poner en marcha un pequeño restaurante en Zagreb, y trajeron comida para el resto. Otro amenizó la velada con su música y sus canciones. Y todos aprovecharon para dar a conocer algo de sí mismos, y compartir parte del peso que todavía llevan sobre los hombros.

Los refugiados entregaban objetos y contaban sus odiseas personales hasta salir de sus países, desgarrados por la guerra o la hambruna

Una de las jornadas más emocionantes para las voluntarias fue la que dedicaron a animar a los refugiados durante un campeonato de fútbol. “A veces te crees más útil cuando haces cosas, cuando acometes tareas, y ese día lo dedicamos a hablar con ellos. Fue uno de los días más emocionantes: nos contaron historias increíbles. Algunas de ellas las entendimos gracias al traductor de Google, pero fue impresionante”, subraya Teresa.

Historias que marcan vidas

Una de las historias que más les impresionaron fue la de Ali Noghandoost, un taekwondista que tras muchos peligros ha encontrado un prometedor futuro deportivo en Croacia, a donde llegó en 2015. Su historia completa fue narrada hace unos años por la agencia de noticias Efe.

Ali procede de Irán, y cruzó los Balcanes con apenas 24 años. Tras muchas peripecias a lo largo de Europa, y después de experimentar la traumática separación de sus hermanos, logró afincarse en Zagreb, y llegar a ser miembro del mejor club croata de taekwondo masculino, el Jastreb, con el que ha logrado ya varios trofeos.

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El traductor de Google les permitió conocer también el periplo de un refugiado kurdo que huyó de Afganistán recorriendo Hungría y Bosnia antes de llegar a Croacia. Al salir de su país recibió varios disparos por parte de los talibanes en las piernas, y todavía tenía parte de las balas en uno de sus tobillos, lo que le dificultaba enormemente caminar. “Estaba envejecido: aparentaba 40 años y tenía sólo 23”, refiere Teresa.

Otro de los refugiados, procedente de Irán, imprimía biblias en su país de manera clandestina

Otro de los refugiados, procedente de Irán, imprimía biblias en su país de manera clandestina, y fue denunciado por el personal de su empresa tras ser descubierto, viéndose forzado a huir del país.

La experiencia, según Teresa, ha sido única y ha marcado, especialmente, a las voluntarias, que pensaban aportar una formación y unos conocimientos y han regresado a España con las manos llenas y la mochila cargada de historias para no olvidar.

 

 

Dios sólo sabe contar hasta uno

Daniel Tirapu

Santa Teresita

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Como hoy con un sacerdote del Congo....se me saltan las lágrimas porque Dios es bueno, porque a pesar de los pesares, mis pecados y los del mundo, Dios Padre y su Madre amantísima recomponen el mundo continuamente.

Se bautizó a los trece y una monja vasca le ayudó a terminar sus estudios antes de entrar al Seminario. Se siente vasco en su negritud amable. Hace su licenciatura en Derecho canónico en Madrid . Gracias, perdón, ayúdanos más.

Leo un texto de Santa Teresita, perdóname Teresita pues me parecieron lelos tus textos en algún momento. Durante muchos años me he preguntado por qué Dios tiene preferencias, porque no reciben las almas la gracia el igual medida. Me extrañaba verle prodigar favores extraordinarios en santos que le habían ofendido mucho, como San Pablo o San Agustín.....

El ha querido crear a las rosas y a los lirios, pero ha creado a otros más pequeños como las margaritas o violetas...destinadas a recrear los ojos de Dios cuando mira a sus pies. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que El quiere que seamos. 
Gracias Dios mío, porque sólo sabes contar hasta uno.

 

Comentario al Evangelio: Fe y servicio

Evangelio del 27º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Vida cristiana

Opus Dei - Comentario al Evangelio: Fe y servicio

Evangelio (Lc 17,5-10)

Los apóstoles le dijeron al Señor:

— Auméntanos la fe.

Respondió el Señor:

— Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a esta morera: arráncate y plántate en el mar, y os obedecería.

Si uno de vosotros tiene un siervo en la labranza o con el ganado y regresa del campo, ¿acaso le dice: “Entra enseguida y siéntate a la mesa”? Por el contrario, ¿no le dirá más bien: “Prepárame la cena y disponte a servirme mientras como y bebo, que después comerás y beberás tú”? ¿Es que tiene que agradecerle al siervo el que haya hecho lo que se le había mandado? Pues igual vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos unos siervos inútiles; no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer”.


En este pasaje del evangelio se distinguen claramente dos partes. En la primera, Jesús habla de la fuerza eficaz que tiene la fe. En la segunda, ilustra con un ejemplo el hecho de que la fe, si es verdadera, ha de manifestarse en una actitud de servicio desinteresado.

Las palabras de Jesús acerca de la fe en la primera parte, son análogas a las recordadas por Mateo y Marcos en sus evangelios. Allí se dice que quien tenga fe podrá decir a un monte: “arráncate y échate al mar”, y la montaña le obedecería (cf. Mt 21,21 y Mc 11,22-24). Aquí se expresa, de modo muy gráfico, que bastaría una fe “como un grano de mostaza”, una semilla pequeñísima, de apenas un milímetro de diámetro, para decirle a una morera: “arráncate y plántate en el mar”, y que obedeciese. La morera es un árbol grande, con raíces poderosas y extendidas, muy difícil de arrancar, y, además, imposible de hacerlo crecer en el agua. El ejemplo de la morera, firmemente sostenida con fuertes raíces, está muy en consonancia con el modo en que Jesús comienza su respuesta: “Si tuvierais fe…”. La palabra “fe”, en hebreo ’emunah, tiene la misma raíz que el verbo “creer” (he’emin) que también significa “estar bien afianzado”, “tener fortaleza”. Lo que Jesús quiere expresar está bastante claro: la fe proporciona un apoyo sólido que permite afrontar retos impensables, tareas grandiosas, humanamente imposibles. A quien tiene fe, esto es, al que se apoya confiadamente en Dios, no hay nada que se le resista, por eso dirá Jesús en otra ocasión que “todo es posible para el que cree” (Mc 9,23).

Un requisito básico de la fe que proporciona fortaleza con el apoyo de Dios es la humildad, que implica el reconocimiento de la propia debilidad. Dios es el protagonista de la historia de la salvación y nos invita a colaborar en ella como buenos servidores suyos: de eso habla la segunda parte de este pasaje evangélico. A quien sirve desinteresadamente a los demás por amor a Dios, “le aliviará saber –dice Benedicto XVI- que, en definitiva, él no es más que un instrumento en manos del Señor; se liberará así de la presunción de tener que mejorar el mundo —algo siempre necesario— en primera persona y por sí solo. Hará con humildad lo que le es posible y, con humildad, confiará el resto al Señor. Quien gobierna el mundo es Dios, no nosotros. Nosotros le ofrecemos nuestro servicio sólo en lo que podemos y hasta que Él nos dé fuerzas”[1].

El ejemplo que propone Jesús en la segunda parte de este pasaje del evangelio, en un texto propio de Lucas, enseña que fe y servicio no se pueden separar, sino que están íntimamente unidos. Un servicio intenso y sacrificado, como el de aquel servidor que trabajó toda la jornada y al regresar a casa, cansado y hambriento, todavía se puso a preparar la cena a su amo, sin quejarse y sin pensar que hacía nada extraordinario. El ejemplo que propone Jesús es muy exigente. En nuestro tiempo, uno podría pensar que aquel hombre necesitaría de los buenos consejos de un abogado laboralista sobre cómo reivindicar sus derechos frente a un patrón así. Pero ese servicio total que reclama Jesús es el mismo que él realizó: “el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en redención de muchos” (Mc 10,45). La fe hace milagros, pero cuando se manifiesta en hechos de servicio, siguiendo el ejemplo de Jesús. Por tanto, no estamos llamados a servir para tener una recompensa, sino para imitar a Dios, que se hizo siervo por amor nuestro.

San Josemaría, consciente de que una fe que se manifieste en obras de servicio es un don sobrenatural que sólo Dios puede infundir e intensificar en el alma, manifestaba en una ocasión: “Todos los días, no una vez sino muchas (...), le diré algo que le pedían los Apóstoles (...): adáuge nobis fidem! (Lc 17, 5), auméntanos la fe. Y añado: spem, caritátem; auméntanos la fe, la esperanza y la caridad”[2].


[1] Benedicto XVI, Encíclica Deus caritas est, n. 35.

[2] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 7-IV-1974. Citado por Javier Echevarría, Carta 29 de septiembre de 2012, n. 12.

 

DOMINGO XXVII.

Lc 17, 5-10.

Aumentanos la fe.

Nuestra fe siempre es pobre y necesita ser alimentada cada día por la escucha de la Palabra de Dios. Es una fe que se debe hacer peregrina en la confianza, de que sé, de quién me he fiado, y como decía San Pablo estoy persuadido de que el Señor llevará a buen término la obra que comenzó en nosotros. Una fe que hace milagros cuando vivimos en el convencimiento de que Dios siempre es Padre, y actúa como Padre, aunque caminemos por valles oscuros. Si verdaderamente ponemos la mirada en el Diostodopoderoso que ensalza de la basura al pobre, y los hace sentarse con El a la mesa del compartir.

Alimentar la fe, sabiendo que nos tiene que llevar a vivir con la esperanza cierta, de quien vive en la caridad. Alimentarse de la Palabra de Dios, descubriendo en los acontecimientos de la vida y de la historia, que siempre es el Señor el que tiene la última Palabra. No vivir lamiendo nuestras propias heridas, con la convicción de que no hay solución, y de que hay que retirarse a los cuarteles de invierno, hasta que no nos toquen tiempos mejores. En el fondo es una tremenda falta de fe, que nos hace tirar la toalla y darle más cabida a la oscuridad, que a la certeza de saber que viene galopando la aurora.

Siempre el Señor admira en su bondadoso corazón a los que viven de fe. Se admira y asombra ante tantos encuentros con El, cuándo descubre la confianza y la fe de quien arranca el milagro porque sabe que el Señor siempre actúa a nuestro favor. Siempre nos ganamos su Corazón, cuando desde la fe, le décimos una y otra vez, en ti confío. Acercarse siempre a su Persona, a su Corazón, con esta fe, que como un niño se lanza a vivir confiado en los brazos de su Madre, pues sabemos que aunque una madre se olvidara del hijo de sus entrañas, jamás se olvidaría el Señor de nuestras necesidades. Hay que pedirle con toda confianza a quien sabemos que tiene abierto su Corazón. 

+ Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

 

Más mujeres en Consejos

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Con Anna M. Birulés, al comienzo de su inspiradora sesión (Foto Peña Solano)

«El mundo ha cambiado tanto en los últimos tiempos… Nada de lo que era continúa siendo. Hoy hay una gran demanda de inclusividad …y de tener impacto. A mí siempre me ha interesado sobre todo tener impacto, el «Business as usual» me ha interesado lo justo…»

Compartiendo esta visión ha comenzado Anna M. Birulés, ex ministra de Ciencia y Tecnología, su inspiradora sesión en una nueva edición de nuestros I-WiL Breakfast, esta misma mañana en IESE Barcelona. En la actualidad, además de miembro de diversos Consejos Asesores y Fundaciones, pertenece a los Consejos de Administración de Mediolanum, Neinor Homes, Grupo Pelayo, y preside Finaves V, una de las inversoras-seed de IESE.

Ya desde pequeña, Anna sabía que quería sobre todo hacer cosas, pero no tenía nada claro en qué dirección. Por eso, enfrentarse a la decisión de elegir tres carreras al terminar el bachillerato la llenó de preocupación. Fue consciente de que, de algún modo, se estaba condicionando la vida, porque siempre ha intentado huir del determinismo, contra el que propone formación constante y trabajo duro, básico para adaptarse a los cambios. Con la perspectiva que da el camino recorrido, puede reconocer ahora que lo que ha permeado continuamente su trayectoria ha sido su afán de querer mejorar las cosas, los procesos y a las personas.

«Mi idea era dar el máximo de mí misma…¡y que se me reconociera!»

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Panorámica de algunas de las 50 participantes en el I-WiL Breakfast

Hoy hemos mejorado en temas como diversidad, inclusión, pero seguimos hablando poco de toma de decisiones, así como de procesos y estructuras…

Cuando durante su servicio público presidió cuatro Consejos de Ministros de Industria, Investigación, Telecomunicaciones y Audiovisual de la UE, en un momento álgido de la visibilidad de España, visualizó, de primera mano, el gran potencial de nuestro país. Hoy echa de menos un liderazgo más innovador, abierto y con una mirada femenina, no tanto en lo que se refiere al número de mujeres como a sus valores: un mundo menos cuadriculado y defensivo.

Anna reconoce que «tu compañero de vida ha de ser un auténtico partner, un socio, a todos los efectos, más allá del tema de la mera conciliación». En este sentido, señala que este tema de la integración vida personal y profesional sigue en un estado deficiente en los niveles directivos.

Como conclusión, nos ha ofrecido una lista de los que, a su juicio, son los elementos más valiosos en este mundo complejo: transversalidad, horizontalidad, cooperación, innovación y empatía. En ello, las mujeres pueden aportar mucho, si forman parte de los órganos de gobierno y toma de decisiones, no solo en número, sino especialmente en calidad.

Mujeres en Consejos

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I Encuentro de Alumnae del Programa Enfocado Mujeres en Consejos, Madrid

Esta semana hemos reunido en IESE Madrid a un nutrido grupo de IESE Alumnae de diferentes ediciones de nuestro programa «Mujeres en Consejos de Administración». El 70% son consejeras, el 30%, consejables. De las primeras, un 18% están en un consejo, un 50% en 2 y un 32% en 3 o más consejos. Con el título de «Trayectoria hacia el Consejo y desde el Consejo», tuvimos el privilegio de escuchar a Natalie Picquot, directora general de Twitter España, ahora consejera en MásMóvil, y a Aurora Catá, socia en Seeliger y Conde, y con una amplia trayectoria como consejera, desde Antena 3 hasta el  Banco Sabadell. Nos gustó ver, una vez más, a mujeres que llegan, en estos dos casos con familia numerosa (Natalie es madre de 4 hijos y Aurora de 3).

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Ayer, en el campus madrileño de la Universidad de Navarra, participé en el panel «Desafíos del Consejo de Administración en las Empresas Familiares», junto a Ignacio Ferrero (Decano Económicas, Univ. Navarra), Carlos Arbesú (del Instituto Humanismo y Empresa), autor del libro «Trabajando el consejo de la empresa familiar», Ricardo Martí-Fluxá (presidente del Instituto Humanismo y Empresa), Juan Corona (director del Instituto de la Empresa Familiar) y Andrés Sendagorta (presidente de SENER). Me preguntaron los temas ya clásicos y les recordé que, sin cuotas sancionables, hemos llegado al 24% en las empresas del IBEX, y es factible llegar al 30%, que propone el CNMV para el 2020. Quedan 14 meses y se trataría de invitar a entrar a 1 mujer en cada consejo. Los consejos de las empresas familiares ya van por delante con un 33%.

El I Encuentro fue todo un éxito, y una satisfacción motivadora comprobar las trayectorias de nuestras antiguas participantes. La próxima edición de nuestro Programa Mujeres en Consejos será el 16 y 17 de marzo y el 20 y 21 de abril, en el campus de IESE Madrid.

Aquí os dejo una foto de familia de todas las presentes en el Encuentro.

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Prosperidad y fe cristiana

Desde el principio de su pontificado, el papa Francisco ha explicado el sentido cristiano de la prosperidad, alertando de la posible influencia de esta “teología de la prosperidad” en la Iglesia

En diversas ocasiones el Papa Francisco se ha referido a una corriente actual de pensamiento, surgida en ambientes cristianos fundamentalistas y muy extendida hoy por el apoyo mediático. Es la denominada “Teología de la prosperidad”. Mantiene la convicción de que Dios quiere que los cristianos tengan por encima de todo una vida próspera, que sean ricos, sanos y felices. Según esto, el bienestar debe estar en el centro de una oración que se dirige a Dios como quien hace realidad los pensamientos y deseos del orante. Esto es muy distinto del sentido cristiano de la prosperidad.

Una religión del bienestar

1. Se ha observado que “el peligro de esta forma de antropocentrismo religioso, que pone en el centro al hombre y su bienestar, es el de transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en su supermercado de la fe, y la religión en un fenómeno utilitarista y eminentemente sensacionalista y pragmático”[1].

De modo característico se señala que en estos planteamientos “no hay compasión por las personas que no son prósperas, porque, claramente, ellas no han seguido las ‘reglas’ y, por tanto, viven en el fracaso y, consiguientemente, no son amadas por Dios”[2].

Y de este modo se enfocan temas tan centrales como la Alianza de Dios con el pueblo del Antiguo Testamento o la filiación divina como doctrina central del cristianismo. Todo va reinterpretado en el sentido de la prosperidad material, física y espiritual.

En esta perspectiva, la fe resultaría como un mérito para ascender en la escala social. Mientras que el pobre se siente culpable por doble motivo: “por una parte, considera que su fe no alcanza a mover las manos providentes de Dios; y, por la otra, su situación de miseria es una imposición divina, un castigo inexorable aceptado con sumisión”[3].

Como efectos de esta forma de pensar ─que llegan a millones de personas a través de sus predicadores en televisión, Internet y redes sociales─, se incrementa el individualismo, se disminuye la solidaridad y se fomenta una cierta actitud milagrera: se piensa que la riqueza estaría en relación con la “fe” personal; pero esto no influye para intentar la superación real de las situaciones de pobreza, como en cambio enseña la Doctrina Social de la Iglesia.

Sentido cristiano de la prosperidad

2. Desde el principio de su pontificado, el papa Francisco ha explicado el sentido cristiano de la prosperidad, alertando de la posible influencia de esta “teología de la prosperidad” en la Iglesia.

En Brasil, en un discurso al comité de coordinación del CELAM (28-VII-2013) previno contra el funcionalismo que quisiera consagrar una cierta “teología de la prosperidad” en la organización pastoral, confiándolo todo a la eficacia y al éxito, a los resultados y las estadísticas favorables.

En Corea del sur en agosto de 2014, se refirió a la “tentación de la prosperidad” que puede llevar a una Iglesia de los acomodados o del bienestar, olvidada de los pobres.

Esta preocupación del papa se ha manifestado también en algunas de sus homilías en Santa Marta. La salvación no es una “teología de la prosperidad”, sino un don que viene de Jesucristo; y el poder del Evangelio no es el de maniobrar para hacer grandes empresas sino el poder de expulsar los espíritus impuros (cf. Homilía 5-II-2015). Es un engaño típico de una “teología de la prosperidad” pensar que Dios te hace ver que eres justo y te da muchas riquezas. Al joven rico sus riquezas no le sirvieron para el bien sino que se convirtieron en cadenas que le impidieron seguir a Jesús (cf. Homilía, 19-V-2016).

Francisco ha vinculado esa mentalidad a una forma de pelagianismo, es decir, la pretensión de una salvación por las propias fuerzas, la adoración de la propia voluntad y capacidad, la complacencia egocéntrica opuesta al verdadero amor (cf Exhort. Gaudete et exsultate, n. 57).

También la ha planteado como una forma de gnosticismo, que pretende controlar la realidad con la propia mente, usar la religión en beneficio propio, al servicio de elucubraciones psicológicas. En cambio, “Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro» (Ibid. 41).

El amor cristiano al mundo

3. Ya Joseph Ratzinger en pleno desarrollo del Concilio Vaticano II advertía contra el avance de un “secularismo generalizado” (vivir como si Dios no existiera). A la vez observaba un excesivo optimismo por parte de los cristianos, apoyado en la Encarnación del Hijo de Dios, pero con olvido del “realismo de la Cruz”.

Ciertamente ­–señalaba– el Hijo de Dios se ha hecho carne en este mundo; pero esto no debe llevarnos al triunfalismo o al pelagianismo de pensar que la salvación se alcanza solo por nuestros esfuerzos, por nuestros logros humanos. El amor cristiano al mundo es un amor desde el corazón de Cristo traspasado por nosotros en la Cruz[4].

En efecto, y el Concilio explicó que Cristo ha resucitado y vive entre nosotros. Por eso el Reino de Dios existe ya pero todavía no plenamente, sino solo en semilla o en bosquejo. La Iglesia es semilla e instrumento para la venida del Reino de Dios[5].

El trabajo humano contribuye a proporcionar como la “materia”, como un bosquejo o “vislumbre” del Reino. Pero solo Dios consumará su Reino al final de la historia, asumiendo y a la vez iluminando y trasfigurando todos nuestros esfuerzos de manera insospechada. Por ello, el Concilio afirmó que el progreso temporal “puede contribuir a ordenar la sociedad humana”, por lo que el progreso “interesa en gran medida al reino de Dios”. Y al mismo tiempo, subrayó: “hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo[6].

En definitiva, hoy es necesario explicar el sentido cristiano del amor al mundo, que ha sido creado bueno por Dios y redimido por Cristo. A nosotros se nos ha confiado para que lo transformemos, colaborando en la santificación de las actividades humanas, como respuesta amorosa a la acción del Espíritu Santo y en el contexto de la misión de la Iglesia.

Con otras palabras, el cristiano ama al mundo porque ama a Cristo y a la Iglesia. Es ese amor el que le lleva a procurar mejorar este mundo y servir así a todos, especialmente a los más pobres y vulnerables, trabajando bien, con honradez y competencia y a la vez con el espíritu de las Bienaventuranzas y las obras de misericordia. Ese es el progreso y esa es la prosperidad en perspectiva cristiana.

Según las necesidades de cada época, la evangelización requiere unos acentos. Hoy implica, entre otros, la formación en la experiencia cristiana (oración, sacramentos, participación en la comunidad viva que es la Iglesia, a través de la parroquia, movimientos u otras comunidades cristianas), la promoción de la piedad popular (y eventualmente su purificación), así como la educación de la fe en lo que se refiere a la propuesta cristiana de la salvación. Esta propuesta incluye a su vez la ordenación del mundo según Dios ─trabajar bien y trabajar por amor­─ y en orden a la vida eterna, y la Doctrina social de la Iglesia.

Ramiro Pellitero

 

 

Aprender a escuchar y acoger lo que se dice

Silvia del Valle Márquez

A veces sólo oímos sin escuchar, es decir, sin hacer conciencia de lo se nos ha dicho. Para escuchar es necesario comprender.

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En medio del ruido que existe en nuestra sociedad es muy difícil escuchar lo que es verdaderamente importante y es más difícil acoger en nuestro corazón lo que es trascendente.

Pero es muy necesario que nuestros hijos aprendan a hacerlo para que puedan ser empáticos y dar solución a las necesidades de los que tienen cerca y a los problemas reales que la sociedad les presenta, colaborando al bien común.

Por eso aquí te dejo mis 5 Tips para educar a nuestros hijos para que sepan escuchar y acoger al prójimo.

Primero. Que estén atentos a las necesidades de los más cercanos.

Es importante que enseñemos a nuestros hijos a que los demás importan y que cada uno puede poner un granito de arena para ayudar a solucionar los problemas de los demás.

Si desde pequeños les hablamos y les explicamos lo que sucede a su alrededor con palabras sencillas y entendibles, será más fácil que haga empatía y quiera ayudar.

Es necesario educarlos también en la donación de sí mismos y esto lo logramos si desde pequeños los enseñamos a ofrecer a Dios lo que les duele o lo que los pone tristes.

Así aprenderán a ver las necesidades de los otros y a hacer empatía con los que los rodean, empezando por los más cercanos.

Segundo. Que escuchen lo que les dicen.

Es importante que la escucha sea real.

A veces sólo oímos sin escuchar, es decir, sin hacer conciencia de lo se nos ha dicho. Para escuchar es necesario comprender.

Y para esto podemos enseñar a nuestros hijos a que respondan las preguntas: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

Al principio hay que ayudarles, pero poco a poco lo harán de forma natural.

Tercero. Que acojan el mensaje.

Una vez escuchado, es necesario que acojan el mensaje en su corazón, es decir, que lo hagan suyo para sentir con el otro.

Si no acogemos el mensaje, seguramente daremos respuestas poco reales.

Pero, si el mensaje es acogido, daremos la mejor respuesta y trataremos de dar solución a las situaciones que se presentan día con día.

Se trata de educar a nuestros hijos en este estilo de vida, por eso es necesario que desde pequeños aprendan a acoger el mensaje.

Es así que podemos sentar a los pequeños en nuestras piernas y hablarles a los ojos para que nuestro mensaje sea acogido.

Cuarto. Que sepan discernir cómo pueden ayudar.

Si les preguntamos su opinión, estaremos ayudándoles a tratar de encontrar soluciones a cada problema.

Discernir no sólo es comprender sino ver a la luz del Espíritu Santo que nos pide Dios en cada situación, y nuestros hijos puede aprender desde pequeños a hacerlo con nuestra ayuda.

Quinto. Manos a la obra. Vamos a compartir.

Después de este proceso, ya estamos listos para ayudar a los demás compartiendo con ellos nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestros recursos y sobre todo nuestro corazón.

Así que, hagamos que nuestra familia aprenda a vivir en este estilo de vida, donde el bienestar del prójimo es tan importante, que estemos dispuestos a darnos para ayudarle a cada día.

 

 

Viva la muerte

Norma Mendoza Alexandry

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

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Todos sabemos que apenas el 25 de septiembre en Oaxaca, el niño vivo no nacido, acaba de perder otra batalla. Desde el vientre de su madre ese ser humano lucha por su vida, pero su madre y muchas adultas que se imaginan que tienen “derecho” a matarlo, le ganan una vez más la batalla, le borran sus derechos y simplemente lo matan sin siquiera darle el derecho a respirar el aire de este mundo al que estaban destinados, su sufrimiento y dolor dentro de una madre que no lo quiere es enorme y su muerte infame queda como marca en las madres, en las leyes y en la degradación social. ¿La razón? ¡El dictamen es mucho más importante! ¡La votación cuya mayoría la posee el partido dominante actual, es más importante!

No, no es la primera vez que se somete a votación la vida de los seres humanos, ya hubo mayoría hace doce años en la Ciudad de México y desde entonces se cometen miles de abortos a destajo. Las mujeres han ganado sus “derechos”, pero ¿es lo que importa realmente?

La organización ProVida en Oaxaca se pronuncia contra la despenalización del aborto. Su vocera Estefania Ricci dijo que México y Oaxaca no necesitan más cultura de la muerte, “tenemos todos que trabajar para construir una auténtica cultura de la vida, y para que esto se requiere empezar por la familia en la cual no sólo se gesta la vida, sino que también se debe acoger y cuidar en todo su ciclo vital y continuar con su fortalecimiento mediante una buena educación”. Agregó que “la iniciativa presentada por tres diputadas de Morena, no representa a la sociedad”.

Efectivamente, la vida ha dejado de importar, pero sólo para algunos y algunas, no para todos. La sociedad está dividida por la opción de la vida o de la muerte. A favor de la despenalización del aborto ha sido convocado el grupo de mujeres Marea Verde y 60 colectivos, además de las convocatorias que han anunciado el Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres) y la Secretaría de la Mujer (Semujer). ¿Es ésta la función principal de estas entidades gubernamentales? ¿Es esto lo que estamos sosteniendo todos con nuestros impuestos? Y como el 28 de septiembre se “celebra” un aniversario más de la despenalización del aborto, las activistas proaborto ahora autodenominadas ‘marea verde’, se manifiestan comenzando de manera desvergonzada su celebración y desmanes en la Iglesia de San Francisco en el centro de la Ciudad de México.

Esta semana también, se reúne en Nueva York, la Asamblea General de las Naciones Unidas con un gran número de jefes de Estado, incluyendo el presidente Trump. Él comenzó su discurso diciendo: “Como muchas naciones que se encuentran aquí, nosotros en ‘América’ creemos que cada niño –nacido o no nacido– es un sagrado regalo de Dios”.

Después continuó aclarando algunas verdades que han sucedido constantemente, de las cuales surge y se fortalece muchas veces el activismo en nuestros países en desarrollo. Trump sacó a cuentas el frecuente activismo proabortista por agencias de la ONU, por cuerpos de monitoreo de los tratados, por funcionarios y empleados de la ONU a quienes llamó “burócratas globales” y quienes dijo, “han atentado en afirmar un derecho global al aborto a demanda hasta el momento del nacimiento.” Recordó además a los burócratas globales que “no tienen nada qué afirmar atacando la soberanía de naciones que desean proteger la vida humana”.

Lo dicho allí se basa en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en El Cairo, ONU 1994, en donde los países acordaron: “Cualquier medida o cambios referidos al aborto dentro del sistema de salud, puede solamente ser determinado a nivel local o nacional de acuerdo con el proceso legislativo nacional”.

Ya desde el 23 de septiembre, un día previo a la conferencia, la Asamblea General tuvo una reunión denominada Reunión de Alto Nivel sobre la Cobertura Universal de Salud, en donde ya había un esfuerzo conjunto de élites proaborto para incluir esto bajo el cuidado de salud primario como componente de la cobertura universal de salud, de donde emana la Declaración Política que deseaba “Asegurar para el 2030, el acceso universal a servicios sexuales y reproductivos en el cuidado de la salud”.

Su Eminencia Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, habló en oposición a la inclusión de estos términos en la Declaración Política. Sus afirmaciones incluyeron lo siguiente:

“El derecho a la salud efectivamente es universalmente reconocido como un derecho humano básico y se entiende que comprende la salud de la persona como un todo y de todas las personas durante todas las etapas del desarrollo de su vida. El derecho a la salud, por tanto, está inextricablemente ligado al derecho a la vida y no puede nunca ser manipulado como una excusa para terminar o disponer de una vida humana en cualquier punto del continuo espacio del tiempo de su existencia, desde la concepción hasta su muerte natural”.

“Al mismo tiempo, la Santa Sede considera muy desafortunado que la declaración adoptada incluya las profundas preocupaciones y divisivas referencias a ‘servicios sexuales y reproductivos del cuidado de la salud” y a “salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos’ como componentes de la cobertura universal de la salud. De acuerdo con las reservas expresadas en las conferencias internacionales sostenidas en Beijing y Cairo, la Santa Sede reitera que considera la frase ‘salud reproductiva’ y términos relacionados, como aplicaciones a un concepto holístico de salud, que abarca a la persona en su totalidad de su personalidad, de su mente y de su cuerpo. En particular, la Santa Sede rechaza la interpretación que considera el aborto o el acceso al aborto, el aborto por selección de sexo, el aborto de fetos diagnosticados con retos a su salud, la maternidad subrogada y la esterilización, como dimensiones de estos términos, o de la cobertura universal de la salud”.

La delegación de Estados Unidos declaró preocupaciones similares en declaración grupal que unió las voces de los siguientes países: Estados Unidos, Bahrein, Bielorrusia, Brasil, Rep. Democrática del Congo, Egipto, Guatemala, Haití, Hungría, Irak, Libia, Mali, Nigeria, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, Sudán, Emiratos Árabes Unidos y Yemen y enfatizaron además su negativa “sobre términos ambiguos y expresiones, tales como salud y derechos sexuales y reproductivos”. Esto debido a que “socavan el importante papel de la familia y promueven prácticas como el aborto, en circunstancias que no gozan del consenso internacional y que pueden ser erróneamente interpretadas por agencias de la ONU. Estos términos no toman en cuenta adecuadamente el papel clave de la familia en la salud y la educación, ni el derecho soberano de las naciones a implementar políticas de salud de acuerdo con su contexto nacional. No existe un derecho internacional al aborto y estos términos no deberían ser usados para promover políticas y medidas proaborto”.

Una de las reuniones de mayor importancia se efectuará en Nairobi en noviembre por el 25º Aniversario de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo. Es obvio lo que México se propone para esta próxima reunión internacional, ya que, la Declaración Política del 23 de septiembre que dice que los “derechos sexuales son derechos humanos”, conocida en inglés como “SRHR”, fue firmada y aprobada por 58 países incluyendo a México.

La Declaración dice que los países “enérgicamente creen que SRHR forma parte integral de la Cobertura Universal de la Salud y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG)” e incluyen esto para que la Cobertura Universal de la Salud sea “genuinamente universal, ya que debe abarcar todos los servicios de salud, incluyendo salud y derechos sexuales y reproductivos (SRHR)”. La declaración finalizó con la reconfirmación de los países firmantes, entre ellos México, sobre la “total promesa y apoyo a la implementación de la Declaración Política sobre la Cobertura Universal de Salud en nuestros respectivos países y en el extranjero”.

La Cobertura Universal de la Salud con la Declaración resultante de la Asamblea General de la ONU firmada por México ¿tiende a cuidar la “salud” de los seres humanos mediante el aborto y muerte de los indefensos?

La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948 dice claramente:

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. (Artículo 3) Y también fue firmada por México.

 

Como cuando éramos niños

Blanca Sevilla

Blanca Sevilla reflexiona sobre esos momentos en los que está sola.

Amor

Cuando estás ausente, me gusta analizar y recrear las palabras de otros momentos.

No hay distinción de tiempo: los diálogos se mezclan y al final de cuentas quedas tú, con esa intimidad que nadie más conoce y que se abre de par en par frente a mí…

No hay por qué fingir; nos sabemos aceptados y cariñosamente comprendidos. Como cuando éramos niños y llorabamos en el regazo materno, donde todo se borraba.

Hablas sin tener que cuidar las palabras. Las virtudes y los defectos se tornan un nombre que lo vale todo, que lo abarca todo, que se reduce a lo mejor que te ha pasado.

La solidaridad siempre fue halagadora y muchas veces soprendente. ¿Cómo y cuándo llegamos a ella?¿Qué hizo cada quien para hablar con la mirada, con los gestos, con los gustos y con la pluma?

Alguien dice que todo estaba predestinado. Que algunas almas nacen las unas para las otras. Ciertamente la naturaleza tiene afinidades que pueden juntarse, pero después empieza una tarea que no termina: dar y recibir, escuchar y decir, injuriar y perdonar, acertar y errar, desconfiar y confiar, reir y llorar, sentirnos solos cuando estamos acompañados, y acompañados cuando estamos solos.

Queremos querernos.

No te sorprendas de tu sinceridad. No hay por qué fingir. Sin saber cómo ni cuando, llegamos a ser tú y yo, sin máscaras. Como cuando éramos niños y podíamos llorar a sabiendas de que seríamos igualmente queridos

 

 

Misioneros cotidianos toda una vida

Los hemos visto partir en barco de tantos tipos, en trenes interminables, en aviones de tantas épocas. Iban ligeros de equipaje porque no se trataba de la maleta de un turista, sino el hatillo pobre de un misionero cuyo ajuar cabía en cuatro bolsas. Esto viene al hilo de un evento que nos va a durar todo el mes de octubre, el mes en el que tradicionalmente celebramos el Domund cada año, teniendo nuestra mirada abierta y dilatada hasta los confines de la tierra.

El Papa Francisco, con motivo del centenario de una encíclica misionera que escribió Benedicto XV en 1919, la “Maximum Illud”, ha convocado un mes misionero extraordinario bajo el lema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en Misión en el mundo”. Y a ello nos ponemos todos los cristianos, para vivir este mes con esta intención y esta focalización de nuestra vida cristiana.

No se trata únicamente de recordar nuestras pasadas gestas misioneras, que han sido grandes y generosas con un fruto precioso de evangelización de pueblos y culturas en los cinco continentes. Tampoco se trata de agradecer tan sólo lo mucho de bueno y hermoso que siguen haciendo tantos hermanos y hermanas que dejando tierra, patria, familia, lengua, cultura, son enviados allá a donde Dios y su Iglesia misioneramente los manda. Entonces, si el pasado glorioso y el presente admirable no agotan el sentido de este mes misionero extraordinario, ¿qué quiere indicarnos el Papa ya desde el mismo lema? Sencillamente, que todos somos misioneros.

Todo comenzó en aquella mañana sobre el monte Olivete, cerca de Jerusalén. Jesús regresaba al Padre y comenzaba su ascensión al cielo. Pero antes quiso dejar claro y fuerte que no concluía nada, sino que empezaba una etapa nueva en continuidad apostólica de aquellos tres años del Maestro y los discípulos en fraterna comunidad. Fueron muchas las palabras que ellos escucharon de labios del Maestro, fueron muchos los signos y milagros de los que fueron testigos. Heridas curadas, vidas confundidas y desastradas que encontraban su sino y su camino, ciegos que veían, cojos que saltaban, presos de tantas mazmorras que hallaban su amnistía, muertos que volvían a la vida rediviva.

Parecía que tras los acontecimientos en aquella primera semana santa de la historia, todo terminó fatalmente, pero el sepulcro no fue el sello que sepultó para siempre la luz y la esperanza, sino que quedando vacío con sus puertas de par en par, nació la nueva posibilidad que se estrenaba con la pascua vencedora de toda muerte que nos trajo Cristo resucitado. No, no terminó todo en el llanto de la Magdalena ni en un Judas desesperado. Quedaba pendiente el verdadero inicio del mensaje de Jesús con el tiempo de la Iglesia.

“Id al mundo entero y anunciad la Buena Noticia a toda la creación… Como el Padre me envió, yo os envío” (Mc 16,15; Jn 20,21). Estas fueron sus palabras que sonaron a un relevo, a un confiarles aquello que el Padre a Él le confió. Todos cuantos seríamos bautizados, éramos destinatarios de esa confianza de Jesús con la que les invitaba a continuar la obra que sencillamente Él comenzó. No tendremos que dejar en la mayoría de los casos la patria, la familia, la lengua y la cultura, pero eso no nos exime de ser misioneros cotidianos toda una vida. Serlo con la gente que tengo a mi vera: familia, compañeros, amigos, vecinos. Anunciar ahí el Evangelio que a mí se me ha anunciado, llenando su corazón de alegría y esperanza en medio de un mundo duro como el que estamos viviendo. Cada uno somos la prolongación de aquel momento misionero en el que Jesús nos confió la herencia del Evangelio.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

 

Sexo seguro

Ana Teresa López de Llergo

Al entender el sexo seguro se destierra la práctica de relaciones a la carta, por conveniencia, sin discriminación y sin responsabilidad ante las consecuencias.

Sexo seguro

La doctora en Bioética Rosario Laris es muy conocida en nuestro medio porque, además de las consultas en las que atiende a muchas personas, dicta conferencias y en YouTube tiene varias grabaciones en las que expone temas alrededor de su especialidad. Sus enfoques son veraces y accesibles. Tiene varias publicaciones. Es Directora de Sexo Seguro, AC, que defiende el matrimonio, la vida y la familia.

El 26 de agosto en Santiago de Chile presentó un nuevo libro ¿Sexo seguro en América?, en el marco de la XX Jornada de Libertad, Responsabilidad y Sexualidad organizada por el Instituto Formación y Estudios sobe la Mujer (ISFEM) y la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Ofrece datos sobre los efectos del ejercicio de la sexualidad sin una práctica adecuadamente honesta. Pone el dedo en la llaga: el ascenso de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y VIH/SIDA. Asunto que evidencia que el placer por el placer tiene un muy elevado costo.

El trasfondo al que debemos llegar es el de entender que el sexo seguro solamente es posible con el auto gobierno para ejercer la verdadera donación. Esta autenticidad se alcanza con la práctica de la fidelidad y de la exclusividad. No con el apoyo de fármacos u otros accesorios como el condón. Estos recursos no fortalecen el carácter, la fidelidad y la exclusividad sí.

La autora lo manifiesta así: el sexo seguro no se compra en las campañas para el uso de preservativos, es aquel que permite vivir las relaciones sexuales con donación total y aceptación del otro. Se cuida la salud física, la vida emocional, intelectual y espiritual. Todo ello es posible cuando existe fidelidad, exclusividad y compromiso para toda la vida.

Al entender así el sexo seguro se destierra la práctica de relaciones a la carta, por conveniencia, sin discriminación y sin responsabilidad ante las consecuencias. Y se asume el amor de donación de cuerpo y alma, voluntaria y estable, peculiaridades que arropa la institución del matrimonio.

Laris aconseja los valores de la espera y la abstinencia sexual para evitar los contagios de las más de 35 ITS, como el virus del papiloma humano (VPH), la hepatitis B, el herpes simple, el VIH/SIDA, el citomegalovirus, la gonorrea, la sífilis o la clamidia.

Éstas a su vez provocan enfermedades graves como los tumores genitales malignos, cáncer cervicouterino, infertilidad, artritis secundaria por gonorrea y clamidia, insuficiencia hepática, cáncer de hígado, enfermedades del sistema nervioso central, y otras.

Los datos de la OMS, recogidos en el libro, aseguran que básicamente las infecciones no han disminuido, una de cada veinticinco personas en el mundo padece al menos una ITS. Además hay 530 millones de personas infectadas por herpes genital y 290 millones de mujeres contrajeron el VPH. Las infectadas por el VPH tienen entre 17 y 33 años, dato que muestra que el principal grupo de riesgo son adolescentes. Laris afirma: “a menor edad del inicio de la vida sexual, más número de parejas sexuales y mayor número de enfermedades sexuales”.

Conclusión: la abstinencia sexual evita el embarazo adolescente y las enfermedades sexuales. Facilita la elección de la persona con quien se quiere compartir la vida en matrimonio, para apoyar la fidelidad.

Papel insustituible de los padres

Son los primeros educadores, y específicamente expertos en el tema de la sexualidad. Por ello, están dotados para evitar la sexualidad precoz y saben cómo abordarla, pues conocen y quieren a sus hijos desde pequeños.

En la familia se garantiza el cuidado y el desarrollo de las personas. Por esta razón, la sociedad y el gobierno han de proteger a la familia –compuesta por papá, mamá e hijos–. Incluso cuando los padres experimentan serios problemas, y los ubican bien, son los más aptos para aconsejar mejor a los hijos.

Al tener hijos, los padres deben profundizar en el valor de su propia sexualidad y así, la misma vida les hace ser los principales educadores de la sexualidad de sus descendientes. Ahora se cuenta con muchos recursos para mejorar la formación, e incluso, para progresar en la relación conyugal.

Tienen el deber de buscar la institución educativa que les respalde en la educación que desean para sus hijos, y estar pendientes de que así sea. Además estar atentos de los servicios de salud que ofrece la sociedad y equilibrar los contenidos, o desecharlos si no son convenientes.

Otro aspecto muy importante es el de las amistades de los hijos, en la adolescencia resulta especialmente delicado. Contar con información certera, científica y objetiva para encaminarlos a tiempo en sus hábitos de sexualidad. Es importante que sepan la dignidad de ser persona, consolidar su personalidad e ir consolidando su proyecto de vida. Un factor que ayuda es la promoción de los valores religiosos, pues les da fortaleza para llevar a cabo sus decisiones y tener conductas más sanas en la relación con los demás, en las relaciones dentro de la familia, y en el modo de divertirse: sin drogas, alcohol o sexo.

Políticas públicas

Laris aconseja a los padres exigir a las autoridades políticas públicas que fortalezcan a la familia, y promuevan mejores prácticas en la salud, para evitar las infecciones y prevenir las adicciones.

 

 

Es una antropología

La ideología de género, aunque pretenda revestirse de científica, es una antropología con bases muy débiles, unas bases que pretende imponer a todos como una especie de nuevo colonialismo ideológico, atentando contra las libertades de expresión y de educación.

Poner en cuestión esta ideología supone algo más que lanzar proclamas de denuncia. Hace falta tener las ideas claras y trabajar por una educación integral que redescubra el significado y la belleza de la diferencia sexual. Un trabajo que debe tener también como prioridad los productos audiovisuales que hoy marcan tendencias.

Enric Barrull Casals

 

 

 

Acertada gestión

El presidente de la Junta de Andalucía, José Manuel Moreno Bonilla, defiende la gestión de su Gobierno en la crisis de la listeriosis. En un caso tan desgraciado como el que nos ocupa, nada hay tan importante como que las víctimas se sientan respaldadas por la Administración, que es, al fin y al cabo, la que debe velar por sus intereses y garantizar su seguridad en todo momento. En este sentido, de justicia es reconocer la diligencia y premura con la que ha actuado la Junta que lidera el popular Moreno Bonilla y, lo que es más importante, la asistencia humana que han prestado en todo momento a los afectados y sus familias. Dicho esto, siempre hay que intentar aprender de lo ocurrido para tratar de mejorar, si eso fuera posible, los procedimientos o competencias erradas que han dado lugar a esta penosa crisis alimentaria. En otro orden de cosas, el dirigente autonómico también se refiere a la actualidad política y al adelanto electoral como “un claro fracaso del señor Sánchez”, una aseveración que muchos compartimos con la gravedad que supone la inacción en un momento tan complicado como el que afrontamos, con una recesión mundial a la vuelta de la esquina.

José Morales Martín

 

 

Evitar la tentación de mirarse al ombligo.

A la Iglesia no le preocupa ante todo la situación política, sin negar su importancia, lo que le preocupa es la salud de los vínculos, lo que viven las personas y las familias, la capacidad de trabajar juntos en aras del bien común. La Iglesia puede aportar a los enormes desafíos de un mundo globalizado la novedad radical que supone el Evangelio encarnado en la vida de un pueblo. Las declaraciones y los documentos son necesarios, pero corren el riesgo de caer en saco roto si no se encarnan en la realidad y no se traducen en esa nueva forma de mirar  y de entender las relaciones humanas que es el tejido de la Iglesia. En esa perspectiva se enmarca el próximo Congreso dedicado al laicado, que la CEE ha convocado para febrero de 2020.

Mons. Argüello se ha referido a las últimas polémicas intraeclesiales, situándolas en su justo lugar: son turbulencias que no hacen zozobrar la barca de Pedro, y que se desdibujan en la medida en que cada uno vive lo esencial de la fe con una perspectiva misionera, evitando la tentación de mirarnos demasiado al ombligo.

Domingo Martínez Madrid

 

 

TODO FUE DICHO TODO FUE DENUNCIADO

 

                                 Sí… ¿Y para qué sirvió, viendo “como marcha el carro”? Por ello hoy cuatro de junio de 2019, mejor saco del archivo, lo que escribiera y publicara en abril de 2012 y lo vuelvo a publicar como recuerdo amargo, de algo que no le buscan solución, ni los que permanecen “en el presupuesto de nuestros impuestos, viviendo opíparamente, ni los que visto como se pelean, los que aspiran a relevarlos”; puesto que como sarcasmo u ofensa máxima a un pueblo oprimido, los que se dicen “padres de la patria”, se han subido los altos e inmerecidos sueldos que les pagamos; en un 2,5 %, más lo que indique la subida del IPC oficial (se denuncia en programa mañanero protagonizado por mujeres en TV1, ayer); lo que es una nueva canallada; mientras el común del español, cada vez tiene más dificultades en llegar a fin de mes y cada vez más, abundan los indigentes, “el lumpen general, el tráfico de drogas, la degeneración familiar; lo que demuestra “el famoso juez de Granada, por todos conocido”; el que llanamente dice en la TV regional, que en sus juicios, casi la mitad de ellos, ya se refieren a que son “los hijos los que pegan y maltratan a sus padres y abuelos”; mientras los encargados de arreglar todo esto, hacen lo que hacen; incluso ahora, con “loas enormes a ese rey que dimitió pero que ha seguido actuando y que aún ahora y en el retiro que dice, va a seguir cobrando de nuestros impuestos lo que ya no merece”; sí “como dijeron no hace mucho… el español lo aguanta todo y así nos va… pero lo que no dicen es, que cuando se ha levantado un poco, lo han machacado y lo han vuelto a meter en el corral; eso sí, con toros, fútbol, alcohol y otras muchas drogas”: Amén.

 

En... “caída libre y sin paracaídas”

 

            Hoy y en “españilla” (antes España, luego “españa, españilla y españistán”) quizá sería mejor ser iletrado, analfabeto; y “no saber nada de nada”; puesto que intentar saber lo que ya ocurre aquí, es demencial... “esto es un territorio de locos, irresponsables, expoliadores o yo que sé, puesto que ya faltan palabras para entender o enjuiciar, lo que nos han echado encima a los españoles (la inmensa mayoría indefensos) en los ya más de treinta y cinco años de la nueva época, dicen que democrática, progresista y de justicia”... Imposible por otra parte, practicar la enseñanza china de “los tres monos” (ni ver, ni oír, ni hablar) somos occidentales (meridionales) y con una facilidad (gracias a Dios) de palabra y de ingenio, envidiables... lástima que junto a tantas “bondades”... prolifere tanto bandido como hay y que no existan (o no se empleen) las leyes que debieran existir para corregir (a tiempo) tanta devastación.

            Hoy los que dicen gobernar (“no se carcajeen de tal estrambote”) no pueden controlar la información que inunda el espacio informativo, que ya y afortunadamente... “no está (solo) en las rotativas de papel impreso, las emisoras de radio o de televisión... sino que están al alcance de todo aquel que tenga acceso a un ordenador y se conecte a Internet... y todo se lanza a la red tan pronto se tiene noticia de ello... y de ahí (y por ejemplo) que nos enterásemos que el rey estaba cazando elefantes “y otros bichos”... y lo supiésemos (posiblemente) antes que su propio hijo y heredero o de su propia esposa, la reina... lo que demuestra que hoy... “no se puede tapar nada” y afortunadamente.

            Pero como los que tienen “la fuerza del poder” y por cuanto ocurre, ya no temen a... “nada de nada”... hacen lo que mejor les viene en gana; y como saben que no responderán de nada... “siguen con la diligencia (sin conductor) a galope tendido por caminos peligrosos, los caballos desbocados y los pasajeros  (nosotros) en el estado imaginable y que quiere significar esta metáfora que se me ocurre mientras escribo”.

            Veamos lo que hoy me obliga a decir... “tantas barbaridades”, que no lo son, si nos atenemos... “a los cañonazos” (que no pinceladas y menos “brochazos”) de lo que seguidamente copio... unos trozos... sólo unos trozos.

                                “Ante la inmensa chapuza de unos PGE clamorosamente voluntaristas, en los que nada cuadra con nada, con unos ingresos inflados en 4.000 millones en la Seguridad Social, gastos en pensiones y desempleo infravalorados en 6.000, con las CCAA y ayuntamientos por libre, sin adaptar gastos a ingresos, una estimación de ingresos por IVA irreales y unas nuevas medidas que se pueden quedar en la mitad, la respuesta de los mercados ha sido demoledora. Debido a ello, un Rajoy en estado de pánico improvisó un “recorte” a boleo de 10.000 millones sin analizar una sola cifra en Sanidad y Educación. - Todas las medidas tomadas por Rajoy han oscilado entre la improvisación y el disparate, pero con un objetivo muy claro: proteger a toda costa los privilegios de la casta política y de la oligarquía financiera, aunque ello lleve a la ruina a las familias y a la economía productiva. - No tienen ni idea ni de los problemas de España ni de cómo gestionar la economía de esta nación. Pero Rajoy haría algo mucho peor que improvisar. Esperanza Aguirre, igual que Rosa Díez en el debate de investidura, ha realizado una propuesta que conseguiría de golpe el objetivo de reducción de déficit y permitiría además bajar impuestos: que las CCAA devuelvan las competencias de Justicia, Sanidad y Educación, con lo cual se obtendría un ahorro de 48.000 millones de euros, entre edificios, alquileres, altos cargos, políticos, asesores, conductores, etc… “Es imprescindible revisar de raíz el Estado de las autonomías”. La respuesta de este irresponsable fue inmediata: “Eso ni se plantea”. – La  disparatada gestión del Sistema Nacional de Salud: Los presupuestos de las CCAA para Sanidad en 2011 sumaban 57.400 millones, frente a 34.000 en 2002, cuando Aznar cometió el error histórico de completar su transferencia a estos irresponsables. Desde entonces, el coste de la Sanidad por habitante se incrementaría en un 67% y la calidad asistencial se hundiría. - Una de las leyendas urbanas más extendidas es que la calidad de la Sanidad Pública en España es excelente, lo que era rigurosamente cierto en los años 60 y 70 en incluso en los 80, pero, desde entonces, según el Health Consumer Index, la sanidad española comenzó a declinar y hoy se encuentra a la cola de Europa en el puesto número 22, por debajo de Portugal o Hungría - hay decenas de miles de metros cuadrados de consultas vacíos mientras se construyen hospitales innecesarios, así como miles de millones en aparatos infrautilizados”. Por si esto fuera poco, PSOE y PP decidieron dar asistencia  gratuita a todo bicho viviente, con papeles o sin papeles, y a sus familiares que vienen a España para tratarse de patologías graves. El cachondeo es tan espectacular que hay mafias de los países del Este especializadas en trasladar enfermos graves, soltarlos en las urgencias de los grandes hospitales, donde les regalamos tratamientos costosísimos. ¡Los imbéciles de los españoles los pagan con sus impuestos! ¿Pretende Rajoy poner fin a este caos y gestionar racionalmente?”

                                Hay mucho más; lo pueden leer en la siguiente dirección: http://www.cotizalia.com/opinion/disparate-economico/2012/04/16/rajoy-improvisa-el-copago-y-se-niega-a-reducir-el-estado-6898

                                Y una vez leído, analizado, meditado y “tragado”... ¿Qué podemos hacer? ¡Nada, absoluta

mente nada...! Como vengo diciendo ya hace mucho tiempo (años y años) estamos indefensos; y salvo que “ellos” quieran... lo que nos espera, es... “piensen en la diligencia de mi metáfora y el precipicio por la que la misma se despeñará”... y como suele ocurrir siempre, los culpables... “nunca estuvieron en la diligencia y seguirá luchando simplemente por sus poltronas”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es