Las Noticias de hoy 27 Octubre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 27 de octubre de 2018   

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

El “caminar juntos” del Sínodo: Comunión y sinodalidad

Sínodo 2018: Es importante “no dejar fuera al Espíritu Santo del documento de trabajo”

LA HIGUERA ESTÉRIL: Francisco Fernandez Carbajal

“No perder jamás el punto de mira sobrenatural”: San Josemaria

Carta del Prelado sobre la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

Guadalupe: en todo, el amor de Dios

El sentido del rosario: Ramiro Pellitero

Oración por el Sínodo: Ernesto Juliá

Mons. Felipe Arizmendi: Opción por los jóvenes, desde Santo Domingo

“A la orilla del camino”: Mons. Enrique Díaz Díaz:

Atisbar los signos de los tiempos: Pablo Cabellos Llorente

Pobreza moderna: Nuria Chinchilla

El dominio del Demonio: Jaime  Septién

La familia: una esperanza para el futuro del mundo: Luis Antonio Hernández

¡Chismes! Eduquemos a nuestros hijos para que no caigan en ellos: Silvia del Valle

El Papa y el papado: Diana R. García B.

Pareja, matrimonio, consideraciones neurobiológicas.: Jose Luis Velayos

DOMUND 2018.   El Día de las Misiones: Josefa Romo

No es una pieza de museo: Jaume Catalán Díaz

Afrontar el futuro con esperanza,: Jesús Martínez Madrid

Pensamientos y reflexiones 200: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Viernes 26 de octubre de 2018

En la Primera Lectura de hoy (Ef 4,1-6), San Pablo, desde la soledad de la prisión, dirige a los cristianos un auténtico himno a la unidad, recordando la dignidad de la vocación. Es una soledad que acompañará al apóstol hasta su muerte en “Tre Fontane”, porque los cristianos están demasiado ocupados en sus luchas internas. El mismo Jesús, antes de morir, en la Última Cena, pidió al Padre la gracia de la unidad para todos. Sin embargo, ya estamos acostumbrados a respirar el aire de los conflictos: cada día, en la tele y en los periódicos, se habla de conflictos, un tras otro, de guerras, sin paz, sin unidad. Aunque se hagan pactos para detener cualquier conflicto, luego dichos acuerdos quedan desatendidos. De ese modo, la carrera armamentística, la preparación para las guerras, la destrucción, sigue adelante. Hasta las instituciones mundiales –lo vemos hoy–, creadas con la mejor voluntad de ayudar a la unidad de la humanidad y de la paz, se sienten incapaces de hallar un acuerdo: que si hay un veto aquí, un interés allá… Y les cuesta encontrar acuerdos de paz. Mientras, los niños no tienen de comer, no van a la escuela, no son educados, no hay hospitales, porque la guerra lo destruye todo. Tenemos como una tendencia a la destrucción, a la guerra, a la desunión. Es la tendencia que siembra en nuestro corazón el enemigo, el destructor de la humanidad: el diablo. Pablo, en este pasaje, nos enseña el camino hacia la unidad: “mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”. La unidad está ‘blindada’ –podemos decir– con el vínculo de la paz. La paz lleva a la unidad.

Por eso: “os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos”. Para hacer la paz, la unidad entre nosotros, humildad, dulzura –nosotros que estamos acostumbrados a insultarnos, a gritarnos…, dulzura– y magnanimidad. Olvídate, y abre el corazón. Pero, ¿se puede hacer la paz en el mundo con esas tres cosas pequeñas? Sí, es el camino. ¿Se puede llegar a la unidad? Si, por ese camino: humildad, dulzura y magnanimidad. Y Pablo es práctico, y continua con un consejo muy práctico: “sobrellevaos mutuamente con amor”. Soportarnos los unos a los otros. No es fácil, siempre sale el juicio, la condena, que lleva a la separación, a la distancia… Eso pasa, también cuando se crean distancias entre los miembros de una misma familia. Y el diablo es feliz por eso, es el inicio de la guerra. El consejo es pues soportare, porque todos damos motivo de fastidio, de impaciencia, ya que todos somos pecadores, todos tenemos defectos. San Pablo recomienda “conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”, inspirado seguramente por las palabras de Jesús en la Última Cena. “Un solo cuerpo y un solo Espíritu”.

Y luego sigue y nos hace ver el horizonte de la paz con Dios; como Jesús nos hizo ver el horizonte de la paz en la oración: “Padre, que sean uno, como Tú y yo”. La unidad. Además, en el Evangelio de hoy (Lc 12, 54-59), Jesús aconseja buscar un acuerdo con nuestro adversario “en el camino”: un buen consejo, porque no es difícil hallar un acuerdo al inicio del conflicto. El consejo de Jesús: ponte de acuerdo al inicio, hacer las paces al inicio: eso es humildad, eso es dulzura, eso es magnanimidad. Se puede construir la paz en el mundo entero con estas cosas pequeñas, porque esas actitudes son las de Jesús: humilde, manso, perdona todo. El mundo hoy necesita paz, nosotros necesitamos paz, nuestras familias necesitan paz, nuestra sociedad necesita paz. Empecemos en casa a practicar estas cosas sencillas: magnanimidad, dulzura, humildad. Sigamos por ese camino: el de hacer siempre la unidad, consolidar la unidad. Que el Señor nos ayude en ese camino.

 

 

 

El “caminar juntos” del Sínodo: Comunión y sinodalidad

La “belleza de caminar juntos”

octubre 26, 2018 19:04Anita BourdinEl Sínodo de los Obispos

(ZENIT – 26 octubre 2018).- El espíritu de “sinodalidad” – de caminar juntos en la presencia de Cristo – el espíritu de comunión fue enfatizado ampliamente en la conferencia de prensa diaria del sínodo sobre “los jóvenes, la fe y el discernimiento de las vocación” (3- 28 de octubre de 2018), jueves 25 de octubre.

El cardenal Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia-Città della Pieve, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el cardenal Arlindo Gomes Furtado, obispo de Santiago de Cabo Verde (Cabo Verde); El obispo Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, arzobispo de Trujillo, presidente de la Conferencia Episcopal del Perú, y Lucas Barboza Galhardo, joven auditor en el Sínodo, del Movimiento Schönstatt (Brasil), participaron en este encuentro con la prensa internacional.

“Hemos tenido la experiencia de la belleza de caminar juntos”, dijo el cardenal Bassetti. El sínodo fue “una policromía de colores y una polifonía de idiomas”, la presencia de los jóvenes ha hecho”tener la experiencia del viento de Pentecostés”, agregó.

También subrayó la importancia de la naturaleza concreta de las intervenciones de los jóvenes, muchas de las cuales hablaban de la “soledad”. Por el contrario, los jóvenes del mundo necesitan a alguien que “calienta sus corazones” y, a pesar de “la cultura de la fragmentación”, donde el “relativismo” parece prevalecer, el mundo de la juventud tiene “una sed increíble”. de infinito”.

El cardenal Arlindo Gomes Furtado también habló de un “mundo fragmentado” en el que “los cristianos están llamados a ser instrumentos de comunión”. Dijo que estaba muy satisfecho con su experiencia en el sínodo: “Trabajar juntos y caminar juntos” es un enfoque que todos deberían cultivar “en las  pequeñas comunidades” para vivir la Iglesia como “una verdadera familia eclesial”.

El concepto de “sinodalidad” fue mencionado por monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, quien notó el deseo de los jóvenes de una “Iglesia con los brazos abiertos para todos”: “Durante el Sínodo, hubo un gran intercambio cultural y de ideas: esta experiencia es el fruto del Espíritu Santo”.

A una pregunta sobre los abusos, de poder, espirituales o sexuales, el cardenal Bassetti respondió observando: “No podemos decir que se trate de toda la Iglesia, sino de una pequeña parte. Pero tampoco podemos decir que no le concierne al mismo tiempo como un todo”, ya que la Iglesia, es la eclesiología de San Pablo,” es un cuerpo “y” si un miembro sufre, todo el cuerpo sufre. Recordó las etapas previstas para la prevención: habrá una asamblea en noviembre durante la cual “discutiremos este tema y discutiremos un documento en preparación”. Luego habló sobre la convocatoria del Papa Francisco de los Presidentes de las Conferencias de Obispos del Mundo el próximo febrero: “Necesitamos claridad” y “ante todo es necesario un trabajo de prevención”.

Para el joven Lucas Barboza Galhardo, miembro del Comité Nacional de Coordinación de la Pastoral de los Jóvenes de la Conferencia de los Obispos brasileños, “escuchar los testimonios de abuso fue terrible, el desafío es defender a la Iglesia de Jesús, no los abusos”.

 

 

Sínodo 2018: Es importante “no dejar fuera al Espíritu Santo del documento de trabajo”

Briefing informativo, 26 de octubre de 2018

octubre 26, 2018 18:06Rosa Die AlcoleaEl Sínodo de los Obispos

(ZENIT – 26 oct. 2018).- Esta tarde se votarán los 21 miembros del XV Consejo Ordinario del Sínodo, para los 2 próximos años, ha anunciado Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano.

En el briefing de esta mañana, celebrado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, han participado el Cardenal Christoph Schönborn, O.P., arzobispo de Viena, Presidente de la Conferencia Episcopal (Austria); Mons. Eamon Martin, Presidente de la Conferencia Episcopal de Irlanda y Arzobispo de Armagh; Mons. Anthony Muheria, arzobispo de Nyeri (Kenya); el P. Enrique Figaredo Alvargonzalez, S.I., Prefecto Apostólico de Battambang (Camboya); y Erduin Alberto Ortega Leal, auditor, miembro de la Comunidad de San Egidio (Cuba).

Mañana, sábado 27, por la mañana “se leerá el documento final en el aula que se someterá a votación, la mayoría cualificada de los 2 tercios va a decidir y observar los distintos párrafos”, ha anunciado Ruffini.

Por la tarde –ha añadido el Prefecto de Comunicación– se celebrará un encuentro entre los padres sinodales y los jóvenes participantes en el Sínodo en agradecimiento por esta Asamblea, en el que habrá espectáculos, poesías, bailes, cantos… de las diferentes culturas.

Joven auditor de Cuba

Erduin Alberto Ortega Leal, miembro de la Comunidad de San Egidio en Cuba, ha agradecido en primer lugar la presencia a todos los periodistas. Ha testimoniado que el Sínodo “ha sido una experiencia realmente rica, sobre todo de escucha y de aprender otras culturas”, porque en el Sínodo –ha dicho– hay representación de muchos jóvenes “que representan varias culturas, varias lenguas, tienen muchas historias, y han compartido sus testimonios, que han ayudado mucho a este documento final”.

Quisiera decir que los jóvenes estamos “muy agradecidos con el Papa Francisco”, quien nos ha invitado a este Sínodo, donde “hemos tenido la oportunidad de ser escuchados y de escuchar”.

“Compartir experiencias juntos”

El oyente en el Sínodo ha destacado también que los padres sinodales han tenido la oportunidad de escucharnos directamente, de entender nuestras dudas, también nuestros sufrimientos… las situaciones que se viven en diferentes partes del mundo. “Y esto de cierta manera se ve. El documento va a tener un carácter sinodal, un carácter de compartir experiencias juntos”.

El joven cubano ha terminado expresando el deseo que el Sínodo sirva como aportación para una “Iglesia que quiere caminar con los jóvenes, no por los jóvenes, sino con los jóvenes”.

Presidente de la Conferencia Episcopal Irlanda

Este ha sido “un momento lleno de gracia” ha subrayado Mons. Eamon Martin, Arzobispo de Armag, en su intervención en la Oficina de Prensa.

“En Irlanda hemos intentado mantener la conexión con los jóvenes de allí, pero tenemos un desafío: ¿cómo podemos involucrarnos con estos jóvenes?”, ha narrado el Arzobispo de Irlanda.

Asimismo, ha contado que tras la experiencia del Sínodo, han tenido un momento de reflexión, que les ha permitido “comprender el significado de las vocaciones, por ejemplo, el discernimiento”.

Presencia del Espíritu Santo

Es importante “no dejar fuera al Espíritu Santo del documento de trabajo”, ha asegurado Mons. Martin. “Yo he sentido la presencia del Espíritu Santo en esta comunidad, la comunidad de los obispos, que se han encontrado con el Papa, la comunión entre los obispos, los pastores, la comunión con los jóvenes…”.

“Yo creo que si queremos rejuvenecer a nuestra Iglesia, tenemos que llamar al Espíritu Santo para sacar partido del espíritu presente en la Iglesia”, ha concluido.

Arzobispo de Viena

El Cardenal Christoph Schönborn, Presidente de la Conferencia Episcopal de Austria, ha reconocido que ha participado en 6 Sínodos y este es “el mejor”. Ha sido un momento “repleto de alegría, hemos reído mucho”, ha compartido. Ha sido un entorno “serio, de gran escucha y de una verdadera comunión”.

El Cardenal Schönborn ha contado que algo que le impresionó una palabra que le ha dicho un joven africano, de un país donde hay guerra civil, muchas injusticias y explotación.  Este joven le dijo que “la Iglesia es nuestra única esperanza” porque ahí “podemos encontrar un lugar de escucha y de comprensión, donde podemos sentirnos nosotros mismos, podemos sentirnos como en casa”.

Arzobispo de Kenia

Mons. Anthony Muheria, Arzobispo de Nyeri, Kenia, ha opinado que “a veces pensamos demasiado en las actividades y nos olvidamos de Dios, del gran autor de nuestras vidas…”.

Ha deseado que esta “aventura” “no se quede solo en una reunión, en un Sínodo, sino sea una huella para el futuro, para los obispos”. “Y esperamos que haya cambios de enfoque”. “Hay muchos retos en pie”, ha declarado.

“En Kenia hablamos de la fiebre, del fuego del Espíritu Santo, y es importante que las llamas puedan mantenerse vivas, esto decimos en Kenia, y la Iglesia tiene una responsabilidad”.

“Tenemos que despertar nuevamente la fe de los jóvenes, tenemos muchos retos en este sentido”, ha observado.

Obispo en Camboya

Enrique Figaredo Alvargonzalez,Prefecto Apostólico de Battambang, ha compartido su experiencia como representante de Camboya: “Estamos reconstruyendo la Iglesia desde las heridas que ha dejado la guerra. Retos que nos permiten estar muy cerca de la gente, gente joven, gente rota…”

El jesuita ha señalado 4 testimonios que le han gustado especialmente, escuchados en la XV Asamblea General Ordinaria: El Cardenal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, Presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo Metropolita de Addis Abeba, que habló del comercio de armas y migración de jóvenes africanos y el Arzobispo de Westminster que habló de la trata de ser humanos.

Así como la intervención del Arzobispo Mons. Mariano José Parra Sandova, de Venezuela, sobre el liderazgo en la Iglesia, especialmente en la tarea del acompañamiento, y la propuesta de la religiosa española María Luisa Berzosa sobre la participación de la mujer.

“Me llevo aprendizaje. Estoy muy contento de haber participado en un Sínodo donde hayan salido estos temas”, ha declarado el P. Enrique Figaredo.

 

 

LA HIGUERA ESTÉRIL

— Dar fruto. La paciencia de Dios.

— Lo que Dios espera de nosotros.

— Con las manos llenas. Pacientes en el apostolado.

I. En las viñas de Palestina se solían plantar árboles junto a las cepas. Y en un lugar así sitúa Jesús la parábola que leemos en el Evangelio de la Misa de hoy1: Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y vino a buscar fruto en ella y no encontró. Esto ya había ocurrido anteriormente: situada en un lugar apropiado del terreno, con buenos cuidados, la higuera, año tras año, no daba higos. Entonces mandó el dueño al hortelano que la cortara: ¿para qué va a ocupar terreno en balde?

La higuera simboliza a Israel2, que no supo corresponder a los desvelos que Yahvé, dueño de la viña, manifestó una y otra vez sobre él, y representa también a todo aquel que permanece improductivo3 de cara a Dios. El Señor nos ha colocado en el mejor lugar, donde podemos dar más frutos según las propias condiciones y gracias recibidas, y hemos sido objeto de los mayores cuidados del más experto viñador, desde el momento mismo de nuestra concepción: nos dio un Ángel Custodio para que nos protegiera hasta el final de la vida, recibimos, quizá a los pocos días de nacer, la gracia inmensa del Bautismo, se nos dio Él mismo como alimento en la Sagrada Comunión, hemos tenido la oportunidad de recibir una formación cristiana... Incontables han sido las gracias y favores del Espíritu Santo. Sin embargo, es posible que el Señor encuentre a veces pocos frutos en nuestra vida, y quizá, en alguna ocasión, frutos amargos. Es posible que, alguna vez, nuestra situación personal haya podido recordar la desconsolada parábola que relata el Profeta Isaías: Voy a cantar a mi amado el canto de la viña de mis amores: Tenía mi amado una viña en un fértil recuesto. La cavó, la descantó y la plantó de vides selectas. Edificó en medio de ella una torre e hizo en ella un lagar, esperando que le daría uvas, pero le dio agrazones4, frutos agrios. ¿Por qué estos malos resultados, cuando todo estaba dispuesto para que fueran buenos? San Ambrosio señala que las causas de la esterilidad son, frecuentemente, la soberbia y la dureza de corazón5.

A pesar de todo, Dios vuelve una y otra vez con nuevos cuidados: es la paciencia de Dios6 con el alma. Él no se desanima ante nuestras faltas de correspondencia, sabe esperar, pues, junto a nuestras flaquezas y a la debilidad, conoce a la vez la capacidad de bien que hay en cada hombre, en cada mujer. El Señor no da nunca a nadie por perdido, confía en todos nosotros, aunque no siempre hayamos respondido a sus esperanzas.

Él mismo ha dicho que no quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que aún humea7. Y las páginas del Evangelio son un continuo testimonio de esta consoladora verdad: las parábolas del hijo pródigo, de la oveja perdida..., el encuentro con la samaritana, con Zaqueo...

II. Señor, déjala todavía este año, y cavaré alrededor de ella y le echaré estiércol, a ver si así da fruto... Es Jesús que intercede ante Dios Padre por nosotros, que «somos como una higuera plantada en la viña del Señor»8. «Intercede el colono; intercede cuando ya el hacha está a punto de caer, para cortar las raíces estériles; intercede como lo hizo Moisés ante Dios... Se mostró mediador quien quería mostrarse misericordioso»9, comenta San Agustín. Señor, déjala todavía este año... ¡Cuántas veces se habrá repetido esta misma escena! ¡Señor, déjalo todavía un año...! «¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y... no me he vuelto loco?»10.

Cada persona tiene una vocación particular, y toda vida que no responde a ese designio divino se pierde. El Señor espera correspondencia a tantos desvelos, a tantas gracias concedidas, aunque nunca podrá haber paridad entre lo que damos y lo que recibimos, «pues el hombre nunca puede amar a Dios tanto como Él debe ser amado»11; sin embargo, con la gracia sí que podemos ofrecerle cada día muchos frutos de amor: de caridad, de apostolado, de trabajo bien hecho... Cada noche, en el examen de conciencia, hemos de saber encontrar esos frutos pequeños en sí mismos, pero que han hecho grandes el amor y el deseo de corresponder a tanta solicitud divina. Y cuando salgamos de este mundo «tenemos que haber dejado impreso nuestro paso, dejando a la tierra un poco más bella y al mundo un poco mejor»12, una familia con más paz, un trabajo que ha significado un progreso para la sociedad, unos amigos fortalecidos con nuestra amistad...

Examinemos en nuestra oración: si tuviéramos que presentarnos ahora delante del Señor, ¿nos encontraríamos alegres, con las manos llenas de frutos para ofrecer a nuestro Padre Dios? Pensemos en el día de ayer..., en la última semana..., y veamos si estamos colmados de obras hechas por amor al Señor, o si, por el contrario, una cierta dureza de corazón o el egoísmo de pensar excesivamente en nosotros mismos está impidiendo que demos al Señor todo lo que espera de cada uno. Bien sabemos que, cuando no se da toda la gloria a Dios, se convierte la existencia en un vivir estéril. Todo lo que no se hace de cara a Dios, perecerá. Aprovechemos hoy para hacer propósitos firmes. «Dios nos concede quizá un año más para servirle. No pienses en cinco, ni en dos. Fíjate solo en este: en uno, en el que hemos comenzado...»13, en el que ya falta poco para terminar.

III. En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así seréis discípulos míos14. Esto es lo que Dios quiere de todos: no apariencia de frutos, sino realidades que permanecerán más allá de este mundo: gentes que hemos acercado al sacramento de la Penitencia, horas de trabajo terminadas con hondura profesional y rectitud de intención, pequeñas mortificaciones en las comidas, que manifiestan la presencia de Dios y el dominio del cuerpo por amor al Señor, vencimientos en el estado de ánimo, orden en los libros, en la casa, en los instrumentos de trabajo, empeño para que no influya a nuestro alrededor el cansancio de un día intenso, pequeños servicios, a quienes estaban necesitados de ayuda... No nos contentemos con las apariencias; examinemos si nuestras obras resisten, por el amor que hemos puesto en ellas y por la rectitud de intención, la penetrante mirada de Jesús. ¿Son mis obras en este momento el fruto que corresponde a las gracias que recibo?, podríamos preguntarnos cada uno en la intimidad de nuestra oración.

Si San Lucas sigue realmente un orden temporal en los acontecimientos que narra, «esta parábola fue dicha inmediatamente después de la pregunta planteada acerca de los galileos, cuya sangre mezcló Pilato con sus sacrificios, y sobre los dieciocho hombres, encima de los cuales cayó la torre de Siloé (Lc 13, 4). ¿Debía suponerse que esos hombres eran especialmente pecadores, para merecer tal suerte? Nuestro Señor contesta que no, y añade: Si no hiciereis penitencia, todos pereceréis igualmente. No es la muerte del cuerpo lo que importa, es la disposición del alma que la recibe, y el pecador que, dándosele tiempo para el arrepentimiento, no hace uso de la oportunidad, no sale mejor librado que si le hubieran lanzado repentinamente sobre la eternidad, como a aquellos. Y en este momento llega la parábola de la higuera, que nos advierte de un límite a la larga paciencia de Dios Todopoderoso. Pero parece, por lo que oímos del hortelano, que es posible una intervención para prolongar el plazo de la tolerancia divina. No cabe duda que esto es importante. ¿Pueden nuestras oraciones servir para ganar al pecador un plazo que le permita arrepentirse?

»Claro que pueden»15. Y nosotros mismos podemos interceder junto al Señor para que se prolongue esa paciencia divina con aquellas personas que quizá, con una constancia de años, pretendemos que se acerquen a Jesús. «Por tanto, no nos apresuremos a cortar, sino dejemos crecer misericordiosamente, no sea que arranquemos la higuera que aún puede dar mucho fruto»16. Tengamos también nosotros paciencia y procuremos poner más medios, humanos y sobrenaturales, en el trato con esas personas que parecen tardar en recorrer el camino que lleva hasta Jesús.

Nuestra Madre Santa María nos alcanzará, en este sábado del mes de octubre en el que tantas veces hemos acudido a Ella, la gracia abundante que necesitan nuestras almas para dar más frutos y la que precisan nuestros familiares y amigos para que aceleren el paso hacia su Hijo, que los espera.

1 Lc 13, 6-9. — 2 Cfr. Os 9, 10. — 3 Cfr. Jer 8, 13. — 4 Is 5, 1-3. — 5 Cfr. San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, in loc. — 6 Cfr. 2 Pdr 3, 9. — 7 Mt 12, 20. — 8 Teofilacto, en Catena Aurea, vol. VI, p. 134. — 9 San Agustín, Sermón 254, 3. — 10 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 425. — 11 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 6, a. 4. — 12 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, Herder, Barcelona 1961, p. 169. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 47. — 14 Jn 15, 8. — 15 R. A. Knox, Sermones pastorales, pp. 188-189. — 16 San Gregorio Nacianceno, Oración 26, en Catena Aurea, vol. VI, p. 135.

 

“No perder jamás el punto de mira sobrenatural”

Un remedio contra esas inquietudes tuyas: tener paciencia, rectitud de intención, y mirar las cosas con perspectiva sobrenatural. (Surco, 853)

Procuremos, por tanto, no perder jamás el punto de mira sobrenatural, viendo detrás de cada acontecimiento a Dios: ante lo agradable y lo desagradable, ante el consuelo... y ante el desconsuelo por la muerte de un ser querido. Primero de todo, la charla con tu Padre Dios, buscando al Señor en el centro de nuestra alma. No es cosa que pueda considerarse como pequeñez, de poca monta: es manifestación clara de vida interior constante, de auténtico diálogo de amor. Una práctica que no nos producirá ninguna deformación psicológica, porque -para un cristiano- debe resultar tan natural como el latir del corazón. (Amigos de Dios, 247)

 

 

Carta del Prelado sobre la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

Mons. Fernando Ocáriz ha escrito una carta con ocasión de la próxima beatificación de la fiel del Opus Dei: “Una vida al servicio de Dios y de los demás, también de los más necesitados, puede estar llena de alegría y sentido”, dice.

Cartas pastorales y mensajes26/10/2018

Opus Dei - Carta del Prelado sobre la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Tengo la alegría de comunicaros que hoy recibí la confirmación de que el Santo Padre Francisco ha establecido que la ceremonia de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri tenga lugar en Madrid, el sábado 18 de mayo de 2019.

Aunque más adelante se concretarán los detalles de la celebración, la noticia nos llena de agradecimiento a Dios y al Santo Padre. Os invito a uniros a mi petición a Guadalupe por las intenciones del Papa, especialmente por los trabajos de los padres sinodales reunidos estos días en Roma para tratar sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Precisamente este evento eclesial pone de relieve cómo una vida al servicio de Dios y de los demás, también de los más necesitados, puede estar llena de alegría y sentido, tal como vemos en la existencia de la futura beata. Guadalupe supo encontrar a Dios en el desempeño cotidiano de su labor científica y docente, en las distintas tareas de formación y gobierno que san Josemaría le encomendó, y en la enfermedad, llevada con gran espíritu cristiano.

Quienes la conocieron destacan su alegría y su buen humor –enraizados en la conciencia de saberse hija de Dios–, unidos a una determinación e iniciativa que forjaron en ella un corazón universal. Su ejemplo es reflejo de cómo “el Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” (Gaudete et Exsultate, n. 1).

Considero una providencial coincidencia que la beatificación tenga lugar en el aniversario de la Primera Comunión de Guadalupe. Este hecho nos recuerda que “poner a Jesús en el centro de nuestra vida significa adentrarse más en la oración contemplativa en medio del mundo, y ayudar a los demás a ir por caminos de contemplación” (Carta Pastoral, 14-II-2017).

Guadalupe será la primera fiel laica del Opus Dei en ser elevada a los altares. Como un resello del camino que el Señor hizo ver a san Josemaría el 2 de octubre de 1928, del que acabamos de celebrar el 90º aniversario.

Con todo cariño os bendice, vuestro Padre

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Guadalupe: en todo, el amor de Dios

Guadalupe Ortiz de Landázuri nació en Madrid el 12 de diciembre de 1916 y falleció en Pamplona, con fama de santidad, el 16 de julio de 1975.

Vida04/03/2004

Guadalupe Ortiz de Landázuri nació en Madrid, España, el 12 de diciembre de 1916. Era la cuarta y la única chica del matrimonio de Manuel Ortiz de Landázuri y Eulogia Fernández-Heredia. Sus padres la educaron en la fe cristiana. Cuando era pequeña, murió su hermano Francisco, que la precedía. Con 10 años, se trasladó con su familia a Tetuán, en el norte de África, por el trabajo de su padre, que era militar. En su infancia destacaban ya dos rasgos definitorios de su personalidad: la reciedumbre y la valentía.

En 1932 regresaron a Madrid, donde acabó el bachillerato en el Instituto Miguel de Cervantes. En 1933 se matriculó en la carrera de Ciencias Químicas en la Universidad Central. Era una de las 5 mujeres de una clase de 70. Más tarde, empezó el doctorado, porque quería dedicarse a la docencia universitaria. Sus compañeros de universidad la recuerdan seriamente dedicada al estudio, con gran simpatía y amante de lo imprevisto.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), su padre fue hecho prisionero y, finalmente, condenado a ser fusilado. Guadalupe, que tenía entonces 20 años, junto con su hermano Eduardo y su madre pudo despedirse de él horas antes de su muerte y darle serenidad en esos duros momentos. Perdonó de corazón a los que habían decidido la condena de su padre. En 1937, consiguió pasar con su hermano y su madre a la otra zona de España, donde se encontraba su hermano Manolo. Se instalaron en Valladolid hasta el final de la guerra.

Volvieron a Madrid en 1939. Guadalupe comenzó a dar clases en el colegio de La Bienaventurada Virgen María y en el Liceo Francés. Un domingo de 1944, al asistir a misa se sintió “tocada” por la gracia de Dios. Al regresar a su casa, encontró a un amigo al que manifestó su deseo de hablar con un sacerdote. Este le facilitó el teléfono de Josemaría Escrivá. El 25 de enero acudió a una cita con él en el que era el primer centro de mujeres del Opus Dei, en la calle Jorge Manrique. Guadalupe recordaba ese encuentro como su descubrimiento de la llamada de Jesucristo a amarlo sobre todas las cosas a través del trabajo profesional y de la vida ordinaria: ese era el mensaje que Dios quería recordar a los hombres sirviéndose del Opus Dei. Después de considerar el asunto en la oración y de asistir a unos días de retiro espiritual, el 19 de marzo decidió responder que sí al Señor. Guadalupe tenía 27 años. A partir de ese momento, intensificó su trato con Dios. Cumplía con amor sus ocupaciones y buscaba pasar ratos de oración junto al sagrario.

El Opus Dei estaba en sus primeros años y, entre las tareas que había que llevar a cabo, era importante atender la administración doméstica de las residencias de estudiantes que se estaban poniendo en marcha, en Madrid y en Bilbao. Guadalupe se dedicó durante unos años a estas labores. Eran años de escasez y cartillas de racionamiento y, a estas dificultades exteriores, se sumaba su esfuerzo por aprender un trabajo para el que no tenía especial habilidad. No por eso menguó su pasión por la Química y, siempre que podía, continuaba estudiándola.

Durante el curso 1947-1948 fue la directora de la residencia universitaria Zurbarán. Conectaba fácilmente con las universitarias, que respondían con confianza a la paciencia y al cariño que les mostraba y al sentido del humor con que les ayudaba en su vida académica y personal.

Descarga el infográfico de la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, con mayor resolución.Descarga el infográfico de la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, con mayor resolución.

El 5 de marzo de 1950, por invitación de san Josemaría, fue a México para llevar el mensaje del Opus Dei a esas tierras. Iba muy ilusionada con el trabajo que se haría en este país, bajo el amparo de la Virgen de Guadalupe. Se matriculó en el doctorado de Ciencias Químicas, que había empezado en España. Con quienes la acompañaron, puso en marcha una residencia universitaria. Fomentaba en las residentes que tomaran en serio su estudio y les abría horizontes de servicio a la Iglesia y a la sociedad de la que formaban parte. Destacaba su preocupación por los pobres y ancianos. Entre otras iniciativas, creó con una amiga —médico de profesión— un dispensario ambulante: iban casa por casa en los barrios más necesitados, pasando consulta a las personas que allí vivían y facilitándoles los medicamentos gratuitamente. Impulsó la formación cultural y profesional de campesinas, que vivían en zonas montañosas y aisladas del país y que muchas veces no contaban con la instrucción más básica.

Guadalupe tenía un gran corazón y un carácter resuelto, que procuraba dominar esforzándose por expresarse con delicadeza y suavidad. Su optimismo cristiano y su sonrisa habitual atraían, y esa alegría se expresaba muchas veces en canciones, aunque no cantase especialmente bien. Recuerda Beatriz Gaytán, historiadora: “Siempre que pienso en ella oigo, a pesar del tiempo trascurrido, su risa. Guadalupe era una sonrisa permanente: acogedora, afable, sencilla”. Durante los años que estuvo en México fue una de las impulsoras de Montefalco, una ex hacienda colonial que entonces estaba en ruinas y que hoy es sede de un centro de convenciones y casa de retiros y de dos instituciones educativas: el Colegio Montefalco y la escuela rural El Peñón.

En 1956 se trasladó a Roma para colaborar más directamente con san Josemaría en el gobierno del Opus Dei. En ese año se desatan los primeros síntomas de una afección cardíaca y debe ser operada en Madrid. A pesar de la buena recuperación, su cardiopatía se hace más grave y debe regresar definitivamente a España. Retoma la actividad académica y empieza una investigación sobre refractarios aislantes y el valor de las cenizas de la cascarilla de arroz para los mismos. Este trabajo ganó el premio Juan de la Cierva y concluyó en una tesis doctoral que defendió el 8 de julio de 1965. A la vez, desarrolló su tarea docente como profesora de Química en el Instituto Ramiro de Maeztu durante dos cursos, y en la Escuela Femenina de Maestría industrial —de la que llegó a ser subdirectora— durante los diez años siguientes. A partir de 1968 participa en la planificación y puesta en marcha del Centro de Estudios e Investigación de Ciencias Domésticas (CEICID), del que será subdirectora y profesora de Química de textiles. Quienes coincidieron con ella recuerdan que era más comprensiva que exigente con las personas, y que se veía que buscaba a Dios a lo largo del día: se sabía mirada por Él y por la santísima Virgen, siempre que podía hacía breves visitas al sagrario, para hablar a solas con Jesús sacramentado, a la vez que pensaba en sus alumnos al preparar con rigor y dedicación las clases. Tenía muchas amistades, a las que dedicaba tiempo y sus mejores energías sin descuidar a quienes convivían con ella, a las que atendía con mucho cariño.

 

A pesar de su enfermedad cardíaca, Guadalupe no se quejaba y procuraba que no se notase el cansancio que le producía caminar, subir escaleras, etc. Se esforzaba por escuchar con interés a los demás y quería pasar inadvertida, buscando centrar la conversación en los otros. En 1975, los médicos deciden que la mejor opción es operarla y deja su casa en Madrid para ingresar en la Clínica Universitaria de Navarra. El 1 de julio es operada. Pocos días antes, el 26 de junio, había fallecido en Roma el fundador del Opus Dei. Guadalupe recibió la noticia con gran dolor pero con la paz y la alegría de saber que ya gozaba de Dios. Ella misma, a los pocos días, iba a enfrentar su propia muerte con esa serenidad: aunque el resultado de la operación fue satisfactorio, cuando estaba recuperándose sufrió una repentina insuficiencia respiratoria. Murió el 16 de julio de 1975, fiesta de la Virgen del Carmen. Sus restos reposan en el cementerio de Pamplona.


Rezar por intercesión de Guadalupe Ortiz de Landázuri.

Clic aquí para enviar el relato de un favor recibido.

También puede comunicar la gracia que se le ha concedido mediante correo postal a la Oficina de las causas de los santos de la prelatura del Opus Dei (Calle Diego de León, 14, 28006 Madrid, España) o a través del correo electrónico ocs.es@opusdei.org.

Clic aquí para hacer un donativo.

En alternativa puede enviar una aportación por transferencia a la cuenta bancaria de la Asociación de Cooperadores del Opus Dei con IBAN número ES53 2100 1547 7502 0024 4065 y BIC, CAIXESBBXXX en La Caixa (agencia urbana de la calle Cartagena, 4, 28028 Madrid, España).

 

El sentido del rosario

Posted: 26 Oct 2018 09:46 AM PDT

 

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Nuestra Señora del Rosario, patrona de Guatemala


Durante este mes que termina, el Papa Francisco nos ha pedido rezar el rosario por la Iglesia. Y parece lógico que prolonguemos luego esa oración por la misma u otras intenciones. Tanto a los que lo han rezado o lo rezan, como a los que se puedan plantear rezarlo, les puede interesar profundizar en el sentido del rosario (*).

¿Qué sentido tiene la oración del rosario? ¿No parece como una “cantinela” larga y repetitiva, poco adecuada para nuestra época, ávida de novedades y aficionada a lo breve y efímero? ¿Cómo es posible que los Papas la hayan aconsejado constantemente desde hace tantos siglos como “arma” para el combate espiritual?

1. El rosario tiene como finalidad “contemplar” la vida de Cristo. ¿Qué interés puede tener esto? La fe cristiana considera que sin Jesucristo no se puede comprender plenamente ni al hombre ni al mundo, pues en Él resplandece el sentido más profundo de la realidad. Por lo tanto, su vida, y los detalles de su vida, tienen multitud de consecuencias para la nuestra.

Contemplar la vida de Cristo

Afirma el Catecismo de la Iglesia Católica que “todo en la vida de Jesús ­–desde los acontecimientos más llamativos hasta los pequeños detalles­– es signo de su Misterio” (n. 515). ¿Qué significa esto? No se usa aquí la palabra misterio en su sentido habitual (algo que no se puede ver, comprender o explicar), sino en el sentido que le da san Pablo al “Misterio de Cristo”: Cristo nos ha revelado el ser y obrar de Dios-amor que estaba oculto durante siglos. ¿Y cómo lo ha hecho? Con todo lo que es, lo que hace y lo que dice. Con otras palabras, Él es el "sacramento" (el signo e instrumento) primordial de Dios, del que procede la capacidad significativa y operativamente eficaz de la Iglesia (lo que llamamos la sacramentalidad de la Iglesia) y de los siete sacramentos particulares.

2. A partir de ese “Misterio” de Cristo se entiende lo que son los “misterios” de la vida de Cristo: momentos o “escenas” de la vida de Cristo que se van contemplando en el rosario a medida que van transcurriendo las avemarías, y que se dividen en misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos (porque son fuente de alegría y de luz, también de dolor y siempre de gloria para nosotros).

Pues bien, dice también el Catecismo de la Iglesia Católica (cf. nn. 516-518) que todos ellos y cada uno son, a la vez, misterios de Revelación, de redención y de recapitulación:

– Son misterios de revelación, porque en cada uno de ellos se nos ilumina algún aspecto fundamental de Dios y de la vida cristiana.

– Son misterios de redención, porque en cada uno de ellos Cristo nos salva y redime de nuestros pecados. Redención (de latín redemptio, volver a comprar, rescatar o liberar) quiere decir que se nos libera de cierta influencia que tiene el demonio sobre el pecador, de las consecuencias temporales del pecado (la rotura de la amistad con Dios, de la unidad en nuestro interior, en relación con los demás y con el mundo) y de la posibilidad (si no hubiera arrepentimiento) de la muerte eterna; por todo ello “Jesús” significa salvador.

– Son misterios de recapitulación (de capitis, cabeza) porque en cada uno de ellos se nos establece en nuestra condición primera de amigos de Dios y, más aún, se nos da la condición de Hijos de Dios, poniéndonos bajo el influjo vital de Cristo, nuestra Cabeza.

Cada uno de esos “misterios” (como su nacimiento, su bautismo, sus milagros y su predicación, su pasión, muerte y resurrección, etc.) los vivió Jesús por y para nosotros, como nuestro salvador y nuestro modelo. Ya hemos visto por qué es nuestro salvador, al librarnos del pecado. Es nuestro modelo no en un sentido meramente imitativo, sino que más bien en el sentido de que Él es verdaderamente el proyecto que el Espíritu Santo tiene para configurarnos o identificarnos con Él, haciéndonos Hijos de Dios y contando con nuestra colaboración.

Además, Jesús nos ha dado el Espíritu Santo (y con Él la vida de la gracia o amistad con Dios) para que todo lo que Él ha vivido –bajo formas muy distintas– lo podamos vivir nosotros en Cristo y que Él lo viva en nosotros (cf. Ibid., 520 s).

Eso es la santidad: la identificación con Cristo (configuración más que imitación): con Su mente (y esto es la Fe), con Su corazón (y esto es la Caridad) y con Su actitud para obrar en conformidad con la voluntad del Padre (y esto es la Esperanza).

Todo esto no son meras especulaciones o sentimientos, sino profundas realidades atestiguadas por la Sagrada Escritura y la Tradición cristiana, y vividas de modos muy diversos por los santos y los mártires de todos los tiempos.

Rezar "desde la ojos" de María

3. Entre todos los santos que han “vivido” la vida de Cristo, destaca la Virgen María. San Juan Pablo II escribió precisamente una carta sobre “El Rosario de la Virgen María" (2002). En ese documento propone a María como nuestro modelo y ayuda para contemplar la vida del Señor. Sus anotaciones sobre el Rosario son muy pertinentes y esclarecedoras, como veremos.

La mirada de María –observa Juan Pablo II– está siempre pendiente de su Hijo, a veces de modo interrogador o penetrante, otras veces con mirada dolorida, radiante o ardorosa ante los acontecimientos de la vida de Jesús. Ella recordaba y “guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Y también ahora desde el Cielo nos anima y apoya para que hagamos como ella. Por eso el rosario es una oración marcadamente contemplativa, más allá de la repetición de oraciones, que podría convertirse en algo mecánico si no se rezase con un poco de pausa y reflexión, tratando de “meternos” en el corazón de María y hacer nuestra su “mirada”.

El rosario es, pues, una “contemplación cristológica”, dice el santo Papa polaco. En esa contemplación recordamos esos “misterios” de Jesús tratando de revivirlos durante unos momentos –puede ayudar pararse unos segundos para contemplar la escena correspondiente, antes de rezar las 10 avemarías de cada misterio–.

Notemos, en un paréntesis, que este tratar de revivir (o “actualizar”) los misterios (sus asombrosos hechos y palabras en favor nuestro) de Cristo tiene su fundamento en que todos los actos de Jesús (sobre todo su “misterio pascual”, su paso al Padre) son actos de Dios, y por tanto no “pasan” al tiempo pretérito, como los nuestros, sino que están siempre en el “hoy” de Dios, son siempre actuales.

De esta manera –prosigue explicando el texto– al “hacer memoria” de ellos en actitud de fe y de amor, nos vamos abriendo a la gracia que Cristo nos ha alcanzado con su vida, muerte y resurrección. Por eso el rosario es contemplación saludable que nos ayuda a asimilar todo lo que Cristo ha hecho por nosotros, de modo que forje la propia existencia.

El rosario, rezado así, con humildad, confianza y perseverancia (con una “asiduidad amistosa”), nos va ayudando a “comprender” al Señor. Y, como nadie mejor que Ella conoce a Cristo –sostiene Juan Pablo II–, “recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje”.

Así el rosario nos consigue abundantes dones del Espíritu Santo. En conjunto nos va identificando (configurando) con Cristo, de manera que nuestra conducta se va pareciendo a la suya (sin dejar de ser nuestra): vamos teniendo, como nos aconseja san Pablo “los sentimientos” de Cristo, nos vamos “revistiendo” de Él (cf. Flp, 2, 5: Rm 13, 14; Ga 2,3, 27).

Así vamos creciendo en la vida cristiana en compañía de María –madre de Cristo y de la Iglesia, madre espiritual de cada uno de nosotros– y con su ayuda, dejándonos “educar y modelar por ella”.

Afirma san Juan Pablo II que si Cristo nos ha asegurado “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá” (Mt 7, 7), la oración del rosario –oración a Cristo por María, que siempre nos muestra a Jesús y nos lleva hacia Él– no puede dejar de ser eficaz. Y así es en efecto, para vencer las “batallas” de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia; y también contra el demonio, al que el Papa actual ha llamado el “gran acusador (...), que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros”.

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(*) Entre los libros sobre el rosario, cabe citar: S. Luis Mª Grignion de Monfort, El secreto admirable del Santísimo Rosario, Barcelona 1988, trad. por I. Noriega y M. Jove (escrito a principios del s. XVIII); S. Josemaría Escrivá de Balaguer, Santo Rosario, Madrid 2010 (ed. crítica-histórica a cargo de P. Rodríguez, C. Anchel y J. Sesé), escrito en 1931; R. Guardini, El Rosario de Nuestra Señora, Bilbao 2005, trad. por A. López Quintás (escrito en 1940); T. López Fernández, Los veinte misterios del Rosario, Bogotá 2007.

 

 

Oración por el Sínodo

Fecha

24/10/18access_time 1:10

Ernesto Juliá

photo_camera Sínodo de los obispos

He leído con pena, hay que ser sinceros, dos propuestas del grupo presidido por el card. Madariaga para que se tengan en cuenta al redactar el documento definitivo de Sínodo de los jóvenes.

La primera es la siguiente: En las perspectiva de una Iglesia “en salida”, “hay que repensar la parroquia para que sea lugar de encuentro, de escucha, de comunión y de misión, para lo cual hay que pensar en una pastoral menos sacramental o sacramentalista y en el presbiterio y episcopado con sentido de comunidad desde la óptica de la Iglesia Pueblo de Dios”.

Y ésta es la segunda: “Las bancas de nuestros templos están vacías por falta de sintonía con la gente y especialmente con los jóvenes, por lo que se necesita una liturgia más participada, cantos, moniciones, ofrendas, revisar fórmulas de oraciones y plegarias. Si los jóvenes abandonan la celebración de la Eucaristía es un primer síntoma de pérdida hasta de fe. Hemos dejado de hablar el lenguaje actual y cada vez nos entiende menos gente. Necesitamos reaprender como parte de la conversión pastoral”.

Conozco no pocas parroquias e iglesias con los bancos llenos de jóvenes y que celebran una liturgia verdaderamente sacramental.

¿Si dejamos los Sacramentos, la acción de Cristo en cada Sacramento, qué dejamos? Pura palabrería y entretenimiento. La Iglesia no sería el lugar del encuentro con Dios hecho hombre; y apenas sería poco más que un encuentro de pueblo en el la gente se entendería más o menos bien entre ellos; pero apenas vislumbrarían ente ellos a Dios, a Cristo.

Si la liturgia se convierte en un simple y puro recital; y no manifiesta la Presencia de Cristo Sacramentado, de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo allí, en ese lugar, el espacio de la Iglesia acabará siendo apenas una sala de conciertos; quizá de buenos conciertos, pero vacío de la música amorosa de Dios.

Por eso me animo a elevar al Señor esta Oración por el Sínodo:

“Señor, para que el Sínodo acerque los jóvenes a Ti, a tu Hijo Jesucristo, Dios y hombre verdadero, a la Iglesia fundada por Cristo, envía  el Espíritu Santo para que las enseñanzas del documento final transmitan:

-Amor a la Grandeza Divina de la Liturgia: el Cielo en la tierra. Que Tu luz, Señor, llene la Iglesia.

-Amor a la Grandeza Divina de los Sacramentos: la acción de Tu Hijo, Cristo vivo, resucitado, en los hombres hasta el fin del mundo.

-Amor a la Grandeza Divina y Humana de la Familia creada por Dios desde el principio: “hombre y mujer los creó”.  “Que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” 

-Amor a la Grandeza Humana y Divina de la Castidad; que lleva a vivir la sexualidad dentro del Matrimonio: hombre y mujer, según el deseo del Creador: “Creced, multiplicaos, y llenar la tierra”.

-Amor a la Grandeza Divina y Humana de la Oración y del Sacrificio, del trato personal con Cristo Nuestro Señor en la Cruz y en la Resurrección.

-Amor a Tu Madre, la Virgen María, que nos acompaña siempre en nuestro caminar en la tierra, y quiere reunirnos a todos en el Cielo. Amen”.

Los bancos de las iglesias se volverán a llenar; y los jóvenes, hartos de su propio lenguaje vacío de contenido y de sentido al no ser más que un lenguaje sencillamente humano, vislumbrarán el lenguaje amoroso y lleno de sentido de Dios Padre, de Cristo, Dios y hombre verdadero, del Espíritu Santo.

ernesto.julia@gmail.com

 

 

Mons. Felipe Arizmendi: Opción por los jóvenes, desde Santo Domingo

“No tener miedo de acercarnos a los jóvenes”

+ Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Está por concluir en Roma el Sínodo sobre los jóvenes. Se votan las últimas propuestas, que serán la base para que el Papa elabore, con ayuda de sus asesores, la exhortación o documento final, que con seguridad nos ofrecerá una visión de la realidad mundial de los jóvenes, una iluminación desde la Palabra de Dios y unas propuestas para una pastoral juvenil renovada, que ayude a los jóvenes a crecer en la fe y discernir su vocación en la Iglesia y en el mundo.

En el Cuaderno de trabajo, precisamente porque se afirma que «los jóvenes noestán en elcorazón demuchosobispos,sacerdotesyreligiosos», se proponen ya algunos caminos que deberíamos seguir para acompañarlos más de cerca y, así, la Iglesia pueda cumplir su misión con ellos: ayudarlos a encontrar el Señor, a sentirse amados por Él y a responder a su llamada a la alegría del amor. Para esto, se necesita ofrecer un acompañamiento espiritual y psicológico, familiar, educativo y social, en la vida cotidiana y en la comunidad eclesial, especializado para seminaristas y jóvenes consagrados,abierto a las diferentes vocaciones juveniles, en particular al matrimonio y al servicio comunitario, no sólo al sacerdocio, aunque sin excluirlo.

PENSAR

La preocupación pastoral de la Iglesia por los jóvenes no es moda del momento. En las diferentes Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, ha estado presente esta inquietud. Ya desde Río de Janeiro (1955), Medellín (1968) y sobre todo Puebla (1979), se ha hecho la opción por ellos, que ratificamos en Santo Domingo (1992) y en Aparecida (2007).

En Santo Domingo, dijimos: “Nos proponemos reafirmar la opción preferencial por los jóvenes proclamada en Puebla no sólo de modo afectivo, sino efectivamente; esto debe significar una opción concreta por una pastoral juvenil orgánica, donde haya un acompañamiento y apoyo real con diálogo mutuo entre jóvenes, pastores y comunidades. La efectiva opción por los jóvenes exige mayores recursos personales y materiales por parte de las parroquias y de las diócesis. Esta pastoral juvenil debe tener siempre una dimensión vocacional”(SD 114).

Se propone “una acción pastoral que responda a las necesidades de maduración afectiva y a la necesidad de acompañar a los adolescentes y jóvenes en todo el proceso de formación humana y crecimiento de la fe. Habrá que dar importancia especial al sacramento de la Confirmación, para que su celebración lleve a los jóvenes al compromiso apostólico y a ser evangelizadores de otros jóvenes. Que capacite para conocer y responder críticamente a los impactos culturales y sociales que reciben y los ayude a comprometerse en la pastoral de la Iglesia y en las necesarias transformaciones de la sociedad” (SD 115).

Todo esto exige un proceso de acercar a los jóvenes a un encuentro vivo con Jesucristo, pues no se trata de simples estrategias de reunirlos y presumir que contamos con ellos. Por eso, se pide que nuestra pastoral “dinamice una espiritualidad del seguimiento de Jesús, que logre el encuentro entre la fe y la vida, que sea promotora de la justicia, de la solidaridad y que aliente un proyecto esperanzador y generador de una nueva cultura de la vida” (SD 116). “La Iglesia, con su palabra y su testimonio, debe ante todo presentar a los adolescentes y a los jóvenes a Jesucristo en forma atractiva y motivante, de modo tal que sea para ellos el camino, la verdad y la vida que responde a sus ansias de realización personal y a sus necesidades de encontrar sentido a la misma vida” (SD 119). “Para responder a la realidad cultural actual, la pastoral juvenil deberá presentar, con fuerza y de un modo atractivo y accesible a la vida de los jóvenes, los ideales evangélicos” (SD 120).

Esto me recuerda lo que me dijeron los jóvenes de Pijijiapan, diócesis de Tapachula, cuando hice la visita pastoral a esa parroquia. Me pidieron que les dijera a los sacerdotes y a las religiosas que, en las reuniones semanales, ya no les pusieran tantas dinámicas para entretenerlos y hacerlos participar, sino que les hablaran más de Jesucristo. Esa es su hambre y su necesidad. Es que, cuando se encuentran con El, todo adquiere un nuevo sentido y son capaces de entregar su vida por Cristo y por el pueblo.

ACTUAR

Hagamos caso a esta voz del Espíritu, que nos pide no tener miedo de acercarnos a los jóvenes, sino buscarlos, escucharlos, comprenderlos, orientarlos y, sobre todo, acercarlos más a Jesús.

 

 

 

“A la orilla del camino”

Mons. Enrique Díaz Díaz:

XXX Domingo Ordinario

octubre 26, 2018 11:30Enrique Díaz DíazEspiritualidad y oración

Jeremías 31, 7-9: “Vienen a mí llorando, pero yo los consolaré y los guiaré”

Salmo 125: “Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor”

Hebreos 5, 1-6: “Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec”

San Marcos 10, 46-52: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Hay personas que no tienen luz en sus ojos pero que proyectan una gran luz a su alrededor. Claudia es una joven que ha luchado a brazo partido contra una sociedad que discrimina, que obstaculiza e impide un verdadero desarrollo. A pesar de su ceguera, superando obstáculos, ha terminado su carrera profesional. Buscando por aquí y por allá, haciéndose acompañar de sus padres, auxiliándose de medios sencillos pero efectivos, logra imponerse en un medio que obstaculiza todo. No se tiene en cuenta a los débiles visuales, ni para caminar, ni para trabajar, ni para estudiar. Los mismos maestros se encuentran sorprendidos y descontrolados ¿cómo exigir y cómo enseñar a quien no puede verlos? Sin embargo, con perseverancia y energía, esta jovencita se ha salido adelante y contagia con su alegría en todos los lugares donde se encuentra. Su música, su voz y su sencillez, han iluminado nuestro camino. 

¿Un ciego puede guiar a otro ciego? Ambos caerán en un pozo, dice el proverbio. La narración de San Marcos parece contradecirlo. Un ciego se convierte en guía para quienes tienen luz. Es más, supera la oposición de quienes, mirando, tienen el alma en tinieblas y le impiden acercarse a Jesús. Sentado a la orilla del camino, sin ilusión, sin riesgo, pero también sin esperanza, gasta las horas y espera sólo las sobras y las indiferencias de los que pasan de largo. A la orilla del camino como muchos descartados que han perdido la ruta y que no alcanzan el ritmo vertiginoso de una sociedad que consume, arrebata y destruye, y que va dejando su estela de pobreza y miseria “a la orilla del camino”. No en el camino porque estorbarían la carrera alocada de un mundo consumista y egoísta que se afana en su propio mantenimiento. Así, “a la orilla del camino” van quedando en el olvido. Pero Bartimeo, al “sentir” pasar a Jesús no quiere quedar en el olvido y está dispuesto a arriesgarse, a caminar desde su oscuridad en busca de la luz. Comienza con un grito desgarrador: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Un grito, una oración y un rayo de esperanza que hacen nacer en su corazón la ilusión que logrará ponerlo de pie.

El primer impedimento del pobre Bartimeo era el “quedarse” sentado, pero logra vencerlo saliendo de la inercia y el conformismo. El segundo parece más grave: la oposición de los demás que le impiden hablar y lo regañan para que guarde silencio. ¿Por qué lo hacen? ¿Porque molestaba al Maestro o porque los molestaba a ellos? ¿A quién beneficia el silencio de aquel ciego? Actualmente hay situaciones difíciles y dolorosas que muchos preferirían que pasaran ignoradas. Que no se hable del hambre, de la pobreza, del dolor, de la migración… porque nos hace parecer un país menos próspero, porque “el mundo tiene derecho a ser feliz”, porque se irían las inversiones, porque hay que ocultar la pobreza, porque… se esgrimen mil razones y sin embargo ninguna es válida. Ahí está el dolor y la injusticia clamando al Señor cada día más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”Hay dolores, cegueras, olvidos, que reclaman la presencia del Señor y piden se tenga compasión. A pesar de estar a la “orilla del camino” los hermanos siguen clamando por un lugar en el banquete de la vida, un lugar con dignidad y justicia.

Para Jesús no hay olvidados, para Él todos están presentes. Él no puede pasar de largo, ni desconocer a los que están a la orilla del camino, por eso ordena que lo llamen. Y, sólo entonces, aparecen las primeras palabras de aliento:“¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. La sola palabra de Jesús suscita la esperanza. Al ciego aún le queda mucho camino por recorrer: tiene que levantarse, (pensando en su oscuridad será como arrojarse en el vacío), y lo hace de un salto y con entusiasmo; pero además debe abandonar su manto, su única protección, y así, descubierto acercarse a Jesús. Gran lección para nosotros. Lanzarnos al vacío tan sólo con el arma de la fe. Despojarnos del manto que nos protege: el poder económico, cultural, ideológico, político; la preocupación, el ansia, nuestras pretensiones y las miras humanas, el ansia de poseer… todo cabe en un manto del que nos debemos despojar. Y así el ciego, despojado, escucha atento las palabras de Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?”. La total disposición de Jesús para darle luz y vida le hacen responder: “Maestro, que pueda ver”. Igual petición deberíamos hacer nosotros, que podamos ver más allá de nuestras limitaciones, que miremos más allá de nuestro pesimismo, que miremos con espíritu alegre, lleno de esperanza y lleno de fraternidad. Que Jesús ilumine nuestros ojos y nuestros pasos para iniciar nuevos caminos.

Cristo, que lo hace todo, parece no hacer nada: “Vete; tu fe te ha salvado”. Le afirma que su fe lo ha salvado. Así el que parecía ciego, ha resultado con mayor luz en su interior y ha emprendido el seguimiento de Cristo, pues “comenzó a seguirlo por el camino”. El que estaba sentado, ciego y mendigo, se ha transformado en discípulo gracias a la fe que le ha regalado Cristo respondiendo a su súplica. El que se sentía incapaz de dar un paso, ahora se transforma en caminante de la fe. La fe cristiana y el seguimiento de Jesús van siempre juntos, como en el camino los ojos y los pies van siempre juntos. La fe sin seguimiento quedaría vacía, y el seguimiento sin fe, estaría ciego. Pero este pasaje nos enseña que uno y otra son posibles sólo para quien invoca la misericordia de Dios, tira lejos el manto que lo resguarda y se acoge a la bondad divina: el pobre que ruega obtiene ojos para ver y pies para alcanzar la liberación por parte de Dios.

¿Qué dificultades que nos han dejado sentados a la orilla del camino? ¿Qué esfuerzos hacemos para dar el salto de la fe? ¿Hay mantos que nos impiden seguir a Jesús?

Aumenta, Señor, en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, para que dejando nuestros miedos, mantos y ataduras, sigamos a Jesús por el camino del Reino. Amén.

 

 

Atisbar los signos de los tiempos

¿Qué signos apreciamos en nuestro tiempo? ¿Los sabemos interpretar?

Por: Pablo Cabellos Llorente

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Con más o menos acierto, en todas las épocas de la historia, los pensadores han estado pendientes de los signos de los tiempos. Quien ha sido más capaz de descifrarlos, de entender bien el pasado y el presente para proyectarlos hacia el futuro, es quien mejor ha captado el origen de los cambios, se ha hecho presente en ellos y ha dirigido el futuro hacia la felicidad de los hombres. Por el contrario, los que han captado el futuro partiendo de una idea errada han sido hombres y mujeres capaces de convertir en catastrófica la existencia humana. Hitler y Stalin equivocaron el fin y, por consiguiente, fallaron en los medios, produciendo la más sangrienta de las guerras y un caudal de muertos inocentes, cuyo sólo pensamiento aterra.

No hace falta pensar en los caídos en Vietnam, Camboya o China. O los que son fruto de las guerras sin sentido en curso. En la antigüedad romana, griega, en Mesopotamia, también tiraban a dar, pero provocaban relativamente pocas bajas. Cuando Alejandro redondeó su imperio, tenía muchos menos muertos detrás que los producidos por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Ahora, con una profunda mirada hacia atrás, si deseamos otear el futuro para prepararlo digno del hombre, hemos de tener en cuenta dónde estamos, aunque la tarea adquiera proporciones gigantescas.

¿Qué signos apreciamos en nuestro tiempo? Una respuesta apresurada podría conducir a la crisis económica, sus causas, efectos y soluciones. Aunque la economía no es mi fuerte -y de entrada, sería la respuesta-, pienso que los signos de los tiempos van por otro lado.

Considero que lo más característico desde hace trescientos años -por redondear- es el progresivo alejamiento de Dios conducente a producir un hombre que no es sino una caricatura de lo que debe ser. La dificultad estriba en hacer consciente a una persona de que no es camino el dirigido a un horizonte cerrado en la simpleza de poder elegir lo le dé la gana sin ningún referente, sin finalidad. El gran error de nuestra época no está en las "preferentes", sino en el cumulo de mentiras que las han hecho posibles. Más, de algún modo, hemos querido esas mentiras, hemos elegido tener más a costa de ser menos. Y estamos acabando en no poseer nada ni ser nadie.

En el campo político habría que remontarse al siglo XVI, cuando "El Príncipe" de Maquiavelo traza un fuerte cambio al indicar que la política y el gobernante están exentos de toda norma. El príncipe ha de ser amado y temido. Esa falta de ética marca el inicio de un comportamiento que irá acentuándose progresivamente. La Ilustración exalta el empirismo, que podrá las bases para el deslumbramiento ante los avances científicos, junto al papel omnímodo atribuido a la razón. En la economía, bastará decir que nos andamos lamentando de aquello que hemos querido, tanto el marxismo como el puro liberalismo. La Ilustración aporta también un ideal de felicidad que quizás ha conducido al hedonismo y consumismo actuales, así como la creencia en la bondad natural del hombre y el consiguiente optimismo irreal, no a la manera del que cree en Dios, sino con las fuerzas naturales de quien ha perdido la noción de su naturaleza.

Son solamente unas pinceladas sobre la fragua del hombre de nuestro tiempo y las correlativas consecuencias. Sin Dios, se pierde todo punto de referencia y al hombre le resta un libre arbitrio que acaba no siendo propio, porque responde como un autómata a los eslóganes que le proporciona la sociedad de consumo, los medios de comunicación y un pensamiento débil. Paradójicamente, la exaltación de la razón ha concluido por empequeñecerla, incapaz de buscar verdades profundas que orienten una libertad constructiva de la persona. El relativismo ha encontrado su humus perfecto en un laicismo interesado en la extracción violenta de las raíces cristianas.

La pérdida de prestigio de la política no tiene la corrupción como causa última, ni la falta de ejemplaridad de ciertos líderes. Su cepa debe buscarse en el origen de esos males que veo en ese proceso histórico que concluye por despreciar al hombre, puesto que una persona sin raíces ni referencias, acaba siendo un monigote, a lo más un votante, simple número de una estadística. El proceso iniciado en el Renacimiento -con avances óptimos- ha conseguido que los valores últimos más sublimes -como escribía M. Weber- han desaparecido de la vida pública, la economía se ha mercantilizado de modo que el individualismo crece a la par que la globalización. También, mientras se conquistaban libertades, ha ido creciendo el Estado y lo público ha pasado a ser lo estatal, cuando lo público debe ser un espacio social común.

No concluiré negativamente, porque es enormemente positivo pensar que ésta es la hora de volver a la pregunta sobre Dios para descubrir al hombre en toda su dignidad, para devolver su lugar a la ética: sin ella, la "polis" se convierte en un infierno. No impongo una fe, escribo de libertad porque sin una libertad cabal, no crece la fe, pero tampoco la persona. Y con el optimismo de que también se aceleran los procesos positivos.

Publicado en Las Provincias el 27.08.2013

 

 

Pobreza moderna

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Más de 12,3 millones de personas en España están en riesgo de pobreza y exclusión social.

1 de cada 4 menores de 18 años se enfrenta al riesgo de pobreza en España.

Cerca de 1,3 millones de personas de 65 años o más están en riesgo de pobreza.

3,1 millones de mujeres viven en hogares con baja intensidad de empleo.

Son datos del último informe AROPE, publicado la semana pasada, con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemora en todo el mundo el 17 de octubre. Como indica dicho informe:

“A pesar de la evidente mejora de la tasa AROPE, que se ha reducido en 2,6 puntos porcentuales en los últimos tres años, aún faltan otros 1,9 puntos para llegar a la situación de partida (2009). Además, consumar el objetivo significaría añadir otros tres puntos a la cifra pendiente, con lo cual la meta comprometida está, aún, a seis puntos porcentuales de distancia, lo que supone, en términos absolutos, reducir en 2,3 millones el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social en los próximos dos años. Se puede afirmar, entonces, que España está lejos de recuperar los datos de la década pasada y más lejos aún de cumplir el objetivo de reducción de pobreza y/o exclusión.”

No voy a insistir en los datos, que podéis consultar pulsando en el nombre del informe, pero sí quería reflexionar sobre la convivencia diaria con la pobreza que experimentamos especialmente en las ciudades.

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Las personas pobres frecuentemente están solas, porque la pobreza es un estigma social. A nadie le gusta convivir con la desgracia, lo desagradable, lo feo… Además, tener cerca la pobreza puede suponer un aldabonazo para nuestras conciencias, y eso siempre es incómodo. Pero, contra pobreza…¿riqueza? Algunos organismos como Cáritas han alzado la voz contra la “riqueza que empobrece“: la desigualdad en el reparto, la falta de ayudas sociales, la inexistencia o pobreza de programas de formación y capacitación profesional, etc. El viejo dicho de enseñar a pescar en lugar de dar peces nunca ha sido tan auténtico como en estos días.

Un trabajo decente es aquel que en cualquier sociedad sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer” (Caritas in veritate, nº 63, Benedicto XVI)

Una de las situaciones más frecuentes en nuestros días es la presencia en nuestras calles de indigentes que proceden de otros países. Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, acuñó hace años el término aporofobia, fobia o miedo al extranjero pobre. Asegura que “venía dándole vueltas a palabras como xenofobia, homofobia o islamofobia, que es el rechazo, el desprecio, el odio hacia el extranjero o el que es de otra raza u otra religión”.

Por otro lado, podemos detenernos a pensar cuál es el papel del empresario en relación con la pobreza que nos rodea. Pedro Fraile, en Expansión, se preguntaba recientemente “¿por qué hay empresarios que se sienten culpables?”, tratando de analizar la tradicional y extendida hostilidad contra el empresario. Cuando, en realidad, los empresarios en España se han distinguido por ofrecer un retorno a la sociedad de los beneficios obtenidos con sus empresas. Como señala la periodista Sonia Mañé, “quienes históricamente han tomado el testigo de hacerse cargo de la lucha contra la pobreza han sido organizaciones como ONGs, fundaciones o gobiernos.” Ahora es el turno de las empresas, y cita algunos ejemplos de algunas con programas de retorno social: Action Tank, catapulta de proyectos sociales a través de empresas, los vales de comida de Bledina, Danone y Melin, tres empresas unidas para cubrir las necesidades de niños en familias con pocos recursos, el programa Mobiliz de Renault, que ofrece talleres solidarios para el mantenimiento de coches a personas de entornos más desfavorecidos, la reducción del precio de las gafas de Essilor, para pensionistas.

En cuanto a la pobreza en países en vías de desarrollo, os dejo con un vídeo que describe cómo afrontamos la pobreza hoy y  propone una aproximación diferente y renovadora a la pobreza mundial.

 

 

El dominio del Demonio

Oct 24, 2018

El dominio del Demonio

Por Jaime  Septién

Hace bien poco tiempo leí una declaración luminosa sobre la iniciativa del Papa Francisco de rezar, durante octubre, el Rosario, ponernos bajo el amparo de María e invocar a San Miguel para detener la acción del diablo, que vaga por el mundo buscando, afanosamente, nuestra alma.

La declaración era del Padre Francesco Bamonte, exorcista que lidera la Asociación Internacional de Exorcistas, y decía así: «Si el Papa Francisco insiste tanto en advertirnos contra la falta de caridad y misericordia es porque en estos frentes el diablo lo está haciendo bien (…) La invitación del Papa de dirigirnos a la Madre de Dios y a San Miguel no está motivada únicamente por el deseo de aumentar la devoción popular hacia ellos, sino por el hecho de que el Sucesor de Pedro reconoce y conoce las situaciones en las que es necesario invocar la intervención divina, ya que, contra la acción diabólica, las solas fuerzas humanas son completamente insuficientes».

En otras palabras, que las acciones del diablo frente a la Iglesia se dan donde falta la caridad, el perdón y la misericordia. Está clarísimo: cuando un laico, un religioso, una consagrada, un sacerdote «hacemos como que hacemos» el bien, lo que estamos haciendo es el bien, pero muy mal. Y el diablo ataca ahí, en el corazón de la incoherencia, haciendo lo que sabe hacer: el mal muy bien.

La convocatoria de Francisco es un llamado urgente a enfrentar al demonio cuidando la caridad, la misericordia y orando con el Rosario. Ser «rezandero» sin amor en el corazón por el prójimo, no solo es feroz bofetada al rostro de Jesús, sino abrirle una ventana al «príncipe de la mundanidad», a ese maleante profesional que es, parafraseando al poeta José Gorostiza, pura «soledad en llamas».

 

 

La familia: una esperanza para el futuro del mundo

 

La familia: una esperanza para el futuro del mundo

Por Luis Antonio Hernández

El futuro de cualquier nación y la prosperidad de los países dependen no solo de su situación económica, sino del estado general de la sociedad, la situación demográfica y la necesidad de proteger la institución familiar, aseguró Igor Dodón, Presidente de la República de Moldovia, en el marco del 12 Congreso Mundial de las Familias.

En la actualidad factores como los índices de crecimiento poblacional o las tendencias de decremento de la misma, el número de miembros en los núcleos familiares y las condiciones que éstos tienen a su alcance para la crianza de los niños, son temas que lamentablemente los gobiernos contemporáneos desestiman.

En México, al igual que en cualquier otra sociedad, la familia es la institución cultural más importante para la población pues en ella recaen los aspectos más relevantes de la vida de las personas.

Una muestra de ello es que, de acuerdo con la encuesta nacional de valores 2010, el 73% de los entrevistados consideraron a la familia como la organización más importante de su existencia, y en el caso de los jóvenes como la entidad que más confianza les proporciona.

A pesar de estos indicadores, durante los últimos años la dinámica política y social en nuestro país, como en otras partes del mundo, se ha caracterizado por un continuo debilitamiento de las estructuras familiares tradicionales.

Muestra de ello es el nulo impulso que el actual gobierno federal dio a las festividades del día de la familia, una celebración que se había convertido en una de las festividades sociales más representativas de la época moderna, así como los múltiples intentos de algunos legisladores y partidos políticos para promover figuras alternativas que en el fondo buscan debilitar los valores y la unidad de la sociedad mexicana.

A lo largo de las últimas semanas hemos conocido propuestas que anticipan tiempos aún más difíciles para la institución familiar.

Además de hacer frente a las ofensivas para imponer nuevos modelos de convivencia, las familias y sus integrantes eventualmente enfrentarán situaciones que podrían contribuir a su desarticulación, como las propuestas del Presidente Electo, para descentralizar la mayoría de las oficinas públicas históricamente situadas en la capital de la república, y su intención manifiesta de ampliar la jornada laboral de un importante número de empleados públicos de lunes a sábado, idea esta última que, de concretarse, necesariamente impactará en otras actividades económicas, reduciendo así los tiempos de convivencia familiar que en las últimas décadas se habían alcanzado.

Frente a las tendencias mundiales que apuestan al individualismo, es indispensable que nuestros gobernantes asimilen que la solución a la mayoría de los problemas sociales que nos afectan como nación pasa por la promoción de medidas concretas y la instrumentación de una sólida política familiar de estado que permita fortalecer y revalorar a la familia, como el núcleo privilegiado dónde se transmiten la vida, los valores, al mismo tiempo que se siembra la semilla de una nueva sociedad.

La familia constituye hoy en día la esperanza, el futuro de la cultura y el mundo contemporáneo.

 

 

¡Chismes! Eduquemos a nuestros hijos para que no caigan en ellos

Silvia del Valle

Oct 26, 2018

Es importante cultivar en nuestro hijos cultivar una serie de hábitos que inhiban los chismes en la familia, por ejemplo no hablar mal de otros, no dejarse llevar por lo que dicen los demás, o pensar si con nuestros dichos podemos lastimar a alguien.


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El problema de los chismes es muy grave y más cuando se da en la familia.

Casi siempre nuestros hijos son los que sufren las consecuencias de este grave mal que nos asedia y que enturbia amistades y divide familias.

Por eso aquí están mis 5 Tips para educar a nuestros hijos para que no caigan en los chismes.

PRIMERO. Que no hablen mal de las personas.

Cuando están pequeños es muy fácil que entren al juego de decir lo que piensan sin tener cuidado de quien escucha.

Por eso es muy importante que los ayudemos a controlar su voluntad y que tengan cuidado de lo que dicen y a quien se lo dicen.

Nuestros hijos deben saber que a nosotros nos pueden contar todo; pero que no a todos se les puede contar las cosas privadas de la familia.

SEGUNDO. Que no se dejen llevar por lo que otros dicen.

También es común que nuestros hijos se dejen influenciar por la opinión de los demás o que les afecten los comentarios negativos que algunos adultos hacen.

Cuidado porque para los adolescentes las opiniones de los demás son muy importantes.

Las opiniones de los demás, si sirven para mejorar, son bienvenidas; pero si son destructivas o solo buscan hacer daño, entonces ellos deben saber desecharlas.

TERCERO. Antes de decir las cosas que piensen si van a lastimar a alguien.

En este sentido también debemos educar a nuestros hijos para que sepan decidir si lo que van a decir vale la pena o no.

Muchas veces sentimos que estamos cometiendo una omisión si no decimos lo que sabemos o lo que pensamos; pero antes de hacerlo es bueno preguntarnos si al decirlo vamos a causar más problemas o si vamos a solucionar los problemas.

Si enseñamos a nuestros hijos a contestar esa pregunta antes de decir las cosas estaremos educando su voluntad.

CUARTO. Solo comparto lo que me consta.

Es muy importante que nuestros hijos se acostumbren a que sólo se puede compartir con los demás lo que nos consta, lo que es bueno y lo que ayuda a los demás.

Todo lo que no cumple con estos criterios sólo se puede compartir en familia con mamá y papá.

Y QUINTO. Que piensen: ¿Qué haría Cristo en esta situación?

La mejor forma de no equivocarnos a la hora de compartir y compartir alguna información es pensar qué haría Jesús si estuviera hi conmigo.

Su ejemplo es digno de seguirse e imitarse.

Así nuestros hijos tendrán muy claro que no todo lo que se dice es real ni todo lo que se sabe se debe decir.

 

 

El Papa y el papado

Oct 26, 2018

El Papa y el papado

Por Diana R. García B.

El papado fue establecido por  el propio Jesucristo al asignarle a Simón Pedro un papel prominente sobre el resto de los Apóstoles y sobre toda la comunidad cristiana.

Lo que Cristo estableció

Si bien Jesús dijo a todos sus Apóstoles: «Yo les aseguro que todo lo que aten en la Tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desaten en la Tierra quedará desatado en el Cielo» (Mt 18, 18), no se trata sino de una extensión, al cuerpo colegiado de los ministros de la Iglesia, de los poderes antes conferidos a san Pedro de manera no colectiva sino individual: «Tú eres Roca [Kefa, Pedro], y sobre esta Roca edificaré mi Iglesia… A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la Tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la Tierra quedará desatado en el Cielo» (Mt 16, 18-19).

También le dijo:  «Apacienta mis corderos…Apacienta mis ovejas» (Jn 21, 15-17); sin embargo, la misión de ser pastores también se extiende a los demás ministros ordenados. Pero es durante la Última Cena que Cristo le encomienda a Simón Pedro su particular misión: «Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos» (Lc 22, 31).

Ésa será en adelante la tarea específica de san Pedro y de sus sucesores, es decir, la esencia o razón de ser del misterio petrino: confirmar a los cristianos en la fe auténtica.

Si esto no se cumple, se da lugar a confusiones, herejías y divisiones. Efectivamente, como explicó Benedicto XVI  el 29 de junio de 2010,  «en dos mil años de historia», lo peor para la iglesia no han sido las persecusiones, sino que «el daño mayor, de hecho, ella lo sufre de aquello que contamina la fe y la vida cristiana». De ahí la necesidad del papado como garantía «de la plena adhesión a la Verdad, a la auténtica Tradición».

INFALIBLE, NO IMPECABLE

Ser Papa no significa necesariamente ser más santo que el resto de los cristianos. Lo que Dios realiza a través de su vicario en turno es por pura Gracia. Por eso Juan Pablo II se refirió al ministerio petrino como «misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como Piedra Angular de la comunidad eclesial».

En 1870 el concilio Vaticano I enseñó: «Definimos ser dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando, ejerciendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia».

Pero con muchísima frecuencia este dogma se entiende mal: se cree que el Papa nunca se equivoca (inerrabilidad) y que está libre de cometer pecados (impecabilidad). Esta visión distorsionada lleva a una especie de papolatría, que da por hecho que todo lo que un pontífice haga o diga es bueno y santo.

ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

Sin embargo, la garantía de asistencia del Espíritu Santo sólo tiene lugar cuando Pedro o sus sucesores ejercen su magisterio extraordinario. Pero, aun sin hacer una sola definición ex cathedra,  ha habido pontífices que probablemente poco o nada se equivocaron en sus acciones y pronunciamientos dentro de su ministerio ordinario, y esto ocurrió porque se apegaron a la santa doctrina revelada por Dios y transmitida por la Iglesia desde los Apóstoles. Otros Papas, en cambio, han tenido fallas dentro de su ministerio ordinario, y sobre todo en lo que corresponde a obras y palabras a título personal.

También sobre la elección de los Papas se suele tener una visión idealizada que no siempre concuerda con la realidad. Lo explicó el cardenal Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI) en 1997:

«Hay muchos Papas que el Espíritu Santo probablemente no habría elegido. El papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas».

Y, sí, la historia muestra que ha habido vicarios de Cristo con comportamientos realmente vergonzosos: corruptos, torturadores, asesinos, ambiciosos, etc. Incluso en materia de impureza , por ejemplo: Sergio III, que antes de ser Papa tuvo con una prostituta un hijo que se convirtió en el Papa sucesor; Julio II, que tuvo una hija ilegítima cuando ya era sacerdote pero antes de ser Papa; Pablo III, que  tuvo cuatro hijos ilegítimos antes de asumir su pontificado; Pío IV, que tuvo tres hijos ilegítimos antes de su elección como vicario de Cristo. Y, ya dentro de sus respectivos pontificados, Juan X sostuvo amoríos con una mujer y su hija; Juan XII, convertido en Papa a los 18 años de edad, cometió incesto con su madre, sus dos hermanas y su sobrina; Alejandro VI tuvo varias amantes y entre siete y diez hijos ilegítimos; y Benedicto IX, que se convirtió en Papa en tres ocasiones distintas,  no sólo cometió muchos adulterios, sino también sodomía, bestialidad y, probablemente, pederastia, o al menos la legitimó al afirmar que ésta no era pecado.

Es que Dios nunca quita la libertad a nadie, ni siquiera a los Papas. Por esa misma libertad, incluso un Pontífice podría convertirse en hereje; en tal caso, advierten san Antonio, san Francisco de Sales y san Roberto Belarmino, dicho Papa dejaría de serlo porque ya no sería cristiano ni miembro de la Iglesia.

LA IGLESIA NO SERÁ DESTRUIDA

A pesar de los muchos malos ejemplos históricos, ha habido igualmente un número alto de Papas santos, para gloria de Dios. A la fecha, de un total de 266 pontífices, 81 han sido canonizados.

Para el presente y para el futuro, igual vengan Papas buenos que malos, la promesa de Cristo para su Iglesia no fallará: «El poder de la Muerte no prevalecerá contra ella» (Mt 16, 16). Dios anuncia en su Palabra que en algún momento habrá una apostasía generalizada (cfr. Lc 18, 8; II Tes 2, 3; Ap 13, 4) por lo que parecerá que la Iglesia desapareció; pero en realidad sobrevivirá en el Resto Fiel o Iglesia Remanente. Así  le fue revelado a la beata Ana Catalina Emmerick: «Aunque no hubiera en la Tierra sino un solo católico, ése sería la Iglesia única y universal».

 

 

Pareja, matrimonio, consideraciones neurobiológicas.

Dedicado a José Bernardo Carrasco

Una pareja es un par de individuos, de animales, de elementos: un varón y una mujer, dos varones, dos mujeres, un humano y un rinoceronte, una jarra y una persona, y muchas combinaciones más. Es un término que en el lenguaje coloquial se utiliza más bien para seres humanos (pareja de hecho, matrimonio, etc.).

El matrimonio es la pareja formada por un hombre y una mujer, unidos para siempre (de ahí que los cónyuges se prometan fidelidad), y con la finalidad (o el bien) de la descendencia (el deseo de tenerla, como fundamento), el amor mutuo, etc. La palabra cónyuge hace referencia al “yugo” con el que están uncidos el marido y la mujer. En los cristianos, el matrimonio es sacramento.

Se trata, pues, de una pareja, pero con las características mencionadas. No se puede decir que es matrimonio la unión que no sea de este tipo, aunque la sociedad, el ambiente, la prensa, la propia familia, lo considere así. Por ejemplo, no se debería llamar “matrimonio homosexual” a la unión de dos hombres o de dos mujeres, pues según lo expuesto, tal unión no es un matrimonio.

Y, salvando la verdad, y considerando lo que es racional y natural, es muy importante respetar a las personas. No se debe juzgar a nadie. No es bueno ser “martillo de herejes”.

Los cerebros de los dos cónyuges presentan rasgos comunes, pero, como es lógico, también muestran diferencias. Son diferencias, además de personales, las propias de ambos sexos:

El hipotálamo anterior es considerado sexualmente dimórfico, especialmente sus núcleos intersticiales (NIHA1, 2, 3 y 4). El núcleo NIHA1 es igual en ambos sexos. NIHA2 es mayor en el varón hasta los 50 años, edad en que también disminuye en la mujer. NIHA3 y 4 son mayores en el varón. El hemisferio cerebral derecho es más significativo en la mujer; en el hombre, el hemisferio izquierdo. El cuerpo calloso, conjunto de fibras nerviosas que interconectan ambos hemisferios cerebrales, es mayor en la mujer que en el varón, sobre todo en su área más posterior.

Es varón el que en potencia, puede ser padre; y es mujer la que en potencia puede ser madre. Y tanto en la paternidad como en la maternidad (sobre todo en el caso de  las madres, pues en los padres la modificación es más consecuencia comportamental que hormonal) se dan cambios endocrinos u hormonales, sobre todo muy en relación con la actividad del área preóptica, zona situada en  la profundidad del cerebro (se encuentra en el hipotálamo), según se ha visto en animales de experimentación. Y se puede afirmar lo mismo de la especie humana.

Fue en los años 60 del siglo XX cuando se puso en práctica la píldora anticonceptiva. Fue administrada a humanos (los llamados “experimentos de Puerto Rico), sin un control previo en animales de experimentación. Era la época del llamado “mayo francés”, o  el “mayo del 68”. Era el tiempo de la protesta juvenil en las universidades, de manifestaciones y huelgas laborales; época de los Beatles, de la primavera de Praga, del auge del existencialismo. Y era la época de la encíclica Humanae Vitae, del tan entonces denostado  San Pablo VI, encíclica que ha resultado ser profética. (200 teólogos americanos propusieron en el New York Times que se siguiera su magisterio y no el del Papa). San Pablo VI alertaba sobre las consecuencias de la contracepción, consecuencias que se han cumplido plenamente. Una de las consecuencias fue la banalización del sexo.

La píldora anticonceptiva provoca cambios cerebrales, que inducen transformaciones en el ciclo hormonal femenino.  Precisamente, una de las zonas influidas por la píldora es el hipotálamo. Y por otra parte, entre otras consecuencias, se afecta el sistema circulatorio.

Con la progresión del envejecimiento, aumenta el riesgo de demencia (de tipo senil o bien de tipo Alzheimer), que afecta de forma desigual al varón y a la mujer. Pero pueden tomarse medidas para retrasar o reducir tal riesgo, como es la dieta sana, el ejercicio físico, la actividad intelectual, las relaciones sociales, el  tratamiento médico de los problemas de salud, etc. Cuando uno de los cónyuges fallece, a veces el que sigue viviendo desestima tales medidas, y el deterioro se acelera.

Según Sommerland (del University College, London), parecer ser que hay algo en el matrimonio que reduce significativamente el declive mental que acontece con los años. En este sentido, las personas solteras, y también las viudas, presentan más riesgo de demencia y de accidentes cerebrovasculares y cardiocirculatorios (un 10 %) que las casadas (un 7 %).

El verdadero matrimonio es un “organismo” vivo” (de gran vitalidad), bueno para la salud física y bueno para la salud mental, personal, de cada uno de los cónyuges, y bueno para la sociedad. La protección del matrimonio y la familia es beneficiosa en todos los órdenes.

 

DOMUND 2018.   El Día de las Misiones

 Con el lema “Cambia el Mundo”, apareció el Domund 2018. Como digo a mis hijos, esta  Jornada mueve la generosidad de muchos. Se celebra desde 1926, cuando lo instituyó el Papa Pío XI para ayudar a las “Obras Misionales Pontificias”. Su finalidad es triple: la toma de conciencia de todos los católicos, de la común responsabilidad en la misión evangelizadora de la Iglesia; orar por las misiones y los misioneros; recabar fondos para los proyectos pastorales y de creación y mantenimiento de obras educativas y sociales en territorios de misión, zonas, generalmente, deprimidas. En esos lugares, la Iglesia cuenta, hoy,  con unas  119.000 instituciones educativas y  unas 27.000 instituciones sociales. De la labor de los misioneros, da cumplida cuenta la carta de un Obispo de Papua Nueva Guinea, Monseñor Rochus Tatami, a los Misioneros del Sagrado Corazón, a cuya orden él pertenece. Les agradece su actuación  como “diplomáticos” ante las autoridades civiles para  defender, a favor del pueblo, los  “derechos humanos y de libertad religiosa”; su mediación para la “reconciliación de  las tribus que estaban en guerra”; la construcción  de “iglesias, hospitales, carreteras, puentes y puertos”; haber ejercido de “maestros”, enseñando a “leer y a escribir”;  el haberles  dado “al  Dios del amor que les llena de esperanza“ (...); también,  haber  “dado la vida” por el pueblo, “a menudo misioneros muy jóvenes de la “Provincia de Francia-Suiza y España”. Como dice el Papa Francisco,  “la propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor”.

Josefa Romo

 

 

No es una pieza de museo

Ese testimonio, el que dieron los balcánicos durante el nazismo y el comunismo, en ocasiones heroico, sigue teniendo un gran valor hoy día y el Papa ha invitado a los cristianos de Letonia a seguir dándolo en común, mediante un ecumenismo vivo que toque el corazón de las gentes. Ese ecumenismo es un antídoto eficaz contra el riesgo cierto de convertir la fe en una reliquia del pasado.

Nuestra fe, que también en nuestro tiempo se ve puesta a prueba, no es una pieza de museo. Antes bien, el desarrollo requiere estar arraigado en el pasado, poner toda la creatividad posible en el presente y la confianza y esperanza en el futuro.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Afrontar el futuro con esperanza,

Como conclusión del tramo final del viaje apostólico que el Papa Francisco hizo a las repúblicas bálticas, debemos sacar las lecciones adecuadas de la historia y afrontar el futuro con esperanza, sabiendo que presenta enormes oportunidades pero también importantes riesgos. Uno de ellos es el de poner la confianza en el progreso tecnológico como único parámetro del desarrollo. Hacerlo puede suponer que perdamos la capacidad de crear vínculos interpersonales, ese tejido vital tan importante para sentirnos parte los unos de los otros y partícipes de un proyecto común en el más amplio sentido de la palabra.

Jesús Martínez Madrid

 

 

 

Pensamientos y reflexiones 200

 

Fama, famosos y “famosillos”: Fama y dinero, cuanto más mejor. Son las dos “cosas” que envenenan a infinidad de seres humanos del planeta actual, donde las reflexiones de los estoicos (Marco Aurelio en sus máximas) han desaparecido de las enseñanzas humanas y positivas que nunca debieron dejar de enseñarse; puesto que como dejó dicho y escrito este sabio (que no olvidemos fue emperador romano y por tanto tuvo a su alcance lo que quiso pero que no empleó) “todo nace para morir, todo pasa y desaparece, nada permanece en este mundo, toda la fama del pasado ha desaparecido o desaparecerá, los grandes hombres o mujeres tuvieron su tiempo, pero ya fueron olvidados o lo serán en breves generaciones, nada se puede retener por la mano del hombre, el que imbécilmente atesora cosas que antes o después tendrá que abandonar si antes no le abandonan a él; todo es efímero en la vida del hombre”.

                                Pese a la realidad de todo ello y que yo reflejo a mi manera; lo que impera es ese escaparate siempre cambiante de “los nuevos ídolos que no son dioses siquiera y que nacen y mueren en ese altar que consume la fama, siempre cambiante por cuanto eso es lo que se ha establecido”, para envenenamiento de los infinitos aspirantes a ocupar el efímero hueco que deja el caído o desaparecido y que ocupa el siguiente, iniciando así su propia quema que es inexorable como estamos hartos de comprobar.

                                Incomprensibles, esos gestos de máximo orgullo, cuando el ídolo de turno, tumba a su oponente y se tira al suelo henchido de placer, por cuanto y por ejemplo ha llegado a agarrar “una nueva copa que le consagra como el más grande del momento”. (De mi artículo de igual titular)  

 

El cadáver, los buitres y los gusanos: Es como veo e imagino a la España actual tras los infinitos ataques y las abundantes epidemias sufridas en los últimos cuarenta años; y dónde los que debieran haberla defendido y robustecido, puesto que hubo abundantísimos recursos, que dejaran los gobiernos de Franco, fueron cada cual a realizar sus negocios, a quedarse con los grandes despojos, o como mínimo a asegurarse pagas substanciosas y nada más; mientras al pueblo, al común de los españoles, nos han empobrecido hasta grados que no creí posibles por lo miserable de los mismos. No es necesario detallar, recuerde usted mismo sus propias experiencias y los expolios sufridos que culminan de momento en el estado limosnero de las pensiones oficiales y el estado de, “alquiler al Estado de los bienes privados, sometidos a cargas impositivas que son confiscatorias por demás”.

                                Así se llega a la situación de que ya “la res pública está muerta”, pero aun así entre sus enormes restos quedan carnazas inmensas, a las que vienen los buitres y luego los gusanos, para devorar la pitanza que puede alimentarlos aún a muchos de ellos y de por vida.

                                El último culpable es a mi entender el actual Rajoy Brey, que junto al anterior Rodríguez Zapatero, han sido los dos jefes de gobierno que más han endeudado a la actual España (ver deuda pública en dicho tiempo) y sin conseguir saneamientos dignos de mención y que nos aseguren períodos de recuperación económico social alguna.

                                Rajoy ya anda “por ahí” como un zombi o “muerto viviente” y sin atractivo alguno para el votante mínimamente responsable, que no lo votará diga lo que diga ya que sus mentiras le inhabilitan de por vida. De paso ha destruido de tal forma su partido, el que hoy lleno de “fantasmas”, solo le queda disolverse y desaparecer, puesto que no ha sabido aprovechas ni “su mejor rama”, cual es la de Galicia, capitaneada por Alberto Núñez Feijoo y el que como cuando vivía Fraga Iribarne, es de los escasos miembros de su partido que pueden aspirar a dirigir “el cuerpo nacional”, pero al que ha dejado “morir” antes de dejarle paso, tal ha sido su ceguera y egoísmos.

                                                                                                                   Pedro Sánchez, del PSOE, como dedicado únicamente a cazar “su porvenir dinerario”; se ha lanzado en picado para aprovechar la nueva coyuntura (recuerden la anterior con otros aliados) que le lleve a poder sentar su culo en el sillón de la Moncloa”; con lo que se aseguraría una paga vitalicia así como principesca y todos los anexos, que el sinvergüenza de Felipe González Márquez, se impuso a sí mismo en jugada política que le marca como miserable de la política española, por el buitreo de la misma; y o la que disfruta igualmente el muy inútil Rodríguez Zapatero, por haber “estado en el lugar apropiado en su momento justo. (De mi artículo de igual titular)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes