Las Noticias de hoy 15 Julio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 15 de julio de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”

Llamada del Papa Francisco a orar por Venezuela

Mensaje para el “Domingo del Mar”, por el card Turkson

“Proteger y salvaguardar los derechos humanos” de marineros y pescadores

LOS PADRES Y LA VOCACIÓN DE LOS HIJOS: Francisco Fernandez Carbajal

“Procura atenerte a un plan de vida”: San Josemaria

«Transmitid la alegría de haber encontrado a Cristo»

Algo grande y que sea amor (IX): ¡Somos apóstoles!: José Manuel Antuña

La otra parte de la historia: muerte y resurrección: Santiago Sanz

Científicos italianos rechazan el “calentamiento global hecho por el hombre”

Los católicos deben luchar por los principios cristianos en la sociedad: Acción Familia

EL MATRIMONIO, UNA VERDAD PERMAMNTE: Ing, José Joaquín Camacho                                        

 En el comienzo, LA VIDA.:  José Manuel Belmonte        

¿Por qué mataron a Vincent Lambert?: Ernesto Juliá

‘La gente se ha cansado de ocultar que es católica’: Emilio Calatayud

Atentos al grito de los pobres: Domingo Martínez Madrid

La sonrisa de un niño abortado: Pedro García

La historia de Asia Bibi: Juan García.

Pensamientos y reflexiones 231: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Ángelus: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”

Palabras del papa antes del Ángelus

julio 14, 2019 13:42Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 14 julio 2019).- Desde la ventana de su despacho que da a la Plaza san Pedro, el Papa Francisco se ha dirigido a los fieles y peregrinos reunidos en este XV Domingo del Tiempo Ordinario para rezar el Ángelus.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy el Evangelio presenta la famosa parábola del “buen samaritano” (cf. Lc 10,25-37).
Interrogado por un doctor de la ley sobre lo que es necesario para heredar la vida eterna, Jesús le invita a encontrar la respuesta en las Escrituras: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”  (v. 27). Había sin embargo, diferentes interpretaciones de quién debe entenderse como “prójimo”. De hecho el hombre sigue preguntando, “¿Quién es mi próximo?” (v. 29). En este punto Jesús responde la parábola, esta hermosa parábola: Os invito a todos a llevar el Evangelio hoy, el Evangelio de Lucas, capítulo diez, versículo 25. Es una de las parábolas más bellas del Evangelio. Y esta parábola se ha convertido en un paradigma de la vida cristiana. Se ha convertido en el modelo de cómo debe actuar un cristiano. Gracias al evangelista Lucas, tenemos este tesoro.

El protagonista de la breve narración es un samaritano que a lo largo del camino encuentra a un hombre robado y golpeado por ladrones y se ocupa de él. Sabemos que los judíos trataban a los samaritanos con desprecio, considerándolos extraños al pueblo elegido. Por lo tanto, no es una coincidencia que Jesús escogiera precisamente a un samaritano como el personaje positivo de la parábola. De esta manera quiere vencer el prejuicio, mostrando que incluso un extraño, incluso uno que no conoce al verdadero Dios, y no asiste a su templo, es capaz de comportarse de acuerdo a su voluntad, sintiendo compasión por su hermano necesitado y socorriéndolo con todos los medios a su alcance.

Antes que el samaritano, un sacerdote y un levita ya habían pasado por ese mismo camino, es decir, personas dedicadas a la adoración de Dios. Sin embargo, al ver al pobre hombre en el suelo, habían pasado de largo sin detenerse, probablemente para no contaminarse con su sangre. Habían antepuesto  una regla humana ligada al culto para no contaminarse con la sangre, una regla humana ligada al culto, ligada al gran mandamiento de Dios, que quiere sobre todo la misericordia.

Jesús, por lo tanto, propone como modelo al samaritano, era el único que no tenía fe. También pensamos en un montón de gente que conocemos, quizás agnósticos, pero que hacen el bien. Jesús escoge cómo modelo uno que no era un hombre de fe. Y este hombre, amando a su hermano como a sí mismo, muestra que ama a Dios con todo su corazón y con todas sus fuerzas y  – ¡al Dios que no conocía! -…y  expresa al mismo tiempo la verdadera religiosidad y la plena humanidad.

Después de contar esta bella parábola, Jesús se volvió una vez más hacia el doctor que le había preguntado: “¿Quién es mi prójimo?. Y le dice: “¿Cuál de estos tres te parece que ha sido un prójimo del que cayó en manos de ladrones?” (v. 36). De esta manera, invierte la pregunta de su interlocutor, y también la lógica de todos nosotros. Nos hace entender que no somos nosotros los que, sobre la base de nuestros criterios, definimos quién es el prójimo y quién no, sino es la persona necesitada que debe ser capaz de reconocer quién es su prójimo, es decir, “quién tuvo compasión de él.” (v. 37). Ser capaz de tener compasión: esta es la clave. Esta es la clave nuestra. Si no sientes compasión frente a una persona necesitada, si tu corazón no se conmueve, significa que algo anda mal. Estemos todos atentos. No nos dejamos llevar por la insensibilidad egoísta. La capacidad de compasión se ha convertido en la piedra de comparación del cristiano, más bien, de la enseñanza de Jesús. Jesús mismo es la compasión del Padre por nosotros. Si vas por la calle y ves a un vagabundo tirado allí y pasas sin mirarlo o piensas: “Está bajo el efecto del vino. Es un borracho,” pregúntate a ti mismo no si ese hombre está borracho, sino si tu corazón no se ha endurecido, si tu corazón no se ha convertido en hielo. Esta conclusión de Jesús indica que la misericordia hacia una vida humana en estado de necesidad es el verdadero rostro del amor. Así se llega a ser el verdadero discípulo de Jesús y se manifiesta el rostro del Padre: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Y Dios, nuestro Padre, es misericordioso, porque tiene compasión; es capaz de tener esta compasión, de acercarse a nuestro dolor, a nuestro pecado, a nuestros vicios y a nuestras miserias.

Que la Virgen María nos ayude a comprender y sobre todo a vivir cada vez más el vínculo inseparable que hay entre el amor a Dios nuestro Padre y el amor concreto y generoso por nuestro hermanos, y que nos de la gracia de tener y de crecer en la compasión.

 

 

Llamada del Papa Francisco a orar por Venezuela

Un pueblo “particularmente probado por la crisis”

julio 14, 2019 16:00Anita BourdinAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 14 julio 2019).-  El Papa Francisco pide que se ore por Venezuela, cuyos habitantes están “particularmente afectados por la prolongación de la crisis”.

Una vez más, el Papa intervino después del Ángelus del mediodía de este domingo, 14 de julio de 2019, en la Plaza de San Pedro, para pedir a los católicos que oren por esta intención diciendo: “Oremos al Señor para que inspire e ilumine a la partes, para que se pueda llegar a un acuerdo lo antes posible para poner fin al sufrimiento de la gente, por el bien del país y de toda la región”.

El Papa ha realizado numerosas intervenciones para promover el diálogo y la paz. Ante una crisis humanitaria, jóvenes enfermos en Venezuela  fueron acogidos en el hospital Bambino Gesù del Vaticano en Roma.

Así, al responder a los periodistas en el avión que lo trajo de Panamá a Roma (27-28 de enero de 2019), el papa confió: “Estoy sufriendo por lo que está sucediendo en Venezuela en este momento y por eso pido una solución justa y pacífica”.

El Papa había evocado la situación en Venezuela deseando un resultado pacífico en este país donde el autoproclamado presidente, el pasado miércoles 24 de enero, Juan Guaido, quien es presidente del Parlamento venezolano, se enfrenta al presidente Nicolás Maduro en un contexto de años de crisis política, social y humanitaria, especialmente desde manifestaciones masivas en 2010.

El Papa, siempre en el avión, dijo: “Aquí, en Panamá, pensé mucho en el pueblo de Venezuela al cuál me siento particularmente unido en estos días. En vista de la grave situación que atraviesa, le pido al Señor que buscar y alcanzar una solución justa y pacífica para superar la crisis, respetar los derechos humanos y desear solo el bien de todos los habitantes del país. Los invito a orar poniendo esta intención de oración bajo la protección de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela”.

Significando que esto está cerca de su corazón, el Papa también había publicado un tweet en los mismos términos: “Aquí en Panamá pensé en el pueblo venezolano del cuál me siento particularmente cerca estos días. Ante la grave situación que atraviesa, los invito a orar por una solución justa y pacífica”.

Este domingo, 14 de julio, el Papa también saludó a varios grupos presentes en la Plaza de San Pedro antes de agregar, como es su costumbre: “Les deseo a todos un buen domingo y, por favor, no se olviden de rezar por mi Buen almuerzo y adiós! “

 

 

Mensaje para el “Domingo del Mar”, por el card Turkson

“Entrar en contacto con cada marino y pescador”

julio 14, 2019 14:19RedacciónDerechos humanos y justicia, Roma

(ZENIT – 14 julio 2019).- “En varias iglesias cristianas de todo el mundo, el segundo domingo de julio se considera tradicionalmente el  Domingo del Mar. En  este día, los fieles están invitados a recordar y orar por los 1,5 millones de marineros que entrecruzan el mundo. “Océanos y mares y el transporte de casi el 90% de las mercancías de un país a otro”, dijo el cardenal Peter Turkson en este mensaje para el Domingo del Mar 2019, publicado el 14 de julio por la Santa Sede, en italiano. , Francés, inglés y español.

Recordando la necesidad de respetar los derechos de la gente de mar, el cardenal de Ghana se dirige a la capellanía en particular: “Deseo alentar a los capellanes y voluntarios de la Stella Maris / Apostolado del Mar, durante sus visitas diarias a bordo de los barcos para estar alertas y ponerse en contacto con todos los marineros y pescadores con el mismo espíritu de compromiso que animó a los pioneros de nuestro ministerio cuando, hace casi cien años, el 4 de octubre de 1920, decidieron reavivar y reestructurar el vasto ministerio de la Iglesia Católica para la gente de mar”.

AB

Mensaje para el Domingo del Mar                                                                                                                                                                           (14 de julio de 2019)

Estimados hermanos y hermanas en Cristo,

queridos capellanes, voluntarios, amigos y bienhechores del Apostolado del Mar,

No siempre nos damos cuenta de ello, y sin embargo el trabajo que desempeñan los marinos es esencial para nuestra vida cotidiana, ya que la mayor parte de los bienes que poseemos en nuestros hogares (televisión, nevera, lavadora, ordenador, teléfono), por no mencionar la gasolina para nuestros automóviles, la ropa que llevamos y muchos otros objetos, han sido producidos en países lejanos y son transportados por los marinos. Por lo tanto, es justo que nos detengamos un momento
para reflexionar sobre lo importante y esencial que es el papel de los marinos para nuestra comodidad y nuestro bienestar.

Razón por la cual, es una tradición arraigada en varias Iglesias cristianas de todo el mundo, que el Domingo del Mar se celebre el segundo domingo del mes de julio. En este día, se invita a los fieles a recordar y a rezar por el millón y medio de marinos que surcan los océanos y los mares, transportando casi el 90% de los bienes de un país a otro.

Para algunas personas, la vida de los marinos puede resultar atractiva e interesante, puesto que durante la navegación tienen la posibilidad de visitar numerosos países, pero la realidad es otra, la vida de un marino está plagada de retos y de dificultades.

En base a su contrato, los marinos se ven obligados a vivir, durante meses y meses, en el espacio confinado de una embarcación, lejos de sus familias y de sus seres queridos. A menudo, suelen percibir sus salarios con retraso y, per lo menos en un caso, las legislaciones nacionales les impiden recibir dinero mientras se encuentran a bordo, por lo que pueden vivir sin recursos económicos durante todo el período que dure su contrato. Los reducidos tiempos de descarga y carga en los puertos les impiden bajar a tierra para relajarse y aliviar la presión a la que están sometidos  debido a las durísimas condiciones de su trabajo, todo ello agravado por la continua amenaza que representa la piratería, y ahora también por el riesgo de ataques terroristas. En caso de accidentes marítimos, a menudo, los marinos son criminalizados y detenidos, sin poder contar con la protección eficaz de la ley y sin poder beneficiarse de un trato justo. En una precaria mezcla de nacionalidades, culturas y religiones, han disminuido las oportunidades de interactuar socialmente con el reducido número de miembros de la tripulación que se encuentran a bordo. El aislamiento y la depresión, asociados a un ambiente desfavorable, pueden afectar negativamente a la salud mental de los marinos, a veces, con consecuencias trágicas y desgarradoras para sus familias, para los miembros mismos de la tripulación y también para los armadores.

Debemos reconocer que, gracias a la ratificación y a la implementación de varios Convenios y legislaciones internacionales, han mejorado las condiciones de trabajo y de vida a bordo de un gran número de embarcaciones comerciales. Sin embargo, no podemos negar que en muchas partes del mundo, donde armadores sin escrúpulos se aprovechan de una aplicación menos rigurosa de la ley, los problemas anteriormente mencionados todavía afectan profundamente la vida de numerosos
marinos y de sus familias.

Una vez más, me gustaría hacer un llamamiento a las Organizaciones internacionales, a las correspondientes autoridades gubernamentales y a los diferentes actores del sector marítimo, para que renueven su compromiso relativo a la protección y a la salvaguardia de los derechos de las personas que trabajan en el mar.

Me gustaría animar a los capellanes y a los voluntarios del Stella Maris (Apostolado del Mar), durante sus visitas cotidianas a bordo, que presten especial atención y entren en contacto con cada marino y pescador, con el mismo espíritu comprometido que animó a los pioneros de nuestro ministerio cuando, hace casi cien años, exactamente el 4 de octubre de 1920, decidieron reactivar y reformar el amplio ministerio de la Iglesia católica para la gente de mar.

En los rostros de los marinos de varias naciones, os invito a reconocer el rostro de Cristo. En el babel de sus idiomas, os recomiendo hablar el lenguaje del amor cristiano que acoge a todos y no excluye a nadie. Ante los abusos, os exhorto a no tener miedo de denunciar las injusticias y abogar por “trabajar juntos para construir el bien común y un nuevo humanismo del trabajo, promover un trabajo respetuoso con la dignidad de la persona que no ve sólo la ganancia o las exigencias productivas sino que promueve una vida digna sabiendo que el bien de las personas y el bien de la empresa caminan juntos” (Papa Francisco, 7 de septiembre de 2018).

Por último, encomendemos vuestro ministerio a María, Stella Maris, para que continúe fortaleciendo, inspirando y guiando cada acción de los capellanes y de los voluntarios, y extienda su protección y su asistencia materna a toda la gente de mar.

Cardenal Peter K. A. Turkson                                                                                                                                                                                                                           Prefecto

 

 

“Proteger y salvaguardar los derechos humanos” de marineros y pescadores

Tweet del Papa Francisco para el “domingo del mar”

julio 14, 2019 16:27Anita BourdinPapa Francisco

(ZENIT – 14 julio 2019).- El Papa Francisco nos invita a defender los derechos de los marineros y pescadores de todo el mundo, este domingo 14 de julio de 2019.

En este domingo del mar, que se celebra todos los años el segundo domingo de julio, el Papa Francisco publicó este tweet al respecto en su cuenta de @Pontifex: “Hoy, es el  Domingo del Mar, dedicado a los navegantes y pescadores. . Rezo por ellos y sus familias, y aliento todos los esfuerzos para proteger y salvaguardar sus derechos humanos”.

El mismo cardenal Peter Turkson publicó este mismo domingo, un mensaje a favor de la defensa de estos trabajadores del mar.

El Papa recibió a los directores nacionales, capellanes y voluntarios del Apostolado del Mar en Europa, reunidos en Roma el 27 de junio. Fue recibido por el cardenal Peter Turkson, de Ghana, prefecto del Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, que depende de este “Apostolado”. Luego les habló en italiano.

Ante las dificultades encontradas por marineros y pescadores, el Papa Francisco los invitó a la “misericordia”: “Me gustaría decirles: sean misericordiosos, sean misericordiosos”. Entonces, puedes ayudar a hacer la paz en muchos corazones”.

La “presencia” de capellanes en los puertos es un “signo de la paternidad de Dios” y un “signo del valor primordial de la persona humana, antes y sobre cualquier otro interés”, dijo el Papa. También es “un incentivo para que todos trabajen por la justicia y por el respeto de los derechos fundamentales”.

El Papa alentó la misión de los capellanes y voluntarios: “Se les encomienda una misión de presencia, para llevar la Buena Nueva al complejo y variado mundo de la navegación”.

Insistió en la proximidad y en la escucha: “Sus visitas diarias a los barcos les permiten encontrarse con personas en situaciones concretas, a veces serenas, a veces angustiosas o incluso profundamente preocupadas. Y con compasión y discreción, les ofrecéis la oportunidad de derramar sus corazones. Este es el primer y más valioso servicio que ofrecéis.

Alentó especialmente a los capellanes a luchar contra los delitos para “tratar la trata de personas, el trabajo forzoso y las violaciones de los derechos humanos de tantos hombres y mujeres que viven y trabajan en los mares”.

“Sin marinos, la economía mundial estaría” en el “punto muerto” y “sin pescadores”, muchas regiones “morirían de hambre”, señaló el Papa Francisco.

Hizo hincapié en la cantidad “indiscutiblemente” que depende la sociedad de los navieros y de los trabajadores del mar, antes de recordar las dificultades que encuentran: aislamiento, abuso, injusticia, tráfico de seres humanos, trabajo forzoso, tormentas, huracanes, piratería o terrorismo.

El apostolado del mar fue fundado en Escocia hace un siglo en el puerto escocés de Glasgow (Gran Bretaña) por laicos. Está presente en 300 puertos del mundo y está bajo el patrocinio de Nuestra Señora del Mar, “Stella Maris“. Su misión es ayudar a los marineros y pescadores, material y espiritualmente. Celebrará su vigésimo quinto congreso en Glasgow, para su centenario, en 2020.

 

LOS PADRES Y LA VOCACIÓN DE LOS HIJOS

— Libertad plena para seguir a Cristo. La vocación es un honor inmenso.

— Dejar a los padres, cuando llega el momento oportuno, es ley de vida.

— Desear lo mejor para los hijos.

I. Quien ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digno de Mí, leemos en el Evangelio de la Misa1. Al decidirnos libremente a seguir al Señor por entero, entendemos que han de ceder otros planes: padre, madre, novio, novia... El llamamiento de Dios es lo primero, lo demás debe quedar en segundo término.

Las palabras de Jesús no entrañan ninguna oposición entre el primero y el cuarto mandamiento, pero señalan el orden que ha de seguirse. Debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas a través de la peculiar vocación recibida; y también hemos de amar y respetar –en teoría y en la práctica– a los padres que Dios nos ha dado, con quienes tenemos una deuda tan grande. Pero el amor a los padres no puede anteponerse al amor a Dios; de ordinario no tiene por qué plantearse la oposición entre ambos, pero si en algún caso se llegara a dar, habría que recordar aquellas palabras de Cristo adolescente en el Templo de Jerusalén: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que Yo esté en las cosas de mi Padre?2, respuesta de Jesús a María y a José, que le buscaban angustiados, y que constituye una enseñanza para los hijos y para los padres: los hijos, para aprender que no se puede anteponer el cariño familiar al amor de Dios, especialmente cuando el Señor pide un seguimiento que lleva consigo una total entrega; los padres, para saber que sus hijos son de Dios ante todo, y que Él tiene derecho a disponer de ellos, aunque en alguna ocasión esto suponga un sacrificio grande a los padres3.

Triste decisión sería aquella que llevara a desoír a Dios para no disgustar a los padres, y más triste consuelo sería el de los padres, pues, como dice San Bernardo, «su consuelo es la muerte del hijo»4. Difícilmente podrían haberle causado un daño mayor.

Al Señor solo se le puede seguir con la libertad nacida del desprendimiento más pleno: libertad de corazón, que no anda prendido en melancolías y añoranzas, en flojos sentimientos que conducen a una entrega a medias; libertad también que conlleva la necesaria autonomía para cumplir la voluntad de Dios. No se gana nada con una decisión a medias, con un corazón dividido. Puede ocurrir en algunos casos que la decisión de seguir por entero al Señor no sea comprendida por los propios parientes: porque no la entiendan, porque se hayan forjado otros planes, legítimos, o porque no quieran participar en la renuncia que les corresponde. Debemos contar con ello, y, aunque seguir a Cristo cause dolor a los padres, hemos de entender entonces que la fidelidad a la propia vocación es el mayor bien para nosotros y para la familia entera. En toda circunstancia, siendo muy firmes al propio camino, tenemos que querer a nuestros padres mucho más que antes de la llamada; debemos pedir mucho por ellos, para que comprendan que «no es un sacrificio, para los padres, que Dios les pida sus hijos; ni, para los que llama el Señor, es un sacrificio seguirle.

»Es, por el contrario, un honor inmenso, un orgullo grande y santo, una muestra de predilección, un cariño particularísimo, que ha manifestado Dios en un momento concreto, pero que estaba en su mente desde toda la eternidad»5. Es el mayor honor que el Señor puede hacer a una familia, una de las mayores bendiciones.

II. Quien ha entregado su corazón por completo al Señor, lo recupera más joven, más grande y más limpio para querer a todos. El amor a los padres, a los hermanos..., pasa entonces por el Corazón de Cristo, y de ahí sale enriquecido.

Señala Santo Tomás de Aquino que Santiago y Juan son alabados porque siguieron al Señor abandonando a su padre, y no lo hicieron porque este los incitase al mal, sino porque «estimaron que su padre podría pasar la vida de otro modo, siguiendo ellos a Cristo»6. El Maestro había estado cerca de sus vidas, los había llamado, y desde entonces todo lo demás se situó en segundo lugar. En el Cielo encontrarán los padres una especial gloria, fruto en buena parte de la correspondencia de sus hijos a la llamada de Dios: la vocación es un bien y una bendición para todos.

La vocación es iniciativa divina; Él sabe bien qué es lo mejor para el llamado y para la familia. Muchos padres aceptan incondicionalmente, con alegría, la voluntad de Dios para sus hijos y dan gracias cuando alguno de ellos es llamado para seguir a Cristo; otros adoptan actitudes muy diversas, alimentadas por varios motivos: lógicos y comprensibles unos, con mezcla de egoísmo otros. Con la excusa de que sus hijos son demasiado jóvenes –para seguir la llamada de Dios, no para tomar otras decisiones también comprometidas–, o de que carecen de la necesaria experiencia, se dejan llevar por la grave tentación a que aludía Pío XII: «aun entre aquellos que se jactan de la fe católica, no faltan muchos padres que no se resignan a la vocación de sus hijos, y combaten sin escrúpulos la llamada divina con toda clase de argumentos, incluso con medios que pueden poner en peligro, no solo la vocación a un estado más perfecto, sino la conciencia misma y la salvación eterna de aquellos que debían serles tan queridos»7. Olvidan que ellos son «colaboradores de Dios», y que es ley de vida que los hijos abandonen el hogar paterno también para formar un nuevo hogar, o simplemente por motivos de trabajo, de estudio. Muchas veces, aún jóvenes, se marchan a vivir a otro lugar, sin que ocurra ninguna catástrofe. En otras ocasiones, son las mismas familias quienes fomentan esta separación para el bien de los hijos. ¿Por qué han de poner trabas en el seguimiento de Cristo? Él «no separa jamás a las almas»8.

III. Los buenos padres desean siempre lo mejor para sus hijos. Son capaces de llevar a cabo los mayores sacrificios por su bien humano. Y, ¡cómo no!, por su bien sobrenatural. Se sacrifican para que crezcan llenos de salud, para que mejoren en sus estudios, para que tengan buenos amigos..., para que vivan según el querer de Dios, lleven una vida honrada y cristiana. Para eso los llamó Dios al matrimonio; la educación de los hijos es un querer expreso de Dios en sus vidas; es de ley natural.

En el Evangelio encontramos muchas peticiones en favor de los hijos: una mujer que sigue con perseverancia a Jesús hasta que cura a su hija9, un padre que le pide que expulse al demonio que atormenta a su hijo10, el jefe de la sinagoga de Cafarnaún, Jairo, que espera con impaciencia al Señor porque su única hija de doce años está a punto de morir11... Es ejemplar la decisión con que la madre de Santiago y Juan se acerca a Cristo para pedirle algo que ellos no se habían atrevido a pedir. Sin pensar en sí misma, se acercó a Jesús, le adoró, y manifestó querer pedirle una gracia12. ¡Cuántas madres y cuántos padres a lo largo de los siglos han pedido para sus hijos bienes y favores, que jamás se hubieran atrevido a solicitar para ellos mismos! El Señor, comprensivo ante este cariño tan grande de madre, no lo rechaza, pero se dirige a los dos hermanos para darles el mayor honor que puede tener un hombre: compartir con Él la propia copa, su mismo destino, su misma misión.

Los padres deben pedir lo mejor para sus hijos, y lo mejor es seguir la propia llamada, lo que Dios tiene dispuesto para cada uno. Este es el gran secreto para ser felices en la tierra y llegar al Cielo, donde nos espera un gozo sin límite y sin fin. Sin embargo, desde el punto de vista de cada llamada considerada en sí misma, es verdad que la castidad en el celibato por amor a Dios es la vocación más grande: «La Iglesia, durante toda su historia, ha defendido siempre la superioridad de este carisma –de virginidad o celibato– frente al del matrimonio, por razón del vínculo singular que tiene con el Reino de Dios»13. ¡Cuántas vocaciones a una entrega plena ha concedido Dios a los hijos por la generosidad y la petición de los padres! Es más, el Señor se vale de ordinario de los mismos padres para crear un clima idóneo donde pueda crecer y desarrollarse la semilla de la vocación: «Los esposos cristianos –afirma el Concilio Vaticano II– son para sí mismos, para sus hijos y demás familia, cooperadores de la gracia y testigos de la fe. Son para sus hijos los primeros predicadores y educadores de la fe; los forman con su palabra y su ejemplo para la vida cristiana y apostólica, les ayudan prudentemente a elegir su vocación y fomentan con todo esmero la vocación sagrada cuando la descubren en sus hijos»14. No pueden ir más allá, pues no les compete discernir si tienen o no vocación; únicamente han de formar bien su conciencia, y han de ayudarles a descubrir su camino, sin forzar su voluntad.

Una vocación en medio de la familia comporta una especial confianza y predilección del Señor para todos. Es un privilegio, que es necesario proteger –especialmente con la oración– como un gran tesoro. Dios bendice el lugar donde nació una vocación fiel: «no es sacrificio entregar los hijos al servicio de Dios: es honor y alegría»15.

1 Mt 10, 34; 11, 1. — 2 Lc 2, 49. — 3 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, I, EUNSA, Pamplona 1983, notas a Mt 10, 34-37 y Lc 2, 49. — 4 San Bernardo, Epístola 3, 2. — 5 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 18. — 6 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2 q. 101, a. 4 ad 1. — 7 Pío XII, Enc. Ad catholici sacerdotii, 20-XII-1935. — 8 Cfr. San Josemaría Escrivá, Surco, n. 23. — 9 Mt 15, 21-28. — 10 Mt 17, 14-20. — 11 Mt 9, 18-26. — 12 Mt 20, 20-21. — 13 Juan Pablo II, Exhort. Apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 16. — 14 Conc. vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 11. — 15 Cfr. San Josemaría Escrivá, Surco, n. 22.

 

 

“Procura atenerte a un plan de vida”

Eso de sujetarse a un plan de vida, a un horario –me dijiste–, ¡es tan monótono! Y te contesté: hay monotonía porque falta Amor. (Camino, 77)

Procura atenerte a un plan de vida, con constancia: unos minutos de oración mental; la asistencia a la Santa Misa –diaria, si te es posible– y la Comunión frecuente; acudir regularmente al Santo Sacramento del Perdón –aunque tu conciencia no te acuse de falta mortal–; la visita a Jesús en el Sagrario; el rezo y la contemplación de los misterios del Santo Rosario, y tantas prácticas estupendas que tú conoces o puedes aprender.
No han de convertirse en normas rígidas, como compartimentos estancos; señalan un itinerario flexible, acomodado a tu condición de hombre que vive en medio de la calle, con un trabajo profesional intenso, y con unos deberes y relaciones sociales que no has de descuidar, porque en esos quehaceres continúa tu encuentro con Dios. Tu plan de vida ha de ser como ese guante de goma que se adapta con perfección a la mano que lo usa.
Tampoco me olvides que lo importante no consiste en hacer muchas cosas; limítate con generosidad a aquellas que puedas cumplir cada jornada, con ganas o sin ganas. Esas prácticas te llevarán, casi sin darte cuenta, a la oración contemplativa. Brotarán de tu alma más actos de amor, jaculatorias, acciones de gracias, actos de desagravio, comuniones espirituales. Y esto, mientras atiendes tus obligaciones: al descolgar el teléfono, al subir a un medio de transporte, al cerrar o abrir una puerta, al pasar ante una iglesia, al comenzar una nueva tarea, al realizarla y al concluirla; todo lo referirás a tu Padre Dios. (Amigos de Dios, 149)

 

 

«Transmitid la alegría de haber encontrado a Cristo»

Mons. Ocáriz visitó la iglesia de Saint Agnes, rezó en el monumento que recuerda a los fallecidos en el atentado de 2001 y celebró una catequesis con jóvenes de diversas ciudades de la Costa Este.

Del Prelado13/07/2019

Opus Dei - «Transmitid la alegría de haber encontrado a Cristo»

Miércoles 10 de julio

Mons. Ocáriz visitó la iglesia de Saint Agnes, en las inmediaciones de la Grand Central Terminal de Manhattan (New York). En 2016, el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, encomendó a los sacerdotes del Opus Dei la atención pastoral de este templo.

A continuación, el prelado acudió a la Zona Cero y rezó en silencio durante unos minutos en el monumento que recuerda a los 2.983 fallecidos en los atentados del 2001.

Por la tarde se reunió con unas 250 jóvenes que asisten a actividades de formación cristiana en distintos centros del Opus Dei. “No consideréis la formación cristiana que recibís como algo exclusivo para vosotras, para vuestro enriquecimiento personal. Esa formación os ayudará a transmitir, dondequiera que estéis, el espíritu cristiano. Todos los cristianos estamos llamados a ser apóstoles en nuestra vida cotidiana, especialmente entre nuestros amigos, transmitiendo la alegría de haber encontrado y seguido a Cristo más de cerca. En última instancia, toda la formación cristiana que recibimos tiene como objetivo ayudarnos a asemejarnos más a Cristo, a tener sus mismos sentimientos, su manera de mirar al mundo y a las personas”, dijo el prelado.

Colleen, una estudiante de Virginia Tech, explicó que, a veces, el estilo de vida de quien trata de vivir el Evangelio choca con el ambiente. “Toda la fuerza que necesitamos para poder hablar de manera convincente se encuentra en la Eucaristía y en la oración. Necesitamos preguntarle a nuestro Señor cómo enfrentarnos a esas situaciones. Al final, cuando nos esforzamos por crear auténticas amistades, ese miedo a hablar de ciertos temas desaparece", afirmó el prelado.

Un selfie con algunas de las jóvenes que frecuentan los medios de formación cristiana.

Un selfie con algunas de las jóvenes que frecuentan los medios de formación cristiana.

Otra joven pidió consejo sobre cómo explicar a sus amigos que Dios es mucho más que un Juez. "Una manera más profunda de explicarlo –respondió Mons. Ocáriz– es señalando a Cristo en la Cruz. Necesitamos darnos cuenta de que Dios es de tal manera nuestro Padre que entregó a su único Hijo para que muriera por nosotros en la Cruz. El hecho de que quisiera hacer eso es un poco misterioso, pero es el misterio del inmenso amor de Dios por nosotros. Cuando las cosas se ponen difíciles y tenemos la tentación de pensar: ¿Cómo es posible que Dios, que es mi Padre, permita esto?, necesitamos mirar a la Cruz, y hacer un acto de fe en el amor de Dios que Él hizo tan visible en la Cruz de Cristo”.

Al finalizar ese encuentro, le entregaron al prelado una colecta que habían realizado para las múltiples necesidades de los venezolanos.

Martes 9 de julio

El prelado se reunió en New York con unos 200 jóvenes de diferentes ciudades de la costa Este de los Estados Unidos. Monseñor Ocáriz les animó a ser buenos amigos, con una amistad profunda y sincera, desde la que es natural compartir también el amor que se tiene por Cristo. "Lo más importante –comentó el prelado-, es la preocupación que todos debemos tener por ayudar a los demás y por dejarnos ayudar".

En su respuesta a un estudiante de Ingeniería en Princeton, que se está especializando en Inteligencia Artificial, Mons. Ocáriz resaltó de nuevo la amistad como vía para hablar de Dios en un ambiente donde la actitud hacia la fe resulta, a menudo, escéptica. "¿Qué puedes hacer para hablar de Dios en ese ambiente? En general, no se trata de hablar con muchas personas al mismo tiempo, sino de hacer verdaderas amistades con los demás. A través de la amistad, es fácil transmitir lo que sientes, lo que piensas…, pero no con el tono de quien quiere convencer a sus amigos, sino simplemente transmitiendo, a través de la amistad, lo que tienes dentro: lo que tiene valor para ti, lo que te da alegría, lo que te da serenidad, lo que implica la seguridad de contar con la ayuda constante de Dios en tu vida", afirmó Mons. Ocáriz.

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El prelado subrayó también la importancia de rezar por el Papa y de estar unidos a él. "Reza mucho por el Papa", dijo a uno de los muchachos. "El Papa tiene, como podéis imaginar, un gran peso sobre sus hombros, y muchos desafíos que afrontar. También hay muchas dificultades dentro de la Iglesia, pero no debemos desanimarnos cuando vemos esos problemas porque, como decía san Josemaría, la Iglesia es fundamentalmente Jesucristo. Tenemos que rezar mucho por el Papa porque tiene un trabajo enorme, una gran responsabilidad, y cuenta mucho con la oración de todos".

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Tras el encuentro con los jóvenes, el prelado fue recibido por el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de New York, en la residencia arzobispal. Charlaron durante una hora y, a continuación, visitaron juntos la catedral para rezar en la capilla del Santísimo Sacramento y en la Lady Chapel, dedicada a la Santísima Virgen.

Lunes 8 de julio

El lunes, el prelado del Opus Dei visitó el campus de Nueva York de la IESE Business School. Mons. Ocáriz es gran canciller de la Universidad de Navarra, de la que forma parte la IESE Business School. Esta ha sido su primera visita al campus, que abrió sus puertas en 2009. Le recibió el director en la sede de los Estados Unidos, Eric Weber. Tras pasar por el oratorio, pudo conocer las instalaciones y saludar a una representación de quienes allí trabajan, como los matrimonios Luis y Mariana o Nina y Gerard.

El prelado participó en un acto académico organizado por el Witherspoon Institute, un centro de investigación cuya finalidad es comprender mejor los fundamentos morales de las sociedades democráticas.

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Entre los participantes estaban, Robert George, professor de Filosofía Política, R. R. Reno, editor de First Things, y April Readlinger, directora ejecutiva de CanaVox. Las palabras iniciales fueron de Russel J. Snell, director del Center on the University and Intellectual Life del Witherspoon Institute, quien habló sobre los cambios culturales que afrontan actualmente los jóvenes.

En esta línea, la intervención del prelado y el debate posterior se centró en la necesidad de comprender el amor, que a veces queda reducido a puro sentimentalismo. Mons. Ocáriz dijo que la libertad es comprendida completamente cuando surge del verdadero amor. El amor no es solamente sentimientos, sino que pasa por desear el bien del otro. Si amar es simplemente disfrutar usando a la otra persona, se convierte en una especie de egoísmo. Educar en la libertad, dijo, es muy importante para el crecimiento de la gente joven.

Domingo, 7 de julio

El prelado aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a primera hora de la tarde.

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Le recibieron, entre otros, el vicario del Opus Dei en Estados Unidos, monseñor Thomas G. Bohlin, y algunas familias. Patricia y Thomas White acudieron a saludarle con sus cinco niños. Los pequeños mostraron al prelado una pancarta que habían pintado junto con su madre en la que decían: “Padre, Welcome to the USA.”

 

Algo grande y que sea amor (IX): ¡Somos apóstoles!

Para un cristiano el apostolado no es simplemente un encargo que supone ciertas horas; ni siquiera un trabajo importante: es una necesidad que brota de un corazón que se ha hecho «un solo cuerpo y un solo espíritu» con el Señor.

Vocación11/06/2019

Opus Dei - Algo grande y que sea amor (IX): ¡Somos apóstoles!

Cafarnaúm es el lugar donde comienza la aventura apostólica que Jesús inauguró en el mundo. Sabemos que al menos cuatro de los doce Apóstoles eran pescadores en esa ciudad. «Estaban junto a la barca vieja y junto a las redes rotas, remendándolas. El Señor les dijo que le siguieran; y ellos, “statim” —inmediatamente, “relictis omnibus” —abandonando todas las cosas, ¡todo!, le siguieron...»[1].

Jesús llama a aquellos primeros con unas palabras en las que delinea un plan que cambiará para siempre el curso de la historia: «Seguidme, y haré que vengáis a ser pescadores de hombres» (Mc 1,16-17). No les detalla más. Seguirán siendo pescadores, pero a partir de ahora pescarán otro tipo de «peces». Conocerán otros «mares», pero no han de perder lo que han aprendido con su trabajo. Vendrán días con viento favorable y pesca abundante, pero habrá también jornadas poco vistosas, sin pesca alguna, o con una pesca tan escasa que tendrán la sensación de volver a la orilla con las manos vacías. Pero lo decisivo no será el volumen de la pesca, o lo que los hombres juzguen como un éxito o como un fracaso; lo que importa es lo que van a ser. Desde el principio, Jesús quiere que caigan en la cuenta de su nueva identidad, porque no les convoca solo para hacer algo —una tarea bonita, algo extraordinario— sino para ser alguien que cumple una misión: ser «pescadores de hombres».

«Todo lo hago por el Evangelio»

Responder a la llamada de Dios reconfigura nuestra identidad: «Es una visión nueva de la vida», decía san Josemaría. Saber que el mismo Jesús nos invita a participar en su misión enciende en cada uno el deseo de «dedicar sus más nobles energías a una actividad que, con la práctica, llega a tomar cuerpo de oficio». De ese modo, poco a poco, «la vocación nos lleva —sin darnos cuenta— a tomar una posición en la vida, que mantendremos con ilusión y alegría hasta en el trance de la muerte. Es un fenómeno que comunica al trabajo un sentido de misión»[2]. Y esa tarea, que nos hace felices, va modelando nuestro modo de ser, de actuar, de ver el mundo.

Mons. Ocáriz lo ha recordado con palabras expresivas: «no hacemos apostolado, ¡somos apóstoles!»[3]. La misión apostólica no ocupa un tiempo o unos aspectos determinados de nuestra vida personal, sino que afecta a todo: tiene un alcance de 360 grados. San Josemaría lo recordaba desde el inicio a las personas de la Obra: «No olvidéis hijos míos, que no somos almas que se unen a otras almas, para hacer una cosa buena. Esto es mucho... pero es poco. Somos apóstoles que cumplimos un mandato imperativo de Cristo»[4].

La vocación es una llamada del Señor para 'ser alguien'

«¡Ay de mí si no evangelizara!», escribe san Pablo (cfr. 1 Co 9,16-23): es algo que le sale de lo más hondo del alma. Para él, ese impulso de amor es una invitación y un deber: «Si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, pues es un deber que me incumbe». Por eso, la única recompensa que busca consiste en «predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente», porque se siente «siervo de todos para ganar a cuantos más pueda». A menudo abre su corazón: él es el último entre los apóstoles; indigno y sin méritos, pero es apóstol. Por eso, no hay para él circunstancia que no sea apostólica, hasta poder afirmar: «todo lo hago por el Evangelio». Esa es su carta de presentación, y así quiere ser considerado: «Pablo, siervo de Jesucristo, apóstol por vocación, designado para el Evangelio» (Rm 1,1).

De modo análogo, para un cristiano el apostolado no es simplemente «un encargo», o una actividad que supone ciertas horas diarias; ni siquiera «un trabajo importante»: es una necesidad que brota de un corazón que se ha hecho «un solo cuerpo y un solo espíritu»[5] en Jesús, con toda su Iglesia. Ser apóstol «no es y no puede ser un título honorífico, sino que empeña concretamente y también dramáticamente toda la existencia del sujeto interesado»[6]. Algunas veces necesitaremos que nos alienten; otras buscaremos consejo para acertar en nuestro esfuerzo por evangelizar; pero, en todo caso, sabemos que nuestra llamada es un don de Dios, y por eso le pedimos que el apostolado mane de nuestro corazón como salta el agua de la fuente (cfr. Jn 4,14).

Sal, luz y fermento del mundo

Para explicar a sus discípulos el papel que iban a desarrollar en el mundo, el Señor se servía a menudo de parábolas. «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo», les dice en una ocasión (cfr. Mt 5,13-14). Otra vez, les habla de la levadura: de cómo siendo poca hace fermentar toda la masa (cfr. Mt 5,33). Porque así han de ser los apóstoles de Jesús: sal que alegra, luz que orienta, levadura que hace crecer la masa. Y así es como vio san Josemaría el apostolado de sus hijas y de sus hijos: «Tienes la llamada de Dios a un camino concreto: meterte en todas las encrucijadas del mundo, estando tú metido en Dios. Y ser levadura, ser sal, ser luz del mundo. Para iluminar, para dar sabor, para fermentar, para acrecentar»[7].

Los fieles del Opus Dei, como tantos otros cristianos corrientes, desarrollan su apostolado en medio del mundo, con naturalidad y discreción. Aunque a veces eso se haya prestado a incomprensiones, de hecho simplemente procuran hacer realidad en su vida estas parábolas del Señor. La sal, en efecto, no se ve, si se mezcla bien con la comida, sin hacer grumos; da gracia a los alimentos, que sin ella pueden quedar insípidos, aunque sean de buena calidad. Lo mismo sucede con la levadura: da volumen al pan, sin hacerse notar. La luz, a su vez, se coloca «en alto para que alumbre a todos», siempre «delante de la gente» (Mt 5,15-16); pero no centra la atención en sí misma, sino en aquello que ilumina. Un cristiano está a gusto con los demás, compartiendo ilusiones y proyectos. Más aún, «debemos sentirnos incómodos, cuando no estamos —sal y luz de Cristo— en medio de la gente»[8]. Esa apertura, además, supone relacionarse también con quienes no piensan como nosotros, con la disposición serena de dejar en los corazones la garra de Dios[9], del modo que Él mismo nos sugiera: a veces rezando por ellos una sencilla oración, otras con una palabra, o un gesto amable…

La eficacia apostólica de una vida no se puede contabilizar. Muchos frutos quedan en la sombra, y no llegaremos a conocerlos en esta vida. Lo que podemos poner de nuestra parte es un deseo, siempre renovado, de vivir muy unidos al Señor. «Andar por la vida como apóstoles: con luz de Dios, con sal de Dios. Sin miedo, con naturalidad, pero con tal vida interior, con tal unión con el Señor, que alumbremos, que evitemos la corrupción y las sombras»[10]. Dios mismo hará fecundas nuestras fatigas y no nos perderemos pensando en nuestra fragilidad o en las dificultades externas: que si el lago es demasiado grande, que si las multitudes apenas nos entienden, que si han empezado a criticarnos, que si el camino es pesado, que si no puedo remar contra esta tormenta...

Con motor propio

Repasando la lista de los doce Apóstoles, llama la atención lo distintos que son, a veces con personalidades muy marcadas. Lo mismo sucede al pensar en los santos y santas canonizados por la Iglesia. Y lo mismo, cuando repasamos las vidas de mucha gente corriente que sigue al Señor con una entrega discreta pero constante. Todos distintos, y al mismo tiempo, todos apóstoles, fieles, enamorados del Señor.

Al entregarnos a Dios no echamos a perder nuestra propia riqueza; al contrario, porque «cuando el Señor piensa en cada uno, en lo que desearía regalarle, piensa en él como su amigo personal. Y si tiene planeado regalarte una gracia (...) será seguramente algo que te alegrará en lo más íntimo y te entusiasmará más que ninguna otra cosa en este mundo. No porque lo que te vaya a dar sea un carisma extraordinario o raro, sino porque será justo a tu medida, a la medida de tu vida entera»[11]. Por eso quien se decide a seguir al Señor percibe, a la vuelta de los años, cómo la gracia, acompañada del trabajo personal, transforma incluso su carácter, de modo que le resulta más fácil amar y servir a todos. Esto no es fruto de la imposición voluntarista de un ideal de perfección. Más bien, es el influjo y la pasión que produce Jesucristo en la vida del apóstol.

Al poco de su elección como Prelado, preguntaron a D. Javier Echevarría si había tenido una vida propia: «¿Usted ha podido ser usted?». Su respuesta conmueve: son las palabras de alguien que mira atrás, sobre la propia vida, y ve lo que Dios ha hecho en ella. «Sí que he tenido mi propia vida. Yo nunca hubiera soñado realizar mi vida de un modo tan ambicioso. Viviendo a mi aire, yo hubiese tenido unos horizontes muchísimo más estrechos, unos vuelos más cortos (…). Yo, como hombre de mi tiempo, como cristiano y como sacerdote, soy una persona ambiciosamente realizada. Y tengo el corazón mundializado, gracias a haber vivido con dos hombres [San Josemaría y el beato Álvaro] de espíritu grandioso, cristianamente grandioso »[12].

Quien es enviado por Cristo y deja que sea Él quien lleve el timón de su vida no puede olvidar que Él espera una respuesta profundamente libre. Libre, en primer lugar, de egoísmos, de nuestra soberbia y de nuestro afán de brillar. Pero libre también para poner a su servicio todos nuestros talentos, nuestra iniciativa, nuestra creatividad. Por eso, decía san Josemaría que «una de las más evidentes características del espíritu del Opus Dei es su amor a la libertad y a la comprensión»[13].

A la vez, esa libertad de espíritu no consiste en «actuar conforme a los propios caprichos y en resistencia a cualquier norma»[14], como si todo lo que no viene de nosotros fuera una imposición de la que liberarse. Más bien, se trata de obrar con el mismo Espíritu que movía a Jesús: «he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado» (Jn 6,38). Si el apostolado se considerase una «actividad» más, se correría el riesgo de sentirse cohibido por las indicaciones de quienes coordinan las iniciativas apostólicas. En cambio, quien se siente enviado por Cristo disfruta con la ayuda y el impulso que Dios transmite a través de sus múltiples instrumentos. Vivir con libertad de espíritu es dejar que sea el Espíritu Santo quien nos conforme y nos guíe, sirviéndose también de quienes Él ha puesto a nuestro lado.

La libertad de espíritu lleva a actuar «con motor propio» ante una u otra necesidad de la misión apostólica; con motor propio, es decir, no con una aceptación pasiva, sino con la convicción de que eso es lo que el Señor nos pide en ese momento, porque eso es lo que corresponde al apóstol que somos. Así continuamente, en las pequeñas circunstancias de nuestro día a día, podemos notar la fresca brisa del Espíritu, que nos empuja «mar adentro» (Lc 5,4), para continuar con Él la encantadora historia del Amor de Dios por nosotros.

Si nuestra misión fuera «hacer apostolado» podríamos dejarla de lado a causa de un trabajo absorbente o de una enfermedad, o cabría tener «vacaciones» apostólicas. Sin embargo, «¡somos apóstoles!»: ¡es nuestra vida! Por eso, sería un contrasentido salir a la calle y dejar en la habitación el afán evangelizador. Ciertamente, la misión supondrá a menudo esfuerzo, y exigirá de nuestra parte valentía para vencer nuestros miedos. Sin embargo, esas resistencias interiores no deben inquietarnos, porque el Espíritu Santo hace que crezca, en el corazón de quienes le son dóciles, una auténtica espontaneidad y creatividad apostólica: a medida que uno se identifica con nuestra misión, todo se vuelve ocasión de apostolado.

Se adquiere la «conciencia de estar en un puesto avanzado, de centinela»[15], que lleva a permanecer «en vigilia de amor, tenso, sin dormir, trabajando con empeño»[16]. Una vigilia que es de amor, y que por tanto no significa ansiedad o nerviosismo. Tenemos en nuestras manos una labor que nos ilusiona, que nos hace felices y que comunica a nuestro alrededor felicidad. Trabajamos en la viña del Señor y estamos seguros de que la labor es suya. Si alguna vez se filtrara en el alma una cierta falta de paz, una tensión excesiva, será el momento de acercarse a Él para decirle: lo hago por Ti, ayúdame a trabajar con calma y con la certeza de que todo lo haces Tú.

Luz divina que da calor

Cuando, en la parábola de los invitados a las bodas, el padre de familia se entera de que algunos de los convidados se han excusado, ordena a su criado que traiga «a los pobres, a los tullidos, a los ciegos y a los cojos» (Lc 14,21). La sala queda bastante concurrida, pero quedan aún sitios libres. Entonces, dice a su criado: «Sal a los caminos y a los cercados y obliga a entrar, para que se llene mi casa (Lc 14,23). «Obliga a entrar», compelle intrare: hasta ese punto llega la intensidad de su deseo.

La orden es tajante, porque la llamada a la salvación es universal. San Josemaría lo entendía así: «No es como un empujón material, sino la abundancia de luz, de doctrina; el estímulo espiritual de vuestra oración y de vuestro trabajo, que es testimonio auténtico de la doctrina; el cúmulo de sacrificios, que sabéis ofrecer; la sonrisa, que os viene a la boca, porque sois hijos de Dios: filiación, que os llena de una serena felicidad —aunque en vuestra vida, a veces, no falten contradicciones—, que los demás ven y envidian. Añadid, a todo esto, vuestro garbo y vuestra simpatía humana, y tendremos el contenido del compelle intrare»[17]. No se trata, pues, de coaccionar a nadie: es una combinación, inédita cada vez, de oración y amistad, de testimonio y sacrificio generoso… una alegría que se comparte, una simpatía que invita con libertad.

Dios actúa «por atracción»[18], espoleando a las almas con la alegría y el encanto de la vida de los cristianos. Por eso el apostolado es amor que se desborda. Un corazón que sabe amar sabe atraer: «nosotros atraemos a todos con el corazón —decía san Josemaría—. Por eso, para todos pido un corazón muy grande: si amamos a las almas, las atraeremos»[19]. En efecto, nada atrae tanto como el amor auténtico, especialmente en un tiempo en que muchas personas no han conocido el calor del Amor de Dios. La amistad verdadera es de hecho el «modo de hacer apostolado que San Josemaría encontró en los relatos evangélicos»[20]: Felipe atrajo a Bartolomé; Andrés a Pedro; y debían ser buenos amigos los que llevaron hasta Jesús a aquel paralítico que no podía moverse de su camilla.

«En un cristiano, en un hijo de Dios, amistad y caridad forman una sola cosa: luz divina que da calor»[21]. Tener amigos exige asiduidad, contacto personal; ejemplo y lealtad sincera; disposición a ayudar, a sostenerse mutuamente; escucha y empatía: capacidad de hacerse cargo de las necesidades del otro. La amistad no es un instrumento para el apostolado, sino que el apostolado mismo es, en su entraña, amistad: gratuidad, ganas de vivir la vida con los demás. Por supuesto, deseamos que nuestros amigos se acerquen al Señor, pero dispuestos a que eso suceda como y cuando Dios quiera. Aunque es lógico que un apóstol busque buenos resultados en su labor, y que valore la relación entre sus esfuerzos y la influencia que tiene en los demás, nunca puede olvidar que los apóstoles siguieron con Jesús incluso cuando casi todos se fueron (cfr. Jn 6,66-69); ya vendrían, con el tiempo, los frutos (cfr. Hch 2,37-41) .

En una ocasión, un joven preguntó a San Josemaría: «Padre ¿qué debemos hacer para que piten[22] muchos?». San Josemaría le contestó enseguida: «Mucha oración, amistad leal y respeto a la libertad». Al joven la respuesta le supo a poco. Añadió: «Y eso ¿no es ir demasiado despacio, Padre?». «No, porque la vocación es sobrenatural», respondió san Josemaría, alargando cada sílaba. «Bastó un segundo para pasar de Saulo a Pablo. Después, tres días de oración, y se convirtió en un apasionado apóstol de Jesucristo»[23].

Es Dios quien llama y el Espíritu Santo quien mueve el corazón. El apóstol acompaña a sus amigos con oración y sacrificio, sin impacientarse al recibir un «no» a sus sugerencias, ni enfadarse cuando alguien no se deja ayudar. Un verdadero amigo se apoya en las fortalezas para ayudar a crecer, y evita muchas veces los reproches sobre las decisiones ajenas; sabe cuándo es necesario callar, y cuando es necesario «volver a la carga» de un modo distinto, sin hacerse cargante, sin reprochar: desde la confianza y el compromiso con lo mejor de cada uno, de cada una. Así hace Dios, y así quiere que hagan sus hijos.

Sin hacernos pesados, manteniendo la sonrisa en el rostro, podremos insinuar unas palabras al oído, como hacía el Señor. Y, continuamente, mantendremos vivo el deseo de que muchas personas le conozcan: «Tú y yo, hijos de Dios, cuando vemos a la gente, tenemos que pensar en las almas: he aquí un alma —hemos de decirnos— que hay que ayudar; un alma que hay que comprender; un alma con la que hay que convivir; un alma que hay que salvar»[24].

José Manuel Antuña


[1] San Josemaría, Forja, n. 356.

[2] San Josemaría, Carta 9-I-1932, n. 9.

[3] F. Ocáriz, Carta, 14-II-2017, n. 9.

[4] Instrucción 19-III-1934, n. 27 (la cursiva es del original), citado en Camino, edición crítico-histórica, nota al n. 942.

[5] Misal Romano, Plegaria eucarística III.

[6] Benedicto XVI, Audiencia, 10-IX-2008.

[7] San Josemaría, Notas de una meditación de abril de 1955, en Obras 1956, XI, p. 9 (AGP, biblioteca, P03).

[8] San Josemaría, A solas con Dios, n. 273 (AGP, Biblioteca, P10).

[9] Cfr. D. Javier, Homilía, 5-IX-2010 (Romana, n. 51, Julio-Diciembre 2010, p. 339).

[10] Forja, n. 969.

[11] Francisco, Ex. ap. Christus vivit (25-III-2019), n. 287.

[12] Entrevista de P. Urbano a D. Javier, Época, 20-IV-1994, citada en A. Sánchez León, En la tierra como en el cielo, Madrid, Rialp 2019, pp. 349-350.

[13] San Josemaría, Carta 31-V-1954, n. 22.

[14] F. Ocáriz, Carta, 9-I-2018, n. 5.

[15] San Josemaría, Carta 31-V-1954, n. 16.

[16] Ibidem.

[17] San Josemaría, Carta 24-X-1942, n. 9; cfr. Amigos de Dios, n. 37.

[18] Benedicto XVI, Homilía, 13-V-2007; Francisco, Homilía, 3-V-2018.

[19] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 10-V-1967 en Crónica 1967, p. 605 (AGP, biblioteca, P01).

[20] F. Ocáriz,, Carta, 14-II-17, n. 9.

[21] Forja, n. 565.

[22] En el lenguaje coloquial del Madrid de mediados de siglo pasado, “pitar” significaba funcionar bien. San Josemaría usaba el término para referirse al hecho de que una persona pidiera la Admisión en el Opus Dei. Desde entonces ha quedado en la Obra como un modo familiar de hablar.

[23] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 24-IV-1967, en Crónica 1967, p. 506 (AGP, biblioteca, P01).

[24] San Josemaría, Meditación del 25-II-1963, en Crónica 1964, IX, p. 69 (AGP, biblioteca, P01).

 

 

 

La otra parte de la historia: muerte y resurrección

¿Qué tiene que ver la muerte y resurrección de Cristo con la plenitud de la vida que tanto deseamos? ¿Es la muerte el único límite al progreso?¿Por qué es tan decisiva la resurrección de Jesús? ¿En qué consiste un cielo nuevo y una tierra nueva?

La luz de la fe04/05/2019

Opus Dei - La otra parte de la historia: muerte y resurrección

Es posible que hayamos visto alguna película, leído algún libro o incluso jugado a algún videojuego en que aparezca el elixir de la vida. Con esta expresión, acuñada hace siglos, se trataba de describir la búsqueda por parte de los alquimistas de un medicamento, también llamado "panacea", que permitiera al ser humano vivir para siempre. En nuestra época, existe una corriente de pensamiento –llamada Transhumanismo que constituye una versión actualizada de esta pretensión, y que se caracteriza por el seguimiento de tres grandes objetivos para la aparición de una humanidad perfecta: la súper longevidad, el súper conocimiento y el súper bienestar; en otras palabras, la búsqueda de una vida en plenitud.

Progreso vs. muerte: ¿límite o punto de partida?

¿Por qué, después de tantos siglos de progreso, buscamos todavía unos fines que siguen sin ser alcanzados? Es evidente que el hombre es un ser insatisfecho. Es alguien que, aunque consiga un nivel de vida y de felicidad que se pueda considerar satisfactorio, nunca se siente del todo satisfecho: quiere conocer siempre más, vivir cada vez mejor y hacerlo para siempre. Con el desarrollo científico y tecnológico, los conocimientos se han ampliado notablemente, y también la capacidad de evitar el dolor o de combatirlo. Sin embargo, antes o después, la existencia terrena se topa con un obstáculo que hasta el momento ningún ser humano ha conseguido saltar: la muerte.

Jesucristo no solo ha superado el límite de la muerte, también nos invita a participar a los hombres de su victoria

Esta se presenta como algo profundamente injusto, como aquello que nunca debiera ocurrir. Y, sin embargo, si algo sabemos con seguridad en esta vida, es que un día moriremos. Nuestro ser está abierto a una perfección que queda truncada con la muerte. Por eso, los pueblos de todo tiempo y cultura han desarrollado modos de enfrentarse con aquello que trasciende esta vida, desplegando el sentido religioso que está anclado en la naturaleza humana. Las representaciones sobre la existencia de un más allá son variadas en el panorama religioso de la humanidad, y dan testimonio de ese deseo humano de infinito; a la vez que ninguna de ellas logra demostrar que es la única realmente verdadera.

En este vasto horizonte, el cristianismo irrumpe con una fuerza inusitada: afirma que ha habido un hombre que ha superado la muerte como límite; que, venciendo a la muerte, ha obtenido una vida que dura para siempre. Ese hombre es Jesucristo. Pero no se queda ahí, sino que además afirma que Jesús ha prometido, a quienes vivan de él y sigan su ejemplo, el poder participar de esa nueva existencia que vence a la muerte.

Ante la muerte de una persona querida, con frecuencia se escucha una frase como esta: «su desaparición constituye una pérdida». La muerte de un ser humano es injusta, pues cada uno es un ejemplar irrepetible, y por tanto su desaparición del mundo supone un auténtico empobrecimiento. Si esto es así para nosotros, se puede decir que la muerte de Cristo fue el acontecimiento más injusto de la historia, pues su vida, según nos ha llegado a través de los testimonios de su época, muestra una ejemplaridad fuera de lo común, que ha sido reconocida incluso por aquellos que tienen del cristianismo una opinión negativa.

Volver a las raíces

Algunas piezas literarias describen esta búsqueda humana como el intento de volver a un paraíso perdido, como sugiere el título de la famosa obra de John Milton. Con ello hacen referencia a diversas tradiciones que hablan de una idílica época inicial de la humanidad, que fue quebrada por algún acontecimiento que hizo perder al hombre su inmortalidad y su bondad. La historia de algunos personajes de la mitología griega, como Aquiles, sugiere que el precio que el hombre ha de pagar para ser él mismo y no un ser indiferenciado en el mundo divino es la aceptación de la propia mortalidad. En el pensamiento ilustrado, es frecuente encontrarse con la idea de que el ser humano, para poder ser él mismo, necesita emanciparse de su origen, de su dependencia de un Dios o de un entorno familiar que hasta entonces lo ha protegido. Valerse por sí mismo significa perder el miedo a enfrentarse a la muerte. Las promesas de vida después de la muerte serían, pues, una vuelta a los orígenes felices. Recuérdese que algunos clásicos literarios de muy diversas épocas, desde La odisea hasta El Señor de los anillos, se plantean como la vuelta del héroe a casa.

Se ha hablado previamente de la búsqueda de una existencia duradera, de un bienestar y de un conocimiento supremo. Pues bien, en realidad, la fe cristiana dice que exactamente eso era lo que el ser humano tenía en sus orígenes remotos, cuando fue creado por Dios en un estado de inocencia, que la doctrina de la Iglesia llama «justicia original»[1]: además de la amistad con Dios, el hombre gozaba de los dones de integridad, conocimiento, impasibilidad e inmortalidad. Fue el pecado, la desobediencia a Dios (cfr. Gn 3,6), lo que provocó la expulsión del paraíso, y por consiguiente la pérdida del acceso al árbol de la vida (cfr. Gn 3,22-24). La Biblia precisa en seguida que la historia primordial no concluye así, de modo trágico, sino que Dios mismo se ocupa de los humanos cubriendo su desnudez con unos vestidos improvisados (cfr. Gn 3,21), y prometiéndoles un futuro redentor (cfr. Gn 3,15). En efecto, Jesucristo, que se presenta como «el último Adán» (1Cor 15,45), nuevo inicio de la humanidad, permaneciendo a la vez en su condición divina, toma sobre sí la condición humana (cfr. Flp 2,5-11), con esos efectos de mortalidad, sufrimiento y exposición a la tentación, y realiza en su vida el proyecto de Dios, en plena obediencia al Padre hasta la entrega de su propia vida. Y gracias a ese acto supremo de amor, vence la muerte con su resurrección, reabriendo las puertas del paraíso a los hombres, que ahora pueden acceder de nuevo al árbol de la vida: los sacramentos, cuya fuente y cima es el alimento eucarístico[2]. En Él, de alguna manera, el Cielo de Dios, el Paraíso, se une a la tierra que habitamos, mientras esperamos su prometida manifestación gloriosa al final de los tiempos[3].

La resurrección: el misterio de Dios en el mundo

La fe cristiana habla, por tanto, de un más allá que se hace presente en nuestro más acá, de un Cielo que, siendo promesa de algo completamente nuevo, no asimilable a las categorías espacio temporales de nuestro mundo, a la vez será algo que responde a un deseo profundamente arraigado en nuestro ser. Es verdad que Jesús, después de su resurrección, ascendió a los Cielos, desde donde volverá; esos mismos Cielos que acogieron a María, que fue concebida sin pecado y por tanto participa de modo eminente del misterio de su Hijo; pero es también cierto, que esos Cielos no son otra cosa que el misterio de Dios que, a la vez que es trascendente a este mundo, está por completo dentro de él, de modo que, paradójicamente, ahora Jesús se encuentra más cerca de nosotros que cuando recorría los caminos de Palestina[4].

El Cielo es el misterio de Dios: a la vez que trasciendeel mundo, se halla dentro de él.

Con su resurrección y su promesa, Jesús ha introducido en el mundo de nuestra experiencia, muchas veces negativa por estar marcada por las consecuencias del pecado en nuestras vidas (ignorancia, dolor, muerte, etc.), una esperanza nueva, real, pues la existencia y resurrección de Jesús se han dado en nuestra historia y, a la vez, de algún modo la superan, porque la abren a lo que está más allá de ella, en la otra parte de la historia. Esa esperanza es creíble porque Jesús ha dado su vida, y no hay nada más creíble en este mundo que el ejemplo, que siendo de santidad –es decir, de caridad–, es simplemente incontestable. «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Por eso, el martirio, desde los inicios del cristianismo hasta hoy, constituye la mayor muestra de la credibilidad y veracidad de una fe por la que se es capaz de dar la vida.

De este modo, se entiende que la vida eterna prometida por Jesús, de una parte ya ha comenzado en este mundo para el que cree y, a la vez, recibirá una plenitud transfiguradora que no podemos todavía soñar. «Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman» (1Cor 2,9). Si la imaginamos con las categorías de este mundo, nos podría entrar la sospecha del aburrimiento de una vida que consistiría en «un continuo sucederse de días del calendario»[5]. Pero no se trata de un reduplicado de esta vida sino, más bien, de un don sorprendente, por el que vale la pena dejarse la vida, pues amamos y nos fiamos de quien dice que nos hará felices: «Muy bien, siervo bueno y fiel, […] entra en la alegría de tu Señor» (Mt 25,21.23). Cuando dos personas forman un proyecto común de vida, se dicen mutuamente que se harán felices, no porque piensen que la otra persona será un medio para alcanzar la felicidad, sino porque ocuparse de su felicidad será lo que les haga felices. Ciertamente, Dios es ya feliz en cuanto comunión trinitaria de Personas; pero, a la vez, quiere hacernos participar de su felicidad de la que, ya esta existencia terrena, vivida por amor, es un anticipo. Por eso, decía san Agustín que «amando al prójimo purgas el ojo para ver a Dios»[6].

Un cielo nuevo y una tierra nueva

Ver a Dios requiere seguir siendo criaturas de alma y cuerpo, y por tanto, que haya una resurrección final, que consiste en que, siendo Dios creador de todo, también la materia, el cosmos y nuestros cuerpos, transfigurados, puedan participar de la gloria divina, como de hecho participa ya la humanidad de Jesucristo, que existe para siempre en Dios. Se trata de algo muy importante para una correcta interpretación de las implicaciones del cristianismo en la sociedad, en la historia y en la cultura: el «cielo nuevo y la tierra nueva» (Ap 21,1) no serán algo completamente diferente, sino que, de alguna manera, el empeño por construir un mundo mejor acompañará al hombre en la eternidad.

La vida eterna prometida por Jesús, de una parte ya ha comenzado para el que cree

Por tanto, el hombre es padre de sí mismo[7], pues sus decisiones le configuran, y eso quiere decir que se construye la eternidad con su actuar en este mundo, pues sus acciones le conforman. Por eso, resucitará no solo un cuerpo en un sentido puramente material, sino todo su ser con el bagaje de toda su historia[8]. De ahí que resulte tan certera la invitación a «vivir cada instante con vibración de eternidad»[9].

Ninguna otra doctrina como la de la resurrección suscitó las ironías de los paganos en los primeros siglos, como ya le ocurriera a san Pablo: «te escucharemos sobre eso en otra ocasión»; «las muchas letras te han hecho perder el juicio» (Hch 17,32; 26,24). Sin embargo, el dualismo entre materia y espíritu, que caracterizaba la cosmovisión griega, no ofrecía perspectivas de salvación de la dimensión material, considerada como fuente del mal. Tampoco las teorías, antiguas y nuevas, que prometen una reencarnación satisfacen, pues aunque parecen valorar la necesidad de que la materia esté presente en el destino del hombre, no parecen respetar la identidad real del hombre en la indisoluble unión de cuerpo y alma.

Mirando a Cristo se puede comprender que es razonable la promesa de la resurrección, si bien no está en la mano del Hombre alcanzarla, pues se trata de un puro don. Por eso, el cristianismo es una propuesta de sentido que, sin resolver del todo en esta vida los enigmas que rodean la existencia, ofrece una esperanza razonable de una vida imperecedera, por la que vale la pena seguir a Jesucristo y dar la vida por él.

Santiago Sanz


[1] Cfr. San Juan Pablo II, El pecado del hombre y el estado de justicia original, Audiencia general, 3-IX-1986.

[2] Cfr. J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna, Herder, Barcelona 1992, p. 150.

[3] Cfr. S. Hahn, La cena del Cordero. La Misa, el cielo en la tierra, Rialp, Madrid 2016.

[4] Cfr. J. Ratzinger / Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Madrid 2011, pp. 323-339.

[5] Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n. 12.

[6] San Agustín, In Evangelium Ioannis Tractatus, 17,8.

[7] Cfr. San Gregorio de Nisa, De vita Moysis, 2,3.

[8] Cfr. R. Guardini, El tránsito a la eternidad, PPC, Madrid 2003.

[9] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 239.


Lecturas recomendadas:

Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007.

R. Guardini, El tránsito a la eternidad, PPC, Madrid 2003.

J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna, Herder, Barcelona 1992.

P. O’Callaghan – J.J. Alviar, Breve y sencillo curso de escatología, en www.collationes.org, Roma 2013.

 

Científicos italianos rechazan el “calentamiento global hecho por el hombre”

El cambio climático o calentamiento global visto por los ecologistas

Una muestra del terrorismo publicitario ecologista

92 científicos italianos lanzan Petición sobre ‘Calentamiento Global hecho por el Hombre’ a las autoridades de ese país. Concluyen que la causa del cambio del clima está en la naturaleza y no en la actividad humana

Al mismo tiempo, hacen un llamado a los líderes políticos a adoptar políticas de protección ambiental reales contra la contaminación del medio ambiente, que sean coherentes con el conocimiento científico.

Esta declaración resulta especialmente oportuna en este momento cuando, desde altos cargos políticos y religiosos, se viene intentando imponer una agenda verde dañina para la humanidad.

Sigue la traducción del texto completo de la Petición.

A sus Excelencias:

Presidente de la República

Presidente del Senado

Presidente de la Cámara de Diputados

Presidente del Consejo

Los firmantes, ciudadanos y científicos, invitamos cordialmente a nuestros líderes políticos a adoptar políticas de protección ambiental coherentes con el conocimiento científico. Es particularmente urgente combatir la contaminación donde ocurra, como lo indica la mejor ciencia disponible. En este sentido, es deplorable ver el retraso en la reducción de las emisiones de contaminantes antropogénicos tanto en tierra como en el mar utilizando el rico conocimiento disponible en el mundo de la investigación.

CO2 indispensable para la vida del planeta

Contenidos

 

Sin embargo, debemos ser conscientes de que el dióxido de carbono en sí no es un contaminante. Por el contrario, es indispensable para la vida en nuestro planeta.

En las últimas décadas, se ha difundido la tesis que el calentamiento de la superficie de la Tierra de alrededor de 0,9 ° C observado desde 1850 en adelante sería anómalo y sería causado exclusivamente por las actividades humanas, en particular por las emisiones de CO2 por el uso de combustibles fósiles en la atmósfera.

Esta es la tesis de calentamiento global antropomórfica promovida por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas. Afirman que producirá cambios ambientales tan serios que causarán enormes daños en un futuro inminente, a menos que se adopten medidas de mitigación drásticas y costosas de inmediato.

En este sentido, muchas naciones del mundo se han unido a programas para reducir las emisiones de dióxido de carbono y también son presionados por una propaganda implacable para adoptar programas cada vez más exigentes cuya implementación impone grandes cargas a las economías de los estados miembros individuales. Aseveran que el control climático, y por lo tanto la “salvación” del planeta, dependería de ello.

Una hipótesis no probada

Sin embargo, el origen antropomórfico del calentamiento global es una hipótesis no probada que se deduce solo de algunos modelos climáticos, es decir, de programas informáticos complejos llamados Modelos de Circulación General.

Por el contrario, la literatura científica ha destacado cada vez más la existencia de una variabilidad climática natural que tales modelos no pueden reproducir. Esta variabilidad natural explica una parte sustancial del calentamiento global observado desde 1850. Por lo tanto, la responsabilidad antropomórfica por el cambio climático observada en el siglo pasado es exagerada injustificadamente y las predicciones catastróficas correspondientes no son realistas.

Períodos cálidos a lo largo de los siglos

El clima es el sistema más complejo de nuestro planeta y, por lo tanto, debe abordarse con métodos adecuados y coherentes con su nivel de complejidad. Los modelos de simulación climática no reproducen la variabilidad natural observada del clima y, en particular, no reconstruyen los períodos cálidos de los últimos 10.000 años.

Estos períodos se repitieron aproximadamente cada mil años e incluyen el conocido período medieval cálido, el período romano cálido y, en general, los períodos cálidos durante el Holoceno Óptimo. Estos períodos pasados también fueron más cálidos que el período presente, a pesar de que su concentración de CO2 era más baja que la actual y está relacionada con los ciclos milenarios de la actividad solar. Los modelos no reproducen estos efectos.

Actividad solar

Debe recordarse que el calentamiento observado desde 1900 comenzó realmente en 1700, es decir, en el mínimo de la Pequeña Edad de Hielo, el período más frío de los últimos 10,000 años (correspondiente al milenio de actividad solar, que los astrofísicos llaman Maunder Minimal Solar). Desde entonces, la actividad solar, siguiendo su ciclo milenal, ha aumentado calentando la superficie de la tierra.

Además, los modelos no reproducen las oscilaciones climáticas conocidas de alrededor de 60 años. Estos fueron responsables, por ejemplo, de un período de calentamiento (1850-1880) seguido de un período de enfriamiento (1880-1910), un calentamiento (1910-40), un enfriamiento (1940-70) y un nuevo período de calentamiento (1970- 2000) similar a la observado 60 años antes. Los años siguientes (2000-2019) no vieron el aumento, predicho por los modelos, de aproximadamente 0.2 ° C por década, sino una estabilidad climática sustancial, interrumpida esporádicamente por las rápidas oscilaciones naturales del Océano Pacífico ecuatorial, conocido como El Niño, como la que llevó al calentamiento temporal entre 2015 y 2016.

 

Científicos de varios países niegan la existencia de un «Calentamiento Global» y afirman que un período de enfriamiento de la Tierra está en curso

Terrorismo de los medios de comunicación

Los medios de comunicación también afirman que los eventos extremos, como huracanes y ciclones, han aumentado a un ritmo alarmante. En cambio, como muchos sistemas climáticos, estos eventos han sido modulados por el ciclo de 60 años antes mencionado.

Por ejemplo, si consideramos los datos oficiales de 1880 sobre los ciclones tropicales del Atlántico que azotaron América del Norte, parecen tener una fuerte oscilación de 60 años correlacionada con la oscilación térmica del Océano Atlántico llamada Oscilación Multidecadal del Atlántico. Los picos observados por década son compatibles entre sí en los años 1880-90, 1940-50 y 1995-2005. De 2005 a 2015, el número de ciclones disminuyó precisamente después del ciclo mencionado. Por lo tanto, en el período 1880-2015, no hay correlación entre el número de ciclones (que oscilan) y el CO2 (que aumenta).

Complejidad del sistema climático

El sistema climático aún no está suficientemente entendido. Si bien es cierto que el CO2 es un gas de efecto invernadero, de acuerdo con el mismo IPCC, la sensibilidad del clima a un aumento de CO2 en la atmósfera sigue siendo extremadamente incierta. Se estima que la duplicación de la concentración de CO2 en la atmósfera de aproximadamente 300 ppm a 600 ppm del período preindustrial puede elevar la temperatura media del planeta desde un mínimo de 1 ° C hasta un máximo de 5 ° C. Esta incertidumbre es enorme. En cualquier caso, muchos estudios recientes basados en datos experimentales estiman que la sensibilidad del clima al CO2 es considerablemente más baja que la estimada por los modelos del IPCC.

Ahora, es científicamente irreal atribuir a los humanos la responsabilidad del calentamiento observado desde el siglo pasado hasta nuestros días. Por lo tanto, los pronósticos alarmistas no son creíbles porque se basan en modelos cuyos resultados contradicen los datos experimentales. Toda la evidencia sugiere que estos modelos sobrestiman la contribución antropomórfica y subestiman la variabilidad climática natural, especialmente la inducida por las oscilaciones del sol, la luna y el océano.

Finalmente, los medios de comunicación difundieron el mensaje de que habría un acuerdo casi unánime entre los científicos con respecto a la causa antropomórfica del cambio climático actual, y que, por lo tanto, el debate científico sobre este punto está cerrado. Sin embargo, en primer lugar, debemos entender que el método científico dicta que son los hechos, y no el número de adeptos, los que convierten una conjetura en una teoría científica consolidada.

No existe unanimidad entre los científicos

En cualquier caso, el supuesto consenso no existe. De hecho, existe una notable variabilidad de opiniones entre los especialistas: climatólogos, meteorólogos, geólogos, geofísicos, astrofísicos, muchos de los cuales reconocen que se observó una importante contribución natural al calentamiento global desde el período preindustrial e incluso desde el período de la posguerra hasta el día de hoy.

También ha habido peticiones firmadas por miles de científicos que han expresado su disconformidad con la conjetura sobre el calentamiento global antropomórfico. Estos incluyen el promovido en 2007 por el físico F. Seitz, ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y el promovido por el Panel Internacional No Gubernamental sobre el Cambio Climático (NIPCC) cuyo informe de 2009 concluye que, “La naturaleza, no la actividad humana, gobierna el clima».

En conclusión, dada la importancia crucial de los combustibles fósiles para el suministro de energía de la humanidad, sugerimos no adherirnos a políticas de reducción acrítica de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera con el pretexto ilusorio de gobernar el clima.

Roma, 17 de junio de 2019.

COMITÉ DE PROMOCIÓN

  1. Uberto Crescenti, Profesor Emérito de Geología Aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara, ex Decano y Presidente de la Sociedad Geológica Italiana.
  2. Giuliano Panza, profesor de sismología, University di Trieste, Accademia dei Lincei y Accademia dei XL (Academia Nacional de Ciencias de Italia), Premio Internacional 2018 de la Unión Americana de Geofísica.
  3. Alberto Prestininzi, profesor de Geología Aplicada, Universidad La Sapienza, Roma, ex editor científico en jefe de la revista internacional IJEGE y director del Centro de Investigación para la Predicción y Control de Riesgos Geológicos de Italia.
  4. Franco Prodi, profesor de Física Atmosférica, Universidad de Ferrara.
  5. Franco Battaglia, profesor de química física, Universidad de Módena; Movimiento Galileo 2001.
  6. Mario Giaccio, profesor de tecnología y economía de las fuentes de energía, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara, ex presidente del Departamento de Economía.
  7. Enrico Miccadei, profesor de geografía física y geomorfología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara
  8. Nicola Scafetta, profesora de Física Atmosférica y Oceanografía, Universidad Federico II, Nápoles.

SIGNATARIOS

  1. Antonino Zichichi, profesor emérito de física, University di Bologna, fundador y presidente del Centro de Cultura Científica Ettore Majorana de Erice.
  2. Renato Angelo Ricci, Profesor Emérito de Física, University di Padova, ex Presidente de la Sociedad Italiana de Física y la Sociedad Europea de Física; Movimiento Galileo 2001.
  3. Aurelio Misiti, profesor de Ingeniería Sanitario-Ambiental de la Universidad La Sapienza di Roma, ex presidente de la Escuela de Ingeniería y del Consejo Superior de Obras Públicas de Italia.
  4. Antonio Brambati, profesor de sedimentología, University di Trieste, director del proyecto Paleoclimate-Sea de PNRA, ex presidente de la Comisión Nacional de Oceanografía
  5. Cesare Barbieri, Profesor Emérito de Astronomía, Universidad de Padua.
  6. Sergio Bartalucci, físico, presidente de la Asociación Italiana de Científicos y Tecnólogos de Investigación.
  7. Antonio Bianchini, profesor de astronomía, Universidad de Padua.
  8. Paolo Bonifazi, ex Director del Instituto de Física Espacial Interplanetaria, Instituto Nacional de Astrofísica.
  9. Francesca Bozzano, profesora de geología aplicada, Universidad Sapienza de Roma, directora del Centro de Investigación CERI.
  10. Marcello Buccolini, profesor de geomorfología, Universidad G. D’Annunzio University, Chieti-Pescara.
  11. Paolo Budetta, profesor de geología aplicada, Universidad de Nápoles.
  12. Monia Calista, Investigadora en Geología Aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  13. Giovanni Carboni, profesor de física, Universidad Tor Vergata, Roma; Movimiento Galileo 2001.
  14. Franco Casali, profesor de física, Universidad de Bolonia y Academia de Ciencias de Bolonia.
  15. Giuliano Ceradelli, ingeniero y climatólogo, ALDAI.
  16. Domenico Corradini, profesor de geología histórica, Universidad de Módena.
  17. Fulvio Crisciani, profesor de dinámica de fluidos geofísicos, Universidad de Trieste e Instituto de Ciencias Marinas, CNR, Trieste.
  18. Carlo Esposito, profesor de teledetección, Universidad de La Sapienza, Roma.
  19. Mario Floris, profesor de Teledetección, Universidad de Padua.
  20. Gianni Fochi, químico, Scuola Normale Superiore de Pisa; periodista cientifico
  21. Mario Gaeta, profesor de volcanología, Universidad de La Sapienza, Roma.
  22. Giuseppe Gambolati, miembro de la Unión Geofísica Americana, Profesor de Métodos Numéricos, Universidad de Padua.
  23. Rinaldo Genevois, profesor de geología aplicada, Universidad de Padua.
  24. Carlo Lombardi, profesor de Plantas Nucleares, Universidad Politécnica de Milán.
  25. Luigi Marino, geólogo, Centro de Investigación de Control y Predicción de Riesgos Geológicos, Universidad La Sapienza, Roma.
  26. Salvatore Martino, profesor de Microzonación Sísmica, Universidad La Sapienza, Roma.
  27. Paolo Mazzanti, profesor de interferometría satelital, Universidad La Sapienza, Roma.
  28. Adriano Mazzarella, profesor de meteorología y climatología, Universidad de Nápoles.
  29. Carlo Merli, profesor de Tecnologías Ambientales, Universidad La Sapienza, Roma.
  30. Alberto Mirandola, profesor de Energética Aplicada y presidente del Doctorado en Investigación en Energía, Universidad de Padua.
  31. Renzo Mosetti, Profesor de Oceanografía, Universidad de Trieste, ex Director del Departamento de Oceanografía, Instituto OGS, Trieste.
  32. Daniela Novembre, Investigadora en Geo-recursos Mineros y Aplicaciones Mineralógico-petrográficas, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  33. Sergio Ortolani, profesor de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Padua.
  34. Antonio Pasculli, Investigador en Geología Aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  35. Ernesto Pedrocchi, Profesor Emérito de Energética, Universidad Politécnica de Milán.
  36. Tommaso Piacentini, profesor de geografía física y geomorfología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  37. Guido Possa, ingeniero nuclear, ex viceministro Miur.
  38. Mario Luigi Rainone, profesor de geología aplicada, Universidad de Chieti-Pescara.
  39. Francesca Quercia, geóloga, directora de investigación, Ispra.
  40. Giancarlo Ruocco, profesor de Estructura de la Materia, Universidad La Sapienza, Roma.
  41. Sergio Rusi, profesor de hidrogeología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  42. Massimo Salleolini, profesor de hidrogeología aplicada e hidrología ambiental, Universidad de Siena.
  43. Emanuele Scalcione, Jefe del Servicio Regional de Agrometeorología de Alsia, Basilicata.
  44. Nicola Sciarra, profesora de geología aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  45. Leonello Serva, geólogo, director de servicios geológicos de Italia; Movimiento Galileo 2001.
  46. Luigi Stedile, geólogo, Centro de Investigación de Control y Control de Riesgos Geológicos, Universidad La Sapienza, Roma.
  47. Giorgio Trenta, físico y médico, presidente emérito de la Asociación Italiana de Protección de Radiación Médica; Movimiento Galileo 2001.
  48. Gianluca Valenzise, Director de Investigación, Instituto Nacional de Geofísica y Volcanología, Roma.
  49. Corrado Venturini, profesor de geología estructural, Universidad de Bolonia.
  50. Franco Zavatti, Investigador en Astronomía, Universidad de Bolonia.
  51. Achille Balduzzi, Geólogo, Agip-Eni.
  52. Claudio Borri, profesor de ciencias de la construcción, Universidad de Florencia, coordinador del Doctorado Internacional en Ingeniería Civil.
  53. Pino Cippitelli, geólogo Agip-Eni.
  54. Franco Di Cesare, Gerente, Agip-Eni.
  55. Serena Doria, Investigadora en Probabilidad y Estadística Matemática, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  56. Enzo Siviero, profesor de puentes, Universidad de Venecia, rector de la universidad e-Campus.
  57. Pietro Agostini, Ingeniero, Asociación de Científicos y Tecnólogos para la Investigación Italiana.
  58. Donato Barone, Ingeniero.
  59. Roberto Bonucchi, maestro.
  60. Gianfranco Brignoli, geólogo.
  61. Alessandro Chiaudani, Ph.D. agrónomo, universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  62. Antonio Clemente, Investigador en Planificación Urbana, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  63. Luigi Fressoia, arquitecto de planificación urbana, Perugia.
  64. Sabino Gallo, ingeniero nuclear.
  65. Daniela Giannessi, primera investigadora, Ipcf-Cnr, Pisa.
  66. Roberto Grassi, ingeniero, director de G&G, Roma.
  67. Alberto Lagi, Ingeniero, Presidente de Restauración de Plantas Complejas Dañadas.
  68. Luciano Lepori, investigador del Ipcf-Cnr, Pisa.
  69. Roberto Madrigali, meteorólogo.
  70. Ludovica Manusardi, físico nuclear y periodista científico, Ugis.
  71. María Massullo, Tecnóloga, Enea-Casaccia, Roma.
  72. Enrico Matteoli, Primer Investigador, Ipcf-Cnr, Pisa.
  73. Gabriella Mincione, profesora de ciencias y técnicas de medicina de laboratorio, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  74. Massimo Pallotta, primer tecnólogo, Instituto Nacional de Física Nuclear.
  75. Enzo Pennetta, profesor de ciencias naturales y divulgador científico.
  76. Franco Puglia, ingeniero, presidente de la CCC, Milán.
  77. Nunzia Radatti, química, Sogin.
  78. Vincenzo Romanello, ingeniero nuclear, Centro de Investigación, Rez, República Checa.
  79. Alberto Rota, ingeniero, investigador en Cise y Enel.
  80. Massimo Sepielli, Director de Investigación, Enea, Roma.
  81. Ugo Spezia, Ingeniero, Gerente de Seguridad Industrial, Sogin; Movimiento Galileo 2001.
  82. Emilio Stefani, profesor de fitopatología, Universidad de Módena.
  83. Umberto Tirelli, científico principal visitante, Istituto Tumori d’Aviano; Movimiento Galileo 2001.
  84. Roberto Vacca, ingeniero y escritor científico.

Fuente: La Nuova Bussula Quotidiana

 

 

Los católicos deben luchar por los principios cristianos en la sociedad

León XIII

Verba tua manent in aeternum – la enseñanza de los Papas

¿No es la religión una cuestión personal y privada, como lo proclaman desde hace cien años los adeptos del laicismo? ‒ ¿O bien, los católicos tienen el derecho y el deber de actuar en la sociedad para que los principios cristianos sean los que la rijan? Sobre este asunto central en la concepción de la sociedad moderna, veamos lo que enseña el papa León XIII en su encíclica Sapientiae Christianae sobre los principales deberes de los cristianos.

Los principios cristianos, garantes de la supervivencia de la sociedad.

En primer lugar, León XIII afirma: “Se deja sentir más y más la necesidad de recordar los preceptos de cristiana sabiduría, para en todo conformar a ellos la vida, costumbres e instituciones de los pueblos. Porque, postergados estos preceptos, se ha seguido tal diluvio de males, que ningún hombre cuerdo puede, sin angustiosa preocupación, sobrellevar los actuales ni contemplar sin pavor los que están por venir”.

En efecto, si la sociedad “para nada cuida de las leyes morales, se desvía lastimosamente del fin que su naturaleza misma le prescribe, mereciendo, no ya el concepto de comunidad o reunión de hombres, sino más bien el de engañosa imitación y simulacro de sociedad”.

La autoridad de Dios no puede ser expulsada de la vida social

Presenciamos una guerra a la religión católica

«Y así vemos la gran frecuencia con que claramente se declara la guerra a la religión católica»

León XIII constata que desgraciadamente “Los hombres han llegado a este grado de orgullo que creen poder expulsar de la vida social la autoridad y el imperio de Dios supremo”.

“Llevados por semejante error, transfieren a la naturaleza humana el principado arrancado a Dios; propalan que sólo en la naturaleza ha de buscarse el origen y norma de toda verdad; que de ella provienen y a ella han de referirse cuantos deberes impone la religión. Por lo tanto, que ni ha sido revelada por Dios verdad alguna, ni para nada ha de tenerse en cuenta la institución cristiana en las costumbres, ni se debe obedecer a la Iglesia; que ésta ni tiene potestad para dar leyes ni posee derecho alguno; más aún: que no debe hacerse mención de ella en las constituciones de los pueblos”.

Filósofo inglés: “¿La ley sobre la homofobia? Como los procesos de Mao”

“Ambicionan y por todos los medios posibles procuran apoderarse de los cargos públicos y tomar las riendas en el gobierno de los Estados, para poder así más fácilmente, según tales principios, arreglar las leyes y educar los pueblos. Y así vemos la gran frecuencia con que o claramente se declara la guerra a la religión católica, o se la combate con astucia; mientras conceden amplias facultades para propagar toda clase de errores y se ponen fortísimas trabas a la pública profesión de las verdades religiosas”.

 

 

EL MATRIMONIO, UNA VERDAD PERMAMNTE
Ing, José Joaquín Camacho                                        

Siglo 21, sábado 13 julio 2019

    Recibí unas ideas sobre la incidencia el género en la educacón, de un gran interés actual..  Es un documento sobre "Género" publicado hace poco (10-VI-2019), y titulado “Varón y mujer fueron creados”. Para una vía del diálogo sobre la cuestión del gender (género) en la educación.

    Y es que “se está difundiendo  la conciencia de que estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad”.

    De hecho, algunos han llegado a la construcción falsa  de un “género” ó “tercer género” tal que  niega la existencia de la naturaleza humana, por lo que la persona puede manipularse o transformarse según sus deseos, con construcciones que llaman posmodernas.

    Y llegan así a un relativismo, donde todo es equivalente e indiferenciado, sin orden y sin finalidad, por lo que la familia natural, la original, queda (para ellos) sin base, una revolución cultural e ideológica… relativista y, en… una revolución jurídica, porque promueven derechos individuales y sociale, que son falsos.

    Y se llega así a lo que es justo recordar que, aunque el mundo no se divida en buenos y malos, sí hay buenos que procuran hacer el bien. Y hay cosas malas: la negación de lo debe hacerse, de lo que hace felices a todos. Algo que puede traer consecuencias muy  malas, no podemos cansamos de aclararlo. Como decía el pensador inglés Chesterton "Llega el momento en el que deberemos luchar por demostrar que la hoja del árbol es verde". Suena un poco tonto... pero intentemos mostrarlo más que demostrarlo.

    Por supuesto que hay que respetarles, como a cualquier persona humana; pero el  impulso sexual, parte de la naturaleza humana, está programado para procrear: y se necesita hombre y mujer. Existen tendencias fisiológicas y ambientes sicológicos que propician la homosexualidad, pero no son  determinantes. La naturaleza ha prescrito que se sea varón o mujer. Ambos son distintos y complementarios, también morfológicamente. A los homosexuales hay que respetarles y en lo posible ayudarles: para que abandonen la homosexualidad. Lo malo no es tanto ser gay, sino estar "orgulloso” de ello: entonces no hay punto de retorno.
    Igualmente el matrimonio –uno con una y para siempre, abiertos a la vida- es parte del programa humano, del funcionamiento de la persona humana. No  se puede llamar matrimonio a la unión homosexual. Ocurre como con la moneda falsa: eso nos afecta a todos, porque todos tenemos confianza en la moneda verdadera.
    Pero el principal daño sería... cansarnos. Caer en la desesperanza, que es como la coartada de la comodidad. Es la peor corrupción: la del pesimismo. Además, la verdad es que aunque los hechos son testarudos, necios, los principios mucho más. No nos cansemos: estamos ante una verdad permanente, “estamos en una guerra… y ya ganada”, como decía un mi amigo…

 

 

 En el comienzo, LA VIDA.

        Mi agradecimiento a quienes han querido que este aquí.  No es ningún esfuerzo haber hecho 600Km, porque en Lugo, me siento como en casa. La vida me da la oportunidad de agradecer a mis amigos de esta ciudad y de Galicia, a las familias y a los niños nacidos en estos años en Lugo, a Emilia y su equipo de Providav, que han ayudado y lo siguen haciendo con dedicación y altruismo. Me dicen que, en sus escasos 6 años de existencia Providav-Lugo ha ayudado a que nazcan 140 bebés; que el numero de beneficiarias atendidas fueron más de 125; y que los niños atendidos en total, superen ya los 200, - algunos hermanos de los recién nacidos-, es un logro que me alegra, y por el que os doy la enhorabuena.

       ¿Casualidad o coincidencia? Todo tiene un por qué.  Hace exactamente 9 años que, el 5 de julio de 2010, entró en vigor en España, la ley que reformaba la del 5 de julio de 1985 que despenalizaba el aborto. La nueva y vigente Ley 2/2010, la ley Aído,  de "Educación Sexual y reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo", se aprobó  sin consulta a expertos científicos y por conveniencias políticas. No le voy a dedicar ni un minuto.

       Tras esa coincidencia, quiero hacer una aclaración, sobre el  título.... "En el comienzo, LA VIDA", es de lo que hoy pretendo hablar, está en mi línea vital de siempre, como escribí en  " Con vida, cualquier reto"; pero el título lo he tomado prestado de una colección de Conferencias Inéditas de Jérôme Lejeune, (1968 - 1992) editado por la (BAC).

       "La figura de Lejeune es muy poco conocida en nuestra sociedad y, sorprendentemente, poco conocida en el mundo de  la medicina"  según Mónica López. Pero es uno de los científicos más grandes y queridos del siglo pasado. Hoy quiero rendirle un homenaje,  porque la vida de este médico es muy actual y tiene mucho que ver con la Asociación que me ha invitado  y desarrolla su actividad en Lugo.

         Espero que todo el mundo se enriquecerá al conocer a un científico y profesional ejemplar, hombre cabal, defensor de la vida y la verdad al que se le ha negado el reconocimiento científico a nivel mundial, pero que hizo de su vida y su profesión un reto: defender la vida.  Ojalá  sea capaz de hacerlo transmitir mi admiración porque, de verdad merece la pena.

        Para mejor comprensión dividiré mi exposición en dos parte y una conclusión.

                                                PARTE PRIMERA: LA VIDA.

      "En una sociedad necesitada de referentes, de personas ejemplares en el desempeño de su vocación y en la defensa de sus convicciones", Jérôme Lejeune, un referente. Lo es  por doble razón: 1) porque  ser el Padre de la Genética Moderna, que nos introduce en el principio de la vida; y 2) porque gracias al cariño a unas personas especiales, como son los Down, llegó a descubrir la causa genética de esa patología y abrió la puerta a la medicina genética.

        Jérôme Lejeune, tuvo una vida muy profunda e intensa, aunque no dilatada (13 de junio 1926 - 3 de abril 1994). Se casó , tuvo 5 hijos; estudió Medicina en La Sorbona, ocupó  puestos de renombre en los campos de la genética y descubrimientos de importancia mundial.

        Lo primero, es como el descubrimiento de un cuento, que las mamás contaban en todos los países a sus hijos: el cuento de Pulgarcito. Hay muchas versiones, siempre se trataba de un niño tan pequeño, que medía casi como "un pulgar", de ahí el nombre. Pero ayudaba a sus padres a salir adelante en las dificultades, a pesar de su pequeña estatura.

https://youtu.be/_1XCRBn4XT0

          Lejeune,  descubrió que Pulgarcito y su casa, existen. No es un cuento. Así que comenzó a investigar y descubrió que Pulgarcito,  era real.  Solían vivir en un lugar donde no hay mucha luz; un lugar rebosante de vida; un lugar cálido, húmedo y  semejante a una discoteca, es decir con música y ruido, donde se puede saltar, bailar y jugar. Pero ese lugar existe.     

         Lejeune, supo que antes de medir "un pulgar", Pulgarcito apenas medía medio milímetro. En el laboratorio le llamaban un óvulo fecundado o "cigoto" para él era Pulgarcito, el principio del ser humano; ese pequeñín es "todo un hombrecito". Es pequeño, porque es muy joven.

         El Profesor Lejeune, era un experto. Con solo comprobar que se han unido dos células una, llamada espermatozoide y la otra, un óvulo, sabe que se produjo la fecundación y la concepción. Que justo entonces el espíritu les da vida. "No existe la materia viviente, la materia no puede vivir sola, no se puede reproducir. Pero existe una materia animada, un cuerpo en el que se encarna el espíritu". Así surge la individualidad del ser humano, Pulgarcito: Rubén o Carla o el nombre de tu hijo/hija. Que vienen a experienciar la vida en ese cuerpo concreto.    

         Brian Weiss, en su obra "Muchos cuerpos, una misma alma" dice que "lo que hagamos en esta vida influirá sobre nuestras reencarnaciones a lo largo del camino de evolución hacia la inmortalidad".

         Esa vida única y apasionante no deja de sorprendernos. La banda magnética que contiene la información que transporta un espermatozoide y la banda magnética con toda la que contiene un óvulo, miden cada una 1 metro de longitud. Esos 2 hilos o lazos, vinculan a los donantes con la historia de la humanidad; aportan una información ingente y necesaria para que nazca un nuevo ser. (Será de la misma especie que sus donantes; pero  con una combinación única que no ha existido antes ni habrá después en el Planeta, distinta a la de los 7.500 millones actuales).

          Por eso en el "ovocito fecundado llamado "cigoto", Pulgarcito (mide 1/2 milimetro)  tendrá una longitud de 2 metros. "El hecho de que tenga que irse desarrollando durante 9 meses en el vientre de la madre, no cambia nada; posee  ya todo lo que necesitará para su personalidad futura".

        "En el principio hay un mensaje, ese mensaje está en la vida y ese mensaje es la vida". Es "la concepción". (Podría ser fuera del útero, en una "probeta", lo único seguro es que el ser humano comienza en la concepción y si es en una probeta se puede ver).

          Si está en el útero, Pulgarcito, está en la capsula de supervivencia, (útero materno), como un cosmonauta. Al igual que el cosmonauta no está hecho por el cohete, ya que el cohete no es más que un vehículo, que facilita el abrigo y el alimento. Eso es el útero para el embrión o el feto, que llama Pulgarcito. Pulgarcito es quien se hace, crece y se mueve. Al igual que el cosmonauta, en la capsula de la membrana amniótica, en total ingravidez recibe fluidos-alimento de la madre y protección.

          Pero, se hace a sí mismo. Es totalmente independiente de la madre, que no hace más que proporcionarle dos cosas, ¡muy valiosas! albergue y alimento. Mientras que esté alimentado, no necesita nada más. Llevan en los genes que están conectados entre sí, sus provisiones y los programas que se descargará cuando lo necesite. Es él "quien se fabrica". (Si existiera un maquina o incubadora que proporcionara eso (cobijo y alimento, Pulgarcito se desarrollaría de igual forma). "Durante el embarazo hay dos seres, uno protegido por el otro, pero "no le pertenece".

          También, aunque pequeño, de medio milímetro, ofrece, tiene "información". Esos 2 m de hilo vital, que, curiosamente, al principio. está enrollado de una forma tan precisa que cabe todo en la punta de una aguja de coser... Está enrollado cuidadosamente en unos bastoncillos que llamamos cromosomas, que son estructuras en el interior de la célula que contienen la información genética...y está enrollado en espirales de 3 órdenes sucesivos y prácticos". No tirados al azar, porque se harían nudos.

        A los dos meses, el embrión Pulgarcito, lo tiene todo en miniatura, las manos, los ojos, el cuerpo. Dice su hija, Clara, "es un cuerpo muy pequeño, pero después de esos dos meses lo único que hace es crecer. Si se pudiese coger el mismo dedo pequeño, se podría observar su huella dactilar".

          Así pues, todos los seres humanos hemos sido "Pulgarcito" en el vientre materno y hemos medido menos de un pulgar. Gracias a la ecografía se le puede ver. Desde la octava semana que se mueven, hacen piruetas, pueden mover sus extremidades, muestra sentimientos, juegan durante horas saltando y estirando los brazos. Es el comienzo, pero el hombre nunca está terminado. Hemos tenido de pequeñines una vida extraña y maravillosa, de misterio y de cuento real. Lejeune, biólogo altamente especializado, tenía pasión por la vida.

                               De Pulgarcito a los Down.

            Alguien ha dicho que "Defender la vida se convirtió  para Lejeune en misión". Pero tiene muchos aspectos. Cuanta su hija Clara que...Cuando  su padre se convirtió en doctor, su primer trabajo fue en un hospital donde conoció a un niño con síndrome Down. Cuando el Profesor Lejeune y un niño Down se encontraron, no fue casualidad. No fue a consecuencia de su descubrimiento el querer cuidar a los niños de síndrome Down; al contrario, porque quería cuidar a estos niños, realizó el descubrimiento.  Comenzó a investigar en esa dirección...

        Estaba tan entusiasmado por el progreso de la búsqueda que, le dijo a su mujer: "en uno o dos años habré comprendido el mecanismo" o el porqué de los Down.                 

          Antes de descubrir las causas de los Down, le dio tiempo a saber más sobre el entorno social de los Down, que era terrible: ya quela sociedad echaba la culpa a los padres de la enfermedad  de sus hijos y éstos, ocultaban a los niños. Según cuenta su hija Clara Lejeune, concretamente, decían: "cosas humillantes sobre los niños con síndrome de Down, como que la madre había tenido un mal comportamiento sexual o que su herencia familiar era mala... Los niños eran escondidos.  El Profesor, tuvo que enseñarles "que su hijo no era un monstruo, sino un regalo, un hijo amado de Dios, como lo somos todos los demás"; es más, demostró al mundo que  el origen del problema de los Down estaba en el código genético, y no procedía de la familia ni de un mal comportamiento.  "Mi padre siempre decía que un niño con síndrome Down es más niño que otros; es como si no estuviese acabado del todo. Así que si ese gen pudiese ser silenciado, el niño podría ser totalmente normal".

         Ignorancia y tabúes pueden ser producto de la evolución social, pero indigna que se juzga a los demás. Cuanta también su hija que seis meses antes de su descubrimiento, se decía que "era imposible que el código genético pudiera causar una enfermedad. Así que él consiguió la prueba de lo contrario. Fue la primera vez que se descubrió que una enfermedad podía provenir del código genético, de manera que se abría la puerta a la medicina genética y a la comprensión de que un cromosoma podía ser la causa de una enfermedad".

         A los 32 años, el 22 de mayo de 1958 descubrió la primera anomalía cromosomática en el hombre, el trisoma 21, causa del Síndrome de Down. El y su equipo, analizaron células de cinco niños y cuatro niñas con síndrome de Down. En todas las muestras, de buena calidad, se contaron 47 cromosomas ( el cromosoma 21 tenía 3 copias, en lugar de 2). En ocasiones, se produce un error durante la división de los 46 cromosomas y el óvulo o el espermatozoide conserva las dos copias del cromosoma 21, en lugar de una. Si este óvulo o espermatozoide se fertiliza, el bebé recibirá tres copias del cromosoma 21, lo que se denomina trisomía 21 o síndrome de Down. 

https://www.facebook.com/sindromedeDown09/videos/399558373987101/

         Junto con sus colaboradores abrió la vía de los mecanismos de otras patologías citogenéticas. Averiguó que también existían personas con un cromosoma menos, por ejemplo la monosomía del cromosoma 5, etc.

      Y trató de encontrar algo que pudiera solucionar esas alteraciones en más o menos cromosomas. Creyó, que la investigación genética debía ir estrechamente ligada al desarrollo de tratamientos curativos o terapias clínicas de los síntomas.

       Un grupo de Científicos americanos, se desplazaron para comprobar sus investigaciones y su descubrimiento. Como resultado, en 1963, se le otorgó el premio  Kennedy, que le fue entregado por el mismo Presidente.

        Sus hallazgos le convirtieron en un referente mundial en genética clínica, lo cual le valió el nombramiento como experto en genética humana para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

        Ese año fue nombrado Jefe de Servicio de Genética en el hospital Necker-Enfants Malades, de Paris. Allí trabajó hasta su muerte cuidando y tratando a centenares de niños y jóvenes, tanto con Síndrome Down  como de otras patologías genéticas. Poco después fue nombrado Director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia.  

https://www.facebook.com/379364082866922/videos/680502295729739/

                             PARTE SEGUNDA: LA BATALLA.                                                                                             

           El trabajo de Lejeune le valió en 1969 el premio William Allan, otorgado por la Sociedad Americana de Genética Humana, el más alto galardón mundial en genética. Se esperaba que el paso siguiente sería recibir el Premio Nobel.

           Pero fue utilizado...y, comenzó la batalla. Lejeune vio horrorizado como en Estados Unidos empezaba a imponerse la idea de emplear el diagnóstico citogenético como una herramienta para practicar el aborto eugenésico y le pareció "profundamente desalentador". Utilizar sus descubrimientos, para acabar con los niños, era devastador. Y cuando esa estrategia saltó a Europa comenzó la batalla de la vida contra la muerte. 

             "To kill or not to kill, that is the question", según  algunos. Lejeune lo tenía muy claro: "La naturaleza del ser humano está contenida tras la concepción en el mensaje cromosómico... Ya no se añade nada. El aborto mata al feto o embrión, y ese feto o embrión, se diga lo que se diga, es humano".

             Así que se opuso rotundamente, en su mismo país, al proyecto de ley del aborto. "Matar a un niño por tener un cromosoma más, o menos, es un asesinato". Y les defendió ante Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

             Invitado por Estados Unidos en 1971, pronunció un discurso en el National Institute for Health, donde se atrevió a decir sobre el aborto: “ustedes están transformando su instituto de salud (Health) en un instituto de muerte”. Esa verdad no fue bien acogida, y se dio cuenta. Con absoluta clarividencia escribió esa misma tarde a su mujer y su hija: "Hoy me he jugado mi Premio Nobel". No querían que un científico se opusiera a la agenda abortista.

            Aunque alguna vez le llamaban para entregarle algún premio, pronto se daba cuenta que la mayoría de los médicos que participaban  en la ceremonia, le admiraban  porque gracias a su descubrimiento podían practicar  la amniocentesis, (es decir, la extracción de tejido del feto) y determinar si el bebé presentaba trisomía y poder abortarlo. Actualmente, con los test de cribado  disponibles, se llega a la misma conclusión.  (Se habla de fuentes de dinero: armas, droga, aborto).

          En la actualidad, en 2019, hay países que ya no dejan nacer bebés con síndrome Down y se  dice que para 2050, lo mismo sucederá en España. ¡Solo faltan 30 años!

         Sin embargo,  estas personas especiales, tienen todo el derecho a estar aquí, igual que cualquier otro ser humano, como lo prueban los actores de  CAMPEONES (y los Goya 2019), la titulación académica, de personas con síndrome Down, e incluso el acceso a la política, con cargos públicos electos en varias formaciones políticas y  distintas ciudades. Deben ser aceptadas de forma inclusiva, con normalidad. Es más, siguiendo la lógica:

        1) El hecho de presentar trisomía, es el mayor argumento contra la ideología y contra el argumento de "mi cuerpo es mío". Si tu cuerpo tuviera 47 cromosomas, serías tú la Down.  Luego,  no es tu cuerpo. Es el de alguien, que libremente te eligió parta experienciar la vida en ese cuerpo.  Es un cuerpo físico, mental y emocional, con alma y espíritu. Un cuerpo con fecha de caducidad, como todos, pero lleno de vida  y posibilidades con el que siempre tendrá un lazo especial. Sabiendo que no solo el bebé, sino todos, podemos tener "muchos cuerpos y una misma alma", porque el cuerpo tiene fecha de caducidad, pero la vida "ni muere, ni termina".

         2) Lejeune  pudo descubrir la causa de los  Down, y cualquiera puede hacerlo, pero los avances de la investigación y los medios tecnológicos, permitirán en su momento, descubrir en el feto posibles anomalías futuras, como el ELA y otras enfermedades raras, parálisis cerebral e incluso el alzhéimer,etc; ¿aceptaría la familia, el médico y la sociedad que fueran eliminados?.

       3) Hay "datos alarmantes en relación con la pérdida de vidas, por falso diagnóstico de Síndrome de Down", publicado por el Catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá,  Nicolás Jouve. Generalmente, la trampa de la presión institucional, utilizando el Síndrome de Down se descubre cuando una mujer, a pesar del diagnóstico, decide seguir con el embarazo. Al dar a luz descubre que su hijo viene sin ninguna malformación, ni tiene síndrome de Down.

        4) Las presiones sobre la mujer embarazada han sido y son muy fuertes ¿por qué? ¿Por qué no se redobla el apoyo a las familias y a la mujer embarazada, con alguna dificultad? Todo el mundo habla del clima o del medio ambiente, pero pocos tienen el coraje de hablar del llamado invierno demográfico.

        He conocido a sus padres  y a este niño, Abel, un encanto:

        https://youtu.be/d_xRK2wDBYk

        La realidad del aborto no quiere reconocerse pero se sabe que, como dice el Dr. Esteban Rodríguez Martín:  "hay un ser humano que muere, hay otro ser humano que mata, y hay una mujer que sufre las consecuencias, y un padre del que no se habla. Pero el ser humano que mata no es la mujer, sino el médico, y eso va en contra de la esencia de la medicina…". Por otra parte, el Síndrome Postaborto es un problema "terrible" para la mujer y suelen olvidarse de informar de ese tema.  

          Posicionarse como defensor de la vida a Lejeune le acarreó problemas en sus charlas (v-g la Mutualité en la 5-5-1971), gente que le insultaba, o agredían a sus oyentes y decían que el feto solo eran trozos de carne. Nunca perdió la compostura y desarmaba con su paz y sus argumentos: "no combato contra las personas-decía-, sino contra sus falsas ideas". Decía muy claramente:"la calidad de una civilización se mide por el respeto que profesa al más débil de sus miembros, no hay otro criterio para juzgarla".

        Algunos periodistas preguntaron a su hija, si para defender la vida de estos niños su padre se basaba en su fe o en su investigación científica?

       Respondió, Clara: "Principalmente en que era médico, no en su fe. Cuando eres médico has hecho el Juramento Hipocrático de no hacer daño. Y él siempre decía que el respeto a la vida no tenía nada que ver con la fe, aunque, por supuesto, está en la fe el respetar la vida. Por eso fue tan odiado por los partidarios del aborto. Era difícil luchar contra él porque sus argumentos eran de base científica. Quiso explicar que la vida comenzaba en la concepción,  y lo quiso contar  como quien cuenta un cuento que fuese inteligible para todos, como Pulgarcito. Esta es una historia para niños o una leyenda, pero es una realidad".

       El drama de este tema, en general, es que la gente no se implica, cuando debe hacerlo. "Soy Emilio Calatayud. Me traen al juzgado por un delito de poca relevancia a un niña de 15 años y, tras indagar, nos enteramos de que ya había abortado dos veces. Es decir, que debió quedarse embarazada por primera vez a los trece. ¿Quién atendió a esa niña? ¿Por qué no dijo nada, ni informó a nadie? ¿Por qué nadie alertó de nada? En España, la edad para consentir relaciones sexuales están en los 16 años. Es decir, que lo que esté por debajo de ese límite puede considerarse, en principio, una agresión sexual. Es verdad que hay que analizar la madurez de la pareja, la diferencia de edad… Vale, todo eso está muy bien. Pero seguro que estaremos todos de acuerdo que dos abortos con 15 años es una barbaridad. Lo que yo digo es que tenemos que implicarnos todos para que estas cosas no pasen. Y cuando digo todos, digo todos".

        En 1981, dos acontecimientos importantes: 1) el atentado contra el Papa.  El 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro en Roma, el Sumo Pontífice fue herido gravemente por los disparos del terrorista turco Mehmet Ali Agca. un acontecimientos mundial. Fue sometido a una operación de 3 horas. https://youtu.be/V-NLQeVwoXY

            Lo que muchos no saben es que  a causa de la noticia, ese mismo día Lejeune sufrió unos dolores tan agudos que necesito ingreso en un hospital. Y lo realmente sorprendente es que le operaron a la misma hora en que intervenían a Juan Pablo II.  Sus hijos, dicen que es "como si Jérôme cargara con parte del dolor del Papa".

        Su hija ha dicho: "Mi padre, aquella tarde, sufrió unos dolores inexplicables, tanto que fue hospitalizado durante tres días. Experimentó sufrimientos similares a los del Papa y una fiebre que desembocó en piedras en el riñón. Nunca le gustó hablar de la conexión entre su enfermedad y la del Papa, pero ésta realmente existió".

           2) El otro acontecimiento fue la crisis de los euromisiles, que estuvo a punto de provocar la Tercera Guerra Mundial. Desde la llegada de Reagan a la Casa Blanca, en enero de 1981, se había vuelto a niveles de tensión de veinte años atrás y la crisis de los misiles en Cuba.

        Lejeune, había alcanzado un puesto en la ONU, como experto sobre los efectos de la radiación atómica en la genética humana.  Jugó un importante papel mediador gracias a su carácter  conciliador.

         El Vaticano estaba muy preocupado y envió mediadores a varios paíse (5), Gran Bretaña, Francia, Alemania, Estados Unidos y la Unión Soviética. Lejeune y otros dos investigadores genetistas fueron enviados a éste último.

          Y, aunque parezca increíble, Lejeune, contribuyó a desactivar la tensión con un cuento. Mientras cenaban en los aposentos del líder soviético Brézhnev, conto que  "Hace mucho tiempo, tres sabios partiendo de Oriente visitaron a un poderoso príncipe. Habían observado signos en el cielo, anunciando, -pensaban ellos-, una buena noticia: la paz sobre la tierra... ( y prosiguió):  Aproximadamente dos mil años más tarde, científicos venidos de Occidente se pasan por la casa de un hombre muy poderoso. Ahora la historia es diferente. Pues nosotros sabemos que, si por desgracia aparecen en el cielo signos desencadenados por los hombres, no será ya el anuncio de una buena noticia, sino el de una masacre de inocentes". Brézhnev, preguntó si sabían el alcance de las consecuencias. Aprovecharon para hablar sobre los efectos que podía acarrear una guerra nuclear en la población.  (Los efectos devastadores los puso de manifiesto, posteriormente, la película The Day After (El día después).  

        Sugirieron que, seguirían negociando y no serían los primeros utilizarlos. Como gesto de buena voluntad, el 8 de diciembre de 1987,  Mijaíl Gorbachov Ronald Reagan, firmaron el primer acuerdo importante de desarme nuclear. (Estipulaba la eliminación de todos los misiles de alcance corto (500-1000 kilómetros) y medio (1000-5500 kilómetros) de emplazamiento fijo en tierra, estuvieran o no provistos de cabeza atómica).

http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/fue-informe-cumbre-euromisiles-75-horas-para-historia/1605758/

           La ruptura de ese acuerdo, acaba de llegar en 2019. Las dos potencias, se venían acusando mutuamente de deslealtad. EE.UU se salió del tratado, porque las armas rusas no se ajustan a las normas estipuladas; y los rusos dijeron: "Daremos una respuesta simétrica a EE.UU. Nuestros socios norteamericanos anunciaron que suspenden su participación en el tratado, pues también lo hacemos nosotros".

        Vladímir Putin,  acaba de firmar el abandono del Tratado de control de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) con lo que el anterior acuerdo, ha quedado roto definitivamente,  el 3 de julio 2019. Ha promulgado el decreto que pone fin a las obligaciones de Moscú ante el INF."Este asunto atañe a nuestra seguridad, a la de ellos y, a la del mundo entero".

        Sin el carisma de Lejeune, con dos Presidentes desconfiados y enfrentados habrá que estar atentos. ¡Ojalá no tengan los Científicos que adelantar el Reloj del Fin del Mundo, como sucedió en crisis anteriores!

        Lejeune fue promotor, junto a Juan Pablo II, de la Academia Pontificia para la Vida cuyo objetivo era estudiar, informar y formar sobre los principales problemas de la biomedicina. Fue su primer  Presidente  y luego, Presidente Vitalicio hasta su fallecimiento, el 3 de abril de 1994.

         CONCLUSION: EL LEGADO.

        El legado de todo biennacido es su obra o sus obras. El gigantesco ser humano, defensor de los Pulgarcitos, nos dejó a los 68 años, víctima de un cáncer. Había atendido a más de 8.000 personas con síndrome de Down a quienes trataba como a sus hijos, dispuesto a atenderles, a cualquier hora.

        A lo dicho como médico y como investigador, se puede añadir que fue uno de los promotores de la asociación "Laissez-les vivre", (¡Dejarles vivir!) asociaciones provida de Francia, ya que estaban utilizando su descubrimiento para todo lo contrario.

         Apoyó la creación y fue Presidente de otra organización complementaria a la de los niños, titulada "Secours aux futures mères" dedicada a ayudar a mujeres embarazadas que se encuentran en situaciones difíciles.

           La gran persona humana, comprometida socialmente, que ayudó a rebajar la conflictividad en momento de crisis mundial por conflictos armados, ¡vive!

            Tras su fallecimiento, Alexis, un niño con síndrome de Down, preguntó:  "Ahora que el profesor ha muerto, ¿quién me va a defender?". Es pregunta, sigue abierta, 25 años después.

       Pero al día siguiente de su muerte, un historiador, miembro del Instituto de Francia,  Pierre Chaunu, hizo públicamente una semblanza de Lejeune: "Más impresionantes y más honrosos aún que los títulos que recibió son aquellos de los que fue privado en castigo a su rechazo de los horrores contemporáneos… no podía soportar la matanza de los inocentes; el aborto le causaba horror(...), antes incluso de tener la prueba irrefutable, de que un embrión humano es ya un ser humano y que su eliminación es un homicidio; pensaba que esta libertad que se toma el fuerte sobre el débil, amenaza la supervivencia de la especie y, lo que es más grave aún, de su alma… era un sabio inmenso, más aún... un médico, un médico cristiano y un santo".

           Tal vez la descripción humana y moral de Lejeune,  más elocuente, la escribió Juan Pablo II al conocer su muerte:"Siempre supo utilizar su profundo conocimiento de la vida y sus secretos para el verdadero bien del hombre y de la humanidad, y sólo para ese fin".

         Vivir es un regalo, es una dicha. Estamos llamados a disfrutar la vida, como nos recuerda su hija en el libro: "La dicha de vivir".

        Queda, como esperanza, la Fundación Jérôme Lejeune, que él conoció y aceptó para proseguir y ayudar a equipos de investigación en varios países, y para ayudar a las personas con Síndrome de Down y otras enfermedades genéticas. A la entrada de la sede Fundación en Francia, tiene una Imagen de la Virgen con un niño juguetón, en su hombro. Es un niño Down.

        La luz, el bien y la vida no se pueden ocultar, la gente lo percibe y se difunde. La vida y el bien que hacemos pasa a otra dimensión. El karma, es la respuesta. La energía que se genera a partir de los actos de una persona, suele conocerse como un espíritu que justicia, equilibrio y paz.  

        El papa Juan Pablo II escribió al cardenal Lustiger de París, a propósito de Lejeune en estos términos: "En su condición de científico y biólogo era un apasionado de la vida. Llegó a ser el más apasionado defensor de la vida, especialmente de la vida de los por nacer, tan amenazada en la sociedad contemporánea, de modo que se puede pensar en que es una amenaza programada. Lejeune asumió plenamente la particular responsabilidad del científico, dispuesto a ser signo de contradicción, sin hacer caso a las presiones de la sociedad permisiva y al ostracismo del que era víctima".

        Ciertamente, el cuerpo físico mental y emocional, de Lejeune está en la tumba, de París pero el alma y el espíritu de Lejeune, siguen vivos.  De hecho, el 28 de junio de 2007, se inició la causa de su beatificación y canonización. El proceso diocesano se concluyó el 11 de abril de 2012 en la catedral de Notre Dame de Paris. 

         Así, pues, la causa para su beatificación avanza lenta pero satisfactoriamente.  Se espera que un día no lejano, los Pulgarcito y los Down tengan un intercesor, un valedor y un gran patrono. Será la victoria de la vida, de la investigación y de la humanidad.

        Tal vez quienes le negaron el premio, comprendan ese día que, el NOBEL no es el mayor premio que puede obtener una persona. J. Lejeune es un ejemplo, personal y profesional.

       Lugo, 5 de julio 2019.

 José Manuel Belmonte        

 

 

¿Por qué mataron a Vincent Lambert?

Ernesto Juliá

El francés Vincent Lambert.

photo_camera El francés Vincent Lambert.

Y digo “mataron”, porque cualquier otra palabra para designar lo que ha ocurrido, no pasa de ser un eufemismo.

Hasta ahora, y en años relativamente cercanos a nosotros, se habían dado situaciones semejantes. Los médicos habían mantenido la alimentación y la hidratación del enfermo, y al cabo de un tiempo, de años, algunos enfermos se levantaron y caminaron; otros murieron. 

De la situación de Vincent se ha hecho eco una buena parte de los medios de comunicación europeos y americana. Un hombre que víctima de un accidente en 2008, estaba viviendo desde entonces en un estado de cierta consciencia. No estaba en estado terminal y no padecía una enfermedad incurable”. Ante esta situación, la pregunta surge inmediata: ¿Por qué lo mataron quitándole la alimentación y la
hidratación?

¿Por razones económicas? ¿Acaso un país como Francia no puede mantener un tratamiento normal para un caso semejante, sin que se desequilibre el presupuesto?

¿Por razones humanitarias? El enfermo no sufría. Además, si hay que matar a todo el que sufre de una manera o de otra, tendríamos que matarnos los unos a los otros casi todos los mortales.

Un caso semejante viene a ser como aplicar una condena a muerte a una persona que, sin haber cometido ningún delito, ha cometido el “delito” de haber sufrido un accidente y quedarse en coma, enfermo.

Nadie, tampoco, había pedido que se le adelantara la muerte, eutanasia, y él, por supuesto tampoco; y vaya dicho esto a la vez que subrayo el mal en sí mismo que es la eutanasia. Sus padres estaban a su lado, cuidándole con cariño y manteniendo la firme esperanza de recuperar a su hijo un día.

¿Hemos llegado a un Estado tan totalitario, ahora que se pretende que “todo es política”, que puede disponer a su antojo de la vida de los ciudadanos?

Por desgracia, tengo la impresión de que el problema que late debajo de un asesinato semejante es mucho más serio y más profundo.

En unos momentos en lo que se pretende producir seres humanos a la medida -¿a la medida de quién?-, y que se pretende que cada uno escoja el momento de su muerte. En unos momentos en los que se pretende que la libertad de cada uno sea el faro de sí misma; y no que cada uno elija libremente, porque le da la gana, hacer el bien o el mal; y se pretende, además, que cualquier cosa que haga la libertad esté más allá del bien y del mal. En momentos semejantes, se entiende el asesinato de Vincent Lambert.

El hombre quiere sustituir a Dios en el manejo de la creación, y de manera particular, en el manejo de la criatura en la que Dios ha puesto todo su amor al crearla a “Su imagen y semejanza”. Y porque Dios ama a sus criaturas, se ha reservado el derecho de llamarlas a la vida terrena y a la muerte, a la vida eterna, en el momento en el que Él considere más oportuno.

Al querer dominar la vida y la muerte de sí mismo y de sus semejantes, el hombre solo alcanza a descubrir –si no se venda los ojos- la miseria, el vacío, la nada de sí y de su existencia; y se quiere quitar de la vista el fantasma de la Muerte; por eso mata.

El asesinato de Vincent Lambert es una clara manifestación del rechazo del hombre del Amor de Dios; de haber perdido la confianza en su Creador, y Padre.

ernesto.julia@gmail.com

 

‘La gente se ha cansado de ocultar que es católica’

Escrito por Emilio Calatayud

Entrevista al abogado, escritor, magistrado español y juez de menores de Granada, Emilio Calatayud

Como juez de menores, se ha hecho famoso por sus sentencias ejemplares, llenas de sentido común. Una charla suya subida hace años a YouTube hizo que las peticiones de conferencias le llegasen de toda España… y no hayan cesado. Sus intervenciones en los medios son tan celebradas por el público como criticadas por el progresismo mediático. En pie: entra en la sala su señoría Emilio Calatayud.

El mirador de San Nicolás, en el barrio del Albaicín, ofrece por la noche un singular espectáculo. Alrededor de una cruz de piedra sin placa que la identifique −cosas de la memoria histórica−, una turbamulta de asiáticos acude a fotografiar la panorámica de Granada que enamoró a Bill Clinton, y se mezcla con gitanos que escuchan flamenco en el móvil, músicos que rasgan la guitarra para arañar unas monedas, jóvenes ruidosas con signos de embriaguez y sombras que deambulan silentes por las esquinas. Un paraíso, en suma, para los pequeños chorizos y aprendices del menudeo, como algunos de los que, a la mañana siguiente, nos cruzamos en el Juzgado de Menores de Granada, donde desde hace 30 años imparte justicia Emilio Calatayud.

Sorprende saber que vive en ese mismo barrio del Albaicín donde se cruza con hombres y mujeres hechos y derechos que en su día condenó y que hoy le dan abrazos por la calle. Su acento revela, sin embargo, que nació en Ciudad Real, hace 63 años. Cuando tenía la edad de los críos que hoy juzga −con firmeza y sin paternalismo, a pesar de sus famosas sentencias ejemplares−, su padre lo metió interno un verano para que dejase de hacer el vago. Por eso sabe que “lo mejor que puedes hacer por un chaval es sentenciarlo a que estudie, a que aprenda el valor del esfuerzo con trabajos para la comunidad, y a que respete a sus familias”.

«Muchos males llegan a las familias
porque los padres no atreven a educar»

Juzga a menores que viven situaciones límite, pero a sus charlas van familias “normales”. ¿Qué dice para unir ambos mundos?

Lo primero es que al juzgado llegan familias de todo tipo. Cada vez veo más padres normales que han perdido el control sobre sus hijos. Las familias están preocupadas porque se han dado cuenta de que hoy es más difícil educar que hace años.

¿Por qué?

Porque se ha perdido el principio de autoridad y así no se puede educar. Yo me pongo la toga para demostrar al chaval que está ante el Poder Judicial. Pero aquí nos dan miedo los símbolos y el principio de autoridad. Por eso se le quitó la tarima al maestro, “porque somos iguales”. Y no es verdad, porque para estar a ese lado de la tarima hacen falta muchos años de estudio. La pérdida de valores cristianos ha influido mucho en esta situación.

¿En qué sentido?

Hemos perdido valores como el esfuerzo, el sacrificio, el respeto… Se habla mucho de derechos y muy poco de deberes. Además, tenemos a los niños sobreprotegidos y con agendas de ministro. Muchos ya no juegan ni en la calle, ni en el colegio, ni en ningún sitio, porque están enganchados a las tecnologías. Y encima no les puedes corregir, porque dicen que un capón es maltrato. Muchos males llegan a las familias porque los padres no se atreven a educar y preguntan todo a los niños, o porque llegan los modernos diciendo chorradas.

«Que te puedas cargar a un niño que tiene derecho
a herencia pero no tiene derecho a nacer es una contradicción»

¿Hay un intento por imponer a los padres cómo tienen que educar?

Sin duda. Pero es que los hijos son de los padres, aunque no sean de su propiedad. Desde luego, a quien no pertenecen es al Estado. Detrás de esto hay un intento de cargarse a la familia. Se busca deshumanizar las relaciones y derribar cualquier institución que huela a católico. Nos dicen que los hijos son de la sociedad, de la tribu, pero no es verdad. Es como el tema del aborto.

¿A qué se refiere?

Hoy no se habla del nasciturus, que es el concebido, pero no nacido, y que fíjate si tiene derechos que puede hasta recibir una herencia. Que te puedas cargar a un niño que tiene derecho a herencia, pero no tiene derecho a nacer es una contradicción. Hay debates que tenemos que abrir y revisar, como el del aborto o la eutanasia.

Con esta radiografía, ¿cómo pueden los padres educar bien?

Con sentido común e imitando lo que hicieron nuestros padres, que tenían menos formación, pero mucha más sensatez. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega y estamos pagando el pato, porque los niños, que ya no respetan a sus padres, cada vez respetan menos al resto de personas. Por eso crecen los delitos de violencia y acoso, y no digamos el abuso sexual.

Tuvo unas declaraciones muy polémicas sobre ese tema…

Sí. Me llamaron la atención porque dije por la tele que las niñas se hacen fotos como putas, y no me dejaron ni acabar para decir que los niños se las hacen como putos. ¡Pero es verdad! Tenemos muchísimos niños y niñas que mantienen relaciones con 10, 11, 12 años… Y esto a la gente le preocupa, pero no se hace nada por miedo a que te critiquen.

¿Se puede combatir la hipersexualización de la sociedad?

Yo confío en la ley del péndulo: la sociedad se dará cuenta de que nos hemos pasado con muchas cosas, y de la barbaridad que supone hacer que los niños y los adolescentes vivan como adultos, pero sin que les demos responsabilidades por si se frustran.

«A los padres nos dicen que los hijos son
de la sociedad, de la tribu, pero no es verdad»

Antes de la entrevista, durante la vista de un caso, ha pedido a una chica de 15 años que tenga cuidado para no quedarse embarazada. La fiscal le ha aconsejado que use anticonceptivos, y usted ha dicho: “¡No! ¡Tú no hagas nada, que tienes 15 años!”. Algunos le llamarían retrógrado…

Hoy los niños no ligan, ni se enamoran: los niños mantienen relaciones sexuales sin sentimientos [el juez usa otro verbo más coloquial]. Y encima se graban, porque la pornografía tiene mucho que ver con todo esto. Yo soy partidario de proteger a los menores, y aunque algunos me llamen retrógrado o censor, prohibiría y perseguiría que a las webs porno se pueda entrar gratis y sin control de edad.

La fiscal también ha dicho que falta educación sexual en la escuela…

¡Sí, con prácticas y máster! Llevamos años con educación sexual en los colegios y nunca se ha tenido tanta información. Sin embargo, nunca ha habido tanta violencia sexual. ¿Por qué? Porque se ha banalizado la sexualidad. Las relaciones íntimas pertenecen a la intimidad del individuo. También el respeto a la mujer se ha trivializado como consecuencia de banalizar la sexualidad: los jóvenes usan lenguaje de usar y tirar para hablar del sexo; hacen vídeos y fotos y las comparten; tengo juicios de dos chicos de 16 años que emborrachan a una de 12 y la violan, de una chica de 13 años que queda con 6 chicos para tener sexo oral… Y no son casos marginales: está pasando con más frecuencia de lo que la gente cree.

Es usted muy crítico con el uso de la tecnología en las familias.

Mucho. Los móviles traen tres problemas. El primero es que es una droga. Yo soy fumador y lo primero que hago al levantarme es encender un cigarro. Si lo primero que haces al levantarte es mirar el móvil, tienes un problema. Y yo nunca le di un cigarro a mi hijo de dos años, pero estoy cansado de ver padres que para que el niño no les dé el coñazo le sacuden el móvil. El segundo es que es un instrumento peligroso para cometer hechos delictivos contra el honor y la intimidad, bullying… Y el tercero es que es peligroso para la víctima: acoso, amenazas, extorsión… Conmigo se pusieron muy agresivos cuando dije que había que violar la intimidad de los hijos, pero hay que hacerlo.

¿Cómo y por qué?

Antes, los padres te controlaban mirando el cajón de la mesilla, y si podían, escuchando por otro teléfono para saber con quién hablabas y de qué. Hoy la vida está en el móvil y como padre tienes que controlar a tu hijo para protegerlo. Sobre todo, porque ellos no son responsables ante la ley de lo que hagan con el móvil: ¡son los padres! Por eso jamás compraría un móvil a un niño de 8 o 12 años.

¿Y a qué edad lo haría?

Cuando se lo pueda pagar él. O, como mínimo, a los 14, porque a esa edad ya puede ser responsable legal. Es una vergüenza que el regalo estrella de las comuniones sea el móvil.

«¿Semana Santa? A pasear el santo dentro de la
iglesia. ¡Verás qué alegría para el turismo!»

Se le critica por decir en alto lo que muchos dicen en privado. ¿Hay que perder el miedo a desafiar el discurso del todo vale?

¡Claro! A mí me han llamado facha, carca… Pero me da igual. Es como lo de católico. Ha habido un tiempo en que a la gente le daba miedo decir públicamente que es católica.

Habla en pasado.

Sí, porque la gente se ha cansado de tener que ocultar que es católica.

Usted, desde luego, no lo hace.

Yo lo digo siempre. Y me cabreo con la Iglesia, porque creo que es hora de dar un puñetazo en la mesa con el tema del laicismo. Ante el ataque que hay contra los católicos, yo cerraría tres meses todos los servicios que sostiene la Iglesia. ¿Que los católicos somos todos corruptores de menores y no podemos decir lo que pensamos? Pues ale, que todos los pobres que atiende Cáritas, San Juan de Dios, las monjas de tal y cual, vayan a los Ayuntamientos o a las Comunidades Autónomas. ¿La Semana Santa? ¡A pasear al santo dentro de la iglesia! ¡Verás qué alegría para el turismo, los bares y los hoteles! Ve a San Juan de Dios, en Granada, a ver quién atiende a los pobres. ¿Y en Valencia, dónde está la gente que llegó en el barco aquel? En Cáritas. Los católicos tenemos que decir que la Iglesia es muy buena, con hijo… como en todos los gremios, pero que ya está bien de tomarnos el pelo.

¿Usted reza?

Todos los días. Al morir mi mujer, el cura que celebró el funeral, al que conozco desde hace mucho, dijo “si Dios no existiera, la vida sería una faena muy gorda. Pero Dios existe”. Por eso rezo.

¿Dios es más Juez o más Padre?

Dios es Dios. Ser padre es muy complicado, y si lo miras como juez, no crees. Dios es Dios. Yo soy muy afortunado, con mis desgracias, y en mi vida mi fe me ha ayudado mucho para ser feliz.

Su mujer, Azucena, murió de cáncer en 2008, y usted ha pasado por un cáncer de próstata.

Sí. El cáncer es una batalla muy dura, y por eso me cabrea cuando salen famosos diciendo “para vencer al cáncer hay que luchar, y tal”. ¿Es que los que se quedan por el camino no han luchado? Con el cáncer, estás en manos de la ciencia y en manos de Dios. Y ya está. Desde que te dan el diagnóstico, en tu vida no existe nada más que el cáncer. Sin embargo, durante los dos años que estuve cuidando de Azucena fui muy feliz. Las dos únicas bajas que he cogido en mi vida han sido para cuidar de ella. Pero también gracias al cáncer conocí a Magdalena, mi mujer actual, que me sacó del pozo.

¿Qué aprende uno cuando sufre?

A valorar las cosas en su medida, a que merece la pena hacer el bien, y a hacer lo posible para estar tranquilo contigo mismo. Al morir Azucena me preguntaron de qué me arrepentía. Y dije que de haberle dicho poco que la quería. Ya no cometo ese error. Hay que demostrarlo, pero también hay que decir “te quiero” todos los días.

«Al morir Azuzena me preguntaron de qué me
arrepentía. Y dije que de haberle dicho poco que la quería»

Y Magdalena le sacó del pozo…

Cuando tu mujer fallece, te das cuenta de la realidad: estás solo. Yo me vi solo con 55 años, mi hijo llevando la farmacia en un pueblo y mi hija estudiando en Madrid. Y pensé: ¿Qué pinto aquí? Al quedarte viudo te sientes manco, cojo, ciego… A mis hijos les dije: no sé qué va a ser de mí. Durante un año, que no se lo deseo a nadie, iba a casa solo a dormir, y menos mal que tenía mi juzgado y mis conferencias. Entonces se cruzó por mi camino Magdalena. Al morir mi mujer, la hermana de Magdalena enfermó de cáncer, yo me hice amigo de su hermano, y así nos conocimos. Hoy soy feliz.

Hábleme de ella.

El amor a mi edad no es como el de los años jóvenes, pero he encontrado mi complemento perfecto. Es profesora de Filosofía y con una formación católica muy grande. Es muy buena persona, pero ha tenido mala suerte en la vida. Estamos esperando que nos confirmen la nulidad de su anterior matrimonio para casarnos por la Iglesia, porque lo que más me importa es el sacramento.

¿Cómo desea terminar esta entrevista?

No me ha preguntado por mis hijos…

¡Emilio y Alba! Tiene razón…

Son muy buenas personas. Mi hijo, que tiene 33 años, me ha dado más problemas que mi hija, que tiene 27. Cuando él estaba en primero de carrera le echamos de casa, porque no le veíamos, dejó de estudiar… Meses después se centró y volvió. Los dos dieron una respuesta tremenda con la enfermedad de su madre. Me han hecho abuelo, y la verdad es que cuando veo que son fieles en su matrimonio y se sacrifican por sus hijos, me queda una gran satisfacción.

Entrevista de José Antonio Méndez

 

Atentos al grito de los pobres

Su testimonio, el de la Madre Teresa, elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres permanece hoy entre nosotros como modelo de santidad. Por eso a Madre Teresa, como ha hecho el Papa, le debemos pedir la gracia de estar vigilantes y atentos al grito de los pobres, de aquellos que están privados de sus derechos, de los enfermos, de los marginados, de los últimos. Que nos conceda la gracia de ser también nosotros signo de amor y de esperanza en nuestro tiempo, en el que también muchas personas se encuentran en situación de extrema necesidad. Sus rostros siguen hoy interpelándonos, desde las periferias geográficas y existenciales, desde cada ser humano afligido por el sufrimiento y la injusticia.

Domingo Martínez Madrid

 

 

La sonrisa de un niño abortado

En algunos países europeos está vigente una ley que permite inscribir en el Registro Civil a los niños muertos antes de nacer. De esa forma queda reconocida la existencia de una criatura que no ha llegado a asomarse al mundo, con los ojos abiertos, saliendo de las entrañas de su madre.

El Registro deja de esta manera constancia de que ya habían nacido, de que ya eran personas, en el momento de su muerte. Da un certificado del dolor y de la pena de una madre al no poder dar refugio en sus brazos a la criatura a la que había refugiado en su vientre durante nueve meses.

Ante la noticia de que en uno de esos países, una mujer quiso inscribir en el Registro a un hijo del que había abortado a las 20 semanas de embarazo, me tomo la libertad de entrar en el corazón y en la mente de esa mujer, y escribir estas líneas con su “posible” historia.

Al cabo de un cierto tiempo, el recuerdo de los momentos pasados en la “clínica” abortista angustiaba su corazón y su cabeza. ¿Sería de verdad un montón de células simplemente como le había dicho uno de los “abortadores”?. ¿Y si fuera de verdad una criatura que se iba desarrollando para poder mirarle un día a los ojos, y sonreírle agradeciéndole que le hubiera dado vida?

Pedro García

 

 

La historia de Asia Bibi

La historia de Asia Bibi ha permitido que salgan a la luz los tremendos abusos cometidos bajo el paraguas de la ley de la blasfemia, que continúa provocando víctimas inocentes en un país que los radicales islamistas consideran “la tierra de los puros”. Sin embargo la violencia y el odio no han conseguido extinguir una presencia cristiana a veces heroica, y muy fecunda en los campos de la educación y la atención a los más pobres. Los cristianos, acostumbrados al sufrimiento, sólo reclaman ser tratados como ciudadanos, protagonistas de la construcción del que es también su país.

Juan García.

 

 

Pensamientos y reflexiones 231

            Hay que procurar tener el máximo autodominio en todo; excesos en nada... creo que queda suficientemente claro. No olvide nunca que es más valiente el que se contiene, que el que “se lanza”.

             En definitiva; me dice que los puntos y las comas “lo traen loco”, no hablemos de las palabras y sus significados... sepa que yo mismo y después de varios días tras sus escritos, al archivarlos hoy y pasarlos por el diccionario automático del ordenador, he tenido que recurrir más de veinte veces, a más de uno de los diccionarios que tengo a mano, lo que le demuestra que nuestro riquísimo idioma es “indomable” y que por tanto no llegamos a dominarlo nunca... El escritor debe tratar de encontrar siempre la palabra más ajustada a la frase a que va dirigida, para que el lector entienda al máximo lo que se quiere decir, por otra parte y como dijo el sabio, hay que emplear siempre un lenguaje sencillo y fluido para que quien te lea, te entienda; buscar palabras “elegidas” y poco empleadas por la ciudadanía, es de tontos; fue dicho hace más de dos mil años: “Piensa como los sabios... pero habla como la gente sencilla” (Aristóteles).

          Por otra parte, no lea “basura” de la mucha que se publica hoy, donde más que libros, lo que se publican, son... “montañas de papel impreso y que deshonran el nombre cuasi sagrado que significa la palabra: LIBRO”.

           Al propio tiempo que lee, debe tener a mano un buen diccionario, que no tiene por qué ser “enciclopédico”, si no lo más completo posible; el mismo, debe ser consultado por usted, cada vez que lea una palabra que no comprenda y si en dicho diccionario no está; la anota usted y va a la biblioteca y se entera del significado; es el mayor tesoro para quien se atreve a escribir para los demás... “entérese bien de la gran paciencia que hay que desarrollar para simplemente saber leer... para luego intentar escribir”.

          Lo mismo que a un recién nacido, lo mejor que puede recibir para su alimento es la leche materna, igual ocurre en todo o casi todo, o sea, que aún y en la literatura y el idioma... “hay quien  aún está tomando teta” (no es el caso suyo, ni mucho menos) y otros ya han saboreado, gran parte de “los manjares” que existen en este mundo y por ello “saben más”, entendiendo la palabra saber, en el sentido muy parcial de la misma, pues un literato sabrá de literatura, un médico de medicina y un hortelano de la siembra de la patata; son simples y sencillos ejemplos, para denotar y puntualizar que todos somos necesarios en el punto o lugar en que nos encontremos... si es que nos proponemos ello mismo... o sea, ser útiles a nosotros mismos y a los demás.

(Reflexiones en cartas a Francisco Javier: año 2001)

HORACIO ESCRIBIÓ: “No pretendas que la multitud te lea, conténtate con pocos lectores”. Horacio sabía que a la masa sólo le agrada lo fácil, lo divertido, lo más liviano que la entretenga y mantenga en “ese cuento de la lechera” que fabula la ingenuidad  del ser aún en un primitivismo intelectual que asusta, puesto que al no tener criterios firmes y cultivados (pensar y deducir es el mayor trabajo) siempre será “carne de cañón” o víctima de los demagogos, que “le darán o prometerán sin darle... todo cuanto estos canallas saben que les es grato”; dominados por este medio  y conseguido su favor; encumbrado el demagogo, será el peor enemigo de esta masa. Pero es que a  la masa, no se le puede hablar de disciplina, trabajo, austeridad, reciedumbre de alma y cuerpo y de los verdaderos valores que hacen grande al individuo; no lo entiende y por ello se cree esclavo de lo que no lo sería nunca... o sea, su propia responsabilidad como individuo que aspira a ser más que a tener más y por tanto ser útil a sí mismo y lo que es mucho más importante, al resto de la sociedad.  Por ello es esa pobre masa, la que mata a Cristo, a Gandhi y a tantos otros cuya lista es interminable; “no supieron que mataban a sus mejores benefactores y se dejaron engañar por los demagogos de turno”, que sí que sabían, el daño que estos grandes seres representaban para mantener sus privilegios e irresponsabilidades.  (14-10-2009

SOBRE LA PALABRA:

Quien gobierna a lo que más le teme es a la palabra bien dicha... LO INTERESANTE HAY QUE DIFUNDIRLO INCANSABLEMENTE... LAS PALABRAS SON LAS MEJORES ARMAS DEL INTELIGENTE.

(En mensaje a Max  4 Septiembre 2001)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes