Las Noticias de hoy 06 Mayo 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 06 de mayo de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Bulgaria: “Dios llama, Dios sorprende, Dios ama”- Homilía del Papa

Bulgaria: El Papa se encuentra con el Patriarca Neófito y con el Santo Sínodo

Rezo del Regina Caeli en Bulgaria: “¡Él vive y te quiere vivo! Él estáen ti”

“Dios bendiga a Bulgaria y la conserve pacífica y acogedora” – Discurso del Papa

Bulgaria: El Papa reza frente a los santos Cirilo y Metodio

NATURALIDAD CRISTIANA: Francisco Fernandez Carbajal

“El Santo Rosario es arma poderosa”: San Josemaria

La otra parte de la historia: muerte y resurrección: Santiago Sanz

Una reflexión desde el corazón: Sheila Morataya

Mayo, un gran mes para el mundo: Daniel Tirapu

Cómo ayudar a los refugiados sirios: la historia de Youssra, paciente de esquizofrenia de 14 años

El fuego y su atractivo: Ana Teresa López de Llergo

Ética y moral: Antonio de Pedro Marquina

Sólo la educación vence a la pobreza: Humberto Maturana.

La angustia de ser padres: José María Lahoz García Pedagogo

Y sigue el tema de la eutanasia: José Morales Martín

Curiosamente la ciencia: Xus D Madrid

¿Por qué la ley de eutanasia?: Jesús Domingo Martínez

¿Por qué hay cada vez menos en los bancos?: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Bulgaria: “Dios llama, Dios sorprende, Dios ama”- Homilía del Papa

En Sofía

mayo 05, 2019 17:27Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 5 mayo 2019).- En la tarde de hoy, 5 de mayo de 2019, el Papa Francisco ha celebrado la Santa Misa en la plaza Knyaz Alexandar I de Sofía, Bulgaria.

Durante la homilía sobre el Evangelio según San Juan, el Pontífice se ha referido a tres certezas que marcan nuestra vida de discípulos: “Dios llama, Dios sorprende, Dios ama”.

Dios llama

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En el Evangelio se narra como Pedro y los apóstoles, después de ver morir a Jesús y del anuncio de su Resurrección, vuelven a su vida de antes. Pedro vuelve a coger las redes “a las que había renunciado por Jesús”, dice el Papa, y los demás le acompañan.

Según explica el Papa, las redes de Pedro, simbolizan en nuestra vida la tentación de la “nostalgia del pasado”, de recobrar algo que se había abandonado anteriormente. “Frente a las experiencias de fracaso, dolor e incluso de que las cosas no resulten como se esperaban, siempre aparece una sutil y peligrosa tentación que invita a desanimarse y bajar los brazos”. Esto es lo que el Papa denomina “la psicología del sepulcro que tiñe todo de resignación, haciendo que nos apeguemos a una tristeza dulzona que, como polilla, corroe toda esperanza”.

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No obstante, en esa situación de derrota de Pedro, Jesús vuelve a llamarlo. Lo mismo ocurre con nosotros: “El Señor no espera situaciones ni estados de ánimo ideales, los crea. No espera encontrarse con personas sin problemas, sin desilusiones, pecados o limitaciones”, indicó el Papa. Y añadió que “Dios no se cansa de llamar” y “Todas las mañanas, nos busca allí donde estamos y nos invita ‘a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida’ (…)”.

Por último, el Papa indicó, remitiendo a la reciente homilía de Pascua (20 de abril), que cuando acogemos al Señor “subimos más alto, abrazamos nuestro futuro más hermoso, no como una posibilidad sino como una realidad”.

Dios sorprende

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Después, el Papa ha definido a Dios como “el señor de las sorpresas que no sólo invita a sorprenderse sino a realizar cosas sorprendentes”. El Señor llama y cuando ve que los discípulos no han pescado nada, les hace una propuesta arriesgada: hacerlo de día, algo que no se solía hacer en el lago.

Con esta propuesta, el Señor nos invita a ser audaces, “para superar la sospecha, la desconfianza y el temor que se esconden detrás del “siempre se hizo así”. No hay que tener miedo porque, tal y como el Santo Padre indicó el pasado domingo de Resurrección, el Señor “en el pecado, él ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolación, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Señor ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla”.

Dios ama

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La certeza definitiva es consecuencia de las dos anteriores: “Dios llama, Dios sorprende porque Dios ama”, explicó el Pontífice. Jesús invitó a Pedro y nos invita a nosotros con su pregunta “¿Me amas?”. La respuesta de Pedro,“Tú conoces todo” (Jn 21,17), supone el reconocimiento humilde de su incapacidad y la confianza en el amor de Dios para superarse. Ya no confía en sí mismo, sino desde Jesús (“Tú”).

Así, el Santo Padre nos estimula a renovar nuestra “fuerza” cada día porque Dios nos ama: “Ser cristiano es una invitación a confiar que el amor de Dios es más grande que toda limitación o pecado”.

En este sentido, Francisco ha evidenciado que “Uno de los grandes dolores y obstáculos que experimentamos hoy, no nace tanto de comprender que Dios sea amor, sino de que hemos llegado a anunciarlo y testimoniarlo de tal manera que para muchos este no es su nombre”.

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No tengáis miedo

Finalmente, el Papa, citando a la exhortación Gaudete et exsultate, se dirigió al pueblo búlgaro diciendo: “No tengáis miedo de ser los santos que esta tierra necesita, una santidad que no os quitará fuerza, vida o alegría; sino más bien todo lo contrario, porque vosotros y los hijos de esta tierra llegaréis a ser lo que el Padre soñó cuando os creó. Llamados, sorprendidos y enviados por amor”.

***

Homilía completa

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Queridos hermanos y hermanas, Cristo ha resucitado. Es maravilloso el saludo con el que los cristianos de vuestro país comparten la alegría del Resucitado durante el tiempo pascual.

Todo el episodio que hemos escuchado, que se narra al final de los Evangelios, nos permite sumergirnos en esta alegría que el Señor nos envía a “contagiar”, recordándonos tres realidades estupendas que marcan nuestra vida de discípulos: Dios llama, Dios sorprende, Dios ama.

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Dios llama. Todo sucede en las orillas del lago de Galilea, allí donde Jesús había llamado a Pedro. Lo había llamado a dejar su oficio de pescador para convertirse en pescador de hombres (cf. Lc 5,4-11). Ahora, después de todo el camino recorrido, después de la experiencia de ver morir al Maestro y a pesar del anuncio de su resurrección, Pedro vuelve a la vida de antes: «Me voy a pescar», dice. Los otros discípulos no se quedan atrás: «Vamos también nosotros contigo» (Jn 21,3). Parece que dan un paso atrás; Pedro vuelve a tomar las redes, a las que había renunciado por Jesús. El peso del sufrimiento, de la desilusión, incluso de la traición se había convertido en una piedra difícil de remover en el corazón de los discípulos; heridos todavía bajo el peso del dolor y la culpa, la buena nueva de la Resurrección no había echado raíces en su corazón. El Señor sabe lo fuerte que es para nosotros la tentación de volver a las cosas de antes. En la Biblia, las redes de Pedro, como las cebollas de Egipto, son símbolo de la tentación de la nostalgia del pasado, de querer recuperar algo que se había querido dejar. Frente a las experiencias de fracaso, dolor e incluso de que las cosas no resulten como se esperaban, siempre aparece una sutil y peligrosa tentación que invita a desanimarse y bajar los brazos. Es la psicología del sepulcro que tiñe todo de resignación, haciendo que nos apeguemos a una tristeza dulzona que, como polilla, corroe toda esperanza. Así se gesta la mayor amenaza que puede arraigarse en el seno de una comunidad: el gris pragmatismo de la vida, en la que todo procede aparentemente con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad (cf. Exhort. apost. Evangelii gaudium, 83).

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Pero precisamente allí, en el fracaso de Pedro, llega Jesús, comienza de nuevo, con paciencia sale a su encuentro y le dice «Simón» (v. 15): era el nombre de la primera llamada. El Señor no espera situaciones ni estados de ánimo ideales, los crea. No espera encontrarse con personas sin problemas, sin desilusiones, pecados o limitaciones. Él mismo enfrentó el pecado y la desilusión para ir al encuentro de todo viviente e invitarlo a caminar. Hermanos, el Señor no se cansa de llamar. Es la fuerza del Amor que ha vencido todo pronóstico y sabe comenzar de nuevo. En Jesús, Dios busca dar siempre una posibilidad. Lo hace así también con nosotros: nos llama cada día a revivir nuestra historia de amor con Él, a volver a fundarnos en la novedad, que es Él mismo. Todas las mañanas, nos busca allí donde estamos y nos invita «a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte» y nos invita a no buscar «entre los muertos al que vive» (Homilía de la Vigilia Pascual, 20 abril 2019). Cuando lo acogemos, subimos más alto, abrazamos nuestro futuro más hermoso, no como una posibilidad sino como una realidad. Cuando la llamada de Jesús es la que orienta nuestra vida, el corazón se rejuvenece.

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Dios sorprende. Es el Señor de las sorpresas que no sólo invita a sorprenderse sino a realizar cosas sorprendentes. El Señor llama y, al encontrar a los discípulos con sus redes vacías, les propone algo insólito: pescar de día, algo más bien extraño en aquel lago. Les devuelve la confianza poniéndolos en movimiento y lanzándolos nuevamente a arriesgar, a no dar nada ni, especialmente, nadie por perdido. Es el Señor de las sorpresas que rompe los encierros paralizantes devolviendo la audacia capaz de superar la sospecha, la desconfianza y el temor que se esconden detrás del “siempre se hizo así”. Dios sorprende cuando llama e invita a lanzar mar adentro en la historia no solamente las redes, sino a nosotros mismos y a mirar la vida, a mirar a los demás e incluso a nosotros mismos con sus mismos ojos porque «en el pecado, él ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolación, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Señor ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla» (ibíd.).

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Llegamos así a la tercera certeza de hoy. Dios llama, Dios sorprende porque Dios ama. Su lenguaje es el amor. Por eso pide a Pedro y nos pide a nosotros que sintonicemos con su mismo lenguaje: «¿Me amas?». Pedro acoge la invitación y, después de tanto tiempo pasado con Jesús, comprende que amar quiere decir dejar de estar en el centro. Ahora ya no comienza desde sí mismo, sino desde Jesús: « conoces todo» (Jn 21,17), responde. Se reconoce frágil, comprende que no puede seguir adelante sólo con sus fuerzas. Y se funda en el Señor, en la fuerza de su amor, hasta el extremo. Esta es nuestra fuerza, que cada día estamos invitados a renovar: el Señor nos ama. Ser cristiano es una invitación a confiar que el amor de Dios es más grande que toda limitación o pecado. Uno de los grandes dolores y obstáculos que experimentamos hoy, no nace tanto de comprender que Dios sea amor, sino de que hemos llegado a anunciarlo y testimoniarlo de tal manera que para muchos este no es su nombre. Dios es amor que ama, se entrega, llama y sorprende.

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He aquí el milagro de Dios que, si nos dejamos guiar por su amor, hace de nuestras vidas obras de arte. Tantos testigos de la Pascua en esta tierra bendita han realizado obras maestras. magníficas, inspirados por una fe sencilla y un gran amor. Entregando la vida, fueron signos vivientes del Señor sabiendo superar la apatía con valentía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes que se les presentaban (cf. Exhort. apost. postsin. Christus vivit, 174). Hoy estamos invitados a mirar y descubrir lo que el Señor hizo en el pasado para lanzarnos con Él hacia el futuro sabiendo que, en el acierto o en el error, siempre volverá a llamarnos para invitarnos a tirar las redes. Lo que les dije a los jóvenes en la Exhortación que escribí recientemente, deseo decirlo también a vosotros. Una Iglesia joven, una persona joven, no por edad sino por la fuerza del Espíritu, nos invita a testimoniar el amor de Cristo, un amor que apremia y que nos lleva a ser luchadores por el bien común, servidores de los pobres, protagonistas de la revolución de la caridad y del servicio, capaces de resistir las patologías del individualismo consumista y superficial. Enamorados de Cristo, testigos vivos del Evangelio en cada rincón de esta ciudad (cf. ibíd., 174-175). No tengáis miedo de ser los santos que esta tierra necesita, una santidad que no os quitará fuerza, vida o alegría; sino más bien todo lo contrario, porque vosotros y los hijos de esta tierra llegareis a ser lo que el Padre soñó cuando os creó (cf. Exhort. apost. Gaudete et exsultate, 32). Llamados, sorprendidos y enviados por amor.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Bulgaria: El Papa se encuentra con el Patriarca Neófito y con el Santo Sínodo

La Iglesia Ortodoxa búlgara es autocéfala

mayo 05, 2019 18:48Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 5 mayo 2019).- Uno de los encuentros más importantes de este breve viaje del Papa Francisco a la República de Bulgaria es el encuentro con el Santo Sínodo y el Patriarca Neófito, quien guía la Iglesia Ortodoxa búlgara desde el año 2013, sucediendo a Su Santidad Maxim.

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En un contexto delicado, esta reunión supone un paso más para la promoción del diálogo interreligioso entre la Iglesia de Roma y la Ortodoxa autocéfala de Bulgaria, teniendo en cuenta que esta Iglesia es la única que no mantiene encuentros regulares con Roma y que ni siquiera participó en el Gran Concilio Panortodoxo de la isla de Creta en 2016.

Así, este primer día en Bulgaria, el Papa Francisco ha llegado al Palacio del Sínodo a las 12 (hora de Roma), para visitar a Su Santidad Neofit, Metropolitana de Sofía y Patriarca de toda Bulgaria, y al Santo Sínodo.

A su llegada, el Pontífice fue recibido en la entrada principal por el Metropolitano de Europa Occidental y Central Antonij (Mihalev), quienes lo acompañaron a la Sala del Primer Piso, donde lo esperaba el Patriarca Neofit. Solo los miembros del Santo Sínodo, Simeón II, el ex rey de Bulgaria y los miembros eclesiásticos de la comitiva papal estuvieron presentes en la reunión.

Tras el saludo del patriarca, el Santo Padre saludó. Luego, después del intercambio de regalos, la presentación de las Delegaciones y la foto de grupo, el Papa Francisco se despidió del Patriarca Neofit y se fue a pie, junto con el Metropolitano Antonio, a la Catedral Patriarcal de San Alexander Nevsky.

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Santos Cirilio y Metodio

El Santo Padre les dirigió unas palabras de saludo, y citó los grandes sacrificios por la fe hecha por los cristianos en Bulgaria.

Así, el Sucesor de Pedro se ha referido a los santos Cirilo y Metodio como modelo para la comunión: “También en nuestras relaciones, los santos Cirilo y Metodio nos recuerdan que ‘no se opone a la unidad de la Iglesia una cierta variedad de ritos y costumbres’ y que entre Oriente y Occidente ‘las diversas fórmulas teológicas, más bien que oponerse entre sí, se completan y perfeccionan unas a otras’.

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Religiones en Bulgaria

La religión predominante en Bulgaria es el cristianismo ortodoxo, desde que se estableció como religión oficial del país en el siglo IX. Actualmente, de los 7.3 millones de habitantes del país, alrededor del 85 % se declaran ortodoxos. El resto son musulmanes (12%), católicos (1%), de otras iglesias ortodoxas o no profesan ninguna religión. La Constitución búlgara, como la de todos los países de la UE, defiende la libertad de culto.

La Iglesia Ortodoxa no considera al Papa como representante de Dios en la Tierra y tampoco reconoce su infalibilidad como los católicos (la Iglesia católica declara que el Papa no se puede equivocar cuando habla Ex Cathedra, como Papa, sobre temas de la Iglesia). Los ortodoxos consideran al Papa el Patriarca de Occidente, y en cambio, la máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa Búlgara es el Patriarca de Sofía, actualmente Neófito.

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Siguiendo los pasos de San Juan Pablo II, durante su visita en 2002, Francisco ha ido a la Catedral Patriarcal de San Alejandro Nevsky, para una oración privada ante el trono de los Santos Cirilo y Metodio. Antes del traslado a la Nunciatura Apostólica, ha recitado la oración del Regina Coeli en la Plaza de San Alejandro Nevsky.

A continuación, reproducimos el saludo del Papa Francisco al Patriarca Neófito y a los Metropolitas y Obispos del Santo Sínodo:

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Saludo del Santo Padre

Santidad, venerados Metropolitas y Obispos, queridos hermanos,

Christos vozkrese!

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En la alegría del Señor resucitado os dirijo el saludo pascual en este domingo, que el Oriente cristiano llama “domingo de santo Tomás”. Contemplamos al Apóstol que mete la mano en el costado del Señor y que, tocando sus heridas, confiesa: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). Las heridas que a lo largo de la historia se han abierto entre nosotros, los cristianos, son desgarros dolorosos causados al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Todavía hoy palpamos las consecuencias. Pero, si ponemos juntos las manos sobre esas heridas y confesamos que Jesús ha resucitado, y lo proclamamos como nuestro Señor y nuestro Dios, si al reconocer nuestras faltas nos sumergimos en sus heridas de amor, tal vez podamos volver a encontrar la alegría del perdón y pregustar el día en que, con la ayuda de Dios, podremos celebrar el misterio pascual en el mismo altar.

En este camino estamos sostenidos por tantos hermanos y hermanas, a quienes quisiera ante todo rendir homenaje: son los testigos de la Pascua. Cuántos cristianos en este país sufrieron por el nombre de Jesús, en particular durante la persecución del siglo pasado. El ecumenismo de la sangre. Ellos esparcieron un suave perfume en la “Tierra de las rosas”. Pasaron a través de las espinas de la prueba para que se extienda la fragancia del Evangelio. Florecieron en un terreno fértil y bien labrado, en un pueblo rico de fe y humanidad genuina, que les dio raíces robustas y profundas. Pienso en la vida monástica que, de modo especial, alimentó la fe de la gente de generación en generación. Creo que estos testigos de la Pascua, hermanos y hermanas de distintas confesiones unidos en el cielo por la caridad divina, ahora nos miran como si fuéramos semillas plantadas en la tierra para dar fruto. Y mientras muchos otros hermanos y hermanas en el mundo siguen sufriendo a causa de la fe, nos piden que no nos quedemos encerrados, sino que nos abramos, porque solo así las semillas dan fruto.

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Santidad, este encuentro, que tanto he deseado, está en continuación al de san Juan Pablo II con el Patriarca Maxim, durante la primera visita de un Obispo de Roma en Bulgaria, y sigue las huellas de san Juan XXIII, que se encariñó en los años que aquí pasó con este pueblo «sencillo y bueno» (Diario del alma, Bologna 1987, 325), apreciando su honestidad, su laboriosidad y su dignidad en las pruebas. También yo me encuentro aquí como un huésped acogido con afecto, y siento en el corazón la nostalgia del hermano, esa saludable nostalgia por la unidad entre los hijos del mismo Padre, que el papa Juan pudo ciertamente madurar en esta ciudad. Por eso, durante el Concilio Vaticano II, que él convocó, la Iglesia ortodoxa búlgara envió a sus observadores. Desde entonces, los contactos se multiplicaron. Me refiero a las visitas de delegaciones búlgaras que desde hace cincuenta años acuden al Vaticano y que cada año tengo la alegría de recibir; así como la presencia en Roma de una comunidad ortodoxa búlgara, que reza en una iglesia de mi diócesis. Me alegra la acogida exquisita que aquí dispensan a mis enviados, cuya presencia se ha intensificado en los últimos años, y la colaboración con la comunidad católica local, sobre todo en el ámbito cultural. Confío en que, con la ayuda de Dios y en los tiempos que la Providencia disponga, esos contactos incidan positivamente en tantos otros aspectos de nuestro diálogo. Mientras tanto, estamos llamados a caminar y a actuar juntos para dar testimonio del Señor, sirviendo especialmente a los hermanos más pobres y olvidados, en los que Él está presente. El ecumenismo del pobre.

Nos guían en el camino sobre todo los santos Cirilo y Metodio, que nos han unido desde el primer milenio y cuya memoria viva perdura en nuestras Iglesias como fuente de inspiración, porque, a pesar de las adversidades, ellos pusieron en primer lugar el anuncio del Señor, la llamada a la misión. Como dijo san Cirilo: «A pesar de estar cansado y físicamente débil, iré con alegría a aquel país. Yo marcho con alegría por la fe cristiana» (Vida de Constantino VI,7; XIV,9). Y mientras los signos premonitorios presagiaban las dolorosas divisiones que sucederían en los siglos posteriores, eligieron la perspectiva de la comunión. Misión y comunión: dos palabras que se entrelazan siempre en la vida de los dos santos y que pueden iluminarnos el camino para crecer en fraternidad. El ecumenismo de la misión.

Cirilo y Metodio, bizantinos de cultura, tuvieron la audacia de traducir la Biblia en una lengua accesible a los pueblos eslavos, para que la Palabra divina precediese a las palabras humanas. Su valiente apostolado permanece como un modelo de evangelización para todos. Un ámbito del anuncio que nos interpela es el de las jóvenes generaciones. Es importante que, respetando las respectivas tradiciones y peculiaridades, nos ayudemos y encontremos modos para transmitir la fe con el lenguaje y las formas que permitan a los jóvenes experimentar la alegría de un Dios que los ama y los llama. De lo contrario se sentirán tentados a confiar en tantas sirenas engañosas de la sociedad de consumo.

Comunión y misión, cercanía y anuncio, los santos Cirilo y Metodio tienen mucho que decirnos también en lo que se refiere al futuro de la sociedad europea. En efecto, «fueron en cierto modo promotores de una Europa unificada y de una paz profunda entre todos los habitantes del continente, mostrando los fundamentos de un nuevo arte de vivir juntos, en el respeto de las diferencias, que no constituyen un obstáculo para la unidad» (S. JUAN PABLO II, Saludo a la Delegación oficial de Bulgaria, 24 mayo 1999: Insegnamenti XXII,1 [1999], 1080). También nosotros, herederos de la fe de los santos, estamos llamados a ser artífices de comunión, instrumentos de paz en el nombre de Jesús. En Bulgaria, «encrucijada espiritual, tierra de encuentro y de comprensión recíproca» (ID., Discurso durante la Ceremonia de bienvenida, Sofía, 23 mayo 2002: Insegnamenti XXV,1 [2002], 864), han encontrado acogida varias confesiones, desde la armena a la evangélica, y diversas expresiones religiosas, desde la judía a la musulmana. La Iglesia católica encuentra acogida y respeto, tanto en la tradición latina como bizantina-eslava. Agradezco a Su Santidad y al Santo Sínodo su benevolencia. También en nuestras relaciones, los santos Cirilo y Metodio nos recuerdan que «no se opone a la unidad de la Iglesia una cierta variedad de ritos y costumbres» y que entre Oriente y Occidente «las diversas fórmulas teológicas, más bien que oponerse entre sí, se completan y perfeccionan unas a otras» (CONC. ECUM. VAT. II, Decr. Unitatis redintegratio, 16-17). «¡Cuántas cosas podemos aprender unos de otros!» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 246).

Santidad, dentro de poco tendré la posibilidad de entrar en la Catedral Patriarcal de San Alejandro Nevski para detenerme a rezar recordando a los santos Cirilo y Metodio. San Alejandro Nevski, de la tradición rusa, y los santos hermanos, provenientes de la tradición griega y apóstoles de los pueblos eslavos, nos revelan que Bulgaria es un país puente. Santidad, queridos hermanos, los aseguro mi oración por vosotros, por los fieles de este amado pueblo, por la alta vocación de este país, por nuestro caminar en un ecumenismo de la sangre, del pobre y de la misión. A su vez, los pido un lugar en vuestras oraciones, con la certeza de que la oración es la puerta que hace posible todo camino de bien. Deseo renovar mi agradecimiento por la acogida recibida y aseguraros que guardaré en el corazón el recuerdo de este encuentro fraterno.

Christos vozkrese!

© Librería Editorial Vaticano

 

Rezo del Regina Caeli en Bulgaria: “¡Él vive y te quiere vivo! Él está en ti”

Palabras del Papa antes de la oración

mayo 05, 2019 12:48RedacciónAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 5 mayo 2019).- A las 13 horas (12 horas en Roma), el Santo Padre Francisco subió al podio que se encuentra fuera de la Catedral de San Alexander Nevsky, donde se encuentra el icono de Nessebar.

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El Papa se reunió en oración silenciosa frente a la efigie mientras el coro cantaba una canción mariana. Luego dirigió el recital de Regina Caeli en la plaza frente a la Catedral de San Alexander Nevsky,
En presencia de unos tres mil fieles. Al final saludó a los representantes de las confesiones religiosas presentes en Bulgaria.

Posteriormente, se trasladó en automóvil a la Nunciatura Apostólica de Sofía, donde fue recibido por las monjas y algunos colaboradores de la Representación Papal.

Publicamos a continuación las palabras del Santo Padre al presentar la oración mariana:

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Palabras del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, “¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!”.

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Con estas palabras, los cristianos —ortodoxos y católicos— de estas tierras de Bulgaria se saludan desde tiempos antiguos durante el tiempo pascual. Dichas palabras expresan la gran alegría por la victoria de Jesucristo sobre el mal y sobre la muerte. Son una afirmación y un testimonio del corazón de nuestra fe: Cristo vive. Él es nuestra esperanza y la más hermosa juventud del mundo. Todo lo que Él toca se hace nuevo, se llena de vida. Por eso, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de vosotros son: ¡Él vive y te quiere vivo! Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza (cf. Exhort. apost. postsin. Christus vivit, 1-2) Él vive, te quiere vivo y camina contigo.

Esta fe en Cristo resucitado se proclama desde hace dos mil años en cada rincón de la tierra, gracias a la misión generosa de tantos creyentes, que fueron llamados a darlo todo por el anuncio evangélico, sin guardar nada para sí mismos. En la historia de la Iglesia, también aquí en Bulgaria, hubo pastores que se distinguieron por la santidad de su vida. Entre ellos me agrada recordar a san Juan XXIII, mi predecesor, a quien vosotros llamáis “el santo búlgaro”, un santo pastor cuya memoria está particularmente viva en esta tierra, donde él vivió desde 1925 hasta 1934. Aquí aprendió a valorar la tradición de la Iglesia oriental, manteniendo relaciones de amistad con las otras confesiones religiosas. Su experiencia diplomática y pastoral en Bulgaria dejó una huella tan fuerte en su corazón de pastor que lo llevó a promover en la Iglesia la visión del diálogo ecuménico, que tuvo un impulso notable en el Concilio Vaticano II, querido justamente por el papa Roncalli. En cierto sentido, debemos agradecerle a esta tierra la sabia e inspiradora intuición del “Papa bueno”.

El Papa Francisco reza el Regina Caeli en Bulgaria. Foto:Andrea Gagliarduci

En el surco de este camino ecuménico, dentro de poco tendré la alegría de saludar a los responsables de las diversas confesiones religiosas de Bulgaria que, aun siendo un país ortodoxo, es una encrucijada donde se encuentran y dialogan distintas expresiones religiosas. La grata presencia en este encuentro de los representantes de esas distintas comunidades, muestra el deseo de todos por recorrer la senda, cada día más necesaria «de asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio» (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019).

Nos encontramos cerca de la antigua iglesia de Santa Sofía, y junto a la iglesia Patriarcal de San Alejandro Nevski, donde antes he rezado recordando a los santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos. Con el deseo de manifestar mi estima y afecto a esta venerada Iglesia ortodoxa de Bulgaria, tuve la alegría de saludar y abrazar a mi hermano Su Santidad Neofit, Patriarca, como también a los Metropolitas del Santo Sínodo.

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Nos dirigimos ahora a la Santísima Virgen María, Reina del cielo y de la tierra, para que interceda ante el Señor Resucitado, y conceda a esta amada tierra el impulso necesario para ser tierra de encuentro; en la que, más allá de las diferencias culturales, religiosas o étnicas os sigáis reconociendo y valorando como hijos y hermanos de un mismo Padre. Nuestra invocación se expresa con la antigua oración del Regina Caeli. Lo hacemos aquí, en Sofía, delante del icono de la Virgen de Nesebar, que significa “Puerta del cielo”, y que era tan querida por mi predecesor san Juan XXIII, que comenzó a venerarla aquí en Bulgaria y la llevó consigo hasta la muerte.

Regina Caeli, laetare! Alleluia!…

© Librería Editorial Vaticano

 

 

“Dios bendiga a Bulgaria y la conserve pacífica y acogedora” – Discurso del Papa

A las autoridades y cuerpo diplomático

mayo 05, 2019 11:32Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 5 mayo 2019).- Durante el encuentro con las autoridades de Bulgaria, hoy, 5 de mayo de 2019, el Santo Padre ha emitido un discurso en la entrada del Palacio Presidencial, donde ha resaltado el carácter pacífico y acogedor de este país.

Después de saludar y agradecer a las Autoridades de la República la acogida en Bulgaria, así como el discurso que le ha dedicado el Presidente de la República, Rumen Radev, el Papa Francisco ha saludado también a los representantes y miembros de la Iglesia Ortodoxa, a los de la Iglesia Católica, a los cristianos de otras Comunidades eclesiales, a los miembros de la Comunidad hebrea y a los fieles del islam.

Ecumenismo

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Ante la presencia de representantes de todas estas religiones, Francisco ha señalado: “Aprovechemos la hospitalidad que el pueblo búlgaro nos ofrece para que cada religión, llamada a promover la armonía y la concordia, ayude al crecimiento de una cultura y de un ambiente permeados por el pleno respeto por la persona humana y su dignidad, instaurando conexiones vitales entre civilizaciones, sensibilidades y tradiciones diferentes, y rechazando toda violencia y coerción”.

El Pontífice ha querido unir su visita a la realizada por Juan Pablo II en mayo de 2002: “Él guardó siempre en el corazón sentimientos de gratitud y de profunda estima por vuestra nación, hasta el punto de afirmar que, estuviese donde estuviese, su casa siempre habría estado abierta para vosotros, sin necesidad de decir si se era católico u ortodoxo, sino solo un hermano de Bulgaria”.

También ha recordado el trabajo incesante de Juan XXIII, que sirvió, junto con el Concilio Vaticano II, para fomentar la colaboración entre las comunidades cristianas y el desarrollo de las relaciones ecuménicas.

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Emigración e inmigración

Después, el Papa se ha referido a los fenómenos a los que se ha de enfrentar el país búlgaro tras la caída del régimen comunista hacer 30 años. Por un lado, dice el Papa, “debe afrontar las consecuencias de la emigración, que se ha producido en los últimos decenios, en la que más de dos millones de connacionales han salido buscando nuevas oportunidades de trabajo” y, por otro, “debe hacer frente al fenómeno de aquellos que buscan entrar dentro de sus fronteras, para huir de la guerra y los conflictos o la miseria, e intentan alcanzar de cualquier forma las zonas más ricas del continente europeo, para encontrar nuevas oportunidades de existencia o simplemente un refugio seguro”.

Jóvenes

El Obispo de Roma se ha dirigido directamente al Presidente y le ha animado a seguir con el compromiso “para promover unas condiciones favorables con vistas a que los jóvenes puedan invertir sus nuevas energías y programar su futuro personal y familiar, encontrando en su patria las condiciones que les permitan llevar una vida digna”. Con respecto a la emigración, les ha instado a seguir con su tradición: “no cerréis los ojos, ni el corazón, ni la mano a quien llama a vuestra puerta”.

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Puente entre este y oeste

Por último, el Papa ha subrayado que la nación búlgara “se ha distinguido como un puente entre el este y el oeste, capaz de favorecer el encuentro entre culturas, etnias, civilizaciones y religiones diferentes, que, desde hace siglos, han convivido aquí en paz”. De este modo, el Papa añade que el desarrollo del país, pasa por el “reconocimiento y valorización” de esta condición propia.

***

Discurso del Santo Padre a las autoridades

Señor Presidente,

Señor Primer Ministro,

Ilustres miembros del Cuerpo Diplomático,

Distinguidas Autoridades,

Representantes de las distintas Confesiones religiosas,

Queridos hermanos y hermanas:

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Me alegro de encontrarme en Bulgaria, lugar de encuentro entre muchas culturas y civilizaciones, puente entre Europa del este y del sur, puerta abierta hacia el cercano oriente; una tierra en la que han arraigado antiguas raíces cristianas, que alimentan la vocación que favorece el encuentro en la región como también en la comunidad internacional. Aquí la diversidad, en el respeto de las específicas peculiaridades, es vista como una oportunidad, una riqueza, y no como un motivo de conflicto.

Saludo cordialmente a las Autoridades de la República y les agradezco la invitación a visitar Bulgaria. Agradezco al señor Presidente las corteses palabras que me ha dirigido acogiéndome en esta histórica plaza que lleva el nombre del estadista Atanas Burov, que sufrió la dureza de un régimen que no podía aceptar la libertad de pensamiento. Envío con deferencia mi saludo a Su Santidad el Patriarca Neofit —a quien visitaré dentro de poco—, a los Metropolitas y a los Obispos del Santo Sínodo, y a todos los fieles de la Iglesia Ortodoxa Búlgara. Dirijo un afectuoso saludo a los Obispos, a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a todos los miembros de la Iglesia Católica, a los que vengo a confirmar en la fe y a animar en su cotidiano camino de vida y de testimonio cristiano.

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Saludo cordialmente a los cristianos de otras Comunidades eclesiales, a los miembros de la Comunidad hebrea y a los fieles del islam y reafirmo con vosotros «la fuerte convicción de que las verdaderas enseñanzas de las religiones invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento recíproco, de la fraternidad humana y de la convivencia común» (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019). Aprovechemos la hospitalidad que el pueblo búlgaro nos ofrece para que cada religión, llamada a promover la armonía y la concordia, ayude al crecimiento de una cultura y de un ambiente permeados por el pleno respeto por la persona humana y su dignidad, instaurando conexiones vitales entre civilizaciones, sensibilidades y tradiciones diferentes, y rechazando toda violencia y coerción. De este modo, serán derrotados todos aquellos que buscan por todos los medios manipularla e instrumentalizarla.

Mi presente visita pretende unirse simbólicamente a la que realizó san Juan Pablo II en mayo de 2002 y se desarrolla en el grato recuerdo de la presencia en Sofía, por más de un decenio, del entonces Delegado Apostólico Mons. Angelo Giuseppe Roncalli. Él guardó siempre en el corazón sentimientos de gratitud y de profunda estima por vuestra nación, hasta el punto de afirmar que, estuviese donde estuviese, su casa siempre habría estado abierta para vosotros, sin necesidad de decir si se era católico u ortodoxo, sino solo un hermano de Bulgaria (cf. Homilía, 25 diciembre 1934). San Juan XXIII trabajó infatigablemente para promover la colaboración fraterna entre todos los cristianos, y gracias al Concilio Vaticano II, que él convocó y presidió en su primera fase, dio un gran impulso y fuerza al desarrollo de las relaciones ecuménicas

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Siguiendo la estela de estos providenciales eventos, a partir de 1968 —por tanto, hace ya 50 años— una delegación oficial búlgara, formada por las más altas Autoridades civiles y eclesiásticas, realiza cada año una visita al Vaticano con ocasión de la fiesta de los santos Cirilo y Metodio. Ellos evangelizaron los pueblos eslavos y fueron el origen del desarrollo de su lengua y cultura y sobre todo de abundantes y duraderos frutos de testimonio cristiano y de santidad.

Sean benditos los santos Cirilo y Metodio, copatronos de Europa, que, con sus oraciones, su ingenio y su concorde fatiga apostólica son ejemplo para nosotros y permanecen, después de más de un milenio, inspiradores del diálogo fecundo, de la armonía, del encuentro fraterno entre las Iglesias, los Estados y los pueblos. Que su brillante ejemplo suscite también en nuestros días numerosos imitadores y haga surgir nuevos itinerarios de paz y de concordia.

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Ahora, en esta coyuntura histórica, pasados 30 años del final del régimen totalitario que limitaba la libertad y las iniciativas, Bulgaria debe afrontar las consecuencias de la emigración, que se ha producido en los últimos decenios, en la que más de dos millones de connacionales han salido buscando nuevas oportunidades de trabajo. En ese mismo tiempo, Bulgaria —como otros países del viejo continente— tiene que hacer frente a lo que se puede considerar un nuevo invierno demográfico, que ha caído como una cortina de hielo sobre buena parte de Europa, consecuencia de una disminución de la confianza en el futuro. La caída de los nacimientos, por tanto, sumándose al intenso flujo migratorio, ha supuesto la despoblación y el abandono de tantos pueblos y ciudades. Además, Bulgaria debe hacer frente al fenómeno de aquellos que buscan entrar dentro de sus fronteras, para huir de la guerra y los conflictos o la miseria, e intentan alcanzar de cualquier forma las zonas más ricas del continente europeo, para encontrar nuevas oportunidades de existencia o simplemente un refugio seguro.

Señor Presidente:

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Conozco el compromiso con el que, desde hace años, los gobernantes de este país se esfuerzan por crear las condiciones para que, sobre todo los jóvenes, no se vean obligados a emigrar. Quisiera animaros a seguir en este sentido, a realizar todo el esfuerzo posible para promover unas condiciones favorables con vistas a que los jóvenes puedan invertir sus nuevas energías y programar su futuro personal y familiar, encontrando en su patria las condiciones que les permitan llevar una vida digna. Y a vosotros, que conocéis el drama de la emigración, me permito sugeriros que, siguiendo vuestra tradición, no cerréis los ojos, ni el corazón, ni la mano a quien llama a vuestra puerta.

Vuestro país se ha distinguido siempre como un puente entre el este y el oeste, capaz de favorecer el encuentro entre culturas, etnias, civilizaciones y religiones diferentes, que, desde hace siglos, han convivido aquí en paz. El desarrollo, también económico y civil, de Bulgaria pasa necesariamente a través del reconocimiento y la valorización de esta específica característica suya. Ojalá que esta tierra, delimitada por el gran río Danubio y las orillas del mar Negro, fertilizada por el trabajo humilde de tantas generaciones y abierta al intercambio cultural y comercial, integrada en la Unión Europea y con sólidos vínculos con Rusia y Turquía, pueda ofrecer a sus hijos un futuro de esperanza.

Que Dios bendiga Bulgaria y la conserve pacífica y acogedora, y la haga próspera y feliz.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Bulgaria: El Papa reza frente a los santos Cirilo y Metodio

En la catedral de San Alexander Nevsky

mayo 05, 2019 12:59Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 5 mayo 2019).- Después del encuentro con el Patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en el Palacio del Santo Sínodo, el Papa se ha dirigido a la catedral patriarcal de San Alexander Nevsky.

Acompañado por los cantos del coro, El Papa se ha detenido ante la imagen de los santos Cirilo y Metodio y ha realizado un rato de oración silenciosa.

Durante el discurso a las autoridades, Francisco se ha referido a los santos Cirilo y Metodio, que evangelizaron los pueblos eslavos: “Sean benditos los santos Cirilo y Metodio, copatronos de Europa, que, con sus oraciones, su ingenio y su concorde fatiga apostólica son ejemplo para nosotros y permanecen, después de más de un milenio, inspiradores del diálogo fecundo, de la armonía, del encuentro fraterno entre las Iglesias, los Estados y los pueblos”.

En esta visita a la catedral, el Papa también ha firmado en el Libro de Honor del templo.

La catedral de Alexandrer Nevsky, que terminó de construirse a principios del siglo XX, es la sede del patriarca ortodoxo búlgaro. En homenaje al imperio zarista, su nombre proviene del príncipe ruso Alexandrer Nevsky, que vivió en el siglo XIII y es conocido por sus hazañas militares. Se trata una de las catedrales ortodoxas más grandes del mundo y uno de los símbolos de la ciudad de Sofía.

 

 

NATURALIDAD CRISTIANA

— Ser cristianos coherentes en todas las situaciones de nuestra vida.

— Apostolado en ambientes difíciles.

— Rectitud de intención.

I. El proceso contra Esteban desencadena una grave persecución contra la Iglesia. En la lectura de la Misa de hoy se narra su actividad apostólica y su martirio1: En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Contra él se utilizarán los mismos medios, y casi las mismas palabras, que se emplearon contra Jesús: Le hemos oído decir –aseguran los falsos testigos– que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés.

Esteban proclamó con valentía su fe en Jesús resucitado. Y es ejemplo para nosotros –aunque el Señor no nos pida el martirio– de vida cristiana coherente: con naturalidad y claridad, sin detenernos ante los falsos escándalos, ni ante el qué dirán. Debemos contar con ambientes en los que alguna vez nos mirarán torcidamente, porque no entienden un comportamiento cristiano, ni muchas de las amables exigencias de la doctrina de Cristo. Debemos imitar entonces al Señor y a quienes le fueron fieles, incluso hasta dar la vida por Él, si fuera necesario, actuando con serenidad, llevando una vida cristiana con todas sus consecuencias. Sin duda, sería más cómodo el adaptarse a esas situaciones y estilos de vida paganizados, pero ya no podríamos decir que queremos ser discípulos fieles de Jesús. Estas situaciones, en las que tendremos que echar mano de la firmeza de carácter y de la fortaleza en la fe, pueden darse en la Universidad, en el trabajo, en el lugar donde pasamos unos días de descanso con la familia, etcétera.

«En sus actuaciones públicas, los cristianos deben inspirarse en los criterios y objetivos evangélicos vividos e interpretados por la Iglesia. La legítima diversidad de opiniones en los asuntos temporales no debe impedir la necesaria coincidencia de los cristianos en defender y promover los valores y proyectos de vida derivados de la moral evangélica»2. El cristiano debe rechazar el miedo de parecer chocante si, por vivir como discípulo fiel del Señor, su conducta es mal interpretada o claramente rechazada. Quien ocultara su personalidad cristiana en medio de un ambiente de costumbres paganas, se doblegaría por respetos humanos, y sería merecedor de aquellas palabras de Jesús: Quien me niegue ante los hombres, Yo también le negaré ante mi Padre que está en los cielos3.

«¿Sabéis cuál es la primera tentación que el demonio presenta a una persona que ha comenzado a servir mejor a Dios? –pregunta el Santo Cura de Ars–. Es el respeto humano»4. ¿Cómo es nuestro comportamiento con los amigos, en el trabajo, en una reunión social? ¿Mostramos con valentía y sencillez nuestra condición de hijos de Dios?

II. En ocasiones, parece de «buen tono» hablar con frialdad de las grandes verdades de la vida, o bien no hablar de ellas en absoluto. Y llaman fanático al que habla con entusiasmo de una causa noble –defensa de la vida desde la concepción, libertad de enseñanza...– o tratan de descalificar con diversos adjetivos al que tiene convicciones profundas sobre la vida y su destino final y trata de vivirlas.

Sin intemperancias, que son ajenas al ejemplo amable que nos dejó Jesucristo, trataremos de vivir, con la ayuda de la gracia, una vida llena de convicciones cristianas profundas y firmes. Sabemos bien, por ejemplo, que la indiferencia ante las maravillas de Dios es un gran mal, consecuencia de la tibieza o de una fe muerta o dormida, por mucho que se la quiera disfrazar de «objetividad».

El cristiano, por el Bautismo, ha recibido la gracia que salva y da sentido a su caminar terreno. Ante un bien tan excelente es lógico que esté alegre y que procure comunicar su felicidad a quienes están a su lado por medio de un apostolado incesante.

Jesús siempre hizo el bien. Yo os pregunto –les decía Jesús en cierta ocasión a unos escribas y fariseos que le espiaban– ¿es lícito hacer el bien o hacer el mal? Y a continuación curó al enfermo de la mano seca. En todos los ambientes debemos hacer el bien, comunicar la alegría de haber conocido a Cristo; sentimos la necesidad de ganar almas para la Verdad, para el amor, para Cristo. «Y esto se llama, en correcto castellano, proselitismo. Aquí interviene también la manipulación de las palabras. El término proselitismo ha sido cargado por algunos con la albarda de intereses egoístas, de utilización de medios poco honrados para fascinar, coaccionar o enrolar engañosamente a los que se dirige. Tal actitud merece seria condena; pero lo condenable es el proselitismo sectario, engañador, mercenario, el que se aprovecha de la ignorancia ajena, de su miseria material, de su soledad afectiva.

»Pero ¿vamos, por eso, a renunciar los cristianos a la fecundidad apostólica, a la fraternidad comunicativa del genuino proselitismo?»5.

La certeza de las verdades de nuestra fe –solo el que está convencido convence– y el amor a Cristo nos llevará a una comunicación fecunda de lo que nosotros hemos encontrado, nos llevará a un leal proselitismo. Y esto en todos los ambientes.

III. El lugar donde buscamos la santidad es el trabajo, las relaciones con quienes comparten las mismas tareas que nosotros, el trato social, la familia.

Si encontramos obstáculos, incomprensiones o críticas injustas le pediremos al Señor su gracia para mantenernos serenos, tener paciencia y, ordinariamente, no dejar de hacer apostolado. El Señor no siempre se encontró con personas de buena fe al anunciar la Buena Nueva, y no por eso dejó de mostrar las maravillas del Reino de Dios. Los Apóstoles, en los comienzos de la Iglesia, y los primeros cristianos también, se encontraron con situaciones y ambientes que, al menos al principio, rechazaban de plano la doctrina salvadora que llevaban en su corazón y, sin embargo, convirtieron el mundo antiguo. «—No entiendo tu abulia. Si tropiezas con un grupo de compañeros un poco difícil –que quizá ha llegado a ser difícil por tu abandono–, te desentiendes de ellos, escurres el bulto, y piensas que son un peso muerto, un lastre que se opone a tus ilusiones apostólicas, que no te entenderán...

»¿Cómo quieres que te oigan si, aparte de quererles y servirles con tu oración y mortificación, no les hablas?...»6.

Por otra parte, ninguna situación es inamovible ni definitiva. El paso del tiempo acaba por dar la razón al que trabaja y trata a los demás con honradez, con rectitud de intención, sin buscar ventajas personales.

El dejarse llevar por los respetos humanos es propio de personas con una formación superficial, sin criterios claros, con un carácter poco firme. Con frecuencia esta actitud, tan poco atrayente también en lo humano, viene respaldada por la comodidad de no llevarse un pequeño mal rato, el miedo a poner en peligro un cargo, por ejemplo, o el deseo de no distinguirse de los demás.

Aunque los nobles se sientan a murmurar de mí –se lee en el Salmo responsorial7–, tu siervo medita tus leyes; tus preceptos son mi delicia, tus decretos son mis consejeros.

Para vencer los respetos humanos necesitamos rectitud de intención, atendiendo más al parecer de Dios que al parecer de los demás; fortaleza para pasar con elegancia las pequeñas críticas, frecuentemente superficiales, cuando las haya; alegría para comunicar el tesoro que cada discípulo del Señor ha encontrado, y el buen ejemplo, del que nunca nos arrepentiremos, que es simple coherencia con la gracia, que el Señor ha puesto en nuestro corazón. Aun en los ambientes más difíciles podremos ganar almas para Cristo si deseamos de verdad hacer felices a esos amigos, compañeros o conocidos. «Antes de querer hacer santos a todos aquellos a quienes amamos es necesario que les hagamos felices y alegres, pues nada prepara mejor el alma para la gracia como la leticia y la alegría.

»Tú sabes ya (...) que cuando tienes entre las manos los corazones de aquellos a quienes quieres hacer mejores, si los has sabido atraer con la mansedumbre de Cristo, has recorrido ya la mitad de tu camino apostólico. Cuando te quieren y tienen confianza en ti, cuando están contentos, el campo está dispuesto para la siembra. Pues sus corazones están abiertos como una tierra fértil, para recibir el blanco trigo de tu palabra de apóstol o de educador.

»Si sabes hablar sin herir, sin ofender, aunque debas corregir o reprender, los corazones no se te cerrarán. La semilla caerá, sin duda, en tierra fértil y la cosecha será abundante. De otro modo tus palabras encontrarán, en vez de un corazón abierto, un muro macizo; tu simiente no caerá en tierra fértil, sino al margen del camino (...) de la indiferencia o de la falta de confianza; o en la piedra (...) de un ánimo mal dispuesto, o entre las espinas (...) de un corazón herido, resentido, lleno de rencor.

»No perdamos nunca de vista que el Señor ha prometido su eficacia a los rostros amables, a los modales afables y cordiales, a la palabra clara y persuasiva que dirige y forma sin herir (...). No debemos olvidar nunca que somos hombres que tratamos con otros hombres, aun cuando queramos hacer bien a las almas. No somos ángeles. Y, por tanto, nuestro aspecto, nuestra sonrisa, nuestros modales, son elementos que condicionan la eficacia de nuestro apostolado»8.

En la Santísima Virgen encontramos, como los Apóstoles, la fortaleza necesaria para hablar de Dios sin respetos humanos: «—Después de que el Maestro, mientras asciende a la diestra de Dios Padre, les ha dicho: “id y predicad a todas las gentes”, se han quedado los discípulos con paz. Pero aún tienen dudas: no saben qué hacer, y se reúnen con María, Reina de los Apóstoles, para convertirse en celosos pregoneros de la Verdad que salvará al mundo»9.

1 Cfr. Hch 6, 8-15. — 2 Conferencia Episcopal Española, Testigos de Dios vivo, 28-VI-1985, n. 64, d. — 3 Mt 10, 32. — 4 Santo Cura de Ars, Sermón sobre las tentaciones. — 5 C. López Pardo, en Rev. Palabra, n. 245. — 6 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 954. — 7 Sal 118. — 8 S. Canals, Ascética meditada, pp. 74-76. — 9 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 232.

 

 

“El Santo Rosario es arma poderosa”

“El Santo Rosario es arma poderosa”El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado. (Camino, 558)

En nuestras relaciones con Nuestra Madre del Cielo hay también esas normas de piedad filial, que son el cauce de nuestro comportamiento habitual con Ella. Muchos cristianos hacen propia la costumbre antigua del escapulario; o han adquirido el hábito de saludar ‑no hace falta la palabra, el pensamiento basta‑ las imágenes de María que hay en todo hogar cristiano o que adornan las calles de tantas ciudades; o viven esa oración maravillosa que es el santo rosario, en el que el alma no se cansa de decir siempre las mismas cosas, como no se cansan los enamorados cuando se quieren, y en el que se aprende a revivir los momentos centrales de la vida del Señor; o acostumbran dedicar a la Señora un día de la semana –precisamente este mismo en que estamos ahora reunidos: el sábado–, ofreciéndole alguna pequeña delicadeza y meditando más especialmente en su maternidad.
Hay muchas otras devociones marianas que no es necesario recordar aquí ahora. No tienen por qué estar incorporadas todas a la vida de cada cristiano ‑crecer en vida sobrenatural es algo muy distinto del mero ir amontonando devociones‑, pero debo afirmar al mismo tiempo que no posee la plenitud de la fe quien no vive alguna de ellas, quien no manifiesta de algún modo su amor a María. (Es Cristo que pasa, 142)

 

La otra parte de la historia: muerte y resurrección

¿Qué tiene que la muerte y resurrección de Cristo con la plenitud de la vida que tanto deseamos? ¿Es la muerte el único límite al progreso?¿Por qué es tan decisiva la resurrección de Jesús? ¿En qué consiste un cielo nuevo y una tierra nueva?

La luz de la fe04/05/2019

Opus Dei - La otra parte de la historia: muerte y resurrección

Es posible que hayamos visto alguna película, leído algún libro o incluso jugado a algún videojuego en que aparezca el elixir de la vida. Con esta expresión, acuñada hace siglos, se trataba de describir la búsqueda por parte de los alquimistas de un medicamento, también llamado "panacea", que permitiera al ser humano vivir para siempre. En nuestra época, existe una corriente de pensamiento –llamada Transhumanismo que constituye una versión actualizada de esta pretensión, y que se caracteriza por el seguimiento de tres grandes objetivos para la aparición de una humanidad perfecta: la súper longevidad, el súper conocimiento y el súper bienestar; en otras palabras, la búsqueda de una vida en plenitud.

Progreso vs. muerte: ¿límite o punto de partida?

¿Por qué, después de tantos siglos de progreso, buscamos todavía unos fines que siguen sin ser alcanzados? Es evidente que el hombre es un ser insatisfecho. Es alguien que, aunque consiga un nivel de vida y de felicidad que se pueda considerar satisfactorio, nunca se siente del todo satisfecho: quiere conocer siempre más, vivir cada vez mejor y hacerlo para siempre. Con el desarrollo científico y tecnológico, los conocimientos se han ampliado notablemente, y también la capacidad de evitar el dolor o de combatirlo. Sin embargo, antes o después, la existencia terrena se topa con un obstáculo que hasta el momento ningún ser humano ha conseguido saltar: la muerte.

Jesucristo no solo ha superado el límite de la muerte, también nos invita a participar a los hombres de su victoria

Esta se presenta como algo profundamente injusto, como aquello que nunca debiera ocurrir. Y, sin embargo, si algo sabemos con seguridad en esta vida, es que un día moriremos. Nuestro ser está abierto a una perfección que queda truncada con la muerte. Por eso, los pueblos de todo tiempo y cultura han desarrollado modos de enfrentarse con aquello que trasciende esta vida, desplegando el sentido religioso que está anclado en la naturaleza humana. Las representaciones sobre la existencia de un más allá son variadas en el panorama religioso de la humanidad, y dan testimonio de ese deseo humano de infinito; a la vez que ninguna de ellas logra demostrar que es la única realmente verdadera.

En este vasto horizonte, el cristianismo irrumpe con una fuerza inusitada: afirma que ha habido un hombre que ha superado la muerte como límite; que, venciendo a la muerte, ha obtenido una vida que dura para siempre. Ese hombre es Jesucristo. Pero no se queda ahí, sino que además afirma que Jesús ha prometido, a quienes vivan de él y sigan su ejemplo, el poder participar de esa nueva existencia que vence a la muerte.

Ante la muerte de una persona querida, con frecuencia se escucha una frase como esta: «su desaparición constituye una pérdida». La muerte de un ser humano es injusta, pues cada uno es un ejemplar irrepetible, y por tanto su desaparición del mundo supone un auténtico empobrecimiento. Si esto es así para nosotros, se puede decir que la muerte de Cristo fue el acontecimiento más injusto de la historia, pues su vida, según nos ha llegado a través de los testimonios de su época, muestra una ejemplaridad fuera de lo común, que ha sido reconocida incluso por aquellos que tienen del cristianismo una opinión negativa.

Volver a las raíces

Algunas piezas literarias describen esta búsqueda humana como el intento de volver a un paraíso perdido, como sugiere el título de la famosa obra de John Milton. Con ello hacen referencia a diversas tradiciones que hablan de una idílica época inicial de la humanidad, que fue quebrada por algún acontecimiento que hizo perder al hombre su inmortalidad y su bondad. La historia de algunos personajes de la mitología griega, como Aquiles, sugiere que el precio que el hombre ha de pagar para ser sí mismo y no un ser indiferenciado en el mundo divino es la aceptación de la propia mortalidad. En el pensamiento ilustrado, es frecuente encontrarse con la idea de que el ser humano, para poder ser él mismo, necesita emanciparse de su origen, de su dependencia de un Dios o de un entorno familiar que hasta entonces lo ha protegido. Valerse por sí mismo significa perder el miedo a enfrentarse a la muerte. Las promesas de vida después de la muerte serían, pues, una vuelta a los orígenes felices. Recuérdese que algunos clásicos literarios de muy diversas épocas, desde La odisea hasta El Señor de los anillos, se plantean como la vuelta del héroe a casa.

Se ha hablado previamente de la búsqueda de una existencia duradera, de un bienestar y de un conocimiento supremo. Pues bien, en realidad, la fe cristiana dice que exactamente eso era lo que el ser humano tenía en sus orígenes remotos, cuando fue creado por Dios en un estado de inocencia, que la doctrina de la Iglesia llama «justicia original»[1]: además de la amistad con Dios, el hombre gozaba de los dones de integridad, conocimiento, impasibilidad e inmortalidad. Fue el pecado, la desobediencia a Dios (cfr. Gn 3,6), lo que provocó la expulsión del paraíso, y por consiguiente la pérdida del acceso al árbol de la vida (cfr. Gn 3,22-24). La Biblia precisa en seguida que la historia primordial no concluye así, de modo trágico, sino que Dios mismo se ocupa de los humanos cubriendo su desnudez con unos vestidos improvisados (cfr. Gn 3,21), y prometiéndoles un futuro redentor (cfr. Gn 3,15). En efecto, Jesucristo, que se presenta como «el último Adán» (1Cor 15,45), nuevo inicio de la humanidad, permaneciendo a la vez en su condición divina, toma sobre sí la condición humana (cfr. Flp 2,5-11), con esos efectos de mortalidad, sufrimiento y exposición a la tentación, y realiza en su vida el proyecto de Dios, en plena obediencia al Padre hasta la entrega de su propia vida. Y gracias a ese acto supremo de amor, vence la muerte con su resurrección, reabriendo las puertas del paraíso a los hombres, que ahora pueden acceder de nuevo al árbol de la vida: los sacramentos, cuya fuente y cima es el alimento eucarístico[2]. En Él, de alguna manera, el Cielo de Dios, el Paraíso, se une a la tierra que habitamos, mientras esperamos su prometida manifestación gloriosa al final de los tiempos[3].

La resurrección: el misterio de Dios en el mundo

La fe cristiana habla, por tanto, de un más allá que se hace presente en nuestro más acá, de un Cielo que, siendo promesa de algo completamente nuevo, no asimilable a las categorías espacio temporales de nuestro mundo, a la vez será algo que responde a un deseo profundamente arraigado en nuestro ser. Es verdad que Jesús, después de su resurrección, ascendió a los Cielos, desde donde volverá; esos mismos Cielos que acogieron a María, que fue concebida sin pecado y por tanto participa de modo eminente del misterio de su Hijo; pero es también cierto, que esos Cielos no son otra cosa que el misterio de Dios que, a la vez que es trascendente a este mundo, está por completo dentro de él, de modo que, paradójicamente, ahora Jesús se encuentra más cerca de nosotros que cuando recorría los caminos de Palestina[4].

El Cielo es el misterio de Dios: a la vez que trasciendeel mundo, se halla dentro de él.

Con su resurrección y su promesa, Jesús ha introducido en el mundo de nuestra experiencia, muchas veces negativa por estar marcada por las consecuencias del pecado en nuestras vidas (ignorancia, dolor, muerte, etc.), una esperanza nueva, real, pues la existencia y resurrección de Jesús se han dado en nuestra historia y, a la vez, de algún modo la superan, porque la abren a lo que está más allá de ella, en la otra parte de la historia. Esa esperanza es creíble porque Jesús ha dado su vida, y no hay nada más creíble en este mundo que el ejemplo, que siendo de santidad –es decir, de caridad–, es simplemente incontestable. «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Por eso, el martirio, desde los inicios del cristianismo hasta hoy, constituye la mayor muestra de la credibilidad y veracidad de una fe por la que se es capaz de dar la vida.

De este modo, se entiende que la vida eterna prometida por Jesús, de una parte ya ha comenzado en este mundo para el que cree y, a la vez, recibirá una plenitud transfiguradora que no podemos todavía soñar. «Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman» (1Cor 2,9). Si la imaginamos con las categorías de este mundo, nos podría entrar la sospecha del aburrimiento de una vida que consistiría en «un continuo sucederse de días del calendario»[5]. Pero no se trata de un reduplicado de esta vida si no, más bien, de un don sorprendente, por el que vale la pena dejarse la vida, pues amamos y nos fiamos de quien dice que nos hará felices: «Muy bien, siervo bueno y fiel, […] entra en la alegría de tu Señor» (Mt 25,21.23). Cuando dos personas forman un proyecto común de vida, se dicen mutuamente que se harán felices, no porque piensen que la otra persona será un medio para alcanzar la felicidad, sino porque ocuparse de su felicidad será lo que les haga felices. Ciertamente, Dios es ya feliz en cuanto comunión trinitaria de Personas; pero, a la vez, quiere hacernos participar de su felicidad de la que, ya esta existencia terrena, vivida por amor, es un anticipo. Por eso, decía san Agustín que «amando al prójimo purgas el ojo para ver a Dios»[6].

Un cielo nuevo y una tierra nueva

Ver a Dios requiere seguir siendo criaturas de alma y cuerpo, y por tanto, que haya una resurrección final, que consiste en que, siendo Dios creador de todo, también la materia, el cosmos y nuestros cuerpos, transfigurados, puedan participar de la gloria divina, como de hecho participa ya la humanidad de Jesucristo, que existe para siempre en Dios. Se trata de algo muy importante para una correcta interpretación de las implicaciones del cristianismo en la sociedad, en la historia y en la cultura: el «cielo nuevo y la tierra nueva» (Ap 21,1) no serán algo completamente diferente, sino que, de alguna manera, el empeño por construir un mundo mejor acompañará al hombre en la eternidad.

La vida eterna prometida por Jesús, de una parte ya ha comenzado para el que cree

Por tanto, el hombre es padre de sí mismo[7], pues sus decisiones le configuran, y eso quiere decir que se construye la eternidad con su actuar en este mundo, pues sus acciones le conforman. Por eso, resucitará no solo un cuerpo en un sentido puramente material, sino todo su ser con el bagaje de toda su historia[8]. De ahí que resulte tan certera la invitación a «vivir cada instante con vibración de eternidad»[9].

Ninguna otra doctrina como la de la resurrección suscitó las ironías de los paganos en los primeros siglos, como ya le ocurriera a san Pablo: «te escucharemos sobre eso en otra ocasión»; «las muchas letras te han hecho perder el juicio» (Hch 17,32; 26,24). Sin embargo, el dualismo entre materia y espíritu, que caracterizaba la cosmovisión griega, no ofrecía perspectivas de salvación de la dimensión material, considerada como fuente del mal. Tampoco las teorías, antiguas y nuevas, que prometen una reencarnación satisfacen, pues aunque parecen valorar la necesidad de que la materia esté presente en el destino del hombre, no parecen respetar la identidad real del hombre en la indisoluble unión de cuerpo y alma.

Mirando a Cristo se puede comprender que es razonable la promesa de la resurrección, si bien no está en la mano del Hombre alcanzarla, pues se trata de un puro don. Por eso, el cristianismo es una propuesta de sentido que, sin resolver del todo en esta vida los enigmas que rodean la existencia, ofrece una esperanza razonable de una vida imperecedera, por la que vale la pena seguir a Jesucristo y dar la vida por él.

Santiago Sanz


[1] Cfr. San Juan Pablo II, El pecado del hombre y el estado de justicia original, Audiencia general, 3-IX-1986.

[2] Cfr. J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna, Herder, Barcelona 1992, p. 150.

[3] Cfr. S. Hahn, La cena del Cordero. La Misa, el cielo en la tierra, Rialp, Madrid 2016.

[4] Cfr. J. Ratzinger / Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Madrid 2011, pp. 323-339.

[5] Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n. 12.

[6] San Agustín, In Evangelium Ioannis Tractatus, 17,8.

[7] Cfr. San Gregorio de Nisa, De vita Moysis, 2,3.

[8] Cfr. R. Guardini, El tránsito a la eternidad, PPC, Madrid 2003.

[9] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 239.


Lecturas recomendadas:

Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007.

R. Guardini, El tránsito a la eternidad, PPC, Madrid 2003.

J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna, Herder, Barcelona 1992.

P. O’Callaghan – J.J. Alviar, Breve y sencillo curso de escatología, en www.collationes.org, Roma 2013.

 

Una reflexión desde el corazón

SheilaMorataya
2 mayo 2019
 

Unareflexiondesdeelcorazon.encuentra.com.int

Podría utilizar frases, versículos bíblicos o cualquier pensamiento que te pueda inspirar al comenzar a leer este artículo. No lo voy a ser. Hoy escribiré desde el corazón.

Aquí, en Encuentra.com aprendía a escribir. Es impresionante que hayan pasado más de 20 años. Dios y su plan maravilloso para mi vida, me llamaba a crear toda esa sesión de artículos formativos y espirituales que ves  para las mujeres. Hoy que el mundo, ve mi primer libro publicado en los Estados Unidos “Yo soy único e irrepetible” te quiero contar la historia de mi alma y de mi amistad con Dios. Esto es algo que no termino de comprender pues Dios se relaciona de manera diferente con todos. Ayer en una entrevista por este último libro, el presentador me dijo al final del programa: Sheila, tú hablas y te expresas muy bien con este nuevo lenguaje, que menciona al universo y todo esto de la iluminación. Pero tú eres una mujer de Dios, yo sé que tú eres una mujer de oración desde hace muchos años… al escribir estas líneas me conmuevo ya que es verdad…. por lo que a su pregunta respondí: Así es, y precisamente por esto  es que me he atrevido a hacer todas estas cosas en un mundo secularizado pero al mismo tiempo hambriento de un Dios vivo .  Siento esta urgencia de que la gente no se pierda el mensaje de Cristo, de que es verdad que es el único Dios que calma la sed y el hambre. Es más, termina con los vacíos y los sin sentidos de vida.

Yo te puedo asegurar mi único e irrepetible lector, que he caminado y experimentado en los últimos años muchos de estos caminos y propuestas espirituales ya que el  alma es libre para buscar y explorar, y te puedo decir que muchos de ellos y dentro de ellos hay mucha gente buena, muy buena. Gente que hace y está haciendo su mejor esfuerzo por crear una sociedad iluminada y por caminar lejos de sus neurosis. En mi investigación y  exploración he encontrado enfermedad mental, angustia de amor, honda tristeza , intenciones torcidas del corazón y falta de sinceridad…. y es que esto somos tú y yo cuando nos vivimos como humanos y no crecemos desde el cuerpo interior. Ahí donde vive el corazón. Para esto vino Cristo y es  esta la gran diferencia que yo he encontrado. Ninguno de estos caminos, inclusive aquellos que persiguen una vida íntegra, ética y que te plantea:  “piensa en las consecuencia de eso que vas hacer”…. puede compararse por lo menos en mi propia experiencia de vida a la ternura, amplitud y compasión que imprime en el alma la relación con este Dios vivo llamado Jesús.

Todos los días pienso en mi sitio de encuentra.com y todos los días deseo escribir. El día en que esta entrevista se me hizo, esto es lo que comprendí profundamente ¿de qué sirve al hombre ganarse el mundo entero si pierde su alma? Pues al convertirme en escritora, me convertí en una figura pública que es muy reconocida actualmente por un trabajo riguroso y serio que he que me ha llevado a tener presencia en los más importantes  medios de comunicación  de los Estados Unidos. He aparecido y aparezco en los programas de más audiencia y en revistas de farándula a dónde llegan pocos sanadores del alma o más bien de la mente y el corazón, ya que el alma, no puede enfermar porque es pura. El alma es amor y solo amor. ¿Por qué lo he hecho? Atendiendo el llamado que un día nos hizo el gran San Pablo II en el que nos pedía a los artistas meternos en el mundo, evangelizar de otras formas. Algo que esta  servidora se tomo mucho en serio y desde entonces se ha sentido enviada.

Si eres de estos lectores que ha seguido mi trayectoria y que ha leído mis artículos y sesiones formativas en este portal, hoy te pido que reces por  mí. Estamos en medio de la más tremenda batalla espiritual. Muchos han dejado la Iglesia, muchos otros están por dejarla. Sin oración y conocimiento real del corazón de Cristo efectivamente buscaremos otros caminos que satisfagan más nuestro ego y deseo de brillar que esta vida que propone Jesucristo.

En verdad, nada se compara a la experiencia íntima, profunda e inolvidable de conocer a Cristo.

Ya lo sabes, quién ha tenido la experiencia real, experimenta un nuevo nacimiento, una nueva luz, una sabiduría que es transmitida por su amor y su misericordia. No busques otros caminos espirituales mientras no hayas conocido en profundidad tu propia cuna. No quieras estudiar  otras creencias y propuestas mientras no hayas mamado toda la  abundancia y sabiduría que contiene tu propia fe. Sólo entonces estarás en posición de analizar críticamente y discernir si ese camino es el mejor para tu alma. En mi caso, creo que esto es mi casa y aunque he vivido y vivo en medio de una cultura completamente secular sé que cuando entro a un Sagrario o una capilla de Adoración Perpetua, llego a casa. Mi único Maestro y Dios Vivo me espera.

Deus caritas est (Dios es amor)

Sheila Morataya

 

 

Mayo, un gran mes para el mundo

Daniel Tirapu

virgen peregrina

photo_camera virgen peregrina

Después del invierno oscuro y frío, llega mayo. Da gusto ver los campos verdes hidratados, acuíferos renovados. Mes de flores.

Mayo el mes de María, de la Virgen, de romerías grandes y pequeñas, llenas de amor, de intenciones, de peticiones, de acciones de gracias. De cánticos inocentes, pero más inteligentes que mil teologías frías. El Rosario, en mi experiencia, es una oración que gana con el tiempo. De joven parece repetitivo, de vieja, poco original. Con el tiempo gana; qué mejor que el padrenuestro, que el avemaría, que el gloria, que meditar la vida del Señor y de su Madre. Arma poderosa. Paz, se desliga uno de tiempo y espacio. Newman decía que quienes quitaron a la Virgen de su lugar eminente perdieron a Jesús, quienes la aman se acercan más a Él. El Papa Francisco nos pide rezarlo este mes.

Mes de primeras comuniones. De blancos marineros y de novias pequeñas; almas gratas a Dios, llenas de una inmensa inocencia.

La  Ascensión del Señor, me pareció en ocasiones fiesta triste, pero no hay fiesta triste. Dios que se hizo hombre, vuelve llevando su humanidad a la derecha del Padre; nos manda el Espíritu y nos deja la Eucaristía, y volverá glorioso para juzgar a vivos y muertos. Por eso los apóstoles volvieron contentos, gozosos.

Mayo, gran mes.

 

 

Cómo ayudar a los refugiados sirios: la historia de Youssra, paciente de esquizofrenia de 14 años

El proyecto de salud Madad, financiado por la Unión Europea, ha tratado a casi cien niños y adolescentes con distintos trastornos mentales y postraumáticos

Youssra.

photo_cameraYoussra.

 

Youssra, una niña refugiada Siria, llegó por primera vez al Centro de Salud Mental en Zahle, (región de Bekaa, el Líbano), impulsado por la Fundación Promoción Social de la Cultura, hace un año después de comenzar a experimentar alucinaciones visuales; su sueño disminuyó y se volvió más irritable; también estaba teniendo problemas para conjugar una oración completa o una frase que tuviera sentido, y su rendimiento disminuyó en la escuela.

Le diagnosticaron esquizofrenia y comenzó a tomar medicamentos suministrados en el centro. En aquel momento, Youssra tenía 14 años y sus padres la sacaron de la escuela y la mantuvieron encerrada en su casa, porque pensaban que su condición los avergonzaba.

Youssra recibió medicación antipsicótica y su caso supervisado de cerca por la psiquiatra y la enfermera de Salud Mental. Tardó casi 4 meses en estabilizarse completamente, pero a su familia le llevó un año entero adaptarse a esta situación.

Curar la enfermedad con prácticas sagradas 

Manal, la madre de Youssra, estuvo muy afectada por la enfermedad de su hija. Ya estaba muy estresada por haber tenido que escapar de su hogar y haber tenido que dejar todo atrás, para mudarse a un lugar donde apenas tenía lo suficiente para llegar a fin de mes. La enfermedad de su hija, hizo se tradujo en un mayor enojo y comportamiento agresivo con toda la familia.

Manal solia encerrar a su hija en su habitación durante horas y horas, solo permitiéndole ir al baño. La hizo visitar a todos los jeques que pudo contactar, con la esperanza de que su enfermedad fuera una aflicción y pudiera curarse mediante la oración y las prácticas sagradas. Cuando nada funcionó, finalmente cedió al consejo de su case manager y comenzó a hacer caso a la psico-educación proporcionada por una profesional llamada Mona.

 

La  mejoría de Youssra

Mona inscribió a Manal en sus sesiones de Grupos de Apoyo Comunitario, en las que conoció a otros cuidadores de pacientes diagnosticados con un trastorno psicótico. Esto ayudó a Manal a sosegarse y aprender no solo en las sesiones, sino también de las experiencias de otros cuidadores sobre cómo tratar a los miembros de la familia, y qué síntomas buscar que podrían advertir sobre un próximo episodio.

Manal mejoró rápidamente y se relajó, también comenzó a cuidar de su familia de nuevo. A Youssra se le permitió salir de la casa (no regularmente, o libremente, o sola), pero se consideró una mejoría. Comenzó a ayudar a su madre nuevamente con la casa y cuidando a su hermano de 9 años, Wassim.

 

El empeoramiento de su hermano Wassim 

Wassim también se vio muy afectado por el comportamiento errático de su madre. Siempre le estaba observándole dondequiera que fuera o lo que fuese que hiciera. Siempre preguntándole si veía a alguien en la esquina de la habitación, si escuchaba voces que no existían. No le dejaba ir a jugar con sus amigos cuando no podía acompañarle … Después de un tiempo, Wassim comenzó a mojar la cama durante la noche. 

Mona puso a Wassim en manos de Marwa, otra senior case manager  del centro que trató su caso. Después de ser examinado y de realizarse todas las pruebas requeridas, se concluyó que la causa principal del problema era psicológica y requería terapia.

 

Terapia familiar 

A pesar de que las cosas iban mejorando, continuaba la tensión en toda la familia por lo que les recomendaron terapia familiar. Durante la sesión, se vio que la madre todavía estaba muy ansiosa y que su comportamiento mantenía a todos alarmados. "Siento que no puedo respirar a veces. Ella me ahoga", dijo el esposo. "Yo, al igual que mi hermano pequeño, sentimos que estamos en una prisión. No podemos respirar sin que ella corra hacia nosotros y nos vigile o espere a que tenga un episodio". Manal fue remitida a psicoterapia, y el psiquiatra también le recetó algunos medicamentos por su elevada ansiedad. Actualmente lo está haciendo mucho mejor y se refleja bien en la familia. 

Desde el comienzo del proyecto MADAD: "Reducir las barreras económicas para acceder a los servicios de salud en el Líbano (REBAHS) de la UE en marzo de 2018, 98 niños y adolescentes (35 niñas y 63 niños) han sido evaluados y tratados en la Clínica de Salud Mental en Zahle con enfermedades que incluyen: discapacidad intelectual, epilepsia, autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) , trastorno de conducta, problemas de aprendizaje (como dislexia), esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático y trastorno de adaptación.

El proyecto está financiado por la Dirección General de Vecindad y Negociaciones de Ampliación (DG NEAR) de la Comisión Europea y se basa en el objetivo general del Fondo Fiduciario Regional de la Unión Europea en Respuesta a la Crisis Siria (“Fondo MADAD”) de responder a las “necesidades de los refugiados de Siria en los países vecinos, así como de las comunidades que acogen a los refugiados y sus administraciones, en particular en lo que respecta a la resiliencia y la pronta recuperación”.

Poema de Youssra.

El fuego y su atractivo

Ana Teresa López de Llergo

El fuego, como el mar o el impacto del aire en las hojas de los árboles, atraen nuestra atención, nos enganchan y podemos quedarnos contemplando aquello durante bastante tiempo.

 

El fuego y su luz<br />

El fuego que acabó con buena parte de la catedral de Nuestra Señora en París, acude reiteradamente a mi memoria. Si las imágenes a distancia eran impresionantes, cómo habrá sido el impacto en quienes las contemplaron directamente y fueron testigos del tiempo en el que lucharon contra él. Escenas que llevan a pensar en el incendio de Roma o en los incendios en los bosques: grandiosos espectáculos, pero devastadores. Subyugantes y aterradores.

Fuego he venido a traer a la tierra (Lc 12, 49-53). Las palabras de Nuestro Señor Jesucristo son veraces, es Dios y hombre verdadero. No se equivoca y su mensaje nos abre caminos de bien. Sin embargo, el contenido de sus palabras excede nuestra comprensión porque nos dicen muchas cosas y porque el bien que nos promete Dios es auténtico: natural y sobrenatural y el nuestro es corto, muy terrenal, pero sobre todo, si lo desvinculamos del querer de Dios se vuelve contra nosotros.

El uso del fuego del que hemos sido testigos, nos hace ver que con este elemento como con cualquier otro que esté a nuestra disposición, hemos de seguir una serie de normas de prudencia para poder alcanzar buenos resultados. Hemos de tener la capacidad de trasladar las experiencias a otras circunstancias, ahora la experiencia es con el fuego, pero diariamente hay otros elementos más comunes, como el agua, la luz, los energéticos... Hacer transferencia es un modo de aprender las lecciones que nos da la vida.

El fuego, como el mar o el impacto del aire en las hojas de los árboles, atraen nuestra atención, nos enganchan y podemos quedarnos contemplando aquello durante bastante tiempo. Quienes tienen dotes para compartir y eternizar esas experiencias las pueden plasmar en pinturas, en música o en fotografía. Todo ello muestra la natural tendencia a observar, a conservar y a compartir. Tenemos una naturaleza y ella se manifiesta.

Pues lo mismo el fuego, tiene una naturaleza y se manifiesta. Pero el ser humano está para administrar a las criaturas, también al fuego. Para ponerse en condiciones de ser buen administrador es necesario conocer que es aquello que tenemos entre manos y luego poder decir cómo, cuándo y dónde lo vamos a aprovechar.

El fuego es una realidad compleja, requiere condiciones ambientales y combinación de elementos para producir la combustión. En la antigüedad se consideró uno de los cuatro elementos constitutivos de la naturaleza. La realidad del fuego es sutil, cambiante, caprichosa. Se aprovecha para iluminar y para calentar. Pero se ha de acotar porque tiende a difundirse agresivamente si encuentra elementos inflamables. Por lo tanto, el ser humano no puede “jugar con fuego”, como se dice coloquialmente, tiene que poner límites para controlarlo.

La responsabilidad de las personas al utilizar el fuego parte del conocimiento del comportamiento de este elemento. Hay que circunscribir su radio, porque si se sale causa estragos. Sin embargo, el peor estrago está en el interior de cada persona, la intención para utilizar cualquier recurso ha de buscar el beneficio personal y social. En el fuego encontramos muchas posibilidades y así la historia nos enseña cómo se ha utilizado. Para bien: en chimeneas y en cocinas para calentar o preparar alimentos; en velas y hachones para iluminar.

La responsabilidad de perseverar en el buen uso de los recursos se arraiga en el firme deseo de conocer y seguir la Voluntad de Dios, para ello hay dos pistas: la de los Mandamientos de la ley de Dios y la de la naturaleza de las cosas. Si actuamos dentro de estos contextos garantizaremos la bondad de nuestros actos y sus consecuencias.

Cuando las personas despreciamos estos faros quedamos sometidos a nuestras pasiones y a nuestra ignorancia. Entonces provocaremos incendios para destruir por venganza o por afán de poder. Construiremos armas que quemen y desmoronen. Por el contrario, el fuego que Cristo ha traído a la Tierra es el que quita las impurezas, el que transforma y reinicia un ciclo para mejorar. El fuego interior que quema nuestros vicios y deja espacio a nueva vida. El fuego del que Cristo habla es el producido por el amor, por el afán de purificar y embellecer.

El papa Francisco, recientemente a un grupo de estudiosos y difusores del contenido de la Biblia, les ha hecho ver que los textos de la Biblia son como fuego y viento que con su creatividad alargan el horizonte de los creyentes.

 

 

Ética y moral


       La Ética, es la ciencia de las costumbres. Es una parte de la filosofía que trata de las obligaciones del hombre, adaptadas a las costumbres de cada época.

    Costumbres adquiridas y contrastadas por la experiencia, a través de los tiempos, basadas en la actuación libre del hombre para decidir las que más convienen, según la conciencia. Es decir, para cumplir con el deber de hacer el bien, sin perjudicarse a sí mismo, ni a los demás. Por tanto, no serán éticas las actitudes contrarias a las “buenas” costumbres. Lo ético, se basa en la verdad, la justicia, el respeto a la vida, etc.

    Pero, el hombre, como pecador que es, y libre, tiene el triste privilegio de inclinarse al mal, de vivir indignamente. En este caso, sus actos, su vida, adquiere un componente moral.

    La Moral natural, tiene relación con las conductas, y es común para todos, creyentes y no creyentes, y la responsabilidad es, ante la justicia humana.

    Todos los hombres, como almas espirituales, “tienen el deber moral” de: buscar la verdad, de respetarla, de transmitirla, de hacer el bien, contribuyendo a crear, con el buen ejemplo, ambientes agradables que atraigan y estimulen. También el de: corresponder al bien que nos hacen los demás, que, con su inteligencia y trabajo cotidianos contribuyen a nuestras necesidades y nos proporcionan medios y avances en todos los órdenes, culturales, artísticos, tecnológicos etc. para nuestro bien.

    “La Moral cristiana”, tiene también relación con las conductas. Pero, cuando pasamos de esta vida a la otra, ya que como almas espirituales somos inmortales, la responsabilidad será, “además”, ante la justicia divina.    Estas verdades, implícitas en los conceptos ético-morales que hemos expuesto, nos deben llevar a ser prudentes. Pero, prudencia no es, no hacer nada (que esto sería prudencia de la carne, lo más cómodo). La prudencia es activa, consiste en corregirnos, y corregir a los demás, siempre que haga falta, a cualquier edad, yen cualquier circunstancia. De no corregir a tiempo, se derivan malas consecuencias, y, a veces, funestas.

Antonio de Pedro Marquina

 

 

Sólo la educación vence a la pobreza

   Humberto Maturana nació en 1928 y comenzó su vida científica cuando era estudiante en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.    Continuó sus estudios en Inglaterra y, años más tarde (1958), obtuvo un doctorado en Biología en la Universidad de Harvard.    Ha publicado decenas de libros y su obra más difundida es “El árbol del conocimiento”, escrita en colaboración con Francisco Varela, recientemente fallecido.       Maturana sigue investigando, no ya en la universidad, sino en el Instituto de Formación Matríztica, que conduce junto con Ximena Dávila Yánez.       Los mundos que vivimos se crean con el lenguaje    Periodista Digital.    Miércoles, 10 de mayo 2006El científico Humberto Maturana obtuvo el doctorado en la Universidad de Harvard, pero antes ya había comenzado su apoteósica carrera intelectual. Ha publicado decenas de libros, siendo su obra más famosa “El árbol del conocimiento”, escrita conjuntamente con Francisco Varela. En una entrevista con Albino Gómez para La Nación, Maturana afirma rotundamente que “el crecimiento continuo de la población es, inevitablemente, generador de pobreza”, y destaca su convicción de que esa pobreza no puede ser combatida con paliativos como el asistencialismo, sino con las dos únicas armas efectivas para controlarla: la educación y el trabajo.       Pregunta: Los intelectuales no tienen una mirada esperanzada sobre el mundo de nuestros días. ¿Cuál es su visión, como hombre de ciencia y especialista en temas educativos, sociales y políticos?       Respuesta: Vivimos una cultura centrada en el desarrollo tecnológico y en la búsqueda del éxito individual y social en un ámbito de competencia, desconfianza y control. Esta conducta genera dolor e incertidumbre. La ampliación de nuestro entendimiento del vivir humano libera el alma, la inteligencia y la creatividad de la incertidumbre cultural que padecemos.     

   P: ¿Su mirada tiene que ver con el concepto del fenómeno biológico y con el fenómeno cultural?     

   R: Se trata de análisis sobre el dolor y el sufrimiento que nuestra cultura genera. Nuestra tarea en el Instituto de Formación Matríztica es enseñar las características del hombre, entendiéndolo como un ser biológico y cultural, y conocer los fundamentos biológicos que tienen que ver con la naturaleza de los seres que somos. Preguntarnos cómo es que los seres humanos somos seres amorosos, aunque cultivemos la agresión y muchas otras cosas negativas. En todo ser humano se da siempre la posibilidad de ver a los otros como seres vivos, se trate de seres humanos, de animales o de plantas, con toda su legitimidad.    

   P: ¿En el odio se produce la ilegitimidad del otro?    

   R: Sí. Es la conducta de la negación del otro, que es lo odiado. Pero este otro puede no enterarse y, por ende, no sufrir por ello. Sin embargo, ese odio recae sobre mí como persona, ese odio altera mi fisiología.     

   P: ¿No se puede odiar impunemente?    

   R: No.    

   P: Para usted es muy importante el poder de la palabra. Creo que es muy grave su empobrecimiento. ¿Piensa lo mismo?     

   R: Es erróneo creer que mediante la palabra sólo estamos mostrando o describiendo cosas. Los mundos que vivimos se crean en el lenguaje. Y cuando decimos que los niños están creciendo -ya sea por la TV o por las circunstancias familiares- con un lenguaje reducido, es cierto que se les está reduciendo el mundo, lo cual tendrá para ellos tristes consecuencias.    

   P: ¿Cuál es su opinión sobre la cuestión social y la pobreza?    

   R: La convivencia con una población en crecimiento continuo es inevitablemente generadora de pobreza. Porque la pobreza aparece cuando uno extrae del entorno con más rapidez que la que el entorno utiliza para reponer lo extraído. Si la población se duplicara y se duplicaran también las circunstancias adecuadas para vivir, podría no haber pobreza, pero eso no pasa, porque los ritmos de crecimiento son distintos. Además, podría ocurrir que se equiparara el ritmo, pero que en lugar de una justa distribución hubiera acumulación. Esto rompería la equiparación. La riqueza global puede producirse, pero el tema es quiénes la acaparan. La pobreza, básicamente, se genera porque parece que no queremos aceptar la relación entre el crecimiento poblacional y lo que el medio produce, más la relación entre lo que el medio produce y lo que se le quita. También se mantiene, de algún modo, la pobreza por la solidaridad, por el altruismo, por la beneficencia, que son meros paliativos, no destierran la pobreza, y sólo tranquilizan la conciencia de los donantes. Sólo la educación vence a la pobreza. Creo que el tema del crecimiento de la población es el más importante.    

   P: Usted dijo en una de sus obras que Jesucristo era un gran biólogo. ¿Cómo llegó a esa conclusión?    

   R: Porque sus referencias eran ecológicas. Toda la prédica de Jesús es una invitación a acabar con la angustia a través del desapego. Como cuando dice que hay que ser como niños para entrar en el reino de Dios y vivir en la inocencia del presente.    

   P: Parecería que para encarar a fondo la problemática nacional, la regional e incluso la mundial habría que partir del amor y de la educación. ¿Es así?    

   R: Sí. Uno tiene que actuar en este cambio para vivirlo dentro de un sistema democrático, y no a través de una tiranía. Pero la democracia debo vivirla, no exigirla. Vivirla de tal modo en la forma de comportarme que se pueda decir que ésa es una conducta democrática legítima. Y lo interesante es que eso llega a la gente, lo acepta y le gusta, porque se siente reflejada o, al menos, porque lo ve como modelo de lo que quisiera hacer y cumplir. Pero esto hay que aprender a vivirlo desde niño, porque el niño va a ir transformando sus propias vivencias a través de los adultos que tenga a su lado, y no por lo que le digan, sino por lo que vea que hacen. Se entiende la educación como una transformación en la convivencia, que comienza desde que el niño llega al mundo, y no a partir de la escuela. Si nosotros queremos que nuestros hijos crezcan como personas éticas, tenemos que conducirnos con ellos como personas éticas.    

   P: En noviembre de 1987 usted redactó un texto muy importante, que firmaron varios premios nacionales de Ciencias, donde decía que las acciones que constituyen una sociedad democrática no son la lucha por el poder ni la búsqueda de una hegemonía ideológica, sino la cooperación que crea una comunidad donde los gobernantes acepten ser criticados y cambiados cuando sus conductas se alejan del proyecto democrático con el que fueron elegidos. Y hacía un llamado a todos los chilenos para incorporar la sensatez a la vida nacional y recuperar la dignidad. ¿Por qué lo hizo?    

   R: Porque siempre creí que había que hacer de la democracia un espacio político para la cooperación en la creación de un mundo de convivencia en el que ni pobreza, ni abuso, ni tiranía surgieran como modos legítimos de actuar, en el saber de que no se es dueño de la verdad y de que el otro es tan legítimo como uno. Tal obra exige la reflexión y la aceptación del otro y la audacia de aceptar que las distintas ideologías políticas deben operar como distintos modos de mirar los espacios de convivencia.


Humberto Maturana.

 

 

La angustia de ser padres

   José María Lahoz García Pedagogo
   ¿Alguna vez te has sentido angustiado por el hecho de ser padre? Esta situación puede ocurrir en cualquier momento, cuando tenemos por primera vez un bebé en nuestras manos, cuando hemos de empezar a buscar colegio… pero sobre todo a medida que nuestros hijos se van haciendo mayores. ¿Te sientes abrumado por una responsabilidad que consideras desmesurada y que llega a paralizar tus actuaciones? Confiar en que siempre podemos mejorar nuestra actuación nos ayudará a superar la angustia.

   La educación que damos a nuestros hijos condiciona claramente sus percepciones, valores y relaciones con los demás. Y hay padres que cuando toman conciencia de este hecho se sienten abrumados por la responsabilidad. Algunos llegan incluso a angustiarse. También es relativamente frecuente que, a medida que tenemos más claro cuál es nuestro papel de padres, nos vayamos alejando de ese papel ideal. Afortunadamente, esta responsabilidad mal entendida puede transformarse en una actitud positiva. Basta cambiar el objetivo: en vez de considerar la posibilidad de llegar a ser una madre o un padre perfecto, intenta esforzarte para mejorar como padre, para aprender algunas estrategias educativas, para mejorar el ambiente familiar.

   Creo firmemente que aspirar a la perfección es una locura, y que compararnos con modelos utópicos e inexistentes es demoledor. En cambio, el propósito de esforzarse para mejorar es vivir nuestra vida con responsabilidad, es vivir una vida con sentido.

   Intentar ser perfectos produce angustia, aspirar a mejorar nos permite progresar

   Pero quizá todas estas afirmaciones puedan parecer un tanto filosóficas o fruto de ciertas elucubraciones. Quizá parezca que en la práctica no significan nada, pero en realidad son muy importantes porque pretenden despertar en nuestra conciencia de padres una actitud optimista. Pensemos que nada se puede lograr si no confiamos en ello. Confianza en nuestros propios medios y confianza en nuestros hijos.

   Lo que menos necesitan nuestros hijos es tener unos padres perfectos

   Por extraño que parezca, unos padres perfectos acaban por ser un modelo inimitable y, por tanto, descorazonador. Lo que necesitan nuestros hijos son padres responsables, que se esfuercen por ser mejores padres y mejores personas. Eso sí es imitable y esperanzador. Aquí tenemos el primer recurso educativo a nuestro alcance. Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.

   – “Es que yo no tengo paciencia” -me han contestado no pocos padres o madres cuando les proponía algún objetivo concreto. “No tengo tiempo” -decían otros. “No sé hacerlo”, aún añadían.

   Todos ellos hablaban con sinceridad, pero en cambio sus respuestas y sus dudas eran ciertamente infundadas y fruto de la inseguridad que a veces produce la tarea de ser padres. He sido testimonio de centenares de niños, jóvenes, padres y madres que han demostrado que eran capaces de cambiar y de mejorar con su esfuerzo. No hay ninguna razón para pensar que nosotros no somos capaces de hacer otro tanto. Pero además, ¿cómo tendríamos la osadía de esperar que nuestros hijos mejoren y progresen si nosotros que somos mayores, más expertos y más fuertes no somos capaces de hacerlo?

   Aún añadiré más razones para levantar el ánimo. En la tarea de educar a nuestros hijos no estamos solos, contamos con la ayuda de diferentes personas o instituciones: de nuestra pareja, de instituciones educativas, de cursos de formación de padres, de libros, de revistas, de portales como éste…

   Es consolador que, para realizar nuestra tarea de padre o madre, contemos asimismo con la ayuda continuada y próxima de nuestra pareja. La importancia de esta ayuda la conocen muy bien los padres o madres que, por diversas circunstancias, tienen que desarrollar este trabajo en solitario, sin la ayuda de su pareja.

   Pero también contamos con otra ayuda continuada e interesada. Me refiero a la ayuda de nuestro propio hijo. Es frecuente que no pensemos en él como verdadero artífice de su educación, sino como una masa informe de arcilla a la que modelamos a nuestro antojo. Y, en cambio, es él quien, con nuestro apoyo, será el verdadero creador de su personalidad, además del primer interesado en hacerlo bien. Es una prueba de amor confiar en la persona amada, y es un requisito educativo confiar en que nuestro hijo puede esforzarse y progresar. Así pues, si contamos con él, seguramente dispondremos de un colaborador eficaz.

   Un amigo mío, muy mentalizado con la educación de sus hijos, me decía:

   – “Es que a mí, por desgracia, no me han enseñado a ser padre en ningún sitio, me he tenido que espabilar solo, y la verdad es que no hay muchos sitios adonde acudir”.

   Para ser padres no se ha establecido un sistema de escuelas y de exámenes como para ser conductor, por ejemplo. No se exige acreditar una capacitación, por lo cual la mayoría de los futuros padres o madres no realizan una preparación previa. Los que se deciden a hacerlo tampoco lo tienen fácil, ya que escasean los centros de orientación, aunque existen algunas escuelas de padres a las que se puede acudir en busca de formación. También hay que contar con el asesoramiento continuado que ofrecen la mayoría de los centros educativos, a través de charlas o entrevistas.

   Los libros y revistas son otro medio de información al que podemos recurrir. Me gustaría que medios como el que permite que nos comuniquemos en este momento sirvan de consejeros eficaces sobre qué leer y dónde conseguirlo.

 

 

Y sigue el tema de la eutanasia

De modo semejante a lo sucedido con la pena de muerte, la oposición a la eutanasia se apoya cada vez más en casos descritos en la literatura científica que muestran errores -al menos dudas razonables-, cuando se aplica a personas con discapacidad mental o enfermedades psíquicas. La medicina debería intentar curar la depresión, antes de atender los ruegos de personas inestables o que han perdido el sentido objetivo de las cosas.

Una petición para la revisión de la eutanasia por sufrimiento psíquico (Rebel es el acrónimo en inglés) fue firmada por 253 médicos belgas: quieren que se refuercen los criterios para el diagnóstico del sufrimiento psíquico y se establezca la exigencia de que una comisión juzgue cada caso de antemano; sería el mal menor a su deseo de eliminar el sufrimiento psíquico insoportable y sin esperanza como criterio para la eutanasia. Estas preocupaciones aparecieron en un editorial del New England Journal of Medicine, avalado por el psiquiatra Joris Vandenberghe, del Centro Psiquiátrico Universitario de Lovaina. También otro científico, Paul Appelbaum, director del Center for Research on the Social Implications of Psychiatric, Neurological and Behavioral Genetics de la Universidad de Columbia en Nueva York, escribió en esa revista que “el deseo de morir puede ser un síntoma de la enfermedad en sí, agravado por el aislamiento social y la desmoralización”.

Salvo cambios inesperados al terminar el gran debate nacional lanzado por Macron, el fin de la vida no entrará en el proyecto de ley bioética que el gobierno de Francia debe presentar a las cámaras parlamentarias. Seguirá vigente la ponderada ley Claeys-Leonetti, de 2016.

Y en Alemania, el Tribunal Supremo federal acaba de rechazar el recurso de un hombre que exigía daños y perjuicios al médico que había mantenido con alimentación artificial durante cinco años a su padre, con demencia senil. La Corte entiende que la supervivencia conseguida con esa alimentación “contrasta con el estado que se habría producido en caso de suspender la dieta: la muerte”. Para el derecho alemán, la vida nunca es un “daño”.

José Morales Martín

 

 

Curiosamente la ciencia

A lo largo de estos dos mil años de civilización, se han producido multitud de acontecimientos sociales y políticos. Hemos asistido a la transformación de los modelos de organización y al propio desarrollo económico de las sociedades y,  sin embargo, esa orientación de servicio hacia los necesitados y los enfermos continúa intacta en el seno de la Iglesia. Somos, en definitiva, dispensadores de servicios médicos de calidad, pero también de hospitalidad. Una hospitalidad que se substancia, en espíritu de acogida, en el cuidado y  la humanidad.

Curiosamente, la ciencia ha venido a confirmar esta visión holística de la sanidad de la que participa la Iglesia desde sus tiempos fundacionales, que consiste en concebir a la persona en su completa integridad, partiendo del principio de que el ser humano es un ente completo, con necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales que hay que atender por igual. En este aspecto radica uno de los  principales valores diferenciales de los hospitales católicos, además de promover en todo el planeta, precisamente en los lugares donde existe más necesidad, una labor asistencial que llega hasta donde no llega nadie más, ni las instituciones públicas ni las privadas, y que lleva consuelo y medios a las personas con mayores carencias.

Xus D Madrid

 

 

¿Por qué la ley de eutanasia?

La sorprendente introducción de la eutanasia en la pasada campaña electoral denota, a mi entender, una frivolidad digna de ser estudiada por los expertos. Dicen que algunas enfermedades seniles provocan la pérdida de memoria de lo inmediato, mientras se recuerdan con lucidez sucesos antiguos.

Mucho antes de 2004, cuando se pronunciaron solemnes promesas de legalizar la eutanasia, se habían celebrado numerosas audiciones en el Senado y más de un debate en el Congreso, que mostraron la prioridad del derecho a la vida; a la vez, quedó clara la oportunidad de seguir fomentando la llamada autonomía del paciente, que lleva consigo respetar su deseo de no agobiarle con cuidados médicos tan excesivos que hacen peor el remedio que la enfermedad: el llamado encarnizamiento terapéutico. Así se establece ya en documentos jurídicos estatales o de comunidades autónomas.

Hablar de eutanasia supone, a mi entender, lanzar una cortina de humo sobre el gran problema de España –en conjunto, de Europa-: el progresivo envejecimiento de la población, por el invierno demográfico, unido al positivo aumento de la esperanza de vida. La cuestión grave, cada vez más acuciante, no es ayudar a morir, sino cómo cuidar a los mayores, especialmente cuando dejan de ser independientes. Estoy viviendo directamente la atención de algunos casos.

Jesús Domingo Martínez

 

 

¿Por qué hay cada vez menos en los bancos?

 

 Me refiero a “los comercios del dinero”, que no otra cosa es un banco, aunque también andan “devorándose unos a los otros” y se desprende con ello, que “algún enfermo terrible de la avaricia”, quisiera ostentar el mando de uno sólo y que éste controlara todo el dinero del mundo; para ello ya han eliminado incluso los bancos nacionales (en Europa) para que sean, “los tentáculos avarientos y usureros de esos individuos que en la sombra controlan de verdad toda la fuerza dineraria”; habiéndonos engañado miserablemente, puesto que lo que están haciendo es esclavizar al ser humano, de la forma más atroz y sibilina con que cuentan, debido a tan alta y miserable tecnología electrónica, con la que dicho sea de paso; están eliminando a la mayoría de seres humanos que como empleados mantenían; mientras los que dicen gobernar, los políticos, son simples y pobres lacayos de “los otros”, a los que sirven como verdaderos ya esclavizados; y lo diré de forma comprensible para quién esto lea.

                                Llegas a “una tienda del dinero” (Banco-Caja) y lo primero que encuentras es colas e indicaciones de que “esperes tu turno”; los empleados cada vez son más escasos y han sido sustituidos por “máquinas”, a las que te obligan a ir, para que así y “como empleado gratuito de la banca” (ESO ES EN LO QUE NOS HAN CONVERTIDO) operes y te sirvas tú mismo lo que la máquina admita, puesto que si necesitas una consulta personal, ármate de paciencia y espera a ver si de verdad hay un empleado que te pueda atender, o a éste, “también lo tienen atado” y depende de otro empleado situado dios sabe dónde y el que quizá, tenga la solución que necesitas, puesto que ese ausente “jefe”, también dependerá de otro más lejano y entonces, nada resolverás hasta que a ellos les convenga o les venga bien; tú no les interesas, pero tu dinero sí, por el que además tienes que pagar gastos, por cuanto dicen que “te lo custodian y ello tiene un precio”; o sea y resumiendo… LA USURA LLEVADA AL GRADO MÁXIMO HASTA EL DÍA DE HOY; que seguro lo ampliarán más.

                                Ocurre también en pueblos donde antes había una o dos “tiendas del dinero”, que debido a los ordenadores las cerraron… “y por allí pasa una o dos veces por semana, uno de esos pocos empleados bancarios, ambulantes, que mediante puestos en cola, despachan de la forma más fría e inhumana, a los pobres labriegos que tienen en esa “tienda dineraria”, sus ahorros, sus pensiones y sus otras “cosas” bancarias; si el resto de semana necesitas dinero, “se lo pides a un familiar, vecino, o vas a la tienda de suministros y que te lo fíen, como se hacía en los tiempos más miserables y que vivimos los viejos hace ya muchas décadas”.

                                ¿LOS GOBIERNOS QUE HACEN? Ya lo he dicho, ser esclavos de los nuevos dueños del dinero público y cacarear en unos parlamentos, que no nos sirven para nada, o para tan poco, que si desaparecieran ni los notaríamos siquiera.

                                SOLUCIONES: El dinero como tantas otras cosas imprescindibles para la vida de hoy, no debe estar en manos privadas, sino muy al contrario, SER NACIONALIZADO y su funcionamiento, establecido de la mejor y más económica forma, para que el “súbdito” pueda ser atendido como necesita y merece y no como “borregos indefensos y sometidos a insensibles cuando no inmorales, pastores que los tratan como a animales inferiores y no como merecen, como seres humanos que han llegado a ser”.

                                DE MOMENTO Y URGENTEMENTE: Los gobiernos deben legislar que en cada “tienda de dinero”, exista un número de empleados, a tenor con la cantidad de cuentas que esa tienda controle, de forma y manera, en que los que han de acudir a ella, puedan hacerlo tanto por la mañana como por las tardes y en amplio horario cotidiano, sean atendidos por personas humanas y no por máquinas insensibles y que muchos no saben manejar. El negocio del dinero, sigue siendo lo suficientemente rentable, como para que exijamos ello y no, que por el contrario, unos determinados y “avarientos y usureros directores”; se lleven cada año el montón de dinero que inexplicablemente y sin sentido alguno, se llevan, a cara de perro, mientras el negocio queda como ya digo y cada día peor.

                                ¿QUÉ VAN A HACER EN ESTE SENTIDO LOS QUE SE AUTOTTULAN NUESTROS POLÍTICOS Y DEFENSORES DEL PUEBLO? Esperemos que tengan vergüenza los suficientes, como para ir arreglando abusos, que como estos, son los que destruyen al ser humano y al mundo en que nos hacen vivir. La llamada también va para esas organizaciones que se dicen obreras y que tampoco sirven para apenas nada, salvo para vivir también del dinero público.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

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http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes