Las Noticias de hoy 11 Diciembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 11 de diciembre de 2018  

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Navidad 2018: Celebraciones litúrgicas que presidirá el Papa Francisco

NUESTROS PECADOS Y LA CONFESIÓN: Francisco Fernandez Carbajal

“Piadosos como niños”: San Josemaria

La sonrisa y la alegría

Imitar a Cristo: el sentido de la mortificación cristiana: Javier Sesé

¿Está cambiando verdaderamente la Iglesia?: Ernesto Juliá

CAMINANDO HASTA BELEN: Magui del Mar

Compromisos cristianos contra la pena de muerte: Salvador Bernal

LOS “GILETS JAUNES”: Dr. Hugo SALINAS

Leche Pascual: Dar lo mejor... también en Navidad: Alfonso Mendiz

Quince mensajes en Twitter del Papa Francisco sobre el Adviento

¿Producto de la concepción humana o bebé?: Carlos Ramos Rosete

Los valores de la Navidad: LaFamilia.info

MI PADRE ES LEVE: ENRIQUE SOLINAS

La lección de la inocencia: Acción Familia

Cristianos en el punto de mira: Enric Barrull Casals

NAVIDAD.: Amparo Tos Boix, Valencia.

La situación que viven no pocos cristianos: Jaume Catalán Díaz

Andalucía antes, después: y hoy: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Lunes 10 de diciembre de 2018

Celebrar con verdadera fe la Navidad es la enseñanza que podríamos sacar del Evangelio de hoy que narra la curación de un paralítico (Lc 5,17–27). La fe infunde valentía y es el camino para tocar el corazón de Jesús. Hemos pedido la fe en el misterio de Dios hecho hombre. La fe también hoy, en el Evangelio, hace ver cómo toca el corazón del Señor. El Señor tantas veces vuelve a la catequesis de la fe, insiste. “Viendo la fe de ellos”, dice el Evangelio. Jesús vio aquella fe, porque hace falta valor para hacer un agujero en el techo y descolgar una camilla con el enfermo…, hace falta valor. ¡Esa gente tenía fe! Sabían que si el enfermo llegaba ante Jesús, sería curado.

Jesús admira la fe en la gente, como en el caso del centurión que pide la curación de su siervo; de la mujer siro-fenicia que intercede por la hija poseída por el demonio o también por la señora que, solo tocando el borde del manto de Jesús, se cura de las pérdidas de sangre que la afligían. Pero también Jesús reprocha a la gente de poca fe, como Pedro que duda. Con la fe todo es posible. Hoy hemos pedido esta gracia: en esta segunda semana de Adviento, prepararnos con fe para celebrar la Navidad. Es verdad que la Navidad –lo sabemos todos– muchas veces se celebra no con tanta fe, se celebra incluso mundanamente o paganamente; pero el Señor nos pide hacerlo con fe y nosotros, en esta semana, debemos pedir esta gracia: poder celebrarla con fe. No es fácil proteger la fe, no es fácil defender la fe: no es fácil.

Es emblemático el episodio de la curación del ciego en el capítulo IX de Juan, su acto de fe ante Jesús al que reconoce como el Mesías. Confiemos a Dios nuestra fe, defendiéndola de las tentaciones del mundo. Nos hará bien hoy, y también mañana, durante la semana, tomar ese capítulo IX de Juan y leer esa historia tan bonita del chico ciego de nacimiento. Y acabar desde nuestro corazón con el acto de fe: “Creo, Señor. Ayuda mi poca fe. Defiende mi fe de la mundanidad, de las supersticiones, de las cosas que no son fe. Defiéndela de reducirla a teorías, sean teologizantes o moralizantes… no. Fe en ti, Señor.

 

 

 

70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Discurso del Papa en la Pontificia Universidad Gregoriana

diciembre 10, 2018 20:15RedacciónDerechos humanos y justicia, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 10 dic. 2018).- Hoy se inaugura en la Pontificia Universidad Gregoriana la Conferencia Internacional Los Derechos Humanos en el Mundo Moderno: conquistas, omisiones, negaciones.

El evento, celebrado con motivo del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del 25 aniversario de la Declaración y del Programa de Acción de Viena para la Protección de los Derechos Humanos en el Mundo, ha sido organizado por la Pontificia Universidad Gregoriana y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Publicamos a continuación  el mensaje que el Santo Padre ha enviado para la ocasión a los participantes en la Conferencia Internacional y cuyo texto fue leído esta mañana por el cardenal, Peter K. Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

***

Mensaje del Santo Padre

Señor cardenal
Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio.
queridos hermanos y hermanas,

Me complace enviar un cordial saludo a todos vosotros, representantes de los Estados ante la Santa Sede, de las instituciones de las Naciones Unidas, del Consejo de Europa, de las Comisiones Episcopales de Justicia y Paz y de las de pastoral social, del mundo académico  y de las organizaciones de la sociedad civil, reunidos en Roma para la Conferencia Internacional sobre el tema “Los derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por la Pontificia Universidad Gregoriana, con motivo del 70 aniversario  de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y  del 25 aniversario de la Declaración y del Programa de Acción de Viena.

A través de estos dos documentos, la familia de  las Naciones quería reconocer la igual dignidad de cada persona humana, [1] de la cual se derivan derechos y libertades fundamentales que, por estar enraizados en la naturaleza de la persona humana, -una unidad inseparable de cuerpo y alma-, son universales, indivisibles, interdependientes e interconectados. [2] Al mismo tiempo, en la Declaración de 1948 se reconoce que “toda persona tiene deberes respecto a  la comunidad, puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente  su personalidad “. [3]

En el año en que se celebran aniversarios significativos de estos instrumentos jurídicos internacionales, resulta oportuna una reflexión profunda sobre los fundamentos y el respeto por los derechos humanos en el mundo contemporáneo, una reflexión que espero sea premisa de un compromiso renovado en favor de la defensa de la dignidad humana , con  una atención especial por los miembros más vulnerables de la comunidad.

En efecto, observando con atención nuestras sociedades contemporáneas, encontramos numerosas contradicciones que nos llevan a preguntarnos si verdaderamente la igual  dignidad de todos los seres humanos, proclamada solemnemente hace 70 años, sea  reconocida, respetada, protegida y promovida en todas las circunstancias. En el mundo de hoy  persisten numerosas formas de injusticia, nutridas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al hombre. [4] Mientras  una parte de la humanidad vive en opulencia, otra parte ve su propia dignidad desconocida, despreciada o pisoteada y sus derechos fundamentales ignorados o violados.

Pienso, entre otras cosas, en los niños por nacer a quienes se les niega el derecho a venir al mundo; en aquellos que no tienen acceso a los medios indispensables para una vida digna; [5] en aquellos que están excluidos de la educación adecuada; en quien está injustamente privado de trabajo o forzado a trabajar como esclavo; a quienes están detenidos en condiciones inhumanas, a quienes son sometidos a torturas o a quienes se les niega la oportunidad de redimirse, [6] a las víctimas de desapariciones forzadas y sus familias.

Mis pensamientos también se dirigen a todos aquellos que viven en un clima dominado por la sospecha y el desprecio, que son objeto de actos de intolerancia, discriminación y violencia debido a su pertenencia racial, étnica, nacional o religiosa. [7]

Finalmente, no puedo dejar de  recordar a cuántas personas sufren violaciones múltiples de sus derechos fundamentales en el contexto trágico de los conflictos armados, mientras los mercaderes de muerte sin escrúpulos [8] se enriquecen al precio de la sangre de sus hermanos y hermanas.

Ante estos graves fenómenos, todos somos cuestionados. De hecho, cuando se violan los derechos fundamentales, o cuando se favorecen algunos en detrimento de otros, o cuando se garantizan solo a ciertos grupos, se producen graves injusticias, que a su vez alimentan los conflictos con graves consecuencias tanto dentro de las  naciones como  en las relaciones entre ellas.

Por lo tanto, cada uno está llamado a contribuir con coraje y determinación, en la especificidad de su papel, a respetar los derechos fundamentales de cada persona, especialmente de las  “invisibles”: de los muchos que tienen hambre y sed, que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos. (cfrMt25.35-36), que viven en los márgenes de la sociedad o son descartados.

Esta necesidad de justicia y solidaridad tiene un significado especial para nosotros los cristianos, porque el Evangelio mismo nos invita a dirigir la mirada a los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas, a movernos a la compasión (cf. Mt 14:14) y a trabajar arduamente para aliviar  sus sufrimientos.

Deseo, en esta ocasión, dirigir un llamamiento sincero a aquellos con responsabilidades institucionales, pidiéndoles que coloquen a los derechos humanos en el centro de todas las políticas, incluidas las de cooperación para el desarrollo, incluso cuando esto signifique ir contra la corriente.

Con la esperanza de que estos días de reflexión puedan despertar la conciencia e inspirar iniciativas destinadas a proteger y promover la dignidad humana, confío a cada uno de vosotros, a vuestras familias y a vuestros pueblos, a la intercesión de María Santísima, Reina de la Paz, e invoco sobre todos la  abundancia de bendiciones divinas.

En el Vaticano, 10 de diciembre de 2018.

FRANCISCO
__________________
[1] Véase la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 1948, Preámbulo y artículo 1.
[2] Véase la Declaración de Viena, 25 de junio de 1993, n. 5.
[3] Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 29.1.
[4] Ver Esort. ap. Evangelii gaudium, 53.
[5] Cf. Juan XXIII, Carta Enc.Pacem in terris, 11 de abril de 1963, pág. 6.
[6] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2267.
[7] Ver Discurso a los participantes en la Conferencia Mundial sobre el tema “Xenofobia, racismo y nacionalismo populista, en el contexto de la migración mundial”, 20 de septiembre de 2018.
[8] Cf. Audiencia General, Piazza San Pietro, 11 de junio de 2014

 

 

Navidad 2018: Celebraciones litúrgicas que presidirá el Papa Francisco

En la Capilla papal, Basílica Vaticana

diciembre 10, 2018 15:38Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 10 dic. 2018).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado esta mañana el horario de celebraciones litúrgicas que oficiará el Papa Francisco en el Vaticano, esta Navidad, en diciembre y enero de 2018.

El Santo Padre Francisco celebrará la Misa del Gallo en la solemnidad de la Natividad del Señor, el lunes 24 de diciembre en la Capilla papal, Basílica Vaticana, a las 21:30 horas. Esta celebración eucarística será precedida por el canto de la Kalenda.

En la Solemnidad de la Natividad del Señor, el martes, 25 de diciembre de 2018, el Papa dirigirá su mensaje de Navidad al mundo desde el balcón central de la Basílica Vaticana, a las 12 horas, e impartirá la Bendición Urbi et Orbi.

El último día del año 2018, lunes, 31 de diciembre, Francisco celebrará a las 17 horas las primeras vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre De Dios, a las que seguirá la exposición del Santísimo Sacramento, el tradicional canto del himno Te Deum al final del año civil y la bendición eucarística.

El 1 de enero de 2019 se dedica a la Solemnidad de María Santísima, Madre De Dios. El Pontífice celebrará la santa misa a las 10 horas, en la octava de Navidad, en coincidencia con la LII Jornada Mundial de la Paz cuyo tema es: “La buena política está al servicio de la paz”. Será en la Capilla papal, de la Basílica Vaticana.

Asismismo, el Santo Padre Francisco celebrará la Santa Misa en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el domingo 6 de enero de 2019, en la Capilla papal, Basílica de San Pedro, a las 10 horas.

 

NUESTROS PECADOS Y LA CONFESIÓN

— Confesión de los pecados y propósito de enmienda. Confesión individual, auricular y completa.

— Ante el mismo Jesucristo. Confesión frecuente.

— Cada Confesión, un bien para toda la Iglesia. La Comunión de los Santos y el sacramento de la Penitencia.

I. Una voz grita en el desierto: preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa un camino para nuestro Dios. Que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece, y lo escabroso se iguale1.

El mejor modo de disponer nuestra alma al Señor que llega es preparar muy bien la Confesión. La necesidad de este sacramento, fuente de gracia y de misericordia a lo largo de toda nuestra vida, se pone especialmente de manifiesto en este tiempo en el que la liturgia de la Iglesia nos impulsa y nos anima a esperar la Navidad.

Ella nos ayuda a rezar pidiendo: Señor Dios, que para librar al hombre de la antigua esclavitud del pecado enviaste a tu Hijo a este mundo; concede, a los que esperamos con devoción su venida, la gracia de tu perdón soberano y el premio de la libertad verdadera2.

La Confesión es también el sacramento, junto a la Sagrada Eucaristía, que nos dispone para el encuentro definitivo con Cristo al fin de nuestra existencia. Toda nuestra vida es un continuado adviento, una espera del instante último para el que no dejamos de prepararnos día tras día. Nos consuela pensar que es el mismo Señor quien ardientemente desea que estemos con Él en la tierra nueva y en el cielo nuevo que nos tiene preparados3.

Cada Confesión bien hecha es un impulso que recibimos del Señor para seguir adelante, sin desánimos, sin tristezas, libres de nuestras miserias. Y Cristo nos dice de nuevo: Ten confianza, tus pecados te son perdonados4, hijo mío, vuelve a empezar... Es Él mismo quien nos perdona después de la humilde manifestación de nuestras culpas. Confesamos nuestros pecados «a Dios mismo, aunque en el confesonario los escuche el hombre-sacerdote. Este hombre es el humilde y fiel servidor de ese gran misterio que se ha realizado entre el hijo que retorna y el Padre»5.

«Las causas del mal no deben buscarse en el exterior del hombre, sino, sobre todo, en el interior de su corazón. También su remedio parte del corazón. Por consiguiente los cristianos, mediante la sinceridad en su propio empeño de conversión, deben rebelarse frente al achatamiento del hombre, y proclamar con su propia vida la alegría de la verdadera liberación del pecado (...) mediante un sincero arrepentimiento, de un firme propósito de enmienda, y de una firme confesión de las culpas»6.

Para quienes han caído en pecado mortal después del Bautismo, este sacramento es tan necesario para la salvación como lo es el Bautismo para los que aún no han sido regenerados a la vida sobrenatural: «es el medio para saciar al hombre con la justicia que proviene del mismo Redentor»7. Y es de tanta importancia para la Iglesia, que «los sacerdotes pueden verse obligados a posponer o incluso dejar otras actividades por falta de tiempo, pero nunca el confesonario»8.

Todos los pecados mortales cometidos después del Bautismo, y las circunstancias que modifiquen su especie, deben pasar por el tribunal de la Penitencia, en una Confesión auricular y secreta con absolución individual.

El Santo Padre nos pide a todos que hagamos cuanto esté en nuestras manos «para ayudar a la comunidad eclesial a apreciar plenamente el valor de la Confesión individual como un encuentro personal con el Salvador misericordioso que nos ama, y a ser fieles a las directrices de la Iglesia en un asunto de tanta importancia»9.

«No podemos olvidar que la conversión es un acto interior de una especial profundidad, en el que el hombre no puede ser sustituido por otros, no puede hacerse “reemplazar” por la comunidad»10.

II. La Confesión, además de ser completa en lo que se refiere a los pecados graves, ha de ser sobrenatural: conscientes de que vamos a pedir perdón al mismo Señor, a quien hemos ofendido, pues todo pecado, también aquellos que se refieren a nuestros hermanos, son ofensa directa a Dios.

La Confesión hecha con sentido sobrenatural es un verdadero acto de amor a Dios, se oye a Cristo en la intimidad del alma que dice, como a Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Y con las mismas palabras de este apóstol le podremos también decir: Domine, tu omnia nosti, tu scis quia amo te11. Señor, Tú sabes todas las cosas, Tú sabes que te amo..., a pesar de todo.

Después del pecado mortal, la mayor desgracia para el alma es el pecado venial, pues nos priva de muchas gracias actuales. Cada pequeña infidelidad es un gran tesoro perdido: disminuye el fervor de la caridad, aumenta las dificultades para la práctica de las virtudes, que cada vez se presentan como más difíciles; y predispone al pecado mortal, que llegará si no se reacciona con prontitud.

La Comunión y la Confesión frecuentes son la mejor ayuda en la lucha para evitar los pecados veniales. En la Confesión obtenemos, además, específicas gracias para evitar esos defectos y pecados de los que nos hemos acusado y arrepentido. Amar la Confesión frecuente es síntoma de finura de alma, de amor a Dios; su desprecio o indiferencia sugiere falta de delicadeza interior y, frecuentemente, verdadero endurecimiento para lo sobrenatural.

La frecuencia de la Confesión viene determinada por las particulares necesidades de nuestra alma. Cuando una persona esté seriamente determinada a cumplir la voluntad de Dios en todo y ser del todo de Dios, tendrá verdadera necesidad de acudir a este sacramento con más frecuencia y puntualidad: «la confesión renovada periódicamente, llamada “devoción”, siempre ha acompañado en la Iglesia el camino de la santidad»12.

III. La reconciliación de cada hombre con Dios y con la Iglesia en el sacramento de la Penitencia es uno de los actos más íntimos y personales del hombre. Muchas cosas fundamentales cambian en el santuario de la conciencia en cada Confesión. A la vez, no podemos olvidar que este sacramento entraña una profunda e inseparable dimensión social. Muchas cosas cambian también en el ámbito familiar, en el estudio, en el trabajo, con los amigos, etcétera, de la persona que se confiesa.

El pecado, porque es la mayor tragedia para el hombre, produce un profundo descentramiento en quien lo comete. Y quien está descentrado, descentra también a quien tiene a su alrededor. En el sacramento de la Penitencia, el Señor coloca de nuevo las cosas en su sitio; además de perdonar el pecado, introduce en el alma el orden y la armonía perdidos.

Una Confesión bien hecha es un gran regalo a todos aquellos que conviven y trabajan con nosotros; también se beneficia de ella otra muchísima gente con la que nos relacionamos todos los días. Se hacen y se dicen las cosas de muy diferente manera cuando hemos recibido a su tiempo la gracia de este sacramento.

Cuando un fiel se confiesa, también se opera un bien incalculable en toda la Iglesia. Toda Ella se alegra y se enriquece misteriosamente cada vez que el sacerdote pronuncia las palabras de la absolución. Por la Comunión de los Santos, cada Confesión tiene sus resonancias bienhechoras en todo el Cuerpo Místico de Cristo.

En la vida íntima de la Iglesia –de la que Cristo es la piedra angular– cada fiel sostiene a los demás con sus buenas obras y merecimientos y es a la vez sostenido por ellos. Todos nos necesitamos y, de hecho, estamos continuamente participando de bienes espirituales comunes. Nuestros propios merecimientos están ayudando a nuestros hermanos los hombres repartidos por toda la tierra; así mismo, el pecado, la tibieza, los pecados veniales, el aburguesamiento, son lastre para todos los miembros de la Iglesia peregrina: si padece un miembro, todos los miembros padecen con él; y si un miembro es honrado, todos lo otros a una se gozan13.

«Es esta la otra cara de aquella solidaridad que, a nivel religioso, se desarrolla en el misterio profundo y magnífico de la comunión de los santos, merced a la cual se ha podido decir que “toda alma que se eleva, eleva al mundo”. A esta ley de la elevación corresponde, por desgracia, la ley del descenso, de suerte que se puede hablar de una comunión del pecado, por el que un alma que se abaja por el pecado abaja consigo a la Iglesia y, en cierto modo, al mundo entero. En otras palabras, no existe pecado alguno, aun el más íntimo y secreto, el más estrictamente individual, que afecte exclusivamente a aquel que lo comete. Todo pecado repercute, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor daño en todo el conjunto eclesial y en toda la familia humana»14.

Cuando alguien se acerca con buenas disposiciones a la Confesión es un momento de alegría para el propio penitente y para todos. Cuando encuentra la dracma, llama a sus amigas y vecinas y les dice: Alegraos conmigo15. Los bienaventurados del Cielo, las benditas almas del Purgatorio, y la Iglesia que todavía peregrina en este mundo se alegran cada vez que se imparte una absolución.

«Desatar» los vínculos del pecado es al mismo tiempo atar los nudos de la fraternidad. ¿No deberíamos ir a este sacramento con más alegría y con más prontitud, sabiendo que estamos ayudando, por el mismo hecho de confesarnos bien, a tantos otros cristianos y especialmente a quienes están más cerca de nosotros?

Pidamos a Dios con la Iglesia: que la presencia de tu Hijo, ya cercano, nos renueve y nos libre de volver a caer en la antigua servidumbre de pecado16.

1 Is 40, 1-11. — 2 Oración de la Misa. Sábado de la 1ª Semana de Adviento. — 3 Apoc 21, 1. — 4 Mt 9, 2. — 5 Juan Pablo II, Hom. Parroquia S. Ignacio de A., Roma, 16-III-1980. — 6 Cfr. ídem, Homilía, Roma, 5-IV-1979. — 7 ídem, Enc. Redemptor hominis, 20. — 8 ídem, Roma, 17-XI-1978. — 9 ídem, Alocución, Tokio, 23-II-1981. — 10 ídem, Enc. Redemptor hominis, 20. — 11 Jn 21, 17. — 12 Juan Pablo II, Alocución, 30-1-1981. — 13 1 Cor 12, 16. — 14 Juan Pablo II, Exhort. apost. Reconciliatio et Paenitentia, 2-XII-1984, 16. — 15 Lc 15, 19. — 16 Oración de la Misa. Martes de la 1ª Semana de Adviento.

 

“Piadosos como niños”

Al considerar ahora mismo mis miserias, Jesús, te he dicho: déjate engañar por tu hijo, como esos padres buenos, padrazos, que ponen en las manos de su niño el don que de ellos quieren recibir..., porque muy bien saben que los niños nada tienen. Y ¡qué alborozo el del padre y el del hijo, aunque los dos estén en el secreto! (Forja, 195)

La vida de oración y de penitencia, y la consideración de nuestra filiación divina, nos transforman en cristianos profundamente piadosos, como niños pequeños delante de Dios. La piedad es la virtud de los hijos y para que el hijo pueda confiarse en los brazos de su padre, ha de ser y sentirse pequeño, necesitado. Frecuentemente he meditado esa vida de infancia espiritual, que no está reñida con la fortaleza, porque exige una voluntad recia, una madurez templada, un carácter firme y abierto.
Piadosos, pues, como niños: pero no ignorantes, porque cada uno ha de esforzarse, en la medida de sus posibilidades, en el estudio serio, científico, de la fe; y todo esto es la teología. Piedad de niños, por tanto, y doctrina segura de teólogos.
El afán por adquirir esta ciencia teológica ‑la buena y firme doctrina cristiana‑ está movido, en primer término, por el deseo de conocer y amar a Dios. A la vez, es también consecuencia de la preocupación general del alma fiel por alcanzar la más profunda significación de este mundo, que es hechura del Creador. Con periódica monotonía, algunos tratan de resucitar una supuesta incompatibilidad entre la fe y la ciencia, entre la inteligencia humana y la Revelación divina. Esa incompatibilidad sólo puede aparecer, y aparentemente, cuando no se entienden los términos reales del problema.
Si el mundo ha salido de las manos de Dios, si El ha creado al hombre a su imagen y semejanza y le ha dado una chispa de su luz, el trabajo de la inteligencia debe ‑aunque sea con un duro trabajo‑ desentrañar el sentido divino que ya naturalmente tienen todas las cosas; y con la luz de la fe, percibimos también su sentido sobrenatural, el que resulta de nuestra elevación al orden de la gracia. No podemos admitir el miedo a la ciencia, porque cualquier labor, si es verdaderamente científica, tiende a la verdad. Y Cristo dijo: Ego sum veritas. Yo soy la verdad. (Es Cristo que pasa, 10)

 

La sonrisa y la alegría

Sonreír porque Dios sonríe, sonreír porque con mis defectos soy cómico, sonreír porque los demás lo necesitan. Son las tres sonrisas que deben caracterizar a un cristiano.

Virtudes04/06/2016

Opus Dei - La sonrisa y la alegría

Artículo de Carlo de Marchi, Vicario del Opus Dei para el Centro-Sur de Italia.

“No se puede anunciar el Evangelio con cara de funeral". La provocación de Papa Francisco no es una broma casual, y la idea de que los cristianos no deben mostrarse tristes no es nueva: "¡Deberían cantarme cantos mejores, para que yo me decida a creer en su Salvador! ¡Sería necesario que sus discípulos tuvieran más aspecto de gente salvada!", decía Nietzsche.

Pero ¿cómo ser capaces de sonreír cuando las preocupaciones, el trabajo, los pequeños contratiempos y los grandes dolores son tan frecuentes en la vida?

La primera sonrisa es la fundamental: "Sonríe el que está en los Cielos", dice la Biblia. Y aún: "La alegría del Señor es vuestra fuerza". Es la sonrisa de Dios. La alegría con la cual el Creador contempla a cada una de sus criaturas deben ser el fundamento sólido de la serenidad y de la paz de cada uno de nosotros.

¿Pero no puede ser irreverente pensar que Dios, el Señor del Universo, sonría? "Dios debe amarnos tanto más cuanto más le hagamos reír", dice un personaje creado por Ray Bradbury. "Nunca había pensado al Señor como a un humorista", le responde alguien. La respuesta es inmediata: "¿El Creador del ornitorrinco, del camello, del avestruz y del hombre? ¡Oh, venga ya!".

La segunda sonrisa es aquella con la cual me miro a mí mismo. Sin perder de vista mi humanidad, mis límites, que no son necesariamente defectos y no deben ser tomados demasiado en serio. Mi Creador me quiere así, como soy, porque si me hubiera querido diferente, me hubiera hecho diferente.

"Saber ver el aspecto divertido de la vida y su dimensión alegre, sin tomarse todo de forma trágica -dijo una vez Benedicto XVI-, es algo muy importante, diría que necesario, para mi ministerio. Un escritor dijo que los ángeles pueden volar porque no se toman demasiado en serio. Y nosotros quizá podríamos volar un poco más si no nos diéramos tanta importancia".

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Sonreír es un acto de humildad, quiere decir que me acepto a mí mismo y a mi modo de ser, permaneciendo allí donde estoy con santa paz. Sin tomarme muy en serio, porque "la seriedad no es una virtud. Quizá sea una herejía decir que la seriedad es un vicio, pero al menos es una herejía inteligente. Hay realmente una tendencia (una especie de decadencia) natural a tomarse en serio, porque es la actitud más fácil de vivir. La solemnidad es propia de los hombres que no se quieren esforzar; en cambio, una carcajada exige entusiasmo. Es fácil ser tristes, y es difícil ser ligeros. Satanás cayó por la fuerza de la gravedad" (Chesterton).

La tercera sonrisa es consecuencia de las dos anteriores. Es la sonrisa con la cual acojo a las demás personas, especialmente a aquellas con las que vivo y trabajo. Monstrándoles afecto y sin dar demasiada importancia a posibles errores o roces. Con rostro alegre, Madre Teresa de Calcuta, al recibir el Premio Nobel sorprendió al público al hacerles esta sugerencia: "Sonreíd unos a los otros, dedicad tiempo para estar junto a vuestras familias. Sonreíros mutuamente".

"El vestido, la sonrisa y el modo de caminar revelan cómo es cada hombre", dice el libro de la Sabiduría.

La sonrisa puede ser verdaderamente ese signo que permita a los demás reconocer a un cristiano.

 

 

Imitar a Cristo: el sentido de la mortificación cristiana

Javier Sesé es Doctor en Sagrada Teología por la Universidad de Navarra.

Virtudes09/05/2016

“Dios es Amor", afirma San Juan en su primera carta; y continúa: “En esto se demostró entre nosotros el Amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que recibiéramos por Él la vida. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó, y envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados".

La gran manifestación del infinito amor de Dios por el hombre, por cada una y cada uno, es la pasión y muerte de Jesucristo en la Cruz.

Devolver amor por Amor

Es propio de una persona enamorada y agradecida devolver amor por amor; y el amor se manifiesta con palabras y con obras. Cuanto mayor es el amor, más encendidas son las palabras y más generosas y sacrificadas las obras.

Por eso, los cristianos enamorados de todos los tiempos se han esforzado por manifestar su amor a Dios con las palabras (oración) y los hechos (sacrificio), respondiendo así al amor de Dios manifestado en su Palabra (predicación, evangelio, enseñanza) y su Sacrificio en la Cruz.

Pero también es propio de personas enamoradas querer parecerse al máximo a la persona amada, seguir de cerca sus pasos, responder de la misma forma que el otro lo ha hecho, en la medida de lo posible.

Ayuno, abstinencia, vigilias, disciplinas y cilicios

Por eso, desde el inicio del cristianismo, lo enamorados de Cristo se decantaron por aquellos sacrificios que se acercaban más al mismo sacrificio de Cristo: al ayuno de Jesús respondieron con ayuno y abstinencia; a su no tener “donde reclinar la cabeza" con vigilias, dormir en el suelo o sobre lechos y cabezales duros; a su flagelación, con flagelación (disciplinas); a su coronación de espinas, con cinturones de pinchos o similares (cilicios); a su “via crucis", cargando con una cruz (nazarenos), etc.

Todo ello con generosidad de enamorados, y con la humildad y la prudencia del que sabe que debe hasta su misma vida a ese amor de Jesús: por eso, a los mismos que imitaron e imitan flagelación, coronación de espinas o “via crucis", no se les ocurrió ni se les ocurre (salvo pocos exaltados, siempre reprobados por la Iglesia) clavarse en una cruz con clavos de verdad, o poner en peligro su vida y su salud llevando al extremo esas mortificaciones corporales.

Sin peligro para la salud

Ha habido muchos mártires, orgullosos de ser torturados y asesinados por Jesucristo como Él murió por nosotros; pero ningún santo ha muerto o se ha puesto en peligro de muerte por usar voluntariamente cilicios o disciplinas, o por ayunar (a diferencia, por ejemplo, de algunos huelguistas de hambre).

Un significativo botón de muestra: uno de los santos más austeros y mortificados de toda la historia, modelo de enteras generaciones de penitentes, San Antonio Abad, murió con 105 años de edad, en una época en que la esperanza de vida apenas superaba los 20 años.

La mortificación cristiana: un camino, no un fin

El amor de Dios y a Dios es, pues, la razón más profunda y decisiva de cualquier tipo de sacrificio cristiano. Un amor que incluye la conciencia de los propios pecados y miserias, y que busca el perdón de Aquél que fue flagelado, coronado de espinas y crucificado, para perdonarnos de esos mismos pecados. Un amor que quiere acompañar, aunque sea modestamente, el dolor de la persona amada: el dolor purificador del que cargó con los pecados de todos los hombres.

Pero el Sacrificio de Jesús culmina en su Resurrección, en la Gloria, en el Cielo, en la Felicidad total, definitiva y eterna.

La mortificación, el cilicio y la disciplina, son un medio, un camino, no un fin: el sacrificio por amor culmina en un amor pleno, sin ningún atisbo de dolor o tristeza: en Dios mismo, que es Amor, Alegría, Gozo, Felicidad, Gloria.

 

¿Está cambiando verdaderamente la Iglesia?

Ernesto Juliá

Un bandera de China en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

photo_camera Un bandera de China en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Es muy frecuente oír frases que quieren subrayar- o mejor, darnos la impresión”-, de que estamos viviendo “nuevos cambios en la Iglesia”; que estamos asistiendo al inicio de “una nueva historia, una nueva época para la Iglesia”; e incluso alguien se anima a anunciar “proféticamente” que la Iglesia “debe comenzar de cero”; etc. etc.

Otras veces, los anuncios de “ese nuevo aire” del que hablan –a Dios gracias, no mencionan al Espíritu Santo- pretenden convencer a los creyentes de que es necesario revitalizar los cadáveres dentro de la Iglesia, como ocurrió en la visión del profeta. Y este “resucitar de cadáveres” tendría lugar justo cuando los mensajes de “esa Iglesia cambiada” los comprendan las “periferias del mundo”, porque los mensajes se hayan acomodado al “espíritu del mundo que esas periferias “entienden” muy bien”.

Si uno se atiene a las palabras de  algunos eclesiásticos, obispos, y cardenales, que comentan satisfechos, por ejemplo, que “las recomendaciones de la Santa Sede sobre el cambio climático ya están de acuerdo con las de la ONU”;  o que “se ha iniciado una nueva historia para la Iglesia”; o que la Iglesia “no tiene que insistir en los dogmas y en una moral rígida, si quiere acoger a todos los hombres en sus brazos”, etc., podemos sacar la falsa conclusión de que la Iglesia está cambiando.

No. No caigamos en esa falsedad. No nos dejemos engañar, lo diga quien lo diga. El Credo de la Iglesia, los Mandamientos; la Fe y la Moral siguen intactos y seguirán siempre porque son la Luz y el Camino para todas las generaciones de seres humanos que pisen la tierra. No se quedarán jamás ni viejos ni caducos. Las palabras de Cristo son palabras de Vida Eterna.

Lo que está cambiando es la mente de esas personas que desoyen veinte siglos de predicación auténtica del Mensaje de Cristo con las palabras y la sangre de los santos y de los mártires; y ceden acomplejados por la estrechez de mente y maldad de corazón, a lo que llaman “espíritu del tiempo”, “espíritu del siglo”, siempre con minúscula. Son eclesiásticos que no menciona en sus predicaciones ni el pecado, ni el arrepentimiento, ni el amor de los hombre a Dios, y apenas hablan de un vago sentido de “misericordia”; que no hacen referencia a la Vida eterna, que han borrado de su vocabulario la palabra “infierno”, y que algunos llegan a borrar de su vocabulario; que celebran la Liturgia, no como una manifestación y presencia de Dios, sino como una simple reunión de pueblo.

Ya Benedicto XVI salió muy al paso de esta situación, cuando al referirse al espíritu con que debía ser vivido el Concilio Vaticano II, habló sobre su verdadera interpretación: desechó la “hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura”, y afirmó la “hermenéutica de la reforma”.

No, la Iglesia no cambia en su esencia ni en su misión. “La Iglesia, tanto antes como después del Concilio, es la misma Iglesia una, santa, católica y apostólica en camino a través de los tiempos; prosigue “su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos e Dios”, anunciando la muerte del Señor hasta que vuelva”. Así lo recordó también en ese mismo discurso del 22-XII-2005, a los cardenales, obispos y prelados de la Curia romana.

La línea de la “discontinuidad y de la ruptura” acabaría en una iglesia que ni siquiera llegaría a ser una ONG, porque sería una porción de hombres y mujeres que seguirían las huellas del Arlequín de turno, y acabarían precipitándose en un abismo. Y tantas veces el papa Francisco ha insistido en no convertir la Iglesia en una ONG.

En la Iglesia puede haber cambios, y de hecho los ha habido a lo largo de los siglos, en los modos de presentarse los eclesiásticos: desde la silla papal, por ejemplo, en la que el Papa era llevado a hombros por la plaza de san Pedro, hasta el “papamóvil” actual-; modos de relacionarse a través de la figura jurídica de “el estado vaticano”, con los gobiernos de las naciones del mundo; modos de celebrarse las ceremonias, incluso las relacionadas directamente con la celebración de los Sacramentos, etc.

Ha habido también opiniones contrastantes sobre cuestiones importantes que, al fin, la Iglesia les ha dado la verdadera interpretación de acuerdo con la Fe vivida. Estos, más que cambios son el fruto de un conocimiento más profundo e iluminado por el Espíritu Santo, de las verdades vividas y expresadas por Cristo.   

La Iglesia no cambia; se reforma y se enriquece al adentrarse paso a paso en el Misterio de Dios que vive en ella; y que ella tiene la misión de comunicar a los hombres.

“Por eso la reforma más ambiciosa es la que lleva a la Iglesia a estar más implacablemente decidida en su camino hacia la santidad y en su anuncio de la Buena Nueva. Las súplicas del mundo para superar los falsos valores materialistas e ideológicos, por débiles que sean, son oportunidades que la Iglesia no puede dejar pasar. A través de ellos los hombres vuelven su mirada hacia Dios. En este mundo ajetreado donde no existe tiempo ni para la familia, ni para uno mismo, y menos para Dios, la auténtica reforma consiste en redescubrir el sentido de la oración, el sentido del silencio, el sentido de la eternidad” (Card. Sarah, “Dios o nada”, pág. 179)

En una palabra, el sentido de la relación de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo con nosotros; y el sentido de nuestra relación con Él.

ernesto.julia@gmail.com

 

 

CAMINANDO HASTA BELEN

Autora: Magui del Mar

La Dama Azteca de la Pluma de Oro

Poeta Mexicana

 

Voy caminando a Belén…mi alma rebosa alegría,

veré a la Virgen María y al amable San José

y en el pesebre, yo sé, entre pajas recostado

estará el Dios-Humanado…¿No es milagro por ventura

que baje Dios de su altura, como indefenso bebé?.

 

Me pregunto al caminar ¿qué regalo llevaré?

en mi senda encontraré la ocasión de preparar

lo que le quiero ofrendar: las espinas del olvido,

la ingratitud que me ha herido, el llanto que he derramado

cuando en su Amor no he confiado…o no lo supe apreciar.

 

También haré un ramillete de las flores del camino…

de sonrisas: rico vino… la amistad: bello tesoro…

y le diré ¡cuánto añoro! estar a sus pies postrada.

Nada me consuela…¡nada! Si de El no estoy muy cerquita…

Sintiéndome pequeñita, su gran amor atesoro.

 

Al acercarme al pesebre, con ternura…de rodillas,

diré palabras sencillas: “Estoy aquí, mi Señor,

de la vida eres Autor y hoy te veo cual tierno niño.

Yo te ofrezco mi cariño…como Dios, mi adoración,

te dejo mi corazón...¡recíbelo, por favor!.

 

Derechos Reservados.

 

Compromisos cristianos contra la pena de muerte

Salvador Bernal

Marco Impagliazzo.

 Marco Impagliazzo.

A pesar del avance de los populismos nacionalistas, sigue el retroceso de la pena capital. No faltan sombras, porque vivimos en un mundo demasiado complejo, pero son más las luces, como corresponde a la época del año.

La Jornada mundial contra la pena de muerte, celebrada desde 2002 el 30 de noviembre, a partir de una propuesta de la Comunidad de San Egidio, ha sido precedida este año por una importante resolución de la tercera comisión de la asamblea general de la ONU: la petición a los Estados miembros de poner fin a las ejecuciones fue apoyada por 123 países, ocho más que en una consulta similar en 2016; 36 delegaciones votaron en contra y 30 se abstuvieron. La iniciativa de la moratoria está en la agenda de la organización internacional desde 2007 a instancias de Italia. A la diplomacia transalpina se unen diversas asociaciones de la sociedad civil, que forman una especie de Task Forke por la abolición; destacan, además de San Egidio, Amnistía Internacional y Nessuno Tocchi Caino. Significa un gran apoyo para el segundo protocolo facultativo del Pacto Internacional de derechos civiles y políticos, destinado a abolir la pena de muerte, aprobado por la asamblea general de la ONU el 15 de diciembre de 1989.

Entre las sombras figura en estos momentos Filipinas, por la radicalización de su actual presidente Rodrigo Duterte: promovió la batalla para introducir la sanción capital en el ordenamiento, pero va más lejos aún, con el fomento de ejecuciones extrajudiciales, especialmente en la lucha contra el narcotráfico. Se comprende el dramático llamamiento del obispo de Kalookan Pablo Virgilio David, vicepresidente de la Conferencia episcopal: “Un asesinato extrajudicial siempre es un error, aunque signifique la muerte de delincuentes. Esta es nuestra petición desesperada para el Adviento y la próxima Navidad: por el amor de Dios, ¡detengan las matanzas! Comencemos la sanación”.

Duterte está en guerra contra la droga desde que fue elegido presidente en 2016. Las instrucciones a las fuerzas de seguridad son radicales; de hecho, y según fuentes oficiales, la policía habría dado muerte a unos 5.000 sospechosos en redadas contra narcotraficantes; esa cifra podría multiplicarse por cuatro –incluidas las ejecuciones directas por escuadrones de “vigilantes”-, según organizaciones de derechos humanos. Llegó a producir un conflicto diplomático con Seúl, por la muerte brutal de un industrial surcoreano ajeno al tráfico de estupefacientes. Y, desde luego, es una de las causas de las diatribas de Duterte contra los obispos, hasta animar públicamente a matarlos, con lindezas de este estilo: “Esos bastardos no sirven para nada. Lo único que hacen es criticar”; la Iglesia católica sería la institución “más hipócrita del mundo” y “el 90% de sus sacerdotes son gais”.

Para el portavoz presidencial se trata de una hipérbole, a la que rehúsan responder los prelados. El portavoz de la conferencia episcopal afirmó escuetamente: “No queremos añadir más leña al fuego. Cualquier comentario sólo exageraría el asunto”.

En la estela del papa, y de la revisión del Catecismo de la Iglesia católica, también los obispos de Corea del Sur han relanzado durante el Adviento su campaña para abolir la pena de muerte en el país. Instan a los fieles y a los ciudadanos de buena voluntad a firmar la petición al gobierno de abolir la pena de muerte. Es la cuarta vez, desde 2005, que la Jerarquía católica coreana participa activamente en una campaña de firmas con esa finalidad. En el país existe una moratoria de hecho, porque la última ejecución tuvo lugar en 1997, pero no se ha derogado la máxima sanción del ordenamiento.

En este contexto, me permito recomendar la lectura del discurso del presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazzo, en el XI Congreso Internacional de Ministros de Justicia. Se publicó en ilfoglio.it con el título “No a la política de las emociones. ¿Por qué sigue siendo necesario luchar por la abolición de la pena de muerte?”

Una de las principales razones es que, en una sociedad donde el miedo y la frustración crecen, resulta indispensable una batalla absoluta por la vida, por toda vida. No se puede dejar llevar por el sentimentalismo, que exige soluciones radicales y rápidas, especialmente tras crímenes atroces, casi siempre ligados al terrorismo, al feminicidio o a violencias contra los más débiles.

Ciertamente, el panorama “de la violencia cotidiana sigue siendo sombrío. Las muertes violentas de tanta gente nos golpean. Es una herida, una cicatriz que desfigura a todas las sociedades, sin excepción”. Justamente por eso, es más importante aún el abolicionismo, “porque la lucha contra la pena de muerte priva en sí de toda legitimidad a cualquier muerte, homicidio, violencia y, sobre todo, a cualquier guerra, declarada o no declarada, justificada o no justificada”. Se trata, sin duda, de un mensaje cultural de máxima importancia. Porque “si ni siquiera en un proceso justo se puede condenar a muerte al culpable, entonces toda muerte violenta pierde sentido, no sirve de excusa ni, menos aún, de inevitabilidad”. No hay vida que no tenga valor. En cambio, ¿qué sentido tiene una justicia sin vida?

 

LOS “GILETS JAUNES”

Y LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

EN UNA ECONOMÍA DE MERCADO

Dr. Hugo SALINAS

salinas_hugo@yahoo.com

El movimiento de los “gilets jaunes” en Francia ha puesto el dedo en la llaga. No se pide ni regalos ni dádivas. Ya no soportan más que una ínfima minoría de la población acumule todas las riquezas producidas por los trabajadores y sus familias, de ahora y de ayer. Ellos lo dicen sin ambigüedad. ¡Basta de soportar esta condición de esclavo-siervo-asalariado, en donde nuestro poder adquisitivo ni siquiera alcanza para sobrevivir![i]

Este es el problema de nuestros tiempos. No es el de la producción de bienes y servicios. Es el de la Repartición de la riqueza creada. Pero, ¿cómo traducir la alternativa de solución en términos concretos y viables?

En lo que sigue presentaremos un tipo de repartición que la Humanidad ya lo ha practicado. A este mecanismo de  repartición lo he denominado Repartición Igualitaria. Pero, amigo lector, no se asuste. No se trata de una repartición que nos conduzca al igualitarismo. Nunca llegó a ello, a pesar de que las sociedades lo practicaron por más de 190 mil años. Al contrario, motiva el desarrollo personal, y la expresión y recompensa de las habilidades y competencias de cada uno. Y por causa, como lo veremos.

La primera experiencia de Repartición Igualitaria se practicó en economías de autoconsumo, con procesos de trabajo como el de la recolección y el de la agricultura en su estado embrionario. En adelante presentaremos la Repartición Igualitaria en términos de una economía de mercado, con precios expresados en unidades monetarias, tal como se practica la actividad económica en tiempos modernos.

Aquí la Repartición Igualitaria expresada en una fórmula bastante simple.

(PBI2 – W2) / N = r

Lo que se propone para eliminar el desempleo, la pobreza, la marginación, es una economía de mercado a dos sectores, en donde es el Sector 2, a Repartición Igualitaria, el que se ocupará de este gran desafío.

Para ello, al valor de todo lo producido por el Sector 2 (PBI2) se le descontará la masa de salarios (W2) que se pagará a los trabajadores que produjeron dicha riqueza, en función de su tiempo de trabajo, de sus habilidades y competencias. Al resultado de la operación, que son las ganancias, se le dividirá entre la totalidad de persona que componen la sociedad. De esta forma, cada uno de los miembros de la sociedad recibirá una Remuneración de Base (r), desde que nace hasta sus últimos días, por el hecho de ser miembro de la sociedad, y porque ella lo reconoce como tal.

Como se podrá apreciar, primero, las variables de la Repartición Igualitaria no están al alcance directo de los políticos ni del Presidente de la República. Segundo, la dinámica de la Repartición Igualitaria no genera igualitarismo. En cambio, ella permite que la totalidad de lo creado en el Sector 2 se oriente al consumo. Tanto los trabajadores como los no trabajadores tendrán asegurada su existencia y facilitará que, en estas condiciones, cada uno exprese sus habilidades y competencias sin estar condicionado a ningún patrón, jefe, tutor o vigilante.

El Sector 2, entonces, está destinado a manejar las actividades económicas más importantes del país, a través de sus empresas. Pero, podríamos preguntarnos, ¿de dónde provendrá el financiamiento de dichas empresas si la totalidad de las ganancias va al consumo?

Y aquí es bueno resaltar algo que todos los gobiernos lo utilizan: la emisión monetaria. Pero los que queremos el cambio, los que deseamos que termine de una vez por todas el sufrimiento del desempleo, la pobreza y la marginación, no somos capaces de comprender que la emisión monetaria, facilita un “Financiamiento Ilimitado” para la creación y desarrollo de empresas-país, aquellas que pertenecerán al país porque se financiarán con el dinero  que respalda el país.

Las empresas del Sector 2 toman la forma de empresas-país porque son financiadas con dineros del país y, por tanto, le pertenecen. Y esto genera la propiedad colectiva (o comunitaria) que será el asiento físico del financiamiento ilimitado de las empresas-país. A esta base física se debe agregar la confianza que generarán en la población, los efectos positivos de las empresas-país.

Es necesario remarcar, igualmente, que todas y cada una de las personas integrantes del país están en posibilidad de llevar a buen término sus proyectos de inversión, porque contarán con un financiamiento ilimitado y gratuito.

En suma, la Remuneración de Base, que recibirá cada uno de los miembros de la sociedad, en forma automática, punto central de la Repartición Igualitaria, con la propiedad colectiva. fundamentan la Igualdad Económica, en remuneraciones y en activos. Dicha igualdad económica, con el financiamiento ilimitado para la creación y desarrollo de proyectos de inversión y de empresas-país, son la base real de la Igualdad de Oportunidades tanto soñada.

Sobre estas condiciones, cada uno de los miembros de la sociedad podrá expresar y desarrollar libremente sus ideas, habilidades, competencias y sueños. Porque, además, todas estas aspiraciones estarán siempre equilibradas por las fuerzas de mercado, el poder adquisitivo más o menos igualitario de las personas, así como por sus preferencias, a fin de no caer en el mal uso de los bienes del país.

Esta nueva base socio-económica, al mismo tiempo, exige de nuevas instituciones que respondan a su naturaleza. Dichas instituciones tendrán dos grandes características que, en cierto modo, el movimiento de los “guilets jaunes” lo han puesto de manifiesto en su movilización, a lo largo y ancho de Francia. ¡No más organizaciones verticales!

Un tema vital para el nuevo ordenamiento de la nueva sociedad. Tema que lo presentaremos en el artículo siguiente. Con ello estaremos confirmando que Otro Mundo es posible.

Paris, 9 de diciembre del 2018

 

Leche Pascual: Dar lo mejor... también en Navidad

 

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El 5 de enero por la noche, tras una fantástica víspera de Reyes, una familia regresa a su casa de campo. Es una familia ganadera, de esas que gusta ver en los anuncios de Leche Pascual. Una familia feliz con dos hijos (Tomás y Valentina) que, de repente, se ve azotada por un terrible nubarrón: la puerta de casa está forzada; los muebles, abiertos y tirados por el suelo, y todo el salón patas arriba. Hasta el árbol de Navidad ha sido destrozado: va a ser el día de Reyes más triste en la historia de esta familia.

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Todo parece indicar que han sido objeto de un robo. Sin embargo, la madre descubre una carta sobre uno de los sillones. La cara se le ilumina cuando empieza a leerla en voz alta: “Queridos Tomás y Valentina: Lo sentimos mucho, no queríamos que sucediera esto. Hemos querido pasar los tres por vuestra casa antes de venir esta noche con los regalos, pero los camellos se han puesto nerviosos con las luces del árbol tan bonito que habéis montado y lo han destrozado todo con las pezuñas…”.

https://1.bp.blogspot.com/-MlAFHSOJtMM/XA1GyOJ7HiI/AAAAAAAAKdg/hqBhCg9bsogq8btcpgo1g-n7kkhWK0JwACEwYBhgL/s320/Pascual%2B4.PNGPor un momento, casi nos lo creemos. Casi nos creemos que la magia de la publicidad puede hacer que un día triste se convierta en algo mágico y hermoso. Pronto nos damos cuenta de que la madre está improvisando un maravilloso cuento para hacer felices a sus hijos, para evitarles una realidad demasiado cruda… Y, al final, comprendemos que la magia de la publicidad sí puede convertir la tragedia en algo hermoso: en un sueño feliz e inocente, como el que viven todos los niños la noche de Reyes. Ese arranque de ilusión y de ternura con que la madre resuelve la situación, nos dice mucho del cariño que ella pone todos los días en sus hijos: en cada día del año, y sobre todo, en estas fechas. El lema “Dar lo mejor”, de Leche Pascual, se hace vida también en Navidad.

Sin duda, es un anuncio emotivo y hermoso, que nos habla de ilusión y de familia, de un cariño que supera tragedias, y que por eso termina con un cierre muy atinado. La Navidad está hecha para esto: para soñar y amar. Y a eso nos invita la publicidad de estos días: a volver a la ilusión de la infancia.

¡Un brindis por los buenos anuncios de la Navidad!

 

 

Quince mensajes en Twitter del Papa Francisco sobre el Adviento

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Quince mensajes en Twitter del Papa Francisco sobre el Adviento

1.-El Adviento es un camino hacia Belén. Dejémonos atraer por la luz de Dios hecho hombre. (21-12-2013)

2.-El Señor viene. ¡Recibámoslo con el corazón abierto! (24-12-2013)

3.-El tiempo de Adviento nos infunde esperanza, una esperanza que no defrauda. El Señor nunca falla. (4-12-2014)

4.-El Adviento nos invita a iniciar un nuevo camino. Dejémonos guiar por María, nuestra Madre. (6-12-2014)

5.-A veces el pecado nos tiene esclavizados. Señor, ven y sálvanos. (23-12-2014)

6.-En el Adviento nos ponemos todos en camino, a través del tiempo, hacia Jesús, hacia su Reino de justicia y de paz. (27-11-2016)

7.-El Adviento es un tiempo para preparar nuestros corazones a acoger a Cristo Salvador, nuestra esperanza. (4-12-2016)

8.-Que el Adviento sea un tiempo de esperanza. Salgamos al encuentro del Señor que viene a visitarnos. (11-12-2016)

9.-Nuestra alegría proviene de la certeza de que el Señor está cerca con su ternura, su misericordia, su perdón y su amor. (18-12-2016)

10.-Se acerca el nacimiento de Jesús, que viene a hacerse cargo de nuestra debilidad. (22-12-2016)

11.-El Señor se hace hombre para caminar con nosotros en la vida de cada día. (23-12-2016)

12.-¡Salid al encuentro de Jesús, estad con Él en la oración, confiad toda vuestra existencia al amor misericordioso del Señor! (19-12-2017)

13.-El Adviento es tiempo de renovar la fe, para purificarla a fin de que sea más auténtica. #SantaMarta (3-12-2018)

14.-En este Adviento, hazte pequeño, hazte humilde, hazte servidor de los demás y el Señor te dará la capacidad de comprender cómo se hace la paz. #SantaMarta (4-12-2018)

15.-El Adviento es un tiempo para reconocer los vacíos que hemos de colmar en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y dejar espacio a Jesús que viene. #Adviento (9-12-2018)

 

¿Producto de la concepción humana o bebé?

Carlos Ramos Rosete

¿Producto de la concepción humana o bebé?


El producto de la concepción humana o bebé

Cuando una mujer está embarazada y va a realizase su primera ecografía, quien realiza este servicio no deja de hacer el comentario: “Bien, vamos a ver cómo está su bebé”. No dice: “Vamos a ver cómo está el producto de su concepción”; pues en tal caso la mamá quedaría ofendida. Sin embargo, en los datos que arroja la ecografía se mencionan los aspectos técnicos del llamado producto de la concepción como son su edad gestacional o sus medidas, entre otros elementos.

Existen muchas personas que de modo muy vehemente rechazan denominar como producto de la concepción humana al bebé que tiene una vida intrauterina. Sus razones para ello las podemos resumir del siguiente modo: “Las palabras producto de la concepción, así como embrión o feto, deshumanizan, pues no distinguen entre un mono o un perro en gestación con relación a una persona humana que se está gestando. Decir feto afila la guadaña abortista. Mejor hablemos de niño. Decir niño dignifica al ser humano en gestación, le humaniza. Decir niño rompe la guadaña abortista. Hay que hablar siempre de niño, niño prenatal, niño en gestación, niño por nacer, pero nunca producto de la gestación o feto”.

Quien piensa según lo esbozado en el anterior párrafo, tiene además a su favor lo que menciona la Convención sobre los Derechos del Niño (Naciones Unidas, Asamblea General, 20 de noviembre de 1989), porque en preámbulo dice: “… el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”.

En el lenguaje cotidiano ante una mujer embarazada se dice que lleva en su seno a un bebé, o baby si estamos en un lenguaje de tipo “fresa”. Conforme el tiempo de gestación avanza una mujer se va sintiendo madre de su bebé. En caso de que la mujer decida abortar muchos de los efectos psicológicos posaborto giran en torno a la idea de que ella como madre ha decidido eliminar a su bebé.

Es interesante que en este nivel de lenguaje de la vida cotidiana la argumentación proabortista tienda a eliminar dos palabras que son clave: madre y bebé. En efecto, la postura proaborto no habla de la madre que tiene derecho a interrumpir su embarazo, sino de la mujer que tiene dicho derecho, fomentando la idea de que tal mujer no es madre, pues se es madre hasta que el bebé ya ha nacido. En esta deconstrucción del lenguaje cotidiano, la postura proaborto también busca eliminar la palabra bebé, cambiándola por diversos términos como son: producto de la concepción, embrión, feto, o bien tejido embrional o tejido fetal.

Es más, el proabortista mencionará que denominar bebé al producto de la concepción humana es algo muy subjetivo, así como la viejita que está sola le dice bebé a su planta, o cuando la mamá sobreprotectora le dice bebé a su hija de 20 años, o la esposa cariñosa le dice bebé a su cónyuge.

Hasta aquí se está haciendo un planteamiento a nivel de lenguaje cotidiano o conocimiento empírico. La pregunta que se impone entonces es: ¿qué fundamento existe para denominar con la palabra bebé al producto de la concepción humana más allá de una actitud subjetivista a como lo plantea el pro-abortista?...

Si todo organismo humano es producto de la concepción humana, entonces tanto el embrión y el feto, así como un niño, un adolescente o un joven, como organismo humanos que son, resulta que también son productos de concepción humana.

La adolescente de 14 años María Leticia Guevara S. es un producto de la concepción humana. En la anterior afirmación se implica un aspecto científico y un aspecto antropológico.

María Leticia Guevara S. entendida a la luz de la ciencia biológica es un producto de concepción humana, en este sentido la realidad de Leticia guarda una gran semejanza con cualquier otro mamífero. Pero aquí cabe la pregunta: ¿la adolescente María Leticia Guevara S. es exclusivamente un organismo biológico?... Indudablemente que no, la muy querida Leticia es ante todo una persona con dignidad intrínseca y con una serie de derechos humanos, luego, al mencionar esto último ya no se está a nivel de la ciencia, sino a un nivel antropológico.

Cuando la disciplina de la bioética se pregunta por la realidad del embrión o feto humanos no solamente está asumiendo su entidad biológica, sino que se está preguntando también por su estatus humano, o sea, ¿cuál es la realidad humana del embrión o feto?... Si la muy estimada Leticia de 14 años es una persona con dignidad intrínseca y derechos humanos, y si ella como organismo biológico tuvo su origen en la célula cigoto, entonces la Leticia cigoto, la Leticia embrión y la Leticia feto también fueron, en su momento, personas humanas con una dignidad intrínseca junto con sus respectivos derechos.

Con base en lo descrito en el último párrafo resulta adecuado llamar coloquialmente bebé al producto de la concepción humana y no solamente es una postura únicamente subjetiva.

 

 

Los valores de la Navidad

Por LaFamilia.info

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Navidad; tiempo maravilloso en el que se respira generosidad, humildad, gratitud, solidaridad, reconciliación, paz, amor… donde el nacimiento del Niño Jesús es motivo de festividad, y su enseñanza cobra vida en la humanidad. Durante esta época estamos llamados -más que nunca-, a vivir los valores que sobresalen en la tradición navideña.

Es de gran interés considerar la importancia de los valores más representativos de la Navidad, así como transmitirlos a los hijos y vivirlos en familia. Desde LaFamilia.info destacamos los siguientes:

Generosidad

Es el acto de entrega hacia los demás, es donarse cada quien en su máxima expresión de forma desinteresada y amorosa, recibiendo a cambio, la satisfacción que sólo la generosidad puede proporcionar.

En Navidad hay varios personajes que se destacan por su espíritu generoso, entre ellos, los Reyes Magos y San Nicolás. En cuanto a los primeros, no sólo fueron dadivosos al brindarle al Niño Dios sus mejores ofrendas –incienso, mirra y oro-, sino también por el esfuerzo y el tiempo dedicado para poder llegar al humilde establo de Belén. Estos tres hombres dejaron su hogar para recorrer tierras lejanas, se enfrentaron a las dificultades propias de una travesía inexplorada, y todo su sacrificio tenía un solo propósito: adorar al Niño Dios.

De la misma manera, la vida de San Nicolás es un testimonio vivo y real de la virtud de la generosidad. San Nicolás -conocido en la modernidad como Santa Claus-, desde pequeño se caracterizó por compartir sus pertenencias, solía expresar ante sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. Una vez quedó huérfano, Nicolás se despojó de su opulenta herencia para ser para servirle a la Iglesia. Fue un abanderado de su religión, luchó incansablemente contra las persecuciones que abatían a los cristianos. A pesar de estar encarcelado por varios años, permaneció su sentido del humor y fidelidad a la fe cristiana.

Ejemplos como los anteriores, ayudan a reflexionar sobre la práctica de la generosidad, en especial en época de Navidad, en donde debe existir un propósito enérgico de regalar tanto ayuda material, como espiritual: un gesto amable, una sonrisa, una porción de nuestro tiempo o trabajo, entre otros.

Humildad

El contexto donde se originó el nacimiento del Niño Dios, es la principal representación de humildad. Recordamos entonces el fragmento de la Oración para todos los días que hace parte de la Novena al Niño Dios: “(…) En retorno de él, os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.”

Dios se hizo hombre en un establo, un lugar sencillo que contaba con lo necesario -o tal vez menos-, donde el calor de algunos animales y varios pastores, eran la única compañía de Jesús, José y María. Era una fiesta espléndida, alegre, pero austera; Dios no necesitó comodidades ni lujos para entregarse al mundo. La celebración por su nacimiento era gigantesca en amor y sencilla en lo terreno.

Austeridad, sencillez y humildad que estamos invitamos a imitar para celebrar la Navidad.

Gratitud

Pensar en gratitud, es pensar en la Virgen María. Ella obedeció al Señor, se dispuso ante Él con profundo recogimiento y divina ternura, para llevar en su vientre a Jesús. Asimismo, agradeció haber sido la elegida para tan alto beneficio y lo asumió con las grandes virtudes que la identifican.

La Virgen María nos enseña que la gratitud es humildad -también ante Dios- y es la forma como se reconoce en el otro su donación. Asimismo, es un valor especial de las buenas maneras y es expresión de amor.

Debido a que en Navidad se acostumbra regalar, también es necesario agradecer. Por eso, se convierte en una buena ocasión para enseñar a los hijos a valorar los obsequios que reciben, tanto de otras personas, como del Padre.

Se hace decisivo entonces, que los chicos conozcan otras realidades, tal vez impactantes, pero que les servirán para estimular la virtud de la gracia; una buena actividad, es compartir con niños de escasos recursos económicos.

Solidaridad

Solidarios como fueron los pastores, los Reyes Magos, quienes dejaron sus quehaceres para custodiar al Niño Dios, José y María en la humilde morada.

La Navidad es sinónimo de solidaridad, de cooperación, de servicio, de sensibilidad ante las necesidades del otro. Ser solidarios con la familia, con quien nos sirve en la tienda, con el compañero de trabajo, con el anciano que cruza la calle… Durante estas fechas brotan por todos lados las oportunidades para ser solidarios, y aunque están allí durante todo el año, el espíritu navideño hace que los buenos sentimientos afloren y se actúe en consecuencia.

Muchas son las personas que por diversas razones no pueden celebrar la Navidad; que sea pues un motivo para vivir la solidaridad en carne propia.

Paz y Reconciliación

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“Navidad, es la fiesta dedicada al perdón generoso y comprensivo que aprendemos de un Dios compasivo.” *Meditación del día primero de la Novena de Navidad.

En Navidad no hay lugar para el rencor. Es el momento propicio para retractarse por una ofensa, para acercarse a quien se ha agredido, también para perdonar y olvidar a quien nos agravió, para sorprender con un gesto cariñoso, para repartir nuestro amor a todos aquellos que nos rodean.

Del perdón nace la paz, mensaje que anunciaron los ángeles en Belén. La paz es el estado pleno que se vive cuando hay perdón, donación, gratitud y cooperación; es el producto que surge del conjunto de valores.

Navidad es paz, el natalicio de Jesús así lo transmite, es su deseo imperante hacia la humanidad: “paz en la tierra”.

Amor y Esperanza

El nacimiento del Niño Dios es la representación majestuosa del amor. Amor simbolizado en José y María, en su pleno abandono para recibir a Jesús en cuerpo y alma. Por ello decimos que la Sagrada Familia es el emblema del amor y de ahí que la Navidad sea la celebración familiar más estupenda del año, puesto que el Niño Dios nace en cada núcleo familiar, como símbolo de esperanza y fortaleza.

La Navidad es la ocasión para que aquellas familias que están débiles, se fortalezcan; las que estás apartadas, se unan de nuevo; para las que están heridas, se sanen…

En esta Navidad, hagámonos conscientes de cada valor que el Niño Jesús trae al mundo y también llevemos dicha conciencia a la acción.

 

Elke Rehder, Tanz blau grau

MI PADRE ES LEVE

 

Mi padre es leve como una flor
cuando en otoño cae como las hojas
del libro que alguna vez leyó
al calor del invierno.
Cuando partas de aquí,

Padre,
partiré también.
Algo tuyo
quedará en mí,
siempre.
Y siempre algo de mí
se irá contigo.

 

ENRIQUE SOLINAS

 

 

La lección de la inocencia

Lecciones de la inocencia búsqueda de maravilloso

Uno de los elementos más bellos de la inocencia es la capacidad de soñar. Es la búsqueda instintiva de un mundo maravilloso, de un mundo más allá de lo visible.

Un lector de El Mercurio escribió hace un tiempo la siguiente carta:

Contenidos

Le debo informar al señor Ministro que millones de niños sí esperan al Viejo Pascuero cada Navidad. No le quitamos la capacidad de soñar a nuestros hijos tan sólo porque otros ya no la tienen“.

Al leer estas líneas, recordé un artículo que había leído hace algunos años, y que constituye un saludable refrigerio para los días tan materializados en que vivimos

* * *

En una mañana de Septiembre del año 1897, el Redactor Jefe del periódico neoyorquino “The Sun” encontró sobre su mesa de trabajo la siguiente carta de una niña de 8 años:

Niña pregunta por existencia de Santa Claus

Estimado Señor Redactor:

Tengo ocho años de edad, algunas de mis amigas siempre me dicen que no existe el Viejito Pascuero. Sin embargo mi Padre afirma que si esa existencia “The Sun” la confirma, entonces es que existe el Viejito Pascuero. Por favor dígame la verdad: ¿existe realmente el Viejito Pascuero?

Virginia O’Hanlon

Respuesta del Redactor del diario

Francis Church , Redactor de “The Sun”, con reluctancia e indecisión tomo para sí la tarea de responder a la carta de Virginia. Entretanto habiendo comenzado a escribir, las palabras saltaron rápidas sobre el papel, y así surgió la siguiente carta:

La inocencia busca instintivamente un mundo maravilloso más allá de lo visible

La inocencia busca de modo instintivo un mundo maravilloso, un mundo más allá de lo visible.

Virginia:

Tus amigas no tienen razón. Ellas sufren una enfermedad pésima y que más tarde les traerá muchos dolores. Ten cuidado para que esa enfermedad no te coja. Se trata de una enfermedad del alma. Nosotros los adultos la llamamos incredulidad, espíritu de crítica, falta de inocencia. Tus amigas y otras personas que intentaron convencerte piensan que son sabias y experimentadas, porque sólo admiten como real aquello que pueden ver con los ojos y tocar con las manos. ¡Sin embargo ellas no saben cuan poco es eso!

Ahora pequeña Virginia, imagina todo ese inmenso Globo terrestre con sus lagos y montañas, con sus ríos y mares, y flotando sobre nuestras cabezas el cielo infinito con sus miríadas y miríadas de estrellas. Imagina cuantas especies de seres existen en el mar, en los aires y sobre la tierra. El hombre es apenas uno entre millares de seres y además ¡cuán pequeño! Delante de las inmensidades del universo, él es poco más que un abejorro o una hormiga. ¿Cómo entonces puede el hombre ver todo lo que existe y con su pequeño entendimiento querer explicar todas las cosas?

Sí, Virginia, ¡existe el Viejito Pascuero! Con tanta certeza como existen el cariño y la alegría, el amor y la bondad, los cuales sin embargo no podemos ver con los ojos, ni palpar con nuestras manos. Pero todo eso existe. Tú misma ya los experimentaste. ¿Y no traen ellos belleza y alegría en tu vida?

¡Ah, como sería triste el mundo sin el Viejito Pascuero! Tan triste como si no hubiese más Virginias, como si no existiesen más los cuentos de hadas, los ángeles, las canciones, las historias infantiles escritas por los poetas. O si, por el contrario, sólo hubiese gente que jamás se encanta con nada, que jamás sonríe. Entonces estaríamos todos perdidos. Y aquella luz eterna que jamás se apaga, con la cual los niños iluminan el mundo y que acompaña a todo niño que nace, esta se apagaría para siempre.

¡¿No creer en el Viejito Pascuero?! Entonces nadie más necesitaría creer en hadas y ángeles. Tú podrías convencer a tu padre que colocase vigías delante de cada chimenea en la Noche de Navidad, para que ellos pudiesen coger al Viejito Pascuero.

¿Qué quedaría entonces probado si ellos no lo viesen descender por la chimenea? Nadie ve al viejito Pascuero. Eso, sin embargo, no prueba que no exista. Las cosas que en este mundo son verdaderamente reales no las pueden ver ni los niños ni los adultos. ¿Ya viste alguna vez danzar un hada sobre los prados floridos? El hecho de que no la hayas visto no prueba que el hada no dance en los prados. Nadie puede comprender las maravillas invisibles del universo.

Tú puedes desmontar un cascabel de un niño para ver cómo se produce propiamente el ruido de las piedrecitas que se entrechocan. Sin embargo, sobre el mundo invisible hay un velo extendido, el cual no puede ser rasgado ni aun por el hombre más fuerte de la tierra y ni siquiera por la fuerza conjunta de todos los hombres fuertes de todas las épocas. Solamente la Fe y la Caridad pueden levantar un poquito la punta de este velo y así contemplar la belleza y esplendor sobrenatural que se esconden detrás de él.

¿Será todo eso realidad? ¡Oh, Virginia sobre la tierra nada hay más real ni más verdadero que eso! ¡Gracias a Dios que el Viejito Pascuero vive y vivirá eternamente! En los próximos mil años “ ¡Oh, qué digo, pequeña Virginia “, en los próximos diez mil años multiplicados por otros tantos mil años, el Viejito Pascuero continuará haciendo que los corazones puros de los niños se alegren y batan con más fuerza en la bendecida noche de Navidad.

Publicado en Catolicismo n° 576 Diciembre de 1998 –

Nota: Desde el punto de vista de la Doctrina Católica, cabrían algunas ponderaciones e incluso restricciones que hacer al texto reproducido. Por ejemplo, él parece equiparar la existencia de los ángeles, cuya existencia es cierta por la Fe, con las hadas y otros seres imaginarios. Sin embargo tales ponderaciones son más o menos intuitivas, y lo que se quiere resaltar es sólo la necesidad de la creencia en un mundo sobrenatural y maravilloso que encontraremos plenamente en el Cielo, en oposición a una cierta mentalidad materialista moderna, para la cual sólo tiene existencia real lo que es palpable.

 

 

Cristianos en el punto de mira

La Diócesis de Lahore en Pakistán ha decidido cerrar todas las escuelas católicas y, como en casi todo el país, se han suprimido todas las Eucaristías en los cementerios para celebrarlas a puerta cerrada. La reacción eclesial obedece a la presión que se vive en las calles tras la absolución de Asia Bibi. Los movimientos radicales y grupos islamistas no asumen ni la sentencia judicial ni las mínimas normas del Estado de Derecho. Desde el comienzo del caso, el islamismo convirtió la condena a Asia Bibi por blasfemia en un símbolo. Y atentar contra ella, perseguirla y convertirla en enemiga del Islam ha sido su objetivo.

Asia Bibi ha sido declarada inocente y el Gobierno de Paquistán ha reconocido y defendido la decisión de los jueces. Eso ha hecho que también el islamismo  haya convertido al Gobierno en un enemigo y que las manifestaciones en las calles tengan viso de convertirse en una deslegitimación del Ejecutivo con los riesgos que ello conlleva.

Enric Barrull Casals

 

 

NAVIDAD.

En todo el mundo se celebra la fiesta de la Navidad, pero muchos no saben qué se conmemora en Navidad, o sea, el nacimiento de Jesucristo Dios y hombre verdadero.

Hay muchos que no han oído hablar de Él pero otros -que sí lo saben- se empeñan en desdibujar hasta eliminar de la mente del pueblo ese hecho histórico sin precedentes.

Así, intentan suprimir de los espacios públicos la imagen del Belén, y hasta el árbol de Navidad es convertido en un cono sin sentido, así como la iluminación callejera puede recordar a las fiestas de las fallas o la feria de abril…

Tal vez sea porque -favorecidos por la abulia de la sociedad- los que mandan quieren borrar de nuestras mentes el mensaje central de la Navidad: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”...

Amparo Tos Boix, Valencia.

 

 

La situación que viven no pocos cristianos

La sentencia absolutoria de Asia Bibi ha producido graves alteraciones públicas por parte de grupos islámicos radicales, cuya violencia se ha extendido por todo el país. Recordemos que al menos dos personas murieron en Pakistán por defender a Asia Bibi, el gobernador musulmán del Punjab, Salmán Tasser, y el ministro cristiano para las minorías Shabazz Bhatti.

El triunfo del Estado de Derecho en este caso desvela que en Pakistán es demasiado frecuente la práctica del uso de la “Ley de la blasfemia” contra las minorías religiosas. El caso de Asia Bibi es un ejemplo de la situación que viven no pocos cristianos en aquel país, pero también muchos musulmanes que no se someten a la imposición de los fanáticos. Asia Bibi y su familia no podrán vivir en Pakistán por las amenazas de muerte que pesan sobre ellos.

La buena noticia es que hoy se ha hecho justicia en un país en el que la defensa de los derechos de las minorías sigue siendo una asignatura pendiente.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Andalucía antes, después: y hoy

 

                                En el territorio que hoy políticamente lo componen ocho provincias españolas y cuya extensión equivale a la de Portugal (90.000 km2 aprox.); tiene una muy larga historia y que incluso se refleja en La Biblia (reinado de Salomón); existiendo aquí una “mítica” civilización (Tartesos o Tartessos) cuyas leyes se afirma, eran escritas en verso; y que ya comerciaban con griegos, judíos y otros pueblos del entorno y antes de que existiera Roma como potencia. Empieza a ser conquistada o colonizada por esos pueblos (principalmente Cartago) luego romanos; después los “bárbaros del norte”; posteriormente los musulmanes, hasta que “los reyes castellanos” se apoderan de ella y así; “milenio tras milenio”, fue conquistada, empobrecida y prácticamente seguimos en esa “congelación. Y como ahora está reciente el reconocimiento de las ruinas de la ciudad califal “Medina Azahara”, como “Patrimonio Mundial”; y cuya edificación y esplendor vino con el poder del denominado “Califato de Córdoba”; y donde “lo musulmán”, llega a un esplendor cultural, nunca igualado desde entonces; y el que fue destruido por las tribus musulmanas, del norte del hoy Marruecos (“inquisición fanática”); por tanto no fue culpa del cristianismo, sino todo lo contrario, ya que debido a ello y la “multidivisión”, de aquel imperio “occidental”, en pequeños reinos o “coras musulmanas”; fue el motivo para que estas fuesen cayendo conquistadas por los otros reyes cristianos de la Península.

           Así, Andalucía pasó a ser “casi” la colonia del resto de España, allá por el S. XIII y a partir del XVI ya lo fue totalmente; durante 246 años más, aún se mantuvo el muy importante reino de Granada (lo era en población y riquezas igual a otros importantes europeos) pero aprovechando luchas intestinas, los denominados reyes católicos, acabaron con él y mediante “pactos no cumplidos”, obtuvieron “el último grano de aquella grandiosa Granada”; o sea la capital; cumpliéndose así el vaticinio de uno de los dos monarcas católicos… “conquistaremos a Granada grano a grano”. Con ello se acabó aquel califato musulmán y el poder islámico en Europa… “hoy vuelven a surgir mezquitas en abundancia no solo en Granada, puesto que la nueva invasión islámica está en marcha, pero esta es “de corte fanático y muy lejana de lo que fuera aquel califato”; y hoy no es achacable a otro traidor D. Julián, conde en Ceuta y al que se asigna la complicidad para que “los moros” cruzaran el Estrecho como un paseo  a nado en una de sus albercas”; lo que les permitió permanecer aquí casi ocho siglos. “Hoy se debe a una plaga de políticos inútiles que no han aprendido aún, que el aceite y el vinagre no se emulsionan jamás y cada componente siempre vuelve a su ser”.

                                Y es que Andalucía siempre fue fácilmente conquistada por tropas organizadas; aquí nunca hubo resistencia notable “al invasor” y así seguimos hoy; quizá por la mucha riqueza que aquí hay, la poca población en relación a su extensión, por lo que aquí se da con creces aquello tan viejo que afirma… “donde comen cuatro comen algunos más y todos comen bien”.

                                Como siempre ocurría entonces, a los vencidos ricos se les arrebataba todo y pasaba a los capitanes y notables (también al clero) del conquistador; sólo se les dejaba lo que podían llevarse consigo si es que se les daba esa gracia; debido a ello una provincia tan rica y extensa como la mía (Jaén) se afirma, que en el S. XIX, toda ella era propiedad de un ciento de familias y poco más; los pueblos, la masa, la plebe, simplemente pasaron de amo en amo y a seguir trabajando para los que llegaron.

                                Por todo ello “y muchas cosas más”, aquí se instaló una pobreza miserable y que “congeló” todo movimiento, dejándose éste sólo para adorar a santos y vírgenes y que ellos consolaran al pueblo, en espera de “siglos mejores”. Tan es así, que según en qué “esferas”, estos casi noventa mil kilómetros cuadrados, son calificados como “el cortijo andaluz”; del que los señores del mismo se consideran dueños y señores como lo fueron muchos otros en el pasado; y aquí nunca se ha notado el político nativos, salvo para adular al superior que “reina en Madrid”, cosa que nos repatea a los que aparte de españoles, somos primero andaluces y antes del lar donde nacimos.

                                Llegado este período que nos dicen “por nuestros muertos” que es democrático, cosa dudosa por demás; este territorio en poder político, representa el veinte por ciento (o más) del parlamento nacional y sin embargo, no se nota apenas nada, ni incluso habiendo sido “cuna” de muchos notables políticos (incluido el primer presidente: Felipe González) que propiciaron desde un principio, la conquista partidista de Andalucía, de cara a un dudoso socialismo (PSOE) el que se adueñó de toda la política andaluza y así sigue hoy en día; como así de empobrecida o más a tenor con los tiempos, sigue la región tras cuatro décadas de ese socialismo, que se sostiene precisamente por un voto cautivo y subvencionado, que controlan a la perfección.

                                Ahora surge “un grito” que ya veremos si es ahogado como siempre: “Aldabonazo a la Junta de Andalucía: Los ingenieros piden “ambición” para modernizar Andalucía. Presentan 99 proyectos para impulsar la convergencia con las regiones ricas y denuncian la lentitud y falta de eficacia de la Administración autonómica”. Estos son los titulares que en página 68 del diario ABC del 29-06-2018, que junto a un amplio informe pormenorizado, publica dicho periódico.

                                Pero visto los antecedentes, “los ahora propietarios del cortijo andaluz”, seguirán con su política de aprovechamiento privado de recursos, para ellos y sus infinitos nepotes; y al resto, “los seguirán entreteniendo con deportes y espectáculos,  fiestas, ferias, romerías, gastronomías, sitios visitables y demás opios para que la masa crea que vive en el mejor de los mundos”; y que no siguen siendo lo que son desde antes de Franco, con Franco y después de Franco; o sea; “una enorme granja o criadero de hombres y mujeres, donde la mejor selección de estos, tiene que seguir saliendo de Andalucía para realizarse como tales”… ¡¡O sea UNA GRAN VERGÜENZA!!

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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