Las Noticias de hoy 20 Diciembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 20 de diciembre de 2018    

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 19 de diciembre de 2018 – Catequesis del Papa

Papa Francisco: “Navidad significa acoger en la tierra las sorpresas del Cielo”

LA VOCACIÓN DE MARÍA. NUESTRA VOCACIÓN: Francisco Fernandez Carbajal

“Nuestra tendencia al egoísmo no muere”: San Josemaria

Mensaje de Navidad del Prelado

La figura histórica de Jesús: B. Estrada

Oración para rezar en familia ante el belén en Nochebuena

Batido de Navidad: Javier López

Mons. Felipe Arizmendi: “Por un mayor liderazgo femenino”

Ciencia en crisis: bebés modificados genéticamente: Luis Fernando Valdés

Navidad, ¿para quién es la fiesta?: Silvia del Valle Márquez

Jesús en el tiempo: Jesús Ortiz López

La amistad, el remedio: Ángel Cabrero Ugarte

Un relato judío: Rebeca Reynaud

EVALUAR LA EDUCACIÓN: ¿POR QUÉ EL PÁNICO?: René Mondragón

AUTÓNOMO Y MÓVIL, EL INDIVIDUO DE MAÑANA: Dr. Hugo SALINAS

Al enfoque de las fiestas de Noël, con gusto mucho, le envío mi interpretación de Medianoche cristiana  !: Guy CREQUIE

De la humildad a la magnificencia: Plinio Corrêa de Oliveira

Navidad 2018: Josefa Romo

En la Misa se unen el tiempo y la eternidad.: Jesús D Mez Madrid

Más dinero en el aborto que en ayudar a madres embarazadas: Jesús Domingo Martínez

MEMORIA HISTÓRICA Y LO QUE SE PRETENDIÓ Y PRETENDE: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Audiencia general, 19 de diciembre de 2018 – Catequesis del Papa

¿Qué Navidad le gustaría a Dios?

diciembre 19, 2018 17:04Rosa Die AlcoleaAudiencia General

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-3-401x533.jpeg(ZENIT – 19 dic. 2018).- “Navidad es preferir la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo”, ha subrayado el Papa Francisco en la catequesis ofrecida hoy en la audiencia general, este miércoles, 19 de diciembre de 2018.

La audiencia general se ha celebrado a las 9:30 horas en el Aula Pablo VI, donde el Santo Padre Francisco ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo, que han querido felicitarle su 82 cumpleaños –celebrado el 17 de diciembre– con canciones, regalos y tartas.

Navidad: las sorpresas que le gustan a Dios (Pasaje bíblico: Evangelio según san Juan 1 9-1q), ha sido el tema de la catequesis que ha pronunciado hoy el Santo Padre.

“¿Qué Navidad le gustaría a Dios? ¿Qué regalos y qué sorpresas?”, ha preguntado Francisco. “La sorpresa más grande es en Nochebuena: el Altísimo es un niño pequeño”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-7-366x275.jpegCelebrar la Navidad, es “dar la bienvenida a las sorpresas del Cielo en la tierra”, ha asegurado. “No se puede vivir ‘tierra, tierra’, cuando el Cielo trae sus noticias al mundo. La Navidad inaugura una nueva era, donde la vida no se planifica, sino que se da; donde ya no se vive para uno mismo, según los propios gustos, sino para Dios y con Dios”.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo. Como de costumbre, la audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

RD

A continuación, ofrecemos la catequesis completa del Papa Francisco, pronunciada en la audiencia general:

***

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Papa-1-1-366x275.jpegDentro de seis días será Navidad. Árboles, decoraciones y luces por todas partes recuerdan que también este año será una fiesta. La máquina publicitaria invita a intercambiar siempre nuevos regalos para sorprenderse. Pero, me pregunto ¿es esta la fiesta que agrada a Dios? ¿Qué Navidad le gustaría, qué regalos y qué sorpresas?

Observemos la primera Navidad de la historia para descubrir los gustos de Dios. Esa primera Navidad de la historia estuvo llena de sorpresas. Comenzamos con María, que era la esposa prometida de José: llega el ángel y cambia su vida. De virgen será madre. Seguimos con José, llamado a ser el padre de un niño sin generarlo. Un hijo que, -golpe de efecto-, llega en el momento menos indicado, es decir, cuando María y José estaban prometidos y, de acuerdo con la Ley, no podían cohabitar. Ante el escándalo, el https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-1-366x275.jpegsentido común de la época invitaba a José a repudiar a María y salvar así su buena reputación, pero él, si bien tuviera derecho, sorprende: para no hacer daño a María piensa despedirla en secreto, a costa de perder su reputación. Luego, otra sorpresa: Dios en un sueño cambia sus planes y le pide que tome a María con él.  Una vez nacido Jesús, cuando tenía sus proyectos para la familia, otra vez en sueños le dicen que se levante y vaya a Egipto. En resumen, la Navidad trae cambios inesperados de  vida. Y si queremos vivir la Navidad, tenemos que abrir el corazón y estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Belen-2-413x275.jpgPero cuando llega la sorpresa más grande es en Nochebuena: el Altísimo es un niño pequeño. La Palabra divina es un infante, que significa literalmente “incapaz de hablar”. Y la palabra divina se volvió incapaz de hablar. Para recibir al Salvador no están las autoridades de la época, o del lugar, o los embajadores: no, son simples pastores que, sorprendidos por los ángeles mientras trabajaban de noche, acuden sin demora. ¿Quién lo habría esperado? La Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o mejor dicho, es celebrar a un Dios inédito, que cambia nuestra lógica y nuestras expectativas.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Papa-3-366x275.jpegCelebrar la Navidad, es, entonces, dar la bienvenida a las sorpresas del Cielo en la tierra. No se puede vivir “tierra, tierra”, cuando el Cielo trae sus noticias al mundo. La Navidad inaugura una nueva era, donde la vida no se planifica, sino que se da; donde ya no se vive para uno mismo, según los propios gustos, sino para Dios y con Dios, porque desde Navidad Dios es el Dios con nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros. Vivir la Navidad es dejarse sacudir por su sorprendente novedad. La Navidad de Jesús no ofrece el calor seguro de la chimenea, sino el escalofrío divino que sacude la historia. La Navidad es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la simplicidad sobre la abundancia, del silencio sobre el alboroto, de la oración sobre “mi tiempo”, de Dios sobre mi “yo”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-6-366x275.jpegCelebrar la Navidad es hacer como Jesús, venido para nosotros, los necesitados, y bajar hacia aquellos que nos necesitan. Es hacer como María: fiarse, dócil a Dios, incluso sin entender lo que Él hará. Celebrar la Navidad es hacer como José: levantarse para realizar lo que Dios quiere, incluso si no está de acuerdo con nuestros planes. San José es sorprendente: nunca habla en el Evangelio: no hay una sola palabra de José en el Evangelio; y el Señor le habla en silencio, le habla precisamente en sueños. Navidad es preferir la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo. Si sabemos estar en silencio frente al Belén, la Navidad será una sorpresa para nosotros, no algo que ya hayamos visto. Estar en silencio ante el Belén: esta es la invitación para Navidad. Tómate algo de tiempo, ponte delante del Belén y permanece en silencio. Y sentirás, verás la sorpresa.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Papa-2-1-366x275.jpegDesgraciadamente, sin embargo, nos podemos equivocar de fiesta, y prefiere las cosas usuales de la tierra a las novedades del Cielo. Si la Navidad es solo una buena fiesta tradicional, donde nosotros y no Él estamos en el centro, será una oportunidad perdida. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad! No dejemos de lado al Festejado, como entonces, cuando “vino entre los suyos, y los suyos no le recibieron” (Jn 1,11). Desde el primer Evangelio de Adviento, el Señor nos ha puesto en guardia, pidiéndonos que no nos cargásemos con “libertinajes” y “preocupaciones de la vida” (Lc 21,34). Durante https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-2-366x275.jpegestos días se corre, tal vez como nunca durante el año. Pero así se hace lo contrario de lo que Jesús quiere. Culpamos a las muchas cosas que llenan los días, al mundo que va rápido. Y, sin embargo, Jesús no culpó al mundo, nos pidió que no nos dejásemos arrastrar, que velásemos en todo momento rezando (cfr. v. 36).

He aquí, será Navidad si, como José, daremos espacio al silencio; si, como María, diremos “aquí estoy ” a Dios; si, como Jesús, estaremos cerca de los que están solos, si, como los pastores, dejaremos nuestros recintos para estar con Jesús. Será Navidad, si encontramos la luz en la pobre gruta de Belén. No será Navidad si buscamos el resplandor del mundo, si nos llenamos de regalos, comidas y cenas, pero no ayudamos al menos a un pobre, que se parece a Dios, porque en Navidad Dios vino pobre.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Audiencia-5-366x275.jpegQueridos hermanos y hermanas, ¡os deseo una Feliz Navidad, una Navidad rica en las sorpresas de Jesús! Pueden parecer sorpresas incómodas, pero son los gustos de Dios. Si los hacemos nuestros, nos daremos a nosotros mismos una sorpresa maravillosa. Cada uno de nosotros tiene escondida en el corazón la capacidad de sorprenderse. Dejémonos sorprender por Jesús en esta Navidad.

© Librería Editorial Vati

 

Papa Francisco: “Navidad significa acoger en la tierra las sorpresas del Cielo”

Resumen de la catequesis en castellano

diciembre 19, 2018 12:50Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 19 dic. 2018).- “Procuremos no mundanizar la Navidad, ni convertirla en una bonita fiesta tradicional pero centrada en nosotros y no en Jesús”, es el corazón del mensaje que ha dejado el Papa Francisco en la audiencia general, este miércoles, 19 de diciembre de 2018.

“Acoger las sorpresas” es el consejo que da el Santo Padre. “Navidad significa acoger en la tierra las sorpresas del Cielo y celebrar a un Dios que revoluciona nuestras lógicas humanas”.

En este sentido, Francisco exhorta a mirar a Jesús, quien da sentido a esta fiesta: “Vivir la Navidad es entender que la vida no se programa sino que se da, que no podemos vivir para nosotros mismos sino para Dios, que descendió hasta nosotros para ayudarnos”.

Dedicar tiempo al silencio

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/12/Papa-2-440x275.jpeg“Celebraremos la Navidad si sabemos dedicar tiempo al silencio, como hizo José” ha asegurado el Papa. Si le decimos a Dios “aquí estoy”, como María, también es fundamental en esta fiesta, según el Pontífice.

Salir de nosotros mismos “para ir al encuentro de Jesús, como los pastores” es el verdadero sentido de la celebración navideña. Por ello, celebraremos la Navidad, continúa el Papa, “si no nos dejamos cegar por el brillo de luces artificiales, de regalos y comidas, y en cambio ayudamos a alguien que pasa necesidad, porque Dios se hizo pobre en Navidad”.

Sorpresas

El Evangelio nos habla “de las sorpresas” y “cambios de vida” que trajo consigo aquella primera Navidad de la historia, cómo la llegada de Dios “cambió de manera radical los planes de María y José”, ha recordado el Santo Padre en el resumen de su catequesis en lengua española.

Y la sorpresa más grande llega en la noche de Navidad, cuando el Altísimo aparece como un niño pequeño, reconocido solo por unos sencillos pastores, ha explicado.

 

LA VOCACIÓN DE MARÍA. NUESTRA VOCACIÓN

— La Virgen, elegida desde la eternidad.

— Nuestra vocación. Correspondencia.

— Imitar a la Virgen en su espíritu de servicio a los demás.

I. Estamos ya muy próximos a la Navidad. Ahora va a cumplirse la profecía de Isaías: Una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y se llamará Emmanuel, que significa «Dios con nosotros»1.

El pueblo hebreo estaba familiarizado con las profecías que señalaban a la descendencia de Jacob, a través de David, como portadora de las promesas mesiánicas. Pero no podía imaginar tanto: el Mesías iba a ser el mismo Dios hecho hombre.

Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer2. Y esta mujer, elegida y predestinada desde toda la eternidad para ser la Madre del Salvador, había consagrado a Dios su virginidad, renunciando al honor de contar entre su descendencia directa al Mesías. Desde la eternidad fui yo predestinada –dice el libro de los Proverbios, prefigurando ya a Nuestra Señora–, desde los orígenes, antes que la tierra fuese3.

Son muchos los frutos que podemos obtener en estos días con el trato y amor a la Virgen. Ella misma nos dice: Como vid eché hermosos sarmientos y mis flores dieron sabrosos y ricos frutos. Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza.

Venid a mí cuantos deseáis y saciaos de mis frutos. Porque recordarme es más dulce que la miel, y poseerme, más rico que el panal de miel4.

María aparece como la Madre virginal del Mesías, que dará todo su amor a Jesús, con un corazón indiviso, como prototipo de la entrega que el Señor pedirá a muchos.

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió al Arcángel Gabriel a Nazaret, donde vivía la Virgen. La piedad popular presenta a María recogida en oración mientras escucha, atentísima, el designio de Dios sobre Ella, su vocación: Dios te salve, llena de gracia, le dice el Ángel...5 como leemos en el Evangelio de la Misa de hoy.

Y la Virgen da su pleno asentimiento a la voluntad divina: Hágase en mí según tu palabra6. Desde ese momento acepta y comienza a realizar su vocación; consiste esta vocación en ser Madre de Dios y Madre de los hombres.

El centro de la humanidad, sin saberlo, se encuentra en la pequeña ciudad de Nazaret. Allí está la mujer más amada de Dios, Aquella que es también la más amada del mundo, la más invocada de todos los tiempos. En la intimidad de nuestro corazón, ahora, en nuestra oración personal, le decimos: ¡Madre! ¡Bendita eres entre todas las mujeres!

En función de su Maternidad, fue rodeada de todas las gracias y privilegios que la hicieron digna morada del Altísimo. Dios escogió a su Madre y puso en Ella todo su Amor y su Poder. No permitió que la rozara el pecado: ni el original, ni el personal. Fue concebida Inmaculada, sin mancha alguna. Y le concedió tantas gracias «que por debajo de Dios no se pudiera concebir mayor, y que nadie, fuera de Dios, pudiera alcanzar a comprender»7. Su dignidad es casi infinita.

Todos los privilegios y todas las gracias le fueron dadas para llevar a cabo su vocación. Como en toda persona, la vocación fue el momento central de su vida: Ella nació para ser Madre de Dios, escogida por la Trinidad Beatísima desde la eternidad.

También es Madre nuestra, y en estos días se lo queremos recordar muchas veces. Con una oración antigua, que hacemos nuestra, le podemos decir nosotros: Acuérdate, Virgen Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas de mí.

II. La vocación es también en cada uno de nosotros el punto central de nuestra vida. El eje sobre el que se organiza todo lo demás. Todo o casi todo depende de conocer y cumplir aquello que Dios nos pide.

Seguir y amar la propia vocación es lo más importante y lo más alegre de la vida. Pero a pesar de que la vocación es la llave que abre las puertas de la felicidad verdadera, hay quienes no quieren conocerla, prefieren hacer su propia voluntad en vez de la Voluntad de Dios, quedarse en una ignorancia culpable en vez de buscar con toda sinceridad el camino en que serán felices, alcanzarán con seguridad el Cielo y harán felices a otros muchos.

El Señor hace llamamientos particulares: también hoy. Nos necesita. Además, a todos nos llama con una vocación santa: una invitación a seguirle en una vida nueva cuyo secreto Él posee: si alguno quiere venir en pos de mí...8. Todos hemos recibido por el Bautismo una vocación para buscar a Dios en plenitud de amor. «Porque no es la vida corriente y ordinaria, la que vivimos entre los demás conciudadanos, nuestros iguales, algo chato y sin relieve. Es, precisamente en esas circunstancias, donde el Señor quiere que se santifique la inmensa mayoría de sus hijos.

»Es necesario repetir una y otra vez que Jesús no se dirigió a un grupo de privilegiados, sino que vino a revelarnos el amor universal de Dios. Todos los hombres son amados de Dios, de todos ellos espera amor. De todos, cualesquiera que sean sus condiciones personales, su posición social, su profesión u oficio. La vida corriente y ordinaria no es cosa de poco valor: todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo, que nos llama a identificarnos con Él, para realizar –en el lugar donde estamos– su misión divina.

»Dios nos llama a través de las incidencias de la vida de cada día, en el sufrimiento y en la alegría de las personas con las que convivimos, en los afanes humanos de nuestros compañeros, en las menudencias de la vida de familia. Dios nos llama también a través de los grandes problemas, conflictos y tareas que definen cada época histórica, atrayendo esfuerzos e ilusiones de gran parte de la humanidad»9.

La llamada del Señor a una mayor entrega nos urge, entre otras razones, porque la mies es mucha y los operarios pocos10. Y hay mieses que se pierden cada día porque no hay quien las recoja.

Hágase en mí según tu palabra, dice la Virgen11. Y la contemplamos radiante de alegría. Nosotros, mientras hacemos nuestra oración, nos podemos preguntar: ¿Busco a Dios en mi trabajo o en mi estudio, en mi familia, en la calle... en todo? ¿Soy audaz en el apostolado? ¿Quiere el Señor algo más de mí?

III. Ante la Voluntad de Dios, la Virgen tiene una sola respuesta: amarla. Al proclamarse la esclava del Señor, acepta sus designios sin limitación alguna. En la antigüedad, cuando está plenamente vigente la esclavitud, se valora en toda su fuerza y profundidad esta expresión de María. El esclavo, se puede decir, no tenía voluntad propia, ni otro querer fuera del de su amo. La Virgen acepta con suma alegría no tener otro querer que el de su Amo y Señor. Se entrega al Señor sin limitación alguna, sin poner condiciones.

Imitando a la Virgen, no queramos tener otra voluntad y otros planes sino los de Dios. Y esto en cosas trascendentales para nosotros (en nuestra propia vocación) y en las pequeñas cosas ordinarias de nuestro trabajo, familia, relaciones sociales.

Uno de los misterios del Adviento es el que contemplamos como segundo misterio de gozo del Santo Rosario: la Visitación. Pero vamos a fijarnos en un aspecto concreto del servicio a los demás que lleva consigo la vocación: el orden de la caridad.

Esta delicada visita de nuestra Madre a su prima Santa Isabel es también una manifestación del orden de la caridad. Amor a todos, porque todos son o pueden ser hijos de Dios, hermanos nuestros. Pero amor, en primer término, a los que están más cerca, a aquellos con quienes nos unen especiales lazos: nuestra familia. Ese orden ha de manifestarse también con obras, no solo con el afecto. Pensemos ahora en el trato con nuestra familia, en las mil oportunidades que nos brinda de ejercitar, de un modo natural, la caridad, el espíritu de servicio.

Queremos vivir estos días de Adviento con el mismo espíritu de servicio con que los vivió nuestra Madre. Apoyados en la entrega humilde de María, vamos a pedirle como buenos hijos que nos ayude para que, cuando el Señor venga, encuentre nuestro corazón dispuesto y sin reservas, dócil a sus mandatos, a sus consejos, a sus sugerencias.

«Supliquemos hoy a Santa María que nos haga contemplativos, que nos enseñe a comprender las llamadas continuas que el Señor dirige a la puerta de nuestro corazón. Roguémosle: Madre nuestra, tú has traído a la tierra a Jesús, que nos revela el amor de nuestro Padre Dios; ayúdanos a reconocerlo, en medio de los afanes de cada día; remueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad, para que sepamos escuchar la voz de Dios, el impulso de la gracia»12.

1 Primera lectura de la Misa, Is 7, 14. — 2 Gal 4, 4. — 3 Prov 8, 23-31. — 4 Eclo 24, 23-24. — 5 Lc 1, 28-33. — 6 Lc 1, 38. — 7 Pío XI, Bula Ineffabilis Deus. — 8 Mt 16, 24. — 9 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 110. — 10 Cfr. Mt 9, 37. 11 Lc 1, 38. — 12 San Josemaría Escrivá, o. c., 174.

 

 

“Nuestra tendencia al egoísmo no muere”

No pongas tu “yo” en tu salud, en tu nombre, en tu carrera, en tu ocupación, en cada paso que das... ¡Qué cosa tan molesta! Parece que te has olvidado de que “tú” no tienes nada, todo es de El. Cuando a lo largo del día te sientas –quizá sin motivo– humillado; cuando pienses que tu criterio debería prevalecer; cuando percibas que en cada instante borbota tu “yo”, lo tuyo, lo tuyo, lo tuyo..., convéncete de que estás matando el tiempo, y de que estás necesitando que “maten” tu egoísmo. (Forja, 1050)

Conviene que dejemos que el Señor se meta en nuestras vidas, y que entre confiadamente, sin encontrar obstáculos ni recovecos. Los hombres tendemos a defendernos, a apegarnos a nuestro egoísmo. Siempre intentamos ser reyes, aunque sea del reino de nuestra miseria. Entended, con esta consideración, por qué tenemos necesidad de acudir a Jesús: para que El nos haga verdaderamente libres y de esa forma podamos servir a Dios y a todos los hombres. (...)
Estemos precavidos, entonces, porque nuestra tendencia al egoísmo no muere, y la tentación puede insinuarse de muchas maneras. Dios exige que, al obedecer, pongamos en ejercicio la fe, pues su voluntad no se manifiesta con bombo y platillo. A veces el Señor sugiere su querer como en voz baja, allá en el fondo de la conciencia: y es necesario escuchar atentos, para distinguir esa voz y serle fieles. (Es Cristo que pasa, 17)

 

 

Mensaje de Navidad del Prelado

Jesús trae la paz a los corazones y a los hogares, afirma el prelado del Opus Dei en este mensaje de felicitación por la Navidad.

Cartas pastorales y mensajes19/12/2018

Opus Dei - Mensaje de Navidad del Prelado

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

En la Navidad, ya próxima, volveremos a oír a los ángeles proclamar: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,14). Cada año, el eco de este canto llena el mundo entero, avivando en nosotros una alegre esperanza. Sobre todo, porque la paz se ha hecho cercana y la podemos contemplar en el rostro de un Niño: «Él es nuestra paz» (Ef 2,14), como escribió san Pablo, tiempo después, al considerar el misterio de Jesucristo.

El mundo está muy necesitado de paz. Cada uno de nosotros, nuestras familias, nuestros lugares de trabajo, los ambientes en los que nos movemos, necesitamos de ese Niño al que los ángeles anunciaron como el Salvador (cfr. Lc 2,11). Sin Él, todos los esfuerzos por pacificar los corazones son insuficientes. Por eso, la Iglesia no deja de hablar de Jesús a los hombres, como hicieron los pastores después de haberlo visto en el pesebre (cfr. Lc 2,16-18). También nosotros queremos anunciarlo; en el apostolado, «es de Cristo de quien hemos de hablar, y no de nosotros mismos» (Es Cristo que pasa, n. 163).

Durante estos días de Navidad, contemplemos el gran misterio del amor de Dios en este Niño que nos ha nacido (cfr. Is 9,5). ¡Qué fácil es encontrar y reencontrar la paz, la serenidad, al rezar ante el Nacimiento, dejándonos cautivar por Jesús en el pesebre, rodeado de María y de José! Contemplando este misterio de amor, el Señor nos dará también nuevos impulsos para transmitirlo a los demás.

Con mi felicitación y mi bendición más cariñosa,

vuestro Padre

Roma, 16 de diciembre de 2018

 

La figura histórica de Jesús

¿Quién es Jesús? ¿qué sabemos de Él? El autor de este artículo define la figura de Cristo como "una piedra de escándalo para la razón".

Cristo20/02/2016

Opus Dei - La figura histórica de Jesús

La figura histórica de Jesús (En PDF)

En los años que marcan el comienzo del tercer milenio parece que se hubiera despertado en el mundo un interés especial por Jesús de Nazaret. En realidad, los libros escritos en los últimos años sobre su figura y su persona, aunque no todos positivos, ponen de relieve la actualidad y la trascendencia del Hijo de Dios hecho hombre, y el atractivo de su vida.

En efecto, en su comunión con el Padre, Jesús se hace presente hoy ante nosotros. ¿Y qué trae Jesús, qué da al mundo? La respuesta es sencilla: Dios [1] .

 

Enciende tu fe. –No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia. ¡Vive!: “Jesus Christus heri et hodie: ipse et in saecula!” –dice San Pablo– ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre! [2] .

La predicación de la Iglesia primitiva presenta siempre a Jesucristo como Hijo de Dios y único Salvador. La proclamación del Misterio Pascual llevaba consigo un paradójico anuncio de humillación y de exaltación, de vergüenza y de triunfo: nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios [3] .

No fue fácil para los primeros cristianos superar el escándalo de la cruz, la realidad de la crucifixión y muerte del mismo Hijo de Dios. De ahí el intento de los docetistas y de los gnósticos de negar que Jesús tuviese un cuerpo real y pasible, o el de Nestorio, dos siglos más tarde, de afirmar la existencia en Jesucristo de dos personas, una humana y otra divina.

A ningún estudioso serio escapa, sin embargo, el hecho histórico de Jesús de Nazaret. Aunque no hay una gran cantidad de datos extra-bíblicos sobre su persona y su misión, son suficientes para afirmar, sin lugar a dudas, su paso por la tierra. Es substancialmente aceptado, por ejemplo, el testimonio de Flavio Josefo. En uno de sus libros, este historiador judío del siglo primero se refiere a Jesús como «hombre sabio (…); Él realizó obras extraordinarias, siendo un maestro de hombres que acogen la verdad» [4] . Más adelante escriben sobre Jesús, durante el imperio de Trajano, Plinio el Joven y Tácito; y después lo hará Suetonio, secretario de Adriano.

 

Sábana Santa de Turín.Sábana Santa de Turín.

Junto a estas referencias, los evangelios constituyen «el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador» [5] ; son las fuentes que proporcionan una visión detallada de su personalidad.

La Tradición de la Iglesia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ha reconocido en estos escritos la plasmación auténtica y segura de la figura histórica del Señor, una figura histórica que posee un carácter divino.

El valor de los evangelios como fuentes primarias para conocer a Jesús no fue puesto en duda por los cristianos hasta finales del siglo XVIII. En ese momento, surgieron algunos autores que pretendieron analizarlos con criterios historiográficos y positivistas, eliminando las narraciones que consideraban inaceptables para el hombre moderno ; esto es, los milagros y las profecías, sólo explicables por el carácter extraordinario de la intervención divina en la historia. Se trataba del primer intento de estudiar los evangelios solo como libros de historia, sin considerar su contenido sobrenatural, un proyecto que abordaba los textos excluyendo la fe en la divinidad de Cristo.

A partir de entonces, abundaron las “vidas de Jesús” en las que Cristo aparecía como uno de tantos candidatos a mesías; un fracasado condenado a muerte por la autoridad romana que, eso sí, poseía una indudable autoridad moral.

De este modo, con frecuencia, estas pretendidas biografías históricas retrataban más el carácter de quien las escribía que el de Jesucristo.

 

Detalle del rostro de la sábana santa.Detalle del rostro de la sábana santa.

Posteriormente, el avance de los estudios exegéticos llevó a una fuerte reacción contra este planteamiento: se pasó a considerar los evangelios como textos escritos con fe sincera, aunque desinteresados de las coordenadas de la historia; no se superó el escepticismo sobre la divinidad de la figura histórica de Cristo . En los últimos decenios, los nuevos criterios metodológicos han permitido una lectura teológica de la Biblia más de acuerdo con la fe [6] .

La verdad proclamada por la Iglesia sobre el Hijo de Dios, que después de veinte siglos sigue siendo una piedra de escándalo para la razón, es la de una Persona ante la cual cada uno debe comprometer su propia vida a través de un acto de fe; pero no una fe puramente fiducial o credulona , sino una fe que se apoya en que Dios mismo ha hablado y actuado en la historia; una fe que cree en la vida y obras reales del Hijo de Dios hecho hombre, y que encuentra en Él la razón de su esperanza.

La importancia de la realidad histórica del mensaje evangélico se hizo patente desde los primeros instantes del cristianismo; como señala San Pablo, si Cristo no ha resucitado, inútil es nuestra predicación, inútil es también vuestra fe [7] .

Los milagros y la autoridad de Jesús

En los evangelios se relata que Jesús hace milagros. En el Antiguo Testamento ya se narraban prodigios realizados por profetas como Elías y Eliseo, por no hablar de los protagonizados por Moisés o Josué. También en la literatura antigua, tanto judía como helenística, se cuentan portentos de algunos personajes.

 

Monte de las Bienaventuranzas.Monte de las Bienaventuranzas.

Quienes buscan negar la veracidad de los milagros de Cristo –y, en general, de todos los que aparecen en la Escritura–, suelen apoyarse en estos últimos para afirmar que los relatos de hechos milagrosos implican un género literario de ficción, tal vez dirigido a exaltar un personaje histórico.

Pero las similitudes dejan pronto paso a profundas divergencias, que constituyen signos de la credibilidad y de autenticidad de los evangelios. En primer lugar, los milagros de Jesús sorprenden por su verosimilitud. Los evangelios hablan, sí, de portentos; pero nada hay de exagerado en cómo los describen.

Un ciego recobra la vista; un cojo empieza a andar... Se aprecia, en la sencillez del relato, que se está muy lejos de pretender exaltar una figura; son relatos ajenos a toda aparatosidad, y en los que se refleja la vida cotidiana de los protagonistas.

También llama la atención la autoridad que Jesús ejerce cuando los realiza. Los prodigios narrados en la literatura rabínica se obtienen después de largas oraciones. Él, en cambio, los hace con su propio poder, con una palabra o un gesto, y el efecto se sigue casi siempre de modo inmediato.

Otra característica única es la discreción de Jesús: rara vez toma la iniciativa, se muestra reticente, manda que no se divulgue... Incluso en ocasiones dice el texto sagrado que no pudo hacer milagros [8] , porque no encontró en los interesados las disposiciones espirituales adecuadas.

 

Via dolorosa que Cristo recorrió con la cruz.Via dolorosa que Cristo recorrió con la cruz.

Por último, es importante notar cómo los milagros de Cristo poseen siempre un sentido que trasciende el mero efecto físico. El Señor no cede al gusto de los hombres por lo maravilloso, o a la curiosidad: busca la conversión del alma, quiere atestiguar su misión. Jesús hace ver que no son simples prodigios; para realizarlos, exige la fe en su Persona, en la misión que el Padre le ha confiado. Parten de la fe y llevan a la fe.

De todo esto se concluye que los evangelistas se propusieron poner al alcance de todos hechos históricos, para que pudieran ser trascendidos por la fe; testimonian que «todo en la vida de Jesús es signo de su misterio. A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que “en Él reside la plenitud de la Divinidad corporalmente”» [9] .

De ahí la centralidad, en la vida del cristiano, del consejo de san Josemaría: Saboread aquellas escenas conmovedoras en las que el Maestro actúa con gestos divinos y humanos, o relata con giros humanos y divinos la historia sublime del perdón, la de su Amor ininterrumpido por sus hijos. Esos trasuntos del Cielo se renuevan también ahora, en la perenne actualidad del Evangelio: se palpa, se nota, cabe afirmar que se toca con las manos la protección divina [10] .

La autoridad de Jesús, sin embargo, no se manifiesta sólo en su modo de hacer milagros. Aparece todavía más límpidamente en su modo de disponer de la ley y de la tradición: las interpreta, profundiza y corrige. Éste es otro rasgo diferenciador, que no se encuentra en ningún otro testimonio de la época. La originalidad de esta actitud, patente en las enseñanzas recogidas en los evangelios, sólo se explica por el carácter único del Maestro, por su fuerte personalidad y doctrina.

Este poder sobre la Ley se percibe cuando se examina cómo Él la cumple fielmente. Por una parte, en ese cumplimiento Cristo muestra unas exigencias que van hasta lo más profundo del corazón, más allá de cualquier asomo de formalismo.

 

Fragmento del muro del templo de Jerusalém, donde acudía Cristo.Fragmento del muro del templo de Jerusalém, donde acudía Cristo.

Es cierto que Jesús mantiene la ley, pero la interpreta según un espíritu novedoso que, al mismo tiempo que la cumple, la supera; trae un vino nuevo que rechaza componendas con los odres viejos. Por otra parte, esto lo hace como un legislador que habla en nombre propio, superando a Moisés. Lo que Dios había dicho a través de Moises, lo perfecciona su Hijo Unigénito.

Jesús inaugura una nueva era, la del Reino anunciado desde hacía mucho tiempo por los profetas: destruye el Reino de Satanás arrojando los espíritus con el dedo de Dios [11] . La mesianidad de Jesús no puede ser una invención de sus discípulos ideada después de la Pascua: la tradición evangélica contiene tantos recuerdos sólidos y armónicos de su vida pública que no es posible rechazarlos diciendo sencillamente que se trata de una creación póstuma, fruto de una presunta ideologización apologética. Las enseñanzas de Cristo son inseparables de la autoridad con que las proclama.

La divinidad de Jesús en los Evangelios

De modo análogo a como se niega la historicidad de los milagros, a veces se afirma que el título de «hijo de Dios» sólo designa, en los evangelios, una cercanía especial de Jesús con Dios. Generalmente, se argumenta señalando que este título tiene diversos usos en los textos de la época: se aplica a personajes que se distinguen por ser justos, al pueblo de Israel, a los ángeles, a la realeza o a personas con alguna facultad especial. Pero cuando consideramos los relatos evangélicos, de nuevo aparecen diferencias sólo explicables si se reconoce la naturaleza divina de Cristo, proclamada a la luz del Misterio Pascual.

Así, en el evangelio según San Marcos se testimonia que la personalidad de Jesús es sobrehumana. Ciertamente, en ocasiones, Jesús es proclamado hijo de Dios por quienes tal vez sólo lo hacen según el sentido normal de la época, sin conocer a fondo sus implicaciones.

Pero también la voz del mismo Padre en el Bautismo y en la Transfiguración atestigua que Jesús es Hijo de Dios; y a la luz de esta declaración se puede apreciar en otros muchos pasajes el carácter real y único de la filiación divina de Cristo. Por ejemplo, Jesús mismo se presenta como el “hijo amado” en la parábola de los viñadores homicidas, radicalmente distinto a todos los enviados anteriores; también manifiesta una relación personal única de filiación y confianza con el Padre al llamarle –y éste es el único evangelio que lo recoge– Abba [12] , Papá.

En este contexto, es de interés señalar cómo la fe del evangelista en la divinidad de Jesús queda enmarcada por el versículo programático evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios [13] , y la confesión del centurión, al final del texto: ¡verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! [14] .

En San Mateo, la filiación divina de Jesús se presenta con más profusión que en San Marcos. El título viene pronunciado por endemoniados, por el centurión, por quienes pasan bajo la Cruz en el Calvario, por los sacerdotes, por Pedro y los discípulos, especialmente después de un milagro. Aún más claramente que en San Marcos se ve que no todos los que le llaman hijo de Dios lo reconocen como tal, y sin embargo esta actitud sirve al evangelista como contrapunto de quienes sí lo hicieron.

Por su parte, el tercer evangelio resalta la relación entre Jesús y el Padre, enmarcándola en un ambiente de oración, de intimidad y confianza, de entrega y sumisión, que desemboca en las últimas palabras pronunciadas en la Cruz: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu [15] .

Al mismo tiempo es fácil captar cómo su vida y su misión son continuamente guiadas por el Espíritu Santo, ya desde la Anunciación donde se proclama su filiación divina. Junto a estos rasgos particularmente destacados en San Lucas, volvemos a encontrar otros testimonios comunes con los demás evangelistas: también los demonios llaman “Hijo de Dios” a Jesús en las tentaciones y en las curaciones de los endemoniados en Cafarnaún y en Gerasa.

En San Juan se presenta la filiación divina de Cristo en su sentido más profundo y trascendente: Él es el Verbo, que está en el seno de Dios y se hace carne; es preexistente, ya que es anterior a Abrahán; ha sido enviado por el Padre, ha bajado del cielo... Son características que destacan la realidad divina de Jesús.

La confesión de la divinidad por parte de Tomás puede considerarse la culminación del evangelio, que ha sido escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre [16] .

En San Juan es patente, tal vez más que en ningún otro evangelista, cómo la afirmación de la divinidad real de Jesús pertenece al mismo núcleo de la predicación apostólica. Una afirmación, por lo demás, que hunde sus raíces en la conciencia que Cristo tenía de ella en su paso por la tierra.

En este sentido, es de especial interés recordar –y es un elemento común a todos los evangelistas– el que Jesús diferencia su relación con el Padre de la que tienen los demás hombres: mi Padre es el que me glorifica, el que decís que es vuestro Dios [17] ; subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios [18] ; la expresión «Padre nuestro» en labios de Jesús sólo aparece en una ocasión, al enseñar a los discípulos el modo en que deben rezar. Cristo nunca pone en el mismo nivel su especial filiación con la de los discípulos: una muestra de la conciencia que Él mismo tenía de su divinidad.

La predicación de la primitiva comunidad cristiana presenta las formas de anuncio, de catequesis, de exhortación o de argumentación en favor de la fe, que vienen recogidas en la narración evangélica. Esto influye más en sus características literarias que en el contenido de lo que aconteció.

Es útil descubrir que las necesidades de la predicación han llevado a seleccionar algunos pasajes frente a muchos otros [19] , y que movieron a los evangelistas a presentar la vida de Cristo en un modo más teológico que biográfico, más sistemático que cronológico. Pero no hay motivo para pensar que ese interés y esas necesidades lleven a falsificar los recuerdos, a crearlos o a inventarlos.

Más aún, las expresiones y sucesos desconcertantes son una prueba más de la credibilidad de los evangelios –¿por qué el bautismo, si Cristo no tenía pecado?, ¿por qué afirmar la aparente ignorancia de Jesús respecto a la Parusía, o que no pudo hacer milagros, o que estaba cansado?–, como lo son también la forma semítica de las palabras, o el uso de expresiones arcaicas o no asumidas por la teología posterior –como «hijo del Hombre».

Los evangelios están repletos de episodios llenos de candor y naturalidad; cada uno de ellos es una muestra de veracidad, y del deseo de contar la vida de Jesús en el seno de la tradición de la Iglesia. Quien escucha y recibe esa Palabra puede llegar a ser discípulo [20] .

En el mensaje cristiano se entrelazan fe e historia, teología y razón, y los testigos apostólicos manifiestan la preocupación de apoyar su fe y su mensaje sobre los hechos, contados con sinceridad.

En esas páginas, Cristo mismo se da a conocer a los hombres de todos los tiempos, en la realidad de su historia, de su anuncio. Leyéndolas, no accedemos a un ideal moral; meditar el evangelio no es un reflexionar sobre una doctrina. Es meditar la historia de Cristo, desde su nacimiento en un pesebre, hasta su muerte y su resurrección [21] , porque cuando se ama a una persona se desean saber hasta los más mínimos detalles de su existencia, de su carácter, para así identificarse con ella [22] .

B. Estrada

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[1] Cfr. Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Jesus von Nazareth , cap. 1 y 2.

[2] Camino , n. 584.

[3] 1 Co 1, 23s.

[4] Cfr. Flavio Josefo, Antiquitates Judaicæ 18, 3, 3.

[5] Conc. Vaticano II, Const. dogm. Dei Verbum , n. 18.

[6] Cfr. Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Jesus de Nazareth (I) , Introducción.

[7] 1 Co 15, 14.

[8] Cfr. Mt 13, 18; Mc 6, 50.

[9] Catecismo de la Iglesia Católica , n. 515.

[10] Amigos de Dios, n. 216.

[11] Cfr. Lc 11, 20.

[12] Mc 14, 36.

[13] Mc 1, 1.

[14] Mc 15, 39.

[15] Lc 23, 46.

[16] Jn 20, 31.

[17] Jn 8, 54.

[18] Jn 20, 17.

[19] Cfr. Jn 21, 25.

[20] Cfr. Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Jesus de Nazareth (I) , cap. 4.

[21] Es Cristo que pasa , n. 107.

[22] Es Cristo que pasa , n. 107.

 

Oración para rezar en familia ante el belén en Nochebuena

Oración para rezar en familia ante el belén en Nochebuena

Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar.

Gracias por las personas que trabajan con nosotros.

Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.

Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad.

Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tú nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia.

Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

(En este momento, alguien de la familia pone al Niño Jesús en el pesebre o, si ya esta allí, se coloca un pequeño cirio o velita delante de Él).

Santísima Virgen Maria: gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra. Gracias por tu amor y protección. Sabemos que día a día intercedes por nosotros y por nuestras intenciones; gracias Madre.

Querido San José: gracias por ser padre y protector del Niño Jesús. Te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás.

Amén.

A continuación, se reza un padrenuestro, un avemaría y un Gloria.

 

Batido de Navidad

 

Batido de Navidad

http://webcatolicodejavier.org/Bullet1.gif Tiempo de preparación: muy poco

http://webcatolicodejavier.org/Bullet1.gif Grado de dificultad: sencillo

http://webcatolicodejavier.org/Bullet1.gif Calorías: ninguna

http://webcatolicodejavier.org/Bullet1.gif Ingredientes para una familia:

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif 100 gr. de ilusión

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif 100 gr. de comprensión

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif 500 gr. de paciencia (si veis que falta, se añade un poquito más)

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif 1 Kg. de interés

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif 1 chorrito de imaginación

http://webcatolicodejavier.org/Bullet5.gif Y mucho, mucho Amor

Se ponen todos los ingredientes en la batidora, se pasa la mezcla a un molde apropiado, se echa a fuego muy lento, y...¡ ya está !

Habéis preparado una... ¡Feliz Navidad!

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: “Por un mayor liderazgo femenino”

“¿Qué podemos y debemos hacer?”

diciembre 19, 2018 17:56

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Cada día, afortunadamente, más mujeres ocupan cargos de liderazgo, tanto en sectores legislativos y ejecutivos, como universitarios, empresariales y artísticos. En el hogar, a pesar de muchos residuos del ancestral machismo, se les va reconociendo más y más como pilares no sólo de la educación de los hijos, sino también de su sostenimiento. En nuestra Iglesia, aunque no se les reconozca como aspirantes al sacerdocio ministerial, siempre han sido las que le dan vida a las diversas pastorales, como la profética, la litúrgica y la social.

En comunidades indígenas también se nota este nuevo protagonismo. Antes, los padres del pretendiente (que no era novio) formalizaban el arreglo para un casamiento, sin que la muchacha conociera al joven y sin que le preguntaran su opinión. Eso ya no pasa, salvo alguna rara excepción. Hoy, las mujeres también van a la escuela, no sólo primaria, sino media y superior; son muchas las que cursan carreras universitarias. Son catequistas y ministras de la Comunión, cuando antes todo esto era exclusivo de los varones. Conforme a las normas canónicas, en mi anterior diócesis autoricé que algunas bautizaran y presidieran matrimonios, mujeres que eran bien aceptadas por sus comunidades, por sus servicios previos, y con una formación adecuada.

Me platican que la actual Secretaria de Gobernación, el cargo más importante, después del Presidente de la República, ocupado primera vez por una dama, ha dicho que, ahora sí, el país va a estar bajo la mirada de una mujer. Bueno; es un decir, porque siempre hemos estado bajo la mirada de nuestras mamás; si no fuera por ellas, ¡qué sería de nosotros! Y desde hace casi quinientos años, estamos bajo la mirada de la mujer de mujeres, nuestra Madre de Guadalupe. No hemos sido huérfanos, gracias a ella. Que lo confirmen las incontables multitudes que la celebramos en su reciente fiesta. ¡Qué gran mujer, qué gran madre! Aunque algunos no la reconozcan, élla no los desatiende.

Es cierto, sin embargo, que aún nos falta mucho por avanzar en este aspecto.

PENSAR

Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, afirmamos: “Es necesario valorar el rol tan importante que la mujer está desempeñando. Hoy es más evidente, y nos alegra constatar, el arribo de muchas mujeres a los puestos de grandes responsabilidades en sus países, el acceso a la educación de una manera más amplia, la lucha por consolidar cada vez más sus derechos en todos los campos de la vida social, política y económica, así como su presencia valiosa e imprescindible dentro de la Iglesia. Con todo, vemos con tristeza que aún los rasgos más dolorosos de la pobreza, la desigualdad y la violencia, tienen rostro de mujer, y existe todavía un largo camino con esfuerzos que tendrán que redoblarse para darle el lugar que le corresponde” (No. 41).

“Habiendo señalado los avances que se han tenido en el reconocimiento y el valor de la mujer en la sociedad, no podemos dejar de mencionar, la situación injusta y precaria a la que han sido sometidas muchas de ellas durante siglos en nuestro país, incluso en el seno de la familia y aún en la Iglesia. Es necesario resaltar y denunciar los atropellos constantes contra su dignidad, reflejada en miles de muertes; la situación de tantas madres solteras que luchan por sacar adelante a su familia; la explotación, la trata de menores y la desaparición de un importante número de mujeres. Reconocemos el largo camino que nos falta por andar en materia de valoración plena del ‘genio femenino’, es decir, de la vocación y de la misión de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia. No podemos posponer una vez más su plena incorporación social, la vigencia de sus derechos y la acogida de su aporte propio y específico para la construcción de una sociedad más humana y una Iglesia más fiel a la novedad del anuncio cristiano” (No. 53).

Entre nuestras opciones y compromisos pastorales, señalamos: “En un mundo que lucha por reconocer los derechos humanos en diversos campos, nos corresponde reconocer y apoyar los derechos de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, como personas que gozan de su mayoría de edad. Especial atención merece valorar y promover la imprescindible presencia de la mujer en la vida eclesial, su enorme aporte en la evangelización de las familias y su apoyo constante en la catequesis de nuestras comunidades” (No. 179).

ACTUAR

¿Qué podemos y debemos hacer? Las mujeres, asumir con gozo su femineidad, sin pretender disfrazarla de otra tendencia. Los varones, valorar más a tantas mujeres con quienes interactuamos, reconocer y alentar su imprescindible aporte, agradecer lo que hacen por la familia y por la comunidad civil y eclesial, defenderlas si es el caso y corregir las actitudes machistas que aún tengamos.

 

 

Ciencia en crisis: bebés modificados genéticamente

Ciencia en crisis: bebés modificados genéticamente

Por Luis Fernando Valdés

El científico chino He Jiankui anunció que modificó el ADN de dos bebés para que fueran inmunes al VIH. La respuesta de la comunidad científica internacional ha sido unánime: eso no fue ético.

Una posible chapuza.

En su intervención durante la 2ª Cumbre Internacional sobre la Edición del Genoma Humano, el genetista chino He Jiankui anunció el nacimiento de dos gemelas cuya ADN había sido modificado, utilizando la técnica CRISPR-Cas9, para que fueran resistentes al virus del SIDA.

El investigador chino no ha sometido su investigación a la revisión de otros científicos, ni ha revelado la verdad a algunos de sus colaboradores y no ha tomado en cuenta el consenso internacional contra la edición genética en bebés. Por eso, según M. Vidal, «su experimento ha generado una repulsa tan inmediata como generalizada». (El País, 29 nov. 2018)

El diario El País tildó a He Jiankui, como «un fracasado buscador de gloria», mientras que La Vanguardia publicó la noticia con este titular: «La gran chapuza genética del doctor He», y además lo compara con el embriólogo italiano Severino Antinori cuando anunció en el 2002, también sin pruebas, que había clonado embriones humanos y los había implantado en tres mujeres.

El riesgo de la manipulación genética.

El supuesto experimento del doctor He Jiankui consistiría en eliminar del material genético (ADN) de las dos niñas el receptor molecular (el gen CCR5) a través del cual el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) puede penetrar la célula e infectarla.

Según el biólogo alemán Jan Korbel, entrevistado por el periódico digital Deutsche Welle (DW), «este procedimiento no solo es éticamente criticable, sino muy arriesgado», porque durante el procedimiento para quitar del ADN el receptor molecular del VIH, también se pueden quitar otros genes que en el futuro afectarán a esas niñas. (DW, 26 nov. 2018)

Además, Josep Corbella explica que la edición genética que ha realizado He Jiankui no tiene justificación médica, porque «una de las niñas que presuntamente ha nacido sigue siendo vulnerable al VIH porque tiene una de las dos copias del gen intacta, cosa que He sabía –o hubiera debido saber– antes de implantar el embrión». (La Vanguardia, 29 nov. 2018)

Una reacción a favor de la ética.

Aunque la veracidad del experimento está en duda por parte de la comunidad científica, la noticia ha unido a decenas de científicos internacionales quienes ha condenado la falta de ética de He Jiankui.

La agencia Reuters reporta que más de 100 científicos, chinos la mayoría de ellos, escribieron una carta abierta y publicada en la web de noticias China Paper, en la que afirman que «el análisis ético biomédico de esta denominada investigación sólo existe de nombre. Llevar a cabo experimentos humanos directos sólo se puede describir como una locura». (La Jornada, 27 nov. 2018)

Con motivo de esta noticia, el Comité de Bioética del Consejo de Europa recordó que la ética y los derechos humanos deben guiar cualquier uso de las tecnologías de edición del genoma en los seres humanos, y alertó que la edición del ADN plantea «muchos problemas éticos, sociales y de seguridad». (infosalus.com, 30 nov. 2018)

Epílogo.

He Jiankui acaba de abrir la «caja de pandora», pues ha puesto en riesgo la salud futura de seres humanos. Resuenan las palabras de la serpiente a Eva: «Seréis como dioses». Sin embargo, han sido la comunidad científica y medios de información laicos los que han protestado por el experimento de He, y han recordado que la ciencia no debe rediseñar a los seres humanos.

 

 

Navidad, ¿para quién es la fiesta?

Silvia del Valle Márquez

La Navidad es una festividad para celebrar y festejar a Jesús.

 

Celebrar a Jesús en navidad

Ya estamos a punto de celebrar la navidad y nos damos cuenta que todo el ambiente cambia.

Nosotros nos ponemos más sensibles y el ambiente social es de más amabilidad.

Las tiendas están llenas de gente que compra regalos para sus seres queridos y se percibe un ambiente de fiesta.

¿Pero para quién es la fiesta de navidad?

La Navidad es el cumpleaños de Jesús, por lo tanto, la fiesta debe ser para Él.

Es bueno que nos demos regalos y que celebremos en familia, pero no debemos olvidar al festejado, por eso aquí te dejo mis 5 tips para lograr celebrar a Jesús en la próxima Navidad.

Primero. Que toda la familia sepa de quién es la fiesta.
Nunca es tarde para hacer esta reflexión en familia.

Podemos leer el evangelio o ver alguna película, dependiendo de la edad de nuestros hijos, el chiste es que todos los miembros de la familia hagamos conciencia de a quién le estamos haciendo la fiesta.

Si lo vemos así, el sentido de la celebración cambia ya que el centro de ella se vuelve Jesús y no los regalos o la cena.

Así le damos el verdadero sentido a la Navidad.

Segundo. Preparen un regalo para el festejado.
Ya sé que todos estamos ya preparando los regalos para nuestros seres queridos, pero no podemos olvidar el regalo para el festejado.

Con los niños pequeños podemos pedirles que sea un dibujo muy lindo, alguna manualidad o algo así. Con los más grandes ya puede ser que hagan alguna promesa porque ya tiene conciencia de lo que eso implica.

La intención es que tengamos algo que regalarle al niñito Jesús.

Tercero. Cántenle las Mañanitas y arrúllenlo.
Otro signo visible es que le cantemos las Mañanitas a ese pequeñito que está recién nacido y que le arrullemos mientras cantamos algo para que se duerma.

Si tenemos este tipo actividades, nuestros hijos se acostumbrarán a ellas y será más sencillo que cada año podamos recordar que la Navidad es la fiesta por el cumpleaños de Jesús.

Cuarto. Que en la cena esté presente Jesús.
Es importante dar gracias a Dios por los dones recibidos y que nuestra cena sea algo digno y sin excesos.

A veces hacemos tanta comida que después no sabemos qué hacer con ella.

Otras veces nos gastamos tanto dinero en esa cena que después andamos apurando pagando deudas sin necesidad ya que podemos hacer una cena rica y algo fuera de lo común, pero si caer en excesos.

Debemos recordar qué hay niños y familias que no tiene que comer y que no es lícito estar desperdiciando comida.

Si así lo hacemos estamos invitando a Jesús a nuestra cena y le estaremos dando su lugar.

Y quinto. Que nuestro corazón esté dispuesto para recibir a Jesús.
Aún es tiempo de hacer de nuestro corazón un lugar digno para que esté ahí el Rey de Reyes.

Podemos acudir a la confesión si es necesario, podemos hacer algunas obras de misericordia para tener con qué tapar al niñito Jesús.

Y podemos buscar estar reconciliados y llenos de amor en la familia ya que es con ellos con los que Dios nos ha puesto para llegar juntos al Cielo.

Que Jesús nazca en sus corazones y que haga en ellos Su morada por siempre.

Feliz Navidad.

 

 

Jesús en el tiempo

Jesús Ortiz López

El Papa Francisco, besando una imagen del Niño Jesús.

El Papa Francisco, besando una imagen del Niño Jesús.

La Navidad es el mayor acontecimiento de la historia: un punto singular en el tiempo que se conmemora cada año y todos los días: Dios está con nosotros. Es la asombrosa Encarnación de Dios en el sentido fuerte y real de la palabra, que hasta entonces nunca pudo significar nada semejante. Porque Jesucristo no es un ser mítico celestial, un gran profeta, o un enviado de Dios sino que es sencillamente Dios, o con más propiedad, el Hijo de Dios encarnado en una mujer, la Virgen Madre, que lo ha llevado en sus entrañas durante nueve meses y lo ha dado a luz en Belén. En Navidad celebramos pues que la eternidad personal entra en el tiempo. Y el cristianismo no es un consuelo para los sencillos.

Se publica ahora una obra póstuma de Stephen Hawking titulada «Breves respuestas a las grandes preguntas». Es un texto divulgativo, como otros suyos que llegan al gran público, y que recoge sus reflexiones sobre el futuro de la ciencia y de la humanidad. Sin duda interesante e instructivo aunque con un «pero» de fondo.

Pienso que Hawking no es coherente con su propio método científico cuando da saltos de naturaleza filosófica para los que no está suficientemente preparado. Parece fuerte decirlo, pero es que nadie está obligado a saberlo todo ni a dominar el método filosófico ajeno a sus investigaciones. Hawking es deudor del método empírico moderno, que prescinde de cuanto no es experimentable considerándolo no científico. Se trata de una limitación cuando alguien salta al campo filosófico y teológico, ciencias que siguen otro método tan legítimo como el experimental.

Además los hombres, también los genios, están más influidos de lo que piensan por sus prejuicios vitales. En este caso, Hawking ha considerado siempre que la fe y la religión se han extendido porque proporcionan consuelo a quienes no entienden la ciencia. Y más aún sostiene, sin demostrarlo, que las potencias intelectuales son pura evolución de la materia.

En suma, según estos científicos, la mayoría de la humanidad sería religiosa por falta de conocimiento y de confianza en la ciencia. Esto lo piensan también algunos compañeros y colegas nuestros. Augusto Comte, autor del catecismo positivista de la nueva religión universal, ya pensaba así en el siglo XIX y se consideraba como el sumo sacerdote de la nueva religión científica, y no en sentido alegórico. Pero pasó el pensador francés y los hombres siguen creyendo en Dios, y desde Jesucristo la historia se divide entre antes de Cristo y después de Cristo. Por lo demás, los creyentes que hemos recibido el don de la fe cristiana, no nos consideramos superiores sino que sentimos la responsabilidad de rezar al Dios real por todos los que no tienen fe, siendo conscientes de que el Amor de Dios en Cristo también les llega a todos ellos. No sé cómo pero Hawking ya tendrá noticia de ello.

 

 

La amistad, el remedio

Ángel Cabrero Ugarte

amistad

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He releído un libro que me parece maravilloso, tanto por su calidad literaria como por su contenido: “La nieta del señor Linh”, de Philippe Claudel. La profundidad con la que piensa en la persona perdida, emigrante recién llegado a un mundo desconocido, totalmente diverso al que conoce, en costumbres, en idioma, en nivel económico, etc., es admirable. El señor Linh es un pobre viejo que puede venir de Vietnam -no se dice en ningún momento en el texto su procedencia, pero se adivina- que llega solo con un bebé de meses, su nieta, a quien encontró junto al resto de su familia, muertos todos en un bombardeo. Solo la nietecita estaba viva.

Es lo que tiene en un mundo desconocido. Hasta que, de pronto, por pura casualidad se hace un amigo, un hombre mayor, solitario, viudo reciente que malamente aguanta la soledad. Los dos solitarios, sin hablar ni una palabra en común, se hacen amigos. Grandes amigos. No quiero contar más cosas de la novela, porque merece ser leída -es corta- y el lector deberá descubrir el resto.

Solitarios hay muchos. Algunos tienen familia abundante, pero hoy en día ocurre que uno vive en Madrid, rodeado de muchísima gente, pero tiene a la familia en Galicia, por decir algo. Con un poco de buena vista se descubren los solitarios. Pero otras veces son personas bien conocidas, que están más o menos lejanas de nuestros caminos habituales. Y no llegamos a darnos cuenta de que están solos.

Cuanto bien hace la amistad. Hace falta generosidad mutua. Normalmente hacen falta ilusiones comunes, pero, de no existir, se pueden inventar. Mejor si ya están ahí patentes. Entonces es muy fácil. Entre dos personas que leen mucho, por ejemplo, la amistad es facilísima, porque no hay cosa más atrayente que poner en común las lecturas. ¡Cuánto se aprende confrontando percepciones lectoras! A veces la única amistad del solitario son los libros. Algo es algo, pero si puede contárselo a alguien…

La amistad, como todo lo que tiene que ver con la caridad, con el amor, precisa de una buena dosis de generosidad. En cambio, no necesita para nada de ningún sentimentalismo. Generosidad para escuchar, para dedicar un poco de ese tiempo que todos sentimos escaso en nuestra sociedad acelerada. A veces el tiempo sobra, sobre todo entre jubilados, o en el caso de nuestro amigo Linh, el de la novela, pero aun así es necesaria una actitud de pensar en el que está al lado -los amantes están uno frente al otro, los amigos uno al lado del otro- para ocuparnos de él, de sus problemas, de sus gustos.

El amigo del señor Linh le invita al café y le hace un regalo que sabe que le emocionará. En unas semanas, en unos meses, saben cada uno cuáles son sus debilidades, y el señor Linh, que no fuma, guarda unos paquetes de cigarrillos que ha conseguido, para su amigo Bark, que se emociona del detalle del viejo. Quizá al leer un relato como este, que recomiendo, el lector puede hacer una reflexión sobre su generosidad y sobre cómo está cuidando a sus amigos, que son el mejor tesoro.

No quedarnos al margen de la soledad, sería una de las lecciones de esta novelita, que en su brevedad ofrece unas cuantas más. Y no olvidarnos de ese tesoro de la amistad, que quizá esté un tanto escondido por nuestra desidia.

 

 

Un relato judío

Rebeca Reynaud

Reflexión acerca de la condición humana ante el conflicto de religión y la existencia de Dios…

Relato Judio sobre la existencia de Dios

Hay un relato judío recogido por Martin Buber, en el que se pone claramente de manifiesto el dilema de la condición humana. Un hombre culto había oído hablar del rabino Berdichev, lo visitó para disputar con él –como tenía por costumbre–, y desmontar sus obsoletos argumentos en pro de la verdad de su fe. Cuando entró en el cuarto del saddiq (término arábigo que significa “santo”, “justo”), lo encontró paseando de un lado a otro con un libro en las manos. Por fin se detuvo, miró al visitante fugazmente y dijo: “Pero quizás sea verdad”. Al erudito le temblaban las piernas de lo temible que le resultaba contemplar al saddiq y escuchar la sencilla frase que acababa de pronunciar. El rabino Leví Yizjaq se giró por completo hacia él y le dijo sereno: “Hijo mío, los grandes de la Torá con quienes has disputado malgastaron sus palabras contigo: al marcharse, te reíste de ellas. No fueron capaces de hacer ostensible para ti la existencia de Dios y de su reino, y yo tampoco puedo. Pero no olvides, hijo mío, que quizás sea verdad”. El ilustrado movilizó su más íntima energía para replicar, pero ese terrible “quizás”, que una y otra vez reverberaba hacia él, quebró su resistencia (cfr. Benedicto XVI, El credo, hoy, p. 30).

Aquí se describe de forma muy precisa la situación del hombre ante el problema de Dios. Nadie puede demostrar a otro la existencia de Dios y de su reino; ni siquiera el creyente puede demostrársela a sí mismo. Pero por muy justificada que se sienta por ello, la incredulidad no podrá librarse de la comezón de que “quizás sea verdad”. El “quizás” es la ineludible tentación de la que la incredulidad no puede escapar.

Tanto el creyente como el no creyente participan, cada uno a su manera, de la duda y de la fe. Nadie puede sustraerse por completo a la duda, nadie puede sustraerse por completo a la fe; para uno, la fe se hará presente contra la duda; para otro, a través de la duda y en forma de duda. La duda preserva, tanto a uno como a otro de encerrarse en lo propio. La duda impide a ambos ser del todo autosuficientes: al creyente lo abre al no creyente, y al no creyente al creyente. Para uno, la duda es su modo de participar en el destino del no creyente; para el otro, la forma en la que la fe, a pesar de todo, sigue representando un desafío para él (cfr. Ibidem pp. 30-31).

El creyente tiene sus dudas, y es normal; pero el no creyente también tiene las suyas, duda de su propia falta de fe; le acucia la pregunta ¿no será la fe lo real? La fe representa para el no creyente una amenaza, un cuestionamiento de su mundo. Nadie puede sustraerse al dilema de la condición humana. “Quien quiera escapar de la incertidumbre de la fe deberá experimentar la incertidumbre de la incredulidad que, por su parte, jamás puede afirmar de forma definitiva y cierta que la fe no sea la verdad” (Benedicto XVI, El credo, hoy, Santander 2013, p. 31). Termina el relato hebreo. Ahora, unas palabras más.

Por lo leído, es tan importante ese “quiero creer” de Teresa de Lisieux, ante la tentación racionalista. Y quizás los creyentes, esa opción la debemos tomar todos los días para fortalecer la fe, además de estudiar, ¡claro!

Y a todo esto, ¿qué es la fe? Es un don que recibimos en el día de nuestro bautismo. Podemos hacer crecer esa semilla a base de cultivarla, o dejarla inerte. Dice el Concilio Vaticano II: “Cristiano es quien vive de fe, de esperanza y de caridad; dones derramados por el Padre celestial en nosotros. Son estas virtudes las que hacen posible el despliegue del germen de vida sobrenatural recibido en el Bautismo. En la vida cristiana, la fe proporciona sobre todo un pleno conocimiento de la voluntad de Dios, de modo que se siga una conducta digna de Dios, agradándole en todo, produciendo frutos de toda especie de obras buenas y adelantando en conocimiento de Dios” (cfr. Gaudium et spes, n. 11).

La fe es una adhesión personal del hombre a Dios, y es el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado, pero la fe no es un acto aislado. Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. La Iglesia es la primera que cree, y así conduce, alimenta y sostiene mi fe (cfr. CEC nn. 166 y 168). El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. El acto de fe es voluntario por su propia naturaleza. Cristo invitó a la fe y a la conversión, pero no forzó a nadie jamás. No quiso imponer la verdad por la fuerza, pues su reino crece por el amor con que Cristo atrae, exaltado en la Cruz, a los hombres hacia Él.

En una entrevista, Vittorio Messori le preguntó a Juan Pablo II:

–¿Por qué Dios no se manifiesta más claramente? ¿Por qué no da pruebas tangibles de su existencia?

A lo que el papa responde:

–Dios es el que Es, es decir, absoluto Misterio increado. Si Él no fuese misterio no habría necesidad de la Revelación o, mejor, hablando de modo más riguroso, de la autorrevelación de Dios. (…). La autorrevelación de Dios se actualiza en su humanizarse (cfr. Cruzando el umbral de la esperanza, p.58-59).

 

EVALUAR LA EDUCACIÓN: ¿POR QUÉ EL PÁNICO?

Por René Mondragón

MÁS ALLÁ

Decidir acabar con el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, va más lejos del tradicional ritual sexenal de echar por tierra, todo lo que hizo el anterior mandatario, y que ha provocado que México se re-invente cada seis años.

EL IMPACTO

Si la idea cuaja –como es de esperar- la Secretaría de Educación Pública será juez, parte interesada, tercero perjudicado, cómplice, evaluador, porrista y supremo dictaminador del sistema educativo, de las propias políticas y de los estándares de calidad. Nadie más.

Nayeli Roldán (@nayaroldan) en la entrega que realizó hace algunos días (https://www.animalpolitico.com/2018/12) recogió el clima que campea en el país, a raíz de que los funcionarios del INEE acusaron al mandatario porque su propuesta “atenta contra los órganos autónomos”

Esa mentalidad pueblerina y rupestre que, proyectada al Estado, se convierte en megalomanía totalitaria –valga la expresión- es equivalente a los concursos de belleza en pueblo chico, donde el alcalde es el juez y al mismo tiempo, es el postulador  de la participación de su sobrina, fijando las reglas del concurso, cambiándolas a modo e imponiendo su decisión a todos los demás.

Más o menos, eso será el “Centro para la Revalorización del Magisterio”, un objeto volador no identificado del nuevo gobierno, porque así lo establece la iniciativa presentada.

Es interesantísimo el tema, porque como los alumnos jamás serán evaluados; los profes tampoco –los de la CNTE, menos- y como le dijo Esteban Moctezuma a Carmen Aristegui, ahora todos los chicos están “invitados a copiar” en los exámenes, trabajos, tareas, maquetas e investigaciones, entonces, podremos aproximarnos a la competitividad global que viene.

VIAJE AL FONDO DEL PASADO

Ya se sabe que el nuevo gobierno  tiene una fascinación por el pasado. De aquí que, los expertos señalan que esta propuesta es el retorno a la política de evaluación que existía en 2002, con las siguientes consecuencias: El SNTE definía las pruebas, hacía la tarea, y la dependencia jamás rendía cuentas –opacidad absoluta- de los resultados. La periodista Nayeli Roldán recogió esta declaración del investigador dela UNAM, Roberto Rodríguez.

LOS ESCOPETAZOS

  1. Me indican mis gentiles lectores y mis siempre adoradas lectoras: ¡Adivínese cuál será el mecanismo para asignar las plazas a los maestros, eliminados los concursos!
  2. ¿Volverá la costumbre de heredar los puestos, ofrecerlos al mejor postor y beneficiar a los tlatoanis sindicales? Es pregunta, porque el sistema meritocrático, puede irse ya por la alcantarilla.
  3. Como bien destaca la periodista citando al maestro Rodríguez, se trata de una decisión más política –el escribano sostiene que es ideológica, electorera y coyuntural- que regresa a centralizar todo el poder y las decisiones en la SEP.
  4. Edward Deming y Peter Druker sostienen una verdad de Perogrullo: que no se puede mejorar aquello que no se puede medir. ¿Cómo le van a hacer para evaluar la calidad de la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior, los resultados del sistema y la eficiencia terminal, si carecen de indicadores de éxito?
  5. Si el modelo educativo detesta el benchmarking global, ¿México se aislará del resto del planeta?
  6. Urge un organismo autónomo y con dientes para realizar esta tarea. Peña Nieto se negó a darle estas competencias. Por eso, cuando dijeron que las evaluaciones eran “punitivas”, eso debilitó fuerte al INEE.
  7. Hoy día, estamos en presencia del mejor pretexto: ahorrar recursos, aunque nadie tenga la más peregrina idea del estado que guarda la educación en México. Y si a ello le agregamos los niveles de desconfianza en las cifras que ofrecen las autoridades; en el maquillaje y los eufemismos que se emplean en estos casos, la situación es grave.

La parte dramática la recogieron los periodistas Erika Hernández y Antonio Baranda en el periódico Reforma: El presidente López aseguró que si los funcionarios y especialistas del INEE no están de acuerdo con la decisión presidencial de hacer que se evapore el organismo... ¡Pues que se amparen!

¡Qué fácil es jugar con el destino de este país y el futuro inmediato de las niñas y los niños! Ni modo. Eso es lo que querían 30 millones de personas. Lo lograron.

 

 

AUTÓNOMO Y MÓVIL, EL INDIVIDUO DE MAÑANA

 Dr. Hugo SALINAS

salinas_hugo@yahoo.com

Para cerrar el círculo virtuoso de la vida socio-económica y de la sociedad, nos falta todavía presentar un elemento de suma importancia en nuestros días: el individuo.

Todo comienza cuando en su evolución, la Naturaleza da nacimiento al homo sapiens. En su instinto de supervivencia genera dos cosas. Por un lado, inicia una actividad económica y, por otro, consolida el grupo social. Con ello garantiza, en el tiempo, tanto la reproducción de la actividad económica, como la de los seres humanos, reunidos en grupo social.

Sin embargo, queda una pregunta a resolver. ¿Cómo es que este homo sapiens, llamado también “persona”, llega a nuestros tiempos en la forma de “individuo”? Una persona que era parte de la sociedad, pero que se perdía en su seno; hoy pareciera prescindir de ella. Es una persona que destaca por la fuerza de su individualidad, llegando a un individualismo exagerado, destructor.

En tiempos remotos

Durante miles de años, y desde los orígenes del homo sapiens, la persona existía en tanto que miembro del grupo social. La persona valía y existía porque era parte de un grupo social. Sin él, no había lugar para su existencia. Lo más importante era el grupo social, bien que era el fruto de una reunión de personas.

Y esta dependencia de la persona hacia el grupo social continúa a pesar de que los seres humanos dan grandes pasos, como el descubrimiento del fuego y de las herramientas de trabajo, que no son pocas. Ahí tenemos al mazo, la lanza, la flecha, el arco, la piedra tallada… Cada uno de estos descubrimientos, creaciones, invenciones e innovaciones no tienen nombre propio porque, precisamente, la persona se diluye dentro del grupo social.

Este fenómeno podría explicarse diciendo que en aquella época la actividad económica era de recolección, caza y pesca; es decir, de autoconsumo. Y que la repartición del resultado de la actividad económica era más o menos igualitaria, el Centro de Alimentación (bosques, ríos, lagunas, mar…) era de propiedad colectiva o comunitaria, o que el número de miembros del grupo social se encontraba entre 15 o 30 personas a lo sumo.

Si bien el grupo social tenía una gran movilidad, ella era el resultado de la búsqueda de nuevos centros de alimentación y no de las características de la persona misma. Los intereses del grupo social primaban fundamentalmente sobre los de la persona. Y las personas lo aceptaban sin discusión alguna. En ello iba, por cierto, su misma supervivencia.

La instalación de la economía de mercado

Las cosas cambian cuando la economía de autoconsumo es desplazada por la economía de mercado.

Y esta evolución tiene una larga historia. En un inicio, las creaciones, invenciones, innovaciones y descubrimientos no portan el nombre de una persona en particular. Pero, en el tiempo, algunos bienes económicos, producto de una invención, por ejemplo, destacan por su singularidad, utilidad y destreza de quien lo produce. Este sería el caso de productos de la alfarería o de la textilería.

Las personas dedicadas a estas actividades toman un grado de “autonomía” con relación al tipo de producción de autoconsumo del grupo social. El trueque de sus bienes económicos va cediendo su plaza al intercambio, basado en precios expresados en unidades monetarias. Ellos sienten que pueden vivir sin ser parte del grupo social. Su “autonomía e individualidad” en tanto que persona comienza a nacer, dado que su trabajo es “independiente” con relación al resto de trabajadores que están sumidos a una actividad económica de autoconsumo.

Cuando estos intercambios, una de las características de la economía de mercado y, ésta a su vez, un elemento del Proceso de Trabajo Artificial (generalmente llamado economía industrial), desplazan al trueque y a la economía de autoconsumo, la persona “independiente” logra su total autonomía e individualidad.

La persona toma la forma de un empresario individual. Cuando el volumen de sus transacciones se incrementa, está forzado a contar con trabajadores quienes, igualmente, cobran toda su autonomía e individualidad con relación a los trabajadores de una economía de autoconsumo.

Tanto el empresario como su trabajador viven “libre e independientemente” en base a sus propios ingresos monetarios. Diríamos que, ambos han logrado una total autonomía e individualidad. Pero la realidad socio-económica se encarga de llamarlos al orden.

Bien que un empresario puede “sentir” que no tiene ninguna necesidad de la sociedad, motivo por el cual poco le importa la existencia de millones de personas sin abrigo, sin medios para supervivir; el trabajador-asalariado goza de su autonomía, pero dentro de condiciones precarias. Además, se encuentra ligado, en forma ´permanente, a la máquina.

Este grado de “sumisión” del trabajador a la máquina será salvado por otra forma de trabajar que se está instalando de una manera acelerada, la economía inmaterial.

El conceptor, un trabajador con autonomía y movilidad

En nuestros días, el Proceso Artificial de Producción está siendo remplazado aceleradamente por el Proceso de Trabajo de Concepción. La economía industrial está dejando su plaza central en la actividad económica a la economía inmaterial. Y el conceptor es el nuevo trabajador de mañana.

Este nuevo trabajador-conceptor actúa en función de sus conocimientos y habilidades, se apoya en los conocimientos de la Humanidad y, su resultado, son bienes económicos inmateriales. La parte material en esta nueva forma de trabajar es completamente subsidiaria y dependiente de las características del nuevo bien inmaterial.

El nuevo trabajador se ha liberado de sus ligaduras materiales en el trabajo y, por tanto, vuela con el viento en la búsqueda de innovaciones, creaciones, invenciones y descubrimientos. Esto lo hace una persona con gran movilidad geográfica y profesional. Dos características esenciales de la persona en el día de mañana. Puede estar aquí o allá, en el mismo día de trabajo. Terminada su misión, parte en la búsqueda de otro trabajo, probablemente, en otro lugar.

Sin embargo, por el momento, y mientras dure todavía la hegemonía de la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica, el conceptor debe seguir las órdenes de su patrón, quien maneja la inversión y le paga su salario. Una limitación que pronto será resuelto con la instalación de la Repartición Igualitaria, la difusión de la propiedad colectiva o comunitaria, y el financiamiento ilimitado para la creación y desarrollo de empresas-país.

Es en estas nuevas condiciones que se podrá apreciar, en su totalidad y profundidad, las dos características fundamentales del individuo de mañana: plena autonomía y movilidad en el ejercicio de su trabajo y de su actividad personal diaria. Una plena movilidad geográfica y profesional.

La casa propia será remplazada por las viviendas a propiedad comunitaria

Baste un ejemplo para mostrar los grandes cambios que esto engendrará en la economía y sociedad.

Para un trabajador-conceptor con plena autonomía y movilidad, geográfica y profesional, la soñada casa propia deja de tener relevancia. Al contrario, es una limitante o, en el mejor de los casos, un costo superfluo, cuando ya se encuentra habituado de cambiar de ciudad para desarrollar un nuevo trabajo o, incluso, viajar constantemente en el ejercicio del trabajo actual.

La casa propia dejará su lugar a la casa alquilada temporalmente, o al hotel. Esta situación será resuelta definitivamente gracias a la propiedad colectiva.

Es la sociedad quien se encargará de administrar la vivienda de los trabajadores y de las personas en general, en un ambiente de propiedad colectiva. La vivienda servirá como un alojamiento pasajero (diario, semanal, mensual u anual) de personas en tránsito. A cambio del pago de un alquiler, el trabajador-conceptor resolverá el problema de la vivienda en armonía con las características de su nuevo centro de trabajo.

No olvidar que, en la actividad socio-económica de mañana, el trabajador, y las personas en general, tendrán en sus bolsillos el 100% del Producto Bruto Interno del país y que, en un alto porcentaje, los activos del país serán manejados en propiedad colectiva o comunitaria.

París, 19 de diciembre del 2018

 

Al enfoque de las fiestas de Noël, con gusto mucho, le envío mi interpretación de Medianoche cristiana  !

Al enfoque de las fiestas de Noël, con gusto mucho, le envío mi interpretación de Medianoche cristiana acompañada por el nacional Philarmonic orquesté en homenaje a Georges THILL, el tenor francés de los años 30 y 40 cuya interpretación sigue siendo aún la mejor para un francés.

https://youtu.be/1vaVRY4UvBk 

¡A nivel internacional, las versiones de Mario Lanza y Jussi BJORLING permanecen las apreciadas!

Actualmente, a 75 años, no soy más un galán joven, por eso prefiero dirigir clips audios que de los vídeos: es mi voz que lo importa.

Sin embargo, le envío esta versión hecha en 2006” de Suave noche “nada que la voz en Red Leva aficionado, y en consecuencia, con un sonido de mala calidad, le lo envío sin embargo para las y los que lamentan no verlo cantar.  https://youtu.be/CgUkd2_OC4g

Adjunto 2 interpretaciones hechas “nada que la voz” en la Iglesia a Philadelphia en 2014, allí, o Mario Lanza, adolescente, interpretó sus primeros aires: ” El del Nuestro padre, y la de voy con Dios. ”

https://youtu.be/mLwadwOWuPs 

https://youtu.be/r2x2lSSZPk8 

Por fin, con el acompañamiento de mi pianista sueco, adjunto mis 2 interpretaciones de Ave Maria de Schubert y de Bach/Gounod.

https://youtu.be/s_O8zcyFL1A 

https://youtu.be/eM9Efooi8V8 

Por fin en regalo, le envío mi versión con el acompañamiento piano de Amor ME Ténder en homenaje a Elvis PRESPEY, y el con el philarmonic, de mi interpretación “de la flor que ti m ` habían lanzado” de la ópera Carmen de Georges Bizet.

¡A 75 años, y después de 43 años de paro total del canto (1965-2008) = interpretar este aire uno del el más exigente del canto lírico está incluido en la hazaña según cantantes líricos y maestros!

Buena escucha, cordialmente ustedes.

Amor me Ténder https://youtu.be/sTbYC2j_cEU 

La flor que me habías lanzado https://youtu.be/zKzSiv5KpwQ

Guy CREQUIE

 

De la humildad a la magnificencia

Dios quiere ser alabado en toda la escala de los seres criados por El: desde el pavo real hasta la hormiga

El pavo real, joya del mundo de las aves

Dios quiere ser alabado en toda la escala de los seres criados por El: desde el pavo real hasta la hormiga, que vive en el seno de la tierra, en una especie de catacumba, en la oscuridad completa.

En lo que la hormiga hace de laborioso, de humilde, de continuo, hay algo magnífico. Se diría que el trabajo de la hormiga es profundamente raciocinado; se diría que la hormiga es razonabilísima, porque los hormigueros son hechos con perfección.

Pero, de repente el hombre mira y ve en el aire una de esas mariposas azul-verde y se extasía.

Encontramos la perfección de la humildad hasta la perfección de la magnificencia.

La mariposa azul

De modo que, si hiciéramos un cuadro de las criaturas que Dios creó, encontraríamos las más diversas perfecciones, desde la perfección de la humildad hasta la perfección de la magnificencia.
Dios quiere ser conocido en todas sus obras.

Las criaturas existen en su variedad, formando colecciones, para mostrar la totalidad de las posibilidades de reflejar a Dios.

Podemos considerar una colección de piedras preciosas. Y lo bonito es que la colección sea tal que refleje todas las posibilidades de ser bella, de ser piedra.

El Koh- Nor (uno de los diamantes más grandes del mundo. Su nombre significa “Montaña de Luz”) tiene un brillo, una belleza, que hace pensar fácilmente en el brillo de la inteligencia divina.

Las criaturas reflejan a Dios de modo simbólico

El diamante Koh- Nor tiene un brillo, una belleza, que hace pensar fácilmente en el brillo de la inteligencia divina.

Así como Dios creó a los pavos reales, dio al hombre el talento para crear la seda. ¡Cómo es bella una tela de seda de calidad!

El ver las cosas de acuerdo a lo que simbolizan aumenta los horizontes de modo fantástico y une a las almas de modo fantástico también. No se llega a imaginar como sería bello y admirable si todos entendiésemos los símbolos como debemos.

El puente que une lo visible a lo invisible es el símbolo.

Los hombres se entregarían mucho más a la reflexión si percibiesen el valor simbólico de las cosas.

Por Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Navidad 2018

Nuestras calles y plazas, al acercarse la Navidad, aparecen vestidas de luces, cual soles imaginarios que encandilan a ancianos, a jóvenes y, sobre todo, a los niños. Motivo hay: es Adviento y se espera el nacimiento del Redentor, Jesús, el Señor, que, místicamente,  reviven, cada año, los cristianos. Ahora, muchos por Fe y otros por cultura,  ponen, en  sus hogares, el Belén o Nacimiento, o el Misterio, esa decoración que evoca la Paz que el Niño Dios trajo a los que le acogen.

En las iglesias son muy vistosos los belenes. Me paré ante uno espectacular. Me llamó la atención la figura de San José y lo arreglado del establo. Pensé: Dios preparó a José para su misión, y lo hizo habilidoso. Lo primero que haría en la cueva, sería adecentarla. ¡Cuánta pobreza! ¿Por qué trataría, Dios, así, a su Sagrada Familia? Dios querría hacerles ver que Él es lo único esencial, y que, para servirle y agradarle, es necesario estar desprendidos de las cosas. Se vieron solos, despreciados por los suyos: San José, de familia real, era de Belén y, según las visones de la Beata Catalina Enmerick, sus hermanos lo infravaloraban porque no apreciaban sus habilidades manuales ( era un “manitas”);  ahora, el mesonero de la ciudad, no admite a los santos esposos, ella a punto de dar a luz. La Sagrada Familia palparía, en la frialdad del posadero, que el amor al dinero nubla la mente,  endurece el corazón e impide notar la presencia del Señor y sentir el “estupor” propio de la Navidad “por el gran misterio de Dios hecho hombre”(Papa Francisco ).

Josefa Romo

 

 

En la Misa se unen el tiempo y la eternidad.

El cristiano no va a Misa, no va a asistir a la Misa, no va a cumplir una obligación cuando se acerca a la Iglesia a la hora de la Misa; no va a reunirse con los vecinos en un acto de fraternidad parroquial los domingos y fiestas de guardar.

El cristiano va a vivir la Misa, movido por el Espíritu Santo, para ofrecer con Cristo la vida de Cristo y su propia vida a Dios Padre.

La Misa, y toda la Liturgia, es una acción de Cristo que ofrece su Vida, Muerte y Resurrección a Dios Padre en redención de nuestros pecados. El Señor nos invita a unir nuestra vida a la suya; y nosotros ofrecemos nuestra vida, nuestras acciones, alegría y sufrimientos, con Él, por obra y gracia del Espíritu Santo.

En la Misa se unen el tiempo y la eternidad. Y si recibimos la Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en gracia de Dios, habiendo pedido perdón por nuestros pecados en el Sacramento de la Reconciliación, y renovamos nuestro arrepentimiento y el rechazo del pecado en el acto penitencial, Cristo, la Persona de Cristo, nos acompañará a lo largo de nuestro día, a lo largo de nuestra vida.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Más dinero en el aborto que en ayudar a madres embarazadas

España financia el aborto con 34 millones de euros mientras que destina tan solo "algo más de 3 millones y medio de euros a apoyar a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad". Esto quiere decir que por cada 10 euros invertidos, 9 son para financiar abortos, y solo 1 es para apoyar a la mujer embarazada. Lo ha contado Antonio Torres, presidente de RedMadre, durante la presentación del informe que han elaborado.

Las Administraciones Públicas han destinado en 2017 una ayuda media de 7,6 euros anuales por mujer embarazada. Un 24 % menos que en 2016. Así lo confirma el informe elaborado por la Fundación RedMadre tras consultar a todas las comunidades autónomas, diputaciones y capitales de provincia de nuestro país por el gasto dedicado a las mujeres embarazadas, por el hecho de estarlo, sean o no trabajadoras.

Jesús Domingo Martínez

 

 

MEMORIA HISTÓRICA Y LO QUE SE PRETENDIÓ Y PRETENDE

            Como quiera que “las cosas” se van enrareciendo cada vez más y “la terrible olla española”; ya va empezando a echar “más humo del que sería conveniente”… y algunos políticos, por tal de llegar al poder, serían capaces de “incendiar lo que sea”; puesto que saben que con las cenizas que queden, se harían ricos unos cuantos miles de ellos… Nosotros los españoles de a pie, tenemos que ir viendo las cosas como son y no como nos las quieren enseñar; aquí todo el mundo miente y sólo busca su botín particular; el resto les importamos dos cojones, o quizá mucho menos. Por ello hoy recuerdo lo que escribiera “antes de la depresión”, puesto que aún entonces, el despreciable Zapatero, “encendió la mecha con su maldita memoria histórica, que era suya no la que necesitaba España”.

1) (Año 2007) El nefasto Zapatero, lo que pretende ante todo y sobre todo; es rentabilizar esos terribles hechos, para sacar votos y mantenerse en el poder otros cuatro años, punto. (Cosa que consiguió y aguantó hasta finales del 2011)

2) Hay que recordar que en los 40 años de Franco, todos los del PSOE, estuvieron de "vacaciones" o viviendo en el extranjero, más o menos de lo que se llevaron en la huida, salvo excepciones; Franco no tuvo aquí ninguna oposición; salvo la de los comunistas y la  "tolerada" de Enrique Tierno Galván, que creó "otro socialismo"... y poco más ¿A qué entonces tanta "fuerza" hoy que no arriesgan nada en este partido nacido tras la muerte de Franco? El PSOE de Felipe González… “nace con él”.

3) LA MEMORIA HISTÓRICA: La enterramos colectivamente (los españoles) y en un movimiento de milagro o maravilla, por el acierto, cuando votando en 1977 mandamos a la mierda a izquierdas y a derechas. Cosa maravillosa puesto que el pueblo votamos en masa y recuerden los votos que sacaron, las “más o menos extremas y no extremas derechas e izquierdas”… nada, puesto que pudo gobernar el centro por mayoría absoluta; ello encierra la asunción de todo y el querer simplemente… “nuevos aires para España” y dejar los muertos en paz.

4) Posteriormente hubo un período de reivindicaciones y se reconocieron y cubrieron con pagas e indemnizaciones, a todo aquel que pudo demostrar (incluso falseando todo lo que fue menester y gracias a la picaresca española y a  los “agujeros dejados abiertos por descuido o adrede”) que “había perdido” algo; o dejado de cobrar algo y que de existir la República lo hubiera cobrado. No cobramos nada los que ya mayores de edad y habiendo quedado huérfanos por fusilamiento, a la edad de diez meses y viuda con veinte años… “como ya habíamos podido rehacer nuestra vida” (con nuestro esfuerzo ya que Franco no nos dio nada)… los nuevos vencedores, no se les ocurrió entregarnos nada, a cambio de los casi o más de veinte años de hambres, fatigas y todo lo que se quiera imaginar… “nosotros no existimos ni vamos a existir para estos escandalosos justicieros de parte”… quede ello muy claro.

     Y si antes he dicho lo de “agujeros sueltos por olvido o intencionadamente”; veamos un anuncio de cualquier periódico de aquellas fechas y que proliferaban “como hongos”; puesto que muchos vieron la forma de cobrar una paga a costa de ello.

            “ANUNCIO:   Yo (nombre y apellidos) notario del Ilustre Colegio de… HAGO CONSTAR… se tramita acta de notoriedad a instancias de (nombre y apellidos etc.) al objeto de acreditar los siguientes hechos. Que en el mes de mayo,  o junio de 1938, el señor requirente fue herido cuando prestaba sus servicios (unidad, frente y lugar) del  Ejército Republicano durante la pasada contienda civil española, sufriendo fractura del brazo derecho, con disminución funcional y que le imposibilita etc. Y por el presente edicto, se requiere a todas aquellas personas que puedan aportar pruebas –a favor o en contra- para que en el plazo de diez días, a contar desde la fecha de la publicación de éste, comparezcan ante en esta notaría para presentarlas”.

       Es claro que nadie respondería de nada, y el hecho declarado era aceptado.

      Guardo todos los datos de lo que resumo. Pues bien, sólo se requería este hecho para asegurarse una paga, puesto que aquellos gobiernos complacientes, aceptaron ni se sabe cuantos miles de estos “damnificados, o no”; puesto que y sabiendo la picaresca española… ¿Cuántos colaron así para cobrar limpiamente del erario público y sobre la base de otro tipo de accidente que nada tuvo que ver con la guerra? Sé de casos de quienes con “uniforme militar”  y que huyeron a zona contraria, llegadas estas bicocas; se apresuraron para apuntarse y recibieron paga vitalicia… por unos meses de vestir un uniforme… nosotros (pues como yo habría cientos de miles) no pudimos cobrar nada, nuestros muertos estaban, el fusilado en una fosa común (y allí debe descansar en paz) y el otro, recientemente “ennichado” tras una durísima vida de trabajos y sin ayuda estatal de ni un céntimo de peseta. Pero aún así, yo no reclamo nada; ni siquiera los restos del fusilado… que por otra parte… ¿Cómo separarlos y reconocerlos y para qué me servirían a mí y al resto de españoles?... por ello, por todo ello, esa maldita ley, debe ser borrada de la faz de las vergüenzas del hombre… de todos los hombres… que la verdadera memoria sirva para cerrar heridas y no para abrirlas, como estos nefastos gobernantes están haciendo, a los setenta años de aquellos horrores .

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Jaén: 18 de Octubre del 2007 (Reescrito y completado el 15-11-2013)