Las Noticias de hoy 02 Marzo 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 02 de marzo de 2019  

Indice:

ROME REPORTS

Mons. Rogelio Cabrera, tras la reunión con el Papa, apunta a “situarnos a favor de las víctimas” y al “deber humanitario de atender” a los migrantes

Sínodo Amazonía 2019: 80 expertos participan en el Seminario preparatorio en Roma

CON LA SENCILLEZ DE LOS NIÑOS: Francisco Fernandez Carbajal

“Que no me apegue a nada”: San Josemaria

Cuaresma y Semana Santa

Algo grande y que sea amor (VI): Para que la música suene: Eduardo Camino / Carlos Ayxelá

Comentario al Evangelio: Comprender y amar

Vlll DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.: + Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

¿Para qué propone el Papa un «mestizaje cultural»?: Luis Fernando Valdés

La importancia de la familia en la sociedad, sus virtudes y valores humanos: Francisco Gras

Familia, escuela de amor: Silvia del Valle Márquez

Cuaresma, polvo, pero polvo enamorado: Daniel Tirapu

La educación emocional: Lucia Legorreta

"Homenaje al cine" (Vídeo con motivo de los Oscars): Alfonso Mendiz

¿QUÉ ES LO QUE NO VE EL PRESIDENTE?: René Mondragón

SECRETOS: GEORGES FRIEDENKRAFT

El Brexit ya es sólo un problema inglés: Jaume Catalán

La partitocracia: Pedro García

Violencia contra sacerdotes y religiosos: Jesús D Mez Madrid

Miedo no… pánico y canguelo: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Mons. Rogelio Cabrera, tras la reunión con el Papa, apunta a “situarnos a favor de las víctimas” y al “deber humanitario de atender” a los migrantes

Audiencia del Papa con 4 obispos mexicanos

marzo 01, 2019 17:47Rosa Die AlcoleaConferencias Episcopales, Entrevistas, Papa y Santa Sede

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(ZENIT – 1 marzo 2019).- La atención humanitaria por parte de la Iglesia mexicana a los migrantes de la “caravana” procedente de Centroamérica, la importante participación en el Encuentro sobre ‘La Protección de los Menores en la Iglesia’, y la misión de los jóvenes mexicanos son los principales temas tratados en el encuentro del Papa con los obispos mexicanos, ha contado Mons. Rogelio Cabrera a la agencia Zenit.

El Santo Padre ha recibido esta mañana en audiencia privada al Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, junto a los otros tres obispos dirigentes de la CEM: Mons. Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia, vicepresidente; Mons. Alfonso Miranda Guardiola, obispo de Idicra y obispo auxiliar de Monterrey, secretario general; y Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, tesorero general.

Plan Pastoral 2031- 2033

Los obispos mexicanos “Le llevamos el cariñoso saludo de parte del pueblo mexicano” y “le reiteramos el aprecio, apoyo y fidelidad de todos los hermanos en el episcopado”. Asimismo, los prelados de la CEM le entregaron un ejemplar del Proyecto Global de Pastoral 2031- 2033, y platicaron sobre la experiencia de la participación del Presidente de la CEM, en el Encuentro de Protección de menores, y todas las acciones recomendadas.

Además, han dialogado con el Papa sobre la realidad que viven los hermanos migrantes “en su difícil paso a través de nuestro territorio nacional”, y la ayuda que les brinda la Iglesia, aseguran, y finalmente le compartieron el trabajo que hace la Iglesia católica, especialmente en el tema de “construcción de paz en México”.

Exhortación del Papa

El Santo Padre ha exhortado a los obispos mexicanos a tres primeras consideraciones: La atención a las víctimas, la formación de sacerdotes y la indicación de “reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales elevándolas a un rango normativo, no solo indicativo”, dice el comunicado emitido por la CEM esta mañana.

Mons. Rogelio Cabrera López se encuentra con un grupo de familia mexicanas © Facebook Arzobispo de Monterrey

En el caso particular de México, ahora le corresponderá a la CEM “apoyar, supervisar y verificar en cada una de las diócesis”, el cumplimiento, por una parte, de los procedimientos canónicos establecidos, estos últimos de acuerdo a las Líneas Guías, aprobadas por los obispos de México, y validadas por la Santa Sede; y por otra, el Protocolo de aplicación civil, conforme a la legislación sustantiva y adjetiva penal de los diferentes Estados de la República.

Sigue la entrevista realizada por la agencia Zenit, en exclusiva, a Mons. Rogelio Cabrera, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

***

ZENIT: ¿Cómo se ha desarrollado la audiencia con el Santo Padre y de qué temas han hablado?

Monseñor Rogelio Cabrera: Quien se encuentra con el Santo Padre, siempre se siente bien. Su amabilidad, su cortesía, su sentido humano siempre es impresionante. No creo que haya una persona que al verlo se sienta incómoda, al contrario. Muy agradecidos porque nos haya recibido en este diálogo, y porque nos ha dado la entrevista muy rápido, porque nosotros la solicitamos no hace más de 1 mes, y eso también refleja que el Papa quería este encuentro con nosotros.

Los temas que tratamos fueron: Primero, agradecerle la visita que hizo hace 3 años. Está cumpliéndose ahora en febrero el tercer aniversario. Le informamos de las tareas que él nos encomendó cuando estuvo allá, de hacer un plan de pastoral serio y cualificado, –fueron los calificativos que le puso al proyecto–. Ya se lo trajimos, se lo entregamos, ha sido un trabajo de 3 años de la Conferencia Episcopal, de escuchar diversos sectores de la sociedad y de poder llegar a formular la Iglesia que queremos ser en este momento en México.

Mirando hacia Dios, dos acontecimientos para nosotros que enmarcan todo: Primero, el 31 serán los 500 años de las apariciones de Guadalupe y el año 33 son los 2000 de la Redención de Cristo. Entonces, en vista de esos dos grandes jubileos, todo el proyecto pastoral tira hacia el año 31 y hacia el 33.

Ya luego abordamos los temas que nos preocupan en México, los temas sociales: el primero de la migración, en esta cara nueva que tiene la migración en México, por las caravanas, antes eran migrantes solitarios, ahora llegan en grupo. Esto nos pone frente a un desafío de atención fraterna para todos estos hermanos sin prejuzgarlos, sin estar haciendo teorías sobre el por qué de las caravanas, sino simplemente cumplir con nuestro deber humanitario de atenderlos. Hablamos también de la voluntad del Santo Padre de atenderlos humanitariamente e inclusive económicamente a las casas de migrantes para que atiendan los migrantes.

Luego, abordamos el tema también de los jóvenes, este gran desafío para el mundo y para México. El Papa está a punto de entregar la exhortación de los jóvenes, esto también lo abordamos. Los jóvenes grita esperanza, oportunidades de trabajo, de futuro, y luego hablamos sobre la importancia de la formación de los sacerdotes.

Fueron los temas principales, darle mi eco sobre lo que fue el encuentro de los presidentes episcopales por el abuso de menores por parte de clérigos.

Z: ¿Cómo ha vivido usted este encuentro, pastoralmente y espiritualmente?

M. RC: Ha sido impresionante, el encuentro tuvo 4 elementos que lo conformaron todo, muy importantes. Fueron: Oración; escucha de víctimas, respetando el anonimato solo en audio; las temáticas presentadas por los expertos, entre ellas la periodista mexicana Valentina, y luego el diálogo por círculos menores lingüísticos donde estuvimos los de habla hispana y los de habla portuguesa.

Yo me quedo principalmente con estas consignas: Primero escuchar a las víctimas y ponernos de parte de las víctimas, los sacerdotes son nuestros colaboradores, son nuestros hermanos en el Ministerio pero no podemos olvidar que para un obispo, los niños y los jóvenes tienen el lugar que Cristo les ha dado en la Iglesia y en el mundo. Por eso nuestra total cercanía y nuestro deber de ponernos de parte de las víctimas. Lo segundo es escuchar. Que los obispos tengamos esa paciencia filial, esa paciencia oir el sufrimiento de las víctimas y de sus familias.

El otro elemento importante que quedó bien claro es que tenemos que rendir cuentas desde luego a Dios, porque es un pecado gravísimo, pero luego también a la Iglesia porque es un delito contra el ministerio sacerdotal y rendirle cuentas a la sociedad, a la autoridad civil, a la ley, al poder judicial para que de acuerdo a la situación, pueda la autoridad decir cual es la sentencia que le toca a aquel que ha cometido un delito.

También nuestra responsabilidad en la sanación de esas heridas, porque tenemos que ver que no queden solos, que tengan la salud espiritual y, sobre todo, la salud profesional de un psicólogo o de un psiquiatra.

Z: Al término del Encuentro sobre ‘La Protección de Menores en la Iglesia’ se anunció que se entregará un vademecum a todos los obispos. ¿Usted piensa que hacen falta otras medidas, además de este documento, a nivel global a todas las iglesias?

M. RC: Tenemos dos medidas, vamos a decir, de supervisión. La primera que tiene que hacer la Conferencia Episcopal, donde él nos pidió reforzar y verificar que todo se está cumpliendo. Pero también, otra más cercana, la responsabilidad que tiene el arzobispo de una zona para que él esté atento, y si el Arzobispo es el que está incumpliendo el obispo de mayor antigüedad tiene que ver que se cumple con todo lo que está. Las normas, nos ha dicho el Papa, no son solo consejos, son normas, se tienen que cumplir.

Z: Usted anunció recientemente que 152 sacerdotes han sido dimitidos del Orden sacerdotal en México. ¿Qué se está haciendo en México para la prevención de abusos?

M. RC: Primero vamos a revisar toda la información para decirla de manera más precisa, la gente tiene que saber cual es la gravedad del problema en nuestro país, pero sobre todo, tenemos que cuidar los ambientes. Los ambientes en las parroquias, los ambientes en los seminarios, y prevenir, es otra de las tareas. Tenemos que ir con estas pruebas de idoneidad para el ministerio sacerdotal. Certificar los ambientes. Seminario menores donde hay menores de edad, escuelas, centros catequísticos, monaguillos, todos los lugares donde se mueven los niños jóvenes, tenemos que certificarlos también.

Z: ¿Qué le parece la decisión del presidente López Obrador de conceder un permiso a los migrantes centroamericanos para residir un año en México?

M. RC: Primero, la inicial, es muy buena, de que tengan un año de oportunidad para que no que sientan ilegales y nadie abuse de su permanencia en México. Eso es muy bueno y todos estamos de acuerdo.

Ahora, como va creciendo el número, pues también el gobierno tendrá que revisar cuál es el papel que tiene que hacer. Yo creo que es bueno que todos tengan derecho a que en lo que les dan la cita para pedir su refugio pues anden en México con la libertad que tiene quien es visto legalmente residente. Yo creo que eso evita mucho los abusos, tanto de grupos delictivos como también de policías corruptos. Somos del deseo de que todos los que llegan tengan este permiso de circular libremente.

Z: ¿El Papa les ha encomendado, en este sentido, alguna labor en especial con los migrantes?

M. RC: Él lo ha asumido como una tarea personal y a nosotros también, a los obispos, nos ha dicho que lo asumamos también, muy personalmente esta tarea.

Z: 12.193 mujeres han sido asesinadas en México de 2015 a 2019, según un reportaje que publica hoy El Universal. Ocho mujeres por día. ¿Cómo trabaja la Iglesia en esta área?

M. RC: Todos estamos sorprendidos de esta escala de violencia. Esto siempre es resultado de una cultura en la que se daña al más débil físicamente. Y la mujer es siempre víctima de violencia familiar y de violencia social. Sobre todo, creo yo que en las familias, tiene que haber esta capacidad temprana de informar lo que está sucediendo en casa, porque siempre habrá estos “valentones” que no miden lo que hacen y dañan seriamente a las mujeres. Y también las mujeres que están en situación de calle, la pobreza, por cualquier otra situación, están indefensas frente a cualquier abuso que puedan cometer ciudadanos o incluso policías.

Estamos trabajando desde la Pastoral de la Mujer. Pero estamos rebasados de tanto problema que tiene el país. La trata de personas, este de las mujeres, los migrantes, los pobres en las calles, tenemos un crecimiento de indigencia en todas las ciudades. Monterrey, donde yo estoy de obispo, no damos abasto la atención para darles de comer a los que hay en la calle. México es un “florilegio” de dificultades.

 

Sínodo Amazonía 2019: 80 expertos participan en el Seminario preparatorio en Roma

De Antillas, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela

marzo 01, 2019 13:59Rosa Die AlcoleaSínodo de la Amazonía

(ZENIT – 1 marzo 2019).- En preparación del Sínodo de los Obispos sobre la Región Amazónica, que tendrá lugar del 6 al 27 de octubre de 2019, se ha celebrado en Roma el Seminario de estudios Hacia el Sínodo Especial para la Amazonía: dimensión regional y universal, del 25 al 27 de febrero de 2019.

Organizado por la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, de cara a la Asamblea Especial del Sínodo, con el tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, informa la Santa Sede en un comunicado emitido este viernes, 1 de marzo de 2019.

Unos 80 participantes han participado en el Seminario, entre los cuales los presidentes de las 7 conferencias episcopales del área del Amazonas (Antillas, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), algunos jefes de dicasterios de la Curia Romana, la presidencia de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM), varios obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas procedentes de la Amazonía y otras zonas geográficas.

Evangelii Gaudium

Durante la primera jornada se examinaron algunos aspectos eclesiales y pastorales a la luz de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, señala la Santa Sede en el comunicado publicado esta mañana, 1 de marzo de 2019, sobre el encuentro.

En la segunda jornada se abordaron cuestiones relacionados con la promoción de la ecología integral en la perspectiva de la encíclica Laudato si‘.

Después de las intervenciones dedicadas a los dos temas principales La misión de la Iglesia en Amazonía a la luz de Evangelii gaudium y La ecología integral en Amazonía a la luz de Laudato si’,  hubo varias comunicaciones de profundización, así como un provechoso debate durante el cual  los participantes intervinieron aportando sus opiniones y enriqueciendo la reflexión común.

Urgencias de la Amazonía

Las intervenciones han delineado un cuadro general de las urgencias de la Amazonía y de la Iglesia que vive y trabaja en ese inmenso territorio. De esta manera, las contribuciones de este Seminario ofrecerán una aportación muy válida al proceso sinodal en curso.

En efecto, el Seminario ha representado una base sólida en vista del Sínodo, que se perfila como una reflexión pastoral abierta al reconocimiento de la diversidad, a la escucha de la realidad amazónica con todas sus facetas culturales y eclesiales. La imagen de una Iglesia valiente en el anuncio del Evangelio y en defensa de la Creación y de los pueblos indígenas, es el horizonte hacia el cual se encaminan los Padres sinodales, -reunidos cum Petro et sub Petro-, para compartir una experiencia de comunión fraterna, colegialidad y sinodalidad.

 

 

CON LA SENCILLEZ DE LOS NIÑOS

— Infancia espiritual y sencillez.

— Manifestaciones de piedad y de naturalidad cristiana.

— Para ser sencillos.

I. En diversas ocasiones relata el Evangelio cómo los niños se acercaban a Jesús, quien los acogía, los bendecía y los mostraba como ejemplo a sus discípulos. Hoy nos enseña una vez más la necesidad de hacernos como uno de aquellos pequeños para entrar en su Reino: En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendecía, imponiéndoles las manos1.

En esos niños que Jesús abraza y bendice están representados no solo todos los niños del mundo, sino también todos los hombres, a quienes el Señor indica cómo deben «recibir» el Reino de Dios.

Jesús ilustra de una manera gráfica la doctrina esencial de la filiación divina: Dios es nuestro Padre y nosotros sus hijos; nuestro comportamiento se resume en saber hacer realidad la relación que tiene un buen hijo con un buen padre. Ese espíritu de filiación divina lleva consigo el sentido de dependencia del Padre del Cielo y el abandono confiado en su providencia amorosa, igual que un niño confía en su padre; la humildad de reconocer que por nosotros nada podemos; la sencillez y la sinceridad, que nos mueve a mostrarnos tal como somos2.

Volverse interiormente como niños, siendo personas mayores, puede ser tarea costosa: requiere reciedumbre y fortaleza en la voluntad, y un gran abandono en Dios. «La infancia espiritual no es memez espiritual, ni “blandenguería”: es camino cuerdo y recio que, por su difícil facilidad, el alma ha de comenzar y seguir llevada de la mano de Dios»3. El cristiano decidido a vivir la infancia espiritual practica con más facilidad la caridad, porque «el niño es una criatura que no guarda rencor, ni conoce el fraude, ni se atreve a engañar. El cristiano, como el niño pequeño, no se aíra si es insultado (...), no se venga si es maltratado. Más aún: el Señor le exige que ore por sus enemigos, que deje la túnica y el manto a los que se lo llevan, que presente la otra mejilla a quien le abofetea (cfr. Mt 5, 40)»4. El niño olvida con facilidad y no almacena los agravios. El niño no tiene penas.

La infancia espiritual conserva siempre un amor joven, porque la sencillez impide retener en el corazón las experiencias negativas. «¡Has rejuvenecido! Efectivamente, adviertes que el trato con Dios te ha devuelto en poco tiempo a la época sencilla y feliz de la juventud, incluso a la seguridad y gozo –sin niñadas– de la infancia espiritual... Miras a tu alrededor, y compruebas que a los demás les sucede otro tanto: transcurren los años desde su encuentro con el Señor y, con la madurez, se robustecen una juventud y una alegría indelebles; no están jóvenes: ¡son jóvenes y alegres!

»Esta realidad de la vida interior atrae, confirma y subyuga a las almas. Agradéceselo diariamente “ad Deum qui laetificat iuventutem” —al Dios que llena de alegría tu juventu»5. Verdaderamente, el Señor alegra nuestra juventud perenne en los comienzos y en los años de la madurez o de la edad avanzada. Dios es siempre la mayor alegría de la vida, si vivimos delante de Él como hijos, como hijos pequeños siempre necesitados.

II. La filiación divina engendra devociones sencillas, pequeñas obras de obsequio a Dios Nuestro Padre, porque un alma llena de amor no puede permanecer inactiva6. Es el cristiano, que ha necesitado de toda la fortaleza para hacerse niño, quien puede dar su verdadero sentido a las devociones pequeñas. Cada uno ha de tener «piedad de niños y doctrina de teólogos», solía decir San Josemaría Escrivá. La formación doctrinal sólida ayuda a dar sentido a la mirada que dirigimos hacia una imagen de Nuestra Señora y a convertir esa mirada en un acto de amor, o a besar un crucifijo, y a no permanecer indiferente ante una escena del Vía Crucis. Es la piedad recia y honda, amor verdadero, que necesita expresarse de alguna forma. Dios nos mira entonces complacido, como el padre mira al hijo pequeño, a quien quiere más que a todos los negocios del mundo.

La fe sencilla y profunda lleva a manifestaciones concretas de piedad, colectivas o personales, que tienen una razón de ser humana y divina. A veces, son costumbres piadosas del pueblo cristiano que nos han transmitido nuestros mayores en la intimidad del hogar y en el seno de la Iglesia. Junto al deseo de mejorar más y más la personal formación doctrinal –la más profunda que podamos adquirir en nuestras circunstancias personales–, hemos de vivir con amor esos detalles sencillos de piedad que nos hemos inventado nosotros o que han servido, durante muchas generaciones, para amar a Dios a tantas gentes diversas, que agradaron a Dios porque se hicieron como niños. Así, desde los orígenes de la Iglesia ha sido costumbre adornar con flores los altares y las imágenes santas, besar el crucifijo o el rosario, tomar agua bendita y santiguarse...

En algunos lugares, al no apreciarlas como manifestaciones de amor, algunos rechazan estas piadosas y sencillas costumbres del pueblo cristiano, que consideran equivocadamente propias de un «cristiano infantil». Han olvidado estas palabras del Señor: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él; no quieren tener presente que delante de Dios siempre somos como hijos pequeños y necesitados, y que en la vida humana el amor se expresa frecuentemente en detalles de escaso relieve. Estas muestras de afecto, observadas desde fuera, sin amor y sin comprensión, con crítica objetividad, carecerían de sentido. Sin embargo, ¡cuántas veces se habrá conmovido el Señor por la oración de los niños y de los que por amor se hacen como ellos!

Los Hechos de los Apóstoles han dejado constancia de cómo los primeros cristianos alumbraban con abundantes luces las salas donde celebraban la Sagrada Eucaristía7, y gustaban de encender sobre los sepulcros de los mártires lamparillas de aceite hasta que se consumían. San Jerónimo elogia de este modo a un buen sacerdote: «Adornaba las basílicas y capillas de los mártires con variedad de flores, ramaje de árboles y pámpanos de viñas, de suerte que todo lo que agradaba en la iglesia, ya fuera por su orden o por su gracia, era testimonio del trabajo y fervor del presbítero»8. Son pequeñas manifestaciones externas de piedad, apropiadas a la naturaleza humana, que necesita de las cosas sensibles para dirigirse a Dios y expresarle adecuadamente sus necesidades y deseos.

Otras veces la sencillez tendrá manifestaciones de audacia: cuando estamos recogidos en la oración, o cuando caminamos por la calle, podemos decirle al Señor cosas que no nos atreveríamos a decir –por pudor– delante de otras personas, porque pertenecen a la intimidad de nuestro trato. Sin embargo, es necesario que sepamos –y nos atrevamos– decirle a Él que le queremos, pero que nos haga más locos de Amor por Él...; que, si lo desea, estamos dispuestos a clavarnos más en la Cruz...; que le ofrecemos nuestra vida una vez más... Y esa audacia de la vida de infancia debe desembocar en propósitos concretos.

III. La sencillez es una de las principales manifestaciones de la infancia espiritual. Es el resultado de haber quedado inermes ante Dios, como el niño ante su padre, de quien depende y en quien confía. Delante de Dios no cabe el aparentar o el disimular los defectos o los errores que hayamos cometido, y también hemos de ser sencillos al abrir nuestra alma en la dirección espiritual personal, manifestando lo bueno, lo malo y lo dudoso que haya en nuestra vida.

Somos sencillos cuando mantenemos una recta intención en el amor al Señor. Esto nos lleva a buscar siempre y en todo el bien de Dios y de las almas, con voluntad fuerte y decidida. Si se busca a Dios, el alma no se enreda ni se complica inútilmente por dentro; no busca lo extraordinario; hace lo que debe, y procura hacerlo bien, de cara a Él. Habla con claridad: no se expresa con medias verdades, ni anda continuamente con restricciones mentales. No es ingenuo, pero tampoco suspicaz; es prudente, pero no receloso. En definitiva, vive la enseñanza del Maestro: Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas9.

«Por este camino llegarás, amigo mío, a una gran intimidad con el Señor: aprenderás a llamar a Jesús por su nombre y a amar mucho el recogimiento. La disipación, la frivolidad, la superficialidad y la tibieza desaparecerán de tu vida. Serás amigo de Dios: y en tu recogimiento, en tu intimidad, gozarás al considerar aquellas frases de la Escritura: Loquebatur Deus ad Moysem facie ad faciem, sicut solet loqui homo ad amicum suum. Dios hablaba a Moisés cara a cara, como suele hablar un hombre con su amigo»10. Oración que se expresa a lo largo del día en actos de amor y de desagravio, en acciones de gracias, en jaculatorias a la Virgen, a San José, al Ángel Custodio...

Nuestra Señora nos enseña a tratar al Hijo de Dios, su Hijo, dejando a un lado las fórmulas rebuscadas. Nos resulta fácil imaginarla preparando la comida, barriendo la casa, cuidando de la ropa... Y en medio de estas tareas se dirigirá a Jesús con confianza, con delicado respeto, ¡pues bien sabía Ella que era el Hijo del Altísimo!, y con inmenso amor. Le exponía sus necesidades o las de otros (¡No tienen vino!, le dirá en la boda de aquellos amigos o parientes de Caná), le cuidaba, le prestaba los pequeños servicios que se dan en la convivencia diaria, le miraba, pensaba en Él..., y todo eso era perfecta oración.

Nosotros necesitamos manifestar a Dios nuestro amor. Lo expresaremos en muchos momentos a través de la Santa Misa, de las oraciones que la Iglesia nos propone en la liturgia..., o a través de una visita de pocos minutos mientras transcurre el ajetreo diario, o colocando unas flores a los pies de una imagen de María, Madre de Dios y Madre nuestra. Pidámosle hoy que nos dé un corazón sencillo y lleno de amor para tratar a su Hijo, que aprendamos de los niños, que con tanta confianza se dirigen a sus padres y a las personas que quieren.

1 Mc 10, 13-16. — 2 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, nota a Mc 10, 13-26. — 3 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 855. — 4 San Máximo de Turín, Homilía 58. — 5 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 79. — 6 Cfr. Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma, X, 41. — 7 Hech 20, 7-8. — 8 San Jerónimo, Epístola 60, 12. — 9 Mt 10, 16. — 10 S. Canals, Ascética Meditada, p. 145.

 

 

“Que no me apegue a nada”

Pide al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y a tu Madre, que te hagan conocerte y llorar por ese montón de cosas sucias que han pasado por ti, dejando –¡ay!– tanto poso...

–Y a la vez, sin querer apartarte de esa consideración, dile: dame, Jesús, un Amor como hoguera de purificación, donde mi pobre carne, mi pobre corazón, mi pobre alma, mi pobre cuerpo se consuman, limpiándose de todas las miserias terrenas... Y, ya vacío todo mi yo, llénalo de Ti: que no me apegue a nada de aquí abajo; que siempre me sostenga el Amor. (Forja, 41)
Nos oye el Señor, para intervenir, para meterse en nuestra vida, para librarnos del mal y llenarnos de bien: eripiam eum et glorificabo eum, lo libraré y lo glorificaré, dice del hombre. Esperanza de gloria, por tanto: ya tenemos aquí, como otras veces, el comienzo de ese movimiento íntimo, que es la vida espiritual. La esperanza de esa glorificación acentúa nuestra fe y estimula nuestra caridad. De este modo, las tres virtudes teologales, virtudes divinas, que nos asemejan a nuestro Padre Dios, se han puesto en movimiento. (...)
No es posible quedarse inmóviles. Es necesario ir adelante hacia la meta que San Pablo señalaba: no soy yo el que vivo, sino que Cristo vive en mí (Gal II, 20.). La ambición es alta y nobilísima: la identificación con Cristo, la santidad. Pero no hay otro camino, si se desea ser coherente con la vida divina que, por el Bautismo, Dios ha hecho nacer en nuestras almas. El avance es progreso en santidad; el retroceso es negarse al desarrollo normal de la vida cristiana. Porque el fuego del amor de Dios necesita ser alimentado, crecer cada día, arraigándose en el alma; y el fuego se mantiene vivo quemando cosas nuevas. Por eso, si no se hace más grande, va camino de extinguirse (Es Cristo que pasa, 57-58).

 

Cuaresma y Semana Santa

Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa. El Papa Francisco nos ha propuesto encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

De la Iglesia y del Papa01/03/2019

Opus Dei - Cuaresma y Semana Santa

Del Papa Francisco

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2019: El Papa Francisco destaca que la Cuaresma, que comienza el 6 de marzo, es signo sacramental de la conversión a la que están llamados constantemente todos los cristianos, a fin de encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Libro electrónico: "Papa Francisco - Homilías de Semana Santa" (2013). Disponible en ePub, Mobi y PDF.

De san Josemaría

∙ Textos (y audios) sobre la Pasión, Muerte en la Cruz y La Resurrección de Jesucristo incluidos en el apartado Dentro del Evangelio de la sección Conocer a Jesucristo.

Del beato Álvaro del Portillo

Cuaresma y apostolado.

Cuaresma: un hondo sentido de reparación.

Preparar la Semana Santa.

Otros

Getsemaní: Prólogo del libro escrito por Mons. Javier Echevarría, que profundiza en las horas previas a la Pasión en las que Jesucristo rezó en el huerto de los olivos.

 

Cuaresma: El camino hacia la Pascua. Texto sobre la Cuaresma, perteneciente al ciclo sobre el Año litúrgico.

Semana Santa: Nos amó hasta el fin. Explicación de la liturgia de estos días.


Audios

De San Josemaría

Vía Crucis de San Josemaría. Catorce estaciones del libro Vía Crucis escrito por el Fundador del Opus Dei (33ª ed, 2008. Editorial Rialp). Producido por la Fundación Beta Films.

La conversión de los hijos de Dios. San Josemaría pronunció esta homilía en Cuaresma: un tiempo litúrgico en el que aconseja “mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón”.

Tras los pasos del Señor. “Jesús es el camino. Él ha dejado sobre este mundo las huellas limpias de sus pasos, señales indelebles que ni el desgaste de los años ni la perfidia del enemigo han logrado borrar”, dice San Josemaría en esta homilía.

Desprendimiento (Cuaresma). Homilía de san Josemaría sobre la virtud cristiana del desprendimiento.

El respeto cristiano a la persona y a su libertad. “No puedo negar que a mi me causa tristeza el alma del que ataca injustamente la honradez ajena, porque el injusto agresor se hunde a sí mismo”, escuchamos en esta homilía San Josemaría.

La lucha interior (Domingo de Ramos). Homilía de san Josemaría publicada en Es Cristo que pasa.

La Eucaristía, misterio de fe y amor (Jueves Santo). Homilía de san Josemaría, fundador del Opus Dei, sobre el Jueves Santo y publicada en Es Cristo que pasa.

La muerte de Cristo, vida del cristiano (Viernes Santo). Homilía del Viernes santo, pronunciada por san Josemaría y recogida en Es Cristo que pasa.

Cristo presente en los cristianos (Domingo de Resurrección). Homilía pronunciada por san Josemaría el Domingo de Resurrección de 1967, que se encuentra recogida en Es Cristo que pasa.

De Mons. Javier Echevarría

 

Semana Santa: ocho meditaciones para descargar en audio: Escuche la oración que Mons. Javier Echevarría realiza con motivo de cada uno de los días santos, desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.


Algunas preguntas sobre la Cuaresma y la Semana Santa

Seis preguntas clave para entender la Semana Santa.

¿Cómo fue la Última Cena? Entrevista a Bernardo Estrada, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

¿Por qué nos imponen la ceniza?

¿Por qué 40 días de Cuaresma?

¿Qué sentido tiene la mortificación cristiana? (Cuatro artículos)

¿Qué actitud mostró Jesús ante las prácticas penitenciales?

¿Qué pasó en la Última Cena?

¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?

¿Quién fue Caifás?

¿Qué era el Sanedrín?

¿Cómo fue la muerte de Jesús?

¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?


Vídeos

Vídeo breve de San Josemaría: Mirar al crucifijo. Acordarse de Dios en el trabajo no siempre es fácil. Un pequeño crucifijo sobre la mesa puede ayudar a dirigir el pensamiento al Señor mientras continuamos con nuestras tareas.

Vídeo breve de San Josemaría: Alegría y dolor. Ante un revés en la vida, san Josemaría aconseja recuperar la serenidad en la oración. “En cuanto aceptes la voluntad de Dios, el dolor no es dolor, porque esa cruz la lleva Él”.

 

 

Algo grande y que sea amor (VI): Para que la música suene

La vocación al Opus Dei es una llamada a interpretar una partitura, a tocar una música de Dios que tiene tantas variaciones como personas.

Vocación01/03/2019

Opus Dei - Algo grande y que sea amor (VI): Para que la música suene

Cuando Jesús hablaba del Reino de Dios, sabía que se trataba de algo muy distinto de lo que podían imaginar quienes le oían; muy distinto también de lo que tendemos a imaginar nosotros hoy. Por eso empleaba parábolas: relatos e imágenes que, más que dar una definición, invitan a adentrarse en un misterio. Jesús compara el Reino de Dios, por ejemplo, con «un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero, una vez sembrado, crece y se hace mayor que todas las hortalizas, y echa ramas grandes, de manera que los pájaros del cielo puedan anidar bajo su sombra» (Mc 4,31-32). Un grano pequeño que se entierra, que desaparece a los ojos de los hombres y cae en el olvido; pero que no para de crecer, mientras la historia sigue su curso, aparentemente ajena a él. Crece, incluso de noche, cuando nadie lo cuida, cuando nadie le presta atención.

El 2 de octubre de 1928 Dios hizo que san Josemaría descubriera en su alma una semilla que solo Él podía haber puesto: un pequeño grano de mostaza que estaba llamado a crecer en el gran campo de la Iglesia. Se conserva una nota, escrita al cabo de unos meses, en la que recoge en unos pocos rasgos el código genético de esa semilla: «Simples cristianos. Masa en fermento. Lo nuestro es lo ordinario, con naturalidad. Medio: el trabajo profesional. ¡Todos santos! Entrega silenciosa»[1]. Desde que Dios le dio la misión de cuidar de esa semilla, san Josemaría ya no vivió para otra cosa. Y lo que entonces era todo promesa, todo esperanza, hoy es un árbol frondoso que acoge a muchas almas y da sabor a muchas vidas.

Lo normal es querer ser santo

«Cada santo —escribe el Papa—es una misión; (…) es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo»[2]. San Josemaría recibió un mensaje y lo encarnó. Se convirtió él mismo en el mensaje, y su vida y sus palabras empezaron a interpelar a muchas personas. «Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor (...). Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón»[3].

«Cada santo es una misión; es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo» (Papa francisco)

Él llevaba ese fuego dentro, como percibió enseguida José Luis Múzquiz, uno de los primeros fieles del Opus Dei que recibieron la ordenación sacerdotal. En su primer encuentro con él, san Josemaría le habló de algo quizá nadie antes le había planteado: ser apóstol en su lugar de trabajo. Y enseguida añadió: «no hay más amor que el Amor; los otros amores son pequeños». Este giro impresionó profundamente a su interlocutor: «Se veía que le salía del fondo del alma, de un alma enamorada de Dios. Los circuitos mentales que yo tenía terminaron entonces de fundirse»[4].

En una Misa de acción de gracias por la beatificación de esta alma enamorada, el entonces cardenal Ratzinger explicaba, con esa mezcla tan suya de llaneza y profundidad, cómo «el significado de la palabra “santo” ha experimentado a lo largo de los tiempos un estrechamiento peligroso, que sin duda sigue influyendo aún hoy. Nos hace pensar en los santos que vemos representados en los altares, en milagros y virtudes heroicas, y nos sugiere que la santidad es para unos pocos elegidos, entre los que no nos podemos incluir. Entonces dejamos la santidad para esos pocos, cuyo número desconocemos, y nos conformamos simplemente con ser como somos. En medio de esta apatía espiritual, Josemaría Escrivá ha actuado como un despertador, clamando: No, la santidad no es lo extraordinario sino lo ordinario, lo normal para cada bautizado. La santidad no consiste en ciertos heroísmos imposibles de imitar, sino que tiene mil formas y puede hacerse realidad en cualquier sitio y profesión. Es la normalidad»[5].

Lo natural, pues, para un cristiano, es querer ser santo. Por eso, desde muy pronto, san Josemaría escribía: «Los santos no han sido seres deformes; casos para que los estudie un médico modernista. Fueron, son normales: de carne, como la tuya. —Y vencieron»[6]. La llamada al Opus Dei supone una toma de conciencia de esta normalidad de la santidad; el deseo de convertirse en «intérpretes» de este sencillo mensaje, de esta música. Existen, en efecto, las «partituras»: la vida y la predicación de san Josemaría; la proclamación de la llamada universal a la santidad, por parte del Concilio Vaticano II[7]; el magisterio reciente de los Papas, que desarrolla esa enseñanza… y, sobre todo, el Evangelio[8]. Existen, pues, las partituras; pero es necesario que la música suene en todos los rincones del mundo, con una infinidad de variaciones que están todavía por ver la luz: las vidas concretas de muchos cristianos.

Tan de cerca que vivamos con Él

Al inspirar el Opus Dei, el Señor regaló a su Iglesia un camino, una espiritualidad «diseñada» para encarnarse en todo tipo de paisajes cotidianos, para fusionarse con el trabajo y la vida normal y corriente de personas muy distintas. «De lejos —allá, en el horizonte— parece que el cielo se junta con la tierra. No olvides que, donde de veras la tierra y el cielo se juntan, es en tu corazón de hijo de Dios»[9]. Por eso, aunque la vocación al Opus Dei llene a las personas de iniciativa, da ganas de mejorar su entorno, no las lleva fundamentalmente a hacer cosas, o a hacer más cosas de las que ya llevan entre manos. Las lleva sobre todo a hacerlas de otro modo, estando con Dios en todo lo que hacen, procurando compartir todo con Él. «Hijos míos, seguir a Cristo (…) es nuestra vocación. Y seguirle tan de cerca que vivamos con Él, como los primeros Doce; tan de cerca que nos identifiquemos con Él, que vivamos su Vida, hasta que llegue el momento, cuando no hemos puesto obstáculos, en el que podamos decir con san Pablo: No vivo yo, sino que Cristo vive en mí (Gal 2,10)»[10].

Uno de los primeros supernumerarios recuerda su sorpresa cuando el Fundador de la Obra le dijo: «Dios te llama por caminos de contemplación». Para él, que estaba casado y con hijos, y que tenía que luchar por sacar adelante su familia, fue «un verdadero descubrimiento»[11]. En otra ocasión, san Josemaría aconsejaba: «Habla, habla con el Señor: “Que me canso, Señor, que no puedo más. Señor, que esto no me sale; ¿cómo lo harías?”»[12]. Eso, precisamente, es la contemplación en medio del mundo: una mirada profunda y cariñosa a la realidad, que se nutre de la mirada de Dios, por un diálogo continuo con él. San Josemaría resumía este bonito desafío en frase redonda: «cuanto más dentro del mundo estemos, tanto más hemos de ser de Dios»[13]. Y esta cercanía, esta amistad tan intensa con Él, es la raíz de la que brotan dos rasgos que, aun sin ser exclusivos de la vocación a la Obra, tienen un relieve particular para los cristianos a los que Dios llama por este camino: la llamada a ser apóstoles, a dar a conocer a Cristo, y la misión de transformar y reconciliar el mundo con Dios a través de su trabajo.

«Habla, habla con el Señor: “Que me canso, Señor, que no puedo más. Señor, que esto no me sale; ¿cómo lo harías?”» (San Josemaría)

Antes de detenernos en ellos, sin embargo, surge lógicamente una pregunta: si, como san Josemaría predicó durante toda su vida, y el Papa nos ha recordado recientemente, la santidad es para todos; si el Señor manda a todos los cristianos a comunicar el evangelio, ¿qué es entonces lo específico de la vocación al Opus Dei como respuesta a la llamada a encontrar a Dios en medio del mundo?

Es relativamente sencillo explicarlo: «La vocación al Opus Dei recoge, acoge, encauza la entrega o dedicación a Dios y a los demás que es reclamada por la vocación cristiana; lo único que se añade de peculiar es, precisamente, el cauce: que esa dedicación se lleva a cabo formando parte de una concreta institución de la Iglesia (el Opus Dei): con una determinada espiritualidad y con unos precisos medios formativos y apostólicos»[14], que se dirigen en particular a servir a Dios y a los demás a través del trabajo y de las cosas normales de todos los días. Dicho de otro modo: quien descubre y acoge su llamada al Opus Dei se decide a dar su vida por los demás (esa es la esencia de la vida cristiana), y cuenta con un camino para acometer ese reto, de la mano de Dios, y con la ayuda de una gran familia. Y por eso está dispuesto a poner todo lo que pueda de su parte para que este carisma alimente su vida interior, ilumine su inteligencia, enriquezca su personalidad… de modo que pueda efectivamente encontrar a Dios en su vida y, a la vez, compartir ese hallazgo.

Todos los que tengan el corazón grande

En el camino de Betania a Jerusalén, Jesús siente hambre. Busca algo de comer y se acerca a una higuera (Mt 21,18). «Se acerca a ti y se acerca a mí. Jesús, con hambre y sed de almas. Desde la Cruz ha clamado: sitio! (Jn 19,28), tengo sed. Sed de nosotros, de nuestro amor, de nuestras almas y de todas las almas que debemos llevar hasta Él, por el camino de la Cruz, que es el camino de la inmortalidad y de la gloria del Cielo»[15].

La vocación a la Obra supone un fuerte «contagio» de esa hambre y sed de Dios. Cuando san Josemaría se esforzaba por sacar adelante la primera residencia de la Obra, había quienes le encarecían a no precipitarse. En un retiro anotaba: «Prisa. No es prisa. Es que Jesús empuja»[16]. Le urgía, como a san Pablo, el amor de Cristo (Cfr. 2 Cor 5,14). Y con esa misma urgencia serena quiere Dios que llamemos a la puerta de cada uno y de cada una: «¡Date cuenta, quienquiera que seas, de que eres amado!»[17]. Y esto con normalidad, con naturalidad, queriendo y dejándose querer por todos, ayudando, sirviendo, transmitiendo lo que sabemos, aprendiendo, compartiendo retos y trabajos, problemas y angustias, creando lazos de amistad... Ahí donde nacemos, donde trabajamos, donde descansamos, donde compramos, podemos ser fermento, levadura, sal, luz del mundo.

Dios no llama a su Obra a superhéroes

Dios no llama a su Obra a superhéroes. Llama a gente normal, con tal de que tengan un corazón grande y magnánimo, un corazón en el que quepan todos. Así lo vislumbraba ya san Josemaría en un texto de los primeros años, pensando en quienes podrían recibir la llamada de Dios a la Obra: «no caben: los egoístas, ni los cobardes, ni los indiscretos, ni los pesimistas, ni los tibios, ni los tontos, ni los vagos, ni los tímidos, ni los frívolos. Caben: los enfermos, predilectos de Dios, y todos los que tengan el corazón grande, aunque hayan sido mayores sus flaquezas»[18]. En resumen, quienes descubren que Dios les llama al Opus Dei pueden ser personas con defectos, con limitaciones, con miserias; pero también con ideales grandes, con ansias de amar, de pegar a los demás el amor de Dios.

Amar el mundo como lo ama Dios

«Tanto amó Dios al mundo —leemos en el evangelio de san Juan— que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16). Dios ama apasionadamente el mundo que ha creado, que no solo no es un obstáculo para la santidad, sino que es su lugar nativo. Y el mensaje de la Obra lleva en su entraña esta convicción: podemos ser santos no a pesar de vivir en el mundo, sino precisamente con ocasión de él, profundamente metidos en él. Porque el mundo, esa misteriosa amalgama de grandezas y miserias, de amor y odio, de rencor y perdón, de guerras y paz, «está esperando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19).

Para hablar de nuestra relación con el mundo, el Génesis se sirve de dos verbos: «guardar» y «cultivar» (cfr. Gn 2,15). Con el primero, que se emplea también para expresar el cumplimiento de los mandamientos, el Señor nos hace responsables del mundo; nos dice que no podemos usarlo de un modo despótico. Con el segundo, «cultivar», que significa tanto «trabajar» (habitualmente la tierra), como «dar culto» (cfr. Nm 8,11), Dios une el trabajo al culto: trabajando no solo nos realizamos, sino que también damos un culto agradable a Dios, porque amamos el mundo como lo ama Él. Santificar el trabajo es por eso, en definitiva, hacer el mundo más bello, hacer espacio en él para Dios.

Él mismo ha querido guardar y cultivar el mundo que salió de sus manos de Creador, trabajando con manos de hombre, de criatura. Si durante siglos los años de la vida oculta del Señor en el taller de Nazaret se percibieron como años de oscuridad, sin brillo, a la luz del espíritu de la Obra se hacen «claros como la luz del sol (…), resplandor que ilumina nuestros días y les da una auténtica proyección»[19]. Por eso san Josemaría animaba a sus hijos a meditar con frecuencia ese trabajo, que nos recuerda el crecimiento del grano de trigo, escondido y silencioso. Así crecía Jesús —él mismo se compararía más tarde al grano de trigo (cfr. Jn 12,24)— en el taller de José y el de su Madre, en aquel taller-hogar.

Trabajando no solo nos realizamos, sino que también damos un culto agradable a Dios

La vida sencilla de la Sagrada Familia muestra cómo hay trabajos que, aunque parecen humildes a una mirada terrena, a los ojos de Dios tienen un valor inmenso, por el amor, el cuidado y las ganas de ser útil que se pone en ellos. Por eso, «santificar el trabajo no es hacer algo santo mientras se trabaja, sino precisamente hacer santo el trabajo mismo»[20]. De esta manera, «el trabajo humano bien terminado se ha hecho colirio, para descubrir a Dios (…) en todas las cosas. Y ha ocurrido precisamente en nuestro tiempo, cuando el materialismo se empeña en convertir el trabajo en un barro que ciega a los hombres, y les impide mirar a Dios»[21].

Para dar fruto, el grano necesita esconderse, desaparecer. Así veía su vida san Josemaría: «ocultarme y desaparecer es lo mío, que sólo Jesús se luzca»[22]. Y así también quiere Dios que vean su vida todos los hombres y las mujeres que Él llama y seguirá llamando a la Obra. Como los primeros cristianos: personas normales y corrientes que, si armaron ruido, no lo hicieron para cosechar aplausos, sino para que Dios pudiera lucirse. Personas que, sobre todo, «vivieron de Cristo y que dieron a conocer a Cristo (…): sembradores de paz y de alegría, de la paz y de la alegría que Jesús nos ha traído»[23].

Eduardo Camino / Carlos Ayxelá


[1] Apuntes íntimos, n. 25, en P. Rodríguez, F. Ocáriz, J.L. Illanes, El Opus Dei en la Iglesia, Rialp 1993, p. 216.

[2] Francisco, Ex. ap. Gaudete et exsultate (19-III-2018), n. 21.

[3] San Josemaría, Camino, n. 1.

[4] Camino, edición crítico-histórica, comentario al n. 417.

[5] J. Ratzinger, Homilía, 19-V-1992, citada en Romana, n. 14 (1992) p. 48, y disponible en español aquí.

[6] Camino, n. 133.

[7] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium (21-X-1964), n. 40.

[8] Cfr. Juan Pablo II, Ex. Ap. Christifideles laici (30-XII-1988), nn.16-17; Benedicto XVI, Audiencia, 13-IV-2011; y, más recientemente, la exhortación apostólica Gaudete et exsultate (19-III-2008) del Papa Francisco.

[9] San Josemaría, Surco, n. 309

[10] En diálogo con el Señor, edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2017, p. 101.

[11] V. García Hoz, “Mi encuentro con Monseñor Escrivá de Balaguer”, en R. Serrano (ed.) Así le vieron, Rialp, Madrid, 1992, p. 83.

[12] San Josemaría, Notas de una reunión familiar en Valladolid, 22-X-1972 (recogidas en el documental “El corazón del trabajo”).

[13] San Josemaría, Forja, n. 740.

[14] F. Ocáriz, “La vocación al Opus Dei como vocación en la Iglesia”, en El Opus Dei en la Iglesia, Rialp, Madrid, 2014, p. 169.

[15] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 202.

[16] Apuntes íntimos, n. 1753, citado en Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (I), Rialp, Madrid 2010, 9ª ed., p. 511.

[17] San Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza, Plaza & Janés, Barcelona 1994, p. 19.

[18] San Josemaría, Instrucción, 1-IV-1934, n. 65.

[19] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 14.

[20] F. Ocáriz, Naturaleza, gracia y gloria, Eunsa 2000, p. 263.

[21] Beato Álvaro del Portillo, Carta, 30-IX-1975 (AGP, biblioteca, P17, 1991, vol. II, p. 63).

[22] San Josemaría, Carta, 28-I-1975, en E. Burkhart, J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, vol. 2, Rialp, Madrid 2011, p. 301.

[23] Es Cristo que pasa, n. 30.

 

 

Comentario al Evangelio: Comprender y amar

Evangelio del 8º domingo del TO (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Vida cristiana27/02/2019

Opus Dei - Comentario al Evangelio: Comprender y amar

Evangelio (Lc 6,39-45)

“Les dijo también una parábola:

—¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

No está el discípulo por encima del maestro; todo aquel que esté bien instruido podrá ser como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que saque la mota que hay en tu ojo», no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita: saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la mota del ojo de tu hermano.

Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni tampoco árbol malo que dé buen fruto. Pues cada árbol se conoce por su fruto; no se recogen higos de los espinos, ni se vendimian uvas del zarzal. El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el malo de su mal saca lo malo: porque de la abundancia del corazón habla su boca.”


Comentario

En el evangelio del domingo pasado Jesús pedía extremar la caridad con los enemigos y los que nos odian (Lc 6,27-38). Con otra breve colección de dichos, el Maestro exige ahora el mismo grado de heroísmo en las situaciones cotidianas. Si hemos de vivir la comprensión y el perdón con aquellos que nos persiguen o desprecian, más aún debemos tratar con extremada delicadeza y humildad a quienes Dios ha puesto junto a nosotros. Teniendo en cuenta lo que explicaba con humor san Josemaría: que “ninguno se va a santificar por medio del Preste Juan de las Indias, sino con el trato de las personas que tenemos a nuestro lado”[1].

En primer lugar, Jesús nos previene contra un peligro sutil y común en el trato con los demás: el progresivo olvido de los propios defectos, mientras centramos la atención en los defectos ajenos e incluso proyectamos en ellos los nuestros. Pero “¿acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?”. Está ciego para ayudar a los demás quien no lucha primero contra los propios defectos.

Con la hipérbole semítica de la “mota en el ojo ajeno y la viga en el propio” nos advierte el Maestro de esta manifestación de falta de humildad. Una mota en el ojo irrita mucho, impide ver y no se quita sin ayuda de otros. Pero mucha más ceguera y molestia supondría una viga entera; nos llevaría incluso a hacer el ridículo ante los demás que señalarían la evidencia de nuestros propios defectos.

La solución a este peligro es clara: examen personal, humilde y exigente, y comprensión llena de caridad hacia los demás. Así explicaba san Josemaría la actitud que Jesús nos pide: “Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus gustos personales, su genio –su mal genio, a veces– y sus defectos. Cada uno tiene también cosas agradables en su personalidad, y por eso y por muchas más razones, se le puede querer. La convivencia es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás: es decir, cuando hay amor, que anula y supera todo lo que falsamente podría ser motivo de separación o de divergencia. En cambio, si se dramatizan los pequeños contrastes y mutuamente comienzan a echarse en cara los defectos y las equivocaciones, entonces se acaba la paz y se corre el riesgo de matar el cariño”[2].

Como expresa el Apóstol san Juan, Jesús nos pide amarnos “no de palabra ni con la boca, sino con obras y de verdad” (1 Juan 3,18). Puede resultar fácil denunciar los defectos ajenos. Más difícil resulta, pero mucho más eficaz, animar a los demás a corregirse por medio del ejemplo y el testimonio de nuestra lucha personal. Quizá por eso Jesús también señala en este evangelio que los árboles se conocen por sus frutos. Y no hay árbol bueno que dé mal fruto ni al contrario. Jesús nos anima a tener un corazón como el suyo, que evidencia con obras su inmensa caridad. Como explica el Papa Francisco, “se reconoce si uno es un verdadero cristiano, al igual que se reconoce a un árbol por sus frutos”. En unión con Jesús, “toda nuestra persona es transformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos una forma nueva de ser, la vida de Cristo se convierte en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús”[3]. Entonces nos resultará fácil ser humildes y comprensivos, ayudar a los demás a mejorar y extremar la caridad con obras y de verdad.


 

[1] A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, Tomo I, Rialp, Madrid 1997, p. 171, nota

133.

[2] San Josemaría, Conversaciones 108.

[3] Papa Francisco, Audiencia, 3 de mayo 2015.

 

 

Vlll DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Lc 6, 39-45.

Rebosar del Corazón.

Es verdad que lo que rebosa el corazón habla la boca y que cuando crecemos por dentro servimos por fuera.

No se puede evangelizar si no estamos llenos del Amor del Señor. No se puede dar paz si no tenemos dentro esa paz. Nadie da lo que no tiene. Por eso Lucas nos pone contra la pared o estamos llenos y rebosamos hasta derrochar el amor de Dios y esto es la conversión o tenemos poco qué hacer.

No es bueno querer sembrar sin tener trigo abundante en el corazón. Mucha gente se aleja de la fe por las incoherencias de nuestras vidas. Nadie da lo que no tiene.

El fariseo, el autorreferencial que mira por encima del hombro a todos, porque yo no soy como ese, ha equivocado el camino de la santidad.

 Solo creo en la santidad de los humildes. Sin humildad no se cimienta la santidad y no se puede avanzar en el camino del seguimiento de Cristo.

El fariseísmo es la religión del rigorismo de la ley. El cristianismo es la religión del amor, del corazón, donde desde la autenticidad de un amor desde dentro, nos lanza al olvido de si y al servicio de los más pobres y necesitados.

+ Francisco Cerro Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

 

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

Es una antigua tradición en la Iglesia preparar la fiesta de San José, el 19 de marzo, con la contemplación de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante los siete domingos anteriores a su fiesta.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

De la mano de san José iremos contemplando los dolores: aquellos momentos en los que tuvo que pasar las pruebas que el Señor le tenía preparadas, los momentos que se entregó de forma plena al querer de Dios, aun sin comprender del todo lo que tenía guardado para él.

También iremos meditando los gozos de san José: la alegría y la felicidad de compartir su vida junto a su esposa, la Santísima Virgen y el Niño. El gozo de saberse en las manos de un Dios que le había escogido para tan gran tarea.

Los cristianos siempre han visto en san José un ejemplo de entrega y de fe en Dios y podemos considerarlo maestro de oración. Fue él, después de la Virgen, quien más de cerca trató al Niño Dios, quien tuvo con él el trato más amable y sencillo.

 

Antífona (para todos los días):


¡Oh feliz Varón, bienaventurado José!
A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios,
a quién muchos quisieron ver y no vieron , oir y no oyeron,
sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por nosotros bienaventurado San José.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

 

QUINTO DOMINGO

Oh custodio vigilante, familiar íntimo del Hijo de
Dios hecho hombre, glorioso San José: cuánto sufristeis
teniendo que alimentar y servir al Hijo del Altísimo,
particularmente en vuestra huída a Egipto, pero cuán
grande fue también vuestra alegría teniendo siempre
con vos al mismo Dios, y viendo derribados los ídolos de
Egipto.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos alejar
para siempre de nosotros al tirano infernal, sobre todo
huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de
nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para que,
ocupados en servir a Jesús y María, vivamos tan sólo
para ellos, y muramos gozosos en su amor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

FINAL (para todos los días): 

 

Acordaos Oh purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío
San José, que jamás se oyó decir que haya dejado
de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a
vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta
confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo
a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor.
No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas
piadosamente. Amén.

Oración: Oh Dios, que por providencia inefable
os dignasteis escoger al bienaventurado José para
esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos
concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra
como a nuestro protector, merezcamos tenerle por
intercesor en los cielos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria, por las intenciones del Papa.

Es conveniente hacerlo confesando y comulgando.

 

 

¿Para qué propone el Papa un «mestizaje cultural»?

¿Para qué propone el Papa un «mestizaje cultural»?

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Por Luis Fernando Valdés

Hubo un gesto del Papa Francisco, en su reciente reunión con los representantes de los pueblos indígenas del mundo, que pasó muy desapercibido en las noticias. El Pontífice esbozó un programa para reconciliar las tradiciones indígenas con el mundo civilizado y así superar la crisis ecológica.

 Una reunión peculiar

El pasado jueves 14 de febrero el Papa visitó la sede de la FAO en Roma, para inaugurar la 42a. sesión del Consejo de los Gobernadores del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), un organismo de la ONU.

En este marco, el Pontífice se reunió con un grupo de 38 delegados de 31 pueblos indígenas de América, África, Asia y el área Pacífico. La reunión duró unos veinte minutos. El Papa Francisco saludó a los presentes uno por uno y algunos de ellos le donaron estolas artesanales. (aica.org, 14 feb. 2019)

 Un reconocimiento a los pueblos originarios

En su discurso a estos representantes de los pueblos indígenas, Francisco puso de manifiesto las aportaciones que pueden proporcionar las comunidades originarias para el cuidado del planeta, nuestra casa común.

El Papa afirmó que los pueblos originarios, «con su copiosa variedad de lenguas, culturas, tradiciones, conocimientos y métodos ancestrales», se convierten para todos en «una llamada de atención» que advierte que el ser humano «no es el propietario de la naturaleza, sino solamente el gerente».

El significado de estas palabras es desafiante. Francisco da a entender que las soluciones al problema ecológico deben contar con las tradiciones y la cultura de los pueblos que viven desde hace siglos en el campo, pues su sabiduría es un factor clave para aprender a respetar la naturaleza.

 Aprender a dialogar con la tierra

En este mismo discurso, el Obispo de Roma destacó un aspecto de relación del hombre con la tierra, que quizá conocemos muy poco quienes vivimos en ambientes urbanos.

Se trata del «diálogo» con la tierra. Esto significa que la relación con el entorno es mucho más profunda que la explotación agrícola y las ganancias económicas. Y en esto, los habitantes de las zonas rurales, que saben contemplar los ciclos de la naturaleza, nos dan una gran lección.

Francisco explicó que «la tierra sufre y los pueblos originarios saben del diálogo con la tierra, saben lo que es escuchar la tierra, ver la tierra, tocar la tierra». El Pontífice también señaló que los pueblos indígenas «saben el arte del bien vivir en armonía con la tierra», y nos invitó a los que «quizás estemos tentados en una suerte de ilusión progresista a costillas de la tierra» a aprender de ellos.

 Un nuevo tipo de mestizaje

El Papa advirtió que «en el imaginario colectivo» existe el peligro de considerar a los pueblos civilizados «de primera» y a los pueblos así llamados originarios o indígenas, «de segunda».

De esta manera, Francisco salió al paso del prejuicio de que los pueblos indígenas no tendrían nada que aportar en el cuidado de la naturaleza, dado que sus conocimientos no son sistemáticos o académicos.

Y advirtió que ese es «el gran error de un progreso desarraigado, desmadrado de la tierra». Y entonces hizo una propuesta de que los pueblos civilizados dialoguen y reciban la sabiduría de aquellos otros pueblos: «Hoy urge un ‘mestizaje cultural’ donde la sabiduría de los pueblos originarios pueda dialogar al mismo nivel con la sabiduría de los pueblos más desarrollados».

Epílogo

Quizá durante mucho tiempo hemos vivido con el paradigma de que las zonas rurales son básicamente una bodega de recursos naturales, como una primera etapa de la actividad económica, que pueden ser explotadas cada vez con mayor eficiencia mediante el uso de la tecnología.

Pero la crisis ecológica nos obliga a pensar de otra manera. Y aquí Francisco nos da una gran pista: dejar de ver la naturaleza como fuente de materias primas, para verla con la sabiduría de los pueblos indígenas, que han aprendido –durante siglos– el arte de tratar a la tierra con respeto y armonía, pues han entendido que los bosques, campos y ríos son «nuestra casa común».

 

La importancia de la familia en la sociedad, sus virtudes y valores humanos

ESCUELA PARA PADRES

La importancia de la familia en la sociedad, sus virtudes y valores humanos

La familia siempre ha sido y es, el principal pilar de la sociedad. Es el lugar donde los miembros nacen, aprenden, se educan y desarrollan. Debe ser refugio, orgullo y alegría de todos sus miembros. Cuando la familia tiene problemas, alegrías o tristezas internas, repercuten en todos los familiares, sufriéndolos o disfrutándolos, debido a su total interrelación. Todas las legislaciones del mundo, tienen que tener leyes, que protejan el concepto de la familiar y facilitar lo más posible su unión y continuidad. La familia se convierte en un castillo, que además de servir de refugio de sus componentes, estos tienen que defenderla a ultranza, de todos los ataques que le hagan. No pueden permitir que lo dañino pase sus puertas. Todos tienen que formar un solo cuerpo, para defender su propia vida presente y futura.

La familia está fundada en el matrimonio, que es exclusivamente la unión estable, por amor del hombre y de la mujer, para complementarse mutuamente y para transmitir la vida y la educación a los hijos. Es mucho más que una unidad legal, social o económica. Es una comunidad de amor y solidaridad, para trasmitir e instalar en las mentes las virtudes y valores humanos, culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, así como los principios de convivencia, tanto internos como externos, que tan esenciales son para el desarrollo y el bienestar de sus miembros y de la sociedad. La educación y conocimientos que se adquieren en la familia, perduran para siempre.

En las clásicas y tradicionales familias de algunos países, existía y todavía existe, la norma imborrable aunque no escrita, que todos los miembros de una familia, tienen asegurada su permanencia en el hogar de la misma, hasta el ultimo día de su vida. Nadie mandaba a los ancianos o discapacitados al asilo. La garantía de cuidados familiares, era sin límites de edad, ni de circunstancias. Por eso en algunas familias convivían dos, tres o hasta cuatro generaciones, lo que permitía transmitir las enseñanzas religiosas y sociales, así como educar mejor a todas las generaciones, además de cuidarse unos a otros. Ahora es normal, que cuando los hijos cumplen 18 años les fuercen, recomienden o persuadan, para que abandonen el hogar familiar y se vayan a vivir su vida a otro sitio. Eso origina que el despego a la familia, se queda incrustado en sus mentes y cuando los padres llegan, a una edad en la cual no pueden mantenerse solos, los mandan a un asilo para que allí otros les cuiden, no sus familiares que previamente, han sido cuidados por ellos.

Que confortable es disfrutar de la familia. Tener una buena familia, es un privilegio que no tiene precio. Sentirla como refugio en las angustias, peligros o incertidumbres y percibirla como receptora, para compartir las alegrías y logros alcanzados. Es también una gran satisfacción, poder presentar con orgullo a terceras personas a sus componentes, máxime si están unidos entre si. Que triste es, que debido a su mal comportamiento y ejemplo y en la sociedad, sentir vergüenza de presentar la familia a otras personas.

Qué orgullo familiar sienten los padres:

Cuando perciben muestras de unión familiar, por ejemplo, cuando son invitados a las celebraciones civiles o religiosas del resto de la familia o simplemente a visitarles en sus respectivas casas.

Cuando voluntariamente se reúne los Domingos todos los hijos con sus respectivas esposas o esposos y sus hijos, alrededor de la mesa de la casa de los padres, para almorzar, merendar o cenar y estar de tertulia, compartiendo las alegrías y las penas.

Cuando reciben invitaciones, incluyendo los gastos de viaje, para ir a visitar a los hijos que viven fuera.

Cuando los hijos les ofrecen ayuda monetaria, emocional o de acompañamiento, aunque no la necesiten.

Cuando se reúnen para celebrar el éxito escolar, profesional o social de uno de los familiares.

Cuando comprueban el buen comportamiento de todos y cada uno de los miembros.

Cuando nace o se incorpora un nuevo miembro familiar.

Los padres deben saber, que detrás de cada niño o joven mal educado, suele haber una familia disfuncional, bien sea por la composición de ella o porque no cumple las obligaciones ineludibles de unidad, formación y entrega a los compromisos adquiridos al formarla. No se puede echar la culpa a los niños, ni a los jóvenes, por algunos de sus malos comportamientos, hay que buscar su origen, para corregirlo. Normalmente es que ha habido mal funcionamiento, de sus familias en conjunto o que han recibido mal ejemplo, de algunos familiares.

La familia es una unidad de destino religioso, social y político. Tiene que defenderse de los ataques de sus innumerables enemigos, algunas veces incluso de los que tiene dentro, debido al mal ejemplo que se dan unos a otros. Otras veces sus enemigos están fuera, intentando que la familia no tenga la unidad necesaria para sobrevivir. Estos enemigos lo hacen a través del mal ejemplo, de las amistades familiares, de los medios de comunicación y de los sistemas modernos electrónicos. Todos tenemos la obligación de intentar que la familia, sea una realidad de unión y perfecta convivencia, empezando por la propia y haciendo lo posible, para que la ajena también lo sea.

La familia en su unidad, es la única institución que ofrece a los niños, todo el amor centrado en éllos. Las demás instituciones que cuidan a los niños, escuelas, guarderías, etc. no tienen la misma intensidad de ofrecimiento de amor. Las instituciones son únicamente responsables, de instruir en conocimientos y cuidar físicamente, durante las horas de permanencia en ellas.

La familia educa dando ejemplo y exigiendo a todos sus miembros: orden en las cosas, obediencia, colaboración y ayuda en la casa, responsabilidad en los encargos, horarios de estudios, etc. y sobre todo, reconociendo los esfuerzos que hacen todos los componentes por ser mejores.

Los padres tienen que inculcar a sus hijos, la grandeza de la familia presente y la de los ancestros. Algunos padres no le dan importancia a la transmisión de los apellidos, títulos, escudos y señas de identidad que todos llevamos. Esto suele estar ligado, al desarraigo de las sociedades e incluso al materialismo o consumismo, que impide que las persones sientan un sano orgullo de quienes son y de donde provienen. Que bonito, constructivo y ejemplar es ver a los padres enseñando a realizar el árbol genealógico de la familia de la madre y la del padre, empleando todos los medios a su alcance, hasta llegar lo más lejos posible en la antigüedad. Este ejercicio de búsqueda en los orígenes, es una herramienta más para amar, comprender y unir mejor a la familia. La familia es también vínculo y dedicación permanente de generaciones pasadas, presentes y futuras y la base que sostiene unida a la sociedad.

Prosperar en medio de las crisis económicas o de salud, es el privilegio de las familias que están unidas como piñas y con objetivos comunes, bien definidos por los padres y aceptados por todos.

Donde todos los familiares, hombro con hombro, han empujado en la misma dirección, hacia solventar los problemas, ellos tendrán muchas probabilidad de éxito.

Donde no importaban los sacrificios individuales, por conseguir los objetivos comunes.

Donde cada uno pone lo mejor de si, en beneficio de los demás.

Donde todos forman un escudo humano, ante los problemas que llegan del exterior.

Donde se unen todos los miembros de la familia, para defender o proteger a cada uno de los componentes, cuando son agredidos desde el exterior, y así poder superar las dificultades personales o para que salgan de algún peligro o mala situación.

Donde todos los miembros de la familia, se sacrifican en beneficio de uno solo, porque es el mejor dotado inteligente o físicamente, para que consiga llegar a una meta y después pueda desarrollar sus mejores cualidades y cuando triunfe, les pueda ayudar a los demás (emigración, becas, estudiar en lugar de trabajar, negocios, etc.).

Que bonitas y ejemplares aquellas viejas costumbres, de que los hijos mientras estén bajo el mismo techo familiar, pero trabajan fuera de la familia, entreguen todo o parte de sus ingresos, unidos por el bien común, para el fondo familiar, sin importar cuánto ganan o gastan los otros componentes de la familia. Los hijos ya saben que los padres, se encargarán de hacer justicia y entregar a cada hijo, lo que consideren que puedan necesitar. Esa costumbres desgraciadamente está arrinconada y sustituida, por la de mandar a los hijos, a que trabajen fuera de la casa en cuanto cumplen la edad legal de poder  hacerlo, incluso cuando no tienen necesidad de esos ingresos familiares y los hijos destinan el dinero obtenido en comprarse cosas, muchas veces inútiles. Mientras los padres tienen que seguir manteniendo la casa familiar, además de hacerlo a cada uno de los hijos, aunque trabajen fuera. Otra mala costumbre de los padres, que no tienen necesidad urgente de ingresos, es que autoricen a los hijos a que durante las vacaciones escolares, vayan a trabajar a otros sitios, incluso muy mal pagados, en lugar de seguir estudiando, descansando y divirtiéndose durante las vacaciones, con el pretexto de que así aprenden a conocer lo que es trabajar y a administrar su dinero. Eso es robarles el precioso tiempo de su juventud, que tendrían que emplear en cosas de mayor formación académica y social, no en conseguir dinero para comprarse los caprichos, más insospechados e inútiles.

Además de la familia tradicional reconocida, como la formada por el padre y la madre, unidos en matrimonio con sus hijos, existen otros tipos, que también les llaman familias, como los que forman parejas en unión libre, las de homosexuales y lesbianas y las monoparentales, donde el padre o la madre, cuidan los hijos propios o ajenos, de otras uniones anteriores.

El problema más grande que tiene la familia, es su descomposición, principalmente motivada por el divorcio de los padres. En ese caso la familia, queda contaminada de esa desgracia para siempre e incluso, perneada para las sucesivas generaciones. Las cuales ven como el concepto de unidad y continuidad, que habían aprendido, se ve roto por una decisión de los padres, en perjuicio de los demás componentes de la familia. La mayoría de los problemas que tiene la sociedad, tienen su origen en esa descomposición de la familia. No se puede tener una sociedad fuerte y bien formada, con el porcentaje tan grande de familias divorciadas una o varias veces y otros tipos también llamados familias. Los hijos y siguientes generaciones, que se han educado en esas graves situaciones, tienen muchas probabilidades de continuar con las mismas actitudes de descomposición familiar, pues lo que han visto y sufrido, llega un momento que lo ven normal, ya que la misma familia disfuncional, se encarga de transmitirlo de generación en generación. Es muy difícil que una persona que se ha criado así, tenga la fortaleza de rechazar esas situaciones y haga el esfuerzo por no repetir las mismas andanzas. Máxime cuando está rodeado de personas, que consideran normal a esas familias contaminadoras socialmente de su situación, pues esas familias se encargan continuamente y con muchos subterfugios, de pregonar a sus hijos, descendientes, familiares y amigos que su situación familiar irregular, es normal en los tiempos actuales.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos con su ejemplo y con sus palabras, la belleza de una familia bien unida, las ventajas de mantenerse unidos y los inconvenientes, en el caso que esa familia se destruya, y a sentir un sano y enorme orgullo por ser miembros de la familia y de los ancestros a la que pertenecen.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

Familia, escuela de amor

Silvia del Valle Márquez

Educar a nuestros hijos no es nada sencillo, aquí te dejo 5 tips que te ayudarán a lograrlo.

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Muchas veces hemos dicho que los padres somos los primeros educadores de nuestros hijos, pero ¿sabemos en realidad qué es educar?

Educar es acrecentar las facultades, funciones, aptitudes y capacidades con las que se nace. Es “sacar de adentro”, perfeccionar, ayudar y nutrir. Para educar, es necesario tener presente quién es el ser humano, de qué está compuesto, cuáles son sus necesidades; y obrar en consecuencia. Y es en la familia donde se logra de manera integral tan alto propósito.

Así que aquí les dejo 5 tips para educar a nuestros hijos con amor

Primero: Aprende a esperar y adáptate.

Después de cada enseñanza sembrada en nuestros hijos, debemos esperar con paciencia el tiempo suficiente para que ésta dé fruto.

A mis hijos les pregunto cuáles son sus intereses y desde ellos busco educarlos. Claro que he tenido que ser muy observadora porque muchas veces esos intereses no van de acuerdo con los míos y me he tenido que adaptar.

Uno de mis hijos aprendió geografía gracias a su interés en el futbol, por ejemplo.

Segundo. Educa en todo momento.

Una tía preguntó a mi hija a qué hora aprendía y mi hija le contestó: “Yo aprendo en todo momento”.

Eso me hizo caer en la cuenta de que somos educados durante toda la vida porque siempre podemos mejorar en todos los aspectos. El que enseña aprende dos veces.

Tercero. Busca siempre la felicidad de tus hijos.

Claro que no siempre estarán riendo a carcajadas. En algunas ocasiones tendrás que reprenderlos para que consigan un bien mayor. Pero aún en esas ocasiones deben saber nuestros hijos que se les reprende porque se busca su felicidad trascendente frente a un bien o placer inmediato.

Es el caso de la salud física y los dulces; se pueden consumir mientras sea con moderación y no contribuyan a un desorden alimenticio.

Cuarto. Eduquemos en valores.

¡Claro! En valores psicológicos como la autoestima.

Valores sociales como la responsabilidad, la honradez, la solidaridad o la justicia.

Valores espirituales como el amor y la alegría que debe ser el distintivo de un niño educado por sus padres, pregunta a tus amigos qué transmiten tus hijos cuando les visitas y reflexiona en la respuesta que te den porque será seguramente la más imparcial.

Y quinto. Nuestro ejemplo es lo más importante.

Más que maestros se requiere testigos. Nuestros hijos necesitan modelos a seguir y si nosotros renunciamos a ser dichos modelos, nuestros hijos los buscarán en sus maestros, en sus amigos o en los modelos que les propone la sociedad como son los artistas.

Y de estos modelos es de donde tomarán los valores y las formas de ser.

Las virtudes que deben ver nuestros hijos en nosotros, sus padres son:

Paciencia, prudencia, conciencia, responsabilidad, justicia, fortaleza, espiritualidad, sentido del humor, autoridad, amistad, diálogo, etc.

En algunas, seremos virtuosos y en otras tendremos un camino que recorrer, pero si cuidamos tres principales quizá estas suavicen a todas las demás, me refiero a la humildad, la alegría y sobre todo al amor.

En este caso mi consejo es sencillo, escribe las virtudes anteriores o las que tú creas que estás inculcando en tus hijos en una hoja y pide a tus hijos que circulen las tres principales que ven en ti con un color y a tu marido con otro color. Así podrás saber qué tanto estás logrando tus objetivos.

Si todo lo hacemos con amor y por amor a nuestros hijos, ellos podrán entender que nosotros también comentemos errores y que también estamos en la carrera de ser educados, pero ahora como padres.

 

 

Cuaresma, polvo, pero polvo enamorado

Daniel Tirapu

Miércoles de Ceniza.

photo_camera Miércoles de Ceniza.

Preparación intensa de los misterios centrales de nuestra Fe: pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor. Oración, limosna, ayuno. Hoy nos imponen la ceniza para recordarnos que polvo somos y al polvo hemos de volver, pero como dijo el poeta, polvo enamorado.

Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra que me llevare el blanco día, 

Y podrá desatar esta alma mía Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Más no de otra parte en la ribera Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar sabe mi llama el agua fría, Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado; Serán ceniza, mas tendrá sentido; Polvo serán, mas polvo enamorado.

Quevedo (un genio).

 

La educación emocional

Lucia Legorreta

 

cia LegorretaLa educación emocional no está en maestros para impartirla a nuestros hijos como alumnos, sino que somos nosotros mismos como padres los responsables de transmitir esta materia.

Educación emocional

Lo que nuestros hijos aprenden en la escuela o universidad es muy importante, pero este aprendizaje está basado más en conocimientos, información, tecnología y herramientas para desarrollarse como profesionistas en la sociedad.

Sin embargo, hay una educación que estoy convencida se vive y aprende mucho más en la familia, y es la llamada educación emocional.

Los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y jóvenes y no solo centrarse en los aprendizajes académicos.

La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que les permitan descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad.

¿Cuáles son estos valores?

Autoconocimiento

Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.

Responsabilidad

Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.

Autoestima

El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.

Felicidad

La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.

Amor

En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal y como son y a aceptar a la vida tal como es.

Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.

Talento

Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación.

Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.

Bien común

Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se les reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad.

Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, en temas como el tiempo, el esfuerzo y el dinero dedicado a otros.

Reflexiona la importancia de inculcar en nuestros niños y jóvenes estos valores, para que crezcan con una buena autoestima y confianza en sí mismos.

Se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida.

Como padres, tenemos que reforzar y vivir estos valores que ayudarán a nuestros hijos a ser personas de bien en la sociedad.

Y la mejor forma que ellos los conozcan, hagan suyos y los vivan es a través de nuestro ejemplo: “Las palabras mueven, el ejemplo arrastra”.

Para que nuestros hijos vivan estos valores, antes los tenemos que vivir nosotros. Te invito a reflexionar como está tu autoconocimiento, responsabilidad, autoestima, amor hacia los demás y compromiso con la sociedad: el bien común.

 

 

"Homenaje al cine" (Vídeo con motivo de los Oscars)

 

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Esta noche se ha celebrado "la fiesta magna" del cine: la ceremonia de los Oscars de la Academia. Hubo grandes sorpresas: Glenn Close, la favorita al premio a la mejor actriz, se quedó sin estatuilla en favor de Olivia Colman; y tampoco Roma ganó el galardón al mejor filme, aunque sí su director, Alfonso Cuarón. En todo caso, sí cumplieron las expectativas los demás actores: Rami Malek ganó como mejor actor por su interpretación de Freddie Mercury en Bohemian Rapsody, y también ganaron los actores de reparto previstos: Regina King  en El Blues de Beale Street, y Mahershala Al en Green Book, la cinta ganadora.

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No pudo ser tampoco para el español Rodrigo Sorogoyen que optaba al premio al mejor corto de ficción por Madre, una pieza intrigante y bella que ha cosechado premios en medio mundo. Por segunda vez, un cortometraje español se quedaba a las puertas del Oscar, tras el acariciado premio a Timecode, dirigido por Juanjo Giménez y producido por Bastian Films.

Esta coyuntura tan propicia a la nostalgia (¡tantas salas de cine que nos permitieron soñar en nuestra infancia!) ofrece una ocasión inmejorable para visionar este precioso y emotivo "Vídeo-homenaje a las salas de exhibición" que la productora Tandem Entertainment difundió el 28 de diciembre de 2015, con motivo de los 120 años de la primera proyección de la historia.

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Tandem Entretainment, creada por Claudia Maluenda y Laura Rubirola, acaba de estrenar un prometedor cortometraje (Hasta mañana, de Daniel Torres) y tiene en preparación dos largometrajes con directores conocidos: El cometa Halley, con Fernando Trullols, y White Flags are for Losers, con Guillermo Ramírez. Este vídeo que hoy os ofrezco os hará recordar muchos filmes inolvidables que mostraron la experiencia de soñar viendo una gran película.

¡Que lo disfrutéis!

 

¿QUÉ ES LO QUE NO VE EL PRESIDENTE?

Por René Mondragón

DE LA PRIMERA CARTA…

Derivado de la resolución del jurado en el caso de Guzmán Loera, el mandatario mexicano apuntó: "no se le debe de causar daño al prójimo, que no se debe causar daño uno mismo, ni a los familiares, porque son de una u otra forma sufrimientos… que sirva de enseñanza, que sea una lección para que se piense que la felicidad verdadera, no es el dinero, no es el lujo barato, no es la fama; la verdadera felicidad es estar bien con nuestra conciencia y estar bien con el prójimo”( https://politico.mx/minuta-politica)  El contenido parece extraído de la primera carta de san Andrés a los narcos.

¿HAY COSAS QUE EL PRESIDENTE NO VE?

Por supuesto. No es diosito. Y si la gente que lo rodea –su equipo de hombres de confianza- no se lo dice, se las explica o, por lo menos, lo entera, aunque sea “por encimita” y a reserva de profundizar, es obvio, lógico y comprensible que el presidente resulte impreciso, tenga que aclarar lo que sin puntería dijo alguno de sus colaboradores, o bien, rectificar y ofrecer disculpas al respetable que está atento a lo que el Ejecutivo diga.

UN APUNTE

Los casos y las circunstancias resultan cada vez más frecuentes. Tuvo que disculparse con Felipe Calderón, pero en la misma tesitura –según informan mis preciosérrimas lectoras y amables lectores- su cada vez más extensa conferencia de prensa, la dedicó a echar lodo contra todos, Carlos Slim incluido, pero cuidando no tocar a Salinas Pliego, por ejemplo.

YA ENCARRERADOS

El escribano ignora si, derivado de lo anterior, ha surgido una actitud que pareciera objeto de investigación para los estudiosos del comportamiento humano: los colaboradores envalentonados por la inercia presidencial que estigmatiza todo el pasado, se lanzan al ruedo para acribillar con declaraciones a cualquier cosa que se les ocurre y hacerlo de cualquier forma.

Así, don Paconacho Taibo se la metió doblada a quién sabe quién; el equipo de Sergio Mayer celebra el 5 de Febrero la Batalla de Puebla; o Manuel Bartlett se abalanzó sobre Jesús Reyes Heroles, como parte de los enemigos de la CFE, al lado de Felipe Calderón, Pedro Aspe y Elías Ayub; Córdoba Montoya, Carlos Ruíz Sacristán, Georgina Kessel, Jordy Herrera y algunos más. La respuesta no tardó mucho (https://expansion.mx/nacional/2019/02/12) Reyes Heroles, en una carta durísima, se reserva el derecho a demandar al gobierno de AMLO.

¿PECCATA MINUTA?

Erika Chávez Saldaña, en su espacio “Estoy hasta la madre” hace un análisis a los 60 días de gobierno actual, que contribuyen al objeto compartido por este amanuense.

  1. ¿Por qué nadie le platica al presidente la millonada que se echó a la alcantarilla con la cancelación del aeropuerto. El tema es vigente, porque como dice Chávez Saldaña, se endeudó a 120 millones de mexicanos. Ahora, cada uno de nosotros debe ya 3, 300 pesitos.
  2. ¿Este asunto no es  como un nuevo Fobaproa? Las pérdidas corresponden al dinero ahorrado por muchas personas.
  3. Aunque se ha tratado de “echarle tierrita” a la explosión en Hidalgo, 120 muertos más los heridos y hospitalizados demandan una respuesta, responsables y la acción de la justicia, porque las carpetas de investigación y los detenidos, brillan por su ausencia, si es que la ausencia brilla.
  4. Nos informaron que se ahorraron 5 mil millones de pesos, pero las perdidas rebasan ya los 40 mil millones. ¿Nadie le habrá comentado al presidente?
  5. 18 años criticando la estrategia contra el crimen y exigiendo el regreso del ejército a los cuarteles…y hoy, la Guardia Nacional puede volverse epítome de la militarización. El tema en paralelo: La violencia de hoy ha cobrado ya casi 4 mil vidas. La cifra es histórica.
  6. Más tierrita a la investigación sobre la muerte de la gobernadora de Puebla y su esposo. Algo similar con la muerte de periodistas y no pocos funcionarios municipales.
  7. El tren Maya, ¿sigue siendo viable? Porque además, los mexicanos siguen pagando un avión que no se vende y está guardadito en su hangar.
  8. El asunto de las guarderías…ininteligible. La extinción de los órganos autónomos, la descalificación de los medios y periodistas fifís.

Por favor, que alguien le hable con la verdad al presidente. Los agradeceremos muchos millones de mexicanos.

 

 

SECRETOS


No puedo desvelarte mis secretos
Porque mis secretos aún maduran dentro de mí
(Mei Er, poeta contemporánea chino)


No puedo desvelarte mis secretos
Mis secretos son semillas de hinojo
Encerrados en su prisión de humus
Pero que sueñan con germinar
Mis secretos son gusanos

Dormitando suavemente al calor del capullo
Pero que sueñan convertirse en mariposas
No puedo revelarte mis secretos tan enmarañados
Que te sonrojarían como a una colegiala
Te estremecerían como a un sauce con la primera brisa
No, deja que mis secretos maduren en mí
Déjalos que se abran a la vida
Quizás entonces, si eres paciente
algún día te los desvelaré

GEORGES FRIEDENKRAFT

 

El Brexit ya es sólo un problema inglés

Poco puede hacer ya la Unión Europea para reconducir el auténtico sinsentido que ha tomado el Brexit a causa de una pugna política en el Reino Unido que parece fugada de la realidad. Ni la primera ministra, Theresa May, ha convencido a los críticos de que el acuerdo alcanzado con Bruselas era el mejor posible, ni sus opositores son capaces de plantear una alternativa de salida que no suponga tomar por imbéciles a sus antiguos socios comunitarios. A la espera de que el Gobierno de Londres se saque de la manga una más que improbable solución, sólo se abren dos opciones lógicas: la ruptura por las bravas, el llamado “Brexit duro”, o suspender la invocación del artículo 50 de la CE y esperar tiempos mejores. Porque el plazo del 29 de marzo es ya tan perentorio que ni da tiempo para que Reino Unido llame a nuevas elecciones generales ni para que el Parlamento convocara un segundo referéndum.

Sin duda, Theresa May tratará de trasladar a Bruselas la responsabilidad de un arreglo, bajo la amenaza de esa salida traumática que perjudica al conjunto de la UE, pero no debería encontrar el menor eco al otro lado del canal. Las condiciones ofrecidas son las mejores a las que podían aspirar.

Jaume Catalán

 

 

La partitocracia

Es lamentable ver estos días cómo el responsable de cerrar una lista sigue siendo una única persona, que por desgracia busca con mirada interesada o cerril nombres que no le hagan sombra, manejables, no valiosos sino sumisos – poltrona, bajeza o vileza -,  cuando la calle está pidiendo algo distinto, y todo ello con el visto bueno de su partido, a su vez con frecuencia en manos de una única persona. Ocurre lo que denostamos: la falta de democracia real, la partitocracia, el imperio de los mediocres con afán de poder o porque buscan un sustento en las arcas públicas por su falta de peso profesional.

El PSOE busca algo de regeneración con nombres nuevos. El PP hace lo propio, de la mano de un Pablo Casado que es consciente de la urgencia por recuperar votos. Ciudadanos tantea a algunos que han ocupado cargos con el PP y que tienen tirón electoral, a la vez que busca independientes o caras nuevas para escenificar una regeneración.  Podemos está preocupado por su caída, al comprobar que muchos indignados - entre ellos jóvenes - se están pasando a PSOE, Ciudadanos o Vox, por lo que ha de ofrecer candidatos que respondan a las necesidades de una autonomía o municipio. Vox busca desesperadamente candidatos a nivel autonómico y municipal, pues es el "nuevo" en el panorama político, con miles de nuevos afiliados en estos meses.

Los más hábiles pretenden cerrar listas polivalentes, es decir, que faciliten pactos con diversos partidos, según los resultados. Ciudadanos especialmente juega esa baza: gobernar con el PSOE o con el PP.

Cada uno podremos votar o no votar, elegir  candidatos por su valía, no por las siglas, en el ámbito municipal con un conocimiento bastante aproximado. Ningún candidato es perfecto, como nadie de nosotros lo es, pero ojalá se den algunos pasos en la regeneración política española en estas semanas de confección o elección  de listas electorales. Tal vez regenerar es más comprometido de lo que parece: saber a quién se vota y alentar a personas valiosas para que se embarquen en la política durante un tiempo, porque la mediocridad se alimenta de la pasividad: ¡qué bien se nos da quejarnos!

Pedro García

 

 

Violencia contra sacerdotes y religiosos

Para el presidente de RSF (Reporteros sin Fronteras), “la violencia contra los periodistas ha alcanzado niveles sin precedentes este año, la situación es ahora crítica”. Y agregó: “el discurso de odio legitima la violencia, por lo que socava el periodismo y la democracia en sí misma”. China sigue siendo el país que detiene a más periodistas, así como “blogueros” no profesionales. Aunque, en el momento del informe, el número mayor de quienes seguían en la cárcel estaba en Turquía, donde se abusa paradójicamente de la acusación de terrorismo, como acaba de comprobarse con la arbitraria condena a diez años del juez Murat Arslan, premio Vaclav Havel 2017 de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa.

El mayor número de muertos corresponde a Afganistán, seguido de Siria, México, Yemen, la India y, sorprendentemente, Estados Unidos (quizá por el asesinato de cinco personas del Capital Gazette de Maryland en junio).

También aumenta notoriamente la violencia contra sacerdotes y religiosos, según el balance anual de la agencia Fides: en 2018 fueron asesinados en el mundo 40 misioneros, casi el doble con respecto a los 23 de 2017; además, la mayoría eran sacerdotes: 35. Por otra parte, mientras en los últimos ocho años iba por delante América, en 2018 fue África el continente que se llevó la palma de esta dramática clasificación.

No deja de ser paradójica la situación, que refleja una de tantas contradicciones culturales de nuestro mundo: el pacifismo figura casi siempre en primer plano de los sondeos sobre valores dominantes o emergentes; pero no dejan de crecer los distintos tipos de violencia. Es lógico que el problema tenga su repercusión en reformas de los tipos penales. Pero no parece que la mera represión tenga los éxitos fulgurantes que prometen las exposiciones de motivos de las leyes. Más bien están consiguiendo limitar la libertad de expresión, como se comprueba en las universidades anglosajonas que figuran a la cabeza de los rankings. Al contrario, la proliferación de “delitos de odio” puede llegar a resultar exasperante para la gente de natural pacífico. La solución no puede ir por ahí, justamente por lo fácil que resulta a las cámaras legislativas aprobar leyes penales…, que acaban creando más problemas de los que resuelven.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Miedo no… pánico y canguelo

 

                                Visto lo que ocurrió el dos de diciembre en las elecciones de Andalucía; donde la rebelión de los votantes y pese a, “la compra masiva del voto andaluz que por todos los medios que da el saqueo de los andaluces por el exceso de tributos leoninos, pudo ir comprando el mal llamado socialismo español”… lo echan de esa moderna satrapía cual es, el sistema tiránico de los gobiernos actuales. A todos los que vieron en ello, el que irían “a la cuneta” de la política, se les pusieron los pelos como escarpias, al verse privados de sus cómodos y grandes ingresos; “única preocupación del político y “política” actuales”; y de inmediato, empezaron a graznar y a difundir el miedo a, “que viene el lobo como en aquel famoso cuento”; tratando de la ya imposible disolución de la fuerza que los echaba, puesto que todo súbdito, medianamente inteligente, intuyó o dedujo fielmente, que “los tres mosqueteros de la contra”; y pese a que cada uno “es de su padre y de su madre”; llegarían a un entendimiento y asumirían el poder en la región más extensa y rica de España, cual es Andalucía; sencillamente por cuanto el más tonto sabe que solos no son nada, pero sí en ese grupo que aunque no sean afines, pero sí que lo han sido para luego poderse repartir el botín “a cara de perro”, que es lo que han hecho; y esa es la cruda realidad.

                                ¿Qué ocurrirá ahora en Andalucía? Pues ocurrirá lo que sea y acuerden los que han agarrado el poder; pero si cumplen todo lo que han prometido, esperamos los andaluces, que al menos, nos aligeren de los muchísimos impuestos que nos han exprimido; y que aún nos exprimen y al mismo tiempo, que eliminen ingentes cantidades de parásitos que nos obligan a mantener, al propio tiempo que inspeccionen y auditen todo el sistema anterior, donde se presume que hay ingentes cantidades “perdidas en vete a saber dónde; y las que deben aparecer y ser administradas en la administración oficial”; amén de destapar los presumibles delitos y que estos sean juzgados como corresponde, puesto que en casi cuarenta años de mangoneo, debe haber “la tira”; y no sólo los casi novecientos millones del enorme fraude conocido como, “los Eres”; y que aún se debate en los lentísimos juzgados españoles.

                        Pero como todo este “terremoto o maremoto”, ocurrido en el sur de España, es un reflejo de lo que ocurrirá dentro de unos meses, en el resto de España ya que hay varias elecciones de todos los niveles en perspectiva, y por aquello tan sabio de que, “si ves las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar”; el resto de la casta política española y que como una enfermedad se ha incrustado en España, ha empezado a temblar, “clamando a todos los cielos y a todos los infiernos, aludiendo a las peores realizaciones de nazis, fascistas, franquistas y todas las derechas más derechas de todo el mundo mundial, para ir creando un pánico, simplemente por si lo logran, salvar con todo ello, el mayor contingente de votos, para que al menos, las camarillas dominantes, puedan seguir viviendo con toda comodidad en lo que siempre pretendieron; o sea, en el aprovechamiento del dinero público, puesto que en mayoría, nunca dieron un palo al agua y por tanto, no crearon ni un céntimo de la riqueza que en general, producimos siempre la iniciativa privada”; si de verdad nos rigen buenos gobiernos, que en España son algo cuasi imposible, como imposible es que existan “cuervos de pluma blanca”. Aquí y aunque… “la mala yerba se siegue, siempre renace y crece de nuevo”.

                        Por todo ello y en un foro o ventana abierta y de corte liberal, de las muchas que ya hay en la red y de habla española, he insertado lo que sigue y que aquí confirmo o ratifico.

            “La verdad, pienso que TODOS ESTÁN LLENOS DE CANGUELO... puesto que todos temen lo que pueda ocurrir cuando nos llamen a votar. Los españoles en general estamos no cansados ni cabreados... estamos hasta los cojoness de tanto vividor, de tanto parásito, de tanto ladrón, como NOS HA ARRUINADO Y LA VENGANZA VA A SER TERRIBLE, puesto que ya nadie vota a favor de nadie, sino EN CONTRA DE TODO ESTE MULADAR QUE SOPORTAMOS. Y que es por lo que han logrado el éxito logrado por ese partido que gira sobre las siglas “VOX”, que seguirá recogiendo el voto de gran cantidad de las masas descontentas o desesperadas, que han creado la indeseable casta política que se adueñó de España; luego y llegado el momento que sea… “Lo que tenga que ser será”, como bien acuñó el también viejo y sufrido pueblo italiano.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes