Las Noticias de hoy 21 Septiembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 21 de septiembre de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Santa Marta: Vivir las “cuatro cercanías” para custodiar el don ministerial

“El Papa y la diplomacia vaticana quieren ayudar en Venezuela”– Entrevista a Mons. Giordano, nuncio apostólico en Caracas

Hacer florecer “la cultura del cuidado” – Francisco a los participantes en el simposio de SOMOS

Camino Neocatecumenal: El Papa Francisco se reúne con Kiko Argüello

Colegios de Médicos y Odontólogos: Rechazar la tentación de la eutanasia y el suicidio asistido

SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA*: Francisco Fernandez Carbajal

“Señor, de verdad quiero ser santo”: San Josemaria

El espíritu de la juventud

María, Madre de la misericordia: Carlos Ayxelá

Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse: José María Contreras

¿Qué Iglesia?: Ernesto Juliá

Diez frases terribles de médicos abortistas: Daniel Tirapu

Comentario al Evangelio: El administrador astuto

DOMINGO XXV.: + Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

La mirada femenina: cómo ponerla en valor: Nuria Chinchilla

Eutanasia a discreción.: José Luis Velayos

Defienden argumentos para frenar la ideología de género que pretende "asaltar las escuelas"

El sector agrario no contaminó más: Jesús Domingo

Ese arcaico laicismo: Jesús Domingo Martínez

Un viaje para la esperanza: Jaume Catalán Díaz

Estaban por la repetición de elecciones: Suso do Madrid

Ciberdelitos: Jesús Martínez Madrid

Momias y “el negocio de los dioses”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Santa Marta: Vivir las “cuatro cercanías” para custodiar el don ministerial

Meditación del Santo Padre en la Misa

septiembre 20, 2019 16:44Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 20 sept. 2019).- El Papa Francisco exhortó a los ministros a vivir las cuatro formas de “cercanía” y pidió a los fieles que recen por los obispos y sacerdotes para que todos ellos sepan custodiar el don ministerial que les ha sido dado a través de las mismas.

Hoy, 20 de septiembre de 2019, en la homilía de la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre meditó en torno a las Lecturas de la Liturgia de ayer y de hoy, centrándose en los consejos que el apóstol Pablo da al joven obispo Timoteo, indica Vatican News.

El dinero, raíz de todos los males

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El centro de la reflexión de Francisco tiene que ver con las cosas que debilitan la vida ministerial: el dinero, los chismes, “las habladurías y las discusiones estúpidas”.

Así, el Pontífice, reiterando el mensaje de la primera lectura en la que Pablo recuerda que la codicia del dinero es la raíz de todos los males, señala que, cuando un ministro (sacerdote, diácono u obispo) empieza a apegarse al dinero, se ata a dicha raíz porque “el diablo entra por los bolsillos”.

Oración y cuidado de los sacerdotes y diáconos

Después, el Obispo de Roma recordó que todos los tipos de ministros están llamados a estar cercanos y que existen cuatro “cercanías”. La primera tarea de un obispo es orar, dirigirse a Dios, porque “da la fuerza” y también despierta la conciencia del don ministerial, que no se debe descuidar.

La segunda cercanía es la de sus sacerdotes y diáconos, sus colaboradores, que son los más próximos.

“Es triste cuando un obispo se olvida de sus sacerdotes. Es triste escuchar quejas de sacerdotes que te dicen: “Llamé al obispo, necesito una cita para decir algo, y la secretaria me dijo que todo está lleno hasta los tres meses… Un obispo que siente esta cercanía a los sacerdotes, si ve que un sacerdote lo ha llamado hoy, a lo sumo mañana debería volver a llamarlo, porque tiene derecho a saber, a saber que tiene un padre”, remarcó.

Cercanía de los sacerdotes entre sí

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La tercera cercanía, para el Santo Padre, es entre los sacerdotes, que deben vivirla y evitar las divisiones, ya que el diablo puede entrar entre el presbiterio para separarlos.

La cuarta y última cercanía es al pueblo de Dios y para hablar de ella, Francisco remite a la carta de Pablo en la que le dice a Timoteo que no se olvide de su madre y de su abuela, de sus orígenes.

“¡No te olvides de tu gente, no te olvides de tus raíces! Y ahora, como obispo y como sacerdote, debes estar siempre cerca del pueblo de Dios. Cuando un obispo rompe con el pueblo de Dios termina en un ambiente de ideologías que no tiene nada que ver con el ministerio: no es un ministro, no es un siervo. Ha olvidado el don – gratuito – que le fue dado”, subrayó durante la homilía.

En definitiva, el Pontífice insistió en que no se olvidaran de practicar las “cuatro cercanías”: a Dios, a la oración; la cercanía de los sacerdotes por parte del obispo y de los sacerdotes con el obispo; la cercanía de los sacerdotes entre sí y de los obispos entre sí;  así como la cercanía al pueblo de Dios, expuso el citado medio vaticano.

 

 

“El Papa y la diplomacia vaticana quieren ayudar en Venezuela”– Entrevista a Mons. Giordano, nuncio apostólico en Caracas

El pueblo venezolano “vive una pasión”

septiembre 20, 2019 10:00José Antonio Varela VidalEntrevistas

(ZENIT – 20 sept. 2019).- Durante su visita a Perú para celebrar el centenario de las Hermanas Canonesas de la Cruz, el nuncio apostólico en Caracas, Mons. Aldo Giordano, concedió una entrevista a zenit, realizada por José Antonio Varela Vidal.

En este intercambio, además de otros temas, como la migración el próximo Sínodo de la Amazonía, el prelado habló sobre la grave situación de Venezuela y el rol de la Iglesia Católica en el país, así como el de la diplomacia vaticana.

***

Ha estado en diversos países de Europa, sin embargo, días atrás tuvo su primer viaje al Perú. Y le emociona reconocerlo, mientras nos relata su asombro al llegar a las alturas de Machu Picchu. Pero el nuncio Aldo Giordano también está alegre porque llegó al país inca por el centenario de una congregación peruana cuyas religiosas sirven en la nunciatura de Venezuela.

Casi angustiado por la realidad vivida en Venezuela, aborda en esta entrevista la situación insostenible del país bolivariano, y cuánto más quisiera ayudar el Papa Francisco.

zenit: Ha llegado a Lima para celebrar los cien años de las Hermanas Canonesas de la Cruz, que también trabajan en Venezuela. ¿Qué valores aporta hoy esta congregación al país?

Mons. Giordano: Estos días fueron para mí un encuentro con la madre fundadora, la madre Teresa de la Cruz y un encuentro con su carisma. Lo más impresionante es que el centro es el Cristo crucificado, es la cruz. Ella vio en el Cristo crucificado el amor, vio el ideal de una vida, un modelo de vida. Esto creo que es el punto, porque en Venezuela tenemos un pueblo que sufre, que vive una pasión, que está crucificado. Creo que la presencia de las canonesas es como un llamado a Venezuela a regresar al corazón del cristianismo, a regresar a los valores que son el corazón del evangelio y renovar nuestra fe.

zenit: ¿Cómo es que Venezuela vive su propia pasión?

Mons. Giordano: Todo esto es una pasión. Son lágrimas y sufrimientos, pero con la posibilidad de que también de las lagrimas, de las pasiones, se pueda vivir la navidad del amor. Y si las personas aún creen en la solidaridad, creen en la justicia, creen en la paz, entonces creen en una sociedad renovada.

zenit: ¿Qué aportes está haciendo la Iglesia Católica en estos momentos en la vida diaria de la gente en Venezuela?

Mons. Giordano: Creo que la iglesia tiene la gran responsabilidad de mantener la fe, regresar siempre a la fe, al corazón de la fe. Luego, de tener viva la esperanza porque, cuando un pueblo sufre, la tentación es perder la esperanza y vivir hasta la depresión, vivir del cansancio, con frustración ante la falta de un futuro. Y lo tercero es la caridad, es el amor que se expresa con muchos rostros.

zenit: ¿Cuál es el rol de la diplomacia vaticana en la solución de Venezuela?

Mons. Giordano: Nosotros estamos siempre listos para ayudar a los países. Si podemos ayudar, ayudamos. El Papa quiere ayudar, la diplomacia vaticana quiere ayudar.

zenit: Se ve que la salida pasa por un proceso electoral, ¿no?

Mons. Giordano: Son los pueblos los que deciden. Normalmente en las elecciones, el pueblo tiene las manos para decidir. ¿Cuál camino quieren? Están las elecciones…

zenit: ¿La Iglesia tiene facilidades para ejercer su ministerio o hay algunos bloqueos e impedimentos?

Mons. Giordano: Es difícil decir cuándo la Iglesia vive épocas más fáciles o difíciles… Porque si Cristo dio al mundo su pasión, su cruz, es difícil decir si cuando más vivimos la pasión es una época más fácil o difícil…

zenit: En Venezuela hay una fuerte emigración. La posición del Papa Francisco sobre este aspecto busca que el mundo se integre, que se le de un espacio al necesitado. ¿Por qué hay aún resistencia a esta enseñanza?

Mons. Giordano: Aprovecho para agradecer al pueblo de Perú por la acogida de los venezolanos. Yo escuché en estos días los problemas, que no son solamente en Europa, aquí también tenemos los problemas. Para comenzar, el discurso del Papa es muy sencillo. El Papa hace su discurso, que los políticos y los economistas hagan el suyo. El Papa dice: somos todos hijos del único Padre; somos todos hermanos y hermanas. Esto es nuestra fe, ser fuente de fraternidad. Renunciar a la fraternidad es renunciar a nuestra fe. ¿Como se puede imaginar que el Papa diga lo contrario?

zenit: Por otro lado, un sector se asusta porque en la presencia emigrante de Europa hay muchos musulmanes y se va a “desplazar” al cristianismo…

Mons. Giordano: Yo tengo veinte años de experiencia ante las instituciones europeas, también como representante de la Santa Sede. La primera responsabilidad es nuestra casa. Si Europa es consciente de sus raíces, de su identidad, de lo que significa su tradición cultural, esta casa está bien construida, tiene identidad y está lista para aceptar huéspedes. Si esta casa no existe, si está vacía y si es débil, se convierte en un espacio vacío donde queda lugar para que la ocupen otros.

zenit: ¿Cómo reforzar esa identidad?

Mons. Giordano: El primer discurso es recuperarla, pues una familia que tiene su identidad está mucho más lista, más capaz de acoger a otros. El Papa cree en la cultura del encuentro, no cree en la violencia. No cree que los problemas se resuelven matándonos.

zenit: Dentro de tres semanas empieza el Sínodo para la Amazonía. ¿Por qué se está llegando a él un tanto polarizados? Pareciera que algunos ven muy distante el problema y el potencial amazónico…

Mons. Giordano: El Papa ha querido un sínodo de la Iglesia universal sobre un tema que parece regional. Pero el tema amazónico es mundial, es católico, pues esto es un pulmón de la humanidad entera, del planeta tierra. Por eso como tema de la creación, del medio ambiente, es fundamental. Pero el otro gran tema son los habitantes de esta región amazónica, los pueblos originarios. ¿Como servir a estos pueblos a través de la evangelización? ¿Cómo servir a su tradición cultural, a los encuentros entre las culturas indígenas, a las nuevas ciudades? ¿Cómo afrontar los problemas económicos, sociales y de falta de desarrollo que encontramos hoy allí?

zenit: Francisco se ha puesto en primera fila…

Mons. Giordano: El Papa quiere salir para ver a los indígenas, que son nuestros pueblos hermanos.

 

Hacer florecer “la cultura del cuidado” – Francisco a los participantes en el simposio de SOMOS

Entidad de atención sanitaria a los necesitados

septiembre 20, 2019 14:50Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT- 20 sept. 2019).­- El Papa Francisco explicó que, incluso cuando no todas las intervenciones médicas procuran la curación física, “la asistencia sanitaria prestada con un corazón humano tendrá siempre la capacidad de beneficiar la vida, en el espíritu y en el cuerpo” y apeló al compromiso de los operadores sanitarios en este sentido, pues “a partir de gestos cotidianos, este estilo hace que la cultura del cuidado florezca como elemento esencial del bien común”.

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En la mañana de hoy, 20 de septiembre de 2019, el Santo Padre recibió a los participantes en el simposio que lleva por tema: “La familia inmigrante y sus exigencias sanitarias”, organizado por SOMOS Community Care.

Se trata de una organización que desde hace varios años, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, se dedica a la asistencia y a la atención sanitaria de aquellos que viven al margen de la sociedad, en situaciones de pobreza y carestía.

Difusores de la “cultura del encuentro”

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De ese modo, indicó el Papa en su discurso, en SOMOS “difunden la cultura del encuentro”, distinguiéndose “por la relación de empatía y de confianza que consigue instaurar con los enfermos y sus familias, compartiendo su vida y acercándose a su cultura y lengua, con el fin de favorecer la relación humana”.

Igualmente, Francisco subrayó cómo desde la organización se proporciona un “servicio integral de médicos y agentes socio-sanitarios, quienes garantizan prestaciones de medicina preventiva, de terapias y de rehabilitación” que constituyen una “asistencia sanitaria auténtica” que coloca en el centro a la persona y a sus necesidades.

Dedicación total e incondicional

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Por otro lado, el Pontífice apuntó que, a pesar de que la asistencia sanitaria está reconocida como un derecho humano, este aún está garantizado para pocos y vetado para muchos.

También agregó que en la actualidad, la asistencia está dominada “por el tecnicismo, que termina por prevalecer sobre la persona, desnaturalizando el sentido último del cuidado” y recordó que este tipo de actividad  sanitaria requiere “dedicación total e incondicional y de amor al prójimo”.

A continuación sigue el discurso completo del Papa Francisco.

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

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Les doy la bienvenida a todos ustedes que participan en el Simposio sobre el tema: «La familia inmigrante y sus exigencias sanitarias», organizado por SOMOS Community Care. Un tema que llevo especialmente en el corazón y que interpela a nuestra conciencia.

Desde hace varios años, en la ciudad de Nueva York ustedes se dedican a la asistencia y a la atención sanitaria de aquellos que viven al margen de la sociedad, en situaciones de pobreza y carestía. De ese modo difunden la cultura del encuentro, «donde nadie es descartado ni adjetivado; sino donde todos son buscados, porque son necesarios, para reflejar el Rostro del Señor» (Homilía, Bucarest, 31 mayo 2019). Su organización se distingue por la relación de empatía y de confianza que consigue instaurar con los enfermos y sus familias, compartiendo su vida y acercándose a su cultura y lengua, con el fin de favorecer la relación humana.

Es de alabar el compromiso personal que tienen con aquellos que los que asisten. Se trata de una actitud que debe ser alentada en una sociedad que tiende a desarrollar dentro de sí «un marcado individualismo que, combinado con la mentalidad utilitarista […] produce la “globalización de la indiferencia”. […] por esta senda, cada sujeto que no responde a los cánones del bienestar físico, mental y social, corre el riesgo de ser marginado y excluido» (Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2019).

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Su compromiso cotidiano se dirige a contrastar esa cultura del descarte que domina en muchos escenarios sociales. Al hacer eso, son protagonistas de un cuidado global de la persona que pone a disposición con generosidad y altruismo, un servicio integral de médicos y agentes socio-sanitarios, quienes garantizan prestaciones de medicina preventiva, de terapias y de rehabilitación. Esta solidaridad con los enfermos es un verdadero tesoro, y es un signo distintivo del cuidado y la asistencia sanitaria auténtica, que ponen en el centro la persona y sus necesidades.

Hoy, la asistencia sanitaria está reconocida como un derecho humano, universal y como una dimensión esencial del desarrollo humano integral. Aun así, en el mundo sigue siendo todavía un derecho garantizado a pocos y vedado a muchos. Y se debe indicar que, con frecuencia, allí donde está garantizada la asistencia al enfermo, la misma está dominada por el tecnicismo, que termina por prevalecer sobre la persona, desnaturalizando el sentido último del cuidado. Pero — no debemos olvidarlo— es «expresión de un compromiso profundamente humano y cristiano, asumido y desarrollado como actividad no sólo técnica sino de dedicación total e incondicional y de amor al prójimo» (Nueva Carta a los Agentes Sanitarios).

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Aun cuando no todas las intervenciones médicas producen la curación física, la asistencia sanitaria prestada con un corazón humano tendrá siempre la capacidad de beneficiar la vida, en el espíritu y en el cuerpo. Por eso, el compromiso de cada operador sanitario junto al enfermo encuentra su expresión más madura y también más eficaz cuanto está animado por el amor. Y, a partir de gestos cotidianos, este estilo hace que la cultura del cuidado florezca como elemento esencial del bien común.

Queridos hermanos y hermanas: los exhorto a seguir con su importante misión al servicio de la fragilidad humana y los confío a la Bienaventurada Virgen María, Consuelo de los afligidos. Les aseguro mi oración y mi bendición; y, por favor, no se olviden de rezar también por mí. Y pido a Dios que nos cuide, que nos proteja y nos bendiga a todos. Amen.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Camino Neocatecumenal: El Papa Francisco se reúne con Kiko Argüello

Fundador de este movimiento

septiembre 20, 2019 18:25Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT- 20 sept. 2019).­- Esta mañana el Santo Padre recibió en audiencia privada a Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, que estuvo acompañado por los otros dos miembros del equipo responsable del Camino al completo, Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi.

Así lo ha informado hoy, 20 de septiembre de 2019, la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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Por parte de Kiko Argüello, este encuentro ha podido constituir una oportunidad para agradecer al Papa la reciente apertura del Colegio Redemptoris Mater para la Evangelización de Asia con sede en Macao, China, confiado al Camino Neocatecumenal.

Colegio Redemptoris Mater en Macao

Efectivamente, el pasado mes de julio, según informó la agencia de noticias Fides, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos instituyó oficialmente el Colegio Redemptoris Mater para la Evangelización de Asia, con sede en la citada región china.

El Colegio fue establecido por un decreto firmado por el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el 29 de junio. El Redemptoris Mater College for Asia abrió sus puertas en septiembre con un primer grupo de estudiantes de diferentes naciones del mundo.

Evangelización de Asia

Esta iniciativa supone una respuesta al llamamiento de Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris Missio, donde indicó que el continente asiático era una zona hacia la que “debería orientarse la missio ad gentes” (n.37). Igualmente, el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium invita a la Iglesia a “salir” para proclamar el Evangelio.

De acuerdo a la citada fuente, en el Estatuto del Colegio se recoge que este depende directamente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que mantendrá el contacto con el obispo local y que podrá tener distintas sedes en otros lugares o países.

El centro, seminario mayor de la Iglesia, tiene como objetivo preparar a futuros sacerdotes para la evangelización de Asia, acompañándolos y educándolos, tanto en los estudios filosóficos y teológicos, como en las virtudes teologales y cardinales.

Este centro de estudios misionero está encomendado especialmente a dos patronos: María, Madre del Redentor, y san José, custodio de la Sagrada Familia de Nazaret. Además, la memoria de los Santos de las Iglesias de Asia se celebrará con particular solemnidad.

Encuentro en Tor Vergata

El Papa Francisco y el fundador del Camino Neocatecumenal se vieron por última vez el 5 de mayo de 2018, en Tor Vergarta, con motivo del 50 aniversario de la presencia de este movimiento en Roma.

Allí, el Pontífice se encontró con miles de miembros del Camino, a los que indicó que “la misión pide partir” e invitó “a estar siempre afuera, peregrinos en el mundo en busca del hermano que aún no conoce la alegría del amor de Dios”.

En la actualidad, el Camino Neocatecumenal está presente en 134 naciones de los cinco continentes, con 21.300 comunidades en 6.270 parroquias. Cuenta con 1.668 familias en misión de las cuales 216 son missio ad gentes en ciudades descristianizadas en todo el mundo. Además, presentan 122 Seminarios Diocesanos Misioneros Redemptoris Mater y 2.500 presbíteros ordenados.

 

 

Colegios de Médicos y Odontólogos: Rechazar la tentación de la eutanasia y el suicidio asistido

Discurso del Papa

septiembre 20, 2019 19:24Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT- 19 sept. 2019).­- “Se debe rechazar la tentación -inducida también por cambios legislativos- de utilizar la medicina para apoyar una posible voluntad de morir del paciente, proporcionando ayuda al suicidio o causando directamente su muerte por eutanasia”.

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Estas palabras han sido dirigidas por el Papa Francisco a los miembros de la Federación Nacional de los Colegios de Médicos Cirujanos y Odontólogos en la audiencia de hoy, 20 de septiembre de 2019.

El Papa recordó que “la medicina, por definición, es un servicio a la vida humana, y como tal implica una referencia esencial e indispensable a la persona en su integridad espiritual y material, en su dimensión individual y social: la medicina está al servicio del hombre, de todo el hombre, de cada hombre”.

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De este modo, tanto frente a los cambios en la medicina como en la sociedad, el Santo Padre considera que “es importante que el médico no pierda de vista la singularidad de cada paciente, con su dignidad y su fragilidad. Un hombre o una mujer que debe acompañarse con conciencia, inteligencia y corazón, especialmente en las situaciones más graves”, como el citado suicidio asistido y la eutanasia.

A continuación sigue el discurso completo del Papa Francisco.

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas,

Os recibo a todos con agrado, miembros de la Federación Nacional de los Colegios de Médicos Cirujanos y Odontólogos, y agradezco las amables palabras de vuestro vicepresidente.

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Sé que habéis dedicado los últimos tres años a los “estados generales” de la profesión médica, es decir, al estudio sobre la mejor manera de ejercer vuestra actividad en un contexto social cambiante, con el fin de identificar mejor los cambios útiles para interpretar las necesidades de las personas y ofrecerles, junto con  vuestras competencias profesionales, una buena relación humana.

La medicina, por definición, es un servicio a la vida humana, y como tal implica una referencia esencial e indispensable a la persona en su integridad espiritual y material, en su dimensión individual y social: la medicina está al servicio del hombre, de todo el hombre, de cada hombre. Y vosotros, los médicos, estáis convencidos de esta verdad siguiendo  una tradición muy larga, que se remonta a las mismas intuiciones hipocráticas; y  precisamente de esa convicción surgen vuestras justas preocupaciones por las amenazas a los que está expuesta la medicina de hoy.

Debemos recordar siempre que la enfermedad, objeto de vuestras preocupaciones, es más que un hecho clínico, médicamente circunscrito; es siempre la condición de una persona, el enfermo, y es con esta visión, integralmente humana, con la que los médicos están llamados a relacionarse con el paciente: considerando por tanto su singularidad como persona que tiene una enfermedad, y no sólo el caso de la enfermedad que tiene ese paciente. Para los médicos se trata de poseer, junto con la debida competencia técnico-profesional, un código de valores y significados con el que dar sentido a la enfermedad y a su trabajo y hacer de cada caso clínico un encuentro humano.

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Ante cualquier cambio en la medicina y en la sociedad por vosotros identificado, es importante que el médico no pierda de vista la singularidad de cada paciente, con su dignidad y su fragilidad. Un hombre o una mujer que debe acompañarse con conciencia, inteligencia y corazón, especialmente en las situaciones más graves. Con esta actitud se puede y se debe rechazar la tentación -inducida también por cambios legislativos- de utilizar la medicina para apoyar una posible voluntad de morir del paciente, proporcionando ayuda al suicidio o causando directamente su muerte por eutanasia.

Son formas apresuradas de tratar opciones que no son, como podría parecer, una expresión de la libertad de la persona, cuando incluyen el descarte del enfermo como una posibilidad, o la falsa compasión frente a la petición de que se le ayude a anticipar la muerte. Como dice la Nueva Carta del Personal Sanitario: “No existe el derecho de disponer arbitrariamente de la propia vida, por lo que ningún médico puede convertirse en tutor ejecutivo de un derecho inexistente” (n. 169).

San Juan Pablo II observa que la responsabilidad del personal sanitario “ha crecido hoy enormemente y encuentra su inspiración más profunda y su apoyo más fuerte precisamente en la intrínseca e imprescindible dimensión ética de la profesión sanitaria, como ya reconocía el antiguo y siempre actual juramento de Hipócrates, según el cual se exige a cada médico el compromiso de respetar absolutamente la vida humana y su carácter sagrado.” (Evangelium vitae, 89).

Queridos amigos, invoco la bendición de Dios sobre vuestro compromiso y os encomiendo a la intercesión de la Virgen María Salus infirmorum. Por favor, no  os olvidéis de rezar por mí.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA*

Fiesta

— Correspondencia de San Mateo a la llamada del Señor. Nuestra correspondencia.

— La alegría de la vocación.

— Una vocación esencialmente apostólica.

I. San Marcos, San Lucas y el propio San Mateo narran la vocación de este inmediatamente después de la curación del paralítico de Cafarnaún. Probablemente el mismo día o al siguiente, se dirigió Jesús a la orilla del mar seguido de una gran muchedumbre1. Y en el camino pasó delante del lugar donde se pagaban los tributos por el tránsito de mercancías de una región a otra. Cafarnaún, además de un pequeño puerto de mar, era ciudad fronteriza con la región de Perea, al otro lado del Jordán.

Mateo, como publicano, estaba al servicio de Herodes y, sin ser funcionario, era arrendatario de los impuestos. Este oficio era mal visto, incluso despreciado, por el pueblo, aunque a la vez apetecido por la facilidad de enriquecimiento que proporcionaba. Es de suponer que este publicano era de buena posición, pues pudo dar un gran banquete en su casa, al que asistió un grandísimo número de publicanos Y otros que los acompañaban a la mesa2.

Al pasar Jesús, le invitó a que le siguiera. Y dejadas todas las cosas se levantó y le siguió3. Se trata de una respuesta rápida y generosa. Mateo, que debía conocer al Maestro de otras ocasiones, esperó este gran momento, y a la primera insinuación no dudó en dejarlo todo para seguir a Jesús. Solo Dios sabe lo que vio aquel día en Mateo, y solo el Apóstol sabrá lo que contempló en Jesús para dejar inmediatamente la mesa de las recaudaciones y seguirle. «Y al mostrar una decisión pronta y desprenderse así de golpe de todas las cosas de la vida, atestiguaba muy bien, por su perfecta obediencia, que le había llamado el Señor en el momento oportuno»4. El instante y la situación en los que el Señor se insinúa en el alma pidiendo una entrega sin reservas son los que Dios tiene previstos en su Providencia, y son por tanto los más oportunos. A veces lo hará a una temprana edad, y a esos pocos años, para esa persona, corresponde el mejor momento para seguir la llamada del Señor. Otras, Cristo llama en la madurez y en las circunstancias familiares, de trabajo, etc., más diversas. Con la vocación, Dios acompaña la gracia para responder prontamente y ser fieles hasta el final. Además, puede suceder que, cuando se dice que no al Señor en espera de decirle sí más adelante, en un tiempo que subjetivamente parezca más oportuno, ese momento no se presente, porque toda resistencia a la gracia endurece el corazón5. También es posible que el Señor no pase una segunda vez: que no haya una segunda repetición de la llamada amorosa. Esto llevaba a San Agustín a animar a todos los fieles a corresponder a la gracia cuando Dios la da; y añadía: Timeo Jesum praetereuntem et non redeuntem, temo que Jesús pase y no vuelva6.

En todos nosotros se fija el Maestro, cualesquiera que sean nuestra edad y condición. Sabemos bien que Jesucristo pasa cerca de nuestra vida, nos mira y se dirige a nosotros de manera singular. Nos invita a seguirle más de cerca, y a la vez nos deja en la mayoría de los casos metidos en la entraña de la sociedad, del trabajo, de la familia... «Piensa en lo que dice el Espíritu Santo, y llénate de pasmo y de agradecimiento: “elegit nos ante mundi constitutionem” nos ha elegido, antes de crear el mundo, “ut essemus sancti in conspectu eius!” para que seamos santos en su presencia.

»Ser santo no es fácil, pero tampoco es difícil. Ser santo es ser buen cristiano: parecerse a Cristo. El que más se parece a Cristo, ese es más cristiano, más de Cristo, más santo.

»Y ¿qué medios tenemos? Los mismos que los primeros fieles, que vieron a Jesús, o lo entrevieron a través de los relatos de los Apóstoles o de los Evangelistas»7.

II. San Mateo, para celebrar y agradecer su vocación, dio un gran banquete, al que invitó a sus amigos, a muchos de los cuales se les consideraba o eran pecadores. Este gesto refleja la alegría del nuevo Apóstol por su vocación, que es un gran bien del que es preciso alegrarse siempre. Si nos fijamos solo en la renuncia que lleva consigo toda invitación de Dios a seguirle con paso más firme, si miramos solo lo que hay que dejar y no el don de Dios, el bien que va a llevar a cabo en nosotros y a través de nosotros, podría venir la tristeza, como al joven rico que no quiso dejar sus riquezas y se marchó triste8. Solo pensó en lo que dejaba. No llegó a conocer la maravilla de estar con Cristo y de ser su instrumento para cosas grandes. «Quizá ayer eras una de esas personas amargadas en sus ilusiones, defraudadas en sus ambiciones humanas. Hoy, desde que Él se metió en tu vida ¡gracias, Dios mío!, ríes y cantas, y llevas la sonrisa, el Amor y la felicidad dondequiera que vas»9.

La vida de quien ha sido llamado por Cristo y todos lo hemos sido no puede ser como la de aquel personaje que Jesús nombra cuando ya parece terminada la parábola del hijo pródigo: el hermano mayor que ha permanecido en la finca del padre, que ha sido buen trabajador, que no ha salido de los límites de la hacienda paterna... que ha sido fiel, pero sin alegría, sin caridad con su hermano menor, que por fin acaba de volver. Es la imagen viva del justo que no acierta a comprender que poder servir a Dios y gozar de su amistad y presencia es ya una continua fiesta. No entiende que en el servicio a Dios está ya la misma recompensa, que el mismo servir es reinar. Dios espera de nosotros un servicio alegre, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría10. Hay siempre suficientes motivos de fiesta, de acción de gracias, de estar alegres, cuando estamos sirviendo al Señor, cuando decimos sí a sus llamadas.

San Mateo se convirtió en un testigo excepcional de la vida y de los hechos del Maestro. Un poco más tarde sería elegido uno de los Doce para seguir al Señor en todos sus pasos: escuchó sus palabras y contempló sus milagros, estuvo entre los íntimos que celebraron la Última Cena y asistió a la institución de la Eucaristía, oyó el testamento del Señor en el Mandamiento del amor y acompañó a Cristo al Huerto de los Olivos, donde empezaría, con los otros discípulos, un calvario de angustia, especialmente por haber abandonado también a Jesús. Después, muy poco después, saboreó la alegría de la Resurrección y, antes de la Ascensión, recibió el mandato de llevar la Buena Nueva hasta los confines de la tierra. Más tarde, también con los discípulos y la Santísima Virgen, recibió el fuego del Espíritu Santo, en Pentecostés. Al escribir su Evangelio recordaría tantos momentos gratos junto al Maestro. Comprendió que su vida cerca de Cristo había valido la pena. ¡Qué diferencia si se hubiera quedado aquella mañana amarrado al telonio de los impuestos y no hubiera sabido seguir a Jesús que pasaba! Nuestra vida, ¡bien lo sabemos!, solo vale la pena si la vivimos junto a Cristo, en una correspondencia cada día más fiel. Si ante cada llamamiento que nos hace Jesús para vivir más cerca de Él respondemos con prontitud y alegría.

III. Al banquete que dio Mateo asistieron sus amigos y muchos conocidos. Algunos eran publicanos. Los fariseos y los escribas murmuraban entre sí, y decían a los discípulos de Jesús: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?11. San Jerónimo, en una nota al margen del texto y en tono jocoso, anota que aquello debió ser un festín de pecadores.

El Maestro asistió al banquete en casa del nuevo discípulo. Y lo haría de buen grado, con gusto, aprovechando aquella oportunidad para ganarse la simpatía de los amigos de Mateo. Jesús, a quien le llegaron los comentarios malintencionados de los fariseos, les respondió con una enseñanza llena de sabiduría y de sencillez: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos12. Muchos de los asistentes al banquete se sintieron acogidos por el Señor, y pasado un tiempo se bautizarían y serían cristianos fieles. A nosotros nos enseña el Señor con su ejemplo a estar abiertos a todos para ganarlos a todos. «El diálogo de salvación no quedó condicionado por los méritos de aquellos a quienes se dirigía, ni tampoco por los resultados favorables o contrarios: no tienen necesidad de médico los que están sanos... El diálogo de salvación se abrió, se ofrece a todos; se abrió para todos los hombres sin discriminación alguna...»13. Nadie nos debe ser indiferente; cuanto mayor sea la necesidad, mayor ha de ser nuestro empeño apostólico, mayores los medios humanos y sobrenaturales que hemos de emplear. Examinemos hoy en nuestra oración si tenemos un trato acogedor con todos; también con aquellos que parecen estar más lejos de nuestras ideas y de nuestro modo cristiano de pensar y de ver la vida.

«Tienes razón. Desde la cumbre me escribes en todo lo que se divisa y es un radio de muchos kilómetros, no se percibe ni una llanura: tras de cada montaña, otra. Si en algún sitio parece suavizarse el paisaje, al levantarse la niebla, aparece una sierra que estaba oculta.

»Así es, así tiene que ser el horizonte de tu apostolado: es preciso atravesar el mundo. Pero no hay caminos hechos para vosotros... Los haréis, a través de las montañas, al golpe de vuestras pisadas»14.

Agradezcamos hoy al Apóstol el Evangelio que nos legó, leámoslo con piedad para conocer cada vez mejor a Jesús y aprender a amarle con toda nuestra alma.

1 Mc 2, 13. — 2 Lc 5, 29. — 3 Mt 9, 9. — 4 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Mateo, 30, 1. — 5 Cfr. F. Suárez, La Virgen Nuestra Señora, Rialp, 6.ª ed., Madrid 1966, pp. 78-79. — 6 Sagrada Escritura, Santos Evangelios, EUNSA, 2.ª ed., Pamplona 1985, nota a Lc 18, 35-43. — 7 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 10. — 8 Cfr. Lc 18, 18. — 9 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 81. — 10 2 Cor 9, 7. — 11 Lc 5, 30. — 12 Mt 9, 12. — 13 Pablo VI, Enc. Ecclesiam suam, 6-VIII-1964. — 14 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 928.

San Mateo, Apóstol y Evangelista, nació en Cafarnaún, y cuando Jesús lo llamó para formar parte del grupo de los Doce ejercía el oficio de recaudador de impuestos. La Tradición es unánime en reconocerlo como autor del primer Evangelio, escrito en arameo y traducido poco después al griego. Según la Tradición predicó y sufrió martirio en Oriente, quizá en Persia.

 

“Señor, de verdad quiero ser santo”

Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. -Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón. (Camino, 1)

Procuremos fomentar en el fondo del corazón un deseo ardiente, un afán grande de alcanzar la santidad, aunque nos contemplemos llenos de miserias. No os asustéis; a medida que se avanza en la vida interior, se perciben con más claridad los defectos personales. Sucede que la ayuda de la gracia se transforma como en unos cristales de aumento, y aparecen con dimensiones gigantescas hasta la mota de polvo más minúscula, el granito de arena casi imperceptible, porque el alma adquiere la finura divina, e incluso la sombra más pequeña molesta a la conciencia, que sólo gusta de la limpieza de Dios. Díselo ahora, desde el fondo de tu corazón: Señor, de verdad quiero ser santo, de verdad quiero ser un digno discípulo tuyo y seguirte sin condiciones. Y enseguida has de proponerte la intención de renovar a diario los grandes ideales que te animan en estos momentos. (Amigos de Dios, 20)

 

 

El espíritu de la juventud

El 29 de septiembre de 1939, en una modesta imprenta de Valencia hoy desaparecida (Gráficas Turia, en la calle Pintor Salvador Abril) veía la luz la primera edición de Camino. Su autor era el joven sacerdote Josemaría Escrivá.

Revista de prensa19/09/2019

Opus Dei - El espíritu de la juventud

Levante EMV El espíritu de la juventud

“Eres calculador. No me digas que eres joven. La juventud da todo lo que puede: se da ella misma sin tasa”. (Camino, 30)

El 29 de septiembre de 1939, en una modesta imprenta de Valencia hoy desaparecida (Gráficas Turia, en la calle Pintor Salvador Abril) veía la luz la primera edición de Camino. Su autor era el joven sacerdote Josemaría Escrivá.

Se trataba de una edición ampliada de otra anterior, mucho más reducida y modesta, publicada en 1936. Contiene frases breves, incisivas, que beben en el inagotable manantial del Evangelio, y en las que se descubre el eco de su predicación oral y de su rica experiencia en la orientación cristiana de las personas.

San Josemaría deseaba poner a disposición de los jóvenes que se acercaban a su incipiente labor apostólica textos cuya lectura les ayudara a pensar, a examinar la propia vida en presencia de Dios, descubrir luces y sombras, y llenarse de deseos de ser mejor persona.

Los jóvenes, protagonistas de la evangelización

El filósofo Alejandro Llano, al recordar la especial preocupación de Escrivá por la formación de la juventud, ha hecho notar que es significativo que los años fundacionales del Opus Dei (1928-1975) hayan coincidido con el gran cambio social que cristalizó en la revolución de mayo del 68, que deseaba abrir camino a un modo más libre y espontáneo de vivir la propia existencia, de situar la política y la economía al servicio de la persona, y no al revés.

Ese movimiento efervescente que cuajó en el 68 vino a coincidir con el despertar que provocaban en las conciencias de muchos jóvenes las palabras de san Josemaría, desde los comienzos de su predicación en 1925, haciéndoles sentirse llamados a ser protagonistas de la evangelización y a participar en la maduración cristiana de sus compañeros.

Cuenta el profesor Llano que cuando a finales de los años 50, siendo un adolescente, comenzó a frecuentar un centro del Opus Dei, oyó hablar por primera vez en su vida de que ser santo no era algo para cuando se es mayor, sino ya, de forma perentoria, con responsabilidad personal. «Hasta entonces todos me trataban como a alguien sin mayor responsabilidad».

Una vida cristiana con dimensiones sociales

Para el autor de Camino, la juventud no es mera etapa de preparación de la madurez. La madurez no llegará si no se comienzan a vivir ya las virtudes humanas (solidaridad, alegría, laboriosidad, fortaleza, generosidad), y con ellas las sobrenaturales, con responsabilidad personal. En ese esfuerzo por adquirir virtudes es donde de una manera decisiva se forjan personalidades maduras.

En Camino, como en su predicación oral, las palabras de Escrivá sumergen en el Evangelio. Uno se siente un personaje más entre los que escuchan a Jesús, uno de aquellos jóvenes sentados alrededor del Maestro, que le escuchan porque habla con sencillez y autoridad del Reino de Dios y de nuestro papel en su realización en la tierra.

En Camino se oye hablar de apertura a la solidaridad, que no consiste en meras palabras sino que se concreta en obras de servicio. Se percibe que la vida cristiana tiene dimensiones sociales más allá de lo meramente devocional, y se aprende a tomar conciencia de la libre responsabilidad de los laicos, cristianos corrientes, en el encaminamiento de la vida pública.

Un libro de fuego porque nos acerca a Jesucristo

Aquellos jóvenes leían y reflexionaban sobre unos valores que ahora mismo tratan de hacer suyos millares de jóvenes de todas las razas. El primero valor, que todos somos hijos de Dios, y que saberlo nos llena de alegría. Que Dios es un padre con el que podemos hablar serenamente en diálogo íntimo y personalísimo. Que el estudio o el trabajo no son una imposición molesta, sino ocasión de encuentro con Dios y de servicio a los demás, mientras tratamos de construir un mundo mejor. Que la pobreza, más que para proclamarla, está para vivirla. Que un cristiano puede y debe ser apóstol entre sus amigos y compañeros. Y que nadie les iba a empujar para que asumieran esos retos: tenía que ser una decisión libre.

«Procuraremos lograr que, en nuestra gente joven, esté la tremenda palabra sobrenatural que mueve, que incita, que es la expresión de una disposición vital comprometida: nunca la repetición grotesca y mortecina de frases y palabras, que no pueden ser de Dios».

Esa tremenda palabra sobrenatural es la que aletea en las páginas de Camino. Es un libro de fuego porque nos acerca a Jesucristo, verdadero protagonista. Por eso Camino sigue incendiando tantos corazones jóvenes, fascinados por el encuentro con Jesús, que invita a seguirle para convertir la vida en una aventura, a pasar de los reclamos lastimeros de una sociedad materializada y consumista, a ponerse a trabajar con optimismo y capacidad de innovación por un mundo más justo y más humano. Abiertos al futuro, que en cristiano significa también una mirada constante a la eternidad.

Hoy Camino es un clásico de la literatura espiritual, del que se han publicado más de cinco millones de ejemplares en cincuenta y dos idiomas. Y a Valencia le cabe el honor de haber visto nacer esta obra universal, hace ahora 80 años. Universal por su alcance geográfico, pero sobre todo por la huella de bien que ha dejado y sigue dejando en tantos corazones jóvenes, incluso no cristianos, de todas las razas y naciones.

 

 

María, Madre de la misericordia

En el Magnificat, Santa María canta la misericordia, el amor alegre de Dios que viene a devolver la felicidad a un mundo entristecido. Ella es la primera Hija de la misericordia de Dios; y a la vez que Hija, es Madre del Dios de misericordia: por eso la llamamos Mater misericordiæ.

Misericordia05/11/2016

Opus Dei - María, Madre de la misericordia

Cuando Gabriel le comunica la noticia alegre, el evangelion que, desde la humildad de un pueblo de Galilea, cambiará la vida de los hombres para siempre[1], «la Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración»[2]. El Señor también ha escuchado a Isabel, le dice el ángel a la Virgen, antes de retirarse. Santa María reposa unos instantes las palabras de Gabriel: se abre paso en su interior una alegría que le ensancha el alma y que, a la vez, la recoge en adoración del Dios escondido, latens Deitas[3], que ahora alberga en su seno. Al poco, está ya saliendo para la montaña: su prima quizá necesita que le dé una mano; y, casi más, necesita también ella ir a verla, porque no cabe en su gozo, y no sabe de nadie más con quien pueda compartir ese feliz secreto, además de José. Santa María es ya en este momento «imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia»[4].

Dios ha tomado la iniciativa; ha escogido la tierra fértil de su generosidad y de su abandono, y ha inaugurado en ellas [María e Isabel] la verdadera primavera de la historia.

Si nadie como una madre percibe la alegría de vivir que palpita en un recién nacido, la felicidad de la Virgen y de su prima, a la que se asoman las vecinas de Ain Karim, es mucho más intensa: Dios ha tomado la iniciativa; ha escogido la tierra fértil de su generosidad y de su abandono, y ha inaugurado en ellas la verdadera primavera de la historia. Mientras el gran mundo intenta vivir de sus alegrías inciertas, en este rincón de Judea estalla, silenciosamente, la alegría de Dios. San Lucas nos cuenta que, al saludar María a Isabel, san Juan Bautista da un brinco de alegría en el seno de su Madre. Como el profeta David bailaba y brincaba en torno al Arca de la Alianza, así ahora el mayor de «entre los nacidos de mujer», aquel que es «más que un profeta» (Mt 11,9.11), salta a la llegada de Santa María, la nueva Arca de la Alianza. También en esto, el Bautista es precursor del Hijo de David; como dirá de sí mismo al cabo de los años, él es «el amigo del esposo, que (…) se alegra con la voz del esposo» (Jn 3,29). Y ya ahora, al oír a la Madre del Esposo, movido por el Espíritu Santo, es profeta sin palabras de la alegría del Evangelio.

Se alegra mi espíritu en Dios

«El Señor, tu Dios, está en medio de ti como poderoso Salvador. Él disfrutará de ti con alegría, te renovará su amor, se regocijará en ti con canto alegre, como en los días de fiesta» (So 3,17-18). San Lucas tenía bien presente al profeta Sofonías cuando relataba estos momentos de la vida de la Virgen. La alegría, íntima y desbordante a la vez, que Santa María ha contenido en sus días de viaje desde Nazaret, y que se contagia instantáneamente a santa Isabel y a san Juan, encuentra ahora su cauce en el Magnificat, canto de alegría y de misericordia[5]. «Nuestra Madre ha meditado largamente las palabras de las mujeres y de los hombres santos del Antiguo Testamento, que esperaban al Salvador, y los sucesos de que han sido protagonistas. Ha admirado (…) el derroche de la misericordia de Dios con su pueblo, tantas veces ingrato. Al considerar esta ternura del Cielo, incesantemente renovada, brota el afecto de su Corazón inmaculado: mi alma glorifica al Señor»[6].

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«Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador». Santa María es hija de un pueblo mediterráneo, de una tierra donde se canta y se baila: su emoción íntima, que viene del fondo del alma, se exterioriza en gestos y exclamaciones. «A veces no os bastará hablar, tendréis necesidad de cantar por amor (…) andaréis por el mundo, dando luz, como hachones encendidos que chispean fuego»[7]. La alegría de María no se explica solo porque Dios ha entrado en su vida, sino porque, a través de Ella, el Hijo de Dios se hecho uno de nosotros, «acordándose de su misericordia (…) para siempre».

La Iglesia se reconoce en el Magnificat, «el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia»[8], y por eso lo rememora a diario en el oficio de Vísperas. Con Santa María, no canta una alegría pequeña e individual: canta la alegría de la humanidad entera; una alegría que proviene de la esperanza en «Dios mi salvador». La Iglesia sabe que Dios es más fuerte que el mal. «Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Co 1,25): la fuerza de los «poderosos» y los «soberbios de corazón», que hacen la guerra a «aquellos que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús» (Ap 12,17), y amenazan con aplastar el Amor de Dios, no es más que fuerza exterior, ruido, vanidad: «como polvo que dispersa el viento» (Sal 1,4).

«Nuestra tristeza infinita solo se cura con un infinito amor»[9]: la misericordia es el amor alegre de Dios que viene al encuentro de un mundo entristecido, un «valle de lágrimas»[10]. Dios «sale como esposo de su alcoba, alegre, como un héroe, a recorrer su camino» (Sal 19 [18],7): viene con su cariño, con su perdón, con su comprensión… Viene sobre todo con la alegría del Espíritu Santo, caridad increada, que es la fuente continua de su misericordia, porque solo desde la alegría se tienen fuerzas para perdonar sin reservas y sin límites. Esta alegría de Dios es también el horizonte de su misericordia, porque nos ha creado para Él; quiere salvarnos de la tristeza del pecado para darnos una felicidad que nadie nos podrá quitar[11].

Dios ha confiado esta alegría a su Iglesia, y nadie se la puede quitar, «a pesar de los pesares»[12]. Por eso canta con María: «me llamarán bienaventurada todas las generaciones». Todas las generaciones de los hombres acaban encontrando en la Iglesia una Madre que, a través de las crisis y tragedias de la historia, y aun en su sufrimiento por los hijos o los extraños que la maltratan o la desprecian, rebosa de la alegre salvación de Dios, y ofrece incansablemente a todos su misericordia. Como María en su Magnificat, la Iglesia sobrevuela en cierto modo la historia[13]; Ella custodia la alegría de la Resurrección y vislumbra, entre tanto dolor y miseria, tanta santidad oculta y fecunda: la misericordia de Dios que «se derrama de generación en generación sobre los que le temen».

Los pobres de Dios

El Magnificat está impregnado de «la espiritualidad de los anawim bíblicos, es decir, de los fieles que se reconocían “pobres” no solo por su alejamiento de cualquier tipo de idolatría de la riqueza y del poder, sino también por la profunda humildad de su corazón, (…) abierto a la irrupción de la gracia divina salvadora»[14]. Santa María, y nosotros con ella, no canta su propia grandeza: canta su pequeñez —«la humildad de su esclava»—, y las «cosas grandes» que Dios ha hecho en Ella. «Magnificat anima mea Dominum»: todas las generaciones y todas las culturas han puesto y seguirán poniendo música a estas palabras, que podrían traducirse así: «Qué grande es Dios, qué bien hace las cosas». El entusiasmo de María en Ain Karim resonará tres décadas después en los labios de su Hijo, en el momento en que quizá la alegría de Jesús se expande más claramente en los evangelios. Es bonito observar que las notas de su alegría son las mismas que en el Magnificat de su Madre: «En aquel mismo momento se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños» (Lc 10,21)[15]. Esta predilección de Dios por lo pequeño encierra un profundo misterio. Dios queda “desarmado” ante los sencillos; su lenguaje, aparentemente ingenuo e inofensivo, «derriba de su trono a los poderosos». La misericordia nos muestra el verdadero rostro de Dios y el «poder de su brazo», que acaba siempre venciendo. «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho has preparado alabanza frente a tus adversarios, para acabar con enemigos y rebeldes» (Sal 8,3).

Virgen blanca, de la Catedral de Toledo (España).Virgen blanca, de la Catedral de Toledo (España).

Cuando Juan envía a sus discípulos a preguntar a Jesús si él es «el que ha de venir» (Mt 11,3), el Señor desglosa, con palabras del profeta Isaías[16], los signos de la presencia de Dios en medio de su pueblo, entre los que brilla este: «a los pobres se les anuncia el Evangelio» (Lc 7,22). Los pobres, en la Biblia, son quienes esperaban la visita de Dios. Zacarías era un pobre y por eso supo que «por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, el Sol naciente» nos visitaría «desde lo alto» (Lc 1,78); Simeón era pobre, y por eso sus ojos vieron la salvación[17].

Esta pobreza no es pobretería del alma ni estrechez de miras; ni significa ausencia de letras: los magos de Belén, que pertenecían seguramente a la élite cultural de su tierra, eran «pobres en el espíritu» (Mt 5,3); su actitud contrasta con la suficiencia de los escribas, la ansiedad de Herodes y la curiosidad efímera de Jerusalén donde, pasada la trepidación por la llegada de los Magos y su pregunta acerca del Rey que estaba por nacer, nadie más volvió a interesarse por el asunto. Estos sabios tenían la sencillez de los pastores de Belén; tenían corazón para entender, ojos para ver, oídos para escuchar[18], y por eso pudieron contarse entre los primeros en adorarle.

«Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava (…). Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen». La mirada misericordiosa de Dios se posa en quienes pueden acogerla, porque reconocen con el salmista: «Yo soy pobre y desgraciado, pero el Señor se cuida de mí» (Sal 40 [39],18). Dios “necesita” nuestra pobreza para entrar en el alma: «Jesús no sabe qué hacer con la astucia calculadora, con la crueldad de corazones fríos, con la hermosura vistosa pero hueca. Nuestro Señor estima la alegría de un corazón mozo, el paso sencillo, la voz sin falsete, los ojos limpios, el oído atento a su palabra de cariño. Así reina en el alma»[19].

Hija y Madre de la misericordia

Santa María es Hija de Dios y Madre de Dios: genuisti qui te fecit; engendró a Aquel que la había creado, y que la había redimido

Santa María es Hija de Dios y Madre de Dios: genuisti qui te fecit[20]; engendró a Aquel que la había creado, y que la había redimido, ciertamente de un modo especial que la distingue de todo el género humano: «María recibió en su concepción la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador»[21]. Ella es por eso la primera Hija de la misericordia de Dios. Y a la vez que Hija, es Madre del Dios de misericordia: por eso la llamamos Mater misericordiæ, Madre de la misericordia. «Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús»[22]. San Josemaría nos enseñó que «a Jesús siempre se va y se “vuelve” por María»[23]. Nuestra Madre disuelve la soberbia de nuestros corazones y nos ayuda a hacernos pequeños, para que Dios ponga los ojos en nuestra humildad y nazca Jesús en nosotros. Acudamos a Ella con confianza de hijos, en tantos pequeños detalles de cariño; uno, que San Josemaría aconsejaba a los fieles del Opus Dei, es besar el rosario antes de rezar el Salmo 2, cada martes.

Todas las generaciones la han llamado y la «llamarán bienaventurada», porque «el amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz»[24]: con su Hijo, Santa María sufrió en el Calvario «el dramático encuentro entre el pecado del mundo y la misericordia divina»[25]. La Piedad, como ha venido a llamarse la escena de la Virgen con su Hijo muerto entre los brazos, expresa intensamente esta participación íntima de nuestra Madre en la misericordia de Dios. «Piedad» traduce precisamente el hebreo hesed, uno de los conceptos con los que la Biblia expresa la misericordia de Dios. En la Cruz, despreciado por los hombres, Dios protege más que nunca «a Israel su siervo, recordando su misericordia». Cuando los hombres se olvidan de las misericordias del Señor, Dios las lleva hasta el extremo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo (…). Aquí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27). Estas palabras que el Señor decía desde la Cruz a su Madre y a cada uno de nosotros[26], manifiestan «el misterio de una especial misión salvífica. Jesús nos dejaba a su madre como madre nuestra. Sólo después de hacer esto Jesús pudo sentir que “todo está cumplido” (Jn 19,28)»[27]. Nos acogemos a su protección, para que nos haga misericordiosos como el Padre: «Ella agrandará nuestro corazón y nos hará tener entrañas de misericordia»[28].

Carlos Ayxelá


[1] Cfr. Lc 1,26-38.

[2] San Josemaría, Santo Rosario, 1º misterio gozoso.

[3] Cfr. Himno Adoro te devote.

[4] Benedicto XVI, Enc. Spe salvi (30-XI-2007), 50.

[5] Cfr. Lc 1,46-55.

[6] San Josemaría, Amigos de Dios, 241.

[7] San Josemaría, Carta 11-III-1940, 30.

[8] Francisco, Homilía, 15-VIII-2013.

[9] Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), 265.

[10] Antífona Salve Regina.

[11] Cfr. Jn 16, 22.

[12] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 131.

[13] En el original griego, el Magnificat «tiene siete verbos en aoristo, que indican otras tantas acciones que el Señor realiza de modo permanente en la historia: “Hace proezas...; dispersa a los soberbios...; derriba del trono a los poderosos...; enaltece a los humildes...; a los hambrientos los colma de bienes...; a los ricos los despide vacíos...; auxilia a Israel”» (Benedicto XVI, Audiencia, 15-II-2006).

[14] Benedicto XVI, Audiencia, 15-II-2016.

[15] Cfr. Mt 11,25-27.

[16] Cfr. Is 42,7.18; 61,1; Lc 7,19-20; Mt 11,2-3.

[17] Cfr. Lc 2,30.

[18] Cfr. Dt 29,3.

[19] Es Cristo que pasa, 181.

[20] Misal Romano, Común de la Virgen María, Antífona de entrada.

[21] Liturgia de las horas, 8 de diciembre, Officium lectionis, Antífona.

[22] Francisco, Bula Misericordiæ Vultus (11-IV-2015), 24.

[23] San Josemaría, Camino, 495.

[24] Es Cristo que pasa, 43.

[25] Francisco, Evangelii gaudium, 285.

[26] Cfr. San Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucharistia (17-IV-2003), 57.

[27] Francisco, Evangelii gaudium, 285.

[28] San Josemaría, “El compromiso de la verdad” (9-V-1974), en Josemaría Escrivá y la Universidad, Pamplona: Eunsa, 1993, 109.

 

Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse

Conocerse para amarse: el noviazgo es el tiempo en el que dos personas se descubren mutuamente. La Iglesia invita a vivir con intensidad esa fase de la relación para amarse y respetarse. Nuevo editorial sobre el amor humano.

Amor humano19/06/2015

Opus Dei - Sentido del noviazgo: conocerse, tratarse, respetarse

Conocerse

Para quiénes han sido llamados por Dios a la vida conyugal, la felicidad humana depende, en gran parte, de la elección de la pareja con la que van a compartir el resto de su vida en el matrimonio. De esto se deduce la importancia que tiene el discernimiento acerca de la persona apropiada: “La Iglesia desea que, entre un hombre y una mujer, exista primero el noviazgo, para que se conozcan más, y por tanto se amen más, y así lleguen mejor preparados al sacramento del matrimonio"[1].

Así, esta decisión está relacionada con dos parámetros: conocimiento y riesgo; a mayor conocimiento menor riesgo. En el noviazgo, el conocimiento es la información de la otra persona. En este artículo se abordarán algunos elementos que ayudarán al conocimiento y al respeto mutuo entre los novios.

Actualmente, en algunos ambientes, al concepto "amor" se le puede dar un sentido erróneo, lo cual representa un peligro en una relación donde lo fundamental es el compromiso y la entrega hasta que la muerte los separe: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" [2]. Por ejemplo, si uno quisiera hacer negocios con un socio que no sabe qué es una empresa, los dos estarían condenados al fracaso. Con el noviazgo ocurre algo parecido: es fundamental que ambos tengan la misma idea del amor, y que ese concepto se atenga a la verdad, es decir, a lo que realmente es amor.

Hoy, muchas parejas fundamentan el noviazgo, y también el matrimonio, en el sentimentalismo. A veces, hay actitudes de conveniencia y falta de transparencia, es decir, “autoengaños" que terminan después apareciendo en los hechos. Con el paso del tiempo, esto puede convertirse en causa de muchas rupturas matrimoniales. Los novios han de querer construir su relación sobre la roca del amor verdadero, y no sobre la arena de los sentimientos que van y vienen[3].

El conocimiento propio es algo esencial para que la persona aprenda a distinguir cuándo una manifestación afectiva pasa la frontera de un sentimiento ordenado, y se adentra en la esfera del sentimentalismo, quizá egoísta. En este proceso es esencial la virtud de la templanza que ayuda a la persona a ser dueña de sí misma, ya que “tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad"[4].

Se puede pensar en el amor como un trípode, que tiene como puntos de apoyo los sentimientos, la inteligencia y la voluntad. Al amor acompaña un tipo de sentimiento profundo. Si creemos que el afecto no es aún suficientemente intenso ni hondo, y que vale la pena mantener el noviazgo, habrá que preguntarse qué tengo que hacer para seguir queriendo (inteligencia), y acometer lo que he decidido (voluntad). Lógicamente, conviene alimentar la inteligencia con buena formación y doctrina, pues de lo contrario, se apoyará en argumentos que lleven al sentimentalismo.

Tratarse

El conocimiento verdadero de los demás se consigue con el trato mutuo. Igualmente ha de suceder en el noviazgo, que requiere un trato que llegue a temas profundos, relacionados con el carácter de la otra persona: cuáles son sus creencias y convicciones, cuáles son sus ilusiones, qué valores familiares tiene, cuál es su opinión sobre la educación de los hijos, etc.

Las dificultades de carácter son consecuencia del daño causado por el pecado original en la naturaleza humana; por tanto, hay que contar con que todos tenemos momentos de mal carácter. Esto se puede paliar, contando especialmente con la gracia de Dios, luchando por hacer la vida más agradable a los demás. Sin embargo, hay que asegurar la capacidad para convivir con el modo de ser del otro.

También sucede lo mismo con las convicciones y creencias. Se ven como una consecuencia tradicional, de la educación recibida o de modo racional. Sin embargo, no es frecuente que se deje de lado la importancia que tienen o se piense que con el tiempo cederá. Pueden convertirse en una dificultad grande y, en muchos casos, motivos de problemas conyugales. Es fundamental tener claro que el matrimonio es “de uno con una; (…) La medalla tiene anverso y reverso; y en el reverso hay dolores, abstenciones, sacrificios, abnegación"[5].

Podría resultar ingenuo pensar que el otro va a cambiar sus convicciones y creencias o que el cónyuge será el medio para que cambie. Lo anterior no excluye que las personas rectifiquen y mejoren con el paso del tiempo y la lucha personal. Sin embargo, un criterio que puede servir es el siguiente: si, las convicciones profundas, no se adecúan a lo que yo pienso respecto a cómo ha de ser el padre o la madre de mis hijos, puede ser prudente cortar, ya que no hacerlo a tiempo es un error que con frecuencia puede llevar a un futuro matrimonio roto.

Es preciso diferenciar lo que en el otro es una opinión y lo que es una creencia o una convicción. Podríamos decir que una opinión es lo que sostiene, sin llegar a la categoría de convicción, aunque para expresarla utilice la palabra “creo". Por ejemplo, si uno comenta “creo que el matrimonio es para siempre", conviene saber si se trata de una opinión o de una creencia. La opinión comporta excepciones, una creencia no; la creencia es un valor arraigado, una convicción, sobre la que se puede sostener un matrimonio.

Con frecuencia, ya siendo marido y mujer, sucede que uno de los cónyuges se da cuenta de que, cuestiones tan vitales como estar de acuerdo sobre el número de hijos, o su educación cristiana, o la forma de vivir la sexualidad no han sido tratadas con seriedad durante el noviazgo.

El noviazgo cristiano es un tiempo para conocerse y para confirmar que la otra persona coincide en lo que es fundamental, de manera que no será extraño que a lo largo de esta etapa uno de los novios decida que el otro no es la persona adecuada para emprender la aventura del matrimonio.

La personalidad se va formando con el paso del tiempo, por lo que hay que pedir al otro un nivel de madurez adecuado a su edad. Sin embargo, hay algunos parámetros que pueden ayudar a distinguir a una persona con posibles rasgos de inmadurez: suele tomar las decisiones en función de su estado de ánimo, le cuesta ir a contracorriente, su humor es voluble, es muy susceptible, suele ser esclavo o esclava de la opinión de los demás, tolera mal las frustraciones y tiende a culpar a los otros de sus fracasos, tiene reacciones caprichosas que no se corresponden con su edad, es impaciente, no sabe fijarse metas ni aplazar la recompensa, le cuesta renunciar a sus deseos inmediatos, tiende a ser el centro de atención, etcétera.

Respetarse

Como dice el Papa Francisco: “La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza"[6]. El noviazgo crece como aspiración al amor total desde el respeto mutuo, que en el fondo es lo mismo que tratar al otro como lo que es: una persona.

“El periodo del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, que se ha de vivir en la castidad de los gestos y de las palabras. Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y la atención del otro; ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro, características del verdadero amor que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar" [7].

Este hecho conlleva diversas consecuencias, cuyo fundamento es la dignidad humana: no se puede pedir al novio o a la novia lo que no puede o no debe dar, cayendo en chantajes sentimentales, por ejemplo, en aspectos referidos a manifestaciones afectivas o de índole sexual, más propias de la vida matrimonial que de la relación de noviazgo.

El trato mutuo entre los novios cristianos deberá ser el que tienen dos personas que se quieren, pero que aún no han decidido entregarse totalmente al otro en el matrimonio. Por eso tendrán que ser delicados, elegantes y respetuosos, siendo conscientes de su condición de varón y de mujer, apagando los primeros chispazos de pasión que se puedan presentar, evitando poner al otro en circunstancias límite.

Como conclusión, podemos afirmar que un noviazgo bien vivido, en el cual se conozca a fondo y se respete a la otra persona, será el medio más adecuado para tener un buen matrimonio, siguiendo el consejo del Papa Francisco: “La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo? Gracias, perdona"[8].

José María Contreras

(Foto de cabecera: -=shutterbug=-)


[1]San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar, 31-10-1972.

[2]Mc 10,7-9.

[3]Cfr. Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

[4]Catecismo de la Iglesia Católica, 2337.

[5]San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar, 21-6-1970.

[6] Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

[7]Benedicto XVI, A los jóvenes del mundo con ocasión de la XXII Jornada Mundial de la Juventud 2007.

[8]Papa Francisco, Audiencia, La alegría del sí para siempre, 14-2-2014.

 

¿Qué Iglesia?

Ernesto Juliá

Francisco y Benedicto XVI en el 65º aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa Emérito.

photo_camera Francisco y Benedicto XVI en el 65º aniversario de la ordenación sacerdotal del Papa Emérito.

En medio de las discusiones en algún ámbito eclesiástico para “interpretar” la misión de la Iglesia en el mundo que nos rodea y, de paso, poner entre comillas la realidad de la Iglesia fundada por Jesucristo, he parado mi atención en un artículo del entonces profesor Ratzinger aparecido en un libro editado por ediciones Sígueme, en 2005, que lleva por título “¿Por qué permanezco en la Iglesia?”,

Vaya la cita por delante para que a nadie se le ocurra que estamos ante un nuevo ejemplo de plagio al leer transcritos algunos párrafos de este escrito que, publicado por vez primera en Alemania el año 1971, es de una innegable, y asombrosa, actualidad.

“Las instituciones y los aparatos eclesiásticos son sin duda objeto de una crítica radical como jamás ha existido, pero también absorben la atención general con una exclusividad más acentuada que antes, de manera que para muchos la Iglesia queda reducida a esa realidad institucional” (pág. 90)  (…)  “Detrás de todo esto se perfila el problema central de la cuestión: la crisis de la fe” (ib.)

“Es preciso reconocer que dentro de la Iglesia la fe ha entrado en una agitada fase de efervescencia” (pág. 91).

 Aunque esperando que no suceda, y rezando por la unidad de y en la Iglesia fundada por Cristo, y no en una “unidad de federación de iglesias” -y va todo con minúsculas-; hasta el mismo Papa ha hablado de la presencia de un cierto espíritu de cisma.

 ¿Que ocurre? Sencillamente, que algunos eclesiásticos alzan la voz queriéndose inventar “otra iglesia”, interpretando a su  manera la verdad de los hechos y de la palabra del Señor.

 Ratzinger comentaba entonces: "Los límites entre la interpretación y la negación de las verdades principales se hacen cada vez más difíciles de reconocer”

“Y mientras se discute hasta dónde pueden llegar los límites de la interpretación, el rostro de Dios se vuelve cada vez más borroso. La “muerte de Dios” es un proceso totalmente real, que se instala hoy en el mismo corazón de la Iglesia. Dios muere en la cristiandad, al menos eso es lo que parece. De hecho, allí donde la resurrección pasa de ser un acontecimiento de una misión vivida a una imagen superada, Dios no actúa ya” (pág. 91).

“Según estos, el único criterio para juzgar a la iglesia es su eficacia. Queda sin embargo por establecer cuál sea la verdadera eficacia y para qué objetivos se debe usar. ¿Para criticar la sociedad, para ayudar al desarrollo, para fomentar la revolución? ¿O quizá  para celebraciones comunitarias?” (p. 92).

Y ahora podríamos añadir: ¿para resolver el así llamado cambio climático?; ¿para igualar todo tipo de religiones sueltas por el mundo, y no vivir el “descarte” con ninguna, aunque se la haya inventado el diablo?, ¿para arreglar los tratados de paz entre las naciones del mundo?

“Una Iglesia que, contra toda su historia y su naturaleza, sea considerada únicamente desde un punto de vista político no tiene ningún sentido, y la decisión de permanecer en ella, si es puramente política, no es leal, aunque se presente como tal”  (pág)  97), subraya Ratzinger.        

“Finalmente, no ya una estabilidad indestructible, sino la condescendencia con todas las corrientes de la historia, con el colonialismo, el nacionalismo y recientemente los intentos de hacer las paces con el marxismo y hasta identificarse con él...Así, la Iglesia no aparece ya como un signo que invita a la Fe, sino precisamente como un obstáculo para su aceptación” (pag. 94).

Ahora podríamos añadir después del marxismo, y los puntos sucesivos, la lgtbi, las otras religiones para que la liturgia se convierta en una reunión de vecinos y no llame a nadie la atención de que Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, están allí;  el querer democrático del “pueblo de Dios”, etc., etc..

“Da la impresión de que la verdadera teología consiste sólo en quitarle a la Iglesia sus predicados teológicos, para considerarla y tratarla bajo un aspecto puramente político” (pág. 95). O sea, sin hacer referencia explícita a la Persona y a las Palabras de Cristo.

Y cierro estas líneas con una pregunta que se hace el mismo Ratzinger:

“¿Qué sería del mundo sin Cristo, sin un Dios que habla y se manifiestas, que conoce al hombre y a quien el hombre puede conocer?” (pág. 106).

Cristo en la Iglesia, la Iglesia en Cristo. No hay lugar para una “otra” iglesia; y la historia lo deja de manifiesto con bastante claridad.

ernesto.julia@gmail.com

 

Diez frases terribles de médicos abortistas

Daniel Tirapu

photo_camera No nacido en el vientre materno. (Fotografía: Conferencia Episcopal de Paraguay)

En una sociedad de la comunicación, los técnicos y empresarios del aborto hablan (o escriben: en congresos, memorias, diarios...) y sus frases permanecen. En LiveActionNews.org han recopilado 10 frases reveladoras.

1. "A ellas no se les permite nunca mirar la pantalla de ultrasonidos, porque sabemos que si lo hacen y escuchan el latido del corazón, no querrían hacerse el aborto" - Dr. Randall, antiguo abortista.

2. "Incluso hoy lo siento como algo un poco peculiar, porque como médico fui entrenado para conservar la vida, y aquí estoy, destruyéndola" - Dr. Nejamin Kalish, abortista.

3. "Tienes que llegar a ser un poco esquizofrénico. En una habitación, animas a una paciente y le dices que la ligera irregularidad cardíaca del feto no es importante, que tendrá un bebé bueno, sano. En la otra habitación, le aseguras a otra mujer, a la que le acabas de hacer un aborto salino, que es buena cosa que el latido del corazón sea ya irregular, que no se preocupe, que no tendrá un bebé vivo. De repente, uno se da cuenta de que en el momento de la infusión salina había mucha actividad en el útero. No eran corrientes de fluido. Era, obviamente, el feto dañado al tragar la solución de sal concentrada y pateando violentamente, y eso es en cualquier sentido el trauma de la muerte. Alguien tiene que hacerlo, y desafortunadamente somos los ejecutores de este acto. - Dr. John Szenes, abortista.

4. "Decirle a esas mujeres que sus fetos sienten dolor es acumular tormento sobre tormento. Esas mujeres tienen un dolor real. No llegaron con facilidad a esta decisión. Crear otra barrera para ellas para alcanzar el cuidado médico que necesitan es realmente injusto" - Dave Turok, abortista.

5. "Esta es la razón por la que odio el uso excesivo del forceps: las cosas se rompen. Solo hay dos tipos de doctores que dicen nunca han perforado un útero, los que mienten y los que no hacen abortos" - Un abortista anónimo.

6. "Me fui donde ya no tuviese que soportar ver cuerpecitos nunca más" - Dra. Beverly McMillan, antigua abortista.

7. "Creo que he sido afortunada por formar parte de esto. Si no me hubiera implicado, habría ido por la vida perfectamente satisfecha de acudir a fiestas de la sociedad médica y habría resultado muy, muy soso. Me habría aburrido como una tonta". - Dra. Jane Hodgson, abortista pionera.

8. "La pena, bastante distinta al sentimiento de vergüenza, la exhiben de una forma u otra prácticamente cada una de las mujeres a las que les he practicado un aborto, y eso son unas 20.000 a fecha de 1995. La pena se revela en el hecho de que la mayoría de ellas lloran en algún momento durante la experiencia. El proceso de duelo puede durar unos pocos días o varios años. El duelo a veces se aplaza. El duelo puede yacer sublimado y dormido durante años" - Dra. Susan Poppema, abortista.

9. "Si veo un caso, de más de 20 semanas, donde francamente eso es un niño, para mí, realmente me hace pensar y sufrir, porque ¡el potencial está aquí tan inminente! Por otro lado, tengo otra postura, que creo que es superior en la jerarquía de preguntas, y es esta; ¿quién posee ["owns"] a este niño? Tiene que ser la madre". - Dr. James McMahon, abortista.

10. "Sabemos que es matar, pero el Estado nos permite matar bajo ciertas circunstancias" - Dr. Neville Sender, abortista.

En España es famosa una frase que le dijo el dueño de la clínica abortista Dator, de Madrid, al doctor Jesús Poveda, veterano activista pro-vida que a menudo la recuerda en público: "Yo le pregunté cómo es que él, siendo médico, sabiendo lo que es de verdad un aborto, puede realizarlos", explica Poveda, "y él me respondió: ´Hasta yo me asombro de las cosas de que soy capaz por dinero".

 

Comentario al Evangelio: El administrador astuto

Evangelio del 25º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Vida cristiana

Evangelio (Lc 16,1-13)

Decía también a los discípulos:

— Había un hombre rico que tenía un administrador, al que acusaron ante el amo de malversar la hacienda. Le llamó y le dijo: “¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando”. Y dijo para sí el administrador: “¿Qué voy a hacer, ya que mi señor me quita la administración? Cavar no puedo; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que me reciban en sus casas cuando me despidan de la administración”. Y, convocando uno a uno a los deudores de su amo, le dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?” Él respondió: “Cien medidas de aceite”. Y le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Después le dijo a otro: “¿Y tú cuánto debes?” Él respondió: “Cien cargas de trigo”. Y le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. El amo alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.

Y yo os digo: haceos amigos con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las moradas eternas.

Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?

Ningún criado puede servir a dos señores, porque o tendrá odio a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas.


Nos encontramos ante un pasaje evangélico que resulta desconcertante, ya que Jesús alaba la sagacidad de alguien que, a primera vista, parece un sinvergüenza que es infiel a su patrón. Sin embargo, atendiendo a algunos pequeños detalles del relato y a lo que era frecuente en el contexto social de Palestina en aquella época, se podría aventurar una posible explicación que ayudase a entender mejor lo que dice el texto.

En el relato del capítulo 16 del evangelio de san Lucas, que es el correspondiente a este domingo, se presenta un personaje con un perfil que resultaba especialmente antipático a las gentes sencillas de Galilea o Judea: un gran terrateniente que vivía al margen de la gestión diaria de sus posesiones, y que había dejado a un hombre de su confianza con la responsabilidad de gestionarlas. De ordinario éste era quien tenía un trato diario y más personal tanto con los trabajadores del campo, como con los mayoristas que adquirían sus productos para luego venderlos por los pueblos. Con frecuencia podría estar en una situación incómoda, sin atreverse a contristar a su amo, aunque sus directrices para el trabajo no fueran justas, por una parte, y contemplando las estrecheces de la gente sencilla para sobrevivir, por otra.

Por lo que aquí se cuenta, se podría interpretar que este administrador tenía unos enemigos que, para quitárselo de en medio, se dirigieron a su amo acusándolo “de malversar la hacienda”. El dueño, por su parte, puede que fuese imprudente por fiarse de los delatores, y llamó directamente a su administrador para pedirle rendición de cuentas, con la decisión tomada de que ya no podría seguir administrando. Parece que se decidió a removerlo de su cargo sin esperar a comprobar si eran ciertas las acusaciones.

Los oyentes de Jesús, al oír al Maestro, tal vez se pusieran inconscientemente de parte del administrador, y más al escuchar el modo en que reaccionó. Fue llamando a los deudores, proponiéndoles cambiar el recibo donde se establecía su deuda, esto es, el precio global que debía pagar en su momento por lo que habían recibido en préstamo. En ese precio se incluía la cantidad prestada, pero con frecuencia se sumaban también de modo abusivo unos intereses, a pesar de que en la legislación bíblica estaba prohibido hacerlo, según se establece en el libro del Éxodo: “Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre que vive contigo, no te portarás con él como un usurero; no le exigirás intereses” (Ex 22,24).

Cuando el administrador les propone fijar en los nuevos recibos sólo la cantidad que habían recibido prestada, sin los intereses desmesurados que el propietario les había impuesto (en un caso del cien por cien, y en el otro del veinticinco por ciento), se sentirían, sin duda aliviados, y verían en la infidelidad del administrador respecto a su amo una muestra de honradez, que le abría a ese hombre la puerta para unas buenas relaciones en el futuro, basadas en la confianza de su justicia.

El administrador, siendo infiel a su amo, se hace amigos con las riquezas “injustas” (las que injustamente su patrón quería obtener con la usura). Jesús da por supuesto que no merece alabanza todo su comportamiento, pero lo pone como modelo de inteligencia y sagacidad en la gestión de situaciones complicadas, en un ambiente corrupto. Enseña así a sus oyentes que, para llegar a las “moradas eternas”, a la gloria del cielo, cuando se vive en el mundo real, muchas veces injusto, se requiere prudencia, astucia y actuar con rectitud.

Dice el Papa Francisco que, con esta narración, Jesús “nos lleva a reflexionar sobre dos estilos de vida contrapuestos: el mundano y el del Evangelio. (…) La mundanidad se manifiesta con actitudes de corrupción, de engaño, de abuso (…). En cambio el espíritu del Evangelio requiere un estilo de vida serio –¡serio pero alegre, lleno de alegría!–, serio y de duro trabajo, basado en la honestidad, en la certeza, en el respeto de los demás y su dignidad, en el sentido del deber. Y ¡esta es la astucia cristiana! (…) Fuerte y categórica es la conclusión del pasaje evangélico: ‘Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro’ (Lc 16, 13). Con esta enseñanza, Jesús hoy nos exhorta a elegir claramente entre Él y el espíritu del mundo, entre la lógica de la corrupción, del abuso y de la avidez, y la de la rectitud, de la humildad y del compartir”[1].


[1] Papa Francisco, Ángelus 18 de septiembre de 2016

 

DOMINGO XXV.

Lc 16, 1-3.

Libres para amar.

No podemos servir a Dios y al dinero. Una sentencia tan clara de Jesús y nada fácil de vivir sin la gracia del Señor. ¿Dónde radica la dificultad?

 Siempre me impresiono en el proceso de conversión espiritual del beato Carlos de Foucauld, que atraído por la simplicidad del Islán, no llego nunca a dar el paso, porque al no valorar la pobreza, ni la castidad, no veía que era la verdad plenamente revelada.

Jesús nos descubre que el corazón no se puede compartir. Si damos el corazón al dinero, se esfuma el amor a Dios y al prójimo. Si damos el corazón al Señor, el atractivo del mundo se pierde, y le crecen al alma para volar las alas del amor y de la libertad. Existe una imposibilidad de servir a Dios y el dinero. Siempre se opta por uno o por el otro. Quererlo reconciliar en el fondo es no conocer el corazón humano, que no puede servir a dos señores a la vez.

La clave. Solo puede ser pobre evangélicamente quien tiene a Cristo como riqueza. Cuando el Señor toma posesión de nuestra vida, como nuestra gran riqueza, se vive con lo justo y necesario, aunque también es verdad que nunca nos falta de nada, y que el Señor nos da mucho más de lo que ningún corazón humano puede soñar. Su generosidad es sin límites para quien le sirve. Cuando el corazón humano esta vacío hay que llenarlo con lo que sea. Cuando está lleno de la riqueza del amor de Dios, se descubre que necesitamos pocas cosas para ser felices y que las necesitamos poco.

Por último el peligro inmenso del dinero, el “dios mamom”, que absorbe todas nuestras energías y no nos deja amar. Las riquezas cuando se instalan en el corazón humano, se convierten en la dictadura que no deja ni amar, ni volar. San Juan de la cruz pone el ejemplo de que un ave no puede volar si está atado a un tenue hilo o a una cadena de oro. Dar el corazón a las riquezas hace estéril el seguimiento de Cristo. Nos desfondamos. Perdemos el norte...y lo más grave es que acabamos perdiendo a quien está llamado a ser la riqueza de nuestra vida.

+ Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

 

La mirada femenina: cómo ponerla en valor

Más información pulsando sobre la foto

Las mujeres del mundo trabajan, y mucho. Si hablamos del trabajo de cuidados no remunerado, según el Informe sobre Desarrollo Humano, las mujeres abarcan entre dos y diez veces más que los hombres. El valor de este trabajo para la economía mundial asciende a 10 billones de dólares anuales, cifra equivalente a más de una octava parte del PIB mundial, y superior a los PIB de la India, Japón y Brasil juntos. El 8 de marzo (Día Mundial de la Mujer) de 2018 se propuso una huelga de cuidados: si las mujeres hubieran dejado sus tareas, el mundo se habría parado. Como afirman las profesoras Belén Brezmes y Silvia Martínez, «la economía necesita ser revisada profundamente para tener otra mirada hacia la producción de riqueza, para que no esté centrada en los beneficios económicos, sino en los beneficios vitales y sociales de la persona.» Como tantas veces hemos recordado desde este Blog (y otros medios, podéis leer más en este artículo que publiqué hace algún tiempo en El Mundo), necesitamos la mirada femenina. En España, el avance de la mujer en la sociedad y en el mundo laboral ha sido rápido y espectacular. Pero al entrar en un mundo pensado por hombres y para hombres del siglo anterior, algunas han mimetizado al varón de entonces y han olvidado su feminidad, retrasando la maternidad y, en muchos casos, renunciando a ella. ¡Craso error! Necesitamos mujeres femeninas con éxito equilibrado en sus trayectorias vitales (profesionales, familiares, personales) que puedan ser referente de las que van llegando, para que les abran posiciones y les motiven a seguir siendo lo que son en su esencia. De hecho, éste podría ser el siglo de oro de las mujeres. Nunca antes tuvimos tantas mujeres tan preparadas y con tantos recursos para poder llevar adelante los cambios necesarios para construir una sociedad plural, eficiente, sostenible, feliz y en femenino. Mano a mano con los hombres, ¡por supuesto!

En los últimos meses hemos visto la aparición de varios libros sobre liderazgo femenino: Mercè Brey ha publicado Alfas y omegas, una guía práctica- según indica el editor-  para lograr empresas más diversas y desarrollar un liderazgo incluyente. Basado en conversaciones con personas de distintos países, Alfas y omegas explica cómo el equilibrio entre lo femenino y lo masculino genera bienestar a los empleados y rentabilidad a las organizaciones.

Gemma Cernuda-Canelles acaba de publicar Atrapados en el feminismo. Y una frase de su entrevista en La Contra de La Vanguardia hizo rápidamente fortuna: «el consumo es femenino y la economía masculina» (leer más aquí). Experta en marketing en femenino, afirma que  somos las mujeres (80%) las que compramos (y no solo en el súper), que las mujeres pagamos más que los hombres por un mismo producto, que solo el 7% de las mujeres decide en publicidad…

Según publica este año ONU Mujeres, «el aumento de la educación de las mujeres y las niñas contribuye a un mayor crecimiento económico. Un mayor nivel educativo da cuenta de aproximadamente el 50 por ciento del crecimiento económico en los países de la OCDE durante los últimos 50 años, de lo cual más de la mitad se debe a que las niñas tuvieron acceso a niveles superiores de educación y al logro de una mayor igualdad en la cantidad de años de formación entre hombres y mujeres.»

Desde el IESE, con años de experiencia en la formación de directivos, ellos y ellas, apostamos por la formación de esa mirada femenina para que las organizaciones no sean tuertas, como explico en este vídeo sobre nuestro nuevo Programa Online Mujer y Liderazgo:

 

 

Eutanasia a discreción.

Se entiende por eutanasia el procurar la muerte  (teóricamente sin dolor) a alguien que sufre (o que se cree que sufre  o  que se cree que podría llegar a sufrir), lo que puede implicar la muerte de un recién nacido deficiente, ayudar al suicidio, suprimir la vida de un anciano, la interrupción de un tratamiento especialmente agobiante, etc.  Las finalidades pueden ser variadas: evitar el dolor del enfermo, evitar la carga y la tensión a los familiares y a los cuidadores, evitar determinadas incapacidades, etc.

En la eutanasia se procura la muerte de forma directa o indirecta, activamente (por ejemplo, administrando dosis letales de fármacos) o de forma pasiva (por omisión). La eutanasia es voluntaria si se realiza a petición del paciente (suicidio asistido); no voluntaria si es sin la petición explícita del sujeto; involuntaria, si es en contra de su voluntad. Algunos llaman autotanasia al suicidio.

El pasado 11 de julio de 2019 se practicó la eutanasia a Vincent Lambert, de 43 años, francés, tetrapléjico a consecuencia de un accidente ocurrido en 2008. Se le suprimió la alimentación y la hidratación, incluso en contra del parecer de sus padres, sus principales cuidadores; e incluso no estando Vincent ni incapaz mentalmente ni inconsciente. A los nueve días murió. Su esposa y otros familiares estaban de acuerdo en que muriese. El Papa Francisco, a este respecto, declaró: “Oremos por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir. Una sociedad es humana si protege la vida, toda vida, desde el inicio hasta su fin natural, sin decidir quién es digno o no de vivir.” “Que Dios Padre acoja en sus brazos a Vincent Lambert.”

Hoy día se practica la eutanasia en niños en Holanda. Por ejemplo, se realiza en bebés que nacen con espina bífida. La Sociedad Holandesa de Pediatría acepta la eutanasia en recién nacidos con una pobre calidad de vida, en circunstancias excepcionales, siguiendo la línea establecida por los doctores Eduard Vergahen y Peter Sauer, de la Universidad de Groningen. Estos autores publicaron en New England Journal of Medicine el protocolo en el que explican los distintos pasos para llevar esta práctica a cabo, con el consentimiento de los padres de los niños.

Se trata del llamado protocolo de Groningen, que plantea criterios utilitaristas, entre otros, los siguientes: un sufrimiento incontrolable y desesperado, dolor agudo y persistente, necesidad de cuidados continuos, un diagnóstico y un pronóstico ciertos, la confirmación por otro médico, el consentimiento de los padres, que se trate de una práctica médica aceptada.

Realmente, no se puede demostrar que un bebé esté desesperado, que se le haga insoportable la vida, de modo que se pueda interpretar que desea la muerte.

En todo caso, los argumentos que se esgrimen constituyen una pendiente peligrosa: la muerte acecha a los enfermos crónicos (y a no tan crónicos), discapacitados, ancianos, enfermos mentales, bebés prematuros, niños Down,  los que están en estado vegetativo persistente, los sujetos en coma, los individuos con depresión, etc., etc. En gran medida es como si se admitiesen los postulados nacionalsocialistas del pasado, referentes a la pureza de la humanidad, de la raza. Es como si se volviese al nazismo.

En España es conocido el caso de María José Carrasco, cuya vida fue suprimida por su marido, agobiado por la mala calidad de vida de su mujer. También es conocido  el caso de Manuel Sampedro, muerto hace más de veinte años.

Son casos dignos de compasión; pero la compasión acompaña, compadece, alivia, sosiega,  no mata.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que aun siendo reprobable un acto eutanásico, no se puede juzgar a la persona en concreto. Sólo Dios es el que juzga.

Para algunos médicos holandeses, un tratamiento tiene que proporcionar como resultado una mejora, y si no se da tal mejora, es inútil seguir con él; y en tal caso, se justifica la supresión de la vida del paciente. Claramente, tal actitud no es médica. La misión de la Medicina es curar, aliviar, no suprimir la vida.

El tratamiento del dolor y del sufrimiento es un deber ineludible de cualquier médico. Hay suficientes estudios que demuestran que se puede administrar a los recién nacidos y lactantes anestesia y sedación de una forma segura, ajustando adecuadamente las dosis a la edad y a la situación clínica. El desarrollo de las Unidades de Cuidados Paliativos ha permitido mejorar la calidad de vida, mantener la dignidad y disminuir el sufrimiento tanto de adultos como de niños gravemente enfermos, así como el de sus familiares, de acuerdo con sus valores, educación,  creencias.

La eutanasia no soluciona los problemas, sino que los corta abruptamente, al provocar  la muerte del sujeto en cuestión.

José Luis Velayos

 

Defienden argumentos para frenar la ideología de género que pretende "asaltar las escuelas"

La vicerrectora de la Francisco de Vitoria María Lacalle, el abogado Jesús Trillo y el médico Ricardo Abengózar han participado en una mesa redonda organizada por la Fundación Valores y Sociedad

Mesa redonda organizada por la Fundación Valores y Sociedad.

photo_cameraMesa redonda organizada por la Fundación Valores y Sociedad.

Bajo el título ‘La ideología de género: origen, raíces y naturaleza’, La Fundación Valores y Sociedad ha organizado un debate en el que han participado María Lacalle, vicerrectora de Profesorado y Ordenación Académica de la Universidad Francisco de Vitoria; Jesús Trillo, abogado y autor del libro La ideología de género; y Ricardo Abengózar, médico y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, moderados por el periodista adjunto a la dirección de ABC, Manuel Marín.

El acto está enmarcado dentro del ciclo ‘La alternativa al Frente Popular: un debate cultural’, una serie de encuentros organizados por la Fundación Villacisneros, la Fundación Valores y Sociedad y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, los cuales se vienen celebrando desde principios de año en el Auditorio Mutua Madrileña.

Ideología política 

Durante la presentación, Manuel Marín ha explicado que “la ideología de Género sostiene que la diferencia sexual propia de la naturaleza es un proceso da alienación que viene impuesto, y por ello proponen el género como algo cambiante e indefinido, con tantas formas como deseos individuales haya, y que desaparezca todo lo relativo al sexo”.

Jesús Trillo ha comenzado su intervención señalando que, para muchos ciudadanos, “la ideología de género es actualmente un fantasma, algo que ha inventado la extrema derecha”. Ha asegurado que la ideología de género no tiene nada que ver con el movimiento feminista, pero sí ha afirmado “que es una ideología política que se está comiendo al feminismo”.

El ponente ha desgranado la ideología de género, “la cual niega la existencia del sexo y asegura que solo existe el género, que es lo que desarrollamos en sociedad a lo largo de la vida en función del deseo de cada individuo, elevado a categoría ontológica”.

Asaltar las escuelas 

Para los ideólogos de género, existen tantos géneros como orientaciones sexuales sienta la persona. Al final de su intervención, Jesús Trillo ha querido resaltar que “la utopía final de esta ideología es acabar con la diferenciación sexual; pretenden liquidar el sistema heteronormativo”. En sentido metafórico, ha dicho: “La ideología de género no quiere asaltar el Palacio de Invierno, sino que lo que quiere asaltar son las escuelas”.

Por su parte, María Lacalle ha tomado la palabra diferenciando los conceptos de ideología y persona: “La persona es siempre digna de respeto y debe ser acogida en toda su dignidad. Sin embargo, ante las ideologías se puede disentir, discrepar y criticar”.

Además, ha tomado como referencia las palabras del Papa Francisco para decir con rotundidad un “no” a la colonización ideológica, esa que las leyes actuales tratan de imponer eliminando cualquier referencia sexual, “lo que provoca confusión en los individuos, produce sufrimiento y conduce a la destrucción del sexo, de la maternidad, de la familia y de la sociedad”. 

Críticas al transhumanismo 

La profesora Lacalle también ha criticado la corriente transhumanista, la cual defiende que estamos obligados a mejorar la especie humana ayudados por la tecnología: “No es una antropología científica, pero se nos impone bajo la bandera de la libertad y de un discurso buenista”.

Ante la imposición de la ideología de género que se está produciendo en España a través de las leyes, del lenguaje y de los medios de comunicación, María Lacalle ha abogado “por plantear alternativas, buscar el debate, aportar datos científicos y, sobre todo, resaltar que existe una historia mejor que contar, más humana. Tenemos una responsabilidad”.

Para finalizar, el médico y profesor Ricardo Abengózar ha destacado que “la ideología de género parte de la hipótesis de que todo es subjetivo, y que la biología no importa. Acríticamente la hemos aceptado por no ir a contracorriente”.

Células sexuadas 

Sin embargo, ha señalado multitud de bases biológicas que determinan o condicionan nuestros comportamientos, “puesto que todas las células del organismo son sexuadas”. Además, el doctor Abengózar ha querido detallar en su exposición la regulación armónica del ser humano, su desarrollo sexual desde el punto de vista biológico y las diferencias fenotípicas entre el hombre y la mujer, que van desde el tono de voz, la musculatura o la estatura”. “El sexo es binario se ve claramente en todas las especies animales. La complementariedad biológica es algo absolutamente bello”, ha puntualizado.

 

 

El sector agrario no contaminó más

“El sector agrario no contribuyó a elevar las emisiones de GEI a la atmósfera en 2018”

De acuerdo al avance del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de 2018, el sector agrario tuvo una contribución neutra y sus emisiones no variaron respecto al año anterior, gracias a que la subida en un 1,4% de las procedentes de la ganadería fue compensada por el descenso del 2,5% de  las que tuvieron su origen en los cultivos, según el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco).

Siendo el transporte el sector que generó más emisiones GEI, con un 27% del total, seguido de la industria (19%), generación eléctrica (17%), agricultura en su conjunto, contra las acusaciones a la producción de alimentos de origen animal, el (12%), consumo de combustibles en los sectores RCI (Residencial, Comercial e Institucional), con un 9%) y los residuos (4%).

En el caso de la Agricultura, el avance del Inventario de emisiones de GEI a la atmósfera, el Miteco destaca que representa ese 12% del total, sin que variaran apenas respecto a 2017.

Las emisiones de cultivos agrícolas disminuyeron un 2,5%, sobre todo por los descensos del 2% de las emisiones de óxido nitroso (N2O), derivados de la gestión de suelos agrícolas, como consecuencia del recorte en el uso de fertilizantes inorgánicos respecto al año anterior, así como de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), derivadas del descenso en un 17% de la aplicación de urea.

El Miteco apunta también un aumento del consumo de combustibles en maquinaria agrícola, forestal y pesquera, que ha provocado un aumento de las emisiones GEI del 4,1% por este concepto.

Las emisiones de  los denominados sectores difusos, en el que se incluye los sectores agrícola y ganadero, así como otras industrias no sujetas al comercio de emisiones, la gestión de residuos, los gases fluorados y las emisiones de ámbito RCI, aumentaron un 0,6% en 2018 respecto al año anterior.

A  las emisiones brutas de GEI de 338 Mt de CO2  equivalente habría que descontar las absorciones debidas al sector de Usos de la Tierra, Cambios de Uso de la Tierra y Selvicultura (LULUCF). El Miteco destaca que las absorciones asociadas al sector LULUCF del Inventario bajaron un 1,5% respecto a 2017, debido a la disminución global de las ligadas con el sector forestal (-1,6%), como consecuencia del menor efecto de las repoblaciones sobre el incremento de la biomasa forestal y, en menor medida, a la disminución de la superficie forestal.

Jesús Domingo

 

 

Ese arcaico laicismo

Estas medidas, las 370 que ha elaborado el PSOE de Sánchez, transpiran además una estrategia de ingeniería social que no ayuda a consolidar la convivencia sino que provoca fractura social. Es preocupante el escaso aprecio a la libertad de educación consagrada en la Constitución. En nombre de su obsesivo igualitarismo, Sánchez propone la suspensión de la educación diferenciada en centros concertados a pesar de que ha sido avalada por el Tribunal Constitucional.

También se refleja en las 370 medidas ese arcaico laicismo que arrastra una parte del PSOE, que no termina de reconocer la aportación sustancial de la tradición cristiana a la historia de España y el compromiso social de la Iglesia en tantos campos, al servicio del bien común de nuestra sociedad. Por todo ello hay que cuestionar el verdadero significado del lema socialista de “España avanza”, y preguntarnos ¿hacia dónde?.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Un viaje para la esperanza

El Papa Francisco aterrizó en el continente de la esperanza para un viaje que tenía como misión sembrar la reconciliación y la paz en el extremo sur de África. Esta visita a Mozambique, Madagascar y las Islas Mauricio ratificaba la apuesta del Papa por una Iglesia pobre entre los pobres, que está empeñada en el diálogo interreligioso y que se ha implicado a fondo en la solidaridad y los procesos de paz entre los pueblos.

Los lemas de cada una de las estaciones de este viaje nos recuerdan que el Papa quiere ser un peregrino de la paz en las periferias de la historia. En Mozambique la palabra del sucesor de Pedro alentaba los efectos aún no del todo cumplidos del acuerdo de 1992, de la visita de Juan Pablo II en 1989 y de los últimos avances de paz en los meses pasados. Por desgracia, permanece en esas tierras la huella de una guerra que produjo más de un millón de muertos y dos millones de desplazados.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Estaban por la repetición de elecciones

Por lo que a Pablo Iglesias respecta, sentirse humillado porque no se le ha dado la oportunidad, a él o a los suyos, de entrar en un gobierno, haciendo valer tres millones y medio de votos –que suponen poco más del 14%- y 42 escaños -por muy necesarios que sean- de los 350 del Congreso resulta, cuando menos, pretencioso.

Es inevitable que al analizar a ambos interlocutores, Sánchez y Iglesias, aparezca la sospecha de prepotencia en el uno y sobrevaloración en el otro.

Por ahí no se llega a una investidura, no se ha llegado, y después a un gobierno de coalición con unas garantías mínimas de estabilidad.

Por eso, tantos piensan en que uno y otro estaban, como se ha demostrado, por la repetición de elecciones, sin perjuicio de que otros muchos queramos ver y palpar que la izquierda socialcomunista, ha dejado pasar la oportunidad que se le presentaba.

Suso do Madrid

 

 

Ciberdelitos

Es un hecho que Internet y las redes sociales han abierto nuevas avenidas a la comunicación, e inevitablemente, al delito. Por eso ya hay fiscales especializados en cibercrimen, como Daniela Dupuy, que ejerce tal función en Buenos Aires. Con sus siete años de experiencia, tiene una advertencia para el público: la mayoría de esos delitos son sexuales, y se cometen gracias, en parte, a que las propias víctimas facilitan datos sensibles que suben a la red.

Hace unos meses que ha causado conmoción en España el suicidio de una mujer joven por la difusión en las redes sociales de un antiguo vídeo sexual suyo. Casos como ese son poco frecuentes; pero la mayor parte del cibercrimen, dice la fiscal argentina, es de orden sexual. "En mi país -señala- tenemos un 85%, casi un 87% de casos que son de pornografía infantil..."

-Son palabras mayores... Podemos hablar de delitos informáticos propiamente dichos -un ataque a un ordenador, el robo de datos de un disco duro, etc.-, pero hay tantísimos delitos que lo que hacen es utilizar como medio el sistema informático para consumarlos.

-¿De qué delitos estamos hablando más comúnmente?

-No obstante el que más se produce es la pornografía infantil: distribución, facilitación, comercialización, producción, tenencia de imágenes o vídeos con contenido sexual explícito... Aquí, las víctimas son menores, desde bebés a chicos de menos de 18 años, niños o niñas.

Otro también muy común es el grooming, donde un mayor contacta con un menor y le solicita esas imágenes. El grooming se caracteriza por ser visto, al principio, como un descubrimiento de la libertad sexual del que acaba siendo víctima y, además, con una persona que no conoce: no se lo tiene que preguntar a sus padres o a los docentes, y lo descubre a través de un anónimo. No ve los riesgos a los que se precipita, ni cuál es el objetivo de esa persona... Lo más triste es que me llegan muchísimos casos en que estos delitos son intrafamiliares comentaba Daniela Dupuy.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Momias y “el negocio de los dioses”

 

                                Los arqueólogos y los investigadores modernos, auxiliados por la tan alta tecnología de que disponen, nos demuestran una vez más, que miles de años atrás, existía un mundo similar al de hoy en lo intrínseco; y el que se puede resumir en pocas palabras; o sea, vivir del engaño de “los dioses”, explotar la ignorancia de las masas y en definitiva; vivir “del sudor del de enfrente”; que es  lo que ininterrumpidamente, llega hasta el día de hoy, en que se presume de avances y progresos; pero en lo esencial, comprobaremos una vez más que no; en absoluto.

                                Nos lo ofrecían esos espacios documentales, que en la “2” de Televisión Española; y como una importantísima universidad gratuita, nos ofrecen “nuestros impuestos”; puesto que ese monstruo o conglomerado de televisiones, emisoras de radio y muchísimos anexos y enchufados a ellos; los pagamos con nuestros impuestos; y algo, aunque no mucho, nos lo devuelven en esos espacios, que nos ilustran y en cierta manera, nos forman y educan; si bien no todo lo suficiente que debieran,  puesto que el que manda, siempre los aprovecha y dirige según estime.

                                Unos días antes en que esto escribo (cinco de mayo) veo un documental, que realizado por la BBC inglesa, me sorprende en principio, puesto que lo dedican a las momias egipcias; pero no a las humanas y de las que ya hemos visto bastantes, sino a las de los animales que aquellos egipcios, embalsamaban paralelamente a las de los seres humanos; y de las que se nos afirma, han encontrado miles y miles y restos de cantidades inmensas, que calculan en millones de estas momias, dedicadas a animales de muchos tipos diferentes; pero que en general, eran embalsamadas por orden y pago de aquellos creyentes, que quedaban vivos y que creían, el que con estos obsequios u ofrendas a aquellos dioses, beneficiaban a sus antepasados ya muertos, o recibirían bienes terrenales y no terrenales, de los dioses que adoraban; y que aquellos astutos sacerdotes, les habían inculcado que así sería.

                                O sea lo de siempre… “tu cree lo que yo te afirmo, paga por ello y mantennos bien dotados a los vivos que, mantenemos el negocio en este mundo; en el otro sólo nosotros sabemos lo que hay y además tenemos el reparto de todo ello”; de risa pero es la realidad y por la que tanta sangre, esclavitud e ignorancia, pesa sobre los seres humanos; siempre manejados y explotados, “por los listos de turno”.

                                Pero la realidad de aquel entonces y hace milenios, aquello era posiblemente, “el gran negocio o el mayor negocio material de Egipto faraónico”; puesto que aquellos cadáveres de animales (aves, perros, gatos, pequeños caimanes, monos, etc.) eran embalsamados, con iguales preparativos que a los seres humanos; y para lo que se necesitaban productos muy altos de precio; por lo que aquellos embalsamientos, debían costar un buen dinero, que como es natural, iría a parar al templo que fuere y donde los sacerdotes, tenían montado el tinglado. Y como una vez embalsamada la criatura, y sellada con los vendajes y resinas apropiadas, el embalsamado y una vez pagado lo que fuere, los sacerdotes; ellos y en el nombre de “dios”,  luego lo sepultaban, en ignotas cuevas subterráneas; por lo nadie sabía que es lo que en realidad contenía aquel “paquete, o saco sagrado”; cuya realidad era bochornosa, criminal y abyecta en mayoría de casos, como se ha podido averiguar con la citada tecnología que escaneando puede “ver” lo que hay dentro “del saco”.

                                O sea que la mayoría de aquellos animales, no eran embalsamados después de una muerte natural, sino que se estima, que eran vivos y sacrificados brutalmente; incluso en algunos paquetes, lo que han encontrado, han sido partes del determinado animal; cráneos fracturados, indicios de muerte por estrangulamiento, etc.; por lo que al estimarse en millones y millones; los investigadores ingleses, creen que debieron existir con profusión, granjas dedicadas a la producción de aquellas víctimas; dedicadas, sólo a los dioses… “y pagadas por sus idiotas adoradores”. Ya digo, lo de siempre.

                                Puesto que el que hemos viajado, “por el mundo, por los libros y por la cultura mundial”; sabemos o hemos visto in situ; el negocio montado al lado o dentro del mismo templo de “la deidad que sea”; y donde existe el gran almacén, de abalorios y absurdos, dedicados a la deidad que sea, pero que te venden sin escrúpulo, los dueños del negocio, “dicen que sagrado”; y que y es curioso… “multitudes siguen pagando ello como algo que en realidad ni me explico para qué les va a servir”.

                                Ya incluso “aquí en mi tierra”; hay iglesia, que ha preparado sus sótanos, para depositar en ellos, “los cacharros de cenizas del incinerado”; puesto que allí se supone, que estarán más cerca de Dios, que si las mismas, son aventadas al viento, cuando llegue su momento y que es lo que yo dejo encargado a mis hijos.

                                Y es que “el negocio sigue en esta Tierra”. En “el más allá, ni dios sabe lo que hay; y mucho menos, lo que nos espera; si es que en realidad, podemos esperar algo, que yo particularmente creo que sí; pero que de recibirlo, no será por ofrendas materiales o ceremonias pagadas, sino por hechos que lo merezcan”. Amén.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes