Las Noticias de hoy 14 Septiembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 14 de septiembre de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Rueda de prensa del Papa: “La crítica siempre ayuda, siempre”

El Papa viajará a Japón y a Tailandia del 19 al 26 de noviembre

El Papa dona reliquias de san Pedro al Patriarca de Constantinopla Bartolomé

Venezuela: El Papa anima a los jóvenes a transmitir “la esperanza del Evangelio”

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ*: Francisco Fernandez Carbajal

“La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa”: San Josemaria

14 de septiembre: la cruz de cada día

“Anda y haz tú lo mismo”: la Ley de Dios y la misericordia: Carlos Ayxelá - Rodolfo Valdés

El demonio es creyente: Daniel Tirapu

La Cruz compartida: José María López Ferrera

Comentario al evangelio: La oveja perdida

DOMINGO XXIV.: + Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

El rearme moral de la Europa invadida: más hijos: Nuria Chinchilla

El fenómeno Amazonia: Ana Teresa López de Llergo

La familia, primera escuela: Silvia del Valle Márquez

En una leprosería se convenció, antes dejó novia y trabajo en la banca: hoy es arzobispo de Oviedo: D. Arienza

Dar libertad y pedir cuenta: Domingo Martínez Madrid

¿Cómo acabará?: Xus D Madrid

¿Fomenta la desigualdad?: Jesús Domingo Martínez

VICIOS: Drogas, juego, alcohol, tabaco… “y”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

 

 

Rueda de prensa del Papa: “La crítica siempre ayuda, siempre”

Vuelo de Madagascar a Italia

septiembre 13, 2019 19:20Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 13 sept. 2019).- “En primer lugar, la crítica siempre ayuda, siempre. Cuando uno recibe una crítica inmediatamente tiene que hacer autocrítica y decir: ¿es eso cierto o no? ¿Hasta qué punto? La crítica siempre me beneficia”, explicó el Santo Padre a los periodistas en el vuelo de regreso de África, el pasado martes, 10 de septiembre de 2019.

El periodista Jason Drew Horowitz, de New York Times, cuestionó al Papa Francisco por las críticas procedentes de un sector de la Iglesia Americana: “¿Hay algo que estos críticos no entiendan de su pontificado? ¿Hay algo que haya aprendido de las críticas? ¿Tiene miedo de un cisma en la Iglesia Americana? Y si es así, ¿hay algo que pueda hacer, un diálogo, para evitarlo?”.

El Pontífice argentino respondió que las críticas no provienen sólo de los norteamericanos, sino que están en todas partes, incluso en la Curia. “Al menos los que te lo dicen tienen la ventaja de la honestidad para decírtelo. No me gusta cuando las críticas están debajo de la mesa: te hacen sonreír mostrando los dientes y luego te meten el puñal por detrás. Eso no es justo, no es humano”, indicó.

“La crítica es un componente fundamental, y si su crítica no es correcta, usted está preparado para recibir la respuesta y hacer un diálogo y llegar al punto correcto. Esta es la dinámica de la verdadera crítica”, matizó el Papa.

“Frente al caso del Papa: No me gusta esto del Papa, lo critico, hablo, hago un artículo y le pido que responda, es justo. Hacer una crítica sin querer escuchar la respuesta y sin hacer el diálogo no es amar a la Iglesia, es ir detrás de una idea fija, cambiar al Papa, o hacer un cisma. Esto, está claro: siempre una crítica leal es bien recibida, al menos por mí”, señaló.

Posibilidad de un cisma

Sobre la posibilidad de un cisma en la Iglesia, Francisco expuso: “En la Iglesia ha habido muchos cismas. Después del Vaticano I, por ejemplo, la última votación, la de la infalibilidad, un grupo simpático abandonó y fundó los antiguos católicos para ser realmente “honestos” con la tradición de la Iglesia. Luego encontraron un desarrollo diferente y ahora hacen las ordenaciones de mujeres. Pero en ese momento eran rígidos, se pusieron detrás de una ortodoxia y pensaron que el Consejo estaba equivocado. Otro grupo se fue en silencio, pero no quiso votar… El Vaticano II tuvo estas cosas entre las consecuencias. Quizás el más conocido de los desprendimientos postconciliares es el de Lefebvre. Siempre existe la opción cismática en la Iglesia, siempre. Pero es una de las opciones que el Señor deja a la libertad humana”.

“No le temo a los cismas, rezo para que no existan, porque está en juego la salud espiritual de mucha gente. Que haya diálogo, que haya corrección si hay algún error, pero el camino del cisma no es cristiano”.

“El pueblo de Dios siempre se adapta y ayuda. Un cisma es siempre un desapego elitista provocado por una ideología desprendida de la doctrina. Es una ideología, quizás justa, pero que entra en la doctrina y la separa… Por eso rezo para que no haya cismas, pero no tengo miedo. Este es un resultado del Vaticano II, no de este o aquel Papa”.

“Por ejemplo, las cosas sociales que digo son las mismas que las de Juan Pablo II, ¡las mismas! Lo copio. Pero dicen: el Papa es comunista… Las ideologías entran en la doctrina y cuando la doctrina se desliza en las ideologías, existe la posibilidad de un cisma. Está la ideología de la primacía de la moral aséptica sobre la moral del pueblo de Dios. Los pastores deben guiar al rebaño entre la gracia y el pecado, porque la moralidad evangélica es ésta. En cambio, una moral de tal ideología pelágica te lleva a la rigidez, y hoy tenemos muchas escuelas de rigidez dentro de la Iglesia, que no son cismas sino caminos cristianos pseudo-esquemáticos, que terminarán mal. Cuando se ven cristianos, obispos, sacerdotes rígidos, detrás de ellos hay problemas, no hay santidad del Evangelio. Por eso debemos ser mansos con las personas que son tentadas por estos ataques, están pasando por un problema, debemos acompañarlos con mansedumbre”.

 

 

El Papa viajará a Japón y a Tailandia del 19 al 26 de noviembre

Comunicado de la Santa Sede

septiembre 13, 2019 11:59Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 13 sept. 2019).- La Santa Sede ha confirmado que el Papa Francisco viajará del 19 al 26 de noviembre de 2019 al Reino de Tailandia y a Japón, donde visitará Tokyo, Nagasaki e Hiroshima, convirtiéndose en el segundo pontífice que visita estos dos países asiáticos, según Vatican News.

Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, lo ha comunicado esta mañana, viernes 23 de septiembre de 2019.

Por invitación del Gobierno del Reino de Tailandia y de los obispos del país, el Pontífice viajará al Reino de Tailandia del 20 al 23 de noviembre. Del mismo modo, acogiendo la invitación del Gobierno y del Episcopado de Japón, el Papa irá al país del 23 al 26 de noviembre de 2019, donde visitará Tokyo, Nagasaki e Hiroshima.

El programa del viaje será publicado más adelante.

Audiencia del Papa con la Asociación japonesa 'Tensho' © Vatican Media

El deseo del Papa

El Santo Padre anunció su intención de viajar a Japón el pasado 12 de septiembre de 2018, en efecto, cuando se reunió con algunos miembros de la Asociación japonesa “Tensho Kenoh Shisetsu Kenshoukai, fundada hace 20 años en Miyazaki para dar a conocer la figura de Mancio Ito, un joven japonés que llegó a Europa en 1500 por iniciativa de los misioneros jesuitas. En la audiencia, el Papa dijo: “Me gustaría anunciarles mi deseo de visitar Japón el año próximo. Esperamos hacerlo”.

Asimismo, el mismo Francisco dijo a los periodistas durante el vuelta de vuelta de Panamá, tras celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, en enero de 2019: “Iré a Japón en noviembre, prepárense”. Esas fueron las palabras que dirigió a un reportero japonés que le preguntó si estaba planeando un viaje a su país.

Proteger toda la vida

El tema elegido para la visita del Papa Francisco a Japón es “Proteger toda la vida”, en relación a la cita de la Laudato Si’: “Una oración por nuestra tierra” al final de la Encíclica.

La Iglesia en Japón está haciendo todo lo posible para proteger todas las vidas y responder a las diversas cuestiones relacionadas con la vida humana. Este tema de la visita del Papa a Japón expresa nuestra determinación de proclamar el Evangelio de la vida traído por Cristo, orar y trabajar por la paz de Cristo.

GIAPPONE_LOGO-E-MOTTO-292x275

Mártires, Madre y esperanza

El logo del viaje a Japón representa a los mártires como fundamento de la Iglesia en Japón unidos con la llama roja, y a la Madre abrazando a toda la humanidad como a sus hijos como fundamento de la Iglesia en el mundo en la llama azul claro. La llama verde simboliza a Japón, abundante en naturaleza, expresa la misión de proclamar el Evangelio de la esperanza. El círculo rojo como la imagen del sol envuelve toda la vida con amor.

Discípulos de Cristo, discípulos misioneros

Según señala Vatican News, el lema de la primera etapa del viaje apostólico, en Tailandia  es “Discípulos de Cristo, discípulos misioneros”, con referencia a un aniversario importante: en 2019, de hecho, el 350 aniversario del establecimiento del Vicariato Apostólico de Siam, en Tailandia, erigido en 1669.

THAILANDIA_LOGO-E-MOTTO-260x275

Un acontecimiento también recordado por el logotipo preparado para la visita: Francisco aparece sonriendo y bendiciendo, mientras que debajo hay una barca diseñada, un símbolo de la evangelización, coronada por un árbol con tres velas, que recuerdan a la Trinidad. La barca está sostenida por una estilizada representación de la mano de la Virgen María. Finalmente, una cruz de oro exhorta a toda la Iglesia Católica Tailandesa a ser testigo de la Buena Nueva, informa el medio vaticano.

 

 

El Papa dona reliquias de san Pedro al Patriarca de Constantinopla Bartolomé

Carta del Papa

septiembre 13, 2019 15:30Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 13 sept. 2019).- El Francisco ha enviado a Su Santidad Bartolomé I, arzobispo de Constantinopla y Patriarca ecuménico, una carta en la que explica el significado del don que entregó a su delegación ecuménica durante la festividad de los santos Pedro y Pablo: un relicario que contiene 9 fragmentos de los huesos del apóstol Pedro, parte de un gran grupo conservado en la necrópolis del Vaticano.

“Es precisamente este relicario que contiene los nueve fragmentos de los huesos del Apóstol el que he querido entregar a Su Santidad y a la amada Iglesia de Constantinopla que Usted preside con tanta devoción” escribe Francisco a Bartolomé en la carta.

En el regalo de Francisco a Bartolomé, el 29 de junio de 2019, solemnidad de Pedro y Pablo, también está el aliento de Pablo VI. “Fue el Papa Montini, después de estar convencido de la identificación de esos restos óseos, que colocó los 19 cajones en 1968, donde se encuentran hoy día. De este importante grupo hizo sacar a 9, contenidos en un cajón de bronce, destinados a la capilla privada del departamento papal en el palacio apostólico”, apunta Vatican News.

Abierto en el altar de San Pedro, al final del Año de la Fe, el 24 de noviembre de 2013, a instancias de Francisco, el cajón se colocó al lado del altar.

Reliquias del apóstol Andrés

El líder de la Iglesia Católica relata al líder de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla que “sintió” que tendría un significado importante que algunos fragmentos de las reliquias del apóstol Pedro fueran colocados junto a las reliquias del apóstol Andrés, que es venerado como el patrono celestial de la Iglesia de Constantinopla.

“La reunificación de las reliquias de los dos apóstoles puede ser también un recordatorio y un estímulo constante para que, en este camino en curso, nuestras diferencias no sean ya un obstáculo a nuestro testimonio común y a nuestra misión evangelizadora al servicio de la familia humana”, indica Francisco.

A continuación, ofrecemos la carta enviada por el Papa Francisco a Patriarca de Constantinopla Bartolomé.

***

Carta del Papa Francisco

Santidad, querido Hermano,

Con profundo afecto y cercanía espiritual, le envío mis cordiales deseos de gracia y de paz en el amor del Señor Resucitado. En las últimas semanas, he pensado a menudo en escribirle para explicarle con más detalle el don de algunos fragmentos de las reliquias del apóstol Pedro que ofrecí a Su Santidad a través de la distinguida delegación del Patriarcado Ecuménico encabezada por el arzobispo Job de Telmessos, que participó en la fiesta patronal de la Iglesia de Roma.

Santidad, usted sabe bien que la tradición ininterrumpida de la Iglesia Romana siempre ha testificado que el apóstol Pedro, después de su martirio en el Circo de Nerón, fue enterrado en la necrópolis adyacente de la Colina del Vaticano. Su tumba pronto se convirtió en meta de peregrinación para los fieles de todas partes del mundo cristiano. Más tarde, el emperador Constantino hizo erigir la Basílica Vaticana dedicada a San Pedro en el lugar de la tumba del apóstol.

En junio de 1939, inmediatamente después de su elección, mi predecesor, Pío XII, decidió comenzar las excavaciones bajo la Basílica Vaticana. La obra condujo inicialmente al descubrimiento del lugar exacto de la sepultura del Apóstol y luego, en 1952, al descubrimiento, bajo el altar mayor de la Basílica, de una hornacina funeraria junto a una pared roja que data del año 150 y que está cubierta de numerosos y preciosos graffiti, entre ellos uno de importancia fundamental que dice, en griego, Πέτρος ενι .Este nicho contenía huesos que pueden considerarse razonablemente los del apóstol Pedro. De estas reliquias, que ahora se conservan en la Necrópolis bajo la basílica de San Pedro, el santo Papa Pablo VI quiso conservar nueve fragmentos para la capilla privada del apartamento papal del Palacio Apostólico.

Estos nueve fragmentos fueron colocados en un relicario de bronce con la inscripción Ex ossibus quae in Archibasilicae Vaticanae hypogeo inventa Beati Petri apostoli esse putantur: “Huesos encontrados en la tierra bajo la Basílica Vaticana, que se cree que son los huesos de San Pedro Apóstol”. Es precisamente este relicario que contiene los nueve fragmentos de los huesos del Apóstol el que he querido entregar a Su Santidad y a la amada Iglesia de Constantinopla que Usted preside con tanta devoción.

Mientras reflexionaba sobre nuestra mutua determinación de avanzar juntos hacia la plena comunión, y mientras daba gracias a Dios por los progresos realizados hasta ahora, desde que -hace más de 50 años- nuestros venerables predecesores se reunieron en Jerusalén, recordé el regalo que el patriarca Atenágoras hizo al Papa Pablo VI: un icono que representaba a los dos hermanos Pedro y Andrés mientras se abrazaban, unidos en la fe y en el amor a su común Señor. Este icono, que por voluntad del Papa Pablo VI se expone ahora en el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, se ha convertido para nosotros en un signo profético de la restauración de esa comunión visible entre nuestras Iglesias a la que aspiramos y por la que oramos y trabajamos fervientemente. Por lo tanto, en la paz que viene de la oración, sentí que tendría un significado importante que algunos fragmentos de las reliquias del apóstol Pedro fueran colocados junto a las reliquias del apóstol Andrés, que es venerado como el patrono celestial de la Iglesia de Constantinopla.

Creo que este pensamiento me venga del Espíritu Santo, que de tantas maneras urge a los cristianos a redescubrir la plena comunión por la que Nuestro Señor Jesucristo había orado en vísperas de su gloriosa Pasión (cf. Jn 17, 21).

Este gesto quiere ser una confirmación del camino que nuestras Iglesias han emprendido para acercarse unas a otras: un camino que a veces es exigente y difícil, pero que va acompañado de claros signos de la gracia de Dios. Continuar este camino requiere sobre todo una conversión espiritual y una renovada fidelidad al Señor, que quiere de nosotros un mayor compromiso y pasos nuevos y valientes. Las dificultades y los desacuerdos -ahora y en el futuro- no deben distraernos de nuestro deber y responsabilidad como cristianos, y en particular como pastores de la Iglesia, ante Dios y ante la historia.

La reunificación de las reliquias de los dos apóstoles puede ser también un recordatorio y un estímulo constante para que, en este camino en curso, nuestras diferencias no sean ya un obstáculo a nuestro testimonio común y a nuestra misión evangelizadora al servicio de la familia humana, que hoy está tentada de construir un futuro puramente mundano, un futuro sin Dios.

Santidad, amado hermano, es de gran consuelo para mí compartir estos pensamientos con Usted. Con la esperanza de volver a encontrarle lo antes posible, le pido que rece por mí y me bendiga, mientras intercambio con Su Santidad un abrazo fraterno de paz.

Vaticano, 30 de agosto de 2019

 

Venezuela: El Papa anima a los jóvenes a transmitir “la esperanza del Evangelio”

Encuentro de Acción Católica

septiembre 13, 2019 19:48RedacciónPapa y Santa Sede

(ZENIT – 13 sept. 2019).- El Santo Padre Francisco ha enviado, con motivo de la apertura de los trabajos a los participantes en el XI Encuentro nacional de los Jóvenes de Acción Católica que tiene lugar en Maracaibo, Venezuela, del 13 al 15 de septiembre y cuyo tema es “No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5, 1-11).

A continuación, ofrecemos el mensaje completo, difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

***

Mensaje del Papa Francisco 

A Su Excelencia Mons. José Luis Azuaje Ayala

Arzobispo de Maracaibo

Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela

Vaticano, 11 de septiembre de 2019

 

Querido hermano:

Con motivo del XI Encuentro Nacional de Jóvenes de Acción Católica, que se realiza en la ciudad de Maracaibo, te pido que hagas llegar mi saludo a todos los participantes, convocados bajo el lema: «Misión con todos y para todos».

La misión evangelizadora brota de la adhesión al regalo de la fe en Jesucristo, que recibimos por medio del Bautismo. Este don nos ha sido dado gratuitamente, se vive en el seno de la comunidad eclesial y gratuitamente lo anunciamos y compartimos con los demás. Es decir que lo vivimos en comunión “con todos” y somos enviados “para que llegue a todos”, sin excluir a nadie.

Los animo a vivir estos días como una ocasión propicia para compartir y renovar juntos la fe y el compromiso apostólico, desde la dinámica de una Iglesia en salida, y que así puedan transmitir con valentía la esperanza y la alegría del Evangelio en cada uno de sus ambientes, teniendo en cuenta especialmente a los más necesitados y descartados de la sociedad.

Que Jesús los bendiga, bendiga a sus familias y demás miembros de la Acción Católica de Venezuela, y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.

Fraternalmente,

FRANCISCO

 

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ*

Fiesta

— Origen de la fiesta.

— El Señor bendice con la Cruz a quienes más ama.

— Los frutos de la Cruz.

I. Por la Pasión de Nuestro Señor, la Cruz no es un patíbulo de ignominia, sino un trono de gloria. Resplandece la Santa Cruz, por la que el mundo recobra la salvación. ¡Oh Cruz que vences! ¡Cruz que reinas! ¡Cruz que limpias de todo pecado! Aleluia1.

La fiesta que hoy celebramos tiene su origen en Jerusalén en los primeros siglos del Cristianismo. Según un antiguo testimonio2, se comenzó a festejar en el aniversario del día en el que se encontró la Cruz de Nuestro Señor. Su celebración se extendió con gran rapidez por Oriente y poco más tarde a la Cristiandad entera. En Roma tuvo gran solemnidad la procesión que, antes de la Misa, para venerar la Cruz3, se dirigía desde Santa María la Mayor a San Juan de Letrán.

A principios del siglo VII los persas saquearon Jerusalén, destruyeron muchas basílicas y se apoderaron de las sagradas reliquias de la Santa Cruz, que serían recuperadas pocos años más tarde por el emperador Heraclio. Cuenta una piadosa tradición que cuando el emperador, vestido con las insignias de la realeza, quiso llevar personalmente el Santo Madero hasta su primitivo lugar en el Calvario, su peso se fue haciendo más y más insoportable. Zacarías, Obispo de Jerusalén, le hizo ver que para llevar a cuestas la Santa Cruz debería despojarse de las insignias imperiales e imitar la pobreza y la humildad de Cristo, que se había abrazado a ella desprendido de todo. Heraclio vistió entonces unas humildes ropas de peregrino y, descalzo, pudo llevar la Santa Cruz hasta la cima del Gólgota4.

Es posible que desde niños aprendiéramos a hacer el signo de la Cruz en la frente, en los labios y en el corazón, en señal externa de nuestra profesión de fe. En la Liturgia, la Iglesia utiliza el signo de la Cruz en los altares, en el culto, en los edificios sagrados. Es el árbol de riquísimos frutos, arma poderosa, que aleja todos los males y espanta a los enemigos de nuestra salvación: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, pedimos todos los días al signarnos. La Cruz enseña un Padre de la Iglesia «es el escudo y el trofeo contra el demonio. Es el sello para que no nos alcance el ángel exterminador, como dice la Escritura (cfr. Ex 9, 12). Es el instrumento para levantar a los que yacen, el apoyo de los que se mantienen en pie, el bastón de los débiles, la guía de quienes se extravían, la meta de los que avanzan, la salud del alma y del cuerpo, la que ahuyenta todos los males, la que acoge todos los bienes, la muerte del pecado, la planta de la resurrección, el árbol de la vida eterna»5. El Señor ha puesto la salvación del género humano en el árbol de la Cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la Vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido6.

La Cruz se presenta en nuestra vida de muy diferentes maneras: enfermedad, pobreza, cansancio, dolor, desprecio, soledad... Hoy podemos examinar en nuestra oración nuestra disposición habitual ante esa Cruz que se muestra a veces difícil y dura, pero que, si la llevamos con amor, se convierte en fuente de purificación y de Vida, y también de alegría. ¿Nos quejamos con frecuencia ante las contrariedades? ¿Damos gracias a Dios también por el fracaso, el dolor y la contradicción? ¿Nos acercan a Dios estas realidades, o nos separan de Él?

II. La Primera lectura de la Misa7 nos narra cómo el Señor castigó al Pueblo elegido por murmurar contra Moisés y contra Yahvé, al experimentar las dificultades del desierto, enviándole serpientes que causaron estragos entre los israelitas. Cuando se arrepintieron, el Señor dijo a Moisés: Haz una serpiente de bronce y ponla por señal; el herido que la mirare, vivirá. Hizo, pues, Moisés una serpiente de bronce y la puso por señal, y los heridos que la miraban eran sanados. La serpiente de bronce era signo de Cristo en la Cruz, en quien obtienen la salvación los que lo miran. Así lo expresa Jesús en su conversación con Nicodemo, recogida en el Evangelio: Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él8. Desde entonces, el camino de la santidad pasa por la Cruz, y cobra sentido algo tan falto de él como es la enfermedad, el dolor, la pobreza, el fracaso..., la mortificación voluntaria. Es más, Dios bendice con la Cruz cuando quiere otorgar grandes bienes a un hijo suyo, al que trata entonces con particular predilección.

Muchas gentes huyen de la Cruz de Cristo como en desbandada, y se alejan de la alegría verdadera, de la eficacia sobrenatural que llena el corazón, de la misma santidad; huyen de Cristo. Llevémosla nosotros sin rebeldía, sin quejas, con amor. «¿Estás sufriendo una gran tribulación? -¿Tienes contradicciones? Di, muy despacio, como paladeándola, esta oración recia y viril:

»“Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén. Amén”.

»Yo te aseguro que alcanzarás la paz»9.

III. Cruz fiel, tú eres el árbol más noble de todos; ningún otro se te puede comparar en hojas, en flor, en fruto10.

El amor a la Cruz produce abundantes frutos en el alma. En primer lugar, nos lleva a descubrir enseguida a Jesús, que nos sale al encuentro y toma lo más pesado de la contradicción y lo carga sobre sus hombros. Nuestro dolor, asociado al del Maestro, deja de ser el mal que entristece y arruina, y se convierte en medio de unión con Dios. «Si sufres, sumerge tu dolor en el suyo: di tu Misa. Pero si el mundo no comprende estas cosas, no te turbes; basta con que te comprendan Jesús, María, los santos. Vive con ellos y deja que corra tu sangre en beneficio de la humanidad: ¡como Él!»11.

La Cruz de cada día es una gran oportunidad de purificación, de desprendimiento y de aumento de gloria12. San Pablo enseñaba con frecuencia a los cristianos que las tribulaciones son siempre breves y llevaderas, y el premio de esos sufrimientos llevados por Cristo es inmenso y eterno. Por eso el Apóstol se gozaba en sus tribulaciones, se gloriaba de ellas y se consideraba dichoso de poder unirlas a las de Cristo Jesús y completar así su Pasión para bien de la Iglesia y de las almas13. El único dolor verdadero es alejarnos de Cristo. Los demás padecimientos son pasajeros y se tornan gozo y paz: «¿No es verdad que en cuanto dejas de tener miedo a la Cruz, a eso que la gente llama cruz, cuando pones tu voluntad en aceptar la Voluntad divina, eres feliz, y se pasan todas las preocupaciones, los sufrimientos físicos o morales?

»Es verdaderamente suave y amable la Cruz de Jesús. Ahí no cuentan las penas; solo la alegría de saberse corredentores con Él»14.

El trato y la amistad con el Maestro nos enseñan, por otra parte, a ver y a llevar con una disposición joven, decidida, alejada de la tristeza y de la queja, las dificultades que se presentan. Las veremos, igual que han hecho los santos, como un estímulo, un obstáculo que es preciso saltar en esta carrera que es la vida. Este espíritu alegre y optimista, incluso en los momentos difíciles, no es fruto del temperamento ni de la edad: nace de una profunda vida interior, de la conciencia siempre presente de nuestra filiación divina. Esta disposición serena, optimista, creará en toda circunstancia un buen ambiente a nuestro alrededor en la familia, en el trabajo, con los amigos... y será un gran medio para acercar a otros al Señor.

Terminamos nuestra oración junto a Nuestra Señora. «“Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!” invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos.

»Y pídele para cada alma que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada»15.

1 Liturgia de las Horas, Antífona de Laudes. — 2 Cfr. Egeria, Itinerario, ed. preparada por A. Arce, BAC, Madrid 1980, pp. 318-319. — 3 Cfr. A. G. Martimort, La Iglesia en oración, Herder, 3.ª ed., Barcelona 1987, pp. 989-990. — 4 Cfr. P. Croisset, Año cristiano, Madrid 1846, vol. 7, pp. 120-121. — 5 San Juan Damasceno, De fide ortodoxa, IV, 11. — 6 Prefacio de la Misa. — 7 Num 21, 4-9. — 8 Jn 3, 14-15. — 9 San Josemaría Escrivá, Camino n. 691. — 10 Himno Crux fidelis. — 11 Ch. Lubich, Meditaciones, Ciudad Nueva, Madrid 1989, p. 32. — 12 Cfr. A. Tanquerey, La divinación del sufrimiento, Rialp, Madrid 1955, p. 18. — 13 Cfr. Rom 7, 18; Gal 2, 19-20; 6, 14; etc. — 14 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, Rialp, 2.ª ed., Madrid 1981, II. — 15 ídem, Surco, n. 258.

La devoción y el culto a la Santa Cruz, donde Cristo dio su vida por nosotros, se remonta a los mismos comienzos del Cristianismo. En la Liturgia se tiene constancia desde el siglo iv. La Iglesia conmemora hoy el rescate de la Cruz del Señor por obra del emperador Heraclio en su victoria sobre los persas. En los textos de la Misa y de la Liturgia de las Horas la Iglesia canta con entusiasmo a la Santa Cruz, pues fue el instrumento de nuestra salvación; si el árbol a cuya sombra pecaron de desobediencia nuestros primeros padres fue causa de perdición, el Árbol de la Cruz es el origen de nuestra salvación eterna.

 

 

“La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa”

Al celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, suplicaste al Señor, con todas las veras de tu alma, que te concediera su gracia para "exaltar" la Cruz Santa en tus potencias y en tus sentidos... ¡Una vida nueva! Un resello: para dar firmeza a la autenticidad de tu embajada..., ¡todo tu ser en la Cruz! –Veremos, veremos. (Forja, 517)

La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa.


–De una parte, mis pecados. De otra, la triste realidad de los sufrimientos de nuestra Madre la Iglesia; la apatía de tantos católicos que tienen un "querer sin querer"; la separación –por diversos motivos– de seres amados; las enfermedades y tribulaciones, ajenas y propias...
La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa: «Fiat, adimpleatur...!» –¡Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amén. Amén. (Forja, 769)
La Cruz no es la pena, ni el disgusto, ni la amargura... Es el madero santo donde triunfa Jesucristo..., y donde triunfamos nosotros, cuando recibimos con alegría y generosamente lo que El nos envía. (Forja, 788)
¡Sacrificio, sacrificio! –Es verdad que seguir a Jesucristo –lo ha dicho El– es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso –aunque cueste– y la cruz es la Santa Cruz.
–El alma que sabe amar y entregarse así, se colma de alegría y de paz. Entonces, ¿por qué insistir en "sacrificio", como buscando consuelo, si la Cruz de Cristo –que es tu vida– te hace feliz? (Surco, 249)

 

14 de septiembre: la cruz de cada día

El 14 de septiembre los cristianos celebramos la Exaltación de la Santa Cruz. Es un día para reflexionar sobre la muerte de Cristo en una Cruz, a la que se nos invita a unirnos para resucitar con Él. Ofrecemos algunos textos para meditar.

De la Iglesia y del Papa10/09/2019

Opus Dei - 14 de septiembre: la cruz de cada día

Otros recursos: Fiestas litúrgicas: La Exaltación de la Santa CruzLos siete dolores de la Virgen (Rezar con San Josemaría) • “Omnia traham ad meipsum”. Estudio de Pedro Rodríguez • La Pasión y Muerte en la Cruz (Resúmenes de fe cristiana) • La libertad ganada por Cristo en la Cruz. Estudio de Lluís Clavell • «Nosotros predicamos a un Cristo crucificado» (De la serie 'La luz de la fe') • Cruz y resurrección en el trabajo (De la serie sobre el 'Trabajo') • Esa Cruz es tu Cruz: la de cada día (Rezar con San Josemaría)


Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Jesucristo. En 614, el rey Cosroes II de Persia invadió y conquistó Jerusalén, llevándose como trofeo de guerra la santa Reliquia. Pero en el 628 el emperador Heraclio recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén. El 14 de septiembre, el emperador entró en la Ciudad Santa cargando él mismo con la cruz. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Santa Cruz.

Lecturas del día

Primera lectura. Números 21:4-9

Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf, rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos habéis subido de Egipto para morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable». Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel. El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes», Moisés intercedió por el pueblo. Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá». Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.

Se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre (Carta a los Filipenses)

Salmo responsorial. Salmo 78:1-2, 34-38

Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca; voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado. Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él, y recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios Altísimo. Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían; su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza. El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces su cólera contuvo y no despertó todo su furor.

Segunda lectura. Filipenses 2:6-11

El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.

Evangelio. Juan 3:13-17

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Palabras de Papa Francisco

El misterio de la Cruz sólo se puede comprender un poquito de rodillas, en la oración, pero también a través de las lágrimas (Papa Francisco)

- “¡Dios hace este recorrido por amor! No hay otra explicación: sólo el amor hace estas cosas. Hoy miramos la Cruz, historia del hombre e historia de Dios. Miramos esta Cruz, donde se puede probar esa miel de áloe, esa miel amarga, esa dulzura amarga del sacrificio de Jesús. Pero este misterio es tan grande y nosotros solos no podemos ver bien este misterio, no tanto para comprender, sí, comprender..., sino sentir profundamente la salvación de este misterio. Ante todo el misterio de la Cruz. Sólo se puede comprender un poquito de rodillas, en la oración, pero también a través de las lágrimas: son las lágrimas las que nos acercan a este misterio” (14 de septiembre de 2013).

- La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal en el mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal y se queda en silencio. En realidad, Dios ha hablado y respondido; y su respuesta es la Cruz de Cristo. Una a palabra que es amor, misericordia, perdón. Y es también Juicio. Dios nos juzga amándonos, Dios nos juzga amándonos: si recibo su amor me salvo, si lo rechazo me condeno. No por Él sino por mí mismo, porque Dios no condena sino que ama y salva. La palabra de la Cruz es la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y alrededor nuestro. Los cristianos tienen que responder al mal con el bien tomando sobre sí mismos la Cruz como Jesús (30 de marzo de 2013).

San Josemaría

 

- Al celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, suplicaste al Señor, con todas las veras de tu alma, que te concediera su gracia para "exaltar" la Cruz Santa en tus potencias y en tus sentidos... ¡Una vida nueva! Un resello: para dar firmeza a la autenticidad de tu embajada..., ¡todo tu ser en la Cruz! —Veremos, veremos (Forja, 517).

Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural (...). En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es el emblema del Redentor: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: allí está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección (Via Crucis, II estación, n. 5).

- Cada día un poco más —igual que al tallar una piedra o una madera—, hay que ir limando asperezas, quitando defectos de nuestra vida personal, con espíritu de penitencia, con pequeñas mortificaciones, que son de dos tipos: las activas —ésas que buscamos, como florecicas que recogemos a lo largo del día—, y las pasivas, que vienen de fuera y nos cuesta aceptarlas. Luego, Jesucristo va poniendo lo que falta.

—¡Qué Crucifijo tan estupendo vas a ser, si respondes con generosidad, con alegría, del todo! (Forja, 403)

- Los verdaderos obstáculos que te separan de Cristo —la soberbia, la sensualidad...—, se superan con oración y penitencia. Y rezar y mortificarse es también ocuparse de los demás y olvidarse de sí mismo. Si vives así, verás cómo la mayor parte de los contratiempos que tienes, desaparecen (Via Crucis, estación X, n. 4).

En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz (San Josemaría)

- Jesús, muriendo en la Cruz, ha vencido la muerte; Dios saca, de la muerte, vida. La actitud de un hijo de Dios no es la de quien se resigna a su trágica desventura, es la satisfacción de quien pregusta ya la victoria. En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra palabra y con nuestras obras. Hemos de luchar —lucha de paz— contra el mal, contra la injusticia, contra el pecado, para proclamar así que la actual condición humana no es la definitiva; que el amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, alcanzará el glorioso triunfo espiritual de los hombres (Es Cristo que pasa, 168)

- Cuando veas una pobre Cruz de palo, sola, despreciable y sin valor... y sin Crucifijo, no olvides que esa Cruz es tu Cruz: la de cada día, la escondida, sin brillo y sin consuelo..., que está esperando el Crucifijo que le falta: y ese Crucifijo has de ser tú. Antes de empezar a trabajar, pon sobre tu mesa o junto a los útiles de tu labor, un crucifijo. De cuando en cuando, échale una mirada... Cuando llegue la fatiga, los ojos se te irán hacia Jesús, y hallarás nueva fuerza para proseguir en tu empeño (Via Crucis, estación XI, n. 5)

- Recordad las palabras de Cristo: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, lleve su cruz cada día y sígame. ¿Lo veis? La cruz cada día. Nulla dies sine cruce!, ningún día sin Cruz: ninguna jornada, en la que no carguemos con la cruz del Señor, en la que no aceptemos su yugo. Por eso, no he querido tampoco dejar de recordaros que la alegría de la resurrección es consecuencia del dolor de la Cruz.

No temáis, sin embargo, porque el mismo Señor nos ha dicho: venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos, que yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis el reposo para vuestras almas; porque mi yugo es suave y mi carga ligera. Venid —glosa San Juan Crisóstomo—,no para rendir cuentas, sino para ser librados de vuestros pecados; venid, porque yo no tengo necesidad de la gloria que podáis procurarme: tengo necesidad de vuestra salvación... No temáis al oír hablar de yugo, porque es suave; no temáis si hablo de carga, porque es ligera.

El camino de nuestra santificación personal pasa, cotidianamente, por la Cruz: no es desgraciado ese camino, porque Cristo mismo nos ayuda y con El no cabe la tristeza. In lætitia, nulla dies sine cruce!, me gusta repetir; con el alma traspasada de alegría, ningún día sin Cruz. (Es Cristo que pasa, 176).

Foto: Luis Serrano (cc)

 

“Anda y haz tú lo mismo”: la Ley de Dios y la misericordia

¿Quién es mi prójimo? El Señor responde a esta pregunta de un doctor de la Ley con la parábola del buen samaritano. Abre así ante él, y ante nosotros, el horizonte de las bienaventuranzas, que muestran la profundidad de la Ley de Dios. Nuevo editorial sobre la misericordia.

Misericordia16/05/2016

Opus Dei - “Anda y haz tú lo mismo”: la Ley de Dios y la misericordia

Un doctor de la Ley se acercó en cierta ocasión a preguntar al Señor qué debía hacer para conseguir la vida eterna. En realidad, quería poner a prueba la ortodoxia de ese Rabí de Nazaret, de quien al parecer no sabía qué pensar[1]. Pero el Señor no se molesta; acepta el diálogo, y le devuelve la pregunta: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?»[2] El doctor responde con unas palabras del Shemá Israel, Escucha Israel, que todo israelita aprendía desde niño: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente»[3]; y apostilla, con el libro del Levítico: «y a tu prójimo como a ti mismo»[4] En esas dos fórmulas se sintetizan toda la Ley y los Profetas[5], de modo que el Señor dice: «has respondido bien: haz esto y vivirás»[6]. El doctor no esperaba que su pregunta se resolviera con esa sencillez desarmante. «Queriendo justificarse»[7], insiste entonces con una nueva cuestión: «¿Y quién es mi prójimo?»[8] No se rinde el Señor, que quiere ganarse la confianza de su interlocutor. Le habla entonces al corazón, y con él a los hombres y mujeres de todos los tiempos, con su lenguaje a un tiempo llano y solemne: es la parábola del buen samaritano.

“Hacerse prójimo”

En el pobre hombre asaltado en el camino de Jerusalén a Jericó, los Padres de la Iglesia veían a Adán, y con él a la humanidad maltratada por su propio pecado, por nuestro propio pecado.

En el pobre hombre asaltado en el camino de Jerusalén a Jericó, los Padres de la Iglesia veían a Adán, y con él -porque Adán significa precisamente “hombre”- a la humanidad maltratada por su propio pecado, por nuestro propio pecado. En el buen samaritano reconocían a Jesús, que viene con paciencia a curarnos, después de que pasaran de largo quienes en realidad no eran capaces de traer al mundo la salvación. Él, en cambio, sí puede, y quiere. Así imagina una antigua y venerable homilía su encuentro con Adán -que es también encuentro con cada uno de nosotros- en su descenso a los infiernos: «Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: “Salid”, y a los que se encuentran en las tinieblas: “Iluminaos”, y a los que duermen: “Levantaos”»[9]. Con Jesús, son llamados a llevar su salvación -a ser buenos samaritanos- sus ungidos: los cristianos. Como su Señor, también ellos deben vendar las heridas de los hombres y echar en ellas aceite y vino[10]: deben ser buenos posaderos hasta la vuelta del Samaritano. «Esa posada, si lo advertís, es la Iglesia. Ahora es posada, porque nuestra vida es un ir de paso; será casa que nunca abandonaremos, una vez que hayamos llegado sanos al reino de los cielos. Mientras tanto, aceptamos gustosos la cura en la posada»[11].

Este es el horizonte que el Señor quiere abrir al doctor de la Ley, y con él a todos los cristianos, y a todos los hombres. No le reprocha su estrechez: le hace pensar primero, y después, soñar: «Pues anda (…), y haz tú lo mismo»[12] Como sucede con frecuencia en los Evangelios, es bueno no pasar demasiado deprisa sobre la concisión del relato. La respuesta a la pregunta de Jesús -«¿quién fue su prójimo?»- resulta ciertamente obvia: «el que tuvo misericordia con él»[13]. Lo que no es evidente, en cambio, es por qué el Señor hace esa pregunta, que da la vuelta al planteamiento del doctor de la Ley: «Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro»[14]. Ante una actitud estrecha, que delimita el campo de acción para hacer el bien -sopesando por ejemplo si los demás pertenecen a mi grupo, o me devolverán después el favor-, el Señor responde invitando a levantar la vista, a ser él mismo prójimo.

opus-dei-ac26b2e53453c495674b8bcba49ebc2f

La palabra prójimo pasa así, de calificar a un tipo de personas que merecerían mi atención, a convertirse en una cualidad del corazón. Pedagogía de Dios, que da la vuelta a la pregunta ¿a quién hacer el bien?, y así la transfigura: lo que era materia de discusión y casuística en las escuelas rabínicas -dónde estaba el límite, hasta dónde tenía que compadecerme de los demás- se convierte en un reto audaz. El cristiano, decía san Juan Pablo II, «no se pregunta a quién debe amar, porque preguntarse “¿quién es mi prójimo?” ya implica poner límites y condiciones (…) La pregunta legítima no es “¿quién es mi prójimo?”, sino “¿de quién debo hacerme prójimo?”. Y la respuesta es: “cualquiera que sufra necesidad, aunque me sea desconocido, se convierte para mí en prójimo, al que debo ayudar”»[15]. Es la projimidad[16], neologismo del Papa Francisco que nos recuerda nuestra vocación a ser próximos a nuestro prójimo, a ser «islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia»[17].

El camino hacia la plenitud de la Ley

Con Jesús, son llamados a llevar su salvación -a ser buenos samaritanos- sus ungidos: los cristianos. Como su Señor, también ellos deben vendar las heridas de los hombres y echar en ellas aceite y vino.

Se podría decir que este diálogo con el doctor de la Ley compendia el camino que lleva desde las enseñanzas morales del Antiguo Testamento hasta la plenitud de la vida moral en Cristo. Y es que, como recuerda san Pablo, la Ley del Pueblo Elegido es buena y santa[18], pero no definitiva. Se ordenaba, sobre todo, a preparar los corazones para la llegada de Nuestro Señor.

La pregunta del fariseo -«¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»[19]- parece reflejar cierto agobio ante la multitud de preceptos que, con una visión legalista, se habían ido introduciendo en la vida religiosa israelita. En otro momento, Jesucristo se queja de los doctores de la Ley «porque imponéis a los hombres cargas insoportables, pero vosotros ni con uno de vuestros dedos las tocáis»[20] Aún más, en ocasiones las tradiciones humanas habían acabado por ser una excusa para no sujetarse a un mandato divino: así, el Señor denuncia la actitud de quienes se escudaban con las ofrendas del Templo para no ayudar a sus padres[21]

Por eso, Jesucristo apunta a lo fundamental: el Amor a Dios y al prójimo. De este modo, se cumple lo que dice de Él mismo: que no ha venido «a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud»[22]. La Alianza que Dios había celebrado con su Pueblo incluía unas prescripciones que no tenían el sentido original de imponerles cargas sino, muy al contrario, el de llevarles por caminos de libertad: «Hoy pongo ante ti la vida y el bien, o la muerte y el mal. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que yo te ordeno hoy (…), entonces vivirás y te multiplicarás: el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra que vas a tomar en posesión»[23]

La tierra prometida a los hebreos es una figura de la tierra interior en la que los hombres y mujeres de todos los tiempos podemos entrar, si vivimos en su auténtico sentido los mandamientos del Señor. Son una puerta para llegar a la comunión con Dios, porque fuera de ella cualquier otra tierra resulta inhóspita: «lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado»[24].

opus-dei-a9e31510fddb7cf4523cd1db85770169

Si los preceptos rituales y legales del Pueblo de Israel cesaron con la venida de Jesucristo, los Diez Mandamientos, conocidos también como el Decálogo, son perennes: recogen los principios fundamentales para poder amar a Dios -poniéndolo por encima de todo, respetando su nombre santo, dedicándole los días de fiesta, como hacemos los cristianos el domingo- y a los demás -fomentando el cariño y reverencia a los padres, protegiendo la vida, la pureza de corazón, etc.- ¡Cuántas generaciones de israelitas meditaron la verdad y la solicitud de Padre que entrañan esas diez palabras! «Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón»[25], una muestra de la misericordia divina, que no quiere que nos extraviemos, que desea que tengamos una vida plena. El mundo puede rebelarse a veces contra los Mandamientos, como si fueran imposiciones trasnochadas, propias de un estadio infantil de la humanidad; pero no faltan ejemplos de cómo se desmoronan las sociedades y las personas cuando creen que pueden ignorarlos. Las diez palabras del Señor son las constantes del universo interior del hombre; si se alteran, su corazón se desfigura.

Para que seáis hijos de vuestro Padre

«Projimidad»: con este neologismo, el Papa Francisco nos recuerda nuestra vocación a ser próximos a nuestro prójimo, a ser «islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia».

El Decálogo queda como englobado en la Nueva Ley que Jesucristo ha instaurado al salvarnos dando su vida en la Cruz. Esta Ley Nueva es la gracia del Espíritu Santo dada mediante la fe en Cristo[26]. Ahora, por tanto, ya no tenemos solo un horizonte moral al que aspirar: se trata de vivir en Jesús, de parecernos cada vez más a Él, dejando que el Espíritu Santo nos transforme, para cumplir así sus mandamientos.

¿Cómo ser más parecidos a Jesucristo? ¿Dónde podemos ver su modo de ser? Dice el Catecismo que «Las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad»[27] En esas enseñanzas que recogen los evangelios, vemos el retrato de Nuestro Señor, su rostro que revela el amor compasivo el Padre hacia todos los hombres. Estas recogen las promesas hechas al Pueblo Elegido, pero las perfeccionan ordenándolas no ya a la posesión de la tierra, sino al Reino de los Cielos[28].

En el evangelio de Mateo, las primeras cuatro bienaventuranzas se refieren a una actitud o forma de ser que se centra en las palabras de Jesús[29]: «Bienaventurados los pobres de espíritu», «los que lloran», «los mansos», «los que tienen hambre y sed de justicia». Invitan a confiar totalmente en Dios y no en nuestros recursos humanos, a enfrentar con sentido cristiano los sufrimientos, a ser pacientes día a día. A estas bienaventuranzas se añaden otras que ponen el acento en la acción: «Bienaventurados los misericordiosos», «los limpios de corazón», «los pacíficos», y otras más que advierten que para seguir a Jesús hemos de sufrir algunas contradicciones[30], siempre con alegría, pues «la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra»[31]

El mundo puede rebelarse a veces contra los Mandamientos, como si fueran imposiciones trasnochadas, propias de un estadio infantil de la humanidad; pero no faltan ejemplos de cómo se desmoronan las sociedades y las personas cuando creen que pueden ignorarlos.

Las bienaventuranzas ciertamente manifiestan la misericordia de Dios, que se empeña en dar un gozo sin límites a quienes lo siguen: «Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo»[32]. No son, sin embargo, una colección de aforismos para imaginar un utópico mundo mejor que alguien se ocupará de hacer posible, o para consolarse falsamente ante las dificultades del momento Por eso, las bienaventuranzas son también llamadas exigentes de Dios al corazón de cada hombre, que empujan a comprometerse a trabajar por el bien y la justicia ya en esta tierra.

Considerar con frecuencia las bienaventuranzas, quizás en la oración personal, ayuda a saber cómo aplicarlas en la vida diaria. Por ejemplo, la mansedumbre se concreta tantas veces en «la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes...»[33].

Al mismo tiempo, quien procura vivir según el espíritu de las bienaventuranzas, va incorporando a su personalidad unas actitudes y modos de juzgar las cosas que le dan mayor facilidad para cumplir los mandamientos. La limpieza de corazón le permite ver la imagen de Dios en cada persona, considerándola como alguien digna de respeto y no como objeto para satisfacer unos deseos retorcidos. Ser pacíficos nos lleva a vivir como hijos de Dios, y a reconocer a los demás como hijos suyos, siguiendo ese «camino más excelente»[34] de la caridad, que «todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta»[35], transformando los agravios en una ocasión de amar y rezar por quienes hacen daño[36]. En definitiva, amoldar nuestro corazón según los contornos que trazan las bienaventuranzas hace realidad el ideal que Jesucristo nos propone de ser «misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso»[37] Nos transformamos en portadores del amor de Dios, aprendemos a ver en los demás a ese prójimo que necesita nuestra ayuda; somos en Cristo ese buen samaritano que sabe conducirse por la misericordia para cumplir en plenitud la ley de la caridad. Nuestro corazón se ensancha entonces, como ocurrió con el de la Virgen Santísima.

Carlos Ayxelá - Rodolfo Valdés


[1] Cfr. Lc 10, 25.

[2] Lc 10, 26.

[3] Dt 6, 5.

[4] Lv 19, 18.

[5] Mt 22, 40.

[6] Lc 10, 28.

[7] Lc 10, 29.

[8] Lc 10, 29.

[9] Homilía sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 462).

[10] Lc 10, 34.

[11] San Agustín, Sermón 131, 6.

[12] Lc 10, 37.

[13] Lc 10, 37.

[14] Francisco, Mensaje, 24-I-2014.

[15] San Juan Pablo II, Mensaje, 2-II-1999.

[16] Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium (24-XI-2013), n. 169.

[17] Francisco, Mensaje, 4-X-2014.

[18] Cfr. Rm 7, 12.

[19] Mt 22, 36.

[20] Lc 11, 46.

[21] Mt 15, 3-6.

[22] Mt 5, 17.

[23] Dt 30, 15-18.

[24] San Josemaría, Surco, 795.

[25] Sal 119 (118), 111.

[26] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I-II, q. 106, a. 1, c. y ad 2, cit. en San Juan Pablo II, Enc. Veritatis Splendor, 6-VIII-1993, n. 24.

[27] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1717.

[28] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1716.

[29] Cfr. Mt 5, 3-12.

[30] Cfr. Mt 5, 10-12.

[31] San Josemaría, Forja, n. 1005.

[32] Mt 5, 12.

[33] San Josemaría, Camino, n. 173.

[34] 1 Co 12, 31.

[35] 1 Co 13, 7.

[36] Cfr. Mt 5, 44-45.

[37] Lc 6, 36.

 

 

El demonio es creyente

Daniel Tirapu

Satán

photo_camera Satán

Se ha puesto de moda la división del mundo en creyente o no creyente. Primer asunto importante es saber que cree el creyente y que no cree el no creyente. Me parecería mejor hablar de cristianos, musulmanes, protestantes, judíos, cientifistas, ateos y no es lo mismo que el ateo provenga del mundo hindú o del católico, indiferentes, agnósticos, etc.

El padre Gabriel  (exorcista) dice: "Creo pero no soy practicante". ¿Qué quiere decir esto? Jamás me he encontrado con un diablo ateo, todos los diablos creen pero no practican, porque han desobedecido a Dios.

Asombra un poco o bastante, las afirmaciones de tantos y tantas. Creo en Dios pero no practico, en Jesús sí, en la Iglesia no. Lo que más duele o cuesta de la Fe es la coherencia. Si fallamos, el justo peca siete veces al día, a levantarse con la confesión y la conversión

El demonio es creyente. Endemoniados se dirigían a Jesús, sabían que era Dios, pero le increpan, le odian. Con Jesús pasa parecido, unos vieron y creyeron, otros se inquietaron, le denuncian... Por eso no se queden tranquilos con creencias que no llevan a cambiar de vida, a rectificar, a perdonar y pedir perdón. Los demonios también creen.

 

 

 

La Cruz compartida

 

La misma suerte, a la par,

muerta de dolor en vida

sufrió en la Cruz la Señora

y de ahí que de Ella se diga

que es la Corredentora,

aunque también redimida

desde que fue concebida.

 

Al no tener mancha alguna

de pecado original

las penas de la Pasión,

acompañando a su Hijo,

lo fueron tan sin igual

que es única criatura

de soportarlas capaz.

 

Y ¿cómo de aquel horror

sintió de la espada el filo

en su tierno corazón?

Conocido el Prendimiento,

hondamente meditó

sobre lo que había predicho

el anciano Simeón.

 

Pronunciada la condena,

marchó con otras mujeres

andando en pos de Jesús

y le siguió paso a paso

 atormentada su carne,

desgarrada por la pena,

hasta que expiró en la Cruz.

 

Nadie describió aquel trance,

ni qué pudo suceder

en su alma de mujer

porque estaba destinada

y elegida, antes de ser

la Madre del Redentor,

para ir a sufrir con Él.

 

Por eso, cuando se dice

“que no hay dolor como el Suyo”,

hay que acudir al refugio

de cuanto encierra la fe

e incluso, sin comprender,

decirle a gritos también

“que no hay amor como el Tuyo”.

 

 

José María López Ferrera

 

 

 

Comentario al evangelio: La oveja perdida

Evangelio del 24º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Vida cristiana

Opus Dei - Comentario al evangelio: La oveja perdida

Evangelio (Lc 15,1-32)

Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:

—Éste recibe a los pecadores y come con ellos.

Entonces les propuso esta parábola:

—¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y sale en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió». Os digo que, del mismo modo, habrá en el cielo mayor alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión.

¿O qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he encontrado la dracma que se me perdió». Así, os digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Dijo también:

—Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos le dijo a su padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde». Y les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo más joven lo recogió todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente. Después de gastar todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad. Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos; le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos; y nadie se las daba. Recapacitando, se dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros”». Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre.

»Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Comenzó a decirle el hijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo». Pero el padre les dijo a sus siervos: «Pronto, sacad el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado». Y se pusieron a celebrarlo.

El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos y, llamando a uno de los siervos, le preguntó qué pasaba. Éste le dijo: «Ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano». Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo. Él replicó a su padre: «Mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya, y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos. Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado». Pero él respondió: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrarlo y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado».


Comentario

El evangelio de este domingo recoge las llamadas parábolas de la misericordia o de la alegría, transmitidas por san Lucas, el evangelista de los gentiles. Como ya hemos comentado la parábola del hijo pródigo en otra ocasión (cfr. Comentario 5º domingo de Cuaresma) nos centramos ahora en las dos primeras, referidas a la oveja y a la dracma perdidas.

Durante su vida pública Jesús recibió críticas y murmuraciones por la bondad que manifestaba con los publicanos y pecadores. Pero aquellos interlocutores llenos de desdén y falsa justicia no reciben de Jesús un reproche, sino una hermosa instrucción sobre la misericordia divina hacia los pecadores, a quienes busca uno a uno con diligencia, y por quienes se llena de gran alegría comunicativa cuando los recupera, como un pastor de cien ovejas que no para hasta encontrar la que perdió; o como una mujer que enciende una luz, barre la casa y busca cuidadosamente hasta recobrar la dracma extraviada.

Bastantes Padres de la Iglesia ven detrás de estas parábolas un compendio de la historia de la salvación. Por ejemplo, san Cirilo dice que el número cien de las ovejas “se refiere a toda la multitud de las criaturas racionales que le están subordinadas; porque el número cien, compuesto de diez décadas, es perfecto. Pero de éstas se ha perdido una que es el género humano”[1]. Y san Gregorio añade a esta idea que “el hombre abandonó el cielo cuando pecó. Y para que se completase el número de las ovejas en el cielo, era buscado el hombre, perdido en la tierra (…) Y nuestro pastor, una vez redimida la humanidad, vuelve al reino de los cielos. Y entonces llama a amigos y vecinos, −es decir−, a los coros de los ángeles que constantemente cumplen su voluntad y gozan a su lado”[2].

Además de esta lectura universal, también podemos vernos cada uno de nosotros reflejados en la oveja o la dracma perdidas y que se dejan encontrar por Dios. En este sentido, por muy pecadores que nos sintamos, todos hemos de llenarnos de esperanza al meditar estas entrañables parábolas, porque revelan el inmenso amor de Dios por cada persona, y en especial por los más alejados de Él. Como señala el Papa Francisco, para Jesús “no hay ovejas definitivamente perdidas, sino sólo ovejas que hay que volver a encontrar. Esto debemos entenderlo bien: para Dios nadie está definitivamente perdido. ¡Nunca! Hasta el último momento, Dios nos busca”[3]. Y en otro lugar el Papa insiste: “Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Aquel que nos invitó a perdonar «setenta veces siete» (Mt 18,22) nos da ejemplo: Él perdona setenta veces siete. Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable”[4].

Pero Jesús empieza las parábolas preguntando: “¿quién de vosotros si tiene cien ovejas y pierde una…? o ¿qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una…”. Si estas parábolas nos colman de esperanza para la propia vida, también nos interpelan para imitar la comprensión de Jesús con los demás, su diligencia para buscar a quien se ha alejado de Dios y su alegría al recuperarlo. Jesús nos pide salir al encuentro de todos, sin juzgar a los demás y sin quedarnos metidos en el propio redil, porque como decía san Josemaría, “de cien almas nos interesan las cien” y hay que “abrirse en abanico para llegar a todas”[5]. Sabernos perdonados nos llevará a ser diligentes para dar a conocer el perdón de Dios a otros, encarnando las acciones del pastor de la parábola que, como comenta un Padre la Iglesia, “cuando encuentra la oveja, no la castiga ni la conduce al redil violentamente sino que, colocándola sobre sus hombros y llevándola con clemencia, la reúne con su rebaño”[6]. Así compartiremos muchas veces con Dios y sus amigos del cielo la alegría de una nueva conversión.


[1] San Cirilo, Catena aurea, in loc.

[2] San Gregorio, in Evang hom. 34.

[3] Papa Francisco, Audiencia general, 4 de mayo 2016.

[4] Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium, n. 3

[5] San Josemaría, Surco, nn. 183 y 193.

[6] San Gregorio de Nisa, Catena aurea, in loc.

 

 

DOMINGO XXIV.

Lc 15, 1-32.

La lógica del UNO.

Lucas es el evangelista de la misericordia y este texto lo rezuma por todas partes. No deja de ser llamativo y original qué si leemos las tres parábolas de la misericordia que se encuentran en el capítulo 15 se destacan tres realidades evangélicas.

Primero, la alegría de haber encontrado lo que estaba perdido. Se pierde una moneda, una oveja, y un hijo, y todas las llamadas es a la inmensa alegría por haber hallado lo que estaba perdido. Es saber que somos la alegría en el Corazón de Cristo, cuando nos dejamos encontrar por El, por muy perdido que nos encontremos.

Segundo, porque insiste Lucas tanto en el UNO. Se pierde un hijo, una oveja, y una moneda. Se podrían haber perdido tres hijos, diez ovejas, y treinta monedas...porque se fija en que lo que se pierde es un hijo, una oveja, una moneda...y hay tanta alegría en el corazón de Dios, que parece que va a estallar.

 Es la lógica del UNO, y que es esencialmente lo que hace distinto y original al cristianismo. Nuestro Dios ha perdido la cabeza por cada uno de nosotros. Dios no sabe amar en abstracto, porque sería un amor no creíble. Dios increíblemente nos ama a cada uno. De uno en uno. Y ha perdido la cabeza por ti y por mí, porque solo sabe amar concretamente a cada persona que de un modo admirable ha creado, y más admirablemente ha redimido.

Por último, nuestra vida es cantar las misericordias del Señor. Su amor es loco y lleva al perdón, que es la mayor expresión de su amor misericordioso. La alegría de nuestra vida, es saber que siempre que volvemos a la casa de su Corazón, la alegría inunda todos los poros de nuestro corazón.

Vivimos la alegría de quien ha conocido el amor, y tiene un Padre que siempre cuida de nosotros, y nos entrega a su Hijo, que nos guia con la luz de su Corazón misericordioso, a lo más profundo de una vida de caridad, y de servicio a los más pobres.

+ Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

 

El rearme moral de la Europa invadida: más hijos

No hay desafío mayor para Europa en estos momentos que la situación creada por las olas migratorias (tanto por razón de trabajo como de asilo) que han ido llegando en los últimos años. Según asegura el profesor Luis Caramés Viéitez, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago de Compostela, esta situación puede contribuir a la parálisis de Europa. Junto a esto convive la «bomba demográfica» que supone el envejecimiento radical de la población europea y occidental.

   Bomba demográfica (Imagen El Mundo)

Alejandro Macarrón Larrumbe, director de la Fundación Renacimiento Demográfico (@ren_demografico) y autor de libros como «El suicidio demográfico de España», opina que «lo verdaderamente preferible es que Europa sea próspera y ayude a desarrollarse a África, y no que se hundan tanto Europa como África».

Recientemente se ha referido a los males morales de la actual política de inmigración europea:
– Promueve la llegada y permanencia de más inmigrantes poco cualificados de los realmente necesarios, lo que implica un robo o carga sobre el  contribuyente y la economía, puesto que aumentan los impuestos,  y el déficit público para pagar las prestaciones sociales extras). Al mismo tiempo, disminuye el salario medio y la clase media-baja nacional (y los inmigrantes ya bien arraigados) se ve afectada por un  mayor desempleo, por más competencia laboral, lo que contribuye a la destrucción o empobrecimiento de las clases medias, como ocurre en todo Occidente.
-Priva a los países en desarrollo de algunos de sus mejores talentos, y en algunos casos, les quita también mano de obra menos cualificada pero necesaria para ellos mismos, como ocurre con los países de Europa oriental, a quienes se les van los trabajadores hacia Europa occidental; o en Puerto Rico con respecto a los EE UU.
-Fomenta el desarraigo familiar de los inmigrantes.
-Produce una mayor delincuencia en los países de acogida.
-Alimenta la falsa expectativa de que «no pasa nada si nosotros los europeos no tenemos hijos. Ya los tendrán los inmigrantes por/para nosotros», lo que no deja de ser una postura inmoral (no queremos cumplir nuestro deber social de reproducción, y traemos gente más pobre que nosotros para que lo hagan por nosotros). Y, a la larga, es una postura socialmente suicida.
-Gran parte de la inmigración que viene se comporta de manera inmoral desde el punto de vista de nuestros valores, por ejemplo al tratar a la mujer como persona de segunda.
Macarrón añade dos argumentos más sobre el desastre moral que supone el actual modelo migratorio europeo-occidental:
1) El fomento de las mafias que traen inmigrantes por mar y los ahogamientos consiguientes.
2) La aceptación social del incumplimiento de la ley, ya que buena parte de la ciudadanía considera normal que los inmigrantes llegados ilegalmente deben ser acogidos, lo que supone un ataque evidente al imperio de la ley y al Estado de Derecho.

Inmigración y tasa de reposición demográfica

Ya hemos hablado en otros posts (podéis leerlo aquí y aquí) sobre el suicidio demográfico. La generación de los «Baby-Boomers», la más numerosa en España y en general en Occidente, no debería sufrir la doble presión impositiva que se necesita para pagar las jubilaciones desde ya, además de retrasar la edad de su retiro, como explica la redactora jefe de ABC en este artículo , donde nos llama «abuelos-boomers».

Volviendo a Alejandro Macarrón:

Necesitamos un gran «rearme moral» pro-hijos y pro-familia, algo más fácil de desear y pedir que de lograr. Hay que exponer a toda la sociedad, empezando por los niños en el colegio, pero no solo a ellos, nuestra cruda realidad demográfica, y lo bueno que es para casi todos los seres humanos tener familia propia con críos. O recuperamos espíritu de sacrificio, y tenemos entre todos los suficientes hijos o, si no, evitar hoy meternos en el lío de tener «churumbeles», por comodidad, será la tristeza y la pobreza del mañana, por el desplome demográfico de la sociedad, en general, y el vacío afectivo y de cuidados familiares de quienes no tuvieron hijos, en particular. Pero, además, hay que contarles a esos escolares y jóvenes que esto es un esfuerzo que compensa. Que la alegría de vivir con hijos y lo que te devuelven a lo largo de tu vida, compensa (ojo, también hay que volver a educar a los hijos en el agradecimiento y la ayuda a sus padres cuando estos lo necesiten).  Además, hay que cambiar muchas leyes y costumbres en la sociedad actual para favorecer e incentivar que se formen familias, que estas sean mayoritariamente estables, y que tengan varios hijos de media. Pero lo fundamental es el rearme moral. Con él, lo otro vendrá por añadidura. Sin él, le seguirá dando pereza a demasiada gente embarcarse en este «adorable lío» de tener varios niños. Si solo valoramos el dinero y la comodidad personal a corto plazo, tener hijos no compensa.

Con el envejecimiento social, ya hay empresas (como Viejenials, por ejemplo) dedicadas a este sector de la población, que crece alarmantemente (en 2060, 1 de cada 3 europeos será mayor de 65 años). El marketing ha lanzado hashtags como #edadismo, #envejecimiento alternativo

Pero la gestión de la inmigración en nuestro Viejo Continente pasa por aumentar la natalidad, para lo que se necesitan políticas pro-hijos y pro-familia. Y no precisamente hijos únicos…

Algunos países van haciendo los deberes para recuperar población nativa, como Portugal, donde el gobierno lanzó el pasado julio un programa de incentivos para atraer a los nacionales expatriados, especialmente aquellos con avanzadas competencias técnicas y profesionales: el programa se llama Regressar (“Regresar”), con una colorista página web que se abre con la frase «Es hora de volver a casa. Tu país te ayudará a volver». Podéis leer más aquí.

Esta mañana nos decían en la radio que, aquí en Cataluña, hoy comienzan las clases en los colegios: El número de alumnos es aproximadamente el mismo que el curso pasado, porque el descenso de inscripciones en infantil y primaria se ve compensado con el aumento en secundaria. ¿Cuánto tardará en notarse el descenso también en esa segunda etapa? ¿O los cursos iniciales se verán completados con los hijos de los que ahora llegan en olas migratorias?

Como veis, los datos siguen llegando, también durante el verano. Con el comienzo del nuevo curso seguimos compartiendo todos estos datos con vosotros, esperando vuestras opiniones y comentarios. ¡Bienvenidos de nuevo!

Os dejo con este vídeo de la película Abuelos, donde unos jubilados con nietos montan una start up:

 

El fenómeno Amazonia

Ana Teresa López de Llergo

Esmerarse en cuidar las reservas que contienen la mayor parte del agua del planeta y también la mayor variedad de seres vivientes como son los mares y los océanos.

 Medio Ambiente

El primer día del mes de septiembre el papa señala: “la Tierra no es un bien para estropear, sino un legado que transmitir; esperar el mañana no es un hermoso sentimiento, sino una tarea que requiere acciones concretas hoy”.

Los seres humanos, necesariamente coincidimos con estas palabras porque todos necesitamos un suelo que nos brinde el soporte para habitar y para, sobre él, diseñar espacios donde podamos realizar las actividades propias de la vida. Vida humana que convive con otras criaturas que, a su manera, garantizan apoyos diversos.

Por lo tanto, no solamente es el terreno sino los productos naturales que están allí: mares, ríos, elementos inertes, vegetales y animales. Así como la capa atmosférica que cubre. Con el aumento de la población, es imprescindible cuidar mucho más el entorno. Nuestro sistema de vida exige más conciencia pues cualquier descuido afecta gravemente.

Por una parte está el aprovechamiento de los recursos, utilizarlos bien y para hacer el bien. Los recursos son un bien común: son para todos. De ahí se desprenden dos aspectos importantes: hacer un consumo racional: equilibrado, sobrio, y conseguir que los residuos se limiten a lo propio del proceso.

En octubre habrá un Sínodo sobre el cuidado de una zona de América, la Amazonia. Por eso, la atención sobre los sucesos contemporáneos en ese territorio ha sido motivo de muy variados enfoques e interpretaciones. Desgraciadamente la información muchas veces se ha politizado para conseguir el desprestigio de algún sector o la credibilidad de otro.

Además, mucho de lo que está sucediendo en la Amazonia, resulta más grave en otras zonas como las africanas o las asiáticas, en donde se dan fenómenos muy semejantes, pero al no tener la misma focalización, perdemos el sentido de proporción. Esto nos obliga a tener serenidad y capacidad de juicio para tener una postura equilibrada, no solamente economicista o de política sesgada.

Con ocasión de las noticias alarmantes del fuego en la Amazonia, constatamos que en las distintas regiones de la Tierra esos incendios suceden cada año y, en esta ocasión fue menos grave. Aunque unos aprovecharon para acusar a Jair Bolsonaro de no tomar medidas. Otros ocultaron que en Bolivia el presidente Evo Morales, promovió los incendios “controlados” para facilitar el cultivo de la droga.

Los científicos de la NASA, explican, desde sus recursos, que no vieron sequía No encontraron incendios naturales. En la Amazonia percibieron una directriz semejante a la orden de iniciar el fuego.

El oportunismo también trata de revivir posturas religiosas ancestrales y adopta conceptos como la madre tierra para proponer una nueva cosmovisión global con tintes panteístas.

Cuidado de los recursos

La experiencia y los adelantos científicos y tecnológicos han de aplicase para destinar los recursos necesarios para combatir el fuego, las plagas o cualquier otro problema. Además, decidirse a aplicar con honestidad y transparencia la ayuda internacional, para que los afectados puedan recuperarse y evitar que los desastres se vuelvan incontrolables o irreversibles.

Poner medidas extraordinarias según los casos, por ejemplo: declarar las áreas de bosques afectados por el fuego como tierras de inmovilización, con prohibición temporal de cultivo y extracción, para dedicarlas sólo a la reforestación.

Promover una educación supervisada para revocar los desmontes, saqueos o poluciones, y organizar auditorías para garantizar la legalidad de las autorizaciones sobre el sistema de aprovechamiento de los recursos, y así, poder aplicar sanciones justas a los transgresores, y llegar a tiempo para evitar catástrofes.

Esmerarse en cuidar las reservas que contienen la mayor parte del agua del planeta y también la mayor variedad de seres vivientes como son los mares y los océanos. Procurando la colaboración de los políticos, los científicos, los economistas y los técnicos para determinar el mejor modo de trabajar y definir las eficaces medidas de protección.

Consumo racional

Ajustar el modo de aprovechar los recursos no renovables y la reproducción y conservación de los recursos renovables. Por ejemplo: regulando el consumo del agua dulce del planeta, y cuidando las emisiones de gases para evitar la contaminación del aire. Así como la renovación de cultivos o la prescripción de épocas de veda para garantizar la reproducción de las especies. Aquí nos toca a todos responder.

Se han dado pasos a nivel mundial, y gracias a los esfuerzos para implementar políticas de conservación ambiental y de reforestación, emprendidas en muchos lugares de la tierra, el planeta está más verde hoy que hace 20 o 30 años.

Además el consumo equilibrado y sobrio consiste en asumir que las riquezas que se tienen en las respectivas zonas no son para el consumo local, sino que se deben distribuir por zonas con carencias. Así se pueden hacer redes de intercambios de bienes.

La colaboración de todos los sectores de la sociedad –gobierno, iniciativa privada y población– hace posible alcanzar altos índices de desarrollo y prosperidad. Estas alianzas son ejemplo del mejor modo de conservar las fuentes de agua dulce, los que mejor protegen sus bosques, los que menos contaminan el medio ambiente, y los que mejor calidad de vida le dan a sus habitantes.

Residuos adecuados al proceso

En los procesos de producción siempre hay un porcentaje de desechos. Pero éstos han de ser proporcionalmente reducidos para que el sistema ofrezca beneficios. Para lograr esta proporción se requiere de trabajadores capacitados, de procesos bien diseñados y de equipo en buenas condiciones.

Si se descuida alguno de estos tres aspectos, necesariamente habrá cierta contaminación o exceso de basura.

En el caso de la basura, es recomendable estudiar modos de aprovecharla. Muchas veces se puede reciclar, otras veces, mediante tratamientos puede servir de abono.

Lo que resulta una falta de visión es arrojar irresponsablemente los desechos a terrenos, mares o ríos, porque más adelante serán espacios contaminados y contaminantes.

Sobrantes para abono… no por exceso de producción destruir los sobrantes… exceso de basura…

 

 

La familia, primera escuela

Silvia del Valle Márquez

La familia es la primera escuela y los padres son los primeros educadores y nosotros debemos tenerlo muy claro.


Educación

En nuestros días se está cuestionando el papel que tiene el padre o la madre de familia en la educación de los hijos.

Esto no tiene fundamento porque la familia es la primera escuela y los padres son los primeros educadores y nosotros debemos tenerlo muy claro.

Por eso aquí te dejo mis 5 Tips para tomar las riendas de la educación de nuestros hijos a pesar de las circunstancias externas.

Primero. Ten claras tus prioridades. Cada familia es diferente por lo que cada familia debe establecer sus prioridades en cuanto a valores, actividades y amistades.

Y nuestros hijos las deben conocer para que las hagan suyas y así se vaya forjando el estilo de vida familiar. Así se comienza a educar a los hijos.

Segundo. Define un estilo de vida familiar. Es muy claro que debemos definir el estilo de familia que somos y el rumbo que queremos llevar para marcar los pasos de la educación de nuestros hijos.

En el estilo de vida deben figurar los valores, las virtudes, las creencias, los afectos y la forma de educación de nuestros hijos. Teniendo esto claro, es muy fácil poder detectar lo que va en contra y así poder tomar cartas en el asunto.

Esto es un derecho natural que sólo ha sido reconocido en muchos pactos internacionales, pero que nosotros debemos ejercer cabalmente.

Tercero. Platica con tus hijos para ver que ven en la escuela. Otro aspecto que afecta la educación de los hijos es lo que el entorno les impone.

Cuando ya van a la escuela, todo lo que hemos construido durante los años que hemos tenido a nuestros hijos con nosotros se ve amenazado por algunas ideologías y por las diversas costumbres que tienen las otras familias.

Si logramos que convivan con familias afines a la nuestra será más fácil conservar el estilo de vida que queremos para nuestra familia.

Con esto no digo que dejemos de convivir con otras familias para dar testimonio de que puede ser coherente.

Cuarto. Habla con ellos para aclarar puntos. Si son pequeños es bueno que les expliques las cosas poco a poco y con ejemplos sencillos, así irán aprendiendo todo bien y con la razón de por que se hacen así.

Y si ya son más grandes, es necesario estar atentos a lo que la sociedad y el medio les va confundiendo para que nosotros se los aclaremos y les demos los argumentos para comprender y si es necesario, hasta defender su estilo de vida.

Siempre es más fácil dejar pasar las cosas, pero en nuestros días es de vital importancia estar enterados de lo que pasa por la cabeza de nuestros hijos y acompañarlos para aclarar dudas o para enderezar conceptos, a tiempo.

Quinto. Es tu derecho hacer cambios, si es necesario. A veces nos pasa que sentimos que nos metemos mucho en la vida de nuestros hijos o nos hacen sentir que estamos locos por querer tener un estilo de vida diferente al de la mayoría de las familias, pero esto no es así.

Tenemos el derecho natural de educar a nuestros hijos conforme a nuestras creencias, valores y principios por el simple hecho de que son nuestros hijos. Si el gobierno u otras entidades no lo quieren reconocer, son los los que están mal.

Si la escuela a la que van te ayuda a cumplir con el plan de vida familiar, excelente. Si no lo hace, estás en tu derecho de buscar ayuda en otra parte que puede ser la doctrina, el catecismo, algún club deportivo, alguna actividad artística, etcétera.

Recuerda que lo primero son tus hijos y su bienestar, su educación es prioritaria para nosotros como papás. No podemos autoexiliarnos de ella, renunciando a nuestro derecho de ser los principales educadores de nuestros hijos.

 

 

En una leprosería se convenció, antes dejó novia y trabajo en la banca: hoy es arzobispo de Oviedo

Jesús Sanz Montes, en el santuario de Covadonga / D. Arienza - El Comercio

Jesús Sanz Montes, en el santuario de Covadonga / D. Arienza

Jesús Sanz Montes se considera un “peregrino indómito”. Este franciscano de 64 años, arzobispo de la histórica sede de Oviedo, era ya era obispo a los 48 años cuando fue enviado al Pirineo. En Roma y Austria consiguió licenciaturas y doctorados, pero antes de ser sacerdote se formó en Economía y Derecho Mercantil, trabajó en la banca e incluso tuvo una novia con la que estuvo a punto de contraer matrimonio.

Una vida de gran actividad que sigue llenando además de con su día a día como pastor en Asturias con su amor a las misiones viajando a ellas cuando le es posible o subiendo picos, -ha llegado a coronar un 4.000-, una afición que 'providencialmente' ha podido seguir alimentando gracias a que sus destinos como obispo, Jaca-Huesca y después Oviedo, están rodeados de montañas.

"Dios te da caramelos, no sólo disgustos"

En una entrevista con el diario El Comercio, monseñor Sanz Montes revela que siendo obispo en los Pirineos pudo disfrutar de las cumbres, del esquí y de la bicicleta de montaña. “Dios te da caramelos, no sólo disgustos”, bromea el prelado, que confiesa haber subido también unos cuantos picos en Asturias, aunque dice tener “entre ceja y ceja el Urriellu (Naranjo de Bulnes, con más de 2.500 metros de altura n.d.a.), quiero celebrar misa en la cumbre, que exige poco espacio, el justo para poner el cáliz y una patena, y tener a los compañeros de cordada”.

Resultado de imagen de sanz montes franciscano

Este arzobispo nació en Madrid siendo el mayor de los ocho hijos de Jesús y Mariana. Aunque luego tardara en decir sí al Señor, Sanz Montes habla de una vocación temprana que se remonta a cuando tenía 9 años. Se produjo tras admirado con los sacerdotes de su parroquia y los seminaristas trabajar y cuidar de los pequeños de la colonia de catequesis.

"A los 9 años dije que quería ser cura"

El ahora pastor de la Archidiócesis de Oviedo afirma que “la alegría, la bondad de aquellos hombres, me hizo pensar que yo quería ser como ellos”. Cuenta que “a los 9 años dije que quería ser cura. ‘Primero los estudios’, me dijo mi padre”.

Obedeciendo a su padre, el pequeño Jesús siguió con sus estudios llegando incluso a trabajar más adelante en la banca privada hasta que finalmente la llamada del Señor era tan potente que acabó dejando todo para ingresar en el Seminario de Toledo.

Dejó a su novia para ingresar en el seminario

De hecho, en aquel momento Sanz Montes estaba emparejado. “Dejé a mi novia y renuncie al matrimonio, que estaba cercano, para ingresar en el seminario con veinte años”, señala el religioso franciscano. Esta fue una decisión de la que, asegura, “no me arrepiento”.

Resultado de imagen de sanz montes

Aquella llamada infantil cobró de nuevo fuerza. Según explica, “tenía algo en mi corazón que estaba sin resolver y, con Dios y ayuda, dejé atrás tantas cosas y tanta gente para seguir el camino que entendía era el mío”.

Así fue como ingresó en 1975 en el Seminario de Toledo de Don Marcelo, el arzobispo que llegó en 1971 a la sede primada con un seminario casi vacío y que al marchar en 1995 había ordenado a 400 sacerdotes, de los que 18 son ahora obispos.

Una crisis 'providencial'

Sin embargo, Toledo, “una ciudad mágica para la historia de España, pero también para la historia de la Iglesia y en la que fueron creciendo mis sueños de futuro cura”, no sería su destino final en esta historia vocacional.

Allí vivió, al igual que le ha ocurrido a muchos de los sacerdotes, una crisis sobre si realmente estaba llamado a ser sacerdote. Y entonces ocurrió un suceso que marcaría por completo su vocación y su futuro pues acabaría siendo no sacerdote diocesano de Toledo sino fraile franciscano.

La leprosería que cambió su vida

Explica monseñor Sanz Montes que en medio de esa crisis que experimentaba “me invitaron a hacer una semana de Pascua en una leprosería de Trillo, en Guadalajara, que estaba llevada por los franciscanos, y yo, que estaba en el seminario muy protegido, tuve el primer revolcón de dolor. Sientes que tienes una crisis internamente y externamente te asomas a una más importante, que es el de la vida y la muerte en medio de la soledad y el abandono, y me impresionó”.

Tan importante fue el encuentro con Dios que vivió con los enfermos en aquel lugar que poco después Sanz Montes acabaría convirtiéndose en fray Jesús, fraile franciscano ordenado sacerdote en 1986.

sanz-montes2

El camino de la vida le acabaría llevando a Roma, donde siguió formándose. Y ya de vuelta en España vivió su vida religiosa de manera cotidiana. “Es tan bonita la vida de comunidad cristiana en la que te entregas como cura, vas día a día descubriendo un mundo y asombrándote”.

En el futuro, misionero o monje

Pero aún quedaba que le enviaran a lugares tan bellos como Viena o Salzburgo. Sobre esto, Sanz Montes afirma que “siempre distingo entre el turista y el peregrino, el primero sale y vuelve y el segundo no sabe a dónde va ni tiene billete de regreso, y yo soy un peregrino indómito”.

Las misiones que ha visitado ya también como obispo le han marcado sobremanera, como las de Benín, donde hay una misión diocesana. “He visto la felicidad en la cara de los niños, la serenidad y la paz en los ancianos. Es ejemplo de esencialidad frente a las complicaciones materialistas y consumistas que nos enfrentan”, explica el arzobispo.

Y por ello asegura que tiene alma de misionero pero también de monje. “Cuando sea un poquito más mayor, o me voy a las misiones o a un monasterio”, concluye el prelado ovetense.

 

 

 

Dar libertad y pedir cuenta

A uno de los principales expertos mundiales en economía de la educación, y específicamente en el análisis de los factores que influyen en el rendimiento académico de los estudiantes el alemán Ludger Woessmann le preguntaban:

-¿Cuál es su opinión sobre el cheque escolar? Los detractores de esta medida suelen apuntar a Suecia como ejemplo de su fracaso...

-Los estudios recientes sobre Suecia señalan que, desde que se implementó esta política, la evolución del rendimiento académico ha sido mayor precisamente en las regiones donde se abrieron más escuelas de gestión no pública, comparadas con aquellas donde hubo poca competencia privada. Creo que el deterioro global del sistema educativo sueco está más relacionado con que haya habido poca rendición de cuentas: si dejas que los padres escojan centro, pero nadie puede verificar si los estudiantes realmente están aprendiendo, las familias elegirán basándose en otros aspectos, como si la escuela tiene un buen gimnasio. De esta forma, aumentar la libertad de elección no basta para mejorar los resultados.

-Usted ha explicado que existe una relación positiva entre la autonomía de los centros en su gestión y los resultados académicos. ¿No sería fantástico que las escuelas públicas también pudieran beneficiarse de esta mayor autonomía?

-Desde luego, la autonomía también es importante en el sector público. Pero, al mismo tiempo, es una espada de doble filo. Por un lado, las escuelas locales conocen mejor que nadie las necesidades de su alumnado. Pero por otro, no siempre aprovechan su autonomía para mejorar realmente la calidad de la enseñanza, sobre todo si no existe un mecanismo claro de rendición de cuentas, o si esa autonomía no es lo suficientemente amplia como para abordar cambios estructurales. De hecho, los estudios demuestran que una mayor autonomía puede ser mala para algunos estudiantes (por ejemplo, en países pobres) y buena para otros, y que tener pruebas externas es un requisito para que la autonomía produzca sus frutos.

Domingo Martínez Madrid

 

 

¿Cómo acabará?

Felipe VI, con buen criterio, decidió posponer una nueva ronda de consultas con los líderes políticos para proponer un nuevo candidato a la presidencia del Gobierno tras el fracaso de Sánchez. La actitud del líder del PSOE fue muy poca respetuosa con el espíritu de la regulación constitucional: el encargo del Rey debe recibirse cuando los apoyos necesarios para contar con una mayoría están preparados. El Rey espera ahora a que Sánchez tenga, si no una mayoría suficiente, sí una mayoría posible.

Sánchez ya dijo que está dispuesto a explorar nuevas vías. Es difícil imaginarse cuáles pueden ser. Como es lógico el PP y Ciudadanos mantienen su no, después de que el líder del PSOE haya intentado una investidura apoyada en Podemos, que continua sin existir, y en la abstención de ERC y Bildu. Mucho tendría que virar su rumbo Sánchez para llegar a un acuerdo con los constitucionalistas que no se ha trabajado hasta ahora. Todo da a entender que nos vemos abocados a unas nuevas elecciones.

Xus D Madrid

 

 

 

¿Fomenta la desigualdad?

-Hay quien piensa que la escuela privada no "juega limpio" en esa competición de la que Ud. hablaba (incapacidad de algunas familias para pagar estos centros, supuestos criterios no meritocráticos en la selección del alumnado). Hay quien directamente acusa a la privada de fomentar la desigualdad. ¿Qué valor tienen estas críticas? Preguntaban a el alemán Ludger Woessmann, uno de los principales expertos mundiales en economía de la educación.

-“Ciertamente, existe el riesgo de que las escuelas privadas incrementen la segregación y la desigualdad del alumnado. En este sentido, hay dos aspectos que las administraciones deben tener en cuenta para prevenirlo. Lo primero tiene que ver con la financiación. Obviamente, no puede ser que solo las familias ricas tengan acceso a estos centros. De hecho, estudios recientes demuestran que los centros que se financian sobre todo con fondos privados no producen una verdadera competitividad, y por tanto no mejoran el sistema, porque solo aumentan la oferta para unos pocos. Por tanto, tenemos que caminar hacia una mayor autonomía en la gestión de los centros, combinada con una mayor financiación pública. Una vez más, Holanda es un buen ejemplo: tres cuartas partes de los estudiantes acuden a una escuela de gestión privada. Pero estas escuelas son sostenidas con fondos públicos en igualdad con los centros de gestión estatal. Además, la misma Constitución garantiza que sea así.

El-segundo aspecto para asegurar una competitividad meritocrática tiene que ver con la selección de alumnos. A los centros privados se les debería prohibir el cream-skimming (emplear criterios diseñados para descartar a alumnos no "apetecibles"). Una vez resuelto esto, para que la competitividad funcione, lo más importante es asegurar que los buenos colegios pueden expandirse, y, consecuentemente, que los malos puedan hundirse. Así se crean los incentivos para mejorar la calidad. Por tanto, si muchos estudiantes quieren acudir a una determinada escuela, esta tiene que poder crecer para atender la demanda. Si, por problemas logísticos, en un curso no se puede dar plaza a todos, probablemente lo más justo sería asignarlas por medio de un sorteo.”

Jesús Domingo Martínez

 

 

VICIOS: Drogas, juego, alcohol, tabaco… “y”

 

                                En la mayor parte de mi vida y en España, al que hoy se dice “adicto”; simplemente se le denominaba vicioso (o viciosa); se les despreciaba y se apartaba uno de ellos como degenerados o apestados. Eran personas ya con mayoría de edad y por tanto se daba por hecho, que “sabían lo que hacían”; los niños simplemente no entraban (no había como hoy abundan) en “los muchos menos vicios que había”; generalmente estábamos mucho más disciplinados y ni entrábamos en ellos, ni nuestros mayores, nos dejaban, con las severas advertencias, o más severas reprimendas. Incluso con “mano dura”, que conllevaba, “el desliz”. Hoy con la situación creada y en la que, “el todo vale y nada es pecado o tabú”; ya, “no pegan los padres a los hijos, sino los hijos a los padres y abuelos”; por todo ello, se ha llegado a la situación que, “todo el mundo conoce; y las denominadas autoridades mucho más”; y todo o casi todo se consiente, justifica, “e incluso se dice sentir no se sabe qué por la defensa de libertades, muy discutibles”; pero la degradación sigue y el “gobierno o los gobiernos, nos siguen hablando de progreso; ignorando la gran decadencia que en general avanza; y el que no vea ello, supongo que debe cuidar su vista y visitar “al especialista”, que le haga ver, realidades que no se quieren ver, puesto que todo en general baila al ritmo de los tiempos y la velocidad; y los miles de entretenimientos y drogas lo tapan todo”.

                                Acabo de leer un muy amplio reportaje en la revista “XLSEMANAL  del cinco de mayo”; la que trata uno de los vicios o lacras que asolan a España y sin duda a otros países del mundo; es el juego; o juegos de azar, donde muchos idiotas, “se juegan hasta las pestañas”(“Ludopatía le llaman los eruditos”), es un vicio pernicioso y que si bien, siempre lo hubo, pero no en las proporciones de hoy, por lo que es una plaga, que destruye al pobre diablo que cae en ella, a las familias y a la sociedad en general. ¿Pero por qué se juega tanto y tan temerariamente a las loterías y los cientos de juegos que hoy abundan hasta en Internet? Sencillamente, por ignorancia, por no saber que “quién inventa e introduce un juego, el que ganará siempre es el que lo explota; y de paso el Estado o gobierno que cómplice del mismo, incluso, lo explota él voraz Estado con las loterías y juegos oficiales”; por tanto, lo que resta de dinero de cualquier sorteo, una vez deducidos todos estos brutales gastos, a pocos poquísimos, llegarán “las sobras”; pero eso sí, algún afortunado cobra cifras enormes y; “ese es el señuelo o veneno”, en que caen los ilusos que esperan llegar a él.

                                Del juego “legal” en España, el Estado se lleva ya de inicio, el 30 por ciento del valor de la participación; o sea que de un euro, de inmediato a que usted compra una participación, ya desaparecen 30 céntimos. Aparte de ello y si le tocan premios que superen los dos mil euros; también el voraz Estado, se quedará con un veinte por ciento más; por lo que a grosso modo; se lleva la mitad del dinero jugado; por tanto, se necesita ser bastante iluso, para participar en tan gran expolio, que además fomenta con grandes propagandas, con lo que fomenta igualmente, esa plaga del vicio del juego; que igualmente fomentan la Organización Nacional de Ciegos Españoles, y los “mil”, más, que hay fomentando “las delicias de los juegos de azar”… Y no, yo no digo que no se juegue, puesto que “de ilusión también se vive”; puesto que yo mismo juego semanalmente dos euros a “La Primitiva”; por aquello de, “si esa inexistente diosa de la fortuna”, me agraciase con “algo gordo”; de momento y durante bastantes años, lo que he llegado a cobrar, son “los ocho euros de las tres letras”, que y como fue estudiado con todos los reintegros y “pedreas”, al final “el padrastro Estado sabe que irán a sus inmensos bolsillos”.

                                Podría ampliar de los otros muchos vicios o “necesidades-vicio”, que es otro vicio más; pero para qué perder el tiempo; el ser humano se sigue creyendo sabio, más que nadie,  y hará lo que le salga de “la retafumba”, como siempre; por todo ello que sean los sabios, los enseñantes, los moralistas (si es que aún quedan de estas especies) los que dirijan a las masas, que como siempre, siguen borreguilmente, tras de las quimeras de la actualidad, en las que caen neciamente y como siempre.

                                Y que nadie me diga que, “no se puede salir del vicio que sea”; sé por confesiones de un drogadicto que sufrió, “los infiernos” de las drogas, pero y como él afirmó antes de morir; “De las drogas se sale, sólo se necesita, los suficientes cojones para salir; mientras el propio drogado no se lo proponga, no saldrá”; tengo sus confesiones en mi Web, por si a alguien les interesan, vean en portadas… “Al infierno a través de las drogas”; es gratuito, sólo hay que copiarlo.

                                Yo por mi parte me limito a recordar dos frases, que debieran enseñare en cualquier aula de la enseñanza positiva que sea; se las debemos a sabios muy antiguos, “de la cuna de esto que hoy llaman civilización occidental”; y son las siguientes: “Conócete a ti mismo” y “nada en exceso”; si alguno que esto lea, no se entera del enorme significado de ellas, que busque a un buen maestro, si puede que ya sea viejo filósofo; y que se las explique; hay para largo y tendido: Amén.

                               

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes