Las Noticias de hoy 10 Julio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 10 de julio de 2019 

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Arzobispo mayor de Kiev-Halyč: El Papa “quiso asumir” el dolor del pueblo ucraniano

Perú: Obispos traen vientos nuevos para Iglesia en Lima

La Iglesia beatificará a Mons. Fulton J. Sheen

Entrevista al obispo sirio Raimond Girgis: “Sé lo que significa la guerra, el miedo a morir, lo experimenté todo en persona”

ID A JOSÉ: Francisco Fernandez Carbajal

“Cuando hayas de corregir, hazlo con caridad”: San Josemaria

Los libros de Dios: Juan Carlos Ossandón

El arte de la oración: C. Ruiz

Valentía y otras condiciones para el discernimiento: Ramiro Pellitero

El obispo de Passau manda leer la carta del Papa a los fieles sobre la crisis en Alemania

Egipto – Cristianos y musulmanes peregrinan juntos a pedir paz a la Virgen en la cueva que refugió la Sagrada Familia: carifilii

“Confía, marinero; dale a Él tu timón”: +Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela

Divertirse sin tecnologías, es posible: Andrea Villalobos

ESCUELA PARA PADRES: Obligaciones y derechos de los hijos: Francisco Gras

Mejor, cuidados paliativos: Josefa  Romo

Se reconocen Iglesias hermanas: Suso do Madrid

“La Iglesia católica no es extranjera”: JD Mez Madrid

De risa… ¡Los banqueros preocupados por el paro!: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Detenerse, tomar conciencia de los propios fracasos, saber que el fin puede llegar de un momento a otro y no vivir repitiendo que la compasión de Dios es infinita, como justificación para hacer lo que sea. Son consejos que el Libro del Eclesiástico (5,1-10) nos recuerda hoy, llamándonos a cambiar el corazón, a convertirnos al Señor.

La sabiduría es algo de todos los días, nace de la reflexión sobre la vida y de pararse a pensar cómo se ha vivido. Viene al escuchar las sugerencias, como las del Eclesiástico, que se parecen a las indicaciones de un padre a un hijo, de un abuelo al nieto. No sigas tus instintos, tu fuerza, secundando las pasiones de tu corazón. Todos tenemos pasiones. Pero está atento, domina las pasiones, tómalas de la mano. Las pasiones no son malas; son, digamos así, la “sangre” para llevar adelante tantas cosas buenas, pero si no eres capaz de dominar tus pasiones, serán ellas las que te dominen. ¡Párate, detente!

La vida pasa. Un verso dice: “Ayer pasé y vi a un hombre; hoy volví y ya no estaba”. No somos eternos, no se puede pensar en hacer lo que nos dé la gana, confiando en la misericordia infinita de Dios. No ser tan temerario, tan arriesgado de creer que te librarás. “Ah, hasta ahora me he librado, y seguiré así…”. No. Te has librado, sí, pero ahora no lo sabes… No digas: “La compasión de Dios es grande, me perdonará mis muchos pecados”, y así sigo adelante haciendo lo que quiero. No digas eso. El último consejo de este padre, de esto abuelo: “No tardes en convertirte al Señor”, no esperes a convertirte, a cambiar de vida, a perfeccionar tu vida, a arrancar la mala hierba, que todos tenemos: ¡arráncala! “No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás”.

“No tardes en convertirte”: esa es la invitación de hoy, no dejar el cambio de nuestra vida, tocar los fallos y fracasos que todos tenemos, no asustarse nunca, ser más capaces de dominar los que nos apasiona. Hagamos este pequeño examen de conciencia cada día, para convertirnos al Señor: “Mañana procuraré que esto no vuelva a pasar”. Pasará, quizá, un poco menos, pero has logrado gobernar tú y no ser gobernado por tus pasiones, por tantas cosas que suceden, porque ninguno está seguro de cómo ni cuando acabará su vida. Esos cinco minutos al final del día nos servirán, nos ayudarán mucho a pensar y a no retrasar el cambio del corazón y la conversión al Señor. Que el Señor nos enseñe con su sabiduría a ir por ese camino.

 

 

Arzobispo mayor de Kiev-Halyč: El Papa “quiso asumir” el dolor del pueblo ucraniano

En la reunión con la Iglesia greco-católica ucraniana

julio 09, 2019 19:24Rosa Die AlcoleaIglesia oriental, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 9 julio 2019).- Su Beatitud Svjatoslav Shevchuk, arzobispo mayor de Kiev-Halyč de los ucranianos, destacó después de su encuentro con el Papa Francisco la situación humanitaria y resaltó el interés especial del Santo Padre por los niños víctimas del conflicto, informó ayer el portal de información Vatican News.

El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana ofreció sus impresiones en rueda de prensa el lunes 8 de julio de 2019, tras la reunión que mantuvo los días 5 y 6 de julio con los metropolitanos y miembros del Sínodo Permanente, así como con los jefes de los dicasterios competentes de la Curia Romana, iniciativa con la que Francisco quiso “expresar su cercanía a esta Iglesia oriental-católica sui iuris”.

Escucha y reflexión

El prelado señaló que el Papa “quiso asumir” en este encuentro “el dolor” del pueblo ucraniano, un momento “de escucha y reflexión” y, al mismo tiempo, una ocasión “de gracia” por la exhortación de Francisco a la Iglesia greco-católica ucraniana y a las demás Iglesias católicas orientales para que “se desarrollen y florezcan”.

Asimismo, se ha puesto en marcha una “nueva metodología de comunión” entre el Sucesor de Pedro y las Iglesias orientales, “con la esperanza de que se convierta en “práctica constante”, informó ayer el arzobispo Shevchuk en el Palacio Pío de Roma.

Invitación a Ucrania para el Papa

Durante el primer día de dicha reunión, el Pontífice fue invitado a visitar el país, porque su visita podría ser una “posibilidad muy elocuente y simbólica”, para poner fin al conflicto en Donbass –indicó el prelado ucraniano–, a lo que el Papa respondió que pensaría en ello.

Mons. Svjatoslav Shevchuk comunicó a los periodistas que el Santo Padre estuvo “siempre presente” en el tratamiento del aspecto humanitario y advirtió de la “catástrofe ecológica” que habrá en el territorio ucraniano porque casi cuatro millones de personas ya no tendrán acceso al agua potable, señala Vatican News.

Atención a los más jóvenes 

También recordó que llamó especialmente la atención de Francisco los miles de niños expuestos al conflicto, víctimas de mutilaciones debidas a la excesiva contaminación por “material explosivo”, y expuso que se acordó una asistencia especial a los más jóvenes, además de la iniciativa “el Papa por Ucrania”, dirigida sin distinción a todas las poblaciones que sufren para lograr asistencia de vivienda, calefacción, alimentación, medicina y atención psicológica.

En esta línea, la Iglesia “abre ahora el desafío de la rehabilitación” a los que han perdido una extremidad a causa de las bombas de la guerra, y que hoy tal vez están obligados a “ir al extranjero” para atenderse: el objetivo es activar un centro, “un mañana en Ucrania, con la colaboración de la Santa Sede”.

Desde hace cinco años Ucrania sufre las consecuencias de una guerra en las regiones orientales del país y de una crisis humanitaria que ha causado oficialmente “trece mil muertos y treinta mil heridos”, pero “para tener las cifras reales habría que duplicarlas”, aseguró el arzobispo ucraniano. Y señaló que en las últimas dos semanas los atentados y los bombardeos se han dirigido en particular contra “médicos y convoyes sanitarios”.

 

 

Perú: Obispos traen vientos nuevos para Iglesia en Lima

Dos párrocos que se hicieron obispos auxiliares

julio 09, 2019 13:03Esther Nuñez BalbínIglesia católica

(ZENIT – 9 julio 2019).- Caminaron con el pueblo y ahora estarán al frente de él. Francisco los eligió como pastores de la Iglesia en Lima. Este nuevo paso que dio la Iglesia de Lima la convierte en una ciudad que escucha.

Nuevos aires se respiran en la ciudad de los reyes. No solo las cuerdas de las guitarras retumbaron en la Basílica Catedral, sino también los corazones de la feligresía en la ceremonia de ordenación episcopal de los obispos auxiliares de Lima monseñor Ricardo Rodríguez Álvarez y monseñor Guillermo Elías Millares el último sábado 6 de julio.

“Ustedes son mis dos alas para volar” expresó el Arzobispo de Lima durante su homilía. Monseñor Carlos Castillo Mattasoglio distinguió a la ciudad de los reyes como una sociedad resquebrajada “sobreviviente en medio de tantos problemas” reflexionó en su homilía de la misa que presidió y que fue concelebrada por los jesuitas Cardenal Pedro Barreto Jimeno, monseñor Alfredo Vizcarra Presidente de la Red Panamazónica REPAM, padre Juan Bytton Capellán de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), entre otros.

Siempre cerca de la gente

En medio de palmas que acompañaban los cantos, nuevas tonadas en una catedral que parece renovarse, el también primado del Perú se refirió a la importancia que se le debe dar a la “buena noticia”, aquella que lleva esperanza aun en un mundo donde las formas sociales del mal como; la corrupción, la destrucción de la familia, y el maltrato a las personas se multiplican. “Tener a padre Guillermo y a Ricardo como nuevos obispos fortalece el espíritu”. “Ellos son del pueblo”. “Amigos del camino de tantos años del sacerdocio”. Con más de 20 años de servicio sacerdotal, ambos supieron ganarse el cariño de su gente.

Mientras Guillermo Elías encontraba su camino de servicio como párroco de la parroquia “El Señor de la Paz” y Vicario Episcopal de la Comisión de Matrimonio y Familia de la Diócesis de Carabayllo en 2010, el padre Ricardo Rodríguez reconocía en los jóvenes la fuerza que la Iglesia necesitaba para evangelizar. Con estudios en sociología y pastoral juvenil en Colombia, utilizó los medios de comunicación católicos para fortalecer los vínculos con los jóvenes peruanos.

Acompañaron, acogieron, animaron, alentaron; en suma supieron estar cerca del pueblo. Es por eso que el Santo Padre puso sus ojos en estos sacerdotes quienes siempre fueron buenos párrocos. Ahora como obispos reafirman su servicio siempre al lado del pueblo.

“Siempre párrocos”

Durante su homilía monseñor Mattasoglio sostuvo sentirse muy agradecido con los obispos. Y es que cuando fue por primera vez párroco, “ellos le enseñaron cómo hacerlo”. Gracias a esas asesorías no solamente fue un vicario adscrito, sino también un párroco, recordó.

Ambos realizaron sus estudios en el seminario Santo Toribio de Mogrovejo, incluso fueron ordenados por el Cardenal Juan Landázuri Ricketts, quien también hizo lo propio con el Arzobispo de Lima. A través de él comenzaron su camino sacerdotal.

La Iglesia en Lima espera contar con un departamento de escucha; para dejarnos escuchar unos con otros, religiosos, sacerdotes, laicos, etc. Enseñar y aprender a escucharnos para organizados resolver los graves problemas que soporta nuestra Iglesia.

 

 

La Iglesia beatificará a Mons. Fulton J. Sheen

Uno de los primeros predicadores televisivos

julio 09, 2019 13:19Larissa I. LópezTestimonios de la Fe

(ZENIT – 9 julio 2019).- El pasado 5 de junio, el Papa Francisco aprobó el decreto relativo al milagro atribuido al Venerable Siervo de Dios Fulton J. Sheen, arzobispo titular de Newport y conocido telepredicador en su país de origen, Estados Unidos.

Este milagro prepara el camino para la canonización de Mons. Sheen, ya que le permite ser declarado beato. No se ha fijado aún la fecha para la beatificación, pero se celebrará en la Diócesis de Peoria, Illinois, en Estados Unidos.

El milagro

En 2010, en Illinois, James nació sin mostrar signos de vida. Sus familiares y amigos comenzaron a ofrecer inmediatamente oraciones rogando a Mons. Fulton Sheen que intercediera por el recién nacido. El bebé fue trasladado al Centro Médico OSF en Peoria, cerca de la catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción, donde el Fulton Sheen fue ordenado en 1919 y donde se encuentra sepultado.

A pesar de recibir la atención médica pertinente, el bebé continuó sin mostrar signos de vida durante 61 minutos. Justo antes de que el médico declarara la muerte del pequeño, de repente y sin ninguna explicación médica, el corazón de James comenzó a latir y el bebé empezó a respirar con normalidad. Tras unas semanas en el hospital, James volvió a casa y hoy en día es un niño sano.

Antes de ser reconocido oficialmente por el Papa Francisco, este milagro atribuido al prelado estadounidense fue aprobado unánimemente por médicos, teólogos y cardenales de la Congregación de las Causas de los Santos.

Monseñor Fulton Sheen

Fulton John Sheen nació el 8 de mayo de 1895 en El Paso, Illinois, fue criado y educado en la fe Católica Romana. En 1919 fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Peoria.

Pronto se convirtió en un teólogo de renombre y fue ganador el Premio Internacional Cardenal Mercier de Filosofía en 1923. Antes de ser nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Nueva York en 1951, ejerció como profesor de teología y filosofía y como párroco.

Ocupó el cargo de obispo auxiliar hasta 1966, cuando fue nombrado obispo de Rochester y hasta 1969, que fue designado arzobispo de la Sede Titular de Newport, Gales.

Durante 20 años dirigió el programa de radio nocturno The Catholic Hour (La Hora Católica) antes de pasar a la televisión y presentar Life Is Worth Living (La vida vale la pena) durante seis años.

Ganador de dos premios Emmy

El último programa presentado por Mons. Fulton fue The Fulton Sheen Program (El programa de Fulton Sheen), de 1961 a 1968.

Su labor en la esfera televisiva le hizo ganar dos veces el Premio Emmy a la “Personalidad Más Sobresaliente de la Televisión”.

En 1979 el arzobispo Fulton J. Sheen tuvo un encuentro con el papa Juan Pablo II en la catedral de San Patricio de Nueva York. El pontífice le dijo: “Has escrito y hablado bien del Señor Jesús. Eres un hijo leal de la Iglesia”. Tras este último reconocimiento, Mons. Sheen falleció el 9 de diciembre de 1979.

A partir de 2009, sus programas han sido retransmitidos por los canales EWTN y Church Channel. Debido a su contribución a la predicación televisada, Mons. Fulton Sheen es considerado frecuentemente como uno de los primeros teleevangelistas.

 

 

Entrevista al obispo sirio Raimond Girgis: “Sé lo que significa la guerra, el miedo a morir, lo experimenté todo en persona”

El superior del Memorial san Pablo de Damasco hace un llamamiento hablando con zenit en Amman, Jordania

julio 09, 2019 15:03Deborah Castellano LubovEntrevistas

(ZENIT – 9 julio 2019).- “Sé lo que significa la guerra, el susto, el miedo a morir, lo experimenté todo en persona”, dice el padre Raimond Girgis, franciscano, superior del Memorial de san Pablo en Damasco. “Mi iglesia fue cinco veces el blanco de ataques de mortero”, agrega.

Esta entrevista, concedida a la corresponsal de zenit en el Vaticano, Deborah Castellano Lubov, en Jordania, “es un testimonio dramático de cómo la comunidad católica siria ha pasado por ocho años de guerra civil, que todavía no ha terminado”. Los cristianos en Siria hoy en día son menos de la mitad con respecto a 2011. Sin embargo, en medio de la increíble devastación resultante del conflicto, “muchos musulmanes nos dicen: ‘ahora sabemos quiénes son ustedes los cristianos, qué es la caridad cristiana'”, continúa el padre Raimond.

El Memorial se levanta en el lugar donde, según la tradición, Saulo de Tarso, más tarde bautizado como Pablo, fariseo y ciudadano romano, golpeado, cayó de su caballo y se convirtió de perseguidor de las primeras comunidades cristianas de Palestina a Apóstol de la Resurrección de Cristo fuera de Tierra Santa, hasta Roma, donde fue decapitado.

Según el padre Raimond, hoy es posible visitar Siria desde el extranjero con tranquilidad, para conocer la realidad del país y de la Iglesia local en particular. “Necesitamos su apoyo material y moral”, exhorta.

La conferencia internacional “Los medios de comunicación y su papel en la defensa de la verdad”, que reflexionó sobre el diálogo entre las religiones y los pueblos de Oriente Medio, tuvo lugar en la capital jordana del 18 al 20 de junio de 2019. La reunión fue promovida por el Consejo de Patriarcas Católicos del Este, el Centro Católico de Estudios y Medios de Comunicación de Jordania, con la colaboración de la Plataforma para el Diálogo y la Cooperación entre Líderes Religiosos e Instituciones del Mundo Árabe” y la Oficina Jordana de Turismo.

Deborah Lubov, de zenit, estuvo en Amman para hablar en la conferencia sobre “Los medios de comunicación y la verdad: ¿cuál es la relación?”. A continuación, ofrecemos la entrevista exclusiva de zenit con el líder religioso sirio realizada en Amman:

***

zenit: Padre Raimond, ¿cuál es la situación de la Iglesia Católica en Siria hoy, después de tantos años de guerra?

Padre Raimond: Yo diría que hay aspectos positivos y negativos. Si queremos empezar con lo positivo, diré que la Iglesia siempre ha estado cerca del pueblo cristiano. Bueno, hoy también está mucho más cerca de los musulmanes.

zenit: ¿Cómo sucedió esto?

Padre Raimond: En estos años de guerra, la Iglesia ha sabido mostrar el rostro de la caridad. Ella ha testimoniado con gran fuerza el amor de Dios por los pobres, por todos los pobres, sin hacer distinciones entre cristianos y musulmanes. La Iglesia Católica ha visto en cada uno de ellos a un hombre que sufre los dolores de la guerra. Añadiré, sin embargo, que todas las Iglesias cristianas han dado testimonio de caridad, especialmente los Institutos de vida consagrada, tanto masculinos como femeninos, que siempre han permanecido cerca de la población que sufre.

zenit: ¿Esto no sucedió antes de la guerra?

Padre Raimond: Ya antes de la guerra, la Iglesia practicaba la caridad, pero era algo más “normal”, diría yo, más “ordinario”. Hoy hay servicios que los propios musulmanes solicitan por iniciativa propia, agradeciéndonos con una sonrisa. Fueron ellos, los musulmanes, los que a menudo nos decían “ahora sabemos lo que es la caridad cristiana; ahora sabemos quiénes sois los cristianos”. Se trata sin duda de un acontecimiento positivo, ya que hoy estamos más cerca de todo el pueblo sirio, sin distinciones, con especial atención a los niños.

zenit: ¿Y el aspecto negativo al que se refería?

Padre Raimond: El aspecto más negativo de la situación actual es sin duda la disminución, en términos de número, de la presencia cristiana en el país.

zenit: ¿Qué son estos números hoy en día?

Padre Raimond: Antes de que estallara la guerra, había cerca de dos millones de cristianos en Siria, que hoy en día se han convertido en aproximadamente 900.000. La vida de las familias es ahora menos estable, llena de problemas: jóvenes que se van; ancianos que se quedan solos en su casa, sin nadie que los ayude… Desde el punto de vista de las familias, ahora hay muchos aspectos negativos. La guerra siempre causa negatividad, nunca positividad; la guerra tampoco da paz. La paz nunca es fruto de la guerra. Para nosotros, cristianos, estos nueve años han sido un tiempo de dolor, de sufrimiento, de persecución. Gracias a Dios, sin embargo, no han faltado bienhechores europeos, que se han quedado a nuestro lado: italianos, alemanes, franceses, que nos han proporcionado ayuda material para construir casas, escuelas, gracias a las donaciones de mucha gente buena que quiere la paz. Esto, aunque es una desgracia, es otro lado positivo. Hoy en día, los europeos están más cerca de los sirios.

zenit: ¿La emigración ha diezmado sus comunidades?

Padre Raimond: Yo digo que es una herida que de hecho no sabemos cómo curar.

zenit: ¿Cómo se puede frenar este fenómeno?

Padre Raimond: Lo que podemos hacer hoy, como Iglesia, es animar a que vuelvan a los que se han ido de Siria. Sin embargo, es obvio que la decisión debe ser tomada en las familias. No podemos sustituirlos, sino sólo animarlos a que se queden aquí para trabajar en la reconstrucción de Siria. Desafortunadamente, hay muchas circunstancias que llevan a la gente a ir al extranjero, comenzando con la actual crisis económica. De hecho, algunos nos han dicho “si me hubiera ido antes, en lugar de quedarme, habría sido mejor”. ¡Y duele oír a alguien decir esto!

zenit: ¿Y qué más se podría haber hecho?

Padre Raimond: Como Iglesia, ciertamente no podemos tomar el lugar del Estado: Repito, sólo podemos animar y quedarnos aquí, hacer entender la importancia de no abandonar Siria ahora y proporcionar la ayuda material que podamos proporcionar. Nuestro carisma como franciscanos es precisamente estar al lado de la gente, asegurarles medios para vivir. Nos dirigimos al mundo entero para obtener ayuda que les dé la posibilidad de quedarse. Sin embargo, la decisión final es de ellos.

zenit: ¿Es esto también cierto para los jóvenes?

Padre Raimond: Tenemos muchos estudiantes universitarios que, una vez terminados sus estudios, deciden marcharse, y eso no es bueno. Por lo tanto, doy las gracias a mis superiores, las autoridades eclesiásticas de Siria, que se comprometen a hacer comprender a estos jóvenes el sentido de nuestra presencia cristiana, animándoles, apoyando un pequeño proyecto de trabajo personal…

zenit: Antes ha hablado de los niños…

Padre Raimond: Los niños son nuestro futuro, pero habiendo nacido y crecido en estos años de guerra, muchos han sentido miedo, han sufrido serios traumas psicológicos… Por lo tanto, hemos iniciado un proyecto de apoyo psicológico para ellos, del que durante tres años los niños musulmanes se han beneficiado más que los cristianos.

Además, en mi convento recibimos a los enfermos; damos atención gratuita a los enfermos de cáncer y diabetes. Hemos instituido una escuela de música, para enseñar a los niños a tocar un instrumento…

zenit: ¿Cómo es la vida de las parroquias católicas franciscanas en Siria?

Padre Raimond: Tenemos siete parroquias en Siria, todos católicos latinos en Siria, excepto los extranjeros, hay 8.000 familias. Tenemos un vicario apostólico franciscano, monseñor Abou Khazen de Alepo. En la parroquia Bab Touma de Damasco tenemos 400 jóvenes en el centro catequístico, 300 scouts, 23 miembros del coro, 50 jóvenes universitarios….. Os he dado el ejemplo de una sola parroquia, para que veáis lo mucho que la Iglesia trabaja con los jóvenes, ¡porque son el futuro!

zenit: ¿La guerra sigue causando miedo?

Padre Raimond: Si vienes a Damasco, encontrarás una ciudad segura y tranquila. Sin embargo, aún no se ha tomado la decisión de poner fin a la guerra.

zenit: ¿Cuáles son las perspectivas de futuro de la convivencia entre cristianos y musulmanes?

Padre Raimond: Nunca hemos tenido dificultades para vivir con los musulmanes ni, viceversa, ellos con nosotros. En las 14 provincias sirias cristianos y musulmanes viven juntos, en el mismo edificio, en la misma oficina, en la misma escuela… Para nosotros la convivencia ha sido siempre la normalidad de la vida, sin oposición. Se habló de una guerra civil entre cristianos y musulmanes, ¡pero esto no es cierto!

Te daré otro ejemplo. En Alepo, la mayoría de los habitantes –el 80%– son sunitas. Cuando la ciudad fue golpeada por la guerra, los sunitas se refugiaron en la zona de Latachia, otra provincia, frente al Mediterráneo, donde la mayoría de la población –el 70%– es, en cambio, alawita. Bien, ¿cómo es posible hablar de una guerra de religión si los sunitas se refugiaron de hecho con los alawitas?

zenit: En conclusión, ¿qué llamamiento le gustaría hacer a los que nos leen?

Padre Raimond: Que vengan a visitar Damasco, Alepo, Latachia, para conocer Siria y darnos valor. Como vicario del obispo, les aseguro que es posible viajar por Siria con toda tranquilidad. Encontrará familias musulmanas, cristianas, sunitas, alawitas, drusas que viven una al lado de la otra. Hoy en día, en todas las provincias sirias, excepto en Idlib –zona que sigue bajo el control de los terroristas–, las personas conviven tranquilamente, ya sean cristianos o musulmanes, y lo que piden para su vida es paz, estabilidad y trabajo.

 

ID A JOSÉ

— José, hijo de Jacob, figura de San José, Esposo virginal de María.

— Patrocinio de San José sobre la Iglesia universal y sobre cada uno de nosotros. Acudir a él en las necesidades.

Ite ad Ioseph... Id a José.

I. Muchos cristianos a lo largo de los siglos, conscientes de la misión excepcional de San José en la vida de Jesús y de María, han buscado en la historia del pueblo hebreo hechos e imágenes que prefiguran al esposo virginal de María, pues el Antiguo Testamento anuncia al Nuevo. Numerosos Padres de la Iglesia han visto un anuncio profético en el personaje del mismo nombre, hijo del Patriarca Jacob. El Papa Pío IX, al proclamar a San José patrono de la Iglesia universal, recogía estos testimonios antiguos. También la Liturgia muestra este mismo paralelismo. No solo tenían el mismo nombre, sino que también es posible encontrar en ellos virtudes y actitudes, en una vida entretejida de pruebas y alegrías, de grandes coincidencias.

José, hijo de Jacob, y el esposo virginal de María, por una serie de circunstancias providenciales, fueron a Egipto: el primero, perseguido por sus hermanos y entregado por envidia que prefigura la traición que se habría de cometer con Cristo; el segundo, huyendo de Herodes para salvar a Aquel que traía la salvación al mundo1.

José, hijo de Jacob, recibió de Dios el don de interpretar los sueños del faraón, siendo advertido así de lo que sucedería más tarde. El nuevo José recibió también en sueños los mensajes de Dios. A aquel –señala San Bernardo– le fue dada la inteligencia de los misterios de los sueños; este mereció conocer y participar de los misterios soberanos2.

Parece como si los sueños del primero, aunque verificados en su persona, hubieran tenido su plena realización en el segundo. Tuvo también José un sueño que contó a sus hermanos... Díjoles... Estábamos nosotros en el campo atando gavillas y vi que se levantaba mi gavilla y se tenía de pie, y las vuestras la rodeaban y se inclinaban ante la mía, adorándola... Tuvo José otro sueño, que contó también a sus hermanos, diciendo: ...He visto que el sol, la luna y once estrellas me adoraban...3. Estos sueños se cumplieron cuando Jacob, su padre, se trasladó a Egipto con toda su familia y se prosternó efectivamente ante José, convertido en virrey del país. Pero, a la vez, podemos pensar que su sueño prefiguraba el misterio de la casa de Nazaret, en la que Jesús, Sol de justicia, y María, alabada en la Liturgia como una brillante Luna blanca y bella, se someterían a la autoridad del jefe de familia, y cuando tantos cristianos acudiesen a él con devoción a solicitar toda clase de ayudas.

El primer José obtuvo la confianza y el favor del faraón y se convirtió en intendente de los graneros de Egipto, y cuando el hambre asolaba los pueblos vecinos y acudían al faraón en demanda de trigo para subsistir, este les decía: Id a José y haced lo que él os diga4. Cuando el hambre cubrió toda la tierra, José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios... Y de todos los países venían a comprar a José, porque el hambre arreciaba en todas partes.

Y ahora que también el hambre asola la tierra –hambre principalmente de doctrina, de piedad, de amor–, la Iglesia nos recomienda: Id a José. Ante tantas necesidades que personalmente padecemos, nos dice: acudid al Santo Patriarca de Nazaret.

Tenemos en nuestra vida momentos de grandes indecisiones, de incertidumbres, de necesidades urgentes. ¡Id a José!, nos dice Jesús: el que en la vida tuvo la misión tan grande de cuidar de Mí y de mi Madre en nuestras necesidades corporales, el que amparó nuestras vidas en tantos momentos difíciles, continuará cuidando de Mí en mis miembros, que son todos los hombres necesitados. Id a José, él os dará todo cuanto os sea necesario.

II. Este es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia5. Son palabras que la Liturgia aplica a San José: padre fiel y solícito, que atiende con prontitud las necesidades de esa gran familia del Señor, que es la Iglesia.

A Jesús le es muy grato que tratemos y pidamos ayuda al que tanto amó Él en la tierra y ahora en el Cielo, del que tantas cosas aprendió, con quien conversó desde que pudo pronunciar las primeras palabras.

José gobernó la casa de Nazaret con autoridad de padre, y la Sagrada Familia no solo simboliza la Iglesia sino que en cierto modo la contenía, como la semilla al árbol, como la fuente al río. La santa casa de Nazaret llevaba las premisas de la Iglesia naciente. Es esta la razón por la que el santo Patriarca «considera particularmente confiada a sí la multitud de los cristianos que componen la Iglesia, es decir, esta inmensa familia esparcida por toda la tierra, sobre la que –por ser Esposo de María y Padre de Jesucristo– posee, por así decir, una autoridad de padre. Por tanto, es cosa natural y dignísima del bienaventurado José que, así como una vez sostuvo todas las necesidades de la familia de Nazaret y la rodeó santamente de su protección, así ahora cubra con su celestial protección y defensa a la Iglesia de Jesucristo»6.

Este patrocinio del santo Patriarca sobre la Iglesia universal es principalmente de orden espiritual; pero se extiende también al orden temporal, como la del otro José, hijo de Jacob, llamado por el rey de Egipto «salvador del mundo».

A él han acudido los santos y los buenos cristianos de todos los tiempos. Santa Teresa relata la gran devoción que tenía a San José y la experiencia de su patrocinio: «No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, ansí del cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que ansí como le fue sujeto en tierra –que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar– ansí en el cielo hace cuanto le pide (...).

»Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso santo a mí y a otras personas (...). Solo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción; en especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas, que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que les ayudó en ellos»7.

III. A San José debemos acudir pidiendo que ampare y proteja a la Iglesia, pues es su defensor y protector. Le pedimos su ayuda en las necesidades de la familia, en las espirituales y en las materiales: Sancte Ioseph, ora pro eis, ora pro me... Ruega por ellos, ruega por mí.

Para los hombres y mujeres de nuestro tiempo, como para los de cualquier época, constituye San José una figura entrañable, venerable, cuya vocación y dignidad admiramos, y cuya fidelidad en servicio de Jesús y de María agradecemos; «por San José vamos directamente a María, y por María, a la fuente de toda santidad, Jesucristo»8. Él nos enseña a tratar a Jesús con piedad, con respeto y amor: Oh, feliz varón, bienaventurado José –le decimos con una antigua oración de la Iglesia–, a quien fue dado no solo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo..., enséñanos a recibirlo con amor y reverencia en la Sagrada Comunión, danos una mayor finura de alma. «San José, Padre y Señor nuestro, castísimo, limpísimo, que has merecido llevar a Jesús Niño en tus brazos, y lavarle y abrazarle: enséñanos a tratar a nuestro Dios, a ser limpios, dignos de ser otros Cristos.

»Y ayúdanos a hacer y a enseñar, como Cristo, los caminos divinos –ocultos y luminosos–, diciendo a los hombres que pueden, en la tierra, tener de continuo una eficacia espiritual extraordinaria»9.

San José nos proporciona, además, un modelo, cuya enseñanza callada podemos y debemos empeñarnos en seguir. «José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de Él con abnegación alegre. ¿No será esta una buena razón para que consideremos a este varón justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como Maestro de vida interior? La vida interior no es otra cosa que el trato asiduo e íntimo con Cristo, para identificarnos con Él. Y José sabrá decirnos muchas cosas sobre Jesús. Por eso, no dejéis nunca su devoción, ite ad Ioseph, como ha dicho la tradición cristiana con una frase tomada del Antiguo Testamento (Gen 41, 55).

»Maestro de vida interior, trabajador empeñado en su tarea, servidor fiel de Dios en relación continua con Jesús: este es José. Ite ad Ioseph. Con San José, el cristiano aprende lo que es ser de Dios y estar plenamente entre los hombres, santificando el mundo. Tratad a José y encontraréis a Jesús. Tratad a José y encontraréis a María, que llenó siempre de paz el amable taller de Nazaret»10.

1 Cfr. M. Gasnier, Los silencios de José, Palabra, 7ª ed., Madrid 2002, pp. 12-13. — 2 Cfr. San Bernardo, Homilía sobre la Virgen Madre, 2. — 3 Cfr. Gen 37, 5-10. — 4 Primera lectura. Año I. Gen 41, 55. — 5 Misal Romano, Misa de la Solemnidad de San José, Antífona de entrada. Lc 12, 42. — 6 León XIII, Enc. Quamquam pluries, 15-VIII-1889. — 7 Santa Teresa, Vida 6. — 8 Benedicto XV, Motu proprio Bonum sane et salutare, 25-VII-1920. — 9 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 553 — 10 ídem, Es Cristo que pasa, 56.

 

“Cuando hayas de corregir, hazlo con caridad”

Sólo serás bueno, si sabes ver las cosas buenas y las virtudes de los demás. –Por eso, cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender y de mejorar tú mismo en lo que corrijas. (Forja, 455)

Para curar una herida, primero se limpia bien, también alrededor, desde bastante distancia. De sobra sabe el cirujano que duele; pero, si omite esa operación, más dolerá después. Además, se pone enseguida el desinfectante: escuece -pica, decimos en mi tierra-, mortifica, y no cabe otro remedio que usarlo, para que la llaga no se infecte.
Si para la salud corporal es obvio que se han de adoptar estas medidas, aunque se trate de escoriaciones de poca categoría, en las cosas grandes de la salud del alma -en los puntos neurálgicos de la vida de un hombre-, ¡fijaos si habrá que lavar, si habrá que sajar, si habrá que pulir, si habrá que desinfectar, si habrá que sufrir! La prudencia nos exige intervenir de este modo y no rehuir el deber, porque soslayarlo demostraría una falta de consideración, e incluso un atentado grave contra la justicia y contra la fortaleza.
Persuadíos de que un cristiano, si de veras pretende actuar rectamente, cara a Dios y cara a los hombres, necesita de todas las virtudes, por lo menos en potencia. Padre, me preguntaréis: ¿y de mis flaquezas, qué? Os responderé: ¿acaso no cura un médico que esté enfermo, aun cuando el trastorno que le aqueja sea crónico?; ¿le impedirá su enfermedad prescribir a otros enfermos la receta adecuada? Claro que no: para curar, le basta poseer la ciencia oportuna y ponerla en práctica, con el mismo interés con el que combate su propia dolencia. (Amigos de Dios, 160-161)

 

Los libros de Dios

En la Sagrada Escritura escuchamos la Palabra de Dios. Para ayudarnos a comprenderla, conviene conocer la tradición de la Iglesia y acudir al Espíritu Santo.

La luz de la fe23/10/2018

Opus Dei - Los libros de Dios

En cualquier comunidad humana, es normal que se relaten historias sobre los propios orígenes. Una reunión familiar, una fiesta o aniversario, suele ser la ocasión para recordar algún acontecimiento importante o significativo: una anécdota de los abuelos, los méritos de algún antepasado ilustre, la fundación de la ciudad o la independencia de la nación. Estas narraciones no son un simple pasatiempo o un ejercicio puramente nostálgico de la memoria, sino que contribuyen a formar la identidad de la familia o grupo; de este modo, sus miembros más jóvenes descubren de dónde vienen y comprenden mejor quiénes son. Así se veía el pueblo de Israel, y así transmitió las obras del Señor de generación en generación: «Cuanto oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, no lo ocultaremos a sus hijos; sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, su poder, y las maravillas que ha obrado»[1]. También la Iglesia —nuevo Pueblo de Dios— es una familia que recuerda y actualiza constantemente los hechos que le dieron origen: la historia del antiguo Israel y sobre todo la muerte y resurrección de Jesús.

La Iglesia es una familia que recuerda y actualiza constantemente los hechos que le dieron origen

En ocasiones, estos relatos familiares o populares se ponen por escrito y, tras recibir una elaboración literaria más o menos compleja según los casos, pueden llegar a ser considerados obras de referencia para la comunidad en la que nacieron. Algunos pueblos antiguos atribuían a sus propias escrituras un origen divino: para ellos, tales libros habían sido escritos directamente por los dioses en el cielo. Pero cuando la Iglesia afirma que «Dios es el autor de la Sagrada Escritura»[2], ¿quiere decir con esto que también cree que sus libros cayeron del cielo?, ¿cómo entiende la fe católica el origen de las Escrituras?, ¿qué relación tienen con la Iglesia?

¿Qué quiere decir que Dios sea el autor de la Biblia y que nos hable a través de ella?

La fe nos anuncia a un Dios que ha creado el cielo y la tierra, y que respeta la autonomía de su propia obra. No busca avasallar la inteligencia ni la libertad de las criaturas racionales. Tampoco impone su salvación al hombre, sino que la propone para que, si quiere, la acoja con todo su corazón. De modo análogo, al darse a conocer a los seres humanos, ha querido servirse de un lenguaje que les resulte comprensible, pues la lengua con la que se comunican eternamente entre sí el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo —el “idioma divino”— nos resulta inaccesible. Por eso, la Iglesia explica que Dios da a conocer su amor a los hombres, y lleva a cabo su plan de salvación, actuando y hablando «por medio de hombres y a la manera humana»[3].

A la luz del misterio de Jesucristo, «plenitud de toda la revelación»[4], es más fácil entender esta lógica divina. Él es verdadero Dios y verdadero hombre. Su Humanidad es camino para conocer el misterio de Dios. Esto no impide que, por su dimensión humana, haya querido compartir nuestras limitaciones, salvo el pecado. No solo tuvo hambre y sed o se cansó, sino que también habrá experimentado el esfuerzo que implicaba aprender a leer, conocer el oficio que san José le enseñaba, etc. Era Dios, pero no renunció a las limitaciones propias de lo humano.

Jesucristo ha querido hablarnos con palabras humanas, comunicarnos su mensaje de salvación con los modos de expresarse de una época concreta. Análogamente, cuando la Iglesia habla de “inspiración divina” de la Escritura, si bien afirma que el Espíritu Santo es el autor principal de los libros sagrados, esto no implica que estén exentos de los límites propios de cualquier obra humana. En la Sagrada Escritura, «la palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo semejante a los hombres»[5].

La dimensión humana de la Biblia nos hace accesible la Palabra de Dios. Pero también implica que al leerla nos encontramos con algunos límites. Sin embargo, no siempre se percibe todo el alcance ni se aceptan todas las consecuencias de lo anterior. Concretamente, algunos tienen una noción demasiado simple de la Biblia, de manera que no dejan espacio para ningún tipo de imperfección. Como explicaba san Juan Pablo II, tales personas «tienden a creer que, siendo Dios el ser absoluto, cada una de sus palabras tiene un valor absoluto, independiente de todos los condicionamientos del lenguaje humano»[6]. Parece que eso es más respetuoso con la grandeza de Dios, pero, en realidad, equivale a engañarse y a rechazar «los misterios de la inspiración escriturística y de la encarnación, ateniéndose a una noción falsa del ser absoluto. El Dios de la Biblia no es un ser absoluto que, aplastando todo lo que toca, anula todas las diferencias y todos los matices»[7]. Precisamente en este amoldarse a lo pequeño se manifiesta la misericordia de Dios: ese amor que le lleva a acomodarse a nuestros modos de expresarnos, a manifestarse de una manera amable, para que su grandeza no nos impida acercarnos a Él. Lo vemos en la obra de la Redención, y lo vemos también en el modo en que se da a conocer. «Cuando se expresa en lenguaje humano, no da a cada expresión un valor uniforme, sino que emplea todos los matices posibles con una gran flexibilidad, aceptando también sus limitaciones»[8].

La vida santa de los que siguen a Cristo va manifestando los distintos aspectos del Evangelio

Para evitar una visión demasiado simple de la Biblia, es útil recordar que los libros que la forman fueron escritos no solo en épocas diversas, sino en tres lenguas distintas: hebreo, arameo y griego. Los textos han sido escritos por seres humanos, a través de los cuales Dios ha actuado sin que por esto ellos dejen de ser verdaderos autores de sus libros[9]. Así, por ejemplo, cuando san Pablo manifiesta a unos cristianos su indignación con palabras fuertes, diciendo: «¡Oh gálatas insensatos!» (Gál 3,1; cfr. 3,3), es él quien está enojado, ¡no el Espíritu Santo! Ciertamente, san Pablo amonesta movido por el Espíritu Santo, pero usa un modo de expresarse de acuerdo con su carácter y los giros lingüísticos de su ambiente.

La Tradición, ¿añadidos de la Iglesia a la Biblia?

Otra consecuencia del carácter divino y humano de la Sagrada Escritura es su relación con la Iglesia. La Biblia no ha caído directamente desde el cielo, sino que es la Iglesia la que nos la presenta, asegurándonos que Dios nos habla hoy a través de la Sagrada Escritura. Volviendo a lo dicho al inicio, el pueblo de Israel y la Iglesia son la familia o comunidad en la que nacieron, tomaron forma y se transmitieron las narraciones, profecías, oraciones, exhortaciones, proverbios y demás textos que encontramos en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.

En sentido propio, la fuente, el punto de partida u origen de la Revelación, es uno solo: Dios, que se manifestó de manera plena en su Hijo hecho hombre, Jesucristo. Él es la Revelación de Dios. La vida y enseñanzas de Jesús, y especialmente su pasión, muerte y resurrección —ocurridas “según las Escrituras” (cfr. 1 Cor 15,3-4)— constituyen el anuncio que Él mismo manda a los apóstoles predicar por todo el mundo. Esta buena noticia, el Evangelio, que se transmite de manera viva en la Iglesia, es el contenido fundamental de la Tradición apostólica, que se pone por escrito (dando lugar al Nuevo Testamento) y que se transmite también en la vida de la Iglesia: el modo en que enseña la fe, la forma que toma su oración en la liturgia, el estilo de vida que propone cuando habla de moral.

La Tradición es la vida misma de la Iglesia en cuanto que transmite el Evangelio. Por eso, no es correcto entenderla como si fuera solo una parte de la Revelación, que estaría formada por aquellas verdades que no aparecen claramente en la Biblia. Tampoco se reduce a las fórmulas y a las prácticas que se han ido añadiendo con el tiempo, ni a las enseñanzas de los Padres o de los concilios. Esta confusión se encontraba en algunos autores que hablaban de la Biblia y de la Tradición como si ambas fueran las “dos fuentes” de la Revelación divina. Algunas verdades de fe se conocerían gracias a la Escritura y otras gracias a la Tradición: por ejemplo, el primado de Pedro se encuentra en los evangelios (cfr. Mt 16,17-19; Lc 22,31-32; Jn 21,1-19), mientras que la Asunción de la Virgen no aparece explícitamente en el Nuevo Testamento. Parecía un esquema sencillo que resolvía muchos problemas. Sin embargo, pensar que disponemos de dos fuentes de la revelación, como si Dios nos hablara o por una o por otra, no corresponde a la realidad. La Biblia nos llega dentro de la Tradición de la Iglesia, formando parte de ella, y no de forma separada.

Por el hecho de vivir y difundir su fe, todos los católicos son sujetos activos de la Tradición, tal como todos los miembros de una familia participan de alguna manera en la comunicación de su identidad. La vida santa de los que siguen a Cristo va manifestando los distintos aspectos del Evangelio; como dice el Papa Francisco: «Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio»[10]. Nada ni nadie queda fuera: «La Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que cree»[11].

¿Por qué leer desde la Tradición?

La Tradición de la Iglesia es viva. Esto contrasta con la concepción que a veces se tiene de la “tradición” o “tradiciones”, como cosas del pasado: las tradiciones ancestrales de un pueblo, las fiestas tradicionales o incluso los trajes tradicionales. Sin embargo, en la Iglesia, la Tradición viene del pasado, pero no se queda en el pasado. Para explicarlo, Benedicto XVI usa una comparación iluminadora: «La Tradición no es transmisión de cosas o de palabras, una colección de cosas muertas. La Tradición es el río vivo que se remonta a los orígenes, el río vivo en el que los orígenes están siempre presentes»[12].

Dentro de este río vivo, que nace de Cristo y que nos trae al mismo Cristo, la Iglesia recibe y transmite una colección de libros que le son dados como testimonio inspirado de la Revelación divina, es decir, un conjunto de Escrituras que le comunican lo que Dios mismo quiso que quedara consignado por escrito para nuestra salvación. «Por esta Tradición conoce la Iglesia el Canon íntegro de los libros sagrados, y la misma Sagrada Escritura se va conociendo en ella más a fondo y se hace incesantemente operativa, y de esta forma, Dios, que habló en otro tiempo, habla sin intermisión con la Esposa de su amado Hijo»[13].

La Tradición, que es como el hogar donde nace la Sagrada Escritura, se convierte también en el camino para comprenderla mejor

La Tradición, que es como el hogar donde nace la Sagrada Escritura, se convierte también en el camino para comprenderla mejor. Sucede algo similar al ejercicio que hacemos para apreciar toda la riqueza de una obra literaria: no nos basta con hacer una lectura aislada de ella, sino que nos fijamos en el contexto en que fue escrita, el horizonte intelectual de su autor, la comunidad en la que tuvo origen. Así, cuando la Iglesia propone que la Tradición viva es un criterio de interpretación bíblica[14] o sostiene que el «lugar originario de la hermenéutica de la Biblia»[15] es la Iglesia, lo que propone es que una lectura realizada en comunión con todos los que han creído en Cristo nos abre a las riquezas de la Sagrada Escritura. Es evidente que cualquier persona puede leer y en cierta medida entender la Biblia, aunque no haya recibido el don de la fe. La diferencia está en que, cuando un bautizado lee los libros bíblicos, no lo hace buscando solamente descifrar el contenido de unos textos antiguos, sino que se propone descubrir el mensaje que Dios ha querido dejar en ellos y que ahora le quiere comunicar.

Desde este perspectiva, también se entiende mejor por qué para comprender la Biblia se recomienda tanto acudir al Espíritu Santo. Antes de su muerte, Jesús anunció a sus discípulos que el Espíritu Santo les enseñaría y recordaría todo lo que les había dicho (cfr. Jn 14,26) y que este los llevaría hacia la verdad entera (cfr. Jn 16,13). La lectura de la Sagrada Escritura es un momento privilegiado en el que se hace realidad esta promesa: el Espíritu Santo, autor de los libros sagrados, nos hace entender mejor la vida y enseñanzas de Cristo recogida en los evangelios, anunciada por los profetas y explicadas en la predicación apostólica. El Espíritu Santo es el vínculo de amor entre los creyentes, y nos introduce a la comunión con la Iglesia de todos los tiempos. El Espíritu Santo es «por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo»[16].

Juan Carlos Ossandón

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Bibliografía

– Concilio Vaticano II, Const. Dei Verbum (18-XI-1965).

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 50-141.

– San Juan Pablo II, Discurso De tout coeur, 23-IV-1993.

– Benedicto XVI, Audiencia general, 26-IV-2006; Ex. Ap. Verbum Domini (30-IX-2010), especialmente la primera parte.

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– G. Aranda Pérez, «Inspiración de la Sagrada Escritura» en C. Izquierdo (ed.), Diccionario de teología, Eunsa, Pamplona 32014, 511-517.

– V. Balaguer, «La Constitución dogmática Dei Verbum», Annuarium Historiae Conciliorum 43 (2011) 271-310.

– J. Dupont, «Écriture et Tradition», Nouvelle revue théologique 85 (1963) 337-356.

– C. Izquierdo, «Tradición» en C. Izquierdo (ed.), Diccionario de teología, Eunsa, Pamplona 32014.

– J. Ratzinger, Mi vida. Recuerdos (1927-1977), Encuentro, Madrid 1997, capítulo «El comienzo del Concilio y el traslado a Münster».


[1] Sal 78,3-4. Cfr. Francisco, Ex. ap. Amoris Laetitia (19-III-2016), n. 16.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 105.

[3] Concilio Vaticano II, Const. Dei Verbum, n. 12.

[4] Ibid., n. 2.

[5] Dei Verbum, n. 13. Antes de la Dei Verbum, esta analogía había sido propuesta por Pío XII en la encíclica Divino Afflante Spiritu (30-IX-1943), n. 24 (EB 559; EB=Enchiridion Biblicum). Más tarde la han hecho suya san Juan Pablo II —Discurso De tout coeur, 23-IV-1993, nn. 6-7 (EB 1245-1246)—, el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 101) y Benedicto XVI —Ex. Ap. Verbum Domini (30-IX-2010), n. 18—.

[6] San Juan Pablo II, Discurso De tout coeur, 23-IV-1993, n. 8 (EB 1247).

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] Cfr. Dei Verbum, n. 11.

[10] Francisco, Exp. ap. Gaudete et exsultate (19-III-2018), n. 19.

[11] Dei Verbum, n. 8.

[12] Benedicto XVI, Audiencia general, 26-IV-2006.

[13] Dei Verbum, n. 8.

[14] Cfr. Dei Verbum, n. 12.

[15] Cfr. Verbum Domini, nn. 29-30.

[16] Dei Verbum, n. 8.

 

El arte de la oración

Oración: diálogo del hombre con Dios, de corazón a corazón. Una relación en la que el hombre puede poner cada vez más empeño, como se sugiere en este texto.

Otros04/03/2011

Opus Dei - El arte de la oración

«Si el cristianismo –decía Juan Pablo II– ha de distinguirse en nuestro tiempo, sobre todo, por el “arte de la oración”, ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!»[1].

Con toda tu alma

Queremos amar a Dios Padre con todas nuestras fuerzas, poner el alma en la oración, con todas sus potencias: la inteligencia y la voluntad, la memoria, la imaginación y los sentimientos. El Señor se sirve de ellas, sucesiva o simultáneamente, como cauces para entrar en diálogo con nosotros.

No hay dos ratos de oración iguales. El Espíritu Santo, fuente de continua novedad, toma la iniciativa, actúa y espera. A veces espera una lucha a palo seco, cuando parece que no llega ninguna respuesta: se nota entonces más el esfuerzo de la voluntad, sereno y tenaz, por hacer actos de fe y de amor, por contarle cosas, por aplicar la inteligencia y la imaginación a la Sagrada Escritura, a textos de la liturgia o de autores espirituales; buscándole con palabras o sólo mirando. La actitud de búsqueda es ya diálogo que transforma, aunque parezca, a veces, que no encuentra eco.

Otras veces irrumpen ideas o afectos que dan fluidez a los ratos de oración y ayudan a percibir la presencia de Dios. En unos casos y otros –con afectos, ideas, con ganas o sin ellas– se trata de que pongamos nuestras potencias en manos del Espíritu Santo. Somos suyos y Él ha dicho: ¿No puedo yo hacer con lo mío lo que quiero?[2] Oración mental es ese diálogo con Dios, de corazón a corazón, en el que interviene toda el alma: la inteligencia y la imaginación, la memoria y la voluntad. Una meditación que contribuye a dar valor sobrenatural a nuestra pobre vida humana, nuestra vida diaria corriente[3].

La única regla que Dios ha querido seguir es la que se impuso al crearnos libres: esperar nuestra filial colaboración. Al disponernos para la oración, lo haremos como hijos, luchando por mantener la atención en este Padre que quiere hablarnos. Al fin y al cabo, lo que está de nuestra parte no es que haya facilidad en la inteligencia, o que se encienda el corazón con afectos. Lo importante es la determinación por mantener la apertura al diálogo, sin dejar que decaiga esa actitud por rutina o desaliento.

Oración y plenitud

Dios habla de muchas maneras; la oración es sobre todo escucha y respuesta. Habla en la Escritura, en la liturgia, en la dirección espiritual y a través del mundo y en las circunstancias de la vida: en el trabajo, en las vicisitudes de la jornada o en el trato con los demás. Para aprender este lenguaje divino conviene dedicar un tiempo a estar a solas con Dios.

Hablar con Dios es dejar que Él vaya tomando el protagonismo en nuestro ser. Meditar la vida de Cristo permite entender nuestra historia personal, para abrirla a la gracia. Queremos que entre, para que transforme nuestra vida en fiel reflejo de la suya. Dios Padre nos predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo[4] , y quiere ver a Cristo formado en nosotros[5], para que podamos exclamar: Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí[6].

Especialmente en el Nuevo Testamento, el mejor libro de meditación, contemplamos los misterios de Cristo: revivimos el Nacimiento en Belén, la vida escondida en Nazaret, las angustias de la Pasión... Esta asimilación al Hijo la realiza con eficacia el Espíritu Santo; pero no es un proceso mecánico delante del cual el bautizado sería sólo un espectador asombrado: podemos colaborar filialmente a la acción divina, disponiendo bien la voluntad, aplicando la imaginación y la inteligencia, dejando paso a los afectos buenos.

Esto hacía San Josemaría, cuando entendía sus propios sufrimientos al considerar la agonía de Cristo: Yo, que quiero también cumplir la Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿podré quejarme, si encuentro por compañero de camino al sufrimiento?

Constituirá una señal cierta de mi filiación, porque me trata como a su Divino Hijo. Y, entonces, como Él, podré gemir y llorar a solas en mi Getsemaní, pero, postrado en tierra, reconociendo mi nada, subirá hasta el Señor un grito salido de lo íntimo de mi alma: Pater mi, Abba, Pater,... fiat![7]

A Dios hablamos cuando oramos, y a Él oímos cuando leemos las palabras divinas[8]; «a la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre»[9], un diálogo en el cual el Padre nos habla del Hijo, para que seamos otros Cristos, el mismo Cristo. Vale la pena movilizar nuestras potencias a la hora de rezar con el Evangelio. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro (...). Luego cuéntale lo que a ti en estas cosas te suele suceder, lo que te pasa, lo que te está ocurriendo. Permanece atento, porque quizá Él querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones[10].

Se trata, en definitiva, de rezar sobre nuestra vida para vivirla como Dios lo espera. Es muy necesario, especialmente para quienes buscamos santificarnos en el trabajo. ¿Qué obras serán las tuyas, si no las has meditado en la presencia del Señor, para ordenarlas? Sin esa conversación con Dios, ¿cómo acabarás con perfección la labor de la jornada?[11]

Al contemplar, por una parte, los misterios de Jesús y, por otra, los acontecimientos de nuestra existencia, aprendemos a rezar como Cristo, cuya oración estaba toda «en esta adhesión amorosa de su corazón de hombre al “misterio de la voluntad” del Padre (Ef 1, 9)»[12]; aprendemos a rezar como un hijo de Dios, siguiendo el ejemplo de San Josemaría. Mi oración, ante cualquier circunstancia, ha sido la misma, con tonos diferentes. Le he dicho: Señor, Tú me has puesto aquí; Tú me has confiado eso o aquello, y yo confío en Ti. Sé que eres mi Padre, y he visto siempre que los pequeños están absolutamente seguros de sus padres. Mi experiencia sacerdotal me ha confirmado que este abandono en las manos de Dios empuja a las almas a adquirir una fuerte, honda y serena piedad, que impulsa a trabajar constantemente con rectitud de intención[13].

La oración es el medio privilegiado para madurar. Es parte imprescindible de ese proceso por el cual el centro de gravedad se traslada del amor propio al amor a Dios, y a los demás por Él. La personalidad madura tiene peso, consistencia, continuidad, rasgos bien definidos que dan un modo, peculiar en cada uno, de reflejar a Cristo.

La persona madura es como un piano bien afinado. No busca la genialidad de emitir sonidos imprevistos, de sorprender. Lo sorprendente es que da la nota apropiada, y lo genial es que, gracias a su estabilidad, permite interpretar las mejores melodías: es fiable, responde en modo previsible y por eso, sirve. Alcanzar esa estabilidad y firmeza que da la madurez es todo un reto.

Contemplar la Humanidad del Señor es el mejor camino hacia la plenitud. Él ayuda a descubrir y corregir las teclas que no responden bien. En algunos será una voluntad que se resiste a poner por obra lo que Dios espera de ellos. Otros pueden notar que les falta calor humano, tan necesario para la convivencia y el apostolado. Algunos, quizá enérgicos, tienden sin embargo a la precipitación y al desorden, arrastrados por los sentimientos.

Es una tarea que no termina nunca. Implica detectar los desequilibrios, las notas que desafinan, con una actitud humilde y decidida a mejorar, sin impaciencias ni desánimos, porque el Señor nos mira con inmenso cariño y comprensión. ¡Qué importante es aprender a meditar nuestra vida con los ojos del Señor! Hablando con Él se despierta la pasión por la verdad, en contacto con ella; se pierde el miedo a conocer lo que somos realmente, sin evasiones de la imaginación o deformaciones de la soberbia.

Al contemplar la realidad desde el diálogo con Dios, se aprende también a leer en las personas y en los hechos, sin el filtro cambiante de una valoración exclusivamente sentimental o de la utilidad inmediata. Es también donde aprendemos a admirar la grandeza de un Dios que ama nuestra pequeñez, al contemplar tantos misterios que nos superan.

La verdadera oración

Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí[14]. Así se lamenta el Señor en la Escritura, porque sabe que cada alma tiene que poner en Él su corazón para alcanzar la felicidad. Por esto, en la oración, la disposición de la voluntad para encontrar, amar y poner por obra el querer de Dios, tiene una cierta preeminencia sobre las otras capacidades del alma: «El aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho»[15].

Muchas veces rezar amando impondrá esfuerzos, a menudo vividos sin consuelos ni frutos aparentes. La oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada[16]. Tenemos la confianza filial de que Dios otorga a cada uno los dones que más necesita, cuando más los necesita. La oración —recuérdalo— no consiste en hacer discursos bonitos, frases grandilocuentes o que consuelen... Oración es a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, de los resultados de la fidelidad... Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo. —No te importe decírselo: Señor, aquí me tienes como un perro fiel; o mejor, como un borriquillo, que no dará coces a quien le quiere[17].

Esta experiencia se da también en la amistad humana. Cuando nos encontramos con otras personas puede ocurrir que no sepamos qué decir, porque la cabeza no responde a pesar de los intentos por entablar conversación. Buscamos entonces otros medios para que no se cree un ambiente de frialdad: una mirada amable, un gesto de cortesía, una actitud de escucha atenta, un pequeño detalle de preocupación por sus cosas. Toda experiencia verdaderamente humana abre posibilidades de trato con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre.

Como fidelidad y perseverancia son otros nombres del amor, sabremos ir adelante, también cuando la inteligencia, la imaginación o la sensibilidad escapen a nuestro control. En esos momentos, el amor puede encontrar otras vías para expandirse. Tu inteligencia está torpe, inactiva: haces esfuerzos inútiles para coordinar las ideas en la presencia del Señor: ¡un verdadero atontamiento! No te esfuerces, ni te preocupes. –Óyeme bien: es la hora del corazón[18].

A la hora de hablar con Dios, aunque no responda la cabeza, no se interrumpe el diálogo. Incluso cuando constatamos que, a pesar de una auténtica lucha, hay distracción y embotamiento, tenemos la seguridad de haber agradado con nuestros buenos deseos a Dios Padre, que mira con amor nuestros esfuerzos.

Oración y obras

Me atrevo a asegurar, sin temor a equivocarme, que hay muchas, infinitas maneras de orar, podría decir. Pero yo quisiera para todos nosotros la auténtica oración de los hijos de Dios, no la palabrería de los hipócritas, que han de escuchar de Jesús: no todo el que repite: ¡Señor!, ¡Señor!, entrará en el reino de los cielos (...). Que nuestro clamar ¡Señor! vaya unido al deseo eficaz de convertir en realidad esas mociones interiores, que el Espíritu Santo despierta en nuestra alma[19].

Y para convertir en realidad esas mociones recibidas en la oración, conviene formular a menudo propósitos. El fin de la reflexión sobre las prescripciones del Cielo es la acción, para poner por obra las prescripciones divinas[20]. No se trata solamente de que nuestra inteligencia bucee en ideas piadosas, sino de escuchar la voz del Señor, y de cumplir su voluntad. Tu oración no puede quedarse en meras palabras: ha de tener realidades y consecuencias prácticas[21].

La oración de los hijos de Dios ha de tener consecuencias apostólicas. El apostolado nos revela otra faceta del amor en la plegaria. Queremos volver a aprender a rezar, también para poder ayudar a los demás. Allí encontraremos la fuerza para llevar a muchas personas por caminos de diálogo con Dios.

No rezamos solos porque no vivimos ni queremos vivir solos. Cuando ponemos nuestra vida delante de Dios, necesariamente hemos de hablar de lo que más nos importa: de nuestros hermanos en la fe, de nuestros familiares, amigos y conocidos; de quienes nos ayudan o de aquellos otros que no nos entienden o nos hacen sufrir. Si la voluntad está bien dispuesta, sin miedo a complicarse la vida, podremos escuchar en la oración sugerencias divinas: nuevos horizontes apostólicos y modos creativos de ayudar a los demás.

El Señor, desde dentro del alma, nos ayudará a comprender a los demás, a saber cómo exigirles, cómo llevarles hacia Él; dará luces a nuestra inteligencia para leer en las almas; acrisolará los afectos; nos ayudará a querer con un amor más fuerte y más limpio. Nuestra vida de apóstoles vale lo que vale nuestra oración.

C. Ruiz

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[1] Juan Pablo II, Litt. Enc. Ecclesia de Eucharistia, 17-IV-2004, n. 25.

[2] Mt 20, 15.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 119.

[4] Rm 8, 29.

[5] Cfr. Gal 4, 19.

[6] Gal 2, 20.

[7] San Josemaría, Via Crucis, I, 1.

[8] Cfr. San Ambrosio, De officiis ministrorum, I, 20, 88.

[9] Conc. Vaticano II, Const. dogm. Dei Verbum, n. 25.

[10] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 253.

[11] San Josemaría, Surco, n. 448.

[12] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2603.

[13]San Josemaría, Amigos de Dios, n. 143.

[14] Is 29, 13; cfr. Mt 15, 8.

[15] Santa Teresa de Jesús, Fundaciones, cap. 5, n. 2.

[16] San Josemaría, Surco, n. 464.

[17] San Josemaría, Forja, n. 73.

[18] San Josemaría, Camino, n. 102.

[19] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 243.

[20] Cfr. San Ambrosio: Expositio in Psalmum CXVIII, 6, 35.

[21] San Josemaría, Forja, n. 75.

 

 

Valentía y otras condiciones para el discernimiento

Posted: 08 Jul 2019 01:44 PM PDT

Icono de la Sabiduría, Escuela de Yaroslav (s. XVI)
        Galería Tretiakov (Moscú)

(Ver la explicación del icono al final del texto)


La Carta que el papa Francisco ha enviado al Pueblo de Dios que peregrina en Alemania (29-VI-2019) es un testimonio del ministerio petrino y –lejos de un recetario– una orientación muy útil no solo para los católicos alemanes, sino para todos los cristianos.

Una carta animante y realista


1. Ante todo, en circunstancias de graves dificultades –incertidumbre ante el futuro, cambios profundos y rápidos, etc.–, como eran las de los discípulos cuando murió el Señor, hoy contamos “con la convicción de que el Señor «siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad» (Exhort. Evangelii gaudium, 11). Francisco desea brindar su apoyo, acompañar en el camino y “fomentar la búsqueda para responder con parresía–valentía– a la situación presente”. Quizá sea esta última frase un buen resumen de las actitudes que su carta desea promover. 


Comienza agradeciendo, entre otras cosas, el hecho de que “las comunidades católicas alemanas, en su diversidad y pluralidad, son reconocidas en el mundo entero por su sentido de corresponsabilidad” y de generosidad para impulsar y sostener la evangelización en otras regiones y países.

Al mismo tiempo señala “lo doloroso que es constatar la creciente erosión y decaimiento de la fe con todo lo que ello conlleva no solo a nivel espiritual sino social y cultural”. Este deterioro –que sucede en tantos otros lugares–, multifacético y de no fácil y rápida solución, “pide un abordaje serio y consciente que nos estimule a volvernos, en el umbral de la historia presente, como aquel mendicante para escuchar las palabras del apóstol: «no tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina» (Hch 3,6).

El camino que propone el papa como cabeza del colegio episcopal, con carácter general, es un camino sinodal (cf. Const. ap. Episcopalis communio, 2018). En sustancia se trata, bajo la guía del Espíritu Santo, de “caminar juntos y con toda la Iglesia bajo su luz, guía e irrupción, para aprender a escuchar y discernir el horizonte siempre nuevo que nos quiere regalar. Porque la sinodalidad supone y requiere la irrupción del Espíritu Santo”.

Así es, porque ya el Señor lo había anunciado: "Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa" (Jn 16 13). Es el Espíritu Santo quien, a partir de Pentecostés, ilumina y guía a la Iglesia por el camino y en el horizonte de la salvación.

Podríamos decir que la sinodalidad es el nombre que recibe la participación de todos a todos los niveles –de abajo hacia arriba y viceversa, escribe el papa, es decir desde el último bautizado hasta el obispo de Roma y al revés– en la edificación de la Iglesia y en la evangelización. “Solo así –dice el papa– podemos alcanzar y tomar decisiones en cuestiones esenciales para la fe y la vida de la Iglesia”.


A continuación señala algunas condiciones para ese proceso. Condiciones que tienen que ver con la mirada a la realidad y con las virtudes teologales (fe, esperanza, caridad). 


1) Ante todo, una llamada al realismo: “Será efectivamente posible si nos animamos a caminar juntos con paciencia, unción y con la humilde y sana convicción de que nunca podremos responder al mismo tiempo a todas las preguntas y problemas”, porque somos portadores de un tesoro en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7).

Subraya especialmente la paciencia, pues “los interrogantes presentes, así como las respuestas que demos, exigen, para que pueda gestarse un sano aggiornamento” (puesta al día), con palabras de Yves Congar, “una larga fermentación de la vida y la colaboración de todo un pueblo por años”. Esto, según el papa, nos estimula para impulsar procesos que den fruto a su tiempo más que confiar en resultados inmediatos poco maduros.

2) En segundo lugar, esos procesos requieren adecuados e inevitables análisis. Pero conviene evitar la tentación de la parálisis, “girando en torno a un complicado juego de argumentaciones, disquisiciones y resoluciones que no hacen más que alejarnos del contacto real y cotidiano del pueblo fiel y del Señor”. Algo parecido critica luego al referirse a soluciones sincretistas de “buen consenso” o resultados de encuestas o consensos.

3) Por tanto, hay que reconocer con coraje que “lo que necesitamos es mucho más que un cambio estructural, organizativo o funcional”. Y para eso se impone evitar otra tentación: la de pensar que somos capaces, con nuestra propias fuerzas de salir adelante.

No fiarse de las propias fuerzas

Aquí hay una referencia a un nuevo pelagianismo que confiara todo a “estructuras administrativas y organizaciones perfectas” (Evangelii gaudium, 32). Más adelante se habla también del nuevo gnosticismo de los que “queriendo hacerse un nombre proprio y expandir su doctrina y fama, buscan decir algo siempre nuevo y distinto de lo que la Palabra de Dios les regalaba, de los que sintiéndose “avanzados” o “ilustrados” querrían superar el “nosotros” eclesial con sus propios esquemas (cf. J. Ratzinger, El Dios de Jesucristo, Salamanca 1979).

Esta tentación de fiarlo todo a soluciones administrativas o protagonismos mesianistas, podría, señala Francisco, a corto plazo eliminar tensiones. Pero llevaría a un “adormecer y domesticar el corazón” del pueblo cristiano, dejándolo quizá algo “modernizado”, pero mundanizado y “sin alma ni novedad evangélica”, sin vibración ni mordiente. Sin capacidad efectiva –cabría decir– para animar de fondo a los cristianos en su vivir de la fe en Cristo Jesús y su Palabra salvadora. 

Para unos y otros –nuevos pelagianos o nuevos gnósticos– sirve esta constatación: “Cada vez que la comunidad eclesial intentó salir sola de sus problemas confiando y focalizándose exclusivamente en sus fuerzas o en sus métodos, su inteligencia, su voluntad o prestigio, terminó por aumentar y perpetuar los males que intentaba resolver”.

Evangelización: camino de esperanza


4) Por eso el papa Bergoglio, como en ocasiones anteriores (cf. Encuentro con el Comité directivo del CELAM,Bogotá, 7-IX-2017), propone “gestionar el equilibrio” con esperanza y no tener “miedo al desequilibrio” (cf.Evangelii gaudium, 97); pues hay tensiones y desequilibrios que son inevitables y, más aún, imprescindibles como parte del anuncio del Evangelio.

Cabe pensar en tantos cristianos que, efectivamente, en medio de las dificultades, han testimoniado su confianza en Dios, en su gracia y en su misericordia, poniendo a la vez los medios humanamente posibles. Por eso habla aquí Francisco de asegurar la dimensión teologal del discernimiento –a la hora de las innovaciones y de las propuestas–, y de aceptación de la salvación gratuita que Cristo nos ha ganado con su entrega en la Cruz. Nuestra misión no se apoya en los cálculos humanos ni tampoco en los “resultados exitosos de nuestros planes pastorales”. Así es, y esa dimensión teologal, que significa contar en todo con la fe –saber que Dios nos ve y nos cuida–, es una componente esencial de la sabiduría cristiana.

5) La transformación verdadera reclama la conversión pastoral, es decir, que el criterio-guía por excelencia sea la evangelización, el anuncio de la fe y el mandamiento nuevo del amor. La evangelización no es una táctica de conquista o de dominio, de influencia a lo humano o de expansión territorial. Ni un retoque para adaptarse perdiendo la fuerza profética originaria. Ni tampoco el intento de recuperar hábitos o prácticas que daban sentido en otro contexto cultural.

Una vez más, y siguiendo los pasos de quienes le han precedido en el ministerio petrino, expone el camino adecuado: “La evangelización es un camino discipular de respuesta y conversión en el amor a Aquel que nos amó primero (cfr. 1 Jn 4,19); un camino que posibilite una fe vivida, experimentada, celebrada y testimoniada con alegría. La evangelización nos lleva a recuperar la alegría del Evangelio, la alegría de ser cristianos”.

Nuestra preocupación principal debe ser compartir esa alegría “saliendo a encontrar a nuestros hermanos, principalmente aquellos que están tirados en el umbral de nuestros templos, en las calles, en cárceles y hospitales, plazas y ciudades. (...) Salir a ungir con el espíritu de Cristo todas las realidades terrenas, en sus múltiples encrucijadas, principalmente allí «donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de las ciudades» (Evangelii gaudium 73, cf. Evangelii nuntiandi, 19). Se trata de “estar cerca de la vida de la gente”, con la pasión por Jesús y al mismo tiempo la pasión por su pueblo (cf. Evangelii gaudium, 268).

Mejorar nuestra misión evangelizadora

2. En la última parte de su carta, insiste Francisco sobre la naturaleza del discernimiento, cuyo objetivo no es una mera adaptación al espíritu del tiempo, sino mejorar en nuestra misión evangelizadora.

Por medio del discernimiento que se realiza a través de la sinodalidad, se trata de “vivir y de sentir con la Iglesia y en la Iglesia, lo cual, en no pocas situaciones, también nos llevará a sufrir en la Iglesia y con la Iglesia”, tanto a nivel universal como particular. Para ello hay que buscar caminos reales para que todas las voces, también las de los más sencillos y humildes, tengan espacio y visibilidad. Un reto que, en efecto, todos hemos de proponernos.

Todavía señala algunas condiciones más –también de fondo– para este discernimiento. Estas tienen que ver con el marco de la vida de la Iglesia y con la correspondencia personal a la gracia.

El marco de la vida de la Iglesia

1) Subraya la “necesidad de mantener siempre viva y efectiva la comunión con todo el cuerpo de la Iglesia”, especialmente para no encerrarnos en nuestras particularidades ni dejarnos esclavizar por las ideologías; pues, como corresponde al sentido de la Iglesia (Sensus Ecclesiae), hemos de “sabernos constitutivamente parte de un cuerpo más grande que nos reclama, espera y necesita y que también nosotros reclamamos, esperamos y necesitamos. Es el gusto de sentirnos parte del santo y paciente Pueblo fiel de Dios”.

2) Para esto es también necesaria la conexión con la Tradición viva de la Iglesia, con “las fuentes de la más viva y plena Tradición, que tiene la misión de mantener vivo el fuego más que conservar las cenizas” (cf. G. Mahler) “y permite a todas las generaciones volver a encender, con la asistencia del Espíritu Santo, el primer amor”.

3) El marco del discernimiento es claro, y está asegurado por la referencia a la santidad que todos hemos de fomentar y la maternidad de María, sin la cual no somos el pueblo de Dios que le entregó el Hijo desde la Cruz para su cuidado; por la fraternidad dentro de la Iglesia y la confianza en la guía del Espíritu Santo; por la necesidad de priorizar una visión amplia del todo, pero sin perder a atención por lo pequeño y cercano.

Conversión, oración, penitencia


4) A todos, y especialmente a los pastores, el papa llama a un “estado de vigilia y conversión”, sin olvidar que la vigilia y la conversión son dones de Dios que hay que implorar por medio de la oración, el ayuno y la penitencia. Así podremos aspirar a tener los mismos sentimientos de Cristo (cf. Flp 2, 7), es decir su humildad, pobreza y valentía. El ejemplo del Maestro “nos libra de falsos y estériles protagonismos, nos desinstala de la tentación de permanecer en posiciones protegidas y acomodadas y nos invita a ir a las periferias para encontrarnos y escuchar mejor al Señor”.

La oración es también adoración, porque, “al adorar, el hombre cumple su deber supremo y es capaz de vislumbrar la claridad venidera, esa que nos ayuda a saborear la nueva creación” (cf. R. Guardini).

En otra ocasión hace pocos días, dirigiéndose al sínodo de la Iglesia greco-católica ucraniana (cf. Discurso, 5-VII-2019), el papa señalaba que la oración debe ser una “preocupación primaria” en todas nuestras actividades. Sin la oración es fácil caer en las tentaciones del sueño, de la espada –la violencia– o de la huida –la cobardía– (cf. Mt 26, 40ss). Para los pastores es igualmente necesaria la cercanía, no solo para “hablar de Dios” sino para “dar a Dios” dándose a sí mismos en el anuncio de la fe, la liturgia y la caridad.

Insistió también entonces en la sinodalidad, que implica la escucha, la corresponsabilidad con valentía y especialmente la implicación de los fieles laicos.

“La sinodalidad lleva también a ampliar los horizontes, a vivir la riqueza de la propia tradición dentro de la universalidad de la Iglesia: a sacar beneficio de las buenas relaciones con los demás ritos; a considerar la belleza de compartir partes significativas del propio tesoro teológico y litúrgico con otras comunidades, incluso no católicas; a tejer relaciones fructíferas con otras Iglesias particulares, además de (las relaciones) con los Dicasterios de la Curia Romana” (Ibid.) y evitar los particularismos.

La situación actual –concluye Francisco en su carta a los católicos alemanes– no nos pid, por tanto, una actitud mojigata, pueril o pusilánime ante las dificultades, sino “la valentía para abrir la puerta y ver lo que normalmente queda velado por la superficialidad, la cultura del bienestar y la apariencia”. Así podemos aspirar, por gracia de Dios –que pedimos con la mente, el corazón y la vida en conversión permanente–, a caminar por la senda de las bienaventuranzas y a ser portadores de bienaventuranza para los demás.
 

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                                                           Los iconos rusos reflejan la religiosidad popular en los siglos XI al XVI. La sabiduría cristiana está representada en los iconos a veces por un ángel, otras veces por la Virgen María y otras veces –como en este icono de la escuela de Yaroslav– por la Iglesia.

En la parte de arriba (tercio superior) del icono se ven siete cúpulas que representan los siete primeros concilios ecuménicos. Sobre ellas están siete ángeles que sostienen fragmentos de la Palabra de Dios. El número siete suele remitir a los siete dones del Espíritu Santo.


En la zona inferior (dos tercios restantes del icono) aparecen siete torres que representan la Iglesia. En la de la izquierda asoma un rey por el balcón, Salomón, mostrando el libro de los Proverbios, donde se habla de la Sabiduría (Prv 9, 1-6), y que da sentido a todo el icono:

«La sabiduría se ha hecho una casa, ha labrado siete columnas; ha sacrificado víctimas, ha mezclado el vino y ha preparado la mesa. Ha enviado a sus criados a anunciar en los puntos que dominan la ciudad: «Vengan aquí los inexpertos»; y a los faltos de juicio les dice: «Venid a comer de mi pan, a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la inteligencia».

Bajo las torres hay un rosetón en cuyo interior aparece un personaje que representa la Sabiduría (vease con mayor detalle sobre estas líneas) con un vestido blanco, sentado en un mesa con siete patas, y sosteniendo en su mano un cáliz. A la derecha, arriba, otro rosetón representa a la Virgen María soteniendo en sus brazos a Jesús, que es la sabiduría divina hecha carne. Bajo ese rosetón y a la derecha hay una figura que podría ser San Juan Damasceno, que defendió la Encarnación en la controversia iconoclasta, o el obispo Cosme de Jerusalén, a quien se atribuye una oración compuesta para la liturgia del Jueves Santo: "La Sabiduría infinita, fundamento y creadora de la vida, se ha construido la casa de la santa Virgen Madre".

Entre los dos rosetones, unos servidores –que pueden considerarse como los profetas o doctores en la Iglesia, es decir los que se dedican a la formación de los demás–, ofrecen el caliz con el licor de la sabiduría a los que se lo piden con sus brazos extendidos. Debajo, servidor que va preparando las copas. Y más abajo a la izquierda están otros dos servidores que han sacrificado la víctima. 


Como ya se ve, hay abundantes alusiones a la Palabra de Dios y a la Eucaristía, como también a reyes, profetas y sacerdotes, que en el Antiguo Testamento prefiguran los "oficios" de Cristo. En esta perspectiva, la sabiduría cristiana consiste finalmente en asumir la Revelación, consumada por Cristo con la venida del Espíritu Santo, como luz e impulso para la vida y la acción.

Todo ello se vive en el misterio de la Iglesia y también –subrayaríamos hoy– en medio de la vida ordinaria de los cristianos, de sus familias y de sus trabajos al servicio del bien común pero siempre con la mirada puesta en la salvación eterna, pues en eso consiste la misión evangelizadora de la Iglesia.

 

 

El obispo de Passau manda leer la carta del Papa a los fieles sobre la crisis en Alemania

Stefan Oster afirma que Francisco ha escrito una misiva “auténtica y profunda” sobre el camino sinodal que emprenden los católicos alemanes

Obispo Stefan Oster

photo_cameraObispo Stefan Oster

La Iglesia católica en Alemania ha emprendido un camino de renovación y conversión, un camino sinodal. Así lo acordaron, después de un debate intenso, los obispos alemanes la pasada primavera, "un camino sinodal vinculante" en colaboración con laicos católicos y expertos externos. 

Lo obispos quieren reflexionar y aclarar sus posiciones sobre asuntos de poder, moral sexual de la iglesia y la forma de vida del sacerdote. Pero lo que más ha afectado a la Iglesia en Alemania, al igual que en toda la Iglesia universal, es el escándalo de abusos sexuales que ha sumido a la Iglesia en una crisis de confianza. Además de estos se tratarán otros temas, como el envejecimiento de las comunidades, la falta de vocaciones y la no aceptación de la doctrina sexual católica. 

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La carta de Francisco 

El Papa ha ofrecido su apoyo a la Iglesia alemana en este camino sinodal y les ha dirigido una carta muy comprometida en la que expresa su aprecio por la Iglesia en esta nación, exhortándola a no caminar sola y subrayando la centralidad del Espíritu Santo en la renovación eclesial.

Los obispos alemanes han agradecido esta misiva de Francisco y alguno de ellos, como el prelado de Passau, Stefan Oster ha instado a todos los fieles de la diócesis a que lean la carta. 

Oster considera que la carta del Santo Padre invita a hacer de la evangelización el criterio guía para el camino sinodal y no olvida que este proceso en Alemania necesita una "conversión pastoral". "El camino debe conducir de nuevo a la alegría de ser cristiano", señala el obispo Oster.

"Auténtica y profunda" 

Oster recordó que este camino sinodal ha sido como una respuesta al estudio que realizó la Iglesia alemana respecto a los abusos sexuales presentado en septiembre de 2018 . En la actualidad se está explorando y debatiendo intensamente cómo podría tomarse tal "camino sinodal", cómo se tomarían las decisiones y con qué fuerza vinculante se llevaría a cabo. 

"Francisco quiere expresamente que se incluya en este proceso a todos los laicos, y menciona específicamente a las parroquias. Por eso, es importante leer la carta de Francisco que es auténtica y profunda", ha insistido el prelado alemán. 

Después de una intensa lucha, los obispos alemanes habían decidido en la primavera de 2019 un " camino sinodal vinculante ". El viernes pasado se conocieron los primeros detalles sobre el calendario de la "ruta sinodal", como por ejemplo un foro separado sobre "Mujeres en los ministerios y ministerios de la Iglesia". La primera gran reunión de toda la Iglesia en Alemania está prevista para la primavera de 2020. 

 

 

Egipto – Cristianos y musulmanes peregrinan juntos a pedir paz a la Virgen en la cueva que refugió la Sagrada Familia

Es conocido por su antigua iglesia excavada en el corazón de la montaña

Miles de cristianos y musulmanes peregrinaron juntos el 7 de junio en Egipto para pedir la intercesión de la Virgen María para pedir paz y protección para el país. Este fue el espíritu que marcó la peregrinación hasta el monasterio Deir Al Tayr en Samalout.

Según recoge la agencia Fides, el Monasterio, visitado por unos dos millones de fieles de las comunidades cristiana y musulmana solo durante esa semana, es conocido por su antigua iglesia excavada en el corazón de la montaña. La peregrinación al monasterio constituye la segunda etapa en el llamado “Camino de la Sagrada Familia”, el itinerario que une los lugares que cruzaron María, José y el Niño Jesús cuando se refugiaron en Egipto para escapar de la violencia de Herodes. Cada año 35 millones de peregrinos recorren el camino.

 

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Un mes después de la Pascua y hasta la Ascensión, se bautiza a decenas de niños en Samalout en la cueva donde la Sagrada Familia se refugió, en un ambiente de fiesta y convivencia. Las celebraciones de esa semana se sumaron a las diversas iniciativas de amistad que caracterizan la relación entre cristianos egipcios y musulmanes.

El Papa Francisco viajó a Egipto en 2017 y, hablando de esa visita apostólica, dijo en la audiencia general del 4 de octubre de 2017:

“Recuerdo con afecto mi visita apostólica a su buena tierra y a su generosa gente; tierra en la que vivió San José, la Virgen María, el Niño Jesús y muchos profetas; tierra bendecida a través de los siglos por la preciosa sangre de los mártires y los justos; tierra de convivencia y hospitalidad; Tierra de encuentro, de historia y de civilización”.

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“Confía, marinero; dale a Él tu timón”

Queridos diocesanos:

Al llegar el día de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los hombres y mujeres del mar, devoción tan arraigada sobre todo en las comunidades del litoral de nuestra diócesis, os hago llegar a todos, especialmente a la familia del mar, mi mensaje de cercanía  y comunión.

Dificultades en la vida de la gente del mar

Soy consciente de las muchas dificultades que las personas que trabajan en el mar afrontan para procurar a los suyos un futuro mejor, contribuyendo así, igualmente, al progreso de la sociedad. Dificultades de toda índole, no siendo las menores las de orden personal y familiar: las largas ausencias, la soledad, el no poder compartir acontecimientos importantes con los miembros de la familia para celebrar su gozo o para confortarlos en los momentos de dolor, también el cansancio, las agotadoras jornadas laborales y la falta de tiempos adecuados para descansar en puerto, ya que los avances tecnológicos han reducido significativamente el tiempo de atraque en los puertos, dificultando asimismo la labor de los voluntarios que ofrecen asesoramiento laboral o espiritual.

Memoria en la oración

Tristemente he de referirme a los diocesanos que, a lo largo de este último año, han perdido sus vidas en los trabajos del mar: los tres fallecidos en el Sin Querer 2 de Cambados: Manuel Serén, Bernardino Padín y Teófilo Rodríguez, así como el desaparecido en dicho naufragio: Guillermo Casais; igualmente recuerdo al fallecido en Malpica, José Ángel Silvosa, marinero del A Silvosa. Los encomendamos a la protección materna de Nuestra Señora del Carmen, en la confianza de que los habrá presentado a su Hijo, guiándolos al puerto seguro de la salvación. A sus familias, que sufren su ausencia las animamos a no decaer en la fe y a buscar el consuelo en el Señor, que nunca nos abandona, y en la comunidad cristiana, que con su cercanía y oración sabe enjugar las lágrimas de los que sufren. Al recordar a estos hermanos nuestros y a tantos otros que, viviendo en condiciones no exentas de riesgo, trabajan por el bien de nuestra sociedad, en la pesca, en el transporte marítimo o en las distintas misiones de la Armada, debemos reconocer su esfuerzo en la construcción de la sociedad, y como cristianos estimarlos como hermanos queridos y comprender sus dificultades.

Lema de la fiesta del Carmen

Queridas gentes del mar, el lema que la Iglesia nos ofrece este año para la fiesta del Carmen, es todo un signo de confianza, de ánimo y de esperanza en el Señor: “Confía, marinero, dale a Él tu timón”. Es un grito fraterno, para que cada uno de nosotros, también los hombres y mujeres de la mar, abramos nuestro corazón a Cristo y le dejemos dirigir nuestras vidas. Él ilumina nuestras noches y hace que después de la oscuridad amanezca la luz. Algunas de las dificultades que señalamos, y otras muchas más presentes en este mundo, suceden porque no se viven en la tierra los valores del Reino de Dios.  Dejando que Cristo conduzca nuestras vidas, construimos una sociedad nueva: más transparente, libre y humana. Así lo subraya el papa Francisco cuando escribe: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (Laudato si, 13).

Esa confianza que se nos pide para dejar el timón de nuestras vidas en manos de Jesucristo, proviene de la fe en El, que no es una referencia del pasado, ni algo muerto o ausente de nuestras preocupaciones diarias. ¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! Nuestro final no será el abismo sino la transformación gloriosa de la inmortalidad. El Creador nos dice a cada uno de nosotros: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones” (Jer 1,5). Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso “cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario” (Laudato si, 39).

Con esta convicción afrontamos la vida y sus dificultades con esperanza: Cristo mismo, lleva nuestro timón y Él es el Amigo que nunca falla. Pidiendo que la Virgen del Carmen os ampare en vuestras singladuras y vuestro trabajo, y proteja a vuestras familias, os ofrezco mis oraciones y os bendigo de todo corazón.

+Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela

 

 

Divertirse sin tecnologías, es posible

Andrea Villalobos

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Foto: Freepik

Está claro que hoy los niños prefieren jugar en sus móviles, computadoras, Play Station o Wii, pero hay otras alternativas que es importante promover en ellos, sobre todo las que favorecen el encuentro y entretención familiar.

“Los padres que juegan con los hijos tienen una mejor relación con ellos y en la medida que uno pueda hacer todo un poco más lúdico es más fácil para el niño, por ejemplo, hacer una tarea”, explica Neva Milicic, psicóloga infantil de la Universidad Católica.

Actualmente los niños pasan mucho tiempo en contacto con juegos tecnológicos. Éstos, si bien tienen beneficios como el desarrollo de la inteligencia espacial o la capacidad de algún tipo de atención, pueden ser un problema cuando son violentos o se les destina muchas horas en desmedro de otros juegos que también necesitan. “Hay de varios tipos; los de reglas, de mesa, el paco y el ladrón, el compra huevos, con los cuales se divierten y con los que aprenden a ponerse de acuerdo y a funcionar con claves no verbales”, explica Neva Milicic.

En su justa medida

No hay que ser categórico y prohibir el contacto de los niños con la tecnología; jugar Wii o Play Station están dentro de los juegos de su generación y eso los hace pertenecientes al grupo. Lo importante es no limitarse a ellos. “Los papás deben hacerles otras propuestas, como los juegos de mesa y, cuando son más pequeños, incluso dejarlos ganar”, dice.

La experta añade que el juego con la familia es esencial. Los diez años se considera la edad máxima para transmitir el gusto por este tipo de entretenciones a los hijos; basta con proponérselos para que enganchen. “Jamás vas a empezar a jugar con un niño a los doce años si no jugaste antes, pero si armaste torres cuando tenía un año, rompecabezas cuando tenía tres y jugaste "Viva el Ojo" cuando tenía cinco, el niño va a tener la cultura de jugar con sus papás”.

Las ganancias de eso son infinitas, pues entre otras cosas se aprende a ganar y a perder. Los papás y hermanos mayores pueden servir de modelos. El papá al perder, puede reírse y decir “no importa, es un juego” o, si no resulta algo, “lo voy a intentar de nuevo”.

Jugar con los hijos

El juego es una instancia ideal para conocer algunos aspectos de la personalidad y capacidades de los niños, como la organización, liderazgo, si son o no pacientes, ordenados, entre otras.

Según la psicóloga Neva Milicic, cuando los padres juegan con sus hijos pueden desarrollar sus fortalezas y suplir sus carencias.“El niño va a ir fortaleciendo las competencias sociales y emocionales que se desarrollan en forma espontánea a través del juego. Éstas constituyen la base de la inteligencia emocional en la infancia”.

Rescatar los juegos de mesa

El Pictograma, Scrabble, el Juego de la Vida o cualquier otro juego de mesa comparten dos características claves: son lúdicos y didácticos, pues el objetivo final es lograr el mayor puntaje (o cantidad de billetes o fichas) o llegar a la meta para vencer al resto de los jugadores. Además, se ponen a prueba los conocimientos de los participantes, sus aptitudes, inteligencia y la capacidad de relacionarse con los demás. Este tipo de juegos son denominados “sociales”, porque se interactúa con otros, ayudan a respetar turnos y a divertirse en conjunto. También hay juegos que son más constructivos, como los rompecabezas, “que aportan todo lo que es tercera dimensión y un sentido de realidad”, explica Milicic.

Es fundamental que el juego sea apto para la edad del niño, así podrá comprender las reglas y disfrutarlo. “Se tiene que organizar la agenda del juego en base a qué es lo que le gusta al niño y a cuáles son sus déficits. Si el niño es aislado, son mejores los juegos sociales. Si el niño es hiperactivo, le conviene un juego tranquilo, como los de mesa o rompecabezas, para que aprenda a entretenerse un poco más solo”, señala la psicóloga.

 

ESCUELA PARA PADRES: Obligaciones y derechos de los hijos

Este artículo está dirigido a los hijos menores de 18 años y que vivan en el hogar paterno, bajo su custodia y mantenimiento. Si los hijos tienen más de 18 años y siguen viviendo en el hogar paterno, las condiciones reciprocas de convivencia, deberán negociarlas previamente, para que no haya malos entendidos, sobre los mutuos comportamientos. En otro artículo, escribiré sobre las obligaciones y derechos de los hijos mayores de 18 con sus padres, abuelos y familiares directos.

10 Derechos de los niños y 10 Obligaciones de sus padres

Todos los niños y los jóvenes, tienen derechos y obligaciones en la vida, pero hay algunos, que se sobrepasan los límites de sus derechos y no quieren saber nada de sus obligaciones.

1.       El niño tiene el derecho, a expresarse libremente y sus padres, la obligación de educarle según su edad, para que ese derecho, esté apegado a la verdad, para evitarle, todo lo que le puede hacer daño.

2.       El niño tiene el derecho, a la libertad de conciencia y sus padres, la obligación de educarle, en que esa conciencia sea buena y no la que el Estado o la sociedad, quiera hacerle aparecer como buena.

3.       El niño tiene el derecho, a elegir libremente a sus amigos y sus padres, la obligación de ayudarle a discernir y evitar, que sus “socios” sean unos pandilleros.

4.       El niño tiene el derecho, a ser guiado y sus padres, la obligación de guiarlo por el camino correcto.

5.       El niño tiene el derecho, a no sufrir abusos (sexual, laboral, violencia doméstica, abandono, falta de educación, alimenticios, etc.) y sus padres, la obligación de hacer lo necesario para protegerlo.

6.       El niño tiene el derecho, a recibir a través de los estudios y la formación, los conocimientos que le permitan prosperar en la vida y sus padres, la obligación de persuadirle, para que estudie aunque no lo quiera hacer.

7.       El niño tiene derecho, a recibir una formación religiosa, cívica y moral, que le permita ser una persona de bien, para su futura familia y para la sociedad, y sus padres, la obligación de darle esta formación, a pesar de que la sociedad civil se incline por otros caminos.

8.       El niño tiene el derecho, a tener un hogar en orden y un orden familiar y social, y sus padres, la obligación de dar ejemplo en el orden, instaurarlo y mantenerlo a través de la colaboración familiar.

9.       El niño tiene el derecho, a un horario de libre disposición y sus padres, la obligación de conocer en todo momento su utilización.

10.   El niño tiene derecho, a aprender a manejar el dinero para sus gastos particulares y ahorros, y sus padres, la obligación de conocerlo y corregirlo, si hubiera desviaciones perjudiciales para el niño.

Son aterradoras las consecuencias en los hijos, cuando ocurren las separaciones matrimoniales o divorcios. Ese abandono de las obligaciones que contrajeron los padres, conlleva que se vean conculcados los derechos, que los hijos tienen por derecho propio. Después de un divorcio, es muy raro que los padres cumplan con lo que se comprometieron implícita o explícitamente con sus hijos, sobre sus obligaciones de convivencia, económicas, mantenimiento de la salud, alimentación, ropa, vivienda, educación escolar y religiosa, etc. Son los derechos de los hijos los que debemos proteger, para poder exigirles que cumplan con sus obligaciones.

 

OBLIGACIONES DE LOS HIJOS. Los padres, maestros o educadores, no puede decir nada a los jóvenes iracundos, mequetrefes, blandos, mal educados, bitongos, consentidos, mimados, opulentos, sedentarios, obesos, llenos de prejuicios, etc., porque se les hiere en el amor propio, se les hunde su autoestima, se les recortan las alas de su libertad, se les hace sentirse mal y un sinfín de consecuencias nocivas, que les pueden llegar, si les hacen cumplir con sus obligaciones. La mayoría de las veces, estos defectos de los hijos, se producen por la culpabilidad, negligencia e irresponsabilidad de los padres, que les quita su fuerza moral y obligación de educar a los hijos.

Los hijos ahítos de comida, de dinero para gastar, de ropas nuevas, llenos de juguetes electrónicos, aparatos y medios que les divierten, siguen exigiendo sus interminables listas de derechos, los que ellos creen que tienen que recibir, además de las prebendas que sus padres y la sociedad les da.

Algunas veces, el exacerbado egoísmo demostrado por los hijos, les lleva a decir a sus padres, que tienen la obligación de darles las cosas, porque ellos, los hijos, no pidieron venir a este mundo, fueron los padres los que los trajeron, por lo cual se creen en el indiscutible derecho, de que los alimenten, vistan y les den de todo y les consientan hacer lo que quieran, por lo menos hasta que sean mayores de edad, sin ninguna obligación por su parte.

La mayoría de los sicólogos, quieren ayudar a que los chicos se conviertan en entusiastas aprendedores, independientes, a que tengan auto confianza, auto control, buenos hábitos y actitudes y que tengan un sentido positivo de ellos mismos, hacia las cosas de la vida y que tengan habilidades propias, para resolver sus problemas. El inconveniente es, que quieren conseguir todas estas cosas en los niños, sin que estos tengan que hacer sacrificios, como el adaptar su carácter a las circunstancias, practicar la obediencia y aprender a convivir, desarrollar las virtudes y valores humanos, etc. Alegando que los niños podrían llegar a frustrarse y a perder su autoestima, al tener que obedecer a sus padres y seguir las reglas de la sociedad.

Todo el mundo les recuerda a los jóvenes, que tiene muchos derechos y muy pocas veces, les recuerdan sus obligaciones. Incluso la sociedad civil, a través de muchos políticos, empresarios, policía, sicólogos y maestros, insistentemente se ponen del lado de los jóvenes, sin mirar las consecuencias que el actual permisivismo, esta generando en esta sociedad tan consumista, mimada y consentida.

A medida que van avanzando las edades de los jóvenes, los derechos que tienen, deberían ir reduciéndose y empezando a aumentar sus obligaciones. Incluso después de la mayoría de edad, si han dejado el hogar paterno, siguen teniendo una serie de obligaciones familiares y sociales, que no desaparecerán hasta su muerte. La obligación de ocuparse de sus padres y familiares directos, los mismos que les ayudaron en su juventud, a criarse y prosperar.

Los derechos, como hijos, están reflejados en las leyes civiles, pero sus obligaciones morales con la familia, las hacen desaparecer cuando les conviene. Se olvidan de las épocas, que tuvieron muchos derechos y ninguna obligación.

Cuando son jóvenes, qué pronto y rápidamente, exigen sus derechos y que lentamente, cumplen con sus obligaciones. Es obligación de los padres, recordarles que tienen que cumplir sus obligaciones como hijos, cuando están en la casa familiar y que los padres, tienen el derecho a que los hijos las cumplan.

 

DERECHOS DE LOS HIJOS. Todos los niños tienen el derecho, indiscutible e irrenunciables, de recibir de sus padres o tutores, alimentación, vestido, casa, atención sanitaria, formación en las virtudes y valores humanos, educación académica, religiosa y cívica, cariño, etc. Estos derechos, cuando no los pueden, no quieren o no los saben cumplir los propios padres, deben ser ejercitados por sus familiares más directos o en su lugar, la sociedad civil, representada por el Estado.

Hasta hace poco los padres educaban y formaban a sus hijos, dentro de la familia con sus propios medios y con ayuda de la sociedad. Desgraciadamente hoy en día, en muchos países, los padres tienen que defender a sus hijos, contra los ataques que la sociedad hace a sus hijos, a través de las malsanas costumbres, propagandas y leyes perniciosas.

Aquellas famosas frases, que cualquier persona mayor decía a un niño, cuando veía que este no se portaba bien: “Si no te portas bien, se lo voy a decir a tus padres”. Esa simple amenaza o insinuación, era suficiente para que el niño, cambiara de actitud por el miedo o respeto que tenía, hacia la persona mayor que se lo decía y lo que le podría pasar, si decían algo a sus padres. Hoy en día muchos niños, se vuelven contra las personas mayores, que les llaman la atención, por su mal comportamiento y en algunos casos, llaman a la policía acusándoles de acoso sexual o emocional. La policía, sin preguntar más, se pone de parte de los niños. Creen que de esa manera, están protegiendo y sirviendo a los niños.

 

OBLIGACIONES Y DERECHOS ANTE LA SOCIEDAD. La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, fue el primer instrumento internacional, jurídicamente vinculante a las personas y a los estados, que incorporó toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, declarando que todos los niños, tienen el derecho al respeto, a la dignidad y al valor de cada individuo, independientemente de su raza, color, género, idioma, religión, opinión, orígenes, riqueza, nacimiento o capacidad, y por lo tanto, estos derechos se deberían aplicar a todos los seres humanos. Estos derechos, interdependientes e indivisibles, tienen que ser mantenidos a ultranza por la familia, la sociedad y los gobiernos, sin que infrinjan los derechos paralelos de los demás, es decir, no garantizar algunos derechos a algunas personas, a costa de otros, pues la citada Convención, define los derechos humanos básicos que disfrutan los niños en todas partes: el derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Los cuatro principios fundamentales de la Convención, son la no discriminación; la dedicación al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y el respeto por los puntos de vista del niño, incluyendo los relacionados con la atención de la salud, la educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales.

 

15 OBLIGACIONES Y DERECHOS RECIPROCOS ENTRE PADRES E HIJOS

 

  1. Tienen derecho a buscar la paz y a vivir en paz, pero la obligación de no abandonarse a la conformidad, ni resignarse ante la injusticia.
  2. Tienen derecho a caer, pero la obligación de intentar levantarse inmediatamente y si es necesario, pidiendo ayuda.
  3. Tienen derecho a desanimarse ante los fracasos, pero la obligación de continuar luchando, hasta alcanzar el triunfo.
  4. Tienen derecho a equivocarse, pero la obligación de no sentir lastima de sus errores, ni de sus personas, pero la obligación de aprender de sus desaciertos, archivarlos mentalmente para el futuro y analizarlos en profundidad, para que no vuelvan a ocurrir.
  5. Tienen derecho a expresar sus verdades, pero la obligación de no querer imponerlas por la fuerza.
  6. Tienen derecho a obtener la justicia, pero la obligación de no tomar venganza cuando no la obtiene. Nadie puede tomar la justicia por su mano.
  7. Tienen derecho a pensar en el futuro, con la obligación de no olvidar, ni evadir el presente.
  8. Tienen derecho a querer a alguien, pero no desear apoderarse de el, para acapararlo, eliminarlo, separarlo, anularlo, etc. Novios, esposos, padres, hermanos, abuelos, etc.
  9. Tienen derecho a que algo le salga mal, pero la obligación de no sentirse derrotados y sobreponerse inmediatamente, como muestra de su visión, valentía y liderazgo.
  10. Tienen derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero la obligación de no desearles el mal a los que triunfan, e imitarles y si pueden superarles.
  11. Tienen derecho a ser positivos, pero la obligación de no ser arrogantes, ni esperar a que las cosas buenas sucedan, sin hacer esfuerzos para conseguirlas.
  12. Tienen derecho a tener algunas veces, un mal momento, un mal día, pero la obligación, de que no se trasforme en costumbre.
  13. Tienen derecho a tener opiniones contrarias a otras personas, pero la obligación de expresarlas correctamente sin herir a los demás.
  14. Tienen derecho a triunfar en los estudios, en el trabajo y en los juegos, pero la obligación de no hacerlo, a costa de poner trampas a otros.
  15. Tienen derecho a vivir bien, pero la obligación, de no ser avaros y compartir con los demás sus conocimientos, bienes y tiempo.

 

10 Sentencias relacionadas con Obligaciones y Derechos

 

  1. El derecho es el conjunto de condiciones, que permiten a la libertad de cada uno, acomodarse a la libertad de todos.
  2. El derecho y la obligación son, como las palmeras: no dan frutos, si no crecen uno al lado del otro.
  3. Para mantener un derecho, no se debe violar el ajeno.
  4. Los países libres son aquellos, en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.
  5. No estoy de acuerdo con lo que dicen, pero tengo la obligación de defender con mi vida, su derecho a expresarlo.
  6. Penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber, nunca debe ser una obligación, sino un derecho y una oportunidad para privilegiados.
  7. Primero es la obligación y después la devoción.
  8. Tenemos obligación de respetar y proteger la vida humana, de manera absoluta, desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural.
  9. Todos los hombres tienen iguales derechos y obligaciones con su libertad, su prosperidad y la protección de las leyes.
  10. El cuerpo humano, es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Tenemos la obligación de conservarlo sano; respetarlo; estudiarlo y concederle sus derechos.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre

 

Mejor, cuidados paliativos

La civilización europea se asienta en la cultura cristiana, que proclama “¡No matarás!” (5º Mandamiento de la Ley de Dios) . La protección de la vida es  índice de pueblos civilizados; pero, hoy, asombran las incoherencias. Hete aquí que la matanza de seres humanos mediante el aborto y la eutanasia, cuelga de la bandera de nuestra “progresía” en el poder.  Una de las prioridades del próximo gobierno es la implantación de  una ley de  eutanasia. ¿ Y cómo harán para que cuele? Como siempre: primero, despenalización en casos  límite que mueven a la compasión; después, tolerancia en todos los casos; por último, imposición como derecho. ¿Quién fue el primer gobierno en Europa que legalizó la eutanasia ? El de Hitler en Alemania ( año 1939), o sea, los nazis.  Contra  judíos, gitanos, comunistas  y disminuidos físicos o psíquicos.  Ahorro para las arcas del Estado, limitación de la población y hasta el riesgo de adicción de algunos matasanos, según parece, ya, en Holanda, enmascarado de mil excusas.  Ahora,  el gobierno anuncia cinco grandes bloques para los próximos cuatro años; uno de ellos, el “Feminismo”,  que engloba “cambios legislativos para regular la eutanasia”. Pero,  ¿ por qué no la extensión de los cuidados paliativos para que no siga habiendo decenas de miles de personas que mueren por no tener acceso a los cuidados paliativos? 80.000 al año, según  la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal). En la oración de san Juan Pablo II por la Vida, se invoca, así, a la Virgen: “Aurora de un mundo nuevo.  Mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide nacer (…);  de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia de una presunta piedad” (Encíclica Evangelium Vitae).

Josefa  Romo

 

Se reconocen Iglesias hermanas

En no pocos casos las autoridades comunistas rumanas, durante los primeros años de comunismo, actuaron con la complicidad de la jerarquía ortodoxa, que aprovechó para apropiarse de iglesias y otras propiedades católicas, un elemento que inevitablemente enrareció las relaciones entre las dos confesiones, si bien esto se compensó después con la persecución que igualmente sufrieron muchos ortodoxos, asesinados por su fe junto a sus hermanos católicos. Esto último es claramente hoy lo que más pesa. Salvo por algunas minorías ruidosas, católicos y ortodoxos se reconocen Iglesias hermanas en el anuncio del Evangelio y la defensa de la dignidad del ser humano.

Treinta años después del derrumbe del socialismo, como decía el Papa a su llegada, a durante su viaje a Bulgaria i Rumanía, ambas siguen ejerciendo un influjo importante para resolver importantes retos que Rumanía aún tiene pendientes.

Suso do Madrid

 

“La Iglesia católica no es extranjera”

“La Iglesia católica no es extranjera” en Rumanía, decía el Papa a su llegada a este país. Con ello no solo aludía al programa de su viaje, muy centrado en las minorías católicas que, por diversas circunstancias, no tuvieron el protagonismo que Juan Pablo II hubiera deseado en su visita a Bucarest hace 20 años. Con la beatificación de siete obispos mártires, asesinados bajo el régimen comunista, Francisco ha puesto en primer plano la realidad, la larga tradición de fidelidad de la Iglesia greco-católica, unida desde hace muchos siglos a Roma, manteniendo su tradición oriental. Rumanía y Ucrania son los dos países del este de Europa con mayor presencia greco-católica, y sufrieron una feroz persecución religiosa durante el pasado siglo, especialmente en tiempos de Stalin.

JD Mez Madrid

 

De risa… ¡Los banqueros preocupados por el paro!

            Pienso que sí, que es como para “mondarse de risa”, que los que para mí son los primeros en eliminar empleos… ¿Cuántos empleos tenía la banca hace veinte años, cuántos tienen hoy, cuánto dinero movían entonces y cuánto mueven y controlan hoy? Se preocupen ahora por “el prójimo”, al que exprimen como “la prensa a la aceituna, que tritura hasta el hueso”; y que como ya afirmara Jefferson hace ya más de dos siglos, son la ruina de un país, cuando y como ahora, lo controlan “todo”… y al decir todo, reitero TODO. Pero veamos lo que pide “el dinero” al aún no presidente nacional

La banca pide a Sánchez mejorar la calidad del empleo para prevenir una nueva crisis: Los consejeros delegados de la banca española no han querido entran en quinielas de Gobierno pero piden altura de miras a los políticos tras los comicios del pasado domingo (ver aquí el resto) https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/banqueros-Sanchez-mejorar-empleo-prevenir_0_1240976911.html Las elecciones generales de este domingo 28 de abril dieron como claro ganador al líder del partido socialista, Pedro Sánchez. No obstante, la fragmentación del voto, tanto en la izquierda como en la derecha, obligará al político a hacer pactos con otros candidatos. La desaceleración de los principales datos de la zona euro ya no se esconden y los consejeros delegados de los bancos no evitan hablar de ello. De hecho ya lo han incorporado en sus discursos, siempre con un tono moderado y con cierto ápice de optimismo. La primera en hablar de las medidas que tendrá que tomar el nuevo Ejecutivo fue María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter. El pasado jueves, la banquera recordó que en España el desempleo es cuatro veces más altos que en los países de la UE, un dato preocupante, sobre todo porque advirtió de los indicios de una clara desaceleración económica. José Sevilla, consejero delegado de Bankia, subrayó que los pactos de estado son ahora más relevantes de lo que eran porque el Parlamento está más fragmentado. Sin querer entrar en valoraciones, el banquero también requirió un Gobierno que "desarrolle la política económica del país como en los últimos cuatro años". Jaume Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell, pidió "estabillidad" al nuevo Gobierno y le recordó a Podemos que "la banca paga muchos impuestos, con un porcentaje superior al tipo común". El número dos de BBVA, Onur Genç, también tuvo unas palabras para el nuevo ejecutivo. "España necesita hacer reformas en la economía para crear los cimientos para un fuerte crecimiento inclusivo que haga frente a la revolución digital", dijo durante su estreno como portavoz del banco en la rueda de prensa de los resultados trimestrales. En Valencia, el consejero delegado del Caixabank, Gonzalo Gortázar: Hay que llegar a acuerdos para que el país sea "más atractivo y con más empleo. El consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, pidió a los partidos políticos que lleguen a acuerdos para que el país sea "más atractivo para el inversor internacional y para el empresario, generando confianza, con más empleo y una mayor sostenibilidad fiscal". El número dos del banco afirmó que su función es "gestionar bancos" y que son los políticos los que tienen que llegar a acuerdos. No obstante, recordó las palabras de Ana Botín durante la junta general de accionistas, en la que pidió un país "más sostenible e inclusivo con una sostenibilidad fiscal". 

Pero como he hablado de Jefferson y lo que dijo sobre los bancos; lo reflejo aquí: "Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron". THOMAS JEFFERSON, 1802.

A la vista de lo que afirmó “este sabio profeta” y viendo la realidad que nos ahoga; pensemos en que es lo que nos espera, con “el suertudo Sánchez y los inteligentes votantes que le han dado un poder que ningún inteligente podía esperar”; y el que como los anteriores, seguirán lo que ordenen los bancos, que en realidad son los que de verdad, “mangonean Europa e islas adyacentes y aún muchas muy lejanas”.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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