Las Noticias de hoy 15 Enero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 15 de enero de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Obispos de Chile comparten un diálogo “preciso y lúcido” con el Papa

HIJOS DE DIOS: Francisco Fernandez Carbajal

“La corrección fraterna”: San Josemaria

Hacia la santidad

Trabajar la confianza (VIII): Dios ha elegido a mi hijo

La importancia de la oración en la vida del cristiano: GabrielGonzález Nares

Inquietudes y deseos del papa Francisco ante los problemas del mundo: Salvador Bernal

La credibilidad de la Iglesia y el fuego de Dios: Alfonso Sánchez-Rey

Tres tareas por la paz: Luis-Fernando Valdés

Los jóvenes y la Iglesia: Silvia del Valle Márquez

CLAVES DE LA FELICIDAD: Ing. José Joaquín Camacho                                                           

El “matrimonio igualitario”: Miguel Espino 

ALGUNAS REFLEXIONES PARA LA CONCIENCIA UNIVERSAL JUSTIFICADAS POR EL MOVIMIENTO EN LA FRANCIA DE LOS CHALECOS AMARILLA!: Guy CREQUIE

 Los Chalecos Amarillos y la Filosofía.:  José Manuel Belmonte.

NUESTRO DEFICIENTE SISTEMA TRIBUTARIO: Alfredo Palacios Dongo

LAS GRANDES MENTIRAS: ERICH FRIED

Secretario para un tiempo difícil: Jesús Domingo Martínez

El separatismo juega con la vida de la gente: Valentín Abelenda Carrillo

Cómo afrontar estos elementos nuevos: Jaume Catalán Díaz

Pensamientos y reflexiones 207: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Obispos de Chile comparten un diálogo “preciso y lúcido” con el Papa

Comité Permanente de la Conferencia Episcopal

enero 14, 2019 20:57Rosa Die AlcoleaConferencias Episcopales,

(ZENIT – 14 enero 2019).- Los obispos del Comité Permanente del Episcopado Chileno se reunieron con el Papa Francisco esta mañana, 14 de enero de 2019, en audiencia privada, en la biblioteca del Palacio apostólico Vaticano.

“Fue un diálogo muy fraterno, muy fecundo y muy interesante”, señaló el secretario general de la Conferencia Episcopal, obispo Fernando Ramos. La audiencia fue solicitada por la Conferencia Episcopal de Chile (CECh). Posteriormente, el almuerzo tuvo lugar en la Casa Santa Marta.

Comité Permanente del Episcopado Chileno

Los obispos que han participado en la visita son: Mons. Santiago Jaime Silva Retamales, Ordinario Militar de Chile, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. René Osvaldo Rebolledo Salinas, arzobispo de La Serena, Vicepresidente de la CECh; el cardenal Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Santiago de Chile; Mons. Juan Ignacio González Errázuriz, obispo de San Bernardo; y Mons. Luis Fernando Ramos Pérez, obispo titular de Tetci, Administrador Apostólico “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” de Rancagua, y Secretario General de la CECh.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/00125_14012019-413x275.jpgAntes de ingresar al encuentro, el obispo Fernando Ramos expresó a un grupo de periodistas que “siempre es un motivo de satisfacción podernos encontrar con el sucesor de Pedro y manifestarle nuestra cooperación y ánimo de comunión con él”.

Mons. Fernando Ramos reiteró que el objetivo del encuentro fue compartir al Papa cuál ha sido la evolución de la situación que vive la Iglesia en Chile desde su visita hasta la actualidad, así como las perspectivas a futuro.

Camino que sigue la Iglesia chilena

Mons. Santiago Jaime Silva Retamales © Vatican Media

La reunión se inició a las 11 horas de Roma y concluyó al mediodía. El Papa, interesado por seguir profundizando en los temas del encuentro, invitó a almorzar a los obispos chilenos, por lo que el diálogo continuó posteriormente durante el almuerzo, desde las 13 hasta las 15 horas en la casa Santa Marta.

Explicó el obispo Ramos: “Hicimos un repaso, junto con el Papa, de los acontecimientos de importancia en la Iglesia chilena del último año. Fue un diálogo bastante preciso y lúcido, con aportes del Papa muy importantes. Después le expusimos el camino que estamos siguiendo para este año y el próximo de discernimiento eclesial, para concluir el año 2020 con una asamblea eclesial. El Papa nos hizo varias sugerencias bastante interesantes que notan una preocupación y un cariño muy grande por la Iglesia chilena”.

Añadió el obispo Ramos que el Papa Francisco recordó con mucho cariño su experiencia de noviciado en Chile los años Sesenta y cómo eso lo había ayudado muchísimo para su ministerio, primero como padre jesuita y luego como Papa.

 

 

HIJOS DE DIOS

— El sentido de la filiación divina define nuestro día.

— Algunas consecuencias: fraternidad, actitud ante las dificultades, confianza en la oración...

— Coherederos con Cristo. La alegría, un anticipo de la gloria que no debemos perder a causa de las contrariedades.

I. «Yo he sido por Él constituido Rey sobre Sión, su monte santo, para predicar su Ley. A mí me ha dicho el Señor: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy (Sal 2, 6-7). La misericordia de Dios Padre nos ha dado como Rey a su Hijo (...). Tú eres mi hijo: se dirige a Cristo y se dirige a ti y a mí, si nos decidimos a ser alter Christus, ipse Christus»1; y eso es lo que pretendemos, a pesar de nuestras flaquezas: imitar a Cristo, identificarnos con Él, ser buenos hijos de Dios en medio de nuestro trabajo y de los quehaceres normales de todos los días.

El pasado domingo contemplábamos a Jesús que acude a Juan, como uno más, para ser bautizado en el Jordán. El Espíritu Santo se posó sobre Él y se dejó oír la voz del Padre: Tú eres mi Hijo muy amado2. Jesucristo es, desde la eternidad, el Hijo Único de Dios, el Amado: nacido del Padre antes de todos los siglos (...), engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho, confesamos en el Credo de la Misa. En Él y por Él –Dios y Hombre verdadero– hemos sido hechos hijos de Dios y herederos del Cielo.

A lo largo del Nuevo Testamento, la filiación divina ocupa un lugar central en la predicación de la buena nueva cristiana, como realidad bien expresiva del amor de Dios por los hombres: Ved qué amor nos ha mostrado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios y lo seamos3. El mismo Jesucristo mostró constantemente esta verdad a sus discípulos: de modo directo, enseñándoles a dirigirse a Dios como al Padre4; señalándoles la santidad como imitación filial5; y también a través de numerosas parábolas en las que Dios es representado por la figura del padre. Es particularmente entrañable la figura de nuestro Padre Dios en la parábola del hijo pródigo.

Por su infinita Bondad, Dios ha creado y elevado al orden sobrenatural al hombre para que, con la gracia santificante, pudiera penetrar en la intimidad de la Beatísima Trinidad, en la Vida del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sin destruir, sin forzar su propia naturaleza de criaturas: mediante este don inefable de la filiación divina6. Nos constituye en hijos suyos: no es nuestra filiación un simple título, sino una elevación real, una transformación efectiva de nuestro ser más íntimo. Por eso, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer (...), a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama Abbá, Padre! De manera que ya no eres siervo sino hijo; y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios7.

El Señor nos ha ganado el Don más precioso: el Espíritu Santo, que nos hace exclamar Abbá, Padre!, que nos identifica con Cristo y nos hace hijos de Dios. «Nos dice: tú eres mi hijo. No un extraño, no un siervo benévolamente tratado, no un amigo, que ya sería mucho. ¡Hijo! Nos concede vía libre para que vivamos con Él la piedad del hijo y, me atrevería a afirmar, también la desvergüenza del hijo de un Padre, que es incapaz de negarle nada»8.

A mí me ha dicho el Señor: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. Estas palabras del Salmo II, que se refieren principalmente a Cristo, se dirigen también a cada uno de nosotros y definen todo nuestro día y la vida entera, si estamos decididos –con debilidades, con flaquezas– a seguir a Jesús, a procurar imitarle, a identificarnos con Él, en nuestras peculiares circunstancias. Profundizar en las consecuencias de la filiación divina será, a temporadas, objeto de una especial atención en nuestra lucha ascética, e incluso del examen particular.

II. Cuando vivimos como buenos hijos de Dios, consideramos los acontecimientos –también los pequeños sucesos de un día corriente– a la luz de la fe, y nos habituamos a pensar y actuar según el querer de Cristo9. En primer lugar, trataremos de ver hermanos en las personas con quienes nos relacionamos, pues todos somos hijos de un mismo Padre. El aprecio y el respeto a los hombres generará en nosotros el mismo deseo que existe en el Corazón de Cristo: el de su santificación. El amor fraterno nos moverá ante todo a que esas personas estén cada vez más cerca de Cristo y sean cada vez más plenamente hijos de nuestro Padre Dios. Será el nuestro el mismo afán apostólico de Cristo por todos: el celo por la gloria del Padre y por la salvación de la humanidad10. Las manifestaciones de esta fraternidad enraizada en la filiación divina pueden ser innumerables a lo largo de una jornada nuestra: oración, pequeñas ayudas materiales, comprensión ante los defectos.

La filiación divina no es un aspecto más de nuestra vida: define nuestro propio ser sobrenatural y nos señala la manera de situarnos ante cada acontecimiento; no es una virtud particular, que tenga sus propios actos, sino la condición permanente de nuestro ser, y empapa todas las virtudes11. Somos, ante todo y sobre todo, hijos de Dios, en cada circunstancia y en todas las situaciones, y esta convicción firmísima llena nuestro vivir y nuestro actuar: «no podemos ser hijos de Dios solo a ratos, aunque haya algunos momentos especialmente dedicados a considerarlo, a penetrarnos de ese sentido de nuestra filiación divina, que es la médula de la piedad»12.

Si consideramos con frecuencia esta verdad –soy hijo de Dios–, si profundizamos en su significado, nuestro día se llenará de paz, de serenidad y de alegría. Nos apoyaremos resueltamente en nuestro Padre Dios, del que todo depende, en las dificultades y en las contradicciones, si alguna vez se hace todo cuesta arriba13. Volveremos con más facilidad a la Casa paterna, como el hijo pródigo, cuando nos hayamos alejado con nuestras faltas y pecados; no perderemos de vista que siempre nos espera nuestro Padre para darnos un abrazo, para devolvernos la dignidad de hijos si la hubiéramos perdido, y para llenarnos de bienes en una fiesta espléndida, aunque nos hayamos portado mal, una y mil veces. La oración –como en este rato que dedicamos exclusivamente a Dios– será de veras la conversación de un hijo con su padre, que sabe que le entiende bien, que le escucha, que está atento como nadie jamás lo ha estado nunca. Un hablar con Dios confiado, que nos mueve con frecuencia a la oración de petición porque somos hijos necesitados; una conversación con Dios que tiene por tema nuestra vida: «todo lo que palpita en nuestra cabeza y en nuestro corazón: alegrías, tristezas, esperanzas, sinsabores, éxitos, fracasos, y hasta los detalles más pequeños de nuestra jornada. Porque habremos comprobado que todo lo nuestro interesa a nuestro Padre Celestial»14.

III. El hijo es también heredero, tiene como un cierto «derecho» a los bienes del padre; somos herederos de Dios, coherederos con Cristo15. El Salmo II, con el que comenzamos este rato de oración, salmo de la realeza de Cristo y de la filiación divina, continúa con estas palabras: Pídeme y te daré las naciones en herencia y extenderé tus dominios hasta los confines de la tierra16.

El anticipo de la herencia prometida lo recibimos ya en esta vida: es el gaudium cum pace, la alegría profunda de sabernos hijos de Dios, que no se apoya en los propios méritos, ni en la salud o en el éxito, ni consiste tampoco en la ausencia de dificultades, sino que nace de la unión con Dios; se fundamenta en la consideración de que Él nos quiere, nos acoge y perdona siempre... y nos tiene preparado un Cielo junto a Él, por toda la eternidad. Perdemos esta alegría cuando dejamos a un lado el sentido de nuestra filiación divina, y no vemos la Voluntad de Dios, sabia y amorosa siempre, en las dificultades y contradicciones que cada jornada nos trae.

No quiere nuestro Padre que perdamos esa alegría de hondos cimientos: Él quiere vernos siempre contentos, como los padres de la tierra desean ver siempre a sus hijos.

Además, con esa actitud serena y gozosa ante la vida –el gaudium cum pace17–, en la que no faltarán contradicciones, el cristiano hace mucho bien a su alrededor. La alegría verdadera es un formidable medio de apostolado. «El cristiano es un sembrador de alegría; y por esto realiza grandes cosas. La alegría es uno de los más irresistibles poderes que hay en el mundo: calma, desarma, conquista, arrastra. El alma alegre es un apóstol: atrae a los hombres hacia Dios, manifestándoles lo que en ella produce la presencia de Dios. Por esto el Espíritu Santo nos da este consejo: nunca os aflijáis, porque la alegría en Dios es vuestra fuerza (Neh 8, 10)»18.

1 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 185. — 2 Cfr. Mc 1, 9-12. — 3 1 Jn 3, 1. 4 Cfr. Mt 6, 9. — 5 Cfr. Mt 5, 48. 6 Cfr. F. Ocáriz, El sentido de la filiación divina, EUNSA, 2ª ed., Pamplona 1985, pp. 173 ss. — 7 Gal 4, 5-7. — 8 San Josemaría Escrivá, o. c., 185. — 9 Cfr. M. Eguíbar, ¿Por qué se amotinan las gentes?, Rialp, 3ª ed., Madrid 1972, pp., 146 ss. — 10 Cfr. B. Perquin, Abba, Padre, Rialp, Madrid 1986, p. 331. — 11 Cfr. F. Ocáriz, o. c., p. 193. 12 Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, Rialp, 14ª ed., Madrid 1985, n. 102. 13 Cfr. J. Lucas, Nosotros, hijos de Dios, Rialp, 3ª ed., Madrid 1973, pp. 103 ss. — 14 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, Rialp, 2ª ed., Madrid 1977, 245. 15 Rom 8, 17. — 16 Sal 2, 8. — 17 Misal Romano, Preparación para la Misa: Formula intentionis. — 18 M. V. Bernadot, De la Eucaristía a la Trinidad, Palabra, Madrid 1983, p. 96.

 

“La corrección fraterna”

La práctica de la corrección fraterna –que tiene entraña evangélica– es una prueba de sobrenatural cariño y de confianza. Agradécela cuando la recibas, y no dejes de practicarla con quienes convives. (Forja, 566)

Sed prudentes y obrad siempre con sencillez, virtud tan propia del buen hijo de Dios. Mostraos naturales en vuestro lenguaje y en vuestra actuación. Llegad al fondo de los problemas; no os quedéis en la superficie. Mirad que hay que contar por anticipado con el disgusto ajeno y con el propio, si deseamos de veras cumplir santamente y con hombría de bien nuestras obligaciones de cristianos.
No os oculto que, cuando he de corregir o de adoptar una decisión que causará pena, padezco antes, mientras y después: y no soy un sentimental. Me consuela pensar que sólo las bestias no lloran: lloramos los hombres, los hijos de Dios. Entiendo que en determinados momentos también vosotros tendréis que pasarlo mal, si os esforzáis en llevar a cabo fielmente vuestro deber. No me olvidéis que resulta más cómodo -pero es un descamino- evitar a toda costa el sufrimiento, con la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa inhibición se esconde una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de ordinario no es agradable hacer una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de que el infierno está lleno de bocas cerradas.
(…) Para curar una herida, primero se limpia bien, también alrededor, desde bastante distancia. De sobra sabe el cirujano que duele; pero, si omite esa operación, más dolerá después. Además, se pone enseguida el desinfectante: escuece -pica, decimos en mi tierra-, mortifica, y no cabe otro remedio que usarlo, para que la llaga no se infecte.
Si para la salud corporal es obvio que se han de adoptar estas medidas, aunque se trate de escoriaciones de poca categoría, en las cosas grandes de la salud del alma -en los puntos neurálgicos de la vida de un hombre-, ¡fijaos si habrá que lavar, si habrá que sajar, si habrá que pulir, si habrá que desinfectar, si habrá que sufrir! La prudencia nos exige intervenir de este modo y no rehuir el deber, porque soslayarlo demostraría una falta de consideración, e incluso un atentado grave contra la justicia y contra la fortaleza. (Amigos de Dios, nn. 160-161)

 

 

Hacia la santidad

Nos quedamos removidos, con una fuerte sacudida en el corazón, al escuchar atentamente aquel grito de San Pablo: ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. Hoy, una vez más me lo propongo a mí, y os recuerdo también a vosotros y a la humanidad entera: ésta es la Voluntad de Dios, que seamos santos.

Homilías en audio09/02/2016

Nos quedamos removidos, con una fuerte sacudida en el corazón, al escuchar atentamente aquel grito de San Pablo: ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. Hoy, una vez más me lo propongo a mí, y os recuerdo también a vosotros y a la humanidad entera: ésta es la Voluntad de Dios, que seamos santos.

Para pacificar las almas con auténtica paz, para transformar la tierra, para buscar en el mundo y a través de las cosas del mundo a Dios Señor Nuestro, resulta indispensable la santidad personal. En mis charlas con gentes de tantos países y de los ambientes sociales más diversos, con frecuencia me preguntan: ¿Y qué nos dice a los casados? ¿Qué, a los que trabajamos en el campo? ¿Qué, a la viudas? ¿Qué, a los jóvenes?

Respondo sistemáticamente que tengo un solo puchero. Y suelo puntualizar que Jesucristo Señor Nuestro predicó la buena nueva para todos, sin distinción alguna. Un solo puchero y un solo alimento: mi comida es hacer la voluntad del que me ha enviado, y dar cumplimiento a su obra. A cada uno llama a la santidad, de cada uno pide amor: jóvenes y ancianos, solteros y casados, sanos y enfermos, cultos e ignorantes, trabajen donde trabajen, estén donde estén. Hay un solo modo de crecer en la familiaridad y en la confianza con Dios: tratarle en la oración, hablar con El, manifestarle —de corazón a corazón— nuestro afecto.

Hablar con Dios

Me invocaréis y Yo os atenderé. Y le invocamos conversando, dirigiéndonos a El. Por eso, hemos de poner en práctica la exhortación del Apóstol: sine intermissione orate; rezad siempre, pase lo que pase. No sólo de corazón, sino con todo el corazón.

Pensaréis que la vida no es siempre llevadera, que no faltan sinsabores y penas y tristezas. Os contestaré, también con San Pablo, que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes; ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura, podrá jamás separarnos del amor de Dios, que se funda en Jesucristo Nuestro Señor. Nada nos puede alejar de la caridad de Dios, del Amor, de la relación constante con nuestro Padre.

Recomendar esa unión continua con Dios, ¿no es presentar un ideal, tan sublime, que se revela inasequible para la mayoría de los cristianos? Verdaderamente es alta la meta, pero no inasequible. El sendero, que conduce a la santidad, es sendero de oración; y la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso.

Empezamos con oraciones vocales, que muchos hemos repetido de niños: son frases ardientes y sencillas, enderezadas a Dios y a su Madre, que es Madre nuestra. Todavía, por las mañanas y por las tardes, no un día, habitualmente, renuevo aquel ofrecimiento que me enseñaron mis padres: ¡oh Señora mía, oh Madre mía!, yo me ofrezco enteramente a Vos. Y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón... ¿No es esto —de alguna manera— un principio de contemplación, demostración evidente de confiado abandono? ¿Qué se cuentan los que se quieren, cuando se encuentran? ¿Cómo se comportan? Sacrifican cuanto son y cuanto poseen por la persona que aman.

Primero una jaculatoria, y luego otra, y otra..., hasta que parece insuficiente ese fervor, porque las palabras resultan pobres...: y se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio. Vivimos entonces como cautivos, como prisioneros. Mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de nuestras equivocaciones y limitaciones, las tareas propias de nuestra condición y de nuestro oficio, el alma ansía escaparse. Se va hacia Dios, como el hierro atraído por la fuerza del imán. Se comienza a amar a Jesús, de forma más eficaz, con un dulce sobresalto.

Os libraré de la cautividad, estéis donde estéis. Nos libramos de la esclavitud, con la oración: nos sabemos libres, volando en un epitalamio de alma encariñada, en un cántico de amor, que empuja a desear no apartarse de Dios. Un nuevo modo de pisar en la tierra, un modo divino, sobrenatural, maravilloso. Recordando a tantos escritores castellanos del quinientos, quizá nos gustará paladear por nuestra cuenta: ¡que vivo porque no vivo: que es Cristo quien vive en mí!.

Se acepta gustosamente la necesidad de trabajar en este mundo, durante muchos años, porque Jesús tiene pocos amigos aquí abajo. No rehusemos la obligación de vivir, de gastarnos —bien exprimidos— al servicio de Dios y de la Iglesia. De esta manera, en libertad: in libertatem gloriæ filiorum Dei, qua libertate Christus nos liberavit; con la libertad de los hijos de Dios, que Jesucristo nos ha ganado muriendo sobre el madero de la Cruz.

Es posible que, ya desde el principio, se levanten nubarrones de polvo y que, a la vez, empleen los enemigos de nuestra santificación una tan vehemente y bien orquestada técnica de terrorismo psicológico —de abuso de poder—, que arrastren en su absurda dirección incluso a quienes, durante mucho tiempo, mantenían otra conducta más lógica y recta. Y aunque su voz suene a campana rota, que no está fundida con buen metal y es bien diferente del silbido del pastor, rebajan la palabra, que es uno de los dones más preciosos que el hombre ha recibido de Dios, regalo bellísimo para manifestar altos pensamientos de amor y de amistad con el Señor y con sus criaturas, hasta hacer que se entienda por qué Santiago dice de la lengua que es un mundo entero de malicia. Tantos daños puede producir: mentiras, denigraciones, deshonras, supercherías, insultos, susurraciones tortuosas.

La Humanidad Santísima de Cristo

¿Cómo podremos superar esos inconvenientes? ¿Cómo lograremos fortalecernos en aquella decisión, que comienza a parecernos muy pesada? Inspirándonos en el modelo que nos muestra la Virgen Santísima, nuestra Madre: una ruta muy amplia, que necesariamente pasa a través de Jesús.

Para acercarnos a Dios hemos de emprender el camino justo, que es la Humanidad Santísima de Cristo. Por eso, aconsejo siempre la lectura de libros que narran la Pasión del Señor. Esos escritos, llenos de sincera piedad, nos traen a la mente al Hijo de Dios, Hombre como nosotros y Dios verdadero, que ama y que sufre en su carne por la Redención del mundo.

Fijaos en una de las devociones más arraigadas entre los cristianos, en el rezo del Santo Rosario. La Iglesia nos anima a la contemplación de los misterios: para que se grabe en nuestra cabeza y en nuestra imaginación, con el gozo, el dolor y la gloria de Santa María, el ejemplo pasmoso del Señor, en sus treinta años de oscuridad, en sus tres años de predicación, en su Pasión afrentosa y en su gloriosa Resurrección.

Seguir a Cristo: éste es el secreto. Acompañarle tan de cerca, que vivamos con El, como aquellos primeros doce; tan de cerca, que con El nos identifiquemos. No tardaremos en afirmar, cuando no hayamos puesto obstáculos a la gracia, que nos hemos revestido de Nuestro Señor Jesucristo. Se refleja el Señor en nuestra conducta, como en un espejo. Si el espejo es como debe ser, recogerá el semblante amabilísimo de nuestro Salvador sin desfigurarlo, sin caricaturas: y los demás tendrán la posibilidad de admirarlo, de seguirlo.

En este esfuerzo por identificarse con Cristo, he distinguido como cuatro escalones: buscarle, encontrarle, tratarle, amarle. Quizá comprendéis que estáis como en la primera etapa. Buscadlo con hambre, buscadlo en vosotros mismos con todas vuestras fuerzas. Si obráis con este empeño, me atrevo a garantizar que ya lo habéis encontrado, y que habéis comenzado a tratarlo y a amarlo, y a tener vuestra conversación en los cielos.

Ruego al Señor que nos decidamos a alimentar en nuestras almas la única ambición noble, la única que merece la pena: ir junto a Jesucristo, como fueron su Madre Bendita y el Santo Patriarca, con ansia, con abnegación, sin descuidar nada. Participaremos en la dicha de la divina amistad —en un recogimiento interior, compatible con nuestros deberes profesionales y con los de ciudadano—, y le agradeceremos la delicadeza y la claridad con que El nos enseña a cumplir la Voluntad del Padre Nuestro que habita en los cielos.

Pero no olvidéis que estar con Jesús es, seguramente, toparse con su Cruz. Cuando nos abandonamos en las manos de Dios, es frecuente que El permita que saboreemos el dolor, la soledad, las contradicciones, las calumnias, las difamaciones, las burlas, por dentro y por fuera: porque quiere conformarnos a su imagen y semejanza, y tolera también que nos llamen locos y que nos tomen por necios.

Es la hora de amar la mortificación pasiva, que viene —oculta o descarada e insolente— cuando no la esperamos. Llegan a herir a las ovejas, con las piedras que debieran tirarse contra los lobos: el seguidor de Cristo experimenta en su carne que, quienes habrían de amarle, se comportan con él de una manera que va de la desconfianza a la hostilidad, de la sospecha al odio. Le miran con recelo, como a mentiroso, porque no creen que pueda haber relación personal con Dios, vida interior; en cambio, con el ateo y con el indiferente, díscolos y desvergonzados de ordinario, se llenan de amabilidad y de comprensión.

Y quizá el Señor permite que su discípulo se vea atacado con el arma, que nunca es honrosa para el que la empuña, de las injurias personales; con el uso de lugares comunes, fruto tendencioso y delictuoso de una propaganda masiva y mentirosa: porque, estar dotados de buen gusto y de mesura, no es cosa de todos.

Quienes sostienen una teología incierta y una moral relajada, sin frenos; quienes practican según su capricho personal una liturgia dudosa, con una disciplina de hippies y un gobierno irresponsable, no es extraño que propaguen contra los que sólo hablan de Jesucristo, celotipias, sospechas, falsas denuncias, ofensas, maltratamientos, humillaciones, dicerías y vejaciones de todo género.

Así esculpe Jesús las almas de los suyos, sin dejar de darles interiormente serenidad y gozo, porque entienden muy bien que —con cien mentiras juntas— los demonios no son capaces de hacer una verdad: y graba en sus vidas el convencimiento de que sólo se encontrarán cómodos, cuando se decidan a no serlo.

Al admirar y al amar de veras la Humanidad Santísima de Jesús, descubriremos una a una sus Llagas. Y en esos tiempos de purgación pasiva, penosos, fuertes, de lágrimas dulces y amargas que procuramos esconder, necesitaremos meternos dentro de cada una de aquellas Santísimas Heridas: para purificarnos, para gozarnos con esa Sangre redentora, para fortalecernos. Acudiremos como las palomas que, al decir de la Escritura, se cobijan en los agujeros de las rocas a la hora de la tempestad. Nos ocultamos en ese refugio, para hallar la intimidad de Cristo: y veremos que su modo de conversar es apacible y su rostro hermoso, porque los que conocen que su voz es suave y grata, son los que recibieron la gracia del Evangelio, que les hace decir: Tú tienes palabras de vida eterna.

No pensemos que, en esta senda de la contemplación, las pasiones se habrán acallado definitivamente. Nos engañaríamos, si supusiéramos que el ansia de buscar a Cristo, la realidad de su encuentro y de su trato, y la dulzura de su amor nos transforman en personas impecables. Aunque no os falte experiencia, dejadme, sin embargo, que os lo recuerde. El enemigo de Dios y del hombre, Satanás, no se da por vencido, no descansa. Y nos asedia, incluso cuando el alma arde encendida en el amor a Dios. Sabe que entonces la caída es más difícil, pero que —si consigue que la criatura ofenda a su Señor, aunque sea en poco— podrá lanzar sobre aquella conciencia la grave tentación de la desesperanza.

Si queréis aprender de la experiencia de un pobre sacerdote que no pretende hablar más que de Dios, os aconsejaré que cuando la carne intente recobrar sus fueros perdidos o la soberbia —que es peor— se rebele y se encabrite, os precipitéis a cobijaros en esas divinas hendiduras que, en el Cuerpo de Cristo, abrieron los clavos que le sujetaron a la Cruz, y la lanza que atravesó su pecho. Id como más os conmueva: descargad en las Llagas del Señor todo ese amor humano... y ese amor divino. Que esto es apetecer la unión, sentirse hermano de Cristo, consanguíneo suyo, hijo de la misma Madre, porque es Ella la que nos ha llevado hasta Jesús.

La Santa Cruz

Afán de adoración, ansias de desagravio con sosegada suavidad y con sufrimiento. Se hará vida en vuestra vida la afirmación de Jesús: el que no toma su cruz, y me sigue, no es digno de mí. Y el Señor se nos manifiesta cada vez más exigente, nos pide reparación y penitencia, hasta empujarnos a experimentar el ferviente anhelo de querer vivir para Dios, clavado en la cruz juntamente con Cristo. Pero este tesoro lo guardamos en vasos de barro frágil y quebradizo, para que se reconozca que la grandeza del poder que se advierte en nosotros es de Dios y no nuestra.

Nos descubrimos acosados de toda suerte de tribulaciones, y no por eso perdemos el ánimo; nos hallamos en grandes apuros, no desesperados o sin recursos; somos perseguidos, no desamparados; abatidos, pero no enteramente perdidos: traemos siempre representada en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús.

Imaginamos que el Señor, además, no nos escucha, que andamos engañados, que sólo se oye el monólogo de nuestra voz. Como sin apoyo sobre la tierra y abandonados del cielo, nos encontramos. Sin embargo, es verdadero y práctico nuestro horror al pecado, aunque sea venial. Con la tozudez de la Cananea, nos postramos rendidamente como ella, que le adoró, implorando: Señor, socórreme. Desaparecerá la oscuridad, superada por la luz del Amor.

Es la hora de clamar: acuérdate de las promesas que me has hecho, para llenarme de esperanza; esto me consuela en mi nada, y llena mi vivir de fortaleza. Nuestro Señor quiere que contemos con El, para todo: vemos con evidencia que sin El nada podemos, y que con El podemos todas las cosas. Se confirma nuestra decisión de andar siempre en su presencia.

Con la claridad de Dios en el entendimiento, que parece inactivo, nos resulta indudable que, si el Creador cuida de todos —incluso de sus enemigos—, ¡cuánto más cuidará de sus amigos! Nos convencemos de que no hay mal, ni contradicción, que no vengan para bien: así se asientan con más firmeza, en nuestro espíritu, la alegría y la paz, que ningún motivo humano podrá arrancarnos, porque estas visitaciones siempre nos dejan algo suyo, algo divino. Alabaremos al Señor Dios Nuestro, que ha efectuado en nosotros obras admirables, y comprenderemos que hemos sido creados con capacidad para poseer un infinito tesoro.

Habíamos empezado con plegarias vocales, sencillas, encantadoras, que aprendimos en nuestra niñez, y que no nos gustaría abandonar nunca. La oración, que comenzó con esa ingenuidad pueril, se desarrolla ahora en cauce ancho, manso y seguro, porque sigue el paso de la amistad con Aquel que afirmó: Yo soy el camino. Si amamos a Cristo así, si con divino atrevimiento nos refugiamos en la abertura que la lanza dejó en su Costado, se cumplirá la promesa del Maestro: cualquiera que me ama, observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mansión dentro de él.

El corazón necesita, entonces, distinguir y adorar a cada una de las Personas divinas. De algún modo, es un descubrimiento, el que realiza el alma en la vida sobrenatural, como los de una criaturica que va abriendo los ojos a la existencia. Y se entretiene amorosamente con el Padre y con el Hijo y con el Espíritu Santo; y se somete fácilmente a la actividad del Paráclito vivificador, que se nos entrega sin merecerlo: ¡los dones y las virtudes sobrenaturales!

Hemos corrido como el ciervo, que ansía las fuentes de las aguas; con sed, rota la boca, con sequedad. Queremos beber en ese manantial de agua viva. Sin rarezas, a lo largo del día nos movemos en ese abundante y claro venero de frescas linfas que saltan hasta la vida eterna. Sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira! Y el alma rompe otra vez a cantar con cantar nuevo, porque se siente y se sabe también mirada amorosamente por Dios, a todas horas.

No me refiero a situaciones extraordinarias. Son, pueden muy bien ser, fenómenos ordinarios de nuestra alma: una locura de amor que, sin espectáculo, sin extravagancias, nos enseña a sufrir y a vivir, porque Dios nos concede la Sabiduría. ¡Qué serenidad, qué paz entonces, metidos en la senda estrecha que conduce a la vida!.

¿Ascética? ¿Mística? no me preocupa. Sea lo que fuere, ascética o mística, ¿qué importa?: es merced de Dios. Si tú procuras meditar, el Señor no te negará su asistencia. Fe y hechos de fe: hechos, porque el Señor —lo has comprobado desde el principio, y te lo subrayé a su tiempo— es cada día más exigente. Eso es ya contemplación y es unión; ésta ha de ser la vida de muchos cristianos, cada uno yendo adelante por su propia vía espiritual —son infinitas—, en medio de los afanes del mundo, aunque ni siquiera hayan caído en la cuenta.

Una oración y una conducta que no nos apartan de nuestras actividades ordinarias, que en medio de ese afán noblemente terreno nos conducen al Señor. Al elevar todo ese quehacer a Dios, la criatura diviniza el mundo. ¡He hablado tantas veces del mito del rey Midas, que convertía en oro cuanto tocaba! En oro de méritos sobrenaturales podemos convertir todo lo que tocamos, a pesar de nuestros personales errores.

Así actúa Nuestro Dios. Cuando aquel hijo regresa, después de haber gastado su dinero viviendo mal, después —sobre todo— de haberse olvidado de su padre, el padre dice: presto, traed aquí el vestido más precioso, y ponédselo, colocadle un anillo en el dedo; calzadle las sandalias y tomad un ternero cebado, matadlo y comamos y celebremos un banquete. Nuestro Padre Dios, cuando acudimos a El con arrepentimiento, saca, de nuestra miseria, riqueza; de nuestra debilidad, fortaleza. ¿Qué nos preparará, si no lo abandonamos, si lo frecuentamos cada día, si le dirigimos palabras de cariño confirmado con nuestras acciones, si le pedimos todo, confiados en su omnipotencia y en su misericordia? Sólo por volver a El su hijo, después de traicionarle, prepara una fiesta: ¿qué nos otorgará, si siempre hemos procurado quedarnos a su lado?

Lejos de nuestra conducta, por tanto, el recuerdo de las ofensas que nos hayan hecho, de las humillaciones que hayamos padecido —por injustas, inciviles y toscas que hayan sido—, porque es impropio de un hijo de Dios tener preparado un registro, para presentar una lista de agravios. No podemos olvidar el ejemplo de Cristo, y nuestra fe cristiana no se cambia como un vestido: puede debilitarse o robustecerse o perderse. Con esta vida sobrenatural, la fe se vigoriza, y el alma se aterra al considerar la miserable desnudez humana, sin lo divino. Y perdona, y agradece: Dios mío, si contemplo mi pobre vida, no encuentro ningún motivo de vanidad y, menos, de soberbia: sólo encuentro abundantes razones para vivir siempre humilde y compungido. Sé bien que el mejor señorío es servir.

Oración viva

Me alzaré y rodearé la ciudad: por las calles y las plazas buscaré al que amo... Y no sólo la ciudad: correré de una parte a otra del mundo —por todas las naciones, por todos los pueblos, por senderos y trochas— para alcanzar la paz de mi alma. Y la descubro en las ocupaciones diarias, que no me son estorbo; que son —al contrario— vereda y motivo para amar más y más, y más y más unirme a Dios.

Y cuando nos acecha —violenta— la tentación del desánimo, de los contrastes, de la lucha, de la tribulación, de una nueva noche en el alma, nos pone el salmista en los labios y en la inteligencia aquellas palabras: con El estoy en el tiempo de la adversidad. ¿Qué vale, Jesús, ante tu Cruz, la mía; ante tus heridas mis rasguños? ¿Qué vale, ante tu Amor inmenso, puro e infinito, esta pobrecita pesadumbre que has cargado Tú sobre mis espaldas? Y los corazones vuestros, y el mío, se llenan de una santa avidez, confesándole —con obras— que morimos de Amor.

Nace una sed de Dios, una ansia de comprender sus lágrimas; de ver su sonrisa, su rostro... Considero que el mejor modo de expresarlo es volver a repetir, con la Escritura: como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios mío!. Y el alma avanza metida en Dios, endiosada: se ha hecho el cristiano viajero sediento, que abre su boca a las aguas de la fuente.

Con esta entrega, el celo apostólico se enciende, aumenta cada día —pegando esta ansia a los otros—, porque el bien es difusivo. No es posible que nuestra pobre naturaleza, tan cerca de Dios, no arda en hambres de sembrar en el mundo entero la alegría y la paz, de regar todo con las aguas redentoras que brotan del Costado abierto de Cristo, de empezar y acabar todas las tareas por Amor.

Os hablaba antes de dolores, de sufrimientos, de lágrimas. Y no me contradigo si afirmo que, para un discípulo que busque amorosamente al Maestro, es muy distinto el sabor de las tristezas, de las penas, de las aflicciones: desaparecen en cuanto se acepta de veras la Voluntad de Dios, en cuanto se cumplen con gusto sus designios, como hijos fieles, aunque los nervios den la impresión de romperse y el suplicio parezca insoportable.

Vida corriente

Me interesa confirmar de nuevo que no me refiero a un modo extraordinario de vivir cristianamente. Que cada uno de nosotros medite en lo que Dios ha realizado por él, y en cómo ha correspondido. Si somos valientes en este examen personal, percibiremos lo que todavía nos falta. Ayer me conmovía, oyendo de un catecúmeno japonés que enseñaba el catecismo a otros, que aún no conocían a Cristo. Y me avergonzaba. Necesitamos más fe, ¡más fe!: y, con la fe, la contemplación.

Repasad con calma aquella divina advertencia, que llena el alma de inquietud y, al mismo tiempo, le trae sabores de panal y de miel: redemi te, et vocavi te nomine tuo: meus es tu; te he redimido y te he llamado por tu nombre: ¡eres mío! No robemos a Dios lo que es suyo. Un Dios que nos ha amado hasta el punto de morir por nosotros, que nos ha escogido desde toda la eternidad, antes de la creación del mundo, para que seamos santos en su presencia: y que continuamente nos brinda ocasiones de purificación y de entrega.

Por si aún tuviésemos alguna duda, recibimos otra prueba de sus labios: no me habéis elegido vosotros, sino que os he elegido yo, para que vayáis lejos, y deis fruto; y permanezca abundante ese fruto de vuestro trabajo de almas contemplativas.

Luego, fe, fe sobrenatural. Cuando la fe flojea, el hombre tiende a figurarse a Dios como si estuviera lejano, sin que apenas se preocupe de sus hijos. Piensa en la religión como en algo yuxtapuesto, para cuando no queda otro remedio; espera, no se explica con qué fundamento, manifestaciones aparatosas, sucesos insólitos. Cuando la fe vibra en el alma, se descubre, en cambio, que los pasos del cristiano no se separan de la misma vida humana corriente y habitual. Y que esta santidad grande, que Dios nos reclama, se encierra aquí y ahora, en las cosas pequeñas de cada jornada.

Me gusta hablar de camino, porque somos viadores, nos dirigimos a la casa del Cielo, a nuestra Patria. Pero mirad que un camino, aunque puede presentar trechos de especiales dificultades, aunque nos haga vadear alguna vez un río o cruzar un pequeño bosque casi impenetrable, habitualmente es algo corriente, sin sorpresas. El peligro es la rutina: imaginar que en esto, en lo de cada instante, no está Dios, porque ¡es tan sencillo, tan ordinario!

Iban aquellos dos discípulos hacia Emaús. Su paso era normal, como el de tantos otros que transitaban por aquel paraje. Y allí, con naturalidad, se les aparece Jesús, y anda con ellos, con una conversación que disminuye la fatiga. Me imagino la escena, ya bien entrada la tarde. Sopla una brisa suave. Alrededor, campos sembrados de trigo ya crecido, y los olivos viejos, con las ramas plateadas por la luz tibia.

Jesús, en el camino. ¡Señor, qué grande eres siempre! Pero me conmueves cuando te allanas a seguirnos, a buscarnos, en nuestro ajetreo diario. Señor, concédenos la ingenuidad de espíritu, la mirada limpia, la cabeza clara, que permiten entenderte cuando vienes sin ningún signo exterior de tu gloria.

Se termina el trayecto al encontrar la aldea, y aquellos dos que —sin darse cuenta— han sido heridos en lo hondo del corazón por la palabra y el amor del Dios hecho Hombre, sienten que se vaya. Porque Jesús les saluda con ademán de continuar adelante. No se impone nunca, este Señor Nuestro. Quiere que le llamemos libremente, desde que hemos entrevisto la pureza del Amor, que nos ha metido en el alma. Hemos de detenerlo por fuerza y rogarle: continúa con nosotros, porque es tarde, y va ya el día de caída, se hace de noche.

Así somos: siempre poco atrevidos, quizá por insinceridad, o quizá por pudor. En el fondo, pensamos: quédate con nosotros, porque nos rodean en el alma las tinieblas, y sólo Tú eres luz, sólo Tú puedes calmar esta ansia que nos consume. Porque entre las cosas hermosas, honestas, no ignoramos cuál es la primera: poseer siempre a Dios.

Y Jesús se queda. Se abren nuestro ojos como lo de Cleofás y su compañero, cuando Cristo parte el pan; y aunque El vuelva a desaparecer de nuestra vista, seremos también capaces de emprender de nuevo la marcha —anochece—, para hablar a los demás de El, porque tanta alegría no cabe en un pecho solo.

Camino de Emaús. Nuestro Dios ha llenado de dulzura este nombre. Y Emaús es el mundo entero, porque el Señor ha abierto los caminos divinos de la tierra.

Con los Santos Angeles

Pido al Señor que, durante nuestra permanencia en este suelo de aquí, no nos apartemos nunca del caminante divino. Para esto, aumentemos también nuestra amistad con los Santos Angeles Custodios. Todos necesitamos mucha compañía: compañía del Cielo y de la tierra. ¡Sed devotos de los Santos Angeles! Es muy humana la amistad, pero también es muy divina; como la vida nuestra, que es divina y humana. ¿Os acordáis de lo que dice el Señor?: ya no os llamo siervos, sino amigos. Nos enseña a tener confianza con los amigos de Dios, que moran ya en el Cielo, y con las criaturas que con nosotros conviven, también con las que parecen apartadas del Señor, para atraerlas al buen sendero.

Terminaré repitiendo con San Pablo a los Colosenses: no cesamos de orar por vosotros y de pedir a Dios que alcancéis pleno conocimiento de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. Sabiduría que proporciona la oración, la contemplación, la efusión del Paráclito en el alma.

A fin de que sigáis una conducta digna de Dios, agradándole en todo, produciendo frutos de toda especie de obras buenas y adelantando en la ciencia de Dios; corroborados en toda suerte de fortaleza por el poder de su gracia, para tener siempre una perfecta paciencia y longanimidad acompañada de alegría; dando gracias a Dios Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la suerte de los santos, iluminándonos con su luz; que nos ha arrebatado del poder de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo muy amado.

Que la Madre de Dios y Madre nuestra nos proteja, con el fin de que cada uno de nosotros pueda servir a la iglesia en la plenitud de la fe, con los dones del Espíritu Santo y con la vida contemplativa. Cada uno realizando los deberes personales, que le son propios; cada uno en su oficio y profesión, y en el cumplimiento de las obligaciones de su estado, honre gozosamente al Señor.

Amad a la Iglesia, servidla con la alegría consciente de quien ha sabido decidirse a ese servicio por Amor. Y si viésemos que algunos andan sin esperanza, como los dos de Emaús, acerquémonos con fe —no en nombre propio, sino en nombre de Cristo—, para asegurarles que la promesa de Jesús no puede fallar, que El vela por su Esposa siempre: que no la abandona. Que pasarán las tinieblas, porque somos hijos de la luz y estamos llamados a una vida perdurable.

Y Dios enjugará de sus ojos todas las lágrimas, no habrá ya muerte, ni llanto ni alarido; no habrá más dolor, porque las cosas de antes son pasadas. Y dijo el que estaba sentado en el solio: he aquí que renuevo todo. Y me indicó: escribe, porque todas estas palabras son dignísimas de fe, y verdaderas. Y añadió: esto es un hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al sediento, le daré de beber graciosamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere poseerá todas estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.

 

 

Trabajar la confianza (VIII): Dios ha elegido a mi hijo

​Dios tiene un plan para cada uno, nos llama a todos. La familia cristiana tiene el desafío de acompañar a cada uno en ese discernimiento del plan de Dios. Octavo vídeo de la serie “Trabajar la confianza”.

Trabajar la confianza14/01/2019

Todos tenemos vocación, luz de Dios para ver nuestra vida en diálogo con sus propuestas y fuerza para lanzarnos con entusiasmo a la misión y la santidad. San Josemaría lo describe así: “Si me preguntáis cómo se nota la llamada divina, cómo se da uno cuenta, os diré que es una visión nueva de la vida. Es como si se encendiera una luz dentro de nosotros; es un impulso misterioso, que empuja al hombre a dedicar sus más nobles energías a una actividad que, con la práctica, llega a tomar cuerpo de oficio. Esa fuerza vital, que tiene algo de alud arrollador, es lo que otros llaman vocación” (Carta 9-I-1932).

La familia cristiana es el contexto donde nace y se desarrolla la vocación de cada uno, y padres y madres están llamados a acompañar a los chicos en este camino de descubrimiento del proyecto de vida.

Frecuentemente la decisión de uno de los jóvenes de entregar la vida a Dios es una alegría para la familia, aunque puedan surgir las lógicas dudas e inquietudes. Otras veces puede ser una sorpresa e, incluso, motivo de disgusto. Por esto, siempre acompañar y aceptar la vocación de un hijo o hija suele ser un gran desafío para las familias.

Cuando Dios llama a nuestros hijos a vivir un camino de entrega a través de una vocación específica, se plantean numerosos interrogantes: ¿Estará tomando la decisión correcta? ¿Y si se equivoca? ¿Tiene la madurez suficiente para elegir este camino? ¿Será consciente de que no tendrá una familia? ¿Y si se trata de una ilusión romántica pasajera? Cuestionamientos propios de quien ama profundamente a su hijo o hija y desea con todo su corazón cuidarlo y protegerlo siempre.

Querer a los hijos, implica querer su libertad. Pero eso, implica también correr un riesgo, exponerse a la libertad de los hijos de manera que ellos, junto con Dios, sean los verdaderos diseñadores de su camino hacia la santidad.

Preguntas para el diálogo:

  • ¿Conozco a mis hijos, sé qué cualidades tienen y en qué puntos deben mejorar? ¿Les ayudo en su formación para que vayan creciendo poco a poco en las virtudes que más necesitan?
  • Los padres y madres están llamados a acompañar a los hijos en su camino de descubrimiento del proyecto de vida, ¿procuro dedicar tiempo a tener conversaciones con mis hijos sobre sus aspiraciones, deseos, proyectos de futuro? ¿Conozco el corazón de mis hijos? ¿Sé dónde está, en qué lo tiene puesto?
  • Las decisiones de los hijos cuestionan los propios paradigmas, ¿Estoy dispuesto a poner de lado mis propias expectativas respecto al futuro de mis hijos y ayudarlos a descubrir y abrazar con libertad el camino concreto para realizar el proyecto de vida que Dios ha querido para ellos?
  • Aunque tenga mis propios miedos y dudas respecto a la elecciones de futuro que mis hijos hagan, ¿intento estar abierto y superarlos, comprendiendo también que la juventud es la edad propicia para tomar decisiones audaces?
  • Asegúrate de que tú y tu cónyuge compartís las mismas ideas sobre el respeto por la libertad de los hijos en sus opciones de vida.
  • Pensad juntos cómo acompañar a los chicos en este camino de descubrimiento del proyecto de vida: cultivar la piedad y la vida de oración, entusiasmar con la ilusión de formar una familia cristiana, fomentar el cariño por los sacerdotes y las personas que entregan su vida a Dios en el celibato, crear un ambiente de generosidad y preocupación por los más necesitados, rezar por la vocación de vuestros hijos e hijas.
  • Si tienes preguntas sobre un determinado camino o vocación, pregunta a un referente de la institución, el sacerdote de la parroquia, etc.
  • Si tu hijo o hija está indeciso respecto a su futuro, muéstrale la confianza que tenéis en él y ayúdale a ver que Dios nos acompaña siempre en el camino de nuestra vida.

Propuestas de acción

- Escucha atentamente las razones que han llevado a tu hijo a seguir un cierto camino de formación y no te apresures a dar tu opinión. Más tarde, cuando hayas pensado sosegadamente en lo que tu hijo se ha propuesto, podréis hablar con calma del asunto.

- Si tu hijo o hija ya ha descubierto su vocación, vuestra labor de padres sigue siendo importantísima: se trata de seguir acompañándolo en toda su vida de entrega a Dios, en las distintas etapas y procesos, ayudándolo a vivir su vocación como su camino de realización y plenitud. Demostradle confianza en sus capacidades, dándole los instrumentos necesarios para que crezca y madure, en un clima de auténtica libertad.

Meditar con la Sagrada Escritura y con el Catecismo de la Iglesia Católica

  • Entonces Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Mujer, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Gen 2, 21-24.
  • Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡¡Ah! ¡¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Jer 1, 4-9
  • Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. Mc 3, 13-19
  • El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar: La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 27)
  • La vocación depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios, porque sólo El puede revelarse y darse a sí mismo. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana, como las de toda criatura (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1998)
  • La educación en la fe por los padres debe comenzar desde la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio. La catequesis familiar precede, acompaña y enriquece las otras formas de enseñanza de la fe. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios (Cf Lumen gentium, 11). (Catecismo de la Iglesia Católica n. 2226)

-Los vínculos familiares, aunque son muy importantes, no son absolutos. A la par que el hijo crece hacia una madurez y autonomía humanas y espirituales, la vocación singular que viene de Dios se afirma con más claridad y fuerza. Los padres deben respetar esta llamada y favorecer la respuesta de sus hijos para seguirla. Es preciso convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús: (Cf Mateo 16, 25) «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10, 37). (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2232)

Meditar con el Papa Francisco

  • Pidan conmigo por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación, y movilizarse por las grandes causas del mundo. (Intención de oración del papa Francisco de abril 2017)
  • También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad. (Mensaje del Santo Padre Francisco para la 55 Jornada mundial de oración por las vocaciones)
  • En la base de discernimiento podemos identificar tres convicciones, muy arraigadas en la experiencia de cada ser humano releída a la luz de la fe y de la tradición cristiana. La primera es que el Espíritu de Dios actúa en el corazón de cada hombre y de cada mujer a través de sentimientos y deseos que se conectan a ideas, imágenes y proyectos. Escuchando con atención, el ser humano tiene la posibilidad de interpretar estas señales. La segunda convicción es que el corazón humano, debido a su debilidad y al pecado, se presenta normalmente divido a causa de la atracción de reclamos diferentes, o incluso opuestos. La tercera convicción es que, en cualquier caso, el camino de la vida impone decidir, porque no se puede permanecer indefinidamente en la indeterminación. Pero es necesario dotarse de los instrumentos para reconocer la llamada del Señor a la alegría del amor y elegir responder a ella.” (Documento preparatorio Sínodo: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional)
  • Los padres son los principales educadores de sus hijos, tanto en lo humano como en lo sobrenatural, y han de sentir la responsabilidad de esa misión, que exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer; y poner empeño en dar buen ejemplo. No es camino acertado, para la educación, la imposición autoritaria y violenta. El ideal de los padres se concreta más bien en llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable. (Es Cristo que pasa, 27)
  • El niño aprende a colocar al Señor en la línea de los primeros y más fundamentales afectos; aprende a tratar a Dios como Padre y a la Virgen como Madre; aprende a rezar, siguiendo el ejemplo de sus padres. Cuando se comprende eso, se ve la gran tarea apostólica que pueden realizar los padres, y cómo están obligados a ser sinceramente piadosos, para poder transmitir —más que enseñar— esa piedad a los hijos. (Conversaciones, 102)
  • Los padres han de guardarse de la tentación de querer proyectarse indebidamente en sus hijos —de construirlos según sus propias preferencias—, han de respetar las inclinaciones y las aptitudes que Dios da a cada uno. Si hay verdadero amor, esto resulta de ordinario sencillo. Incluso en el caso extremo, cuando el hijo toma una decisión que los padres tienen buenos motivos para juzgar errada, e incluso para preverla como origen de infelicidad, la solución no está en la violencia, sino en comprender y —más de una vez— en saber permanecer a su lado para ayudarle a superar las dificultades y, si fuera necesario, a sacar todo el bien posible de aquel mal. (Conversaciones, 104)
  • Los padres pueden y deben prestar a sus hijos una ayuda preciosa, descubriéndoles nuevos horizontes, comunicándoles su experiencia, haciéndoles reflexionar para que no se dejen arrastrar por estados emocionales pasajeros, ofreciéndoles una valoración realista de las cosas. Unas veces prestarán esa ayuda con su consejo personal; otras, animando a sus hijos a acudir a otras personas competentes: a un amigo leal y sincero, a un sacerdote docto y piadoso, a un experto en orientación profesional. (Conversaciones, 104)
  • El servicio vocacional ha de ser visto como el alma de toda la evangelización y de toda la pastoral de la Iglesia. Fiel a este principio no dudo en afirmar que la pastoral vocacional no se puede reducir a actividades cerradas en sí mismas. Esto podría convertirse en proselitismo, y podría llevar también a caer en «la tentación de un fácil y precipitado reclutamiento» (Juan Pablo II, Exhort. ap. Vita consecrata, 64). La pastoral vocacional, en cambio, ha de colocarse en estrecha relación con la evangelización, la educación en la fe, de forma que la pastoral vocacional sea un verdadero itinerario de fe y lleve al encuentro personal con Cristo, y con la pastoral ordinaria, en especial con la pastoral de la familia, de tal modo que los padres asuman, con gozo y responsabilidad, su misión de ser los primeros animadores vocacionales de sus hijos, liberándose ellos mismos y liberando a sus hijos del bloqueo dentro de perspectivas egoístas, de cálculo o de poder, que muchas veces se dan en el seno de las familias, aun aquellas que son practicantes ( Mensaje Papa Francisco a los participantes en el Congreso internacional: “Pastoral vocacional y vida consagrada. Horizontes y esperanzas”).

Meditar con San Josemaría

 

  • Los padres son los principales educadores de sus hijos, tanto en lo humano como en lo sobrenatural, y han de sentir la responsabilidad de esa misión, que exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer; y poner empeño en dar buen ejemplo. No es camino acertado, para la educación, la imposición autoritaria y violenta. El ideal de los padres se concreta más bien en llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable. (Es Cristo que pasa, 27)
  • El niño aprende a colocar al Señor en la línea de los primeros y más fundamentales afectos; aprende a tratar a Dios como Padre y a la Virgen como Madre; aprende a rezar, siguiendo el ejemplo de sus padres. Cuando se comprende eso, se ve la gran tarea apostólica que pueden realizar los padres, y cómo están obligados a ser sinceramente piadosos, para poder transmitir —más que enseñar— esa piedad a los hijos. (Conversaciones, 102)
  • Los padres han de guardarse de la tentación de querer proyectarse indebidamente en sus hijos —de construirlos según sus propias preferencias—, han de respetar las inclinaciones y las aptitudes que Dios da a cada uno. Si hay verdadero amor, esto resulta de ordinario sencillo. Incluso en el caso extremo, cuando el hijo toma una decisión que los padres tienen buenos motivos para juzgar errada, e incluso para preverla como origen de infelicidad, la solución no está en la violencia, sino en comprender y —más de una vez— en saber permanecer a su lado para ayudarle a superar las dificultades y, si fuera necesario, a sacar todo el bien posible de aquel mal. (Conversaciones, 104)
  • Los padres pueden y deben prestar a sus hijos una ayuda preciosa, descubriéndoles nuevos horizontes, comunicándoles su experiencia, haciéndoles reflexionar para que no se dejen arrastrar por estados emocionales pasajeros, ofreciéndoles una valoración realista de las cosas. Unas veces prestarán esa ayuda con su consejo personal; otras, animando a sus hijos a acudir a otras personas competentes: a un amigo leal y sincero, a un sacerdote docto y piadoso, a un experto en orientación profesional. (Conversaciones, 104)

 

 

La importancia de la oración en la vida del cristiano

GabrielGonzález Nares

Muchos cristianos se preguntan de buena voluntad: ¿por qué es necesario orar?  Para responder a esta pregunta es necesario acercarse a la oración sabiendo que no es sólo una serie de peticiones a Dios o un ejercicio espiritual, sino que es una actitud que nos acerca íntimamente al corazón de Dios.

San Pío X, Papa, da a conocer brevemente las razones de la oración cristiana al contestar a tres preguntas redactadas en su Catecismo. De este modo, el Papa Pío X explica:

“¿Es necesario orar? Es necesario orar y orar frecuentemente, porque Dios lo manda, y de ordinario, sólo por medio de la oración concede las gracias espirituales y temporales.

¿Por qué concede Dios las gracias que pedimos? Dios concede las gracias que pedimos, porque Él, que es fidelísimo, nos lo ha prometido si se las pedimos con confianza y perseverancia en nombre de Jesucristo.

¿Por qué hemos de orar a Dios en nombre de Jesucristo? Hemos de orar a Dios en nombre de Jesucristo, porque sólo de Él, su Hijo y único mediador entre Dios y los hombres, reciben su valor nuestras oraciones y buenas obras; por eso la Iglesia suele terminar las oraciones con estas palabras o equivalentes por nuestro Señor Jesucristo.

La oración nace de la pequeñez humana y se encuentra con la grandeza divina.

La oración se origina de la necesidad. Si orar es, entre otras cosas, pedir, nadie pide si no tiene necesidad. Es así que nadie pide si no lo necesita. Cuando oramos no solo pedimos en el modo interesado, sino que pedimos ser óptimos en el Padre, de quien procede todo bien a través de Cristo por efecto del Espíritu Santo.

Orar es abandonarse a las manos de Dios no sólo en nuestras peticiones, sino en nuestra existencia. Es por esto que la oración no se limita a ser petición, sino que se completa al ser una actitud. Las órdenes religiosas cristianas han tenido esto siempre presente en sus reglas. Esto se debe a que el cristianismo no se plenifica si la oración no llega a ser modelo y actitud de vida. Grandes ejemplos de la oración llevada a la vida son los santos que fundamentaron sus acciones en la oración. Entre estos “hombres hechos oración” tenemos a San Francisco de Asís, San Bruno de la cartuja, Santa Teresita de Liseux, entre otros muchos.

Podríamos decir que la oración es un acto que constata nuestro amor a Dios. Si amando nos entregamos, más lo haremos cuando oramos, pues nos abandonamos en las manos de Dios no sólo con la palabra o el pensamiento. Si la oración es amor, también podemos orar “con todo el corazón, con toda la mente, con todo el espíritu y con todas las fuerzas” (Cf. Lc 10, 27) Orar con todas las fuerzas implica saber actuar en la fe, la esperanza y la caridad. Es decir, la oración que no se lleva a la acción no es plena. Orar es encomendarse en todos los sentidos a Dios, sin embargo, esto no significa que no tomemos la dirección de nuestra vida, pues Dios nos hizo libres. Antes bien, hay que actuar en libertad, prudencia y planeación sabiendo que con la oración deseamos que Dios nos lleve a nuestra plenificación como un guía que no nos quita nuestra libertad, sino que nos muestra el mejor camino que debemos seguir.

Orar es estar con el amigo

La oración es fundamental en la vida del cristiano porque con ella, como actitud, nos ponemos en las manos de Dios, aceptamos su superioridad y tomamos conciencia de ser sus hijos.

Cuando oramos no lo hacemos por una obligación autoritario, sino que recurrimos al diálogo con Dios como hijos que tienen un  Padre Bueno y Proveedor. Cuando oramos nos dirigimos a un Padre bueno que nos ama, a través del Hijo, el Logos Cristo, en quien somos hijos de Dios.

Por la oración podemos entrar en intimidad con Dios y hacerlo partícipe de nuestros pesares, alegrías y necesidades. Cuando oramos buscamos un consuelo, un consejo y admitimos que somos limitados y necesitamos del poder de Dios para ser óptimamente felices. En la oración recurrimos a Dios como a un amigo supremo al que le comunicamos nuestras debilidades y le pedimos ayuda. A Santa Teresa de Jesús le gustaba decir que orar es estar con el amigo. Estando con el amigo podemos pedir y sentirnos seguros, pues Dios comunica su gracia cuando se la pedimos en nombre de Cristo.

 

Reflexión de Joseph Ratzinger sobre la oración en la vida del cristiano

Desde que el hombre es hombre, reza. Siempre y por doquier el hombre se ha dado cuenta de que no está solo en el mundo, que hay Alguien que lo escucha. Siempre se ha dado cuenta de que necesita a Otro más grande y que debe tender a Él para que su vida sea lo que tiene que ser. Pero el rostro de Dios siempre ha estado velado y sólo Jesús nos ha mostrado su verdadero rostro. El que le ve a Él ve al Padre (cf. Jn 14,9)

Así, pues, si por una parte al hombre le resulta natural rezar (pedir en el momento de la necesidad y dar gracias en el momento de la alegría), por la otra, está siempre nuestra incapacidad de rezar y hablar a un Dios escondido. No sabemos pedir como conviene, dice San Pablo (Rm 8, 26). Por eso debemos decirle siempre al Señor, como los discípulos: “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1). El Señor nos ha enseñado el Padrenuestro como modelo de auténtica oración y nos ha dado una Madre, la Iglesia, que nos ayuda a rezar. La Iglesia ha recibido de la Sagrada Escritura un gran tesoro de oraciones. En el transcurso de los siglos se han elevado, de los corazones de los fieles, numerosas oraciones con las que éstos cada vez nuevamente se dirigen a Dios. Al rezar con la Madre Iglesia nosotros mismos aprendemos a rezar.

 

Inquietudes y deseos del papa Francisco ante los problemas del mundo

Salvador Bernal

Papa Francisco rezando el rosario

photo_camera Papa Francisco rezando el rosario

Desde tiempo inmemorial, el obispo de Roma dedica una audiencia al comienzo de año al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede -por cierto, no deja de crecer en número-, para felicitarles y manifestar sus deseos de concordia y paz en el mundo, sin excluir las cuestiones más problemáticas, como en estos momentos la carrera de armamentos o la defensa del planeta. Su discurso suele reflejar un balance del año trascurrido y las inquietudes para el año que comienza. Sirvan estas líneas para motivar una lectura detenida del texto, no excesivamente largo.

El papa manifiesta su estima por el trabajo diplomático que consolida las relaciones entre los diversos países y la Santa Sede, que se refuerza con la firma o ratificación de tantos acuerdos. Recuerda de hecho diversos textos de 2018, tanto concordatarios como multilaterales. Así como sus viajes pastorales de ese período.

 Francisco reitera lógicamente la misión espiritual de la cabeza de la Iglesia, que no pretende interferir en la vida de los Estados, sino manifestar su deseo de servir a las necesidades de las personas y de las comunidades en todos los rincones del mundo, en primer lugar contribuir a la paz y la reconciliación, allí donde es particularmente necesario, como señaló Pablo VI en 1965, en el primer discurso de un papa romano ante la asamblea general de la ONU.

Había cierta expectación sobre las relaciones del Vaticano con China. Estas fueron las palabras, que confirman la provisionalidad del acuerdo alcanzado el 22 de septiembre sobre nombramiento de obispos: “es fruto de un largo y ponderado diálogo institucional, mediante el cual se han llegado a fijar algunos elementos estables de colaboración entre la Sede Apostólica y las Autoridades civiles. Como he podido mencionar en el Mensaje que he dirigido a los católicos chinos y a la Iglesia universal, había readmitido ya precedentemente a la plena comunión eclesial a los restantes obispos oficiales ordenados sin mandato pontificio, invitándolos a trabajar generosamente por la reconciliación de los católicos chinos y por un renovado impulso en la evangelización. Agradezco al Señor porque, por primera vez después de tantos años, todos los obispos en China están en plena comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. Y un signo visible de esto ha sido también la participación de dos obispos de China continental en el reciente Sínodo dedicado a los jóvenes. Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”.

Francisco menciona luego expresamente luces y sombras de lugares como Etiopía y Eritrea, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Mali, Níger, Nigeria, Camerún, Palestina, Yemen e Irak, Nicaragua, Venezuela, Ucrania y, de modo particular, Siria y el Oriente Medio con un recuerdo especial para el sufrimiento de tantos cristianos

De otra parte, en el año del centenario del nacimiento de la Sociedad de Naciones, precedente decisivo de la actual ONU, elogia los criterios inspiradores del intento –fallido por la segunda gran guerra, pero permanente- de “evitar que las relaciones recíprocas sean dominadas por la lógica del dominio que conduce a la guerra”.

Ante el avance de los nacionalismos, el papa reitera su visión “poliédrica” de la globalización, que favorecería una “tensión positiva entre la identidad de cada pueblo y nación, y la globalización misma, según el principio de que el todo es superior a la parte. Y explica que desde esa preocupación propuso centrar su mensaje para la Jornada de la Paz del pasado día primero de enero, al tema La buena política está al servicio de la paz, “porque hay una íntima relación entre la buena política y la pacífica convivencia entre pueblos y naciones. La paz no es nunca un bien parcial, sino que abraza a todo el género humano”. En síntesis, “a la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado. El buen político no debe ocupar espacios, sino que debe poner en marcha procesos; está llamado a hacer prevalecer la unidad sobre el conflicto”.

Como es natural, no desaprovecha la ocasión para insistir en la responsabilidad de ocuparse sobre todo de los más débiles, con mención expresa de los migrantes y los refugiados, de las nuevas formas de “esclavitud” en materia laboral, así como de los abusos sexuales y la violencia contra las mujeres, “cuya dignidad fue puesta de relieve por la Carta apostólica Mulieris dignitatem, publicada hace treinta años por el santo Pontífice Juan Pablo II”. Y evoca un criterio esencial que podría iluminar debates actuales en nuestro país: “Ante el flagelo del abuso físico y psicológico causado a las mujeres, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera auténtica, mientras que la promoción de algunas formas de indiferenciación corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer”.

 

 

La credibilidad de la Iglesia y el fuego de Dios

Alfonso Sánchez-Rey

Ciudad del Vaticano aérea.

photo_camera Ciudad del Vaticano aérea.

El gran problema de la Iglesia actualmente es la credibilidad. No somos creíbles. Y es curioso, porque la Iglesia defiende la Verdad. Hoy resulta también muy llamativo lo que se miente, en todos los ámbitos... Es como si nos hubiéramos acostumbrado a la mentira. No importa tanto la verdad de las cosas y las personas, sino si aquello convence. Las noticias falsas ¿cómo son? “creíbles”. Son, a fin de cuentas, algo que concreta deseos que hay en el ambiente, y como nos gustaría que fueran verdad, las creamos nosotros, les damos paso con normalidad y, encima, nos las creemos. Es el hombre “creador”. Si la realidad no me da la razón, creo otra realidad, una realidad virtual que, por lo menos, me va ilusionando, pero que, al mismo tiempo, me engaña.

¿Cómo hacer creíble a Jesús y su Evangelio? ¿Con ideas, con doctrinas? Poner en marcha tan solo ideas nos pone al mismo nivel que las otras ideas que están en circulación y, muchas veces, esas otras ideas son mucho más atractivas que las nuestras, porque, las más de las veces, son cómodas y presentan todas las facilidades para adherirse a ellas. No nos engañemos, sigue pegando lo oriental y la new age.

Además, se va poniendo en circulación cierto carácter esotérico que resulta muy atractivo, y conecta además con una espiritualidad poco comprometida, un “espíritu sin Dios” y sin responsabilidades. La verdad no es lo más importante. En un mercado religioso, que es lo que hoy se lleva, si nos ponemos a competir con todo tipo de ideas raras, tenemos todas las de perder. Pero tampoco podemos consolarnos y decir que nosotros tenemos o estamos en la Verdad, sencillamente porque hemos de usar las armas de Dios para defenderla y, como no lo hacemos, la Verdad acaba debilitada o desaparecida. Pero ¿cómo lo hacemos?

Hay algo que es genuinamente nuestro, que está en la entraña de nuestra fe y no acabamos de darle paso: que Dios es Amor. Y que se ha encarnado. San Juan evangelista no se cansa de repetirlo. Y sabía muy bien a qué se refería: había escuchado los latidos del Corazón de Jesús. Hay que darle más vueltas a la filiación divina y sus consecuencias, porque la teoría nos la sabemos, pero no le hemos puesto patas, no nos la hemos creído convirtiéndola en vida. Que somos hijos de Dios y hermanos entre nosotros no es únicamente una certeza, sino algo que cambia la vida.

Si resulta que tenemos la Verdad, ¿por qué no la transmitimos? ¿Por qué no es atrayente? Quizá es que la hemos reducido a ideas. Y no hemos ido al motor que la pone en marcha: el Amor. Hay que pensar más por qué la gente busca testimonios. No únicamente porque les arrebate un toque de afectividad que para nosotros puede ser empalagoso. Esa justificación resulta muy superficial. Es que necesitan puntos de apoyo, algo que les mueva. Ver que Dios cambia vidas concretas. Necesitan luz, que la Luz verdadera los deslumbre. Y no les damos ámbitos donde eso se produzca. Los nuevos métodos: Alpha, Emaús, Hakuna..., la proliferación de adoraciones por tantos sitios, son formas de encender esa luz. ¿Qué tocan “demasiado” el corazón? Pero vamos a ver, ¿qué es lo que hacía Jesús? ¿Qué es lo primero que hizo Pedro tras Pentecostés? Poner fuego.

Nos estamos empeñando en darle a la gente cosas que quizá no siente como algo que necesiten, y lo que creen necesitar, lo que llevan en su interior como deseo, acaban buscándolo en otros sitios. Si una persona que está sufriendo, por ejemplo, un proceso de ruptura matrimonial, y está destrozada porque su marido la ha dejado plantada (o su mujer, tanto da), ¿qué le ofrecemos? ¿Qué solución le damos? Porque esa mujer que está agobiada por su futuro, en su desesperación puede abocarse a que le echen las cartas, o le digan lo que le espera a través de los posos de café. ¿Qué le damos como alternativa? ¿No tendremos que poner de nuestra parte para encender de nuevo la esperanza, sin teorías, con confianza, con empatía, hablándole de un Dios que ama? ¿Y si le ponemos más fuego, ese fuego que Jesús ha traído a la tierra y quiere que arda?

 

 

Tres tareas por la paz

Tres tareas por la paz

Por Luis-Fernando Valdés

Está por iniciar el año 2019, y la mejor manera de comenzar es con augurios de concordia y armonía. La paz es un deseo, un don de lo alto, y a la vez una tarea. ¿Qué está verdaderamente en nuestras manos para obtenerla?

  1. La dimensión personal de la paz. La deseada concordia entre las naciones y entre las personas necesita siempre de un “gran proyecto político”, como explica el Papa Francisco, en su Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz 2109 (n. 7). En efecto, los humanos somos seres sociales y vivimos en interdependencia con los demás, con los que debemos ponernos de acuerdo para convivir en armonía.

Sin embargo, la paz en el mundo no es sólo responsabilidad de los políticos y militares, porque es también una tarea de cada persona, que consiste en implementar las “tres dimensiones inseparables de la paz interior y comunitaria” (Ibidem). Veámoslas a continuación.

  1. La paz con nosotros mismos. El Pontífice toca un tema sensible pero quizá no siempre explicado: el perdón de uno mismo. En efecto, en un mundo tan competitivo como el nuestro, los errores personales nos pueden costar caro: dejar un empleo, obtener una baja calificación escolar, o tener un menor desempeño deportivo. Además, las dificultades de nuestro carácter nos pueden acarrear conflictos con las personas que amamos, y un largo etcétera.

A veces, ante estas equivocaciones, que en ocasiones nos pueden doler mucho, por lo mucho que nos hacen perder, el Papa nos da un gran consejo: rechazar “la intransigencia, la ira, la impaciencia” y teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás”. (Ibidem)

  1. La paz con el otro. También los demás están necesitados de tranquilidad interior. Y para conseguirla necesitan ser acogidos y escuchados. La paz con los demás, “el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre”, hace falta que nos “atrevamos” a ir a su encuentro y a escucharlos.

En su viaje a México (febrero, 2016), el Papa empleó un “neologismo” –muy característico de él– para explicar esta realidad del encuentro con el otro, que tiene necesidad de ser entendido. Se trata de la “escucho terapia”. Como sabemos, el “precio” es alto, pues se trata de ser generosos con nuestro tiempo, para dedicarlo a escuchar a fondo al otro, especialmente a los de nuestra propia casa.

  1. La paz con la creación. Francisco con frecuencia habla de la responsabilidad de todos de cuidar la “casa común”. Cuando en un país faltan recursos como el agua, o se dañan los bosques y los ríos, etc., el resultado es casi siempre un conflicto social, que con frecuencia obliga a grandes migraciones.

Por eso, la tarea por la paz también consiste en redescubrir la “grandeza del don de Dios”.  Se trata de no considerar al planeta como una gran bodega de materias primas, sino como un regalo común que debemos cuidar, aceptando “la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro”. (Ibidem)

Epílogo. El deseo de paz para este nuevo año nos lleva a invocar a Dios o a expresar buenos deseos de armonía y concordia. Que este mismo anhelo nos impulse también a poner en práctica estas tres tareas, que sí están en nuestras manos, para que venga la paz. ¡Bendiciones para este ya inminente 2019!

 

 

Los jóvenes y la Iglesia

Silvia del Valle Márquez

Nuestra Iglesia necesita de jóvenes valientes que estén dispuestos a dar testimonio de amor, fidelidad y compromiso.

Nuevas generaciones en la iglesia

Los jóvenes son la sal del mundo y la luz de la tierra y la Iglesia necesita de su participación para mantenerse viva y actual, por eso es súper importante que sepamos encaminar a nuestros hijos en la vida activa de la Iglesia.

Por eso aquí te dejo mis 5 tips para que nuestros hijos, en especial los jóvenes, participen activamente en la vida de la Iglesia.

Primero. Fomenta el amor a la Iglesia

Debemos inculcar en nuestros hijos el amor por las cosas de Dios, por la Iglesia y por las actividades que los lleven a Dios.

Es importante que lo hagamos con nuestro ejemplo, es bueno que nuestros hijos vean que amamos a la Iglesia y que no nos da pena.

Es necesario que nuestros hijos vivan en un ambiente de respeto y amor a las cosas de Dios y a la Iglesia, así aprenderán a darle su lugar en su corazón y en su vida cotidiana.

Segundo. Mientras más pronto mejor

Sí, siempre es mejor comenzar desde pequeños a llevarlos a la Iglesia y que participen de las actividades que en ella se ofrecen, siempre de acuerdo a su edad.

En las parroquias siempre hay actividades para los hijos, de acuerdo con la edad de cada uno.

Así que, si nuestros hijos ya son jóvenes, seguro habrá algún coro, un grupo juvenil, la adoración o alguna actividad que le quede bien, dependiendo de su carisma y aptitudes.

Al principio, nuestros hijos de cualquier edad, es difícil que quieran asistir por ellos mismos, por lo que habrá que encaminarlos, pero poco a poco irán entrando en la dinámica y entonces será más fácil que asistan por gusto.

Tercero. Empieza por lo pequeño.

El que es fiel en lo poco lo será en lo mucho… es por eso que es bueno empezar con algún compromiso pequeño.

Si nuestros hijos son pequeños pueden ser asistir a la catequesis o ser monaguillos, pero si ya son jóvenes, quizá sea mejor que comiencen por acercarse a la confesión y después a algún grupo de adoración o si lo hay, un grupo juvenil para que tengan contacto con otros jóvenes.

Siempre es bueno que sea poco a poco la participación en las actividades de la Iglesia, a menos que salga de ellos el participar más activamente.

Cuarto. Busca el lugar más adecuado.

Nuestra parroquia es el lugar más recomendable, pero si no es posible, debemos buscar el lugar que más se acomode en cuanto al horario o los intereses de nuestros hijos.

Sobre todo, a los jóvenes que muchas veces son más especiales y necesitan sentirse bien y en confianza.

La idea es que nuestros jóvenes tengan espacios y momentos para vivir en comunidad y hacer Iglesia en un ambiente adecuado y rodeados de otros jóvenes que tengan el mismo llamado.

Y quinto. Apóyales en sus actividades.

Muchas veces pasa que ya nuestros hijos están felices y trabajando en el grupo juvenil y somos nosotros quienes les frenamos o les hacemos todo más difícil porque no comprendemos sus actividades o porque no les damos permiso para que asistan a ellas.

Es importante estar enterados de lo que hacen y con quién andan, pero en cuanto a las actividades apostólicas se refiere, no debemos castigarles con ellas, es decir, estas actividades formativas o de servicio no pueden ser tela para negociar.

Claro que deben hacer méritos para asistir a las actividades, pero no debemos castigarles quitándoles la posibilidad de asistir.

Que un joven quiere participar en la vida activa de la Iglesia es una gracia y una bendición por eso debemos dar gracias a Dios y orar para que esa disposición siga creciendo y de lujo fruto.

Nuestra Iglesia necesita de jóvenes valientes que estén dispuestos a dar testimonio de amor, fidelidad y compromiso.

 

 

CLAVES DE LA FELICIDAD

Ing. José Joaquín Camacho                                                           

  Siglo 21, 12 enero 2018

        

            Leí un mail con una pregunta llamativa: ¿cuál es la fórmula de la felicidad? Reseño aquí un resumen de la respuesta, que es interesante: “Vivir y dejar vivir a los demás. Compartir los feriados con la familia y jugar con los niños. Olvidarse rápido de lo negativo. E insistía que la necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano...”

            Es tema básico para la persona, la familia y consiguientemente para la entera sociedad. Y aquí podemos concretar: hay que hablar claro, sin pleito pero siendo claros. Algunos pretenden que el lenguaje no transmita una realidad que tiene vida propia, sino una “realidad” que el hombre puede modificar a su antojo. Y entonces no hay claridad.

Podemos constatar que todos queremos ser felices, pero tenemos que ser claros, empleando los conceptos en lo que son; si no, no lo logramos. Aquí viene bien recordar lo que señalaba el economista inglés Richard Layard, profesor de la London School of Economics y miembro de la Cámara de los Lores, muy conocido por sus trabajos en el campo social: aseguraba que, aunque en las últimas décadas hemos doblado nuestros niveles económicos, muchas encuestas muestran que no somos más felices que nuestros predecesores. Aunque ahora sí tenemos más medios para saber lo que proporciona felicidad a la gente.

            Esto lo desarrolla en su libro “Felicidad” (Happiness. Lessons from a New Science. Penguln), que expone líneas para la consecución de la felicidad y que pueden orientar tanto a economistas como a políticos. Este libro trasciende el enfoque económico para traer a colación aportaciones de otras áreas, como la psicología, las neurociencias, la sociología y la filosofía. Concretamente señala que no es el dinero lo que proporciona mayor felicidad a las personas; y que la familia fundada en el matrimonio de siempre -el de siempre desde la creación- constantemente aparece como elemento que aumenta la felicidad.

            Recientemente me recordaban un consejo para ser feliz: Olvidarse rápido de lo negativo es sano y que la necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro.. Y añadía otro muy  concreto: ve tú adelante y deja que la gente vaya adelante: vive y deja vivir… es el primer paso de la felicidad.

Tema muy amplio. Pero que podemos  logarlo, para uno y para los demás.

           

El “matrimonio igualitario”

Como era de esperarse a propósito de las próximas elecciones, el tema del “matrimonio igualitario” (entre homosexuales y entre lesbianas), ha llegado a la opinión pública.
Es una consigna internacional con la cual se inicia el ataque fuerte, la ofensiva final que pretende instalar una “sociedad progresista”, como las que están destruyendo a España y otros países en manos de la Nueva Izquierda, contra la vida, la familia y la libertad.
El “matrimonio igualitario”, motivado como principio de no-discriminación es la puerta de entrada a la adopción de niños por parejas homosexuales; la eliminación de la patria potestad, la educación escolar obligatoria de la homosexualidad a los niños y la promoción del aborto entre menores, sin autorización de los padres de familia. Estas no son suposiciones. Está ocurriendo en la Unión Europea pro-abortista, pro-homosexual y totalitaria.
Pero, las grandes agencias y cadenas de noticias no divulgan estas maldades, que los políticos, siguiendo a la gente sabia, saben investigar.
Los candidatos tienen el derecho, en lo personal, a pensar como quieran sobre esos temas, gracias a la libertad de expresión. Algunos ya han expresado su apoyo a ese matrimonio y a la ideología de género que lo maquilla como derecho. Solamente demos nuestro voto a quienes rechazan estas modernidades antinaturales.

Los candidatos deben respetar nuestros valores culturales y, además, hacerlos valer en la sociedad. Ningún candidato que apoye el “matrimonio igualitario” debe recibir el voto de nadie que tenga hijos, sobrinos, nietos, propios, ni de los y amigos a quienes aprecia, Y, deben ir haciendo su lista negra y darla a conocer profusamente. No al “Ñañomonio”.

Miguel Espino 
espinomiguel21@gmail.com
* El autor es periodista.

 

ALGUNAS REFLEXIONES PARA LA CONCIENCIA UNIVERSAL JUSTIFICADAS POR EL MOVIMIENTO EN LA FRANCIA DE LOS CHALECOS AMARILLA!

Yendo sobre mis 76 años, ya lo indiqué, me expreso menos sobre la vitaliciamente social y política. Me consagro actualmente a la difusión de mis registros y conciertos vocales. También, designo la publicación de aquí a algunas semanas de mi 32emeet última obra que es autobiográfica “Itinerario de un antiguo dirigente sindical que se ha convertido en mensajero de la paz” Ediciones Edilivre en París.

         Sin embargo, este día, el movimiento de los chalecos amarillo en Francia me inspira algunas reflexiones ofrecidas a la conciencia universal de nuestros conciudadanos en nuestro país e incluso más allá.

No soy un hombre político, ni un dirigente sindicalista, así mis reflexiones lo están individual y sobre todo a nivel ético y filosófico.  Dejo a los cargos electos políticos y a los cuerpos intermedios la elaboración de decisiones concretas resultantes de las esperas populares. Sin embargo, de aquí a algunos días incluso sin ilusión, haré sugerencias en el marco del gran debate nacional ciudadano quien quiere ascender el Presidente de la República y su Gobierno.

En efecto ya se ha dicho que se proseguirá la política seguida desde hace 18 meses; así los márgenes de maniobra parecen reducidos; sin embargo, todo no es de carácter financiero y algunas ideas pueden causar propuestas para el ejercicio de la ciudadanía en materia social, ecológica y política.

Actualmente: ciertamente camorristas y algunos chalecos amarillo se dejan ir a violencias sobre policías y bienes públicos o privados que son inaceptables y condenables. Sin embargo, la violencia social que justifica estos excesos no es menos reprensible. 

Sería reductor y de la mala fe presentar el movimiento de los chalecos amarillo bajo el único aspecto de las violencias contra las injusticias sociales y fiscales. policiales entre la policía y los manifestantes. Los chalecos amarillo son la concretización de un malestar social que tomó la forma de una rebelión popular contra las injusticias sociales y fiscales.

¡Pero como lo indicaba el líder comunista Maurice Thorez, es necesario saber terminar un movimiento social! ¡Pero terminarlo si obtención de resultados tangibles para todos los estratos sociales en sufrimiento! Algunas pretensiones expresadas no necesitan de ninguna manera un debate de 3 meses para estar satisfechas:hay una voluntad real de negociación:¿es el caso del Gobierno?

¡Tras respetar la independencia deseada de los chalecos amarilla, las confederaciones sindicales a mi juicio deberían ser en apoyo y mejor en apoyo al movimiento para darle una salida significativa!

Su silencio o discreción se vuelve torpes y puede desacreditarlos;¡y ello, ya que muchas pretensiones expresadas por los chalecos amarillo los conciernen también en su papel tradicional de defensa de los intereses de los asalariados, precarios, jubilados y en paro!

¡El Gobierno, Diputados y Senadores de la República en marcha nos habla de la República, democracia, los derechos humanos e incluso de fraternidad!

¡Pero hace demasiados pobres en Francia en 2019! La situación se deterioró, en particular, desde una decena de años.

A pesar de todo: incluidos asalariados, pensionistas, artesanos comerciantes, profesiones liberales ....... que perciben entre 2000 y 3500 euros mensual se consideran como privilegiados.

Acumulan sobre ellos todas las cargas, impuestos, subidas, impuestos,… y en consecuencia una reducción de su poder adquisitivo. Pero entonces cómo clasificar: nuestros Ministros, Senadores, Diputados, PRESIDENTE de CAC 40, accionistas de los grandes grupos… ¿Las que rentas él muy más allá de 3500 euros neto?

Porqué: ¡la evasión fiscal se aborda de manera tan discreta o como una reconocimiento de impotencia, esto, mientras que eso se refiere a decenas de mil millones de euros!

Una de las consecuencias de esta situación es que las subvenciones a Asociaciones como el Téléthon, los Restaurantes del corazón, la fundación abad PIERRE están en regresión. Y ello, ya que las capas medias presionadas que son los principales abastecedores habitualmente no lo pueden ya.

A mi modo de ver, ha temas para los cuales que imponen inmediatamente por sentido común y respeto de los cambios. Esto sucede por ejemplo, de la situación de los pensionistas para que: el no ajuste de las pensiones sobre el coste de la vida constituye un ataque a los derechos humanos. ¡La ONU recordó estos derechos en caso de sesión Senegal 2002 y 2016 y toda discriminación que se los concierne con relación al resto de la población, es un ataque a los derechos humanos! 

¡Los pensionistas no deben ser la variable de ajuste de una política! El respeto de los derechos humanos no puede aceptar una discriminación de este estrato social con relación a los otros.

Mi observación de este día lo está a nivel ético y filosófico.

En nuestro país y en bien otros, se preceden las gigantescas evoluciones de la ciencia y las tecnologías se acompañan, y no de una reflexión antes de su aplicación.

¡Me acuerdo de los debates entre filósofos y economistas a mediados de los años 80.Les adeptos “del Homo économicus” hablaban como Henri JACOT de un grosor de la tecnología, de otros mencionaban un determinismo de la ciencia y las tecnologías! No estaba de acuerdo con esta segunda acepción la cual una renuncia inmediatamente incluye de la elección de la intervención humana.

Los responsables políticos en esta aceptación se adaptan de un acompañamiento sin reflexión previa sobre los efectos constatados y sobre todo sobre el sentido y la dirección que debe darse a la vida humana.

Con los desórdenes ecológicos y financieros actuales la cuestión del sentido no es secundaria sino esencial.

La lógica del mercado el rey, del índice de audiencia y los resultados financieros a corto plazo se convirtieron en los nuevos Amos del pensamiento dominante en el mundo.

Esta concepción se asimila como la que permite a la libre empresa, y en consecuencia realizada la libertad, la expansión de sus promotores y adeptos, pero sin reflexión o insuficientemente sobre los efectos de estas prácticas económicas y políticas.

¡Olvidamos el imperativo categórico kantien tratar a la persona como un final y no como un simple medio!

En 2006, en los diálogos para la tierra organizados en Lyon por el Alcalde: Gérard Collomb con la contribución de Señores STRONG y GORBACHOV, en el taller al cual participé como representante un club UNESCO, un teólogo belga había hecho una intervención observada: Precisó que es una determinada concepción del piétisme que triunfa en las relaciones internacionales y en consecuencia, en la lógica de muchos Gobiernos.

Esta concepción es representativa de lo que expresé más arriba.

En 2019: es necesario la definición de un nuevo paradigma que combina y articula la intervención reforzada ciudadana, el papel regulador de los cuerpos intermedios incluidas las organizaciones sindicales, y el del impulso por el Gobierno.

¡No es mí definir el CÓMO sino indico lo NECESARIO!

Es muy difícil para un poder de ponerse en entredicho.Y ello, sobre todo ya que se eligió al Presidente Emmanuel MACRON con un 24% de los sufragios a la primer vuelta de las elecciones presidenciales y la realidad de la presencia de Marine Le Pen a la segunda vuelta con su prestación calamitosa en su debate antes de la segunda vuelta con Emmanuel MACRON.

También, el Presidente MACRON elegido por fractura se benefició de la imposibilidad para François Hollande por representarse y del asunto FILÓN que llevó la derecha republicana.

¡Si la legitimidad electiva del Presidente MACRON es real habida cuenta de nuestro sistema electoral actual en la República Francesa, su responsabilidad para un apaciguamiento social es innegable!

Mientras que se perfila, aparecen mejor los síntomas de las biológicas tecnologías, de las incidencias de la bioética, las exigencias de la biodiversidad en la perspectiva d lo que algunos llaman el transhumanisme (1), se vuelve urgente para todo el Gobierno tomar conciencia de los cambios en curso y futuros;si no: desórdenes sociales y climáticos decidirán nuestro destino con todos los daños y conflictos de todo tipo que resultará.

Copyright Individuo CREQUIE

Escritor francés observador social

(1) traté estos temas en mi obra publicada por el editor americano COOK comunicación en 2016 “Qué ocurrir con para Homo sapiens en el horizonte 2120”

 

 Los Chalecos Amarillos y la Filosofía.

        Por haber estudiado en Francia he vivido desde la Universidad alguna revuelta y sé con qué pasión se defienden ideas y derechos, en la calle.

       Cada cierto tiempo, los conflictos sociales o políticos, necesitan solo una chispa para que los partidarios o detractores,  se enfrenten en la calle. La Revolución, en Francia, es una lucha por los valores y derechos. La filosofía de la vida no es patrimonio de todos, pero está viva.

       En la Universidad profesores y estudiantes sienten el latido de la sociedad: de los trabajadores, de la familia y el futuro.

       El ayer.

        En Francia, antes de los Chalecos Amarillos, antes de Mayo del 68 y ya desde la Revolución de 1789, cuando tiene lugar una revuelta, ninguna cuestión política o social vuelve a ser la misma de antes. Se hace saber, primero, que en democracia, es el pueblo quien decide y segundo, que quiere vivir mejor.

        Las guerras mundiales, en general, se han hecho en nombre de la libertad de los pueblos. Pero las revueltas, huelgas y marchas populares, en general, se hacen en nombre de otros valores y derechos.

         Pero, con el tiempo "los moldes se han roto" o se han vuelto inservibles. En este caso " y il faut casser les moules", hay que romper los moldes y hacerse unos nuevos. Pueden ser políticos, pero sobre todo mentales e ideológicos, a cualquier nivel. Cuando los diques que defendían los valores han cedido y "un torrente de fango invade el mundo", sienten la necesidad de echarse a la calle; por ejemplo, el relativismo, el declive de la familia, la erosión de la autoridad, el abandono de la ética y la transcendencia del ser humano. La filosofía y la ética, son fundamentales para desarrollarse como personas y profesionales con futuro.

       La ética es anterior a cualquier "apellido" (budista, islamista, católica). Entronca con las tradiciones filosóficas y humanas. Por eso abarca a todas las variedades de etnias, lenguas y culturas.  Permite convivir socialmente con el respeto y la acogida.

      En su día, algunos escritores analizaron las causas que impulsaron la Protesta de Mayo del 68. Encontraban razones sociológicas y filosóficas y las consecuencias, políticas, psicológicas y sociales. La prueba de que  aquella no fue una protesta puntual, es que se sostuvo durante semanas, o meses.

      La actual Revuelta de los chalecos amarillos del 17 de noviembre 2018, refleja  un malestar social y se ha extendido por el país, pese a la cesión del Presidente Macron.

https://youtu.be/tzEk6ng2kMU

     Europa entera está en un momento delicado, por la cris del Brexit que afecta a todos los estados miembros, el problema de los migrantes, el independentismo, etc.

      Pero Francia no es una isla, lo saben. Los medios de comunicación son, en parte, altavoces de lo que allí sucede; dan imágenes sesgadas, de disturbios y violencia policial. ¿Puede haber efecto contagio y extenderse? Hay sectores infiltrados entre los Chalecos amarillos: grupos extremistas y radicales. Están tomando el mando. De hecho ya no se oye el principal eslogan de los chalecos "¡Demasiados impuestos!". Ahora, aunque los manifestantes no son tan numerosos ya entra todo: "Por los salarios, las pensiones y la protección social".       

         Se ha producido un cambio cualitativo, en esta crisis: el Gobierno italiano se entromete  al apoyar a los chalecos amarillos: "Tanto en Francia como en Italia la política se ha vuelto sorda a las exigencias de los ciudadanos, excluidos de las decisiones que afectan al pueblo".

        No hay que aceptar todo lo que se vea o digan. Hay que ser críticos. En la historia, incluso actualmente, hay dictaduras que se parecen a una democracia, pero son una prisión, pues como decía A. Huxley : "sería básicamente, un sistema de esclavitud en el que gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre". Algunos se dan cuenta y tratan de escapar.

       Siempre hay que estar atentos. Hemos evolucionado, pero como dijo José Saramago: "No tenemos la democracia, tenemos la plutocracia, el poder de los ricos. El poder real lo tiene el dinero". El futuro de esa sociedad es cada vez más materialista, más consumista y más individualista.  Pero...también el pensador portugués ha quedado atrás.

       El hoy.

        Ante el hiperconsumo, los más débiles: niños, ancianos, migrantes, parados o enfermos, mujeres y madres desprotegidas, pueden ver sus derechos amenazados o lo que es peor: "cosificados, utilizados y "desechables", cuando no interesan.  Hay que escapar de ese poder, o esa dictadura.  Esa vida es inconsistente, como decía, Zygmunt Bauman, La Modernidad Líquida.

        Europa está siendo invadida por otras culturas y otras creencias.  Se han ido perdiendo las raíces. La convivencia ya difícil, ha sufrido altibajos, con brotes racistas y  atentados.

        Christian Robin, un orientalista francés, lo dice con más fuerza. En esas condiciones el mundo está muerto. Por eso escribe: Resucitar (Ediciones Encuentro). Su legado es que "los muertos no saben que están muertos, pero tampoco los vivos saben que están vivos". Entonces, tiene que haber un renacer, que será difícil porque se ha echado a Dios de la vida.

       Según Robin, estamos viendo una raza de hombres que parecen instruidos y son analfabetos; manejan cacharros electrónicos pero ya no comprenden nada de las almas. En su afán de hacer dinero, se está contaminando el mundo y están desalojando de sus asentamientos, a los pocos indígenas que quedan, protegidos por la UNESCO.

       Tal vez en los animales y en los niños alejados de todo eso, se puede descubrir la nueva humanidad. Se tambalea el mundo viejo, no porque sea viejo, sino porque está surgiendo el nuevo.

https://www.facebook.com/ac.nina/videos/905842269805526/

        Como dije, la idea de Saramago ha quedado atrás. Los "amos del mundo" no paran. Los ricos siguen siendo ricos, pero la clase media se va diluyendo ante la voracidad de los Estados. De hecho, En principio repercutía en la gente normal, la mayoría del pueblo, que se desplaza a trabajar y necesita  llevar los hijos a estudiar etc. 

           Lo había anunciado en 2009 el filósofo alemán Peter Sloterdijk, en su obra  Fiscalidad voluntaria y responsabilidad ciudadana. Tarde o temprano, la gente terminaría por darse cuenta de "el saqueo del futuro por el presente". Es decir, un atraco impositivo tributario, por parte del estado (en Francia y en otros países), para mantener su aparato despilfarrador burocrático, en nombre del Estado de Bienestar. La subida del carburante, justificada para "reducir el consumo de energías fósiles", la soportan la mayoría de los trabajadores, pequeños propietarios, transportistas y agricultores.

           Sin embargo no se sube el queroseno, ni se gravan las grandes fortunas. Al contrario, se les autoriza las artimañas para evadir impuestos. Evitan el Fisco, con sociedades interpuestas, que evaden miles de millones.  (Esta semana mismo en España, el Registro ha aflorado 5.000 sociedades de este tipo que operan en países instrumentales, o paraísos fiscales).

            Es "un saqueo del futuro a la mano que da", el ciudadano, por parte de "la mano que toma", el Estado.  El descontrol y despilfarro del Estado convierte a aquellos en "deudores presentes y futuros", de manera arbitraria y contra su voluntad. ¡Esa es la verdadera causa de la rebelión!

           El Estado no quiere ver que al ciudadano también le interesa el medio ambiente. "Les impone su voluntad vía impuestos", sin que se tenga en cuenta otra opinión.  ¿No hay otra forma para cuidar el medioambiente y el cambio climático?

          La era de lo efímero, del hiperconsumo y del vacío.

          Cuando se lucha, aunque sea por una causa justa, es difícil pensar en otra cosa. Pero como seres humanos y, como individuos, pensar es necesario. Es verdad que Macron ha rectificado o se ha dado una tregua de 6 meses. Pero la protesta sigue. Los sindicatos nacionales y los estudiantes siguen manteniendo el pulso contra Macron. La revuelta  está impactando en la seguridad vial, ya que se han destrozado  más del 60% de los radares, y puede repercutir en las asociaciones de transporte y el aumento de accidentes.

       ¿Qué está pasando? Las noticias de aquí y las de allá, son inquietantes. ¿Estamos en la era del vacío?¡Es para pensar! Como apuntaba antes, los filósofos lo vienen advirtiendo.

https://youtu.be/zwiCgQEvsUI

          Uno de los más eminentes pensadores, el filósofo y sociólogo francés, Gilles Lipovetsky,  ha escrito ensayos célebres. Dice que cuando se pulverizan o se tiran por tierra los patrones intelectuales y morales suele caerse en la trivialidad más anodina y en el peligro de lanzarse al consumismo. Los patrones que imperan, en el arte, en los medios, y la empresa son : éxito, dinero y moda.

          Pero el dinero nos distrae con muchas cosas, hasta darnos cuenta que ahí no se encuentra la felicidad.      

          Recordemos algunos de los últimos títulos de Lipovetsky: El crepúsculo del deber; El imperio de lo efímero; La felicidad paradógica; La era del vacío;  La sociedad de la decepción.

https://youtu.be/OO6f4NcIVhQ

       Los problemas nunca son eternos. Quizá nada será igual mañana, pero la filosofía ha precedido y durará más que los chalecos amarillos. "Aunque el mundo se esté convirtiendo en un lugar mejor, las personas de países con economías sólidas piensan todo lo contrario", Julius Probst.

       Hay que redescubrir el potencial del ser humano y la mejor forma de convivencia social. Ser lo que somos sin decepción y sin caer en hiperconsumismo ni en el vacío. Desde ahí se puede reformar la política, con la ética y la vida. ¡Manos a la obra!. Como decía Gabriela Mistral: "Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino". No todo puede ser altruismo, pero sin pensar en los demás, hay solo vacío.

       "El invierno del mundo", puede estar incubando "la tristeza del invierno".  El sol es vida. Con él la tarea del hombre es avanzar hacia su razón de ser. A veces, un poeta, un cantante o un escritor puede ser también, filósofo. Algunos, como el argentino Facundo Cabral,  fueron todo eso y más,  hasta morir; enseñan "mil y una razones para sonreír".

www.facebook.com/RafaelFloresNaranjo/videos/2228360547394844/

 José Manuel Belmonte.

 

 

NUESTRO DEFICIENTE SISTEMA TRIBUTARIO

Escribe: Alfredo Palacios Dongo

El pasado día 7 Claudia Suárez juró como nueva Superintendente Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), institución cuya misión principal es proporcionar los recursos para la sostenibilidad fiscal y estabilidad macroeconómica del gobierno mediante la administración y fomento de una tributación justa, tiene el enorme reto de reducir la informalidad, el contrabando y ampliar la base tributaria, sin embargo, presenta una imagen que prioriza la fiscalización y recaudación al grupo minoritario de contribuyentes que pagan sus impuestos sin conseguir ampliar la tributación de los evasores que representan la mayoría del país.

Según el INEI, 86% de empresas nacionales no paga impuestos, se estima que dejan de recaudarse anualmente S/ 60 mil millones; según cifras del MEF, la evasión fiscal anual al Impuesto General a las Ventas (IGV) llega a 36% y al Impuesto a la Renta (IR) 57%. El indicador que más preocupa en nuestro país es la baja recaudación tributaria respecto al PBI (presión tributaria), en 2018 llegaría a 13.9%, bajísimo nivel respecto al promedio de América Latina y el Caribe (23%), y peor aún al promedio OCDE (35%); para desarrollarnos nuestra presión tributaria no debería bajar de 25%.   

En el marco de la Ley de Fortalecimiento de Responsabilidad y Transparencia Fiscal, en 2013 fue creado el Consejo Fiscal (adscrito al MEF) para fortalecer el buen desempeño y manejo de la política fiscal, su presidente, Waldo Mendoza, en setiembre pasado graficó crudamente la situación de nuestro sistema tributario “la recaudación en Perú va casi de la mano con el valor de  los commodities, en realidad no hemos hecho nada, no hay tendencia a la recuperación de la presión tributaria, los gastos se han venido ajustando, un país como este no tiene futuro”. Situación compleja porque el Banco Mundial pronostica que las materias primas en los próximos 10 años seguirán a la baja lo que complicaría nuestra base de recaudación por significar 60% de las exportaciones y 20% de ingresos fiscales.

Bajo este panorama, para atenuar las brechas socioeconómicas existentes requerimos de un sistema tributario eficiente y justo que aumente la recaudación fiscal ampliando la base tributaria, para ello la Sunat además de simplificar los procesos, deberá incrementar su capacidad operativa, técnica, organizacional, estructural, de capital humano, informática y tecnológica, pero además, el aparato público debe mejorar la gestión y calidad del gasto de los tributos de los contribuyentes para el desarrollo del país.

Ver mi Blog: http://www.planteamientosperu.com

 

LAS GRANDES MENTIRAS


Las grandes mentiras
en absoluto tienen
piernas cortas
Sus piernas
solo parecen cortas
porque sus brazos
son muy largos
Los brazos
de las grandes mentiras
llegan tan lejos

que pueden dar piernas a la verdad
o convertirla en esqueleto.


ERICH FRIED

 

  Secretario para un tiempo difícil

Los obispos españoles elegían al obispo auxiliar de Valladolid, monseñor Luis Argüello García, como nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal para los próximos cinco años. En su trayectoria hay que destacar la cercanía al cardenal Ricardo Blázquez, con quien ha estado trabajando en el día a día de la pastoral de la diócesis vallisoletana. Junto con su formación jurídica civil, que le hace particularmente capacitado para las relaciones con los poderes públicos, resalta su preocupación por la dimensión social de la fe y su inserción en el mundo del trabajo. Hombre de arraigada y recia espiritualidad castellana, ha colaborado de forma activa en los ámbitos de las relaciones entre la fe y la cultura y en la formación de los sacerdotes. Se trata de un buen secretario para un tiempo difícil.

Jesús Domingo Martínez

 

El separatismo juega con la vida de la gente

El separatismo catalán se ha convertido en un modo y un medio de vida para esa red clientelar regada con el dinero de todos. Los políticos secesionistas han arrumbado de sus actuaciones los problemas reales de la gente. El erial legislativo ha sido una constante de los sucesivos gobiernos catalanes desde la presidencia de Artur Mas y más acusado aún con Puigdemont y Torra. El balance parlamentario de la mayoría independentista no tiene comparación posible, por inexistente, con cualquier Cámara que se defina como democrática. Todo lo que no servía a su proyecto de ruptura con el Estado no tuvo cabida y su respuesta ante cualquier inquietud ciudadana fue agitar el victimismo y responsabilizar a España. Nada en Sanidad, Enseñanza, Dependencia, Seguridad, Asuntos Sociales... Eduard Pujol, de Junts per Catalunya, expresó esa forma despótica y despreciable que tiene el separatismo de jugar con el sufrimiento de las personas cuando se refirió a las listas de espera sanitarias en plena huelga de batas blancas como “migajas” y algo no “esencial” porque lo decisivo era la república. Un relato infecto. Ahora hasta los independentistas de a pie saben que a su casta no le importa si se mueren o sufren por una operación que nunca llegó.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

Cómo afrontar estos elementos nuevos

En muchas familias, hoy por hoy, la preocupación por el uso de la tecnología es una realidad, al menos allí donde hay suficiente responsabilidad por la educación de los hijos y por el aprovechamiento del tiempo entre pequeños y mayores. Parece evidente que esos medios tecnológicos crean una adición que puede ser perversa para las costumbres de unos y otros.

Cómo afrontar estos elementos nuevos en la educación y las costumbres familiares es algo complejo. Hay muchas teorías, a veces muy distintas, casi opuestas. Ante la consideración indiscutible de que esos medios son ya imprescindibles para la comunicación, para las relaciones interpersonales, organización de grupos, cuestiones laborales, etc., el peligro es dejar, sin más, que el tiempo pase. Si no se toman medidas concretas hay dos peligros evidentes, tratados ya por psicólogos y psiquiatras: la mala influencia en la educación de los jóvenes y el modo en que pueden influir en las relaciones familiares e incluso laborales.

Jaume Catalán Díaz

 

Pensamientos y reflexiones 207

 

Partidos políticos: “Menos lobos”: ¿Cómo se atreven a decirnos que nos representan? Y es que en realidad, son “cuatro gatos”, los que en realidad permanecen adheridos a los partidos; y seguro que porque a través de ellos “cobran vete tú a saber cuánto”; el resto los ignoran, al menos en obligaciones; puede que muchos los votan por “otros intereses” y la mayoría aquí es que se vota siempre, “no a favor de, sino en contra de”; de lo que se deduce que, el gasto de mantenimiento de “los aparatos políticos”, los paga “el dinero público y por innumerables conductos que ni sabemos”. ¿Qué esto es sólo en el partido que se nombra hoy? Yo creo sinceramente que cubre a todos; por tanto “todo es mentira” y en esa mentira quieren que creamos; ninguno puede hablar “alto” sobre su mantenimiento, puesto que todos son “unos mantenidos”: Veamos datos concretos y si quieren más, entren en la dirección que abajo les dejo.

“Los inscritos a la votación para decidir el futuro del Partido Popular han cumplido con las apuestas. Se barajaba un dato de participación de en torno al 10%, pero este mismo martes, la formación ha dado a conocer como "datos provisionales" -ya que aseguran que en dos días se tendrán los definitivos-, que el proceso interno del partido solo contará con el respaldo del 7,42%. Se trata de una ínfima participación que cuenta en total con 64.523 afiliados de los 869.535 que aseguran tener. ¿Cómo se reparten estos militantes en las distintas comunidades autónomas? El primer dato que resalta entre los recogidos por la propia formación es el de Castilla-La Mancha. El feudo de una de las candidatas, María Dolores de Cospedal, que logró ganar las elecciones en este terreno complicado para los 'populares', solo cuenta con 4.803 inscritos de los más de 50.000 que aseguran tener. De estos afiliados con derecho a voto, Ciudad Real no llega al millar, con 965; en Cuenca se han inscrito 806; en Albacete 707; en Guadalajara 423; y la cifra más alta la tiene Toledo, con 1.902. De esta forma, y aunque es una de las comunidades que más inscritos tiene, la cifra es muy humilde. También llama la atención la escasa participación de comunidades como Andalucía y la Comunidad Valenciana. La primera es la que más afiliados tendría en España, casi 170.000, y continúa siendo la que más votantes albergará. Sin embargo, según ha informado el PP, los que podrán votar el próximo 5 de julio serán 12.119. De estos, el lugar donde más inscritos hay es Sevilla, con 3.506. En el caso de la Comunidad Valenciana, segunda con más miembros en el censo con alrededor de 150.000 militantes, se han inscrito para poder votar 7.113. Donde más respaldo ha recibido la consulta ha sido en Valencia capital. (De mi artículo de igual titular 27-06-2018)

Los denostados políticos: No puedo hablar nada más que del lugar donde vivo y donde oigo a la gente hablar de los políticos; de forma generalizada aquí “hablan pestes” de ellos y no se salva partido alguno, puesto que el coste “del conjunto” cada vez es mayor; la cantidad de nepotes  que “colocan” en los departamentos que controlan,  igualmente los engordan cada vez más y no eliminan “lo que los anteriores colocaron”, por lo que de seguir así ni imaginar podemos qué es lo que pasará al paso de los años, con estas cargas que se traducen a cada vez más impuestos y que nos hacen pagar a la fuerza; aumentemos “la invasión de inmigrantes ilegales”, que inundan las costas del sur de España y el enorme gasto que ello conlleva; todo lo cual repudia la general población de españoles, que ni entienden y menos comprenden y por aquello tan simple que dice el dicho ancestral de la cultura… “Arregla antes tu casa y deja al vecino que arregle la suya”.

                                Algunos piensan que “los políticos” no nos sirven y por tanto deben desaparecer; cosa absurda puesto que los políticos son necesarios, ellos lo saben y como en mayoría carecen de escrúpulos, los resultados son los deplorables que padecemos; pero lo que es imposible, es “un gobierno sin políticos”, puesto que “la masa de borregos humanos” (y como la inmensa mayoría de mamíferos y otro animales) necesitamos guías (en el caso humano) administradores, pero no de la forma incontrolada en que hoy campan realizando el bandidaje que en general realizan, cuando no las acciones costosísimas en que nos meten y que nos hacen pagar mediante la imposición de cada vez más impuestos.

                                Por otra parte y disponiéndose hoy de tan “altas tecnologías” para el abaratamiento de costes de cualquier trabajo o producción; no se ha inventado (o no se quiere aplicar ello) al sistema de las administraciones públicas, que más o menos siguen como hace siglos y donde todo el que puede, simplemente hace lo que le da la gana y no responde luego, de hechos, muchos de ellos, de una gravedad de enorme calado.

                                Primero y principal hay que saber que cualquier administración política del tamaño que sea, no es otra cosa que… ¡Una empresa! Y como tal hay que tratarla siempre; o sea y más claro; que una empresa para que funcione, ha de tener los empleados y utillaje necesarios, o mejor dicho, mínimamente necesarios, puesto que de no ser así, nunca dará beneficios, sean de la índole que sean; por tanto cargarla de parásitos, es lastrarla y condenarla al fracaso, cosa que en la política se hace en casi todo y luego para nivelarlo, si es que se puede; se recurre “al dinero público, o sea a los impuestos a pagar por los inocentes y ya muy explotados contribuyentes”.

                                Por todo ello, el denominado “aparato oficial”, hay que reducirlo al mínimo posible. (De mi artículo de igual titular 30-06-2018)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes