Las Noticias de hoy 02 Noviembre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 02 de noviembre de 2018    

Indice:

ROME REPORTS

Fiesta de Todos los Santos: “Ellos han ganado”

‘Cristianos e hindúes: En defensa de los vulnerables de la sociedad’

El Sínodo escuchó los sufrimientos de los jóvenes cristianos orientales

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS*: Francisco Fernandez Carbajal

“Para nosotros la muerte es Vida”: San Josemaria

El cielo, la muerte, el purgatorio. ¿Qué son los Novísimos?

Escuchar, acompañar, formar: Ramiro Pellitero

Testimonio y coherencia: Daniel Tirapu

Los cementerios cristianos: Jesús Ortiz López

Ante el documento final del Sínodo: Ernesto Juliá

Arrepentimiento y remordimiento: Ángel Cabrero Ugarte

EL AJEDREZ Y LA MUERTE: Javier López

DIME ABUELITA, POR QUÉ: René Mondragón

Vida, vida, vida: Ana Teresa López de Llergo

Diez errores que podrías estar cometiendo como padre o madre: LaFamilia.info 

13 Tradiciones católicas para tener una familia unida y saludable

EL VIENTO: Marin Sorescu, Rumania

Crece la soledad ante la muerte: Salvador Bernal

Papás y mamás al rescate de la familia en un mundo de cabeza: Silvia del Valle

Que “sean capaces de soñar”: Jesús Domingo Martínez

Rezar el Rosario a lo largo del mes de octubre: Jesús Martínez Madrid

Escuchar realmente a los jóvenes: Xus D Madrid

Lo que cuestan los “intrépidos o los capullos”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Fiesta de Todos los Santos: “Ellos han ganado”

“La Santidad o nada”

noviembre 01, 2018 19:46Anita BourdinAngelus y Regina Caeli

(ZENIT – 1 noviembre 2018).- “¡Ellos ganaron! “Esto es lo que recuerda la fiesta de Todos los Santos, este 1º de noviembre de 2018, explica el Papa Francisco: Es la fiesta de todos los santos” conocidos”, los del calendario, o desconocidos.

El Papa presidió la oración del Ángelus al mediodía en la Plaza de San Pedro, en presencia de unas 15.000 personas, cubiertas con paraguas.

“Los santos sostienen las palmas de las manos”, es decir, los símbolos de la victoria. “Ellos son los que han ganado, no el mundo”, explicó el Papa.

“¡La santidad o nada! Exclamó el Papa, insistiendo sobre la felicidad de los santos y de su apoyo.

Esta es nuestra traducción completa de las palabras del Papa Francisco antes y después del Ángelus.

AB

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus.

Queridos hermanos y hermanas, hola y buena fiesta!

La primera lectura de hoy, del libro del Apocalipsis, nos habla del cielo y nos coloca ante “una inmensa multitud”, incalculable, “de cada nación, tribu, pueblo y lengua” ( Apocalipsis 7, 9). Estos son los santos. ¿Qué están haciendo “allá arriba”? Cantan juntos, alaban a Dios con alegría. Sería bueno escuchar su canto … Pero podemos imaginarlo: ¿sabes cuándo? Durante la misa, cuando cantamos ”  Santo, santo, santo, el Señor Dios del universo …”. Es un himno, dice la Biblia, que viene del cielo, que cantamos allí (ver Is 6,3, Ap. 4,8). Entonces, al cantar el “Sanctus”, no solo pensamos en los santos, sino que hacemos lo que ellos hacen: en ese momento de la misa, estamos más que nunca unidos a ellos.

Y estamos unidos a todos los santos: no solo los más conocidos, del calendario, sino también de los que tenemos “al lado”, los miembros de nuestras familias y nuestros conocidos que ahora forman parte de esta inmensa multitud. Por eso hoy es una celebración familiar . Los santos están cerca de nosotros, de hecho, son nuestros hermanos y hermanas verdaderos. Nos entienden, nos aman, saben cuál es nuestro verdadero bien, nos ayudan y nos esperan. Son felices y quieren que seamos felices con ellos en el paraíso.

Por eso nos invitan en el camino de la felicidad, indicado en el Evangelio de hoy, tan hermoso y tan conocido: “Bienaventurados los pobres de espíritu […] Bienaventurados los dulces […] Bienaventurados los corazones puros … (Ver Mt.5, 3-8). Pero cómo? El Evangelio proclama a los pobres bienaventurados, mientras que el mundo dice que los ricos son bendecidos. El Evangelio proclama bendito a los dulces, mientras que el mundo dice que los arrogantes son bendecidos. El Evangelio proclama bienaventurados a los puros, mientras que el mundo dice que los malvados y los que disfrutan son bendecidos. Este camino de bienaventuranza, de santidad, parece conducir a la derrota. Y sin embargo, la primera lectura nos recuerda otra vez, los santos sostienen “palmas en su mano” (v. 9), es decir, los símbolos de la victoria. Son ellos los que han ganado, no el mundo. Y nos invitan a elegir su lado, el de Dios que es Santo.

¿Preguntémonos de qué lado estamos: de el del cielo o de la tierra? ¿Vivimos para el Señor o para nosotros mismos, para la felicidad eterna o para alguna satisfacción inmediata? Preguntémonos: ¿realmente queremos la santidad? O nos contentamos con ser cristianos “sin vergüenza ni alabanza”[cf. Dante, The Divine Comedy , Hell III, 35-36, ndlr ], ¿Que creen en Dios y valora a su prójimo pero sin exagerar? El Señor “lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, lo ofrece todo, la felicidad para la que fuimos creados” (Exhortación apostólica Gaudete et exsultate, 1). En resumen, ¡santidad o nada! Es bueno dejarnos provocar por los santos, que no hayan tenido medias tintas aquí y allí son nuestros “partidarios”, para que elijamos a Dios, la humildad, la amabilidad, la misericordia, la pureza, para que seamos apasionados por el cielo más que por la tierra.

Hoy, estos hermanos y hermanas no nos piden que escuchemos una vez más un bello evangelio, sino que lo pongamos en práctica, que nos comprometamos en el camino de las Bienaventuranzas. No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de seguir cada día este camino que nos lleva al cielo, nos lleva en familia y nos lleva a casa. Hoy entrevemos nuestro futuro y celebramos aquello por lo que nacimos: hemos nacido para no morir nunca más, ¡nacemos para disfrutar de la felicidad de Dios! El Señor nos alienta, y a quien toma el camino de las Bienaventuranzas, les dice: “Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo” ( Mt.5,12). Que la Madre de Dios, Reina de los Santos, nos ayude a recorrer con determinación el camino de la santidad. Que ella, que es la Puerta del Cielo, introduzca a nuestros queridos difuntos en la familia celestial.

Angelus Domini nuntiavit Mariae …

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Os saludo a todos con afecto, peregrinos de Italia y de diferentes países, familias, grupos parroquiales, asociaciones y grupos escolares.

Saludo especialmente a los participantes de la Carrera de los Santos, promovida por la Fundación de Misión Don Bosco para vivir en una dimensión popular en el Día de Todos los Santos. ¡Gracias por vuestra bella iniciativa y vuestra presencia!

Mañana por la tarde, iré al cementerio Laurentino en Roma: Os invito a acompañarme con vuestra oración en este día de oración por quienes nos han precedido bajo el signo de la fe y duermen el sueño de la paz.

Os deseo a todos una feliz fiesta en la compañía espiritual de los santos. Por favor no os olvidéis orar por mí. Buen almuerzo y adiós!

 

‘Cristianos e hindúes: En defensa de los vulnerables de la sociedad’

Mensaje del Vaticano para la fiesta hindú de Diwali

octubre 31, 2018 17:43RedacciónEcumenismo y diálogo interreligioso

(ZENIT – 31 oct. 2018).- La fiesta de Diwali es celebrada por todos los hindúes y se conoce como Deepavali o “fila de lámparas de aceite”. Fundada simbólicamente en una mitología antigua, representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre la oscuridad, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal.

La celebración verdadera y propia dura tres días y marca el comienzo de un nuevo año, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y hermanas, y la adoración a Dios.

Este año la fiesta será celebrada por muchos hindúes el 7 de noviembre.

Para la ocasión, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha enviado a los hindúes un mensaje cuyo tema es: Cristianos e hindúes: en defensa de los vulnerables de la sociedad. El mensaje, firmado por el Secretario Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J., también ha sido enviado en hindi.

Sigue el texto del mensaje.

***

Cristianos e hindúes: en defensa de los vulnerables de la sociedad

Queridos amigos hindúes,

El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía los más cordiales saludos y buenos deseos cuando se acerca el momento de celebrar Deepavali el 7 de noviembre de este año.  ¡Que las celebraciones que rodean esta fiesta  fortalezcan el espíritu de amistad y fraternidad entre vosotros y acrecienten la paz y la alegría en vuestras familias y comunidades!

Sabemos por los boletines de noticias y los portales web, así como por la experiencia directa, las dificultades diarias que soportan los miembros vulnerables de nuestra sociedad: los pobres, los enfermos, los ancianos, los discapacitados, los indigentes, los abandonados, los migrantes; los marginados y excluidos social, religiosa, cultural y lingüísticamente; y las víctimas de abusos y violencia, especialmente las mujeres y los niños. En gran parte desamparados e indefensos, descartados e ignorados por una sociedad cada vez más indiferente e incluso insensible ante las necesidades y sufrimientos humanos, los vulnerables en nuestra época y  en cualquier lugar sufren enormemente. En este contexto preocupante, deseamos compartir con vosotros una reflexión sobre cómo nosotros, los hindúes y los cristianos, podemos participar en los esfuerzos para defenderlos, protegerlos y ayudarlos.

El deber moral de cuidar a los vulnerables surge de nuestra creencia compartida de que todos somos criaturas de Dios y, como resultado, hermanos y hermanas, iguales en dignidad, con responsabilidad mutua. También surge de la constatación de que a veces nosotros también nos sentimos vulnerables, en busca de alguien que nos ayude. Una saludable conciencia de nuestra condición humana común y de nuestro deber moral hacia los demás nos inspira a promover su causa haciendo todo lo posible para aliviar sus sufrimientos, defender sus derechos y restaurar su dignidad.

No hay duda de que, en este sentido, individuos, grupos y comunidades de diferentes partes del mundo están haciendo esfuerzos encomiables. Sin embargo, dado el gran número de personas vulnerables y las complejidades que suele llevar aparejada la respuesta a sus necesidades, esos esfuerzos pueden parecer solo  unas pocas gotas en un gran océano. Aun así, las oportunidades de servicio están a nuestro alrededor, ya que los vulnerables se pueden encontrar en cada comunidad y sociedad. Se necesitan mayores esfuerzos, inspirados por un sentido de solidaridad, para que perciban “la presencia de los hermanos y hermanas que se preocupan por ellos y que, abriendo la puerta de su corazón y de su vida, los hacen sentir familiares y amigos “. (Papa Francisco, Mensaje para la II Jornada Mundial de los Pobres, 18 de noviembre de 2018) Al final, la verdadera medida de la civilización de cualquier sociedad es la forma en que trata a sus miembros más vulnerables.

Se necesita atención y cooperación, no solo para defender el lugar legítimo y los derechos de las personas vulnerables en la sociedad, sino también para cultivar una cultura del cuidado y la atención por ellos. También en nuestras familias, se debe hacer todo lo posible para garantizar que nadie se sienta no deseado, no amado, ignorado o excluido. Todos los niveles de la sociedad,- especialmente el de los líderes políticos y gubernamentales y de  aquellos mejor equipados para brindar asistencia práctica-, deben mostrar un rostro y un corazón humano a los vulnerables de nuestra sociedad y llegar a todos los que sufren marginación y opresión. Esa generosidad no debe presentarse como un gesto simbólico, sino como una  inspiración divina y orientada hacia la verdadera emancipación y el bienestar de los vulnerables y la defensa de su causa.

Como creyentes arraigados ​​en nuestras respectivas tradiciones espirituales, y como individuos con preocupaciones compartidas por el bienestar de todos, podemos unir nuestras manos con los seguidores  de otras tradiciones religiosas y con todas las personas de buena voluntad, y hacer esfuerzos colectivos y concertados para asegurar un presente alegre  y un futuro esperanzador para nuestros hermanos y hermanas vulnerables.

¡Os deseamos a todos un feliz Deepavali!

 

 

El Sínodo escuchó los sufrimientos de los jóvenes cristianos orientales

Intervención de Mons. Toufic Bou Hadir

octubre 31, 2018 18:23Deborah Castellano LubovIglesia oriental

(ZENIT – 31 oct. 2018).- “Me alegra intervenir en nombre de los jóvenes Maronitas presentes en el Líbano, en el Medio Oriente, y en los cinco continentes, que agradecen sinceramente al Santo Padre Francisco por haber convocado este Sínodo sobre los jóvenes”, dijo Monseñor Toufic Bou Hadir, durante el briefing informativo del Sínodo en el Vaticano, el miércoles, 24 de octubre de 2018.

A raíz del Sínodo, el prelado anunció una reunión de jóvenes cristianos del Medio Oriente en Beirut en marzo de 2019, con la comunidad de Taizé. Subrayó la necesidad de ayudar a los jóvenes cristianos a no abandonar el Medio Oriente. Lanzó un llamamiento a favor de los jóvenes.

Monseñor Toufic Bou Hadir es director de YOUCAT de la Fundación Árabe (Iglesia Maronita) y coordinador de la Oficina Patriarcal del Ministerio Pastoral de los Jóvenes (Líbano).

Recordó las etapas de la preparación del Sínodo sobre Los jóvenes, la fe, y el discernimiento vocacional (3 al 28 de octubre de 2018): “Nuestros jóvenes han acompañado las diferentes etapas que precedieron al Sínodo. Su iniciativa más reciente fue un pre-sínodo, que tuvo lugar el pasado mes de agosto, donde se reunieron jóvenes Maronitas de todo el mundo y representantes de comunidades Cristianas y Musulmanas de Líbano. Presentó un informe final, que recogía sus ideas y las de miles de jóvenes que participaron a través de las redes sociales. “Este informe refleja su aspiración a ser percibido en la particularidad de su contexto del Medio Oriente y a desempeñar un papel activo en la vida renovada de la Iglesia”.

Jóvenes y Profetas

Los jóvenes necesitan sentir sus sufrimientos reconocidos en el corazón del Sínodo, subrayó Mons. Bou Hadir. “Los jóvenes cristianos esperan que toda la Iglesia sea consciente de sus sufrimientos particulares y que perciba su presencia en el Este en la continuidad del amor de Cristo, que irradió en todo el mundo. Estos jóvenes se dirigen hoy a la Iglesia universal: no olviden el Medio Oriente donde estamos arraigados: la tierra de nuestros antepasados, regada por la sangre de los mártires…”.

Para el director del Ministerio Pastoral de los Jóvenes, estos mismos jovenes son los defensores del diálogo: “En este Medio Oriente, donde las costumbres sociales son compartidas entre Cristianos y Musulmanes, nuestros jóvenes se presentan como agentes del diálogo entre las civilizaciones y como constructores. de puentes y de paz con sus conciudadanos”.

Para él, las palabras de San Juan Pablo II se aplican especialmente a los jóvenes: “La mezcla cultural y religiosa que marca Líbano y sus múltiples idiomas hacen de este país un excelente vehículo de la transmisión de las cultura: Líbano es más que un país; es un mensaje de libertad y un ejemplo de pluralismo tanto para el mundo Oriental como para el mundo Occidental”, dijo San Juan Pablo II, y los jóvenes del Líbano son el vehículo para transmitir este mensaje. A pesar de las dificultades, están llamados a aguantar y aguantar porque Jesús dijo: “No te dejaré”.

Mons. Bou Hadir ve a los profetas en los jóvenes que van en contra de la corriente: “Nuestros jóvenes profetas” oran para que el Señor escuche su oración para que el sufrimiento de las Iglesias orientales y del Medio Oriente y el círculo vicioso de violencia y terrorismo puedan terminar”.

Los Jóvenes no Deben Abandonar el Medio Oriente

Los Cristianos son indispensables para el rostro del medio oriente. “Nuestros jóvenes son creyentes y son perseverantes”, dijo el obispo Maronita. “Se adhieren a Jesús como a una roca de salvación a pesar de todos los obstáculos y desafíos. Están convencidos de que Dios los llama a permanecer enraizados en sus tierras. Nuestro patriarca, el Cardenal Rai, afirmó que la presencia cristiana es una necesidad absoluta para el Medio Oriente… La base cultural de todo el Medio Oriente es una base Cristiana; además, es la cuna del Cristianismo. No tenemos derecho a abandonarlo. Los jóvenes no deben desertar del este “, subrayó el prelado.

Este amonestación es la raíz de la su apelación para ayudar a los jovenes que regresen al Medio Oriente. “Los jóvenes de Líbano dirigen un “grito”, un llamado a los países Occidentales para ayudar a los migrantes y refugiados que recibe Líbano (y que son aproximadamente dos millones de personas, el equivalente a la población Libanesa). “No es suficiente ayudarles a sobrevivir donde están, pero es necesario crear las condiciones políticas, económicas, y de seguridad que fomentan su regreso a sus países, a sus tierras en Irak, en Siria y en Palestina”.

Testigos Verdaderos

Monseñor Bou Hadir mencionó la confianza de los jóvenes en sus pastores. “Durante mucho tiempo, mucho antes de este Sínodo, comencé a escuchar a los jóvenes. Tienen muchas expectativas; Por encima de todo, esperan pastores que estén cerca de ellos, que sean verdaderos testigos. Todo el mundo conoce el proverbio: “El hábito no hace el monje”. Pero uno no sabe lo que sigue: “El hábito no hace el monje, pero el corazón lo hace”. Este proverbio refleja una realidad fundamental en la Iglesia y en la vida de un Cristiano: autenticidad y coherencia entre lo que se “dice” y lo que se “vive”. Eso es a lo que aspiran los jóvenes de todos los tiempos y países”.

También hizo eco del deseo de los jóvenes de ser protagonistas en la Iglesia. “Los jóvenes también reclaman un papel activo en la vida de la Iglesia y la participación en la toma de decisiones y su puesta en práctica. “Quieren que la Iglesia sea cada vez más un lugar donde reinan la cercanía y la transparencia, un lugar de diálogo y de iniciativas innovadoras”, continuó.

Vigilar y Escuchar

Y esta innovación se encuentra en las periferias. “Los jóvenes quieren una Iglesia atractiva y están listos para moverse para salir y encontrarse con todas las personas. En la escuela del Papa Francisco, la Iglesia del Líbano y las Iglesias orientales están invitadas a ir a las “periferias”, para implementar la paradoja de una Iglesia eternamente joven invitada a transmitir a las nuevas generaciones el depósito sagrado que ha recibido. La Buena Nueva de Jesucristo. La periferia de la que habla el Papa Francisco no es un área; es un estado de vigilar y escuchar, una disposición a seguir a Cristo en los caminos del siglo XXI. “Este Sínodo ha sido la ocasión para recordar a nuestros jóvenes que ellos son los transmisores de la Buena Nueva, los agentes de la Nueva Evangelización”, subrayó el Obispo.

Monseñor Bou Hadir anunció un evento a raíz del Sínodo. En primer lugar, la publicación de la colección YOUCAT en árabe: el Catecismo (YOUCAT), la enseñanza social (DOCAT), que el Papa ofreció a los jóvenes que participan en el Sínodo, la Biblia de los jóvenes y YOUCAT4kids, que el Papa ofreció durante el Encuentro de Familias en Dublín el pasado mes de agosto.

Y el segundo es el Primer Encuentro Ecuménico Internacional de Jóvenes, que se celebrará en Beirut el 22 al 26 de marzo de 2019, bajo la dirección del Consejo de Iglesias del Oriente Medio y la Comunidad de Taizé.

El 25 de marzo, la Fiesta de la Anunciación, un día festivo en el Líbano, se dedicará un día especial, para Cristianos y Musulmanes, a experimentar a los jóvenes como “pioneros del diálogo interreligioso”.

Monseñor Bou Hadir desea apoyar la esperanza de los jóvenes: “Me gustaría dirigir una palabra de esperanza a todos los jóvenes del mundo, en particular a los de Siria, Irak, Palestina, Jordania, Líbano y todos los demás países del Este: Jesús es la piedra angular sobre la cual un nuevo mundo se construyen y ustedes son los constructores, los constructores de un mundo de esperanza. En este mundo lleno de desigualdades y prejuicios, y donde todo va mal, sé constante; estar sin miedo Sé testigos de la justicia y el coraje: Cristo cuenta contigo. Jóvenes de Medio Oriente, Dios te está llamando. Él te confía una misión: no tengas miedo y confía en Él. Ustedes son misioneros en sus contextos, los transmisores de un mensaje de amor que Jesús no deja de proclamarnos”, concluyó el Obispo.

 

 

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS*

— El Purgatorio, lugar de purificación y antesala del Cielo.

— Podemos ayudar mucho y de muchas maneras a las almas del Purgatorio. Los sufragios.

— Nuestra propia purificación en esta vida. Desear ir al Cielo sin pasar por el Purgatorio.

I. En este mes de noviembre la Iglesia nos invita con más insistencia a rezar y a ofrecer sufragios por los fieles difuntos del Purgatorio. Con estos hermanos nuestros, que «también han sido partícipes de la fragilidad propia de todo ser humano, sentimos el deber que es a la vez una necesidad del corazón de ofrecerles la ayuda afectuosa de nuestra oración, a fin de que cualquier eventual residuo de debilidad humana, que todavía pudiera retrasar su encuentro feliz con Dios, sea definitivamente borrado»1.

En el Cielo no puede entrar nada manchado, ni quien obre abominación y mentira, sino solo los escritos en el libro de la vida2. El alma afeada por faltas y pecados veniales no puede entrar en la morada de Dios: para llegar a la eterna bienaventuranza es preciso estar limpio de toda culpa. El Cielo no tiene puertas escribe Santa Catalina de Génova, y cualquiera que desee entrar puede hacerlo, porque Dios es todo misericordia y permanece con los brazos abiertos para admitirlos en su gloria. Pero tan puro es el ser de Dios que si un alma advierte en sí el menor rastro de imperfección, y al mismo tiempo ve que el Purgatorio ha sido ordenado para borrar tales manchas, se introduce en él y considera una gran merced que se le permita limpiarlas de esta forma. El mayor sufrimiento de esas almas es el de haber pecado contra la bondad divina y el no haber purificado el alma en esta vida3. El Purgatorio no es un infierno menor, sino la antesala del Cielo, donde el alma se limpia y esclarece.

Y si no se ha expiado en la tierra, es mucho lo que el alma ha de limpiar allí: pecados veniales, que tanto retrasan la unión con Dios; faltas de amor y de delicadeza con el Señor; también la inclinación al pecado, adquirida en la primera caída y aumentada por nuestros pecados personales... Además, todos los pecados y faltas ya perdonados en la Confesión dejan en el alma una deuda insatisfecha, un equilibrio roto, que exige ser reparado en esta vida o en la otra. Y es posible que las disposiciones de los pecados ya perdonados sigan enraizadas en el alma a la hora de la muerte, si no fueron eliminadas por una purificación constante y generosa en esta vida. Al morir, el alma las percibe con absoluta claridad, y tendrá, por el deseo de estar con Dios, un anhelo inmenso de librarse de estas malas disposiciones. El Purgatorio se presenta en ese instante como la oportunidad única para conseguirlo.

En este lugar de purificación, el alma experimenta un dolor y sufrimiento intensísimos: un fuego «más doloroso que cualquier cosa que un hombre pueda padecer en esta vida»4. Pero también existe mucha alegría, porque sabe que, en definitiva, ha ganado la batalla y le espera, más o menos pronto, el encuentro con Dios.

El alma que ha de ir al Purgatorio es semejante a un aventurero al borde del desierto. El sol quema, el calor es sofocante, dispone de poca agua; divisa a lo lejos, más allá del gran desierto que se interpone, la montaña en que se encuentra su tesoro, la montaña en la que soplan brisas frescas y en la que podrá descansar eternamente. Y se pone en marcha, dispuesto a recorrer a pie aquella larga distancia, en la que el calor asfixiante le hace caer una y otra vez.

La diferencia entre ambos está en que aquella, a diferencia del aventurero, sabe con toda seguridad que llegará a la montaña que le espera en la lejanía: por sofocantes que sean, el sol y la arena no podrán separarla de Dios5.

Nosotros aquí en la tierra podemos ayudar mucho a estas almas a pasar más deprisa ese largo desierto que las separa de Dios. Y también, mediante la expiación de nuestras faltas y pecados, haremos más corto nuestro paso por aquel lugar de purificación. Si, con la ayuda de la gracia, somos generosos en la práctica de la penitencia, en el ofrecimiento del dolor y en el amor al sacramento del Perdón, podemos ir directamente al Cielo. Eso hicieron los santos. Y ellos nos invitan a imitarlos.

II. Podemos ayudar mucho y de distintas maneras a las almas que se preparan para entrar en el Cielo y permanecen aún en el Purgatorio, en medio de indecibles penas y sufrimientos. Sabemos que «la unión de los viadores con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe, antes bien..., se robustece con la comunicación de bienes espirituales»6. ¡Estemos ahora más unidos a los que nos han precedido!

La Segunda lectura de la Misa nos recuerda que Judas Macabeo, habiendo hecho una colecta, envió mil dracmas de plata a Jerusalén, para que se ofreciese un sacrificio por los pecados de los que habían muerto en la batalla, porque consideraba que a los que han muerto después de una vida piadosa les estaba reservada una gracia grande. Y añade el autor sagrado: es, pues, muy santo y saludable rogar por los difuntos, para que se vean libres de sus pecados7. Desde siempre la Iglesia ofreció sufragios y oraciones por los fieles difuntos. San Isidoro de Sevilla afirmaba ya en su tiempo que ofrecer sacrificios y oraciones por el descanso de los difuntos era una costumbre observada en toda la Iglesia. Por eso asegura el Santo, se piensa que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles8.

La Santa Misa, que tiene un valor infinito, es lo más importante que tenemos para ofrecer por las almas del Purgatorio9. También podemos ofrecer por ellas las indulgencias que ganamos en la tierra10; nuestras oraciones, de modo especial el Santo Rosario; el trabajo, el dolor, las contrariedades, etc. Estos sufragios son la mejor manera de manifestar nuestro amor a los que nos han precedido y esperan su encuentro con Dios; de modo particular hemos de orar por nuestros parientes y amigos. Nuestros padres ocuparán siempre un lugar de honor en estas oraciones. Ellos también nos ayudan mucho en ese intercambio de bienes espirituales de la Comunión de los Santos. «Las ánimas benditas del purgatorio. Por caridad, por justicia, y por un egoísmo disculpable ¡pueden tanto delante de Dios! tenlas muy en cuenta en tus sacrificios y en tu oración.

»Ojalá, cuando las nombres, puedas decir: “Mis buenas amigas las almas del purgatorio...”»11.

III. Esforcémonos por hacer penitencia en esta vida, nos anima Santa Teresa: «¡Qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha, y no ha de ir al Purgatorio!»12.

Las almas del Purgatorio, mientras se purifican, no adquieren mérito alguno. Su tarea es mucho más áspera, más difícil y dolorosa que cualquier otra que exista en la tierra: están sufriendo todos los horrores del hombre que muere en el desierto... y, sin embargo, esto no las hace crecer en caridad, como hubiera sucedido en la tierra aceptando el dolor por amor a Dios. Pero en el Purgatorio no hay rebeldía: aunque tuvieran que permanecer en él hasta el final de los tiempos se quedarían de buen grado, tal es su deseo de purificación.

Nosotros, además de aliviarlas y de acortarles el tiempo de su purificación, sí que podemos merecer y, por tanto, purificar con más prontitud y eficacia nuestras propias tendencias desordenadas.

El dolor, la enfermedad, el sufrimiento, son una gracia extraordinaria del Señor para reparar nuestras faltas y pecados. Nuestro paso por la tierra, mientras esperamos contemplar a Dios, debería ser un tiempo de purificación. Con la penitencia el alma se rejuvenece y se dispone para la Vida. «No lo olvidéis nunca: después de la muerte, os recibirá el Amor. Y en el amor de Dios encontraréis, además, todos los amores limpios que habéis tenido en la tierra. El Señor ha dispuesto que pasemos esta breve jornada de nuestra existencia trabajando y, como su Unigénito, haciendo el bien (Hech 10, 38). Entretanto, hemos de estar alerta, a la escucha de aquellas llamadas que San Ignacio de Antioquía notaba en su alma, al acercarse la hora del martirio: ven al Padre (S. Ignacio de Antioquía, Epistola ad Romanos, 7: PG 5, 694), ven hacia tu Padre, que te espera ansioso»13.

¡Qué bueno y grande es el deseo de llegar al Cielo sin pasar por el Purgatorio! Pero ha de ser un deseo eficaz que nos lleve a purificar nuestra vida, con la ayuda de la gracia. Nuestra Madre, que es Refugio de los pecadores nuestro refugio, nos obtendrá las gracias necesarias si de verdad nos determinamos a convertir nuestra vida en un spatium verae paenitentiae, un tiempo de reparación por tantas cosas malas e inútiles.

1 Juan Pablo II, En el cementerio de la Almudena, Madrid 2-XI-1982. — 2 Cfr. Apoc 21, 27. — 3 Cfr. Santa Catalina de Génova, Tratado del Purgatorio, 12. — 4 San Agustín, Comentario a los Salmos, 37, 3. — 5 Cfr. W. Macken, El purgatorio, en revista Palabra, n. 244. — 6 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 49. — 7 Misal Romano, Lectura de la 2.ª Misa del día de los difuntos; 2 Mac 12, 43-44. — 8 Cfr. San Isidoro de Sevilla, Sobre los oficios eclesiásticos, 1. — 9 Cfr. Conc. de Trento, Sesión 25. — 10 Cfr. Pablo VI, Const. Apost. Sacrarum indulgentiarum recognitio, 1-I-1967, 5. — 11 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 571. — 12 Santa Teresa, Camino de perfección, 40, 9. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 221.

Después de la muerte no se rompen los lazos con quienes fueron nuestros compañeros de camino. Hoy dedicamos nuestras oraciones a todos aquellos que aún están purificándose en el Purgatorio de las huellas que dejaron en su alma los pecados. Hoy los sacerdotes pueden celebrar tres veces la Santa Misa en sufragio por quienes ya nos precedieron. Los fieles pueden ganar indulgencias y aplicarlas también por los difuntos.

 

 

“Para nosotros la muerte es Vida”

Sigue adelante, con alegría, con esfuerzo, aun siendo tan poca cosa, ¡nada! –Con El, nadie te parará en el mundo. Piensa, además, que todo es bueno para los que aman a Dios: en esta tierra, se puede arreglar todo, menos la muerte: y para nosotros la muerte es Vida. (Forja, 1001)

Si eres apóstol, la muerte será para ti una buena amiga que te facilita el camino. (Camino, 735)
A los "otros", la muerte les para y sobrecoge. -A nosotros, la muerte -la Vida- nos anima y nos impulsa.
Para ellos es el fin: para nosotros, el principio. (Camino, 738)
No tengas miedo a la muerte. -Acéptala, desde ahora, generosamente..., cuando Dios quiera..., como Dios quiera..., donde Dios quiera. -No lo dudes: vendrá en el tiempo, en el lugar y del modo que más convenga..., enviada por tu Padre-Dios. -¡Bienvenida sea nuestra hermana la muerte! (Camino, 739)
Si no hubiera más vida que ésta, la vida sería una broma cruel: hipocresía, maldad, egoísmo, traición. (Forja, 1000).

 

El cielo, la muerte, el purgatorio. ¿Qué son los Novísimos?

Algunas enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica sobre los Novísimos y sobre la buena costumbre de rezar por los familiares y amigos difuntos, especialmente indicadas para considerar en el mes de noviembre.

Preguntas sobre la fe cristiana31/10/2018

 

Sumario
1. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Dios juzga a cada persona por su vida?
2. ¿Quiénes van al cielo? ¿Cómo es el cielo?
3. ¿Qué es el purgatorio? ¿Es para siempre?
4. ¿Existe el infierno?
5. ¿Cuándo será el juicio final? ¿En qué consistirá?
6. Al final de los tiempos Dios ha prometido cielo nuevo y una tierra nueva ¿Qué debemos esperar?
7. ¿Por qué rezar por los difuntos? Explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.


En los Libros Santos se llaman Novísimos a las cosas que sucederán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. La Iglesia los hace presentes de modo especial durante el mes de noviembre. A través de la liturgia, se invita a los cristianos a meditar sobre estas realidades.

1. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Dios juzga a cada persona por su vida?

El Catecismo de la Iglesia católica enseña que «la muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo».

«Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de la purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre». En este sentido, San Juan de la Cruz habla del juicio particular de cada como señalando que «a la tarde, te examinarán en el amor». Catecismo de la Iglesia Católica, 1021-1022.

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Meditar con San Josemaría

Todo se arregla, menos la muerte... Y la muerte lo arregla todo. Surco, 878.

Cara a la muerte, ¡sereno! Así te quiero. No con el estoicismo frío del pagano; sino con el fervor del hijo de Dios, que sabe que la vida se muda, no se quita. ¿Morir?... ¡Vivir! Surco, 876.

¡No me hagas de la muerte una tragedia!, porque no lo es. Sólo a los hijos desamorados no les entusiasma el encuentro con sus padres. Surco, 885.

El verdadero cristiano está siempre dispuesto a comparecer ante Dios. Porque, en cada instante si lucha para vivir como hombre de Cristo, se encuentra preparado para cumplir su deber. Surco, 875.

“Me hizo gracia que hable usted de la 'cuenta' que le pedirá Nuestro Señor. No, para ustedes no será Juez —en el sentido austero de la palabra— sino simplemente Jesús”. —Esta frase, escrita por un Obispo santo, que ha consolado más de un corazón atribulado, bien puede consolar el tuyo. Camino, 168.

2. ¿Quiénes van al cielo? ¿Cómo es el cielo?

El cielo es “el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha”. Y San Pablo escribe: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por pensamiento de hombre las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”. (1Cor 2, 9).

Después del juicio particular, los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados van al cielo. Viven en Dios, lo ven tal cual es. Están para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, gozan de su felicidad, de su Bien, de la Verdad y de la Belleza de Dios.

Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con Ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama el cielo. Es Cristo quien, por su muerte y Resurrección, nos ha “abierto el cielo”. Vivir en el cielo es “estar con Cristo” (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los que llegan al cielo viven “en Él”, aún más, encuentran allí su verdadera identidad. Catecismo de la Iglesia católica, 1023-1026

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Meditar con San Josemaría

Mienten los hombres cuando dicen “para siempre” en cosas temporales. Sólo es verdad, con una verdad total, el "para siempre" de la eternidad. —Y así has de vivir tú, con una fe que te haga sentir sabores de miel, dulzuras de cielo, al pensar en esa eternidad, ¡que sí es para siempre! Forja, 999.

Piensa qué grato es a Dios Nuestro Señor el incienso que en su honor se quema; piensa también en lo poco que valen las cosas de la tierra, que apenas empiezan ya se acaban... En cambio, un gran Amor te espera en el Cielo: sin traiciones, sin engaños: ¡todo el amor, toda la belleza, toda la grandeza, toda la ciencia...! Y sin empalago: te saciará sin saciar. Forja, 995.

Si transformamos los proyectos temporales en metas absolutas, cancelando del horizonte la morada eterna y el fin para el que hemos sido creados —amar y alabar al Señor, y poseerle después en el Cielo—, los más brillantes intentos se tornan en traiciones, e incluso en vehículo para envilecer a las criaturas. Recordad la sincera y famosa exclamación de San Agustín, que había experimentado tantas amarguras mientras desconocía a Dios, y buscaba fuera de El la felicidad: ¡nos creaste, Señor, para ser tuyos, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti! Amigos de Dios, 208

En la vida espiritual, muchas veces hay que saber perder, cara a la tierra, para ganar en el Cielo. —Así se gana siempre. Forja, 998.

3. ¿Qué es el purgatorio? ¿Es para siempre?

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados.

Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: “Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos. Catecismo de la Iglesia católica, 1030-1032

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Meditar con San Josemaría

El purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con El. Surco, 889

No quieras hacer nada por ganar mérito, ni por miedo a las penas del purgatorio: todo, hasta lo más pequeño, desde ahora y para siempre, empéñate en hacerlo por dar gusto a Jesús. Forja, 1041.

“Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas”. —Luego, ¿el hombre pecador tiene su hora? —Sí..., ¡y Dios su eternidad! Camino, 734.

4. ¿Existe el infierno?

Significa permanecer separados de Él –de nuestro Creador y nuestro fin– para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno.

Morir en pecado mortal, sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios es elegir este fin para siempre.

La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

Jesús habla con frecuencia de la gehenna y del fuego que nunca se apaga, reservado a los que, hasta el fin de su vida, rehúsan creer y convertirse, y donde se puede perder a la vez el alma y el cuerpo.

Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran” (Mt 7, 13-14). Catecismo de la Iglesia católica, 1033-1036

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Meditar con San Josemaría

No me olvidéis que resulta más cómodo —pero es un descamino— evitar a toda costa el sufrimiento, con la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa inhibición se esconde una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de ordinario no es agradable hacer una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de que el infierno está lleno de bocas cerradas. Amigos de Dios, 161.

Un discípulo de Cristo nunca razonará así: “yo procuro ser bueno, y los demás, si quieren..., que se vayan al infierno”. Este comportamiento no es humano, ni es conforme con el amor de Dios, ni con la caridad que debemos al prójimo. Forja, 952

Sólo el infierno es castigo del pecado. La muerte y el juicio no son más que consecuencias, que no temen quienes viven en gracia de Dios. Surco, 890.

5. ¿Cuándo será el juicio final? ¿En qué consistirá?

La resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores” (Hch 24, 15), precederá al Juicio final. Esta será “la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz [...] y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Jn 5, 28-29). Entonces, Cristo vendrá “en su gloria acompañado de todos sus ángeles [...] Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda [...] E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”. (Mt 25, 31. 32).

El Juicio final sucederá cuando vuelva Cristo glorioso. Sólo el Padre conoce el día y la hora en que tendrá lugar; sólo Él decidirá su advenimiento. Entonces Él pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El Juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte (cf. Ct 8, 6).

El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía “el tiempo favorable, el tiempo de salvación” (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la “bienaventurada esperanza” (Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que “vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído” (2 Ts 1, 10). Catecismo de la Iglesia católica, 1038-1041

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Meditar con San Josemaría

Cuando pienses en la muerte, a pesar de tus pecados, no tengas miedo... Porque El ya sabe que le amas..., y de qué pasta estás hecho. Si tú le buscas, te acogerá como el padre al hijo pródigo: ¡pero has de buscarle! Surco, 880.

“Conozco a algunas y a algunos que no tienen fuerzas ni para pedir socorro”, me dices disgustado y apenado. —No pases de largo; tu voluntad de salvarte y de salvarles puede ser el punto de partida de su conversión. Además, si recapacitas, advertirás que también a ti te tendieron la mano. Surco, 778.

El mundo, el demonio y la carne son unos aventureros que, aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a cambio del pobre espejuelo de un placer —que nada vale—, les entregues el oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad. Camino, 708.

Por salvar al hombre, Señor, mueres en la Cruz; y, sin embargo, por un solo pecado mortal, condenas al hombre a una eternidad infeliz de tormentos...: ¡cuánto te ofende el pecado, y cuánto lo debo odiar! Forja, 1002.

6. Al final de los tiempos Dios ha prometido cielo nuevo y una tierra nueva ¿Qué debemos esperar?

La Sagrada Escritura llama “cielos nuevos y tierra nueva” a esta renovación misteriosa que transformará la humanidad y el mundo (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1). Esta será la realización definitiva del designio de Dios de “hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (Ef 1, 10).

Para el hombre esta consumación será la realización final de la unidad del género humano, querida por Dios desde la creación y de la que la Iglesia peregrina era “como el sacramento" (LG1). Los que estén unidos a Cristo formarán la comunidad de los rescatados, la Ciudad Santa de Dios. Ya no será herida por el pecado, las manchas, el amor propio, que destruyen o hieren la comunidad terrena de los hombres. La visión beatífica de Dios será la fuente inmensa de felicidad, de paz y de comunión mutua.

“Ignoramos el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad, y no sabemos cómo se transformará el universo. Ciertamente, la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa, pero se nos enseña que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia y cuya bienaventuranza llenará y superará todos los deseos de paz que se levantan en los corazones de los hombres” (GS 39).

“No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al Reino de Dios” (GS 39). Catecismo de la Iglesia Católica, 1043-1049.

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Meditar con San Josemaría

Mientras vivimos aquí, el reino se asemeja a la levadura que cogió una mujer y la mezcló con tres celemines de harina, hasta que toda la masa quedó fermentada.
Quien entiende el reino que Cristo propone, advierte que vale la pena jugarse todo por conseguirlo: es la perla que el mercader adquiere a costa de vender lo que posee, es el tesoro hallado en el campo. El reino de los cielos es una conquista difícil: nadie está seguro de alcanzarlo, pero el clamor humilde del hombre arrepentido logra que se abran sus puertas de par en par. Es Cristo que pasa, 180

En esta tierra, la contemplación de las realidades sobrenaturales, la acción de la gracia en nuestras almas, el amor al prójimo como fruto sabroso del amor a Dios, suponen ya un anticipo del Cielo, una incoación destinada a crecer día a día. No soportamos los cristianos una doble vida: mantenemos una unidad de vida, sencilla y fuerte en la que se funden y compenetran todas nuestras acciones.
Cristo nos espera. Vivamos ya como ciudadanos del cielo, siendo plenamente ciudadanos de la tierra, en medio de dificultades, de injusticias, de incomprensiones, pero también en medio de la alegría y de la serenidad que da el saberse hijo amado de Dios. Es Cristo que pasa, 126.

El tiempo es nuestro tesoro, el “dinero” para comprar la eternidad. Surco, 882.


¿Por qué rezar por los difuntos? Explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica

En la Iglesia Católica el mes de noviembre, está iluminado de modo particular por el misterio de la comunión de los santos que se refiere a la unión y la ayuda mutua que podemos prestarnos los cristianos: quienes aún estamos en la tierra, los que ya seguros del cielo se purifican antes de presentarse ante Dios de los vestigios de pecado en el purgatorio y quienes interceden por nosotros delante de la Trinidad Santísima donde gozan ya para siempre. El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha (Catecismo de la Iglesia Católica, 1024).

“Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; mientras otros están glorificados, contemplando 'claramente a Dios mismo, uno y trino, tal cual es'”.

Todos, sin embargo, aunque en grado y modo diversos, participamos en el mismo amor a Dios y al prójimo y cantamos en mismo himno de alabanza a nuestro Dios. (Catecismo, punto 954).

La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones 'pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados' (Catecismo, punto 958).

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo (Catecismo, punto 1030).

La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados (Catecismo, punto 1031).

Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.

San Josemaría, en Surco

“El purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con El” (Punto 889).

“¡Qué contento se debe morir, cuando se han vivido heroicamente todos los minutos de la vida! Te lo puedo asegurar porque he presenciado la alegría de quienes, con serena impaciencia, durante muchos años, se han preparado para ese encuentro” (Punto 893).

Más recursos

- Resúmenes de fe cristiana: Tema 11. Resurrección, Ascensión y Segunda venida de Jesucristo.
- Resúmenes de fe cristiana: Tema 16. Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna.
- Oraciones por los difuntos (Devocionario)

 

Escuchar, acompañar, formar

Posted: 01 Nov 2018 02:36 PM PDT

 

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(Invitación a la lectura del Documento final del sínodo sobre los jóvenes)

El Documento final del sínodo sobre los jóvenes (27-X-2018) sigue la "plantilla" del encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35): les escucha(para ayudarles a reconocer la realidad), les acompaña (para ayudarles a interpretar y discernir lo que han de hacer) y les forma (para la santidad y la misión evangelizadora) partiendo con ellos el pan (y aquí la Iglesia ha visto siempre una referencia a la Eucaristía). Esto corresponde a las tres partes del texto. En él cabe destacar algunos elementos más centrales o, a nuestro juicio, especialmente significativos en el momento actual de nueva evangelización. 

Antes de referirnos a cada una de las partes del documento, conviene subrayar lo que le da unidad: la centralidad de Cristo que se nos ofrece finalmente en la Eucaristía como fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia y de los cristianos. La Eucaristía, en la que los jóvenes están llamados a participar, permite mirar la realidad con los ojos de la fe y formar un solo Cuerpo con Cristo.

Centralidad de la Eucaristía

Así señala el documento: “La Eucaristía es memoria viva del acontecimiento pascual –es decir, de la muerte y resurrección del Señor–, lugar privilegiado de la evangelización y de la transmisión de la fe con vistas a la misión”. Y por eso en la celebración eucarística (la Misa), “la experiencia de ser personalmente alcanzados, enseñados y curados por Jesús acompaña a cada uno en su itinerario de crecimiento personal” (n. 92).

Y también: “Los sacramentos –en particular la Eucaristía y la Reconciliación– alimentan y sostienen a quien se encamina al descubrimiento de la voluntad de Dios” (n. 105), y nos dan, junto con otros medios de santificación que tenemos en la Iglesia, la familiaridad con el Señor. De ahí que la Iglesia misma, familia de Dios, debe adquirir la forma de la Eucaristía: pan compuesto de muchas espigas y repartido para la vida del mundo (cf. n. 118). La Eucaristía, y más en general la liturgia, es lugar central para la educación de los jóvenes en la belleza de la fe, en la adoración, en la contemplación y en la oración (cf. n. 134).

Escuchar para ayudar a reconocer la realidad

1. Escuchar para ayudar a reconocer la realidad. Jesús camina con los discípulos y escucha sus desahogos, participa de su búsqueda de sentido. No les da respuestas preconfeccionadas, sino que desea responder a sus inquietudes concretas.

También hoy los educadores cristianos han de unir el anuncio del Evangelio y su testimonio con la promoción humana que es el objetivo propio de su tarea profesional: la educación integral de los jóvenes (n. 15).

Es preciso reconocer la realidad del contexto cultural de los jóvenes, con sus luces y sombras. Muchos de ellos desean recibir orientación y apoyo, acompañamiento y formación. Otros están más o menos distantes de la Iglesia por motivos muy diversos.

Acompañar en el discernimiento

2. Acompañarlos para ayudarles a discernir su situación y el bien que pueden realizar. El Espíritu Santo cuenta con ellos también para rejuvenecer la Iglesia. Pero antes es necesario facilitarles el encuentro personal de amistad con Cristo, curar sus heridas y ayudarles a crecer.

Uno de los grandes temas en este acompañamiento es la libertad, que se hace comprensible y posible solamente en relación con la verdad y sobre todo con el amor. "La libertad es ser uno mismo en el corazón de otro", es decir: “A través de la fraternidad y la solidaridad, vividas especialmente con los últimos, los jóvenes descubren que la auténtica libertad nace de sentirse acogidos y crece al hacer espacio al otro” (nn. 73 y 74).

Al mismo tiempo, la libertad humana está herida por el pecado y la concupiscencia. Pero contamos con el perdón de Dios y su misericordia. Por eso, "en una perspectiva educativa, es importante ayudar a los jóvenes a no desanimarse frente a errores y fallos, incluso humillantes porque –estos errores y fallos– forman parte integrante del camino hacia una libertad más madura, consciente de la propia grandeza y debilidad". (n. 76).

También en esa perspectiva "la vocación aparece realmente como un don de gracia y de alianza, como el secreto más bello y precioso de nuestra libertad" (n. 78). La vocación, en sus diversas modalidades, implica siempre la invitación a participar de la misión evangelizadora de la Iglesia.

El documento se detiene en la explicación del acompañamiento espiritual, sus características y sus condiciones, también por parte del educador. Desarrolla especialmente el marco del discernimiento y de la formación de la conciencia, para ayudar en el crecimiento de la virtud de la prudencia y en el combate espiritual.

Formar para la santidad y la misión

3. Formar a los jóvenes para la santidad es formales integralmente, a través de la formación antropológica –que comprende la formación de la inteligencia y del corazón para la vida y el trabajo–, la educación de la fe, la formación litúrgica y la formación para el servicio cristiano en el mundo y la evangelización.

Un papel importante tienen en esto las instituciones educativas de inspiración católica: "Ellas están llamadas a proponer un modelo de formación que sea capaz de hacer dialogar la fe con las preguntas del mundo contemporáneo, con las diversas perspectivas antropológicas, con los desafíos de la ciencia y de la técnica, con los cambios de las costumbres sociales y con el compromiso por la justicia " (n. 158).

Todo ello pide educadores cualificados desde su propia formación espiritual e intelectual, capaces de llevar adelante una educación interdisciplinar, con sabiduría, creatividad y espíritu de equipo, en especial colaboración con instituciones universitarias de inspiración católica a nivel nacional e internacional (cf. n. 159). Bien entendido que la formación para la santidad exige formadores santos (cf. n. 166).

La evangelización requiere hoy, y no solo con los jóvenes, escuchar, acompañar y formar: palabras sencillas para desafíos imponentes. Ellas se corresponden con procesos que el Espíritu Santo promueve en la Iglesia para el bien de todos: discernimiento, sinodalidad (caminar juntos) y santidad.

 

 

Testimonio y coherencia

02/11/18access_time 1:01

Daniel Tirapu

Cristianos en oración en Siria

Estamos en una época donde sobran las palabras, los libros, los charlatanes y queremos testimonios, vidas coherentes, compromiso de verdad, no de boquilla.

 

Si eres cristiano, cuánto te cuesta serlo en tu bolsillo, en tu tiempo, en tu cabeza, en tu corazón...un euro y media hora a la semana, parece poco serio. He puesto ese ejemplo, pero lo puedes trasladar a otros campos de la vida.

Cuanta gente hay que por mejorar simplemente o defender ideas más o menos peregrinas, dedica tiempo, esfuerzo, dinero a su causa. Los hijos de las tinieblas, son elogiados por Jesús, frente a los hijos de la luz tan vagos, tan quejosos, tan protestones pero que no mueven un dedo para cambiar las cosas.

Alguien me dijo una cosa muy cierta: "El buen ejemplo se admira, el malo se imita". Fulanito es un gran trabajador qué admiración; fulanito ha hecho esto malo pues yo también lo hago.

 Animo para mí, que escribo, y para todos. 

 

 

Los cementerios cristianos

02/11/18access_time 1:02

Jesús Ortiz López

Jardín de los recuerdos del Cementerio de la Almudena (Madrid) donde se dan sepultura a las cenizas.

En noviembre los cementerios se llenan con los familiares de los fallecidos que aguardan la resurrección, según enseña la fe católica. Para muchos es una visita nostálgica y como obligada, más familiar y social que religiosa. Sin embargo, algo queda, aunque no sea perceptible, pues es difícil ignorar allí la muerte y qué pasa en el más allá. Pienso que la mayoría aún mantiene el rescoldo de la fe.

El Dormitorio

En la sociedad quedan muchos signos cristianos, por mucho que se empeñen algunos en suprimirlos. Es un vano intento testimonial de laicismo político-cultural, porque los personajes y las ideologías tienen fecha de caducidad, y no les daría tiempo a eliminar tantos signos, imágenes y edificios cristianos, con más de quince siglos en España.

El término cementerio deriva, según dicen, de koimeterion, dormitorio, pues desde el Evangelio de Jesucristo la muerte ha sido vista como un sueño del que todos despertarán. Jesucristo comparó la muerte al sueño en la hija de Jairo o de su amigo Lázaro, si bien les hizo volver milagrosamente a esta vida terrena. Sin embargo, también dijo a las hermanas Marta y María aquello de «Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en mi no morirá para siempre» (Juan 11,25).

Resurrección

Ciertamente la razón natural y la imaginación no aciertan a explicarse cómo será esa resurrección de la carne que profesamos en el último artículo del Credo. Sin embargo, se nos han revelado algunos aspectos sobre los cuales hay cereza de fe. El Compendio del Catecismo enseña: «La expresión "resurrección de la carne" significa que el estado definitivo del hombre no será solamente el alma espiritual separada del cuerpo, sino que también nuestros cuerpos mortales un día volverán a tener vida» (n.203). Y añade: «Así como Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos y vive para siempre, así también Él resucitará a todos en el último día, con un cuerpo incorruptible: "los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación" (Juan 5, 29)» (n.204).

Algunos piensan en la reencarnación, siguiendo una mentalidad panteísta, animista, holística o de alguna variedad oriental. Pero eso viene a ser un mal sucedáneo y más difícil de creer que el Purgatorio, que es el estado de purificación en el que ahora se encuentran las almas de quienes han muerto en la gracia de Dios, aunque tienen que purificarse y esperar, como si fueran criaturas prematuras que necesitan la incubadora, valga la comparación. Los Obispos españoles han rechazado hace tiempo semejantes ideas en el documento titulado «Esperamos la resurrección de la carne y la vida eterna». Además, la idea de la reencarnación contradice el ser personal de cada hombre o mujer en su unidad sustancial de alma y cuerpo como entiende la filosofía desde Aristóteles.

 

 

Ante el documento final del Sínodo

 

01/11/18

Ernesto Juliá

Sínodo Obispos de los Jóvenes.

 Después de terminar una lectura del documento que los padres sinodales han presentado al Papa, y después de apreciar todo lo positivo que en sus páginas se contiene, mi segunda impresión ha sido la de pensar que para escribir esos 167 párrafos no hubiera hecho falta ni tanto ruido, ni tantas reuniones, ni muchos menos tantos cambios de pareceres..

Por ahora, esas  páginas son apuntes que apenas se enfrentan a las situaciones reales de Fe, de Esperanza, de Caridad que viven muchos jóvenes en el día de hoy; y que no consideran  los verdaderos y reales problemas que, en mi opinión, tiene la Iglesia -la Iglesia somos todos, ciertamente- para transmitir la vida, el mensaje, la acción de Cristo Nuestro Señor, Hijo de Dios hecho hombre que vino a la tierra para redimirnos de nuestros pecados, y convertirnos en nuevas criaturas, en hijos de Dios en Cristo Jesús.

¿Han participado realmente en la redacción de esas páginas hombres jóvenes deseosos de transmitir la Luz de Dios al mundo entero? Me surgen dudas, y más al leer todo lo escrito sobre la “sinodalidad” de la Iglesia, cuestión de las que hasta ahora nunca he oído hablar a ningún joven, y tampoco a ninguno menos joven. Más bien parecen escritas por profesionales del ámbito eclesiástico a punto de retirarse del ejercicio activo, que se quedan en un análisis apenas esbozado a un nivel sociológico-religioso algo superficial, o de un ligero análisis de mercado pastoral.

Parece que no se haya pretendido enfrentarse con la realidad profunda que provoca tantas tempestades en el seno de la Iglesia de hoy, para la que se deseaba que nuevos jóvenes santos y enamorados de Cristo ayudasen a poner remedio.

¿Qué realidades? a) La falta de conciencia de pecado; b) el “discernimiento” cargado de subjetivismo que lleva a cada uno a “discernir” lo que le parece más oportuno, porque todo vale mientras sea fruto de un “discernimiento”;  c) el olvido de la realidad de la Ley de Dios, olvido que incluye el saber que la Moral, en todos campos, también en el de la Castidad, es el camino para vivir la Fe, la Esperanza, la Caridad; d)  el olvido bien llamativo de la  perspectiva de la vida eterna -muerte, juicio, infierno y gloria-, que ni se menciona.

 

Y un capítulo aparte, y como otra realidad importantísima, merece señalar el trato ligero y banal de la Liturgia, en la que el Espíritu Santo colma las almas.. Cuestión central para niños, jóvenes, personas maduras, ancianos- si de verdad se anhela revitalizar la Iglesia según el espíritu de Cristo y dejar que la acción del Espíritu Santo mueva a las almas en su camino de santidad en medio del mundo.

Y esto es quizá lo que más se echa en falta en esos párrafos: una llamada a todos los jóvenes, y menos jóvenes, católicos a amar la Liturgia, con mayúscula. Y a vivirla.

El cristiano no va a Misa, no vas a asistir a la Misa, no vas a cumplir una obligación cuando se acerca a la Iglesia a la hora de la Misa; no va a reunirse con los vecinos en un acto de fraternidad parroquial los domingos y fiestas de guardar.

El cristiano va a vivir la Misa, movido por el Espíritu Santo, para ofrecer con Cristo la vida de Cristo y su propia vida a Dios Padre.

La Misa, y toda la Liturgia, es una acción de Cristo que ofrece su Vida, Muerte y Resurrección a Dios Padre en redención de nuestros pecados. El Señor nos invita a unir nuestra vida a la suya; y nosotros ofrecemos nuestra vida, nuestras acciones, alegría y sufrimientos, con Él, por obra y gracia del Espíritu Santo.

En la Misa se unen el tiempo y la eternidad. Y si recibimos la Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en gracia de Dios, habiendo pedido perdón por nuestros pecados en el Sacramento de la Reconciliación, y renovamos nuestro arrepentimiento y el rechazo del pecado en el acto penitencial, Cristo, la Persona de Cristo, nos acompañará a lo largo de nuestro día, a lo largo de nuestra vida.

Quizá la mayoría de los padres sinodales y de todos los asistentes al Sínodo no hayan leído con calma ni “El espíritu de la Liturgia” de Ratzinger, ni “Sobre el espíritu de la Liturgia” de Guardini. Y es una pena. Sin esta perspectiva de la Liturgia que manifiesta la presencia de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en la temporalidad del mundo, en cercanía con los hombres, la acción  “pastoral” de los jóvenes, y de los menos jóvenes,  apenas pasará de ser un entretenimiento cultural, social y, acaso, filantrópico.

Y sigo rezando por el bien que este Sínodo pueda hacer a las almas de todos los hombres y mujeres de buena Fe.

ernesto.julia@gmail.com

 

Arrepentimiento y remordimiento

 

01/11/18

Ángel Cabrero Ugarte

Papa Francisco confesándose

En la última novela de Blanca García-Valdecasas hay un detalle que me parece de cierto interés para cualquiera de nosotros, en la medida en que nos sentimos pecadores y somos capaces de pedir perdón. Una de las protagonistas, después de un tiempo de vida desordenada con un hombre que no es su marido, decide acercarse al sacramento de la penitencia. No estamos demasiado acostumbrados a leer algo así en las novelas contemporáneas. Al terminar, y sintiéndose a gusto y distinta, hace una observación curiosa: el sacerdote me ha dicho que el arrepentimiento es de Dios y que el remordimiento es del demonio. La propia penitente considera para sí misma que no está muy segura de que el confesor tenga razón en eso.

Quizá cualquier lector, sin una reflexión un poco detenida, puede pensar que es lo mismo arrepentimiento que remordimiento. Pero no es lo mismo y, desde luego, el remordimiento no solo no es del diablo si no que es una de las mejores armas que Dios deja en nuestras manos para vivir rectamente. Seguramente aquel sacerdote -que no deja de ser ficticio- lo que quería decirle a la penitente es que, una vez confesada, porque estaba arrepentida, no debería dar demasiadas vueltas a lo ocurrido. Sin embargo, es importante considerar que el remordimiento, que puede ser previo y posterior al arrepentimiento, es la mejor medicina curativa que Dios nos deja.

Hay un libro muy recomendable –“No permanecer caído”- que me regalaron este verano en Buenos Aires, editado por Logos, allí en Argentina, y no editado -por ahora- en España, que cuenta las historias de un número alto de presos que se han redimido de su vida desordenada por la iniciativa de un voluntario a quien se le ocurrió formar un equipo de rugby –“Los espartanos”- para sacarlos de su vida sin sentido en la cárcel. Todo un éxito. En estas historias, que los protagonistas cuentan cuando ya ha pasado un tiempo, cuando han vuelto a la vida cristiana, y agradecen enormemente lo que han hecho por ellos, lo que queda siempre, en el fondo, como medicina reconfortante, es el remordimiento. Si no hubiera remordimiento -quizá su confesión fue hace ya tiempo- podríamos pensar en que tendrían un peligro grande de recaer.

 

EL AJEDREZ Y LA MUERTE

http://webcatolicodejavier.org/ajedrezmuerte.jpgEra una noche oscura y fría. Daniel bebía un café sentado en su sillón favorito en la sala de estudio de su casa. Su familia dormía, mientras él reflexionaba sobre muchas cosas; tantas que perdió la noción del tiempo. Eran las 3 de la mañana, llevó su taza vacía al lavaplatos, y abrió el refrigerador para prepararse algo de comer. Cuando cerró la puerta vio junto a él una figura muy conocida, pero nada apreciada. La espectral imagen lo miró fijamente y le dijo con voz tenue: ¿Sabes a qué he venido?
Él asintió con la cabeza y dijo: Sí, lo sé, ya es mi hora.

Confundida, la Muerte preguntó a su víctima:

¿No vas a llorar? ¡Todos lo hacen! Se arrodillan, suplican, juran que serán mejores, ruegan por otra oportunidad; mientras que tú, aceptas mi llegada con resignación.


Temeroso aún y con un nudo en la garganta, Daniel respondió:

- ¿De qué serviría? Nunca me darás otra oportunidad, tú sólo haces tu trabajo.
- Tienes razón, sólo hago mi trabajo.
- ¿Puedo despedirme de mi familia? preguntó Daniel con la ligera esperanza de recibir un “sí”.
- Tú lo has dicho, hago mi trabajo. Yo no decido la hora ni el lugar, mucho menos los detalles… lo siento Daniel.
- No tienes por qué disculparte.
- Poca gente piensa en su familia mientras está en vida, pero al llegar este momento, todos piden lo mismo.
- No lo entiendes - dijo Daniel con tono de reproche – yo perdí a mi padre cuando tenía 15 años, y mi sufrimiento fue grande… pero mi hija menor tiene sólo 4, déjame decirle que la amo.
- Tuviste 4 años para decírselo, tuviste muchos días libres, muchos cumpleaños, fiestas, y otros momentos en que pudiste decírselo a tu hija que la amabas… pero ¿por qué sólo pensaste en tu hija?
- Mi hijo mayor no me creería, y mi esposa, bueno… a ella no creo que le interese si la amo o no. Nos hemos distanciado mucho. Pero mi niña, no hay día que entre por la puerta y no esté ahí para recibirme con un beso.
Deja de hablar, se hace tarde – lo interrumpió la muerte – pero… está bien ¿sabes?, este momento hace que mucha gente haga conciencia de cómo vivió su vida. Lástima que lo hagan demasiado tarde.
Ambos salieron de la casa. Un extraño tren aguardaba en la calle y lo abordaron.
- No todo es aburrido en el estado de la muerte. No puedo decirte lo que pasará al llegar, pero te propongo que juguemos al ajedrez “para matar el tiempo”.
Con una sonrisa y con una lágrima, Daniel dijo: ¡Qué curioso! ¡Creí que no tenías sentido del humor!.
El juego se inició. Daniel no se calmaba aunque comenzó ganando; consiguió un “alfil” y un “caballo”. Pero era obvio que eso no lo alegraba.
La Muerte le preguntó: ¿A qué te dedicabas en vida?
- Soy… es decir, era, un simple empleado en una fábrica de calzado.
- ¿Obrero?
- No, trabajaba en administración.
- Ah… supongo que te encargabas de ver si faltaba algún producto, o dinero.
- Sí, en parte así era.
- Hay algo que no entiendo…
- ¿Qué es lo que no entiendes?
¿Por qué ustedes teniendo tantas cosas buenas por hacer, se encierran en el trabajo, se olvidan de los sentimientos, no les importan los demás, se vuelven egoístas y violentos, pero cuando los visito, demuestran ternura, humildad, tristeza, miedo, e incluso lloran? ¿Por qué esperan que llegue yo, si ya nada podrán hacer?
- No lo sé.
- En cambio, soy un simple “peón”, haciendo lo que debo hacer y nada más. Mientras ustedes son dueños de su propia vida, capaces de decidir qué harán con ella ¿y para qué? si su decisión más común es desperdiciarla o vivirla mal.
- Te creía más cruel – comentó Daniel.
- ¡Nada es lo que parece!
El silencio reinó por unos instantes mientras Daniel ponía en “jaque” a la muerte.
- Dime... ¿qué pensabas cuando te casaste?
- Pensaba ser feliz, en formar una linda familia, en formar parte de la alta sociedad.
- ¿Y lo lograste?
- Es broma ¿verdad? Me encontraste solo en mi cocina durante la madrugada, y te pedí despedirme de mi hija. Es obvio que no lo hice. - Si hubiera mostrado más amor a mi familia, la petición de despedirme no hubiera sido necesaria.
- Ya las lágrimas se habían secado en el rostro de Daniel y de pronto exclamó suavemente ¡Jaque mate!
- La Muerte sonrió y dijo ¡Felicidades!
- Daniel suspiró y respondió: Es una pena que no sirva de nada. No me importaba ganar, de todos modos ya estoy aquí… un simple juego de ajedrez no aleja de mi mente a mi familia, mis hijos, mi esposa.
- Las lágrimas brotaron de nuevo en el rostro de Daniel quien se cubrió el rostro con sus manos.
- Mientras el sollozaba, la muerte exclamó: ¡Hemos llegado!
- Daniel intentó calmarse, pero al abrir los ojos estaba de nuevo en su viejo sillón. Secó sus lágrimas. Eran las 6:45 de la mañana, y en lugar de gritar ¡ESTOY VIVO! como lo haría cualquier otro, salió al patio y dijo con voz tenue: GRACIAS, DIOS MÍO… Entró nuevamente a su casa, entró en la habitación de su hija y la abrazó, a la de su esposa e hizo lo mismo. Entró al cuarto de su hijo, le hizo cosquillas en los pies y le dijo: Hijo. Despierta ¡es domingo!.
¿Me despiertas para decirme que es domingo?
No hijo, os he despertado para deciros que os amo.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir”
(Eclesiastés 3: 1-2)

 

DIME ABUELITA, POR QUÉ

Por René Mondragón

NO ES CRI CRÍ

Nuestras bellísimas y gentiles lectoras, así como los amables lectores, preguntan al escribano: “¿Qué está pasando…por qué pasa lo que pasa?” Y con el ferviente deseo de someter esta columneja a consulta popular, y yo solo conocer los resultados, pareció saludable y elocuente, recurrir a varias plumas expertas.

De entrada, mi estimado Jorge Fernández Menéndez, en su prestigiada columna de siempre, -wttps://www.excelsior.com.mx/opinión-  facilita nuestra incursión en estas cuestiones.

CON EL ANALISTA TAMBIÉN REFLEXIONAMOS:

1.    ¿Por qué AMLO regresó al mismo vetusto y anacrónico discurso electorero que acusa, descalifica a quienes lo critican (véanse los entrecomillados más adelante).

2.    ¿Por qué insistir en una estrategia petrolera que no tiene un porvenir exitoso?

3.    ¿Por qué embarrar a los mexicanos con una consulta aeroportuaria que resultó una comedia con sonetos en francés y con votantes sin control, en la que no votó ni el anhelado millón de personas?

4.    ¿Por qué –sostiene Fernández Meléndez- el estudio de Navblue resultó manufacturado con datos que le dio Riobóo?

5.    ¿Por qué no se tomaron en cuenta las opiniones y experiencia de controladores de vuelo, pilotos y especialistas de organismos internacionales?

6.    ¿Por qué insistir tozudamente, en invitar a un personaje que, desde el poder, ha sido el modelo de dictador autor de la crisis humanitaria más salvaje en Venezuela, y monarca absolutista contra los derechos humanos de su pueblo? Como dice el columnista, “…tendremos entre nosotros a uno de los personajes más indeseables de la política internacional”?

7.    ¿Por qué, si se rompieron relaciones diplomáticas con los gobiernos de Franco y de Pinochet, porque ahora se le tiende la red carpet a Maduro, sin pedirle que libere a los cientos de presos políticos y respetar las libertades, incluida la de prensa?

8.    ¿Por qué el padre Solalinde asegura que López Obrador “tiene mucho de Dios”, porque AMLO hace el “milagro de la Cuarta Transformación”?

9.    ¿Por qué Andrés Manuel aseguró que se ahorrarán 100 mil millones de pesos con Santa Lucía, si con los compromisos de futuro en Texcoco, costarán más de 200 mil millones de pesos y un tercio de la obra ya está realizada?

10.   ¿Por qué López Obrador asegura que sus “adversarios”, “…se quedaron callados cuando se declaró la guerra y se convirtió al país en un cementerio”? (https://www.excelsior.com.mx/nacional)

11.  ¿Por qué la amenaza del presidente electo: “A mis adversarios les digo que se vayan acostumbrando, porque cada vez que sea necesario y cuando amerite, va la consulta. Es más, vamos a reformar la Constitución para que no haya límites y los ciudadanos puedan solicitar —cuando haya un tema de interés público— que se haga una consulta”

12.  ¿Por qué, como dijo Leo Zuckermann, aseguraron que ejercerían el poder de manera diferente, y así lograr 30 millones de votos?

13.  ¿Por qué tanto machacar con el discurso de evitar las trampas, de terminar las simulaciones que tanto han dañado al país?

14. ¿Por qué no han cumplido?

15. ¿Porqué, cito de nuevo a Zuckerman, “…El mismo oportunismo vomitivo de siempre, ahora ejecutado por los que prometieron que serían diferente”

16.  ¿Por qué AMLO rechaza reformar el 102 Constitucional, para tener una Fiscalía General, audaz, capaz y con dientes? ¿Siempre será mejor un Fiscal a modo…al igual que lo hizo EPN y el PRI?

17. ¿Por qué siguen diciendo que son diferentes?

¿Por qué….dime abuelita por qué?

 

Vida, vida, vida

Ana Teresa López de Llergo

Aquellos cristianos que defienden la vida desde el momento de la concepción, deben hacer oración, promover un diálogo sereno y con argumentos sólidos y buscar ayudas inmediatas que permitan salvar una vida, según sea el caso.


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Preámbulo

En todo lo que nos rodea hay un orden: en el ciclo de las estaciones, en el desarrollo de las criaturas, en el ciclo vital. Con los adelantos tecnológicos podemos librarnos de algunos efectos de estos procesos, por ejemplo: si el invierno es muy crudo ahora hay calefacción. También, con el uso de aparatos, ahora se puede conocer cómo es el desarrollo de un hijo en el vientre de su madre.

En estos dos ejemplos no se altera la naturaleza porque la tecnología proporciona procesos paralelos que ayudan positivamente al ser humano. Esta afirmación es importante porque señala el campo de la moralidad de los actos: bueno es aquello que respeta a la naturaleza. Por lo tanto, aquella tecnología que anula o destruye la naturaleza y sus procesos es inmoral.

Actualmente los maravillosos adelantos tecnológicos han desorientado a algunos llevándoles a sentirse semidioses, capaces de trasgredir la naturaleza y sus leyes, y a inventar una “realidad sustitutiva” de la natural. En esta realidad producida viven con independencia y proclaman sus propias leyes que variarán cuando lleguen otros con sus innovaciones. La causa de esta postura está en el hecho de soslayar “la bondad original del cosmos que salió del Creador y de Él conserva la huella” (Navarro-Valls, citado en El último romántico, p. 218).

La importancia de la vida humana

La vida es el punto de partida respecto a todos los múltiples aspectos que se defienden en los seres humanos. En el orden natural de los derechos humanos el primero es el derecho a la vida de cada persona y de allí parten todos los demás. Alterar este orden puede provocar argumentaciones sutilmente equívocas, poco claras, confusas, en donde es fácil hacer planteamientos totalmente falsos.

Por ejemplo, el 2 de octubre pasado, la senadora Ma. Leonor Noyola Cervantes, solicita la aprobación del aborto a la Cámara de Senadores, fundamentándose en el “derecho al libre desarrollo de la personalidad”. Frase que suena bastante bien, mueve la emotividad, pero no respeta el orden de los derechos humanos ni el orden de la razón.

Antes del libre desarrollo de la personalidad, está el derecho a la vida: sin vida no hay personalidad. Después del de la vida está el derecho a la libertad, porque la libertad es característica fundamental de la vida humana.

El primer artículo de la Declaración de la ONU sobre los Derechos _Humanos dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

En el tercer artículo se explicita mucho más este asunto: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.” Expresión clara, concreta y ordenada. Entonces, el libre desarrollo de la personalidad es una consecuencia del respeto a la vida y a la libertad bien entendida, esto es cuando no se confunde libertad con liberación desvinculante. Porque la desvinculación reniega del comportamiento fraternal propio de la sociabilidad.

Grupos provida

Se caracterizan por la defensa de la vida en todas las etapas evolutivas, sin discriminar por raza, enfermedad, discapacidad congénita o adquirida, etcétera. Incluso, recientemente se ha dado un paso muy importante en la valoración de la vida, cuando, recientemente, el papa Francisco descartó la pena de muerte, como una manifestación de la no discriminación ni a los transgresores de la ley.

Los grupos provida provienen de múltiples culturas y creencias; pero les une la convicción de la importancia de pertenecer a la especie humana, y por lo tanto, la adhesión y defensa del primer Derecho humano: el derecho a la vida. Así lo expresaron el pasado 20 de octubre, las marchas por la vida, en todos los estados de la República Mexicana.

La convicción del respeto a la vida es muy fuerte en quienes reconocemos a un Dios creador, cuidamos y admiramos sus obras, especialmente el don de la vida humana. De hecho, Su Santidad, cabeza de la Iglesia católica no deja de proclamar esta verdad, con una claridad y vigor indiscutibles. Tal vez, esta es una de las razones por la que la Iglesia es perseguida: tiene una voz que molesta a los antivida.

Grupos proaborto y proeutanasia

No son absolutamente antivida, pero defienden excepciones. Por eso, pueden enternecerse con el nacimiento de un bebé de un miembro de su familia y cuidarlo y desvivirse por él. Pero están de acuerdo con impedir el nacimiento de un bebé que anuncia una disfunción desde el seno materno, o un bebé no deseado por diversas circunstancias –violación, descuido en el uso de anticonceptivos, etcétera–.

Otra de las excepciones que defienden es la eutanasia, que consiste en terminar la vida de quien sufre algún tipo de deterioro –físico, psíquico, social– Ante estas circunstancias ponen en entredicho el derecho a la vida y una vez debilitado este primer derecho, todos los demás quedan sujetos a los vaivenes de argumentaciones falaces y sentimentales.

Podemos hablar de tres subgrupos:

1º. Los que promueven el aborto y la eutanasia por intereses muy ocultos: políticos, económicos, eugenésicos, o de cualquier otro tipo de discriminación.

2º. Los que están inmersos en este adoctrinamiento y lo adoptaron por falta de una auténtica formación. Desconocen principios y argumentaciones veraces. Son unos apasionados y no escuchan otras razones. Ellos están bien y quienes no piensan igual están mal.

3º. Aquellas personas cuyo embarazo o la convivencia con un enfermo o un anciano les resulta un problema muy grave y recurren a la solución extrema del aborto o la eutanasia, según el caso.

Por lo tanto, no se puede dialogar de la misma manera con estas personas. Siempre rezar y desagraviar por todas, especialmente por las del primer grupo.

Con las del segundo grupo promover conversaciones serenas, respetuosas, comprensivas, pero con argumentos formativos.

Con las del tercer grupo buscar de inmediato soluciones concretas que descarten el aborto o la eutanasia. Y hacer planes concretos para dar formación que evite reincidencias y las fortalezca en el bien.

 

Diez errores que podrías estar cometiendo como padre o madre

Por LaFamilia.info 

 

http://www.lafamilia.info/images/20182910edh.jpgFoto: Freepik 

 

¿Te has preguntado qué significa la expresión: “educar es un arte”? Pues bien, la labor educativa de un padre es tan delicada como maravillosa, que implica un proceso de aprendizaje sujeto a equivocaciones. A pesar de querer lo mejor para los hijos, no siempre los padres los beneficiamos con ciertas actitudes.


Por eso, es bueno revisarse a sí mismo y con toda sinceridad, identificar en qué estamos fallando en nuestro papel más importante: ser papá/ser mamá. La intención de este ejercicio no es "darse golpes de pecho", sino abrir espacios de reflexión y así buscar una corrección a tiempo.

A continuación las equivocaciones más frecuentes de los papás en la formación de sus hijos.

1. Irse a los extremos

El uso inadecuado de la autoridad es cuando sólo se concibe en los extremos: autoritarismo o permisividad, no hay punto medio. Tan dañina es una como la otra, el ambiente educativo en ambas no ayuda en lo absoluto a la formación de la persona, la primera por la posición rigurosa de los padres que da como respuesta unos hijos temerosos y solapados; y la segunda por exceso de libertad que se convierte en el efecto contrario (personas llenas de ataduras).

2. No hacer lo que dices

Es uno de los errores que más cometen los educadores sin tener conciencia de su alcance. Se refiere a las famosas amenazas que nunca se llevan a cabo, así como a las promesas que no logran ser cumplidas. Para una mejor ilustración, es cuando los papás aplican normas o sanciones que al final ellos mismos las ignoran, no las hacen cumplir o terminan cediendo. Esto indica que la autoridad es débil y puede quebrantarse fácilmente.

3. Cuando papá y mamá se contradicen

La madre emite un mensaje y el padre otro, con regularidad desautorizándose entre ellos, lo que produce un laberinto donde el hijo no sabe en qué dirección marchar ni a qué salida llegar. La falta de unión de criterios educativos, entorpece la misión instructiva.

4. Pensar que la libertad es…

Es la falsa creencia de que la libertad consiste en permitirles a los hijos hacer lo que quieran, donde quieran, como quieran y a la hora que quieran, porque consideran que al establecer lineamientos están impidiendo el libre desarrollo de la personalidad. Muy diferente es educar en la libertad: permitir y promover en los hijos la toma de decisiones con base en distintas posibilidades, ayudándoles a distinguir lo que es beneficioso y lo que no.

5. Sobreprotegerlos

No es otra cosa que impedir la autonomía de los hijos, donde los padres realizan por ellos trabajos que están en total capacidad de ejercerlos por sus propios medios. Por lo general este tipo de padres, buscan evitarles a los hijos todo sufrimiento o dificultad posible. El fruto de la sobreprotección es la inseguridad que se genera en la persona, así como la incapacidad para sortear inconvenientes. Es un amor posesivo, de apego, que obstaculiza el proceso natural de los hijos.

6. Tenerles “miedo” a los hijos

Puede presentarse en diferentes etapas: en la primera infancia, cuando los padres ceden con frecuencia a las pataletas o rabietas de sus pequeños por “miedo” a esta situación; en la etapa escolar, cuando los padres les llevan todos los caprichos o deseos por “miedo” a ser rechazados, a frases como “no te quiero mamá”; en la adolescencia cuando se dan permisos que en el fondo no quieren pero lo hacen por “miedo” a su reacción o a ser papás “mala onda”. En cualquier situación, cuando los padres temen a sus hijos y permiten ser manipulados por ellos, han perdido el norte de la crianza paterna.

7. Llenar vacíos con cosas

Es un fenómeno que se vive en muchas familias actuales, la falta de tiempo para estar con los hijos se compensa con juguetes, computadoras, tablets o móviles; que tienen como fin “remediar” su ausencia.

8. Creer que los hijos son “perfectos”

Negarse a admitir las dificultades que los hijos presentan o exigirles habilidades que no poseen, da lugar a una serie de contrariedades que perjudican a las dos partes. Muchas veces los padres buscan hacer de sus hijos lo que ellos no pudieron lograr, de forma que sus frustraciones las ven posibles en la vida de sus pequeños. Otro escenario donde es común esta situación, es en el dinamismo de la relación familia-colegio, en la cual los maestros retroalimentan a los padres sobre la conducta de los hijos y ellos se rehúsan a aceptar dicha realidad.

9. Evitar “ciertos” temas

Es el miedo a tratar con los hijos algunos temas delicados, como por ejemplo: sexualidad, adicciones, alcohol, amistades poco convenientes… lo que los deja en plena libertad para hallar la información en fuentes que distorsionan la realidad y el sentido de las cosas.

10. No limitar el uso de la tecnología

Se ha observado en los hogares una carencia de límites y normas para el uso de las tecnologías, lo que puede abrir puertas a mundos oscuros y peligrosos para seres humanos que todavía se encuentran en formación, como son contactos con personas desconocidas, pornografía, adicción al juego, aislamiento, entre otros.

Como vemos, son errores que todos podemos caer en algún momento, lo importante es no quedarse allí y buscar soluciones. En nuestro Portal encuentras mucha información que te será de gran ayuda para manejar adecuadamente cada punto anterior. Haz clic aquí para más información.

 

13 Tradiciones católicas para tener una familia unida y saludable

ACI Prensa - 24.10.2018

 

http://www.lafamilia.info/images/20182910fyv.jpgFoto: Pixabay 

 

El Arzobispo de Nueva York, Cardenal Timothy Dolan, alentó a recuperar una serie de “ricas tradiciones” muchas veces olvidadas por los católicos, y que considera “poderosamente providenciales para mantener a las familias unidas, fuertes, saludables y santas”.

Necesitamos toda la ayuda posible en estos días de tensión, confusión y desafío en la vida matrimonial y en la familia”, señaló.

Estas son las 13 tradiciones que recomienda recuperar el Arzobispo de Nueva York, aunque aseguró que “pueden ciertamente añadir (más) a la lista”:

1. Celebraciones alegres pero sencillas de bautismos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios y aniversarios de matrimonio.

2. Adorar a Dios fielmente juntos como una familia en la Misa dominical, y preservar los regalos de tiempo de calidad y una comida juntos, al menos en el Día del Señor, si no se puede más a menudo durante la semana.

3. Tener agua bendita, crucifijo, Biblia e imágenes de Jesús, María y los santos en nuestras casas.

4. Una verdadera celebración del Adviento, mientras nos preparamos a celebrar el nacimiento de Jesús.

5. Una atención especial a la preparación del pesebre de Navidad en la casa.

6. El cumplimiento en familia de la Cuaresma, especialmente a través de prácticas penitenciales comunes, mayor compasión por los pobres, enfermos y necesitados, y acercamiento como familia al sacramento de la reconciliación.

7. Dar a los niños nombres bíblicos y cristianos.

8. Tomar con mucha seriedad los deberes de los padrinos en el bautismo y la confirmación.

9. Pedir a un sacerdote que bendiga un nuevo hogar.

10. Peregrinaciones familiares.

11. Reunirse en torno a familiares que están enfermos y moribundos, y unirse en la fe en el momento de la muerte y el entierro.

12. Recordar a los padres y a los miembros de la familia en la Misa, en el aniversario de su muerte.

13. Pedir la bendición de los padres expectantes y la intercesión especial para parejas que luchan por concebir un bebé.

 

 

EL VIENTO


Recoge hojas,
las ata,
papel rojo, azul, verde,
sobrescrito,
con chinchetas en él.
Inclina, a su paso,
sobre los libros,
su vida entera,
¡Dios mío, tanto papel!
¡tantos trapos!
Los recoge
los ata

día tras día, toda su vida-.
Preguntas “¿Adónde vas con todo eso?'
"A ninguna parte, los tiro todos."


Marin Sorescu, Rumania

 

 

Crece la soledad ante la muerte

Salvador Bernal

El Papa Francisco, con los enfermos que asisten a las ceremonias en San Pedro.

No circular en coche por Madrid tiene la ventaja de observar aspectos inadvertidos para los conductores. Así, el mensaje de la EMT sobre el incremento del servicio desde el 25 de octubre al 2 de noviembre en las líneas de autobuses que llevan a los cementerios, por el aumento de la demanda con motivo de la festividad de Todos los Santos; o la aparición de las clásicas calabazas en el escaparate de los múltiples "chinos" distribuidos por la ciudad.

Son recordatorios de un fenómeno tan habitual y tan desdibujado como la muerte. En tiempos de pensamiento ecológico, se ha explicado a veces la devoción de los cristianos a los difuntos como manifestación de la solidaridad de las generaciones, en este caso, hacia las antepasadas, no las futuras. Es como una prórroga a la atención y al cariño con que –salvo muertes súbitas o accidentes letales- se acompaña a las personas próximas durante la última etapa de su vida. Y se les sigue recordando también en días de otoño, propicios para la meditación más o menos poética sobre el ocaso de la existencia.

Se ha montado una campaña típica de redes sociales contra el fenómeno de Halloween. No hay que ver fantasmas ni siquiera en esa costumbre americana, que llega a estos pagos de la mano del comercio y del espíritu festivo latino. Ciertamente, con manifestaciones más ignorantes, menos cultas, que aquellas representaciones teatrales de estos días -burlador de Sevilla, convidado de piedra-, de la mano original de Tirso de Molina, popularizado por sus seguidores.

Por paradoja, en estas fechas con tantos ecos familiares, se actualiza en España una vieja campaña sobre la eutanasia, evolución inexorable de una sociedad envejecida, compatible con tanta expresión lúdica en los más jóvenes. Se decía siempre que el ser humano vive solo y acompañado los dos momentos cruciales e irrepetibles de su existencia: el nacimiento y la muerte. Así sigue siendo en el arranque de la vida, pero, con el crecimiento de la ancianidad dentro de una sociedad compleja y competitiva, aumenta también la muerte en solitario.

Llegan de Japón noticias duras. Curiosamente, parece el país con más esperanza de vida en el mundo, aunque España le pisa los talones y puede haberle superado. Pero también allá el invierno demográfico aumenta la soledad en el momento de morir.

Lo relataba hace unos días el corresponsal de Le Monde en Tokio a propósito del fenómeno de los "kodokushi", personas cuyo cuerpo sin vida se encuentra meses más tarde de su fallecimiento (excepcionalmente, años). Refleja un debilitamiento de los lazos humanos y una mayor precariedad económica. Suelen sufrirlo ancianos modestos que viven solos, sin contacto con la familia. Su muerte pasa inadvertida hasta que alerta a los vecinos un olor desagradable, el buzón de correo saturado, luces encendidas permanentemente, puertas cerradas. Aunque no hay estadísticas oficiales, se estima que se dan más de 30.000 casos al año. Las víctimas son, sobre todo, varones mayores de cincuenta años. Las mujeres, aunque vivan solas, suelen tener más comunicación con el mundo exterior. Hay también casos de adultos entre 20 y 40 años -238 en 2015 en Tokio, según la oficina de bienestar social de la capital-, generalmente trabajadores precarios.

El fenómeno es suficientemente significativo para que, dentro del sector funerario, haya surgido una especialización empresarial: la limpieza de los apartamentos de los "kodokushi", y el envío de fotos a herederos potenciales; estos servicios pueden ser cubiertos por una póliza especial que compañías aseguradoras ofrecen a los propietarios de los apartamentos.

Antes de llegar a esos extremos, hay muchas soluciones paliativas: desde las iniciativas sociales en línea de los “teléfonos de la esperanza”, hasta la decisión más fuerte del gobierno inglés de encargar a una Ministra de encauzar los problemas derivados de la soledad. Según un informe de la Jo Cox Commission on Loneliness, más de nueve millones de británicos se sintieron solos, a menudo o siempre, en 2017.

Estas noticias invitan a reflexionar sobre la dignidad humana en la vida y en la muerte, sin banalizarla ni enmascarar su sentido. Al contrario, vale la pena dar vueltas al contenido profundo reflejado en la solemnidad de Todos los Santos que, por cierto, sigue siendo fiesta civil –la Toussaint- en un país tan laico como Francia.

 

 

Papás y mamás al rescate de la familia en un mundo de cabeza

Silvia del Valle

Comunicación, unidad y convivencia son algunos de los elementos necesarios para proteger a nuestra familia de los embates de la sociedad actual.


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No es necesario hablar mucho sobre la situación actual de la familia tan atacada y perseguida.

Sabemos que hay intereses que buscan destruirla para manipular a nuestros hijos e imponer su ideología antinatural y pagana.

Por lo tanto, vivir en familia es muy difícil y cada día se complica más; por eso, hoy les dejo mis 5Tips para vivir en familia en este mundo que nos ha tocado vivir.

PRIMERO. El equipo es de 3 no de 2.

Es muy importante que veamos nuestro matrimonio como un gran equipo donde los esposos son una parte y Jesús es la otra, es decir, el equipo es de 3.

Debemos hacer nuestros planes familiares tomando en cuenta a Jesús y cómo haría Él las cosas.

SEGUNDO. Unidos contracorriente.

También es muy importante que estemos muy unidos para hacer frente a los problemas que la sociedad nos presenta.

Para sacar adelante la institución familiar en este mundo de cabeza, es necesario decidirse a andar contra corriente, es decir, ir juntos y de la mano haciendo lo correcto, aunque el mundo invite a lo contrario.

TERCERO. La familia es primero.

Si ponemos a nuestra familia como la prioridad, entonces haremos todo para cubrir con lo que se va presentando y lograremos dar buen testimonio.

Para lograrlo podemos agendar tiempos fijos para convivir en familia y es importante respetarlos.

CUARTO. Me duele como cuando…

Para poder llevar tener una relación adecuada es necesario tener una muy buena comunicación.

Y también es bueno aprender a expresar nuestros sentimientos y quitarnos la pena de decirle a nuestro esposo o esposa lo que tenemos.

Para esto hemos encontrado que comparar lo que sentimos con algún tipo de dolor nos ayuda a dimensionar las cosas.

Un día mi esposo me dijo “oye, eso que hiciste me duele como cuando me duele el estómago” o “me duele como cuando me duele una muela” con esto comprendí que tanto le pueden afectar mis acciones a mi familia.

Y QUINTO. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?

Lo más importante es estemos conscientes de que lo más importante es encomendar nuestra vida familiar a nuestra Madre Santísima.

Nuestra Madre Santísima nos ha dicho que podemos acercarnos a ella, como a nuestra madre, para pedirle y contarle nuestras penas y sufrimientos.

Que ella nos escucha y comprende e intercede ante su hijo para alcanzarnos las gracias que le pedimos y que nos ayudan a llegar al cielo.

No tengamos miedo de pedir ayuda en los momentos de prueba y dar gracias en los momentos de gracia.

Nuestra familia vale mucho y por lo mismo es importante ponerla bajo el cuidado materno de María Santísima.

 

 

 

Que “sean capaces de soñar”

El Papa ha pedido, en la homilía la Misa de apertura del Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes, a los participantes en dicho Sínodo que “sean capaces de soñar y así contagiar y compartir los sueños y esperanzas que llevamos en nuestros corazones”. El sueño del que habla el Papa no es una mera ilusión. Es un sueño profético que rompe con el conformismo, con la inercia del “siempre se ha hecho así” y con la lógica de la autopreservación, que “terminan convirtiendo en importante lo superfluo y haciendo superfluo lo importante”.

El Papa Francisco ha invitado a la Iglesia a ponerse en actitud de escucha, evitando la tentación de caer en posiciones eticistas o elitistas y también en la atracción por ideologías abstractas que no se corresponden nunca con la realidad de nuestro pueblo. Los jóvenes son ya, en la Iglesia, protagonistas de la historia.

Jesús Domingo Martínez

 

 

 

Rezar el Rosario a lo largo del mes de octubre

Desde sus primeros tiempos la Iglesia ha tenido que afrontar persecuciones y cismas, y entre sus hijos no han faltado todo tipo de debilidades y pecados, pero a través de todo eso ha comunicado la fe en Jesucristo hasta los confines del mundo. Los tiempos difíciles están lejos de haber desaparecido en nuestros días, como es patente por la decadencia de la fe en los países más desarrollados, el recrudecimiento de la persecución en algunos países, las luchas internas de poder y la dolorosísima lacra de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos.

Por todo ello, el Papa Francisco ha invitado a los fieles de todo el mundo a rezar el Rosario a lo largo del mes de octubre, para que la Virgen defienda a la Iglesia de los ataques del demonio que trata de dividirla, y la haga más consciente de las culpas y errores de sus hijos. Simplemente quiero recordarlo.

Jesús Martínez Madrid

 

 

 

Escuchar realmente a los jóvenes

Como ha recordado el Papa, al inicio del Sínodo que se desarrolla en Roma, hay jóvenes que, por desgracia, sienten a la Iglesia como una realidad ajena o incluso hostil. Por eso Francisco ha espoleaba a los obispos al comienzo del Sínodo, animándoles a abandonar inercias y a escuchar realmente a los jóvenes, en lugar de ofrecerles soluciones precocinadas.

El reto es conectar con sus anhelos más nobles de transformar el mundo, y mostrarles que la respuesta a su búsqueda es Jesucristo. Ese es el proceso que está en marcha en la Iglesia y que debe llegar a cada parroquia, movimiento y comunidad cristiana. Se trata de un proceso ilusionante, que vive estos días en Roma uno de sus momentos más decisivos.

Xus D Madrid

 

 

Lo que cuestan los “intrépidos o los capullos”

 

            Me gusta comentar ciertas cosas tras una meditación larga y esta que hoy comento la vengo “rumiando” desde hace ya bastantes años; por cuanto la considero nociva y bastante peligrosa para los que en realidad son falsos “héroes” y que son más bien “capullos intrépidos y que no pensaron nunca en las consecuencias de sus heroicidades, que maldita la necesidad tiene de ellas el género humano”.

            Me refiero hoy, a “la matraca” que nos dieron todos “los informativos deformativos”, del mundo; diciéndonos hasta el hastío la noticia, pero siempre ponderando el heroísmo de los que en realidad, fueron unos imprudentes o unos idiotas, dirigidos por más idiotas todavía. Me refiero en concreto a aquella docena de jovenzuelos, que sus propios maestros o preparadores, los meten en una cueva muy profunda, que luego esta se inunda, los deja aislados y a obscuras y empieza el drama, del salvamento y toda la parafernalia que montaron hasta ver “salvados” a aquella patrulla de imprudentes; dirigidos por unos maestros o preparadores, que lo primero que tenían que haber hecho aquellas autoridades, después de la aventura, es meterlos en la cárcel y luego juzgarlos para condenarlos al pago de todo el estropicio montado y daños colaterales.

            ¿Puesto que cuánto costó tan idiota aventura al pueblo contribuyente (creo fue el indonesio) No recuerdo el que se dieran cifras concretas, como no se dan nunca en casos similares y que son abundantes en “este dislocado mundo”.

             Pues vamos a ver o analizar fríamente; ¿qué culpa tengo yo de que a uno de estos héroes de pacotilla se les ocurra una hazaña del tipo que sea y en la que se juega la vida de forma idiota? ¿Por qué no se exige al tal, el que asegure su vida y rescate pagando él la póliza que sea, antes de aventurarse en aventuras locas?

            ¿Qué me importa a mí si el tal quiere escalar el pico que sea y por su cara más peligrosa y luego se queda aislado y hay que rescatarlo? Pongo este ejemplo, pero dejo al lector que imagine, la cantidad de casos que hay parecidos o similares, que han ocurrido y ocurren, en los que aparte de los gastos, es que ocasionan hasta muertos; como los hubo en la aventura de esos niños en una cueva de Indonesia.

            La gente (“alguna gente”) es capaz de cualquier cosa por que “los saquen en la televisión, en los periódicos, o que hablen de ellos en la radio”; leí hace mucho tiempo, el que hace siglos; hubo un individuo que para hacerse famoso, trató de incendiar El Vaticano, incluido el templo de San Pedro; y no me hablen de “loco u locos”; que puedo contarles un cuento o chiste de locos, donde al final, el loco “le dice al cuerdo”, al terminar los hechos y este preguntarle si aquel no estaba allí por loco; a lo que “el demente” mirándolo con conmiseración, le dijo… “sí yo estoy aquí por loco pero no por gililpollas”; que es lo que en realidad fue “el cuerdo”, al no encontrar una solución sencilla que “aquel” loco la vio, nada más que examinar lo que provocara, la ira y la desesperación del cuerdo, simplemente para sustituir una rueda de su coche, en una carretera que curiosamente, su trazado discurría ante las tapias de un manicomio y donde paseaban tranquilamente unos cuantos locos.

            No tengo ningún inconveniente en decir, que a mí ya me da risa de muchos de esos episodios, en que el único culpable de los mismos, es “el falso héroe de turno” y ver como “los que viven de la noticia”; la dan, la engordan incluso en la tragedia más absurda, que muchas veces se pudo evitar, simplemente no iniciándola.

            Convendría que estos asuntos se estudiaran y que una vez terminados los mismos, si el que los provoca vive, o sus herederos, sean los que paguen el gasto ocasionado y seguro que así, desaparecerían estos falsos héroes, que en absoluto lo son y por cuanto he dicho y que se puede ampliar.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes