Las Noticias de hoy 08 Junio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 08 de junio de 2019   

Indice:

ROME REPORTS

Filipinas: Un centenar de obispos participan en la visita “ad Limina”

Amazonía: Un “barco hospital” bautizado como “Papa Francisco”

EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“Serenidad ¿Por qué has de enfadarte?”: San Josemaria

Tema 3. La fe sobrenatural: Francisco Díaz

“Acostumbrémonos a frecuentar al Espíritu Santo, que es quien nos ha de santificar”

Oración de San Josemaría al Espíritu Santo

“Ninguna vida es indigna por el sufrimiento que padezca”- Valoración bioética del caso Noa Pothoven

Un feminismo que ama, las Antígonas: Daniel Tirapu

Felicidad en el trabajo = Magnanimidad: Nuria Chinchilla

Domingo de Pentecostés; ciclo C

DOMINGO DE PENTECOSTES.: + Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres 

Santos que han visitado la Basílica de Guadalupe: Ana Teresa López de Llergo

El dolor del no nacido: José Luis Luege

La “depre” adolescente: Lucía Legorreta de Cervantes

Vivir el amor humano: Fernando del Castillo y Nieves Tomillo

No quitéis el móvil a los niños, quitádselo a los padres: Olga Pereda

Relegado a las sacristías: Domingo Martínez Madrid

Religión y política en el mundo: Xus D Madrid

El drama del desempleo juvenil: Pedro García

URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS  (I): Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Filipinas: Un centenar de obispos participan en la visita “ad Limina”

Divididos en tres grupos

junio 07, 2019 15:02Larissa I. LópezConferencias Episcopales

(ZENIT –  7 junio 2019).- Los obispos filipinos se han trasladado a Roma en las últimas semanas para la visita ad Limina. La última vez que los prelados de las diócesis de Filipinas viajaron a Roma para este tipo de visita fue en 2010.

En este país hay alrededor de 100 obispos activos, motivo por el que estos han organizado la visita en tres grupos: el primero, con los procedentes de Metro Manila y Luzon norte, llegó a Roma el 20 de mayo; el segundo, de los de Visayas y la región the Bicol, comenzó el lunes 27 de mayo; y el tercero, con los prelados de la región de Tagalog del sur, se desarrolló desde el pasado lunes, 3 de junio de 2019.

Filipinas

Filipinas es uno de los países más católicos del mundo, según informa Vatican News, casi 85 millones de sus más de 100 millones de habitantes están bautizados en la Iglesia Católica.

Igualmente, Filipinas es considerado un país evangelizador, tanto por el número de misioneros que operan en Asia como por la labor de los emigrantes filipinos, que dan testimonio de su fe en los países en los que se instalan.

Visitas ad Limina

Las visitas ad Limina de los obispos a Roma tienen como objetivo fortalecer el vínculo de unidad de los mismos con el Santo Padre. A lo largo de las mismas, los prelados rezan ante las tumbas de Pedro y Pablo y se reúnen con el Papa. También pueden visitar los diferentes templos y dicasterios de la Curia Vaticana

En el encuentro con el Pontífice se les consulta sobre lo que está sucediendo en sus diócesis y sus países y además pueden formular preguntas sobre su situación y conocer las iniciativas que se están realizando en Roma y en el mundo, para servir a la comunidad católica universal.

La formación de los jóvenes

El Obispo de Bontoc-Lagawe, Valentin Dimoc, del primer grupo, en declaraciones para la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Filipina (CBCP NEWS) contó que, durante esta visita, tanto el Papa Francisco como en los dicasterios se les ha animado a acompañar la formación de los jóvenes filipinos. “De hecho, la formación es importante en la vida de las familias, en la vida de los jóvenes”, afirmó, y añadió que “esto es lo que tenemos que hacer y discutiremos más sobre ello en nuestras iglesias locales”.

El Papa conoce la situación de Filipinas

La CBCP NEWS también publica un artículo escrito por Monseñor Broderick S. Pablillo, Obispo auxiliar de Manila, en el que relata que, en la audiencia con los prelados, el Santo Padre demostró estar al tanto sobre la situación de Filipinas y también sobre el presidente actual, Rodrigo Duterte.

Rodrigo Duterte

Rodrigo Duterte se ha manifestado abiertamente en contra de la Iglesia y de los Obispos de Filipinas, burlándose de ellos y de la doctrina católica.

La guerra contra el narcotráfico en el país ha provocado una oleada de muertes en la diócesis de Kalookan, que comprende las ciudades de Caloocan, Malabon y Navotas, algo que su Obispo, Pablo Virgilio David, ha denunciado.

Recientemente, el Obispo David tuvo que hacer frente a las acusaciones falsas y a los insultos proferidos a su difunta madre por parte del presidente.

Bendición especial del Papa

De acuerdo con la información ofrecida por CBNP NEWS, en el encuentro con el Santo Padre durante esta visita ad Limina, Francisco ofreció una bendición especial para la diócesis Kalookan y para este prelado.

 

 

Amazonía: Un “barco hospital” bautizado como “Papa Francisco”

700.000 habitantes asistidos por vía fluvial

junio 07, 2019 10:26Anita BourdinPapa y Santa Sede

(ZENIT – 7 junio 2019).- Un “barco hospital” bautizado “Papa Francisco” brindará asistencia médica y el Evangelio a más de 700.000 habitantes de la Amazonía que solo pueden llegar por vía fluvial, anunció la agencia vaticana Fides, el 1 de junio de 2019. La idea de esta iniciativa nació de un comentario del Papa Francisco.

La Fraternidad de San Francisco de Asís de la Providencia de Dios y la asociación de laicos que lo acompaña están completando los preparativos para lanzar, el próximo julio, este barco hospital “Papa Francisco” de 32 metros: es el hospital flotante “más completo” del país, con instalaciones para el diagnóstico, cuidados, hospitalización y prevención en medicina, oftalmología, odontología, cirugía y con un laboratorio de análisis, una enfermería, una sala de vacunación y equipamiento para exámenes de rayos X, ecografía, mamografía y electrocardiograma.

El barco partirá del puerto de Óbidos con una tripulación de 10 personas, entre ellas un religioso, así como 20 médicos y paramédicos voluntarios, incluidos profesores universitarios y estudiantes, y visitará unas 1.000 comunidades costeras.

Las expediciones serán de 10 días, con la ayuda de dos barcos ambulancia para una primera estimación de la situación sanitaria de cada localidad y para las urgencias. La expedición se basará en hospitales locales en Juruti y Óbidos, administrados por la misma congregación de inspiración franciscana, dice Fides. Y en caso de inundación, el barco también servirá como embarcación de rescate.

Inspirados por el Papa

La iniciativa tuvo su origen durante la visita del Papa Francisco a un hospital de la fraternidad en Río de Janeiro, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud 2013: El Papa preguntó al fundador, el padre Francisco Belotti, si estaban presentes en la Amazonía, ante su respuesta negativa, el Papa simplemente respondió: “Entonces debes ir”.

La asociación y la fraternidad se hicieron cargo de los dos hospitales que estaban cerrados. El padre Belotti cuenta la historia a Fides: “Nos dimos cuenta de que la población que vive en las orillas del río tenía grandes dificultades para llegar a los hospitales y comprendimos que la única manera de hacerlo era que el hospital fuera hacia ellos, como la Iglesia, cuyo Papa quiere que vaya al encuentro de las personas”.

La misión será coordinada por un sacerdote de la  fraternidad. El padre Belotti señala: “No sabía a dónde podríamos llegar, cómo o cuándo, pero sabía que estaba en el corazón de Dios. Hoy es una realidad y tiene un camino: el corazón de todos los trabajadores de las comunidades costeras de la Amazonia”.

La construcción del barco fue posible gracias a un acuerdo con el Estado brasileño que ha destinado al proyecto los ingresos de una compensación por los daños morales colectivos impuestos a las empresas Shell Chimica y Basf SA, después de un accidente que en su momento causó 60 muertes y daños significativos, agrega Fides.

 

 

EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA

— Esperar la llegada del Paráclito junto a la Virgen Santísima.

— El Espíritu Santo en la vida de María.

— La Virgen María, «corazón de la Iglesia naciente», colabora activamente en la acción del Espíritu Santo en las almas.

I. Mientras dura la espera de la venida del Espíritu Santo prometido, todos perseveraban unánimemente en la oración juntamente con las mujeres y con María, la Madre de Jesús...1. Todos están en un mismo lugar, en el Cenáculo, animados de un mismo amor y de una sola esperanza. En el centro de ellos se encuentra la Madre de Dios. La tradición, al meditar esta escena, ha visto la maternidad espiritual de María sobre toda la Iglesia. «La era de la Iglesia empezó con la “venida”, es decir, con la bajada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en el Cenáculo de Jerusalén junto con María, la Madre del Señor»2.

Nuestra Señora vive como un segundo Adviento, una espera, que prepara la comunicación plena del Espíritu Santo y de sus dones a la naciente Iglesia. Este Adviento es a la vez muy semejante y muy diferente al primero, el que preparó el nacimiento de Jesús. Muy parecido porque en ambos se da la oración, el recogimiento, la fe en la promesa, el deseo ardiente de que esta se realice. María, llevando a Jesús oculto en su seno, permanecía en el silencio de su contemplación. Ahora, Nuestra Señora vive profundamente unida a su Hijo glorificado3.

Esta segunda espera es muy diferente a la primera. En el primer Adviento, la Virgen es la única que vive la promesa realizada en su seno; aquí, aguarda en compañía de los Apóstoles y de las santas mujeres. Es esta una espera compartida, la de la Iglesia que está a punto de manifestarse públicamente alrededor de nuestra Señora: «María, que concibió a Cristo por obra del Espíritu Santo, el amor de Dios vivo, preside el nacimiento de la Iglesia el día de Pentecostés, cuando el mismo Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y vivifica en la unidad y en la caridad el Cuerpo místico de los cristianos»4.

El propósito de nuestra oración de hoy, víspera de la gran solemnidad de Pentecostés, es esperar la llegada del Paráclito muy unidos a nuestra Madre, «que implora con sus oraciones el don del Espíritu Santo, que en la Anunciación ya la había cubierto a Ella con su sombra»5, convirtiéndola en el nuevo Tabernáculo de Dios. Antes, en los comienzos de la Redención, nos dio a su Hijo; ahora, «por medio de sus eficacísimas súplicas, consiguió que el Espíritu del divino Redentor, otorgado ya en la Cruz, se comunicara con sus prodigiosos dones a la Iglesia, recién nacida el día de Pentecostés»6.

«Quien nos transmite ese dato es San Lucas, el evangelista que ha narrado con más extensión la infancia de Jesús. Parece como si quisiera darnos a entender que, así como María tuvo un papel de primer plano en la Encarnación del Verbo, de una manera análoga estuvo presente también en los orígenes de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo»7.

Para estar bien dispuestos a una mayor intimidad con el Paráclito, para ser más dóciles a sus inspiraciones, el camino es Nuestra Señora. Los Apóstoles lo entendieron así; por eso los vemos junto a María en el Cenáculo.

Examinemos cómo es nuestro trato habitual con Nuestra Señora; concretemos para el día de hoy algún propósito: cuidemos mejor el rezo del Santo Rosario, contemplando sus misterios; ofrezcámosle alguna pequeña mortificación distinta a las que acostumbramos durante la semana; cuidemos mejor el saludarla a través de sus imágenes, que encontraremos en la calle, en la habitación...

II. La Virgen Santísima recibió el Espíritu Santo con una plenitud única el día de Pentecostés, porque su corazón era el más puro, el más desprendido, el que de modo incomparable amaba más a la Trinidad Beatísima. El Paráclito descendió sobre el alma de la Virgen y la inundó de una manera nueva. Es el «dulce Huésped» del alma de María. Nuestro Señor había prometido al que ame a Dios: Vendremos sobre él y en él haremos nuestra morada8. Esta promesa se realiza, ante todo, en Nuestra Señora.

Ella, «la obra maestra de Dios»9, había sido preparada con inmensos cuidados por el Espíritu Santo para ser tabernáculo vivo del Hijo de Dios. Por eso el Ángel la saluda: Salve, llena de gracia10. Y ya poseída por el Espíritu Santo y llena de su gracia, recibió todavía una nueva y singular plenitud de ella: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra11. «Redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de su Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble, está enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios Hijo y, por eso, Hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo; con el don de una gracia tan extraordinaria que aventaja con creces a todas las criaturas, celestiales y terrenas»12.

Durante su vida, Nuestra Señora fue creciendo en amor a Dios Padre, a Dios Hijo (su Hijo Jesús), a Dios Espíritu Santo. Ella correspondió a todas las inspiraciones y mociones del Paráclito, y cada vez que era dócil a estas inspiraciones recibía nuevas gracias. En ningún momento opuso la más pequeña resistencia, nunca negó nada a Dios; el crecimiento en las virtudes sobrenaturales y humanas (que estaban bajo una especial influencia de la gracia) fue continuo.

Los que son movidos por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios13. Ninguna criatura se dejó llevar y guiar por el Espíritu Santo como nuestra Madre Santa María: ninguna vivió la filiación divina como Ella.

El Espíritu Santo, que ha habitado en María desde el misterio de su Concepción Inmaculada, en el día de Pentecostés vino a fijar en Ella su morada, de una manera nueva. Todas las promesas que Jesús había realizado acerca del Paráclito se cumplen plenamente en el alma de la Virgen: Él os recordará todas las cosas14. Él os guiará a la verdad completa15.

La Virgen es la Criatura más amada de Dios. Pues si a nosotros, a pesar de tantas ofensas, nos recibe como el padre al hijo pródigo; si a nosotros, siendo pecadores, nos ama con amor infinito y nos llena de bienes cada vez que correspondemos a sus gracias, «si procede así con el que le ha ofendido, ¿qué hará para honrar a su Madre, inmaculada, Virgo fidelis, Virgen Santísima, siempre fiel?

»Si el amor de Dios se muestra tan grande cuando la cabida del corazón humano –traidor, con frecuencia– es tan poca, ¿qué será en el Corazón de María, que nunca puso el más mínimo obstáculo a la Voluntad de Dios?»16.

III. Todo cuanto se ha hecho en la Iglesia desde su nacimiento hasta nuestros días, es obra del Espíritu Santo: la evangelización del mundo, las conversiones, la fortaleza de los mártires, la santidad de sus miembros... «Lo que el alma es al cuerpo del hombre –enseña San Agustín–, eso es el Espíritu Santo en el Cuerpo de Jesucristo que es la Iglesia. El Espíritu Santo hace en la Iglesia lo que el alma hace en los miembros de un cuerpo»17, le da vida, la desarrolla, es su principio de unidad... Por Él vivimos la vida misma de Cristo Nuestro Señor en unión con Santa María, con todos los ángeles y los santos del Cielo, con quienes se preparan en el Purgatorio y los que peregrinan aún en la tierra.

El Espíritu Santo es también el santificador de nuestra alma. Todas las obras buenas, las inspiraciones y deseos que nos impulsan a ser mejores, las ayudas necesarias para llevarlas a cabo... Todo es obra del Paráclito. «Este divino Maestro pone su escuela en el interior de las almas que se lo piden y ardientemente desean tenerle por Maestro»18. «Su actuación en el alma es suave, su experiencia es agradable y placentera, y su yugo es levísimo. Su venida va precedida de los rayos brillantes de su luz y de su ciencia. Viene con la verdad del genuino protector; pues viene a salvar, a curar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar, en primer lugar la mente del que lo recibe y después, por las obras de este, la mente de los demás»19.

Y del mismo modo que el que se hallaba en tinieblas, al salir el sol, recibe su luz en los ojos del cuerpo y contempla con toda claridad lo que antes no veía, así también al que es hallado digno del don del Espíritu Santo se le ilumina el alma y, levantado por encima de su razón natural, ve lo que antes ignoraba.

Después de Pentecostés la Virgen es «como el corazón de la Iglesia naciente»20. El Espíritu Santo, que la había preparado para ser Madre de Dios, ahora, en Pentecostés, la dispone para ser Madre de la Iglesia y de cada uno de nosotros.

El Espíritu Santo no cesa de actuar en la Iglesia, haciendo surgir por todas partes nuevos deseos de santidad, nuevos hijos y a la vez mejores hijos de Dios, que tienen en Jesucristo el Modelo acabado, pues es el primogénito de muchos hermanos. Nuestra Señora, colaborando activamente con el Espíritu Santo en las almas, ejerce su maternidad sobre todos sus hijos. Por eso es proclamada con el título de Madre de la Iglesia, «es decir, Madre de todo el Pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los Pastores, que la llaman Madre amorosa, y queremos –proclamaba Pablo VI– que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título»21.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros y ayúdanos a preparar la venida del Paráclito a nuestras almas.

1 Hech 1, 14. — 2 Juan Pablo II, Enc. Dominum et vivificantem, 18-V-1986, 25. — 3 Cfr. M. D. Philippe, Misterio de María, Rialp, Madrid 1986, pp. 348-349. — 4 Pablo VI, Discurso, 25-X-1969. — 5 Conc. Vat. II, Const. Lumen Gentium, 59. — 6 Pío XII, Enc. Mystici Corporis, 29-VI-1943. — 7 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 141. — 8 Jn 14, 23. — 9 Cfr. San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 292. — 10 Lc 1, 28. — 11 Lc 1, 35. — 12 Conc. Vat. II, loc. cit., 53. — 13 Rom 8, 14. — 14 Cfr. Jn 14, 26. — 15 Cfr. Jn 16, 13. — 16 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 178. — 17 San Agustín, Sermón 267. — 18 Francisca Javiera del Valle, Decenario al Espíritu Santo, de la consideración para el día 4º. — 19 San Cirilo de Jerusalén, Catequesis 16, sobre el Espíritu Santo, 1. 20 R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, Rialp, Madrid 1976, p. 144. — 21 Pablo VI, Discurso al Concilio, 2-lX-1964.

 

 

“Serenidad ¿Por qué has de enfadarte?”

Serenidad. -¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato... y te has de desenfadar al fin? (Camino, 8)

Eso mismo que has dicho dilo en otro tono, sin ira, y ganará fuerza tu raciocinio, y, sobre todo, no ofenderás a Dios. (Camino, 9)
No reprendas cuando sientes la indignación por la falta cometida. -Espera al día siguiente, o más tiempo aún. -Y después, tranquilo y purificada la intención, no dejes de reprender. -Vas a conseguir más con una palabra afectuosa que con tres horas de pelea. -Modera tu genio. (Camino, 10)
Cuando te abandones de verdad en el Señor, aprenderás a contentarte con lo que venga, y a no perder la serenidad, si las tareas –a pesar de haber puesto todo tu empeño y los medios oportunos– no salen a tu gusto... Porque habrán "salido" como le conviene a Dios que salgan. (Surco, 860)
Siendo para bien del prójimo, no te calles, pero habla de modo amable, sin destemplanza ni enfado. (Forja, 960)

 

 

Tema 3. La fe sobrenatural

La virtud de la fe es una virtud sobrenatural que capacita al hombre a asentir firmemente a todo lo que Dios ha revelado.

Resúmenes de fe cristiana29/12/2016

Opus Dei - Tema 3. La fe sobrenaturalLa virtud de la fe es una virtud sobrenatural que capacita al hombre ilustrando su inteligencia y moviendo su voluntad a asentir firmemente a todo lo que Dios ha revelado.

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1. Noción y objeto de la fe

El acto de fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela (cfr. Catecismo, 142). «Por la fe el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios. Con todo su ser da su asentimiento a Dios que revela» (Catecismo, 143). La Sagrada Escritura llama a este asentimiento «obediencia de la fe» (cfr. Rm 1, 5; 16, 26).

La virtud de la fe es una virtud sobrenatural que capacita al hombre —ilustrando su inteligencia y moviendo su voluntad— a asentir firmemente a todo lo que Dios ha revelado, no por su evidencia intrínseca sino por la autoridad de Dios que revela. «La fe es ante todo adhesión personal del hombre a Dios ; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado» (Catecismo, 150).

2. Características de la fe

– «La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él (cfr. Mt 16, 17). Para dar la respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios» (Catecismo, 153). No basta la razón para abrazar la verdad revelada; es necesario el don de la fe.

La fe es un acto humano. Aunque sea un acto que se realiza gracias a un don sobrenatural, «creer es un acto auténticamente humano. No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre depositar la confianza en Dios y adherirse a las verdades por Él reveladas» (Catecismo, 154). En la fe, la inteligencia y la voluntad cooperan con la gracia divina: «Creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia» [1].

Fe y libertad. «El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza» (Catecismo, 160) [2]. «Cristo invitó a la fe y a la conversión, Él no forzó jamás a nadie jamás. Dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradecían» (ibidem).

Fe y razón. «A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero» [3]. «Por eso, la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios» (Catecismo, 159).

Carece de sentido intentar demostrar las verdades sobrenaturales de la fe; en cambio, se puede probar siempre que es falso todo lo que pretende ser contrario a esas verdades.

Eclesialidad de la fe. “Creer” es un acto propio del fiel en cuanto fiel, es decir, en cuanto miembro de la Iglesia. El que cree, asiente a la verdad enseñada por la Iglesia, que custodia el depósito de la Revelación. «La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos los creyentes» (Catecismo, 181). «Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por madre» [4].

La fe es necesaria para la salvación (cfr. Mc 16, 16; Catecismo, 161). «Sin la fe es imposible agradar a Dios» (Hb 11, 6). «Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna» [5]

3. Los motivos de credibilidad:

«El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos “a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos”» ( Catecismo, 156).

Sin embargo, para que el acto de fe fuese conforme a la razón, Dios ha querido darnos « motivos de credibilidad que muestran que el asentimiento de la fe no es en modo alguno un movimiento ciego del espíritu» [6]. Los motivos de credibilidad son señales ciertas de que la Revelación es palabra de Dios.

Estos motivos de credibilidad son, entre otros:

— la gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo , signo definitivo de su Divinidad y prueba ciertísima de la verdad de sus palabras;

— «los milagros de Cristo y de los santos (cfr. Mc 16, 20; Hch 2, 4)» (Catecismo, 156) [7];

— el cumplimiento de las profecías (cfr. Catecismo, 156), hechas sobre Cristo o por Cristo mismo (por ejemplo, las profecías acerca de la Pasión de Nuestro Señor; la profecía sobre la destrucción de Jerusalén, etc). Este cumplimiento es prueba de la veracidad de la Sagrada Escritura;

— la sublimidad de la doctrina cristiana es también prueba de su origen divino. Quien medita atentamente las enseñanzas de Cristo, puede descubrir en su profunda verdad, en su belleza y en su coherencia; una sabiduría que excede la capacidad humana de comprender y explicar lo que es Dios, lo que es el mundo, los que es el hombre, su historia y su sentido trascendente;

— la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y su estabilidad «son signos ciertos de la Revelación, adaptados a la inteligencia de todos» (Catecismo, 156).

Los motivos de credibilidad no sólo ayudan a quien no tiene fe para superar prejuicios que obstaculizan el recibirla, sino también a quien tiene fe, confirmándole que es razonable creer y alejándole del fideísmo.

4. El conocimiento de fe

La fe es un conocimiento: nos hace conocer verdades naturales y sobrenaturales. La aparente oscuridad que experimenta el creyente, es fruto de la limitación de la inteligencia humana ante el exceso de luz de la verdad divina. La fe es un anticipo de la visión de Dios “cara a cara” en el Cielo (1 Co 13, 12; cfr. 1 Jn 3, 2).

La certeza de la fe: «La fe es cierta, más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios, que no puede mentir» (Catecismo, 157). «La certeza que da la luz divina es mayor que la que da la luz de la razón natural» [8].

La inteligencia ayuda a profundizar en la fe. «Es inherente a la fe que el creyente desee conocer mejor a Aquel en quien ha puesto su fe, y comprender mejor lo que le ha sido revelado; un conocimiento más penetrante suscitará a su vez una fe mayor, cada vez más encendida de amor» (Catecismo, 158).

La teología es la ciencia de la fe: se esfuerza, con la ayuda de la razón, por conocer mejor las verdades que se poseen por la fe; no para hacerlas más luminosas en sí mismas —que es imposible—, sino más inteligibles para el creyente. Este afán, cuando es auténtico, procede del amor a Dios y va acompañado por el esfuerzo de acercarse más a Él. Los mejores teólogos han sido y serán siempre santos.

5. Coherencia entre fe y vida

Toda la vida del cristiano debe ser manifestación de su fe. No hay ningún aspecto que no pueda ser iluminado por la fe. «El justo vive de la fe» (Rm 1, 17). La fe obra por la caridad (cfr. Ga 5, 6). Sin las obras, la fe está muerta (cfr. St 2, 20-26).

Cuando falta esta unidad de vida, y se transige con una conducta que no está de acuerdo con la fe, entonces la fe necesariamente se debilita, y corre el peligro de perderse.

Perseverancia en la fe: La fe es un don gratuito de Dios. Pero este don inestimable podemos perderlo (cfr. 1 Tm 1,18-19). «Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla» (Catecismo, 162). Debemos pedir a Dios que nos aumente la fe (cfr. Lc 17,5) y que nos haga «fortes in fide» (1 P 5, 9). Para esto, con la ayuda de Dios, hay que realizar muchos actos de fe.

Todos los fieles católicos están obligados a evitar los peligros para la fe. Entre otros medios, deben abstenerse de leer aquellas publicaciones que sean contrarias a la fe o a la moral —tanto si las ha señalado expresamente el Magisterio, como si lo advierte la conciencia bien formada—, a menos que exista un motivo grave y se den las circunstancias que hagan esa lectura inocua.

Difundir la fe. «No se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero... Alumbre así vuestra luz ante los hombres» ( Mt 5, 15-16). Hemos recibido el don de la fe para propagarlo, no para ocultarlo (cfr. Catecismo, 166). No se puede prescindir de la fe en la actividad profesional [9]. Es preciso informar toda la vida social con las enseñanzas y el espíritu de Cristo.

Francisco Díaz

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 142-197.

Lecturas recomendadas

San Josemaría, Homilía Vida de fe, en Amigos de Dios, 190-204.


[1] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 2, a. 9

[2] Cfr. Concilio Vaticano II, Declar. Dignitatis humanae, 10; CIC, 748, §2.

[3] Concilio Vaticano I: DS 3017.

[4] San Cipriano, De catholicae unitate Ecclesiae: PL 4,503.

[5] Concilio Vaticano II, Const. Lumen gentium, 16.

[6] Concilio Vaticano I: DS 3008-3010; Catecismo, 156.

[7] El valor de la Sagrada Escritura como fuente histórica totalmente fiable se puede establecer con sólidas pruebas: por ejemplo, las que se refieren a su antigüedad (varios de los libros del Nuevo Testamento han sido escritos pocos años después de la Muerte de Cristo, lo cual da testimonio de su valor), o las que se refieren al análisis del contenido (que muestra la veracidad de los testimonios).

[8] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 171, a. 5, ad 3.

[9] Cfr. San Josemaría, Camino, 353.

 

 

“Acostumbrémonos a frecuentar al Espíritu Santo, que es quien nos ha de santificar”

La homilía “El Gran Desconocido”, publicada en "Es Cristo que pasa", contiene algunos consejos de San Josemaría para conocer y tratar al Espíritu Santo. Ofrecemos algunos fragmentos de esta homilía, en audio y texto.

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Vivir según el Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad...

Tratar al Espíritu Santo

Vivir según el Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad; dejar que Dios tome posesión de nosotros y cambie de raíz nuestros corazones, para hacerlos a su medida. Una vida cristiana madura, honda y recia, es algo que no se improvisa, porque es el fruto del crecimiento en nosotros de la gracia de Dios. En los Hechos de los Apóstoles, se describe la situación de la primitiva comunidad cristiana con una frase breve, pero llena de sentido: perseveraban todos en las instrucciones de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan y en la oración (Act II, 42.).

Fue así como vivieron aquellos primeros, y como debemos vivir nosotros: la meditación de la doctrina de la fe hasta hacerla propia, el encuentro con Cristo en la Eucaristía, el diálogo personal –la oración sin anonimato– cara a cara con Dios, han de constituir como la substancia última de nuestra conducta. Si eso falta, habrá tal vez reflexión erudita, actividad más o menos intensa, devociones y prácticas. Pero no habrá auténtica existencia cristiana, porque faltará la compenetración con Cristo, la participación real y vivida en la obra divina de la salvación.

Es doctrina que se aplica a cualquier cristiano, porque todos estamos igualmente llamados a la santidad. No hay cristianos de segunda categoría, obligados a poner en práctica sólo una versión rebajada del Evangelio: todos hemos recibido el mismo Bautismo y, si bien existe una amplia diversidad de carismas y de situaciones humanas, uno mismo es el Espíritu que distribuye los dones divinos, una misma la fe, una misma la esperanza, una la caridad (Cfr. 1 Cor XII, 4–6 y XIII, 1–13.).

Podemos, por tanto, tomar como dirigida a nosotros la pregunta que formula el Apóstol: ¿no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo mora en vosotros? (1 Cor III, 16.), y recibirla como una invitación a un trato más personal y directo con Dios. Por desgracia el Paráclito es, para algunos cristianos, el Gran Desconocido: un nombre que se pronuncia, pero que no es Alguno –una de las tres Personas del único Dios–, con quien se habla y de quien se vive.

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Hace falta –en cambio– que lo tratemos con asidua sencillez y con confianza, como nos enseña a hacerlo la Iglesia a través de la liturgia. Entonces conoceremos más a Nuestro Señor y, al mismo tiempo, nos daremos cuenta más plena del inmenso don que supone llamarse cristianos: advertiremos toda la grandeza y toda la verdad de ese endiosamiento, de esa participación en la vida divina, a la que ya antes me refería.

Porque el Espíritu Santo no es un artista que dibuja en nosotros la divina substancia, como si El fuera ajeno a ella, no es de esa forma como nos conduce a la semejanza divina; sino que El mismo, que es Dios y de Dios procede, se imprime en los corazones que lo reciben como el sello sobre la cera y, de esa forma, por la comunicación de sí y la semejanza, restablece la naturaleza según la belleza del modelo divino y restituye al hombre la imagen de Dios (S. Cirilo de Alejandría, Thesaurus de sancta et consubstantiali Trinitate, 34 (PG 75, 609).).

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Acostumbremonos a frecuentar al Espíritu Santo, que es quien nos ha de santificar: a confiar en El, a pedir su ayuda, a sentirlo cerca de nosotros. Así se irá agrandando nuestro pobre corazón, tendremos más ansias de amar a Dios y, por El, a todas las criaturas. Y se reproducirá en nuestras vidas esa visión final del Apocalipsis: el espíritu y la esposa, el Espíritu Santo y la Iglesia –y cada cristiano– que se dirigen a Jesús, a Cristo, y le piden que venga, que esté con nosotros para siempre (Cfr. Apoc XXII, 17.).

Unión con la Cruz, finalmente, porque en la vida de Cristo el Calvario precedió a la Resurrección y a la Pentecostés, y ese mismo proceso debe reproducirse en la vida de cada cristiano: somos –nos dice San Pablo– coherederos con Jesucristo, con tal que padezcamos con El, a fin de que seamos con El glorificados (Rom VIII, 17.). El Espíritu Santo es fruto de la cruz, de la entrega total a Dios, de buscar exclusivamente su gloria y de renunciar por entero a nosotros mismos.

Sólo cuando el hombre, siendo fiel a la gracia, se decide a colocar en el centro de su alma la Cruz, negándose a sí mismo por amor a Dios, estando realmente desprendido del egoísmo y de toda falsa seguridad humana, es decir, cuando vive verdaderamente de fe, es entonces y sólo entonces cuando recibe con plenitud el gran fuego, la gran luz, la gran consolación del Espíritu Santo.

Es entonces también cuando vienen al alma esa paz y esa libertad que Cristo nos ha ganado (Cfr. Gal IV, 31.), que se nos comunican con la gracia del Espíritu Santo. Los frutos del Espíritu son caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad (Gal V, 22–23.): y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad (2 Cor III, 17.).

En medio de las limitaciones inseparables de nuestra situación presente, porque el pecado habita todavía de algún modo en nosotros, el cristiano percibe con claridad nueva toda la riqueza de su filiación divina, cuando se reconoce plenamente libre porque trabaja en las cosas de su Padre, cuando su alegría se hace constante porque nada es capaz de destruir su esperanza.

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Es en esa hora, además y al mismo tiempo, cuando es capaz de admirar todas las bellezas y maravillas de la tierra, de apreciar toda la riqueza y toda la bondad, de amar con toda la entereza y toda la pureza para las que está hecho el corazón humano. Cuando el dolor ante el pecado no degenera nunca en un gesto amargo, desesperado o altanero, porque la compunción y el conocimiento de la humana flaqueza le encaminan a identificarse de nuevo con las ansias redentoras de Cristo, y a sentir más hondamente la solidaridad con todos los hombres. Cuando, en fin, el cristiano experimenta en sí con seguridad la fuerza del Espíritu Santo, de manera que las propias caídas no le abaten: porque son una invitación a recomenzar, y a continuar siendo testigo fiel de Cristo en todas las encrucijadas de la tierra, a pesar de las miserias personales, que en estos casos suelen ser faltas leves, que enturbian apenas el alma; y, aunque fuesen graves, acudiendo al Sacramento de la Penitencia con compunción, se vuelve a la paz de Dios y a ser de nuevo un buen testigo de sus misericordias.

Tal es, en un resumen breve, que apenas consigue traducir en pobres palabras humanas, la riqueza de la fe, la vida del cristiano, si se deja guiar por el Espíritu Santo. No puedo, por eso, terminar de otra manera que haciendo mía la petición, que se contiene en uno de los cantos litúrgicos de la fiesta de Pentecostés, que es como un eco de la oración incesante de la Iglesia entera: Ven, Espíritu Creador, visita las inteligencias de los tuyos, llena de gracia celeste los corazones que tú has creado. En tu escuela haz que sepamos del Padre, haznos conocer también al Hijo, haz en fin que creamos eternamente en Ti, Espíritu que procedes de uno del otro (Del himno Veni Creator Spiritus, del oficio del día de Pentecostés).

(Homilía pronunciada el 25–V–1969, fiesta de Pentecostés)

 

 

 

 

Oración de San Josemaría al Espíritu Santo

Estos días, la Iglesia propone la devoción del Decenario al Espíritu Santo para preparar la fiesta de Pentecostés del próximo domingo. Por este motivo, recordamos algunas oraciones que San Josemaría utilizó para tratar al Paráclito.

Textos para orar03/05/2018

Opus Dei - Oración de San Josemaría al Espíritu Santo

Los siguientes textos han sido extraídos de la entrevista al sucesor de San Josemaría, Mons. Álvaro del Portillo, publicada por Rialp.

Volvamos a su devoción trinitaria. También en una célebre homilía, recogida en Es Cristo que pasa, el Fundador llama al Espíritu Santo el Gran Desconocido.

Precisamente porque la Tercera Persona de la Trinidad es la menos invocada, nuestro Padre le tenía una devoción especial. No dudo en afirmar que el Padre, en su predicación, fue un gran heraldo de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Me viene a la cabeza, por ejemplo, que en 1971, llegó un sacerdote de la Obra que se iba a predicar un curso de retiro a L'Aquila. Nuestro Fundador le sugirió: Llévate un tratado de Deo Trino y mételes en el corazón el amor al Espíritu Santo, que es meter el amor al Padre y al Hijo. Porque el Hijo ha sido engendrado por el Padre desde toda la eternidad; y del amor del Padre y del Hijo, también eternamente, procede el Espíritu Santo. No lo entendemos bien, pero a mí no me cuesta creer. Cada día procuro ahondar más en el misterio de la Trinidad Beatísima.

Nuestro Fundador me contó muchas veces que desde 1926 ó 1927 había vivido con mucha intensidad la devoción a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Todos los años hacía el Decenario al Espíritu Santo, utilizando el libro de Francisca Javiera del Valle. En abril de 1934 compuso una oración al Paráclito que le entregó, manuscrita, a Ricardo Fernández Vallespín, entonces director de la primera Residencia del Opus Dei.

Ure igne Sancti Spiritus!

Oración de San Josemaría al Espíritu Santo.Oración de San Josemaría al Espíritu Santo.

Durante los primeros años de sacerdocio tenía en su Breviario unas estampas, que usaba en lugar de las habituales cintas, y un día le pareció que se había apegado a ellas: se desprendió rápidamente de las estampas, y las sustituyó por tiras de papel. Más de una vez me contó: Al ver aquellos papeles en blanco, comencé a escribir: Ure igne Sancti Spiritus!, ¡quema con el fuego del Espíritu Santo! Le sirvieron, en suma, de eficacísima "industria humana" para rezar el Oficio divino en unión con el Espíritu Santo: Los he usado durante muchos años, y cada vez que los leía, era como decirle al Espíritu Santo: ¡enciéndeme!, ¡hazme una brasa!

Oración de san Josemaría al Espíritu Santo

¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras...

(Oración compuesta por San Josemaría en abril de 1934)

 

 

“Ninguna vida es indigna por el sufrimiento que padezca”- Valoración bioética del caso Noa Pothoven

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

junio 07, 2019 10:17RedacciónBioética y defensa de la familia

A Noa Pothoven, una adolescente holandesa de 17 años se le dejó morir por inanición el pasado domingo. La joven sufría desde hace años estrés postraumático, anorexia y depresión tras haber sido sometida a abusos sexuales y violación desde los 11 a los 14 años.
Noa quería acabar con su vida porque ya no podía aguantar más su sufrimiento y solicitó la eutanasia. Los médicos se la negaron invitándola a que siguiera antes “un trayecto médico y de maduración personal”.La eutanasia es legal en Holanda desde 2002, y a partir de los 12 años pueden pedirla niños con enfermedades sin curación y padecimientos insufribles. Los menores necesitan el permiso de los padres, pero desde los 16 años deciden por su cuenta, siempre que tengan autorización y ayuda médica. En este caso, se le denegó por considerar que no reunía los requisitos exigidos por la ley.
La Asociación holandesa de Psiquiatría publicó en 2018 un protocolo para guiar a sus miembros cuando un paciente pide morir. “Como un desorden psíquico puede influir en la capacidad para discernir del paciente, es difícil saber si ese deseo es voluntario y meditado. Al menos dos expertos deben evaluar la situación, que es poco frecuente: de las 6.858 peticiones de eutanasia registradas en 2017, 83 tenían base psiquiátrica”, indica el código de conducta.

A pesar de lo publicado estos días en algunos medios nacionales e internacionales asegurando que a Noa se le había practicado la eutanasia, el ministro de Sanidad de los Países Bajos, Hugo de Jonge, ha afirmado que “no ha habido eutanasia en este caso”. Además, el ministro asegura que ha pedido a los inspectores del servicio sanitario y de juventud que investiguen las circunstancias del fallecimiento de la joven.
La familia de la chica ha afirmado mediante un comunicado publicado en el diario holandés “De Gelderlander”que «Noa eligió no comer ni beber más» y que «eso fue la causa de su muerte». Noa anunció recientemente en “un triste último mensaje” en Instagram que había dejado de comer y beber por un tiempo. Afirmó que ésta era una decisión bien considerada y definitiva”.

¿Se podía haber evitado la muerte de Noa?

Ahora el debate se centra en por qué fallaron todas las instancias que debían tratar el estrés post traumático, anorexia y depresión que padecía la joven. La opinión pública cuestiona por qué familiares y médicos han permitido morir a una adolescente de esta manera. Noa llevaba una sonda nasogástrica clínica debido a su negativa a comer. Para “acabar con sus sufrimientos”, decidió dejar de alimentarse. En ese caso, la muerte se considera natural.
En relación con este tema nos parece de interés referirnos a la opinión del psiquiatra, FG Miller publicado en la revista científica Journal Medical Ethics, quien pone en duda la integridad profesional de los facultativos que atienden a pacientes con diagnósticos de depresión resistentes al tratamiento para justificar la eutanasia. Éste es, en última instancia, el argumento que ha llevado en otras ocasiones a aplicar una inyección letal a jóvenes en similares circunstancias a las de Noa (ver AQUÍ). Miller afirma que a estos pacientes siempre se les pueden dar nuevas ayudas terapéuticas que puedan mejorar su calidad de vida y así que vuelvan a tener ganas de vivir. Por ello, concluye que no es apropiado incluir pacientes con “depresión resistente al tratamiento” como una opción legal para el suicidio asistido.

Amortizar un duro caso con fines políticos pro eutanasia

Resultaría insensible el no empatizar con el sufrimiento que desvela este relato. Nadie puede ignorar la dureza de una vida marcada por los abusos sexuales, la depresión y la anorexia. Este caso representa un universo de dolor frente al que muchos de nosotros no podemos hacer otra cosa que suspender todo juicio sobre la persona y su familia que la apoyó en su decisión de morir.
Pero con todo el respeto que merece esta situación, el problema comienza cuando se pretenden amortizar este tipo de episodios aislados de alto voltaje emocional y gran difusión mediática para fines políticos que, estratégicamente, buscan concienciar y educar a la sociedad. (ver vídeo).
Permitir que en una sociedad uno de sus miembros provoque su muerte, supone un debilitamiento progresivo del carácter inviolable de la vida humana y de los derechos que la protegen. Si en “algunos casos” se pudiera disponer de la vida propia o ajena, se estaría afirmando que la vida humana puede ser devaluada y perder la incondicionalidad de su respeto. Social y legalmente se operaría un cambio de paradigma ya que, bajo determinadas situaciones de sufrimiento, se aceptaría que la vida pueda ser violada, y su violabilidad constituir un derecho. Pero ninguna vida es indigna y por tanto violable por el sufrimiento que padezca. La vida humanasiempre constituirá un bien, aunque esté enferma. Lo que representa un mal es el sufrimiento resultante que habrá que dotarlo de sentido, reducirlo al máximo, eliminarlo, apoyando al que sufre y a los que les acompañan para evitar llegar a la triste situación de pensar que ya no merece la pena seguir viviendo adoptando la peor de las decisiones.
Aturdidos por esta tragedia, sostenemos que no pueden existir variantes benignas de la eutanasia y del suicidio asistido. Y por más que entendamos su sufrimiento, la valoración ética de este tipo de acciones no puede quedar diluida bajo una pátina de bondad, compasión y amor. Por muy duro que parezca, la lástima que provoca una situación de sufrimiento nunca puede justificar quitarse intencionalmente la vida. Por qué si así fuera ¿dónde fijaríamos el límite del sufrimiento a partir del cual se aceptaría la petición de eutanasia o de suicidio? ¿Bastaría con que alguien manifestara que ya no quiere seguir viviendo porque su vida carece de sentido? ¿Por qué en unos casos si se admitiría y en otros no? Al final, tarde o temprano, no habría más remedio que abrir la puerta a un sinfín de situaciones que reclamarían la muerte, por ejemplo, al sufrir por la pérdida de un ser querido, por la amputación de un brazo o de un seno, por un desengaño amoroso, por bullyng, por perdida de movilidad, cáncer, alzheimer, discapacidad y retraso mental progresivo, etc.
Por otra parte, legislar sobre casos extremos muy minoritarios y dramáticos resulta un modo inadecuado de legislar ya que, al hacerlo bajo esa trágica y excepcional petición de muerte, acabaría convirtiéndose tal excepción en norma, extendiéndose la falsedad de que lo normal sería solicitar la eutanasia ante un diagnóstico de enfermedad incurable o de sufrimiento psíquico. De hecho, por el carácter pedagógico de las leyes, amplios sectores sociales y los propios facultativos acabarían pensando – como así ha sucedido en Holanda y Bélgica- que la eutanasia es la única alternativa ofertable a los enfermos llegados a esa fase irreversible de la enfermedad. Es decir, que el acostumbramiento social y el activismo pro-eutanásico terminarían por convencer a los profesionales médicos y a los familiares que terminar con la vida de un enfermo por la pena que les provoca o por petición de éste, representaría una alternativa ética. Ante opciones personales aisladas de eutanasia y suicidio, por respetables y dolorosas que sean, el Estado no debería universalizarlas en un pretendido derecho que obligue o presione a unos – médicos y familiares- a causar la muerte directa de otros.

Cuidados paliativos, respuesta a la fragilidad y al sufrimiento

Por el contrario, lo que el Estado sí debería atender y legislar es para una mayoría de ciudadanos enfermos y sus familiares que están reclamando a voces unos cuidados paliativos de calidad, los cuales, una vez ofrecidos, neutralizarían las escasas peticiones de eutanasia que se dan. Aquí sí que existe un deber del Estado de universalizar el derecho y el acceso a estos cuidados, invirtiendo tanto como sea necesario para hacerlos realidad. Y estos esfuerzos solo se pueden alcanzar a través del compromiso de los gobernantes y la colaboración de sociedades compasivas y solidarias con los más vulnerables, que pongan en marcha equipos multidisciplinares de profesionales médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, asistentes espirituales. Actualmente, en todos los casos de sufrimiento causado por dolores físicos y/o mentales, la medicina paliativa ya ha demostrado su eficacia para neutralizarlos o al menos disminuirlos. Y la sedación paliativa, cuando está indicada medicamente, puede controlar los síntomas refractarios intratables que muchas veces constituyen la causa de sufrimientos intensos.
Existen otras respuestas a la fragilidad y al sufrimiento humano al final de la vida o ante una enfermedad incurable, que son más acordes con lo que la dignidad de los enfermos y sus familias merecen, más acordes con nuestra propia auto-representación como sociedad progresista y comprometida con sus miembros más débiles. Todas ellas empiezan por una necesaria inversión pública en cuidados paliativos.

 

 

Un feminismo que ama, las Antígonas

Daniel Tirapu

Antígonas

photo_camera Antígonas

De Francia vienen ideas sugerentes y animantes. Han defendido el matrimonio como lo que es, unión de hombre y mujer.

Curioso, la laica Francia; las antígonas son un movimiento, un grupo de mujeres, que dicen estar creadas para el amor y no para el odio y el resentimiento.

No son un grupo confesional ni ideológico, que ¡recuerdan!, ¡asombroso!, que son mujeres.

Hijas de un padre y de una madre, esposas de un varón, madres de hijos. Reivindican su "ser mujer ", se oponen a una ideología minoritaria y manipuladora de género.

Reivindican su feminidad, su maternidad, su aportación al mundo, su igualdad como personas, pero con su encanto y su don de hacer el mundo mejor y habitable; conscientes de que su forma de pensar, de sentir, de amar es muy diferente a la de los hombres, a quienes no ven como enemigos sino como complementarios y cooperadores en el mundo.

Les voy a seguir y espero que en España se animen nuevas antígonas.

Su web no tiene desperdicio y su manifiesto es aire puro.

 

 

Felicidad en el trabajo = Magnanimidad

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Ser feliz mientras trabajamos para muchos es simplemente un oxímoron. Habría que preguntarse primero por el significado de «felicidad» y por el de «trabajo», pero eso lo dejaremos para más adelante, cuando se celebren los días 1, 2 y 3 de julio de 2019, las Conferencias Académicas «The Pursuit of Happiness», que el Centro Internacional Trabajo Familia (ICWF), organiza en el IESE-Campus de Barcelona, sobre Trabajo y Familia (más información aquí) y Mujer y liderazgo (más información aquí), coorganizada desde la Cátedra Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera de «Mujer y Liderazgo».

https://blog.iese.edu/nuriachinchilla/files/2019/06/google-equipos.pngHoy quiero hablaros de un reciente estudio que Google ha llevado a cabo, analizando sus propios equipos, en busca de ese ingrediente único que hace felices a los componentes de los equipos. Su conclusión es que el modo como trabajan esos equipos es más importante que quién los integra. Lo que realmente cuenta es  cómo interactúan, cómo estructuran su trabajo y cómo perciben sus contribuciones. Han basado su estudio en el análisis de datos, y se apoyan en otro estudio publicado, a su vez, en el Academy of Management Journal por los profesores Jasmine Hu (University of Notre Dame) y Robert Liden (University of Illinois), donde su análisis de 67 equipos trabajando en 6 compañías reveló que los empleados llegan al mayor nivel de excelencia cuando perciben que su trabajo ayudará a sus colegas, clientes y comunidades. Lo que hizo Google fue lanzar estas preguntas a los miembros de sus equipos:

  1. Sentirse a salvo psicológicamente: ¿Podemos correr riesgos sin sentirnos inseguros ni avergonzados?
  2. Dependencia: ¿Podemos contar unos con otros para alcanzar resultados de alta calidad a tiempo?
  3. Estructura y claridad: ¿Están claros los objetivos, roles y planes de acción en nuestros equipos?
  4. Sentido del trabajo: ¿Estamos trabajando en algo que es importante para cada uno, desde el punto de vista personal?
  5. Impacto del trabajo: ¿Creemos firmemente que el trabajo que realizamos importa?

Estamos hablando, al final, de magnanimidad: pensar en grande, soñar sabiendo que no nos quedaremos cortos. Si me atrevo a correr riesgos porque sé que me respaldan mis jefes y compañeros, si puedo contar con su ayuda, si sé para qué hago lo que hago, si me importa e impacta positivamente en todos y en todo… es muy posible que sea feliz en mi trabajo.

Podéis leer más sobre el estudio en el blog de Google, aquí.

El pasado viernes se graduó una nueva promoción del grado y máster en ADE de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UIC, de la que tengo el honor de ser madrina, nuevos hombres y mujeres de empresa cuyo impacto será tan grande como lo sea su sentido de la magnanimidad en la misión.

Os animo a responder a esas 5 preguntas y aplicarlas a vuestra realidad profesional, empresarial… ¡Seguimos!

 

Domingo de Pentecostés; ciclo C

Homilía I: con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II
Homilía II: a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica 

(Hch 2,1-11) "Empezaron a hablar en lenguas extranjeras"
(1 Cor 12,3b-7.12-13) "En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común"
(Jn 20,19-23) "Recibid el Espíritu Santo"

Homilía I: con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II

Homilía en la Misa de Pentecostés (22-V-1988)

--- La misión del Hijo y del Espíritu Santo
--- La misión de la Iglesia
--- El Espíritu Santo en la Iglesia.

--- La misión del Hijo y del Espíritu Santo

“Se llenaron todos del Espíritu Santo” (Hch 2,4).

Este es el día (haec est dies), en que el poder del misterio pascual se manifiesta en el nacimiento de la Iglesia.

Este es el día, en que ante Jerusalén -en presencia de los habitantes de la ciudad y de los peregrinos- se cumplen las palabras que dirigió Jesús a los Apóstoles después de la resurrección: “Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20,22).

Leemos en los hechos de los Apóstoles: “Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería” (Hch 2,4).

En este discurso, que comprendieron enseguida los que lo escuchaban, incluso los que provenían de distintos países del mundo entonces conocido, se manifiesta el inicio de la misión: “como el Padre me ha enviado, así os mando yo” (Jn 20,21). “Id (por todo el mundo) y haced discípulos de todos los pueblos” (Mt 28,19).

--- La misión de la Iglesia

La Iglesia lleva dentro de sí desde el día de su nacimiento la misión del Hijo y del Espíritu Santo, y, en virtud del Espíritu de verdad, el Espíritu-Paráclito, permanece en ella la misión del Hijo: el Evangelio de la salvación eterna.

“Les oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua” (Hch 2,11), exclaman totalmente desconcertados los que participaban en el Pentecostés de Jerusalén.

“ ¡Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas!... Envías tu aliento y los creas, y repueblas la faz de la tierra” (Sal 103/104,24.30).

Así se expresa el Salmista.

Sin embargo, “las maravillas de Dios”, que anuncian los Apóstoles el día de Pentecostés por medio de Pedro, tienen un solo nombre: “Jesucristo”. Y hay una sola expresión del poder de Dios, que se ha manifestado entre nosotros: “Jesús es el Señor” (1 Cor 12,3).

Esta gran obra de Dios, la mayor de todas en la historia de la creación y en la historia del hombre, está unida al nombre de Jesús de Nazaret, al Hijo de Dios que “se despojó de su rango tomando la condición de esclavo, que se sometió incluso a la muerte, y una muerte de Cruz, al que Dios levantó y al que Dios le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre": Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (cf. Flp 2,7-9.11).

Señor -Kyrios- significa Dios (Adonai).

--- El Espíritu Santo en la Iglesia.

Precisamente esta verdad, esta “grande, la mayor obra de Dios” es la que anuncia Pedro el día de Pentecostés. Él habla por virtud del Espíritu Santo. “Nadie puede decir: "Jesús es el Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo” (1 Cor 12,3).

Desde el día de Pentecostés de Jerusalén la Iglesia pronuncia esta verdad salvífica: “Jesús es el Señor”. La anuncian los Apóstoles, la acogen los que los escuchan, procedentes de diversos pueblos y naciones de la tierra. Y confiesan: “ ¡Jesucristo -el crucificado y resucitado- es el Señor!”.

Desde el día de Pentecostés, en virtud del Espíritu Santo -que da la vida- comienza la peregrinación en la fe del nuevo Israel, del pueblo mesiánico.

La dignidad de hijos de Dios en cuyos corazones mora el Espíritu Santo como en un templo, se ha convertido en la herencia de este pueblo. El mandato nuevo de amar como Cristo nos ha amado (cf. Jn 13,34) se ha convertido en su ley. El reino de Dios, comenzado en la tierra por el mismo Dios, se ha convertido en su fin. Así enseña el Concilio Vaticano II: “Este pueblo mesiánico..., aunque no excluya a todos los hombres actualmente y con frecuencia parezca una grey pequeña, es, sin embargo, para todo el género humano, un germen segurísimo de unidad, de esperanza de salvación” (LG 9).

“La Iglesia es en Cristo como un sacramento... de la unión íntima con Dios” (LG 1).

DP-60 1988

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Homilía II: a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

"Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo". Así inició la Iglesia su andadura proclamando su mensaje de salvación por todos los rincones del mundo, encontrando en su camino adhesiones agradecidas y heroicas y rechazos enconados e inhumanos.

Y así continúa en el umbral del Tercer Milenio, porque nada ni nadie puede encarcelar al viento o hacerlo desaparecer. Ella recuerda a todos que somos hijos de Dios, quien ha enviado "a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre!" (Gal 4,6). Insistiéndonos en que es Jesucristo quien "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre" (G.S.,22). Y, sobre todo, que Dios sale a la búsqueda del hombre porque lo ha creado a su imagen y semejanza y lo quiere elevar a la dignidad de hijo suyo. Y lo busca, enseña Juan Pablo II, "porque el hombre se ha alejado de Él, escondiéndose como Adán entre los árboles del paraíso terrestre... Satanás lo ha engañado persuadiéndolo de ser él mismo Dios, y poder conocer, como Dios, el bien y el mal, gobernando el mundo a su arbitrio sin tener que contar con la voluntad divina". Sí, Dios quiere liberar al hombre de la prisión del yo, porque "donde está el Espíritu de Dios, allí está la libertad" (2 Co 3,17).

El autor principal de esta tarea de tan hondo calado es el Espíritu Santo. Él es el alma de la Iglesia, su fuerza, el secreto de su dilatada historia que ha entrado ya en el Tercer Milenio, aunque sus orígenes se remontan a los tiempos de los Patriarcas y Profetas, al Corazón de Dios.

La Liturgia de la Solemnidad de hoy nos invita a suplicar la ayuda constante del Espíritu Santo con una Secuencia realmente hermosa: "Ven, Espíritu divino... Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento..., guía al que tuerce el sendero..., y danos tu gozo eterno".

María, que concibió a Jesucristo por obra del Espíritu Santo y fue dócil a sus inspiraciones, es nuestro modelo: "Ella, la Madre del amor hermoso, será para los cristianos -dice Juan Pablo II- la Estrella que guía con seguridad sus pasos (los de toda la Iglesia) al encuentro del Señor".

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Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica

«!Ven, Espíritu Santo!»

I. LA PALABRA DE DIOS

Hch 2, 1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar
Sal 103, 1ab y 24ac.29bc-30.31 y 34: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
1 Co 12, 3b-7. 12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Jn 20, 19-23: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.

II. LA FE DE LA IGLESIA

«El día de Pentecostés (al término de las siete semanas pascuales), la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina. Desde su plenitud, Cristo, el Señor, derrama profusamente el Espíritu» (731).
«En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad. Desde ese día el Reino anunciado por Cristo está abierto a todos los que creen en El: en la humildad de la carne y en la fe, participan ya en la Comunión de la Santísima Trinidad. Con su venida, que no cesa, el Espíritu hace entrar al mundo en los «últimos tiempos», el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado» (732).

III. TESTIMONIO CRISTIANO

«¡Ven, Espíritu Santo,! descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos» (Secuencia del día).

IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA

A. Apunte bíblico-litúrgico

En Pentecostés se vuelve a proclamar el Evangelio del Domingo II de Pascua. Coinciden los comienzos y el fin del Tiempo pascual y ambos abrazan los Cincuenta días «como un solo día que no conoce ocaso... como un gran Domingo». El domingo de Pentecostés destaca el envío de la Iglesia al mundo, impulsada por el Espíritu Santo.
«La misión es trinitaria, del Padre al Hijo y de éste, "en el Espíritu", a la Iglesia. Agente decisivo de la primera fue el Espíritu, desde la encarnación hasta la resurrección. Y lo será también de la segunda, «pues la misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento» (cf 737; 797).
«En la misión se coloca en primer plano el perdón de los pecados, porque Jesús fue enviado a liberar a los hombres de la esclavitud más grande, la del pecado... obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas» (549 y 430). Lo mismo la Iglesia que recibió la misión del Jesús (cf 976).

B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica

La fe:

«El Espíritu y la Iglesia en "los últimos tiempos"»: 731-741.
«La Iglesia, Templo del Espíritu Santo»: 797-801.

La respuesta:

Catequesis sobre el misterio de la Iglesia: 770-776.
La misión tarea permanente de la Iglesia y de todos sus miembros: 849-852; 863.

C. Otras sugerencias

Los carismas: son dones de Dios a la Iglesia y al mundo; se han de ejercer en la unidad y caridad del Cuerpo de Cristo; requieren, por tanto, el discernimiento de los pastores de la Iglesia (cf 799-801).

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  DOMINGO DE PENTECOSTES.

Jn 14.

  Defensor, nos enseña y nos recuerda.                                                         

Como el gran fruto, el gran don de Cristo Resucitado, se llama el Espíritu Santo, Señor y dador de vida que celebramos en el último domingo de Pascua llamado Pentecostés. Tres palabras nos dice Jesús sobre el Espíritu Santo que recordamos siempre con inmenso agradecimiento pues la persona divina del Espíritu Santo tiene como misión formar en nosotros los sentimientos del Corazón de Cristo.

Primero, el Espíritu Santo es nuestro defensor. El otro abogado, que con Cristo ha derrotado al diablo que es el que nos acusaba de noche y de día dejándonos sin esperanza. Es el Espíritu Santo enviado por Jesús resucitado desde el seno del Padre el que nos defiende de las acechanzas del mundo, del demonio y de la carne. Es un defensor de nuestros anhelos de misericordia. Con sus dones y frutos nos señala que el horizonte de la santidad es el objetivo de nuestro Bautismo. El único error que hay en la vida es no ser santo.

Segundo, nos recordará que el Amor del Señor es nuestra fuerza en nuestra pobreza y debilidad. Recordar el Amor de Dios el latido de su Corazón en todas las circunstancias de nuestra vida es encontrar el camino de la santidad, que no puede existir sin un Reconocimiento agradecido de tanto amor recibido. El Espíritu Santo es el recordatorio permanente de la historia de la salvación en nuestra vida. Ante una historia personal mal hecha por nuestros pecados él hace la historia de la salvación pues su Corazón misericordioso siempre escribe derecho con renglones torcidos.

 Por último el Espíritu Santo nos enseña con el don de sabiduría a saborear el Amor de Dios en nuestra existencia. Su enseñanza es humilde y discreta. Su Amor encantador. Propone sin imponer. Su enseñanza no es un jeroglífico sino su Amor desbordado a través del Corazón de Cristo. Sin las enseñanzas de su Amor misericordioso seria estéril nuestra vida y nuestro apostolado.

 Es necesario ser muy amigo del Espíritu Santo derramado en Pentecostés para vivir en la alegría, el amor y la Paz de quien siempre tiene abierto su Corazón.

+ Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres 

 

Santos que han visitado la Basílica de Guadalupe

Ana Teresa López de Llergo

La Iglesia es la sociedad donde se manifiesta que Dios llama, es el proyecto divino de salvación universal. Y México posee una riqueza enorme.

Imagen de la Basílica de Guadalupe

El pasado 25 de mayo, en el Aula Magna de los Misioneros de Guadalupe, de la Universidad Intercontinental, el Colegio de Estudios Guadalupanos (COLEG), con la colaboración de la Sociedad Mexicana de Ciencias, Artes y Fe (SMCAF), invitaron a la conferencia: “Los santos que han visitado a Santa María de Guadalupe en su Basílica del Tepeyac”. También hicieron acto de presencia la Fundación el Carmelo Descalzo México, AC. y el Colegio Médico Cultural Esculapio Siglo XXI, AC.

El moderador del evento fue el doctor Arturo Rocha. Dio la bienvenida el Pbro. Raúl Ibarra, del COLEG que celebra 70 años de su fundación. El doctor Rubén Rodríguez fue el conferencista. Inició subrayando la importancia de la Historia de la Iglesia en México, porque la Historia da a conocer las raíces. La Iglesia es la sociedad donde se manifiesta que Dios llama, es el proyecto divino de salvación universal. Y México posee una riqueza enorme. Por ejemplo, el 6 de mayo de 1518, el Pbro. Juan Díaz ofició la segunda misa en nuestro territorio. Luego vendrían la tercera, la cuarta… y una gran derrama de beneficios eucarísticos. Quienes verdaderamente han entendido y vivido la misión de la Iglesia son los santos. Ellos forjan la esencia de la Historia de la Iglesia.

En un segundo momento se detuvo en el papel de la Virgen María en México. Dios ha querido que María sea la criatura que ocupe el lugar más relevante en la Iglesia. Y, Dios ha hecho, con María en México lo que el papa Benedicto XIV señaló: “No hecho nada igual con ninguna otra nación”, ni lo ha hecho a lo largo de la historia. La gente lo sabe y por eso, la Basílica de Guadalupe es el santuario más visitado del mundo. Aquí a diferencia de otros santuarios buscan a la Madre.

Luego se refirió a que México es una tierra de santos, 39 hay ahora. Ocho del siglo XVI, ninguno en el XVII, uno en el XVIII, uno en el XIX y 29 en el siglo XX. Gracias a la persecución religiosa saldrán muchos más. En el resto de América, actualmente, sólo hay 38 santos. Aunque en Estados Unidos entre siervos de Dios y beatos hay más de cien, por lo que el futuro es muy prometedor.

A continuación se presentan unas observaciones sobre los santos mexicanos y de quiénes hay certeza que estuvieron en la Basílica de Guadalupe.

Los santos niños mártires tlaxcaltecas: Cristóbal, Antonio y Juan, murieron antes de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe. Juan Diego por supuesto dedicó el resto de su vida al cuidado de la primera ermita, antecedente de la Basílica. Existe una pintura en la Catedral de Tlaxcala en donde Juan de Zumárraga está arrodillado ante la tilma que sostiene Juan Diego. También aparece Juan González observando la escena y algunos otros personajes.

San Felipe de Jesús muere en 1597 en Nagasaki. No hay datos de su visita a la Basílica, sin embargo, el conferencista ve cierta posibilidad porque proviene de una familia católica y la nana también lo era.

San Junípero Serra (1713-1784), se ignora si visitó a la Santísima Virgen de Guadalupe, aunque pudo hacerlo cuando de estas tierras marcha a pie a California. Lo mismo se puede decir del Padre Kino, nace en Italia en 1645 y muere en Sonora en 1711. Estuvo 10 años en la Ciudad de México.

San José de Yermo y Parres (1851-1904), es poblano, pero seguramente sí estuvo en la Basílica de Guadalupe porque visitó México en cinco ocasiones.

San Rafael Guízar y Valencia (1878-1938) viajó a México en tres ocasiones para rezar ante la Santísima Virgen de Guadalupe. En 1909 para agradecer porque Nuestra Señora intercedió para que el obispo de su diócesis le reintegrara a sus funciones de sacerdote pues le habían calumniado. Regresa en 1922 a dar gracias nuevamente a la Virgen pues un general del gobierno lo mandó matar. Rafael se escondió durante una temporada hasta que se cansó de ese modo de vida. Compró una pistola y se presentó en el despacho del general diciéndole que estaba allí para que él mismo cumpliera la orden que había dado y le ofreció la pistola. En ese momento le perdonó la vida al reconocer a un hombre capaz de tanta valentía. Rafael volvió otra vez a la Basílica en 1931. Es el primer obispo mexicano canonizado.

San Cristóbal Magallanes y 24 mártires, muertos entre los años de 1915 a 1937, durante la persecución en México. No se tienen datos de si estuvieron en la Basílica. De san José Sánchez del Río un pariente atestiguó que no estuvo.

La primera santa mexicana es Natividad Venegas de la Torre, nace en Zapotlanejo, Jalisco en 1868 y muere en 1959. No se tienen datos de si visitó la Basílica de Guadalupe. Santa María Guadalupe García Zavala nace en Zapopan en 1878 y muere en Guadalajara en 1963. Tampoco se sabe si viajó a México.

Tres santos no mexicanos han estado de la Basílica de Guadalupe:

En 1970, san Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español, fundador del Opus Dei. Del 16 al 24 de mayo, hace una novena para pedir por la situación de la Iglesia después del Concilio Vaticano II y por el estatuto jurídico del Opus Dei dentro de la Iglesia. A partir de su fallecimiento en el año de 1975, en el mes de junio se celebra una misa, primero en sufragio por su alma. Después de su beatificación y más adelante de su canonización se celebra la misa en acción de gracias. En la Basílica antigua, donde estuvo San Josemaría, hay una placa conmemorativa.

San Juan Pablo II, el papa número 262, polaco, de los cinco viajes que hizo a México, en tres de ellos estuvo en la Villa: en 1979 ofició una santa misa. En 1990 beatifica a los tres niños tlaxcaltecas y a José María de Yermo y Parres. También beatifica a Juan Diego. En 2002, el 29 de julio canoniza a Juan Diego. En el atrio de la Basílica luce una espléndida estatua de este santo papa.

La albanesa santa Teresa de Calcuta (1910-1997) también visitó tres veces a la Virgen de Guadalupe: en 1975, en 1982 y en 1989. Después de su canonización en el año de 2016, sus hijas Misioneras de la Caridad estuvieron en la Basílica, en una Misa de Acción de Gracias ese mismo año.

El presbítero Rubén Rodríguez termina la conferencia con una sugerencia para que el COLEG proponga, a las autoridades competentes, colocar una estatua de cada santo que haya estado en la Basílica.

El director de comunicación del COLEG cerró el evento, que en estas líneas compartimos con los lectores.

 

 

El dolor del no nacido

José Luis Luege

Científicamente está demostrado que el bebé en el seno materno percibe los sonidos, temperatura, vibraciones y experimenta emociones.

Aborto en México

En un artículo publicado por el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, titulado “El derecho fundamental a interrumpir el embarazo”, establece la tesis –muy lamentable– de que un bebé en gestación no es persona y por lo mismo el Estado no tutela sus derechos.

Es muy preocupante que quien encabeza el máximo tribunal de la Nación no tenga la asesoría científica que demuestra que el bebé es persona desde el momento mismo de la concepción. Los derechos no pueden ser progresivos en función de la edad o la maduración de la persona o de acuerdo al tiempo que transcurra en su vida.

En su artículo menciona: “A medida que aumenta progresivamente la capacidad del organismo para sentir dolor, experimentar placer, reaccionar a su entorno y sobrevivir fuera del vientre materno, aumenta también su viabilidad para ser persona”.

Este concepto es falso dado que científicamente está demostrado que el bebé en el seno materno percibe los sonidos, temperatura, vibraciones y experimenta emociones. Hace apenas unos días, tuvimos la noticia del nacimiento de una bebé prematura de 23 semanas de gestación que nació con un peso de sólo 243 gramos y sobrevivió. Este hecho echa por tierra los argumentos del ministro Zaldívar Lelo de Larrea.

En la decimosegunda semana de gestación, momento en el que algunas legislaciones han despenalizado el aborto, el cerebro y el sistema nervioso del bebé funcionan; mueve brazos y piernas, tienen formadas las huellas dactilares. Con apenas 10 centímetros de estatura y 45 gramos de peso, percibe las sensaciones de su entorno y se ha comprobado científicamente que siente el dolor.

Este bebé, a quien el ministro Zaldívar califica como “algo”, más bien es alguien. Absolutamente un ser humano y por lo mismo persona y por lo tanto sujeta de derechos como cualquiera de nosotros. Sus derechos están garantizados en el artículo primero de la Constitución que establece que “todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución”. Si el ministro no le concede el carácter de persona, no puede negar que se trata de un individuo. El ministro Zaldívar en su mensaje viola la Constitución, atenta contra el derecho fundamental a la vida y contra la inviolable dignidad de la persona, no aporta orientación para la mujer ni para las familias que viven la difícil situación de un aborto, y no toma en cuenta los argumentos científicos que hoy son ya indubitables.

 

La “depre” adolescente

Lucía Legorreta de Cervantes

Es triste escuchar como entre los adolescentes es cada vez más común hablar de la depre, pero más preocupante es saber que va en aumento esta enfermedad en una etapa de la vida que no debía existir.

Depresión en México

Entre 15 y 20% de los jóvenes en México padecen un trastorno afectivo como depresión o ansiedad. ¡Esto significa que uno de cada cinco adolescentes la padecen! ¡Es muy alto el número! Siendo los más vulnerables aquellos que están en edades que van de los 11 a los 16 años de edad.

De acuerdo con la primera Encuesta Nacional de Exclusión, Intolerancia y Violencia, realizada en bachilleratos públicos, en México 55% de los jóvenes confiesan estar tristes y creer que su vida es un fracaso; 13% han atentado contra su vida y un 9% han pensado en suicidarse. Es un problema serio que va en aumento.

La depresión es una enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.

Mientras que la ansiedad es un estado mental caracterizado por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad.

Estas enfermedades son causadas por variación en los genes, hay personas con una predisposición biológica a desarrollar el padecimiento. Se alteran sustancias como la serotonina en el cerebro, lo cual desequilibra el estado emocional del sujeto. Esto no es determinante y si se detecta a tiempo puede curarse.

En mayor medida la depresión y la ansiedad son causadas por factores estresantes como la violencia, pobreza, acoso escolar o disfunciones dentro de la familia. Se ha observado que la combinación de estrés y factores biológicos desencadena la enfermedad.

En los adolescentes, generalmente las depresiones son leves o moderadas; los síntomas que presentan son pérdida o aumento del apetito, cansancio, trastornos en el sueño, inestabilidad y baja capacidad para concentrarse, irritabilidad, baja autoestima y poco interés por actividades que anteriormente disfrutaban. En los casos más graves aparecen ideas suicidas o de muerte.

Es común que en etapas depresivas el joven recurra al alcohol, ya que éste da al cerebro la sensación de tranquilidad momentánea, por ello los jóvenes buscan consumirlo para reducir el nivel de ansiedad o tristeza, lo cual puede producir dependencia a la bebida.

Hemos sido testigos últimamente de actos violentos cometidos por jóvenes adolescentes que cursan la Secundaria. Las comunidades virtuales que promueven conductas violentas están al alcance de los jóvenes, pero no todos son vulnerables a ellas.

Según los expertos, son más susceptibles los chicos cuyo entorno familiar es agresivo o permisivo y los que están deprimidos.

Algunos síntomas:

  • El o la joven está triste, melancólico y desesperanzado durante, al menos, dos semanas seguidas.
  • Se enoja con facilidad.
  • Utiliza términos negativos para describirse a sí mismo.
  • Tiene episodios de autoagresión.
  • Presenta problemas de sueño: duerme demasiado o muy poco.
  • No hace tareas y baja en calificaciones.
  • No juega o juega de manera agresiva.
  •  

Los padres debemos estar atentos y sospechar cuando hay depresión: los adolescentes tienen una caída repentina en el rendimiento académico, dificultades en las relaciones y aislamiento.

A muchos papás estas conductas les parecen normales, propias de la edad. Pero si a una rebeldía se le suman discusiones frecuentes y conductas agresivas se debe hacer algo: acudir al psicólogo o a un orientador familiar. Pero no dejarlo pasar.

Se ha observado que los jóvenes cuyos padres se desentienden de ellos son los más vulnerables de seguir grupos que, eventualmente, pueden poner en riesgo su salud emocional o su seguridad. No se sienten protegidos por ellos.

Como padres debemos de fortalecer el acompañamiento y evitar la confrontación con nuestros hijos adolescentes.

Buscar construir una relación con ellos y darles buen ejemplo, lo que aprenden en casa va a determinar como se comportan fuera de ella.

Lograr un equilibrio entre la afectividad, cariño y amor, con el respeto, la autoridad y los límites. Esto sin duda alguna, los protegerá de los peligros y riesgos a los cuales se está enfrentando.

Y por favor, si tu hijo o hoja adolescente está en una “depre”, no dejes pasar un solo día y acércalo a un profesional. Un joven no debe sentirse triste y desesperanzado teniendo toda una vida por delante.

 

 

Vivir el amor humano

Escrito por Fernando del Castillo y Nieves Tomillo

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Lo que comenzó como un proyecto de acompañamiento a madres solteras y enfermos de sida, se ha convertido hoy en una formación de vida para niños, jóvenes y adultos en cualquier situación

Fernando del Castillo conoció a Nieves Tomillo en noviembre de 1991, en un congreso sobre familia organizado en Roma. En ese momento, san Juan Pablo II convocó a líderes de todos los países dedicados al tema de la familia y de la vida e instó a dedicarse a tiempo completo a la tarea de cuidar la familia y la vida mediante testimonios, charlas y cursos.

Por eso Fernando (licenciado en Filosofía y Letras y Máster en Terapia de pareja y familia), dejó su trabajo como profesor en un instituto. Nieves (Licenciada en Filosofía y Letras y Letras y en Psicopedagogía), que entonces trabajaba en la Comunidad Europea en Bruselas, volvió también a España después de dejar su puesto. “Empezamos a reunirnos como asociación de la mano de Alfonso López Quintás, pedagogo y profesor. Nuestra oficina era una cafetería y comenzamos por la parte asistencial, es decir, acompañar a madres solteras y enfermos de sida”, cuenta Fernando. “Era algo totalmente vocacional, compartíamos lo nuestro, nuestros conocimientos, nuestro tiempo, nuestro ser y con la antropología de López Quintás empezamos a dar charlas a jóvenes, mayores y profesores. El boca a boca fue lo que nos dio a conocer en distintos colegios y parroquias”, continúa el profesor.

¿Por qué no os conocí antes?

Un punto de inflexión lo supuso el viaje que realizaron a Sevilla, invitados por las religiosas Adoratrices a su casa de acogida para hablar a las mujeres que estaban allí. Fue en el año 1992, poco después de comenzar esta aventura. Ellos hablaron de su vivencia del noviazgo, del amor humano. “¿Por qué esto no me lo habían contado antes?”, es la pregunta que le hizo una joven. Estaba saliendo de las drogas después de prostituirse para conseguirlas y, tras meterse en una reyerta, cometer un crimen de homicidio. A su salida de la casa de acogida se enfrentaría a varios años de cárcel. En ese momento Fernando y Nieves se dieron cuenta de que, además de acompañar a madres solteras y enfermos de sida, era necesario prevenir y hacer lo posible para evitar que los jóvenes de ese momento fueran los enfermos y madres solteras del futuro. “Con aquella anécdota vimos que había que ir a la gente joven antes de que se metiera en campos de prostitución y así empezamos, contando nuestro propio testimonio, cómo nosotros veíamos que era el amor humano”, recuerda Fernando. Y poco después, surgieron los talleres de educación afectivo-sexual. Estos fueron los comienzos de lo que hoy es la Fundación Solidaridad Humana.

Un tabú

En los años 1992-1993 hablar abiertamente de sexualidad no era frecuente. Sin embargo, y viendo la necesidad de responder a campañas publicitarias que animaban a los jóvenes a utilizar métodos anticonceptivos (intentando así que no hubiera embarazos precoces, pero consiguiendo lo contrario), Nieves y Fernando comenzaron a hablar sobre la sexualidad ordenada y bien vivida. Ya no solo a jóvenes, también a padres, a profesores e incluso a sacerdotes. Entraron así en la Subcomisión de familia de la Conferencia Episcopal (donde han estado 12 años) y hablaron también a los obispos.

Dando charlas en colegios y en grupos de jóvenes en parroquias, se daban cuenta de que los chavales de 14 y 15 años quedaban impactados por su testimonio porque les hacía reflexionar y ver que la solución no era el preservativo. “Empezamos con los jóvenes pero enseguida nos dirigimos también a padres y profesores porque vimos que si no el mensaje era inconsistente en el tiempo”, explica Fernando. “También nos pusimos a dar formación en seminarios y noviciados”, porque este es un área de la vida que afecta y abarca a todos.

Para todos

“Hemos llegado a muchos miles de personas: hemos intervenido ante 14.000 alumnos al año, y con nuestras publicaciones hemos alcanzado mucha más gente, y por nuestros cursos han pasado miles de personas”, es el balance que hace Fernando después de 27 años de andadura.

Dentro de su programación hay talleres para todas las edades y todas las situaciones. El acompañamiento en cualquier etapa de la vida que lo requiera, es fundamental. Así por ejemplo, el Curso de Amor Humano va dirigido a parejas de novios o matrimonios, “porque la vida en pareja no es fácil y porque cuando el matrimonio no va a una, empiezan las humedades y las grietas. La parte afecta al todo, si el matrimonio no está bien, los hijos lo notan y lo sufren”. Después, existen también talleres para saber cómo hablar a los hijos sobre sexualidad, para hacerlo bien y que no se adelante “la pornografía o un ‘experto’ que les pueda confundir”.

Recibir mucho más

Para Fernando, también como hombre casado y padre de familia, la Fundación “ha sido de muchísima ayuda. Puedo decir que recibo más de lo que doy, porque al dedicarte a esto experimentas mucho en cabeza ajena y estás viendo cosas que te pasan a ti y que me dan una lección de vida. A mí me ha ayudado mucho en mi familia a expresarme, a abrir el corazón, a vivir una sexualidad sana y a muchísimas cosas más”. Para participar en los cursos y talleres de la fundación, obtener más información y ver sus publicaciones, pueden entrar en su página web.

Entrevista de Alicia Gómez-Monedero

Fuente: Revista Palabra.

 

 

No quitéis el móvil a los niños, quitádselo a los padres

Expertos advierten del riesgo que implica abusar del móvil delante de los hijos en el tiempo de ocio

Son las cinco de la tarde y los colegios cierran sus puertas. Ha llegado la hora de ir al parque. O a merendar a una cafetería. La escena se repite cada día: padres, madres y otros cuidadores pegados al móvil mientras los críos miran al cielo, se columpian, llenan cubos de tierra o juegan a la pelota. Si el pequeño intenta hablar con el adulto, este comparte su tiempo entre la pantalla y su hijo. ¿Es un gesto inocente y sin consecuencias? No. Los expertos advierten: cuando los niños se conviertan en adolescentes, ¿con qué autoridad les vamos a decir que no se pasen todo el día mirando una pantalla?

El pedagogo Gregorio Luri insiste en que el principal órgano educativo no es el oído sino el ojo. “Los niños aprenden con el ejemplo que ven en las personas que consideran valiosas, como sus padres. Da igual lo que estos les digan, lo importante es lo que ven los chavales”.

Luri explica que en la sociedad del siglo XXI no somos conscientes de la importancia de educar la atención, que es el “nuevo coeficiente intelectual”. La atención -añade- es la capacidad para mantener la actividad que se está realizando en ese momento, ya sea cocinar una paella, hablar con otra persona o mirar a tu hijo. “Todos los seres humanos nacemos con una atención débil. Nos distraemos con rapidez, pero es algo que se entrena. A los hijos se les puede, y se les debe, enseñar a mantener la atención”, explica el autor de 'Elogio de las familias sensatamente imperfectas'.

Dar ejemplo

El experto en educación no pretende demonizar el móvil y recuerda que es una herramienta fabulosa para muchas cosas, entre ellas, aumentar nuestro conocimiento. Sin embargo, también es un instrumento con alta capacidad de devorar el tiempo (y nuestra atención). Volviendo a los padres, Luri se pregunta qué ejemplo dan a sus hijos cuando, delante de ellos, se entretienen recorriendo pantallas compulsivamente. “¿Quién domina a quién? ¿Tú al móvil o el móvil a ti? Es importante recordar que todos los padres tienen el deber de dar ejemplo”.

"¿Qué ejemplo damos a los hijos
cuando nos entretenemos recorriendo pantallas
compulsivamente?" (Gregorio Luri. Pedagogo)

Consciente de que cada familia educa a sus hijos lo mejor que puede, el pedagogo insiste en que, respecto al uso-abuso del móvil por parte de los padres, da igual la edad de los hijos. Es algo a tener en cuenta tanto si son bebés de teta como niños de 10 años. Otra escena cotidiana de los parques es la de mujeres amamantando a sus hijos mientras miran el móvil. Luri recuerda que tampoco es un acto sin consecuencias porque para un bebé no hay nada más importante que los ojos de su madre y cuando deja de mamar “los sigue teniendo en su cabeza”.

Uso crítico del móvil

La pedagoga María Acaso no se muestra tan tajante como Luri. “Si vemos a un padre o una madre mirando el móvil en el parque con sus hijos nos parece mal. Pero si le vemos con un periódico o un libro de papel ¿nos parecería mejor?”, se pregunta con ironía. Luri responde que ojalá los padres leyeran en el parque más libros porque el libro “educa la atención y el móvil la dispersa”. En todo caso, la pedagoga sí que recuerda la importancia de hacer un uso crítico del móvil. "El problema no es la herramienta sino cómo la usamos. ¿La usamos para, por ejemplo, estar bien informados o para leer la vida de Belén Esteban?" Acaso subraya que si un padre o madre se pasa dos horas en el parque no habría mayor problema en usar el 'smart-phone' algunas veces. “Si está solo media hora quizá sí que sería bueno que estuviera en exclusiva para sus hijos”, recomienda.

Consciente de la adicción que puede suponer el móvil (sobre todo, las aplicaciones, donde los 'likes' de las redes sociales implican descargas de dopamina), la autora del libro 'Art Thinking. Cómo el arte puede transformar la educación’ se muestra partidaria de marcar tiempos. En su casa, por ejemplo, se apagan los teléfonos por la noche y se encienden después de desayunar en familia (Acaso tiene dos hijas). “Cuando vamos al colegio, en el metro, tampoco lo miro. Es un momento para estar con mis hijas. Una vez que están en la escuela, lo enciendo. Así procuro darles ejemplo porque la educación del niño es el ejemplo que reciben de sus padres”, concluye recalcando que no hay que demonizar la tecnología sino convivir con ella.

Ladrón de tiempo

Padre de una niña de tres años, el escritor y articulista de temas de crianza Joan Antoni Martín Piñol comenta que está harto de ver en el parque padres y madres que miran compulsivamente la pantalla de su móvil. “No tienen pinta de ser cirujanos y estar asistiendo a una operación a corazón abierto”, ironiza. Piñol se ha propuesto con firmeza no apartar la mirada de su cría, incluso cuando habla con otros padres. “He visto demasiadas películas de sábado por la tarde en Antena 3 como para apartar los ojos de ella. Creo que puede pasarle cualquier cosa en cualquier momento”, comenta con humor.

El autor de 'Harry Pater y el pañal filosofal’ −divertidísima y útil guía para padres primerizos− está convencido de que los niños deben saber que sus padres están con ellos y por ellos. “El móvil no puede ser un ladrón de tiempo. Si estás en el parque, estás en el parque. Y lo digo yo, que soy autónomo y muchas cosas de trabajo salen en cualquier momento. Pero creo que todo puede esperar 20 minutos, ¿no? Además, si es algo muy urgente te llaman”, resume Martín Piñol.

En la misma línea se muestra Catalina Echeverry, autora del blog 'Mamá también sabe. Crianza en la era digital'. En su opinión, es importante que los padres y madres tengan autocontrol con las nuevas tecnologías y se pongan pequeños retos, como no sacar el móvil en las comidas y cenas familiares y tampoco en el rato de parque.

Echeverry recuerda que ella misma se convirtió, sin quererlo ni saberlo, en una adicta a las notificaciones de las redes sociales. Ocurrió hace seis años, cuando montaba la web Conciliación real. “Mi hijo mayor, que por aquel entonces tenía ocho años, me reprochó que estaba todo el día enganchada al móvil. Para mí, fue una bofetada. A partir de ahí lo tuve claro”. La bloguera, experta en marketing digital, recuerda la importancia de no estar pendiente del móvil delante de nuestros hijos para prevenir problemas en el futuro. "Una vez convertido en adolescente, ¿con qué cara le vas a decir que no se pase todo el día con el móvil?", concluye.

Olga Pereda

 

Relegado a las sacristías

Aunque con características distintas a las de otras latitudes, también en Europa y, por supuesto en España, existe una persecución constante y grave al cristianismo que, según algunos, debería de estar relegado a las sacristías.

En la Europa de inequívocas raíces cristianas, es una realidad la existencia de una descristianización creciente de la sociedad, que se refleja en las costumbres, en la vida corriente de las ciudades y hasta en la legislación de los distintos países.

En España, desde leyes concretas que atacan creencias y principios, hasta el punto de dar lugar en no pocos casos a la objeción de conciencia, pasando por los ataques a la enseñanza religiosa y de la religión, a las expresiones populares de fe, pasando por la profanación de recintos sagrados y ataques directos a la Iglesia Católica y, además, con no poca frecuencia, se refleja esa persecución, más o menos solapada, en algunos medios que se muestran proclives a limitar la libertad de los individuos en materia religiosa.

Por todo ello sería conveniente que, aprovechando tragedias como la vivida en Sri Lanka hace unos días, nuestra nación reflexione sobre el ambiente anticristiano que, como caldo de cultivo, se vive en su seno y que, en principio, no conduce a nada positivo por mucho que algunos quieran confundirlo con un hipotético progreso y con una pretendida modernidad.

Ni es progreso ni supone modernidad. Es, pura y llanamente, un ataque a la libertad.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Religión y política en el mundo

En el comienzo del tercer milenio, sigue siendo necesario, a mi entender, luchar para evitar enfrentamientos políticos por cuestiones religiosas. Puede ser una utopía, a la vista de la situación real en tantos países, en los que domina el fundamentalismo, a pesar de que los textos constitucionales reconocen la libertad religiosa: desde las repúblicas islámicas más o menos radicales, al laicismo militante de occidente.

Tampoco faltan, en naciones de raigambre cristiana, mezcolanzas entre lo espiritual y lo temporal, como se comprueba en estos momentos, por ejemplo, en Brasil. Bajo la presidencia de Jair Bolsonaro se reiteran afirmaciones y gestos, apoyados en principios supuestamente populares, que intentan dar fundamento religioso a políticas más bien antisocialistas.

De momento, no parece que las esperanzas de cambio sean acogidas con satisfacción, si se aceptan los datos de los sondeos de opinión a los tres meses del comienzo de su mandato: el porcentaje favorable al presidente está en el 32%, el peor dato respecto de sus predecesores de la izquierda Lula y Dilma Rousseff, e incluso Fernando Collor, destituido dos años después de su investidura, en 1990.

Xus D Madrid

 

 

El drama del desempleo juvenil

Cuando la revolución industrial hizo aparecer la explotación a la que eran sometidos los obreros, la Iglesia levantó su voz en defensa de los derechos de los trabajadores y con su histórica encíclica Laborem Exercens, San Juan Pablo II subrayó la centralidad del trabajo en la actividad económica y social.

En esa línea, el Papa Francisco ha denunciado el drama del desempleo juvenil como una clave de la desesperanza de nuestras sociedades. Lo que hoy reclama la Iglesia en nuestro país, en diálogo con las organizaciones sindicales, es la necesidad de erradicar la lacra de la precariedad laboral que caracteriza el actual sistema de relaciones laborales y que lesiona el derecho de los trabajadores y las familias. Y ello sin olvidar el impacto que esta precariedad tiene en la juventud, abocada a la pobreza, así como en los mayores que perciben unas pensiones indignas.

En definitiva, nadie puede ser un descarte en nuestra sociedad, como bien dice el Papa Francisco.

Pedro García

 

URNAS VACÍAS: PUEBLOS AGOTADOS  (I)

            En aquella “república” llegó un momento en que apenas funcionaban los organismos o estamentos, que en teoría debían mantenerla en un estado aceptable como en algunas épocas de la misma lo estuvieron; si bien desde un principio se fue instaurando una especie de péndulo político, que oscilaba según en qué época y por este sistema pendular, el gobierno recaía en uno de los dos grupos mayoritarios en que al final se decantó el tipo de gobiernos de aquella república, una vez muerto al que consideraron un tirano durante mucho tiempo. La realidad vista fríamente por los historiadores honrados y no contaminados por los sentimientos o instintos “pendulares”, demostraron fehacientemente que aquella tiranía no lo fue tanto  y si bien en un principio sí que hubo atrocidades (como las hubo antes y en los dos bandos: “no se olvide esto”), pero luego dominada la situación y sobre la base de... “sangre, sudor y lágrimas”, aquella república pudo rehacerse, en todo menos en lo que se denominaba libertad política, pues en ello el tirano mantuvo el partido único hasta su muerte, queriendo (iluso) que el sistema le sucediera para lo que incluso dejó las bases e instrucciones.

            Pues las bases existían en forma de una economía floreciente y que nunca antes, a lo largo de la larga historia de aquel país, tuvieron sus gentes, puesto que (y es curioso y digno de meditarse) desde las “cenizas” en que partiera el régimen del tirano, hasta el momento de su muerte, no sólo la población se dobló en habitantes, sino que se crearon riquezas cómo para que aumentase de forma sorprendente la denominada “clase media”, que es la que sostiene y hace progresar a una república, según ya dijera el sabio Pitágoras en sus consejos a los gobernantes.

            Pero... lo que ocurre siempre o casi siempre, los políticos piensan en revanchas más que en enriquecer y consolidar mejor el legado recibido y surgió lo más temible que puede ocurrir, cuando cae un gobierno que se ha mantenido firme durante mucho tiempo. Y lo que ocurre es que los que se consideran herederos “de todo”, emprenden las terribles luchas por el reparto del botín, pues afortunadamente y como antes se dice... había bastante botín a repartir, puesto que la dictadura dejó las arcas saneadas, con reservas más que abundantes y sin apenas deudas a otras repúblicas. El Tesoro Nacional era sólido y suficiente como para partiendo de ello, haber seguido en paz y concordia, hacia unos horizontes mejores que los que vinieron. Por aquello tan cierto de que... No sólo de pan vive el hombre”.

            Y es que antes de aquel sistema pendular que se estableció décadas después; al principio hubo partidos políticos a centenares; entre ellos los que pretendiendo unos separatismos absurdos, alguno hubo que directa o indirectamente ya había creado un terrorismo que asoló la república y no sólo por la sangre que derramara, sino por las incertidumbres y las secuelas de inseguridades que se produjeron a consecuencias del mismo.

            Iniciadas las luchas por el poder, unos y otros, lo que les importó siempre fue el poder mismo, no otra cosa; o sea controlar los recursos económicos de toda la república y dirigirlos a su capricho, o peor aún, derivarlos hacia propiedades privadas asumidas por los adictos al partido que hubieran llegado a ese poder, que incluso llegó a ser de tipo cuasi absoluto, debido a las mayorías absolutas, conseguidas en el sistema denominado “democracia”, el que no funcionó cómo debiera haber funcionado, según dejara determinado aquel reinventor de la democracia moderna y que fuera Montesquieu o Barón de Secondat.

            Los tres poderes de una democracia según el citado (legislativo, ejecutivo y judicial),  debieran ser independientes, pero la realidad fue otra, aquellos tres poderes se mezclaron o entremezclaron de tan nefasta manera, que se produjeron hechos en cantidades abundantísimas de latrocinios y actos fuera de la ley, tapados por subterfugios más o menos burdos o pseudo legales, pero que supieron imponer y cubriéndose unos a otros... por aquello que tan bien aclara la frase de... “hoy por mí mañana por ti”.

            Llegó un momento en que la denominada clase política, lo controlaba todo y ello sobre la base de un aumento atosigante de departamentos y enchufados en los presupuestos oficiales  y a los que se les pagaba de forma larga y generosa, con arreglo a lo que cobraba el que trabajaba en la inmensidad de negocios particulares que pululan en un Estado. Puesto que en las sucesivas y muy abundantes llamadas a las urnas, para elegir gobiernos múltiples (desde el nacional al municipal, pasando por el regional y provincial) se necesitaban “ejércitos” de colaboradores, los que en mayoría acudían a arropar a sus “jefes de fila” (que no líderes como se solía decir)... sabedores de que si conseguían aunque sólo fuera una parcela del poder, algo recaería en muchos de ellos, pues el sistema que se estableció era de un reparto proporcional del poder y con arreglo a los votos... cosa muy inteligente para “los jefes o cabecillas”, ya que así se aseguraban el medrar en política por largos períodos de tiempo... algunos lo lograron de por vida y “saltando de unos puestos a otros y según circunstancias”. En cada plebiscito o elecciones había un inmenso botín a repartir, del que nadie respondía hiciera con él lo que le diera la gana, para ello ya contaban con lo que antes he relatado sobre el mal funcionamiento de los poderes que habrían de controlarlos; los que “debidamente domesticados”, o no intervenían o si algo se destapaba, inmediatamente era tapado o diluido de forma inocua. (Continuará mañana)

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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