Las Noticias de hoy 18 Julio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 18 de julio de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Scouts: 5.000 jóvenes europeos se reunirán con el Papa

El Vaticano se convertirá en un espacio “libre de plástico”

750 guatemaltecos intentan cruzar cada día la frontera de México-Estados Unidos

EL YUGO DEL SEÑOR ES LLEVADERO: Francisco Fernandez Carbajal

“Que seáis niños que desean la Palabra de Dios”: San Josemaria     

Algo grande y que sea amor (X): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor: Paul Muller

Vídeo del prelado en Nueva York

Reflexión para considerar “el fin” de las propuestas espirituales: Sheila Morataya

“‘Muerte digna’ o eutanasia”: + Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

Cada caso de eutanasia es una derrota para la humanidad – editorial Ecclesia

Mª Antonia Otero, una trayectoria inspiradora: Nuria Chinchilla

Quizá hoy somos alemanes todos los católicos de occidente: Salvador Bernal

 RESCATEMOS  LA  BELLEZA: Carlota Sedeño Martinez

Qué hacer cuando los hijos hacen pataleta por las pantallas: guía por edades: Ana Mas Villaseñor

“La tumba de Cristo es un monumento que habla a toda la Humanidad” – sobre el Santo Sepulcro, Jerusalén: primeroscristianos

Lo mataron de hambre y sed, y el mundo guardó silencio: Angélica Benítez

“La humanidad sigue sufriendo la derrota del hambre”, dice Mons. Chica Arellano: Mireia Bonilla

Cómo ser más eficiente: Lucía Legorreta

Nosotros el pueblo… “los pueblos”:    Antonio García Fuentes  

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Scouts: 5.000 jóvenes europeos se reunirán con el Papa

En el marco del encuentro ‘Euromoot’

julio 17, 2019 14:12RedacciónEducación y jóvenes, Papa Francisco

(ZENIT- 17 julio 2019).- Del 27 de julio al 3 de agosto de 2019, Italia y Roma se convertirán en el epicentro del Euromoot, un encuentro en el que 5.000 Escultas y Rovers (términos para designar los diferentes niveles) de los Scouts de Europa-FSE , pertenecientes a la Unión Internacional de Guías y Scouts de Europa (UIGSE) y provenientes de más de 20 naciones, se reunirán en la Ciudad Eterna y tendrán una audiencia privada con el Papa Francisco.

En la terminología scout, la palabra Euromoot se utiliza para referirse a una reunión internacional de Escultas y Rovers, de chicas y chicos de 16 a 21 años.

Euromoot

Se trata de un evento donde miles de jóvenes de diferentes países se congregan en un espacio que les permite entablar amistades mediante actividades destinadas a conocerse y a redescubrir las raíces culturales y espirituales comunes. Durante esta semana de camino, con el paso de los días, percibirán que el verdadero patrimonio europeo es la capacidad de vivir juntos en paz y fraternidad, en torno a valores compartidos y a un objetivo común, Cristo.

La semana tendrá tres fases: del 27 de julio al 1 de agosto, el “Campamento Móvil”; del 1 y el 2 de agosto, el encuentro en cuatro puntos diferentes a las puertas de la capital; y, finalmente, el 3 de agosto, el destino conjunto será Roma, la basílica de San Pedro.

Primera fase

A lo largo de la primera fase, en los últimos meses, los jóvenes han tenido la oportunidad de entrar en contacto y formar grupos internacionales de hermanamiento. Esto es, grupos de 30 a 50 jóvenes de 2 o 3 nacionalidades diferentes que marcharán a través de algunas regiones italianas (Umbría, Abruzos, Toscana y Lacio).

Estas comunidades ambulantes seguirán itinerarios históricos como la Vía Francígena, el Camino de san Benito o el Camino de san Francisco, siguiendo los pasos de grandes santos como san Pablo, san Cirilo y Metodio, san Francisco de Asís, san Benito de Nursia o santa Catalina de Siena. Todos estos santos, además de ser algunos, patronos de Europa, representan con sus vidas una huella ideal a seguir para redescubrir la herencia cultural cristiana.

El camino, sin embargo, no solo será físico, ya que se pretende andar con las piernas, pero también con el espíritu, con la mente y con el corazón.  Así, el hermanamiento pasará por puntos preestablecidos, donde se tendrá la oportunidad de discutir temas que llevarán a los scouts a cuestionarse sobre su identidad como ciudadanos europeos y cristianos y a redescubrir el valor de la Palabra con una actividad que recuerda a los antiguos ejercicios amanuenses de los monjes benedictinos: “¡El escritorio itinerante!”.

Segunda fase y audiencia con el Papa

Miles de jóvenes convergerán en 4 puntos preestablecidos en la segunda fase, lo cual representará un oportunidad en la que Escultas y Rovers tendrán un conocimiento recíproco de las tradiciones y características de cada nación participante, escucharán conferencias de carácter histórico y espiritual y, divididos por talleres temáticos, aprenderán nuevas habilidades, desde cantar hasta el valor de la custodia de la tierra como un don de Dios o las técnicas scouts de vida al aire libre.

Por último, el 3 de agosto, todos los participantes, partiendo desde esos 4 puntos a las puertas de la ciudad de Roma, se encontrarán de nuevo en el Aula Nervi para mantener una audiencia privada con  el Papa Francisco.

Este encuentro se produce 25 años después de la audiencia concedida por el entonces pontífice san Juan Pablo II.

Después, los jóvenes se desplazarán a la basílica de San Pedro para participar en la Santa Misa de clausura presidida por el cardenal Bagnasco.

 

 

El Vaticano se convertirá en un espacio “libre de plástico”

En línea con la Encíclica “Laudato Si'”

julio 17, 2019 18:55Larissa I. LópezNaturaleza y ambiente, Vaticano

(ZENIT- 17 julio 2019).- Estimulado por el ejemplo de otros países y por la Encíclica sobre ecología del Papa Francisco Laudato Si’, el Estado Ciudad del Vaticano manifiesta su compromiso con la disminución del consumo de plástico a fin de convertirse, a final de año, en un espacio “libre de plástico”.

Según informó Vatican News hoy, 17 de julio de 2019, los responsables del Servicio de Jardinería y de Limpieza Urbana del Vaticano ya han detenido la venta de plástico desechable. De este modo, una vez que se acaben todas las existencias de este material en el Estado, aproximadamente cuando termine 2019, este territorio podrá definirse como “libre de plástico”.

Rafael Ignacio Tornini, responsable del Servicio de Jardinería y Limpieza Urbana vaticano, ha confesado en declaraciones para dicha fuente que este cambio de “mentalidad” ha requerido trabajar mucho en ello y que la clave estuvo en seguir la línea de Laudato Si’, la primera Encíclica del Papa Francisco dedicada enteramente al tema de la ecología y el medio ambiente.

El Vaticano cuenta con menos de 1.000 residentes, pero, al mismo tiempo, con miles de empleados e innumerables visitantes, que generan más de 1.000 toneladas de basura al año.

Cabe señalar que, de acuerdo a los datos ofrecidos por el mismo medio, el Vaticano ha alcanzado un alto nivel de reciclaje, ya que el 55% de los residuos se clasifican. Por otra parte, se ha marcado el objetivo de llegar al 70-75% en tres años.

Con respecto a los residuos especiales, peligrosos o no peligrosos, distintos de los urbanos, Tornini relata que: “En 2016 se creó una isla ecológica, el eco-centro, donde se depositan todos los residuos especiales. Como tenía límites, en 2018 lo reestructuramos y reforzamos, y ahora podemos gestionar unos 85 códigos Cer, que son los códigos de residuos de la UE. En estos seis primeros meses hemos conseguido aumentar la cuota de los residuos indiferenciados hasta el 2%, y luego un 98% de los diferenciados”.

En lo referente a dichos residuos indiferenciados, Tornini describe que en la plaza de San Pedro, donde cada día transitan miles de personas, se han colocado contenedores específicos para plástico, consiguiendo recoger unos 10 kilos al día.

Asimismo, en 2018, el Dicasterio del Desarrollo Humano Integral instaló estaciones de agua para reducir y, progresivamente, reemplazar la venta de botellas de plástico.

Igualmente, al otro lado del Tíber se han creado “minicadenas de economía circular”. Con tierra húmeda y gran parte de los cortes de poda, unas 400 toneladas de material, “hacemos el compost y  así trabajamos para poner en el mercado la menor cantidad de residuos posible, lo que descartamos tratamos de reutilizarlo en el jardín como abono de buena calidad, ya sea aquí o en Castel Gandolfo”, explica el trabajador del Vaticano.

 

 

750 guatemaltecos intentan cruzar cada día la frontera de México-Estados Unidos

No se constituye como “tercer país seguro”

julio 17, 2019 12:20Rosa Die AlcoleaDerechos humanos y justicia

(ZENIT – 17 julio 2019).- Según los datos de los últimos dos meses, se registran alrededor de 750 personas al día intencionadas a cruzar la frontera de México – Estados Unidos, un total de unas 250 mil personas al año, así lo asegura monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, en una entrevista concedida a Vatican News.

Finalmente no se firmó el acuerdo entre el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, y Jimmy Morales, presidente de Guatemala, para constituir al país centroamericano como “tercer país seguro”, en relación a los migrantes que atraviesen su territorio con intención de viajar al norte, y los que sean deportados en su intento.

El prelado asegura que el episcopado guatemalteco ejerció presión el pasado fin de semana tanto de parte de la ciudadanía como de los medios de comunicación, para evitar la firma de ese acuerdo.

“Efectivamente no hubo ninguna comunicación oficial. En un momento determinado sí se empezó a decir que el presidente Morales viajaría a Washington para un coloquio con el presidente Trump, pero nunca se habló de qué iba a firmar ni de cuáles consecuencias podría tener para el país. Sin embargo desde EE.UU se empezó a filtrar información de que ya estaba preparado el documento para firmarse y para declarar a Guatemala tercer país seguro.

A última hora hubo gente que presentó amparos en la Corte de constitucionalidad contra el presidente, y finalmente el domingo por la tarde la Corte decretó que el presidente no puede firmar nada sin el visto bueno del Congreso”. De hecho, añadió Mons. de Villa, “si no podemos mantener los nuestros, que quieren migrar, menos podemos atender a la gente que viene del sur”. “Hubiera sido algo bastante desastroso”, confirma Mons. de Villa y Vásquez.

Verdadero “éxodo”

En este contexto, el presidente de los obispos de Guatemala explica que “la migración de Guatemala sigue siendo alta, es de origen mucho más rural que urbano” y describe: “La diferencia es que hasta hace unos tres años la gran mayoría de los que emigraban eran hombres jóvenes, unos aun solteros, otros con familia, pero jóvenes. Pero en los últimos tres años se empezó a difundir que era más fácil llegar o como menores – entonces muchos adolescentes se fueron solos – o también llevando menores. De ahí que últimamente se vayan familias, se van mamás con niños pequeños, y se van cantidades grandes. Hay lugares de Guatemala en donde el efecto es como de estampida, un verdadero éxodo de gente. Y en el fondo, aunque haya otras razones como el maltrato y la inseguridad, creo que la gran causa de la migración es la falta de oportunidades”.

Lo que atrae a tantos guatemaltecos a emigrar a Estados Unidos es la situación de “pleno empleo” que encuentran en el país nórdico, dado que “a los dos días de llegar están trabajando y ganando diez, quince o veinte dólares a la hora, lo cual es diez, quince veces más de lo que podría ganar aquí”, señala el obispo.

Problema crónico

La desnutrición crónica es un tema “también crónico en Guatemala”, en el que se mezclan muchos factores de situaciones históricas de exclusión, de falta de alimentos, indica el prelado guatemalteco. “Lo curioso es que Guatemala así como tiene altos porcentajes de desnutrición crónica, tiene pocos casos de desnutrición aguda. Es decir, es una desnutrición crónica de niños que comen mal, pero que sí comen”.

Esto sucede, explica Mons. de Villa y Vásquez, porque se ha ido incorporando el fenómeno “muy universal de la comida chatarra”, “que hace que uno vea a veces mamás dándole el biberón al niño con bebidas cola, y eso evidentemente es fatal”. “Es un problema de fondo muy serio que tenemos como país”, señala.

4 propuestas a los candidatos electorales

La justicia, que “está muy en crisis”, las “altísimas tasas de impunidad” que hay en Guatemala –parte de la crisis–; el combate a la pobreza y a la pobreza extrema; el tema de fondo en el país: la migración; y una regeneración del sistema político del país, que “tocó fondo”: son las cuatro principales propuestas que lanza Mons. Gonzalo de Villa y Vásquez a los candidatos a presidente del país.

El próximo 11 de agosto se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, junto con las elecciones legislativas, municipales y las elecciones al Parlamento Centroamericano. “No hay mucho entusiasmo” –asegura el presidente de la Conferencia Episcopal– por ninguno de los dos candidatos que se disputarán la segunda vuelta, a saber, la candidata del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) Sandra Torres, y el candidato del partido Vamos, Alejandro Giammattei.

El reto de la Iglesia 

En este contexto, el prelado señala a Vatican News que los desafíos de la Iglesia Católica en Guatemala debe ser en primer lugar “el de la evangelización”, tanto en zonas urbanas como en las suburbanas que siguen creciendo estás ultimas, en relación “al alto porcentaje de población rural” en el contexto latinoamericano.

En segundo lugar, el desafío de una “presencia en la vida pública para establecer criterios éticos no sólo desde el punto de vista estrictamente confesional”, sino para que sean un “faro” para el país, que ha visto, observa el guatemalteco, “la elección de muchos alcaldes evidentemente narcos”; lo cual es “un problema de fondo”. “Creo que la Iglesia debe decir las cosas, buscando eliminar problemas y también dándole a la gente un sentido de esperanza, que muchas veces falta en el país”, concluye.

 

 

EL YUGO DEL SEÑOR ES LLEVADERO

— Jesucristo nos libera de las cargas más pesadas.

— Hemos de contar con el peso del dolor, de las contradicciones y de los obstáculos.

— Deportividad, reciedumbre y alegría para afrontar todo aquello que nos es contrario o menos agradable, lo que se opone a nuestros planes o produce pesar y dolor. Huir del desaliento.

I. Venid a Mí todos los fatigados y agobiados –nos dice Jesús en el Evangelio de la Misa1–, y Yo os aliviaré. Se dirige a las multitudes que le siguen, maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor2, y las libera de los pesos que las agobian. Los fariseos las sobrecargaban de minuciosas prácticas insoportables3 y a cambio no les daban la paz en sus corazones.

Las cargas más pesadas de los hombres –enseña San Agustín– son los pecados. «Dice Jesús a los hombres que llevan cargas tan pesadas y detestables y que sudan en vano bajo ellas: Venid a Mí... y Yo os aliviaré. ¿Cómo alivia a los cargados con los pecados, sino mediante el perdón de los mismos?»4. Cada Confesión es liberadora, porque los pecados –aun los veniales– abruman y oprimen. De este sacramento salimos restaurados, dispuestos de nuevo para luchar, llenos de paz. «Como si dijera: todos los que andáis atormentados, afligidos y cargados con la carga de vuestros cuidados y deseos, salid de ellos, viniendo a Mí, y Yo os recrearé, y hallaréis para vuestras almas el descanso que os quitan vuestras pasiones»5.

El Señor, a cambio de estas cargas del pecado, de la soberbia, de la falta de generosidad..., nos invita a compartir su propio yugo: Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga ligera... Y comenta San Agustín: «Esta carga no es un peso para quien la lleva, sino alas para quien va a volar»6. Son un dulce peso los compromisos propios de nuestra vocación cristiana y aquella parte de la Cruz que a cada uno toca llevar; y esta amable carga nos permite remontarnos hasta Dios mismo.

Junto a Cristo, además, las dificultades y los obstáculos normales que se encuentran en la vida de todo hombre adquieren un sentido bien diferente. En vez de ser «nuestra cruz» se convierten en la Cruz de Cristo, con quien corredimimos, se purifican nuestras faltas y crecen las virtudes. Y, sin embargo, tantas veces, a nuestro alrededor se alza la voz de gente buena, pero sin fe viva, inmersa en la comodidad, que no entiende el sacrificio. «Ese camino es muy difícil, te ha dicho. Y, al oírlo, has asentido ufano, recordando aquello de que la Cruz es la señal cierta del camino verdadero... Pero tu amigo se ha fijado solo en la parte áspera del sendero, sin tener en cuenta la promesa de Jesús: “mi yugo es suave”.

»Recuérdaselo, porque –quizá cuando lo sepa– se entregará»7, comprenderá mejor que él también ha sido llamado a la santidad.

Debemos proclamar a los cuatro vientos que el camino que sigue de cerca las pisadas de Cristo es un camino lleno de alegría, de optimismo y de paz, aunque estemos siempre cerca de la Cruz. Y precisamente de esas tribulaciones, llevadas por Dios, sacaremos los mayores frutos. «Acuérdate –nos aconseja San Francisco de Sales– que las abejas en el tiempo que hacen la miel comen y se sustentan de un mantenimiento muy amargo; y que así nosotros no podemos hacer actos de mayor mansedumbre y paciencia, ni componer la miel de las mejores virtudes, sino mientras comemos el pan de la amargura y vivimos en medio de las aflicciones»8.

II. Es difícil, quizá imposible, encontrar a una persona que no tenga dolor, enfermedad, preocupaciones de un sentido o de otro. Al cristiano no le debe ocurrir lo que comenta San Gregorio Magno: «hay algunos que quieren ser humildes, pero sin ser despreciados; quieren contentarse con lo que tienen, pero sin padecer necesidad; ser castos, pero sin mortificar su cuerpo; ser pacientes, pero sin que nadie los ultraje. Cuando tratan de adquirir virtudes, y a la vez rehúyen los sacrificios que las virtudes llevan consigo, se parecen a quienes, huyendo del campo de batalla, quisieran ganar la guerra viviendo cómodamente en la ciudad»9. Sin dolor y sin esfuerzo no hay virtudes.

Hemos de contar con dificultades, con preocupaciones y con penas; en unas épocas se manifestarán de una forma más costosa, y en otras más liviana; pero junto a Cristo serán siempre llevaderas. Estas contradicciones –grandes o pequeñas–, aceptadas y ofrecidas a Dios, no oprimen; por el contrario, disponen al alma para la oración y para ver a Dios en los pequeños sucesos de la vida. El Señor no permitirá que nos llegue un dolor, ningún apuro, que no podamos sobrellevar acudiendo a Él en demanda de ayuda. Si alguna vez tropezamos con una contrariedad más grande, también el Señor nos dará una gracia mayor: «Si Dios te da la carga, Dios te dará la fuerza»10.

Mientras nos encontremos en la tierra hemos de contar con las dificultades como algo normal. San Pedro ya lo advertía a los primeros cristianos: carísimos, cuando Dios os pruebe con el fuego de las tribulaciones, no lo extrañéis como si os aconteciese una cosa muy extraordinaria11. No nos sorprendamos; precisamente por el camino de la Cruz pasa la senda de la felicidad y de la eficacia. El Señor permite con frecuencia que venga la contradicción sobre aquellos que más quiere para que den más fruto aún: todo sarmiento que unido a la vid da fruto, lo poda para que dé más fruto12. Pero nunca nos deja solos; Jesús está siempre junto a los suyos, especialmente cuando más se hace notar el peso de la vida.

III. Del Señor solo nos llegan bienes. Cuando permite el dolor, la contrariedad, problemas económicos o familiares..., es que desea para nosotros algo mejor.

Frecuentemente, Dios bendice a quienes más quiere con la Cruz y con su gracia para que sepan llevarla con garbo humano y sobrenatural. Cuando Santa Teresa, ya casi al final de su vida, se dirigía a una fundación, se encontró con caminos impracticables y los ríos desbordados por las inundaciones. Después de pasar la noche, enferma y fatigada, en una posada tan pobre que no tenía ni camas13, decidió proseguir su viaje, porque el Señor así se lo pedía. Él le había dicho: «No hagas caso de estos fríos, que Yo soy la verdadera calor. El demonio pone todas sus fuerzas para impedir esa fundación; ponlas tú de mi parte porque se haga y no dejes de ir en persona, que se hará gran provecho»14. Lo cierto es que al día siguiente la Santa decidió atravesar el río Arlanzón en unas condiciones tales que cuando llegó la caravana a la orilla del río, no se veía más que una inmensa sabana de agua sobre la cual apenas se distinguían los pontones de madera15. Los que estaban en la orilla vieron cómo su carruaje oscilaba y quedaba suspendido al borde de la corriente. Teresa saltó, con el agua hasta las rodillas, pero como estaba poco ágil se lastimó. Se dirigió entonces al Maestro en tono amablemente quejoso: «¡Señor, entre tantos daños y me viene esto!». Y Jesús le respondió: «Teresa, así trato Yo a mis amigos». Y la Santa, llena de ingenio y de amor, le contestó: «¡Ah, Señor, por eso tenéis tan pocos!»16. Después, todos estaban contentos, «porque en pasando el peligro era recreación hablar de él»17.

Quiere el Señor que llevemos las contradicciones con paz, con reciedumbre, con alegría y confianza en Él, sabiendo que «nunca falló a sus amigos», especialmente si estos solo pretenden hacer Su voluntad. Junto al Sagrario –mientras le decimos quizá: Adoro te devote, latens deitas, te adoro con devoción, deidad escondida– comprobaremos que, aun en los casos más difíciles y apurados, la carga junto a Cristo se hace ligera y su yugo suave. Él nos ayuda a tener paciencia y a hacer frente a los obstáculos con espíritu deportivo y siempre que sea posible con buen humor, como hicieron los santos. Con esta actitud llevamos un gran bien a nuestra alma y a todos aquellos que viven cerca de nosotros.

Deportividad y alegría para afrontar todo aquello que nos es contrario o menos agradable, lo que se opone a nuestros planes o produce pesar y dolor. Y también sencillez y humildad para no inventarse problemas y dolores que no existen en la realidad, para dejar a un lado suspicacias, para no complicarse falsamente la vida. Porque, aunque los obstáculos sean reales y se deba contar con ellos, en ocasiones se corre el riesgo de desorbitarlos, dándoles excesiva importancia. Puede ocurrir que alguna vez se piense que nada se hace bien, que todo va de mal en peor, que se es ineficaz en el apostolado, que el ambiente influye demasiado para ir contra corriente... Es una visión deformada de las cosas, quizá por no contar con la verdadera realidad: somos hijos de Dios, y jamás nos faltará la gracia para salir adelante con un mayor bien. Junto a Él y con la protección de Santa María, refugium nostrum et virtus, refugio y fortaleza nuestra, sabremos matizar y definir aquello que va menos bien, pediremos ayuda en la dirección espiritual y lo que nos parecía tan costoso se hará llevadero. Este espíritu optimista, alegre y lleno de fortaleza es imprescindible para adelantar en el amor a Dios y para llevar a cabo toda labor de apostolado. El alma envuelta en dificultades se enrecia, se hace generosa y paciente. En los obstáculos hemos de ver siempre la gran ocasión de hacernos fuertes y de amar más.

1 Mt 11, 28-30. — 2 Mt 9, 36. — 3 Cfr. Hech 15, 10. — 4 San Agustín, Sermón 164, 4. — 5 San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, I, 7, 4 — 6 San Agustín, o. c., 7. — 7 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 198. — 8 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, III, 3. — 9 San Gregorio Magno, Moralia, 7, 28, 34. — 10 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 325. — 11 1 Pdr 4, 12. — 12 Cfr. Jn 15, 2. — 13 Santa Teresa de Jesús, Fundaciones, 27, 12. — 14 Ibídem, 31, 11. — 15 Cfr. M. Auclair, La vida de Santa Teresa de Jesús, Palabra, 4.ª ed., Madrid 1984, pp. 422-423. — 16 Ibídem, p. 423. — 17 Santa Teresa de Jesús, Fundaciones, 31, 17.

 

 

“Que seáis niños que desean la Palabra de Dios”

Nuestra voluntad, con la gracia, es omnipotente delante de Dios –Así, a la vista de tantas ofensas para el Señor, si decimos a Jesús con voluntad eficaz, al ir en tranvía por ejemplo: “Dios mío, querría hacer tantos actos de amor y de desagravio como vueltas da cada rueda de este coche”, en aquel mismo instante delante de Jesús realmente le hemos amado y desagraviado según era nuestro deseo.

Esta “bobería” no se sale de la infancia espiritual: es el diálogo eterno entre el niño inocente y el padre chiflado por su hijo: –¿Cuánto me quieres? ¡Dilo! –Y el pequeñín silabea: ¡Mu-chos mi-llo-nes! (Camino, 897)
En la vida interior, nos conviene a todos ser quasi modo geniti infantes, como esos pequeñines, que parecen de goma, que disfrutan hasta con sus trastazos porque enseguida se ponen de pie y continúan sus correteos; y porque tampoco les falta –cuando resulta preciso– el consuelo de sus padres.
Si procuramos portarnos como ellos, los trompicones y fracasos –por lo demás inevitables– en la vida interior no desembocarán nunca en amargura. Reaccionaremos con dolor pero sin desánimo, y con una sonrisa que brota, como agua limpia, de la alegría de nuestra condición de hijos de ese Amor, de esa grandeza, de esa sabiduría infinita, de esa misericordia, que es nuestro Padre. He aprendido, durante mis años de servicio al Señor, a ser hijo pequeño de Dios. Y esto os pido a vosotros: que seáis quasi modo geniti infantes, niños que desean la palabra de Dios, el pan de Dios, el alimento de Dios, la fortaleza de Dios, para conducirnos en adelante como hombres cristianos. (Amigos de Dios, 146)

 

 

Algo grande y que sea amor (X): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor

«El camino se resume en una única palabra: amar, (...) tener el corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas» (San Josemaría).

Vocación16/07/2019

Opus Dei - Algo grande y que sea amor (X): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor

«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). Así introduce san Juan en su Evangelio el gesto inaudito que Jesús realizó antes de comenzar la cena pascual, cuando estaban todos ya sentados a la mesa: «se levantó de la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la puso a la cintura. Después echó agua en una jofaina, y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había puesto a la cintura» (Jn 13,4-5).

Jesús lava los pies a los apóstoles. Hombres frágiles, elegidos para ser el fundamento de la Iglesia. Todos ellos han sentido miedo en la tormenta del lago, han dudado de la capacidad del Maestro para alimentar a una multitud inmensa, han discutido acaloradamente sobre quién sería el más importante en el Reino. También han empezado aexperimentar el sufrimiento que supone seguirle: no desertaron, como muchos otros, tras el discurso del Pan de Vida en la sinagoga de Cafarnaún, le han acompañado en sus largos viajes por la tierra de Israel y saben, porque lo perciben en el ambiente, que hay quienes desean su muerte.

Pedro observa atónito lo que está sucediendo. No lo puede comprender, y se rebela. «Señor, ¿tú me vas a lavar a mí los pies?» Responde Jesús: «Lo que yo hago no lo entiendes ahora. Lo comprenderás más tarde». Pedro insiste: «No me lavarás los pies jamás» (Jn 13,5-8). Sorprende la radicalidad de la respuesta de Simón. No quiere ser un rechazo: es el amor al Señor lo que le mueve a negarse. Y, sin embargo, el Señor le muestra que se equivoca: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo» (Jn 13,8).

Lo entenderás más tarde

Desde su primer encuentro con el Maestro, san Pedro había ido recorriendo un camino de crecimiento interior, por el que había ido comprendiendo poco a poco quién es Jesús, el Hijo de Dios vivo. Pero se acerca la Pasión del Señor, y es aún mucho el camino que le queda por delante. En el Cenáculo se produce una escena en dos actos, el lavatorio de los pies y la institución de la Eucaristía, por los que Pedro empezará a descubrir hasta qué extremos llega el Amor de Dios, y hasta qué punto este Amor le interpela personalmente. En este momento, el mandamiento del amor al prójimo como a uno mismo es todavía para él solo un enunciado, algo que no ha calado en su corazón con la profundidad que Jesús desea. Y por eso se rebela. No acepta que la voluntad de Dios, para su Maestro, y para él, sea una vida de amor y servicio humilde a todo hombre, a cualquier hombre.

Dios cuenta con nuestros límites, por eso no se sorprende ni se cansa de vernos desfigurar nuestra vocación

Esta experiencia de Pedro puede darse con frecuencia en nuestra vida. También a nosotros nos cuesta entender; necesitamos tiempo para comprender las verdades más elementales. En nuestro corazón se entremezclan deseos grandes de amor con intenciones menos nobles; a menudo el miedo nos paraliza y se nos llena la boca de palabras que no van acompañadas de obras. Queremos al Señor, nos damos cuenta de que la vocación divina es nuestra joya más preciosa: tanto, que hemos vendido todo para comprarla. Pero el paso de los años, las circunstancias cambiantes, ciertas situaciones desagradables o la fatiga de la labor diaria pueden empañar nuestro camino.

Además, puede ocurrir que uno mismo no haya alcanzado ese grado de madurez humana y espiritual que permite vivir la vocación como un camino de amor. Nuestra caridad hacia el prójimo puede verse lastrada por alguna de esas distorsiones que reducen nuestro misterio personal: el sentimentalismo, por el que uno responde más a su percepción momentánea de las cosas que a una relación profunda con Dios y con los demás; el voluntarismo, por el que se olvida que la vida cristiana consiste, en buena medida, en dejar que Dios nos ame y que ame a través de nosotros; el perfeccionismo, que tiende a ver las deficiencias humanas como algo ajeno al plan de Dios.

Sin embargo, precisamente porque Dios cuenta con nuestros límites, no se sorprende ni se cansa de vernos complicar o desfigurar nuestra vocación. Nos ha llamado, como a Pedro, siendo pecadores, e insiste. «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo», responde Jesús. Simón Pedro baja las armas: «Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza» (Jn 13,8-9). Jesús sabe que es el amor lo que mueve a Pedro, y por eso le contesta con la misma radicalidad. El corazón del apóstol responde con la impetuosidad que le caracteriza: «No solo los pies, sino también las manos y la cabeza». Son palabras pronunciadas muy rápidamente. ¿Era Pedro consciente de lo que significaban? Lo que sucedió aquella misma noche parece indicarnos que no lo era. Lo entendería más tarde, poco a poco: a través del sufrimiento de la Pasión, de la alegría de la Resurrección, y bajo la acción del Espíritu Santo. Su diálogo con Jesús nos enseña, en todo caso, que para caminar hacia la plenitud del Amor el primer paso es descubrir el cariño y la ternura de Jesús por cada uno; y saber que, a través de nuestras miserias rectificadas, nos iremos pareciendo más a Él.

Escalones de la libertad

Seguir a Jesús significa aprender a amar como Él. Se trata de un camino ascendente, que cuesta, pero que es al mismo tiempo un camino de libertad. «Cuanto más libres somos, más podemos amar. Y el amor es exigente: “todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co 13,7)»[1]. Cuando era aún un joven sacerdote, san Josemaría describió así este itinerario de ascenso de la libertad fiel: «Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios»[2].

La resignación es el escalón más bajo de la libertad. Se trata de la actitud menos generosa de las cuatro, y fácilmente puede degenerar en tibieza espiritual. Se la podría describir como un aguante sin crecimiento: aguantar por aguantar; porque es «lo que me ha tocado». Es verdad que la fortaleza, que es una virtud cardinal, lleva a aguantar, a resistir; y de hecho hace crecer así la libertad, porque uno comprende y desea el bien por el que está resistiendo. La resignación, sin embargo, no percibe ningún bien, o lo percibe tan vagamente que no logra generar alegría. A veces, incluso durante una temporada, nos puede costar sobreponernos a esta actitud; pero cuando alguien se instala definitivamente en la resignación se ve poco a poco invadido por la tristeza.

Seguir a Cristo es un camino ascendente, que cuesta, pero que es al mismo tiempo un camino de libertad

Conformarse con la Voluntad de Dios expresa un estado superior: uno se hace a la forma, se con-forma con la realidad. No hay que confundir esta conformidad con la que es propia de la persona mediocre, que no tiene sueños, proyectos e ilusiones por los que vivir. Se trata más bien de la actitud realista de quien sabe que todo buen deseo es agradable a Dios. Quien se conforma en este sentido aprende a entrar, poco a poco, en la lógica divina, a convencerse de que todo coopera al bien de los que aman a Dios (cfr. Rm 8,28). San Josemaría expresaba a veces con una imagen bíblica esta disposición hacia el designio del Padre: «Señor, ayúdame a serte fiel y dócil, (…) como el barro en las manos del alfarero. —Y así no viviré yo, sino que en mí vivirás y obrarás Tú, Amor»[3].

Se adivina así ya cómo este proceso de conformación a la voluntad de Dios está llamado a levantar el vuelo, en el momento en que empezamos a querer la voluntad de Dios: «en mí vivirás y obrarás Tú, Amor». Las circunstancias y las personas que no hemos elegido pasan a ser queridas en sí mismas porque son buenas: decidimos «elegirlas». «Dios mío, lo elijo todo»[4], decía Santa Teresa de Lisieux. Se daba cuenta, con san Pablo, de que «ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes, ni las futuras, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que está en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Rm 8,38-39). Descubrimos así, en medio de la imperfección de las cosas, ese «algo santo» que las situaciones esconden[5]; la imagen de Dios se nos hace más visible en los demás.

Empapados en la sangre de Cristo

El último paso en este crecimiento personal nos pone por delante el amor. Entramos así, como nos enseña san Juan, en el núcleo de la revelación cristiana: «nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16). Tras lavar los pies a sus apóstoles, el Señor les explica por qué lo ha hecho: «Os he dado ejemplo» (Jn 13,15). Ya están preparados para escuchar el Mandamiento nuevo: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34). Se trata de aprender a amar con el Amor más grande, hasta dar la propia vida, como Él: «Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente» (Jn 10,17-18). Lo propio del amor cristiano es darse, salir de uno mismo, entregarse con pasión a la realidad que Dios Padre ha querido para cada uno de nosotros. Eso es amar la voluntad de Dios: una afirmación gozosa y creativa que nos empuja desde dentro a salir de nosotros mismos; una decisión que, paradójicamente, es el único camino para encontrarnos verdaderamente con nosotros mismos: «quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará» (Mt 16,25).

Este amor, sin embargo, no consiste en «una especie de esfuerzo moral extremo (…), un grado superior de humanismo»[6]. La novedad del Mandamiento nuevo «solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él»[7]. Por eso, al tiempo que les descubre el Mandamiento nuevo, el Señor da a sus apóstoles el Sacramento del Amor. La Eucaristía se encuentra desde ese momento en el centro de la vida cristiana: no estamos ante una verdad teórica sino ante una necesidad vital[8].

«La mano de Cristo nos ha cogido de un trigal: el sembrador aprieta en su mano llagada el puñado de trigo. La sangre de Cristo baña la simiente, la empapa. Luego, el Señor echa al aire ese trigo, para que muriendo, sea vida y, hundiéndose en la tierra, sea capaz de multiplicarse en espigas de oro»[9]. Somos capaces de entregarnos porque vivimos empapados en la sangre de Cristo, que nos hace morir a nosotros mismos para dar fruto abundante de alegría y de paz a nuestro alrededor. Nuestra participación en el Sacrificio de Jesús y nuestra adoración de su presencia real en la Eucaristía llevan, sin solución de continuidad, al amor al prójimo. Por eso, «el que no es fiel a la misión divina de entregarse a los demás, ayudándoles a conocer a Cristo, difícilmente logrará entender lo que es el Pan eucarístico». Y viceversa: «Para apreciar y amar la Sagrada Eucaristía, es preciso recorrer el camino de Jesús: ser trigo, morir para nosotros mismos, resurgir llenos de vida y dar fruto abundante: ¡el ciento por uno!»[10]

Coherencia eucarística

Lo propio del amor es darse, entregarse con pasión a la realidad que Dios ha querido para cada uno

«Jesús camina entre nosotros como lo hacía en Galilea. Él pasa por nuestras calles, se detiene y nos mira a los ojos, sin prisa. Su llamado es atractivo, es fascinante»[11]. Cuando uno se decide a caminar a su lado, a vivir en comunión con Él, la vida se ilumina y adquiere poco a poco una verdadera «coherencia eucarística»[12]: el amor y la cercanía que recibimos de Él nos permiten darnos a los demás como Él se entregó a sí mismo. Así uno va descubriendo y expulsando poco a poco los obstáculos que entorpecen el crecimiento de la caridad de Cristo en su corazón: la tendencia al mínimo esfuerzo en el cumplimiento de los propios deberes; el miedo a excederse en el cariño y el servicio a los demás; la falta de comprensión ante los límites de las personas; la soberbia que exige el reconocimiento de nuestras buenas acciones por parte de los demás, enturbiando la rectitud de intención.

San Josemaría hablaba con emoción de la vida alegre de quienes se entregan a Cristo y perseveran fielmente en el seguimiento de su llamada. «Ese camino se resume en una única palabra: amar. Amar es tener el corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas»[13]. Sabemos que esto es algo que supera nuestras capacidades. Por eso necesitamos pedir a menudo al Señor que nos dé un corazón a la medida del suyo. Así, «si amamos con el corazón de Cristo aprenderemos a servir, y defenderemos la verdad claramente y con amor (…). Sólo reproduciendo en nosotros esa Vida de Cristo, podremos trasmitirla a los demás; sólo experimentando la muerte del grano de trigo, podremos trabajar en las entrañas de la tierra, transformarla desde dentro, hacerla fecunda»[14]. Este es el camino de la fidelidad que, por ser un camino de Amor, es también camino de felicidad.

Paul Muller


[1] F. Ocáriz, Carta, 9-II-2018, n. 5.

[2] San Josemaría, Camino, n. 774.

[3] San Josemaría, Forja, n. 875. Cfr. Jr 18,6: «Lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano».

[4] Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma, cap. 1.

[5] Cfr. San Josemaría, Conversaciones, n. 114.

[6] J. Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Barcelona, 2011, p. 81.

[7] Ibidem, p. 82.

[8] Cfr. San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 154.

[9] Ibidem, n. 3.

[10] Ibidem, n. 158.

[11] Francisco, Ex. Ap. Christus vivit (25-III-2019), n. 277.

[12] Cfr. Benedicto XVI, Ex. Ap. Sacramentum caritatis (22-II-2007), n. 83.

[13] Es Cristo que pasa, n. 158.

[14] Idem.

 

Vídeo del prelado en Nueva York

Mons. Fernando Ocáriz prosigue su visita pastoral en los Estados Unidos. Tras unos días en Nueva York, viajó a Chicago. “Nuestra oración puede llegar a todos los rincones del mundo”, dijo en su primera tertulia.

Del Prelado16/07/2019


Sábado, 13 de julio (Chicago)

Durante su primer día en Chicago, el prelado acudió a la Academia Willows para tener una tertulia con mujeres que asisten a los medios de formación cristiana que ofrece el Opus Dei. Las asistentes provenían de diversos estados del Medio Oeste: Minnesota, Missouri, Wisconsin, Indiana, Kansas, Iowa, Michigan y Colorado.

María contó que sus padres impulsaron los comienzos de la Academia Willows, un colegio cuya atención pastoral está encomendada a sacerdotes del Opus Dei. En su intervención, recordó a don José Luis Múzquiz (Fr Joe Muzquiz), el sacerdote a quien hace 70 años san Josemaría pidió comenzar la labor apostólica del Opus Dei en Chicago. “¿Cómo podemos llevar a cabo ‘la revolución’ del mensaje cristiano como hizo father Joseph?”, preguntó María.

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El prelado respondió que la revolución más importante “es la revolución de cada día, la que hace cada uno en su propia vida. Una revolución significa dar la vuelta, es decir, volver de nuevo, volver a Cristo. Esta es la gran revolución que podemos llevar a cabo cada día, y que requiere una revolución constante”.

Más adelante, exhortó a las presentes a confiar en la fuerza de Dios ante las dificultades, especialmente las que afronta hoy la Iglesia. “No debemos ceder al pesimismo cuando vemos dificultades, confusión o problemas. La Iglesia está formada por personas débiles. Nosotros mismos somos débiles. Pero la Iglesia es, sobre todo, la fuerza de Dios. La Iglesia es Jesucristo, presente en su Palabra y en los sacramentos, presente con toda su fuerza salvífica”.

Maripaz, madre de familia, pidió al prelado que hablase sobre la importancia del trabajo del hogar. “Una manera muy directa de entender la importancia del trabajo en el hogar –respondió Mons. Ocáriz– es pensar en la Virgen. La criatura más grande, la madre de Dios, ¿qué hizo durante toda su vida? Cuidó de la casa de José y de Jesús. Humanamente hablando es necesario un ambiente de familia, un lugar en el que todos se sientan a gusto. Esto permite que cada persona crezca, mejore. Es algo que no sólo hace la vida agradable, sino que forma. Y forma también en el ámbito espiritual, porque lo material y lo espiritual están estrechamente unidos”.

 

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Peitong, estudiante de Ciencias políticas de la Universidad de Chicago, preguntó sobre el papel de los jóvenes en la nueva evangelización, ya que le encantaría ayudar a sus amigos de China continental a glorificar a Dios a través del trabajo y de las amistades. “Para colaborar en la evangelización, debemos tener un espíritu universal. Siempre podemos rezar por el mundo entero: nuestra oración puede llegar a todos los rincones del mundo”, comentó Mons. Ocáriz.


Jueves, 11 de julio (Nueva York)

Este año se celebra el 70 aniversario del comienzo del trabajo apostólico del Opus Dei en los Estados Unidos (1949). “En este gran país –dijo el prelado en el primer encuentro del jueves– se ha hecho ya tanto, aunque estamos realmente en los comienzos. Podemos pensar que llevamos ya mucho tiempo en Estados Unidos y que la Obra se fundó hace ya noventa años... Pero, para la Historia, noventa años es el inicio de los inicios”.

Mons. Ocáriz explicó que “ante la realidad de la misión apostólica de poner al Señor en la cumbre, se puede pensar: ‘Sí, es algo maravilloso, una empresa entusiasmante, pero yo tengo tantas limitaciones, tantas dificultades personales…’. A lo que se suman las crisis en el mundo, en la misma Iglesia, que atraviesa muchas dificultades. Pero todo eso no puede ser nunca ocasión de desaliento. El Señor cuenta con nosotros para hacer mucho bien tal y como somos, con nuestras limitaciones”.

Uno de los presentes, Sharif, compartió su impresión sobre la dificultad para el compromiso que ve en muchas personas. “Cuando la libertad no se empeña en un compromiso significativo, la persona vive a merced de los vientos, a merced de sus sentimientos. En lugar de guiarse por la inteligencia y por la propia libertad, se guía por afectos que varían según las circunstancias”, comentó el prelado.

Otro de los asistentes preguntó cómo forjar amistades verdaderas en el trabajo, donde las relaciones pueden nacer a veces por intereses prácticos. “En primer lugar con la oración. Reza por tus colegas. Luego, busca oportunidades para realizar pequeños actos de servicio, pero no como una táctica, sino porque realmente quieres ayudarles. Verán que tu actitud es diferente, sincera, que de verdad les quieres servir. De ese modo, podrás romper barreras y surgirán conversaciones más profundas”.

Los asistentes rezaron juntos por el Papa Francisco. “Sobre sus hombros lleva un peso considerable –dijo el prelado– y cuando habla con la gente, o cuando escribe cartas, termina diciendo: ‘Reza por mí, reza por mí’. Tiene mucha fe en la oración, y nosotros también debemos tener esa fe”.

Por la tarde, Mons. Ocáriz participó en una tertulia con un grupo numeroso de mujeres. Uno de los temas principales de la conversación fue la alegría. “Tenemos la obligación de ser felices. Cuando no seamos felices, no podemos esperar a que la alegría vuelva por sí sola: tendremos que buscarla. Por eso, necesitaremos ir a la fuente de la felicidad, que es el Señor. De ese modo, podremos también hacer la vida agradable a los demás. Estando alegres, podremos hacer apostolado”, les dijo

 

Varias preguntas que se le hicieron durante la tertulia abordaron el tema del misterio del sufrimiento. Mons. Ocáriz señaló la posibilidad, aparentemente contradictoria, de experimentar la alegría en medio del dolor. “Esto es posible cuando sabemos por la fe que incluso el sufrimiento, cuando llega, es un instrumento para colaborar con Jesucristo en la redención del mundo. Aunque Dios no quite el sufrimiento, podemos tener la alegría de saber que tiene un valor positivo muy grande cuando se une a la cruz de Nuestro Señor”.

Miércoles 10 de julio

Mons. Ocáriz visitó la iglesia de Saint Agnes, en las inmediaciones de la Grand Central Terminal de Manhattan (New York). En 2016, el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, encomendó a los sacerdotes del Opus Dei la atención pastoral de este templo.

A continuación, el prelado acudió a la Zona Cero y rezó en silencio durante unos minutos en el monumento que recuerda a los 2.983 fallecidos en los atentados del 2001.

Por la tarde se reunió con unas 250 jóvenes que asisten a actividades de formación cristiana en distintos centros del Opus Dei. “No consideréis la formación cristiana que recibís como algo exclusivo para vosotras, para vuestro enriquecimiento personal. Esa formación os ayudará a transmitir, dondequiera que estéis, el espíritu cristiano. Todos los cristianos estamos llamados a ser apóstoles en nuestra vida cotidiana, especialmente entre nuestros amigos, transmitiendo la alegría de haber encontrado y seguido a Cristo más de cerca. En última instancia, toda la formación cristiana que recibimos tiene como objetivo ayudarnos a asemejarnos más a Cristo, a tener sus mismos sentimientos, su manera de mirar al mundo y a las personas”, dijo el prelado.

Colleen, una estudiante de Virginia Tech, explicó que, a veces, el estilo de vida de quien trata de vivir el Evangelio choca con el ambiente. “Toda la fuerza que necesitamos para poder hablar de manera convincente se encuentra en la Eucaristía y en la oración. Necesitamos preguntarle a nuestro Señor cómo enfrentarnos a esas situaciones. Al final, cuando nos esforzamos por crear auténticas amistades, ese miedo a hablar de ciertos temas desaparece", afirmó el prelado.

Un selfie con algunas de las jóvenes que frecuentan los medios de formación cristiana.Un selfie con algunas de las jóvenes que frecuentan los medios de formación cristiana.

Otra joven pidió consejo sobre cómo explicar a sus amigos que Dios es mucho más que un Juez. "Una manera más profunda de explicarlo –respondió Mons. Ocáriz– es señalando a Cristo en la Cruz. Necesitamos darnos cuenta de que Dios es de tal manera nuestro Padre que entregó a su único Hijo para que muriera por nosotros en la Cruz. El hecho de que quisiera hacer eso es un poco misterioso, pero es el misterio del inmenso amor de Dios por nosotros. Cuando las cosas se ponen difíciles y tenemos la tentación de pensar: ¿Cómo es posible que Dios, que es mi Padre, permita esto?, necesitamos mirar a la Cruz, y hacer un acto de fe en el amor de Dios que Él hizo tan visible en la Cruz de Cristo”.

 

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Al finalizar ese encuentro, le entregaron al prelado una colecta que habían realizado para las múltiples necesidades de los venezolanos.

Martes 9 de julio

 

El prelado se reunió en New York con unos 200 jóvenes de diferentes ciudades de la costa Este de los Estados Unidos. Monseñor Ocáriz les animó a ser buenos amigos, con una amistad profunda y sincera, desde la que es natural compartir también el amor que se tiene por Cristo. "Lo más importante –comentó el prelado-, es la preocupación que todos debemos tener por ayudar a los demás y por dejarnos ayudar".

En su respuesta a un estudiante de Ingeniería en Princeton, que se está especializando en Inteligencia Artificial, Mons. Ocáriz resaltó de nuevo la amistad como vía para hablar de Dios en un ambiente donde la actitud hacia la fe resulta, a menudo, escéptica. "¿Qué puedes hacer para hablar de Dios en ese ambiente? En general, no se trata de hablar con muchas personas al mismo tiempo, sino de hacer verdaderas amistades con los demás. A través de la amistad, es fácil transmitir lo que sientes, lo que piensas…, pero no con el tono de quien quiere convencer a sus amigos, sino simplemente transmitiendo, a través de la amistad, lo que tienes dentro: lo que tiene valor para ti, lo que te da alegría, lo que te da serenidad, lo que implica la seguridad de contar con la ayuda constante de Dios en tu vida", afirmó Mons. Ocáriz.

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El prelado subrayó también la importancia de rezar por el Papa y de estar unidos a él. "Reza mucho por el Papa", dijo a uno de los muchachos. "El Papa tiene, como podéis imaginar, un gran peso sobre sus hombros, y muchos desafíos que afrontar. También hay muchas dificultades dentro de la Iglesia, pero no debemos desanimarnos cuando vemos esos problemas porque, como decía san Josemaría, la Iglesia es fundamentalmente Jesucristo. Tenemos que rezar mucho por el Papa porque tiene un trabajo enorme, una gran responsabilidad, y cuenta mucho con la oración de todos".

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Tras el encuentro con los jóvenes, el prelado fue recibido por el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de New York, en la residencia arzobispal. Charlaron durante una hora y, a continuación, visitaron juntos la catedral para rezar en la capilla del Santísimo Sacramento y en la Lady Chapel, dedicada a la Santísima Virgen.

Lunes 8 de julio

El lunes, el prelado del Opus Dei visitó el campus de Nueva York de la IESE Business School. Mons. Ocáriz es gran canciller de la Universidad de Navarra, de la que forma parte la IESE Business School. Esta ha sido su primera visita al campus, que abrió sus puertas en 2009. Le recibió el director en la sede de los Estados Unidos, Eric Weber. Tras pasar por el oratorio, pudo conocer las instalaciones y saludar a una representación de quienes allí trabajan, como los matrimonios Luis y Mariana o Nina y Gerard.

El prelado participó en un acto académico organizado por el Witherspoon Institute, un centro de investigación cuya finalidad es comprender mejor los fundamentos morales de las sociedades democráticas.

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Entre los participantes estaban, Robert George, professor de Filosofía Política, R. R. Reno, editor de First Things, y April Readlinger, directora ejecutiva de CanaVox. Las palabras iniciales fueron de Russel J. Snell, director del Center on the University and Intellectual Life del Witherspoon Institute, quien habló sobre los cambios culturales que afrontan actualmente los jóvenes.

 

En esta línea, la intervención del prelado y el debate posterior se centró en la necesidad de comprender el amor, que a veces queda reducido a puro sentimentalismo. Mons. Ocáriz dijo que la libertad es comprendida completamente cuando surge del verdadero amor. El amor no es solamente sentimientos, sino que pasa por desear el bien del otro. Si amar es simplemente disfrutar usando a la otra persona, se convierte en una especie de egoísmo. Educar en la libertad, dijo, es muy importante para el crecimiento de la gente joven.

Domingo, 7 de julio

El prelado aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a primera hora de la tarde.

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Le recibieron, entre otros, el vicario del Opus Dei en Estados Unidos, monseñor Thomas G. Bohlin, y algunas familias. Patricia y Thomas White acudieron a saludarle con sus cinco niños. Los pequeños mostraron al prelado una pancarta que habían pintado junto con su madre en la que decían: “Padre, Welcome to the USA.”

 

 

Reflexión para considerar “el fin” de las propuestas espirituales

«¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?». Con estas dos preguntas iniciaba el gran San Juan Pablo II, en el año 1986, una serie de catequesis en torno a la creación, Dios, los ángeles y el pecado original. Las anteriores son las preguntas universales que actualmente se hacen millones de personas cada día, especialmente desde que a partir del año 2002 se vive lo que para muchos se ha convertido en un despertar en la búsqueda de la “Verdad”.

Existe un interés extraordinario por esto, sobre todo, en los más jóvenes y en personas que no llegan aún a los 60 años. Es como si el mundo desorientado estuviera en la búsqueda de una nueva forma de ser y comprender que significa ser persona y de concluir a dónde va cada uno, cuál es nuestro propósito.

Estoy escribiendo esto con un sentido de urgencia en mi corazón al ver a tantos católicos confundidos, muchos abandonando la fe, invitados por propuestas de espiritualidad en las que siente que logran un despertar, una iluminación, un sentido de felicidad que según ellos mismos nunca encontraron en su fe católica.

 ¿A qué se debe esta fuga de católicos? Desde mi muy humilde opinión es debido al mal ejemplo que algunos les damos, a una profunda falta de formación en los principios fundamentales de su fe y al poco conocimiento que tienen de Cristo.  No es lo mismo conocer su historia, que conocerlo a Él. Esto último te cambia para siempre.

El ser humano viene de un Padre Dios y va hacia la casa de este Padre para vivir eternamente con Cristo y todos los santos. Sin olvidar las cortes celestiales, los arcángeles y querubines… Todas estas maravillas que este Padre ha reservado y dispuesto para cada uno de nosotros.

El mundo se ha llenado de múltiples propuestas espirituales. Como católicos que hemos decididó seguir a Cristo, a pesar de las dudas y dificultades, es importante que estemos conscientes e inconmovibles ante esto que creemos para que al salir y convivir con otras corrientes de espiritualidad comprendamos que tú y yo no somos un tipo de energía, ni de vibración, ni de respiración, ni de luz.

Somos hijos de Dios, soldados de Cristo y nuestra misión es mostrarles a todos el camino, iluminar las vidas de los que caminan en tinieblas, ser un reflejo del Amor incondicional de Dios en este mundo.

De algo estoy segura: Tenemos libre albedrío y podemos escoger qué camino de espiritualidad seguir. Para un católico, el camino escogido es simple, seguimos los pasos de Cristo porque en Él comprendes tu dolor, te llenas de una dulce esperanza y profundizas en el llamado que palpita en tu corazón para ser luz y sal de la tierra. Tú y yo tenemos una vocación, una tarea, una gran misión, un destino señalado por Dios para cada uno de sus hijos amados.

San Juan Pablo II escribe en su catequesis. “No se trata sólo de saber cuándo y cómo ha surgido materialmente el cosmos y ha aparecido el hombre, cuanto más bien en descubrir qué sentido tiene tal origen, si lo preside el caso, el destino ciego o bien un Ser transcendente, inteligente y bueno, llamado Dios”.

Tenemos una esperanza de liberación en Cristo tal y como nos dice el Salmo 8, 5 «¿qué es el hombre para que de él te acuerdes?»

Resuena en mi mente esta canción que de niños coreábamos en la misa: Somos los peregrinos, miembros de una iglesia, vamos caminando al encuentro del Señor” que vamos. Ese es nuestro destino. Cristo en las creencias, Cristo en los pensamientos, Cristo en el corazón.  Nuestro Hogar. El Paraíso prometido con El, los santos y los arcángeles, los querubines, los ángeles.

Jesus venti!

Sheila Morataya

 

 

“‘Muerte digna’ o eutanasia”

“Defendamos y protejamos la vida”

+ Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

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Por más que quieran adornar la verdad con expresiones bonitas, como “muerte digna”, el proyecto para hacer legal la eutanasia no deja de ser la destrucción de una vida, un verdadero asesinato.

Lo mismo pasa con otros términos. Astutamente, por ejemplo, se habla de “interrupción del embarazo”, en vez de aborto, que es un crimen, el asesinato de un ser inocente. Se habla de “salud reproductiva”, que es un auténtico control de la natalidad. Se habla de “derecho de la mujer a disponer de su cuerpo”, para disimular que es disponer arbitraria e injustamente de otra vida humana que la mujer embarazada lleva en su vientre. Se califica de “matrimonio igualitario” a lo que no es tal, sino un enlace, un contrato civil, un compromiso de vida en común de personas del mismo sexo. Se habla de “uso lúdico de la droga”, para no reconocer que se facilita una verdadera esclavitud por el libertinaje.

En cuanto a la legalización de la eutanasia, el pasado 1 de julio la Cámara de Senadores del país aprobó una reforma al artículo 4 constitucional, señalando que “toda persona tiene derecho a la protección de la salud en condiciones de dignidad”, incluyendo los cuidados paliativos y la posibilidad de acceder a una “muerte digna”. Esta propuesta será debatida en la Cámara de Diputados. Si se aprobara, deberán avalarla 17 de las 31 legislaturas locales, para su validez jurídica. Con ese término, se disimula lo que es un verdadero suicidio u homicidio, aunque se aleguen motivos de humanidad. Se intenta justificar ese recurso diciendo que lo que se pretende es que no sufra tanto una persona que parece no tener remedio ante una enfermedad incurable. Nos convertimos, así, en dueños de una vida que se ha recibido del Creador. Los familiares que lo aprueben, si el enfermo está inconsciente, quieren deshacerse de él y que no les dé más problemas, aunque pongan como pretexto aliviar el dolor del paciente. Una solución son los cuidados paliativos, la cercanía afectiva de la familia, nunca el “encarnizamiento terapéutico”, que es inhumano.

PENSAR

El Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: “Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible” (2276).

“Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre” (2277).

“La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el “ encarnizamiento terapéutico”. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad, o, si no, por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente” (2278).

“Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados” (2279).

ACTUAR

Defendamos y protejamos la vida, en cualquier fase que se encuentre. No somos dioses, para disponer de ella a nuestro parecer. Pongámonos en las manos de nuestro Padre celestial, como Jesús en la cruz. Y que el Espíritu Santo, la Virgen María, San José, nuestro ángel protector y nuestros patronos personales nos asistan en esos momentos de dolor y de angustia mortal.

 

Cada caso de eutanasia es una derrota para la humanidad – editorial Ecclesia

Cada caso de eutanasia es una derrota para la humanidad – editorial Ecclesia

Ha sido la crónica de una muerte anunciada y fruto de una terrible eutanasia, además a cámara lenta y socapa de compasión y de progreso. Ya nos referimos a este caso estremecedor en nuestro Editorial del número 3.988.

Francés de 43 años y tetrapléjico a causa de un accidente en 2008, Vincent Lambert falleció finalmente en un hospital de Reims el 11 de julio, nueve días después de que fueran desconectadas las máquinas —en estos once años, había sido desconectado y vuelto a conectar ¡hasta en cinco ocasiones!— que le proporcionaban alimentación e hidratación. Algo, el suministro de alimentación y de hidratación, que la ética, la inmensa mayoría de las legislaciones y la recta razón proscribe y cuya práctica se considera pura y dura eutanasia.

El final de esta historia ha suscitado un gran debate en toda la sociedad acerca de la eutanasia y la eufemísticamente llamada «muerte digna». A ello se ha sumado que mientras los padres de Lambert no querían la desconexión, su esposa y otros familiares opinaban que él no hubiera querido vivir así.

Esta muerte provocada de Lambert coincidió, además, en España con la presentación en el Congreso de los Diputados de tres iniciativas populares con más de un millón de firmas recogidas a través de una plataforma digital, para reclamar la despenalización de la eutanasia y apoyar a Ángel Hernández, investigado por cooperación al suicidio, en abril pasado, al ayudar a morir a su mujer, María José Carrasco, que sufría esclerosis múltiple y quería supuestamente acabar con su vida.

En la víspera misma de que la vida de Lambert concluyera abruptamente, el Papa, en Twitter, lanzó un claro mensaje: «Oremos por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir. Una sociedad es humana si protege la vida, toda vida, desde el inicio hasta su fin natural, sin decidir quién es digno o no de vivir. ¡Que los médicos ayuden la vida, no la quiten!».

Y al día siguiente, cuando ya se conocía la noticia de su muerte, Francisco publicó otro mensaje en esta misma red social: «Que Dios Padre acoja en sus brazos a Vincent Lambert. No construyamos una civilización que elimina a las personas, cuya vida consideramos que ya no es digna de ser vivida: toda vida humana tiene valor, siempre».

Por su parte, el arzobispo Vincenzo Paglia, canciller de la Pontificia Academia para la Vida, escribió, también en Twitter, que esta muerte «es la historia de una derrota para la humanidad». Y el cardenal arzobispo de Madrid recordó, en declaraciones periodísticas, que «no son los hombres los dueños de la vida, sino solo Dios, y que por tanto, es Él quien tiene la capacidad de dar la vida y de entregarnos su final». Y desde estas mismas premisas, el cardenal Osoro avaló el firme e irrenunciable compromiso de la Iglesia en favor de toda vida y de toda la vida y, por ello, su defensa inquebrantable de los más vulnerables, desechados y descartados. Como vulnerable, desechado y descartado ha sido Vincent Lambert.

Dios, sí, es el único señor de la vida desde su alba hasta su ocaso natural. Nuestro deber es custodiar siempre la vida y no ceder nunca a la cultura del descarte. Y ello, que va inscrito a fuego en la recta conciencia de todo ser humano, obliga de manera especial a los profesionales sanitarios, que han de servir la vida y no la muerte. Obliga también a los profesionales de la Justica, que han de velar por preservar el primero de los derechos que es el derecho a vivir. Como obliga y mucho a la entera ciudadanía, más aún si es cristiana.

 

Mª Antonia Otero, una trayectoria inspiradora

«He aprendido que lo que califica a las personas, más que las decisiones que toman, son las causas por las que las toman: la motivación que les mueve«.

Así empezó Mª Antonia Otero su inspiradora sesión en nuestro último I-WiL Breakfast del curso 19-20. Consejera independiente en el Banco Inversis y en VozTelecom, ha sido también miembro del Consejo de Administración de Jazztel, y ha desempeñado diferentes puestos en Telefónica, el último como subdirectora general de Redes e Innovación. Durante la sesión, donde habló de los impulsores, obstáculos, frenos y aceleradores de su trayectoria, nos dejó algunas claves que resumo aquí:

  • Las personas, no la tecnología, son el elemento más importante de las empresas.
  • Las mujeres aportamos: Capacidad para gestionar equipos. Equilibrio entre el corto y el largo plazo. Hacemos mejor la evaluación de riesgos.
  • La inteligencia emocional de la que tanto se habla es la intuición, no femenina, sino intuición a secas: saber anticipar cosas.
  • La asertividad debe ser educada, saber decir no cuando es no. Las mujeres tienen gran capacidad de comunicación.
  • No hagas a otro lo que a ti te hizo daño o te desmotivó.
  • La importancia de tener resueltos los temas logísticos.
  • Reconocimiento de la herencia recibida: el hecho de que su madre hubiera trabajado, haber vivido fuera de casa antes de casarse, y, lo más importante, haber elegido bien el compañero de vida (Mª Antonia y su marido son padres de dos hijos y esperan el segundo nieto).
  • Conviene seguir trabajando cuando los niños son pequeños, porque le parece que estar lejos del mercado laboral un año puede limitarte.
  • No hay trabajos «feos»: todos lo son hasta que llega esa persona que le da un nuevo aire y lo hace atractivo.
  • En la vida te acabas encontrando lo que has sembrado.
  • Denuncia que se teme que las mujeres en Consejos de Administración están dando pasos en dirección «mujer-florero». Mª Antonia, como Ana Llopis dice siempre, apuesta por proporcionar todas las escaleras posibles para facilitar a las mujeres el camino al Consejo.
  • Volvemos a estar en desventaja en STEM: la educación diferenciada puede potenciar la presencia femenina en estos campos.

Os dejo con el vídeo de la sesión. Aprovecho para desearos un feliz y completo descanso estival. ¡Hasta septiembre!

 

 

Quizá hoy somos alemanes todos los católicos de occidente

Salvador Bernal

Papa Francisco Firma Exhortacion Apostolica (Vatican Media)

photo_camera Papa Francisco Firma Exhortacion Apostolica (Vatican Media)

He releído estos días la carta enviada por el papa Francisco a los católicos alemanes, y he tenido la sensación de que las orientaciones básicas de ese documento son aplicables a todos. De ahí el título de esta página, que remeda la famosa frase del discurso de John F. Kennedy en Berlín en junio de 1963, tantas veces usada en contextos diversos, usualmente en el contexto de los derechos humanos.

Para encauzar el futuro de la fe, el papa arranca de los Hechos de los Apóstoles: difícil encontrar mejor lección de audacia, entusiasmo y creatividad, de parresia, que en esas páginas a veces descritas como el evangelio del Espíritu Santo. Los primeros cristianos tuvieron que romper cauces caducos, para llevar la buena nueva de Cristo al mundo de su tiempo, con evidente sentido universal. Tampoco hoy ninguna iglesia particular puede encerrarse en sí misma: con san Pablo, es preciso sentir la solicitud por todas… La sinodalidad no es necesariamente reiteración de reuniones, tantas veces agotadoras e inútiles, sino irrupción del Espíritu Santo, como en el primer concilio en Jerusalén.

Juan Pablo II subrayó la primacía de la gracia en un documento programático para el nuevo milenio, firmado cuando se cerraba la puerta santa de la basílica de san Pedro al final del año jubilar. Lo recuerda Francisco, para disuadirnos de poner demasiada confianza en reformas de estructuras y obsesionarse por resultados inmediatos, con planteamientos casi pelagianos. Porque evangelizar –misión de la Iglesia y responsabilidad de cada fiel- supone dar a conocer la realidad profunda de que Dios ama al mundo, a todos los seres creados: una tarea plena de alegría. No es casual que en el título de diversos documentos pontificios se reiteren sinónimos como gaudium, laetitia, gaudete, exsultate…, hasta el gozo pascual del Christus vivit dirigido a los jóvenes.

El papa encarece la unidad que deriva del carácter esencial del sensus Ecclesiae, frente a posibles divisiones y también posturas un tanto elitistas, disgregadoras, que recuerdan los viejos planteamientos gnósticos. Recuerda expresamente enseñanzas del Concilio Vaticano II: “La Iglesia universal vive en y de las Iglesias particulares, así como las Iglesias particulares viven y florecen en y de la Iglesia universal, y si se encuentran separadas del entero cuerpo eclesial, se debilitan, marchitan y mueren. De ahí la necesidad de mantener siempre viva y efectiva la comunión con todo el cuerpo de la Iglesia, que nos ayuda a superar la ansiedad que nos encierra en nosotros mismos y en nuestras particularidades a fin de poder mirar a los ojos, escuchar o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino”.

Resulta esencial estar atentos a las necesidades de los demás, prontos a la auténtica conversión, predicada por el Señor desde el primer momento de su vida pública. Hay que volver continuamente a la oración y al ayuno, como hacía Jesús ante acontecimientos de entidad y, desde luego, para superar las tentaciones… Y meditar una y otra vez la kénosis, el abajamiento del Verbo, camino de pobreza y servicio alejado de todo egocentrismo.

En diversas ocasiones –cito de memoria-, Benedicto XVI propuso a sus compatriotas y, en general, a los habitantes del mundo desarrollado que denotaban cansancio espiritual, el ejemplo de la alegría de las gentes de África. Lo pudo comprobar en sus viajes. Y lo proponía como línea para superar rasgos de envejecimiento triste. En esa estela, Francisco no deja de volver al pasaje del profeta Joel sobre los sueños proféticos de los ancianos. Una nueva llamada a la esperanza.

Leo en Religión Confidencial que el obispo de Passau ha instado a los fieles de su diócesis a leer la carta del papa –auténtica, profunda-, convencido de que la evangelización exige una conversión, que conducirá de nuevo a la alegría de ser cristiano. Ciertamente, más que enfoques eclesiológicos –menos aún de política eclesiástica-, el mensaje pontificio contiene hitos que pueden asegurar el camino de todos, para contribuir al descubrimiento y difusión del rostro pluriforme de la Iglesia, que señalaba Juan Pablo II al comienzo de siglo y recuerda Francisco ahora.

 Vale la pena leer y meditar el documento:

 

 

 RESCATEMOS  LA  BELLEZA

Cuando algo es verdaderamente bello causa placer y atrae la mirada. Según la filosofía clásica, la belleza está unida esencialmente a la verdad o al bien. Pero es posible encontrar un tipo de belleza que no sea el “esplendor de la verdad” ni el “esplendor del bien” ya que puede presentar una hermosura prestada o postiza, podría ser un simple revestimiento, una especie de careta, una manipulación de la belleza. Hace tiempo, mucho tiempo, la estética y la ética estaban completamente armonizadas. Actualmente, algunas teorías del arte reclaman la independencia total respecto al bien y a la verdad y nos encontramos inmersos en una cultura que ha perdido, en gran parte, la capacidad de percibir la verdad, o sea, ha perdido la posibilidad de alimentar la inteligencia y la sensibilidad con un alimento de calidad.

Mucha gente joven tiene pocas oportunidades para cultivar su capacidad de conocer en el más alto nivel ya que solo son instruidos en destrezas y habilidades prácticas. Se ha hablado mucho de la “movida” de la juventud en los largos fines de semana, se les ha criticado el “botellón” y su actitud frívola y egoísta ante la vida. Pero, probablemente, esos jóvenes no han tenido oportunidades para vivir momentos de gozo o de felicidad en los días laborables: ni en el colegio o en la universidad, ni en su casa, ni en su entorno social. Los jóvenes están siendo adiestrados pero no enseñados, ni persuadidos, a vivir otro modo más pleno de vida. El mundo adulto, en su conjunto, es el responsable ya que no les muestra la belleza sino el placer físico y la manera de esforzarse lo menos posible. La auténtica experiencia estética es un elemento fundamental en la formación de las personas y esa experiencia deriva de la contemplación de la belleza en aquellas situaciones humanas en las que brillan, con intensidad, la verdad o el bien.

Actualmente, un extenso ámbito de la cultura y el arte han perdido el norte, no se sabe adonde van. En repetidas ocasiones, parece que los artistas y creadores no se esfuerzan, ni quizá pretenden, transmitir arte y belleza sino discursos ideológicos pesimistas. La belleza ha dejado de ser respetada y se realza el “feísmo” en el arte, en la moda, en la conducta y en el pensamiento. Lo importante ahora es la transgresión, la provocación y el impacto. Cualquiera puede ser artista con tal de que presente una obra provocadora. Todo es efímero y, muchas veces, aparece envuelto en un lenguaje de difícil comprensión, críptico, solo para “entendidos”. Algunos críticos llegan a aplaudir lo grotesco y lo repulsivo ya que se ensalzan exposiciones con motivos tan degradantes como cadáveres humanos plastificados, figuras de niños ahorcados, exhibición de suciedad, etc. A eso se ha llegado en esta sociedad tan vacía espiritualmente, que ha perdido el sentido de la belleza, de lo armónico, de lo que eleva a la persona y la hace disfrutar como ser humano.

Miguel Angel concebía la belleza física como un reflejo de la belleza espiritual. En palabras suyas: “La pintura excelsa…es precisamente aquella que más se aproxima e imita la obra inmortal de Dios.” Y fue en la Capilla Sixtina, en la que Miguel Angel dejó plasmada su genialidad de artista, donde Benedicto XVl se reunió con 250 artistas de renombre internacional el 21 de noviembre de 2009. Destaco un párrafo de su discurso: “El momento actual está lamentablemente marcado, además de por los fenómenos negativos a nivel social y económico, también por un debilitamiento de la esperanza, por una cierta desconfianza en las relaciones humanas, de modo que crecen los signos de resignación, de agresividad, de desesperación. El mundo en el que vivimos corre el riesgo de cambiar su rostro a causa de la acción no siempre sabia del hombre, quien en lugar de cultivar su belleza, explota sin conciencia los recursos del planeta a favor de unos pocos y con frecuencia desfigura las maravillas naturales. ¿Qué es lo que puede volver a dar entusiasmo y confianza, qué puede animar al alma humana a encontrar el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a soñar una vida digna de su vocación? ¿No es acaso la belleza? Sabéis bien, queridos artistas,  que la experiencia de lo bello, de lo auténticamente bello, de lo que no es efímero ni superficial, no es accesorio o algo secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque esa experiencia no aleja de la realidad, más bien lleva a afrontar de lleno la vida cotidiana para liberarla de la oscuridad y transfigurarla, para hacerla luminosa, bella.”

Creo que es evidente la necesidad de dar entrada a la belleza en la vida humana para recuperar la esperanza.

Carlota Sedeño Martinez

 

 

Qué hacer cuando los hijos hacen pataleta por las pantallas: guía por edades

Principio del formulario

Final del formulario

 

Por Ana Mas Villaseñor / Empantallados.com - 15.07.2019

Foto: Freepik 

 

Resulta que tu hijo(a) ya lleva un buen tiempo frente a la pantalla (tablet, móvil, tv...) y le dices: "bueno, ya es suficiente, apaga ya", y a continuación estalla en llanto y aparece la temida pataleta o rabieta. Pues eso se llama frustración y los padres de hoy debemos aprender a manejarla, sobretodo con el tema del uso de las pantallas. Por eso este artículo de la Dra. Ana Mas Villaseñor, te será de gran ayuda. 

 

***

 

¿Qué es la frustración? ¿Cómo puedo manejarla? ¿Puede la frustración traumatizar a mi hijo? Seguro que te has preguntado esto muchas veces. Y cuando se trata de limitar el uso de las pantallas, encontramos que esta emoción aflora en nuestros hijos con más frecuencia de la que nos gustaría. Como en otras áreas de la educación, las pantallas nos brindan una buena oportunidad para seguir educando las emociones.

 

La frustración, una emoción necesaria

 

Hemos desarrollado la creencia de que las emociones negativas son malas. Creemos que el sufrimiento nos vuelve personas taciturnas y oscuras, pero esto no siempre es verdad. Todas las emociones son necesarias y cada una tiene su función, también las menos agradables.

 

La frustración es una sensación desagradable que aparece cuando algo se interpone entre mis objetivos y yo. Este malestar nos impulsa al cambio, nos motiva para encontrar la solución que nos permitirá alcanzar el objetivo; es decir, la frustración tiene una función y nos puede resultar útil si aprendemos a manejarla.

 

Algunas estrategias adecuadas para manejar la frustración son:

 

Hablar de ello: las personas encontramos alivio en la expresión de las emociones negativas porque nos sentimos comprendidas y apoyadas. Esta respuesta del entorno nos hace sentir seguros ante lo que percibimos como una amenaza del bienestar. Contar nuestras cosas y recibir una respuesta acogedora, contrarresta el malestar provocado por la frustración. Por otra parte, al compartir mi preocupación tengo más posibilidades de encontrar una solución adecuada ya que ‘dos cabezas piensan más que una’.

 

Analizar el problema y buscar una solución: como ya hemos visto, la aparición de un sentimiento negativo puede estimularnos positivamente. Nuestras facultades se centran en remediar el conflicto, aumentando la probabilidad de encontrar una solución adecuada.

 

Templar la emoción: a veces la frustración genera tal impacto emocional, que lo más adecuado es dejar que se enfríe antes de decidir qué hacer.

 

La anticipación: una estrategia eficaz para las rabietas y reacciones desproporcionadas por pantallas

 

La rabieta o reacción desproporcionada por el contrario no puede considerarse una estrategia adecuada para manejar la frustración porque:

 - Lejos de obtener la comprensión y el apoyo del entorno, generamos desconcierto y enfado, añadiendo más conflictos a la situación inicial.

- Ante la agresividad es habitual que los que me rodean huyan, evitándo el peligro que supone alguien fuera de control, lo que me hace sentir solo e incomprendido.

- Pierdo la oportunidad de que los demás quieran ayudarme.

- Normalmente, cuando perdemos el control, nos sentimos culpables y esto aumenta nuestra frustración.

 

Es decir, con la rabieta lo único que consigo es continuar con el mismo conflicto añadiéndole incomprensión, culpabilidad, soledad y más frustración.

 

En la medida en la que las rabietas aumentan el sufrimiento del niño, lo más indicado es evitarlas y lo mejor para ello es la ANTICIPACIÓN: el niño va a sentirse frustrado al dejar de utilizar la pantalla; por lo que contamos con una oportunidad de oro para enseñar a nuestros hijos a manejar la frustración.

 

Pautas por tramos de edad

 

Niños sin dominio del lenguaje (hasta los 3 años)

 

La exposición a pantallas debe ser mínima. En este periodo, es difícil trabajar habilidades para manejar la frustración por su escaso dominio del lenguaje. Lo mejor es tener rutinas claras que el niño puede aprender. Esto le permite predecir lo que va a ocurrir y, al disminuir la incertidumbre, disminuimos la ansiedad y la probabilidad de rabietas en general.

 

Si aparece la rabieta permanerecemos firmes pero calmados; no podemos devolverle la pantalla ni negociar con él porque estaríamos dando por buena la rabieta, pero tampoco podemos gritar ni perder el control porque estaríamos validándola (si mis papás hacen ‘rabietas’ yo también) . Es importante comprender que el niño no ‘me esta montando la rabieta’ sino que me está expresando su frustración.

 

Niños no adolescentes (3-9 años)

 

Es bueno anticiparles la aparición de la frustración y elaborar un plan para manejarla cuando aparezca. Evitaremos frases del tipo ‘¿pero te vas a poner insoportable cuando toque apagar la tele?’ Lo mejor es validar la emoción y normalizarla, mostrando nuestra comprensión y ofreciendo estrategias adecuadas para gestionarla.

 

Por ejemplo: puedes ver un capítulo de la serie (delimitamos el uso) pero es posible que cuando termine el capitulo te sientas enfadado. Esto es normal, a mí también me ocurre (planteo la aparición de la emoción, la causa de la misma y la normalizo al hacerle ver que a mí también me ocurre). Decirle que si se siente frustrado y tienes ganas de gritar, puede:

 

- Cerrar los ojos muy fuerte y hacerte el invisible hasta que pase el enfado.

- Meter las manos en los bolsillos y apretar los puños hasta que pase el enfado.

- Tomar mucho aire y soltarlo despacito hasta que pase el enfado.

 

Estas estrategias son técnicas que recomendamos a los padres en la consulta y ayudan al niño a templar la emoción, dándole tiempo para pensar, permitiéndole gestionar la situación de manera adecuada.

 

Pre-adolescentes y adolescentes (a partir de 10 años)

 

El objetivo en los adolescentes, en relación con la limitación de las pantallas, es doble. Por una parte debemos trabajar el manejo de la frustración; y en segundo lugar, la autonomía.

 

Una estrategia interesante para fomentar la autonomía es negociar con el adolescente el tiempo de utilización del dispositivo, para hacerle corresponsable de los limites y las consecuencias. El objetivo es que él aprenda a ordenar su conducta basándose en argumentos razonables y no en sus emociones o apetencias.

 

No debemos perder de vista que, el fin último de la educación es ayudar a nuestros niños a ser felices. Esto exige alcanzar el equilibrio entre: la autoafirmación, que se manifiesta en la defensa de mi identidad y mis intereses; y la necesidad de sentirnos integrados socialmente, que requiere el cumplimiento de las normas y una relación respetuosa con los demás. Para obtener dicho equilibrio es preciso conocer las propias emociones y gestionarlas adecuadamente, construyendo una personalidad única que nos permitirá conquistar nuestra libertad.

*Ana Mas Villaseñor es graduada en Medicina por la universidad de Navarra y actualmente está en su cuarto año de formación como Médico Interno Residente de psiquiatría. Desde su perfil de Instagram @anamasvilla (Maravillosa.Mente)  escribe sobre psiquiatría y ofrece tips de salud mental y educación. Es madre de dos hijos.

 

 

“La tumba de Cristo es un monumento que habla a toda la Humanidad” – sobre el Santo Sepulcro, Jerusalén

Antonia Moropoulou: “La tumba de Cristo es un monumento que habla a toda la Humanidad y la innovación sólo amplifica su voz”

Antonia Moropoulou, supervisora científica del proyecto de restauración del Edículo del Santo Sepulcro, señaló en la Universidad de Navarra que la innovación y la digitalización han sido claves para la datación, conservación y restauración de este proyecto. “La tumba de Cristo es un monumento que habla a toda la Humanidad y la innovación sólo amplifica su voz”, afirmó la experta durante la lección inaugural del congreso de Morteros Históricos que reúne en el centro académico a más de 180 científicos de todo el mundo.

De hecho, según indicó la profesora de la Universidad Técnica Nacional de Atenas, la datación de las diferentes piezas ha confirmado la historia y la tradición preexistente sobre esta obra de arte y lugar sagrado. Antonia Moropoulou calificó de “innovadora” e “integrada” la metodología de investigación aplicada en este trabajo que ha permitido realizar con éxito la rehabilitación de la tumba de Cristo.

La sesión inaugural comenzó con la descripción técnica del edículo del Santo Sepulcro y la explicación con detalle del antes y el después de la rehabilitación: desde la evaluación del desvío existente en el monumento, la instalación de los paneles de mármol, hasta la aplicación del mortero final, entre otros aspectos. Los trabajos de restauración del Edículo del Santo Sepulcro de Jerusalén comenzaron en 2016, y durante nueve meses un equipo multidisciplinar de más de cincuenta personas trabajó en este proyecto.

Moropoulou dio protagonismo a la gestión holística del trabajo donde se han encontrado diversas disciplinas como la Teología, Historia, Arquitectura o Ingeniería. Esa transdisciplinariedad y las lecciones aprendidas en esta rehabilitación “pueden servir para la restauración de otros monumentos históricos en el futuro”.

by primeroscristianos

 

 

Lo mataron de hambre y sed, y el mundo guardó silencio

Angélica Benítez

Vincent fue un francés tetrapléjico, quien falleció tras la indicación de un juez de retirarle hidratación y alimentos, es decir, lo dejaron morir de sed en nombre de una supuesta piedad.

Vincent Lambert

Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. Hoy el mundo no conoce la historia de Vincent Lambert, quien me temo será uno de los muchos mártires de la cultura del descarte que apenas inicia con su mayor ferocidad.

Vincent fue un francés tetrapléjico, quien falleció tras la indicación de un juez de retirarle hidratación y alimentos, es decir, lo dejaron morir de sed en nombre de una supuesta piedad. Cuando le comunicaron el veredicto del juez, Vincent lloró –como lo prueba un video que circula en redes–, pues aunque no era ya capaz de moverse por sí mismo, era totalmente consciente de lo que sucedía a su alrededor y no requería ninguna ayuda artificial para respirar o mantener sus funciones vitales, simplemente, como todos nosotros, necesitaba recibir agua y comida.

¿Cuál fue la consideración del juez para ordenar una sentencia tan cruel?

Cuando la sociedad se mueve por el valor subjetivo de la calidad de vida para decidir quién debe ser eliminado, comienza la cultura del descarte. El ser humano ya no es valioso por su esencia, sino por su utilidad pragmática.

El mundo cuenta con la Organización de las Naciones Unidas, a quien los defensores de derechos humanos apelaron en numerosas ocasiones para solicitar su intervención para salvar a Vincent. Lamentablemente, la ONU no tiene tiempo para ayudar a los desvalidos, pues se encuentra muy ocupada trabajando para eliminar a más personas “descartables” a través de su presión en América Latina para la despenalización del aborto, con base en la misma lógica que permitieron la muerte de Vincent: el cómodo argumento subjetivo de la calidad de vida.

De este modo, el juez y los organismos internacionales, que se supone que están para impartir justicia, dictaminan una cultura en la que impregna la desaparición del débil o de la raza menos favorecida. Vincent ya no está entre nosotros. Tampoco lo está Alfie Evans, el bebé inglés a quien la Corte ordenó una sentencia similar a la de Vincent entre los llantos de sus padres. Pero a quienes atestiguamos estos casos de manera personal o digital, nos queda claro que se trata de fuertes ataques de la cultura de la muerte, aun cuando en muchos portales de noticias se maneje el caso como un triunfo de la “muerte digna”, un conveniente eufemismo para calmar sus consciencias.

¿Qué tiene de digno dejar morir de hambre y sed a un hombre?

 

 

“La humanidad sigue sufriendo la derrota del hambre”, dice Mons. Chica Arellano

820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo". (AFP or licensors)

Entrevista al Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO tras la publicación del último informe de la ONU en el que se advierte que más de 820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo.

Según el último informe de la ONU “unos 820 millones de personas han carecido de alimentos suficientes para comer en 2018”, y mientras el hambre en el mundo “lleva tres años sin disminuir, la obesidad sigue creciendo”. Datos que ponen de relieve “que el hambre sigue siendo un flagelo que golpea muchas regiones, muchas personas” pero también “que no son simplemente frías estadísticas, sino historias y relatos de vidas truncadas, futuros que verdaderamente no se van a poder llevar a cabo porque muchos dejaran su vida en el camino” asegura el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, Monseñor Fernando Chica Arellano.

El hambre lleva tres años sin disminuir y la obesidad sigue creciendo

El informe, que ha sido elaborado conjuntamente por los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha hecho públicas unas cifras que son “realmente desalentadoras” – señala Mons. Arellano – porque por una parte “son tres años en donde el hambre sigue creciendo” pero también pone de relieve otro horizonte, “otra problemática que está causando graves daños a la población: el sobrepeso y la obesidad” asegura el Observador Permanente. Y este último problema es fruto de “dietas erróneas, poco balanceadas, de comer alimentos saturados en grasas, ricos en azúcares y muy procesados” explica.

Queda una década para alcanzar el objetivo Hambre Cero 

En sus declaraciones para Vatican News, Mons. Arellano puntualiza que estos números “indican que la humanidad sigue sufriendo la derrota del hambre” pero al mismo tiempo – dice – “es una llamada a la esperanza, al trabajo conjunto y a que pongan más voluntad los países en poder terminar de una vez por todas con esta serie de flagelos”. También explica que quedan prácticamente 10 años, una década para llegar al único número que vale con el hambre “que no es otro que el cero” y asegura que mientras haya un niño que vaya a la cama por la noche llorando con el estómago vacío, mientras haya un joven que no pueda comer, mientras haya una madre que no pueda alimentar a un hijo, “las lágrimas tendrán que ser nuestras compañeras”. “Con el hambre – subraya – no valen más estadísticas que la derrota por completo de una lacra como ésta que viene acompañando a la humanidad desde hace siglos”.

Pasos adelante en ciencia, pasos hacia atrás en la erradicación del hambre 

Entre sus declaraciones no pasa desapercibida la crítica a la sociedad actual, en la que “la humanidad está dando pasos hermosos en tantos campos de la técnica y la ciencia – explica –  y sin embargo muchos hermanos nuestros que son como nosotros, de nuestra misma carne y hueso, parecen un fenómeno tan terrible como el hambre”. Hambre – continúa – que se debe “a problemas relacionados con conflictos, sobre todo en África que no se acaban, con grandes problemáticas climáticas, por crisis económicas prolongadas y agudas que llevar a injusticias y que impiden que el alimento llegue a todos, sobre todo a los más desfavorecidos”.

No es tolerable hablar de “hambre” en la actualidad

Por último, el Observador Permanente de la Santa Sede recuerda a la Comunidad Internacional que, está llamada – y aquí retoma las palabras del Papa Francisco – a cambiar de rumbo: “No podemos seguir hablando del hambre en presente, tendríamos ya hace muchos años que hablar del hambre sólo en pasado” y concluye “esto nos tiene que llevar al compromiso de acabar con la retórica y poner en práctica el gran desafío que hoy está interpelando el mundo: con el hambre el único número que vale es el cero”.

(Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

 

 

Cómo ser más eficiente

Lucía Legorreta

El tiempo es muy valioso y dependerá de ti como lo aproveches y utilices, esto te definirá como persona.

Personas eficientes

¿Te sucede con frecuencia que al terminar un día te das cuenta que aún tienes varios pendientes por hacer?¿Que perdiste tiempo en actividades sin importancia y que el día de mañana te esperan nuevas responsabilidades y compromisos?¿Cuántas veces deseas que el día tuviera más horas?

Ser una persona eficiente resuelve muchas cosas. Todas las personas del mundo contamos con la misma cantidad de minutos al día. Sin embargo, algunos son ricos y otros pobres; algunos felices y otros no; algunos exitosos y otros no.

Todo depende no del tiempo que tengan disponible, pues como ya mencionamos es igual para todos, sino de lo que precisamente hagan con ese tiempo.

A un buen aprovechamiento de nuestro tiempo basado en las responsabilidades que tenemos se le llama eficiencia. Una persona eficiente es aquella que no tiene problemas para ser cumplida, terminar las cosas a tiempo, tomar sus descansos y organizar su tiempo y recursos.

Quiero compartir contigo algunos hábitos que te permitirán aprovechar mejor tu tiempo. Recuerda, un hábito es un acto bueno repetido muchas veces.

En cuanto a la tecnología:

- Limita las respuestas de tus mails, y trata de contestar cada uno de ellos en menos de un minuto, a menos que sea un asunto importante que amerite más atención.

- Sino entiendes el motivo u objetivo del mail, no lo respondas.

- Ve y escucha los noticieros que valgan la pena y cuya información sea veraz.

- Responde los mensajes todos a la vez y evita estar viéndolos constantemente.

- Si estás en una reunión o realizando algo importante, deja las llamadas para después y trata de concentrarlas.

En cuanto a tu forma de vestir:

- La noche anterior define qué vas a ponerte de ropa y déjala fuera de tu clóset o cajón.

- Lleva un atuendo formal, algún saco siempre contigo.

- Quita de tu clóset lo que ya no uses.

En cuanto a tu vida diaria:

- Define horarios para comer, dormir y hacer ejercicio.

- Duerme entre siete u ocho horas, serás más productivo.

- Tómate una siesta cuando te sientas cansado.

Respecto a tu horario:

- Haz las cosas más fáciles primero.

- Prioriza un pendiente cada día.

- Establece una rutina diaria.

- Evita reuniones innecesarias.

- No pretendas que toda tarea o proyecto sea perfecto desde el principio. Ya lo irás corrigiendo.

En cuanto a tu alimentación:

- Come alimentos saludables.

- Haz de tu dieta una rutina.

- Si tu preparas tus alimentos, dedica uno o dos días a la semana para hacerlo y que puedas ahorrar tiempo.

Para ser más eficiente en cuanto a tu mente:

- Acuérdate de la regla 80/20. ¿Qué 20% de tu trabajo produce el 80% de tus resultados?

- Enfócate en lo importante, no en lo urgente.

- Empieza a anotar tus ideas y metas, y trabaja en ellas.

- Elimina decisiones triviales que te hacen perder tiempo.

- Aprende a ignorar. No necesitas responder a todo.

- Trata tu tiempo como si fuera dinero

- Delega cuantas tareas te sea posible.

Otros consejos prácticos:

- Visualiza el resultado final de tu proyecto.

- Empieza antes de sentirte preparado.

- Cuando tengas una duda, asume que estás en lo correcto. Ser decidido es ser productivo.

- Si tienes un bloqueo mental, crea un mapa mental.

- Trae siempre contigo papel y pluma para escribir los pendientes, ideas o proyectos.

- Sino puedes escribirlo, grábalo.

- Cuando leas algo útil, escríbelo.

- Detecta tus horas pico, es decir, aquellas en las cuales eres más productivo: mañana, tarde o noche.

- Prepara cuanto sea posible la noche anterior.

- El domingo en la tarde planea tu semana próxima. Cada hora de planeación ahorrará muchas horas de trabajo innecesario e imprevistos.

- Elabora un horario personal con horas de trabajo, familia, descanso, ejercicio y diversiones. Cúmplelo. Estos hábitos sencillos, pero muy importantes te ayudarán a ser una persona más eficiente.

A que no te pasen los días, meses y años sin cumplir tus metas y sueños.

Recuerda: el tiempo es muy valioso y dependerá de ti como lo aproveches y utilices. Te definirá como persona: dime a qué dedicas tu tiempo y te diré quien eres.

¿Eres una persona eficiente? Hoy puedes empezar a serlo.

 

 

Nosotros el pueblo… “los pueblos”

 

                                Pensemos, pensemos, pensemos… “lo primero es eso, pensar, deducir, razonar y llegar a soluciones realizables; todo pensamiento que se forma en el caletre, es realizable”; no olvidemos este detalle. Por ello los malos políticos, lo que primero quieren es que no pensemos y analicemos, situaciones que a ellos, les permiten darse la vida padre, a costa de nuestro esfuerzo común; y del que muy poco nos devuelven, con una buena administración de los bienes públicos, como es su ineludible obligación, si no los controlamos, nos robarán impunemente y como lo hacen muchos.

                                NOSOTROS EL PUEBLO: A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, y del mundo… que no son de partido alguno; son de todos y eso se olvida totalmente.

                                Si bien este pensamiento lo realicé para mi país, está claro que vale para cualquier otro, y cualquier sociedad humana, por pequeña o grande que sea.

                                ¿Qué nos importa a nosotros, si el político es blanco, negro, amarillo, o de cualquier color definido, o incluso mestizo “de varias leches”? ¿Qué nos importa si es creyente, agnóstico o ateo? ¿Qué nos importa si es homosexual o no? ¿Qué nos importa si bebe alcohol o se droga con otro tipo de drogas, si de verdad sabe dominar éstas y no se convierte en piltrafa, dominado por ellas? ¿Qué nos importa su ascendencia o estirpe, si ello es una mentira o cosa discutible por demás? ¿Qué nos importa si es rico, muy rico, o es pobre u obrero especializado en cualquier oficio, o incluso sin oficio determinado? No nos importa nada más que su individualidad y saber que ésta, es lo más íntegra posible con arreglo a su condición humana.

                                Tampoco nos importa su nacionalidad, si nació aquí, o en cualquier lugar de este pequeño mundo; lo que nos importa es su cerebro y lo que éste pueda generar en realizaciones que generen el bien común, que equilibrado, nunca tuvo esta desgraciada humanidad… “todo lo demás nos debe importar un rábano”.

                                Todo lo que lleva, “bandera política o religiosa”, lleva consigo los intereses de parte y que en realidad, defenderán siempre sus adeptos; y más aun los que ya instalados en el sistema, viven de éste, o incluso viven “opíparamente bien”; analicemos todo ello antes de seguirlos.

                                Mostrémonos abiertos a cualquier diálogo, pero cerrados hacia los destinos fanáticos, o de “salva patrias o vidas”; generalmente son unos vividores y lo que pretenden siempre, es vivir ellos por encima de todo; no tienen escrúpulos y ello se nota a poco que analicemos el cómo hablan y el cómo viven.

                                De acuerdo que necesitamos políticos que nos dirijan, pero tratemos de elegirlos de los verdaderamente vocacionales, de clara inteligencia y que de verdad sean dignos de ello; el resto, sólo nos traerán problemas, desgracias y guerras… y de ello ya estamos más que saciados; aspiremos por tanto a un verdadero progreso humano y equitativo, puesto que “la igualdad”, es una mentira enorme y que no existe en ningún lugar y ello es muy fácil de demostrar.

 

                                                    Antonio García Fuentes               

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes