Las Noticias de hoy 12 Febrero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 12 de febrero de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

27ª Jornada Mundial del Enfermo: ‘Gratis habéis recibido; dad gratis’

Nápoles: El Papa participará en un encuentro teológico sobre la ‘Veritatis Gaudium’

Marruecos: Programa oficial del viaje del Papa Francisco

6 años de la renuncia de Benedicto XVI: Testimonio personal y magisterio

“Mi vida es un milagro”: la experiencia de sor Bernadette Moriau curada en Lourdes

EL CUARTO MANDAMIENTO: Francisco Fernandez Carbajal

“Vamos a recibir al Señor”: San Josemaria

«La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano»

La familia en el centro de la civilización del amor: Salvador Bernal

Sentir la Iglesia: Ramiro Pellitero

Las lecciones sociales de la JMJ de Panamá: Luis-Fernando Valdés

¿Son iguales todas las religiones?: Ernesto Juliá

Familias numerosas: Ángel Cabrero Ugarte

Sé paciente con tus padres ancianos: Mónica Muñoz Jiménez

Con la mochila ligera: Silvia del Valle Márquez

 "Señoras y señores de la Academia: ¡No saben lo que han hecho!": José Manuel Belmonte

DIBUJOS SOBRE UN PUERTO: JOSÉ GOROSTIZA

Calor de hogar y de familia: Jesús Domingo Martínez

Una turba no es el Estado de Derecho: Jesús D Mez Madrid

Evitar  la emigración ilegal: Domingo Martínez Madrid

“Saber y Ganar”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

 

ROME REPORTS

 

 

 

27ª Jornada Mundial del Enfermo: ‘Gratis habéis recibido; dad gratis’

Mensaje del Santo Padre

febrero 11, 2019 17:44Rosa Die AlcoleaJornadas Mundiales, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 11 febrero 2019).- Gratis habéis recibido; dad gratis es el lema de la 27ª Jornada Mundial del Enfermo que se celebra hoy 11 de febrero de 2019, en todo el mundo, con motivo de la Solemnidad de la Nuestra Señora de Lourdes, y este año de manera especial en Calcuta, India.

“La actitud generosa hacia los enfermos es sal de la tierra y luz del mundo”, ha escrito hoy el Papa Francisco en Twitter, desde su cuenta oficial en español @Pontifex_es. Que la Virgen María nos ayude a practicarlo, y obtenga paz y consuelo para todos los que sufren”.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el Mensaje del Papa para esta Jornada Mundial dedicada a los enfermos el pasado 8 de enero de 2019.

Reconocimiento recíproco

En el documento, Francisco anuncia que el don es “ante todo reconocimiento recíproco, carácter indispensable del vínculo social” y señala que en el don “se refleja el amor de Dios”, que culmina en la encarnación del Hijo, Jesús, y en la efusión del Espíritu Santo.

Precisamente porque es un don –escribe Francisco– la existencia “no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada”, sobre todo ante las conquistas de la medicina y de la biotecnología, que podrían llevar al hombre a ceder a la tentación de la manipulación del “árbol de la vida”.

Celebración en Calcuta

Del 8 al 12 de febrero, una delegación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, encabezada por el cardenal prefecto Peter Turkson, viajará a Calcuta, India, para participar en la solemne conmemoración de la 27ª Jornada Mundial del Enfermo, ha informado el propio Dicasterio, el 6 febrero de 2019, en un comunicado.

Tradicionalmente se celebra el 11 de febrero, memoria de Nuestra Señora de Lourdes, en todas las diócesis del mundo. Este día, la Iglesia universal, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, se dedica a los enfermos y los que sufren para llevar un mensaje de esperanza y salvación.

A continuación, ofrecemos el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo, publicado el 8 de enero de 2019.

***

Mensaje del Papa Francisco

«Gratis habéis recibido; dad gratis» (Mt 10,8)

Queridos hermanos y hermanas:

«Gratis habéis recibido; dad gratis» (Mt 10,8). Estas son las palabras pronunciadas por Jesús cuando envió a los apóstoles a difundir el Evangelio, para que su Reino se propagase a través de gestos de amor gratuito.

Con ocasión de la XXVII Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará solemnemente en Calcuta, India, el 11 de febrero de 2019, la Iglesia, como Madre de todos sus hijos, sobre todo los enfermos, recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta “querida”.

La vida es un don de Dios —y como advierte san Pablo—: «¿Tienes algo que no hayas recibido?» (1 Co 4,7). Precisamente porque es un don, la existencia no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada, sobre todo ante las conquistas de la medicina y de la biotecnología, que podrían llevar al hombre a ceder a la tentación de la manipulación del “árbol de la vida” (cf. Gn 3,24).

Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas. El diálogo, que es una premisa para el don, abre espacios de relación para el crecimiento y el desarrollo humano, capaces de romper los rígidos esquemas del ejercicio del poder en la sociedad. La acción de donar no se identifica con la de regalar, porque se define solo como un darse a sí mismo, no se puede reducir a una simple transferencia de una propiedad o de un objeto. Se diferencia de la acción de regalar precisamente porque contiene el don de sí y supone el deseo de establecer un vínculo. El don es ante todo reconocimiento recíproco, que es el carácter indispensable del vínculo social. En el don se refleja el amor de Dios, que culmina en la encarnación del Hijo, Jesús, y en la efusión del Espíritu Santo.

Cada hombre es pobre, necesitado e indigente. Cuando nacemos, necesitamos para vivir los cuidados de nuestros padres, y así en cada fase y etapa de la vida, nunca podremos liberarnos completamente de la necesidad y de la ayuda de los demás, nunca podremos arrancarnos del límite de la impotencia ante alguien o algo. También esta es una condición que caracteriza nuestro ser “criaturas”. El justo reconocimiento de esta verdad nos invita a permanecer humildes y a practicar con decisión la solidaridad, en cuanto virtud indispensable de la existencia.

Esta conciencia nos impulsa a actuar con responsabilidad y a responsabilizar a otros, en vista de un bien que es indisolublemente personal y común. Solo cuando el hombre se concibe a sí mismo, no como un mundo aparte, sino como alguien que, por naturaleza, está ligado a todos los demás, a los que originariamente siente como “hermanos”, es posible una praxis social solidaria orientada al bien común. No hemos de temer reconocernos como necesitados e incapaces de procurarnos todo lo que nos hace falta, porque solos y con nuestras fuerzas no podemos superar todos los límites. No temamos reconocer esto, porque Dios mismo, en Jesús, se ha inclinado (cf. Flp 2,8) y se inclina sobre nosotros y sobre nuestra pobreza para ayudarnos y regalarnos aquellos bienes que por nosotros mismos nunca podríamos tener.

En esta circunstancia de la solemne celebración en la India, quiero recordar con alegría y admiración la figura de la santa Madre Teresa de Calcuta, un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos. Como dije con motivo de su canonización, «Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. […] Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes […] de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la “sal” que daba sabor a cada obra suya, y la “luz” que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres» (Homilía, 4 septiembre 2016).

Santa Madre Teresa nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos, sin distinción de lengua, cultura, etnia o religión. Su ejemplo sigue guiándonos para que abramos horizontes de alegría y de esperanza a la humanidad necesitada de comprensión y de ternura, sobre todo a quienes sufren.

La gratuidad humana es la levadura de la acción de los voluntarios, que son tan importantes en el sector socio-sanitario y que viven de manera elocuente la espiritualidad del Buen Samaritano. Agradezco y animo a todas las asociaciones de voluntariado que se ocupan del transporte y de la asistencia de los pacientes, aquellas que proveen las donaciones de sangre, de tejidos y de órganos. Un ámbito especial en el que vuestra presencia manifiesta la atención de la Iglesia es el de la tutela de los derechos de los enfermos, sobre todo de quienes padecen enfermedades que requieren cuidados especiales, sin olvidar el campo de la sensibilización social y la prevención. Vuestros servicios de voluntariado en las estructuras sanitarias y a domicilio, que van desde la asistencia sanitaria hasta el apoyo espiritual, son muy importantes. De ellos se benefician muchas personas enfermas, solas, ancianas, con fragilidades psíquicas y de movilidad. Os exhorto a seguir siendo un signo de la presencia de la Iglesia en el mundo secularizado. El voluntario es un amigo desinteresado con quien se puede compartir pensamientos y emociones; a través de la escucha, es capaz de crear las condiciones para que el enfermo, de objeto pasivo de cuidados, se convierta en un sujeto activo y protagonista de una relación de reciprocidad, que recupere la esperanza, y mejor dispuesto para aceptar las terapias. El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación. Así es como se realiza también la humanización de los cuidados.

La dimensión de la gratuidad debería animar, sobre todo, las estructuras sanitarias católicas, porque es la lógica del Evangelio la que cualifica su labor, tanto en las zonas más avanzadas como en las más desfavorecidas del mundo. Las estructuras católicas están llamadas a expresar el sentido del don, de la gratuidad y de la solidaridad, en respuesta a la lógica del beneficio a toda costa, del dar para recibir, de la explotación que no mira a las personas.

Os exhorto a todos, en los diversos ámbitos, a que promováis la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte. Las instituciones de salud católicas no deberían caer en la trampa de anteponer los intereses de empresa, sino más bien en proteger el cuidado de la persona en lugar del beneficio. Sabemos que la salud es relacional, depende de la interacción con los demás y necesita confianza, amistad y solidaridad, es un bien que se puede disfrutar “plenamente” solo si se comparte. La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano.

Os encomiendo a todos a María, Salus infirmorum. Que ella nos ayude a compartir los dones recibidos con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, a vivir como hermanos y hermanas atentos a las necesidades de los demás, a saber dar con un corazón generoso, a aprender la alegría del servicio desinteresado. Con afecto aseguro a todos mi cercanía en la oración y os envío de corazón mi Bendición Apostólica.

Vaticano, 25 de noviembre de 2018

Solemnidad de N. S. Jesucristo Rey del Universo

FRANCISCO

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Nápoles: El Papa participará en un encuentro teológico sobre la ‘Veritatis Gaudium’

El próximo 21 de junio de 2019

febrero 11, 2019 13:40Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 febrero 2019).- El Papa Francisco se desplazará a Nápoles el próximo 21 de junio de 2019, para participar en el encuentro dedicado al tema “La teología después de Veritatis Gaudium en el contexto del Mediterráneo”, organizado por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional, -sección San Luis- de Nápoles.

Alessandro Gisotti, director ad interim de la Oficina de Prensa del Vaticano, lo ha anunciado esta mañana, lunes, 11 de febrero de 2019, a través de un comunicado.

El programa prevé la llegada del Papa a la capital de Campania alrededor de las 9 horas. El Santo Padre será recibido, entre otros, por el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles y Gran Canciller de la Facultad, el obispo de Nola, Mons. Francesco Marino, y el Prepósito general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal.

La sesión pública del encuentro tendrá lugar en  la plaza frente a la Facultad. El Papa pronunciará un discurso “centrado en el tema del encuentro” y luego, después del almuerzo, regresará a Roma a primera hora de la tarde, ha indicado Gisotti.

Veritatis gaudium

La nueva Constitución apostólica Veritatis gaudiumsobre los estudios académicos eclesiásticos, se presentó el 29 de enero de 2018, en la Santa Sede.

“Jesús impulsa a la Iglesia para que en su misión testimonie y anuncie siempre esta alegría con renovado entusiasmo”, señala el Santo Padre en la introducción del documento.

Así, Francisco enumera en este documento cuatro criterios fundamentales con vistas a una “renovación y a un relanzamiento de la aportación de los estudios eclesiásticos a una Iglesia en salida misionera”: la “contemplación” y la “introducción espiritual, intelectual y existencial en el corazón del kerygma”; el “diálogo a todos los niveles”; la “inter- y trans-disciplinariedad ejercidas con sabiduría y creatividad a la luz de la Revelación”; la necesidad urgente de  “crear redes” entre las distintas instituciones.

Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional

La Facultad de Teología Pontificia del Sur de Italia se creó en 1969 tras la fusión de la Facultad Napolitana de Teología preexistente, heredera de la Facultad de Teología presente en la Universidad Fridericiana desde su nacimiento (1224) y la Facultad. La teología de San Luis, confiada a la Compañía de Jesús, es lo que explica la presencia del Padre Arturo Sosa Abascal en este evento.

 

 

Marruecos: Programa oficial del viaje del Papa Francisco

El Pontífice irá como ‘siervo de la esperanza’

febrero 11, 2019 15:59Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 11 febrero 2019).- El programa del viaje apostólico a Marruecos ya está

El Papa Francisco viajará a Marruecos del 30 al 31 de marzo de 2019, a Rabat, con el lema Siervo de la esperanza, aceptando la invitación de Su Majestad el Rey Mohammed VI, y de los Obispos.

Francisco será el segundo papa en visitar este país, tras los pasos de San Juan Pablo II, quien realizó una visita apostólica en 1985, convirtiéndose el primer papa en visitar un país islámico.

Año Jubilar en Marruecos

También es, después de los Emiratos Árabes Unidos (del 3 al 5 de febrero), el segundo viaje del Papa a un país musulmán en el 800 aniversario de la reunión de San Francisco de Asís y Sultán Al-Malik en Damietta (Egipto), celebrada en 1219. En este marco, la Iglesia de Marruecos celebra un año jubilar por los 800 años de presencia franciscana en Marruecos (16 de enero de 2019-16 de enero de 2020).

Casablanca

El huso horario de Rabat es el mismo que el de Roma (GMT + 1).

Este es el programa publicado por el Vaticano: el programa actual no indica que el Papa vaya a Casablanca como se anunció anteriormente.

Sábado 30 marzo 2019

ROMA-RABAT

 

10:45

Salida en avión del aeropuerto de Roma/Fiumicino para Rabat

   

14:00

Llegada al aeropuerto internacional de  Rabat-Salé

   
 

RECIBIMIENTO OFICIAL

   
 

CEREMONIA DE BIENVENIDA en la explanada frente al Palacio Real

   
 

VISITA DE CORTESÍA AL REY MOHAMED VI en el Palacio Real

   
 

ENCUENTRO con el PUEBLO MARROQUÍ, las AUTORIDADES, con la SOCIEDAD CIVIL y con el CUERPO DIPLOMÁTICO en la Explanada de la Mezquita Hassan

Discurso del Papa

 
 

VISITA AL MAUSOLEO MOHAMED V

   
 

VISITA AL INSTITUTO MOHAMMED VI DE LOS IMANES, PREDICADORES y PREDICADORAS

Saludo del Papa

 
 

ENCUENTRO CON LOS MIGRANTES en la sede de Caritas diocesana

Saludo del Papa

 
   

Domingo 31 marzo 2019

RABAT-ROMA

 
 

VISITA AL CENTRO RURAL DE SERVICIOS SOCIALES de Témara

   
 

ENCUENTRO CON LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS, CONSAGRADOS  y el CONSEJO ECUMÉNICO DE LAS IGLESIAS en la catedral de Rabat

Discurso del Papa

Ángelus del Papa

 
 

Almuerzo con el séquito papal

   
 

SANTA MISA

Homilía del Papa

 
 

CEREMONIA DE DESPEDIDA en el aeropuerto internacional de Rabat/Salé

   

17:15

Salida en avión para Roma

   

21:30

Llegada al aeropuerto internacional de Roma/Ciampino

   
             

 

6 años de la renuncia de Benedicto XVI: Testimonio personal y magisterio

Palabras de Benedicto XVI en su anuncio

febrero 11, 2019 21:33Rosa Die AlcoleaBenedicto XVI

(ZENIT – 11 febrero 2019).- Hace exactamente 6 años, el 11 de febrero de 2013, el Papa Benedicto XVI hizo pública su renuncia al ministerio petrino, una decisión tomada “tras haber examinado ante Dios reiteradamente” su conciencia –aseguró– porque ya no se sentía capaz de llevar –física y espiritualmente–, el peso del pontificado.

Esta es la primera renuncia de un papa por razones de salud y de vejez, motivo que puede llevar a “error” si se le “recordara sólo por esta razón”, asegura Andrea Tornielli en su editorial publicado hoy, en Vatican News en español.

Encuentros con víctimas de abusos

Andrea Tornielli, Director Editorial de Dicasterio de Comunicación de la Santa Sede, recuerda que “se corre el riesgo de centrar toda la atención sólo en ese gesto humilde y desestabilizador, terminando así por hacer pasar a un segundo plano el testimonio personal y sobre todo el magisterio de Benedicto XVI”.

Dado el inminente inicio del Encuentro para la Protección de Menores que reunirá en el Vaticano a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo con el Papa Francisco, Tornielli señala que fue el mismo Benedicto XVI quien inició los encuentros con las víctimas de abusos. “Encuentros lejos de las cámaras, hechos de escucha, oración y llanto”.

Purificación y reforma de la Iglesia

Asimismo, el periodista italiano ha valorado el magisterio de Benedicto y ha citado unas significativas palabras del papa alemán: La Iglesia “no posee nada por sí misma ante Aquel que la fundó, de modo de poder decir: ¡lo hemos hecho muy bien! Su significado consiste en ser instrumento de redención, en dejarse penetrar por la Palabra de Dios e introducir al mundo en la unión del amor con Dios”.

El actual papa emérito supo mostrar el lado positivo de la secularización, que ha “contribuido de manera esencial a la purificación y a la reforma interior” de la Iglesia misma, también expropiando sus bienes y privilegios.

De este modo, la Iglesia “liberada de cargas y privilegios materiales y políticos, la Iglesia puede dedicarse mejor y de una manera verdaderamente cristiana a todo el mundo, puede estar verdaderamente abierta al mundo”, declaró Benedicto XVI en un discurso pronunciado en el Konzerthaus de Friburgo im Breisgau en septiembre de 2011.

Reproducimos la declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, de 11 de febrero, sobre su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de san Pedro.

***

Palabras de Benedicto XVI

Queridísimos hermanos:

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013

BENEDICTUS PP. XVI

 

 

“Mi vida es un milagro”: la experiencia de sor Bernadette Moriau curada en Lourdes

“Los jóvenes necesitan testigos hoy”

febrero 11, 2019 19:30Anita BourdinTestimonios de la Fe

La hermana  Bernadette Moriaux fue sanada en Lourdes: es la 70ª curación oficialmente reconocida. Antes y después de su recuperación, siempre ha estado presente con los enfermos. Este es el relato de su experiencia, oblata franciscana del Sagrado Corazón de Jesús, de Nantes, al encuentro de San Francisco, el Papa Francisco y Nuestra Señora de Lourdes.

Esta entrevista fue entregada a Radio Espérance para el programa “Studio Romain“, emitida el 6 de febrero de 2019. Y fue transcrita para Zenit por Hugues de Warren. Lo publicamos con el amable permiso de Radio Espérance.

La hermana Bernadette Moriau relató su curación en su libro: “Mi vida es un milagro : no desesperar nunca“, publicado por JC Lattès, con Jean-Marie Guénois y Mons. Jacques Benoit-Gonnin.

AB

Radio Esperance – Hermana Bernadette, la diócesis de Beauvais dirigió la investigación del milagro, pero este milagro ocurre en un terreno: usted es franciscana, ¿cómo San Francisco de Asís ha sido llamada?

Sor bernadette-En primer lugar, soy de una familia de clase trabajadora y entré a la congregación de las Hermanas Oblatas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús, hace 60 años. Una congregación franciscana porque ya mis padres eran de la tercera orden franciscana, desde muy joven me bañé en esta espiritualidad que me correspondía muy bien y llegué a Bresles en esta pequeña fraternidad con tres hermanas en 2006. Una fraternidad donde, a la manera de Francisco, tratamos de vivir como hermanos, de tener la puerta abierta para dar la bienvenida a todos, para acoger  las alegrías, para acoger los sufrimientos, para acoger las angustias. En una vida de oración, por supuesto, en fraternidad en la Iglesia, el oficio del tiempo presente, los tiempos de oración, los tiempos de lectura personal, los tiempos de alabanza y nuestra inserción en la vida de la Iglesia.

Como Francisco, tendemos a ser como él, pequeños en un proceso de pobreza y sencillez de vida, a vivir una vida fraterna reconociendo a cada hombre como hermano, hijo del mismo padre. Nuestra fundadora Madre Marie-Therese de la Croix, cuya Orden se fundó en 1875 en La Gaubretière, en laVendée, se fue a vivir a la diócesis de Nantes, a petición de Monseigneur Le Coq, donde se estableció la casa madre, por donde cada una de nosotras hemos pasado. Allí, nuestra fundadora, siguiendo los pasos de San Francisco, nos invita a acoger la vida con los brazos llenos, no a ser fijos sino a estar disponibles y cerca de la miseria de los menos socorridos de nuestra tierra. Es cierto que durante un tiempo fuimos hospitalarias con los ancianos en la clínica y ahora ha evolucionado tanto que es a través del trabajo asalariado pero las hermanitas de Honduras, ya que tenemos una fundación en Honduras, se ocupan de los más pobres, de los enfermos, de los niños pequeños en el centro de nutrición y luego a la pastoral.

La mayor parte de su vida en esta comunidad ha sido llevar también la Cruz del Señor en la enfermedad …

Sí, pero es cierto que estudié enfermería en la congregación después de mi noviciado, para servir a los enfermos, que fue mi mayor alegría y que practiqué durante dos años. Comencé a tener problemas en la columna vertebral, después de cuatro cirugías que me incapacitaron y tuve que dejar mi profesión muy rápidamente. Me gradué en 1966, en 1965 y en 1968, me operaron y fui al otro lado de la barrera, del lado de los enfermos y no del lado de los cuidadores. Es una experiencia de la que no me arrepiento, porque viví allí en medio de los enfermos que está en el hospital o en el centro de reeducación, viví con los demás discapacitados toda esta dimensión de la oración de la fraternidad.

Usted se reunió con el Papa Francisco en Roma, ¿puede decirnos algunas impresiones de esta reciente peregrinación?

Resulta que después del reconocimiento del milagro, me llevaron a escribir un libro. No es de mi elección, sino a petición de la Iglesia. Escribí que mi vida es un milagro porque al releer mi historia descubrí todas estas señales de Dios en mi vida. De hecho, si todavía estoy aquí, es realmente un milagro que terminó con el de Lourdes, por supuesto. Este libro ha sido traducido al polaco primero e italiano. Me encontré yendo a Roma con mi obispo y Jean-Marie Guénois, quien escribió el libro conmigo. Él es un periodista en el Fígaro, se ocupa de cuestiones religiosas, con él hice un trozo de camino para compartir mi itinerario. A petición del obispo, continué escribiendo este libro después de haber enviado los dos primeros capítulos. Para mi gran sorpresa, resultó que este libro tuvo un gran impacto ya que fue traducido también en italiano

Así que fui a Roma para el lanzamiento del libro y una conferencia de prensa. Tuve la alegría de conocer al Papa Francisco y presentarle este libro escrito en francés e italiano. Me impresionó mucho este hombre de Dios a quien aprecio mucho, marcado por su sencillez, su humildad. Me siento muy cerca de él porque, aunque es jesuita, es muy franciscano. Mi superiora general recién nombrada vino conmigo y ella le presentó la vida de nuestra Madre fundadora, le dio un paño hecho por mujeres lencas. de Honduras, las más pobre y Nuestra Señora de Suyapa, es cierto que el Santo Padre nos ha recibido como sus hijos y he podido confiarle a todos los enfermos, los cuidadores y todo este mundo de los pobres, yo le agradecí que nos recuerde todo este estilo de vida de San Francisco de Asís porque, como jesuita que es, para mí, tiene una gran espiritualidad franciscana.

Me sorprendió que haya estado en Marruecos para celebrar el ochocientos aniversario del encuentro de Francisco con el Sultán, donde Francisco finalmente fue el hermano y le dio la bienvenida como un hermano al Sultan. No quería convertirlo, pero experimentaron un encuentro de paz y acogida recíproca, que es una gran lección para el mundo de hoy.

¿Participó en la misa de la mañana del Papa Francisco que le recibió a continuación?

Tuve una misa con el Papa en Santa Marta y lo vimos después de la misa. No duró mucho tiempo ya que eramos muchos y estaba muy cronometrada, pero creo que fue muy intenso, lo que viví es muy difícil de expresar pero era muy, muy marcado, porque de hecho fui allí en mi nombre pero al mismo tiempo llevé conmigo toda la diócesis, toda la parroquia, todos aquellos con quienes trabajé en la Iglesia.

Él está muy atento a los refugiados y a los pobres. Es cierto que nosotros, los franciscanos, tratamos de estar muy atentos a los más pobres

con los que sufren, no para estar en la superioridad sino para ser hermanos.

Después de su encuentro con San Francisco y el encuentro con el Papa Francisco en Roma, ¿qué puede decirnos sobre su reunión con María en Lourdes?

Bueno, han pasado cuarenta y dos años desde que sufrí de mi columna vertebral y yo iba hacia una parálisis. Sucede que estaba en la enfermería en Nantes y la superiora general en ese momento me ofreció venir aquí en Bresles, elOise, durante cuatro meses para asegurar la acogida de la Fraternidad. Todavía podría hacer esto incluso si no caminara largas distancias pero la acogida podía hacerla todavía. Así que acepté venir aquí y ahí es donde el Señor me estaba esperando. Estaba seguida por el centro del dolor en Nantes y aquí me siguió un médico, el Dr. Fumery, responsable de la Hospitalidad, que acompaña a los enfermos de l Oise cada año en Lourdes y él. -incluso que hace cuarenta años que participa en la peregrinación. Ya ha participado con sus padres, Fue joven camillero y luego como médico continuó. Un día me dijo: “¿No vendrías a Lourdes con nosotros?”.

En el momento en que estuve bajo morfina durante catorce años, lo vi con regularidad. Sé que le dije que ya no creía en el milagro para mí, pero al mismo tiempo tomé esta invitación como una llamada del Señor, una llamada de la Virgen María para reunirme con él en esta fiesta de las 150 apariciones de María a Bernadette. Entonces, esta llamada resonó en mí desde febrero hasta julio de 2008, cuando comencé con los enfermos y siempre digo que lo que más me ha marcado es llegar a la plataforma de la estación es esta fraternidad universal, y ya no hay ninguna diferencia entre los cuidadores, los enfermos y los peregrinos, ya no vemos una discapacidad, caminamos juntos como hermanos y hermanas,

En Lourdes participé en la peregrinación a través de los sacramentos, el sacramento de la reconciliación, el sacramento de los enfermos que recibí: le pedí al Señor la fuerza para continuar mi camino de discapacitada y de sufrimiento. Luego fui a las piscinas donde pedí la conversión del corazón. Lo que más me marcó fue la procesión del Santísimo Sacramento donde, en la Basílica de San Pío X, después de la procesión y el tiempo de silencio de la adoración, el obispo monseñor James vino a bendecir a los enfermos con el  Santísimo y cuando vino a nosotros tenía estas palabras en mi corazón, Jesús me dijo: “Camino en medio de ti, veo tu sufrimiento, el de tus hermanos y hermanas enfermos, dame todo”. En ese momento, sentí esta presencia viva de Cristo.

Luego la peregrinación terminó y regresé como me habia ido, si no más cansada y más dolorida. Descansé durante tres días con el aparato porque tenía el corsé, tenía una férula en la pierna y el pie, tenía el neuroestimulador que caminaba continuamente y viví con auto-sondas durante diez años.

El tercer día después de mi regreso de Lourdes, quedé habitada por esta experiencia que había tenido en Lourdes, y fui a adorar en nuestra capilla con la hermana Marie-Albertine. La pequeña capilla de Saint-Claude, que ahora vamos a bautizar como Nuestra Señora de Lourdes porque es la capilla del milagro, y luego, durante la adoración, fue al mismo tiempo que la procesión del Santísimo Sacramento en lourdes. A las 17:45 sentí en mi cuerpo una gran relajación y un calor que me invadió, pero no sabía lo que significaba, así que terminé la oración y regresé a mi habitación. Allí, percibí una voz que me decía: “Quita tus aparatos”. No razoné y en un acto de fe pensé en el Evangelio donde Jesús le dijo al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y camina”. Me quité el aparato del pie y de la pierna y mi pie se enderezó, podía poner mi pie en el suelo. Y luego me quité el corsé, ya no tenía más dolor para moverme. Fui a encontrarme con nuestra hermana en la sala de estar frente a la estatua de la Virgen María y le dije: “No sé lo que me está pasando”. Allí tomamos un momento de oración y lloramos, así que continué el proceso, detuve el neuroestimulador, detuve la morfina brutalmente sin ningún síndrome de abstinencia y fui al baño y ya no necesitaba una sonda y al día siguiente caminé cinco kilómetros hacia el bosque. Allí me di cuenta de que estaba curada.

Obtuve la confirmación cuando el 15 de julio fui a ver al médico, llorando, y le dije: “Bueno, no sé qué me está pasando”. Estaba aturdido y al mismo tiempo muy feliz: comprendió lo que había sucedido.

¿Es el mismo doctor al que invitó a venir a Lourdes, el Dr. Fumery?

Sí es el. Me hizo un examen clínico y confirmó que no me quedaba nada.

Hermana Bernadette, un maratón le estaba esperando hasta el reconocimiento del “milagro” …

Es decir, era necesario probar que esta curación era milagrosa. Encontré primero al obispo, nuestro obispo, y le conté lo que me había sucedido. El médico que me atendió ya me había propuesto hacer un archivo para depositarlo en la oficina de observaciones médicas de Lourdes y, cuando me reuní con el obispo, me confirmó que tenía que hacerlo para poder testificar algún día. Yo digo “tal vez”, no se ha logrado hasta ahora.

En 2009, tuve una primera reunión en el consultorio médico con todos los médicos y cuidadores que estaban presentes en Lourdes, donde presenté mi archivo que había recopilado durante los meses anteriores, porque tenemos que proporcionar todos los partes en nuestro poder: informes de hospitales, informes de médicos, exámenes, etc. Así que hay que proporcionar todo, tienes que contar toda tu historia, con todas las fechas, de lo que has vivido. El Dr. De Franciscis, que acababa de llegar al despacho médico, acababa de reemplazar al Dr. Tellier en Lourdes.

Un italiano creo …

Sí, él es italiano. Hizo votar al final de la asamblea y decidió que este archivo permanecería abierto, porque a veces hay una primera reunión como esta y el archivo no se guarda. Allí guardó el archivo y luego me pidieron que hiciera algunas evaluaciones. Pasé dos evaluaciones psiquiátricas en París, tuve que volver a hacer exámenes de escaner, ver a un especialista en reumatología, después ver a un neurólogo, en resumen, toda la panoplia. Esto duró ocho años, todos los años: cuando fui a Lourdes, fui a la oficina médica. Hubo tres veces, tres grandes reuniones con todos los cuidadores y cada vez recomenzaba mi historia de nuevo y seguido hubo una votación. Es cierto que a menudo eran numerosos pero hubo muy pocas abstenciones, muy pocos “no”.

En general, los médicos reconocieron que para ellos era “inexplicable”. De hecho, esto fue confirmado por la oficina médica internacional de Lourdes el 16 de noviembre de 2016. Allí, el comité médico internacional votó en presencia del Obispo de Lourdes que era una curación inexplicable en el estado actual de los conocimientos científicos debido a que existen criterios, es necesario que haya imposibilidad de curaración, es necesario que sea grave, tiene que ser brutal, ya sea a largo plazo y que podamos tener los exámenes antes y después de comparar. Así que volví a hacer el electromiograma, hice la tomografía computarizada de nuevo, así que votaron que sí y solo hubo un no, más que la mayoría.

Es el obispo de Lourdes quien transfirió el archivo al obispo de Beauvais, que actualmente es el obispo Jacques Benoit-Gonnin, y se lo trajo con este archivo para volver a convocar una comisión canónica formada por médicos y teólogos,  sacerdotes, no para cuestionar lo que los médicos habían votado, sino para explicar el mismo este archivo y ver también cómo viví para Dios esta gracia durante diez años. Solo él podía tomar la decisión de reconocer por la Iglesia que era un milagro. Así es como, el 11 de febrero de 2018, fue proclamado en Lourdes esta curación reconocida como “milagrosa” por la Iglesia.

Allí, hicimos un cambio “radical”, porque curar nadie lo sabía o muy poco, en mi comunidad, por supuesto, lo sabíamos, pero primero no sabíamos si duraría y tomé una decisión retomé una vida activa tan pronto como pude. Viví con esta gracia en mi corazón, me pidieron silencio, así que respeté este silencio y viví plenamente, di mi vida a los enfermos, en el acompañamiento de los enfermos, a nivel parroquial,de la congregación y de la fraternidad, con esta gracia en el corazón pero sin mencionarlo. Debido a que ha sido reconocido por la Iglesia, entonces, es cierto que todo ha cambiado porque enfrenté la transición de una vida oculta a una vida pública. Es un paso para dar, y no es necesariamente obvio,

Hermana Bernadette, el obispo Benoit-Gonnin le preguntó cómo recibió esta gracia: ¿cómo vive y cómo experimenta su regreso a Lourdes?

Cada vez que vuelvo a Lourdes, siempre es una gran emoción porque es mi segunda tierra, diría yo, y cuando vuelvo a Lourdes en una peregrinación, voy con los enfermos y los acompaño con la hospitalidad. Me comprometí con la Hospitalidad de Oise en Lourdes, para el cuidado de los enfermos, en el mes de julio. Este año, volví siete veces, así que ya no es solo para los enfermos, sino para testificar, para testificar en los grupos de jóvenes, para testificar con los enfermos, los cuidadores y los peregrinos.

¿Testificar a los jóvenes es importante?

Sí, sí, es muy importante porque creo que los jóvenes tienen muchas preguntas y necesitan testimonios hoy. Resulta que estuve en Lille ante anoche con quinientos jóvenes estudiantes, fue realmente un momento extraordinario. Bueno, es cierto que tengo un poco de temperamento, tengo mi naturaleza y no me complico, lo cuento como era y, al mismo tiempo, a veces con un toque de humor. No me tomo en serio, me quedo como soy simplemente porque, de hecho, no puedo estar orgullosa porque este regalo lo recibí completamente de Dios y solo tengo que devolverlo como el Señor me ha pedido que lo dé todo. Ya lo he dado todo en mi compromiso con la vida consagrada y continúo dando hoy de otra manera. Siento que los jóvenes de hoy necesitan testigos.

Hermana Bernadette, usted dijo una vez: “Con los enfermos, no se necesitan rollos”.¿Qué se puede decir a un enfermo según su experiencia, para ayudarle, para apoyarle en su camino de la enfermedad?

Creo que la primera ayuda es estar ahí, estar ahí con nuestra presencia de amistad, estar ahí para tomar las manos, estar ahí con la oración ,con nuestro corazón porque no podemos siempre decir al enfermo: “Ruego por ti”, o: “Tu sabes, comulgas con la pasión de Cristo”. Es un largo camino para ir con el enfermo para quizás un día llegar a decirle: “Aquí, el Señor te ha elegido, tu comulgas con su sufrimiento y tu vida es tan fructífera como la mía y quizás será más porque tienes una misión en la Iglesia que no has elegido, que el Señor te pide”.

Al mismo tiempo, creo que va mucho con la actitud, a través de los gestos, a través de la compasión, la presencia y la oración interior. Por eso digo que no pronuncio discursos a los enfermos, de hecho, a menudo nos desarmamos frente al enfermo. Solo tenemos que estar ahí para escucharlo. Eso es lo que les digo a los médicos. Un joven médico me hizo la pregunta anteayer y le respondí: “Esta es la mayor ayuda que pueden tener, ustedes, los médicos, está la técnica, es verdad, para diagnosticar, pero primero esta la escucha del enfermo, tiene algo que decirte”.

El 11 de febrero es también un momento en que el sacramento de los enfermos se propone a los que sufren. ¿Cómo podemos ofrecerles este sacramento, acompañarlos en este sacramento?

Acompañarlos a este sacramento y ofrecérselos es ofrecerles lo que puede ayudarles, ayudarles a vivir su camino de sufrimiento. Pero a veces el sacramento de los enfermos también puede ser un sacramento de curación. Mi madre se curó después de recibir el sacramento de los enfermos cuando tuvo fiebre puerperal yen la época en la que eso no se curaba. Es un sacramento que nos da el Espíritu Santo, nos da fuerza, y cuando recibimos el sacramento de los enfermos, oramos por la curación de los enfermos. De hecho, solo el Señor es el maestro de la vida, pero sé que los enfermos que la reciben siempre reciben una fortaleza, una gracia. Los enfermos que acompañé al final de sus vidas, cuando regresaron de Lourdes, eran más fuertes y terminaron su viaje en una gran paz, gracias a la gracia de Lourdes. Allí estaba el sacramento de los enfermos, allí estaban las piscinas, había oración y vida fraterna, y tenían la Eucaristía. Y a menudo, los enfermos que no practicaban todos los domingos vuelven muy diferentes, con una fuerza que no se puede explicar, pero que yo puedo vivir con ellos hasta el final y con sus familias. A partir de ahí, hacen un gran camino en el descubrimiento de Cristo.

Hermana Bernadette Moriau, ¿puedo pedirle que termine con una palabra del Evangelio que vive en usted?

“Nada es imposible para Dios”, es una palabra del ángel a María en la Anunciación, cuando preguntó: “¿Cómo se hará? “. El ángel respondió: “Nada es imposible para Dios”. Y luego: “El Señor hizo maravillas por mí”. A menudo repito el Magnificat de la Virgen. Y: “Lo que harás con uno de los mas pequeños, me lo hacéis a mí”. Creo que es una palabra del evangelio muy fuerte. El Evangelio no es de hace dos mil años, el Evangelio sigue siendo todavía hoy, Jesús todavía puede sanar hoy.

 

 

EL CUARTO MANDAMIENTO

— Bendiciones de Dios a quien cumpla este mandamiento. La promesa de una larga vida. El «dulcísimo precepto».

— Amor con obras a los padres. Qué significa honrar a los padres.

— El amor a los hijos. Algunos deberes de los padres.

I. En el Evangelio de la Misa1, Nuestro Señor declara el verdadero alcance del Cuarto Mandamiento del Decálogo frente a las explicaciones erróneas de la casuística de escribas y fariseos. El mismo Dios, por boca de Moisés, había dicho: Honra a tu padre y a tu madre, y quien maldiga al padre o a la madre, será reo de muerte.

Es tan grato a Dios el cumplimiento de este mandamiento que lo adornó de incontables promesas de bendición: El que honra a su padre expía sus pecados; y cuando rece será escuchado. Y como el que atesora es el que honra a su madre. El que respeta a su padre tendrá larga vida2. Esta promesa de una larga vida a quien ame y honre a sus padres se repite una y otra vez. Honra a tu padre y a tu madre; así prolongarás la vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar3. Y Santo Tomás de Aquino, al explicar este pasaje, enseña que la vida es larga cuando está llena, y esta plenitud no se mide por el tiempo, sino por las obras. Se vive una vida llena cuando está repleta de virtudes y de frutos; entonces se ha vivido mucho, aunque muera joven el cuerpo4. El Señor promete también la buena fama –a pesar de sufrir calumnias–, riquezas y una descendencia numerosa. En cuanto a la descendencia, sigue diciendo Santo Tomás de Aquino que no solo existen «hijos de la carne»: hay diversas razones por las cuales se originan otros modos de paternidad espiritual, que requieren su correspondiente respeto y aprecio5.

A pesar de la claridad con que se expone este mandamiento en estos y otros muchos pasajes del Antiguo Testamento, los doctores y los sacerdotes del templo habían tergiversado su sentido y cumplimiento6. Enseñaban que si alguien decía a su padre o a su madre: lo que de mi parte pudieras recibir o necesitar, sea «corban», que significa ofrenda7, los padres no podían ya tomar nada de esos bienes aunque estuvieran muy necesitados, pues, como habían sido declarados ofrenda para el altar, constituiría entonces un sacrilegio. Esta costumbre era frecuentemente un mero artificio legal para seguir gozando de sus bienes y quedar desligados de la obligación natural de ayudar a sus padres necesitados8. El Señor, Mesías y Legislador, explica en su justo sentido el alcance del Cuarto Mandamiento, deshaciendo los profundos errores que había en aquella época sobre esta materia.

El Cuarto Mandamiento, que es también de derecho natural, requiere de todos los hombres, pero especialmente de aquellos que quieren ser buenos cristianos, la ayuda abnegada y llena de cariño a los padres, que se realiza cada día en mil pequeños detalles y se pone particularmente de relieve cuando los progenitores son ancianos o están más necesitados9. Cuando hay verdadero amor a Dios, quien nunca nos pide cosas contradictorias, se encuentra el modo oportuno de vivir el amor a los padres, incluso en el caso de que esos hijos tengan que cumplir primero con otras obligaciones familiares, sociales o religiosas. Hay aquí un campo grande de responsabilidades filiales, que los hijos deben examinar con frecuencia delante de Dios, en su oración personal. Dios paga con la felicidad, ya en esta vida, a quien cumple con amor esos deberes para con sus padres, aunque alguna vez puedan resultar costosos. San Josemaría Escrivá solía llamar a este mandamiento el «dulcísimo precepto del Decálogo», porque es una de las más gratas obligaciones que el Señor nos ha dejado.

II. El cumplimiento amoroso del Cuarto Mandamiento tiene sus raíces más firmes en el sentido de nuestra filiación divina. El único que puede considerarse Padre en toda su plenitud es Dios, de quien se deriva toda paternidad en el cielo y en la tierra10. Nuestros padres, al engendrarnos, participaron de esa paternidad de Dios que se extiende a toda la creación. En ellos vemos como un reflejo del Creador, y al amarles y honrarles rectamente, en ellos estamos honrando y amando también al mismo Dios, como Padre.

En el tiempo litúrgico de la Navidad hemos contemplado a la Sagrada Familia –Jesús, María y José– como modelo y prototipo de amor y espíritu de servicio para todas las familias. Jesús nos ha dejado el ejemplo y la doctrina que debemos seguir para cumplir como Dios quiere el dulce precepto del Cuarto Mandamiento. Ante todo, Jesús reafirmó que el amor a Dios tiene unos derechos absolutos, y a él deben subordinarse todos los amores humanos: Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí11. Por eso, es contrario a la voluntad de Dios, y, en consecuencia, no es verdadero amor, el apegamiento desordenado a la propia familia, que se convierte en obstáculo para cumplir la voluntad de Dios: Y Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios12.

Jesús nos dejó un ejemplo acabado de entrega plena a la voluntad de su Padre celestial –¿no sabíais que es necesario que Yo esté en las cosas de mi Padre?13, les dirá a María y a José cuando le encuentran en Jerusalén–, y al mismo tiempo es el perfecto Modelo de cómo hemos de cumplir este precepto y del aprecio que debemos tener por los vínculos familiares: vivió sujeto a la autoridad de sus padres14, y aprendió de San José su oficio15, ayudándole a sostener el hogar; realizó el primero de sus milagros a ruegos de su Madre16; escogió entre sus parientes a tres de sus discípulos17; y, antes de morir por nosotros en la Cruz, confió a Juan el cuidado de su Madre Santísima18; sin contar los innumerables milagros que realiza movido por las lágrimas o las palabras de una madre19 o de un padre20: al Señor le llegan con especial acento las oraciones de los padres cuando rezan por sus hijos.

Son muchas las manifestaciones en las que se hace realidad el Cuarto Mandamiento, en las que mostramos nuestra honra y nuestro amor hacia nuestros padres. «Los honramos cuando pedimos rendidamente a Dios que todas las cosas les sucedan próspera y felizmente, que gocen de la estima y respeto de los demás y que alcancen gracia ante el mismo Dios y ante los Santos que están en el Cielo.

»Además, honramos a nuestros padres cuando los socorremos con lo necesario para su sustento y una vida digna, como se comprueba por el testimonio de Cristo, al reprobar la impiedad de los fariseos... Ese deber es más exigente cuando se encuentran enfermos de peligro. Entonces hay que poner todos los medios para que no omitan la confesión, ni los demás sacramentos que deben recibir los cristianos (...).

»Por último, una vez difuntos, se honra a los padres cuidando sus exequias, sepulturas y funerales, elevando por ellos sufragios y las misas de aniversarios, y ejecutando fielmente cuanto mandaron en su testamento». Así se expresa y resume el Catecismo Romano21.

Si, por desgracia, los padres estuvieran lejos de la fe, el Señor nos dará gracia para realizar con ellos un apostolado lleno de aprecio y respeto, que consistirá, de ordinario, en oración y mortificación por ellos, y en el ejemplo de una conducta filial alegre, ejemplar, llena de cariño, junto con el empeño de buscar ocasiones para acercarles a quienes les puedan hablar de Dios con más autoridad, porque los hijos no pueden constituirse por iniciativa propia en maestros de sus padres.

III. El primer deber de los padres es amar a los hijos, con amor verdadero: interno, generoso, ordenado, con independencia de sus cualidades físicas, intelectuales o morales, y les sabrán querer con sus defectos. Deben amarlos en cuanto son sus hijos y porque lo son; y también porque son hijos de Dios. De ahí que sea deber fundamental de los padres amar y respetar la voluntad de Dios sobre sus hijos, más aún cuando reciben una vocación de entrega plena a Dios –incluso muchas veces la pedirán al Señor y la desearán para esos hijos–, porque «no es sacrificio entregar los hijos al servicio de Dios: es honor y alegría»22. Este amor debe ser operativo, que se traduzca eficazmente en obras. El verdadero amor se manifestará en el empeño esforzado para que sus hijos sean trabajadores, austeros, educados en el sentido pleno de la palabra... y, sobre todo, buenos cristianos. Que arraiguen en ellos los fundamentos de las virtudes humanas: la reciedumbre, la sobriedad en el uso de los bienes, la responsabilidad, la generosidad, la laboriosidad, que aprendan a gastar sabiendo las necesidades que muchos padecen actualmente en el mundo...

El amor verdadero llevará a los padres a preocuparse por el colegio donde estudian sus hijos, a estar muy pendientes de la calidad de la enseñanza que reciben, y de modo particular de la enseñanza religiosa, pues de ella puede depender su misma salvación. El amor a los hijos les moverá a buscar un lugar adecuado para la época de vacaciones y el descanso –con frecuencia sacrificando otros gustos o intereses–, evitando aquellos ambientes que harían imposible, o al menos muy difícil, la práctica de una verdadera vida cristiana. Los padres no deben olvidar que son administradores de un inmenso tesoro de Dios y que, por ser cristianos, no constituyen una familia más –y así lo enseñarán con oportunidad a sus hijos–, sino que forman una familia en la que Cristo está presente, lo cual les da unas características completamente nuevas. Esta realidad viva impulsará a los padres a ser ejemplares en toda ocasión (vida de familia, deberes profesionales, sobriedad, orden...). Y los hijos encontrarán en ellos el camino que conduce a Dios. «En el rostro de toda madre se puede captar un reflejo de la dulzura, de la intuición, de la generosidad de María. Honrando a vuestra madre, honraréis también a la que, siendo Madre de Cristo, es igualmente Madre de cada uno de nosotros»23.

Terminemos nuestra oración poniendo a nuestras familias bajo la protección de la Santísima Virgen y de los santos Ángeles Custodios.

1 Mc 7, 1-13. — 2 Ecl 3, 4-5, 7. — 3 Ex 20, 12. — 4 Cfr. Santo Tomás, Sobre el doble precepto de la caridad, Marietti, n. 1245. — 5 Cfr. ibídem, n. 1247. — 6 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1985, pp. 299-300. — 7 Mc 7, 11. — 8 Cfr. B. Orchard y otros, Verbum Dei, Herder, Barcelona 1963, vol. III, in loc. — 9 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 48. — 10 Ef 3, 15.— 11 Mt 10, 37; cfr. también Lc 9, 60; 14, 2. — 12 Lc 9, 60. — 13 Lc 2, 49. — 14 Cfr. Lc 2, 51. — 15 Cfr. Mc 6, 3. — 16 Cfr. Jn 2, 1-11. — 17 Cfr. Mc 3, 17-18; 6, 3. — 18 Cfr. Jn 19, 26-27. — 19 Cfr. Lc 7, 11-17; Mt 15, 22-28. — 20 Cfr. Mt 9, 18-26; 17, 14-20. — 21 Catecismo Romano, III, 5, nn. 10-12. — 22 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 22. — 23 Juan Pablo II, Alocución 10-I-1979.

 

 

“Vamos a recibir al Señor”

¿Has pensado en alguna ocasión cómo te prepararías para recibir al Señor, si se pudiera comulgar una sola vez en la vida? Agradezcamos a Dios la facilidad que tenemos para acercarnos a El, pero... hemos de agradecérselo preparándonos muy bien, para recibirle. (Forja, 828)

Jesús es el Camino, el Mediador; en El, todo; fuera de El, nada. En Cristo, enseñados por El, nos atrevemos a llamar Padre Nuestro al Todopoderoso: el que hizo el cielo y la tierra es ese Padre entrañable que espera que volvamos a el continuamente, cada uno como un nuevo y constante hijo pródigo.
Ecce Agnus Dei... Domine, non sum dignus... Vamos a recibir al Señor. Para acoger en la tierra a personas constituidas en dignidad hay luces, música, trajes de gala. Para albergar a Cristo en nuestra alma, ¿cómo debemos prepararnos? ¿Hemos pensado alguna vez en cómo nos conduciríamos, si sólo se pudiera comulgar una vez en la vida?
Cuando yo era niño, no estaba aún extendida la práctica de la comunión frecuente. Recuerdo cómo se disponían para comulgar: había esmero en arreglar bien el alma y el cuerpo. El mejor traje, la cabeza bien peinada, limpio también físicamente el cuerpo, y quizá hasta con un poco de perfume... eran delicadezas propias de enamorados, de almas finas y recias, que saben pagar con amor el Amor.
Con Cristo en el alma, termina la Santa Misa: la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos acompaña durante toda la jornada, en nuestra tarea sencilla y normal de santificar todas las nobles actividades humanas. (Es Cristo que pasa, 91)

 

 

«La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano»

La XXVII Jornada Mundial del Enfermo se celebra hoy solemnemente en Calcuta. El Papa Francisco toma como ejemplo en su mensaje a la santa Madre Teresa de Calcuta.

De la Iglesia y del Papa11/02/2019

Queridos hermanos y hermanas:

«Gratis habéis recibido; dad gratis» (Mt 10,8). Estas son las palabras pronunciadas por Jesús cuando envió a los apóstoles a difundir el Evangelio, para que su Reino se propagase a través de gestos de amor gratuito.

Los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización

Con ocasión de la XXVII Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará solemnemente en Calcuta, India, el 11 de febrero de 2019, la Iglesia, como Madre de todos sus hijos, sobre todo los enfermos, recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta “querida”.

La vida es un don de Dios —y como advierte san Pablo—: «¿Tienes algo que no hayas recibido?» (1 Co 4,7). Precisamente porque es un don, la existencia no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada, sobre todo ante las conquistas de la medicina y de la biotecnología, que podrían llevar al hombre a ceder a la tentación de la manipulación del “árbol de la vida” (cf. Gn3,24).

Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas.

El don es ante todo reconocimiento recíproco, que es el carácter indispensable del vínculo social

El diálogo, que es una premisa para el don, abre espacios de relación para el crecimiento y el desarrollo humano, capaces de romper los rígidos esquemas del ejercicio del poder en la sociedad. La acción de donar no se identifica con la de regalar, porque se define solo como un darse a sí mismo, no se puede reducir a una simple transferencia de una propiedad o de un objeto. Se diferencia de la acción de regalar precisamente porque contiene el don de sí y supone el deseo de establecer un vínculo. El don es ante todo reconocimiento recíproco, que es el carácter indispensable del vínculo social. En el don se refleja el amor de Dios, que culmina en la encarnación del Hijo, Jesús, y en la efusión del Espíritu Santo.

Cada hombre es pobre, necesitado e indigente. Cuando nacemos, necesitamos para vivir los cuidados de nuestros padres, y así en cada fase y etapa de la vida, nunca podremos liberarnos completamente de la necesidad y de la ayuda de los demás, nunca podremos arrancarnos del límite de la impotencia ante alguien o algo. También esta es una condición que caracteriza nuestro ser “criaturas”. El justo reconocimiento de esta verdad nos invita a permanecer humildes y a practicar con decisión la solidaridad, en cuanto virtud indispensable de la existencia.

Esta conciencia nos impulsa a actuar con responsabilidad y a responsabilizar a otros, en vista de un bien que es indisolublemente personal y común. Solo cuando el hombre se concibe a sí mismo, no como un mundo aparte, sino como alguien que, por naturaleza, está ligado a todos los demás, a los que originariamente siente como “hermanos”, es posible una praxis social solidaria orientada al bien común.

No hemos de temer reconocernos como necesitados e incapaces de procurarnos todo lo que nos hace falta

No hemos de temer reconocernos como necesitados e incapaces de procurarnos todo lo que nos hace falta, porque solos y con nuestras fuerzas no podemos superar todos los límites. No temamos reconocer esto, porque Dios mismo, en Jesús, se ha inclinado (cf. Flp 2,8) y se inclina sobre nosotros y sobre nuestra pobreza para ayudarnos y regalarnos aquellos bienes que por nosotros mismos nunca podríamos tener.

En esta circunstancia de la solemne celebración en la India, quiero recordar con alegría y admiración la figura de la santa Madre Teresa de Calcuta, un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos. Como dije con motivo de su canonización, «Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. […] Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes […] de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la “sal” que daba sabor a cada obra suya, y la “luz” que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres» (Homilía, 4 septiembre 2016).

Santa Madre Teresa nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos

Santa Madre Teresa nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos, sin distinción de lengua, cultura, etnia o religión. Su ejemplo sigue guiándonos para que abramos horizontes de alegría y de esperanza a la humanidad necesitada de comprensión y de ternura, sobre todo a quienes sufren.

La gratuidad humana es la levadura de la acción de los voluntarios, que son tan importantes en el sector socio-sanitario y que viven de manera elocuente la espiritualidad del Buen Samaritano.

Agradezco y animo a todas las asociaciones de voluntariado que se ocupan del transporte y de la asistencia de los pacientes, aquellas que proveen las donaciones de sangre, de tejidos y de órganos. Un ámbito especial en el que vuestra presencia manifiesta la atención de la Iglesia es el de la tutela de los derechos de los enfermos, sobre todo de quienes padecen enfermedades que requieren cuidados especiales, sin olvidar el campo de la sensibilización social y la prevención. Vuestros servicios de voluntariado en las estructuras sanitarias y a domicilio, que van desde la asistencia sanitaria hasta el apoyo espiritual, son muy importantes. De ellos se benefician muchas personas enfermas, solas, ancianas, con fragilidades psíquicas y de movilidad.

El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación

Os exhorto a seguir siendo un signo de la presencia de la Iglesia en el mundo secularizado. El voluntario es un amigo desinteresado con quien se puede compartir pensamientos y emociones; a través de la escucha, es capaz de crear las condiciones para que el enfermo, de objeto pasivo de cuidados, se convierta en un sujeto activo y protagonista de una relación de reciprocidad, que recupere la esperanza, y mejor dispuesto para aceptar las terapias. El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación. Así es como se realiza también la humanización de los cuidados.

La dimensión de la gratuidad debería animar, sobre todo, las estructuras sanitarias católicas, porque es la lógica del Evangelio la que cualifica su labor, tanto en las zonas más avanzadas como en las más desfavorecidas del mundo. Las estructuras católicas están llamadas a expresar el sentido del don, de la gratuidad y de la solidaridad, en respuesta a la lógica del beneficio a toda costa, del dar para recibir, de la explotación que no mira a las personas.

Os exhorto a todos, en los diversos ámbitos, a que promováis la cultura de la gratuidad y del don

Os exhorto a todos, en los diversos ámbitos, a que promováis la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte. Las instituciones de salud católicas no deberían caer en la trampa de anteponer los intereses de empresa, sino más bien en proteger el cuidado de la persona en lugar del beneficio. Sabemos que la salud es relacional, depende de la interacción con los demás y necesita confianza, amistad y solidaridad, es un bien que se puede disfrutar “plenamente” solo si se comparte. La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano.

Os encomiendo a todos a María, Salus infirmorum. Que ella nos ayude a compartir los dones recibidos con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, a vivir como hermanos y hermanas atentos a las necesidades de los demás, a saber dar con un corazón generoso, a aprender la alegría del servicio desinteresado. Con afecto aseguro a todos mi cercanía en la oración y os envío de corazón mi Bendición Apostólica.

Vaticano, 25 de noviembre de 2018
Solemnidad de N. S. Jesucristo Rey del Universo

Francisco

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

 

La familia en el centro de la civilización del amor

Salvador Bernal

photo_camera El Papa Francisco en un acto con familias en Sudamérica.

Hace veinticinco años la ONU dedicó 1994 a la familia. Me permito recordar esta efeméride por dos motivos: el primero, manifestar cierta perplejidad ante el abandono por parte de la asamblea general de Naciones Unidas de objetivos como el que planteó entonces a escala planetaria. Parece como si los representantes de los pueblos dejasen esa cuestión central en manos de comisiones marginales, llevadas por expertos de dudosa cualificación, que buscan más la presencia en los medios de comunicación que orientar la solución de problemas reales.

La segunda razón es invitar a releer un espléndido documento pontificio: la Carta de Juan Pablo II a las familias (Gratissimam sane), escrita justamente como adhesión a la convocatoria universal. El pontífice resumió y actualizó el magisterio para animar en la gran tarea de la construcción de la familia, más importante quizá aún hoy, como refleja la honda inquietud positiva del papa Francisco. Ha implicado a los pastores –dos sínodos de obispos en poco tiempo- e invita a los creyentes a difundir las maravillas del amor humano. Al comentar su reciente discurso a la Rota romana, decidí escribir estas líneas: no porque el documento del papa polaco esté injustamente olvidado; sólo que merece ser mucho más conocido. También porque está en el origen de futuros textos pontificios, como la aplicación al amor humano del gran himno paulino de la caridad en la primera carta a los Corintios: “es como la carta magna de la civilización del amor”.

Al comienzo de su pontificado, Juan Pablo II subrayó que “el hombre es el camino de la Iglesia”. Unos quince años después, afirmaría que “entre los numerosos caminos, la familia es el primero y el más importante”.  Y recordaría el título que la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II eligió sobre un cometido de la Iglesia en ese tiempo histórico: Fomentar la dignidad del matrimonio y de la familia (segunda parte, cap. I).

En su carta de 1994, el papa apunta grandes orientaciones teológicas, culturales y sociales para entender la situación de la familia. Un punto de partida es que “la oración sea el elemento predominante del Año de la familia en la Iglesia: oración de la familia, por la familia y con la familia”. Recuerda que en la oración el ‘yo’ humano percibe más fácilmente la profundidad de su ser como persona, un principio válido para la familia, que tiene su propia subjetividad, que se confirma y consolida “cuando sus miembros invocan juntos: ‘Padre nuestro’. La oración refuerza la solidez y la cohesión espiritual de la familia, ayudando a que ella participe de la ‘fuerza’ de Dios”. Como es natural, esa plegaria llega también “a las familias en dificultad o en peligro, las desesperanzadas o divididas, y las que se encuentran en situaciones que la Familiaris consortio califica como ‘irregulares’”.

Una vez más, se evoca el gran criterio cristiano de que el modelo originario de la familia hay que buscarlo en el misterio trinitario de Dios. Juan Pablo II afirma sintéticamente: “la genealogía de la persona está unida ante todo con la eternidad de Dios, y en segundo término con la paternidad y maternidad humana que se realiza en el tiempo. Desde el momento mismo de la concepción el hombre está ya ordenado a la eternidad en Dios”. Y desarrolla luego las conclusiones de los principios del Concilio Vaticano II: el ser humano, como única criatura sobre la tierra amada por Dios por sí misma, que “no puede encontrarse plenamente a sí mismo sino en la entrega sincera de sí mismo”. Desde ahí se entiende que el hijo es un don: para los padres, para la sociedad: “su vida se convierte en don para los mismos donantes de la vida”. Aunque suponga esfuerzo, cargas económicas, condicionamientos prácticos.

Porque la familia -“santuario de la vida”-, constituye la base de lo que Pablo VI calificó como “civilización del amor”, al clausurar el Año Santo de 1975: casi veinte años después, escribe Juan Pablo II que  “la familia depende por muchos motivos de la civilización del amor, en la cual encuentra las razones de su ser como tal. Y al mismo tiempo, la familia es el centro y el corazón de la civilización del amor”. Y añade, tras despejar amenazas como las que proceden del individualismo y recordar que los Padres de la Iglesia han hablado de la familia como “iglesia doméstica”, que “la civilización del amor es posible, no es una utopía”.

La belleza de la familia remite, en definitiva, a la Madre-Virgen, María, “Madre del amor hermoso”. Concluye san Juan Pablo II que hablar de amor hermoso es hablar de la belleza: “belleza del amor y belleza del ser humano que, gracias al Espíritu Santo, es capaz de este amor. Hablamos de la belleza del hombre y de la mujer: de su belleza como hermanos y hermanas, como novios, como esposos. El evangelio ilumina no sólo el misterio del ‘amor hermoso’, sino también el no menos profundo de la belleza, que procede de Dios como el amor”.

 

 

Sentir la Iglesia

 

Tiziano, Pentecostés (h. 1545),

                                                                 iglesia de Santa Maria della Salute (Venecia)

En su viaje a Panamá el papa Francisco tuvo un encuentro con los obispos centroamericanos (24-I-2019), que se celebró bajo el lema episcopal de san Oscar Romero: “Sentir con la Iglesia”. Se trata de un aspecto importante para todos los cristianos. Pues sentir con la Iglesia implica tener el “sentido de la Iglesia”, también como parte esencial de la vida espiritual.

¿Qué lugar ocupa la Iglesia en nuestras inquietudes e incluso en nuestra oración? Para tratar de responder a esta preguntas, quizá convenga plantearse antes otra: ¿Pero qué es la Iglesia?

Para muchos la Iglesia es una institución humana más. En la perspectiva cristiana la Iglesia es una realidad profunda que pertenece a la fe: “Creo en la Santa Iglesia Católica”. Esto se recoge en el llamado Credo o Símbolo de los apóstoles, confesión de fe que procede de la primitiva Iglesia de Roma, presidida por el apóstol Pedro.

En 1963, mientras se celebraba el Concilio Vaticano II, un perito teólogo llamado Joseph Ratzinger señalaba que interpretar bien el misterio de la Iglesia no era cosa solo de los padres conciliares, sino de todos los fieles cristianos. Primero, porque la Iglesia, como decía Guardini al principio del siglo, había “despertado en las almas”. Además, porque una declaración doctrinal sobre la Iglesia solo lograría tener un pleno significado “si se traduce en una realidad espiritual en la vida de fe de los individuos” (1).

AnclaDe lo que se trataba –explicaba este perito conciliar, que todavía no había cumplido los cuarenta años– era de no limitarse a considerar la Iglesia como “lugar exterior” a la piedad del cristiano, sino introducirla en “la realización misma de la vida espiritual del cristiano” (2.

Para esto, para contribuir a configurar “una actitud espiritual fundamental de fe en la Iglesia” (3), se proponía considerar algunos puntos de partida, en principio bastante diferentes entre sí (la numeración y los epígrafes son nuestros).

La superación del individualismo

1. La superación del individualismo. Por un lado, señalaba, hoy nuestra situación espiritual es más apropiada que en el pasado para entender lo que es la Iglesia. Hoy somos más conscientes de los límites del individuo: de los límites de su libertad, que depende de su herencia y de su medios: de los límites de su creatividad, que solo puede desarrollarse en un contexto histórico concreto; de los límites de su poder, en cuanto que vive física y mentalmente de otros. El hombre es un ser dependiente.

“Así se entiende de una manera nueva –escribía el futuro Benedicto XVI– que tampoco en lo espiritual puede haber una autonomía absoluta del hombre” (4). También en la vida espiritual dependemos de los otros y estamos orientados hacia los otros. De hecho el alma se sitúa ante el misterio de la “comunión de los santos”, la íntima relación entre los cristianos, confesada en el Credo.

Antes de seguir adelante, convendría preguntarse si hoy, pasados los cincuenta años después del Concilio, somos igualmente conscientes de los límites del individuo o no habremos recaído en la visión individualista típica de los siglos anteriores. Por otra parte, la rotura de transmisión de la fe entre los cristianos hace que muchos apenan conozcan los contenidos de la fe y no se planteen en qué consiste la Iglesia y su relación con ella, y por tanto su responsabilidad hacia los demás, sea en general sea concretamente en lo que se refiere a su vida espiritual.

Continúa Joseph Ratzinger explicando: “Mi vida espiritual no se desarrolla sola y simplemente entre yo y Dios. La fórmula ‘Dios y el alma, nada más’, con la que el temprano Agustín procuraba describir la vida espiritual, no abarca toda la realidad. El hecho de que yo crea, absolutamente hablando, lo obtengo de otros que han creído antes que yo y que me han conducido hasta la fe. Así, ellos están también presentes en mi fe, cuya forma de expresion verbal, orientación y límite ellos mismos prepararon para mí, del mismo modo que seguiré conformándome con ella orientado hacia los demás” (5).

La dimensión social y eclesial de los sacramentos

2. La dimensión social y eclesial de los sacramentos. Prueba de que esto es así, es decir, de que la religión no se desarrolla solamente entre Dios y el individuo, es la existencia de los sacramentos.

“Los sacramentos –entiende Ratzinger– son, de alguna manera, la expresión de la dimensión social presente en la fe. Así, san Pablo escribe de la Eucaristía: “Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo” (1 Co 10, 17). “¡Qué lejos está esto –exclama Ratzinger, señalando cierta deficiencia en el modo de considerar la piedad en la comunión eucarística– del lenguaje de diálogo a solas con el esposo del alma, que hasta no hace mucho tiempo constituía el contenido principal de la ‘devoción de la comunión’!” (6).

A renglón seguido el autor explica esto con la misma argumentación con que lo hará cuarenta años después, como Benedicto XVI, en la encíclica Deus caritas est.

Aquí lo dice así: “Al incorporar Cristo al hombre en su cuerpo, lo saca, de alguna manera, de sí, del aislamiento de su encerramiento en el yo, y lo introduce en la comunión con todos aquellos que deben llegar a ser cuerpo de Cristo junto a Él. En la eucaristía el hombre no comulga solamente con Cristo, sino que, a través de Cristo, comulga con todos los que reciben el honor de la misma comunicación que él” (7).

En efecto, puede compararse este argumento con el de la encíclica sobre el Amor, cuando se trata del carácter social de la “mística” de la Eucaristía (cf. Deus caritas est, n. 14).

En esta perspectiva es interesante, ya en el texto de los años sesenta, esta deducción: “Tal vez pueda decirse que con ello se ha articulado, en general, el auténtico movimiento fundamental del cristianismo: que el hombre sea arrancado de sí mismo, del aferramiento al egoísmo, opuesto a la realidad, y sea liberado, abierto a la unidad del único cuerpo de Cristo” (8).Vemos que con ello continúa en la línea de la superación del individualismo, tal como se realiza en la fe cristiana vivida.

La responsabilidad por la Iglesia y por los demás

3. La responsabilidad por la Iglesia y por los demás. Es aquí, continúa diciendo, donde debería comenzar a mostrarse cómo todo esto tiene “efectos en la vida espiritual concreta”. Y señala cómo para San Agustín el verdadero ministro de todos los sacramentos es “el Cristo entero” (el Cristo total), o sea, Cristo junto con todos los que forman ahora su Cuerpo místico, la Iglesia.

“Esto significa –observa Ratzinger– que detrás de todo lo que acontece en el orden del espíritu se encuentran la fe, la esperanza y el amor de toda la cristiandad; significa –para volver al comienzo– que vivimos espiritualmente unos de otros y que de allí proviene la responsabilidad solidaria que reside en nuestra fe y en nuestro pecado”.

Añade que, si por ello la Iglesia puede comprenderse mejor como “comunión de los santos”, también por desgracia se sabe “comunión de los pecadores” (9).

Así es. Y las observaciones del ilustre teólogo siguen siendo bien actuales. Tanto la investigación histórica como la situación actual –señala­­– nos llevan a reconocer “el poder del pecado en la Iglesia”. Y, cabría añadir, la necesidad de implorar el perdón –a Dios y quienes hayamos ofendido o dañado– para poder vivir conscientes de que la gracia de Dios actúa sobre todo en los sencillos.

Encarnación y realismo de la Cruz

4. La encarnación es inseparable del “realismo de la cruz”. A todo esto –agrega Ratzinger con tono profético– es necesario tener en cuenta que el mundo avanza hacia “un secularismo generalizado “, que sitúa a la Iglesia en minoría. No es una nueva situación, pues ya se dio en los primeros cristianos. Con la diferencia –observa– de que aquellos tenían una viva conciencia escatológica –referente al Reino de Dios definitivo, más allá de la historia–, mientras que ahora los cristianos se fijan más en el progreso terreno y en el avance de la historia.

Efectivamente, en esos años constata Ratzinger un anhelo cristiano de actitud positiva hacia el mundo como creación de Dios y ámbito de actuación del ser humano desde Dios. Para ello, anota, se invoca el hecho de la encarnación (el Hijo de Dios se ha hecho carne en este mundo); pero con un cierto olvido de la Cruz, con la que forma una unidad, pues ambas –encarnación y cruz– están ordenadas a la resurrección (10).

En efecto. Por un lado, una visión del mundo solamente desde el Reino de Dios cumplido después de la historia, podría empequeñecer las cosas de este mundo y hacer que los cristianos dejáramos el cuidado de esas cosas a los demás. Por otro lado, una visión centrada en este mundo, podría llevar al triunfalismo o al pelagianismo, doctrina que sostiene la salvación solo por los esfuerzos humanos.

En todo ello, podríamos decir nosotros, se olvidaría que el amor cristiano al mundo es un amor desde el corazón de Cristo traspasado por nosotros en la Cruz. Y por tanto, la “piedad” o la vida espiritual del cristiano debe configurarse totalmente por la misión redentora que la Iglesia participa de Cristo.

Esto se refleja, en el culto cristiano, en un hecho que Ratzinger pone de relieve y que señala santo Tomás de Aquino: el fruto de la Eucaristía es precisamente el crecimiento de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, en el amor redentor de Dios por el mundo. Así es, en cada uno de los cristianos y en el conjunto de la Iglesia y de su misión evangelizadora.

Carácter sacerdotal de la misión cristiana

5. Carácter sacerdotal de la misión cristiana. Al mismo tiempo, Ratzinger llama la atención acerca de que el Nuevo Testamento evite el vocabulario sacerdotal para distinguir el cristianismo de las instituciones sacerdotales del pasado, y sin embargo lo aplique para describir el servicio cotidiano de la vida cristiana.

Así por ejemplo, San Pablo considera su apostolado como el ejercicio de un sacerdocio al servicio de que incluso los gentiles ofrezcan su vida (cf. Rm 15, 16), y con ella el mundo cósmico, como hostia viva agradable a Dios por medio de la Eucaristía.

El fruto de la Eucaristía -señala Ratzinger- es precisamente la Iglesia, humanidad transfigurada en templo vivo de Dios, que cree, espera y ama, transformada en cuerpo de Cristo que se ofrece para la gloria de Dios. Tal es, en efecto, la naturaleza del culto cristiano y de la vida cristiana como culto espiritual (cf Rm 12, 1) en la Iglesia y en el mundo.

El sacerdocio común de los cristianos

6. A partir de aquí se esclarece el sentido del sacerdocio común de los fieles (tal como están llamados a vivirlo también los fieles laicos) y de la posición minoritaria que pueden tener los cristianos en el mundo.

Así lo expresa entonces el ahora papa emérito:

“Desde allí se comprendían los cristianos de los primeros siglos como los sacerdotes de la humanidad, que significan para la humanidad y para el universo lo que en las diferentes religiones son sus sacerdotes. La situación de minoría no tenía nada de extraño para ellos, a pesar o justamente porque tal situación exigía continuamente relacionarlo todo con la hostia viva del cuerpo de Cristo” (11).

Y proponía redescubrir este carácter sacerdotal de la misión cristiana (lo cual no tiene que ver nada con ningún clericalismo): “Deberíamos intentar hacer nuevamente propia en una medida mayor esa visión de la misión cristiana” (12).

Ratzinger concluía su reflexión sobre el sentido de la Iglesia en relación con la vida espiritual de los cristianos, precisando la naturaleza del sacerdocio común de los fieles. Este no se sitúa en competencia con la misión litúrgica del presbítero, sino que es “la ampliación del culto cristiano al ámbito del mundo y de la humanidad”. En esta perspectiva, el conjunto de los cristianos está llamado a desarrollar una función o un servicio que no duda en considerar “sacerdotal”. Y observa que esta comprensión de la piedad cristiana para con el mundo es más bíblica, completa y realista que aquella que solo considera la encarnación del Hijo de Dios. Pues es necesario tener en cuenta también su pasión y “el realismo de la Cruz” (cf. 1 Co 7, 31; Rm 12, 2), que toma en serio los valores del mundo a la vez que los purifica y discierne (cf. Hb 4, 12; Lc 2, 35). Y todo ello, al servicio del hombre que quiere vivir realmente como cristiano en el mundo: una gran tarea que vale la pena (13).

---------
(1) Cf. J. Ratzinger, “Sentire ecclesiam” (texto de 1963) en Obras completas VII/1: Sobre la enseñanza del Conciio Vaticano II, BAC, Madrid 2013, 269-276, p. 269. Sobre “el despertar de la Iglesia en las almas” y el pensamiento de Guardini a principios de los años veinte, ver R. Guardini R., “Posibilità e limiti della comunione humana”,1932, en Id., Scritti filosofici, I, a cura di G. Sommavilla, Milano 1964, pp. 319-334. Ver nuestro análisis en este blog.
(2) Sentire ecclesiam, p. 269.
(3) Ibidem.
(4) Ibid., p. 270.
(5) Ibidem.
(6) p. 271.
(7) Ibidem.
(8) Ibidem.
(9) pp. 271-272.
(10) Cf. p. 273.
(11) p. 275.
(12) Ibidem.
(13) Cf. 275-276.
http://feeds.feedburner.com/~r/IglesiaYNuevaEvangelizacin/~4/Hzn3YaYF8ws?utm_source=feedburner&utm_medium=email

 

Las lecciones sociales de la JMJ de Panamá

Por Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco reunió a los jóvenes de los cinco continentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la Ciudad de Panamá. Rezó con ellos y también dio unas excelentes lecciones sobre la dimensión social del cristianismo. Veamos.

 Sociedad y religión

Todas las religiones tienen una dimensión social, porque sus fieles son las mismas personas que componen las familias, los barrios, las escuelas, las fábricas y los gobiernos.

Por eso, las religiones –y en este caso el cristianismo– tienen mucho que aportar a sus fieles para que aprendan a compartir su vida y sus talentos con el resto de los ciudadanos, que son sus iguales.

Y así, hombro con hombro, los creyentes participan de las mismas inquietudes y problemas de su país y, con las luces que el cristianismo les aporta, pueden contribuir con soluciones a los conflictos sociales, laborales, etc., poniendo siempre por delante el respeto a la dignidad humana.

La preocupación social y la política

En las sociedades modernas, la laicidad del Estado es importante para garantizar que cualquier ciudadano pueda confesar la fe religiosa que desee, sin ser coaccionado ni reprimido.

Pero la historia de América Latina ha tenido episodios complicados, en los que esa laicidad estatal se confundió con un prohibir las manifestaciones sociales de las religiones, y más en concreto del catolicismo.

Todo eso ha producido un prejuicio, el de confundir las cuestiones sociales con la política. No pocas personas consideran una intromisión en política, cuando la Iglesia católica habla de temas de migración, justicia, etc. Pero no es así, porque las cuestiones sociales no se resuelven únicamente desde la política.

San Óscar Romero y las cuestiones sociales

También durante la JMJ, el Papa Francisco se reunió con los obispos de Centroamérica y les habló de la Iglesia como Pueblo de Dios, basando su discurso en la figura del obispo mártir salvadoreño.

La primera lección del Papa fue que las preocupaciones sociales de monseñor Romero no fueron fruto de una mentalidad política, sino brotaron de su amor a la Iglesia y del estudio del Magisterio del Concilio Vaticano II.

Francisco explicó que san Óscar «no fue ideólogo ni ideológico; su actuar nació de una compenetración con los documentos conciliares», que le ayudaron a contemplar la Iglesia como Pueblo de Dios, y por eso supo «escuchar los latidos de su pueblo, percibir ‘el olor’ de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias». (Discurso, 24 ene 2019)

La cultura del encuentro

En su primer reunión con los jóvenes, Francisco les explicó que las diferencias culturales, de lenguas y de vestimenta no impidieron que se pudieran encontrar y confesar juntos a Jesucristo, y que por eso se convirtieron en «maestros y artesanos de la cultura del encuentro».

Y explicó el Papa que la «cultura del encuentro» es la que nos hace «caminar juntos desde nuestras diferencias» pero con un amor. Esta cultura se opone a todos los que se empeñan en excluir o expulsar a los que «no son como nosotros».

El encuentro se funda en que «el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior» (Benedicto XVI, Homilía, 25 enero 2006). Por eso, Francisco invitó a los jóvenes a ser «constructores de puentes» y no ser «constructores de muros». (Discurso, 24 ene 2019)

Epílogo

A pesar de la crisis producida por los escándalos de pedofilia en la Iglesia, la doctrina social católica tiene mucho que aportar a las naciones, porque la semilla del Evangelio contiene tanto un poderoso mensaje de unidad entre los pueblos como el principio unificador de todas las diferencias sociales e históricas: Jesucristo.

 

 

¿Son iguales todas las religiones?

Ernesto Juliá

photo_camera I Conferencia Mundial sobre las Religiones y la Paz.

La pregunta está en la mente y en el corazón de muchas personas; y no es de extrañar en el momento actual en el que está extendida la idea de que para la vida y la muerte de los hombres “todo vale”, “todo es lo mismo”, porque todos acaba en la muerte y no vale la pena pensar en ningún pecado ni en ninguna “salvación”.

El Señor nos da una respuesta bien directa a esta pregunta.

Al despedirse de los Apóstoles les indica que vayan por todo el mundo a “anunciar el Evangelio, a predicar” Y, lógicamente el mandato de Jesús no tendría sentido alguno si todas las religiones fueran iguales. Y Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, no manda sin-sentidos.

Ya Dios Padre dio una buena lección-respuesta el pueblo judío en el desierto. Construyeron un becerro de oro: se crearon un dios, se montaron una “religión”, y se olvidaron de Dios y de la Religión que Moisés les enseñaba. Moisés no dudo: fundió el “becerro”, y les hizo beber sus restos, para que no se olvidaran jamás del único Dios, de la Verdad de su Religión.

La paz social entre las diferentes religiones es una cosa que siempre hay que defender. La igualdad entre ellas es algo que un católico que cree en la Encarnación del Hijo de Dios, que cree en Jesucristo, Dios y hombre verdadero, no puede sostener.

Henri de Lubac, en su “Diálogo sobre el Vaticano II”,  recoge una consideración de Pablo VI sobre el Concilio: “Gracias al Concilio, la concepción del hombre y del universo centrados en Dios y orientados hacia Él, ha sido proclamada ante toda la humanidad sin temor a ser considerada como obsoleta o ajena al hombre…La religión del Dios que se ha hecho hombre, se ha encontrado con la religión  -porque tal es- del hombre que se ha hecho dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Un choque, una lucha, una condenación?

Nada de eso se produjo. De Lubac se pregunta sobre las manipulaciones que se han pretendido hacer –y algunos siguen pretendiendo- del “espíritu del Concilio Vaticano II”. Y sus preguntas son de plena actualidad:

“Que pretenden.  ¿Una Iglesia que ya no tendría una herencia que transmitir, sino solamente un “porvenir que inventar”? ¿Una Iglesia que estaría en “mutación acelerada”, participando sin norma alguna “en el gran cambio del mundo”, so pena de quedar “descalificada para siempre”? ¿Una Iglesia que, gracias a una “revolución radical”, desecharía los espejismos de una pretendida “vida interior” y procedería a un propia “secularización”, dándose un estatuto “democrático” –quizá hubiera dicho ahora “sinodal”- calcado sobre el de los Estados modernos? ¿Significa aquello una Iglesia que, renunciando finalmente a “inculcarnos verdades eternas”, se convertiría en un “lugar de creatividad, de invención, de novedad, adaptándose cada día al nuevo arte de vivir” al que está abriéndose el mundo?”.

Y yo añado: ¿Una iglesia de Dios que nada tiene que decir a las “religiones” de los hombres? ¿Para una iglesia así, ha muerto Cristo para liberarnos del pecado, del infierno y abrirnos el camino de la Vida Eterna?

De Lubac añadió: “Tengo al mismo tiempo la plena seguridad de que la Iglesia permanecerá fiel al Señor, cuyo Espíritu ha recibido, y que en ella, como dijo Péguy, “los santos brotarán sin cesar”. “El poder de la muerte no prevalecerá contra ella”: Guarda palabras de Vida eterna y vivirá, transfigurada, en la Jerusalén celestial”

Jesús no envió a los Apóstoles a “dialogar”, para llegar a un acuerdo y entre todos “descubrir”, “inventarse”, unos puntos de creencia comunes, sobre los que se pudieran “entender”.  No.  Les envió a anunciar la religión de Dios para que todas las “religiones” de los hombres se injertaran en la religión de Dios hecho hombre, Jesucristo Nuestro Señor. La variedad de religiones no es, en absoluto, “voluntad ni querer de Dios”, ni está en los planes de “la sabiduría divina”.

Y la “variedad” que hay, y seguirá habiendo hasta el fin del mundo, sencillamente porque el pecado existe, no es querida por Dios: es “soportada” por Cristo en la Cruz, en la esperanza de que la luz de la Resurrección abra los ojos a todos los que no creen en Él, aun habiéndolo conocido; y en la esperanza, también, de que los que creemos en Él, lo anunciemos con nuestra palabra y con nuestra vida.

El Hijo de Dios se ha encarnado para que los hijos de Dios dispersos por el mundo, por todas las “religiones”, llegásemos a ser uno con Él, en Él y el Padre.

De Lubac concluía con mucha sabiduría: “Entretanto, no siento necesidad de una “nueva” Iglesia (¡y qué Iglesia, Señor!), así como tampoco deseo inventar una “nueva teología”. 

ernesto.julia@gmail.com

 

 

Familias numerosas

Ángel Cabrero Ugarte

photo_camera Asociación de Familias Numerosas de Madrid.

Ha caído en mis manos una novela publicada en 2017, obra de la escritora catalana Tina Vallés. Autora sobre todo de relatos, por los que ha tenido un premio en 2012, esta breve novela, “La memoria del árbol”, hace pensar, precisamente, en un conjunto de relatos, ya que el libro está compuesto por una serie de capítulos muy breves, que a veces no llegan a una página. En todo caso es innegable su capacidad como escritora.

La historia de la que se trata es de una familia donde padres, abuela y un niño van siendo conscientes, poco a poco, de la enfermedad del abuelo, que comienza por la pérdida de la memoria. Historia breve que describe sobre todo la relación del chaval, de diez años, con el padre y, sobre todo, con el abuelo. Seguramente la intención de la autora es la toma de conciencia de la decrepitud, de cómo un ser querido va perdiendo facultades.

Pero a mí me ha dejado, antes que nada, la sensación del vacío de un hogar con un solo hijo. Como la autora consigue que entres en la vida y en los pensamientos de los escasos protagonistas, lo que a mí se me queda es la soledad de un chaval que convive con los abuelos, con lo que eso lleva de precariedad en las relaciones naturales de un niño. Convive con sus padres, pero menos, están muy ocupados, sobre todo la madre. Tiene cierta relación con un amigo, pero más bien poca.

 

No he podido sustraerme a la sensación de pobreza humana, de escasa relación del niño y me venía a la cabeza la maravilla de las familias numerosas. Por experiencia personal -a Dios gracias y a mis padres, somos seis hermanos- y por familias que conozco. Las relaciones de los hermanos, en edades diversas, proporcionan una riqueza de educación, de aprender a querer, de pronta responsabilidad, de maduración natural rápida, de capacidad de entrega, que me parece mucho más difícil en una familia con un hijo que, casi necesariamente es objeto de todas las atenciones.

Indudablemente las circunstancias serán muy variadas según las familias. Desde luego no vamos a entrar aquí en por qué una familia tiene un hijo o siete, porque bien sé que los motivos son variadísimos, y hay familias que soñaban con una gran familia, pero las dificultades de salud lo han impedido. Este no es el tema, pero sí es bueno que los padres con uno o dos hijos sean conscientes de las dificultades que surgen en la educación.

Siempre lo hemos oído, y creo que se puede comprobar en un gran porcentaje de familias, que en las familias numerosas los hermanos se educan entre ellos. Los padres deberán dedicar más tiempo a la familia que otros, pero sin duda el niño con varios hermanos no está suspirando porque llegue mamá a casa. La riqueza humana de cariño, con las diferencias que se dan siempre, lo que supone un aprendizaje de unos con otros, eso solo se encuentra en familias verdaderamente numerosas -hoy bastan tres hijos para llamarla numerosa…-.

Cada uno tendrá sus motivos, pero en general uno se da cuenta de que abunda el egoísmo de “ya veré como ando de tiempo”, “a ver si mes sitúo”, antes de tener el primer hijo, que llega con treinta y tantos años de los padres o incluso más. Eso, a parte de grave problema demográfico que sufrimos, tiende a hacer niños encaprichados, por lo tanto egoístas, por lo tanto tristes.

 

Sé paciente con tus padres ancianos

Por Mónica Muñoz Jiménez

“¡Qué torpe eres, vas a acabar con toda la vajilla!”, gritó exasperada una mujer a su padre,  a quien accidentalmente se le había resbalado de las manos una taza, haciéndose añicos contra el suelo.  Y, obviamente, no fue lo único que se rompió.  El corazón de su anciano padre estaba sufriendo una vez más por el maltrato de su amada hija.

Esta es una escena que se repite a diario en muchos hogares.  Cada día que pasa, la población de adultos mayores incrementa, lo cual, en cierto modo, resulta alentador, si lo vemos desde el punto de vista de la longevidad, pues la esperanza de vida ha escalado de nivel en nuestro país.  Según datos del INEGI, en 1930 las personas vivían en promedio 34 años; para 2016, la edad aumentó a 78 años para las mujeres y en casi 73 años para los hombres.

Además, de acuerdo a la última encuesta intercensal realizada en 2015, en el que se contaron casi 120 millones habitantes en México, la población menor de 15 años representaba 27% del total, mientras que el grupo de 15 a 64 años, constituía 65% y la población en edad avanzada representaba el 7.2 por ciento.  Estas cifras nos hablan de que, en pocos años, nuestro México se convertirá en un país con una mayoría de adultos y ancianos.

También hay que reconocer que nadie que llegue a esa edad lo hace sin haber perdido algunas de sus facultades, a lo mejor parte de su memoria inmediata, quizá habrá disminuido su velocidad para caminar y realizar otras actividades y sus articulaciones se estarán endureciendo.  Reaccionan con lentitud, se toman más tiempo para actuar y platican lo mismo continuamente, por eso los más jóvenes se impacientan con ellos con facilidad.

Sin embargo, son un tesoro andante, porque van heredando su experiencia a sus descendientes, sus vivencias sirven a los pequeños para entender que la vida se transforma y que era diferente en épocas pasadas.  Además es hermoso ver a los nietos disfrutar jugando con sus abuelos, quienes gozan indeciblemente a los niños de sus hijos. Comparten un modo diferente de ver la vida pero los marcará positivamente para siempre.

Las personas que todavía cuentan con la fortuna de tener a sus padres, deben entender que es un privilegio verlos a diario o por lo menos cada fin de semana.  Desde luego saben que ahora ellos necesitan ayuda para hacer muchas cosas porque ya no pueden valerse por sí mismos, así que hay que ser amables y evitar hacerlos sentir mal, suficiente tienen con lo que sienten al verse debilitados día a día.

Por eso hay que recordar que la vida es corta y nuestros seres queridos se irán tarde o temprano, así que dejemos de lado las actitudes dañinas, amemos a nuestros ancianos, sean padres, abuelos, tíos o conocidos, pues apoyarlos y mejorar su calidad de vida nos dejará la satisfacción de haber hecho todo lo necesario para que sus últimos años sean felices.  Además, pensemos en que algún día, nosotros nos veremos en la misma situación y requeriremos comprensión y paciencia de las personas más jóvenes, por eso hay que enseñarle a nuestros niños a ser compasivos con sus mayores, a no burlarse cuando no recuerden dónde dejaron las llaves, a tolerar sus arranques de enojo, a ser cariñosos y acompañarlos el mayor tiempo posible, a dejarlos expresarse y actuar con libertad.  Cuidémoslos con el mismo amor con que ellos lo hicieron con nosotros y demos gracias a Dios por nuestros mayores, porque existimos y somos las personas en que nos hemos convertido, sólo por ellos.

 

 

Con la mochila ligera

Silvia del Valle Márquez

“Hay que ir por la vida con la mochila ligera para entrar por la puerta angosta del Reino de los Cielos”, debemos aligerar nuestras mochilas y enseñarles a nuestros hijos a cómo hacerlo; por ello, aquí te dejo estos 5 tips para lograrlo.

Mochila ligera

Este domingo en la misa, el padre dijo que hay que ir por la vida con la mochila ligera para entrar por la puerta angosta del Reino de los Cielos y esa frase me impactó mucho porque es precisamente, lo contrario a lo que el mundo y la sociedad actual nos proponen.

Hoy en día nos toca ir contra corriente y educar a nuestros hijos para que sean valientes y se atrevan a vivir conforme a los valores que les hemos transmitido, por eso aquí te dejo mis 5 tips para aligerar nuestra mochila y la de nuestros hijos.

Primero. Abre tu mochila. Descubre de qué está llena.
Nunca es tarde para hacer un alto en el camino y darnos tiempo para reflexionar sobre que llevamos vamos cargando.

A veces, son apegos, aferramientos, rencores, adicciones, distracciones y sentimientos negativos que llenan por completo la mochila y nos impiden avanzar por que nos dificultan lo que verdaderamente necesitamos en nuestro caminar cotidiano.

Debemos hacernos tiempo para revisar, de forma personal y familiar, de que está llena nuestra mochila.

Segundo. Pesa tu mochila. Detecta que es lo importante.
Ahora se trata de ver qué tanto peso tiene cada una de las cosas que vas cargando.

Lo que ayuda a avanzar es ligero, lo que paraliza es lo más pesado. Y ni hablar de lo que te hace retroceder o te desvía.

Para esto podemos hacer una lista y dividirla en dos y poner de un lado lo positivo y del otro lo negativo.

Tercero. Depura tu mochila. Saca lo que está de más.
Ahora es tiempo de ser valientes y desechar lo que nos sobra, eso que no nos deja avanzar.

Quizá duela, quizá nos dé flojera, también puede ser que nos cueste trabajo porque estamos muy acostumbrados a lo que cargamos, pero es necesario dar el primer paso de una vez y para siempre.

Y después hay que ser constantes en mantener la mochila ligera, porque, en ocasiones, poco a poco vamos cargando nuestra mochila sin darnos cuenta.

Cuarto. Organiza tu mochila. Que te ayude a avanzar.
Ahora se trata de darle a casa cosa su lugar y prioridad. Lo importante debe ir primero.

La familia, los valores, la vida espiritual, las devociones son cosas prioritarias que no pueden faltar en nuestra mochila y que deben estar presentes en la vida familiar.

Para todo lo demás debemos hacer un análisis para ver si nos ayuda o nos detiene.

Y quinto. Carga tu mochila y sigue caminando. La ruta es el camino angosto.
Ahora sí, ya estamos listos para retomar el paso en el camino de la vida.

Se trata de redoblar el paso para avanzar más rápido y con paso firme por el camino angosto. La santidad es la meta y debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para alcanzarla.

 

 

 "Señoras y señores de la Academia: ¡No saben lo que han hecho!"

                No. No lo saben. ¿Sorpresa? Las mejores sorpresas llegan cuando no se esperan.  Sin saberlo, han roto los esquemas, moldes, tabúes, estigmas y prejuicios. Se han saltado las normas de la corrección política y social. Se han rendido a la vida, tal como es: ¡pura vida, simple, total y única!   O mejor, como  escribió hace años, Nick Vujicic : "Vida sin límites" "Life without limits".

               "No saben lo que han hecho".  Por eso, las mayores sorpresas de la Gala de los Goya 2019 "han estado fuera del guión".  Es curioso. La vida, casi siempre se sale del guión, porque como escribió el japonés H. Ototake: "No One's Perfect", ¡Nadie es perfecto!

              Los presentadores, como ha comentado el crítico de cine,  Ramón Bernardó "Se atrevieron a presentar el premio al mejor vestuario en paños menores".

            Sin complejos, Silvia Abril y Buenafuente, consiguieron levantar  o remontar la audiencia hasta el 26%, que en los últimos años estaba hundida. Pero, en un marco de libertad de expresión y creación, un año más, el público tuvo que soportar "tres horas y pico de gala, como suele ser habitual", según Bernardó.

            En el cuento danés escrito por Hans Christian Andersen "El traje nuevo del Emperador", un niño, en su inocencia, descubrió  el engaño o la mentira al gritar: "¡El Emperador  está desnudo!".  Se vino a abajo toda la parafernalia de la hipocresía.

             En los Goya, la película dirigida por Javier Fesser, "Campeones" se alzó con el máximo galardón. No hubo sorpresa, porque desde su estreno, había sido un éxito en taquilla y tanto los espectadores como la crítica, la consideraban favorita.

             Hace unos años, Isabel Gemio en su programa de la RTVE2,  acuñó un slogan "Todos somos raros, todos somos únicos". Sabía por qué lo  hacía, además de porque es verdad al 100%.

           Lo general es, que las enfermedades "poco frecuentes", -aunque son más de 8.000-, se las considere "raras" porque no reciben suficiente financiación para ser investigadas; y, lo más injusto es, que a los millones de humanos que las padecen, se les considere también "raros".  ¡Hasta se quieran eliminar!

           Quienes tienen cualquiera de esas enfermedades, tienen dificultades al vivir con alguna de estas patologías, que en la mayoría de casos son crónicas, degenerativas y no tienen tratamiento; y "su entorno familiar", tampoco tiene el apoyo institucional y social o son mínimas, con lo que tienen que asociarse y buscar ayudas altruistas y caritativas.

         Los actores de "Campeones", -que adjetivo más adecuado- son "únicos" sin dejar de ser "raros". Lo saben. Aunque las casualidades no existen, alguna vez  a ellos les llegan también las oportunidades. De hecho, les llegó con la película, para su faceta artística.  En ella, un entrenador desempleado de baloncesto profesional, por haber conducido ebrio, debe entrenar a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. El difícil reto termina convirtiéndose en una lección de vida.

        Aunque la película se extremó el 6 de abril de 2018, en la Gala de los Premios Goya, el 2 de febrero de 2019, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, le otorgó el premio a la mejor película. Hasta ahí todo normal, dentro de lo raro.

        El aspecto humano, de los campeones, podría seguir siendo desconocido para la sociedad.

         A) Llegó el momento de descubrir la verdad: ¡No se valora la vida!

         Fue en el chispazo inocente de un genio "discapacitado".  Pensó que, como en la canción de Joan Manuel Serrat: " Hoy puede ser un gran día /donde todo está por descubrir...".   

        https://www.youtube.com/watch?v=EEt-XcqQz4A

        Como el niño de Andersen que gritó en la calle: "El emperador está desnudo", uno de los "Campeones", con "discapacidad intelectual", fue la estrella que descubrió que la sociedad está desnuda.  Jesús Vidal, subió al escenario emocionado a dar las gracias  y recoger el Goya al Actor Revelación. Inocente, les dijo: "Señoras y señores de la Academia, ustedes han distinguido como Mejor Actor Revelación a un actor con discapacidad. No saben lo que han hecho. Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad, visibilidad, ¡qué emoción! ¡Muchísimas gracias!". (Ver Vídeo en el enlace):

https://www.facebook.com/ElHuffPostTendencias/videos/286541402012777/

           No fueron los presentadores de los Goya, quienes dejaron a España en cueros. Fue un "discapacitado", quien, con humildad dijo: "no saben lo que han hecho".

          No lo saben, porque al premiar a un actor con discapacidad, acaban de decir que somos únicos e iguales que ustedes en derechos y, la mayoría de ustedes y de los que aplauden o lagrimean en el cine...no se lo creen.   

        1) No lo saben porque acaban de reclamar -sin saberlo- el cumplimiento, también para nosotros, del artículo 15 de la Constitución Española: “Todos tienen derecho a la vida”;  los "raros" tenemos derecho a estar aquí y a una vida digna y sin límites, no solo como actores sino como personas. "Inclusión, diversidad, visibilidad, ¡qué emoción!

         2) No lo saben porque se han cargado al Parlamento  y la ideología de la mayoría de los políticos y su famosa Ley de Plazos, que permite eliminarnos antes de nacer, si  detectan alguna anomalía.

         3) Y no lo saben porque han denunciado,- sin saberlo ni quererlo-, nuestra desprotección y el silencio cómplice  del  Tribunal Constitucional ante quien el PP, presentó en 2010, recurso contra la "Ley Aído", y aún no se han dignado  responder. De hecho, "este tipo de personas lo tiene cada vez más crudo...para nacer"."En España son masacrados casi todos los niños gestantes que padecen algún tipo de deficiencia psíquica; y que los pocos que se salvan de la escabechina lo consiguen mayormente porque los diagnósticos prenatales no aciertan a detectar su discapacidad. Especialmente...los niños con síndrome de Down, que han llegado a ser testimoniales y, por lo general, fruto de errores en el diagnostico".Juan Manuel de Prada.

https://www.xlsemanal.com/firmas/20180521/juan-manuel-prada-exterminio-l.... También el juez y Joaquin Brage: "La desaparición silenciosa de los Down".

       4) No lo saben, porque con su actitud han puesto al desnudo la hipocresía de la OMS y el cinismo social imperante, con los falsos derechos de la mujer contra su hijo en la mayoría de Naciones que han aceptado el eufemismo de  la "Salud sexual y reproductiva", para borrar del libro de la vida a millones de seres humanos. Están yendo ya más lejos. Con esa injusticia, han dejado la vida de inocentes humanos  a la elección o el capricho y con ello la Ética y la Biología. Como ha dicho el médico cardiólogo Mario Caponnetto: "nos enfrentamos a una perversa y sistemática deconstrucción del hombre y de la realidad".

       B) Agradecimiento y orgullo de la familia que le quiere tal como es.

       Fue la continuación del discurso del "discapacitado genial", Jesús Vidal (Vuelvan a escucharle). Aprendemos juntos, gracias a quienes nos quieren y aceptan como somos. "Queridos padres, a mí sí me gustaría tener un hijo como yo; porque tengo unos padres como vosotros". ¡Es lo más! Le salió con la sinceridad y la inocencia de su corazón de niño adulto. ¡Para erizar el vello!

        Sin embargo no es fácil, pero es un orgullo. "Es duro vivirlo día a día". Pero, en las familias (padres, hermanos y abuelos) con un miembro "con alguna de esas patologías", el amor descubre una oportunidad de entrega, de sacrificio y de donación, difíciles de entender en quien no "convive" con esos seres humanos especiales. Hay una conexión interna que es más que la sangre. Posiblemente, el cariño, la sonrisa y la  dulzura que desprenden los afectados por alguna de estas enfermedades "raras" no puede compararse con nada. El agradecimiento infinito que irradia, a veces su rostro, es una energía que humaniza a la familia y a quien a ella se acerca.

       Es muy duro saber que la familia, de momento o para siempre, es la única esperanza. Y que no puedes fallar, ni de noche ni de día, haga sol o diluvie. Ese cuidado, que entraña mil gestos y mil formas, que es aseo, es alimento y es un mimo y un abrazo, nunca se pone por escrito. Nace espontáneo y se asume, se entrega y se hace vida. Es una rareza normal, pero extraordinaria, de seres entrañables a sus seres  queribles y queridos. Todo eso, lo saben y de verdad es un orgullo.

        Pueden dar un premio o aplaudir a los "campeones" pero la sociedad hedonista en que vivimos,  ha perdido el aprecio a los valores esenciales. Los actos extraordinarios con los "raros", son  escasos y esporádicos  como el de los "campeones".

        La relación con el "discapacitado", ( niño, joven o mayor), es una relación íntima y personal. Siempre debe nacer de la generosidad y no del interés. Esa es la grandeza que hay que descubrir,  apreciar y agradecer. Nunca hay que llegar o esperar a que haya "una familia quemada o un cuidador quemado" (agotado) para que las instituciones actúen. Y... la familia es el conjunto de varones y mujeres que la integran. Aunque, justo es reconocerlo, tradicional e históricamente, las mujeres siempre han sido mejores cuidadoras de los suyos que los hombres. La Humanidad, la sociedad y el resto de familiares de la familia cuidadora de un miembro "discapacitado" tiene para con  los cuidadores, una deuda impagable.  Y... no tiene que ser gratis. Ella representa para el "discapacitado" lo mejor de la Humanidad.

          C) La educación puede ser también especial.

          

         En general, los "discapacitados", debido a la falta de medios, suelen recibirlo casi todo de su familia. En muchos casos, también la educación.  Algunos apenas fueron a las escuela. Puede ser una carencia más. O un regalo de la familia.... según se mire.

        El francés André Stern se pregunta  ¿cómo vive un niño que nunca ha pisado la escuela? ¿Qué sucede si nace en un entorno de absoluta confianza en sus capacidades y se le permite jugar,  ver y desarrollar sus capacidades  con amor y entusiasmo?

         Tal vez la sociedad, tal como está estructurada no lo entienda, pero puede salir adelante.

          Stern es compositor de bandas sonaras para películas, es periodista y asesor educativo. Es autor del libro: "Yo nunca fui a la escuela" .   

          No digo que sea fácil.  Sé que para estos niños seguir  la enseñanza "reglada" es a veces un suplicio.  Si  se logra, soplar el fuego que hay en su alma y despertar la vida que hay en sus sueños, como dijo M. Benedetti: "cada día es un comienzo nuevo"      

https://vimeo.com/315861914

          Gracias al aire nuevo de la vida, por la película de "Campeones" y por las palabras de  agradecimiento de Jesús Vidal, que  han sido el mejor Premio de los Goya 2019.

José Manuel Belmonte

 

 

 

DIBUJOS SOBRE UN PUERTO

 

A Roberto Montenero


1. El Alba


El paisaje marino
en pesados colores se dibuja.
Duermen las cosas. Al salir, el alba
parece sobre el mar una burbuja.
Y la vida es apenas
un milagroso repasar de barcas
en la blanca quietud de las arenas.


JOSÉ GOROSTIZA

 

 

Calor de hogar y de familia

Sobre el problema de soledad que sufren miles de ciudadanos, en la estrategia propuesta al Gobierno se incluyen acciones destinadas a investigar sobre las consecuencias de la soledad crónica en determinadas enfermedades, potenciar el voluntariado, la creación de teléfonos de emergencia y campañas para concienciar a la ciudadanía sobre este problema.

Una de las respuestas más eficaces a esta nueva enfermedad social la está llevando adelante la Iglesia a través de las parroquias y de los servicios que presta Cáritas. Como ha dicho reiteradas veces el Papa Francisco, en un mundo globalizado, de grandes edificios, cada vez hay menos calor de hogar y de familia.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Una turba no es el Estado de Derecho

Poco más de 120.000 personas en el país y 10.000, en la capital, empujaron a Francia y a París a un estado rayano en la excepción en uno de los sábados de protestas de los “chalecos amarillos”. Aquel sábado la gran urbe quedó paralizada y su centro neurálgico se convirtió en el escenario de una batalla campal con barricadas y el empleo de toda clase de medios antidisturbios. Más de 1.300 detenidos y decenas de heridos fue el balance de otra jornada aciaga para el país y para un gobierno a la defensiva frente a un movimiento anómalo y disfuncional que logró, con la coerción y los golpes, que Macron anulara la subida de los impuestos al carburante. Con esa victoria en la mochila, los chalecos amarillos exigían ya la cabeza del presidente como si el vandalismo concediera legitimidad a sus demandas y a su presencia en las calles.

Pero el humo de las algaradas no debe cegar a un Estado de Derecho que se tenga por tal y que respondió con firmeza a quienes asolaron el espacio público y violentaron los derechos de la inmensa mayoría de franceses.

La democracia tiene sus normas y procedimientos para cambiar gobiernos, derogar leyes y desarrollar políticas. La jauría humana no es un elemento tolerable en un Estado de Derecho. Lo degrada y envilece. Las respuestas están en las urnas y en las instituciones.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Evitar  la emigración ilegal

En el mes de diciembre tuvo lugar la “cumbre” de Marrakech. No se trataba de un Tratado en toda regla sobre las migraciones sino de un marco de trabajo al que los países hoy recalcitrantes podrían adherirse a medida que vean si tiene efectos positivos. En cualquier caso, el pacto pretende evitar la sangría humana que conlleva la emigración ilegal, con más de 60.000 muertos en los últimos quince años, al tiempo que insiste en la necesidad de promover el desarrollo de los países más pobres. El acuerdo ha salido adelante como un primer paso global para la gestión de lo que algunos consideran una amenaza para la estabilidad mundial y otros, en cambio, están convencidos de que contribuirá al crecimiento económico global.

Domingo Martínez Madrid

 

 

“Saber y Ganar”

 

            Sí, “Saber y Ganar” es un muy famoso espacio televisivo que la cadena 2 de la Televisión Española, emite desde sus estudios de Barcelona y el que mantienen desde hace veinte años o más; y en el que igualmente se mantiene desde su inicio el también famoso presentados Jordi (Jorge) Hurtado;  espacio que se trasmite no sólo para España, sino también para el extranjero y en el idioma español; y el que en sí es un aula de cultura y conocimiento no sólo del idioma español, sino de todos los ámbitos del saber humano. Y como en el mismo se pueden ganar cantidades muy respetables en dinero efectivo, goza de gran audiencia y de una buena selección de concursantes; que desde luego tienen que tener una bastante buena preparación para desenvolverse en el mismo, puesto que las preguntas a responder, son de una amplitud enorme.

            Para concursar en el mismo y por lógica, hay que dominar bien el idioma español (que no castellano que desapareció tras la gramática de Nebrija) y que por su riqueza, considero que “ningún hispano hablante lo dominamos ya que ello es imposible”; máxime que ese ESPAÑOL, tiene modificaciones y matices en cualquier zona o comarca dónde se hable el mismo; ya que no es igual el español que hablamos los andaluces, que el que hablan los castellanos, asturianos, murcianos, catalanes, vascos, etc.; y no digamos de las amplísimas zonas mundiales donde el idioma español es oficial; sabiendo que en la actualidad ya se aproximan a los seiscientos millones de terrícolas y va en acelerado aumento; y tan es así, que es el segundo idioma mundial y por ello, de obligado estudio en todas las universidades del mundo.

            Pero como en España hay zonas en que dominan los obtusos separatistas, que como nuevos, “Torquemadas inquisitoriales”, impusieron sus lenguas o dialectos vernáculos (con la incomprensible complicidad de los gobiernos nacionales) en sus escuelas y centros de enseñanza; han conseguido que los españoles de esas zonas o muchos de ellos, consideren sus lenguas vernáculas o madres, como algo insuperable para no sólo “andar por casa”, sino para hacerlo por el ancho mundo; y han llenado desde niños a tantos individuos con ese “vernaculismo”, que suelen ya darse casos como el que relato y que ocurrió en la emisión del programa citado, en la tarde del día siete de enero pasado, dónde un individuo (catalán) de no más de cuarenta años, demuestra su ignorancia del idioma, lo que le hace tener que irse del programa por ello mismo.

            El tal y que no dudo tenga una magnífica preparación en el idioma catalán, incluso de inglés y puede que de alguno otro y que necesita profesionalmente, sin embargo en un lote de siete preguntas en español, malamente sólo responde a dos y deja cinco sin responder; sufriendo tal frustración que se le notó, “en la cara de circunstancias que mostró al tener que decir adiós a tan atractiva intervención y por cuanto digo de retribución, amén del protagonismo que muchos de esos concursantes logran, al mantenerse muchísimas semanas en candelero”.

            Lo incomprensible para mí e insistiendo en el idioma ESPAÑOL de todos los hispano hablantes, es querer sumergirse tanto en lo que no tiene porvenir digno de mención; puesto que como yo he dicho a más de uno… “tenéis un idioma que sólo al salir a la calle y traspasar el umbral de vuestra propia casa, tenéis que olvidar y someteros al que en general habla la gente,  incluso en vuestra propia tierra vernácula… vamos que es algo así y hablando más claro… que os empeñáis en viajar en carreta teniendo a vuestra disposición un vehículo infinitamente mucho mejor y además, que os pertenece plenamente como a cualquier otro hispano hablante”; lo que no quiere decir nada en contra de vuestra lengua madre y la que debéis cuidar como merece, pero no tanto que os llegue a incomunicar con el resto.

            Y es que la marcha del mundo (“si no lo destruyen los idiotas que ya pueden hacerlo”) es caminar hacia un idioma común, que desde luego no será, ni el español, ni el inglés, ni el chino… pero seguro que será una mezcla de esos principales idiomas que van quedando, a la par que van y fueron muriendo los miles y miles que ya desaparecieron del mundo por esa ley que yo considero natural… “y será natural, hasta que nos podamos comunicar con la mente, que es lo que algunos vaticinan”, pero a pesar de ello, necesitarán los que a ello lleguen, de signos comunes para entenderse por la escritura.

            Pero como estamos (o seguimos) en manos de imbéciles gobernantes, que en general, sólo ven “su panza y su bolsillo”; estos asuntos seguirán anquilosados, hasta que de verdad lleguen al gobierno, verdaderos e inteligentes estadistas, que no padezcan de las enfermedades que padecieron y padecen los que nos obligan hoy; y a los que encima, tenemos que mantener… “a tutiplén”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)