Las Noticias de hoy 15 Noviembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 15 de noviembre de 2018      

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 14 noviembre 2018 – Catequesis del Papa

8º mandamiento: Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, dice el Papa

Mons. Felipe Arizmendi: Obispos hacia el 2031+2033

La gratitud nos mueve a la lucha: Justin Guillespie

“La castidad no resulta un peso molesto”: San Josemaria

COMO CIUDAD AMURALLADA: Francisco Fernandez Carbajal

«El cristianismo ha impulsado sociedades libres»

La celebración de la Eucaristía en la Iglesia primitiva: PRIMEROS CRISTIANOS

“Yo he sido testigo del poder de la oración”: P. Tom Uzhunnalil

El paracaídas: Javier López

LAS TRES PLENITUDES: José Luis Martín Descalzo

Aclarando ideas y propósitos: Miguel A. Espino Perigault

Schwob: el alma de las migraciones: Javier Aranda Luna

PARA “IGNORANTOS" E "IGNORANTAS"; PARA TODES, ELLES, TOD@S, TODXS... TAL VEZ A ALGUNOS LES SIRVA

Para hacer germinar la semilla de la vocación sacerdotal

¿Ahora otra nueva Ley de Educación? ¿Y por qué perjudicar a la Religión y a la Concertada? – editorial Ecclesia

“I Marcha Estatal por los Derechos de los Niños”

Cuándo introducir a los niños en el mundo digital: María José Calvo para LaFamilia.info

Régimen de terror en Venezuela: JD Mez Madrid

Santos para nuestro tiempo: Jesús D Mez Madrid

Se mostraron dispuestos a gastar su vida,: José Morales Martín

USA: Emplea presos para incendios forestales: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Audiencia general, 14 noviembre 2018 – Catequesis del Papa

“No dirás falso testimonio” significa vivir como un “hijo de Dios”

noviembre 14, 2018 14:20Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 14 nov. 2018).- El 8º mandamiento –dice el Catecismo– “prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo”, ha recordado el Papa Francisco, y ha asegurado que donde hay mentira “no hay amor, no puede haber amor”.

“Una persona habla con todo lo que es y lo que hace”, ha subrayado el Santo Padre. “Todos nosotros estamos en comunicación siempre. Todos vivimos comunicándonos y estamos constantemente en equilibrio entre la verdad y la falsedad”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-3-413x275.jpgLa audiencia general de este miércoles, 14 de noviembre de 2018, ha tenido lugar a las 9:25 horas en la Plaza de San Pedro. El Santo Padre, continuando el ciclo de catequesis sobre los mandamientos ha hablado hoy del octavo precepto: “No dirás falso testimonio” (Pasaje bíblico, Evangelio de Mateo 5, 14-16).

Vivir como hijos de Dios

No dirás falso testimonio significa vivir como un “hijo de Dios”, que nunca, “nunca se desmiente”, “nunca dice mentiras”; vivir como hijos de Dios, dejando emerger en cada acto la gran verdad: que “Dios es Padre y podemos fiarnos de Él”. “Yo me fio de Dios: esta es la gran verdad”, ha compartido el Papa Francisco con los miles de visitantes y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

“¿Pero qué significa decir la verdad? ¿Significa ser sinceros? ¿O exactos?” ha planteado el Papa. “En realidad, esto no es suficiente, porque uno puede equivocarse sinceramente, o puede ser preciso en los detalle, pero no captar el significado del todo”.

Un chismoso “es un terrorista”

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-2-355x533.jpgA veces nos justificamos diciendo: “¡Pero yo he dicho lo que sentía!” Sí, pero has absolutizado tu punto de vista. O: “¡He dicho solamente la verdad!” –ha comentado Francisco–. Tal vez, pero has revelado algunos hechos personales o confidenciales. “¡Cuántos chismes destruyen la comunión por inoportunidad o falta de delicadeza!”

“¡Tened cuidado!”, ha advertido. “Un chismoso o una chismosa es un terrorista porque con su lengua tira una bomba y se va tranquilo, pero lo que esa bomba que ha tirado destruye la fama de los demás. No lo olvidéis: chismorrear es matar”.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo. La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

A continuación, ofrecemos el texto de la catequesis ofrecida por el Santo Padre Francisco:

***

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy abordaremos la Octava Palabra del Decálogo: “No darás falso testimonio contra tu prójimo”.

Este mandamiento – dice el Catecismo – “prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo” (No. 2464). Vivir de comunicaciones que no son auténticas es grave porque impide las relaciones y, por lo tanto impide el amor. Donde hay mentira no hay amor, no puede haber amor. Y cuando hablamos de comunicación entre personas, no nos referimos solo a las palabras, sino también a los gestos, a las actitudes, incluso a los silencios y las ausencias. Una persona habla con todo lo que es y lo que hace. Todos nosotros estamos en comunicación siempre. Todos vivimos comunicándonos y estamos constantemente en equilibrio entre la verdad y la falsedad.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-4-413x275.jpg¿Pero qué significa decir la verdad? ¿Significa ser sinceros? ¿O exactos? En realidad, esto no es suficiente, porque uno puede equivocarse sinceramente, o puede ser preciso en los detalle, pero no captar el significado del todo. A veces nos justificamos diciendo: “¡Pero yo he dicho lo que sentía!” Sí, pero has absolutizado tu punto de vista. O: “¡He dicho solamente la verdad!”. Tal vez, pero has revelado algunos hechos personales o confidenciales. ¡Cuántos chismes destruyen la comunión por inoportunidad  o falta de delicadeza! Más aun, los chismes matan, y esto lo ha dicho el apóstol Santiago en su Carta. El chismoso, la chismosa son gente que mata: mata a los demás, porque la lengua mata como un cuchillo. ¡Tened cuidado! Un chismoso o una chismosa es un terrorista porque con su lengua tira una bomba y se va tranquilo, pero lo que esa bomba que ha tirado destruye la fama de los demás. No lo olvidéis: chismorrear es matar.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-9-413x275.jpgPero entonces, ¿Qué es la verdad? Esta es la pregunta de Pilatos, precisamente cuando Jesús, delante de él, cumplía el octavo mandamiento (cf. Jn 18,38). De hecho, las palabras “No darás falso testimonio contra tu prójimo” pertenecen al lenguaje jurídico. Los evangelios culminan en el relato de la Pasión, Muerte y  Resurrección de Jesús; y esta es la historia de un proceso, de la ejecución de la sentencia y de una consecuencia inaudita.

Interrogado por Pilatos Jesús dice: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37). Y este “testimonio” Jesús lo da con su pasión y su muerte. El evangelista Marcos narra que “Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: ¡Verdaderamente este hombre era  Hijo de Dios!” (15.39). Sí, porque era coherente, fue coherente: con su forma de morir, Jesús manifiesta al Padre, su amor misericordioso y fiel.

La verdad encuentra su plena realización en la misma persona de Jesús (cf. Jn 14, 6), en su forma de vivir y morir, fruto de su relación con el Padre. Esta existencia de  hijos de Dios, Él, resucitado, nos la otorga también a nosotros enviando al Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, que da testimonio a nuestros corazones de que Dios es nuestro Padre (cf. Rom. 8:16).

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-1-413x275.jpgEn cada una de sus acciones, el hombre, las personas afirman o niegan esta verdad. Desde las pequeñas situaciones cotidianas hasta las decisiones más exigentes. Pero es siempre la misma lógica: la que los padres y los abuelos nos enseñan cuando nos dicen que no digamos mentiras.

Preguntémonos: ¿qué verdad atestiguan las obras de nosotros, los cristianos, nuestras palabras y nuestras decisiones? Cada uno puede preguntarse: ¿Yo soy un testigo de la verdad o soy más o menos un mentiroso disfrazado de verdadero? Que se lo pregunte cada uno. Los cristianos no somos hombres y mujeres excepcionales. Somos, sin embargo, hijos del Padre celestial, que es bueno y no nos decepciona, y pone en sus corazones el amor por sus hermanos. Esta verdad no se dice tanto con los discursos, es una forma de existir , un modo de vivir, y se ve en cada acto (cf. St.2:18). Este hombre es un hombre verdadero, esta mujer es una mujer verdadera: se nota. Pero ¿por qué, si no abre la boca? Pero se comporta como verdadero, como verdadera. Dice la verdad, actúa con la verdad. Una hermosa manera de vivir para nosotros.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-7-413x275.jpgLa verdad es la maravillosa revelación de Dios, de su rostro de Padre, es su amor ilimitado. Esta verdad corresponde a la razón humana, pero la supera infinitamente, porque es un don que ha descendido a la tierra y se ha encarnado en Cristo crucificado y resucitado; se hace visible gracias  a aquellos que le pertenecen y muestran sus mismas actitudes.

No dirás falso testimonio significa vivir como un hijo de Dios, que nunca, nunca se desmiente, nunca dice mentiras; vivir como hijos de Dios, dejando emerger en cada acto la gran verdad: que Dios es Padre y podemos fiarnos de Él. Yo me fio de Dios: esta es la gran verdad. De nuestra confianza en Dios, que es Padre y me ama, nos ama nace mi verdad y el ser veraz y no mentiroso.

 

 

8º mandamiento: Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, dice el Papa

Resumen de la catequesis en español

noviembre 14, 2018 13:41Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 14 nov. 2018).- “Es grave vivir de ‘comunicaciones’ no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo”, ha advertido el Santo Padre esta mañana de miércoles, 14 de noviembre de 2018, en la audiencia general.

Miles de fieles procedentes de diferentes países del mundo esperaban al Papa Francisco en la Plaza de San Pedro bajo el sol radiante de Roma, esta mañana a las 9:30 horas.

Gestos y actitudes

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-8-413x275.jpgHoy, el Pontífice ha dedicado la catequesis –pronunciada en italiano y resumida en español y otros idiomas– al 8º mandamiento: «No dirás falso testimonio ni mentirás»; este mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con los demás, ha señalado.

Francisco ha subrayado que es “grave” vivir una comunicación “no auténtica” y ha aclarado que la “comunicación” entre las personas “no es solo con palabras, sino también con gestos, con actitudes y hasta con silencios y ausencias; se comunica con todo lo que uno hace y dice”.

¿Qué es la Verdad?

“Entonces, ¿qué es la verdad?”: Esta fue la pregunta que hizo Pilatos a Jesús en el proceso que lo llevaría a morir en la cruz. Jesús había afirmado: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad», ha relatado el Papa.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Audiencia-10-413x275.jpgCon su pasión y su muerte, demuestra que él mismo es la “realización plena de la Verdad”, pues su vida fue un reflejo de la relación con el Padre. En su manera de vivir y morir, cada acto humano, por pequeño o grande que sea, afirma o niega esta verdad, ha explicado el Obispo de Roma en la audiencia.

«No dar falso testimonio, ni mentir», implica vivir como hijos de Dios, dejando que en cada acto se refleje que él es nuestro Padre y que confiamos en él.

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: Obispos hacia el 2031+2033

Oremos al Espíritu Santo, para que nos ayude a convertirnos

noviembre 14, 2018 21:08Felipe Arizmendi EsquivelConferencias Episcopales

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Estamos reunidos los obispos mexicanos en asamblea ordinaria, para renovar los cargos en nuestra Conferencia, y para buscar los pasos de hacer operativo nuestro Proyecto Global de Pastoral (PGP), en la perspectiva de los años 2031, cuando se cumplen 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, y 2033, a los dos mil años de la muerte redentora de nuestro Señor Jesucristo. El CELAM también está preparando un plan hacia el 2033.

Nos preocupa cómo poner en práctica el PGP, pues en varias partes expresamos nuestro compromiso de procurar una renovación personal y pastoral. Sin ésta, todo se queda en documentos que van y vienen, en palabras sin sustento.

El Papa con frecuencia ha advertido a los obispos del peligro que tenemos de dejarnos aprisionar por la mundanidad, el clericalismo, la ambición de puestos, el activismo, el no dar su lugar a la mujer y a los jóvenes. Ha lamentado que algunos hayan caído en abusos de menores, o que no hayan hecho lo debido para remediar estos delitos clericales.

Puedo afirmar que la gran mayoría de los obispos latinoamericanos viven en forma sencilla, son misioneros por consagración, son muy cercanos a las gentes, no buscan aparecer en los medios informativos y son muy apreciados por el pueblo fiel.

Entre otros muchos asuntos que tratamos en esta asamblea, resalto dos: se pide la aprobación del episcopado para el Misal en lengua tseltal, una obra monumental y fruto de muchos años. Además, la aprobación para que el actual obispo de San Cristóbal de Las Casas pueda facultar a laicas y laicos a presidir sacramentalmente los matrimonios. Este es un paso necesario para que Roma dé la autorización definitiva.

PENSAR

Expresamos en nuestro Proyecto:

“Con humildad reconocemos que en nuestro modo de ser pastores, en algunos momentos parecemos más jueces, dueños o líderes de una estructura humana, que agentes dóciles al Proyecto del Reino de Dios. Confesamos que no hemos respondido con generosidad al valor esencial de la comunión, especialmente en la colegialidad entre nosotros como Obispos. No debemos encerrarnos en nuestras jurisdicciones territoriales y olvidarnos de construir la fraternidad y la solidaridad episcopal, ya que muchas de nuestras deficiencias pastorales encuentran aquí su raíz” (67).

“Como Obispos, vemos con inquietud que nuestro Pueblo reclama un mayor acompañamiento espiritual y un especial coraje profético frente a las circunstancias actuales, basado en el testimonio humilde, la vida sencilla y la cercanía habitual al Pueblo de Dios. Como nos lo señaló el Papa Francisco, pastores que sepan reflejar la ternura de Dios, con mirada limpia, de alma transparente y mirada luminosa, que tienen en su rostro las huellas de quienes han visto al Señor, de quienes han estado con Él. Obispos que tengan una particular cercanía con los pobres, sepan escucharlos y ofrecerles el consuelo de Dios, especialmente quien ha sido víctima de la violencia en estos últimos años, que tanto dolor han provocado a nuestras familias” (68).

“Como Obispos desde aquí queremos hacer un camino sinodal, mirando lejos, ocupándonos de nuestros desafíos actuales, pidiendo para nosotros al Señor una verdadera conversión personal y pastoral, inspirados en Jesucristo nuestro Redentor y en Santa María de Guadalupe” (86).

“Creemos que la conversión pastoral en nuestra Iglesia, que debe fundamentarse en una sólida espiritualidad cristológica, eclesial y guadalupana, pasa primero por los Obispos y después por el presbiterio. Por lo que nos proponemos ser esos pastores en salida, capaces de dialogar con el mundo. Nos sentimos llamados a servir, en comunión con toda la Iglesia, principalmente en las realidades más lacerantes y acuciantes, y, sobre todo, hacer presente las exigencias del Evangelio a favor de la construcción del Reino de Dios, es decir, de una humanidad más humana, justa y solidaria. Una humanidad bajo el signo de la Redención” (146). 

“Dios nos está llamando a generar esperanza, a fortalecer y reconstruir una vida humana más plena para todos sus hijos, especialmente los descartados por estos nuevos fenómenos, una vida que refleje en cada persona a Cristo el hombre perfecto y se manifieste en condiciones dignas para cada uno.  Una tarea que exige un profundo proceso de conversión, y nosotros, los Obispos, somos los primeros que debemos dar ejemplo de ella” (164). 

“Asumir y tomar conciencia, como obispos y presbíteros, de nuestra pertenencia a una Iglesia Pueblo, manifestándolo en nuestras actitudes y formando en esta disposición espiritual a los candidatos al presbiterado” (179 d). 

ACTUAR

Oremos al Espíritu Santo, para que nos ayude a convertirnos. Y si ustedes advierten en obispos y presbíteros algo que no sea evangélico, por favor, corríjanos fraternalmente.

 

 

La gratitud nos mueve a la lucha

¿Cuáles son los verdaderos motivos que mueven a un cristiano? ¿Qué buscamos cuando decimos que queremos ser mejores? La lucha se debe centrar en Dios, no en nosotros, sugiere este texto.

Vida espiritual14/11/2018

Opus Dei - La gratitud nos mueve a la lucha

«Porque es como un hombre que al marcharse de su tierra llamó a sus servidores y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno solo: a cada uno según su capacidad; y se marchó» (Mt 25,14-15). La historia de Jesús sobre los talentos nos resulta muy familiar y, como toda la Escritura, nunca deja de invitarnos a una mayor comprensión de nuestra vida de relación con Dios.

En el fondo, la parábola habla de un hombre que confía generosamente gran parte de sus riquezas a tres de sus siervos. Al hacerlo, no los trata como a simples sirvientes, sino que los implica en sus negocios. Visto de esta manera, parece que confiar es precisamente el verbo adecuado: no les da instrucciones detalladas, diciéndoles exactamente qué hacer. Lo deja en sus manos. A juzgar por su reacción –el afán con el que se esfuerzan por multiplicar la riqueza de su señor– dos de ellos lo comprendieron enseguida. Experimentaron el gesto de su señor como una señal de confianza. Podríamos incluso decir que lo veían como un gesto de amor, y por eso buscaban amorosamente agradarle, aunque no se les hubieran dado más exigencias o condiciones. «El que había recibido cinco talentos fue inmediatamente y se puso a negociar con ellos y llegó a ganar otros cinco» (Mt 25,16). De la misma manera, el que tenía los dos talentos ganó dos más.

La historia de Jesús sobre los talentos nos invita a comprender nuestra vida de relación con Dios

El otro sirviente, en cambio, percibe algo muy diferente. Siente que está siendo puesto a prueba y que, por lo tanto, no debe fracasar. Para él, es de suma importancia no tomar una decisión equivocada. «El que había recibido uno fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor» (Mt 25,18). Teme disgustar a su amo, así como las consecuencias que imagina que podrían resultar de ese enfado. Por eso, le dice: «Señor, sé que eres hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por eso tuve miedo, fui y escondí tu talento en tierra: aquí tienes lo tuyo» (Mt 25,24-25). Como cree que su amo es duro e injusto, no siente que se le confíe nada. Lo ve como una prueba onerosa, y no como una oportunidad. Y no queriendo fallar en esa prueba, elige actuar de la manera más segura posible con las pertenencias e intereses de otra persona. El resultado es una actitud fría y despegada: «Aquí tienes lo tuyo» (Mt 25,25).

Estas dos reacciones, tan diferentes, pueden ayudarnos a considerar cómo estamos respondiendo a lo que Dios nuestro Padre nos ha confiado: nuestra vida, nuestra vocación cristiana. Ambas tienen un valor inmenso ante sus ojos. Y Él las ha puesto en nuestras manos. ¿Cómo es nuestra respuesta?

Luchar por agradecimiento, no por miedo

Para los dos primeros siervos de la parábola, la confianza de su señor era un verdadero regalo. Sabían que no se lo merecían, no tenían derecho a esperar de él un encargo semejante. De una manera nueva, entendieron que la relación con su amo no se basaba en el éxito o el fracaso de lo que hacían, sino en cómo les veía él. Más allá de lo que eran de hecho en el momento presente, era capaz de intuir lo que podían llegar a ser. Visto de esta manera, es fácil imaginar el profundo sentido de gratitud que brotaría de sus corazones. Recibir una mirada de esperanza es un auténtico don, y la respuesta más natural a un regalo es querer dar algo a cambio.

Si no tenemos presente esto, podemos confundir la importancia de la lucha en nuestra vida cristiana. Si nos esforzamos por lograr éxito para merecer así ser amados, es muy difícil que la lucha nos lleve a experimentar una paz genuina. Esforzarse por ser amado, aunque sea inconscientemente, siempre significa que los fracasos y los reveses conducirán a un profundo desaliento o, peor aún, a que la amargura invada el alma. En cambio, fundamentar nuestra lucha en la gratitud nos ayuda a evitar ese peligro.

La parábola sugiere también que los dos primeros siervos recibieron aquel don con un sentido de misión, una misión única y personal. El amo, se nos dice, dio a cada uno «según su capacidad» (Mt 25,15). Es poco probable que los sirvientes tuvieran alguna experiencia previa de inversión y supervisión de grandes sumas de riqueza. Sin embargo, al confiar en ellos, al mirarles según lo que podían llegar a ser, su señor los llamaba de hecho a ser más, a esforzarse por alcanzar lo que aún no eran. En otras palabras, con aquel don les confería una misión del todo particular. Y, puesto que vieron el don en estos términos, estuvieron inspirados y animados para estar a la altura de esa llamada. Hicieron suyos los asuntos de su señor y se esforzaron por emprender algo de lo que todavía no tenían experiencia. Se lanzaron a aprender, a crecer y a desafiarse a sí mismos, por gratitud, despreciando cualquier miedo.

Como en la parábola, Dios Padre también nos llama a cada uno de nosotros de acuerdo con lo que Él ve que podemos llegar a ser. Esto es lo más importante, y lo que queremos descubrir de nuevo en nuestra oración: cómo nos ve Dios, y no, cómo lo hacemos nosotros mismos. Queremos asegurarnos de que nuestra lucha se centre en Él, no en nosotros. Precisamente porque puedo estar seguro de la actitud de Dios hacia mí, puedo olvidarme de mí mismo y lanzarme a desarrollar y hacer crecer las riquezas que me han sido confiadas para su gloria y para el beneficio de los demás. Esta lucha nos llevará a crecer en las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, y en todas aquellas virtudes humanas que nos permiten trabajar con excelencia y ser verdaderos amigos de nuestros amigos.

Una lucha inspirada en el ejemplo de Jesús

Cada uno de nosotros anhela la paz y el consuelo, un descanso a todos nuestros esfuerzos. Jesús lo entiende perfectamente, y por eso nos invita: «Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga es ligera» (Mt 11,28-30). Este descanso lo experimentaremos plenamente al final de los tiempos, cuando resucitemos y toda la creación se llene de Dios como las aguas llenan los mares (cfr. Is 11,9). En el momento presente, en cambio, la paz y el descanso que Jesús nos ofrece van íntimamente ligados a la necesidad de tomar su yugo y luchar por seguirle.

Cada uno de nosotros anhela la paz y el consuelo, un descanso a todos nuestros esfuerzos

«Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga» (Mc 8,34). Las palabras de Jesús no son un requisito severo, impuesto arbitrariamente. Al contrario, son fuente de un inmenso consuelo. Cristo va delante de nosotros y experimenta en su propia carne los desafíos, temores y dolores que surgen, en un mundo marcado por el pecado, al responder libremente a la llamada del Padre. Jesús no nos pide desde lejos que luchemos, sino que ha estado allí antes que nosotros; siempre nos precede. «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que, de manera semejante a nosotros, ha sido probado en todo, excepto en el pecado. Por lo tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos misericordia y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno» (Hb 4,15-16). El Señor nos propone algo que Él mismo ya ha vivido.

Hablando del modo en que Simón de Cirene llevó la cruz con Jesús, san Josemaría nos anima a cada uno a descubrir en nuestra vida cómo ser cirineos: «Ser voluntariamente Cireneo de Cristo, acompañar tan de cerca a su Humanidad doliente, reducida a un guiñapo, para un alma enamorada no significa una desventura, trae la certeza de la proximidad de Dios, que nos bendice con esa elección»[1]. El descubrimiento consiste en que mi lucha –una lucha que podría sentir como injusta, de la misma manera que Simón– la llevo adelante con Jesús. Se trata de una unión con Él en el momento presente, en el esfuerzo, y no sólo cuando he tenido éxito. Aceptarla voluntariamente, como consecuencia inherente al don de mi vocación cristiana, supone abrir la puerta al descubrimiento de que Jesús mismo está esforzándose en mí y conmigo. Por lo tanto, «no se lleva ya una cruz cualquiera, se descubre la Cruz de Cristo, con el consuelo de que se encarga el Redentor de soportar el peso»[2].

Al mismo tiempo, el Señor nos invita también a ver los resultados de una vida que abraza la Cruz: la victoria sobre el pecado y la muerte, y su glorificación por el Padre. A causa de la Resurrección, en Jesús tenemos una prueba absolutamente inquebrantable del valor que tiene esforzarse por ser fieles a lo que nuestro Padre Dios nos ha confiado. Como nos dice san Pablo: «la leve tribulación de un instante se convierte para nosotros, incomparablemente, en una gloria eterna y consistente» (2 Cor 4,17). Junto a Jesús podemos mirar a la Cruz y ver, no un dolor inútil y sin sentido, sino victoria y redención. De este modo, seremos capaces de enmarcar los desafíos y las dificultades que necesariamente surgen cuando tratamos de seguir fielmente a Cristo en su ejemplo por multiplicar y hacer fructífero lo que el Padre le había confiado.

La gracia transfigura la lucha, sin eliminarla

Quizás el sirviente que enterró el talento se sintió abrumado, entristecido incluso por el esfuerzo que implicaba lo que veía hacer a sus compañeros. Comparándose con ellos, y tal vez sintiéndose inadecuado para tal tarea, buscó un camino más fácil y seguro. Así que cavó un hoyo y enterró el regalo que se le había confiado, junto con todas las posibilidades que venían con él. Esta trama básica se repite cada vez que evitamos el esfuerzo y la incomodidad que conlleva perseguir cualquier cosa que valga la pena en la vida. No debemos olvidar que la lucha y el esfuerzo en la búsqueda amorosa del bien no son injustos ni arbitrarios. Forman parte de la naturaleza misma de la vida, la vida que el Señor ha santificado. En nuestro camino en la tierra, la unión con Jesús se producirá precisamente a través de una lucha libre y amorosa por crecer en las virtudes sobrenaturales y humanas. Porque la gracia no sustituye la dinámica propia de la vida humana, sino que la une a Dios.

Si tenemos esto en cuenta, nuestros esfuerzos y nuestra lucha no serán una expresión de autosuficiencia o de neopelaganismo. No debemos olvidar nunca que, como escribía san Pablo a los Filipenses, «Dios es quien obra en vosotros el querer y el actuar conforme a su beneplácito» (Flp 2,13). La lucha, pues, no se opone a la acción de la gracia en nosotros. En el fondo, el crecimiento en las virtudes teologales no es otra cosa que amor –divino y humano–, y la santidad, precisamente, es «la plenitud de la caridad»[3].

San Josemaría expresa esta misma verdad teológica desde la perspectiva de la oración: «Luego, mientras hablabas con el Señor en tu oración, has comprendido con mayor claridad que lucha es sinónimo de Amor, y le has pedido un Amor más grande, sin miedo al combate que te espera, porque pelearás por Él, con Él y en Él»[4]. Cuanto más intentemos vivir nuestra lucha como amor, más nos conmoverá el deseo de que ese amor, esa lucha, aumente. Superaremos la tentación de enterrar lo que hemos recibido por el deseo de evitar las incomodidades y, en su lugar, lo invertiremos en todo el empeño que ese encargo necesariamente implica.

Libres para crecer, libres para aprender

En su carta pastoral del 9 de enero, el Padre nos ayuda a considerar más profundamente la íntima relación entre libertad y lucha en nuestras vidas: «Cuanto más libres somos, más podemos amar. Y el amor es exigente: “todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor 13,7)»[5]. A la vez, cuanto más amamos, más nos sentimos libres, incluso en momentos difíciles o desagradables. «Cuanto más intensa es nuestra caridad, más libres somos. También actuamos con libertad de espíritu cuando no tenemos ganas de realizar algo o nos resulta especialmente costoso, si lo hacemos por amor, es decir, no porque nos gusta, sino porque nos da la gana»[6].

Cuanto más amamos, más nos sentimos libres, incluso en momentos difíciles o desagradables

No se trata de una técnica para conseguir hacer lo que no nos apetece hacer, borrar una realidad sombría con las palabras ‘amor’ y ‘libertad’. Más bien, se trata de una verdad profunda de nuestras almas que cada uno de nosotros está invitado a descubrir. Cuanto más nos identifiquemos con el don que Dios nos ha concedido, con nuestros talentos y nuestra misión, más dispuestos estaremos a luchar, cuando sea preciso, para cuidar y cultivar ese don. No nos moverán el miedo, ni el peso de la obligación, sino el agradecimiento a Dios, y el deseo de corresponder a su Amor. «La fe en el amor de Dios por cada una y por cada uno (cfr. 1 Jn 4,16) nos lleva a corresponder por amor. Nosotros podemos amar porque Él nos ha amado primero (cfr. 1 Jn 4,10). Saber que el Amor infinito de Dios se encuentra no solo en el origen de nuestra existencia, sino en cada instante, porque Él es más íntimo a nosotros que nosotros mismos, nos llena de seguridad»[7].

En los últimos tiempos se ha trabajado mucho para entender de nuevo la importancia de la lucha dentro del desarrollo humano integral, especialmente en el área del trabajo profesional y la educación. «Pensad un poco en los colegas vuestros que destacan por su prestigio profesional, por su honradez, por su servicio abnegado: ¿no dedican muchas horas en la jornada —y aun en la noche— a esa tarea? ¿No tenemos nada que aprender de ellos?»[8]. Seguramente podemos aprender de ellos a luchar mejor, y así ser libres para amar más. Además, quienes luchan mejor suelen tener una lucha abierta. No ven sus habilidades –sus talentos– como algo fijo o determinado. Como los dos primeros siervos de la parábola de Jesús, entienden que lo que se les confía está destinado a crecer a través del esfuerzo y la lucha. Si seguimos este ejemplo, advertiremos que la lucha en sí misma vale la pena: los reveses y las dificultades no aparecerán ya como fracasos, sino como oportunidades para aprender y mejorar; no experimentaremos el esfuerzo como una carencia, sino como una señal de progreso; y, en lugar de sentirnos heridos porque vean nuestros defectos, desearemos conocer nuestra debilidad y recibir el consejo de otros.

Posiblemente los dos primeros siervos de la parábola creyeron que lo que se les había confiado podía crecer. Fueron atraídos e inspirados por la confianza de su amo. Nosotros podemos sentirnos igualmente inspirados, igualmente de libres, cuando descubrimos una vez más cómo el amor de nuestro Padre Dios se encuentra en la misión única que nos ha confiado a cada uno de nosotros. Una misión que implica sacrificio y lucha para llevarla a cabo.

El Señor nos ha confiado una misión maravillosa. Ha querido contar con nosotros para hacer presente su Amor infinito en medio del mundo en que vivimos. Por eso, «saber que Dios nos espera en cada persona (cfr. Mt 25,40), y que quiere hacerse presente en sus vidas también a través de nosotros, nos lleva a procurar dar a manos llenas lo que hemos recibido. Y en nuestra vida, hijas e hijos míos, hemos recibido y recibimos mucho amor. Darlo a Dios y a los demás es el acto más propio de la libertad. El amor realiza la libertad, la redime: la hace encontrarse con su origen y con su fin, en el Amor de Dios»[9]. Los dos siervos que cultivaron el don de su amo finalmente descubrieron una recompensa mucho mayor que la que podían haber imaginado: «Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor» (Mt 25,23). Este es el gozo que buscamos, y es también el gozo que nos acompaña en nuestra lucha, lleno de la esperanza que hizo exclamar a San Pablo: «Porque estoy convencido de que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se va a manifestar en nosotros» (Rm 8,18).

Justin Guillespie


[1] San Josemaría, Amigos de Dios, 132.

[2] Ibíd.

[3] San Josemaría, Surco, 739.

[4] Ibíd., n. 158.

[5] Del Padre, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 5

[6] Ibíd.

[7] Ibíd., n. 4.

[8] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 60.

[9] Del Padre, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 4.

 

 

“La castidad no resulta un peso molesto”

Contra la vida limpia, la pureza santa, se alza una gran dificultad, a la que todos estamos expuestos: el peligro del aburguesamiento, en la vida espiritual o en la vida profesional: el peligro –también para los llamados por Dios al matrimonio– de sentirse solterones, egoístas, personas sin amor. –Lucha de raíz contra ese riesgo, sin concesiones de ningún género. (Forja, 89)

 

Con el espíritu de Dios, la castidad no resulta un peso molesto y humillante. Es una afirmación gozosa: el querer, el dominio, el vencimiento, no lo da la carne, ni viene del instinto; procede de la voluntad, sobre todo si está unida a la Voluntad del Señor. Para ser castos -y no simplemente continentes u honestos-, hemos de someter las pasiones a la razón, pero por un motivo alto, por un impulso de Amor.
Comparo esta virtud a unas alas que nos permiten transmitir los mandatos, la doctrina de Dios, por todos los ambientes de la tierra, sin temor a quedar enlodados. Las alas -también las de esas aves majestuosas que se remontan donde no alcanzan las nubes- pesan, y mucho. Pero si faltasen, no habría vuelo. Grabadlo en vuestras cabezas, decididos a no ceder si notáis el zarpazo de la tentación, que se insinúa presentando la pureza como una carga insoportable: ¡ánimo!, ¡arriba!, hasta el sol, a la caza del Amor.
Acabo de señalaros que me ayuda, para esto, acudir a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor, a esa maravilla inefable de Dios que se humilla hasta hacerse hombre, y que no se siente degradado por haber tomado carne como la nuestra, con todas sus limitaciones y flaquezas, menos el pecado; y esto, ¡porque nos ama con locura! El no se rebaja con su anonadamiento; en cambio, a nosotros, nos eleva, nos deifica en el cuerpo y en el alma. Responder que sí a su Amor, con un cariño claro, ardiente y ordenado, eso es la virtud de la castidad. (Amigos de Dios, nn. 177-178)

 

 

COMO CIUDAD AMURALLADA

— La caridad vivida entre los primeros cristianos.

— Fortaleza que otorga la caridad.

— Virtudes anejas a la caridad.

I. Una de las lecturas para la Misa de hoy nos propone la Epístola a Filemón, la más breve de las que escribió San Pablo, y una de las más entrañables. Es una Carta familiar enviada a un cristiano de Colosas acerca de un esclavo, Onésimo, huido de la casa de aquel y convertido a la fe en Roma por el celo del Apóstol. Es una muestra más, por otra parte, del espíritu universal del cristianismo primitivo, que acogía en su seno a personas pudientes, como Filemón, o a esclavos, como Onésimo. Así lo resalta San Juan Crisóstomo: «Aquila ejercía su profesión manual; la vendedora de púrpura, al frente de un taller; otro era guardia de una cárcel; otro centurión, como Cornelio; otro enfermo, como Timoteo; otro, Onésimo, era esclavo y fugitivo; y sin embargo nada de eso fue obstáculo para ninguno, y todos brillaron por su santidad: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, esclavos y libres, soldados y paisanos»1.

Es posible que en un principio pensara San Pablo retener a Onésimo en Roma a fin de que le ayudara2, pero pronto cambió de parecer y decidió devolverlo a Filemón, a quien le escribe para que le acoja como a hermano en la fe. El tono que emplea el Apóstol no es de mandato, aunque podría haberlo hecho dada su autoridad, sino de súplica humilde en nombre de la caridad. La súplica revela el gran corazón de Pablo: yo, este Pablo ya anciano, y ahora prisionero de Cristo Jesús, te suplico en favor de mi hijo Onésimo, a quien engendré entre cadenas, en otro tiempo inútil para ti, pero ahora útil para ti y para mí, a quien te devuelvo como si fuera mi corazón. Yo quisiera retenerlo para que me sirviera en tu lugar, mientras estoy entre cadenas por el Evangelio3.

Si en otro tiempo el esclavo fue inútil para su amo, pues se fugó, ahora será útil. El juego de palabras hace referencia al nombre de Onésimo (= útil), como si quisiera decir que, si es verdad que antes no hizo honor a su nombre, ahora sí; más aún, no solo se vuelve provechoso para el Apóstol, sino también para el propio Filemón, que ha de recibirle por ello como si se tratara del mismo Pablo en persona: si me tienes como hermano en la fe -le dice-, acógelo como si fuera yo mismo4. «Ved a Pablo escribiendo a favor de Onésimo, un esclavo fugitivo –dice San Juan Crisóstomo–: no se avergüenza de llamarlo hijo suyo, sus propias entrañas, su hermano, su bienamado. ¿Qué diría yo? Jesucristo se abajó hasta tomar a nuestros esclavos por hermanos suyos. Si son hermanos de Jesucristo, también lo son nuestros»5. En aquella época, bien conocida por la poca consideración, a veces ninguna, que se tenía hacia los esclavos, es donde alcanzan toda su fuerza estas palabras, y donde se vivió la caridad de tal manera que se explica que los primeros cristianos asombraran al mundo. Si esto hicieron los primeros cristianos, siguiendo el mandato de Jesús, ¿vamos nosotros a excluir de nuestro trato, de nuestra amistad a alguno por razones sociales, de raza, de educación...?

Con buen humor y con un gran afecto, le dice el Apóstol a Filemón: Si en algo te perjudicó o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo he escrito de mi puño y letra. Y añade: yo te lo pagaré, por no decirte que tú mismo te me debes. Le recuerda que si fueran a echar cuentas de verdad, el Apóstol saldría ganando, ya que Filemón debe a Pablo lo más preciado que tiene: su condición de cristiano.

Nosotros hemos de aprender de aquellos primeros cristianos a vivir la caridad con la hondura con que ellos la llevaron a la práctica, muy especialmente con nuestros hermanos en la fe –este debe ser nuestro primer apostolado– para que perseveren en ella, y con quienes se encuentran lejos de Cristo, para que a través de nuestro aprecio se acerquen a Él y le sigan.

II. Frater qui adiuvatur a fratre quasi civitas firma6. El hermano ayudado por su hermano es fuerte como una ciudad amurallada, leemos en el Libro de los Proverbios. En aquellos primeros tiempos, donde tantas dificultades externas encontraban quienes abrazaban la fe, la fraternidad era la mejor defensa contra todos los enemigos. Verdaderamente, la caridad bien vivida nos hace fuertes y seguros como una ciudad amurallada, como una plaza fuerte inexpugnable a todos los ataques. Las recomendaciones de vivir con delicadeza extrema el mandato del Señor son muy abundantes: Llevad los unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo7, exhorta San Pablo a los Gálatas. Nuestra disposición ante los demás cuando los vemos agobiados, con una sobrecarga de trabajo, de dificultades, ha de ser siempre la de ayudar a sobrellevar esos fardos, muchas veces tan pesados. «Carga sobre ti –aconsejaba San Ignacio de Antioquía a su discípulo San Policarpo–, como perfecto atleta de Cristo, las enfermedades de todos»8.

Es esta una responsabilidad de todos los cristianos. Cada uno ha de estar atento siempre ante el bien de los demás, y muy especialmente de aquellos que, por diferentes razones, el Señor nos ha encomendado. «Estos son tus siervos, mis hermanos –escribe San Agustín–, que tú quisiste que fuesen hijos tuyos, señores míos, y a quienes me mandaste que sirviese si quería vivir contigo de ti»9. La preocupación por ayudar a los demás nos sacará de nosotros mismos y ensanchará nuestro corazón. Ni la falta de tiempo, ni el exceso de ocupaciones, ni el temor a complicarnos la vida, podrán justificar las omisiones en esta virtud. Consistirá frecuentemente en preocuparnos por su salud, por su descanso, por su alegría, y sobre todo por su fe. Los enfermos merecen una atención particular: compañía, interés verdadero por su curación, facilitarles el que ofrezcan al Señor su dolor y santifiquen la enfermedad, ayudarles a rezar según sus posibilidades...

La caridad bien vivida nos otorga una gran fortaleza ante obstáculos a veces semejantes a los que encontraron los primeros cristianos. Hemos de llegar hasta Dios bien unidos en la fe, guardándonos unos a otros, sin dejar que nadie sienta la dureza de la soledad en momentos más difíciles, por los que todos podemos pasar, «pues si una ciudad se defiende, y se ciñe de fuertes muros, y se protege por todas partes con una atenta vigilancia, pero un solo agujero queda sin defender por negligencia, por allí sin duda entrará el enemigo»10. No le dejemos entrar.

Con la ayuda de los demás seremos ciudad amurallada, plaza fuerte11, y llegaremos a donde solos no podemos, resistiremos más y mejor las dificultades que se presentan en el camino hacia Dios, pues –como dice la Escritura– la cuerda de tres hilos es difícil de romper12. La caridad es nuestra fortaleza. «“Frater qui adjuvatur a fratre quasi civitas firma” —El hermano ayudado por su hermano es tan fuerte como una ciudad amurallada,

»—Piensa un rato y decídete a vivir la fraternidad que siempre te recomiendo»13.

III. San Pablo no llegó a pedir directamente a Filemón la libertad de Onésimo, pero le insinúa con gran finura que se la conceda, sin quitarle mérito a su libre decisión. Le hace notar la generosidad que tuvo con él, para que tenga el mismo corazón para su esclavo, ahora su hermano en la fe. Termina diciéndole: Sé que harás aún más de lo que te digo. «Es la repetición del mismo testimonio que le había expresado al principio de su carta –comenta San Juan Crisóstomo–: Sabiendo que harás aún más de lo que te digo. Imposible imaginar nada más persuasivo; ninguna otra razón más convincente que esta tierna estima de la generosidad que Pablo le manifiesta, de modo que Filemón no podría resistir más a esta demanda»14. Es la delicadeza del que sabe pedir apoyado en una entrañable amistad que tiene como último fundamento la fe en Cristo.

La caridad lleva consigo una serie de virtudes anejas que son a la vez su apoyo y su defensa. Estas virtudes, a través de las cuales se manifiesta la misma caridad, son la lealtad, la gratitud, el respeto mutuo, la amistad, la deferencia, la afabilidad, la delicadeza en el trato... Vivir bien el Mandamiento del Señor nos exigirá muchas veces dominar nuestro estado de ánimo, fomentar la cordialidad, el buen humor, la serenidad, el optimismo. Por el contrario, los tonos desabridos e intemperantes, las faltas de educación, las impaciencias, el fijarse excesivamente en las deficiencias de los demás, los juicios negativos sobre otros, el descuido en el lenguaje... suelen revelar ausencia de finura interior, de vida sobrenatural, de unión con Dios.

San Juan nos ha dejado este resumen de lo que debe ser nuestra vida: En esto hemos conocido el amor, en que Él dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar la nuestra por nuestros hermanos15. Este entregar la vida por los demás ha de ser día a día, en medio del trabajo, en el hogar, con los amigos, con las personas con las que nos relacionamos. Así cumplimos el Mandamiento del Señor: que os améis unos a otros; como Yo os he amado, así también amaos mutuamente. En esto conocerán todos que sois mis discípulos: Si tenéis caridad unos para con otros16. Mediante este mandamiento, «Jesús ha diferenciado a los cristianos de todos los siglos de los demás hombres que todavía no han entrado en su Iglesia. Si nosotros, los cristianos, no manifestamos esta característica, terminaremos por confundir al mundo, perdiendo el honor de ser tenidos por hijos de Dios.

»En tal caso –como necios– no aprovechamos el arma tal vez más fuerte para dar testimonio de Dios en nuestro ambiente, congelado por el ateísmo paganizante, indiferente y supersticioso.

»Que el mundo pueda contemplar atónito un espectáculo de concordia fraterna y diga de nosotros –como de los que gloriosamente nos precedieron–: ¡Mirad cómo se aman!»17.

1 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 43. — 2 Cfr. Fil 13-14. — 3 Fil 9-13. — 4 Cfr. Sagrada Biblia, Epístolas de la cautividad, EUNSA, Pamplona 1986, vol. VIII, nota a Fil 6. — 5 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Filemón, 2, 15-16. — 6 Prov 18, 19. — 7 Gal 6, 2. — 8 San Ignacio de Antioquía, Epístola a San Policarpo, 1, 3, — 9 San Agustín, Confesiones, 10, 4, 6. — 10 San Gregorio Magno, Moralia, 19, 21, 33. — 11 Cfr. Liturgia de las Horas, Domingo IV de Cuaresma. Preces de las II Vísperas. — 12 Eclo 4, 12. — 13 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 460. — 14 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Filemón, 21. — 15 1 Jn 3, 16. — 16 Jn 13, 34-35. — 17 Ch. Lubich, Meditaciones, p. 46.

 

 

«El cristianismo ha impulsado sociedades libres»

José Ramón Pin impartirá la ponencia inaugural del IX Simposio de san Josemaría, que se celebra en Jaén los días 16 y 17 de noviembre. Reproducimos un extracto de la entrevista que ha publicado el Ideal de Jaén.

Revista de prensa14/11/2018

Opus Dei - «El cristianismo ha impulsado sociedades libres»José Ramón Pin Arboledas.

Ideal de Jaén «El cristianismo ha impulsado sociedades libres» (PDF)

José Ramón Pin Arboledas (Madrid, 1944), profesor emérito del IESE, diputado en el Congreso durante la Transición y colaborador en medios de comunicación, impartirá la conferencia inaugural en el IX Simposio internacional de san Josemaría, con el título:‘Fe cristiana y sociedad libre’; éste se celebra en Jaén los días 16 y 17 de noviembre en el Palacio de Congresos de IFEJA, que este año se centrará sobre ‘Fe y sociedad’.

En esta edición bienal se reunirán en la capital jienense quince conferenciantes de España, Suecia, EE.UU. y Roma, que disertarán sobre la actuación de los cristianos en la sociedad. Clausura el evento el Vicario General de la Prelatura del Opus Dei, el bonaerense Mariano Fazio. Está previsto que asistan más de dos mil personas, especialmente jóvenes, además del seguimiento en directo por internet en www.simposiosanjosemaria.org.

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¿Podría resumirnos el contenido de su conferencia?

La fe cristiana ha sido la que ha conseguido impulsar sociedades libres. Sólo en los países en donde la fe cristiana, esencialmente católica, ha sido dominante, se ha desarrollado la democracia, el respeto a la ley y los derechos humanos. En donde está en peligro la libertad es porque se olvidan los valores humanos del cristianismo; la idea de que todos los seres humanos son iguales en derecho porque son hijos de Dios su creador.

La idea de la filiación divina, que siempre estuvo presente en el cristianismo, fue muy querida por san Josemaría

La idea de la filiación divina, que siempre estuvo presente en el cristianismo, fue muy querida por san Josemaría. Ni este concepto, ni el de la santificación del trabajo ordinario, otra de las notas de su espiritualidad, son nuevos. Siempre estuvieron en la fe cristiana desde su inicio. Lo que hizo san Josemaría fue rescatarlos con la fuerza de su palabra y personalidad pastoral. Si se cree en estos dos valores es necesario comprometerse para mejorar la sociedad y para que ésta sea libre.

¿Qué retos se le presentan a un cristiano en una sociedad cada vez más relativista y materialista?

Frente a los que dibujan un panorama pesimista de la actual sociedad creo que cada vez mejoramos más en términos morales. Todo el proceso del respeto a los Derechos Humanos es nuevo; no olvidemos que se recogieron en la ONU en el siglo pasado con el nombre de Derechos Universales, es decir para todos. Eso era inconcebible antes. También el cuidado de la ecología y la responsabilidad frente a la naturaleza. Hace poco tampoco estaba en la agenda de las sociedades.

Es la ignorancia de la naturaleza humana la que hace retroceder a las sociedades

Hay quienes quieren volver a los tiempos del paganismo. Los paganos se llamaban así porque vivían en los pagos, en las aldeas diríamos ahora, y no conocía el cristianismo, que se desarrolló fundamentalmente en su origen en las ciudades, en zonas cultas. Por eso los paganos se consideraban retrasados respecto al progreso humano que supuso la fe cristiana. Es la ignorancia de la naturaleza humana la que hace retroceder a las sociedades.

El cristianismo y su fe supusieron un avance social decisivo. Sin él no tendríamos la idea del hombre en su dignidad por encima de todas las cosas.

 

La celebración de la Eucaristía en la Iglesia primitiva

“SIN EL DOMINGO NO PODEMOS VIVIR”

Así vivían los primeros cristianos la Eucaristía

Testimonio de los Apologistas y de los Padres de la Iglesia.

San Justino  (165 d.C.)

Mártir de la fe cristiana hacia el año 165, es considerado el mayor apologeta del Siglo II. En uno de los primeros textos cristianos, San Justino explica cómo se celebraba la Eucaristía en los primeros tiempos.

“El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo sitio de todos los que habitan en la ciudad o en el campo. Se leen las memorias de los Apóstoles y los escritos de los Profetas. Cuando el lector ha terminado, el que preside toma la palabra para incitar y exhortar a la imitación de tan bellas cosas. Luego nos levantamos y oramos por nosotros… y por todos los demás dondequiera que estén, a fin de que seamos hallados justos en nuestra vida y nuestras acciones y seamos fieles a los mandamientos para alcanzar la salvación eterna.

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Luego se lleva al que preside el pan y una copa con vino y agua mezclados. El que preside los toma y eleva alabanzas y gloria al Padre del universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y da gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones. Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo ha respondido “amén”, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes el pan y el vino “eucaristizados”.

En otro momento, dice:

“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó. Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.

Los apóstoles, en efecto, en sus tratados llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias dijo: “Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo”. Y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias y dijo: “Esta es mi sangre”, dándoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos recordándonos unos a otros estas cosas. Y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de otros que no los tienen y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo”. (SAN JUSTINO, Carta a Antonino Pío, Emperador, año 155)

 

San Cirilo de Alejandría  (444 d.C.)

Padre de la Iglesia, quien entregó su vida para mostrar que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, ante las herejías de su época. En el Comentario al Evangelio de San Juan dice:

El Cuerpo de Cristo vivifica a los que de el participan: aleja la muerte al hacerse presente en nosotros, sujetos a la muerte, y aparta la corrupcion, ya que contiene en sí mismo la virtualidad necesaria para anularla totalmente” (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment. Evang. S. Juan, 5).

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San Cirilo emplea el símil de la cera para explicar la unión de nuestro cuerpo al de Cristo en la Eucaristía:

“Así; como cuando uno junta dos trozos de cera y los derrite por medio del fuego, de los dos se forma una sola cosa, así también, por la participación del Cuerpo de Cristo y de su preciosa Sangre, Él se une a nosotros y nosotros nos unimos a Él” (SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, Coment. Evang. S. Juan, 10).

 

San Ambrosio de Milán

San Ambrosio, obispo de Milán (nacido en Tréveris hacia el año 340 y fallecido en Milán en el 397), quien introdujo en occidente la lectura meditada de las Escrituras, para hacer que penetre en el corazón, algo que hoy se conoce con el nombre de «lectio divina».

“No se nos ofrece (en la Comunión) el Cuerpo de Cristo como premio, sino como comunicacion de la gracia y de la vida celestial” (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, volt VI, p. 447).

 

San Agustín

“Nadie alimenta a los convidados con su misma persona; pero esto es lo que hace Cristo el Señor: Él mismo es a la vez anfitrión, comida y bebida” (SAN AGUSTÍN, Sermón sobre el natalicio de los mártires, 1-2).

 

Otros testimonios:

Plinio

Plinio no tardó en aplicar la prohibición de las eterías a un caso particular que se le presentó en el otoño del 112. Bitinia estaba llena de cristianos. “Es una muchedumbre de todas las edades, de todas las condiciones, esparcida en las ciudades, en la aldeas y en el campo», escribe al emperador.

Continúa diciendo haber recibido denuncias por parte de los fabricantes de amuletos religiosos, estorbados por los Cristianosque predicaban la inutilidad de semejantes baratijas. Había instituido una especie de proceso para conocer bien los hechos, y había descubierto que ellos tenían:

“la costumbre de reunirse en un día fijado, antes de la salida del sol, de cantar un himno a Cristo como a un dios, de comprometerse con juramento a no perpetrar crímenes, a no cometer ni latrocinios ni pillajes ni adulterios, a no faltar a la palabra dada. Ellos tienen también la costumbre de reunirse para tomar su comida que, no obstante las habladurías, es comida ordinaria e inocua“.

Los cristianos no habían dejado estas reuniones ni siquiera después del edicto del gobernador que recalcaba la interdicción de las eterías.

 

Santo Cura de Ars

“Más dichosos que los santos del Antiguo Testamento, no solamente poseemos a Dios por la grandeza de su inmensidad, en virtud de la cual se halla en todas partes, sino que le tenemos con nosotros como estuvo en el seno de Maria durante nueve meses, como estuvo en la cruz. Más afortunados aun que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia, cada parroquia puede gozar a su gusto de tan dulce compañía. ¡Oh, pueblo feliz!“(SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el Corpus Christi).

 

Benedicto XVI

Sin el domingo no podemos vivir: es lo que profesaban los primeros cristianos, incluso a costa de su vida, y lo mismo estamos llamados a repetir nosotros hoy” (BENEDICTO XVI, Ángelus 22 de mayo de 2005).

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San Josemaría Escrivá

“Perseveraban todos en la doctrina de los Apóstoles, en la comunicación de la fracción del pan, y en las oraciones. Así nos describen las Escrituras la conducta de los primeros cristianos: congregados por la fe de los Apóstoles en perfecta unidad, al participar de la Eucaristía, unánimes en la oración. Fe, Pan, Palabra.

Jesús, en la Eucaristía, es prenda segura de su presencia en nuestras almas; de su poder, que sostiene el mundo; de sus promesas de salvación, que ayudarán a que la familia humana, cuando llegue el fin de los tiempos, habite perpetuamente en la casa del Cielo, en torno a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo: Trinidad Beatísima, Dios Único. Es toda nuestra fe la que se pone en acto cuando creemos en Jesús, en su presencia real bajo los accidentes del pan y del vino” (Es Cristo que pasa, n. 153).

 

Catecismo de la Iglesia

“Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cf Mt 14,19; 15,36; Mc 8,6.19), sobre todo en la última Cena (cf Mt 26,26; 1 Co 11,24). En este gesto los discípulos lo reconocerán después de su resurrección (Lc 24,13-35), y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas (cf Hch 2,42.46; 20,7.11). Con él se quiere significar que todos los que comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un solo cuerpo en él (cf 1 Co 10,16-17)“.

Del libro:

ORAR CON LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Gabriel Larrauri  (Ed. Planeta)

 

 

“Yo he sido testigo del poder de la oración”

El P. Tom Uzhunnalil, sacerdote que estuvo secuestrado 18 meses a manos de terroristas musulmanes, afirmó que ha perdonado a los yihadistas y que si durante su cautiverio se mantuvo firme, “fue gracias a la oración de todas las personas que rezaron por mí”.

En una entrevista concedida a ACI Prensa, el sacerdote salesiano recordó la experiencia vivida en Yemen, cuando los terroristas lo secuestraron luego de asesinar a cuatro misioneras de la caridad y a los voluntarios que ayudaban a dirigir la residencia de ancianos que las religiosas llevaban en Adén.

Según explicó, la situación en los últimos días había mejorado en Yemen, donde había una gran confusión consecuencia de la primavera árabe. “Las iglesias en Yemen habían sido atacadas y vandalizadas, pero en los días anteriores a mi secuestro la situación se había estabilizado un poco”, recuerda.

Sin embargo, la mañana del 4 de marzo de 2016 cuando estaba rezando en la capilla de las Misioneras de la Caridad escuchó unos disparos en el exterior. Vio cómo asesinaban a cuatro de ellas.

“Recé a la misericordia de Dios por las hermanas que habían muerto y también por los que las habían asesinado. Después dijeron que saliera fuera y me preguntaron si era musulmán. Les dije que no, que era cristiano. Y me metieron en la parte trasera del coche. Poco después abrieron la puerta de nuevo y lanzaron algo metálico envuelto en unas telas. Supe que era el sagrario que las hermanas tenían en la capilla”, explicó.

El P. Tom fue secuestrado por una célula yihadista y asegura que no sufrió torturas físicas, pero sí psicológicas. “Me quitaron todo, aunque me daban un poco de agua y de comida”, recordó. Durante ese tiempo le cambiaron de ubicación unas cinco o seis veces, pero afirma que nunca supo la localización exacta de dónde estaba secuestrado.

En los 18 meses que estuvo secuestrado, el P. Tom se mantuvo firme con la oración. “Fue gracias a la oración de todas las personas que rezaron por mí que pude soportar lo vivido. No fue por mi fortaleza personal, sino por la oración de mis hermanos y hermanas en la fe”, asegura.

Sin embargo, el P. Tom también se apoyó especialmente en la oración durante esos duros momentos. “Todos los días rezaba el ángelus; tres o cuatro Rosarios; un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por las hermanas fallecidas; la coronilla de la Misericordia meditaba el Vía Crucis y celebraba la Santa Misa de manera espiritual porque no tenía pan ni vino, pero decía las oraciones de memoria”, explicó.

“Rezaba por mis captores y agradecía a Dios la semilla de bondad que podían tener en sus corazones. Gracias a Dios no les guardo rencor ni odio”, aseguró.

Además había un pasaje del Evangelio que en esos 18 meses meditó con frecuencia. “En el Evangelio está escrito que cada pelo de nuestra cabeza está contado y que no cae sin que nuestro Padre del Cielo lo sepa. Dios sabía todo lo que estaba sucediendo, porque debían haberme matado desde el principio, pero no fue así. Me mantuvieron con vida incluso habiendo dicho que era cristiano. Ahora estoy aquí, libre, para testimoniar que Dios está vivo, que ha escuchado nuestras oraciones y nos ha respondido. Yo he sido testigo del poder de la oración”, declaró a ACI Prensa.

Tras su liberación el 12 de septiembre de 2017, se encontró con el Papa Francisco, un momento que fue “tremendamente emotivo”. “Durante la reunión con el Papa lloré y le agradecí por las oraciones que él había rezado por mí y las que había pedido también que rezaran por mí”.

A todos los cristianos que sufren persecución en la actualidad, el P. Tom animó a mantenerse firmes en la oración y en la fe en Dios. “La oración es lo mejor que nos ha dado Dios y puede conseguirlo todo. Abandonado en la voluntad el Señor, durante mi secuestro le pedía al Señor que me liberaran pronto, pero también le pedía que me diera la gracia para llevar a cabo la misión que Él tenía pensada para mí”, recordó.

Actualmente vive en Bangalore (India) ya que Yemen está en guerra, sin embargo asegura que está dispuesto a volver al país “si esa es la voluntad de Dios”.

 

 

El paracaídas

paracaídas

Charles Plumb era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam.

Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.

Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a los Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión. Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:

- "Hola, usted es Charles Plumb, ¿verdad? Era piloto en Vietnam y lo derribaron.

- Y usted, ¿como sabe eso?, le preguntó Plumb.

- "Porque yo plegaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?"

Plumb casi se ahogó de sorpresa y gratitud. "¡Claro que funcionó! Si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí."

Plumb no pudo dormir esa noche, preguntándose: "¿Cuántas veces lo ví en el portaviones?, y no le dije ni los buenos días, porque yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero."

Pensó también en las horas que ese marinero pasaba en las entrañas del barco, enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia, "¿Quien plegó hoy tu paracaídas?"

REFLEXIÓN:

Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí.

Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta de quién pliega tu paracaídas, y agradéceselo. Aunque no tengas nada importante que decir, las personas alrededor de ti notarán ese gesto, y te lo devolverán plegando tu paracaídas con ese amor especial, que puedes llegar a necesitar algún día.

Web católico de Javier

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LAS TRES PLENITUDES

vaso de agua

Habla San Alberto Magno que existen tres géneros de plenitudes: "la plenitud del vaso, que retiene y no da; la del canal, que da y no retiene, y la de la fuente, que crea, retiene y da". ¡Qué tremenda verdad!

Efectivamente, yo he conocido muchos hombres-vaso. Son gentes que se dedican a almacenar virtudes o ciencia, que lo leen todo, coleccionan títulos, saben cuanto puede saberse, pero creen terminada su tarea cuando han concluido su almacenamiento: ni reparten sabiduría ni alegría.

Tienen, pero no comparten. Retienen, pero no dan. Son magníficos, pero magníficamente estériles. Son simples servidores de su egoísmo.

También he conocido hombres-canal: es la gente que se desgasta en palabras, que se pasa la vida haciendo y haciendo cosas, que nunca rumia lo que sabe, que cuanto le entra de vital por los oídos se le va por la boca sin dejar pozo adentro. Padecen la neurosis de la acción, tienen que hacer muchas cosas y todas de prisa, creen estar sirviendo a los demás pero su servicio es, a veces, un modo de calmar sus picores del alma. Hombre-canal son muchos periodistas, algunos apóstoles, sacerdotes o seglares. Dan y no retienen. Y, después de dar, se sienten vacíos.

Qué difícil, en cambio, encontrar hombres-fuente, personas que dan de lo que han hecho sustancia de su alma, que reparten como las llamas, encendiendo la del vecino sin disminuir la propia, porque recrean todo lo que viven y reparten todo cuanto han recreado. Dan sin vaciarse, riegan sin decrecer, ofrecen su agua sin quedarse secos. Cristo -pienso- debió ser así. El era la fuente que brota inextinguible, el agua que calma la sed para la vida eterna. Nosotros -¡ah!- tal vez ya haríamos bastante con ser uno de esos hilillos que bajan chorreando desde lo alto de la gran montaña de la vida.

Autor: Padre José Luis Martín Descalzo

 

 

Aclarando ideas y propósitos

Partidos y políticos que necesitan nuestro voto para elegirse enfrentan una realidad, triste para ellos y para el país- Y es que los votantes regulares y los nuevos, desconocemos sus contribuciones al bien común, que es la finalidad de la acción política.

De algunos solamente conocemos proyectos lesivos a ese bien como los relacionados con el importante tema de la “salud sexual y reproductiva promovidos, e impuestos como condición para la ayuda económica, por las Naciones Unidas.

Nuestros políticos parecen ignorar el creciente rechazo de estas políticas por parte de países preocupados por los efectos negativos al necesario crecimiento demográfico y la destrucción de los valores relacionados con la familia tradicional.

Los nuevos gobiernos de Estados Unidos y Rusia, principalmente; además de Hungría, Polinia, Brasil, Colombia y otros. Además, para hacer más difícil y penosa a situación política criolla, no escuchamos otra cosa que promesas contra la corrupción, sin definirla y sujeta a interpretaciones ideológica y a intereses particulares lesivos al bien común.

Todos hablan de cambiar la Constitución Política, sin explicar qué van a cambiar y porqué. Como si la fiebre estuviera en las sábanas y no en el enfermo.

El ciudadano debe saber qué significan la Patria y el Patriotismo para el candidato y qué concepto y conocimientos del Bien y del Mal maneja sobre la familia y sus derechos naturales, qué sabe de los valores que la enriquecen y fortalecen.

Y, qué sabe, en general, acerca de los valores de nuestra b bi milenaria cultura y los peligros que la amenazan.

Miguel A. Espino Perigault

espinomiguel21@gmail.com

 

 

Schwob: el alma de las migraciones

Javier Aranda Luna

Pocos escritores han hecho una descripción tan profunda sobre las migraciones masivas como Marcel Schwob. Le interesó una que ocurrió en la Europa de 1212 y que con los siglos se convirtió en leyenda.

Los datos son escuetos: un niño alemán o francés es visitado por Jesucristo y le pide recuperar el Santo Sepulcro, no con las armas, sino con el amor. El sustento teológico es irrebatible y se basa en el capítulo 18 versículo 16 del Evangelio de San Lucas: ‘‘Dejad a los niños venid a mí y no se los estorbéis porque de tales es el reino de los cielos’’.

Para algunos esa migración multitudinaria que traspasa montes y valles, ríos y bosques plagados de fieras no fue de niños solamente sino de familias enteras. Y más que recuperar al Santo Sepulcro, se trataba de campesinos atenazados por las frecuentes hambrunas de una Europa difícil de imaginar. Según ciertos historiadores, pudieron ser 20 mil los migrantes.

Schwob, más que ofrecernos la minuciosa crónica de la miseria de ese contingente inverosímil, nos ofrece ocho relatos breves que desde ocho puntos de vista dan cuenta de la odisea. Son los testimonios de tres pequeños, dos papas, un leproso, un sacerdote disoluto y otros. Los relatos se complementan y contradicen pero todos dan cuenta, en su conjunto de lo que mueve y sostiene a esa multitud: la esperanza, la certeza de lo que no existe.

Para el escritor Marcel Schwob el arte era lo opuesto a las ideas generales: ‘‘sólo describe lo individual, sólo propende a lo único. En vez de clasificar, desclasifica”. Seguramente por eso sus libros y su propuesta literaria resultan inclasificables. Prosa y poesía en su obra se funden; el dato duro rastreado en las hemerotecas sólo sirve para disparar la imaginación y reconstruir el pasado. Ninguna corriente lo define, ninguna prospectiva literaria lo puede etiquetar.

Lector de Poe, Stevenson, Whitman, Shakespeare, Keats, Verne, Villón, Hugo, Schwob también fue un gran lector del griego, del latín, del sánscrito y un asiduo visitante a los Archivos Nacionales de Francia. Uno de sus libros más conocidos fue Vidas imaginarias, falsas biografías, tan reales y con mayor peso y volumen que el mármol con el que no pocos mortales se quieren perpetuar. Otro de sus textos es El libro de Monelle’y otro más La cruzada de los niños, el libro que mejor puede acercarnos al espíritu profundo de las migraciones masivas.

Al parecer nunca podremos erradicar las migraciones multitudinarias. Siempre existirán las sinrazones que las provoquen entre aquella de 1212 recuperada por Schwob y la más reciente de hondureños y salvadoreños principalmente que buscan alcanzar el sueño americano. Inconformes con su mundo buscan otros para una mejor vida aunque signifique perderla en el intento. Sólo así entiendo a esas familias enteras que sin víveres y sin un peso en la bolsa emprenden el camino hacia el quién sabe, hacia el quizá o hacia el Santo Sepulcro.

 

 

PARA “IGNORANTOS" E "IGNORANTAS"; PARA TODES, ELLES, TOD@S, TODXS... TAL VEZ A ALGUNOS LES SIRVA

 

Carta de una profesora de un instituto público, con acertadísima,

lapidaria frase final.

 

" Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 70 años y he

tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que

privilegiaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de

las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

 

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil",

mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo

perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la

O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando era un poco mayor, llegaba "Semillitas", un librito con

poco más de cien páginas y un montón de lecturas, no como ahora que uno

paga por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.

 

Eso sí, en el Semillitas no había que colorear ninguna página, que para

eso teníamos cuadernos.

 

En Primaria estudiábamos Lenguaje, Matemáticas, Ciencias; no teníamos

Educación Física y los derechos humanos surgían del ejemplo.

 

En el 6º grado de la enseñanza primaria, si en un examen tenías una

falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de

acentos, te bajaban -y bien bajada- la nota.

 

En el Bachillerato estudié Historia de España, latín, Literatura, Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de

su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a

Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.

 

Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

 

Y... vamos con la Gramática.

 

En castellano existen los participios activos como derivado de los

tiempos verbales.

 

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es

"saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".

 

¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene

identidad", y si algo ya se mencionó al principio de la palabra,

significa "el que tiene la identidad de lo mencionado"; en definitiva

"el que es eso".

 

Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de

ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación

"ente".

 

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta",

independientemente del sexo (masculino o femenino) o del género (lo que

le guste creerse: pedófilo, bebé, o cualquier otra condición posible o

imposible, perversa o moral, patológica o sana) del que realiza la acción.

 

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice

"estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no

"independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no "dirigenta";

"residente", no "residenta”.

 

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y

mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son

"periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o

por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las

dos razones; ellos dicen que es para hacer más visibles a aquellos en

que no se piensa, pero es una excusa para destruir a la familia

tradicional y dejar a los ciudadanos más incontenidos, solos y

vulnerables bajo la propaganda consumista.

 

Es más, creo que la ignorancia gramatical y política les lleva a aplicar

patrones ideológicos, y que la misma aplicación automática de esos

patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

 

Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la

esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no

"ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

 

Lamento haberles aguado la fiesta a un grupo de varones que se habían

asociado "en defensa del género" y que habían firmado un manifiesto.

Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto,

el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto,

el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto,

el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el

masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el

electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el

machisto!"

 

 

 

Para hacer germinar la semilla de la vocación sacerdotal

Nov 13, 2018

Para hacer germinar la semilla de la vocación sacerdotal

En la actualidad es muy común escuchar la palabra seminario en un contexto no religioso: «Imparto seminarios de fotografía de boda»; «Manlio Fabio Beltrones participó en un seminario de perspectivas políticas»; «Seminario ‘Formación basada en Competencias’ para los países del Mercosur»; «Inscripciones abiertas para el seminario intensivo de técnica de bordado mexicano»; «Para poder presentar su tesis de licenciatura, el pasante deberá realizar cuatro seminarios de la especialidad elegida», etc.

En ambientes no eclesiásticos su uso surgió hasta bien entrado el siglo XVIII a fin de designar una reunión de académicos con la intención de estudiar un cierto tema. También llegó a indicar una técnica de aprendizaje activa, por la cual los alumnos, guiados por un especialista en una materia determinada, no reciben información elaborada sino que deben buscarla y averiguarla por ellos mismos, y a su vez colaborar recíprocamente con lo hallado. Pero hoy el término prácticamente se ha convertido en sinónimo de cualquier curso de corta duración.

Ahora bien, por muchísimos siglos la palabra seminario solamente significaba una cosa a los oídos de la gente: era el centro de enseñanza eclesiástica al que varones jóvenes y adultos ingresaban para recibir formación teológica y espiritual a fin de poder ejercer más adelante el sacerdocio ministerial en cualquiera de sus grados.

Etimológicamente hablando, seminario viene del latín seminarium, que a su vez deriva de semināre, que quiere decir «sembrar». En latín «semilla», «simiente» o «germen» se dice sementis, mientras que el sufijo arium indica el lugar en donde están las cosas o donde se pueden desarrollar.

Por tanto, el seminarium es el lugar donde la Iglesia coloca las semillas de la vocación al sacerdocio ministerial, en espera de que tal simiente (constituida por sus seminaristas) germine, crezca y dé fruto para que luego pueda recibir el sacramento del Orden a fin de ejercer el ministerio confiado por Jesucristo.

El seminario más antiguo del mundo es el Almo Collegio Capranica, fundado en Roma en 1457, anticipándose a las disposiciones del concilio de Trento (siglo XVI), que estableció los llamados «seminarios conciliares».

Redacción

SIN SEMINARISTAS NO HABRÁ PRESBÍTEROS

El Anuario Pontificio 2018, presentado el pasado 13 de junio en el Vaticano, reporta que, a nivel planetario, hay mil 299 millones de seres humanos bautizados como cristianos católicos. Al mismo tiempo, existen 5 mil 353 obispos y 414 mil 969 presbíteros, además de 46 mil 312 diáconos permanentes, para un total de 466 mil 634 clérigos.

Si se divide el total de bautizados entre el total de ministros ordenados, a cada uno le toca atender espiritualmente a 2 mil 784 seglares cristianos, y eso sin contar su misión de incorporar más discípulos a la Iglesia (cfr. Mt 28, 19-20), con lo que la cifra sube.

Pero como los diáconos no pueden presidir los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, y como los obispos difícilmente pueden tener el acercamiento a los fieles que éstos necesitan, el trabajo pastoral queda depositado casi totalmente en los presbíteros. Visto así, a cada presbítero le toca, en promedio, la atención de 3 mil 130 bautizados.

Pero la realidad es que los pastores de la Iglesia no están proporcionalmente repartidos por el mundo. Por eso en México el promedio de feligreses que cada presbítero tendría que atender es de 6 mil 510. Y aun así sucede que en muchas diócesis hay parroquias con más de 20 mil fieles con apenas un sólo sacerdote ministerial (el párroco) para atenderlos, o si acaso con la ayuda de un sacerdote vicario.

La situación está muy lejos del ideal de un pastor por cada cien ovejas (cfr. Lc 15, 3-6). Y si no se alientan las vocaciones sacerdotales en familia (dejando libertad a los hijos para decidir), y si la Iglesia toda no cuida sus seminarios, nunca habrá suficientes pastores católicos.

TEMA DE LA SEMANA: CUIDAR AL SEMINARIO

 

 

¿Ahora otra nueva Ley de Educación? ¿Y por qué perjudicar a la Religión y a la Concertada? – editorial Ecclesia

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¿Ahora otra nueva Ley de Educación? ¿Y por qué perjudicar a la Religión y a la Concertada? – editorial Ecclesia

            El Ministerio de Educación y de Formación Profesional del Gobierno de España, tras varios amagos, anuncia ahora, por entregas y un tanto a hurtadillas…, su deseo de derogar la vigente ley orgánica de educación, la LOMCE, y de elaborar una nueva ley. Todo parece indicar que los borradores que Educación ha publicado, no sin precipitación y escasísimo diálogo con los distintos agentes y sectores del mundo educativo, contarían, de cara a su tramitación parlamentaria, con el apoyo de Unidos-Podemos, y que recabaría asimismo el refrendo de los partidos nacionalistas y soberanistas, mediante determinadas concesiones en materias lingüísticas.

Es innegable el legítimo derecho del Gobierno a reformar y emanar leyes, una vez aprobadas por las Cortes Generales. Pero también es innegable que la reciente historia de las leyes orgánicas de educación en España es la historia de un fracaso, tanto por su proliferación -siete en apenas cuatro décadas de democracia (LOECE, 1980; LODE, 1985; LOGSE, 1990; LOPEG, 1990; LOCE, 2002; LOE, 2006; y  LOMCE, 2013)- como por sus escasos frutos y resultados. Por ello, la sociedad y la comunidad educativa vienen tomando conciencia creciente de la necesidad de un pacto de Estado sobre educación.  Al afecto, hace casi dos años,  se puso en funcionamiento una subcomisión parlamentaria, integrada por las distintas fuerzas políticas, subcomisión que unilateralmente abandonó el PSOE en marzo pasado.

Más allá de otros aspectos técnicos y pedagógicos que no son de nuestro ámbito de valoración, desagrada comprobar la falta de diálogo verdadero con que, al menos hasta ahora, se está procediendo y la muy exigua voluntad de búsqueda del consenso y de los criterios que auspician un pacto escolar de Estado. Pero, con todo, lo que más nos llama la atención y nos alarma es que, una vez más, sobre todo cuando hay gobiernos socialistas, la gran perjudicada de la nueva ley que ahora se anuncian sea la clase de Religión. Y junto a ella, la enseñanza concertada, singularmente si se llevará a efecto en la ley la supresión del concepto de “demanda social”, que permite ofertar más plazas a estos centros, si así lo piden las familias.

Sobre ambos temas, la clase de Religión (tanto la católica como la de cualquier otra confesión) como las trabas a la enseñanza concertada y al libre ejercicio de su oferta de plazas escolares a tenor de las demandas de las familia, ya reflexionó uno de los Editoriales de ecclesia del pasado verano, a propósito de unas declaraciones en el Congreso de la ministra de Educación (ver número 3.945-46, página 5).

Y al igual que entonces, también ahora lo primero y fundamental que hay que tener en cuenta es que ni la clase de Religión ni la enseñanza concertada son un privilegio o una concesión, sino un derecho fundamental que ha de ser, como los demás derechos fundamentales, inalienable. Son la expresión de un derecho constitucional (artículo 27) y la manifestación de un clamor ciudadano, que apoya con el 65% de los alumnos la asignatura de Religión católica y que, en el caso de la enseñanza concertada –a no confundir con la enseñanza privada- es  demandada por más de un 26% de la sociedad y cuyos resultados académicos son habitualmente superiores a los de la enseñanza estatal o pública.

En relación con los recortes que la futura nueva ley de educación pretende infringir a la asignatura de Religión –desaparecería de Bachillerato, dejaría de ser plenamente evaluable y se quedaría sin asignatura “espejo” o alternativa como ocurre ahora con Valores-, estos planteamientos son sencillamente inaceptables. Y lo son por varias razones. La primera de ellas es, obviamente, la vulneración que conllevaría de los vigentes Acuerdos Iglesia-Estado, que prescriben la oferta de esta asignatura “en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”.

Pero es también inaceptable por otras razones de peso. ¿Una asignatura de Religión así de devaluada es la que quieren los padres y alumnos, que en un 65% de los casos la asumen libremente?  ¿El derecho de los padres a educar a sus hijos según sus creencias se respeta suficientemente de este modo? ¿No se desequilibra el conjunto de las asignaturas al recortar tan sustancialmente a una de ellas y se perjudica, además, la igualdad  y equidad tanto entre los docentes como entre los alumnos? Y, en suma, ¿por qué y a quién molesta tanto esta asignatura?

 

 

“I Marcha Estatal por los Derechos de los Niños”

  • Más de una decena de asociaciones se manifestarán el próximo sábado 17 de noviembre en Madrid en defensa de los derechos de los niños.
  • Las asociaciones convocantes solicitaran a los poderes públicos la protección de los menores, el reconocimiento de la presunción de inocencia en los juicios de violencia de género, la implantación de medidas para la protección de la familia, y la protección de los menores con respecto a la peligrosa difusión de la ideología de género, y el adoctrinamiento.

 


Madrid, 13 de noviembre de 2018.- El 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, y desde entonces cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal de la Infancia, sin embargo, en los últimos años, la administración y los diversos gobiernos de España (con independencia de los partidos políticos que los han sostenido) han hecho dejación de sus funciones en la protección de la infancia.
Por ello, más de una decena de asociaciones, entre las que se encuentra la Asociación Europea de Abogados de Familia, hemos decidido organizar para el próximo sábado 17 de noviembre la “I Marcha Estatal por los Derechos de los Niños”, que tendrá lugar en Madrid
En la Primera Marcha Estatal las diferentes asociaciones reivindicaremos los derechos reales de esas infancias perdidas por la intervención abusiva del estado y de sus leyes injustas.
Reivindicaremos una ley de violencia intrafamiliar que castigue por igual a quien maltrate, sea hombre o mujer, y abogaremos por una ley igualitaria que juzgue a las personas por los hechos que hayan podido cometer, no en función del sexo al que pertenezcan, como de hecho sucede hoy en día bajo las leyes imbuidas por la perspectiva de género.
El próximo sábado 17 defenderemos en Madrid el derecho del menor a su integridad física y psicológica, y solicitaremos a nuestros gobernantes medidas concretas contra el síndrome de alienación parental que tantos estragos está causando en nuestra infancia. Los hijos de padres separados a menudo pierden a uno de sus padres y también a su familia extensa por parte del padre. A veces no basta con un régimen de visitas cuando el progenitor que más tiempo pasa con el menor lo manipula psicológicamente para que no quiera estar con el otro. Son relaciones paterno-filiales que ya han quedado rotas, causando un gran daño psicológico en los menores.
Desde la Asociación Europea de Abogados de Familia denunciamos que los poderes públicos se han dedicado a arremeter contra el «ecosistema infantil» por medio de leyes cada vez más alejadas de los intereses de los menores y de sus familias de procedencia, convirtiendo así el entorno de los mismos en auténticos páramos afectivos en los que los menores no encuentran asidero firme en que sujetarse.
Y es que, efectivamente, la infancia cuenta con su propio ecosistema, pues los niños nacen naturalmente de la unión de un hombre y una mujer, y ambos (padre y madre) son necesarios para su desarrollo físico, mental, afectivo y psicológico. Si el concurso de ambos progenitores no fuera necesario la naturaleza no obligaría a la necesidad de la presencia de ambos para su generación. Por ello si las administraciones y el poder político estuvieran interesados en defender el interés superior del menor arbitrarían los mecanismos para salvar las situaciones de crisis en la pareja origen de los menores. Por eso exigimos la extensión de procedimientos de mediación que busque, en primer lugar, sanar la relación de pareja para que el menor pueda disfrutar, en su desarrollo cotidiano, de la presencia concurrente de ambos progenitores. Solo si no es posible sanar la relación de pareja, deberá servir la mediación para buscar la mejor solución desde el punto de vista del interés de la descendencia, y esa mejor solución es (con carácter general) la custodia compartida.
Desde la Asociación Europea de Abogados de Familia denunciamos de forma clara como el poder político actúa en sentido contrario a la protección de la infancia, aprobando leyes y financiando campañas publicitarias que incitan a la constante disolución de las parejas, alimentando la rivalidad entre el hombre y la mujer como si se tratara de dos seres que tuvieran que competir, en vez de dos seres que deben ser complementarios.
El próximo sábado 17 defenderemos el derecho del menor al libre desarrollo de su personalidad y su afectividad de modo natural, y por tanto, exigiremos el cese de presiones ideológicas ejercidas desde instancias políticas y ayunas de cualquier evidencia científica o ética, exigiendo igualmente el cese de todas las campañas públicas que equivocadamente hacen ver al menor que su progenitor varón es de peor condición que su progenitora femenina, haciendo pasar a los padres como sujetos violentos y desinteresados por la vida de su descendencia. Debemos recordar que, además, tales campañas son falsas, por cuanto desde que existen estadísticas oficiales, se puede comprobar como anualmente la mayor parte de la violencia parental contra la descendencia no la llevan a cabo los padres, sino las madres.
Igualmente, y en nombre tanto de los niños, como de sus progenitores, recordamos al poder político que se debe abstener de la imposición de la ideología política de género en todas las esferas del acontecer social.
Información sobre la Manifestación:
Día: 17 de Noviembre de 2018
Hora: 12:00 horas.
Recorrido: Salida a las 12:00 desde el Senado (Calle de Bailén, 3, 28013 Madrid)- Plaza de Ópera- Puerta del Sol- Plaza de Cibeles
Entidades convocantes: Movimiento Femenino por la Igualdad Real, Abuelas Plaza Circular Bilbao, Abuelos separados de sus nietos, ACSIM, AECC, Aire, Amnistía infantil, APFS, ASACCO, Asociación Abuelos por sus nietos, Asociación custodia compartida Villanueva de la Serena, Asociación Editorial Tradicionalista, Asociación Europea de Abogados de Familia, Asociación La Terraza, Asociación por los derechos de los niños custodia compartida Extremadura, Cadie (Cádiz por la igualdad real y efectiva), Centro Jurídico Tomás Moro, CODIE, Custodia Compartida Albacete, Custodia Compartida Castilla y León, Custodia compartida Las Palmas, Custodia compartida Málaga, Custodia compartida por nuestros hijos, Custodia compartida Tenerife, Custodia Compartida YA, Custodia paterna, Despertar Sin violencia, Favor Fili, Granada custodia compartida Ya!!!, IGRE, Mayoría social, Movimiento Femenino por la igualdad real, Pacto por la igualdad y los derechos de los hijos, Plataforma Ciudadana por la Igualdad Real, Rincón de la Victoria por la Custodia Compartida YA, Segundas Mujeres e Hijos por la igualdad, SOS papá, UEFACC, Valencia por la custodia compartida Ya.
Manifiesto: El sábado se difundirá un manifiesto para su firma que se puede consulta en la siguiente dirección: http://www.mayoriasocial.com/manifiesto-del-dia-universal-la-infancia-2018-defensa-del-ecosistema-infantil/
 
Material informativo:
Folleto informativo del manifiesto y cartelhttp://www.mayoriasocial.com/wp-content/uploads/2018/11/A5CARTELNI%C3%91O2018.pdf
Información sobre la manifestaciónhttp://www.mayoriasocial.com/agenda/manifestacion-civica-dia-internacional-del-nino/
Manifiesto abierto para su firmahttp://www.mayoriasocial.com/manifiesto-del-dia-universal-la-infancia-2018-defensa-del-ecosistema-infantil/


info@asociacionabogadosfamilia.com
www.asociacionabogadosfamilia.com
 

Cuándo introducir a los niños en el mundo digital

Por María José Calvo para LaFamilia.info - 09.11.2018

http://www.lafamilia.info/images/20181113hyt.jpgFoto: Freepik

Estamos en una época en la que las nuevas tecnologías son un medio imprescindible para la vida. Pero hemos tenido la "suerte" de educarnos en un mundo analógico, y así poder descubrir sus posibilidades y sus limitaciones. Nuestros hijos ya son "nativos digitales”, y si no orientamos su introducción en el mundo virtual, ellos no podrán hacerlo. Por eso, hace falta guiarles, también en las nuevas tecnologías. Que no nos pille en modo “off”, y los dejemos huérfanos digitales.

Hace tiempo leí un artículo de un científico y psiquiatra, Manfred Spitzer, que me gustó especialmente, porque tiene mucho sentido común y hace reflexionar sobre el uso de este medio tecnológico. Habla de la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres y del maestro para estructurar el conocimiento, de la capacidad de la inteligencia y del pensamiento, y del retraso de la maduración y del aprendizaje que pueden producir las pantallas, si no las usamos del modo correcto, especialmente en niños pequeños y preadolescentes.

La educación de una persona siempre será de tipo analógico. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, mirar a los ojos, sentirse querido, saber sorprender, imaginar, ayudar, etc.

Hay que poner inteligencia emocional en las relaciones humanas. Y de esta forma, con cariño, y atendiendo a los intereses del niño, se puede enseñar algunas cosas más, cuando su cerebro está preparado. A leer y escribir, a tomar notas, a trabajar en clase con el profesor, a estudiar… Los niños aprenden con las relaciones personales. Además, las emociones tiene mucho que ver con el aprendizaje, en especial, el cariño que recibe en la familia.

Entonces, ¿cuándo y cómo introducir al niño en este mundo virtual?

La Academia Americana de Pediatría hizo unas recomendaciones sobre este punto, dirigidas a los gobiernos, colegios... etc. Y, se supone, que los padres debemos ser un poco más cautos en ello. Por ejemplo, aconseja no usar tabletas en niños menores de dos años. (Posteriormente lo ha ampliado un poco, con algunas actividades específicas, pero recomienda atrasarlo lo más posible). Y luego, con algunas condiciones respecto al tiempo, respetando la vida familiar, las comidas, y cuidando el sueño. Es preocupante el tiempo que los niños están delante de alguna pantalla. Además, pocos contenidos son adecuados para lograr efectos positivos. Por eso, es vital la implicación de los padres.

Se ha comprobado que un exceso de pantallas dificulta la interacción social, el saber mirar a los ojos y comprender, el lenguaje gestual, el manejarse bien con los demás... etc.

Otro dato de la Academia: de los dos hasta los cinco años se pueden usar pantallas un máximo de dos horas diarias, pero con contenidos adecuados, y con unas normas concretas que regulen su uso. Por ejemplo, usando unas “coordenadas” de tiempo de conexión, lugar donde se interactúa, compañía y contenidos. Y siempre dando prioridad al juego sin pantallas. Además, es mucho mejor si solo se usan el fin de semana... Siempre son los padres los que deben guiarles, hablar y verlo con ellos, cuidando que puedan jugar al aire libre, estudiar y descansar lo suficiente.

Para los mayores de seis años hay que establecer un plan concreto en familia, con un tiempo de ejercicio físico y un cuidado del sueño. Esto significa no usarlas dos horas antes de acostarse. Por eso, cada familia es la protagonista y debe establecer su planning, pero con sentido común, estando muy atentos para respetar sus ritmos naturales, su desarrollo cerebral, y su sueño reparador. Y conjugando tecnología con experiencias vividas.

Porque, así como tenemos un proyecto educativo con cada hijo, respecto a la adquisición de unos hábitos, un conocimiento, un atender a los sentimientos..., también debemos pensar cómo presentarle el mundo virtual, y enseñarle a manejarse en él. Y es vital ayudarle a ser crítico con lo que le llega.

Los pediatras también alertan por la frecuencia de “calmar” a los niños con pantallas para que nos dejen tranquilos. No es bueno para ellos, puesto que interfiere con el buen desarrollo cerebral, se habitúan, y cada vez requieren mayores estímulos, porque lo sensorial sigue una ley de tolerancia y rendimientos decrecientes. Por eso pueden crear conductas adictivas, muy relacionadas con la recompensa que producen.

Cómo funciona el cerebro

El cerebro no funciona como un computador, con una capacidad de almacenamiento concreta. No se trata de llenarlo de cosas sin más. Aprende partiendo de los datos percibidos, y estableciendo conexiones y relaciones entre las distintas zonas en base a lo ya asimilado. Y tienen mucho que ver las emociones.

Además, cuanto más sabemos, mejor aprenderemos otras cosas nuevas porque tenemos dónde asentarlo y relacionarlo.

El cerebro no es un almacén de datos, sino que los procesa, y se basa en la conexión de redes neuronales que relacionan la información que manejan. Por eso, ser inteligente es saber relacionar distintas cosas en el pensamiento. También hay distintos tipos de inteligencia, aunque el cerebro siempre funciona como un “todo”…

Pero hace falta tener una base experiencial para aprender y construir el conocimiento propio. Y los niños necesitan una persona que vaya guiando y estructurando su aprendizaje. Primero son los padres, luego los maestros y profesores, ayudados de los padres: es un trabajo en equipo.

Además, el cerebro no solo maneja datos de la realidad, sino imágenes, recuerdos, y sobre todo sentimientos y emociones. Toda la realidad está inmersa en sentimientos, y la conocemos a través de nuestra afectividad. Y las emociones surgen en el mundo real, en el trato personal, sobre todo en familia, primera y auténtica "escuela emocional".

Así aprenden los niños…

El niño aprende cuando lo nuevo lo interioriza sobre lo que ya sabe, cuando lo relaciona con ello, y cuando establece un vínculo afectivo. Si no, no puede aprender. Y los padres, o el profesor, van dando estructuras sobre las cuales construir lo nuevo. Y todo ello es posible gracias a la plasticidad sináptica neuronal.

Cuando la mente está un mínimo estructurada, se puede introducir el mundo digital, con algunas premisas. Pero antes, lo que puede hacer es retrasar el desarrollo y la maduración del niño. Impedirle aprender de las percepciones y vivencias, que forman una base de experiencias vividas, y son vitales para construir las primeras estructuras neuronales y sinápticas, que le servirán durante toda su vida.

Para recibir información, procesarla y valorarla, y luego gestionarla, es preciso tener formación. No todo vale, ni es saludable en la red... Hay que saber ser críticos y filtrar. Por eso, los hijos estarán “desarmados” sin formación.

Inger Enkvist, experta sueca en educación, ya lo afirmaba hace muchos años antes del boom de la tecnología. Las habilidades digitales son más bien un tipo de aprendizaje profesional, que se puede adquirir o perfeccionar en cualquier momento de la vida, pero no ayuda especialmente al desarrollo intelectual, ni a la capacidad de pensamiento del niño. Debemos cuidar su uso con los más pequeños, y ser coherentes con nuestro ejemplo… Bloquear tiempos familiares, incluso hacer un parking de móviles, y disfrutar y pasarlo bien todos juntos, que es lo que ¡nos hará más felices!

*Colaboración de María José Calvo para LaFamilia.info. Médico de familia por la Universidad de Navarra y Orientadora familiar y conyugal por IPAO, y a través del ICE de la Universidad de Navarra. Colaboradora habitual en la revista “Hacer Familia”. Blog personal: optimistaseducando.blogspot.com

 

 

Régimen de terror en Venezuela

El joven político venezolano del partido Primero Justicia, además de una indiscutible vocación de servicio tenía unas firmes convicciones religiosas, según ha hecho público el arzobispado de Caracas, que ha calificado al fallecido de “un hombre de sólidos valores cristianos y compromiso con los pobres”. Fernando Albán estaba muy implicado en la acción social de la Iglesia, en Cáritas y en varios programas asistenciales en los barrios marginales de Caracas.

El Estado, que debe tutelar la vida y la integridad de las personas, se ha convertido en Venezuela en una más que previsible amenaza para la integridad física de quienes de verdad y sin demagogia defienden a su pueblo. Los obispos venezolanos han reiterado que “el pueblo está cansado de la misma retórica” y han calificado este hecho como de “una nueva muestra de indefensión ante un régimen excluyente”.

JD Mez Madrid

 

 

Santos para nuestro tiempo

Entre las canonizaciones hechas por el papa Francisco el pasado 14 de octubre destaca la de Monseñor Óscar Romero, nombrado arzobispo de San Salvador en 1977, precisamente por Pablo VI, fue un incansable defensor de los derechos humanos en medio de una naciente guerra civil en su país. Supo, como ha recordado el Papa Francisco, abandonar la seguridad del mundo para entregar su vida según el Evangelio. Fue asesinado en 1980, mientras celebraba la Eucaristía.

También Madre Nazaria, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, nació en Madrid en 1889, aunque ya se la considera con toda justicia la primera santa de Bolivia, donde se entregó en cuerpo y alma a la atención de los más necesitados, particularmente a la educación y promoción de los derechos de las mujeres más pobres.

Todos ellos son, junto a los otros cuatro canonizados y al papa Montini, testigos que, también en medio de dificultades e incomprensiones, se mostraron dispuestos a gastar su vida, atravesando nuevas fronteras y siendo profetas de una Iglesia que mira a los alejados y que cuida de los pobres; hombres y mujeres que nos exhortan a vivir la vocación universal a la santidad; santos para un nuevo tiempo, en el que, precisamente por la desesperanza en la que viven inmersos muchos de nuestros contemporáneos, no caben tibiezas, ni cálculos, sino el ardor de arriesgar y de dar la vida entera para poder llevar el Evangelio a todos los hombres de cualquier tiempo y lugar.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Se mostraron dispuestos a gastar su vida,

Coincidiendo en el tiempo con la celebración del Sínodo sobre los Jóvenes, el Papa Francisco canonizaba el domingo 14 de octubre a siete beatos: un papa, un arzobispo, dos sacerdotes, dos religiosas y un joven laico, modelos e intercesores idóneos para nuestro tiempo de encrucijadas e incertidumbres.

Entre los nuevos santos, destacan las figuras del papa Montini, el arzobispo Óscar Romero y la religiosa española, Madre Nazaria.

Pablo VI, sin duda uno de los grandes papas del siglo XX, fue clave a la hora de llevar el timón de la barca de Pedro, en medio de los oleajes de mayo del 68. Retomó y llevó a puerto el Concilio Vaticano II, convocado por san Juan XXIII, inauguró la tradición de los viajes apostólicos, y nos dejó, entre su abundante magisterio, la profética encíclica “Humanae Vitae” sobre la necesidad de proteger y promover la defensa de la vida humana y la familia.

José Morales Martín

 

 

USA: Emplea presos para incendios forestales

                                No entro en lo justo o injusto de lo que a continuación copio sobre este hecho, que por otra parte, parece ser que en, “los civilizados Estados Unidos de Norteamérica”; donde la mano de obra carcelaria, parece ser que la emplean con profusión, es, “lo más normal del mundo”; pero sí que mantengo mi postura sobre de que si “una persona normal y que no ha delinquido, ha de trabajar para buscarse su vida y ganarse su pan, los presos condenados por lo que sea, tendrían que hacerlo con mucho más motivo, que lo hace el que no ha delinquido; y el que con sus impuestos, tiene que mantener a la población carcelaria y a los enormes gastos que ello conlleva y sobre la base de una lógica que considero indiscutible”… ¿Cómo se hace ello? Eso quien tiene que legislarlo, no somos “los contribuyentes, sino los que dicen gobernarnos”, puesto que para ello los elegimos, no para que “gasten y malgasten el dinero público en tantas y tantas cosas, que para qué comentarlas… no habría espacio en mil folios y ello no es publicable por lo mismo”.

                                Vean, lean y opinen, si así lo estiman:

Amy Goodman y Denis Moynihan

https://www.democracynow.org/es/2018/9/14/no_hay_justicia_para_los_presidiarios

SAN FRANCISCO — Las pruebas de la virulencia del cambio climático mundial cubren la Tierra, azotando a las comunidades con todo el arsenal de la furia de la naturaleza: huracanes, tornados, tormentas implacables, inundaciones sin precedentes, sequías históricas y abrasadoras olas de calor. En California, los incendios forestales han aumentado drásticamente en cantidad e intensidad, lo que ha llevado al límite de sus capacidades a los escuadrones de bomberos del estado y ha superado el presupuesto estatal de lucha contra incendios. Mientras se registran nuevos incendios forestales a lo largo del estado, miles de personas se han congregado en San Francisco esta semana para participar de la Cumbre Global de Acción Climática convocada por el gobernador Jerry Brown y otras personas profundamente preocupadas por la crisis del cambio climático y la obstinada negación del fenómeno por parte del presidente Donald Trump. Junto a las brigadas de bomberos profesionales, en la primera línea de estos enormes incendios, se encuentran miles de prisioneros de California, trasladados desde sus cárceles para unirse a este peligroso trabajo, todo por un dólar la hora o aún menos.

Democracy Now! viajó al Delta Conservation Camp, una hora al norte de San Francisco, para conocer a los prisioneros que luchan contra estos devastadores incendios forestales. El nombre no denota que es un campamento de reclusos. Existen 44 de estos centros de detención, entre los que se incluyen tres para mujeres y uno para menores, que luchan contra los incendios forestales que azotan California con cada vez mayor frecuencia y ferocidad.

Cerca del 25% de los bomberos que combaten incendios forestales en California son reclusos.

El sargento Steven Reeder, uno de los oficiales correccionales en Delta, declaró en una entrevista para Democracy Now!: “Los reclusos bombero son la columna vertebral del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California. Se les dan las tareas más difíciles en las peores condiciones, 40 grados bajo el sol, con dos capas de ropa, cargando 20 kilos de equipos. Y tienen que cargar toda su comida y agua para una jornada de 24 horas, y luego manejar una herramienta todo el tiempo”.

El gobernador Brown también ha elogiado a los presos que trabajan como bomberos por sus heroicos esfuerzos en la lucha contra el fuego: “Quiero agradecerles personalmente a todos los bomberos que están en la primera línea, a los integrantes del Departamento de Protección contra Incendios de California, así como a la Guardia Nacional y a los miles de presos que también están en la primera línea luchando para proteger vidas y ayudando a que estos incendios culminen rápido”.

            Arriba les dejo la dirección, por si estiman leer el resto, que es bastante amplio y explicativo.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes