Las Noticias de hoy 06 Noviembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 06 de noviembre de 2018    

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

El Papa a una delegación de rabinos: “Sin una memoria viva, no habrá futuro”

El Papa celebrará la Misa con los pobres el próximo 18 de noviembre

Foro Social de Migraciones: Los Pactos Mundiales requieren la coordinación de todos

SOLIDARIDAD CRISTIANA: Francisco Fernandez Carbajal

"Jesús se quedó en la Eucaristía por amor": San Josemaria

Trabajar la confianza (I): «Más que videojuegos»

La razón más sobrenatural: José Ignacio Murillo

A vueltas con el clericalismo: Salvador Bernal

Asia Bibi en libertad: Mario Arroyo.

Juventud y familia: lo que está en juego: Luis Antonio Hernández

No es lo mismo “unión” que matrimonio: Sergio Ibarra

Análisis de la Proposición de Ley reguladora de la Eutanasia presentada por el PSOE ante el Congreso de los Diputados: Justo Aznar

Estar preparados para tiempos de guerra: Mtra. Rosario Prieto

La vida difícil la hacemos nosotros: Francisco Mario Morales

Estrategia contra las drogas no está funcionando: ALFREDO PALACIOS DONGO

ESCALERA AL CIELO 10 MARZO 2015: MIRNA ORTIZ LÓPEZ 

¿Importar las espinacas?: Suso do Madrid

Confiamos en tu misericordia y amor: Jesús D Mez Madrid

Diálogo entre generaciones : Jesús Domingo Martínez

Contaminación planetaria: Soluciones ya: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Lunes 5 de noviembre de 2018

 

En el Evangelio de hoy (Lc 14,12-14) podemos ver que la enseñanza de Jesús es clara: no hacer las cosas por propio interés, no escoger las amistades por conveniencia. Porque razonar solo según mis ventajas, de hecho, es una forma de egoísmo, de segregación y de interés, mientras que el mensaje de Jesús es exactamente lo contrario: la gratuidad que alarga la vida, ensancha el horizonte, porque es universal. Los selectivos son factores de división y no favorecen la unanimidad de la que habla San Pablo a los Filipenses (2,1-4) en la primera Lectura. Hay dos cosas que van contra la unidad: la rivalidad y la vanagloria.

También la murmuración nace de la rivalidad, porque tanta gente se siente que no puede crecer, y para llegar más alto que el otro disminuye al otro con la murmuración. Un modo de destruir a las personas. La rivalidad. Y Pablo dice: “No obréis por rivalidad ni por ostentación”. La rivalidad es una lucha para aplastar al otro. Es fea, la rivalidad: se puede hacer de modo abierto, directo o se puede hacer de guante blanco; pero siempre para destruir al otro y ensalzarse a sí mismo. Y como yo no puedo ser tan virtuoso, tan bueno, disminuyo al otro, así yo quedo siempre en alto. La rivalidad es una vía a ese actuar por interés.

Igualmente dañino es quien se vanagloria de ser superior a los demás. Eso destruye a una comunidad, destruye a una familia también. Pensad en la rivalidad entre hermanos por la herencia del padre, por ejemplo: eso es cosa de todos los días. Pensad en la vanagloria, en los que se glorían de ser mejores que los demás.

El cristiano debe seguir el ejemplo del Hijo de Dios, cultivando la gratuidad: hacer el bien sin preocuparse si los demás hacen lo mismo; sembrar unanimidad, abandonando rivalidad o vanagloria. Construir la paz con pequeños gestos quiere decir allanar un camino de concordia en todo el mundo.

Cuando leemos las noticias de las guerras, pensamos en las noticias del hambre de los niños en Yemen, fruto de la guerra: es lejano, pobres niños… pero, ¿por qué no tienen qué comer? Pues la misma guerra se hace en nuestra casa, en nuestras instituciones con esa rivalidad: ¡ahí comienza la guerra! Y la paz debe hacerse allí: en la familia, en la parroquia, en las instituciones, en el puesto de trabajo, buscando siempre la unanimidad y la concordia y no el propio interés.

Pidamos esta gracia para nuestra comunidad parroquial, para nuestra familia, y cuando me viene a la cabeza destruir de cualquier modo o herir esa unanimidad y concordia, pararme a tiempo y decir: no, eso no. Esto es algo bonito, es algo grande, esa es la paz y haciendo eso en nuestra vida ordinaria, ayudaremos a la paz del mundo, de toda la gente.

 

El Papa a una delegación de rabinos: “Sin una memoria viva, no habrá futuro”

Mensaje a miembros del ‘World Congress of Mountain Jews’ del Cáucaso

noviembre 05, 2018 23:26Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 5 nov. 2018).- La conmemoración del Holocausto es “necesaria” para que permanezca una “memoria viva del pasado”, ha anunciado el Papa Francisco. “Sin una memoria viva, no habrá futuro, ya que si las páginas más oscuras de la historia no nos enseñan a evitar los mismos errores, la dignidad humana seguirá siendo papel mojado”.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/5-413x275.jpgEsta mañana a las 11:45 horas en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a una delegación de los rabinos del World Congress of Mountain Jews del Cáucaso.

El Papa ha indicado que la unión entre católicos y judíos es un “diálogo” que en estos tiempos, estamos llamados a promover y ampliar en ámbito interreligioso por el bien de la humanidad.

“Siempre he querido subrayar la importancia de la amistad entre judíos y católicos”, ha indicado el Pontífice Francisco. “Basada en una fraternidad enraizada en la historia de la salvación, se concreta en la atención recíproca”, ha matizado.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/2-413x275.jpgEn este contexto, Francisco ha recordado su encuentro con la comunidad hebrea en Lituania, celebrado el pasado 23 de septiembre. Fue un día dedicado a la conmemoración de la Shoah, 75 años después de la destrucción del gueto de Vilnius y el asesinato de miles de judíos. “Recé ante el monumento a las víctimas del Holocausto y pedí al Altísimo que consolara a su pueblo”, ha narrado el Papa.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en la audiencia.

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Discurso del Santo Padre

Queridos amigos,

Os doy una cálida bienvenida, delegados del World Congress of Mountain Jews, procedentes de diferentes países. Es la primera vez que los hermanos judíos pertenecientes a vuestra antigua tradición vienen juntos para visitar al Papa, y también por eso nuestro encuentro de hoy es motivo de alegría.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/6-413x275.jpgMi último encuentro con una comunidad hebrea tuvo lugar en Lituania el pasado 23 de septiembre. Fue un día dedicado a la conmemoración de la Shoah, setenta y cinco años después de la destrucción del gueto de Vilnius y el asesinato de miles de judíos. Recé ante el monumento a las víctimas del Holocausto y pedí al Altísimo que consolara a su pueblo. La conmemoración del Holocausto es necesaria para que permanezca una memoria viva del pasado. Sin una memoria viva, no habrá futuro, ya que si las páginas más oscuras de la historia no nos enseñan a evitar los mismos errores, la dignidad humana seguirá siendo papel mojado.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/20181105114652_0417-355x533.jpgPensando en la Shoah, me gustaría conmemorar  otros dos eventos trágicos. El pasado 16 de octubre caía otro dramático setenta y cinco aniversario: el del rastreo del gueto de Roma. Dentro de pocos días, el 9 de noviembre marcará el ochenta aniversario de la llamada “Kristallnacht”, cuando muchos lugares de culto judíos fueron destruidos, también con la intención de arrancar del corazón del hombre y de un pueblo aquello que es absolutamente inviolable: la presencia del Creador. Cuando se quiso reemplazar al Buen Dios con la idolatría del poder y la ideología del odio se terminó con la locura de exterminar a las criaturas. Por eso, la libertad religiosa es un bien supremo que debe salvaguardarse, un derecho humano fundamental y un baluarte contra las pretensiones totalitarias.

Desgraciadamente, todavía están presentes en nuestros tiempos  las actitudes antisemitas. Como he recordado muchas veces, un cristiano no puede ser antisemita. Compartimos las mismas raíces. Sería una contradicción de la fe y de la vida. Estamos llamados, en cambio, a comprometernos a desterrar el antisemitismo de la comunidad humana.

Siempre he querido subrayar la importancia de la amistad entre judíos y católicos. Basada en una fraternidad enraizada en la historia de la salvación, se concreta en la atención recíproca… Junto con vosotros, quisiera dar las gracias al Dador de todo bien por el don de nuestra amistad, impulso y motor del diálogo mutuo. Es un diálogo que en estos tiempos, estamos llamados a promover y ampliar en ámbito interreligioso por el bien de la humanidad.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/11/3-413x275.jpgEn este sentido, me gusta recordar con vosotros el hermoso encuentro interreligioso en Azerbaiyán hace dos años, donde hablé de la armonía que las religiones juntas pueden construir “a partir de las relaciones personales y de la buena voluntad de los responsables”. Este es el camino: “Dialogar con los demás y rezar por todos: estos son nuestros medios para convertir  las lanzas en podaderas (cf. Is 2: 4), para que brote el amor donde hay odio y perdón donde hay ofensa, para no cansarnos nunca de implorar y recorrer caminos de paz”. Sí, porque “no es tiempo de soluciones violentas y bruscas, sino la hora urgente de emprender procesos pacientes de reconciliación.” (2 de octubre de 2016). Es una tarea fundamental a la que estamos llamados.

Pido al Todopoderoso que bendiga nuestro camino de amistad y confianza, para que podamos vivir siempre en paz y ser, donde sea que nos encontremos, artesanos y constructores de paz. ¡Shalom alechem!

 

 

El Papa celebrará la Misa con los pobres el próximo 18 de noviembre

II Jornada Mundial de los Pobres

noviembre 05, 2018 20:43Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 5 nov. 2018).- El próximo domingo 18 de noviembre, Solemnidad de la Dedicación de la basílica papal de San Pedro, a las 10 horas en la misma basílica, el Santo Padre Francisco celebrará la santa Misa con motivo de la II Jornada Mundial de los Pobres.

A las 9:30 horas el Papa encontrará a los pobres, acompañados por las asociaciones y los grupos parroquiales en la basílica para celebrar este día que la Iglesia les dedica, informó Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, el pasado 14 de junio de 2018.

A lo largo de la semana del lunes 12 al domingo 18 de noviembre, se instalará un Ambulatorio de Salud en la Plaza Pio XII, donde desde primeras horas de la mañana hasta la noche se ofrecerá atención médica para diversas especialidades.

El sábado 17, como preparación, se celebrará una vigilia de oración en la basílica de San Lorenzo Extramuros, para todos las asociaciones de voluntariado y para todos los que colaboran de alguna manera en la celebración de la Jornada.

El texto del Mensaje que escribió el Papa Francisco para este 2º Día Mundial de los Pobres, publicado en junio, se titula: “Este pobre hombre lloró y el Señor lo escuchó”.

 

 

Foro Social de Migraciones: Los Pactos Mundiales requieren la coordinación de todos

Mensaje del Papa a los participantes

noviembre 05, 2018 21:46RedacciónPapa y Santa Sede

(ZENIT – 5 nov. 2018).- Del 2 al 4 de noviembre se desarrolla en Ciudad de México la 8ª edición del Foro Social de Migraciones. Es una iniciativa creada en 2001 encaminada a la búsqueda y construcción de una sociedad justa y atenta a un mundo más solidario.

El Papa Francisco ha enviado un mensaje a los participantes en este Foro, publicado esta mañana, 5 de noviembre de 2018, por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El Pontífice comunica a los miembros del Foro Social de Migraciones su esperanza para contar con la “colaboración” de todos ellos en el cumplimiento de los Pactos Mundiales, que constituyen «un marco de referencia para desarrollar propuestas políticas y poner en práctica medidas concretas».

En la apertura de los trabajos participan el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de México y el arzobispo Franco Coppola, nuncio apostólico en México. El encuentro cuenta también con la presencia del P. Michael Czerny, S.I., Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

RD

Sigue el mensaje que el Papa Francisco ha enviado a los participantes en el Foro Social de Migraciones 2018:

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Mensaje del Papa Francisco

Al Foro Social Mundial de las Migraciones

Ciudad de México – 2 noviembre 2018

Queridos hermanos y hermanas:

Agradezco la invitación extendida por los organizadores del Foro Social Mundial de las Migraciones, a dirigirles algunas palabras de aliento al comienzo de las sesiones de trabajo.

El programa de acción de la octava edición del foro Social Mundial de las Migraciones recuerda el mandato del profeta Jeremías, enviado por Dios «para extirpar y arrasar, para destruir y derrocar, para reconstruir y plantar» (Jr 1,10). Como en el tiempo del profeta, hoy hay maldades que extirpar, injusticias que arrasar, discriminaciones que destruir, privilegios que derrocar, dignidades que reconstruir y valores que plantar.

La transformación positiva de nuestras sociedades comienza por el rechazo de todas las injusticias, que hoy buscan su justificación en la “cultura del descarte” —una enfermedad “pandémica” del mundo contemporáneo—. Esta oposición se pone como una primera actuación de justicia, sobre todo cuando ella logra dar voz a los “sin voces”. Y entre estos últimos están los migrantes, los refugiados y los desplazados, que son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos.

Sin embargo, la acción transformadora no se limita a denunciar las injusticias. Es necesario identificar pautas de solución concretas y viables, aclarando roles y responsabilidades de todos los actores. En el ámbito migratorio (migrar), la transformación (transformar) se alimenta de la resiliencia (resistir) de los migrantes, refugiados y desplazados, y aprovecha sus capacidades y aspiraciones para la construcción (construir) de «sociedades inclusivas, justas y solidarias, capaces de restituir dignidad a aquellos que viven con gran incertidumbre y que no logran soñar con un mundo mejor» (Mensaje al Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, 23-26 enero 2018).

Este foro se propone abordar siete ejes temáticos directamente relacionados con las migraciones contemporáneas: derechos humanos, fronteras, incidencia política, capitalismo, género, cambio climático y dinámicas transnacionales. Se trata de temas muy importantes, que merecen una reflexión atenta y compartida entre todos los actores, una reflexión que busca la integración de las distintas perspectivas, reconociendo la complejidad del fenómeno migratorio.

Y es precisamente a raíz de esta complejidad que desde hace un par de años la comunidad internacional se ha comprometido en el desarrollo de dos procesos de consultaciones y negociaciones, que tienen como objetivo la adopción de dos pactos mundiales, uno para una migración segura, ordenada y regular, y otro sobre refugiados. Como contribución a estos procesos, la Sección Migrantes y Refugiados, bajo mi dirección, ha preparado un documento, titulado 20 puntos de Acción para los Pactos Mundiales, que aboga por una serie de medidas eficaces y acreditadas que, en su conjunto, constituyen una respuesta coherente a los retos que se plantean en la actualidad. Los 20 Puntos se articulan en torno a cuatro verbos —acoger, proteger, promover e integrar— que sintetizan la respuesta a los «desafíos planteados a la comunidad política, a la sociedad civil y a la Iglesia» (Discurso a los participantes del Foro Internacional sobre “Migraciones y Paz”, 21 febrero 2017) por el fenómeno migratorio hoy.

Muchos de los principios declarados y de las medidas sugeridas en los 20 Puntos de Acción coinciden con las declaraciones que organizaciones de la sociedad civil han suscrito con el deseo de contribuir al proceso iniciado por las Naciones Unidas en vista de los Pactos Mundiales. Asimismo, son notables las coincidencias de principios y medidas entre los 20 Puntos y los textos finales de los mismos Pactos.

Más allá de sus limitaciones, que la Santa Sede no ha dejado de señalar, y de su naturaleza no vinculante, los Pactos Mundiales constituyen «un marco de referencia para desarrollar propuestas políticas y poner en práctica medidas concretas» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2018, 13 noviembre 2017). Como para cualquier acción de alcance global, la implementación de las recomendaciones y sugerencias contenidas en los Pactos Mundiales requiere la coordinación de «los esfuerzos de todos los actores, entre los cuales, pueden estar seguros, estará siempre la Iglesia» (Discurso a los participantes del Foro Internacional sobre “Migraciones y Paz”, 21 febrero 2017). Para ello, espero poder contar con la colaboración de todos ustedes y de las organizaciones que ustedes representan en este foro.

La misma colaboración se requiere para mejorar los acuerdos bilaterales y multilaterales en el ámbito migratorio, y que sean siempre para mayor beneficio de todos: migrantes, refugiados, desplazados, sus familias, sus comunidades de origen y las sociedades que los acogen. Esto solo se podrá lograr en un diálogo transparente, sincero y constructivo entre todos los actores, en el respeto de los roles y responsabilidades de cada uno.

Quiero aprovechar esta ocasión para animar a las organizaciones de la sociedad civil y a los movimientos populares a colaborar en la difusión masiva de aquellos puntos de los Pactos Globales que apuntan a la promoción humana integral de los migrantes y refugiados —como también de las comunidades que los acogen—, evidenciando las buenas iniciativas propuestas. Las mismas organizaciones y movimientos están invitadas a comprometerse para promover una repartición de responsabilidades más equitativa en la asistencia de los solicitantes de asilo y refugiados. Asimismo, es determinante su actuación para identificar con prontitud las víctimas de la trata, realizando todos los esfuerzos necesarios para liberarlas y rehabilitarlas.

Por último, pido la intercesión de la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, para que los cuide y sostenga con su ayuda maternal en sus actividades en favor de los migrantes, refugiados y desplazados.

Dios bendiga vuestro trabajo en los próximos días.

Vaticano, 26 de octubre de 2018.

FRANCISCO

 

 

SOLIDARIDAD CRISTIANA

— Miembros de un mismo Cuerpo.

— La unión en la caridad.

— La unión en la fe. Apostolado.

I. El Señor ha querido asociarnos a Él con los más apretados lazos, con nudos tan estrechos como aquellos que atan a los miembros de un cuerpo vivo. San Pablo nos enseña en una de las lecturas de la Misa1 que siendo muchos formamos un solo cuerpo en Cristo, siendo todos miembros los unos de los otros. Cada cristiano, conservando su propia vida, está insertado en la Iglesia con vínculos vitales muy íntimos. El Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, es algo inmensamente más trabado y compacto que un cuerpo moral, algo más sólido que cualquier grupo humano. La misma Vida, la Vida de Cristo, corre por todo el Cuerpo, y mucho dependemos unos de otros. El más pequeño dolor lo acusa el ser entero, y todo el cuerpo trabaja en la reparación de cualquier herida. «Volvemos a encontrar en las palabras de Pablo el eco fiel de las enseñanzas del mismo Jesús, que nos ha revelado la misteriosa unidad de sus discípulos con Él y entre sí, presentándola como imagen y prolongación de aquella arcana comunión que liga el Padre al Hijo y el Hijo al Padre en el vínculo amoroso del Espíritu (cfr. Jn 17, 21). Es la misma unidad de la que habla Jesús con la imagen de la vid y de los sarmientos: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos (Jn 15, 5); imagen que da luz no solo para comprender la profunda intimidad de los discípulos con Jesús, sino también la comunión vital de los discípulos entre sí: todos son sarmientos de la única Vid»2.

Cada fiel cristiano, con sus obras buenas, con su empeño por estar más cerca del Señor, enriquece a toda la Iglesia, a la vez que hace suya la riqueza común. «Esta es la Comunión de los Santos que profesamos en el Credo; el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos»3.

De una manera misteriosa pero real, con nuestra santidad personal estamos contribuyendo a la vida sobrenatural de todos los miembros de la Iglesia. El cumplimiento del deber diario, la enfermedad, la oración... son una continua fuente de méritos sobrenaturales para nuestros hermanos. «Si tú oras por todos, también la oración de todos te aprovechará a ti, pues tú formas parte del todo. De esta manera obtendrás un gran beneficio, pues la oración de cada miembro del Pueblo se enriquece con la oración de los demás»4. La meditación de esta verdad, ¿nos mueve a vivir mejor el día de hoy, con más amor, con más entrega?

II. Cada uno de nosotros hemos de sentir la responsabilidad personal de aportar –con nuestro empeño por ser mejores, con el ejercicio de las virtudes– nueva savia a los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, y a la humanidad entera. Todos los días, «cada uno sostiene a los demás y los demás le sostienen a él»5. Por eso, no son del todo exactas «esas formas de discurrir, que distinguen las virtudes personales de las virtudes sociales. No cabe virtud alguna que pueda facilitar el egoísmo; cada una redunda necesariamente en bien de nuestra alma y de las almas de los que nos rodean (...). Todos hemos de sentirnos solidarios y, en el orden de la gracia, estamos unidos por los lazos sobrenaturales de la Comunión de los Santos»6.

San Pablo, después de indicar los diversos carismas, las gracias particulares que Dios otorga para servicio de los demás, señala el gran don común a todos, que es la caridad, con la que cada día podemos sembrar tanto bien a nuestro alrededor, amándoos de corazón unos a otros con el amor fraterno, honrando cada uno a los otros más que a sí mismo; diligentes en el deber, fervorosos en el espíritu, servidores del Señor; alegres en la esperanza, pacientes en la tribulación; en la oración constantes; compartiendo las necesidades de los santos, procurando practicar la hospitalidad.

Quizá pensemos en alguna ocasión que no tenemos dotes excepcionales para ayudar a los demás, que carecemos de medios...; sin embargo, la caridad, participación en el amor de Cristo por sus hermanos, está al alcance de todos los que siguen al Maestro. Todos los días damos mucho y recibimos mucho. Nuestra vida es un intercambio continuo en lo humano y en lo sobrenatural. ¡Qué grato es al Señor cuando nosotros al ver una rotura en ese tejido finísimo que componemos los miembros de la lglesia, procuramos repararla con amor, con desagravio! ¡Cómo se alegra cuando nos ve compartir, hacer nuestras, las necesidades de los santos! No existe flaqueza ni virtud solitaria. Lo bueno y lo malo tienen efectos centuplicados en los demás. Sembramos un grano de trigo en la tierra y brota una espiga, buena o mala según la semilla que esparcimos. Si caminamos con firmeza hacia Cristo, nuestros amigos corren. Si flaqueamos, quizá ellos se detengan. «Todo lo bueno y santo que emprende un individuo –enseña el Catecismo Romano– repercute en bien de todos, y la caridad es la que permite les aproveche, pues esta virtud no busca su propio provecho»7. No dejemos de sembrar; nuestra vida es en realidad una gran siembra en la que nada se pierde. Son incontables las oportunidades de hacer el bien, de enriquecer a los hombres, de aumentar el Cuerpo Místico de Cristo. No desaprovechemos las ocasiones, no esperemos grandes momentos que quizá nunca lleguen a presentarse.

III. Al crearnos, Dios nos hizo a los hombres hermanos, necesitados unos de otros en la vida familiar y social. Y también mantuvo esta complementariedad en el plano sobrenatural. La Trinidad Beatísima ha querido salvar a los hombres a través de los hombres y propagar la fe por medio de ellos. A través del apostolado personal de los cristianos, que se encuentran en el mundo, en las situaciones más variadas (en el hogar, en una peluquería, en el comercio, en la banca, en el Parlamento...), «la irradiación del Evangelio puede hacerse extremadamente capilar, llegando a tantos lugares y ambientes como son aquellos ligados a la vida cotidiana y concreta de los laicos. Se trata, además, de una irradiación constante, pues es inseparable de la continua coherencia de la vida personal con la fe; y se configura también como una forma de apostolado particularmente incisiva, ya que al compartir plenamente las condiciones de vida y de trabajos, las dificultades y esperanzas de sus hermanos, los fieles laicos pueden llegar al corazón de sus vecinos, amigos o colegas, abriéndolo al horizonte total, al sentido pleno de la existencia humana: la comunión con Dios y entre los hombres»8. Cada miembro trabaja para el mejor rendimiento de todo el cuerpo, y encender la fe de otros, o avivarla si estaba en sus cenizas, es el mayor bien que podemos comunicar. «Ansí me acaece –escribe Santa Teresa– que, cuando en la vida de los santos leemos que convirtieron almas, mucha más devoción me hace y más ternura y más envidia que todos los martirios que padecen (por ser esta la inclinación que Dios me ha dado), pareciéndome que precia más un alma que por nuestra industria y oración le ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podamos hacer»9.

Si con el ejemplo y la palabra acercamos a otros a Cristo, no permaneceremos indiferentes a sus necesidades corporales: ¡Tanta ignorancia, tanta miseria, tanta soledad...! El trato diario con el Señor llenará nuestro corazón, cada vez más, de misericordia y de generosidad para compartir lo mucho o lo poco que tengamos: el talento, el tiempo, los bienes materiales, la alegría... Si no está en nuestras manos remediar esos males, al menos sentirán el calor de nuestra amistad, de nuestro empeño por ayudarles. No dejaremos solos a los enfermos, a los impedidos, a quien lleva una carga superior a sus fuerzas... Aunaremos nuestros esfuerzos con otros cristianos y con los hombres de buena voluntad en orden al bien común, superando posiciones partidistas que separan y enfrentan. Así imitaremos a los primeros cristianos, que con su amor, y muchas veces con sus escasos medios materiales para ayudar a los demás, asombraron al mundo pagano porque hicieron realidad el mandato de Jesucristo: un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; como Yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor entre vosotros10. El amor es ingenioso y suple, cuando es preciso, la escasez de tiempo, de medios económicos, de posibilidades humanas.

1 Primera lectura. Año I. Rom 12, 5-16. — 2 Juan Pablo II, Exhort. Apost. Christifideles laici, 30-XII-1988, 12. — 3 Ibídem, 28. — 4 San Ambrosio, Tratado sobre Caín y Abel, 1. — 5 San Gregorio Magno, Homilías sobre Ezequiel, 2, 1, 5. — 6 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 76. — 7 Catecismo Romano, I, 10, n. 23. 8 Juan Pablo II, loc. cit., 28. — 9 Santa Teresa, Libro de las Fundaciones, 1, 7. — 10 Jn 13, 34-35.

 

 

"Jesús se quedó en la Eucaristía por amor"

La frecuencia con que visitamos al Señor está en función de dos factores: fe y corazón; ver la verdad y amarla. (Surco, 818)

¡El corazón! De vez en cuando, sin poder evitarlo, se proyecta una sombra de luz humana, un recuerdo torpe, triste, "pueblerino"...
–Acude enseguida al Sagrario, física o espiritualmente: y tornarás a la luz, a la alegría, a la Vida. (Surco, 817)

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.
–Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!
–De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz. (Forja, 306)

Jesús se quedó en la Eucaristía por amor..., por ti.
–Se quedó, sabiendo cómo le recibirían los hombres..., y cómo lo recibes tú.
–Se quedó, para que le comas, para que le visites y le cuentes tus cosas y, tratándolo en la oración junto al Sagrario y en la recepción del Sacramento, te enamores más cada día, y hagas que otras almas –¡muchas!– sigan igual camino. (Forja, 887)

 

 

Trabajar la confianza (I): «Más que videojuegos»

«Working on Trust» (Trabajar la confianza) es una serie de vídeos que pretende ayudar a los padres en la educación de sus hijos. Las enseñanzas de san Josemaría, apasionado de la libertad y de la tarea educativa de los padres, sirven como punto de apoyo.

Trabajar la confianza03/04/2018

 

Guía para aprovechar el vídeo

Educar en libertad y en el uso de la tecnología. Internet representa uno de los avances más transformadores desde el punto de vista económico, social, científico y cultural de los últimos tiempos. De él han venido muchas ventajas. Al mismo tiempo, la facilidad de acceso por parte de los niños a tanta información, imágenes, juegos, software, aplicaciones, redes sociales, etcétera, crea un desafío para los padres de hoy en día. La pornografía online, la violencia excesiva de algunos videojuegos y otras adicciones pueden causar serios daños, especialmente en los menores.

Enseñar a tus hijos a cómo ejercitar la moderación en el uso de la tecnología requiere un esfuerzo determinado

Los padres necesitan tener una estrategia centrada en ayudar a sus hijos a utilizar adecuadamente sus smartphones, tabletas, videojuegos y ordenadores personales. De esta forma, ellos podrán desarrollar una sana autoestima, aprenderán a tener amigos reales, y disfrutarán y se enriquecerán con actividades como la lectura y los deportes.

Enseñar a tus hijos a cómo ejercitar la moderación en el uso de la tecnología requiere un esfuerzo determinado en el cual tú y tu pareja debéis tener una visión compartida. Significa dar a los niños buen ejemplo, poner límites en casa en el uso de los dispositivos, y construir la confianza a través del diálogo, ofreciéndoles actividades alternativas que les ayuden a crecer y desarrollarse, por ejemplo, salir con amigos, jugar a juegos de mesa, ayudar en casa, etc.

Proponemos algunas preguntas que te pueden ayudar a sacar más provecho de este video, cuando los veas con tus amigos, en la escuela o en la parroquia.

Preguntas para el diálogo:

 

  • ¿Cuál es la mejor edad para empezar a usar la tecnología? ¿Cuánto tiempo como máximo deberían usarla los niños diariamente? Algunos padres piensan que un niño está preparado para tener dispositivos personales cuando son capaces de mantener en orden su habitación, ¿qué piensas?
  • ¿Cuál es la mejor forma de guiar y dirigir el uso personal de la tecnología para asegurarse de que será enriquecedor en vez de llegar a ser adictivo? ¿De qué formas se puede poner límites a los niños, y qué tipo de límites es bueno ponerles, dependiendo de la edad? Algunos padres se aseguran de que sus hijos no utilicen sus dispositivos en una habitación cerrada y otros no les dejan usarlo cuando se acerca la hora de dormir. ¿Qué otras estrategias se te ocurren?
  • ¿Cuáles son las mejores páginas web y aplicaciones que son a la vez divertidas y enriquecedoras y que pueden ayudar a los niños a desarrollarse intelectualmente, culturalmente y creativamente? ¿Cómo pueden los padres asegurarse de que sea una lucha positiva en vez de centrarse en los aspectos negativos? ¿Existen estudios o investigaciones interesantes que se hayan publicado sobre el tema y que ayuden a los padres?
  • ¿Cómo pueden los padres facilitar que sus hijos hablen con ellos sobre las imágenes y las páginas conflictivas que ven en sus dispositivos? ¿Existen recursos que puedan ayudar a iniciar esas conversaciones? Piensa sobre las mejores experiencias que hayas tenido en fomentar la libertad responsable y la templanza en este campo, ¿conoces libros, artículos, blogs, páginas web y/o podcast que te hayan resultado útiles para esto?
  • ¿Has considerado poner filtros de internet en tu casa? , ¿o en el plan familiar de móviles? ¿Sabes cómo tus hijos utilizan YouTube? ¿Existen aplicaciones que puedan ayudar a los niños y adolescentes a regularse mejor en el uso de la tecnología? Algunas sugerencias se pueden encontrar aquí.

Propuestas de acción

  • Asegúrate de que tú y tu esposo/a tenéis una visión compartida sobre cuándo y cómo ayudar a cada uno de vuestros hijos a vivir la templanza en el uso de la tecnología. Pensad juntos sobre cómo usan ellos las horas de un día normal. Esto puede ayudar a planear momentos para pasear juntos, hacer excursiones, o algunas actividades en casa (juegos de mesa, ping pong, etc.). Esas suelen ser buenas ocasiones para tener conversaciones significativas con vuestros hijos.
  • Asegúrate de que tenéis reglas claras en vuestra casa: quizás no utilizar los dispositivos durante las comidas, dejar la puerta abierta cuando se está consultando internet, no permitir el uso de los dispositivos antes de irse a la cama, etc.
  • Reza a diario por tus hijos y por su templanza y su responsabilidad personales. Enséñales a rezar al Espíritu Santo para que les ilumine y les enseñe a hacer buen uso de su tiempo. A través de tu ejemplo y de tu propia lucha por ser templado en este campo, enséñales que el uso excesivo de la tecnología puede dificultar la capacidad de una persona para empatizar con los otros y tener sanas relaciones. Con tus acciones, demuestra la importancia de cuidar a los demás para desarrollar relaciones interpersonales, en vez de pasar mucho tiempo mirando pantallas.
  • Los niños se fijarán en tus esfuerzos por vivir la templanza y el autocontrol con la tecnología. Los padres más que hablar, deben hacer. Los hijos deberían poder encontrar siempre en sus padres una mirada de amor incondicional y darse cuenta de que sus padres disfrutan estando con ellos.

 

Meditar con la Sagrada Escritura y con el Catecismo de la Iglesia Católica

  • “Si alguien ama la justicia, las virtudes serán el fruto de sus esfuerzos. Pues la sabiduría enseña la moderación y la prudencia, la justicia y la fortaleza, que son más útiles para los hombres que cualquier otra cosa en esta vida.” (Sabiduría, 8:7)
  • “La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción…” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1809)
  • “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1 Corintios, 13, 4-7)
  • “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo, 13, 4-7)

 

Meditar con el Papa Francisco

 

  • “Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella… Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados.” (Jornada Mundial de la Juventud en Polonia, 30 de junio de 2016)
  • “Debo recibir al Espíritu que me conduce a la Palabra con docilidad, y esta docilidad, -no oponer resistencia al Espíritu-, me llevará a este modo de vivir, a este modo de actuar. Recibir con docilidad la Palabra, conocer la Palabra y pedir al Espíritu la gracia de darla a conocer, y después dejar espacio para que esta semilla germine y crezca en aquellas actitudes de bondad, mansedumbre, benevolencia, paz, caridad, y control de sí: todo lo que hace el estilo cristiano." (Homilía, 9 de mayo de 2017)
  • "Una familia que no come casi nunca junta, o en cuya mesa no se habla, sino que se ve la televisión, o el smartphone, es una familia «poco familia». Cuando los hijos en la mesa están pegados al ordenador, al móvil, y no se escuchan entre ellos, esto no es familia, es una pensión… Hoy reflexionaremos sobre una cualidad característica de la vida familiar que se aprende desde los primeros años de vida: la convivialidad, es decir, la actitud de compartir los bienes de la vida y ser felices de poderlo hacer." (Audiencia 11 de noviembre de 2015)

Meditar con san Josemaría

 

El cambio de la situación familiar en nuestros días lleva, algunas veces, a que el entendimiento mutuo no sea fácil, e incluso a la incomprensión, dándose lo que se ha llamado conflicto entre generaciones. ¿Cómo puede superarse esto?

El problema es antiguo, aunque quizá puede plantearse ahora con más frecuencia o de forma más aguda, por la rápida evolución que caracteriza a la sociedad actual. Es perfectamente comprensible y natural que los jóvenes y los mayores vean las cosas de modo distinto: ha ocurrido siempre. Lo sorprendente sería que un adolescente pensara de la misma manera que una persona madura. Todos hemos sentido movimientos de rebeldía hacia nuestros mayores, cuando comenzábamos a formar con autonomía nuestro criterio; y todos también, al correr de los años, hemos comprendido que nuestros padres tenían razón en tantas cosas, que eran fruto de su experiencia y de su cariño. Por eso corresponde en primer término a los padres —que ya han pasado por ese trance— facilitar el entendimiento, con flexibilidad, con espíritu jovial, evitando con amor inteligente esos posibles conflictos.

Aconsejo siempre a los padres que procuren hacerse amigos de sus hijos. Se puede armonizar perfectamente la autoridad paterna, que la misma educación requiere, con un sentimiento de amistad, que exige ponerse de alguna manera al mismo nivel de los hijos. Los chicos —aun los que parecen más díscolos y despegados— desean siempre ese acercamiento, esa fraternidad con sus padres. La clave suele estar en la confianza: que los padres sepan educar en un clima de familiaridad, que no den jamás la impresión de que desconfían, que den libertad y que enseñen a administrarla con responsabilidad personal. Es preferible que se dejen engañar alguna vez: la confianza, que se pone en los hijos, hace que ellos mismos se avergüencen de haber abusado, y se corrijan; en cambio, si no tienen libertad, si ven que no se confía en ellos, se sentirán movidos a engañar siempre" (Conversaciones, 100).

 

La razón más sobrenatural

Resumir la ley en el 'amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo' no es un precepto cualquiera. El amor no se puede reclamar, y Dios solo nos invita a participar de él después de haber mostrado al hombre su infinito cariño y cuidado.

Vida espiritual01/08/2018

Opus Dei - La razón más sobrenatural

Al comenzar su predicación, en la sinagoga de Nazaret, el Señor lee ante los presentes un pasaje de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado a anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19; Is 61,1-2). Y tras enrollar el libro declara: «Hoy se ha cumplido esta escritura que acabáis de oír» (Lc 4,21).

Jesús se presenta de este modo como libertador. Ante todo de aquello que constriñe la libertad interior: la ceguera de la ignorancia, la cautividad del pecado, la opresión del diablo. De hecho, no son infrecuentes en su predicación las alusiones a la libertad y a la liberación para aquellos que le siguen: «Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois en verdad discípulos míos, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31).

Los primeros cristianos tenían una profunda y exultante conciencia de libertad. Jesús era para ellos el Salvador. No los había liberado de un yugo para imponerles otro distinto, sino que había roto todas las ataduras que les impedían llevar una vida plena. Esta plenitud que ahora se les presentaba como posible se revela en la alegría que rezumaban sus vidas. «Estad siempre alegres –exhorta Pablo–, orad sin cesar, dad gracias por todo; esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús» (1 Tes 5,16-18).

Jesús se presenta como liberador de todo aquello que constriñe la libertad interior

En el principio, Dios crea al hombre como señor de lo creado, «el Artífice sumo fabricó nuestra naturaleza como una especie de instrumento, apto para el ejercicio de la realeza; y para que el hombre fuera completamente idóneo para ello, le dotó no sólo de excelencias en cuanto al alma, sino en la misma figura del cuerpo. Y es así que el alma pone de manifiesto su excelsa dignidad regia (…) por el hecho de no reconocer a nadie por señor y hacerlo todo por su propio arbitrio. Ella, por su propio querer, como dueña de sí, se gobierna a sí misma. ¿Y de quién otro, fuera del rey, es propio semejante atributo?»[1].

Por el pecado el hombre se ve reducido a la esclavitud, pero Dios le levanta con la esperanza de una salvación futura (Cfr. Gen 3,15). Este deseo de redimirnos se manifiesta, por ejemplo, cuando libera a su pueblo de la esclavitud de Egipto y le promete una tierra, que deberá conquistar, pero que será ante todo la tierra prometida: un don de Dios donde podrá rendirle culto con libertad. «Yo soy el Señor, tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de la esclavitud» (Ex 20,2). Y añade: «No tendrás otro dios fuera de mí» (Ex 20,3). Es precisamente así como Dios presenta a su pueblo los mandamientos del decálogo, como las condiciones para ser verdaderamente libre y no recaer de nuevo en la servidumbre. Dios no busca imponerse como un tirano, sino poner a su pueblo en condiciones de aceptarle libremente como Señor.

Esta apuesta de Dios por la libertad se entiende si el primer mandamiento, del que, según Jesucristo, penden la ley y los profetas (Cfr. Mt 22,40) no es otro que el amor: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo (Cfr. Mt 22,37-39). Porque este no es un precepto cualquiera. Otras cosas se pueden imperar e imponer mediante la fuerza y la coacción. Pero el amor no se puede reclamar así. Dios lo requiere, como un amante, solo después de haber manifestado el amor que abriga hacia su pueblo, solo tras haber mostrado de numerosas formas su cariño y su cuidado. Y es que al amor verdadero solo se puede invitar, hay que ganárselo, porque solo puede ser fruto de la libertad. Y para descubrir y dejarse alcanzar por este Amor, resulta imprescindible «fomentar la libertad interior, que lleva a hacer las cosas por amor»[2].

Un sentido para la libertad

Los primeros cristianos tenían una profunda conciencia de libertad porque sabían que Jesús era su Salvador

Precisamente para poder amarle de verdad, Dios nos ha creado libres. Es así como nos mira y como se deleita en nosotros. Nos cuesta entenderlo porque los seres humanos no sabemos crear seres libres. A lo sumo producimos autómatas, que llevan a cabo aquello para lo que los hemos diseñado, o remedamos la libertad creando artefactos que funcionan al azar; pero somos incapaces de suscitar algo que pueda decidir por sí mismo. Sin embargo, esto es lo que hace Dios con nosotros al crearnos y al redimirnos del pecado que limitaba nuestra libertad.

Ser libre no es en primer lugar no estar determinado o condicionado por algo externo, sino ser capaz de respaldar nuestras acciones y nuestras respuestas. Por eso la libertad va de la mano de la responsabilidad. Ser libre es ser capaz de responder y, por tanto, de establecer un diálogo pleno y real con otras personas y, ante todo, con nuestro creador.

No es, por lo tanto, la libertad algo añadido, una característica de la que podríamos prescindir y seguir siendo nosotros mismos. La libertad que Dios quiere para nosotros es verdadera y tan profunda como nuestro ser. Su reconocimiento es un gran avance del ser humano: «La pasión por la libertad, su exigencia por parte de personas y pueblos, es un signo positivo de nuestro tiempo. Reconocer la libertad de cada mujer y de cada hombre significa reconocer que son personas: dueños y responsables de sus propios actos, con la posibilidad de orientar su propia existencia»[3].

Dios, que nos quiere como somos porque nos ha creado, nos quiere libres porque nos ama por nosotros mismos y solo se conforma con la apertura libre y amorosa de nuestra intimidad: «Dame, hijo mío, tu corazón» (Prov 23,26). Así se comprende que «porque me da la gana»[4] sea, para san Josemaría, la razón más sobrenatural para hacer el bien, aquella en la que se anuda el misterio del amor creador y redentor de Dios con la respuesta auténtica de su criatura amada, que tiene en su mano reconocerle como Padre y aceptar con confianza la voluntad de quien solo puede querer el bien de su hijo.

Dios ha puesto nuestro destino en nuestras manos. No, ciertamente, en el sentido de que podemos conseguir por nuestras fuerzas aquello que nos tiene preparado, pero sí porque se encuentra en nuestras manos convertirnos a Él, que es quien nos puede hacer felices[5]. Reconocer esta capacidad de amar a Dios libremente puede, en un primer momento, producirnos temor. Sin embargo, si nos da la gana decirle que sí, esta misma convicción de que somos libres nos llena de alegría y esperanza. Como hijos de Dios, nos sentimos seguros en la medida en que queremos apoyarnos en Él. Así se entiende que San Josemaría, pensando en su propia vocación, exclamara: «¿No os da alegría comprobar que la fidelidad en buena parte depende de nosotros? Yo me entusiasmo pensando que Dios me ama, y que ha querido que su Obra dependa también de mi correspondencia. Y me da gozo poder decirle libremente: Señor, yo también te quiero, cuenta con mi poquedad»[6].

La consideración de nuestra libertad nos ayuda a asentar nuestra vida sobre la realidad de que somos hijos de Dios. No somos un ejemplar intercambiable: nuestra respuesta es insustituible porque somos criaturas queridas por Dios con amor de predilección. Pero podemos perder la conciencia de nuestra libertad en la medida en que no la ejercemos. En ese caso, es lógico que nos sintamos cada vez más limitados, condicionados y aun coaccionados por nuestros estados de ánimo o por el ambiente. Es así como puede plantearse la duda de si somos libres o incluso si ser libre merece la pena o si tiene un sentido.

Para poder amarle de verdad, Dios nos ha creado libres

El cristiano sabe, sin embargo, que la libertad tiene un sentido. No solo estamos libres de ataduras, en poder de nuestra propia decisión. De poco sirve liberar a alguien y decirle que puede ir a donde quiera, si no existe un destino al que pueda dirigirse o, si lo hay, no sabe en absoluto cómo llegar a él. Pero Dios no solo nos otorga la capacidad de deshacernos de lo que nos limita y aprisiona, sino que abre ante nosotros un horizonte ilimitado, a la altura de nuestros anhelos más profundos. Porque quien ha creado nuestra libertad no es en modo alguno un límite para su despliegue: nos abre la posibilidad de crecer sin medida, pues este es el modo en que imitamos a Dios las criaturas libres, y nos ofrece, unidos a su Hijo unigénito, la posibilidad de desplegar plenamente nuestra personalidad.

Una libertad auténtica

San Josemaría concebía su labor «como una tarea encaminada a situar a cada uno frente a las exigencias completas de su vida, ayudándole a descubrir lo que Dios, en concreto, le pide, sin poner limitación alguna a esa independencia santa y a esa bendita responsabilidad individual, que son características de una conciencia cristiana. Ese modo de obrar y ese espíritu se basan en el respeto a la trascendencia de la verdad revelada, y en el amor a la libertad de la humana criatura. Podría añadir que se basa también en la certeza de la indeterminación de la historia, abierta a múltiples posibilidades, que Dios no ha querido cerrar»[7].

Así se entiende que, para quien no conoce a Cristo, tomarse en serio la propia libertad es un camino para encontrar a Dios, pues pone en marcha una búsqueda que manifiesta las posibilidades de nuestra condición junto con sus evidentes limitaciones. Pero también quien ya ama a Dios, al ahondar de su mano en ella, se pone en condiciones de entablar con Él una relación más profunda y verdadera.

Solo es acorde con la dignidad de los hijos de Dios que se sientan «libres como pájaros»[8], que hagan lo que de verdad quieren, aun cuando, como Cristo, lo que se quiere pase por humillarse y someterse por amor. No se trata, por tanto, tan solo de que actuemos como si fuéramos libres: si queremos de verdad seguir a Jesús, hemos de buscar en nosotros esa fuente de libertad auténtica que es nuestra filiación divina y comportarnos de acuerdo con ella, de modo que alcancemos la libertad de espíritu, que «[…] es esta capacidad y actitud habitual de obrar por amor, especialmente en el empeño de seguir lo que, en cada circunstancia, Dios le pide a cada uno»[9].

Hacer pie en ella se traducirá en la espontaneidad y la iniciativa con que nos comportamos, y en que no nos dejamos atenazar por el miedo. Y es que la falta de libertad se revela a menudo en nuestra tendencia a movernos por miedo. Los teólogos denominan temor servil al de quien se aparta del pecado por temor al castigo. Este temor puede ser un inicio para volver a Dios, pero la vida cristiana no puede apoyarse en él, pues «el que teme no es perfecto en el amor» (1 Jn 4,19) y hemos de actuar «como quienes van a ser juzgados por la ley de la libertad» (St 2,12).

El miedo se puede manifestar en muchos ámbitos de nuestra vida. El que teme, aunque quiere el bien, tiene presente ante todo el mal del que desea huir. Por eso, cuando el miedo es el motor de nuestra conducta, fácilmente nos encogemos y complicamos hasta el punto de que se oscurezcan los verdaderos motivos de nuestros actos y cuáles son los bienes que perseguimos. Pero si amamos a Dios, si queremos amarlo, Él nos libera del miedo, porque para los que aman a Dios todo coopera para el bien (Cfr. Rom 8,28). Esta convicción ahuyenta nuestros temores infundados y nos permite gustar plenamente la libertad de los hijos de Dios y actuar con alegría y responsabilidad.

No decimos sí a Dios de una vez por todas: somos seres temporales y debemos renovar y hacer crecer en el tiempo nuestra respuesta

Es verdad que no decimos sí a Dios de una vez por todas. Somos seres temporales y debemos renovar y hacer crecer en el tiempo nuestra respuesta. Además, porque estamos llamados a responder libremente, el Señor busca de nosotros una respuesta cada vez más auténtica. A veces incluso parece ocultarse, para que nuestra adhesión se vuelva más libre y más plena, para purificarla de motivos externos y circunstanciales, para que no esté movida por el miedo sino por el amor. Esta circunstancia no debe inquietarnos. Es una invitación a la fidelidad, que no es la conservación de algo que ya se ha hecho, sino la renovación gozosa, en las más diversas circunstancias, de una donación a Dios que quiere ser liberal y desinteresada. La fidelidad nos lleva a volver con frecuencia sobre nuestro sí para hacerlo más pleno y para edificar desde él nuestra vida interior, desde ese punto donde se encuentran la gracia de Dios y nuestra más profunda intimidad.

Recordar con frecuencia que no somos autómatas ni animales sometidos al instinto, sino criaturas libres, con un futuro abierto que depende de nuestra iniciativa, nos ayudará a salir del anonimato y a vivir nuestra vida ante Dios y ante los hombres en primera persona, sin delegar en nadie la responsabilidad que le acompaña. Así seremos capaces de entablar con Dios un diálogo auténtico, una relación personal en la que pueda fraguar una amistad verdadera y profunda. Y fruto de esta amistad con Dios, nuestra alma se desbordará en una acuciante sed por llevar este Amor de Dios y ese sentido de libertad que lo acompaña a todas las personas. También a través de la amistad, porque «la amistad misma es apostolado; la amistad misma es un diálogo, en el que damos y recibimos luz; en el que surgen proyectos, en un mutuo abrirse horizontes; en el que nos alegramos por lo bueno y nos apoyamos en lo difícil; en el que lo pasamos bien, porque Dios nos quiere contentos»[10].

José Ignacio Murillo


[1] Gregorio de Nisa, La creación del hombre, 4

[2] F. Ocáriz, Carta pastoral, 14-II-2017, n. 8.

[3] F. Ocáriz, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 1.

[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 17.

[5] «(…) Pero le dio el libre albedrío, por el que puede dirigirse a Dios, que le haga bienaventurado. Pues lo que podemos por nuestros amigos, de algún modo lo podemos por nosotros mismos», Tomás de Aquino, Suma de Teología, I-II, q. 5 a. 5 ad 1.

[6] San Josemaría, A solas con Dios, n. 324.

[7] Es Cristo que pasa, n. 99

[8] San Josemaría, Carta, 14-IX-1951, n. 38.

[9] F. Ocáriz, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 5.

[10] Íbidem, n. 14.

 

 

A vueltas con el clericalismo

 

06/11/18

Salvador Bernal

photo_camera Imagen del sínodo extraordinario de los obispos para la familia

En torno al Concilio Vaticano II se difundió la doctrina sobre los derechos de los fieles; la había conocido antes, en la Facultad de Derecho Canónico de Navarra. No salió adelante años después un proyecto alentado por el gran maestro Pedro Lombardía, muerto demasiado joven: la promulgación de una ley fundamental de la Iglesia –como la parte orgánica de las constituciones modernas-, que fuera como el pórtico del Código postconciliar.

En el tratado canónico de la persona del Código de 1917 apenas se decía nada sobre los laicos, que venían a ser como el “resto” del pueblo de Dios: quienes no éramos clérigos ni religiosos. No es necesario repetir cómo Lumen gentium configuró con luces nuevas y positivas la condición y la misión de los laicos. Y la de los presbíteros en el Decreto Presbyterorum ordinis. A pesar de todo, el papa Francisco sigue lamentando, con razón, la presencia de manifestaciones del viejo clericalismo.

No me di cuenta entonces, pero sufrí a los nueve años mi primera paradoja clerical. No tenía experiencia, porque mis padres, buenos cristianos, no eran de los que sentaban a sacerdotes en la mesa familiar. Pero recuerdo mi sorpresa en el examen de ingreso para el bachillerato, ante un solemne tribunal de cinco personas en el Instituto San Isidro de Madrid. No sé si antes o después se hacía un dictado: la enseñanza secundaria comenzaba sin faltas de ortografía...

En la prueba oral, íbamos a contestando preguntas diversas. Recuerdo sólo la de un sacerdote -me pareció más bien mayor-, sobre quién había hecho el Credo. En casa de mis padres –abogado, maestra de máximo nivel- había muchos libros. Y en alguno había leído de un obispo de Córdoba, Osio, que tuvo una participación muy relevante en el concilio de Nicea, justamente en la precisión del símbolo de la fe. Aquel buen sacerdote me dijo que no: que el Credo lo habían hecho los Apóstoles... No lo entendí, porque me constaba haber leído lo de Osio, quizá en el contexto de ínfulas nacionales propias de aquella época. Tiempo más tarde conocería el texto sobre el credo de los apóstoles en catecismos escolares que nunca estudié, pero también las batallas teológicas de Nicea y Constantinopla. Lo he pensado más de una vez para comprender la diferencia entre la fe y la teología, con la consiguiente libertad de investigación y expresión: la enseñanza teológica no es exclusiva de clérigos.

Con todo esto justifico mi quizá excesiva sensibilidad ante el uso y abuso de la palabra “Iglesia”. Me molestan los manejos clericales tanto como las zafiedades anticlericales. Muchas veces se ha repetido estos días que “la Iglesia desmiente a la vicepresidenta del gobierno”. Aparte de preferir el uso gramatical del término vicepresidente –derivado del participio de presente descrito en la conjugación de los verbos-, tiene bemoles el cisco que han armado con el valle de Cuelgamuros, creando problemas donde no los había. La Transición superó las secuelas de la guerra: también supieron perdonar magnánimamente republicanos insignes, presos políticos que trabajaron en las obras: uno de ellos, catedrático, muy admirado por mi padre republicano. En cualquier caso, no parece nada laico buscar apoyo en la Jerarquía eclesiástica para justificar las propias decisiones.

Mucho más graves son los abusos clericales de carácter sexual, que salpican también a España, como comentó hace semanas Francisco Serrano Oceja: y aquí sí se comprende que la Conferencia episcopal actualice las normas aplicables y nombre una comisión específica para atender de modo particular ese doloroso problema. Lo sufrimos todos, porque –como señaló el papa Francisco con palabras de san Pablo en su Carta al pueblo de Dios del pasado 20 de agosto-, “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Co 12,26).

El intenso dolor lleva a pedir perdón y reparar. Y a precisar las causas, para “generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”. En el origen no está sólo un ejercicio anómalo de la autoridad dentro de la Iglesia, ni la inercia del arcaico privilegio del fuero. Pero, además de la penitencia y de la oración, del hambre y sed de justicia, del compromiso en la construcción de esa cultura –de todos y cada uno-, “decir no al abuso es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo”. También el de los supuestamente anticlericales…

 

Asia Bibi en libertad

Escrito por Mario Arroyo.

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El ejemplo de Asia Bibi es un claro ejemplo del sufrimiento que viven comunidades cristianas en el medio oriente bajo la persecución musulmana.

Resulta triste que el caso de Asia Bibi, mujer a punto de perder la vida por su fe cristiana, no haya tenido el eco mundial de otros casos de injusticia, precisamente por su fe en Cristo.

Quizá es poco familiar este nombre, y es una pena, porque la persona que lo tiene es lo que en terminología clásica se llamaría “confesora de la fe”, es decir, alguien que por creer en Jesucristo ha sufrido mucho por parte de los enemigos de la Cruz, sin llegar a perder la vida en su tormento. En este caso, ella ha estado en el corredor de la muerte durante nueve años, con sentencia de muerte dictada, hasta que –finalmente– ha sido absuelta el 31 de octubre de este año. Es verdad que no se puede cantar victoria: una cosa es que la “justicia” oficial de Pakistán la haya absuelto de la acusación de blasfemia, que lleva aparejada pena de muerte en aquel país, y otra muy distinta que logre conservar la vida. En efecto, lo que no hizo el verdugo del Estado puede hacerlo cualquier fanático en turno. Por ello urge sacarla del país y, ni aun así, puede afirmarse que se encontrará segura. En realidad, para Asia Bibi la vida nunca volverá a ser igual, pero por lo menos ahora tiene esperanza de vida y, sobre todo, ningún dolor y sacrificio será olvidado por el Altísimo, que la recompensará generosamente.

Madre de cinco hijos, invitada por las autoridades locales a que abandone su fe cristiana y recupere la libertad convirtiéndose al islam, ha rechazado repetidamente esa oferta, diciendo que si muere por ser cristiana acepta gozosa la muerte. Varias autoridades pakistaníes han perdido la vida en manos de extremistas por defenderla: Salman Taseer, gobernador del Punjab y Shahbaz Bhatti, ministro de Minorías. No obstante quedar libre, su vida tiene precio, pues un imán ha decretado su muerte y ofrecido una recompensa a quien la ejecute.

Sin embargo, resulta esperanzador que haya sido absuelta a pesar de la fuerte presión en contra. Muchos activistas católicos y protestantes la han defendido, e incluso, el papa Benedicto XVI pidió oficialmente su liberación. Por su parte, Francisco se reunió en el Vaticano con su marido y sus cinco hijos, y juntos tuvieron un entrañable momento de oración. Aunque el futuro no parece nada claro, por lo menos supone un triunfo de la cordura y de la dignidad humana, así como una incipiente señal de respeto a las minorías religiosas. Es triste, sin embargo, que por el hecho de tratarse de una cristiana, es decir, no de una de las “minorías de moda” haya tenido escaso eco en los medios de comunicación. Ya se ve que aquello de que “hay algunos más iguales que otros” se aplica a las minorías: “hay minorías más minorías que otras”; es decir, existen minorías que interesa proteger y existen otras que no le interesan a nadie, o a casi nadie. Es extraño, por ejemplo, cómo las feministas no le han hecho ningún eco, cuando la que sufre injustas vejaciones es una mujer.

Ahora bien, el ejemplo de Asia Bibi es demoledor para un cristianismo tibio, tantas veces preocupado en reducir al mínimo las exigencias de la fe. Frente a un occidente que muchas veces encuentra exagerado el esfuerzo por asistir a misa los domingos, aquí tenemos a una mujer fuerte, que no ha vacilado en gastar nueve años de su vida en la cárcel, con sentencia de muerte dictada, en verse separada de su familia, y en ser odiada por muchos de sus connacionales por el único delito de no aceptar convertirse al islam y mantenerse fiel a Jesucristo. Es un termómetro del valor que tiene la fe en su vida y en su familia, y un recordatorio de que no todo se juega en esta vida, siendo la otra real y auténtica, y donde Dios nos tiene preparado un premio que colma generosamente cualquier sacrificio que hayamos podido hacer en su Nombre.

La vida y el calvario de Asia Bibi son un fuerte revulsivo para nuestras conciencias laxas y cómodas y nos recuerda a un tiempo la radicalidad y el valor del evangelio. Ojalá que su sacrificio y el de su familia no resulte estéril, y que su generosa y sacrificada confesión de fe nos sirva a todos para tomarnos más en serio la nuestra y fortalecerla, ajustando nuestra escala de valores y prioridades, de forma que no perdamos de vista, abrumados por los placeres y las comodidades, los premios que Dios nos tiene reservados después. Asia Bibi nos recuerda que todavía hay santos entre nosotros, y que suelen ser las personas más sencillas y humildes, los “pobres de Yahvé” en terminología bíblica. Si no podemos imitarlos, sigamos por lo menos su senda.

 

 

Juventud y familia: lo que está en juego

Nov 5, 2018

Juventud y familia: lo que está en juego

Por Luis Antonio Hernández

Frente a las tendencias mundiales que apuestan al individualismo es indispensable que asimilemos que la familia constituye hoy en día la esperanza, el futuro del mundo y la cultura humana.

La solución a la mayoría de los problemas sociales que hoy en día afectan a la humanidad pasa por la promoción de políticas que permitan fortalecer y revalorar a la institución familiar, como el núcleo privilegiado donde se transmiten la vida y los valores, al mismo  tiempo que se siembra la semilla de una
nueva sociedad.

Apenas hace un par de semanas, durante el rezo del Ángelus en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco reflexionó acerca del matrimonio: «Desde el inicio de la creación Dios les hizo hombre y mujer, por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos se convertirán en una sola carne».

Este pasaje del Evangelio de San Marcos resume de manera contundente la esencia de las relaciones humanas, la complementariedad, la donación recíproca, la solidaridad, el amor y el origen de la existencia humana.

Sin embargo, a pesar de que el porcentaje de personas que actualmente viven en matrimonio continúa siendo mayoritario, es indiscutible que año con año esta cifra disminuye.

De acuerdo con datos proporcionados por el INEGI, en nuestro país el 58.1% de la población está casada o se encuentra dentro de una situación conyugal, siendo el segmento de 15 a 29 años de edad el que concentra el mayor indicador de vida en pareja con 73.3%.

Este resultado refleja la percepción que prevalece en la sociedad respecto de la familia; por ejemplo, la Encuesta Nacional de Juventud 2010, levantada por el Instituto Mexicano de la Juventud, demuestra que la familia es la institución que más confianza brinda a las personas, particularmente a los jóvenes.

De acuerdo con cifras oficiales, entre los años 2000 y 2015 el índice de matrimonios se redujo en 31.4%, mientras que el número de divorcios se incrementó en 136.4%, durante el mismo periodo.

Además del fantasma de los intereses individuales, la propia satisfacción y autorrealización, que hoy se ciernen sobre el núcleo familiar y la organización matrimonial, no podemos ignorar la existencia de importantes factores socioeconómicos que día a día tienen mayor injerencia en la realidad cotidiana de la juventud y su decisión de aplazar o renunciar a la formación de un hogar, como: la dificultad de encontrar un empleo seguro, que les permita acceder a esquemas de seguridad social y adquirir una casa, aspectos que parecen cada vez más lejanos del futuro de los millennials.

El fortalecimiento de la familia, la revaloración del matrimonio y la maternidad como la fuente de la vida y la sustentabilidad de la civilización humana, son temas que seguramente surgirán dentro de las conclusiones del Sínodo de los Jóvenes, que actualmente se
lleva a cabo.

Un punto fundamental de encuentro será lograr transmitir a la juventud católica del mundo la fe, confianza y esperanza necesarias para enfrentar, de la mano de Dios, los retos que la sociedad y la economía contemporáneas imponen a su misión original, preservar y difundir los valores e instituciones

de la iglesia, de la humanidad misma. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

 

 

No es lo mismo “unión” que matrimonio

Nov 5, 2018

No es lo mismo “unión” que matrimonio

Por Sergio Ibarra

El Código Civil define al matrimonio como la unión libre de un hombre y una mujer para realizar la comunidad de vida… con la posibilidad de procrear hijos de manera libre, responsable e informada.

El Tribunal de Estrasburgo, institución que agrupa a los 47 miembros de la Comunidad Europea en Derechos Humanos, dictó una sentencia: no existe derecho al matrimonio homosexual. Lo anterior, basado en el concepto de vida familiar contenido en su artículo 8, que establece: «No debe haber interferencia por parte de una autoridad pública en el ejercicio de este derecho, excepto … para la prevención de trastornos o delitos, para la protección de la salud o de la moral, o para la protección de los derechos y libertades de los demás».

Adicionalmente, a efecto de evitar discriminaciones, se debe tener en cuenta los elementos que caracterizan las diferentes situaciones, y determinan su comparabilidad … y el propósito de la medida que hace la distinción en cuestión.

Distinguir que las relaciones heterosexuales y homosexuales son comparables, es pertinente en términos de la protección de la vida, del bien común y del orden social. Civilmente las uniones del mismo sexo son un dilema porque obedecen a eso, a situaciones civiles, proteger derechos a sus miembros es justo. El propio Tribunal reconoce la vida familiar cuando estas uniones muestran estabilidad; de ahí a reconocerles los derechos de la procreación es ir contra el orden natural y la moral de la mayoría  de la sociedad.

 

 

Análisis de la Proposición de Ley reguladora de la Eutanasia presentada por el PSOE ante el Congreso de los Diputados

Análisis de la Proposición de Ley  reguladora de la Eutanasia presentada por el PSOE ante el Congreso de los Diputados

05 noviembre

 

I. INTRODUCCION

El pasado día 3 de mayo del presente año 2018, se presentó ante el Congreso de los Diputados, y según ordena el artículo 124 del Reglamento del mismo, la Proposición de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia redactada por el Grupo Parlamentario Socialista.

El día 21 de mayo fue publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales.

El 23 de julio la Mesa de la Cámara acordó encomendar un Dictamen sobre la Proposición a la Comisión de Justicia, abriendo, además, el plazo de 15 días hábiles para que los Diputados y los Grupos Parlamentarios presentasen enmiendas. La Proposición de Ley, tal y como estaba redactada, se tomó en consideración por 208 votos a favor, 133 en contra y 1 abstención.

Hasta este momento solamente se ha presentado una enmienda, concretamente a la totalidad y con texto alternativo, por parte del Grupo Parlamentario Popular. Enmienda que quedó rechazada, el pasado día 25 de octubre, por 134 votos a favor, 210 en contra y 1 abstención.

En este momento[1], quedan pendientes la presentación de otras posibles enmiendas y el Dictamen de la Comisión de Justicia.

II. ACTUALIDAD DEL DEBATE PARLAMENTARIO

A juicio del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, la actualidad de este debate justifica realizar una reflexión sobre la Proposición de Ley que estamos comentando, para evaluar si la misma es conforme a derecho y sobre todo para emitir un informe bioético sobre su contenido

 

III. LA EUTANASIA: REGULACIÓN VIGENTE

La inducción al suicidio, la cooperación al suicidio, el homicidio-suicidio (o suicidio-ejecución) y la eutanasia son conductas tipificadas comohttps://www.observatoriobioetica.org/wp-content/uploads/2018/05/47834157_s-min-1-300x262.jpg delito que están reguladas en el Artículo 143 del Código Penal, a cuyo tenor:

1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.

2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.

3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.

4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.

IV. MOTIVOS POR LOS QUE SE PRESENTA ESTA PROPOSICIÓN DE LEY

Según la Exposición de Motivos (en adelante, EM) de la Proposición, “La presente ley pretende dar una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista a una demanda sostenida de la sociedad actual como es la eutanasia”. De hecho, continúa diciendo, “el debate sobre la eutanasia (…), se ha abierto paso en nuestro país y en los países de nuestro entorno durante las últimas décadas, no sólo en ámbitos académicos sino también en la sociedad, (…)”.

Aunque, en el fondo, la finalidad de la Proposición, a nuestro juicio, no es otra que la regulación de la eutanasia como derecho, es decir, “el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento” (EM).

Resumiendo, los motivos por los que se presenta esta Proposición de Ley son tres: 1) Porque la sociedad lo demanda. 2) Porque en otros países de nuestro entorno está legalizada. 3) Y por transformar la eutanasia en un derecho.

En cuanto al primer motivo, si se acude a los datos que aportan los estudios estadísticos recogidos en las dos páginas webs más importantes en materia sociológica, se comprueba que: a) por lo que respecta a la página web perteneciente al Centro de Investigaciones Sociológicas, la eutanasia no aparece en ninguno de los “problemas principales que existen actualmente en España[2] y b) Por su parte, en la página web perteneciente al Instituto Nacional de Estadística, escribiendo el sustantivo “eutanasia” en el Buscador, la respuesta del mismo ha sido la siguiente: “Se ha encontrado 0 coincidencias”[3].

Por otro lado, en nuestro país apenas hay Jurisprudencia que trate o haya tratado casos de eutanasia. Si hay pocos casos en nuestros Tribunales cabe presumir que no se dan a menudo.

De modo que, a nuestro juicio, más que responder a una demanda social, lo que esta PLS pretende, es promoverla.

La segunda causa según los proponentes, es equiparnos a los países de nuestro entorno en cuanto a regulación de la eutanasia se refiere. Entendemos por “países de nuestro entorno” aquellos que pertenecen a la Unión Europea. Pues bien, dentro de la misma, que, como se sabe, la forman 29 países, actualmente la eutanasia y/o el suicidio asistido están legalizados en tres: Holanda, Bélgica y Luxemburgo.  Fuera del ámbito de la Unión Europea, el suicidio asistido está legalizado en Suiza, Canadá y algunos estados de Estados Unidos.

La tercera causa es transformar el delito de eutanasia en un derecho. Nos parece que ésta es la finalidad fundamental de la PLS.

V. VALORACIÓN BIOÉTICA DE ESTA PROPUESTA DE LEY [4]*

Exposición de motivos de la Propuesta de Ley

“En nuestras doctrina bioética y penalista existe hoy un amplio acuerdo en limitar el empleo «eutanasia» a aquella que se produce de manera activa y directa, de manera que las actuaciones por omisión que se designaban como eutanasia pasiva (no adopción de tratamientos tendentes a prolongar la vida y la interrupción de los ya instaurados conforme a la lex artis), o las que pudieran considerarse como eutanasia activa indirecta (utilización de fármacos o medios terapéuticos que alivian el sufrimiento físico o psíquico aunque aceleren la muerte del paciente -cuidados paliativos-) se han excluido del concepto bioético y jurídico-penal de eutanasia”.

Este texto genera confusión desde el principio al mezclar conceptos perfectamente definidos en Bioética y en Medicina, como el encarnizamiento u obstinación terapéutica  (“cuando estos tratamientos, sin posibilidad alguna de recuperación del paciente, contribuyen a incrementar su sufrimientoy prolongarlo en el tiempo”), o como la LET (“interrupción de los ya instaurados conforme a la lex artis”), que nada tienen que ver con la eutanasia, o como los efectos secundarios de algunos fármacos perfectamente lícitos por el principio ético del doble efecto.

Pero, además, incluye la omisión grave de no calificar como “eutanasia pasiva” la interrupción de medios ordinarios para mantener la vida y el bienestar del paciente, o la no adopción de los mismos. Resulta difícil de admitir que especificando conceptos, tanto en la exposición de motivo, como en el articulado, se haya omitido este “pequeño” detalle.

“Se busca, en cambio, legislar para respetar la autonomía y voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave e incurable, o de discapacidad grave y crónica, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables, lo que denominamos un contexto eutanásico”

Ya en el preámbulo de la Ley introduce el concepto de discapacidad, grave y crónica, como un motivo para acabar con la vida, lo que no se sostiene desde cualquier perspectiva bioética.

“Cuando una persona plenamente capaz y libre se enfrenta a una situación vital que a su juicio vulnera su dignidad e integridad, como es la que define el contexto eutanásico antes descrito, el bien de la vida puede decaer en favor de los demás bienes y derechos con los que debe ser ponderado, toda vez que no existe un deber constitucional de imponer o tutelar la vida a toda costa y en contra de la voluntad del titular del derecho a la vida. Por esta misma razón, el Estado está obligado a proveer un régimen jurídico que establezca las garantías necesarias y de seguridad jurídica”.

Siendo el bien primario de los individuos, el bien de la Vida (ciertamente, no absoluto), es a éste al que deben supeditarse todos os demás bienes, por lo que resulta llamativo que esta Propuesta de Ley plantee como un axioma que el bien de la vida “puede decaer en favor de los demás bienes”. A nuestro juicio, tras la lectura de la referida propuesta, los demás bienes se reducen a uno solo: la exaltación de la Autonomía personal del paciente o de sus familiares.

Artículo 3. Definiciones.

2. «Discapacidad grave crónica»: situación en la que se produce en la persona afectada una invalidez de manera generalizada de valerse por sí mismo, sin que existan posibilidades fundadas de curación y, en cambio, sí existe seguridad o gran probabilidad de que tal incapacidad vaya a Sedación y eutanasia. ¿Cuándo es lícito sedar a un paciente y cuándo es eutanasia encubierta? En la opinión pública se equiparan algunas veces los cuidados paliativos y la sedación profunda con la eutanasia.persistir durante el resto de la existencia de esa persona. Se entienden por limitaciones aquellas que inciden fundamentalmente sobre su autonomía física y actividades de la vida diaria, así como sobre su capacidad de expresión y relación, originando por su naturaleza sufrimientos físicos o psíquicos constantes e intolerables, sin posibilidad de alivio que el o la paciente considere tolerable. En ocasiones puede suponer la dependencia absoluta de apoyo tecnológico.

Parece que con el afán de ser los más progresistas de Europa, se quiere incluso aventajar ya de salida a Holanda, que ha tardado 20 años en aplicarla a los discapacitados.

Artículo 5. Condiciones para solicitar la prestación de ayuda para morir.

Solamente la persona que reúna las siguientes condiciones y circunstancias, puede solicitar y obtener la prestación de ayuda para morir:

1ª. Tener la nacionalidad española o residencia legal en España, mayoría de edad y ser capaz y consciente en el momento de la solicitud.

2ª. Disponer de la información que exista sobre su proceso, las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, incluida la de acceder a cuidados paliativos.

3ª. Haber formulado la solicitud de manera voluntaria, por escrito, que deberá repetirse al menos en una ocasión con una separación de quince días naturales, y no ser resultado de una presión externa. La prestación de ayuda para morir no se podrá realizar sin que hayan transcurrido, al menos, quince días naturales desde la última solicitud.

4ª. Sufrir una enfermedad grave e incurable o padecer una discapacidad grave crónica en los términos establecidos en esta ley.

5ª. Prestar consentimiento informado previamente a recibir la prestación de ayuda para morir, que se incorporará a la historia clínica del solicitante.

Comienza reduciendo sólo a los ciudadanos españoles el ejercicio de lo que la Propuesta de Ley considera “un derecho de la persona”, contradiciendo la consideración del propio Partido proponente sobre el derecho universal a las prestaciones sanitarias públicas gratuitas de toda persona que esté en territorio español. Parece que sólo quiere evitar el “turismo tanático” que se ha generado en países como Suiza con el suicidio asistido.

A nuestro juicio, todas estas condiciones van orientadas fundamentalmente a magnificar el principio de autonomía.

Artículo 6. Solicitud de la prestación de ayuda para morir por personas en situación de incapacidad de hecho mediante un documento de instrucciones previas o documento equivalente.

En los casos de personas que, a criterio del médico o médica responsable, estén en situación de incapacidad de hecho permanente, pero que hubieran suscrito con anterioridad un documento de instrucciones previas o documento equivalente, se podrá prestar la ayuda para morir conforme a lo dispuesto en dicho documento siempre que se cumpla la condición 4ª del artículo anterior.

Se da un valor prioritario a la existencia de un documento previo sobre últimas voluntades, cuando es sabido que estas voluntades pueden cambiar en distintos momentos de la vida. Además, no se tiene en cuenta que muchas personas opinan de una forma cuando se refiere a su futuro o de otra muy distinta, cuando se trata de su realidad actual.

Artículo 7. Requisitos de la solicitud.

1. La solicitud de prestación de ayuda para morir deberá hacerse por escrito, debiendo estar el documento fechado y firmado por la persona solicitante.

En caso de encontrarse impedido físicamente para fechar y firmar el documento, otra persona mayor de edad y plenamente capaz podrá fecharlo y firmarlo en su presencia. Dicha persona ha de mencionar el hecho de que quien demanda la ayuda para morir no se encuentra en condiciones de firmar el documento e indicar las razones.

¿Sólo físicamente?  La ley del “plano inclinado o pendiente resbaladiza” asegura que en los países en los que se ha aplicado este criterio del impedimento físico se pasa con facilidad al psíquico, en cuanto a no aceptar riesgos de enfermedad y mucho más aun, como en Bélgica, a proponer la eutanasia en los niños.

Artículo 9. Deberes y obligaciones del médico y médica responsable de la prestación de la ayuda para morir.

2. El médico o la médica debe comprobar que la solicitud es voluntaria, sin coacciones externas, que expresa fielmente los deseos de la personaLa legalización de la eutanasia y el suicidio asistido existen en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Colombia,Canadá y en 5 estados norteamericanos solicitante, y que se ha reiterado en su voluntad de poner fin a su vida.

¿Cómo garantizar la ausencia de presión psicológica externa? En el 63% de los casos, la causa de petición de suicidio asistido en el estado de Oregón era sentirse una carga para familia y amigos.

La Carta de los Agentes Sanitarios (nº 149) del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios (1994) confirma que: “El enfermo que se siente rodeado por la presencia amorosa, humana y cristiana, no cae en la depresión y en la angustia de quien, por el contrario, se siente abandonado a su destino de sufrimiento y muerte y pide que acaben con su vida”

8. En los casos de personas en situación de incapacidad de hecho, el médico o la médica deberá comprobar si otorgó instrucciones previas o documento equivalente y, de ser así, está obligado a su consulta directa y a la aplicación de las instrucciones contenidas en el documento.

Idem. al comentario del art. 6

9. Una vez cumplidos los deberes y obligaciones expuestos, el médico o la médica, antes de la realización de la prestación de ayuda a morir, lo pondrá en conocimiento del presidente o presidenta de la Comisión de Evaluación y Control al efecto de que se realice el control previo previsto en el artículo 15. No obstante, se podrá llevar a cabo dicha ayuda a morir sin el control previo en los casos excepcionales de muerte o pérdida de capacidad inminentes, tal y como resulta del apartado 7 de este mismo artículo. En este último caso, el control se realizará en la forma prevista por el artículo 13.

Esto abriría la puerta a la posibilidad de prescindir de la Comisión de Evaluación y Control y decidirlo entre el médico y los familiares con la anuencia “voluntaria” de la víctima, que, en un momento de altísima carga emocional, como el afrontar la muerte, nadie puede garantizar el ejercicio de su libertad (el código penal considera eximentes o atenuantes los estados emocionales similares porque el individuo no ejercía su libertad).

Artículo 11. Respeto a las convicciones y creencias de la persona solicitante de la prestación de ayuda para morir.

Todo el personal sanitario implicado en el proceso de ayuda para morir tiene la obligación de respetar los valores vitales de la persona solicitante, debiendo abstenerse de imponer criterios de actuación basados en los suyos propios.

¿Cómo se garantiza este respeto cuando las convicciones básicas del paciente son contrarias a la eutanasia? Porque favorecer la petición de eutanasia no es difícil en ese momento emocional y además es irreversible, por lo que no puede haber queja por parte del paciente “eutanasiado”. Pero al revés sí se puede acusar al médico de inductor a la vida y de no respetar los criterios del paciente.

Artículo 12. Ejercicio del derecho a la objeción de conciencia por las y los profesionales sanitarios implicados en la prestación de la ayuda para morir.

2. Las administraciones sanitarias autonómicas crearán un Registro de profesionales sanitarios objetores de conciencia a realizar la ayuda para morir, en el que se inscribirán las declaraciones de objeción de conciencia para la realización de la misma.

3. Este Registro tendrá por objeto facilitar la necesaria información a la Administración Sanitaria para que esta pueda garantizar una adecuada gestión de la prestación de ayuda para morir.

Es decir, se promueve crear una “lista negra” de facultativos no favorables a la eutanasia, que, sin duda, puede ser utilizada posteriormente para la adjudicación de puestos de trabajo o progresión profesional en cualquier sentido. Ello obliga a una actitud valiente por parte de los médicos, que muchos no adoptarán por no significarse ante la Administración, y así se podrá esgrimir que “apenas existen unos pocos objetores”.

Artículo 14. Comunicación a la Comisión de Control y Evaluación de las denegaciones de ayuda para morir.

Cuando el médico o la médica responsable deniegue una solicitud de la prestación de ayuda para morir, con independencia de que se haya formulado o no reclamación por la persona solicitante o sus familiares o allegados, deberá remitir a la Comisión de Control y Evaluación en el plazo de quince días hábiles después de recibida la solicitud, los dos documentos especificados en el artículo 13, adaptando el documento segundo de modo que incluya los datos clínicos relevantes para la evaluación del caso y el motivo de la denegación.

No se actúa así en la práctica médica habitual, cuando un médico deniega una intervención quirúrgica o una prueba diagnóstica no indicada en un paciente, aunque éste se empeñe en solicitarla “porque él piensa que le conviene”, y, sin embargo, aquí hay que justificarlo documentalmente a la Comisión Controladora, lo que indudablemente parece contrario al ejercicio libre de la profesión médica.

Artículo 17. Medidas para garantizar la prestación por los servicios de salud.

2. La prestación de ayuda para morir se realizará en centros públicos, privados o en el domicilio de la persona solicitante si así lo desea, sin que el acceso y la calidad asistencial de la prestación puedan resultar menoscabadas por el ejercicio de la objeción de conciencia o por el lugar donde se realiza.

La apertura de estas prácticas a centros privados, puede favorecer que se abra un nuevo y lucrativo mercado sanitario con la eutanasia.

Artículo 20. Creación y composición.

1. Existirá una Comisión de Control y Evaluación en cada una de las Comunidades Autónomas, así como en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla.

Ya que estas comisiones no son más que Comités de Ética Asistencial, “Especializados en la Eutanasia”, ¿por qué no utilizar los Comités Autonómicos de Ética Asistencial ya existentes en todas las Comunidades?  ¿No dice la Ley que es un asunto bioético y legal, como todos los asuntos que debaten los Comités de Ética Asistencial?¿Qué es lo que se pretende, que hayan dos comités, uno de Ética Asistencial” y otro de “Ética Tanática”?.

Disposición adicional primera. Sobre la causa de muerte.

La muerte producida por alguna de las formas de ayuda para morir se considerará equivalente a una muerte natural a todos los efectos, incluidos los relativos a los seguros de vida.

Sin entrar a las repercusiones relativas a los seguros de vida, ¿por qué ocultar en el certificado de defunción que ésta se ha debido a eutanasia o a suicidio asistido, si ambos se consideran derechos constitucionales de la persona? ¿Es una vergüenza ejercer un derecho constitucional y por eso hay que ocultarlo? El ejercicio de otros derechos como el derecho a la vivienda, o al trabajo, o a la familia, etc. etc. no se oculta en absoluto.

CONCLUSIONES:

1.- Ofrecer la eutanasia, cuando los cuidados paliativos sólo llegan en España a la mitad de los pacientes que los necesitan al final de la vida, y cuando la ratio de unidades de cuidados paliativos por habitante no alcanza el mínimo sugerido por la OMS (1 unidad de CP por cada 80.000 habitantes)  en 15 comunidades autónomas, es un grave ataque a la justicia social y una auténtica falta de libertad de elección por parte del paciente terminal, al que se le plantea la eutanasia como única alternativa de aliviar su dolor, sufrimiento y otros síntomas físicos y psíquicos.

El Parlamento Español debería responder antes de debatir la Ley de Eutanasia a estas dos preguntas: ¿por qué no se promulga antes la “Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida”, presentado a las Cortes en 2011, la conocida como ley nacional de Cuidados Paliativos? ¿No sería más lógico que se debatiera la eutanasia una vez que estuviera en marcha esta ley de Cuidados Paliativos y se pudiera aplicar a los pacientes terminales una práctica dirigida a eliminar el dolor y a mejorar sus condiciones de vida? ¿Se piensa que si la aplicación de los Cuidados Paliativos fuera efectiva existirían las mismas peticiones de Eutanasia? A nuestro juicio claramente no. Si ya las peticiones de eutanasia son muy reducidas, por no decir mínimas. ¿Cuántas serían éstas si los Cuidados Paliativos funcionaran eficazmente en nuestro país?

La crítica más seria por parte de la profesión médica frente al debate de la eutanasia viene de los expertos en cuidados paliativos, pues más de 70.000 pacientes mueren en España cada año sin acceso a los mismos.

2.- La Medicina y los médicos deben eliminar el dolor y el sufrimiento, pero no al paciente con dolor y sufrimiento. La enorme carga emocional que afecta a los familiares y al paciente, incluso a los mismos sanitarios, no justifica terminar intencionadamente con la vida de una persona. Aunque se presente como un acto compasivo y benevolente, encierra una falta de respuesta al sufrimiento y la muerte que obliga a los facultativos a incrementar sus conocimientos en técnicas físicas y psicológicas de apoyo al afrontamiento del dolor, el sufrimiento y la muerte.

3.- Si se admite que alguien puede eliminar a una persona, se acepta que hay vidas humanas que merecen no ser vividas. Este mismo concepto ya se utilizó en la Alemania Nazi y exactamente con la misma denominación: “Lebensunwertes Leben” (vida indigna de ser vivida). Y también eran médicos, como en esta propuesta de ley, quienes determinaban qué vidas merecían continuar y cuáles podían terminar.

4.- La única justificación que se aduce para aplicar esta Ley es la autonomía del paciente a decidir libre y conscientemente sobre su vida. Este argumento no puede sostenerse: a) ni legalmente. Aunque la proposición de Ley modifica el punto 4 del art. 143 del vigente Código Penal Español, los otros 3 puntos del propio art. 143 siguen penalizando la ayuda al suicidio. ¿sería legal por tanto ayudar a suicidarse si cambian las circunstancias? b) ni bioéticamente. Por un lado, la vida es el bien primario y fundamental, cuya supresión anula todos los derechos de la persona; por otro lado, la autonomía del paciente no se respeta de modo absoluto en la práctica médica habitual, estando siempre supeditada a la no maleficencia, a la justicia y a la beneficencia.

5.- Aunque se intentan acallar y descalificar gratuitamente, son también muchas las voces que apuntan además como motivos de esta Ley a razones económicas derivadas del enorme envejecimiento de la población española, a las serias dificultades en la cobertura de las pensiones, y al elevado encarecimiento del gasto sanitario en los “pacientes con una enfermedad grave e incurable o discapacidad grave crónica” que indica el artículo 5 de esta Ley.

6.- Tanto el Consejo de Europa, en la Recomendación de su Asamblea Parlamentaria del 25/6/1999 de Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad de los Enfermos en Fase Terminal y Moribundos, suscrita por España, como el Consejo General de Colegios Médicos de España en su Código Deontológico, y también la Asociación Médica Mundial, afirman con claridad meridiana que es contrario a toda ética profesional poner fin a la vida de un enfermo en cualquier circunstancia.

Nota: Para una información más amplia se puede consultar un texto elaborado por nuestro Observatorio de Bioética recientemente (ver AQUÍ).

 

Observatorio de Bioética

Instituto de Ciencia de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

Estar preparados para tiempos de guerra


5 octubre 2018

Estarpreparadosparatiemposdeguerra.encuentra.com.intGreca
Sócrates, profundo filósofo griego estudioso y sabio, dijo: “Sólo sé que no sé nada…” ¡Qué impacto! Y es que a lo largo de la vida mientras más aprendemos, caemos en la cuenta del precioso mundo del saber, mismo que es interminable, infinito. Como personas hemos sido dotados de inteligencia, capaces de descubrir la verdad, la realidad, pero ésta sobrepasa nuestro entendimiento porque nuestra alma es eterna y es con ella con la que descubrimos el mundo exterior y nuestro mundo interior, vislumbrando que siendo finitos hemos sido creados para lo infinito.

El mundo actual está lleno de retos, uno de ellos es la salvaguarda de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, en el seno de una familia constituida por un hombre, una mujer y los hijos. Hoy se niegan los principios fundamentales y se pone en duda la realidad más evidente. Es por ello que es necesario, importante y urgente estar bien preparado y preparar a los que más amamos, a los que tenemos más cerca y dar testimonio de la verdad con un estilo de vida coherente que arrastre y que hable más alto que la propia voz.

Es ahora cuando una vida buena debe ser prioridad ante una buena vida, esto es, primero lo primero, formar a las nuevas generaciones dentro de familias fuertes para que crezcan los hijos felices, promover una sana comunicación y establecer una fuerte conexión entre los miembros de la familia, siendo los padres verdaderos líderes que con su vida impacten el corazón de cada hijo y los encaminen a la búsqueda de su ser, que se cuestionen: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Todo esto de modo existencial, y que sus respuestas les motiven a tomar decisiones que les lleven al éxito, pero sobre todo a la plenitud, aunque en ocasiones haya que sacrificar éxito por plenitud.

Todo esto apunta a la formación de un sentido de vida pleno, que no se vacía ante las dificultades de la vida, porque pase lo que pase, el ser humano vale, su vida tiene un valor sagrado y a pesar de todo cuando la persona es consciente de este valor, ante las mayores desgracias se mantiene en pie, porque sabe que todo lo que vive puede ser, si así lo quiere, relacionado directa o indirectamente con su aprendizaje de vida y la conquista de su propio ser para vivir intensamente y saber reír, llorar, sufrir, amar… y trascender: Amándose y amando.

Pasar haciendo el bien

Hemos sido creados no para vivir aislados, sino para vivir en comunión, la primera comunidad es la familia, en donde se dan los cimientos para una estructura de la personalidad sana, aunque sabemos que nadie es perfecto y que muchas veces las personas llevamos heridas de infancia, adolescencia y adultez que hay que identificar con humildad y sabiduría, elaborar con arduo trabajo interior y esperanza, y sanar con la ayuda de la misericordia, el perdón y la gracia.

Lo más importante es pasar haciendo el bien, luchar cada día por alcanzar una vida lograda a base de amor, que conlleva esfuerzo, sacrificio, renuncia, alegría, entereza, resiliencia, humildad y más mucho más. Porque la persona es persona siempre, pero debemos construir a esa persona también, es decir, la persona es concebida persona, nace persona y se hace más persona cuando vive de acuerdo a su dignidad, porque confirma en cada palabra, cada decisión y cada acto quien es y quien está llamada a ser; incluso en momentos difíciles como una enfermedad propia o de algún ser querido, o, la muerte que a todos nos llega, a unos antes a otros después, pero sabiendo que hemos sido pensados desde toda la eternidad para la eternidad, la vida terrena se convierte en un tiempo para aprender a amar y dejar una íntima y personalísima huella de ternura, amor y esperanza en los corazones próximos a nosotros.

La vida es bella

O puede ser triste y dolorosa si no sabemos vivirla, hoy, vivimos tiempos de guerra, familias rotas, desestructuradas, personas que viven sin un sentido, sin proyectos de vida, personas adictas al alcohol, a las drogas, a la tecnología, etc.; seres humanos vacíos, solos, perdidos, llenos de dolor y frustración, traicionados por el prójimo que debería no ser indiferente ante su sufrir. Bebés, niños, adolescentes, adultos, ancianos con hambre de amor, de ternura, de valoración, con sed de compañía, de encuentro, de trato digno y personal.

No podeos permitir que los suministros se acaben, debemos ser luz en nuestra casa y convertirla en hogar, luz en la calle y convertirla en comunidad, luz en los colegios y transformarlos en recintos de amor a la sabiduría. Todos somos responsables de todos, la indiferencia es síntoma de egoísmo, de falta de esperanza… ¡Cuidado!

La vida es bella cuando nos damos cuenta de que hemos sido creados por Amor y para el Amor, que cada uno importa, que cada uno tiene un lugar en el mundo, que todos hemos sido llamados a realizar una obra de arte con lo que nos ha sido dado, poniendo a trabajar los talentos y multiplicándolos para construir una sociedad mejor, más humana y más feliz. La vida es más bella cuando nos percibimos como un don y nos damos, nos donamos a los demás, concretamente, en el día a día, sirviendo, amando: Con una sonrisa, con una palabra de aliento, con un abrazo sincero, un tiempo para platicar, para escuchar, para ayudar o con una oración.

La vida es más bella cada vez incluso, cuando se descubre su sentido; este sentido se encuentra en el interior y en el exterior de cada persona. Dice Viktor E. Frankl: “Si el sentido reside en el mundo y no primariamente en nosotros mismos, el hombre no deberá preguntar por el sentido de la existencia sino a la inversa, deberá interpretarse a sí mismo como un ser interrogado, y su propia existencia como un interrogante; no es el individuo el que debe preguntar, sino que es la vida la que le formula preguntas; el individuo ha de contestar y responsabilizarse con su vida”.

Si queremos estar preparados para los tiempos duros, los tiempos difíciles, en los que el relativismo, el consumismo y la falta de sentido rondan por el mundo, es preciso ser dueños de nosotros mismos, conquistarnos desde dentro y saber que tenemos una misión única e intransferible que cumplir, misma que se descubre precisamente respondiendo a la vida las preguntas que formula, desde el fondo del alma, con toda inteligencia para descubrir la Verdad y la voluntad para querer Seguirla, en un acto libre de amor y donación de la propia persona al servicio de Su Creador como la respuesta amorosa que El espera y que nos dará la felicidad día a día en lo cotidiano y la total plenitud en la vida eterna.

Mtra. Rosario Prieto
Psicología Clínica
Persona y Familia

 

 

La vida difícil la hacemos nosotros

5 noviembre 2018

Lavidadificillahacemosnostros.encuentra.com.int

Da a los demás lo que quieras recibir de los demás.

Cuando se busca la felicidad, sin tener paz con Dios, con uno mismo y con los demás, nunca lograremos ser felices.

Si se vive lleno de rencor, envidia, egoísmo, soberbia y resentimientos, así no se encontrará la paz. Para vivir en paz hay que desterrar todo lo negativo. Cuando dejemos de buscar la felicidad sólo para nosotros mismos sin importar los demás, entonces encontraremos la felicidad a través de los demás. No vivas para ser feliz…vive para hacer felices.

Debemos disfrutar el amanecer, la lluvia, los días soleados…la salud y la vida. Pero cuando la gente vive de manera negativa, atropellada y violentamente,  no se podrá apreciar, vivir y gozar todo lo positiva que tenemos en derredor

Existen muchas personas con incontables riquezas materiales (dinero, placer y poder), lujos, comodidades, etc. Y no son felices porque no viven en paz.

La paz es el fruto del perdón. Hay que buscar el perdón de Dios; hay que perdonarse así mismo, y hay que perdonar a los demás. Nadie tendrá nunca la autoridad de juzgar y condenar a nadie, solo Dios.

Muchas personas tienen la cuarta parte de lo que tú y yo poseemos y viven en paz…esto no quiere decir que sean conformistas…más bien son realistas, responsables y maduros.

¿Cuántas personas desaprovechan el tiempo y su vida, buscando y desgastándose de manera obsesiva por escalar puestos importantes para lograr el poder…y no viven en paz, sino llenos de remordimientos y amargura porque hay personas que tiene más que ellos? Y olvidan que: Nada trajimos y nada nos llevaremos de este mundo más que las buenas o malas acciones y sentimientos.

¿Cuántos pasan la vida buscando y luchando por alcanzar algo que está fuera de su alcance, y llegan a la vejez, insatisfechos, frustrados y amargados?

El remordimiento, el arrepentimiento de no haber hecho lo que se tenía que hacer en su momento provoca dolor, al grado de no perdonarse así mismo, y por consecuencia vendrá la amargura y el vacío existencial.

El remordimiento, el sentimiento de culpa, traerá inquietud e intranquilidad, y pesar en la conciencia por una omisión pasada que ya no se puede resarcir. El resentimiento, el arrepentimiento y el remordimiento te hacen daño a ti mismo.

Es el momento de reconciliarte, lograr para sí mismo el estado de tranquilidad y de paz interior, con Dios y con los que te rodean.

Y cuando tú decidas vivir en paz, entonces gozarás y vivirás de todas las bendiciones, encontrarás sentido a tu vida…y disfrutarás de la vista, del oído, del tacto, del gusto y del olfato. Y entonces se alejarán de ti, la depresión, la angustia y la infelicidad.

No esperes cambiar a los demás…el cambio comienza de tu interior (de tu corazón) hacia fuera.

Cuando nos encerramos en nosotros mismos y culpamos a los demás de nuestra infelicidad y falta de paz, cuando nos volvemos negativos la vida que es parte de nosotros, se cierra con nosotros y todo se vuelve negativo, oscuro y difícil. Todo se vuelca contra nosotros.

La humildad es el reflejo de la grandeza de corazón y la riqueza de tus sentimientos… (autor anónimo)

Por Francisco Mario Morales

 

Estrategia contra las drogas no está funcionando

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

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El pasado 3 de julio Carmen Masías dejó el cargo de presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) siendo nombrado Rubén Vargas (RS 140-2018-PCM)Masías fue jefa de Devida durante el gobierno de Humala y en el actual gobierno elaboró la Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas 2017-2021 que incluye todas las zonas cocaleras (164 distritos en 13 regiones) y proyecta el desarrollo alternativo integral y sostenible para reducir la dependencia del cultivo de coca, la reducción de oferta de drogas disminuyendo cultivos ilegales, controlando insumos químicos, y aplicando la responsabilidad compartida a nivel internacional. Lamentablemente, estos enormes retos teóricos no han logrado plasmarse en resultados positivos que demostrar durante los dos años transcurridos.

Pero lo más grave de esta lucha se sitúa en el Vraem porque produce anualmente 74,000 toneladas de hoja de coca seca (de 110,000 a nivel nacional) que es el principal insumo para producir cocaína y es derivado totalmente al narcotráfico. Hace 12 años se vienen ejecutando diferentes acciones sin ningún resultado. En 2006 se aprobó  un esquema de intervención “una opción de paz y desarrollo en seguridad”; en 2012 se declaró prioridad nacional su desarrollo económico-social y pacificación creándose la comisión multisectorial Codevraem; en 2013 se aprobó el  “programa de intervención multisectorial” (invirtiéndose S/ 5 millones)en 2014 se creó el “proyecto especial de desarrollo” Provraem (invirtiéndose entre 2015-2017 S/ 32 millones)en 2017 se aprobó la Estrategia Nacional 2017-2021 que también incluye especial atención al Vraemestas acciones no han podido revertir la realidad socioeconómica ni la reducción de cultivos ilegales ni la producción de cocaína en dicho valle.

Bajo este panorama, el pasado 12 octubre se aprobó otro nuevo plan multisectorial para su desarrollo “Estrategia Vraem 2021” (DS-102-2018-PCM) considerando a Devida como ente rectorSegún Rubén Vargas en dicho valle se ha invertido de manera desarticulada y poco productiva y esta nueva estrategia pretende atender temas que han sido desatendidos o poco atendidos en pobreza y exclusión, sin embargo, se trata de conceptos similares a los proyectados en todas las anteriores estrategias y programas que también incidían en el desarrollo y paz social del Vraem. Esperamos que esta nueva estrategia no sea más de lo mismo ya que no contempla erradicación o reducción de cultivos ilícitos, factor que incide directamente en el incremento de la producción de cocaína y del narcotráfico.

 

 

 

 

ESCALERA AL CIELO 10 MARZO 2015

 

Subo por las escaleras del metro Plaza Egaña
me gusta ir mirando de forma directa al cielo

el piso se disuelve
el espacio

no siento la atracción de la tierra

sólo un llamado de las nubes para volverme etérea,
unos segundos de vuelo antes de llegar a superficie

donde aparece la Cotidianidad.


MIRNA ORTIZ LÓPEZ 

 

 

¿Importar las espinacas?

Productores de espinacas están trabajando para alcanzar soluciones que permitan mantener este cultivo en España. El próximo 12 de diciembre acaba la autorización para el único herbicida permitido en espinaca en España, el lenacilo.

El director técnico de Proexport, recuerda que “una vez que desaparezca la autorización de uso de ese herbicida, quitar la hierba a mano supondría un incremento de costes inasumible para los productores, que dejaría a la espinaca española fuera del mercado europeo. Además nos veremos obligados a importarla si queremos consumirla.

En este sentido los productores inciden en que “sería una diferencia competitiva con el resto de productores europeos que sí pueden hacer uso de este herbicida, puesto que está autorizado en muchos de los países de la UE”.

El problema de las escasas autorizaciones para la lucha contra las plagas y otros problemas que afectan a los denominados cultivos menores es recurrente. Pese a que se trata de plantaciones de menor extensión que otras hortalizas, su importancia en la producción hortícola nacional es cada día más señalada.

Suso do Madrid

 

 

Confiamos en tu misericordia y amor

Señor, ¿serán pocos los que se salvan? La pregunta sobre temas de religión, muchas veces suele ser así: no compromete, intenta conocer, es genérica, satisface una curiosidad: existe el infierno?, hay muchos en él?, y cómo será la vida hasta la resurrección de los cuerpos? si el Papa se equivoca sobre la meteorología es que no es infalible?

Jesús, el Señor, rápidamente convierte las cuestiones en algo personal: esforzaos en entrar por la puerta estrecha; muchos lo intentarán y no podrán. Nadie está justificado por sus obras, por sentirse justo cumpliendo preceptos. Jesús es la puerta. Hay que esforzarse para entrar en el Reino de los cielos, no es cómodo, hay que luchar contra nuestras pasiones malas, la carne, la riqueza, las envidias, la soberbia, la avaricia, la pereza siempre; luchar para vencer los engaños del corazón que prefieren otras puertas.

Comentando esto con un familiar próximo, me dijo: es verdad, da miedo, además Dios nos ha dado todo, nunca nos faltó nada. Pero con una gran sencillez, me dijo también que el Señor sabrá cómo nos salva.

No parece un evangelio cómodo, es exigente pero al tiempo confío, confiamos en tu misericordia y amor, Jesús.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Diálogo entre generaciones

Está en marcha el Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes, un acontecimiento llamado a tener gran resonancia en el seno de la Iglesia de nuestro tiempo. La Iglesia quiere ponerse a la escucha de la voz, la sensibilidad, la fe, las dudas y las críticas de los jóvenes, como afirmó el Papa Francisco al convocar esta magna asamblea de obispos procedentes de todo el mundo, China incluida, a los que se unen como auditores 34 jóvenes de 19 a 29 años. De las deliberaciones se espera una auténtica renovación del lenguaje y de las formas de la pastoral juvenil.

Esta asamblea permitirá a la Iglesia centrarse en el acompañamiento a los jóvenes en su camino existencial, al tiempo que permitirá a los jóvenes mirar a la Iglesia más allá de los prejuicios y de los escándalos que la han golpeado en los últimos años.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Contaminación planetaria: Soluciones ya

 

            Refiriéndose a uno de mis recientes artículos, un lector me escribe afirmando lo que a continuación copio literalmente:

“Un grupo de investigadores de la Universidad portuguesa de Aveiro ha descubierto que el hongo denominado Zalerion maritimum es capaz de degradar los plásticos que se acumulan en el mar, convertidos en las últimas décadas en una de las grandes amenazas medioambientales. La responsabilidad, el sentido común y ese tipo de investigación son los que hay que potenciar con urgencia”.

         Ampliando ello y por mi parte o cuenta, añado lo que sigue.

            Y hay que OBLIGAR a los fabricantes de “los aparatos que sean” (lavadoras, ordenadores, máquinas, etc. etc.) que lo hagan bajo las exigencias de no dejar inservibles estas como ahora ocurre, que se dice los fabrican con artilugios ya preparados para que duren un tiempo limitado, Y por ello, TENGAS QUE COMPRAR OTRO PARA REPONERLO de inmediato; lo que en sí, es lo que ocasiona, esas MONTAÑAS DE RESIDUOS que inundan ya el mundo; por tanto hay que legislar afinando mucho para evitar lo que es evitable por cuanto la técnica lo permite.

             Igualmente hay que fabricar envases y embalajes, que sean reciclables y no el tipo que ha permitido la situación actual de acumulación de basuras; hoy hay técnicas para solucionar todo, lo que hace falta es imponerlas con firmeza. De acuerdo que todo ello no se puede realizar “de la noche a la mañana”, pero sí que se pueden conceder plazos razonables para que cada cual, adecue sus industrias a las necesidades DEL PLANETA; puesto que esta es nuestra casa, la de todos; y ya está demasiado llena de mierdas de todas clases y muchas de ellas INDESTRUCTIBLES.

            Por tanto hay que obligar a los gobiernos a que gobiernen como es debido y no como siempre hacen, que es pensando en los intereses de parte, cueste lo que cueste y caiga quién caiga; y ello tiene que cambiar en bien de todos.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)