Las Noticias de hoy 15 Octubre 2018

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 15 de octubre de 2018     

Indice:

ROME REPORTS

“Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo”: Canonización de Pablo VI y otros 6 beatos

SANTA TERESA DE JESÚS, DOCTORA DE LA IGLESIA*: Francisco Fernandez Carbajal

Biografía de Santa Teresa de Jesús: Javier López

“Que nunca deje de practicar la caridad”: San Josemaria

“Escuchar”, palabra icónica del Sínodo sobre los Jóvenes​​

La vida sin Dios: José Brage

Experiencia: encuentra.com

“La fe es muy beneficiosa para la salud mental”: Antonio Moreno Ruiz

Amores obscenos: Daniel Tirapu

Pablo VI y Franco, por Vicente CÁRCEL ORTÍ, Historiador

Austeridad: divino tesoro: Silvia del Valle

OPTIMISMO Y CULTURA DEL DIAOGO: Ing. José Joaquín Camacho                                             

Lo políticamente correcto (PC) : MIGUEL ANTONIO ESPINMO PERIGAULT

Residuos sólidos en el Perú: dramática situación: ALFREDO PALACIOS DONGO

WALTER ADUVIRI EN LA ENCRUCIJADA: Dr. Hugo SALINAS

La oración más antigua dirigida a la Virgen. “Sub tuum praesidium”: primeros cristianos

San Pablo nos recuerda algo básico en nuestro mundo de hoy

Libia, estado fallido: Enric Barrull Casals

Creemos por Jesucristo Nuestro Señor.: Jesús Martínez Madrid

Hay otras líneas abiertas: Xus D Madrid

JUVENTUD DERRUMBADA CONFESIÓN DE UNA JOVEN: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

“Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo”: Canonización de Pablo VI y otros 6 beatos

Homilía del Papa Francisco

octubre 14, 2018 11:52RedacciónPablo VI, Papa y Santa Sede

(ZENIT – 14 oct. 2018).- El Papa Francisco ha proclamado santos al Pontífice Pablo VI (Giovanni Battista Montini) (1897-1978), al Arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero Galdámez (1917-1980); al sacerdote diocesano Francesco Spinelli (1853-1913); al presbítero Vincenzo Romano (1751-1831); a la virgen Maria Caterina Kasper (1820-1898); a la virgen Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús (1889-1943); y al laico Nunzio Sulprizio (1817-1836).

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Francisco-413x275.jpgLa Misa de Canonización se ha celebrada este domingo, 14 de octubre, a las 10:15 horas, en la plaza de San Pedro, en el contexto del Sínodo de los Obispos, sobre los jóvenes, la fe y discernimiento vocacional, que se celebra en el Vaticano del 3 al 28 de octubre.

“O todo o nada”

Siguiendo el ejemplo de estos nuevos 7 santos católicos, el Santo Padre Francisco ha anunciado: “Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso”.

“También hoy se nos da como pan vivo, ¿podemos darle a cambio las migajas?”, ha planteado el Papa en la plaza de San Pedro. “A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada”.

“No a medias, sino a la santidad”

Francisco ha explicado que “nuestro corazón debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo, vivir para amar o vivir para sí mismo” y ha propuesto: “Preguntémonos de qué lado estamos. https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Santos-413x275.jpgPreguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él?”.

Pablo VI, en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió “de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús”, ha señalado el Papa Francisco. Hoy nos exhorta “a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad”.

“Dejó la seguridad del mundo”

“Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos”, ha expresado el Santo Padre.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Obispos-413x275.jpgAsimismo, Francisco ha asegurado que Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y Nuncio Sulprizio, “el santo joven”, “han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo”.

***

Homilía del Papa Francisco

La segunda lectura nos ha dicho que «la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo» (Hb 4,12). Es así: la palabra de Dios no es un conjunto de verdades o una edificante narración espiritual; no, es palabra viva, que toca la vida, que la transforma. Allí, Jesús en persona, que es la palabra viva de Dios, nos habla al corazón.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Virgen-413x275.jpgEl Evangelio, en particular, nos invita a encontrarnos con el Señor, siguiendo el ejemplo de ese «uno» que «se le acercó corriendo» (cf. Mc 10,17). Podemos identificarnos con ese hombre, del que no se dice el nombre en el texto, como para sugerir que puede representar a cada uno de nosotros. Le pregunta a Jesús cómo «heredar la vida eterna» (v. 17). Él pide la vida para siempre, la vida en plenitud: ¿quién de nosotros no la querría? Pero, vemos que la pide como una herencia para poseer, como un bien que hay que obtener, que ha de conquistarse con las propias fuerzas. De hecho, para conseguir este bien ha observado los mandamientos desde la infancia y para lograr el objetivo está dispuesto a observar otros; por esto pregunta: «¿Qué debo hacer para heredar?».

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Jóvenes-Misa-489x275.jpgLa respuesta de Jesús lo desconcierta. El Señor pone su mirada en él y lo ama (cf. v. 21). Jesús cambia la perspectiva: de los preceptos observados para obtener recompensas al amor gratuito y total. Aquella persona hablaba en términos de oferta y demanda, Jesús le propone una historia de amor. Le pide que pase de la observancia de las leyes al don de sí mismo, de hacer por sí mismo a estar con él. Y le hace una propuesta de vida «tajante»: «Vende lo que tienes, dáselo a los pobres […] y luego ven y sígueme» (v. 21). Jesús también te dice a ti: «Ven, sígueme».Ven: no estés quieto, porque para ser de Jesús no es suficiente con no hacer nada malo. Sígueme: no vayas detrás de Jesús solo cuando te apetezca, sino búscalo cada día; no te conformes con observar los preceptos, con dar un poco de limosna y decir algunas oraciones: encuentra en él al Dios que siempre te ama, el sentido de tu vida, la fuerza para entregarte.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Misa-con-pastoral-413x275.jpgJesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres». El Señor no hace teorías sobre la pobreza y la riqueza, sino que va directo a la vida. Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a él, único bien. Verdaderamente, no se puede seguir a Jesús cuando se está lastrado por las cosas. Porque, si el corazón está lleno de bienes, no habrá espacio para el Señor, que se convertirá en una cosa más. Por eso la riqueza es peligrosa y – dice Jesús–, dificulta incluso la salvación. No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está en nosotros: el tener demasiado, el querer demasiado sofoca nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. De ahí que san Pablo recuerde que «el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Lo vemos: donde el dinero se pone en el centro, no hay lugar para Dios y tampoco para el hombre.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Canonizacion-413x275.jpgJesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas? A él, que se hizo siervo nuestro hasta el punto de ir a la cruz por nosotros, no podemos responderle solo con la observancia de algún precepto. A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/postuladores-2-413x275.jpgQueridos hermanos y hermanas, nuestro corazón es como un imán: se deja atraer por el amor, pero solo se adhiere por un lado y debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo (cf. Mt 6,24); vivir para amar o vivir para sí mismo (cf. Mc8,35). Preguntémonos de qué lado estamos. Preguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él? Jesús nos pregunta a cada uno personalmente, y a todos como Iglesia en camino: ¿somos una Iglesia que solo predica buenos preceptos o una Iglesia-esposa, que por su Señor se lanza a amar? ¿Lo seguimos de verdad o volvemos sobre los pasos del mundo, como aquel personaje del Evangelio? En resumen, ¿nos basta Jesús o buscamos las seguridades del mundo? Pidamos la gracia de saber dejar por amor del Señor: dejar las https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/Reina-Sofia-413x275.jpgriquezas, la nostalgia de los puestos y el poder, las estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo. Sin un salto hacia adelante en el amor, nuestra vida y nuestra Iglesia se enferman de «autocomplacencia egocéntrica» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 95): se busca la alegría en cualquier placer pasajero, se recluye en la murmuración estéril, se acomoda a la monotonía de una vida cristiana sin ímpetu, en la que un poco de narcisismo cubre la tristeza de sentirse imperfecto.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/1-1-413x275.jpgAsí sucedió para ese hombre, que –cuenta el Evangelio– «se marchó triste» (v. 22). Se había aferrado a los preceptos y a sus muchos bienes, no había dado su corazón. Y aunque se encontró con Jesús y recibió su mirada amorosa, se fue triste. La tristeza es la prueba del amor inacabado. Es el signo de un corazón tibio. En cambio, un corazón desprendido de los bienes, que ama libremente al Señor, difunde siempre la alegría, esa alegría tan necesaria hoy. El santo Papa Pablo VI escribió:

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/2-1-413x275.jpg«Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad  de conocer la alegría, de escuchar su canto» (Exhort. ap. Gaudete in Domino, 9). Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino.

Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres. Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús. También hoy nos exhorta, junto con el Concilio del que fue sabio timonel, a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad. Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2018/10/3-1-413x275.jpgpobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos. Lo mismo puede decirse de Francisco Spinelli, de Vicente Romano, de María Catalina Kasper, de Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y de Nunzio Sulprizio: el santo joven, valiente y humilde, que ha sabido encontrar a Jesús en el sufrimiento, en el silencio y en la ofrenda de sí mismo. Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo.

 

 

SANTA TERESA DE JESÚS, DOCTORA DE LA IGLESIA*

Memoria

— Necesidad de la oración. Su importancia capital en la vida cristiana.

— Trato con la Humanidad Santísima de Jesús.

— Dificultades en la oración.

I. Santa Teresa nos ha dejado constancia de cómo con la oración salen adelante los «imposibles», aquello que humanamente parecía insuperable, y que el Señor a veces nos pide.

Más de una vez a lo largo de su vida escuchó estas palabras del Señor: ¿Qué temes? Y aquella mujer mayor, enferma, cansada recibía ánimos para sus empresas y volvía a la brecha superando todos los obstáculos. Un día, después de la Comunión, cuando su cuerpo parecía resistirse a nuevas fundaciones, oyó en su interior a Jesús, que le decía: «¿Qué temes? ¿Cuándo te he faltado Yo? El mismo que he sido, soy ahora; no dejes de llevar a cabo esas dos fundaciones» se refería el Señor a Palencia y Burgos. La Madre Teresa exclamó: «¡Oh, gran Dios, cómo son diferentes vuestras palabras a las de los hombres!». Y «así -prosigue la Santa quedé determinada y animada que todo el mundo no bastara a ponerme contradicción»1. Años más tarde escribirá de la fundación hecha en Palencia, que se presentaba llena de dificultades: «En esta fundación nos va todo tan bien, que no sé en qué ha de parar»2. Y en otro lugar: «Cada día se entiende más cuán acertado fue hacer aquí esta fundación»3. Y lo mismo diría de la otra ciudad: «También en Burgos hay tantas que quieren entrar, que es lástima no haber dónde»4. Esto la llenaba de gozo y alegría, a pesar de lo mucho que le costó: «Porque ir yo a Burgos con tantas enfermedades (...), siendo tan frío, parecióme que no se sufriría»5. Nunca la dejó sola el Señor.

Es en la oración donde sacamos fuerzas para ir adelante, para llevar a cabo lo que el Señor nos pide. Y esto se cumple igualmente en la vida del sacerdote, de la madre de familia, de la religiosa, del estudiante... Por eso es grande el empeño del demonio en que dejemos nuestra oración diaria, o en que la hagamos de cualquier manera, mal, pues «sabe el traidor que tiene perdida al alma que persevere en la oración y que todas las caídas que pueda tener la ayudan después, por la bondad de Dios, a dar un salto mayor en su servicio al Señor: algo le va en ello»6. Las almas que han estado cerca de Dios siempre nos han hablado de la importancia capital de la oración en la vida cristiana. «No nos extrañe, pues -enseñaba el Santo Cura de Ars, que el demonio haga todo lo posible para movernos a dejar la oración o a practicarla mal»7.

La oración es el fundamento firme de la perseverancia, pues «el que no deja de andar e ir adelante -enseña la Santa, aunque tarde, llega. No me parece es otra cosa perder el camino sino dejar la oración»8. Por eso hemos de prepararla con tanto esmero: sabiendo que estamos delante de Cristo vivo y glorioso, que nos ve y que nos oye como a aquellos que se le acercaban en los años en que permaneció en la tierra visiblemente. ¡Qué distinto es el día en el que, con quietud, con amor, hemos cuidado bien ese rato diario que dedicamos a hablar con el Señor, que nos escucha atentísimo! ¡Qué alegría poder estar ahora junto a Cristo! «Mira qué conjunto de razonadas sinrazones te presenta el enemigo, para que dejes la oración: “me falta tiempo” cuando lo estás perdiendo continuamente; “esto no es para mí”, “yo tengo el corazón seco”...

»La oración no es problema de hablar o de sentir, sino de amar. Y se ama, esforzándose en intentar decir algo al Señor, aunque no se diga nada»9.

Hagamos el propósito de no dejarla nunca, de dedicarle el mejor tiempo que nos sea posible, en el mejor lugar, delante del Sagrario cuando nuestros quehaceres lo permitan.

II. Nuestra oración se hará más fácil si, junto al decidido empeño de no consentir distracciones voluntarias en ella, procuramos tratar a la Humanidad Santísima de Jesús, fuente inagotable de amor, que facilita tanto el cumplimiento de la voluntad divina.

La propia Santa nos cuenta la importancia decisiva que tuvo en su vida un pequeño acontecimiento, que dejó una huella indeleble en su alma: «Entrando un día en el oratorio escribe, vi una imagen que habían traído allí a guardar (...). Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese de una vez para no ofenderle»10. No era sensiblería lo que la hacía llorar, sino amor a Cristo, que tanto nos ama y tanto padeció por nosotros en prueba de amor. ¡Y resulta tan natural buscar en una imagen, en un retrato, el rostro que se ama! Por eso, añadirá más adelante: «¡Desventurados de los que por su culpa pierden este bien! Bien parece que no aman al Señor, porque si le amaran, holgáranse de ver su retrato, como acá aun da contento ver el de quien se quiere bien»11.

Nos ayudará en muchas ocasiones servirnos también de la imaginación para representarnos con imágenes claras a Jesús que nace en Belén, que anda en compañía de María y de José, que aprende a trabajar... las zozobras del Corazón de María en la huida a Egipto... su dolor en el Calvario. Otras veces nos acercaremos al grupo de los íntimos, a quienes Jesús les explica, a solas, una parábola; le acompañaremos en aquellas largas caminatas de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo...; entraremos con Él en casa de sus amigos de Betania y contemplaremos el cariño con que le reciben aquellos hermanos, y aprenderemos nosotros a tratarle mejor en el Sagrario. No podemos tener una figura desdibujada y lejana de Jesús. Él es el Amigo siempre cercano y atento.

En la oración mental vamos a encontrarnos con Cristo vivo, que nos espera. «Teresa reaccionó contra los libros que proponían la contemplación como un vago engolfarse en la divinidad (cfr. Vida, 22, 1) o como un “no pensar en nada” (cfr. Castillo interior, 4, 3, 6), viendo en ello un peligro de replegarse sobre uno mismo, de apartarse de Jesús, del cual nos “vienen todos los bienes” (cfr. Vida, 22, 4). De aquí su grito: “apartarse de Cristo... no lo puedo sufrir” (Vida, 22, 1). Este grito vale también en nuestros días contra algunas técnicas de oración que no se inspiran en el Evangelio y que prácticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de un vacío mental que dentro del cristianismo no tiene sentido»12.

Muchas dificultades desaparecen cuando nos ponemos en su presencia, cuidando muy bien la oración preparatoria que acostumbremos a hacer: Creo, Señor, firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes, te adoro con profunda reverencia... Y si estamos en su presencia, como aquellos que le escuchaban en Nazareth o en Betania, ya estamos haciendo oración. Le miramos, nos mira...; le formulamos una petición..., hacemos nuestro lo que quizá estamos leyendo, deteniéndonos en un párrafo, o sacando un propósito para nuestra vida ordinaria: atender mejor a la familia, sonreír aunque estemos cansados o con dificultades, trabajar con más intensidad y presencia de Dios, hablar con un amigo para que se confiese... Nos ocurrirá como a Santa Teresa, y como a todos aquellos que han hecho oración verdadera: «Siempre salía consolada de la oración y con nuevas fuerzas»13, nos confiesa.

III. No nos desanimemos si, a pesar de todo, nos cuesta la oración, si tenemos distracciones, si nos parece que no obtenemos mucho fruto. El desaliento es en muchas ocasiones la mayor dificultad para perseverar en la oración. Santa Teresa también nos relata sus luchas y sus dificultades: «Muy muchas veces, algunos años, tenía más cuenta con desear se acabase la hora que tenía por mí de estar y escuchar cuando daba el reloj, que no en otras cosas buenas; y hartas veces no sé qué penitencia grave se me pusiera delante que no la acometiera de mejor gana que recogerme a tener oración»14.

Si procuramos rechazar las distracciones y nos empeñamos en buscar más al Señor de los consuelos, que los consuelos de Dios, como han señalado tantos autores espirituales, nuestra oración terminará siempre llena de frutos. En muchas ocasiones será un gran bien incluso carecer de consuelos sensibles, para así buscar con más rectitud de intención a Jesús y unirnos más íntimamente a Él. A veces, esta aridez que se experimenta en la oración no es una prueba de Dios, sino el resultado de la falta de interés verdadero en hablar con Él, de no haber preparado el ánimo, de falta de generosidad en sujetar la imaginación... Hemos de saber rectificar con generosidad y con prontitud. «En todo caso, para quien se empeña seriamente vendrán tiempos en los que le parecerá vagar en un desierto y, a pesar de todos sus esfuerzos, no “sentir” nada de Dios. Debe saber que estas pruebas no se le ahorran a ninguno que tome en serio la oración. Pero no debe identificar inmediatamente esta experiencia, común a todos los cristianos que rezan, con la noche oscura de tipo místico. De todas maneras, en aquellos períodos debe esforzarse firmemente por mantener la oración que, aunque podrá darle la impresión de una cierta “artificiosidad”, se trata en realidad de algo completamente diverso: es precisamente entonces cuando la oración constituye una expresión de su fidelidad a Dios, en presencia del cual quiere permanecer incluso a pesar de no ser recompensado por ninguna consolación subjetiva»15.

Ahora, como en los tiempos revueltos de Santa Teresa, es «menester mucha oración», pues «su necesidad es grande»16. La necesita la Iglesia, la sociedad, las familias... y nuestra alma. La oración nos permitirá salir adelante en todas las dificultades y nos unirá a Jesús, que cada día nos espera en el trabajo, en nuestros deberes familiares..., pero de una manera particular en ese tiempo que le dedicamos solo a Él.

1 Santa Teresa, Fundaciones, 29, 6. — 2 ídem, Carta 348, 3. — 3 ídem, Carta 354, 4. — 4 ídem, Carta 145, 8. — 5 ídem, Fundaciones, 28, 11. — 6 ídem, Vida 19, 2. — 7 Santo Cura de Ars, Sermón sobre la oración. — 8 Santa Teresa, Vida, 19, 5. — 9 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 646. — 10 Santa Teresa, Vida, 9, 1. — 11 Ibídem, 9, 6. — 12 Juan Pablo II, Homilía en Ávila, 1-XI-1982. — 13 Santa Teresa, Vida, 29, 4. — 14 Ibídem, 8, 3. — 15 C. Para la Doctrina de la Fe, Carta Sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 15-X-1989, n. 30. — 16 Cfr. Santa Teresa, Carta 184, 6.

Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. Ingresó en el Carmelo a los 18 años. A los cuarenta y cinco, respondiendo a las gracias extraordinarias que recibía del Señor, emprendió la reforma de la Orden, ayudada por San Juan de la Cruz. Sufrió con entereza muchas dificultades y contradicciones. Sus escritos son un modelo seguro para alcanzar a Dios. Murió en Alba de Tormes el 4 de abril de 1582, Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia el 17 de septiembre de 1970.

 

Biografía de Santa Teresa de Jesús

 

Santa Teresa de Jesús

Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Fue bautizada con el nombre de Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos.

De niños, ella y Rodrigo, su hermano, eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que dispusieronse irse a tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar. Entonces dispusieronse construir una celda en el solar de la casa e irse a rezar allá de vez en cuando, sin que nadie los molestara ni los distrajese.

La mamá de Teresa murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella misma cuenta en su autobiografía: "Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien".

Sigue diciendo ella: "Por aquel tiempo me aficioné a leer novelas. Aquellas lecturas enfriaron mi fervor y me hicieron caer en otras faltas. Comencé a pintarme y a buscar a parecer y a ser coqueta. Ya no estaba contenta sino cuando tenía una novela entre mis manos. Pero esas lecturas me dejaban tristeza y desilusión".

Afortunadamente el papá se dio cuenta del cambio de su hija y la llevó a los 15 años, a estudiar interna en el colegio de hermanas Agustinas de Ávila. Allí, después de año y medio de estudios enfermó y tuvo que volver a casa.

Providencialmente una persona piadosa puso en sus manos "Las Cartas de San Jerónimo", y allí supo por boca de tan grande santo, cuán peligrosa es la vida del mundo y cuán provechoso es para la santidad el retirarse a la vida religiosa en un convento. Desde entonces se propuso que un día sería religiosa.

Comunicó a su padre el deseo que tenía de entrar en un convento. Él, que la quería muchísimo, le respondió: "Lo harás, pero cuando yo ya me haya muerto". La joven sabía que el esperar mucho tiempo y quedarse en el mundo podría hacerla desistir de su propósito de hacerse religiosa. Y entonces se fugó de la casa. Dice en sus recuerdos: "Aquel día, al abandonar mi hogar sentía tan terrible angustia, que llegué a pensar que la agonía y la muerte no podían ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en mí para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos".

La santa determinó quedarse de monja en el convento de Ávila. Su padre al verla tan resuelta a seguir su vocación, cesó de oponerse. Ella tenía 20 años. Un año más tarde hizo sus tres juramentos o votos de castidad, pobreza y obediencia y entró a pertenecer a la Comunidad de hermanas Carmelitas.

Poco después de empezar a pertenecer a la comunidad carmelitana, se agravó de un mal que la molestaba. Quizá una fiebre palúdica. Los médicos no lograban atajar el mal y éste se agravaba. Su padre la llevó a su casa y fue quedando casi paralizada. Pero esta enfermedad le consiguió un gran bien, y fue que tuvo oportunidad de leer un librito que iba a cambiar su vida. Se llamaba "El alfabeto espiritual", por Osuna, y siguiendo las instrucciones de aquel librito empezó a practicar la oración mental y a meditar. Estas enseñanzas le van a ser de inmensa utilidad durante toda su vida. Ella decía después que si en este tiempo no hizo mayores progresos fue porque todavía no tenía un director espiritual, y sin esta ayuda no se puede llegar a verdaderas alturas en la oración.

A los tres años de estar enferma encomendó a San José que le consiguiera la gracia de la curación, y de la manera más inesperada recobró la salud. En adelante toda su vida será una gran propagadora de la devoción a San José, Y todos los conventos que fundará los consagrará a este gran santo.

Teresa tenía un gran encanto personal, una simpatía impresionante, una alegría contagiosa, y una especie de instinto innato de agradecimiento que la llevaba a corresponder a todas las amabilidades. Con esto se ganaba la estima de todos los que la rodeaban. Empezar a tratar con ella y empezar a sentir una inmensa simpatía hacia su persona, eran una misma cosa.

Teresa tuvo dos ayudas formidables para crecer en santidad: su gran inclinación a escuchar sermones, aunque fueran largos y cansones y su devoción por grandes personajes celestiales. Además de su inmensa devoción por la Santísima Virgen y su fe total en el poder de intercesión de san José, ella rezaba frecuentemente a dos grandes convertidos: San Agustín y María Magdalena. Para imitar a esta santa que tanto amó a Jesús, se propuso meditar cada día en la Pasión y Muerte de Jesús, y esto la hizo crecer mucho en santidad. Y en honor de San Agustín leyó el libro más famoso del gran santo "las Confesiones", y su lectura le hizo enorme bien.

Como las sequedades de espíritu le hacían repugnante la oración y el enemigo del alma le aconsejaba que dejara de rezar y de meditar porque todo eso le producía aburrimiento, su confesor le avisó que dejar de rezar y de meditar sería entregarse incondicionalmente al poder de Satanás y un padre jesuita le recomendó que para orar con más amor y fervor eligiera como "maestro de oración" al Espíritu Santo y que rezara cada día el Himno "Ven Creador Espíritu". Ella dirá después: "El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas".

Y el Divino Espíritu empezó a concederle Visiones Celestiales. Al principio se asustó porque había oído hablar de varias mujeres a las cuales el demonio engañó con visiones imaginarias. Pero hizo confesión general de toda su vida con un santo sacerdotes y le consultó el caso de sus visiones, y este le dijo que se trataba de gracias de Dios.

Nuestro Señor le aconsejó en una de sus visiones: "No te dediques tanto a hablar con gente de este mundo. Dedícate más bien a comunicarte con el mundo sobrenatural". En algunos de sus éxtasis se elevaba hasta un metro por los aires (Éxtasis es un estado de contemplación y meditación tan profundo que se suspenden los sentidos y se tienen visiones sobrenaturales). Cada visión le dejaba un intenso deseo de ir al cielo. "Desde entonces – dice ella – dejé de tener medio a la muerte, cosa que antes me atormentaba mucho". Después de una de aquellas visiones escribió la bella poesía que dice: "Tan alta vida espero que muero porque no muero".

Teresa quería que los favores que Dios le concedía permanecieran en secreto, pero varias personas de las que la rodeaban empezaron a contar todo esto a la gente y las noticias corrían por la ciudad. Unos la creían loca y otros la acusaban de hipócrita, de orgullo y presunción.

San Pedro Alcántara, uno de los santos más famosos de ese tiempo, después de charlar con la famosa carmelita, declaró que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa.

La transverberación. Esta palabra significa: atravesarlo a uno con una gran herida. Dice ella: "Vi un ángel que venía del tronco de Dios, con una espada de oro que ardía al rojo vivo como una brasa encendida, y clavó esa espada en mi corazón. Desde ese momento sentí en mi alma el más grande amor a Dios".

Desde entonces para Teresa ya no hay sino un solo motivo para vivir: demostrar a Dios con obras, palabras, sufrimientos y pensamientos que lo ama con todo su corazón. Y obtener que otros lo amen también.

Al hacer la autopsia del cadáver de la santa encontraron en su corazón una cicatriz larga y profunda.

Para corresponder a esta gracia la santa hizo el voto o juramento de hacer siempre lo que más perfecto le pareciera y lo que creyera que le era más agradable a Dios. Y lo cumplió a la perfección. Un juramento de estos no lo pueden hacer sino personas extraordinariamente santas.

En aquella época del 1500 las comunidades religiosas habían decaído de su antiguo fervor. Las comunidades eran demasiado numerosas lo cual ayudaba mucho a la relajación. Por ejemplo el convento de las carmelitas de Ávila tenía 140 religiosas. Santa Teresa exclamaba: "La experiencia me ha demostrado lo que es una casa llena de mujeres. Dios me libre de semejante calamidad".

Un día una sobrina de la santa le dijo: "Lo mejor sería fundar una comunidad en que cada casa tuviera pocas hermanas". Santa Teresa consideró esta idea como venida del cielo y se propuso fundar un nuevo convento, con pocas hermanas pero bien fervorosas. Ella llevaba ya 25 años en el convento. Una viuda rica le ofreció una pequeña casa para ello. San Pedro de Alcántara, San Luis Beltrán y el obispo de la ciudad apoyaron la idea. El Provincial de los Carmelitas concedió el permiso.

Sepulcro de Santa Teresa de JesúsSin embargo la noticia produjo el más terrible descontento general y el superior tuvo que retirar el permiso concedido. Pero Teresa no era mujer débil como para dejarse derrotar fácilmente. Se consiguió amigos en el palacio del emperador y obtuvo una entrevista con Felipe II y este quedó encantado de la personalidad de la santa y de las ideas tan luminosas que ella tenía y ordenó que no la persiguieran más. Y así fue llenando España de sus nuevos conventos de "Carmelitas Descalzas", poquitas y muy pobres en cada casa, pero fervorosas y dedicadas a conseguir la santidad propia y la de los demás.

Se ganó para su causa a San Juan de la Cruz, y con él fundó los Carmelitas descalzos. Las carmelitas descalzas son ahora 14,000 en 835 conventos en el mundo. Y los carmelitas descalzos son 3,800 en 490 conventos.

Por orden expresa de sus superiores Santa Teresa escribió unas obras que se han hecho famosas. Su autobiografía titulada "El libro de la vida"; "El libro de las Moradas" o Castillo interior; texto importantísimo para poder llegar a la vida mística. Y "Las fundaciones: o historia de cómo fue creciendo su comunidad. Estas obras las escribió en medio de mareos y dolores de cabeza. Va narrando con claridad impresionante sus experiencias espirituales. Tenía pocos libros para consultar y no había hecho estudios especiales. Sin embargo, sus escritos son considerados como textos clásicos en la literatura española y se han vuelto famosos en todo el mundo.

Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes (Salamanca, España), donde reposa su cuerpo incorrupto. En 1604 se inició el proceso de canonización de Teresa. En 1614 fue declarada Beata, y en 1622 fue canonizada por Gregorio XV. En 1970 fue declarada Doctora de la Iglesia. En 1982, San Juan Pablo II celebró el IV centenario del fallecimiento de Santa Teresa de Jesús durante su viaje a España, junto con las Carmelitas Descalzas. El 15 de octubre de 2014 comenzó a celebrarse el año del V centenario de su nacimiento.

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“Que nunca deje de practicar la caridad”

No resulta compatible amar a Dios con perfección, y dejarse dominar por el egoísmo –o por la apatía– en el trato con el prójimo. (Surco, 745)

La amistad verdadera supone también un esfuerzo cordial por comprender las convicciones de nuestros amigos, aunque no lleguemos a compartirlas, ni a aceptarlas. (Surco, 746)
No permitas nunca que crezca la hierba mala en el camino de la amistad: sé leal. (Surco, 747)
Un propósito firme en la amistad: que en mi pensamiento, en mi palabra, en mis obras respecto a mi prójimo –sea quien sea–, no me conduzca como hasta ahora: es decir, que nunca deje de practicar la caridad, que jamás dé paso en mi alma a la indiferencia. (Surco, 748)
Tu caridad ha de estar adecuada, ajustada, a las necesidades de los demás...; no a las tuyas. (Surco, 749)
¡Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor: «vos autem dixi amicos!» –somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia corriente. (Surco, 750)

 

 

“Escuchar”, palabra icónica del Sínodo sobre los Jóvenes​​

Continúan los trabajos en el Sínodo de los Obispos sobre los “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Monseñor Mariano Fazio, Vicario General del Opus Dei, señaló a 'Vatican News' algunas palabras que resuenan en este Sínodo: escuchar y acompañar.

De la Iglesia y del Papa13/10/2018

 

Vatican News#Synod2018, Monseñor Fazio: “Escuchar”, palabra icónica del Sínodo sobre los Jóvenes

«Los jóvenes necesitan ser escuchados, ser seguidos, ser comprendidos y también ser guiados». Con estas palabras Monseñor Mariano Fazio, Vicario General del Opus Dei, hace una lectura de las necesidades de los jóvenes de hoy, poniendo en resalto lo que será –como él mismo señaló– una de las “palabras icónicas” del Sínodo: escuchar. No se trata “sólo de oír­ –precisó el prelado– . ‘Oír’ es el ruido de las palabras. Se trata de escuchar con empatía, tratando –como decía el Cardenal Newman– de establecer una relación de corazón a corazón”. “Se trata de escuchar para proponer”.

Como Jesús, escuchar para proponer

Monseñor Fazio aludió a cómo durante el Sínodo se subrayó que Jesús “es joven entre los jóvenes”. “Jesús –dijo– supo escuchar a todos sus coetáneos y en particular a los jóvenes”.

Los jóvenes necesitan estar muy cerca de Jesús y escuchar con el alma abierta la propuesta que Él les hace, que es una propuesta de amor

“En el Sínodo se habló mucho de la imagen de Emaús, el Señor que se hace el encontradizo con personas que estaban desorientadas, y el corazón de estos jóvenes que se llena de entusiasmo por el sólo contacto de Jesús. Jesús les escucha pero también les propone: les propone ir a las escrituras, les propone el contenido de amor de misericordia de Jesús. Creo que los jóvenes necesitan precisamente eso hoy: estar muy cerca de Jesús y escuchar con el alma abierta la propuesta que Él les hace, que es una propuesta de amor”.

La importancia del acompañamiento

En este mes de octubre el Papa Francisco ha invitado a rezar el Santo Rosario con especial devoción, pidiendo a la Virgen María que “ayude a la Iglesia en estos tiempos de crisis”, en los que han aparecido con más fuerza heridas en la Iglesia, para “repeler los ataques del diablo que quiere dividirla”.

Interpelado sobre la juventud que se aleja por motivos que han escandalizado a muchos fieles, Monseñor Fazio puso el acento en que “no sólo los jóvenes, sino cualquier persona de buena voluntad está escandalizada al ver la presencia del pecado en la Iglesia”: “Son momentos de vivir de fe –señaló– , porque la Iglesia es fundamentalmente una Institución Divina: lo más importante en la Iglesia es cómo Dios actúa, no como actuamos los hombres. Pero tenemos que hacer un acto de contrición, pedir perdón, caminar por esos caminos de conversión para mostrar la maravilla del seguimiento de Cristo, que lamentablemente hoy no estamos mostrando por tantos pecados que hay en la vida de la Iglesia”.

Tenemos que acompañar a los jóvenes. El acompañante es una persona identificada con Cristo: trata de poner a los jóvenes en relación con Cristo

Para recuperar la confianza de los alejados, el prelado recuerda que si una de las palabras claves es “escuchar”, otra es “acompañar”: “Tenemos que acompañar a los jóvenes. El acompañante es una persona identificada con Cristo: trata de poner a los jóvenes en relación con Cristo. Desaparecer nosotros, dejar de ser protagonistas, y, al contrario, ser instrumentos para que los jóvenes se encuentren otra vez con Cristo. Si ven en los acompañantes a Cristo mismo, creo que se recuperará la confianza perdida en la institución eclesiástica”.

Esperanza de una renovación

“Una de las cosas que estoy aprendiendo en este Sínodo –dijo en primera instancia el Vicario General del Opus Dei– es la diversidad de situaciones que enfrentan los jóvenes. Es emocionante escuchar a los obispos de Medio Oriente en donde sufren persecución, a los de África, en donde hay una violencia inaudita, a los del mundo más desarrollado, que están en una sociedad de bienestar pero parece estuvieran como ahogados en las necesidades espirituales”.

Espero que sepamos escuchar más, que sepamos acompañar mejor y que renovemos ese afán apostólico de llegar hasta los últimos confines del mundo

Monseñor Fazio concluyó con sus esperanzas sobre este Sínodo: “Espero que sepamos escuchar más, que sepamos acompañar mejor y que renovemos ese afán apostólico de llegar no sólo a los jóvenes que ya tienen el don de la fe, que han recibido el bautismo, sino llegar, como dijo el Señor, hasta los últimos confines del mundo, con renovado entusiasmo, muy unidos a Jesús”.

 

La vida sin Dios

Dios es un Padre amoroso que creó al hombre para alcanzar la felicidad. Pero el hombre desobedeció y se prefirió a sí mismo antes que al Amor de Dios.

La luz de la fe31/05/2018

Opus Dei - La vida sin Dios

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica comienza con esta pregunta: «¿Cuál es el designio de Dios para el hombre?» Y responde: «Dios, infinitamente bienaventurado y perfecto en sí mismo, en un designio de pura bondad, ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida Bienaventurada»[1]. Es decir, Dios ha creado al hombre para que sea feliz, y el camino para lograrlo es estar con Él (cfr. Mc 3,13), participar de su vida bienaventurada. A esa dicha se dirigen todas las enseñanzas de Jesús: «Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud» (Jn 15,11). Dios Padre, como todos los padres del mundo, lo que quiere de sus hijos es que sean felices.

El designio de Amor pleno Dios está inscrito en lo más íntimo de nuestro ser: el hombre busca, desea y persigue la felicidad en todo su obrar

Este designio de Dios, anhelo de amor pleno, está inscrito en lo más íntimo de nuestro ser: el hombre busca, desea y persigue la felicidad en todo su obrar y, especialmente, en todos sus deseos y amores. Hace ya veintitrés siglos que Aristóteles se dio cuenta de esto, y escribió, en el primer capítulo de su Ética a Nicómaco, que todos los hombres estamos de acuerdo en que la felicidad es el bien supremo, en vistas al cual elegimos todos los demás bienes (salud, éxito, honor, dinero, placeres, etc.)[2].

La realidad

En teoría, cualquiera sabe esto, y podría decir: «yo, lo que quiero, es ser feliz». Y sin embargo algo falla, porque con frecuencia el hombre no consigue alcanzar la felicidad. Quizás hemos tenido la experiencia de mirar las caras de la gente a nuestro alrededor durante un viaje en metro o autobús y hemos podido descubrir rostros marcados por la tristeza, la angustia y el dolor. «Los hombres mueren y no son felices», sentenciaba con cierto pesimismo un escritor ateo del siglo XX. Y puede que nos hayamos preguntado interiormente: «Señor, ¿qué pasa?».

El plan de la Creación incluía nuestra felicidad, pero algo falló. No siempre conseguimos ser felices y, a menudo, quizás por eso mismo, tampoco logramos hacer felices a los demás. Es más, no raramente causamos sufrimientos unos a otros, actuando de una manera cruel y perversa. Con frecuencia, hemos de decir: «Señor, ¡ten piedad de tu pueblo! Señor, ¡perdón por tanta crueldad!»[3], como rezaba el papa Francisco durante la visita a Auschwitz-Birkenau en la Jornada Mundial de la Juventud de 2016. Más tarde, esa misma noche, al dirigirse a la multitud desde la ventana del arzobispado, añadió: «He estado en Auschwitz, en Birkeanu. ¡Cuánto dolor, cuánta crueldad! Pero, ¿es posible que nosotros los hombres, creados a semejanza de Dios, seamos capaces de hacer estas cosas?».

¿Qué pasa? ¿Por qué tanta gente no es feliz? ¿Por qué realidades que prometen tanta felicidad –la amistad, los lazos familiares, las relaciones sociales, las cosas creadas- son a veces fuente de tanta insatisfacción, amargura y tristeza? ¿Cómo es posible que los hombres seamos capaces de producir tanto daño? Las respuestas a estas punzantes y dolorosas preguntas se concentran en una palabra: el pecado.

Enemigo de la felicidad

Etimológicamente, la palabra «pecado» viene del latín peccatum, que significa: «delito, falta o acción culpable». En griego, la lengua del Nuevo Testamento, «pecado» se dice hamartia, que significa: «fallo de la meta, no dar en el blanco», y se aplicaba especialmente al guerrero que fallara el blanco con su lanza. Por último, en hebreo la palabra común para «pecado» es jattáʼth, que también significa errar en el sentido de no alcanzar una meta, camino, objetivo o blanco exacto.

El plan de la Creación incluía nuestra felicidad, pero 'algo' falló

Así pues, un primer sentido del pecado es errar el blanco. Lanzamos una flecha dirigida a la felicidad, pero fallamos el tiro. En este sentido el pecado es un error, una trágica equivocación y, a la vez, un engaño: buscamos la felicidad donde no está (como la fama o el poder), tropezamos en nuestro camino hacia ella (por ejemplo, acumulando bienes superfluos que ciegan nuestro corazón a las necesidades de los demás) o, peor aún, confundimos nuestro anhelo de felicidad con otro amor (como el caso de un amor infiel). Pero siempre, detrás del pecado está la búsqueda de un bien –real o aparente- que pensamos que nos hará felices. No comprenderemos el pecado mientras no sepamos detectar el anhelo de felicidad insatisfecho que lo genera. Como advirtió Nuestro Señor: «Del interior del corazón de los hombres proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, los deseos avariciosos, las maldades, el fraude, la deshonestidad, la envidia, la blasfemia, la soberbia y la insensatez» (Mc 7,21-22). A veces, un deseo vehemente de algo que es pecado procede de una carencia en el deseo fundamental de amor, que provoca angustia y tristeza, y que se piensa –erróneamente- resolver de ese modo. Por ejemplo, quien se siente poco querido y carece de vínculos afectivos firmes, ya sea con Dios, la propia familia o los amigos, fácilmente reaccionará con desconfianza y agresividad, incluso con injusticia, ante las pretensiones ajenas, para protegerse y asegurarse; o buscará un sucedáneo de ese amor en las relaciones de usar y tirar, el placer o las cosas materiales.

Solo el amor de Dios sacia[4]. Benedicto XVI lo expresó así: «La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla: la verdadera felicidad se encuentra sólo en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito o en nuestras relaciones personales sino en Dios. Sólo Él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón»[5]. En cambio, cuando nos olvidamos de Él, es fácil que aparezcan la frustración, la tristeza y la desesperación, consecuencias de un corazón insatisfecho. Por eso, resulta lleno de sentido el consejo de san Josemaría: «No olvides, hijo, que para ti en la tierra sólo hay un mal, que habrás de temer, y evitar con la gracia divina: el pecado»[6].

Ofensa a Dios, Padre amoroso

El Compendio del Catecismo define el pecado como «una ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder a su amor»[7]. Mucha gente sin embargo se plantea: «¿De verdad que a Dios le importa o le afecta lo que yo hago, incluso lo que yo pienso? ¿Cómo puedo yo hacer daño a Dios? ¿Acaso puede Dios sufrir, padecer? ¿Cómo puedo yo ofender a Dios, que es absolutamente trascendente?».

En griego, la palabra «pecado» se dice hamartia, que significa: «fallo de la meta, no dar en el blanco»

Si por ofensa entendemos causar un daño, evidentemente a Dios no le puede ofender nada de lo que hagamos. Nada de lo que yo haga daña a Dios. Pero Dios es Amor, es un Padre lleno de amor por sus hijos, y puede compadecerse de nosotros. Más aún, Dios se ha hecho uno de los nuestros, para tomar sobre sí nuestros pecados y redimirnos. Lo explicaba Benedicto XVI en su segunda encíclica: «Bernardo de Claraval acuñó la maravillosa expresión: Impassibilis est Deus, sed non incompassibilis. Dios no puede padecer, pero puede compadecer. El hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder com-padecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasión de Jesús. Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y el padecer; de ahí se difunde en cada sufrimiento la con-solatio, el consuelo del amor participado de Dios»[8]. San Pablo empleará una frase fuerte para referirse al misterio de Cristo: «al que no conocía el pecado, [Dios] lo hizo pecado en favor nuestro» (2 Cor 5,21).

En cierto modo, Dios sufre con nuestro pecado porque nos hace daño a nosotros. Él no es un ser caprichoso que convierte en pecado acciones de suyo indiferentes, y las prohíbe para que le demostremos nuestra obediencia evitándolas, sino un Padre amoroso que nos indica aquello que nos puede hacer daño e impedir la felicidad a la que estamos llamados. Sus mandamientos se podrían comparar a un manual de instrucciones del hombre –conviene tener en cuenta que el contenido de este manual ha sido inscrito de algún modo en la naturaleza creada del hombre, y se dirige espontáneamente a su conciencia, sin necesidad de abrir las páginas del manual– para alcanzar la felicidad propia y no estorbar la ajena.

El pecado lesiona el amor que Dios nos tiene, ese amor que quiere hacernos felices. De algún modo, cuando pecamos, es como si Dios se lamentara entre lágrimas: «¿Pero qué haces, hijo mío? ¿No te das cuenta de que eso te hace daño, a ti y a mis otros hijos? ¡No lo hagas! ¡No te engañes! ¡Mira que ahí no encuentras lo que añoras, la felicidad, sino todo lo contrario! ¡Hazme caso!». Es en este sentido que se dice que el pecado es «una ofensa a Dios, a quien desobedecemos en vez de responder a su amor»[9]. Ofendemos su amor, lo ponemos en entredicho con nuestras obras pecaminosas.

Conviene añadir que Dios nunca se enfada con nosotros. Nunca toma represalias, ni siquiera cuando pecamos. En esos momentos, es como si estuviera sufriendo con nosotros y por nosotros en Cristo. Decía Clemente de Alejandría que, «en su gran amor por la humanidad, Dios va tras el hombre como la madre vuela sobre el pajarillo cuando éste cae del nido; y si la serpiente lo está devorando la madre revolotea alrededor gimiendo por sus polluelos (cfr. Deut 32,11). Así Dios busca paternalmente a la criatura, la cura de su caída, persigue a la bestia salvaje y recoge al hijo, animándole a volver, a volar hacia el nido»[10]. ¡Así es Dios!

No comprenderemos el pecado mientras no sepamos detectar el anhelo de felicidad insatisfecho que lo genera

Dios está como el padre de la parábola del hijo pródigo, oteando el horizonte por si ve regresar al hijo pecador (cfr. Lc 15,11-19). El pecado nos aleja de Dios. Pero eso no es verdad por parte de Dios, sino por parte nuestra. Son abundantes los pasajes del Evangelio en los que Jesucristo busca el trato con los pecadores, y los defiende ante los ataques de los escribas y fariseos. Dios no se aleja de nosotros, no deja de amarnos. La distancia se crea en nuestro corazón, de la piel hacia dentro. Pero Dios sigue pegado a nosotros. Somos nosotros los que nos cerramos a su amor. Y basta un paso por nuestra parte para que su misericordia entre en nuestras almas. «Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos» (Lc 15,20). El pecado es el enemigo número uno de la felicidad, pero tiene poco poder ante la misericordia de Dios: «Todos somos pecadores. Pero él nos ama, nos ama»[11]. Esa es nuestra esperanza.

Atentado a la solidaridad humana

Después de hablar de la ofensa a Dios, el Compendio añade que el pecado, todo pecado, «hiere la naturaleza del hombre y atenta a la solidaridad humana»[12]. En realidad, ambos elementos están unidos, pues el hombre es social por naturaleza. Pero fijémonos en la segunda parte: atenta a la solidaridad humana. Ante esta afirmación algunos se cuestionan: «¿Por qué es malo el pecado personal si no incumbe a otras personas, si no hago daño a nadie?». En realidad, ya hemos visto que, con el pecado, siempre hago daño a alguien: a mí mismo. Y, precisamente por eso, ofendo a Dios. Pero ahora se trata de ver que todo pecado, aun el más oculto, hiere a la unidad de los seres humanos.

El Génesis describe cómo el primer pecado rompe el hilo de la amistad que unía a la familia humana. Tras la caída, se nos muestra al hombre y a la mujer como si se apuntaran mutuamente con su dedo acusador: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí» (Gen 3,12), dice Adán. Su relación, antes marcada por el asombro amoroso, pasa a estar bajo el signo del deseo y el dominio: «Tendrás ansia de tu marido, y él te dominará» (Gen 3,12), dice Dios a Eva[13].

No olvides, hijo, que para ti en la tierra sólo hay un mal, que habrás de temer, y evitar con la gracia divina: el pecado (San Josemaría)

San Juan Pablo II lo explicaba así: «Puesto que con el pecado el hombre se niega a someterse a Dios, también su equilibrio interior se rompe y se desatan dentro de sí contradicciones y conflictos. Desgarrado de esta forma el hombre provoca casi inevitablemente una ruptura en sus relaciones con los otros hombres y con el mundo creado»[14]. En efecto, quien se deja llevar por pecados internos de rencor o crítica ya está tratando injustamente a los demás, y es imposible que no se manifieste externamente en la omisión del amor debido al prójimo, o incluso en faltas externas de caridad con él; quien comete pecados de impureza, aunque sean interiores, corrompe su capacidad de mirar y, por tanto, de amar, y ya está tratando a los demás, al menos a algunos, como objetos, y no como personas; quien solo piensa egoístamente en su beneficio, difícilmente podrá dejar de cometer injusticias y maltratar el medioambiente que comparte con los demás. En definitiva, el pecado introduce una división interna en el hombre, una pérdida de libertad tal, que «no es raro que haga lo que no quiere y deje de hacer lo que querría llevar a cabo. Por ello siente en sí mismo la división, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad»[15].

El pecado siembra la división en el corazón de los hombres y se interpone en su caminar conjunto hacia la felicidad. Ante su crudeza, se podría insinuar la tentación del pesimismo y la tristeza, sobre todo si dejáramos de mirar a Cristo. Contemplar el paso de Jesús cargando con la Cruz, doloroso pero sereno, frágil pero majestuoso, nos llena de esperanza y de optimismo, porque por muy grandes que sean nuestras miserias y pecados, ahí está Él, que con «su caída nos levanta, [con] su muerte nos resucita. A nuestra reincidencia en el mal, responde Jesús con su insistencia en redimirnos, con abundancia de perdón. Y, para que nadie desespere, vuelve a alzarse fatigosamente abrazado a la Cruz»[16].

José Brage


[1]Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n.1.

[2] Cfr. Aristóteles, Ética a Nicómaco, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid 2002, nn. 1095-1097.

[3] Francisco, Visita a Auschwitz, 29-VIII-2016.

[4] Cfr. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 361.

[5] Benedicto XVI, Discurso a los alumnos del Colegio Universitario Santa María de Twickenham, Londres, 17-IX-2010.

[6] San Josemaría, Camino, n. 386.

[7]Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 392.

[8] Benedicto XVI, Enc. Spe Salvi (30-XI-2007), n. 39.

[9]Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 392.

[10] Clemente de Alejandría, Protréptico, 10.

[11] Francisco, Palabras desde la ventana del Arzobispado de Cracovia durante la Jornada Mundial de la Juventud, 29-VIII-2016.

[12]Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 392.

[13] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica en el n. 400.

[14] San Juan Pablo II, Exhortación apostólica Reconciliatio et Paenitentia (2.XII.1984), n. 15.

[15] Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes (7.XII.1965), n. 9.

[16] San Josemaría, Via Crucis, VIIª estación.

 

 

Experiencia

valorexperiencia

¡Qué personalidad tan fuerte y atractiva presenta la experiencia! Parece tan lejano el día en el que seamos maduros y más prudentes. Es el aprendizaje de la vida…

Todos apreciamos el valor de la experiencia. Tenemos la necesidad de acudir a las personas mayores en busca de guía y consejo, pues su conocimiento del mundo, de la vida y de la gente son una fuente invaluable para tomar decisiones.

La experiencia es el conocimiento adquirido en el transcurso de nuestra vida, ayudándonos a tomar mejores decisiones ponderando posibilidades y riesgos; aprendemos en la intimidad de nuestro ser, en la familia, con los amigos, a través de la lectura, en el trabajo. A pesar de todo esto, muchas veces seguimos tomando decisiones a la ligera, cometiendo los mismos errores y cerrando nuestros oídos a los consejos que nos brindan personas con mas visión que nosotros.

Aunque la edad es la que aporta experiencia, cada momento de nuestra vida ofrece un nuevo conocimiento y un panorama más amplio sobre cada circunstancia, nuestro pensamiento y actitudes se van modelando paso a paso, dando como resultado la madurez.

La experiencia es conocer a las personas, sus reacciones y las costumbres sociales; es también la paciencia para afrontar las contrariedades; forma una capacidad para hacer analizar con más profundidad los acontecimientos relacionando vivencias pasadas y adecuándolas al presente para emitir juicios más precisos, además de una marcada serenidad para tomar decisiones.

A diferencia de otros valores, la experiencia no es fácil de construir de manera activa. Podría decirse que la experiencia en su forma básica se modela con los golpes de la vida. Sin embargo sí podemos tener una actitud alerta y vigilante que nos permita sacar el máximo provecho de todas las circunstancias de la vida.

La experiencia es un valor fundamental en muchos ámbitos de la vida: con la pareja, en el trabajo, al tomar decisiones económicas.

Nuestra vida debe ser una rica variedad de sensaciones, acontecimientos y encuentros. La experiencia solo se modela viviendo y aprendiendo. Es ahí donde tenemos una diferencia fundamental con otros seres vivos. Los seres humanos no solamente aprendemos de los impulsos directos de nuestros sentidos (calor, frío, dolor), sino que somos capaces de analizar la información y generar nuevas alternativas.

El vivir la vida con profundidad y un esfuerzo por aprender de ella genera una percepción más exacta de la realidad, y en esa medida podemos darle su justa medida a todo. La experiencia nos ayuda a percibir la realidad como es, no como nosotros queremos que sea. Y esa percepción más exacta de la realidad nos lleva a tomar mejores decisiones, a ser más justos, a medir más nuestros impulsos. La experiencia y la prudencia van tomadas de la mano.

Algunos medios que podemos poner para aprender más de la vida y enriquecer nuestra experiencia son:

– Analizar nuestras decisiones pasadas y futuras, no sólo las más importantes y trascendentes como la elección de estudios profesionales, el matrimonio, iniciar una empresa por nuestra cuenta sino también aquellas decisiones aparentemente sin importancia que trajeron grandes resultados en nuestras vidas.

– Entender que debemos ser humildes y aprender de los demás. A veces nos empeñamos en no escuchar un consejo porque las alternativas que nos proponen no están de acuerdo al gusto que nos estimula en el momento. No debemos aferrarnos a una idea, cuando varias personas coinciden en hacernos notar el error (sobre todo si por edad, parentesco o alta calidad moral, su punto de vista es particularmente valioso). Debemos tener apertura a la opinión ajena y ser honestos con nosotros mismos para rectificar, tarde o temprano nos daremos cuenta de cuanta razón tenían.

– Al tomar una decisión, comenzar un trabajo, iniciar un negocio o adquirir un compromiso, debemos asumirlo con todas sus instancias, sin escatimar esfuerzos ni abandonarlo a las primeras contrariedades, sólo así estaremos en condiciones de conocer realmente nuestras capacidades y posibilidades. Las cosas que más trabajo nos han costado, son las que más valoramos; quienes más esfuerzo han realizado a través de los años, se encuentran en mejores posibilidades de alcanzar objetivos más “altos”, más ambiciosos… La experiencia nos ayuda a plantearnos metas reales y accesibles a nuestra persona, con grandes posibilidades de éxito.

– Afrontar con valor las consecuencias de nuestros actos, sin buscar pretextos o excusas. Al “escondernos” para esperar que las cosas se solucionen por sí mismas, perdemos la oportunidad de conocer la gravedad y magnitud de lo cometido. Lo cierto es que aprendemos más de un error y de un fracaso, que de un puñado de éxitos, lo cual no debe servir de disculpa cada vez que nos equivocamos.

– Aprender a comprender y a tratar a los demás observando como lo hacen aquellas personas “que siempre saben que hacer y que decir” en las más diversas circunstancias. Escuchar con paciencia; controlar la molestia y el disgusto; nunca pedir u ordenar bruscamente; la cortesía en el trato; no levantar el tono de voz innecesariamente; preguntar lo que no se sabe… son algunas de las características que ennoblecen la personalidad como fruto de un continuo acercamiento a sus semejantes, logrando siempre los resultados esperados.

¡Qué personalidad tan fuerte y atractiva presenta la experiencia! Parece tan lejano el día en el que podamos convertirnos, por lo menos, en algo semejante; sin embargo, no debemos esperar a que el tiempo pase y la experiencia llegue a nosotros como una lógica consecuencia, hace falta tomar conciencia, pensar y reflexionar sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor, propio o ajeno, para formar un criterio único y congruente.

 

 

“La fe es muy beneficiosa para la salud mental”

El psicólogo Rafael Santandreu (Barcelona, 1969) se ha convertido en un fenómeno editorial con sus libros de autoayuda como “El arte de No amargarse la vida”, “Las gafas de la felicidad” o “Ser feliz en Alaska”. Pese a creer solo en su “cerebro espiritual”, reconoce abiertamente que sus recomendaciones para la felicidad beben del Evangelio y que la secularización ha sido un buen negocio para los psicólogos.

– Afirma usted que la religión es beneficiosa a nivel psicológico.

Las religiones en general tienen un conjunto de conceptos, de creencias, de ideas, que son muy benéficas para la salud mental. Te podría nombrar un montón. Por ejemplo, la aceptación incondicional de los demás o de uno mismo. Porque de nada sirve castigarse, sino que hay que aceptarse y buscar un cambio o una transformación.

También es importante un gran sistema de valores como el que ofrecen las religiones donde el amor hacia la vida y hacia los demás son los factores fundamentales de la felicidad. Lo que le da la felicidad al hombre es amar por encima de otros valores como la inteligencia, la eficacia, la belleza.

– Eso me suena al Evangelio…

Es que desde el punto de vista de la psicología cognitiva, que es la que yo practico, tenemos las pruebas de que esa manera de estar en el mundo es benéfica, es saludable, es “salvífica” (diría la religión). Es la manera de ser más feliz que existe. Y lo comprobamos porque nosotros hacemos intervenciones que están basadas en muchos de estos principios.

Yo me inspiro muchísimo en la tradición cristiana y católica. Tenemos 20 siglos que son una maravilla, con ejercicios espirituales y con disciplinas de desarrollo personal que no solo pueden servirle a católicos, sino también al resto de las personas. Muchas veces la búsqueda de una salud mental luego te lleva hacia una vía espiritual. Eso pasa muchísimo en psicoterapia.

– O sea, que le ha venido bien que la gente deje de ir a la iglesia

Sí. Lo voy a decir así pero que se entienda bien. Que el mundo esté tan loco, que haya tanta presión tanta autoexigencia, al psicólogo le va bien porque tiene más trabajo, pero ojalá no fuese así. Ojalá viviésemos en un mundo donde todos fuéramos más felices y yo me pudiera dedicar a otra cosa.

– ¿Necesita entonces nuestra sociedad un poco más de espiritualidad?

Me gusta decir que una sociedad, cuanto más opulenta es, más necesita de educación en valores porque es como un Ferrari que tiene un gran motor y puede ir muy deprisa, pero entonces necesita todavía mejores frenos y mejor volante.

Cuantas más oportunidades tiene una sociedad, más necesita tener un control sobre todo eso y estar muy bien amueblada mentalmente. Lo que vemos es que sucede lo contrario: se prima la educación en tecnologías, pero se está dejando de lado la educación en valores cuando más la necesitamos.

– Habla usted en sus libros de que nuestra sociedad está enferma de “necesititits”. Es su forma de recomendar la pobreza evangélica de toda la vida…

Cito muchas veces a San Francisco de Asís a este particular. Al final de su vida dicen que San Francisco de Asís afirmó: “cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito, cada vez las necesito menos”. Yo estoy seguro de que era un tipo muy fuerte y muy feliz porque ahí realmente está una de las claves de la felicidad. No necesitar, pero cuidado ni cosas materiales ni cosas inmateriales.

Por ejemplo, es absurdo necesitar que te respete todo el mundo todo el tiempo. En primer lugar porque eso no va a pasar y en segundo lugar porque ¡tampoco es tan importante hombre! Eso no da la felicidad. Si por un milagro sucediese eso de que todo el mundo te respetase todo el tiempo, tampoco serías una persona más feliz. Tendrías eso que sería curioso, no estaría mal pero no es la fuente de la felicidad.

La fuente de la felicidad, por ejemplo, es no quejarse; amar lo que te rodea y tus oportunidades. Y el amor hacia el entero mundo y el amor hacia los demás. Eso sí da la felicidad. Todas las demás necesidades que nos hemos creado hay que dejar de entenderlas como necesidades y entenderlas como metas, como ejercicios que llevamos a cabo en nuestra vida, pero no son esenciales.

Es importante cambiar la escala de valores. Con esto no quiero decir que no tengas metas, que quieras ser actor, o que quiera ser médico o que quieras tener pareja o que quieras vivir en la montaña, me parece muy bien pero no es lo esencial eso para la felicidad ni para la vida. Por lo tanto no lo endioses, no crees, como diría el cristianismo, becerros de oro. En todo caso son becerros de barro y de muy poco valor comparado al oro que es nuestra capacidad de amar a los demás.

– Le falla a usted una pieza en su puzzle: el pecado. ¿Qué hay de la incapacidad de hacer “el bien que quiero” y la tendencia a hacer “el mal que no quiero”?

Nosotros entendemos que cuando obramos mal es fruto de la confusión o de la locura, pero no de una semilla real que alberguemos en nuestro interior. Si tú vas a una guardería y entras en una clase de niños de cuatro años, verás que son criaturas maravillosas que lo único que quieren es ser felices y hacer felices a los demás. Eso es como somos en realidad los seres humanos.

Que en el proceso en el que nos hacemos adultos nos confundimos mucho incluso hasta nos volvemos locos es cuando hacemos el mal cuyo principal perjudicado somos nosotros mismos porque nos alejamos de la fuente de la felicidad. Así no seremos nunca felices. Entonces si nosotros entendemos que eso es locura o confusión, lo que tenemos que hacer es, con amabilidad y cariño, buscar el camino de vuelta. Además es algo que nos puede pasar a todos.

– Perdone que le lleve la contraria, pero como padre experimentado he de decirle que eso no es cierto. Los niños, desde mucho más pequeños son egoístas, violentos, envidiosos…

Estoy de acuerdo en que el ser humano tiene la semilla del bien o del mal y es cierto que tenemos los dos modus operandi en nuestro ADN, pero te digo una cosa, el que nos pone armónicos el que nos hace felices, el que nos encontraremos en nuestra plenitud es el de la bondad y el amor y el otro nos hace infelices, nos desarmoniza, nos pone mal en realidad.

Estamos haciendo un malísimo negocio cuando hacemos las cosas mal, cuando no amamos, cuando no somos generosos, para con nosotros en primer lugar, pero tenemos una predisposición genética tanto para el bien como para el mal. Es cierto eso.

– ¿Qué piensa del sacramento de la confesión?

La confesión es un acto muy hermoso y muy benéfico. Hoy en día existe por ejemplo una técnica pseudopsicológica que se llama las constelaciones familiares que está bastante de moda. Se trata de una herramienta psicológica en la que la gente se perdona y perdona a los demás.

Entender que todos fallamos, pero que tenemos un camino de redención, es maravilloso. La transformación personal es un acto hermosísimo. El acto del sacramento católico de pedir perdón, de lavar los pecados, es una cosa fantástica, maravillosa, que hace que cada día sea un día nuevo si tú quieres ¿no? Que estrenes día, que te estrenes como persona cada día es muy hermoso.

– En el verano se disparan los índices de divorcios porque no estamos acostumbrados a convivir. ¿Alguna sugerencia?

Las personas tienen que darse cuenta de que los seres humanos no duramos mucho tiempo sobre la tierra. La vida pasa muy deprisa, dentro de nada estaremos muertos. Es una maravillosa oportunidad vivir el verano, una época de más conexión con los seres queridos. ¿Habrá momentos de incomodidad? Bueno, pero la comodidad no es la felicidad, no es tan importante. Demos la bienvenida a la incomodidad y aprendamos de ella.

Pueden surgir roces, pero son oportunidades de aprender a relacionarnos de una manera más hermosa. Te va a ayudar mucho recordarte que el tiempo pasa muy rápido y que estas oportunidades desaparecen y debemos aprovecharlas  al máximo.

Artículo de Antonio Moreno Ruiz

 

Amores obscenos

12/10/18

Daniel Tirapu

Una pareja de novios. foto: Pinterest.

Entre lo sublime y lo cutre existe una delgada línea roja o un kilómetro de basura. Basta seguir el verano de parejas "maravillosas", que celebran, con escapaditas a Formentera, a Ibiza, a Cancún, su primer aniversario de idilio a "muerte", que no suele durar hasta la próxima escapadita, o que se han liberado de sus "ex" y lo pasan en grande, de nuevo "libres" con muchos amigos, que nunca se saben quiénes son, que ríen, con mucha agua, sol y arena y gafas de sol hasta en el aeropuerto.

Creo que fue Pieper el que decía, que bastaban diez minutos de espera en la peluquería, para quitar la palabra "amor" del propio vocabulario al menos durante un mes. El amor es discreto.

 

Pablo VI y Franco, por Vicente CÁRCEL ORTÍ, Historiador

https://www.revistaecclesia.com/wp-content/uploads/2018/10/San-Pablo-VI.jpeg

Pablo VI y Franco, por Vicente CÁRCEL ORTÍ, Historiador

En los días previos a la canonización de Pablo VI, el relator general de la causa, Mons. Guido Mazzotta, durante un encuentro con los periodistas, les comunico que la Congregación para las Causas de los Santos pidió un suplemento de instrucción a varios expertos sobre algunos temas. Y, en concreto, sobre sus relaciones con Franco se me pidió un informe para aclarar algunas dudas.

Tuve siempre reservado este informe, pero al hacerlo público el relator, la corresponsal en Roma de la Agencia EFE, Cristina Cabrejas, me hizo un larga entrevista, de la que entresacó la noticia difundida el 10 de octubre por la prensa. La noticia era correcta, con un solo error, pues el telegrama de Montini no fue en favor del comunista Grimáu, sino del estudiante catalán Jordi Cunill, condenado a muerte por haber colocado un artefacto explosivo ante un edifico público de Barcelona, que no produjo víctimas. El arzobispo de Milán intercedió ante Franco y el gobierno se escandalizó por este hecho, pues Cunill no había sido condenado a muerte sin a una pena de prisión, con lo que dejaban mal al cardenal, aunque su telegrama, prudentemente, no habla de “condenado a muerte”, sino de “peligro de vida”. Pero cientos y cientos de periodistas repi­tieron como papagayos que Montini era enemigo de España.

Sobre las relaciones entre Pablo VI y Franco dije en mi informe que el Papa distinguió tres planos: primero, hacía el Jefe del Estado fue siempre respetuoso, a pesar de que no respondió positivamente a la petición del pontífice cuando le pidió la renuncia al privilegio de presentación de candidatos al episcopado.

Segundo, con el gobierno y la política en general fue muy crítico y lo de demostró en varios momentos; por ejemplo, durante el discurso del 24 de junio de 1969, que provocó comentarios encrespados en las primeras horas. La reacción de ciertos sectores de la prensa española contra el Papa, o contra los que informaban al Papa, fue muy violenta. Se recrudeció entonces una cierta desconfianza que venía acompañando, ya desde tiempo, la figura del Papa Montini en la vertiente de sus relaciones con España. Y esta des­confianza crecía entre aquellos que gustaban de mostrarse más doctrinalmente seguros, más fieles a la cátedra de Pedro.

Se distinguía cuidadosamente, con extraña precaución, entre lo que decía Pablo VI y lo que aconsejaba Montini. Se aludía a la tradicional incomprensión que la nación espa­ñola había encontrado en el Vaticano. Las palabras de Pablo VI, fueron en general mal recibidas o “respetuosamente” silenciadas, pero su discurso tuvo un denso significado para España. El silencio de los comentarios pudo explicarse por la sorpresa y el dolor que mu­chos españoles sintieron al verse incluidos en un contexto que les parecía inadecuado, porque el Papa habló de España y también del Vietnam, de Nigeria y del Oriente Medio, y de la guerra que azotaba a esos países desde hacía años.

En sus palabras se vio claramente que Pablo VI hablaba como Pastor de la Iglesia con amor sincero para guiar en caridad hacia objetivos apostólicos más permanentes y generales, pues las palabras dirigidas a España fueron palabras pastoralmente exigentes para hombres cristianamente robustos.

Tercero: Pablo VI demostró siempre  mucho amor hacia  España. En sus palabras quedó expresada una defensa de la vida y no del terroris­mo, una exigencia y no una ofensa a España, un deseo de ayuda y no de hostilidad hacia los gobernantes. En aquellos años difíciles para el país, tal vez lo que más necesitaba España eran verdaderos amigos. Y no eran los mejores los que siempre y en todo daban la razón al régimen español, sino los que se atrevían a exigirle caminos mejores, más altos, ejemplares y difíciles. Entre estos ami­gos estaba Pablo VI, que deseaba una transición pacífica de España hacia la democracia, impulsada por él mismo desde el comienzo de su pontificado en 1963.

Tarancón y Franco

            Presentado como uno de los artífices de la transición política por su espíritu crítico hacia el régimen durante sus últimos años y por su trayectoria personal, el cardenal Tarancón fue siempre fidelísimo a Pablo VI y, a la vez, mostró  admiración hacia Franco, dejando constancia de ello durante la homilía pronunciada en la misa “corpore insepulto”, celebrada en el palacio de El Pardo, en la mañana del 20 de noviembre de 1975, en la que comenzó diciendo: “La vida de los justos está en manos de Dios” (Sab., 3, 1). Yo, que como sacerdote, he pronunciado tantas veces estas palabras, siento hoy una especialísima emoción al repetirlas ante el cuerpo de quien, duran­te casi cuarenta años, con una entrega total, rigió los destinos de nues­tra Patria. En esta hora nos sentimos todos acongojados ante la desapa­rición de esta figura auténticamente histórica. Nos sentimos, sobre todo, doloridos ante la muerte de alguien a quien sinceramente queríamos y admirábamos […] Nos hemos reunido para rezar. No debéis esperar de mis palabras ni un juicio histórico, ni tampoco un elogio fúnebre. Ni es éste el momento de tales juicios, ni es función de la Iglesia el formularlos. La Iglesia es madre. Su función es amar. Y ante el cuerpo del hijo que se ha ido a la casa del Padre casi el único modo de amar es rezar.

Cada hombre tiene distintas maneras de amar. Creo que nadie dudará en reconocer aquí conmigo la absoluta en­trega, la obsesión diría incluso, con la que Francisco Franco se entregó a trabajar por España, por el engrandecimiento espiritual y material de nuestro país, con olvido incluso de su propia vida. Yo estoy seguro de que Dios perdonará sus fallos, premiará sus aciertos y reconocerá su esfuerzo. Nosotros, con nuestra oración de hoy, le acompañaremos para que ese perdón y ese reconocimiento sea completo (B.O. de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá, nº. 20 y 21, pp.801-803).

 

 

Austeridad: divino tesoro

Oct 13, 2018

Austeridad: divino tesoro

Por Silvia del Valle

Es bueno educar a nuestros hijos con un poco de hambre y un poco de frío para que sepan valorar lo que tiene y lo que les podamos dar.

La sociedad nos invita al consumismo, pero es necesario remar contra corriente y educar en la austeridad; por eso aquí están mis 5 Tips para lograrlo.

PRIMERO: Que se ganen las cosas

Cuando les damos todo a nuestros hijos sin que hagan el esfuerzo por obtenerlo, pierden la capacidad de apreciarlo y agradecerlo, y no sólo a nosotros, sino principalmente a Dios, que es quien hace todo.

Entonces es importante que aprendan a ganarse las cosas y que lo que vale la pena cuesta trabajo. Podemos ponerles tareas en casa, que realicen misiones especiales, que cumplan algunos retos etc.

SEGUNDO: No les des todo, aunque puedas

A veces pensamos que nuestros hijos deben tener todo lo que nosotros no tuvimos. Pero debemos darnos cuenta de que les estamos haciendo daño.

Algo básico es preguntarnos si lo que nos piden es adecuado para ellos, para su edad, y si tendrá alguna utilidad real, o sólo es moda y ganas de presumir.

Todo debe resolver alguna necesidad real.

TERCERO: Que aprendan a esperar

Otra forma de educar a los hijos en la austeridad es que tengan tolerancia y que sepan esperar.

Es por esto que no debemos correr a hacer todo lo que nos piden en el momento que lo piden.

Una forma muy sencilla es pedirles que esperen hasta la comida para comer. Pedirles que no coman entre comidas o pedirles que en el coche no coman, que esperen hasta llegar a casa.

CUARTO: Que aprendan a hacer caridad

A pesar de vivir en austeridad, la caridad siempre debe estar presente para que no pierdan de vista que siempre hay alguien que necesita más que nosotros.

Esto les debe hacer conciencia y llevarlos a agradecer lo que tenemos y también a cuidarlo.

Cuando tenemos la capacidad de desprendernos de algo que necesitamos para dárselo a quien lo necesita más, vamos formando el carácter y haciendo nobles a nuestros hijos.

Y QUINTO: Un poco de hambre y un poco de frío

Hasta nosotros, como papás, debemos hacer conciencia de que no nos pasa nada si un día no quedamos satisfechos en la comida o si sentimos hambre al poco tiempo de haber desayunado.

Siempre es mejor que nuestros hijos sientan algo la necesidad y así valoren lo que tienen, y no que estén acostumbrados a tenerlo todo.

Y si ven el ejemplo en nosotros será más fácil que ellos también tengan este estilo de vida.

 

OPTIMISMO Y CULTURA DEL DIAOGO
Ing. José Joaquín Camacho                                             

Siglo 21, sábado 13 octubre 2018
    
    Quien  obstaculiza la paz y el diálogo incluso desde el ambiente familiar hace que la paz de toda la comunidad, (incluso nacional e internacional) se debilite. El tema es interesante y muestra su trasfondo personal: es incluso saber dialogar, a todos los niveles.
Cultura del diálogo: y… saber perdonar; también cuando se tiene la razón. Tema complejo.     Ya se señalaba  algo muy útil para actual problemática, y que permanece válido. Porque no hay paz sin justicia. Y no hay justicia sin perdón. Tema publicitado con trasfondo de la amenaza terrorista.
Se reconoce que incluso el derecho a defenderse debe atenerse a reglas morales y jurídicas. Y se advierte que el restablecimiento de la paz exige también el perdón, que se opone a la venganza y al rencor. Y que profana el nombre de la justicia quien lo instrumentaliza para hacer violencia al hombre.
Y se podría añadir una base especialmente válida  es desechar el pesimismo, la desesperanza. Porque perder la esperanza es quizá lo peor que puede suceder, porque nos quedamos sin fuerzas, sin voluntad de construir nuestra sociedad. Recordemos aquello de que el optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.  
Porque el pesimismo reiterado, puede ser autodestructivo. Alguna vez puede ser positivo señalar lo negativo del mundo actual para identificar problemas a solucionar; pero también puede ser una excelente excusa para la pereza y la comodidad; porque un pesimismo social que exagera los problemas, no da soluciones y lleva a no hacer nada, porque… no tenemos solución.
Esto es válido por ejemplo el para  conflicto árabe-israelí, que dura ya decenas de años y se señalaba algo de validez perenne: los derechos y exigencias de cada parte deben tenidos debidamente en cuenta y regulados de manera ecuánime, siempre y cuando prevalezca en todo la voluntad de justicia y de reconciliación y de saber perdonar.
Hay que saber aprender en cabeza ajena. Son –o fueron- el proceso de paz en Irlanda, la comisión de la verdad en Sudáfrica, la negociación con la guerrilla colombiana, la normalización en el País Vasco... y muchos otros casos que demuestran que, a la larga, la necesidad de reconciliación entre los hombres prevalece sobre el poder de las ideologías que los separan. Pero también demuestran que la reconciliación, sobre todo cuando la ofensa es grave o la reparación es imposible porque se han perdido vidas y perdonar es una tarea muy difícil: pero es posible, más aún imprescindible si de veras se quiere la paz. Lo mejor es enfocar el futuro y no el pasado, para llevar  el país adelante.
La lección de otros países que se han empeñado en aclarar y seguir aclarando hasta la saciedad, parece patente.
Tenemos que practicar el camino de la paz: en lo personal, en la vida familiar,.. Un camino que no siempre es fácil. Pero  a través del diálogo podemos acercarnos y  siempre podemos practicarlo: vale la pena por quienes nos rodean, por la familia, por la entera sociedad.

 

 

 

Lo políticamente correcto (PC) 

 (MIGUEL ANTONIO ESPINMO PERIGAULT).-

 La expresión (PC) tiene una historia de poco más de un siglo y diversas interpretaciones en las que se envuelven pugnas y controversias entre escritores, políticos y lingüistas en la prensa norteamericana y, principalmente, entre socialista y comunistas y conservadores y liberales.

También se habla de sentencias judiciales y el lenguaje equívoco utilizado para interpretar las leyes según ideologías de moda.

Es todo un revoltillo sazonado con el relativismo moral que, en nuestros días, nos resulta muy confuso, pero útil para advertir principales aspectos negativos de la revolución cultural que vive (más bien, sufre) la sociedad mundial y que amenaza con destruir nuestra rica milenaria y rica herencia cultural de raíces greco romanas y judeo cristiana.

Lo PC se refiere, también a la conducta humana.

La ética tradicional queda eliminada.

El criterio sobre el bien y el mal no se enmarca en la naturaleza, ni en el sentido común, ni en la sana razón ni en la religión; sino en los sentimientos libres del individuo, que se percibe así mismo, no como hombre o mujer según el sexo con el que nace, sino como “cuerpo hablante “, quien decidirá según la ideología de género y lo políticamente correcto, que género decidirá tener ibremente (?) entre los más de cien que reconocen en las Naciones Unidas los promotores de derechos supuestamente fundamentados en la ideología de género.

El peligro principal de lo PC es el daño que se hace al lenguaje de todos los países de Occidente, empobreciéndolo hasta el ridículo. Por eso es frecuente escuchar sobre “privados de libertad” ara referirse a secuestrados, presos, reclusos, retenidos, detenidos, los atados, los amarrados, los inmovilizados, etc.

Ya no hay putas ni putos, sino “trabajadores del sexo” , ni maestros, sino “trabajadores de la educación.”; ni existen ladrones, sino “amigos de lo ajeno”. No hay médicos, ni lanoratoristas, ni paramédicos, nada, solamente “trabajadores de la salúd”, en el igualitarismo social de lo políticamente correcto.

En tiempos de mi abuela, era distinto. Por ejemplo, al empleado público encargado de examinar las heces de los niños en las casas de los ciudadanos, en Las Tablas, le decían, con todo cariño y respeto: “Ahí viene el mierdero”. Y nadie se ofendía.

Pero, hoy, en España, se habla de feminizar los nombres de los meses del año, para no ofender a las feministas, Se propone llamarlos: Enera, Febrera, Marza, Abrila. Maya, Junia, Julia, Agosta, Septiembra, Octubra, Noviembra y diciembra.

Los años serán “bisiestas” o no. Lo malo para las feministas de género es que, como a los ladrones los llamamos propiamente cacos; a las ladronas feministas habrá que llamarlas. Cacas. Eso sí, con mucha cariña.

espimoiguel21@gmail.com

 

 

Residuos sólidos en el Perú: dramática situación

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

Ver mi blog  www.planteamientosperu.com

El manejo de residuos sólidos en nuestro país es realmente dramático, ha tomado dimensiones sociales y ambientales que impactan negativamente en la biodiversidad afectando la calidad de vida, el bienestar y la salud de la población, sin embargo es un tema relegado y mínimamente tratado, en las recientes elecciones municipales y regionales ningún candidato presentó alternativas de solución ni se ha tratado de debatir sobre reciclaje.

Producimos anualmente a nivel nacional 7 millones de toneladas (19 mil diarias) pero casi 4 millones van a 1,400 botaderos de basura altamente contaminantes, a calles, terrenos baldíos, ríos o al mar por una clamorosa falta de rellenos sanitarios, a nivel nacional solo tenemos 34 y requerimos más de 600, no existen plantas de tratamiento para restos orgánicos ni un plan integral de reciclado (solo reciclamos 10%), además, en muchas provincias y distritos el recojo de desechos es completamente deficiente por falta de presupuesto por falta de pago de arbitrios (entre 30% y 60%)

El caso de Lima es muy grave, presenta una huella ecológica altísima respecto a parámetros ecológicamente permisibles, se generan 8,200 toneladas diarias y tenemos solo 4 rellenos sanitarios, cada habitante capitalino genera diariamente en promedio alrededor de un kilogramo de residuos sólidos municipales (restos domiciliarios) y no municipales (desmonte, maleza etc.), para el Banco Mundial, al 2025 esta cifra se incrementaría hasta 1.42 kilogramos, además, el reciclado es mínimo registrando solo un 4%.

Bajo este panorama, el último informe de ONU Medio Ambiente presentado el pasado día 9 en Buenos Aires, Argentina, pronostica un aumento de residuos en la región de 25% al 2050 e insta a los gobiernos a considerar la gestión de los residuos como prioridad política. Nuestro país cuenta desde hace 18 años con la Ley General de Residuos Sólidos (27314), la cual fue derogada en diciembre 2017 al reglamentarse la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos (DS-014-2017-Minam), además tenemos un Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos 2016-2024, sin embargo, para resolver este complejo asunto a nivel nacional y alcanzar un adecuado manejo, tal como hace 9 años lo advirtió el Ministerio del Ambiente, debemos construir 688 rellenos sanitarios (actualmente solo tenemos 34) así como 1,216 micro-rellenos sanitarios, además se debe incrementar los presupuestos, mejorar el reciclaje, capacitar a las regiones y municipalidades en gestión operativa, gerencial y financiera y sensibilizar y educar a la población sobre manejo de residuos.

 

WALTER ADUVIRI EN LA ENCRUCIJADA

Walter Aduviri Calisaya es el virtual Gobernador de la Región Puno para el período 2019 – 2022. ¿Qué se espera de este gran líder de los Aimaras? Nos promete el “Buen Vivir”, ¿lo logrará? Nos recuerda que “los recursos naturales... deben beneficiar a todos los peruanos”, ¿lo logrará, sabiendo que, hasta ahora, los políticos del Perú no cuentan con una idea clara para el Cambio?

Dr. Hugo SALINAS salinas_hugo@yahoo.com

El análisis nos mostrará que Walter Aduviri se encuentra en una encrucijada. ¿Saldrá con el sombrero negro hecho un estropajo, o como el líder - visionario que requiere el país y el mundo, para crear “una sociedad justa y en equilibrio”?

Para nuestro breve análisis, tomaremos dos indicadores y un hecho real, lo que nos permitirá avanzar un pronóstico de la gestión de Walter Aduviri. El primer indicador se basa en sus declaraciones inmediatamente después de producido el voto electoral y en donde, a boca de urna, es el virtual Gobernador de Puno. El segundo indicador es su Plan de Gobierno, colgado en la página web del Jurado Nacional de elecciones.i Y el hecho real se refiere a la gestión del ex Presidente-Gobernador de la Región Cajamarca, Gregorio Santos, más conocido como Goyo.

El portal de investigación Ojo Público, entrevista a Walter Aduviri “para conocer cuáles son sus propuestas para los próximos cuatro años”.ii Recordando la dureza de las fuerzas policiales y armadas para contrarrestar las luchas campesinas, Aduviri manifiesta que “el principio de autoridad es dialogar, escuchar y ser escuchado.” Pero, ¿qué hará o propiciará para que “los recursos naturales... [beneficien] a todos los peruanos”? Ninguna mención.

Y esta falta de claridad en cómo alcanzar dicho objetivo se ve también en su Plan de Gobierno. Sólo encontramos generalidades y repetición del pasado. Al parecer, Aduviri piensa que para alcanzar este objetivo “hay que apoyar el proceso de formalización [de empresas] con asistencia técnica desde el gobierno regional.” Es decir, desarrollando el Capitalismo en el Sur peruano.

Si es eso lo que piensa ejecutar Walter Aduviri, la Región Puno seguirá soportando esta inhumana situación, en donde 8 de 10 niños sufren de desnutrición. La situación es peor si tomamos en consideración solamente a la población campesina, en donde, sin exagerar, 9 de 10

niños menores de 5 años sufren de malnutrición, anemia y tuberculosis.

Es lamentable que nos recuerde que "los recursos naturales [deben estar] al servicio de todos" cuando, de acuerdo a su Plan de Gobierno, los únicos que seguirán sirviéndose de estos recursos serán los dueños del Perú, las grandes empresas mundiales que, con sus ingentes capitales, seguirán usufructuando casi gratuitamente de esta prodigiosa naturaleza; mientras que los pueblos, los dueños de estos recursos, no pueden ni podrán servirse de ellos por falta de acceso a los niveles financieros que estos proyectos de inversión requieren.

Si Walter Aduviri no cuenta con un modelo socio-económico de Cambio, y piensa que con los elementos que dispone podrá hacerlo, es conducir a su pueblo a la peor humillación, tal como

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están padeciendo actualmente los pobladores de la Región Cajamarca, los que tuvieron como líder a Goyo. De ser la tercera, Cajamarca se convirtió en la Región más pobre del Perú.

Es triste y lamentable que grandes movilizaciones sociales, con grandes esperanzas por el Cambio, en donde miles de activistas entregaron incluso sus vidas, se pierda a causa de la falta de ideas claras de sus líderes, así como de la probidad con la que deben contar.

La Región Puno para el 2017 contó con un “presupuesto de inversión pública por 136 millones de soles”.iii Un monto importante para los corruptos, los nuevos millonarios del Perú; pero para realizar las acciones que transformen el cuadro de vida así como a las personas mismas de Puno, es totalmente insignificante. Más ridículo aún si “ha llegado el tiempo de pensar en grande... con propuestas del orden continental”, como lo señala en su Plan de Gobierno.

Un Plan de Gobierno que tiene como objetivo el de que “los recursos deben beneficiar a todos los peruanos”, debe no solamente pensar en el agro sino también en la nueva economía inmaterial, sector económico que genera un mayor valor agregado y, por consiguiente, los mejores salarios a sus trabajadores. Sobre ello, su Plan de Gobierno ni lo menciona.

Walter Aduviri debe pensar en hacer uso de una palanca financiera que permita la puesta en ruta de un gran número de proyectos de inversión, al mismo tiempo, y sin ninguna limitación en el monto de dichos proyectos de inversión. Es esta medida la que permitirá eliminar el desempleo y el subempleo que se encuentra por encima del 80% de la población económicamente activa en la Región Puno.

Y es esta medida la que facilitará incrementar el salario mínimo de los trabajadores de las nuevas empresas (las empresas-país), hasta alcanzar un monto aproximado a los 4 mil soles mensuales, monto del salario mínimo promedio a nivel internacional. Un monto que permita gozar de un cuadro de vida acorde con los avances de la ciencia, la tecnología y el arte de vivir.

Y esta palanca financiera no es posible obtenerla en el estado actual de cosas. Es necesaria osar y poner en ruta otras fuentes de financiamiento.

Algo más importante todavía. Se requiere instalar en la economía de la Región Puno, un mecanismo que permita eliminar las grandes desigualdades socio-económicas. Y esto no se consigue con la sola formalización de las empresas, si no con instalar un nuevo tipo de repartición del resultado de la actividad económica.

Estos son los retos de Walter Aduviri como Gobernador de la Región Puno, si no quiere que su sombrero negro, en el corto plazo, deje de ser símbolo en las movilizaciones de los pueblos

Aimara, y de creador de futuro en el Kollasuyo. Saint-Nazaire, Francia, 12 de octubre del 2018

i https://plataformaelectoral.jne.gob.pe/ListaDeCandidatos/VerPG
ii https://gestion.pe/peru/politica/aduviri-antimineros-queremos-recursos-e... iii http://www.regionpuno.gob.pe/aprueban-ley-del-presupuesto-publico-ano-fi...

 

 

La oración más antigua dirigida a la Virgen. “Sub tuum praesidium”

Sub tuum praesidium

Recogemos este texto sobre una de las primeras oraciones dirigidas a la Virgen por los primeros cristianos. La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María.
Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud.
Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.

En un papiro egipcio

theotokos

Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford,  dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto. Como es conocido, el clima extremadamente seco de la mayor parte de Egipto ha hecho que se conserven multitud de fragmentos de papiros antiquísimos, con textos de hace milenios, en griego y en copto. Muchos de estos textos se habían perdido. En otros casos, los papiros sirven para confirmar la antigüedad de textos que sí que se habían conservado a través de sucesivas copias o traducciones.

Uno de estos papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, contenía una oración a la Virgen. Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium. La versión latina es:

Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

La versión castellana, es muy conocida:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

Y la versión en griego clásico, que es precisamente la que se encontró en el papiro. Basta fijarse con detenimiento en la foto del papiro para reconocer las palabras griegas originales:

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃςἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

http://www.primeroscristianos.com/wp-content/uploads/2017/08/la_oracion_mas_antigua.jpg

Cabe destacar la presencia del término Theotokos (en este caso, Theotoke, en vocativo), es decir, Madre de Dios”.

Dos siglos después, en el Concilio de Éfeso, se reconoció de forma  solemne que este título era adecuado para la Virgen María, contra el parecer de Nestorio.

Es decir, en Éfeso, la Tradición de la Iglesia fue defendida contra los que preferían sus propios razonamientos a la enseñanza de siempre de la Iglesia.

Resulta impresionante rezar esta oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250 d.C., que es la fecha en la que EdgarLobel dató el papiro en el que se encontraba.

Nosotros no la hemos recibido de los arqueólogos, sino de la tradición de la Iglesia, a través del latín en el caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.

Resulta agradable, sin embargo, que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.

Theotokos, la Madre de Dios

La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María. Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud. Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.

http://www.primeroscristianos.com/wp-content/uploads/2017/08/theotokos_of_vladimir.jpgG. Giamberardini, especialista en el cristianismo primitivo egipcio,  en un documentado estudio ha mostrado la presencia del tropario en los más diversos ritos y las diversas variantes que encuentra, incluso en la liturgia latina.

La universalidad de esta antífona hace pensar que ya a mediados del siglo III era usual invocar a Santa María como Theotokos, y que los teólogos, como Orígenes, comenzaron a prestarle atención, precisamente por la importancia que iba adquiriendo en la piedad popular. Simultáneamente esta invocación habría sido introducida en la liturgia.

En el rito romano, su presencia está ya testimoniada en el Liber Responsalis, atribuido a San Gregorio Magno y es copiado en el siglo IX en la siguiente forma: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”. Algunos manuscritos de los siglos X y XI, presentan unas deliciosas variantes de esta oración, manteniendo intacta la expresión Santa Dei Genitrix, en estricta fidelidad a la Theotokos del texto griego.

Se trata de traducciones fidelísimas del texto griego, tal y como aparece en el rito bizantino, en el que se utiliza la palabra griega eysplagknían, para referirse a las entrañas misericordiosas de la Madre de Dios.

La consideración de la inmensa capacidad de las entrañas maternales de la Madre de Dios está en la base de la piedad popular que tanta importancia dio al título Theotokos para designar a la Madre de Jesús.

Y quizás como lo más importante sea el hecho de que el testimonio del Sub tuum praesidium levanta la sospecha de que el título Theotokos se origina a mediados del siglo III en la piedad popular como invocación a las entrañas maternales de Aquella que llevó en su seno a Dios. Esta vez, quizás, la piedad popular fue por delante de la Teología. Al menos, es muy verosimil que así fuese.

Los fieles que, con sencillez, rezan esta oración a la Sancta Dei Genitrix, laTheotokos, la Madre de Dios,  porque la han recibido de manos de la Iglesia, son los que están más cerca de lo que transmitieron los primeros cristianos y, por lo tanto, más cerca de Cristo.

La versión latina esta oración ha sido inmortalizada en la música especialmente por Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart.

 

FUENTES:
Lucas F. Mateo-Seco,  La devoción mariana en la primitiva Iglesia

Cfr G. Giamberardini, Il “Sub tuum praesidium” e il titolo Theotokos nella tradizione egiziana, en “Marianum” 31 (1969) 350-351; A.M. Malo, La plus ancienne prière à notre Dame, en De primordis cultus mariani, cit., t. 2, 475-485.

 

 

San Pablo nos recuerda algo básico en nuestro mundo de hoy

San Pablo habla bastante claro. En este caso de temas de mucha actualidad: los que se fijan en las criaturas (defensores de la ecología) y olvidan a su Creador, y los que llevan una vida contraria a la naturaleza.

Rm 1, 19ss

Porque todo cuanto de se puede conocer acerca de Dios está patente ante ellos: Dios mismo se lo dio a conocer, ya que sus atributos invisibles –su poder eterno y su divinidad– se hacen visibles a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus obras. 

Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa.

En efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como corresponde. 

Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad.
 

Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles.
 

Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén.

Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza.

Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío.

Y como no se preocuparon por reconocer a Dios, él los entregó a su mente depravada para que hicieran lo que no se debe.

Están llenos de toda clase de injusticia, iniquidad, ambición y maldad; colmados de envidia, crímenes, peleas, engaños, depravación, difamaciones.

Son detractores, enemigos de Dios, insolentes, arrogantes, vanidosos, hábiles para el mal, rebeldes con sus padres, insensatos, desleales, insensibles, despiadados.

Y a pesar de que conocen el decreto de Dios, que declara dignos de muerte a los que hacen estas cosas, no sólo las practican, sino que también aprueban a los que las hacen.

 

 

Libia, estado fallido

Libia vive desde hace siete años en el caos. Occidente facilitó la caída de Gadafi sin prever quién y cómo iba a llenar el vacío del líder libio. Y el vacío, en política, siempre lo llenan los extremos. El territorio libio es hoy un puzzle caótico en el que operan dos gobiernos, uno apoyado por la ONU y otro por países como Egipto y Arabia Saudí, mafias que se lucran con el tráfico y la trata de seres humanos y grupos criminales que matan para mantener el control sobre un territorio rentable, pero en descomposición.

Hace siete años la información oficial difundía la creencia de que Libia, una vez liberada de Gadafi, con un enorme potencial económico gracias a sus recursos petrolíferos, con escasa población y muy cercana a Europa, era un país llamado a la estabilidad. Nada de eso ha sucedido y pese a las llamadas a la negociación y a la mediación de Naciones Unidas, el presente no es nada halagüeño. Sin embargo es imprescindible forzar un acuerdo entre los gobiernos, para frenar la violencia y el negocio de la esclavitud que prolifera. El drama tiene lugar a nuestra misma puerta, no podemos no sentirnos concernidos.

Enric Barrull Casals

 

 

Creemos por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos los cristianos somos conscientes de que la Iglesia Una, santa, católica y apostólica, fundada e instituida por Nuestro Señor Jesucristo está pasando por momentos difíciles, un poco oscuros. Es patente el abandono de la Fe de muchos bautizados, más allá de los escándalos por el comportamientos de algunos obispos y sacerdotes, y no solo en el campo sexual, sino, y es más grave, en las interpretaciones de puntos de Fe, que desorientan a muchos fieles.

Es de justicia, por otro lado, señalar que semejantes momentos también ayudan a muchos creyentes a reafirmar su Fe en Jesucristo, bien conscientes de que los cristianos no creemos por lo bien que lo pueda hacer algún santo, algún papa, algún obispo, o algún buen padre de familia o compañeros de trabajo. Nosotros creemos por Jesucristo Nuestro Señor.

Jesús Martínez Madrid

 

Hay otras líneas abiertas

Si se tratara, hablo de la polémica del Valle de los Caídos, de atender a las legítimas demandas de los represaliados por la dictadura y de los caídos del bando republicano durante la guerra civil, recuerdo que hay otras líneas abiertas mucho más eficaces, como la apertura de fosas comunes ya localizadas y la búsqueda de las personas aún desaparecidas. Medidas como esas se llevan aplicando desde hace mucho tiempo en España, y sirven para apuntalar ese gran proyecto de reconciliación nacional que fue la transición. Lo que está haciendo ahora el gobierno es, sin embargo, justo lo contrario: remover por todos los medios a su alcance viejos demonios familiares con la esperanza de obtener réditos de la polarización social. Me parece que se trata de un juego irresponsable, en el que la mejor respuesta es no entrar siquiera a participar.

Xus D Madrid

 

 

JUVENTUD DERRUMBADA CONFESIÓN DE UNA JOVEN

 

COMO SE DERRUMBA LA JUVENTUD

CADA FIN DE SEMANA LA JUVENTUD SE CONCENTRA EN LAS PLAZAS Y CALLES PARA CELEBRAR LA TRADICIONAL BOTELLONA, PENSEMOS PUES LAS CONSECUENCIAS QUE ESTO CONLLEVA A NOSOTROS LOS JOVENES Y REFLEXIONEMOS: ES LO QUE PRETENDO CON LA IMPLANTACION DE ESTE ARTICULO

Raquel 14/11/2006

En la época de la vida que me ha tocado vivir, donde la libertad ,las drogas ,el pasotismo y no sé cuántas cosas más, son la orden del DIA , y nadie se asusta de nada, porque nada es de extrañar (y pensar que hace 20 años esto que hoy hacemos ni se le pasaba a la gente por la imaginación) bebemos en las calles, orinamos, vomitamos… no respetamos ná, ni el descanso ,ni al anciano, ni siquiera a los cuerpos del Estado, y ya no te digo más.
Solo nos interesa el DIA a DIA, no pensamos en estudiar y mucho menos en el trabajo pa qué vamos a trabajar, si el trabajo nos obliga y la obligación en mi mente ya no está. Al gobierno, a los padres, a Dios incluso hay que llamar que la juventud se derrumba y nadie está haciendo ná; los valores de la vida ya no se hacen respetar nadie quiere obligaciones, ni dan valor a la amistad solo buscan compañía para poder disfrutar de la noche, y eso ni es amistad ni eso es ná
No hay amigas, solo compañeras de salida, ni pareja; solo persona para poder saciar mi deseo sexual y después si lo veo, ni me acuerdo de su cara y sigue sin pasar ná.

Demos pues solución al gran problema del mundo llamado JUVENTUD.

Artículo de Raquel Arroyo Puerta: Noviembre de 2006 (DIARIO DIRECTO: 14 Noviembre 2006)

 

 

  MI RESPUESTA:

 

     A  Raquel Arroyo Puerta:

  

                   He leído su artículo “CÓMO SE DERRUMBA LA JUVENTUD”: y asombrado por la valentía del mismo, he querido responderle; simplemente para felicitarla; para  incluso y aunque soy ya viejo; agradecerle esa confesión descarnada, a la que no se le puede añadir nada… sólo esperar que la haya leído mucho público y que difunda su contenido, como yo he hecho:  Le ruego entre en mi web, en “Trabajos Literarios: Artículos Varios  y en el número 532 se encuentra; curiosamente  con un artículo que yo había escrito el día anterior sobre el tema de LAS  BORRACHERAS DE HOY  Y DE ANTES.

                    Le insto a que no se rinda; tenga esperanza y luche por lo que crea merece la pena  luchar… “no está sola… nadie estamos solos,  aunque lo creamos… y lo sé por mi larga experiencia”: Con mi felicitación mis cordiales saludos.

     

Jaén: 15 de Noviembre del 2006-11-15 (Insertado en Diario Directo, en dicha fecha)

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Pero según se desprende del siguiente texto “nada nuevo bajo el Sol”: Veamos

 

HACE MÁS DE CUATRO MIL AÑOS:

           

“Nuestra juventud es decadente e indisciplinada. Los hijos no respetan ni escuchan ya los consejos de sus mayores. El fin de los tiempos está cerca”... No, ni el texto es mío ni de ningún escritor/ pensador que escribiera en papiro, pergamino, papel e incluso piedra... el texto data de hace unos cuatro mil o más años y fue encontrado en esos tesoros que no pudo destruir el hombre, cuáles fueron los enormes fondos escritos en arcilla, que nos legó la civilización mesopotámica; pero... ¿verdad que algo similar se podría escribir ahora mismo de esta civilización decadente?; sí.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes