Las Noticias de hoy 10 Abril 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 10 de abril de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Normas complementarias de la Constitución Apostólica ‘Anglicanorum coetibus’

Sudán del Sur: El Papa hablará en el retiro espiritual al presidente y a las autoridades

‘Cristo vive’: La pastoral juvenil debe “ser flexible”, sólo puede ser “sinodal”

Valoración ética del suicidio asistido: El caso de María José Carrasco

CORREDIMIR CON CRISTO: Francisco Fernandez Carbajal

“Seguir a Cristo, ése es el secreto”: San Josemaria

Mensaje del Prelado (9 abril 2019)

Una historia de San Josemaría en la Semana Santa de Sevilla

Los orígenes de la Semana Santa: primeroscristianos.com

Cuando médicos de los Países Bajos piden revisar la ley de eutanasia: Salvador Bernal

PROTEGER LA VIDA HUMANA, UN DEBER GRAVE DE LOS GOBERNANTES: Juan Moya Doctor en Medicina

‘Artesanos’ de la fraternidad y la solidaridad: Remedios Falaguera

Alcalá de Henares: Benditos testimonios: Ernesto Juliá

En conciencia: Ángel Cabrero Ugarte

Esto pasa cuando discutes con tu pareja frente a tus hijos: LaFamilia.info 

La Tolerancia: virtud peligrosa: Plinio Corrêa de Oliveira

Derecho a matar: Suso do Madrid

La secularización extrema: Jesús Martínez Madrid

Despoblación y un índice de natalidad: Domingo Martínez Madrid

El agua en España y en mi provincia… y los inútiles gobiernos: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Martes, 9 de abril de 2019

A veces los cristianos prefieren el fracaso, que da lugar a las quejas, a la insatisfacción, campo perfecto para la siembra del diablo. Es el cansancio que recoge el Libro de los Números (Nm 21,4-9). El pueblo de Dios –se lee en la Primera Lectura– no soportó el viaje. Comenzaron con entusiasmo, creyendo a Moisés: prepararon el cordero, los panes, todo, para huir: tenían esperanza, luego vino la alegría de la salida de Egipto, y luego, a orillas del mar, el miedo. Los israelitas veían venir el ejército y empezaron a insultar a Moisés: “¡Nos has traído aquí para dejarnos morir!”». Pero el miedo, en breve, gracias al milagro del mar, se transformó en la alegría de la liberación, y siguieron adelante. Pero el entusiasmo y la esperanza se fué desvaneciendo poco a poco, primero junto al mar y luego en el desierto, murmurando contra Moisés. El espíritu de cansancio nos quita la esperanza, aunque ese cansancio es selectivo: siempre nos hace ver lo peor del momento que estamos pasando y olvidar las cosas buenas que hemos vivido. Con la murmuración llega también el despego de Dios. Se la toman con Moisés, se quejan del Señor, e incluso llevan a la apostasía. Porque cuando estamos desolados buscamos refugio en los ídolos o en la murmuración, o en tantas cosas… Es un modelo para nosotros. Y ese espíritu de cansancio en los cristianos nos lleva también a un modo de vivir insatisfecho: el espíritu de insatisfacción. Nada nos gusta, todo va mal… El mismo Jesús nos lo enseñó cuando dice de ese espíritu de insatisfacción que somos como los niños que juegan.

Algunos cristianos ceden al fracaso, a veces tienen miedo de los consuelos, miedo de la esperanza, miedo de las caricias del Señor, llevando a una vida de quejas continuas. Esa es la vida de tantos cristianos. Viven lamentándose, viven criticando, viven en la murmuración, viven insatisfechos. El pueblo no soportó el viaje. Los cristianos tantas veces no soportamos el viaje. Y nuestra preferencia es el apegamiento al fracaso, o sea la desolación. Y la desolación es de la serpiente: la serpiente antigua, la del Paraíso terrestre. Es un símbolo, aquí: la misma serpiente que sedujo a Eva y eso es un modo de mostrar la serpiente que llevan dentro, que muerde siempre en la desolación.

Pasa la vida quejándose: le pasa a los que prefieren el fracaso, no soportan la esperanza, no soportaron la resurrección de Jesús. Hermanos y hermanas, recordemos solo esta frase: “El pueblo no soportó el viaje" (*). Los cristianos no soportan el viaje. Los cristianos no soportan la esperanza. Los cristianos no soportan la curación. Los cristianos no soportan el consuelo. Estamos más apegados a la insatisfacción, al cansancio, al fracaso. Que el Señor nos libre de esta enfermedad.

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(*) El leccionario en español pone: “El pueblo se cansó de caminar” (ndt).

 

 

Normas complementarias de la Constitución Apostólica ‘Anglicanorum coetibus’

Sobre los ordinariatos personales para los anglicanos

abril 09, 2019 19:15RedacciónIglesia católica

(ZENIT – 9 abril 2019).- La Congregación para la Doctrina de la Fe, el 9 de abril de 2019, emitió las Normas Complementarias de la Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus.

En un artículo que publica hoy L’Osservatore Romano escrito por Nicola Gori y relativo a las Normas complementarias de la Constitución Apostólica Anglicanorum coetibus se recuerda que Benedicto XVI firmó en 2009 la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus sobre la institución de ordinariatos personales para los anglicanos que entrasen en plena comunión con la Iglesia Católica, obedeciendo a la solicitud de algunos grupos anglicanos que querían ser acogidos, incluso de forma corporativa en la plena comunión católica.

En la actualidad los ordinariatos son tres: Nuestra Señora de Washington en Reino Unido, la Cátedra de San Pedro en Estados Unidos y Nuestra Señora de la Cruz del Sur en Australia.

La constitución de 2009  constaba de una normativa general y se integraba con normas complementarias. Durante los diez años transcurridos desde su publicación se han acogido algunas sugerencias e indicaciones teológicas, de derecho canónico y ecuménicas y se han analizado algunos aspectos  para que su actuación fuera más fiel. Todo ello ha desembocado en la nueva versión de dichas normas, decididas por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobadas por el Papa Francisco el pasado 8 de marzo.

“Para entrar en detalle –explica Gori-, en el Artículo 4, donde se hace referencia al Ordinario que tiene la facultad de incardinar  en el Ordinariato a los ministros anglicanos que entran en plena comunión con la Iglesia Católica se ha agregado en las Normas Complementarias revisadas una referencia especial a aquellos que ya están incardinados en una diócesis en virtud de la Pastoral Provision y a los candidatos que pertenecen al Ordinariato promovidos por él a las sagradas órdenes”.

Además, los clérigos que “están a punto de ser incardinados en el Ordinariato deben ser excardinados de su diócesis de origen”.

Como recuerda el autor, la Pastoral Provision, autorizada por san Juan Pablo II en 1980 ,nació en el contexto de la Iglesia estadounidense para recibir a los ex sacerdotes anglicanos casados en el ministerio ordenado católico.

“Con respecto a los fieles del Ordinariato –prosigue Gori- de los que se trata en el Artículo 5, las nuevas Normas complementarias especifican el caso de una persona que haya sido bautizada válidamente en otra comunidad eclesial fuera de la Iglesia Católica. Cuando la persona expresa el deseo de entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, gracias a los esfuerzos y la misión evangelizadora del Ordinariato, puede ser admitida y pertenecer al Ordinariato cuando “entre en la plena comunión y reciba los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía”. Además, se evidencia que esto también se aplica a los que no están bautizados válidamente, pero gracias a la acción evangelizadora del Ordinariato, han descubierto la fe de manera que pueden recibir todos los sacramentos de iniciación”.

En el artículo 10, relativo al clero hay otra actualización. Si el párrafo 2 del precedente rezaba que “para tener en cuenta las necesidades particulares de los seminaristas del Ordinariato y de su formación en el patrimonio anglicano, el Ordinario puede establecer programas para desarrollar en el seminario o también erigir casas de formación”,  en las nuevas Normas complementarias en el mismo párrafo 2 se menciona a los seminaristas del Ordinariato, los cuales  recibirán su formación teológica con los otros seminaristas en un Seminario o en una Facultad de Teología, de acuerdo con el obispo diocesano o los obispos interesados”.  “Agregando sencillamente que tales candidatos “pueden recibir una formación sacerdotal particular”, se simplifica la norma y se hace más adecuada a las necesidades actuales” –especifica Gori-  Siempre en el artículo 10, esta vez  en el párrafo 5 se añade que el Ordinariato, con miras a la formación permanente de sus clérigos, promoverá su participación no solo en las reuniones locales organizadas por la Conferencia Episcopal y el obispo diocesano, sino también en sus programas de formación permanente”

“En las nuevas Normas complementarias se ha insertaado un artículo completo, el 15, dedicado a la celebración del Culto Divino. Se reconoce que el Misal de  los Ordinariatos personales, llamado Divine Worship,  o sea  la forma aprobada por la Santa Sede para su uso en el Ordinariato, expresa y preserva el culto católico y “el digno patrimonio litúrgico anglicano, entendido como aquel que ha alimentado la fe católica a lo largo de la historia de la tradición anglicana y ha impulsado la aspiración a la unidad eclesial”.

“De ahí  que se subraye –concluye Gori– que la celebración litúrgica pública según el Divine Worship  esté “limitada a los ordinariatos personales” establecidos con la Constitución apostólica Anglicanorum coetibus. Cualquier sacerdote incardinado en el Ordinariato está autorizado a celebrar siguiendo el Divine Worship. Esto es válido al margen de las parroquias del Ordinariato cuando el sacerdote celebre la misa sin la participación de los fieles, y también públicamente con el permiso del rector / párroco de la iglesia o de la parroquia interesada.

Además, cuando las necesidades pastorales lo requieran, o en ausencia de un sacerdote incardinado en un Ordinariato,  si se solicita, cualquier sacerdote incardinado en la diócesis o en un instituto de vida consagrada o en una sociedad de vida apostólica puede celebrar según el Divine Worship para los miembros del Ordinariato. Por último, se otorga a  cualquier sacerdote incardinado en la diócesis o en un instituto de vida consagrada o en una sociedad de vida apostólica la posibilidad de concelebrar según el Divine Worship”.

***

Publicamos a continuación el link, en italiano e inglés, al documento Normas complementarias de la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobadas por el Santo Padre Francisco en la audiencia concedida el pasado 8 de marzo al prefecto y al secretario de dicho dicasterio, respectivamente S.E  el cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer S.I. y S.E. Mons. Giacomo Morandi.

 

Sudán del Sur: El Papa hablará en el retiro espiritual al presidente y a las autoridades

Les bendecirá para cumplir su “compromiso por la paz”

abril 09, 2019 14:05Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 9 abril 2019).- El Presidente de la República de Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit, —recientemente recibido en audiencia por el Papa en el Vaticano– participará en el retiro espiritual junto a cuatro vicepresidentes y ocho miembros del Consejo de las Iglesias del país, que se celebrará los días 10 y 11 de abril en el Vaticano, y que clausurará el Santo Padre con un discurso.

Alessandro Gisotti, director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha informado sobre este encuentro a través unas declaraciones, dadas a conocer el martes, 9 de abril de 2019, a mediodía.

El Papa y Justin Welby © L´Osservatore Romano

Así, ha explicado que el Santo Padre “ha aprobado la propuesta presentada por el Arzobispo de Canterbury, Su Gracia Justin Welby“, de organizar este retiro espiritual en la Casa de Santa Marta, del 10 y 11 de abril de 2019, con la participación de las máximas Autoridades civiles y eclesiásticas de Sudán del Sur.

Discurso del Papa

El momento final del retiro será la tarde del jueves 11 cuando, a las 17 horas, el Santo Padre pronunciará un discurso, que será emitido por streaming en Vatican News.

A continuación, se entregará a los participantes la Biblia firmada por el Papa Francisco, Justin Welby, Arzobispo de Canterbury, y por el Rvdo. John Chalmers, ex Moderador de la Iglesia Presbiteriana de Escocia, con el mensaje “Busca aquello que une. Supera aquello que divide”. Como conclusión, se impartirá la bendición a los líderes de Sudán del Sur, que “asumirán un compromiso común por la paz”.

Autoridades

Por parte de las Autoridades civiles, participarán en este evento los miembros de la Presidencia de la República de Sudán del Sur que, de conformidad con el Revitalised Agreement on the Resolution of Conflict in South Sudan, asumirán altos encargos de responsabilidad nacional el próximo 12 de mayo: Salva Kiir Mayardit, Presidente de la República, cuatro de los cinco Vicepresidentes designados: Riek Machar Teny Dhurgon, James Wani Igga, Taban Deng Gai y Rebecca Nyandeng De Mabior.

Por parte de las Autoridades eclesiásticas del País, participarán en el retiro los ocho miembros del Consejo de las Iglesias de Sudán del Sur.

Mons. John Baptist Odama, Arzobispo de Gulu

Predicadores

Los predicadores del retiro serán Mons. John Baptist Odama, Arzobispo de Gulu (Uganda), y el Rvdo. P. Agbonkhianmeghe Orobator, jesuita británico, Presidente de la Conferencia de los Superiores Mayores del África y Madagascar.

Este evento, “paralelamente ecuménico y diplomático”, es organizado por común acuerdo entre la Secretaría de Estado y el despacho del Arzobispo de Canterbury, con la finalidad de “ofrecer, por parte de la Iglesia, una ocasión proficua para la reflexión y la oración”, así como “para el encuentro y la reconciliación”, en un “espíritu de respeto y de confianza”, a aquellos que en este momento tienen la misión y la responsabilidad de “trabajar por un futuro de paz y de prosperidad” para el pueblo de Sudán del Sur, explica Gisotti.

Religiones

En este país, cohabitan los creyentes de diferentes religiones. De los 8.000.000 de habitantes que hay en total, 3.500.000 fieles son católicos, según los datos del Consejo Mundial de Iglesias, y se agrupan en una archidiócesis y seis diócesis: Malakal, Rumbek, Tombura-Yambio, Torit, Wau y Yei.

La Iglesia Anglicana es la segunda religión más numerosa en la nación africana. Posee aproximadamente un 1.500.000 de fieles que se agrupan en la Iglesia Espiscopal de Sudán con diócesis en: Bor, Juba, Malakal, Rumbek, Wau y Yei; y la Iglesia Católica Anglicana con su diócesis en Aweil.

Además, los protestantes están presentes en Sudán del Sur con más de un 1.160.000 fieles. Las denominaciones con más amplia membresía son: Evangelical Church of South Sudan, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Iglesia Presbiteriana de Sudán, Africa Inland Church Sudany Bautistas.

Por último, los Pentecostales forman un pequeño número de creyentes con poco más de 37 mil personas agrupadas en la Pentecostal Church of Sudan.

Prácticas animistas

Después del cristianismo siguen en orden de importancia en cuanto al número de seguidores las prácticas animistas las cuales ejercen más del 30 % de la población; y a continuación el Islam, que es practicado por poco más del 6 %. También hay un pequeño número de testigos de Jehová y de coptos.

 

 

‘Cristo vive’: La pastoral juvenil debe “ser flexible”, sólo puede ser “sinodal”

Capítulo séptimo: “La pastoral juvenil”

abril 09, 2019 20:01Rosa Die AlcoleaEducación y jóvenes, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 9 abril 2019).- La pastoral juvenil debe “ser flexible”, sólo puede ser “sinodal”, es decir, “capaz de configurar un camino común”, e implica dos grandes líneas de acción: investigación y crecimiento. Esta es la reflexión que deja el Papa en el capítulo séptimo de la Exhortación Apostólica Christus Vivit (Cristo Vive), escrita en forma de carta a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios.

El documento post-sinodal se hizo presentó en la Santa Sede el pasado 2 de abril, está inspirado en la “riqueza de las reflexiones y diálogos” del Sínodo de los Obispos sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, celebrado en el Vaticano del 3 al 24 de octubre de 2018.

Francisco firma en Loreto la Exhortación Apostólica postsinodal dedicada a los jóvenes © Vatican Media

En esta línea, Francisco señala que es necesario “invitar a los jóvenes a acontecimientos que de vez en cuando les ofrezcan un lugar donde no sólo reciban formación, sino que también les permitan compartir sus vidas, celebrar, cantar, escuchar testimonios concretos y experimentar el encuentro comunitario con el Dios vivo” (204).

Los mismos jóvenes “son actores de la pastoral juvenil, acompañados y guiados, pero libres para encontrar nuevos caminos con creatividad y audacia”. Necesitamos “hacer uso de la astucia, el ingenio y el conocimiento que los propios jóvenes tienen de la sensibilidad, el lenguaje y los problemas de otros jóvenes”. (203).

Líneas de acción

La pastoral juvenil sólo puede ser sinodal, es decir, capaz de configurar un “camino común”, e implica dos grandes líneas de acción: la primera es la investigación y la segunda el crecimiento.

Para la primera, Francisco confía en la capacidad de los propios jóvenes para “encontrar formas atractivas de invitar”: “Sólo tenemos que estimular a los jóvenes y darles libertad de acción”. Más importante aún es que “cada joven encuentre el valor de sembrar el primer anuncio en esa tierra fértil que es el corazón de otro joven” (210).

Se debe dar prioridad al “lenguaje de la cercanía, el lenguaje del amor desinteresado, relacional, existencial, que toca el corazón”, acercándose a los jóvenes “con la gramática del amor, no con el proselitismo” (211).

En cuanto al crecimiento, Francisco advierte contra proponer a los jóvenes afectados por una intensa experiencia de Dios “encuentros de “formación” en los que sólo se abordan cuestiones doctrinales y morales….”. El resultado es que muchos jóvenes se aburren, pierden el fuego del encuentro con Cristo y la alegría de seguirlo”. (212).

Si todo proyecto de formación “debe incluir ciertamente una formación doctrinal y moral”, es igualmente importante “que se centre” en el kerigma, es decir, “la experiencia fundadora del encuentro con Dios a través de Cristo muerto y resucitado” y en el crecimiento “en el amor fraterno, en la vida comunitaria, en el servicio” (213).

Por eso, “la pastoral juvenil debe incluir siempre momentos que ayuden a renovar y profundizar la experiencia personal del amor de Dios y de Jesucristo vivo” (214). Y debe ayudar a los jóvenes “a vivir como hermanos, a ayudarse unos a otros, a hacer comunidades, a servir a los demás, a estar cerca de los pobres” (215).

Las instituciones de la Iglesia deben, por tanto, convertirse en “ambientes adecuados”, desarrollando “la capacidad de acogida”: “En nuestras instituciones debemos ofrecer a los jóvenes lugares apropiados, que puedan manejar a su antojo y donde puedan entrar y salir libremente, lugares que los acojan y a los que puedan acudir espontánea y confiadamente para encontrarse con otros jóvenes tanto en momentos de sufrimiento o de aburrimiento, como cuando deseen celebrar sus alegrías” (218).

Francisco describe entonces “la pastoral de las instituciones educativas”, afirmando: “La escuela es sin duda una plataforma para acercarse a los niños y a los jóvenes”, pero la escuela tiene “una urgente necesidad de autocrítica”.

En este sentido, recuerda que “hay algunas escuelas católicas que parecen estar organizadas sólo para preservación. La escuela transformada en un “búnker” que protege de los errores “fuera” es la expresión caricaturesca de esta tendencia”.

Cuando los jóvenes salen, sienten “una discrepancia insuperable entre lo que han enseñado y el mundo en el que se encuentran viviendo”. Mientras que “una de las mayores alegrías de un educador consiste en ver a un alumno que se constituye como una persona fuerte, integrada, protagonista y capaz de dar” (221). La formación espiritual no puede separarse de la formación cultural: “Ésta es vuestra gran tarea: responder a los coros paralizantes del consumismo cultural con opciones dinámicas y fuertes, con la investigación, el conocimiento y el compartir” (223).

Entre las “áreas de desarrollo pastoral”, el Papa indica las “expresiones artísticas” (226), la “práctica del deporte” (227) y el compromiso con la protección de la creación (228).

Pastoral juvenil popular

Necesitamos “una pastoral juvenil popular”, “más amplia y flexible, que estimule, en los distintos lugares en los que se mueven concretamente los jóvenes, a aquellos guías naturales y a aquellos carismas que el Espíritu Santo ya ha sembrado entre ellos.

En primer lugar, se trata de no poner tantos obstáculos, normas, controles y marcos obligatorios en el camino de los jóvenes creyentes que son líderes naturales en los barrios y en los diferentes entornos. Debemos limitarnos a acompañarlos y estimularlos” (230).

Al exigir “una pastoral juvenil aséptica, pura, caracterizada por ideas abstractas, alejada del mundo y preservada de toda mancha, reducimos el Evangelio a una propuesta insípida, incomprensible, distante, separada de las culturas juveniles y apta sólo para una élite juvenil cristiana que se siente diferente, pero que en realidad flota aislada, sin vida ni fecundidad” (232).

Iglesia con las puertas abiertas

Francisco nos invita a ser “una Iglesia con las puertas abiertas”, y “ni siquiera es necesario aceptar completamente todas las enseñanzas de la Iglesia para participar en algunos de nuestros espacios dedicados a los jóvenes”. (234)

También debe haber lugar para todos aquellos que tienen otras visiones de la vida, profesan otras creencias o se declaran extraños al horizonte religioso” (235). El icono de este enfoque nos lo ofrece el episodio evangélico de los discípulos de Emaús: Jesús los interroga, los escucha pacientemente, los ayuda a reconocer lo que viven, a interpretar a la luz de la Escritura lo que han vivido, acepta quedarse con ellos, entra en su noche. Son ellos mismos los que deciden reanudar sin demora el viaje en la dirección opuesta (237).

Siempre misioneros

“Siempre misioneros”, insiste el Santo Padre. “Para que los jóvenes se conviertan en misioneros no es necesario hacer ‘un largo camino’: Un joven que peregrina para pedir ayuda a la Virgen e invita a un amigo o a un compañero a acompañarlo, con este sencillo gesto está llevando a cabo una preciosa acción misionera“, escribe Francisco en el punto 239.

La pastoral juvenil “debe ser siempre una pastoral misionera” (240). Y los jóvenes necesitan ser respetados en su libertad, “pero también necesitan ser acompañados” por adultos, empezando por la familia (242) y luego por la comunidad. “Esto implica que los jóvenes sean mirados con comprensión, estima y afecto, y no que sean continuamente juzgados o que se les exija una perfección que no corresponde a su edad” (243).

Faltan personas experimentadas, dedicadas al acompañamiento (244) y “algunas jóvenes perciben una falta de referentes femeninos en la Iglesia” (245).

Tutor de pastoral juvenil

Lo que esperan de un tutor de pastoral juvenil es que “sea un auténtico cristiano comprometido con la Iglesia y con el mundo; que busque constantemente la santidad; que comprenda sin juzgar; que sepa escuchar activamente las necesidades de los jóvenes y pueda responderles con gentileza; que sea muy bondadoso, y consciente de sí mismo; que reconozca sus límites y que conozca la alegría y el sufrimiento que todo camino espiritual conlleva. Una característica especialmente importante en un mentor, es el reconocimiento de su propia humanidad. Que son seres humanos que cometen errores: personas imperfectas, que se reconocen pecadores perdonados”. (246). Deben saber cómo “caminar juntos” con los jóvenes respetando su libertad.

 

Valoración ética del suicidio asistido: El caso de María José Carrasco

El Estado debe ofrecer “cuidados paliativos de calidad”

abril 09, 2019 20:43Justo AznarBioética y defensa de la familia

Resultaría insensible el no empatizar con el sufrimiento que desvela este relato de Ángel Hernández y su mujer María José Carrasco. Admirable los días y horas que ha dedicado durante su vida a cuidar de ella. Nadie puede ignorar la dureza de una esclerosis múltiple de más de treinta años, especialmente limitante y de un alto grado de dependencia. Cada uno de estos casos representa un universo de dolor frente al que muchos de nosotros no podemos hacer otra cosa que suspender todo juicio sobre la persona.

Pero con el todo el respeto que merece esta situación, el problema comienza cuando se pretenden amortizar este tipo de episodios aislados de alto voltaje emocional y gran difusión mediática para fines políticos que, estratégicamente, buscan concienciar y educar a la sociedad.

Permitir que en una sociedad uno de sus miembros provoque la muerte de otro bajo cierta excepcionalidad supone un debilitamiento progresivo del carácter inviolable de la vida humana y de los derechos que la protegen. Si en “algunos casos” se pudiera disponer de la vida propia o ajena, se estaría afirmando que la vida humana puede ser devaluada y perder la incondicionalidad de su respeto. Social y legalmente se operaría un cambio de paradigma ya que, bajo determinadas situaciones de sufrimiento, se aceptaría que la vida pueda ser violada, y su violabilidad constituir un derecho. Pero ninguna vida es indigna y por tanto violable por el sufrimiento que padezca. La vida humana siempre constituirá un bien, aunque esté enferma. Lo que representa un mal es el sufrimiento resultante que habrá que dotarlo de sentido, reducirlo al máximo, eliminarlo, apoyando al que sufre y a los que les acompañan para evitar llegar a la triste situación de pensar que ya no merece la pena seguir viviendo adoptando la peor de las decisiones.

Aturdidos por esta tragedia, sostenemos que no pueden existir variantes benignas de la eutanasia y del suicidio asistido. Y por más que entendamos su sufrimiento, la valoración ética de este tipo de acciones no puede quedar diluida bajo una pátina de bondad, compasión y amor. Por muy duro que parezca, la lástima que provoca una situación de sufrimiento nunca puede justificar quitar intencionalmente la vida de una persona. Por qué si así fuera ¿dónde fijaríamos el límite del sufrimiento a partir del cual se aceptaría la petición de eutanasia o de suicidio? ¿Bastaría con que alguien manifestara que ya no quiere seguir viviendo porque su vida carece de sentido? ¿Por qué en unos casos si se admitiría y en otros no? Al final, tarde o temprano, no habría más remedio que abrir la puerta a un sinfín de situaciones que reclamarían la muerte, por ejemplo, al sufrir por la pérdida de un ser querido, por la amputación de un brazo o de un seno, por un desengaño amoroso, por bullyng, por perdida de movilidad, cáncer, Alzheimer, discapacidad y retraso mental progresivo, etc.

Por otra parte, legislar sobre casos extremos muy minoritarios y dramáticos resulta un modo inadecuado de legislar ya que, al hacerlo bajo esa trágica y excepcional petición de muerte, acabaría convirtiéndose tal excepción en norma, extendiéndose la falsedad de que lo normal sería solicitar la eutanasia ante un diagnóstico de enfermedad incurable. De hecho, por el carácter pedagógico de las leyes, amplios sectores sociales y los propios facultativos acabarían pensando – como así ha sucedido en Holanda y Bélgica- que la eutanasia es la única alternativa ofertable a los enfermos llegados a esa fase irreversible de la enfermedad. Es decir, que el acostumbramiento social y el activismo pro-eutanásico terminarían por convencer a los profesionales médicos y a los familiares que terminar con la vida de un enfermo por la pena que les provoca o por petición de este representaría una alternativa tan eficaz que no se podría rechazar. Ante opciones personales aisladas de eutanasia y suicidio, por respetables y dolorosas que sean, el Estado no debería universalizarlas en un pretendido derecho que obligue o presione a unos – médicos y familiares-  a causar la muerte directa de otros.

Por el contrario, lo que el Estado si debería atender y legislar es para una mayoría de ciudadanos enfermos y sus familiares que están reclamando a voces unos cuidados paliativos de calidad, los cuales, una vez ofrecidos, neutralizarían las escasas peticiones de eutanasia que se dan. Aquí sí que existe un deber del Estado de universalizar el derecho y el acceso a estos cuidados, invirtiendo tanto como sea necesario para hacerlos realidad. Y estos esfuerzos solo se pueden alcanzar a través del compromiso de los gobernantes y la colaboración de sociedades compasivas y solidarias con los más vulnerables, que pongan en marcha equipos multidisciplinares de profesionales médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, asistentes espirituales. Actualmente, en todos los casos de sufrimiento causado por dolores físicos y/o mentales, la medicina paliativa ya ha demostrado su eficacia para neutralizarlos o al menos disminuirlos. Y la sedación paliativa, cuando está indicada medicamente, puede controlar los síntomas refractarios intratables que mucha vez constituyen la causa de sufrimientos intensos.

Existen otras respuestas a la fragilidad y al sufrimiento humano al final de la vida o ante una enfermedad incurable, que son más acordes con lo que la dignidad de los enfermos y sus familias merecen, más acordes con nuestra propia auto-representación como sociedad progresista y comprometida con sus miembros más débiles. Todas ellas empiezan por una necesaria inversión pública en cuidados paliativos.

 

 

Justo Aznar Lucea

Director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia.

Miembro de la Real Academia de Medicina de Valencia

 

CORREDIMIR CON CRISTO

— Jesucristo nos redimió y liberó del pecado, raíz de todos los males. Valor de corredención del dolor sufrido por amor a Cristo.

— Jesucristo ha venido a traernos la salvación. Todos los demás bienes han de ordenarse a la vida eterna.

— A cada hombre se le aplican los méritos que Cristo nos alcanzó en la Cruz. Necesidad de corresponder. La Redención se actualiza de modo singular en la Santa Misa. Corredentores con Cristo.

I. Nos ha trasladado Dios al reino de su Hijo querido, por cuya Sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados1.

Redimir significa liberar por medio de un rescate. Redimir a un cautivo era pagar un rescate por él, para devolverle la libertad. Os aseguro –son palabras de Jesucristo, en el Evangelio de la Misa de hoy– que quien comete pecado es esclavo del pecado2. Nosotros, después del pecado original, estábamos como en una cárcel, éramos esclavos del pecado y del demonio, y no podíamos alcanzar el Cielo. Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, pagó el rescate con su Sangre, derramada en la Cruz. Satisfizo sobreabundantemente la deuda contraída por Adán al cometer el pecado original y la de todos los pecados personales cometidos por los hombres y que se habrían de cometer hasta el fin de los tiempos. Es nuestro Redentor y su obra se llama Redención y Liberación, pues verdaderamente Él nos ha ganado la libertad de hijos de Dios3.

Jesucristo nos liberó del pecado, y así sanó la raíz de todos los males; de esa forma hizo posible la liberación integral del hombre. Ahora cobran su sentido pleno las palabras del Salmo que hoy reza la Iglesia en la liturgia de las Horas: «Dominus illuminatio mea et salus mea, quem timebo?, el Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? (...) Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo»4. Si no se hubiera curado el mal en su raíz, que es el pecado, el hombre jamás habría podido ser verdaderamente libre y sentirse fuerte ante el mal. Jesús mismo quiso padecer voluntariamente el dolor y vivir pobre para mostrarnos que el mal físico y la carencia de bienes materiales no son verdaderos males. Solo existe un mal verdadero, que hemos de temer y rechazar con la gracia de Dios: el pecado5; esa es la esclavitud más honda, es la única desgracia para toda la humanidad y para cada hombre en concreto.

Los demás males que aquejan al hombre solo es posible vencerlos –parcialmente en esta vida y totalmente en la otra– a partir de la liberación del pecado. Más aún, los males físicos –el dolor, la enfermedad, el cansancio–, si se llevan por Cristo, se convierten en verdaderos tesoros para el hombre. Esta es la mayor revolución obrada por Cristo, que solo se puede entender en la oración, con la luz que da la fe. «Yo te voy a decir cuáles son los tesoros del hombre en la tierra para que no los desperdicies; hambre, sed, calor, frío, dolor, deshonra, pobreza, soledad, traición, calumnia, cárcel...»6.

Por eso hoy podemos examinar si de verdad consideramos el dolor, físico o moral, como un tesoro que nos une a Cristo. ¿Hemos aprendido a santificarlo o, por el contrario, nos quejamos? ¿Sabemos ofrecer a Dios con prontitud y serenidad las pequeñas mortificaciones previstas y las que surjan a lo largo del día?

II. La liturgia de las Horas hoy proclama: Vultum tuum, Domine, requiram: Tu rostro buscaré, Señor7. La contemplación de Dios saciará nuestras ansias de felicidad. Y esto tendrá lugar al despertar, porque la vida es como un sueño... Así la compara muchas veces San Pablo8.

Mi reino no es de este mundo, había dicho el Señor. Por esto, cuando declaró: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia9, no se refería a una vida terrena cómoda y sin dificultades, sino a la vida eterna, que se incoa ya en esta. Vino a liberarnos principalmente de lo que nos impide alcanzar la felicidad definitiva: del pecado, único mal absoluto, y de la condenación a la que el pecado conduce. Si el Hijo os hace libres seréis realmente libres, nos dice el Señor en el Evangelio de hoy10. Nos dio también así la posibilidad de vencer las otras consecuencias del pecado: la opresión, las injusticias, las diferencias económicas desorbitadas, la envidia, el odio..., o padecerlas por Dios con alegría cuando no se pueden evitar.

Es de tal valor la vida que Cristo nos ha ganado que todos los bienes terrenos deben estarle subordinados. De ninguna manera quiere decir esto que los cristianos debamos quedar pasivos ante el dolor y la injusticia; por el contrario, toca a cada uno, manteniendo esa subordinación de todos los demás bienes al bien absoluto del hombre, asumir el compromiso, nacido de la caridad y en ocasiones de la justicia, de hacer un mundo más humano y más justo, comenzando por la empresa en que trabajamos, en el barrio de la gran ciudad o en el pueblo en el que nos encontramos.

El precio que Cristo pagó por nuestro rescate fue su propia vida. Así nos mostró la gravedad del pecado, y cuánto vale nuestra salvación eterna y los medios para alcanzarla. San Pablo también nos recuerda: Habéis sido comprados a gran precio; y a continuación añade, como consecuencia: glorificad a Dios y llevadle en vuestro cuerpo11. Pero sobre todo, quiso el Señor llegar tan lejos para demostrarnos su amor, pues nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos12, porque la vida es lo más que puede dar el hombre. Esto hizo Cristo por nosotros. No se conformó con hacerse uno de nosotros, sino que quiso dar su vida como rescate para salvarnos. Nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros13. «Nos ha trasladado Dios al reino de su Hijo querido, por cuya Sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados»14. Cualquier hombre puede decir: El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí15.

¿Cómo aprecio la vida de la gracia que me consiguió Cristo en el Calvario?, nos podemos preguntar hoy cada uno de nosotros. ¿Pongo los medios para aumentarla: sacramentos, oración, buenas obras? ¿Evito las ocasiones de pecar, manteniendo una lucha decidida contra la sensualidad, la soberbia, la pereza...? Os aseguro que quien comete pecado, es esclavo del pecado...

III. El aparente «fracaso» de Cristo en la Cruz se vuelve redención gozosa para todos los hombres, cuando estos quieren. Nosotros estamos ahora recibiendo copiosamente los frutos de aquel amor de Jesús en la Cruz. «En la misma historia humana que es el escenario del mal, se va tejiendo la obra de la salvación eterna»16, en medio de nuestros olvidos y negaciones, y de nuestra correspondencia llena de amor.

La Cuaresma es un buen momento para recordar que la Redención se sigue haciendo día a día y para detenernos a considerar los momentos en que se hace más patente: «Cada vez que se celebra en el altar el sacrificio de la Cruz, por el que se inmoló Cristo nuestra Pascua, se realiza la obra de nuestra redención»17. Cada Misa posee un valor infinito; los frutos en cada fiel dependen de las disposiciones personales. Con San Agustín podemos decir, aplicándolo a la Misa, que «no está permitido querer con amor menguado (...), pues debéis llevar grabado en vuestro corazón al que por vosotros murió clavado en la Cruz»18. La Redención se realizó una sola vez mediante la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, y se actualiza ahora en cada hombre, de un modo particularmente intenso, cuando participa íntimamente del Sacrificio de la Misa.

Se realiza también la redención, de modo distinto a lo dicho anteriormente sobre la Misa, en cada una de nuestras conversiones interiores, cuando hacemos una buena Confesión, cuando recibimos con piedad los sacramentos, que son como «canales de la gracia». El dolor ofrecido en reparación de nuestros pecados –que merecían un castigo mucho mayor–, por nuestra salvación eterna y la de todo el mundo, nos hace también corredentores con Cristo. Lo que era inútil y destructivo se convierte en algo de valor incalculable. Un enfermo en un hospital, la madre de familia que se enfrenta a problemas que aparentemente la superan, la noticia de una desgracia que nos hiere profundamente, los obstáculos con los que cada día tropezamos, las mortificaciones que hacemos sirven para la Redención del mundo si las ponemos en la patena, junto al pan que el sacerdote ofrece en la Santa Misa. Nos puede parecer que son cosas muy pequeñas, de poco peso, como las gotas de agua que el sacerdote añade al vino en el Ofertorio. Sin embargo, del mismo modo que esas gotas de agua se unen al vino que se convertirá en la Sangre de Cristo, también nuestras acciones así ofrecidas alcanzarán un valor inmenso a los ojos de Dios, porque las hemos unido al Sacrificio de Jesucristo. «El pecador perdonado es capaz de unir su propia mortificación física y espiritual, buscada o al menos aceptada, a la Pasión de Jesús que le ha obtenido el perdón»19. Nos hacemos así corredentores con Cristo.

Acudimos a la Virgen para que nos enseñe a vivir nuestra vocación de corredentores con Cristo en medio de nuestra vida ordinaria. «¿Qué sentiste, Señora, al ver así a tu Hijo? –le preguntamos en la intimidad de nuestra oración–. Te miro, y no encuentro palabras para hablar de tu dolor. Pero sí entiendo que al ver a tu Hijo que lo necesita, al comprender que tus hijos lo necesitamos, aceptas todo sin vacilar. Es un nuevo “hágase” en tu vida. Un nuevo modo de aceptar la corredención. ¡Gracias, Madre mía! Dame esa actitud decidida de entrega, de olvido absoluto de mí mismo. Que frente a las almas, al aprender de ti lo que exige el corredimir, todo me parezca poco. Pero acuérdate de salir a mi encuentro, en el camino, porque solo no sabré ir adelante»20.

1 Antífona de comunión. Col 1, 13-14. — 2 Jn 8, 34. — 3 Cfr. Gal 4, 31. — 4 Sal 26. — 5 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 386. — 6 Ibídem, n. 194. — 7 Sal 26. — 8 Cfr. 1 Tes 4, 14. — 9 Jn 10, 10. — 10 Jn 8, 36. — 11 1 Cor 6, 20. — 12 Jn 15, 13. — 13 Cfr. Ef 5, 2. — 14 Antífona de comunión. Gal 1, 13-14. — 15 Gal 2, 20. — 16 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 186. — 17 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 3. — 18 San Agustín, Sobre la santa virginidad, 55. — 19 Juan Pablo II, Exhor. Apost. Reconciliatio et Paenitentia, 31. — 20 M. Montenegro, Vía Crucis, Palabra, 3ª ed., Madrid 1976, IV.

 

“Seguir a Cristo, ése es el secreto”

Al regalarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria: “Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo”. Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera? (Camino, 382)

¿Cómo podremos superar esos inconvenientes? ¿Cómo lograremos fortalecernos en aquella decisión, que comienza a parecernos muy pesada? Inspirándonos en el modelo que nos muestra la Virgen Santísima, nuestra Madre: una ruta muy amplia, que necesariamente pasa a través de Jesús.
En este esfuerzo por identificarse con Cristo, he distinguido como cuatro escalones: buscarle, encontrarle, tratarle, amarle. Quizá comprendéis que estáis como en la primera etapa. Buscadlo con hambre, buscadlo en vosotros mismos con todas vuestras fuerzas. Si obráis con este empeño, me atrevo a garantizar que ya lo habéis encontrado, y que habéis comenzado a tratarlo y a amarlo, y a tener vuestra conversación en los cielos.
Ruego al Señor que nos decidamos a alimentar en nuestras almas la única ambición noble, la única que merece la pena: ir junto a Jesucristo, como fueron su Madre Bendita y el Santo Patriarca, con ansia, con abnegación, sin descuidar nada. Participaremos en la dicha de la divina amistad -en un recogimiento interior, compatible con nuestros deberes profesionales y con los de ciudadano-, y le agradeceremos la delicadeza y la claridad con que El nos enseña a cumplir la Voluntad del Padre Nuestro que habita en los cielos.
Seguir a Cristo: éste es el secreto. Acompañarle tan de cerca, que vivamos con El, como aquellos primeros doce; tan de cerca, que con El nos identifiquemos. No tardaremos en afirmar, cuando no hayamos puesto obstáculos a la gracia, que nos hemos revestido de Nuestro Señor Jesucristo. Se refleja el Señor en nuestra conducta, como en un espejo. Si el espejo es como debe ser, recogerá el semblante amabilísimo de nuestro Salvador sin desfigurarlo, sin caricaturas: y los demás tendrán la posibilidad de admirarlo, de seguirlo. (Amigos de Dios, nn. 299-303)

 

Mensaje del Prelado (9 abril 2019)

En la semana previa a la Semana Santa, Mons. Fernando Ocáriz nos invita, al contemplar a Cristo en la Cruz, a meditar sobre nuestra personal disponibilidad al querer de Dios.

Cartas pastorales y mensajes09/04/2019

Opus Dei - Mensaje del Prelado (9 abril 2019)

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

En el Viernes Santo, ya próximo, contemplaremos ante Cristo crucificado la inmensidad de su amor redentor. Amor que le llevó a la plena disponibilidad y obediencia a la voluntad de Dios Padre.

Nuestro seguimiento de Jesús, nuestra identificación con Él, lleva también, dentro de nuestras personales circunstancias, a una disponibilidad sin límites ante los desafíos y requerimientos de la misión apostólica. En nuestro caminar diario, deseamos descubrir la voz de Cristo que nos llama y nos invita a ampliar nuestro horizonte. Como san Pablo, queremos hacernos «todo para todos» (1 Cor 9, 22).

A propósito de la disponibilidad, pienso que, en estas semanas previas a la beatificación de Guadalupe, nos ayudará considerar precisamente cómo su proyecto de vida quedó engrandecido al situarse dentro del plan divino: Guadalupe se dejó llevar por Dios, con alegría y espontaneidad, de un lugar a otro, de un trabajo a otro. El Señor potenció sus capacidades y talentos, desarrolló su personalidad y multiplicó los frutos de su vida.

Dios hará también un gran bien a muchas personas a través de nosotros, a pesar de nuestros defectos y errores, con nuestra disponibilidad para escuchar, para servir, para ayudar y dejarnos ayudar; en una palabra, para amar lo que Él quiera. Como escribió san Josemaría: «Es el juego divino de la entrega» (Carta 14-II-1974, n. 5). Y, siempre y en todo, con la libertad y la alegría de las hijas y los hijos de Dios.

Con todo cariño os bendice

vuestro Padre

Roma, 9 de abril de 2019

 

Una historia de San Josemaría en la Semana Santa de Sevilla

Es de sobra conocida la devoción que tenía el fundador del Opus Dei a Nuestra Señora. Lo predicó ciertamente sin descanso en sus escritos, pero, sobre todo, con el ejemplo de su vida de hijo enamorado. A este respecto, el propio San Josemaría contaba en ocasiones una anécdota ocurrida en la Semana Santa de Sevilla en el año 1945, cuando varios hijos suyos le acompañaron a ver las procesiones.

Noticias09/04/2019

Opus Dei - Una historia de San Josemaría en la Semana Santa de Sevilla

Fotos: Roberto García.

Sucedió en la noche del 27 o en la del 28 de marzo de 1945, Martes Santo y Miércoles Santo de ese año respectivamente, cuando San Josemaría estuvo en Sevilla para, entre otras cosas, ultimar las gestiones encaminadas a establecer una residencia de universitarios que fue el primer centro del Opus Dei en la ciudad.

Llegaron a Sevilla el día 27 por la noche y, después de cenar, salieron para Alcalá de Guadaira, en cuyo hotel Oromana se alojaron aquellos días. En la noche del miércoles 28, tras visitar al Arzobispo, de nuevo después de la cena, algunos de los miembros del Opus Dei que vivían en Sevilla le propusieron salir a ver algunas procesiones y poder así participar de esa tradición tan propia de esta tierra, a lo que accedió.

“Hace muchos años, casi treinta, vine a Sevilla por Semana Santa. Salí a la calle cuando ya andaban las cofradías por ahí... Y cuando vi toda aquella gente, aquellos piadosos hombres que iban en las procesiones acompañando a la Virgen, pensé: esto es penitencia, esto es amor”

“Hace muchos años, casi treinta, vine a Sevilla por Semana Santa. Salí a la calle cuando ya andaban las cofradías por ahí... Y cuando vi toda aquella gente, aquellos piadosos hombres que iban en las procesiones acompañando a la Virgen, pensé: esto es penitencia, esto es amor”

Como posteriormente explicaría el santo en una tertulia en 1972 en el Colegio Mayor Guadaira de Sevilla, en aquel primer encuentro suyo con las procesiones de la ciudad, ocurrió algo muy significativo:

«Hace muchos años, casi treinta, vine a Sevilla por Semana Santa. Salí a la calle cuando ya andaban las cofradías por ahí... Y cuando vi toda aquella gente, aquellos piadosos hombres que iban en las procesiones acompañando a la Virgen, pensé: esto es penitencia, esto es amor. Era muy hermoso. Luego, cuando vi... no sé qué paso era, no recuerdo qué imagen de la Virgen... Lo de menos eran las joyas, las luces... Lo importante era el amor, las saetas, los piropos: ¡todo! Estaba allí mirándola, y me puse a hacer oración... Me fui a la luna. Viendo aquella imagen de la Virgen tan preciosa, ni me daba cuenta de que estaba en Sevilla, ni en la calle. Y alguien me tocó así, en el hombro. Me volví y encontré un hombre del pueblo, que me dijo:

—Padre cura, ésta no vale “ná”; ¡la nuestra es la que vale!
De primera intención casi me pareció una blasfemia. Después pensé: tiene razón; cuando yo enseño retratos de mi madre, aunque me gusten todos, también digo: este, este es el bueno»
.2

Aquella manifestación popular de fe y de piedad caló en el alma del joven sacerdote, quien al instante comenzó a hacer una oración profunda, mientras contemplaba la imagen de la Virgen en un paso de palio. Tuvo que ser un hombre del que se nos habla en la anécdota quien le sacara de ese estado con su comentario algo precipitado, pero lleno de sincera piedad. En un primer momento, al oír dicha exclamación, al Fundador del Opus Dei le pareció casi una ofensa a Dios. Pero, recapacitando, se dio cuenta de que se trataba únicamente de una manifestación de cariño sincero y sencillo a la Virgen: como aquel hombre, canalizamos nuestro amor a María a través de sus bellísimas imágenes, y es lógico que algunas de ellas –según nuestros gustos o nuestra forma de ser-, nos atraigan particularmente a la devoción: “¡Este es el bueno!”.

Por los testimonios que se conservan de aquellos días pasados en la capital hispalense, podemos reconstruir en parte los movimientos del Fundador y seguir un poco sus huellas.

Por los testimonios que se conservan de aquellos días pasados en la capital hispalense, podemos reconstruir en parte los movimientos del Fundador y seguir un poco sus huellas.

Por los testimonios que se conservan de aquellos días pasados en la capital hispalense, podemos reconstruir en parte los movimientos del Fundador y seguir un poco sus huellas. Por ejemplo, D. Vicente Rodríguez Casado recuerda que contempló junto a San Josemaría una procesión, casi con total seguridad la Candelaria, a su paso por los Jardines de Murillo. También, gracias al testimonio de Alberto Martínez Fausset3, sabemos que el miércoles por la noche vieron, entre otras, la Hermandad del Baratillo, probablemente ya de vuelta a su templo por la zona del Arco del Postigo y el Barrio del Arenal.

Estas hermandades y cofradías son una muestra de la piedad del pueblo, que manifiesta su amor a Cristo y a su Madre, mediante la contemplación de su Pasión, de su muerte redentora en la Cruz. Tienen sus orígenes en el siglo XIII, cuando, gracias a la orden de los franciscanos, se produce un florecimiento de la contemplación del misterio de la Humanidad Santísima de Cristo, que resalta que Cristo es verdadero hombre además de verdadero Dios y modelo del “hombre perfecto” (Ef 4 1, 13), que debe imitar el cristiano. Asimismo, a la oración se incorporan prácticas penitenciales públicas durante las procesiones.

Este encuentro con la fe y las costumbres religiosas de los sevillanos fue una oportunidad para San Josemaría para dirigir el corazón al Cielo, para detenerse en diálogo de enamorado con Santa MaríaEste encuentro con la fe y las costumbres religiosas de los sevillanos fue una oportunidad para San Josemaría para dirigir el corazón al Cielo, para detenerse en diálogo de enamorado con Santa María

Posteriormente, dichas cofradías se enriquecen con la relevancia que otorgó el Concilio de Trento a la veneración de las imágenes sagradas para mover a devoción, incorporando tallas que representan escenas de la Pasión en sus desfiles. En Sevilla, este proceso comienza con los Via Crucis a la Cruz del Campo que realizaban cofradías como la Vera Cruz y culmina en el Barroco cuando en 1604 el Cardenal Niño de Guevara dicta las normas para el decoroso y ordenado desarrollo de las muchas procesiones que tenían lugar en la ciudad, obligando a todas a pasar por la Catedral (lo que se conoce como realizar estación de penitencia) y dando origen a la actual carrera oficial (recorrido común por las calles del centro) y sentando las bases de la Semana Santa sevillana que hoy disfrutamos.

Este encuentro con la fe y las costumbres religiosas de los sevillanos fue una oportunidad para San Josemaría para dirigir el corazón al Cielo, para detenerse en diálogo de enamorado con Santa María. Años más tarde, en una tertulia durante una visita a la ciudad, diría: He venido a Sevilla una vez más a aprender a amar a la Virgen. Yo no vengo a enseñar, vengo a aprender siempre.4 No en vano, Andalucía ha sido llamada tradicionalmente la tierra de María Santísima. En las no muchas veces que fue a Sevilla, san Josemaría acudió a rezar ante la Virgen de los Reyes. El 1 de octubre de 1968 dijo que deseaba ir a rezar en Sevilla ante imágenes que tuviesen gran devoción popular y le llevaron a la Macarena y la Esperanza de Triana. Disfrutaba viendo el amor de la ciudad hacia la Madre de Dios. Comenta Lorenzo Martín Nieto, que en una ocasión le oyó exclamar: ¡Qué maravilla poder saludarla y decirle piropos en tantos retablos e imágenes suyas repartidas por calles y plazas!5

Una piedad bien vivida y canalizada a través de esta manifestación de fe y cultura tan bella puede ser un acicate para la conversión personalUna piedad bien vivida y canalizada a través de esta manifestación de fe y cultura tan bella puede ser un acicate para la conversión personal

Una piedad bien vivida y canalizada a través de esta manifestación de fe y cultura tan bella puede ser un acicate para la conversión personal, para decidirse a dar un paso más en el seguimiento del Señor, para atreverse a amar más. Como dijo el Papa Francisco con ocasión de la Jornada de las Cofradías y la Piedad Popular el 5 de mayo de 2013: “Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminad con decisión hacia la santidad; no os conforméis con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un estímulo, ante todo para vosotros, para amar más a Jesucristo”6.

Transcribimos las últimas palabras de San Josemaría en una tertulia con sus hijos sevillanos, un guiño a esa tierra tan querida: “Porque amo todas las imágenes de la Virgen… ¡especialmente las sevillanas!”.

 

Guillermo Miguel Ruano y Joaquín Herrera Dávila


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1 “Crónica” V-1954, p. 10 (AGP, biblioteca, P01)

2 Ana SASTRE, Tiempo de Caminar. Semblanza de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, Madrid, Rialp, 1989, p. 312.

3 Folleto La Sevilla que vio San Josemaría, www.sanjosemariaensevila.com, Joaquín Herrera Dávila

4 Tertulia, Colegio Mayor Guadaira, Sevilla, 8 de noviembre de 1972

5 Testimonio Lorenzo Marín Nieto, AGP.

6 Santa Misa en ocasión de la Jornada de las Cofradías y de la Piedad Popular, Homilía del Santo Padre Francisco, VI domingo de Pascua, 5 de mayo de 2013.

 

 

Los orígenes de la Semana Santa

 

¿Cómo vivían los primeros cristianos la Semana Santa?

Durante el santo Triduo Pascual de la Pasión y  Resurrección del Señor,  la Iglesia conmemora los grandes acontecimientos que jalonaron los  últimos días del Señor.

Es el punto culminante de todo el año litúrgico

El Triduo Pascual

La expresión Triduo pascual, aplicada a las fiestas anuales de la Pasión y Resurrección, es relativamente reciente, pues no se remonta más allá de los años treinta de nuestro siglo; pero ya a finales del siglo IV San Ambrosio hablaba de un Triduum Sacrum para referirse a las etapas del misterio pascual de Cristo que, durante tres díaset passus est, et quievit et resurrexit.

Deslumbrada por la realidad histórica de la muerte de Cristo, la primitiva Iglesia advirtió la necesidad de celebrar litúrgicamente este hecho salvífico, por medio de un rito memorial, donde, en obediencia al mandato expreso del Señor, se renovara sacramentalmente su sacrificio.

De este modo, durante los primeros compases de la vida de la Iglesia, la Pascua del Señor se conmemoraba cíclicamente, a partir de la asamblea eucarística convocada el primer día de la semana, día de la resurrección del Señor (dominicus dies) o domingo.

 

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Y, muy pronto, apenas en el  siglo II , comenzó a reservarse un domingo particular del año para celebrar este misterio salvífico de Cristo.

Llegados a este punto, el nacimiento del Triduo Pascual era sólo cuestión de tiempo, cuando la Iglesia comenzase a revivir los misterios de Cristo de modo histórico, hecho que acaeció, por primera vez en Jerusalén, donde aún se conservaba la memoria del marco topográfico de los sucesos de la pasión y glorificación de Cristo.

De todos modos, en el origen de la celebración pascual, tampoco puede subestimarse la benéfica influencia de la respuesta dogmática y litúrgica de la ortodoxia frente a la herejía arriana; reacción que supuso una atracción de la piedad de los fieles hacia la persona de Jesús (Hijo de Dios e Hijo de María), y hacia sus hechos históricos.

Cada celebración del Triduo presenta su fisonomía particular: la tarde del Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía; el Viernes se dedica entero a la evocación de la Pasión y Muerte de Jesús en la cruz; durante el sábado la Iglesia medita el descanso de Jesús en el sepulcro. Por último, en la Vigilia Pascual, los fieles reviven la alegría de la Resurrección.

 

Jueves Santo

La Misa vespertina in Cena Domini abre el Triduo Pascual. La iglesia de Jerusalén conocía ya, en el siglo IV, una celebración eucarística conmemorativa de la Última Cena, y la institución del sacramento del sacrificio de la Cruz.

 

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Al principio, esta celebración se desarrollaba sobre el Gólgota, en la basílica del Martyrion, al pie de la Cruz, y no en el Cenáculo; hecho que confirma la íntima relación entre la celebración eucarística y el sacrificio de la Cruz.

finales del siglo IV, esta tradición se vivía también en numerosas iglesias de occidente, pero habrá que esperar hasta el siglo VII para encontrar los primeros testimonios romanos.

 

Viernes Santo: Celebración de la Pasión del Señor

El Viernes Santo conmemora la Pasión y Muerte del Señor. Dos documentos de venerable antigüedad (la Traditio Apostolica de San Hipólito y la Didaskalia Apostolorum, ambas del siglo III) testimonian como práctica común entre los cristianos el gran ayuno del Viernes y Sábado previos a la Vigilia Pascual.

Sin embargo, habrá que esperar hasta finales del siglo IV d.C. para encontrar, en Jerusalén, las primeras celebraciones litúrgicas de la Pasión del Señor: se trataba de una jornada dedicada íntegramente a la oración itinerante; los fieles acudían del Cenáculo (donde se veneraba la columna de la flagelación) al Gólgota, donde el obispo presentaba el madero de la Cruz. Durante las estaciones se leían profecías y evangelios de la Pasión, se cantaban salmos y se recitaban oraciones.

 

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Los testimonios más antiguos de una liturgia de Viernes Santo en Roma proceden del siglo VII.

Manifiestan dos tradiciones distintas, y nos han llegado a través del Sacramentario Gelasiano (oficio presbiteral con adoración de la cruz, liturgia de la palabra y comunión con los presantificados) y el Sacramentario Gregoriano (liturgia papal, limitada a lecturas bíblicas y plegaria universal).

 

Sábado Santo

En los primeros siglos de historia de la Iglesia, el Sábado Santo se caracterizaba por ser un día de ayuno absoluto, previo a la celebración de las fiestas pascuales.

Pero a partir del siglo XVI, con la anticipación de la Vigilia a la mañana del sábado, el significado litúrgico del día quedó completamente oscurecido, hasta que las sucesivas reformas de nuestro siglo le han devuelto su originaria significación.

 

Descendimiento

 

El Sábado Santo debe ser para los fieles un día de intensa oración, acompañando a Jesús en el silencio del Sepulcro.

 

Vigilia Pascual

La celebración litúrgica de la Pascua del Señor se encuentra en los orígenes mismos del culto cristiano. Desde la generación apostólica, los cristianos conmemoraron semanalmente la Resurrección de Cristo, por medio de la asamblea eucarística dominical.

Además, ya en el siglo II, la Iglesia celebra una fiesta específica como memoria actual de la Pascua de Cristo, aunque las distintas tradiciones subrayen uno u otro contenido pascual: Pascua-Pasión (se celebraba el 14 de Nisán, según el calendario lunar judío, y acentuaba el hecho histórico de la Cruz) y Pascua-Glorificación, que, privilegiando la resurrección del Señor, se celebraba el domingo posterior al 14 de Nisán, día de la Resurrección de Cristo. Esta última práctica se impuso en la Iglesia desde comienzos del siglo III.

 

Resurreccion

 

La Noche Santa (San Agustín la llama la “madre de todas las vigilias”) culmina el Santo Triduo e inicia el tiempo pascual, celebrando la Gloria de la Resurrección del Señor. De aquí que su contenido teológico encierre el misterio de Cristo Salvador y del cristiano salvado. Ello explica que, desde los primeros siglos, se celebrase el bautismo de los catecúmenos en la Vigilia Pascual.

Como ya indica San Agustín en sus Sermones (220-221), toda la celebración de esta Vigilia Sagrada debe hacerse en la noche, de tal modo que o bien comience después de iniciada la noche, o acabe antes del alba del domingo. La Vigilia Pascual se convierte en el punto central donde confluyen las celebraciones anuales de los misterios de la vida de Cristo.

by primeroscristianos.com

 

Cuando médicos de los Países Bajos piden revisar la ley de eutanasia

Salvador Bernal

Eutanasia

photo_camera Eutanasia

La sorprendente introducción de la eutanasia en la actual campaña electoral denota, a mi entender, una frivolidad digna de ser estudiada por los expertos. Dicen que algunas enfermedades seniles provocan la pérdida de memoria de lo inmediato, mientras se recuerdan con lucidez sucesos antiguos.

Mucho antes de 2004, cuando se pronunciaron solemnes promesas de legalizar la eutanasia, se habían celebrado numerosas audiciones en el Senado y más de un debate en el Congreso, que mostraron la prioridad del derecho a la vida; a la vez, quedó clara la oportunidad de seguir fomentando la llamada autonomía del paciente, que lleva consigo respetar su deseo de no agobiarle con cuidados médicos tan excesivos que hacen peor el remedio que la enfermedad: el llamado encarnizamiento terapéutico. Así se establece ya en documentos jurídicos estatales o de comunidades autónomas.

Hablar de eutanasia supone, a mi entender, lanzar una cortina de humo sobre el gran problema de España –en conjunto, de Europa-: el progresivo envejecimiento de la población, por el invierno demográfico, unido al positivo aumento de la esperanza de vida. La cuestión grave, cada vez más acuciante, no es ayudar a morir, sino cómo cuidar a los mayores, especialmente cuando dejan de ser independientes.

No ignoro que en algún país se ha legalizado la eutanasia de menores, como Bélgica. De ahí que desde hace tiempo se celebre cada año una Marcha por la vida en Bruselas. En la última, hace unos días, ante la proximidad de las elecciones europeas, los participantes querían interpelar a sus candidatos a la Eurocámara sobre temas bioéticos y, concretamente, sobre la importancia de tener en cuenta el crecimiento de la vulnerabilidad humana, a pesar del progreso científico y económico. Este problema, como señalaba la portavoz de los organizadores de la marcha, agrava particularmente la soledad de tantas mujeres ante la magnitud de los sufrimientos.

Aparte de razones éticas, la eutanasia no resuelve nada. Hace poco más de un mes leía el resumen de un escalofriante informe sobre los Países Bajos: en Bélgica, los 2.357 casos de 2018 suponen un aumento del 247% respecto de 2010. Además, la “muerte dulce” afecta sin control a los más débiles, como personas con demencia y pacientes psiquiátricos. No llega a los extremos de Holanda, con 6.585 muertes en 2017. Pero, aun así, afecta a la cuarta parte de los fallecimientos. El problema radica en el déficit sanitario que padece la inmensa mayoría, necesitada de ayuda para vivir con dignidad. Además, se confirma la existencia de una “pendiente resbaladiza”: cuando se legaliza la muerte asistida, no deja de crecer, con la progresiva desintegración de la relación de confianza médico-paciente, que lleva a recursos planteado al Tribunal de Derechos humanos de Estrasburgo.

De modo semejante a lo sucedido con la pena de muerte, la oposición a la eutanasia se apoya cada vez más en casos descritos en la literatura científica que muestran errores -al menos dudas razonables-, cuando se aplica a personas con discapacidad mental o enfermedades psíquicas. La medicina debería intentar curar la depresión, antes de atender los ruegos de personas inestables o que han perdido el sentido objetivo de las cosas.

Una petición para la revisión de la eutanasia por sufrimiento psíquico (Rebel es el acrónimo en inglés) fue firmada por 253 médicos belgas: quieren que se refuercen los criterios para el diagnóstico del sufrimiento psíquico y se establezca la exigencia de que una comisión juzgue cada caso de antemano; sería el mal menor a su deseo de eliminar el sufrimiento psíquico insoportable y sin esperanza como criterio para la eutanasia. Estas preocupaciones aparecieron en un editorial del New England Journal of Medicine, avalado por el psiquiatra Joris Vandenberghe, del Centro Psiquiátrico Universitario de Lovaina. También otro científico, Paul Appelbaum, director del Center for Research on the Social Implications of Psychiatric, Neurological and Behavioral Genetics de la Universidad de Columbia en Nueva York, escribió en esa revista que “el deseo de morir puede ser un síntoma de la enfermedad en sí, agravado por el aislamiento social y la desmoralización”.

Salvo cambios inesperados al terminar el gran debate nacional lanzado por Macron, el fin de la vida no entrará en el proyecto de ley bioética que el gobierno de Francia debe presentar a las cámaras parlamentarias. Seguirá vigente la ponderada ley Claeys-Leonetti, de 2016.

Y en Alemania, el Tribunal Supremo federal acaba de rechazar el recurso de un hombre que exigía daños y perjuicios al médico que había mantenido con alimentación artificial durante cinco años a su padre, con demencia senil. La Corte entiende que la supervivencia conseguida con esa alimentación “contrasta con el estado que se habría producido en caso de suspender la dieta: la muerte”. Para el derecho alemán, la vida nunca es un “daño”.

 

 

 

PROTEGER LA VIDA HUMANA, UN DEBER GRAVE DE LOS GOBERNANTES

Con motivo de las próximas elecciones la actitud ante el aborto de los diversos representantes políticos vuelve a ser un tema frecuente en los medios de comunicación. Por muchos años que llevemos padeciendo  los abortos, ninguna persona, dedicada a la política o no, debería acostumbrarse a que cada año se acabe con la vida  de unos cien mil hijos, cuyo corazón late ya en el seno de sus madres. Objetivamente es la mayor tragedia nacional (por no hablar de otros países), con diferencia sobre cualquier otra por el número de muertos, aunque se silencie para no intranquilizar las conciencias.

Es aún más grave que la violación de otros derechos humanos, pues el primer derecho humano es el derecho a nacer. ¿Se puede hablar de respetar los derechos humanos si no se respeta el derecho a nacer del concebido no nacido? ¿Es admisible biológicamente negar la condición de ser humano al embrión o al feto para justificar la posibilidad de acabar con su vida?

Aunque el número de abortos sea considerable -uno solo ya sería grave, como lo es la muerte de un inocente-, la gran mayoría de las mujeres no han abortado ni desean abortar. Es un deber de los gobernantes estudiar la manera de reducir los abortos, pues esta lacra solo es deseable para el que se mancha las manos haciendo negocio con ella.

La sociedad no mejora con los abortos. La mujer que aborta no se siente mejor ni es más feliz por abortar: aunque haya llegado hasta allí habría deseado no tener que hacerlo (lo que no quiere decir que esté justificado). Los gobiernos tampoco parece que puedan esgrimir entre sus logros haber aumentado el número de abortos: es como si presumieran del número de enfermos que no consiguen curar, o del número de muertos por causas diversas que tampoco consiguen evitar; o del aumento de la drogadicción y el alcoholismo; o del número de personas que por no vivir responsablemente su sexualidad acaban en embarazos no deseados (y de ahí provienen el mayor número de abortos). 

Por el contrario los gobiernos pueden considerar un buena política la que aunque exista la posibilidad de abortar, consigue por medidas lícitas y eficaces de diverso tipo que los abortos disminuyan año tras año, fomentando la cultura de la vida: con medidas que ayuden a adquirir desde la adolescencia una educación sexual responsable; medidas que sirvan para mejorar el respeto a la mujer; que disminuyan la pornografía y la prostitución; que ayuden a una vida sana y equilibrada: interés por el estudio, por el deporte, por la cultura, por el arte... Medidas que faciliten entregar en adopción al hijo que no se pueda mantener o se desee renunciar a él. Medidas que protejan la maternidad... La verdadera liberación de la mujer es liberarla de todo lo que dificulte vivir con la dignidad y el respeto que toda mujer se merece; lo contrario no libera sino que esclaviza.

Proteger la vida humana no es una cuestión de izquierdas o derechas, sino de todos, como lo es evitar la corrupción, el fraude, la violencia en el trato... Protegemos los bosques para evitar incendios, y los ríos y lagos para que no se contaminen, y los animales para que no se les maltrate y no sufran..., ¿y no vamos a proteger la vida humana...?

Es un deber primario, básico e irrenunciable, y asumirlo como algo propio debe ser un compromiso serio para todo representante político. Por eso no se entiende que alguien pueda dudar de asumir claramente ese deber. Sería vergonzoso no comprometerse a proteger la vida humana desde su concepción; perdería toda credibilidad moral el que se oponga a ello. Lo que debe ser rechazado ampliamente en las urnas es no apoyar esta protección.

Juan Moya

Doctor en Medicina

 

 

‘Artesanos’ de la fraternidad y la solidaridad

“Hoy, y todos los días, me gustaría pediros, a cada uno de vosotros, según su capacidad, que os cuidéis los unos a los otros, que permanezcáis cerca unos de otros, que os respetéis mutuamente”, dijo el Santo Padre desde el balcón del Palacio Senatorio, a los ciudadanos romanos presentes en la plaza del Capitolio.

Estas palabras, como suele hacer el Papa Francisco, no se dirigen exclusivamente a los ciudadanos romanos presentes, sino que como bien señaló: “Roma tiene una vocación universal, portadora de una misión y un ideal que puede cruzar montañas y mares, y que puede narrarse a todos, sean cercanos o lejanos, cualquiera sea su pueblo de pertenencia, su idioma o el color de su piel. Como Sede del Sucesor de San Pedro, es un punto de referencia espiritual para todo el mundo católico”.

Y es por ello, que, reflexionando en ellas, me viene a la mente la necesidad apremiante de profundizar durante estos días de preparación a la Semana Santa, no solo en la mortificación y oración, sino en la limosna, palabra que proviene de «eleemosyne», «éleos», que quiere decir compasión y misericordia. “Y como la misericordia tiene mil caminos, mil modalidades, así la limosna se expresa en tantos modos, para aliviar la dificultad de cuantos se encuentran en necesidad…No debemos identificar, pues, la limosna con la simple moneda ofrecida a prisa, sin mirar a la persona y sin detenerse a hablar para comprender de qué cosa tiene verdaderamente necesidad… la limosna es un gesto de amor que se dirige a cuantos encontramos; es un gesto de atención sincera a quien se acerca a nosotros y pide nuestra ayuda, hecho en el secreto donde solo Dios ve y comprende el valor del acto realizado”. (Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia Jubilar sobre la limosna. 09/04/2016)

No solo como los tres ejes que nos ayuden a vivir mejor la cuaresma, a nuestra transformación interior, sino como expresión de la caridad. Una caridad entendida, no como sentimiento de lastima, sino de compasión con el hermano, de ímpetu para aliviar al hermano que nos necesita. Es decir, darse generosamente a los demás, con sinceridad en el corazón, no de lo que nos sobra, no por obligación ni de mala gana, como una carga, pues como dice San Agustín: “Si das el pan entristeciéndote pierdes el pan y la recompensa”

 Mas bien, darnos y dar de lo que tenemos, imitando a Dios mismo que “da con largueza” para solucionar problemas reales en favor de los más necesitados. No hay nada más digno ni filigrana mejor presentada al señor que esta. Dios “ama al que da con alegría”, al que se da con generosidad cuando “tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregriné, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso, y vinisteis a verme. Y le responderán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos peregrino y te acogimos, desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis”. (Mt 25,35-40).

Los primeros beneficiarios de este darse y dar, de esta labor de artesanía realizando piezas hechas con nuestras propias manos y todas distintas entre sí, somos nosotros mismos, pues " quien siembra escasamente, escasamente cosechará; y quien siembra copiosamente, copiosamente cosechará. Que cada uno dé según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia. Para que, teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis abundancia en toda obra buena, según esta escrito:

Repartió con largueza,

Dio a los pobres;

Su justicia permanece para siempre.

Aquel que provee de simiente al sembrador y de pan para su alimento, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia. Así seréis enriquecidos en todo para toda obra generosa, que mediante nosotros fructifica en acciones de gracias a Dios."  (2Co 9, 6-11)

 

Alcalá de Henares: Benditos testimonios

Ernesto Juliá

El Papa Francisco con Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares.

photo_camera El Papa Francisco con Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares.

Sigue en pie la polémica en torno a los cursos que organiza la diócesis de Alcalá de Henares para personas que libremente solicitan ayuda para abandonar las PMS (proyección hacia personas del mismo sexo), con las que se han enfrentado en algún momento de su vida.

La “ley” - y pongo las comillas porque una ley inicua, contraria a la libertad y a la naturaleza del ser humano, de ley, en el sentido más cicerioniano de la palabra,  solo tiene las letras – que castiga a quienes ayudan a personas que quieren abandonar esas “proyecciones” o “tendencias”, es una norma dictatorial y opresiva.

El obispo de Alcalá no va a necesitar muchos abogados para defender su buen hacer que, por otro lado, se lleva a cabo en tantos otros lugares con más o menos formalidades, y se desarrolla en grupos o personalmente, y que se encuadra en la labor pastoral de sanación de las almas, propia de la Iglesia..

Sus mejores abogados son los participantes en esos cursos quienes, de paso, reafirman lo que algunos no quieren admitir: que esas proyecciones o tendencias se pueden vencer; lo que dicho sea de paso, el mismo Freud llamaría curar, según su experiencia profesional.

Recojo, al azar, solo una parte de tres testimonios:

“Yo recibí esa ayuda porque libre y responsablemente así lo quise, y esa ayuda fue en todos los aspectos de mi vida. A los pocos meses, ya empecé a comprobar que la atracción a las chicas empezaba a regresar, y la proyección hacia los chicos disminuía a la par que yo me sentía más seguro en mí mismo, más integrado en mi realidad y en mi sexo. ¡¡ La atracción hacia las chicas volvió, he vuelto a enamorarme de alguna chica, y qué diferente es a los enganches emocionales que vivía con la PMS!! (proyección hacia el mismo sexo). RECUPERÉ LA FELICIDAD.

Hasta que no salí del hoyo, no sabía que en realidad estaba viviendo un auténtico infierno con el que me estaba conformando.

Por cierto, nunca me he sentido más amado y comprendido que por las personas que he conocido a lo largo de este camino, entre ellos, B.V. y el Obispo de Alcalá. Anteriormente, otras personas pasaron de mi sufrimiento o no se lo tomaron en serio, y eso no me ayudó. Otras personas me dijeron que lo que tenía que hacer es vivir toda la vida como homosexual, y eso no me ayudó. Lo único que me ayudó fue que me dijeran la verdad, y que me dieran la oportunidad de no tener que vivir toda la vida dominado por la PMS”.

Y aquí está el segundo testimonio

“El camino que yo he seguido (acudir a los cursos en Alcalá) debería poderse tomar sin temor a vivir represalias. ¿No? ¿Porque SI somos libres para “aceptar nuestra condición gay”, pero NO para intentar madurar y crecer? ¿Dónde está mi derecho de elegir lo que YO creo que tiene sentido para mí?

Hoy puedo decir que he trabajado el perdón con mi padre. Tengo una relación hermosa con él (¡y ni siquiera sabe de esto!). Hoy soy capaz de entablar relaciones sanas con mis amigos varones y verlos como iguales. Dejé de ser tan narcisista y egoísta. He entendido que una vida de servicio y comunión me llena más que cualquier otra cosa.

Poco a poco he ido sanando mi relación con mi propio cuerpo. Estoy empezando a quererlo. A veces, no es tan sencillo y por momentos dudo si realmente podré algún día. Pero ha sido mi elección y estoy feliz con solo el hecho de intentarlo.

Mi corazón y mis oraciones están con Mons. D. Juan Antonio, con todos los que trabajan en el COF y con los orientadores que se juegan la piel por mí y por cientos como yo. Hoy soy libremente feliz. ¿Hay alguna ley que proteja eso también?”

Y el tercer testimonio es de una mujer:

“Debido a experiencias sexuales de pequeña crecí pensando que me atraían las chicas y al tener una relación estrecha con mi padre quería ser como él, al final creía de forma equivocada que quería ser un chico.

Todas estas heridas y carencias se manifestaron en la adolescencia y comencé a vivir una relación con una mujer con la que poder sentirme querida ‘como era’.

Sin embargo, todo fue a peor y después de 4 años acabé viviendo todo un año de infierno: no comía, no dormía, me quería morir, no podía más.

Comencé el proceso de acompañamiento y sanación de heridas hace 4 años debido a esta relación. Yo ya no quería vivir una relación de ese tipo, pero todo lo que me ofrecía esta sociedad era ese tipo de relación si sentía PMS (proyección hacia persona de mí mismo sexo). Empecé el proceso sin coacción de ningún tipo, y empecé a conocerme.

He podido salir adelante y descubrir que la PMS no es una identidad sino una consecuencia de vivencias. Al ir reconciliándome con esas vivencias he podido equilibrarme psicológicamente y dejar de tener sentimientos PMS.

Quiero hacer constar que elegir este proceso de maduración integral y poder ser acompañada es una opción tan válida como las demás y que tengo el derecho a vivir y a elegirlo libremente, ninguna ley debería impedir eso. Eso es lo que defiende el Obispo de Alcalá el COF y BV, la libertad de poder sanar si quieres ser sanado en tus heridas.

Hoy escribo para defender mi elección de vida. Por favor déjenme vivir como he decidido y quiero vivir”. 

ernesto.julia@gmail.com

 

En conciencia

Ángel Cabrero Ugarte

No nacido en el vientre materno. (Fotografía: Conferencia Episcopal de Paraguay)

photo_camera No nacido en el vientre materno. (Fotografía: Conferencia Episcopal de Paraguay)

El alemán Ferdinand von Schirach escribe de nuevo, esta vez en formato teatro, una obra de gran interés social. El desarrollo de la historia es un juicio donde se imputa a un piloto de caza el asesinato de todos y cada uno de los pasajeros de un avión de línea, al disparar para evitar que un secuestrador islámico lo estrellara contra un estadio repleto de espectadores. Lo que ha hecho, convencido de haber realizado una buena causa, va totalmente en contra de las leyes del estado alemán, pero él, en conciencia, consideraba que debía actuar así.

Con este tema tan controvertido, el relato de esta obra es el desarrollo del juicio, donde hay opiniones, que parecen prevalentes, como la que desgrana con bastante detalle y argumentos la fiscal, defendiendo las leyes del Estado, que son intocables, según ella. Y otras opiniones, sobre todo la del abogado defensor, que defiende la libertad de la conciencia, que actúa en un momento determinado por encima de la ley.

Esto dicho en cuatro líneas. Merece la pena la lectura de esta obra -breve desde el momento en que es una obra de teatro- para pararse en los diversos argumentos. En el fondo es lo de siempre, el temido utilitarismo, y la advertencia constante de la moral: el fin no justifica los medios. Pero también está la defensa propia, y el deseo de remediar una catástrofe de magnitudes tremendas.

En algunos momentos la fiscal viene a decir que la ley está por encima de la conciencia, por encima de las necesidades personales o de los sentimentalismos. Y es verdad que hay que respetar la ley, pero también es verdad que hay leyes injustas y, también, que hay circunstancias especiales por las cuales hay que actuar de modo distinto. Quizá lo más importante aquí es recordar que la dignidad de la persona se basa en su libertad, y que su libertad solo es consistente si el hombre actúa en conciencia. O sea, que lo que hace digno a la persona es su conciencia, que le hace una totalidad de sentido, alguien irrepetible.

Pero claro, eso no es óbice para que el derecho caiga sobre él, por haber desobedecido a las leyes. Por lo tanto, nos encontramos con que, en algunos casos, no pocos, hay una contraposición entre la moral y la ley.

El caso paradigmático, pensando en el derecho español y también de otros muchos países, es el del aborto. Esos muchos países civilizados, democráticos, que se tienen por el modelo de la libertad, de la dignidad de la persona, pero que permiten la muerte del no nacido, solo porque no puede defenderse. Es el caso más nítido y, por desgracia, extendido. Pero hay otros, dependiendo de legislaciones, que claman al cielo. Una periodista católica en Inglaterra denunció haber sido contactada por la policía por haber empleado el pronombre "equivocado" para referirse a una persona que se identifica como "transgénero" en una publicación en la red social Twitter. La posible infracción a la Ley de Comunicaciones Maliciosas de 2003 podría significarle una sentencia de hasta seis meses de prisión.

Esta obra del alemán von Schirach termina con un epílogo referido al atentado contra Charlie Hebdo, apoyando ese planteamiento disparatado de que si queremos democracia podemos decir lo que queramos de los demás, agredir los sentimientos religiosos de los demás y poner en entredicho a las personas que no me caen bien. O sea, libertad es el total libertinaje de los extremistas.  Puedo meterme con quien sea, insultar a quien me dé la gana.

Salvo que insulten a su esposa o a sus hijos, si es que los tienen.

 

Esto pasa cuando discutes con tu pareja frente a tus hijos

Por LaFamilia.info 

 

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Foto: bearfotos

 

Todos tenemos discusiones matrimoniales, pero cuando hay hijos de por medio, debemos tenerlas en privado y evitarlas frente a ellos, pues podemos causarles un gran daño emocional y sicológico. 

 

Aunque no lo creamos, aún cuando están muy pequeños, los niños también perciben lo que sucede a su alrededor y poco a poco van desarrollando la sensibilidad para distinguir entre un ambiente familiar tenso o armonioso. Cuando los hijos son espectadores continuos de las peleas entre sus padres, pueden manifestar su inconformismo de distintas maneras:

 

En los más pequeños se pueden presentar rabietas o regresiones (como volver al uso de pañales, pedir nuevamente el chupete o biberón, etc.) con el fin de llamar la atención.

En los escolares es usual que haya un comportamiento agresivo y rebelde en el colegio, tal como peleas con los compañeros, desacato de las normas, y fracaso escolar; pero en casa su conducta es opuesta, se muestran apáticos.

 

En los adolescentes las reacciones son diferentes, como es propio de esta edad lo usual es que se muestren indiferentes y prefieran la evasión, refugiándose en actividades que sirvan de escape: redes sociales, móviles, videojuegos, salidas con amigos, alcohol, entre otras.

 

Ante este tipo de reacciones, los padres “muchas veces llevan los niños al psicólogo, como si fueran problemas de los pequeños, y finalmente uno se da cuenta que las disfunciones son de la familia; y a veces ni si quiera de ésta, sino de la pareja en particular” aclara Tania Donoso Niemeyer académica de Psicología de la Universidad de Chile en un artículo de Padresok.com.


De modo que en todas las edades, las peleas reiterativas de los padres son perjudiciales para el desarrollo emocional de los hijos, tanto que en algunos casos pueden provocar huellas difíciles de borrar.

6 recomendaciones para los esposos

Puede que hasta hoy nunca te habías puesto a pensar en esto y ni siquiera habías caído en cuenta que tus hijos estaban ahí, en medio de los conflictos con tu cónyuge. La psicóloga infanto juvenil Andrea Palacios, recomienda a los papás que “tomen conciencia de la importancia de hacerse cargo de las diferencias y trazar estrategias para tener estos desacuerdos sin que generen perturbaciones en el desarrollo de los hijos, factor que debe primar en importancia: no se trata de evitar el conflicto, sino de buscar el momento más apropiado para enfrentarlo”.

Por tanto, te damos las siguientes sugerencias:

 

1. Tener las discusiones fuera del alcance de los niños, para así evitar todo tipo de duda y dolor. Los problemas de pareja deben de discutirse en privado, sin que los hijos escuchen. Por esto se recomienda esperar que estén dormidos o salir a otro lugar.


2. No hacer que los hijos tomen partido por ninguno de los dos padres.


3. No conviertas a tus hijos en tu fuente de apoyo. Si necesitas a alguien, busca a un adulto quien entenderá realmente lo que sucede.


4. Si el niño pregunta, debes explicarle que es natural la discusión. Pero que hay ciertas maneras de hacerlo.


5. Estar atento a las actitudes (como portazos, caras de enojos), ya que los pequeños perciben todos los detalles.


6. Cuando las discusiones son muy frecuentes, conviene buscar la forma de resolver los problemas a tiempo. Es conveniente buscar ayuda, pues una vida de separación o de desunión emocional dentro del matrimonio provoca mucho dolor y no es calidad de vida para los adultos, y menos para los niños.


Puede costar dificultad en un primer momento, pero con esfuerzo seguro lo lograrán, ¡todo vale por nuestros hijos!

 

 

La Tolerancia: virtud peligrosa

Plinio Corrêa de Oliveira trata sobre los riesgos de la tolerancia

Plinio Corrêa de Oliveira

La tolerancia, así como su contraria, que es la intolerancia, no pueden ser consideradas intrínsecamente buenas, ni intrínsecamente malas.

En otros términos, hay casos en que tolerar es un deber, y no tolerar es un mal. Y otros casos en que, por el contrario, tolerar es un mal y no tolerar es un deber.

Riesgos de la Tolerancia

Antes de todo, recordemos que toda tolerancia -por más necesaria y legítima que sea- tiene riesgos que le son inherentes.

En efecto, la tolerancia consiste en dejar subsistir un mal para evitar otro mayor. Ahora, la subsistencia impune del mal crea siempre un peligro, pues el mal tiende necesariamente a producir efectos malos y, además, tiene una seducción innegable.

Así, existe el riesgo de que la tolerancia traiga por sí misma males aún mayores que aquellos que se desea evitar.

Es necesario que estemos atentos con relación a este aspecto de la cuestión, pues es en torno de él que se hará todo nuestro estudio.

Para evitar la aridez de una exposición exclusivamente doctrinaria, imaginemos la situación de un oficial que nota en su tropa graves síntomas de agitación.

Al oficial se le presenta un problema:

  • a) ¿Es el caso de castigar con todo el rigor de justicia a los responsables?
  • b) ¿O debe tratarlos con tolerancia?

Esta segunda solución abriría campo a otras cuestiones.

  • ¿En qué medida y de qué manera se debe practicar la tolerancia?
  • ¿Aplicando penas suaves?
  • ¿No aplicándolas, llamando a los culpables y aconsejándoles afectuosamente a cambiar de actitud?
  • ¿Fingir que se ignora la situación?
  • ¿Comenzar, tal vez, por la más benigna de estas soluciones e ir aplicando sucesivamente las demás, a medida que los procesos más blandos se fueren revelando insuficientes?
  • ¿Cuál es el momento exacto en que se debe renunciar a un proceso para adoptar otro más severo?

Estas son cuestiones que forzosamente asaltarán el espíritu de muchos oficiales, pero también el de cualquier persona investida de mando o responsabilidad en la vida civil, si tiene exacta conciencia de sus obligaciones.

¿Qué padre de familia, o jefe de sección, o director de empresa, o profesor, o líder, no ha tropezado mil veces con todas estas cuestiones? ¿Cuántos males evitó por haberlas resuelto con perspicacia y vigor de alma? ¿Y con cuántos tuvo que cargar por no haber dado solución acertada a las situaciones en que se encontraba?

Examen de conciencia

En realidad, la primera medida que debe tomar quien se ve en tal contingencia, consiste en hacer un examen de conciencia para prevenirse contra las trampas que su modo de ser personal le pueda crear.

Debo confesar que a lo largo de mi vida, he visto en esta materia los mayores disparates. Y casi todos ellos conduciendo al exceso de tolerancia.

Simpatía con los males

Los males de nuestra época tomaron el carácter alarmante que actualmente presentan porque hay con relación a ellos una simpatía generalizada, de la cual participan frecuentemente aquellos mismos que los combaten.

Existen, por ejemplo, muchos anti divorcistas. Pero entre éstos, numerosos son los que, oponiéndose incluso al divorcio, tienen un modo de ser exageradamente sentimental.

En consecuencia consideran románticamente los problemas nacidos del «amor». Colocados ante la situación difícil del matrimonio de un amigo, esos anti-divorcistas juzgarán sobrehumano -por no decir inhumano- exigir del cónyuge inocente e infeliz que recuse la posibilidad de “rehacer su vida” (Es decir, de dar muerte a su alma por el pecado).

El hombre actual frente al problema de la tolerancia justifica todas las condescendencias más absurdas

El hombre contemporáneo tiene horror al sacrificio

Continuarán «lamentando el gesto» de este último, etc., pero cuando se pusiere para ellos el problema de la tolerancia, tendrán interiormente todos los elementos para justificar las condescendencias más extremas y aberrantes.

Así, comentarán con dejadez lo ocurrido, recibirán a los recién «casados», los visitarán, etc.

Es decir, con el ejemplo trabajarán en favor de divorcio, al mismo tiempo que con la palabra lo condenarán. Claro está que el divorcio gana mucho más que lo que pueda perder con tal conducta de miles o millones de anti-divorcistas.

¿De dónde vino la deliberación de tolerar de manera tan mala el cáncer roedor de la familia? En el fondo ellos tenían una mentalidad divorcista.

Sin embargo, no paremos aquí. Tengamos el coraje de decir la verdad entera.

El hombre moderno tiene horror al sacrificio. Le es antipático todo cuanto exige de la voluntad el esfuerzo de decir «no» a los sentidos. El freno de un principio moral le parece odioso. La lucha diaria contra las pasiones le parece una tortura china.

Y por esto, no es sólo con relación a los divorciados que el hombre moderno, incluso aquel dotado de buenos principios, es exageradamente complaciente.

La actitud de padres y profesores

Hay legiones de padres y profesores que por esto mismo son indulgentes en exceso con sus hijos y alumnos. Y el estribillo es siempre el mismo: «pobrecito», pobrecito por que tiene pereza; recibe mal las advertencias de los mayores; come dulces a escondidas; frecuenta malas compañías; va a malos cines, etc.

Y porque es «pobrecito», raras veces recibe el beneficio de un castigo severo. A donde conduce tal educación, no es necesario decirlo.

Los frutos ahí están. Son millares, millones los desastres morales ocasionados por una tolerancia excesiva.

«Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga», enseña la Escritura (Prov.13, 24). ¿Pero hoy día quién quiere hacer caso a esto?

Lo mismo ocurre frecuentemente, mutatis mutandis, en las relaciones entre los patrones y obreros de cierto tipo, ya que aquellos, tan paganizados cuanto éstos, sienten que si fuesen obreros, también serían rebeldes.

Y en todos los campos los ejemplos podrían multiplicarse.

Esta tolerancia se apoya, es claro, en toda especie de pretextos.

Cerrando los ojos

Se exagera el riesgo de una acción enérgica. Se acentúa demasiado la posibilidad de que las cosas se arreglen por sí mismas. Se cierran los ojos para los peligros de la impunidad.

En realidad, todo esto se evitaría si la persona que está en la alternativa tolerar – no tolerar fuese capaz de desconfiar humildemente de sí.

  • ¿Tengo simpatías ocultas con relación a este mal?
  • ¿Tengo miedo a la lucha que la intolerancia traería?
  • ¿Tengo pereza de los esfuerzos que una actitud intolerante me impondría?
  • ¿Tengo ventajas personales de cualquier naturaleza en una actitud conformista?

La tolerancia mal entendida lleva a la impunidad del mal

Se cierran los ojos para los peligros de la impunidad.

Sólo después de un tal examen de conciencia, una persona podrá enfrentar la dura alternativa tolerar o no tolerar.

Pues sin ese examen nadie podrá estar seguro de tomar con relación a sí mismo los cuidados necesarios a fin de no pecar por exceso de tolerancia.

Un consejo apropiado

De modo general, hay un consejo muy propio para los que se encuentran en esta alternativa.

Todo hombre tiene tendencias malas que son particularmente enraizadas. Uno es apático, otro violento, otro ambicioso, otro escéptico, etc.

Siempre que la tolerancia nos exija la victoria sobre la mala tendencia que fuere más profunda en nosotros, no debemos tener mucho temor a pecar por exceso de tolerancia. Pero siempre que ésta lisonjee nuestras malas inclinaciones, pongamos atención pues el riesgo es grave.

Así, si somos apáticos, no es probable que pequemos por demasiada tolerancia hacia un amigo que nos incita a la acción: nada más viscoso, escurridizo o colérico que el perezoso contrariado en su modorra.

Si somos irascibles, no corremos mucho riesgo de exagerar la tolerancia hacia los que nos injurian.

Si somos sensuales, es improbable que nos mostremos excesivamente rigurosos en materia de modas.

Y si tenemos espíritu servil con relación a la opinión pública, difícilmente nos excederemos en invectivas contra los errores de nuestro siglo.

Otro excelente consejo para no pecar por exceso de tolerancia consiste en temer mucho más una debilidad nuestra en este punto, cuando están en juego derechos de terceros, que cuando se trata de los nuestros.

Los impulsos de nuestro egoísmo nos llevan a la indiferencia por los derechos ajenos

Siguiendo los primeros impulsos de nuestro egoísmo, Dios sería muchas veces para nosotros un tercero.

Habitualmente, somos mucho más «comprensivos» cuando los otros están en causa.

Perdonamos más fácilmente al ladrón que robó al vecino, que al que asaltó nuestra propia casa. Y somos más propensos a recomendar el olvido de las injurias que a practicar este acto de fortaleza.

Y en este punto no perdamos de vista el hecho doloroso que, siguiendo los primeros impulsos de nuestro egoísmo, Dios sería muchas veces para nosotros un tercero.

Así, estamos mucho más inclinados a aceptar una ofensa hecha a la Iglesia que una injuria a nosotros; a soportar la lesión de un derecho de Dios, que un interés nuestro.

En general este es el estado de espíritu de los católicos hiper tolerantes.

Su lenguaje es imaginativo, blando, sentimental. Solo saben argumentar -si es que a esto se puede llamar argumento- con el corazón.

Con relación a los enemigos de la Iglesia, son llenos de ilusiones, atenciones, obsequios y caricias.

Pero se ofenden terriblemente si un católico celoso les hace ver que están sacrificando los derechos de Dios. Y en lugar de argumentar en términos de doctrina, trasponen el asunto para el terreno personal.

  • ¿Están juzgando que soy tibio?
  • ¿Que no sé perfectamente lo que tengo que hacer?
  • ¿Están dudando de mi sabiduría? ¿De mi coraje?
  • ¡Oh no, esto no puedo soportarlo!
  • Y su pecho se infla, su rostro se llena de rubor, sus ojos se llenan de lágrimas, su voz toma una inflexión particular.
Cuidado.

Este hipertolerante está en el auge de una crisis de intolerancia.

Todas las violencias, todas las injusticias, todas las unilateralidades pueden ser temidas de su parte.

Es que su tolerancia de fachada solo existía cuando estaban en juego valores insípidos y secundarios como la ortodoxia, la pureza de la fe, los derechos de la Santa Iglesia.

Pero cuando su persona entra en escena, todo cambia y helo aquí dispuesto a precipitar en el infierno a quien lo hiera aunque sea levemente, con indignación análoga a la que San Miguel tuvo contra el demonio: «¿Quién como yo? ».

Veremos en un próximo artículo como debe ser practicada la tolerancia en los casos en que es justa.

 Plinio Corrêa de Oliveira

 

Derecho a matar

Con el caso Hernández, los políticos están aprovechando, especialmente algunos, para meter en campaña de manera superficial un tema muy serio y profundo, nos jugamos respetar el derecho a la vida de las personas nacidas, a los no nacidos ya les hemos retirado ese derecho. Hay personas que quieren quitarse de en medio a los discapacitados, sin darse cuenta de que los discapacitados son ellos, al no ser capaces de pensar que pueda haber otra solución para los demás, más que la que ellos piensan que es la definitiva. La paradoja de la eutanasia es que el ‘eutanasiador’ suele estar peor de la cabeza que el ‘eutanasiado’, por ocurrírsele que el mejor modo de resolver un problema es cortar por lo sano, cuando no tiene por qué ser así.

Llevamos años, ahora se ha agudizado, discutiendo el presunto ‘derecho a la eutanasia’, una violencia que acaba con los demás porque yo lo digo, y no hay otra solución mejor para ellos que echarles de este mundo, antes de que los avances de la medicina o de la compasión sean mucho más paliativos. ¿En tan poca consideración tenemos la vida humana?

Suso do Madrid

 

La secularización extrema

Quienes continúan intentando erradicar cualquier vestigio religioso de la civilización contemporánea -ese mal que con valor, erudición y mejor estilo lleva tiempo denunciando García de Cortazar-, son además los mismos que siguen sirviéndose de la moral tradicional para juzgar las conductas en la sociedad. Como ya he indicado alguna vez, la mayor parte de los vicios que nos abaten están descritos y penados en la Biblia. Es decir, aquellos que reniegan de la Iglesia y de los valores que alberga, emplean curiosamente ese esquema moral, que no renuncian a llevar por cierto a las leyes o a exigir a diario en las actuaciones de jueces y funcionarios.

La secularización extrema ha conducido a este delirante estado de cosas. Sin quererlo, ha reconocido a las creencias un lugar principal en nuestras sociedades. Lo único que falta ahora es que la jerarquía eclesiástica aproveche la coyuntura para recuperar las esencias perdidas, pero eso, claro, son ya otros Lópeces.

Jesús Martínez Madrid

 

Despoblación y un índice de natalidad

Después de la manifestación sobre la despoblación de grandes extensiones rurales se llega a la conclusión de que el problema de la despoblación es demasiado serio como para no buscar una solución consensuada y realista. Y el primer realismo es reconocer que la solución a la España vacía es muy complicada. Afecta, en gran medida, a una meseta en la que las condiciones para la explotación del campo son muy difíciles. El ministro de Agricultura hablado de impulsar el relevo generacional. Hablar de relevo generacional no es aportar respuesta alguna. Una buena parte de España se vacía porque no hay relevo generacional: somos uno de los países de Europa con un índice de natalidad más bajo. Como en muchas otras cuestiones, esta requiere entrar en la complejidad del reto.

Domingo Martínez Madrid

 

El agua en España y en mi provincia… y los inútiles gobiernos

 

            En mi reciente artículo, “La crónica sequía en España” (Marzo 2019) ya di unos mínimos datos de la desastrosa actuación de los gobiernos de España, salvo los que ejercieran las dos dictaduras militares (Primo de Rivera y Franco) y en las que se proyectó un plan hidrológico nacional, que cien años después, aún sigue inconcluso; sobre ello escribí lo que sigue en una parte de dicho artículo: “Y como final aporto un dato publicado en “la nueva era” y dónde casi nada sobre el agua se ha resuelto: "En el año 1940 la capacidad de embalse alcanzaba el volumen de 4.133, hectómetros cúbicos; en el año 1972 alcanzó 38.819 hectómetros cúbicos, es decir, casi se decuplicó en los 32 años transcurridos". En otras palabras, durante la era de Franco no sólo se proyectó, sino que se realizó 10 veces más política hidráulica que en los 2.000 años anteriores. (EL PAÍS de 31 de mayo eb un artículo de Juan Benet titulado Sequía y crisis)  GONZALO FERNÁNDEZ DE LA MORA 8 JUN 1992 en igual periódico”. Pero es que los desastres siguen como vamos a ver.

            Recientemente se han manifestado representaciones de “media España”, en Madrid clamando por la despoblación, el abandono o desertización de inmensas extensiones de tierras españolas, que la gente abandona por cuanto allí no tienen medios de subsistir y menos, de llegar a tener una vida a tenor “con los tiempos”; por tanto, la solución es emigrar a donde pueden; ya que el futuro de esas enormes extensiones de tierras, “es la muerte”; mientras los políticos, imbéciles e inútiles, andan son sus peleas y lanzando mentiras para que se les elija, para seguir mangoneando una población indefensa y ya súper explotada en grado extremo.

            Mi provincia y por ser muy montañosa y estratégicamente situada; en las vertientes, de ella, se construyeron gran cantidad de embalses, pero sus aguas sirven en inmensa mayoría, para regar las tierras de Córdoba, Sevilla y Cádiz (vía río Guadalquivir) mientras aquí, setenta millones de olivos y muchos otros cultivos, “pasan sed o están a punto de morir teniendo aguas abundantes muy cerca de ellos”; pero veamos algunos ejemplos concretos; deduciéndose de ellos, lo que puede estar ocurriendo en otras muchas partes de España y por motivos de vete a saber qué tipo de intereses, sobornos o latrocinios inimaginables, puesto que aquí, y de siempre; se gobierna a capricho de intereses varios, pero nunca de forma viendo el interés general de un pueblo, que dócilmente acepta “lo que le echen”. Los datos que siguen los copio de Internet.

PROVINCIA DE JAÉN: “Siles, el embalse preso de los intereses políticos. La presa fue inaugurada en octubre de 2015. Cuatro años más tarde sigue sin tuberías para poder utilizar el agua en el regadío. La presa de Siles sigue a la espera de que las administraciones se pongan de acuerdo en quien tiene, o no, que pagar las conducciones en alta que permita a los regantes usar el agua que almacena el pantano desde hace cuatro años. Junta de Andalucía y gobierno Central siguen enfrentados, echándose la responsabilidad del atasco que sufre la presa, sin que nadie se haga cargo de las obras que sirvan para poder usar una infraestructura que costo más de 44 millones de euros”.

PROVINCIA DE GRANADA-COSTA DEL SOL: El Embalse de Rules (también llamado Presa de Rules), está situado en el cauce del Río Guadalfeo, aguas abajo de su confluencia con el Río Izbor, en los términos municipales de Vélez de Benaudalla y Órgiva, en Granada y recoge las aguas de la vertiente sur de Sierra Nevada, del macizo septentrional de la Sierra de Lújar y de las barranqueras profundas de la Sierra de la Contraviesa. Fue inaugurado en el año 2004”. También este gran embalse, está carente de las conducciones que deben salir del embalse para nutrir de aguas unas zonas importantísimas de cultivos para la exportación, turismo masivo y necesidades vitales para el uso humano de unas importantísimas y muy pobladas zonas. Hoy cuando escribo, una multitudinaria población clama en Motril, sobre todo ello.

 

PROVINCIA DE JAÉN: “Embalse del Víboras: El embalse del Víboras es un embalse de almacenamiento construido en el cauce del río Víboras, en la provincia de Jaén, al sur de España. Tiene una capacidad útil de 19,11 hm3, si bien su capacidad total es de 24 hm3. El Sistema Quiebrajano-Víboras representa la infraestructura hidráulica más importante de la provincia de Jaén, ya que dispone y moviliza los recursos hídricos para el abastecimiento de una población próxima a 200.000 personas, residente en la ciudad de Jaén, campiña de Jaén y Córdoba y comarca de Martos. En 2003 se llevaron a cabo las actuaciones que permitieron la interconexión de los subsistemas Quiebrajano y Víboras, por medio de conducciones de gran longitud. El sistema aún hoy día presenta deficiencias para garantizar el abastecimiento de la población, por lo que es objeto de continuas propuestas de mejora y proyectos”.

 

                                A la vista de todo esto (que es sólo una mínima muestra de “los desastres de la actual España”) ¿Quién es capaz de votar conscientemente a ninguno de los políticos actuales y los que en general simplemente pelean por su panza y su bolsillo?; por ello ya he dicho y reitero, que “las urnas pueden presentar unas sorpresas muy inesperadas en las abundantes votaciones a que nos van a obligar este año, puesto que la población ya está más que cabreada y al parecer, muchos ya han aprendido a pensar y deducir; cosa muy escasa en la población de “los celtíberos de siempre”. Y de ahí todas las calamidades política de un muy rico país denominado ESPAÑA.

                                Y finalmente hago una elemental pregunta… ¿Cómo un gobierno manda construir un pantano o embalse y paralelamente no se construyen todos sus conductos de distribución de sus aguas… es que ese embalse es sólo para contener peces y que lo disfruten aves acuáticas y otros bichos? Se necesita ser ineptos en grado superlativo.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                      

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes