Las Noticias de hoy 17 Noviembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 17 de noviembre de 2018  

Indice:

ROME REPORTS

Jornada Mundial de los Pobres: Francisco visita el Puesto de Salud

“Gritar, responder y liberar”: Propuesta del Papa para ayudar a los pobres

‘Educar a los jóvenes en el amor y la amistad a través de los clásicos’

LA ORACIÓN DE PETICIÓN Y LA MISERICORDIA DIVINA: Francisco Fernandez Carbajal

“Dios resiste a los soberbios”: San Josemaria

Nuevos Mediterráneos (II): «Jesús es mi amigo entrañable»: Lucas Buch

La nueva relación de ciencia y religión: Luis FernandoValdés

¿Cuándo necesitamos a Dios?: Pablo Larrán García

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: +Francisco Cerro  Chaves. Obispo de Coria-Cáceres

Human results: Nuria Chinchilla

Cardenal Osoro: podemos ser santos viviendo en la vida diaria la vida del Señor

Inspiración: Daniel Tirapu

La alegría es un don, ¡pero hay que pedirlo a Dios!: Modesto Lule MSP

Defensa de la vida, una evolución indispensable: Luis Antonio Hernández

¿Por qué insistimos en hacernos daño?: Silvia del Valle Márquez

Está bien no estar bien: Paula Vásquez Ruidiaz

Spot de Lotería de Navidad: homenaje a Dickens y al Día de la marmota: Alfonso Mendiz

Una puerta que nadie podrá cerrar: Plinio Corrêa de Oliveira

Los pobres no pueden esperar: Jaume Catalán Díaz

Los que no tienen casi nada que llevarse a la boca.: Domingo Martínez Madrid

Prevenir y luchar contra esta lacra: Jesús Martínez Madrid

BANCOS Y CAJAS: FRANCO LO LLEVÓ MEJOR: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

Jornada Mundial de los Pobres: Francisco visita el Puesto de Salud

Abierto toda la semana en la Plaza de San Pedro

noviembre 16, 2018 17:55Rosa Die AlcoleaJornada Mundial de los Pobres, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 16 nov. 2018).- El Papa Francisco ha visitado por sorpresa este viernes, 16 de noviembre de 2018, pasadas las 16 horas, el Puesto de Salud habilitado en la Plaza de San Pedro con motivo de la II Jornada Mundial de los Pobres, que tendrá lugar el próximo domingo, 18 de noviembre.

Durante la visita el Santo Padre ha estado acompañado de Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Al término de la visita, a las 16:30 horas, el Santo Padre regresó a pie a la Casa Santa Marta.

Puesto de Salud

Durante toda la semana, este Puesto de Salud está abierto –desde el lunes 12 hasta el domingo 18– a la atención de manera gratuita de todas las personas para las las visitas médicas especializadas en: medicina general, cardiología, infectología, oftalmología, ginecología y podología.

El horario es de 8 horas a 13 horas para los análisis de laboratorio, y de 10 a 22 horas para el resto de especialidades.

Las actividades del Puesto de Salud son gratuitas y están dirigidas a todas las personas indigentes y sin hogar.

 

 

“Gritar, responder y liberar”: Propuesta del Papa para ayudar a los pobres

Mensaje de la II Jornada Mundial de los Pobres

noviembre 16, 2018 13:24Rosa Die AlcoleaJornada Mundial de los Pobres

(ZENIT – 16 nov. 2018).- El Papa Francisco ha titulado el Mensaje de la II Jornada Mundial de los Pobres “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”, palabras del Salmo 37. “¿Cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no alcanza a llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles?” plantea el Papa en documento.

El Santo Padre firmó simbólicamente el Mensaje para la II Jornada Mundial de los Pobres –que se celebrará el próximo domingo, 18 de noviembre de 2018– el día 13 de junio de 2018, fiesta de San Antonio de Padua, patrono de los pobres.

La presentación del Mensaje tuvo lugar el 14 de junio de 2018, en la Santa Sede, a cargo de Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y Mons. Graham Bell, Subsecretario del mismo dicasterio.

Pobreza del hombre moderno

Mons. Rino Fisichella ha aclarado que el Papa Francisco se dirige con este Mensaje “a todos los fieles, de forma individual, a través de las parroquias y grupos de voluntarios, para que dirijan todavía más la mirada hacia los pobres, para escuchar su grito, a menudo silencioso, pero expresado con una mirada elocuente, y para reconocer sus necesidades”.

Así, el Pontífice invita a “no olvidar” que la pobreza social sobre la que esta Jornada quiere llamar la atención es solo “una de las muchas formas de pobreza que sufre el hombre moderno”. “El pobre al que se tiende simbólicamente de la mano” –como recuerda el logotipo de la Jornada Mundial de los Pobres– “representa a toda la humanidad”, que en la experiencia cotidiana sabe que “necesita el abrazo de Dios”, ha indicado el Presidente del Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

“Gritar”

El contenido del mensaje se desarrolla alrededor de tres verbos: “gritar”, “responder” y “liberar”. Para cada uno de estos tres, el Papa Francisco elabora una breve síntesis existencial que nos llama a reflexionar.

Francisco se pregunta en primer lugar -ha señalado Mons. Rino Fisichella– “¿cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no alcanza a llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles?”.

A lo que responde positivamente afirmando que: “El silencio de la escucha es lo que necesitamos para poder reconocer su voz. Si somos nosotros los que hablamos mucho, no lograremos escucharlos. A menudo me temo que tantas iniciativas, aunque de suyo meritorias y necesarias, estén dirigidas más a complacernos a nosotros mismos que a acoger el clamor del pobre. En tal caso, cuando los pobres hacen sentir su voz, la reacción no es coherente, no es capaz de sintonizar con su condición. Se está tan atrapado en una cultura que obliga a mirarse al espejo y a cuidarse en exceso, que se piensa que un gesto de altruismo bastaría para quedar satisfechos, sin tener que comprometerse directamente…”.

“Responder”

El segundo verbo es “responder” asegura el Papa en el Mensaje: “El Señor, dice el salmista, no sólo escucha el grito del pobre, sino que responde”.

La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a retomar la vida con dignidad. La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en Él obre de la misma manera dentro de los límites de lo humano.

La Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una “pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo” y de toda región para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío.

“Atención amante”

Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un “signo de compartir” para cuantos pasan necesidad, que hace sentir la presencia activa de un hermano o una hermana.

Los pobres no necesitan un acto de delegación –advierte el Papa– sino del “compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor”. La solicitud de los creyentes “no puede limitarse a una forma de asistencia” – que es necesaria y providencial en un primer momento –, sino que exige esa «atención amante» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 199) que honra al otro como persona y busca su bien.

“Liberar”

El Papa Francisco describe que la acción liberadora del Señor: “Es un acto salvación para quienes le han manifestado su propia tristeza y angustia. Las cadenas de la pobreza se rompen gracias a la potencia de la intervención de Dios”.

Ofrecer al pobre un “lugar espacioso” equivale a liberarlo de la “red del cazador” (cf. Sal 91, 3), a alejarlo de la trampa tendida en su camino, para que pueda caminar expedito y mirar la vida con ojos serenos, puntualiza el Santo Padre.

La salvación de Dios “toma la forma de una mano tendida” hacia el pobre, que ofrece acogida, protege y hace posible “experimentar la amistad de la cual se tiene necesidad” –expresa Francisco–. Es a partir de esta cercanía, concreta y tangible, que comienza un genuino itinerario de liberación: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 187).

 

 

Educar a los jóvenes en el amor y la amistad a través de los clásicos’

Jornada en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz

noviembre 16, 2018 14:53RedacciónCultura y sociedad

(ZENIT – 16 nov. 2018).- La Universidad Pontificia de la Santa Cruz organiza el 23 de noviembre del 2018 en Roma una jornada de reflexión académica sobre el amor y la amistad en los jóvenes en sus dimensiones personal y relacional, que configuran al fin el carácter de las personas.

Esta jornada de estudio entorno a la idea y realidad para los jóvenes del amor y la amistad transcurrirá reflexionando sobre 6 clásicos de la literatura universal cuya obra ha sido llevada a la gran pantalla.

La puesta en común de los conocimientos de expertos en estos autores tendrá como colofón la evacuación de la investigación realizada por la empresa de encuestas Gad3 de Madrid, España, para el think tank de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz Family and Media, sobre los hábitos de lectura en la juventud.

La intención de esta jornada es despertar el gusto por la lectura de los clásicos, como transmisores de una gramática universal de los valores y la belleza.

Nace la Cátedra Elina Gianoli Gainza

Norberto González Gaitano, profesor de comunicación de la Universidad y director del proyecto Family and Media será el encargado de presentar el workshop, que lleva el título de “Educar para el Amor y la Amistad a través de las historias”. Family and Media anida desde el pasado 10 de octubre en la nueva Cátedra Elina Gianoli Gainza de la Universidad de la Santa Cruz (aquí foto-galería inauguración).

Desde Italia, Estados Unidos y España, con amor

Entre los ponentes del simposio se cuenta, desde Italia, con el profesor Armando Fumagalli de la Universidad Católica del Sacro Cuore en Milán, que disertará sobre Anna Karenina de Leo Tolstoi; el rev. prof. Antonio Malo Pé de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, que hablará de El Velo Pintado, obra de William Somerset Maugham; el profesor y escritor Alessandro d’ Avenia, que disertará sobre la tesis de que “toda historia es una historia de amor”, y el profesor y escritor Andrea Monda que aportará a la Jornada la cosmovisión de El Señor de los Anillos de Tolkien.

Desde los Estados Unidos de Norteamérica se cuenta con la participación del profesor Travis Curtright, de Ave Maria University en Florida, que hablará del amor y la amistad en Shakespeare y en concreto en la obra Much Ado about Nothing (Mucho ruido y pocas nueces).

De España proceden los ponentes Natalia Sammartín Fenollera, escritora y autora del superventas internacional El Despertar de la señorita Prim, y David iglesias Pérez de Gad3, que ofrecerá los resultados de la investigación de la propuesta “¿Qué leen y ven los jóvenes?”, con los resultados de la macroencuesta resultante del sondeo internacional en 9 países.

En busca de la inteligencia narrativa perdida

Así, Tolstoi, Shakespeare, Tolkien, Sanmartín, Somerset Maugham y un compendio de 36 mujeres protagonistas del libro de Alessandro d’ Avena que amaron hasta el dolor, serán los ponentes invisibles en este simposio excepcional, de la mano de la mesa de esta convención, cubriendo historias de amor de autores que escribieron desde el siglo XVII (Shakespeare) hasta el XXI (San Martín y d’ Avenia). Con su áurea presencia inspirarán los clásicos y menos clásicos a los asistentes en la búsqueda de la piedra filosofal, aquella que todo lo que toca convierte en oro, aquello que a todos salva, el amor.

¿Qué leen y ven los jóvenes?

Me explica el profesor Norberto González que el motor del proyecto es la conciencia de «una urgencia educativa que marca toda una época, en la línea», me dice, «que lo expresan autores como Ratzinger, Nussbaum, Todorov y Llovet». La tesis de todo el trabajo es la necesidad de recuperar una Inteligencia narrativaperdida para salir de este bloqueo educativo.

Para González Gaitano sin embargo, «no debe entenderse esta inteligencia narrativa como un cliché que emana de la familia de conceptos acuñados por Coleman ya con su inteligencia emocional, sino que apela a lo que Nussbauum llama “imaginación narrativa”, que sería una competencia a adquirir necesariamente por todo individuo»para saber cocinarla juntamente con la lógica y los datos que se encuentran en el mundo para destilar una comprensión del porqué de las cosas, una comprensión de la totalidad de la realidad que nos rodea.

‘El Amor Salva’: Alessandro d’ Avenia

Aboga el hilo inspirador del proyecto por una razón poética ligada a una razón práctica. Así, me explica González Gitano y no lo había oído un servidor antes razonado de esta forma, «es en el ejercicio de esa “inteligencia narrativa” donde «se llega a comprender el sentido último de las acciones narradas y se contrasta con el bagaje de conocimientos previos de otras acciones y comportamientos humanos que serán así juzgados por cómo se integran en esa gramática universal de los valores. Y esas acciones de esos seres humanos serán juzgadas según se adapten y confluyan en el interior de la belleza poética», que se transforma así en piedra de toque de su autenticidad antropológica.

Me avanza González Gaitano que se recordará que el primero en usar la expresión “emergencia educativa” fue el teólogo que llegó a ser el Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger ya en su “Carta a la diócesis de Roma”. Y me apunta que estamos ante un fallo -que conduce a la crisis- no solamente en la filosofía de la vida sino un fallo también de transmisión, y de educación, en su concepto integro de ex ducere(sacar de dentro); crisis esta que se refleja en los espacios propios de las relaciones humanas: la familia, la escuela, la comunidad cristiana, el mundo del trabajo y del consumo, los medios de comunicación de masas, el espectáculo, el deporte, reflexiona González Gaitano en voz alta.

Vete al cine, mira la tele, lee buenos libros

La terapia pasa por desempolvar paulatinamente, a través de – la técnica del anuncio que digo yo- la repetición sin cansancio ni desazón de los valores educativos a los receptores jóvenes, hecha con imaginación y de manera que les sea atractiva, el gozo de sumergirse en las buenas lecturas para cargarse del oxígeno que también encontrarán en buenas películas de cine y en buenas series de televisión que transmiten los valores de las personas humanas.

A ello González Gaitano me cuenta que dedican tanto esfuerzo profesores en Italia y fuera de Italia desde el espacio de su tiempo personal para inspirar a sus alumnos, tiempo que no se ve remunerado. Alguno de esos profesores, me dice, ha sido invitados a la Jornada del día 23 de noviembre.

Del “Veni, Vidi, Vici” del Caesar Julio, al “Investigar, Contar y Proponer”

“Investigar, contar y proponer”: esta es la metodología del equipo de Family and Media. Y cuando me habla de investigar, González Gaitano me habla de dos vertientes, «descubrir qué libros los jóvenes consideran que hay que leer». porque esté de moda, porque salgan en las pantallas o redes sociales, o por interés cultural genuino; y a la vez, qué libros no en lugar de esos sino además de esos, por el bagaje de siglos de nuestras culturas, qué libros clásicos aportan dentro de ese elenco una savia necesaria en una mezcolanza feliz.

Insiste como en nuestra anterior conversación, en la idea del filósofo inglés Alasdair MacIntyre que sostiene que “las personas humanas comprenden e interpretan su vida moral de manera similar a una historia o narraciones”. Y recoge del que será un ponente en la giornata, Armando Fumagalli, que a menudo los agentes culturales no se dan plena cuenta del impacto que tienen en la formación de la idea de persona que se gesta con las obras que publica, editan o producen, incluso llegando a cambiar la percepción de la antropología de los valores sociales, morales y de las costumbres con ellas.

There Will be Surprises – Espera sorpresas

No puedo negar que me inspiran las palabras del professore, me refrescan el alma sobre todo cuando insiste en que moral no es moralista ni educativo es pedagógico en el ámbito discursivo de la Jornada del próximo día 23; y dentro de este proyecto, una segunda fase se completará en el 2020, con miles de participantes de 9 países habiendo ya contestado miles de cuestionarios que hacen reflexionar, y cientos de entrevistas a particulares. Me percato de que no me lo cuenta todo. Veo, y estoy seguro de que la jornada traerá, me confiesa él también, grandes sorpresas.

Jordi Picazo

 

LA ORACIÓN DE PETICIÓN Y LA MISERICORDIA DIVINA

— Nuestra confianza en la petición tiene su fundamento en la infinita bondad de Dios.

— Acudir siempre a la misericordia divina.

— La intercesión de la Virgen.

I. El Señor nos enseñó de muchas maneras la necesidad de la oración y la alegría con que acoge nuestras peticiones. Él mismo ruega al Padre para darnos ejemplo de lo que habíamos de hacer nosotros. Bien sabe Dios que cada instante de nuestra existencia es fruto de su bondad, que carecemos de todo, que nada tenemos. Y, precisamente porque nos ama con amor infinito, quiere que reconozcamos nuestra dependencia, pues esta conciencia de nuestra nada es para nosotros un gran bien, que nos lleva a no separarnos un solo instante de su protección.

Para alentarnos a esta oración de súplica, Jesús quiso darnos todas las garantías posibles, al mismo tiempo que nos mostraba las condiciones que ha de tener siempre la petición. Y daba argumentos, ponía ejemplos para que lo entendiéramos bien. El Evangelio de la Misa nos presenta a la viuda que clama sin cesar ante un juez inicuo que se resiste a atenderla1, pero que, por la insistencia de la mujer, acabará escuchándola. Dios aparece en la parábola en contraste con el juez. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche, y les hará esperar? Si el que es injusto e inicuo decide al final hacer justicia, ¿qué no hará el que es infinitamente bueno, justo y misericordioso? Si la postura del juez es desde el principio de resistencia a la viuda, la de Dios, por el contrario, es siempre paternal y acogedora. Este es el tema central de la parábola: la misericordia divina ante la indigencia de los hombres.

Las razones que da el juez de la parábola para atender a la viuda son superficiales y de poca consistencia. Al final se dijo a sí mismo: aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme. La «razón» de Dios, por el contrario, es su infinito amor. Jesús concluye así la parábola: Prestad atención a lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche, y les hará esperar? Y comenta San Agustín: «Por tanto, deben estar bien seguros los que ruegan a Dios con perseverancia, porque Él es la fuente de la justicia y de la misericordia»2. Si la constancia ablanda al juez «capaz de todos los crímenes, ¿con cuánta más razón debemos postrarnos y rogar al Padre de las misericordias, que es Dios?»3.

El amor de los hijos de Dios debe expresarse en la constancia y en la confianza, pues «si a veces tarda en dar, encarece sus dones, no los niega. La consecución de algo largamente esperado es más dulce... Pide, busca, insiste. Pidiendo y buscando obtienes el crecimiento necesario para obtener el don. Dios te reserva lo que no te quiere dar de inmediato, para que aprendas a desear vivamente las cosas grandes. Por tanto, conviene orar y no desfallecer»4. No debemos desalentarnos jamás en nuestras súplicas a Dios. «¡Dios mío, enséñame a amar! —¡Dios mío, enséñame a orar!»5. Ambas cosas coinciden.

II. Mucho vale la oración perseverante del justo6. Y tiene tanto poder porque pedimos en nombre de Jesús7. Él encabeza nuestra petición y actúa de Mediador ante Dios Padre8. El Espíritu Santo suscita en nuestra alma la súplica, cuando ni siquiera sabemos lo que debemos pedir. Quien ha de conceder pide con nosotros que nos sea concedido, ¿qué más seguridad podemos desear? Solamente nuestra incapacidad de recibir limita los dones de Dios. Como cuando se va a una fuente con una vasija pequeña o agujereada.

El Señor es compasivo y misericordioso9 con nuestras deficiencias y con nuestros males. La Sagrada Escritura presenta con frecuencia al Señor como Dios de misericordia, utilizando para ello expresiones conmovedoras: tiene entrañas de misericordia, ama con amor entrañable10, como las madres... Santo Tomás, que insiste frecuentemente en que la omnipotencia divina resplandece de manera especial en la misericordia11, enseña cómo en Dios esta es abundante e infinita: «Decir de alguien que es misericordioso –enseña el Santo– es como decir que tiene el corazón lleno de miserias, o sea, que ante la miseria de otro experimenta la misma sensación de tristeza que experimentaría si fuese suya; de donde proviene que se esfuerce en remediar la tristeza ajena como si se tratase de la propia, y este es el efecto de la misericordia. Pues bien, a Dios no le compete entristecerse por la miseria de otro; pero remediar las miserias, entendiendo por miseria un defecto cualquiera, es lo que más compete a Dios»12.

En Cristo, enseña el Papa Juan Pablo II, se hace particularmente visible la misericordia de Dios. «Él mismo la encarna y personifica. Él mismo es, en cierto sentido, la misericordia»13. Él nos conoce bien y se compadece de la enfermedad, de la mala situación económica que atravesamos quizá..., de las penas que la vida lleva a veces consigo. «Nosotros –cada uno– somos siempre muy interesados; pero a Dios Nuestro Señor no le importa que, en la Santa Misa, pongamos delante de Él todas nuestras necesidades. ¿Quién no tiene cosas que pedir? Señor, esa enfermedad... Señor, esta tristeza... Señor, aquella humillación que no sé soportar por tu amor... Queremos el bien, la felicidad y la alegría de las personas de nuestra casa; nos oprime el corazón la suerte de los que padecen hambre y sed de pan y de justicia; de los que experimentan la amargura de la soledad; de los que, al término de sus días, no reciben una mirada de cariño ni un gesto de ayuda.

»Pero la gran miseria que nos hace sufrir, la gran necesidad a la que queremos poner remedio es el pecado, el alejamiento de Dios, el riesgo de que las almas se pierdan para toda la eternidad»14. El estado del alma de quienes tratamos más frecuentemente debe ser nuestra primera solicitud, la petición más urgente que elevamos cada día al Señor.

III. El pueblo cristiano se ha sentido movido a lo largo de los siglos a presentar sus peticiones a Dios a través de su Madre, María, y a la vez Madre nuestra. En Caná de Galilea puso de manifiesto su poder de intercesión ante una necesidad material de unos novios que quizá se encontraron con una afluencia de amigos y conocidos mayor de la prevista. El Señor había determinado que su hora fuera adelantada por la petición de su Madre. «En la vida pública de Jesús –señala el Concilio Vaticano II– aparece significativamente su Madre ya desde el principio, cuando en las bodas de Caná de Galilea, movida por la misericordia, suscitó con su intercesión el comienzo de los milagros del Mesías»15. Desde el principio, la obra redentora de Jesús está acompañada por la presencia de María. En aquella ocasión, no solo se remedió, con abundancia, la carencia del vino en la fiesta de bodas, sino que, como el Evangelista indica expresamente, el milagro confirmó la fe de aquellos que seguían más de cerca a Jesús. Así en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de sus milagros con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él16.

La Virgen Santa María, siempre atenta a las dificultades y carencias de sus hijos, será el cauce por el que llegarán con prontitud nuestras peticiones hasta su Hijo. Y las enderezará si van algo torcidas. «¿Por qué tendrán tanta eficacia los ruegos de María ante Dios?», se pregunta San Alfonso Mª de Ligorio. Y responde el Santo: «Las oraciones de los santos son oraciones de siervos, en tanto que las de María son oraciones de Madre, de donde procede su eficacia y carácter de autoridad; y como Jesús ama inmensamente a su Madre, no puede rogar sin ser atendida (...).

»Para conocer bien la gran bondad de María recordemos lo que refiere el Evangelio (...). Faltaba el vino, con el consiguiente apuro de los esposos. Nadie pide a la Santísima Virgen que interceda ante su Hijo en favor de los consternados esposos. Con todo, el corazón de María, que no puede menos de compadecer a los desgraciados (...), la impulsó a encargarse por sí misma del oficio de intercesora y pedir al Hijo el milagro, a pesar de que nadie se lo pidiera (...). Si la Señora obró así sin que se lo pidieran, ¿qué hubiera sido si le rogaran?»17.

Hoy, un sábado que procuramos dedicar especialmente a Nuestra Señora, es una buena ocasión para acudir a Ella con más frecuencia y con más amor. «A tu Madre María, a San José, a tu Ángel Custodio..., ruégales que hablen al Señor, diciéndole lo que, por tu torpeza, tú no sabes expresar»18.

1 Lc 18, 1-8. — 2 San Agustín, en Catena Aurea, vol. VI, p. 295. — 3 Teofilacto, en Catena Aurea, vol. VI, p, 296. — 4 San Agustín, Sermón 61, 6-7. — 5 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 66. — 6 Sant 5, 16. — 7 Cfr. Jn 15, 16; 16, 26. — 8 Cfr. San Cirilo de Jerusalén, Comentario al Evangelio de San Juan, 16, 23-24. — 9 Sant 5, 11. — 10 Cfr. Ex 34, 6; Ioel 2, 13; Lc 1, 78. — 11 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 1, q, 21, a. 4; 2-2, q. 30, a. 4. — 12 ídem, o. c., 1, q. 21, a. 3. — 13 Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 30-XI-1980, 2. — 14 San Josemaría Escrivá, Amar a la Iglesia, Palabra, 2ª ed., Madrid 1986, pp. 77-78. — 15 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58. — 16 Jn 2, 11. — 17 San Alfonso Mª de Ligorio, Sermones abreviados, 48. — 18 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 272.

 

 

“Dios resiste a los soberbios”

Camino seguro de humildad es meditar cómo, aun careciendo de talento, de renombre y de fortuna, podemos ser instrumentos eficaces, si acudimos al Espíritu Santo para que nos dispense sus dones. Los Apóstoles, a pesar de haber sido instruidos por Jesús durante tres años, huyeron despavoridos ante los enemigos de Cristo. Sin embargo, después de Pentecostés, se dejaron azotar y encarcelar, y acabaron dando la vida en testimonio de su fe. (Surco, 283)

Jesucristo, Señor Nuestro, con mucha frecuencia nos propone en su predicación el ejemplo de su humildad: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Para que tú y yo sepamos que no hay otro camino, que sólo el conocimiento sincero de nuestra nada encierra la fuerza de atraer hacia nosotros la divina gracia. Por nosotros, Jesús vino a padecer hambre y a alimentar, vino a sentir sed y a dar de beber, vino a vestirse de nuestra mortalidad y a vestir de inmortalidad, vino pobre para hacer ricos.
Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da su gracia, enseña el Apóstol San Pedro. En cualquier época, en cualquier situación humana, no existe más camino -para vivir vida divina- que el de la humildad. ¿Es que el Señor se goza acaso en nuestra humillación? No. ¿Qué alcanzaría con nuestro abatimiento el que ha creado todo, y mantiene y gobierna cuanto existe? Dios únicamente desea nuestra humildad, que nos vaciemos de nosotros mismos, para poder llenarnos; pretende que no le pongamos obstáculos, para que -hablando al modo humano- quepa más gracia suya en nuestro pobre corazón. Porque el Dios que nos inspira ser humildes es el mismo que transformará el cuerpo de nuestra humildad y le hará conforme al suyo glorioso, con la misma virtud eficaz con que puede también sujetar a su imperio todas las cosas. Nuestro Señor nos hace suyos, nos endiosa con un endiosamiento bueno. (Amigos de Dios, nn. 97-98)

 

Nuevos Mediterráneos (II): «Jesús es mi amigo entrañable»

San Josemaría se supo siempre acompañado por Jesús, el «Gran Amigo» que comprende nuestras preocupaciones y zozobras, porque Él «es hombre también».

Vida espiritual06/09/2017

Los Evangelios muestran a Jesús en constante relación con personas muy distintas: enfermos que buscan curación, pecadores que ansían el perdón, curiosos, incluso espías… Pero en torno al Maestro se mueven, sobre todo, sus amigos. Así llama Jesús a sus discípulos: «amigos míos» (Lc 12,4). Es emocionante contemplar al Señor ante la tumba de Lázaro; su llanto conmovido hace comentar a los judíos: «Mirad cuánto le amaba» (Jn 11,36). Más adelante, durante la Última Cena, explicará a los apóstoles el sentido de su muerte en la Cruz: «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Y, quizá ante su sorpresa, insiste: «Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros, en cambio, os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer» (Jn 15,15).

"Jesús es mi Amigo entrañable, (otro mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón. Jesús..., mi Dios, ... que es hombre también" (San Josemaría)

Por el Amor que nos tiene, Jesús nos hace amigos suyos. El don del Espíritu Santo nos sitúa en una relación nueva con Dios. Recibimos el mismo Espíritu de Cristo, que nos hace hijos del Padre y nos introduce también en una especial intimidad con Jesús: en realidad, nos identifica con Él. Sin embargo, al hacerlo no disuelve nuestra individualidad, ni elimina nuestra personalidad. Por eso, la identificación con Cristo se vive de la mano de la amistad con Él. La vida de la gracia inaugura una relación de tú a Tú con Dios: le conocemos en su misterio, y podemos actuar como Él. Esa unidad profunda de conocimiento y de intenciones hace posible que, siendo unas pobres criaturas, experimentemos a Dios, como decía san Agustín, en lo más íntimo de nosotros mismos; y que podamos querer y procurar lo mismo que Él. En eso –idem velle, idem nolle, amar y rechazar lo mismo– consiste precisamente la amistad.

«Otro mediterráneo»

Desde muy joven, san Josemaría aprendió que Jesús era amigo, y un amigo muy especial. Volcó esa antigua experiencia en un punto de Camino: «Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque los amigos a veces traicionan. ‒No me parece mal. Pero... ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona?»[1]

Era algo que había aprendido tiempo atrás, y que sus biógrafos ponen en relación con un consejo que recibió en la dirección espiritual durante el Seminario[2]. Con los años, iría profundizando en ese descubrimiento de la amistad de Cristo. Posiblemente un momento importante de ese desarrollo tuviera lugar en la temporada en que se abrió ante sus ojos el panorama inmenso de su filiación divina. Mientras se encontraba en Segovia, haciendo un retiro espiritual, escribía: «Día primero. Dios es mi Padre. ‒Y no salgo de esta consideración. ‒Jesús es mi Amigo entrañable, (otro mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón. Jesús..., mi Dios, ... que es hombre también»[3].

Lo describe como «otro mediterráneo» ‒el primero era la paternidad de Dios‒, esto es, como algo que ya conocía y que, sin embargo, se abría ante su mirada de modo nuevo. Este descubrimiento fue para san Josemaría, en primer lugar, una fuente de consuelo. En aquellos primeros años treinta tenía por delante la tarea inmensa de realizar la voluntad que Dios le había manifestado el 2 de octubre de 1928. Tenía un mensaje que transmitir a todos los hombres, y que realizar en la Iglesia. Pero debía hacerlo «con una carencia absoluta de medios materiales: veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor. Y basta»[4]. El panorama abierto por este nuevo horizonte le confirmaba que en aquella misión no estaba solo. Le acompañaba Jesús, su Amigo, que comprendía perfectamente todas sus preocupaciones y zozobras, porque Él «es hombre también».

El Corazón de Jesús fue para san Josemaría una doble revelación: de «la caridad inmensa del Señor», por una parte, puesto que «el Corazón de Jesús es el Corazón de Dios encarnado»[5]; y, por otra parte, de la comprensión y la ternura de Jesús ante las propias limitaciones, dificultades y caídas. En sus momentos de oración experimentó tal vez lo que volcaría en un punto de Camino: «Jesús es tu amigo. ‒El Amigo. ‒Con corazón de carne, como el tuyo. ‒Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro... Y tanto como a Lázaro, te quiere a ti»[6]. Ese Amor, divino y humano al mismo tiempo, infinito y cercano, era un apoyo firme que le permitiría ir adelante en toda circunstancia. Además, daba un realismo y una urgencia nueva a toda su vida interior[7].

Un camino abierto para todos

San Josemaría animaba a las personas que se acercaban a él a transitar el camino de la amistad con Cristo. Les explicaba que el trato con el Maestro no necesita de excesivas formalidades ni de complejos métodos. Basta acercarse a él con sencillez, como a cualquier otro amigo. A fin de cuentas, ese es el modo en que le trataron quienes más le querían, mientras vivió entre ellos: «¿Has visto con qué cariño, con qué confianza trataban sus amigos a Cristo? Con toda naturalidad le echan en cara las hermanas de Lázaro su ausencia: ¡te hemos avisado! ¡Si Tú hubieras estado aquí!... ‒Confíale despacio: enséñame a tratarte con aquel amor de amistad de Marta, de María y de Lázaro; como te trataban también los primeros Doce, aunque al principio te seguían quizá por motivos no muy sobrenaturales»[8].

Se trata de acercarse al Evangelio sin prisa, detenidamente. Comenzando por un pasaje, podemos detenernos y pensar: «¿Cómo sería aquello?»

Los jóvenes que se acercaban a san Josemaría quedaban maravillados ante la naturalidad con que se dirigía al Señor y animaba a los demás a tratarle. A lo largo de toda su vida propuso sin cansancio este camino. Uno de los primeros que glosaría sus enseñanzas lo expresaba así: «Para llegar a esta amistad hace falta que tú y yo nos acerquemos a Él, lo conozcamos y lo amemos»[9]. La amistad requiere trato, y eso es lo primero a lo que nos invita el descubrimiento de Jesús como amigo. «Me has escrito: “orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?” ‒¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias... ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: “¡tratarse!”»[10].

Resuena en estas palabras aquel noverim Te, noverim me del que hablaba san Agustín: Señor, que te conozca y que me conozca[11]; y aquel «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama»[12], de santa Teresa. En definitiva, el trato personal con Jesucristo es el nervio de la vida interior. Y eso, para quienes buscan la santidad en medio del mundo, consiste en aprender a encontrarle en todas las circunstancias del día a día, para entablar con él un diálogo continuo.

No se trata de un ideal irrealizable, sino de algo que muchas personas han sabido poner por obra en su propia vida. En el trabajo cotidiano, en la vida familiar, en las calles de la ciudad y en los campos, en los senderos de montaña y en el mar… en todas partes podemos reconocer a Cristo que nos espera y nos acompaña como un amigo. Innumerables veces repitió san Josemaría que «los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura»[13]. Toda nuestra vida cabe en nuestra oración, como sucede en las conversaciones entre amigos, en las que se habla de todo. «Los Hechos de los Apóstoles nos dicen que, después de la Resurrección, el Señor reunía a sus discípulos y se entretenían in multis argumentis. Hablaban de muchas cosas, de todo lo que le preguntaban: tenían una tertulia»[14].

Junto a este trato continuo, que hace de la propia vida tema de conversación con Dios, podemos también procurar conocerle cada vez más, buscándole en algunos lugares en que ha querido permanecer de modo más explícito. Vamos a repasar ahora tres de ellos.

Los relatos de los amigos del Señor

Los evangelistas recogieron, inspirados por el Espíritu Santo, los principales recuerdos del Maestro. San Josemaría era un enamorado de Jesús, y por eso «la Sagrada Biblia, especialmente los Evangelios, no fue sólo en sus manos un buen libro de lectura donde encontrar abundante instrucción provechosa, sino un lugar de encuentro con Cristo»[15].

Desde el principio, quienes se acercaban a la labor de la Obra comprendían enseguida que aquel joven sacerdote era un alma que vivía en íntima unión con Dios. Esa intimidad se evidenciaba en su predicación: «“se dirigía al Sagrario, para hablar con Dios, con el mismo realismo con que nos hablaba a nosotros”, “y se sentía luego uno metido entre los apóstoles y discípulos del Señor, como uno de ellos”»[16]. Ese modo de acercarse a la Escritura es el mismo que recomendaba después. Muchas veces lo habremos considerado: «Te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro: su Corazón enternecido, su humildad, su pureza, su cumplimiento de la Voluntad del Padre. Luego cuéntale lo que a ti en estas cosas te suele suceder, lo que te pasa, lo que te está ocurriendo. Permanece atento, porque quizá El querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones»[17].

Con este consejo, nos estaba abriendo un secreto de su alma. Comentando este modo de acercarse a la Escritura, señalaba el beato Álvaro del Portillo: «La familiaridad con Nuestro Señor, con su Madre, Santa María, con San José, con los primeros doce Apóstoles, con Marta, María y Lázaro, con José de Arimatea y Nicodemo, con los discípulos de Emaús, con las Santas Mujeres, es algo vivo, consecuencia y resultado de un ininterrumpido conversar, de ese meterse en las escenas del Santo Evangelio para ser un personaje más»[18].

La validez de este modo de orar queda refrendada por la vida y la enseñanza de muchos santos. Es el mismo que han recomendado los últimos pontífices al señalar la importancia de acercarnos al Evangelio con una actitud de oración, sugiriendo la práctica de la lectio divina. Se trata de acercarse al Evangelio sin prisa, detenidamente. Comenzando por un pasaje, podemos detenernos y pensar: «¿Cómo sería aquello?», e introducirnos en la escena «como un personaje más», imaginando la cara de la gente, el rostro de Jesús. Procuraremos entonces comprender el sentido de sus palabras, sabiendo que en muchos casos pueden requerir una cierta explicación, pues se trata de un texto antiguo, que pertenece a una cultura en parte distinta a la nuestra. De ahí la importancia de contar con una versión del texto que tenga suficientes anotaciones, y de apoyarse también en buenos libros sobre el Evangelio y sobre la Escritura.

“Hijos míos, ¿sabéis por qué os quiero tanto?” Se hacía el silencio y añadía el Padre: “porque veo bullir en vosotros la Sangre de Cristo”

Después, leemos de nuevo el texto y nos preguntamos: «“Señor, ¿qué me dice a mí este texto? ¿Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? ¿Qué me molesta en este texto? ¿Por qué esto no me interesa?”, o bien: “¿Qué me agrada? ¿Qué me estimula de esta Palabra? ¿Qué me atrae? ¿Por qué me atrae?”»[19]. Quizá nos venga a la cabeza alguna persona necesitada que tenemos cerca, tal vez nos acordemos de que hemos de pedir perdón a alguien… Finalmente, consideramos: ¿Cómo puedo responder, con mi vida, a lo que me propone Jesús en este texto? «Permanece atento, porque quizá El querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones»[20]. Tal vez nos arrancará un poco de amor, un deseo de entrega, y, siempre, la seguridad de que Él nos acompaña. Esta contemplación de la vida del Señor es fundamental para el cristiano, pues «tiende a crear en nosotros una visión sapiencial, según Dios, de la realidad y a formar en nosotros "la mente de Cristo" (1 Co 2,16)»[21].

Sin duda, existen muchas vías para tratar a Jesús a través de la Escritura. Por eso, san Josemaría no pretendía ofrecer un método, sino solo dar algunos consejos prácticos que pudieran servir para la meditación y contemplación, hasta llegar a «prorrumpir en afectos: actos de amor o de dolor, acciones de gracias, peticiones, propósitos..., que constituyen el fruto en sazón de la oración verdadera»[22].

El Señor nos espera en el Sagrario

«Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡Él!... te espera desde hace veinte siglos»[23]. La Eucaristía es sin duda un lugar privilegiado para encontrar a Jesucristo y entablar amistad con Él. Ese es también el camino que siguió san Josemaría. Su fe en la presencia viva de Cristo se manifestaba en todos sus gestos ante el Santísimo. Encarnita Ortega, que le conoció en los años cuarenta, recordaba así la primera meditación que le oyó predicar, a la que asistió con cierta curiosidad: «Su recogimiento, lleno de naturalidad, su genuflexión ante el Sagrario y el modo de desentrañarnos la oración preparatoria de la meditación, animándonos a ser conscientes de que el Señor estaba allí, y nos miraba y nos escuchaba, me hizo olvidar inmediatamente mi deseo de escuchar a un gran orador»; se abrió paso en su interior, en cambio, una viva percepción de «la necesidad de escuchar a Dios y de ser generosa con Él»[24].

Lo mismo recuerdan quienes le vieron celebrar la Santa Misa: «El modo de celebrar el Padre la Santa Misa, el tono sincero y lleno de atención con que rezaba las distintas oraciones, sin la menor afectación, sus genuflexiones y demás rúbricas litúrgicas, me impresionaron muy vivamente: Dios estaba allí, realmente presente»[25]. No se trataba de cosas especiales, sino del modo de estar y de moverse, la intensidad de las oraciones, el recogimiento. También nosotros podemos tratar así a Dios, si vivimos con la seguridad de que Cristo, el «Amigo entrañable», está verdaderamente presente en la Eucaristía. A los que vivían en la primera Residencia de la Obra, cuando fue posible por fin reservar al Señor en el Sagrario, el Padre les recordaba que Dios «era un residente más ‒el primero‒, por lo que animaba a cada uno a que estuviese un rato haciéndole compañía, a que le “saludara” con una genuflexión al entrar y al salir de DYA, o a que acudiera al sagrario con el pensamiento, desde su dormitorio»[26].

Son esos detalles pequeños, cuando ponemos el corazón en ellos, los que expresan y al mismo tiempo alimentan nuestra fe: dirigir nuestro pensamiento a Dios cuando veamos una iglesia, hacerle alguna breve visita durante el día, procurar vivir la Misa con intensidad y recogimiento, trasladarnos con la imaginación frente al Sagrario para saludar al Señor o para ofrecerle nuestro trabajo… Pequeños detalles, los mismos que vivimos con nuestros amigos, cuando nos acercamos a verles o les enviamos un mensaje durante el día.

Cristo presente en quienes nos rodean

El Mandamiento del Amor es el signo distintivo de los que siguen a Cristo. Y no es solo un modo de vida, sino algo que nace de la fe en que el mismo Jesucristo está presente en las personas que nos rodean. Se trata de algo profundamente radicado en la enseñanza del Señor: en distintas ocasiones nos recuerda que, al cuidar a quienes lo necesitan ‒y todos, cada uno a su modo, tienen necesidad de nosotros‒, en realidad es a Él mismo a quien cuidamos[27]. Por eso es tan importante «reconocer a Cristo, que nos sale al encuentro, en nuestros hermanos los hombres»[28].

San Josemaría procuró encontrar a Cristo, en primer lugar, entre la gente más necesitada. En los primeros años treinta, dedicó muchas horas a visitar familias necesitadas en los arrabales de Madrid, a cuidar enfermos en los hospitales de la capital, y a dar catequesis entre niños pobres. Más tarde, supo transmitir la urgencia de ese cuidado a los jóvenes que se acercaban a la Obra. Además, esos mismos jóvenes experimentaban el cariño ‒humano y divino‒ que el Padre les tenía. Francisco Botella, por ejemplo, recordaba que, al conocerle, le acogió «como si me conociera de siempre; aún tengo en mi memoria su mirada profunda que se metió en el alma y su alegría que me removió llenándome de gozo y de paz. Me pareció que me conocía por dentro y al mismo tiempo, todo con una naturalidad y sencillez que me hacían estar como con mi familia»[29]. Otro de aquellos jóvenes, no especialmente sentimental, reconocía: «tiene un cuidado de nosotros, como no tendrían nuestras madres»[30].

En aquellos jóvenes, como en los pobres y enfermos, san Josemaría había encontrado a su Amigo. Años más tarde, «pensativo, con sus hijos en derredor, les preguntaba: “hijos míos, ¿sabéis por qué os quiero tanto?” Se hacía el silencio y añadía el Padre: “porque veo bullir en vosotros la Sangre de Cristo”»[31]. Jesús, su Amigo, le había llevado a encontrarle en la gente que le rodeaba, y particularmente en los más necesitados. También nosotros, junto al Evangelio y la Eucaristía, «estamos llamados a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, a tocar su carne bendita en quien está excluido, tiene hambre o sed, está desnudo, preso, enfermo, desempleado, perseguido, refugiado, emigrante. Allí encontramos a nuestro Dios, allí tocamos al Señor»[32].

Lucas Buch

[1] San Josemaría, Camino, n. 88.

[2] Camino, edición crítico-histórica de P. Rodríguez, 3ª ed., Rialp, Madrid 2004, comentario al n. 88. Cfr. R. Herrando, Los años de seminario de Josemaría Escrivá en Zaragoza (1920-1925), Rialp, Madrid 2002, 197-201.

[3] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 1637 (citado en Camino, edición crítico-histórica, comentario al n. 422). El día primero del retiro fue el 4 de octubre del 32. El texto sirvió de base para Forja, n. 2.

[4] Carta 29-XII-1947/14-II-1966, n. 11, citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. 1, Rialp, Madrid 1997, 308.

[5] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 169.

[6] Camino, n. 422.

[7] Cfr. ibíd., nn. 244, 436.

[8] San Josemaría, Forja, n. 495.

[9] S. Canals, Ascética meditada, Rialp, Madrid 2011, cap. ­“Jesús, como amigo”.

[10] Camino, n. 91.

[11] San Agustín, Soliloquios II, 1.1.

[12] Santa Teresa de Jesús, Libro de la vida, c. 8, n. 5.

[13] Forja, n. 738.

[14] San Josemaría, citado en Dos meses de catequesis, vol. II, 651 (AGP, Biblioteca P04).

[15] S. Hahn, “San Josemaría Escrivá, lector de la Sagrada Escritura”, en Romana, 40 (2005), disponible aquí.

[16] Recuerdo de F. Botella, en J.L. González Gullón, DYA. La Academia y Residencia en la historia del Opus Dei (1933-1939), Madrid, Rialp 2016, 3ª ed., 429.

[17] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 253.

[18] Beato Álvaro del Portillo, “Presentación” de Es Cristo que Pasa.

[19] Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), n. 153.

[20] Amigos de Dios, n. 253.

[21] Benedicto XVI, Ex. Ap. Verbum Domini, (30-X-2010), n. 87.

[22] Javier Echevarría, “San Josemaría Escrivá, maestro de oración en la vida ordinaria”, Magnificat 2006, disponible aquí.

[23] Camino, n. 537.

[24] Recuerdo citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. II, Rialp, Madrid 2002, 555.

[25] Recuerdo de Francisco Ponz, en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. II, 407.

[26] DYA. La Academia y Residencia..., 342.

[27] Cfr. Mt 10,40; 25,40; Lc 10,16.

[28] Es Cristo que pasa, n. 111.

[29] Recuerdo de F. Botella, en DYA. La Academia y Residencia..., 433.

[30] Recuerdo de J. Jiménez Vargas, en DYA. La Academia y Residencia..., 443.

[31] Citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. III, Rialp, Madrid 2003, 405.

[32] Francisco, Via Crucis con los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud, 29-VII-2016.

 

La nueva relación de ciencia y religión

Luis FernandoValdés

Después de siglos de desencuentros entre los científicos y la religión católica, el Papa Francisco propone un nuevo esquema de cooperación entre los dos ámbitos, para el cuidado del planeta y el desarrollo de la sociedad.

  1. Un nuevo modelo de diálogo. Aunque es muy conocido el Caso Galileo, quizá pocos saben que la Santa Sede cuenta con una institución para fomentar el diálogo con los científicos: la Academia Pontificia de las Ciencias, que tiene entre sus miembros a varios ganadores del Premio Nobel.

Durante la Asamblea plenaria de este año (el 12 nov.), el Papa dirigió un histórico mensaje a la comunidad científica, en el que propuso un paradigma de cooperación social como modelo de relación entre las ciencias y la religión.

Francisco explicó que el mundo de la ciencia, que antes tenía “actitudes de desconfianza hacia los valores espirituales y religiosos”, hoy día ha cobrado consciencia de ser parte de la sociedad, y por eso le recordó que está llamado “a servir a la familia humana y su desarrollo integral”.

  1. Un panorama enorme para la ciencia. Francisco, un Papa muy sensible a los problemas sociales que hacen sufrir a los pueblos, propuso a la comunidad científica algunos temas para servir mejor a la sociedad.

Las situaciones más urgentes son la “inmensa crisis del cambio climático en curso” y la amenaza nuclear, junto con “salvaguardar la salud del planeta y de las poblaciones”, ya que la salud que está en peligro “por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la deforestación del planeta”.

Ante este amplio horizonte, el Papa les recordó a los académicos que tienen como vocación “identificar avances innovadores en todas las disciplinas principales de la ciencia de base y reconocer las fronteras entre los diversos sectores científicos, en particular en física, astronomía, biología, genética y química”.

  1. Compartir el conocimiento con los países en desarrollo. Con una frase de Pablo VI, el Papa Francisco pidió a los científicos que vivan la “caridad del conocimiento”, es decir, que compartan con los pueblos menos desarrollados los logros científicos “en materia de nutrición, salud, educación, conectividad, bienestar y paz”.

Francisco, les pidió a nombre de esos pueblos, que su “investigación pueda beneficiar a todos”, para que los países sean “alimentados, saciados la sed, curados y educados”; y también exhortó a políticos y economistas a que atiendan las indicaciones de la ciencia para proceder con mayor certeza hacia el bien común, en beneficio especialmente de los pobres y necesitados, y hacia el respeto al planeta.

Epílogo. El Papa Francisco ha convertido las crisis sociales en el “lugar de encuentro” por excelencia. Así como ha fomentado que las religiones trabajen juntas en la ayuda a los pobres y a los migrantes, ahora el Pontífice propone que la relación de las ciencias con la religión se base no sólo en el diálogo académico, sino también en la ayuda para buscar soluciones a los problemas sociales. Trabajar juntos por los más necesitados es un novedoso y excelente modelo de diálogo.

 lfvaldes@gmail.co

 

¿Cuándo necesitamos a Dios?

Padre Pablo Larrán García
 

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Una historia cotidiana que te ayudará a cambiar tu vida… para ser feliz y tener presencia de Dios en cualquier circunstancia.

Me llamaron para visitar a un joven en su casa. Era un caso distinto a todos los demás. Se llama… no importa el nombre, sí es vital su historia. No es la historia de todos pero si de muchos. No es fácil mirar al futuro teniendo 23 años y una columna vertebral partida en mil pedazos como consecuencia de un grave accidente.

No salía de su casa y es por ello decidí visitarlo, su hogar es una casa espaciosa, con un bien cuidado jardín a la entrada. La luz entraba tenue por entre las cortinas que, entreabiertas, daban la visión de otro jardín enorme, con árboles y flores, con piscina y una cancha de tenis bien cuidada. El silencio que allí reinaba era sepulcral. Nadie hablaba. En medio de la sala un joven fortachón, pelo largo, ojos apagados, sentado en una silla de ruedas, me miró, intentó sonreír, pero no pudo.

“Pablo…-me dijo- ¿para qué mi colegio, mi universidad, mis inicios de postgrado en Inglaterra? ¿para qué mis clases de fútbol, de ajedrez?.. Nunca me prepararon para caerme de una moto y quedar inválido. Mis padres decían: “Tenemos un hijo que va a ser nuestro orgullo. Tú serás el continuador de mi imperio y serás temido entre mis competidores, porque yo estoy te estoy preparando para ser un triunfador”…

Tenía todo…me faltaba una moto, también la tuve. La mejor: 750 centímetros cúbicos. ¡Una bala!. Tuve la moto y con ello lo creí tener todo… Nunca tuve a Dios. No lo necesitaba. No estaba en mis planes ni en los planes de mi padre. Nuestra ruta era la del triunfo y Dios no estaba en el camino.

Un día había llovido toda la noche. La pista estaba mojada. Yo quise arriesgar y vivir el límite de mis posibilidades, pero… la moto rodó por el asfalto y me golpeé contra el suelo. Mi columna se partió en cien pedazos. Meses de hospital, recuperaciones, futuro incierto. Nunca me prepararon para esto. Se olvidaron de mi y me olvidé de mi alma.

Díselo tú a la gente. A mí no me van a creer. Simplemente descríbeme y mi imagen es la más clara necesidad de Dios.

***

Para ser un triunfador en la vida, hay que empezar, seguir y terminar en Dios. Sólo así, con un espíritu fortalecido en la fe, podrás sentirte un hombre triunfador.

Amigo lector, quise contarte retazos de un cuadro de la vida, tú serás ahora quien le dé color, luz e imagen. Las fuerzas están en tus manos. De ellas sacarás la imagen que tú quieras y que, por supuesto, más necesites.

Uno hace una casa para construir un hogar y, cuando llueva, si llegara a llover, tener dónde resguardarnos. Uno no tiene a Dios en su alma para cuando sufras un accidente, o te dé cáncer, o te despidan del trabajo… No. Tienes a Dios para ser feliz, Él te resguardará del peligro y, si te pasa algo, Él te dará consuelo.

Gracias por llegar hasta aquí. ¡Que Dios nos bendiga!

 

 

Mc 13, 24-32

ESTÁ CERCA

Vamos ya terminando el Año Litúrgico y San Marcos en su Evangelio nos introduce en lo que la Teología llamaba los novísimos, es decir aquello que antes se predicaba tanto y que hoy se olvida con facilidad; la muerte cierta, el juicio y la salvación o condenación.

Si partimos de que Dios nunca viene como una amenaza sino como salvación entenderemos este pasaje y todo el Evangelio, que siempre es Buena Noticia.

Habla de los últimos tiempos. Nos introduce y advierte que la creación también sufre esta transformación  y también les afectará a los astros, a las estrellas y la luna que “con su poder creó”.

Vendrá el Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder. El título más humano, Hijo del hombre,  y que utilizaba con gusto Jesús ahora vendrá con “gran poder y majestad”. No será como en la Navidad que vino en la profunda humildad de un niño, de un bebé para que no tengamos miedo a Dios. No vendrá sentado sobre un burro como en la entrada en Jerusalén que también se acerca como Rey humilde para ser clavado en la cruz y resucitar.

La clave es que viene a reunirnos con  los elegidos, a ti y a mí, que queremos ser contados entre los elegidos, porque desde nuestra pobreza le hemos dicho una y otra vez  al Señor: “¿dónde iremos si sólo Tú tienes palabras de vida eterna?” Buscamos el vivir cumpliendo su voluntad desde la realidad de nuestro ser pecador y reconciliados con toda la creación y haciendo la guerra al pecado que nos deshumaniza. Reunirnos con los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de oriente a occidente, cantando con los ángeles y virtudes.

Toda nuestra vida será siempre estar preparados para que cuando “seamos examinaos en el amor“superemos el gran examen más importante de la vida donde todos los demás exámenes pasarán a un segundo plano, ser examinados a la tarde de la vida en el Amor.

Amar será siempre la asignatura pendiente donde vamos a ser examinados ¿Te atreves a vivir así?

+Francisco Cerro  Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

    

Human results

Nuestro valor diferencial es la inversión en las personas y sus relaciones tanto si son candidatos como clientes“. Son palabras de Consuelo Castilla, presidenta de la consultora integral AdQualis, PADE por el IESE, y anfitriona de la Gala de entrega de los

Todos los premiados con Consuelo Castilla, presidenta de AdQualis, en el centro

AQ Awards, espacio de reencuentro de profesionales de la dirección de Personas, que lleva 30 años reuniéndonos en un ambiente festivo y familiar. AdQualis refleja el avance que se va produciendo en la superación del concepto “recurso humano”, a favor de palabras como “Human Results”, que han adosado a su nombre, y que tienen mucho más sentido.

En el cocktail posterior, algunos premiados y clientes  nos hablaron de que “se respiraba ese ambiente de confianza propio de una comunidad de crecimiento y desarrollo del talento.”

Los AQ Awards se constituyeron en el año 1999 con el objetivo de destacar las prácticas más innovadoras y más valiosas en la gestión empresarial de la dirección de personas y así premiar la labor y la trayectoria de directivos y profesionales que las impulsan y lideran”. Se hizo entrega de los galardones 2018 en una Gala que tuvo lugar una vez más en el Teatre Nacional de Catalunya y que reunió a más de 500 directivos, empresarios y profesionales de los departamentos dedicados a la gestión de personas.

Se premiaban las categorías de General Manager, HR Director, Talent Management, HR Specialist, Dirección enfocada al Desarrollo de Personas, y Mejores prácticas en RSC. Resultaron premiados, respectivamente, Oriol Vila, EMBA del IESE (Hola Luz), Natalia Arizcuren (Zambon), Beatriz Malpartida (Schweppes Suntory España), Gemma Sadurní (Jacob Douwe Egberts), Josep Barbena (GB Foods Italy) y Mars (recogieron el premio Esperanza Ribas, HR Director y Agustina Salazar, Corporate and Consumer Care Specialist).

Esperamos con ilusión la próxima edición de los AQAwards!

 

Cardenal Osoro: podemos ser santos viviendo en la vida diaria la vida del Señor

 

El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, presidió este miércoles 14 de noviembre, en el Real Oratorio, el acto de apertura de la causa de canonización del Caballero de Gracia. Lo hizo acompañado por monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ, obispo auxiliar de Madrid; Alberto Andrés, canciller de la Curia; Alberto Fernández, delegado para la Causa de los Santos; José Carlos Martín de la Hoz, promotor de Justicia; Juliana Congosto, postuladora de la causa; madre María del Mar Gómez, OMI, notaria; y Mauricio Álvarez Bohorques, presidente de la Asociación Eucarística.

Entre los asistentes al acto, que llenaban completamente el Oratorio, destacó la presencia de algunos vicarios episcopales, el vicario del Opus Dei, el presidente de la Federación Mundial de Asociaciones Eucarísticas, representantes de otras entidades civiles y religiosas, miembros de la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, y amigos y conocidos que participan en las diversas actividades formativas que organiza el Real Oratorio.

En sus palabras de introducción al acto, Mauricio Álvarez comentó que la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, parte actora del proceso, piensa que, como escribe el Papa en la exhortación Gaudete et exultate, el Caballero de Gracia «puede ser una de esas personas que han recorrido el camino de la santidad y han alcanzado la heroicidad en el ejercicio de las virtudes cristianas en las diversas facetas de su vida profesional, que, en lo esencial, es siempre actual».

Después del canto del Veni Creator, la postuladora dio lectura a la petición por la que se solicita la introducción de la causa, y recordó que el Caballero de Gracia «durante muchos años sirvió a la Iglesia como diplomático en misiones importantes en diversos países de Europa, junto a Juan Bautista Castagna, que llegaría a ser el Papa Urbano VII. En nuestro país trabajó como colaborador eficaz del Nuncio de 1565 a 1572, y renunció a honores y distinciones, tanto civiles como eclesiásticas, que le ofrecían en agradecimiento a sus servicios. Por su intensa vida de oración, de penitencia y obras de caridad murió con fama de santidad. A su muerte le rindieron homenaje todas las instituciones religiosas de la ciudad. El proceso lo comenzó en su momento san Simón de Rojas, su sucesor, pero por causas desconocidas se perdió la documentación».

A continuación, el canciller secretario dio lectura al rescripto de la Congregación para la Causa de los Santos en el que se manifiesta que «nada obsta» para la introducción de la causa. Y, tras el juramento de los miembros del tribunal que ha de instruir el proceso diocesano, se firmó el acta.

El cardenal Carlos Osoro dirigió unas palabras finales, en las que recordó que promover la santidad en la vida de la Iglesia es de las cosas más buenas que podemos hacer. Para el prelado, la santidad es de las cuestiones más necesarias, porque cura al mundo. Por eso, apuntó, es necesario que nos contagiemos de la santidad, para poder curar como curaba el Señor a los enfermos. Pero insistió en que no se trata de curar con cualquier medicina, sino con la medicina de la vida del Señor. Aseguró que el Señor nos quiere santos; nos da muchas alegrías, aunque a veces también alguna cruz, para que nos unamos más a Él. Y afirmó que podemos ser santos viviendo en la vida diaria la vida del Señor, como espera que se pueda mostrar en la vida del Caballero de Gracia, en el proceso que ahora empieza. Pasar haciendo el bien, mostrando la vida del Señor en nuestra propia vida, concluyó.

El acto concluyó con el canto del himno del Caballero de Gracia, escrito por la profesora de Filología de la Universidad Complutense, Esther Borrego, y música de Francisco Barba.

 

ros meses de gestión del nuevo Congreso Federal, los legisladores de Morena han presentado al menos cuatro proyectos de ley que, de ser aprobados, debilitarían significativamente la esfera de protección jurídica de la persona, particularmente de los no nacidos y la estructura familiar natural, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, así como el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones éticas y morales.

La última de estas propuestas y quizás hasta ahora la más grave y significativa fue presentada apenas el martes 23 de octubre en la Cámara de Diputados. A través de este planteamiento presentado por Porfirio Muñoz Ledo se busca llevar a rango constitucional el reconocimiento del aborto, los derechos sexuales integrales, el libre desarrollo de la personalidad, la igualdad de todas las formas de comunidad familiar, incluidas las uniones entre personas del mismo sexo, con o sin hijos, y la educación con perspectiva de género.

Frente a este nivel de amenazas, la defensa de la vida, de la familia y de los valores que dan sustento y viabilidad a la sociedad necesariamente debe evolucionar hacía un nuevo paradigma, extenderse de las calles y la manifestación pública, trasladarse a todos y cada uno de los escenarios de la vida política y social, colonizar con ideas frescas y renovadas los auditorios de universidades, principalmente las católicas, los medios de comunicación, las redes sociales. Los argumentos utilizados deben ser cada día más consistentes científica y jurídicamente, pero sin perder la emotividad que hoy día convierte en poderosas herramientas de comunicación a los ted talks.

La iglesia y la promoción de los valores universales deben ir a donde se encuentren los jóvenes. Hay que adaptar las nuevas tecnologías de la comunicación y herramientas digitales a los principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia.

En las nuevas generaciones se encuentra la posibilidad de transformar la cultura, de construir una nueva sociedad, más humana, que valore la vida y la dignidad de la persona durante todo el arco de la existencia humana, desde el inicio en la concepción y hasta la muerte natural.

 

Inspiración   

Pensaba que mis ideas daban para más, pero después de unos  meses empiezo a encontrar dificultades para cada artículo. Esto es bueno para la humildad, a la hora de la verdad después de mucho estudio, años, sudores, te das cuenta de que no llegas a las 120 ideas.

Recuerdo la película Amadeus, genial Mozart, en que aparece como un genio, que lo fue; ése nos gustaría ser a nosotros o a muchos: hacer obras de arte sin esfuerzo, con gusto, como un divertimento.

Pero no es así, por un diez por ciento de inspiración hace falta un noventa de "transpiración", sudor, trabajo,  voluntad. Decía un famoso escritor que él creía en la inspiración, pero que procuraba estar ante el ordenador desde las 8 de la mañana, no vaya a ser que le viniera en otro momento.

Conceptos como estudio, esfuerzo, voluntad, constancia hay que volver a repensarlos y enseñarlos a jóvenes y mayores. En este sentido la llegada de migrantes nos viene muy bien, nos enseñan lo que es currar y vivir en condiciones duras.

 

La alegría es un don, ¡pero hay que pedirlo a Dios!
 

Por Modesto Lule MSP

El payaso «Arlequín» terminaba de ponerse el maquillaje. Se puso la última capa de talco para afianzar mejor la pintura. Llegó el momento de ponerse la nariz y la peluca. Se miró en el espejo y lanzó un beso haciendo un gesto de aprobación ante su semblante. Se dijo: « ¡Ya estoy listo!, ahora a trabajar».

Salió de su camerino, que había improvisado en un cuarto de su casa, y se dirigió rumbo a la casa hogar, como hacía cada mes. Al pasar frente a una dulcería una niña estiraba el suéter a su mamá para decirle: « ¡Un payaso, un payaso!». En la cara de la niña se dibujó una gran sonrisa. El payaso la saludó y empezó a dar brincos de alegría: « ¡Me saludó el payaso! –le decía a su mamá la niña – ¡me saludó el payaso!».

Los niños de la casa hogar estallaron de alegría cuando lo vieron llegar. Ese día el payasito pintó caritas, repartió paletas e hizo figuras con globos. Todos cantaban y reían con los chistes y bromas que hacía.

En las siguientes horas «Arlequín» se encaminó a una fiesta familiar en el centro de la ciudad. Allí había niños y adultos, y con gran estilo les contó algunos chistes. Les decía: «Dicen que había una mujer tan habladora, pero tan habladora, que su esposo quedó mudo y ella se enteró hasta el tercer día; había un señor tan parrandero, tan parrandero que cuando llegaba a su casa, su mujer no miraba el reloj sino el calendario; ¿cuántos chistes de abogados existen? Solamente tres, los demás son historias verdaderas…». Dicen que era un chiste tan pero tan malo, que le pegaba a los chistes más pequeños…La maestra en la escuela le dice a un alumno: – Jaimito, si en esta mano tengo 8 naranjas y en esta otra 6 naranjas ¿Qué tengo? – Unas manos enormes, señorita…

Toda la gente aplaudía el espectáculo de «Arlequín». ¡Por fin había cumplido su cometido de ese día!, hacer reír a grandes y a chicos.

Por la noche «Arlequín» se acercó a la parroquia de su comunidad y buscó al sacerdote que era su amigo y le platicó todas estas cosas. Le confió que, si era capaz de brindar esa alegría a los demás, era porque su corazón estaba lleno de amor, su alegría era plena desde que se había acercado a Dios. Antes de eso solamente sonreía pero no era feliz. Los vicios y la vida de desenfreno le habían llevado a tocar fondo y conocer la tristeza.

La alegría siempre ha sido anhelada por los hombres, la buscan por todas partes. La historia de la humanidad es la larga y penosa aventura de los hombres en busca de la felicidad. En el instante mismo en que el hombre cree haberla conquistado, descubre su término, la ve morir entre sus manos y ya sueña con poseer otra. Pero ¿cómo conseguir la auténtica felicidad? Y, una vez conseguida, ¿qué hacer para nunca perderla? Santo Tomás decía: «la alegría es el resultado de una vivencia, la manifestación sensible de una situación interior». Y Henri Bergson afirmaba que «donde hay alegría hay realización».

La alegría comienza en el momento mismo en que se deja de buscar la felicidad, para intentar darla a los demás. La alegría florece como resultado de la entrega, y ésta exige el olvido de uno mismo. Después de todo, la causa de la tristeza la encontramos en el fondo de un corazón egoísta.

Otro motivo de tristeza es la falta de fe. Así, cuando Jesús se encuentra con los discípulos de Emaús, les pregunta: « ¿Por qué están tristes? ¿Ya perdieron la fe, les cuesta creer lo que anunciaron los profetas?» (cf. Lc 24, 25). Los discípulos de Emaús volvían a su tierra melancólicos y deprimidos, pues hacía tres días que su Maestro había muerto, en manos de los romanos.

Sólo después del encuentro con el Señor Resucitado, tienen la capacidad de reaccionar y recuperan el entusiasmo. Y Jesús, mientras los acompaña por el camino y les habla, va restituyéndoles el ánimo y la esperanza, les devuelve la alegría.

El corazón comienza a arder en su pecho y no queriendo perder esa alegría le suplican al Señor: «quédate con nosotros». El Señor se les da a conocer como resucitado, y es tal el júbilo que se apodera de ellos que retornan corriendo hacia Jerusalén para comunicárselo a los Apóstoles (cf. Lc 24, 13-34).

La alegría en Dios no se compara con la alegría humana. Las alegrías humanas van despidiéndose con un gesto nostálgico y nos dejan el anhelo del tiempo que pasa y no vuelve. Esas alegrías humanas son pasajeras, atractivas y, en esa misma medida, decepcionantes. ¡Si supiéramos que las peores frustraciones en la vida del hombre, son las falsas alegrías! Ya lo dice el salmo: «Tú alegras mucho más mi corazón que cuando ellos se sienten rebosantes de tanto trigo y vino cosechados» (Sal 4, 8).

Y esta alegría auténtica se demuestra en el servicio a los demás. Ya lo dice Jesús: «Hay más alegría en dar que en recibir». Por eso, siempre que puedas, ofrece una sonrisa a los demás: «No cuesta nada, pero crea mucho, enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan; nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella y nadie tan pobre que no pueda enriquecerse por sus beneficios; porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquél a quien ya no le queda ninguna que dar».

La alegría es un don, pero hay que pedírselo a Dios. Si te acercas a Dios, estás garantizando una vida alegre

 

Defensa de la vida, una evolución indispensable
 

Por Luis Antonio Hernández

Recientemente cientos de miles de personas inundaron las principales calles de diversas ciudades de la República Mexicana, para expresar al gobierno electo su abierto rechazo a cualquier iniciativa encaminada a vulnerar el derecho a la vida y la dignidad humana en nuestro país.

Una auténtica fiesta de color, convicción y entusiasmo nacional, que tan solo en el Estado de Veracruz, reunió más de 110 mil voluntades en torno de una sola voz: «Sí a la vida».

Circunstancia que nos debe llenar de esperanza y ánimos renovados para enfrentar las eventualidades político-legislativas, que buscan atentar contra el más importante de los derechos humanos.

El respeto a la vida y la familia son dos factores que cohesionan a la inmensa mayoría de los mexicanos; sin embargo, los tiempos por venir demandarán de los católicos y en general de los ciudadanos de buena voluntad traducir esa unidad de principios y aspiraciones en acciones y propuestas concretas capaces de llevar nuestros valores nacionales a la vivencia cotidiana.

Durante los dos primeros meses de gestión del nuevo Congreso Federal, los legisladores de Morena han presentado al menos cuatro proyectos de ley que, de ser aprobados, debilitarían significativamente la esfera de protección jurídica de la persona, particularmente de los no nacidos y la estructura familiar natural, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, así como el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones éticas y morales.

La última de estas propuestas y quizás hasta ahora la más grave y significativa fue presentada apenas el martes 23 de octubre en la Cámara de Diputados. A través de este planteamiento presentado por Porfirio Muñoz Ledo se busca llevar a rango constitucional el reconocimiento del aborto, los derechos sexuales integrales, el libre desarrollo de la personalidad, la igualdad de todas las formas de comunidad familiar, incluidas las uniones entre personas del mismo sexo, con o sin hijos, y la educación con perspectiva de género.

Frente a este nivel de amenazas, la defensa de la vida, de la familia y de los valores que dan sustento y viabilidad a la sociedad necesariamente debe evolucionar hacía un nuevo paradigma, extenderse de las calles y la manifestación pública, trasladarse a todos y cada uno de los escenarios de la vida política y social, colonizar con ideas frescas y renovadas los auditorios de universidades, principalmente las católicas, los medios de comunicación, las redes sociales. Los argumentos utilizados deben ser cada día más consistentes científica y jurídicamente, pero sin perder la emotividad que hoy día convierte en poderosas herramientas de comunicación a los ted talks.

La iglesia y la promoción de los valores universales deben ir a donde se encuentren los jóvenes. Hay que adaptar las nuevas tecnologías de la comunicación y herramientas digitales a los principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia.

En las nuevas generaciones se encuentra la posibilidad de transformar la cultura, de construir una nueva sociedad, más humana, que valore la vida y la dignidad de la persona durante todo el arco de la existencia humana, desde el inicio en la concepción y hasta la muerte natural.

 

 

¿Por qué insistimos en hacernos daño?

Silvia del Valle Márquez

En un país donde cada vez se legalizan más amenazas para nuestros hijos, hay que saber guiarlos y mostrarle lo malo de estas nuevas decisiones del gobierno.

Es increíble que nuestras autoridades sigan intentando legalizar diferentes formas de hacernos daño.

El aborto, la marihuana, la eutanasia, el cambio de sexo, etc. son acciones que nos provocan daños graves en nuestra personalidad que generan cambios fuertes en nosotros.

Así una persona sana y segura de sí misma puede hacer frente a los embates de sociedad enferma en la que vivimos; pero una persona que solo busca ser aceptada quedando bien con todos sin importar que tenga que hacer a un lado sus principios, cualquier aire nuevo o capricho de algunos cuantos les serán motivo suficiente para hacerse daño con tal de ser popular.

Está en nuestras manos que nuestros hijos crezcan sanos y seguros de sí mismos y para eso te dejo mis 5Tips para enseñar a nuestros hijos a qué valen mucho y merecen respeto.

Primero. Ámalos para que no busquen amor.
En muchas ocasiones nuestros hijos caen en situaciones complicadas o que atentan contra su vida por esa falta de cariño que a veces sienten y que van a buscar a costa de lo que sea.

Si ven en nosotros a papás amorosos a los que se pueden acercar en cualquier momento no tendrán esta necesidad de encontrar quien les dé amor y estarán más protegidos de las personas que de mala fe los puedan buscar para hacerles daño.

El que busca lastimarse a sí mismo o que alguien más los lastime es porque no se siente amado y valorado.

Seamos la fuente de amor para nuestros hijos.

Segundo. Tu presencia les da seguridad.
Debemos ser papás presentes a pesar del tiempo y la distancia, sin importar la edad de nuestros hijos.

Mientras más pequeños, más necesita de nosotros, pero en la adolescencia es crucial que estemos con ellos, claro que debemos tener cuidado de no asfixiarlos.

Sentir a papá y a mamá cerca les da seguridad y los hace sentir importantes y eso les da estabilidad.

Tercero. Enséñales que la dignidad les viene de que son hijos de Dios.
Si les decimos desde pequeños que son templo del Espíritu Santo y que son hijos de dios y que por eso es necesario que se cuiden y respeten nuestros hijos aprenderán a hacerlo durante toda su vida, sin importar lo que la sociedad les quiera imponer.

Los valores y principios se transmiten a los hijos con el ejemplo y desde pequeños.

Cuarto. Enséñalos a decir no sin sentir culpa.
Esto es muy importante ya que en muchas ocasiones nuestros hijos permiten abusos por qué no saben decir no.

Y nosotros debemos permitirles aprender sobre la marcha, por ejemplo, si no quieren saludar de beso a alguien o si no les gusta estar cerca de alguien debemos respetarlos. Claro, la educación siempre es importante y todo se puede hacer de un modo amable.

Y quinto. El respeto ante todo.
Es vital que les enseñemos qué deben respetarse y que deben hacerse respetar.

Que sepan que ellos mismos pueden propiciar, con sus actitudes, situaciones complicadas que atenten contra su dignidad.

Así que, esto lo deben aprender de lo que viven en casa, de nuestra forma de tratarlos y de tratarnos como papás; de cómo tratamos a las personas que los rodean y cómo nos dejamos tratar.

Cuidemos a nuestros hijos, son nuestro mayor tesoro y así lograremos que ellos estén capacitados para cuidarse, a pesar de las circunstancias que los rodeen.

 

Está bien no estar bien

Paula Vásquez Ruidiaz

Enfermedades como la ansiedad, son difíciles de detectar y más de saber conllevarla para las personas que lidian con las que la padecen, deben ser atendidos de forma correcta con algún experto y saber cómo reaccionar ante estas crisis.

Muchas veces actuamos de forma incorrecta con las personas de padecen ataques de ansiedad o enfermedades mentales, pero hay que saber conllevar estas situaciones y actuar correctamente ante ataques y crisis inesperadas.


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Las enfermedades mentales y psicológicas son una situación que está latente en nuestra sociedad. Muchas veces por miedo a callar, las personas que padecen diferentes tipos de trastornos sufren en silencio por miedo a ser juzgados por sus amigos, conocidos y sobretodo familiares.

Para las personas que no las padecen, es imposible llegar a pensar que en estos estados como por ejemplo, de ansiedad o depresión se vuelve una batalla lidiar en crisis con pensamientos que rondan en la cabeza una y otra vez. Expresiones como “cálmate”, o “deja el show”, “estás muy loco/a” se convierten en una constante. Sin embargo es importante darse cuenta que los individuos que dicen este tipo de frases no lo hacen para herir sino porque no saben cómo actuar en este tipo de situaciones ¡y no es su culpa! Es que la sociedad no nos prepara para lidia con esto.

Aún en pleno 2018 es como si ir al psiquiatra o el psicólogo fuera un tabú, y no lo es señoras y señores. Así como hay medicinas para el dolor de estómago, cabeza y espalda, también decir que se toman antidepresivos o ansiolíticos no debería dar pena.

Pues sí, suceden, son una realidad que puede estar afrontando su mamá, papá, amig@ y que lo padecen de todas las edades. En un mundo tan convulsionado y cambiante que tengamos trastornos de ansiedad, depresión o ataques de pánico es el resultado del mismo.
Muchos de mis amigos más cercanos y hasta yo misma he tenido que afrontar este tipo de situaciones, por esto escribo esta entrada. Porque a pesar de que por el momento no tomo ninguna pastilla, sé que se siente un ataque de ansiedad y el miedo que genera al rededor. ¡Está bien no estar bien! Sentirse vulnerable o débil es algo que según el mundo que nos rodea “está mal visto” y así no es. Pedir ayuda es de valientes.

Para mí, uno de los factores que hace entrar en pánico en medio de la crisis de ansiedad es el desconocimiento de los síntomas. Por eso, el secreto está en saber cuáles son y entender que no nos van a hacer daño.
Estos los síntomas de un ataque de ansiedad según varios expertos:

• Sofoco
• Sensación de hormigueo o entumecimiento
• Taquicardia
• Incremento de la sensación de ansiedad y miedo
• Aumento de la temperatura corporal
• Sensación de ahogo
• Sudoración
• Temblores
• Temor a perder el control o el conocimiento
• Sensación de irrealidad
• Despersonalización (sentirse fuera de uno mismo)

Los expertos también afirman que no tienen que aparecer todos los síntomas, pero que junto con la sensación de ansiedad y miedo deben manifestarse al menos cuatro.

Lo más importante es que la persona que esté sufriendo el ataque deje de pensar en lo que está sucediendo, por eso la distracción de los que la están ayudando es fundamental. Que le empiecen a hablar de cosas chistosas o algún recuerdo que tengan en común va a ayudar a que la crisis disminuya.

Es importante vivir la crisis con esperanza y ser muy compasivos con nosotros mismos y con los demás. Muchas veces algo que nos da mucha pena es que nuestros amigos, familiares o conocidos nos vean en este estado. Pero como todo en la vida hay que mirarle el lado bueno, literalmente te das cuenta quien está contigo en las malas y en las buenas, también como lo dije arriba nos enseña a saber recibir la ayuda.

Si conoces a alguien o eres tú quien padece algo similar, ¡no te de pena! Eso no es lo que te define, apuesto a que tienes un montón de cualidades y esto es algo que se aprende a sobrellevar. Aceptar y reconciliarnos con este tipo de padecimientos nos ayuda a hacerlos más llevaderos y recuerda, por algo Dios los permite.

 

 

Spot de Lotería de Navidad: homenaje a Dickens y al Día de la marmota

 

 

https://3.bp.blogspot.com/-Pcydjw8FGJM/W-xKN9VHmXI/AAAAAAAAKbQ/QJOeXB1g3G42p9sbN29L5sXB5zlTjnl9ACLcBGAs/s320/Loterias.jpgYa está aquí el nuevo anuncio de Loterías de Navidad. Desde que tomara el relevo de turrones El Almendro, que antaño marcaba el inicio de la época navideña, la campaña de Lotería Nacional nos da cada año el pistoletazo de salida para esta publicidad que quiere tocar nuestro corazón: pronto empezaremos a ver anuncios emotivos y cargados de valores que nos animan a sacar lo mejor que hay en nosotros.

https://1.bp.blogspot.com/-avHmaIbObPM/W-xH9_0txuI/AAAAAAAAKbA/y3FcAvJ8114xXZp6Ga4paedjFOT0g7L7ACEwYBhgL/s200/Loter%25C3%25ADas%2B2.JPG

Tras la historia de Manuel y el gordo caído en el bar de siempre (2014), la de Justino, vigilante nocturno en una fábrica de maniquíes (2015), la de Carmena y el pueblo que se confabula para hacerla soñar (2016) y la de Daniel y su romance con una extraterrestre (2017), la de este año se nos presenta como un homenaje a Dickens y a “El día de la marmota”.

El protagonista, un cerrajero solitario y egoísta que está siempre de mal humor (una clara evocación del avaro Scroge, de Cuento de Navidad), amanece cada mañana en el bucle del 22 de diciembre, el día del sorteo. La víspera ha comprado un décimo por la insistencia de una tendera, pero no tiene esperanzas de ganar, y mucho menos de compartir su premio. Así que, cuando le toca el gordo el día 22, decide disfrutarlo él solo y olvidarse de los demás. Al día siguiente despierta… ¡de nuevo el día 22! Y al comprobar que sucede todo lo que ha vivido el día anterior, corre a comprar los décimos que haya en el mercado para aumentar sus ganancias. Así un día y otro, hasta que se harta de que le toque el premio, porque vuelva cada día a despertar en su soledad. Pero un día, poco antes del sorteo, vuelve a ver a una vecina que no tiene un duro, y cuyo padre está gravemente enfermo. De repente, su corazón se enternece, y se decide a compartir con ella el décimo que sabe que será premiado.

https://2.bp.blogspot.com/-vhfYAJu9K5I/W-xJ4r9hkyI/AAAAAAAAKbI/Bk_KTC6HvIsyIi4ar8z5x2auNdmrrMACgCLcBGAs/s320/Loterias%2B5.JPG

Instantes después sale el Gordo en la televisión y a la joven casi le da un patatús. "¡Le ha tocado!", exclama incrédula. "Nos ha tocado a los dos", le corrige Juan, que después de 14 años atrapado en el 22 de diciembre logra –por fin- salir de su bucle y de su egoísmo, y puede volver a disfrutar de la vida gracias a la alegría de compartir.

Este nuevo spot ha sido ideado por Javier Ruiz Caldera, director de películas como Superlópez o 3 bodas de más, y su guión –deliciosa mezcla comedia y sentimiento– nos permite descubrir una vez más que “El mayor premio es compartirlo. Un gran lema que debería inspirarnos a todos.

 

 

 

 

Una puerta que nadie podrá cerrar

imagen virgen policromada medieval

En la Sagrada Escritura encontramos esta frase: “porque fueron débiles, yo les abrí una puerta que nadie podrá cerrar”. Esta puerta abierta para la flaqueza del hombre contemporáneo es el Corazón Inmaculado de María.

En efecto, nada puede darnos mayor confianza, esperanza más fundada, estímulo más seguro, que la convicción de que en todas nuestras miserias, en todas nuestras caídas, no tenemos sólo mirándonos con rigor de Juez, a la infinita Santidad de Dios, sino también al Corazón lleno de ternura, de compasión y de misericordia, de Nuestra Madre celeste.

Omnipotencia suplicante, Ella sabrá conseguir para nosotros todo cuanto nuestra flaqueza pide para la gran tarea de nuestro reerguimiento moral.

Con este Corazón, todos los terrores se disipan, todos los desánimos se desvanecen, todas las incertidumbres se despejan.

El Corazón Inmaculado de María es la Puerta del Cielo abierta de par en par para los hombres de nuestro tiempo, tan extremamente débiles. Y esta puerta “nadie la podrá cerrar”, ni el demonio, ni el mundo, ni la carne.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Los pobres no pueden esperar

En una carta que el Papa Francisco remitía al Director General de la FAO, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, decía que “los pobres no pueden esperar”. Se requiere una acción urgente y coordinada que coloque en el centro el bien integral de la persona, y quiera para los demás lo que deseamos para nosotros mismos.

La Iglesia católica, en el ejercicio de la misión que le es propia, batalla cotidianamente en el mundo entero contra el hambre y la malnutrición, y tiende la mano para que otros se sumen a esta tarea de justicia.

Los que padecen la miseria no son distintos a nosotros. Tienen nuestra misma carne y sangre, y merecen una mano amiga que los socorra y favorezca, para que nadie quede rezagado y la fraternidad tome carta de ciudadanía y sea algo más que un eslogan llamativo y sin consistencia real.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Los que no tienen casi nada que llevarse a la boca.

Con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, el Papa Francisco remitía una carta al Director General de la FAO en la que ponía de manifiesto que cada vez son más quienes, por desgracia, no tienen nada, o casi nada, que llevarse a la boca. Es necesario, como subraya el Papa con palabras de la Encíclica Laudato Si, que nos atrevamos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y que así reconozcamos cuál es la contribución que cada uno puede aportar.

Todos estamos invitados, y en especial la FAO, a redoblar nuestro ardor para que a nadie le falte el alimento necesario, ni en cantidad ni en calidad. No sirven pomposas declaraciones, la lucha contra esta lacra exige acciones concretas y voluntad política, que el Papa reclama y echa en falta en la carta.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Prevenir y luchar contra esta lacra

Gil Tamayo, Secretario General de la Conferencia Episcopal, en una entrevista puso especial énfasis en definir los abusos no solo como un gravísimo pecado, sino como un delito frente al cual la Iglesia debe actuar con una tolerancia cero. También advirtió sobre el riesgo de extender una sombra de sospecha sobre el conjunto de los sacerdotes, y recordó la experiencia vivida en España de que algunos que han sido acusados de abusos, han sido declarados inocentes por los tribunales.

Parece que queda claro que con esta iniciativa la Iglesia en España muestra su decisión de afrontar con decisión este grave problema que exige una conversión profunda y un cambio de mentalidad, como está pidiendo el Papa, pero también una revisión de todos los instrumentos educativos y jurídicos de los que ya dispone.

Jesús Martínez Madrid

 

 

BANCOS Y CAJAS: FRANCO LO LLEVÓ MEJOR

 

            En principio no nos dimos cuenta… ocurrieron tantas cosas… y nosotros salíamos “analfabetos en  política, en finanzas y en distinguir a un tipo de sinvergüenzas de otros tipos aún peores”; pero la realidad, el tiempo, lo que nos  ha ido cayendo encima hasta llegar a la calamitosa situación actual, nos hace ver mucho  más claro y es por lo que hay que rememorar y ver como actuaron “los nuevos piratas”; puesto que como tales fueron al saqueo y apropiación de todos los bienes nacionales. Veamos. (Y dejemos aparte los latrocinios que “unos y otros hicieron en la guerra civil, antes y después de la misma, que eso hoy es, “asquerosa demagogia”; de quienes sólo la usan en beneficio propio y cuentan solo lo que a ellos interesa”)

            Franco y sus gobiernos, supieron mantener a raya a la banca  privada y a las cajas de ahorros; obligándoles a invertir ciertos porcentajes de los coeficientes de caja, en proyectos sociales y económicos y de ahí, la facilidad que hubo y durante tantos años, para que cada español pudiese tener su vivienda propia, su pequeño (o no tan pequeño) negocio,  su granja, modernización de explotaciones agrícolas, ganaderas y de todo tipo; amén de todos los avances sociales y de todo tipo que fueron logrados.

            Todo ello se consiguió sabiendo controlar los flujos de dinero y sabiéndolos encauzar mediante hipotecas o avales, para que no se perdiera nada…  o apenas nada.

            Funcionaron los bancos oficiales: Bancos Hipotecario de España, del Crédito Agrícola, del Crédito Industrial, de la Exportación, del Crédito Local, Banco Exterior de España, Caja Postal (la mejor y más extendida de todas las cajas de ahorros); Nacieron  las Cajas Rurales Provinciales, etc.;  y en lo privado, sólo había los que se denominaban  “los tres grandes”: Banco Español de Crédito (“Banesto”), Central, e Hispano Americano. El Santander, Bilbao, Vizcaya, Popular y otros… eran bancos de segunda, tercera, o cuarta “división” y entre todos, no representaban “un peligro”, para la marcha de las finanzas nacionales… resalto… “nacionales”. ¿Qué ocurrió de inmediato a que llegó la nueva época?

            Pues ya lo vimos; fueron desmontados todos esos grandes bancos y por arte de “birlibirloque”, pasaron a manos privadas, como  igualmente pasaron a manos privadas, todo el poderío estatal en otras muchas empresas, tales como Telefónica, CAMPSA, las Eléctricas o redes nacionales de electricidad, la Tabacalera… ¿y cuántas más? Esto fue sencillamente  un expolio al pueblo español, puesto que Estado es  igual a pueblo y aquellas y muchas más, fueron empresas estatales o controladas por el Estado.

            Así lo que (“ahora nos damos cuenta”) antes eran fuerzas equilibradas o que mantenían  un control sobre cosas vitales; pasaron a manos de “la avaricia del dinero” y a la misma velocidad que desaparecía “el enorme capital nacional acumulado en los años de Franco”… aparecían otros capitales enormes, otros bancos engordaban hasta ya estamos viendo y todo lo que antes era controlado y sostenido para que llegara a más usuarios, fue subiendo, subiendo y se ha llegado al estrangulamiento actual y del que nadie sabe cómo salir,  o al menos esa es la sensación que hay visto el panorama de silencios, ocultaciones, disimulos y discursos al viento que estamos “disfrutando”.

            Todo ello demuestra dos cosas vitales; que ni el dinero ni la política son de fiar, si se les deja la libertad sin control; puesto que lo que padecemos es sencillo de definir. Políticos sin control y dinero circulando como quieren los avarientos. ¿Resultado?... la miseria nacional y también mundial que nos han creado estos buitres, los que muy bien tratados… “hoy tenían que estar todos condenados a cadena perpetua y trabajando mientras la vida los sostenga”… para que aprendieran a ganarse su pan y con su trabajo.

            Todo lo que antecede me lo provoca la siguiente lectura periodística:

           Hacia la nacionalización bancaria en USA, Reino Unido y Alemania: La situación agónica del Citi puede precipitar las estatalizaciones en el país paradigma del capitalismo. Aguantan Francia -sistema semipúblico- Italia y España. Por el momento, Bernanke exige a la nueva Administración Obama más dinero público para salvar a Wall Street. Se buscan eufemismos para disfrazar las nacionalizaciones. 2009, ya nadie lo duda, será peor que 2008. - En definitiva, el empeño de la plutocracia dominante, que ha entronizado el dogma de que los bancos no pueden quebrar, lleva a que el conjunto de la ciudadanía se haga cargo de sus agujeros. Eso sí, no hay que llamarle nacionalización, porque queda un poco incoherente”.

.           Una vez más  y en lo relativo a España… hay que reconocer que los mejores  gobiernos sociales y económicos y en muchos siglos, se debieron a un dictador (Mejor dicho dos, pues también gobernó bien su antecesor Miguel Primo de Rivera) y los gobernantes que supo designar para administrar bienes públicos; el resto, a la vista está; y no creo se necesite mucha inteligencia para comprobarlo. Ahora todos los desastres, pasarán “a las costillas” del pueblo que verdaderamente trabaja y produce… el resto, a escurrir el bulto, seguir mintiendo y dándose la vida padre a costa de los demás.   ¡¡Y aún y a pesar de todo quieren seguir mandando!!  Y nosotros y como siempre, impotentes: “Amén”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (allí más)