Las Noticias de hoy 31 Enero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 31 de enero de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 30 de enero de 2019 – Catequesis del Papa Francisco

El Papa narra su viaje a Panamá: Jóvenes, “belleza del rostro multiforme de la Iglesia”

Emiratos Árabes: El Papa se muestra “feliz” de visitar esta “tierra de convivencia y de encuentro”

Migración: Para resolver el problema, el Papa insta a ayudar a los países de origen

CRECER EN VIDA INTERIOR: Francisco Fernandez Carbajal

“No te crees necesidades”: San Josemaria

Algo grande y que sea amor (V): ¿Cómo se descubre la vocación?: José Brage

Torreciudad diseña un plan para su renovación en cinco años: ELENA FORTUÑO

Vivir el ahora de Dios: Ramiro Pellitero

La revelación de Dios sobre el matrimonio: Javier Coellar Ríos

PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO Y PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA: Javier López

Tips para evitar la violencia familiar: Lucia Legorreta

La importancia de los límites. Saber decir no sin sentirme culpable: Silvia del Valle Márquez

El combate espiritual: Marta Morales

DÍA DE LA POESÍA*: GERMAIN DROOGENBROODT

Pese a las amenazas de muerte: Jesús Domingo Martínez

Qué estamos haciendo mal para que esto suceda: Domingo Martínez Madrid

La libertad y el fin último: Jesús D Mez Madrid

Libertad de expresión, bancos y las autonomías: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Audiencia general, 30 de enero de 2019 – Catequesis del Papa Francisco

El orgullo de las familias panameñas “son los niños”

enero 30, 2019 20:22Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 30 enero 2019).- El Papa Francisco ha ofrecido una síntesis de su viaje apostólico a Panamá, donde ha celebrado la 34ª Jornada Mundial de la Juventud con jóvenes procedentes de los 5 continentes, más de 100.000 peregrinos internacionales y una participación de unos 500.000/70.000 fieles en total en algunas de las celebraciones principales, en Ciudad de Panamá, del 23 al 27 de enero de 2019.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/1-7-413x275.jpgLa audiencia general ha tenido lugar esta mañana, 30 de enero de 2019, a las 9:30 horas en el Aula Pablo VI  donde el Santo Padre Francisco ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo. Antes de la catequesis del Papa, se ha leído el pasaje bíblico del Evangelio según san Lucas 1, 38-39.

“Os invito a dar gracias conmigo al Señor por esta gracia que ha querido dar a la Iglesia y al pueblo de ese amado país”, ha invitado a todos los participantes en la audiencia general, agradeciendo la organización al Arzobispo de Panamá, Mons. José Ulloa, al Presidente de la República, Juan Carlos Varela, y a todas las personas que han hecho posible esta visita a Panamá.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/2-9-413x275.jpgOrgullo de los panameños

Lo que ha sorprendido al Papa es el orgullo de los panameños las nuevas generaciones: “Cuando pasaba el papamóvil, todos con los niños, los levantaban como diciendo: ‘¡Mirad mi orgullo, aquí está mi futuro!’. Y enseñaban a los niños. ¡Eran tantos!”, ha narrado el Pontífice.

“Pensé: ¡cuánta dignidad en este gesto y cuánto es elocuente para el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa! El orgullo de esa familia son los niños”, ha indicado.” La seguridad para el futuro son los niños. ¡El invierno demográfico sin niños es duro!”.

Confidencia del Papa

Asimismo, Francisco se ha detenido en cada momento vivido en la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá, y ha hecho una confidencia a los visitantes y peregrinos presentes en la audiencia general: “A mí me gusta mucho hacer el Vía Crucis porque es andar con María detrás de Jesús”. De este modo, “caminar con María detrás de Jesús cargado con la cruz es la escuela de la vida cristiana: allí se aprende el amor paciente, silencioso, concreto”, ha enseñado.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/Niños-413x275.jpgLos jóvenes son “hoy” para el mañana

La culminación de la JMJ y del viaje fueron la Vigilia y la Misa con los jóvenes, ha señalado Francisco. En la Vigilia “se renovó el diálogo vivo con todos los chicos y las chicas, entusiastas y también capaces de silencio y de escucha”, destacó.

El domingo por la mañana, en la gran celebración eucarística final, “Cristo resucitado, con la fuerza del Espíritu Santo, habló de nuevo a los jóvenes del mundo y los llamó a vivir el Evangelio en el hoy, porque los jóvenes no son el ‘mañana’; no, son el ‘hoy’ para el mañana”, ha recordado el Papa.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/3-8-413x275.jpgPor último, el Santo Padre ha narrado que el encuentro con todos los obispos de América Central fue para él “un momento de especial consuelo” y ha señalado el “fuerte valor simbólico” que tuvo la consagración del altar de la restaurada catedral de Santa María La Antigua, en Panamá.

RD

A continuación, ofrecemos la catequesis completa del Santo Padre, traducida al español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

***

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy hablaré de mi reciente viaje apostólico a Panamá. Os invito a dar gracias conmigo al Señor por esta gracia que ha querido dar a la Iglesia y al pueblo de ese amado país. Doy las gracias al Sr. Presidente de Panamá y a las otras autoridades, a los obispos, así como  a todos los voluntarios –había tantos-  por su calurosa y familiar bienvenida, la misma que hemos visto en la gente que en todas partes ha venido a saludar con gran fe y entusiasmo. Me ha llamado mucho la atención que la gente levantaba en  brazos a https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/4-6-413x275.jpglos niños. Cuando pasaba el papamóvil, todos con los niños, los levantaban como diciendo: “¡Mirad mi orgullo, aquí está mi futuro!”. Y enseñaban a los niños. ¡Eran tantos! Y los padres y las madres orgullosas de ese niño. Pensé: ¡cuánta dignidad en este gesto y cuánto es elocuente para el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa! El orgullo de esa familia son los niños. La seguridad para el futuro son los niños. ¡El invierno demográfico sin niños es duro!

El motivo de este viaje ha sido  la Jornada Mundial de la Juventud; sin embargo a los encuentros con jóvenes se han entrelazado otros con la realidad del país: las autoridades, los obispos, los jóvenes reclusos, los consagrados y una casa-familia. Todo ha estado como “contagiado” y “amalgamado” por la alegre presencia de los jóvenes: una fiesta para ellos y una fiesta para Panamá, y también para toda América Central, marcada por tantos dramas y necesitada de esperanza y de paz, y también de justicia.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/10-1-413x275.jpgEsta Jornada Mundial de la Juventud estuvo precedida por el encuentro de  los jóvenes de los pueblos nativos y afroamericanos. Un hermoso gesto: han estado cinco días de encuentro, los jóvenes indígenas y afro-descendientes. Son muchos en esa región. Han abierto la puerta a la Jornada Mundial. Y esa es una iniciativa importante que ha mostrado todavía mejor el rostro multifacético de la Iglesia en América Latina: América Latina es mestiza. Luego, con la llegada de grupos de todo el mundo, se formó la gran sinfonía de rostros e idiomas, típica de este evento. Ver todas las banderas desfilar juntas, danzar en las manos de los jóvenes alegres por  encontrarse es un signo profético, un signo que va en contra de la triste tendencia actual de los nacionalismos conflictivos, que levantan muros y se cierran a la universalidad, al encuentro entre los pueblos. Es una señal de que los jóvenes cristianos son levadura de  paz en el mundo.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/7-1-413x275.jpgEsta JMJ ha tenido una fuerte huella mariana, porque su tema eran las palabras de la Virgen al Ángel: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra “(Lc. 1, 38). Fue impresionante escuchar estas palabras pronunciadas por los representantes de los jóvenes de los cinco continentes y, sobre todo, verlas transparentarse en sus rostros. Mientras haya nuevas generaciones capaces de decir “heme aquí” a Dios, habrá futuro en el mundo.

Entre las etapas de la JMJ siempre está el Vía Crucis. Caminar con María detrás de Jesús cargado con la cruz es la escuela de la vida cristiana: allí se aprende el amor paciente, silencioso, concreto. Os hago una confidencia: a mí me gusta mucho hacer el Vía Crucis porque es andar con María detrás de Jesús. Y siempre llevo conmigo, para hacerlo en cualquier momento, un Vía Crucis de bolsillo, que me regaló una persona muy apostólica en Buenos Aires. Y cuando tengo tiempo lo tomo y sigo el Vía Crucis. Haced vosotros también el Vía Crucis porque es seguir a Jesús con María en el camino de la cruz, donde él dio la vida por nosotros, por nuestra redención. En el Vía Crucis se aprende el amor paciente, silencioso y concreto. En Panamá, los jóvenes llevaban con Jesús y María la carga de la condición de tantos hermanos y hermanas que sufren en América Central y en todo el mundo. Entre ellos hay muchos jóvenes víctimas de diferentes formas de esclavitud y pobreza. Y en este sentido, fueron momentos muy significativos la liturgia penitencial que celebré en un Hogar de rehabilitación para menores y la visita a la Casa-familia “Buen Samaritano”, que alberga a personas afectadas por el VIH / SIDA,

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/8-1-413x275.jpgLa culminación de la JMJ y del viaje fueron la Vigilia y la Misa con los jóvenes. En la Vigilia,- en aquel campo lleno de jóvenes que hicieron la Vigilia, durmieron allí y a las ocho de la mañana participaron en la misa- ; en la Vigilia se renovó el diálogo vivo con todos los chicos y las chicas, entusiastas y también capaces de silencio y  de escucha. Pasábamos del entusiasmo a la escucha y a la oración en silencio. Les  presenté a María como aquella que, en su pequeñez, más que ninguna otra, ha “influido” en la historia del mundo: la llamamos la  “influencer de Dios”. En su “fiat” se han reflejado los testimonios hermosos y fuertes de algunos jóvenes. El domingo por la mañana, en la gran celebración eucarística final, Cristo resucitado, con la fuerza del Espíritu Santo, habló de nuevo a los jóvenes del mundo y los llamó a vivir el Evangelio en el hoy, porque los jóvenes no son el “mañana”; no, son el “hoy” para el mañana. No son el “mientras tanto”, sino el hoy, el ahora  de la Iglesia y del mundo. Y he apelado a la responsabilidad de los adultos, para que a las nuevas generaciones no les falte la instrucción, el trabajo, la comunidad y la familia. Y esta es la clave en este momento en el mundo, porque todo esto falta. Instrucción, es decir, educación. Trabajo: cuántos jóvenes están sin él. Comunidad: que se sientan acogidos, en la familia, en la sociedad.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/12-413x275.jpgEl encuentro con todos los obispos de América Central fue para mí un momento de especial consuelo. Juntos nos dejamos enseñar por el testimonio del santo obispo Oscar Romero, para aprender cada vez mejor cómo “sentir con la Iglesia”, -era su lema episcopal-, estando cerca de los jóvenes, los pobres, los sacerdotes, del santo pueblo fiel de Dios.

Y un fuerte valor simbólico tuvo la consagración del altar de la restaurada catedral de Santa María La Antigua, en Panamá. Estuvo cerrada siete años por restauración. Un signo de belleza redescubierta, para la gloria de Dios y para la fe y la fiesta de su pueblo. El crisma que consagra el altar es el mismo que unge a los bautizados, a  los confirmados, a los sacerdotes y a los obispos. ¡Qué la familia de la Iglesia, en Panamá y en todo el mundo, consiga del Espíritu Santo una fecundidad siempre nueva, para que la peregrinación de los jóvenes discípulos misioneros de Jesucristo prosiga y se difunda en la tierra!

 

 

El Papa narra su viaje a Panamá: Jóvenes, “belleza del rostro multiforme de la Iglesia”

Resumen de la catequesis en español

enero 30, 2019 21:29Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 30 enero 2019).- El Papa Francisco se ha referido esta mañana, en la audiencia general, 30 de enero de 2019, a su reciente viaje a Panamá, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que tenía como lema las palabras de María: Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/7-2-413x275.jpgLos jóvenes cristianos, provenientes de tantos países, tantas culturas diversas, también de pueblos nativos y afroamericanos, “han puesto de manifiesto la belleza del rostro multiforme de la Iglesia, y con su deseo de encontrarse han dado al mundo un verdadero testimonio de paz”, ha anunciado el Papa a todos los visitantes y peregrinos presentes en el Aula Pablo VI.

Así, Francisco ha relatado que en el Via crucis y en la Liturgia penitencial en el Centro de Reeducación, “los jóvenes han compartido con Jesús y María el sufrimiento de tantas personas del mundo entero”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/15-413x275.jpgDurante la Vigilia y la Misa, culmen de la Jornada Mundial de la Juventud, “les propuse a los jóvenes el ejemplo de María que con su fiat –hágase– ha sido la persona que más ha influido en el mundo, y los invité a vivir el Evangelio en el hoy, porque los jóvenes son el hoy de la Iglesia y del mundo”, ha compartido.

En el encuentro con los Obispos –ha señalado el Papa– “recordamos la figura de san Óscar Romero, aprendiendo de su testimonio de vida y de su cercanía con el pueblo de Dios”.

Por último, la consagración del altar de la Catedral restaurada de Santa María La Antigua, “nos recordó la unción del Espíritu Santo de la que participa todo el pueblo de Dios por el bautismo”.

 

Emiratos Árabes: El Papa se muestra “feliz” de visitar esta “tierra de convivencia y de encuentro”

Video mensaje del Papa al pueblo

enero 30, 2019 21:04Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 30 enero 2019).- “Al Salamu Alaikum” (“La paz está contigo”) abre el video mensaje del Santo Padre al pueblo de los Emiratos Árabes Unidos, con motivo de su inminente viaje a Abu Dabhi, que tendrá lugar del 3 al 5 de febrero de 2019.

El Papa Francisco se muestra “feliz” con esta oportunidad que le ofrece el Señor de “escribir una página de la historia de las relaciones entre religiones que confirma que somos hermanos a pesar de ser diferentes”, expresa en el video.

“Con alegría voy a encontrarme y saludar a ‘eyal Zayid fi dar Zayid / hijos de Zayid en el
casa de Zayid’, tierra de prosperidad y paz, tierra de sol y armonía, tierra de convivencia y de
encuentro!” expresa el Pontífice.

“La fe en Dios une y no divide”

El agradecimiento “al amigo y querido hermano” el Gran Imán de Al-Azhar, el Dr. Ahmed Al-Tayeb, y a cuántos colaboran en la preparación de la reunión, no falta en este mensaje, “por el coraje y la voluntad de afirmar que la fe en Dios une y no divide, pero aborda la distinción, lejos de la hostilidad y la aversión”, describe el Papa.

Francisco habla de esta tierra como “un modelo de convivencia, de hermandad humana y del encuentro entre diferentes civilizaciones y culturas, donde muchos”. Señala que es “un lugar seguro para trabajar y vivir libremente, respetando la diversidad”.

“Un pueblo con miras al futuro”

“Me hace feliz conocer a un pueblo que vive el presente con miras al futuro”, motivo por el cual Sheikh Zayed, fundador de los Emiratos Árabes Unidos, de honor, declaró: “La verdadera riqueza no reside solo en los recursos materiales, sino en la verdadera riqueza de la nación reside en las personas que construyen el futuro de su nación… La verdadera riqueza son los hombres”, ha acuñado el Santo Padre.

Así, el Sucesor de Pedro agradece sinceramente a Su Alteza el Sheikh Mohammed bin Zayed bin Sultán Al Nahyan, quien le invitó participar en la reunión interreligiosa sobre el tema “Hermandad humana”.

 

 

Migración: Para resolver el problema, el Papa insta a ayudar a los países de origen

Rueda de prensa en el vuelo Roma-Panamá

enero 30, 2019 20:50Hélène GinabatJornada Mundial de la Juventud, Viajes pontificios

(ZENIT – 29 enero 2019).-Para resolver el problema de la migración, una de las líneas de pensamiento indicadas por el Papa Francisco es ayudar a los países de origen.

Se le preguntó al Papa sobre el tema de la migración, dramáticamente presente en América Latina, en el avión desde Panamá a Roma (27-28 de enero de 2019). También insistió en la “precaución necesaria para que los gobiernos gestionen la migración.

Aquí está nuestra traducción de la pregunta y la respuesta del Papa Francisco.

AB

Usted dijo que era absurdo e irresponsable pensar en los migrantes como portadores del mal social. En Italia, las nuevas políticas sobre los migrantes han llevado al cierre del centro de Castelnuovo di Porto, que ustedes conocen bien. Había signos de integración, los niños iban a la escuela y ahora corren el riesgo de ser desarraigados. 

Escuché sobre lo que estaba pasando en Italia, pero estaba inmerso en este viaje. No conozco los hechos precisamente, aunque puedo imaginar. Es cierto que el problema es muy complejo. Se necesita memoria. Debe preguntarse si mi patria fue hecha por migrantes. Nosotros, los argentinos, todos migrantes. Los Estados Unidos, todos migrantes.

Un obispo escribió un muy buen artículo sobre el problema de la falta de memoria. Y luego las palabras que yo empleo: para recibir, el corazón abierto para recibir. Acompañar, crecer e integrarse. El gobernante debe tener cuidado, porque la prudencia es la virtud del que gobierna. Es una ecuación difícil.

Me viene a la mente el ejemplo sueco, que en la década de 1970, con las dictaduras en América Latina, recibió muchos inmigrantes, pero todos estan integrados. También veo lo que hace Sant’Egidio, por ejemplo: se integra de inmediato. Pero el año pasado, los suecos dijeron: deténgase un poco porque no podemos terminar el curso de integración. Y esa es la prudencia del gobernante.

Es un problema de caridad, amor y solidaridad. Repito que las naciones más generosas para recibir fueron Italia y Grecia y también un poco Turquía. Grecia ha sido muy generosa y también Italia, mucho. Es cierto que hay que pensar con realismo.

Y luego hay algo más: la manera de resolver el problema de la migración es ayudar a los países de donde provienen los migrantes. Vienen a causa del  hambre o de la guerra. Invertir allá donde hay hambre, Europa puede hacerlo y es una manera de ayudar a estos países a crecer. Pero siempre existe esta imaginación colectiva que tenemos en el inconsciente: ¡debemos explotar a África! ¡esto pertenece a la historia y duele! Los migrantes de Oriente Medio han encontrado otras formas de salir. El Líbano es una maravilla de generosidad, alberga a más de un millón de sirios. Jordania, lo mismo ellos hacen lo que pueden, esperando reintegrar. Turquía también recibió algunos. Y nosotros, también, en Italia, lo hemos acogido. Es un problema complejo que necesita ser discutido sin prejuicios. 

Os doy muchas gracias por vuestro trabajo. Me gustaría decir algo sobre Panamá: sentí una nueva sensación, me vino esta palabra: Panamá es una nación noble. Encontré la nobleza.

Y luego me gustaría decir algo más que nosotros en Europa no vemos y hemos visto aquí en Panamá. Vi a padres que criaron a sus hijos diciéndoles: es mi victoria, es mi orgullo, es mi futuro. En el invierno demográfico que vivimos en Europa, y en Italia, por debajo de cero, esto debe hacernos pensar. ¿Cuál es mi orgullo? ¿Turismo, vacaciones, mi villa, mi perrito? O mi hijo?

 

 

CRECER EN VIDA INTERIOR

— La vida interior está destinada a crecer. Corresponder a las gracias recibidas.

— La fidelidad en lo pequeño y el espíritu de sacrificio.

— La contrición y el crecimiento interior.

I. Jesús llama unas veces la atención de los Apóstoles para que escuchen su doctrina; otras, los convoca para explicarles de nuevo, a solas, una parábola o para que no dejen de observar algún suceso del que deben retener una enseñanza, pues reciben un tesoro para toda la Iglesia del que luego deberán dar cuenta. Prestad atención..., les dice en cierta ocasión. Y les da esta enseñanza: Al que tiene se le dará; y al que no tiene, incluso lo que parece tener se le quitará1. Y comenta San Juan Crisóstomo: «Al que es diligente y fervoroso, se le dará toda la ayuda que depende de Dios: pero al que no tiene amor ni fervor ni hace lo que de él depende, tampoco se le dará lo de Dios. Porque aun lo que parece tener -dice el Señor- lo perderá; no porque Dios se lo quite, sino porque se incapacita para nuevas gracias»2.

Al que tiene se le dará... Es una enseñanza fundamental para la vida interior de cada cristiano. A quien corresponde a la gracia se le dará más gracia todavía y tendrá aún más; pero el que no hace fructificar las inspiraciones, mociones y ayudas del Espíritu Santo, quedará cada vez más empobrecido. Aquellos que negociaron con los talentos en depósito, recibieron una fortuna más cuantiosa; pero el que enterró el suyo, lo perdió3. La vida interior, como el amor, está destinada a crecer: «Si dices: basta, ya has muerto»4; exige siempre un progreso, corresponder, estar abierto a nuevas gracias. Cuando no se avanza, se retrocede.

El Señor nos ha prometido que tendremos siempre las ayudas necesarias. En cada instante podremos decir con el Salmista: el Señor anda solícito por mí5. Las dificultades, las tentaciones, los obstáculos internos o externos son motivo para crecer; cuanto más fuerte es la dificultad, mayor es la gracia; y si fueran muy grandes las tentaciones o las contradicciones, más serían las ayudas del Señor para convertir lo que parecía entorpecer o imposibilitar la santidad en motivo de progreso espiritual y de eficacia en el apostolado. Solo el desamor, la tibieza, hace enfermar o morir la vida del alma. Solo la mala voluntad, la falta de generosidad con Dios, retrasa o impide la unión con Él. «Según la capacidad que el vaso de la fe lleve a la fuente, así es lo que recibe»6. Jesucristo es una fuente inagotable de ayuda, de amor, de comprensión: ¿con qué capacidad –con qué deseos– nos acercamos a Él? ¡Señor, le decimos en nuestra oración, danos más y más sed de Ti, que te desee con más intensidad que el pobre que anda perdido en el desierto, a punto de morir por falta de agua!

II. Las causas que llevan a no progresar en la vida interior y, por tanto, a retroceder y a dar cabida al desaliento, pueden ser muy diversas, pero en muchas ocasiones se reducen a unas pocas: el descuido, la dejadez en las cosas pequeñas que miran al servicio y amistad con Dios, y el retroceder ante los sacrificios que nos pide7. Todo lo que poseemos cada día para ofrecer al Señor son pequeños actos de fe y de amor, peticiones, acciones de gracias en la Santa Misa, la Visita al Santísimo sabiendo que vamos a encontrar al mismo Jesucristo que nos espera..., las oraciones acostumbradas a lo largo de la jornada; y vencimientos en el trabajo, amabilidad en las contestaciones, afabilidad al pedir... Muchas cosas pequeñas hechas con amor y por amor constituyen nuestro tesoro de ese día, que llevaremos a la eternidad. La vida interior se alimenta normalmente de lo pequeño realizado con atención, con amor. Pretender otra cosa sería equivocar el camino, no encontrar nada o muy poco para ofrecer al Señor. «Viene bien recordar –nos señala San Josemaría Escrivá– la historia de aquel personaje imaginado por un escritor francés, que pretendía cazar leones en los pasillos de su casa, y, naturalmente, no los encontraba. Nuestra vida es común y corriente; pretender servir al Señor en cosas grandes sería como intentar ir a la caza de leones en los pasillos. Igual que el cazador del cuento, acabaríamos con las manos vacías»8, sin nada que ofrecer. Tenemos lo normal de todos los días.

Como las gotas de agua sumadas unas a otras fecundan la tierra sedienta, así nuestras pequeñas obras: una «mirada» a una imagen de la Virgen, una palabra de aliento a un amigo, una genuflexión reverente ante el Sagrario, el rechazo de una distracción en la oración, un vencimiento en el trabajo evitando la pereza... crean los buenos hábitos, las virtudes, que hacen progresar la vida del alma y la conservan. Si somos fieles en estos pequeños actos, si actualizamos muchas veces el deseo de agradar al Señor, cuando llegue algo más importante que ofrecer –una enfermedad costosa de llevar, un fracaso profesional...– entonces también sabremos sacar fruto de eso que el Señor ha querido o permitido. Se cumplirán así las palabras de Jesús: El que es fiel en lo poco, también lo es en lo mucho9.

Otra causa de retroceso en la vida del alma es «negarse a aceptar los sacrificios que pide el Señor»10. Son las negaciones al propio egoísmo que todo amor necesita, el empeño por buscar a Cristo durante el día en lugar de buscarnos a nosotros mismos.

El amor a Dios «se adquiere en la fatiga espiritual»11, en el empeño, en el interés que nace de lo más profundo del alma, con la ayuda de la gracia. No existe amor, ni humano ni divino, sin este sacrificio gustoso. «El amor crece en nosotros y se desarrolla también entre las contradicciones, entre las resistencias que se le oponen desde el interior de cada uno de nosotros, y a la vez “desde fuera”, esto es, entre las múltiples fuerzas que le son extrañas e incluso hostiles»12. Como el Señor nos ha prometido que no nos faltará la ayuda de la gracia, solo depende de nuestra correspondencia, de nuestro empeño, del recomenzar una y otra vez, sin desánimos. Cuanto más fieles seamos a la gracia, más ayudas nos da Él, más facilidad para recorrer el camino...; también más exigencia y finura de alma se nos pedirá. El amor reclama siempre más amor.

III. La vida interior tiene una particular oportunidad de crecer cuando se presentan situaciones adversas. Y para el alma no existe obstáculo mayor que el creado por las propias miserias y por las dejaciones y faltas de amor. Pero el Espíritu Santo nos enseña y nos impulsa en esas circunstancias a reaccionar de modo sobrenatural, con un acto de contrición: Ten piedad de mí, Señor, que soy un pecador13. Enseña San Francisco de Sales que debemos sentirnos fuertes con tales jaculatorias, hechas con actos de amor y de dolor, con deseos de una viva reconciliación a fin de que, por medio de ellas, nos confiemos a su Corazón misericordioso14. Los actos de contrición son un medio eficaz de progreso espiritual.

Pedir perdón es amar, es contemplar a Cristo cada vez más dispuesto a la comprensión y a la misericordia. Y como somos pecadores15, nuestro camino estará lleno de actos de dolor, de amor, que llenan el alma de esperanza y de nuevos deseos de reemprender el camino de la santidad. Es necesario volver al Señor una y otra vez, sin desánimos y sin angustiarse, aunque hayan sido muchas las veces en que no se ha respondido al Amor. La misericordia divina es infinita, y anima a volver con nuevo empeño, con esperanza renovada. Debemos hacer como el hijo pródigo, que, en lugar de quedarse allí, lejos, en un país extraño, avergonzado, malviviendo, volviendo en sí, dijo: ... Me levantaré e iré a mi padre16. «La vida humana es, en cierto modo, un constante volver hacia la casa de nuestro Padre. Volver mediante la contrición (...).

»Dios nos espera, como el padre de la parábola, extendidos los brazos, aunque no lo merezcamos. No importa nuestra deuda. Como en el caso del hijo pródigo, hace falta solo que abramos el corazón, que tengamos añoranza del hogar de nuestro Padre, que nos maravillemos y nos alegremos ante el don que Dios nos hace de podernos llamar y de ser, a pesar de tanta falta de correspondencia por nuestra parte, verdaderamente hijos suyos»17. Nunca nos abandona el Señor. Siempre nos acoge, nos reconforta y mueve a comenzar una vez más, con más amor, con más humildad.

Nuestras flaquezas nos ayudan a buscar la misericordia divina, a ser humildes. Y crecer en esta virtud es dar muchos pasos en la vida interior. Todas las virtudes se benefician cuando somos más humildes. Si alguna vez nos encontramos faltos de correspondencia ante tantas gracias recibidas, si no hemos sido tan fieles al Señor como Él esperaba, debemos acudir confiadamente a Él con corazón contrito: crea en mí, ¡oh Dios!, un corazón puro; renueva dentro de mí un espíritu recto18.

Muchas veces debemos pensar nosotros en aquellas cosas que, aunque sean pequeñas, nos separan de Dios. Y nos moveremos al dolor y a la contrición, que nos acercan más a Él. Así la vida interior sale enriquecida no solo de los obstáculos sino también de las flaquezas, de los errores, de los pecados. Y si nos resultara más costoso el recomenzar, acudiremos a María, que hace fácil el camino que conduce a su Hijo. Pidámosle que nos ayude en el día de hoy a realizar muchos actos de contrición. Quizá nos puede servir la misma oración del publicano: Ten piedad de mí, Señor, que soy un pobre pecador. O la oración del rey David: Cor contritum et humiliatum, Deus, non despicies: No despreciarás, oh Dios, un corazón contrito y humillado19. De modo particular nos ayudará el repetir jaculatorias cuando divisemos los muros de una iglesia, sabiendo que allí, en persona, está Jesús Sacramentado, la Fuente de toda misericordia.

La Virgen, que es Madre de gracia, de misericordia, de perdón, avivará siempre en nosotros la esperanza de alcanzar la ambiciosa meta de ser santos; pongamos en sus manos el fruto de este rato de oración personal, convencidos de que a quien corresponde a la gracia, se le dará más gracia todavía.

1 Mc 4, 24-25. — 2 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Mateo, 45, 1. — 3 Cfr. Mt 25, 14-30. — 4 San Agustín, Sermón 51, 3. 5 Sal 39, 18. — 6 San Agustín, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 17. — 7 Cfr. R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, Palabra, 10ª ed., Madrid 2003, vol. I, p. 531 ss. — 8 San Josemaría Escrivá, Carta 24-III-1930. — 9 Cfr. Lc 16, 10. — 10 R. Garrigou-Lagrange, loc. cit, p. 533. — 11 Juan Pablo II, Homilía 3-II-1980. — 12 Ibídem. — 13 Lc 18, 13. — 14 Cfr. San Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios, 2, 20. — 15 Cfr. 1 Jn 1, 8-9. — 16 Lc 15, 17-18. — 17 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 64. — 18 Sal 50, 12. — 19 Sal 50, 19.

 

 

“No te crees necesidades”

No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. –No te crees necesidades. (Camino, 630)

Hace muchos años –más de veinticinco– iba yo por un comedor de caridad, para pordioseros que no tomaban al día más alimento que la comida que allí les daban. Se trataba de un local grande, que atendía un grupo de buenas señoras. Después de la primera distribución, para recoger las sobras acudían otros mendigos y, entre los de este grupo segundo, me llamó la atención uno: ¡era propietario de una cuchara de peltre! La sacaba cuidadosamente del bolsillo, con codicia, la miraba con fruición, y al terminar de saborear su ración, volvía a mirar la cuchara con unos ojos que gritaban: ¡es mía!, le daba dos lametones para limpiarla y la guardaba de nuevo satisfecho entre los pliegues de sus andrajos. Efectivamente, ¡era suya! Un pobrecito miserable, que entre aquella gente, compañera de desventura, se consideraba rico.
Conocía yo por entonces a una señora, con título nobiliario, Grande de España. Delante de Dios esto no cuenta nada: todos somos iguales, todos hijos de Adán y Eva, criaturas débiles, con virtudes y defectos, capaces –si el Señor nos abandona– de los peores crímenes. Desde que Cristo nos ha redimido, no hay diferencia de raza, ni de lengua, ni de color, ni de estirpe, ni de riquezas...: somos todos hijos de Dios. Esta persona de la que os hablo ahora, residía en una casa de abolengo, pero no gastaba para sí misma ni dos pesetas al día. En cambio, retribuía muy bien a su servicio, y el resto lo destinaba a ayudar a los menesterosos, pasando ella misma privaciones de todo género. A esta mujer no le faltaban muchos de esos bienes que tantos ambicionan, pero ella era personalmente pobre, muy mortificada, desprendida por completo de todo. ¿Me habéis entendido? Nos basta además escuchar las palabras del Señor: bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt V, 3.).
Si tú deseas alcanzar ese espíritu, te aconsejo que contigo seas parco, y muy generoso con los demás; evita los gastos superfluos por lujo, por veleidad, por vanidad, por comodidad...; no te crees necesidades. En una palabra, aprende con San Pablo a vivir en pobreza y a vivir en abundancia, a tener hartura y a sufrir hambre, a poseer de sobra y a padecer por necesidad: todo lo puedo en Aquel que me conforta (Phil IV, 12–13.). Y como el Apóstol, también así saldremos vencedores de la pelea espiritual, si mantenemos el corazón desasido, libre de ataduras. (Amigos de Dios, nn. 123-124)

 

Algo grande y que sea amor (V): ¿Cómo se descubre la vocación?

Hay tantas historias de vocación como personas. En este editorial se muestran algunos de los hitos más frecuentes en ese camino por el que se obtiene la convicción acerca de la propia vocación.

Vocación31/01/2019

Opus Dei - Algo grande y que sea amor (V): ¿Cómo se descubre la vocación?

El sol se ha puesto en Judea. Un inquieto Nicodemo acude a Jesús. Busca respuestas a lo que bulle en su interior. La llama de una lámpara esculpe sus rostros. El diálogo que sigue entre susurros está lleno de misterio. Las respuestas del Nazareno a sus preguntas le dejan perplejo. Jesús le advierte: «El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu» (Jn 3,8). La vocación, toda vocación, es un misterio, y su descubrimiento, un don del Espíritu.

Dice el libro de los Proverbios: «Tres cosas hay que me maravillan y cuatro que ignoro: el camino del águila por los cielos, el camino de la serpiente por la roca, el camino de la nave por el mar y el camino del varón por la doncella» (Pr 30,18-19). Con más razón aún, ¿quién, sin la ayuda de Dios, podría seguir el rastro de la gracia en un alma, identificar su propósito y descubrir el sentido y destino de una vida? ¿Quién, sin estar guiado por los dones del Espíritu Santo, sería capaz de saber «de dónde viene y adónde va» ese soplo divino en el alma, muchas veces audible en forma de anhelos, incertidumbres, presagios y promesas? Es algo que nos supera totalmente. Por eso, lo primero que necesitamos para vislumbrar nuestra llamada personal es humildad: ponernos de rodillas ante lo inefable, abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, que siempre puede sorprendernos.

¿Cuántos caminos hay para llegar a Dios? Tantos como hombres (Cardenal Ratzinger)

Para descubrir la propia vocación, o para ayudar a alguien a hacerlo, no es posible, por tanto, «ofrecer fórmulas prefabricadas, ni métodos o reglamentos rígidos»[1]. Sería como intentar «poner raíles a la acción siempre original del Espíritu Santo»[2], que sopla donde quiere. En una ocasión, preguntaron al cardenal Ratzinger: «¿cuántos caminos hay para llegar a Dios?». Con desconcertante sencillez, respondió: «tantos como hombres»[3]. Hay tantas historias de vocación como personas. En estas páginas mostraremos, para ayudar a reconocerlos, algunos de los hitos más frecuentes en ese camino por el que se obtiene la convicción acerca de la propia vocación.

 

Inquietud de corazón

Nicodemo percibe una inquietud en su corazón. Ha oído predicar a Jesús, y se ha conmovido. Sin embargo, algunas de sus enseñanzas le escandalizan. Ha presenciado con asombro sus milagros, sí, pero le inquieta la autoridad con que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo, al que llama «la casa de mi Padre» (cfr. Jn 2,16). ¿Quién se atreve a hablar así? Por otra parte, en su interior apenas puede reprimir una secreta esperanza: ¿Será este el Mesías? Pero aún está lleno de incertidumbres y dudas. No acaba de dar el paso de seguir abiertamente a Jesús, aunque busca respuestas. Y por eso acude a Él de noche: «Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él» (Jn 3,2). Nicodemo está inquieto.

Lo mismo ocurre con otros personajes del Evangelio, como aquel joven que se acerca un día corriendo a Jesús y le pregunta: « Maestro, ¿qué obra buena debo hacer para alcanzar la vida eterna?» (Mt 19,16). Está insatisfecho. Tiene el corazón inquieto. Piensa que es capaz de más. Jesús le confirmará que su búsqueda tiene fundamento: «Una cosa te falta…» (Mc 10,21). Podemos pensar también en los apóstoles Andrés y Juan. Jesús, viendo que le seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» (Jn 1,38). Unos y otros eran «buscadores»: estaban a la espera de un acontecimiento maravilloso que cambiara sus vidas y las llenara de aventura. Tenían el alma abierta y hambrienta, llena de sueños, anhelos y deseos. Inquieta.

En una ocasión un joven le preguntó a san Josemaría cómo se sentía la vocación a la Obra. Su respuesta fue: «No es cosa de sentimiento, hijo mío, aunque uno se da cuenta de cuándo el Señor llama. Se está inquieto. Se nota una insatisfacción… ¡No estás contento de ti mismo!»[4]. Con frecuencia, en el proceso de búsqueda de la propia vocación, todo empieza con esta inquietud de corazón.

Una presencia amorosa

Pero ¿en qué consiste esa inquietud? ¿De dónde viene? Al relatar la escena del joven que se acerca al Señor, san Marcos dice que Jesús, mirándolo, lo amó (Mc 10,21). Así hace también con nosotros: de algún modo, percibimos en nuestra alma la presencia de un amor de predilección que nos escoge para una misión única. Dios se hace presente en nuestro corazón, y busca el encuentro, la comunión. Sin embargo, esa meta aún está por alcanzar, y de ahí nuestra inquietud.

La llamada atrae, a la vez que produce rechazo; impulsa a abandonarse en el amor, a la vez que asusta el riesgo de la libertad

Esta presencia amorosa de Dios en el alma puede manifestarse de distintos modos: anhelos de una mayor intimidad con el Señor; ilusión de saciar con mi vida la sed de Dios de las almas; deseos de hacer crecer la Iglesia, familia de Dios en el mundo; añoranza de una vida en la que verdaderamente rindan los talentos recibidos; el sueño de aliviar tanto sufrimiento en todas partes; la conciencia de ser un agraciado: «¿Por qué yo tanto y otros tan poco?».

La llamada de Dios puede revelarse también en sucesos aparentemente fortuitos, que remueven interiormente y dejan como un rastro de su paso. Al contemplar su propia vida, explicaba san Josemaría: «El Señor me fue preparando a pesar mío, con cosas aparentemente inocentes, de las que se valía para meter en mi alma esa inquietud divina. Por eso he entendido muy bien aquel amor tan humano y tan divino de Teresa del Niño Jesús, que se conmueve cuando por las páginas de un libro asoma una estampa con la mano herida del Redentor. También a mí me han sucedido cosas de este estilo, que me removieron»[5].

Otras veces, esa presencia amorosa se descubre a través de personas o modos de vivir el Evangelio que han dejado la huella de Dios en nuestra alma. Porque, aunque a veces es un acontecimiento o un encuentro inesperado el que nos cambia la vida, es muy habitual que nuestra llamada tome forma a partir de lo que hemos vivido hasta ese momento. Por último, en ocasiones son algunas palabras de la Sagrada Escritura las que hieren el alma, anidan en su interior y resuenan dulcemente, quizá incluso para acompañarle a uno a lo largo de la vida. Así le sucedió por ejemplo a Santa Teresa de Calcuta con una de las palabras de Jesús en la Cruz: «Tengo sed» (Jn 19,28); o a san Francisco Javier, para quien fue decisiva esta pregunta: «¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?» (Mt 16,26).

Pero quizá lo más característico de esa inquietud de corazón es que toma la forma de lo que podríamos llamar una simpatía antipática. Con palabras de san Pablo VI, la llamada de Dios se presenta como «una voz inquietante y tranquilizante a un tiempo, una voz dulce e imperiosa, una voz molesta y a la vez amorosa»[6]. La llamada nos atrae a la vez que nos produce rechazo; nos impulsa a abandonarnos en el amor, a la vez que nos asusta el riesgo de la libertad: «Nos resistimos a decir que sí al Señor, se quiere y no se quiere»[7].

Unir los puntos en la oración

Nicodemo acude a Jesús empujado por su inquietud. La figura amable del Señor ya está presente en su corazón: ya ha empezado a amarle, pero necesita encontrarse con Él. En el diálogo que sigue, el Maestro le descubre nuevos horizontes: «en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios», y le invita a una vida nueva, a un nuevo comienzo; a nacer «del agua y del Espíritu» (Jn 3,5). Nicodemo no comprende, y pregunta con sencillez: ¿y eso cómo puede ser? (cfr. Jn 3,9). En ese encuentro cara a cara con Jesús, poco a poco, irá cobrando forma una respuesta acerca de quién es él para Jesús, y quien debería ser Jesús para él.

Para que la inquietud de corazón adquiera un significado relevante en el discernimiento de la propia vocación, debe ser leída, valorada e interpretada en la oración, en el diálogo con Dios: «¿Por qué sucede esto ahora, Señor? ¿Qué me quieres decir? ¿Para qué estos anhelos e inclinaciones en mi corazón? ¿Por qué esto me inquieta a mí y no a quienes me rodean? ¿Por qué me amas tanto? ¿Cómo hacer el mejor uso de estos dones que me has dado?». Solo con esta disposición habitual de oración se vislumbra el cuidado amoroso de Dios ­—su Providencia— en los sucesos de nuestra vida, en las personas que hemos ido encontrando, incluso en el modo en que se ha ido moldeando nuestro carácter, con sus gustos y aptitudes. Es como si Dios, a lo largo del camino, nos hubiera ido poniendo unos puntos que, solo ahora, al unirlos en la oración, van cobrando la forma de un dibujo reconocible.

lo primero y fundamental es acercarse a Jesús en la oración, y aprender a mirar con sus ojos la propia vida

Benedicto XVI lo explicaba así: «El secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece justamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la elección, o sea, en el momento de decidir y partir, como después, si se quiere perseverar y ser fiel en el camino»[8]. Por eso, para quien se pregunte por su vocación, lo primero y fundamental es acercarse a Jesús en la oración, y aprender a mirar con sus ojos la propia vida. Le pasará quizá como a aquel ciego a quien Jesús unta con saliva en los ojos: al principio ve borroso; los hombres le parecen como árboles andantes. Pero deja que el Señor insista aún, y acaba viendo ya todo con claridad (cfr. Mc 8,22-25).

El detonante

Dos años más tarde de aquel encuentro nocturno con Jesús tendrá lugar un acontecimiento que obligará a Nicodemo a tomar una posición definida, y a darse a conocer abiertamente como discípulo del Señor. Instigado por los príncipes de los sacerdotes y los fariseos, Pilato crucifica a Jesús de Nazaret. José de Arimatea consigue el permiso para retirar su cuerpo y sepultarlo. Y escribe san Juan: «Nicodemo, el que había ido antes a Jesús de noche, fue también» (Jn 19,39). La Cruz del Señor, el abandono de sus discípulos, y quizás el ejemplo de fidelidad de José de Arimatea, interpelan personalmente a Nicodemo y le obligan a tomar una decisión: «Otros hacen esto; yo ¿qué voy a hacer con Jesús?».

Un detonante es una pequeña cantidad de explosivo, más sensible y menos potente, que se inicia por medio de una mecha o una chispa eléctrica, y hace estallar así la masa principal de explosivo, menos sensible, pero más potente. En el proceso de búsqueda de la propia vocación es frecuente que exista un acontecimiento que, como un detonante, actúe sobre todas las inquietudes del corazón, y les haga cobrar un sentido preciso, señalando un camino e impulsando a seguirlo. Este acontecimiento puede ser de muy diverso tipo, y su carga emocional puede tener mayor o menor entidad. Lo importante, igual que sucede con la inquietud de corazón, es que sea leído e interpretado en la oración.

El detonante puede ser una moción divina en el alma, o el encuentro inesperado con lo sobrenatural, como lo que sucedió al Papa Francisco cuando rondaba los 17 años. Era un día de septiembre, y se preparaba para salir a festejar con sus compañeros. Pero decidió pasar antes un momento por su parroquia. Cuando llegó, se encontró con un sacerdote que no conocía; le impresionó su recogimiento, por lo que decidió confesarse con él. «En esa confesión me pasó algo raro, no sé qué fue, pero me cambió la vida; yo diría que me sorprendieron con la guardia baja», evocaba a la vuelta de medio siglo. Y lo interpretaba así: «Fue la sorpresa, el estupor de un encuentro; me di cuenta de que me estaban esperando. Desde ese momento, para mí Dios es el que te primerea. Uno lo está buscando, pero Él te busca primero»[9].

Otras veces, el detonante será el ejemplo de entrega de un amigo cercano: «mi amigo se ha entregado a Dios, ¿y yo qué?»; o su invitación amable a acompañarle en un camino concreto: aquel «ven y verás» (Jn 1,46) de Felipe a Natanael. Incluso podría ser un suceso aparentemente trivial pero cargado de significación para quien ya tiene la inquietud en el corazón. Dios sabe cómo servirse de hasta muy pequeñas cosas para removernos el alma. Así le sucedió a san Josemaría cuando, en medio de la nieve, le salió al encuentro el Amor de Dios.

Con frecuencia, sin embargo, más que de una detonación se trata de una decantación, que se produce sencillamente en la maduración paulatina de la fe y el amor, a través de la oración. Poco a poco, casi sin darse uno cuenta, con la luz de Dios, se alcanza una certeza moral acerca de la vocación personal, y se toma esa decisión, con el impulso de la gracia. El beato John Henry Newman describía magistralmente este proceso, rememorando su conversión: «La certeza es instantánea, se da en un momento concreto; la duda, en cambio, es un proceso. Yo, todavía, no andaba cerca de la certeza. La certeza es una acción refleja: es saber que uno sabe. Y eso es algo que no tuve hasta poco antes de mi conversión. Pero (...) ¿quién puede decir el momento exacto en que la idea que uno tiene, como los platillos de la balanza, empieza a cambiar, y lo que era mayor probabilidad a favor de un lado empieza a ser duda?»[10]. Este proceso por decantación, en el que se llega a madurar una decisión de entrega poco a poco y sin sobresaltos, es en realidad de ordinario mucho más seguro que el provocado por el fulgurante relámpago de una señal externa, que fácilmente puede deslumbrarnos y confundirnos.

En cualquier caso, al darse ese punto de inflexión no solo se clarifica nuestra mirada: también nuestra voluntad se ve movida a abrazar ese camino. Por eso, San Josemaría pudo escribir: «Si me preguntáis cómo se nota la llamada divina, cómo se da uno cuenta, os diré que es una visión nueva de la vida. Es como si se encendiera una luz dentro de nosotros; es un impulso misterioso»[11]. La llamada es luz e impulso. Luz en nuestra inteligencia, iluminada por la fe, para leer nuestra vida; impulso en nuestro corazón, encendido en amor de Dios, para desear seguir la invitación del Señor, aunque sea con aquella simpatía antipática propia de las cosas de Dios. Por eso, conviene que cada uno pida «no solo luz para ver su camino, sino también fuerza para querer unirse a la voluntad divina»[12].

La ayuda de la dirección espiritual

No sabemos si Nicodemo consultó a otros discípulos, antes o después de ir a ver a Jesús. Quizá fuera el propio José de Arimatea quien le animara a seguir abiertamente a Jesús, sin miedo a los demás fariseos. De este modo, le habría llevado hacia su encuentro definitivo con Jesús. Precisamente en eso consiste el acompañamiento o dirección espiritual: en poder contar con el consejo de alguien que camina con nosotros; alguien que procura vivir en sintonía con Dios, que nos conoce y nos quiere bien.

Es verdad que la llamada siempre es algo entre Dios y yo. Nadie puede ver la vocación por mí. Nadie puede decidirse por mí. Dios se dirige a mí, me invita a mí, y me da la libertad de responder, y su gracia para hacerlo… a mí. Sin embargo, en este proceso de discernimiento y decisión es una gran ayuda contar con un guía experto; entre otras cosas, para confirmar que poseo las aptitudes objetivas necesarias de cara a emprender ese camino, y para asegurar la rectitud de mi intención al tomar la decisión de entrega a Dios. Por otra parte, como dice el Catecismo, un buen director espiritual puede convertirse en un maestro de oración[13]: alguien que nos ayuda a leer, madurar e interpretar las inquietudes del corazón, las inclinaciones y los acontecimientos en nuestra oración. También en este sentido, su labor ayudará a clarificar la propia llamada. Se trata, en fin, de alguien que quizá podrá decirnos un día, como san Juan a san Pedro, al divisar a lo lejos a aquel hombre que les hablaba desde la orilla: «Es el Señor» (Jn 21,7).

"¿Cómo se nota la llamada divina? Es una visión nueva de la vida, como si se encendiera una luz" (San Josemaría)

En todo caso, el discernimiento es en buena medida un camino personal; y así es también la decisión última. El mismo Dios nos deja libres. Incluso tras el detonante. Por eso, pasado el instante inicial, es fácil que vuelvan a surgir las dudas. Dios no deja de acompañarnos, pero se queda a cierta distancia. Es cierto que Él lo ha hecho todo, y lo seguirá haciendo, pero ahora quiere que demos el último paso con plena libertad, con la libertad del amor. No quiere esclavos, quiere hijos. Y por eso, ocupa un lugar discreto, sin imponerse a la conciencia, casi podríamos decir de «observador». Nos contempla y espera paciente y humildemente nuestra decisión.

***

«Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo» (Lc 1,31-32). En el instante de silencio que siguió al anuncio del Arcángel San Gabriel, el mundo entero parecía contener la respiración. El mensaje divino había sido entregado. La voz de Dios se había dejado oír durante años en el corazón de la Virgen. Pero ahora, Dios callaba. Y esperaba. Todo dependía de la libre respuesta de aquella doncella de Nazaret. «Dijo entonces María: —He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Años más tarde, al pie de la Cruz, santa María recibiría de las manos de Nicodemo el cuerpo muerto de su Hijo. Qué impresión dejaría en este discípulo recién llegado ver cómo, en medio de ese dolor inmenso, la Madre de Jesús aceptaba y amaba una vez más los caminos de Dios: «Hágase en mí según tu palabra». ¿Cómo no darlo todo por un amor tan grande?

José Brage


[1] San Josemaría, Carta 6.V.1945, n. 42.

[2] Ibidem.

[3] J. Ratzinger, La sal de la tierra, Palabra, Madrid 1997, p. 36.

[4] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, Crónica, 1974, vol. I, p. 529.

[5] En diálogo con el Señor, edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2017, p. 199.

[6] San Pablo VI, Homilía, 14-X-1968.

[7] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, Crónica, 1972, p. 460.

[8] Benedicto XVI, Encuentro con los jóvenes en Sulmona, 4-VII-2010.

[9] S. Rubin y F. Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, Ediciones B, Barcelona, 2013, p. 48.

[10] Beato J.H. Newman, Apología pro vita sua, Ciudadela, Madrid 2010, p. 215.

[11] Carta 9-I-1932, citado en El Opus Dei en la Iglesia, Rialp, Madrid 1993, p. 148.

[12] F. Ocáriz, «Luz para ver, fuerza para querer», ABC, 18-IX-2018. Disponible aquí.

[13] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2690.

 

 

Torreciudad diseña un plan para su renovación en cinco años

http://imagenes.diariodelaltoaragon.es/foto/13/706798/fbe0/2019/01/24/torreciudad/dise%c3%b1ar/plan/renovaci%c3%b3n/torreciudad-dise%c3%b1ar.jpg

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Los alcaldes de Ribagorza y Sobrarbe conocerán el próximo jueves el ambicioso proyecto con el que se pretende una revitalización integral que beneficie a la zona

 

 

 

ELENA FORTUÑO

 

 

 

GRAUS.- "El nuevo Torreciudad. La alegría de la renovación interior" es el nombre del Plan Estratégico del santuario ribagorzano que se presentará a los alcaldes de Ribagorza y Sobrarbe el próximo jueves 31 de enero. El ingeniero Antonio Quintana, director de Desarrollo de Torreciudad, está al frente de este ambicioso plan, que se va a desarrollar en los próximos cinco años y permitirá sentar las bases de esta renovación a todos los niveles cuyos beneficios se pretende que repercutan en el desarrollo del propio centro mariano, pero también de las tres comarcas que rodean este enclave estratégico, las dos citadas y el Somontano.

El encuentro, previsto en el propio santuario , se plantea para explicarles "la nueva etapa de Torreciudad" que abarca todos los ámbitos, desde un nuevo centro de visitantes a una pequeña cafetería, una nueva señalética o un ambicioso plan museístico.

""La alegría de la renovación interior" es el título del proyecto y el plan es un instrumento que sirve para esto. Se trata de que el peregrino entienda bien el mensaje y pueda aprovecharse al cien por cien. Vamos a hacer un nuevo "visitor"s center", a actuar sobre las criptas con las imágenes de la virgen venidas de todo el mundo de manos de peregrinos que acuden cada año, a actuar sobre el retablo, que es un diálogo utilizando técnicas modernas. También vamos a mejorar la explanada. Se trata de hacer el santuario amable, acogedor y comprensible", comentó Quintana.

El director de Desarrollo de Torreciudad recordó que más de 200.000 personas pasan cada año por Torreciudad e incidió en su papel como impulsor de la Ruta Mariana. "La ruta mariana mueve millones de personas cada año y no solo público español. En Sudamérica y en Estados Unidos hay mucha gente que vibra por Lourdes. Muchas personas que vienen de camino a Tierra Santa y van a El Pilar, Lourdes y Torreciudad está en la ruta", detalló dando idea de la magnitud de este turismo religioso.

Pero si bien la Ruta Mariana tiene "un protagonismo grande" dentro de este plan, Quintana incidió en otras facetas, también fundamentales. "Vamos a promover más actividades, más voluntariado, más acción social. Cualquier santuario debe tener una acción social muy clara. En su tiempo lo hubo con la Escuela Familiar Agraria (EFA) El Poblado que ha tenido que reformarse, pero esto es otro punto de trabajo. Entre los visitantes de este año, ha habido más de 30 ó 40.000 jóvenes de distintas partes de España y eso es lo que nos interesa, la formación cultural, profesional y quien lo desee espiritual. Porque Torreciudad, el nuevo santuario, no es un santuario del Opus Dei, es de la Iglesia Católica, de todos, como la Virgen, que lleva aquí once siglos. El Opus Dei es una institución que atiende esa necesidad pastoral, pero es para todo el mundo. Todos los instrumentos que promueve están orientados a la formación, humana, cultural, profesional y espiritual y se van a dar opciones, programas y facilidades para que, sobre todo, la gente del territorio tenga acceso a esa formación", aseguró.

En base a los cuestionarios recogidos entre los visitantes, se han programado en el marco del plan muchas actividades y propuestas. "Queremos atender a todos los peregrinos, y a los turistas que suponen más del 30 por ciento, los 365 días del año", indicó el director de Desarrollo de Torreciudad. "Ya tenemos en marcha la nueva web, un sistema de reservas y proponer actividades culturales, musicales, educativas, no a base de pegotes, sino con estrategias claras en colaboración con el territorio". En este sentido, aludió a la romería ecuestre que partirá desde Graus a Torreciudad el 28 de abril. "Esta es una actividad, pero vendrán muchas, más conciertos de órgano, de campanas y otras propuestas", que coordinarán con los alcaldes, avanzó.

Respecto a la financiación, fue claro apostando por el sector privado. "Creo que conseguiremos antes de los cinco años la financiación necesaria. Torreciudad se hizo con donativos de todo el mundo y se mantiene con donativos. A veces hay balances negativos. Pero hay que apostar no solo por sobrevivir sino también por dar y promover. Actualmente, existen herramientas financieras como los fondos de dotación que aseguran la sostenibilidad y que son los que tienen universidades y centros de formación", por lo que apostó Quintana.

 

 

Vivir el ahora de Dios

Posted: 28 Jan 2019 03:50 AM PST

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Aquel día en la sinagoga de Nazaret, Jesús se levantó para “poner en acto el sueño de Dios”. Allí se venía proclamando la palabra de Dios como promesa de futuro; “pero en boca de Jesús solo podía decirse en presente, haciéndose realidad: Hoy se ha cumplido”.

Tomando pie del Evangelio del día, Francisco ha pronunciado la homilía de clausura en la JMJ de Panamá. Sus palabras traen, para los jóvenes, la fuerza de una convocación que no admite demora. Así hace presente y eficaz la acción de Jesús que es el “Hoy” y “ahora” de Dios.

“Jesús revela el ahora de Dios que sale a nuestro encuentro para convocarnos también a tomar parte en su ahora de ‘llevar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia en el Señor’ (cf. Lc 4,18-19)”.

“Este es –señala el papa Bergoglio– el ahora de Dios que con Jesús se hace presente, se hace rostro, carne, amor de misericordia que no espera situaciones ideales, situaciones perfectas para su manifestación, ni acepta excusas para su realización. Él es el tiempo de Dios que hace justa y oportuna cada situación y cada espacio. En Jesús se inicia y se hace vida el futuro prometido”.


No siempre creemos

En efecto, en Jesús, Dios se ha hecho carne, no solo hace 2000 años en Belén, sino ahora, porque Él sigue vivo y actúa y quiere vivir y actuar también por nosotros ahora. Ciertamente que, hoy como entonces, encuentra resistencias: “No todos los que allí lo escucharon se sintieron invitados o convocados”. “No todos los vecinos de Nazaret estaban preparados para creer en alguien que conocían y habían visto crecer y que los invitaba a poner en acto un sueño tan esperado. Es más, decían: “¿ Pero este no es el hijo de José?” (cf. Lc 4,22).

“También a nosotros –advierte Francisco– nos puede pasar lo mismo. No siempre creemos que Dios pueda ser tan concreto, tan cotidiano, tan cercano y tan real, y menos aún que se haga tan presente y actúe a través de alguien conocido como puede ser un vecino, un amigo, un familiar. No siempre creemos que el Señor nos pueda invitar a trabajar y a embarrarnos las manos junto a Él en su Reino de forma tan simple pero contundente”.

¿Y por qué nos pasa esto? Por falta de fe. “Cuesta aceptar que ‘el amor divino se haga concreto y casi experimentable en la historia con todas sus vicisitudes dolorosas y gloriosas’” (Benedicto XVI, Audiencia general, 28-IX-2005). Así es, quizá porque estamos, especialmente en nuestro mundo occidental, pegados a lo material, un tanto “instalados” y despreocupados de la realidad concreta, de las necesidades de otros.

Dios es amor concreto

Por eso, apunta el papa, “no son pocas las veces que actuamos como los vecinos de Nazaret, que preferimos un Dios a la distancia: lindo, bueno, generoso, bien dibujadito pero distante y, sobre todo, un Dios que no incomode, un Dios ‘domesticado’. Porque un Dios cercano y cotidiano, un Dios amigo y hermano nos pide aprender de cercanías, de cotidianeidad y sobre todo de fraternidad. Él no quiso tener una manifestación angelical o espectacular, sino quiso regalarnos un rostro hermano y amigo, concreto, familiar. Dios es real porque el amor es real, Dios es concreto porque el amor es concreto. Y es precisamente esta ‘concreción del amor lo que constituye uno de los elementos esenciales de la vida de los cristianos’ (cf. Benedicto XVI, Homilía 1-III-2006).

Es cierto. Cuando nos planteamos que Jesús es alguien así, Dios hecho carne real, concreta, aquí y ahora para mí también en otros, y en mí para otros, intuimos que tendríamos que cambiar. Y como nos resistimos a cambiar, preferimos “bajar” la realidad de Dios, los “sueños de Dios”, a nuestra realidad, a nuestros pequeños sueños de tejas abajo. “Querer domesticar la Palabra de Dios es tentación de todos los días”.

Esto puede pasar también con los jóvenes, dice Francisco, “cada vez que piensan que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa pero solo para el futuro y nada tiene que ver con el presente. Como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora”. Y los demás, ‘mientras tanto’, quizá les empaquetamos un futuro garantizado y bien asegurado como en un laboratorio. Pero eso es una ficción de la verdadera alegría y del amor.

“Y así –observa el papa–, con esta ficción de la alegría los ‘tranquilizamos’, los adormecemos para que no hagan ruido, para que no molesten mucho, para que no se pregunten ni nos pregunten, para que no se cuestionen ni nos cuestionen”.

“Y en ese ‘mientras tanto’ –prosigue– sus sueños pierden vuelo, se vuelven rastreros, comienzan a dormirse y son ‘ensoñamientos’ pequeños y tristes (cf. Homilía del Domingo de Ramos, 25-III-2018), tan solo porque consideramos o consideran que todavía no es su ahora; que son demasiado jóvenes para involucrarse en soñar y trabajar el mañana. Y así los seguimos procrastinando…”

“Y ¿saben una cosa?, que a muchos jóvenes esto les gusta. Por favor, ayudémosles a que no les guste, a que se rebelen, a que quieran vivir el ahora de Dios”. Vivir el ahora de Dios. Esa es la propuesta.

¿Entonces qué podemos hacer, qué podemos proponer? ¿Cómo levantarnos, tambien nosotros: unos, los jóvenes, para entrar a ser protagonistas de “esta hora”; otros, para impulsarles y acompañarles?

Crear canales y espacios para soñar despiertos

El papa recuerda que el sínodo sobre los jóvenes ha señalado “la riqueza del intercambio y el valor de reconocer que nos necesitamos, que tenemos que esforzarnos en propiciar canales y espacios en los que involucrarse en soñar y trabajar el mañana ya desde hoy. Pero no aisladamente, sino juntos, creando un espacio en común. Un espacio que no se regala ni lo ganamos en la lotería, sino un espacio por el que también ustedes deben pelear”.

Por tanto, esta es la “hora” de los jóvenes: “Ustedes jóvenes deben pelear por su espacio hoy, porque la vida es hoy. Nadie te puede prometer un día del mañana. Tu vida hoy, es hoy. Tu jugarte es hoy. Tu espacio es hoy. ¿Cómo estás respondiendo a esto?”

Aún insiste con fuerza Francisco: “Ustedes, queridos jóvenes, no son el futuro. Nos gusta decir: ‘Ustedes son el futuro…’. No, son el presente. No son el futuro de Dios, ustedes jóvenes son el ahora de Dios. Él los convoca, los llama en sus comunidades, los llama en sus ciudades para ir en búsqueda de sus abuelos, de sus mayores; a ponerse de pie junto a ellos, tomar la palabra y poner en acto el sueño con el que el Señor los soñó”.

Pasión de amor que actúa

Jesús convoca a los jóvenes, también hoy, aquí y ahora, para pedirles que confíen en Él. Es una cuestión de fe y de valentía:

“No mañana, ahora, porque allí, ahora, donde está tu tesoro está también tu corazón (cf. Mt 6,21); y aquello que los enamore conquistará no solo vuestra imaginación, sino que lo afectará todo. Será lo que los haga levantarse por la mañana y los impulse en las horas de cansancio, lo que les rompa el corazón y lo que les hagallenarse de asombro, de alegría y de gratitud”.

La pasión de Dios por los hombres es la que Jesús quiere contagiar a los jóvenes: “Podremos tener todo, pero, queridos jóvenes, si falta la pasión del amor, faltará todo. ¡La pasión del amor hoy! ¡Dejemos que el Señor nos enamore y nos lleve hasta el mañana!”

Los adultos con frecuencia nos cansamos, nos detenemos o al menos nos entretenemos. “Para Jesús –señala el papa– no hay un ‘mientras tanto’ sino amor de misericordia que quiere anidar y conquistar el corazón. Él quiere ser nuestro tesoro, porque Jesús no es un ‘mientras tanto’ en la vida o una moda pasajera, es amor de entrega que invita a entregarse” .

Así es el ahora de Dios, el amor de Dios: “Es amor concreto, de hoy, cercano, real; es alegría festiva que nace al optar y participar en la pesca milagrosa de la esperanza y la caridad, la solidaridad y la fraternidad frente a tanta mirada paralizada y paralizante por los miedos y la exclusión, la especulación y la manipulación”.

Por si acaso a alguien se le había ocurrido dedicarse a esperar tiempos mejores, Francisco concluye como ha comenzado: invitando a caminar con Jesús para hacer posible el sueño de Dios. Ese sueño que –como les dijo a los jóvenes en el encuentro inicial de esta Jornada– es Cristo:

“El Señor y su misión no son un ‘mientras tanto’ en nuestra vida, un algo pasajero, no son solo una Jornada Mundial de la Juventud, ¡son nuestra vida de hoy y caminando."

 

 

La revelación de Dios sobre el matrimonio

La revelación de Dios sobre el matrimonio

 

Por Javier Coellar Ríos, Pbro.

Coordinador de Pastoral Universitaria en UNIVA Querétaro

Cuando un hombre y una mujer se casan hay quien piensa que están llamados, por decirlo así, a «inventar» su matrimonio, cuando en realidad su matrimonio y el matrimonio ya ha sido inventados.

La decisión de casarse los ha introducido en un «misterio», en una realidad que Dios mismo ha pensado.

Me propongo en este artículo mostrar la revelación que Dios tiene del matrimonio en el momento en el cual crea al hombre y a la mujer.

El matrimonio nace en el momento mismo en el cual Dios decide que el hombre sea creado «masculino y femenino».

Cuánta necesidad tiene el hombre contemporáneo de leer y meditar profundamente la página del Génesis, porque es ahí donde está la revelación de Dios sobre el matrimonio.

Es a este «principio» que Jesús mismo re-llamará.

Este volver al «principio» está constituido de tres experiencias fundamentales que todo ser humano encuentra en el corazón y del cual ha perdido la memoria y la nostalgia, y que presentaré esquemáticamente.

La primera experiencia es la experiencia de la sublime dignidad de la persona humana: «No encontró una ayuda parecida a él».

¿Qué significa esto? La persona humana, en el universo visible, no es equiparable a nadie más.

Adán fue a buscar entre los demás seres vivientes a alguien, pero no lo encontró. Él sólo puede imponer el nombre, es decir dominar a las otras criaturas.

Él está solo: solo porque todo lo que existe es menos que la persona. El hombre es alguien, no algo. Y ser alguien es infinitamente más que ser algo.

¿De dónde deriva en el hombre esta sublime dignidad?

De su ser creado «a imagen y semejanza de Dios». Sólo la persona humana, en nuestro universo visible, es colocada frente a Dios. Querida por sí misma y llamada a la Alianza con el Señor. Pero es propia esta conciencia que la persona humana tiene de su unicidad, que produce una experiencia de soledad.

Este hecho de soledad de la persona humana «no está bien». Insisto con precaución: la Palabra de Dios no dice que el hombre sea malo.

Nada de lo que Dios crea está mal. La Palabra de Dios dice que en la soledad está la causa de no estar bien. La persona humana no puede alcanzar la plenitud de su ser, la plena perfección de sí mismo.

Para entender bien este punto debemos una vez más recordar el significado de la soledad originaria donde vivía el hombre.

No se trata de una descripción de un hecho de tipo numérico: el hombre está solo no porque existe más que uno, y si hubiera dos, tres…no estaría solo.

No es este el significado originario de nuestra soledad.

El hombre está solo porque posee, como persona, una tal sublime dignidad que no encuentra nada en la creación con quién dialogar.

Es esta imposibilidad de diálogo que impide a la persona realizarse plenamente: es esta imposibilidad que es juzgada mal.

El diálogo en el matrimonio es la primera experiencia a la que deben volver los cónyuges, porque es donde descubren su dignidad, promocionan y valoran la dignidad del otro.

 

PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO Y PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

Presentación de Jesús en el TemploEl 2 de Febrero se celebra la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen María. Se conoce también esta fiesta como "La Candelaria".

Aunque esta fiesta es principalmente de carácter Cristológico, en ella se conmemora un acontecimiento muy importante en la vida de María: su purificación y la presentación de su hijo al sacerdote en el Templo, en cumplimiento de su obligación de consagrarlo a Dios. Y más todavía porque es esta una fiesta de la luz que es la que le da nombre. La fiesta de la Candelaria se llama así porque en ella se bendicen las candelas que se van a necesitar durante todo el año, a fin de que nunca falte en las casas la luz tanto física como espiritual. Los fieles acuden a la Santa Misa de este día con las velas, que son bendecidas solemnemente por el sacerdote y a continuación se hace una corta procesión entre dos iglesias cercanas o por el interior de la misma iglesia, con las velas encendidas. Esta fiesta tenía gran significación cuando la única luz en las casas era la de las velas y candiles.

Esta fiesta se celebra exactamente a los cuarenta días del 25 de diciembre. A mediados del siglo V se celebraba con luces y tomó el nombre y color de "la fiesta de las luces"

Hasta el Concilio Vaticano II se celebraba como fiesta principalmente mariana, pero desde entonces ha pasado a ser en primer lugar Cristológica, ya que el principal misterio que se conmemora es la Presentación de Jesús en el Templo y su manifestación o encuentro con Simeón. El centro, pues, de esta fiesta no sería María, sino Jesús. María entra a formar parte de la fiesta en cuanto lleva en sus brazos a Jesús y está asociada a esta manifestación de Jesús a Simeón y a la anciana Ana.

Hasta el siglo VII no se introdujo esta fiesta en la liturgia de Occidente. Al final de este siglo ya estaba extendida en toda Roma y en casi todo Occidente. En un principio, al igual que en Oriente, se celebraba la Presentación de Jesús más que la Purificación de María.

No se sabe con certeza cuándo empezó a celebrarse la Procesión en este día. Parece ser que en el siglo X ya se celebraba con solemnidad esta Procesión y ya empezó a llamarse a la fiesta como Purificación de la Virgen María. Durante mucho tiempo se dio gran importancia a los cirios encendidos y después de usados en la procesión eran llevados a las casas y allí se encendían ante alguna necesidad.

La ley de Moisés mandaba que toda mujer que diese a luz un varón, en el plazo de cuarenta días, debía acudir al Templo para purificarse de la mancha legal y allí ofrecer su primogénito a Dios. Era lógico que los únicos exentos de esta ley fuesen Jesús y María: Él por ser superior a esa ley, y Ella por haber concebido milagrosamente por obra del Espíritu Santo. A pesar de ello, María oculta este prodigio y... acude humildemente como cualquier otra mujer a purificarse.

Los mismos ángeles quedarían extasiados ante aquel maravilloso cortejo que atraviesa uno y otro atrio hasta llegar al pie del altar, para ofrecer en aquellos virginales brazos al mismo Hijo de Dios.

Una vez cumplido el rito de ofrecer los cinco siclos legales después de la ceremonia de la purificación, la Sagrada Familia estaba dispuesta para salir del templo cuando se realizó el prodigio del Encuentro con Simeón, primero, y con la ancianísima Ana, después. San Lucas nos cuenta con riqueza de detalles aquel encuentro: "Ahora, Señor, ya puedes dejar irse en paz a tu siervo, porque han visto mis ojos al Salvador... al que viene a ser luz para las gentes y gloria de tu pueblo Israel..." Y le dijo a la Madre: "Mira, que este Niño está puesto para caída y levantamiento para muchos en Israel... Y tu propia alma la traspasará una espada...".

Menudo contraste de la vida: El mismo Niño Jesús está llamado para ser Luz y gloria y a la vez escándalo y roca dura contra la que muchos se estrellarán.

Web Católico de Javier

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Tips para evitar la violencia familiar

Lucia Legorreta

Como padres, tenemos la responsabilidad de que nuestra familia no corra riegos de caer en situaciones de violencia, así como también poder crear un ambiente de paz y armonía.

 

Evitar la violencia familiar

Escuchamos hablar sobre la violencia que se vive dentro de muchas familias, sus causas y consecuencias, pero poco sobre cómo podemos evitarla.

He aquí diez consejos para nosotros como padres de familia, ya que en nuestras manos está el crear un ambiente de paz y armonía dentro de nuestras familias:

1. Aprende a respirar profundo y tres veces seguidas hasta contar 20 en cualquier situación que se presente y mucho más si está relacionada con los hijos

2. Ten siempre claro que los problemas tienen que ver contigo y otros adultos, por lo tanto, sepáralas de las que tengan que ver con tus hijos.
No los involucres, que no sean ellos los que tengan que soportar el peso de tu cansancio, estrés, preocupación o cualquier situación por la que estés pasando en ese momento.

3. La paz familiar sólo puede encontrarse con la tolerancia, todos somos diferentes, ya que podemos pensar de manera distinta y reaccionar diferente ante las diferentes situaciones.

Así que sea cual sea la situación debemos tratar de acudir a nuestra capacidad para racionalizar las situaciones y darle la importancia y el lugar a cada cosa.

Enseñar tolerancia es la base para prevenir el bullying o acoso dentro de la familia.


4. Los hijos aprenden con y a través de nuestro ejemplo, muchas veces nosotros mismos nos descontrolamos y perdemos la capacidad para dominar nuestros sentimientos de furia, dolor e impotencia, pero cuando hacemos esto delante de nuestros hijos, estamos en un problema peor.

Así que, si ellos ven que somos lo suficientemente equilibrados, bondadosos, tolerantes con los demás, ellos asumirán la misma actitud y no agredirán a nadie.


5. No grites, ni en casa ni en ningún lugar, eso fomenta la paz y la tranquilidad, el respeto por los otros y por ellos mismos.


6. Practica rutinas con horarios fijos para la hora de comer y dormir, para que los niños y los adultos puedan descansar. No es viable que en un hogar donde mamá y papá están cansados y agotados por las razones que sean, tengan que ser las diez de la noche y los niños anden por allí revoloteando por todas partes generando conflictos o simplemente viendo televisión.


7. No permitas que consuman dulces dos horas antes de acostarse, esto hace que se aceleren y se pongan, a la vez, nerviosos y no puedan calmarse ni conciliar el sueño.


8. Sea cual sea la edad límite de tus hijos, su hora de televisión, sobre todo la nocturna, hacen que ellos se dispersen y no tengan una rutina adecuada de sueño.

9. Dedícales tiempo de calidad, lo que les guste hacer a ellos y a ti. Esto te lo agradecerán toda la vida.


10. Escúchalos con atención siempre que te hablen, esto hará que ellos te respeten y se sentirán cómodos e igualmente respetados, así que cuando tú necesites que te escuchen, lo harán con respeto porque ya tú se lo has enseñado con el ejemplo.

Recuerda: la violencia es una cadena; si el papá llega cansado y enojado a su casa, agrede o insulta a su esposa; la mujer en muchos casos se desquita con los hijos, estos con los hermanos y tristemente en cuanto lleguen a la escuela serán agresivos o violentos con sus compañeros: violencia genera más violencia.

Si tus hijos viven en un ambiente de cariño y respeto, seguramente cuando formen su propia familia, buscarán lo mismo. Si, por el contrario, han vivido agresividad, insultos, devaluaciones, faltas de respeto, entre otras, muy probablemente repetirán estas conductas con sus cónyuges e hijos futuros.

Te invito a que sigas estos diez prácticos y sencillos consejos a que a través de su implementación y seguimiento en tu hogar te ayudarán a crear un clima favorable que te permita evitar la violencia intrafamiliar, tan dañina para nuestra sociedad.

 

 

La importancia de los límites. Saber decir no sin sentirme culpable

Silvia del Valle Márquez

Decirle que no a un hijo es difícil, pero muy necesario, pues estamos haciéndoles un bien que los ayudará a lo largo de su vida.

Decir no a nuestros hijos

Es muy necesario que aprendamos a decir que no a lo que nos piden nuestros hijos sin sentirnos después culpables, ya que, en el fondo, lo único que estamos haciendo es educarlos al ponerles límites.

Un límite es algo que nos marca hasta donde se puede pasar y hasta donde ya no.

El límite nos puede salvar la vida porque puede ser que nos esté indicando que más allá corremos peligro.

Ahora es muy común que nos digan que no debemos contradecir a nuestros hijos porque se trauman; pero en realidad lo único que logramos al no ponerles límites es que se hagan voluntariosos y caprichosos, es decir, que se acostumbren a hacer su voluntad en todo momento; aunque en ocasiones vayan en contra de su propia seguridad.

Esto provoca que después sea muy difícil que tengan una disciplina y orden en su vida.

Por eso aquí te dejo mis 5 tips para lograr decir no sin sentir culpa y poner límites a nuestros hijos.

Primero. Hay que poner las reglas claras.
Es necesario que tengamos claro lo que se puede y lo que no se puede hacer; lo que está permitido y lo que no en nuestra familia.

Si lo tenemos claro nosotros es más fáciles que lo podamos transmitir con claridad a nuestros hijos.

De ser necesario debemos tener las reglas por escrito para que no se nos olviden y así podamos ser congruentes.

Segundo. Que todos las conozcan.
Es importante que estas reglas o límites sean conocidos por todos los miembros de la familia así no podrán decir que no sabían cómo que estaban haciendo algo mal.

En mi familia hasta las ponemos gráficamente en un lugar donde todos las podamos consultar y tener presentes, así es más difícil que las olvidemos.

Cuando los hijos son pequeños es bueno agregar algunos dibujos que les clarifiquen las cosas, siempre es bueno que nos bajemos a su nivel y mes hagamos las cosas fáciles de entender.

Tercero. También deben conocer las consecuencias.
Toda acción tiene una reacción. Si la acción es buena, la reacción o consecuencia será bien; pero si la acción es mala, la reacción o consecuencia serán desagradables ya que se debe reparar lo que se dañó, lo que se dejó de hacer o lo que se hizo mal.

Nuestros hijos deben aprender a cumplir con esto ya que la sociedad actual los invita a actuar sin responsabilidad y sin tomar en junta las consecuencias.

Y precisamente los límites nos ayudan a darnos cuenta de que hemos llegado al punto en que las consecuencias serán malas.

Cuarto. Hay que empezar desde pequeños.
Todo esto es un proceso y como tal lleva su tiempo, pero siempre es más fácil si lo comenzamos a practicar desde pequeños.

Mientras más pronto mejor, así nuestros hijos verán que vivir así, es lo normal y después, cuando crezcan no les costará trabajo aceptar los límites.

Y quinto. Los adolescentes y jóvenes también están incluidos.
¡Claro! Mientras sean parte de nuestra familia, deben aprender a acatar las normas y a respetar los límites que nosotros, los papás, pongamos en nuestra familia.

En muchas ocasiones, cuando comenzamos a poner límites a los adolescentes, cuesta mucho trabajo que los acepten porque están en la edad en que quieren hacer su voluntad, pero nosotros debemos ser firmes y mantener esos límites donde debe de estar.

Si a nuestros hijos les cuesta trabajo aceptar esos límites es necesario hablar con ellos y llegar a un acuerdo por escrito sobre el tema, para que después podamos recordarles que ellos estuvieron de acuerdo con tales límites.

Si por alguna razón se brincan el límite, es necesario aplicar los castigos o consecuencias que se acordaron para tal falta.

Debemos ser firmes porque con eso les estamos formando el carácter y les estamos armando para la vida, por eso debemos quitarnos el miedo a decir “No” a lo que sabemos que no les hace bien a nuestros hijos.

Si hacemos todo por amor y con amor nuestros hijos lo pueden notar y por lo mismo, estarán dispuestos a colaborar para tener una familia sana y con valores.

 

 

El combate espiritual

Marta Morales

El Papa Francisco mandó un mensaje a los jóvenes para no rendirse, nunca darse por vencidos y encomendándose a Jesús y a María en su combate espiritual.

Combate Espiritual

“Cuando parece que se nos viene el mundo encima, abracen su Cruz, abrácenlo a Él; y si se caen, déjense levantar por Él. En el arte de ascender, el triunfo no consiste en no caer, sino en no permanecer caídos. No escondas tu mano cuando has caído. Déjate agarrar la mano”, dijo el Papa Francisco en Panamá, a los jóvenes. En otro momento particular pidió: “Sean alegres porque Jesús está en los que son alegres de corazón”.

No hay que imaginar el combate espiritual como una película de Hollywood donde hay un grupo de gente mala que lucha en contra otro de gente buena. Aquí la fuerza de los buenos y la victoria salen de la Cruz de Cristo, y el combate se va ganando paulatinamente a través de la participación de los fieles en la liturgia. Sin la liturgia no puede haber fe, y san Juan Evangelista dice: “Ésta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5,4). Cristo padece lo indecible por cada uno, porque su amor por cada uno es personal. Es momento de acompañar de cerca a Jesús.

El bien triunfará, pero antes el crisol llegará a la Iglesia y, a la humanidad, para que sea purificada. El Evangelio nos dice: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7,13-14).

Se está dejando ver el lado oscuro de esta generación porque no se ve que la Cruz sea la regla, se piensa que es la excepción. El demonio insiste, no nos tienta y se aleja, insiste con fuerza una y otra vez hasta que nos debilita, por eso hay que mantenerse atentos, despiertos y unidos a lo alto.

Lo que nos protege es vivir en estado de gracia, acudir a los sacramentos que dejó Jesucristo: la Eucaristía y la Confesión de los pecados. Para mantenerse en gracia hemos de redoblar los esfuerzos para no decaer en la fe, la esperanza y la caridad, para ello contamos con la oración, la penitencia y las obras de misericordia.

La fe es para Jesús bálsamo, oro, incienso, mirra, es lo más grande que el hombre le puede ofrecer a Dios en este instante apremiante, en donde se separará el trigo de la cizaña. La misión de cada uno de nosotros es importante para el cumplimiento de la Voluntad divina. No lo conocemos todo, ni sabemos todo acerca de nuestros hermanos. El enemigo persigue a los que luchan por mantenerse en el camino correcto, anda como león rugiente viendo a quien devorar, como dice san Pablo.

Todos somos importantes para Dios, pero no hay que estar seguros de uno mismo. Pedro juró que no dejaría a Jesús, y lo negó tres veces. Hemos de examinar qué pasa en nuestro interior pues podemos fallarle a Dios. No porque hayamos penetrado en la Palabra de Dios con más ahínco somos superiores a los demás. Todo ser humano posee un don que le lleva a ser especial y admirable en determinado aspecto, y todos unidos formamos el pueblo de Dios.

Este instante es sumamente grave para toda la humanidad; el mal ha llegado a pervertir a muchos. De Jesús se burlaron muchas personas, ahora pasará lo mismo con los católicos practicantes, dirán que somos extremistas o fanáticos. Nos llamarán locos por no vivir en la concupiscencia en la que vive gran parte de la humanidad; pero no estamos solos, Dios nos sostiene.

La guerra se recrudecerá mucho más, se darán persecuciones, pero el bien no será vencido porque Dios tiene un plan y, en ese plan, hasta el demonio hará la soberana voluntad de Dios. El mal será derrotado, atado y encadenado, y tendremos la libertad de los hijos de Dios, pero antes hay que luchar este combate espiritual.

La humanidad vive indiferente al amor divino y se sumerge en el mal tempestuoso de constantes pecados, los cuales tienen su raíz en la desobediencia. Dios tiene sed de almas y el hombre tiene sed de dominio. Es necesario iniciar el camino hacia la conversión, sensibilizando el corazón para mirar a Jesús es nuestros hermanos los hombres. Hay que erradicar la violencia en nosotros y en los corazones de los demás para que perdure la paz.

Hay que permanecer atentos al comunismo. ¿Qué hace un animal depredador cuando se dispone a la caza? Espera, espera con paciencia y observa hasta que tenga a su presa indefensa para lanzarse sobre ella.

Hay que reconocer que somos muy poca cosa y la grandeza que nos da ser hijos de Dios. La falta de conocimiento de la Palabra de Dios inmoviliza al hombre y le impide penetrar en el misterio del que nos hace partícipes la Sagrada Escritura para conocer a Dios y penetrar su poder infinito. El deseo de buscar a Dios es innato en el hombre, pero a veces es rechazado porque la humanidad utiliza sólo los sentidos corporales e ignora los sentidos espirituales de los que está dotada el alma.

La Virgen nos protege y nos alerta en distintos lugares y de diversas maneras. Hay que escuchar su voz, voz de Madre.

ORACIÓN: Amado Jesús mío, que del calvario pasaste a la luz de tu divinidad, envía tu Santo Espíritu para que en este instante de prueba el mal se aleje de mí. Sea tu Sangre preciosa defensa de mi alma y mi fe. Cúbreme para que el enemigo no me mire y para que la tribulación me mire de lejos, para que mi fe en ti sea amparo y para que la Madre de Dios sea mi refugio.

 

Foto Germain Droogenbroodt

 

DÍA DE LA POESÍA*

 

Tan gris

esta fría mañana de invierno.
Ante los ojos, la monotonía
de coches que pasan
Tras ellos
el mar privado de sol
desolado y gris

como esta mañana sin inspiración

Día de la poesía.

 


GERMAIN DROOGENBROODT

 

 

Pese a las amenazas de muerte

Las previsiones de la Iglesia en Irak se han visto desbordadas. Cerca de 30.000 cristianos habían regresado hasta junio de este año a Qaraqosh, a menudo para encontrar sus antiguas casas convertidas en ruinas. Por ello la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada lanzó una ambiciosa campaña para facilitar el retorno de una minoría que históricamente ha sido un factor clave para la estabilidad en Irak. Pasará mucho tiempo hasta alcanzar los cerca de millón y medio de cristianos que había en Irak antes de 2003, y sin embargo la Iglesia mira al futuro con esperanza. Una razón es que el testimonio de los cristianos en estos últimos años está propiciando un goteo de conversiones, pese a las amenazas de muerte y las severas discriminaciones a las que se exponen quienes deciden bautizarse. Se trata de un fenómeno similar al que se registra en algunas zonas de Siria. La devastación que provocó el Daesh fue de proporciones inauditas, y sin embargo vuelve a florecer el cristianismo, haciendo buena la frase de Tertuliano a finales del siglo II, según la cual “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. Después de muchos años, en este, la Navidad ha vuelto a ser fiesta nacional en Irak.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Qué estamos haciendo mal para que esto suceda

El domingo 25 de noviembre se celebró el Día contra la llamada "violencia de género", cosa que muchos preferiríamos llamarla “violencia doméstica, que es en realidad una criminal forma de violencia contra la mujer que se produce en los ámbitos familiar y doméstico. Las cifras son tremendas. Desde 2003, que existen estadísticas de esta particular violencia, 972 mujeres han sido asesinadas en España, más de 40 de ellas este mismo año, y el número de huérfanos por esta causa no deja de crecer.

En la celebración de este año tuvieron lugar numerosas manifestaciones en toda España y cada año aumentan las campañas de sensibilización. Sin embargo, las terribles cifras no cesan de crecer. Este dato nos debería interpelar hasta el punto de poder preguntarnos con franqueza qué es lo que estamos haciendo mal para que esto suceda.

Los datos son reveladores. No parece que la politización del drama, ni la monopolización del problema por parte de la ideología de género, volviendo a una suerte de lucha de clases y convirtiendo al hombre, también en algunas legislaciones, en sospechoso habitual hayan mejorado la situación. Antes al contrario, podemos afirmar con preocupación que como ‘todo mal que no mejora, empeora’.

Domingo Martínez Madrid

 

 

La libertad y el fin último

Si la eternidad fuera algo de aquí, si el hombre, por un perfeccionamiento técnico, no muriera, esa mejoría del hombre máquina impediría la mejoría moral. Si no hay un final y un juicio y una eternidad con Dios, de nada sirve la lucha contra nuestro egoísmo, la generosidad, el amor, en definitiva.  Y sin amor y sin lucha se acabaría la libertad y la sociedad sería un desastre. Solo hay libertad en la medida en que el hombre se empeña en conseguir el fin último. La libertad de elección se queda en algo muy pobre si no se busca esa libertad ontológica, libertad de adhesión, que supone un fin último sobrenatural.

Es verdad que los diversos mecanismos que ya utilizamos muchas personas, y los que puedan venir en un futuro cercano, pueden llegar a esclavizarnos, pero es un problema que tendrán sobre todo quienes no saben bien para qué viven.

¿Sacará el transhumanismo de la pobreza al Tercer Mundo? ¿Es socialmente deseable? ¿Se puede llegar a crear un bebé sintético? Son preguntas que quedan en el aire, entre otras muchas cosas, ya que, por muy rápidos que vengan estos descubrimientos de la tecnología, realmente no sabemos hasta donde pueden llegar.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Libertad de expresión, bancos y las autonomías

                                Parece ser que en una gran parte del “pueblo o masa”, se está moviendo de nuevo “el gusanillo de la inquietud verdaderamente ciudadana”; el individuo no se resigna a ser borrego y debate cada vez más y mejor; cosa que puede ser beneficiosa para todos menos para los políticos profesionales, o casta que nos devora.

                                Veamos algunos temas expuestos y debatidos en los pocos medios de información que cumplen con la obligación de difundir el pensamiento humano y que no son muchos, en esta siempre inquisitorial España nuestra.

                                SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN y en relación a una petición de “VOX” para que “TV Canal Sur desaparezca y demás televisiones autonómicas”:

            Las televisiones, emisoras de radio, periódicos, debieran ser lo que no son, o sea son PARTIDISTAS; debieran ser abiertas a todos los temas y con arreglo a las leyes que rigen a un país (LA BBC inglesa por ejemplo) y si fuese así, entonces sí que habría "libertad de expresión"; lo que no debe seguir siendo es lo que son, simples libelos aleccionadores de "un credo" que interesa a un grupo; por tanto sí que hay que tener medios oficiales, pero PERFECTAMENTE CONTROLADOS PARA QUE SEAN NEUTRALES Y FORMEN Y EDUQUEN A LAS MASAS, QUE BASTANTE NECESITADAS ESTÁN DE ELLO.

                                SOBRE LOS BANCOS Y SIMILARES: Fue anunciado nada menos que en los Estados Unidos hace más de dos siglos y por el presidente de la nación; el que vaticinó:

 "Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron". THOMAS JEFFERSON, 1802.

 ¿Qué ha ocurrido después y cómo estamos hoy, dominados por una banca usurera e implacable? Son insaciables y cada vez nos empobrecen más.

SOBRE LAS AUTONOMÍAS Y EL DESASTRE QUE NOS HAN TRAÍDO:

Lo dice todo aquel que piensa "un poquito"... las autonomías sólo han servido para lastrar a la nación de forma ya insoportable y por múltiples motivos, por tanto lo más cuerdo es VOLVER LA CENTRALISMO Y COMO POR EJEMPLO FUNCIONA FRANCIA, QUE CON TODO CUANTO DIGAN, FUNCIONA INFINITAMENTE MUCHO MEJOR QUE ESPAÑA. Hay que limpiar España de parásitos, y la inmensa mayoría de ellos están en las autonomías, que muy certeramente calificó Vizcaíno Casas de AUTONOSUYAS.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes