Las Noticias de hoy 03 Julio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 03 de julio de 2019       

Indice:

ROME REPORTS

Papa: la relación de gratuidad con Dios nos ayuda a dar gratuitamente

Videomensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

El 8 de julio el Papa celebrará Misa por los Migrantes

SANTO TOMÁS, APÓSTOL*: Francisco Fernandez Carbajal

"Has de ir a buscar a las almas": San Josemaria

Esa corriente trinitaria de Amor: Giulio Maspero

Sacerdotes para todas las naciones

Las ventajas de ser cristianas para las mujeres en el mundo pagano: Aleteia.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos frena la intolerancia laicista: Salvador Bernal

Anitie Kossobe, Teresa Cardona: Nuria Chinchilla

La mirada materna: Ángel Cabrero Ugarte

El sueño de todo católico en materia de amistad: Leo Danielle

Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas: LaFamilia.info

La Misión de los Laicos en la Iglesia y en el mundo: Juan M.

La libertad del hombre: Arturo Ramo

Reivindicación del legado educativo: Silvino Lantero Vallina

Todos los hombres son en un sentido iguales y en otro desiguales: Plinio Corrêa de Oliveira

La Iglesia de los ricos: Jesús D Mez Madrid

¿Qué ha conseguido?: Pedro García

“No se cansen…”: Jesús Martínez Madrid

Pactos y repartos del “botín nacional”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

 

ROME REPORTS

 

 

Papa: la relación de gratuidad con Dios nos ayuda a dar gratuitamente

No hay relación con Dios fuera de la gratuidad. Lo recordó el Papa Francisco esta mañana en su homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, a la vez que exhortó a ensanchar el corazón para recibir la gracia y para no resbalar “sobre el pago” en la vida espiritual

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

Dar gratis lo que se ha recibido de Dios gratuitamente. El Papa Francisco centró su reflexión en el tema de esta gratuidad divina y en la que también debemos tener con los demás, tanto a través del testimonio como del servicio. De manera que su invitación fue a ensanchar el corazón para que la gracia venga. Y afirmó que, de hecho, la gracia no se compra, a la vez que hay que servir al pueblo de Dios, y no a servirse de él.

La vocación es “a servir” y no “a servirse de”

El Pontífice comenzó a partir del pasaje del Evangelio del día (Mt 10, 7-13) sobre la misión de los apóstoles, la misión de cada uno de los cristianos, si se es enviado. Por esta razón afirmó que “un cristiano no puede quedarse quieto”, puesto que la vida cristiana es “hacer camino, siempre”, tal como lo dijo al comentar las palabras de Jesús en el Evangelio: “A lo largo del camino, prediquen, diciendo que el Reino de los cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios”. Esta es, pues, la misión y se trata de “una vida de servicio”.

La vida cristiana es para servir. Es muy triste cuando encontramos cristianos que al inicio de su conversión o de su conciencia de ser cristianos, sirven, están abiertos a servir, sirven al pueblo de Dios, y después terminan sirviéndose del pueblo de Dios. Esto hace mucho mal, tanto mal al pueblo de Dios. La vocación es para “servir”, y no para “servirse de”.

Ensanchar el corazón

Además, la vida cristiana es “una vida de gratuidad”. Y de hecho, también en el pasaje evangélico propuesto por la liturgia de hoy, se lee que el Señor va al núcleo de la salvación: “Gratuitamente han recibido, den gratuitamente”. La salvación “no se compra”, “se nos da gratuitamente”, recordó Francisco y subrayó que Dios, en efecto, “nos salva gratis”, “no nos hace pagar”. Y como Dios hizo con nosotros, así también “debemos hacer con los demás”. Precisamente esta gratuidad de Dios – dijo – “es una de las cosas más bellas”.

“ No hay relación con Dios fuera de la gratuidad ”

Saber que el Señor está lleno de dones para darnos. Sólo pide una cosa: que nuestro corazón se abra. Cuando decimos “Padre nuestro” y rezamos, abrimos el corazón para que esta gratuidad venga. No hay relación con Dios fuera de la gratuidad. A veces, cuando necesitamos algo espiritual o una gracia, decimos: “Bueno, ahora ayunaré, haré penitencia, haré una novena....”. Está bien, pero estén atentos: esto no es para “pagar por la gracia”, para “comprar” la gracia. Esto es para ensanchar tu corazón para que la gracia venga. La gracia es gratuita.

“ La gracia es gratuita ”

Todos los bienes de Dios son gratuitos, prosiguió diciendo el Papa Francisco, y advirtió que el problema es que “el corazón se encoge, se cierra” y no es capaz de recibir “tanto amor gratuito”. A la vez que recordó que no debemos regatear con Dios, “con Dios no se trata”.

“ Con Dios no se regatea ”

Dar gratuitamente

Después está la invitación a dar gratuitamente. Y esto – subrayó el Papa – es especialmente “para nosotros, los pastores de la Iglesia”, “para no vender la gracia”. Sí, porque como añadió: “Hace tanto mal”, cuando se encuentran pastores que hacen negocios con la gracia de Dios: “Yo haré esto, pero esto cuesta tanto, esto otro tanto...". La gracia del Señor es gratuita y “tú – dijo –  debes darla gratuitamente”.

En nuestra vida espiritual siempre tenemos el peligro de resbalar sobre el pago, siempre, incluso hablando con el Señor, como si quisiéramos dar un soborno al Señor. ¡No! ¡La cosa no va por allí! No va por ese camino. “Señor, si tú me haces esto, te daré esto”. No. Yo hago esta promesa, pero esto me ensancha el corazón para recibir lo que está allí, gratis para nosotros. Esta relación de gratuidad con Dios es lo que nos ayudará después a tenerla con los demás, tanto en nuestro testimonio cristiano como en el servicio cristiano y en la vida pastoral de los que son pastores del pueblo de Dios. Haciendo camino. La vida cristiana es andar. Predicar, servir, no “servirse de”. Sirvan y den gratis lo que gratis han recibido. Que nuestra vida de santidad sea este ensanchar el corazón, para que la gratuidad de Dios, las gracias de Dios que están allí, gratuitas, que Él quiere dar, lleguen a nuestro corazón. Que así sea.

 

Videomensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

 

Se hizo público el mensaje en video que el Papa ha realizado en preparación para esta próxima Jornada Mundial que se celebrará el 29 de septiembre, ocasión para la cual eligió el tema de “No se trata sólo de migrantes”

Ciudad del Vaticano

La Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado desde 1914 como ocasión para expresar su preocupación por las diferentes categorías de personas vulnerables en movimiento; para rezar por los desafíos a los que se enfrentan y para sensibilizar acerca de las oportunidades que ofrecen las migraciones.

Mediante el tema que el Santo Padre eligió este año – “No se trata sólo de migrantes” – Francisco insiste en que nadie debe permanecer excluido de la sociedad, independientemente del tiempo que una persona lleve residiendo en un determinado país.

"No se trata sólo de los migrantes"

A través de esta iniciativa prosigue la campaña de comunicación lanzada por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio Humano Integral  con ocasión de la 105ª edición de la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR), que se celebrará el domingo 29 de septiembre.

En efecto, cada mes, la campaña ofrece reflexiones, profundizaciones y recursos para la promoción de diversas actividades pastorales sobre temas inherentes a esta JMMR, que abordarán varios subtemas con diferentes textos e imágenes. Los dos primeros subtemas tratados fueron: “También se trata de nuestros miedos” y “También se trata de la caridad” . Mientras el nuevo subtema es “Se trata de nuestra humanidad”.

Cabe destacar que este tema y los subtemas forman parte integrante del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se hizo público el pasado 7 de mayo.

Texto del Videomensaje

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes: se trata de no excluir a nadie. El mundo actual cada día es más elitista y cada día es más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no requieren hacerse cargo de los refugiados, no quieren, no lo aceptan esos refugiados que dichos conflictos bélicos generan.

Muchas veces se habla de paz pero se venden armas. ¿Podemos hablar de una hipocresía en este lenguaje? Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete (cf. Lc 16, 19-21). La Iglesia «en salida [...] sabe tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24), a los que nosotros mismos estamos excluyendo como sociedad.

El desarrollo exclusivista hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir – es inclusivo – pretende incluir a todos los hombres y mujeres del mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las generaciones futuras. El verdadero desarrollo es inclusivo y fecundo, lanzado hacia el futuro.

 

 

El 8 de julio el Papa celebrará Misa por los Migrantes

Con ocasión del VI aniversario de su visita a Lampedusa, el próximo lunes 8 de julio a las 11, en la Basílica vaticana, el Papa Francisco presidirá una misa por los migrantes. Lo anunció esta mañana el Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti.

En la celebración presidida por el Papa en el Altar de la Cátedra  participarán alrededor de 250 personas entre migrantes, refugiados y aquellos que se han comprometido para salvar sus vidas.  Estarán presentes - precisó el Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede - "solo las personas invitadas por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, al cual el Santo Padre ha confiado la preparación del evento".

La Misa será transmitida en directo por Vatican Media, pero no está prevista la presencia de periodistas en la Basílica.  El deseo del Santo Padre - explicó Gisotti -  es que "éste sea lo más posible un momento de recogimiento, en recuerdo de todos los que han perdido la vida escapando de la guerra y la miseria y para alentar a aquellos que, cada día, se esfuerzan en sostener, acompañar y acoger a migrantes y refugiados".

 

SANTO TOMÁS, APÓSTOL*

Fiesta

— En ausencia de Tomás.

— Su incredulidad.

— Su fe.

I. Cuando Jesús, llamado por las hermanas de Lázaro enfermo, se disponía a ir a Judea, donde le esperaban asechanzas y odio por parte de los judíos, dijo Tomás a los demás discípulos: Vayamos nosotros también y muramos con Él1. El Señor aceptaría con gratitud este gesto valiente y generoso del Apóstol. Son las primeras palabras de él recogidas por San Juan.

Más tarde, durante el discurso de despedida en la Última Cena, Tomás hizo una pregunta al Maestro por la que le debemos estar reconocidos, ya que dio lugar a que Jesús nos legara una de las grandes definiciones de Sí mismo. Preguntó el discípulo: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podremos saber el camino? Jesús respondió con estas palabras tantas veces meditadas: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por Mí2.

La misma tarde del domingo en que resucitó se apareció Jesús a sus discípulos. Se presentó en medio de ellos sin necesidad de abrir las puertas, ya que su Cuerpo había sido glorificado; pero para deshacer la posible impresión de que era solo un espíritu, les mostró las manos y el costado. A los discípulos no les quedó duda alguna de que era Jesús mismo y de que verdaderamente había resucitado. Les saludó por dos veces con la fórmula usual entre los judíos, con el acento propio que tantas veces pondría en estas mismas palabras. Los Apóstoles, poco propensos a admitir lo que excedía los cauces de su experiencia y de su razón, no podían albergar ya duda alguna al ver a Cristo, al que ellos conocían bien, hablando como en otras ocasiones. Con su conversación amigable y cordial quedaban disipados el temor y la vergüenza que tendrían por haber abandonado al Amigo cuando más necesidad tenía de ellos. De esta forma, se creó de nuevo el ambiente de intimidad, en el que Jesús va a comunicar sus poderes trascendentales3. Pero Tomás no estaba con ellos. Es el único que falta. ¿Por qué no estaba allí? ¿Fue solo una casualidad? Quizá San Juan, el Evangelista que nos narra con todo detalle esta escena, calla por delicadeza que Tomás, después de haber visto a Cristo en la cruz, no solo había sufrido como los demás, sino que se encontraba alejado del grupo y sumido en una particular desesperanza4.

Por los relatos de San Mateo y de San Marcos sabemos que los Apóstoles recibieron la indicación de Jesús de marcharse enseguida a Galilea, donde le verían glorioso. ¿Por qué aguardaron ocho días más en Jerusalén, cuando ya nada les retenía allí? Es muy posible que no quisieran marcharse sin Tomás, al que buscaron enseguida e intentaron convencer de mil formas distintas de que el Maestro había resucitado y les esperaba una vez más junto al mar de Tiberíades. Al encontrarle, le dijeron con una alegría incontenible: ¡Hemos visto al Señor!5. Se lo repitieron una y otra vez, con acentos distintos. Intentaron en este tiempo recuperarlo para Cristo por todos los medios. Es seguro que el Señor, que siempre nos busca a cada uno como Buen Pastor, aprobaría esta demora. ¡Cómo agradecería Tomás más tarde todos estos intentos, y que a pesar de su tozudez no le dejaran solo en Jerusalén! Es una lección que nos puede servir hoy a nosotros para que examinemos cómo es la calidad de nuestra fraternidad y de nuestra fortaleza con aquellos cristianos, nuestros hermanos, que en un momento dado pueden caer en el desaliento y en la soledad. No podemos abandonarlos.

II. Trae tu mano y toca la señal de los clavos: y no seas incrédulo, sino creyente6.

El desaliento y la incredulidad de Tomás no eran fácilmente vencibles. Ante la insistencia de los demás Apóstoles, él respondió: Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y no meto mi dedo en esa señal de los clavos y mi mano en su costado, no creeré7. Estas palabras parecen una respuesta definitiva, inconmovible. Es una réplica dura a la solicitud de los amigos. Sin duda la alegría de los demás ¡qué inmenso gozo llenaría su alma! le abrió una ventana a la esperanza. Por eso vuelve y ya no se separa de ellos. Esta oscura tozudez de Tomás contrasta con la grandeza de Jesús y con su amor por todos. El Señor no permite que ninguno de los suyos se pierda; ya había rogado por sus discípulos en la Última Cena, y su oración es siempre eficaz8. Él mismo interviene ante Tomás. San Juan lo relata así: A los ocho días, estaban de nuevo dentro sus discípulos y Tomás con ellos. ¡Al menos han conseguido que permanezca unido a ellos! Y estando cerradas las puertas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo: La paz sea con vosotros. Se dirigió entonces amablemente a Tomás, y le dijo: Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente9.

Es un motivo de esperanza para nosotros considerar que el Señor no nos dejará nunca, si nosotros no le abandonamos, porque también ha rogado por nosotros10. Tampoco nos desampararán los que Dios ha puesto a nuestro lado. Si alguna vez estamos a oscuras, cualquiera que sea nuestra situación interior, podremos apoyarnos en la fe de los demás, en su ejemplaridad y en la fortaleza de su caridad. Nosotros tenemos el deber de «arropar» y cuidar a quienes de alguna manera el Señor nos ha encomendado o comparten con nosotros la misma fe y los mismos ideales, si alguna vez pasaran por un mal momento. La responsabilidad de la fidelidad de los demás será siempre un buen soporte de la propia fidelidad. «Todo iría mejor y seríamos más felices si nos propusiéramos conocer siempre mejor –para poder amar más– esas verdades y esas personas a las que nos hemos vinculado con lazos de responsabilidad permanente. Reflexionar sobre los propios deberes, sobre las circunstancias que afectan la vida y la paz de otros, meditar en las consecuencias de nuestra conducta, evaluar el daño que puede causar la deserción, es la primera garantía de fidelidad. A la que debemos siempre agregar una consideración sobrenatural: Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas (1 Cor 10, 13)»11. Nunca nos fallará el Señor. No fallemos nosotros a nuestros hermanos. No olvidemos que todos nosotros también podemos pasar por una etapa de ceguera y de desaliento. Nadie en la familia y entre los amigos es irrecuperable para Dios, porque contamos con la poderosa ayuda de la caridad y de la oración, que adquiere entonces manifestaciones tan diversas, y de la gracia.

III. Cuando Tomás vio y oyó a Jesús expresó en pocas palabras lo que sentía en su corazón: ¡Señor mío y Dios mío!, exclama conmovido hasta lo más hondo de su ser. Es a la vez un acto de fe, de entrega y de amor. Confiesa abiertamente que Jesús es Dios y le reconoce como su Señor. Jesús le contestó: Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin ver creyeron12. Y comenta el Papa Juan Pablo II: «Esta es la fe que nosotros debemos renovar, siguiendo la estela de incontables generaciones cristianas que a lo largo de dos mil años han confesado a Cristo, Señor invisible, llegando incluso al martirio. Debemos hacer nuestras, como las hicieron suyas antes otros muchos, las palabras de Pedro en su primera Carta: Vosotros no lo visteis, pero lo amáis; ahora, creyendo en Él sin verlo, sentís un gozo indecible. Esta es la auténtica fe: entrega absoluta a cosas que no se ven, pero que son capaces de colmar y ennoblecer toda una vida»13.

Desde aquel momento, Tomás fue un hombre distinto, gracias en buena parte a la caridad fraterna que tuvieron con él los demás Apóstoles. Su fidelidad al Maestro, que parecía imposible en aquellos días de oscuridad, fue para siempre firme e incondicional. Sus palabras nos han servido quizá para hacer muchas veces un acto de fe ¡Señor mío y Dios mío! ¡Mi Señor y mi Dios!- al pasar delante de un Sagrario o en el momento de la Consagración en la Santa Misa. Su figura es hoy para nosotros motivo de confianza en el Señor, que nunca nos dejará, y motivo de esperanza si alguna vez aquellos que tenemos más cerca por voluntad divina pasan momentos de desconcierto en su fidelidad a Dios. Nuestro aliento en esa situación y la gracia del Señor harán milagros.

Con la Liturgia pedimos hoy al Señor: ...concédenos celebrar con alegría la fiesta de tu Apóstol Santo Tomás; que él nos ayude con su protección para que tengamos en nosotros vida abundante por la fe en Jesucristo, tu Hijo, a quien tu Apóstol reconoció como su Señor y su Dios.

La Virgen, que tan cerca de los Apóstoles estaba en aquellos días, seguiría atenta la evolución del alma de Tomás. Quizá fue Ella la que impidió que el Apóstol se alejara definitivamente. Nosotros le confiamos hoy nuestra fidelidad al Señor y la de aquellos que de alguna manera Dios ha puesto a nuestro cuidado. ¡Virgen fiel... ruega por ellos... ruega por mí!

1 Jn 11, 16. — 2 Jn 14, 5-6. — 3 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, 2ª ed., Pamplona 1985, nota a Jn 20, 19-20. — 4 Cfr. O. Hophan, Los Apóstoles, Palabra, Madrid 1982, p. 216. — 5 Jn 2, 25. — 6 Antífona de comunión, Cfr. Jn 20, 27. — 7 Jn 20, 25. — 8 Cfr. Jn 17, 9. — 9 Jn 20, 26-27. — 10 Cfr. Jn 17, 20. — 11 J. Abad. Fidelidad, Palabra, Madrid 1987, pp. 66-67. — 12 Jn 20, 29, — 13 Juan Pablo II, Homilía 9-IV-1983.

Tomás es conocido entre los demás Apóstoles por su incredulidad ante Jesús resucitado, que se desvaneció ante la aparición de Cristo. Su falta de fe da ocasión al Señor para invitarnos a afianzar la nuestra, que tiene su piloto sólido en el hecho histórico de la Resurrección de Cristo. Nada sabemos con certeza acerca de su vida, salvo las breves referencias que se contienen en los Evangelios. Según la Tradición evangelizó la India. Desde el siglo vi se celebra su fiesta el 3 de julio, fecha del traslado de su cuerpo a Edesa.

 

 

"Has de ir a buscar a las almas"

Cristo espera mucho de tu labor. Pero has de ir a buscar a las almas, como el Buen Pastor salió tras la oveja centésima: sin aguardar a que te llamen. Luego, sírvete de tus amigos para hacer bien a otros: nadie puede sentirse tranquilo –díselo a cada uno– con una vida espiritual que, después de llenarle, no rebose hacia fuera con celo apostólico. (Surco, 223)

Convéncete: necesitas formarte bien, de cara a esa avalancha de gente que se nos vendrá encima, con la pregunta precisa y exigente: –"bueno, ¿qué hay que hacer?" (Surco, 221)
Jesús está junto al lago de Genesaret y las gentes se agolpan a su alrededor, ansiosas de escuchar la palabra de Dios (Lc V, 1.). ¡Como hoy! ¿No lo veis? Están deseando oír el mensaje de Dios, aunque externamente lo disimulen. Quizá algunos han olvidado la doctrina de Cristo; otros –sin culpa de su parte– no la aprendieron nunca, y piensan en la religión como en algo extraño. Pero, convenceos de una realidad siempre actual: llega siempre un momento en el que el alma no puede más, no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas. Y, aunque no lo admitan entonces, esas personas sienten hambre de saciar su inquietud con la enseñanza del Señor. (Amigos de Dios, 260)

 

 

Esa corriente trinitaria de Amor

El Misterio de la Trinidad cambia en profundidad nuestra mirada sobre el mundo, porque revela cómo el Amor es el tejido mismo de la realidad.

La luz de la fe15/01/2018

Opus Dei - Esa corriente trinitaria de Amor

Los cristianos reconocemos el origen de todo lo que existe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Se llega a ser cristiano a través del bautismo en el nombre de las tres Personas divinas. Y todo en nuestra vida está marcado por el signo de la Cruz, «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo», según las palabras del propio Jesús (Cfr. Mt 28,19). Pero ¿qué significa esta fe en la Trinidad para nuestra vida? ¿Cómo se traduce en nuestra existencia diaria, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestro descanso?

Se llega a ser cristiano a través del bautismo en el nombre de las tres Personas divinas; pero ¿qué significa esta fe en la Trinidad para nuestra vida?

Aunque solo en el cielo comprenderemos hasta qué punto la Trinidad es nuestro verdadero hogar, hasta qué punto nuestra vida «está escondida con Cristo en Dios» (Col 3,3), la fe cristiana nos pone ya ahora en camino hacia este Misterio, que contiene la respuesta a todas nuestras preguntas; que nos dice quiénes somos en realidad. El Misterio de la Trinidad cambia en profundidad nuestra mirada sobre el mundo, transfigura nuestra existencia: lo que, tomado por sí mismo, sería banal o insignificante se ilumina desde dentro. Nos detendremos aquí, de entre los muchos aspectos de la fe en la Trinidad, en dos que están fuertemente entrelazados entre sí: la profundidad del Misterio y el valor divino del amor humano.

El Misterio de los misterios

Desde las primeras generaciones de cristianos, los teólogos, los santos y quienes han vivido una auténtica e intensa experiencia de Dios tienen una predilección especial por su Misterio, el Misterio de la Trinidad (Mysterium Trinitatis). También en la vida diaria se habla con frecuencia de misterio, aunque en el sentido de una realidad de difícil acceso, como saber quién es el criminal en una novela de intriga, o cuál es la solución de una ecuación o de un problema difícil. En todos estos casos el término se refiere a los límites de nuestra capacidad de conocer. En cambio, cuando se habla de Misterio de Dios, la cuestión ya no nos concierne solamente a nosotros, sino sobre todo a Él mismo y a su infinita profundidad. El Misterio de Dios no es insondable porque sea oscuro sino, al contrario, porque es demasiado luminoso: los ojos de nuestra inteligencia se deslumbran al mirarlo, como sucede cuando uno mira hacia el sol en pleno día.

Una piadosa leyenda medieval, representada también en magníficas obras pictóricas, cuenta que un día san Agustín paseaba por la playa, intentando comprender cómo es posible que Dios sea uno y trino, y encontró un niño que con un pequeño cubo vertía el agua del mar en un agujero excavado en la arena, con intención de meter el mar en el agujero. El gran Padre de la Iglesia intentó hacerle ver lo imposible de su pretensión; el chico le respondió que más absurdo aún era intentar comprender el Misterio de la Trinidad. El Misterio de Dios es como la inmensidad del mar, como la luz cegadora del sol. Ante el «océano del amor infinito», la única respuesta verdaderamente razonable es «sumergirse» confiadamente[1], «bucear en ese mar inmenso»[2].

En una de sus catequesis, san Josemaría lo explicaba con una fórmula verdaderamente eficaz, a propósito de cómo hablar sobre Dios: «Y cuando (…) te digan que no entienden la Trinidad y la Unidad, les respondes que tampoco yo la entiendo, pero que la amo y la venero. Si comprendiera las grandezas de Dios, si Dios cupiera en esta pobre cabeza, mi Dios sería muy pequeño..., y, sin embargo, cabe –quiere caber– en mi corazón, cabe en la hondura inmensa de mi alma, que es inmortal»[3]. Un Dios totalmente comprensible no sería misterio, sería poca cosa. En cambio, la paradoja cristiana consiste en el hecho de que, aunque la Trinidad infinita no puede ser comprendida por nuestra inteligencia, a la vez habita en nosotros, en nuestro corazón.

"¡Señor, gracias porque eres tan grande que no me cabes en la cabeza, y gracias también porque me cabes en el corazón!" (San Josemaría)

La dificultad para comprender el Misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no se debe a que sea un absurdo, sino a que es un Misterio de Amor: una comunión de Personas. Nuestro Dios es Misterio porque es Amor: todo en Él es Don perfecto y eterno. Y el mundo creado es expresión de ese Amor. A través del mundo, y de las personas que nos rodean, podemos comprender por qué es necesaria la fe para acceder a esta verdad, que incluso los más grandes filósofos no han podido encontrar sin la Revelación. No se trata de creer en lo absurdo, sino de entrar en la dimensión personal, cosa que solo logramos cuando abrimos el corazón. «¡Señor, gracias porque eres tan grande que no me cabes en la cabeza, y gracias también porque me cabes en el corazón!»[4]

¿Por qué Dios se oculta en su Misterio? En realidad no es que se oculte: incluso entre los seres humanos sucede que la intimidad del alma de otro solo se puede conocer a través de un acto voluntario de revelación de lo que uno tiene en el corazón, como los recuerdos, los sueños, las preocupaciones o los miedos. Aunque desde fuera se pueda intuir algo, para que otro acceda a lo que verdaderamente se encuentra dentro de nosotros es necesaria una “revelación” de nosotros mismos; y es necesario también que quien participa de esa “revelación” logre comprenderla, asimilarla. No nos debe extrañar que el Misterio de Dios nos supere: nuestros ojos deben acostumbrarse poco a poco a su luz. Por eso, si en la vida de cada día es necesario aprender «siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro»[5], ante el Misterio de la Trinidad, la primera actitud a asumir es la de la humildad y el profundo respeto, porque se entra en el espacio de la Libertad y del Don, esa Libertad y Don que son precisamente el origen del Amor, de todo amor.

El Amor de los amores

Nuestro Dios es uno y trino precisamente porque es Amor absoluto, sin reservas, sin condiciones: el Amor con el que todos soñamos

«No hay más amor que el Amor», anotaba san Josemaría en 1931[6]. La inmersión en la profundidad del Misterio del Dios uno y trino nos lleva a leer el mundo y la historia a su luz, que es la «luz verdadera» (Jn 1,9): como si pasáramos de intentar descifrar un texto en la penumbra a leerlo a pleno sol, y descubriéramos que no estábamos entendiendo prácticamente nada. «Dios es amor» (1 Jn 4,16) porque es una comunión eterna de tres Personas, que se entregan recíprocamente, sin reservas: tres Personas unidas de modo absoluto y eterno por una relación de don total y libre de Sí. El sentido del mundo y de la existencia de cada hombre reposa en esa libertad auténtica, esa «corriente trinitaria de Amor»[7].

El Padre, en efecto, genera al Hijo dándole todo lo que Él mismo es, y no simplemente algo que posee. La primera Persona divina es Padre con todo su ser, Padre sin límites, de modo que el Hijo generado por Él no solo se le parece, sino que es una sola cosa con Él: es Dios mismo en su eternidad y su infinitud. El Hijo, Imagen perfecta del Padre, se entrega de nuevo a Él, es decir, responde al don que recibe dándose Él mismo totalmente al Padre, como este se le ha entregado. Y el Don que el Padre y el Hijo se intercambian eternamente es el Espíritu Santo, tercera Persona de la Trinidad. El Espíritu Santo es el Amor que une a las primeras dos Personas, y es Dios, porque es una sola cosa con ellos. Así, nuestro Dios es uno y trino precisamente porque es Amor absoluto, porque es Don perfecto, sin reservas, sin condiciones: el Amor con el que todos soñamos.

San Agustín, aunque llegó a darse cuenta de la limitación de nuestros conceptos, lo explicó de un modo que permite asomarse a esta vida íntima de la Trinidad. El amor, escribió en su tratado sobre la Trinidad, implica siempre la presencia de un amante, de un amado y de su amor[8]. Análogamente, para que se pueda hablar de don, debe haber alguien que da, otro que recibe y también aquello mismo que se da: el don, el regalo. Solo con esta tríada hay Amor. Y cuando el Amor o el Don es infinito, y por tanto entra en el espacio del Misterio de Dios, estos tres términos son infinitos y perfectos. De modo que nuestro Dios es uno y trino precisamente porque es Amor. De este Amor sin límites surge, y hacia él se dirige, «el deseo que todos nosotros tenemos de infinito, la nostalgia que todos nosotros tenemos de lo eterno»[9].

Dios es todo Él felicidad que quiere comunicarse, y por eso ha creado todas las cosas: para introducirnos en su alegría infinita

Uno de los modos en que los cristianos acompañan el Nombre de la Trinidad es beatissima: felicísima. Dios es todo Él felicidad que quiere comunicarse, y por eso ha creado todas las cosas: para introducirnos en su alegría infinita. El mundo en el que vivimos, y la existencia de cada uno, tiene su origen en ese eterno Don recíproco que es la Vida del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El hombre existe, pues, en la medida en que es amado por las tres Personas divinas. Y por eso su valor es infinito. Desde esta luz, «nos parecen admirables tanto el origen como el fin de la creación, que consisten en el amor. Un amor absolutamente desinteresado, porque Dios no tiene ninguna necesidad de nosotros: somos nosotros quienes tenemos necesidad de Él»[10].

Si el mundo surge del desbordamiento del Amor de las tres Personas divinas, el sentido de la vida de quien cree en la Trinidad es el amor. Y por eso todo verdadero amor remite, en su núcleo más íntimo, a la Trinidad, como ha explicado recientemente el Papa Francisco, retomando las enseñanzas de san Juan Pablo II[11]. Así, la importancia fundamental de la familia para la fe cristiana no está ligada solo a la dimensión moral o a consideraciones sociológicas. La misma relación fecunda de los esposos es imagen que guía en el encuentro con el Misterio de la Trinidad: «el Dios Trinidad es comunión de amor, y la familia es su reflejo viviente»[12].

El cristiano, pues, sabe que el primer principio de cualquier cosa no es una unidad abstracta o una idea universal, sino una comunión de Personas: una comunión radiante de felicidad. El fondo de la realidad, lo que es más verdadero, se encuentra en las relaciones interpersonales. Qué sea la felicidad es un misterio que se empieza a desvelar precisamente ahí; el sentido de la vida se juega a esa profundidad. La amistad, el servicio de los demás, la fraternidad, el amor en todas sus formas, no son solo palabras bonitas o prácticas positivas sugeridas por un buen corazón. El cultivo cuidadoso de las relaciones interpersonales resulta el acto más realista y eficaz, la mejor inversión posible: porque el fundamento de la realidad es trinitario. El pecado, por contraste, es esencialmente superficial: no ve lo que verdaderamente cuenta, y lleva a inversiones pésimas. El pecado se cierra al otro, lo descarta; supone, en fin, una verdadera miopía existencial, de la que todos necesitamos irnos curando. La revelación de la Trinidad y la fe que se despliega a partir de este Misterio es colirio para nuestros ojos: nos habla de cómo ganar verdaderamente en la vida, y de cómo ganar a todos para la Vida.

El fondo de la realidad se encuentra en las relaciones interpersonales; qué sea la felicidad es un misterio que se empieza a desvelar precisamente ahí

La mirada de los santos, que se saben pecadores como todos, se mueve entre el Cielo y la tierra; reconoce que la verdadera realización de sí se encuentra en el amor y en el servicio: ahí se libera el acceso a la realidad más auténtica. Los mismos gestos de afecto, como los abrazos; o los de cortesía, como darse la mano, se hacen eco del amor de la Trinidad, porque significan el deseo o la disponibilidad para ser uno en el otro, como las personas divinas son una en la otra. «El que me ha visto a mí ha visto al Padre», dice Jesús a Felipe (Jn 14,9). Quien ve al Hijo ve al Padre, porque el Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre: son todo Amor. Así es la vida de la Trinidad, la vida a la que Dios nos llama: la vida misma del Padre es dar su vida al Hijo; la vida misma del Hijo es agradecer la vida al Padre; el Espíritu Santo es Él mismo esa Vida para el Otro.

Surge así otra dimensión de la contemplación del mundo a la luz de la Trinidad: si el principio de todas las cosas es nuestro Dios, entonces en el origen y en el destino de la realidad se encuentra el Amor del Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre. La Escritura nos lo deja entrever en el aletear del Espíritu de Dios sobre las aguas (cfr. Gn 1,2): el Amor de la Trinidad abraza el universo. Y, de un modo más explícito, retomando el relato de la creación a la luz de la encarnación del Verbo, el prólogo del cuarto Evangelio dice que «todo se hizo por Él» (Jn 1,3): en todo se refleja la Filiación de Cristo, y a Él se ordena todo (cfr. Ef 1,10). Las estrellas lejanas, el mar profundo, las montañas más altas o las flores más bellas, todos hablan del don absoluto que el Padre vierte en la generación del Hijo: todo es icono de esta relación eterna de amor. Toda la creación habla de Cristo, como dice la liturgia, parafraseando a san Pablo: «Ahora se cumple el designio del Padre: hacer de Cristo el corazón del mundo»[13].

De aquí nace la posibilidad de contemplar el mundo y la historia, en sus dimensiones más cotidianas y prosaicas, como lugar de encuentro con Dios, como tarea filial confiada al hombre por el Padre, en Cristo. A la luz de la Trinidad el cristiano se puede reconocer como “socio” de Dios, como heredero en Cristo de todas las cosas, colaborando con Él para llevar todo al Padre, con una profunda gratitud por su don: siendo todo él agradecimiento. Este es el corazón de toda Misa, el acto eucarístico más auténtico, a través del cual la creación vuelve a la relación con su origen, a la Trinidad.

María y la Trinidad

San Josemaría confiaba en una ocasión: «Trato de llegar a la Trinidad del Cielo por esa otra trinidad de la tierra: Jesús, María y José. Están como más asequibles»[14]. El amor de los tres de la Sagrada Familia, sus relaciones de don recíproco, le guiaba en la contemplación de la Trinidad beatísima, remontando el río en búsqueda de la fuente, desde los amores hasta el Amor de los amores.

Santa María es quien mejor ha realizado este retorno a Dios, esta restitución en Cristo del mundo a la Trinidad. La existencia de María es trinitaria; está completamente transfigurada de amor: María recibe su ser, y lo entrega de nuevo al Padre en Cristo gracias al Espíritu Santo, que es el Amor mismo y que la ha cubierto con su sombra (Cfr. Lc 1,35). María es criatura, María es una mujer de Palestina, pero todo en Ella está impregnado del Amor que constituye la relación eterna entre el Padre y el Hijo. Así Ella es Señora de la creación y de la historia: todo se ha confiado a su Corazón inmaculado, porque nadie conoce mejor que ella el mundo, nadie lo transforma mejor que ella, a través de su diálogo íntimo y familiar con cada persona de la Trinidad. Con Ella podemos vivir «en el seno de la Trinidad (…) adentrarnos en el Padre y descubrir nuevas dimensiones que iluminan las situaciones concretas y las cambian»[15], que llevan a «hacer de Cristo el corazón del mundo».

Giulio Maspero

 


Lecturas para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 232-267.

Juan Pablo II, Audiencias del 19 enero al 26 enero 2000 (En las fuentes y en el estuario de la historia de la salvación, La gloria de la Trinidad en la creación, La gloria de la Trinidad en la historia)

Benedicto XVI, Angelus 7 abril 2009

Francisco, Angelus 22 mayo 2016


Barron, R. Catolicismo: un viaje al corazón de la fe (cap. 3. El inefable misterio de Dios: “Aquello mayor que lo cual nada puede pensarse”), Doubleday, 2013 (orig. Catholicism: a Journey to the Heart of the Faith).

Daniélou, J. La Trinidad y el misterio de la existencia, Paulinas, 1969 (orig. La Trinité et le mystère de l’existence).

Daniélou, Dios y nosotros (cap. VI "El Dios de los místicos"), Cristiandad 2003 (orig. Dieu et nous).

Guardini, El Señor. Meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo (VI.6: “En el Espíritu Santo”) Cristiandad, 2006 (orig. Der Herr, Betrachtungen über die Person und das Leben Jesu Christi).

Lewis, C.S. Mero cristianismo (IV. “Más allá de la personalidad: o primeros pasos en la doctrina de la trinidad”) Rialp, 1995 (orig. Mere Christianity).

Maspero, G. La Trinidad explicada hoy, Rialp 2017 (orig. Uno perché trino. Breve introduzione al trattato su Dio).

Ratzinger, J. El Dios de los cristianos, Salamanca, Sígueme, 2009 (orig. Der Gott Jesu Christi. Betrachtungen über den Dreieinigen Gott).

Ratzinger, Dios y el mundo. Creer y vivir en nuestra época (II.11 “Sobre la Trinidad”) Galaxia Gutenberg, 2002 (orig. Gott und die Welt. Glauben und Leben in unserer Zeit).

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, nn. 85-86 ("La Eucaristía y el misterio de la Trinidad").

Trese, L. J. La fe explicada (cap. III: “La unidad y trinidad de Dios. ¿Cómo es que son tres?”) Rialp 2014 (orig. Faith explained)

 


[1] Benedicto XVI, Enc. Spe Salvi (30-XI-2007), n. 12.

[2] San Josemaría, notas en una reunión familiar, 14-VI-1974 (Catequesis en América, 1974, vol. I, 449, AGP, Biblioteca, P04).

[3] San Josemaría, notas en una reunión familiar, 9-II-1975 (Catequesis en América, 1975, vol. III, 75, AGP, Biblioteca, P04).

[4] Ibidem.

[5] Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium (24-XI-2013), n. 169.

[6] San Josemaría, Camino, n. 417. Cfr. comentario de la edición crítico-histórica.

[7] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 85.

[8] San Agustín, De Trinitate, 8.10.14.

[9] Francisco, Audiencia, 27-XI-2013.

[10] Jean Daniélou, La Trinità e il mistero dell’esistenza, Queriniana, Brescia 1989, 44.

[11] Cfr. Francisco, Ex. Ap. Amoris Laetitia (19-III-2016), n. 63. Cfr. San Juan Pablo II, Angelus, 7-VI-1998.

[12] Francisco, Amoris Laetitia, n. 11.

[13] Así reza la versión italiana de la antífona tercera en las vísperas de la feria I de la semana IV del salterio del Tiempo Ordinario.

[14] San Josemaría, “Consumados en la unidad”, en En diálogo con el Señor, edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2017, 422.

[15] Francisco, Evangelii Gaudium, n. 283

 

 

Sacerdotes para todas las naciones

Eric de Biolley (Bélgica) se dedica a buscar becas para aspirantes al sacerdocio que no tienen recursos para pagar sus estudios. En los años que lleva trabajando en este proyecto, ha visto a mucha gente dispuesta a sacrificar su comodidad para ayudar a que la Iglesia cuente con buenos sacerdotes.

En primera persona30/06/2019

Opus Dei - Sacerdotes para todas las naciones

La ayuda que Eric presta a la Iglesia actualmente empezó de un modo más o menos casual. “Hace 10 años, no sabía yo gran cosa acerca de la Universidad de la Santa Cruz de Roma. Un día, me encontré por casualidad con el profesor Jean-Pierre Schouppe, un sacerdote belga que enseña Derecho Canónico allí. Lo que me contó entonces dejó en mí una honda impresión. Describía con orgullo su universidad, con estudiantes –y también profesores– venidos de muy variados países; me hablaba de las distintas facultades, de la suerte de estar allí cerca del Papa… Entre los alumnos que desean matricularse hay un buen grupo de seminaristas. Mi interlocutor me contó con pena que, cada año, por razones financieras, la Universidad no puede recibir a muchos candidatos al sacerdocio que estarían dispuestos a estudiar en Roma”.

Tienen buenas capacidades intelectuales, así como un intenso deseo de responder a la imperiosa llamada de Dios, pero sólo les falta una cosa: recursos económicos

Eric entendió enseguida que jóvenes que han sido llamados por Dios y están dispuestos a responder a esa llamada no pueden ver frustrada su formación por falta de ayuda. “Esos chicos tienen buenas capacidades intelectuales, así como un intenso deseo de responder a la imperiosa llamada de Dios, pero sólo les falta una cosa: recursos económicos. En francés –y quizás en otros idiomas también–, se dice que 'el dinero es el nervio de la guerra'. Estos chicos vienen de países pobres, y ni sus familias ni sus obispos pueden costear sus estudios. En efecto, la matrícula, el alojamiento, la comida, los desplazamientos, los seguros y demás, superan con creces sus posibilidades económicas”.

Eric entendió enseguida que jóvenes que han sido llamados por Dios y están dispuestos a responder a esa llamada no pueden ver frustrada su formación por falta de ayudaEric entendió enseguida que jóvenes que han sido llamados por Dios y están dispuestos a responder a esa llamada no pueden ver frustrada su formación por falta de ayuda

Consciente de esta situación, la Universidad ha creado un fondo que proporciona becas a los seminaristas que las necesitan. A ese fondo contribuyen asociaciones de varios países que consiguen reunir dinero y libros para esos estudiantes. Pero no dan abasto. Cada año, dejan de atenderse por falta de dinero unas 45 solicitudes de becas.

Ante esta situación, Eric decidió actuar. “Apenado por esta situación, le pregunté al profesor Schouppe: '¿Qué hace Bélgica?'. La conversación se volvió más concreta. Me habló de un funcionario de origen italiano que trabaja en la Comisión Europea y que se esfuerza por conseguir fondos, aunque le falta tiempo para llevar a buen puerto esas gestiones. Contando con mi experiencia comercial y con mis conocimientos de cómo funciona el mercado, fui a ver a este funcionario europeo para proponerle la organización de campañas de mailing, eventos, una comunicación más profesional y atractiva, etc. Al final de la conversación, me miró fijamente y me preguntó a bocajarro: `¿Por qué no te encargas tú mismo de todo eso? Cuentas con la experiencia y los conocimientos necesarios´. Sorprendido, y un poco pillado en mi propia trampa, no me quedaba otra salida que darle una respuesta positiva”.

¿Por qué no te encargas tú mismo de todo eso? Cuentas con la experiencia y los conocimientos necesarios

Y así fue cómo Eric pasó a una posición más activa. “La pregunta resultó oportuna: estoy jubilado y dispongo de un poco de tiempo… al menos teóricamente. Tras sensibilizar a varios amigos acerca del problema de las solicitudes de becas rechazadas, nos pusimos manos a la obra y montamos una asociación dedicada a recolectar fondos. Nuestros vecinos franceses ya habían lanzado una iniciativa similar ocho años antes, así que me puse en contacto con ellos para aprender de su experiencia. ¿Para qué reinventar la rueda si ya funciona bien en otro sitio? Los franceses conseguían importantes sumas de dinero, tenían un logotipo muy profesional, editaban una hoja informativa, contaban con una página Web, enviaban vídeos, etc.”.

Desde que se puso en marcha, son muchas las cosas que ha ido sacando Eric con la colaboración de otros. “Nuestra primera hoja informativa salió en septiembre de 2010. Las reacciones del público fueron inmediatamente positivas: comenzamos a recibir pequeños donativos, que ahora nos llegan todos los días. Ante nuestro asombro, varias personas enviaron donativos por valor de una beca completa, y lo siguen haciendo en la actualidad. Parece que vamos por buen camino”.

Tras sensibilizar a varios amigos acerca del problema de las solicitudes de becas rechazadas, nos pusimos manos a la obra y montamos una asociación dedicada a recolectar fondosTras sensibilizar a varios amigos acerca del problema de las solicitudes de becas rechazadas, nos pusimos manos a la obra y montamos una asociación dedicada a recolectar fondos

“Me viene a la memoria algo ocurrido en la periferia de Lieja. Una señora encontró en una iglesia una hoja informativa de nuestra asociación Des Prêtres pour toutes les Nations – Belgium. La leyó atentamente. Le gustó. Buscó nuestra página web y encontró allí más información. Contactó con el párroco y este le dio las garantías oportunas. Muy motivada, me llamó por teléfono:

–Me gustaría encargarme de una beca de un año para un seminarista que estudia en la Universidad de la Santa Cruz.

Le di la información. Pocos días después, el banco informaba del ingreso de una importante suma de dinero. Y no se conformó con hacerlo una sola vez: hizo lo mismo varios años seguidos”.

Pocos días después, el banco informaba del ingreso de una importante suma de dinero

Eric ha comprobado cómo muchas personas acogen con ilusión el proyecto. “Con frecuencia, la gente nos agradece nuestro compromiso al servicio de los seminaristas; eso nos empuja a desarrollar nuevos instrumentos de marketing, como el envío de felicitaciones navideñas con representaciones artísticas del Nacimiento de Cristo, en vez de las clásicas fotos de un matrimonio con sus hijos. Las actuales tecnologías nos permiten sensibilizar a los jóvenes enviando vídeos durante el Adviento y la Cuaresma, o a través de la página Web, que cuenta con múltiples contenidos y links”.

https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-0d16c7c1e2fdb20564a94b2cd63459c5.jpg

También son habituales los mensajes de apoyo. “Con cierta frecuencia, recibimos mensajes por correo electrónico. Un joven matrimonio, por ejemplo, escribe:

Queridos amigos de la asociación DPTN,

Somos padres de tres niños de corta edad. Quisiéramos dejarles en herencia un mundo donde el Amor de Cristo es anunciado y vivido. Nos gustaría que, en el camino de su vida, encuentren a sacerdotes santos que les abran las puertas del Corazón de Jesús. Y ¿por qué no? Que sigan sus pasos…

No les escribimos para anunciarles una transferencia bancaria (sostenemos ya a una familia de emigrados rumanos y otras asociaciones). Pero queríamos darles ánimos, agradecer su noble empeño. Estén seguros de contar con nuestra oración por todo lo que hacen.

Estén seguros de contar con nuestra oración por todo lo que hacen

Otro medio de interactuar con nuestros simpatizantes consiste en organizar Misas de acción de gracias, seguidas de un pequeño refrigerio. Lo hacemos ya en tres ciudades: Bruselas, Amberes, Lieja... Eso nos brinda la ocasión de conocerlos más de cerca y de hablarles de nuestros proyectos. Todos los que trabajan para DPTN Belgium lo hacen como voluntarios. Nuestra recompensa la encontramos en los ojos y en las caras radiantes de los seminaristas, con los que hablamos durante las visitas que hacemos de vez en cuando a Roma”.

 

 

Las ventajas de ser cristianas para las mujeres en el mundo pagano

Contra los prejuicios anticristianos infundados y las manipulación de datos históricos

En medio de la avalancha de slogans y artículos superficiales que acusan al cristianismo de patriarcal y sexista, pocos conocen que la Iglesia primitiva tenía un poderoso atractivo para las mujeres que vivían bajo la cultura grecolatina.

Porque, de hecho, las mujeres en el cristianismo gozaban de un status muy superior al que tenían en el mundo pagano. Y si bien cualquier experto en historia antigua lo sabe, lo lamentable es que no se conozca en forma masiva del mismo modo en que circulan los mitos y las leyendas negras sobre el cristianismo primitivo.

Las mujeres tuvieron un papel fundamental en la expansión del cristianismo dentro del Imperio Romano. Las fuentes históricas y la arqueología moderna siguen confirmando la tesis defendida por expertos en el cristianismo antiguo de las ventajas de ser cristiana para las mujeres en la antigüedad. Si bien a lo largo de la historia y en la actualidad pueden encontrarse muchas actitudes machistas entre los cristianos, lo cierto es que el cristianismo en su origen es la fuente en la cultura occidental de los valores de igualdad entre hombres y mujeres y del respeto por la dignidad de todo ser humano.

 

La brutalidad del paganismo greco-romano con la mujer

La cultura grecolatina no era benévola con las mujeres. El derecho romano estaba concebido en función de los varones romanos y libres. Las mujeres tenían un status muy inferior, como una propiedad del varón. Ellas se encontraban en un nivel cercano a los esclavos o a los niños.

El infanticidio femenino era moneda corriente tanto en Roma como en Atenas, y a las mujeres que sobrevivían se les brindaba poca o nula educación. Su status legal en el mundo griego era análogo al del niño y durante toda su vida eran propiedad de un varón. 

Si enviudaban las romanas estaban obligadas a volver a casarse lo antes posible y sus bienes pasaban a su nuevo cónyuge. El matrimonio de la mujer se arreglaba en su niñez y se realizaba a partir de los doce años, pero a veces siendo menores de esa edad. Estando casada, el varón podía expulsarla de su casa fácilmente y si era seducida o violada, legalmente quedaba abandonada por su cónyuge.

En Roma el culto a la violencia tenía un especial desprecio por todo aquello que pudiera ser considerado débil. Por ello el infanticidio femenino era común, naturalizado y legitimado. Tácito en sus “Historias” escribe con desprecio que los judíos condenaban como pecado el “matar a un hijo no deseado”, porque los romanos lo veían como normal. Por razones distintas también los pensadores griegos recomendaban el infanticidio en caso de necesidad política. Aunque según hallazgos arqueológicos los niños abandonados al nacer o asesinados pertenecían a ambos sexos, la mayoría aplastante eran niñas. Un texto conocido y citado por especialistas muestra la naturalidad para expresarlo, en la carta de un romano llamado Hilarion a su esposa Alis:

Estoy aún en Alejandría y no te preocupes si todos regresan y yo me quedo en Alejandría. Te ruego que cuides de nuestro hijito y tan pronto como me paguen te haré llegar el dinero. Si das a luz, consérvalo si es varón, y si es hembra, desembarázate de ella. Me has escrito que no te olvide. ¿Cómo iba a olvidarte? Te suplico que no te preocupes.

En una de las investigaciones más eruditas y recientes sobre el tema, el sociólogo Rodney Stark demuestra claramente la situación desfavorable de la mujer en el mundo grecorromano, que muchos idealizan como si hubiera sido feminista, y como en realidad fue todo lo contrario. El cristianismo supuso para la civilización occidental y para la mujer un nuevo comienzo de dignidad y libertad.

La mujer en el cristianismo primitivo

Mientras que muchas novelas y libros pseudohistóricos, desde el código Da Vinci de Dan Brown, hasta el indocumentado libro de la periodista británica Catherine Nixey (“La edad de la penumbra”), que están plagados de prejuicios anticristianos infundados y que manipulan los datos históricos, cuando no los tergiversan completamente; los historiadores e investigadores académicos sobre el tema no solo desmienten todos estos mitos, sino que unánimemente sostienen el contraste positivo que supuso el cristianismo para las mujeres en el mundo antiguo frente a la cultura patriarcal del mundo greco-latino. Y la mayoría de estos autores son historiadores y no necesariamente cristianos.

Los escritos del Nuevo Testamento atestiguan en diversos pasajes el modo en que Jesús actuó contra la cultura dominante, para sorpresa y escándalo de sus contemporáneos. Las integró a las mujeres dentro del grupo de sus discípulos en trato igualitario y la primera testigo de la resurrección es una mujer (María Magdalena), llamada por los primeros padres de la Iglesia como “apóstol de los apóstoles”. Pablo de Tarso en sus cartas narra no solo que no existían diferencias entre hombres y mujeres (Gal, 3,27-28), sino que nombra a diversas mujeres que lideraban comunidades y ejercían importantes ministerios en las comunidades cristianas (Rm 16, 1-7).

El cristianismo al igual que el judaísmo condenaba duramente el infanticidio. La moral cristiana que tenía estrictas normas en cuanto a la fidelidad conyugal, eran parejas para el hombre y la mujer, donde estaba igualmente mal visto el adulterio masculino como el femenino. Las viudas eran bien recibidas y todas las mujeres que se convertían al cristianismo contaban con ventajas respecto de su vida anterior, como contraer matrimonio a una edad mayor que sus coetáneas y podían elegir a su cónyuge.

De hecho, la población femenina era mucho mayor en el cristianismo que en las otras religiones, antes de que se convirtiera en religión oficial. En una sociedad donde los varones eran demográficamente muchos más, el cristianismo tenía una gran mayoría de mujeres. Y con el tiempo ellas fueron las que transmitieron la fe a sus esposos paganos. Las fuentes muestran la cantidad de disposiciones eclesiásticas a que las mujeres cristianas se pudieran casar con hombres no cristianos. Veían en ello una posibilidad evangelizadora y de hecho su influencia demográfica fue mayor, ya que influían sobre las familias que formaban aunque sus cónyuges siguieran siendo paganos.

Es cierto que algunos autores racionalistas criticaban este dato ridiculizando las conversiones femeninas a una religión irracional. ¿Entonces por qué no tenían tantas conversiones los cultos emocionales de los templos paganos? La verdadera razón de la mayoría aplastante de mujeres en el cristianismo era que gozaban de un espacio de dignidad, de igualdad y libertad que no existía en el mundo antiguo hasta el nacimiento del cristianismo.

Lo cierto es que el cristianismo no se impuso por la fuerza bruta al mundo pagano, sino por el protagonismo de la mujer en la transmisión de la fe, por un nuevo modo de comprender al ser humano, por un modo de ver que está en la base de la cultura occidental y que hoy muchos no conocen las raíces de esos valores. ¿Por qué la mujer ha logrado conquistar derechos en occidente como en ninguna otra cultura? Muchos cristianos a lo largo de la historia se han olvidado de sus orígenes y han consentido actitudes y una mentalidad patriarcal que han ido en contra de la dignidad de la mujer. Lo cierto es que a pesar de todo lo que todavía queda hoy por conquistar en reconocer la dignidad y los derechos de la mujer en muchas partes del mundo, y de todo lo que ellas han logrado después de siglos de desigualdad, el cristianismo está en la fuente de ese reconocimiento y de sus derechos.

Fuente: Aleteia.

 

 

El Tribunal Supremo de Estados Unidos frena la intolerancia laicista

Salvador Bernal

La cruz que quieren derribar en Estados Unidos.

photo_camera La cruz que quieren derribar en Estados Unidos.

La emblemática separación de la Iglesia y Estado en EEUU no se basa en el laicismo, sino en el respeto a la libertad de las conciencias y, por tanto, a las manifestaciones externas de la religión. No significa erradicar las convicciones de los espacios públicos, sino de que éstos permanezcan abiertos a la libertad.

Me permito sintetizar así la esperada sentencia del Tribunal Supremo americano sobre el caso de la cruz de Bladensburg, planteado por la asociación humanista americana. Se trata de un monumento en memoria de fallecidos en la primera guerra mundial: una cruz latina de 32 pies de altura, erigida hace 90 años para conmemorar a los muertos de ese condado. En 2017, un tribunal federal de apelaciones juzgó que violaba una de las cláusulas de la primera enmienda de la Constitución, porque significaría una inadmisible aprobación oficial del cristianismo.

El Supremo ha revocado ahora esa sentencia, por siete votos contra dos, y confirma la constitucionalidad de la cruz. Pero la diversidad de opiniones de los jueces, reflejada en los votos particulares, indica que aceptan claramente la memoria histórica reflejada en monumentos, símbolos y prácticas semejantes a la Cruz de Bladensburg, pero, para algunos comentaristas, no queda claro si la mayoría aceptaría también que gobiernos estatales y locales patrocinaran hoy iniciativas semejantes con elementos religiosos. Para el juez Neil Gorsuch, lo importante no es la fecha de un monumento o símbolo, sino su conformidad con principios que no tienen edad: “una práctica compatible con las tradiciones de nuestra nación es igual de permisible si se realiza hoy o hace 94 años”.

El texto de la sentencia –fue ponente el juez Samuel Alito- considera que, aunque la cruz tiene obviamente un significado cristiano, durante la Primera Guerra Mundial se le agregó “un significado secular”, conmemorativo de los soldados muertos en el conflicto, compatible con la constitución, aunque, noventa años después, no se puede saber con certeza qué deseaban transmitir los diseñadores del monumento. Desde luego, no existe ninguna prueba de que constituyera una falta de respeto para los residentes no cristianos del condado muertos en la guerra: el monumento representaba también un homenaje para ellos.

El juez Alito abordó expresamente la sugerencia del tribunal de apelaciones de cortar los brazos de la cruz como posible solución al problema: no sería un remedio, sino más bien un insulto a los creyentes, pues reflejaría, no neutralidad, sino antipatía hacia la fe. En definitiva, “un gobierno que recorriera su territorio, derribando monumentos con simbolismo religioso y borrando cualquier referencia a lo divino fomentaría que muchos fueran agresivamente hostiles a la religión". Esa hostilidad no sería coherente con el objetivo constitucional: “una sociedad en la que personas de todas las creencias puedan vivir juntas armoniosamente”.

Los argumentos de la asociación demandante, una conocida organización atea, muestran el carácter cada vez más intolerante de algunas posturas laicistas que intentan abrirse paso en Estados Unidos. Confirman no sólo la existencia de un fundamentalismo laico, sino su radical semejanza con los fundamentalistas que imponen la religión con violencia, si no física, al menos jurídica. La evolución del derecho constitucional en occidente ha consagrado el reconocimiento positivo de la libertad de las conciencias: al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. En el siglo XX desaparecieron los últimos Estados confesionales, si se exceptúa el caso –siempre original- de Inglaterra. Los pesimistas lo valorarán como un avance de la secularización. Pero, en realidad, confirma las raíces cristianas de Europa, y el gran contraste con los confesionalismos musulmanes o hindúes en oriente.

Otros se quejan de un puritanismo secular, hostil a cualquier expresión pública de las creencias religiosas. Recuerdan manifestaciones violentas del siglo XVI, cuando las divergencias acababan en la hoguera. Ese laicismo puede ser casi tan violento como los viejos creyentes fanáticos, prácticamente desaparecidos en occidente, no en las culturas políticas orientales.

Desde la óptica católica, y a pesar de las reticencias lefebvrianas, los grandes principios quedaron claros en el Concilio Vaticano II: constitución Gaudium et Spes, declaración Dignitatis humanae, decreto Unitatis redintegratio. La dignidad de la persona, con su cortejo de derechos básicos, es el núcleo de la doctrina social de la Iglesia. No se puede decir ya que el “error” no tiene derechos, como tampoco los tiene la “verdad”: porque sólo la persona humana es sujeto de libertades y compromisos que merecen el respeto de todos, dentro de las exigencias del bien común.

 

 

Anitie Kossobe, Teresa Cardona

https://blog.iese.edu/nuriachinchilla/files/2019/07/Teresa-CARDONA-300x294.jpg

Teresa Cardona

Anitie Kossobe significa gracias en una lengua local de Costa de Marfil. Y es también el nombre del proyecto que Teresa Cardona, junto con otra profesora, en este caso marfileña, ideó y puso en marcha a finales del curso 2018. Hoy invito a este espacio a la colaboradora de nuestra Cátedra «Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera» de Mujer y Liderazgo, y coordinadora de la iniciativa I-WiL, Cristina Moreno, que ha escrito una reflexión sobre Teresa y el liderazgo femenino regenerador:

«43 años de vida completa. No interrumpida por la muerte, sino completada por una muerte sirviendo, en fidelidad, en alegría, en dedicación, en generosidad. Teresa era, sin duda, un ejemplo de mujer-líder, 13 años al servicio del Colegio Canigó donde la conocí porque mis dos hijas son ex-alumnas; y al servicio del Colegio Mayor Bonaigua, donde un grupo nutrido de jóvenes universitarias, mi hija menor entre ellas, se forma para seguir ese mismo camino.

Se habla mucho del liderazgo femenino. Pero está muy desviado y desvirtuado porque muchos lo entienden como un proceso obligado de masculinización. Desde la Cátedra «Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera» de Mujer y Liderazgo (IESE Business School), dirigidos por su titular, la prof. Nuria Chinchilla, estudiamos cómo la clave está en que la mujer líder sea sobre todo eso: mujer. En un artículo reciente publicado en Temas de Hoy, reflexionamos sobre el papel regenerador que la mujer puede y debe tener en todos los ámbitos de nuestra trayectoria vital: profesional, familiar, personal, dadas sus cualidades particulares, que le vienen dadas genéticamente. 

Teresa Cardona lo había entendido bien y lo llevaba a la práctica desde las cosas más pequeñas o aparentemente insignificantes, sin desanimarse por los errores que todos cometemos a diario. Y en ello estaba cuando el pasado sábado le sorprendió la muerte. Lo sé bien porque una de mis hijas estaba con ella.

Debo a Teresa muchos años de ejemplo a mis hijas, muy de cerca, con el liderazgo entendido como espíritu de servicio y presencia permanente que te deja ser libre y te quiere como eres, mientras de una manera intangible y desinteresada, te mueve a desear ser mejor, a querer esforzarte por tener -como ella- esa perspectiva magnánima que te otorga la humildad bien entendida. 

Hace un rato leía el editorial de julio que escribe la directora de la revista Telva, Olga Ruiz, donde afirma que «los humildes son muy pesados y a menudo tristes». No puedo estar más en desacuerdo, Olga Ruiz. Y tengo un ejemplo de primera: Teresa Cardona era tan alegre que casi se notaba su presencia antes de que entrase en la habitación.

Por razones que no vienen al caso, Teresa Cardona llevaba años siendo miembro de mi familia, ella que había entregado a Dios la posibilidad de crear la suya propia. Una madre es un líder natural, quizá el más genuino. En los momentos más duros de mi vida, su mirada franca y a la vez llena de delicadeza, me abrió paso a otros horizontes de paz, de mejora personal, de familia. Fue madre de mis hijas conmigo y, no pocas veces, por mí. 

https://blog.iese.edu/nuriachinchilla/files/2019/07/Anitie-Kossobe-300x300.jpg

@anitiekossobe

Un verdadero líder desaparece. Te deja a ti en primera fila. Donde ahora están mis hijas y tantas otras mujeres jóvenes que ya están haciendo esta sociedad mejor.

La prof. Chinchilla me ha enseñado que Juan Antonio Pérez López, antiguo decano del IESE, y su mentor (por cierto, también fallecido «a destiempo»), decía que «el siglo XXI será de las mujeres, o no será». Desde luego, sus palabras no pueden ser más actuales, a pesar de que el feminismo deshumanizado que sufrimos, que descarta tantas veces al hombre por el mero hecho de serlo (mientras trata de imitarlo en puestos de poder, qué gracia), se empeña en vendernos otra sociedad falseada y desnaturalizada. 

Teresa Cardona, una mujer del siglo XXI. Anitie kossobe.»

 

 

La mirada materna

Ángel Cabrero Ugarte

Monseñor Osoro visita a familias en riesgo de exclusión.

photo_camera Monseñor Osoro visita a familias en riesgo de exclusión.

William Maxwell, escritor y editor americano, tiene unas cuantas obras bien conocidas y quizá la más tierna y recordada es “Vinieron como golondrinas”. El relato está directamente relacionado con la epidemia que dieron en llamar “gripe española”, a principios del siglo pasado, aunque poco tuvo que ver con España, y que produjo una gran mortandad en América.

En este ambiente, a principios del siglo XX, una familia. Seguramente podríamos decir que una familia típica. Dos niños y esperando el tercero. Un padre que ejerce de severo y un poco autoritario. Una madre que es el alma. La maestría de Maxwell se manifiesta en esos detalles casi imperceptibles de amor, de dedicación, de estar siempre presente.

Es muy posible que el hecho de que hoy día la dedicación al trabajo esté más igualada entre hombre y mujer haga más difícil ese clima en el que la madre lo es todo. Una madre que está mucho en la casa, que sin llamar la atención está en todas las cosas, especialmente pendiente del marido y de los hijos, una madre para quien, sin duda alguna, su prioridad es la familia, es una imagen magníficamente descrita por el autor.

Es una experiencia que hemos tenido la mayoría de los que ahora ya contamos más de 50 años. Luego las cosas han ido cambiando y ahora, con gran frecuencia, el padre está poquísimo en casa y la madre está poco en casa. Y los niños están con la chica. Y cuando los padres llegan a casa están cansados y, por lo tanto, fácilmente irritables. Algo ha cambiado.

Cuando Maxwell escribió esta novela solo pensaba en ese ambiente que existía fácilmente en cualquier hogar de América o de Europa. No hacía ningún tipo de comparaciones, describía magistralmente el ambiente de hogar. Para ello se mete -y esto es muy complicado- en el pensamiento de los niños, en sus sentimientos. Y, ya se sabe, no es lo mismo un chaval de 13 años, adolescente hasta no poder más, que un crío de 10, mimoso y dependiente de la mirada de la madre. Describir esto desde la interioridad de la persona es un arte y hace que esta novela sea una delicia para leer y para volver a comparar, lo que hay y lo que hubo.

Dirán lo que quieran los sociólogos, los psicólogos y los empresarios, pero antes había hogares con alma. Quizá si se cambiaran los papeles pudiera servir también, él más tiempo en casa, ella más tiempo en el trabajo. Puede ser, aunque es más difícil. Pero lo que es indiscutible, creo, es que ahora faltan ambos con bastante frecuencia. Y luego piensan que eso se arregla con caprichos del fin de semana. Eso es mal criar. Estando en casa se puede exigir, regañar, y sobre todo amar. Cuando el cariño de padres y, sobre todo de madres, se deja para el finde, hay un desorden.

A Dios gracias, hoy por hoy todavía existen modelos. En la mayoría de los casos son esos matrimonios que han optado, sin lugar a duda, por la familia numerosa, en la medida que Dios se lo concede. Pero no son las únicas. En las familias numerosas hay una predilección por la presencia. No es siempre fácil. La presencia de la madre amable, sonriente y exigente cambia mucho las cosas. O el padre, pero la experiencia dice que le cuesta un poco más, por pura psicología.

Recomiendo el libro de Maxwell para entender un poco mejor lo que quiero decir, aunque algunos ya saben.

 

El sueño de todo católico en materia de amistad

La afinidad y la intimidad de los hijos con su madre

La Providencia dispuso una afinidad y una amistad de convivencia que es mayor que todas las otras: es entre la madre y el hijo.

En el orden personal, la Providencia dispuso una afinidad y una amistad de convivencia, que salvo las excepciones, es mayor que todas las otras: es entre la madre y el hijo.

Esta afinidad entre la madre y el hijo no tiene su semejanza en nada, a no ser en el arquetipo*, que son las relaciones de Nuestro Señor con Nuestra Señora.

Este es el arquetipo y el sueño de todo católico en materia de amistad.

La madre ama a su hijo cuando es bueno. No lo ama sin embargo, sólo por ser bueno. Lo ama incluso cuando es malo.

Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne y sangre de su sangre.

Lo ama generosamente, e incluso sin buscar ninguna retribución.

Lo ama en la cuna, cuando todavía no tiene capacidad de merecer el amor que le es dado.

Lo ama a lo largo de la existencia, incluso que suba al apogeo de la felicidad o de la gloria, o ruede por los abismos del infortunio e incluso del crimen.

Es su hijo y está dicho todo.

Sabemos que la bendición de la madre es preciosa condición para que la súplica del hijo sea escuchada, su alma sea firme y generosa, su trabajo sea honesto y fecundo, su hogar sea puro y feliz, sus luchas sean nobles y meritorias, sus venturas honradas, y sus infortunios dignificantes.

* Arquetipo: Modelo original que sirve como pauta para imitarlo, reproducirlo o copiarlo; o prototipo ideal que sirve como ejemplo de perfección de algo.

Extraído de: “A procura de almas com alma – Excertos do pensamento de Plinio Corrêa de Oliveira” recogidos

por Leo Danielle

 

 

Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas

LaFamilia.info - 29.06.2019

 

http://www.lafamilia.info/images/stories/educacion_de_los_hijos/20190702edh.jpg

Foto: Freepik

Las condiciones actuales de vida hacen que las familias deban esforzarse un poco más por mantenerse sanas y sólidas, por eso estos hábitos propuestos por Stephen R. Covey, pueden ayudarlas a construir relaciones armoniosas, estables y felices.

Stephen R. Covey, escritor de fama mundial y formador de líderes empresariales, descubrió que los principios descritos en su exitoso best-seller, Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, podían aplicarse también a las relaciones familiares.

Covey explica que las familias sólidas no surgen espontáneamente, sino que sus miembros necesitan combinar energía, talento, voluntad, visión y empeño. Por eso, en el libro Los 7 Hábitos de las Familias Altamente Efectivas, sintetiza las bases para conseguir el éxito en la vida familiar. A continuación una síntesis de estos siete puntos, publicada por la revista HacerFamilia:

1. Ser proactivo

Este hábito consiste en el ejercicio real de la libertad. La verdad innegable de que ni las circunstancias ni las emociones controlan nuestra vida, sino nosotros mismos. "Nuestra vida familiar sería mucho mejor si actuáramos conforme a nuestros valores más profundos, en lugar de dejarnos arrastrar por la emoción o las circunstancias del momento".

Este hábito es la base de todos los demás, ya que supone la capacidad de hacer elecciones, de dominar la propia la vida, de ser dueño de nuestras emociones y, en consecuencia, conseguir tener las relaciones personales que deseamos tener.

2. Empezar con un fin en la mente

Tener claro cuál es la razón de ser de la familia y cómo queremos llegar a ser es la clave del éxito de la batalla diaria. Si todos los miembros de la familia fueran conscientes de dónde está la meta y cómo llegar a ella, se dirigirían todas las fuerzas hacia ese fin.

Para lograrlo, Covey propone crear la "misión familiar", única y original de cada familia. Diseñar unos objetivos familiares que todos conozcan, de forma que puedan ser conscientes de cuándo se están desviando de la meta.

3. Poner primero lo primero

Este hábito está profundamente relacionado con el hábito anterior, si tenemos claro cuál es nuestro fin en la vida será más fácil poner primero lo primero. Para todo el mundo la familia es lo primero, pero la realidad es que es a lo último a lo que se dedica tiempo.

Conseguir distinguir lo urgente de lo importante es una cualidad fundamental tanto en la vida personal como profesional y muchas veces carecemos de ella. El papel que desempeña cada miembro de la familia es insustituible y no se puede delegar en nadie, por ello, para Covey "poner primero lo primero" es un hábito que debe trabajarse a diario para no dejarse arrastrar por la velocidad a la que la vida nos somete.

4. Pensar "Ganar-Ganar"

"Entendiéndonos y cooperando podemos hacer algo totalmente distinto que nos beneficie a los dos, mucho más de lo que conseguiríamos si cualquiera de los dos tuviera que ganar".

La verdadera unión familiar radica en la necesidad del beneficio de los demás miembros de la familia, el deseo de que todos estén felices y contentos, aun a costa del sacrificio personal. Es en la familia donde mejor se cultiva esta actitud ganar-ganar en la que padres, hermanos, abuelos, etc. interactúan entre ellos movidos por el afecto que se tienen y no por los intereses particulares.

5. Procurar primero comprender y después ser comprendido

La comprensión llevada hasta sus últimas consecuencias es de los hábitos más difíciles de lograr. Para Covey, los malos entendidos y la falta de comprensión hacia los demás son generalmente el centro del dolor y las rupturas familiares.

Ser comprendido es la primera muestra de amor que recibe alguien, sentirse querido pase lo que pase, es entonces cuando puede surgir una verdadera comunicación, una relación profunda.

6. Sinergizar

La sinergia es el fruto del trabajo y el esfuerzo conjunto, supone que 1+1 es igual a 3. La unión de los miembros de la familia potencia el beneficio que recibe cada uno de ellos por separado. La riqueza que entrañan las relaciones familiares es imposible de alcanzar en ningún otro sitio.

"La clave para crear sinergia es aprender a valorar, incluso a celebrar, las diferencias". En la familia, cada uno aporta sus cualidades, virtudes, capacidades que perfeccionan a los demás y les complementan. Es, además, en la aceptación sincera de los defectos ajenos donde se crece como persona.

7. Afilar la sierra

El desgaste en las relaciones familiares y en el desarrollo personal es un fenómeno que llega inevitablemente si no se ponen los medios para frenarlo. Stephen Covey afirma: "Afilar la sierra significa preocuparse de forma habitual y firmemente de renovar las cuatro dimensiones de nuestra vida: física, social, mental y espiritual. Si la sierra se afila de un modo adecuado y de una manera equilibrada, cultivarás todos los demás hábitos empleándolos en las propias actividades de renovación".

Es dedicar un tiempo a parar, a pensar, a recomponerse. La reflexión profunda de nuestra vida familiar para renovar y alimentar las raíces que la sostienen.

Los siete hábitos de las familias altamente efectivas es el reto de las familias que aspiran a lo más alto.

 

 

La Misión de los Laicos en la Iglesia y en el mundo

Queridos amigos, adjunto el programa del Cuso MISION DE LOS LAICOS EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO, dirigido a profesionales jóvenes, que empezará en el próximo mes de octubre (algunos ya habéis recibido antes esta información). Hoy hacen mucha falta  cristianos laicos bien formados, que puedan influir en la sociedad, por el ejemplo de su vida, su buena formación y su prestigio profesional, como el Papa recuerda con frecuencia. En la relación de temas previstos cabe introducir algunos otros, en función de sugerencias de los asistentes u otras circunstancias. Podéis difundirlo entre amigos y conocidos. Un cordial saludo, Juan M.

“VOSOTROS SOIS SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO”(Mt 5,13-14)La misión de los laicos en la Iglesia y en el mundoCURSO DIRIGIDO A PROFESIONALES JÓVENES— De octubre del 2019 a junio del 2020 —— Una clase al mes seguida de coloquio —— Primer viernes de mes, de 20 a 21,15 h. —Los interesados, enviar un email a: info@caballerodegracia.org (nombre, email y tfno

Temariom :

El laico y su misión propia en la Iglesia: “la santificación del mundo desde dentro (...)El testimonio de su vida, por la irradiación de la fe, la esperanza y la caridad” (Lumengentium, cap. IV, n. 31)m Piedad de niños y doctrina de teólogos (San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 10). Laformación doctrinal y la formación ascética (dos sesiones)m Nociones de Teología Moral: ley, libertad y conciencia. La ordenación racional de losactos humanos al fin debidom Las virtudes morales y teologales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Fe, espe-ranza y caridad (dos sesiones)m Los pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, envidia, gula, ira y pereza.m Algunos errores antropológicos y morales: hedonismo, empirismo, relativismo, utili-tarismo e ideología de género.m La “materia” de la santificación: el trabajo profesional.m La responsabilidad apostólica. El apostolado personal. “Hacer presente y operante ala Iglesia en aquellos lugares y circunstancias” en que solo los laicos pueden llegar.Ser “sal de la tierra (...) en virtud de los dones que le han sido otorgados (...) Testigose instrumentos vivos de la misión de la Iglesia” (Lumen gentium, cap. IV, n. 33).“Pescadores de hombres” (Lc 5,10)m El amor humano: noviazgo y matrimonio. La pureza, salvaguarda del amor.

 

La libertad del hombre


   En la sociedad actual todos defendemos la libertad y de hecho es uno de los valores más importantes del ser humano. Pero la libertad tiene como contrapartida la responsabilidad. El hombre es libre pero ante la familia, la sociedad y la justicia ha de dar cuenta de sus actos buenos o malos y ha de cargar con su responsabilidad personal. Cada uno recibirá el premio o el castigo según sus obras.

    En el episodio del joven rico destaca en primer lugar la pregunta: ¿qué obras buenas debo hacer para alcanzar la vida eterna? Es una pregunta fundamental porque aunque la vida sea larga, al final nos encontraremos con un premio o con un castigo. El Señor le dice que guarde los mandamientos y le plantea la vocación de seguirle dejando las riquezas. Es entonces cuando el joven, utilizando su libertad, decidió no seguir la llamada. Parece que se marchó triste porque tenía muchas posesiones.

    Dios respeta el ser propio del hombre que es, por definición, un ser libre. Pero no se puede usar esa libertad para hacer el mal.

    La filosofía nos dice que la libertad no consiste en el poder físico, sino en el deber moral. La verdadera libertad se cumple solamente en la medida en que el hombre realiza el bien.

    Los clásicos afirmaban que hacer el mal no era la libertad, ni una parte de la misma, sino que en este caso es solamente un signo de que el hombre es un ser libre.

    La verdadera libertad consiste en la capacidad que tiene el hombre de "poder hacer el mal", y sin embargo, "decide optar por el bien".

    Por eso, la mala conducta no libera, sino que esclaviza. En resumen, la práctica del bien conduce a la verdadera libertad.

    Arturo Ramo

 

 

Reivindicación del legado educativo

   Ciertamente el núcleo clave que sostiene un sistema educativo de calidad es el asunto de los fines de su misión. Actualmente en España y gran número de naciones, especialmente las más cercanas geográficamente a nosotros, como Francia asistimos a unos interesantes análisis y propuestas de profesores en activo.

    Como señalaba Jean Francois Revel los causantes principales del declive de la enseñanza son los denominados “intelectuales” y “pedagogos” que han contribuido a socavar la labor docente. Ciertamente no habrían logrado tal éxito –para nuestra desgracia- si no hubieran contado con la adhesión entusiasta o la abstención de la mayoría de los gobiernos que se han sucedido en nuestro ámbito occidental a lo largo del siglo xx y las casi dos décadas del actual.

    Aunque los destrozos académicos y morales los estamos viendo actualmente el asunto viene de lejos. Comenzó en el siglo XVI. Jean de Viguerie ha hecho, al respecto, un interesante recorrido por los disparates que sobre la enseñanza , formularon personajes tan “relevantes” como Erasmo, Comenio, Rousseau, Condorcet y los pedagogos de la “nueva educación”.

    Erasmo ya empezó a decir que “a los niños hay que engañarles y que se les puede educar fácilmente divirtiéndoles. Cuando se le enseñe el alfabeto, por ejemplo, se les dará pasteles en forma de letras”. Son conocidos los disparates de Jean- Jacques Rousseau predecesor de la destructiva pedagogía actual. Más próximos en el tiempo, célebres psicopedagogos ” que desarrollaron su actividad hasta los años sesenta del siglo XX contribuyeron al actual declive. Entre ellos se encuentran Ferriére, Dewey, Freinet, Piaget.

    Siguen la estela de Rouseau. Así John Dewey se opone a la enseñanza que procede de los libros. Ferriere degrada la figura del maestro cuando dice que el niño es capaz de educarse a sí mismo y en consecuencia el enseñante está para ayudarles un poco y no debe transmitir gran cosa. Se debe desterrar el silencio, la obediencia, los castigos, la emulación y las recompensas. Estos despropósitos se mantienen actualmente con gran vitalidad y dominio en casi toda la geografía europea. Es triste que los líderes de este proceso destructivo disfruten del apoyo de una parte importante de los maestros de primaria y profesores de secundaria cuyo prestigio social y vocación han sido objeto de un continuo socavamiento en las últimas décadas por parte del poder político, mediático y pedagógico.

    Un teórico actual, Philppe Meirieu, contribuye a esta corriente antiescuela con su obra,”Carta a un joven profesor”, aparecida en 2005. Propone unos procedimientos que denigran el núcleo de la docencia .Nada de palabra, de elocuencia y conocimientos pocos. El profesor no tiene que explicar ni aclarar ni hacer alarde de estudio y dominio de contenidos. Tampoco conviene exigir esfuerzo: No se debe hacer trabajar demasiado al alumno ni poner malas notas.

    Frente a esto surge la esperanza de un futuro mejor para los docentes. Uno de ellos, el joven profesor de Filosofía Francois-Xavier Bellamy ,en su libro , “Los desheredados”, propone recuperar las figuras del maestro y el profesor como transmisores de una herencia cultural mediante la lectura bien hecha, la lección magistral y la enseñanza aprendizaje sistemática y ordenada de la Literatura clásica, la Historia, Las Matemáticas, Ciencias, etc. Posteriormente se pasaría a completar el proceso de aprendizaje con la formación profesional desde la de nivel medio hasta los centros superiores de alta cualificación de ingenieros, arquitectos, profesores, abogados, economistas .

    Destaca, Bellamy, que la escuela debe educar para la libertad a través del orden:” La libertad no nace del desorden al igual que la singularidad de un pensamiento no aparece fuera de las reglas de la gramática. No podemos esperar ser más autónomos deconstruyendo todas las normas”.

    De ahí el intimo vínculo entre libertad y disciplina. Este vocablo, disciplina, debe ser recuperado en las escuelas de España porque, como escribe este autor, “la disciplina, justamente, expresa la perfección del carácter normado y a la vez normativo de los saberes por los cuales se estructuran y clarifican nuestras percepciones e intuiciones”.

    La escuela generalista debe de cultivar la cultura de Occidente cuyo eje es la ley moral judeocristiana. La enseñanza es según Michael Oakeshott la transmisión de una herencia y la extensión de la capacidad de aprender para la toma de la posesión de aquella que se conserva, proyecta y mejora con la acción de quien la recibe .No se destruye el legado.

    Libros recomendados :

    Bellamy, Francois-Xavier, Los desheredados, Ediciones Encuentro, Madrid,2018

    Oakeshott, Michael, Aprendizaje y enseñanza. En Peters,R.S. (Coordinador),”El concepto de Educación”, Editorial Paidós, Argentina 1969 ,paginas 242-272.

    Viguerie, Jean, Los pedagogos, Ediciones Encuentro, Madrid 2019

    Silvino Lantero Vallina

 

Todos los hombres son en un sentido iguales y en otro desiguales

Gran parte de la revolución cultural en curso gira en torno a la división jerarquía–igualdad. Dada la profundidad de esta división, es crucial que entendamos claramente por qué la jerarquía y la desigualdad son buenas.

Todas las criaturas de Dios tienen lo que les corresponde de acuerdo a su propia naturaleza

«[Todos los hombres] son iguales porque son criaturas de Dios, dotados de cuerpo y alma, y redimidos por Jesucristo. Por lo tanto, por la dignidad común a todos, tienen el mismo derecho a todo lo que es propio de la condición humana: la vida, salud, trabajo, religión, familia, desarrollo intelectual, y así sucesivamente. Una organización cristiana justa económica y socialmente se basa por lo tanto en una característica fundamental de la verdadera igualdad.

«Pero, además de esa igualdad fundamental, hay desigualdades accidentales entre los hombres puestas por Dios: de virtud, de inteligencia, de salud, de capacidad de trabajo, y muchas otras. Cualquier estructura económica y social orgánica y viva tiene que estar en armonía con el orden natural de las cosas.

No a la igualdad; sí a la complementariedad

Por la dignidad común a todos, tienen el mismo derecho a todo lo que es propio de la condición humana: a la vida, a la salud, al trabajo, a la religión, a la familia, al desarrollo intelectual, y así sucesivamente. Esta desigualdad natural por lo tanto, debe reflejarse en que desde que tengan lo que es justo y merecido, los bien dotados por la naturaleza pueden, por su trabajo honesto y su economía, adquirir más.

La desigualdad de la madre y el hijo es accidental

«La igualdad y la desigualdad así se compensan y complementan mutuamente, en el desempeño de diversas y armónicas funciones en el ordenamiento de una sociedad justa y cristiana.

Pero, además de esa igualdad fundamental, hay desigualdades accidentales entre los hombres puestas por Dios: de la virtud …

«Esta norma constituye, por otra parte, una de las características más admirables del orden universal. Todas las criaturas de Dios tienen lo que les corresponde de acuerdo a su propia naturaleza, y en esto son tratados de acuerdo con la misma norma. Pero, más allá de esto, el Señor da muchísimo a algunos, mucho a otros, y aún a otros, finalmente, sólo lo que es adecuado.

Al final, ¿la igualdad es un bien?

… De inteligencia …

Estas desigualdades forman una inmensa jerarquía, en la que cada grado es como una nota musical que forma parte de una inmensa sinfonía que canta la gloria divina. Una sociedad y una economía totalmente igualitarias, por lo tanto, son antinaturales.

… De capacidad de trabajo …

«Desde esta perspectiva, las desigualdades representan una condición de buen orden general, por lo que redundará en beneficio de todo el cuerpo social, es decir, de los grandes, así como de los pequeños.

El igualitarismo trae consigo la masificación

… De salud …

«Esta escala jerárquica está en los planes de la Providencia como un medio para promover el progreso espiritual y material de la humanidad por el incentivo dado a los mejores y más capaces. El igualitarismo trae consigo la masificación, la inercia, el estancamiento y, por tanto, la decadencia, porque todo cuanto está vivo, si no avanza, se deteriora y muere.

«La parábola de los talentos se explica así (Mateo 25: 14-30). Dios da a cada uno en una medida diferente y exige de cada uno un fruto proporcional. «

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

La Iglesia de los ricos

Se habla mucho de la Iglesia de los pobres. Es lógico, Jesucristo nos enseñó, en las primeras líneas del Sermón de la Montaña, en la Bienaventuranzas, “Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”. Así que cualquiera que quiera seguir el evangelio tendrá buen cuidado de ser pobre, para participar de la Iglesia que Jesucristo quiere. No vayamos a quedarnos sin el reino de los cielos.

Así las cosas, si nos tenemos que preocupar porque todos se salven, ya que debemos ocuparnos de los que están lejos de Dios, deberíamos dedicarnos a la evangelización de los ricos. Jesús tenía mucha inquietud porque la salvación de los ricos. “Jesús dijo entonces a sus discípulos: En verdad os digo: qué difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt 19, 23). Esto suena a una llamada a la responsabilidad evangelizadora: debemos hacer un esfuerzo grande para que no se pierda ni uno de estos pobres opulentos.

En ningún sitio dice el Señor que están lejos de salvarse los pobres, que hay que dedicarse intensamente a la evangelización de los menesterosos. Más bien nos dice que debemos ser pobres para salvarnos. Está claro que a los indigentes hay que ayudarles. Siempre se ha dicho -ya Santo Tomás entraba en este asunto- que es importante facilitar al necesitado una calidad de vida mínima suficiente como para llevar una vida cristiana normal. Y, ciertamente, en Occidente, en muchos lugares se va solventando bastante el límite de la indigencia.

Sin embargo, pocas veces he visto yo una preocupación directa, declarada, de evangelización de los ricos, que son los que, con palabras de Jesús, lo tienen más feo. Y lo entendemos. Somos conscientes de que en este mundo nuestro lleno de comodidades es muy fácil quedarse atrapado por las riquezas. Es muy fácil caer en el egoísmo.

Jesús D Mez Madrid

 

 

¿Qué ha conseguido?

¿Qué ha conseguido ocultando y/o negando tan a menudo y por tanta gente, el Nombre y el Ser de Dios? ¿Ha conseguido la libertad de suicidarse? ¿La libertad de matar a su descendencia, abortándola? ¿La libertad de no amar para no vincularse con nadie y no perder, así su “libertad”? ¿La libertad de no pensar drogándose, emborrachándose?

Y en el ejercicio corrupto de su libertad, el hombre se encuentra completamente desorientado, sin rumbo, ahogando sus energías en “fetiches”, en “felicidades” que se le van de las manos tal como llegan. Sus ojos no vislumbran ya ningún sentido de su vida, por el que valga la pena vivir, sufrir, morir; y eso porque sin Dios, sin Cristo, el hombre deja sencillamente de amar en el significado más profundo de esa palabra: como Dios nos ama. Su vida carece de pleno sentido. No alcanza a entender que la tierra es demasiado pequeña para llenar el clamor de amar que late en el fondo de cada ser humano.

Nietzsche lo vio con claridad y, después de decir “Dios ha muerto”, y que él tenía que vivir “más allá del bien y del mal”, se volvió loco; y así comenzó ya a morir.

¿Cuándo descubriremos los hombres el inmenso tesoro de un Dios Creador y Padre cercano, con quien podemos hablar como hijos queridos; de un Dios Hijo, Cristo vivo en la Eucaristía, que quiere compartir con cada uno de nosotros nuestras penas y alegrías; de un Dios Espíritu Santo que nos enseña a perdonar, a amar a nuestro prójimo, a arrepentirnos y a pedir perdón por nuestros pecados?

Pedro García

 

“No se cansen…”

“No se cansen de acudir a la Eucaristía como fuente, no la ensucien nunca con intereses mezquinos; no se cansen de hacer oración constante, ni de ser misericordiosos, ni de estar atentos a las necesidades de la gente. No se cansen, les ha pedido el Papa a los nuevos sacerdotes, de agradar a Dios, de anunciar el Evangelio con alegría, de unir a los fieles en una sola familia, de mostrarse cercanos al prójimo y de servirle”.

El Papa ha querido dejar este mensaje, precisamente en la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Nativas. Necesitamos obreros para la mies, seguimos necesitando vocaciones sacerdotales. También es nuestra responsabilidad. Lo es, por ejemplo, propiciar el ambiente necesario para que las vocaciones puedan surgir en nuestro entorno, acoger la vocación asimismo en nuestra familia y seguir colaborando, con la oración y de cuantas formas eficaces nos sea posible, de un modo específico por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Señor sigue llamando, también en nuestro tiempo complejo y aparentemente lleno de ruido. Y nos sigue pidiendo, a cada uno de una forma particular, que no seamos sordos a su llamada.

Jesús Martínez Madrid

 

Pactos y repartos del “botín nacional”

 

                                Sí, vayamos a la realidad y desenmascaremos las mentiras con las que los políticos, desorientan a los que nos consideran “sus borregos”. No van ninguno a tratar de gobernar “nacionalmente” y como debieran ir, cuando se trata como en las últimas elecciones en España; van como partidos, a defender sólo su parte, o sea más claro; la parte máxima que puedan, del dinero público, para emplearlo (si es que saben) en los intereses que afecten a su partido y partidarios del mismo; o sostenedores financieros que en la sombra, les facilitaron dinero para las absurdas y grandes propagandas, con las que nos aburren o engañan.

                                Si la política fuese honrada y de verdadero servicio público; los políticos todos, debieran realizar congresos nacionales y antes de las elecciones, ver y acordar, qué es lo que verdaderamente necesita la nación y con un índice claro de prioridades, donde se va a emplear el mucho dinero que nos sacan con los ya brutales impuestos, que nos hacen pagar. Aclarando igualmente, los motivos de empleo del mismo y los beneficios, sociales y económicos, que se pretenden realizar, caso de llegar al poder; donde y como es en la verdadera democracia, mande el que más votos saque y sin necesidad de coaliciones, que en puridad democrática;  debieran estar prohibidas y totalmente fuera de la ley; las coaliciones sólo deben ser en el momento de votar un proyecto; y en el parlamento nacional, donde debe intervenir cualquier representante electo, que tenga algo que aportar sobre el mismo.

                                Por descontado que las listas o lotes que nos imponen, no son legales en verdadera democracia, la que se rige por seres humanos y como tales, han de ser elegidos individualmente; única forma de que el votante, sepa quién es el que le representa; y al que tiene derecho de poder dirigirse en cualquier momento, para felicitarle, criticarle o comunicarse con él de la forma que crea conveniente y siempre en el sentido respetuoso que marcaría un ser verdaderamente civilizado.

                                Pero todo “este potaje que dicen democrático”; es eso, un bodrio inventado, por los que no les interesa en absoluto una verdadera democracia moderna y como la inventara Montesquieu, en su momento; con la independencia de los tres poderes y unas leyes justas; y yo opino que muy duras, para quienes infrinjan esas tres normas o conductos, para “vigilarse mutuamente” los más altos cargos; sencillamente, cargo viene de carga y mientras más alto sea el cargo, mayor responsabilidad conlleva el mismo; y el que no quiera cargos, que se dedique (por ejemplo) “a la cría del gusano de seda, que es un trabajo silencioso, aparte de útil y sin muchos problemas”.

                                Hoy… ¿Qué problemas tiene España? Por descontado que el primero de ellos, es el abuso que los monopolios y el dinero (bancos y cajas) tienen sobre nosotros, por tanto sería el primero a solucionar, para que el dinero que genera el que sabe generarlo, produzca un bienestar y una riqueza repartida, que hoy brilla por su ausencia.

                                Después, podrían ser, los problemas del agua que en España ya se lleva un siglo sin haberlos resuelto (se inició en la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera y fue continuado por Franco, pero sigue sin ser ultimado) y que por su importancia, debe ser uno de los primeros a solucionar. Otro sería el de la despoblación y desertización del territorio. Otro muy importante, el de encauzar con soluciones claras el de las pensiones de quienes de verdad trabajaran el tiempo que se regulara, pero para todos iguales, o sea sin privilegios para nadie. Otro muy necesario, es la formación y educación individual, de todo nacido aquí; y el que necesita ser formado de forma integral, para que de verdad, sea preparado para ser útil a la sociedad. Otro importante, el de la natalidad, para lo que hay que arbitrar una paga para cada recién nacido y que obligue a la madre a criarlo, como naturalmente dispone la Naturaleza; y no en el abandono en que muchas de las criaturas vienen a este mundo; y así ir afrontando problemas de verdad necesarios y a los que hay que dedicar con prioridad el dinero público, administrado muy bien, por los encargados de hacerlo, que no han de ser los políticos, sino los profesionales que como empleados públicos por oposición y conocimientos plenos, lleguen a ello con la dignidad necesaria y precisa, para que no se malgaste ni un céntimo del erario público. Y así el resto.

                                Presentados en parlamento esos proyectos nacionales (igual sirve para los regionales, provinciales o municipales), todos los partidos, y sean de la índole que sean; deben apoyarlos, puesto que “un bien nacional”, no debe tener oposición alguna, una vez presentado y discutido parcialmente donde sea conveniente, por tanto al parlamento, debe llegar totalmente “razonado y depurado”.

                                A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, que no son de partido alguno; son de todos los españoles y eso se olvida totalmente.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes