Las Noticias de hoy 10 Septiembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 10 de septiembre de 2019    

Indice:

ROME REPORTS

Las bienaventuranzas, “carnet de identidad del cristiano”

Mauricio: Francisco reza en la tumba del beato padre Laval, “apóstol de los negros”

Mauricio: El Papa alienta a “promover una política económica orientada hacia las personas”

Misa en Mauricio: Llamado a mantener el “impulso misionero” del padre Laval

LA ORACIÓN DE CRISTO. NUESTRA ORACIÓN: Francisco Fernandez Carbajal

“La verdadera humildad lleva... ¡a pedir perdón!”: San Josemaria

14 de septiembre: la cruz de cada día

Donde Dios nos quiere: crear la unidad de vida (II): Guillaume Derville

La importancia del sacramento del perdón: Benedicto XVI

El arte del perdón en el matrimonio.: María Teresa González Maciel

¿Quién va a pagar las jubilaciones futuras, si hoy las familias no tienen suficientes hijos?: Francisco Gras

La doctrina sobre la sinodalidad de la Iglesia ha de evitar el riesgo del clericalismo: Salvador Bernal

 Los hijos ¡no se tocan!: José Manuel Belmonte.

Al nombre de María: José María López Ferrera

Homofobia (y otras cuestiones): José Luis Velayos

Existen tres fórmulas: Domingo Martínez Madrid

Una sociedad sin futuro: Valentín Abelenda Carrillo

La mayor aportación de las mujeres inmigrantes: Jesús Martínez Madrid

Señalados: Jesús Domingo Martínez

Chicles, “chicleros” y otros guarros: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Las bienaventuranzas, “carnet de identidad del cristiano”

Homilía del Santo Padre en Mauricio

septiembre 09, 2019 14:22Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 9 sept. 2019).- El Papa Francisco, indicó que las bienaventuranzas “son el carnet de identidad del cristiano” y que para ser buen cristiano basta con hacer lo que Jesús indica en las mismas, ya que, “en ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 63)”.

Hoy, 9 de septiembre de 2019, en torno las 12:15, hora local (10:15 h. en Roma), el Santo Padre ha presidido la celebración eucarística en el Monumento de María Reina de la Paz en Port Louis, Mauricio.

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Francisco ha llegado esta misma mañana a Mauricio, tercer y último destino de su viaje apostólico a África, que está teniendo lugar del 4 al 10 de septiembre y en el que también ha visitado Mozambique y Madagascar.

Ejemplo del padre Laval

Con respecto a vivir las bienaventuranzas en nuestra vida, el Pontífice se refirió al ejemplo del beato Jacques-Désiré Laval, misionero evangelizador, muy venerado en Mauricio y que celebra hoy su fiesta.

Así, resaltó cómo el padre Laval supo que “evangelizar suponía hacerse todo para todos (cf. 1 Co 9, 19-22): aprendió el idioma de los esclavos recientemente liberados y les anunció de manera simple la Buena Nueva de la salvación. Supo convocar a los fieles y los formó para emprender la misión y crear pequeñas comunidades cristianas en barrios, ciudades y aldeas vecinas(…)”.

Y añadió que, “a través de su impulso misionero y su amor, el padre Laval dio a la Iglesia mauriciana una nueva juventud, un nuevo aliento, que hoy estamos invitados a continuar en el contexto actual”.

“Impulso misionero”

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En cuanto a dicho impulso misionero, Francisco apuntó que es necesario cuidarlo para no caer “en la tentación de perder el entusiasmo evangelizador refugiándonos en seguridades mundanas que, poco a poco, no solo condicionan la misión, sino que la vuelven pesada e incapaz de convocar (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 26)” y que este “tiene rostro joven y rejuvenecedor”.

De este modo, según el Pontífice, “con su vitalidad y entrega”, los jóvenes son los encargados de proporcionar “belleza y frescura” a la misión de la comunidad cristiana, algo que no es fácil siempre, “porque exige que aprendamos a reconocerles y otorgarles un lugar en el seno de nuestra comunidad y de nuestra sociedad”.

Los jóvenes, primera misión

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A continuación, el Santo Padre se refirió al sufrimiento de los jóvenes, que, a pesar del crecimiento económico de las últimas décadas en el país, se encuentran con la desocupación, con un “futuro incierto que los empuja fuera del camino y los obliga a escribir su vida muchas veces al margen, dejándolos vulnerables y casi sin puntos de referencia ante las nuevas formas de esclavitud de este siglo XXI”.

Por ello, el Papa subrayó “¡Ellos, nuestros jóvenes, son la primera misión! A ellos debemos invitar a encontrar su felicidad en Jesús; pero no de forma aséptica o lejana, sino aprendiendo a darles un lugar, conociendo ‘su lenguaje’, escuchando sus historias, viviendo a su lado, haciéndoles sentir que son bienaventurados de Dios”.

Por otro lado, reconoce que en nuestra sociedad, alienada por las ambiciones de poder y los intereses mundanos, a veces es difícil vivir las bienaventuranzas, pero que, al mismo tiempo, no podemos “dejar que nos gane en el desaliento”.

Feliz es sinónimo de santo

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El Obispo de Roma, afirmó que deseaba que el pie del monte en el que se encontraban se convirtiera en “el monte de las Bienaventuranzas” en el que recuperar “esta invitación a ser felices”, pues solo los cristianos alegres despiertan el “deseo de seguir ese camino”.

Y agregó: “la palabra ‘feliz’ o ‘bienaventurado’ pasa a ser sinónimo de ‘santo’, porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha”.

Espíritu Santo, protagonista de la Iglesia

En definitiva, los proyectos de vida cristiana realizados con alegría, son los que animan a los jóvenes a decir: “Yo quiero subir a ese monte de las bienaventuranzas, yo quiero encontrarme con la mirada de Jesús y que Él me diga cuál es mi camino de felicidad”, apuntó Francisco.

Finalmente, el Santo Padre invitó a pedir por nuestras comunidades para que, “dando testimonio de la alegría de la vida cristiana, vean florecer la vocación a la santidad en las múltiples formas de vida que el Espíritu nos propone”.

Y exhortó a no olvidar que “quien convoca con fuerza, quien construye la Iglesia, es el Espíritu Santo, con su fuerza. Él es el protagonista de la misión, Él es el protagonista de la Iglesia”.

***

Homilía del Santo Padre

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Aquí, ante este altar dedicado a María, Reina de la Paz; en este monte desde el que se ve la ciudad y más allá el mar, nos encontramos para participar de esa multitud de rostros que han venido de Mauricio y de las demás islas de esta región del Océano Índico para escuchar a Jesús que anuncia las bienaventuranzas. La misma Palabra de Vida que, como hace dos mil años, tiene la misma fuerza, el mismo fuego que enciende hasta los corazones más fríos. Juntos podemos decir al Señor: creemos en ti y, con la luz de la fe y el palpitar del corazón, sabemos que es verdad la profecía de Isaías: anuncias la paz y la salvación, traes buenas noticias, reina nuestro Dios.

Las bienaventuranzas «son el carnet de identidad del cristiano. Si alguno de nosotros se plantea la pregunta: “¿Cómo se hace para ser un buen cristiano?”, la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que pide Jesús en las bienaventuranzas. En ellas se dibuja el rostro del Maestro, que estamos llamados a transparentar en lo cotidiano de nuestras vidas» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 63), tal como hizo el llamado “apóstol de la unidad mauriciana”, el beato Jacques-Désiré Laval, tan venerado en estas tierras. El amor a Cristo y a los pobres marcó su vida de tal manera que lo protegió de la ilusión de realizar una evangelización “lejana y aséptica”. Sabía que evangelizar suponía hacerse todo para todos (cf. 1 Co 9, 19-22): aprendió el idioma de los esclavos recientemente liberados y les anunció de manera simple la Buena Nueva de la salvación. Supo convocar a los fieles y los formó para emprender la misión y crear pequeñas comunidades cristianas en barrios, ciudades y aldeas vecinas, muchas de estas pequeñas comunidades han sido el inicio de las actuales parroquias. Fue solícito en brindar confianza a los más pobres y descartados para que fuesen ellos los primeros en organizarse y encontrar respuestas a sus sufrimientos.

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A través de su impulso misionero y su amor, el padre Laval dio a la Iglesia mauriciana una nueva juventud, un nuevo aliento, que hoy estamos invitados a continuar en el contexto actual.

Y este impulso misionero hay que cuidarlo porque puede darse que, como Iglesia de Cristo, caigamos en la tentación de perder el entusiasmo evangelizador refugiándonos en seguridades mundanas que, poco a poco, no sólo condicionan la misión, sino que la vuelven pesada e incapaz de convocar (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 26). El impulso misionero tiene rostro joven y rejuvenecedor. Son precisamente los jóvenes quienes, con su vitalidad y entrega, pueden aportarle la belleza y frescura propia de la juventud cuando desafían a la comunidad cristiana a renovarnos y nos invitan a partir hacia nuevos horizontes (cf. Exhort. ap. Christus vivit, 37).

Pero esto no siempre es fácil, porque exige que aprendamos a reconocerles y otorgarles un lugar en el seno de nuestra comunidad y de nuestra sociedad.

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Pero qué duro es constatar que, a pesar del crecimiento económico que tuvo vuestro país en las últimas décadas, son los jóvenes los que más sufren, ellos son quienes más padecen la desocupación que provoca no sólo un futuro incierto, sino que además les quita la posibilidad de sentirse actores privilegiados de la propia historia común. Un futuro incierto que los empuja fuera del camino y los obliga a escribir su vida muchas veces al margen, dejándolos vulnerables y casi sin puntos de referencia ante las nuevas formas de esclavitud de este siglo XXI. ¡Ellos, nuestros jóvenes, son la primera misión! A ellos debemos invitar a encontrar su felicidad en Jesús; pero no de forma aséptica o lejana, sino aprendiendo a darles un lugar, conociendo “su lenguaje”, escuchando sus historias, viviendo a su lado, haciéndoles sentir que son bienaventurados de Dios. ¡No nos dejemos robar el rostro joven de la Iglesia y de la sociedad; no dejemos que sean los mercaderes de la muerte quienes roben las primicias de esta tierra!

A nuestros jóvenes y a cuantos como ellos sienten que no tienen voz porque están sumergidos en la precariedad, el padre Laval los invitaría a dejar resonar el anuncio de Isaías: «¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén!» (52,9). Aun cuando lo que nos rodee pueda parecer que no tiene solución, la esperanza en Jesús nos pide recuperar la certeza del triunfo de Dios no sólo más allá de la historia, sino también en la trama oculta de las pequeñas historias que se van entrelazando y que nos tienen como protagonistas de la victoria de Aquel que nos ha regalado el Reino.

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Para vivir el Evangelio, no se puede esperar que todo a nuestro alrededor sea favorable, porque muchas veces las ambiciones del poder y los intereses mundanos juegan en contra nuestra. San Juan Pablo II decía que «está alienada una sociedad que, en sus formas de organización social, de producción y consumo, hace más difícil la realización de esta donación [de sí] y la formación de esa solidaridad interhumana» (Enc. Centesimus annus, 41c). En una sociedad así, se vuelve difícil vivir las bienaventuranzas; puede llegar incluso a ser algo mal visto, sospechado, ridiculizado (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 91). Es cierto, pero no podemos dejar que nos gane el desaliento.

Al pie de este monte, que hoy quisiera que fuera el monte de las Bienaventuranzas, también nosotros tenemos que recuperar esta invitación a ser felices. Sólo los cristianos alegres despiertan el deseo de seguir ese camino; «la palabra “feliz” o “bienaventurado” pasa a ser sinónimo de “santo”, porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha» (ibíd., 64).

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Cuando escuchamos el amenazante pronóstico “cada vez somos menos”, en primer lugar, deberíamos preocuparnos no por la disminución de tal o cual modo de consagración en la Iglesia, sino por las carencias de hombres y mujeres que quieren vivir la felicidad haciendo caminos de santidad, hombres y mujeres que dejen arder su corazón con el anuncio más hermoso y liberador. «Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra con­ciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, sin la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, viven sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 49).

Cuando un joven ve un proyecto de vida cristiana realizado con alegría, eso lo entusiasma y alienta, y siente ese deseo que puede expresar así: “Yo quiero subir a ese monte de las bienaventuranzas, yo quiero encontrarme con la mirada de Jesús y que Él me diga cuál es mi camino de felicidad”.

Pidamos, queridos hermanos y hermanas, por nuestras comunidades, para que, dando testimonio de la alegría de la vida cristiana, vean florecer la vocación a la santidad en las múltiples formas de vida que el Espíritu nos propone. Implorémoslo para esta diócesis, como también para aquellas otras que hoy han hecho el esfuerzo de venir aquí. El padre Laval, el beato cuyas reliquias veneramos, vivió también momentos de decepción y dificultad con la comunidad cristiana, pero finalmente el Señor venció en su corazón. Tuvo confianza en la fuerza del Señor. Dejemos que toque el corazón de muchos hombres y mujeres de esta tierra, dejemos que toque también nuestro corazón para que su novedad renueve nuestra vida y la de nuestra comunidad (cf. ibíd., 11). Y no nos olvidemos que quien convoca con fuerza, quien construye la Iglesia, es el Espíritu Santo, con su fuerza. Él es el protagonista de la misión, Él es el protagonista de la Iglesia.

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La imagen de María, la Madre que nos protege y acompaña, nos recuerda que fue llamada la “bienaventurada”. A ella que vivió el dolor como una espada que le atraviesa el corazón, a ella que cruzó el peor umbral del dolor que es ver morir a su hijo, pidámosle el don de la apertura al Espíritu Santo, de la alegría perseverante, esa que no se amilana, ni se repliega, la que siempre vuelve a experimentar y afirmar: “El Todopoderoso hace grandes obras, su nombre es santo”.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Mauricio: Francisco reza en la tumba del beato padre Laval, “apóstol de los negros”

Evangelizó a los antiguos esclavos

septiembre 09, 2019 15:42Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 9 sept. 2019).- Pasadas las 4 de la tarde (14 horas en Roma), las campanas del Santuario del Beato Padre Laval replicaban con fuerza para recibir la histórica visita del Papa Francisco, coincidiendo con la conmemoración del 155 aniversario de la muerte del “apóstol de los negros”, el padre Jacques-Désiré Laval, misionero francés que evangelizó a los indígenas en Mauricio.

Este lunes, 9 de septiembre de 2019, último día del 31º viaje internacional de Francisco, está dedicado a Islas Mauricio, y transcurre en Port Louis, la capital, donde el Papa ha celebrado la Misa, y se reunirá con el presidente, el primer ministro y las autoridades civiles y políticas.

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A las 14:15 horas de Roma, a la entrada de la iglesia, al lado del Santuario, esperaban al Pontífice tres obispos de la CEDOI (Conferencia Episcopal del Océano Índico), el párroco y el responsable del Santuario. Una familia ha recibido al Papa a su llegada, y le han regalado unas flores que él ha depositado sobre la tumba del beato Laval, quedándose unos minutos en oración silenciosa.

Han participado en este acto cerca de 65 fieles, y a la salida, el Papa ha saludado a 12 enfermos y 20 familiares de personas tóxico dependientes atendidas en la “CASA A”, un centro de acogida mauriciano gestionado por un diácono permanente y por su mujer.

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Única fotografía, junto a la cruz 

La tumba del beato se encuentra en una vitrina de vidrio que alberga una representación del beato en cera, y debajo hay un gran crucifijo: se trata de una reproducción de la cruz junto a la cual el Padre Laval aceptó, por primera y única vez, ser fotografiado.

El amor a Cristo y a los pobres “marcó su vida de tal manera que lo protegió de la ilusión de realizar una evangelización ‘lejana y aséptica'”, ha descrito el Papa de él, en la Eucaristía celebrada en Port Louis.

“Sabía que evangelizar suponía hacerse todo para todos: aprendió el idioma de los esclavos recientemente liberados y les anunció de manera simple la Buena Nueva de la salvación. Supo convocar a los fieles y los formó para emprender la misión y crear pequeñas comunidades cristianas en barrios, ciudades y aldeas vecinas, muchas de estas pequeñas comunidades han sido el inicio de las actuales parroquias. Fue solícito en brindar confianza a los más pobres y descartados para que fuesen ellos los primeros en organizarse y encontrar respuestas a sus sufrimientos”.

Vida del padre Laval

El beato Jacques-Désiré Laval nace en Francia en 1803 de una familia aburguesada que lo obliga a estudiar Medicina, pero pronto decide abandonar la profesor médica para hacerse misionero. Instalado en 1841 en Isla Mauricio, se dedica con entusiasmo a la evangelización de los negros que habían sido liberados, por ley, de la esclavitud. Durante las epidemias de cólera que dañaron al país en 1854, 1857 y 1862, fundó numerosos hospitales.

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Abrió escuelas de enseñanza básica, construyó varias capillas para la formación espiritual y promovió la integración social de la población. En privado, llevó una vida austera: usaba el cilicio, dormía sobre la tierra descubierta, practicaba el ayuno, y transcurría las noches enteras rezando.

A la edad de 59 años, debilitado físicamente, es golpeado por una apoplejía, muere el 9 de septiembre de 1864. A su funeral asistieron 40 mil personas. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 29 de abril de 1979, el primer beato elegido por el papa polaco.

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El Santuario 

Situado en el interior de los muros de la iglesia de la Santa Cruz, a las afueras de Port Louis, el actual santuario del beato Laval es de reciente construcción: data, de hecho, de 2014, año en que la Iglesia mauriciana celebró el 150 aniversario de la muerte del beato Padre Jacques Laval, conocido como “el apóstol de los negros” porque se dedicó a la evangelización de los indígenas de Mauricio.

La nueva estructura se ha hecho necesaria por el constante aumento del número de peregrinos que se recogen en oración delante de la tumba del beato Laval, en particular, el 9 de septiembre, en memoria de su muerte.

Hoy, el edificio está preparado para acoger a 250 personas, más del doble de la anterior estructura, de 1870, restaurada más veces y ahora conectada al nuevo edificio a través de unas columnas.

 

 

Mauricio: El Papa alienta a “promover una política económica orientada hacia las personas”

Discurso a las autoridades

septiembre 09, 2019 17:26Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 9 sept. 2019).- El Papa Francisco, segundo pontífice que visita Mauricio, ha alentado a las autoridades a “promover una política económica orientada hacia las personas y que sepa privilegiar una mejor distribución de los ingresos, la creación de oportunidades de empleo y una promoción integral de los más pobres”.

El Santo Padre ha visitado esta tarde, en su último día de viaje a África (Mozambique y Madagascar), 9 de septiembre de 2019, a las autoridades políticas, miembros de la sociedad civil y del cuerpo diplomático de Isla Mauricio.

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A las 17:40 horas (15:40 horas en Roma), después de reunirse con el presidente de la República, Barlen Vyapoory, y con el primer ministro del Gobierno, Pravind Kumar Jugnauth, el Papa ha entrado al salón de actos del Palacio Presidencial para encontrarse con las autoridades.

En Islas Mauricio, –ubicado al sur del continente africano, en medio del Océano Índico– país donde la corrupción política y social está a la orden del día, conocido como un “paraíso fiscal”, el Papa ha animado a los políticos locales a “no sucumbir a la tentación de un modelo económico idólatra que siente la necesidad de sacrificar vidas humanas en el altar de la especulación y la mera rentabilidad”.

Oasis de paz

Asimismo, el Pontífice ha valorado cómo en estas islas, “las diferentes religiones, con sus respectivas identidades, trabajan mancomunadamente para contribuir a la paz social y recordar el valor trascendente de la vida contra todo tipo de reduccionismo”.

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Francisco ha valorado la tradición democrática que contribuye a hacer de la isla Mauricio un “oasis de paz”: “Espero que este estilo de vida democrático pueda ser cultivado y desarrollado, especialmente luchando contra todas las formas de discriminación”.

Asimismo, el Papa ha invitado a las autoridades del país a “dar la bienvenida y proteger” a los migrantes que vienen hoy para encontrar un trabajo, en “fidelidad a sus raíces”, dado que el “ADN” de este pueblo “guarda la memoria de estos movimientos migratorios” que condujeron a sus antepasados a la isla y que también “los llevaron a abrirse a las diferencias para integrarlas y promoverlas por el bien de todos”, ha recordado.

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Ecología integral

Luego ha salido al patio del palacio presidencial para bendecir las plantas que luego serán plantadas por todo el país, en la isla de Mauricio y las islas aledañas, una iniciativa con la que los mauricianos han querido conmemorar la visita apostólica de Francisco. En esta ceremonia han estado presentes los líderes musulmanes, hinduista y de otras religiones cristianas, comunidades muy activas en las Islas Mauricio.

Como ha explicado el cardenal Piat, arzobispo de Port Louis, al final de la Misa celebrada esta mañana, la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, han invitado a los fieles a plantar 100.000 plantas, adhiriéndose al llamado de Francisco a una ecología integral. “Estas plantas serán para nosotros un recordatorio de su invitación constante a escuchar el grito de los pobres y de la naturaleza”, ha dicho al Santo Padre.

***

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Discurso del Papa Francisco

Señor Presidente,
Señor Primer Ministro,
Distinguidos miembros del Gobierno,
Distinguidos miembros del Cuerpo Diplomático,
Señoras y señores, representantes de la sociedad civil,
Representantes de las diversas confesiones religiosas,
Señoras y señores:

Saludo cordialmente a las Autoridades del Estado de Mauricio y les agradezco la invitación a visitar vuestra República. Agradezco al Primer Ministro las amables palabras que me acaba de dirigir, así como su bienvenida y la del señor Presidente. Saludo a los miembros del Gobierno, de la sociedad civil y del Cuerpo Diplomático. Quiero también saludar y agradecer fraternalmente la presencia hoy aquí de los representantes de otras denominaciones cristianas y de las diferentes religiones presentes en la isla Mauricio.

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Estoy contento, gracias a esta breve visita, de poder conocer vuestro pueblo, caracterizado por poseer, no sólo un rostro multicultural, étnico y religioso sino, sobre todo, la belleza que proviene de vuestra capacidad de reconocer, respetar y armonizar las diferencias existentes en función de un proyecto común. Así es toda la historia de vuestro pueblo que nació con la llegada de migrantes de diferentes horizontes y continentes, portadores de sus tradiciones, su cultura y su religión, y que aprendieron, poco a poco, a enriquecerse con la diferencia de los demás y a encontrar los medios para vivir juntos, buscando construir una hermandad preocupada por el bien común.

En este sentido, vosotros poseéis una voz autorizada —porque se hizo vida— capaz de recordar que es posible alcanzar una paz estable desde la convicción de que «la diversidad es bella cuando acepta entrar constantemente en un proceso de reconciliación, hasta sellar una especie de pacto cultural que haga emerger una “diversidad reconciliada”» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 230). Esta es base y oportunidad para la construcción de una real comunión dentro de la gran familia humana, sin necesidad de marginar, excluir o rechazar.

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El ADN de vuestro pueblo guarda la memoria de estos movimientos migratorios que condujeron a vuestros antepasados a esta isla y que también los llevaron a abrirse a las diferencias para integrarlas y promoverlas por el bien de todos. Es por eso que os aliento, en fidelidad a vuestras raíces, a asumir el desafío de dar la bienvenida y proteger a los migrantes que vienen hoy para encontrar un trabajo y, para muchos de ellos, mejores condiciones de vida para sus familias. Preocuparos de darles la bienvenida como vuestros antepasados supieron acogerse recíprocamente; como protagonistas y defensores de una verdadera cultura del encuentro que permita a los migrantes —y a todos— ser reconocidos en su dignidad y derechos.

En la historia reciente de vuestro pueblo, quisiera recordar la tradición democrática instaurada después de la independencia y que contribuye a hacer de la isla Mauricio un oasis de paz. Espero que este estilo de vida democrático pueda ser cultivado y desarrollado, especialmente luchando contra todas las formas de discriminación. Porque «la auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y Encuentro-413x275

espirituales» (Mensaje para la 52 Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2019). Que vosotros, que estáis comprometidos en la vida política de la República de Mauricio, podáis ser un ejemplo para quienes confían en vosotros, especialmente para los jóvenes. Por vuestra actitud y disposición para luchar contra todas las formas de corrupción, que podáis manifestar la grandeza de vuestro compromiso al servicio del bien común y ser siempre dignos de la confianza que os dan vuestros conciudadanos.

Desde su independencia, vuestro país experimentó un fuerte desarrollo económico del cual, sin duda, debemos alegrarnos, a la vez que estar atentos. En el contexto actual, a menudo parece que el crecimiento económico no siempre beneficia a todos y que incluso deja a un costado —por ciertas estrategias de su dinámica— a un cierto número de personas, especialmente a los jóvenes. Por eso me gustaría animaros a promover una política económica orientada hacia las personas y que sepa privilegiar una mejor distribución de los ingresos, la creación de oportunidades de empleo y una promoción integral de los más pobres (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 204). Animaos a no sucumbir a la tentación de un modelo económico idólatra que siente la necesidad de sacrificar vidas humanas en el altar de la especulación y la mera rentabilidad, que sólo toma en cuenta el beneficio inmediato en detrimento de la

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protección de los más pobres, de nuestro medio ambiente y sus recursos. Se trata de avanzar con esa actitud constructiva que, como escribió el cardenal Piat con ocasión del 50 aniversario de la independencia de Mauricio, impulsa a implementar una conversión ecológica integral. Dicha conversión mira no sólo a evitar terribles fenómenos climáticos o grandes desastres naturales, sino que también busca promover un cambio en los estilos de vida para que el crecimiento económico realmente pueda beneficiar a todos, sin correr el riesgo de causar catástrofes ecológicas ni graves crisis sociales.

Señoras y señores: Deseo expresar mi agradecimiento por cómo en Mauricio las diferentes religiones, con sus respectivas identidades, trabajan mancomunadamente para contribuir a la paz social y recordar el valor trascendente de la vida contra todo tipo de reduccionismo. Y reitero la disposición de los católicos en Mauricio de continuar participando en este diálogo fecundo que ha marcado con tanta fuerza la historia de vuestro pueblo. Gracias por vuestro testimonio.

Nuevamente gracias por vuestra cálida bienvenida. Es mi deseo que Dios bendiga a vuestro pueblo y todos los esfuerzos que realizan para fomentar el encuentro entre diferentes culturas, civilizaciones y tradiciones religiosas en la promoción de una sociedad justa, que no se olvida de sus hijos, especialmente de aquellos más necesitados. ¡Que su amor y misericordia continúen acompañándoos y protegiéndoos!

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Misa en Mauricio: Llamado a mantener el “impulso misionero” del padre Laval

Celebración de la fiesta de este beato

septiembre 09, 2019 13:08Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 9 sept. 2019).- Hoy, 9 de septiembre de 2019, en torno las 12:15, hora local (10:15 h. en Roma), el Papa ha presidido la celebración eucarística en el Monumento de María Reina de la Paz en Port Louis, República de Mauricio.

Francisco llegó esta misma mañana a Mauricio, tercer y último destino de su viaje apostólico a África, que está teniendo lugar del 4 al 10 de septiembre y en el que también ha visitado Mozambique y Madagascar.

Monumento a María Reina de la Paz

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El Monumento de María Reina de la Paz se inauguró en 1940, en agradecimiento por haber preservado a este país en la I Guerra Mundial. Está construido en distintos niveles y en su parte más alta se sitúa una estatua de la Virgen en mármol de Carrara, que mide 3 metros.

La escultura tiene entre sus manos un globo terráqueo, como símbolo de que Ella es la consabida Reina de la Paz y de que a sus manos está encomendado el mundo.

Este lugar es utilizado para eventos importantes de la Iglesia católica de Mauricio y fue el escenario de la Misa que celebró el papa Juan Pablo II en 1989.

Iglesia Católica mauriciana

Mauricio es un territorio multiétnico (68% hindi-paquistaníes, 27% criollos, 3% chinos, 2% franceses), donde existe libertad religiosa y cuya religión predominante es el hinduismo (48,5%), los católicos representan un 28% de la población y los musulmanes un 17%.

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La comunidad católica son en su mayoría criollos descendientes de los antiguos esclavos africanos convertidos en el siglo XIX por el beato Jacques Désiré Laval y una minoría de los descendientes de los colonos franceses y de los fieles de etnia china.

La Iglesia local cuenta con 2 circunscripciones eclesiásticas y 44 parroquias. Por otra parte, en el país hay 95 sacerdotes, 17 religiosos, 86 religiosas y 1.335 catequistas.

En esta Misa se han congregado alrededor de 100.000 personas, procedentes también de islas y comunidades de alrededor de Mauricio, como las Seycheles, Rodrigues o Reunión.

Beato padre Laval

El Papa Francisco presidió hoy la Eucaristía en la fiesta del citado beato Jacques-Désiré Laval, misionero evangelizador del país y símbolo reconocido de la unidad del mismo, cuyas reliquias estaban expuestas en el altar.

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A lo largo de su homilía, el Papa aludió a la figura este beato, sacerdote francés que se trasladó a Mauricio en 1841 y dedicó su labor pastoral a la población de color, que por aquel entonces había salido de la esclavitud. Ellos se convirtieron en sus principales colaboradores, sobre todo para construir escuelas, casas y capillas por todo el país.

Su vida constituyó un gran testimonio de entrega a Cristo, a los pobres y a los enfermos. A todos les transmitió la Buena Nueva de forma sencilla y, para ello, aprendió la lengua de los esclavos. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1979.

Sobre él, el Santo Padre destacó su “impulso misionero y su amor”, que proporcionó a la Iglesia de Mauricio “una nueva juventud, un nuevo aliento, que hoy estamos invitados a continuar en el contexto actual”.

Participación de los fieles

La Misa fue acompañada por los cantos de un coro en el que sus miembros estaban vestidos de amarillo y blanco.

La primera lectura fue leída por una niña y, el salmo, cantado por varias personas, en criollo  y en francés. La oración de los fue realizada por 5 personas, en francés, inglés y criollo.

En cuanto a las ofrendas, representantes de los distintos grupos étnicos de Mauricio entregaron las mismas al Papa. Entre ellos, una familia.

100.000 plantas

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Al final de la Eucaristía, el cardenal Maurice Piat, obispo de Port Louis, dirigió un saludo al Santo Padre en el que anunció que, para dar testimonio de su gratitud y como un modo de adherirse al llamado del Pontífice a vivir la ecología integral, la Comisión Diocesana de Justicia y Paz ha decidido invitar a los mauricianos a sembrar 100.000 plantas.

De hecho, en la celebración algunos fieles portaban palmeras como símbolo de esta reforestación.

Una camiseta y un sombrero para el Papa

Además, el cardenal comunicó a Francisco que, como saben que es aficionado al fútbol, los jóvenes deseaban regalarle una camiseta de su equipo favorito, el San Lorenzo de Almagro (Argentina), y una joven hindú le hizo entrega de la misma, con su nombre y el número 9.

Finalmente, el cardenal trasladó el saludo de los sacerdotes de Islas Mauricio. Estos quisieron también obsequiar al Papa con uno de los sombreros que ellos llevaban puestos durante la Misa, de manera que un joven presbítero se ha acercado al Papa para ofrecérselo.

Agradecimiento de Francisco

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Antes de la bendición final, el Santo Padre pronuncio unas palabras de agradecimiento al cardenal y a todos los colaboradores en la organización del viaje, tanto eclesiásticos como civiles.

Asimismo, después de mencionar a los sacerdotes, diáconos, consagrados y voluntarios, el Papa también se ha referido a todo el Pueblo de Dios presente, especialmente a los fieles de Seychelles, Reunión, Comoras, Chagos, Agalega, Rodrigues y Mauricio.

 

LA ORACIÓN DE CRISTO. NUESTRA ORACIÓN

— El Señor, desde el Cielo, sigue intercediendo por nosotros. Su oración es siempre eficaz.

— Frutos de la oración.

— Las oraciones vocales.

I. Se lee en el Santo Evangelio1 que Cristo salió al monte a orar, y pasó toda la noche en oración. Al día siguiente, eligió a los Doce Apóstoles. Es la oración de Cristo por la Iglesia incipiente.

En muchos lugares evangélicos se nos muestra Cristo unido a su Padre Celestial en una íntima y confiada plegaria. Convenía también que Jesús, perfecto Dios y Hombre perfecto, orase para darnos ejemplo de oración humilde, confiada, perseverante, ya que Él nos mandó orar siempre, sin desfallecer2, sin dejarse vencer por el cansancio, de la misma manera que se respira incesantemente.

Jesús hizo peticiones al Padre, y su oración siempre fue escuchada3. Sus discípulos conocían bien este poder de la oración del Señor. Después de la muerte de Lázaro, la hermana de este, Marta, le dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano; pero sé que cuanto pidas a Dios, te lo otorgará4. En el momento de la resurrección de Lázaro, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que siempre me escuchas5. Por Pedro rogará antes de la Pasión: Simón, Simón, le advierte, Satanás os busca para zarandearos como el trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos6. Y Pedro se convirtió después de su caída. Igualmente, había rogado por los Apóstoles y por todos los fieles cristianos en la Última Cena: No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal... Santifícalos en la verdad...7. Jesús conoce el abatimiento en el que van a caer sus discípulos pocas horas más tarde, pero su oración los sostendrá; les obtendrá fuerzas para ser fieles hasta dar la vida por el Maestro.

En esta oración sacerdotal de la Última Cena suplica el Señor a su Padre por todos los que han de creer en Él a través de los siglos. Pidió el Señor por nosotros, y su gracia no nos falta. «Cristo vivo nos sigue amando todavía ahora, hoy, y nos presenta su corazón como la fuente de nuestra redención: Semper vivens ad interpellandum pro nobis (Heb 7, 25), En todo momento nos envuelve, a nosotros y al mundo entero, el amor de este corazón que tanto ha amado a los hombres y que es tan poco correspondido por ellos»8. Procuremos nosotros corresponder mejor.

Desde el Cielo, Jesucristo, «sentado a la derecha del Padre»9, intercede por quienes somos miembros de su Iglesia, y «permanece siempre siendo nuestro abogado y nuestro mediador»10. San Ambrosio nos recuerda que Jesús defiende siempre nuestra causa delante del Padre y su ruego no puede ser desechado11; pide al Padre que los méritos que adquirió durante su vida terrena nos sean aplicados continuamente.

¡Qué alegría pensar que Cristo, siempre vivo, no cesa de interceder por nosotros!12. Que podemos unir nuestras oraciones y nuestro trabajo a su oración, y que junto a ella alcanzan un valor infinito. En ocasiones, a nuestra oración le faltan la humildad, la confianza, la perseverancia que le serían necesarias; apoyémosla en la de Cristo; pidámosle que nos inspire orar como conviene, según las intenciones divinas, que haga brotar la oración de nuestros corazones y la presente a su Padre, para que seamos uno con Él por toda la eternidad13. Más aún: hagamos de nuestra vida entera una ofrenda íntimamente unida a la de Jesús, a través de Santa María: ¡Padre Santo! Por el Corazón Inmaculado de María, os ofrezco a Jesús, vuestro muy amado Hijo, y me ofrezco a mí mismo en Él, con Él y por Él, a todas sus intenciones y en nombre de todas las criaturas14. Así nuestra oración y todos nuestros actos, unidos íntimamente a los de Jesús, adquieren un valor infinito.

II. El Maestro nos enseñó con su ejemplo la necesidad de hacer oración. Repitió una y otra vez que es necesario orar y no desfallecer. Cuando también nosotros nos recogemos para orar nos acercamos sedientos a la fuente de las aguas vivas15. Allí encontramos la paz y las fuerzas necesarias para seguir con alegría y optimismo en este caminar de la vida.

¡Cuánto bien hacemos a la Iglesia y al mundo con nuestra oración! ¡Con estos ratos, como el de ahora, en los que permanecemos junto al Señor! Se ha dicho que quienes hacen oración verdadera son como «las columnas del mundo», sin los cuales todo se vendría abajo. San Juan de la Cruz enseñaba bellamente que «es más precioso delante de Dios y del alma un poquito de este amor puro, y más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras juntas»16, que poco o nada valdrían fuera de Cristo. Precisamente porque la oración nos hace fuertes ante las dificultades, nos ayuda a santificar el trabajo, a ser ejemplares en nuestros quehaceres, a tratar con cordialidad y aprecio a quienes conviven o trabajan con nosotros. En la oración descubrimos la urgencia de llevar a Cristo a los ambientes en que nos desenvolvemos, urgencia tanto más apremiante cuanto más lejos de Dios se encuentren quienes nos rodean.

Santa Teresa se hace eco de las palabras de un «gran letrado», para quien «las almas que no tienen oración son como un cuerpo con “perlesía” o tullido, que aunque tiene pies y manos, no los puede mandar»17. La oración es necesaria para querer más y más al Señor, para no separarnos jamás de Él; sin ella el alma cae en la tibieza, pierde la alegría y las fuerzas para hacer el bien.

El diálogo íntimo de Jesús con Dios Padre fue continuo: para pedir, para alabar, para dar gracias; en toda circunstancia, el Señor se dirige al Padre. A eso debemos aspirar nosotros, a tratar a Dios siempre, y especialmente en los momentos que dedicamos de lleno a hablar con Él, como en la Santa Misa y ahora, en este rato en el que nos encontramos con Él. También a lo largo del día, en las situaciones que tejen nuestra jornada: al comenzar o al terminar el trabajo o el estudio, mientras esperamos el ascensor, al encontrar por la calle a una persona conocida. Aquella invocación llena de ternura –¡Abbá, Padre!– estaba constantemente en los labios del Señor; con ella empezaba muchas veces sus acciones de gracias, su petición o su alabanza. ¡Cuánto bien traerá a nuestra alma el acostumbrarnos a llamar a Dios así: ¡Padre!, con ternura y confianza, con amor!

Todos los momentos solemnes de la vida del Señor están precedidos por la oración. «El Evangelista señala que fue precisamente durante la oración de Jesús cuando manifestó el misterio del amor del Padre y se reveló la comunión de las Tres Divinas Personas. Es en la oración donde aprendemos el misterio de Cristo y la sabiduría de la Cruz. En la oración percibimos, en todas sus dimensiones, las necesidades reales de nuestros hermanos y de nuestras hermanas de todo el mundo; en la oración nos fortalecemos de cara a las posibilidades que tenemos delante; en la oración tomamos fuerzas para la misión que Cristo comparte con nosotros»18.

Solía decir el Santo Cura de Ars que todos los males que muchas veces nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal19. Formulemos nosotros el propósito de dirigirnos con amor y confianza a Dios a través de la oración mental, de las oraciones vocales y de esas breves fórmulas, las jaculatorias, y tendremos la alegría de vivir la vida junto a nuestro Padre Dios, que es el único lugar en el que merece la pena ser vivida.

III. El Espíritu Santo nos enseña a tratar a Jesús en la oración mental y mediante la oración vocal, quizá también ton esas oraciones que de pequeños aprendimos de nuestras madres. Aun siendo omnisciente como Dios, el Señor, en cuanto hombre, debió de aprender de labios de su Madre la fórmula de muchas plegarias que se habían transmitido de generación en generación en el pueblo hebreo, y nos dio ejemplo de aprecio por la oración vocal. En su última plegaria al Padre utilizará las palabras de un Salmo. Y nos enseñó la oración por excelencia, el Padrenuestro, donde se contiene todo lo que debemos pedir. La oración vocal es una manifestación de la piedad del corazón y nos ayuda para mantener viva la presencia de Dios durante el día, y en esos momentos de la oración mental en los que estamos secos y nada se nos ocurre.

El texto de las oraciones vocales, muchas de raigambre bíblica, tanto de la liturgia como otras que fueron compuestas por santos, han servido a innumerables cristianos para alabar, dar gracias y pedir ayuda, desagraviar. Cuando acudimos a estas oraciones estamos viviendo de modo íntimo la Comunión de los Santos, y apoyamos nuestra fe en la fe de la Iglesia20.

Para rezar mejor y evitar la rutina, nos puede ayudar este consejo: «procura recitarlas con el mismo amor con que habla por primera vez el enamorado..., y como si fuera la última ocasión en que pudieras dirigirte al Señor»21.

1 Lc 6, 12-19. — 2 Cfr. Lc 16, 1. — 3 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 3, q. 21, a. 4. — 4 Jn 11, 21 — 5 Jn 11, 42 — 6 Lc 22, 32 — 7 Cfr. Jn 17, 15 ss. — 8 Juan Pablo II, Homilía en la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, París 1-VI-1980. — 9 Misal Romano, Símbolo niceno-constantinopolitano. — 10 San Gregorio Magno, Comentario al Salmo 5. — 11 Cfr. San Ambrosio, Comentario a la Epístola a los Romanos, 8, 34. — 12 Heb 7, 25. — 13 Cfr. R. Garrigou-Lagrange, El Salvador, p. 351. — 14 P. M. Sulamitis, Ofrenda al Amor misericordioso. — 15 Cfr. Sal 41, 2. — 16 San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, Canción 29, 2 b. — 17 Santa Teresa de Jesús, Castillo interior, Moradas primeras, 1, 6. — 18 Juan Pablo II, Homilía 13-I-1981. — 19 Santo Cura de Ars, Sermón sobre la oración. — 20 Cfr. G. Chevrot, En lo secreto, Rialp, Madrid 1960, pp. 100-101. — 21 Cfr. San Josemaría Escrivá, Forja, n. 432.

 

 

“La verdadera humildad lleva... ¡a pedir perdón!”

Si alguna vez caes, hijo, acude prontamente a la Confesión y a la dirección espiritual: ¡enseña la herida!, para que te curen a fondo, para que te quiten todas las posibilidades de infección, aunque te duela como en una operación quirúrgica. (Forja, 192)

La sinceridad es indispensable para adelantar en la unión con Dios.
–Si dentro de ti, hijo mío, hay un "sapo", ¡suéltalo! Di primero, como te aconsejo siempre, lo que no querrías que se supiera. Una vez que se ha soltado el "sapo" en la Confesión, ¡qué bien se está! (Forja, 193)
¡Dios sea bendito!, te decías después de acabar tu Confesión sacramental. Y pensabas: es como si volviera a nacer.
Luego, proseguiste con serenidad: «Domine, quid me vis facere?» –Señor, ¿qué quieres que haga?
–Y tú mismo te diste la respuesta: con tu gracia, por encima de todo y de todos, cumpliré tu Santísima Voluntad: «serviam!» –¡te serviré sin condiciones! (Forja, 238)
La humildad lleva, a cada alma, a no desanimarse ante los propios yerros.
–La verdadera humildad lleva... ¡a pedir perdón! (Forja, 189)

Si yo fuera leproso, mi madre me abrazaría. Sin miedo ni reparo alguno, me besaría las llagas.
–Pues, ¿y la Virgen Santísima? Al sentir que tenemos lepra, que estamos llagados, hemos de gritar: ¡Madre! Y la protección de nuestra Madre es como un beso en las heridas, que nos alcanza la curación. (Forja, 190)

 

 

14 de septiembre: la cruz de cada día

El 14 de septiembre los cristianos celebramos la Exaltación de la Santa Cruz. Es un día para reflexionar sobre la muerte de Cristo en una Cruz, a la que se nos invita a unirnos para resucitar con Él. Ofrecemos algunos textos para meditar.

De la Iglesia y del Papa10/09/2019

Opus Dei - 14 de septiembre: la cruz de cada día

Otros recursos: Fiestas litúrgicas: La Exaltación de la Santa CruzLos siete dolores de la Virgen (Rezar con San Josemaría) • “Omnia traham ad meipsum”. Estudio de Pedro Rodríguez • La Pasión y Muerte en la Cruz (Resúmenes de fe cristiana) • La libertad ganada por Cristo en la Cruz. Estudio de Lluís Clavell • «Nosotros predicamos a un Cristo crucificado» (De la serie 'La luz de la fe') • Cruz y resurrección en el trabajo (De la serie sobre el 'Trabajo') • Esa Cruz es tu Cruz: la de cada día (Rezar con San Josemaría)


Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Jesucristo. En 614, el rey Cosroes II de Persia invadió y conquistó Jerusalén, llevándose como trofeo de guerra la santa Reliquia. Pero en el 628 el emperador Heraclio recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén. El 14 de septiembre, el emperador entró en la Ciudad Santa cargando él mismo con la cruz. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Santa Cruz.

Lecturas del día

Primera lectura. Números 21:4-9

Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf, rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos habéis subido de Egipto para morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable». Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel. El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes», Moisés intercedió por el pueblo. Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá». Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.

Se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre (Carta a los Filipenses)

Salmo responsorial. Salmo 78:1-2, 34-38

Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca; voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado. Cuando los mataba, le buscaban, se convertían, se afanaban por él, y recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios Altísimo. Mas le halagaban con su boca, y con su lengua le mentían; su corazón no era fiel para con él, no tenían fe en su alianza. El, con todo, enternecido, borraba las culpas y no exterminaba; bien de veces su cólera contuvo y no despertó todo su furor.

Segunda lectura. Filipenses 2:6-11

El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.

Evangelio. Juan 3:13-17

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Palabras de Papa Francisco

El misterio de la Cruz sólo se puede comprender un poquito de rodillas, en la oración, pero también a través de las lágrimas (Papa Francisco)

- “¡Dios hace este recorrido por amor! No hay otra explicación: sólo el amor hace estas cosas. Hoy miramos la Cruz, historia del hombre e historia de Dios. Miramos esta Cruz, donde se puede probar esa miel de áloe, esa miel amarga, esa dulzura amarga del sacrificio de Jesús. Pero este misterio es tan grande y nosotros solos no podemos ver bien este misterio, no tanto para comprender, sí, comprender..., sino sentir profundamente la salvación de este misterio. Ante todo el misterio de la Cruz. Sólo se puede comprender un poquito de rodillas, en la oración, pero también a través de las lágrimas: son las lágrimas las que nos acercan a este misterio” (14 de septiembre de 2013).

- La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal en el mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal y se queda en silencio. En realidad, Dios ha hablado y respondido; y su respuesta es la Cruz de Cristo. Una a palabra que es amor, misericordia, perdón. Y es también Juicio. Dios nos juzga amándonos, Dios nos juzga amándonos: si recibo su amor me salvo, si lo rechazo me condeno. No por Él sino por mí mismo, porque Dios no condena sino que ama y salva. La palabra de la Cruz es la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y alrededor nuestro. Los cristianos tienen que responder al mal con el bien tomando sobre sí mismos la Cruz como Jesús (30 de marzo de 2013).

San Josemaría

 

- Al celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, suplicaste al Señor, con todas las veras de tu alma, que te concediera su gracia para "exaltar" la Cruz Santa en tus potencias y en tus sentidos... ¡Una vida nueva! Un resello: para dar firmeza a la autenticidad de tu embajada..., ¡todo tu ser en la Cruz! —Veremos, veremos (Forja, 517).

Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural (...). En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es el emblema del Redentor: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: allí está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección (Via Crucis, II estación, n. 5).

- Cada día un poco más —igual que al tallar una piedra o una madera—, hay que ir limando asperezas, quitando defectos de nuestra vida personal, con espíritu de penitencia, con pequeñas mortificaciones, que son de dos tipos: las activas —ésas que buscamos, como florecicas que recogemos a lo largo del día—, y las pasivas, que vienen de fuera y nos cuesta aceptarlas. Luego, Jesucristo va poniendo lo que falta.

—¡Qué Crucifijo tan estupendo vas a ser, si respondes con generosidad, con alegría, del todo! (Forja, 403)

- Los verdaderos obstáculos que te separan de Cristo —la soberbia, la sensualidad...—, se superan con oración y penitencia. Y rezar y mortificarse es también ocuparse de los demás y olvidarse de sí mismo. Si vives así, verás cómo la mayor parte de los contratiempos que tienes, desaparecen (Via Crucis, estación X, n. 4).

En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz (San Josemaría)

- Jesús, muriendo en la Cruz, ha vencido la muerte; Dios saca, de la muerte, vida. La actitud de un hijo de Dios no es la de quien se resigna a su trágica desventura, es la satisfacción de quien pregusta ya la victoria. En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra palabra y con nuestras obras. Hemos de luchar —lucha de paz— contra el mal, contra la injusticia, contra el pecado, para proclamar así que la actual condición humana no es la definitiva; que el amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, alcanzará el glorioso triunfo espiritual de los hombres (Es Cristo que pasa, 168)

- Cuando veas una pobre Cruz de palo, sola, despreciable y sin valor... y sin Crucifijo, no olvides que esa Cruz es tu Cruz: la de cada día, la escondida, sin brillo y sin consuelo..., que está esperando el Crucifijo que le falta: y ese Crucifijo has de ser tú. Antes de empezar a trabajar, pon sobre tu mesa o junto a los útiles de tu labor, un crucifijo. De cuando en cuando, échale una mirada... Cuando llegue la fatiga, los ojos se te irán hacia Jesús, y hallarás nueva fuerza para proseguir en tu empeño (Via Crucis, estación XI, n. 5)

- Recordad las palabras de Cristo: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, lleve su cruz cada día y sígame. ¿Lo veis? La cruz cada día. Nulla dies sine cruce!, ningún día sin Cruz: ninguna jornada, en la que no carguemos con la cruz del Señor, en la que no aceptemos su yugo. Por eso, no he querido tampoco dejar de recordaros que la alegría de la resurrección es consecuencia del dolor de la Cruz.

No temáis, sin embargo, porque el mismo Señor nos ha dicho: venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos, que yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis el reposo para vuestras almas; porque mi yugo es suave y mi carga ligera. Venid —glosa San Juan Crisóstomo—,no para rendir cuentas, sino para ser librados de vuestros pecados; venid, porque yo no tengo necesidad de la gloria que podáis procurarme: tengo necesidad de vuestra salvación... No temáis al oír hablar de yugo, porque es suave; no temáis si hablo de carga, porque es ligera.

El camino de nuestra santificación personal pasa, cotidianamente, por la Cruz: no es desgraciado ese camino, porque Cristo mismo nos ayuda y con El no cabe la tristeza. In lætitia, nulla dies sine cruce!, me gusta repetir; con el alma traspasada de alegría, ningún día sin Cruz. (Es Cristo que pasa, 176).

Foto: Luis Serrano (cc)

 

 

Donde Dios nos quiere: crear la unidad de vida (II)

Segunda entrega sobre la unidad de vida. El autor reflexiona sobre la necesidad de aceptar el lugar en el que Dios nos ha puesto y ahí buscar Su presencia.

Vida espiritual17/02/2017

Opus Dei - Donde Dios nos quiere: crear la unidad de vida (II)

«Dios es quien obra en vosotros el querer y el actuar conforme a su beneplácito», escribe San Pablo a los filipenses (Flp 2,13). El Señor es quien unifica nuestra vida: venimos de Él y vamos hacia Él, y de hecho nos acompaña muy de cerca en nuestra peregrinación terrestre, nuestro caminar per agrum, a través del gran campo del mundo (cfr. Mt 13,38). Jesucristo es «via, veritas et vita: camino, verdad y vida» (Jn 14,6). Verdad y vida, comenta san Agustín, porque es Dios; y camino, porque es hombre[1]. Esta realidad nos llena de paz. En nuestra vida, el camino, alguna vez llano, otras veces más accidentado y arduo, no está tan lejos de la meta, porque la meta misma está ya presente in spe, en la esperanza, a cada paso. «Él mismo, escribe santo Tomás, es a la vez el camino y su término. Es el camino según su humanidad, el término según su divinidad»[2].

«Dios nos quiere muy humanos. Que la cabeza toque el cielo, pero que las plantas pisen bien seguras en la tierra (San Josemaría).

Con la Encarnación, el Verbo de Dios «retoma la travesía del desierto humano pasando por la muerte para llegar a la resurrección, llevando consigo a toda la humanidad a Dios. Ahora, Jesús ya no está encerrado en un espacio y tiempo determinado, sino que su Espíritu, el Espíritu Santo, brota de Él y entra en nuestros corazones, uniéndonos así a Jesús mismo y, con Él, al Padre, al Dios uno y trino»[3]. La unidad de vida consiste en esta elevación de lo humano al orden sobrenatural; es una encarnación de lo divino en lo humano. Por eso, «si aceptamos nuestra responsabilidad de hijos suyos, Dios nos quiere muy humanos. Que la cabeza toque el cielo, pero que las plantas pisen bien seguras en la tierra. El precio de vivir en cristiano no es dejar de ser hombres o abdicar del esfuerzo por adquirir esas virtudes que algunos tienen, aun sin conocer a Cristo. El precio de cada cristiano es la Sangre redentora de Nuestro Señor, que nos quiere –insisto– muy humanos y muy divinos, con el empeño diario de imitarle a Él, que es perfectus Deus, perfectus homo»[4].

«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva» (Jn 4,10). El Señor muestra a la mujer samaritana, en la sed, su humanidad; y en su promesa de agua viva, su divinidad. «Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed», responde la mujer, que empieza a entrever cómo quien le habla no es un galileo más. La samaritana pasa de la suficiencia de quien cree poder construir su vida sola, a pedir, balbuceando, el don de Dios. Solo Él puede saciar la sed de nuestro corazón: resulta imposible alcanzar a Dios sin Dios, si el Espíritu no actúa para que Cristo viva en nosotros.

Estar donde Dios nos quiere

«Todo el panorama de nuestra vocación cristiana, esa unidad de vida que tiene como nervio la presencia de Dios, Padre Nuestro, puede y debe ser una realidad diaria»[5]. Esta convicción llevaba a san Josemaría, ya en los primeros años de la Obra, a «traer muchas veces a cuento la presencia de Dios, en conversaciones particulares, en las charlas comunes, y siempre»[6]; también en su correspondencia: «Adelante, pues; sobre todo, en la presencia de Dios. Muy bueno es que te acostumbres a referir a Él todas las cosas, y a darle gracias por todo»[7].

Estar en nuestro sitio, pasar oculto quizá, ser uno mismo en la tarea que los demás esperan de nosotros.

Junto a la presencia de Dios, convicción profunda de que «Dios está junto a nosotros de continuo»[8], para cumplir nuestro deber en la vida ordinaria hace falta la humildad de estar allí donde Dios nos ha colocado. Estar en nuestro sitio, pasar oculto quizá, ser uno mismo en la tarea que los demás esperan de nosotros. La continuidad, la perseverancia, la obediencia, esculpen en nosotros un carácter recio y maduro. Desde la experiencia de la llamada divina a fundar la Obra a pesar suyo, san Josemaría insistía en la humildad que consiste en querer servir, sin otra ambición que la de secundar la gracia divina. Por contraste, describía un aspecto pintoresco del afán de cambiar siempre de sitio que se daba en ciertos ambientes eclesiales, bien distinto de la auténtica entrega de la vida religiosa, que es tan necesaria en la vida de la Iglesia:

«Tal es mi horror a todo lo que suponga ambición humana, aunque irreprochable, que si Dios en su misericordia se ha querido servir de mí, que soy un pecador, para la fundación de la Obra, ha sido a pesar mío. Sabéis qué aversión he tenido siempre a ese empeño de algunos –cuando no está basado en razones muy sobrenaturales, que la Iglesia juzga– por hacer nuevas fundaciones. Me parecía –y me sigue pareciendo– que sobraban fundaciones y fundadores: veía el peligro de una especie de psicosis de fundación, que llevaba a crear cosas innecesarias por motivos que consideraba ridículos. Pensaba, quizá con falta de caridad, que en alguna ocasión el motivo era lo de menos: lo esencial era crear algo nuevo y llamarse fundador»[9].

Coherencia en la vida de cada día

La vocación da un horizonte y a la vez marca un camino seguro, que se construye a lo largo de la vida, día tras día. Al empezar no sabíamos lo que el Señor nos pediría, pero deseamos decir siempre que sí, haciendo actual la entrega del primer día, cuando lo dimos todo por amor y para siempre, pues «los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29). La vocación, semilla que Dios ha puesto en nuestros corazones, ha de crecer para dar luz y calor a muchas almas, y llegar a ser un árbol frondoso; es esta una realidad que abraza todo nuestro ser y toda nuestra vida, y la unifica: da sentido, seguridad, armonía.

La vocación abraza todo nuestro ser y toda nuestra vida, y la unifica: da sentido, seguridad, armonía

La unidad de vida se disfruta en el lugar donde Dios nos ha colocado, con las personas que tenemos alrededor, sin soñar en actividades que quizá desdirían de lo que somos y debemos ser. San Pablo invita a los Tesalonicenses a trabajar y ganarse el sustento y a que se ayuden a comportarse de ese modo (cfr. 2 Tes 3,6-15). Esta coherencia de vida hace que, porque reza y porque profundiza en las enseñanzas de la Iglesia, cada uno cumpla con sus compromisos: desde asistir a una cita aunque se haya presentado después otro plan aparentemente mejor, hasta pagar el billete del transporte público aunque no haya revisor, pasando por cumplir con las obligaciones fiscales.

Vivir así es luchar para poner en práctica la exhortación del Señor: «Que vuestro modo de hablar sea: «sí, sí»; «no, no». Lo que exceda de esto, viene del Maligno» (Mt 5,37). Cristo señala un modo de hablar: un estilo de vida cristiano que se actualiza mediante la presencia de Dios, una «atención respetuosa a su presencia, reconocida o menospreciada en cada una de nuestras afirmaciones»[10], que se concreta en no mentir nunca, aunque en un momento dado eso nos pudiera sacar de algún apuro; comportarnos con dignidad, aunque nadie nos vea; no dar rienda suelta a la ira cuando nos ponemos al volante o jugamos un partido de futbol, como quien considera normal transformarse así en esas circunstancias. Como enseña el Concilio Vaticano II, en fin, los bautizados tienen que «cumplir fielmente sus deberes temporales, guiados por el Espíritu del Evangelio. […] Por su misma fe están más obligados a cumplirlos, cada uno según la vocación a la que ha sido llamado»[11].

Ser apóstoles

Acabamos de vivir un año de la misericordia, de la mano del Papa. En la misericordia se manifiesta no solo la omnipotencia de Dios, sino también nuestra fe en Él. Solo desde la misericordia se construye «la armonía entre la fe y la vida»[12], como enseña Santiago a lo largo de su epístola: «Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento cotidiano, y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos y saciaos”, pero no le dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta» (St 2,15-17).

«Todos los días, hijos queridísimos, deben presenciar nuestro afán por cumplir la misión divina que, por su misericordia, nos ha encomendado el Señor. El corazón del Señor es corazón de misericordia, que se compadece de los hombres y se acerca a ellos. Nuestra entrega, al servicio de las almas, es una manifestación de esa misericordia del Señor, no sólo hacia nosotros, sino hacia la humanidad toda. Porque nos ha llamado a santificarnos en la vida corriente, diaria; y a que enseñemos a los demás –providentes, non coacte, sed spontanee secundum Deum (1 P 5,2), prudentemente, sin coacción; espontáneamente, según la voluntad de Dios– el camino para santificarse cada uno en su estado, en medio del mundo»[13]. La misericordia lleva a desear lo mejor para los demás, y por eso a reforzar la formación humana y cristiana de todos, de modo que en lo posible eviten meterse por caminos que devastan la vida de las personas, como la drogadicción, el divorcio, el aborto, la eutanasia. Por lo demás, el optimismo sobrenatural nos lleva a valorar el bien que hay en cada alma, más que a pararnos en los defectos. «A mí no me gusta hablar de gente mala y de gente buena: no divido a los hombres en buenos y malos»[14]. Esa mirada nace del amor que el Espíritu Santo pone en nuestras almas. Comentando el Mandatum novum, nuestro Padre nos decía: «Vosotros, hijos míos, ponedlo siempre en práctica, sobrellevando con alegría los defectos de las personas que tengáis a vuestro lado. No os comportéis como el escarabajo pelotero, que forma entre sus patas, y después se lo coloca encima, un bolo de inmundicia. Sed como la abeja, que va de flor en flor y busca lo bueno que se halla escondido en cada una, para convertirlo en miel dulce, en manjar sabroso, que en vuestros hermanos se manifieste como el buen olor de la santidad. ¡Quereos, en una palabra, quereos mucho!»[15].

«A mí no me gusta hablar de gente mala y de gente buena: no divido a los hombres en buenos y malos» (San Josemaría)

Los cristianos somos conscientes de tener una misión: transformar el mundo para gloria de Dios. «Es el momento de dejar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas iniciativas nuevas, fruto de la gracia. La Iglesia necesita anunciar hoy esos “muchos otros signos” que Jesús realizó y que “no están escritos” (Jn 20,30), de modo que sean expresión elocuente de la fecundidad del amor de Cristo y de la comunidad que vive de él»[16]. Este horizonte apostólico que nos une no es extrínseco a nosotros: nuestro Padre «de ordinario hablaba no tanto de hacer apostolado, cuanto de ser apóstoles»[17], y añadía que el apostolado es «una orientación permanente del alma (…), una disposición del espíritu que tiende, por su propia naturaleza, a impregnar toda la vida»[18]. El apostolado verdadero no se reduce a unas tareas determinadas, ni reduce las personas a objetivos: es el Amor de Dios que se expande a través de nuestra vida, con la conciencia de que es cada uno quien deberá llevar adelante su vocación y desplegar sus potencialidades, con su entrega libre y alegre.

La formación plenamente cristiana

En la Obra se imparte la formación desde una visión unitaria del mensaje cristiano; de esa forma se facilita lograr la auténtica unidad de vida en Cristo, acogiendo con alegría la gracia de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica es un buen referente de esta visión unitaria: en él, las «cuatro partes se articulan entre sí: el misterio cristiano es el objeto de la fe (primera parte); es celebrado y comunicado mediante acciones litúrgicas (segunda parte); está presente para iluminar y sostener a los hijos de Dios en su obrar (tercera parte); es el fundamento de nuestra oración, cuya expresión principal es el “Padre Nuestro”, que expresa el objeto de nuestra súplica, nuestra alabanza y nuestra intercesión (cuarta parte)»[19]. Doctrina, vida litúrgica, vida espiritual y vida moral son inseparables. Jesucristo es «via, veritas et vita» (Jn 14,6); por eso la verdad no solo ilumina sino que estimula, guía e impulsa: es alimento (cfr. Sal 23) y es doctrina de salvación.

Dios eligió a san Josemaría para que fundara el Opus Dei en el seno de la Iglesia[20], y allí lo encarnó con su vida. El espíritu de la Obra, que es de Dios, crece ahora en su Pueblo a través de sus hijas e hijos. Por eso, la formación se desarrolla en ese marco unitario: Sagrada Escritura, Tradición apostólica (los Padres), Magisterio eclesiástico (especialmente el Catecismo de la Iglesia Católica y el magisterio del Papa), liturgia (sacramentos), oración; vida de los santos. Con el conocimiento meditado de la vida y de las enseñanzas de san Josemaría, la formación que reciben las personas de la Obra les lleva a relacionar las diversas dimensiones de su fe y de su vocación, a comprender y presentar el espíritu del Opus Dei a partir de la Escritura, la Tradición, el Magisterio. Se transmite así un mensaje incisivo de modo equilibrado, que se desarrolla en el mismo humus, la misma tierra fecunda en que san Josemaría vio y comprendió la Obra.

La formación es abierta porque surge de la oración y de la vida real, que está compuesta de luchas, acompañadas por la gracia de Dios, en una gran variedad de incidencias y situaciones. El Decálogo «unifica la vida teologal y la vida social del hombre»[21], y así, por ejemplo, «la persona casta mantiene la integridad de las fuerzas de vida y de amor depositadas en ella. Esta integridad asegura la unidad de la persona; se opone a todo comportamiento que la lesionaría. No tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje (cfr. Mt 5,37)»[22]. Y lo mismo vale para las demás virtudes que conforman la existencia cristiana. Toda la vida de nuestra Madre la Virgen estuvo sellada por esa unidad de vida; por eso, al pie de la Cruz, repite el fiat de la anunciación.

La Obra ha nacido y se extiende para servir a la Iglesia y para contribuir en su edificación: queremos hacer presente a Cristo entre los hombres. Todo se reconduce a Jesús: en nuestra tarea de evangelización «es de Cristo de quien hemos de hablar, y no de nosotros mismos»[23]. Así llevamos a las personas hacia Cristo, sostenidos por nuestro plan vida, presencia amorosa del Dios Uno y Trino. «El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).

Guillaume Derville


[1] Cfr. san Agustín, Sermo 341, 1, 1: PL 39, 1493.

[2] Santo Tomás de Aquino, Comentario sobre el evangelio de san Juan (Cap. 14, lec. 21), en Liturgia horarum, Lectio del sábado de la IX semana del tiempo ordinario.

[3] Benedicto XVI, Discurso, 21-III-2009.

[4] San Josemaría, Amigos de Dios, 75.

[5] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 11.

[6] San Josemaría, Apuntes íntimos, 1160 (16-III-1934), en ibídem, 478.

[7] San Josemaría, Carta a Luis de Azúa (5-VIII-1931), citada en J.L. González Gullón, DYA. La Academia y Residencia en la historia del Opus Dei (1933-1939), Rialp, Madrid 2016, 242.

[8] San Josemaría, Camino, 267

[9] San Josemaría, Carta 9-I-1932, 84 (cfr. A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid 1997, 318).

[10] Catecismo de la Iglesia Católica, 2153.

[11] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 43.

[12] San Juan Pablo II, Enc. Veritatis splendor (6-VIII-1993), 26.

[13] San Josemaría, Carta 24-III-1930, 1 (citado parcialmente en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid 1997, 299 y P. Berglar, Opus Dei. Vida y obra del Fundador Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp, 2ª ed., Madrid 1987, 96).

[14] San Josemaría, Instrucción, 8-XII-1941, 35.

[15] San Josemaría, Mientras nos hablaba en camino, 320 (AGP, biblioteca, P18).

[16] Francisco, Carta apostólica Misera et Misericordia (20-XI-2016), 18.

[17] “Trabajo, santificación del”, en Diccionario de San Josemaría, Monte Carmelo - Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer, Burgos 2013, 1206.

[18] Ibídem, 1207.

[19] San Juan Pablo II, Constitución Apostólica Fidei Depositum por la que se promulga el Catecismo de la Iglesia Católica, 11-XII-1992.

[20] Cfr. Colecta de la Misa de san Josemaría.

[21] Catecismo de la Iglesia Católica, 2069.

[22] Catecismo de la Iglesia Católica, 2338.

[23] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 163.

 

 

La importancia del sacramento del perdón

 

Un hombre sincero sabe que es culpable, que debería recomenzar, que debería ser purificado. Ésta es la realidad maravillosa que nos ofrece el Señor: hay una posibilidad de renovación, de ser [hombres] nuevos

Por: Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net

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Palabras del Papa sobre la reconciliación

Muchísimos de nosotros esperamos que haya algo sanable en nosotros, que haya en nosotros una voluntad última de servir a Dios y de servir a los hombres, de vivir como Dios quiere. Pero hay tantas y tantas heridas, tanta inmundicia. Tenemos necesidad de estar preparados, de ser purificados. Ésta es nuestra esperanza: a pesar de la inmundicia que haya en nuestra alma, al final el Señor nos da la posibilidad, nos lava finalmente con su bondad, la cual viene de su cruz. De este modo, nos hace capaces de estar eternamente con Él.

En este sentido, el paraíso es la esperanza, es la justicia finalmente realizada. Y nos da también los criterios para vivir, para que este tiempo sea de alguna manera el paraíso, o bien que sea una primera luz del paraíso. Donde los hombres viven según estos criterios, aparece un poco del paraíso en el mundo, lo cual es visible.

Me parece también una demostración de la verdad de la fe, de la necesidad de seguir la senda de los mandamientos, de los cuales debemos hablar más. Éstos son realmente indicadores del camino y nos muestran cómo vivir bien, cómo elegir la vida. Por eso debemos hablar también del pecado y del sacramento del perdón y de la reconciliación. Un hombre sincero sabe que es culpable, que debería recomenzar, que debería ser purificado. Ésta es la realidad maravillosa que nos ofrece el Señor: hay una posibilidad de renovación, de ser [hombres] nuevos. El Señor comienza con nosotros de nuevo, y de este modo nosotros podemos recomenzar también con los otros en nuestra vida.

Este aspecto de la renovación, de la restitución de nuestro ser después de tantas equivocaciones, después de tantos pecados, es la gran promesa y el gran don que ofrece la Iglesia, y que la psicoterapia, por ejemplo, no puede ofrecer. La psicoterapia está hoy tan difundida y es también tan necesaria frente a tantas psiquis destruidas o gravemente heridas. Pero las posibilidades de la psicoterapia son muy limitadas: solamente puede buscar equilibrar un poco al alma desequilibrada, pero no puede ofrecer una verdadera renovación, una superación de estas graves enfermedades del alma. Por eso permanece siempre como una solución provisoria, jamás es definitiva.

El sacramento de la penitencia nos da la ocasión de renovarnos a fondo con la fuerza de Dios — "ego te absolvo" — que es posible porque Cristo ha cargado sobre sus espaldas estos pecados y estas culpas. Me parece que esto es hoy justamente una gran necesidad: que podamos ser sanados nuevamente. Las almas que están heridas y enfermas, como lo constata la experiencia de todos, tienen necesidad no sólo de consejos, sino de una verdadera renovación que sólo puede venir del poder de Dios, del poder del Amor crucificado. Me parece que éste es el gran nexo de los misterios que en definitiva inciden realmente en nuestra vida. Nosotros mismos debemos volver a meditarlos y, de este modo, hacerlos llegar de nuevo a nuestra gente.

 

 

 

El arte del perdón en el matrimonio.

Por: María Teresa González Maciel

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En ocasiones cuando la pareja emprende su camino esponsal, no le da tanta importancia a esta herramienta del perdón, Herramienta esencial en el transcurso de su danza de amor.  Imaginan que su amor será suficiente para tocar eternamente su melodía esponsal.

Sin embargo más pronto que tarde surgen las ofensas, que erosionan, lastiman, dañan al ser amado. Estas acciones son  producto de la fragilidad que conlleva todo ser humano. En ocasiones son pequeñas ofensas que se perdonan fácilmente, sin afectar la marcha de la relación, sin afectar su tema musical.

Sin embargo hay ofensas mayores  de agresión, daño psicológico,  moral, emocional, físico. Ante estos agravios  la respuesta natural es de ira, defensa, odio, venganza, impotencia, desesperación. Estos sentimientos  se convierten en resentimiento, es decir en veneno para la persona ofendida.

Ante este panorama hay un Maestro un Director de orquesta que nos puede ayudar a sacar nuestros propios recursos y lograr tocar esa melodía extraordinaria del perdón.

Además conviene recordar que el perdón no es un beneficio solo para el agresor, sino principalmente para la persona ofendida que decide no atarse a las cadenas, a la prisión que lo ligan con su agresor, y le quitan su libertad, su paz, incluso su salud mental,  física, emocional (manifestada en angustia, depresión, ansiedad).

Quién nos puede ayudar a interpretar con éxito esta complicada melodía del perdón. Tenemos el mejor Maestro. Maestro que tiene en su esencia el amor, el perdón, la misericordia sin límites, ya que es Todopoderoso, Infinito, Eterno.

Este gran Maestro es el único capaz de sacar de cada persona si nos disponemos. Lo mejor de nosotros.  Esa grandeza del ser humano la logra hacer surgir tanto en el ofendido como  en el ofensor. Sólo Él puede transformarlo todo. Ya que Él sabe hacer nuevas todas las cosas.

Dejemos nuestra terquedad, nuestra dureza y permitamos que Jesús imprima su sello.
Sigamos  sus instrucciones, para imprimir la dinámica, la velocidad, el tono, el ritmo, el compás, el volumen, los cambios de intensidad,( piano –forte), suave- fuerte. Que logren la armonía y éxito de esta gran obra.

 

¿Quién va a pagar las jubilaciones futuras, si hoy las familias no tienen suficientes hijos?

ESCUELA PARA PADRES

¿Quién va a pagar las jubilaciones futuras, si hoy las familias no tienen suficientes hijos?

1,912 Palabras. Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.

Los que no tengan hijos o los que tengan uno sólo, que no se enfaden conmigo. Pretendo explicar una realidad, poniendo en contexto este grave problema, presente y futuro.

Actualmente las mujeres en el mundo occidental tienen una media de 1,30 hijos, pero tendrían que tener una media de 2,00 hijos como mínimo, para reponer el número de personas de la nación. Esta situación produce una tasa de crecimiento cero. Por lo tanto, no solamente no hay reposición de la población, sino que estamos muy por debajo del umbral de reemplazo generacional. Con este decrecimiento poblacional, se llega a una población más envejecida y peor atendida socialmente, por falta de ingresos en el Gobierno. La escasez de nacimientos, influenciado también por el desempleo endémico, ha llegado al límite del desafío vegetativo, promotor del invierno demográfico.

Criar un hijo hasta los 18 años, cuesta aproximadamente 220,000 Dólares, si va a una escuela pública y gratuita. Si va a un colegio privado cuesta muchísimo más. El costo de criar 2 hijos (media mínima de nacimientos necesarios para la reposición de la población), supondría 440.000 Dólares. Con lo que cuesta criar a dos hijos, para asegurar la tasa de reposición de las jubilaciones, se puede ir haciendo un fondo de reserva económica, para comprar una póliza de seguros privada, que garantice un fondo importante de pensiones. Estas inversiones privadas, son mucho más rentables financieramente, que los obligatorios planes de pensiones del gobierno.

Es injusto, que las familias que tienen varios hijos, sean las que tienen que, además de pagar obligatoriamente los mismos impuestos al trabajo, que las que no tienen hijos o tienen uno sólo, no tengan alguna compensación nacional. Y además que sean castigadas económica y socialmente, a pagar las pensiones futuras de los que solamente tienen un hijo o no tiene ninguno. La injusticia radica en el coste desmesurado para las familias, que tienen dos o más hijos.

Otras familias, prefieren poner el dinero que podrían dedicar a ahorrar para su jubilación, en la crianza de los hijos, que es el fin absoluto por el que se unieron en matrimonio, para formar una familia.

Además de la voluntaria inversión económica, que se emplea en la crianza de los hijos, hay otras energías como el tiempo, la educación, la formación en las virtudes y valores humanos, el ejemplo, etc. Más la renuncia a otros modelos de vida que no se pueden llevar, por el desgaste en esas energías.

Algunos gobiernos consideran que criar hijos, es un capricho voluntario, por lo cual, dicen que el que quiera tener hijos, que los pague. Y que si no hay suficientes hijos, para la reposición de las pensiones de jubilación, suben los impuestos de los trabajadores y todo arreglado.

Algunas familias voluntariamente no tienen hijos, o tienen uno solo por varias razones: Económicas, sociales, miedos a no poderlos mantener, para que no les limiten sus posibilidades de viajes, consumo, comodidades, deterioro del aspecto físico, tener que asumir la responsabilidad de criarlos y educarlos, miedo a la pérdida del trabajo y a sus consecuencias, etc. o por la edad avanzada para la natalidad.

El futuro del importe de las pensiones es muy incierto. Son los hijos los que reponen la población de los trabajadores, cuando estos se van jubilando. Sin hijos que reemplacen a los trabajadores, estos no tendrán la opción de cobrar las pensiones, aunque las hayan estado pagando durante años.

La madre del agua es la familia, compuesta de una madre, un padre e hijos. Es el principal pilar de la sociedad y factor clave, para el desarrollo sostenible que garantiza la continuidad de la raza humana, lo mismo que hace el agua.

Las familias no se pueden dormirse en los laureles, creyendo que el Estado u otros, van a resolver sus propios problemas, más los que determinadas estamentos de la sociedad les producen, con sus hostigamientos. Tienen la obligación de formarse bien y tomar todas las medidas posibles, para eliminar o minimizar esos ataques.

Conceptos de los fondos de pensiones, comunes o individuales.

  • Los países tienen dos sistemas públicos, muy diferentes, sobre la forma de administrar el financiamiento del dinero, correspondiente a las pensiones: A) El Sistema Solidario de Reparto (SSR) o fondo común. B) El Sistema de Capitalización Individual (SCI) o fondo individual.
  • En el Sistema Solidario de Reparto (SSR), la pensión de cada persona, se financia con los aportes de todos los trabajadores activos. El dinero aportado va a un fondo común, que lo administra el Estado, para financiar todas las pensiones. Este sistema se caracterizaba por tener cotizaciones indefinidas y beneficios definidos. Es decir, el monto de la pensión, no se relaciona necesariamente con lo aportado durante la vida activa, sino con las características del fondo común y con el cumplimiento de ciertos requisitos legales, que dan derecho a una pensión previamente definida.
  • En este sistema (SSR) o fondo común, el valor efectivo de las pensiones cada vez es menor, ya que suben anualmente menos que el índice de precios al consumo. Las familias que más soportan el peso del sistema son penalizadas, a pesar de que sin ellas, el sistema no es viable.
  • En este sistema (SSR) o fondo común, no es lógico que las familias que tienen hijos, tengan que pagar las futuras pensiones de los jubilados, que no han tenido hijos. Olvidando todos los sacrificios y satisfacciones que suponen, tienen que pagar con los impuestos que produzcan esos hijos, las pensiones de los que voluntariamente no los tienen. Por ejemplo los solteros, las parejas del mismo sexo, los matrimonios que deciden no tenerlos, etc.
  • En este sistema (SSR) o fondo común, las pensiones del mañana, no dependen de lo que cada trabajador haya cotizado, sino de las personas que estén cotizando, en el momento de la jubilación. Hay más variables, pero a largo plazo, la clave está en la natalidad, ya que sin más de 2 hijos por mujer y otras medidas complementarias, no habrá futuras pensiones dignas.
  • En el Sistema de Capitalización Individual (SCI) o fondo individual, cada trabajador posee una cuenta privada, donde se depositan sus cotizaciones obligatorias, las cuales se van capitalizando y ganando la rentabilidad de las inversiones, que las empresas administradoras realizan. Al término de la vida activa del trabajador, este capital le es devuelto al afiliado o a sus beneficiarios sobrevivientes, en la forma de alguna de las modalidades de pensión.

 

Es muy incierto el futuro de las pensiones de jubilación. Todos los gobiernos dicen que en los próximos años, no tendrán dinero para poder pagar las pensiones, pues el fondo de pensiones está con déficit y los ingresos para las pensiones futuras, son menores que las obligaciones, puesto que no tiene ingresos, ya que son muy pocos los nuevos jóvenes que se incorporan al mercado laboral. A pesar de que el importe de las pensiones, cada vez tiene menor poder adquisitivo, ya que no se incrementan adecuadamente al costo de vida.

11 Posibles soluciones. Buenas y malas:

  1. Apoyar la natalidad de las familias, protegiéndolas socialmente y ayudándoles con ventajas fiscales.
  2. La posible conciliación de horarios laborales y familiares.
  3. La disminución o eliminación de los abortos.
  4. La promoción de la maternidad desde la religión, el estado y la sociedad. Pero pedir a las familias, mediante técnicas de “marketing”, que no tengan miedo a ser padres, etc. Todo esto debe ir acompañado de profundas medidas de ayuda.
  5. Fomentar la inmigración para que ellos y sus futuros hijos, con sus impuestos paguen por las pensiones de los que ahora no tienen suficientes hijos, y así asegurar la tasa de reposición de los trabajadores actuales.
  6. Instaurar en las pensiones el Sistema de Capitalización Individual (SCI) o fondo individual y eliminar el Sistema Solidario de Reparto (SSR) o fondo común.
  7. Jubilarse, obligatoriamente, cinco años más tarde e lo que se hace ahora, suponiendo que haya trabajo para todos.
  8. Aumentar los impuestos generales para poder cubrir, incluso a largo plazo, los costos de las pensiones.
  9. Rebajar el importe de las pensiones a percibir o ponerles un techo, de máximos importes.
  10. Aumentar los años de cotización, para tener derecho a las pensiones.
  11. Subir las cuotas mensuales, que automáticamente se deducen de los sueldo.

Cada vez la esperanza de vida es mayor, se vive durante más años y más saludablemente, lo que origina que haya más defunciones que nacimientos, originando un camino cuesta abajo, que lleva al colapso demográfico. También aumentan los costos, relacionados con la salud de las personas mayores, y el costo del mayor número de años, de cobro de pensiones. Todo ello ocasiona la imposibilidad de cubrir, los mayores costos médicos y el aumento de los años de pensiones, con los ingresos que en su día hicieron.

La belleza y la necesidad de la familia, fundada en el matrimonio y abierta a la vida, nunca decaerá, aunque el actual pensamiento único, siga denigrando la institución familiar y promoviendo otros tipos de unión, que son opuestos y no comparables, a las peculiaridades de la verdadera familia.

El derecho a tener hijos y a percibir ayudas sociales del Gobierno para criarlos, no puede ser aplastado por los Gobiernos, ni siquiera en nombre de los deseos privados, de algunos grupos sociales. Formar una familia y tener hijos es una cosa buena, lógica y natural, que se equilibra con los momentos de alegría, de sano orgullo, de esperanzas, de dolor, de desilusiones, de trabajo, etc.

La maternidad ha entrado en una crisis profunda, a medida que está cambiando el concepto de familia, lo que origina que los países occidentales, se despueblan. La Ideología de Género lo impregna todo, incluso el concepto determinante de la maternidad. El peor miedo, es el miedo a tener miedo. No hay que tener miedo, a no ser esclavos de la corrección política, ni a ser amigos de las verdades, que siempre han soportado el concepto de la familia.

La dictadura del pensamiento único del grupo LGTB está tan atrincherada, que quienes se atreven a desafiarlo, se encuentran fuera del ámbito de la cortesía y de la educación social. Teniendo en cuenta la gravedad de los nuevos dogmas de la corrección política, de la ideología dominante y la presión de las leyes de los grupos LGTB, los que no se someten a su dictadura, pueden incurrir hasta en penas legales.

Situaciones actuales contradictorias: Occidente metido de lleno en un invierno demográfico, con una media de 1,30 hijos por mujer. China con una ley que prohibía a las mujeres tener más de 1 hijo, hasta ahora que la han ampliado a poder tener 2 hijos. Inglaterra con un castigo económico, a quien tenga en el futuro inmediato, más de 2 hijos.

Conclusiones: Piensen que con el importe de la pensión, que le pagará el gobierno cuando Vd. se jubile, no le llegará para poder vivir, haya cotizado lo que haya cotizado. Para esas fechas, tendrá que tener ahorrado, una cantidad considerable de dinero, según el tipo de vida futura que quiera tener. Lo adecuado es comprar un plan de jubilación, desde el momento que empieza a trabajar. Calcule que aproximadamente, suelen ser más de 40 años de trabajo cotizando y 25 años posteriores de cobro de pensión. Haga los números con un profesional de los seguros y las finanzas, y obre en consecuencia, pues la realidad, aunque sea cruel, es la realidad.

francisco@micumbre.com

 

La doctrina sobre la sinodalidad de la Iglesia ha de evitar el riesgo del clericalismo

Salvador Bernal

Papa Francisco Firma Exhortacion Apostolica (Vatican Media)

photo_camera Papa Francisco Firma Exhortacion Apostolica (Vatican Media)

El caminar juntos, propio de la sinodalidad –“camino que Dios espera de la Iglesia en este tercer milenio”, en frase del papa Francisco-, no lleva necesariamente a soluciones cerradas o unívocas: la identificación con Cristo de los fieles no impide la diversidad y el pluralismo.

Como es sabido, la palabra “sinodalidad” no aparece en los textos del Concilio Vaticano II. Pero, en cierto modo, es una conclusión teológica de los grandes principios, ciertamente innovadores dentro de la tradición, de la Constitución dogmática Lumen Gentium, que configuró la Iglesia como pueblo de Dios, ligado con los vínculos poderosos derivados de la communio, que evoca “el ideal de las primeras comunidades cristianas, donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32)” (Evangelii Gaudium, 31).

En ese número de la exhortación apostólica de 2013, Francisco subraya la responsabilidad del obispo de “fomentar la comunión misionera en su Iglesia diocesana”, descrito expresamente como “una comunión dinámica, abierta y misionera”; de ahí la necesidad de “alentar y procurar la maduración de los mecanismos de participación que propone el Código de Derecho Canónico y otras formas de diálogo pastoral, con el deseo de escuchar a todos y no sólo a algunos que le acaricien los oídos”. Con una precisión importante, a mi juicio: “el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos”.

El primer gran documento del papa -si se tiene en cuenta que la anterior encíclica Lumen Fidei fue escrita en colaboración con su predecesor Benedicto XVI-, refleja lógicamente la riqueza de los trabajos de la asamblea del sínodo de obispos dedicado a “La nueva evangelización para la transmisión de la fe”, celebrado en octubre de 2012. Francisco subraya desde el comienzo ese gran objetivo de los pontífices del siglo XX: “Quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años”.

Una de las grandes aportaciones del último concilio ecuménico fue precisamente la profundización en la llamada universal de los fieles, que incluye la tarea apostólica. Ni una ni otra se reservan a la jerarquía, al clero, a las órdenes religiosas. Derivan del bautismo, que sella la identidad cristiana de los hijos de Dios, con la correspondiente participación en el sacerdocio común, en los clásicos tria munera: enseñar, santificar y gobernar (munus docendi, munus sanctificandi, munus regendi). Desde ese fundamento, Lumen gentium anticipó el estudio de los christifideles, y se refirió después al papel especial de sacerdotes y religiosos en la vida de la Iglesia

En este contexto, doy vueltas al desarrollo del munus regale de los laicos dentro de la sinodalidad de la Iglesia. Pienso que se centra en la misión específica de ordenar, según Cristo, las múltiples realidades humanas, con el indispensable respeto a la legítima autonomía del orden temporal. En el ejercicio de esa gran misión de todos los laicos, prevalece lo personal sobre lo colectivo. No es preciso formar parte de ninguna organización. La acción de cada uno será de ordinario estrictamente personal, en conciencia, enriquecida ésta por el mejor conocimiento posible de esa parte de la teología moral que suele designarse como doctrina social de la Iglesia (a pesar del tiempo transcurrido y de la aceleración del mundo contemporáneo, sigue siendo válido el Compendio publicado en 2005 por el consejo pontificio Justicia y Paz).

La participación de los fieles en el munus regale de Cristo justifica también su intervención en oficios eclesiásticos que pueden exigir una formación científica o profesional, no necesariamente ligada al sacramento del orden: por tanto, aplicable a mujeres y varones, como ha sucedido desde hace años en el ámbito de la comunicación pontificia y será cada vez más frecuente en otras muchas tareas. Pero, a mi entender, será la excepción que confirma la regla: lo específico del laicado es la santificación del orden temporal, no la participación en estructuras eclesiásticas. Otra cosa podría reflejar cierto clericalismo. Justamente desde la sinodalidad –salvo que se empobrezca al reducirse a cuestiones organizativas y canónicas-, se entenderá muy bien la responsabilidad libre de los fieles laicos en las actividades temporales.

 

 

 Los hijos ¡no se tocan!

            Cuando un niño nace, crece la esperanza de los padres, de la sociedad y del mundo. Es un pequeño infinito, que viene para desarrollarse entre nosotros y darnos una nueva dimensión. Es un don. Por eso, solo se entiende en clave de amor. Posiblemente en él está el futuro.

            El amor une, no ata.  Como el amor de los padres, el de los hijos es una oportunidad y un reto.   Algunos lo entienden y son felices con ese alumbramiento. Cada amanecer, aman nacer y vivir para crecer; con raíces un poco más profundas y sueños interiores más llenos de luz.

            Es verdad que aquí estamos "de paso", y nunca sabemos cuánto puede durar nuestra travesía. Solo disponemos del instante, del aquí y ahora. Todo puede cambiar.

https://youtu.be/WcAPDL5qels

           He escrito de la libertad del amor en la pareja. Sobre todo porque la mujer nunca debe sentirse atada, sino libre, en el matrimonio o en la vida en común, e incluso individual. (http://belmontajo.blogspot.com/2019/08/el-amor-une-no-ata.html)

            El Estado y todas las instituciones autonómicas y locales, además de jueces, tienen que ayudar y velar para que eso sea una realidad siempre y en todas las circunstancia de todas las parejas.

            Aunque hoy quiero resaltar otro aspecto nuevo, porque la sociedad se lamenta, pero no es educada, ni se compromete. La mujer, debe tener especial protección, económica, jurídica y social, para poder ser libre y decidir su futuro. Mientras no se garantice esa autonomía, (con un puesto de trabajo o con unos ingresos, hasta poderse defender) su amor estará condicionado y sometido al machismo, a un amor que ata y puede matar. Lo hace con demasiada frecuencia.

            De hecho, en cuanto decide ser ella y libre, (se encuentra atada por "la cadena del dinero que no tiene y del que depende"), sea para ser madre, sea para separarse de su marido, pareja o ex-pareja, cuando el amor no existe.

            La "cadena burocrática no ayuda en absoluto", porque no es eficaz para hacer mujeres libres ni permitir que lo sean. Demasiadas veces cuando parece llegar la solución, es tarde.  Y eso que, en muchos casos había denuncias previas; e incluso los asesinos tenían  antecedentes de condenas anteriores. Había alarmas que debían haber saltado y alertado...pero "no se prestó atención, o no la atención debida". Ellas no pudieron liberarse y, la sociedad garantista, prefirió dejar sueltos a los asesinos. Lamentablemente,  en demasiadas ocasiones, se han llevado por delante no solo a ellas...¡también a sus hijos!

            ¿No ha aportado la mujer con su trabajo en el hogar, parte del importe que ha ganado  y ahorrado con su consorte?

            A nivel europeo "está ganando popularidad la idea alternativa del concepto clásico de Dinero → Trabajo, como el proyecto de Finlandia para que todos sus ciudadanos perciban un ingreso mensual fijo".

            El actual Presidente en Funciones, líder del PSOE, en una visita a Extremadura prometió que si llegaba un día a ser Presidente, pondría en marcha "un ingreso mínimo vital", "asociado  a un estado claro de necesidad y condicionado a que los beneficiarios se comprometan a aprovechar las medidas de apoyo a salir cuanto antes de esa situación de pobreza en la que se encuentran” (20-julio de 2015).

            ¿Dónde quedan las promesas de los políticos, -sean o no en campaña-?

            ¿Cómo que no se puede garantizar un ingreso mínimo a una mujer que intenta separarse, si no trabaja fuera de casa? ¿No se está garantizando un subsidio vital a quien llega a este país sin haber aportado nada, sin trabajo, y se le concede una tarjeta sanitaria, un lugar donde estar o ayuda para alquilar o comprar una vivienda social, ayuda energética, ayuda escolar si es menor y debe estar escolarizado, etc. además de alimentos gratuitos en centros sociales de Cáritas o de Cruz Roja, con solo empadronarse? ¿De dónde sale ese dinero?  Resulta que hay casas vacías para okupas, casas tuteladas para jóvenes, ¿no puede haber una casa para una mujer que intenta divorciarse o separarse, y que además está amenazada, porque el marido o consorte, no acepta que pueda separase?

https://blog.oxfamintermon.org/tipos-de-ayuda-social-como-puedes-solicitarla/     

          Cada vez más gente en este país se pregunta si no se está ayudando, con dinero público, en primer lugar a la gente equivocada.

        Maltratar o pegar, retener a una mujer son graves delitos y cada vez hay más denunciados. Sin embargo van en aumento y en personas cada vez más jóvenes. Acosar o violar a una mujer, individualmente o en manada, no se erradica porque no hay voluntad política, no hay leyes que la amparen, que los infractores cumplan íntegramente los castigos.  No hay educación previa  y, si no era suficiente, se publicita en todas las cadenas televisivas mil veces. De este modo se saltan todos los controles éticos que protegerían socialmente a la mujer.

         Parodiando serie "Sin tetas no hay paraíso" la periodista Carmen de Carlos, decía "los corruptos siguen convencidos de que el paraíso, y las tetas, son suyos".

        1) Los niños no, por favor.

          En los juegos on line, cualquiera puede salir a la calle y arrebatar vidas virtuales, sea en guerras o al azar, por simple divertimento; con armas, cuchillos, flechas y armas de un arsenal exclusivo.

          La muerte de un ser humano, cualquiera que sea su edad, aunque parezca incomprensible, suscita en algunos colectivos menos rechazo que el maltrato animal.  El abandono  de cachorros o animales adultos, es suficiente para detener a una persona. Ha sucedido en Benicarló (Castellón) España, esta misma semana.

         Así que, la violencia ha traspasado las barreras de lo virtual, lo animal, lo permitido, lo ético y lo humano. En esta sociedad un ser humano, que también es animal ¿goza de la misma protección?

          A nivel mundial, una realidad:  En  el año 2018, el aborto fue la principal causa de muerte en el mundo ¡con 41 millones....de víctimas!

          En España, desde que existen registros -en 2013- los niños asesinados en casos de violencia de género como venganza contra sus madres, ascienden a 29, según datos del Ministerio de Igualdad.

           Los casos de las muertes de  hijos, por violencia contra la mujer son espeluznantes. Baste recordar tan solo a los dos niños de José Bretón, Ruth, de 6 años y su hermano José, de 2,  cuyas muertes conmovieron al mundo, el 8 de octubre de 2011.

          El 25 de julio 2019, Cristian, de 11 años fallecía en Beniel (Murcia) a manos de su padre, el cartagenero; y el último héroe, Ismael de 15 años, pereció a manos de su padre el pasado el 7 de agosto, en Andorra (Teruel), al tratar de defender a su madre, que quedó malherida. Los asesinos, después, se suicidaron.

         A la muerte de los hijos a manos de sus progenitores, como arma directa contra el corazón de su madre, la sociedad le ha dado el nombre  de "violencia vicaria".

https://www.elcomercio.es/sociedad/violencia-vicaria-hijos-arma-maltratador-madre-20190726112908-ntrc.html

         2) De progenitor a "padre"...,  "todo por vivir".

          Todo por descubrir en cada instante. Por eso, no pretendemos hacer juicios sobre nadie. Una cosa es ofrecer datos y otra valorar las conductas de nadie, por muy  extrañas y terribles que puedan parecer. Escribir no es resolver, sino mostrar o descubrir para tratar de vivir en paz.

         Es verdad, que hombres y mujeres, hijos y familias, estamos aquí "de paso". Y como no hay "casualidades", nos parece importante, resaltar un tipo de conducta, que algunos ya conocen, pero a todos puede ilustrar, la coincidencia, sobre la "paternidad". Ha sucedido, precisamente en El Paso donde un bebé ha sobrevivido a un tiroteo, gracias a la protección de sus padres.

         Por unas razones o por otras, en EE.UU. las tragedias, suelen golpear a la sociedad con demasiada frecuencia.  Aunque ¡todo sucede por algo!, muchas veces no acertemos a comprender. Pero de todo se aprende, si se quiere. El amor une, no ata. Es libre siempre. Cuanto más libre más fuerte.

         De entre las 22 personas asesinadas y treinta heridas, por Patrick Crusius, de 21 años, el atacante en la tienda de Walmart en El Paso, el 3 de agosto, quiero resaltar la pareja que murió al intentar proteger a su bebé.

         Jordan y Andre Anchondo eran una joven pareja que acababan de tener un bebé,  y habían celebrado su primer año de casados, aunque tenían otros dos hijos, de uniones anteriores.

      "Ella era una joven madre de familia, ocupada en sacar adelante a sus tres hijos pequeños. Él era un emprendedor que acababa de abrir su propio negocio y había pasado meses remodelando una casa para su familia".

         La pareja estaba ese día de compras en Walmart.  Alli mismo, Andre Anchondo, de 23 años y su esposa Jordan de 24, murieron protegiendo a su bebé, según según David Alandete.

https://www.abc.es/internacional/abci-heroe-paso-murio-abrazado-bebe-201908110148_noticia.html

         Gilbert de 58 años, padre de Andre y abuelo del bebé, había recorrido desconcertado hospitales, centro comercial, puestos de policía y, había preguntado al alcalde, con quien estaba cuando le llamaron de la unidad de información policial. De todas las informaciones parciales había ido obteniendo, había sacado en conclusión : "Creo que mi hijo estaba comprando en Walmart y al ver acercarse al asesino con el arma abrazó a su familia para proteger a su mujer y a su hijo, y así murió en el tiroteo". "Eso exactamente es lo que sucedió, confirmó uno de los agentes. Su hijo, señor Anchondo, murió como un héroe".

          El  tema de las armas en EE.UU. hace que en ocasiones como esta, el Presidente sea recibido con cierta hostilidad, si bien tiene el deber de hacer frente al reto emocional de expresar condolencias y ofrecer solidaridad. Es una de sus funciones.

          Al conocer el caso del bebé huérfano, cuyos padres hicieron  de escudo con sus cuerpos abrazados para protegerle, y solo le hirieron un dedo, tanto  Trump como la Primera Dama, lo acogieron en sus brazos. La imagen ha dado la vuelta al mundo.

          Morir protegiendo a un hijo, convierte  al protector en héroe, sea hombre o mujer. Si se protege al hijo y a su madre, convierte a un padre en héroe, por partida doble.

         Parece ser que allí, hubo también algún ciudadano anónimo, que ayudó a la gente, y cuyo nombre no se conoce, porque solo fue captado por las cámaras de seguridad y la policía quiere encontrarlo pero no puede decir cómo y a quien ayudó, porque ese dato les servirá para poder identificarlo, en caso de que alguien lo conozca.

          La enseñanza social que nos llega de El Paso, un lugar de origen español, es que "los hijos no se tocan, se defienden si es preciso con la vida, entregándola para que ellos puedan vivir".

José Manuel Belmonte.

 

 

Al nombre de María

(Letra para una canción)

 

Estribillo

Es tu nombre María

es María tu nombre

el de más armonía

entre todos los nombres.

Es tan dulce, María,

que es el más dulce nombre.

 

I

en los labios suspiro,

en el alma una fuente,

asidero en las manos

que soltarse no quieren.

En los ojos la luz,

más que el sol refulgente,

de mis pasos camino

aún después de la muerte.

Todo eso, María,

es tu nombre, por siempre.

 

II

Cómo será en el cielo

la llama de tu imagen,

cómo estarás, María,

rodeada de ángeles.

Yo veo tu figura

sempiterna, radiante,

sobre todo viviente,

de continuo aclamándote,

llamándote María,

enteramente Madre.

 

José María López Ferrera

 

 

Homofobia (y otras cuestiones)

Las fobias pueden ser numerosas: claustrofobia, agorafobia, fobia a los de otro color, fobia a las culebras, etc., etc.

Se suele utilizar la palabra homofobia en relación al sujeto que se manifiesta (o se supone así) adverso al homosexual; siendo opuesto, y supuestamente agresivo frente al que es (o la que es) homosexual. Fue introducido el término por el psicólogo norteamericano George Weinberg en 1971. Es una palabra  compuesta de dos vocablos griegos, ”homo” y “fobia”. Es un término aceptado por la Real Academia de la Lengua Española.

Es un  panorama que induce a  dividir a los seres humanos en dos tipos de ciudadanos; y llevado el asunto al extremo, parece como si algunos quisiesen establecer una especie de lucha de clases, pero en sentido sexual y con matices políticos.

La homosexualidad es una condición difícilmente justificable en el plano biológico, pues lo sexual está en la Naturaleza como algo ligado estrechamente a la reproducción. Se podría argumentar que hay homosexualidad en la Naturaleza, pero hay que decir que no es frecuente, debido claramente a que su finalidad no es reproductiva. 

Por otra parte, un varón homosexual, cerebralmente, pone en marcha en su conducta mecanismos neurales masculinos, aunque se siente y actúe como persona femenina.  Algo similar puede decirse de la mujer lesbiana. La Naturaleza actúa dentro de sus parámetros.

Y el placer sexual tiene explicación biológica; por eso, separar el aspecto emocional, sensorial, anímico, de lo que es reproductivo, es artificioso.

Todo lo indicado lleva a inducir que solo haya un matrimonio, el verdadero, sin adjetivos, en que se unen un hombre y una mujer para siempre, y que está ligado a la perpetuación de la especie humana. Esa es la idiosincrasia del matrimonio; otro tipo de uniones (aunque sean plenamente legales) no constituyen matrimonio, pues no tienen tales características.

Y no hay que olvidar que todo ser humano, sea homosexual o no, es digno de respeto, respeto que tiene su sustento en la dignidad de la persona. Tal respeto, sea reprobable o no cualquier tipo de conducta, es el correspondiente a un hijo de Dios. Solo Dios es el que juzga a sus hijos.

Otra idea que se ha inmiscuido en el ambiente es el considerar que el varón, por el hecho de serlo, es por naturaleza maltratador. Incluso judicialmente, en numerosos casos, el hombre tiene las de perder. Cuando se habla de violencia de género, de violencia doméstica, se suele asociar el asunto al varón.  

Es bien sabido que hay estructuras neurales en el  varón que le son propias, que hacen, por ejemplo, que sea más rápido e impulsivo que la mujer, lo que no quiere decir que forzosamente sea violento y maltratador. Por ejemplo, el área preóptica, zona relacionada con la formación de hormonas sexuales, es mayor en el varón; la amígdala cerebral, estructura ligada a las  respuestas vegetativas emocionales, es mayor en el varón que en la mujer.

La mujer, en cambio, dispone de estructuras neurales  relacionadas con la posibilidad de ser madre, más desarrolladas que en el varón, lo que la hace más acogedora (“maternal”) que el hombre.  Ello hace que el posible maltrato provocado por una mujer pueda tener otras características.

La zona posterior del cuerpo calloso, estructura que interconecta los dos hemisferios cerebrales, es mayor en la mujer, lo que le da grandes posibilidades conectivas    

Y por otra parte, los aspectos hormonales son distintos. Por ejemplo, la testosterona, propia de los animales machos, es más abundante en el varón que en la mujer. Y los estrógenos son más abundantes en la mujer.

Todos estos datos  biológicos nos hablan de la diversidad de los seres humanos, comprendida la igualdad y similitud de diversas estructuras cerebrales y no cerebrales.

Otra idea en boga es equiparar sexo (concepto biológico) y género (concepto gramatical). La confusión es patente.

Y otra idea que está tomando cuerpo es la que considera legítimo, legal, el abuso de menores, e incluso  la práctica del incesto, del animalismo, etc., conductas a todas luces antinaturales, o por lo menos estrambóticas. Esta sería otra forma de homofobia, si la partícula “homo” se toma no en sentido griego, sino latino, es decir, con el significado de “hombre”, ser humano.

José Luis Velayos

 

Existen tres fórmulas

La ley de Educación no establece la universalización de la oferta gratuita y el proyecto de Presupuestos que Sánchez no llegó a sacar adelante incluía solo un crédito de 30 euros para impulsar las escuelas infantiles. En las propuestas que el PSOE ha presentado a Podemos sí se incluye la universalización gratuita de este tipo de enseñanza pero solo en escuelas públicas directamente gestionadas por la administración. Esto ha provocado la protesta de la escuela de iniciativa social, a la que no le consultaron los socialistas.

En la Comunidad de Madrid existen tres fórmulas: escuelas infantiles públicas, escuelas infantiles concertadas y un cheque de ayuda para los padres que recurran a las escuelas infantiles privadas. La fórmula vigente en Madrid respeta más la pluralidad y la libertad que la impulsada por Sánchez.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Una sociedad sin futuro

Si ahondamos en las propias causas por las que España ocupa la primera posición en el ranking de maternidad tardía, que se recogen en el Informe de Eurostat, nos encontramos con cuestiones de profundo calado antropológico y ético, que van más allá de los análisis económicos, a todas luces insuficientes. Un buen número de mujeres reconoce que lo de ser madre no entra en sus planes o que se consideran demasiado jóvenes para tener hijos. Al mismo tiempo, España es uno de los países con mayor número de clínicas de fertilidad, un negocio que se abre hueco de mercado cada vez mayor. Y es un país en el que la dramática cifra del aborto ronda los 100.000 anuales.

No es una cuestión que solo haga sonar las alarmas en la caja de las pensiones, por importante que esto sea. Una sociedad envejecida, que no tiene hijos o que los tiene cada vez más tarde, y en la que no se reconoce, protege e incentiva a la familia como institución básica, es una sociedad sin futuro. Se trata, por lo tanto, de una cuestión compleja, ante la que no caben soluciones simples y que necesita ser abordada, de manera integral, alejada de sectarismos ideológicos, y con proyectos a medio y largo plazo, capaces de apostar sin complejos por una imprescindible y urgente cultura de la vida.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

La mayor aportación de las mujeres inmigrantes

Con motivo del Día Mundial de la Población (11 de julio), se publicaron diversas informaciones sobre cuestiones demográficas. Eurostat, el servicio estadístico de la Unión Europea, difundía una síntesis de la crisis demográfica, del viejo continente: los datos reflejan una evidente disparidad, pero confirman que el declive se acentúa en los países del norte, en los mediterráneos y en el este.

En conjunto, 2018 ha sido el segundo año consecutivo en el que ha habido más muertes que nacimientos. El aumento del número total de habitantes en la UE -de 512,4 millones en 2018 a 513,5 millones en 2019- se debe a la inmigración.

Por su parte, las mujeres inmigrantes contribuyen a aumentar la tasa de fecundidad en la mitad de los países europeos. De ahí el interés de un reciente análisis aparecido en la revista del Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia, que analiza la incidencia en este país de la inmigración en las tasas de fecundidad. Sus conclusiones podrían aplicarse al conjunto de los países europeos.

Aunque Francia está en el grupo de cabeza (11,3 nacimientos por mil habitantes, tras Irlanda, con 12,5, y Suecia, con 11,4), también sufre el problema del crecimiento natural negativo. ¿Puede provocar un cambio de signo la mayor natalidad entre la población inmigrante?

En términos absolutos, casi la quinta parte de los nacidos en Francia son hijos de mujeres extranjeras. Pero su aportación no basta para asegurar el reemplazo de generaciones, también porque su tasa de fecundidad está bajando, aunque sea superior a la de las madres francesas. Con vistas al futuro, la emigración no detendrá el descenso de población francesa, como tampoco en España.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Señalados

El bloqueo político de España no será un fenómeno inocuo para aquellos a los que la gente señala como responsables. Como es habitual en parte de la clase dirigente de los partidos, su estrategia es ajena a las necesidades de la gente y las urgencias del país. Es insólito que después de una secuencia de legislaturas abreviadas con lo que supone de provisionalidad en la gestión de los asuntos públicos, el panorama pueda abocar a otro adelanto de los comicios. Esa opción, sin embargo, que el Gobierno no sólo no descarta, sino que tantea con la boca pequeña al calor de la evolución favorable del voto, es rechazada por los ciudadanos.

La encuesta de NC Report que se publicaba el pasado mes es concluyente. El 48,1% de los sondeados descarta esa alternativa frente al 33,3%, que la respalda. Si de lo que se trata es de escuchar a los españoles, Pedro Sánchez debe saber que el PSOE es el principal señalado como culpable de la interinidad. El 33,3% lo ve así. El 17,2% apunta a Unidas Podemos. Tampoco Albert Rivera salía bien parado. Tanto el presidente como el líder de Cs, eran señalados, eran tildados de artífices del fracaso de la investidura para el 36,8% y el 36,2%, respectivamente. Aquí falta autocrítica y sobra complacencia y soberbia. Y luego se preguntan el porqué de la desafección de la gente con la política.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Chicles, “chicleros” y otros guarros

 

                                Como se va cumpliendo lo que aquel, para algunos peor que él, “salvaje indio”, dijera al entonces presidente de los no grandes “Estados Unidos Norteamericanos” (1855); aseverándole en aquel escrito, el que moriríamos cubiertos por nuestras propias basuras; lo que ya demostraba una visión profética de lo que hoy casi dos siglos después, es lo que se dice padecemos, en “el civilizado y progresista mundo occidental” (ver e mi Web “El primer ecologista”, en trabajos literarios)… Y como sigo viviendo donde nací, y mi ciudad es una que se caracteriza por su abandono y abundancia de “guarros y cerdos”; he titulado así, refiriéndome en primer lugar al tan “famoso” chicle, el que consumido por cantidad de gente; muchos de ellos no saben qué hacer con la insulsa “goma”, que como residuo les queda en la boca y la tiran donde “les place”, sin pensar en las consecuencias.

                                No entro en el porqué del tan extendido consumo, en “una chuchería inventada por los americanos” y la que masticada brevemente, desaparece en el paladar el sabor que contiene, dejando en la boca ese otro componente gomoso, que a nada sabe y que tanto ensucia, los lugares por donde pululan, “los chicleros” guarros y sucios.

                                Y como al entrar en mi casa hoy, he pisado uno de esos “restos indeseables”, vengo notando el que la suela de mi zapato, se agarra al pavimento y en cada paso que he andado, se repite esa molestia de “pegar y despegar el zapato”, por culpa de un indeseable y sucio espécimen del que he recordado, “a varias generaciones de sus antepasados, incluyendo al culpable”, puesto que esto ocurre aquí con tanta frecuencia, que ello es inexplicable, porque a pesar de las enormes deficiencias del ayuntamiento, hay de sobras, papeleras y contenedores, para que esta basura fuese depositada en ellos, y si el usuario no los encuentra, que envuelva “las sobras” en la misma envuelta de donde viene el producto; y se las lleve a su casa y las deposite en su bolsa de basura, puesto que la tendrá… “salvo que viva entre inmundicias; que de todo hay en la viña del Señor”.

                                Y como he incluido a “otros guarros”; debo aclarar que aquí también puedes encontrarte con profusión, latas o botes de refrescos o cerveza, tiradas en jardineras públicas, jardines, o simplemente en medio de la calle; igualmente todo tipo de detritus, bolsas de basuras, cartonajes y lo que ni puedes imaginarte, puesto que he visto personalmente hasta quién, necesitado “mear”, se ha introducido en un jardín y ante mí mismo, “ha meado” en unos arbustos que le tapaban “el frente de la meada”; cosa esta imperdonable, puesto que en toda España, si algo es abundantísimo, es los servicios que prestan gratuitamente, todos los establecimientos de hostelería, a los que la ley obliga a tener servicios sanitarios, que si bien son para la clientela, pero usualmente y para cualquier viandante, puede usarlos previa petición que justifique esa urgencia; y que además, le resulta totalmente gratuita; y lo atestiguo, por cuanto como usuario de diurético diario, lo he necesitado más de una vez… y no digo más cosas, pero imaginen lo que quieran, porque aquí, hasta hay algún incivilizado (macho o hembra, no lo sé) que se limitaba a tirar la bolsa de la basura, desde su ventana o balcón, a la calle donde vive o habita.

                                Y como esto que comento hoy, imagino ocurrirá en otras partes de este pobre mundo, lo difundo por si de alguna manera, ello permite que la infinidad de “guarros y sucios” descienda lo que pueda, si es que alguien se preocupa de leer este artículo y comentarlo en “sus entornos”, puesto que en las autoridades poco confío.

                                Así es que no nos sorprendamos, cuando nos pasan algún documental de esos “sucísimos” entornos o ambientes, que aún hay en lo que se dicen son, “países subdesarrollados”, puesto que en los que nos creemos “desarrollados” y con infinitos más medios de los que disponen aquellos terrícolas, ocurren cosas como estas y donde en los contenedores de basuras, han echado o vertido, hasta a “recién nacidos vivitos y coleando”; algunos de los cuales y afortunadamente pudieron ser salvados, gracias a esos “aún buenos samaritanos” que afortunadamente aquí también hay.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes