Las Noticias de hoy 08 Noviembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 08 de noviembre de 2018     

Indice:

ROME REPORTS

Audiencia general, 7 noviembre 2018 – Catequesis completa

“No robar”: “El Señor nos llama a ser administradores responsables de su Providencia”

Segundo coloquio Cristiano-Taoísta: Crisis actual de la ética y esperanzas para el mañana

AMIGO DE LOS PECADORES: Francisco Fernandez Carbajal

“Que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas”: San Josemaria

Mons. Felipe Arizmendi: “Creo en la Iglesia y la amo”

Al servicio de la paz

‘En espíritu y en verdad’: crear la unidad de vida (I): Guillaume Derville

¿Sirve de algo rezar por los difuntos?: primeroscristianos.com

La sinceridad: Javier López

Iglesia y jóvenes, reforma en camino: Luis-Fernando Valdés

Intrusos en la educación de los hijos: Silvia del Valle

Eduquemos a nuestros hijos para que tengan fe en Dios: Silvia del Valle

El duelo patológico: Lucía Legorreta

Espíritu de fe y laicismo en el arte funerario: Plinio Corrêa de Oliveira

Grito de alarma de un intelectual para los XXI e siglo!: Guy CREQUIE

¿Tiempos difíciles? Oración: Domingo Martínez Madrid

Amar y defender siempre la vida: Jesús Domingo Martínez

“Un hombre de palabra”: Jesús D Mez Madrid

Pensamientos y reflexiones 201: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Audiencia general, 7 noviembre 2018 – Catequesis completa

El 7º mandamiento significa “ama con tus bienes”

noviembre 07, 2018 13:18Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 7 nov. 2018).- “Lo que nos hace ricos no son los bienes sino el amor”, ha indicado el Papa Francisco esta mañana, en la audiencia general celebrada a las 9:30 horas en la Plaza de San Pedro, antes miles de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-Francisco-1-413x275.jpgEl Santo Padre, continuando el ciclo de catequesis sobre los mandamientos ha hablado del séptimo mandamiento: “No robarás” a la luz del pasaje bíblico de la Primera carta de San Pablo apóstol a Timoteo 6, 7-10).

En la doctrina social de la Iglesia se habla del destino universal de los bienes. “¿Qué significa esto?”, ha planteado Francisco. El Catecismo dice: “El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio”.

El Papa advierte de que empieza por “el amor al dinero”, la “fama que hay que poseer”; luego llega la vanidad: “Ah, soy rico y presumo de ello”; y al final, el “orgullo” y la “soberbia”. Así actúa el diablo en nosotros.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-3-1-413x275.jpgSi no puedo dar algo, es porque eso me posee, “tiene poder sobre mí y me esclaviza”, ha señalado el Pontífice. La posesión de los bienes es una “oportunidad para multiplicarlos con creatividad y usarlos con generosidad, y así crecer en amor y libertad”.

«No robarás» significa: ama con tus bienes, aprovecha tus medios para amar como puedas. Entonces tu vida será buena y la posesión se convertirá verdaderamente en un don. Porque la vida no es el tiempo de poseer sino de amar, ha comentado Francisco.

RD

A continuación, ofrecemos el texto de la catequesis traducida al español por la Oficina de Prensa del Vaticano.

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Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/3-1-413x275.jpgContinuando con la explicación del Decálogo, hoy llegamos a la Séptima Palabra: “No robarás”. Al escuchar este mandamiento, pensamos en el robo y el respeto por la propiedad de otros. No hay cultura en la que el robo y el abuso de bienes sean lícitos; en efecto,  la sensibilidad humana es muy susceptible por lo que respecta a la defensa de la posesión.

Pero vale la pena abrirnos a una lectura más amplia de esta Palabra, centrándonos en el tema de la propiedad de los bienes a la luz de la sabiduría cristiana.

En la doctrina social de la Iglesia se habla del destino universal de los bienes. ¿Qué significa esto? Escuchemos lo que dice el Catecismo: “Al comienzo Dios confió la tierra y sus recursos a la administración común de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos, los dominara mediante su trabajo y se beneficiara de sus frutos (cf. Gen 1, 26-29). Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano “(No. 2402). Y nuevamente: “El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio”. (No. 2403). [1]

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/4-1-413x275.jpgLa Providencia, sin embargo, no ha organizado un mundo en “serie”, existen diferencias, condiciones diversas, culturas distintas, por lo que se puede vivir ayudándose unos a otros. El mundo es rico en recursos para asegurar a todos los bienes primarios. Sin embargo, muchos viven en una situación de pobreza escandalosa y los recursos naturales, mal utilizados, se van deteriorando. ¡Pero el mundo es uno solo! ¡La humanidad es solo una! [2] La riqueza del mundo, hoy, está en manos de una minoría, de pocos, y la pobreza, todavía más, la miseria y el sufrimiento, de tantos, de la mayoría.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/cq5dam.web_.800.800-1-413x275.jpgSi hay hambre en la tierra, ¡no es porque falten alimentos! De hecho las necesidades del mercado a veces llevan a destruirlos, a tirarlos. Lo que falta es una iniciativa empresarial libre y con visión de futuro, que garantice una producción adecuada y un enfoque solidario que asegure una distribución equitativa. El Catecismo también dice: “El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que puedan aprovechar no sólo a él, sino también a los demás” ( Nº 2404). Toda riqueza, para ser buena, debe tener una dimensión social.

En esta perspectiva, aparece el significado positivo y amplio del mandamiento No robarás. “La propiedad de un bien hace de su dueño un  administrador de la  providencia” (ibíd.).  Nadie es dueño absoluto de los bienes: es un administrador de los bienes. La posesión es una responsabilidad: “Pero yo soy rico de todo…” – esta es una responsabilidad que tienes-. Y todo bien sustraído a la lógica de la Providencia de Dios es traicionado, traicionado, en su sentido más profundo. Lo que poseo realmente es https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/7-413x275.jpglo que sé dar. Esta es la medida para saber si administro bien o mal las riquezas; esta palabra es importante: lo que realmente poseo es lo que sé dar. Si yo sé dar, si estoy abierto, entonces soy rico, no solamente de lo que poseo, sino también de generosidad, generosidad también como un deber de dar riqueza para que todos participen de ella. De hecho, si no puedo dar algo, es porque eso me posee, tiene poder sobre mí y me esclaviza. La posesión de los bienes es una oportunidad para multiplicarlos con creatividad y usarlos con generosidad, y así crecer en amor y libertad.

Cristo mismo, a pesar de ser Dios, “no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mimo” (Fil. 2: 6-7) y nos enriqueció con su pobreza (cf. 2 Co 8,9).

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/6-2-413x275.jpgMientras la humanidad se afana por tener más, Dios la redime haciéndose pobre: ​​ese Hombre Crucificado ha pagado por todos un rescate inestimable por parte de Dios Padre, “rico en misericordia” (Ef. 2, 4, ver St.5, 11). Lo que nos hace ricos no son los bienes sino el amor. Muchas veces hemos escuchado lo que dice el Pueblo de Dios: “El diablo se cuela por los bolsillos”. Se empieza por el amor al dinero, la fama que hay que poseer; luego llega la vanidad: “Ah, soy rico y presumo de ello”; y al final, el orgullo y la soberbia. Así actúa el diablo en nosotros. Pero la puerta son los bolsillos.

Queridos hermanos y hermanas, una vez más Jesucristo nos revela el pleno sentido de las Escrituras. «No robarás» significa: ama con tus bienes, aprovecha tus medios para amar como puedas. Entonces tu vida será buena y la posesión se convertirá verdaderamente en un don. Porque la vida no es el tiempo de poseer sino de amar. Gracias
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[1] Ver Enc. Laudato si ‘, 67: ” Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras. Porque, en definitiva, «la tierra es del Señor » (Sal 24,1), a él pertenece « la tierra y cuanto hay en ella » (Dt. 10,14). Por eso, Dios niega toda pretensión de propiedad absoluta: « La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois forasteros y huéspedes en mi tierra » (Lev, 25 33) [2] Ce. San Pablo VI, Enc. Populorum progressio, 17: “Pero cada uno de los hombres es miembro de la sociedad, pertenece a la humanidad entera. Y no es solamente este o aquel hombre sino que todos los hombres están llamados a este desarrollo pleno.. […]Herederos de generaciones pasadas y beneficiándonos del trabajo de nuestros contemporáneos, estamos obligados para con todos y no podemos desinteresarnos de los que vendrán a aumentar todavía más el círculo de la familia humana. La solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber”.

 

 

“No robar”: “El Señor nos llama a ser administradores responsables de su Providencia”

Resumen de la catequesis del Papa en español

noviembre 07, 2018 12:38Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 7 nov. 2018).- “En sentido positivo, «no robarás» significa que el Señor nos llama a ser administradores responsables de su Providencia, a aprender a multiplicar con creatividad los bienes que poseemos para usarlos con generosidad en favor de nuestro prójimo, y de este modo crecer en la caridad y en la libertad”, ha predicado el Santo Padre esta mañana en la audiencia general.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-2-413x275.jpgEsta mañana, a las 9:30 horas, el Santo Padre ha encontrado en la Plaza de San Pedro a miles de peregrinos y fieles de Italia y de otros muchos países, y ha ofrecido una catequesis dedicada al 7º mandamiento: “No robarás”, a la luz del pasaje bíblico de la Primera carta de San Pablo apóstol a Timoteo 6, 7-10), siguiendo su ciclo de reflexiones sobre los mandamientos en la audiencia general.

La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, “debe estar siempre al servicio de las necesidades de los pueblos”, ha matizado el Papa. “No podemos considerarnos dueños absolutos de las cosas”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-3-413x275.jpgY ha añadido que el mundo “es rico en recursos” para asegurar a todos el “acceso a los bienes fundamentales”; sin embargo, muchos viven en una situación de “pobreza escandalosa”. Y los recursos naturales mal usados, se van deteriorando y destruyendo, ha advertido.

Destino universal de los bienes

La sabiduría cristiana nos dice que, por voluntad divina, “los frutos de la creación están destinados a todo el género humano” –ha especificado–. El destino universal de los bienes y su distribución justa es “anterior” al derecho a la propiedad privada, que debe estar “en función de las necesidades primarias del hombre”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/Papa-5-413x275.jpgAsimismo, Francisco ha reflexionado sobre el contexto social del 7º mandamiento: “Lo primero que nos viene a la mente es el tema de la sustracción o retención ilícita de los bienes ajenos, y el debido respeto a la propiedad de los demás. En toda cultura, robar es inaceptable, pues todas defienden el derecho a poseer bienes”.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo.

La audiencia general ha terminado con el canto del  Pater Noster y la bendición apostólica.

 

Segundo coloquio Cristiano-Taoísta: Crisis actual de la ética y esperanzas para el mañana

Declaración final del encuentro

noviembre 07, 2018 18:18RedacciónEcumenismo y diálogo interreligioso

(ZENIT – 7 nov. 2018). El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha publicado la declaración final del Segundo coloquio Cristiano-Taoísta, celebrado del 5 al 7 de noviembre de 2018, en el Centro Father J.M Beurel, en la Catedral del Buen Pastor, en Singapur.

El primer coloquio tuvo lugar del 15 al 16 de octubre de 2016 en el templo Baoan de Taipei. El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso publicó el 17 de octubre de 2016 la declaración final de la Conferencia Internacional “Buscar la verdad juntos: diálogo entre cristianos y taoístas”.

A continuación, sigue el texto completo de la declaración final.

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Declaración final 

1. El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCDI), la archidiócesis católica de Singapur y la Federación Taoísta de Singapur (TFS) han organizado conjuntamente el Segundo Coloquio Cristiano-Taoísta en Singapur del 5 al 7 de noviembre de 2018. El tema del Coloquio ha sido “Ética cristiana y taoísta en el diálogo”. Setenta académicos y practicantes del diálogo interreligioso, cristianos y taoístas, principalmente de Singapur, pero también de China, Francia, Corea del Sur, Malasia, Suiza, Taiwán y el Vaticano, participaron en este evento. Entre los participantes se encontraba un representante de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia y otro del Consejo Mundial de Iglesias.

2. El Sr. Tan Thiam Lye, Presidente de  la TFS, pronunció el discurso de bienvenida y diversos representantes dirigieron palabras de saludo. El obispo Miguel Ángel Ayuso Guixot, Secretario del PCDI, pronunció el discurso de apertura.

3. El coloquio se centró en los siguientes temas: Crisis actual de la ética y esperanzas para el mañana; Respuestas taoístas y cristianas a la crisis ética; Instituciones sociales y transformación de las personas humanas; Desarrollo espiritual y cultivo de la persona; La ética global y la interdependencia de todos los seres humanos; Fomentar una sociedad unida y armoniosa; y orientaciones emergentes para el futuro compromiso cristiano-taoísta. El programa también incluyó visitas culturales e interreligiosas al templo taoísta Kew Ong Yah, a la iglesia católica de la Transfiguración y a la Galería Harmony in Diversity.

4. Inspirados por nuestros intercambios espirituales e interdisciplinarios, los participantes acordamos lo siguiente:

a. Reconocemos que el Segundo coloquio cristiano-taoísta ha ayudado a fortalecer nuestros lazos de amistad y a nutrir nuestro deseo de una mayor colaboración.

b. Compartimos nuestras preocupaciones y esperanzas para el futuro.

c.  Afirmamos, debido a las enseñanzas éticas fundamentales de nuestras tradiciones religiosas de hacer el bien y evitar el mal, que nadie puede escapar a la responsabilidad moral de transformar estructuras sociales, económicas, políticas, culturales, religiosas y legales injustas.

d. Reconocemos que la crisis ética  actual requiere un redescubrimiento de valores universales basados ​​en la justicia social, la ecología integral y la dignidad de la vida humana en cada etapa y circunstancia. Por lo tanto, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) sigue siendo una expresión fundamental compartida de la conciencia humana para nuestros tiempos y ofrece una base sólida para promover un mundo más justo.

e. Creemos en la capacidad de nuestras tradiciones religiosas para inspirar una respuesta multifacética a los desafíos de nuestros tiempos. Por lo tanto, es necesario mejorar los métodos de comunicación de nuestras tradiciones e historias en un idioma que sea fácilmente comprensible.

f. Creemos que las familias, las instituciones educativas y las comunidades religiosas son lugares de formación moral y espiritual donde los jóvenes de hoy pueden aprender a dar forma al mundo de mañana para convertirlo en un lugar mejor.

g. Hemos visto que los intercambios interpersonales y académicos entre nuestras tradiciones religiosas han hecho posible que trabajásemos  juntos para crear los marcos éticos necesarios para el bien común de esta generación y de las futuras.

Los participantes expresan su gratitud a las instituciones y a todas las personas por la cálida hospitalidad,el apoyo y la amistad que han experimentado.

 

 

AMIGO DE LOS PECADORES

— Son los enfermos quienes tienen necesidad de médico. Jesús ha venido a curarnos.

— La oveja perdida. La alegría de Dios ante nuestras diarias conversiones.

— Jesucristo sale muchas veces a buscarnos.

I. Leemos en el Evangelio de la Misa1 que publicanos y pecadores se acercaban a Cristo para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: este recibe a los pecadores y come con ellos.

Meditando la vida del Señor podemos ver con claridad cómo toda ella manifiesta su absoluta impecabilidad. Más aún, Él mismo preguntará a quienes le acusan: ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?2, y «durante toda su vida, lucha con el pecado y con todo lo que engendra pecado, comenzando por Satanás, que es padre de la mentira... (cfr. Jn 8, 44)»3.

Esta batalla de Jesús contra el pecado y contra sus raíces más profundas no le aleja del pecador. Muy al contrario, lo aproxima a los hombres, a cada hombre. En su vida terrena Jesús solía mostrarse particularmente cercano de quienes, a los ojos de los demás, pasaban por «pecadores» o lo eran de verdad. Así nos lo muestra el Evangelio en muchos pasajes; hasta tal punto que sus enemigos le dieron el título de amigo de publicanos y de pecadores4. Su vida es un constante acercamiento a quien necesita la salud del alma. Sale a buscar a los que precisan ayuda, como Zaqueo, en cuya casa Él mismo se invitó: Zaqueo, baja pronto -le dice-, porque hoy me hospedaré en tu casa5. El Señor no se aleja, sino que va en busca de los más distanciados. Por eso acepta las invitaciones y aprovecha las circunstancias de la vida social para estar con quienes no parecían tener puestas sus esperanzas en el Reino de Dios. San Marcos nos indica cómo después del llamamiento de Mateo, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y con sus discípulos6. Y Cuando los fariseos murmuran de esta actitud, Jesús responde: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos...7. Aquí, sentado con estos hombres que parecen muy alejados de Dios, se nos muestra Jesús entrañablemente humano. No se aparta de ellos; por el contrario, busca su trato. La manifestación suprema de este amor por quienes se encuentran en una situación más apurada tuvo lugar en el momento de dar su vida por todos en el Calvario. Pero en este largo recorrido hasta la Cruz, su existencia es una manifestación continua de interés por cada uno, que se expresa en estas palabras conmovedoras: El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino a servir...8. A servir a todos: a quienes tienen buena voluntad y están más preparados para recibir la doctrina del Reino, y a quienes parecen endurecidos para la Palabra divina.

La meditación de hoy nos debe llevar a aumentar nuestra confianza en Jesús cuanto mayores sean nuestras necesidades; especialmente si en alguna ocasión sentimos con fuerza la propia flaqueza: Cristo también está cercano entonces. De igual forma, pediremos con confianza por aquellos que están alejados del Señor, que no responden a nuestro desvelo por acercarlos a Dios y que aun parece que se distancian más. «¡Oh, qué recia cosa os pido, verdadero Dios mío –exclama Santa Teresa–: que queráis a quien no os quiere, que abráis a quien no os llama, que deis salud a quien gusta de estar enfermo y anda procurando la enfermedad!»9.

II. Jesucristo andaba constantemente entre las turbas, dejándose asediar por ellas, aun después de caída ya la noche10, y muchas veces ni siquiera le permitían un descanso11. Su vida estuvo totalmente entregada a sus hermanos los hombres12, con un amor tan grande que llegará a dar la vida por todos13. Resucitó para nuestra justificación14; ascendió a los Cielos para prepararnos un lugar15; nos envía su Espíritu para no dejarnos huérfanos16. Cuanto más necesitados nos encontramos, más atenciones tiene con nosotros. Esta misericordia supera cualquier cálculo y medida humana; es «lo propio de Dios, y en ella se manifiesta de forma máxima su omnipotencia»17.

El Evangelio de la Misa continúa con esta bellísima parábola, en la que se expresan los cuidados de la misericordia divina sobre el pecador: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme! he encontrado la oveja que se me había perdido. «La suprema misericordia –comenta San Gregorio Magno– no nos abandona ni aun cuando lo abandonamos»18. Es el Buen Pastor que no da por definitivamente perdida a ninguna de sus ovejas.

Quiere expresar también aquí el Señor su inmensa alegría, la alegría de Dios, ante la conversión del pecador. Un gozo divino que está por encima de toda lógica humana: Os digo que así también habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse, como un capitán estima más al soldado que en la guerra, habiendo vuelto después de huir, ataca con más valor al enemigo, que al que nunca huyó pero tampoco mostró valor alguno, comenta San Gregorio Magno; igualmente, el labrador prefiere mucho más la tierra que, después de haber producido espinas, da abundante mies, que la que nunca tuvo espinas pero jamás dio mies abundante19. Es la alegría de Dios cuando recomenzamos en nuestro camino, quizá después de pequeños fracasos en esas metas en las que estamos necesitados de conversión: luchar por superar las asperezas del carácter; optimismo en toda circunstancia, sin dejarnos desalentar, pues somos hijos de Dios; aprovechamiento del tiempo en el estudio, en el trabajo, comenzando y terminando a la hora prevista, dejando a un lado llamadas por teléfono inútiles o menos necesarias; empeño por desarraigar un defecto; generosidad en la mortificación pequeña habitual... Es el esfuerzo diario para evitar «extravíos» que, aunque no gravemente, nos alejan del Señor.

Siempre que recomenzamos, cada día, nuestro corazón se llena de gozo, y también el del Maestro. Cada vez que dejamos que Él nos encuentre somos la alegría de Dios en el mundo. El Corazón de Jesús «desborda de alegría cuando ha recobrado el alma que se le había escapado. Todos tienen que participar en su dicha: los ángeles y los escogidos del Cielo, y también deben alegrarse los justos de la tierra por el feliz retorno de un solo pecador»20. Alegraos conmigo..., nos dice. Existe también una alegría muy particular cuando hemos acercado a un amigo o a un pariente al sacramento del perdón, donde Jesucristo le esperaba con los brazos abiertos.

Señor -canta un antiguo himno de la Iglesia-, has quedado extenuado, buscándome: //¡Que no sea en vano tan grande fatiga!21.

III. Y cuando la encuentra, la carga sobre los hombros muy contento...

Jesucristo sale muchas veces a buscarnos. Él, que puede medir en toda su hondura la maldad y la esencia de la ofensa a Dios, se nos acerca; Él conoce bien la fealdad del pecado y su malicia, y sin embargo «no llega iracundo: el Justo nos ofrece la imagen más conmovedora de la misericordia (...). A la Samaritana, a la mujer con seis maridos, le dice sencillamente a ella y a todos los pecadores: Dame de beber (Jn 3, 4-7). Cristo ve lo que ese alma puede ser, cuánta belleza –la imagen de Dios allí mismo–, qué posibilidades, incluso qué “resto de bondad” en la vida de pecado, como una huella inefable, pero realísima, de lo que Dios quiere de ella»22.

Jesucristo se acerca al pecador con respeto, con delicadeza. Sus palabras son siempre expresión de su amor por cada alma. Vete y no peques más23, advertirá solamente a la mujer adúltera que iba a ser apedreada. Hijo mío, ten confianza, tus pecados te son perdonados24, dirá al paralítico que, tras incontables esfuerzos, había sido llevado por sus amigos hasta la presencia de Jesús. A punto de morir, hablará así al Buen Ladrón: En verdad, en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso25. Son palabras de perdón, de alegría y de recompensa. ¡Si supiéramos con qué amor nos espera Cristo en cada Confesión! ¡Si pudiéramos comprender su interés en que volvamos!

Es tanta la impaciencia del Buen Pastor que no espera a ver si la oveja descarriada vuelve al redil por su cuenta, sino que sale él mismo a buscarla. Una vez hallada, ninguna otra recibirá tantas atenciones como esta que se había perdido, pues tendrá el honor de ir a hombros del pastor. Vuelta al redil y «pasada la sorpresa, es real ese más de calor que trae al rebaño, ese bien ganado descanso del pastor, hasta la calma del perro guardián, que solo alguna vez, en sueños, se sobresalta y certifica, despierto, que la oveja duerme más acurrucada aún, si cabe, entre las otras»26. Los cuidados y atenciones de la misericordia divina sobre el pecador arrepentido son abrumadores.

Su perdón no consiste solo en perdonar y olvidar para siempre nuestros pecados. Esto sería mucho; con la remisión de las culpas renace además el alma a una vida nueva, o crece y se fortalece la que ya existía. Lo que era muerte se convierte en fuente de vida; lo que fue tierra dura es ahora un vergel de frutos imperecederos.

Nos muestra el Señor en este pasaje del Evangelio el valor que para Él tiene una sola alma, pues está dispuesto a poner tantos medios para que no se pierda, y su alegría cuando alguno vuelve de nuevo a su amistad y a su cobijo. Y este interés es el que hemos de tener para que los demás no se extravíen y, si están lejos de Dios, para que vuelvan.

1 Lc 15, 1-10. — 2 Jn 8, 46. — 3 Juan Pablo II, Audiencia general 10-II-1988. — 4 Cfr. Mt 11, 18-19. — 5 Cfr. Lc 19, 1-10. — 6 Cfr. Mc 2, 13-15. — 7 Cfr. Mc 2, 17.— 8 Mc 10, 45. — 9 Santa Teresa, Exclamaciones, n. 8. — 10 Cfr. Mc 3, 20. — 11 Cfr. Ibídem. — 12 Cfr. Gal 2, 20. — 13 Cfr. Jn 13, 1. — 14 Cfr. Rom 4, 25. — 15 Cfr. Jn 14, 2. — 16 Cfr. Jn 14, 18 — 17 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 30, a. 4. — 18 San Gregorio Magno, Homilía 36 sobre los Evangelios. — 19 Cfr. ídem, Homilía 34 sobre los Evangelios, 4. — 20 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, pp. 84-85. — 21 Himno Dies irae. — 22 F. Sopeña, La Confesión, pp. 28-29. — 23 Jn 8, 11. — 24 Mt 9, 2. — 25 Lc 24, 43. — 26 F. Sopeña, o. c. p. 36.

 

 

“Que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas”

Ama y busca la ayuda de quien lleva tu alma. En la dirección espiritual, pon al descubierto tu corazón, del todo —¡podrido, si estuviese podrido!—, con sinceridad, con ganas de curarte; si no, esa podredumbre no desaparecerá nunca. Si acudes a una persona que sólo puede limpiar superficialmente la herida..., eres un cobarde, porque en el fondo vas a ocultar la verdad, en daño de ti mismo. (Forja, 128)

Me produce una pena muy grande enterarme de que un católico –un hijo de Dios que, por el Bautismo, está llamado a ser otro Cristo– tranquiliza su conciencia con una simple piedad formularia, con una religiosidad que le empuja a rezar de vez en cuando, ¡sólo si piensa que le conviene!; a asistir a la Santa Misa en los días de precepto –y ni siquiera todos–, mientras cuida puntualmente que su estómago se quede tranquilo, comiendo a horas fijas; a ceder en su fe, a cambiarla por un plato de lentejas, con tal de no renunciar a su posición... Y luego, con desfachatez o con escándalo, utiliza para subir la etiqueta de cristiano. ¡No! No nos conformemos con las etiquetas: os quiero cristianos de cuerpo entero, de una pieza; y, para conseguirlo, habréis de buscar sin componendas el oportuno alimento espiritual.
Por experiencia personal os consta –y me lo habéis oído repetir con frecuencia, para prevenir desánimos– que la vida interior consiste en comenzar y recomenzar cada día; y advertís en vuestro corazón, como yo en el mío, que necesitamos luchar con continuidad. Habréis observado en vuestro examen –a mí me sucede otro tanto: perdonad que haga estas referencias a mi persona, pero, mientras os hablo, estoy dando vueltas con el Señor a las necesidades de mi alma–, que sufrís repetidamente pequeños reveses, y a veces se os antoja que son descomunales, porque revelan una evidente falta de amor, de entrega, de espíritu de sacrificio, de delicadeza. Fomentad las ansias de reparación, con una contrición sincera, pero no me perdáis la paz.
(...) Os insisto en que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas, al que confiéis todas vuestras ilusiones santas y los problemas cotidianos que afecten a la vida interior, los descalabros que sufráis y las victorias. (Amigos de Dios, nn. 13-15)

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: “Creo en la Iglesia y la amo”

“Renovemos nuestra fe en Jesucristo y en su Iglesia”

noviembre 07, 2018 13:40Felipe Arizmendi EsquivelEspiritualidad y oración

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Son muy vergonzosos y dolorosos los casos de pederastia clerical, de infidelidades al celibato, divisiones internas, corrupción económica, aburguesamiento y mundanidad, clericalismo, pasividad pastoral, etc. Nos taladran el corazón no sólo los casos que se ventilan en los medios informativos, sino los que se viven aun en lo secreto de las conciencias y en la vida ordinaria de las comunidades. Son una contradicción con nuestra fe y con nuestra identidad y misión. Muchas personas, por culpa nuestra, se alejan no sólo de la Iglesia, sino de Dios mismo.

En Chiapas, donde el porcentaje de católicos es el más bajo del país (el 58%), lo más preocupante no es el 27% de muy variadas y contrastantes denominaciones protestantes, sino el 12% que declararon en el censo de 2010 que no tienen religión. Muchos de ellos fueron católicos, pero se alejaron, en variados casos, por el mal trato de un sacerdote, por tantos requisitos que se ponen para recibir sacramentos, sin darles una explicación adecuada, o por nuestro abandono pastoral. Se fueron a una congregación evangélica, pero descubren que también allí hay deficiencias de los pastores y de los congregantes; luego se van a otra, y quizá a otra más, pero como en todas partes advierten fallas y pecados, deciden quedarse sin religión. Ciertamente es por su muy escasa formación religiosa, pero no podemos negar que nuestros antitestimonios alejan a muchos de las iglesias y de las religiones.

PENSAR

En la última sesión del pasado Sínodo de los Obispos, que trató sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, el Papa Francisco expresó: 

“Pienso en nuestra Madre, la Santa Madre Iglesia. Nuestra Madre es santa, pero los hijos son pecadores. Y no olvidemos aquella expresión de los Padres, la ‘casta meretrix’, la Iglesia santa, la Madre santa, con hijos pecadores. A causa de nuestros pecados, está siempre el gran ‘acusador’ que anda merodeando, vagando, buscando a quién acusar, y en este momento nos está acusando con fuerza, y esta acusación se transforma también en una persecución. Hay dos tipos de persecuciones constantes de ensuciar a la Iglesia. Pero a la Iglesia no hay que ensuciarla. Los hijos somos todos sucios, pero la Madre no lo es. Y en este momento tenemos que defender a la Madre, y a la Madre la defendemos del gran ‘acusador’ con la oración y la penitencia. Se trata de un momento difícil, porque el ‘acusador’, por medio de nosotros, ataca a la Madre, y a la Madre no se le toca” (27-X-2018).

Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, en varios momentos manifestamos la necesidad de una conversión en nuestra vida y en nuestra pastoral: 

“Somos conscientes que es fundamental descubrir que ante esta realidad que nos desafía y cuestiona, a todos nos toca recomenzar desde Cristo. Partir de este encuentro personal y transformador de cada creyente con Jesús en su vida, que abre un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad” (No. 85).

“Como pastores de esta porción del Pueblo de Dios, consideramos que toda esta realidad expresada y reconocida nos hace conscientes de los grandes desafíos que tenemos en la Iglesia y en México, a corto, mediano y largo plazo. Al discernir conjuntamente estas realidades complejas tenemos que hacer un análisis diferenciado, pues no todos estos hechos y circunstancias se dan de manera igual en nuestro País, y en nuestra Iglesia Católica.  Como Obispos desde aquí queremos hacer un camino sinodal, mirando lejos, ocupándonos de nuestros desafíos actuales, pidiendo para nosotros al Señor una verdadera conversión personal y pastoral, inspirados en Jesucristo nuestro Redentor y en Santa María de Guadalupe, invitando a los agentes de pastoral y a todo el Pueblo de Dios a recorrer juntos este camino de conversión, para que iluminados por la gracia divina fortalezcamos la presencia del Reino en la transformación de esta realidad” (No. 86).

ACTUAR

Ante los pecados reales de quienes formamos la Iglesia, pastores y fieles, les invito a que renovemos nuestra fe en Jesucristo y en su Iglesia. Yo, a partir de mi fe en Cristo, creo con todo mi corazón en la Iglesia que El fundó. La estableció no con ángeles, sino con seres humanos, frágiles y pecadores, por medio de los cuales El sigue realizando su obra de salvación de la humanidad. Creo profundamente en su Iglesia, a pesar de nuestras faltas, mías y de los demás. Creo que Jesús está presente y actuante en ella. Creo que es “sacramento”, o sea, signo visible y operante de la acción salvadora de Jesús. Y por ello la amo con todo mi corazón. Es mi madre, que me engendró a la vida eterna; ella me alimenta y fortalece; por ella soy lo que soy; ella me ha confiado una misión específica; ella me acompaña en esta etapa de mi vida. Y porque la amo, me esfuerzo en no hacerla sufrir, no avergonzarla, sino empeñarme en una conversión permanente, con la gracia del Espíritu.

Que este Espíritu nos ayude a amar a nuestra Iglesia, en Cristo y por Cristo.

 

 

Al servicio de la paz

El Papa Francisco invita a practicar la paz en las cosas pequeñas y en las relaciones sociales. Además pide, a través de la edición de noviembre de 'El Vídeo del Papa', construir una paz que incluya a los jóvenes y a los niños.

De la Iglesia y del Papa07/11/2018

 

 

Paz. Tres letras que algunos usan como lo más normal y que otros hace años que no viven. Porque en muchos lugares del mundo no es una realidad: es sólo un deseo para miles de personas que sufren por su ausencia. Pensemos más que en esas tres letras , en lo que significan. Recemos y trabajemos para conseguir la verdadera paz.

Todos queremos la paz, dice el Papa Francisco. Y, más que nadie, los que sufren por su ausencia. Recordemos que Jesús también vivió en tiempos de violencia. Y Él nos enseñó que la verdadera paz está en el corazón humano. Podemos hablar con palabras espléndidas, hacer una gran conferencia, pero si en nuestro corazón no hay paz, no la habrá en el mundo.

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Practiquemos esta paz en lo pequeño, con el diálogo guiando las relaciones personales y sociales. Con cero violencia y 100 por ciento ternura, construyamos la paz evangélica que no excluye a nadie, sino que integra a todos, especialmente a los jóvenes y los niños.

Recemos juntos para que el lenguaje del corazón y del diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas.


Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

12 consejos para conseguir la paz.

Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz: Mensaje del Papa Francisco para la 51 Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2018).

'Novena de la Serenidad' al beato Álvaro, para alcanzar la paz del corazón.

El corazón de Cristo, paz de los cristianos. Homilía de san Josemaría con motivo de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

 

 

‘En espíritu y en verdad’: crear la unidad de vida (I)

La unidad de vida es un rasgo esencial del espíritu del Opus Dei. Este editorial, en dos entregas, presenta algunas de sus manifestaciones.

Vida espiritual13/01/2017

Opus Dei - ‘En espíritu y en verdad’: crear la unidad de vida (I)

Dios desea adoradores «en espíritu y en verdad» (Jn 4,24), dice Jesús a la samaritana en su diálogo junto al pozo de Sicar. Toda la existencia de un cristiano está llamada a hacerse adoración del Padre (Jn 4,23), sin que haya espacios donde la luz de Dios no llegue a entrar: ese es el culto espiritual (cfr. Rm 12,1) por el que llegamos a ser templos vivos de Dios, piedras vivas de su templo (cfr. 1 P 2,5).

«Haz de tu corazón un altar»[1], dice san Pedro Crisólogo. Para ser uno mismo altar, no basta con dar: es necesario darse. Todo en nuestra vida se ha de purificar, en unión profunda con la hostia verdaderamente agradable a Dios, el sacrificio de Cristo. Así, poco a poco, se crea la unidad de vida, se colma el abismo que el pecado abre entre la fe y la vida. Sin desanimarnos ante las dificultades, descubrimos la maravillosa realidad de que allí donde estamos todo contribuye a nuestro bien, si nos refugiamos en el Amor eterno del Dios Uno y Trino, cuya presencia ilumina toda nuestra vida.

Toda la existencia de un cristiano está llamada a hacerse adoración del Padre, sin que haya espacios donde la luz de Dios no llegue a entrar

«La lámpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado» (Mt 6,22). Si nuestras intenciones son rectas, si están encaminadas a Dios y a los demás en Él, entonces todas nuestras acciones se dirigirán hacia el bien, en «una unidad de vida sencilla y fuerte»[2], porque «todo puede y debe llevarnos a Dios»[3]. Sin embargo, a menudo podemos olvidar esta realidad. Por eso, desde el punto de vista espiritual, la formación que se da a los fieles de la Obra tiende a crear en cada uno la unidad de vida, que es característica esencial del espíritu del Opus Dei. Esa unificación refuerza cada vez más nuestra identidad de hijos de Dios en Cristo, por la fuerza del Espíritu Santo, que lo vivifica todo a través de la caridad y nos impulsa a la santidad y al apostolado en las ocupaciones de nuestra jornada.

La unidad de vida de Jesús

La unidad de vida «tiene como nervio la presencia de Dios, Padre Nuestro»[4] y es, por el Espíritu Santo, «participación en la suprema unidad de lo divino y humano realizada en la Encarnación del Hijo de Dios»[5]. Cristo es «principio de unidad y de paz»[6]: Él está siempre unido a su Padre y le reza para que nos santifique en la verdad (cfr. Jn 13,17). Su alimento, lo que le da vida, es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Todo está orientado hacia esa misión, desde el instante de la encarnación (cfr. Hb 10,5-7) hasta cuando sube a Jerusalén, caminando delante de sus discípulos con la prisa del amor (cfr. Lc 19,28). Sus milagros avalan sus palabras, y la muchedumbre comenta sin rodeos: «todo lo ha hecho bien» (Mc 7,37).

San Josemaría solía ver en ese entusiasmo popular –«bene omnia fecit»– no solo los milagros, que maravillan a tanta gente, sino el hecho de que Cristo «todo lo acabó bien, terminó todas las cosas bien, no hizo más que el bien»[7]. En el Señor, consagración y misión forman una unidad perfecta. «No es posible separar en Cristo su ser de Dios-Hombre y su función de redentor. El Verbo se hizo carne y vino a la tierra ut omnes homines salvi fiant (1 Tm 2,4)»[8]. Por eso se aplican a Jesús de modo eminente aquellas palabras de Isaías que Él mismo proclamó en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado…» (Lc 4,18; cfr. Is 61,1). Jesús es el Dios y hombre perfecto que vivió en su vida terrenal una total unidad de vida y que «en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación»[9]. Él descubre a cada uno su llamada a reconciliarse con Dios, y a atraer con alegría hacia esa reconciliación el ámbito que Dios le ha confiado en el mundo (cfr. 2 Cor 5,18-19).

El divorcio entre la fe y la vida cotidiana

Aunque ya se ha realizado para siempre en la Persona del Señor, esta reconciliación personal y social está todavía en camino hacia esa plenitud, en camino hacia Cristo. Como en tiempos del Concilio Vaticano II, «el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él»[10]: «nadie puede servir a dos señores, porque o tendrá aversión a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo» (Mt 6,24).

La incoherencia de vida, en la que caen muchas personas, creyentes o no, es una falta de armonía y de paz que quiebra el equilibrio personal. Esto no debería sorprender, porque «ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres»[11]. La unidad de vida es decisiva para todos, y de un modo peculiar para los laicos, como enseña san Juan Pablo II: todo ha de ser ocasión de unión con Dios y de servicio a los demás[12]. El trabajo profesional de un cristiano es coherente con su fe. «Aconfesionalismo. Neutralidad. –Viejos mitos que intentan siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico, al entrar en la Universidad o en la Asociación profesional o en la Asamblea sabia o en el Parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?»[13].

La unidad de vida es decisiva para todos, y de un modo peculiar para los laicos. El trabajo profesional de un cristiano es coherente con su fe.

Esas palabras tienen gran actualidad: Dios no puede dejarse arrinconar por un laicismo erigido en religión sin Dios. El Papa Francisco invita a «reconocer la ciudad –y por lo tanto todos los espacios donde se desarrolla la vida de nuestra gente– desde una mirada contemplativa, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas... Él vive entre los ciudadanos promoviendo la caridad, la fraternidad, el deseo del bien, de verdad, de justicia. Esa presencia no debe ser fabricada sino descubierta, desvelada. Dios no se oculta a aquellos que lo buscan con un corazón sincero»[14].

Alegrarnos en la tempestad

Los cristianos, sellados por la cruz en el bautismo, han conocido siempre la persecución. «Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él (cfr. Jn 15,20)»[15]. Ante la perspectiva del destierro, san Juan Crisóstomo, el gran orador del Oriente, no perdía confianza: «Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza; sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca; aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús. Decidme: ¿qué podemos temer?, ¿la muerte? Para mí, la vida es Cristo y la muerte, una ganancia. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Nada trajimos al mundo, de modo que nada podemos llevarnos de él. Me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir si no es para vuestro bien. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza»[16].

Las dificultades de dispersión que plantea el mundo no nos han de desanimar. Contemporáneo del Crisóstomo, san Agustín predicaba la alegría más que el lamento: «¿Por qué, pues, has de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que los actuales? Desde el primer Adán hasta el Adán de hoy, ésta es la perspectiva humana: trabajo y sudor, espinas y cardos. ¿Se ha desencadenado sobre nosotros algún diluvio? ¿Hemos tenido aquellos difíciles tiempos de hambre y de guerras? Precisamente nos los refiere la historia para que nos abstengamos de protestar contra Dios en los tiempos actuales. ¡Qué tiempos tan terribles fueron aquéllos! ¿No nos hace temblar el solo hecho de escucharlos o leerlos? Así es que tenemos más motivos para alegrarnos de vivir en este tiempo que para quejarnos de él»[17].

Aunque haya guerras, epidemias, nuevas pobrezas y persecuciones, desde las más toscas, por parte de fundamentalismos que se dicen religiosos, hasta las más refinadas, en forma de laicismos que pueden llegar a ser igualmente fundamentalistas –basta pensar en las trabas a la objeción de conciencia en varios países de Occidente–, la confianza en Dios es más fuerte que todas las dificultades: se trata de una esperanza que nace del Amor, y que por eso no defrauda (cfr. Rm 5,5). Estamos llamados a glorificar a Dios en lo más profundo de nuestro ser, desde el corazón, donde Él lo unifica todo, desde una gloria divina que es el peso del Amor, una fuerza arrolladora que nos permite dar razón de nuestra esperanza (cfr. 1 P 3,15): Cristo vive en nosotros.

Omnia in bonum

Dieciséis siglos después del Crisóstomo y de san Agustín, San Josemaría lanzaba un grito lleno de optimismo: «Debéis sentir siempre en vuestro corazón este grito, que tengo como esculpido en mi alma: omnia in bonum!, todo es para bien. Es San Pablo el que nos da esta doctrina de serenidad, de alegría, de paz, de filiación con Dios: porque el Señor nos ama como un Padre, y es sapientísimo y todopoderoso: omnia in bonum! (cfr. Rm 8,28)»[18].

Comentaba don Álvaro: «Cuando escribió el Padre esta Instrucción, en 1941, se acababa de salir de la gran tragedia de la guerra civil española, y había comenzado la guerra mundial. La situación era verdaderamente apocalíptica: y, en la Iglesia, por el comportamiento de unos y de otros, se habían producido grandes desgarrones, enormes heridas. España, que había salido sangrante y destrozada de la guerra civil, se encontraba en peligro de verse envuelta en ese conflicto mucho mayor: y el Padre pensaba en la posibilidad de estar otra vez solo –como en la guerra anterior española–, con todos sus hijos esparcidos por los diferentes frentes de guerra o recluidos en cárceles»[19].

Parte de nuestra unidad de vida es amar el lugar y el tiempo en el que Dios nos ha puesto: es ilusionante poder trabajar y mejorar este mundo, a la vez que tenemos la cabeza en el Cielo. Creación y redención se realizan dinámicamente aquí, hoy y ahora, siempre que vibremos por conocer y comprender nuestro mundo, para amarlo con un optimismo creacional, como lo hizo San Josemaría, que invitaba también a no soñar «sueños vanos»[20], a huir de cualquier «mística ojalatera»[21]. En nuestro ambiente, tratamos de mostrarnos tal como somos: «Al presentarnos como lo que somos, como ciudadanos corrientes –haciéndose cargo cada uno de sus responsabilidades personales: familiares, profesionales, sociales, políticas– no fingimos nada, porque este modo de proceder no es el resultado de una táctica. Es todo lo contrario: es naturalidad, es sinceridad, es manifestar la verdad de nuestra vida y de nuestra vocación. Somos gente de la calle»[22].

Dios nos quiere en este mundo

En la actualidad asistimos a graves sucesos que manifiestan la acción del diablo en el mundo. Aunque «cada época de la historia lleva en sí elementos críticos –comenta el Papa–, al menos en los últimos cuatro siglos no se han visto tan sacudidas las certezas fundamentales que constituyen la vida de los seres humanos como en nuestra época (…). Es un cambio que se refiere al modo mismo en que la humanidad lleva adelante su existencia en el mundo»[23]. También San Josemaría, viendo venir esa decadencia, proclamaba con acentos proféticos: «Se escucha como un colosal non serviam (Jer 2,20) en la vida personal, en la vida familiar, en los ambientes de trabajo y en la vida pública. Las tres concupiscencias (cfr. 1 Jn 2,16) son como tres fuerzas gigantescas que han desencadenado un vértigo imponente de lujuria, de engreimiento orgulloso de la criatura en sus propias fuerzas, y de afán de riquezas. Toda una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales»[24].

Parte de nuestra unidad de vida es amar el lugar y el tiempo en el que Dios nos ha puesto: es ilusionante poder trabajar y mejorar este mundo, a la vez que tenemos la cabeza en el Cielo.

El amor al mundo no nos impide ver lo que no va, lo que necesita purificación, lo que ha de ser transformado. Hemos de aceptar la realidad tal como es, tal como se presenta, con sus luces y sus sombras. Y esto requiere vibrar con las cosas, conocer los problemas, tratar a muchas personas, leer, escuchar. Para amar a Dios no tenemos nada mejor que el mundo en el que Él mismo nos ha llamado a vivir, fiados de la oración que el Hijo eleva al Padre: «No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno» (Jn 17,15).

Amando este mundo, que es el que nos sirve tal como es para nuestra propia santificación y la amistad con los demás, acudiremos a Jesús para mejorarlo, para transformarlo, convirtiéndonos nosotros mismos día tras día. Santa María hizo crecer a Jesús en la vida ordinaria de Nazaret; ahora, dedicada enteramente a su misión de Madre nuestra, hace crecer a Jesús en nuestra vida ordinaria. Ella nos ayuda a ponderar todo acontecimiento en nuestro corazón (cfr. Lc 2,51) para descubrir la presencia de Dios que nos llama cada día. «Nosotros, hijos –vuelvo a deciros–, somos gente de la calle. Y cuando trabajamos en las cosas temporales, lo hacemos porque ese es nuestro sitio, ese es el lugar en el que encontramos a Jesucristo, en el que nuestra vocación nos ha dejado»[25]. Es allí donde brilla esa luz del alma que refleja la eterna bondad del Señor. Y, con esa luz, Dios ilumina el mundo.

 

Guillaume Derville


[1] San Pedro Crisólogo, Sermón 108: PL 52, 499-500.

[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 10. Cfr. santo Tomás de Aquino, Sup. Ev. Matt. (Mt 6,22).

[3] Ibídem.

[4] Es Cristo que pasa, 11.

[5] I. de Celaya, “Unidad de vida”, en Diccionario de San Josemaría, Monte Carmelo - Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer, Burgos 2013, 1222.

[6] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen Gentium (21-XI-1964), 9.

[7] Es Cristo que pasa, 16.

[8] Es Cristo que pasa, 106.

[9] Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes (7-XII-1965), 22.

[10] Ibidem, 43.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, 407.

[12] Cfr. san Juan Pablo II, Ex. Ap. postsinodal Christifideles laici (30-XIII-88), 17 y 59.

[13] San Josemaría, Camino, 353.

[14] Francisco, Ex. ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), 71.

[15] Catecismo de la Iglesia Católica, 530.

[16] San Juan Cristóstomo, Homilía, 1-3: PG 52, 427-430.

[17] San Agustín, Sermón Caillau-Saint Yves 2, 92: PLS 2, 441-442, cit. en Liturgia horarum, lectio del miércoles la XX semana del Tiempo ordinario.

[18] San Josemaría, Instrucción, 8-XII-1941, 34.

[19] Beato Álvaro del Portillo, nota 48 a Instrucción, 8-XII-1941, 34.

[20] San Josemaría, Amigos de Dios, 8.

[21] San Josemaría, Conversaciones, 88. Cfr. S. Sanz, “L’ottimismo creazionale di san Josemaría”, en J. López (ed.) San Josemaría e il pensiero teologico, Atti del Convegno Teologico, vol. 1, Edusc, Roma 2014, 230; A. Rodríguez Luño, “San Josemaría e la teologia morale”, en Ibidem, 308; “Epílogo. Unidad de vida”, en E. Burkhart – J. López, Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría: estudio de teología espiritual, vol. 3, Rialp, Madrid 2013, 617-653.

[22] San Josemaría, Carta 19-III-1954, 27.

[23] Francisco, Discurso, 22-III-2013.

[24] San Josemaría, Carta 14-II-1974, 10.

[25] San Josemaría, Carta 19-III-1954, 29.

 

 

¿Sirve de algo rezar por los difuntos?

 

LA ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

Desde los comienzos del cristianismo y aún antes -en la tradición judía- la oración por los difuntos ha sido una costumbre que no se ha interrumpido nunca.   

 

Antiguo Testamento

Y, porque consideró que aquellos que se han dormido en Dios tienen gran gracia en ellos. Es, por lo tanto, un pensamiento sagrado y saludable orar por los muertos, que ellos pueden ser librados de los pecados” (2 Mac. 12,43-46).

En los tiempos de los Macabeos los líderes del pueblo de Dios no tenían dudas en afirmar la eficiencia de las oraciones ofrecidas por los muertos para que aquellos que habían partido de ésta vida encuentren el perdón por sus pecados y esperanza de resurrección eterna.

Nuevo Testamento

Hay varios pasajes en el Nuevo Testamento que apuntan a un proceso de purificación después de la muerte. Es por esto que Jesucristo declara (Mt. 12,32) “Y quien hable una palabra contra el Hijo del Hombre, será perdonado: pero aquel que hable una palabra contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en este mundo ni en el que vendrá”.

 

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De acuerdo con San Isidoro de Sevilla (Deord. creatur., c. XIV, n. 6) estas palabras prueban que en la próxima vida “algunos pecados serán perdonados y purgados por cierto fuego purificador“.

San Agustín también argumenta, “que a algunos pecadores no se les perdonarán sus faltas ya sea en este mundo o en el próximo no se podría decir con verdad a no ser que hubieran otros (pecadores) a quienes, aunque no se les perdone en esta vida, son perdonados en el mundo por venir.” (De Civ. Dei, XXI, XXIV).

San Gregorio Magno (Dial., IV, XXXIX) hace la misma interpretación; San Beda (comentario sobre este texto) y San Bernardo (Sermo LXVI en Cantic., n.11) también lo entienden así.

Un nuevo argumento es dado por San Pablo en 1 Cor. 3,11-15: “Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. [14] Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. [15] Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero no sin pasar por el fuego.”

Este pasaje es visto por muchos de los Padres y teólogos como evidencia de la existencia de un estado intermedio en el cual el alma purificada será salvada.

 

Tradición

El testimonio de la Tradición. es universal y constante. Llega hasta nosotros por un triple camino:

1) la costumbre de orar por los difuntos privadamente y en los actos litúrgicos;

2) las alusiones explícitas en los escritos patrísticos a la existencia y naturaleza de las penas del purgatorio;

3) los testimonios arqueológicos, como epitafios e inscripciones funerarias en los que se muestra la fe en una purificación ultraterrena.

Esta doctrina de que muchos que han muerto aún están en un lugar de purificación y que las oraciones valen para ayudar a los muertos es parte de la tradición cristiana más antigua.

Tertuliano (155-225) en “De corona militis” menciona las oraciones para los muertos como una orden apostólica y en “De Monogamia” (cap. X, P. L., II, col. 912) aconseja a una viuda “orar por el alma de su esposo, rogando por el descanso y participación en la primera resurrección”; además, le ordena “hacer sacrificios por él en el aniversario de su defunción,” y la acusó de infidelidad si ella se negaba a socorrer su alma.

Del siglo II se conservan ya testimonios explícitos de las oraciones por los difuntos. Del siglo III hay testimonios que muestran que es común la costumbre de rezar en la Misa por ellos.

 

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San Cirilo de Jerusalén (313-387) explica que el sacrificio de la Misa es propiciatorio y que «ofrecemos a Cristo inmolado por nuestros pecados deseando hacer propicia la clemencia divina a favor de los vivos y los difuntos» (Catequesis Mistagógicas 5,9: PG 33,1116-1117).

San Epifanio estima herética la afirmación de Aerio según el cual era inútil la oración por los difuntos (Panarión, 75,8: PG 42,513).

Refiriéndose a la liturgia, comenta San Juan Crisóstomo (344-407): «Pensamos en procurarles algún alivio del modo que podamos… ¿Cómo? Haciendo oración por ellos y pidiendo a otros que también oren... Porque no sin razón fueron establecidas por los apóstoles mismos estas leyes; digo el que en medio de los venerados misterios se haga memoria de los que murieron… Bien sabían ellos que de esto sacan los difuntos gran provecho y utilidad…» (In Epist. ad Philippenses Hom., 3,4: PG 62,203).

Y San Agustín (354-430): «Durante el tiempo que media entre la muerte del hombre y la resurrección final, las almas quedan retenidas en lugares recónditos, según es digna cada una de reposo o de castigo, conforme a lo que hubiere merecido cuando vivía en la carne. Y no se puede negar que las almas de los difuntos reciben alivio por la piedad de sus parientes vivos, cuando por ellas se ofrece el sacrificio del Mediador o cuando se hacen limosnas en la Iglesia» (Enquiridión, 109-110: PL 40,283).

Escribe San Efrén (306-373) en su testamento: “En el trigésimo de mi muerte acordáos de mí, hermanos, en las oraciones. Los muertos reciben ayuda por las oraciones hechas por los vivos” (Testamentum).

Entre los testimonios arqueológicos, se encuentra el conocido epitafio de Abercio. En este epitafio leemos: “Estas cosas dicté directamente yo, Abercio, cuando tenía claramente sesenta y dos años de edad. Viendo y comprendiendo, reza por Abercio”. Abercio era un cristiano, probablemente obispo de Ierápoli, en Asia menor, que antes de morir compuso de propia mano su epitafio, es decir la inscripción para su tumba. Se puede fácilmente comprender cómo la Iglesia primitiva, la Iglesia de los primeros siglos, creía en el Purgatorio y en la necesidad de rezar por las almas de los difuntos. 

 

«Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos -escribía San Isidoro de Sevilla (560-636)- … es una costumbre observada en el mundo entero. Por esto creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios» (De ecclesiasticis officiis, 1,18,11: PL 83,757).

FUENTE:   L. F. MATEO SECO (primeroscristianos.com)

BIBL.: S. TOMÁS DE APUINO, Suma teológica, Suppl. q71 ; (textos tomados de In IV Sent., d21, ql, al-8); íD, Summa contra Gentes, IV,91; iD, Contra errores graecorum, 32; fa, De rationibus lidei, c9; íD, Compendium theologiae, cl81; R. BELARMINO, De Ecclesia quae est in purgatorio, en Opera Omnia, II, Nápoles 1877, 351414; F. SUÁREZ, De poenitentia, disp. 45-48, 53; A. MICHEL, Purgatoire, en DTC 13,1163-1326; íD, Los misterios del más allá, San Sebastián 1954; H. LECLERCQ, Purgatoire, en DACL, XIV (II), 1978-1981 ; CH. JOURNET, Le purgatoire, Lieja 1932; M. JUGIE, Le purgatoire et les rnoyens de 1’éviter, París 1940; A. Royo MARíN, Teología de la salvación, Madrid 1956, 399-473; A. PIOLANTI, De Noaissimis el sanctorum communione, Roma 1960, 74-96; M. SCHMAUS, Teología Dogmática, t. VII: Los novísimos, Madrid 1964, 490-508; C. Pozo, Teología del más allá, Madrid 1968, 240-255.

 

La sinceridad

macetaHubo una vez un emperador que convocó a todos los solteros del reino pues era tiempo de buscar pareja a su hija.

Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo:

"Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija, y por ende el reino".

Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no germinaba. Mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar mostrando las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.

Pasaron los seis meses y todos los jóvenes se dispusieron a desfilar hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.

El joven estaba muy triste pues su semilla nunca germinó y ni siquiera quería ir al palacio. Su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló al final hacia el palacio con su maceta vacía.

Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo se rieron abiertamente burlándose de él. En ese momento el alboroto fue interrumpido por la entrada del rey, al que todos hicieron su respectiva reverencia mientras él se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.

El rey dijo entonces:

"Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas. Este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".

Moraleja:

La sinceridad será por siempre una virtud. Dí siempre la verdad independientemente de las circunstancias.

 

 

Iglesia y jóvenes, reforma en camino

Nov 6, 2018

Iglesia y jóvenes, reforma en camino

Por Luis-Fernando Valdés

Terminó el Sínodo sobre los jóvenes. El Documento final aborda los temas candentes (abusos, homosexualidad, rol de las mujeres), pero en realidad este texto contiene los elementos para una reforma en la Iglesia. ¿De qué se trata?

  1. ¿Cuál reforma? Cuando se habla de una reforma para la Iglesia católica, vienen siempre los recuerdos de aquella reforma de Lutero en el s. XVI, que terminó en un gran cisma. Pero hoy por reforma católica debemos entender lo que el Papa Francisco plantea en Evangelii Gaudium, 43: “una reforma de la Iglesia y de su predicación que permita realmente llegar a todos”.

Para “llegar a todos”, el Pontífice quiso un sínodo para hablar ‘sobre’ los jóvenes y para ‘con’ los jóvenes. Por eso, los padres sinodales y los jóvenes invitados tocaron temas complejos y dolorosos, pero sobre todo, intentaron revitalizar la misión de la Iglesia en el mundo de la juventud.

  1. El Documento final. Al terminar el Sínodo, los participantes votaron por un texto titulado “Juventud, fe y discernimiento vocacional”, también conocido como Documento final (27 oct. 2018).

No es un documento del Magisterio de la Iglesia, sino una propuesta que los padres sinodales le presentan al Papa, y éste podrá redactar o no un documento con valor magisterial. Pero como explicó Francisco, “el resultado del Sínodo no es un documento”, “estamos llenos de documentos”, sino que lo importante es que “ahora el Espíritu nos da el documento para que trabaje en nuestro corazón” (Discurso, 28 oct. 2018).

  1. Un esperado mensaje sobre la Iglesia y los escándalos. Igual que en el s. XVI, la conducta inmoral de miembros de la Iglesia vuelve a plantear la necesidad de una reforma. Las continuas noticias de abusos por parte de algunos miembros del clero sin duda han afectado a muchos jóvenes, que ya no confían en la Iglesia.

Por eso, el Sínodo abordó los temas de la afectividad y sexualidad de los jóvenes y de la homosexualidad, pero lo central para esta reforma está en un tema que también se abordó: la santidad de la Iglesia.

El Papa Francisco lo explicó así: “Los últimos tres números sobre la santidad [en el documento] muestran lo que es la Iglesia: nuestra Madre es Santa, pero nosotros, hijos, somos pecadores. Todos somos pecadores. No olvidemos aquella expresión de los Padres, la ‘casta meretrix’, la Iglesia santa, la Madre santa con hijos pecadores.”

Y añadió que la situación de los escándalos ha llevado a otro “tipo de persecución: acusaciones continuas para ensuciar a la Iglesia”. A lo que respondió que “a la Iglesia no se la ensucia; a sus hijos sí,  todos estamos sucios, pero la Madre no. Y por eso es hora de defender a la Madre; y a la Madre se la defiende del Gran Acusador [el Demonio] con la oración y la penitencia”. (Ibidem)

Epílogo. Sin duda, Francisco es el gran reformador, pero no como se lo imaginaría un guionista de cine, ni como lo esperarían los que buscan un ‘cambio doctrinal’ en la Iglesia. El Papa es un reformador porque intenta un ‘cambio disciplinar’, es decir, porque aborda los problemas actuales que apartan a la gente de la Iglesia, y busca limpiarlos para restaurar la credibilidad de la Iglesia.

 

 

Intrusos en la educación de los hijos

Nov 7, 2018

Intrusos en la educación de los hijos

Por Silvia del Valle

Es muy común que existan personas que, de buena voluntad, quieran aconsejarnos en cómo debemos educar a nuestros hijos o cómo debemos organizar nuestra vida familiar.

Esto provoca grandes problemas que si no tenemos una buena comunicación familiar puede dañarnos gravemente.

Lo que es claro es que nosotros, los papás, somos los primeros y principales educadores de nuestros hijos, así que aquí te dejo mis 5Tips para evitar esos intrusos en la educación de nuestros hijos.

PRIMERO. Papá y mamá son los responsables de la educación de los hijos.

Es un derecho natural que está reconocido en muchos pactos internacionales, como el de San José entre otros, y que debemos aprender a ejercer.

El Papa Francisco nos lo ha dicho claramente, hay que regresar del exilio y comenzar a educar a nuestros hijos.

La educación es un derecho, pero también una obligación que debemos cumplir por el bien de nuestros pequeños, no importa la edad que tengan.

SEGUNDO. Todos los demás pueden opinar.

Es importante tener en cuenta que los que están a nuestro lado no podrán dejar de darnos su opinión, pero es solo eso, una opinión.

Cada cabeza es un mundo y cada quien ve la vida de forma distinta por eso es necesario escuchar todo y solo tomar lo que nos puede beneficiar.

Escuchar no quiere decir hacer todo al pie de la letra.

TERCERO. No deben discutir por lo qué los demás opinan.

Es importante que como esposos lleguen a un acuerdo para no discutir por las opiniones de los demás.

Por el contrario, agradezcan todo y filtren lo que les vayan diciendo.

Esto también aplica con nuestros hijos más grandes ya que ellos ya se dan cuenta de los que los demás dices.

Debemos llegar a un acuerdo y saber que en casa se dialoga lo que los demás dicen como opinión sobre nuestra familia.

CUARTO. Es importante poner las reglas claras.

Todos los miembros de la familia las debemos conocer.

Poner límites es muy sano, no solo hacia afuera de la familia, sino hacia adentro también.

Si nuestros hijos ven que alguien está terqueando sobre cómo deben ser educados, ellos no deben participar de la plática y esperar a que seamos papá o mamá, los que opinemos y pongamos el límite.

Y QUINTO. La última palabra la tiene papá y mamá.

Lucas opiniones podemos tener pero al final quienes deciden cómo se van a educar a los hijos somos los papás.

Así que hagamos oración y tengamos un discernimiento para saber que rumbo vamos a tomar como familia y cómo vamos a educar a nuestros hijos.

 

Eduquemos a nuestros hijos para que tengan fe en Dios

Silvia del Valle

Educar a nuestros hijos con la fe de Dios no es tarea fácil, por lo que te dejo 5 Tips de cómo puedes hacerlo.


fe en Dios


En estos días la sociedad, los medios de comunicación y las redes sociales invitan a nuestros hijos a vivir en un mundo de cabeza donde lo malo es bueno y lo que es verdadero está pasado de moda.

Nosotros, los papás, debemos educar a nuestros hijos en la fe antes de que la sociedad los haga creer que Dios no existe; por eso aquí están mis 5 Tips para lograrlo.

PRIMERO. Explícales qué es la fe.

Cuando comprendemos que la fe no es creer sin ver, sino que es soltarse de todo para sostenerse sólo en Dios, es más fácil que nuestros hijos comprendan lo que es la fe y la quieran vivir en carne propia.

SEGUNDO. Enséñalos a confiar y esperar en Dios.

Otro aspecto importante de la fe es la confianza en Dios. Ella nos permite abandonarnos en Dios por completo.
Es importante acostumbrar a nuestros hijos a confiar en Dios en todo momento y esperar su ayuda misericordiosa.

Para eso hay que enseñarles que se debe hacer las cosas como si todo dependiera de ellos y esperar y confiar en Dios como si todo dependiera de él.

TERCERO. Ama y haz lo que quieras.
Cuando hacemos todo con y por amor, la vida cambia mucho.
Se van las malas intenciones y solo queda el Amor.

Cuando educamos a nuestros hijos en el Amor y para el Amor será más fácil que sepan actuar conforme a la Voluntad de Dios y abandonarse por completo a él, es decir, que tengan fe.

CUARTO. Enséñales a amar a Dios sobre todas las cosas.

Y si ya estamos educando en el Amor pues es más fácil que amen a Dios sobre todas las cosas y que prefieran dejar todo antes que ofenderlo, así los estaremos educando para que tengan siempre su mirada en el cielo, es decir los estaremos educando para que busquen la santidad.

Una forma muy sencilla es que se hagan siempre la pregunta: ¿Qué haría Jesús en este momento o en esta situación?

Y QUINTO. Que aprendan de nuestro ejemplo de fe.
Ya hemos dicho que se educa con el ejemplo, pero en este tema es de vital importancia ya que la fe se aprende viviéndola.
Nuestros hijos aprenderán a tener de si nos ven que en los momentos difíciles nosotros actuamos movidos por la fe y la esperanza en Dios.

Si ven que cuando hay una situación grave que se sale de nuestras manos volteamos los ojos y se la dejamos a Dios en Sus manos con gran paz en el corazón y con profunda confianza en Dios.

Así nuestros hijos comprenderán que pueden confiar ciegamente en Dios y que pueden esperar en que Dios será misericordioso y nos dará lo que más nos conviene.

 

El duelo patológico

Lucía Legorreta

Época de recordar a nuestros seres queridos que han fallecido, en algunos casos la pérdida de un ser querido puede ser algo difícil de superar, pero en otros casos puede ser un duelo patológico.


duelo patologico


En el marco del Día de los Muertos, me gustaría reflexionar contigo sobre el duelo patológico.

Después de una pérdida, es normal que surjan sentimientos y conductas que cada persona vivirá de forma diferente. Pero, ¿qué sucede cuando este se convierte en un duelo patológico? Hoy platicaremos de cómo identificarlo y, sobre todo, cómo superarlo.

Un duelo normal, agudo o no complicado viene acompañado de sentimientos y conductas que son normales tras una pérdida: malestar fisiológico, preocupación por olvidar al fallecido, sentimientos de culpabilidad, irritabilidad, incapacidad para funcionar de la misma manera que antes de la pérdida, entre otros.

¿Cuándo se convierte en un duelo patológico?
Se le llama así porque la persona ha perdido toda la energía, la capacidad de vivir y de ilusionarse, incluso, de hacer planes. Es una depresión profunda.

Hay aplanamiento afectivo, que es cuando el sujeto ya no tiene ganas de hacer nada: levantarse, bañarse, vestirse y menos realizar sus actividades normales.

Puede presentarse de dos formas:

- Duelo crónico o prolongado: cuando tiene una duración excesiva, sin llegar a una conclusión satisfactoria. Existen reacciones el día del aniversario de la muerte durante 10 años, e incluso más tiempo.

- Duelo retrasado, inhibido, suprimido o pospuesto: la persona puede haber tenido una reacción emocional insuficiente justo en el momento de la pérdida. Posteriormente puede experimentar síntomas de duelo si existe otra perdida inmediata, siendo, esta vez, la reacción emocional excesiva. Suele ocurrir cuando la segunda pérdida es por suicidio.

Una variante es cuando la persona no ha sufrido la segunda pérdida, y al ver una película o escuchar una noticia en la cual el tema central es acerca de una pérdida, viene una reacción tardía.

- Duelo exagerado: es la intensificación del duelo normal que hace que la persona se sienta desbordad y su conducta sea desadaptativa. Es muy conveniente acudir a una terapia con un profesional ético y preparado, para que no se convierta en algo más grave como manía, crisis de pánico o ansiedad.

¿Cómo ayudar a una persona con un duelo patológico?

- Acercarte de forma sencilla: ¿Qué tal estás hoy?
- Escucharla el 80% del tiempo y hablar solo el 20%.
- Ofrécele ayuda en cosas concretas.

- En el futuro seguirá teniendo momentos difíciles, muéstrale siempre tu apoyo.
- Si has atravesado por una pérdida, explícale que fue para ti.
- Entabla contacto físico que denote afecto.

- Comparte silencios y aprende a sentirte cómodo en ellos.
- Sé paciente con la persona que ha sufrido la pérdida y permítele compartir sus recuerdos del ser querido.

Y si tú eres quien está viviendo un duelo patológico, no dejes pasar más tiempo y busca ayuda profesional.

A esa persona tan querida que ya no está contigo, lo que más le gustaría es verte bien y gozando de la vida plenamente.

 

 

Espíritu de fe y laicismo en el arte funerario

Ambientes, Costumbres, Civilizaciones

Plinio Corrêa de Oliveira

https://www.accionfamilia.org/images/Seneschal-Pot.jpg

Tumba de piedra de Felipe Pot, senescal de Borgoña (siglo XV).

La primera foto reproduce la tumba de piedra de Felipe Pot, senescal de Borgoña (siglo XV). Armado de pies a cabeza, con las manos puestas en actitud de oración, el guerrero parece estar apenas descansando, a la espera de las claridades de la resurrección. A sus pies, un perro símbolo de la fidelidad y de la vigilancia. Inmersos en profundo dolor, ocho “pleurants” “cuatro de cada lado- llevando los diversos blasones del muerto, lo cargan con veneración.

En este momento impresionante, el hombre se muestra en varios de sus estados de alma; el heroísmo, la piedad, la serenidad, la resignación y el dolor. El conjunto está marcado por la fe. El guerrero parece estar pronto para presentarse ante Dios cargado de glorias militares, pero suplicando con humildad y confianza el perdón por sus faltas. Se tiene la impresión de que murió en paz, y hasta con una noble complacencia: el Cielo lo aguarda.

Por el contrario, los que quedan, lloran su partida. Las separaciones ocasionadas por la muerte son, en efecto, una prueba dolorosa por la cual todos deben pasar después del pecado original. Las figuras muestran pesar, pero no desesperación. A pesar de su dolor, cargan llenas de conformidad y compostura el fardo pesado que tienen sobre los hombros: es que la resignación cristiana comunica a las almas una fuerza inquebrantable. En dicha foto, ninguna cruz, ninguna imagen se ve, sin embargo todo nos habla de religión.

https://www.accionfamilia.org/images/Napoleon_tomb.jpg

La sepultura es una caja de mármol, en la que yacen los restos de Napoleón.

También en la segunda fotografía, ninguna cruz, ninguna imagen… y nada despierta en nuestra alma una impresión religiosa.

La sepultura es una caja de mármol, en la que yacen los restos de Napoleón. Caja pesada, sólida, bien cerrada, tan bien cerrada, incluso, que tiene las características de lo definitivo. In perpetuum, se tiene la impresión, el Corso allí reposará. Nada hay que encamine el pensamiento hacia la idea de que una vida futura está reservada al hombre mortal.

Bien trabajado, bien lapidado, con las proporciones estudiadas por un geómetra seguro, el sepulcro tiene lo acabado, lo irreprensible de un epílogo bien hecho. Hay en él cualquier cosa que le da el aspecto perentorio de un punto final. El punto final de la vida del César del siglo XIX. Un punto final en que nada nos habla de la eternidad, y todo representa la frialdad implacable de la muerte.

Más atrás, unas figuras cuyos semblantes tanto pueden ser de Angeles como de genios paganos, parecen amedrentadas y contagiadas por la estabilidad de la muerte, y en nada ayudan para dar al ambiente algún contenido cristiano.

Era de fe, era de laicismo. El contraste de los tiempos se marca bien en el contraste de las sepulturas.

 

 

Grito de alarma de un intelectual para los XXI e siglo!

Lo que pasa bajo nuestros ojos es que alucinan y trastorna n esquemas del desarrollo de la historia.

En un país como Francia, actualmente, ignora o infravalora el papel de los cuerpos intermedios. El PASO FUERZA sin verdadero diálogo se traduce en expresiones del tipo: ¡“No cederemos” somos corrientes!

Ahora bien, nuestro mundo que va rápidamente, demasiado deprisa, necesita visión, cabo, proyectos, reflexiones estructuradas y fuertes organizaciones.

        Esta requiere demanda un equilibrio con el estímulo de iniciativas ciudadanas individuales cuando las contribuyen a los progresos de humanidad.

        ¡Con la existencia de las redes sociales, y mientras que nuevas proyecciones de la ciencia y las tecnologías van a modificar nuestros cuadros de pensamiento y sus traducciones prácticas con la inteligencia artificial, las biotecnologías, las convulsiones de la bioética, actualmente, son las movilizaciones basadas en el humor que triunfan!

Contra la vida costosa, la subida del precio de los combustibles y de sus impuestos contra el desajuste climático,….en algunos días a la llamada de anónimos de las decenas o incluso del centenar de millares de personas se movilizan.

Es el despertador a la vez de la intervención ciudadana pero que el tiempo o de los humores expresados deja entera a continuación la cuestión de cómo de la gobernanza.

Habría de tiempo que una reflexión se instaura con Estados generales por región de nuestro pasar a ser entre el Gobierno y sus representantes y el conjunto de los protagonistas institucionales y cuerpos intermedios antes de un encuentro nacional balance que prepara l ` abanico de decisiones oficiales.

Si no: nuestro mundo se basará en el individualismo del dinamismo, de la creatividad, el compromiso personal y los activos del poder y de dinero y que dejará patidifuso e incapacitados las y los más escasos que necesitan un marco, de directivas y gestión de su pasar a ser.

Es el todo simbólico de la concepción educativa, ética, la del compromiso social que se desafía.

El antiguo Presidente de la República Francesa Jacques Chirac había tenido esta reflexión con respecto al clima, cito: ” La casa quema y observamos a otra parte “somos lo que pasa sobre demasiados temas.

Así pues, la calidad del trabajo y las propuestas de ONG internacionales de paces y armonía basadas en la ciencia y la ética de la responsabilidad con una visión humanista corre el riesgo alterarse con tales comportamientos y una evolución de las costumbres sin justicia ni misericordia.

¿Conocemos exasperaciones sociales que causan espasmos de cólera social, pero a continuación?

En Francia, la situación de los pensionistas es especialmente afligiendo y el acta actual borró otras realidades:Si tomo mi caso personal, jubilado con un salario menor, pago más impuestos que cuando estaba en actividad.

No solamente bien éstos han recibido de pleno látigo los 2 años de subida de la presión fiscal del Gobierno de Nicolas Sarkozy, los dos primeros años del Gobierno de François Hollande, la helada de su pensión… con la llegada del Sr. MACRON = es la subida del CSG de 1,7°, la no revalorización de las pensiones con la subida de los precios y para 2018 el diferencial es enorme = alrededor del 2% de déficit. Sufren de pleno látigo las subidas de las tarifas del gas, de los combustibles, a la espera de los anunciados de las mutualidades. ¡Debido a su edad, consumiendo más medicamentos, constatan regularmente que cada vez más se reembolsan no medicamentos!

Entonces, ante este aporreamiento global, habría una propuesta que hacer: La que durante un mes = el conjunto de los pensionistas cesa su inversión benévola en la vida asociativa, y entonces, la pérdida sería enorme para el Gobierno que quizá = los percibirían como un recurso y no un coste que debe cortarse sin empatía y reconocimiento de su última contribución y presente a la vida social y económica. Sería lamentable llegar a este tipo de práctica, pero es una cuestión de respeto de su realidad.

Otra situación para nuestro pasar a ser común:

Suscribo a las precisiones que se pueden encontrar sobre Futura planeta:

¡El desplazamiento de la superficie de distribución de las especies = un problema para los animales y los hombres!

El recalentamiento climático implica pues una transformación del medio que se traduce en la desaparición y la aparición de algunos hábitats y, más globalmente, en el desplazamiento de la zona geográfica que acoge los hábitats necesarios para una especie. Es lo que se llama la superficie de distribución de una especie. Generalmente, puesto que el clima calefacción, las superficies de distribución emigran hacia latitudes y altitudes más elevadas.

Los ecosistemas tienden pues a desplazarse hacia el norte, con consecuencias para el hombre. Por una parte eso modifica el tipo de cultura posible en una región y por otra parte, eso permite a especies tropicales, a menudo vectoras de enfermedades, colonizar nuevos territorios.

Ante este fenómeno, se perjudican las especies a baja movilidad. Es especialmente los casos de los vegetales o también de los corales, cuyas capacidades de diseminación pueden ser inferiores a la amplitud del desplazamiento de la superficie de distribución. En ese caso, la especie en cuestión puede a veces sobrevivir a la extinción encontrando refugio en los algunos hábitats al microclima favorable que subsisten. En el caso contrario, solamente una migración asistida por el hombre puede salvar la especie.

Otro impacto del cambio climático, la subida global de las temperaturas. Con temperaturas invernales más calientes por término medio, un mayor número de organismos (en términos de personal como especies) pueden pasar la mala temporada. Por otra parte, estas temperaturas aceleran el desarrollo de las plantas e insectos en la primavera, lo que es de importancia para las especies migratorias, como numerosos pájaros.

En efecto, algunas aves migratorias aprovechan de la precocidad del desarrollo de su fuente de comida (los insectos) volviendo de nuevo antes, mientras que otros vuelven de nuevo demasiado tarde para explotar los picos de pululación de insectos. Para estos últimos, en efecto, es el fotoperíodo (longitud del día), independiente del recalentamiento climático, que determina la vuelta primaveral, y no la temperatura. Por lo tanto, la distribución de las especies se encuentra afectada y el personal de algunas puede caer.

Es pues la modificación de los medios, a raíz de los cambios del clima y al recalentamiento, que afecta a las plantas y a los animales. Así pues, las zonas donde los organismos pueden vivir se desplazan, así como los períodos clave de su desarrollo. Adaptabilidad de las especies determina a continuación su capacidad para superar estos cambios y la evolución de la estructura de los asentamientos del medio.

Se amenazan numerosas especies animales mineral y vegetales o en vías de extinción al proseguir sin vergüenza la deforestación en algunas regiones estratégicas como la Amazonia, al constatar la desaparición o la disminución de glaciares, se amenaza el deshielo de numerosas especies como el oso polar. En África, los traficantes de marfil y pieles contribuyen a la extinción de grandes fieras, los elefantes, el Rinoceronte, etc en algunas ciudades él ven menos pájaros y mariposas.

Se amenazan algunas islas como las Maldivas de desaparición, resumidamente de los éxodos masivos de población se seguirán y perturbarán nuestros equilibrios sociales, culturales y económicos causando riesgos de conflictos.

Copyright Guy CREQUIE

Poeta, escritor y cantante

Entre tanto otras cosas = representante francés de ONG internacionales de paz y armonía = mensajero de paz por la UNESCO, y laureado de Academias internacionales de la cultura, la ciencia y el arte.

Blog http://guycrequie.blogspot.com

 

¿Tiempos difíciles? Oración

El Santo Rosario es una de las oraciones más recomendadas por los Papas y está profundamente arraigada en el pueblo de Dios sencillo. Ahora Francisco quiere que se rece para afrontar los ataques diabólicos que sufre la Iglesia, desde dentro y desde fuera. Y pide que al final se invoque la tradicional oración dirigida por los fieles a la Virgen para acogerse a Ella en sus necesidades, y la oración dirigida al Arcángel San Miguel para que nos proteja y ayude en la lucha contra el mal.

De esta forma Francisco recuerda que sólo la gracia de Dios, y no nuestros planes, es la que puede ayudar a la Iglesia a superar las dificultades presentes.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Amar y defender siempre la vida

La agenda de apariciones públicas del Papa Francisco continúa mientras se está celebrando el Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes, sobre la fe y el discernimiento vocacional. En la audiencia general celebrada el miércoles 10 de este mismo mes el Papa ha glosado el mandamiento de “No matarás”, que se levanta como una muralla para defender la vida frente a cualquier atropello.

Esa vida que hoy es atacada por “las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre, por las especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte, y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad”. En su catequesis, Francisco se refería al denominado aborto terapéutico, y se preguntaba cómo “puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su nacimiento”. Y ha añadido con rotundidad que “no es justo quitar la vida a un ser humano, incluso pequeño, para resolver un problema. Es como pagar a un sicario para resolver un problema”, ha concluido.

En una de sus intervenciones más duras sobre los poderes de este mundo que atentan contra la vida, el Papa hizo un fuerte reclamo a defenderla y amarla apasionadamente, a imagen del amor que Cristo ha mostrado al derramar su sangre en la Cruz.

Jesús Domingo Martínez

 

 

“Un hombre de palabra”

Se ha estrenado el último fin de semana de septiembre en un buen número de cines de España, “El Papa Francisco, un hombre de palabra”, una película documental del galardonado director Wim Wenders, en la que por primera vez una cámara entra de esta forma en El Vaticano, sigue al Papa y recorre con él sus preocupaciones y esperanzas.

Wenders, con sensibilidad religiosa, pero ajeno al ámbito católico, compone un fresco tremendamente atractivo, que posibilita, por una parte, a los creyentes querer aún más a la Iglesia y al propio Papa, también en medio de las tormentas y dificultades, y a los no creyentes acercarse a una serie de temas de actualidad y vencer algunos prejuicios que están muy arraigados en la opinión pública.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Pensamientos y reflexiones 201

 

Pensiones… ¿Un nuevo engaño?: Visto como “marchaba” el asunto de las pensiones, que sin escrúpulos algunos, los que se dicen ser “nuestros políticos”, lo dirigían a la extinción del sistema y que cada cual se las apañe como pueda; se ha tomado conciencia del nuevo y descomunal desfalco social; y los pensionistas, más o menos organizados, han salido y están saliendo a las calles de España, diciéndoles a estos inútiles, que ya está bien de estafas y que lo que hay es que arreglar tan vital asunto, para que quede asegurado para un largo futuro, que puede serlo si de verdad se lo proponen, puesto que en la actualidad la solución es sencilla, ya que se trata de eliminar parásitos y cuidar que el que trabajó lo suficiente como para disfrutar de una pensión que no sea de “limosna”, que la reciba; y el que de verdad fuese parasitario y se demuestre, ese sí, que sufra las consecuencias y que como mucho reciba “la limosna” que merece; pero es claro que hay parásitos y “parásitos” y los allegados al sistema, hay que mantenerlos como sea, caso del abdicado rey, que como comenté recientemente, junto a su esposa, están recibiendo fondos públicos en cantidades injustificables, puesto que ya no son miembros oficiales de la corona, puesto que “se la dejaron a su hijo y los españoles no debemos mantener dos casas reales por lógica más que convincente”; y he señalado a ese matrimonio, como también señalo a los ex presidentes de gobierno e infinidad de otros “enchufados” de menor rango que se han ido, incrustando al dinero público de por vida y es claro que, ese no es el sistema de justicia para que llegue a todos y en cantidades suficientes para poder mantener una vida “honrada”… ¿Qué la vida es dura? Que lo sea para todos y en equidad que pueda brillar en la “balanza de una justicia social que en España ni existió ni existe”; se pueden “explicar muchas cosas, que cada cual la busque, que las hay”.

                                Días atrás sale en pantalla televisiva el jefe de gobierno y nos dice que en Julio recibiremos una paga, compensatoria de las subidas que han acordado en las pensiones; lo que sin ser nada cuantioso, seguro que a muchos pensionistas que reciben “la actual limosna”, les van a venir muy bien, pero que me temo que eso es una especie de “pan para hoy y hambre para mañana”, puesto que el desprestigiado Rajoy no ha dicho nada definitivo y en concreto, por lo que me temo, que esta es una nueva añagaza, para salir del paso y cumplido el año o la legislatura, que dicho sea de paso “está temblando y sostenida por alfileres”; las pensiones van a quedar al desnudo como estaban y punto.

                                                                                                                   Por ello mismo, los pensionistas que han sabido aglutinarse en grupos o asociaciones fuertes, que no se descuiden y permanezcan alerta, que lo que vamos a recibir es algo así como “un señuelo” y nada más; las pensiones hay que afianzarlas mediante una ley, que como tal garantice las mismas bajo los presupuestos del Estado Español, que lo mismo que paga al ejército, guardia civil, policía y los múltiples cuerpos y servicios del Estado, tiene la obligación de pagar unas pensiones dignas de ser denominadas así y cobrables, por todo aquel que haya trabajado para a la vejez cobrarlas; y de igual modo, debe arbitral unas más modestas “pagas sociales”, para aquellos que por los motivos que sean, llegaron a la vejez en un estado tan precario que necesitan la ayuda del Estado. (De mi artículo de igual titular)

 

El nuevo disparate económico de Rajoy: D. Roberto Centeno nos ofrece el nuevo “disparate económico de España” y como siempre el mismo es digno de ser leído y por lo menos saber “lo que nos espera” https://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2018-05-21/carta-a-los-comisarios-unos-pge-de-gasto-descontrolado_1566488/  

(Ver aquí el resto) Veamos:

El Gobierno de Rajoy ha elaborado unos Presupuestos Generales del Estado(PGE) de gasto descontrolado, que además de desmantelar todas las medidas de estabilidad y racionalidad económica y destruir la viabilidad futura del sistema de pensiones, ignoran el devastador impacto de la subida del precio del petróleo y del dólar sobre el crecimiento y el empleo, así como el cambio radical que supondrá para financiar España el fin de las compras masivas de deuda por parte del BCE, y la subida de los tipos de interés. Y con un Gobierno y un Parlamento paralizados, ¿quién se preocupa hoy por el futuro de España? Solo por el suyo propio.

Y es que Rajoy, en su intento desesperado por conseguir la aprobación de los PGE para garantizarse dos años más de gobierno está dispuesto a arruinar España política y económicamente, porque no vamos a la recuperación sino a la quiebra. Para obtener los cinco votos del PNV, ha otorgado a estos separatistas, cuyo objetivo declarado es separarse de España, unos beneficios económicos escandalosos y aceptado la vulneración de todo el orden constitucional, permitiendo ocupar la presidencia de la Generalitat a un radical decidido a destruir España, sin exigirle siquiera el acatamiento expreso de la legalidad y la Constitución.

Pero si Rajoy ha enloquecido y se está llevando España por delante, Rivera está traicionando todo su proyecto nacional y constitucional para mantener en el poder a quien está pactando con Sánchez la formación de una coalición poselectoral PP+PSOE tipo Alemania, que le excluirá del gobierno. Pero este insensato está tan encantado con las encuestas, el apoyo del Ibex y su calendario político e internacional, que va a apoyar unos PGE que suponen la ruina de España. Inés Arrimadas, infinitamente más inteligente y capaz, que jamás toleraría las infamias pactadas con el PNV ni la vulneración flagrante de todos los acuerdos de investidura que traga su jefe, debería exigirle que rompa de una vez con Rajoy, que además se cortaría las venas antes que votarle como jefe de Gobierno. (De mi artículo de igual titular)

 

VEAN Y DIFUNDAN EL VÍDEO QUE LES ADJUNTO

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes