Las Noticias de hoy 01 Abril 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 01 de abril de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Misa en Marruecos: Francisco exhorta a “arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos”

Francisco forja en Marruecos el camino de diálogo entre cristianos y musulmanes

“¡Vosotros tenéis una gran historia que construir!”: Alienta el Papa a los sacerdotes y religiosos en Marruecos

LA ORACIÓN PERSONAL: Francisco Fernandez Carbajal

“Si alguno no lucha...”: San Josemaria

Via Crucis, compuesto por Ernestina de Champourcin

«Tenemos que estar contentos pase lo que pase»

La fe, al servicio de la cultura y de la sociedad: Ramiro Pellitero

Y a ti… ¿Qué te sostiene?: Sheila Morataya-Fleishman

Viviendo la Cuaresma

¿RECONOCEMOS NUESTRAS CULPAS?: María de los Ángeles Albornoz

Imperialismo demográfico: ¿quién decide quiénes sobran?: Alfonso Aguiló

“La asignatura de religión”: Rafael Navarro Valls

La ideología de género. : Francisco Gras

En medio de una efectiva crisis de civilización: Pedro García

A 'Lisboa 2022': Enric Barrull Casals

El delito de blasfemia: Suso do Madrid

Aceite, Turismo, Aceitunas y…: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Misa en Marruecos: Francisco exhorta a “arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos”

Homilía del Papa en Rabat

marzo 31, 2019 18:16Rosa Die AlcoleaEcumenismo y diálogo interreligioso, Viajes pontificios

(ZENIT – 31 marzo 2019).- El Papa Francisco ha hecho un llamamiento a la fraternidad, en la Misa celebrada en Rabat, Marruecos, este domingo, 31 de marzo de 2019: “Sólo si cada día somos capaces de levantar los ojos al cielo y decir Padre nuestro podremos entrar en una dinámica que nos posibilite mirar y arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos”.

La Eucaristía celebrada por el Santo Padre ha sido la más numerosa hasta ahora, en este país de mayoría musulmana, en el que los fieles católica representan solo el 0.7%, esto es, unas 25.000 personas. Según los organizadores de la visita, cerca de 10.000 creyentes han participado en la Misa, en el estadio Príncipe Moulay Abdellah, situado en Rabat, capital de Marruecos.

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Comentando el pasaje de Lucas, sobre la parábola del regreso del hijo pródigo, el Pontífice ha asegurado que “la experiencia nos dice que el odio, la división y la venganza, lo único que logran es matar el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos”.

“Que en vez de medirnos o clasificarnos por una condición moral, social, étnica o religiosa, podamos reconocer que existe otra condición que nadie podrá borrar ni aniquilar ya que es puro regalo: la condición de hijos amados, esperados y celebrados por el Padre”.

***

Homilía del Papa Francisco

«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó» (Lc 15,20).

Así el evangelio nos pone en el corazón de la parábola que transparenta la actitud del padre al ver volver a su hijo: tocado en las entrañas no lo deja llegar a casa cuando lo sorprende corriendo a su encuentro. Un hijo esperado y añorado. Un padre conmovido al verlo regresar.

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Pero no fue el único momento en que el padre corrió. Su alegría sería incompleta sin la presencia de su otro hijo. Por eso también sale a su encuentro para invitarlo a participar de la fiesta (cf. v. 28). Pero, al hijo mayor parece que no le gustaban las fiestas de bienvenida, le costaba soportar la alegría del padre, no reconoce el regreso de su hermano: «ese hijo tuyo» afirmó (v. 30). Para él su hermano sigue perdido, porque lo había perdido ya en su corazón.

En su incapacidad de participar de la fiesta, no sólo no reconoce a su hermano, sino que tampoco reconoce a su padre. Prefiere la orfandad a la fraternidad, el aislamiento al encuentro, la amargura a la fiesta. No sólo le cuesta entender y perdonar a su hermano, tampoco puede aceptar tener un padre capaz de perdonar, dispuesto a esperar y velar para que ninguno quede afuera, en definitiva, le cuesta tener un padre capaz de sentir compasión.

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En el umbral de esa casa parece manifestarse el misterio de nuestra humanidad: por un lado, estaba la fiesta por el hijo encontrado y, por otro, un cierto sentimiento de traición e indignación por festejar su regreso. Por un lado, la hospitalidad para aquel que había experimentado la miseria y el dolor, que incluso había llegado a oler y a querer alimentarse con lo que comían los cerdos; por otro lado, la irritación y la cólera por darle lugar a quien no era digno ni merecedor de tal abrazo.

Así, una vez más sale a la luz la tensión que se vive al interno de nuestros pueblos y comunidades, e incluso de nosotros mismos. Una tensión que desde Caín y Abel nos habita y que estamos invitados a mirar de frente: ¿Quién tiene derecho a permanecer entre nosotros, a tener un puesto en nuestras mesas y asambleas, en nuestras preocupaciones y ocupaciones, en nuestras plazas y ciudades? Parece continuar resonando esa pregunta fratricida: acaso ¿soy guardián de mi hermano? (cf. Gn 4,9).

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En el umbral de esa casa aparecen las divisiones y enfrentamientos, la agresividad y los conflictos que golpearán siempre las puertas de nuestros grandes deseos, de nuestras luchas por la fraternidad y para que cada persona pueda experimentar desde ya su condición y dignidad de hijo.

Pero a su vez, en el umbral de esa casa brillará con toda claridad, sin elucubraciones ni excusas que le quiten fuerza, el deseo del Padre: que todos sus hijos tomen parte de su alegría; que nadie viva en condiciones no humanas como su hijo menor, ni en la orfandad, el aislamiento o en la amargura como el hijo mayor. Su corazón quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2,4).

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Es cierto, son tantas las circunstancias que pueden alimentar la división y la confrontación; son innegables las situaciones que pueden llevarnos a enfrentarnos y a dividirnos. No podemos negarlo. Siempre nos amenaza la tentación de creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz. Pero la experiencia nos dice que el odio, la división y la venganza, lo único que logran es matar el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos.

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Por eso Jesús nos invita a mirar y contemplar el corazón del Padre. Sólo desde ahí podremos redescubrirnos cada día como hermanos. Sólo desde ese horizonte amplio, capaz de ayudarnos a trascender nuestras miopes lógicas divisorias, seremos capaces de alcanzar una mirada que no pretenda clausurar ni claudicar nuestras diferencias buscando quizás una unidad forzada o la marginación silenciosa. Sólo si cada día somos capaces de levantar los ojos al cielo y decir Padre nuestro podremos entrar en una dinámica que nos posibilite mirar y arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos.

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«Todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31), le dice el padre a su hijo mayor. Y no se refiere tan sólo a los bienes materiales sino a ser partícipes también de su mismo amor y compasión. Esa es la mayor herencia y riqueza del cristiano. Porque en vez de medirnos o clasificarnos por una condición moral, social, étnica o religiosa podamos reconocer que existe otra condición que nadie podrá borrar ni aniquilar ya que es puro regalo: la condición de hijos amados, esperados y celebrados por el Padre.

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«Todo lo mío es tuyo», también mi capacidad de compasión, nos dice el Padre. No caigamos en la tentación de reducir nuestra pertenencia de hijos a una cuestión de leyes y prohibiciones, de deberes y cumplimientos. Nuestra pertenencia y nuestra misión no nacerá de voluntarismos, legalismos, relativismos o integrismos sino de personas creyentes que implorarán cada día con humildad y constancia: venga a nosotros tu Reino.

La parábola evangélica presenta un final

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abierto. Vemos al padre rogar a su hijo mayor que entre a participar de la fiesta de la misericordia. El evangelista no dice nada sobre cuál fue la decisión que este tomó. ¿Se habrá sumado a la fiesta? Podemos pensar que este final abierto está dirigido para que cada comunidad, cada uno de nosotros pueda escribirlo con su vida, con su mirada y actitud hacia los demás. El cristiano sabe que en la casa del Padre hay muchas moradas, sólo quedan afuera aquellos que no quieran tomar parte de su alegría.

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Queridos hermanos, quiero darles las gracias por el modo en que dan testimonio del evangelio de la misericordia en estas tierras. Gracias por los esfuerzos realizados para que sus comunidades sean oasis de misericordia. Los animo y aliento a seguir haciendo crecer la cultura de la misericordia, una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea su sufrimiento (cf. Carta ap. Misericordia et misera, 20). Sigan cerca de los pequeños y de los pobres, de los que son rechazados, abandonados e ignorados, sigan siendo signo del abrazo y del corazón del Padre.

Que el Misericordioso y el Clemente —como lo invocan tan a menudo nuestros hermanos y hermanas musulmanas— los fortalezca y haga fecundas las obras de su amor.

 

Francisco forja en Marruecos el camino de diálogo entre cristianos y musulmanes

Agradecimiento después de la Misa

marzo 31, 2019 22:05Rosa Die AlcoleaEcumenismo y diálogo interreligioso, Viajes pontificios

(ZENIT – 31 marzo 2019).- “Deseo nuevamente animarlos a perseverar en el camino del diálogo entre cristianos y musulmanes y a colaborar también a que esa fraternidad se haga visible, se haga universal, pues tenemos su fuente en Dios, y ustedes se hagan aquí servidores de la esperanza que este mundo tanto necesita”, ha exhortado Francisco en Marruecos, al final de su 28º viaje apostólico, este domingo, 31 de marzo de 2019.

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Al término de la celebración eucarística que el Pontífice ha presidido en Rabat, Marruecos –la más multitudinaria en la historia del país–, el Santo Padre ha agradecido a todos los fieles su acogida y la organización de este viaje a las personas encargadas, además del Rey Mohammed VI y de las autoridades civiles y eclesiásticas.

Asimismo, el Arzobispo de Rabat, el salesiano español Santiago Mons. Cristóbal López Romero, ha dirigido unas palabras de gratitud al Papa por esta visita apostólica, invitando a todos los presentes –cerca de 10.000 personas, según los organizadores–: “Gracias por

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habernos confirmado en la fe. Gracias por haber alimentado nuestra esperanza. Cuente con nosotros como nosotros contamos con usted”.

Después de los discursos, han regalado al Papa Francisco en nombre de la Iglesia local una escultura en bronce de Cristo llevando la cruz, y una maceta con un olivo joven.

A continuación ofrecemos las palabras del Santo Padre al final de la Eucaristía:

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Palabras del Papa Francisco

En la conclusión de esta Eucaristía deseo nuevamente bendecir al Señor que me ha permitido realizar este viaje para ser entre ustedes y con ustedes, servidor de la esperanza.

Agradezco a su Majestad, el rey Mohammed VI, su invitación. Le agradezco el haber querido estar cercano a nosotros enviando sus representantes.

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Agradezco a todas las autoridades y todas las personas que han colaborado para el desarrollo de este viaje.

Gracias a mis hermanos en el episcopado, los arzobispos de Rabat y Tánger, como también a los otros obispos, a los sacerdotes y a las religiosas y a todos los fieles laicos que están aquí en Marruecos como servidores de la vida y de la misión de la Iglesia.

Y gracias a ustedes, hermanos y hermanas, por todo lo que han hecho para preparar este viaje, y por todo lo que hemos podido compartir desde la fe, la esperanza y la caridad y todo lo que hemos podido compartir desde la fraternidad entra cristianos y musulmanes. Muchas gracias.

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Con estos sentimientos de gratitud, deseo nuevamente animarlos a perseverar en el camino del diálogo entre cristianos y musulmanes y a colaborar también a que esa fraternidad se haga visible, se haga universal, pues tenemos su fuente en Dios, y ustedes se hagan aquí servidores de la esperanza que este mundo tanto necesita.

Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias

 

 

“¡Vosotros tenéis una gran historia que construir!”: Alienta el Papa a los sacerdotes y religiosos en Marruecos

Discurso del Papa a los religiosos y sacerdotes

marzo 31, 2019 12:54Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 31 marzo 2019).- “Hermanos y hermanas: agradezco nuevamente a todos vosotros vuestra presencia y vuestra misión aquí en Marruecos. Gracias por vuestro servicio humilde y discreto, siguiendo el ejemplo de nuestros mayores en la vida consagrada” ha dicho el Papa a los sacerdotes, religiosos y religiosas en Marruecos.

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En su segunda jornada en el país, el Santo Padre ha participado en un encuentro con cientos de hombres y mujeres consagrados que viven en Marruecos. La reunión ha tenido lugar a las 10:30 horas en la Catedral de Rabat, tras la visita del Papa al Centro Rural de Servicios Sociales de Temara.

“Todos vosotros sois testigos de una historia que es gloriosa porque es historia de sacrificios, esperanzas, lucha cotidiana, vida gastada en el servicio, constancia en el trabajo fatigoso, porque toda labor es sudor de la frente”, ha expresado. “Pero permitidme también deciros: “¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir!”.

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“Nuestra misión de bautizados, sacerdotes, consagrados, no está determinada principalmente por el número o la cantidad de espacios que se ocupan”, ha explicado el Pontífice a los religiosos, “sino por la capacidad que se tiene de generar y suscitar transformación, estupor y compasión”.

El problema no es ser pocos, “sino ser insignificantes”, convertirse en una sal que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina, ha dicho.

Diálogo

Asimismo, el Papa ha anunciado, que “como discípulos de Jesucristo estamos llamados, desde el día de nuestro Bautismo, a formar parte de este diálogo de salvación y de amistad, del que somos los primeros beneficiarios”.

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“En estas tierras, el cristiano aprende a ser sacramento vivo del diálogo que Dios quiere entablar con cada hombre y mujer, en cualquier situación que viva. Es un diálogo que estamos llamados a realizar a la manera de Jesús, manso y humilde de corazón”.

Al final del discurso, el Santo Padre ha mencionado a Sor Ersillia Mantovani, franciscana italiana de 97 años, que vive en Marruecos. A través de ella, ha enviado un saludo a las hermanas y a los hermanos ancianos que, “a causa de su estado de salud, no están físicamente presentes con nosotros, pero permanecen unidos a través de la oración”.

A continuación, reproducimos el discurso que ha pronunciado el Papa Francisco a los sacerdotes, religiosos y religiosas.

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Discurso del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

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Estoy muy contento de encontrarme con vosotros. Agradezco especialmente al padre Germain y a sor Mary sus testimonios. También deseo saludar al Consejo Ecuménico de las Iglesias, que manifiesta visiblemente la comunión que se vive aquí en Marruecos entre cristianos de diversas confesiones, en el camino de la unidad. Los cristianos son un grupo pequeño en este país. Pero para mí esta realidad no es un problema, aun cuando reconozco que a veces la vida pueda resultar difícil para algunos. Vuestra situación me trae a la memoria la pregunta de Jesús: «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? […] Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/03/E8-413x275.jpgf

ermentó» (Lc 13,18.21). Parafraseando las palabras del Señor podríamos preguntarnos: ¿A qué es semejante un cristiano en estas tierras? ¿A qué se puede comparar? Es semejante a un poco de levadura que la madre Iglesia quiere mezclar con una gran cantidad de harina, hasta que toda la masa fermente. En efecto, Jesús no nos ha elegido y enviado para que seamos los más numerosos. Nos ha llamado para una misión. Nos ha puesto en la sociedad como esa pequeña cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y el amor fraterno donde todos como cristianos nos podemos encontrar para que su Reino se haga presente.

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Queridos amigos: esto significa que nuestra misión de bautizados, sacerdotes, consagrados, no está determinada principalmente por el número o la cantidad de espacios que se ocupan, sino por la capacidad que se tiene de generar y suscitar transformación, estupor y compasión; por el modo en el que vivamos como discípulos de Jesús, junto a aquellos con quienes compartimos lo cotidiano, las alegrías, los dolores, los sufrimientos y las esperanzas (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 1). En otras palabras, los caminos de la misión no pasan por el proselitismo, que lleva siempre a un callejón sin salida, sino por nuestro modo de ser con Jesús y con los demás. Por tanto, el problema no es ser pocos, sino ser insignificantes, convertirse en una sal que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina (cf. Mt 5,13-15).

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Creo que la preocupación surge cuando a nosotros, cristianos, nos abruma pensar que solo podemos ser significativos si somos la masa y si ocupamos todos los espacios. Vosotros sabéis bien que la vida se juega en la capacidad que tengamos de “ser fermento” allí donde nos encontremos y con quien nos encontremos, «aunque eso aparentemente no nos aporte beneficios tangibles e inmediatos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 210). Porque cristiano no es el que se adhiere a una doctrina, a un templo o a un grupo étnico. Ser cristiano es un encuentro. Somos cristianos porque hemos sido amados y encontrados, y no gracias al proselitismo. Ser cristianos es reconocerse perdonados y enviados a actuar del mismo modo que Dios ha obrado con nosotros, porque «en esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,35).

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Queridos hermanos y hermanas: consciente del contexto en el que estáis llamados a vivir vuestra vocación bautismal, vuestro ministerio, vuestra consagración, me vienen a la mente las palabras del Papa san Pablo VI en la encíclica Ecclesiam suam: «La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio» (n. 34). Afirmar que la Iglesia debe entablar un diálogo no depende de una moda, menos aún de una estrategia para que aumente el número de sus miembros. Si la Iglesia debe entablar un diálogo es por fidelidad a su Señor y Maestro que, desde el comienzo, movido por el amor, ha querido dialogar como amigo e invitarnos a participar de su amistad (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2). Así, como discípulos de Jesucristo estamos llamados, desde el día de nuestro Bautismo, a formar parte de este diálogo de salvación y de amistad, del que somos los primeros beneficiarios.

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En estas tierras, el cristiano aprende a ser sacramento vivo del diálogo que Dios quiere entablar con cada hombre y mujer, en cualquier situación que viva. Por tanto, es un diálogo que estamos llamados a realizar a la manera de Jesús, manso y humilde de corazón (cf. Mt 11,29), con un amor ferviente y desinteresado, sin cálculos y sin límites, respetando la libertad de las personas. En este espíritu, encontramos hermanos mayores que nos muestran el camino, porque con su vida han testimoniado que esto es posible, un “listón alto” que nos desafía y estimula. Cómo no recordar la figura de san Francisco de Asís que, en plena cruzada, fue a encontrarse con el sultán al-Malik al- Kamil. Y cómo no mencionar al beato Carlos de https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/03/E11-413x275.jpg

Foucauld que, profundamente impresionado por la vida humilde y escondida de Jesús en Nazaret, a quien adoraba en silencio, quiso ser un “hermano universal”. E incluso a los hermanos y hermanas cristianos que han elegido ser solidarios con un pueblo hasta dar la propia vida. Así, cuando la Iglesia, fiel a la misión recibida del Señor, entabla un diálogo con el mundo y se hace coloquio, contribuye a la llegada de la fraternidad, que tiene su fuente profunda no en nosotros, sino en la paternidad de Dios.

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Como consagrados, estamos llamados a vivir dicho diálogo de salvación como intercesión por el pueblo que nos ha sido confiado. Recuerdo una vez —hablando con un sacerdote que se encontraba como vosotros en un lugar donde los cristianos son minoría—, me contaba que la oración del “Padre nuestro” había adquirido una resonancia especial en él porque, rezando en medio de personas de otras religiones, sentía con fuerza las palabras «danos hoy nuestro pan de cada día». La oración de intercesión del misionero también por ese pueblo, que en cierta medida le había sido confiado, no para administrar sino para amar, lo llevaba a rezar esta oración con un tono y un gusto especiales. El consagrado, el sacerdote, lleva a su altar con su oración la vida de sus compatriotas y mantiene viva, como a través de una pequeña grieta en esa tierra, la fuerza vivificante del Espíritu. Qué hermoso es saber que, en los distintos rincones de esta tierra, en vuestras voces, la creación implora y sigue diciendo: “Padre nuestro”.

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Por tanto, es un diálogo que se convierte en oración y que podemos realizar concretamente todos los días en nombre «de la “fraternidad humana” que abraza a todos los hombres, los une y los hace iguales. En el nombre de esta fraternidad golpeada por las políticas de integrismo y división y por los sistemas de ganancia insaciable y las tendencias ideológicas odiosas, que manipulan las acciones y los destinos de los hombres» (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019). Una oración que no distingue, no separa, no margina, sino que se hace eco de la vida del prójimo; oración de intercesión que es capaz de decir al Padre: «Venga tu reino». No con la violencia, el odio o la supremacía étnica, religiosa, económica, sino con la fuerza de la compasión derramada en la Cruz por todos los hombres. Esta es la experiencia vivida por la mayor parte de vosotros.

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Doy gracias a Dios por lo que habéis hecho aquí en Marruecos, como discípulos de Jesucristo, encontrando cada día en el diálogo, en la colaboración y en la amistad los instrumentos para sembrar futuro y esperanza. Así desenmascaráis y lográis poner en evidencia todos los intentos de utilizar las diferencias y la ignorancia para sembrar miedo, odio y conflicto. Porque sabemos que el miedo y el odio, alimentados y manipulados, desestabilizan y dejan nuestras comunidades espiritualmente indefensas.

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Sin otro deseo que el de hacer visible la presencia y el amor de Cristo, que se ha hecho pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9), os animo a que sigáis estando cerca de quienes a menudo son dejados atrás, de los pequeños y los pobres, de los presos y los migrantes. Que vuestra caridad sea siempre activa y un camino de comunión entre los cristianos de todas las confesiones presentes en Marruecos: el ecumenismo de la caridad. Que pueda ser también un camino de diálogo y de cooperación con nuestros hermanos y hermanas musulmanes, y con todas las personas de buena voluntad. La caridad, especialmente hacia los más débiles, es la mejor oportunidad que tenemos para seguir trabajando en

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favor de una cultura del encuentro. Que ese sea el camino que permita a las personas heridas, probadas, excluidas, reconocerse por fin miembros de la única familia humana, en el signo de la fraternidad. Como discípulos de Jesucristo, en este mismo espíritu de diálogo y de cooperación, tened siempre el deseo de contribuir al servicio de la justicia y la paz, de la educación de los niños y los jóvenes, de la protección y el acompañamiento de los ancianos, los débiles, las personas con discapacidades y los oprimidos.

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Hermanos y hermanas: agradezco nuevamente a todos vosotros vuestra presencia y vuestra misión aquí en Marruecos. Gracias por vuestro servicio humilde y discreto, siguiendo el ejemplo de nuestros mayores en la vida consagrada, entre los cuales quiero mencionar a la decana, sor Ersilia. Querida hermana: a través de ti dirijo un cordial saludo a las hermanas y a los hermanos ancianos que, a causa de su estado de salud, no están físicamente presentes con nosotros, pero permanecen unidos a través de la oración.

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Todos vosotros sois testigos de una historia que es gloriosa porque es historia de sacrificios, esperanzas, lucha cotidiana, vida gastada en el servicio, constancia en el trabajo fatigoso, porque toda labor es sudor de la frente. Pero permitidme también deciros: «¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa» (Exhort. ap. Postsin. Vita consecrata, 110), para seguir siendo signo vivo de esa fraternidad a la que el Padre nos ha llamado, sin voluntarismos y sin resignación, sino como creyentes que saben que el Señor siempre nos precede y abre espacios de esperanza donde parecía que algo o alguien se había perdido.

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El Señor os bendiga a cada uno de vosotros y, por medio de vosotros, a los miembros de vuestras comunidades. Que su Espíritu os ayude a dar frutos en abundancia: frutos de diálogo, de justicia, de paz, de verdad y de amor para que en esta tierra amada por Dios crezca la fraternidad humana. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

Y ahora nos ponemos bajo la protección de la Virgen María recitando el Ángelus.

 

 

LA ORACIÓN PERSONAL

— Necesidad de la oración. El ejemplo de Jesús.

— Oración personal: diálogo confiado con Dios.

— Poner los medios para rezar con recogimiento y evitar las distracciones.

I. Estaba Jesús orando en cierto lugar...1. Muchos pasajes del Evangelio muestran a Jesús que se retiraba y quedaba a solas para orar2; y se pone particularmente de relieve en los momentos más importantes de su ministerio público: Bautismo3, elección de los Apóstoles4, primera multiplicación de los panes5, transfiguración6, etcétera. Era una actitud habitual de Jesús: «A veces, pasaba la noche entera ocupado en coloquio íntimo con su Padre. ¡Cómo enamoró a los primeros discípulos la figura de Cristo orante!»7. ¡Cómo nos ayuda a nosotros!

En esta Cuaresma podemos fijarnos especialmente en una escena que contemplamos en el Santo Rosario: la oración de Jesús en el Huerto. Inmediatamente antes de entregarse a la Pasión, el Señor se dirige con los Apóstoles al Huerto de Getsemaní. Muchas veces había rezado Jesús en aquel lugar, pues San Lucas dice: Salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos8. Pero esta vez la oración de Jesús tendrá un matiz muy particular, porque ha llegado la hora de su agonía.

Llegado a Getsemaní, les dijo: Orad, para no caer en tentación9. Antes de retirarse un poco para orar, el Señor pide a los Apóstoles que permanezcan también en oración. Sabe Jesús que se acerca para ellos una fuerte tentación de escándalo al ver que es apresado su Maestro. Se lo ha comunicado ya durante la Última Cena, y ahora les advierte que no podrán resistir la prueba si no permanecen vigilantes y orando.

La oración es indispensable para nosotros, porque si dejamos el trato con Dios, nuestra vida espiritual languidece poco a poco. «Si se abandona la oración, primero se vive de las reservas espirituales..., y después, de la trampa»10. En cambio, la oración nos une a Dios, que nos dice: Sin mí no podéis hacer nada11. Conviene orar perseverantemente12, sin desfallecer nunca. Hemos de hablar con Él y tratarle mucho, con insistencia, en todas las circunstancias de nuestra vida. Además, ahora, durante este tiempo de Cuaresma, vamos con Jesucristo camino de la Cruz, y «sin oración, ¡qué difícil es acompañarle!»13.

El Señor nos enseña con el ejemplo de su vida cuál ha de ser nuestra actitud: dialogar siempre filialmente con Dios. «No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama»14. Siempre hemos de procurar tener presencia de Dios y contemplar los misterios de nuestra fe. Ese diálogo con Dios no debe interrumpirse; más aún, debe hacerse en medio de todas las actividades. Pero es indispensable que sea más intenso en esos ratos que diariamente dedicamos a la oración mental: meditamos y hablamos en su presencia sabiendo que verdaderamente Él nos oye y nos ve. Quizá sea la necesidad de la oración, junto con la de vivir la caridad, uno de los puntos en los que el Señor insistió más veces en su predicación.

II. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, puesto de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya15.

Cuando el sufrimiento espiritual es tan intenso que le hace entrar en agonía, el Señor se dirige a su Padre con una oración llena de confianza. Le llama Abba, Padre, y le dirige palabras íntimas. Ese es el camino que debemos seguir también nosotros. En nuestra vida habrá momentos de paz espiritual y otros de lucha más intensa, quizá de oscuridad y de dolor profundo, con tentaciones de desaliento... La imagen de Jesús en el Huerto nos señala cómo hemos de proceder siempre: con una oración perseverante y confiada. Para avanzar en el camino hacia la santidad, pero especialmente cuando sintamos el peso de nuestra debilidad, hemos de recogernos en oración, en conversación íntima con el Señor.

La oración pública (o en común) en la que participan todos los fieles es santa y necesaria, pues Dios quiere ver a sus hijos también juntos orando16, pero nunca puede sustituir al precepto del Señor: tú, en tu aposento, cerrada la puerta, ora a tu Padre17. La liturgia es la oración pública por excelencia, «es la cumbre hacia la cual tiende toda la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo fuente de donde mana toda su fuerza (...). Con todo, la vida espiritual no se contiene en la sola participación de la sagrada Liturgia. Pues el cristiano, llamado a orar en común, debe sin embargo entrar también en su aposento y orar a su Padre en lo oculto, es más, según señala el Apóstol, debe rezar sin interrupción (1 Tes, 5, 17)»18.

La oración hecha en común con otros cristianos también debe ser oración personal, mientras los labios la recitan con las pausas oportunas y la mente pone en ella toda su atención.

En la oración personal se habla con Dios como en la conversación que se tiene con un amigo, sabiéndolo presente, siempre atento a lo que decimos, oyéndonos y contestando. Es en esta conversación íntima, como la que ahora intentamos mantener con Dios, donde abrimos nuestra alma al Señor, para adorar, dar gracias, pedirle ayuda, para profundizar –como los Apóstoles– en las enseñanzas divinas. «Me has escrito: “orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?” —¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!; y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.

»En dos palabras: conocerle y conocerte: “¡tratarse!”»19.

Nunca puede ser plegaria anónima, impersonal, perdida entre los demás, porque Dios, que ha redimido a cada hombre, desea mantener un diálogo con cada uno de ellos, y al final de la vida la salvación o condenación dependerán de la correspondencia personal de cada uno. Debe ser el diálogo de una persona concreta –que tiene un ideal y una profesión determinada, y unas amistades propias..., y unas gracias de Dios específicas– con su Padre Dios.

III. Cuando se levantó de la oración y llegó hasta los discípulos, los encontró adormilados por la tristeza. Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en tentación20.

Los apóstoles han descuidado el mandato del Señor. Los había dejado allí, cerca de Él, para que velaran y orasen y así no cayeran en la tentación: pero aún no aman bastante, y se dejan vencer por el sueño y la flaqueza, abandonando a Jesús en aquel momento de agonía. El sueño, imagen de la debilidad humana, ha permitido que se apodere de ellos una tristeza mala: decaimiento, falta de espíritu de lucha, abandono de la vida de piedad.

No caeremos en esa situación si mantenemos vivo el diálogo con Dios en cada rato de oración. Frecuentemente tendremos que acudir a los Santos Evangelios o a otro libro –como este que lees–, para que nos ayude a encauzar ese diálogo, aproximarnos más al Señor, en el que nada ni nadie nos puede sustituir. Así hicieron muchos santos: «Si no era acabando de comulgar –dice Santa Teresa– jamás osaba comenzar a tener oración sin libro, que tanto temía mi alma estar sin él en oración, como si con mucha gente fuera a pelear. Con este remedio, que era como una compañía o escudo en que había de recibir los golpes de los muchos pensamientos, andaba consolada»21.

Hemos de poner los medios para hacer esa oración mental con recogimiento. En el lugar más adecuado según nuestras circunstancias, siempre que sea posible, ante el Señor en el Sagrario. Y a la hora que hayamos determinado en nuestro plan de vida ordinario. En la oración estaremos también prevenidos contra las distracciones; esto supone, en gran medida, la mortificación de la memoria y de la imaginación, apartando lo que nos impida estar atentos a nuestro Dios. Hemos de evitar el tener «los sentidos despiertos y el alma dormida»22.

Si luchamos con decisión contra las distracciones, el Señor nos facilitará la vuelta al diálogo con Él; además, el Ángel Custodio tiene, entre otras, la misión de interceder por nosotros. Lo importante es no querer estar distraídos y no estarlo voluntariamente. Las distracciones involuntarias, que nos vienen a pesar nuestro, y que procuramos rechazar en cuanto somos conscientes, no quitan provecho ni mérito a nuestra oración. No se enfadan el padre y la madre porque balbucee sin sentido el niño que todavía no sabe hablar. Dios conoce nuestra flaqueza y tiene paciencia, pero hemos de pedirle: «concédenos el espíritu de oración»23.

Al Señor le será grato que hagamos el propósito de mejorar en la oración mental todos los días de nuestra vida; también aquellos en los que nos parezca costosa, difícil y árida, porque «la oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada»24. Si lo hacemos así, toda nuestra vida saldrá enriquecida y fortalecida. La oración es un potentísimo faro que da luz para iluminar mejor los problemas, para conocer mejor a las personas y así poder ayudarlas en su caminar hacia Cristo, para situar en su verdadero lugar aquellos asuntos que nos preocupan. La oración deja en el alma una atmósfera de serenidad y de paz que se transmite a los demás. La alegría que produce es un anticipo de la felicidad del Cielo.

Ninguna persona de este mundo ha sabido tratar a Jesús como su Madre Santa María, que pasó largas horas mirándole, hablando con Él, tratándole con sencillez y veneración. Si acudimos a Nuestra Madre del Cielo, aprenderemos muy pronto a hablar, llenos de confianza, con Jesús, y a seguirle de cerca, muy unidos a su Cruz.

1 Lc 11, 1-3. — 2 Cfr. Mt 14, 23; Mc 1, 35; Lc 5, 16; etc. — 3 Cfr. Lc 3, 21. — 4 Cfr. Lc 6, 12. — 5 Cfr. Mc 6, 46. — 6 Cfr. Lc 9, 29. — 7 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 119. — 8 Lc 22, 39. — 9 Lc 22, 40. — 10 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 445. — 11 Jn 15, 5. — 12 Cfr. Lc 18, 1. — 13 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 89. — 14 Santa Teresa, Vida, 8, 2. — 15 Lc 22, 41-42. — 16 Cfr. Mt 18, 19-20. — 17 Mt 6, 6. — 18 Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 10, 12. — 19 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 91. — 20 Lc 22, 45-46. — 21 Santa Teresa, Vida, 6, 3. — 22 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 368. — 23 Preces de laudes. Lunes IV semana de Cuaresma. — 24 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 464.

 

“Si alguno no lucha...”

La alegría es un bien cristiano, que poseemos mientras luchamos, porque es consecuencia de la paz. La paz es fruto de haber vencido la guerra, y la vida del hombre sobre la tierra –leemos en la Escritura Santa– es lucha. (Forja, 105)

Toda la tradición de la Iglesia ha hablado de los cristianos como de milites Christi, soldados de Cristo. Soldados que llevan la serenidad a los demás, mientras combaten continuamente contra las personales malas inclinaciones. A veces, por escasez de sentido sobrenatural, por un descreimiento práctico, no se quiere entender nada de la vida en la tierra como milicia. Insinúan maliciosamente que, si nos consideramos milites Christi, cabe el peligro de utilizar la fe para fines temporales de violencia, de banderías. Ese modo de pensar es una triste simplificación poco lógica, que suele ir unida a la comodidad y a la cobardía.
Nada más lejos de la fe cristiana que el fanatismo, con el que se presentan los extraños maridajes entre lo profano y lo espiritual sean del signo que sean. Ese peligro no existe, si la lucha se entiende como Cristo nos ha enseñado: como guerra de cada uno consigo mismo, como esfuerzo siempre renovado de amar más a Dios, de desterrar el egoísmo, de servir a todos los hombres. Renunciar a esta contienda, con la excusa que sea, es declararse de antemano derrotado, aniquilado, sin fe, con el alma caída, desparramada en complacencias mezquinas.
Para el cristiano, el combate espiritual delante de Dios y de todos los hermanos en la fe, es una necesidad, una consecuencia de su condición. Por eso, si alguno no lucha, está haciendo traición a Jesucristo y a todo su cuerpo místico, que es la Iglesia. (Es Cristo que pasa, 74)

 

 

Via Crucis, compuesto por Ernestina de Champourcin

Recogemos a continuación un ‘Via crucis’ o relato de la Pasión de Jesucristo dividido en 14 estaciones. Es obra de la poetisa Ernestina de Champourcin, que lo publicó en el poemario ‘Presencia a oscuras’ (1952).

Otros26/02/2016

Opus Dei - Via Crucis, compuesto por Ernestina de ChampourcinVia Crucis compuesto por Ernestina de Champourcín.

I. Jesús es condenado a muerte

No tengo palabras que decirte... Serían inútiles y me asusta lastimarte de nuevo. Voy a condenarme yo misma contigo, pues sólo quien acepta la sentencia que tú sufriste obtendrá la gracia de seguir tus huellas, de morir a sí mismo y contigo, de resucitar en Ti.

Fuiste condenado a muerte para que aprendiéramos a aceptar nuestro destino. Enséñanos a seguirte, a no apartarnos un momento de tu senda, a morir poco a poco a tu lado.

II. Jesús es cargado con la Cruz

Sea mi Cruz la que Tú me escogiste. Quiero recibirla de tus manos, que me darán también fuerza para sostenerla, júbilo para ocultarla y amor para sonreír bajo su peso, como si llevase en mis hombros un rosal perfumado.

No temo el dolor porque Tú vas delante de mí. Tus pies liman las asperezas del camino y señalan el atajo por donde Tú pasaste, la ruta inefable que te condujo a la gloria del Padre y que dejaste abierta para todos. ¡Sea nuestra Cruz, Señor, la que Tú has dispuesto!

III. Primera caída

¿Qué piedra te detiene? ¿Qué obstáculo te hace tropezar a Ti, decidido a apurar el cáliz hasta la última hez? Caíste abrumado por un peso más grande que el de esa cruz, un peso agobiante, implacable. Toda la humanidad sobre tus hombros frágiles, consumiéndolos, despojándolos de su energía.

Y hay un momento en que la tierra áspera es un alivio para tus sienes que laten descompasadas; un momento en que el polvo, más compasivo que los hombres, restaña tu sudor y tu sangre.

Aquel suelo agrietado debió de esponjarse dulcemente al recibirte, soñando ser, para Ti, una mullida y fragante pradera.

IV. A María en su encuentro con Jesús

Tu llanto silencioso cae lentamente, apretadamente -grueso rocío nocturno, sin revolar de pájaros ni temblor de frondas-, lágrima desesperada porque sabe que se romperá sin remedio sobre unas rocas áridas, y que no va a florecer...

No puedes acunar tu dolor con tus sueños, no con ilusiones. Conoces el fin hasta su terror último y vas a él, te ofreces a él, vulnerable, desnuda, echando el apoyo pueril del clamor, del grito, de la compasión ajena. Y entre lágrima y lágrima tienes los ojos secos, ardientes, encendidos por una llama que te obliga a mirar, a desgarrarte y sufrir.

Hay quien habla de tus siete dolores. ¿Qué saben ellos? Eres todo el dolor, la suprema amargura, eres el Amor que sabe compartir, compadecer y callar.

V. El cireneo ayuda a Jesús a llevar la Cruz

¿Hay acaso alguna cruz que pueda llevarse a medias? El leño que no pesa, el que no incrusta sus aristas profundamente en los hombres, el que no lastima el cuerpo y el alma hasta en las vetas más hondas, no merece el nombre de cruz. Por eso yo sé muy bien que si aceptaste aquel ademán no fue por Ti, fue sólo por nosotros. Para ayudarnos dándonos el júbilo inmenso de querer ayudarte...

Y si nos tiendes la cruz no es porque no puedas con ella; es, al contrario, porque sólo seremos capaces de sostenerla si nos viene de tus manos, si la recibimos como una prenda inefable de tu amor y del nuestro... Trueque de cruces. Nupcias tuyas, nuestras, con el dolor.

VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Quisiera mirarte en silencio y hora tras hora, incansablemente, absorbiendo en mí la luz y la realidad de tu rostro. Mirarte sin que nada interrumpa mi contemplación, ni una idea, ni un sentimiento...

Sin que ninguna imagen que no seas Tú ocupe el paisaje de mi mente.

Enjugarte el dolor sin un solo gesto, con el ansia de mi corazón enamorado, con la pureza de mi deseo que no se atreve a buscar su expresión para que ni siquiera un hálito lo empañe...

Grabarte en mí como un espejo para que todo lo que no seas Tú resbale sobre tu imagen y se desvanezca. Para que sólo Tú quedes victorioso en mí.

VII. Segunda caída

Caíste de nuevo como un tronco al que no pudo abatir el leñador de un primer golpe. Te veo en tierra y me invade, junto a una piedad infinita, una confianza inefable, que hace reposar de dulzura mi corazón.

Al contemplarte siento que, aunque yo caiga otra vez, mil veces, Tú estarás a mi lado y que, con tu auxilio, podré levantarme siempre, alzar los ojos a Ti y, al encontrar los tuyos, bañarme en tus pupilas, dejar en ellas el polvo del camino, recobrar la antigua pureza, renacer amparada por tu misericordia, por tu paciencia, acogerme a esa mansedumbre que nos rinde a tus plantas y nos entrega a ti sin remedio.

Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

¡Que el otoño no siegue nuestras hojas, Señor! Queremos ser, como Tú, leña verde, fragante, derramando savia. Que el hacha del sufrimiento, al desgajarnos, se impregne de aromas. Danos a raudales la vida de tu gracia, para que no escuchemos jamás de tus labios la maldición de la higuera.

¿Y qué fruto puede brotar de nuestras ramas sin tu ayuda y apoyo? Haz que lloremos por Ti hacia adentro, sin lágrimas, con un dolor verdadero que trascienda a todos nuestros actos y nos redima de llorar más tarde sobre la propia muerte.

IX. Tercera caída

Sólo le faltan unos pasos, muy pocos... Pero, ¿quién no desfallece al último momento, cuando todo en nuestro mundo parece inmovilizarse, concentrándose en torno al sacrificio? Ya no hay manera de volver atrás, de poseer nuevamente aquello a lo que se ha renunciado.

El universo entero retrocede, nos abandona. Estamos solos a orillas de algo implacable, desconocido, cruel; y antes de ofrecernos, de dejarnos devorar voluntariamente, lanzamos un postrer clamor.

Pero Tú no gritas, no protestas. La ofrenda viva de tu cuerpo se ha consumado ya y permaneces en tierra, vacío de Ti mismo, dispuesto a no ser para que nosotros seamos, a abrirnos la senda de la recuperación y del amor.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Algo ampara tu desnudez de la violencia... Te yergues sobre todos como un rayo de luz, como un haz intacto de secretos resplandores. Tu pureza irradia tu blancura entre la suciedad, la traición, las mezquindades. Te alzas como una antorcha alumbrando la senda para los que quieren aún seguirte. Y entre tantos rostros que deforman la ira, el odio o la codicia, eres, indefenso, salpicado de injurias, el único signo de paz. ¡Blancura de tu frente ensangrentada, de tu cuerpo herido! Límpianos, Señor, con tu mirada, purifica hasta el último rincón de nuestras mentes, grábate en ellas, desnudo, silencioso, intocado...

XI. Jesús es clavado en la cruz

¡Clávanos en la cruz de tu voluntad! Un clavo para cada sentido, cada pasión, cada deseo... ¡si supiéramos tendernos inmóviles sobre ese lecho donde Tú te tendiste, abriendo los brazos en un ademán de amor absoluto...!

Pero siempre frustramos tu generosidad con nuestra obligación o nuestras inquietudes. Queremos amarte a nuestro modo, sufrir a nuestro gusto, como si el dolor y la propia satisfacción fueran compatibles... Como si Tú hubieras elegido... Ofreciste al verdugo tus pies, tus manos, todo tu cuerpo y, primero que nada, tu Corazón...

¿Pues qué valen todos los martirios si el corazón se escuda y esquiva? Que el primer martillazo nos caiga en mitad del pecho derribándonos sin piedad, totalmente. Rendirse a Tu merced es rendirte, hacernos tuyos, para que seas nuestro.

XII. Jesús muere en la Cruz

Muerte victoriosa la tuya. Pero el triunfo derramado en tus venas se ocultaba celosamente, y para los que te vieron eran sólo un despojo humano, unos restos inútiles... Dios sin vida para hacernos vivir. Dejaste de alentar para infundirnos aliento.

Te sometiste al abandono, a la traición, al desamparo, para que cifremos nuestra dicha en sentirnos abandonados, traicionados, desvalidos. Y nuestra desconfianza es tan grande que todavía nos obstinamos en temer, estremeciéndonos ante la posibilidad de morir.

No olvidemos que, en tu muerte, nos abriste las puertas de Ti mismo y la mansión de tu amor.

XIII. A María, con Jesús muerto en los brazos

Era tu carne, tu sangre deshecha, martirizada; tu vida y la de Dios; tu gloria y la del Cielo. Y de todo solamente quedaba en tus brazos un cadáver maltrecho, una frialdad incontenible que te iba invadiendo inexorablemente.

Y en ese momento concedido a las tinieblas empezabas a ser nuestra Madre, a cobijarnos en el regazo de tu dolor. Y por eso tus lágrimas no acabarían de caer nunca. Se te cuajaron al presentir que te necesitábamos, que no dejarías nunca de ser madre, que tu maternidad prodigiosa se ensanchaba, floreciéndote nuevamente los senos, ¡oh redentora de los redimidos!

XIV. Jesús es sepultado

Y nos llamas ahora desde esa piedra que te ciña, aislándote por un breve plazo de todo. Porque para resucitar contigo hay que sepultarse primero enterrar hondo los gritos de la carne, seguirte en tu pasión y hasta tu muerte.

Y saber que estás ahí, aunque no te sienta, aunque nos falte tu sombra, tu contigüidad, tu recuerdo. Danos la fe que resiste a todas las tentaciones, que no se quebranta aunque el mundo entero se alce contra ella, esa fe que surca los mares y traspasa los montes, porque sabe muy bien que, al marcharte, permaneciste entre nosotros...

“Presencia a oscuras”, 1952

 

«Tenemos que estar contentos pase lo que pase»

Monseñor Fernando Ocáriz se ha reunido hoy con varios grupos de personas llegadas desde Logroño, Huesca, Teruel y de la propia Zaragoza, a quienes ha hablado de la necesidad de vivir siempre alegres y de reconquistar la libertad para amar y hacer el bien.

Del Prelado31/03/2019

Opus Dei - «Tenemos que estar contentos pase lo que pase»

Viernes 29 | Sábado 30 | Domingo 31


Viernes 29: Rezando en El Pilar, como San Josemaría

El prelado del Opus Dei comenzó el viernes 29 una visita pastoral a la ciudad de Zaragoza, la ciudad donde se forjó la vocación al sacerdocio de San Josemaría, y que alberga lugares especialmente importantes en su biografía.

Allí pudo encontrarse con fieles y cooperadores de la Obra junto a muchos jóvenes y familias, que le acompañaron siguiendo las huellas del fundador del Opus Dei en la capital aragonesa. Tras acudir a saludar a la patrona, se desplazó al Palacio Arzobispal para saludar al arzobispo de la ciudad, monseñor Vicente Jiménez.

Monseñor Fernando Ocáriz llegó a media tarde en tren desde Madrid, tras viajar desde Roma en avión acompañado por varias medidas de la Virgen del Pilar que le entregaron antes del viaje. En cuanto llegó a la capital aragonesa, el prelado acudió directamente a rezar ante la imagen de la patrona de Zaragoza, en la Santa Capilla, como hicieran tanto san Josemaría como el beato Álvaro del Portillo y más tarde monseñor Javier Echevarría.

El prelado fue invitado a besar la imagen de la Virgen después de la bienvenida de varios canónigos y del saludo del penitenciario, don Pedro José Gracia, que le dirigió ante los fieles unas palabras llenas de cariño.

Palabras del prelado del Opus Dei en el libro de visitas de El PilarPalabras del prelado del Opus Dei en el libro de visitas de El Pilar

Minutos después escribiría en el libro de visitas de El Pilar unas palabras que explican el contenido de su estancia en Zaragoza siguiendo las huellas de san Josemaría, quien vivió en la capital aragonesa entre 1920 y 1927. Don Fernando dejó escrito: “Con gran agradecimiento a la Santísima Virgen del Pilar, he rezado a Ella por la Santa Iglesia, por el Papa y por todo el Opus Dei, acudiendo también a la intercesión de San Josemaría. Recordando los años que vivió San Josemaría en esta ciudad y lo mucho que aquí rezó, pido también a la Virgen por toda la ciudad de Zaragoza”.

Lugares de San Josemaría

La Santa Capilla fue el lugar donde san Josemaría celebró su primera Misa solemne, el 30 de marzo de 1925. Y en un ámbito muy cercano se encuentran nombres y lugares entrañables para la historia del fundador y del Opus Dei. La Universidad Pontificia, en la Plaza de La Seo, el Seminario de San Francisco de Paula, y el Seminario Sacerdotal de San Carlos, donde se formó y vivió.

Una placa colocada recientemente en el antiguo seminario de San Carlos recuerda desde hace unos meses la profunda vinculación del fundador del Opus Dei con el histórico edificio

Una placa colocada recientemente en el antiguo seminario de San Carlos recuerda desde hace unos meses la profunda vinculación del fundador del Opus Dei con el histórico edificio

San Josemaría siempre recordaría la Biblioteca de San Carlos, en la que pudo adquirir una formación y cultura muy sólidas. O las calles Urrea y Rufas, donde vivió con su familia, cuando llegaron en 1920 desde Logroño. También Don Jaime I, 44, sede del Instituto Amado, donde dio clases para tener algún ingreso económico. Todas estas calles y lugares fueron recorridas habitualmente por el joven seminarista y después estudiante de Derecho, que a diario visitaba a la Virgen del Pilar.


Sábado 30: En el seminario de San Carlos

El sábado monseñor Ocáriz concelebró la Eucaristía [leer la homilía] en una de las más importantes joyas del barroco de Aragón, la iglesia del antiguo seminario de San Carlos, donde San Josemaría fue ordenado sacerdote el 28 de marzo de 1925. El prelado agradeció la placa colocada para recordar que fue entre esas paredes, donde germinó la semilla de la vida espiritual del fundador del Opus Dei. Por la tarde, Ocáriz mantuvo varios encuentros con jóvenes de Zaragoza, Huesca, Logroño y Teruel.

Una placa colocada recientemente en el antiguo seminario de San Carlos recuerda desde hace unos meses la profunda vinculación del fundador del Opus Dei con el histórico edificio, construido sobre una antigua sinagoga en el siglo XVI: “Aquí vivió, se formó y se ordenó sacerdote San Josemaría Escrivá de Balaguer”, reza la placa. El mismo san Josemaría refirió en alguna ocasión: “en esta casa de San Carlos he recibido yo la formación sacerdotal. Aquí, en este altar, yo me acerqué tembloroso para coger la forma sagrada y dar por primera vez la Comunión a mi madre”. Como es sabido, también recibió el diaconado en San Carlos, el 20 de diciembre de 1924.

Oración en una joya barroca

Estos recuerdos estaban en la memoria del prelado y del casi medio millar de personas que abarrotaban el sábado a las 12 la Eucaristía celebrada en la Iglesia del Real Seminario de San Carlos, testigo de la ordenación sacerdotal de san Josemaría y de mucha oración ante el Santísimo y la imagen de la Inmaculada que preside el retablo de esta joya barroca de la arquitectura religiosa zaragozana.

El himno a la Virgen del Pilar cerró una ceremonia muy emocionante, cantada por la Capilla de Música Nuestra Señora del Pilar, dirigida por José María Verdejo y con Juan San Martín al órgano. Entre otros concelebrantes figuraron don Carlos Palomero, director de la Casa Sacerdotal de San Carlos, y el rector de la Iglesia, don Carlos Tartaj, junto a don Ramón Herrando, vicario regional del Opus Dei y don Pablo Lacorte, vicario delegado del Opus Dei en Zaragoza.

En la homilía el prelado puso como ejemplo la vida de oración perseverante de san Josemaría, y animó a los presentes hacer una oración desde la necesidad de ser ayudado, con acciones de gracias y petición de perdón. En el aniversario de la primera misa de san Josemaría, monseñor Ocáriz habló de la Eucaristía y de mirar a la Cruz pegados a la Virgen.

Aragoneses por el mundo

El prelado se reunió durante la tarde con varios grupos de jóvenes de Zaragoza, Huesca, Teruel y Logroño, a los que pidió oraciones por el Papa Francisco –de viaje estos días en Marruecos–, y a los que animó a aprovechar la formación cristiana que reciben gracias al Opus Dei para identificarse con Jesucristo, estar alegres y ser coherentes con la fe aunque a veces suponga ir contracorriente.

“El Señor quiere que estemos contentos. Cada uno de nosotros es una persona que interesa al Señor. Para todos tiene un plan; tiene deseos. Tiene el deseo de que seamos felices”, explicó el prelado. El secreto de esa felicidad, según monseñor Ocáriz, es el servicio. “Servir es lo que hace feliz a la gente. El egoísmo, en cambio, no da la felicidad. San Josemaría dice en una de sus homilías que la tristeza es la escoria del egoísmo; en cambio servir, darse a los demás, produce una gran alegría”, subrayó.

El prelado animó a los jóvenes a vivir contentos aunque tengan errores y defectos, “porque el Señor nos quiere como somos”

El prelado animó a los jóvenes a vivir contentos aunque tengan errores y defectos, “porque el Señor nos quiere como somos”

Los jóvenes prepararon varias sorpresas para monseñor Ocáriz, entre otras un saludo de un puñado de personas de Aragón repartidas por distintos países del mundo y que no podían acompañarle físicamente en las tertulias. Así, a través de un vídeo, le saludaron desde lugares tan distantes como Costa de Marfil, Normandía, Japón, Jerusalén o Cambridge.

Contentos ante las dificultades

El prelado animó a los jóvenes a vivir contentos aunque tengan errores y defectos, “porque el Señor nos quiere como somos”, y aunque se vean obligados a ir contracorriente. “Contracorriente fue Jesús. Contracorriente fueron los apóstoles y todos los que han querido ser fieles al Señor. Contracorriente, no por nuestras fuerzas sino porque el Señor está con nosotros", incidió.

Mariu, la decana del colegio mayor Peñalba, le preguntó cómo afianzar su fe, y don Fernando le recordó que la fe es un don de Dios, y que “todos experimentamos cierta oscuridad en la fe. Los apóstoles sienten la necesidad de tener más fe y se la piden al Señor. Cuando sientas que tu fe es un poco floja: Señor, auméntame la fe”.

Varias intervenciones llegaron desde residentes o antiguos del colegio mayor Miraflores. Steven, estudiante de 4º de Derecho contó la influencia en su vida de la JMJ de Cracovia, mientras que Saif, musulmán, nacido en Marruecos, agradeció la formación que reciben a través del Opus Dei los voluntarios que le ayudan desde hace años en un proyecto social de la ONG Cooperación Internacional.

Especial emotividad tuvo la intervención de Javier, Echechi, que sufre una discapacidad que le limita mucho y le obliga a una dependencia permanente. Ayudado por su hermano Nacho, agradeció el cariño que recibe en el Club Jumara, “mi segunda familia” y preguntó qué puede hacer como agradecimiento. El Padre le dijo: “muchísimo, reza, ofrece las dificultades, que el Señor acoge y les da un gran valor. El te quiere muy cerca de la Cruz y así eres muy eficaz, que Dios te bendiga”.

También le entregaron al prelado un dibujo con diez sueños para recorrer los próximos diez años hasta el centenario del Opus Dei, que Ocáriz les devolvió con esta dedicatoria, usando palabras de San Josemaría: “Soñad y os quedaréis cortos”. Junto con el dibujo, le dieron un donativo para ayudar a Venezuela. Dos hermanos de Logroño, del Club Glera, Ignacio y Javier, le ofrecieron además una botella de vino de Rioja, un crianza de 2015.


Domingo 31: “Tenemos que estar contentos pase lo que pase”

Monseñor Fernando Ocáriz se reunió el domingo con varios grupos de personas llegadas desde Logroño, Huesca, Teruel y de la propia Zaragoza, a quienes habló de la necesidad de vivir siempre alegres y de reconquistar la libertad para amar y hacer el bien. El prelado saludó además al comité directivo de los colegios Montearagón y Sansueña, a representantes de las escuelas de formación agraria y las asociaciones de padres y madres, y charló con un buen número de familias.

El escenario de los encuentros del domingo fue el pabellón del colegio Montearagón, decorado para la ocasión por Alberto Fantova y su mujer, Carmen Pilar Rodríguez, con una gran ilustración de la Virgen del Pilar y otros motivos alusivos a las diferentes ciudades de Aragón y La Rioja. El prelado charló un rato con los dos diseñadores y conoció a sus hijos.

Félix, un niño síndrome de Down, se abrazó al prelado y le regaló, de parte de su familia, una trenza de Almudévar, un dulce típico de la provincia de Huesca

A la salida de una de las tertulias, un grupo llegado desde Teruel obsequió a monseñor Ocáriz con un jamón. Félix, un niño síndrome de Down, se abrazó al prelado y le regaló, de parte de su familia, una trenza de Almudévar, un dulce típico de la provincia de Huesca.

En el hall principal, junto al oratorio, don Fernando pudo contemplar los paneles de la nueva exposición sobre Guadalupe Ortiz de Landázuri, que podrá ser vista en colegios y entidades de todo el mundo, y saludar a numerosas familias. Algunas profesoras le hicieron entrega de un cuadernillo elaborado para un concurso de química que se ha organizado en torno a la futura beata, y le invitaron a resolver los problemas propuestos.

Disponibles como San Josemaría

En las tertulias el prelado compartió la alegría vivida el día anterior al celebrar la misa en la iglesia del seminario de San Carlos, recordando al fundador del Opus Dei, que vivió allí cuatro años y medio y que allí se hizo sacerdote, y considerando “tantísima oración que hacía en esa iglesia cuando intuía que el Señor quería algo de él y no sabía lo que era”. Don Fernando recordó cómo San Josemaría repetía entonces las jaculatorias Domina ut sit!, y Domine ut videam!, y, sin saber lo que Dios quería de él, ponía “el futuro y la incertidumbre en manos de Dios”.

“Tenemos que tener, dentro de nuestros límites, el deseo y la disposición firme de tener la misma disponibilidad que San Josemaría; decirle a Dios: Señor, estoy a lo que tú quieras”, instó monseñor Ocáriz, que recordó que la única fuerza del cristiano y la más importante para cualquier empresa es la oración.

El domingo por la tarde, monseñor Ocáriz se reunió también con fieles de la prelatura y sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Saludó además a Juan, que recientemente protagonizó una carrera de 24 horas, con 172,2 kilómetros, en la pista de atletismo del colegio. Estuvo además con varios párrocos. Uno de ellos se llevó una imagen de san Josemaría que se colocará en la parroquia de San Pedro Arbués y que don Fernando bendijo.

El prelado pidió de nuevo oraciones por el Papa y a una pregunta de Carlos, sacerdote diocesano de Zaragoza, dijo que “la Iglesia es sobre todo Jesucristo, con toda su fuerza salvadora”. Pidió además a todos oración y preocupación por las vocaciones sacerdotales, “sin miedo a plantear la posible vocación” y teniendo en cuenta que “sin Eucaristía no hay Iglesia y sin sacerdotes no hay Eucaristía”.

El deseo de impulsar la tarea evangelizadora estuvo presente en varias
preguntas, como la de Jesús, que vive en Calatayud. El Padre le animó a ser muy amigo de sus amigos, porque “la amistad es una forma del amor que implica el deseo del bien para el otro. Queremos a la gente porque queremos a Cristo”.

A media tarde se dirigió también al colegio Sansueña, donde fue recibido por el comité directivo. El prelado bendijo las instalaciones de Educación Infantil, escribió una dedicatoria y charló con los responsables de las asociaciones de padres y madres.

Alegres, pase lo que pase

El prelado aprovechó la celebración litúrgica del domingo Laetare de Cuaresma para volver a hablar de la necesidad de vivir con alegría. “Toda nuestra vida tiene que estar impregnada de alegría, también cuando es momento de penitencia, cuando hay motivo de sufrimiento, cuando las cosas cuestan. Me viene a la cabeza aquella expresión de San Josemaría: No es lícito pensar que sólo podemos hacer con alegría el trabajo que nos gusta. Podemos y debemos hacer con alegría todo”, subrayó.

“No nos podemos desalentar nunca por las dificultades. Ni por las dificultades que encontremos en nosotros, ni por las del ambiente en el trabajo o donde sea. Tenemos al Señor con nosotros. Tenemos que tener siempre alegría, estar contentos pase lo que pase. Porque siendo muy poquita cosa, la alegría no la fundamentamos en ser superhombres o supermujeres. No la fundamentamos en la conciencia de que hacemos las cosas bien, sino en que Dios nos quiere con locura. Y esa es la fuente de nuestra alegría de verdad”, explicó.

Aunque el cristiano se vea en la tesitura de ir contracorriente, el prelado señaló que “es lo normal”, y recordó que don Javier Echevarría decía a menudo: “¡Cuánta gente buena hay en el mundo! También hay ignorancia, pero mucha gente buena que nos está esperando”.

Reconquistar la libertad

Ocáriz aprovechó la pregunta que le formuló Teresa, oftalmóloga, para hablar de cómo hacer compatible la libertad y la entrega a Dios. “Cuando vemos lo que cuesta, lo que nos contraría un poco, lo que el Señor nos pide y nos supone esfuerzo porque humanamente nos gustaría hacer otra cosa, en ese momento hay que recuperar, reconquistar la libertad, y no sentirnos obligados, sino hacer las cosas por amor”, expuso.

Isabel, registradora en Zaragoza y madre de familia le hizo partícipe de su preocupación por la formación. El prelado la animó a aprovechar la lectura espiritual y a invertir en su formación espiritual, que consideró “la base de todo lo demás”, y que consiste en la identificación con Jesucristo mediante la oración y la vida eucarística.

Ante las preguntas de Juan Luis, profesional del marketing, o de Fernando, padre y abuelo de Montearagón y Sansueña, el prelado se refirió a la esperanza y recordó a san Josemaría, cuando señalaba que nada se pierde si lo hacemos con rectitud de intención.

Ocáriz señaló que el Papa Francisco tiene una gran esperanza en que el Opus Dei se dedique especialmente “a las periferias que son las inmensas clases medias de la sociedad, que es la mayoría de la gente”, y animó a los presentes a no desalentarse nunca.

 

 

La fe, al servicio de la cultura y de la sociedad

Posted: 31 Mar 2019 08:57 AM PDT

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La perspectiva de la fe cristiana aporta una potente luz al discernimiento de la tarea educativa, tanto en la escuela como en la universidad. En esta última además, fomenta una verdadera “revolución cultural” al servicio de la sociedad. Lo ha dicho Francisco citando un documento sobre la renovación de los estudios en las universidades y facultades de la Iglesia.

El papa se extendió sobre este tema en una meditación que dirigió en la Pontificia Universidad Lateranense, el pasado 26 de marzo.

Partió de la liturgia del día (Dn 3, 25. 34-43). Un pasaje del libro de Daniel, donde se presenta la oración de tres jóvenes –arrojados a un horno de fuego por negarse a adorar una estatua del rey de Babilonia– y como Dios les libró de todo mal. Siempre pasa así, señaló Francisco: “Escuchar la Escritura a partir de la realidad del “hoy” desvela y comunica ulteriores significados que en ella se contienen”. Para dar valor a los creyentes ante las persecuciones sufridas por su fe, el libro recuerda los personajes ilustres que vivieron la fidelidad a Dios y su Torá. Así “la memoria del pasado nos trae no solo un mensaje, sino que nos aporta la fuerza de la pertenencia a un pueblo”.

Podemos dividir la intervención de Francisco en tres pasos: 1) presentación del contexto actual en relación con el camino académico; 2) llamada de atención ante una cultura individualista y consejo de cultivar una memoria agradecida; 3) propuesta de una tarea intelectual y educativa que esté vivificada por el espíritu cristiano, en el horizonte de la verdad y del amor.


El contexto actual y el camino académico

1. El contexto actual y el camino académico. Con la ayuda de Dios se puede vivir envueltos en llamas y salir incólumes. Es en cierto modo lo que sucede también hoy: “Vivimos en un contexto cultural marcado por el pensamiento único, que envuelve y adormenta a todos con su abrazo mortífero y quema toda forma de creatividad y de pensamiento divergente”. Pero con la ayuda de Dios se puede mantener una mirada alta y distinta sobre la realidad, marcando una diferencia cristiana portadora de novedad.

En ese contexto, el papa anima a recorrer el itinerario académico de las universidades y facultades de la Iglesia, centrado en lo que puede servir, en un sentido amplio, como orientación para toda institución educativa inspirada por la fe cristiana: “No aislaros de ese contexto, sino más bien vivirlo con espíritu crítico y capacidad de discernimiento, con vistas a la acción en la que se expresa vuestra contribución a la vida cultural y social del mundo”.

La fe cristiana sirve, en efecto, a la cultura y a la sociedad aportando una luz en la mirada a la realidad y en la mejora del mundo:

“La adhesión al Evangelio y la aceptación del rico patrimonio de la Tradición eclesial, a todos los niveles, no tienen como objetivo bloquear el pensamiento ni repetir incansablemente las fórmulas de siempre: quieren ante todo daros un punto de vista libre, auténtico, fiel a la realidad, diría ‘sano’, respecto a este tiempo nuestro”.

Para eso –añade Francisco con referencia al texto bíblico inicial– es necesario ejercitar la memoria, conectar con la tradición de la familia y pueblo de Dios que es la Iglesia, “recordar las raíces, que son diferentes que el árbol: están bajo tierra, pero son las raíces. (...) las raíces de un pueblo, la memoria de un pueblo. La memoria que es como la savia que viene de las raíces y hace crecer y florecer el árbol”.

El arrastre del individualismo y el remedio de la memoria agradecida

2. El empujón continuo hacia el individualismo y el remedio de la memoria agradecida. El papa ejercita una vez más el método del discernimiento teológico-práctico: con “los ojos” y “los oídos” de la fe, volver sucesivamente la mirada hacia la realidad y de nuevo a la fe, y de nuevo, con esa referencia, a la situación actual para ir avizorando el camino, y así hasta llegar a una propuesta concreta.

Francisco subraya un aspecto dentro del contexto cultural actual: el arrastre del individualismo:

“Pensad en el empujón que recibimos continuamente para vivir en un individualismo cómodo y avaro –todos–, preocupado únicamente del propio bienestar, del tiempo libre y de la realización de uno mismo”. Esto tiene, entre otras consecuencias, el invierno demográfico –con frecuencia se prefieren los viajes a los hijos, porque se piensa en la propia realización, pero de esa manera no se deja tras de sí una historia– y, sobre todo la exaltación del yo y el olvido de los demás:

"A menudo -observa el papa­- se transforma rápidamente en exaltación del “yo” personal o del grupo, con desprecio y descarte de los demás, de los pobres, rechazando dejarse interpelar por la evidente ruina de la creación! ¡Eso es una vergüenza!”

Y se cuestiona: ¿Qué se puede hacer para evitar –con el recuerdo de aquellos jóvenes en el horno de fuego– ser “quemados en el cerebro, en el corazón, en el cuerpo, en las relaciones, en todo lo que pone en movimiento la vida y la llena de esperanza”?

Así va planteando el papa el marco de su propuesta para los intelectuales cristianos o, quizá sería mejor decir, para los cristianos que cultivan la inteligencia desde la fe como un servicio a la cultura y al mundo:

“Desde la contemplación del misterio mismo de la Trinidad de Dios, y de la encarnación del Hijo, mana para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado dado a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con toda la humanidad como vocación de todos” (cf. Const. ap. Veritatis gaudium, 29-I-2018, n. 4). En esta perspectiva se ve claro que lo contrario al “yo “no es el “tú”, sino el nosotros que nos salva de la enfermedad del individualismo. Un nosotros que nos une con Dios y que, por eso mismo, nos lleva a contemplar al otro y vivir el servicio, el darse de verdad a los demás

Integración de los aspectos de la persona

3. Integración de los aspectos de la persona, desde la relación entre fe y razón. En aquella oración de los tres jóvenes del texto bíblico –señala Francisco– reconocen que Dios fue justo y fiel a sus promesas, en la historia del pueblo. Reconocen también los errores de sus antecesores, piden perdón y solicitan ayuda para no repetir esos errores ­–con Dios, con los demás con la creación– en la actualidad. Pues lo mismo que hay una solidaridad en la fe es posible, lamentablemente, una solidaridad en el pecado. Pero Dios, que tuvo misericordia de los padres, la tendrá también de nosotros porque no se cansa de perdonar. Los jóvenes se abren así el futuro en medio de la hostilidad y de la persecución.

Exclama Francisco ante los jóvenes y la comunidad universitaria: “¡Me gustaría tanto que conservéis esta esperanza fundada en la promesa de Dios!”.

¿Por dónde discurre entonces el camino de los estudios universitarios a la luz de la fe, y cómo pueden llegar a ser “fecundos y útiles” a nuestra cultura y a nuestra sociedad?

Responde el papa: primero, “en la medida en que no os desenganchen de esa pertenencia consciente a la historia del pueblo y de la humanidad entera, y os ayuden a interpretarla con las claves de lectura que emergen de la Palabra de Dios, abriéndoos a un futuro lleno de esperanza”; sin ceder a la tentación de encerrarse en unas fórmulas apartadas de la vida y de la existencia real de las personas, de los otros.

Segundo, esto pide “un ‘radical cambio de paradigma’, una ‘atrevida revolución cultural’ que, nacida de la contribución de la reflexión y de la praxis del pueblo de Dios ‘en el campo’ de todos los rincones del mundo”, conduzca a saber interpretar y entender mejor la vida y el mundo de los hombres (cf. Veritatis gaudium, nn. 3-5).

Alguien podría extrañarse ante esta proposición de un cambio radical de perspectiva intelectual.

El papa explica que “no hemos superado la lógica del iluminismo”. Cabe traducir ese término, procedente del discurso en italiano del papa, por el término "Ilustración", referente al "movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso" (Diccionario de la Real Academia Española). En efecto, y no es que la razón o el progreso sean malos, sino que la Ilustración –que por otra parte también hizo aportaciones interesantes– los enfocó de un modo reduccionista, aislados de una antropología completa.

Frente a esto, Francisco propone una nueva hermenéutica (interpretación), que tenga en cuenta no solo la razón sino el ser completo de la persona: la mente, el corazón, las manos; lo que piensa, siente y hace. Y esto –tan importante y proclamado, sigue siendo un reto en la práctica de la educación– hace falta hoy, asegura, para superar la herencia racionalista de los últimos siglos.

La propuesta central

Esta es su propuesta central, basada en la relación entre la fe y la razón, entre la oración y la mente abierta al Dios uno y trino y a la verdad “siempre más grandes”. Es una propuesta donde la tarea intelectual resulta vivificada por el espíritu cristiano, en el horizonte grande, siempre abierto, de la verdad y del amor, a Dios y a los demás:

No hay necesidad tanto de una nueva síntesis, sino ‘de una atmósfera espiritual de búsqueda y certeza basada en las verdades de razón y de fe’ que será fructífera ‘sólo si se hace con la mente abierta y de rodillas’: ambas. Por ejemplo, el teólogo que se complace de su pensamiento completo y concluido, ¿qué es? Un teólogo mediocre. El buen teólogo, el buen filósofo, tiene un pensamiento abierto, es decir, incompleto. Enamórate del pensamiento incompleto, porque ese es nuestro camino, siempre abierto al maius de Dios y a la verdad” (cfr. Veritatis gaudium, 3).

Con ese espíritu y esa disciplina –señala, dirigiéndose a profesores y alumnos– “los estudios que hacéis aquí os ayudarán a interpretar el mundo y a construir el futuro con el Señor, bien fundados en la pertenencia al pueblo santo de Dios, que Él guía con amor, inspira, nutre y corrige con su Palabra”.

A este propósito cabe recoger aquí un pasaje –no citado en el discurso del papa– del documento al que se refiere Francisco en su intervención, concretamente cuando enuncia algunos criterios fundamentales para la renovación de los estudios en los centros educativos inspirados por la fe católica. Ahí se explica cómo puede entenderse, desde la fe cristiana, la interdisciplinariedad como método pedido hoy en la investigación y en la educación, por todas partes:

“En este sentido, es sin duda positivo y prometedor el redescubrimiento actual del principio de la interdisciplinariedad. No solo en su forma «débil», de simple multidisciplinariedad, como planteamiento que favorece una mejor comprensión de un objeto de estudio, contemplándolo desde varios puntos de vista; sino también en su forma «fuerte», de transdisciplinariedad, como ubicación y maduración de todo el saber en el espacio de Luz y de Vida ofrecido por la Sabiduría que brota de la Revelación de Dios” (Veritatis gaudium, n. 4, c).
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Y a ti… ¿Qué te sostiene?

Sheila Morataya-Fleishman

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La dimensión espiritual de la mujer es fundamental para el mundo. Somos bolsas, vestidos, maquillaje, pero también mucho más. Algo debe sostener nuestras vidas de manera más profunda.

Hay tanto que escribir sobre las cosas que a las mujeres nos gustan. En lo personal me gusta mucho salir de compras. Puedo pasarme horas de horas comprando los zapatos de última moda, los trajes de dos piezas y las carteras Lauren o Coach. También mi resistencia se viene abajo cuando entro al departamento de joyería. Las perlas ¡ay, como me gustan las perlas! Tengo que controlarme muchísimo para no comprarme la tienda entera…

Hace algunos días fuimos a caminar a un lugar divino, un lugar del que se dice, mucha gente acude para hacer meditación u oración. Mis amigas y yo hablábamos de la liposucción. De los mejores cirujanos que hay en cada país para disminuir el estómago, los brazos, y todas esas partes delatoras de nuestro cuerpo. Otra decía que ya había ido al primer chequeo para hacerse los ojos. Pues la mejor edad para empezar a operarse es al llegar a los cuarenta. -¡No puede ser que ya vaya a cumplir cuarenta años!- expresaba una de ellas con espanto. Pero hermana, -decía otra- hoy no hay que preocuparse por envejecer con tanta crema y cirugía que puedes hacerte…. yo ya le dije a mi marido que vaya reservando los fondos para la primera que me voy hacer yo…

Entre esos miedos también están los kilos de más. -Realmente yo no he nacido para hacer dietas- mencionaba Julia. Eso de los sacrificios con las comidas no es para mí. Es mucho más práctico y fácil pagar una masajista….. ¿Porqué no hacer ejercicios? -decía yo- ¡No! saltaba Dalia, -¡imagínate tanto sacrificio! Además, es un esclavizarse a hacerlo diariamente y yo para esas disciplinas no sirvo.

Y así, se nos fueron las horas. Hablando de los miedos y la vanidad femenina. Mujeres ¿Y esas somos las que hemos nacido para ser la savia de la sociedad, el alimento espiritual? Esas que hablamos de vanidades y superficialidades ¿Somos el fermento del mundo? ¿Esas somos la sal de la tierra?

Las mujeres seguimos los pasos de la moda. Pero hoy en día no es fácil ser católica, porque no es lo que está de moda. Lo que esta de moda es practicar la meditación trascendental, hacer yoga, “curarte con cristales”, “sanar tu auto-estima” y asistir a innumerables cursos de superación personal.

Si hoy el Dalai Lama dice en las noticias “El amor es la llave de la felicidad” millones dicen “ohhh, el Dalai Lama, ese hombre tan perseguido, tan bueno, tan iluminado, él dice que el amor es la llave de la felicidad”. ¡Ah! Pero si el Papa dice “El amor es la llave de la felicidad” parece como si su mensaje pasara desapercibido.

Hay mucha sed y hambre de verdad, y las mujeres somos evidentemente seres con una dirección natural, innata, muy propia de nuestro sexo hacia la espiritualidad. Nosotras intuimos con más precisión que hay un mundo que va más allá de nuestros ojos. Y tampoco es raro que seamos las mujeres las que tomemos con mayor frecuencia (especialmente en este tiempo) los caminos equivocados en busca de la verdad, por medio de la espiritualidad. Tenemos hambre de seguridad, de confianza, de valor, y tenemos una gran desesperación por encontrar eso que llene nuestro vacío.

Además el mundo donde vivimos está sacudido por diferentes crisis, entre ellas, una de las más peligrosas es la pérdida del sentido de la vida. Muchas de nuestras contemporáneas han perdido el verdadero sentido de la vida y lo buscan en sucedáneos, como el desenfrenado consumismo, la droga, el alcohol o el abuso de la sexualidad y el erotismo. Buscan la felicidad, pero el resultado es siempre una profunda tristeza, un vacío del corazón y muchas veces la desesperación. ¿Cómo vivir la propia vida para no perderla? ¿Sobre qué fundamento edificar el propio proyecto de existencia?

Yo creo que a veces nos complicamos la vida innecesariamente, y por otro lado no tenemos la fuerza necesaria para seguir lo que verdaderamente nos hace crecer. Estamos muy mal acostumbradas a un mundo en el que se quiere todo fácil, rápido, sin dolor, sin esfuerzo. Y la fe que nos enseñaron nuestros padres, con la que crecimos puede serlo todo, excepto fácil, rápida o sin esfuerzo.

Ser católica no está de moda. Tampoco está de moda el decir que debemos cuidar nuestro corazón y nuestro cuerpo preservando nuestra intimidad en lugar de lanzarnos con una micro falda y una blusa con escotes que quitan la respiración para embriagarnos en una discoteca. No es fácil darse cuenta de que los hijos son un don de Dios y que no debemos obstruir Su Voluntad utilizando anticonceptivos. No está de moda el sacrificarse por amor a los demás. Vivimos una época de un feroz individualismo. Todo es yo, yo, yo y al final, ese “yo” se queda solo.

Ser católica, amiga mía no es fácil. Pero estoy convencida de que en nuestra fe, en la que nos enseñaron nuestros padres, está la verdad. Nuestros problemas no van a desaparecer por el hecho de ir a misa, o por confesarnos o por comulgar. Los problemas seguirán ahí, pero el corazón de nuestra fe está en la resurrección de Jesucristo, el hijo de Dios que se hizo hombre, al que crucificaron por nuestra culpa pero que resucitó. Él nos enseñó que todas nuestras penas, nuestras ansiedades y nuestros dolores tienen un significado, más que un “por qué” tienen un “para qué”. Para los católicos los problemas, el dolor y la enfermedad son una oportunidad de seguir a Jesucristo en su cruz. Lo que a veces olvidamos es que la cruz tiene su significado de sacrificio pero siempre ante la perspectiva de la Resurrección. Ser católico no es fácil. Comulgar, confesarse o ir a misa no desaparecerán nuestros problemas, pero nos darán la fortaleza interior para poder afrontar esos problemas con una actitud diferente. No son los problemas los que desaparecen, es la Gracia de Dios la que los hace distintos.
Estos sacramentos tienen un valor incalculable en nuestras vidas. Confesarse con frecuencia nos fortalece para luchar contra nuestra debilidad, ir a misa cada domingo es participar de la vida de la Iglesia, de nuestra comunidad (de nuestra común unidad), comulgar es nada menos que comer el pan vivo, estar en la unión más íntima con Jesús mismo. No, estos sacramentos no desaparecen los problemas. Los sacramentos nos dan la fuerza de Dios para que aún en nuestra imposibilidad seamos capaces de lograr grandes cosas, a pesar de las dificultades.

Jesucristo no necesita estar de moda. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Jesús se nos presenta como la respuesta de Dios a nuestra búsqueda, a nuestras angustias. Él dice: “Yo soy el pan de la vida, capaz de saciar toda hambre; Yo soy la luz del mundo, capaz de orientar el camino de todo hombre; Yo soy la resurrección y la vida, capaz de abrir la esperanza del hombre a la eternidad.”(2)

Ciertamente no es fácil seguir a Cristo, en estos días en que la palabra “oración” ha sido substituida por la expresión “meditación trascendental”. Hoy tenemos el mayor peligro de alejarnos de la verdad y convertirnos en mujeres arrancadas por lo superficial, lo egoísta, lo vanidoso, lo falaz, lo falso. Pero las mujeres, a la luz de nuestra fe católica, podemos dar paso a la verdadera naturaleza femenina que es robusta, profunda, inspiradora y sólida. Una naturaleza que es “madre”. ¿No es acaso la Santísima Virgen la más santa? Más que ella, solo Dios. Y era mujer, como tú y como yo.

Amiga mía, no busques la verdad en los libros de astrología, ni en que te lean las cartas, tampoco la busques en la “meditación trascendental”, olvídate de tu aromaterapia, tu “cuarzo de la buena suerte” puedes ir tirándolo a la basura. Este es un tiempo de decisión. Esta es la ocasión para aceptar a Cristo. No como una fanática que se la pase el día entero en la Iglesia, sino como una mujer que verdaderamente necesita acercarse a Jesucristo para aceptar su amistad y su amor, aceptar la verdad de su palabra y creer en sus promesas; reconocer que su enseñanza nos conducirá a la felicidad y finalmente a la vida eterna.(1)

Vamos reconociéndolo, las mujeres de hoy no queremos comprometernos, todo lo queremos fácil. Estamos en la época de la “fast food” y la vida sin sacrificio. Pero también estamos en la época del vacío, del hastío, de la depresión, del abuso sexual, de la violencia, del alcoholismo, de la desunión familiar, de la ansiedad, de la drogadicción, de las relaciones superficiales, de la manipulación. Ese es el precio de nuestra vida “light”, y lo estamos pagando ya mismo.

Pero, ante todo, este es un tiempo de decisión. La decisión de atreverse a no tener miedo a seguir rescatando esos valores de mujer y conocer de verdad lo que puede hacer en nuestro corazón, la comunicación diaria con Jesucristo. La mujer que desarrolla su interioridad y tiene esa comunión amorosa con su creador está mejor preparada para salir al encuentro del amor siendo hija, hermana, amiga, religiosa, esposa, madre, profesional, servidora.

Somos seres de encuentro y como mujeres somos las que debemos tomar la iniciativa. Pero esa iniciativa nunca podrá tomarse o verse con la enorme y trascendental importancia que tiene mientras sigamos siendo superficiales, materialista y egoístas. Estos son los obstáculos que debemos de vencer para poder poner la esencia de lo verdaderamente femenino en el mundo y de esta forma cristianizarlo con profundidad y no a medias. Por eso se requiere mujeres que estén dispuestas a vivir el compromiso.

Ser una católica de pies a cabeza, implica dificultad y sacrificio. ¿Acaso no te sacrificas en tus gustos o decisiones por lo que le gusta a tu pareja? Ese sacrificio significa un cambio, un convertir el “yo” en “tu”.

Cuando hay vida interior hay un cambio en la conducta. Se crece humanamente y se vuelve frondosa la vocación específica de mujer. ¡Hay que acercarse a Jesucristo con la oración! Porque con la práctica diaria de la oración se trabaja directamente sobre el corazón, y se van cayendo las costras del egoísmo y la malicia y pasa a plantarse firmemente la madurez y serenidad de la generosidad y el significado de ser un lazo, un eslabón, un clavo en la cruz. Sujetar, acompañar, solidarizarse con Cristo que pasa, estar atenta. Labor de mujer, misión femenina.

Cuando hay vida interior dispuesta a la revelación de las propias miserias, se puede ver lo que hace el materialismo y la excesiva preocupación por los años y el cuerpo al alma. Se visualiza claramente que todo eso no deja crecer y no permite despojarse del estar pensando solo en una misma. Por eso la oración es el trabajo más exquisito, fino y delicado que el Espíritu Santo descubre al alma de una mujer cuando está entra desnuda con su propia verdad y con la docilidad de ser transformada. La mujer con esa actitud entonces, sale a la calle liberada, fuerte y segura para la batalla y puede ser una influencia poderosísima en todos los ambientes y con las otras mujeres a las que desde esa dimensión ve como hermanas.

La mujer con vida interior es un sistema totalmente abierto, es la que descubre lo inmenso de su propia inteligencia y puede entonces poner el motor de la voluntad en marcha. Se convierte así en esa Mujer Ejemplar que no es fácil de hallar (2). En la que se puede confiar y reposar porque desde el lugar que en la vida le corresponde coloca a Cristo siempre, siempre en la cumbre. De todas sus actividades humanas (3).

¿Querrá todo esto decir que renunciaré a los placeres del mundo, a la moda, a las fiestas, a la aspiración profesional? ¿No será esto enajenación, idealismo? No. No te pierdas. No es renunciar a la moda, ni a las aspiraciones profesionales. No es enajenación ni es idealismo. Es el descubrimiento de tu propia inteligencia, de tu nombre y de tu fuerza. Es encontrar lo denso del valor de lo femenino, vivirse intensamente gozosa de ser una mujer. Es vivir con valentía un tiempo de decisión en el que yo te pregunto: Y a ti, ¿qué te sostiene?

1. Juan Pablo II

2. Proverbios 31,10

3. José María Escriva de Balaguer.

 

 

Viviendo la Cuaresma

Durante este tiempo especial de purificación, contamos con una serie de medios concretos que la Iglesia nos propone y que nos ayudan a vivir la dinámica cuaresmal

Ante todo, la vida de oración, condición indispensable para el encuentro con Dios. En la oración, si el creyente ingresa en el diálogo íntimo con el Señor, deja que la gracia divina penetre su corazón y, a semejanza de Santa María, se abre la oración del Espíritu cooperando a ella con su respuesta libre y generosa (ver Lc 1,38).

Asimismo, también debemos intensificar la escucha y la meditación atenta a la Palabra de Dios, la asistencia frecuente al Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, lo mismo la práctica del ayuno, según las posibilidades de cada uno.

La mortificación y la renuncia en las circunstancias ordinarias de nuestra vida, también constituyen un medio concreto para vivir el espíritu de Cuaresma. No se trata tanto de crear ocasiones extraordinarias, sino más bien, de saber ofrecer aquellas circunstancias cotidianas que nos son molestas, de aceptar con humildad, gozo y alegría, los distintos contratiempos que se nos presentan a diario. De la misma manera, el saber renunciar a ciertas cosas legítimas nos ayuda a vivir el desprendimiento y ser más libres.

De entre las distintas practicas cuaresmales que nos propone la Iglesia, vivir la caridad ocupa un lugar especial. Asi nos lo recuerda San León Magno: ” estos días cuaresmales nos invitan de manera apremiante el ejercicio de la caridad; si deseamos llegar a la Pascua santificados en nuestro ser, debemos poner un interés especialísimo en la adquisición de esta virtud, que contiene en si a las demás y cubre multitud de pecados “.

Esta vivencia de la caridad debernos vivirla de manera especial con aquel a quien tenemos más cerca, en el ambiente concreto en el que nos movemos. Así, vamos construyendo en el otro “el bien más precioso y efectivo, que es el de la coherencia con la propia vocación cristiana” (Juan Pablo II).

Cómo vivir la Cuaresma

1. Arrepintiéndome de mis pecados y confesándome .

Pensar en qué he ofendido a Dios, Nuestro Señor, si me duele haberlo ofendido, si realmente estoy arrepentido. Éste es un muy buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión. Ayúdate de un libro para estructurar tu confesión. Busca el tiempo para llevarla a cabo.

2. Luchando por cambiar

Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día con día y revisa en la noche si lo lograste. Recuerda no ponerte demasiados porque te va a ser muy difícil cumplirlos todos. Hay que subir las escaleras de un escalón en un escalón, no se puede subir toda de un brinco. Conoce cuál es tu defecto dominante y haz un plan para luchar contra éste. Tu plan debe ser realista, práctico y concreto para poderlo cumplir.

3. Haciendo sacrificios

La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.

4. Haciendo oración

Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma.

 

 

¿RECONOCEMOS NUESTRAS CULPAS?

Qué bueno sería que en Semana Santa, todos los que nos llamamos cristianos, acompañemos a Cristo, al calvario, con un corazón renovado.

Hace años, leyendo algunos artículos  de Espiritualidad en el semanario  Cristo Hoy, con textos de la Antología de Francisco Fernández Carvajal, reconforté mi alma y quiero compartir con ustedes algunas reflexiones.

Me pregunto - ¿Tomamos conciencia de la grandeza y del amor divino, de Cristo, al hacer nuestro acto de contrición, pidiendo el perdón de nuestros pecados? ¿Lo hacemos con actitud humilde y sincera?

-¿Nos reconocemos inferiores ante Dios,  como primer paso, para la conversión interior?

En nuestra sociedad muchos de los que nos llamamos cristianos, somos hipócritas, me incluyo, puesto que no dimensionamos  el alcance de la contrición,  acto que nos permite afianzar nuestra amistad con Dios. Recordemos ese pasaje bíblico, cuando Simón Pedro, en la mañana de la pesca milagrosa exclama: Apártate de mí,  Señor, que soy un pobre pecador (Lucas Cap. 5,  8-9). Cristo  le responde no temas, de hoy en adelante serán hombres los que has de pescar. (Lucas Cap.5,  10-11)

Años más tarde, en la noche del Jueves  y el Viernes Santo, Cristo maltratado, pasa por uno de los atrios, donde se encontraba Pedro con otros discípulos. Volviéndose, el Señor, dirigió una mirada a Pedro. Sus miradas se cruzaron, Pedro hubiera querido bajar la cabeza, pero le fue imposible apartar la mirada de Aquel que acababa de negar en tres oportunidades. No fue una mirada de reproche, fue una mirada tan cariñosa del Maestro, igual a  la  de aquel día en que mirando a sus discípulos, afirmó: He aquí a mis hermanos, hermanas y madre.  Y sin embargo, Pedro nunca jamás contempló en el rostro del Señor la expresión que descubre el Él en ese momento. A  lo largo de su vida el Maestro  dirigió distintas miradas, que Simón Pedro llegó a conocer. Pero en ese momento de la negación descubre en el rostro del Señor, ojos impregnados de tristeza, pero sin severidad; mirada de reconvención, sin duda, pero al mismo tiempo quiere ser  suplicante y parece decirle: Simón, yo he rogado por  ti. Su mirada se posó apenas un instante sobre Él, cuando fue empujado violentamente por los soldados. Esa mirada indulgente es la que impidió a Pedro sumirse en la desesperanza, fue una  mirada alentadora que lo hizo sentir comprendido y perdonado. Tal vez recordaría, entonces,  la parábola del Buen Pastor, del hijo pródigo, de la oveja perdida.

Pedro salió afuera, para evitar posibles recaídas. Comprendió que no era su sitio. El salir afuera era como confesar su culpa y lloró amargamente porque sabía amar, y bien pronto las dulzuras del amor reemplazaron en él a las  amarguras del dolor, comenta San Agustín (Sermón 295). Y es lo que ocurre a un hombre cuando después de una falta - grande o pequeña- se arrepiente de verdad y  llora su pecado; en la vida de Pedro vemos nuestra propia vida.

Sería bueno recordar que la contrición da al alma una especial fortaleza, devolviéndonos la esperanza, evitando la rutina, nos  hace olvidarnos de nosotros mismo, para acercarnos nuevamente a Dios, en un acto de amor profundo. La contrición no tiene lugar cuando se deja paso a la disculpa.

El arrepentimiento debe ser interno, para que nuestra actitud no sea hipócrita y falsa ante Dios, para evitar su repulsa. El dolor de los pecados debe ser  sincero, por cuanto,  al igual que el amor, el dolor es un acto de la voluntad, no un sentimiento.

El buen cristiano debe despertar con frecuencia en su corazón, la contrición por sus pecados por ejemplo, antes de dormir, hacer  examen de conciencia, especialmente si se encuentra en peligro de muerte, pero sobre todo, si ha cometido un pecado mortal.

¿Cómo demostrar ante Dios arrepentimiento? Simplemente con obras de penitencia, obras que  nos ayudan a  expiar  las penas que hemos merecido, por las culpas cometidas, a vencer nuestras malas inclinaciones y  fortalecernos en obrar el bien.

¿Cuáles son las obras de penitencia? Las obras de penitencia están a nuestro alcance y son: oraciones, ayunos y limosnas, pequeñas mortificaciones, a llevar con paciencia las penas y contrariedades, y aceptar bien dispuestos las cargas de la propia profesión. Pero la mejor obra de penitencia es recibir el sacramento de la penitencia.

Recordemos y pongamos en práctica que  todos los días hay motivos para pedir perdón a Dios por nuestros pecados y faltas.

María de los Ángeles Albornoz

Monteros-Tucumán

 

 

Imperialismo demográfico: ¿quién decide quiénes sobran?

Al hombre de cada siglo
le salva un grupo de hombres
que se oponen a sus gustos.

Chesterton

Oscuras profecías

Desde que Thomas Malthus se equivocara, hace ya muchos años, al pronosticar que Inglaterra jamás podría soportar una población superior a diez millones de habitantes, han sido muchos los que continúan repitiendo periódicamente sus mismas y agoreras predicciones. El argumento siempre ha sido el mismo: si la población mundial continúa creciendo, el planeta camina inexorablemente hacia su ruina.

Sin embargo, si echamos una mirada a la historia, deberíamos ser comprensivos con Malthus. Hagamos un supuesto, remontándonos veinticinco o treinta siglos.

Si a los íberos que poblaban la ribera del río Manzanares antes de la llegada de los romanos, alguien les hubiera preguntado por la población máxima que podrían admitir aquellas tierras que ellos ocupaban, es muy probable que hubieran asegurado que allí no había caza para alimentar más que a unos pocos miles de personas; y que si hubiera más, se exterminaría a los elefantes y bisontes de que se alimentaban; y no habría madera para construir sus viviendas; y los pequeños campos cultivables serían insuficientes; etc.

Y si les hubieran dicho que allí, en esa zona en la que apenas había unos cuantos asentamientos dispersos a la orilla del río, tres mil años después iba a haber una ciudad de más de cuatro millones de habitantes —la actual Madrid—, lo más probable es que lo tomaran a broma. Pensarían que habría que estar loco para pensar que de aquellas tierras pudiera salir carne, frutas y cereales para alimentar a esa ingente multitud.

Y sin necesidad de remontarnos tanto, si en 1950 le hubieran preguntado a alguien qué ocurriría si se duplicara la población mundial, probablemente habría dicho que sería una tremenda catástrofe.

Sin embargo, eso es lo que ha sucedido —con creces—, y se supone que vivimos algo mejor que entonces. Es más —paradojas de la vida—, resulta que bastantes de los problemas actuales de Occidente provienen de los excedentes alimentarios, y es frecuente que se subvencione a los agricultores para que no cultiven determinadas tierras o para que disminuyan el número de cabezas de ganado.

Los pronósticos aterradores han sido moneda corriente durante los últimos cuarenta o cincuenta años. Se han vaticinado catástrofes tremendas que estaban ya a la vuelta de la esquina, si alguien no hacía algo inmediatamente para contener el amenazador boom demográfico.

Una de las más famosas predicciones fue la de los hermanos Paddock, que aseguraron que veríamos millones de muertos de hambre en los Estados Unidos. Sin embargo, sus profecías se toparon con una superproducción agraria sin precedentes.

Tampoco parece que se cumplieran los cálculos de Paul Ehrlich —cuyas tesis fueron durante años un auténtico dogma en todo el mundo—, cuando predijo que en los años setenta estallaría un conflicto a escala mundial, producido por el agobiante avance de la superpoblación, que causaría cientos de millones de muertes, provocaría guerras y violencia, y destruiría los recursos necesarios para mantener la vida sobre el planeta.

Todas esas negras predicciones han demostrado tener una fuerte carga de ciencia-ficción, pero muy poco de ciencia. Por ejemplo —como señala Robert L. Sassone—, es curioso que los veinte países con mayor escasez de alimentos sean países con poca población; o que la mayor parte del terreno potencialmente agrícola siga sin utilizarse; o que las grandes fases de desarrollo de los países hoy más industrializados hayan coincidido con fuertes crecimientos de población.

Frente a tantos progresos innegables que han acompañado al crecimiento de la población, los profetas del desastre solo pueden esgrimir hipotéticos riesgos futuros. Pero los fallos de pronósticos anteriores nos advierten de lo poco fiable de ese tipo de profecías. No se puede negar que hay bolsas de pobreza en torno a las grandes ciudades del mundo, y que hay regiones en las que se padece hambre, desnutrición, problemas de salud, mortalidad infantil, etc., pero hay que comprender que se trata de problemas complejos y que sus causas no son la simple presión demográfica.

El resultado de muchas victorias sobre la muerte

Hace diez mil años, el planeta solo podía mantener a 4 millones de personas, y su esperanza de vida al nacer era de tan solo 20 años.

En el siglo XIX, nuestro planeta era capaz de mantener a 1.000 millones de personas, y su esperanza de vida rondaba los 30 años.

Ahora, nos acercamos a los 7.000 millones de personas en la tierra, y viven más tiempo y con más salud que nunca. La esperanza de vida alcanza casi los 80 años en los países desarrollados, y oscila entre 45 y 60 años en los países más pobres.

Este avance ha sido posible sobre todo gracias a la reducción de las tasas de mortalidad infantil, que se deben fundamentalmente a las grandes mejoras en la agricultura, la sanidad y la medicina.

El incremento de la población mundial es el resultado de muchas victorias de la humanidad sobre la muerte. Lo normal —afirma Julian L. Simon— sería que todos los filántropos dieran saltos de alegría al presenciar este triunfo de la mente humana y de la organización sobre las fuerzas de la naturaleza causantes de la muerte. En cambio, muchos se quejan de que hay demasiada gente viva para disfrutar de ese don, y se empeñan en implantar duras campañas de control de natalidad.

La apoteosis de la intolerancia

Lo peor de todo esto es que esos alarmismos demográficos han solido traer consigo políticas inhumanas, de intolerancia flagrante, de tremenda coerción y de graves violaciones de los derechos humanos. Y, desgraciadamente, no han sido casos aislados.

Por ejemplo, el gobierno indio ha llevado a cabo durante décadas extensos programas de esterilizaciones masivas de ciudadanos, en muchos casos mediante engaño o violencia. En China, esas campañas han sido aún más masivas e intimidatorias, ejerciendo sobre los matrimonios una presión enorme y a menudo brutal para limitar la descendencia familiar a un solo hijo por familia.

Esos programas son ejemplos extremos de violaciones de derechos humanos que, en nombre del control de la población, se cometen y se han cometido en tantos países. Pero lo más doloroso —se lamentaba Karl Zinsmeister—, es que las autoridades internacionales hagan apologías públicas de esa clase de políticas inhumanas: es triste que cuando la ONU entregó por primera vez el premio de planificación familiar, los ganadores fueran precisamente los directores de los programas indio y chino.

Resulta seriamente preocupante la grave intolerancia que demuestran quienes violentan las raíces culturales milenarias de esos pueblos promoviendo semejantes campañas antinatalistas. Como decía Chesterton, con este tipo de políticas se acaba desdibujando la diferencia entre animales y seres humanos, y se acaba tratando a seres humanos pobres como si no fueran más que estorbos económicos, sociales o ecológicos. Como si fueran una nueva especie de contaminación que es preciso eliminar.

Y tiene también razón Julián Marías al advertir que quienes piensan así reducen lo humano casi a la zoología. Ven a la mujer embarazada como una simple hembra preñada, y parecen empeñados en coartar la libertad de toda una parte de la humanidad a la que consideran carente de responsabilidad.

El testimonio de la historia

—Pero muchos siguen pensando que el crecimiento demográfico es una seria amenaza para el desarrollo y el futuro de nuestro planeta, tanto por la escasez de recursos naturales como por el deterioro ambiental.

Ya hemos visto que los datos no son tan alarmantes. Cualquier experto en economía agraria sabe bien que la dieta alimenticia de la población mundial no ha parado de crecer en los últimos cincuenta años. Y quienes estudian la economía de los recursos naturales saben igualmente que todos los recursos son cada vez más accesibles, en lugar de más escasos, como lo demuestra el descenso de los precios de todos ellos a lo largo de los últimos siglos y las últimas décadas.

—Bien, pero se dice que el aumento de población de una sociedad reduce el ahorro, impide la inversión, disminuye las posibilidades educativas y es la causa fundamental del hambre en el mundo.

Ninguna de esas afirmaciones sobre el aumento de la población parece avalada por el transcurrir de la historia:

  • Los costes de los recursos naturales han ido disminuyendo a largo plazo en todos los casos, salvo alguna excepción temporal. Es decir, ha crecido siempre la disponibilidad de materias primas. Por ejemplo, el precio actual del cobre —en función de los salarios de cada época— es aproximadamente una décima parte del que tenía en el siglo XVIII, la centésima parte que durante el Imperio Romano, y la milésima parte que en Babilonia hace 4.000 años.
  • Los productos elaborados (bolígrafos, camisetas, neumáticos, etc.) son cada vez más baratos, porque cada vez sabemos producir más y a menor coste.
  • El incremento de productividad por unidad de superficie agraria ha crecido muchísimo más rápido que la población, y hay serias razones para pensar que esta tendencia continuará. Por tanto, hay cada vez menos motivos para preocuparse por la disponibilidad de tierra cultivable: aumenta el número de cosechas al año, aumentan los rendimientos por hectárea gracias a las mejoras en los métodos de cultivo y los fertilizantes, y aumenta también la superficie por la puesta en cultivo de nuevas tierras y por la recuperación de tierras abandonadas.
  • Solo hay un recurso importante que parece haber empezado a decrecer, y es el más importante: el ser humano. Ahora hay más gente que nunca en el planeta. Pero si midiéramos la escasez de seres humanos de la misma manera que medimos la escasez de otros bienes económicos, vemos que los salarios no han hecho más que subir en todo el mundo, en los países pobres y en los ricos. La cantidad que hay que pagar a un peluquero o un cocinero o un economista ha subido tanto en la India como en Estados Unidos. Este incremento de los precios es una clara muestra de que las personas son cada vez más escasas, aunque seamos más.

Todas las predicciones de los alarmistas han resultado erróneas. Los metales, los alimentos y demás recursos naturales son ahora más accesibles, en vez de más escasos, como se predecía. Los expertos concuerdan en que las grandes hambrunas han sido, casi sin excepción, consecuencia de conflictos bélicos, desórdenes civiles y corrupción política y económica.

Los problemas del Tercer Mundo solo pueden resolverse mediante la solidaridad internacional y una ayuda eficaz para resolver los problemas internos de esos países: mala política y administración, corrupción, guerras, etc.

¿Quién decide quiénes sobran?

—Pero supongo que habrá siempre una limitación que viene dada por el número de habitantes que físicamente puede mantener un área determinada.

Ese número de habitantes no depende solo de los kilómetros cuadrados, sino sobre todo de la organización económica y social. Hay 127 millones de personas apiñadas en las pequeñas islas del Japón. Sin embargo, gracias a la buena organización y a su excelente productividad, los japoneses figuran entre los países más ricos del mundo.

—Bien, pero parece que ahora ya están bastante llenas esas islas.

Eso es lo que nos parece a nosotros. Si se hubiera preguntado a los indios algonquinos que poblaban Manhattan en el siglo XVII cuánta gente pensaban que podría albergar la isla, seguramente habrían respondido también que ya estaba bastante llena. Sin embargo, ahora está llena de rascacielos y tampoco debe estar tan mal allí la gente, al menos a juzgar por lo que cuesta comprarse un piso en Nueva York.

La respuesta que daba Chesterton a quien le hablaba de exceso de población, era una sencilla pregunta: si él mismo era parte de ese exceso de población; y, si no lo era, cómo sabía que no lo era.

Antiguos dogmas supuestamente científicos

—Bien, pero lo del Japón que decías antes es un caso excepcional. Quizá sea un país con una mentalidad tan especial que no puede servir para rebatir un principio que parece elemental: si los recursos naturales de una tierra son pocos, o su orografía es muy difícil, está claro que cuantos menos sean, siempre es mejor; después de todo, más gente significa más bocas que alimentar, más pies que calzar, más escuelas que construir. Más gente siempre supone más problemas.

No parece que la realidad obedezca demasiado a ese razonamiento. Podrían ponerse muchos otros ejemplos, además del Japón, que contradicen esa explicación.

Si nos fijamos en Suiza, vemos también que es un país pequeño, en cuya reducida extensión apenas hay recursos naturales, y que es el más abrupto y montañoso de Europa; sin embargo, es de los más ricos del continente.

Países como Japón o Suiza (pequeños, montañosos y sin recursos naturales), no son casos aislados. La gran riqueza de esos países —quizá consecuencia precisamente de su pobreza en recursos naturales— está en los recursos humanos: una elevada densidad de población con un elevado nivel de preparación.

Hay muchísimos más ejemplos de contrastes que niegan esa relación directa entre la pobreza y la elevada densidad de población. Holanda tiene 402 habitantes por kilómetro cuadrado, y Rusia solo 8. Alemania tiene 231, y Bolivia solo 9.

—Quizá sea eso cierto para países que ya han conseguido una riqueza económica, pero parece que para los que son pobres, una elevada población siempre supone un gran retraso en el crecimiento económico.

Sin embargo, parece que bastantes naciones pequeñas —por ejemplo Taiwán, Corea del Sur, Singapur, etc.— han sido las de mayor crecimiento económico del mundo durante varias décadas. Y todas ellas eran antes pobres y muy pobladas: por ejemplo, Corea del Sur tiene 484 habitantes por kilómetro cuadrado y un nivel económico muy alto.

Hay docenas de países poco poblados que son pobres y sucios y padecen hambre. Y también hay multitud de países con población grande y densa, que son prósperos y atractivos. Esto no significa que la densidad de población sea una gran ventaja, pero tampoco parece que sea una desventaja.

Sería un reduccionismo condicionar el éxito económico al bajo número de habitantes. De entrada, es olvidar que la gente no solo consume, sino que también produce.

—Pero cuando el paro laboral crece, y los puestos de trabajo son escasos, más vale limitar el crecimiento de la población, pues se ve que la economía no admite más trabajadores.

El sistema económico parece algo más complejo que eso. Muchas veces, el estancamiento de la economía se debe a un freno en el consumo, que es consecuencia a su vez del estancamiento de la población. Para que haya puestos de trabajo, es preciso producir; y para producir, hace falta gente que consuma. Si esa cadena se frena por un parón en el número de consumidores, la economía se frena también.

La hipótesis de que un buen desarrollo económico exige un fuerte control de la natalidad supone, entre otras cosas, desconocer una lección de la historia: el crecimiento de la población precede al crecimiento económico, y es difícil encontrar un ejemplo de un país que haya mantenido al mismo tiempo una caída de población y un buen desarrollo económico.

Todas estas realidades innegables han llevado a un heterogéneo grupo de prestigiosos investigadores a contradecir los antiguos dogmas del control demográfico. Personas como Simon Kuznets, Colin Clark, P. T. Bauer, Ester Boserup, Albert Hirshman, Julian Simon, Richard Easterlin y otros, coinciden en que es preciso subrayar el gran potencial creativo de los individuos humanos. La solución está en organizar mejor la sociedad: las personas son su recurso más valioso.

Como ha escrito Hannah Arendt, el milagro que interrumpe una y otra vez el curso del mundo y el discurrir de las cosas humanas, y lo salva de la decadencia, es, en última instancia, el hecho de la natalidad, del nacimiento. El milagro consiste en que nacen nuevos seres humanos. Cada recién llegado —siempre que se le permita llegar, y luego desarrollar sus capacidades únicas e irrepetibles— es un nuevo potencial de ganancia para la humanidad.

Oscuros intereses políticos y económicos

—De todas formas, ¿no es un poco extraño que todos esos datos y razones científicas no convenzan a tantas instituciones que continúan promoviendo grandes campañas de control de la natalidad?

Es cierto que parece un poco extraño. Y me atrevo a decir que es también un poco sospechoso. De hecho, están surgiendo cada vez más voces de protesta —aunque por desgracia aún bastante silenciadas— contra ese tipo de políticas antinatalistas.

Es sospechoso, por ejemplo, que la mayor parte de lo que se consideran ayudas al desarrollo de países pobres se destine a sufragar gastos administrativos y de gestión de las propias instituciones que conceden esas supuestas ayudas: grandes edificios, ingentes gastos de personal y de representación, viajes, hoteles, congresos, etc.

Y es también sospechoso que los fondos restantes, que son ya teóricamente destinados a promover directamente el desarrollo en cada país, se suelan a su vez emplear mayoritariamente en subvencionar campañas de planificación familiar.

—Supongo que algo gastarán en promover directamente el desarrollo, ¿no?

Muy poco, solo un pequeño tanto por ciento. Casi todo el presupuesto se va en burocracia, gestión y multimillonarios contratos con empresas que se dedican a implantar el control de la natalidad. Al final, solo una pequeña parte se destina a los gastos sociales verdaderamente esenciales para el desarrollo (infraestructuras, capacitación profesional, sanidad, cultura, educación, etc.).

Y es una pena que esas instituciones, que aseguran contribuir a la liberación de la mujer, en muchos casos lo que hacen en la práctica es sacrificar inversiones que harían posible su acceso a la educación —habitualmente inferior al varón en esos países— para destinar esos recursos a facilitarles su acceso a la planificación familiar.

No falta gente, además, que asegura que detrás de esos contratos de family planning hay oscuros —oscurísimos— intereses económicos y políticos.

Esas campañas cuentan con unas dotaciones de varios billones de dólares anuales, y de ese dinero viven —bastante bien, por cierto— muchas grandes multinacionales del sector. Son cifras que bien pueden forzar políticas gubernamentales o comprar voluntades de personas de ámbitos muy diversos.

Hay que pensar que son contratos muy apetecibles, pues venden de un golpe millones de preservativos y píldoras anticonceptivas, que suponen grandes ganancias, siempre seguras, puesto que los gobiernos del Tercer Mundo se ven obligados a comprarlos.

Además, muchas veces, como se ha denunciado en repetidas ocasiones, son productos ya retirados de los mercados occidentales por sus efectos secundarios o su baja calidad.

—Me parece mal, lógicamente, pero al fin y al cabo se trata de un regalo, ¿no?

Bueno, es que no debe olvidarse un detalle: toda esa solidaridad internacional incluye un plan para pasarle luego la mayor parte de la factura a los propios países en vías de desarrollo.

Como ha denunciado Ignacio Aréchaga, el plan es perfecto: primero se establece que hay una demanda insatisfecha de servicios de control de la natalidad; después se dictamina lo que hay que gastar en la promoción de medios anticonceptivos, proporcionados en su mayor parte por las multinacionales de los países ricos; y finalmente se pasa el grueso de la factura a los países en desarrollo, ya que “ellos son los primeros beneficiados”.

Parece que no es muy arriesgado pensar que hay demasiada gente poderosa que tiene mucho interés en mantener este tipo de políticas antinatalistas. Las razones que dan suelen ser de solidaridad, de ecología o de preocupación humanitaria. En muchos casos, lo harán de buena fe. Pero me temo que, detrás de esas mismas razones filantrópicas, muchos otros esconden inconfesables afanes de mantener el imperialismo económico, sostener un rentable colonialismo demográfico, ganar dinero a expensas del Tercer Mundo, contener las avalanchas de inmigrantes o ceder a presiones provenientes de intereses de poderosos grupos económicos internacionales.

La alarma ante el crecimiento demográfico enmascara muchos temores a una nueva situación que inquieta a los países ricos. Un miedo que —como señalaba el demógrafo francés Hervé Le Bras— “se expresa bajo la forma alegórica de un atentado a la salud del planeta, mientras que se trata de un atentado a los privilegios de los ricos por la llegada de nuevos convidados al banquete de la naturaleza”. Una sutil intolerancia, lamentablemente disfrazada de tolerancia y solidaridad.

Una nueva forma de acoso sexual

Si se supiera —sugiere de nuevo Ignacio Aréchaga—, que un alto cargo de la ONU presiona a una funcionaria para obtener sus favores a cambio de un ascenso, inmediatamente sería destituido por acoso sexual. Es curioso, en cambio, que si esos mismos altos cargos fuerzan a millones de mujeres y hombres a organizar su natalidad de acuerdo con sus dictados, so pena de ahogarles financieramente, haya quienes los consideren como unos benefactores de la humanidad.

Por razones éticas de carácter elemental, no pueden admitirse programas que someten a los matrimonios a presiones degradantes para que recurran a la esterilización o a otros métodos anticonceptivos. No se puede estar de acuerdo con que los pobres sean señalados con el dedo como si su propia existencia fuera la causa, no el efecto, del deterioro social o económico de un país.

Es una hipocresía decir a esos pueblos hambrientos que, para que no crezcan más, los países occidentales van a limitarles su natalidad esterilizando a las personas, vendiéndoles preservativos (fabricados por multinacionales que están haciendo a su costa grandes negocios), o instalando clínicas abortistas (que de paso proporcionen fetos con los que hacer cremas para la alta cosmética occidental).

Los que estén verdaderamente preocupados por el bienestar de la población de los países pobres deberían centrar su atención no en los simples números de la población, sino en las instituciones —un gobierno y una política económica y educativa adecuadas— que posibiliten a los ciudadanos ejercer verdaderamente sus potencialidades.

—¿Piensas entonces que hay que defender la procreación a toda costa?

No se trata de eso. La transmisión de la vida humana debe ejercitarse con un alto sentido de responsabilidad. Hay que respetar el derecho de los esposos a decidir el tamaño de la familia y a espaciar los nacimientos, sin presiones provenientes de la intolerancia de los gobiernos o de otras organizaciones, que no pueden arrogarse responsabilidades que corresponden a los esposos, ni pueden tampoco usar de la extorsión, la coacción o la violencia para hacer que los cónyuges se sometan a sus directrices en esta materia.

Por ejemplo, es un signo de imperialismo detestable vincular la concesión de ayudas internacionales a imponer infamantes condiciones que afectan al control de la natalidad. Son los esposos quienes han de decidir en conciencia sobre el número y espaciamiento de los hijos.

—¿Y no es extraño que haya tanta oposición en la actualidad contra esas ideas, que coinciden con la doctrina de la Iglesia católica?

Lo que aquí se debate no es una doctrina de la Iglesia católica, sino el respeto a la libertad de los esposos. No me extrañaría que un día no muy lejano se acaben por reconocer de modo universal esas razones, en contra de las del colonialismo demográfico que algunos llevan tiempo imponiendo a los países pobres.

Ya ha sucedido algo parecido con el marxismo, tan defendido durante largos años por legiones enteras de afamados economistas e intelectuales occidentales. La Iglesia católica no dudó en plantar cara a la doctrina de Marx, y aseguró siempre que sus tesis atentaban contra la dignidad humana. Con el tiempo, el marxismo se ha venido abajo estrepitosamente, y la resistencia ética de la Iglesia católica —hasta entonces considerada como arcaica y retrógrada por todos aquellos sesudos intelectuales— ha sido confirmada por la aplastante fuerza de los hechos. Y no ha sido porque los hombres de la Iglesia hubieran tenido una competencia científica superior (tampoco eran tontos), sino porque juzgaban los comportamientos humanos según principios de humanidad.

Sobre la explosión demográfica mundial y sus peligros, son muchos los demógrafos que dicen hoy lo contrario de lo que se afirmaba hace treinta o cuarenta años. Y son muchos los que denuncian que las posturas del imperialismo antinatalista obedecen a una mezcla de mitos y prejuicios ideológicos con otros intereses económicos, pero que no resisten un análisis científico medianamente serio.

Veremos a quién da el tiempo la razón. Afortunadamente, a veces sucede que, en no mucho tiempo, se verifica con la experiencia lo acertado de las conclusiones que se pueden sacar de la conciencia moral. Por eso muchas veces, en vez de fijarse en la oposición de los que más gritan, es más ilustrativo prestar más atención a los gritos del silencio, a los gritos de los que no pueden hablar porque, de un modo u otro, no se les deja vivir.

Alfonso Aguiló

 

“La asignatura de religión”

El profesor Rafael Navarro Valls, Catedrático de la Facultad de Derecho, de la Universidad Complutense de Madrid y Secretario General de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación repasa en esta entrevista concedida a la agencia Veritas algunas de las medidas anunciadas por el nuevo gobierno del Partido Socialista Español, que afectan temas tan importantes como la situación de la enseñanza religiosa en la escuela pública, el estatuto de los profesores de religión, la financiación de la Iglesia o el control de actividades de tipo religioso.

-Según el nuevo Gobierno español, dos temas aparecen como especialmente necesitados de reforma en los Acuerdos con la Santa Sede: el de los profesores de religión y el del sistema de financiación de las Iglesias. ¿Cuál es su opinión sobre el primero de ellos? Rafael Navarro Valls: En realidad, la situación conflictiva que se ha creado en torno a los profesores de religión no está directamente conectada con los Acuerdos con la Santa Sede, si contemplamos el origen del litigio.

El problema surgió porque no había un número suficiente de profesores en los centros educativos que quisiesen impartir la enseñanza de la religión. Inevitablemente se tuvo que recurrir a personal externo, que reclamaba la legalización de su relación de servicios no con la Iglesia sino con la Administración Pública y, por tanto, con la naturaleza de empleo público.

A su vez, los Profesores de Religión y Moral Católica emprendieron una batalla judicial para obtener los mismos derechos que el resto de los Profesores de las demás asignaturas en los mismos niveles. Objetivo que consiguieron tras el reconocimiento de su relación de servicios como de naturaleza laboral. Esta situación, como le digo, está al margen de lo acordado entre el Estado y la Santa Sede, en el año 1979.

Como ha hecho notar la profesora Briones, de la Universidad Complutense, en los Acuerdos no se establece que se trate de un cargo público, lo público es la impartición de la enseñanza católica, al haberse pactado que, “a luz del principio de libertad religiosa, la acción educativa respetará el derecho fundamental de los padres sobre la educación moral y religiosa de sus hijos en el ámbito escolar” (art. I AEAC).

Tampoco determina que exista una relación laboral entre la Administración Pública y el Profesor de Religión propuesto por la Iglesia Católica. Solamente que quedan sometidos al régimen disciplinario de los centros y, además, especifica que “nadie estará obligado a impartir la enseñanza religiosa” (art. III AEAC).

Así, en puridad, el arreglo de los conflictos no requiere la reforma de los Acuerdos. Lo que requiere es una legislación ordinaria pactada que clarifique entre la Iglesia y el Estado la complicada relación laboral que se ha creado al intentar tutelar los legítimos derechos de los Profesores de Religión.

-¿Y respecto al tema de la financiación de las Iglesias? Rafael Navarro Valls: Lo primero que habría que aclarar es si la “autofinanciación” de la Iglesia que contempla el Acuerdo sobre Asuntos Económicos es una mera declaración de intenciones o verdaderamente el último paso de un sistema gradual establecido en los Acuerdos. No todos los expertos coinciden en este punto.

Sin embargo, sí que existe unanimidad al distinguir entre la labor pastoral de la Iglesia, por un lado, y por otro, la amplísima labor asistencial que realiza. La primera, que es la específicamente religiosa podría financiarse -llegado el caso- con los recursos de los fieles. La segunda, es decir, la asistencial y benéfica, siempre continuará necesitando de la colaboración económica del Estado, sin que aquí quepa hablar propiamente de “autofinanciación”.

Esta aportación económica del Estado -como sucede, por lo demás, con las Organizaciones No Gubernamentales- no implica privilegio para la Iglesia, ya que se trata de la aplicación de un principio de justicia material en atención con labores asistenciales que, sin la intervención de la Iglesia, quedarían desatendidas.

Por otra parte, no se debe desconocer que la actual asignación tributaria es ya una forma de autofinanciación que consiste en la transferencia que hace el Estado a la Iglesia Católica de un pequeño porcentaje, el 0,5239% del IRPF de los ciudadanos, que lo asignan en el libre ejercicio de su voluntad.

En el supuesto de que se tome la decisión de reformar el acuerdo de Asuntos Económicos habrá que pactar entre el Estado y la Santa Sede la sustitución de los sistemas de colaboración directamente financiera por otras formas de colaboración económica. No puede olvidarse que la Constitución establece en su artículo 16.3 un sistema de cooperación entre el Estado y las confesiones religiosas.

-Pero el actual sistema de colaboración económica con la Iglesia Católica, ¿no introduce la desigualdad con las otras confesiones religiosas minoritarias? Rafael Navarro Valls: Cuando se firmaron los Acuerdos con protestantes, musulmanes y judíos (leyes 24,25,26/1992, de 10 de noviembre) se recogió un sistema de financiación indirecta de estas confesiones por el Estado en los mismos términos que la Iglesia católica. Lo que no llegó a plasmarse fue un sistema de financiación directa, en algún caso, no deseado por alguna de esas confesiones.

No puede olvidarse la doctrina del Tribunal Constitucional sobre el tratamiento desigual en atención a las circunstancias desiguales de los sujetos. Como ha declarado, no es la misma la historia y tradición de la Iglesia en España que la de las demás confesiones.

De todas formas, no habría ningún obstáculo a que se renegociara este punto, de modo que las confesiones minoritarias pudieran beneficiarse del sistema de financiación directa.

-¿Respetan las últimas decisiones del gobierno -que vuelven a convertir la enseñanza de la religión en la escuela en una asignatura no evaluable y optativa- los Acuerdos entre el Estado y la Iglesia católica? Rafael Navarro Valls: Para entender este tema, hay que partir de la propia Constitución, que en su artículo 27.3 establece que “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones”.

Como han resaltado destacados administrativistas, la Constitución no garantiza solamente que quien lo desea pueda -privadamente o valiéndose de la ayuda de terceros (incluidas instituciones religiosas)- dar a sus hijos la formación moral o religiosa que prefiera. El dictado constitucional reclama además, que en la programación educativa de la enseñanza institucionalizada, se incluya también esa formación religiosa acorde con las propias convicciones.

En aplicación de este precepto, los Acuerdos con la Iglesia católica de 1979 establecieron que los diversos niveles educativos de la enseñanza no universitaria incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los centros de educación.

Esta enseñanza -siempre según el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales- tendría dos características : a) establecerse en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales ; b) no tener carácter obligatorio para los alumnos, garantizándose, sin embargo, el derecho a recibirla.

Como del carácter voluntario de una asignatura no se deduce que las correspondientes calificaciones no sean tenidas en cuenta, el Tribunal Supremo en varias sentencias han declarado nulos los preceptos en que se establece ese criterio.

De este modo, las últimas disposiciones que disponen que la enseñanza de la religión en la escuela es asignatura no evaluable conculcan los acuerdos con la Santa Sede, que otorgan a esa enseñanza carácter “fundamental”.

-El ministro del Interior ha postulado alguna forma de control sobre las actividades de los grupos religiosos en España, en especial de las islámicas ¿Cabe, desde el punto de vista jurídico esa intervención estatal? Rafael Navarro Valls: Aunque el ministro se ha referido a las actividades de todos los grupos religiosos en general, es evidente que sus declaraciones apuntan a la confesión (Islam) a que presuntamente pertenecen los autores de los últimos atentados en España. No tendría sentido que se estuviera refiriendo, por ejemplo, a grupos católicos que ninguna intervención tienen o han tenido en esos actos criminales.

Así las cosas, es evidente que las declaraciones del ministro inicialmente responden a una preocupación compartida por la opinión pública: la de que no pueden utilizarse las libertades democráticas (entre ellas, la libertad religiosa) para atacar la democracia.

Sin embargo, el tema es extraordinariamente delicado, pues afecta a derechos fundamentales de la persona que no pueden conculcarse. No puede olvidarse que la libertad religiosa sólo puede limitarse cuando así lo exige el orden público o se violan derechos-libertades de los demás.

En este sentido, tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal de Derechos Humanos, en principio, excluyen la aplicación preventiva y sólo gubernativa del orden público. Es más, el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha aceptado implícitamente (caso Tsavachidis contra Grecia, 1999) que los ciudadanos no pueden ser sometidos a vigilancia por servicio de inteligencia por su sola pertenencia a una confesión religiosa (en aquel caso, testigos Jehová).

Por tanto, si no hay concretos indicios de delitos ( y en este caso, con supervisión judicial) no cabe un control preventivo de las actividades religiosas.

 

La ideología de género. 

ESCUELA PARA PADRES

La ideología de género.

La llamada IDEOLOGÍA DE GÉNERO, conocida también como FEMINISMO DE GENERO, que es algo más que el conocido y antiguo fenómeno del Feminismo ya clásico, que se inició en el siglo XIX, reivindicando la mujer, justamente, sus derechos para votar en las elecciones, sus derechos para trabajar en condiciones similares a las de los hombres, a cobrar en justicia lo mismo que ellos, en acceder a cargos públicos, en tener la misma capacidad de obrar jurídicamente que ellos, sin necesidad de la antigua “autorización marital” para las casadas, con mayoría de edad a la misma que la de los hombres, etc. etc.

La “Ideología de género” (IG) va mucho más allá de esas justas reivindicaciones antes citadas. Tratando de superar la ancestral inferioridad de hecho y de derecho en la que las mujeres han vivido en la Historia, y con el deseo de igualarse al hombre, llegan a conclusiones y planteamientos verdaderamente absurdos y antinaturales, al menos para la mayoría de las personas que nos consideramos “biempensantes”.

Últimamente han adquirido mucho incremento debido a la influencia de “lobbies”, de grupos de presión política y económica, a lo noticiable que alimenta los medios de comunicación, al deseo de captación de votos por parte de partidos políticos, al necio temor de que le tachen a uno de carca, de facha, de enemigo del progreso, etc.

“¿Quo vadis, izquierda?”, El análisis de los pilares de la izquierda: el grito de la Revolución Francesa de 1789, ¡Igualdad, Libertad, Fraternidad!; el de la Internacional Socialista: “¡Proletarios de todo el mundo, uníos!”, unido al mandato de Carlos Marx de nacionalización de los medios de producción y de la Banca.

La izquierda, ante los fracasos de esas revoluciones en la Historia, “renuncia a esos posicionamientos y busca nuevos campos en que desarrollarse y distanciarse de lo que ella llama La Derecha: el ecologismo, el feminismo, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia, con revoluciones que sustituyan a las de toda su vida: la lucha de clases y del proletariado contra sus explotadores”, pretendiendo atraerse a la gente con poca formación verdadera, a los intelectuales llamados “progres”, y a toda esa clase de juventud (que antes se llamaba “descarriada”) que vive en el barro del sexo libre e indiscriminado, de la droga, del vicio… y de cuyas noticias viven en buena parte los medios de comunicación social. Esas bases en que se apoya ahora la izquierda están insertas en lo que se llama Ideología de Género (IG).

El libro “La IG o el género como herramienta de poder” del escritor argentino JORGE SCALA, autor del libro, ha explicado este tema que cada día está más implantado en la política, pero que casi nadie sabe qué es. Dijo que hay un gran desconocimiento sobre esta ideología que es más dañina, dijo, que la Nazi o el Marxismo, porque destruye la parte nuclear de la persona, su antropología sexual. Los nazis mataron –decía- 50 millones de personas; el marxismo, 100 millones y la IG causa más de 40 millones de abortos, CADA AÑO. Para que el hombre y la mujer sean idénticos, solo hay un escollo que salvar: el embarazo. Si el aborto es libre, la mujer podrá decidir en cada caso si desea ser idéntica al hombre.

La IG es una implantación mundial, una planificación política que, principalmente desde la ONU, se extiende como sistema de poder global, como una mancha de aceite, (de mal aceite…) No se sabe bien quien la creó o la impulsó, pero sí que es una forma de pensamiento que se mueve en esferas intelectuales, al principio sin ninguna ambición política o social, pero desde la ONU como plataforma, y por impulso de lobbies interesados: farmacéuticos, médicos, LGTB, etc. se usa como medio de presión y de poder económico y político, moviendo cifras millonarias.

España es un tubo de ensayo muy propicio para esta IG, debido a su actual gobierno, a su posición geográfica como punto de entrada en Europa, y su influenza en América latina. Para ello se usan tres herramientas fundamentales: 1º. La educación, adoctrinando la mentalidad infantil por medio de la asignatura de Educación para la ciudadanía, por ejemplo. 2º. La difusión o propaganda a través de los medios de comunicación social. 3º. El poder legislativo para implantar sus tesis a través de leyes cuyo incumplimiento conlleva el castigo, la amenaza o el desprecio. De todo ello veremos pruebas al final de esta charla.

Los padres de familia deben estar muy atentos a la implantación de esta IG en las escuelas públicas y privadas, defenderse en las asociaciones escolares, sin miedo ni vergüenza ni complejos. Se trata de la formación de sus hijos, de su futuro. Recordemos el artículo de la Constitución española que dice que el gobierno garantiza que los hijos sean educados según los valores morales que defienden sus padres, artículo que está siendo violado constantemente en España.

Dice el autor citado que la IG es un monumento de la estupidez humana, engendrado por filósofos de 3ª división, cuyas tonterías las detectan las personas más sencillas y con sentido común no contaminado. Pero con ayuda del relativismo moral y el fenómeno de la globalización, se está metiendo en las mentes humanas “con el calzador del diablo”, y las llamadas “izquierdas” están aceptándola y extendiendo sin darse cuenta de que suponen una dominación capitalista de grandes empresas que se están forrando.

Recientemente, del 9 al 11 de febrero pasado, ha habido un Congreso Internacional sobre la IG, en la universidad de Navarra tratando de estos temas. También hubo unas conferencias a cargo de Monseñor Tony Anatrella, psicoanalista y especialista en psiquiatría social, Consultor del Consejo Pontificio para la Familia, entre otros cargos, que habló a los obispos africanos, reunidos en Accra (Ghana) el pasado año. Pero antes hemos de ver qué pretende la IG.

La IG es una superación desorbitada del movimiento feminista radical. Sabido es que el hombre ha aprovechado, desde que existe, su mayor fuerza física para imponerse a la mujer que ha desarrollado otra fuerza interior, una resistencia al dolor, superior a la del hombre. Ello ha traído en la Historia a un puesto de privilegio para el hombre en todos los terrenos y un puesto social secundario para la mujer. En tiempos de Jesucristo, la situación no era diferente a la de miles de siglos anteriores, salvo excepciones, como la de la famosa reina de Saba, o Cleopatra, y algunas heroínas que aparecen en la Biblia.

San Pablo refleja también en alguna de sus cartas esa sujeción de la mujer al marido, aunque predica el amor que debe el marido a su mujer. El mismo, de grandes contactos humanos, cita en sus cartas unos 70 nombres propios entre los cuales hay unos 13 o 14 nombres de mujeres que, así como antes otras que seguían a Jesús, ayudaron en la extensión del cristianismo.(Apia, Estéfana, Febe, Junia, Julia, María, Olimpia, Prisca, Pérsida, Priscila, Trifena, Trifosa). Jesús trata con gran respeto a las mujeres, como sabemos por los evangelios.

Ante esa situación histórica, las mujeres del siglo XIX empezaron su batalla del feminismo justo y necesario. Esta batalla aún sigue hoy día: A primeros de marzo de este año, el Parlamento Europeo estudiará una serie de medidas para, entre otras, dar flexibilidad en los horarios de las empresas a las mujeres con hijos que atender, para equiparar salarios entre mujeres y hombres, lograr que más mujeres accedan a puestos de responsabilidad en las empresas (actualmente sólo un 3% ocupan esos cargos); para ayudar también a la dignidad de la mujer en el mundo árabe, etc. etc. La empresa huye de las mujeres que están en cinta; las mujeres no quieren tener hijos por miedo a perder el trabajo; hay más paro femenino que masculino; es más difícil encontrar empleo a ellas. Todo ello motiva el movimiento justo feminista. Pero este otro movimiento de la IG que analizaremos es una superación exagerada de ese feminismo clásico.

El libro “El problema del género: Feminismo y Subversión de la identidad”, de la escritora feminista radical de USA, Judth Butler, escribió hace ya algunos años un que se convirtió en algo así como libro de texto en diversos programas de estudios femeninos en algunas universidades norteamericanas, en donde la IG viene siendo promovida. En dicho libro dice unas frases que parecen más bien de un cuento de ciencia ficción: “El género es una construcción cultural; no es un resultado causal del sexo, ni tan aparentemente fijo como el sexo…El género viene a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia, las palabras “hombre” y “masculino” podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; “mujer y femenino”, tanto un cuerpo masculino como uno femenino”.

Como muchos podrían seguir considerando el término “género” como una forma cortés de decir “sexo”, algunos ya hace años que han decidido difundir una nueva expresión: “roles socialmente construidos”. La IV Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, realizada en septiembre de 1995 en Pekín, fue el escenario elegido por los promotores de las nuevas teorías para su propaganda mundial. Muchos delegados participantes que ignoraban “la nueva perspectiva” sobre el término GENERO, solicitaron una aclaración, así que la directiva de la conferencia de la ONU emitió la siguiente definición: “El género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo” (NOTA: la palabra “role” es inglesa y significa el papel que desempeña una persona en la vida, en una obra de teatro, etc.)

Esta definición creó mayor confusión entre los delegados provenientes de países católicos y de la Santa Sede quienes solicitaron una mayor explicación del término, ya que se presentía que podría encubrir una tolerancia hacia orientaciones homosexuales. Pero la exdiputada del Congreso de USA, Bella Abzug reafirmó que “el sentido del término “género” ha evolucionado, diferenciándose de la palabra “sexo”, para expresar la realidad de que la situación y los roles de la mujer y del hombre son construcciones sociales sujetas a cambio”.

Quedaba claro, pues, que los partidarios de la nueva perspectiva del género, proponían algo mucho más temerario, como por ejemplo, que “no existe un hombre natural o una mujer natural, que no hay una conducta exclusiva de un solo sexo, ni siquiera en la vida psíquica”. Ante estas afirmaciones, muchos delegados cuestionaron que se incluyera ese término y significado en las conclusiones, a lo cual la citada diputada mantuvo que los intentos de varios Estados Miembros de borrar el término “género” y reemplazarlo por “sexo” era una “tentativa insultante y degradante de revocar los logros de las mujeres, de intimidarlas y de bloquear el progreso futuro”

A continuación se difundieron textos empleados por feministas de USA, usados en colegios y universidades de allí, entre los que se leía, por ejemplo; “Los hombres y las mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad. El deseo sexual se puede dirigir hacia cualquiera. La heterosexualidad es una condición impuesta: se fuerza a las personas a pensar que el mundo está dividido en dos sexos que se atraen entre sí. Existen diversas formas de sexualidad…etc. Cada niño se asigna a una u otra categoría según la forma y tamaño de sus órganos genitales, así convierten a cada uno en lo que la cultura piensa que es: femenino o masculino.”

El feminismo de equidad es sencillamente la creencia en la igualdad legal y moral de los sexos. Busca el tratamiento justo y equitativo por parte del mercado laboral, por parte de la justicia, de las leyes. Pero el feminismo de GÉNERO es una ideología que pretende abarcarlo todo. Mientras la feminista clásica piensa que se ha adelantado mucho, la feminista de género piensa que ha empeorado; que el sistema patriarcal que rige en el mundo es opresivo para la mujer; esto no es ya cierto en USA donde el 55% de los estudiantes universitarios son chicas, pero hay otros datos en contra, como hemos visto en la situación actual del mercado laboral.

Una de las críticas contra la IG más importantes es la que hace Dale O´Leary, según la cual dicha ideología se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Según Marx toda la historia es una lucha de clases, de oprimido contra opresor, que acabará cuando los oprimidos ganen e impongan la dictadura del pueblo oprimido. El filósofo Engels sentó las bases de esa conexión entre marxismo y feminismo: En su libro “El origen de la familia, la propiedad y el estado”, escrito en 1884, dice: “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer, unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra es la del sexo femenino por el masculino”. Según O´Leary, los marxistas clásicos creían que el sistema de clases desaparecería una vez se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se forzara la entrada de la mujer en el trabajo, se cuidaran los hijos por el Estado y se eliminara la religión. Sin embargo, para la IG los marxistas fracasaron porque “no atacaron directamente a la familia, que es la verdadera causa de las clases”.

En este sentido, la feminista Shulamith Firestone afirma la necesidad de destruir la diferencia de clases, más aún, la diferencia de sexos, y escribe: “ello requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; se restaure a la mujer la propiedad sobre su propio cuerpo así como el control de la fertilidad humana, incluyendo las nuevas tecnologías, así como las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños; no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción misma  de sexos; las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente”. De ahí que hay texto que dice: “una estrategia apropiada y viable del derecho al aborto es el informar a la mujer que toda penetración heterosexual es una violación, aunque ella piense lo contrario”

Añade algo más demencial esa señora Firestone: “ya no podemos justificar la continuación de un sistema discriminatorio de clases por sexos sobre la base de sus orígenes en la Naturaleza. Por razón de utilidad, empieza a parecer que debemos deshacernos de la Naturaleza.” “Toda diferencia entre hombre y mujer es una construcción social y tiene que ser cambiada. No existen dos sexos, sino más bien muchas “orientaciones sexuales”.Para conseguir este fin se diseñan 4 áreas de ataque:

1) Reclamar apoyo económico oficial para el cuidado de niños y los derechos reproductivos.

2) Reclamar libertad sexual. Derecho a la preferencia sexual. Derechos homosexuales y lesbianos.

3) El control feminista de producción cultural ideológica. (Influencia en la prensa, TV, radio, revistas. etc.)

4) Juntas de mujeres en los sindicatos que luchen por sus intereses.

La Sra. O´Leary critica la IG y dice que el propósito de la misma no es más bien mejorar la situación de la mujer, sino el separar a la mujer del hombre y destruir la familia a la que consideran estas feministas como una construcción social que mantiene un sistema patriarcal denigrante para la mujer. Para la IG el ser humano nace “sexualmente neutral y luego es socializado en hombre y mujer, lo que afecta negativamente a ésta; hay que depurar la educación a fin de que los niños puedan crecer sin que se les exponga a trabajos “sexo-específicos”. (es decir: muñecas y pistolas, por ejemplo). La IG pretende que no haya diferencias de conducta ni de responsabilidad entre el hombre y la mujer en las relaciones paterno-filiales, en la familia. Afirman que en “sociedades más imaginativas, la reproducción biológica podría asegurarse con otras técnicas” (o sea, diferentes a la anticuada de la relación sexual)

En definitiva: para la IG “acabar con el género es acabar con el patriarcado y las muchas injusticias perpetradas en nombre de la desigualdad entre los géneros”. Para una feminista de género, Susan Moller, un “soñado futuro sin géneros” sería aquel en que no hubiese “roles” masculinos o femeninos, los hombres y las mujeres igualmente responsables en las áreas domésticas; las niñas, orientadas hacia áreas no tradicionales de la mujer, no exponiéndolas a la imagen de la mujer como madre o esposa. El final de la familia biológica, “la vuelta a la sexualidad perversa natural“. (El todo vale) No piensan que los animales no son tan depravados como ellos pretenden ser.

La familia nos da las primeras lecciones de vida natural: padre y madre, con sus características naturales y sus peculiaridades físicas y, por tanto, laborales; es la familia la que primero nos enseña la religión, a ser buenos ciudadanos, a la continencia sexual, etc. Todo ello va en contra de las ideas de la IG. Según ésta, no debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa a cuidar de los hijos. No debe tener esta opción –dicen las féminas de género- porque si no, muchas mujeres optarán por quedarse, porque se lo pide el cuerpo, o sea, la naturaleza que ellas tratan de borrar. Este ataque contra la familia contrasta notablemente con la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, promulgada por la ONU en 1948, que en su artículo 16 defiende la familia y el matrimonio, y dice: 1) Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho a casarse y fundar una familia. 2) Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 3) La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Sin embargo, en la Conferencia de Pekín se propuso otras cosas por parte de las representantes de la IG las cuales borraron del vocabulario del programa las palabras “esposa”, “marido”, “madre o padre”, en contra, además, de las orientaciones y advertencias del Papa Juan Pablo II.

Para las féminas de género, debe haber una “libre elección en asuntos de reproducción y de estilo de vida”, o sea, libertad de abortar y de relación homosexual. Ese derecho de reproducción incluye el de las lesbianas de concebir por inseminación artificial, acudiendo a un “banco de semen”.

En un impreso que circuló durante la Conferencia de Pekín, la ONG International Gay and Lesbian Human Rights Comission, exigió este derecho en los siguientes términos: “Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamamiento a los Estados Miembros a reconocer el derecho a determinar la propia identidad sexual, a controlar el propio cuerpo, a escoger cuándo y cómo engendrar y criar hijos, sin distingo de la orientación sexual”. Para la IG existen 5 sexos y, por tanto, no debe hablarse de hombre y mujer simplemente, sino de: 1) mujeres heterosexuales. 2) mujeres homosexuales; 3) hombres heterosexuales. 4) hombres homosexuales y 5) personas bisexuales.

Esta afirmación contrasta con todas las pruebas científicas existentes según las cuales sólo hay dos opciones desde el punto de vista genético: o se es hombre o se es mujer. No hay nada que esté en el medio.

A parte de estas “lindezas”, la IG ataca a la Religión que según las féminas del género, es la causante de la opresión de la mujer, sea la Católica, como la Evangélica y la Ortodoxa, así como a los judíos y a los musulmanes o a quien contradiga a la IG. Por ello las féminas radicales propugnan la idea de un dios que es Sophia, la Sabiduría femenina; o la diosa madre que está en su interior. “Encontré a dios en mí misma y la amé ferozmente; el poder salvador está en mí misma y es fuerte y creativo” dice una fémina.

El feminismo de género es un sistema cerrado, como dice O´Leary, contra el cual no hay forma de argumentar. No puede apelarse a la naturaleza, ni a la razón, la experiencia, o las opiniones y deseos de las mujeres verdaderas, porque dicen  que todo eso es “una construcción social falsa”. La IG se ha desarrollado mucho en USA y está llegando a otros países, entre ellos el nuestro, como luego veremos, al amparo de los jóvenes intelectuales que, a falta de otra formación, creen lo más original y raro que se predique. No cuela tanto en mentes menos intelectualizadas, más naturales y sanas…pero desde posiciones políticas de gobiernos interesados, se va introduciendo a golpe de leyes ilícitas.

¿Qué pasa en ESPAÑA? – Aquí, el 51% de las mujeres que tienen trabajo remunerado, no tienen hijos, y la mayoría de ellas aducen como motivo principal la dificultad para compaginar los hijos con el trabajo. El 85 % de las que han tenido un hijo, renuncian a tener otro. A pesar de que un documento del Consejo de Europa reconoce que invertir en la cohesión de la familia es un factor de desarrollo en tiempo de crisis, España está a la cola de ayudas a la familia. BENIGNO BLANCO, presidente del  Foro español de la Familia, explicaba hace poco que lo que la humanidad ha visto siempre como un bien: familia unida, hijos, etc., hay quien dice que es malo: es la IG que la ONU adoptó en las cumbres de El Cairo y de Pekín (como ya vimos) y que el gobierno de Zapatero ha adoptado también en varias leyes.

No obstante en España hay también un fuerte movimiento pro-familia y pro-vida, que trata de llevar al convencimiento de la sociedad y de los empresarios que todo lo que sea apoyar la cohesión de la familia es bueno para la sociedad. (NOTA: EL DÍA 26 DE MARZO SE CELEBRARÁ EN MADRID UNA CONCENTRACIÓN DE 48 ASOCIACIONES EN DEFENSA DE LA FAMILIA). En otros países, como Holanda, Francia, Alemania, Suecia o Noruega, el hacer horarios laborales más lógicos y de acuerdo con la vida familiar ha dado buenos resultados y se ha notado en los índices de natalidad. Pero las fuerzas de izquierda españolas reaccionan frente a las medidas de apoyo a la maternidad y las tachan de retrógradas y de visión rancia. Por ejemplo, la Ley de Protección a la Maternidad que ha aprobado la Comunidad Valenciana, ha sido calificada de “doctrinal e ideológica”, y la Asociación de Mujeres Divorciadas aplaudió la eliminación del “cheque- bebé” por ser “natalista e inadecuado”. La izquierda ha votado en contra de todas las iniciativas legislativas del PP para ayudar a las mujeres embarazadas a fin de no abortar.

La lucha por la igualdad entre hombre y mujer que, en términos de justicia es lógica, se ha salido de madre con la IG y sirve para apoyar medidas disparatadas, como estamos viendo. El mismo papa Benedicto XVI ha alertado en el libro “La Luz del mundo” de que “en nombre de la no discriminación, se quiere obligar a la Iglesia a modificar su postura frente a la homosexualidad o a la ordenación de mujeres”. El Reino Unido es el país que más lejos ha llegado a la hora de implantar medidas antidiscriminatorias. La ley de Igualdad aprobada por el gobierno Blair en 2007 tenía buenas medidas en cuestión de salarios, servicios y empleos, pero al incluir la adopción de menores como un “servicio público”, se encontró con el problema de que no se podía oponer una agencia católica a la  adopción por una pareja de gays. El resultado fue que 13 agencias católicas tuvieron que cerrar. Un matrimonio británico cristiano ha visto rechazada su solicitud de adopción de un niño por sus ideas contrarias a la homosexualidad.  Ahora el pleito está también en si una institución católica, en defensa de su ideario, puede rechazar la solicitud de trabajo de un homosexual.

El proyecto de “Ley integral de Igualdad de Trato y No Discriminación” en España es un intento de legitimar el feminismo radical y la Ideología de Género. Como comentaba el periodista JUAN MANUEL DE PRADA en ABC del 10 de enero pasado: ”Cuando he visto a la señora Leire anunciar esa ley, me he acordado de aquella quintilla del gran poeta Leonardo Castellani.  “”¡Igualdad! Oigo gritar al jorobado Fontova. Y me pongo a preguntar: ¿Querrá verse sin joroba o nos querrá jorobar?”. A la vista salta –seguía diciendo De Prada- que mi señora Leire no es corcovada, sino como diría de Dulcinea el buen Sancho Panza, es “moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho”, adornada de toda suerte de prendas físicas … hemos de concluir que, en efecto, nos querrá jorobar. Según esa ley, cualquiera que ose pronunciarse contra las ideas demenciales de la IG., será jorobado por dicha ley, y considerado reo de homofobia quien sostenga que el matrimonio es la unión de personas de distinto sexo, y el tribunal policial encargado de vigilar la conducta social y de ejercer acciones contra los réprobos, le impondrá severísimos castigos, salvo que estos acusados prueben su inocencia…O sea, algo así como la famosa “ley de la blasfemia” aplicada en Pakistán. No hay que probar la culpabilidad de uno, sino que éste habrá de probar su inocencia.

La Ideología de Género (la IG) viene marcando la hoja de ruta del gobierno de Zapatero desde que llegó al poder del PSOE, en el año 2.000. Las políticas familiares de las dos últimas legislaturas han sido marcadas por la agenda de la IG, una situación que lleva a las familias españolas a vivir en un estado de alarma permanente: entre otras cosas, la retirada de las ayudas a la familia y la supresión del Libro de Familia, aparte de la famosa Educación para la ciudadanía, la Ley de técnicas de reproducción asistida, la ley del aborto, la ley de 1 de julio de 2005 que modifica el Código Civil imponiendo el matrimonio entre homosexuales; la sustitución de los términos “esposo y esposa” por cónyuge A y B, y los de padre y madre por “progenitor A y B”, la adopción de niños por parejas de gays, el Divorcio Expréss, la ley del aborto, etc. etc.

En el reciente Congreso Internacional sobre la I.G. en Navarra, el magistrado de la Audiencia Nacional don José Luis Requero hizo un repaso de las principales leyes aprobadas en España impregnadas de la IG.:

1.- Ley orgánica 1/2004 contra la violencia de género. Utiliza el término “género” para no usar el de varón contra la hembra, o marido contra la esposa, además de que no contempla casos de violencia contra otros seres inocentes de la familia, niños o ancianos.

2.-Ley 13/2005 del “matrimonio” homosexual y permite la adopción a los homosexuales.

3,-Ley Orgánica 2/2006 de Educación para la ciudadanía, de la que hemos hablado mucho, impregnada de ideología de género y otras “lindezas”.

4.- Ley de Reforma del Registro Civil. Hace posible registrar un cambio de sexo, incluso sin operación quirúrgica alguna, solo por el deseo de cambiar.

5.- Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo (o sea, del aborto). Se permite abortar sin alegar motivo porque el aborto, según la IG., es un derecho, un ejercicio de la autonomía de la mujer.

Algunos Estatutos de AUTONOMIAS, han asumido esta ideología en sus artículos.

El proyecto de Ley de Igualdad de trato antes mencionado, será una vuelta de tuerca a esos postulados igualitarios que proclama la IG. Esta ley supone un maltrato a la escuela concertada y a la enseñanza diferenciada por sexos, para oponerse así a los idearios de los colegios que no comulguen con esas ideas, a los que retirarán la subvención. Así, los padres que quieran dar una educación conforme con sus normas morales, en vez de estar protegidos por el Estado, como dice nuestra Constitución, estarán penalizados y tendrán que pagar doblemente la educación de sus hijos: al colegio la enseñanza de sus hijos y por los impuestos, la enseñanza de los demás.

Esta Ley anunciada, crea una especie   del “delito de opinión” (algo así como el delito de blasfemia aplicado en Pakistán); elimina la presunción de inocencia (como decía antes) y crea una fiscalía especial que perseguirá esos delitos de opinión. (Algo así como la policía religiosa del imán de Lérida).

En Alemania se han dado 35 casos de padres sancionados por negarse a que sus hijos reciban clases de “formación sexual” al estilo de la IG en sus colegios respectivos.

El arzobispado de Valencia ha preparado un programa de educación en lo afectivo y en lo sexual, de acuerdo con la doctrina católica, que ha sido solicitado por unos doscientos colegios, públicos y privados. Pues bien, el colectivo “Lambda”, de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, ha exigido a la Consejería de Educación de la Generalidad valenciana que no permita ese programa ya que expresa “contenidos discriminatorios” y vulnera derechos de ese colectivo, por considerar que son personas “disfuncionales”  que deben vivir en castidad. Para ellos, estas afirmaciones están fuera de la legalidad, tal como reconoce la Ley Orgánica de Educación, uno de cuyos objetivos es el “reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual”; también dice que está ese programa en contra de la Ley de Salud sexual y reproductiva y de interrupción del embarazo, antes referida.

Dicen que ese colectivo pondrá en marcha todas las acciones posibles para que ese programa, que dicen “vulnera nuestra igualdad y dignidad”, sea retirado. No podemos permitir que las creencias religiosas personales estén por delante de los derechos fundamentales de respeto y no discriminación y que eso se haga con el visto bueno de la administración valenciana “. Es decir, que niegan el derecho de la Iglesia a enseñar su moral, mientras ellos pueden ampararse en las leyes para enseñar e imponer su inmoralidad.

He mencionado anteriormente que la lucha de la mujer por su dignidad empezó en el siglo XIX, y no ha parado hasta estos momentos, para lo cual han usado métodos muy variados, llegando al extremo de la ideología de género estudiada. Quiero citar tres casos de mujeres cristianas en vías de canonización que en el citado siglo XIX lucharon por esa dignidad con “armas cristianas”: los grandes cambios de ese siglo en Europa son, principalmente, la revolución industrial, el crecimiento de las grandes ciudades, el nacimiento del proletariado, etc.

Una mujer, Bonifacia Rodríguez Castro (será canonizada pronto, nacida en 1837 en el seno de una familia artesana, que comenzó a trabajar a los 15 años y experimentó las duras condiciones de la mujer trabajadora, con un horario agotador y un salario ínfimo, creó su propio taller de cordonería y pasamanería al que acudieron muchas jóvenes a trabajar de forma justa. Fundó luego la Congregación de las Siervas de San José, ayudada por el jesuita P.Butiñá,en 1874. También, Josefa Naval, de Algemesí (1820), hoy Beata, que creó una escuela de bordado, y la también Beata Mª Dolores Rodríguez Sopeña, de Almería, creadora de los Centros  Obreros de instrucción. Todas ellas trabajaron por la dignidad del trabajo de la mujer de forma ortodoxa y con arreglo a las ideas de justicia social  de nuestra Iglesia que promulgó poco después el Papa León XIII en su famosa encíclica “De Rerum Novarum” el 15 de mayo de 1891.

francisco@micumbre.com

 

 

En medio de una efectiva crisis de civilización

El gran debate al que Emmanuel Macron convoca a los franceses se centraría en los grandes temas y cuestiones actuales. Macron comienza su carta cantando las excelencias del estado del bienestar y apelando al orgullo nacional: “Francia no es un país como los demás”…, porque tendría una mayor sensibilidad para la injusticia, la protección social y la solidaridad, y un mayor sentido de la libertad. Sin embargo, todos quieren un país más próspero y una sociedad más justa: “comparto esa impaciencia”; “queremos una sociedad en la que para tener éxito no hagan falta relaciones ni riqueza, sino esfuerzo y trabajo”.

No renuncia al proyecto para el que fue elegido: devolver a Francia su prosperidad; dar prioridad de la lucha contra el desempleo, que se crea sobre todo en las empresas; reconstruir una escuela de confianza y un sistema social renovado para reducir las desigualdades de raíz; replantear el modelo de desarrollo ante el agotamiento de los recursos naturales y el cambio climático.

Esas orientaciones se proyectarían en cuatro temas -la fiscalidad y el gasto público, la organización del Estado y los servicios públicos, la transición ecológica, la democracia y la ciudadanía-, desgranados en una treintena de cuestiones. Sobre la base de que no hay preguntas “prohibidas”, pues se trata de precisar el proyecto nacional y europeo, afrontando el porvenir con nuevas ideas.

Macron, según expresó en una reunión con alcaldes, no querría que Francia se desgarrase por la cuestión bioética. Pero, de momento, este tema tan sensible está desgarrando el grupo de LRM en la Asamblea Nacional. Como puede desgarrar a todos el debate en marcha, pues no será fácil conciliar las diversas perspectivas ante las grandes cuestiones, en medio de una efectiva crisis de civilización.

Pedro García

 

 

A 'Lisboa 2022'

Desde que la providencial intuición de san Juan Pablo II comenzara a cuajar allá por 1984, los frutos de las diferentes Jornadas Mundiales de la Juventud, que desde entonces se han celebrado, han sido abundantes. Hoy la Iglesia sigue en camino, peregrinando, auscultando el corazón de los jóvenes, tantos que muchos han  vuelto de Panamá con la mirada puesta ya en la próxima Jornada Mundial que, fuera de Roma, se celebrará en 2022 en Lisboa. Pero es fundamental que hasta entonces, tras la fuerte experiencia vivida en esta JMJ de particulares acentos centroamericanos, cada cual siga caminando, viviendo y compartiendo la fe, volviendo a las parroquias, a las comunidades, a las familias y a los amigos, a transmitir lo experimentado para que el testimonio contagie a otros y sean muchos los que en todo el mundo puedan vibrar con el Evangelio.

Enric Barrull Casals

 

 

El delito de blasfemia

Se anuncia para estos días la vista en el Tribunal Supremo de Pakistán de la revisión de la sentencia absolutoria de Asia Bibi, tras nueve años de cárcel, por una injusta acusación de blasfemia, castigada con pena de muerte. No es un recurso de revisión semejante al de los ordenamientos jurídicos de los países democráticos: existe el derecho a volver sobre una sentencia firme, si se descubren datos nuevos que podrían alterar la decisión de los jueces si los hubieran conocido en su momento. En Islamabad no hay novedades, sino sólo una decisión política, para dilatar la ejecución de lo decidido por los magistrados, con la esperanza de aplacar las graves alteraciones de orden público provocadas por masas musulmanes fanáticas, opuestas a la liberación de esa madre de familia cristiana, condenada por el hecho de ser cristiana.

Suso do Madrid

 

 

Aceite, Turismo, Aceitunas y…

 

                                Dios… o la Creación (“ambas es lo mismo”) dejó al hombre en tierras, todas ricas… simplemente invitándole o retándole, a que con su inteligencia y trabajo, las explotara (cuidándolas); y viviera de ellas, con suficiente desahogo material, para después; “cultivar su yo inteligente o espiritual”; y así, ir progresando en un verdadero progreso; por tanto no hay tierras o mares pobres; “los pobres son los hombres que las habitan y que no saben cultivarlas o explotarlas con la verdadera inteligencia que esos lugares necesitan”; de ahí le vienen todas las miserias que padece.

                                Mi provincia (Jaén) es más que rica en tierras y serranías enormemente ricas en productos y materias muy variadas; y que se dan en sus casi catorce mil kilómetros cuadrados. En ellas se produce la mayor cantidad del insustituible aceite  de aceituna (mal denominado de oliva, puesto que la oliva u olivo, es el árbol y el fruto la aceituna, por tanto y al igual que se nombran otros zumos, al aceite (que es otro zumo natural) se le debe denominar de aceituna) que por otra parte, es el único aceite del mundo, puesto que el nombre le viene desde mucho antes de que se inventara no sólo el papel, sino incluso el pergamino o papiro; puesto que viene desde los ancestros de la civilización mesopotámica; y hay testimonios escritos en aquellas tablillas de arcilla, que son la base de la civilización occidental. De ahí que todo lo demás que se denomina “aceites”, no deben considerarse así, sino como lo que son en realidad, o sea “grasas, sean de ballena, cacahuete, girasol u de lo que sean”; y es por lo que todos los países productores de ese “único aceite”, ya debieran emprender el lograr lo que los inteligentes y luchadores franceses, lograron con “su champaña o coñac” (otros países en otros productos); o sea que sólo puede emplearse el nombre de los mismos, en sus lugares de origen o producción genuina, que le diera el nombre y según los casos.

                                Otra de las verdades que hay que saber de “ese único aceite es sus bondades y con arreglo al precio de su obtención”, puesto que muchos ignorantes condicionan el precio en relación a otras grasas. Y es que el aceite es de los pocos productos naturales, que como materia prima interesantísima, no es sólo alimento (es el padre de la tan famosa cocina mediterránea) sino que igualmente, es medicina, cosmética y base para infinidad de preparados sanos para la alimentación humana; y por tanto el precio de un litro (que es la décima parte menos de un kilo) no representa gran cosa en el costo de la cesta de la compra; lo que puede comprobar el consumidor inteligente, si anota lo que compra para su casa y su salud, en relación al resto de las compras del mes o de la semana y donde entran, infinidad de “chuminadas” prescindibles por demás. Sepamos igualmente que ese “aceite” fue denominado en un congreso internacional, como “el amigo del corazón”, que en investigaciones posteriores, se afirma es un protector para prevenir el tan temido cáncer; y muchas cosas más. Del mismo se puede fabricar la mejor margarina del mundo, puesto que sus propiedades lo permiten y ya en otros países se ha logrado hacerlo.

                                Si hablamos de la aceituna, como aperitivo e incluso como aditamento para enriquecer guisos ancestrales (los musulmanes norteafricanos la emplean con profusión) en el mercado internacional apenas se conocen otras que las aceitunas rellenas y conservadas en salmuera; pero el fruto de la aceituna, admite cientos o miles de tipos de conservas, que con yerbas aromáticas son un majar como aperitivo o acompañamiento de comidas; y secadas ya digo que se emplean para guisos múltiples. Por tanto el campo de difusión es inmenso.

                                Aparte de este cultivo y entre los olivos y me lo afirmó un viejo agricultor hace muchos años, cabe un cultivo de la hasta no hace mucho, “alcaparrera o alcaparronera salvaje” (Capparis spinosa) que en nada perjudica ni entorpece la recolección y cultivo del olivar, puesto que se complementan magníficamente; y cuyos frutos (alcaparra y alcaparrón) son otros dos magníficos productos mediterráneos, que simplemente como aperitivo (alcaparrón) y aditamento para la gastronomía en múltiples platos (alcaparra) son amplísimos; y además, son medicinales, lo que pueden comprobar tanto para el aceite, como la aceituna, si en internet pulsan el nombre del fruto y le añaden, “bondades del mismo”, seguro que se van a sorprender.

                                TURISMO: También y hoy que tanto escasea “lo natural”; en esta vieja Europa; mi provincia, cuenta con varios parques naturales (entre ellos el mayor de Europa y por lo que “nuestra atmósfera”, es aún de las casi no contaminadas de todo el mundo) docenas de parajes naturales, senderismo, turismo rural, turismo cultural, la mayor concentración del denominado “Renacimiento monumental del sur Europeo”; una asombrosa cantidad de yacimiento arqueológicos, datados miles de años antes de Cristo; una infinita cantidad de gastronomía, fruto de su larguísima historia, e invasiones soportadas, etc. etc.

                                Pues bien, a pesar de todo ello y de lo que esos benditos productos producirían de puestos de trabajo y de riqueza exportadora; mi provincia es de las más deprimidas de toda Europa y donde la emigración es ya un cáncer muy antiguo, que ya alcanza hasta a la misma capital; que si se sostiene, es por cuanto la administración pública la nutre con sus múltiples oficinas llenas de empleados, que cobran cada mes pagas seguras y con ello, se nutre el comercio que dicho sea de paso, también decae.

                                Todo ello demuestra dos cosas, la primera y principal, la inutilidad de las clases políticas de todas las tendencias; y la peor de todas, la falta de iniciativa y el conformismo enfermizo de los naturales de aquí, que emplean siempre, “el maldito “ea” y el que emplean profusamente, los que no son otra cosa que inútiles o impotentes”.

                               

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes