Las Noticias de hoy 21 Enero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 21 de enero de 2019  

Indice:

ROME REPORTS

“Jóvenes, ¡descarguen la aplicación!”, Francisco abre su perfil de oración en ‘Click To Pray’

Ángelus: “Haced lo que Él os diga”

Patronos de la JMJ: Santa Rosa de Lima

SANTIDAD DE LA IGLESIA: Francisco Fernandez Carbajal

“¿Estás triste, hijo mío?”: San Josemaria

¿Qué es la comunión de los santos?

Dar más sin ser héroes: Carlo De Marchi

Amor en la latita de leche: Javier López

Cambiar los propios planes: Alfonso Aguiló

1.000 «mártires», 120 iglesias destruidas, colegios, monasterios…: datos del cristianismo en Siria: Josué Villalón

9 Consejos para cuidar el amor de pareja con el paso de los años: LaFamilia.info

Trata a tus hijos como te gustaría ser tratado y no te equivocarás: Sergio De Dios González

Catolicismo con Atención Plena: Sheila Morataya

Para redirigir el nitrógeno: Jesús Domingo

EDUCACIÓN RURAL: ALARMANTE SITUACIÓN: Alfredo Palacios Dongo

Disminuyen los índices de fertilidad a nivel mundial: Justo Aznar

Es legal, la puedes encontrar libre, pero no la consumas.: Domingo Martínez Madrid

La reforma de la ley bioética francesa: Jesús Martínez Madrid

En la familia uno es “querido por sí mismo”: José Morales Martín

Pensamientos y reflexiones 208: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

“Jóvenes, ¡descarguen la aplicación!”, Francisco abre su perfil de oración en ‘Click To Pray’

De la Red Mundial de Oración del Papa

enero 20, 2019 16:15Anita BourdinAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 20 enero 2019).- El Papa Francisco presentó su propio perfil de usuario en Click To Pray, durante la oración del Ángelus de este domingo, 20 de enero de 2019, en la Plaza de San Pedro: esta es la aplicación oficial de la Red Mundial de Oración del Papa, que incluye su rama joven, el Movimiento Eucarístico de los jóvenes – MEJ, indica este comunicado de la Red Mundial de Oración del Papa.

Click To Pray invita a los hombres y mujeres de todo el mundo a acompañar al Papa en una misión de compasión por el mundo. Tiene un sitio web, aplicaciones móviles en Android e iOS, así como redes sociales. Toda la plataforma está en seis idiomas (español, inglés, italiano, francés, inglés, portugués y alemán).

Esta plataforma de oración consta de tres secciones principales: “Orar con el Papa”, donde se encuentran las intenciones mensuales del Santo Padre para los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia; “Oren todos los días”, que ayuda a vivir una oración regular, tres veces al día; “Establecimiento de una red” un espacio diseñado para que los usuarios (incluido el Papa Francisco) compartan sus oraciones y oren unos por otros.

Para conectarse al perfil personal del Papa, simplemente haga clic en el botón “Papa Francisco” en la sección “Red de oración”.

Plataforma para la JMJ

Click To Pray es la plataforma de oración oficial para la Jornada Mundial de la Juventud 2019, que tendrá lugar en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019. La plataforma incluye una sección multimedia especial para la JMJ que invita a orar y meditar el rosario por la Paz. El Papa Francisco nos exhorta, especialmente a los jóvenes, a descargar la aplicación Click To Pray.

Acerca de la Red Mundial de Oración del Papa La Red Mundial de Oración del Papa es una obra pontificia, su misión es movilizar a los cristianos, a través de la oración y la acción, para los desafíos de la humanidad y la misión de la Iglesia.

Estos desafíos, discernidos por el Papa, se expresan en la forma de intenciones de oración que confía a toda la Iglesia. Fundada en 1844 como el Apostolado de la Oración, está presente en 98 países y participan más de 35 millones de católicos. Su rama juvenil es el MEJ – Movimiento Eucarístico de los Jóvenes. El Papa estableció este servicio eclesial como una obra pontificia y aprobó los nuevos estatutos en marzo de 2018. Su director internacional es el P. Frédéric Fornos, SJ.

 

 

Ángelus: “Haced lo que Él os diga”

Palabras del Papa antes del Ángelus

enero 20, 2019 13:22Raquel AnilloAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 20 enero 2019).- A las 12 horas de hoy, el Santo Padre Francisco se asomó a la ventana del estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. Estas son las palabras del Papa al presentar la oración mariana:

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡Buenos días!

El domingo pasado, con la fiesta del bautismo del Señor, comenzamos el camino del tiempo litúrgico “ordinario”: es el tiempo para seguir a Jesús en su vida pública, en la misión por la cual el Padre lo envió al mundo. En el Evangelio de hoy (cf. Jn 2, 1-11) encontramos el relato del primero de los milagros de Jesús, que el evangelista Juan llama “señales”, porque Jesús no los hizo para despertar asombro, sino para revelar el amor del Padre. . El primero de estos prodigiosos signos tiene lugar en el pueblo de Cana, en Galilea, durante una fiesta de bodas. No es casual que al comienzo de la vida pública de Jesús haya una ceremonia de boda, porque en Él Dios se ha casado con la humanidad: esta es la buena noticia, aunque los que lo han invitado aún no saben que en su mesa está sentado el Hijo de Dios y que el verdadero novio es Él. De hecho, todo el misterio de la señal de Caná se basa en la presencia de este novio divino, Jesús, que comienza a revelarse. Jesús se manifiesta como el novio del pueblo de Dios, anunciado por los profetas, y nos revela la profundidad de la relación que nos une a él: es una nueva Alianza de amor. En el contexto de la Alianza, se comprende plenamente el significado del símbolo del vino, que está en el centro de este milagro.

Justo cuando la fiesta está en su apogeo, el vino se ha terminado; Nuestra Señora lo nota y le dice a Jesús: “No tienen vino” (v. 3), hubiera sido  horrible continuar la fiesta con el agua, una vergüenza y la Virgen se da cuenta y como es madre advierte inmediatamente a Jesús.

Las Escrituras, especialmente los Profetas, indicaron el vino como un elemento típico del banquete mesiánica (cf. Am 9,13-14; Gl 2,24; Is 25,6). El agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Una fiesta sin vino…
Al convertir en vino el agua de la tinaja utilizada “para la purificación ritual de los judíos” (v. 6),era una costumbre antes de entrar en la casa purificarse, Jesús hace un signo elocuente: transforma la Ley de Moisés en el Evangelio, portador de alegría.

Luego miramos a María. Las palabras que María dirige a los sirvientes vienen a coronar el cuadro conyugal de Caná: “Lo que Él te diga, hazlo” (v. 5). Incluso hoy, la Virgen María  nos dice a todos: “Hagan lo que Él les diga”. Estas palabras son una herencia preciosa que nuestra Madre nos ha dejado. Y los siervos obedecen en Caná. Jesús les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Él les dijo de nuevo: Saquen ahora un poco y llevénselo al mayordomo. Y los trajeron “(versículos 7-8).

En esta boda, realmente se estipula una Nueva Alianza y la nueva misión se confía a los siervos del Señor, es decir a toda la Iglesia: “Hagan lo que Él les diga”

Quisiera subrayar una experiencia que seguramente muchos de ustedes hemos tenido en nuestra vida, cuando estamos en situaciones difíciles, cuando tenemos problemas que no sabemos cómo resolver, cuando sentimos muchas veces ansia y angustia, cuando nos hace falta la alegría hay que ir donde la Virgen y decirle “no tenemos vino se terminó el vino, mira como estoy, mira mi corazón mi alma”, es la Madre y ella seguro irá donde Jesús y dirá mira este o esta, no tienen vino y después regresará donde nosotros y nos dirá “Cualquier cosa que les diga haganla”. Para cada uno de nosotros extraer de la tinaja es equivalente a confiar en la Palabra y en los Sacramentos para experimentar la gracia de Dios en nuestra vida. Entonces también como maestros de mesa que probó el agua convertida en vino, podemos exclamar: “Has guardado el vino mejor hasta ahora”(v. 10), siempre Jesús nos sorprende.

Que la Santísima Virgen nos ayude a seguir su invitación: “Hagan lo que Él les diga”, para que podamos abrirnos completamente a Jesús, reconociendo en la vida cotidiana los signos de su presencia vivificadora.

 

 

Patronos de la JMJ: Santa Rosa de Lima

Celebrada como la primera flor de santidad de América

enero 21, 2019 03:44RedacciónJornada Mundial de la Juventud

VIDA

Isabel Flores de Oliva, que por su belleza recibió popularmente el nombre de “Rosa” al que ella añadió “de Santa María”, nació en Lima en 1586. En la sociedad colonial de su época, había una clara distinción de clases: familias pudientes, otras de pequeños propietarios y la gran mayoría de campesinos, negros y mulatos, que son tratados como esclavos.

La familia de Rosa es de pequeños propietarios. Sus padres se esfuerzan en darle una seria educación humana además de proporcionarle una sólida formación en la fe. Lima tiene una comunidad pionera en la evangelización: el convento de Santo Domingo.

Allí los seglares pueden participar en la liturgia, reunirse a meditar la Palabra de Dios y colaborar temporalmente en los puestos misionales o “doctrinas”. Santa Rosa de Lima en su interior vive un dilema: por un lado siente vocación de religiosa contemplativa y, por otros, percibe la imperiosa llamada a realizar esta vocación en el interior de su familia, trabajando por el Reino de Dios desde fuera del convento.

A sus 20 años encuentra el camino: ser pobre por la fraternidad universal ingresando en movimiento laical de la Orden de Predicadores. Como laica dominica da clases a los niños, incluyendo aprendizaje de instrumentos musicales (guitarra, arpa, cítara), cultiva el huerto de casa u trabaja en costura. De esta forma aporta al sostenimiento de su familia amenazada con estrecheces económicas. En aquel hogar la vida es sencilla, pero lo necesario nunca falta.

Participa en la Eucaristía en el Convento de Santo Domingo. Al fondo de su casa construye una cabaña con el fin de asimilar más el Evangelio en la oración; allí entra en comunión con Dios, con los hombres y con la naturaleza. Sólo Dios la va retribuyendo y ella se va forjando como mujer de “contemplación en lo secreto”. A esto une una serie de mortificaciones.

Explica en sus escritos que la mortificación es necesaria para ser saciados por el Espíritu de Dios, para vivir orientados por el Espíritu Santo, para renovar la faz de la tierra a partir de uno mismo. Frente a sus prójimos es una mujer comprensiva: disculpa los errores de los demás, perdona las injurias, se empeña en hacer retornar al buen camino a los pecadores, socorre a los enfermos. Se esfuerza en la misericordia y la compasión.

Ella misma querrá salir de Lima como misionera pero diversas circunstancias se lo impiden. Murió a los treinta y un años en Lima el 24 de agosto de 1617. Su cuerpo se venera en la Basílica dominicana de Santo Domingo en Lima. Fue canonizada por Clemente X el 12 de abril de 1671. Desde ese año Toda América Meridional y Filipinas la veneran como patrona.

ESPIRITUALIDAD

Santa Rosa de Lima fue celebrada como la primera flor de santidad de América, insigne por la fragancia de su penitencia y oración. Dotada de brillantes cualidades y dotes de ingenio, ya desde niña se consagra al Señor con voto de virginidad. Siente profunda veneración por Santa Catalina de Siena, con quien se advierte una sorprendente afinidad, por ello decidió, en 1606, inscribirse en la Orden Seglar Dominicana para darse más plenamente a la perfección evangélica.

Amante de la soledad dedicó gran parte del tiempo a la contemplación deseando también introducir a otros en los arcanos de la “oración secreta”, divulgando para ello libros espirituales. Anima a los sacerdotes para que atraigan a todos al amor a la oración. Recluida frecuentemente en la pequeña ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores y de los “indios”. Por ellos desea dar su vida y se entrega a duras penitencias, para ganarlos a Cristo. Durante quince años soportará gran aridez espiritual como crisol purificador. También destaca por sus obras de misericordia con los necesitados y oprimidos. Santa Rosa de Lima arde en amor a Jesús en la Eucaristía y en honda piedad para con su Madre, cuyo rosario propaga con infatigable celo, estimando que todo cristiano “debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el corazón”.

MODELO PARA LA JUVENTUD

  • Mujer de “contemplación en lo secreto”.
  • Busca y encuentra su camino de santidad
  • Amante de la Eucaristía y la oración
  • Preocupación misionera por los pobres y los indígenas
  • Practica las obras de misericordia
  • Educadora y catequista

PRIMERA FLOR DE SANTIDAD DE AMÉRICA

  • Laica consagrada en la Orden de Santo Domingo
  • América Meridional y Filipinas la veneran como patrona

 

 

SANTIDAD DE LA IGLESIA

— La Iglesia es santa y produce frutos de santidad.

— Santidad de la Iglesia y miembros pecadores.

— Ser buenos hijos de la Iglesia.

I. El Antiguo Testamento, de mil formas diferentes, anuncia y prefigura todo lo que tiene lugar en el Nuevo. Y este es plenitud y cumplimiento de aquel. Cristo muestra el contraste entre el espíritu que Él trae y el del judaísmo de su época. Este espíritu nuevo no será como una pieza añadida a lo viejo, sino un principio pleno y definitivo que sustituye las realidades provisionales e imperfectas de la antigua Revelación. La novedad del mensaje de Cristo, su plenitud, como un vino nuevo, no cabe ya en los moldes de la Antigua Ley. Nadie echa vino nuevo en odres viejos...1.

Quienes le escuchan entienden bien las imágenes que emplea el Señor para hablar del Reino de los Cielos. Nadie debe cometer el error de remendar un vestido viejo con un trozo de tela nueva, porque el paño nuevo encogerá al mojarse, desgarrando aún más el vestido viejo y pasado, con lo que se perderían los dos al mismo tiempo.

La Iglesia es el vestido nuevo, sin roturas; es la vasija nueva preparada para recibir el espíritu de Cristo, que llevará generosamente hasta los confines del mundo, y mientras existan hombres sobre la tierra, el mensaje y la fuerza salvífica de su Señor.

Con la Ascensión se cierra una etapa de la Revelación, y comienza en Pentecostés el tiempo de la Iglesia2, Cuerpo Místico de Cristo, que continúa la acción santificadora de Jesús, principalmente a través de los sacramentos, y nos consigue abundantes gracias por su intercesión, a través también de los sacramentos y de los ritos externos que Ella ha instituido: las bendiciones, el agua bendita...; su doctrina ilumina nuestra inteligencia, nos da a conocer al Señor, nos permite tratarlo y amarlo. Por eso, nuestra Madre la Iglesia jamás ha transigido con el error en la doctrina de fe, con la verdad parcial o deformada; se ha mantenido siempre vigilante para mantener la fe en toda su pureza, y la ha enseñado por el mundo entero. Gracias a su indefectible fidelidad, por la asistencia del Espíritu Santo, podemos nosotros conocer la doctrina que enseñó Jesucristo, y en su mismo sentido, sin cambio ni variación alguna. Desde los días de Pentecostés hasta hoy, se sigue escuchando la voz de Cristo.

Todo árbol bueno produce buenos frutos3, y la Iglesia da frutos de santidad4. Desde los primeros cristianos, que se llamaron entre sí santos, hasta nuestros días, han resplandecido los santos de toda edad, raza y condición. La santidad no está de ordinario en cosas llamativas, no hace ruido, es sobrenatural; pero trasciende enseguida, porque la caridad, que es la esencia de la santidad, tiene manifestaciones externas: en el modo de vivir todas las virtudes, en la forma de realizar el trabajo, en el afán apostólico... «Mirad cómo se aman», decían de los primeros cristianos5; y los habitantes de Jerusalén los contemplaban con admiración y respeto, porque advertían los signos de la acción del Espíritu Santo en ellos6.

Hoy, en este rato de oración y durante el día, podemos dar gracias al Señor por tantos bienes como hemos recibido a través de nuestra Madre la Iglesia. Son dones impagables. ¿Qué sería de nuestra vida sin esos medios de santificación que son los sacramentos? ¿Cómo podríamos conocer la Palabra de Jesús –¡palabras de vida eterna!– y sus enseñanzas si no hubieran sido guardadas con tanta fidelidad?

II. Desde el mismo momento de su fundación, el Señor ha tenido en su Iglesia un pueblo santo, lleno de buenas obras7. Puede afirmarse que en todos los tiempos «la Iglesia de Dios, sin dejar de ofrecer nunca a los hombres el sustento espiritual, engendra y forma nuevas generaciones de santos y de santas para Cristo»8. Santidad en su Cabeza, Cristo, y santidad en muchos de sus miembros también. Santidad por la práctica ejemplar de las virtudes humanas y las sobrenaturales. Santidad heroica es la de aquellos que «son de carne, pero no viven según la carne. Habitan en la tierra, pero su patria es el Cielo... Aman a los otros y los otros los persiguen. Se les calumnia y ellos bendicen. Se les injuria y ellos honran a sus detractores... Su actitud (...) es una manifestación del poder de Dios»9. Son innumerables los fieles que han vivido su fe heroicamente: todos están en el Cielo, aunque la Iglesia haya canonizado solo a unos pocos. Son también incontables, aquí en la tierra, las madres de familia que, llenas de fe, sacan adelante a su familia, con generosidad, sin pensar en ellas mismas; trabajadores de todas las profesiones que santifican su trabajo; estudiantes que realizan un apostolado eficaz y saben ir con alegría contra corriente; y tantos enfermos que ofrecen sus vidas en el hogar o en un hospital por sus hermanos en la fe, con gozo y paz...

Esta santidad radiante de la Iglesia queda velada en ocasiones por las miserias personales de los hombres que la componen. Aunque, por otra parte, esas mismas deslealtades y flaquezas contribuyen a manifestar, por contraste, como las sombras de un cuadro realzan la luz y los colores, la presencia santificadora del Espíritu Santo, que la sostiene limpia en medio de tantas debilidades.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: el licor divino de las enseñanzas del Señor, de la vida que nos ha dispensado al traernos a su Iglesia, se ha de contener en nuestra alma, un recipiente que debe ser digno, pero que es defectible, que puede fallar. Con fe y con amor entendemos que la Iglesia sea santa y que sus miembros tengan defectos, sean pecadores. En Ella «están reunidos buenos y malos. Está formada por diversidad de hijos, porque a todos engendra en la fe; pero de tal modo que no a todos, por culpa de ellos, logra conducir a la libertad de la gracia mediante la renovación de sus vidas»10. La misma Iglesia está constituida por hombres que alcanzaron ya su destino eterno –los santos del Cielo–, por otros que purgan en espera del premio definitivo, y también por los que aquí en la tierra han de luchar con sus defectos y malas inclinaciones para ser fieles a Cristo. No es razonable –y va contra la fe y contra la justicia– juzgar a la Iglesia por la conducta de algunos miembros suyos que no saben corresponder a la llamada de Dios; es una deformación grave e injusta, que olvida la entrega de Cristo, que amó a su Iglesia y se sacrificó por ella, para santificarla, limpiándola en el bautismo del agua, a fin de hacerla comparecer delante de Él llena de gloria, sin arruga ni cosa semejante, sino siendo santa e inmaculada11. No olvidemos a Santa María, a San José, a tantos mártires y santos; tengamos siempre presente la santidad de la doctrina y del culto y de los sacramentos y de la moral de la Iglesia; consideremos frecuentemente las virtudes cristianas y las obras de misericordia, que adornan y adornarán siempre la vida de tantos cristianos... Esto nos moverá a portarnos siempre como buenos hijos de la Iglesia, a amarla más y más, a rezar por aquellos hermanos nuestros que más lo necesitan.

III. La Iglesia no deja de ser santa por las debilidades de sus hijos, que son siempre estrictamente personales, aunque estas faltas tengan mucha influencia en el resto de sus hermanos. Por eso, un buen hijo no tolera los insultos a su Madre, ni que le achaquen defectos que no tiene, que la critiquen y maltraten.

Por otra parte, incluso en aquellos tiempos en que el verdadero rostro ha estado velado por la infidelidad de muchos que deberían haber sido fieles y cuando solo aparecen vidas de muy escasa piedad, en esos momentos –quizá ocultas a la mirada de las gentes– existen almas santas y heroicas. Aun en las épocas más oscurecidas por el materialismo, la sensualidad y el deseo de bienestar, hay hombres y mujeres fieles que en medio de sus quehaceres son la alegría de Dios en el mundo.

La Iglesia es Madre: su misión es la de «engendrar hijos, educarlos y regirlos, guiando con materno cuidado la vida de los individuos y los pueblos»12. Ella –santa y madre de todos nosotros13– nos proporciona todos los medios para adquirir la santidad. Nadie puede llegar a ser buen hijo de Dios si no vive con amor y piedad estos medios de santificación, porque «no puede tener a Dios como Padre, quien no tiene a la Iglesia como Madre»14. De aquí que no se concibe un gran amor a Dios sin un gran amor a la Iglesia.

Como el amor a Dios brota del amor que Él nos tiene –Él nos amó primero a nosotros15–, el amor a la Iglesia ha de nacer del agradecimiento por los medios que nos brinda para que alcancemos la santidad. Le debemos amor por el sacerdocio, por los sacramentos todos –y de modo muy particular por la Sagrada Eucaristía–, por la liturgia, por el tesoro de la fe que ha guardado fielmente a lo largo de los siglos... La miramos nosotros con ojos de fe y de amor, y la vemos santa, limpísima, sin arruga.

Si la Iglesia, por voluntad de Jesucristo, es Madre –una buena madre–, tengamos nosotros la actitud de unos buenos hijos. No permitamos que se la trate como si fuera una sociedad humana, olvidando el misterio profundo que en Ella se encierra; no queramos escuchar críticas contra sacerdotes, obispos... Y cuando veamos errores y defectos de quienes quizá tenían que ser más ejemplares, sepamos disculpar, resaltar otros aspectos positivos de esas personas, recemos por ellos... y, en su caso, ayudémosles con la corrección fraterna, si nos es posible. «Amor con amor se paga», un amor con obras, que sea notorio, por quienes habitualmente nos conocen y tratan.

Terminamos nuestra oración invocando a Santa María, Mater Ecclesiae, Madre de la Iglesia, para que nos enseñe a amarla cada día más.

1 Mc 2, 22. — 2 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 4. 3 Mt 7, 17. — 4 Cfr. Catecismo Romano, I, 10, n. 15. — 5 Tertuliano, Apologético, 39, 7. — 6 Cfr. Hech 2, 33. — 7 Tit 2, 14. 8 Pío XI, Enc. Quas primas, 11-XII-1925, 4. 9 Epístola a Diogneto, 5, 6, 16; 7, 9. — 10 San Gregorio Magno, Homilía 38, 7. — 11 Ef 5, 25-27. — 12 Juan XXIII, Enc. Mater et magistra, Introd. — 13 Cfr. San Cirilo de Jerusalén, Catequesis, 18, 26. — 14 San Cipriano, Sobre la unidad de la Iglesia Católica, 6. — 15 1 Jn 4, 10.

 

“¿Estás triste, hijo mío?”

Nunca te desanimes si eres apóstol. -No hay contradicción que no puedas superar. -¿Por qué estás triste? (Camino, 660)

La verdadera virtud no es triste y antipática, sino amablemente alegre. (Camino, 657)

Si salen las cosas bien, alegrémonos, bendiciendo a Dios que pone el incremento. -¿Salen mal? -Alegrémonos, bendiciendo a Dios que nos hace participar de su dulce Cruz. (Camino, 658)
Para poner remedio a tu tristeza me pides un consejo. -Voy a darte una receta que viene de buena mano: del apóstol Santiago. -"Tristatur aliquis vestrum?" -¿Estás triste, hijo mío? -"Oret!" -¡Haz oración! -Prueba a ver. (Camino, 663)
No estés triste. -Ten una visión más... "nuestra" -más cristiana- de las cosas. (Camino, 664) "Laetetur cor quaerentium Dominum" -Alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
-Luz, para que investigues en los motivos de tu tristeza. (Camino, 666)

 

 

¿Qué es la comunión de los santos?

Cada domingo, en Misa, recitamos el Credo y decimos “creo en la comunión de los santos” pero, ¿qué es exactamente la comunión de los santos? ¿qué queremos decir con esa expresión?

Preguntas sobre la fe cristiana19/01/2019

Opus Dei - ¿Qué es la comunión de los santos?

Sumario
1. La comunión de los bienes espirituales
2. La comunión entre la Iglesia del cielo y la de la tierra


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Como dice el Catecismo, la comunión de los santos es precisamente la Iglesia. Esta comunión tiene dos significados estrechamente relacionados: por un lado, la comunión en las cosas santas, la participación en los mismos bienes espirituales, y, por otro, la comunión entre las personas santas. Catecismo de la Iglesia Católica, 948

1. La comunión de los bienes espirituales

En los Hechos de los apóstoles se dice que los discípulos “acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones”. ¿En qué consiste esa comunión que se sigue viviendo hoy en día en la Iglesia?

En primer lugar, se trata de la comunión en la fe que se profesa, tesoro de vida que se enriquece cuando se comparte. Por otro lado, la comunión de los sacramentos que realizan la unión con Dios. De hecho, uno de los sacramentos -la Eucaristía- es también llamado Comunión ya que es en él donde se da la unión más grande con Dios que pueda existir en la tierra.

Además, el Espíritu Santo reparte gracias especiales entre los fieles, para provecho común. Son los llamados carismas. Otro aspecto de esa comunión es el más material: el compartir con el prójimo nuestras posesiones, socorriendo al necesitado.

Finalmente, esta comunión es comunión de la caridad, la virtud más importante y una de las llamadas teologales, porque proceden directamente de Dios: “ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo” (Rm 14, 7). El menor de los actos de un cristiano hecho con caridad repercute en beneficio de todos, en esta solidaridad entre todos los hombres, vivos o muertos. También todo pecado daña a esta comunión. Catecismo de la Iglesia Católica, 949-953

Meditar con san Josemaría

Comunión de los Santos. —¿Cómo te lo diría? —¿Ves lo que son las transfusiones de sangre para el cuerpo? Pues así viene a ser la Comunión de los Santos para el alma. Camino, 544

Pide a Dios que en la Iglesia Santa, nuestra Madre, los corazones de todos, como en la primitiva cristiandad, sean un mismo corazón, para que hasta el final de los siglos se cumplan de verdad las palabras de la Escritura: “multitudinis autem credentium erat cor unum et anima una —la multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma”.

—Te hablo muy seriamente: que por ti no se lesione esta unidad santa. ¡Llévalo a tu oración! Forja, 632

Cuídame tu oración diaria por esta intención: que todos los católicos seamos fieles, que nos decidamos a luchar para ser santos.

—¡Es lógico!, ¿qué vamos a desear para los que queremos, para los que están atados a nosotros por la fuerte atadura de la fe? Forja, 925

Ante Jesús Sacramentado —¡cómo me gusta hacer un acto de fe explícita en la presencia real del Señor en la Eucaristía!—, fomentad en vuestros corazones el afán de transmitir, con vuestra oración, un latido lleno de fortaleza que llegue a todos los lugares de la tierra, hasta el último rincón del planeta donde haya un hombre que gaste generosamente su existencia en servicio de Dios y de las almas. Porque, gracias a la inefable realidad de la Comunión de los Santos, somos solidarios —cooperadores, dice San Juan- en la tarea de difundir la verdad y la paz del Señor. Amigos de Dios, 154

Me gustaría que, al considerar todo eso, tomáramos conciencia de nuestra misión de cristianos, volviéramos los ojos hacia la Sagrada Eucaristía, hacia Jesús que, presente entre nosotros, nos ha constituido como miembros suyos: vos estis corpus Christi et membra de membro, vosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros unidos a otros miembros. Nuestro Dios ha decidido permanecer en el Sagrario para alimentarnos, para fortalecernos, para divinizarnos, para dar eficacia a nuestra tarea y a nuestro esfuerzo. Jesús es simultáneamente el sembrador, la semilla y el fruto de la siembra: el Pan de vida eterna. Es Cristo que pasa, 151

2. La comunión entre la Iglesia del cielo y la de la tierra

La Iglesia está formada por los discípulos del Señor. Unos peregrinan en la tierra, otros, ya difuntos, se purifican en el purgatorio, mientras otros ya contemplan a Dios porque gozan del cielo.

Pero, ¿cómo se da esta unión entre los distintos miembros de la Iglesia?

De una parte, siempre podemos rezar a Dios por las personas que nos acompañan en nuestro camino hacia el cielo. Esa oración de intercesión expresa también la caridad, el amor fraterno entre los cristianos.

Las personas que están en el cielo no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Su solicitud fraterna ayuda mucho a nuestra debilidad. Además, su ejemplo, nos ayuda a poner la mirada en la meta, la vida eterna en comunión con Cristo.

Por otro lado, la Iglesia peregrina recuerda a los difuntos y ofrece sufragios por ellos, para que se vean librados de sus pecados y puedan ir cuanto antes a la felicidad del cielo. Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor.

En la Santa Misa estamos en comunión con nuestros hermanos “dispersos por el mundo” (Misal Romano, Plegaria Eucarística III) y también con los glorificados en el cielo y los que se purifican para ver en ellos el rostro de Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, 954-959, 1354, 1370-1371

“Durante la Eucaristía confiamos a los difuntos a la misericordia de Dios con un recuerdo sencillo pero lleno de significado. Rezamos para que estén con él en el paraíso, con la esperanza de que un día también nosotros nos encontremos con ellos en este misterio de amor que, si bien no comprendemos plenamente, sabemos que es verdad porque Jesús nos lo ha prometido.

Este recuerdo de rogar por los difuntos está unido también al de rogar por los vivos, que junto con nosotros cada día enfrentan las dificultades de la vida. Todos, vivos y difuntos, estamos en comunión; en esa comunidad de quienes han recibido el bautismo, se han nutrido del Cuerpo de Cristo y hacen parte de la gran familia de Dios”. Papa Francisco, Audiencia 30-11-2016

Meditar con san Josemaría

Hijo: ¡qué bien viviste la Comunión de los Santos, cuando me escribías: "ayer 'sentí' que pedía usted por mí"! Camino, 546

Tendrás más facilidad para cumplir tu deber al pensar en la ayuda que te prestan tus hermanos y en la que dejas de prestarles, si no eres fiel. Camino, 549

“Reza por mí”, le pedí como hago siempre. Y me contestó asombrado: “¿pero es que le pasa algo?” Hube de aclararle que a todos nos sucede o nos ocurre algo en cualquier instante; y le añadí que, cuando falta la oración, “pasan y pesan más cosas". Surco, 479

El que deja de luchar causa un mal a la Iglesia, a su empresa sobrenatural, a sus hermanos, a todas las almas. —Examínate: ¿no puedes poner más vibración de amor a Dios, en tu pelea espiritual? —Yo rezo por ti... y por todos. Haz tú lo mismo. Forja, 107

Todos los cristianos, por la Comunión de los Santos, reciben las gracias de cada Misa, tanto si se celebra ante miles de personas o si ayuda al sacerdote como único asistente un niño, quizá distraído. En cualquier caso, la tierra y el cielo se unen para entonar con los Ángeles del Señor: Sanctus, Sanctus, Sanctus... Es Cristo que pasa, 89

 

 

Dar más sin ser héroes

Ser santos es “dar lo mejor de uno mismo” y, al mismo tiempo, darse cuenta “de que al final siempre es Dios quien lo hace todo”. Texto sobre la santidad que nos pide el Señor.

Vocación06/01/2019

Opus Dei - ​Dar más sin ser héroes

El episodio de la pesca milagrosa que narra san Lucas puede ayudarnos a descubrir lo que el Señor nos pide a cada uno; una petición que se resume en una palabra exigente y a menudo incomprensible: santidad.

Fijémonos en la vida de Jesús, que en el momento en que se narra este pasaje del Evangelio es un maestro famoso, buscado, escuchado y seguido por muchas personas. Jesús ve dos barcas a orillas del lago de Genesaret. “Los pescadores, que habían desembarcado, lavaban sus redes. Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se alejara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: `Rema mar adentro y echad las redes para la pesca´. Respondió Simón: `Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes´” (Lc 5, 2-5).

El Señor llama a los pescadores justo en el momento en que han fracasado

Como sabemos, la historia continúa con una pesca abundante, pero es importante fijarse en el hecho de que Jesús sube a la barca de los pescadores y los llama, les pregunta, les anima a hacer algo más grande de lo que ya estaban haciendo. Al considerar esta historia, se nos podría venir a la mente: “Sí, debería hacer algo más, pero bastante tengo con sobrevivir...”. Es una reacción normal, pero equivocada. El Señor no nos dice: “No has hecho ni la mitad de lo que tenías que hacer, ahora tienes que hacer más...”. Jesús sube a la barca porque quiere saber cómo se está dentro de nuestra barca: eso es la vocación. Es una llamada para dar lo mejor de uno mismo. Curiosamente, en esa escena la llamada se produce cuando los pescadores lavan sus redes después de haber trabajado toda la noche sin éxito. Es decir, el Señor llama a los pescadores justo en el momento en que han fracasado.

El cardenal Ratzinger, en un artículo publicado en el Osservatore Romano el día de la canonización de san Josemaría, el 6 de octubre de 2002, señaló que existe una idea equivocada de lo que es la santidad: “Sabiendo que en los procesos de canonización se busca la virtud heroica, casi inevitablemente se nos mete un concepto erróneo de santidad: `No es para mí´, podemos pensar, porque no me siento capaz de alcanzar las virtudes heroicas: es un ideal demasiado alto”. La santidad se convertiría entonces en algo reservado a algunas personas especiales, no a personas normales como nosotros. “Pero se trata de una concepción equivocada de la santidad, una percepción errónea que ha sido corregida –y este me parece el punto clave– por el propio Josemaría Escrivá”.

El esfuerzo gimnástico por la perfección

Sin embargo, sabemos que la santidad normal y ordinaria no es exclusiva de san Josemaría: hay muchos otros testimonios de santidad alcanzable –“la santidad de la puerta de al lado”, la denominó el Papa Francisco en Gaudete et exsultate–. En efecto, existe una concepción muy peligrosa de lo que es la santidad: la santidad concebida como un esfuerzo gimnástico por hacer todo a la perfección. Esta no es la experiencia de los santos, ni es la experiencia de los apóstoles. Su llamada no se explica porque fueran buenos o porque en ese momento estuvieran dando lo mejor de sí. El santo no es el que hace todo bien, sino el que deja que la voluntad de Dios actúe en su vida. ¿Por qué? Porque confía en Él.

El santo no es el que hace todo bien, sino el que deja que la voluntad de Dios actúe en su vida

Por eso, el error debe corregirse en primer lugar a nivel terminológico, porque se habla de santidad en la vida cotidiana, de santificación del trabajo, de una llamada a la santidad dirigida a todos... Pero “las palabras son importantes”, y si no se entienden las palabras tenemos un problema. No podemos dar por supuesto que atribuimos su verdadero significado a términos como bienaventurado, manso, santidad, pecado, reconciliación, eucaristía... En concreto, la “santificación” puede entenderse equivocadamente como una especie de perfección ética o incluso estética, propia de una persona infalible (“porque he aprendido y ya no me equivoco”).

El Señor no se sube a nuestra barca porque hayamos pasado la noche triunfando y pescando con éxito. En realidad, a veces lo hará en los momentos de fracaso: “Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero por tu palabra echaré las redes” (Lc 5, 5). Y Pedro lanza las redes de nuevo, en contra de su experiencia, porque el pescador sabe que se pesca de noche. Pero aun sabiendo esto, confía más en Dios que en su propia experiencia. Este es el gran acto de confianza de Pedro, gracias al cual “se llevaron una enorme cantidad de peces, hasta el punto de que las redes casi se rompían. Tuvieron que llamar a los compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron las dos barcas hasta casi hundirse” (Mt 5,6-7).

Si uno se fía de Dios, suceden cosas que uno no espera. Santificar el trabajo, santificarse en la vida diaria, no significa que Dios nos recompensa porque lo hacemos todo bien y no nos equivocamos nunca. Aunque no lo pensemos así, en el fondo, cuando cometemos un acto malo, por orgullo, envidia o celos, con frecuencia nos viene a la cabeza pensar: “Ahora el Señor me castiga porque he hecho algo mal”. Esta es una concepción no evangélica, no cristiana de la santidad. De igual manera, la santificación de la vida familiar no equivale a que el orden siempre reinará en casa. Una madre o un padre con hijos pequeños o adolescentes puede tener la tentación de pensar: “Si santificara mi vida diaria, mis hijos siempre irían bien peinados, con las manos limpias, los dientes blancos como en los anuncios de pasta de dientes…”. No, santificación no es una perfección externa de la vida diaria, o de la vida social o familiar. Significa más bien tratar de poner buena cara, incluso cuando el desorden parece prevalecer; significa sonreír pese a que todo en la jornada vaya mal o nuestro entorno sea caótico y muestre su imperfección de modo evidente.

Los santos, como nosotros

En la exhortación Gaudete et exsultate, el Papa Francisco recuerda que “para ser santos, no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosos” (Gaudete et exsultate, n. 14). La santidad no es para personas especiales. “Muchas veces nos sentimos tentados -dice el Papa- a pensar que la santidad está reservada a aquellos que tienen la posibilidad de distanciarse de las ocupaciones ordinarias para dedicar mucho tiempo a la oración”. Por supuesto, no hay santidad sin oración, pero corremos el riesgo de pensar (quizá después de leer la biografía de un santo o el resumen de dos líneas de su voz en Wikipedia) que los santos son personas que tuvieron frecuentes “arrebatos místicos”...

Los santos, por el contrario, fueron como cada uno de nosotros. No escaparon a las ocupaciones ordinarias, no lograron ser santos escapando de la presión de las mil y un preocupaciones y ocupaciones que nos afectan a todos. Es gracias a ellas que acudieron a la misericordia del Señor.

Si uno se fía de Dios, suceden cosas que uno no espera

Por eso, la santidad es tratar de estar en la realidad amando a los demás, considerando las personas y las situaciones como un don, viendo la presencia de Dios en la propia existencia diaria. La santidad no se alcanza “a pesar” de la realidad en la que nos encontramos, sino precisamente a través de la realidad, que consiste sobre todo en la familia y el trabajo. Luego, pueden existir situaciones extraordinarias, pero antes de nada está la situación en la que nos encontramos.

Lavar cada uno las propias redes

La santidad también significa lavar las redes cuando parece que se pierde el tiempo, porque la pesca no ha servido para nada. Las redes son las herramientas de trabajo para los apóstoles; para cada uno de nosotros son las cosas que usamos habitualmente. Lavarlas supone mantenerlas en orden, es decir, tratar de hacer las cosas con puntualidad y sentido común, fomentando una actitud sonriente mientras se vive una vida normal. Y si a mí me parece que todo ha ido mal, intento seguir poniendo buena cara. Santidad no significa que todo ha ido bien y que he conseguido sonreír; significa que lo he intentado y que, después de una noche entera en la que no he pescado nada, al día siguiente lo intentaré de nuevo con paciencia.

Luchar por la santidad significa también ayudarse mutuamente entre una barca y otra. Quizá en el momento de la pesca nos demos cuenta que tal vez fue decisivo lavar las redes para que no se rompieran: ese detalle de cuidado de las cosas pequeñas ha hecho que resistan. Y ha sido necesaria entonces la ayuda de otra barca. Luchar por la santidad es tratar de ayudar en las necesidades del otro sin pensar que ahora “tiene que arreglárselas solo; tiene su propio barco, yo tengo el mío”.

Lavar las redes e ir hacia la otra barca significa cultivar las virtudes y las cualidades relacionales que ayudan a llevarse bien con los demás, porque no hay santidad encerrada en una torre de marfil, en un edificio donde todo es preciso y no hay contratiempos. En la convivencia ordinaria, aporta hablar con sentido positivo, más aún cuando se trata de personas, para reconocer las cosas buenas que han hecho. En general, hablar bien de los demás, mostrar estima, ayuda a crear ese buen ambiente que san Pablo recomienda: “Competid en la estima hacia los demás” (Rm 12, 10). Esto significa que se tiene que notar ese amor; no se puede querer a una persona sin manifestar ese cariño con palabras o gestos.

En el mensaje que el Señor ha confiado a san Josemaría hay también otro aspecto esencial. La santidad en la vida diaria no es solo una llamada a la vida individual de una persona: hay algo más. La llamada específica es una vocación personal, una especie de “ignición del bautismo”, que nos hace descubrir que la normalidad de la propia vida es una llamada y al mismo tiempo una misión. Es preciso sentirse enviado, con la misión de llevar luz y afecto allí donde cada uno desarrolla su propia vida. No porque sea mejor, sino porque he sido llamado. No se trata de una elección hecha en virtud de una supuesta superioridad, sino una misión para la que el Señor, en su sorprendente imaginación y bondad, nos elige y nos envía por medio del bautismo.

Atreverse a más, sin ser héroes

Cuando se da cuenta de lo que ha pasado, es decir, de que Jesús se ha metido en su barca después de un fracaso y de que entonces, paradójica y milagrosamente, la pesca ha sido un éxito, Simón Pedro se arroja a los pies de Jesús diciendo: “Señor, aléjate de mí porque soy un pecador” (Lc 5, 8). Pedro tiene miedo. Se trata de un sentimiento normal cuando uno percibe que Dios le llama. Si este encuentro fuera una cuestión académica, histórica, si fuera objeto de un estudio sobre otra época u otras personas, no tendría miedo. Pedro, por otro lado, tiene miedo de cómo se puede transformar toda su vida. Tiene miedo porque se siente llamado personalmente a involucrarse, a tratar de dar lo mejor de sí mismo, aquí y ahora.

Es preciso sentirse enviado, con la misión de llevar luz y afecto allí donde cada uno desarrolla su propia vida

Recuerdo que en un encuentro con jóvenes, el Papa san Juan Pablo II escuchó a un grupo cantando “Se puede dar más”, una canción que había ganado el festival de San Remo. Inmediatamente después, improvisó un comentario sobre la canción y dijo que había un verso muy profundo: “Pueden atreverse a más sin ser héroes. Hay quienes piensan que para atreverse a algo hay que mostrar ya una virtud heroica. Pero no todo es heroico, lo que cuenta es el valor y siempre podemos atrevernos a más sin ser héroes” (Juan Pablo II, Encuentro con los jóvenes del UNIV, 19 de abril de 1987). Se puede dar más sin que esto nos convierta en personas diferentes, diversos de quien el Señor quiere que seamos. “Tú, Señor –podríamos decirle–, me pides que sea lo que soy, pero siendo la mejor versión de mí mismo”. Es como cuando nos hacen una foto y sonreímos. No es que la sonrisa sea falsa, sino que al sonreír estamos dando lo mejor que llevamos dentro. Es la mueca la que no es auténtica. La sonrisa siempre es auténtica aunque suponga un esfuerzo, y el Señor nos pide una santidad sonriente. Toda persona que nos ama, si lo pensamos bien, nos imagina sonrientes, porque es nuestro verdadero rostro.

El cardenal Luciani, unas semanas antes de convertirse en Juan Pablo I, escribió que Josemaría Escrivá de Balaguer (que en aquel momento ni siquiera había sido beatificado) había enseñado a convertir el trabajo en una “sonrisa diaria”. Muchas veces la santidad consiste en sonreír a los propios límites, a los del cónyuge, del colega, de los amigos… en definitiva, en sonreír a la realidad, porque nos sabemos mirados con cariño por nuestro Padre Dios. No tenemos que ser héroes pero, al mismo tiempo –diría san Juan Pablo II– sí que podemos hacer más.

Es consolador saber que los tres apóstoles más cercanos a Cristo, cuando fueron llamados, sintieron miedo

Jesús comprende muy bien nuestro miedo y el de Simón Pedro y dice: “No tengas miedo”. Poco antes puede leerse en el Evangelio de Lucas un detalle muy bonito sobre el estado de ánimo del apóstol: “el asombro lo había invadido a él y a todos los que estaban con él por la pesca que habían hecho” (Lc 5, 9), incluso a Santiago y a Juan, los hijos de Zebedeo y compañeros de Simón. Es consolador saber que los tres apóstoles más cercanos a Cristo, cuando fueron llamados, sintieron miedo, “se llenaron de asombro”, tal vez pensando: “No puede ser, no soy un profeta, no soy un santo”. Jesús dice a Simón: “No tengas miedo. De ahora en adelante serás pescador de hombres” (Lc 5, 10). Es decir, a partir de ahora no solo tendrás un trabajo, sino que ayudarás a otros a través de tu vida, tu trabajo, tu presencia. Pero debemos entender bien este “de ahora en adelante”, que no significa de una vez por todas; significa más bien que cada vez que tengamos miedo, el Señor nos dirá: “No tengas miedo, a partir de ahora... vuelve a empezar”.

La fiesta litúrgica de san Josemaría es el 26 de junio. Unas semanas antes de su muerte (a finales de marzo de 1975), san Josemaría celebró el 50º aniversario de su ordenación sacerdotal e hizo una reflexión espontánea e improvisada sobre su vida: “He querido –decía– hacer la suma de estos cincuenta años, y me ha salido una carcajada. Me he reído de mí mismo, y me he llenado de agradecimiento a Nuestro Señor, porque es Él quien lo ha hecho todo”.

Esta es la santidad a la que estamos llamados. No es la de los que dicen “a partir de ahora mi trabajo, mis relaciones, mis hijos serán como yo digo”, sino la de los que se dan cuenta de que al final siempre es Dios quien lo hace todo. Al contemplar la llamada de los apóstoles en el Evangelio, es bueno recordar que Pedro, Santiago y Juan cometerán después muchos errores, pero que Jesús continuará llamándolos. La llamada a la santidad es diaria, no es de una vez por todas, sino que se renueva cada día. Fuera de Nuestra Señora, no hay santo que en la tierra no haya tenido experiencia del pecado, y el Señor no se aleja de sus hijos por esta razón, no se aleja de nuestra casa porque nos equivoquemos, sino que sube cada día a nuestra barca. A nosotros nos corresponde acogerlo, confiando en la promesa de una vida llena de frutos, de una vida hermosa.

Y vale la pena tratar de responder cada día, como la Virgen: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

Carlo De Marchi

 

 

Amor en la latita de leche

bebiendo leche

Dos hermanitos vestidos de forma harapienta, provenientes del arrabal, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos y cuando mendigaban por las casas, escuchaban frases detrás de la puerta como "vaya a trabajar y no molesten", o "aquí no hay nada, pordiosero..." Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños...

Por fin, una señora muy atenta les dijo: "Voy a ver si tengo algo para ustedes...¡Pobrecitos!".

Y volvió con una latita de leche.

¡Qué fiesta! Ambos se sentaron en la acera. El más pequeño le dijo al de diez años: "tú eres el mayor, toma primero...y lo miraba con sus dientes blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose".

Yo contemplaba la escena como tonto... ¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito...!

Se lleva la lata a la boca y simulando que bebía, apretaba los labios fuertemente para que no le entrase ni una sola gota de leche.

Después, extendiéndole la lata, decia al hermano: "Ahora es tu turno. Solo un poquito."

Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!"

"Ahora yo", dice el mayor. Y llevándose a la boca la latita, ya medio vacía, no bebia nada.

"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...

Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menor, de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda la leche... él solito.

Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los ojos de lágrimas...   Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.

El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la lata vacía de leche. Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría.

Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.

De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe."

Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."

¿Cómo podrías hoy encontrar un poco de esta "felicidad" y hacer la vida de alguien mejor, con más "gusto de ser vivida"?

¡Adelante, levántate y haz lo que sea necesario!

Cerca de nosotros puede haber un amigo que necesita de nuestro hombro, de nuestro consuelo y, quizá aún más, de un poco de nuestra paz...

 

Cambiar los propios planes

Alfonso Aguiló

 "Quiero deciros algo del cónclave -explicaba Benedicto XVI a un grupo de peregrinos alemanes, poco tiempo después de ser Papa-, sin violar el secreto. Nunca pensé en ser elegido Papa ni hice nada para que así fuese. Cuando, lentamente, el desarrollo de las votaciones me permitió comprender que, por decirlo así, la 'guillotina' caería sobre mí, me quedé desconcertado. Creía que había realizado ya la obra de toda una vida y que podía esperar terminar tranquilamente mis días. Con profunda convicción dije al Señor: ¡no me hagas esto! Tienes personas más jóvenes y mejores, que pueden afrontar esta gran tarea con un entusiasmo y una fuerza totalmente diferentes. Pero me impactó mucho una breve nota que me escribió un hermano del Colegio Cardenalicio. Me recordaba que durante la Misa por Juan Pablo II yo había centrado la homilía en la palabra del Evangelio que el Señor dirigió a Pedro a orillas del lago de Genesaret: ¡Sígueme! Yo había explicado cómo Karol Wojtyla había recibido siempre de nuevo esta llamada del Señor y continuamente había debido renunciar a muchas cosas, limitándose a decir: Sí, te sigo, aunque me lleves a donde no quisiera. Ese hermano cardenal me escribía en su nota: "Si el Señor te dijera ahora 'sígueme', acuérdate de lo que predicaste. No lo rechaces. Sé obediente, como describiste al gran Papa, que ha vuelto a la casa del Padre". Esto me llegó al corazón. Los caminos del Señor no son cómodos, pero tampoco hemos sido creados para la comodidad, sino para cosas grandes, para el bien. Así, al final, no me quedó otra opción que decir que sí. Confío en el Señor, y confío en vosotros, queridos amigos. Como os dije ayer, un cristiano jamás está solo."

        No era esto algo nuevo en la vida de Joseph Ratzinger. Un día de 1977 recibió una visita del nuncio Del Mestri. "Charló conmigo de lo divino y de lo humano y, finalmente, me puso entre las manos una carta que debía leer en casa y pensar sobre ella. La carta contenía mi nombramiento como arzobispo de Munich y Frisinga. Fue para mí una decisión inmensamente difícil. Se me había autorizado a consultar a mi confesor. Hablé con el profesor Auer, que conocía con mucho realismo mis límites tanto teológicos como humanos. Esperaba que él me disuadiese. Pero, con gran sorpresa mía, me dijo sin pensarlo mucho: "Debe aceptar". Así, después de haber expuesto otra vez mis dudas al Nuncio, escribí, ante su atenta mirada, en el papel de carta del hotel donde se alojaba, la declaración donde expresaba mi consentimiento."

        Joseph Ratzinger había elegido una vida de hombre de estudio, pero Dios le llevaba por otros caminos, pues después de este cambio de planes vino otro, en 1981, cuando fue llamado a Roma por Juan Pablo II para presidir la Congregación para la Doctrina de la Fe. Podía haberse negado, o haberse rebelado contra las tareas que llevaba sobre las espaldas y que le impedían la gran labor que sentía como su vocación más profunda.

        —Al menos él tuvo claro qué camino tomar, pues le bastaba con seguir lo que Dios le iba marcando a través de esas peticiones del Papa, primero, o del cónclave, después. Pero los demás quizá no tenemos fácil elegir.

        La vocación no se elige, sino que, sobre todo, se encuentra. Y, después, se acoge o no se acoge, se responde a ella con más o menos generosidad. Es una iniciativa de Dios, no nuestra. Es algo divino, no humano. La vocación de cada hombre forma parte del plan de la Providencia, que se manifiesta en un designio concreto sobre cada vida. Joseph Ratzinger podría haberse quedado encastillado en la idea de que todo eso que le proponían no era su camino, o que no se le había ocurrido a él, o que no respondía a sus deseos de toda su vida. Aquello no le resultaba atractivo, pues él prefería entregarse a su pasión por la tarea docente, a su cátedra de teología. Pero Dios le ha premiado con una cátedra mucho mejor, la cátedra de San Pedro, desde la que ahora desarrolla su pasión por la docencia enseñando a toda la humanidad.

        —¿Y dónde entregarse a Dios?

        Donde te quiera Dios. El dónde y el cómo son algo que corresponde a cada uno descubrir. Así lo explicaba Juan Pablo II: "Quizá seréis llamados para servir como un marido o una esposa, un padre, una persona soltera, un religioso o un sacerdote. Pero, en cualquier caso, se trata de una llamada a una conversión personal, una llamada a abrir vuestros corazones al mensaje de Cristo".

        —¿En qué consiste, más en concreto, eso de la conversión personal?

        "Convertirse -escribió Benedicto XVI- es poner en tela de juicio el modo propio de vivir y el modo común de vivir; dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida; no juzgar ya simplemente con las opiniones corrientes (...), dejar de vivir como viven todos; dejar de actuar como actúan todos; dejar de sentirse justificados en actos dudosos, ambiguos o malos por el hecho de que los demás hacen lo mismo; comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios; por tanto, tratar de hacer el bien, aunque sea incómodo; no estar pendientes de juicio de los demás, sino del juicio de Dios. En otras palabras, buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva."

        —¿Y es fácil equivocarse en esa búsqueda?

        Al menos es posible. Por eso hay que discernir cuál es nuestro camino y tomar una decisión en la presencia de Dios. Todos tenemos que buscar, con la máxima rectitud posible, y para ello quizá tendremos que tantear un poco.

        —¿Qué quieres decir con lo de tantear? ¿Crees que es mejor equivocarse que no hacer nada?

        Si el miedo a equivocarse es excesivo, paraliza y resulta contraproducente. Es bastante normal que las decisiones importantes de la vida necesiten de un cierto tanteo. Para eso está el noviazgo, por ejemplo. Lo que no podemos es quedarnos sentados esperando a que llegue una certeza absoluta y total.

        También los santos más renombrados de la historia de la Iglesia tuvieron que buscar, y algunos se equivocaron al principio. Por ejemplo, Santo Tomás Moro probó en la Cartuja, donde estuvo viviendo cuatro años, hasta que comprendió que no era ese su camino. Pensó después en ser franciscano en el convento de Greenwich, pero tampoco parecía ser el lugar que Dios quería para él. Al final, comprendió que Dios le pedía que buscara la santidad en medio del mundo. No encerrándose en una celda en la cartuja, ni siguiendo el camino franciscano, sino en el matrimonio y en su trabajo como abogado, parlamentario y juez. Llegó a ser Lord Canciller de Inglaterra, y dio un ejemplo de rectitud heroica que siempre servirá de referencia para quienes se dediquen a esas tareas. También hemos visto cómo Santa Juana de Lestonnac estuvo un tiempo en un monasterio cisterciense antes de descubrir con claridad lo que Dios quería de ella. Y San Camilo de Lelis pensó en ser capuchino antes de comprender que su camino era fundar una nueva congregación dedicada a la atención de enfermos. Y así muchos otros.

        Entregarse a Dios puede suponer "marcharse" a otro país, como sucede, por ejemplo, a muchos misioneros. Esto lo pide Dios a unos pocos, pero lo que pide a todos es "marcharse" de uno mismo, abandonar la propia comodidad, el egoísmo que paraliza y ciega. Lo decisivo ocurre dentro del alma. No siempre hay un cambio externo. Dios tiene muchos caminos y la Iglesia tiene necesidad de todos. Cada uno debe buscar el suyo.

        Hay que estar dispuesto a entregarse a Dios en el camino que Él nos pida. Y esto no es solo para la primera decisión respecto a la vocación, sino una disposición que hay que mantener siempre.

        —¿Y cómo aclararme entonces, con qué criterios?

        Te respondo con otras palabras de Benedicto XVI, esta vez dirigidas a los jóvenes, en Colonia, en el año 2005: "¿Dónde encuentro los criterios para decidir? ¿De quién puedo fiarme; a quién confiarme? ¿Dónde está aquel que puede darme la respuesta satisfactoria a los anhelos del corazón? Cuando se perfila en el horizonte de la existencia una respuesta como esta, hay que saber tomar las decisiones necesarias. Es como alguien que se encuentra en una bifurcación: ¿Qué camino tomar? ¿El que sugieren las pasiones o el que indica la estrella que brilla en la conciencia? Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho a saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret. Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, absolutamente nada, de lo que hace la vida libre, bella y grande. Solo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Solo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Solo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera."

        —¿Y si entregarme a Dios lo veo como una posibilidad que quizá pueda llegar, pero todavía bastante lejana?

        Lo importante es mantener el rumbo hacia Dios, aunque todavía no veamos la orilla. Debemos seguir navegando en la dirección que consideramos más adecuada, con el viento a favor o en contra, es igual.

        —¿Y hasta ese momento?

        Lo importante es la decisión de darle a Dios lo que nos pida. Cuando se ha hecho eso, muchas veces hay que buscar el camino. Pero no es un tiempo de espera para entregarse, sino de dilucidar cuál es el camino.

        Para encontrarlo, tenemos que mantener la mirada al Señor, estar atentos a esas estrellas que nos guían cuando el cielo está claro y aguzamos la vista y procuramos interpretar su posición. Mientras esperamos la luz más clara de la vocación, Dios nos va preparando con intuiciones, más o menos veladas, con impresiones, con incertidumbres y desasosiegos, que quizá sean misteriosos mensajeros de los designios de Dios para nosotros, hasta que un día aparece con más nitidez esa llamada.

        Quizá nos ayude considerar la actitud de la Virgen y dirigirnos a ella en busca de consejo y ayuda, porque comprende todo lo que nos pasa. Como ha escrito Benedicto XVI, "María está ante nosotros como signo de consuelo, de aliento y de esperanza. Se dirige a nosotros, diciendo: "Ten la valentía de ser audaz con Dios. Prueba. No tengas miedo de Él. Ten la valentía de arriesgar con la fe. Ten la valentía de arriesgar con la bondad. Ten la valentía de arriesgar con el corazón puro. Comprométete con Dios y entonces verás que, precisamente así, tu vida se ensancha y se ilumina, y no resulta aburrida, sino llena de infinitas sorpresas, porque la bondad infinita de Dios no se agota jamás"."

 

1.000 «mártires», 120 iglesias destruidas, colegios, monasterios…: datos del cristianismo en Siria

 

 Ellos no solo necesitan nuestra compasión, sino nuestra acción solidaria concreta

Siria continúa sumida en una guerra civil en la que se calcula que han muerto en torno a medio millón de personas, entre las cifras dadas por diversas fuentes. Dentro de este conflicto, la comunidad cristiana se ha visto muy amenazada, especialmente por los grupos yihadistas como el Daesh y Al Qaeda que han tomado parte en el conflicto.

La Iglesia local, a la par de su labor asistencial y pastoral, está llevando a cabo un importante trabajo de documentación de los templos, centros pastorales, casas parroquiales y otros lugares de culto que han sido objetivo de las bombas y ataques infundados. El fin es poder recuperar estos lugares lo antes posible para que la comunidad cristiana pueda seguir disfrutando de ellos y se frene la hemorragia de miles de cristianos que se han visto forzados a huir de sus lugares de origen ante la persecución.

Irmina Nockiewicz, que trabaja en el equipo de Relaciones Institucionales de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ante la Unión Europea, está apoyando a la Iglesia en esta labor investigadora, que también está constatando cientos de casos de amenazas, secuestros y asesinatos contra cristianos por el simple hecho de serlo. Da a conocer parte de los datos que se han recopilado hasta ahora y el valor de estos para que en Siria, el cristianismo no desaparezca.

– ¿Cuáles son las cifras de estos ataques contra los cristianos en Siria?

– Aunque aún estamos en un proceso inicial de la investigación, se han calculado ya unas 120 iglesias destruidas total o parcialmente por los bombardeos. Pero hay otros muchos edificios también destruidos: monasterios, colegios, casas parroquiales, centros juveniles. Estos edificios dan cuenta de que en Siria la Iglesia juega un rol social y cultural muy importante, como en otros países. Además se está haciendo un estudio de las casas de cristianos para poder reconstruirlas, para que los que tuvieron que huir de la guerra, vuelvan lo antes posible.

 

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– Otra parte importante de este estudio es dar a conocer los casos de ataques contra personas, ¿cuántas personas han sido secuestradas o asesinadas por su fe cristiana?

– Las Iglesias locales están aún contabilizando y recopilando los testimonios de secuestros o asesinatos, pero los primeros datos hablan de unos 1.000 “mártires” cristianos en Siria. La Iglesia local denomina mártir a una persona que ha muerto en un bombardeo sin haber tomado parte en los combates, o alguien que recibió un disparo o falleció a causa de las heridas de un ataque. No son mártires en el sentido estricto de la palabra, pero para la comunidad cristiana sus vidas son igualmente muy valiosas.

– ¿Cómo es el proceso para recopilar la información del estudio?

– Primero acudimos a los párrocos para conocer la situación de sus iglesias y centros parroquiales. Ellos también nos dan unas cifras aproximadas de las casas destruidas de familias cristianas y nos ponen en contacto con ellas. De todo, pedimos fotos de antes y después de la destrucción, para conocer el estado original de los edificios. Y el siguiente paso es reunirnos con las familias afectadas para conocer sus necesidades, visitar sus casas y hacer una estimación de los gastos de reconstrucción, a través de la valoración técnica de manos de ingenieros y arquitectos cualificados. Las familias también dan cuenta de las historias de sus familiares fallecidos y aportan también todos los datos sobre casos de posible martirio.

– ¿Podrías compartir algún testimonio de martirio?

– Por ejemplo, tenemos el caso del padre Frans van der Lugt, un misionero holandés, jesuita, que fue asesinado en Homs en el año 2014. Llevaba en Siria muchísimos años, hablaba árabe incluso mejor que algunas personas sirias. Llevaba una labor de educación entre los jóvenes enorme, también para atender a los desplazados, y en el diálogo interreligioso. Durante los peores años de la guerra en Homs, él decidió quedarse junto con unas pocas decenas de cristianos que no pudieron huir. Su vida ha sido un testimonio fuerte de fe y preferencia por los más necesitados.

 – ¿Cuál sería el objetivo de este estudio?

– Se quiere dar a conocer una realidad olvidada por todos. Aquellos que han dado su vida por la fe en Siria se merecen un respeto y que su testimonio no caiga en el olvido. Cuando la guerra termine, esperemos que pronto, los días de duelo pasarán. Pero no podemos dejar pasar que el cristianismo está en las raíces de Siria. Los cristianos son una minoría muy vulnerable porque viven en una sociedad totalmente musulmana y este estudio ayudará a la Iglesia local a mostrar a próximas generaciones cómo respondieron tantos cristianos ante la violencia. Además se pretende detectar casos que en un futuro puedan ser motivo de beatificación y canonización.

– ¿Qué te está aportando personalmente este trabajo?

– Creo que en Europa somos muy afortunados por tener paz, cuando parece que se nos ha olvidado el pasado de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Creemos que la paz es algo que está garantizado, pero hay que poner empeño en seguir luchando por la paz. Vivir de cerca la guerra de Siria te ayuda a valorar la paz, y darnos cuenta de que el terrorismo no es algo solo de aquí, que estamos viviendo un “multiterrorismo” también presente en Europa. Esta parte de mi trabajo también me ayuda a rezar, la Iglesia conmemora mucho aquí los días de difuntos, y ellos enumeran las personas que han muerto de la comunidad. Este trabajo me ayuda a rezar por todos los que han muerto.

– ¿Qué te dicen las familias a las que estás entrevistando y los cristianos de Siria con los que trabajas?

Que por favor no nos olvidemos de ellos, y que nos acordemos de rezar por la paz en Siria. Otra cosa importante que he aprendido es que ellos necesitan nuestra ayuda, no solo que sus vidas nos produzcan sentimientos compasivos. A veces se les hace vivir como si estuvieran en un museo, les hacemos fotos, se graban vídeos para las noticias y se les hacen muchas preguntas. Pero ellos viven con normalidad, van a llevar a sus hijos al colegio, acuden a la Iglesia a bautizar a sus hijos, tratan de vivir con normalidad. Por tanto, ellos no solo necesitan nuestra compasión, sino nuestra acción solidaria concreta. Mi último mensaje sería trabajar y colaborar juntos. Conocí a una persona que me dijo que lo que necesitaban eran personas que les visitasen, que convivieran con ellos, de otras partes del mundo, para sostenerles, darles esperanza.

Josué Villalón

 

 

9 Consejos para cuidar el amor de pareja con el paso de los años

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Foto: Freepik

Daniela Maria Augello, es psicóloga de la escuela de la gestalt y psicoterapeuta, ha publicado el libro "Reconstruir a partir del amor. Cómo gestionar los cambios en la vida de pareja" el cual trata sobre la protección y cuidado del amor de pareja a medida que pasan los años y suceden cambios inevitables.

Este librito, de algo más de cien páginas, explica lo que puede suceder después de la fase inicial de enamoramiento, cuando llegan los hijos, las rutinas, cuando desaparecen algunos impulsos de la juventud. La autora cita a varios autores y estudios, que comprueban que el amor de pareja hay que cuidarlo, hay que hacer la decisión intencional de protegerlo y de hacerlo crecer. Si no, como una planta desatendida, sin abonar ni regar, se muere, asaltada además por las zarzas hostiles de nuestra sociedad. Una pareja con problemas puede llegar a mejorar mucho y resolverlos, pero siempre lo conseguirá por decisión de hacerlo, nunca por inercia.

Compartimos aquí 9 párrafos del libro que pueden ayudar a crecer y prevenir a muchos matrimonios.

1. Hombre y mujer son distintos: eso nos impulsa a abrirnos

El psicoterapeuta Giovanni Salonia, propone un fascinante viaje hacia el descubrimiento de las diferencias entre sexos. Ser hombre y ser mujer nos obliga y nos da la posibilidad de experimentar toda la riqueza del intercambio y del diálogo.

2. Amar requiere conocer los defectos del otro... y saber vivir con ellos

Amar no significa ignorar los defectos del otro, sino conocerlos y saber que podemos tolerarlos. Significa ser conscientes de que, más allá de unos comportamientos distintos de los nuestros, es posible el encuentro. Creer en el amor duradero no implica que podamos vivir con cualquiera. Hay una premisa indispensable que debemos atender: si en lo concreto el otro no ha estado nunca presente, las cosas no cambiarán por arte de magia.

3. Las relaciones "provisionales" no funcionan: se eligen peores parejas

La idea general de que "la cosa va bien mientras funciona, y luego ya se verá" perjudica la voluntad de la persona, que desde el principio ya está perdiendo. Lo ideal no es vivir con el otro y tener las maletas preparadas al lado de la puerta: así se transmite cierta sensación de inestabilidad y desconfianza. Si nos viésemos más capaces de esto, quizá en la elección de pareja pesaría una dinámica más consciente, o nos fijaríamos en otra cosa, quizá elegiríamos más sensatamente a quien ha de ser nuestro compañero de viaje.

4. Con los años, somos toscos con nuestra pareja y obsequiosos con los "de fuera"

Dentro de la pareja pasamos por alto el dar las gracias, el pedir disculpas y cierta formalidad que podría subsistir en la pareja cual amable y benévola costumbre. Estas carencias crean un vacío, y puede que influyan en que busquemos experiencias extraconyugales, que en cierta medida hacen que volvamos a sentir la emoción de sentirnos cortejados y queridos. Sin duda, es triste lo que ocurre en esos casos. Las figuras familiares pueden convertirse en motivo de estrés, mientras que los extraños resultan ser "dispensadores" de consideración. A los primeros les dedicamos nuestros peores desahogos, y a los segundos les regalamos dulzura.

5. La pasión no es para siempre, el amor no se mantiene solo

Las parejas que esperan que la pasión dure para siempre o que la intimidad no se vea nunca amenazada, ya han preparado el camino hacia la desilusión. La teoría nos lleva a entender que nunca debemos cansarnos de comprender, de construir y reconstruir nuestra relación amorosa. No podemos pensar que una relación amorosa se mantenga viva por sí sola: somos nosotros los que hemos de asumir la responsabilidad de hacerla cada vez mejor.

6. El afecto y el sexo requieren darle prioridad: busquemos momentos

"Podemos vernos por la mañana, mientras los niños están en el colegio; podemos pedirle a la cuidadora que se los lleve a la ludoteca; podemos dejar para otro momento ese compromiso de trabajo; pidamos ayuda a los abuelos o digámosle a la tía que se los lleve al cine, o también se lo podríamos pedir a estos amigos que tienen hijos de la misma edad que los nuestros". Si la relación de pareja es prioritaria, hay que cuidarla renunciando a alguna otra cosa. Si la pareja no logra hallar tiempo para estar juntos, si las atenciones disminuyen, toda la dimensión de la corporeidad se resiente, lo cual afecta a la sexualidad, la afectividad y el apego. Sabemos, por ejemplo, que la disminución de las relaciones sexuales determina una reducción en la producción de oxitocina, la hormona que nos hace sentir que pertenecemos al otro.

7. La pareja cambia y está en movimiento: eso debe fortalecer el amor

Es hermosa la lección del Cantar de los Cantares, donde ella y él están siempre en movimiento. Después de encontrarse, se pierden de nuevo, para que nunca puedan pararse y decir: estamos a resguardo. Precisamente este juego de encontrarse y perderse una y otra vez, es un crescendo de celo y confianza, de presencia y ausencia, es la tensión que mantiene viva la fidelidad (G. Salonia).

8. Habrá momentos de apatía: combátelos con intereses comunes

Si no tengo mucho de qué hablar con mi pareja, si no tengo grandes cosas que compartir, me encerraré en mis intereses, en mis lecturas, en mi ordenador, en mi deporte... Un momento inicial de apatía -que sin duda todas las parejas experimentan antes o después-, si no se le presta atención y se afronta, puede elevarse al grado dos, tres, seis, diez... y convertirse en un vacío imposible de colmar. Ogden y Bradburn (1996) observan que el número de actividades placenteras de la pareja es una señal importante para prever el éxito o el fracaso conyugal. Lo cual no significa que ir a clases de tango vaya a salvar el matrimonio: lo que cambia las cosas es la experiencia de compartir intereses.

9. Ni rigidez ni estancamiento: deja entrar a tu cónyuge

Habrá muchas veces en que cometeremos errores, y en otras ocasiones sentiremos desgana; no estaremos exentos de sufrimiento de vez en cuando nos veremos compensados por alegrías; nos perderemos y nos volveremos a encontrar. Lo importante es no crear torres de acero en las que refugiarnos, donde el otro no tiene posibilidad de entrar. El amor no casa bien con el hielo, ni con la rigidez, ni con el estancamiento.

 

 

Trata a tus hijos como te gustaría ser tratado y no te equivocarás

trataatushijoscomotegustariasertratada.encuentra.com.int

Trata a tus hijos como a ti mismo te gustaría ser tratado. Apaga sus miedos, pon nombre a esas emociones que ellos no saben expresar, regálales tiempo, enciende sus sueños y hazles sentir como lo que son, las personas más valiosas de tu mundo.

Resulta curioso como a día de hoy, muchas madres y padres ven la crianza con un poco de miedo. Leen manuales de educación, se instruyen en las últimas teorías y buscan respuesta a cada problema en Internet o en esos amigos -padres o no- que se alzan como auténticos gurús en temas de crianza. Esos papás se olvidan en cierto modo de escuchar algo mucho más valioso que todo esto: a su instinto natural.

Un niño no quiere gritos ni entiende de reproches, tu hijo merece ser tratado con el arte de escucha, la paciencia y la grandeza del afecto. Porque a los niños no hay que “domarlos” hay que amarlos.

El instinto de una madre o la capacidad natural de un padre a la hora de intuir las necesidades de sus propios hijos es sin duda la mejor estrategia a la hora de educarlos. Los niños llegan al mundo con una bondad innata, así que merecen ser tratados con respeto para salvaguardar esta nobleza de corazón, atendiendo con naturalidad y sin miedo cada acontecimiento que nos traiga el día a día.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Un niño debe ser tratado con afecto y sin miedos

Hay madres y padres que temen fracasar en su papel como progenitores. Piensan que puede ser una tragedia no poder darles la mejor fiesta de cumpleaños, no encontrarles plaza en el mejor colegio o no poder comprarles la misma ropa de marca que llevan sus amigos en el cole. Aspiran, de algún modo, a ofrecerles a sus niños aquello que ellos mismos no tuvieron.

Queda claro que cada uno es libre a la hora de elegir cómo educar a un hijo, pero a menudo se nos olvida cómo son los niños y todo lo que acontece en su interior. Nos aferramos en pensar en todo lo que debemos ofrecerles sin descubrir primero qué necesitan realmente: a nosotros mismos.

  • Un niño no es un adulto en miniatura, es una persona que necesita entender el mundo a través de ti y con tu ayuda.
  • Un niño actúa siempre por necesidades y no por manipulación o malicia como los adultos. Hemos de ser intuitivos ante esas demandas.
  • Un niño debe, por encima de todo, ser tratado con afecto. Nuestros hijos no necesitan pues ropas de marca o juguetes electrónicos con los que jugar en soledad. Necesitan tu tiempo, tu ejemplo, tus abrazos de buenas noches y tu mano a la que entrelazarse para cruzar la calle.

Por Sergio De Dios González

 

 

Catolicismo con Atención Plena

Sheila Morataya
 

CatolicismoconAtencionPlena.encuentra.com.intDesde que el uno de enero llego he pensado como escribir mi primera entrada del año. Muchos no saben que soy sicoterapeuta y life coach. Debido a mi formación conozco de primera mano, no sólo la espiritualidad católica, sino también otros caminos muy distintos a lo que enseña la madre iglesia. Por ejemplo mindfulness o atención plena, esta es una habilidad que nos permite centrar la atención en el momento presente.

Para muchos, mindfulness es una práctica espiritual, pero en realidad es una práctica mental que estudia comprender como funciona tu mente. Está es una técnica cuyas raíces se fundamentan en el budismo. Te capacita para observar tus pensamientos sin juzgar y te lleva a resultados tan importantes como lo son el dominio de las emociones. Es algo que en este momento es moda. Como especialista y practicante quiero compartir que a mi me sirvió muchísimo cuando mi esposo sufrió un ataque fulminante a su corazón. La ciencia arroja resultados validos y medibles actualmente.

Pero mindfulness no es oración. No puede sustituirla. Aclaro esto porque si no se tiene una idea clara de lo que es y para que sirve, existe el peligro de sustituir tu propia espiritualidad cristiana por una práctica que no es de naturaleza cristiana y que no ayuda a purificar el corazón, ni a pensar en los demás sino más bien en uno mismo (en este sentido es bueno cuando se practica orientado al propio bienestar mental debido a una crisis o un trauma y para la comunión fraternal entre todos). Por ello se debe de tener mucho cuidado con ella. ¿Por qué planteo esto? Actualmente hay muchos autores y personajes que están siendo utilizados para educar a las personas hacia la paz mental y la felicidad.

Por ello en mi oración con Dios me dije, ¿por qué no utilizar algunos textos del Papa Francisco para ayudar a las personas también a tener paz mental y además a impulsarlo a pensar en los demás y aprender a vivir con atención plena siendo cristianos? Espero que disfrutes de mi selección.

1-“Recuerda el pasado con gratitud, viva el presente con pasión y abrace el futuro con esperanza”.

Desde el punto de vista cristiano el pasado es materia prima para convertirse en alguien. Cuando es doloroso, representa preparación, prueba, fidelidad, educación y purificación del corazón. El pasado forma. Educa el corazón y sus intenciones. Mirarlo con gratitud es decir a Dios: todo lo que has permitido en mi vida ha sido bueno y por ello estoy agradecido.

2-“Es necesario sacar las malas hierbas del mal, es aún más vital sembrar las semillas de la bondad: cultivar la justicia, fomentar el acuerdo, sostener la integración, sin preocuparse; Sólo así podemos recoger los frutos de la paz”.

El mes de enero es un año de “ahora comienzo” puedes resolver retomar con compromiso tu vida de oración y en tu diálogo con Dios pregunta: Señor, ¿qué quieres que tu siervo elimine de su corazón para servirte mejor? Me gusta mucho esto de sembrar “las semillas de la bondad”…. tener un corazón bondadoso mantiene a una persona en actitud de servicio siempre. Con una enorme sonrisa y en constante optimismo. Ser bondadoso es ser desprendido, dadivoso, pensar mucho en los ancianos y tratar de hacer tiempo para estar también con ellos. Una buena meta de bondad para el 2019 podría ser visitar a un anciano, comenzando con los de mi familia una vez a la semana o al menos llamarlos por teléfono. Mis padres no viven en los Estados Unidos y se van haciendo mayores. Hace unos seis meses decidí que iba a tener video conferencia con ellos una vez a la semana. Les pedí que si no escuchaban de mí, ellos mismos me llamen y además les dije que pueden llamarme cuando quieran así yo esté muy ocupada.

3-“La vida puede sobrevivir solo por la generosidad de otras vidas”.

Respira profundamente y vuelve a leer esta frase del Papa Francisco. Pienso mucho en esas jovencitas que el día de hoy se van a enterar que serán madres y que por ignorancia, miedo o malas amistades van a abortar . Que este año sea el año de la generosidad hacia la vida y aunque no seas madre o si ya lo eres eleves todos los días la oración Acordáos a la Virgen Santísima para que ni una sola mujer más aborte y pueda vivir con la plenitud de mente y de corazón para la que Dios pensó en ella cuando la creo.

4-“La vida es un continuo hola y adiós. Muchas veces, estas son cosas pequeñas, pero muchas veces es un adiós por años o para siempre. Crecemos reuniéndonos y diciéndonos adiós entre nosotros”.

En julio del año 2015 mi esposo iba conduciendo por la carretera interestatal I-35 de Tejas. Yo venía acompañándolo en la parte de atrás. Repentinamente soltó el volante y se desplomó hacia la derecha. A su lado, su copiloto era su hijo quién con la ayuda de los ángeles pudo detener el coche y evitar una tragedia mayor. Mi esposo había sufrido en ese momento un ataque fulminante al corazón y en mis brazos había espirado. Estuvo así 20 largos minutos hasta que lograron reavivarlo. Inmediatamente llegamos al hospital donde permaneció en coma inducido durante seis días. Algo muy traumático. Por ello estas palabras del Papa Francisco me conmueven profundamente ya que esto que escribe es verdad. Tú no tienes que vivir una experiencia tan dura como la mía para vivir todos los días aquí y ahora. Agradeciendo tu día y reflexionando por la noche. Celebrando con tus seres queridos y abrazándolos para decir adiós. Nunca disgustarse. Pensar muy bien si eso por lo que estoy a punto de enojarme celebra la vida y la engrandece.

Que en este recién estrenado año vivas muy presente!

Sheila Morataya

 

 

Para redirigir el nitrógeno

Científicos descubren las redes de genes que utilizan las plantas para redirigir el nitrógeno

Científicos estadounidenses del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) han identificado redes de genes y reguladores de genes que permiten a las plantas dirigir el nitrógeno a diferentes partes. Los científicos han sabido que las plantas redirigen activamente el nitrógeno a sus diferentes partes, especialmente cuando la cantidad de disponible en el suelo es limitada.

Pero hasta la fecha no se habían podido identificar los genes y proteínas reales que se suman a un sistema regulador de nitrógeno en toda la planta.

La bióloga molecular Doreen Ware y su equipo identificaron 23 proteínas llamadas “factores de transcripción” que desempeñan funciones específicas en la forma en que las plantas utilizan el nitrógeno.

Los científicos rastrearon estos factores de transcripción hasta los genes individuales que los controlan y luego los transmite a los genes sobre los que actúan. El equipo de investigación también identificó genes y factores de transcripción que ayudan a regular otros aspectos del crecimiento de las plantas que involucran nitrógeno.

“Lo que mi equipo y nuestros colaboradores en la Universidad de California-Davis han identificado son las redes de genes de plantas que dirigen el nitrógeno a los lugares donde la planta se beneficia más cuando el nitrógeno está en disponibilidad limitada”, explicó Ware.

Los científicos creen que esta investigación puede abrir nuevos caminos para las plantas reproductoras que responden de una manera particular en diferentes condiciones ambientales. Fuente:ARS

Estoy de acuerdo con estos investigadores, los humanos necesitamos más alimentos, conocer como las plantas constituyen sus componentes, que serán nuestros alimentos, puede ser un gran avance en la eficacia de la producción de alimentos de origen vegetal, que en principio son todos, puesto que los animales también se alimentan de vegetales.

Jesús Domingo

 

 

EDUCACIÓN RURAL: ALARMANTE SITUACIÓN

Escribe: Alfredo Palacios Dongo

El pasado 14 de diciembre fue aprobada la Política de Atención Educativa para la Población de Ámbitos Rurales (DS-013-2018-MINEDU)  buscando garantizar un servicio educativo a los estudiantes rurales que les permita desarrollar sus competencias, sin embargo, esta política no nace como una iniciativa del Gobierno ni del Ministerio de Educación (Minedu), sino por una sentencia del Tribunal Constitucional (Expediente-00853-2015-PA/TC-14 marzo 2017) que ordena al Minedu el diseño, propuesta y ejecución de un plan de acción que al año 2021 pueda asegurar disponibilidad y accesibilidad a la educación en el ámbito rural.

Esta política se basa en el cumplimiento de 4 objetivos prioritarios (accesibilidad de servicios educativos de calidad, mejorar el desempeño docente, garantizar la trayectoria educativa, y educabilidad y bienestar) incluyendo 21 lineamientos, buscando que al 2030 el 60% de estudiantes de educación secundaria logren aprendizajes satisfactorios e incrementar del 53% al 90% la culminación de educación básica de calidad, además del desarrollo de competencia según sus necesidades, dinámicas productivas y características socioculturales, sin embargo para accionar toda esta política, respecto a su financiamiento, se dispone solo de presupuestos institucionales sin demandar recursos adicionales al tesoro público.

Sería imposible cumplir con los objetivos de mejorar la educación rural sin financiamiento adicional indispensable para enfrentar una problemática realmente alarmante que incluye aspectos no solucionados hace muchos años, tales como, escuelas insuficientes para educación multigrado, unidocentes y bilingües especialmente para secundaria; escasa cantidad de docentes con práctica pedagógica de baja calidad con sobrecarga laboral y baja motivación; mínima disponibilidad de recursos educativos; inadecuado currículo (enorme brecha entre lo propuesto y lo que efectivamente se enseña y aprende en las escuelas); elevada deserción de estudiantes, atraso en estudios y alta repitencia escolar; inadecuadas condiciones socioeconómicas, prevalencia de desnutrición crónica (25.3%) y tasa de embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años (22.5%).

Bajo este panorama mejorar la formación escolar en las áreas rurales debe ser un principal desafío y prioridad del Gobierno, de los más de 6 millones de peruanos que habitan en las áreas rurales casi 2 millones están es etapa escolar y tienen el derecho de recibir una educación cualitativamente satisfactoria y una formación integral, para ello es necesario mejorar la infraestructura educativa, la capacitación de los maestros, la gestión y planificación educativa, las redes, currículos, uso de tecnologías de información y comunicaciones (TIC), etc., para lo cual, sin duda, se requiere mayor incremento de recursos públicos.

Ver mi Blog:  http://www.planteamientosperu.com

 

 

Disminuyen los índices de fertilidad a nivel mundial

Disminuyen los índices de fertilidad a nivel mundial

15 enero

A pesar de esta disminución, la población mundial ha aumentado de 2.600 millones en 1950 a 7.600 millones en 2017.

Conocer los datos de la población mundial y su evolución es fundamental para poder realizar estudios demográficos y epidemiológicos, a la vez que para disponer de indicadores internacionales adecuados para proyectos de salud y desarrollo.

En noviembre de 2018 se publicó en la revista The Lancet un exhaustivo estudio sobre estos temas que incluye un análisis de la población en 195 localidades, que abarca desde 1950 a 2017.

En dicho trabajo se concluye que entre 1950 y 2017 los índices totales de fertilidad (TFRs) han disminuido un 49.4%, de 4.7 nacidos a 2.4 por mujer en edad fértil. Dichos índices en mujeres de 10 a 19 años disminuyen a su vez, de 37 nacimientos por 1.000 mujeres a 22. A pesar de esta disminución del TFR, la población mundial ha aumentado de 2.600 millones en 1950 a 7.600 millones en 2017, centrándose gran parte de este incremento en el sur de Asia y el África subsahariana. Por otro lado, la edad media global de la población ha aumentado de 26.6 años en 1950 a 32.1 en 2017 y la proporción de gente en edad laboral (de 15 a 64 años) también ha aumentado de 59.9 % a 65.3 %.

Por otro lado, los TFR disminuyen en todos los países y territorios del mundo entre 1950 y 2017. En 2017 los índices de fertilidad más bajos eran los de Chipre 1.0 nacidos por mujer y los más elevados los de Níger 7.1. En las mujeres menores de 25 años los índices de fertilidad en 2017 oscilaban entre 0.08 en Corea del Sur y 2.4 en Níger, y entre las mujeres mayores de 30 años, oscilaran entre 0.3 nacimientos en Puerto Rico a 3.1 en Níger.

Así mismo, 33 Países muestran un índice negativo de crecimiento de la población, desde 2010 a 2017, muchos de los cuales se ubican en Europa, aunque los índices de crecimiento poblacional aumentan más de 2.0% en 33 países de los 46 del África subsahariana.

Los autores concluyen, que la variación de crecimiento demográfico, por países, por edades y grupos poblacionales de distinto tipo, es un dato fundamental para planificar el desarrollo económico y las necesidades sociales.

Aunque las TFR están disminuyendo, la población mundial continúa creciendo, al disminuir los índices de mortalidad, aunque con diversas características en relación con los grupos nacionales y de edad.

Igualmente, en opinión de los autores, este es el primer estudio que proporciona datos trasparentes y contrastables sobre la fertilidad de la población mundial, que pueden ser utilizados para tomar decisiones con respecto a las actitudes en relación con los diversos problemas sociales que ello puede acarrear.

En este Informe solamente se ha hecho referencia a algunos de los datos globales incluidos en el artículo que se comenta, pero en el mismo se muestran datos pormenorizados por nacionalidades y grupos poblacionales de la mayor parte de los países del mundo.

Este estudio, en el que han participado un gran número de colaboradores e instituciones, ha sido financiado por la Fundación Bill and Melinda Gates.

 

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Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir

 

Es legal, la puedes encontrar libre, pero no la consumas.

Pasado menos de un mes desde la legalización de la producción, la venta y el consumo de marihuana en Canadá, el gobierno comenzó una campaña de educación pública, sufragada con 83 millones de dólares y enfocada en los jóvenes, para prevenirlos sobre los peligros que tiene la droga para ellos.

Según refiere Catherine Porter en el New York Times (11-11-2018), algunas unidades del sistema de salud pública han adoptado una estrategia de reducción del daño, mediante la cual instan a los adolescentes a tomarse "días sin cannabis" y a no conducir drogados. Otras están lanzando el mensaje de la abstinencia. "No porque sea legal es segura. Ese es nuestro mensaje real", dice el Dr. Paul Roumeliotis, de Ontario.

Además, las autoridades han calificado como delito proveer el cannabis a cualquiera que sea menor de 19 años (o de 18, según la provincia), penado con hasta 14 años de cárcel.

De momento, sin embargo, persuadir a los jóvenes de no ver la legalización como una luz verde para usarla, será difícil, opinan algunos expertos, por no mencionar que en el pasado, los esfuerzos para alejar a la gente de las drogas, cuando estaban prohibidas, no han rendido los frutos deseados. ¿Qué cabe esperar si están legalizadas?

Domingo Martínez Madrid

 

 

La reforma de la ley bioética francesa

Sigo pensando que el derecho francés resulta ejemplar en el campo de la bioética, aunque no necesariamente todos estén de acuerdo con todo. A mi entender, muestra un gran equilibrio entre el principio de cautela y la asunción de progresos científicos, con la correspondiente valoración de los criterios éticos ante las nuevas técnicas: no siempre las soluciones que permite el desarrollo de las investigaciones, se pueden ni se deben aceptar en el ordenamiento. La complejidad de los problemas justificó que, desde la primera ley, de 1994, el legislador estableciera la necesidad de una revisión periódica, como se hizo en 2004 y 2011.

Cuando llegue el momento de analizar la próxima ley, desde luego, si de algo no se podrá acusar al legislador es de improvisación ni precipitaciones, muy al contrario de lo que sucede por estos pagos. El Comité nacional de ética organizó durante el primer semestre del año los "estados generales" de la bioética en Francia, con todo tipo de actos e intervenciones. Se publicó a comienzo del verano una síntesis amplia de unas doscientas páginas, para general conocimiento. Ya en septiembre, el comité hizo sus propuestas al ejecutivo, muy ceñidas a las grandes tendencias reflejadas en los estados generales, con discrepancias y consensos.

Antes de perfilar el proyecto de ley, el gobierno puso en marcha una misión informativa parlamentaria de diputados, que comenzó su trabajo a comienzos de julio. Aunque con visión de conjunto, es conocido que los macronianos querían plantear, sobre todo, la extensión de la procreación médica asistida (PMA), aunque tampoco hay unanimidad en el partido del gobierno francés.

Jesús Martínez Madrid

 

 

En la familia uno es “querido por sí mismo”

La propia experiencia de la vida en familia, hacen ver los obispos, es de acogida gratuita, puesto que en la familia uno es “querido por sí mismo”, no por sus méritos. Esta misma lógica es la que se anima a trasladar a toda la pastoral familiar, acompañando desde la cercanía tanto a las parejas de novios que se preparan para el matrimonio como a las familias que sufren “situaciones dramáticas como la separación, el divorcio, el aborto, la enfermedad…”. Si a la familia se le ha llamado “Iglesia doméstica» o «en miniatura”, no es solo porque sea el lugar por excelencia para la transmisión de la fe, sino porque permite que se vivan con naturalidad una serie de virtudes centrales para la comunidad eclesial, algo que el Papa sintetiza magistralmente en su definición de la Iglesia como “hospital de campaña”.

José Morales Martín

 

 

Pensamientos y reflexiones 208

ANDALUCÍA: Ahora surge “un grito” que ya veremos si es ahogado como siempre: “Aldabonazo a la Junta de Andalucía: Los ingenieros piden “ambición” para modernizar Andalucía. Presentan 99 proyectos para impulsar la convergencia con las regiones ricas y denuncian la lentitud y falta de eficacia de la Administración autonómica”. Estos son los titulares que en página 68 del diario ABC del 29-06-2018, que junto a un amplio informe pormenorizado, publica dicho periódico.

                                Pero visto los antecedentes, “los ahora propietarios del cortijo andaluz”, seguirán con su política de aprovechamiento privado de recursos, para ellos y sus infinitos nepotes; y al resto, “los seguirán entreteniendo con deportes y espectáculos,  fiestas, ferias, romerías, gastronomías, sitios visitables y demás opios para que la masa crea que vive en el mejor de los mundos”; y que no siguen siendo lo que son desde antes de Franco, con Franco y después de Franco; o sea; “una enorme granja o criadero de hombres y mujeres, donde la mejor selección de estos, tiene que seguir saliendo de Andalucía para realizarse como tales”… ¡¡O sea UNA GRAN VERGÜENZA!! (De mi artículo del 03-07-2018)

No escuchan el sentir de los pueblos: Es mentira, los políticos no escuchan el sentir de los pueblos; en España, como en el resto de la mayor parte de Europa, el pueblo no quiere la invasión de extranjeros que nos llegan para incrustarse en nuestras economías, vivir de ellas y por tanto restar recursos enormes a los nativos que las trabajaron y produjeron. Ese es el sentir de “los pueblos de Europa” y de ahí el fracaso de la “premier” Merkel, en su última asamblea europea, donde y con toda claridad, le han confirmado cuasi el resto de primeros ministros europeos, que no, que ella no puede endosar “sus inmigrantes indeseados al resto y que se las apañe como pueda”. Como ésta nueva “dictadora” de la economía europea (representa el máximo del dinero que aquí se maneja) no puede emplear la fuerza, emplea la astucia; y a los más débiles les ofrece dinero, para que se hagan cargo de “esas cargas” y que retengan o admitan lo que Alemania no quiere. ¿Habrá ofrecido incluso sobornos particulares? Nada es desechable en política y mucho menos en la que pomposamente se define como “alta política”.

                                Y al decir esto último, me recuerdo que hace no muchos años y tras un período bastante largo, de enfrentamientos o “tiras y aflojas”, entre Alemania y Rusia, en relación al gas que esta suministra a los alemanes y gran parte de Europa (“una de las llaves que el nuevo zar (Putín) emplea como potente fuerza de dominio”) al cumplir el mandato el primer ministro alemán (Shoreder creo recordar era el tal) éste pasó a dirigir la compañía del citado gas; lo que resulta “uno de esos misterios” que demuestran que la política son negocios, o mejor dicho; “grandes negocios particulares.

                                Sobre la invasión que padecemos de africanos y asiáticos”; el diario ABC del 29-06-2018, titula en grandes tipos y en su página 41: “El Gobierno no sabe cuánto dinero costará aplicar la sanidad universal”. (De mi artículo de igual titular 02-07-2018)

Ayuntamientos y otros dilapidadores: No necesito nada más que profundizar en la actual quiebra o ruina total del de mi propia y nativa ciudad (Jaén, Andalucía: España). Si los habitantes de aquí, hubiésemos seguido “el deplorable ejemplo”, que nos han dado los alcaldes y concejales de este ayuntamiento; durante los últimos cuarenta años; seguro que ya la ciudad ni existiría, puesto que todos hubiéramos caído en la ruina municipal, actual y los sobrevivientes, hubiéramos tenido que abandonar “el solar resultante”.

                                Un ayuntamiento no es otra cosa que “una empresa más” (la primera y principal empresa del municipio) y como tal debe ser siempre llevada.  En una empresa, no sólo hay que equilibrar gastos e ingresos, sino que al final del ejercicio anual, tienen que quedar reservas (superávit) para imprevistos y estos; irlos acumulando, para posibles extras o catástrofes inesperadas; o sea, lo mismo que hace cualquier tendero, fabricante, o industrial de cualquier tipo de industria, puesto que de ello vendrá no sólo la continuidad de la misma, sino el progreso verdadero para ampliar dicho negocio y con ello crear más riqueza y por ende, más puestos de trabajo.

                                ¿Qué ha ocurrido aquí? No lo sabemos con detalle, puesto que no han tenido valor de “confesarse”;pero lo dice la realidad, ya que la ciudad y municipio de Jaén, son los más endeudados de España y de paso, la capital ha sido considerada como “la más sucia” de todas ellas. A pesar de ello, aquí nadie dimitió: y el alcalde sigue cobrando un sueldo cuasi o equivalente, al que cobra el primer ministro nacional; y los concejales igualmente, cobran sueldos que no merecen; incluso muchos de los empleados les han llegado a asignar salarios “fuera de lugar”; todo ello “y todo lo demás”, han sido los causantes del desastre que hoy, “nos han echado encima a los ya exhaustos vecinos de este lugar”; puesto que aquí no ha habido catástrofes “naturales” de ningún tipo, salvo “la plaga de inútiles políticos que nos han mangoneado y así siguen”. Se han descubierto algunos delitos, que “andan en los juzgados”, pero de momento nadie ha entrado en la cárcel, ni por descontado han devuelto las cantidades que “vete a saber cuánto y cuándo, volaron de las arcas públicas hacia destinos ignorados”; o sea toda una odisea que podrá ser igualada por otros sitios, pero me imagino que no superada. (De mi artículo de igual titular 01-07-2018)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes