Las Noticias de hoy 02 Febrero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 02 de febrero de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Santa Marta: Perseverar en la fe en los momentos de desolación

El Papa dice ‘no’ a los sacerdotes casados de rito latino y habla sobre el aborto, Venezuela y la Educación Sexual

“El ambiente humano y el ambiente natural van de la mano” recuerda el Papa

Viaje a Abu Dhabi: Francisco, primer papa en visitar la península arábiga

PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA: Francisco  Fernandez Carbajal

“¡Tú y yo sí que necesitamos purificación!”: San Josemaria

Vida de María (VIII): Presentación de Jesús en el Templo: J. A. Loarte

Mons. Ocáriz: «En la Eucaristía encontrarás la fuerza para perdonar»

Un consejo del prelado a los jóvenes: lean el Evangelio de san Marcos

Cuarto domingo del tiempo ordinario.: + Francisco Cerro Chaves   Obispo de Coria-Cáceres

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

Dios y Einstein, otra vez : Ernesto Juliá

Embarazo, aborto espontáneo y provocado: su influencia en la salud y en la mortalidad de las madres: Julio Tudela

Santa Teresita: Daniel Tirapu

El problema de la vejez: ¿Madurez o decadencia?: Plinio Corrêa de Oliveira

El encanto de la Vejez: Francisco Lucas Mateo Seco

Cómo fomentar la autoestima en tus hijos: Gema Sánchez Cuevas

Una asignatura devaluada: Domingo Martínez Madrid

El hoy de España es Europa,: José Morales Martín

La madurez de la vida cristiana: Enric Barrull Casals

LA FLOR DE PASCUA Y SU HISTORIA: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Santa Marta: Perseverar en la fe en los momentos de desolación

El Papa aconseja la memoria y la esperanza

febrero 01, 2019 20:09Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 1 feb. 2019).- “La vida cristiana no es un carnaval, no es una fiesta y alegría continua –recuerda el Papa– la vida cristiana tiene momentos hermosos y momentos feos, momentos de tibieza, de desapego, como he dicho, donde todo no tiene sentido… el momento de la desolación”.

En la capilla de la Casa Santa Marta, el Pontífice ha celebrado la Santa Misa y ha comentado la Primera Lectura del día (Heb 10,32-39), “una catequesis sobre la perseverancia: perseverar en el camino de la fe, perseverar en el servicio del Señor”, ha señalado.

En este momento –ha descrito el Santo Padre– “tanto por las persecuciones internas como por el estado interior del alma”, el autor de la Carta a los Hebreos dice: “Sólo se necesita constancia. Sí. Pero la constancia, ¿por qué? “Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa. Constancia para alcanzar la promesa”.

Todos pasamos por fases de “desolación”, ha señalado Francisco, “momentos oscuros” en los que las cosas parecen perder sentido, pero es entonces cuando los cristianos deben “perseverar” para “alcanzar la promesa” del Señor, sin “dejarse caer” o “retroceder”.

Memoria y esperanza

El Papa ha indicado “la memoria y la esperanza” como dos grandes referentes para combatir la desolación.

“Resistir en los malos tiempos –ha continuado– pero una resistencia de memoria y esperanza, una resistencia con el corazón: el corazón, cuando piensa en los buenos tiempos, respira, cuando mira a la esperanza, también puede respirar. Eso es lo que debemos hacer en tiempos de desolación, para encontrar el primer consuelo y la primera consolación prometida por el Señor”.

Mártires de Lituania

Finalmente, el Papa Francisco recuerda su viaje apostólico a Lituania, en septiembre de 2018, y cómo le impresionó el coraje de tantos cristianos, de tantos mártires que han “perseverado en la fe”.

“Aún hoy, muchos, muchos hombres y mujeres están sufriendo por la fe pero recuerdan el primer encuentro con Jesús, tienen esperanza y siguen adelante. Éste es un consejo que el autor de la Carta a los Hebreos da para los momentos también de persecución, cuando los cristianos son perseguidos, atacados: tengan perseverancia”.

 

 

El Papa dice ‘no’ a los sacerdotes casados de rito latino y habla sobre el aborto, Venezuela y la Educación Sexual

Rueda de prensa en el vuelo Panamá-Roma

febrero 01, 2019 21:00Deborah Castellano LubovJornada Mundial de la Juventud, Viajes pontificios

(ZENIT – 1 feb. 2019).- Al regresar de su visita a Panamá, del 22 al 27 de enero de 2019, el Papa Francisco realizó su tradicional “conferencia de prensa” en el vuelo con los periodistas a bordo del avión papal, que abordaron varios temas.

Las primeras preguntas se relacionaron con su recién concluida visita apostólica al país centroamericano con motivo de la 34ª Jornada Mundial de la Juventud, donde compartió con los medios de comunicación sus frutos, la importancia de dar un testimonio positivo a los jóvenes para que permanezcan creíbles y la nobleza que observó en el pueblo panameño.

 

Cuando se le preguntó sobre los sacerdotes casados, el Pontífice argentino se hizo eco de las palabras de su predecesor, san Pablo VI: “Preferiría dar mi vida antes de cambiar la ley del celibato” para los sacerdotes de rito latino.

Hablando por él mismo, el Papa Francisco declaró: “Personalmente, creo que el celibato es un regalo para la Iglesia y no estoy de acuerdo con permitir que el celibato sea opcional”.

Después de hacer esta declaración explícita, no excluyó el estudio de la pregunta y la posibilidad de que, en circunstancias excepcionales, donde fuera absolutamente necesario, se pudieran considerar algunas excepciones.

Asimismo, los periodistas preguntaron al Papa sobre la próxima reunión para la protección de menores y adultos vulnerables en el Vaticano, del 21 al 24 de febrero de 2019, a la que advirtió que no aumenten las expectativas, ya que abordará tres puntos principales.

El Papa declaró que los tres puntos son los siguientes: concienciar.

  1. “Uno: ofrecer una catequesis: que nos demos cuenta de la tragedia, qué es un niño maltratado, una niña maltratada. Regularmente recibo personas maltratadas [en audiencia]. Recuerdo uno… 40 años sin poder rezar. Es terrible, el sufrimiento es terrible. Que primero, [los obispos] tomen conciencia de esto”.
  2. “Dos: Que sepan lo que hay que hacer, el procedimiento, porque a veces el obispo no sabe qué hacer. Es algo que se ha hecho grande y no ha llegado a todos los ángulos, por así decirlo. Y luego, que hagan programas generales, pero vendrán de todas las conferencias episcopales: lo que debe hacer el obispo, lo que debe hacer el arzobispo que es el metropolitano, lo que debe hacer el presidente de la conferencia episcopal. Pero debe quedar claro qué son, digámoslo en términos un poco jurídicos, que hay protocolos que son claros. Esto es lo principal”.
  3. Los obispos “rezarán”. “Habrá testimonios para ayudar a tomar conciencia y luego una liturgia penitencial para pedir perdón a toda la Iglesia”.

Mientras enfatiza que desarrollar protocolos claros que los obispos saben cómo seguir para prevenir el encubrimiento y ayudar a las víctimas es esencial, el Papa advirtió sobre “expectativas infladas”, y señaló que deberían ser “deflactadas”, ya que “el abuso es un” problema humano”, eso ‘no desaparecerá’, pero debe ser abordado. Destacó que el progreso hacia el que trabajará la Iglesia idealmente podría ayudar al resto de la sociedad.

El Santo Padre también respondió a otras preguntas sobre la crisis en Venezuela, el aborto, la migración y la educación sexual en América Latina.

Aborto: “canta una canción de cuna al cielo”

Respondiendo a una pregunta sobre el aborto, el Papa Francisco reiteró su condena al aborto, pero reconoció este “tipo de misericordia difícil” para las madres que se someten a algo tan devastador, un tipo de drama que solo se “entiende en el confesionario”.

El Papa recalcó: “El mensaje de misericordia es para todos. También para la ‘persona humana’ que está en gestación. Es para todos. Después de este fracaso, también hay misericordia. Pero misericordia  difícil porque el problema no es dar perdón”.

El problema, dijo, es acompañar a una mujer que se ha dado cuenta de lo que significa haber tenido un aborto. “Estas son terribles tragedias”.

La cuestión –dijo– es acompañar a una mujer que se ha dado cuenta de lo que significa haber tenido un aborto. “Estas son terribles tragedias”.

“Una vez escuché a un médico hablar sobre la teoría de que una célula del feto recién concebido va a la médula de la madre y también hay una memoria física. Esto es una teoría, por decir, una mujer cuando piensa en lo que hizo… pero te digo la verdad, tienes que estar en el confesionario y tienes que dar consuelo allí, no puedes decir nada. Es por eso que he abierto el poder [para los sacerdotes] para absolver el aborto por misericordia, porque muchas veces, pero siempre, tienen que reunirse con su hijo “.

“Aconsejo muchas veces cuando llaman, tienen esta angustia: ‘Su hijo está en el cielo, hable con él. Cántale la canción de cuna que no has cantado… no has podido cantarle’. Y hay una manera para que la madre se reconcilie con su hijo. Con Dios ya hay perdón, Dios siempre perdona. Pero también misericordia, que ustedes elaboren sobre esto. La tragedia del aborto, para entenderlo bien, uno debe estar en un confesionario. Terrible”.

 

El Santo Padre ha criticado el aborto a menudo, comparándolo con la contratación de un “asesino” y diciendo que no se puede matar a alguien para resolver un problema. En la carta del Papa a la Academia Pontificia para la Vida por su 25 aniversario, firmada el 6 de enero de 2019, Francisco apeló por promover y proteger la vida humana en cada etapa de su desarrollo, declarando que “el aborto y la eutanasia son males extremadamente graves que contradicen el Espíritu” de vida.

Educación Sexual

Cuando se le preguntó al periodista de hoy sobre Venezuela, el Papa expresó su apoyo a la población en el país sudamericano “que están sufriendo”.

“Lo que me asusta es el derramamiento de sangre”, dijo. “El problema de la violencia me aterroriza”.

Respecto a la medida de que la educación sexual en las escuelas es necesaria, el Papa enfatizó que este tipo de educación debe comenzar en casa, y aunque reconoció que ser informado o educado en las escuelas sobre este tema tiene su propósito, advirtió contra los métodos que pueden ser “perjudiciales”, es decir, lleno de ‘colonización ideológica’ que podría “destruir a la persona”.

En las preguntas, cuando se les preguntó por qué los jóvenes abandonan la Iglesia, aludió a la falta de testimonio de lo que predican por el clero, los religiosos e incluso los papas. Dijo que necesitamos este testigo y que ciertamente debemos deshacernos de la hipocresía que los desalienta.

“Este es mi orgullo”

El Papa Francisco concluyó llamando a Panamá una nación noble: “encontré la nobleza”. Recordó que en Panamá y en América Latina había algo que no vemos en Europa, “es decir, el orgullo, en este caso de los panameños”.

“Levantan a los niños y te dicen: ‘esta es mi victoria’ ‘, este es mi futuro’ ‘, este es mi orgullo’ ‘. Esto, en medio del invierno demográfico que estamos viviendo en Europa. En Italia, bajo cero”.

“Tiene que hacernos pensar. ¿Cuál es mi orgullo? ¿El turismo? ¿La casa? ¿El perro? ¿O levantar a un niño?”

“¡Gracias! Recen por mí, lo necesito”.

 

“El ambiente humano y el ambiente natural van de la mano” recuerda el Papa

A los participantes de la IV Conferencia Internacional ‘Para el equilibrio del mundo’

febrero 01, 2019 19:19Rosa Die AlcoleaNaturaleza y ambiente

(ZENIT – 1 feb. 2019).- “El ambiente humano y el ambiente natural van de la mano y pueden degradarse juntos”, recuerda el Papa. “No se podrá afrontar de forma adecuada la degradación ambiental si no comprendemos las causas que tienen que ver con la degradación humana y social”.

Es la invitación que el Papa hizo a los participantes en la IV Conferencia Internacional sobre el tema Para el equilibrio del mundo, organizada por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, en curso en el Palacio de Convenciones de La Habana (Cuba) del 28 al 31 de enero de 2019.

 

En el marco de la conmemoración de esta fecha, tan significativa para el “amado país” –señaló Francisco– el Papa les ha alentado a cumplir su propósito que “aunar voluntades que contribuyan”,  “mediante un diálogo fecundo, a estrechar vínculos de fraternidad entre las naciones”.

El Papa expresó que “quienes se empeñan en la defensa de la dignidad de las personas, pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos más profundos para ese compromiso”, cita de su encíclica Laudato si’, 65).

Cultura del encuentro

Como ya expresó durante su visita pastoral a Cuba, debería cultivarse, sobre todo en los jóvenes, una “cultura del encuentro” mediante la promoción de una “amistad social” (cf. Saludo a los jóvenes, La Habana, 20 septiembre 2015), la cual “nos aúna en un objetivo común de promoción de las personas”, añadió.

Así, el Santo Padre les animó a buscar alternativas eficaces en torno al pensamiento de José Martí, “un hombre de luz”, como lo definió san Juan Pablo II durante su visita a Cuba (Encuentro con el mundo de la cultura, La Habana, 23 enero 1998).

“Que las enseñanzas de ese maestro y escritor cubano –exhortó– resuenen dentro de nosotros y nos recuerden, con sus palabras, que ‘todos los árboles de la tierra se concentrarán al cabo en uno, que dará en lo eterno un suavísimo aroma: el árbol del amor, de tan robustas y copiosas ramas, que a su nombre se cobijarán sonrientes y en paz todos los hombres'” (Obras completas, vol. 5, 103)

 

 

Viaje a Abu Dhabi: Francisco, primer papa en visitar la península arábiga

Ofrecerá dos discursos

febrero 01, 2019 21:46Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 1 feb. 2019).- El Papa Francisco será el primer papa en visitar un país de la península arábiga, así lo ha confirmado Alessandro Gisotti, esta mañana.

El Director de la Oficina de Prensa ha ofrecido este mediodía, viernes, 1 de febrero de 2019, un avance informativo sobre el viaje apostólico que realizará el Papa Francisco del 3 al 5 de febrero a Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, el que será su 27º viaje pontificio.

Emiratos Árabes Unidos será el país numero 41 visitado por el Papa argentino, y el primero de un pontífice en la península arábiga.

Las motivaciones son “participar en la reunión sobre la fraternidad humana” y “reunirse con la comunidad católica local”, ha enumerado Gisotti. Este es un evento “que ha llenado de alegría a la comunidad católica, compuesta principalmente de inmigrantes, filipinos, indios y asiáticos, pero no solo asiáticos”.

Dos intervenciones del Papa

El lema del viaje apostólico a los Emiratos Árabe es Hazme un instrumento de tu paz, y es una visita que se lleva a cabo en el 8º centenario de la reunión entre San Francisco y el sultán, que tuvo lugar según la tradición en 1219, ha señalado Alessandro Gisotti.

El Papa Francisco ofrecerá dos discursos en italiano: el primero será en la reunión interreligiosa, que se traducirá simultáneamente, y el segundo será la homilía en la Misa, donde se traducirá en las pantallas gigantes al inglés y al árabe.

Video mensaje del Papa

“La fe en Dios une y no divide, incluso si somos diferentes”, esta cita del mensaje de video es una clave de lectura importante. Los católicos son aproximadamente el 10% de la población, algo difícil de cuantificar con extrema precisión, dado que es una población migrante.

Salida a los Emiratos

El Santo Padre partirá a los Emiratos Árabes inmediatamente después de rezar el Ángelus en el Vaticano, llegando a Abu Dhabi a las 22 (hora local), es decir, a las 19 horas en Roma.

En el aeropuerto de Abu Dhabi lo recibirán Mohamed bin Zayed, Príncipe heredero, y Ahmed Mohamed Ahmed el-Tayeb, Gran Imán de Al-Azhar, con quien se encontrará por quinta vez. El Papa no bajará la escalera del avión, habrá un pasillo que lo llevará a un salón donde será bienvenido.

El Nuncio Apostólico en los Emiratos Árabes reside en Kuwait, por lo que el Papa residirá en otra residencia de honor durante su estancia en la capital.

Ceremonia de bienvenida

El lunes, 4 de febrero de 2019, habrá una ceremonia de bienvenida “muy simple” describe Alessandro Gisotti, y a mediodía, el Pontífice regresará a su residencia.

Por la tarde, el Papa visitará la Mezquita de Abu Dhabi, muy grande, puede albergar a 40.000 fieles. “Aquí se reunirá con el consejo de los sabios musulmanes, que tiene su sede en Abu Dhabi. La reunión tendrá un carácter muy informal, en nombre de la cordialidad y la fraternidad”, ha enmarcado el Director de Prensa del Vaticano.

Encuentro interreligioso

En este contexto, Gisotti ha apuntado que este es el año de la tolerancia, 2019, promovido por los Emiratos Árabes Unidos.

El mismo lunes, más tarde, todos juntos irán al encuentro interreligioso, en el que participan 700 personalidades de diferentes confesiones, y el Papa Francisco ofrecerá un discurso, precedido por el Gran Imán y el Príncipe heredero.

El Papa regresará a su residencia, mientras que el protocolo ofrecerá una cena en el Vaticano a continuación.

El día 5, el Santo Padre lo dedicará enteramente a la comunidad católica de Emiratos Árabes. Primero realizará una visita a la Catedral de San José, donde será recibido, entre otros, por el vicario Mons. Hinder

La Misa se celebrará en un estadio con capacidad para 45.000 personas. Los católicos que asistan a la Eucaristía tendrán un día de vacaciones, garantizadas por el gobierno.

Automóvil cubierto

El Papa siempre usará el automóvil cubierto, una especie de minibús, en el estadio, en vez de eso, usará el papamóvil para el giro exterior del estadio y también dentro del estadio.

La oración de los fieles se hará en muchos idiomas, un dato “significativo”, ha apuntado Gisotti.

 

 

PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA

— Cuarto Misterio del Santo Rosario.

— La Virgen nos presenta a Jesús, luz de las naciones, nuestra luz. Necesidad de purificar la vida.

— Ofrecer todo lo nuestro a través de Nuestra Señora. Acudir a Ella con más confianza cuanto mayores sean las flaquezas o las tentaciones.

I. La Ley de Moisés prescribía no solamente la ofrenda del primogénito, sino también la purificación de la madre. Esta ley no obligaba a María, que es purísima y concibió a su Hijo milagrosamente. Pero la Virgen no buscó nunca a lo largo de su vida razones que la eximieran de las normas comunes de su tiempo. «Piensas –pregunta San Bernardo– que no podía quejarse y decir: “¿Qué necesidad tengo yo de purificación? ¿Por qué se me impide entrar en el templo si mis entrañas, al no conocer varón, se convirtieron en templo del Espíritu Santo? ¿Por qué no voy a entrar en el templo, si he engendrado al Señor del templo? No hay nada impuro, nada ilícito, nada que deba someterse a purificación en esta concepción y en este parto; este Hijo es la fuente de pureza, pues viene a purificar los pecados. ¿Qué va a purificar en mí el rito, si me hizo purísima en el mismo parto inmaculado?”»1.

Sin embargo, como en tantas ocasiones, la Madre de Dios se comportó como cualquier mujer judía de su época. Quiso ser ejemplo de obediencia y de humildad: una humildad que la lleva a no querer distinguirse por las gracias con las que Dios la había adornado. Con sus privilegios y dignidad de ser la Madre de Dios, se presentó aquel día, acompañada de José, como una mujer más. Guardaba en su corazón los tesoros de Dios. Podría haber hecho uso de sus prerrogativas, considerarse eximida de la ley común, mostrarse como un alma distinta, privilegiada, elegida para una misión extraordinaria, pero nos enseñó a nosotros a pasar inadvertidos entre nuestros compañeros, aunque nuestro corazón arda en amor a Dios, sin buscar excepciones por el hecho de ser cristianos: somos ciudadanos corrientes, con los mismos derechos y deberes de los demás.

Contemplamos a María, en la fiesta de hoy, en el cuarto misterio de gozo del Santo Rosario. Vemos a María, purísima, someterse a una ley de la que estaba exenta... Nos miramos a nosotros mismos y vemos tantas manchas, ingratitudes, omisiones tan numerosas en el amor a Dios como las arenas del mar. «¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! –Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. –Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón»2 y que lo disponga para poder presentarlo a Dios a través de Santa María.

II. Inesperadamente entrará en el Santuario el Señor a quien vosotros buscáis... Será un «fuego de fundidor», una «lejía de lavandero»: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a la plata y al oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido3, leemos en la Primera lectura de la Misa.

«La Liturgia de hoy presenta y actualiza de nuevo un “misterio” de la vida de Cristo: en el templo, centro religioso de la nación judía, en el cual se sacrificaban continuamente animales para ser ofrecidos a Dios, entra por primera vez, humilde y modesto, Aquel que, según el profeta Malaquías, deberá sentarse para fundir y purificar (...). Hace su entrada en el templo Aquel que tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo y pontífice fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo»4, como se expresa en la Segunda lectura5. Jesucristo viene a purificamos de nuestros pecados por medio del perdón y de la misericordia.

Esta profecía se refiere en primer lugar a los sacerdotes de la casa de Leví, y en ellos estamos prefigurados todos los cristianos que, por el Bautismo, participamos del sacerdocio regio de Cristo. Si nos dejamos limpiar y purificar, podremos presentar la ofrenda de nuestro trabajo y de la propia vida, como es debido, según había anunciado Malaquías.

Hoy es fiesta del Señor, que es presentado en el Templo y que, a pesar de ser un Niño, es ya luz para alumbrar a las naciones6. Pero «es también la fiesta de Ella: de María. Ella lleva al Niño en sus brazos. También en sus manos es luz para nuestras almas, la luz que ilumina las tinieblas del conocimiento y de la existencia humana, del entendimiento y del corazón.

»Se desvelan los pensamientos de muchos corazones, cuando sus manos maternales llevan esta gran luz divina, cuando la aproximan al hombre»7.

Nuestra Señora, en la fiesta de hoy, nos alienta a purificar el corazón para que la ofrenda de todo nuestro ser sea agradable a Dios, para que sepamos descubrir a Cristo, nuestra Luz, en todas las circunstancias. Ella quiso someterse al rito común de la purificación ritual, sin tener necesidad alguna de hacerlo, para que nosotros llevemos a cabo la limpieza, ¡tan necesaria!, del alma.

Desde los comienzos de la Iglesia, los Santos Padres enseñaron con toda claridad su pureza inmaculada, con títulos llenos de belleza, de admiración y de amor. Dicen de Ella que es lirio entre espinas, virgen, inmaculada, siempre bendita, libre de todo contagio del pecado, árbol inmarcesible, fuente siempre pura, santa y ajena a toda mancha del pecado, más hermosa que la hermosura, más santa que la santidad, la sola santa que, si exceptuamos a solo Dios, fue superior a todos los demás; por naturaleza más bella, más hermosa y más santa que los mismos querubines, más que todos los ejércitos de los ángeles...8. Su vida inmaculada es una llamada para que nosotros desechemos de nuestro corazón todo aquello que, aunque sea pequeño, nos aleja del Señor.

La contemplamos ahora, en este rato de oración, purísima, exenta de toda mancha, y miramos a la vez nuestra vida, las flaquezas, las omisiones, los errores, todo aquello que ha dejado un mal poso en el fondo del alma, heridas sin curar... «¡Tú y yo sí que necesitamos purificación!».

«Pide al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y a tu Madre, que te hagan conocerte y llorar por ese montón de cosas sucias que han pasado por ti, dejando –¡ay! tanto poso... –Y a la vez, sin querer apartarte de esa consideración, dile: “dame, Jesús, un Amor como hoguera de purificación, donde mi pobre carne, mi pobre corazón, mi pobre alma, mi pobre cuerpo se consuman, limpiándose de todas las miserias terrenas... Y, ya vacío todo mi yo, llénalo de Ti: que no me apegue a nada de aquí abajo; que siempre me sostenga el Amor”»9.

III. Cada hombre, enseña la Sagrada Escritura, es como un vaso de barro que contiene un tesoro de gran valor10. Una vasija de ese frágil material se puede romper con facilidad, pero también se puede recomponer sin un excesivo trabajo. Por la misericordia divina, todas las fracturas tienen arreglo. El Señor solo nos pide ser humildes, acudir cuando sea necesario a la Confesión sacramental, y recomenzar de nuevo con deseos de purificar las señales que haya dejado en el alma la mala experiencia pasada. Las flaquezas –pequeñas o grandes– son un buen motivo para fomentar en el alma los deseos de reparación y de desagravio. Así como pedimos perdón por una ofensa a una persona querida y procuramos mostrarle de algún modo nuestro arrepentimiento, mucho mayores deben ser nuestros deseos de reparación si hemos ofendido al Señor. Él nos espera entonces con mayores muestras de amor y de misericordia. «Los hijos, si acaso están enfermos, tienen un título más para ser amados por la madre. Y también nosotros, si acaso estamos enfermos por malicia, por andar fuera de camino, tenemos un título más para ser amados del Señor»11.

En cada momento de la vida, pero particularmente cuando no nos hemos comportado como Dios esperaba, nos dará gran paz pensar en los medios sobreabundantes que Él nos ha dejado para purificar y recomponer la vida pasada cuando sea necesario: se ha quedado en la Sagrada Eucaristía como especial fortaleza para el cristiano; nos ha dado la Confesión sacramental para recuperar la gracia, si la hubiéramos perdido, y para aumentar la resistencia al mal y la capacidad para el bien; ha dispuesto un Ángel Custodio que nos guarde en todos los caminos; contamos con la ayuda de nuestros hermanos en la fe, a través de la Comunión de los Santos; tenemos el ejemplo y la corrección fraterna de aquellos buenos cristianos que nos rodean... De modo especialísimo contamos con la ayuda de Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, a la que hemos de acudir siempre, pero con mayor urgencia cuando nos sintamos más cansados, más débiles o se multipliquen las tentaciones y, sobre todo, en las caídas si, para nuestra humildad, Dios las permitiera.

Recordando la fiesta de hoy, San Alfonso Mª de Ligorio exponía con una vieja leyenda el poder de intercesión de María. Se cuenta –explica San Alfonso Mª– que Alejandro Magno recibió una carta con una larga lista de acusaciones contra su madre. El emperador, después de haberla leído, respondió: «¿Hay acaso alguno que ignore aún que basta una sola lágrima de mi madre para lavar mil cartas de acusación?». Y pone el Santo estas palabras en boca de Jesús: «¿No sabe el diablo que una simple oración de mi Madre, hecha en favor de un pecador, es suficiente para que me olvide de las acusaciones que sus faltas levantan contra él?». Y concluye: «Dios había prometido a Simeón que no había de morir antes de ver al Mesías (...). Pero esta gracia la alcanzó solo por medio de María, porque solo en sus brazos halló al Salvador. Por consiguiente, el que quiera hallar a Jesús, debe buscarlo por medio de María. Acudamos a esta divina Madre, y acudamos con gran confianza, si deseamos hallar a Jesús»12. A Ella le pedimos hoy que limpie y purifique nuestra alma, y nos ponemos en sus manos para ofrecer a su Jesús y ofrecernos con Él: ¡Padre Santo!, por el corazón Inmaculado de María os ofrezco a Jesús, vuestro Hijo muy amado, y me ofrezco yo mismo en Él y por Él a todas sus intenciones y en nombre de todas las criaturas13.

1 San Bernardo, Sermón en la Purificación de Santa María, III, 2. — 2 San Josemaría Escrivá, Santo Rosario, Rialp, 24ª ed., Madrid 1979, Cuarto misterio gozoso. — 3 Mal 3, 1-4. — 4 Juan Pablo II, Homilía 2-II-1981. — 5 Heb 2, 14-18. — 6 Lc 2, 32. — 7 Juan Pablo II, Homilía 2-II-1979. — 8 Cfr. Pío XII, Enc. Fulgens corona, 8-IX-1953. — 9 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 41. — 10 Cfr. 2 Cor 4, 7. — 11 Juan Pablo I, Ángelus 10-IX-1978. — 12 San Alfonso María de Ligorio, Las glorias de María, II, 6. — 13 P. M. Sulamitis, Oración de la Ofrenda al Amor Misericordioso, Madrid 1931.

 

 

“¡Tú y yo sí que necesitamos purificación!”

 

«Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!» –invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos. –Y pídele –para cada alma– que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada. (Surco, 258)

 

Cumplido el tiempo de la purificación de la Madre, según la Ley de Moisés, es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. (Luc., II, 22.)
Y esta vez serás tú, amigo mío, quien lleve la jaula de las tórtolas. –¿Te fijas? Ella –¡la Inmaculada!– se somete a la Ley como si estuviera inmunda.
¿Aprenderás con este ejemplo, niño tonto, a cumplir, a pesar de todos los sacrificios personales, la Santa Ley de Dios?
 ¡Purificarse! ¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! –Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. –Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón.
Un hombre justo y temeroso de Dios, que movido por el Espíritu Santo ha venido al templo –le había sido revelado que no moriría antes de ver al Cristo–, toma en sus brazos al Mesías y le dice: Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa... porque mis ojos han visto al Salvador. (Santo Rosario, IV misterio gozoso).

 

 

 

Vida de María (VIII): Presentación de Jesús en el Templo

En este nuevo episodio, el octavo de la serie, se considera la Presentación del Niño en el Templo. María lo ofrece a Dios y el Señor le muestra que Ella misma será asociada a la misión redentora de Jesús.

La Virgen31/01/2019

Opus Dei - Vida de María (VIII): Presentación de Jesús en el TemploGiotto di Bondone: Presentación de Jesús en el Templo (Detalle).

Presentación de Jesús en el Templo (Descarga en PDF) | Rezar con san Josemaría: la Purificación de la Virgen y la presentación del Niño en el Templo | Vida de María (VIII): Magisterio, Padres, santos, poetas


La aglomeración de peregrinos había cesado en Belén. Después del nacimiento de Jesús, José encontró un lugar más decente para alojar a la Sagrada Familia. Allí, a los ocho días, realizó el rito de la circuncisión, por el que los varones comenzaban a formar parte del pueblo de Israel, y el niño recibió oficialmente el nombre de Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2, 21).

Cuarenta días después, María y José tomaron al Niño y lo condujeron a Jerusalén, cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés (...), para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor (...) y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor (Lc 2, 22-25).

Ni Jesús ni María estaban obligados a seguir estas prescripciones. Ninguna impureza legal había contraído María, pues había concebido y dado a luz virginalmente; tampoco la ley de rescate del primogénito concernía a Jesús, auténtico Cordero de Dios que venía a quitar los pecados del mundo. Y, sin embargo, por tres veces, en pocos versículos, se hace hincapié en que todo se llevó a cabo en estricta obediencia a la Ley de Dios.

La Iglesia descubre en este episodio una razón más profunda. En primer lugar, el cumplimiento de la profecía de Malaquías: vendrá a su Templo el Dominador, a quien buscáis vosotros, y el Ángel del Testamento, al que vosotros deseáis (Mt 3, 1). Además, María comprendió que Jesús debía ser conducido al Templo, no ya para rescatarlo como a los demás primogénitos, sino para ser ofrecido a Dios en verdadero sacrificio. Así lo expresa la Carta a los Hebreos: Al entrar en el mundo, dice: "Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo; los holocaustos y sacrificios por el pecado no te han agradado. Entonces dije: aquí vengo, como está escrito de mí al comienzo del libro, para hacer, oh Dios, tu voluntad" (Hb 10, 5-7).

La Presentación de Jesús en el Templo se podría comparar, en cierto modo, al Ofertorio del Sacrificio del Calvario, que la Misa haría presente en todos los puntos del tiempo y del espacio. En la preparación de ese sacrificio, como después en su realización en la cima del Gólgota, un lugar especial estaba reservado a la Madre de Jesús. Desde los primeros momentos de su vida terrena, Jesús asocia a María en el sacrificio redentor que había venido a cumplir.

La Presentación de Jesús en el Templo se podría comparar, en cierto modo, al Ofertorio del Sacrificio del Calvario, que la Misa haría presente en todos los puntos del tiempo y del espacio

Esta participación en el misterio de la Redención le fue revelada a la Virgen poco a poco. El ángel de la Anunciación nada le había dicho a este propósito, pero ahora le será comunicado por las palabras de Simeón, un anciano justo y temeroso de Dios que había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor (Lc 2, 26).

El encuentro entre la Virgen y el anciano debió de suceder ante la puerta de Nicanor, por la que se accedía al atrio de los israelitas. En aquel lugar se situaba uno de los sacerdotes encargados de atender a las mujeres que ofrecían el sacrificio por sí mismas y por sus hijos.

María, acompañada de José, se colocó en la fila. Mientras aguardaba su turno, se produjo un acontecimiento que llenó de asombro a los circunstantes. Un anciano venerable se acercó a la fila. Su faz resplandecía de gozo. Y al entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre Él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra: porque han visto mis ojos tu Salvación, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos: luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel" (Lc 2, 29-32).

El Mesías cumpliría su misión por medio del sufrimiento; y la Madre se hallaba misteriosamente asociada al dolor del Hijo

Al oír estas palabras, un sentimiento de admiración se apoderó de María y de José: el anciano Simeón les confirmaba lo que el ángel les había comunicado de parte de Dios.

Pero, enseguida, aquel anuncio ensombreció la alegría: el Mesías cumpliría su misión por medio del sufrimiento; y la Madre se hallaba misteriosamente asociada al dolor del Hijo. Simeón los bendijo y dijo a María, su Madre: "Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción —y a tu misma alma la traspasará una espada—, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones" (Lc 2, 34-35). También Ana, una anciana de más de ochenta años, se asoció al anuncio de Simeón, pues llegando en aquel mismo momento, alababa a Dios y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén (Lc 2, 38).

Del evangelio de San Lucas se deduce que la Virgen presentó a Jesús sólo después de escuchar la profecía. Ofreció por su rescate un par de tórtolas o dos pichones, la ofrenda de los pobres, en lugar del cordero prescrito en la Ley de Moisés.

Sin embargo, a la luz de las palabras de Simeón, comprendió —más allá de las apariencias— que Jesús era el verdadero Cordero que redimiría a los hombres de sus pecados. Y que Ella, como Madre, de un modo que no alcanzaba a comprender, estaría unida estrechamente a la suerte de su Hijo.

J. A. Loarte

Artículo publicado originalmente en 2010.

 

 

Mons. Ocáriz: «En la Eucaristía encontrarás la fuerza para perdonar»

El prelado del Opus Dei prosigue su viaje por Centroamérica. Ofrecemos una actualización con las tertulias celebradas en Nicaragua.

Del Prelado01/02/2019

Opus Dei - Mons. Ocáriz: «En la Eucaristía encontrarás la fuerza para perdonar»

31 de enero (Puerto Rico)

El prelado del Opus Dei llegó al aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, en San Juan de Puerto Rico a las 4:05 p.m., para una visita pastoral que se extenderá hasta el domingo 3 de febrero.

El primer encuentro de catequesis lo celebró en la Escuela de Hotelería Monteclaro, con las mujeres que allí se forman y trabajan. Recordando la JMJ, Mons. Ocáriz dijo que “un buen propósito para cualquier joven que haya estado allí sería rezar mucho por el Papa”.

Al final del día, realizó un tiempo de adoración al Santísimo Sacramento.

30 de enero (Panamá)

El 30 de enero, a última hora de la tarde, el prelado regresó a Panamá tras una jornada en Nicaragua. Al día siguiente, en la homilía de la Misa, comentó el evangelio del día, animando a las asistentes a ser luz, sal y levadura donde quiera que estén.

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Al finalizar la Eucaristía, Lesbia, proveniente de Soloy (Chiriquí), le regaló un rosario elaborado por ella misma, con semillas de la Comarca de Ngobe Bugle. Contó que había hecho varios para vender a las participantes de la JMJ, y así recaudar fondos para las becas de la Escuela de Hostelería en la que trabaja.

Antes de regresar al aeropuerto desde donde viajaría a Puerto Rico, el prelado dijo a quienes le acompañaron que no se despedía, pues en el Opus Dei y en la Iglesia estamos siempre unidos por la comunión de los santos.

30 enero (Nicaragua)

El prelado aterrizó en Nicaragua a primera hora de la mañana, para mantener dos encuentros de catequesis en Managua, en los centros culturales La Rivera y Villa Fontana.

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En la reunión con fieles y cooperadoras del Opus Dei señaló que “la fe y el amor de Dios nos deben llenar de seguridad, de esperanza, de alegría y cuando viene el sufrimiento -la contrariedad pequeña o grande-, siempre podemos unirnos a la Cruz del Señor. Cualquier situación, ofrecida al Señor, hace que Jesús lo tome como suyo y le dé un valor inmenso”.

Yelba contó que desde hace 19 años empezó con otras amigas un centro educativo en Diriamba. El prelado les animó a continuar ofreciendo formación humana y cristiana a muchas mujeres, “porque todo lo que se hace por Dios es eficaz. Él ya cuenta con nuestras dificultades y los frutos surgen muchas veces sin que lo notemos”.

Jenny, una de las alumnas de esa iniciativa educativa, confirmó que “vale la pena; mucha gente nos espera”. A ella, explicó, le ayudó a descubrir a Dios porque no practicaba ninguna religión. El 26 de mayo del 2018, cuando Nicaragua estaba en medio de una fuerte crisis, se bautizó, llenando así su vida de una nueva esperanza.

Marcela, casada y con dos hijos, preguntó si una madre de familia entre sus numerosos quehaceres puede descubrir su vocación. “Sí que es posible. La vocación la da Dios y para Él no hay imposibles. Como decía san Josemaría, a Dios le ‘interesan las personas que tienen mucho que hacer y no tienen tiempo’, ya que son personas entregadas y que se dan a los demás”.

Sandra le pidió que rezase por la unidad y la paz en Nicaragua. El prelado aseguró que él encomienda a diario a Dios al país, para que la gente se acerque a Dios y desee la paz.

Cindy, ingeniera industrial, contó la historia de su vocación al celibato en el Opus Dei. Cuando descubrió esa llamada divina, temió que sus padres no la entendieran, pues no comparten su fe católica. “Pero confié en que Dios me ayudaría”. El prelado confirmó que el Señor cuenta con nuestra libertad en la misma llamada, “pero también nos ayuda con su gracia; a veces nos hace falta confiar más en Dios”.

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En el segundo encuentro, Mons. Fernando Ocáriz invitó a los asistentes a “no perder nunca la alegría y la esperanza. San Josemaría nos señalaba que ‘Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado’. Un corazón enamorado es fuente de esperanza”.

Al considerar el horizonte amplísimo de la evangelización en Nicaragua, dijo que “puede parecer que somos pocos para lo mucho que hay que hacer. Pero la fuerza de Dios es más grande. Que el trabajo por hacer y la paz que hay que sembrar os lleve a rezar más, a perdonar más”.

En este sentido, Humberto preguntó al prelado sobre cómo aprender a vivir mejor y perdonar cuando el ambiente es difícil. “Teniendo los mismos sentimientos de Jesucristo ante las demás personas. En tiempos también complejos, san Josemaría rezaba así: ‘Que yo vea con tus ojos, Cristo mío’. Tú podrás encontrar la fuerza para perdonar en la Eucaristía”.

Helio se casó y recientemente ha tenido su primer hijo. ¿Cómo lograr compaginar la vida familiar con el trabajo y la formación espiritual? El prelado recomendó a todos cultivar la virtud del orden. “Ten un esquema más o menos establecido para poner cada cosa en su sitio. A veces tenemos la tendencia a dedicar más tiempo a lo que gusta más. El orden amplifica la jornada, hace que quepan más cosas”.

29 enero 2019 (Costa Rica)

 

El prelado tuvo una tertulia con universitarios y jóvenes profesionales en el Centro Universitario Miravalles. Mons. Ocáriz sugirió a los presentes que dieran “gracias a Dios por la formación cristiana que recibís, sabiendo que la formación no termina nunca. El fin de esa formación es identificarnos con Jesucristo y esa formación debemos recibirla con una actitud activa, para que lleguemos a tener los mismos sentimientos de Cristo”.

Y, cuando no vivimos según Cristo, “siempre podemos acudir a la confesión, que nos puede levantar. La fuerza viene de la Sangre de Cristo, y por eso vale la pena desear ser almas de Eucaristía”.

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El prelado les recordó que continuaran rezando por el Papa Francisco, y “por todo el mundo, pues hay sitios donde lo están pasando verdaderamente mal. En lo concreto, que esto os mueva a tratar mejor a los demás y a cuidar la fraternidad, en casa y con los amigos”.

Isaac hizo la primera pregunta. Está estudiando Veterinaria y ya colabora en una finca, con vacas y cerdos. ¿Cómo descubrir lo hermoso de la virtud de la pureza? “El sexo no es algo oscuro –respondió el prelado-. Pero por ser una realidad tan buena, tan grande y tan noble, su corrupción es fatal. En cambio, si luchamos por vivir ordenadamente esa realidad, nos llenamos de alegría, de capacidad de pensar en los demás. Todos tenemos que luchar, sin desanimarnos. Así será hasta el final de nuestros días”.

José Luis contó que es de Venezuela, aunque está estudiando en Costa Rica. “Pero deseo con todas mis fuerzas volver a mi país para ayudar a mi gente”. El prelado le dijo que reza mucho por Venezuela para que no haya más penuria, ni violencia.

Nacho preguntó sobre cómo proteger y empoderar más a la mujer en una sociedad donde no se le respeta suficientemente y hay muchas faltas a su dignidad. Por su parte, Tomas y Mariano regalaron a monseñor Ocáriz una camiseta de la selección de Costa Rica -“la sele”- con motivo del aniversario de su elección y nombramiento como prelado del Opus Dei. La parte de atrás de la “roja” decía “El Padre”.

Juan Félix contó que él es “Juan Félix 3”, y que tanto su abuelo como su papá y él se llaman igual y los tres son supernumerarios del Opus Dei. Comentó que recientemente había pedido la admisión y preguntó cómo mantener viva la ilusión de su vocación y no perder el entusiasmo. “Todos tenemos vocación. Ninguna persona es indiferente al Señor. Dios para todos tienen un plan. No depende del entusiasmo; no hay que confundir la seguridad de la vocación con el entusiasmo. Es la respuesta a una llamada de Dios”.

Fernando Quesada, de 21 años, estudiante de Ingeniería Industrial preguntó sobre cómo incluir el respeto a la creación en nuestro camino a la santidad. “La santidad está en todo porque podemos encontrar a Dios en cualquier cosa y actividad. El respeto y cuidado por la creación está tanto en no talar un bosque cuando no debe hacerse, como en talarlo cuando debe hacerse, si eso supone un bien del ser humano. Todo depende del orden con el que se hacen las cosas”.

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Previamente, monseñor Fernando Ocáriz había mantenido otra catequesis con mujeres que frecuentan los medios de formación que ofrece el Opus Dei. El prelado les habló sobre la importancia de “afrontar todas las situaciones de nuestra vida, alegrías y tristezas, del mismo modo en que lo haría Jesús”.

Maripaz Villalobos, estudiante de educación preescolar, preguntó cómo navegar en las redes sociales. “Puedes estar presente –fue la respuesta- y hacerlo de manera muy positiva. Al mismo tiempo, te exigirá mucho dominio de ti misma, para no dedicarle más tiempo del necesario”.

Rosa, de Guatemala, se interrogó sobre cómo confiar en la voluntad de Dios, cuando no es fácil de aceptar. “Efectivamente –dijo el prelado- Dios tiene un propósito para cada uno que muchas veces nos es difícil de comprender, porque el Señor permite contrariedades y fracasos. San Josemaría, que tuvo mucho que sufrir, nos enseñó que podemos llorar o no entender muchas cosas, pero que no debemos admitir la tristeza. Si tenemos fe, creemos en el gran amor de Dios por nosotros. Dios nos quiere santos, que no significa ser perfectos; Él nos quiere con nuestros defectos, pero siempre luchando”.

Paula, estudiante universitaria, contó que ha participado en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, y cuánto le había impactado la cantidad de jóvenes de diferentes latitudes que conforman la Iglesia. “Eso nos debe ayudar –dijo Mons. Ocáriz- a ver en los demás el amor que Dios tiene por cada uno. Procuremos verlos con sus ojos. A veces puede resultar un poco complicado, pero se logra pidiéndole a Dios esa caridad para tratar a cada persona”

 

Además, el prelado recordó que para tratar a la gente que no comparte la misma fe, primero hay que quererla y pensar que Dios se quiere dirigir a ellos a través de nosotros, “no porque seamos mejores, sino porque hemos recibido más de Dios. Debemos rezar por las personas alejadas de Él”.

28 de enero de 2019 (Costa Rica)

Mons. Ocáriz ha mantenido otros encuentros de catequesis en los que ha subrayado la importancia de la alegría: “El deseo de Dios es que estemos contentos, que nuestra alegría sea completa; esto se logra con su gracia y ayuda. Para ser felices hay que tener un corazón enamorado de Dios y Él nos dará la fuerza para querer a todos: familia, amigos y compañeros”.

La primera pregunta fue de Marjorie, quien cumplirá pronto 55 años de casada; le planteó cómo comprender y darnos cuenta de que tenemos mucho que aportar a nuestras familias. “Tú misma te has dado cuenta de que lo más grande que podemos hacer es dar a conocer a Cristo, tratarlo y llevarlo a todas partes en respuesta a todo lo que Él nos ha dado; principalmente en la propia familia”.

Luego, el prelado respondió a Jéssica, quien es de Perú y llegó a Costa Rica por motivos laborales. Preguntó cómo llevar la luz de la fe a mucha gente: “Aprovecha las situaciones de la jornada para conocer más gente, pide luces al Espíritu Santo”.

El prelado resaltó el valor de la fraternidad en las familias, entre amigos y con los colegas. Gabriela, madre de siete hijos, quiso saber cómo vivir la caridad con los seres queridos que difieren de las propias ideas: “Ser amigo, marido o madre requiere un esfuerzo espiritual. Para entender a quienes están a nuestro alrededor, primero debemos ver en ellos lo bueno, lo positivo, lo mejor de cada uno. Todos valemos muchísimo y ante esa realidad no caben distinciones: las diferencias deben llevarnos a querernos y valorarnos más”.

"lo más grande que podemos hacer es dar a conocer a Cristo, tratarlo y llevarlo a todas partes"

Claudia quiso saber cómo no desanimarse al tratar de acercar a Dios a los demás, cuando la gente piensa en que no tiene tiempo para el Señor.“No te desanimes. Piensa cuánto costó a san Josemaría comenzar la Obra. Al mismo tiempo, ten conciencia de que nuestro trabajo nunca es en vano. Cuando uno hace las cosas por Dios, todo es para su Gloria”.

El prelado resaltó el papel de las cooperadoras y los cooperadores, quienes apoyan la labor de la Obra para que salga adelante en sus diferentes iniciativas.

La última en preguntar fue Laura, casada, quien a pesar del poco tiempo que quedaba aprovechó para hacer dos preguntas al Padre: la primera sobre cómo contribuir a favor de la cultura de la vida, y la segunda cómo hablar a los jóvenes recién casados para que perseveren en su matrimonio.

“El aborto es un asesinato a un inocente –dijo el prelado respondiendo a la primera cuestión-; es una persona distinta. No nos dejemos llevar por la corriente, por desgracia, dominante”. Respecto a la segunda pregunta respondió, “cuando un matrimonio se rompe muy rápido es porque falta amor. El amor no es la ilusión inicial, que pasa; el amor es desear el bien de la persona. Debemos enseñar qué es el amor a los más jóvenes”.

27 de enero de 2019 (Costa Rica)

El Padre llegó a San José (Costa Rica) a las 16:15 h. proveniente de Panamá. Al llegar al Centro Universitario Miravalles, residencia de la Obra donde se alojará durante sus días en San José, le esperaban varias familias para darle la bienvenida.

Una de las familias vive en Ciudad Neilly, cerca de la frontera con Panamá; otra en San Luis de Santo Domingo de Heredia y otra en Curridabat, suburbio de la ciudad capital. Pudieron conversar varios minutos y al final el prelado les impartió su bendición.

Posteriormente saludaron a monseñor Ocáriz varios universitarios y un grupo de fieles de la Obra que le esperaban en Guaitil, Academia de Alta Cocina, contigua a Miravalles.

En uno de esos encuentros, José Daniel comentó al prelado que su novia y varios de sus amigos habían leído con él “Camino” y cómo les había ayudado. El prelado habló sobre la necesidad de no tener miedo a Dios y de hablarle como a un amigo. “La Sagrada Escritura da numerosas veces el consejo de no temer a Dios, y de sabernos siempre acompañados por Él. San Josemaría decía que quien tiene miedo no sabe querer. No temamos si Él nos pide más de lo que queremos dar”.

25 de enero de 2019 (Panamá)

El prelado acudió al Centro Universitario Entremares, centro del Opus Dei muy cercano al Campo Santa María La Antigua, epicentro de algunas de las principales reuniones de la Jornada Mundial de la Juventud.

En Entremares celebró la Santa Misa. En la breve homilía hizo alusión a la festividad de la Conversión de san Pablo. Animó a los presentes a pedir al apóstol de las gentes por la conversión de cada uno de los asistentes a los actos con el Santo Padre: “No solo por conversiones de gente que no tiene la fe sino también para que cada uno de nosotros dé pasos adelante hacia el Señor”.

Tenemos que desear “la conversión permanente”, señaló. “Como san Pablo, nos encontramos continuamente con el Señor, que nos dice: ‘¿A qué esperas? ¿Por qué te retrasas? ’ Pidamos al Señor que nos haga reaccionar”. Solicitó también oraciones por los cristianos perseguidos o que encuentran especiales dificultades.

‘¿A qué esperas? ¿Por qué te retrasas? ’

Mons. Ocáriz se trasladó luego al Centro de Convenciones Vasco Núñez de Balboa, donde tuvo su primera tertulia de catequesis en el marco de la JMJ. Al comienzo, se entretuvo unos minutos con un grupo de jóvenes que habían acudido desde Venezuela. A la primera catequesis asistieron más de 1.500 chicas procedentes de diversos países: desde Panamá hasta Filipinas. Las jóvenes le recibieron haciendo una “ola especial”, en alusión a los dos mares (Atlántico y Pacífico) en los que se encuentra Panamá.

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Nada más comenzar, el prelado pidió oraciones por el Papa Francisco. También habló sobre la alegría, diciendo que “nuestra finalidad es querer cada día más al Señor” y que estando cada una en su sitio es donde le espera la felicidad. Zugeilys, de Panamá, hizo la primera pregunta. Después continuaron María José (Colombia), Natalia (Brasil), Guadalupe (Uruguay), Sofía (El Salvador), Karin (Chile), Regina (México), Tita (Guatemala) y María Gabriela (Brasil).

“Es posible sufrir, es posible llorar, pero ¿estar tristes?, no", dijo el prelado. También habló sobre la vocación que Dios tiene para cada una y cada uno. “Hay que tener valentía para querer, no solo para ver. Cuando decimos sí al Señor, es por una gracia interior. No hay que temer porque la vocación, cualquier vocación, es un don que Él nos hace”.

Por eso, “hemos de poner de nuestra parte ese ‘sí quiero’. Luego, hay que dejarse aconsejar, hacer oración y acudir con toda la frecuencia que se pueda a la Eucaristía”. También habló ampliamente de la libertad: “Porque para comprometerse hay que hacerlo libremente. El compromiso es un modo de ejercer la libertad”, recordó.

Finalmente, mencionó la importancia de la amistad. “Cuando hay verdadera amistad, hay interés por la otra persona. Si es verdaderamente amiga –dijo a una de las participantes-, ella se interesará por tus cosas y tú por las suyas. Ése es un punto de partida y, poco a poco, la amistad se convierte en apostolado; y juntas os acercaréis al Señor”.

Tras recibir a algunas familias, el prelado celebró por la tarde otro encuentro de catequesis con universitarios. Unos 900 jóvenes, la mayoría de Centroamérica, llenaban la sala. Al entrar, se detuvo a saludar a Gerardo, un muchacho en silla de ruedas que recibe formación cristiana en un centro del Opus Dei. Gerardo le regaló al prelado una estampa de san Óscar Romero.

En esa catequesis, Mons. Ocáriz señaló que “san Josemaría nos ha recordado que podemos encontrar al Señor en los momentos de la vida ordinaria. La santidad está al alcance de todos: en el trabajo, en el deporte, en la familia… en todo”. Y añadió: “A veces no entendemos eventos que nos ocurren o que ocurren en el mundo. Para eso, ayuda tener fe”.

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Clemente, de Chile, tiene 22 años de edad y pidió al prelado una reflexión para los jóvenes que están considerando la vocación al celibato apostólico. . “Si una persona ve que es el camino que Dios le señala –por las circunstancias, por los signos y por los consejos de quienes les conocen-, que se lance a ello", le respondió. "No hace un favor a Dios con el celibato apostólico. Es Él quien nos está haciendo un don. Recuerda lo que Jesús dijo a la Samaritana: ‘Si conociérais el don de Dios, y quién es el que te lo da...’”.

Francisco, de México, contó que hace dos años estaba muy alejado de Dios y que hoy vive en un Centro de la Obra. “¿Cómo hacer para no abandonar la oración diaria?”, preguntó. El prelado confirmó que ser fieles a un rato de conversación diaria con Dios cuesta. “El catecismo habla de ‘combate’ al hablar de la oración. Requiere esfuerzo. Pero siempre, aunque haya salido mal, ha valido la pena hacerla. Hay muchos métodos para hacer oración. Uno es leer el Evangelio, meterse en las escenas, tratar en ellas al Señor”.

Un joven nicaragüense mencionó las dificultades que atraviesa su país. “No hay que perder la esperanza –respondió el prelado-. Rezad, porque rezando ya hacemos mucho. La Cruz es un misterio, no la entendemos. Es cuestión de fe”.

Otro le preguntó sobre qué hacer cuando se toma una decisión equivocada: “Nadie escoge el mal por el mal. Algo bueno vemos en el mal para escogerlo”. Lo importante es “ser muy sinceros con nosotros mismos para saber que lo que nos hace felices es el bien, el amor, el Amor más grande que es Dios”.

El prelado concluyó con una llamada al optimismo: “No hemos de desanimarnos; san Josemaría nos enseñó a comenzar y recomenzar. Recomenzar siempre acudiendo en primer lugar a donde está la fuerza: en la confesión y en la Eucaristía; en las buenas amistades; en el consejo…”.

 

Al concluir, los participantes le regalaron un sombrero típico de Guatemala, bandas de mano de la JMJ y una imagen de la Virgen.

24 de enero de 2019 (Panamá)

Mons. Fernando Ocáriz aterrizó el jueves a las 6.45 de la tarde en el aeropuerto de Tocumen (Panamá). Algunos fieles del Opus Dei y voluntarios de la JMJ le acompañaron a la capilla, donde pocos días antes se había inaugurado una placa que recuerda el paso por aquel lugar de diversos santos, entre los cuales está san Josemaría. El prelado rezó ante una imagen de la patrona de Panamá, santa María la Antigua.

A continuación, fue al centro de convivencias Cerro Azul, situado en unas montañas cercanas a Tocumen.

Al llegar, saludó a las fieles de la Obra que le esperaban en el Centro de Capacitación Tagua, un centro que promueve proyectos educativos en beneficio de la mujer panameña.

En Cerro Azul, quienes le acompañaban le contaron anécdotas de la JMJ, del Papa, y le transmitieron el ambiente que había entre las personas jóvenes que se han dado cita en Panamá.

21 de enero de 2019

El arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, inauguró el pasado 21 de enero en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (Panamá) una placa que recuerda los santos y beatos que llegaron al país a través de este aeropuerto.

Resumen del viaje pastoral que emprenderá el prelado tras la JMJ.Resumen del viaje pastoral que emprenderá el prelado tras la JMJ.

El texto dice: “En recuerdo del paso por este Aeropuerto Internacional de Tocumen - Panamá, de: San Juan Pablo II, Papa; San Óscar Arnulfo Romero, arzobispo; San Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador; Santa Madre Teresa de Calcuta, Fundadora; Beata María Romero Meneses, religiosa; Beato Álvaro del Portillo, obispo y de otras insignes personas que hicieron de su vida un servicio a la Humanidad”.

“Así queda para la historia que grandes personajes han pasado por este aeropuerto”, señaló el arzobispo.

La placa continúa: "Siendo Arzobispo de Panamá S.E.R. Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, se devela esta placa en conmemoración de la visita de Su Santidad el Papa Francisco, del 23 al 27 de enero de 2019, y de la primera imagen peregrina de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud"

San Josemaría pasó por Panamá camino a Guatemala en 1975. Viajaba desde Venezuela en un viaje de Catequesis.

 

Monseñor Ulloa lee la placa.Monseñor Ulloa lee la placa.

La visita de san Josemaría

En febrero de 1975, a pocos meses de su marcha al cielo, san Josemaría se dirigía de Venezuela a Guatemala y el avión en el que volaba aterrizó en Panamá, en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. La labor de la Obra en Panamá no había iniciado (lo hizo en 1996). Con san Josemaría viajaba también el beato Álvaro del Portillo.

Mons. Echevarría —siendo ya Prelado del Opus Dei— viajó a Panamá en el año 2000 y en una reunión con fieles de la Obra recordó aquella breve estancia en tierras canaleras: «Uno mi oración –dijo Mons. Echevarría- a la que hizo aquí, hace 25 años, san Josemaría. Era un sacerdote que el corazón no le cabía en el cuerpo. No pudimos estar más que una hora en el aeropuerto porque era un lugar de tránsito, pero os aseguro que su oración se concentraba sobre esta tierra estupenda, sobre los que estaban entonces, los que nos habían precedido y por los que vendrán».https://odnmedia.s3.amazonaws.com/image/opus-dei-d258acf3f47b51412b455e5550142ba0.jpg

 

Un consejo del prelado a los jóvenes: lean el Evangelio de san Marcos

Entrevista a Mons. Fernando Ocáriz publicada por la agencia de noticias Zenit. El prelado del Opus Dei habla principalmente sobre los jóvenes en la vida de la Iglesia.

Revista de prensa31/01/2019

Opus Dei - Un consejo del prelado a los jóvenes: lean el Evangelio de san Marcos

El sacerdote argentino Claudio Caruso, participante en la histórica cita mundial de Panamá, ha entrevistado al Prelado, Mons. Fernando Ocáriz, en exclusiva para Zenit. A continuación pueden leer la entrevista.


En el debate público, a veces parece que se presente la religión como algo del pasado, anticuado. ¿Cuál le parece que es el mejor camino para mostrar a los jóvenes que la felicidad está en centrar su vida en imitar a Cristo?

El actuar de Dios en el mundo es silencioso

Quizá esa percepción nazca de una visión del cristianismo como un elenco de preceptos y obligaciones, o como la conmemoración de eventos del pasado. En cambio el cristianismo es un encuentro personal de amor, con Jesucristo; un amor que devuelve el sentido profundo a la vida. Ciertamente, en el debate público, algunos presentan la religión como algo trasnochado; sin embargo, vemos en nuestros días a mucha gente sedienta de paz, de felicidad, sedienta de Dios.

El actuar de Dios en el mundo es silencioso, se da en la intimidad de las personas, en la relación personal. Pienso que el testimonio de ese encuentro personalísimo con Jesucristo, junto con la profunda alegría que produce, es un buen camino para que los jóvenes —y cualquier persona— pueda descubrir la felicidad de una vida con Cristo. Así ha sido desde los primeros pasos del cristianismo, como escribió san Juan: “Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene”.

¿Cómo mostrar, testimoniar y contagiar las virtudes y la persona de la Virgen María, Reina de la paz a los jóvenes de hoy?

Aunque son pocos los pasajes del Nuevo Testamento donde encontramos explícitamente a la Virgen María, una lectura pausada y meditada de esos textos puede enseñarnos el modo de ser de nuestra Madre.

Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco propone a los jóvenes el “sí” de María a la invitación de Dios: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Un “sí” que implica una actitud de escucha al querer de Dios, una determinación de ponerse a su servicio y al de los demás. La Virgen María es madre, es nuestra Madre. Aprenderemos de ella tratándola. En uno de sus libros, san Josemaría aconseja tener una experiencia personal, particular, del amor materno de María. Daba este consejo: “No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces”.

¿Cómo ayudar a los jóvenes a no desalentarse antes las faltas de unidad entre los católicos o ante ciertas noticias, a veces escandalosas, que tienen por protagonistas a pastores de la Iglesia? ¿Cómo hacer para no perder la paz y transmitir serenidad y esperanza?

En otras ocasiones he recordado que nos puede ayudar considerar que la Iglesia no es solo el conjunto de los hombres y mujeres que a ella nos hemos incorporado sino, sobre todo, como explicaba san Josemaría, es «Cristo presente entre nosotros; Dios que viene hacia la humanidad para salvarla, llamándonos con su revelación, santificándonos con su gracia, sosteniéndonos con su ayuda constante» (Es Cristo que pasa, n. 131). Aunque nosotros, los hombres y mujeres que formamos parte del Pueblo de Dios, nos equivoquemos y erremos, Dios está con nosotros, en su Iglesia.

Ante estas dificultades, que son evidentes a los ojos de todos, el Papa Francisco invitó a todos los católicos, en el mes de octubre, a recitar diariamente el Rosario durante ese mes, acabándolo con la invocación Sub Tuum Praesidium, y con la oración a San Miguel Arcángel. Y este sería un segundo aspecto fundamental: ofrecer oración y penitencia es un modo estupendo de amar más y más a la Iglesia y al Papa.

Usted está hablándonos mucho e instándonos a pedir luz para ver y fuerza para querer, ¿cómo podemos ayudar a canalizar el entusiasmo de los jóvenes y conducirlos a soñar alto?

Efectivamente, las Jornadas Mundiales de la Juventud son una demostración de la alegría que caracteriza a los jóvenes con ideales, una alegría que logran contagiar a toda la Iglesia. El Papa les animaba a transmitir ese entusiasmo con su famoso: “¡Hagan lío!”. Es, por tanto, una cosa positiva.

Al mismo tiempo, cada joven necesitará ayuda para que estas jornadas en Panamá no queden como un acontecimiento aislado en sus vidas, sino que enciendan en cada uno el deseo de profundizar en el verdadero origen de esa alegría, que es Jesucristo. La vida ordinaria -con sus momentos buenos, menos buenos e indiferentes- puede parecer árida, un desierto para quien solo enciende su fe en momentos de entusiasmo. En cambio, san Josemaría nos recuerda que: “Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo”.

Los jóvenes viven sus vidas con mucha intensidad, por eso a veces pueden encontrar dificultades para “ver” a Cristo que les acompaña. Un consejo sencillo y práctico puede ser que lean cada día el Evangelio unos minutos. Si no tienen esa costumbre, pueden empezar con el Evangelio de san Marcos, que es breve y directo. Esos minutos pueden tener un gran efecto en su vida.

 

 

Cuarto domingo del tiempo ordinario.

Lc 4, 21-30.

Misioneros enviados.

Lucas el evangelista de la misericordia es también el evangelista que da las claves del enviado, del misionero, del que con su palabra y su vida debe llevar la buena noticia del amor de Jesús muerto y resucitado. 

Cristo como Elias y Eliseo es enviado no solo a los judíos sino a toda la humanidad sedienta del agua viva que brota del Corazón de Cristo y que nos lanza a las periferias a los que viven en todas las intemperies y necesidades.

Jesús nos enseña tres claves para identificarnos con su Corazón y con sus proyectos de amor misionero que subsisten de edad en edad.

Primero evangelizar desde las entrañas de su tierra, va a Nazaret donde se había criado y no tiene ningún complejo en proclamar la buena noticia s los pobres el Evangelio de la salvación para todos. 

Por otra parte va a ser un subrayado el que nos envía con signos pobres. Sera la clave de la evangelización el testimonio de una vida pobre y como Elías y Eliseo siempre en camino sorteando las dificultades con una confianza ilimitada en quien nos ha enviado porque es eterna su misericordia. La misión exige confianza plena en el Señor que nos envía, en la Iglesia que como Madre y Maestra es nuestra garante de comunión y caridad y el amor preferencial por los más pobres de los pobres, los que se pueden perder lo mejor de la vida que es conocer, amar y vivir a Cristo.       

 Finalmente el amor de Jesús siempre nos lleva a compartir con los más lejanos la alegría de un amor que no tiene fecha de caducidad y qué no olvida a nadie, sino que recorre kilómetros y kilómetros de esperanza para que nadie se quede fuera de la redención que Cristo ha traído a una humanidad que muere de hambre y sed y que no encuentra sentido a su deseo y nostalgia infinita de fe, de esperanza y de amor.

 + Francisco Cerro Chaves   Obispo de Coria-Cáceres

 

 

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

Es una antigua tradición en la Iglesia preparar la fiesta de San José, el 19 de marzo, con la contemplación de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante los siete domingos anteriores a su fiesta.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

De la mano de san José iremos contemplando los dolores: aquellos momentos en los que tuvo que pasar las pruebas que el Señor le tenía preparadas, los momentos que se entregó de forma plena al querer de Dios, aun sin comprender del todo lo que tenía guardado para él.

También iremos meditando los gozos de san José: la alegría y la felicidad de compartir su vida junto a su esposa, la Santísima Virgen y el Niño. El gozo de saberse en las manos de un Dios que le había escogido para tan gran tarea.

Los cristianos siempre han visto en san José un ejemplo de entrega y de fe en Dios y podemos considerarlo maestro de oración. Fue él, después de la Virgen, quien más de cerca trató al Niño Dios, quien tuvo con él el trato más amable y sencillo.

 

Antífona (para todos los días):
¡Oh feliz Varón, bienaventurado José!
A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios,
a quién muchos quisieron ver y no vieron , oir y no oyeron,
sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por nosotros bienaventurado San José.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

PRIMER DOMINGO
Oh castísimo esposo de María, glorioso San
José: qué aflicción y angustia la de vuestro corazón
en la perplejidad en que estabais, sin saber si debíais
abandonar o no a vuestra esposa sin mancilla.
Pero cuál no fue también vuestra alegría, cuando
el ángel reveló el gran misterio de la Encarnación.
Por ese dolor y gozo, os pido consoléis nuestro
corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con
la alegría de una vida justa y de una santa muerte,
semejante a la vuestra, asistidos de Jesús y de María.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEGUNDO DOMINGO
Oh bienaventurado patriarca glorioso San José,
escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios
hecho hombre: el dolor que sentisteis, viendo nacer al
Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambio de pronto
en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los
ángeles, y al contemplar las maravillas de aquella noche
tan resplandeciente.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos
que después del camino de esta vida vayamos a
escuchar las alabanzas de los ángeles, y a gozar de los
resplandores de la gloria celestial.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TERCER DOMINGO
Oh ejecutor obedientísimo de las leyes divinas,
glorioso San José: la sangre preciosísima que el
redentor derramó en su circuncisión os traspasó el
corazón, pero el nombre de Jesús, que entonces se le
impuso, os confortó, llenándoos de alegría.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos el vivir
alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos con
el santísimo nombre de Jesús en el corazón y en los
labios.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

CUARTO DOMINGO
Oh santo fidelísimo, que tuvisteis parte en
los misterios de nuestra redención, glorioso San
José: aunque la profecía de Simeón acerca de los
sufrimientos que debían pasar Jesús y María, os causó
dolor a par de muerte, sin embargo, os llenó también
de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación
y resurrección gloriosa, que de ahí se seguiría para un
gran número de almas.
Por ese dolor y por ese gozo, conseguidnos ser
del número de los que por los méritos de Jesús y por la
intercesión de la bienaventurada Virgen María han de
resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

QUINTO DOMINGO
Oh custodio vigilante, familiar íntimo del Hijo de
Dios hecho hombre, glorioso San José: cuánto sufristeis
teniendo que alimentar y servir al Hijo del Altísimo,
particularmente en vuestra huída a Egipto, pero cuán
grande fue también vuestra alegría teniendo siempre
con vos al mismo Dios, y viendo derribados los ídolos de
Egipto.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos alejar
para siempre de nosotros al tirano infernal, sobre todo
huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de
nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para que,
ocupados en servir a Jesús y María, vivamos tan sólo
para ellos, y muramos gozosos en su amor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEXTO DOMINGO
Oh ángel de la tierra, glorioso San José, que
pudisteis admirar al Rey de los Cielos, sometido a
vuestros más mínimos mandatos; aunque la alegría
al traerle de Egipto se turbó por temor de Arquelao,
sin embargo, tranquilizado luego por el ángel vivisteis
dichoso en Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos la
gracia de desterrar de nuestro corazón todo temor
nocivo; de poseer la paz de la conciencia, de vivir
seguros con Jesús y María, y de morir también asistidos
de ellos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SÉPTIMO DOMINGO
Oh modelo de toda santidad, glorioso San José,
que, habiendo perdido sin culpa vuestra al Niño Jesús,
le buscasteis durante tres días con profundo dolor, hasta
que lleno de gozo le encontrasteis en el Templo, en
medio de los doctores.
Por este dolor y gozo os suplicamos, con palabras
salidas del corazón, intercedáis en nuestro favor, para
que no nos suceda jamás perder a Jesús por algún
pecado grave. Mas si por desgracia le perdiéramos,
haced que le busquemos con tal dolor, que no nos
deje reposar hasta encontrarle favorable, sobretodo en
nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el cielo y cantar
eternamente con Vos sus divinas misericordias.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

FINAL (para todos los días): Acordaos: Oh
purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío
San José, que jamás se oyó decir que haya dejado
de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a
vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta
confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo
a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor.
No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas
piadosamente. Amén.

Oración: Oh Dios, que por providencia inefable
os dignasteis escoger al bienaventurado José para
esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos
concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra
como a nuestro protector, merezcamos tenerle por
intercesor en los cielos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria, por las intenciones del Papa.

Es conveniente hacerlo confesando y comulgando.

by primeroscristianos.com

 

Dios y Einstein, otra vez

Ernesto Juliá

Albert Einstein

photo_camera Albert Einstein

Hace ya unas semanas, publique unas letras tituladas “El “pequeño Dios” de Einstein”, a propósito de una frase del genial científico sobre Dios, que figuraba en una carta suya vendida en una subasta por cerca de tres millones de dólares: Recojo de nuevo sus palabras: “La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana”.

Después de señalar que la frase, en mi opinión, carecía de sentido porque se basaba en una concepción del hombre que sería inconcebible si Dios no existiera; comenté que era una pena que una mente tan preclara científicamente no se hubiera dado cuenta de que sin Dios, la criatura, el hombre, no sólo carece de sentido, es que ni siquiera se puede explicar su existencia.

De Einstein se seguirá hablando años, y siglos. Y no solo de su labor científica sino también de su persona y también de sus creencias. En alguna nota biográfica se afirma que sus creencias pueden considerarse como: ateísmo, agnosticismo, judaísmo. Y, como murió en 1955 se seguirán diciendo muchas opiniones sobre este particular, vista la relevancia y la influencia de su obra.

Una lectora me ha enviado un artículo del sacerdote Josep M. Alimbau Argila, en el que recoge una nota escrita sobre la fe en Dios, que Einstein dejó muy clara, para lección de todos, y que me mueve a rectificar lo que dije en el otro artículo. Escribió:

“La generalizada opinión, según la cual yo sería un ateo, se funda en un gran error. Quien lo deduce de mis teorías científicas, no las ha comprendido. No solo me ha interpretado mal, sino que me hace un mal servicio, si él divulga informaciones erróneas a propósito de mi actitud para con la religión”. Y añadía: “Yo creo en un Dios personal y puedo decir, con plena conciencia, que en mi vida, jamás he suscrito una concepción atea” (El documento está firmado por Albert Einstein, y aparece en: Deutsches Pfarrblatt, Bundes-Blatt der Deutschen Pfarrvereine, 1959, 11.).

Es muy conocida de todos la frase que también Einstein pronunció, sobre que “Dios no juega a los dados” a propósito de las leyes de la naturaleza; frase que está corroborada con otra consideración suya más explícita: “A todo investigador profundo de la naturaleza no puede menos de sobrecogerle una especie de sentimiento religioso, porque le es imposible concebir que haya sido él el primero en haber visto las relaciones complicadísimas que contempla. A través del universo incomprensible se manifiesta una inteligencia superior infinita”.

Y, efectivamente, esa “inteligencia superior infinita” no puede corresponder a otro Ser que a un Dios personal, a Quien cualquier ser humano, criatura suya, puede dirigirse con toda confianza y sencillez. Un Dios que nos habla desde su Creación; que nos habla desde el fondo del corazón de cada uno de nosotros, un Dios que nos trata y nos quiere como un Padre -paternal y maternalmente- en el sentido más profundo de la palabra.

Ciencia y Fe se contraponen solamente en la cabeza y en el corazón de las personas, científicos o no científicos, que se obstinan en que el mundo, la creación, provienen de un azar curioso partiendo de una “nada” que, a la vez podría haberse originado en otro azar, y de otra “nada”. Y así, sucesivamente.

Einstein, al menos, fue humilde y aceptó la realidad de Dios. ¿Qué Dios? Por lo que se ha escrito sobre estas cuestiones me da la impresión de que ya no sabemos más: es una “secreto” que ha quedado escondido entre Einstein y Dios.

ernesto.julia@gmail.com

 

Embarazo, aborto espontáneo y provocado: su influencia en la salud y en la mortalidad de las madres

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

febrero 01, 2019 21:05RedacciónBioética y defensa de la familia

Varios estudios han analizado la posible relación entre el historial de embarazos, abortos espontáneos y abortos provocados y el riesgo de sufrir determinados trastornos, así como las tasas de mortalidad en determinadas poblaciones de mujeres.

Una revisión sistemática, muy robusta estadísticamente, ha tratado de aglutinar estos estudios con el fin de extraer conclusiones representativas sobre la incidencia de los abortos, tanto espontáneos (“miscarriage”) como provocados (“terminations of pregnancy” (TOP))- en la frecuencia de aparición de determinados problemas de salud y tasas de mortalidad subsiguiente en las mujeres que han experimentado un embarazo, así como la posible relación entre el número de embarazos no finalizados y el incremento de estos riesgos en una misma mujer.[1]

 

El estudio ha seleccionado un total de 68 trabajos que han relacionado la tasa de embarazos que acaban en nacimientos y los que terminan en aborto, con la prevalencia de trastornos y mortalidad en las mujeres afectadas.

Del análisis de los datos ofrecidos en los diferentes trabajos seleccionados, los autores extraen la conclusión de que puede establecerse una correlación entre abortos, tanto espontáneos como provocados, e incremento en el riesgo de muerte o la aparición de determinados trastornos en las mujeres analizadas. Además, este riesgo parece ser dosis-dependiente, siendo significativamente mayor en aquellas mujeres que han tenido dos o más pérdidas en embarazos previos.

Mayor riesgo de muerte tras un aborto provocado

El riesgo de muerte durante el embarazo y en el año posterior al aborto se compara con el de aquellas mujeres que han dado a luz a un hijo vivo. En las mujeres que han sufrido un aborto provocado (TOP) este riesgo es un 170 % mayor respecto de las que han dado a luz a un hijo vivo. El riesgo es un 84 % mayor respecto de los partos a término en el caso de abortos espontáneos. Es decir, la pérdida de un hijo tras un aborto provocado presenta el doble de riesgo de muerte en el año posterior al mismo respecto del de un aborto espontáneo.

La comparación de los grupos de mujeres que han sufrido abortos, espontáneos o provocados, con el de las que han dado a luz a hijos vivos, resulta también reveladora. Este metaanálisis muestra que la mortalidad de las mujeres que han sufrido un aborto, espontáneo o provocado, es más del doble de la de aquellas que han tenido un hijo vivo. Una vez más, el riesgo que presentan las mujeres que sufren un aborto provocado es netamente superior al del grupo que ha sufrido abortos espontáneos.

Algunas de las causas de muerte en estas mujeres son suicidio, accidentes u homicidios. Existe una correlación entre aborto e incremento en la aparición de conductas autodestructivas, que pueden estar detrás de las causas de muerte mencionadas. En un estudio realizado en el Reino Unido, se revela que un elevado porcentaje de muertes accidentales relacionadas, eran debidas a sobredosis de drogas.

Un resultado revelador de este metaanálisis es el efecto “protector” que tienen los embarazos a término respecto del riesgo de muerte, pues la mortalidad es inferior en las mujeres que han sido madres respecto de las que no han tenido embarazos.

En cuanto a la posibilidad de una relación del número de abortos por mujer con su tasa de mortalidad posterior, este estudio muestra lo siguiente: El ratio de tasa de mortalidad en mujeres que han tenido 3 o más abortos provocados es de 2.92 respecto del grupo de referencia correspondiente a mujeres que no han sufrido ninguno. Para dos abortos es de 2.14, siendo de 1.45 en el caso de un solo aborto. Estos datos son superiores a los del grupo de mujeres que han sufrido abortos espontáneos, que son, respectivamente de 2.51, 1.87 y 1.44.

En el caso de las mujeres que han dado a luz a hijos vivos, el riesgo es menor con respecto a las que no han quedado embarazadas, con ratios de 0.69 para las madres de 3 o más hijos, y 0.54 para las de dos. No existen datos estadísticamente significativos para las madres de un solo hijo.

Los autores revelan la dificultad para encontrar estudios que relacionen el riesgo de mortalidad subsiguiente a la práctica de abortos, manifestando que los esfuerzos por legalizar y extender las prácticas abortivas pueden estar dificultando la investigación y publicación de estudios que traten de establecer esta relación.

Por último, las mujeres que son coaccionadas para practicar un aborto tienen un mayor riesgo de padecer serias complicaciones, incluidas las tendencias auto-destructivas. Las cifras de suicidios, que son menores en las mujeres que han dado a luz, se disparan especialmente en aquellas que han sufrido abortos provocados, tal como muestra esta revisión.

Causa-efecto entre aborto provocado y diversos problemas de salud

El establecimiento de una relación causa-efecto entre aborto provocado y diversos problemas de salud en las mujeres que lo padecen ha sido establecida en estudios previos.[2] La presente revisión sistemática analizada extiende el análisis hacia las tasas de mortalidad relacionadas con el aborto, y lo hace con una alta fiabilidad estadística por lo que sus conclusiones deberían tenerse en cuenta tanto a la hora de evaluar la necesidad de procurar una atención específica a las mujeres que han sufrido un aborto con el fin de prevenir los efectos indeseables que se detallan en este trabajo, como en la información que debe facilitarse a las mujeres y personal médico implicados en las prácticas abortivas.

 

Las consecuencias, especialmente negativas en casos de abortos provocados de repetición, deberían hacer reflexionar tanto a la comunidad científica, como a los organismos reguladores, acerca de las nefastas consecuencias del aborto, que más allá de procurar la muerte de un inocente, multiplica los riesgos para la salud y la vida de las mujeres que lo practican. Esta información debe facilitarse indefectiblemente a las mujeres que abortan con el fin de que puedan ejercer su derecho de autonomía conociendo las consecuencias de sus decisiones, hoy no bien informadas o directamente omitidas en la información suministrada.

Debe subrayarse también la evidencia mostrada en este trabajo acerca del efecto protector que tienen los embarazos a término sobre la salud y la esperanza de vida de las mujeres, tanto respecto de las que no tienen hijos como de las que sufren abortos.

Julio Tudela

Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

Santa Teresita

Daniel Tirapu

Santa Teresita

photo_camera Santa Teresita

Cuando era joven intenté leer, historia de un alma. No pude, con el ímpetu de la juventud y la falta de equilibrio y madurez, me pareció un libro acaramelado, historias de monjitas.

¡Qué error, inmenso! Santa Teresita es una gran santa, vivió 24 años sólo y es doctora de la Iglesia. La sencillez, la infancia espiritual, el amor han abierto caminos inmensos de espiritualidad. A la vez, es patrona de las misiones, porque desde su humilde convento, hablaba de cataratas, de selvas, de océanos inmensos.

¿De dónde provenía esa grandeza, en un humilde monasterio con un pequeño jardín? De su alma grande, que en Dios le hacía ver todo. Hasta cuando se dormía en la oración, pensaba que dónde mejor dormir que en las manos de su Dios. Perdona por mis ímpetus ridículos, y ayúdame a ser un niño delante de Dios.

 

El problema de la vejez: ¿Madurez o decadencia?

Nuestra época se avergüenza de la vejez. Este sentimiento está tan radicado que, incluso lo que se relaciona de lejos con ella, desagrada.

Así, en la medida de lo posible, se evita hasta parecer tener edad madura. Todo el mundo quiere parecer joven. Y no son raros los que buscan parecer jovencitos.

En estas afirmaciones no hay ninguna exageración. Basta que cada uno mire en torno de sí, y quizá hacia sí mismo.

Winston Churchill a los 34 años. Es indiscutiblemente un joven bien presentado, inteligente, de futuro.

Churchill en su juventud, a los 34 años

Todo el maquillaje femenino representa un esfuerzo no sólo en el sentido de disminuir la edad, sino de aparentar – tanto cuanto el implacable rigor de la naturaleza lo permita – una juventud casi próxima de la adolescencia.

Los colores y las formas de los trajes, las actitudes, los gestos, el lenguaje, los temas de conversación, la risa, todo en definitiva es explotado en el sentido de acentuar esa impresión.

Los hombres no usan maquillaje, sino a veces en los bigotes y en las sienes.

Pero cada vez más los trajes típicos de la edad madura van siendo por ellos abandonados: las líneas severas, los colores discretos, el estilo sobrio va cediendo lugar a los modos deportivos, a los colores claros, a las líneas juveniles.

Esto se nota sobre todo en la playas de baño, donde no es raro ver a graves profesores, políticos de renombre, banqueros maduros, vestidos precisamente como los nietos: pies semi- descalzos, cabello al viento, blusa de color amarillo canario, pantalón azul celeste que no llega ni de lejos a la rodilla, mostrando los pelos de los brazos y de las piernas, risa burlona en la boca vieja, una luz falsa mantenida a la fuerza en los ojos cansados, y en todo un tremendo esfuerzo para ocultar una edad que pertinazmente se muestra, se afirma, se proclama a sí misma por todos los poros.

¿Y por qué todo esto?

Antes de nada porque el hombre pagano de nuestros días vive para el placer, y la edad del placer es por excelencia la juventud; por lo menos para los que no comprenden que la juventud, como escribió un cierto autor, no fue hecha para el placer sino para el heroísmo.

Pero hay otra razón. Es que la vejez, si puede representar la plenitud del alma, es ciertamente una decadencia del cuerpo.

Y como el hombre contemporáneo es materialista y tiene los ojos cerrados para todo lo que es del espíritu, claro está que la vejez ha de causarle horror.

Churchill en su vejez: su mirada profunda, un porte, una seguridad; y una fisonomía que tiene una fuerza hercúlea

Churchill en su vejez: su mirada hace pensar en unl león

Pero la realidad es que si un hombre supo durante toda su vida crecer no sólo en experiencia, sino en penetración de espíritu, en sentido común, en fuerza de alma, en sabiduría, su mente adquirirá en la vejez un esplendor y una nobleza que se translucirá en su rostro y será la verdadera belleza de sus últimos años. Su cuerpo podrá sugerir el recuerdo de la muerte que se aproxima.

Pero en compensación su alma tendrá brillos de inmortalidad.

Ejemplo memorable de lo que afirmamos es Sir Winston Churchill, a cuya inteligencia rutilante de lucidez, a cuya voluntad de hierro un gran pueblo confió la más difícil de las tareas que es reerguir un Imperio decadente

Nuestra primera fotografía lo presenta a los 34 años. Es indiscutiblemente un joven bien presentado, inteligente, de futuro. Pero ni su mirada tiene la profundidad, ni el porte, ni la seguridad; ni la fisonomía la fuerza hercúlea de la fotografía de Churchill en su vejez, que presentamos en segundo lugar.

La juventud sin duda se fue, y con ella la lozanía. Pero el alma creció mientras el tiempo marcaba implacablemente el cuerpo.

Y este alma es por sí sola la columna sobre la cual reposa todo un Imperio.

Esta es – incluso en el orden meramente natural – la gloria y la belleza de envejecer.

¡Cuantos y cuanto más decisivos serían esos comentarios si quisiésemos considerar los aspectos sobrenaturales del asunto!

Plinio Corrêa de Oliveira

 

El encanto de la Vejez

Francisco Lucas Mateo Seco

Elencabtodelavejez.encuejtra.com.int

«Al atardecer se levantará para ti una especie de luz meridiana, y cuando creyeres que estás acabado, te levantarás cual estrella matinal. Estará lleno de confianza por la esperanza que te aguarda»(Job 11, 17-18)

SER ANCIANO implica haber vivido una prolongada existencia, encontrarse al final de un largo viaje, quizá demasiado cansado. La ancianidad es también tiempo de despedidas. Las cosas y los afanes le van dejando a uno. También la gente querida que ha partido antes que nosotros. Con frecuencia, como recuerda Ovidio, se siente el abandono de quienes más nos debían. La ancianidad es antesala natural de la muerte y del juicio divino; antesala, según el plan de Dios, del gozo y descanso eternos. Pero no se puede olvidar que la ancianidad pertenece todavía al tiempo del peregrinaje terreno. Es, por tanto, tiempo de prueba, tiempo de hacer el bien, tiempo de labrar nuestro destino eterno, tiempo de siembra. No puede concebirse la vejez como una época fácil de nuestra vida. A los trabajos propios del peregrinaje sobre la tierra —eso es la vida humana— se suman la progresiva pérdida de fuerzas, la inercia de cuanto se ha obrado anteriormente, los característicos defectos de la vejez contra los que es necesario luchar, los inconvenientes que plantea este siglo nuestro tan inhumano.

Es inevitable envejecer; pero no se puede ser buen anciano —y son tan necesarios— sin mucha gracia de Dios y sin una continua lucha personal. Por ello, la vejez, que es tiempo de serena recogida de frutos, puede ser también tiempo de naufragios. Se atribuye al general De Gaulle esta descripción amarga de la ancianidad: «La vejez es un naufragio.» La frase debe calificarse en ocasiones como de muy justa. No es sólo un naufragio de las fuerzas físicas o una disminución paulatina de las mismas fuerzas morales: inteligencia y voluntad. Es un naufragio de todo el hombre. Digamos que en la vejez puede revelarse con todas sus fuerzas —y sin piadosas vendas que lo oculten—el naufragio de toda una vida. Tantas veces el estrepitoso derrumbamiento moral de la vejez muestra que se naufragó en la adolescencia, en la juventud, en la madurez. Metido en la corriente de la vida, se intentó almacenar, como el cocodrilo, las pequeñas piezas cobradas en sórdidas cacerías, y el paso del tiempo lo único que hace es difundir su olor a podrido.

En oposición a la adolescencia —que es tiempo de promesas y de esperanzas, tiempo en que el ensueño desdibuja los perfiles de las cosas y de las acciones—, la ancianidad es tiempo de recuento, de verdad desnuda, de examen de conciencia. Y aquí radica no poco de su utilidad y de su grandeza. Digamos que la misma debilidad de la vejez es su mayor fuerza y, a una mirada cristiana, uno de sus principales encantos.

Y no es que sea aceptable la concepción heideggeriana del hombre como un ser-para-la-muerte, un ser que alcanzase su realización en la propia destrucción. Quédese esto para quienes conciben al hombre como un ser vomitado con la amargura de quien se cree hijo del azar y no de una omnipotente y amable sabiduría creadora. E1 hombre no es fruto del azar. Su misma estructura material ha sido delineada por la sabiduría amorosa del Creador; infundióle Dios un alma inmortal, capaz de conocer y de amar trascendiendo lo efímero, capaz de desear una vida y un amor eternos. El hombre fue creado para vivir, y no para envejecer o morir.

Y sin embargo, la misma debilidad de la vejez —que es un mal, en cuanto que es carencia de vida— es su mayor fuerza. Lejanos ya los sueños de la adolescencia y los delirios de la juventud, el anciano puede enfrentarse a la verdad con una sobriedad y con un realismo superiores a los de las demás épocas de la vida. Se hace así más fácil descubrir con una nueva nitidez lo que es importante y lo que es intrascendente, distinguir lo fugaz de lo que permanece. La ancianidad pertenece al ciclo vital humano. Antesala de la muerte, la vejez prepara para el encuentro definitivo con Dios, para ese juicio divino que va a recaer sobre toda nuestra existencia.

La debilidad inherente a la vejez ayuda a despojarse de todo vano afán, de toda estúpida soberbia. Si a lo largo de la existencia el hombre superficial ha podido olvidarse de su humilde origen, de que ha sido hecho, de que es una débil criatura, la vejez le otorga una oportunidad inmejorable para volver al sentido común, a la contemplación de las realidades elementales. La ancianidad facilita el cumplimiento de aquella primera regla del ideal apolíneo —conócete a ti mismo—, expresión que en su sentido inicial quería decir: conoce tus limitaciones, tu condición mortal respecto a los inmortales, para que no te rebeles contra ellos. En definitiva, es buena época la ancianidad para que Dios siga colmando aquel deseo suplicante que formulaba San Agustín: Domine, noverim me, noverim te; que me conozca a mí, que te conozca a Ti, Señor.

La ancianidad es tiempo de recoger frutos y tiempo de siembra. Siendo un mal, Dios la ha permitido, porque de ella pueden surgir bienes superiores. E1 dolor, la soledad, la sensación de impotencia, se convierten —tantas veces— en imprescindible colirio para curar los ojos del alma y abrirlos a las realidades trascendentes. También la ancianidad está bajo la mano providente y amorosa de nuestro Padre Dios.

La medicina divina es enérgica, pero el hombre sigue siendo hombre y libre: puede no aprovecharla. Es posible que quien naufragó a lo largo de toda su vida naufrague también en esta última época, ya cercana la última batalla entre el pecado y Dios, en que se juega la suerte eterna. El proceso de involución, que se inició con el primer pecado y que ha podido irse acelerando —generalmente por la pereza y la soberbia—, puede seguir avanzando, y la egolatría terminar en un lamento estéril por el ídolo caído. Se avanzaría así, casi inexorablemente, hacia el endurecimiento total del corazón, precursor del infierno. Y es que la ancianidad, como toda época de la vida, puede ser bien vivida o mal vivida; pero es una época quizá fatigosa —¿cuál no lo es?—, en la que Dios nos espera, nos asiste, llama a la puerta de nuestro corazón, y en la que tiene más importancia de lo que a veces sospechamos la respuesta de nuestras libres decisiones.

No es la vejez una época vacía o inútil. Es época de lucha ascética, de heroísmo, de santidad. A pesar de la decadencia física, la gracia de Dios rejuvenece el alma con fuerzas sobrenaturales, hacienda la santidad tan asequible como en la adolescencia.

Pero decíamos que, a una mirada cristiana, la ancianidad tiene un encanto especial, como la niñez, la enfermedad o la pobreza. En efecto, si cada hombre es Cristo, los débiles lo son especialmente. Dios, que es misericordioso con todas sus criaturas, siente una ternura especial por las más desamparadas. Los enfermos, los niños, los ancianos son de una forma especial el mismo Cristo que nos sale al encuentro. Resuenan con fuerza eterna aquellas palabras del Maestro en la descripción del juicio final: «Venid, benditos de mi Padre, entrad a poseer el reino que os está preparado desde el principio del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber (…); estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; (…) En verdad os digo, cuantas veces se lo habéis hecho a uno de los más pequeños de estos mis hermanos, a mí me lo habéis hecho» (Mt. 25, 34-40)

Los ancianos constituyen en realidad una parte importante del tesoro humano y sobrenatural de la humanidad entera. La picaresca de un mundo deshumanizado —precio inherente al ateísmo— se esfuerza en poner de relieve que los ancianos son una carga, subrayando sus defectos. A este triste materialismo hedonista sólo hay un yugo que no le parece insoportable: la esclavitud a placeres desnaturalizados en un frenesí cada vez más insaciable.

No es verdad que los ancianos sean inútiles o constituyan una carga difícil de soportar, aunque a veces su misma debilidad material les convierta en ocasión de que los hombres y la sociedad entera practiquen con ellos la virtud de la caridad en cumplimiento de unas dulces obligaciones que, casi siempre, dimanan de estricta justicia. ¡Ellos, en cambio, aportan tantas cosas con su presencia! Nos dieron mucho, cuando se encontraban en plena fuerza; nos lo dan ahora, en el ocaso de su vida, con su presencia venerable, con su sufrimiento silencioso, con su palabra acogedora. Privar a la humanidad de los ancianos sería tan bárbaro como privarle de los niños. Dios cuenta con los ancianos para el bien de todos nosotros. Ellos son útiles en tantas cosas humanas; son útiles, sobre todo, en el aspecto sobrenatural. Forman parte del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y lo enriquecen con su santidad, con su oración, con sus sacrificios. Si ninguna vida es inútil a los ojos de Dios, mucho menos puede serlo la de aquellos que sufren física o moralmente. Estas vidas, en las que se refleja con especial vigor la Cruz de Cristo, adquieren a la mirada divina un relieve y un valor inexpresables.

Los ancianos, vivificados par la gracia de Dios, pueden ejercer ese «sacerdocio real» de que habla San Pedro (1 Pedr 2, 5 ), ofreciendo su vida —unidos a Cristo— como acción de gracias, como impetración, como reparación. La vida, entonces, se ennoblece, y el alma descubre horizontes de universalidad insospechados. Se puede palpar lo certero de esta afirmación de monseñor Escrivá de Balaguer: «Si sientes la Comunión de los Santos —si la vives— serás gustosamente hombre penitente. Y entenderás que la penitencia es gaudium etsi laboriosum —alegría, aunque trabajosa—, y te sentirás aliado de todas las almas penitentes que han sido, y son y serán» (Camino, n. 548~.

Es la vejez tiempo de sufrimiento, tiempo de santidad, tiempo de hacer el bien. Es la vejez, también, tiempo de despedida; y en las despedidas se suelen decir las cosas más importantes. No es la vejez —no puede ser— tiempo de jubilación en lo que se refiere a la ayuda humana y sobrenatural a los demás. Aunque las circunstancias han cambiado, permanecen en su sustancia las mismas obligaciones y los mismos lazos entrañables que fuimos adquiriendo durante la vida. Ningún bien nacido puede recordar a sus padres, ya ancianos, sin conmoverse. Cuando la muerte nos los arrebata, sentimos una irreparable pérdida, nos duele la orfandad, aunque les sabemos en el cielo. No es sólo la sensación lógica de haber perdido la tierra donde hundíamos nuestras raíces; es, por encima de eso, el claro convencimiento de que con ellos se nos ha ido el cariño más desinteresado, de que hemos perdido nuestra mejor custodia. Nos damos cuenta, quizá demasiado tarde, de que, a pesar de su invalidez, eran nuestro mejor tesoro, de que con su presencia nos hacían mucho bien. Nos conforta la seguridad de que, ahora de una forma invisible, nos siguen custodiando desde el cielo, de que conservamos los mismos vínculos, ahora más queridos y beneficiosos. Y nos queda el orgullo de que en ningún momento, ni siquiera en los de su mayor postración, nos fueron inútiles. Su rostro deseado, surcado por las arrugas de tantos sufrimientos, es ahora una de esas pequeñas luces que iluminan indeficientemente la noche de nuestra vida. De su mano —que antaño nos enseñó a andar— y de la mano de Santa María, que es Madre del Amor Hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza (cfr Eccli. 24, 24), podemos aprender —aún en nuestra misma ancianidad— esas lecciones que son las que más importan, las que orientan toda la vida hacia su verdadero centro: hacia esa Hermosura, esa Bondad y ese Poder indeficientes de nuestro Padre-Dios; hacia esa fecundidad del espíritu que no mengua cuando el vigor de la carne muere.

 

 

Cómo fomentar la autoestima en tus hijos

 

COMOFOMENTARLAUTOESTIMAENTUSHIJOS.ENCUENTRA.COM.INTEnseñar a los niños a valorarse, respetarse y tratarse con cariño es clave para su desarrollo. Descubre qué puedes hacer para que los niños crezcan confiando en sí mismos y en su potencial.

Ayudar a los niños a que construyan una fuerte autoestima es una de las tareas más importantes que tienen los padres. Enseñarles cómo valorarse, respetarse y tratarse con cariño es clave desde los primeros años de su vida. Ahora bien, ¿cómo hacerlo?

Los padres son las personas más importantes para sus hijos. Son quienes ejercen la mayor influencia en la compleja pero bonita tarea de conocerse a sí mismos, el sostén desde el que descubrir el mundo y al que recurrir cuando se sienten perdidos. Quienes les proporcionan el espejo para comenzar a reconocerse. Por ello, es tan importante que comiencen a cultivar en ellos la aceptación. 

Los padres suelen ser la fuente de confort y seguridad para los niños.

La necesidad de sentirse seguros

A menudo, los niños buscan la aprobación de sus padres para sentirse queridos y aceptados. Necesitan saber que están de acuerdo con ellos, que les dan permiso para sentirse seguros de sí mismos. La cuestión es enseñarles a regular esa necesidad para que poco a poco vayan siendo más autónomos e independientes. El problema es cuando esta se vuelve demasiado intensa y perdura con el paso de los años, ya que se puede crear una especie de dependencia hacia la aprobación de los demás para actuar.

Así, cuando los padres aceptan a sus hijos tal y como son, los valoran y aprecian, les proporcionan un escudo psicológico que les protegerá de por vida. Pero lamentablemente, no siempre es así. No todos los padres son capaces de cubrir las necesidades emocionales de su hijos. No obstante, siempre puede aprenderse el maravilloso arte de la aceptación, aun en la adultez.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los niños aprenden de sus padres, de los comportamientos que manifiestan, las palabras que dicen y los gestos que representan. Así, si todo este conjunto de respuestas tienen como hilo conducto al amor, el cariño y la seguridad, los niños interiorizarán que son valorados, queridos y respetados, es decir, que son tenidos en cuenta. Estas serán sus primeras lecciones de valía y buena autoestima.

Un aspecto a tener claro es que la aceptación no conlleva resignación, es decir, a veces es necesario establecer límites en la educación de los más pequeños. Eso sí, lo importante es que no dejemos de transmitir el mensaje de que son aceptados tal y como son, reconociendo tanto sus valores como dificultades.

Ahora bien, si los niños son tratados desde el desprecio, la agresividad o la indiferencia alimentarán en su interior la desesperanza, el rechazo o el sentimiento de abandono. De esta forma, aprenderán que no son queridos, sino invisibles y su autoestima se verá perjudicada. Por tanto, es importante:

  • Reconocer su potencial en lugar de señalarles constantemente sus errores. Esto no quiere decir que no lo hagamos, pero siempre desde una perspectiva de oportunidad para crecer.
  • Evitar crear expectativas sobre su futuro, forma de ser y comportamientos.
  • Escucharles e interesarse por aquello que quieran compartir con nosotros, al igual que preguntarles y hacerles partícipes.
  • Reconocer y validar sus emociones. Si calificamos como “malos” sus sentimientos o hacemos que los repriman o nieguen, el resultado puede ser una baja autoestima, una conducta insincera y una pérdida de conexión con sus sentimientos. Por lo tanto, hay que valorar todo el abanico de emociones que experimenten, en lugar de valorar solo las positivas.

No obstante, también es importante evitar decirles cómo deben sentirse, así como compararles con sus compañeros, utilizar el sarcasmo, las amenazas y los castigos en repercusión a sus sentimientos, ya que lo único que estaríamos fomentando sería la negación u ocultación de cómo se sienten.

Cómo ayudar a los niños a que expresen su malestar

Fomentar una autoestima sana en los niños significa también enseñarles a expresar su malestar, sus emociones negativas, de manera adecuada, así como las diversas formas en las que pueden afrontarlas.

La autoestima implica conocerse y valorarse y esto no podemos hacerlo si olvidamos cuándo nos encontramos mal o estamos enfadados. Todo cuenta en el universo emocional. Por esta razón, a continuación indicamos una serie de claves que favorecerán la expresión de las emociones en los más pequeños:

  • Proporcionar un clima seguro y de aceptación que invite a los niños a expresar cómo se sienten.
  • Ayudarles en la expresión de su malestar. Por ejemplo, a través de actividades como escribir, dibujar, contar un cuento, interpretar, etc.
  • Contarles una situación similar en la que nos sintamos igual que ellos, para así fomentar la idea de que lo comprendemos.
  • Ser un buen modelo en el afrontamiento de sentimientos intensos.
  • Ayudarles a sentirse bien en situaciones de decepción o derrota.

La importancia del lenguaje positivo

No debemos olvidar uno de los elementos más potentes que tienen los padres para fortalecer la autoestima de sus hijos: el lenguaje. La forma que tenemos de dirigirnos a ellos determina parte del vínculo que construimos.

En cada una de las interacciones que tenemos con los niños, de algún modo estamos reflejando nuestra identidad. Por ello, resulta tan importante prestar atención a las palabras y el tono de voz que utilizamos cuando nos dirigimos a ellos. Lo fundamental es que utilicemos un lenguaje positivo y sincero que fomente su autoestima.

Este tipo de lenguaje se compone de una descripción del comportamiento del niño pero libre de juicios, distinguiendo así su valía de su conducta. Además, hay que acompañarlo de cuál es nuestra reacción a lo que el niño ha realizado, es decir, cómo nos sentimos y qué pensamos sobre lo ocurrido. Y por último, señalar de algún modo que reconocemos y validamos cómo se siente.

Como vemos, ser padre implica ser instructor y formador de habilidades para vivir en el mundo. De esta forma, el uso de la disciplina resulta necesario. Ahora bien, esta no puede ser una agresión a la autoestima, sino un medio para crear un entorno seguro que facilite el aprendizaje y la autonomía.

 Por Gema Sánchez Cuevas

 

 

 

Una asignatura devaluada

El proyecto de ley de educación anunciado por la ministra del ramo, confirma lo que previamente se había aireado a propósito de la clase de Religión. La asignatura será de oferta obligada en el ciclo educativo, naturalmente los alumnos la elegirán libremente, y no se ofrecerá alternativa para quienes no quieran estudiarla. La calificación no computará para la obtención de becas ni para la nota media que cuenta para el acceso a la Universidad. Una asignatura que no computa es una asignatura devaluada.

Es evidente que el Gobierno no valora adecuadamente la aportación de esta asignatura a la formación integral de los alumnos, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de países europeos. Además, esta disposición contradice lo establecido por los Acuerdos entre España y la Santa Sede. Como ha dicho el nuevo Secretario General de la CEE, si hay algo que renovar lo lógico es hablarlo antes de tomar una decisión. Esperemos que del diálogo salga la luz.

Domingo Martínez Madrid

 

 

El hoy de España es Europa,

Ante los ‘desastres que estamos viviendo con el Brexit’ y los problemas que está provocando en la Gran Bretaña estos días, me parece interesante una reflexión.  “No quedan continentes por descubrir, ni océanos desconocidos que surcar”, dijo el Rey Felipe VI, pero España puede y debe seguir acometiendo tareas de extrema relevancia como “la lucha contra la pobreza y la ignorancia, la promoción del respeto a la dignidad de todo ser humano, el fomento de la igualdad, la prevención del cambio climático o de la degradación del planeta”.

El hoy de España es Europa, la defensa del derecho internacional y el compromiso con la libertad. Ese es el presente de una sociedad que debe custodiar y no despilfarrar lo que con tanto sacrificio ha conseguido. Aprendamos de los negativos personalismos y creer ser lo que fueron, que se están produciendo en Gran Bretaña.

José Morales Martín

 

 

La madurez de la vida cristiana

El Discurso que el Papa Francisco dirigía, previo a la Navidad, a la Curia Romana bien podría resumirse en el siguiente titular: “la madurez de la vida cristiana”. Con tanta dosis de realismo como de esperanza, el Papa miraba de frente las aflicciones que hoy aquejan a la Iglesia. Entre ellas abordaba con detenimiento los abusos de poder, sexuales y de conciencia, la infidelidad de quienes traicionan su consagración para sembrar la cizaña de la discordia. Combatir esa corrupción espiritual para que resplandezca la luz de Cristo, es tarea de todos. Pero en el discurso del Papa no dejaba de brillar el trigo abundante que crece en el campo de la Iglesia: el Sínodo de los jóvenes, las reformas en la curia, la transparencia en la toma de decisiones económicas. La Iglesia cuenta con nuevos Santos y beatos, con nuevos bautizados y consagrados, con nuevos matrimonios y con amplias redes de ayuda a los excluidos.

Enric Barrull Casals

 

LA FLOR DE PASCUA Y SU HISTORIA

 

Pocos símbolos hay más propios de la Navidad que esta planta de color rojo intenso que vemos en toda suerte de decoraciones. Ya también la han logrado de otros colores, simplemente para que aumente el consumo.

La Flor de Pascua es de origen mejicano y su nombre original, en el idioma nahuatl, era "Cuitlaxochitl", que significa “flor que crece en los desperdicios”. Yo la he visto en su entorno natural en la Península de Yucatán

Desde el siglo XVII forma parte muy notable de las celebraciones navideñas mejicanas. La historia de cómo adquirió ese papel y la forma en la que salió de Méjico para ser conocida en todo el mundo es digna de ser conocida.

Cuenta la leyenda que Pepita, una niña mejicana muy pobre, no tenía un regalo que ofrecerle al Niño Jesús durante las celebraciones de la Nochebuena. Mientras caminaba lentamente hacia la iglesia con el corazón apesadumbrado, un ángel acudió a consolarla, diciéndole: "Piensa que el más humilde de los regalos, si es ofrecido con amor, será más que bienvenido ante los ojos de Jesús".

No sabiendo qué otra cosa hacer, Pepita se arrodilló al borde del camino y recogió un puñado de hierbas con las que formó un ramo. Cuando lo miró de reojo, la niña se sintió aún más triste y avergonzada por la pobreza de su ofrecimiento y, al entrar en la pequeña iglesia del lugar, no pudo evitar que se le escapara una lágrima.

Pero a medida que se acercaba al altar y se arrodillaba para colocar el ramo a los pies del pesebre, sentía que su espíritu se elevaba recordando las amables palabras del ángel.

De repente, el ramillete de hierbas estalló en flores de color rojo intenso, y todos los presentes estuvieron seguros de estar presenciando un milagro. A partir de ese día, esas plantas rojas brillantes se conocieron como Flores de Pascua y jamás dejaron de florecer en esas fechas.

El primer embajador de los EE.UU. en Méjico, Mr. Joël Roberts Poinsett, que además de diplomático era un entusiasta botánico aficionado, fue quien llevó la planta a su país, en 1828, y allí rápidamente adquirió gran popularidad. A causa de este éxito, se le pidió a William Prescott, un famoso historiador y horticultor, que sugiriera un nombre para ella, asignándole el de "Poinsettia"  en honor a su "descubridor".

Casi un siglo más tarde llegó la primera planta a Europa donde recibió el nombre científico de "Euphorbia pulcherrima" o "la más hermosa de las euforbiáceas. Es curioso que en Egipto esta planta recibe el nombre de "Bent-el-Consul", que significa “La hija del Cónsul”, en referencia también a Poinsett, que estuvo en allí como diplomático en 1860 y la llevó consigo en su viaje.

Un detalle que suele pasar por alto es que el color rojo de la Flor de Pascua no está en sus flores. Las que le han dado su popularidad son en realidad unas hojas pigmentadas, llamadas brácteas, de las que los aztecas obtenían tintes. Las flores son muy pequeñas y de un color amarillo verdoso.

Hoy en día es difícil imaginar una Navidad sin la presencia de abundantes cantidades de Flores de Pascua. En España se venden unos 6 millones de plantas cada año durante la temporada navideña.

Las poinsettias son cultivadas comercialmente en invernaderos, donde se consiguen ejemplares de varios colores, incluyendo blanco, amarillo, rosa y naranja.

No cabe duda que Mr. Poinsett no podía imaginar que sería recordado en todo el mundo, no por su trabajo como diplomático y político, sino como el hombre que dio a conocer al mundo una hermosa planta mejicana.

 

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NOTA: En un viaje que realicé a México con mi esposa (1993) y concretamente a la península de Yucatán, en una de las excursiones pudimos ver en tierra mexicana y en forma silvestre junto  a la selva de aquel lugar, esta planta, lo que me llamó la atención; pero en aquel momento no pude imaginar que era allí su lugar natural.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes