Las Noticias de hoy 07 Febrero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 07 de febrero de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 6 de febrero de 2019 – Catequesis del Papa Francisco

El Papa narra su viaje “breve pero muy significativo” a los Emiratos Árabes

Venezuela: La Asamblea Nacional aprueba una estrategia de ayuda urgente humanitaria

27ª Jornada Mundial del Enfermo: Calcuta será la sede de la celebración solemne

Hispanoparlantes: El Papa pide les oración “por la fraternidad entre todos los creyentes”

LOS ENFERMOS, PREDILECTOS DEL SEÑOR: Francisco Fernandez Carbajal

“Sé el apoyo de mi debilidad”: San Josemaria

3ª edición de “Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa”

Mons. Ocáriz: «Si tienes un plan de vida, tendrás serenidad»

¿Qué leer? (I): Nuestro mapa del mundo: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelà

Resiliencia, ser fuerte a pesar de las tormentas: Gema Sánchez Cuevas

Retiro madre e hija: Sheila Morataya

“Quiero que alguien me ame locamente”: Rebeca Reynaud

  Denuncias falsas. Una injusticia que puede matar.: José Manuel Belmonte

DETRÁS DEL MUDO: ION DEACONESCU

Imponer un modelo de enseñanza: Domingo Martínez Madrid

Invierno demográfico: Juan García.

Pacto a favor de la natalidad: Jesús D Mez Madrid

ENVEJECER EN PAZ: “LA NAVIDAD DE LA VIDA”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Audiencia general, 6 de febrero de 2019 – Catequesis del Papa Francisco

Crónica del viaje apostólico a Emiratos Árabes

febrero 06, 2019 13:50Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 6 febrero 2019).- Por primera vez, un Papa ha ido a la península arábiga. Francisco ha “escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el cristianismo y el islam y en el compromiso de promover la paz en el mundo sobre la base de la fraternidad humana”.

Así lo ha compartido con los fieles que han participado esta mañana en la audiencia general, miércoles, 6 de febrero de 2019, en el Aula Pablo VI, a quienes ha contado su experiencia en este viaje apostólico a Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa1-413x275.jpgEl Pontífice ha revelado que además de los discursos, se dio un paso más: la firma del documento firmado por el Gran Imán de Al-Azhar y él sobre la Fraternidad Humana. En él, afirman la vocación común de todos los hombres y mujeres de “ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios”, condenan cualquier forma de violencia, especialmente aquella revestida de motivos religiosos, y se comprometen a difundir los valores auténticos y la paz en todo el mundo.

Llamamiento a leer el documento

Este documento se estudiará en las escuelas y universidades de varios países. Así, el Papa ha pedido a todos que se lea este importante documento, porque “da tantas oportunidades para ir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana”, ha asegurado.

El Papa ha relatado: “Quisimos dar un signo ulterior, claro y decisivo, de que, en cambio, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y que, a pesar de la diversidad de culturas y tradiciones, el mundo cristiano y el islámico aprecian y protegen los valores comunes”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa2-413x275.jpgSan Francisco de Asís

La Providencia “ha querido que haya sido un Papa llamado Francisco” –ha recordado– 800 años después de la visita de San Francisco de Asís al sultán al-Malik al-Kamil, y ha confesado haber pensado a menudo en el santo durante este viaje: “me ayudaba a llevar el Evangelio en el corazón, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diversos momentos de la visita”, especialmente la oración “para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy”, ha narrado.

Presencia cristiana

Francisco ha narrado que se encontró con una representación de la comunidad católica en la catedral de San José en Abu Dabi, -un templo muy sencillo-, y luego, tras este encuentro, celebró para todos la Misa en el estadio de Zayed. “Eran muchísimos!”, ha exclamado el Papa. “Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una cabida de 40.000 personas y los que estaban fuera viéndolo en las pantallas, llegaban a 150.000”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa3-413x275.jpgAsimismo, el Papa ha contado que tuvo la ocasión de saludar al primer sacerdote –de noventa y tantos años– que fue allí a fundar tantas comunidades y también a otro sacerdote, de noventa y tantos años, que sigue trabajando. No ha dejado de agradecer a todos los sacerdotes, religiosos y laicos que “animan la presencia cristiana en esa tierra”.

RD

Sigue la catequesis completa que ha ofrecido el Papa Francisco en la audiencia general, celebrada el miércoles, 6 de febrero de 2019.

***

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En los últimos días hice un breve viaje apostólico a los Emiratos Árabes Unidos. Un viaje breve pero muy importante que, en relación con el encuentro de 2017 en Al-Azhar, en Egipto, ha escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el cristianismo y el islam y en el compromiso de promover la paz en el mundo sobre la base de la fraternidad humana.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa4-413x275.jpgPor primera vez, un Papa ha ido a la península arábiga. Y la Providencia ha querido que haya sido un Papa llamado Francisco, 800 años después de la visita de San Francisco de Asís al sultán al-Malik al-Kamil. He pensado a menudo en San Francisco durante este viaje: me ayudaba a llevar el Evangelio en el corazón, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diversos momentos de la visita; en mi corazón estaba el Evangelio de Cristo, la oración al Padre por todos sus hijos, especialmente por los más pobres, por las víctimas de injusticias, de las guerras, de la miseria… La oración para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy.

Doy las gracias de todo corazón al Príncipe Heredero, al Presidente, al Vicepresidente y a todas las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, que me han recibido con gran cortesía. Ese país ha crecido mucho en las últimas décadas: se ha convertido en una encrucijada entre Oriente y Occidente, en un “oasis” multiétnico y multirreligioso y, por lo tanto, en un lugar adecuado para promover la cultura del encuentro. Expreso mi gratitud al obispo Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia Saudita, quien preparó y organizó el evento para la comunidad católica, y mi “agradecimiento” se extiende con afecto a los sacerdotes, religiosos y laicos que animan la presencia cristiana en esa tierra.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa5-413x275.jpgHe tenido la oportunidad de saludar al primer sacerdote –noventa y tantos años- que había ido allí a fundar tantas comunidades. Está en silla de ruedas, ciego, pero no pierde la sonrisa; la sonrisa de haber servido al Señor y de haber hecho tanto bien. También salude a otro sacerdote, siempre de noventa y tantos años, pero este seguía trabajando. ¡Muy bueno! Y tantos sacerdotes que están allí al servicio de las comunidades cristianas de rito latino, de rito siro-malabar, siro-malankar, de rito maronita que vienen de Líbano, de la India, de Filipinas y de otros países.

Además de los discursos, en Abu Dabi, se dio un paso más: el Gran Imán de Al-Azhar  y yo firmamos el Documento sobre la Fraternidad Humana, en el que juntos afirmamos la vocación común de todos los hombres y mujeres de ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios, condenamos cualquier forma de violencia, especialmente aquella revestida de motivos religiosos, y nos comprometemos a difundir los valores auténticos y la paz en todo el mundo. Este documento se estudiará en las escuelas y universidades de varios países. Pero también yo os pido, por favor, que lo leáis, que lo conozcáis, porque da tantas oportunidades para ir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Papa6-413x275.jpgEn una época como la nuestra, en la que es fuerte la tentación de ver un choque entre la civilización cristiana y la islámica y también la de considerar a las religiones como fuentes de conflicto, quisimos dar un signo ulterior, claro y decisivo, de que, en cambio, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y que, a pesar de la diversidad de culturas y tradiciones, el mundo cristiano y el islámico aprecian y protegen los valores comunes: la vida, la familia, el sentido religioso, el respeto por los ancianos, la educación de los jóvenes y muchos otros.

En los Emiratos Árabes Unidos vive alrededor de poco más de un millón de cristianos: trabajadores de varios países asiáticos. Ayer por la mañana, me encontré con una representación de la comunidad católica en la catedral de San José en Abu Dabi, -un templo muy sencillo-, y luego, tras este encuentro, celebré para todos, -¡eran muchísimos! – Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una cabida de cuarenta mil personas y los que estaban fuera viéndolo en las pantallas, llegaban a ciento cincuenta mil. Celebré la Eucaristía en el estadio de la ciudad, anunciando el Evangelio de las Bienaventuranzas. En la misa, concelebrada con los patriarcas, los arzobispos mayores y los obispos presentes, rezamos de forma particular por la paz y la justicia, con una especial intención por  Oriente Medio y Yemen.

Queridos hermanos y hermanas, este viaje pertenece a las “sorpresas” de Dios. Por lo tanto, alabémoslo, así como a su providencia, y recemos para que las semillas esparcidas den frutos según su santa voluntad.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

El Papa narra su viaje “breve pero muy significativo” a los Emiratos Árabes

Resumen de la catequesis en español

febrero 06, 2019 12:37Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 6 febrero 2019).- El Pontífice ha compartido su experiencia en los Emiratos Árabes Unidos con las personas presentes en la audiencia general, celebrada esta mañana, 6 de febrero de 2019, en el Aula Pablo VI, un viaje “breve pero muy significativo”, ha descrito. “Es la primera vez que un Papa viaja a la Península Arábiga”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Audiencia-2-412x275.jpgA las 9:30 horas, el Papa Francisco ha llegado al aula donde le esperaban cientos de fieles procedentes de Italia y de otras partes del mundo, como España y Latinoamérica, entre ellos un grupo de andaluces, a quienes se ha dirigido el Santo Padre: “Cuando entraba, vi que había muchos andaluces, que saben hacer ruido”.

Documento sobre fraternidad humana

Así, el Obispo de Roma ha destacado el encuentro interreligioso, celebrado en Abu Dhabi, junto al Príncipe Heredero de los Emiratos y a otras autoridades locales, con importantes intervenciones sobre el valor de la alteridad, el diálogo y la oración.

Francisco también ha resaltado la firma del documento sobre la fraternidad humana con el Gran Imán de Al-Azhar, en el que “juntos afirmamos la común vocación de todos los hombres a ser hermanos en cuanto hijos de Dios” y “condenamos cualquier forma de violencia, también aquella revestida de motivaciones religiosas”, además “nos comprometemos a difundir en el mundo los auténticos valores y la paz”, ha comentado.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Audiencia-6-412x275.jpgEl Santo Padre no ha querido dejar de recordar a la comunidad cristiana en aquellas tierras y a su obispo Paul Hinder, Vicario Apostólico de Arabia del Sur. “Con ellos he podido compartir la Eucaristía en la que hemos pedido especialmente por Oriente Medio y el Yemen”, explicó.

San Francisco y el Sultán Al Kamil

Francisco ha explicado que durante este viaje, ha recordado a san Francisco de Asís y su encuentro con el Sultán Al Kamil, del que se cumplen ahora 800 años, algo que le ha ayudado a “tener presente el Evangelio y los pobres” durante todos sus encuentros, ha señalado.

De este modo, el Sucesor de Pedro ha agradecido a las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos su acogida, y los “fructíferos diálogos” entablados con cada uno de ellas, ha valorado. Así, el Papa ha observado que este país se ha desarrollado mucho en los últimos tiempos, siendo un “cruce de caminos entre oriente y occidente”, y dando lugar a una “rica comunidad multicultural”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/02/Audiencia-3-412x275.jpgHaitianos, víctimas del naufragio

El Papa ha resumido la catequesis en francés, inglés, alemán, español, polaco y árabe, dirigiendo expresiones particulares de saludo a los grupos de fieles presentes.

Después ha dirigido una invitación a rezar por los migrantes provenientes de Haití, víctimas del naufragio ocurrido cerca de las Bahamas. La audiencia general se ha concluido con el canto del Padre Nuestro y la Bendición Apostólica.

 

 

Venezuela: La Asamblea Nacional aprueba una estrategia de ayuda urgente humanitaria

Maduro pide al Papa su mediación

febrero 06, 2019 20:14Rosa Die AlcoleaMundo

(ZENIT – 6 febrero 2019).- La Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, controlada por la oposición, ha aprobado “una estrategia de ayuda urgente para la emergencia humanitaria”, dirigida “a personas cuya vida está en peligro”, informa L’ Osservatore Romano, en su edición del jueves, 7 de febrero de 2019.

De este modo, el organismo, presidido por Juan Guaidó, reconocido por la comunidad internacional como legítimo presidente interino del país, ha decidido oponerse a la posición de Nicolás Maduro, quien dijo que se oponía a la entrada de ayuda, ya que representaría un pretexto para la intervención militar estadounidense.

En un discurso público, Maduro definió como “falsas” las “ayudas humanitarias” ofrecidas por varios países, incluidos Estados Unidos y Colombia. “Podemos hacerlo con el esfuerzo, el trabajo, la capacidad de producción, o, ¿quieren convertir nuestro país en una colonia de esclavos y mendigos?”, agregó, dirigiéndose a la población.

Colaboración de la Cruz Roja

Por su parte, la Cruz Roja Venezolana ha anunciado que “no participará en operaciones para el ingreso de asistencia humanitaria en el país” porque esta “no es la actividad” de la organización. Al mismo tiempo, estaba dispuesto a prestar su apoyo a la distribución de la ayuda una vez que se encuentra en el territorio nacional.

En una conferencia de prensa, el presidente local de la Cruz Roja, Mario Villarroel Lander, dijo que “en vísperas de un ingreso esperado de ayuda humanitaria a Venezuela”, es muy importante aclarar que la organización funciona “sobre la base de Principios fundamentales establecidos: neutralidad, imparcialidad e independencia”. “Lo repetimos para mayor claridad: la Cruz Roja nunca dijo que no va a cooperar. No participaremos en la entrada de la ayuda, pero si nos llaman y nos dan la comisión, con los medios a nuestra disposición, lo haremos, sin duda, porque es nuestro deber “, agregó el gerente.

Asimismo, el gerente anunció que los altos ejecutivos del Comité Internacional de la Cruz Roja llegarán a Venezuela en las próximas 72 horas, para “apoyar y consolidar” el trabajo de la organización en el país.

Carta de Maduro al Papa

Al mismo tiempo, el Papa Francisco confirmó a los periodistas el pasado lunes, 4 de febrero de 2019, que había recibido una carta de Nicolás Maduro, aunque no había tenido tiempo de leerla todavía, algo que ya había indicado el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, quien indicó que se trataba de una petición por parte del político venezolano para favorecer la reconciliación en el país.

 

 

27ª Jornada Mundial del Enfermo: Calcuta será la sede de la celebración solemne

Con el lema ‘Gratis habéis recibido; dad gratis’

febrero 06, 2019 19:23Rosa Die AlcoleaJornadas Mundiales

(ZENIT – 6 febrero 2019).- Del 8 al 12 de febrero, una delegación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, encabezada por el cardenal prefecto Peter Turkson, viajará a Calcuta, India, para participar en la solemne conmemoración de la 27ª Jornada Mundial del Enfermo, ha informado el propio Dicasterio, el 6 febrero de 2019, en un comunicado.

Tradicionalmente se celebra el 11 de febrero, memoria de Nuestra Señora de Lourdes, en todas las diócesis del mundo. Este día, la Iglesia universal, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, se inclina sobre los enfermos y los que sufren para llevar un mensaje de esperanza y salvación.

Gratis habéis recibido

La Delegación se hará portavoz del mensaje del Papa para esa Jornada, cuyo tema es Gratis habéis recibido; dad gratis (Mt 10, 8).

En un país afectado por fuertes desigualdades, pobreza extrema y condiciones higiénicas y sanitarias en muchos casos precarias, la Iglesia quiere manifestar su interés por los enfermos, los que sufren, los pobres y los excluidos, a la luz de la experiencia de la Madre Teresa de Calcuta, reconocida santa el 4 de septiembre de 2016.

Junto con la delegación, estarán presentes el cardenal Patrick D’Rozario, arzobispo de Dhaka y enviado especial del Papa a la celebración, Mons. Thomas D’Souza, arzobispo de Calcuta y Mons. Prakash Mallavarapu, arzobispo de Visakhapatnam y presidente de la Comisión sanitaria de la Conferencia Episcopal Católica de la India.

El 11 de febrero, tendrá lugar la celebración solemne de la XXVII Jornada Mundial del Enfermo, en la basílica del Santo Rosario en Bandel. La Santa Misa será presidida por el cardenal Patrick D’Rozario. Seguirá la unción de los enfermos.

Visita a la tumba de Madre Teresa

El primer día, la Delegación participará en una conferencia de estudio dedicada a los fundamentos teológicos de la pastoral de la salud, a la Nueva Carta de los Operadores Sanitarios y a las nuevas fronteras del servicio a los pobres marginados, para luego visitar la tumba de la Madre Teresa en la Casa Madre, donde el arzobispo de Calcuta, Mons. Thomas D’Souza, presidirá la Misa.

El segundo día se visitarán tres centros sanitarios creados en Calcuta por voluntad de la Iglesia local: Shanti Dam, Prem Dam y St. Joseph’s Home, administrados por las congregaciones religiosas de las Hermanas de la Caridad y las Hermanitas de los Pobres que cuidan de la atención médica de los pacientes pobres y abandonados, con especial atención a las mujeres que sufren trastornos mentales.

Por la tarde, el cardenal Peter K. A. Turkson presidirá la Misa con la unción de los enfermos en el St. Xavier’s College de Calcuta.

El programa también incluye una reunión con los delegados de la pastoral sanitaria de las Conferencias Episcopales de Asia.

 

 

Hispanoparlantes: El Papa pide les oración “por la fraternidad entre todos los creyentes”

“Incluso entre estos y los no creyentes”

febrero 06, 2019 14:13Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 6 febrero 2019).- Esta mañana, en la audiencia general, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa ha saludado como de costumbre a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina.

En esta ocasión, el Pontífice les ha pedido que recen “para que crezca la fraternidad entre todos los creyentes en Dios, incluso entre estos y los no creyentes, y todas las personas de buena voluntad”.

“Agradezcamos al Señor este momento de gracia que ha sido el viaje a los Emiratos Árabes Unidos”, ha dicho Francisco, quien ha dedicado la catequesis, este 6 de febrero de 2019, a compartir su experiencia en este “breve pero significativo” viaje a los Emiratos Árabes Unidos, realizado del 3 al 5 de febrero de 2109.

Andaluces: “Saben hacer ruido”

El Santo Padre ha dirigido un cariñoso saludo a un numeroso grupo de fieles procedentes de Andalucía, España, que han participado hoy en la audiencia general: “Cuando entraba, vi que había muchos andaluces, que saben hacer ruido”.

 

 

LOS ENFERMOS, PREDILECTOS DEL SEÑOR

— Imitar a Cristo en el amor y atención a los enfermos.

— La Unción de los enfermos.

— Valor corredentor del dolor y de la enfermedad. Aprender a santificarlo.

I. El Evangelio de la Misa1 nos habla de la misión de los Doce por las aldeas y parajes de Palestina. Predicaron la necesidad de hacer penitencia para entrar en el Reino de Dios y expulsaban los demonios y ungían con óleo a muchos enfermos y los curaban.

El aceite se utilizaba frecuentemente para curar las heridas2, y el Señor determinó que fuera la materia del sacramento de la Unción de los enfermos. En las breves palabras del Evangelio de San Marcos la Iglesia ha visto insinuado este sacramento3, que fue instituido por el Señor, y más tarde promulgado y recomendado a los fieles por el Apóstol Santiago4. Es una muestra más del desvelo de Cristo y de su Iglesia por los cristianos más necesitados.

Nuestro Señor mostró siempre su infinita compasión por los enfermos. Él mismo se reveló a los discípulos enviados por el Bautista llamando su atención sobre lo que estaban viendo y oyendo: los ciegos recobran la vista y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados5. En la parábola del banquete de bodas, los criados recibieron esta orden: salid a los caminos... y traed a los pobres, a los lisiados, a los ciegos, a los cojos...6. Son innumerables los pasajes en los que Jesús se movió a compasión al contemplar el dolor y la enfermedad, y sanó a muchos como signo de la curación espiritual que obraba en las almas.

El Señor ha querido que sus discípulos le imitemos en una compasión eficaz hacia quienes sufren en la enfermedad y en todo dolor. «La Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador, pobre y paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades y pretende servir en ellos a Cristo»7. En los enfermos vemos al mismo Señor, que nos dice: lo que hicisteis por uno de estos, por mí lo hicisteis8. «El que ama al prójimo debe hacer tanto bien a su cuerpo como a su alma –escribe San Agustín–, y esto no consiste solo en acudir al médico, sino también en cuidar el alimento, la bebida, el vestido, la habitación y proteger el cuerpo contra todo lo que le pueda resultar molesto... Son misericordiosos los que ponen delicadeza y humanidad al proporcionar lo necesario para resistir males y dolores»9.

Entre las atenciones que podemos tener con los enfermos está: acompañarles, visitarles con la frecuencia oportuna, procurar que la enfermedad no les intranquilice, facilitarles el descanso y el cumplimiento de todas las prescripciones del médico, hacerles grato el tiempo que estemos con ellos, sin que nunca se sientan solos, ayudarles a que ofrezcan y santifiquen el dolor, procurar que reciban los sacramentos. No olvidemos que son el «tesoro de la Iglesia», que pueden mucho delante de Dios y que el Señor les mira con particular predilección.

II. Debemos preocuparnos por la salud física de quienes están enfermos, y también de su alma. Procuraremos ayudarles con los medios humanos a nuestro alcance y, sobre todo, haciéndoles ver que ese dolor, si lo unen a los padecimientos de Cristo, se convierte en un bien de valor incalculable: ayuda eficaz a toda la Iglesia, purificación de sus faltas pasadas, y una oportunidad que Dios les da para adelantar mucho en su santidad personal, porque Cristo bendice en ocasiones con la Cruz.

El sacramento de la Unción de enfermos es uno de los cuidados que la Iglesia reserva para sus hijos enfermos. Este sacramento fue instituido para ayudar a los hombres a alcanzar el Cielo, pero no puede administrarse a los sanos, ni tampoco a quien no padezca grave enfermedad, aunque se halle en peligro su vida, porque fue instituido a manera de medicina espiritual, y las medicinas no se dan a sanos, sino a los enfermos10. La Iglesia tampoco desea que se espere hasta los momentos finales para recibirlo, sino cuando ya comienzan a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez11; sin embargo, puede reiterarse si el enfermo se recupera después de la Unción o si, durante la misma enfermedad, el peligro o la gravedad se acentúa12; igualmente, se puede administrar a quien va a sufrir una intervención quirúrgica, con tal que sea una enfermedad grave la razón para esa intervención13.

Este sacramento es un gran don de Jesucristo, y trae consigo abundantísimos bienes; por tanto, hemos de desearlo y pedirlo cuando nos encontremos en enfermedad grave. Por ser un bien tan grande, la fe nos llevará a que lo reciban con alegría aquellas personas con quienes nos une algún lazo de parentesco o de amistad, y todos aquellos a los que podemos llegar en nuestro apostolado. Es un deber de caridad y, en muchos casos, de justicia.

El bien mayor de este sacramento es librar al cristiano del decaimiento y debilidad que contrajo con los pecados14. De esta manera se le fortalece y se devuelve al alma la juventud y el vigor que perdió a causa de sus faltas y flaquezas.

El Papa Pablo VI, citando al Concilio de Trento, explicaba y resumía los efectos de este sacramento: da «la gracia del Espíritu Santo, cuya unción quita los pecados, si alguno queda aún por quitar, y los vestigios de pecado; también alivia y fortalece el alma de la persona enferma, despertando en ella una gran confianza en la misericordia divina; sostenido de esta suerte, puede fácilmente soportar las pruebas y penalidades de la enfermedad, resistir más fácilmente las tentaciones del demonio que está al acecho (Gen 3, 15), y a veces recupera la salud corporal, si resulta conveniente para la salud del alma»15. Este sacramento infunde una gran paz y alegría al alma del enfermo consciente, le mueve a unirse a Cristo en la Cruz, corredimiendo con Él, y «prolonga el interés que el mismo Señor mostró por el bienestar corporal y espiritual del enfermo, como testifican los Evangelios, y que Él deseaba que mostraran también sus discípulos»16.

Examinemos hoy en nuestra oración si en cada enfermo sabemos ver a Cristo doliente, si le cuidamos con cariño y respeto, si tenemos atenciones delicadas y prestamos esas pequeñas ayudas que tanto se agradecen. Sobre todo, veamos junto al Señor si le ayudamos con oportunidad a unirse más a Cristo, a corredimir con Él.

III. Cuando el Señor nos haga gustar su Cruz a través del dolor y de la enfermedad, debemos considerarnos como hijos predilectos. Puede enviarnos el dolor físico u otros sufrimientos: humillaciones, fracasos, injurias, contradicciones en la propia familia... No debemos olvidar entonces que la obra redentora de Cristo se continúa a través de nosotros. Por muy poca cosa que podamos ser, nos convertimos en corredentores con Él, y el dolor –que era inútil y dañoso– se convierte en alegría y en un tesoro. Y podremos decir con San Pablo: Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia17. El Apóstol recuerda la lección del Maestro: por esto sigue sus pisadas18, toma su cruz19 y continúa la labor de dar a conocer la doctrina de Cristo a todos los hombres.

Afirma el Papa Juan Pablo II que el dolor «no solo es útil a los demás, sino que realiza incluso un servicio insustituible. En el Cuerpo de Cristo (...) el sufrimiento, penetrado por el espíritu del sacrificio de Cristo, es el mediador insustituible y autor de los bienes indispensables para la salvación del mundo. El sufrimiento, más que cualquier otra cosa, es el que abre el camino a la gracia que transforma las almas. El sufrimiento, más que todo lo demás, hace presente en la historia de la humanidad la fuerza de la Redención»20.

Para aprovechar esta riqueza de gracias que, de una forma u otra, nos llegará, se requiere «una preparación remota, hecha cada día con un santo desapego de uno mismo, para que nos dispongamos a sobrellevar con garbo –si el Señor lo permite– la enfermedad o la desventura. Servíos ya de las ocasiones normales, de alguna privación, del dolor en sus pequeñas manifestaciones habituales, de la mortificación, y poned en ejercicio las virtudes cristianas»21.

El dolor, que ha separado a muchos de Dios porque no lo han visto a la luz de la fe, debe unirnos más a Él. Y debemos enseñar a los enfermos su valor redentor. Entonces llevarán con paz la enfermedad y las contradicciones que el Señor permita, y las amarán, porque habrán aprendido que también el dolor viene de un Padre que solo quiere el bien para sus hijos.

Acudimos a nuestra Madre Santa María. Ella, «que en el Calvario, estando de pie valerosamente junto a la cruz del Hijo (cfr. Jn 19, 25), participó de su pasión, sabe convencer siempre a nuevas almas para unir sus propios sufrimientos al sacrificio de Cristo, en un “ofertorio” que, sobrepasando el tiempo y el espacio, abraza a toda la humanidad y la salva»22. Pidámosle que el dolor y las penas –inevitables en esta vida– nos ayuden a unirnos más a su Hijo, y que sepamos entenderlos, cuando lleguen, como una bendición para nosotros mismos y para toda la Iglesia.

1 Mc 6, 7-13. — 2 Cfr. Is 1, 6; Lc 10, 34. — 3 Cfr. Conc. de Trento, Ses. XIV, Doctrina de sacramento extremae unctionis, cap. 1. — 4 Cfr. Sant 5, 14 ss. — 5 Cfr. Mt 11, 5. — 6 Cfr. Lc 14, 21. — 7 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 8. — 8 Cfr. Mt 25, 40. — 9 San Agustín, Sobre las costumbres de la Iglesia católica, 1, 28, 56. — 10 Cfr. Catecismo Romano, II, 6, n. 9. — 11 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 73. — 12 Cfr. Ritual de la Unción, Praenotanda, n. 8. — 13 Cfr. Ibídem, n. 10. — 14 Cfr. Catecismo Romano, II, 6, n. 14. — 15 Pablo VI, Const. Apost. Sacram Unctionem infirmorun, 30-XI-1972. — 16 Ritual de la Unción, Praenotanda, n. 5. — 17 Col 1, 24. — 18 Cfr. 1 Pdr 2, 21. — 19 Cfr. Mt 10, 38. — 20 Juan Pablo II, Carta Apost. Salvifici doloris, 11-II-1984, 27. — 21 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 124. — 22 Juan Pablo II, Homilía 11-XI-1980.

 

 

“Sé el apoyo de mi debilidad”

Cuando le recibas, dile: Señor, espero en Ti; te adoro, te amo, auméntame la fe. Sé el apoyo de mi debilidad, Tú, que te has quedado en la Eucaristía, inerme, para remediar la flaqueza de las criaturas (Forja, 832)

No descubro nada nuevo si digo que algunos cristianos tienen una visión muy pobre de la Santa Misa, que para otros es un mero rito exterior, cuando no un convencionalismo social. Y es que nuestros corazones, mezquinos, son capaces de vivir rutinariamente la mayor donación de Dios a los hombres.
En la Misa, en esta Misa que ahora celebramos, interviene de modo especial, repito, la Trinidad Santísima. Corresponder a tanto amor exige de nosotros una total entrega, del cuerpo y del alma: oímos a Dios, le hablamos, lo vemos, lo gustamos. Y cuando las palabras no son suficientes, cantamos, animando a nuestra lengua ‑Pange, lingua!‑ a que proclame, en presencia de toda la humanidad, las grandezas del Señor.
Vivir la Santa Misa es permanecer en oración continua; convencernos de que, para cada uno de nosotros, es éste un encuentro personal con Dios: adoramos, alabamos, pedimos, damos gracias, reparamos por nuestros pecados, nos purificamos, nos sentimos una sola cosa en Cristo con todos los cristianos. (Es Cristo que pasa, nn. 87-88)

 

3ª edición de “Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa”

La Fundación Saxum ha publicado la tercera edición de una guía para conocer los principales Lugares Santos. Sus autores, Jesús Gil y Eduardo Gil, sitúan los pasajes del Evangelio en sus escenarios, apoyándose en los datos de las investigaciones históricas y arqueológicas, y en los testimonios de la Tradición y la liturgia de la Iglesia.

Últimas noticias07/02/2019

Opus Dei - 3ª edición de “Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa”

Recientemente se ha publicado la 3ª versión extendida de “Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa”, que puede descargarse completa o por capítulos, en la página web de la Fundación Saxum. Está disponible en castellano, inglés, francés e italiano. El libro se ha editado en formato digital (PDF, ePub y Mobi).


Los peregrinos que acudirán a Saxum disponen ya de una guía que les preparará para conocer en profundidad Tierra Santa. El libro "Huellas de nuestra fe", preparado por Jesús Gil y Eduardo Gil, recoge veintiséis artículos con unos apuntes religiosos, históricos y arqueológicos sobre los principales Lugares Santos: Nazaret, Ain Karim, Belén, Jerusalén, el río Jordán, Caná, Cafarnaún, el mar de Genesaret, Betania, Emaús...

Los textos originales aparecieron entre 2012 y 2103 en Crónica, una publicación mensual dirigida a los fieles del Opus Dei, con ocasión del Año de la fe que convocó Benedicto XVI y concluyó el papa Francisco. Se presentan ahora recopilados –con algunas adaptaciones–, bajo el patrocinio de la Fundación Saxum.

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Los artículos están escritos con el deseo de que ayuden a meterse en el Evangelio, como aconsejaba san Josemaría, y participar personalmente en cada escena de modo que la Palabra de Dios resuene eficazmente en la propia vida. Por eso, además de aprovechar los datos de investigaciones históricas y arqueológicas recientes que eran de utilidad para ese fin, los autores han recurrido a los testimonios de los Santos Padres, que nos han transmitido la Tradición; al Magisterio y la Liturgia de la Iglesia; y, por supuesto, a las enseñanzas del fundador del Opus Dei y sus sucesores.

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San Josemaría quiso ir en peregrinación a Tierra Santa y soñó con la puesta en marcha allí de varias iniciativas apostólicas en beneficio de la Iglesia. Sin embargo, por diversas circunstancias, no pudo ver cumplidos esos deseos. El beato Álvaro del Portillo hizo realidad aquel antiguo anhelo, recorriendo los Santos Lugares del 14 al 22 de marzo de 1994. En la madrugada del día 23, tan solo unas horas después de haber regresado a Roma, Dios lo llamó a su presencia, habiendo celebrado por última vez la Santa Misa en la iglesia del Cenáculo.

Teniendo en cuenta lo significativo que es este viaje para los fieles del Opus Dei, sus cooperadores y quienes tienen devoción al beato Álvaro, en la edición extendida de "Huellas de nuestra fe" se hacen varias referencias a lo que ocurrió durante aquellas jornadas.

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La Fundación Saxum edita esta publicación para uso privado y sin ánimo comercial, y lo distribuye en formato electrónico de modo gratuito en su página web.

Quien lo desee, puede obtener copias impresas a través de varios servicios bajo demanda, que imprimen las copias por encargo. Cobran los costes de impresión y de envío (con un coste variable según las empresas y los países, con lo que es conveniente comprobar el precio final al solicitar las copias). Por el momento está disponible en castellano, en un libro de 360 páginas, (376 en su versión extendida) de 17 x 24 cm, con más de 260 fotos, mapas y gráficos a todo color.

Capítulos de “Huellas de nuestra fe”

1. Nazaret: basílica de la Anunciación. En Nazaret se venera la habitación donde la Santísima Virgen recibió el anuncio del Ángel. El beato Álvaro del Portillo celebró la Santa Misa en esa gruta.

2. Ain Karim: la patria del Precursor. La tradición localiza la casa de Zacarías e Isabel en Ain Karim, un pueblo situado a seis kilómetros de la Ciudad Vieja.

3. Belén: basílica de la Natividad. En la aldea de Belén vino al mundo Nuestro Salvador. La gruta donde nació se encuentra en la cripta de la basílica de la Natividad.

4. Belén: Campo de los pastores. En un santuario a tres kilómetros de Belén, se recuerda el lugar donde los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús a los pastores.

5. El Templo de Jerusalén. Después del nacimiento de Jesús, cumplido el tiempo de purificación de Santa María, el Niño es presentado en el Templo.

6. Con la Familia de Nazaret. En Nazaret, en la cripta de la iglesia de San José, se conservan los restos de la casa donde la Sagrada Familia habría vivido.

7. Al otro lado del Jordán. La tradición sitúa el bautismo de Jesús nueve kilómetros al norte del mar Muerto, en la margen oriental del Jordán, cerca del camino que iba del monte Nebo a Jericó.

8. Bodas en Caná de Galilea. En Caná, un pequeño pueblo cerca de Nazaret, el Señor hizo su primer milagro: a petición de la Virgen, convirtió el agua en vino.

9. Cafarnaún: la ciudad de Jesús. Esta pequeña población en la ribera del mar de Genesaret, que Jesús eligió para residir establemente, fue el centro de su ministerio público en Galilea.

10. Tabgha: Iglesia de las Bienaventuranzas. En una ladera que domina el mar de Genesaret, un santuario recuerda el sitio donde Jesús pronunció el Sermón de la Montaña.

11. Tabgha: iglesia de la Multiplicación. En Tabgha se venera la roca sobre la que el Señor apoyó los cinco panes y los dos peces con los que dio de comer a una multitud.

12. Monte Tabor: basílica de la Transfiguración. La tradición señala el monte Tabor, en medio de la llanura de Esdrelón, como el lugar donde el Señor se transfiguró.

13. Jerusalén: la gruta del Padrenuestro. En el año 326, santa Elena hizo construir una basílica sobre la gruta venerada como el lugar donde Jesús enseñó el Padrenuestro.

14. Betania: Santurario de la Resurrección de Lázaro. Cuando Jesús iba a Jerusalén, con frecuencia se hospedaba en la casa de Marta, María y Lázaro, en Betania. Allí se visita la tumba donde enterraron a aquel amigo del Señor, antes de que lo resucitara.

15. Al ver la ciudad, lloró por ella. En la falda occidental del monte de los Olivos, el santuario del Dominus Flevit recuerda el llanto de Cristo por Jerusalén durante su entrada mesiánica, pocos días antes de la Pasión.

16. En la intimidad del Cenáculo. Según antiguas tradiciones, la sala de la Última Cena se encuentra en el extremo suroccidental de la Ciudad Vieja, sobre una colina que empezó a llamarse Sión desde la época cristiana.

17. Getsemaní: oración y agonía de Jesús. En el monte de los Olivos, al otro lado del torrente Cedrón, la tradición ha transmitido el emplazamiento de Getsemaní.

18. San Pedro in Gallicantu. Cerca del Cenáculo, se alza la iglesia de San Pedro in Gallicantu, donde algunas tradiciones emplazan la casa del sumo sacerdote.

19. Jerusalén: Vía Dolorosa. Este itinerario con catorce estaciones recuerda el camino que Jesús recorrió, cargado con la Cruz, desde el pretorio hasta el Calvario, y allí, desde que fue enclavado hasta su deposición en el Sepulcro.

20. Jerusalén: el Calvario. Las últimas cinco estaciones de la Vía Dolorosa, incluidas las del Gólgota, se encuentran en el interior de la basílica del Santo Sepulcro.

21. Jerusalén: el Santo Sepulcro. La tumba donde fue depuesto el cuerpo de Jesús, donde al tercer día resucitó, ocupa el lugar privilegiado de la basílica del Santo Sepulcro.

22. Una aldea llamada Emaús. El Señor resucitado se apareció el domingo a dos discípulos en el camino hacia Emaús. Varios lugares de Tierra Santa podrían corresponder con esta aldea.

23. Tabgha: iglesia del Primado. En un punto de la ribera del mar de Genesaret, se venera el lugar donde Jesús resucitado se apareció a los discípulos, propició la segunda pesca milagrosa y confirmó a san Pedro en el primado de la Iglesia.

24. El lugar de la Ascensión. En armonía con los relatos evangélicos, la tradición sitúa la Ascensión en la cima del monte de los Olivos, en el camino hacia Betfagé.

25. De su Asunción se alegran los ángeles. En Jerusalén, el misterio de la Asunción de la Virgen se recuerda en dos iglesias: la basílica de la Dormición, en el monte Sión, y la Tumba de María, en Getsemaní.

26. Monte Carmelo: santuario de Stella Maris. En 1994, el beato Álvaro del Portillo empezó su peregrinación a Tierra Santa en este santuario situado sobre la ciudad de Haifa, ligado al profeta Elías y al nacimiento de la Orden del Carmen.

 

 

Mons. Ocáriz: «Si tienes un plan de vida, tendrás serenidad»

El prelado del Opus Dei ha concluido su viaje a Centroamérica y el Caribe. Ofrecemos el resumen de sus catequesis en Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Puerto Rico.

Del Prelado05/02/2019

Opus Dei - Mons. Ocáriz: «Si tienes un plan de vida, tendrás serenidad»

Sábado 2 de febrero

En la fiesta de la Presentación del Señor, el prelado celebró la Misa en el oratorio de la residencia Paloblanco. Glosando los textos de la fiesta litúrgica se detuvo en las palabras del anciano Simeón: “'Ahora puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto al Salvador’. Nosotros hemos de desear ver a Dios: verle en la Eucaristía, verle en las circunstancias ordinarias, verle en las personas con las que nos encontramos…. Así pondremos a Cristo en la cumbre de las actividades humanas”.

Esa mañana mantuvo la primera catequesis con mujeres que frecuentan los medios de formación que ofrece el Opus Dei. Una de las presentes recordó que se cumplen 50 años del comienzo de la labor en Puerto Rico: “¿Qué espera de nosotros?”. “Lo importante –respondió- es lo que espera Dios de nosotros; y lo que espera es que seamos fieles a la propia vocación”.

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Al final de la tarde, en otro encuentro de catequesis, Mons. Ocáriz habló de la oportunidad de ver la voluntad de Dios también en las contradicciones: “La fe se aplica a lo que no se entiende y no se ve. Sin embargo, también allí se manifiesta el amor de Dios".

Una de las preguntas fue de Héctor, quien junto con otros está comprometido en sacar adelante un colegio donde también se ofrecerá formación cristiana: el Sonsoles Summit Academy. Preguntó sobre cómo superar los retos que se vayan presentando. Mons. Ocáriz explicó que “el primer medio que hay que poner es la fe. Luego, no desanimarnos con las negativas cuando se pide la colaboración para estas iniciativas”. Comentó bromeando que “si no quieren ayudar, ellos se lo pierden”.

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Máximo, preguntó cómo apoyar a la familia y a los hijos ante un ambiente hostil. El prelado contó una anécdota: iba una mamá con su hija pequeña y se encontraron con una amiga; al verla con un carrito de bebé se atrevió a comentar que parecía una locura tener tantos hijos. La mamá intentó explicarle que los hijos son un regalo de Dios y allí intervino la hija pequeña diciéndole: “Pues sepa usted que pensamos tener más”.

Entre encuentro y encuentro Mons. Ocáriz pudo saludar a varias familias que manifestaron su agradecimiento por la ayuda que reciben al calor de las actividades de formación y acompañamiento espiritual que se ofrece en el Opus Dei.

Viernes 1 de febrero

Por la mañana, después de celebrar la Santa Misa en la Escuela de Hotelería Monteclaro, Mons. Ocáriz se trasladó a San Juan, donde saludó a veinte familias. Posteriormente, en el atrio del centro educativo Puertorreal, charló con sacerdotes y seminaristas de varias diócesis.

https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-2f6887011fe0224d2229fef5e225457b.jpgEl prelado recordó la necesidad de “imitar a Jesucristo para poder llevarlo a los demás”. Uno de los sacerdotes amenizó el encuentro cantando una ‘bomba’ -tonada típica popular- acompañado de guitarra, güiro y maracas, instrumentos típicos del Caribe.

Uno de los asistentes preguntó cómo superar los momentos de cansancio y desánimo. “No podemos confundir la alegría con el entusiasmo”, contestó Mons. Ocáriz. “Se puede sufrir, se puede llorar, pero estar tristes, ¡no! ... Para lograr esto hay que profundizar el trato con Jesucristo”. Terminó recordando la necesidad de conseguir muchas vocaciones para el sacerdocio.

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A última hora de la tarde, un centenar de jóvenes escucharon la catequesis del prelado. Javi hizo un truco de magia con unas cartas y luego preguntó cómo hacer para saber lo que Dios quiere de nosotros. “Lo que Dios quiere primero es que hagamos lo que tenemos que hacer”, es decir, cumplir nuestros deberes. Le animó a tener un horario para mejorar en el orden: “Si tienes un plan de vida, tendrás fuerza, serenidad y alegría”.

 

Otra pregunta dio ocasión al prelado para explicar que “la unión con el Señor da alegría. Cuando el egoísmo nos domina, no estamos contentos”.

 

Antes de terminar el encuentro, David acercó al prelado un bate de béisbol para pedirle que pusiera unas palabras que sirvan de aliento para los próximos 50 años. El prelado escribió unas palabras de san Josemaría: “Soñad y os quedaréis cortos”.

31 de enero (Puerto Rico)

El prelado del Opus Dei llegó al aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, en San Juan de Puerto Rico a las 4:05 p.m., para una visita pastoral que se extenderá hasta el domingo 3 de febrero.

El primer encuentro de catequesis lo celebró en la Escuela de Hotelería Monteclaro, con las mujeres que allí se forman y trabajan. Recordando la JMJ, Mons. Ocáriz dijo que “un buen propósito para cualquier joven que haya estado allí sería rezar mucho por el Papa”.

Al final del día, realizó un tiempo de adoración al Santísimo Sacramento.

30 de enero (Panamá)

El 30 de enero, a última hora de la tarde, el prelado regresó a Panamá tras una jornada en Nicaragua. Al día siguiente, en la homilía de la Misa, comentó el evangelio del día, animando a las asistentes a ser luz, sal y levadura donde quiera que estén.

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Al finalizar la Eucaristía, Lesbia, proveniente de Soloy (Chiriquí), le regaló un rosario elaborado por ella misma, con semillas de la Comarca de Ngobe Bugle. Contó que había hecho varios para vender a las participantes de la JMJ, y así recaudar fondos para las becas de la Escuela de Hostelería en la que trabaja.

Antes de regresar al aeropuerto desde donde viajaría a Puerto Rico, el prelado dijo a quienes le acompañaron que no se despedía, pues en el Opus Dei y en la Iglesia estamos siempre unidos por la comunión de los santos.

30 enero (Nicaragua)

El prelado aterrizó en Nicaragua a primera hora de la mañana, para mantener dos encuentros de catequesis en Managua, en los centros culturales La Rivera y Villa Fontana.

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En la reunión con fieles y cooperadoras del Opus Dei señaló que “la fe y el amor de Dios nos deben llenar de seguridad, de esperanza, de alegría y cuando viene el sufrimiento -la contrariedad pequeña o grande-, siempre podemos unirnos a la Cruz del Señor. Cualquier situación, ofrecida al Señor, hace que Jesús lo tome como suyo y le dé un valor inmenso”.

Yelba contó que desde hace 19 años empezó con otras amigas un centro educativo en Diriamba. El prelado les animó a continuar ofreciendo formación humana y cristiana a muchas mujeres, “porque todo lo que se hace por Dios es eficaz. Él ya cuenta con nuestras dificultades y los frutos surgen muchas veces sin que lo notemos”.

Jenny, una de las alumnas de esa iniciativa educativa, confirmó que “vale la pena; mucha gente nos espera”. A ella, explicó, le ayudó a descubrir a Dios porque no practicaba ninguna religión. El 26 de mayo del 2018, cuando Nicaragua estaba en medio de una fuerte crisis, se bautizó, llenando así su vida de una nueva esperanza.

Marcela, casada y con dos hijos, preguntó si una madre de familia entre sus numerosos quehaceres puede descubrir su vocación. “Sí que es posible. La vocación la da Dios y para Él no hay imposibles. Como decía san Josemaría, a Dios le ‘interesan las personas que tienen mucho que hacer y no tienen tiempo’, ya que son personas entregadas y que se dan a los demás”.

Sandra le pidió que rezase por la unidad y la paz en Nicaragua. El prelado aseguró que él encomienda a diario a Dios al país, para que la gente se acerque a Dios y desee la paz.

Cindy, ingeniera industrial, contó la historia de su vocación al celibato en el Opus Dei. Cuando descubrió esa llamada divina, temió que sus padres no la entendieran, pues no comparten su fe católica. “Pero confié en que Dios me ayudaría”. El prelado confirmó que el Señor cuenta con nuestra libertad en la misma llamada, “pero también nos ayuda con su gracia; a veces nos hace falta confiar más en Dios”.

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En el segundo encuentro, Mons. Fernando Ocáriz invitó a los asistentes a “no perder nunca la alegría y la esperanza. San Josemaría nos señalaba que ‘Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado’. Un corazón enamorado es fuente de esperanza”.

Al considerar el horizonte amplísimo de la evangelización en Nicaragua, dijo que “puede parecer que somos pocos para lo mucho que hay que hacer. Pero la fuerza de Dios es más grande. Que el trabajo por hacer y la paz que hay que sembrar os lleve a rezar más, a perdonar más”.

En este sentido, Humberto preguntó al prelado sobre cómo aprender a vivir mejor y perdonar cuando el ambiente es difícil. “Teniendo los mismos sentimientos de Jesucristo ante las demás personas. En tiempos también complejos, san Josemaría rezaba así: ‘Que yo vea con tus ojos, Cristo mío’. Tú podrás encontrar la fuerza para perdonar en la Eucaristía”.

Helio se casó y recientemente ha tenido su primer hijo. ¿Cómo lograr compaginar la vida familiar con el trabajo y la formación espiritual? El prelado recomendó a todos cultivar la virtud del orden. “Ten un esquema más o menos establecido para poner cada cosa en su sitio. A veces tenemos la tendencia a dedicar más tiempo a lo que gusta más. El orden amplifica la jornada, hace que quepan más cosas”.

29 enero 2019 (Costa Rica)

 

El prelado tuvo una tertulia con universitarios y jóvenes profesionales en el Centro Universitario Miravalles. Mons. Ocáriz sugirió a los presentes que dieran “gracias a Dios por la formación cristiana que recibís, sabiendo que la formación no termina nunca. El fin de esa formación es identificarnos con Jesucristo y esa formación debemos recibirla con una actitud activa, para que lleguemos a tener los mismos sentimientos de Cristo”.

Y, cuando no vivimos según Cristo, “siempre podemos acudir a la confesión, que nos puede levantar. La fuerza viene de la Sangre de Cristo, y por eso vale la pena desear ser almas de Eucaristía”.

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El prelado les recordó que continuaran rezando por el Papa Francisco, y “por todo el mundo, pues hay sitios donde lo están pasando verdaderamente mal. En lo concreto, que esto os mueva a tratar mejor a los demás y a cuidar la fraternidad, en casa y con los amigos”.

Isaac hizo la primera pregunta. Está estudiando Veterinaria y ya colabora en una finca. ¿Cómo descubrir lo hermoso de la virtud de la pureza? “El sexo no es algo oscuro –respondió el prelado-. Pero por ser una realidad tan buena, tan grande y tan noble, su corrupción es fatal. En cambio, si luchamos por vivir ordenadamente esa realidad, nos llenamos de alegría, de capacidad de pensar en los demás. Todos tenemos que luchar, sin desanimarnos. Así será hasta el final de nuestros días”.

José Luis contó que es de Venezuela, aunque está estudiando en Costa Rica. “Pero deseo con todas mis fuerzas volver a mi país para ayudar a mi gente”. El prelado le dijo que reza mucho por Venezuela para que no haya más penuria, ni violencia.

Nacho preguntó sobre cómo proteger y empoderar más a la mujer en una sociedad donde no se le respeta suficientemente y hay muchas faltas a su dignidad. Por su parte, Tomas y Mariano regalaron a monseñor Ocáriz una camiseta de la selección de Costa Rica -“la sele”- con motivo del aniversario de su elección y nombramiento como prelado del Opus Dei. La parte de atrás de la “roja” decía “El Padre”.

Juan Félix contó que él es “Juan Félix 3”, y que tanto su abuelo como su papá y él se llaman igual y los tres son supernumerarios del Opus Dei. Comentó que recientemente había pedido la admisión y preguntó cómo mantener viva la ilusión de su vocación y no perder el entusiasmo. “Todos tenemos vocación. Ninguna persona es indiferente al Señor. Dios para todos tienen un plan. No depende del entusiasmo; no hay que confundir la seguridad de la vocación con el entusiasmo. Es la respuesta a una llamada de Dios”.

Fernando Quesada, de 21 años, estudiante de Ingeniería Industrial preguntó sobre cómo incluir el respeto a la creación en nuestro camino a la santidad. “La santidad está en todo porque podemos encontrar a Dios en cualquier cosa y actividad. El respeto y cuidado por la creación está tanto en no talar un bosque cuando no debe hacerse, como en talarlo cuando debe hacerse, si eso supone un bien del ser humano. Todo depende del orden con el que se hacen las cosas”.

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Previamente, monseñor Fernando Ocáriz había mantenido otra catequesis con mujeres que frecuentan los medios de formación que ofrece el Opus Dei. El prelado les habló sobre la importancia de “afrontar todas las situaciones de nuestra vida, alegrías y tristezas, del mismo modo en que lo haría Jesús”.

Maripaz Villalobos, estudiante de educación preescolar, preguntó cómo navegar en las redes sociales. “Puedes estar presente –fue la respuesta- y hacerlo de manera muy positiva. Al mismo tiempo, te exigirá mucho dominio de ti misma, para no dedicarle más tiempo del necesario”.

Rosa, de Guatemala, se interrogó sobre cómo confiar en la voluntad de Dios, cuando no es fácil de aceptar. “Efectivamente –dijo el prelado- Dios tiene un propósito para cada uno que muchas veces nos es difícil de comprender, porque el Señor permite contrariedades y fracasos. San Josemaría, que tuvo mucho que sufrir, nos enseñó que podemos llorar o no entender muchas cosas, pero que no debemos admitir la tristeza. Si tenemos fe, creemos en el gran amor de Dios por nosotros. Dios nos quiere santos, que no significa ser perfectos; Él nos quiere con nuestros defectos, pero siempre luchando”.

Paula, estudiante universitaria, contó que ha participado en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, y cuánto le había impactado la cantidad de jóvenes de diferentes latitudes que conforman la Iglesia. “Eso nos debe ayudar –dijo Mons. Ocáriz- a ver en los demás el amor que Dios tiene por cada uno. Procuremos verlos con sus ojos. A veces puede resultar un poco complicado, pero se logra pidiéndole a Dios esa caridad para tratar a cada persona”

 

Además, el prelado recordó que para tratar a la gente que no comparte la misma fe, primero hay que quererla y pensar que Dios se quiere dirigir a ellos a través de nosotros, “no porque seamos mejores, sino porque hemos recibido más de Dios. Debemos rezar por las personas alejadas de Él”.

28 de enero de 2019 (Costa Rica)

Mons. Ocáriz ha mantenido otros encuentros de catequesis en los que ha subrayado la importancia de la alegría: “El deseo de Dios es que estemos contentos, que nuestra alegría sea completa; esto se logra con su gracia y ayuda. Para ser felices hay que tener un corazón enamorado de Dios y Él nos dará la fuerza para querer a todos: familia, amigos y compañeros”.

La primera pregunta fue de Marjorie, quien cumplirá pronto 55 años de casada; le planteó cómo comprender y darnos cuenta de que tenemos mucho que aportar a nuestras familias. “Tú misma te has dado cuenta de que lo más grande que podemos hacer es dar a conocer a Cristo, tratarlo y llevarlo a todas partes en respuesta a todo lo que Él nos ha dado; principalmente en la propia familia”.

Luego, el prelado respondió a Jéssica, quien es de Perú y llegó a Costa Rica por motivos laborales. Preguntó cómo llevar la luz de la fe a mucha gente: “Aprovecha las situaciones de la jornada para conocer más gente, pide luces al Espíritu Santo”.

El prelado resaltó el valor de la fraternidad en las familias, entre amigos y con los colegas. Gabriela, madre de siete hijos, quiso saber cómo vivir la caridad con los seres queridos que difieren de las propias ideas: “Ser amigo, marido o madre requiere un esfuerzo espiritual. Para entender a quienes están a nuestro alrededor, primero debemos ver en ellos lo bueno, lo positivo, lo mejor de cada uno. Todos valemos muchísimo y ante esa realidad no caben distinciones: las diferencias deben llevarnos a querernos y valorarnos más”.

"lo más grande que podemos hacer es dar a conocer a Cristo, tratarlo y llevarlo a todas partes"

Claudia quiso saber cómo no desanimarse al tratar de acercar a Dios a los demás, cuando la gente piensa en que no tiene tiempo para el Señor.“No te desanimes. Piensa cuánto costó a san Josemaría comenzar la Obra. Al mismo tiempo, ten conciencia de que nuestro trabajo nunca es en vano. Cuando uno hace las cosas por Dios, todo es para su Gloria”.

El prelado resaltó el papel de las cooperadoras y los cooperadores, quienes apoyan la labor de la Obra para que salga adelante en sus diferentes iniciativas.

La última en preguntar fue Laura, casada, quien a pesar del poco tiempo que quedaba aprovechó para hacer dos preguntas al Padre: la primera sobre cómo contribuir a favor de la cultura de la vida, y la segunda cómo hablar a los jóvenes recién casados para que perseveren en su matrimonio.

“El aborto es un asesinato a un inocente –dijo el prelado respondiendo a la primera cuestión-; es una persona distinta. No nos dejemos llevar por la corriente, por desgracia, dominante”. Respecto a la segunda pregunta respondió, “cuando un matrimonio se rompe muy rápido es porque falta amor. El amor no es la ilusión inicial, que pasa; el amor es desear el bien de la persona. Debemos enseñar qué es el amor a los más jóvenes”.

27 de enero de 2019 (Costa Rica)

El Padre llegó a San José (Costa Rica) a las 16:15 h. proveniente de Panamá. Al llegar al Centro Universitario Miravalles, residencia de la Obra donde se alojará durante sus días en San José, le esperaban varias familias para darle la bienvenida.

Una de las familias vive en Ciudad Neilly, cerca de la frontera con Panamá; otra en San Luis de Santo Domingo de Heredia y otra en Curridabat, suburbio de la ciudad capital. Pudieron conversar varios minutos y al final el prelado les impartió su bendición.

Posteriormente saludaron a monseñor Ocáriz varios universitarios y un grupo de fieles de la Obra que le esperaban en Guaitil, Academia de Alta Cocina, contigua a Miravalles.

En uno de esos encuentros, José Daniel comentó al prelado que su novia y varios de sus amigos habían leído con él “Camino” y cómo les había ayudado. El prelado habló sobre la necesidad de no tener miedo a Dios y de hablarle como a un amigo. “La Sagrada Escritura da numerosas veces el consejo de no temer a Dios, y de sabernos siempre acompañados por Él. San Josemaría decía que quien tiene miedo no sabe querer. No temamos si Él nos pide más de lo que queremos dar”.

25 de enero de 2019 (Panamá)

El prelado acudió al Centro Universitario Entremares, centro del Opus Dei muy cercano al Campo Santa María La Antigua, epicentro de algunas de las principales reuniones de la Jornada Mundial de la Juventud.

En Entremares celebró la Santa Misa. En la breve homilía hizo alusión a la festividad de la Conversión de san Pablo. Animó a los presentes a pedir al apóstol de las gentes por la conversión de cada uno de los asistentes a los actos con el Santo Padre: “No solo por conversiones de gente que no tiene la fe sino también para que cada uno de nosotros dé pasos adelante hacia el Señor”.

Tenemos que desear “la conversión permanente”, señaló. “Como san Pablo, nos encontramos continuamente con el Señor, que nos dice: ‘¿A qué esperas? ¿Por qué te retrasas? ’ Pidamos al Señor que nos haga reaccionar”. Solicitó también oraciones por los cristianos perseguidos o que encuentran especiales dificultades.

‘¿A qué esperas? ¿Por qué te retrasas? ’

Mons. Ocáriz se trasladó luego al Centro de Convenciones Vasco Núñez de Balboa, donde tuvo su primera tertulia de catequesis en el marco de la JMJ. Al comienzo, se entretuvo unos minutos con un grupo de jóvenes que habían acudido desde Venezuela. A la primera catequesis asistieron más de 1.500 chicas procedentes de diversos países: desde Panamá hasta Filipinas. Las jóvenes le recibieron haciendo una “ola especial”, en alusión a los dos mares (Atlántico y Pacífico) en los que se encuentra Panamá.

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Nada más comenzar, el prelado pidió oraciones por el Papa Francisco. También habló sobre la alegría, diciendo que “nuestra finalidad es querer cada día más al Señor” y que estando cada una en su sitio es donde le espera la felicidad. Zugeilys, de Panamá, hizo la primera pregunta. Después continuaron María José (Colombia), Natalia (Brasil), Guadalupe (Uruguay), Sofía (El Salvador), Karin (Chile), Regina (México), Tita (Guatemala) y María Gabriela (Brasil).

“Es posible sufrir, es posible llorar, pero ¿estar tristes?, no", dijo el prelado. También habló sobre la vocación que Dios tiene para cada una y cada uno. “Hay que tener valentía para querer, no solo para ver. Cuando decimos sí al Señor, es por una gracia interior. No hay que temer porque la vocación, cualquier vocación, es un don que Él nos hace”.

Por eso, “hemos de poner de nuestra parte ese ‘sí quiero’. Luego, hay que dejarse aconsejar, hacer oración y acudir con toda la frecuencia que se pueda a la Eucaristía”. También habló ampliamente de la libertad: “Porque para comprometerse hay que hacerlo libremente. El compromiso es un modo de ejercer la libertad”, recordó.

Finalmente, mencionó la importancia de la amistad. “Cuando hay verdadera amistad, hay interés por la otra persona. Si es verdaderamente amiga –dijo a una de las participantes-, ella se interesará por tus cosas y tú por las suyas. Ése es un punto de partida y, poco a poco, la amistad se convierte en apostolado; y juntas os acercaréis al Señor”.

Tras recibir a algunas familias, el prelado celebró por la tarde otro encuentro de catequesis con universitarios. Unos 900 jóvenes, la mayoría de Centroamérica, llenaban la sala. Al entrar, se detuvo a saludar a Gerardo, un muchacho en silla de ruedas que recibe formación cristiana en un centro del Opus Dei. Gerardo le regaló al prelado una estampa de san Óscar Romero.

En esa catequesis, Mons. Ocáriz señaló que “san Josemaría nos ha recordado que podemos encontrar al Señor en los momentos de la vida ordinaria. La santidad está al alcance de todos: en el trabajo, en el deporte, en la familia… en todo”. Y añadió: “A veces no entendemos eventos que nos ocurren o que ocurren en el mundo. Para eso, ayuda tener fe”.

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Clemente, de Chile, tiene 22 años de edad y pidió al prelado una reflexión para los jóvenes que están considerando la vocación al celibato apostólico. . “Si una persona ve que es el camino que Dios le señala –por las circunstancias, por los signos y por los consejos de quienes les conocen-, que se lance a ello", le respondió. "No hace un favor a Dios con el celibato apostólico. Es Él quien nos está haciendo un don. Recuerda lo que Jesús dijo a la Samaritana: ‘Si conociérais el don de Dios, y quién es el que te lo da...’”.

Francisco, de México, contó que hace dos años estaba muy alejado de Dios y que hoy vive en un Centro de la Obra. “¿Cómo hacer para no abandonar la oración diaria?”, preguntó. El prelado confirmó que ser fieles a un rato de conversación diaria con Dios cuesta. “El catecismo habla de ‘combate’ al hablar de la oración. Requiere esfuerzo. Pero siempre, aunque haya salido mal, ha valido la pena hacerla. Hay muchos métodos para hacer oración. Uno es leer el Evangelio, meterse en las escenas, tratar en ellas al Señor”.

Un joven nicaragüense mencionó las dificultades que atraviesa su país. “No hay que perder la esperanza –respondió el prelado-. Rezad, porque rezando ya hacemos mucho. La Cruz es un misterio, no la entendemos. Es cuestión de fe”.

Otro le preguntó sobre qué hacer cuando se toma una decisión equivocada: “Nadie escoge el mal por el mal. Algo bueno vemos en el mal para escogerlo”. Lo importante es “ser muy sinceros con nosotros mismos para saber que lo que nos hace felices es el bien, el amor, el Amor más grande que es Dios”.

El prelado concluyó con una llamada al optimismo: “No hemos de desanimarnos; san Josemaría nos enseñó a comenzar y recomenzar. Recomenzar siempre acudiendo en primer lugar a donde está la fuerza: en la confesión y en la Eucaristía; en las buenas amistades; en el consejo…”.

 

Al concluir, los participantes le regalaron un sombrero típico de Guatemala, bandas de mano de la JMJ y una imagen de la Virgen.

24 de enero de 2019 (Panamá)

Mons. Fernando Ocáriz aterrizó el jueves a las 6.45 de la tarde en el aeropuerto de Tocumen (Panamá). Algunos fieles del Opus Dei y voluntarios de la JMJ le acompañaron a la capilla, donde pocos días antes se había inaugurado una placa que recuerda el paso por aquel lugar de diversos santos, entre los cuales está san Josemaría. El prelado rezó ante una imagen de la patrona de Panamá, santa María la Antigua.

A continuación, fue al centro de convivencias Cerro Azul, situado en unas montañas cercanas a Tocumen.

Al llegar, saludó a las fieles de la Obra que le esperaban en el Centro de Capacitación Tagua, un centro que promueve proyectos educativos en beneficio de la mujer panameña.

En Cerro Azul, quienes le acompañaban le contaron anécdotas de la JMJ, del Papa, y le transmitieron el ambiente que había entre las personas jóvenes que se han dado cita en Panamá.

21 de enero de 2019

El arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, inauguró el pasado 21 de enero en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (Panamá) una placa que recuerda los santos y beatos que llegaron al país a través de este aeropuerto.

Resumen del viaje pastoral que emprenderá el prelado tras la JMJ.Resumen del viaje pastoral que emprenderá el prelado tras la JMJ.

El texto dice: “En recuerdo del paso por este Aeropuerto Internacional de Tocumen - Panamá, de: San Juan Pablo II, Papa; San Óscar Arnulfo Romero, arzobispo; San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador; Santa Madre Teresa de Calcuta, Fundadora; Beata María Romero Meneses, religiosa; Beato Álvaro del Portillo, obispo y de otras insignes personas que hicieron de su vida un servicio a la Humanidad”.

“Así queda para la historia que grandes personajes han pasado por este aeropuerto”, señaló el arzobispo.

La placa continúa: "Siendo Arzobispo de Panamá S.E.R. Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, se devela esta placa en conmemoración de la visita de Su Santidad el Papa Francisco, del 23 al 27 de enero de 2019, y de la primera imagen peregrina de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud"

San Josemaría pasó por Panamá camino a Guatemala en 1975. Viajaba desde Venezuela en un viaje de Catequesis.

 

Monseñor Ulloa lee la placa.Monseñor Ulloa lee la placa.

La visita de san Josemaría

En febrero de 1975, a pocos meses de su marcha al cielo, san Josemaría se dirigía de Venezuela a Guatemala y el avión en el que volaba aterrizó en Panamá, en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. La labor de la Obra en Panamá no había iniciado (lo hizo en 1996). Con san Josemaría viajaba también el beato Álvaro del Portillo.

Mons. Echevarría —siendo ya Prelado del Opus Dei— viajó a Panamá en el año 2000 y en una reunión con fieles de la Obra recordó aquella breve estancia en tierras canaleras: «Uno mi oración –dijo Mons. Echevarría- a la que hizo aquí, hace 25 años, san Josemaría. Era un sacerdote que el corazón no le cabía en el cuerpo. No pudimos estar más que una hora en el aeropuerto porque era un lugar de tránsito, pero os aseguro que su oración se concentraba sobre esta tierra estupenda, sobre los que estaban entonces, los que nos habían precedido y por los que vendrán».https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-d258acf3f47b51412b455e5550142ba0.jpg

 

¿Qué leer? (I): Nuestro mapa del mundo

Leer, como escuchar, es un valor esencial para ensanchar nuestro horizonte, de por sí limitado; para madurar nuestras perspectivas; para comprender la complejidad y, a la vez, la simplicidad de lo real. Leer para crecer, sin ahogarse en la marea de los libros: se aborda este reto en un editorial, en dos entregas.

Otros07/10/2016

Opus Dei - ¿Qué leer? (I): Nuestro mapa del mundo

Cuando la humanidad comenzó a poner por escrito las máximas de sus sabios, los códigos que recogían las costumbres y las leyes, los relatos de los acontecimientos en los que se había forjado cada pueblo… nació la lectura. Hasta entonces la cultura –cultivo del alma– solo se escuchaba: únicamente lo que los hombres y las mujeres retenían en la memoria se transmitía a las siguientes generaciones, como un valioso mapa del mundo, como una antorcha en medio de la oscuridad.

Escuchar sigue siendo hoy fundamental en nuestra vida: encauza nuestro primer acceso al lenguaje, le da forma mientras vivimos, y, sobre todo, hace posible el diálogo, que es una de las fibras del tejido mismo de la vida. A la vez, para escuchar y dialogar de verdad, se hace necesario leer. La lectura ocupa por eso un lugar irreemplazable en la cultura: la memoria de la humanidad es hoy también, en una medida importante, palabra escrita, letra que espera el diálogo con un lector.

Prestar atención

Escuchar y leer son hábitos esenciales para ensanchar nuestro horizonte, de por sí limitado; para madurar nuestras perspectivas; para comprender la complejidad y, a la vez, la simplicidad de lo real… Suponen, uno y otro, capacidad de prestar atención. Los medios de comunicación, las redes sociales, los operadores telefónicos, se disputan precisamente nuestra atención, como su capital más preciado. Es fácil que la abundancia de reclamos la fragmenten, como sucede a alguien que está siendo constantemente interrumpido. Esa atención fragmentada no deja de ser útil para los beneficios del Big Data, para los gigantes de la comunicación; pero a nosotros nos empobrece quizá, porque tiende a volcarnos hacia afuera: nos puede dejar sin dentro. Frente a esa dinámica de dispersión, la capacidad de prestar atención a una cosa, a un libro, a una conversación, encierra un gran potencial.

Ser verdaderamente capaz de leer es más que saber poner voz a las letras: es ser capaz de recogerse, de habitar dentro de sí mismo, de leer en las situaciones y las personas.

La atención genuina es mucho más que un esfuerzo puntual para retener datos: permite que la realidad, las personas, los acontecimientos… nos golpeen, nos sorprendan, y que las relaciones que nacen con esos encuentros se mantengan vivas dentro de nosotros. La escucha y la lectura, como formas de atención, hacen posible la vida espiritual. Y, por eso, humanizan el mundo, y contribuyen a reconciliarlo con Dios. Quien lee y escucha profundiza en la experiencia de lo que vive, gracias a un proceso de interiorización, análogo al que se dio cuando Natán, a través de una parábola, llevó al rey David a hacer penitencia[1].

Legere significa, originariamente, recoger, reunir. Ser verdaderamente capaz de leer es más que saber poner voz a las letras: es ser capaz de recogerse, de habitar dentro de sí mismo, de leer en las situaciones y las personas. El gran diálogo que es la cultura humana se nutre de estas aptitudes. Y sin embargo, incluso para una persona con una mediana cultura, la aceleración de la vida entraña el riesgo de no leer; de que, arrastrados por la multiplicación contemporánea de los frentes de atención, se nos pasaran las semanas y los meses sin que encontráramos tiempo para sentarnos con un libro entre las manos. Nuestro mapa del mundo, entonces, pudiendo tener tres dimensiones, se limitaría a unas precarias curvas de nivel. Y nuestro diálogo con los demás, pudiendo percibir la gran escala de matices de la realidad personal y social, se quedaría en cuatro colores elementales, con los que sería difícil aportar, ayudar a mejorar el mundo.

San Josemaría siempre animó, a quienes se acercaron a su vera, a tener una mirada amplia, y a cultivarla; porque un cristiano es alguien capaz de asombrarse, dispuesto a pensar, a revisar las propias opiniones, para llevar el Evangelio a todas partes. La lectura bien elegida –non legere, sed eligere, dice un adagio clásico– es una de las llaves maestras de esta actitud apostólica. «Para ti, que deseas formarte una mentalidad católica, universal, transcribo algunas características: –amplitud de horizontes, y una profundización enérgica, en lo permanentemente vivo de la ortodoxia católica; –afán recto y sano –nunca frivolidad– de renovar las doctrinas típicas del pensamiento tradicional, en la filosofía y en la interpretación de la historia…; –una cuidadosa atención a las orientaciones de la ciencia y del pensamiento contemporáneos; –y una actitud positiva y abierta, ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[2].

https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-17d28f05065694fc4e805271ad6b1f73.jpgEl hábito de leer

Pedagogos y especialistas en educación de la gente joven señalan que es difícil alcanzar hábitos de lectura si no se han adquirido desde la infancia. También se constatan con frecuencia diferencias significativas entre los chicos que leen y los que no lo hacen casi nunca: quienes leen suelen tener mayor facilidad para expresarse, mayor capacidad comprensiva, un mejor conocimiento propio; quienes, en cambio, se focalizan en otras formas de entretenimiento, suelen tener más dificultades para madurar. Quizá no el uso, pero sí el abuso de los videojuegos, por ejemplo, hace que la gente joven sea a veces menos imaginativa: su mundo interior se desertifica, y se vuelve dependiente de los estímulos, excesivamente básicos, de esas formas de diversión. Con todo, es obvio que no se logra fomentar la lectura a base de demonizar la televisión o los videojuegos, o presentándola como un deber moral; más bien es necesario remover el fondo del alma, despertar la fascinación por las historias, la belleza, la chispa de la inteligencia y de la sensibilidad.

Para fomentar la lectura, más que demonizar la televisión o los videojuegos, es necesario remover el fondo del alma, despertar la fascinación por las historias, la belleza, la chispa de la inteligencia y de la sensibilidad.

Es bueno descubrir en cada familia quien puede ejercer ese papel: el padre, la madre, un hermano mayor, un abuelo… y apoyarse también en la labor de profesores, monitores del club juvenil, etc. Al atender a la sensibilidad del joven lector, él mismo descubre su itinerario, que incluye grandes hitos de la literatura universal –cada uno a su tiempo–, y otros títulos que corresponderán a su peculiar personalidad. Esta tarea, que no requiere mucho tiempo, pero sí un poco de cabeza y constancia, es decisiva. A veces, habrá que ayudarles –también con el ejemplo– a encontrar momentos para leer, de modo que experimenten el placer de la lectura, sin caer en el egoísmo de preferirla siempre a la conversación y la convivencia. Probablemente muchos recordamos los primeros libros que nos regalaron o que leímos, las historias que nos contaban en la infancia, las ediciones de obras clásicas o de textos de historia sagrada adaptados para los niños; quizá nos quedó grabada la personalidad de aquel profesor que nos descubrió la poesía, o nos contagió el entusiasmo por un determinado autor.

Cuando empieza la labor profesional y la vida se acelera, aun quien percibe los beneficios de la lectura se encuentra quizá con que el tiempo que puede dedicarle es demasiado breve. De ahí la importancia de saber defender un rato para leer: quizá no sea mucho lo que se consiga cada día, pero es cuestión de prioridades, de orden, de quitar minutos a actividades menos importantes. En parte «no es tiempo lo que nos falta, sino concentración»[3]. A la vez, uno disfruta cuando sabe aprovechar situaciones recurrentes: viajes en tren, en avión, en medios públicos; esperas, y, por supuesto, momentos de descanso. Quien tiene siempre consigo un libro –cosa que ahora resulta más fácil de lograr con los lectores digitales, tablets, etc.– puede aprovechar minutos preciosos, a veces imprevistos. Aunque la suma de pocos ratos a veces parecerá un riego gota a gota, pasan los días y los meses, y crece la vegetación.

Las tecnologías digitales también han facilitado la proliferación de audiolibros y audios de artículos de revistas, e incluso la lectura automática de casi cualquier texto: recursos muy útiles para quien tiene que pasar, por ejemplo, muchas horas al volante, o caminando, o realizando trabajos domésticos. Los audiolibros, sobre todo cuando se trata de buenas grabaciones, muestran que leer es otra forma de escuchar, y nos devuelven en cierto modo a aquella época en la que en torno a un lector se reunía un grupo de oyentes que gozaban de un don del que carecían: ¡poder leer!

Ante la marea de libros

Cada año se editan en el mundo miles de libros, sin contar la ingente literatura científica, cada vez más especializada. Además, internet da acceso, muchas veces gratuitamente, a infinidad de medios de comunicación y servicios de información y de opinión. Ante tantas posibilidades, y con la evidente limitación de tiempo de cada uno, resulta más actual que nunca esa consideración que hacía, retrospectivamente, san Juan Pablo II. «Siempre he tenido un dilema: ¿Qué leo? Intentaba escoger lo más esencial. ¡La producción editorial es tan amplia! No todo es valioso y útil. Hay que saber elegir y pedir consejo sobre lo que se ha de leer»[4].

La lectura puede ser un buen entretenimiento para momentos de descanso: hay abundancia de libros en ese sentido. Ciertamente, otra cosa es la lectura –quizá más serena y espaciada– de obras que ensanchan el espíritu. Existe una larga tradición de libros que educan y a la vez deleitan, pero aun así puede suceder que una persona dedique casi exclusivamente su tiempo de lectura a los libros de evasión. No se trata, por tanto, de la materialidad de «leer mucho», sino de leer –en consonancia con la capacidad y las circunstancias de cada uno– también obras de calidad filosófica, teológica, literaria, histórica, científica, artística, etc., para que se enriquezca nuestra visión del mundo. Son tantas las historias, los enfoques, los campos del saber que pueden hacernos crecer por dentro que, con un poco de paciencia, siempre se puede dar con libros de altura que vayan con uno.

A la hora de elegir, es importante tener en cuenta que no pocas empresas de comunicación controlan negocios editoriales y, lógicamente, al informar, dan prioridad a las publicaciones de su grupo, en detrimento de otros libros quizá más valiosos, pero editados por empresas quizá más pequeñas o con menos presencia en la prensa, la radio, la televisión. Por eso conviene evitar la valoración exagerada de lo último publicado, o de lo más vendido, como si eso fuera garantía de calidad. «Hay libros de los cuales los lomos y la cubierta son, con diferencia, lo mejor»[5], escribía, irónicamente, Charles Dickens. Querer estar siempre a la última podría hacer que se nos escaparan otros títulos más divertidos, inteligentes o creativos, olvidados en las estanterías de las bibliotecas o de nuestra casa. Si no se dispone de mucho tiempo y existen tantos buenos libros, vale la pena elegir cuidadosamente lo que se lee y no dejarse llevar por simples reclamos publicitarios.

Cuando uno ha visto una película mediocre puede lamentarse por haber perdido dos horas de su vida. Sin embargo, cuando llegamos al final de un libro quizá bueno, pero que nunca llegó a interesarnos realmente, podemos haber perdido mucho más tiempo. Si un libro no logra ganársenos, y no hay especiales motivos para leerlo, quizá no vale la pena proseguir con la lectura: nos esperan muchos otros libros que quizá aportarán más. El zapping con los libros puede encubrir impaciencia o falta de fijeza, pero no pocas veces permite dar con los títulos que hacen disfrutar y crecer a cada uno.

«Hay libros de los cuales los lomos y la cubierta son, con diferencia, lo mejor» (Charles Dickens).

El lector que se asoma a un libro no cierra ningún contrato con el autor, por el que se le impida leer en diagonal, o adquiera el compromiso de llegar hasta el final. Hay quien tiene la costumbre de abrir los libros por una página determinada: si esa página se los gana, leen el libro; si no, lo dejan. Es bueno, sin duda, dar al autor la oportunidad de ganarse nuestra atención; pero a la vez ¿para qué dedicar tiempo a uno con el que no nos entendemos? Por supuesto, como puede suceder con los grandes clásicos, la falta de sintonía a veces se debe a una carencia en la formación literaria. Quizá una obra deberá descansar un tiempo en la estantería; se la podrá retomar a la vuelta de los meses o de los años, o daremos por el camino con otro buen libro. Toda una vida no bastaría, en cualquier caso, para leer los libros que hoy se consideran como clásicos. También entre ellos, de Aristóteles a Shakespeare, de Cicerón a Molière, Dostoievski o Chesterton, se aprende a elegir, como entre las amistades: «Es cualquier libro discreto / que si cansa, de hablar deja / un amigo que aconseja / y reprehende en secreto»[6].

Texto: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelà

Fotos: ITU pictures / Kat Northern Lights Man (cc)


[1] Cfr. 2 Sam 12, 1-19.

[2] San Josemaría, Surco, 428.

[3] A. Zagajewski, En la belleza ajena, Valencia, Pre-textos 2003, 165.

[4] San Juan Pablo II, ¡Levantaos! ¡Vamos! Plaza & Janés, Barcelona 2004, 89.

[5] C. Dickens, Oliver Twist, Alba, Barcelona 2004, 130.

[6] Lope de Vega, La viuda valenciana, Castalia, Barcelona 2001, 104.

 

Resiliencia, ser fuerte a pesar de las tormentas

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Hay personas que se caracterizan por su gran capacidad de resiliencia. Precisamente son aquellas que tienen como arma su capacidad de seguir a flote ante las dificultades y como principal sostén la visión de la dificultad como aprendizaje.

Ellas saben que la inmunidad al sufrimiento es imposible y comprenden que las tormentas que hacen a nuestros días oscuros también son oportunidades para sobreponerse. Por lo que se arman de valor y continúan, teniendo como mantra proseguir para crecer, a pesar de las adversidades.

“Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden pero las águilas vuelan más alto”.

-Mahatma Gandhi-

Ser resiliente en el día a día

La resiliencia es un concepto que ha adquirido gran relevancia en los últimos años. Sobre todo desde aquellas perspectivas, como la psicología positiva, que están más interesadas en investigar cuáles son las características que les permiten a las personas superar una adversidad, dejando en un segundo plano la comprensión de aquellos factores que aumentan la probabilidad de un trastorno mental.

Ser resiliente desde la psicología es ser capaz de afrontar la adversidad y salir fortalecido.

Cuando hablamos de resiliencia solemos pensar en hechos traumáticos, como la pérdida de un ser querido, sobrevivir a un accidente o a situaciones de maltrato… Pero en nuestro día a día también se dan situaciones complejas que tenemos que enfrentar. No hace falta que suceda una catástrofe, superar cualquier dificultad cotidiana como hacer frente a las críticas, conseguir superarse o comenzar el día con una sonrisa tras una época de tristeza también es ser resiliente.

Todos tenemos nuestras propias batallas con las que lidiar y nuestros propios recursos para hacerles frente de una manera u otra, tan solo hay que descubrirlos.

Características de las personas resilientes

Hay personas que son resilientes porque han tenido un ejemplo de resiliencia a seguir, como sus padres o un hermano, pero otras han aprendido a lidiar y sortear las piedras del camino por sí solas: han aprendido a partir del ensayo y error, se ha hecho fuertes a partir de sus propias cicatrices.

Esto nos indica que la resiliencia es una habilidad que todos podemos desarrollar y por lo tanto, practicar. Para ello, es necesario gestionar adecuadamente nuestros pensamientos y emociones. Encauzarlos por el canal que nos dé más control sobre ellos es fundamental.

A continuación te contamos algunas de las principales características de las personas resilientes para que puedas comenzar a entrenarlas.

1. Saben adaptarse a los cambios

Las personas resilientes tienen como los juncos la capacidad de ser flexibles cuando el viento azota con fuerza. Saben que ir en contra de las circunstancias las hará perder energía y optan por tener una mente abierta ante las diferentes opiniones y circunstancias.

Se desprenden de sus viejas creencias, prejuicios e inseguridades para vestirse con nuevos trajes que les acompañen en los momentos de cambio. Pero no se adaptan por resignación sino porque saben que existen otros mundos diferentes que no por ser distintos son erróneos.

“El agua lo vence a todo, porque se adapta a todo”.

-Lao Tse-

2. Se apoyan en sus fortalezas

Las personas resilientes se conocen. Saben qué es aquello que les hace daño y les molesta y comprenden que el soporte fundamental de su bienestar depende de cuidarse a sí mismas. Las personas resilientes saben identificar sus debilidades pero también sus fortalezas para ponerlas en marcha cuando sea necesario.

Utilizaran sus ganas de luchar, su motivación, su esfuerzo y sus habilidades como los cimientos para seguir adelante. Pero, sobre todo, se respetan a sí mismas y se tienen en cuenta porque saben que conocerse es el paso fundamental para crecer y establecer relaciones sanas con los demás.

“Cada persona es una isla en sí misma, en un sentido muy real, y solo puede construir puentes hacia otras islas si efectivamente desea ser él mismo y está dispuesto a permitírselo”.

-Carl Rogers-

3. Saben que aceptar es necesario para avanzar

Las personas resilientes saben que la aceptación es la compañera aliada del avance y el cambio. Porque solo cuando aceptamos lo que nos ocurre podremos comenzar a trabajar para mejorarlo. De otra manera, si lo negamos lo único que hacemos es darle más fuerza.

Las personas resilientes saben que aceptar es comprender y afrontar, no darse por vencidos.

4. Consideran que nadie es inmune al sufrimiento

Ser resiliente no quiere decir que una persona no tenga heridas, sino que a pesar de ellas la situación adversa le ha sido instructiva de algún modo. Ha sido capaz de aceptar el dolor y en lugar de sumergirse en él, ha optado por aprender.

Las personas resilientes saben que escudarse y protegerse del dolor no siempre va a funcionarles, ya que huir las alejaría de la posibilidad de comprender qué les sucede y seguir creciendo.

Como ves, ser resiliente puede aprenderse y entrenarse. De hecho, tendría que ser una enseñanza fundamental en las escuelas. Siempre vale la pena aprender estrategias para mejorar y seguir creciendo y la resiliencia es esa capacidad que nos permite ser fuertes a pesar de que el viento azote con fuerza, adaptándonos lo mejor posibles a los baches que conforman las pérdidas, las decepciones, los traumas y los fracasos.

Tu también eres resiliente, no lo olvides ¿o es que no has superado ninguna dificultad o situación en tu vida? Piensa y recuerda en aquella vez que fuiste valiente y a pesar del miedo, te lanzaste a la piscina…

Por Gema Sánchez Cuevas

 

 

Retiro madre e hija

Sheila Morataya

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El sábado impartí un retiro en una parroquia de Austin para niñas que van a celebrar sus quince años .

Soy psicoterapeuta y coach de vida y comprendo desde ahí la importancia de la relación madre e hija. Por ello mismo al aceptar impartir este retiro mi requisito fue que la madre asistiera junto a su hija . Se trataba de profundizar en la dignidad femenina, el llamado que tenemos como bautizados y la presencia de la Virgen Santísima en nuestra vida.

Dentro de mi plan de retiro estaba rezar el Santo Rosario. Al preguntar a las madres quienes traían consigo un rosario nadie respondió que sí. Sin embargo el momento más intenso fue el que se dio cuando pedí que cada candidata a quinceañera recitara el Ave María. Muchas de estas niñas no sabían la oración. En el rostro de sus madres se podía ver la vergüenza. ¿Cómo vas a celebrar una fiesta para doscientos invitados cuando tu hija no sabe como rezar el Ave María? Sin duda alguna estas madres e hijas no se esperaban un retiro de esta naturaleza. Con mucho cariño empecé a hablar a las madres de los tiempos tan difíciles que vive la Iglesia y de como esta se diluye debido a que los adultos de hoy no estamos haciendo nuestro trabajo. Estas madres, me apena decirlo estaban ahí solo para cumplir un requisito y poder celebrar su misa de quince años en una de las parroquias más hermosas de Austin. Qué tristeza.

Movida por el Espíritu Santo les exhorté a orar más, comulgar más, aspirar a la santidad , rezar de rodillas…. que para esto somos cristianas. Esta frase de nuestro Papa Francisco me ayuda mucho a reflexionar mi papel de madre especialmente dentro de la Iglesia: “me gusta pensar que Dios creó a la mujer para que todos nosotros tuviéramos una madre”. Como madre me planteo: ¿en qué tipo de mujer me he convertido a esta edad? ¿qué tan claro es el espejo en el que mi hija, hijas o hijos se miran? ¿con cuanta consciencia he trasmitido y sigo trasmitiendo la fe? ¿con cuánta frecuencia me confieso? ¿practico visitar a Jesús en una capilla de Adoración Perpetua y enseño esto a mis hijos? ¿estoy consciente de la importancia de tener una vida de oración al ser una mujer católica para conocer en profundidad el corazón de Cristo? ¿cuánto amo rezar el Santo Rosario?

Estas preguntas también me tocan a mí muy de cerca pues como madre sé que cuando mi hija tuvo quince años pude haber dado más. Pude haber sido santa. Por ello, al diseñar este retiro “Yo soy única e irrepetible” estoy tratando de reparar y llevar un mensaje que a mí como madre me hubiera gustado mucho y me hubiera ayudado mucho escuchar. Vivo en los Estados Unidos, en Austin los católicos no son la mayoría y es muy difícil encontrar programas para la formación de la consciencia moral y espiritual, menos un programa al que pueda asistir la madre y la hija.

Espero que en las pocas horas con las que pude compartir con estas madres y sus hijas , las semillas que arroje hayan caído en tierra fértil . Quiero pensar que sí pues le pedí a la Madre del Amor Hermoso que tocara sus corazones.

Jesús Venti!

Sheila Morataya

 

 

“Quiero que alguien me ame locamente”

Rebeca Reynaud

Las personas deben elegir a su pareja ante el matrimonio por lo que representen más allá de un físico atractivo, pues esto no lo es todo en la vida y en el amor.

 

Amar locamente

Una chica le consultaba a su profesora sobre la conveniencia de hacerse cirugía plástica en la nariz y alguna otra parte del cuerpo.

La maestra le respondió:

–El amor no está en el cuerpo sino en la mente. No porque tengas mejores “pechugas” o una nariz recta te van a amar. Una mujer inteligente se cultiva, procura tener una conversación interesante y eso la hace atractiva. Yo tuve la oferta de tres anillos de compromiso, los muchachos eran muy guapos; pero sólo acepté al tercero, y con él he permanecido hasta mis 63 años y los que falten.

La chica comprendió que la maestra tenía razón. Lo importante es estudiar, mejorar, ponerse metas, y si pensamos que ha llega el momento de casarse, hay que pensarlo dos veces, porque el matrimonio no es un juego, de él depende nuestra felicidad o infelicidad, es un compromiso hermoso, pero que pide entrega, requiere saber escuchar, convivir, hacer un servicio con buena cara, con generosidad, se necesita pensar en hacer felices a los demás… Y, además, se ha de pensar que esto es lo normal. Es lo que han hecho las buenas esposas y buenas madres, si no, no la hacemos con ninguno. Ser felices requiere una disciplina diaria de saber hacer lo que se debe y hacerlo con cariño, por amor. Requiere saber amar la rutina diaria que no se hace rutina si se le mete la novedad de sentido, de que se hace para el progreso personal y del otro. “Da hasta que duela”, decía Teresa de Calcuta.

Por desgracia, el feminismo está destruyendo muchos hogares porque pone a la mujer en contra del varón, cuando lo cierto es que lo natural es que haya colaboración de ambas partes, complementariedad. Hoy, la mujer no quiere hacer lo que le toca y el varón sabe poco o nada del manejo del hogar. Y de eso no hablan durante el noviazgo.

Las feministas suelen ser personas amargadas porque no supieron darle su lugar al esposo ni a los hijos. No supieron vivir las virtudes de la convivencia: la amabilidad, el dar con alegría, el recibir con agradecimiento y tantas cosas más. Sin embargo, todo tiene remedio cuando hay buena voluntad.

Muchas veces desde niñas, algunas mujeres hemos sido instruidas para pensar sólo en nosotras mismas y, ni por equivocación pensamos en dar algo o en hacer un servicio a quien no lo puede devolver. Cambiar ese proceso es doloroso –muy costoso–, pero es necesario hacer el esfuerzo para poder tener una convivencia sana, alegre, serena.

El papa Francisco dice que “para cambiar el mundo es necesario hacer el bien a quien no puede darnos nada a cambio”. Cuando no somos capaces de ello, nos achicamos hasta perder todo horizonte y sólo queda el yo, yo, yo, es decir, la máxima aburrición. La puerta para salir a la felicidad se abre hacia afuera, no hacia dentro. Hay que tener una carrera o saber hacer un oficio, pero eso no es lo más importante. ¿Cuántas personas sacrifican su trabajo o su carrera para atender a los hijos? Luego la retoman si les es posible, pero saben centrarse en lo que en ese momento es lo principal.

Otra idea que hace mucho daño al matrimonio es que decidan que no van a tener hijos, cuando los hijos son la coronación del amor, la materialización de ese amor conyugal. O deciden que van a esperar unos años para tenerlos, usan fármacos y muchas veces éstos esterilizan a la mujer. ¡Ah! No contaba con eso, ¡pues cuenta porque es una realidad! Muchos fármacos son bombas de hormonas que desacomodan todo ritmo natural. En este mundo nada hay mejor que un bebé. Luego se arrepienten, pero ese hecho los va separando imperceptiblemente. Si no quieren tener muchos hijos, es decisión de la pareja. El problema está en el “cómo”, ya que sólo se han de usar métodos naturales, los métodos químicos o artificiales van minando el amor y la salud. ¡Está comprobadísimo!

¡Qué importante es proponerse mejoras, metas! Ser más amable, estudiar más, esperar cosas buenas de los demás. Porque:

Si no soy yo, ¿quién?

Si no es ahora, ¿cuándo?

Si no es aquí, ¿dónde?

El hombre inteligente busca la belleza interior, no se queda con la fachada. Todos deseamos que nos quieran para toda la vida, y eso es posible cundo la persona tiene principios y es capaz de mantenerse fiel en la salud y en la enfermedad, en la juventud y en la vejez, en los momentos pesados y en los leves. Una persona sabe amar cuando ama a Dios sobre todas las cosas y al cónyuge como a sí mismo.

 

 

  Denuncias falsas. Una injusticia que puede matar.

           No  es  que se hayan traspasado las líneas rojas de la ética, en general, lo verdaderamente preocupante es que en la sociedad se está aceptando que se pierda "la presunción de inocencia". Se está imponiendo "la corrección política", que persigue unos "derechos a la carta", saltándose la "igualdad ante la ley", por culpa del "machismo" y el "feminismo" o la lucha del uno contra el otro y quienes los apoyan.

         Estamos retrocediendo siglos en los derechos adquiridos y en el imperio de la ley.

        Siendo estadísticamente verdad, que el 98% de las agresiones contra las mujeres proceden de hombres, ¿justifica para que la ley no sea igual para todos? Las sanciones penales, en casos similares, ¿tienen que ser distintas?

        Que una ministra -del gobierno que sea y del partido político que sea-, afirme, (13 de diciembre de 2018 en la Comisión de Igualdad del Senado de España), que "proteger la libertad sexual de la mujer implica aceptar la verdad de lo que dicen", es cargarse de un plumazo "la presunción de inocencia de cualquier acusado". Y terminar diciendo que "las mujeres tienen que ser creídas sí o sí, siempre", ¿no es vulnerar los derechos y garantías procesales y la igualdad de todos ante la ley?

       https://youtu.be/7nnJYVOvBWY

       Una autoridad estatal tiene que, ser prudente y en la medida de lo posible, ejemplar. Esas afirmaciones, son un intento de "equilibrar la balanza", por una injusticia anterior cometida.  Y ¿podría estar abriendo la puerta a la venganza o al todo vale, que es otra injusticia? Téngase en cuenta que "La venganza  - según Wikipedia-  consiste en el desquite contra una persona o grupo en respuesta a una mala acción percibida...La venganza persigue un objetivo injurioso antes que reparador. Consiste en forzar a quien haya hecho algo malo en sufrir el mismo dolor que él infligió, o asegurarse de que esta persona o grupo no volverá a cometer dichos daños otra vez".

       En esa dinámica, el sufrimiento está servido e irá en aumento. El de los hijos,  y el de los otros inocentes (hombres o mujeres). Son noticia en los medios todos los días. Solo se sale a  la calle y se monta el pollo, en algunas circunstancias "que interesa".

https://youtu.be/Wp-BaX5BSPU

        Sin poner en duda que tengan derecho a salir a la calle y pedir lo que crean, se constata que en alguna ciudad han marchado tras una pancarta que decía: "Contra la injusticia patriarcal, autodefensa feminista".  En otras manifestaciones feministas, lo que se ha pedido es más dinero, "para luchar contra la violencia de género" en algunas pancartas se concretizaba : "1000 millones en 5 años, a razón de 200 x año".

        Los ciudadanos en general tienen derecho a preguntar a que en entidad o personas reciben ese dinero, por si no llegara a las mujeres maltratadas, o para prevenir el maltrato.

       La sociedad está: 1) ignorando lo que somos, se está dificultando la convivencia;  2) mediante denuncias falsas, se está permitiendo la venganza y utilizando a los niños como arma arrojadiza para causar dolor en la pareja; y 3) está coaccionando y utilizando la justicia, para que dicten la sentencia  que el feminismo quiere.  Como la verdad  de la justicia escuece, algunos solo quieren que se vea una parte, la que interesa.

       1) Todo está en todo y todo está relacionado con todo.

        En este mundo, para bien o para mal, todo está relacionado, desde siempre. Desde la antigüedad, los pensadores, filósofos y maestros espirituales, de una forma o de otra, lo han intuido y expresado claramente: "todo está en todo". Lo que hacemos o dejamos de hacer, repercute en los demás y en lo demás, aquí y ahora.

         Hace veintisiete siglos Lao-tse, en su pequeño libro Tao-te king encierra la sabiduría  de la antigua China: "La dureza  y la rigidez son los compañeros de la muerte"; por contra, la suavidad, la delicadeza, la paz son compañeros de la vida. Por eso "el mejor de los hombres es como el agua; el agua beneficia a todas las cosas y no compite con ellas".

        El Tao, como fundamento de la existencia, se encuentra, con matices diversos, en el confucionismo, budismo, etc. Es el camino. Tiene su origen en  el interior de cada uno, -en su esencia- y su efecto llega a todos los demás y a la naturaleza. Cada uno es "lo que no puede ser negado". Simplemente "es".

         Desde el "ser" estamos conectados por la naturaleza, con los seres vivos, con los humanos y con el espíritu.  Somos espíritus en un cuerpo que no necesita nada de nadie y es con todos. Puede dar lo mejor de sí a todos y todo. Y recíprocamente, recibir de todos.

       En la medida que ignoramos eso o no hemos aprendido a convivir con respeto y educación, se van perdiendo los valores necesarios para la vida, y el aprecio de la vida misma. El progreso y la globalización, nos afectan a nivel humano, económico, sociopolítico, cultural y judicial.

https://youtu.be/xRBsNZqogno

       Hay diferentes niveles personales de evolución y de consciencia. Pero  la vida no es una película del Oeste, donde hay buenos y malos que luchan entre sí. Cada uno tenemos la semilla o la capacidad para lo mejor y para lo peor. Depende lo que aprendamos e interioricemos, sin necesidad de lucha, fluyendo en amor y empatía.

        Si no se desarrolla la consciencia y la libertad critica de pensar y actuar, se es más propenso y se está más débil ante la manipulación de grupos de presión, que aceptan y exigen "derechos que no existen", o se reivindican esos derechos en nombre de  supuestas protestas cívicas o progresistas.

          Debido a esos niveles personales, no se trata de coincidir en todo con todos, ni siquiera con la familia o los amigos, sino de ser capaces de crecer, gracias al respeto y aceptación de las diferencias, físicas, sexuales, religiosas, étnicas e ideológicas.  Somos "libres e iguales en dignidad y en derechos", pero diferentes y únicos. "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a su seguridad personal". Cada uno tiene derecho a estar aquí, sea hombre o mujer.  

       El pensamiento único, la intransigencia, el autoritarismo, son engaños que pueden desembocar en violencia. "Nada en esta Declaración DH podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos" (que uno tiene, sea hombre o sea mujer).

       2) Las denuncias falsas también matan.  

           Hay violencia, no solo por parte del hombre sino también de la mujer. Y de hombres contra hombres y mujeres contra mujeres.  Ni la unas ni la otras se pueden ocultar. Aunque las más frecuentes son de varones contra mujeres y se denominan hoy "violencia machista" o "violencia de género".

https://elpais.com/politica/2019/01/29/actualidad/1548774666_056205.html

          Una forma de violencia son las denuncias falsa. A veces, cuando la policía interviene, por ley, pueden detener al acusado/a. En muchos casos saben o pueden saber (por testigos o porque hay cámaras) que no es cierto lo denunciado. Pero, la persona denunciada puede pasarse  hasta 72 horas en el calabozo (sobre todo si es viernes). Cuando se constata que la denuncia era falsa, tal vez se pone a la persona denunciante una multa, pero el tiempo de privación de libertad para el inocente no se borra.

           Teóricamente, puede haber denuncias falsas, contra el hombre o contra la mujer, por odio religioso, para cobrar dinero, posibilitar la regularización (o las dos cosas). También para vengarse o hacer daño a su pareja, o para obtener la custodia de los hijos etc.

           Un ejemplo del primer caso, lo tenemos en Assia Bibi, que fue acusada injustamente por islamistas, juzgada y condenada a muerte por blasfemia en 2010, por un tribunal paquistaní.​  Ha pasado en la cárcel desde entonces hasta el mes de enero 2019 en que el Tribunal Supremo de Pakistán anuló la sentencia de muerte, la ha absuelto y la ha liberado.  Todo ese tiempo, en la cárcel, lejos de su marido y de sus 5 hijos.  Han supuesto una condena y un sufrimiento terrible para ellos.

         Respecto al segundo caso, sabemos que ha sido "Desmantelada una red que presentaba denuncias falsas por violencia de género para cobrar ayudas públicas. Los detenidos ponían en contacto a mujeres inmigrantes que aspiraban a regularizar su situación en España...Simulaban tener una relación, y a continuación las mujeres denunciaban a sus parejas por violencia de género, obteniendo así la regularización e iniciando la tramitación de una subvención de 400 euros. Se ha detenido a 18 personas como presuntas autoras de los delitos de denuncia falsa y simulación de delito, amenazas, coacciones, falsedad documental y pertenencia a organización criminal".

http://www.guardiacivil.es/es/prensa/noticias/4220.html   

        Otro aspecto: Un hombre es detenido en 6 ocasiones por mensajes amenazantes contra su novia. Mensajes que él no había enviado. Pasó de maltratador a víctima. Han sido acusadas dos mujeres de usurpación de identidad y denuncia falsa contra el exnovio de una de ellas.

https://youtu.be/j3aFprJmjP0   

          Los hijos son el regalo más grande y más frágil que tenemos. Podemos darles la vida y dar la vida por ellos.  Tienen derecho a un padre y una madre. Y en caso de separación o divorcio, la justicia reconoce la "custodia compartida". No es una panacea. Pero busca el bien del hijo. 

           Si alguien les toca, puede hacer surgir "lo mejor" o "lo peor" de sus padres.

          Lo mejor se ve en el juicio de Salomón, ante dos mujeres que decían ser la madre de un niño: Libro I Reyes, 3, 16-28: "Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y le dijo: —¡Ah, señor mío! Dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis.—Ni a mí ni a ti; ¡partidlo! —dijo la otra. Entonces el rey respondió:—Entregad a aquélla el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre".

        También las madres prefieren que su hijo viva y "dan su hijo en adopción".

         De "lo peor" y más terrible, conocemos varios ejemplos: quienes les quitan la vida, (a cualquier edad), para que su pareja no pueda disfrutar de ellos y además sufra lo indecible por no tenerlos.

         La denuncia (falsa o no) por maltrato (a la mujer y/o a los niños) para obtener la custodia de los hijos o para quitársela a su pareja. Y en estos casos la casuística judicial es tan amplia, como las demandas o litigios presentados, y jueces que dicten sentencia.

       En estos casos, como en casi todos, hay varios jueces. El que "dicta sentencia", "el tiempo", "los hijos" que antes o después sabrán la verdad y "la conciencia" personal.

       Cuando se maltrata a la pareja, utilizando a los hijos, se pone de manifiesto el odio, de un corazón.

        Como humanos, algunos jueces pueden contaminarse en caso de que una mujer denuncie un caso real de maltrato contra su hijo/a, al ser inducido a error por manipulación de pruebas. 

       De hecho, el Tribunal Supremo impone penas de cárcel por denuncias falsas en casos de maltrato. Endurece las penas por denuncias falsas, en el caso en que el acusado llegue a ser juzgado. Es decir, que quien denuncia falsamente, debe ser condenado por un delito de falso testimonio, y no solo por una mera denuncia falsa. Además de correr con las costas procesales.

   https://www.elmundo.es/espana/2019/01/28/5c4e003921efa096308b4627.html

José Manuel Belmonte

 

Foto Germain Droogenbroodt

DETRÁS DEL MUDO

 

El poeta nunca olvidará
Las raíces del fuego
Ni la luz de la palabra.
Sus ojos dilatados con el asombro
Conciben el reverso del mundo
Detrás de la inquietud del amanecer.
En la orilla de su corazón
Encalla el infinito.

 

ION DEACONESCU

 

 

Imponer un modelo de enseñanza

Sobre el tema de la educación, el Gobierno de Sánchez pidió a toda prisa una valoración a la comunidad educativa, a la que no había escuchado. Convocó al Consejo Escolar del Estado, pero sin haberlo escuchado, ya ha puesto en marcha el cambio. Hay prisa porque el Gobierno de Sánchez se sabe débil y antes de unas eventuales elecciones quiere hacer lo mismo que hizo Zapatero cuando llegó al poder: anular la reforma de Aznar para promulgar la LOE. De hecho, esta reforma que prepara Celáa supone la vuelta a la LOE de Zapatero.

Durante años el PSOE habló de la necesidad de un pacto educativo. Ahora se ha puesto de manifiesto que este PSOE, con precipitación y sin conversar con los sindicatos del sector y con la comunidad educativa, quiere imponer un modelo de enseñanza estatalista. La contrarreforma quiere suprimir el criterio de la demanda social para el desarrollo de los concertados.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Invierno demográfico

En el año 1941 el Instituto Nacional de Estadística comenzó a recopilar datos demográficos en España, desde entonces se constata que el primer semestre de 2018 arroja las cifras más bajas de nacimientos registrados, así como las más altas en cuanto a defunciones. España vive un invierno demográfico en toda regla. El diagnóstico es claro. La cuestión ahora es qué hacer.

La edad en la que las parejas tienen su primer hijo se retrasa, por lo que disminuye la posibilidad de tener más de un hijo. Sabemos también que en las encuestas sobre familia, las parejas confiesan el deseo de tener más hijos. No existen políticas públicas de fomento de la natalidad, y tampoco existe un marco laboral idóneo para la conciliación del trabajo con la vida familiar. No hay tiempo que perder porque este es un tema grave que afecta al presente y al futuro de la sociedad española, que compromete la viabilidad de las pensiones y los servicios sociales, que afecta a la vida y a las relaciones familiares e impide el desarrollo pleno de derechos básicos.

Juan García.

 

 

Pacto a favor de la natalidad

España necesita un pacto a favor de la natalidad que pasa por el fomento activo del empleo y la seguridad laboral, fomente la conciliación y promueva el matrimonio. La estabilidad ayuda a la fecundidad y contribuye a establecer relaciones familiares sólidas que fortalecen la solidaridad intergeneracional y el cuidado de los niños y de los mayores. La cuestión es grave y requiere decisión y voluntad de acuerdo. No se trata de derechas o izquierdas, se trata de supervivencia.

Jesús D Mez Madrid

 

 

ENVEJECER EN PAZ: “LA NAVIDAD DE LA VIDA”

 

           Pareciera cómo si la vida fuese un eterno renacer... nace y muere el día, pero vuelve a nacer. Nace y muere el año... pero vuelve a nacer y así, días años y sus estaciones se suceden y sobre todo la estación otoñal e invernal, son las más ricas y bellas, pero en una riqueza y belleza que muy pocos ven. Meditemos en ello y veamos un esquema en forma de relato corto o cuento de invierno.

Al entrar la primavera, “todo el mundo sensible, suele cantar a esta estación” y suele hacerlo por considerarla la más importante del ciclo anual, que repetido desde que el mundo es mundo, sólo es un hito más en LA VIDA, cuyos ciclos vitales los dividieron en cuatro y de ahí lo de “las cuatro estaciones”.

          PRIMAVERA: Efectivamente, es la más pujante de las estaciones o ciclos, es la más rebelde y activa; es la eclosión de una vida latente –siempre- la que en esta época, se manifiesta con todo el esplendor y toda la belleza que la Madre Naturaleza otorga a todos sus hijos; sean estos del reino animal, vegetal y “otros menos conocidos”. Figurativamente se la dedica, al amor y la pureza de sentimientos y es el “aguijón” para que muchos poetas canten a la Creación; si bien la mayoría suelen quedarse más abajo y dedican sus cantos a otros amores menos platónicos y por tanto más excitantes para la sangre humana y fogosa. De cualquier forma es –para mí- el símbolo del crecimiento continuo en la constante renovación del progreso Universal; donde nada muere, todo se transforma y progresa en una evolución positiva, aunque imperceptible, la mayoría de veces.

          VERANO: Menos cantado –mucho menos- que “su madre”, la primavera; ya que el verano es la estación madura, la estación del máximo calor y energía; la estación... “donde todos los frutos se entregan”, donde todas las cosechas se recogen y reparten; donde el crecimiento llega al cenit de cada ciclo anual –o de vida-. Donde la plenitud de la vida se manifiesta al máximo de su potencia y donde “el Padre Sol”, sonríe con su máxima generosidad, llenando de vital calor espacial a esta parte de la esfera terrestre, donde se vuelca con todo su poder generador de energías para reservas del futuro “enfriamiento”, que a continuación, e inexorablemente... llegará con las otras estaciones.

          OTOÑO: Suele ser cantado con tristeza, con pena, con sentimiento de impotencia; muy pocos son los que saben encontrar en esta estación los valores simbólicos y reales de lo que representan en la vida... “TODA LA VIDA”. Pues el otoño, es la época de “las canas”, es la época en que las hojas cogen sus más vistosos “dorados... y brillantes tonalidades”... antes de morir. Es la época... “de la paz y algún sosiego”; es la época de la reflexión sobre la sabiduría; la época del merecido descanso, donde el vegetal y el animal comienzan a aletargarse, en una menor actividad, e igualmente se preparan para la época más dura a que han de pasar seguidamente. Pero esa preparación se hace –al menos así debiera hacerse- sin miedos, sin temores, sin pánico a lo inevitable; debe ser asimilada y asumida, con la sonrisa de la experiencia; con el “curtido” de haber soportado ya... “todos los soles y todos los aires”, con la más plena y segura esperanza de un futuro que aunque con apariencia sombría, no es –ni mucho menos- lo que inconscientemente la ignorancia humana le ha asignado.

          INVIERNO: Es la muerte aparente, puesto que digo –y mantengo- que nada muere, que todo se transforma en una vida eterna, esperanzadora y de progreso continuo; por tanto, el frío invierno es el reposo transitorio del cuerpo y del alma; del vegetal y el animal; de –incluso- la actividad de LA MADRE TIERRA,  de la caricia suficiente del PADRE SOL. Es la época de las cabezas plateadas, en el más bello color de los cabellos; es la época de las más dulces arrugas de la piel del Sabio, de la máxima madurez de las neuronas cerebrales, la época en que ya mueren o duermen –al fin- las terribles pasiones, los inútiles y efímeros afanes que no tienen casi valor alguno. Es donde,   "el frío manto de las nieves eternas y periódicas”... otorgan la paz al que está preparado para recibir ese máximo fruto, obtenido en el largo –larguísimo- camino de, “sus cuatro estaciones”; es el final de una etapa vivida en una esfera del espacio. Es la estancia tranquila en, el “andén del tiempo”, esperando con toda la tranquilidad del mundo, el tren que lleva a la eternidad.

     Por ello los sabios, nunca han temido a la muerte, más bien la han amado y añorado su natural llegada, puesto que han sabido comprender que esa transición, no es más que una etapa final y que inicia otras etapas venideras y superiores; donde nuevas primaveras vendrán a lanzar sus espíritus y almas, sus "yos" y esperanzas, sus fuerzas vitales y creadoras... “hacia ese infinito final”, del que nadie sabe, del que nadie dice... del que muchos no creen, pero del que otros muchos también... firmemente creemos y pensamos que es la realidad de una Justicia Universal, que es la que impera en todo el Universo y la que nadie, “NADIE”, puede interferir... y menos aún, cambiar.

      Celebremos pues el próximo invierno y la próxima Navidad, pensando en que es sólo un tránsito, una etapa más o menos feliz, pero llena de esperanza en un futuro, que... no lo dudes... será mejor... mucho mejor, aunque muchas veces... “las nubes no nos dejen ver el limpísimo cielo que tras ellas siempre existe”... y al que llegaremos.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y Filósofo)

www.jaen-ciudad.es  (en ella otros muchos temas)