Las Noticias de hoy 03 Sptiembre 2016

Ideas  Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 03 de septiembre de 2016       

Indice:

Newsletter Diario

Papa Francisco recibe a los futbolistas que jugarán el amistoso por las víctimas del terremoto

Teresa de Calcuta, "la Santa perfecta para el Año de la Misericordia"

La Madre Teresa y Juan Pablo II

SEGUIR A JESÚS COMO DISCÍPULO Lc 14,25-33: + Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

Domingo de la semana 23 de tiempo ordinario; ciclo C: Llucià Pou Sabaté

“Está allí, con su Carne y con su Sangre”: San Josemaria

Carta del Prelado del Opus Dei sobre la familia

TEMA 7. La elevación sobrenatural y el pecado original: Santiago Sanz

El poder destructor de la mentira

Diferentes credos, unidos por el cuidado de la casa común

Un auténtico "Padre patera".: El Padre Kenneth Chukwuka Iluabuich,

¿Qué es el ciberbullying?: Unión Nacional de Padres de Familia

LA AUTOFAGIA: René Mondragón

Es tiempo de misericordia: Mons. Felipe ARIZMENDI ESQUIVEL, Obispo de San Cristóbal de Las Casas

Unos contra otros, ¿por qué se ha perdido el respeto?: Mónica MUÑOZ

La familia está muy atacada en nuestros días, ¿qué podemos hacer?: Silvia del Valle Márquez

Los videojuegos mejoran los resultados académicos: Clemente Ferrer

¿Se mueve Europa?: Juan García.

Enalteciendo el suicidio asistido: Lluis Esquena Romaguera

“La alegría del amor” y la educación sexual: Jesús Martínez Madrid

 PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES 124: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

Papa Francisco recibe a los futbolistas que jugarán el amistoso por las víctimas del terremoto

Papa Francisco con una camiseta del San Lorenzo – EPA

02/09/2016 15:37

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Papa Francisco recibió este viernes a un grupo de futbolistas del equipo argentino de San Lorenzo y también del italiano Asociación Deportiva Roma, más conocido como “la Roma”, quienes jugarán un partido amistoso este sábado para recaudar fondos por las víctimas del terremoto del pasado 24 de agosto.

Ha sido un encuentro informal y muy alegre en el que estaba presente entre otros, el famoso jugador Totti. Esta cita es parte de la "Fiesta de la Familia" que el equipo de “la Roma” ha organizado en el marco del Año Jubileo de la Misericordia.

Francisco expresó su profundo agradecimiento por este gesto concreto de cercanía a los que están sufriendo en este momento. Así les regaló una camiseta antigua del equipo San Lorenzo y un escudo artístico de “la Roma”. Luego saludó uno a uno a los jugadores con los que intercambió algunas palabras.

Precisamente el tuit del Papa de hoy habla de la caridad y la cercanía a los más necesitados: “Caridad significa hacerse cercano a las periferias de los hombres y las mujeres que nos encontramos todos los días".

 

Teresa de Calcuta, "la Santa perfecta para el Año de la Misericordia"

Rueda de prensa por la canonización de Madre Teresa – AP

02/09/2016 18:30

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Faltan pocas horas para la esperada canonización de Teresa de Calcuta y ya se han distribuido más de cien mil billetes para estar presentes el domingo en la Plaza de San Pedro durante la ceremonia, además de haber ya 600 periodistas acreditados para cubrir al detalle toda la información, como lo confirmó el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Greg Burke, durante la rueda de prensa realizada la mañana de este viernes.

Ante los numerosos periodistas presentes habló Sor Mary Prema, superiora de las Misioneras de la Caridad que conoció a Madre Teresa en 1980 y quien ha destacado que la nueva santa “vivía la vida como una alegría” y que su sonrisa “era un regalo para todos”. También, el padre Brian Kolodiejchuk, M.C., superior general de los padres Misioneros de la Caridad y postulador de la causa de canonización de Madre Teresa, aseguró que “es la santa perfecta para el Año de la Misericordia”. “Es una santa para todos. Para los pobres, para los ricos y para nuestro tiempo tan devastado por la violencia y la aridez del corazón, porque ella fue capaz de demostrar que el mal, que las miserias que nosotros tenemos pueden ser perdonadas”.

También estaba presente en la rueda de prensa el hombre que recibió el milagro por intercesión de la beata Teresa de Calcuta que ha permitido la canonización, Marcílio Haddad Andrino. Él y su mujer explicaron que todo comenzó cuando un amigo sacerdote les animó a rezar pidiendo la intercesión de la Madre Teresa para superar una enfermad que padecía. Y así fue, salió adelante y no sólo eso, sino que han podido tener hijos a pesar de lo que preveían los médicos.

Por otro lado, en la rueda de prensa se habló también del proyecto “Yo estuve allí”, organizado por la Secretaria para la Comunicación, y en cooperación con MC360PHOTO. Se trata de una foto panorámica de la plaza de San Pedro en la que se podrá hacer zoom sobre el rostro de cada participante de la canonización. Para más información pueden visitar la página web  www.motherteresasaint.com.

 

La Madre Teresa y Juan Pablo II

El Papa Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta, el 27 de junio de 1997 – RV

01/09/2016 09:30

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 «Misionera de la Caridad», «Misionera de la Paz, «Misionera de la Vida», dijo con profunda emoción Juan Pablo II hablando de la Madre Teresa de Calcuta, al día siguiente de haberla beatificado (20 de octubre de 2003).

Al recibir a los numerosísimos peregrinos de tantas partes del mundo que habían participado en la Beatificación, con su saludo, el Papa Karol Wojtyła se unió a la Acción de gracias a Dios, destacando la «gran estima y sincero afecto» que le había unido a la Madre Teresa.

«Ante todo, misionera: no cabe duda de que la nueva beata fue una de las más grandes misioneras del siglo XX, aseguró el Santo Papa polaco, subrayando que «de esta mujer sencilla, proveniente de una de las zonas más pobres de Europa, el Señor hizo un instrumento elegido (cf. Hch 9, 15) para anunciar el Evangelio a todo el mundo, no con la predicación sino con gestos diarios de amor a los más pobres. Misionera con el lenguaje más universal:  el de la caridad sin límites ni exclusiones, sin preferencias, salvo por los más abandonados». 

Con Jesucristo, «Buen Samaritano de la humanidad», Dios que es caridad, a través de los santos de la caridad, – y la Madre Teresa resplandece entre ellos de forma especial – sigue inclinándose «sobre el hombre herido en el cuerpo y en el espíritu». Juan Pablo II recordó también que «toda la existencia de la Madre Teresa fue un himno a la vida»… «habló siempre claramente en defensa de la vida humana, incluso cuando su mensaje no resultaba grato».

«Sus encuentros diarios con la muerte, con la lepra, con el sida y con todo tipo de sufrimiento humano la hicieron testigo convincente del evangelio de la vida». «Renovaba ese "sí" cada mañana, en unión con María, al pie de la cruz de Cristo»:

 «El mensaje de la Madre Teresa, hoy más que nunca, se presenta como una invitación dirigida a todos. Toda su existencia nos recuerda que ser cristianos significa ser testigos de la caridad. Ésta es la consigna de la nueva beata. Haciéndome eco de sus palabras, exhorto a cada uno a seguir con generosidad y valentía los pasos de esta auténtica discípula de Cristo. Por la senda de la caridad la madre Teresa camina a vuestro lado».

 

SEGUIR A JESÚS COMO DISCÍPULO Lc 14,25-33

 

Dice el evangelio que “mucha gente acompañaba a Jesús”. El paso del Señor, con sus milagros admirables, con su enseñanza sorprendente, con su persona fascinadora, iba arrancando “seguidores”, con toda la carga de entusiasmo y también de ambigüedad. Él criticó el espejismo de una euforia masiva, porque la comprensión de su Mensaje y la adhesión a su Vida no se mide por éxitos estadísticos, sino por la fidelidad del corazón que es completa­mente transformado. Sí, había mucha gente que iba tras Jesús, pero no todos por la misma razón. Así, toda una gama de pretensiones ante Jesús: los curiosos de toda movida novedosa, los celantes de toda tradicionalista ortodoxia, los proscritos de todos los foros, los pudientes y satisfechos, los parias y empobrecidos… Él se vuelve y pregunta: y tú, ¿por qué me sigues? El seguimiento cristiano y eclesial de Jesús tiene unos claros identificadores:

Seguir a Jesús posponiendo los afectos, incluso los más sagrados: padres, esposos, hijos, uno mismo. “Post-poner” significa precisamente “poner-des­pués”. No reprimir, ni sofocar, ni ignorar, sino situarlos después de Jesús, vivirlos en Él y desde Él. Todo lo amable de la vida, hemos de colocarlo en el Amor que el Señor es y que nos ha revelado. Ante Jesucristo, absolutamente todo lo demás será siempre menos importante.

Seguir a Jesús renunciando a todos los bienes, porque nadie puede servir a dos señores con un corazón partido y dividido; allí donde está el tesoro de una persona, allí es donde ella pone su corazón. Incluso en este nivel meramente humano y administrativo de nuestros asuntos, la primacía de Dios nos humaniza, evita el que fácilmente seamos víctimas, cómplices o gestores de tanta corrupción campeante.

Y por último, seguir a Jesús por su mismo camino, incluso ir con Él siguiéndole hasta la cruz. Ser cireneos no es seguir a un ausente o a un inexistente, arrastrando masoquistamente todos nuestros dolores y pesares o los de los demás. Ser cireneos es caminar con Alguien que es al mismo tiempo camino y caminante. Con todas las consecuencias, hasta el final.

Quien se aventura a seguir a Jesús, aceptando su compañía de Maestro y Señor, comprobará que la vida no se le torna sombría y plomiza después de tanta “post-posi­ción”, sino que tendrá una alegría que nadie le podrá quitar. Seguir a Jesús per­diéndolo todo, es la apasionante y paradójica forma de encontrarlo todo, porque Jesús no es rival más que de todo lo que pervierte, idolatra y deshumaniza el corazón. Seguimos a un Dios vivo que ama la vida y nos enseña a vivirla.

+ Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

Domingo de la semana 23 de tiempo ordinario; ciclo C

El amor a Dios nos da fuerzas para vivir con más intensidad el amor a los padres y todo amor humano: es el fundamento sobre el que edificar todo en la vida

«Iba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: «Si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a la esposa y a los hijos y a los hermanos y a las hermanas, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Porque, ¿quién de vosotros, al querer edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos a ver si tiene para acabarla?, no sea que, después de poner los cimientos y no poder acabar, todos los que lo vean empiecen a burlarse de él, diciendo: "Este hombre comenzó a edificar, y no pudo terminar". O ¿qué rey, que sale a luchar contra otro rey, no se sienta antes a deliberar si puede enfrentarse con diez mil hombres al que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando todavía está lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14, 25-33).

1. Nos dice hoy Jesús: “Si alguno viene a mí y no odia a su padre, y madre, y esposa, hijos, hermanos, hermanas y aun su propia alma, no puede ser mi discípulo. Y si no toma su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser tu discípulo, Jesús: esto es lo que nos exiges. Y utilizas la palabra «odiar», un término ciertamente duro  que adquiere toda su significación allí donde algún semejante impide la relación inmediata  del discípulo con el maestro o la pone en cuestión. Jesús, exiges aquel amor indiviso que la ley antigua reclamaba para Dios: «con  todo el corazón, con todas las fuerzas». Nada puede competir con Dios, y Tú eres la  visibilidad del Padre. El que ha renunciado a todo por Dios está más allá de todo cálculo. El  hombre tiene que deliberar y calcular sólo mientras aspira a un compromiso (H. von Balthasar).

Odiar… “Son términos duros. Ciertamente, ni el odiar ni el aborrecer castellanos expresan bien el pensamiento original de Jesús. De todas maneras, fuertes fueron las palabras del Señor, ya que tampoco se reducen al amar menos, como a veces se interpreta templadamente, para suavizar la frase. Es tremenda esa expresión tan tajante no porque implique una actitud negativa o despiadada, ya que el Jesús que habla ahora es el mismo que ordena amar a los demás como a la propia alma, y que entrega su vida por los hombres: esta locución indica, sencillamente, que ante Dios no caben medias tintas. Se podría traducir las palabras de Cristo por amar más, amar mejor; más bien, por no amar con un amor egoísta ni tampoco con un amor a corto alcance: debemos amar con el Amor de Dios (J. Escrivá, Es Cristo que pasa, 97).

Luego añades: “¿Quién de vosotros queriendo edificar una torre, no se sienta primero a calcular si tendrá dinero para concluirla, no sea que, después de poner el cimiento, no pueda edificarla? Y todos los que pasen y la vean, empiecen a decir: Este hombre empezó a edificar y no pudo acabar. ¿O qué rey, yendo a trabar combate con otro rey, no se sienta primero a pensar si podrá salir al paso con diez mil soldados al que viene con veinte mil? En caso contrario. Cuando todavía está lejos, envía sus legados a pedir la paz”. Y en la conclusión declaras a qué venían esas semejanzas diciendo: “Así, pues, aquel de vosotros que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo”.

Y decía S. Agustín: “por donde vemos que el capital para edificar la torre y los diez mil soldados que se oponen al que viene con veinte mil, no significan otra cosa que renunciar a todo lo que tiene. Los antecedentes concuerdan con la conclusión. Porque en la renuncia a todas las posesiones se incluye también el odiar al padre, madre, esposa, hijos, hermanos, hermanas y aun la propia alma. Éstas son las posesiones que casi siempre dificultan el obtener, no las propiedades temporales y transitorias, sino las cosas comunes que han de permanecer para siempre. Por el hecho de que una mujer es tu madre, no puede serlo también mía: eso es temporal y transitorio. Ya ves que ha pasado el tiempo en que te concibió, te llevó en sus entrañas, te dio a luz y te amamantó con su leche. Pero en cuanto es hermana en Cristo, lo es para ti y para mí y para todos aquellos a quienes se promete, en la misma sociedad cristiana, una herencia celeste: a Dios por Padre y a Cristo por hermano. Esto es eterno y no perece con la pátina del tiempo. Lo mantenemos y esperamos con tanta mayor firmeza cuanto más común y menos privado es el derecho con que se alcanzará”.

Agustín plantea no una aversión al amor a los padres, sino una ampliación mucho mayor del amor, es una lectura que ensancha el amor humano a la medida del divino, en lo que la Iglesia dirá que “tenían un alma sola y un solo corazón hacia Dios” (Hch 4,32). Y sigue: “De esta manera tu alma no es propia, sino de todos tus hermanos; y las almas de ellos son tuyas; o mejor dicho, las almas de ellos y la tuya no son almas, sino la única alma de Cristo”. Y no pasa solo con los padres, sino también con uno mismo: “El que ame su alma la perderá” (Jn 12,25). “Y yo diré con persuasión: «Quien ame a sus padres, los perderá». Arriba mandó odiar al alma y aquí dice que la perderá. Este mandamiento, en el que se nos ordena perder el alma, no significa que hayamos de matarnos, lo que sería un crimen inexpiable. Significa que hemos de matar en nosotros el afecto carnal del alma, por el que esta vida presente nos deleita con detrimento de la futura.

”Lo mismo da decir perder el alma que odiarla, y ambas cosas se hacen con el amor, ya que el fruto de la conquista de esa alma se presenta claramente cuando se nos dice en el mismo mandamiento: Quien perdiere el alma en este siglo, la encontrará en la vida eterna. Eso mismo podemos decir con razón acerca de los padres: que el que los ama los perderá; pero no matándolos, al modo de los parricidas, sino hiriendo y matando piadosamente y con confianza, con la espada espiritual de la palabra de Dios, ese afecto carnal con que se empeñan en amarrar a los obstáculos de este mundo a ellos mismos y a los hijos que engendraron; pero dando vida al mismo tiempo a ese afecto por el que son hermanos, por el que en compañía de los hijos temporales reconocen a Dios y a la Iglesia por padres eternos”.

Así –concluye- nos arrastra el amor divino, con la ayuda de quienes entienden qué es seguir la misión apostólica y hacer frente a visiones un tanto humanas, como aquella madre de los Macabeos: “Una madre que no permite renunciar a las preocupaciones seculares para formarse en la vida eterna, muestra bien cómo te permitiría repudiar enteramente el siglo para sufrir la muerte, si fuera menester”. Hay que dejar “un afecto carnal, eco del hombre viejo. Se nos exhorta a que en la milicia cristiana demos muerte a ese hombre carnal en nosotros y en los nuestros; pero no de manera que seamos ingratos para con nuestros padres, como si enumeráramos para burlarnos esos beneficios con que nos dieron la vida, nos recibieron y nos educaron. Guardemos en todas partes la piedad, y mantengamos esos derechos cuando no haya que posponerlos a otros superiores” (Carta 243,1-7).

2. «Se salvarán con la sabiduría». El mandamiento de Jesús sobre la perfecta expropiación -con vistas a la pura  disponibilidad para Dios- no es algo que pueda conseguir el hombre con su esfuerzo, es una  sabiduría (en la primera lectura) que viene dada de lo alto. El que piensa con categorías  puramente intramundanas, tiene que preocuparse de muchas cosas, porque las cosas  terrenales son muy precarias; y esta preocupación le impide divisar el panorama de la  despreocupación celeste. Su obligación de calcular no le permite hacerse una idea de los  «planes de Dios», que se fundamentan siempre en la entrega generosa y no en cálculos o  razonamientos. Sólo «la sabiduría» puede «salvar» al hombre de esta preocupación que le  impide toda visión de las cosas del cielo.

Dirá el salmo: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”. El paso del tiempo, la proximidad de la muerte, nos ayuda a vivir mejor, con sentido de responsabilidad, abiertos a la esperanza de la vida eterna.

“Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo”: porque la Pascua de Cristo es el manantial de nuestra vida más allá de la muerte: «Después de haber recibido la dicha de la resurrección de nuestro Señor, por la que creemos que hemos sido redimidos y de resurgir también un día, ahora, transcurriendo en la alegría los días que nos quedan de nuestra vida, exultamos por esta confianza, y con himnos y cánticos espirituales alabamos a Dios por medio de Jesucristo, nuestro Señor» (Orígenes – Jerónimo, «74 homilías sobre el libro de los Salmos»).

“Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos”. En nuestros días, a partir de Nietzsche, se afirma no solamente la ausencia y la muerte de Dios sino el fin del hombre… Ya que él ha matado a Dios, el hombre debe responder por su propia finitud. ¡Efectivamente, el ateísmo no es muy extraño! El salmista decía ya que el "hombre no es", pero creía que Dios "es". Se atrevía a dirigirse a este Dios sólido, para apoyarse en El. El signo de la grandeza del hombre, es precisamente, que él "habla a Dios", que lo trata de "tú"… Y se atreve a pensar que trae algo a Dios: -por la "sabiduría", recibida de Él, y que consiste en "contar bien nuestros días, para ocuparlos bien"… -por su "alabanza" cantada a Dios… -Finalmente por su "trabajo", que Dios mismo hace fructuoso… (Michel Foucault).

3. Pablo educa a Filemón en este  desprendimiento, en esta renuncia a todo lo propio, un desasimiento que no sólo es  compatible con el amor puro, sino que coincide con él. Cuando le remite al esclavo fugitivo,  Pablo hace saber a Filemón que le hubiera gustado retenerlo a su servicio, pero que deja  que sea él, Filemón, el que tome la decisión; le desliga de su propiedad (el esclavo  pertenecía a Filemón), pero también de todo cálculo (pues no gana nada si se lo devuelve a  Pablo). E incluso le expropia aún más profundamente, al enviar a Onésimo no como esclavo  sino como hermano querido, pues en eso es en lo que se ha convertido para Pablo; por eso  «cuánto más ha de quererlo» Filemón, y esto tanto «como hombre» (pues el esclavo se ha  convertido para Filemón mediante el amor de Pablo en un semejante, en un hermano) como  «según el Señor», que es el desasimiento por excelencia, superior a todo deseo de poseer (H. von Balthasar).

Llucià Pou Sabaté

 

 “Está allí, con su Carne y con su Sangre”

 

"Este es mi Cuerpo…", y Jesús se inmoló, ocultándose bajo las especies de pan. Ahora está allí, con su Carne y con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad: lo mismo que el día en el que Tomás metió los dedos en sus Llagas gloriosas. Sin embargo, en tantas ocasiones, tú cruzas de largo, sin esbozar ni un breve saludo de simple cortesía, como haces con cualquier persona conocida que encuentras al paso. –¡Tienes bastante menos fe que Tomás! (Surco, 684)
El Creador se ha desbordado en cariño por sus criaturas. Nuestro Señor Jesucristo, como si aún no fueran suficientes todas las otras pruebas de su misericordia, instituye la Eucaristía para que podamos tenerle siempre cerca y ‑en lo que nos es posible entender‑ porque, movido por su Amor, quien no necesita nada, no quiere prescindir de nosotros. La Trinidad se ha enamorado del hombre, elevado al orden de la gracia y hecho a su imagen y semejanza; lo ha redimido del pecado ‑del pecado de Adán que sobre toda su descendencia recayó, y de los pecados personales de cada uno‑ y desea vivamente morar en el alma nuestra: el que me ama observará mi doctrina y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos mansión dentro de él.

Esta corriente trinitaria de amor por los hombres se perpetúa de manera sublime en la Eucaristía. Hace muchos años, aprendimos todos en el catecismo que la Sagrada Eucaristía puede ser considerada como Sacrificio y como Sacramento; y que el Sacramento se nos muestra como Comunión y como un tesoro en el altar: en el Sagrario. La Iglesia dedica otra fiesta al misterio eucarístico, al Cuerpo de Cristo ‑Corpus Christi‑ presente en todos los tabernáculos del mundo. (Es Cristo que pasa, nn. 84-85)

 

 

Carta del Prelado del Opus Dei sobre la familia

En el inicio de 2006, Mons. Javier Echevarría ha escrito una carta a las personas del Opus Dei y cooperadores. Recogemos los párrafos que, en esa carta, se dedican a la necesidad de fortalecer la institución familiar.

Del Prelado 16 de Enero de 2006

 'Que, en todos los lugares, se ayude a fondo a las familias a cumplir su misión'.

En este tiempo de Navidad, la Sagrada Familia ocupa de modo especial el centro de nuestras miradas. Por eso, resulta lógico que, al contemplar a la trinidad de la tierra, acuda a nuestro corazón, junto a la gratitud y a la adoración, la petición para que en todas partes se respete y se defienda la verdadera naturaleza y dignidad de la institución familiar; y para que especialmente las familias cristianas sean un reflejo del hogar de Nazaret. Así lo leíamos en la plegaria que la liturgia ponía en nuestros labios el pasado 30 de diciembre, fiesta de la Santa Familia de Jesús, María y José, invitándonos a rezar: Señor y Dios nuestro, que nos has dado en la Sagrada Familia de tu Hijo el modelo perfecto para nuestras familias: concédenos practicar sus virtudes domésticas y estar unidos por los lazos de tu amor, para que podamos ir a gozar eternamente, con los tres, de la alegría de tu casa. (Misal Romano, Fiesta de la Sagrada Familia, Colecta).

En su última intervención pública sobre este tema, cerca ya del final de sus días, el Santo Padre Juan Pablo II recordaba que "precisamente contemplando el misterio de Dios que se hace hombre y encuentra acogida en una familia humana, podemos comprender plenamente el valor y la belleza de la familia". En efecto, continuaba el Papa, "la familia no sólo está en el centro de la vida cristiana; también es el fundamento de la vida social y civil y, por eso, constituye un capítulo central de la doctrina social cristiana". (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la Asamblea del foro de las Asociaciones familiares, 18-XII-2004).

También Benedicto XVI insiste en la importancia de comprender a fondo el significado del matrimonio y de la familia en el designio divino, frente a quienes se obstinan en reducirlos a meras construcciones humanas y, por tanto, susceptibles de reformas arbitrarias con el pasar de los tiempos. "En realidad —señala el Papa—, el matrimonio y la familia no son una construcción sociológica casual, fruto de situaciones históricas y económicas particulares. Al contrario, la cuestión de la correcta relación entre el hombre y la mujer hunde sus raíces en la esencia más profunda del ser humano y sólo a partir de ahí puede encontrar su respuesta. Es decir, no puede separarse de la pregunta antigua y siempre nueva del hombre sobre sí mismo: ¿quién soy?, ¿qué es el hombre? Y esta pregunta, a su vez, no puede separarse del interrogante sobre Dios: ¿existe Dios? y ¿quién es Dios?, ¿cuál es verdaderamente su rostro?". (Benedicto XVI, Discurso en la apertura de la asamblea eclesial de la diócesis de Roma, 6-VI-2005).

Al suscitar estos interrogantes, el Papa recuerda algunos principios fundamentales de la Sagrada Escritura; entre otros, que "el hombre ha sido creado a imagen de Dios, y Dios mismo es Amor. Por eso, la vocación al amor es lo que hace que el hombre sea la auténtica imagen de Dios: es semejante a Dios en la medida en que ama" (Ibid). Y el amor, lo sabemos bien, se alza como lo más opuesto al egoísmo.

San Josemaría nos repitió que "nuestra fe no desconoce nada de lo bello, de lo generoso, de lo genuinamente humano, que hay aquí abajo. Nos enseña [la fe] que la regla de nuestro vivir no debe ser la búsqueda egoísta del placer, porque sólo la renuncia y el sacrificio llevan al verdadero amor: Dios nos ha amado y nos invita a amarle y a amar a los demás con la verdad y la autenticidad con la que Él nos ama" (San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 24). Sólo con esta convicción, llevada un día y otro a la conducta personal, al propio hogar, al lugar de trabajo, etc., se podrán refutar con eficacia —con la ayuda de la gracia— las ideas erróneas y lograr que vuelvan a Dios las personas que las sustentan.

Una de las consecuencias inmediatas de esa vocación original al amor se centra en que nadie se pertenece exclusivamente a sí mismo. Todos nos hallamos firmemente entrelazados por los vínculos del mismo origen y del mismo fin, que tienen su fundamento en Dios. Todos estamos llamados a asumir nuestra responsabilidad personal por el bien de la sociedad, cada uno según las circunstancias de su propia situación. En el caso de la familia y del matrimonio, queda claro que las leyes que regulan esas instituciones —tanto las de la Iglesia como las de cualquier sociedad que busque rectamente el bien común— no son sin más una forma impuesta desde fuera, sino "una exigencia intrínseca del pacto de amor conyugal y de la profundidad de la persona humana. En cambio, las diversas formas actuales de disolución del matrimonio, como las uniones libres y el "matrimonio a prueba", hasta el pseudo-matrimonio entre personas del mismo sexo, son expresiones de una libertad anárquica, que se quiere presentar erróneamente como verdadera liberación del hombre. Esa pseudo-libertad se funda en una trivialización del cuerpo, que inevitablemente incluye la trivialización del hombre. Se basa en el supuesto de que el hombre puede hacer de sí mismo lo que quiera: así su cuerpo se convierte en algo secundario, algo que se puede manipular desde el punto de vista humano, algo que se puede utilizar como se quiera. El libertarismo, que se quiere hacer pasar como descubrimiento del cuerpo y de su valor, es en realidad un dualismo que hace despreciable el cuerpo, situándolo —por decirlo así— fuera del auténtico ser y de la auténtica dignidad de la persona" (Benedicto XVI, Discurso en la apertura de la asamblea eclesial de la diócesis de Roma, 6-VI-2005).

Como ciudadanos y cristianos responsables, hemos de hacer todo lo posible para defender y promover los valores irrenunciables en este campo fundamental para la vida de la Iglesia y —no lo olvidemos— de la sociedad civil. Se nos presenta como una de las tareas más urgentes de la nueva evangelización. La obligación de difundir la recta doctrina sobre el matrimonio y la familia afecta a la responsabilidad de todos. Las fiestas de estos días nos lo ponen gráficamente ante los ojos y nos impulsan a no adormecernos, a despertar a muchas otras personas del sueño malo que a veces les acomete.

 

'La obligación de difundir la recta doctrina sobre el matrimonio y la familia afecta a la responsabilidad de todos'.

No quiero terminar sin una mención especial de las familias numerosas, a las que nuestro Padre tenía tanto aprecio. Como fruto de su larga experiencia, solía comentar: "he visto bastantes matrimonios que, cuando el Señor no les da más que un hijo, tienen también la generosidad de dárselo a Dios. Pero no son muchos los que lo hacen así. En las familias numerosas es más fácil comprender la grandeza de la vocación divina y, entre sus hijos, los hay para todos los estados. Pero he comprobado también con acción de gracias al Señor —y no pocas veces—, que otros, a quienes el Señor no les da familia —siendo matrimonios ejemplares—, saben aceptar con alegría la voluntad santa de Dios y dedicar más tiempo a la caridad con el prójimo" (San Josemaría, Apuntes de la predicación. AGP, P03, X-63, pp. 20-21).

Igual que nuestro Padre, todo mi afecto —como el vuestro— se dirige también a los matrimonios a los que el Señor no concede hijos. He visto muchas veces cumplirse a la letra lo que afirmaba nuestro Fundador: que esas familias "no sólo pueden santificar lo mismo su hogar, sino que además disponen de más tiempo para dedicarse a los hijos de los otros, y son ya muchos los que lo hacen con una abnegación conmovedora" (San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 10-IV-1969), poniendo en práctica una paternidad y una maternidad fecundísimas. Me consuela el pensamiento de que muchos fieles han llegado a la Obra por la acción generosa de estos "padres y madres".

Recientemente, el Papa Benedicto XVI ha afirmado que "en el actual contexto social, los núcleos familiares con muchos hijos constituyen un testimonio de fe, de valentía y de optimismo, porque sin hijos no hay futuro". Y añadía: "formulo el auspicio de que se promuevan nuevas y adecuadas iniciativas sociales y legislativas para tutelar y sostener a las familias más numerosas, que constituyen una riqueza y una esperanza para todo el país" (Benedicto XVI, Palabras al final de la audiencia del 2-XI-2005). Que estas palabras del Santo Padre nos impulsen fuertemente a seguir esforzándonos para que, en todos los lugares, se ayude a fondo a las familias a cumplir su misión —sobrenatural y humana— indispensable para el futuro de la sociedad.

Volvamos a la contemplación del misterio de la Navidad, que de algún modo se reitera cada día porque diariamente viene Jesucristo a nuestros altares y cotidianamente nace y renace en nuestras almas por la gracia. No dejemos de acudir con frecuencia al "Belén perenne del Sagrario" (San Josemaría, enero de 1939; cit. en Camino. Ed. crítico-histórica preparada por Pedro Rodríguez, Rialp, Madrid 2004, 3ª ed., p. 1051), para pedirle luces y aprender de Él.

Como ya os he señalado antes, todos estamos implicados en esta tarea, primero con una oración generosa y, siempre que sea oportuno, con el consejo adecuado. El Señor, que en Caná de Galilea se sirvió de la docilidad de los sirvientes para convertir el agua en vino, también ahora desea servirse de los cristianos, de nosotros, para renovar sus prodigios, de modo que muchas personas crean en Él (Cfr. Jn 2, 6-11).

+ Javier

Roma, 1 de enero de 2006

 

TEMA 7. La elevación sobrenatural y el pecado original

Al crear al hombre, Dios lo constituyó en un estado de santidad y justicia; pero nuestros primeros padres se rebelaron contra el Creador y perdieron gran parte de los dones recibidos, transmitiendo a las generaciones posteriores una naturaleza caída y alejada de Dios, que Cristo ha redimido.

Resúmenes de fe cristiana 25 de Diciembre de 2012

  • Nuestros primeros padres se rebelaron contra Dios, desobedeciéndole y sucumbiendo a la tentación de querer ser como dioses.

1. La elevación sobrenatural

Al crear al hombre, Dios lo constituyó en un estado de santidad y justicia, ofreciéndole la gracia de una auténtica participación en su vida divina (cfr. Catecismo , 374, 375). Así han interpretado la Tradición y el Magisterio a lo largo de los siglos la descripción del paraíso contenida en el Génesis. Este estado se denomina teológicamente elevación sobrenatural , pues indica un don gratuito, inalcanzable con las solas fuerzas naturales, no exigido aunque congruente con la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Para la recta comprensión de este punto hay que tener en cuenta algunos aspectos:

a) No conviene separar la creación de la elevación al orden sobrenatural. La creación no es “neutra” respecto a la comunión con Dios, sino que está orientada a ella. La Iglesia siempre ha enseñado que el fin del hombre es sobrenatural (cfr. DH 3005), pues hemos sido «elegidos en Cristo antes de la creación del mundo para ser santos» ( Ef 1,4). Es decir, nunca ha existido un estado de “naturaleza pura”, pues Dios desde el principio ofrece al hombre su alianza de amor.

b) Aunque de hecho el fin del hombre es la amistad con Dios, la Revelación nos enseña que al comienzo de la historia el hombre se rebeló y rechazó la comunión con su Creador: es el pecado original , llamado también caída , precisamente porque antes había sido elevado a la cercanía divina. No obstante, al perder la amistad con Dios el hombre no queda reducido a la nada, sino que continúa siendo hombre, criatura.

c) Esto nos enseña que, aunque no conviene concebir el designio divino en compartimentos estancos (como si Dios primero creara un hombre “completo” y luego “además” lo elevara), se ha de distinguir, dentro del único proyecto divino, diversos órdenes [1] . Basada en el hecho de que con el pecado el hombre perdió algunos dones pero conservó otros, la tradición cristiana ha distinguido el orden sobrenatural (la llamada a la amistad divina, cuyos dones se pierden con el pecado) del orden natural (lo que Dios ha concedido al hombre al crearlo y que permanece también a pesar de su pecado). No son dos órdenes yuxtapuestos o independientes, pues de hecho lo natural está desde el principio insertado y orientado a lo sobrenatural; y lo sobrenatural perfecciona lo natural sin anularlo. Al mismo tiempo, se distinguen, pues la historia de la salvación muestra que la gratuidad del don divino de la gracia y de la redención es distinta de la gratuidad del don divino de la creación, siendo aquélla una manifestación inmensamente mayor de la misericordia y el amor de Dios [2] .

d) Es difícil describir el estado de inocencia perdida de Adán y Eva [3] , sobre el que hay pocas afirmaciones en el Génesis (cfr. Gn 1,26-31; 2,7-8.15-25). Por eso, la tradición suele caracterizar tal estado indirectamente, infiriendo, a partir de las consecuencias del pecado narrado en Gn 3, cuáles eran los dones de que gozaban nuestros primeros padres y que debían trasmitir a sus descendientes. Así, se afirma que recibieron los dones naturales, que corresponden a su condición normal de criaturas y forman su ser creatural. Recibieron asimismo los dones sobrenaturales, es decir, la gracia santificante, la divinización que esa gracia comporta, y la llamada última a la visión de Dios. Junto a éstos, la tradición cristiana reconoce la existencia en el Paraíso de los “dones preternaturales”, es decir, dones que no eran exigidos por la naturaleza pero congruentes con ella, la perfeccionaban en línea natural y constituían, en definitiva, una manifestación de la gracia. Tales dones eran la inmortalidad, la exención del dolor (impasibilidad) y el dominio de la concupiscencia (integridad) (cfr. Catecismo , 376) [4] .

2. El pecado original

Con el relato de la transgresión humana del mandato divino de no comer del fruto del árbol prohibido, por instigación de la serpiente ( Gn 3,1-13), la Sagrada Escritura enseña que en el comienzo de la historia nuestros primeros padres se rebelaron contra Dios, desobedeciéndole y sucumbiendo a la tentación de querer ser como dioses. Como consecuencia, recibieron el castigo divino, perdiendo gran parte de los dones que les habían sido concedidos (vv. 16-19), y fueron expulsados del paraíso (v. 23). Esto ha sido interpretado por la tradición cristiana como la pérdida de los dones sobrenaturales y preternaturales, así como un daño en la misma naturaleza humana, si bien no quede esencialmente corrompida. Fruto de la desobediencia, de preferirse a sí mismo en lugar de Dios, el hombre pierde la gracia (cfr. Catecismo , 398-399), y también la armonía con la creación y consigo mismo: el sufrimiento y la muerte hacen su entrada en la historia (cfr. Catecismo , 399-400).

El primer pecado tuvo el carácter de una tentación aceptada, pues tras la desobediencia humana está la voz de la serpiente, que representa a Satanás, el ángel caído. La Revelación habla de un pecado anterior suyo y de otros ángeles, los cuales –habiendo sido creados buenos– rechazaron irrevocablemente a Dios. Tras el pecado humano, la creación y la historia quedan bajo el influjo maléfico del «padre de la mentira y homicida desde el principio» ( Jn 8,44). Aunque su poder no es infinito, sino muy inferior al divino, causa realmente muy graves daños en cada persona y en la sociedad, de modo que el hecho de la permisión divina de la actividad diabólica no deja de constituir un misterio (cfr. Catecismo , 391-395).

El relato contiene también la promesa divina de un redentor ( Gn 3,15). La redención ilumina así el alcance y gravedad de la caída humana, mostrando la maravilla del amor de un Dios que no abandona a su criatura sino que viene a su encuentro con la obra salvadora de Jesús. «Es preciso conocer a Cristo como fuente de gracia para conocer a Adán como fuente de pecado» ( Catecismo , 388). «“El misterio de la iniquidad” (2 Ts 2,7) sólo se esclarece a la luz del “Misterio de la piedad” (1 Tm 3,16)» ( Catecismo , 385).

La Iglesia ha entendido siempre este episodio como un hecho histórico –aun cuando se nos haya trasmitido con un lenguaje ciertamente simbólico (cfr. Catecismo , 390)– que ha sido denominado tradicionalmente (a partir de San Agustín) como “pecado original”, por haber ocurrido en los orígenes. Pero el pecado no es “originario” –aunque sí “originante” de los pecados personales realizados en la historia–, sino que ha entrado en el mundo como fruto del mal uso de la libertad por parte de las criaturas (primero los ángeles, después el hombre). El mal moral no pertenece, pues, a la estructura humana, no proviene ni de la naturaleza social del hombre ni de su materialidad, ni obviamente tampoco de Dios o de un destino inamovible. El realismo cristiano pone al hombre delante de su propia responsabilidad: puede hacer el mal como fruto de su libertad, y el responsable de ello no es otro que uno mismo (cfr. Catecismo , 387).

A lo largo de la historia, la Iglesia ha formulado el dogma del pecado original en contraste con el optimismo exagerado y el pesimismo existencial (cfr. Catecismo , 406). Frente a Pelagio, que afirmaba que el hombre puede realizar el bien sólo con sus fuerzas naturales, y que la gracia es una mera ayuda externa, minimizando así tanto el alcance del pecado de Adán como la redención de Cristo –reducidos a un mero mal o buen ejemplo, respectivamente– el Concilio de Cartago (418), siguiendo a San Agustín, enseñó la prioridad absoluta de la gracia, pues el hombre tras el pecado ha quedado dañado (cfr. DH 223.227; cfr. también el Concilio II de Orange, en el año 529: DH 371-372). Frente a Lutero, que sostenía que tras el pecado el hombre está esencialmente corrompido en su naturaleza, que su libertad queda anulada y que en todo lo que hace hay pecado, el Concilio de Trento (1546) afirmó la relevancia ontológica del bautismo, que borra el pecado original; aunque permanecen sus secuelas –entre ellas, la concupiscencia, que no se ha de identificar, como hacía Lutero, con el pecado mismo–, el hombre es libre en sus actos y puede merecer con obras buenas, sostenidas por la gracia (cfr. DH 1511-1515).

En el fondo de la posición luterana, y también de algunas interpretaciones recientes de Gn 3, está en juego una adecuada comprensión de la relación entre 1) naturaleza e historia, 2) el plano psicológico-existencial y el plano ontológico, 3) lo individual y lo colectivo.

1) Aunque hay algunos elementos de carácter mítico en el Génesis (entendiendo el concepto de “mito” en su mejor sentido, es decir, como palabra-narración que da origen y que por lo tanto está en el fundamento de la historia posterior), sería un error interpretar el relato de la caída como una explicación simbólica de la original condición pecadora humana. Esta interpretación convierte en naturaleza un hecho histórico, mitificándolo y haciéndolo inevitable: paradójicamente, el sentido de culpa que lleva a reconocerse “naturalmente” pecador, conduciría a mitigar o eliminar la responsabilidad personal en el pecado, pues el hombre no podría evitar aquello a lo que tiende espontáneamente. Lo correcto, más bien, es afirmar que la condición pecadora pertenece a la historicidad del hombre, y no a su naturaleza originaria.

2) Al haber quedado después del bautismo algunas secuelas del pecado, el cristiano puede experimentar con fuerza la tendencia hacia el mal, sintiéndose profundamente pecador, como ocurre en la vida de los santos. Sin embargo, esta perspectiva existencial no es la única, ni tampoco la más fundamental, pues el bautismo ha borrado realmente el pecado original y nos ha hecho hijos de Dios (cfr. Catecismo, 405). Ontológicamente, el cristiano en gracia es justo ante Dios. Lutero radicalizó la perspectiva existencial, entendiendo toda la realidad desde ella, que quedaba así marcada ontológicamente por el pecado.

3) El tercer punto lleva a la cuestión de la transmisión del pecado original, «un misterio que no podemos comprender plenamente» ( Catecismo , 404). La Biblia enseña que nuestros primeros padres trasmitieron el pecado a toda la humanidad. Los siguientes capítulos del Génesis (cfr. Gn 4-11; cfr. Catecismo , 401) narran la progresiva corrupción del género humano; estableciendo un paralelismo entre Adán y Cristo, San Pablo afirma: «como por la desobediencia de un solo hombre todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo [Cristo] todos quedarán constituidos justos» ( Rm 5,19). Este paralelismo ayuda a entender correctamente la interpretación que suele darse del término adamáh como de un singular colectivo: como Cristo es uno solo y a la vez cabeza de la Iglesia, así Adán es uno solo y a la vez cabeza de la humanidad [5] . «Por esta “unidad del género humano”, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo» ( Catecismo , 404).

La Iglesia entiende de modo analógico el pecado original de los primeros padres y el pecado heredado por la humanidad. «Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado […] será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado “pecado” de manera análoga: es un pecado “contraído”, “no cometido”, un estado y no un acto» ( Catecismo , 404). Así, «aunque propio de cada uno, el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal» ( Catecismo, 405) [6] .

Para algunas personas es difícil aceptar la idea de un pecado heredado [7] , sobre todo si se tiene una visión individualista de la persona y de la libertad. ¿Qué tuve yo que ver con el pecado de Adán? ¿Por qué he de pagar las consecuencias del pecado de otros? Estas preguntas reflejan una ausencia del sentido de la solidaridad real que existe entre todos los hombres en cuanto creados por Dios. Paradójicamente, esta ausencia puede entenderse como una manifestación del pecado trasmitido a cada uno. Es decir, el pecado original ofusca la comprensión de aquella profunda fraternidad del género humano que hace posible su trasmisión.

Ante las lamentables consecuencias del pecado y su difusión universal cabe preguntarse: «Pero, ¿por qué Dios no impidió que el primer hombre pecara? S. León Magno responde: “La gracia inefable de Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó la envidia del demonio” ( serm . 73,4). Y S. Tomás de Aquino: “Nada se opone a que la naturaleza humana haya sido destinada a un fin más alto después del pecado. Dios, en efecto, permite que los males se hagan para sacar de ellos un mayor bien. De ahí las palabras de S. Pablo: ‘Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia’ ( Rm 5,20). Y el canto del Exultet: ‘¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!’” ( Summa Theologiae , III, 1, 3, ad 3)» ( Catecismo , 412).

3. Algunas consecuencias prácticas

La principal consecuencia práctica de la doctrina de la elevación y del pecado original es el realismo que guía la vida del cristiano, consciente tanto de la grandeza de su ser hijo de Dios como de la miseria de su condición de pecador. Este realismo:

a) Previene tanto de un optimismo ingenuo como de un pesimismo desesperanzado y «proporciona una mirada de discernimiento lúcido sobre la situación del hombre y de su obrar en el mundo […]. Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres» ( Catecismo , 407).

b) Da una serena confianza en Dios, Creador y Padre misericordioso, que no abandona a su criatura, perdona siempre, y conduce todo hacia el bien, aun en medio de adversidades. «Repite: “omnia in bonum!”, todo lo que sucede, “todo lo que me sucede”, es para mi bien… Por tanto –ésta es la conclusión acertada–: acepta eso, que te parece tan costoso, como una dulce realidad» [8] .

c) Suscita una actitud de profunda humildad, que lleva a reconocer sin extrañezas los propios pecados, y a dolerse de ellos por ser una ofensa a Dios y no tanto por lo que suponen de defecto personal.

d) Ayuda a distinguir lo que es propio de la naturaleza humana en cuanto tal de lo que es consecuencia de la herida del pecado en la naturaleza humana. Después del pecado, no todo lo que se experimenta como espontáneo es bueno. La vida humana tiene, pues, el carácter de un combate: es preciso combatir por comportarse de modo humano y cristiano (cfr. Catecismo , 409). «Toda la tradición de la Iglesia ha hablado de los cristianos como de milites Christi , soldados de Cristo. Soldados que llevan la serenidad a los demás, mientras combaten continuamente contra las personales malas inclinaciones» [9] . El cristiano que se esfuerza por evitar el pecado no se pierde nada de lo que hace la vida buena y bella. Frente a la idea de que es necesario que el hombre haga el mal para experimentar su libertad autónoma, pues en el fondo una vida sin pecado sería aburrida, se alza la figura de María, concebida inmaculada, que muestra que una vida completamente entregada a Dios, lejos de producir hastío, se convierte en una aventura llena de luz y de infinitas sorpresas [10] .

Santiago Sanz

Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica , 374-421.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica , 72-78.

Juan Pablo II, Creo en Dios Padre. Catequesis sobre el Credo (I) , Palabra, Madrid 1996, 219 ss.

DH, nn. 222-231; 370-395; 1510-1516; 4313.

Lecturas recomendadas

Juan Pablo II, Memoria e identidad , La esfera de los libros, Madrid 2005.

Benedicto XVI, Homilía , 8-XII-2005.

Joseph Ratzinger, Creación y pecado , Eunsa, Pamplona 1992.

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[1] El Concilio de Trento no dice que el hombre fue creado en la gracia, sino constituido , precisamente para evitar la confusión de naturaleza y gracia (cfr. DH 1511).

[2] Precisamente por esto se acuñó la hipótesis teológica de la “naturaleza pura”, para subrayar la ulterior gratuidad del don de la gracia respecto a la creación. No porque tal estado se haya dado históricamente, sino porque en teoría podía haberse dado, aunque de hecho no sea así. Esta doctrina fue establecida frente a Bayo, una de cuyas tesis condenadas decía: «la integridad de la primera creación no fue exaltación indebida de la naturaleza humana, sino condición natural suya» (DH 1926).

[3] Esta dificultad se acrecienta hoy en día por la influencia de una visión en clave evolucionista de la totalidad del ser humano. En una visión de ese tipo, la realidad evoluciona siempre de menos a más, mientras que la Revelación nos enseña que hubo al comienzo de la historia una caída de un estado superior a otro inferior. Esto no quiere decir que no haya existido un proceso de “hominización”, que hay que distingir de la “humanización”.

[4] Sobre la inmortalidad, que se ha de entender con San Agustín no como un no poder morir ( non posse mori ), sino un poder no morir ( posse non mori ), es lícito interpretarla como una situación en la que el tránsito a un estado definitivo no fuera experimentado con el dramatismo propio de la muerte que el hombre padece tras el pecado. El sufrimiento es signo y anticipación de la muerte, por ello la inmortalidad conllevaba de alguna manera la ausencia de dolor. Asimismo, esto suponía un estado de integridad, en el que el hombre dominaba sin dificultad sus pasiones. Se suele añadir tradicionalmente un cuarto don, el de la ciencia, proporcionada al estado en que se encontraban.

[5] Esta es la principal razón de que la Iglesia haya siempre leído el relato de la caída en una óptica de monogenismo (proveniencia del género humano a partir de una sola pareja). La hipótesis contraria, el poligenismo, pareció imponerse como dato científico (e incluso exegético) durante unos años, pero hoy en día a nivel científico se considera más plausible la descendencia biológica de una sola pareja (monofiletismo). Desde el punto de vista de la fe, el poligenismo es problemático, pues no se ve cómo pueda conciliarse con la Revelación sobre el pecado original (cfr. Pío XII, Enc. Humani Generis , DH 3897), aunque se trata de una cuestión sobre la que todavía cabe investigar y reflexionar.

[6] En este sentido, se ha distinguido tradicionalmente entre el pecado original originante (el pecado personal cometido por nuestros primeros padres) y el pecado original originado (el estado de pecado en el que nacemos sus descendientes).

[7] Cfr. Juan Pablo II, Audiencia general , 24-IX-1986, 1.

[8] San Josemaría, Surco , 127; cfr. Rm 8,28.

[9] San Josemaría, Es Cristo que pasa , 74.

[10] Cfr. Benedicto XVI, Homilía , 8-XII-2005.

 

 

El poder destructor de la mentira

A menudo se dice que las “mentiras blancas” son compasivas. Y muchos pecados se justifican aludiendo al hecho de que son “necesarios” para alcanzar ciertos fines. En otras palabras: el fin justifica los medios. La mentira, bajo esta perspectiva, puede ser relativamente buena o medianamente mala. Pero los mandamientos de Dios son absolutos. “No mentirás” es una orden, no una sugerencia ni una frase puesta a discusión.

La primera mentira relacionada con los seres humanos fue perpetrada por Satanás, en el Huerto del Edén. Satanás es el Príncipe de la Mentira, hacedor de toda maldad, quien “ronda como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8-9). El engaño del diablo fue exitoso, y el costo de la caída de Eva y Adán fue ser expulsados del Paraíso, además de otras muchas consecuencias.

La Biblia habla en muchas ocasiones del espíritu de mentira, el cual conduce a los hombres, y en ocasiones a algunos falsos profetas, a decir mentiras con diferentes propósitos, pero todos tienen por motivación el egoísmo, pues la persona que miente busca obtener algo.

1.      El mentiroso dice lo que es falso, para que le tengan lástima o para que le ayuden.

2.      El mentiroso exagera para hacer creer a otros más de lo que es, o minimiza para hacer ver lo malo como no tan malo.

3.      El mentiroso quiere deshacerse de la consecuencia de sus acciones pecaminosas, y no pagar el precio.

4.      El mentiroso cree ser más listo que otros, y abusa de los crédulos; pero no es sino la falta de integridad lo que lo coloca temporalmente sobre otros, hasta que su mentira es descubierta y su reputación se viene abajo.

5.      El mentiroso no calcula bien y piensa que no será descubierto, pero tarde o temprano la verdad siempre sale a la luz.

6.      El mentiroso dice falsedad para manipular a otros y sacar algún provecho, aunque éste no sea lícito.

7.      El mentiroso va envolviéndose en una red de la que es muy difícil salir si no se detiene a tiempo. Nadie podrá poner su confianza en él, pues no será digno de ella.

Efesios 4:22-25 dice: “Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior, y renovarse por el espíritu desde dentro. Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad. Por eso, no más mentiras; que todos digan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo”. El único espíritu de verdad es el Espíritu de Dios, el cual nos fue prometido por Jesucristo antes de ser crucificado, y que llegó como un viento poderoso el día de Pentecostés, allá en Jerusalén, donde los discípulos y los primeros cristianos esperaban pacientemente como les había sido ordenado por el Señor.

Aquellos que hablan mentira no tienen el respaldo de Dios, sino que abren la puerta al enemigo, quien siempre está listo para entrar, robar, destruir y matar. En cambio, aquellos que son guiados por el espíritu de verdad viven bajo la protección y el respaldo del Altísimo, quien es fiel y amante de aquellos que le adoran en espíritu y en verdad.

El mundo de la mentira es un mundo de esclavitud, mientras que la verdad nos hace libres. Los mandamientos de Dios son para nuestra protección, y el violarlos nos trae multitud de sufrimientos. La mentira destruye, la verdad edifica.

Una persona que miente vive angustiada constantemente, no tiene un buen descanso; pero aquel que dice verdad tiene paz en su corazón y duerme confiado.

 

Diferentes credos, unidos por el cuidado de la casa común

 


Jueves 1 Sep 2016 | 19:23 pm

Buenos Aires (AICA): “¿Reconocemos a la naturaleza como nuestro hogar? ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”, se preguntaron personas de diferentes credos, en el encuentro interreligioso que se desarrolló el jueves 1 de septiembre, en la parroquia San Ignacio de Loyola, en el marco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.

En el marco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, se realizó el jueves 1 de septiembre, un gesto interreligioso por el “cuidado de la ‘casa común’.

“¿Reconocemos a la naturaleza como nuestro hogar? ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? ¿Ofrezco mis dones por el cuidado de la casa común?”, se preguntó a quienes participaban del encuentro, llevado a cabo en la parroquia San Ignacio de Loyola (Bolívar 225), de la ciudad de Buenos Aires.

Estuvieron presentes representantes de un gran número de credos y los que participaron como oradores fueron: por el judaísmo, rabino Ernesto Víctor Yattah; por el patriarcado ecuménico de Constantinopla, doctor Elías Abramides; por el Islam, sheij Abdelnaby Elhefnawy; por el Consejo Cultural Indígena, Sisquito Flores; por la Iglesia Metodista, obispo Frank de Nully Brown; por la Iglesia Evangélica Luterana, pastor David Calvo y por la Iglesia Católica, monseñor Jorge Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora.

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, rabino Sergio Bergman, fue quien tuvo a su cargo las palabras iniciales del acto interreligioso y agradeció la presencia de los numerosos líderes y representantes de los diferentes credos.

Asimismo, reflexionando con el video del papa Francisco sobre su intención por el cuidado de la casa común, se llamó a dialogar con todos acerca de su cuidado. “Es una invitación a caminar cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza”, pidieron.

 

 

 

También, frente al desafío de ser “protectores de la Tierra”, convocaron a unirse para dar gracias, pedir perdón y ayuda. “Gracias por la bella Creación recibida, don y sustento… gracias por la casa común”; “perdón por los daños ocasionados al planeta, heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable”; y “ayuda para entender la raíz humana de la crisis ecológica”, fueron algunas de las invocaciones.

 

Finalmente, luego de unas palabras de cada uno de los representantes -en las que primó un sentido de arrepentimiento por el descuido de nuestra casa común y un llamado a la acción a trabajar comprometidos con su protección- el encuentro concluyó acompañado por la música del grupo Filocalia que interpretó la Oración por la Paz, de San Francisco de Asís.

 

El encuentro fue convocado por diferentes organismos como la Conferencia Episcopal Argentina, a través de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, la Comisión Episcopal de Pastoral Social, el Departamento de Laicos, la Acción Católica Argentina, la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y otras Religiones, junto a un gran grupo de organizaciones de distintos credos y de la sociedad civil.

La jornada fue instituida por el papa Francisco en 2015, para ofrecer “a cada creyente y a las comunidades una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos.”

En la carta en la que instituye la Jornada, el Santo Padre recuerda que “como cristianos, queremos ofrecer nuestra contribución para superar la crisis ecológica que está viviendo la humanidad. Para ello debemos ante todo extraer de nuestro rico patrimonio espiritual las motivaciones que alimentan la pasión por el cuidado de la creación, recordando siempre que, para los creyentes en Jesucristo, Verbo de Dios hecho hombre por nosotros, ‘la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo, ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea’”.

De hecho, subrayó, “vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana”.

 

Un auténtico "Padre patera".: El Padre Kenneth Chukwuka Iluabuich,

sacerdote nigeriano de la Diócesis de Murcia.

El “Tras las Huellas del Nazareno” que esta semana nos presenta la Fundación EUK Mamie – HM Televisión parece salirse un tanto del tema de persecución religiosa que define a esta serie. Pero el testimonio del Padre Kenneth Chukwuka Iluabuich, nigeriano de 37 años y hoy sacerdote de la Diócesis de Murcia, que llegó a España en una patera después de un largo y peligroso viaje, nos habla de las penalidades y sufrimientos sin fin que están padeciendo miles de hermanos nuestros, obligados a abandonar sus hogares a causa de la persecución religiosa, y a iniciar un largo penoso éxodo, que no siempre termina tan bien como la historia del P. Kenneth.

La historia del P. Kenneth es la de un joven responsable y trabajador, que en su Nigeria natal no encontraba posibilidad de realizar sus sueños: “Procedo del suroeste de Nigeria, donde la mayor parte de la gente es cristiana y, afortunadamente, el 99% de ellos son católicos. Por la gracia de Dios recibimos la fe en 1912, cuando llegaron los primeros misioneros irlandeses, los Padres Blancos. Nos evangelizaron y, desde entonces, hemos estado viviendo la fe. La mayoría allí somos cristianos, y esto nos ha ayudado a vivir como jóvenes responsables”.

“En esta zona, por una parte damos gracias a Dios porque lo conocemos. Pero no podemos cerrar los ojos ante el sufrimiento de la gente, sufrimiento causado por la pobreza y por la corrupción del gobierno. Es un círculo vicioso donde, por un lado tenemos gente de buen corazón que piensa en el bien de la sociedad y, por otra parte, hay otros que están totalmente corrompidos y ya no piensan en sus hermanos, en los pobres, en los que sufren… Simplemente, buscan siempre la forma de enriquecerse a costa de los demás”.

No es que Kenneth viviera en la indigencia. Trabajaba en el campo y ganaba lo suficiente para sus necesidades básicas y las de su madre viuda. Pero Kenneth quería estudiar, quería ir a al universidad, y dar así un porvenir mejor a los suyos: “Después de terminar mis estudios en el instituto, aconsejado por un amigo, pensé que era mejor salir de mi país. Llegamos a la conclusión de que era mejor estudiar fuera y realizar nuestros sueños. Yo quería ser abogado, porque siempre me ha costado mucho ver sufrir a la gente. Ver su dolor me parte el corazón. Mi idea era llegar a ser abogado para defender a los demás”. El Señor tenía otros planes, pero de momento Kenneth los desconocía.

Este artículo, resume solo sucintamente su periplo. Para conocer su historia completa, que merece la pena conocer, aconsejo escucharla de sus labios:

https://www.eukmamie.org/es/tras-las-huellas-del-nazareno/item/3721-tras...

“Mi amigo me sugirió que fuésemos a Londres, porque era fácil por el idioma, porque en mi país el idioma oficial es el ingles. Buscamos juntos información al respecto en Lagos que es la capital de Nigeria, y en una agencia nos dijeron que era posible y que mucha gente lo estaba haciendo. Teníamos que llegar a Marruecos, que tiene frontera con España. Nos dijeron que en España dejaban entrar a los inmigrantes porque los necesitan para trabajar en los campos”. Se lo pintaron todo fácil y asequible. Pero el P. Kenneth reconoce hoy:  “Fuimos engañados”. Engañados una y otra vez.

Entraron legalmente en Marruecos, con un visado de turista. Pero, al primer intento de cruzar la frontera, la Guardia Civil les entregó a las autoridades de Marruecos que les enviaron a prisión. La experiencia fue tan horrible que el P. Kenneth no puede ni hablar de ella: “Nunca he visto cosa parecida. No voy a comentar mucho sobre lo que vivimos en la cárcel de Marruecos, donde apenas nos daban de comer y lo único que puedes hacer es esperar en el Señor. Gracias a Dios, hoy puedo estar contando esta experiencia”. Era el año 1998.

“Nos dijeron que nos iban a llevar a nuestro país, pero era mentira. Una mañana nos metieron en un camión de la policía y nos llevaron al desierto, a la frontera entre Argelia y Marruecos. Éramos unas 65 personas. Nos hicieron salir y ellos se marcharon, dejándonos allí, en el desierto”. La desesperación se apoderó del grupo. Era una zona tremendamente peligrosa, ocupada por fundamentalistas violentos, la policía tenía orden de disparar a matar ante cualquier movimiento sospechoso.

Fueron ocho meses de sufrimiento que el P. Kenneth describe con el corazón en la mano: “A veces las mujeres musulmanas dejaban cerca de nosotros agua, pan… Ellas no se pueden acercar al extranjero. A veces las veíamos llorar al ver nuestra situación y nos dejaban atún, pan, agua…” Afortunadamente, consiguió salir de Argelia gracias a un dinero que su familia reunió y le envió: “Pagué a un mafioso que te lleva y te guía por el desierto. A veces vuelves al mismo lugar porque no sabes interpretar sus indicaciones. Caminé más de tres semanas hasta que llegué a Marruecos. No había agua ni comida. A veces, los que viven allí, te dan agua, pan y sardinas… Lo peor es fue ver morir de agotamiento y por la carencia de comida a algunos compañeros. Yo no tenía ni lágrimas ni fuerza para enterrarles. A veces encontrábamos esqueletos de gente que había muerto meses antes”.

“En Marruecos permanecí un año y medio esperando otra ayuda de mi familia”. Las mafias se aprovechan de estos desdichados y de su situación de extrema necesidad, y les roban una y otra vez sin compasión: “A la tercera vez que me mandaron el dinero (las dos veces anteriores, los intermediarios se quedaron con el dinero), la única opción que tenía (…) era cruzar a través del mar. Este fue mi trayecto para llegar a España. Lo hice en patera”.

El P. Kenneth se emociona cuando recuerda: “Es una historia difícil de contar por el sufrimiento que queda todavía. Hoy doy gracias Dios por lo que hizo por mí, porque Dios me sacó de la muerte. Algunos perdieron la vida en el trayecto, pero Él me demostró que me ama”.

“Cuando los inmigrantes intentan cruzar el mar, se puede pensar que son tontos, porque pueden morir en el océano. Pero no son tontos. Han vivido muchas penalidades, han visto muchas cosas y piensan que la única opción es intentarlo, porque en Maruecos y estos sitios también les espera la muerte. Pero si intentan cruzar, puede salir bien y, en todo caso, si les cogen las autoridades, pueden regalarles la vida. Es por eso por lo que, después de vivir en Marruecos y en Argelia en aquella situación, mis compañeros y yo decidimos dar un paso”.

De nuevo engañados con respecto a las horas que iba a durar la travesía, montaron en las pateras. Kenneth no sabía nadar porque en su pueblo no hay ríos ni piscinas: “Partimos en dos pateras. En la mía íbamos noventa y ocho personas. En la otra ciento treinta y dos. A ellos se les paró el motor y comenzaron a gritar. Nosotros paramos mientras éramos vapuleados por terribles olas. Esta experiencia no se la desearía ni a mi peor enemigo, aunque creo que no tengo enemigos. Estuvimos animando a los otros que lloraban. De repente vino una ola y se hundieron todos. Durante algunos segundos vi sus manos hacia arriba, hasta que desaparecieron… Nosotros llorábamos. (…) Yo pensaba que esto que les había pasado a ellos, en cualquier momento nos podía pasar también a nosotros”.

“Cuando estoy solo, me viene el recuerdo del trauma vivido y sigue siendo muy costoso. Por la mañana nos rescató la Guardia Civil de Algeciras. Nos llevaron a la cárcel porque éramos ilegales. En la cárcel yo cantaba, rezaba y daba gracias a Dios, porque después de esta experiencia yo pude ver su grandeza de Dios”.

Ya en España, Kenneth trabajó duramente en los campos de Murcia y Almería. Cuando el trabajo en los campos terminó, trabajo en Murcia en la construcción.

“Mi amigo se fue a Londres, pero yo permanecí en España en vez de ir a Londres, porque pensaba que tenía que tener dinero para poder centrarme después en los estudios. Pero Dios no quería esto para mí, tenía otro plan: que entrase en el seminario y fuese un sacerdote”.

“Mientras estaba trabajando, fui tramitando mis papeles y los conseguí. Aún siendo católico no acudía a la Iglesia por el tema del idioma”. Kenneth iba a los cultos evangélicos, donde los pastores les atendían en inglés. “Un día me llamó mi madre y  me preguntó si había ido a la Iglesia y la mentí, pero después recapacité y le dije que me costaba mucho ir porque no entendía nada. Ella me dijo que tuviese ánimo, que esto me podía incluso ayudar a aprender el idioma”. Sabio consejo de su madre. A la semana siguiente Kenneth fue a misa. Predicaba un sacerdote mayor, Don Jesús Avenza: “Estaba predicando pero, de repente, me llamó y me dijo que fuese adelante. Me preguntó si hablaba español y me dijo que no pasaba nada, porque la Iglesia es universal y me dijo que estaba en mi casa. En la consagración me dijo que no había rezado en mi dialecto y tuve que rezar. Poco a poco, este amigo tan humano me enseñó las cosas de Dios. Para confesarme, me trajo los mandamientos en ingles y español. Cuando iba a confesarme, como no conocía bien el idioma, lo que hacía era señalar los pecados”. Providencial sacerdote, de corazón grande y acogedor como el del Buen Pastor.

De su mano y gracias a la decisión de frecuentar las actividades del seminario, la vocación de Kenneth fue madurando. Fue ordenado sacerdote hace tres años, en Cartagena: “Doy gracias a Dios por esta llamada. Si volviese a nacer, volvería a ser sacerdote. Veo que soy pobre, un siervo inútil, pero sé que Dios me está utilizando como instrumento para llegar a los demás. La grandeza de esta historia es la poder anunciar el Evangelio y que Dios es Amor y es Misericordia”.

Para conocer la historia completa del P. Kenneth, escúchale en este link:

https://www.eukmamie.org/es/tras-las-huellas-del-nazareno/item/3721-tras...

 

¿Qué es el ciberbullying?

Esta clase de Bullying se centra en practicar acoso psicológico aprovechando los medios digitales. Ponte en alerta y cuida a tus hijos.

Como padres de familia debemos estar al tanto de las formas de agresión a las que nuestros hijos pueden estar expuestos. El Bullying que siempre ha existido, mas nunca se le dio un nombre hasta estos días, ya tiene muchas variantes; sin embargo, quizá el más dañino es el Ciberbullying, dado el auge del Internet y los medios tecnológicos.

¿Qué es el Ciberbullying?

Como bien lo determina la palabra, esta clase de Bullying se centra en practicar acoso psicológico aprovechando los medios digitales, pero es considerado así sólo cuando el victimario y la víctima son menores de edad (factor que cambia si el victimario es un adulto, en tal caso es considerado “Ciberacoso”; o si fuese así pero con intensiones engatusadoras o sexuales llevaría al Sexting o peor aún, al Gromming).

¿Cómo lo podemos detectar?

Las señales de alarma se encuentran en todos lados. Si tu hijo presenta los siguientes comportamientos, es posible que sea víctima de Ciberbullying:

  • Su entusiasmo con respecto a asistir a la escuela es muy bajo o nulo
  • Se muestra triste y nervioso constantemente
  • De un momento a otro sus relaciones sociales se deterioran
  • Se muestra irritable o ansioso cuando usa dispositivos móviles o computadoras
  • Se presenta el llanto cuando usa dispositivos móviles o computadoras
  • Se muestra caprichoso y receloso cuando estás cerca mientras emplea dichos objetos
  • Manifiesta depresión al consultar sus perfiles en redes sociales, mensajes de texto, etc.
  • Si ya ha tenido experiencias de acoso en la escuela, es decir, si ha sufrido Bullying escolar.

¿Qué hacer?

Si atendiste a estas señales y coinciden con el comportamiento de tu hijo, lo primero y más importante es abrir el diálogo, además del fomento de la confianza para con la comunicación padres-hijos.

  • Debes hacerle sentir lo que en realidad vale, que aprenda a apreciar lo que es y a diferenciar de lo que no es.
  • Aconséjalo para que aborde la situación de la mejor manera: pídele que no crea en todo lo ofensivo y mal calificativo que le digan, que reaccione con calma y que no responda a las provocaciones.
  • Dile que se aparte de las redes sociales por una temporada      , además de que depure sus perfiles de los victimarios y que cambie sus contraseñas, incluso podrías sugerirle volver a empezar creando otros perfiles y borrando todos aquellos donde sufría el acoso, pero guardando pruebas por futuros inconvenientes. Éstas últimas puedes conservarlas tú y no tu hijo.
  • En el peor de los casos, si el victimario insiste en seguir acosando, es necesario tomar medidas drásticas, denunciando y mostrando las pruebas para proceder a métodos que permitan a tu hijo y al victimario reformar sus vidas, pues el
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  • victimario a la vez es o fue una victima más.

 

 

  •  Por René Mondragón
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  • MÁS ALLÁ
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  •             Yendo un poco más lejos del galimatías provocado por la visita de Trump a México y la fragilidad mexicana en el evento, este aprendiz de escribano hace eco de la espléndida entrega de Federico Reyes Heroles (Excelsior 30 de Agosto 2016), porque, tanto la visita como el contexto en el que arribamos a un IV informe de gobierno, dicen mucho de lo que sucede en nuestro país.
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  •             Más allá de que los escenarios son terriblemente complejos, porque no logramos crecer, no existe un clima de seguridad y estabilidad que facilite las inversiones y generación de nuevos empleos; de un modelo fiscal que invita a la informalidad, lo que enerva a la ciudadanía son dos temas: impunidad y corrupción. Lo curioso es que, efectivamente, el consumo sí ha crecido, como lo demuestran los números de Wal Mart, o la venta de autos, por ejemplo.
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  • EL MALESTAR
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  •             La urticaria que proyecta nuestra gente tiene varias causales: los escándalos, la pérdida de brújula, el castigo y la amenaza para unos y las prebendas y concesiones para otros; la falta de una educación que impulse la competitividad de niños y jóvenes, y la inmensa verborrea del oficialismo asegurando que estamos igual que Finlandia. Y ahora, agregar dos temas: ¿De dónde sacaron a los chavos que “platicarán” con el presidente?, y la otra, ¿ustedes creen que vendrá Hilary Clinton antes del ocho de noviembre?
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  •             Todo este coctel permite deducir que la estrategia de los asesores presidenciales no resultó tan certera. Si observamos, el mandatario anda por todas partes, inaugura cosas en el norte, discursos y reuniones en el centro del país, firma convenios de cualquier cosa en el sureste. Sin duda, trabaja fuerte. Pero, surge una pregunta forzosa: ¿A qué hora trabaja? ¿A qué hora piensa, a qué hora está con los hijos, a qué hora estudia, a qué hora lee, a qué hora reza? Pareciera que no hay  mucho espacio en la agenda para todo esto. La actividad es febril y eventualmente poco eficaz.
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  • CLIMA REFRACTARIO
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  •             Como dice don Federico Reyes H. hay una sociedad refractaria a las buenas noticias que “cuenta mucho”, que se repiten incesantemente, pero que no logran penetrar y por tanto, son rechazadas.
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  •             ¿Algunas de mis hermosas lectoras y amables lectores creerá que alguna vez Aurelio Nuño hablará mal de la educación que reciben los niños y los jóvenes mexicanos? ¿Alguien creería que Rosario Robles aceptaría que sus programas son meramente asistencialistas y que no resuelven la pobreza? ¿Habrá algún mexicano que crea que el aumento a las gasolinas solo afecta a la gente de dinero?
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  •             ¿Quiénes son los únicos que dicen que estamos en Jauja? Precisamente los dueños de los programas. Es decir, nadie vende pan frío, ni pollo muerto frito. Solo que, elogio en boca propia, como dice el refrán, suele acabar en vituperio.
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  • EL GRAN PROBLEMA
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  •             Este aprendiz de amanuense recuerda un viejísimo cartón de Calderón indicando que al presidente nunca se le vería sacándose un moquito de la nariz, o fumando, o exprimiéndose un barro. El final del cartón decía: “Ojalá algún día nos lo presenten como un ser humano”
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  •             Y esa es, justamente, la otra cara del asunto. La administración del presidente Peña está acartonada, con tanto almidón, que cansa. Todo está tan coreografiado, tan ensayado, que en términos reales toda su comunicación se revierte y acaba por caer en la buchaca  de la creciente incredulidad ciudadana.
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  •             Para cualquier estudioso elemental del lenguaje no verbal, el significado de los mensajes presidenciales, de su imagen, de las gesticulaciones, del especial movimiento de sus manos y sus ojos, refleja lo mismo que la recitación a la bandera de los niños de primaria, que emplean expresiones que no alcanzan a digerir y hacen movimientos imitados a los profesores.
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  •             La conversación con los jóvenes, a puerta cerrada y transmitida por internet, lejos de clarificar que el presidente se arroja al ruedo y arrima el alma para quienes embisten, propicia la sensación de que persiste temor, fragilidad, dubitación. La misma percepción del mensaje leído con Trump. El texto fue bueno, republicano, pero dejó la sensación de que faltó algo.
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  •             El cuarto informe presidencial no puede dejar espacios para la autofagia. No puede darse el lujo de que las acciones buenas se reviertan porque “algo pasó”. Todavía es tiempo.

 

 

 

Es tiempo de misericordia

Mons. Felipe ARIZMENDI ESQUIVEL, Obispo de San Cristóbal de Las Casas

VER

He participado en el Jubileo Continental del Año de la Misericordia, en Bogotá, con representantes de todos los países de nuestro Continente. Además de reflexionar sobre la centralidad de la misericordia en nuestra fe cristiana, compartimos muchas experiencias de lo que se ha hecho y se está haciendo en nuestra América como expresión de esta virtud. Por grupos, visitamos más de 20 obras de misericordia que ha promovido y sostiene la arquidiócesis de Bogotá. A mi grupo nos tocó convivir con contagiados de VIH y SIDA, en dos sedes que atiende la Congregación Eudista, con adultos y con niños. Algunos tienen varios años en tratamiento, y llevan una vida casi normal; otros están recién llegados y se nota en ellos el efecto de la enfermedad. Sin embargo, todos expresan cómo el cariño y el buen trato que reciben les ha sostenido en la lucha por la vida y en la esperanza. Uno dijo: Ya hay curación para nuestra enfermedad: es el amor-amor… Dicen que lo que les sostiene es el amor que se les da, junto con el tratamiento médico, psicológico y espiritual.

En estos días, se firmaron los acuerdos de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano. Estuvo con nosotros el Presidente del país y nos externó su entusiasmo por este hecho de tanta trascendencia, que todos celebramos. Después de más de cincuenta años y cientos de miles de muertos, heridos y desplazados por esta guerra interna, se avizora una nueva época para Colombia. Sin embargo, se hará un referéndum el 2 de octubre, para que el pueblo diga si acepta estos acuerdos o los rechaza. Muchos colombianos están inconformes, porque fueron víctimas de los guerrilleros, quienes les secuestraron y asesinaron familiares, les destruyeron sus bienes, y no ven con buenos ojos que ahora se les concedan unos beneficios económicos, sociales, políticos y penales que no les parecen justos. El episcopado local está trabajando por lograr una reconciliación nacional, que ha de pasar por que se cumpla la justicia y los crímenes no queden impunes, pero también por dar el paso al perdón y a la misericordia; sin esto, la sola justicia no trae la unidad que tanto se anhela.

El conflicto magisterial en México no se resuelve; al contrario, pareciera que las posturas se endurecen más. Es tiempo de pasar del solo reclamo de justicia, a muestras de misericordia de ambas partes. Misericordia del gobierno, para analizar y revisar aquellos artículos de la reforma educativa que se consideran injustos. Misericordia del magisterio, para dar clases a los niños, asumir los derechos de los padres de familia. Seguir su lucha, pero sin afectar a los alumnos.

PENSAR

El Papa Francisco nos envió un hermoso video-mensaje al inicio de nuestro Jubileo. Comparto algo de lo que nos dijo:

“Estamos insertos en una cultura fracturada, en una cultura que respira descarte. Vivimos en una sociedad que sangra y el costo de sus heridas normalmente lo terminan pagando los más indefensos. Pero es precisamente a esta sociedad, a esta cultura adonde el Señor nos envía. Nos envía e impulsa a llevar el bálsamo de «su» presencia. Nos envía con un solo programa: tratarnos con misericordia. Hacernos prójimos de esos miles de indefensos que caminan en nuestra amada tierra americana proponiendo un trato diferente. 

Hoy somos invitados especialmente a un trato de misericordia con el santo Pueblo fiel de Dios, con las personas que se acercan a nuestras comunidades, con sus heridas, dolores, llagas. A su vez, con la gente que no se acerca a nuestras comunidades y que anda herida por los caminos de la historia esperando recibir ese trato de misericordia.

Aprender a tratar con misericordia es aprender del Maestro a hacernos prójimos, sin miedo de aquellos que han sido descartados y que están «manchados» y marcados por el pecado. Aprender a dar la mano a aquel que está caído sin miedo a los comentarios. Todo trato que no sea misericordioso, por más justo que parezca, termina por convertirse en maltrato”.

ACTUAR

¿Qué estamos dispuestos a hacer cada quien, no sólo para ser justos, sino también para ser misericordiosos? ¿Qué puedes hacer por tantas personas que sufren y nadie les hace caso? ¿Qué obra de misericordia podría promover tu parroquia, tu grupo, tu organización, tu familia? ¿Eres capaz de perdonar, más allá de la justicia, a quien te ha dañado, como Dios te perdona a ti?

 

 

Unos contra otros, ¿por qué se ha perdido el respeto?

Por Mónica MUÑOZ

No cabe duda que los tiempos que vivimos han sobrepasado la imaginación del escritor más osado. Hace unos años nadie hubiera podido imaginar que las barreras de la comunicación se verían traspasadas por el invento de la televisión. Hoy es una realidad que las televisoras atraviesan graves problemas para mantener fiel al auditorio, sobre todo a las nuevas generaciones, que ya no se interesa por sus series, noticiarios y telenovelas.

Y no sólo en cuestión tecnológica. Lo más grave es que se están dejando atrás todo los valores por los que lucharon nuestros antepasados, como el amor a la patria, la honradez, la honestidad, la verdad y, sobre todo, el respeto. Si no, demos un rápido vistazo a las relaciones entre los jóvenes de ahora. Creen que tener un noviazgo implica sexo, porque no se les ha enseñado que es una etapa que antecede al matrimonio y que para conocer a la persona con la que se desea pasar el resto de la vida, debe existir un proceso de conocimiento profundo hasta llegar al convencimiento de que se trata de la persona indicada y no empezar por el final, sino ir paso a paso para evitar, hasta donde sea posible, un fracaso rotundo.
Respetar a la otra persona en su deseo de permanecer virgen hasta el matrimonio es una situación que parece anticuada y hasta se ridiculiza al que se atreve a expresarlo, los jóvenes tienen prisa por experimentar porque no se les ha dicho que son personas valiosas y no juguetes para satisfacer deseos egoístas. Tampoco han aprendido que deben respetarse y no permitir que nadie los use, ¿cómo, entonces, serán capaces de distinguir el daño que esas relaciones provocan a sus almas y vidas, en las que tendrán un vacío constante que nada podrá llenar, porque no podrán estar en paz mientras los ate el deseo sexual?

Y más aún. Los límites que naturalmente marcaban la diferencia de edades, se ha perdido. Es fácil para esos chicos mirar con desdén a los adultos, tutearlos y menospreciarlos por cualquier cosa, sea que no estén de acuerdo con ellos en temas cruciales como la familia y el matrimonio natural o se trate de nimiedades como el uso de un dispositivo móvil. Creen que merecen todo sin esfuerzo, tratando a sus padres como si fueran sus sirvientes, en lugar de agradecer los sacrificios que realizan para mantenerlos en un nivel de vida digno.

Y qué decir de los maestros y sus alumnos, antiguamente el educador era toda una autoridad moral debido a su profesión de ayudar a formar hombres y mujeres de bien, actualmente es visto sólo como una niñera que se hace cargo de los hijos ajenos mientras los papás trabajan y encuentran un espacio en su tiempo laboral para recogerlos y llevarlos a casa de los abuelos o quien se preste para cuidarlos el resto de la jornada. Por supuesto, esto genera graves carencias emocionales y educacionales, por una parte, porque los hijos pasan demasiado tiempo alejados de sus padres, que no pueden brindarles la atención necesaria para acompañarlos e inculcarles valores y corregirlos en sus fallos. Por otro, porque cuando por fin tienen oportunidad de descansar, aprovechan para realizar tareas domésticas atrasadas, olvidando lo más importante: la convivencia con sus hijos. Por esto, los niños son orillados a hacer lo que les venga en gana, y crecer sin la guía de sus progenitores.

Por eso no es de extrañar que las faltas de respeto estén a la orden del día y se reflejan en todos los ámbitos sociales: la casa, la escuela, el parque, el centro comercial, la calle y hasta la iglesia.
Eso me lleva a recordar lo que algunas personas han estado haciendo en últimos tiempos: entrar a profanar templos e interrumpir las celebraciones litúrgicas, cayendo en el sacrilegio, que es una falta de respeto hacia lo sagrado en grado máximo, todo porque lo que se predica no se acomoda a su manera torcida de pensar, pues nada de bueno puede tener una ideología que lleva a atacar a quien piensa distinto. Hace unos días, cobardemente fueron rayadas las paredes de la arquidiócesis de México, mientras unos personajes disfrazados de manera ofensiva se ocultaban detrás de máscaras y maquillaje grotescos para vociferar consignas contra los representantes de la Iglesia católica, todo porque se oponen a los matrimonios homosexuales. ¿Cómo pueden exigir respeto quienes desconocen hasta el significado de la palabra? Y con mayor razón traspasan los límites de la decencia para arremeter contra quienes desean preservar la santidad de la unión entre hombre y mujer. Basta citar el primer libro de la Biblia: “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó. Dios los bendijo, diciéndoles: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla’.” (Gén 1,27-28)
Por supuesto, eso no significa nada para quienes, neciamente, se obstinan en negar que los hijos son fruto del amor entre un hombre y una mujer que libremente se han comprometido a educarlos, mantenerlos y formarlos en la fe y valores para transformarlos en seres humanos útiles para la sociedad. Pero los oscuros intereses de quienes quieren implantar la ideología de género no contaban con que los padres de familia que entienden los efectos nocivos que se desatarían si se llegara a aprobar en nuestro país, despertarían y se han organizado para manifestar, de manera pacífica, su rechazo a la iniciativa de reforma del artículo cuarto constitucional que ha enviado el presidente a la cámara de diputados. México reacciona y no se trata de oponerse a los hermanos, ni de estar unos contra otros, sino de defender la familia natural, célula de la sociedad.

Ojalá entendamos que el respeto se refiere a considerar digno al otro y tolerar lo que no nos gusta, por la simple razón de que todos somos diferentes y tenemos los mismos derechos a expresarnos y manifestar nuestras ideas, sin dañar a los demás y sin que nosotros seamos objeto de injurias. Dios nos ayude para recuperar la paz de nuestra patria.

 

 

La familia está muy atacada en nuestros días, ¿qué podemos hacer?

Silvia del Valle Márquez

Última actualización: 01 Septiembre 201

Es una realidad que la familia está sufriendo grandes ataques y que nosotros pocas veces podemos defendernos, pero es necesario ponernos las pilas y decidirnos a defender los valores y principios en los que queremos educar a nuestros hijos. 

Algunos de los favores que están atacando a nuestras familias son: 

• La ideología de género que busca acabar con el concepto del matrimonio, de persona y de familia.

• El aborto que busca matar a como dé lugar a miles de bebés inocentes y acabar así con una buena parte de la población de nuestro país.

• Los matrimonios igualitarios que buscan hacer natural lo que es antinatural e incomprensible provocando en nuestros hijos una conciencia laxa que todo le parezca bueno.

• Los vicios como el alcoholismo y la drogadicción que buscan esclavizar a nuestros hijos y mantenerlos adormecidos. 

• La pornografía que busca convertir a la persona en un objeto de compra y venta de cualquier clase de productos.

• El relativismo que lleva a pensar que nada es malo ni bueno, solo importa lo que tu conciencia te diga, es decir, no hay verdades absolutas, todo depende de cómo veamos las cosas.

• El modernismo que lleva a querer ir con todas las corrientes nuevas que van saliendo a la luz y que la mayoría de las veces atentan contra la dignidad de la persona.

• Y el materialismo que lleva a querer tener y tener a costa de lo que sea, disminuyendo a las personas a simples máquinas de trabajo o a objetos de lucro. 

 

Pero, ¿qué podemos hacer para defender a nuestra familia de estos ataques? Aquí te dejo mis 5 tips. 

Primero. Tu familia es lo más importante

Cuando ponemos a la familia en primer lugar provocamos que todo lo que hagamos sea por generosidad, es decir, el motivo de todas nuestras acciones es el bienestar de nuestra familia. Con esto logramos erradicar el materialismo y el egocentrismo.

Claro que es muy válido tener sueños y aspiraciones de un desarrollo personal pero debemos poner siempre antes el bienestar de la familia para que sea como nuestro regulador y nos ayude a tener un límite muy claro, ya que si para lograr el éxito profesional debemos sacrificar la vida familiar, tendremos siempre presente que no vale la pena porque nuestra familia es primero. 

Segundo. Valemos por lo que somos, no por lo que tenemos

En este sentido, debemos hacer conciencia en nosotros mismos y en nuestros hijos de que las marcas y los objetos de moda pasan a un segundo término y lo más importante es nuestra salud y bienestar familiar.

Es importante que nuestros hijos sepan valorar más el que papá y mamá estén presentes en casa y atentos de su desarrollo físico, intelectual y espiritual que estar al último grito de la moda o que tener la última versión de computadora que va saliendo. 

Tercero. Pon tu felicidad en las cosas que no se acaban

Si enséñanos a nuestros hijos a poner su felicidad en lo que verdaderamente vale la pena, lo que no se acaba, lo que nos llena y nos hace más auténticos, no tendrán que sufrir si por alguna razón pierden sus bienes materiales.

Cuando logramos ser felices a pesar de lo que tenemos y a pesar de los problemas estamos blindando nuestra familia de los ataques del mundo materialista y modernista porque no tendrán la necesidad de estar a la moda o de tener la aceptación de los demás para ser felices. 

Cuarto. Siempre a favor de la vida

Es importante que como familia estemos a favor de la vida en todo momento. Por eso es bueno educar a nuestros hijos en el respeto de la vida, de su cuerpo y también el respeto de la vida de los demás. 

Esto implica además que respeten al máximo tanto la vida que comienza, como la vida hasta su terminación natural con todo lo que esto implica, sufrimientos y alegrías. 

Y Quinto. Padres cercanos a pesar de la distancia y el tiempo

Esto no significa que estemos con nuestros hijos todo el día y que los asfixiemos, pero si quiere decir que debemos estar atentos y enterados de lo que les pasa a nuestros hijos.

Debemos conocerlos al máximo y observarlos para detectar cuando haya algún cambio de actitud o aumente su irritabilidad.  Todo esto puede ser síntoma de algún problema mayor que si se atiende a tiempo puede tener una solución sencilla pero, si no lo detectamos a tiempo puede ser algo muy grave en la vida de nuestros hijos y en la vida familiar.

Debemos tener claro que somos los guardianes de nuestra familia y por eso debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para defenderla y protegerla de los ataques que está sufriendo y además llenarla de amor y atenciones para que pueda resistir tales ataques. 

Que no nos dé pena decir que estamos a favor de la vida y de la familia natural y que la defendemos y damos testimonio de todo esto con nuestra forma de vida.

 

 

Los videojuegos mejoran los resultados académicos

Los videojuegos han tenido muchos detractores hasta el punto de considerarlos los causantes de trastornos mentales entre los jóvenes y de incitar a la violencia.

Sin embargo, un estudio elaborado por la Universidad RMIT de Australia, afirma todo lo contrario. Los resultados de la investigación aseguran que aquellos jóvenes que dedican su tiempo de manera regular a entretenerse con videojuegos obtienen mejores calificaciones en la escuela que quienes no juegan.

"Muchos juegos requieren mucha estrategia, resolución de problemas, establecimiento de objetivos y práctica regular para conseguir mayores habilidades. Esta mentalidad está estrechamente relacionada con los logros y el aprendizaje", se lee en el estudio.

Sin embargo, las conclusiones muestran que los daños que originan las redes sociales incide de manera patente con peores calificaciones en los estudios.

Más concretamente, aquellos adolescentes usuarios de Twitter o Facebook pueden obtener hasta 20 puntos menos en un examen de matemáticas que quienes no las utilizan.

Por otra parte, un móvil, la realidad virtual y los personajes de un juego con más de 20 años de vida han sido la fórmula perfecta para convertir a la app Pokémon Go en un auténtico fenómeno en todo el mundo.

La obsesión por atrapar a los personajes que se esconden por la geografía global ha generado Pokékedadas en numerosas ciudades y una enorme oportunidad para las marcas que tienen en este juego el mejor escaparate.

De hecho, el rápido éxito de la app ha generado una gran preocupación en el mercado móvil pues, los Pokémones atraen toda la atención de los usuarios dejando de lado otras aplicaciones.

Pero, la fiebre Pokémon podría estar comenzando a desaparecer, así lo muestran los últimos datos de Sensor Tower, SurveyMonkey y Apptopia, sobre el número de usuarios diarios, el engagement, descargas y tiempo invertido. Ha tenido una caída notable de usuarios en todo el mundo ya que han pasado de 45 millones a 30 millones,

Al mismo tiempo, las tendencias de búsquedas de Google muestran que el declive de uso y engagement va acompañado de un menor interés en la realidad aumentada aunque sigue creciendo la curiosidad por la realidad virtual.

Clemente Ferrer

Presidente del Instituto Europeo de Marketing

 

¿Se mueve Europa?

En Ventotene,  a bordo del Garibaldi, se reunieron Merkel, Hollande y Renzi. Dice Renzi que se trata de los tres grandes de la Unión Europea (UE). A falta de Gran Bretaña, los países más pobladas de la UE preparan la Cumbre de Bratislava que se celebrará el próximo 16 de septiembre. Después, vendrá la reunión de Atenas, el próximo 9, en la que se reunirán los países del Sur con Francia incluida.
 
Bienvenidas sean las cumbres y las minicumbres si en ellas se discute seriamente sobre una Europa sin Gran Bretaña, el futuro de los jóvenes, la seguridad y el crecimiento económico. Sin embargo, la agenda Europea debe incluir otras cuestiones de tanta urgencia y gravedad como las citadas. En esta ocasión ha sido Ángela Merkel quien sigue empeñada en que Europa ponga en su agenda el desafío de la cooperación y la crisis migratoria. Los problemas de Europa no son solo internos, porque en este mundo globalizado, lo local y lo global ya no pueden disociarse. Si lo local permite tener los pies en el suelo, lo global corrige la mezquindad.
 
Juan García.

 

 

Enalteciendo el suicidio asistido
 
La postura, que insiste en el sacrosanto derecho de cada cual a decidir sobre su existencia ha recibido tal respaldo social y gubernamental en los últimos años, que la legalización del suicidio asistido o el ‘derecho a morir’ en algunos países occidentales es ya una triste realidad.
 
Este posicionamiento no es inocente. Porque presentar el suicidio como algo que está más allá de cualquier crítica moral, contribuye a normalizarlo.
 
En este sentido, me atrevo a incluir una cita de Chesterton, que decía:
“El hombre que mata a un hombre, mata a un hombre; el hombre que se mata a sí mismo, mata a todos los hombres, porque -en lo que de él depende- elimina a todo el mundo”.
 
Por eso digo que el caso de Betsy Davis, la norteamericana que decidió invitar a sus amigos a un fin de semana en su finca para pasar con ellos las últimas horas antes de tomar una dosis mortal de fármacos, me provoca respeto y solidaridad: a saber lo que esa mujer sufría, por lo que ha pasado, cuánto ha padecido. Pero a la vez me atrevo a decir que el suicidio (analizado así, en general) es una equivocación. Un fracaso de una sociedad que no ama suficientemente la vida. O que no la ama en su totalidad, con sus luces y sus sombras.
 
En cualquier caso, nunca entenderé esos reportajes idealizadores que presentan algo tan doloroso, traumático e inhumano como un suicidio bajo un velo de romanticismo y simpatía, casi de ensueño. Hace muy poco daban por tv un reportaje sobre una atleta paralímpica belga, medalla de oro, que ha pedido el suicidio asistido cuando acaben su actuación el los próximos juegos paralímpicos. Esto me escama. No solo por el suicidio sino por como lo presentaban y lo enaltecían.
 
Lluis Esquena Romaguera

 

 

“La alegría del amor” y la educación sexual
 
 
Estamos a punto de iniciar el curso escolar, aunque con algunas irregularidades en ciertas regiones del país, por la resistencia de unos maestros a la reforma educativa. Por otro lado, ha habido padres de familia que han expresado su inconformidad con los contenidos de educación sexual en los libros de texto obligatorios, porque los consideran inadecuados.
 
En este sentido, el Papa Francisco, en su Exhortación La alegría del amor, dice: “El Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de una positiva y prudente educación sexual que llegue a los niños y adolescentes conforme avanza su edad y teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica. Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío. El impulso sexual puede ser cultivado en un camino de autoconocimiento y en el desarrollo de una capacidad de autodominio” (280).
 
“La educación sexual brinda información, pero sin olvidar que los niños y los jóvenes no han alcanzado una madurez plena. La información debe llegar en el momento apropiado y de una manera adecuada a la etapa que viven. No sirve saturarlos de datos sin el desarrollo de un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad” (281).
 
“Con frecuencia la educación sexual se concentra en la invitación a “cuidarse”, procurando un “sexo seguro”. Es irresponsable toda invitación a los adolescentes a que jueguen con sus cuerpos y deseos, como si tuvieran la madurez, los valores, el compromiso mutuo y los objetivos propios del matrimonio” (283).  Pienso que estas palabras son muy acertadas y los padres deben corregir los excesos que se puedan transmitir desde la escuela.
 
Jesús Martínez Madrid

 

 PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES 124

Sobre comunismo socialismo capitalismo y los idiotas de siempre: A estos infelices ignorantes para callarlos, no hay más que decirles, cómo está Corea del Norte y la del Sur; Cuba o Puerto Rico, Siria o Jordania y finalmente como acabó Rusia… ahora siguen teniendo un zar, han recuperado la bandera zarista y allí siguen imperando "los señores de vidas y haciendas y la iglesia ortodoxa… de Venezuela mejor ni hablar, por no tener no tienen ni papel higiénico… díganme estos idiotas donde entró el progresismo del que tanto cacarean… No es que yo esté a favor del capitalismo salvaje, que por cierto hoy no está en Occidente, sino EN LA COMUNISTA CHINA… AQUÍ AUNQUE VAMOS MUY MAL, aún se come y vas a una consulta médica estatal y te atienden y si lo necesitas te hospitalizan y tratan de curarte y todo GRATUITAMENTE… ¿qué se puede mejorar? ¡Claro que sí! Pero que lo mejoren socialistas y comunistas; vean la historia y analicen sin partidismo alguno, que es como yo lo hago. (Debatiendo en un foro el 10-06-2016)

DISCUTIENDO SOBRE EL FIN DEL PLANETA Y LA SOCIEDAD HUMANA QUE LO HABITA: Yo pienso que no está todo en los extremos que ponen… Ni el planeta está acabado ni agotados sus recursos, aún se tiran muchísimos millones de toneladas de alimentos y de materias primas reutilizables. Creo que lo que no se ha hecho aún es EDUCAR BIEN EDUCADA A LA ESPECIE HUMANA; POR TANTO HAY QUE INICIAR ESA EDUCACIÓN, PARA COLABORAR CADA CUAL EN EL SANEAMIENTO DE SU PROPIO ENTORNO. Y EL ORDENAMIENTO DE SU PROPIA VIDA; o sea enseñar lo necesario y útil y prescindir de tantas necesidades-vicio como nos han impuesto para seguir EN UN CONSUMO IMPOSIBLE.

   Hace ya mucho tiempo que inventé una metáfora que sigue vigente… "EL INMENSO MAR ESTA LLENO SÓLO DE MINÚSCULAS GOTAS DE AGUA… EMPIEZA A PONER LAS TUYAS”… quejarse y darse por derrotado es solo de cobardes y carentes de inteligencia. (En un foro el 12-06-2016)

EN EL MISMO FORO: AnxelKoldo escribió: El Carrascal es otro político de ultra-derecha, conservador y franquista. Otro de los aguiluchos del régimen.

Mi respuesta inmediata: País de ceporros y analfabestias, aquí todo el que destaca en inteligencia y lógica deductiva, para estos es un facha, un nazi, un franquista, o cosas así… merecerían todos estos un "corea del norte, un Siria actual, una Venezuela actual, o cosas así, a ver si cambiaban el disco rayado que tienen metido en los sesos"… lo que me extraña es que no los califiquen de "stalinistas, berianos (de Beria), maoistas y otros muchos angelitos que andaron por el mundo igual que Franco, Hitler o Mussolini; aquí se acabará en otras trincheras y otras escabechinas, país de desgraciados, que no saben respetar al contrario… lo prefieren muerto o preso"… Y LUEGO GRITAN A GRITO PELADO ¡¡¡ LIBERTAD !!! SIN PUTA IDEA DE QUE ES ESO. (En un foro 13-06-2016)

ACLARANDO CONCEPTOS NO PIDIENDO DISCULPAS: Un lector me dice: “Podría ser que algunos de los foristas que pululan por este foro aprecien en sus escritos alguna especie de ''estrecha colaboración'' por parte suya con algún partido (..) ??”

Mi respuesta: Gracias por su felicitación onomástica. En cuanto a lo que aconseja se lo resumo así… "el que tonto va a la mili, tonto viene de ella"; algunos también nacen brutos y mueren brutos, y en cuanto al intelectual, como también somos de carne y hueso hay veces que "tiramos por enmedio" (como hacía Camilo José Cela) y cuando se nos hinchan los cojones, agarramos "el látigo literario y zurriagamos al que se tercie", recuerde que es el propio Cristo que en nada menos que el mayor templo judío, azota a aquellos banqueros que comerciaban al pie del altar. En fin valóreme como quiera que yo soy yo y seguiré siéndolo, espero que como el vino de calidad, que con los años mejoró. saludos

Y sí colaboro con un partido, se trata del ANGARFUENTISTA DEL QUE SOY PRESIDENTE, ÚNICO SOCIO Y TENGO CERRADA LA ADMISIÓN DE NUEVOS, SOY POR TANTO UN GRAN DICTADOR, PERO DE MÍ MISMO. (En el mismo foro citado arriba)

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php