Las Noticias de hoy 31 Octubre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 31 de octubre de 2018     

Indice:

ROME REPORTS

Sínodo sobre los jóvenes: “La cercanía con la realidad, no pone en riesgo la doctrina”

Cardenal Carlos Aguiar: “El cambio que tenemos que dar es que los jóvenes sean sujetos de la vida de la Iglesia”

Halloween, ¿sí o no?

LO ENTENDERÁS MÁS TARDE: Francisco Fernandez Carbajal

“Amor verdadero es salir de sí mismo”: San Josemaria

El tapiz del matrimonio: tiempo y dedicación: Rosamaría Aguilar Puiggros

El cielo, la muerte, el purgatorio. ¿Qué son los Novísimos?

Los Novísimos: José María López Ferrera

¿Sois cristianos de etiqueta o de verdad?: S.S. Francisco

Abusos, abusadores y abusados: Jaime Septién

El proceso de la vida humana: Ana Teresa López de Llergo

Las 7 formas en que San Juan Pablo II renovó, impulsó y revolucionó el Rosario: primeros cristianos

La fiesta de Todos los Santos: Javier López

¿Cómo se debería celebrar la festividad de Todos los Santos?: Acción Familia

Día de los Santos 2018: Josefa  Romo

Con la Iglesia en China: Jesús D Mez Madrid

Un interlocutor libre y leal: Domingo Martínez Madrid

“Los españoles aguantan lo que les echen”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Sínodo sobre los jóvenes: “La cercanía con la realidad, no pone en riesgo la doctrina”

Entrevista al jesuita Juan Bytton, oyente invitado al Sínodo

octubre 30, 2018 15:27José Antonio Varela VidalEl Sínodo de los Obispos, Entrevistas

(ZENIT – 30 oct. 2018).- Si bien la Asamblea del Sínodo de los Obispos terminó, para algunos la tarea continúa, y sin pausa. Uno de estos espacios donde el documento final aprobado y la Carta a los jóvenes debería hacerse vida, es el mundo de las universidades católicas.

Entre quienes estuvieron muy atentos a lo que se dijo en el aula sinodal, fueron los ‘auditores’ u oyentes llegados del mundo entero. Zenit conversó con el padre jesuita Juan Bytton, capellán de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y oyente invitado en el Sínodo.

ZENIT: Terminado ya el Sínodo… ¿Considera que salió diferente a cómo entró?

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Jesuitas-367x275.jpgP. Juan Bytton: Sí, porque las expectativas se superaron y he sido testigo como casi todos en el aula, de ver la acción del Espíritu Santo. Porque se vino con un Instrumentum laboris ya publicado con dos meses de anticipación, y se está saliendo con otro documento. Entonces algo ha pasado en un mes y yo creo que esta diferencia tiene dos niveles: lo discutido en el aula, los temas y el modo como se ha llevado el sínodo; y también en el día a día, en los café, en la casa donde fuimos hospedados, donde hicimos una comunidad. El mes mismo, ha sido como renovar un poco la dimensión eclesial, la dimensión de la fe, y aprender de los problemas del mundo.

ZENIT: ¿Cuáles han sido los temas que más le han llamado la atención?

P. Juan Bytton: Diría tres temas. Los dos primeros sobre los jóvenes, primero es la voz del joven en el sínodo, no solamente en la encuesta que hubo en línea en el pre-sínodo de marzo, sino porque todos los jóvenes oyentes hablaron cuatro minutos, el mismo tiempo que los padres sinodales. Eso me lleva al segundo, que es palpar de cerca los problemas del mundo, los problemas que los jóvenes están atravesando, y cómo la Iglesia tiene que enfrentarlos.

ZENIT: ¿Y el otro tema?

P. Juan Bytton: Sería el de la ‘sinodalidad’. Creo que la hemos encarnado en este mes, y esto nos ha invitado a pensar y reflexionar que este es un camino clarísimo de ser Iglesia sinodal misionera, que sale al encuentro.

ZENIT: ¿Qué temas del documento serán más fáciles de implementar?

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Jesuitas-2-367x275.jpgP. Juan Bytton: El documento sigue el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús, ese acompañar al joven por el camino, ese compartir el pan, la dimensión sacramental, vivencial de nuestra fe, eso en la forma. Y de contenido, ha tratado de cubrir la realidad juvenil y todos los retos. No es que el sínodo tenga que dar respuestas doctrinales, no creo que sea su función, pero cuando sale el tema de la moral sexual, de la  homosexualidad, y también la participación de la mujer, se ve que el sínodo sí tiene una voz, y los aborda en esta actitud sinodal de apertura.

ZENIT: Son diversas realidades…

P. Juan Bytton: En un momento de mi intervención, dije que la cercanía no pone en juego la doctrina. Al contrario, la alimenta, porque la doctrina misma es fruto de una cercanía en un momento de la historia de la Iglesia, y es evolutivo. Creo que hoy, lo menos recomendable es dejarse llevar por el miedo y encerrarse, y en ese sentido siempre lo digo en la universidad en Lima: lo que empieza a cerrarse, se termina pudriendo.

ZENIT: ¿Y hay algún tema que quedó por fuera, y se ha considerado profundizar más adelante?

P. Juan Bytton: Lo que se pidió a todos los padres sinodales, fueron tres temas para el siguiente sínodo ordinario, porque el de la Amazonia será extraordinario. Hay temas concretos, pero igual la actitud es seguir profundizándolos.

ZENIT: ¿Qué tema podría haber tenido más relevancia?

P. Juan Bytton: A ver, el tema migratorio. Porque escuchar a jóvenes y obispos del África, que lo tienen tan presente por una dimensión humana, pero también por una dimensión de fe. Porque los cristianos se van, los pocos que hay tienen que migrar con sus familias; pero en el fondo está un factor humanitario, que no es justo que esto ocurra.

ZENIT: ¿Otro tema que te pareció que quedó al margen?

P. Juan Bytton: Bueno, el rol de la mujer. Pues se invita a religiosas como oyentes, pero no como madres sinodales.

ZENIT: Usted trabaja en una universidad católica… ¿Cuál debe ser la actitud de la Iglesia en estos espacios donde hay alumnos de todos los pensamientos?

P. Juan Bytton: Me ayuda mucho pensar que una universidad católica, antes de ser católica es universidad. Y eso hace que ilumine, acompañe, y que tengamos que llegar a puntos comunes de acuerdo. Un ejemplo sería defender la vida, en todos sus niveles y en todas sus dimensiones. Entonces un joven tiene que consagrar su vida a promover la vida, seas ateo, seas musulmán, seas católico. Pero a la vez el católico tiene que formarse, tiene que crecer en esa dimensión racional, vivencial, de diálogo. Una universidad que se encierra en sí misma, y busca sus propias glorias, no puede ser católica. 

 

Cardenal Carlos Aguiar: “El cambio que tenemos que dar es que los jóvenes sean sujetos de la vida de la Iglesia”

Entrevista al Arzobispo primado de México, redactor del documento final del Sínodo

octubre 30, 2018 23:59Rosa Die AlcoleaEl Sínodo de los Obispos, Entrevistas

(ZENIT – 29 oct. 2018).- “Ese cambio es el que tenemos que dar, que los jóvenes sean sujetos de la vida de la Iglesia”, matiza el Cardenal Carlos Aguiar, Arzobispo primado de México.

En una entrevista en exclusiva a Zenit, tras la celebración de la XV Asamblea General Ordinaria Sinodal sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, el prelado mexicano expone las principales conclusiones de este Sínodo, que califica como “el mejor” por su metodología, novedosa en algunos aspectos, y por el tema y la forma, especialmente su preparación.

El Cardenal Aguiar ha destacado la “capacidad que pueda tener la Iglesia de abrir sus espacios, de escuchar, de acompañar, y no solamente de dictaminar lo que tú tienes que hacer, sino de llevarte a un encuentro con Dios, eso va a ser la magnífica manera de cumplir nuestra misión con los jóvenes”.

“En México, la Iglesia vive gracias a la mujer”

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/WhatsApp-Image-2018-10-29-at-20.30.29-413x275.jpegAsí, el sacerdote natural de Tepic (México) ha conversado con Zenit de temas candentes en la Iglesia y tratados en el Sínodo de los Obispos: La integración de la mujer en los organismos eclesiales, la involucración de los jóvenes en las iglesias particulares, el efecto migratorio, y la “sinodalidad” de la Iglesia, a la que llama Francisco.

“En México, la Iglesia vive gracias a la mujer” ha aclarado el Arzobispo Primado de México. Al preguntarle por el voto de la mujer en el Sínodo, Mons. Aguiar indica que el primer nivel de la sinodalidad de la Iglesia es el de la Iglesia particular. “Tenemos que empezar de ahí, y ya Dios irá abriendo los pasos y caminos de cómo pasar al segundo nivel”.

Esta es la entrevista realizada por Zenit a Mons. Carlos Aguiar:

***

ZENIT: ¿Cómo ha sido su participación en este Sínodo? ¿Qué ha tenido de característico este Sínodo?

Cardenal Aguiar: Ha sido el mejor Sínodo por 2 razones fundamentales, desde mi punto de vista. El primero es la metodología, que se cambió, y el segundo, el tema y la forma, como se preparó. En cuanto a la metodología hubo un cambio fundamental en hacer el Sínodo por partes. Antes era simplemente por fases, primero se escuchaba, después se interpretaba o discernía o se ponía en consenso, y finalmente se votaba. Hoy se hizo conforme al Instrumentum Laborisla primera parte, los primeros días, la segunda parte, los 8 días, y entonces eso hizo que entráramos en un proceso sinodal de escuchar y discutir sobre lo escuchado, de discutir lo escuchado y habiendo escuchado a todos, volverlo a confrontar en pequeños círculos, y luego ya la parte de conocer con el documento previo para poder volver a intervenir y volver a votarlo.

¿Qué significó eso? Significó que también la comisión de redacción a la que yo pertenecí, pudo ir trabajando el documento final desde prácticamente la primera semana: La primera parte, después la segunda parte. En los otros Sínodos, todo se preparaba al final, urgidos por el tiempo, con más improvisación quizás de incorporación de las los modos y de las formas. Era un trabajo que además se hacía contratiempo, en medianoche. Ahora también se ha trabajado en medianoche pero los que imprimen o los que ya son de la logística…

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/WhatsApp-Image-2018-10-29-at-20.36.36-355x533.jpegY además el Papa le dio un toque. Su presencia media hora antes de iniciar las congregaciones generales, saludando a los iban llegando. Eso fue un toque especial del Papa. Otras veces ya había bajado, dando otro signo de haber participado, pero él estuvo pendiente de estar en la puerta recibiéndonos, de llegar antes a cada congregación. Y segundo: le dio un toque también a la primera parte, que es la más pesada, de estar escuchando, uno detrás de otro, uno detrás de otro… incluyendo después de cinco participantes de 4 minutos, es decir, 20 minutos, 3 minutos de silencio, en donde recogíamos en lo escuchado que es lo que nos había interpelado. Y eso fue muy bueno. Entonces el ambiente fue muy fraterno, muy cordial, muy en proceso de discernimiento.

Y la segunda razón fue el tema y su preparación. Se preparó con un pre- Sínodo con jóvenes de todos los continentes muy bueno, que le dio pie al Instrumentum Laboris entonces llega con muchos instrumentos de experiencia y de inquietudes y de señalamientos, y el tema no es tan entonces de conceptos y de doctrina, es de cómo llegar a los jóvenes, y la transmisión de la fe, como efectuarla en ellos, en las nuevas generaciones. Entonces el tema pastoral siempre nos abre más el corazón que los temas doctrinales solo puestos en el papel.

ZENIT: Como redactor del documento final, si tuviera que citar qué novedades presenta el documento. ¿Cuáles diría?

Cardenal Aguiar: La sinodalidad, que son los 3 pasos que señala el Papa: el de la escucha recíproca, el del discernimiento y el de las decisiones. Tenemos que tener las estructuras para que paradigmáticamente, a través de esas estructuras, la Iglesia se renueve. Ese es un punto clave del mensaje del documento final.

ZENIT: En el documento dice que se ha de involucrar más a los jóvenes en las iglesias particulares. ¿Cómo se va a promover esto?

Cardenal Aguiar: Sí, se tiene que promover más, porque hasta ahora hacemos la acción de acompañamiento a los jóvenes en grupos parroquiales… pero son más destinatarios, “objeto de…”. Que los jóvenes sean sujetos. Ese cambio es el que tenemos que dar, que los jóvenes sean sujetos de la vida de la Iglesia.

ZENIT: En México estuvieron trabajando durante dos años, preparando este Sínodo, con 250 jóvenes, procedentes de 49 centros educativos. ¿Qué necesidades percibió de ellos?

Cardenal Aguiar: Así, en Tlalnepantla. Yo todavía estaba en Tlalnepantla. Yo no me esperaba el cambio de la Ciudad de México. Yo visité todos los centros católicos y privados del área de Tlalnepantla, previamente, me llevó casi año y medio. Y después el Sínodo, y después el post-Sínodo, con ellos, un grupo selecto posterior, que fueron como 30. Yo ahí constaté y acá otra vez se volvió a confirmar que los hombres de este tiempo tienen sed de Dios. Y ahora te doy un dato de Google. En Google México nos dijeron que la búsqueda número 1 de Google en México es de tema espiritual religioso.

Y la segunda, es que entre ellos pueden establecer relaciones relaciones independientemente de las clases económicas a la que pertenecen, cosa que a los adultos ya les cuesta mucho trabajo. Entonces, ahí está el futuro. Y la Iglesia tiene esa capacidad de poner en relación personas de distintas clases y niveles económicos, sociales y educativos.

ZENIT: Usted comentó, de acuerdo al pensamiento de Ortega y Gasset, que la conducta social está fracturada, contrapuesta, y por ello, la Iglesia, ante este cambio de época, necesita replantearse forma de actuar para cumplir su misión. ¿Cómo se ha visto esto reflejado en las propuestas del documento final?

Cardenal Aguiar: Yo estoy feliz, feliz, feliz… ¿Por qué? Ortega y Gasset es excelente cuando escribe como habitualmente se transmiten los valores de una generación a otra, y como se interrelacionan las generaciones en donde su principal escollo son las generaciones inmediatas, pero como sirven las generaciones adultas después de una con los jóvenes, suponiendo 3 generaciones por ejemplo, que están entre 15 y 25 años, con la que está de 25 a 40, ahí hay dificultades, porque los ven como competencia que viene, entonces con mucho celo les cierran la puerta. En cambio los que ya están de 40-50 en adelante, a los jóvenes ya no les ven compartidores, si no, los ven como sucesores.

Este análisis que hace Ortega y Gasset lo deja tan claro que cuando luego dice que al venir un cambio de época (como él intuyó que venía, en el año 33), dice que tenemos que prepararnos porque en un cambio de época, la transmisión cultural de los valores se quiebra, y a quienes más afecta es a la generación juvenil, y allí se corre el riesgo de que entonces no asuma los valores de una cultura. Entonces es doble esfuerzo de los jóvenes, no solamente de la transmisión en general de los valores, que ya les cuesta siempre, sea la situación que sea, pero en un cambio de época, además de que ya les cuesta la adaptación a la cultura, que en eso les servíamos los adultos, ahora están confundidos, por la fractura de esos valores, que supuestamente se les están trasmitiendo como los grandes valores, y ellos, por toda la gran influencia de la fractura cultural, dicen ¿será verdad? Hasta ahora han estado equivocados, sí, habrá que coincidir con otros valores.

Entonces yo estoy muy contento, porque la capacidad que pueda tener la Iglesia de de abrir sus espacios, de escuchar, de acompañar, y no solamente de dictaminar lo que tú tienes que hacer, sino de llevarte a un encuentro con Dios, eso va a ser la magnífica manera de cumplir nuestra misión con los jóvenes. Yo lo viví en este Sínodo con ellos, y lo viví en México, porque estuve en diálogo con todos los centros educativos, y son abiertos, más quesean autoritarios ni impositivos, y el Sínodo, en su documento final, la parte tercera, precisamente plantea la necesidad de que las iglesias, en las diócesis seamos sinodales y misioneras.

Es decir, sinodales, para caminar juntos, y misioneras, para ir a los demás. El acompañamiento es fundamental, caminar juntos, que es un Sínodo, que hemos caminado aquí juntos los obispos con jóvenes.

ZENIT: En el punto 148 del documento final del Sínodo podemos leer que “los jóvenes y las jóvenes demandan con fuerza la integración de la mujer en los órganos eclesiales a todos los niveles”. ¿Cómo es la situación en México? ¿Se está dando una evolución real en este sentido?

Cardenal Aguiar: En México la Iglesia vive gracias a la mujer. La Iglesia actúa gracias a la mujer. La Iglesia transmite la fe y la acompaña gracias a la mujer. Lo que hace falta y ellas así lo viven, catequistas, miles de mujeres, en cada diócesis. Yo tenía en Texcoco cerca de 6.000 catequistas en la diócesis, y varones… si llegaban a 50 eran muchos. Voluntarias para ir a los hospitales son mujeres. Yo visité todos los hospitales de mi zona, de Tlalnepantla, y ya llevo 5 en la Ciudad de México. Es la mujer, la que acompaña, que está pendiente, la que con tanto cariño vela por sus familiares, y por sus niños enfermos… la mujer está presente para muchísimas de las actividades de familia, del apostolado… de los distintos campos. Ahí entra un poco más el varón gracias a Dios, en la pastoral familiar, y también, la mujer es la que está pendiente de las cosas que necesitan en la parroquia, son las que casi siempre nos ayudan a que esté limpia, a organizar la liturgia. La Iglesia vive gracias a su acción pastoral.

¿Qué es lo que nos falta, y qué es lo que tenemos que abrir? Abrir también los espacio de decisión. En el sentido no de estar coordinando simplemente un servicio, sino poder ser, por ejemplo, miembro del consejo pastoral parroquial, miembros del consejo de asuntos económicos en los que estén capacitadas, miembros de los consejos diocesanos de pastoral. Y en Tlalnepantla las tenemos, pero yo creo que tenemos que ejercitarlo más. Porque a veces hemos reducido el papel de la mujer a si es o no sacerdote. El ministerio es un servicio pero es como un servicio central para todos que vive gracias a todo lo demás que se hace. ¿Nuestra mirada a decir si le damos lugar a la mujer? Si va a ser o no va a ser diaconado…  Tenemos que crecer en darle su relieve de incidencia en el camino pastoral de la Iglesia. Desde mi punto de vista.

ZENIT: Durante estos días, de asamblea sinodal, circuló en Internet una petición de mujeres católicas por el voto femenino en el Sínodo. ¿Cree usted que será posible la participación y votación por parte de las mujeres en la asamblea sinodal?

Cardenal Aguiar: Igual que lo estamos pidiendo para todas las iglesias particulares, de que sean sinodales, ahí tiene que comenzar. Si nos abrimos en las iglesias particulares, es decir, en una iglesia particular se puede crear algún sínodo diocesano. Pero hay que hacerlo en camino sinodal, de todos los días, cotidiano. Es lo que está pidiendo el Sínodo en su documento final. Si eso se hace, va a ser también posible que se piense que no solamente a nivel de la Iglesia universal  haya Sínodo de obispos, sino se va a ir viendo los niveles, como el Papa lo señaló: el primer nivel de la sinodalidad de la Iglesia en particular. Tenemos que empezar de ahí, y ya Dios irá abriendo los pasos y caminos de cómo pasar al segundo nivel, que son las provincias eclesiásticas que forman las diócesis en torno a un arzobispo en nombre del Papa. El arzobispo actúa para las diócesis sufragáneas, y a la Conferencia Episcopal, y después a los niveles del gobierno de la Iglesia.

Pero mi punto de vista es que no debemos, porque sino nada más que las “clericalizamos”, y precisamente tenemos que invertir el orden, tiene que empezar desde la vida. De las iglesias particulares.

ZENIT: México es el tercer paso más transitado por los migrantes del mundo, y el primero de América. Muchos católicos apoyan la política de migración de Trump, ¿cuál debe ser la voz de los obispos y de los sacerdotes con respecto a este tema?

Cardenal Aguiar: El migrante, como ha insistido el Papa Francisco, es nuestra condición natural. Migrar. Porque vamos de paso a la transcendencia. Migrar entonces es parte del ser humano y tenemos, por eso, que abrir siempre nuestras puertas y acoger, recibir, acompañar. Los problemas migratorios lamentablemente se incrementan… Por ejemplo, nadie está preparado y te puedes ir por trabajo a un país, si eres de América a Australia, si eres de Europa, a América, si eres de África, a Japón. Y viceversa. Si estás preparado, y estás en posibilidad de conseguir un trabajo, nadie te pone un pero. La Ciudad de México está creciendo enormemente en su presencia, de extranjeros en la Ciudad de México, de todos los países. Y nadie dice: aquí llegaron todos estos migrantes, que están haciendo acá. ¿Cuál es la diferencia con el que llega que está buscando emigrar por sobrevivencia? Por la búsqueda de un futuro mejor. Que no está educado. Que no ha recibido ese desarrollo humano. ¿Entonces dónde está la causa de la migración? En la desigualdad social. Comienza todo en la carencia de educación. La Iglesia tenemos que hacer muchísimo.

ZENIT: El Papa ha dicho que los destinatarios del documento son ustedes mismos, los participantes en el Sínodo. ¿Cómo va a trasladar a la Iglesia de México estas propuestas?

Cardenal Aguiar: Yo creo que es una responsabilidad que tenemos que motivar los que hemos venido. De hecho, el Papa así nos lo dijo al final: “Ustedes son los primeros destinatarios, y ustedes son los misioneros para llevar a sus propias Conferencias”. De México vinimos 5, y yo espero que lo podamos trasmitir. De hecho habitualmente siempre el Episcopado mexicano tiene la costumbre que después de una Asamblea sinodal, en la siguiente episcopal se le de un espacio para que hablemos los que participamos, pero yo creo que se tienen que abrir a más de una información. Hay que promocionar.

Va a costar trabajo, porque es un cambio fuerte. Decir que queremos ser Iglesias sinodales es un cambio fuerte de la forma que hemos venido haciendo: de una forma más piramidal, de más autoridad, distinguir a las partes de quien decide y quien no, quien hace la cuestión, a una Iglesia donde todos sean tenidos en cuenta, a escucharlos, se hacen consensos y se presenta al obispo… etc.

 

 

Halloween, ¿sí o no?

‘All Hallow´s Even’ significa ‘Vigilia de Todos los Santos’

octubre 30, 2018 12:17Enrique SorosCultura y sociedad

El 31 de octubre se celebra Halloween, especialmente, aunque no exclusivamente, en Estados Unidos. Vivo por más de 20 años en este país, y siempre lo he festejado de una manera o de otra. Cuando comienzan a caer las hojas de los árboles en otoño, se ven por los barrios adornos conmemorativos, como calabazas, brujas, arañas gigantes y fantasmas.

El 31 de octubre, cuando los niños terminan de hacer sus tareas de la escuela y padres y madres han regresado del trabajo, los barrios se van llenando de vida y diversión. Los niños se juntan en grupos, normalmente acompañados por papá y mamá, y van corriendo de casa en casa, a reclamar un dulce. No es necesario decir el tradicional trick or treat (me das un dulce o te hago una travesura) para llevarte la golosina. Es más, nunca escuché que algún niño lo diga. Y nunca he visto ninguna travesura a quien no dé un dulce.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/cientificos-338x275.pngEn algunos barrios surgen espontáneos festivales musicales, se hacen fogatas donde regalan nubes de azúcar para quemar y degustar. La creatividad para divertirse y compartir con alegría con gente que uno jamás había visto, hace de la sociedad un lugar mejor. No nos conocíamos, pero nos reímos juntos, charlamos, y nos sentimos por un momento humanos, en una sociedad donde mirarse a los ojos no sea muy común. Muchas casas se iluminan especialmente para la ocasión, se ven adornos, monstruos, algunos esqueletos como salidos de las tumbas, y alguna vez también se escucha algún sonido aterrador. Luego de una o dos horas, todos vuelven a sus casas. Los niños, como premio por su empeño, con una bolsa llena de golosinas que les alcanzará para unas semanas de disfrute. Eso es Halloween para la absoluta mayoría de los estadounidenses. Una fiesta de familia, una festividad social que une a los barrios, a las personas, y, aunque sea por unas horas, hace sentir familia, con personas que incluso uno no conoce. No hay otra fiesta que produzca esta vivencia popular generalizada en Estados Unidos.

Orígenes cristianos de Halloween

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/IMG_4606-400x533.jpgEl Papa Gregorio III estableció en el siglo VIII el 1º de noviembre como Día de Todos los Santos. Con el correr del tiempo, tal festividad se comenzó a celebrar en las vísperas, o sea, el 31 de octubre. En inglés se denominaban dichas vísperas All Hallow´s Even (Vigilia de Todos los Santos). Con el correr del tiempo fue cambiando la pronunciación a All Hallowed Eve, para concluir en la palabra Halloween.

Por otro lado, a finales del siglo X, comenzaba a celebrarse el 2 de noviembre como el día de los Fieles Difuntos. Con el tiempo, se unieron antiguas costumbres paganas celtas a las vísperas de Todos los Santos, y el sentido de Halloween comenzó a distorsionarse. Los celtas tenían a principios de noviembre, como una de sus celebraciones principales “la fiesta de los muertos”.

Para ellos, la muerte los llevaba a un lugar mejor donde tenían felicidad perfecta, lo que presenta una analogía con el cielo para los cristianos. Hoy en día, Halloween se transformó en una fiesta popular de alegría, como describimos arriba, que algunos grupos minúsculos la utilizan para celebrar un culto espiritista a los muertos. Eso no lo percibe la gente en general, y la mayoría quizás ni se entere de que existen esos grupos.

La pregunta clave: ¿Celebrar Halloween o no?

Ya la pregunta me provoca rechazo. Soy educador y soy católico. Como católico (significa “universal”), estoy llamado a analizar las cosas en su contexto y verlas como parte de un todo, el cual es amplio y no es ni blanco ni negro. La realidad es compleja, y si quiero simplificarla en un sí o un no, traiciono. Como educador, no puedo dar una respuesta servida, que suprime el discernimiento del educando o del https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/alemanes-341x275.pngreceptor. Y como educador católico, me siento incapacitado de quitar la libertad al otro, de tomar sus propias decisiones, en la libertad de los hijos de Dios. Sé que muchos le temen a la libertad y al discernimiento de los otros, pero tengo que afirmar que estos valores hacen a la esencia del cristianismo. En algunos casos, obediencia con libertad interior. En otros casos, donde el discernimiento personal juega un rol fundamental, es importante decidir con plena libertad interior. Para eso necesitamos educar, más que instruir; motivar, más que dictaminar; respetar, más que juzgar.

Para esta época del año, pululan por las redes sociales banners que prácticamente nos prohíben celebrar Halloween. “Soy católico, no celebro Halloween”, o “En este lugar celebramos la vida en Cristo. Si quieres dulces ven el Día de Todos los Santos disfrazado de algún santo.” Por supuesto que hay mucho más. Todos lo conocemos y no profundizaré en este campo.

Pero entonces, qué actitud tomar ante Halloween

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/IMG_4604-367x275.jpgComo en todo, es esencial ver el contexto. El católico tiene que tornarse (nos falta mucho por andar en este campo) en un profeta. El profeta no repite como un loro. El profeta discierne y toma decisiones acordes a la realidad del tiempo en que vive. El profeta en un maestro en analizar, observar, escuchar, y convertir el corazón, para dar una respuesta al mundo, inspirada por Dios. Hoy ya no se puede evangelizar gritando desde la otra vereda denunciando lo que está mal. Hoy se evangeliza desde adentro, siendo parte. La levadura se mezcla con la masa y la eleva. No se trata de perder nuestra identidad. Al contrario. Se trata de caminar con el pueblo, para aprender de él y ayudar a elevarlo. Y al respecto de Halloween debemos decir, lo que importa es con qué corazón lo celbra uno, más allá de que otros lo celebren mal.

Una experiencia con mi hijo

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Martin-502x533.pngDe pequeño me inculcaron la costumbre que no haya ningún festejo de Navidad antes del 24 de diciembre a la noche. Al llegar a Estados Unidos, me ponía muy mal que a fines de noviembre, después de los festejos de Acción de Gracias, comiencen a sonar los “carols”, canciones navideñas, en los negocios, destinados a que la gente compre más. Un capitalismo vacío de valores, que solo quiere más plata, nada más. Pasando el tiempo, mi hijo Martín, que hoy tiene 15 años, comenzaba a pedirme bajar el árbol de Navidad y el pesebre del altillo, e iluminar el frente de la casa, justamente después de la fiesta de Acción de Gracias. No lo podía creer. ¡Con tanta anticipación! Con reticencia interior, lo consentí. Es muy importante para mí que él tome decisiones y que con su creatividad, integre sus proyectos a la familia. El educador tiene que aprender constantemente.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/pareja-402x533.pngPero cuál no sería mi sorpresa al escuchar este año, que Martín me pedía ya a fines de octubre poner la luminaria festiva. Con gran alegría compró decoración de Halloween, unas calabazas, unas brujitas, unas hojas secas de color otoñal, y las repartió por nuestra oficina, por donde pasarán muchas personas. Más tarde, instaló una luminaria en dicha oficina, para festejar Halloween, Acción de Gracias, Navidad, Año Nuevo y Reyes. También compró adornos de Navidad para se expuestos públicamente en dicha oficina, en un país en que muchas veces se es muy reacio a exponer la fe.

¿Por qué comparto esta historia? Porque veo que todo está entrelazado. Martín siempre ha celebrado Halloween, como la mayoría de los estadounidenses. Se siente parte de la sociedad. Va a la escuela pública. Y habla de Dios y de sus experiencias, cuando le place, y con mucha naturalidad. No tiene vergüenza, al contrario. En su corazón, todo está integrado. Él se siente parte. Le da felicidad decirle a un ateo que él es católico, y lo que le significa serlo. Estoy convencido que si le dijera que Halloween es malo, como cristiano, se sentiría un poco alejado de la sociedad, y no compartiría con tanta espontaneidad su fe con otros. Porque decir que Halloween es malo, de cuajo, implica una cosmovisión no tan abierta, rigidez, que no solo se expresa en Halloween, y eso nos hace un tanto sectarios. Constato con gran alegría que, en una edad en que Martín tendría que distanciarse ideológicamente de su padre, él pregunta, desafía, discute con firmeza, pero sus valores no se mueven, porque los abrazó por decisión propia y con total libertad. Nuevamente: se siente integrado e integra con mucha facilidad.

Evitar usar “pero”, “o” y “en vez de”

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/los-3-274x275.pngEl festejar o no Halloween debe estar generado en un discernimiento con análisis objetivo. Si se trata de una fiesta popular, si es inocente y divertida, ¿por qué no participar? El que algunos muy pocos la utilicen mal, no implica que no podamos utilizarla bien. Y si a alguien le preocupa los piratas, monstruos o las brujas, que no prenda más el televisor ni la computadora, porque allí hay cosas mucho peores. Si creemos que ponemos en juego la fe de nuestros hijos porque se quieren vestir de monstruos, evidentemente algo hemos hecho muy mal.

Hay una costumbre muy bonita, que es vestir en la catequesis, en algunas iglesias, a los niños con trajes de santos. Maravillosa sugerencia. Pero aquí nuevamente es esencial el discernimiento. Si vamos a salir a la calle y nuestros hijos quieren vestirse de fantasmas, no sería muy pedagógico indicarles que se vistan de cura, de monja o de santo. La expresión de la fe debe ser algo auténtico que brota de adentro, no debe ser a veces siquiera insinuado desde afuera. Si los niños salen a la calle vestidos de santos en contra de su voluntad, los estaríamos utilizando ideológicamente, en vez de educarlos. La educación consiste en que el educando surja con su propia personalidad, no con la personalidad y los ideales del educador. Lo que no es auténtico, mata valores.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/niños-362x275.pngEl cristiano, y más todavía el cristiano católico, está llamado a integrar lo integrable, no a separarlo. Por eso no creo que sea bueno decir: “en vez de disfrazarse de bombero o de monstruo, vistamos a los niños de santos”. ¿Por qué no lo proponemos como una sugerencia integradora, que no excluya otras formas de vestimenta? Y en vez de utilizar la conjunción “o”, es bueno utilizar la “y”. “O”, implica absolutizar mi punto de vista. “Y”, permite ver las perspectivas e integra. En la escuela de mi parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en el Gran Washington, se integra, al igual que en muchas parroquias del país, como algo natural. Valgan las fotos como muestra.

Qué pasa con Halloween fuera de EEUU

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/obispo-244x275.pngPara quien no vive en Estados Unidos, si invitan a sus hijos a divertirse en Halloween, vale de nuevo el principio: discernir. Es bueno reservarse la autoridad para decir que no, para casos que son realmente muy importantes. Si creemos que no se trata de nada malo, pues creo que es mejor, nuevamente, integrar. Que se trate de una costumbre extranjera, no creo que sea tan grave. Del norte vienen cosas mucho peores, las cuales es bueno rechazar, no por el hecho de que vienen del norte, sino por ser intrínsicamente malas.

No nos excluyamos más

Como católicos nos hemos separado ya demasiado de la sociedad a través de los siglos. Creo que es bueno que busquemos siempre caminos de integración, para poder iluminar al mundo con la luz de Jesús. Si estamos integrados, tendremos autoridad moral para opinar y ser escuchados. Y recordemos el sistema del Papa Francisco para analizar la realidad, para saber cuál es la voluntad de Dios. Cuando quiere discernir, no repite simplemente lo que han dicho otros. El afirma que sale del centro, que va a la periferia, para entender la realidad en su contexto. Esto implica un cambio de mentalidad. Todo depende de si queremos ser profetas de un nuevo tiempo.

 

 

LO ENTENDERÁS MÁS TARDE

— Estamos en las manos de Dios. Todo los acontecimientos que Él manda o permite tienen su significado y están dirigidos a nuestro provecho.

— El sentido de nuestra filiación divina. Omnia in bonum!, todo es para bien.

— La confianza en Dios no nos lleva a la pasividad, sino a poner los medios a nuestro alcance.

I. La última noche que Jesús pasó con sus discípulos antes de su Pasión y Muerte, en un momento de aquella Cena entrañable, se levantó de la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó1. San Juan, el Evangelista que nos ha dejado escritos sus recuerdos inolvidables del Jueves Santo, describe pausadamente aquellos acontecimientos, que con tanta hondura se le quedaron grabados para siempre: después echó agua en una jofaina y comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido. Todo transcurría con normalidad, ante el asombro de los Apóstoles, que no se atrevían a decir palabra, hasta que el Señor llegó a Pedro, que mostró su sorpresa y su negativa: ¿Tú me vas a lavar a mí los pies? Jesús le respondió: Lo que Yo hago no lo entiendes ahora, lo comprenderás más tarde. Después de un afable forcejeo, Jesús lavará los pies a Pedro como a los demás Apóstoles. Con la venida del Espíritu Santo, al rememorar de nuevo aquellos sucesos, Simón comprendió el significado profundo de aquel gesto del Maestro, que quiso enseñar su misión de servicio a los que iban a ser las columnas de la Iglesia.

Lo que Yo hago no lo entiendes ahora... También a nosotros nos ocurre lo mismo que a Pedro: no comprendemos a veces los acontecimientos que el Señor permite: el dolor, la enfermedad, la ruina económica, la pérdida del puesto de trabajo, la muerte de un ser querido cuando estaba en los comienzos de la vida... Él tiene unos planes más altos, que abarcan esta vida y la felicidad eterna. Nuestra mente apenas alcanza lo más inmediato, una felicidad a corto plazo. Incluso nos ocurre que no entendemos muchos asuntos humanos que, sin embargo, aceptamos. ¿No nos vamos a fiar del Señor, de su Providencia amorosa? ¿Solo vamos a confiar en Él cuando los acontecimientos nos parezcan humanamente aceptables? Estamos en sus manos, y en ningún otro sitio podíamos estar mejor. Un día, al final de la vida, el Señor nos explicará con pormenores el porqué de tantas cosas que aquí no entendimos, y veremos la mano providente de Dios en todo, hasta en lo más insignificante.

Si ante cada fracaso, ante los sucesos que no sabemos discernir, ante la injusticia que nos subleva, oímos la voz consoladora de Jesús que nos dice: Lo que Yo hago, tú no lo entiendes ahora. Lo entenderás más tarde, entonces no habrá lugar para el resentimiento o la tristeza. «Porque todo cuanto sucede está previsto por Dios y ordenado a la salvación del hombre y su plena realización en la gloria; si lo que ocurre es bueno, Dios lo quiere; si es malo, no lo quiere, lo permite, porque respeta la libertad del hombre y el orden de la naturaleza, pero tiene en su mano el poder sacar bien y provecho para el alma incluso del mal»2. Ante los acontecimientos y sucesos que hacen padecer, nos saldrá del fondo del alma una oración sencilla, humilde, confiada: Señor, Tú sabes más, en Ti me abandono. Ya entenderé más tarde.

II. En una de las lecturas previstas para la Misa de hoy, San Pablo escribe a los primeros cristianos de Roma: Diligentibus Deum omnia cooperantur in bonum... Todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios3. «¿Penas?, ¿contradicciones por aquel suceso o el otro?... ¿No ves que lo quiere tu Padre-Dios..., y Él es bueno..., y Él te ama –¡a ti solo!– más que todas las madres juntas del mundo pueden amar a sus hijos?»4. El sentido de la filiación divina nos lleva a descubrir que estamos en las manos de un Padre que conoce el pasado, el presente y el futuro, y que todo lo ordena para nuestro bien, aunque no sea el bien inmediato que quizá nosotros deseamos y queremos porque no vemos más lejos. Esto nos lleva a vivir con serenidad y paz, incluso en medio de la mayores tribulaciones. Por eso seguiremos siempre el consejo de San Pedro a los primeros fieles: Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él cuida de vosotros5. No existe nadie que pueda cuidarnos mejor: Él jamás se equivoca. En la vida humana, incluso aquellos que más nos quieren, a veces no aciertan y, en vez de arreglar, descomponen. No pasa así con el Señor, infinitamente sabio y poderoso, que, respetando nuestra libertad, nos conduce suaviter et fortiter6, con suavidad y con mano de padre, a lo que realmente importa, a una eternidad feliz. Incluso las mismas faltas y pecados pueden acabar siendo para bien, pues «Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho (de sus hijos), de suerte que aun a los que se desvían y extralimitan les hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados»7. La contrición conduce al alma a un amor más hondo y confiado, a una mayor cercanía de Dios.

Por eso, en la medida en que nos sentimos hijos de Dios, la vida se convierte en una continua acción de gracias. Incluso detrás de lo que humanamente parece una catástrofe, el Espíritu Santo nos hace ver «una caricia de Dios», que nos mueve a la gratitud. ¡Gracias, Señor!, le diremos en medio de una enfermedad dolorosa o al tener noticia de un acontecimiento lleno de pesar. Así reaccionaron los santos, y así hemos de aprender nosotros a comportarnos ante la desgracias de esta vida. «Es muy grato a Dios el reconocimiento a su bondad que supone recitar un “Te Deum” de acción de gracias, siempre que acontece un suceso algo extraordinario, sin dar peso a que sea –como lo llama el mundo– favorable o adverso: porque viniendo de sus manos de Padre, aunque el golpe del cincel hiera la carne, es también una prueba de Amor, que quita nuestras aristas para acercarnos a la perfección»8.

III. El abandono y la confianza en Dios no nos llevan de ninguna manera a la pasividad, que en muchos casos sería negligencia, pereza o complicidad. Hemos de combatir el mal físico y el moral con los medios que están a nuestro alcance, sabiendo que ese esfuerzo, con muchos resultados o aparentemente con ninguno, es grato a Dios y origen de muchos frutos sobrenaturales y humanos. Ante la enfermedad, además de aceptarla y ofrecer los padecimientos y dolores que lleve consigo, pondremos el remedio que el caso requiera: acudir al médico, descansar, tomar la medicina que nos indiquen... Y la injusticia, la desigualdad social, la penuria de tantos... nos llevarán a los cristianos, junto a otros hombres de buena voluntad, a buscar los recursos o las soluciones que nos parezcan más aptas, y lo mismo reaccionaremos ante la ignorancia y la falta de formación de tantas gentes... Nada más ajeno al espíritu cristiano que una mal entendida confianza en Dios que nos llevara a quedarnos inactivos ante el sufrimiento y la necesidad en cualquiera de las formas que se presente.

Dios es nuestro Padre y cuida amorosamente de nosotros, pero cuenta con la inteligencia y el buen sentido de sus hijos para seguir en el camino por el que Él nos quiere llevar, y también con el amor fraterno para actuar a través de nosotros en la vida de otros hijos suyos. Nos ha dado unos talentos para ponerlos constantemente en juego. Nos santificamos aun cuando al poner los medios que el caso requería nos parece que hemos fracasado, que no han dado el resultado esperado. El Señor santifica los «fracasos» que se originan después de haber puesto los medios que parecían oportunos, pero no bendice las omisiones, pues nos trata como a hijos inteligentes, de quienes espera que pongan en juego los remedios adecuados.

Apliquemos en cada caso lo que esté de nuestra parte, y después, omnia in bonum! todo será para bien. Los resultados, aparentemente buenos o malos, nos llevarán a amar más a Dios, nunca a separarnos de Él. En el sentido de la filiación divina encontraremos la protección y el calor paternal que todos necesitamos. «Si tenéis confianza en Él y ánimos animosos, que es muy amigo Su Majestad de esto, no hayáis miedo que os falte nada»9, escribe Santa Teresa después de una larga experiencia. Junto al Señor se ganan todas las batallas, aunque, aparentemente, algunas se pierdan.

1 Jn 13, 4 ss. — 2 F. Suárez, Después, p. 208. — 3 Primera lectura. Año I. Rom 8, 28. — 4 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 929. — 5 1 Pdr 5, 8. — 6 Sab 8, 1. — 7 San Agustín, Sobre la conversión y la gracia, 30. — 8 San Josemaría Escrivá, o. c., n. 609. — 9 Santa Teresa, Fundaciones, 27, 12.

 

 

“Amor verdadero es salir de sí mismo”

La alegría cristiana no es fisiológica: su fundamento es sobrenatural, y está por encima de la enfermedad y de la contradicción. -Alegría no es alborozo de cascabeles o de baile popular. La verdadera alegría es algo más íntimo: algo que nos hace estar serenos, rebosantes de gozo, aunque a veces el rostro permanezca severo. (Forja, 520)

Hay quien vive con amargura todo el día. Todo le causa desasosiego. Duerme con una obsesión física: que esa única evasión posible le va a durar poco. Despierta con la impresión hostil y descorazonadora de que ya tiene ahí otra jornada por delante.
Se han olvidado muchos de que el Señor nos ha colocado, en este mundo, de paso hacia la felicidad eterna; y no piensan que sólo podrán alcanzarla los que caminen, por la tierra, con la alegría de los hijos de Dios. (Surco, 305)
Amor verdadero es salir de sí mismo, entregarse. El amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz. Mientras estemos en la tierra y no hayamos llegado a la plenitud de la vida futura, no puede haber amor verdadero sin experiencia del sacrificio, del dolor. Un dolor que se paladea, que es amable, que es fuente de íntimo gozo, pero dolor real, porque supone vencer el propio egoísmo, y tomar el Amor como regla de todas y de cada una de nuestras acciones. (Es Cristo que pasa, 43)

 

El tapiz del matrimonio: tiempo y dedicación

El matrimonio es una carrera de fondo que necesita de la perseverancia para conseguir que el otro llegue a su plenitud como mujer o como hombre, es decir, para hacerle feliz. Texto editorial con algunos consejos para lograrlo.

Amor humano28/11/2016

Opus Dei - El tapiz del matrimonio: tiempo y dedicación

Después de todo lo que hemos ido leyendo a lo largo de estos artículos, llegamos a la conclusión de que el amor conyugal hay que trabajarlo día a día, desde que uno se levanta hasta que se acuesta, con detalles pequeños: un ‘te quiero’ con contenido, un beso sin rutina, un guiño de complicidad, un preocuparse por una reunión de trabajo del otro o de que le dolía la cabeza al salir de casa, y tantas otras cosas ‘pequeñas’ que se nos pueden escapar pensando en grandes hazañas. Aquellas, sin embargo, son las oportunidades reales que fortalecen nuestro amor y le dan sentido de perennidad: así es como se teje el tapiz del matrimonio.

Por eso, se puede decir que el matrimonio es también un trabajo: primero, porque es llamada que da plenitud a la creación de Dios[1], vocación originaria al amor[2] que se despliega en la comunidad de vida y en el apoyo mutuo que se prestan los esposos[3]; como afirma san Juan Pablo II, la persona “se convierte en imagen de Dios no tanto en el momento de la soledad, cuanto en el momento de la comunión”[4]: es decir, no cuando el hombre conoce las criaturas, sino cuando se conoce en relación de mutua similitud. Y, segundo, porque es un quehacer que comporta esfuerzo constante por mantener incólume la ‘unidad de dos’ que forman, pues el mismo matrimonio nos habla de un crecimiento ilimitado en el ejercicio de las virtudes.

El matrimonio es una carrera de fondo que necesita de la perseverancia para conseguir que el otro llegue a su plenitud como mujer o como hombre o, dicho en breve, para hacerle feliz. Aquí, como en lo que sigue, la gracia y la fortaleza que confiere el sacramento es clave en el in-sistir y per-sistir de la vida conyugal: un mantenerse firme en lo que uno es, en su identidad propia como esposa o esposo, y en los compromisos que ha adquirido.

De ahí, que la fidelidad es mucho más que ‘no sostener una relación con otra persona distinta al cónyuge’, ese es su límite negativo; es, sobre todo, cuidar mi corazón como algo sagrado que sólo se debe entregar a ella/a él, y cerrar su puerta para que no entren otros amoríos: ese café prescindible con mi compañero/a de trabajo, ese problema que se cuenta a quien no corresponde, esa copa superflua después de una cena de trabajo, o esa manera de vestir en la oficina que da lugar a equívocos…: otra vez de pequeños detalles va la cosa, pues nada se rompe de golpe. La fidelidad –amor prolongado, amor liberal que se despliega en el tiempo– necesita existencialmente renovar (hacer consciente y libremente nuevo) con asiduidad el momento de la celebración nupcial.

Educar el corazón de los casados también requiere laboriosidad: el enamoramiento se pasa, vuelve, se vuelve a pasar, tiene intensidades, es un sube y baja: lo propio de los sentimientos. Sin embargo, el amor es más que un sentimiento, es acto de la voluntad, libre y responsable. Por tanto, es evidente que el amor matrimonial no puede estar supeditado a un sentimiento, y que en muchas ocasiones habrá que navegar sin viento, remando a contrapelo, y costará, y ‘dolerá’, …¿quién dijo que el amor es un camino de rosas? Pues acertó, espinas y flores, un combinado para llevar con optimismo y buen humor. Cuando eso ocurra qué oportuno será recordar aquella consideración de san Josemaría: “Tienes una pobre idea de tu camino cuando, al sentirte frío, crees que lo has perdido: es la hora de la prueba, por eso se te han quitado los consuelos sensibles”[5].

El problema se presenta cuando no se ve como algo normal el hecho de que en la vida hay un surtido de todo, y que las dificultades forman parte de lo ordinario; cuando uno, o los dos, viven en un mundo de fantasía, de permanente inmadurez personal trasladada a la convivencia conyugal, entonces uno o ambos se colocan fuera de la realidad, lo que es motivo de grandes sufrimientos en la familia.

Las crisis forman parte del recorrido del matrimonio, son un paso hacia la madurez y la consolidación del amor. Los matrimonios no llegan a cumplir sus bodas de plata o de oro porque estén 25 años en estado de enamoramiento perpetuo o simplemente juntos dejando pasar el tiempo, sino porque de la mano consiguen saltar las vallas de la vida, aunque parezca que la sociedad nos diga que si te encuentras con un muro es mejor que cambies de camino.

Las crisis tienen motivos diversos y pueden ocurrir incluso en momentos inesperados: por un cambio de trabajo que obliga a una separación, o por una enfermedad (física o psíquica) que se prolonga, o porque uno se ‘encierra’ en su mundo y no quiere compartirlo, o porque los defectos del otro cónyuge con el tiempo se hacen intolerables, o porque la educación de los hijos en ocasiones resulta agotador, o porque no se tienen. El diagnóstico, muchos dicen, que se debe a la falta comunicación: —Ya…, ¿y?

 

Pues vamos a prevenir en lugar de curar:

  • Promover un espacio semanal de ocio y descanso para disfrutar al estilo propio: una cena, una excursión, un pase de cine o de teatro, una exposición de arte, o hacer deporte juntos.
  • Cuidar los momentos para hablar del proyecto de familia: de los personales y de los de cada hijo y cómo se enfocan.
  • Tener un detalle mutuo de cariño cada día. Pero no hay que recriminar si no se recibe, sino seguir dando.
  • Respetar el espacio de intimidad personal para Dios y el de cada uno. Enriquece.
  • Tener una lista de cosas buenas del otro para leerlas cuando no se vean, y una lista de situaciones que excusen al otro (tendrá dolor de cabeza, habrá tenido un mal día...), si en algún momento todo se vuelve de color negro.

Como se ve esta tarea maravillosa del matrimonio requiere dedicación y creatividad. El día en que te casas lo haces con el cónyuge; todavía no hay hijos, pero casi sin que uno se dé cuenta acabas, si Dios lo quiere, viendo a los hijos de tus hijos, si ese es su camino, o su correspondencia a una vocación en el celibato.

Por eso es tan importante tener claro que hay que cuidar el nosotros, para que cuando llega la etapa en que los hijos van soltando amarras, tengamos un nuevo nosotros lleno de plenitud, que no dé lugar a chantajes emocionales con los hijos, que no sea carga sino apoyo para colaborar con ellos cuando lo necesiten, sin meternos donde no nos llaman, sabiendo estar en la retaguardia. Hemos dado gratuitamente, recibamos gratuitamente.

Como decía, con palabras sabias, la santa Teresa de Calcuta:

“Enseñarás a volar,

Pero no volarán tu vuelo,

Enseñarás a vivir,

Pero no vivirán tu vida,

Enseñarás a soñar,

Pero no soñarán tu sueño,

Pero en cada vuelo, en cada sueño, en cada vida

Estará la huella del camino enseñado”.

Y al final de los días, en la ancianidad, otra vez solos como cuando empezamos, solos pero contentos y esperanzados, apoyándonos en Dios como el primer día: porque hemos cuidado esos detalles pequeños que han trenzado el tapiz de nuestro matrimonio con luces y sombras; porque con perseverancia hemos sido fieles en cada momento; porque, aunque a veces no hayamos sentido nada, hemos seguido amándonos con plena libertad, porque nos ha dado la gana; porque, a pesar de los pesares, seguiremos juntos hasta que uno de los dos se marche al cielo con el nombre del otro en la frente.

Rosamaría Aguilar Puiggros

 

El cielo, la muerte, el purgatorio. ¿Qué son los Novísimos?

Algunas enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica sobre los Novísimos y sobre la buena costumbre de rezar por los familiares y amigos difuntos, especialmente indicadas para considerar en el mes de noviembre.

Preguntas sobre la fe cristiana30/10/2017

Sumario
1. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Dios juzga a cada persona por su vida?
2. ¿Quiénes van al cielo? ¿Cómo es el cielo?
3. ¿Qué es el purgatorio? ¿Es para siempre?
4. ¿Existe el infierno?
5. ¿Cuándo será el juicio final? ¿En qué consistirá?
6. Al final de los tiempos Dios ha prometido cielo nuevo y una tierra nueva ¿Qué debemos esperar?
7. ¿Por qué rezar por los difuntos? Explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.


En los Libros Santos se llaman Novísimos a las cosas que sucederán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. La Iglesia los hace presentes de modo especial durante el mes de noviembre. A través de la liturgia, se invita a los cristianos a meditar sobre estas realidades.

1. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Dios juzga a cada persona por su vida?

El Catecismo de la Iglesia católica enseña que «la muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo».

«Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de la purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre». En este sentido, San Juan de la Cruz habla del juicio particular de cada como señalando que «a la tarde, te examinarán en el amor». Catecismo de la Iglesia Católica, 1021-1022.

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Meditar con San Josemaría

Todo se arregla, menos la muerte... Y la muerte lo arregla todo. Surco, 878.

Cara a la muerte, ¡sereno! Así te quiero. No con el estoicismo frío del pagano; sino con el fervor del hijo de Dios, que sabe que la vida se muda, no se quita. ¿Morir?... ¡Vivir! Surco, 876.

¡No me hagas de la muerte una tragedia!, porque no lo es. Sólo a los hijos desamorados no les entusiasma el encuentro con sus padres. Surco, 885.

El verdadero cristiano está siempre dispuesto a comparecer ante Dios. Porque, en cada instante si lucha para vivir como hombre de Cristo, se encuentra preparado para cumplir su deber. Surco, 875.

“Me hizo gracia que hable usted de la 'cuenta' que le pedirá Nuestro Señor. No, para ustedes no será Juez —en el sentido austero de la palabra— sino simplemente Jesús”. —Esta frase, escrita por un Obispo santo, que ha consolado más de un corazón atribulado, bien puede consolar el tuyo. Camino, 168.

2. ¿Quiénes van al cielo? ¿Cómo es el cielo?

El cielo es “el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha”. Y San Pablo escribe: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por pensamiento de hombre las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”. (1Cor 2, 9).

Después del juicio particular, los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados van al cielo. Viven en Dios, lo ven tal cual es. Están para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, gozan de su felicidad, de su Bien, de la Verdad y de la Belleza de Dios.

Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con Ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama el cielo. Es Cristo quien, por su muerte y Resurrección, nos ha “abierto el cielo”. Vivir en el cielo es “estar con Cristo” (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17). Los que llegan al cielo viven “en Él”, aún más, encuentran allí su verdadera identidad. Catecismo de la Iglesia católica, 1023-1026

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Meditar con San Josemaría

Mienten los hombres cuando dicen “para siempre” en cosas temporales. Sólo es verdad, con una verdad total, el "para siempre" de la eternidad. —Y así has de vivir tú, con una fe que te haga sentir sabores de miel, dulzuras de cielo, al pensar en esa eternidad, ¡que sí es para siempre! Forja, 999.

Piensa qué grato es a Dios Nuestro Señor el incienso que en su honor se quema; piensa también en lo poco que valen las cosas de la tierra, que apenas empiezan ya se acaban... En cambio, un gran Amor te espera en el Cielo: sin traiciones, sin engaños: ¡todo el amor, toda la belleza, toda la grandeza, toda la ciencia...! Y sin empalago: te saciará sin saciar. Forja, 995.

Si transformamos los proyectos temporales en metas absolutas, cancelando del horizonte la morada eterna y el fin para el que hemos sido creados —amar y alabar al Señor, y poseerle después en el Cielo—, los más brillantes intentos se tornan en traiciones, e incluso en vehículo para envilecer a las criaturas. Recordad la sincera y famosa exclamación de San Agustín, que había experimentado tantas amarguras mientras desconocía a Dios, y buscaba fuera de El la felicidad: ¡nos creaste, Señor, para ser tuyos, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti! Amigos de Dios, 208

En la vida espiritual, muchas veces hay que saber perder, cara a la tierra, para ganar en el Cielo. —Así se gana siempre. Forja, 998.

3. ¿Qué es el purgatorio? ¿Es para siempre?

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados.

Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: “Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos. Catecismo de la Iglesia católica, 1030-1032

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Meditar con San Josemaría

El purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con El. Surco, 889

No quieras hacer nada por ganar mérito, ni por miedo a las penas del purgatorio: todo, hasta lo más pequeño, desde ahora y para siempre, empéñate en hacerlo por dar gusto a Jesús. Forja, 1041.

“Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas”. —Luego, ¿el hombre pecador tiene su hora? —Sí..., ¡y Dios su eternidad! Camino, 734.

4. ¿Existe el infierno?

Significa permanecer separados de Él –de nuestro Creador y nuestro fin– para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno.

Morir en pecado mortal, sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios es elegir este fin para siempre.

La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

Jesús habla con frecuencia de la gehenna y del fuego que nunca se apaga, reservado a los que, hasta el fin de su vida, rehúsan creer y convertirse, y donde se puede perder a la vez el alma y el cuerpo.

Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran” (Mt 7, 13-14). Catecismo de la Iglesia católica, 1033-1036

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Meditar con San Josemaría

No me olvidéis que resulta más cómodo —pero es un descamino— evitar a toda costa el sufrimiento, con la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa inhibición se esconde una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de ordinario no es agradable hacer una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de que el infierno está lleno de bocas cerradas. Amigos de Dios, 161.

Un discípulo de Cristo nunca razonará así: “yo procuro ser bueno, y los demás, si quieren..., que se vayan al infierno”. Este comportamiento no es humano, ni es conforme con el amor de Dios, ni con la caridad que debemos al prójimo. Forja, 952

Sólo el infierno es castigo del pecado. La muerte y el juicio no son más que consecuencias, que no temen quienes viven en gracia de Dios. Surco, 890.

5. ¿Cuándo será el juicio final? ¿En qué consistirá?

La resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores” (Hch 24, 15), precederá al Juicio final. Esta será “la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz [...] y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Jn 5, 28-29). Entonces, Cristo vendrá “en su gloria acompañado de todos sus ángeles [...] Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda [...] E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”. (Mt 25, 31. 32).

El Juicio final sucederá cuando vuelva Cristo glorioso. Sólo el Padre conoce el día y la hora en que tendrá lugar; sólo Él decidirá su advenimiento. Entonces Él pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El Juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte (cf. Ct 8, 6).

El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía “el tiempo favorable, el tiempo de salvación” (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la “bienaventurada esperanza” (Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que “vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído” (2 Ts 1, 10). Catecismo de la Iglesia católica, 1038-1041

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Meditar con San Josemaría

Cuando pienses en la muerte, a pesar de tus pecados, no tengas miedo... Porque El ya sabe que le amas..., y de qué pasta estás hecho. Si tú le buscas, te acogerá como el padre al hijo pródigo: ¡pero has de buscarle! Surco, 880.

“Conozco a algunas y a algunos que no tienen fuerzas ni para pedir socorro”, me dices disgustado y apenado. —No pases de largo; tu voluntad de salvarte y de salvarles puede ser el punto de partida de su conversión. Además, si recapacitas, advertirás que también a ti te tendieron la mano. Surco, 778.

El mundo, el demonio y la carne son unos aventureros que, aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a cambio del pobre espejuelo de un placer —que nada vale—, les entregues el oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad. Camino, 708.

Por salvar al hombre, Señor, mueres en la Cruz; y, sin embargo, por un solo pecado mortal, condenas al hombre a una eternidad infeliz de tormentos...: ¡cuánto te ofende el pecado, y cuánto lo debo odiar! Forja, 1002.

6. Al final de los tiempos Dios ha prometido cielo nuevo y una tierra nueva ¿Qué debemos esperar?

La Sagrada Escritura llama “cielos nuevos y tierra nueva” a esta renovación misteriosa que transformará la humanidad y el mundo (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1). Esta será la realización definitiva del designio de Dios de “hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (Ef 1, 10).

Para el hombre esta consumación será la realización final de la unidad del género humano, querida por Dios desde la creación y de la que la Iglesia peregrina era “como el sacramento" (LG1). Los que estén unidos a Cristo formarán la comunidad de los rescatados, la Ciudad Santa de Dios. Ya no será herida por el pecado, las manchas, el amor propio, que destruyen o hieren la comunidad terrena de los hombres. La visión beatífica de Dios será la fuente inmensa de felicidad, de paz y de comunión mutua.

“Ignoramos el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad, y no sabemos cómo se transformará el universo. Ciertamente, la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa, pero se nos enseña que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia y cuya bienaventuranza llenará y superará todos los deseos de paz que se levantan en los corazones de los hombres” (GS 39).

“No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al Reino de Dios” (GS 39). Catecismo de la Iglesia Católica, 1043-1049.

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Meditar con San Josemaría

Mientras vivimos aquí, el reino se asemeja a la levadura que cogió una mujer y la mezcló con tres celemines de harina, hasta que toda la masa quedó fermentada.
Quien entiende el reino que Cristo propone, advierte que vale la pena jugarse todo por conseguirlo: es la perla que el mercader adquiere a costa de vender lo que posee, es el tesoro hallado en el campo. El reino de los cielos es una conquista difícil: nadie está seguro de alcanzarlo, pero el clamor humilde del hombre arrepentido logra que se abran sus puertas de par en par. Es Cristo que pasa, 180

En esta tierra, la contemplación de las realidades sobrenaturales, la acción de la gracia en nuestras almas, el amor al prójimo como fruto sabroso del amor a Dios, suponen ya un anticipo del Cielo, una incoación destinada a crecer día a día. No soportamos los cristianos una doble vida: mantenemos una unidad de vida, sencilla y fuerte en la que se funden y compenetran todas nuestras acciones.
Cristo nos espera. Vivamos ya como ciudadanos del cielo, siendo plenamente ciudadanos de la tierra, en medio de dificultades, de injusticias, de incomprensiones, pero también en medio de la alegría y de la serenidad que da el saberse hijo amado de Dios. Es Cristo que pasa, 126.

El tiempo es nuestro tesoro, el “dinero” para comprar la eternidad. Surco, 882.


¿Por qué rezar por los difuntos? Explicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica

En la Iglesia Católica el mes de noviembre, está iluminado de modo particular por el misterio de la comunión de los santos que se refiere a la unión y la ayuda mutua que podemos prestarnos los cristianos: quienes aún estamos en la tierra, los que ya seguros del cielo se purifican antes de presentarse ante Dios de los vestigios de pecado en el purgatorio y quienes interceden por nosotros delante de la Trinidad Santísima donde gozan ya para siempre. El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha (Catecismo de la Iglesia Católica, 1024).

“Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; mientras otros están glorificados, contemplando 'claramente a Dios mismo, uno y trino, tal cual es'”.

Todos, sin embargo, aunque en grado y modo diversos, participamos en el mismo amor a Dios y al prójimo y cantamos en mismo himno de alabanza a nuestro Dios. (Catecismo, punto 954).

La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones 'pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados' (Catecismo, punto 958).

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo (Catecismo, punto 1030).

La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados (Catecismo, punto 1031).

Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.

San Josemaría, en Surco

“El purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con El” (Punto 889).

“¡Qué contento se debe morir, cuando se han vivido heroicamente todos los minutos de la vida! Te lo puedo asegurar porque he presenciado la alegría de quienes, con serena impaciencia, durante muchos años, se han preparado para ese encuentro” (Punto 893).

Más recursos

- Resúmenes de fe cristiana: Tema 11. Resurrección, Ascensión y Segunda venida de Jesucristo.
- Resúmenes de fe cristiana: Tema 16. Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna.
- Oraciones por los difuntos (Devocionario)

 

 

Los Novísimos

Aunque silenciosamente,

en otros siempre se clavan

los cuchillos de la muerte

y parece que ese trance

a nosotros nunca alcanza.

Pero sus agudos filos

llegarán de buen seguro

con más o menos tardanza,

y no pasarán de largo

a la hora más impensada.

 

El instante en que aparezcan

será Dios quien lo prepara

y hay que tener la cautela

de llevar el alma limpia

en tanto la vida avanza,

muy repleta de tropiezos,

si bien con la clara idea

de que en todos los caminos,

por tortuosos que sean,

el que cae se levanta.

 

De seguir quieto en el suelo,

y no queriendo andar nada,

es cuando ya no hay manera

de sacudirse la muerte,

la que de veras nos mata,

abocada al desamparo

que uno mismo se prepara,

frente a quien, de nuevo, salta

y se dispone a crecer

en continuidad inmediata.

 

La muerte, para quien cree,

es tránsito que no acaba

si las conciencias se tienen

previamente preparadas:

vivir con lo necesario

o menos, si hubiera falta;

sin querer cosas que sobran

ni de bienestar el ansia,

que el goce de los sentidos

no es buen amigo del alma.

 

Caer, recaer y alzarse

en tanto que el cuerpo aguanta

y confiarnos a Dios,

de misericordia santa,

que nos vaya perdonando

el montón de “metepatas”

con los nuestros, los ajenos

y los que no conocemos,

tratándolos de enemigos,

porque sus cosas no agradan.

 

 Tenemos la muerte cerca

y en ella hay que dar la cara

en juicio particular

ante Dios cuando reclama,

debiéndole contestar

a cuantas preguntas haga

reducidas a una sola:

la de si hemos dado amor

primero a Dios y después

a quienes de cerca pasan.

 

Finalizado ese juicio,

la sentencia que recaiga

conduce hacia dos senderos

de disyuntiva diáfana:

o el cielo o el purgatorio,

como destino que salva,

o el infierno de Epulón,

desde el que a Abraham invocaba

   para que el mendigo Lázaro

la lengua le refrescara.

 

Muerte, juicio, infierno y gloria,

los Novísimos aguardan

y la liturgia recuerda

durante el mes de noviembre

dedicado a los difuntos

para rezar por sus almas,

pidiendo las indulgencias

por ellos, porque no pueden

merecerlas por sí mismos,

y esperan nuestras plegarias.

José María López Ferrera                                                                          

 

¿Sois cristianos de etiqueta o de verdad?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida

Por: S.S. Francisco | Fuente: Catholic.net

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"Señor, ¿son pocos los que se salvan?" (Lc. 13, 23).

Jesús no responde directamente a la pregunta: no es importante saber cuántos se salvan, sino que es importante más bien saber cuál es el camino de la salvación. Y he aquí entonces que, a la pregunta, Jesús responde diciendo: "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán" (v. 24).

¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? Y, ¿por qué Jesús habla de una puerta estrecha?

La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él.

Esta puerta es Jesús mismo (cf. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre.

Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie.

Tal vez alguno de vosotros podrá decirme: "Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida". ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta.

Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura sólo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro. Pero yo os pregunto: nosotros, ¿por qué puerta queremos entrar? Y, ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga más. No es un fuego de artificio, no es un flash. No, es una luz serena que dura siempre y nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.

Cierto, la puerta de Jesús es una puerta estrecha, no por ser una sala de tortura. No, no es por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Él, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y dejarnos renovar por Él.

Jesús en el Evangelio nos dice que ser cristianos no es tener una "etiqueta". Yo os pregunto: vosotros, ¿sois cristianos de etiqueta o de verdad? Y cada uno responda dentro de sí. No cristianos, nunca cristianos de etiqueta. Cristianos de verdad, de corazón.

Ser cristianos es vivir y testimoniar la fe en la oración, en las obras de caridad, en la promoción de la justicia, en hacer el bien. Por la puerta estrecha que es Cristo debe pasar toda nuestra vida.

A la Virgen María, Puerta del Cielo, pidamos que nos ayude a cruzar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como transformó la suya para traer a todos la alegría del Evangelio.

Ángelus en la Plaza de San Pedro Domingo 25 de agosto de 2013

 

 

Abusos, abusadores y abusados

Oct 30, 2018

Abusos, abusadores y abusados

Por Jaime Septién

El escándalo de los abusos sexuales ha dejado, a muchos, desarmados ante la avalancha de críticas de los que están adentro y los que están afuera de la Iglesia. Francotiradores que, a la menor provocación (y ésta no es menor) disparan a la cabeza; al Papa.

No voy a salir aquí con la novedad de que ni son tantos ni son terribles los abusos en la Iglesia. Lo son y en grado extremo. El dolor –mil veces callado— de las víctimas merece no solo el respeto y la compasión, sino también la exigencia de justicia. Ellos son los abusados.

Pero hay muchos que se han trepado al tren de la venganza y, sin deberla ni temerla, lanzan diatribas contra nuestra santa madre sin que de nuestra boquita salga palabra alguna para defenderla, para defender al Papa, para mostrar (quizá porque no es así) que el celo por la Casa de Dios nos consume.

Yo creo con firmeza que somos (subrayo el somos) una generación de señoritos acomodados. Las redes sociales nos proveen de una falsa identidad de ciudadanos del mundo, sin necesidad de contar con un Dios «exigente»; sin tener que «soportar» una Iglesia que, como diría el poeta T. S. Eliot, es dura cuando nosotros quisiéramos que fuera blanda.

Por lo demás, el tiempo de tomar acciones específicas para mostrar que somos católicos, que aceptamos sin justificar los pecados de los hijos de la Iglesia, que amamos sin regateos al Papa y que en la fe encontramos la alegría de vivir, ese tiempo se nos está agotando miserablemente.

Sí, los abusos son horribles. Los perpetradores deben pagar por su crimen. Igualmente, los encubridores. A nosotros no nos corresponde el juicio de Dios. Nos corresponde, eso sí, esforzarnos por ser santos.

 

El proceso de la vida humana

Ana Teresa López de Llergo

Los hombres tenemos una sed de trascendencia, estas fechas en que festejamos a todos los santos y a los fieles difuntos es una buena oportunidad para hacerlo.


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Datos generales

El penúltimo mes de año, en los pueblos de tradición cristiana, el día primero festejamos a todos los santos y al día siguiente rezamos por los difuntos. Es una manera de reconocer que nuestros anhelos de eternidad no son simplemente anhelos sino que responden a una realidad a la que llegaron los que nos han precedido, y es un adelanto de lo que nos sucederá.

Ante nosotros queda la relación vida-muerte. Y, si nos detenemos a reflexionar, esta dualidad aparece con otros nombres en todos los quehaceres:

Inicio-término, proyecto-realización, etcétera. Pero siempre que vislumbramos el punto final, nos alejamos del peligro de la frivolidad, todo tiene otro relieve porque deseamos finalizarlo bien sin mediocridad.

Los dos primeros días de noviembre buscan recordarnos que hay tres grandes grupos en la Iglesia Católica: los de la Iglesia triunfante, los de la Iglesia purgante y los de la Iglesia militante. Cada grupo está vinculado a los otros. Porque, en definitiva, la realidad de la muerte es el paso necesario para salir del grupo militante.

Hace poco recordé el origen de la palabra muerte. Se aplicaba al momento en que las embarcaciones detenidas en los muelles recibían la orden de soltar las amarras y lanzarse mar adentro. También llamaban muerte al momento en que un grupo de soldados abandonaban su posición para ir a otra o para entrar a la batalla.

Por lo tanto, estos sentidos de la muerte nos ayudan a salir de la reducción de su contenido, a no pensar “todo se acabó”, sino a saber que llega el momento del recuento de los méritos de la vida terrena: la militante, para pasar a la Vida con mayúscula, la que no tiene fin. Allí asumimos la realidad de nuestros anhelos de plenitud sin trabas de ningún tipo.

Ese destrabarnos nos aleja del error del individualismo, porque en ese punto final, asumimos con total realismo lo que merecemos y lo que nos vincula con nuestros semejantes. Quienes formarán parte de la Iglesia purgante recibirán la ayuda de los otros dos grupos, ayuda que fortalecerá la vinculación. Los de la Iglesia triunfante, como gozan de la plenitud del amor, alegremente ayudan.

Por lo tanto, la muerte es la transformación de la vida, primero con minúscula a la que se escribe con mayúscula: imperecedera, plena, gozosa, congruente. La que nos responde a los porqués de las penalidades y sufrimientos que pasamos en la tierra. Necesarios para ganar y gozar la cercanía de nuestro Creador. Bien dice San Agustín: Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti.

Modo de asumir estos datos

Con la pluralidad de tareas, con la variedad de enfoques, con la diversidad de modos de ser, con la dispersión y debilidades propias y ajenas, la realidad de la muerte, muchas veces queda distorsionada.

Los pueblos primitivos asumen la muerte rodeándola de rituales que ayudan a desfogar el dolor de la pérdida, a dar soluciones al alcance de la mente humana, a contar con la compañía de personas que poco a poco retornarán a sus actividades ordinarias. Aunque, al menos, se acercaron cuando más se necesitaban.

Rituales paganos que los misioneros comprendieron y encauzaron, por eso, se conservan ritos pero con sentido cristiano. Sin embargo, al faltar la doctrina, es fácil mezclar el paganismo con el cristianismo hasta llegar a sustituir el segundo por el primero. Entonces necesitamos recordar y aplicar la fe. Para eso tenemos el Catecismo.

Otras veces no es falta de doctrina sino la superficialidad de dar más valor a la “fiesta” que al contenido. Por eso, de generación en generación puede desaparecer el legado de la fe.

El Halloween es una de las fiestas paganas que se han popularizado y, combinada con los beneficios económicos está relegando las enseñanzas cristianas.

Para salir al paso de estas posibles desviaciones, en vez de hablar de brujas y de terror, por cierto asuntos ficticios, es muy oportuno conocer la vida de los santos. Sus luchas, sus derrotas, pero también el empeño por levantarse, por la confianza en la ayuda de María Santísima, de los ángeles, de los mismos santos, sobre todo de Dios que nos quiere cercanos a Él.

Hay vidas de santos para niños, para jóvenes, para adultos. Los hay antiguos y contemporáneos, incluso algunos pueden haber tenido experiencias semejantes a las nuestras. Dejarnos llevar por la simpatía y adoptarlos como amigos. Ellos mejor que nadie desean nuestra santidad.

Actualmente la tecnología facilita la investigación y la comunicación de la vida de los santos, sabemos de nuevas canonizaciones, incluso ahora llegan a los altares personas a quienes hemos conocido. En el Sínodo de los Obispos, que concluyó su fase teórica, el Santo Padre puso todos los trabajos bajo el patrocinio de diversas personalidades ejemplares.

Estamos a tiempo de diseñar el modo de celebrar el primero y el dos de noviembre para nuestro provecho. Y, no sólo esos dos días sino todos los demás del año. Padres de familia y maestros su responsabilidad es trascendente.

 

Las 7 formas en que San Juan Pablo II renovó, impulsó y revolucionó el Rosario

Juan Pablo II  y el Rosario

Desde los tiempos medievales de Santo Domingo de Guzmán, cuando los dominicos empezaron a popularizar el rezo del Rosario, esta devoción ha ido incorporando variaciones y añadidos, pero sin duda en los tiempos modernos fue San Juan Pablo II quien introdujo en ella más elementos que podrían considerarse –en el buen sentido- revolucionarios. Así lo considera el periodista católico Tom Hoopes, autor de El rosario de Juan Pablo II.

Hoopes es padre de 9 hijos y explica que “si no fuera por San Juan Pablo II yo no habría pasado los últimos 17 años rezando un rosario diario con mi familia”. Y le consta que una gran cantidad de las personas que hoy rezan el rosario con asiduidad se lo agradecen a Juan Pablo II y su promoción de esta devoción.

Hoopes explica que el Papa polaco potenció el Rosario a partir de 7 acciones o decisiones.

1. Juan Pablo II hizo que el Rosario volviera a ser nuevo y emocionante

“Como les digo a mis estudiantes en el Benedictine College de Kansas, Juan Pablo II era un genio de la estrategia que sabía como hacer cosas grandes en la Iglesia. No solo decía: ‘chicos, volved a la Iglesia’. Organizaba las Jornadas Mundiales de la Juventud. No solo decía: ‘sed fieles a la doctrina’. Creaba un Catecismo. No sólo invitaba a los católicos a volver a Jesús: creaba un Gran Jubileo para el año 2000. Y no sólo animaba a rezar el Rosario: añadió 5 nuevos misterios para picar nuestro interés y lanzó un Año del Rosario para asegurarse que toda la Iglesia se sumaba.

2. Juan Pablo II conectó el Rosario con las cosas grandes que estaban en el pensar de todos

“El compromiso de mi familia con el Rosario empezó en 2001, cuando tras la tragedia del 11 de septiembre, Juan Pablo II urgió a los católicos a rezar el Rosario por la paz, frente a los atentados terroristas. Se profundizó cuando al año siguiente pidió rosarios por otra institución bajo un duro ataque: la familia. Su fe en el Rosario era contagiosa.

3. Hizo que el Rosario fuera más fácil de rezar

Tom Hoopes recoge en su libro varias de las propuestas prácticas del Papa para facilitar el rezo. “Una de mis favoritas: en vez de empezar por el Credo, empezar con la invocación sencilla del Salmo 70: Oh, Dios, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme”. Aún recitamos el Credo a veces pero al quitar la larga oración inicial el rezo se hace menos amenazante para los niños… y su papá, también”.

4. Su método profundiza la experiencia del Rosario

Hay propuestas de Juan Pablo II sobre el rosario que ayudan a enraizar la devoción en la propia vida. Por ejemplo, propone usar arte sacro, rezar pidiendo un fruto específico en cada misterio y añadir una frase después del “Jesús”. Por ejemplo, el primer misterio luminoso se puede ilustrar con una imagen del bautizo de Jesús, un fruto que se pide (“ser fiel a mis votos”) y palabras añadidas como “bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, bautizado por Juan”. Juan Pablo II también anima a acompañar el Rosario con la Escritura, por lo que Tom Hoopes propone 10 versículos en su libro para cada decena de avemarías.

5. Juan Pablo II fue un gran promotor de los santos del Rosario

Por ejemplo, beatificó al italiano Bartolo Longo (1841-1926), un intelectual anticlerical que se introdujo en ambientes esotéricos y ocultistas que le dañaron. Fue con el Rosario que se sanó y creció en la fe y fue el promotor del Santuario del Rosario en Pompeya. Juan Pablo II canonizó al Padre Pío, que habla del Rosario como un arma muy poderosa. Fue un promotor de las obras y espiritualidad de San Luis Grignon de Montfort, autor de El secreto del Rosario”. Y beatificó a los pastorcitos de Fátima, Jacinta y Francisco Marto, grandes impulsores del rezo del Rosario por petición de la Virgen.

6. Juan Pablo II conectó el mensaje de Fátima con el futuro de la Iglesia

El Papa era un devoto de la Virgen de Fátima y su mensaje, y consideraba que fue la Virgen quien desvió la bala que le hirió en el atentado del pistolero Alí Agca. Las peticiones de la Virgen de Fátima de que se rezaran rosarios cada día, dijo, “deben sostenerse generación tras generación”, dijo el Papa.

7. Su mayor promoción del Rosario la hacía, simplemente, rezándolo

Antes de llegar a ser Papa, el cardenal Jorge Bergoglio escribió: “una tarde fui al rezo del Rosario que dirigía el Santo Padre [Juan Pablo II]. Estaba delante de todos, de rodillas”. Bergoglio escribe que quedó tan conmovido en esa oración que “desde ese día recito los 15 misterios del Rosario cada día”.

 

 

La fiesta de Todos los Santos

Víspera de todos los Santos

Reflexiones sobre la celebración de Halloween

El significado de Halloween es "All hallow's eve", un término que proviene del idioma inglés antiguo, y que significa "víspera de todos los santos". Se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la costumbre antigua anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del miedo, del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca una triste vuelta al antiguo paganismo, tendencia que lamentablemente se ha propagado también entre los pueblos hispanos.

Halloween es una festejo pagano con intereses consumistas. La cultura de consumo propicia y aprovecha las oportunidades para hacer negocios, sin importar cómo. Hollywood ha contribuido a la difusión del Halloween con una serie de películas en las cuales la violencia gráfica y los asesinatos crean en el espectador un estado morboso de angustia y ansiedad. Estas películas son vistas por adultos y niños, creando en estos últimos miedo y una idea errónea de la realidad. El Halloween hoy es, sobre todo, un gran negocio. Máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos necesarios son un motor más que suficiente para que algunos empresarios fomenten el "consumo del terror".

Sin embargo, para los creyentes es la fiesta de todos los Santos la que verdaderamente tiene relevancia y refleja la fe en el futuro para quienes esperan y viven según el Evangelio predicado por Jesús. El respeto a los restos mortales de quienes murieron en la fe y su recuerdo, se inscribe en la veneración de quienes han sido "templos del Espíritu Santo".

Ante todos estos elementos que componen hoy el Halloween, vale la pena reflexionar y hacerse las siguientes preguntas:

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para "divertirse" ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral, a la fe y a los valores del Evangelio.? Veamos qué dice Nuestro Señor Jesucristo del mal y lo malo en Mt. 7,17. Mt. 6,13. La Palabra de Dios nos habla de esto también en 1ª Pe. 3, 8-12.

¿Cómo podemos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos celebren el día de Halloween como una fiesta pagana ¿No seríamos incongruentes?

Con los disfraces y la identificación que existe con los personajes del cine ... ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son solo fantasías,  un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan? La Palabra de Dios afirma la existencia del diablo, del enemigo de Dios en St. 4,7  1ª Pe 5,18  Ef. 6,11  Lc. 4,2  Lc. 25, 41

¿No es Halloween otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristianas se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas y las tomamos a la ligera en "aras de la diversión de los niños" ¿Qué diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al Halloween) cuando acudan a los brujos, médiums, echadores de cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la Sagrada Escritura?

Es que nosotros, como cristianos, mensajeros de la paz, el amor, la justicia, portadores de la luz para el mundo ¿podemos identificarnos con una actividad en donde todos sus elementos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad? Sobre el tema de la paz podemos leer Fil. 4,9  Gál. 5,22. Ver qué dice Jesús sobre esto en Mt. 5,14  Jn. 8,12

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a los valores de la Iglesia Católica, llegaremos a la conclusión de que el halloween no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Fieles Difuntos, y que todas sus connotaciones son nocivas y contrarias a los principios elementales de nuestra fe.

 

Celebraciones alternativas a Halloween en España

Hay muchas actividades que se pueden realizar como alternativa a Halloween, dependiendo de la edad. Por ejemplo, para niños pertenecientes a una comunidad parroquial, un colegio, un movimiento o dentro de su propia familia, las sugerencias son:

- Disfrazarse de Santos: Los más pequeños pueden elegir un disfraz del Santo que quieran.
- Aprender lo más destacado de la biografía de un Santo o alguna de sus frases más célebres. Luego, reunidos en grupo, pueden mostrar lo aprendido.
- Dibujar a un Santo, poner su nombre y colgarlo en un lugar visible de la casa, de la clase del colegio o de la parroquia.

Para los jóvenes, se puede:

- Organizar un cine forum para ver algunas de las numerosas películas que hay sobre la vida de los Santos.
- Hacerse 'selfies' disfrazados de Santos y compartirlas en Instagram o Facebook.
- Idear un hashtag para Twitter en el que se muestre que estamos celebrando Holywins en vez de Halloween. Un ejemplo sería #YoCelebroHolywins

En este sentido, la Diócesis de Alcalá de Henares (España) organiza desde 2008 una peculiar celebración para la víspera del día de Todos los Santos que incluye Misa, Adoración Eucarística , evangelización y disfraces de santos para los más pequeños, con chocolate incluido, como una alternativa al Halloween. Fueron los pioneros en España.

Carlos Cortés, organizador de Holywins en Alcalá de Henares, comenta que esta idea surgió de un grupo de jóvenes que tenían el deseo de evangelizar por las calles francesas y sobre todo en un día tan específico como la víspera de la fiesta de Todos los Santos.

 "La primera persona que nos ayudó en esta evangelización por la calle era un chico de la Comunidad del Emmanuel, quienes ya hacen esta misión ‘Holywins’ desde 2002 en París. Nos contó la idea, nos pareció estupenda y desde 2008 la llevamos a cabo también en Alcalá", explicó.

“Holywins” es un juego de palabras que en inglés significa 'la santidad vence'. Según explicaron desde la organización, el día de Todos los Santos es "una fiesta del Cielo, en la que descubrimos que hemos sido creados para el Cielo, para la amistad con Dios, ya aquí en la tierra, que será plena cuando estemos cara a cara con Él en la eternidad".

 Tras recordar que "la meta es llegar a ser santos como Dios es Santo", Carlos Cortés aseguró que "esta celebración no pretende ser un 'contra halloween', a pesar de que éste ha eclipsado lo que verdaderamente se celebra ese día que es que estamos llamados al Cielo, a la Santidad. Y Halloween es todo lo contrario. Es también un modo de que nuestros niños católicos puedan celebrar esta fiesta con todo su sentido".

 

Horarios de Holywins 2018 en la Diócesis de Alcalá de Henares

El centro de todas las actividades es la celebración de la Misa a las 19:30h, en la Catedral-Magistral, presidida por el obispo, D. Juan Antonio Reig Pla. A ella están invitados los niños y adolescentes, así como sus familias y todos los jóvenes y demás personas que deseen participar. Tras la Misa, se expondrá el Santísimo y se rezará el Rosario a partir de las 20:30h.

A las 21:30 h. habrá evangelización en la calle y a las 23 h. Adoración eucarística en la Plaza.

Holywins para niños  (Antes de la Misa)

 De 17h a 19:30h están citados en la plaza de armas del Obispado de Alcalá de Henares (plaza de la catedral) todos los niños hasta doce años para celebrar la fiesta de Todos los Santos.

 Después de la acogida se dividirán por grupos según las distintas edades, para hacer juegos y actividades relacionadas con el lema de este año.

 Para una mejor organización es necesario inscribirse en Holywins 2018. El modo de hacerlo es entrando en http://infanciadealcala.blogspot.com.es/

Es imprescindible que los niños vengan acompañados de adultos ya sean sus padres, sacerdotes o catequistas. En la inscripción es obligatorio poner el nombre y la dirección del responsable que acompaña a cada niño o grupo de niños.

 Para colaborar con los gastos de este evento se pedirá 2€ a cada participante.

Holywins para adolescentes

 El encuentro de la fiesta de Holywins es especialmente importante para los adolescentes. Ellos son los que viven más de cerca la entrada arrolladora de halloween en sus grupos de amigos, colegios e institutos. Para ellos está dedicada de modo especial la noche de Holywins con un sentido de fiesta y también de adoración y reparación.

 Este año, como ya lo hicimos en anteriores ediciones, vamos a pasar la noche de Holywins en adoración y en la buena compañía de los amigos con los que compartimos la fe y la vida.

A las 19 h. tendrá lugar la acogida en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús - Filipenses, ubicado en la calle Escritorios, 10. Se comprobará la inscripción y se inscribirá a quien no lo haya hecho vía internet, siempre y cuando vaya acompañada de su padre, madre o tutor que pueda firmar una autorización.

 Desde el Colegio nos trasladaremos a la Catedral para participar en la Misa que presidirá nuestro obispo a las 19:30h. La distancia entre el Colegio y la Catedral es de unos cien metros  que se recorren en pocos minutos.

A las 21 h. WHATCH & PRAY (música y oración).

Desde las 00h hasta las 7:30h, tendremos turnos de una hora, en los que, los adolescentes que se inscriban, se comprometerán a adorar al Señor en esa noche, víspera de la gran solemnidad de Todos los Santos, en la que Jesús es tan deshonrado e incluso sacrílegamente maltratado.

 Durante el tiempo que hay entre cada turno se podrá dormir en el gimnasio del colegio donde se habilitará un espacio para las chicas y otro para los chicos. Hay que traer saco de dormir y esterilla. También, quien lo prefiera, podrá esperar en otra sala, a modo de cafetería, en la que habrá juegos de mesa y refrescos.

Holywins adolescentes continuará con el rezo de Laudes a las 7:30 h.

A las 8:00 h tendrá lugar el desayuno: Chocolate con churros.

En todo momento habrá sacerdotes, catequistas y monitores, voluntarios  de la Delegación de Infancia y Adolescencia, acompañando a los muchachos que participen en este encuentro.

 

Horarios de Holywins 2018 en la diócesis de Getafe:

Cientos de niños de la Diócesis de Getafe, acompañados de padres y familiares, celebrarán ‘Holywins. La santidad vence’ el próximo 31 de octubre, víspera de Todos los Santos, disfrazándose de sus santos  favoritos.

La finalidad es celebrar unidos la alegría de la fe, de la santidad y el triunfo de la Resurrección, y alejarse de la cultura de la muerte que difunde la fiesta pagana de ‘Halloween’.

En Getafe

El grupo de evangelización Koinonía ha organizado un encuentro que tendrá lugar en la Catedral Santa María Magdalena (Getafe) el 31 de octubre, a las 19.00 horas.

La jornada comenzará con la celebración eucarística y con un tiempo para la adoración del Santísimo y el rezo del Rosario.

Después habrá un envío de misioneros a evangelizar por las calles y, a continuación, la adoración.

La conclusión del encuentro llegará con la bendición y una oración a la Virgen, tras escuchar los testimonios de todos los que se hayan querido acercar hasta la Catedral y rezar al Señor.

En Móstoles

La Parroquia San José Obrero (Pl. Coronel de Palma, s/n. Móstoles) invita a los niños de entre tres y 12 años a disfrazarse de su santo favorito y a asistir (previa inscripción en la parroquia) el 31 de octubre a la fiesta y a la merienda que ha organizado para festejar la santidad, que empezará a las 17.00 horas.

A continuación habrá un desfile de disfraces, en el que cada participante mostrará su traje y contará la historia del santo al que representa.

Habrá premios para los más ingeniosos y creativos.

Después habrá una gran yincana y se entregarán los premios a los ganadores.

Los niños y los adultos están invitados a la celebración de la santa misa de las 19.30 horas, que celebrará el párroco, Antonio Izquierdo.

A las 20.30 horas, habrá exposición del Santísimo y una ceremonia de envío de los misioneros que saldrán a evangelizar por las calles del municipio hasta las 23.00 horas, aproximadamente.

Tras ese tiempo se realizará una rueda de experiencias en el templo para poner en común los testimonios de evangelización.

A medianoche se dará la bendición final y se reservará el Santísimo, con lo que se dará por concluida la fiesta.

En la Parroquia Virgen del Carmen se ha convocado a los niños a las 17.30 horas. El que quiera puede asistir disfrazado de su santo preferido y contar la historia de su vida. Se entregará un premio al mejor disfraz. A las 18.30 habrá una festiva merienda para todos.

En la Ermita de Nuestra Señora de los Santos también se celebrará la santidad, pero el jueves 1 de noviembre, a las 11.00 horas. Habrá una celebración eucarística para niños de catequesis y los jóvenes que están preparándose para recibir el Sacramento de la Confirmación.

Después, de 12.00 a 14.00 horas todos juntos participarán en ‘El juego de los santos’.

En la Parroquia San Juan de Ávila que también se suma a la fiesta, el día 31 rezarán por los difuntos y organizarán una gymcana para los más pequeños sobre la santidad. Terminarán con  una merienda.

En Moraleja de Enmedio

La fiesta de la santidad se traslada en este municipio al día 1 de noviembre, a las 12.00 horas, con la invitación a todos los niños a asistir a la misa en la Parroquia San Millán, disfrazados de sus santos favoritos.

En San Martín de Valdeiglesias

La fiesta comienza a las 18.00 horas, del día 31 de octubre, en la Parroquia San Martín Obispo. Allí se celebrará una misa con los niños. A continuación se trasladarán a los salones donde se ha organizado un concurso de disfraces, juegos variados y una merienda cena muy festiva.

 

Otras celebraciones de Holywins 2018 en España

En la ciudad de Murcia, el día 31 se celebrará Holywins en la parroquia San Fulgencio a las 5:30 p.m. y en la Plaza Santiago Apóstol de Santiago y Zaraiche a las 6:00 p.m.

Otro ejemplo de organización es el de la diócesis de Cádiz. Para este año, la Delegación de de Pastoral Juvenil ha preparado un completo material para las parroquias para facilitar lo máximo posible a las parroquias, colegios y movimientos la celebración de esta fiesta.

Esta celebración no pretende ser un ‘contra Halloween’, a pesar de que éste ha eclipsado lo que verdaderamente se celebra ese día. Es un modo de que nuestros niños católicos, y los no tan niños, podamos celebrar esta fiesta con todo su sentido”, aseguran desde la diócesis.

La diócesis de Cádiz ofrece ideas de disfraces, cárteles para la fiesta, vídeos, catequesis preparadas y adaptadas sobre distintos santos, juegos, cantos e incluso un programa de actividades. 

Otro ejemplo es Toledo, donde a lo largo de varios días se realizarán actividades en las ciudades de Toledo y Talavera de la Reina y en localidades como Seseña o Madridejos.

También en Melilla, la parroquia de San Francisco Javier celebrará Holywins bajo el lema “La victoria de la santidad a través de la inocencia de los niños”.

El párroco, Rafael Vega, anima a que los niños acudan “vestidos” de santos y asegura que “con esta actividad, queremos ayudaros a todas las familias en la transmisión de la Fe a vuestros hijos. Y, al mismo tiempo, que ellos disfruten de momentos de diversión en compañía de otros niños y en un entorno cristiano”.

Mientras tanto, por toda la geografía española se siguen sumando parroquias y otras van haciendo público sus programas que incluyen juegos, yinkanas, conciertos, adoraciones...Hasta el momento se han anunciado, en Cáceres, Leganés, San Pedro del Pinatar, Murcia, Salamanca, Ceuta y Valencia. Además, de las mencionadas anteriormente seguramente sean bastantes más las que se unan.

Celebraciones alternativas a Halloween en otros países

Holywins 2018 en Perú

Esta actividad se realizará en la parroquia Nuestra Señora de Gracia en el distrito de San Borja (Lima) a las 5:00 p.m. Se otorgará un premio al mejor disfraz y al niño que conozca más sobre el santo que represente.

La parroquia La Inmaculada Concepción, en el distrito limeño de Surco, celebrará Holywins a las 5:00 p.m. y pidieron que los niños vengan disfrazados de un santo o de angelitos.

Holywins 2018 en Brasil

La Arquidiócesis de Porto Alegre también se suma a esta festividad. Allí los fieles se congregarán el sábado 3 de noviembre desde las 02:00 p.m. (hora local) en el Santuario Nuestra Señora de Fátima para una tarde de Adoración Eucarística, vigilia, oración, confesiones, Misa, shows infantiles (Holy Kids).

Además, el Grupo de Artes São João Paulo II presentará una obra de teatro y habrá un concierto acústico con el Ministério Luz y Cleiton Saraiva.

En Río de Janeiro, esta actividad también se llevará a cabo el 3 de noviembre de 7:00 p.m. a 10:00 p.m. en la Parroquia Bom Pastor Tijuca.

Holywins 2018 en Colombia

El 31 de octubre la Arquidiócesis de Barranquilla invita a los fieles a celebrar la “Noche Blanca”, una iniciativa en todas las parroquias donde los niños celebrarán la tradicional fiesta “Angelitos por la Paz”, abriendo “una propuesta que busca rescatar las tradiciones y promover las buenas acciones con ocasión del “Día de todos los Santos”.

Holywins 2018 en México

El 31 de octubre se realizarán actividades en la parroquia Universitaria San Juan Bosco de Monterrey. Primero se celebrará una Misa a las 7:00 p.m. y luego los niños, que podrán ir vestidos de santos, participarán en varios juegos.

En la Arquidiócesis de Puebla, la celebración Holywins “La Santidad vence” tendrá lugar el 30 de octubre en la parroquia del Santo Ángel Custodio de Analco a las 11:00 a.m. Han invitado a que los niños vengan disfrazados de santos.

Holywins 2018 en Reino Unido

En la misma línea, la Conferencia Episcopal Británica publica cada año en octubre, desde 2010, un comunicado en el que anima a todos los cristianos a encender una luz en su ventana el 31 de octubre, noche de Halloween, para mostrar que son seguidores de Jesucristo y reivindicar el sentido religioso de la fiesta, una iniciativa que han denominado 'Night of light'.

Entre otras propuestas, la Iglesia de Reino Unido sugiere hacer vigilia, acudir a misa, llevar una prenda de color blanco, y en el caso de los menores, disfrazarse de santos, fabricar velas, cocinar galletas u organizar juegos.

El obispo de la diócesis de Arundel y Brighton y jefe del departamento de Evangelización y Catequesis, Kieran Conry, ha apuntado que Halloween  "es tiempo de recordar a los cristianos su verdadero significado". En esta línea, la Conferencia Episcopal Británica explica que Halloween viene de "All Hallow's Eve" que quiere decir "Víspera de Todos los Santos"

De la misma forma, la Conferencia Episcopal Española anima cada año, desde octubre de 2010, a los niños a disfrazarse de santos, en lugar de vestirse de brujas o calaveras la noche de Halloween para que les sirva como "estímulo" para seguir con su vida cristiana.

 

No te lamentes por el Halloween, ¡organiza Holyween!

HolyweenHolyween es una iniciativa que nació en Italia en 2006 para conocer e imitar a los santos en su día. En lugar de lamentarse por los monstruos, las calaveras o las máscaras irreverentes propias de las fiestas de Halloween, en varias parroquias y diócesis de Italia se está difundiendo la idea de descubrir y contar historias y virtudes de los santos de preferencia de cada cual festejando Holyween.

Se trata de una la propuesta que realiza el proyecto "Centinelas de la mañana" el cual se está difundiendo en diferentes diócesis de todo el país.

En el folleto promocional, elaborado por jóvenes presentes en otras 35 diócesis, está la calabaza y el rostro de Santa Teresita con la frase "Holyween, un santo en cada iglesia".

Una noche llena de luz

"Pon el rostro de un santo en una iglesia y en tu balcón en las vísperas del día de todos los santos", piden los centinelas.

"En una noche donde los jóvenes aman vestirse horriblemente, Holyween quisiera mostrar el encanto y la actualidad de los santos, inmortalizados en una foto o en el arte".

"Nos hace bien recordar sus rostros que nos dicen cómo hoy la santidad es posible, en personas concretas de carne y hueso", aseguran los Centinelas de la mañana.

No obstante, el padre Andrea Brugnoli, creador de esta fiesta precisa: "No queremos ir en contra de nadie. Simplemente queremos llenar la ciudad no de monstruos sino de rostros bellos: los de los santos".

Se espera que centenares de jóvenes bajen por las calles y entren a los bares para anunciar la llegada de la fiesta de Todos los Santos. Para ellos "Halloween" se ha transformado en "Holyween" desde el año 2006.

El slogan habla claro: los santos se toman de nuevo su fiesta y para hacer ahora más evidente la antigua tradición. No tienen nada que temer de las modas del momento, rostros de santos aparecerán en los balcones y en las ventanas de su ciudad.

"Si ves un esplendor en la ventana, pon tu nariz hacia arriba y verás el rostro sonriente de un santo italiano, preferiblemente joven", recomiendan los Centinelas de la mañana.

En las ciudades donde se festeja el Holyween los jóvenes vinculados a este proyecto vivirán una velada llamada "Una luz en la noche".

Las iglesias permanecerán abiertas desde las 10 de la noche hasta las 2 de la mañana. El encuentro se ha hecho ya 350 veces en 50 ciudades italianas.

Hasta ahora centenares de miles de jóvenes han participado en las ediciones pasadas. La prensa y a la televisión han estado presentes para registrar el acontecimiento, atraídos por este fenómeno, y han registrado el flujo continuo de personas.

En un país como Italia, en el cual el 35 % de los católicos va a misa cada semana (según datos suministrados por Doxa en octubre de 2009) Holyween representa un reto particular.

La celebración incluye el concurso de los santos más destacados. En 2008 ganó la Madre Teresa de Calcuta y el Padre Pío ocupó el segundo lugar.

"Los centinelas de la mañana" es un proyecto que busca que los jóvenes sean responsables en primera persona de la pastoral juvenil de cada diócesis. Pertenecen a diferentes diócesis y realidades sociales y eclesiales dentro de Italia.

En la localidad de Desenzano hay un centro que suministra material, ideas y propuestas formativas para ayudar a las diferentes diócesis en la tarea evangelizadora de los jóvenes.

Javier López

 

 

¿Cómo se debería celebrar la festividad de Todos los Santos?

https://www.accionfamilia.org/images/2018/coronacion_virgen.jpg

Halloween: entrevista de Acción Familia a Publimetro

Contenidos

Se debería festejar precisamente recordando el sentido de este día. Lo que se celebra son todos los Santos, es a ellos que debemos recordar y prestar culto. Los Santos constituyen para los católicos, lo que son los héroes para una nación. Si los católicos olvidan a los santos, es como si Chile olvidara a sus héroes. El País perdería su identidad. Así también, dejar de festejar a los Santos en el día a ellos consagrado contribuye a que Chile pierda su identidad como nación cristiana.

1) Ustedes apoyan a la agrupación de padres que pretende cambiar el cariz de este feriado y transformarlo en algo más religioso que tenebroso?

Sí, es una excelente idea que viene siendo promovida hace algunos años. La fiesta pagana de Halloween, sin el menor arraigo en Chile, entre otras cosas, es una forma de propaganda creada por el comercio para vender productos que de otro modo nadie compraría. Más allá de eso, obviamente, están los que quieren descristianizar al País.

2) Realmente en Chile las celebraciones son tan malas o ésta es una época en que lo único que sucede es que la gente se disfraza?

La religión pagana Wicca está en el origen de esta fiesta Halloween, que se ha desarrollado en los Estados Unidos y que presta culto a la naturaleza. Es decir, la inspiración, que ciertamente muchos desconocen, es de carácter panteísta y por lo tanto anticristiano. Los disfraces son un accidente de la Fiesta, su inspiración es nociva.

3) ¿Qué actividades se deberían de realizar, según ustedes, durante la jornada?

Las que siempre se practicaron. Santificar la Fiesta, es decir, cumplir con el deber sagrado de venerar a quienes nos precedieron en la Fe y son ejemplos de heroísmo cristiano. ¿Cómo? Por ejemplo, que los padres de familia cuenten a sus hijos la historia ejemplar de un santo o de una santa. La piedad católica siempre ha sido fecunda en modos de celebrar. El problema está en tener Fe y no dejarse llevar por la propaganda. Además, conocer las vidas edificantes de los santos es un modo muy eficaz de combatir la degradación de costumbres, que domina la vida moderna.

4) Sabes de colegios que hayan adoptado esta idea para este Halloween?

Niña disfrazada de bruja, el lado tenebroso del Halloween

Niña disfrazada de bruja, el lado tenebroso del Halloween

Pienso que todos los colegios católicos deberían promover iniciativas en este sentido. No me he informado cuáles concretamente lo están haciendo. Ésa es la responsabilidad de los directores de los colegios católicos, a quienes las familias han confiado la educación cristiana de sus hijos.

5) Crees que la sociedad está dispuesta a cambiar la forma de celebrar? Que realmente ve el lado negativo de la festividad?

Creemos que estamos en una etapa de transición. La sociedad en su conjunto no abandonó la Fiesta de todos los Santos, ni tampoco adoptó la de Halloween. Lo negativo está en el carácter pagano de la fiesta, en el olvido del carácter religioso de ella y en la facilidad con que tantas personas abandonan las buenas costumbres propias de la civilización cristiana y adoptan otras originadas en el paganismo.

6) ¿Qué proponen ustedes en concreto y con la ayuda de quién cuentan?

Proponemos una cosa muy simple. Volver a las raíces cristianas de nuestra nación. Si perdemos nuestra identidad religiosa, que le ha dado un sentido trascendente a la sociedad, nos transformaremos en una sociedad sin historia y sin Fe, que forma hombres sin personalidad y sin fuerza de alma para resistir a las aberraciones que se vuelven tan frecuentes. Contamos con la ayuda de todos los que quieren mantener viva la tradición y la familia cristiana.

 

 

Día de los Santos 2018

En los primeros tiempos del Cristianismo, era costumbre celebrar a los mártires individualmente considerados; después, colectivamente. La Fiesta de Todos los Santos se inició en el siglo VIII con el Papa Gregorio III, que  fijó su fecha el 1 de noviembre;  después, la instituyó Gregorio IV (s. IX) para toda la Iglesia.  En este día se conmemora, también, a los santos no canonizados, santos anónimos:  pasaron por esta vida  haciendo el bien, en cumplimiento de la voluntad de Dios ( “la voluntad de Dios es vuestra santificación” 1 Tesalonicenses, 4, 3 ). Como dice el Papa Francisco, “tenemos «una nube  ingente de testigos» que nos alientan a no detenernos en el camino, nos estimulan a seguir caminando hacia la meta;  y, entre ellos,  puede estar nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas. Quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor” (Gaudete et exsultate). A un sacerdote,  le oí decir: “ confío mucho  en la intercesión de mis padres”. El Día de los Santos celebramos la Vida y la Alegría: festejamos a todos los que ya han llegado a la meta y gozan de la presencia divina, felicidad indescriptible. “El hombre es creado para alabar y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma. Y las otras cosas de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que fue creado.” (San Ignacio. Ejercicios Espirituales).

Josefa  Romo

 

 

Con la Iglesia en China

La solicitud pastoral del Papa por todas las comunidades católicas, que viven en los distintos países del mundo, adquiere un relieve singular con el mensaje que ha enviado a los católicos chinos y a toda la Iglesia. El Papa Francisco subraya que este Acuerdo, fruto de un diálogo iniciado por san Juan Pablo II y continuado por Benedicto XVI, no tiene otro objetivo que promover el anuncio del Evangelio y alcanzar y mantener la plena y visible unidad de la comunidad católica en China.

Francisco muestra su gratitud y admiración por la fidelidad de tantos católicos chinos durante tiempos muy difíciles y considera que esa experiencia pertenece al tesoro de la Iglesia universal. El Papa conoce bien las divisiones en el seno de la comunidad católica china, que tantos sufrimientos han provocado. Por eso hace una invitación a superar esa ruptura e invita a todos a realizar gestos de reconciliación y comunión.

Jesús D Mez Madrid

 

Un interlocutor libre y leal

“La Iglesia no le tiene miedo a la libertad”. Son palabras del cardenal Fernando Sebastián, una de las figuras clave en el episcopado que facilitó una Transición pacífica a la democracia en España. Así inauguraba el arzobispo emérito de Pamplona el Congreso “La Iglesia en la Sociedad democrática” que durante dos días acogió la Fundación Pablo VI. Le acompañaba María Teresa Fernández de la Vega, representante cualificada del Gobierno de Rodríguez Zapatero, con el que los católicos tuvieron serias disputas, sin que ello impidiera una estrecha colaboración en muchos ámbitos en beneficio del bien común de todos. Ha sido esa una constante en la historia reciente de España, como han atestiguado en este congreso personalidades de todo el espectro político. Y es que, como entonces, sigue habiendo hoy dirigentes para los que su fe fue decisiva en su compromiso político, como el popular Pablo Casado o el socialista Guillermo Fernández Vara. Otros, desde posiciones distintas, han reconocido que, en sus años de gobierno, encontraron en la Iglesia a un interlocutor libre pero leal y siempre dispuesto al diálogo.

Alfredo Pérez Rubalcaba y el cardenal Cañizares pusieron sobre la mesa los fructíferos debates entre católicos y socialistas sobre los conciertos educativos para garantizar la libertad educativa de todos. Un ejemplo de que, cuando hay voluntad de entendimiento, la sociedad sale ganando.

Domingo Martínez Madrid

 

“Los españoles aguantan lo que les echen”

 

            Sí; y lo reitero una vez más subrayándolo incluso… “Los españoles aguantan lo que les echen”, y lo van a entender mucho mejor, si entran en la siguiente dirección y donde se afirma que, la frase corresponde a un indeseable político en grado máximo; puesto que yo me limito a copiarla, si bien de acuerdo con ella comentaré “cosas” https://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2018-07-30/expolio-historico-de-sanchez-a-trabajadores-y-clase-media_1599052/

 

REVOLUCIÓN FRANCESA: En general “la gente” sabe poco y menos los orígenes de aquellas “orgías de sangre”; que fueron provocadas simplemente “por el hambre” y no fueron los hombres de Francia los que iniciaron aquello, ¡FUERON LAS MUJERES Y MADRES FRANCESAS!... y las que hartas de ver a sus hijos a los que no podían ni dar pan, debido a los altísimos precios del mismo, salieron a protestar y de paso, “decirle a sus hombres, de todo menos bonicos; amén de si en vez de pantalones usaban bragas, etc. etc.” hasta que estos reaccionaron y guiados por los líderes que siempre surgen cuando “la masa se revuelve furiosa”; llegaron hasta a acabar con la monarquía de aquellos absolutistas Borbones a los que guillotinaron; si bien, “luego aquello se convirtió en un período de terror y muerte donde la guillotina, segaba más cabezas que muertos producía una epidemia de peste”; y a la que puso fin, un muy célebre militar “republicano”, que al final se corona como emperador él mismo; y ante el propio Papa reinante… o sea Napoleón, debiendo conocerse tan interesante período histórico y que se inicia en “la toma de La Bastilla  y termina cuando a Napoleón lo mandan a morir en la muy lejana isla de Santa Helena”.

REVOLUCIÓN RUSA: “Otra conmoción mundial” y donde los absolutistas zares que gobiernan y toda su cohorte de nobleza esclavista; culminan en tales abusos, que terminan incluso ametrallando a las masas, en las puertas del palacio de los zares; lo que da lugar a revueltas, controladas o incontroladas por los propios revolucionarios, que al final queda instalado un sistema comunista que “iba a solucionar todos los problemas del proletariado”, pero que al final se convierte en, ”otro tipo de zares, dueños y señores de las masas, a las que tampoco saben o pueden ni alimentar. Consecuencia de todo ello, “montañas de cadáveres, mares de sangre y todo lo demás que se extiende por medio mundo”, para al final, lo que hay hoy; o sea otro tipo de dominios similares, la misma religión; y un pueblo o pueblos que sólo pueden decir, “el amén que les dictan sus nuevos dueños y seguir sirviendo a sus nuevos señores”.

REVOLUCIÓN Y GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: Otro caso similar, puesto que todo se desarrolla por cuanto hay unas enormes masas que nada tienen y unas minorías que lo tienen todo; consecuencia de todo ello, son descontentos, disturbios, instauración de una república, que como la anterior es un fracaso; asesinatos y cosas peores en ambos bandos, levantamiento militar y consecuencia de ello, una terrible guerra civil (que es la peor de las guerras a padecer por el hombre) seguida de una terrible pos guerra para aquellas masas que nada tenían y que nada siguen teniendo; después una dura etapa de restablecimiento económico, donde la dictadura, al menos,  logra reedificar un país nuevo “en lo material”, pero en lo espiritual e intelectual, sólo sigue habiendo “El Movimiento franquista y la Iglesia Católica”; las masas terminan como estaban, carentes de una verdadera formación política liberal (de verdad) y por ello, de una dictadura individual, pasamos “a una nueva dictadura de partidos”; y que nos ha llevado a donde estamos; o sea, a una ruina total, a una nación en quiebra (“que al menos Franco la dejó bastante rica”) y que se sostiene bajo una deuda pública inmensa y las mentiras de quienes han gobernado estos últimos más de cuarenta años (período mayor en que gobernara Franco) y de nuevo, “masas empobrecidas que apenas tienen lo mínimo para subsistir” y eso sí, “el maldito pan y circo de los romanos”, con el que hoy cuentan los políticos y que es infinitamente mucho mayor y nocivo, que el que emplearon aquellos romanos en su imperio.

                                En cuanto a que “aguantamos lo que nos echen”… ¡Pues claro es lo propio y natural!  Quién gobierna (sea el que sea) tiene “lar armas y todos los elementos de dominio”; y el pueblo se tiene que aguantar “con lo que le echen”; como aguantan en infinidad de países del resto de este perro mundo y que no señalo, porque no me da la gana; pero el lector que simplemente “recorra el mapamundi” y se responda a sí mismo.

                                Es la realidad siempre latente en el planeta, donde siempre se gobernó por una ley que siempre es “la de la fuerza”; la ley de “la justicia, equidad y fraternidad humana”; esa nunca estuvo aquí… “y aún la estamos esperando”.

                                Pero… ¿Habrá que de nuevo llegar a los extremos que arriba cito y recuerdo…? ¿Tan inútiles seguirán siendo los políticos para llevarnos a esos extremos, dónde tenga que ocurrir lo que ya ocurriera, para luego volver a lo mismo?

                                Dejo mi pregunta en el aire sin mucha esperanza ya de nada.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes