Las Noticias de hoy 13 Mayo 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 13 de mayo de 2019    

Indice:

ROME REPORTS

Regina Coeli: “Viviendo una vida plena”

Día de la Madre: Homenaje del Papa Francisco

Ordenaciones en San Pedro: Buscar agradar a Dios, secreto de la alegría sacerdotal

VIRGEN DE FÁTIMA*: Francisco Fernandez Carbajal

“Señor, con tu auxilio, lucharé”: San Josemaria

Mensaje del Prelado (8 mayo 2019)

El prelado: «Pidamos a Dios un corazón de niños»

'Guadalupe'

Ya está disponible el libro de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

«De Guadalupe se aprende a no ponerse límites, a no conformarse, a volar alto»

Orar cara a cara: Daniel Tirapu

La sonrisa de un niño abortado: Ernesto Juliá

Que los hijos sepan valorar a mamá: Silvia del Valle Márquez

Amar su profesión hasta convertirla en un arte

La duda sobre las propias cualidades: Alfonso Aguiló

Hiperpaternidad: Lucia Legorreta

¿Te has hecho daño hijo mío?: Plinio Corrêa de Oliveira

El aborto en el Constitucional: Josefa Romo

El concepto de periferias,: Jesús D Mez Madrid

Tienen la llave del futuro de la humanidad,: Juan García.

Del médico y del mulo… mientras más lejos más seguro: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Regina Coeli: “Viviendo una vida plena”

Palabras del Papa antes de la oración mariana

mayo 12, 2019 14:18Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 12 mayo 2019).-  Jesús “nos ofrece la oportunidad de vivir una vida plena sin fin”, dijo el Papa Francisco al celebrar la oración de Regina Coeli el 12 de mayo de 2019, el cuarto domingo de Pascua, llamado “Domingo del Buen Pastor”.

Escuchar y reconocer la voz de Dios “implica una intimidad con Él, que se consolida en la oración, en el encuentro sincero de corazón a corazón con el Divino Maestro y Pastor de nuestras almas”, dijo, al presentar la oración mariana en la plaza San Pedro.

El Papa nos invitó a salir “del laberinto de caminos erróneos”, a abandonar “el comportamiento egoísta”, a “emprender los nuevos caminos de la fraternidad y el don de nosotros mismos, a su imitación”.

Aquí está nuestra traducción de su meditación.

AK

Palabras del Papa Francisco antes Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Evangelio de hoy (ver Jn 10.27-30), Jesús se presenta a sí mismo como el verdadero Pastor del Pueblo de Dios. Habla de la relación que lo une a las ovejas de la grey, es decir a sus discípulos, e insiste en el hecho que es una relación de conocimiento recíproco. «Mis ovejas – dice él – escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen, yo les doy a ellas la vida eterna y no se perderán “(vv. 27-28).  Leyendo atentamente esta frase, vemos que la obra de Jesús se expresa en algunas acciones: Él habla,
Jesús conoce, Jesús da la vida eterna, Jesús custodia.

El Buen Pastor, Jesús, está atento a cada uno de nosotros, nos busca y nos ama, dirigiéndonos su palabra, conociendo en profundidad nuestro corazón, nuestros deseos y nuestras esperanzas, como también nuestros fracasos y nuestras decepciones. Nos acoge y nos ama como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Para cada uno de nosotros, Él “da la vida eterna”: es decir, nos ofrece la posibilidad de vivir una vida plena, sin fin. Además, nos cuida y guía con amor, ayudándonos a atravesar los senderos difíciles y los caminos muchas veces arriesgados que se presentan en el camino de la vida.

A los verbos y gestos que describen en el modo en el cual  Jesús, el Buen Pastor, se relaciona con nosotros, hacen eco los verbos que se refieren a las ovejas: “escuchan mi voz”, “me siguen”. Son acciones que muestran cómo debemos corresponder a las actitudes tiernas del Señor. De hecho, escuchar y reconocer su voz implica intimidad con Él, que se fortalece en la oración, en el encuentro de corazón a corazón con el divino Maestro y Pastor de nuestras almas. Esta intimidad con Jesús fortalece en nosotros el deseo de seguirlo, saliendo del laberinto de caminos equivocados, abandonando las actitudes egoístas, para encaminarnos en el camino de la nueva fraternidad y del don de nosotros mismos, siguiendo la imitación de Jesús. No lo olvidemos, Jesús es el único Pastor que nos habla,nos conoce, nos da la vida eterna y nos custodia. Nosotros somos la única grey y tenemos que esforzarnos por escuchar la voz de Jesús, mientras que con amor, Él profundiza el amor de nuestro corazón y de este diálogo, de este coloquio, surge la alegría de seguirlo, dejándonos conducir a la plenitud de la Vida Eterna.

Ahora nos dirigimos a María, Madre de Cristo, el Buen Pastor. Ella, que respondió con prontitud a la llamada de Dios, ayude de modo particular a todos aquellos que son llamados al sacerdocio y a la vida consagrada para acoger con alegría y disponibilidad la invitación de Cristo a ser sus colaboradores más directos en el anuncio del Evangelio y en el servicio del Reino de Dios en nuestro tiempo.

 

 

Día de la Madre: Homenaje del Papa Francisco

Para la protección del valor de la familia

mayo 12, 2019 16:50Anne KurianAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 12 mayo 2019).- Para el Día de la Madre celebrado en varios países el 12 de mayo de 2019, especialmente en Suiza, Canadá y Bélgica, el Papa Francisco invitó a la gente presente en la Plaza de San Pedro para el Regina Coeli que aplaudiera a las madres.

Después de la oración mariana, que de hecho ha planteado esta fiesta: “Me gustaría extender un cordial saludo a todas las madres, dándoles las gracias por su valioso trabajo … en el crecimiento de los niños y en la protección de los valores de la familia”.

El Papa también propuso recordar a las “madres que nos miran desde el cielo y continúan cuidándonos con la oración”.

“Nuestro pensamiento”, agregó, “también se dirige a nuestra Madre celestial, a quien celebraremos mañana, 13 de mayo, bajo el nombre de Nuestra Señora de Fátima. Confiemos en ella para continuar con alegría y generosidad a nuestro camino”.

 

 

Ordenaciones en San Pedro: Buscar agradar a Dios, secreto de la alegría sacerdotal

Homilía del Papa Francisco

mayo 12, 2019 12:46Raquel AnilloPapa Francisco, Roma

(ZENIT – 12 mayo 2019).- “La alegría sacerdotal se encuentra solo en este camino, buscando agradar a Dios que nos ha elegido”, dijo el Papa Francisco a los nuevos sacerdotes que ordenó el 12 de mayo de 2019, en la Basílica de San Pedro.

El obispo de Roma confirió el sacramento del orden a 19 diáconos en este domingo del “Buen Pastor” y 56 ° Día Mundial de Oración por las Vocaciones. Los nuevos sacerdotes proceden de diversas nacionalidades: Austria, Perú, Italia. El más joven tiene 27 años y el más mayor tiene 46 años.

El sacerdocio, les dijo, “no es una asociación cultural, no es una sindicato”. Ustedes serán participantes en el ministerio de Cristo. También los alentó a ser “hombres de oración, hombres de sacrificio” y no a cansarse de ser misericordiosos.

Esta es la homilía que pronunció durante la celebración, sacada en gran parte del ritual romano para la ordenación sacerdotal.

AK

Homilía del Santo Padre

¡Queridos hermanos y hermanas!

Estos hijos nuestros han sido llamados a la orden de los presbíteros y es necesario reflexionar con atención a qué ministerio acceden en la Iglesia. Como bien saben hermanos el Señor Jesús es el único Sumo Sacerdote del Nuevo Testamento, aunque en verdad de todo el pueblo santo de Dios que ha sido constituido Sacerdocio Real en Cristo. sin embargo el Gran Sacerdote Jesucristo eligió algunos sacerdotes para que desempeñasen en la Iglesia en su nombre el oficio sacerdotal para bien de todos los hombres, así para que pueda continuar con su misión de Maestro, sacerdote y Pastor.

De hecho, él mismo fue enviado por el Padre, a su vez, él envió a los apóstoles en el mundo para continuar sin interrupción su obra, luego a los obispos y sus sucesores, los presbíteros sus colaboradores con quienes unidos en el ministerio sacerdotal han sido llamados al servicio del Pueblo de Dios.

Después de muchos años de reflexión, reflexión de los superiores, reflexión personal, de aquellos que los han acompañado en este camino, hoy se presentan aquí para que se les confiera el Orden Sacerdotal, ellos serán configurados a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, serán consagrados como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento y con este título se reúnen y se unen a los obispos en el Orden Sacerdotal, serán Pastores del Pueblo de Dios, dispensarán el culto, especialmente el sacrificio del Señor, es decir, la Eucaristía.

En cuantos a ustedes hermanos queridos, están por ser promovidos al Orden Presbiterial, consideren que ejercitando el ministerio de la Sagrada Doctrina, serán partícipes de la misión de Cristo, como Maestro. Esta no es una asociación cultural, no es un sindicato, no, ustedes serán partícipes del Ministerio y del Misterio de Cristo. Dispensen a todos esa palabra que ustedes mismos han recibido de Cristo, por esto, lean y mediten frecuentemente la Palabra del Señor, porque para creer lo que han leído y enseñar lo que han aprendido y vivir lo que han enseñado. Jamás se puede hacer una homilía, una predicación sin mucha oración, con la Biblia en la mano, no se olviden de esto, que sea de alimento al Pueblo de Dios vuestra doctrina unida a la oración será muy fecunda, que sea de alegría y gozo para los fieles, el perfume de su vida, hombres de oración, hombres de sacrificio, porque con la palabra y el ejemplo, edifican la casa de Dios, la Iglesia y ustedes continuarán así la obra salvadora de Cristo.

Mediante vuestro ministerio y el sacrificio espiritual de los fieles, se unen al sacrificio de Cristo y por sus manos en nombre de toda la Iglesia les es ofrecido el sacrificio cruento en el altar de los sagrados misterios. Estén atentos a la celebración de la Eucaristía, reconozcan ustedes entonces lo que hacen, imiten lo que celebren porque participando en el misterio de la  muerte y resurrección del Señor, puedan llevar la muerte de Cristo a sus miembros y puedan cambiar de vida.

El Señor nos ha querido salvar gratuitamente, él mismo nos han dicho: “den gratis lo que gratis han recibido”.La celebración de la Eucaristía es lo máximo de la gratuidad del Señor, por favor, no la ensucien con intereses mezquinos.

Por el bautismo agregarán nuevos fieles al Pueblo de Dios, con el sacramento de la Penitencia darán el perdón de Cristo, de la Iglesia y por favor les pido, no se cansen de ser misericordiosos, misericordiosos, como el Padre, como Jesús ha sido misericordioso con todos nosotros. Con el Óleo Santo, darán alivio a los enfermos. Pierdan el tiempo visitando a los enfermos. Al celebrar los ritos sagrados y elevar la oración de alabanza y súplica en diferentes momentos del día, se convertirán en la voz del Pueblo de Dios y de toda la humanidad.

Conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos en su favor para ocuparos en las cosas de Dios, ejerciten con alegría y sincera caridad la obra sacerdotal de Cristo, buscando solo agradar a Dios y no a ustedes mismos. La alegría sacerdotal está solo en este camino, buscando agradar a Dios que nos ha elegido. Finalmente, al participar en la misión de Cristo, Jefe y Pastor, en comunión filial con su obispo, comproméntanse a unir a los fieles en una sola familia. Aquí están las proximidades propias de los sacerdotes: próximos de Dios en oración, próximos del obispo que es vuestro padre, próximos del presbiterio, de otros sacerdotes, como hermanos, sin decirse una palabra, y cerca del Pueblo de Dios. Siempre tengan en sus ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no vino para ser servido, sino para servir y para buscar y salvar lo que se perdió.

 

 

VIRGEN DE FÁTIMA*

Memoria

— Las apariciones de Nuestra Señora.

— La Virgen pide penitencia por los pecados de los hombres.

— Consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María.

I. El 13 de mayo de 1917, hacia el mediodía, se apareció Nuestra Señora por vez primera a tres pastorcillos –Lucía, Jacinta y Francisco–, que habían llevado sus ovejas a pastar a una hondonada cubierta de carrascas y de olivos que los lugareños conocían con el nombre de Cova de Iría1. La Virgen pidió a los niños que acudieran a aquel mismo lugar el día trece de cada mes, durante seis meses consecutivos. El mensaje que les irá desgranando la Señora es un mensaje de penitencia por los pecados que cada día se cometen, el rezo del Santo Rosario por esta misma intención y la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón. En cada aparición, la dulce Señora insiste en el rezo diario del Rosario, y les enseña una oración para que la repitan muchas veces, ofreciendo sus obras y en especial pequeñas mortificaciones y sacrificios: ¡Oh Jesús!..., por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de las ofensas hechas al Inmaculado Corazón de María.

En agosto, la Virgen prometió un signo público, visible por todos, como prueba de la veracidad de estos mensajes. En cada aparición, la Virgen alentaba a los niños a que rezaran por la conversión de los pecadores, ofreciendo sacrificios y rezando el Santo Rosario. El 13 de octubre, tuvo lugar el llamado prodigio del sol. Decenas de miles de personas, presentes en Cova de Iría, fueron testigos de este hecho extraordinario; incluso fue visto por quienes estaban a muchos kilómetros del lugar de las apariciones. Nuestra Señora declaró entonces a los niños que era la Virgen del Rosario. También les dijo: «Es preciso que los hombres se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... Que no ofendan más a Nuestro Señor, que ya es demasiado ofendido».

El Papa Juan Pablo II, recordando su peregrinación a Fátima, donde acudió «con el rosario en la mano, el nombre de María en los labios y el canto de la misericordia en el corazón», para dar gracias a Nuestra Señora por haber salido con vida del atentado sufrido el año anterior, señalaba que «las apariciones de Fátima, comprobadas por signos extraordinarios, en 1917, forman como un punto de referencia y de irradiación para nuestro siglo. María, Nuestra Madre celestial, vino para sacudir las conciencias, para iluminar el auténtico significado de la vida, para estimular a la conversión del pecado y al fervor espiritual, para inflamar las almas de amor a Dios y de caridad hacia el prójimo. María vino a socorrernos, porque muchos, por desgracia, no quieren acoger la invitación del Hijo de Dios para volver a la casa del Padre.

»Desde su santuario de Fátima, María renueva todavía hoy su materna y apremiante petición: la conversión a la Verdad y a la Gracia; la vida de los sacramentos, especialmente la Penitencia y la Eucaristía, y la devoción a su Corazón Inmaculado, acompañado por el espíritu de penitencia»2.

Hoy podemos preguntarnos cómo va nuestra correspondencia a las frecuentes inspiraciones del Espíritu Santo para que purifiquemos el alma, especialmente en la Confesión sacramental, cómo reparamos por los pecados personales pasados y por los de todos los hombres, cómo rezamos el Santo Rosario –especialmente en este mes de mayo–, poniendo «intenciones ambiciosas», pidiendo que muchos amigos y compañeros se acerquen de nuevo a Cristo, recorriendo con humildad el camino de vuelta del hijo pródigo.

II. «El mensaje de Fátima es, en su núcleo fundamental, una llamada a la conversión y a la penitencia, como en el Evangelio (...). La Señora del mensaje parecía leer con una perspicacia especial los signos de los tiempos, los signos de nuestro tiempo.

»La llamada a la penitencia es una llamada maternal; y, a la vez, es enérgica y hecha con decisión»3. Hoy, en nuestra oración, nos llega esta voz a la vez dulce y fuerte de la Virgen, que apremia, como dirigida personalmente a cada uno de nosotros.

A lo largo de todo el Evangelio resuenan las palabras arrepentíos y haced penitencia4. Jesús comenzará su misión pidiendo penitencia: haced penitencia, porque está cerca el Reino de los Cielos5. Esta palabra significa la conversión del pecador, y designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a reparar el pecado cometido6.

La Virgen nos recuerda que sin penitencia no se recibe el Reino de su Hijo; sin penitencia se está en el reino del pecado. Sin penitencia, todos igualmente pereceréis7, había anunciado el Señor. Por eso, en el mensaje que difunden los Apóstoles, recién nacida la Iglesia, la predicación de esta virtud ocupará un lugar esencial8. Todo el tiempo de la Iglesia peregrina, en el que nos encontramos, aparece como spatium verae poenitentiae, un tiempo de verdadera penitencia concedido por el Señor para que nadie perezca9. Es necesaria la penitencia porque existe el pecado y nosotros no somos ajenos a él, porque es necesario reparar por tantas faltas y debilidades propias y de nuestros hermanos los hombres, y porque nadie, sin un privilegio especial y extraordinario, está confirmado en gracia. «La finalidad última de la penitencia –enseña el Papa Juan Pablo II– consiste en lograr que amemos intensamente a Dios y nos consagremos a Él»10. El Santo Cura de Ars solía afirmar que nos es tan necesaria para el alma como el respirar para la vida del cuerpo11.

La primera muestra de esta virtud se manifiesta en el amor a la Confesión frecuente de nuestras culpas actuales y pasadas, que nos lleva a desearla, a cuidarla con esmero, con contrición verdadera, y a llevar a cabo un eficaz apostolado entre nuestros parientes y amigos para acercarles a este sacramento de la misericordia y de la alegría. La virtud de la penitencia ha de estar presente, de alguna manera, en las acciones corrientes de todos los días: en «el cumplimiento exacto del horario que te has fijado, aunque el cuerpo se resista o la mente pretenda evadirse con ensueños quiméricos. Penitencia es levantarse a la hora. Y también, no dejar para más tarde, sin un motivo justificado, esa tarea que te resulta más difícil o costosa.

»La penitencia está en saber compaginar tus obligaciones con Dios, con los demás y contigo mismo, exigiéndote de modo que logres encontrar el tiempo que cada cosa necesita. Eres penitente cuando te sujetas amorosamente a tu plan de oración, a pesar de que estés rendido, desganado o frío.

»Penitencia es tratar siempre con la máxima caridad a los otros, empezando por los tuyos. Es atender con la mayor delicadeza a los que sufren, a los enfermos, a los que padecen. Es contestar con paciencia a los cargantes e inoportunos. Es interrumpir o modificar nuestros programas, cuando las circunstancias –los intereses buenos y justos de los demás, sobre todo– así lo requieran.

»La penitencia consiste en soportar con buen humor las mil pequeñas contrariedades de la jornada; en no abandonar la ocupación, aunque de momento se te haya pasado la ilusión con que la comenzaste; en comer con agradecimiento lo que nos sirven, sin importunar con caprichos.

»Penitencia, para los padres y, en general, para los que tienen una misión de gobierno o educativa, es corregir cuando hay que hacerlo, de acuerdo con la naturaleza del error y con las condiciones del que necesita esa ayuda, por encima de subjetivismos necios y sentimentales.

»El espíritu de penitencia lleva a no apegarse desordenadamente a ese boceto monumental de los proyectos futuros, en el que ya hemos previsto cuáles serán nuestros trazos y pinceladas maestras. ¡Qué alegría damos a Dios cuando sabemos renunciar a nuestros garabatos y brochazos de maestrillo, y permitimos que sea Él quien añada los rasgos y colores que más le plazcan!»12. ¡Qué buena obra maestra aparece entonces!

III. Una parte del mensaje de Fátima era el deseo de la Virgen de que se consagrara el mundo a su Inmaculado Corazón. ¿Dónde iba a estar más seguro el mundo? ¿Dónde vamos a estar nosotros mejor defendidos y amparados? Esta Consagración «significa acercarnos, por intercesión de la Madre, a la misma fuente de la Vida, que brotó en el Gólgota. Este manantial corre ininterrumpidamente, brotando de él la Redención y la gracia. Se realiza continuamente en él la reparación por los pecados del mundo. Este manantial es fuente incesante de vida nueva y de santidad»13.

Pío XII (cuya ordenación episcopal había tenido lugar precisamente el 13 de mayo de 1917, el día de la primera aparición) consagró al Inmaculado Corazón de María el género humano y, especialmente, los pueblos de Rusia14. Juan Pablo II ha querido renovarla, y a ella nos podemos unir nosotros: «¡Oh Madre de los hombres y de los pueblos!, tú que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, como movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente a tu corazón, y abraza con el amor de la Madre y de la Sierva este nuestro mundo, que ponemos bajo tu confianza y te consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

»De manera especial ponemos bajo tu confianza y te consagramos aquellos hombres y naciones que necesitan especialmente esta consagración. “¡Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios!”. “¡No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades!”.

»¡No deseches!

»¡Acoge nuestra humilde confianza y entrega!»15.

Santa María, siempre atenta a lo que le pedimos, nos dejará que encontremos refugio y amparo en su Purísimo Corazón.

1 C. Barthas, La Virgen de Fátima, Rialp. Madrid 1963, p. 86 ss. — 2 Juan Pablo II, Ángelus, 26-VII- 1987. — 3 ídem, Homilía en Fátima, 13-V-1982. — 4 Cfr. Mc 1, 15. — 5 Mt 4, 17. — 6 Cfr. L. Boyer, Diccionario de Teología, Herder, Barcelona 1983, voz Penitencia. — 7 Lc 13, 3. — 8 Cfr. Hech 2, 38. — 9 Cfr. 2 Pdr 3, 9. — 10 Juan Pablo II, Homilía en Fátima, cit. — 11 Santo Cura de Ars, Sermón sobre la penitencia. — 12 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 138. — 13 Juan Pablo II, Homilía en Fátima, cit. — 14 Pío XII, Radiomensaje Benedicite Deum, 31-X-1942. — 15 Juan Pablo II, Consagración a la Virgen de Fátima, 13-V-1982.

Desde el 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, la Virgen se apareció en Fátima (Portugal) a tres niños: Lucía, Francisco y Jacinta. Estas apariciones fueron precedidas por tres apariciones de un Ángel en la primavera de 1916. La Virgen les recomendó, en cada ocasión, el rezo del Santo Rosario y la reparación por las ofensas que recibe su Inmaculado Corazón. El 13 de octubre tuvo lugar un prodigio, que fue observado por miles de personas, anunciado por Nuestra Señora para que el mundo comprendiera la veracidad de estas apariciones: el sol, como un disco luminoso, comenzó a girar sobre sí mismo, asemejándose a una rueda de fuego. El fenómeno duró unos diez minutos.

La Virgen pidió que fuera consagrado el mundo a su Inmaculado Corazón, Esta Consagración, a petición del Episcopado portugués, fue realizada solemnemente por Pío XII el 31 de octubre de 1942. Fue renovada por Juan Pablo II.

 

“Señor, con tu auxilio, lucharé”

El canto humilde y gozoso de María, en el «Magnificat», nos recuerda la infinita generosidad del Señor con quienes se hacen como niños, con quienes se abajan y sinceramente se saben nada. (Forja, 608)

No me olvidéis que santo no es el que no cae, sino el que siempre se levanta, con humildad y con santa tozudez. Si en el libro de los Proverbios se comenta que el justo cae siete veces al día (Cfr. Prv XXIV, 16.), tú y yo –pobres criaturas– no debemos extrañarnos ni desalentarnos ante las propias miserias personales, ante nuestros tropiezos, porque continuaremos hacia adelante, si buscamos la fortaleza en Aquel que nos ha prometido: venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré (Mt XI, 28.). Gracias, Señor, quia tu es, Deus, fortitudo mea (Ps XLII, 2.), porque has sido siempre Tú, y sólo Tú, Dios mío, mi fortaleza, mi refugio, mi apoyo.
Si de veras deseas progresar en la vida interior, sé humilde. Acude con constancia, confiadamente, a la ayuda del Señor y de su Madre bendita, que es también Madre tuya. Con serenidad, tranquilo, por mucho que duela la herida aún no restañada de tu último resbalón, abraza de nuevo la cruz y di: Señor, con tu auxilio, lucharé para no detenerme, responderé fielmente a tus invitaciones, sin temor a las cuestas empinadas, ni a la aparente monotonía del trabajo habitual, ni a los cardos y guijos del camino. Me consta que me asiste tu misericordia, y que al final hallaré la felicidad eterna, la alegría y el amor por los siglos infinitos. (Amigos de Dios, 131)

 

 

Mensaje del Prelado (8 mayo 2019)

Mons. Ocáriz nos anima a vivir este mes mariano en continua acción de gracias a Dios “por todo, porque todo es bueno”, como enseñaba san Josemaría.

Cartas pastorales y mensajes08/05/2019

Opus Dei - Mensaje del Prelado (8 mayo 2019)

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Recordamos bien cómo san Josemaría nos animaba a mantener una actitud habitual de agradecimiento a Dios “por todo, porque todo es bueno” (Camino, n. 268). Es una sencilla y muy valiosa manera de orar.

Demos gracias al Señor por todas las cosas buenas que nos permite vivir y por tantos dones de los que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta. También en medio de problemas, del dolor o de la experiencia de nuestra propia debilidad, Dios nos ofrece la oportunidad de ver más allá de lo inmediato para confiar en su amor: «Si dais gracias a Dios por todo, habréis adelantado mucho en vuestra vida espiritual», nos decía en una ocasión san Josemaría (28-III-1971).

Hace pocos días, hemos agradecido especialmente al Señor la ordenación de 34 nuevos sacerdotes de la Prelatura. Que esta acción de gracias nos lleve a rezar por todos los sacerdotes de la Iglesia para que, como ha pedido el Papa, «no le tengan miedo a gastar la vida por su gente» (15-XI-2018).

Ante la ya muy próxima beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, junto a seguir dando gracias, pidamos al Señor que nos ayude a comprender y vivir más profundamente la vida ordinaria como camino de santidad: de amar a Dios y a los demás con obras de servicio.

Como siempre, y especialmente en este mes de mayo, acudamos en nuestra oración a la mediación materna de Santa María.

Con todo cariño os bendice

vuestro Padre

 

El prelado: «Pidamos a Dios un corazón de niños»

Homilía de Mons. Fernando Ocáriz, en la memoria del beato Álvaro del Portillo, pronunciada en la basílica de Sant’Eugenio, el sábado 11 de mayo de 2019.

Noticias11/05/2019

Opus Dei - El prelado: «Pidamos a Dios un corazón de niños»

Celebramos la festividad del beato Álvaro del Portillo, el queridísimo don Álvaro. Han transcurrido ya más de cinco años desde su beatificación. El tiempo pasa rápido, pero conservamos bien en la memoria aquellos días de alegría pasados en Madrid.

Serían muchos los aspectos en los que nos podríamos fijar al recordar la vida de quien fue el primer sucesor de san Josemaría. Me quería detener ahora en su confianza en Dios.

 

Los textos de la Misa de hoy nos hablan de este aspecto, al delinear la figura del buen pastor. En la primera lectura, escuchamos palabras del profeta Ezequiel. La situación del pueblo de Israel estaba en un momento muy crítico. Jerusalén había sido destruida y gran parte del pueblo había sido deportada al extranjero. Los israelitas esperaban a alguien capaz de llevarlos de vuelta a su tierra. Sin embargo, los planes de Dios siempre superan nuestros cálculos. Esta vez, dice por boca de Ezequiel: “Yo mismo buscaré mi rebaño. (…). Yo mismo pastorearé mis ovejas. (…). A la que esté herida la vendaré y curaré a la enferma” (Ez 34,11-16). El profeta, sorprendentemente, va mucho más allá de lo que sus contemporáneos podían esperar: llama al pueblo a poner la esperanza directamente en Dios y no en las soluciones meramente humanas.

Don Álvaro era una persona de grandes cualidades naturales y sobrenaturales. Sabía que la gracia de Dios podía hacer en su vida mucho más de lo que él era capaz de imaginar. Al ser elegido para hacer cabeza en el Opus Dei, decía: “Tengo unas dificultades grandísimas, que son todos mis pecados, pequeñeces y miserias. Pero sé que Dios Nuestro Señor (…) da unas gracias proporcionadas a lo que pide a cada uno”.

¿Cómo no confiar en un Dios que da la vida por nosotros?

En el Evangelio que hemos escuchado, Jesús se presenta como Buen Pastor. Y a los motivos que nos había señalado el profeta para confiar en Dios, añade uno más: el Pastor “da la propia vida por las ovejas” (Jn 10,11). Así, la imagen del pastor llega a su punto más pleno: Cristo es quien nos busca para cargarnos sobre sus hombros; Cristo es quien venda y cura nuestras heridas; Cristo es el mismo Dios que da su vida en la Cruz por nosotros. Después de haber proclamado esto en el Evangelio, ¿cómo no confiar en un Dios que da la vida por nosotros?

El Papa, en numerosas ocasiones, nos ha animado a tener presente que, como escribe san Pablo, Dios es quien obra en nuestra vida, tanto al querer hacer algo bueno, como al ponerlo por obra (cfr. Fil 2,13). A veces, sobre todo en algún momento de desánimo, puede suceder que confiemos poco en la gracia de Dios e intentemos apoyarnos en otras seguridades (cfr. Gaudete et exultate, n. 50): en nuestras fuerzas, en nuestras ideas, nuestros planes. El Señor cuenta con todo esto pero también nos dice: Yo soy el Pastor en el que puedes confiar. ¿Puede existir algo más eficaz que Su propia fuerza?

En este sentido, el beato Álvaro utilizaba frecuentemente una jaculatoria, que es manifestación clara de esta confianza en el poder de Dios. La jaculatoria era: “Gracias, perdón, ayúdame más”. Son palabras que manifiestan gratitud frente a lo que no merecemos, reconocimiento de la propia debilidad, y petición de la fuerza necesaria para alcanzar la felicidad más grande, que es la unión con Dios. Son palabras que están entre las primeras que enseñan las madres a sus hijos pequeños. Pidamos a Dios ese corazón de niños que se saben realmente incapacitados sin la ayuda de su padre. San Josemaría, cuando en alguna reunión familiar se refería a su necesidad de la gracia de Dios, decía que vivía “con las manos extendidas”, pidiendo la limosna del Señor.

Pidamos, por la intercesión de don Álvaro, que nuestra confianza en el amor de Dios por nosotros sea cada día más profunda, como fue la suya. Así podremos comprender mejor que el Señor Jesús, Buen Pastor, es quien nos guía y llena nuestra vida de fruto sobrenatural, que nos llega siempre por la mediación materna de Santa María.

Así sea.

 

 

'Guadalupe'

 

'Guadalupe' es un reportaje multimedia sobre la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, una de las primeras mujeres del Opus Dei, que será beatificada el próximo 18 de mayo en Madrid.

Noticias15/02/2019

Opus Dei - 'Guadalupe'

Accede a 'Guadalupe', el reportaje multimedia sobre Guadalupe Ortiz de Landázuri.

El reportaje consta de nueve vídeos, varias infografías, podcasts, pósters descargables, cartas autógrafas de la futura beata y una tabla periódica de elementos.

El contenido del multimedia es fruto del estudio de una abundante documentación y varias entrevistas a historiadores, dos biógrafas de Guadalupe, un médico cardiólogo que ha estudiado el historial de la futura beata, el vicepostulador de la causa de beatificación y el prelado del Opus Dei, ya que Guadalupe Ortiz de Landázuri es el primer fiel laico de esta institución de la Iglesia en ser beatificado.

Aunque los vídeos se pueden ver juntos, el reportaje está concebido para ir navegando por los gráficos, mapas, clips y explicaciones. El planteamiento del reportaje no es cronológico sino transversal. Cada uno de los vídeos se centra en algún aspecto de la vida de la nueva beata: su personalidad, su vocación y encuentro con san Josemaría, su trabajo en México, su carrera profesional, su enfermedad o el milagro que llevó al Papa a firmar su decreto de beatificación.

Como había muy pocas fotografías de la futura beata, se ha recurrido a mucho material de archivo que sirve para entender a Guadalupe en el contexto de su época. Se han usado fuentes de imágenes muy variadas, como la Filmoteca Española o la Biblioteca Digitalizada del congreso de los Estados Unidos donde hay mucha documentación visual de México. En el reportaje hay elementos visuales de películas, carteles, fotos antiguas o gente de su época. Por ejemplo, aparecen muchas imágenes de chicas jóvenes de los años 30, estudiantes de los años 40, viajeras de los años 50… No son imágenes de Guadalupe. Guadalupe no es la chica que se tira del trampolín… pero podría ser ella. El reportaje utiliza constantemente la metáfora como recurso narrativo.

En cuanto al estilo visual, el reportaje se basa en una estética vintage –que acerca al personaje a nuestra época por ser un recurso muy actual- y una técnica de collage, que permite adivinar la riqueza de la vida de Guadalupe. Por otra parte, se ha elegido un pantone con textura plana que contrastase con la textura granulada del vintage.

 

Ya está disponible el libro de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

Queda menos de una semana para que Guadalupe, la primera persona laica del Opus Dei, suba a los altares. Miles de personas de 62 nacionalidades participarán en la ceremonia en el Palacio de Vistalegre, en Madrid, y muchas más lo seguirán a través de televisión e internet. Para todas ellas, se ha preparado este libro.

Documentación11/05/2019

Opus Dei - Ya está disponible el libro de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

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El libro de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri incluye un prólogo de Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, un perfil biográfico de Guadalupe, el programa de actos de la beatificación, información útil para los asistentes, los textos de la misa de beatificación y de la misa de acción de gracias, los lugares de Madrid relacionados con Guadalupe y la información sobre el proyecto Harambee “Becas Guadalupe”. 97 páginas para no perderse ni un detalle de esta celebración.

Cuando apenas queda una semana para la ceremonia de beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, el comité organizador ha editado este libro, disponible en las principales plataformas y en los formatos más habituales.

 

 

«De Guadalupe se aprende a no ponerse límites, a no conformarse, a volar alto»

“En Vanguardia” es el título de la nueva biografía sobre Guadalupe Ortiz de Landázuri escrita por Mercedes Montero, doctora en Ciencias de la Información e Historia y profesora de Historia de la Comunicación en la Universidad de Navarra.

Noticias09/05/2019

Opus Dei - «De Guadalupe se aprende a no ponerse límites, a no conformarse, a volar alto»El libro fue presentado en el edificio Amigos de la Universidad. Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.

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Mercedes Montero, En Vanguardia. Guadalupe Ortiz de Landázuri, 1916-1975, ediciones Rialp, Madrid 2019, 310 pp.


El libro, presentado en el edificio Amigos de la Universidad ante un nutrido grupo de alumnos, profesores y personal no docente, aporta numerosos detalles históricos de la vida y trayectoria de la futura beata.

¿Por qué una historiadora escribe una biografía sobre Guadalupe?

 

Fue un encargo, ¡un encargo que me encantó! Guadalupe daba mucho juego. Era una mujer pionera. Era un reto. Y me encantan los retos. Tenía que contar la vida de una mujer que ha hecho historia y me parecía apasionante.

Has descrito tu libro como una biografía. ¿Es literatura de santos?

La verdad es que nunca había escrito una biografía, y me ha parecido dificilísimo. Tenía muy claro que quería escribir todo menos una hagiografía. Me encontré una mujer adelantada, que era cristiana e iba a ser beatificada.

 Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.

Ninguna de las mujeres de esa época en España cuenta con una biografía. “En Vanguardia” viene a llenar ese hueco. Guadalupe contribuyó con su vida a hacer grandes cambios en la sociedad. Cuando en 1910 las mujeres pudieron ir a la Universidad en igualdad de condiciones que los hombres, los archivos indican que había 77 mujeres estudiando. Esas mujeres rompieron el muro. Y una de ellas fue Guadalupe. Consiguieron resquebrajar toda una mentalidad. Se lo debemos todo. Y desde esa perspectiva quise escribir su biografía

¿Guadalupe abre un espacio público? Y si es así, ¿en qué sentido?

¡Por supuesto! Abre un espacio público tanto en el sentido profesional como en el sentido social. Ahora se habla mucho de inclusión y sin embargo no somos nada inclusivos. En general, no nos gusta hablar con gente que piensa diferente a nosotros, que son de otro partido político, de otro equipo de fútbol, no queremos inmigración, construimos muros, ponemos vallas…

Y Guadalupe fue una mujer que jamás puso ningún pero a nadie. Por ejemplo, ahí está su amistad con Ernestina de Champourcin, exiliada exiliada en México, y cuyo marido estaba ligado al Gobierno de la República que dio la orden de fusilar a su padre. Trató muchísimo a la colonia republicana de españoles en México. Y ponía su mismo cariño y dedicación a unos que a otros: a las indias mexicanas que a las universitarias mejor posicionadas. A cada persona la trataba como si fuera única.

 Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.

En el libro aparece su vida familiar, su relación con el Opus Dei, su trabajo... ¿qué aspecto le ha llamado más la atención?

Lo que más me ha impresionado de ella es el porqué de su santidad. Sí, la teoría es que es santa porque ha vivido en grado heroico todas las virtudes y ha intercedido en un milagro. Pero lo que me ha llamado la atención es la relación entre Guadalupe y el Espíritu Santo. A Guadalupe le enseñó a amar a Dios el Espíritu Santo y también todo lo referente al espíritu del Opus Dei. Es impresionante cómo ella es consciente de que sabe lo que tiene que hacer en cada momento, en circunstancias muy distintas, y no sabe por qué, nadie se lo ha explicado y enseñado. Si eso no es el Espíritu Santo ya me dirás qué es…

¿Cómo era su relación con San Josemaría?

Era una relación encantadora. Me he leído todas sus cartas escritas a él. En aquel momento se escribía muchísimo. Guadalupe le trata de una manera entrañable, dejando su alma al descubierto con máxima confianza, contándole sus preocupaciones, sus defectos, sus ilusiones...

 Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.Foto: Manuel Castells/Universidad de Navarra.

¿Guadalupe se hubiera sentido reconocida en tu libro?

Se hubiera partido de risa porque no se hubiera imaginado jamás que alguien fuera a escribir alguna vez un libro sobre ella. De Guadalupe hay muchísimas cosas que decir que no he podido contar y me encantaría.

¿Qué podemos aprender de Guadalupe?

De Guadalupe podemos aprender a no ponernos nosotros mismas los techos y límites en la vida. A no conformarnos. A volar alto.

Lo que me ha dejado dentro después de haberla conocido tan a fondo, es que lo único importante en la vida es vivir cara a Dios, porque así se es muy feliz.

 

Orar cara a cara

Daniel Tirapu

Cristianos en oración en Siria

photo_camera Cristianos en oración en Siria

Algunos me preguntan cómo se reza, cómo se habla con Dios, cómo sabes que te escucha, que te responde. La Biblia dice que Dios hablo con Moisés, cara a cara, como se habla con un amigo. Jesús habló con mucha gente: su Madre, los apóstoles, con multitudes, con judíos, no judíos, con militares, con ladrones, con bebedores, con niños, con mujeres, con Pilatos, con endemoniados.

El mismo nos dio ejemplo, pasaba mucho tiempo en oración, noches enteras. Un cristiano debe orar por imitar a Jesús. Nos dijo que donde hubiera dos o más en su nombre, ahí estaría, nos dejó su cuerpo como alimento y en el sagrario para hacerle compañía. La oración puede ser mental, sin palabras, ni discursos, de mente a mente, de corazón a corazón o vocal, oraciones de la Iglesia especialmente el Padre nuestro, en ambas hay que procurar poner la cabeza en lo que decimos.

Es apasionante, Jesús hombre como tú conoce tu corazón, tus cabellos, tus dificultades, tus problemas y circunstancias mejor que tú mismo. Pero te ofrece siempre la posibilidad de que le cuentes, como a un amigo que no falla, lo que preocupa, el sentido de las cosas, tus debilidades, lo que no entiendes, lo que te gusta, lo que no, la muerte, la vida, lo que no puedes y notarás su consuelo, su ánimo, su alegría, su respuesta, porque es Dios. Podemos hablar con Dios, de tú a tú. Pedirle, adorarle, quejarte, contarle un chiste.

María guardaba en su corazón los sucesos de su vida con Jesús, que a veces no entendía, guarda en tu corazón y saca un poco de tiempo para hablar con El. Puede que a veces, Dios no es una máquina de cocacola que si le hecho un euro sale, no entiendas, no te sientas escuchado, pero te habla siempre a través de los sucesos, de luces, del ejemplo de los demás. Escrivá decía en Camino, que no sabes orar, díselo así y ya estás hablando con Él. Rezo por todos los que me leéis y os pido que lo hagáis por mí. Orad los unos por los otros nos aconseja San Pablo.

 

La sonrisa de un niño abortado

Ernesto Juliá

Cartel contra el aborto en Irlanda.

photo_camera Cartel contra el aborto en Irlanda.

En algunos países europeos está vigente una ley que permite inscribir en el Registro Civil a los niños muertos antes de nacer. De esa forma queda reconocida la existencia de una criatura que no ha llegado a asomarse al mundo, con los ojos abiertos, saliendo de las entrañas de su madre.

El Registro deja de esta manera constancia de que ya habían nacido, de que ya eran personas, en el momento de su muerte. Da un certificado del dolor y de la pena de una madre al no poder dar refugio en sus brazos a la
criatura a la que había refugiado en su vientre durante nueve meses.

Ante la noticia de que en uno de esos países, una mujer quiso inscribir en el Registro a un hijo del que había abortado a las 20 semanas de embarazo, me tomo la libertad de entrar en corazón y en la mente de esa
mujer, y escribir estas líneas con su “posible” historia.

Al cabo de un cierto tiempo, el recuerdo de los momentos pasados en la “clínica” abortista angustiaba su corazón y su cabeza. ¿Sería de verdad un montón de células simplemente como le había dicho uno de los
“abortadores”?. ¿Y si fuera de verdad una criatura que se iba desarrollando para poder mirarle un día a los ojos, y sonreírle agradeciéndole que le hubiera dado vida?

Al tener noticia de la existencia de esta ley, se le removieron las entrañas. Y pensó en el momento en el que se hubiera acercado al Registro de su ciudad, con el niño en los brazos. En el Registro queda solamente
constancia de seres humanos vivos y muertos. Seres humanos. El nacer y el morir de un animal, por muy casero que el hombre lo considera, no queda registrado. Tampoco un montón de células sin orden ni concierto. Un persona viva y muerta, sí.

Las facciones del rostro de “su hijo” comenzaron a presentársele, una a una, a los ojos de su mente, de su corazón. ¿De qué color serían los ojos? ¿Nariz chata o un poco aguileña o respingona? Sin duda sería guapísimo, como su madre. Y solo un llanto suave y prolongado, serenó su espíritu. ¿Intentaba o no intentaba inscribirlo en el Registro? ¿Lo reconocerían como un ser humano más? ¿Tenía que declarar que había
abortado? Después de no pocas vacilaciones, se decidió a pedir ayuda y consejo a un abogado.

Tras un detallado examen de la ley el abogado concluyó que la ley no contemplaba la inscripción de un “abortado” como tal. Por tanto, no tenía por qué figurar el hecho del aborto. Todo lo que nace de mujer es ser
humano, con enfermedades o con el mejor estado de salud posible; se desarrolle como se desarrolle y alcance la edad que alcance. Hasta el momento de inscribirlo, con nombres y apellidos y dejar claro que ella era su madre, la mujer tuvo momentos de altos y bajos de su espíritu. Ataques de angustia y ansiedad, que fueron calmándose cuando pudo mantener, por fin, en sus manos la partida de nacimiento de su hijo.

El Registro llenó de vida la memoria de un muerto. La mujer lloró amargamente su pecado; y la niebla de su mente dejó pasar el calor de la sonrisa de la criatura que, desde un rincón del cielo, le llamaba cariñosamente “mamá” y le acercaba la mejilla para que le diera un beso.

ernesto.julia@gmail.com

 

Que los hijos sepan valorar a mamá

Silvia del Valle Márquez

Valorar a una madre puede perder sentido con el día a día, pero no es motivo para olvidar el gran esfuerzo que hace.

 

Valorar a las madres

En la actualidad, la vocación a ser mamá está muy poco valorada y esto viene porque los hijos ya no aprecian lo que mamá hace para que la familia esté bien y que cada quien pueda realizar sus sueños y cumplir sus metas.

Esto, muchas veces pasa porque el ritmo de vida no nos permite darnos cuenta de los detalles.

O porque la sociedad ya no presenta a la mujer como mamá, sino como una mujer exitosa que triunfa en su profesión y donde la familia tiene un papel secundario.

Mamá jamás busca el reconocimiento, pero creo que sería muy lindo que tanto papá, como los hijos lograran valorar a mamá y agradecieran a Dios por tenerla, por eso aquí les dejo 5 Tips para lograrlo.

Primero. Que los hijos sepan dar las gracias.
Es importante que desde pequeños los enseñemos a agradecer por todo lo que Dios nos da.

Por la vida, por el amor, por la comida, por la familia, etc.

Es importante que ellos aprendan de nosotros, de nuestro ejemplo, así que nosotros debemos empezar a agradecer de forma que ellos se den cuenta y lo hagan suyo.

Si vemos que ellos no lo hacen es importante que hagamos énfasis en que se debe agradecer.

Segundo. Fomenta el lenguaje de los detalles.
Los detalles son la mejor forma de expresar nuestro cariño, así que es importante que nosotros tengamos detalles con nuestros hijos y que nos encarguemos de que ellos sean observadores para que puedan notarlos.

Los detalles deben estar presentes, aunque nosotros no podamos estar tanto tiempo con nuestros hijos por el trabajo o por las ocupaciones propias de la casa.

Tercero. Que sepan hacer empatía.
Que no es otra cosa que ponernos en los zapatos del otro.

Y esto también es necesario cultivarlo en nuestros hijos.

Ellos deben poder detectar cuando algo nos hace sentir mal, cuando estamos cansados o cuando estamos tristes, así como cuando estamos felices.

Esto ayudará mucho para que sean comprensivos y valoren cada momento y detalle que tenemos con ellos.

Una forma muy concreta de lograrlo es pedirles que por un día se encarguen de cocinar, o de lavar la ropa, o de barrer, etc. Todo de acuerdo con su edad. Así podrán ubicar el tiempo y el esfuerzo que implica cada labor.

Esto los hará más empáticos en lugar de exigir sus derechos que tanto les inculcan en la escuela y la sociedad.

Cuarto. Justifica, no juzgues.
Siempre es necesario hacer conciencia del rol que tenemos y de quién es la persona que tenemos a un lado.

Así nosotros podremos justificar a nuestros hijos y ellos aprenderán a justificar nuestras faltas u omisiones, en lugar de criticar y exigir que todo esté en orden.

Y quinto. Nunca des por entendido lo que se puede decir con palabras.
El mayor error que podemos tener en la familia es no tener una buena comunicación.

Una regla básica es no dar por entendido lo que las palabras no han dicho.

Y esto aplica para lo bueno y para lo malo.

No debemos sentirnos por lo que creímos entender y tampoco debemos dar por expresado lo que no hemos dicho con palabras claras.

Somos humanos y necesitamos escuchar palabras de aliento, palabras que nos ubiquen en lo que estamos haciendo y que nos den ánimo para seguir intentando hacer lo que debemos hacer.

Lo mejor de todo es que como mamás eduquemos a nuestros hijos y hagamos todo con y por amor y tomando como ejemplo a nuestra Madre Santísima, la Virgen María, que es el modelo de mamá y esposa. Y que oremos mucho por nuestros hijos para que siempre tengan el corazón puesto en hacer la voluntad de Dios.

Feliz día de las madres.

 

Amar su profesión hasta convertirla en un arte

“Amar su profesión” es particularmente importante si se quiere dar lo mejor de sí y con ello honrar a Dios.

En Francia se ha hecho de la confección del pan y verdadero arte

Amamos nuestra profesión; es probablemente por eso que su pan no llega entero a su casa

En una ocasión, un amigo me dijo que estaba trabajando en el Ministerio de Hacienda, y añadió: “pero si me pagan más por ir a limpiar cadáveres… me marcho…”. Realmente aquello me pareció horrible y se me quedó grabado como un ejemplo muy vivo de cómo no se debe ser.

La profesión que se escoge debe tener una relación grande con la persona, y la persona debe ser capaz de amarla e incluso llegar a hacer de ella un verdadero arte. No sé por qué, pero tengo la impresión que esto no se ve mucho en nuestros días. Y sin embargo que necesario sería…

Recuerdo que cuando estuve viviendo en un pueblo de la tranquila campiña francesa, en Ile-de-France, fui algunas veces a la panadería del lugar.

Mientras se sienta vergüenza de la condición de vida que se tiene…

La puerta del establecimiento mostraba una propaganda a modo de dibujo hecho para niños, en que aparecía precisamente un niño que caminaba hacia su casa feliz y contento con el extremo de una «baguette» medio mordisqueada.

Abajo estaba escrito «Nous aimons notre métier; c’est probablement pour ça que votre baguette n’arrive pas entière à votre maison» (Amamos nuestra profesión; es probablemente por eso que su pan no llega entero a su casa). Los franceses son famosos por la fabricación de ciertos panes de una calidad fuera de lo común, que hacen que la fabricación del pan –una cosa tan común– pueda llegar a ser un verdadero arte.

Ese saber “amar su profesión” es particularmente importante si se quiere dar lo mejor de sí y con ello honrar a Dios. Había una cancioncita que decía, que un zapaterito cantaba mientras clavaba, y “en cada golpe daba, enterito el corazón”

 

La duda sobre las propias cualidades

Escrito por Alfonso Aguiló

La vocación no va ligada necesariamente a grandes talentos, al menos según lo que muchos entienden por talento

Juan Bautista María Vianney nace en Dardilly, cerca de Lyon, en 1786. A los diecisiete años, desea ser sacerdote. Su padre, aunque buen cristiano, le pone algunos obstáculos, que, finalmente, logra superar. El joven inicia sus estudios eclesiásticos en Ecully, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se había dedicado.

Un santo sacerdote, el padre Balley, se presta a ayudarle. Pero el latín se hace muy difícil para aquel mozo campesino. Aunque es de inteligencia mediana, su capacidad y sus conocimientos son extremadamente limitados, por la insuficiencia de su primera escolarización y por la avanzada edad a la que comienza a estudiar. Llega un momento en que todo su entusiasmo y su tenacidad no bastan y empieza a sentir un enorme desaliento. Decide entonces hacer una peregrinación, a pie, a la tumba de San Francisco de Regis, en Louvesc, para pedir que logre superar esas dificultades, pero sus oraciones no parecen ser escuchadas y continúa aprendiendo con gran lentitud.

Por entonces se presenta, además, un nuevo obstáculo. El joven Vianney es llamado a filas, pues la guerra de España y la urgente necesidad de reclutas llevan a Napoleón a retirar la exención de que disfrutan los estudiantes eclesiásticos. Después de casi dos años de numerosos peligros y peripecias, Juan Bautista reanuda sus estudios, primero en Verrières y después en el seminario mayor de Lyon. Todos sus superiores reconocen su admirable conducta, pero insisten en el poco provecho en los estudios, hasta que, finalmente, es despedido del seminario. Intenta entonces, sin éxito, entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas. Cuando ya parece no haber solución para sus deseos de ser sacerdote, se cruza de nuevo en su camino el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Se presta a continuar preparándole, habla con sus profesores y, después de un par de años de gran esfuerzo por parte de los dos, es ordenado sacerdote en Grenoble en 1815, a los veintinueve años de edad. Había acudido solo a esa ciudad, y nadie le acompaña tampoco en su primera Misa, que celebra al día siguiente. Sin embargo, se siente feliz de haber llegado a alcanzar lo que está convencido que Dios le pide, aunque haya supuesto tantos esfuerzos y humillaciones.

Desde luego, es un ejemplo de constancia. Supongo que muchas veces pensaría en abandonar, ¿no?

       Fue un ejemplo de tenacidad suya, y también de tenacidad de su maestro, el padre Balley. Juan María estuvo muchas veces a punto de abandonar, pero su maestro le alentó siempre. El tiempo pasaba y había que tomar una decisión. ¿Servía como sacerdote o no? Todos tenían sobrados motivos para desconfiar de la calidad de su formación teológica. Algunos se lo hicieron notar así al Vicario General de Grenoble, que preguntó: "¿Es piadoso? ¿Sabe rezar el Rosario? ¿Tiene devoción a la Virgen?". Le contestaron que era un hombre de profunda piedad y de vida santa. "Pues bien, yo lo recibo. Dios hará el resto". Y Dios lo hizo. Fue uno de los santos más grandes de la Iglesia.

El padre Balley fue quien le animó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables. Intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, le ayudó en sus estudios y fue su preceptor y protector. Además, no consideró cumplida su misión con la ordenación de Juan María, sino que logró que, como aún no había terminado sus estudios, fuera destinado a Ecully, con la consideración de coadjutor suyo. Allí estuvo durante tres años, repasando la teología y ayudándole en las labores parroquiales, hasta que el padre Balley falleció, en 1818.

Fallecido su maestro, y terminados sus estudios, el arzobispo de Lyon le destinó a un minúsculo pueblecillo, a treinta y cinco kilómetros al norte de la capital, llamado Ars. No tenía siquiera la consideración de parroquia ni había tenido nunca sacerdote. Era una simple aldea dependiente de la parroquia de Mizérieux, que distaba tres kilómetros. Tenía 370 habitantes. El nivel moral era bastante bajo y la práctica religiosa muy reducida: los domingos solo asistía a Misa un hombre y unas pocas mujeres.

Comenzó enseguida a visitar a sus feligreses, casa por casa. Atendía a los niños y a los enfermos. Amplió y mejoró la iglesia. Ayudaba a los sacerdotes de los pueblos vecinos. Todo ello, acompañado de grandes penitencias personales, de intensa oración y de constantes obras de caridad. Se empleó a fondo en una labor de moralización del pueblo, y no le faltaron calumnias y persecuciones, incluidas acusaciones ante sus propios superiores diocesanos.

Y en el ejercicio de las funciones de párroco de esa remota aldea francesa, fue como el Santo Cura de Ars se hizo conocido en el mundo entero. No llevaba mucho tiempo allí cuando la gente empezó a acudir a él desde otras parroquias, luego de lugares más distantes, después de otras regiones de Francia y finalmente desde países cada vez más lejanos. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de toda edad y condición. El número de los que acudían a escucharle y confesarse pronto superó los trescientos peregrinos diarios. Pasaba de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesonario. Personas distinguidas visitaban Ars para ver al santo cura y oír su predicación, en la que, con un lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, transmitía una fe y un amor de Dios arrolladores.

¿No es, entonces, tanto una cuestión de talento como de esfuerzo personal?

La vocación no va ligada necesariamente a grandes talentos, al menos según lo que muchos entienden por talento. Una buena prueba de ello es el ejemplo de este pobre sacerdote, que había hecho tan dificultosamente sus estudios, y a quien la autoridad diocesana había relegado a uno de los peores pueblos de la diócesis, pero que, sin embargo, acabó siendo consejero buscadísimo y guía espiritual de millares de almas.

Desde luego, para la santidad es preciso el esfuerzo personal, junto a la gracia de Dios, que nunca nos falta, y hay que decir que el Santo Cura de Ars se levantaba a la una de la madrugada para ir a la iglesia a hacer oración, y antes de amanecer iniciaba su trabajo en el confesonario, y dedicaba todas las horas del día a la celebración de la misa, la atención de los peregrinos, la explicación del catecismo y las confesiones. Su dedicación era tal, que con frecuencia comía de pie en unos minutos, sin dejar de atender a las personas que solicitaban algo de él.

San Pablo decía que Dios escogió a los necios según el mundo para confundir a los sabios, y la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes, de manera que nadie pueda gloriarse insensatamente delante de Dios. Y Dios bendecía manifiestamente la entrega de aquel modesto sacerdote, en contra de toda posible previsión humana. Una vida que todos auguraban gris y olvidada resultó ser asombrosamente fecunda y conocida. El que a duras penas había hecho sus estudios se desenvolvía con maravillosa firmeza en el púlpito, con enorme soltura, sin haber tenido tiempo para prepararse. El que parecía de inteligencia limitada demostró un notable don de discernimiento de conciencias y resolvía delicadísimos problemas de conciencia en el confesonario. Durante cuarenta y dos años, hasta el momento de su muerte, se entregó ardorosamente al cuidado de las almas en aquel pueblo perdido de Francia. Sin moverse de allí, logró, sin buscarla, una resonante celebridad.

Alfonso Aguiló

 

 

Hiperpaternidad

Lucia Legorreta

La era de los hiperpadres está destruyendo el sano desarrollo de los niños.

 

Hiperpadres e hijos

¿Has escuchado este término? Yo hasta hace poco: es el título del libro de Eva Millet, escritora española refiriéndose a la sobreprotección de unos hijos que se han convertido en el dentro de las familias del siglo XXI.

Acompaña al nombre del libro la frase: “del modelo mueble al modelo altar”, hemos pasado de tener hijos mueble, a los que hacíamos poco caso, a tener hijos “altar”, a quienes veneramos.

Me pareció interesante esta descripción, y es por ello que comparto contigo hoy las ideas principales de esta autora.

Una nueva generación de padres practica la hiperpaternidad, un modelo de crianza que se caracteriza por la sobreprotección de unos hijos que se han convertido en el centro de las familias del siglo XXI.

¿Te preguntarás por qué los padres de ahora somos más protectores? Una de las razones es demográfica, las familias mexicanas tienen un promedio de 2.1 hijos por mujer, en la Ciudad de México este promedio baja a 1.7, por lo que este niño o niños se vuelven el centro de atención y de la vida de los padres.

Es un cambio fuerte que se ha dado en las últimas generaciones, mis papás tuvieron seis hijos, yo tengo cuatro y probablemente mis hijos menos que cuatro.

Las familias eran más extensas y todos, abuelos, tíos, primos, participaban en la educación. Ahora no, el modelo está blindado y no aceptamos comentarios ni críticas de los demás.

Claro que para nosotros como papás nuestros hijos son súper especiales, pero no para todo el mundo, tienen que acostumbrarse a que no son el centro del Universo.

Hay una competencia entre padres: los niños son ahora signo de estatus; son una proyección de ti mismo y sus metas son las tuyas. Todo tiene que ser perfecto: la casa, el coche, los dientes, el niño.

Ahora bien, ¿cómo son los llamados hiperpadres?

Se caracteriza por una atención excesiva a los niños y una constante supervisión. Los padres resuelven sistemáticamente los problemas a sus hijos y esto tiene consecuencias, porque los estás haciendo menos autónomos.

Otra característica es justificarlos continuamente y estimularlos precozmente. Hay una tendencia a intentar que los niños lo hagan todo lo antes posible para que sean “súper niños”.

Pero esto tiene sus consecuencias. Estamos quitándoles a los niños lo más importante de la infancia, que es el tiempo para jugar, no tienen tiempo para aburrirse, y como ya lo hemos platicado en otra ocasión, del aburrimiento puede salir la creación.

Encontramos a padres inseguros porque hay sobreoferta de métodos y experiencias que el niño tiene que vivir, y esto supone un estrés añadido, ya que no pueden quedarse en casa un fin de semana sin hacer nada, y créanme, a veces es lo que los niños piden.

¿Quieres saber si te has convertido en un hiperpadre o una hipermadre?

Hay dos señales: Una, si no eres capaz de observar a tu hijo sin intervenir a la primera oportunidad. Y otra es cuando se habla en plural de los hijos: hoy tenemos examen, nos reprobaron, sacamos diez en matemáticas.

Los hiperpadres también intervienen mucho en la escuela. Está bien que se involucren en ella y que colaboren, pero tienen que saber cuáles son sus límites. El problema es que a menudo termina en exigencia y enfrentamiento.

¿Y cuáles son las consecuencias o los peligros de esta actitud? Estamos educando niños con una visión muy centrada en sí mismos. Niños débiles que nunca han aprendido a resolver sus problemas, porque nunca les has dado la oportunidad ni las herramientas, y ante cualquier problema se desmoronan.

Al estar tan protegidos son inseguros y tienen muchos miedos; niños con miedo a dormir con la luz apagada, de comer cosas nuevas, de hacer nuevos amigos.

¿Qué hacer para revertir la hiperpaternidad?

Consiste en la “sana” desatención de los hijos. Como padres nuestro trabajo es estar pendientes de los hijos, pero sin intervenir a la primera ni hacer un drama. Si la niña está desganada no quiere decir que tenga anorexia; y si un día no lo dejan jugar fútbol no es bullying. Cuando el niño sale de la escuela no le tienes que cargar la mochila, si pesa, sácale un par de libros.

Y también déjale de preguntarle todo: ¿quieres dormir?, ¿quieres comer?, ¿qué quieres hacer?

Hay la idea de que la familia es una institución democrática y no, la familia es una jerarquía: los padres arriba y los niños abajo.

Todos participamos, pero no podemos hacer lo que ellos quieran.

Y recuerda esta sabia afirmación: “Toda ayuda innecesaria es una limitación para el que la recibe”.

 

 

¿Te has hecho daño hijo mío?

La madre ama a su hijo cuando éste es bueno. Sin embargo, no lo ama sólo por ser bueno. Lo ama también aunque sea malo. Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne, sangre de su sangre.

La madre ama a sus hijos

Es de Emile Faguet, si no me equivoco, la siguiente alegoría:

«Había cierta vez un hombre joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su bonita y joven esposa, y tributaba también mucho afecto y profundo respeto a su propia madre.

«Pero las relaciones entre nuera y suegra eran bastante tensas y, por celos tal vez, la encantadora joven llegó a ser tan mala, que concibió un odio infundado contra la venerable anciana.

«En cierta ocasión la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre y la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría inmediatamente el hogar.

Después de muchas dudas e indecisiones, el joven hombre cedió».

Y dice Faguet que, «aquel conturbado marido, mató a aquella que le dio la vida, le arrancó el corazón de su pecho, lo envolvió fríamente en un paño y regresó apresuradamente a su casa.

«Pero sucedió que en el camino el caballo del joven, desbocado en loca carrera, tropezó violentamente lanzando por los aires al infeliz jinete.

«Caído en tierra oyó entonces él una voz que saliendo del corazón materno, le preguntaba llena de desvelo y cariño: ‘¿Te has hecho daño hijo mío?».

Una alegoría sobre el amor materno

Extremos del amor materno

Con esta cruda alegoría el mencionado autor quiso destacar lo que el amor materno tiene de más sublime y conmovedor: su desinterés completo, su entrega gratuita, su ilimitada capacidad de perdonar.

La madre ama a su hijo cuando éste es bueno. Sin embargo, no lo ama sólo por ser bueno. Lo ama también aunque sea malo.

Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne, sangre de su sangre. Lo ama generosamente sin esperar ninguna retribución.

La familia fecunda, un pequeño mundo

Lo ama desde el propio vientre y en la cuna, cuando todavía éste no tiene capacidad de merecer amor que le es prodigado.

Lo ama a lo largo de su existencia ya sea cuando ascienda al auge de la felicidad y de la gloria, o cuando ruede por los abismos del infortunio y hasta del crimen.

Es su hijo, y eso es suficiente.

Un amor razonable

Este amor, altamente de acuerdo con la razón, tiene en los padres también, algo de instintivo. En cuanto instintivo, es análogo al amor que la providencia puso hasta en los animales por sus crías.

Para medir la sublimidad de este instinto, basta decir que el más tierno, el más puro, el más soberano y excelso, el más sacro y sacrificado de los amores que existió en la tierra, el amor del Hijo de Dios por los hombres, fue por Este comparado al instinto animal.

Poco antes de padecer y morir, lloró Jesús sobre Jerusalén, diciendo: «¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise yo reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus pollitos debajo de las alas, y tu no quisiste!«.

Sin este amor no hay paternidad o maternidad digna de este nombre. Quien niega este amor en su excelsa gratitud, niega por lo tanto la familia.

Es este amor lo que lleva a los padres a amar a sus hijos más que a otros -de acuerdo con la ley de Dios- y desear para ellos con afán una educación mejor, una instrucción mejor, una vida futura estable, una superación verdadera en la escala de todos los valores, inclusive los de índole social.

Para esto los padres trabajan, luchan, economizan. Su instinto, su razón, los dictámenes de la propia Fe, los llevan a asumir tal actitud.

Acumular una herencia, por ejemplo, para ser transmitida a los hijos, es un deseo natural de los padres. Negar la legitimidad de ese deseo es afirmar que el padre debe tratar a su hijo como a un extraño. Es destruir la familia.

Por Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

El aborto en el Constitucional

La legalización del aborto inducido, en el mundo occidental se inició en los Estados Unidos con el Caso Roe contra Wade  (enero de 1973), que dio lugar a una sentencia equivocada que partía, también, de una situación falsa.  Así comenzó a resquebrajarse la conciencia de muchos.

En España, la ley socialista del aborto apareció en 1985 y, en 2010, fue recurrida  ante el Tribunal Constitucional por 50 diputados del PP y el Gobierno, entonces, de Navarra.  Todavía, sin respuesta.  Monseñor Munilla considera que el silencio de dicho Tribunal “ se acerca a la prevaricación”, que "ese no querer responder es inaceptable" y que el Tribunal Constitucional tiene la obligación de responder" ( entrevista en RL. 12-5- 2019). Sostiene, Munilla, que "un sí a la cultura de la vida, para que sea coherente, supone un no radical al aborto, supone tener como objetivo un Aborto Cero". Es lo mismo que piensan millones de españoles. Además de ser, el derecho a la vida, un derecho fundamental de todos, que no excluye, pues, al niño no nacido (art. 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y art. 15 de nuestra Constitución Española), existe, también, la doctrina del Tribunal Constitucional: “la vida del nasciturus es un bien a proteger”.

Josefa Romo

 

 

El concepto de periferias,

El concepto de periferias, por más que se repita, no es un concepto más de este pontificado. El Papa Francisco ha aclarado su naturaleza a lo largo de su magisterio.

La experiencia de monseñor Segundo Tejado es que siempre que ha llegado a una periferia geográfica, allí estaba la Iglesia. Y, en su intervención, ha recordado algunos momentos en los que ha cumplido la misión de llevar “la caricia del Papa” ante catástrofes que habían desolado regiones enteras.

Pero lo que más ha sorprendido de este oficial del dicasterio para el Desarrollo Humano Integral ha sido la reflexión antropológica sobre las periferias existenciales de la humanidad. Si la periferia es el espacio que rodea el núcleo, un centro, el problema contemporáneo es el corazón que se afirma a sí mismo creando periferias, asentando la cultura del descarte para los otros.

La mirada de uno desde el centro es la mirada solipsista; la mirada de las periferias es la mirada de la caridad, que consiste en ver las cosas como las ve Dios. La caridad es el corazón que ve. Por lo tanto, alcanzar las periferias existenciales significa una salida de sí mismo, dejar de vivir para sí mismo para que Cristo ocupe nuestro centro. Y al ocupar Cristo nuestro centro, el centro de nuestra vida, de la Iglesia, pasar de la periferia a la persona.

El abrazo, como condición del encuentro, significa tener un corazón que ve a los demás no como una periferia de nuestra vida sino como el interlocutor necesario de un común integral desarrollo.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Tienen la llave del futuro de la humanidad,

Es evidente que la mujer puede ser igual al hombre en muchas cosas, pero lo que ya no está tan claro es que el hombre pueda estar a la altura de la mujer en algunas otras muy importantes. No hay problema en cosas como mandar una empresa, o conducir un autobús o tirarse en paracaídas, en el ejército, en un banco o dando clase, pero en lo que resulta insustituible la mujer es en engendrar y dar a luz a una nueva persona. Ahí los hombres sólo pueden contemplar y ayudar, una vez que el proceso se ha puesto en marcha.

Aunque pueda que las haya, no conozco a ninguna mujer que se haya sentido preterida porque no la hayan llamado como esas ‘pasajeras y pasajeros’ que son invitados/as a subir al avión, según la última moda de algunas líneas aéreas; sin embargo tienen que guardar cola, aunque estén embarazadas, en la taquilla, en la cola de embarque, o a la espera de que llegue un taxi. La verdadera revolución se producirá cuando hombres y mujeres respeten y protejan la maternidad. Porque las mujeres embarazadas tienen la llave del futuro de la humanidad, mientras los  demás hacen lo que pueden.

Juan García.

 

 

Del médico y del mulo… mientras más lejos más seguro

                                Mi titular refleja un muy viejo consejo campesino, que asevera el que del médico hay que estar lejos; siempre, que no sea éste muy necesario, pero no para emplearlo para cualquier “tontería” como hoy suele hacerse, más aún aquí en España, donde y como “la sanidad dicen que es gratuita”, las aglomeraciones en consultorios son ya tan abundantes, que incluso llegan a crear conflictos y agresiones.

                                Y es que la medicina a nivel global y mundial, es uno de los grandes o enormes negocios que soportamos “los consumidores”; y mediante los medios que sean y como sean; los grandes fabricantes de medicinas, se preocupan de crear los miedos o falsas necesidades que sean menester, para crear ese ambiente que a muchos aterra y por ello acuden al médico, para cualquier “chuminada”. Recuerden como uno de los grandes escándalos “de la medicina global”; la que armaron mundialmente hace unos años con aquella supuesta epidemia de gripe, que naciera en un criadero de cerdos (creo recordar que en México) y la que obligó “a los políticos” (que seguro que alguno se pringó en aquel inmenso negocio) a comprar para sus países, enormes cantidades de vacunas, que luego no sirvieron para nada, puesto que se demostró que aquello, fue “uno de tantos montajes comerciales para obtener un enorme negocio a repartir”.

                                El día que esto escribo leo, un informe sobre “la tan temida diabetes”, que en gran medida y sobre todo para los que padecemos “una denominada pre diabetes”, parece ser que es algo normal y que no necesita medicinarse; pues bien nos medicinan y “al negocio”: Vean en la siguiente dirección dicho informe y opten por lo que crean oportuno una vez leído: https://www.vozpopuli.com/altavoz/next/Prediabetes-gran-negocio-enfermedad-imaginaria_0_1224778059.html

                                Como en el periódico que lo edita, admiten discusión u opiniones; yo me he permitido insertar la que sigue y que aquí ratifico:

En mi tierra hay un viejo consejo que dice... "DEL MÉDICO Y DEL MULO, MIENTRAS MÁS LEJOS MÁS SEGURO"; los médicos en gran cantidad son poco o nulos consumidores de medicinas... ¿por qué les da miedo tomarlas?... que la medicina es uno de los enormes negocios del mundo que tiene dinero, eso está claro... que se pagan congresos, cuchipandas y regalos a los médicos... eso es también bastante conocido; pero aún así, hay que confiar en el médico, que verdaderamente crea uno que . es por vocación y no por dinero, pero ya digo... "DEL MÉDICO Y DEL MULO MIENTRAS MÁS LEJOS MÁS SEGURO"; por tanto no vaya al médico SI NO LO NECESITA DE VERDAD Y NO PARA CUALQUIER TONTERÍA.

            Como afirmación de cuanto digo, diré que hace ya muchos años y en reunión amigable con un viejo y acreditado médico ya jubilado, debido a nuestra amistad le pregunté… ¿Por qué ustedes los médicos son tan reacios a tomar medicinas, pues vengo observando que ustedes recetan pero o no las toman o las toma con sumo cuidado? Y a lo que sencillamente aquel buen médico me dijo… “Antonio es que las medicinas cuando entran en el cuerpo matan lo que deben y lo que no deben; suelen producir otro tipo de enfermedades a las que denominamos “yatrógenas” y debido a ello…” No dijo más  y sonriendo, seguimos jugando la partida de dominó que nos ocupaba.

            De ahí que aquel viejo consejo campesino, del médico y del mulo; quizá haya que tenerlo en cuenta muchas más veces de que lo hacemos por suma ignorancia.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes