Las Noticias de hoy 20 Mayo 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 20 de mayo de 2019   

Indice:

ROME REPORTS

Regina Coeli: “El amor nos abre el uno al otro”

El Papa pone a la beata Guadalupe como ejemplo para aspirar a la santidad de la normalidad

Beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri: Homilía del Card. Becciu

“¡Aplaudamos a la nueva beata,” María Guadalupe Ortiz!

SOMOS TEMPLOS DE DIOS: Francisco Fernandez Carbajal

“Cuéntale todo lo que te pasa, hónrala”: San Josemaria

Resumen de la misa de acción de gracias (20 min.)

Homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la Misa de acción de gracias por la beatificación de Guadalupe

Guadalupe, una mujer que se adelantó a su tiempo: Juan Luis Selma

Guadalupe, ejemplo de humildad

«Si el feminismo es igualdad de derechos, soy súper feminista»

Guadalupe en México: su interés por la formación

Los «derechos de los animales» atropellan derechos del hombre: Luis Dufaur

¿El aborto es un derecho humano? Parte 2: Carlos Ramos Rosete

Mamás vs feministas: Mario Arroyo.

El reto de la honestidad: Lucía Legorreta

CARTA ABIERTA A Dª CARMEN CALVO.: Amparo Tos Boix, Valencia.

Cuando uno no se rinde, todo ayuda para vencer.: José Manuel Belmonte

Entender la opresión humana en África: Jaume Catalán Díaz

Las drogas y quién se beneficia y los suicidios de policías: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

Email: felixfernandez@ffastur.com

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ROME REPORTS

 

 

 

Regina Coeli: “El amor nos abre el uno al otro”

Palabras del Papa antes del Regina Coeli

mayo 19, 2019 13:44Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 19 mayo 2019).- En este V domingo de Pascua, en el rezo Del Regina Coeli  desde la ventana de su despacho que da a la Plaza san Pedro, el Papa nos invita a amarnos unos a otros, no tanto con nuestro amor sino con el suyo.

“Amaos como yo os he amado”. Toda la novedad está en el amor de Jesucristo, aquel que dio su vida por nosotros. Se trata del amor de Dios, universal, sin condiciones y sin límites, que encuentra su apogeo en la cruz.

El amor nos abre el uno al otro, convirtiéndonos en la base de las relaciones humanas.

Palabras del Papa antes del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy nos lleva al Cenáculo para hacernos escuchar algunas de las palabras que Jesús dirigió a los discípulos en su “discurso de despedida” antes de su pasión. Después de lavar los pies de los doce, les dice: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34) . Amaos así unos a otros, también vosotros. ¿En qué sentido Jesús a este mandamiento lo llama “nuevo”? Sabemos que ya en el Antiguo Testamento Dios había ordenado a los miembros de su pueblo que amaran a su prójimo como así mismos (cf. Lv 19,18). Jesús mismo, a los que le preguntaron cuál era el mandamiento más grande de la Ley, contestó que el primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Mt 22,38-39).

Entonces, ¿cuál es la novedad de este mandamiento que Jesús confía a sus discípulos antes de dejar este mundo?. ¿Por qué lo llama mandamiento “nuevo”?. El antiguo mandamiento del amor se ha vuelto nuevo porque ha sido completado con esta adición, “como yo os he amado”. “Amaos como yo os he amado”. Toda la novedad está en el amor de Jesucristo, aquel que dio su vida por nosotros. Se trata del amor de Dios, universal, sin condiciones y sin límites, que encuentra su apogeo en la cruz. En ese momento de descenso extremo y de abandono al Padre, el Hijo de Dios ha mostrado y dado al mundo la plenitud del amor.
Pensando en la pasión y la agonía de Cristo, los discípulos entendieron el significado de esas palabras suyas: “Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros”.

Jesús nos amó primero, nos amó a pesar de nuestras fragilidades, nuestras limitaciones y nuestras debilidades humanas. Fue Él quien nos hizo dignos de Su amor, que no conoce límites y nunca termina. Al darnos el mandamiento nuevo, nos pide que nos amemos no solamente tanto con nuestro amor, sino con el suyo, que el Espíritu Santo infunde en nuestros corazones si lo invocamos con fe. De esta manera – y sólo de esta manera – podemos amarnos unos a otros no sólo como nos amamos a nosotros mismos sino como Él nos amó, osea, inmensamente más. De hecho, Dios nos ama mucho más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Y así podemos esparcir por todas partes la semilla del amor que renueva las relaciones entre las personas y abre horizontes de esperanza. El amor de Jesús es el que abre estos horizontes de esperanza y este amor nos hace hombres nuevos, hermanos y hermanas en el Señor, y nos hace el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, en la cual todos están llamados a amar a Cristo y en Él amarnos los unos a los otros.

El amor que se ha manifestado en la cruz de Cristo y que Él nos llama a vivir, es la única fuerza que transforma nuestro corazón de piedra en corazón de carne; es la única fuerza capaz de transformar nuestro corazón que nos hace capaces de amar a nuestros enemigos, nosotros amamos con este corazón y perdonar a los que nos han ofendido.

Os hago una pregunta y cada uno  responda en su corazón : “¿Yo soy capaz de amar a mis enemigos?”. Todos tenemos gente que no están con nosotros, que están del otro lado, o alguien tiene gente que le ha hecho daño; “¿Yo soy capaz de amar a esa gente?”,”¿ese hombre o mujer que me ha hecho mal, que me ha ofendido?”, “¿soy capaz de perdonar?”, pregunta el Papa, cada uno tiene que responder dentro de sí mismo, dentro de su corazón y el amor de Jesús nos hace ver al otro como un miembro actual o futuro de la comunidad de amigos de Jesús, eso nos estimula a dialogar y nos ayuda a escucharnos y conocernos. El amor nos abre el uno al otro, convirtiéndonos en la base de las relaciones humanas. Nos hace capaces de superar las barreras de nuestras propias debilidades y prejuicios, el amor de Jesús en nosotros crea puentes, abre puertas, enseña nuevos caminos, desencadena el dinamismo de la fraternidad.

Que la Virgen María nos ayude, con su maternal intercesión, a recibir de su Hijo Jesús, el don de su mandamiento, y del Espíritu Santo la fuerza para ponerlo en práctica en la vida cotidiana.

 

El Papa pone a la beata Guadalupe como ejemplo para aspirar a la santidad de la normalidad

Laica española del Opus Dei

mayo 19, 2019 15:56RedacciónTestimonios de la Fe

Beatificación de la química Guadalupe Ortiz de Landázuri

El Papa pone a la beata Guadalupe como ejemplo para aspirar a la santidad de la normalidad

Papa Francisco: “la beata Guadalupe puso sus cualidades humanas y espirituales al servicio de los demás”

 (ZENIT – 19 mayo 2019).-Roma, 18 mayo 2019.- Este sábado ha tenido lugar en Madrid la beatificación de la doctora química e investigadora española Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975) que, entre otras cosas, llevó el mensaje del Opus Dei a México. La ceremonia ha tenido lugar en el Palacio de Vistalegre Arena, en el que se han concentrado unas 11.000 personas de más de 60 países.

El delegado del Santo Padre fue el cardenal Giovanni Angelo Becciu, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. Junto a él han concelebrado el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, así como seis cardenales, nueve arzobispos, diecisiete obispos y unos 150 sacerdotes.  Tras la fórmula solemne de beatificación, se descubrió la imagen de la nueva beata, y sus reliquias fueron llevadas al altar por sus familiares y los de Antonio Sedano, curado por intercesión de Guadalupe.

Papa Francisco: “la nueva beata puso sus numerosas cualidades al servicio de los demás”

El Papa Francisco quiso unirse «a la alegría y acción de gracias» por la beatificación con una carta dirigida al prelado del Opus Dei, en la que subraya que Guadalupe Ortiz de Landázuri «puso sus numerosas cualidades humanas y espirituales al servicio de los demás, ayudando de modo especial a otras mujeres y a sus familias necesitadas de educación y desarrollo». El pontífice destaca que la nueva beata «realizó todo esto sin ninguna actitud proselitista sino sólo con su oración y su testimonio», «con la alegría que brotaba de su conciencia de hija de Dios, aprendida del mismo san Josemaría».

La nueva beata, escribe el Santo Padre, es un «testimonio de santidad vivido en las circunstancias ordinarias de su vida cristiana». Su ejemplo debería servir como impulso para aspirar siempre «a esta santidad de la normalidad, que arde dentro de nuestro corazón con el fuego del amor de Cristo, y de la que tanto necesita hoy el mundo y la Iglesia». Santidad que «supone abrir el corazón a Dios», «salir de sí mismo y andar al encuentro de los demás, donde Jesús nos espera, para llevarles una palabra de ánimo, una mano de apoyo, una mirada de ternura y consuelo».

El mensaje concluye con las siguientes palabras: «Les pido también que no dejen de rezar por mí, al mismo tiempo que les imparto la Bendición Apostólica. Que Jesús los bendiga y que la Virgen Santa los cuide». La Carta del Papa Francisco sobre la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri puede leerse en https://opusdei.org/es-es/document/papa-francisco-beata-guadalupe-ortiz-landazuri/

Card. Becciu: “un don para la Iglesia” y una “luz” para los cristianos

Durante la homilía, el cardenal Becciu recorrió la biografía de la nueva beata y destacó que “nos enseña qué bello y atrayente es poseer la capacidad de escuchar y una actitud siempre alegre incluso en las situaciones más dolorosas”. Además, “su corazón estuvo siempre abierto a las necesidades del prójimo, traduciéndose esto en una actitud de acogida y comprensión”.

“Guadalupe se presenta ante nuestros ojos -explicó– como un modelo de mujer cristiana siempre comprometida allí donde el designio de Dios quiso que estuviera, especialmente en lo social y en la investigación científica. En definitiva, fue un don para toda la Iglesia”.

“Nos encontramos –añadió– ante una mujer cuya vida ha sido iluminada solo por la fidelidad al Evangelio. Poliédrica y perspicaz, ha sido luz para aquellos que ha encontrado a lo largo de su existencia”.

La nueva beata -dijo el cardenal Becciu– comunica “a los cristianos de hoy que es posible armonizar la oración y la acción, la contemplación y el trabajo, según un estilo de vida que nos lleva a fiarnos de Dios”. “Su coraje y alegría de vivir –afirmó­– procedían de su abandono en Dios”

Entre otras cosas, el prefecto de la Congregación de  las Causas de los Santos destacó que Guadalupe “es para nosotros un modelo de cómo mostrar esta luz que es Cristo y cómo transmitirla a los hermanos”.

Realizó “un intenso apostolado en distintos lugares, estrechando con facilidad y por todas partes lazos de amistad con jóvenes, que eran edificadas con su fe, su piedad, su caridad y su alegría sana y contagiosa. Había ya comprendido que la unión con Dios no podía limitarse al momento de la oración en una capilla, sino que toda la jornada se presentaba como una ocasión para intensificar su trato con el Señor”.

Según el cardenal italiano, una característica espiritual de Guadalupe era “la de transformar en oración todo lo que hacía. Al respecto, le gustaba repetir que era necesario caminar con «los pies en la tierra pero mirando siempre al cielo, para ver luego más claro lo que pasa junto a nosotros»”.

La homilía completa del cardenal Becciu puede leerse en: https://opusdei.org/es-es/document/homilia-beatificacion-guadalupe-ortiz-landazuri/

Más de 60 países

El recinto de Vistalegre se llenó con los peregrinos ya inscritos, de los que tres mil procedían de más de 60 países, en especial México, donde la nueva beata trabajó seis años. Muchas otras personas han podido seguir la ceremonia por televisión y por streaming. Asociaciones, parroquias y colegios han participado en la beatificación desde otros lugares de la capital madrileña, desde otras ciudades de España y desde otros países, en espacios habilitados con pantallas.

Desde hace unos días, numerosos peregrinos acuden a rezar ante los restos mortales de la beata Guadalupe en el Real Oratorio del Caballero de Gracia (Gran Vía, 17, Madrid), y visitan la Exposición “Guadalupe. Vive la experiencia”, en el colegio Tajamar (calle Pío Felipe, 12), que permanecerá abierta hasta el día 30 de mayo.

La colecta de la ceremonia se destinará a la dotación de cien becas para científicas africanas, que gestionará la ONG Harambee. Explicación de las “Becas Guadalupe” https://opusdei.org/es-es/article/becas-cientificas-africanas-harambee-beatificacion-guadalupe-ortiz-landazuri/

Beata Guadalupe

La nueva beata nació a Madrid el 12 de diciembre de 1916. Estudió Químicas y fue una de las pocas mujeres que cursaban esos estudios en aquella época (1933). En su ciudad, se dedicó a la docencia y a la investigación, realizó su doctorado y desarrolló una gran actividad profesional y evangelizadora. En otras etapas de su vida vivió en México y Roma.

Es la primera persona laica del Opus Dei que es beatificada y fue una colaboradora cercana del fundador san Josemaría. “La alegría contagiosa, la fortaleza para afrontar las adversidades, el optimismo cristiano y su entrega a los demás”, son algunas de las notas que la caracterizan, según el decreto de la Congregación de las Causas de los Santos.

El texto del decreto promulgado por la Congregación recoge cómo Guadalupe vivió en grado heroico las virtudes, y “se entregó por entero y con alegría a Dios y al servicio de su Iglesia, y experimentó intensamente el amor divino”.

Este domingo domingo, 19 de mayo, se celebra una Misa de acción de gracias, presidida por Mons. Fernando Ocáriz, también en Vistalegre. 

 

Beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri: Homilía del Card. Becciu

Celebrada en Madrid el 18 de mayo

mayo 19, 2019 11:19RedacciónTestimonios de la Fe

(ZENIT – 19 mayo 2018).- El sábado 18 de mayo 2019 el Excmo Cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos pronunció la homilía durante la Santa Misa de Beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, laica, (1916-1975), que tuvo lugar a las 11:00 h. en el Palacio de Vistalegre de Madrid

Homilía del Card. Becciu

«Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5, 14).

Queridos hermanos y hermanas:

Al escuchar estas palabras de Cristo dirigidas a los discípulos, y que hoy nos han sido proclamadas, el temor casi se ha apoderado de nosotros. Querríamos enseguida responder al Maestro: ¡la luz del mundo eres tú! De hecho, nos viene a la mente lo que Él ha dicho de sí mismo: «Yo soy la luz del mundo… el que me sigue… tendrá la luz de la vida» (Jn 8, 12). Sin embargo, esta página del evangelio nos recuerda que Cristo dice que también nosotros somos luz en el mundo, porque la hemos recibido de Él, que ha venido al mundo no solamente para “ser la luz”, sino para “dar la luz”, para comunicarla a las mentes y los corazones de cuantos creen en Él. Jesús quiere de nosotros precisamente esto, cuando dice “vosotros sois la luz del mundo”. De hecho añade: «No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa» (Mt 5, 14-15).

Tenemos pues una tarea. Tenemos una responsabilidad por el don recibido: la responsabilidad sobre la luz que nos ha sido transmitida. No podemos solamente apropiarnos de ella y guardarla únicamente para nosotros, sino que estamos llamados a comunicarla a los demás, a donarla; debemos hacerla brillar «ante los hombres» (v. 16).

De esta verdad era consciente la beata Guadalupe. Ella es para nosotros un modelo de cómo mostrar esta luz que es Cristo y cómo transmitirla a los hermanos. Nos encontramos, en efecto, ante una mujer cuya vida ha sido iluminada solo por la fidelidad al Evangelio. Poliédrica y perspicaz, ha sido luz para aquellos que ha encontrado a lo largo de su existencia, mostrando un coraje y una alegría de vivir que procedían de su abandono en Dios, a cuya voluntad se conformaba día tras día, y cuyo descubrimiento la hizo testigo valiente y anunciadora de la Palabra de Dios. La fuente de su fecunda vida cristiana fue su íntima y constante unión con Cristo. Su diálogo con Dios, ya desde jovencita, era continuo y se realizaba singularmente mediante una intensa vida sacramental y prolongados tiempos de recogimiento: la Santa Misa y la confesión eran los pilares de su vida espiritual. El rezo del rosario, recitado con gran devoción, era el signo evidente de su profundo vínculo con la Madre de Dios, a cuya intercesión solía confiarse. Guadalupe ha recorrido un camino de oración completo y maduro, que la llevó a experimentar en modo profundo y místico la presencia del Señor y su amor misericordioso. En efecto, es de la contemplación del misterio pascual de donde brotó la luz de la verdad que guió sus pasos. La misma luz la convirtió en una “lámpara” puesta “en el candelero y que alumbra a todos los de la casa” (v. 15).

La cruz no tardó en aparecer en su vida. En el terrible período de la guerra civil aceptó con heroica fortaleza, fruto de una fe, esperanza y caridad también heroicas, el trágico fusilamiento de su padre, los peligros del conflicto armado, el alejamiento de Madrid, la pobreza y la interrupción de los estudios. En medio de tanto desierto espiritual y material tuvo lugar el encuentro que daría un giro total a su existencia. Tocada por la “gracia”, que experimentó durante una misa dominical, sintió el deseo de encontrar a alguien que le ayudase a hallar respuestas más profundas a sus exigencias espirituales y así, mediante un amigo, entró en contacto con el fundador del Opus Dei. El encuentro supuso un paso decisivo hacia una vida de total entrega a Dios. Incorporada a la Obra, se mostró disponible, con ánimo entusiasta y generoso, a comunicar a todos y en todas partes la alegría del descubrimiento de la “perla preciosa”, la de el evangelio,y comenzó a desarrollar un intenso apostolado en distintos lugares, estrechando con facilidad y por todas partes lazos de amistad con jóvenes, que eran edificadas con su fe, su piedad, su caridad y su alegría sana y contagiosa. Había ya comprendido que la unión con Dios no podía limitarse al momento de la oración en una capilla, sino que toda la jornada se presentaba como una ocasión para intensificar su trato con el Señor. Una característica espiritual suya era de hecho la de transformar en oración todo lo que hacía. Al respecto, le gustaba repetir que era necesario caminar con «los pies en la tierra pero mirando siempre al cielo, para ver luego más claro lo que pasa junto a nosotros» (Informatio, Sec. II, Biographia documentada, p. 46).

Cuando el fundador, Escrivá de Balaguer, le preguntó si estaba dispuesta a ir a México para implantar la Obra, aceptó enseguida y con alegría. Ya no tenía ningún otro interés que el de ser un instrumento dócil en las manos de Dios. Para superar las comprensibles dificultades familiares, y prepararse espiritualmente para cumplir cuanto Dios le pedía, se encomendó a Nuestra Señora de Guadalupe. En México, su trabajo apostólico se basaba en el amor de Dios, que se traducía en una vida de piedad y de abandono en su manos y en el celo misionero; se preocupaba antes que nada de formar bien a las recién llegadas; insistía en la necesidad de la perseverancia; edificaba con su espíritu de oración, de sobriedad y de penitencia; era evidente que trabajaba solo para la gloria de Dios y para la extensión de su Reino.

Destinada a Roma, con responsabilidades de gobierno, fue obediente, humilde y alegre como siempre, dedicándose al trabajo de oficina y a la oración. Tras regresar a España, retomó las tareas de enseñanza y de formación de las jóvenes de la Obra: fue el tiempo de un compromiso decidido, constante, generoso y gozoso por vivir siempre con más radicalidad el Evangelio; fue una respuesta consciente al amor de Dios, del cual ella se sentía revestida, sobre todo en los momentos más trágicos de su existencia, con el propósito de ser santa y, siguiendo la espiritualidad del Opus Dei, animada por un fuerte deseo de implicar al mayor número posible de hermanos y hermanas en la misma aventura.

La beata Guadalupe ha sabido ser, en cada circunstancia, un don para los demás, cuidando especialmente la formación de las estudiantes y dedicándose a la investigación científica para promover el progreso de la humanidad. Además, su corazón estuvo siempre abierto a las necesidades del prójimo, traduciéndose esto en una actitud de acogida y comprensión. En toda circunstancia demostró ser una mujer fuerte. Su fortaleza era particularmente evidente en las dificultades, en la realización de nuevas obras apostólicas, en la evangelización de frontera y, sobre todo, en saber aceptar pacientemente los sufrimientos físicos, que le condicionaban seriamente la vida diaria. Todo lo supo aceptar sin reservas y sin lamentarse, transformando la enfermedad en preciosa ofrenda al Altísimo y en una ocasión de profunda unión con el Crucificado.

La nueva beata nos comunica a nosotros, los cristianos de hoy, que es posible armonizar la oración y la acción, la contemplación y el trabajo, según un estilo de vida que nos lleva a fiarnos de Dios y a sentirnos expresión de su voluntad, la cual hay que vivir en todo momento. Además, nos enseña que bello y atrayente es el poseer la capacidad de escuchar y una actitud siempre alegre incluso en las situaciones más dolorosas. Guadalupe se presenta así ante nuestros ojos como un modelo de mujer cristiana siempre comprometida allí donde el designio de Dios ha querido que esté, especialmente en lo social y en la investigación científica. En definitiva, fue un don para toda la Iglesia y es un ejemplo valioso a seguir.

Su riqueza de fe, esperanza y caridad es una admirable demostración de cuanto el Concilio Vaticano Segundo ha afirmado sobre la llamada de todos los fieles a la santidad, especificando que cada uno persigue este objetivo «siguiendo su propio camino» (Lumen gentium, 41). Esta indicación del Concilio encuentra hoy una realización cumplida con la Beatificación de esta mujer, a cuya oración e intercesión recurrimos para que seamos siempre mejores testigos de la luz de Cristo y lámparas que iluminen las tinieblas de nuestro tiempo.

Sí, invoquémosla: ¡Beata Guadalupe, ruega por nosotros!

 

 

“¡Aplaudamos a la nueva beata,” María Guadalupe Ortiz!

“Un ejemplo para las mujeres dedicadas a la investigación social y científica”

mayo 19, 2019 17:12Anita BourdinAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 19 mayo 2019).- “¡Aplaudan a la nueva beata! El Papa Francisco saludó la beatificación en Madrid, el sábado 18 de mayo de 2019, de María Guadalupe Ortiz de Landázuri.

“Fiel laica del Opus Dei, ha servido con alegría a sus hermanos combinando la enseñanza y el anuncio del Evangelio”, dijo el Papa.

La propuso como un ejemplo para las mujeres: “Su testimonio es un ejemplo para las mujeres cristianas que se dedican a la investigación social y científica”.

El 8 de junio de 2018, el Papa Francisco aprobó la publicación de un decreto que certifica un milagro debido a María Guadalupe Ortiz de Landazuri y Fernández de Heredia (1916-1975), española secular, soltera y miembro del Opus Dei.

La nueva beata una vez colaboró ​​con el fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Baguer, pero una enfermedad cardíaca la trajo de regreso a su España natal, donde murió a los 59 años.

La curación de un padre de familia

La curación que condujo a su beatificación fue la de un hombre de familia, español, Antonio Jesús Sedano Madrid, de 76 años, viudo desde 1991, de Barcelona, que padecía cáncer de piel cerca del ojo derecho, descubierto durante el verano de 2002.

El carcinoma se identificó como un “ulcus rodens” en octubre de 2002. Se programó la operación de urgencias, pero el Sr. Sedano dice que su gran ansiedad lo llevó a recurrir a la intercesión de Guadalupe Ortiz: “Guadalupe, tu puedes hacerlo”, se calmó y pudo dormir.

Al día siguiente, mirando en el espejo, como todos los días, la evolución del tumor, no vio nada, ni el menor rastro. Solo dice una cosa: “Gracias Guadalupe”. El cirujano confirmó el carácter inexplicable de esta curación total sin secuelas.

“No os olvidéis de orar por mí”

El Papa concluyó con su invitación a la oración: “Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de orar por mí. Buen almuerzo y adiós!”.

Después del Regina Coeli, el Papa también saludó a los “peregrinos de Italia y a los de diferentes países”, especialmente de México, California y Haití, Córdoba (España) y Viseu (Portugal); a los estudiantes de Pamplona y de Lisboa.

El Papa saludó a las canónigas de la Cruz con motivo del centenario de su fundación, a los responsables de la Comunidad de Sant’Egidio de los diferentes países, a los peregrinos polacos, especialmente los exploradores acompañados por el Ordinario militar, venidos con motivo del 75 aniversario de la batalla de Montecassino.

También saludó a los peregrinos de Biancavilla y Cosenza, Pallagorio a los candidatos para la confirmación de Senigallia y Campi Bisenzio, al coro de San Marzano sul Sarno y San Michele Bolzano, a las niñas de la escuela Sant’Anna Bolonia y a los ciclistas del Hospital Pediátrico Vaticano, Bambino Gesù.

 

 

SOMOS TEMPLOS DE DIOS

— La inhabitación de la Trinidad en el alma. Buscar a Dios en nosotros mismos.

— Necesidad del recogimiento interior para tratar a Dios. Mortificación.

— El trato con el Espíritu Santo.

I. El Evangelio nos muestra con frecuencia la confianza que tenían los Apóstoles con Jesús: le preguntan acerca de lo que no entienden y de aquellas cosas que les resultan oscuras. El Evangelio de la Misa de hoy recoge una de estas preguntas que, sobre todo al final de la vida del Señor, debieron de ser frecuentes.

El Señor les ha dicho: El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él1. En tiempos del Señor, era creencia común entre los judíos que cuando llegara el Mesías se manifestaría a todo el mundo como Rey y Salvador2. Los Apóstoles han entendido las palabras de Jesús como referidas a ellos, a los íntimos, a los que le aman. Judas Tadeo –que ha comprendido bien la enseñanza– le pregunta: Señor, ¿y qué ha pasado para que tú te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?

En el Antiguo Testamento Dios se había manifestado en diversas ocasiones y de diversos modos, y había prometido que habitaría en medio de su pueblo3. Pero aquí el Señor se refiere a una presencia muy distinta: es la presencia en cada persona que le ame, que esté en gracia. Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él4. ¡Es la presencia de la Trinidad en el alma que haya renacido por la gracia! Esta será una de las enseñanzas fundamentales para la vida cristiana, repetida por San Pablo: Porque vosotros sois templos de Dios vivo5, dice a los primeros cristianos de Corinto.

San Juan de la Cruz, citando este pasaje, comenta: «¿Qué más quieres, ¡oh alma!, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción (...), tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca»6.

Debemos aprender a tratar cada vez más y mejor a Dios, que mora en nosotros. Nuestra alma, por esa presencia divina, se convierte en un pequeño cielo. ¡Cuánto bien nos puede hacer esta consideración! En el momento del Bautismo vinieron a nuestra alma las tres Personas de la Beatísima Trinidad con el deseo de permanecer más unidas a nuestra existencia de lo que puede estar el más íntimo de los amigos. Esta presencia, del todo singular, solo se pierde por el pecado mortal; pero los cristianos no debemos contentarnos con no perder a Dios: debemos buscarle en nosotros mismos en medio de nuestras ocupaciones, cuando vamos por la calle..., para darle gracias, pedirle ayuda, desagraviarle por los pecados que cada día se cometen.

A veces pensamos que Dios está muy lejos, y está más cercano, más atento a nuestras cosas que el mejor de los amigos. San Agustín, al considerar esta inefable cercanía de Dios, exclamaba: «¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!; he aquí que Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba (...). Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me tenían lejos de Ti las cosas que, si no estuviesen en Ti, no serían. Tú me llamaste claramente y rompiste mi sordera; brillaste, resplandeciste y curaste mi ceguedad»7.

Pero para hablar con Dios, presente realmente en el alma en gracia, es necesario el recogimiento de los sentidos, que tienden a desparramarse y quedarse apegados a las cosas; sabernos «templos de Dios» y actuar siempre en consecuencia; rodear de amor, de un silencio sonoro, esa presencia íntima de la Trinidad en nuestra alma.

II. La presencia de las tres Personas divinas en el alma en gracia es una presencia viva, abierta a nuestro trato, ordenada al conocimiento y al amor con que podemos corresponder. «¿Por qué andar corriendo por las alturas del firmamento y por los abismos de la tierra en busca de Aquel que mora en nosotros?»8, se pregunta San Agustín. «Ahora bien –enseña San Gregorio Magno–, mientras nuestra mente estuviere disipada en imágenes carnales, jamás será capaz de contemplar..., porque la ciegan tantos obstáculos cuantos son los pensamientos que la traen y la llevan. Por tanto, el primer escalón –para que el alma llegue a contemplar la naturaleza invisible de Dios– es recogerse en sí misma»9.

Para lograr este recogimiento, a algunos el Señor les pide que se retiren del mundo, pero Dios quiere que la mayoría de los cristianos (madres de familia, estudiantes, trabajadores...) le encontremos en medio de nuestros quehaceres. Mediante la mortificación habitual durante el día –con la que tan relacionado está el gozo interior– guardamos para Dios los sentidos. Mortificamos la imaginación, librándola de pensamientos inútiles; la memoria, echando a un lado recuerdos que no nos acercan al Señor; la voluntad, cumpliendo con el deber, quizá pequeño, que tenemos encomendado.

El trabajo intenso, si está dirigido a Dios, lejos de impedir nuestro diálogo con Él, lo facilita. Igual sucede con toda la actividad exterior: las relaciones sociales, la vida de familia, los viajes, el descanso... Toda la vida humana, si no está dominada por la frivolidad, tiene siempre una dimensión profunda, íntima, expresada en un cierto recogimiento que alcanza su pleno sentido en el trato con Dios. Recogerse es «juntar lo separado», restablecer el orden interior perdido, evitar la dispersión de los sentidos y potencias incluso en cosas en sí buenas o indiferentes, tener como centro a Dios en la intención de lo que hacemos y proyectamos.

Lo contrario del recogimiento interior es la disipación y la frivolidad. Los sentidos y potencias se quedan en cualquier charca del camino, y como consecuencia la persona anda sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia10. Sin recogimiento no es posible el trato con Dios.

En la medida en que purificamos nuestro corazón y nuestra mirada, en la medida en que, con la ayuda del Señor, procuramos ese recogimiento, que es riqueza y plenitud interior, nuestra alma ansía el trato con Dios, como el ciervo las fuentes de las aguas11. «El corazón necesita, entonces, distinguir y adorar a cada una de las Personas divinas. De algún modo, es un descubrimiento, el que realiza el alma en la vida sobrenatural, como los de una criaturica que va abriendo los ojos a la existencia. Y se entretiene amorosamente con el Padre y con el Hijo y con el Espíritu Santo; y se somete fácilmente a la actividad del Paráclito vivificador, que se nos entrega sin merecerlo»12.

III. Aunque la inhabitación en el alma pertenece a las tres Personas de la Trinidad –al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo–, se atribuye de modo singular a la Tercera Persona, a quien la liturgia nos invita a tratar con más intimidad en este tiempo en que nos encaminamos hacia la fiesta de Pentecostés.

El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho, dice el Señor en el Evangelio de hoy13. Es una promesa que el Señor hizo en diversas ocasiones14, como señalando la enorme trascendencia que tendría para toda la Iglesia, para el mundo, para cada uno de quienes le íbamos a seguir. No se trata de un don pasajero limitado al tiempo en que se reciben los sacramentos o a otro momento determinado, sino de un Don estable, permanente: «en los corazones (de los fieles) habita el Espíritu Santo como en un templo»15. Es el dulce Huésped del alma16, y cuanto más crece el cristiano en obras buenas, cuanto más se purifica, tanto más se complace el Espíritu Santo en habitar en él y en darle nuevas gracias para su santificación y para el apostolado.

El Espíritu Santo está en el alma del cristiano en gracia, para configurarlo con Cristo, para que cada vez se parezca más a Él, para moverlo al cumplimiento de la voluntad de Dios y ayudarle en esa tarea. El Espíritu Santo viene como remedio de nuestra flaqueza17, y haciendo suya nuestra causa aboga por nosotros con gemidos inenarrables18 ante el Padre. Cumple ahora su oficio de guiar, proteger y vivificar a la Iglesia, porque –comentaba Pablo VI– dos son los elementos que Cristo ha prometido y otorgado, aunque diversamente, para continuar su obra: «el apostolado y el Espíritu. El apostolado actúa externa y objetivamente; forma el cuerpo, por así decirlo, material de la Iglesia, le confiere sus estructuras visibles y sociales; mientras el Espíritu Santo actúa internamente, dentro de cada una de las personas, como también sobre la entera comunidad, animando, vivificando, santificando»19.

Pidamos a la Virgen que nos enseñe a comprender esta dichosísima realidad, pues nuestra vida sería entonces muy distinta. ¿Por qué sentirnos solos, si el Santo Espíritu nos acompaña? ¿Por qué vivir inseguros o angustiados, aunque sea un solo día de nuestra existencia, si el Paráclito está pendiente de nosotros y de nuestras cosas? ¿Por qué ir alocadamente detrás de la felicidad aparente, si no hay mayor gozo que el trato con este dulce Huésped que habita en nosotros? ¡Qué distinto sería nuestro porte en algunas circunstancias, la conversación, si fuéramos conscientes de que somos templos de Dios, templos del Espíritu Santo!

Al terminar nuestra oración, acudamos a la Virgen Nuestra Señora: «Dios te salve, María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad, ayúdanos».

1 Jn 14, 21. — 2 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, p. 1357. — 3 Cfr. Ex 29, 45; Ez 37, 26 27; etcétera. — 4 Jn 14, 23. — 5 Cfr. 2 Cor 6, 16. — 6 San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, canción 1. — 7 San Agustín, Confesiones, 10, 27, 38. — 8 ídem, Tratado sobre la Trinidad, 8, 17. — 9 San Gregorio Magno, Homilías sobre el profeta Ezequiel, 2, 5. — 10 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 375. — 11 Cfr. Sal 41, 2. — 12 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 306. — 13 Jn 14, 26. — 14 Cfr. Jn 14, 15-17; 15, 36; 16, 7-14; Mt 10, 20. — 15 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 9. — 16 Secuencia de la Misa de Pentecostés. — 17 Rom 8, 26. — 18 Ibídem. — 19 Pablo VI, Discurso de apertura de la 3ª Sesión del Concilio Vaticano II, 14-lX-1964.

 

 

“Cuéntale todo lo que te pasa, hónrala”

Ten una devoción intensa a Nuestra Madre. Ella sabe corresponder finamente a los obsequios que le hagamos. Además, si rezas todos los días, con espíritu de fe y de amor, el Santo Rosario, la Señora se encargará de llevarte muy lejos por el camino de su Hijo. (Surco, 691)

20 de mayo

¡Cuánto crecerían en nosotros las virtudes sobrenaturales, si lográsemos tratar de verdad a María, que es Madre Nuestra! Que no nos importe repetirle durante el día –con el corazón, sin necesidad de palabras– pequeñas oraciones, jaculatorias. La devoción cristiana ha reunido muchos de esos elogios encendidos en las Letanías que acompañan al Santo Rosario. Pero cada uno es libre de aumentarlas, dirigiéndole nuevas alabanzas, diciéndole lo que –por un santo pudor que Ella entiende y aprueba– no nos atreveríamos a pronunciar en voz alta.

Te aconsejo (...) que hagas, si no lo has hecho todavía, tu experiencia particular del amor materno de María. No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces. (Amigos de Dios, 293)

 

 

Resumen de la misa de acción de gracias (20 min.)

El Palacio de Vistalegre ha acogido hoy una misa de acción de gracias presidida por Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei. El Papa, durante el rezo del Regina Coeli en la plaza de San Pedro, habló de Guadalupe: “Su testimonio es un ejemplo para las mujeres cristianas comprometidas en actividades sociales y en la investigación científica. ¡Demos un aplauso a la nueva beata!”.

 

 

 

 

Homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la Misa de acción de gracias por la beatificación de Guadalupe

Homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la Misa de acción de gracias por la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, (Madrid, 19 de mayo de 2019. Domingo V de Pascua)

Documentación19/05/2019

Opus Dei - Homilía de Mons. Fernando Ocáriz en la Misa de acción de gracias por la beatificación de Guadalupe

Escuche la homilía del prelado en la Misa de acción de gracias por la beatificación de Guadalupe.

 

 

El actual tiempo litúrgico está caracterizado por la alegría ante la resurrección de Jesucristo. Todavía permanece en nuestra memoria la experiencia de aquel discípulo joven que, frente al sepulcro vacío de Jesús, “vio y creyó” (Jn 20,8). Se trató del suceso más decisivo de la historia: Dios que se hace hombre y vence al pecado y a la muerte. Acontecimiento decisivo para la vida de cada uno de nosotros. Y hoy, con esta alegría pascual, agradecemos a Dios la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, proclamada por el Papa Francisco como modelo de santidad.

En el salmo de la Misa, hemos elevado un canto de júbilo: “Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, (…) que hablen de tus hazañas” (Sal 144, 10-11). Innumerables son las hazañas que ha realizado Dios a lo largo de la historia; sobre todo, la Encarnación redentora del Hijo de Dios en Jesucristo, en quien se nos ha revelado plenamente que "Dios es amor"(1 Jn 4, 8).

Las hazañas de Dios no han terminado; su poder se sigue manifestando en la historia. A san Josemaría le gustaba recordar, con las palabras del profeta Isaías: Non est abbreviata manus Domini (Is 59,1): “No se ha hecho más corta la mano de Dios: no es menos poderoso Dios hoy que en otras épocas” (Es Cristo que pasa, n. 130). El mismo Señor quiere seguir manifestándose de muchos modos; también a través de los santos.Cada santo es una hazaña de Dios; una manera de hacerse presente en nuestro mundo; es “el rostro más bello de la Iglesia” (Francisco, Gaudete et exultate, n. 9).

Guadalupe Ortiz de Landázuri es el primer fiel laico del Opus Dei propuesto por la Iglesia como modelo de santidad. Antes ya lo habían sido su fundador, san Josemaría, y su primer sucesor, el beato Álvaro. Esto nos recuerda especialmente la llamada que Dios nos hace a todos para que seamos santos, como predicó san Josemaría desde 1928 y constituye una de las principales enseñanzas del Concilio Vaticano II (cfr. Lumen Gentium, cap. V). Esto es lo que la nueva beata procuró llevar a las personas que le rodeaban: la convicción de que la unión con Dios está, con la gracia divina,al alcance de todos, en las circunstancias de la vida ordinaria.

A sus treinta y siete años, desde México, Guadalupe explicaba en una carta al fundador del Opus Dei: “Quiero ser fiel, quiero ser útil y quiero ser santa. La realidad es que todavía me falta mucho. (…). Pero no me desanimo, y con la ayuda de Dios y el apoyo de usted y de todos, espero que llegue a vencer” (Carta del 1-II-1954). Ese breve apunte, “Quiero ser santa”, es el desafío que aceptó Guadalupe para su vida y que la llenó de felicidad. Y para conseguirlo no tuvo que hacer cosas extraordinarias. A los ojos de las personas que le rodeaban era una persona común: preocupada por su familia, yendo de aquí para allá, terminando una tarea para empezar otra, tratando de corregir poco a poco sus defectos. Allí, en esas batallas que parecen pequeñas, Dios realiza grandes hazañas. También las quiere realizar en la vida de cada una y cada uno de nosotros.

Las lecturas de esta Misa también nos llevan a considerar algunas actitudes propias del cristiano. En la primera, vemos a Pablo y a Bernabé visitando comunidades cristianas que se habían formado durante aquellos primeros años. Los dos se habían lanzado, desde hacía poco tiempo, a dar a conocer a Cristo entre toda clase de personas. La gente recibía con sorpresa su testimonio: unas veces con efusividad, incluso creyéndolos dioses (cfr. Hch 14, 11), y otras veces con rechazo violento. Esta vez, por ejemplo, Pablo acababa de ser apedreado en Listra por una muchedumbre agitada por personas llegadas de Iconio y Antioquía. Después de golpearlo, lo habían arrastrado fuera de la ciudad y abandonado allí, pensando que estaba muerto (cfr. Hch 14,19). Sin embargo, la lectura de hoy es sorprendente: nos dice que “Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe” (Hch 14, 21-22). No se contentaban con reservar solo para ellos la alegría de haber recibido a Cristo en sus vidas. Necesitaban contar al mundo que existía una paz más profunda que habían encontrado, finalmente, junto a Jesús. Consideraban que esta misión era lo más importante, por encima de su bienestar material, de sus comodidades o de su situación social. Y esto hace que vuelvan a la ciudad, a pesar de que allí estaban quienes se oponían a su mensaje. Regresan a confortar, a rezar y a ofrecer sacrificios (cfr. Hch 14, 22-23).No regresan a devolver mal por mal, sino –como le gustaba repetir a san Josemaría– a ahogar el mal en abundancia de bien (cfr. Surco, n. 864).

La beata Guadalupe también descubrió la importancia y la alegría de llevar a las personas el consuelo de la amistad con Cristo. Lo hizo impulsada por su encuentro con san Josemaría y con el Opus Dei. Y desde entonces, su historia, en muchas cosas tan parecida a la nuestra, se empezó a transformar, más vivamente, en una hazaña de Dios. Ella también tuvo que hacer numerosos viajes: Madrid, Bilbao, México, Culiacán, Monterrey, Tacámbaro, Roma... También tuvo que hacer frente a tareas que exigían mucho trabajo, a una enfermedad del corazón que le quitaba fuerzas, a una multitud de dificultades cotidianas. Pero comprendió que lo mejor que podía dar era lo mismo que san Pablo: llegar a la identificación con Cristo, y con Él y en Él confortar con la alegría del Evangelio a las personas que encontraba en su camino. Estar disponible para los demás. Un día, pensando en toda esta tarea que tenía por delante, escribió a san Josemaría: “Y todo esto, conociéndome a mí como me conoce, ¿verdad que me viene grandísimo? Pero no me desanimo ni me asusto, solo le pido una oración para que nunca, en nada, por pequeño o grande que sea, deje de hacer lo que Dios quiere” (Carta del 15-III-1951).

Nosotros también tendremos dificultades en nuestro camino: momentos de cansancio, dolores físicos, incomprensiones... Entonces es el momento de recordar la actitud de los santos: encontrar, en nuestra relación con Jesús, la manera de dar ánimo, confortar y llenar de bien el lugar en el que nos encontremos. En este sentido, en la segunda lectura hemos escuchado estas palabras del Señor: “Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5). Es apoyándonos en Él como podremos, a pesar de nuestra poquedad y debilidad, ser para los demás "consuelo de Dios".

En el Evangelio de esta Santa Misa, nos encontramos con el mandamiento nuevo: “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Jesús señala que esa será la manera de identificar a un cristiano a lo largo de los siglos: si somos portadores de Su amor, con un amor desinteresado hacia todas las personas como hijas de un mismo Padre. Esta ha sido la principal característica de los santos. A la nueva beata Guadalupe Ortiz de Landázuri le permitió tender puentes y ofrecer su amistad a personas de todo tipo: gente alejada de la fe, gente de países muy distintos y de edades muy variadas.

Dentro de pocos minutos se repetirán las palabras que Jesús pronunció en la Última Cena. Entonces, se hará presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Preparémonos para recibirle y así poder abrirnos más plenamente a las hazañas que Dios quiere realizar a través de cada uno de nosotros. Dejemos que el Señor nos vaya transformando por medio de la Eucaristía y que siga escribiendo la verdadera historia de nuestro mundo. Pidamos también ayuda a nuestra Madre, Regina Coeli, que nunca nos falte ese deseo de santidad que movió a Guadalupe a querer llevar por todo el mundo el amor y el consuelo de Jesucristo. Así sea.

 

 

Guadalupe, una mujer que se adelantó a su tiempo

Escrito por Juan Luis Selma

Publicado: 18 Mayo 2019

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Ser santo es lo más moderno y progresista. Es no actuar como dicta la moda, lo que hacen todos, lo políticamente correcto

Qué es un santo? Este próximo sábado el Palacio Vistalegre Arena de Madrid va a ser testigo de un acontecimiento poco frecuente, la beatificación de una mujer, de Guadalupe Ortiz de Landázuri. Todo un ejemplo que se adelantó a los tiempos, y que hoy la Iglesia nos pone como modelo e intercesora. En palabras del prelado del Opus Dei, Guadalupe vivió una vocación apasionada, sencilla y alegre.

Un santo para la Iglesia es alguien que ha vivido su fe. Que ha dejado crecer en su vida el amor de Dios. Una persona de carne y hueso como todos, pero que no se ha quedado ahí. Que siendo humano reacciona de otro modo. Por ejemplo, Guadalupe asistió a la ejecución de su padre en la Cárcel Modelo.

Escribe su hermano Eduardo: "Mucho se podría contar de aquella noche que pasamos juntos mis padres, Guadalupe y yo; de la entereza de mi padre no aceptando un indulto que le colocaba frente a sus compañeros del Cuerpo de Artillería, del valor de Guadalupe, que externamente no se inmutó, dando fuerzas con su serenidad a mi madre y, desde luego, a mí".

Esto no le dejó ningún resquemor, perdonó y durante su estancia en México frecuentó, hizo favores y amistades entre la colonia de republicanos que allí estaban exiliados, alguno responsable de esta muerte.

El santo es fruto de su tiempo, pero va más allá. Guadalupe hija de militar, la única mujer entre sus hermanos, con sólo cuatro compañeras en las aulas donde estudió Ciencias Químicas, no se conformó con el papel que le marcaba la sociedad. Fue una mujer que más allá de su época. Valiente, independiente, aventurera, apasionada y decidida. Una soñadora inconformista.

Ser santo es lo más moderno y progresista. Es no actuar como dicta la moda, lo que hacen todos, lo políticamente correcto. Es no ver imposibles, no pararse ante las dificultades. Es un superarse constante sin ceder al desánimo, sin pararse ante los obstáculos y limitaciones. El santo deja obrar a Dios y hace milagros.

Apasionada, sabía amar. Notaba una inquietud en su alma y le preguntó a un antiguo compañero de químicas por un sacerdote que le pudiera aconsejar. Le dio la dirección de Josemaría Escrivá y en su primer encuentro le dijo: "Creo que tengo vocación".

La respuesta acerca de su posible vocación fue también sencilla: "Eso yo no te lo puedo decir. Si quieres, puedo ser tu director espiritual, confesarte, conocerte". Era exactamente lo que ella buscaba. "Tuve la sensación clara de que Dios me hablaba a través de aquel sacerdote, no sólo con sus palabras, sino con su oración de petición por mí", comentó después. Y al poco, el 19 de marzo de 1944 descubrió su vocación al Opus Dei.

Desde entonces supo hacer compatible el ejercicio de su profesión de química, la investigación, las tareas del hogar, los apostolados con mujeres jóvenes. Fue de las primeras que comenzaron la labor del Opus Dei en México.

Allí llegaron con nada y con muchas ganas de hacer apostolado y de servir. Cuenta en una carta a san Josemaría: "No sé si le dije que tres de nosotras estamos haciendo un curso de campo y granja que da un ingeniero agrónomo en el Colegio Francés; es muy práctico todo lo que enseña, y así tendremos más idea cuando empiece a funcionar la casa de campo Montefalco".

Puso tanto entusiasmo en su labor que en poco tiempo surgieron muchas vocaciones e iniciativas apostólicas y sociales. El trabajo de promoción de las campesinas le llenaba de ilusión.

El santo es el líder, el libertador y revolucionario. El que arrastra a otros para cambiar el mundo. Los demás le siguen porque es asequible, atrayente, auténtico. Se saben seguros a su lado, se sienten queridos, valorados e importantes. El santo sabe sacar lo mejor de los que le rodean, y estos confían en él.

Siempre anima, comprende, disculpa y entusiasma. Nunca te deja en la estacada, si caes te levanta, y si hace falta te lleva en hombros, pero no te deja tirado. Reza por ti, te hace feliz. El santo quiere y se hace querer. De Guadalupe decía una alumna suya: "Nos imantaba con su modo de hacer y de hablar". Nos enseñó a compaginar los distintos aspectos de la vida: el trabajo, la familia… "Lo tenía todo: guapa, bella, elegante, siempre alegre, buena compañera, santa. Para nosotras era santa, por la naturalidad con la que vivía su fe".

Un santo es feliz. Es alegre porque se sabe en buenas manos, en las de Dios. Contagia gozo a los demás. Cuando te mira te sonríe, te ve con esa chispa que dice que eres bienvenido, que le interesas. Te sientes dichoso. Y eso tiene un valor incalculable. Todo lo solventa con una sonrisa o una carcajada.

¿El secreto del santo? Quizá la mejor respuesta la ofreció Guadalupe al escribir: "Casi constantemente encuentro a Dios en todo; esa seguridad de Dios en mi camino, junto a mí, me da ilusión en todo".

Juan Luis Selma, en diariodejerez.es.

 

 

Guadalupe, ejemplo de humildad

Guadalupe Ortiz nació en Madrid, en el año 1916 y murió en Pamplona en 1975. Fue una de las primeras mujeres del Opus Dei. Este día será beatificada en una celebración presidida por el Cardenal Giovanni Angelo Becciu.

Revista de prensa19/05/2019

Opus Dei - Guadalupe, ejemplo de humildad

Vatican News Beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri. Ejemplo de humildad

Estudió la carrera de Ciencias Químicas en la Universidad Complutense, impartió clases de esta asignatura en numerosos colegios e institutos y realizó una tesis doctoral sobre las propiedades de la cascarilla del arroz. A través de su labor profesional, ayudó a muchas personas a acercarse a Dios con alegría, servicio y disponibilidad.

Este sábado18 de mayo Guadalupe Ortiz es beatificada en Madrid, en el Palacio de Vistalegre, a las 11:00 horas. El representante del Papa, Card. Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos preside la celebración.

Responsabilidad por el don recibido

En la homilía, el Card. Becciu afirmó: “Tenemos una responsabilidad por el don recibido: responsabilidad por la luz que nos ha sido transmitida. No podemos sólo tomar posesión de ella y guardarla para nosotros mismos, sino que estamos llamados a comunicarla a los demás, a darla; debemos hacerla brillar "delante de los hombres" (v. 16). La Beata María Guadalupe era consciente de esta verdad”.

La fuente de su vida cristiana

Becciu subrayó que “La fuente de su fecunda vida cristiana fue su unión íntima y constante con Cristo. Su diálogo con Dios, desde joven, fue continuo y se desarrolló sobre todo a través de una intensa vida sacramental y prolongados momentos de recogimiento: la Santa Misa y la confesión fueron los pilares de su vida espiritual. El rezo del rosario, rezado con gran devoción, era un signo claro de su profundo vínculo con la Madre de Dios, a cuya intercesión se confiaba”.

La cruz en su vida

El Cardenal agregó que la cruz no tardó en aparecer en su vida. En el periodo de la guerra civil pierde a su padre, tiene que salir de Madrid e interrumpir sus estudios. En medio de estas vicisitudes conoce el Opus Dei y decide entrar en la Obra. Fruto de una vida intensa de cercanía con el Señor, ella afirma: "caminar con los pies en la tierra, pero con los ojos siempre fijos en el cielo, para ver mejor lo que pasa a nuestro alrededor". (Informatio, Sección II, Biografía documentada, p. 46).

Viaje a México

El fundador del Opus Dei le preguntó si estaría dispuesta a ir a México para implantar allí la Obra, ella aceptó con alegría. En México, afirma Becciu: “Se preocupaba sobre todo de formar bien a los nuevos reclutas; insistía en la necesidad de perseverar; edificaba con su espíritu de oración, sobriedad y penitencia; era evidente que trabajaba sólo para la gloria de Dios y para la extensión de su reino”.

Cuando vuelve a España, subraya Becciu: “retomó la enseñanza y la formación de los jóvenes de la Obra: era el momento de un compromiso firme, constante, generoso y gozoso para vivir el Evangelio con una radicalidad cada vez mayor; era una respuesta consciente al amor de Dios”.

Aporte al progreso de la humanidad

El Cardenal Becciu en la homilía insiste en el papel que juega María Guadalupe en la formación de los jóvenes y en la investigación científica para promover el progreso de la humanidad: “En todas las circunstancias demostró ser una mujer fuerte. Su fuerza se hizo particularmente evidente en las dificultades, en la realización de nuevas obras apostólicas, en la evangelización de frontera y, sobre todo, en la paciente aclimatación de los sufrimientos de naturaleza física, que condicionaron fuertemente su vida”.

Armonizar oración y acción

Para el representante del Papa Francisco, la nueva beata “nos comunica a los cristianos de hoy que es posible armonizar oración y acción, contemplación y trabajo, según un estilo de vida que nos lleva a confiar en Dios y a sentir la expresión de su voluntad en todo momento. Además, nos enseña lo hermoso y atractivo que es tener la capacidad de escuchar y una actitud que siempre es alegre, incluso en las situaciones más dolorosas”.

El Cardenal finalizó la homilía invitando a vivir como María Guadalupe: “Su riqueza de fe, esperanza y caridad es una maravillosa demostración de lo que el Concilio Vaticano II dijo sobre la llamada de todos los fieles a la santidad, precisando que cada uno persigue este objetivo "siguiendo su propio camino" (Lumen Gentium, 41). Esta indicación del Concilio se realiza ahora plenamente con la beatificación de esta mujer, en cuya oración e intercesión nos volvemos cada vez más testigos de la luz de Cristo y de las lámparas que iluminan las tinieblas de nuestro tiempo.

 

 

«Si el feminismo es igualdad de derechos, soy súper feminista»

Irene Hdez. Velasco entrevista a Isabel Sánchez, secretaria de la Asesoría Central del Opus Dei, con motivo de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri.

Revista de prensa19/05/2019

Opus Dei - «Si el feminismo es igualdad de derechos, soy súper feminista»

Isabel Sánchez.(1969, Murcia). Foto: Sergio González Valero (El Mundo)

El Mundo Si el feminismo es igualdad de derechos, soy súper feminista

Isabel Sánchez.(1969, Murcia) Abogada, es la mujer que ocupa el puesto más importante en la jerarquía del Opus Dei. Es la secretaria de la Asesoría Central, el organismo compuesto por mujeres que asesora al prelado de esa organización.

Vive en Roma desde 1992 y se encuentra estos días en Madrid para asistir a la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, la primera mujer laica del Opus en subir a los altares. ¿Quién era?

Guadalupe es una mujer de los años 40, fuerte, apasionada, audaz y magnánima, que vivió adelantada a su tiempo, gracias sobre todo a la apertura de su padre y su madre.

¿A qué se refiere con que vivió adelantada a su tiempo?

Era la única chica de su familia y su padre, militar, fue trasladado a Tetuán, donde entonces sólo había un colegio, un colegio masculino. Guadalupe estudió allí y tuvo que hacerse valer. Para ganarse el respeto de sus compañeros apostó con ellos a ver quién era capaz de beberse de golpe un tintero lleno de tinta. Ganó ella. Luego fue a la universidad y estudió Química, en una época en la que eran pocas las mujeres que cursaban estudios superiores. Vivió un episodio muy duro: la ejecución de su padre al comenzar la guerra civil. Después conoció a san José María y enseguida pidió la admisión en el Opus Dei. Es la primera mujer que lleva la Obra a México, donde por cierto iba con pistola.

¿Y qué milagro ha hecho para ser elevada hoy a los altares?

La curación de un carcinoma basilar en el ojo de un señor que vive en Barcelona. De la noche a la mañana se curó de esa enfermedad, que era bastante visible y que le había sido diagnosticada de modo muy rotundo por varios oftalmólogos. Le tenían que operar, tenía miedo y fue a rezar a una capilla en la que encontró una estampa de Guadalupe, a la que le pidió con mucha fuerza que no le tuvieran que operar. Durmió tranquilo y a al día siguiente se levantó y el carcinoma había desaparecido. El médico que le revisó no se lo podía creer y certificó que era incomprensible. Los médicos y teólogos de la comisión teológica que revisa los milagros también estuvieron de acuerdo en que esa curación no tenía explicación.

Usted que cree en los milagros, ¿qué milagro le gustaría que se hiciera realidad?

Me gustaría que todo hombre descubriera que es hijo de Dios, que es eterno, que es amado.

¿Y usted cuando experimentó eso en su vida?

Desde pequeña he tenido conciencia de que había alguien que me estaba cuidando y velaba por mí. Lo he sentido muy claramente en varias etapas de mi vida, muy claramente cuando murió mi madre cuando yo tenía 9 años. Jamás me he sentido huérfana. Siempre he sentido la presencia de Dios que vela por el mundo.

Usted ocupa el puesto más importante que pueda ocupar una mujer en el Opus Dei, es la secretaria de la Asesoría Central, un organismo compuesto por unas 40 mujeres de distintas nacionalidades. ¿Qué hacen?

La Asesoría Central es el consejo que ayuda al prelado en todos los asuntos relacionados con las mujeres: su formación, su impulso... Aportamos motor y fantasía, porque la mujer está tan pegada a la vida, a la vida concreta, que eso siempre le lleva a buscar soluciones nuevas. Pero no estoy segura de que sea el puesto más importante, el más importante es aquella persona capaz de hacer mayor bien a su alrededor, y ese alguien no sé quién es. Puede ser una anciana que ya casi no puede hablar o una señora africana que saca adelante a su familia. Pero es verdad que yo tengo más capacidad de decisión en el Opus Dei que ellas.

¿Ustedes aconsejan al prelado del Opus Dei sólo en temas de mujeres o de cualquier otro tipo?

En temas de cualquier tipo. Pero para que lo entienda: yo no puedo decidir que un hombre se vaya a la luna, puedo sugerirlo pero no me toca a mí decidir. Pero si se trata de una mujer, sí puedo decidir.

Entiendo entonces que el organismo que usted preside es una especie de C-9 (el consejo de 9 cardenales que asesora al Papa Francisco) pero de mujeres y para ayudar al prelado del Opus Dei...

Vale la comparación, para entendernos, pero no sé cuáles son exactamente sus atribuciones.

¿Y cuál es la decisión que más le ha costado tomar en el desempeño de su cargo?

Durante los últimos conflictos armados en Líbano hubo una decisión difícil de tomar. Debíamos decidir qué hacer con la gente de la Obra allí. "¿Qué hacemos, les decimos que desalojen, que se vayan de allí, o que permanezcan y aguanten todo lo que sea posible?", nos preguntábamos. Al final, optamos por dejar la decisión en manos de cada persona. Algunos nos dijeron que tenían miedo y que querían salir, pero muchos, la mayoría, quisieron quedarse.

También la Asesoría Central, cuando hay que elegir a nuevo prelado del Opus, propone los nombres de los que deben optar a ese cargo. Las mujeres no participan en la votación final, pero si apuntan quiénes deben ser los candidatos, digamos que hacen una primera criba. ¿Es así?

Así es. Sugieren y, en principio, entre esos nombres tiene que ser elegido el nuevo prelado. Así que no sólo sugieren, sino que de algún modo acotan la elección.

En el C-9, el consejo que asesora al Papa, todos son hombres, nueve cardenales...Y en el colegio cardenalicio que elige a los pontífices tampoco hay mujeres. ¿Le gustaría que hubiera?

En el colegio cardenalicio no sé si me gustaría ver a una mujer. Lo que sí me gustaría es ver a muchas mujeres en muchos lugares de la Iglesia. El Papa Francisco pone mucho énfasis en ello, tiene un gran reconocimiento a lo que las mujeres pueden aportar y una gran apertura en ese sentido.

¿Dónde debe estar la mujer en Iglesia?

No en el colegio cardenalicio, pero hay otros muchos puestos donde tiene que brillar la mujer. El primero que tiene que brillar es el cristiano de a pie, hombres y mujeres. Hay muchos temas y asuntos en los que la perspectiva de la mujer puede aportar. Las mujeres tienen un gran patrimonio espiritual adquirido, y sería penoso que ni la Iglesia ni la sociedad supiéramos aprovecharlo.

Históricamente, ha habido cardenales que no eran sacerdotes, que eran laicos. ¿Eso no podría abrir las puertas a la entrada de las mujeres en el colegio cardenalicio?

Lo que yo creo que habría que hacer poco a poco, y mejor si se hace rápido, es una criba de las funciones que realmente le corresponden a un sacerdote y cuáles son los encargos que se han adherido a su función como si le fueran propios, y no lo son. Hay que incluir a los laicos, hombres y mujeres. No se puede mantener el cliché de que todo aquello de lo que se han encargado sacerdotes -sin que correspondiera estrictamente a su ministerio- va a seguir siendo de hombres. No. Además, la Iglesia es más femenina que masculina.

El Papa Francisco mandaba un mensaje recientemente a las religiosas de todo el mundo en el que les decía "servicio sí, servidumbre no" y las recordaba que no se habían hecho religiosas "para dedicarse al servicio doméstico del clero" ¿En el Opus hay también este problema?

Un cristiano no es esclavo de nadie, ni si quiera de Dios, que es su Padre. El servicio es una marca a fuego del bautizado cristiano, que busca ser muy dueño de sí mismo y, al mismo tiempo, servidor de los demás hombres, a toda hora. La llamada al Opus Dei concreta ese servicio en el esfuerzo diario por sembrar el bien en y a través de la profesión que cada uno escoge. Entre las mujeres de la Obra hay catedráticas, abogadas, médicos, ingenieras, empresarias, peluqueras, actrices, cocineras... ¡de todo! Algunas eligen libremente desarrollar sus talentos en el cuidado de su hogar y su familia, como opción personal de cuidar el mundo. No hay clases y mucho menos servidumbres. Sí hay gran respeto de unos a otros y felicidad y orgullo en ese servicio.

La tarea de servir a los demás deberían empezar a asumirla también los hombres, ¿no cree?

Sin duda. Eso es algo que desde mi punto de vista se debe impulsar. La mujer ha llegado al espacio público, pero sólo llegar no basta. Tenemos que conseguir llegar y transformar, entrar nosotras en los espacios públicos y conseguir que el hombre entre en los espacios privados o familiares, y empoderarlo en ese ámbito. La sociedad debe entender también que ese ámbito privado tiene una dimensión pública fundamental, y el hombre ahí tiene mucho que aprender y seguramente mucho que aportar. Necesitamos una sociedad más justa, más equilibrada, más igualitaria. Más atenta a lo vulnerable, porque nos vamos a encontrar a muy corto plazo con una sociedad llena de gente envejecida, enferma, desarraigada, herida por muchas guerras y conflictos... Y ante los vulnerables hay dos opciones: o los descartamos o los integramos, los incluimos y los cuidamos. Esa segunda parte creo que es algo que hace mejor la mujer. Pero tiene que tener la fuerza de querer hacerlo y no quedarse con la lógica de dominio y de poder, una lógica que hoy es la predominante y que no han puesto las mujeres.

El Papa ha reconocido recientemente abusos sexuales a monjas por parte de obispos y de sacerdotes. ¿Por qué han tardado tanto en salir a la luz los abusos contra las mujeres dentro de la Iglesia, por qué han estado tanto tiempo silenciados?

Es un problema complejo. No sólo los abusos a mujeres han quedado silenciados, también los abusos a hombres adultos. Pero ha cambiado la sensibilidad, antes las víctimas de esos abusos no eran tan conscientes del camino que tenían que tomar para denunciar, además de que muchas de ellas sentían un gran respeto a la autoridad. Con frecuencia el mal silencia, encadena. No es fácil descubrir el mal que uno sufre, y en este campo menos. Y me parece que eso le ha pasado a hombres y a mujeres. Pero hoy, gracias a Dios, hay mucha más conciencia social y el Papa Francisco está determinado a combatir este problema con todas sus fuerzas, a que haya tolerancia cero. Se han liberado las autopistas para denunciar y todo el mundo ha tomado conciencia del problema.

¿Se considera feminista?

Si por feminismo entendemos el principio de igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, igual dignidad y búsqueda de igualdad de oportunidades, sí lo soy, soy súper feminista. Las cosas tienen que cambiar, es evidente, pero con la colaboración del hombre.

¿Existe otro feminismo?

Existen muchos tipos de feminismo; el que yo defiendo aspira a romper techos, llegar alto, y transformar las cosas, escuchando una lógica diferente.

 

Guadalupe en México: su interés por la formación

Durante sus años en México, Guadalupe Ortiz de Landázuri puso en marcha varios proyectos de formación para jóvenes. El paso del tiempo permite apreciar su legado en ese país.

Relatos y favores30/08/2018

Opus Dei - Guadalupe en México: su interés por la formación

Al llegar a México, los miembros del Opus Dei —entre ellos la joven Guadalupe Ortiz Landázuri, licenciada en Químicas— enfrentaron el reto de presentar el mensaje del evangelio y de la llamada universal a la santidad a gente de todas las clases sociales.

Se percataron de que, en el país al que habían llegado, las clases sociales estaban fuertemente marcadas y aisladas entre ellas. Inspirados por las palabras de san Josemaría “De cien almas, nos interesan las cien”, buscaron relacionarse con hombres y mujeres de todos los ambientes. Contaron con la ayuda del arzobispo de México, Mons. Luis María Martínez, que les facilitó participar en varias iniciativas. A las personas a las que iban conociendo, les presentaban la oportunidad de formarse asistiendo a cursos y clases de doctrina cristiana, a través de los cuales también daban a conocer el mensaje del Opus Dei.

Presentaban a la gente la oportunidad de formarse asistiendo a cursos de formación cristiana

Al poco tiempo de llegar al país, las mujeres del Opus Dei abrieron una residencia de estudiantes en la calle Copenhague número 32, de la Ciudad de México, y comenzaron a impartir allí actividades de formación cristiana. Además, se propusieron buscar una casa fuera de la ciudad para llegar a más personas y para disponer de un lugar en el que poder organizar retiros espirituales y otras actividades.

En un primer momento, utilizaron para este fin casas que les iban prestando fuera de la ciudad. Después de un tiempo, los propietarios de un antiguo ingenio azucarero, Santa Clara de Montefalco, decidieron donarles el casco de la hacienda, que estaba en ruinas. Luego de esforzados trabajos de remodelación, la exhacienda comenzó a ser sede habitual de cursos de retiro y convivencias. Además desde allí se puso en marcha una amplia tarea social a favor de los campesinos de las tierras circundantes.

Montefalco: a la izquierda, en ruinas; a la derecha, hace unos años.

Montefalco: a la izquierda, en ruinas; a la derecha, hace unos años.

Ya desde antes de contar con Montefalco, en la residencia Copenhague se había comenzado a impartir formación profesional en tareas del hogar a mujeres jóvenes. El obispo de Tacámbaro (Michoacán), Mons. Abraham Martínez, había animado a Guadalupe Ortiz de Landázuri a viajar por los poblados de su diócesis para dar a conocer los cursos de formación profesional que se ofrecían en la residencia y favorecer de este modo la promoción social de jóvenes campesinas. Así lo rememoraba el mismo Mons. Martínez, poco tiempo después de la muerte de Guadalupe, en el Diario de Yucatán: “Aún recuerdo a la Dra. Guadalupe Ortiz de Landázuri, que murió santamente, hace cuatro años: una mujer de gran distinción y elegancia, de amplia cultura y, cosa poco frecuente en aquellos tiempos, química de profesión, recorriendo poblados, muchas veces por caminos de brecha, a caballo, hablando con aquellas queridas gentes de mi tierra. ¡Qué bien entendían y asimilaban lo que les transmitía!”. Las primeras campesinas llegaron a la residencia de la calle Copenhague en enero de 1951 por invitación de Guadalupe.

La labor de formación de campesinas se desarrolló también en Montefalco. Una de ellas, procedente de Michoacán, recuerda: “Yo era muy chica cuando conocí a Guadalupe, tendría 11 años. Ella tenía la ilusión de ayudar a nuestras familias, de impulsar labores a favor de los más necesitados y mejorar su nivel de vida, tanto en Tacámbaro, Michoacán, como en Montefalco. Soñaba con una granja escuela al lado de Montefalco, que se convirtió en realidad poco después de que ella se fuera de nuestro país. Yo fui la primera inscrita”.

Alumnas del Colegio Montefalco.

Alumnas del Colegio Montefalco.

De Guadalupe, además del impulso y el afán por ayudar que tenía, Alicia González —que vivió en Montefalco de 1956 a 1958— recuerda especialmente su alegría: “Tenía una risa contagiosa y siempre estaba de buen humor. Era muy positiva y tenía una sonrisa maravillosa”.

La labor de formación en Montefalco, que inició en 1952, no se ha interrumpido y es notable el impacto que ha tenido en el estado de Morelos.

Hasta la fecha han pasado por el Colegio Montefalco —que sale adelante gracias a los donativos de muchísima gente— 3.856 estudiantes: 2.485 son las exalumnas de los diversos niveles de educación (195 de la Granja-Escuela, 1.519 de la Telesecundaria, 184 de la Escuela Normal de Educadoras y 587 del Bachillerato), mientras que 1.371 personas han realizado otro tipo de estudios, entre los que se cuentan el Diplomado de Orientación Familiar y los cursos de la Escuela para padres.

 

 

Los «derechos de los animales» atropellan derechos del hombre

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El alma espiritual e inteligente del hombre y el alma animal o vegetal

La Iglesia enseña que en cada ser vivo hay un agente que pone en movimiento ese ser.

En el hombre es el alma humana; en los animales es el alma animal y en los vegetales es el alma vegetal.

La Iglesia entiende por «alma» precisamente el principium vitae, el principio misterioso del que no se puede decir otra cosa sino que confiere la vida.

Entonces, hay tres grados de almas, como hay tres grados de seres:

El alma del hombre, que es un alma intelectiva, que comprende las cosas y que se conoce a sí misma.

El hombre conoce las cosas no como un buey las conoce. Si el buey mira a un árbol y yo miro también, vemos lo mismo.

Y como el buey no usa gafas y yo uso, probablemente el buey ve mejor el árbol que yo.

Pero él no entiende el árbol. Él no sabe cuál es su fin, ni diferencia los objetos, él apenas recibe en los ojos la imagen del árbol que entra como en una cámara fotográfica. No es idéntico, pero es parecido a la cámara fotográfica.

Sobre todo el buey no se conoce a sí mismo. Nosotros adquirimos en la primera infancia la noción de que somos un circuito cerrado.

La primera idea por donde nos viene la noción del «yo» es cuando notamos que una cosa nos agrada y yo la toco, siento, y nadie siente a no ser yo. Si duele, gimo, nadie gime a no ser yo.

Si yo soy un circuito cerrado, y los demás son circuitos cerrados, nace ahí una idea de que yo soy otro. Y de que tengo derechos, intereses, buenos y malos movimientos, enteramente diferentes de los demás.

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El alma intelectual del hombre le confiere poder para decidir sobre los animales, que tienen un principio vital material o «alma animal», que se extingue con la muerte.

Esto es característico de un ser intelectual, un ser cuyo alma es espiritual. Lo propio de este alma es que, cuando el hombre muere, ella se separa del cuerpo y va a ver a Dios cara a cara, y ella es juzgada y condenada.

Esta es el alma espiritual en el hombre.

Alma animal, idéntica a la materia

Ahora, el animal no tiene alma espiritual. El principio de su vida es idéntico a la materia. De modo que él tiene conocimiento de las cosas exteriores, pero no entiende lo que ve.

Tampoco tiene conocimiento de sí mismo, no tiene idea de que es un circuito cerrado.

Él funciona como un hombre que está durmiendo tan profundamente que no tiene conciencia de sí. Tiene algunas reacciones físicas: si aprieta, él se gira, pero no tiene la menor noción de sí mismo.

Alma vegetal

Y luego viene el vegetal que ni siquiera tiene conocimiento del mundo externo. No conoce nada.

El principio de vida del vegetal es tan bajo que sólo vive, pero no tiene siquiera movimiento. Él es un simple vegetal.

Después existen naturalmente los minerales que no tienen vida.

Todos los seres reflejan a su Creador

Por el orden establecido por Dios, todos estos seres son buenos y fueron creados a imagen y semejanza de Él.

Unos son imágenes de Dios; otros, tiene la semejanza de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre imagen y semejanza?

Es más o menos la siguiente: un hijo puede ser similar al padre. Es la semejanza.

La imagen: alguien puede hacer una obra de arte, por ejemplo, cincelar una jarra en la que se percibe la psicología del artista. Sólo hay un rasgo de analogía entre el artista y la jarra. Es la imagen del artista en la jarra.

Sínodo para la Amazonia

La jerarquía en la Creación

Otro principio es que Dios estableció que los animales y las plantas existan para el servicio del hombre.

El hombre no existe para el servicio del hombre. Un hombre no tiene el derecho a matar a otro, no tiene derecho a comer a otro, porque cada hombre fue creado directamente para Dios.

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El buey come el vegetal, no porque tenga derecho, sino por el buen orden de la jerarquía de los principios vitales. El ‘alma animal’ material es superior al ‘alma vegetal’ material, de nivel inferior.

Pero el hombre tiene el derecho de comer el animal, porque éste fue creado por Dios para el hombre. Y el vegetal fue creado por Dios para el hombre y para el animal.

El buey no tiene propiamente el derecho a comer una planta, porque no tiene derechos. Quien no tiene alma espiritual no tiene derechos.

Pero está de acuerdo con el orden de la naturaleza que un buey coma una planta. Pero es mucho más raro que un vegetal coma un animal. Existe eso.

Hay vegetales con una propiedad por donde, cuando pasa una mosca cerca, ellos se cierran. Y el animal allí cautivo, en aquella prisión verde, acaba pereciendo y la materia de que se compone es asimilada por la planta. Se puede decir, por lo tanto, que la planta como que asimila al animal.

Pero eso es una excepción en la naturaleza. El orden establecido por Dios es que el ser superior, que es el animal, se sirva del ser inferior que es la planta, y que coma la planta.

Por ejemplo, es normal ver en un paisaje tranquilo, un buey a la sombra de un árbol. El árbol sirve de sombrilla para el buey.

No podemos imaginar un animal parado sirviendo de sombrilla para una planta. Cualquier persona percibe que sería una inversión del orden natural de las cosas.

Negar esta jerarquía es materialismo

En consecuencia, afirmar una igualdad entre hombres, animales y plantas, es negar la superioridad del hombre, negar el alma espiritual humana, que es la que le da derechos sobre los animales.

Es hacer una profesión de fe de materialismo, porque quien niega el alma humana niega a Dios.

Entonces, es hacer una afirmación de fe de ateísmo, o de no fe, porque el ateísmo no es una fe. Es afirmar el ateísmo.

Doctrinas que niegan esta jerarquía

Pero hay doctrinas religiosas que lo niegan.

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Hinduista
Las religiones que predican la reencarnación de las almas en hombres, animales, plantas hasta la disolución en el magma del panteísmo, son las preferidas por el igualitarismo verde radical.

Son las doctrinas llamadas de la metempsicosis, reencarnación, migración de las almas de animal en animal, de un hombre a otro, a vegetales, y hasta a la nada.

Y para eso tienden Naciones Unidas, UNESCO, «derechos de los animales» y… ¡el Sínodo de la Amazonia!

La religión de los brahmanes, por ejemplo, afirma que cuando el hombre se comporta bien y muere, se disuelve en Dios.

Pero Dios, para ellos, es una especie de éter, vago, un fluido, dentro del cual el hombre pasa a dilatarse agradablemente. No es una persona.

Imaginen un carbón que se quema en un turíbulo y produce humo. Este humo tiende, por la ley de la expansión de las gases, a mezclarse con la masa aérea y dentro de algún tiempo no es sino un todo con la atmósfera.

En la idea brahmánica, Dios sería como ese aire, y el hombre sería como el humo que se disuelve en medio de ese aire, sin sentir nada y sin conocer nada.

Porque, para ellos, la desgracia es conocer y sentir. El hombre es infeliz porque conoce y siente; lo verdadero es que se envaneciera, y escapara del tormento de esa individuación que lo hace sufrir.

Cuando el hombre es malo, muere y se reencarna en un animal; y cuando aún es peor, pasa a ser planta. Después, si él como planta se comporta muy bien, pasa a ser animal, después hombre y vuelve a dios de nuevo.

Esta doctrina comporta la idea de que hay una porción de almas que realizan este ciclo perpetuamente, porque es muy difícil escapar de él para fundirse en la divinidad.

Pero esta doctrina es radicalmente contraria a la doctrina católica; es condenada por la Iglesia Católica.

La ONU y una nueva «civilización»

La ONU debe ser vista como el laboratorio de la civilización del siglo XXI y tiene un organismo especializado para elaborar las doctrinas de esa civilización, que se llama UNESCO.

Ahora bien, con toda la normalidad, sin causar sorpresa, la UNESCO proclamó el 15 de octubre de 1978 una especie de manifiesto de igualdad entre los animales y los hombres, a camino de una igualdad entre las plantas, los animales y los hombres. [1]

Es el camino hacia algo sumamente misterioso acerca de la civilización del siglo XXI, que deberemos analizar aquí.

Luis Dufaur

 

 

¿El aborto es un derecho humano? Parte 2

Carlos Ramos Rosete

Los padres, papá y mamá, dan origen a su hijo y lo alimentan, tanto llevando comida a su boca, como contribuyendo a su adecuado desarrollo.

Padre y madre ante un aborto<br />

El abortista, al hablar del derecho abortar, hace énfasis en calificarlo como humano y por ello debe ser reconocido legalmente por los Estados con la base científica que ya se ha descrito en el anterior artículo parte 1.

Si se habla de lo humano, entonces es necesario preguntarse sobre el sentido humano que existe en la mujer gestante. La mujer embarazada en su sentido humano lleva a cabo una maternidad gestante como persona femenina. Sólo la persona femenina es capaz de ser madre gestante. La persona masculina se ve excluida de la gestación.

Los padres, papá y mamá, con su paternidad contribuyen al origen de su hijo, también alimentan a su hijo, y aquí por alimento no es sólo la comida llevada la boca, sino todo aquello que contribuye al adecuado desarrollo de su hijo, igualmente, los padres educan a su hijo. Pero ser madre implica un elemento que no tiene el ser padre, y ese elemento es la maternidad gestante.

En el sentido humano de ser madre gestante existe una triple relación humana. Una, desde luego la mujer embarazada quien es madre, dos, el producto de su concepción quien es su hijo, tres, y finalmente, atendiendo al dato de la genética, aquel producto de la concepción en su 50% de su genoma está presente la impronta parental del varón quien es padre.

Si el proabortista busca derivar el derecho humano del aborto de los derechos humanos a la reproducción, del derecho a la salud y del derecho a la libre maternidad e insiste que tal derecho de abortar es humano, entonces desde ese mismo punto de vista humano no hay que soslayar que existen derechos humanos relativos a la madre gestante, al padre quien aportó el 50% del genoma y del hijo como producto de esa concepción.

Por parte del padre, existe el derecho humano a convivir con su hija/o ya nacido. Efectivamente, en una situación de divorcio dado los deberes que tiene el padre con sus hijos y tomando en cuenta que no represente algún peligro para ellos, tiene el derecho a la convivencia con ellos y la madre no puede negarse a ello alegando un derecho a la maternidad libre. Luego, el aborto provocado lesiona el derecho del padre a convivir con su hijo después de nacido pues la acción abortiva impide nacer al nasciturus matándolo.

El pretendido derecho al aborto violenta el derecho del padre a convivir con su hijo. Si se busca una sociedad en donde predomine la denominada “equidad de género” en la cual no se violenten los derechos humanos de las mujeres solamente, sino que también se logre una situación de respeto y armonía con sus respectivos derechos y deberes para mujeres y varones, entonces el aborto rompe aquella “equidad de género” porque la decisión con relación a la vida y nacimiento del hijo queda exclusivamente en la libertad de la mujer, discriminando la libertad del padre si éste desea convivir con su hijo ya nacido. Resaltemos el fundamento científico que tanto le gusta argumentar al proabortista, en el producto de la concepción humana, genéticamente hablando, el 50% del genoma tiene la impronta parental de la madre y el otro 50% la impronta parental del padre.

Te puede interesar: ¿El aborto es un derecho humano? Parte 1 

 

 

Mamás vs feministas

Escrito por Mario Arroyo.

No maternidad

Es claro que el feminismo radical ha declarado la guerra a la maternidad de las mujeres y en el Día de la Madre se volvió más evidente. 

El feminismo radical no puede disimular su incomodidad ante la celebración generalizada del Día de la Madre.

No es ningún secreto que el feminismo radical tiene declarada la guerra a la maternidad. La consideran una velada forma de opresión machista, pues el hombre adquiere dominio sobre la mujer gracias a la dependencia provocada por la maternidad. La liberación femenina exige liberarse del yugo de la maternidad o, por lo menos, adquirir el control total de la reproducción. No se trata de una distopía o de una variante de la teoría de la conspiración, pues en algunos países con fuerte impronta feminista, como España, se empieza a prohibir la celebración del día de la madre en los colegios.

El feminismo radical no puede disimular su incomodidad ante la celebración generalizada del Día de la Madre. Es una manera de constatar cómo la sociedad sigue considerando la maternidad como su más preciada joya; en efecto, nada es más valorado por la inmensa mayoría de las personas que su propia madre. No puede ser de otra forma, pues, exceptuando la primera ola del feminismo, todas las sucesivas han dedicado largas parrafadas a vilipendiar la maternidad y la familia fundada sobre ella. Acabar con las dos, o modificarlas hasta hacerlas irreconocibles, ha sido uno de los objetivos programáticos de este movimiento.

Friedrich Engels, Margaret Sanger, Simone de Beauvoir, Shulamith Firestone, Kate Millet, Betty Friedan y un largo etcétera, han preconizado la necesidad de acabar con la maternidad y la familia, o modificarlas radicalmente. Como botón de muestra sirvan las siguientes referencias: “Lo más misericordioso que una familia hace a uno de sus miembros más pequeños es matarlo” (Margaret Sanger), y Simone de Beauvoir no se queda atrás: “No se debería permitir a ninguna mujer quedarse en casa para criar a sus hijos… Las mujeres no deberían tener esa opción, precisamente porque si existe tal opción, demasiadas mujeres la van a tomar”. Es decir, muchas mujeres –la mayoría en realidad– no aceptan las descabelladas doctrinas de los íconos del feminismo, y ellas eran bien conscientes de ello, por eso precisaban imponer su ideología.

Ahora bien, tristemente parece que, con el paso del tiempo, estas feministas radicales están consiguiendo su objetivo. En efecto, la “aldea global”, el mundo que se ha empequeñecido merced a los adelantos tecnológicos, se ha uniformizado. Se difunden estereotipos canónicos de comportamiento bastante rígidos, y en ellos las feministas están bien posicionadas. Sea por el lado de imitar los roles tradicionalmente masculinos (piénsese, por ejemplo, en “Capitana Marvel”), como por eludir los femeninos e infravalorarlos. Quizá el logro más patente de esta estudiada campaña, que ha permeado hasta en el lenguaje coloquial, es la expresión: “Y tú, ¿cómo te cuidas?”, refiriéndose no a ladrones, asaltantes, narcos o violadores, sino ¿cómo te cuidas de quedar embarazada?, es decir, ¿cómo te cuidas de los hijos? Se teme a los niños como al mismísimo demonio.

El hecho es que muchas mujeres jóvenes ya no ven en la maternidad una opción vital, atractiva, una forma de realización personal. Obviamente quieren y valoran a su madre, pero la maternidad ya no es para ellas. En cierta aula universitaria pregunté hace poco, “¿cuántas de ustedes quieren ser mamás?” Menos de la mitad. “¿Cuántas quieren casarse?”, un poco menos todavía. Además, no todas las que querían casarse deseaban ser madres, y no todas las que querían tener hijos deseaban marido. Poco menos de un cuarto querían casarse y tener hijos. Es estremecedor el panorama que eso presenta para la sociedad y para la mujer, pues a la larga puede generar una dolorosa carga de soledad, amargura y resentimiento en muchas de ellas, cuando ya no haya nada que hacer para remediarlo.

Es una pena, pues gracias al avance tecnológico la opción entre maternidad y realización profesional es, en realidad, una falsa disyuntiva. Gracias al home office y a los estudios on-line, una mujer puede trabajar o hacer un doctorado en su propio hogar. Es verdad y es inevitable que la maternidad exige sacrificio, esfuerzo, auténtico amor. Es incompatible con la comodidad o el egoísmo, a pesar de todos los avances tecnológicos. Por eso, es una honda pena humana que se vaya perdiendo la forma más pura de amor desinteresado. En Latinoamérica todavía, sin embargo, la maternidad se la valora hondamente. Todavía, también, se sufren los rezagos del machismo, que orilla a muchas mujeres a ser madres solteras, ante la irresponsabilidad del varón, que con frecuencia se desentiende de los hijos. Quizá esa actitud desaprensiva del hombre ha fomentado indirectamente la fobia feminista a los hijos. La sociedad, sin embargo, tiene con todas las madres, especialmente con aquellas valientes que solas han sacado adelante un hogar, una deuda impagable y, por ello, un inmenso y asombrado reconocimiento. Es justo hacerle eco con el “Día de la Madre”.

 

 

El reto de la honestidad

Lucía Legorreta

La realidad es que, si empezamos por ser deshonestos en lo pequeño, poco a poco lo iremos siendo en lo importante

Todos los días y a todas horas vivimos situaciones que ponen a prueba nuestra honestidad: en la casa, trabajo, escuela o calle suceden cosas que nos obligan a preguntarnos como debemos actuar.

Algunos ejemplos: la empleada de una tienda comete un error al entregarnos el cambio y nos da dinero de más; te encuentras algo tirado de valor en la calle que no es tuyo; el maestro revisa mal el examen y nos te da una calificación más alta de la que mereces; rompes accidentalmente algo en una tienda y nadie se da cuenta.

¿Y podríamos seguir y seguir, como reaccionas ante estas situaciones? ¿Las dejamos pasar o nos vamos por lo correcto?

Mentir, engañar, ser injusto con los demás, no cumplir una promesa, robar, todas éstas son formas de deshonestidad.

A veces la deshonestidad tiene que ver con cosas de poca importancia como el hacer trampa en un juego o decir una pequeña mentira; pero también puede relacionarse con situaciones relevantes, como alguien que roba o comete un fraude.

Como vemos, el gran reto de ser honestos tiene que ver con nuestro interior, con nosotros mismos, ya que en la mayoría de los casos estas pequeñas fallas pueden no ser vistas por los demás.

La realidad es que, si empezamos por ser deshonestos en lo pequeño, poco a poco lo iremos siendo en lo importante.

Creer en la honestidad y promover este valor no significa que siempre vayamos a caminar por el lado correcto, que nunca nos equivocaremos o que todo el tiempo seremos justos con los otros.

Significa, más bien, que somos capaces de distinguir entre un comportamiento adecuado y otro que no lo es. También quiere decir que, aunque nos cueste trabajo, trataremos de conducirnos lo más honradamente posible.

En ocasiones nos comportaremos mal, consciente o sin darnos cuenta, después de todo somos humanos. Sin embargo, lo que importa es reconocer que hemos actuado mal y que podemos cambiar.

Es verdad que las personas que cometen actos deshonestos no siempre reciben castigo. Podemos llegar a pensar: “Si otros lo hacen… ¿por qué no hacerlo yo?” Y como bien dice el dicho: “Mal de muchos, consuelo de tontos”

No porque estemos rodeados de faltas de honestidad, no debemos luchar y vivir este valor: este es el gran reto.

Si eres papá o mamá, la vida cotidiana ofrece muchas oportunidades a los padres para comunicar a sus hijos el significado de la honestidad.

Pero sobre todo se aprende mediante el ejemplo y a través de pequeñas acciones y actitudes: respeto a las señales de tránsito, no aprovecharse de los demás, ser honrados, cumplir aquello que prometen y reclamar frente a una injusticia, entre otras cosas, les están transmitiendo, sin decirlo explícitamente, la esencia de la honestidad:

Algunos consejos:
- Nunca califiques de manera positiva frente a tus hijos los actos deshonestos de alguien.
- Evita mostrar interés o aplaudir expresiones artísticas o culturales, que hagan apología del crimen.
- Hazles ver a tus hijos que los actos honestos no necesitan ser premiados; la satisfacción que producen es su mejor recompensa.

Quizá el rasgo más importante de la honestidad, el cual comparte con otros valores, es que no existe fuera de la acción. Es decir, más que un concepto abstracto o una entidad teórica, la honestidad es algo que se hace.

En el mundo no hay honestidad, sino actos honestos. Nadie puede llamarse a sí mismo honesto hasta que no lo demuestra con los hechos.

Es por ello que este valor, padres de familia y maestros: habrá que enseñarse, sobre todo, a partir de ejemplos que aludan a conductas específicas.

Actuar de manera honesta nos trae, a la larga, más ventajas que desventajas, aunque al principio no lo parezca. Podrás o no arrepentirte de un acto deshonesto, pero nunca lo harás de haber hecho lo correcto.

Las personas honestas se respetan a sí mismas y, por lo tanto, se sienten mejor pues están en paz con su conciencia, viven más tranquilas.

También son confiables a los ojos de los demás y, en consecuencia, se ganan en aprecio de sus semejantes. A los líderes honestos se les quiere y sigue porque sus actos están apegados a la justicia y a la verdad.
Vivamos este gran reto y seamos honestos con nosotros mismos y con los demás.

 

CARTA ABIERTA A Dª CARMEN CALVO.

He leído que ha dicho Vd. "Hay que acabar con el estereotipo del amor romántico: es machismo encubierto".

Mi esposo y yo tenemos 7 hijos, 25 nietos y 4 bisnietos.

No tengo estudios; solo 6 años de noviazgo y 56 de matrimonio, y en todo este tiempo aprendí que el amor necesita alimentarse, vamos, como el cuerpo.

El alimento del amor no es romanticismo, pero éste va incluído en el menú, que incluye -además del respeto al otro- multitud de detalles de servicio, de pequeños obsequios, de pequeñas sorpresas, que no se adquieren como se administra una empresa delegando el trámite, sino que -como en los años de noviazgo- se prepara personalmente un segundo antes, o varios días antes con ilusión, con cierta dosis de emoción...

Si todo eso es romanticismo no entiendo -desde mis 62 años de relación- que estemos ante un “machismo encubierto”.

Amparo Tos Boix, Valencia.

 

 

Cuando uno no se rinde, todo ayuda para vencer.

        Le preguntaban hace poco al filósofo alemán Peter Sloterdijk, si estábamos perdiendo la capacidad de pensar.

        - "No es la capacidad como tal. Es que no se dan las circunstancias vitales que permitan tomar distancia.  Hay que dar siempre un paso atrás, (como cuando se mira un cuadro). Eso te permite convertirte en observador. La vida actual no invita a pensar".

        Vivimos tan deprisa que las noticias se atropellan sin darnos tiempo a digerirlas. A veces son tan brutales, que las de hoy nos parecen simplemente repetición de las de ayer.  Nos cuentan las noticias de lo que sucede en el mundo, sin darnos tiempo para pensar y en su caso interiorizar.  Y es que como decía el gran Michelangelo Buonarroti: "el tiempo no respeta lo que se hace sin contar con él".

           La vida, como el tiempo no se detiene, camina a su ritmo. Los españoles, hemos creado el aforismo, o el axioma  de que  "hay que darle tiempo al tiempo", sobre todo  cuando lleva o creemos que puede llevar una cierta enseñanza, un apotegma.

          Hay que "recular" para ver mejor. Retroceder, permite detener la noticia para ser consciente, analizarla globalmente e incluso sentir. Analicemos dos acontecimientos:

          1) El fanatismo no es ni creencia, ni progreso.

           Es una actitud irracional en la defensa radical e intolerante de una ideología, una creencia, una cultura, que conduce al odio contra quien no piense, no crea o no pertenezca a la misma. Y cuyas consecuencias, generalmente, sufren los más inocentes.

https://youtu.be/yRIMgzqqHd8

           La gente no puede concebir tanto engaño, tanta mentira y tanta mezquindad, ni el por qué esas actitudes, tan irrespetuosas e intransigentes.

           Pero las élites que dirigen el mundo, no  suelen aparecer, pero "conocen la irrefrenable tendencia de la mayoría de las personas hacia los dualismos (bueno y malo, superior e inferior, feo y bonito, a favor o en contra...) y han aprendido a generar y consolidar una percepción dualista del mundo (banderas y bandos ideológicos o de cualquier otra naturaleza, patrias y fronteras, blancos y negros; cristianos y musulmanes, falsas dicotomías, estúpidas rivalidades y confrontaciones...) posicionándose a la vez en ambos extremos para salir ganando siempre del enfrentamiento. Por lo tanto les interesa todo lo que sea dividir y tenga gancho suficiente como para que la gente se coloque voluntariamente en alguno de los polos de la disputa...no importa el coste humano, que esto tenga, en el que puedan rentabilizar el conflicto en beneficio propio" (E. Carrillo, Consciencia).

           El pasado 21 de abril, Domingo de Resurrección, se produjeron una serie de atentados contra varias iglesias cristianas y algunos hoteles, en Sri Lanka. La masacre, provocó más de 250 fallecidos, muchos de ellos niños, (22 niños murieron solo en la iglesia de Sión)  en la  que habían sido preparados para recibir los sacramentos, en  la más importante celebración cristiana.

          Alguien comentaba que, momentos antes de la explosión, el profesor de la escuela dominical preguntó a estos niños si estaban dispuestos a morir por Cristo .Todos levantaron sus manos. ¿Casualidades?

https://youtu.be/pSg8VW3K6r4

           El antropólogo francés  Claude Lévi-Strauss decía que: "el colmo del absurdo es creer que hemos conseguido un gran progreso espiritual porque en vez de comernos a nuestros semejantes, preferimos mutilarlos física y moralmente".  O simplemente, eliminarlos, aunque el fanático se tenga que inmolar. Según el portavoz gubernamental, los ataques fueron cometidos por al menos nueve suicidas que se inmolaron con explosivos matando a centenares de personas.

           Por las cámaras de vigilancia, se pueden seguir algunos de los movimientos preparativos desde las 2 de la madrugada, hasta la ahora de los atentados.

https://youtu.be/bbGEC2qeuTM

         En esa reacción, unos  decían: hay una guerra extremista islamista contra los cristianos de todo el mundo; tenemos que unirnos y combatir el radicalismo islamista.  Otros, se constata una persecución sistemática de cristianos, de sus símbolos e imágenes.  En algunos lugares se ha derogado el delito contra los sentimientos religiosos, con lo que, sin respeto, pueden burlarse de ellos sin temor a ser castigados. Ha habido iglesias quemadas con los fieles dentro. En Siria se ha crucificado a algunos cristianos por negarse a convertirse al islam.

          Los corresponsales de algunos medios, que cubrieron la masacre de Ceilán, no distinguieron a pacíficos turistas (entre ellos 2 españoles) ni creyentes ilusionados en una celebración religiosa. Para el periodista de (ABC), solo extremistas y acción-reacción. Después de haber estado "cubriendo las dos masacres sobre el terreno y en ambas ha visto lo mismo: radicales que mataban en nombre de una raza o religión y víctimas rotas por el dolor y la incomprensión. Si le cambiamos las palabras al manifiesto supremacista del australiano Brenton Tarrant, quien mató a tiros a medio centenar de musulmanes en las mezquitas neozelandesas, lo que dice es lo mismo que el clérigo radical Mohamed Zahran Hashim en su vídeo reivindicando en nombre del Daesh los ataques suicidas contra las iglesias ceilanesas, que se cobraron más de 250 vidas". Y más de 500 heridos.

https://youtu.be/YwGt6-DQIos

        Los comentarios de los medios en los días posteriores al atentado, se posicionaron, como se esperaba, en el dualismo musulmanes -cristianos.  Se informa de lo que se quiere, no de todo. Lo de Nigeria apenas ha trascendido. Las élites (antes citadas), son especialistas en la manipulación de los medios de comunicación y en intentar provocar una cadena de represalias que siga retroalimentándose y desate el odio global. Las Redes Sociales eran ondas expansivas, de un extremo al otro. ¿De verdad era eso? La acción criminal, de un perturbado ¿representa a un colectivo, religioso o social? ¿Quién envenena el corazón?    

https://youtu.be/RckA1xQjrk

          2) Asia Bibi: una víctima y un ejemplo.

       Los lectores saben algo de la "denuncia falsa", en el caso de los varones a quienes encarcelan -por la simple denuncia-, la repercusión en sus hijos a quienes no pueden acercarse o les impiden verles. Les privan de su cariño, -la condena más injusta y penosa-.

       Pues bien, Asia Bibi es, la víctima más célebre de la llamada "ley musulmana de la blasfemia". Por ese supuesto delito de blasfemia, fue encarcelada y en 2010 fue condenada a muerte, en Pakistán, por una denuncia falsa. ¿Alguna feminista europea movió por esta mujer un dedo o enarboló una pancarta en su defensa?

       Ella, de familia pobre, con 2 hijas, a 40 kilómetros de Lahore, decidió ir a trabajar al campo, para ayudar a su familia. Un día, tras una jornada agotadora, "bebió agua de la misma vasija que sus compañeras musulmanas, algo que los cristianos tienen prohibido en la ley islámica. Como reparación, sus amigas pidieron a Asia que se convirtiera al islam, algo que ella rechazó de plano. Las musulmanas narraron lo sucedido en el pueblo, y el imán, esposo de una de las jornaleras, denunció ante las autoridades a la cristiana por "insultos al profeta Mahoma".

       Una cosa es beber agua, que era cierto, pero no el supuesto insulto por blasfemia. ¡Denuncia falsa y sin  pruebas! Pero el fanatismo es terrible. El delito de "blasfemia" está castigado con la pena de horca

        El gobernador musulmán de Punjab, SalmanTaseer, salió en su defensa, y el ministro de Minorías, único miembro cristiano del gobierno paquistaní, también salió en su defensa, y... fueron asesinados por fanáticos islamistas.

     Por falta de pruebas contra la acusada, el Supremo dictó sentencia absolutoria contra ella, pero los líderes islamistas y los exaltados fundamentalistas siguieron pidiendo  que Asia fuera colgada. Por ello, Asia Bibi,  mientras se decidía el Recurso entre la horca o la absolución, siguió en la cárcel. Ha pasado allí casi 9 años.

      Gracias a una funcionaria cristiana, aprendió a leer. Pasó momentos  muy duros en la cárcel, tanto por las condiciones, como por la debilidad física y el alejamiento de sus familia. Si bien, quienes la podían visitar, dicen que tenía paz y siempre estuvo dispuesta a dar la vida, por su fe.

      Durante ese tiempo ha sido un icono de la lucha por la libertad religiosa y, en gran medida también de la persecución de los cristianos, que no ha cesado.

       Algunas organizaciones humanitarias y cristianas como CitizenGO y MasLibres.org, en contacto con su marido y sus hijas, movieron instancias diplomáticas a todos los niveles, para presionar al gobierno paquistaní para su liberación. Protagonizaron concentraciones ante las Embajadas de Pakistán. Y, para difundir su caso, como mujer injustamente denunciada y condenada, invitaron a su familia a diversos países  y medios europeos y americanos.

      Pero, incluso la libertad es un riesgo, donde los derechos fundamentales están en entredicho. Había que encontrar un país dispuesto a acogerla, pues dejarla en libertad en un clima de tanta excitación fanática, era un riesgo para su vida y la de su familia, como sucedió con el gobernador y el Ministro de las Minorías, que intentaron defenderla.

      Finalmente, las gestiones fueron eficaces y Canadá ofreció asilo a su marido, sus hijas y su abogado Joseph Nadaeem , "que estuvo cuidando de la familia desde la condena a muerte y  que también había recibido amenazas de muerte". La prudencia de unos y otros, impuso silencio.

     Por eso, cuando la respuesta absolutoria de blasfemia llegó el pasado mes de octubre, el gobierno de Paquistán tenía que dar pasos con cautela. Según ha podido saberse: primero, en el mes de enero el Supremo paquistaní rechazó la apelación contra su absolución; después, "el Gobierno ha dicho que tuvieron que gestionar algunos asuntos internos con los partidos religiosos y otras partes, así que le tomó bastante tiempo abandonar el país". Hay que tener en cuenta, que cuando transcendió la respuesta absolutoria del Supremo, en noviembre, las protestas de los islamistas radicales, crearon un caos durante tres días en varias ciudades del país.

      Felizmente, el 8 de mayo 2019, Asia Bibi, con casi  50 años, ya está en Canadá. La CNN difundió la noticia de su liberación. Una persona cercana al Ministerio de Exteriores añadía: "Asia Bibi ha salido del país. Es una persona libre y viaja por voluntad propia".

       Desde España, I. Arsuaga, una de las personas que más se implicó en su liberación, concluía:  "La salida de Asia Bibi de Pakistán nos anima a seguir trabajando por la libertad religiosa y los derechos fundamentales de los cristianos perseguidos, que sigue siendo el grupo religioso del mundo más acosado por los radicales".

        3) Lo que en los hechos, tomando distancia, puedo resaltar.

       Es la verdad la que nos hace libres y da sentido a la vida. Como dije al principio, cuando uno no se rinde, todo ayuda para vencer. Triunfamos sobre nosotros mismos cuando somos conscientes de que somos seres libres, estemos donde estemos sin caer en juicios,  ni odios,  ni venganzas, ni  extremismos.

       Aprender a convivir, respetar a los demás y su evolución, descubrir lo que somos y desarrollar nuestras capacidades para transformarnos y transformar el mundo, es tarea de todos y está al alcance de todos. Todos tenemos derecho a estar aquí.

        Nadie es más que nadie, pero tampoco menos. El Universo y el Mundo, los seres vivos de cualquier especie, también la humana, en sus distintas dimensiones, tienen que potenciar  lo que les une.

        Defender a quien es injustamente atacado está bien. No tener que defenderlo sería mejor.

        Creyentes y no creyentes (o ateos) tienen  mucho en común. Potenciar lo humano, puede abarcar toda la vida. Las creencias de quienes creen, no pueden ser motivo de confrontación, porque es un "contradiós"; seguro que en la espiritualidad  y en el silencio,  se pueden superar las diferencias, sin demasiados mediadores.

        El pasado 25 de febrero de este año 2019, se firmó un pacto religioso histórico en Medio Oriente, concretamente en Abu Dabhi, de más de 150 líderes de todas las religiones de casi todas las razas, para instaurar  una forma de encuentro religioso global. Tal vez no sea más que un espacio de mínimos. Aunque haya sido criticado, es un paso. Ojalá se den más. Si Dios es uno y está en todos, ¿por qué dividirle y dividirnos para invocarle?

       Aunque parezca una contradicción, la vida no termina con la muerte, pero la muerte sí termina con la vida humana.

       Y finalmente, conviene recordar que según todas las tradiciones religiosas: existe el karma; "una energía trascendente que se genera a partir de los actos de las personas. Es conocido como un espíritu de justicia y/o equilibrio".

       Estamos aquí para recordar y ayudar, no para  buscar o eliminar posibles enemigos.

José Manuel Belmonte

 

 

Entender la opresión humana en África

El libro de Hervé Roullet, “La esclava indomable”: es un texto ágil, de fácil lectura, que honra la tradición francesa de la buena divulgación. Ofrece como dos planos: el clásico hagiográfico que, en este caso, comienza con una etapa ciertamente llena de aventuras apasionantes hasta la llegada de la protagonista a Italia; el segundo, la amplitud de las descripciones históricas y culturales de conjunto, que facilitan el conocimiento de la geografía e historia de Sudán y Darfur. En este sentido, Roullet ayuda a entender la opresión humana en África, especialmente la que han sufrido y sufren los cristianos por parte de los musulmanes; la doctrina y praxis de la Iglesia sobre la esclavitud (con buen criterio, destaca sólo lo positivo), hasta la triste realidad de las nuevas esclavitudes.

Jaume Catalán Díaz

 

Las drogas y quién se beneficia y los suicidios de policías

                                Durante muchos años he escrito sobre las drogas y uno de los párrafos de uno de mis artículos es el que sigue y fue publicado en agosto pasado: “Está visto que éste es uno de los más grandes negocios que hay hoy en el “podrido mundo actual”; por tanto en el mismo se mueven inmensas cantidades de dinero “libre de impuestos” (cosa inexplicable en ese mundo donde las denominadas “Haciendas Públicas”, son similares a los recaudadores de impuestos en la época medieval y donde imperaba el feudalismo y el derecho de pernada); por lo que en ese “muy obscuro mundo de delincuencia múltiple”, abundan todo tipo de sobornos, amén de crímenes horrendos y empleando “un brutal ajuste de cuentas”, que siembra de cadáveres el entorno donde se desarrolla y a lo que ningún gobernante del tipo que sea, le da otra importancia, que el decomiso de ingentes cantidades de drogas, las que una vez apresadas por las autoridades, desaparecen “de la escena” y nadie sabe a dónde van a parar muchas de esas partidas, pues nada se dice de ellas; incluso recuerden los robos de grandes cantidades en sedes precisamente de las policías encargadas de custodiarlas; lo que no entra en mente humana, ya que los ladrones debieron ser, “de los que en estos especiales lugares tenían que tener entrada más que suficientemente clara para no llamar la atención, puesto que otra cosa no se explica si imaginamos la escena del robo”.

                                Hoy me reitero y digo… Esto de la droga  en España, ya va siendo un "misterio escamoso para mí"; cada dos por tres, detienen a docenas de traficantes, les requisan toneladas de drogas, dicen que los desarticulan, pero como los mosquitos en una ciénaga, nacen de nuevo y vuelta a detener y a incautar... ¿dónde va tanta droga... vuelve al mercado por caminos que ni imaginamos? ¿Por qué no se acepta lo que ya es inevitable y se legalizan las drogas y que paguen impuestos... no se sigue vendiendo droga en cualquier rincón de España y los gobiernos son impotentes para controlarlo? Pues legalicen la venta  y el consumo que reitero ya existe, fijen impuestos y que paguen los muchos gastos que ahora pagamos nosotros los contribuyentes.

                                Imagine si se legaliza la venta de drogas, la cantidad de policías que quedan libres para ser dedicados al resto de la mucha delincuencia, que nos asola; la cantidad de presos que no tendrían que estar en la cárcel por la venta ilegal; la liberación de montañas de papeles en legajos que inundan los juzgados; incluso que la droga llegaría en mejores condiciones de calidad al desgraciado que idiotamente se sigue drogando; o más incluso, los campos que se podrían dedicar al cultivo de estas y debidamente controlados por el Estado; además las sumas grandiosas que se recaudarían por impuestos, que igualmente ayudarían al enorme gasto que las drogas ocasionan a la sanidad pública, etc. etc. Y reitero, es que está demostrado que hagan lo que hagan las autoridades, la droga se vende impunemente “en cualquier aldea de España”; lógico que apliquemos aquello de que… “De lo perdido saca lo que puedas”.

                                Por otra parte leo hoy mismo lo que sigue, sobre el terrible aumento de los suicidios en policías hombres y mujeres; y puestos a pensar… ¿tendrá esto algo que ver con las drogas y otras delincuencias y por lo que el que por vocación se dedica a ser policía, frustrado en extremo, se pega un tiro y se va de este podrido y corrompido mundo? No sé, pero la pregunta la dejo en el aire y como les dejo la dirección de la noticia, entren en ella y deduzcan por si mismos.

            “Entre los años 2000 y 2017, en España se suicidaron 152 policías nacionales, según datos recogidos por la División de Personal del cuerpo. De ellos, 144 fueron realizados por hombres y ocho por mujeres. Este dato es el más escalofriante que se desprende del anexo del estudio desarrollado por la Agrupación Reformista de Policías (ARP), publicado en febrero de este año y basado en cifras oficiales”. https://www.vozpopuli.com/espana/numero-suicidios-policia-agentes-muertos_0_1227178244.html  Nada se dice de guardias civiles, que se supone habrá algunos o cantidades similares; en fin, la plaga de las drogas sigue y todo lo demás.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes